Más educación, menos papeleo

Leonardo Garnier Ministro de Educación Una de las quejas que más he escuchado en mis conversaciones con docentes y directores a lo largo de los últimos seis años, es esta: “no podemos trabajar de tanto papeleo que nos piden”. No importa si me reúno con docentes y directores de escuelas o de colegios; no importa si lo hago en el centro de San José, en una comunidad urbano marginal, en una ciudad rural o en una comunidad rural dispersa, la queja es siempre la misma: “nos piden llenar esto, completar aquello, responder este cuestionario, informar de cada actividad… y no nos dejan tiempo para hacer nuestro trabajo, para ejercer realmente como directores del centro educativo, para ser realmente docentes en el aula”. Lo peor… es que es cierto. Para hacer su trabajo, un director o directora se ve envuelta en una maraña de más de 35 comités y comisiones que debe formar y a las que, supuestamente, debe dar seguimiento... aunque sea unidocente. Además, deben elaborar paos, poas, peis… e informar de cuanta actividad realicen: determinado número de visitas a las aulas; las actividades del Festival Estudiantil de las Artes, de las becas, de los Juegos Estudiantiles, del transporte, de las Ferias Científicas, de la infraestructura, de las Elecciones Estudiantiles, de la matrícula, de Bandera Azul Ecológica, del servicio comunal, de las Efemérides… en fin, deben demostrar con pruebas y hasta con fotos, que son lo que son: directores de un centro educativo. Así, nuestros directores gastan más tiempo llenando informes para mostrar que son directores… que siendo efectivamente directores: les encomendamos la función de dirigir un centro educativo, pero confiamos tan poco en ellos que los cargamos de papeleos e informes que, en el fondo, no hacen más que evidenciar esa falta de confianza. Para peor de males, estas cargas no contribuyen en nada a que sean mejores directores; al contrario: el control burocrático mata la creatividad y anula la iniciativa y ni siquiera funciona como control. Algo parecido ocurre con los docentes, que deben preparar su planeamiento didáctico, su plan anual, planes trimestrales, informes de diversos tipos; deben actualizar trimestralmente el expediente del estudiante e incluso, completar una “minuta diaria” en la que expliquen – a veces en manuscrito – qué hacen en cada una de sus lecciones durante el día, aportando prueba. ¿A qué hora prepara y da clases una maestra, un profesor que tiene que cumplir día a día, semana a semana, mes a mes con todos estos supuestos controles? Y que no se me malentienda: no tengo nada contra el control; es decir, contra un control estratégico y razonable que cuente con los instrumentos necesarios para supervisar inteligentemente los procesos educativos. Necesitamos saber si, efectivamente, los docentes y los directores hacen su trabajo y que lo hacen bien y

como mejores ciudadanos. No se puede y no hace falta. al pretender atender y controlar a todos por igual. En primer lugar. necesitamos una gestión educativa centrada en el liderazgo y la motivación más que en el control. su colegio y de ellos depende. una gestión que recurra a instrumentos sensatos y razonables de control. sus características. si están aprendiendo y si se están construyendo a sí mismos – con ayuda de sus docentes – como mejores personas. en segundo lugar. En el centro educativo. Debemos liberar tiempo para que nuestros supervisores. deslindar claramente los terrenos y reconocer la autoridad y responsabilidad de cada uno de los actores: en el aula. a todos los docentes. ¿Qué significa esto? Significa. Mantener actualizado el diagnóstico de los centros educativos de su región y su circuito. Si . no burocrático: no tiene sentido aplicar los mismos controles masivos y generalizados a todos los centros educativos. Los supervisores deben conocer muy bien su circuito. Y lo digo así porque así deben sentirlo: es su escuela.si nuestros estudiantes están en la escuela y en el colegio. la buena marcha del mismo.. y enfocar sus esfuerzos en atender estos problemas. Para ello. los centros educativos que lo conforman. dónde hay mayores carencias. dónde se prevén conflictos. lo que será mucho más significativo que diluir esos esfuerzos atendiendo por igual – y en forma insuficiente – a la totalidad de los centros educativos. a todos los directores. porque no todos presentan los mismos problemas ni tienen las mismas necesidades. Actualmente. sobre todo. pero. nos desgastamos y desgastamos a todos con un sinnúmero de controles formales y muy poco útiles. son las directoras y directores quienes deben ejercer la autoridad y a quienes corresponde la responsabilidad por el buen funcionamiento de su escuela. Significa.. de su colegio. nuestros asesores y las Direcciones Regionales. de los asesores y de las Direcciones Regionales. en primer lugar. Lo mismo es cierto de asesores – regionales y nacionales – y de los Directores Regionales: su tarea principal es velar porque los centros educativos funcionen como centros de calidad. pero en un sentido estratégico. porque es imposible: nuestros supervisores nunca tendrían tiempo ni recursos suficientes para supervisar detalladamente todo lo que hoy les pedimos que supervisen y controlen. en el profesional de la educación que tiene en sus manos la más delicada de las tareas educativas. que cumplan con los objetivos que se les han fijado como parte de la política educativa nacional. entender mejor el papel fundamental de los supervisores. sus fortalezas y debilidades. y con los que cada centro ha fijado para sí. de manera que puedan canalizar los apoyos necesarios en el momento oportuno. ¿Y el control? También el control es clave. saber dónde se presentan los verdaderos problemas de deserción o de rendimiento académico. más que de nadie. sus problemas y su potencial. la responsabilidad y autoridad recae en el docente. puedan concentrar su trabajo en las tareas estratégicas y sustantivas que les corresponden. a todos los ciclos.

utilizamos una visión de planeamiento estratégico. administradores educativos. permitiendo que el tiempo y los recursos se orienten hacia las actividades estratégicas y sustantivas. En consecuencia. En síntesis. y encendemos – claro – luces rojas en ese 20% o 30% de los centros educativos donde los problemas son realmente críticos. estamos declarando el 2012 como el año de “Más Educación y Menos Papeleo”. . Nuestra meta en los próximos dos años será esa: avanzar. que enciende una luz amarilla en aquellos en los que se detectan problemas menores. supervisores y demás autoridades. y concentramos ahí nuestro esfuerzo de supervisión y apoyo. controles y demás requisitos que puedan ser simplificados o eliminados en aras de minimizar la carga administrativa de docentes. mucho menos papeleo. en la autoridad y la responsabilidad en todos los niveles del Ministerio. asesores. y menos. entre todos. A las medidas iniciales que estamos anunciando se agrega un proceso que tomará todo el año 2012 durante el cual se identificarán todos aquellos procesos. los resultados sin duda serán mucho más significativos y el trabajo de todos tendrá mucho mayor sentido. que deben ser atendidos por el propio centro educativo con algún apoyo. que da luz verde a todos los centros que muestran buenos resultados. pero muy importante: avanzar de un estilo de gestión burocrática basado en el control – y el temor – a un estilo de gestión estratégica basado en el liderazgo. hacia eso que tanto nos piden nuestros funcionarios: más y mejor educación. se trata de lograr un cambio cultural y tecnológico centrado en alcanzar un objetivo muy simple.