Ernst Raupach

Dejad a los muertos en paz
Primera edición cibernética, febrero del 2004

Presentación

El cuento que a continuación publicamos es, sin duda, un clásico del género de la literatura de vampiros. En Dejad a los muertos en paz, el personaje central resulta ser una vampira, Brunilda, difunta esposa de Walter, quien, en su afán por recuperarla, llega al extremo de pedir la intervención de un hechicero para resucitarla. En este cuento, el vampirismo de Brunilda se explica cuando el hechicero, al resucitarla, utiliza, en el ritual, sangre humana. No cabe duda de que el vampirismo femenino es, en el campo literario, quizá, anterior al vampirismo masculino. Sea como sea, el tema del vampirismo se ha mantenido en el interés popular y dificilmente será dejado en el olvido. Tanto películas como series televisivas se conforman en prueba fehaciente de ello. Bien recordamos, que en nuestra juventud, cuando asistíamos al cine a presenciar una película de vampiros, siempre quedábamos hechizados por la presencia de la o las vampiras, quienes eran representadas por fogosas y, por lo general, pechugonas actrices que, con sus encantos, dejaban sin habla a los adolescentes, quienes, sin duda, la vida misma darían por recibir un rechupete de tan primorosas hembras. Esperamos que el cuento que a continuación publicamos agrade al lector. Omar Cortés

en la hora en que el espíritu que brama en las tempestades lanza sus malditas legiones de monstruos. ya que la obsesión de Walter era tener a Brunilda otra vez. Era medianoche otra vez. y sufría todavía a pesar de que se casó otra vez con una bella mujer llamada Swanhilde. rubia. y esta idea fija y constante se había apoderado de su alma. de ojos verdes y un tono rosado en las mejillas. bajo los árboles helados. Se acercó a aquella en que Walter lloraba y le preguntó: . Constantermente comparaba a su esposa viva con su esposa muerta. reclinando la cabeza sobre la lápida de su esposa. Todas las noches visitaba la tumba de su hermosa esposa y le preguntaba con tristeza: . pero de nada servía.El amor es la fuerza más grande que hay en el universo y yo amaba a la que aquí está pudriéndose. te atormentas así? No debes lamentarte por los muertos.¿Por qué.I Walter suspiraba dolorosamente por el fallecimiento de su amada esposa Brunilda. Se había casado con Brunilda en su juventud. cuando los dos se amaban con locura. . Walter no hallaba reposo. seguía amando a Brunilda y deseaba con toda su alma tenerla junto a él. Swanhilde notaba el cambio en su esposo y se esmeraba por atenderlo como a un rey. pero la muerte se la arrebató de los brazos muy pronto. Se lamentaba todas las noches junto a la cripta. Quisiera que regresara conmigo -le respondió Walter con pena y necedad. Era medianoche y estaba junto a su tumba.¿Crees que va a despertar con tus lamentos? ¿No ves que perturbas su calma? . cuando un hechicero de las montañas entró al cementerio para recoger las hierbas que sólo crecen en las tumbas y que están dotadas de un terrible poder. que Ie había dado un varoncito y una niña y que era todo lo contrario de la esposa muerta. . acostado sobre la tumba. pues tú también morirás algún día. Walter era un poderoso caballero de Burgundia. Al llorar por ellos no los dejas descansar.¿Dormirás eternamente? Ahí estaba Walter. infeliz.

anciano. arrojándose a los pies del mago-.¡Basta. .¡Vete. Harías la mejor obra de bien en tu vida. tú no conoces el amor! ¡Si yo pudiera abrir con mis manos la tierra y devolverle la vida a mi querida Brunilda. Aguantó con ansiedad al dia siguiente y. tienes que regresármela. te lo suplico. . pronto te darías cuenta de que yo no miento -le dijo el anciano hechicero. ya lo hubiera hecho a cualquier precio! -le gritó Walter enojado. . ¡hazlo!.Bien -le dijo el viejo-. Devuélveme a la dueña de mi corazón.vez que te lo diga: ¡deja a los muertos en paz! . ¡sea! ¡Retrocede! . sólo recuerda algo: ¡deja a los muertos en paz! A la noche siguiente apareció el hechicero y le dijo a Walter: . devuélveme a Brunilda de una vez! ¿Cómo podría yo odiar lo que más he amado en la Tierra? -aulló Walter con desesperación.Espero que hayas pensado bien la situación. Puesto que asi lo quieres. lo he pensado. estaba esperando al hechicero junto a la tumba. no podrás sepalarte de ella hasta la muerte. pero no pudo conciliar el sueño. hazlo por el amor que ya casi no vive sobre la Tierra.Sí. si decides que así sea. me lo has prometido! --le gritó Walter lleno de ansiedad. justo a medianoche. hazlo por estas lágrimas que estoy vertiendo. No quiero desafiarte a devolvértela. Esta será la última. Te daré lo que pides. pero.lgnorante. -¿Resucitarla? -gritó Walter.¡Anciano imbécil. Podría morir esta noche si no cumples tu promesa. . . . te estremecerías de horror ante la resucitada. regresa mañana a medianoche..Reflexiónalo con calma y.Está bien. mi amada no tendrá paz en esa tumba helada. .¡Recapacítalo. ¿Piensas que el tiempo no degrada los cuerpos? Tu amor se convertiría en odio. Regresar un muerto a la vida no es cosa de juego. te lo advierto: ¡deja a los muertos en paz! Walter regresó a su casa. Yo reventaría mis músculos y mis huesos si ella resucitara. aunque la repugnancia y el odio se apoderen de tu corazón! Sólo habría un medio espantoso de lograrlo y no creo que quieras oír hablar de eso.Antes se caerían las estrellas del cielo. . no sabes lo que dices.¿Has considerado lo que te dije ayer? -le preguntó el anciano. jamás podría odiarla. . sigue recapacitando y regresa aquí mañana a medianoche. Si eres capaz de tal maravilla. .Hablas con el corazón caliente y la cabeza hirviendo.

En el hoyo de la tumba.El hechicero dibujó un círculo alrededor de la tumba y una tempestad se desato. donde tenía un castillo oculto entre la maleza. duermes. Las estrellas se ocultaron detrás de las nubes. se levantó Brunilda. Walter nunca se apartaba de su querida Brunilda. Sólo el viejo sirviente sabía la verdad y era el que les llevaba el agua y la comida. Alzo los brazos al cielo y comenzo a gntar frases en una lengua que no era humana. con todas las cortinas cerradas.Bebe. el anciano tiró varias yerbas diferentes mientras seguía murmurando con los ojos en blanco. De pronto las nubes se apartarop y la luna bañó la sepultura vacia. de modo que sólo entraba la tenue claridad del amanecer o del anochecer. hasta que mis ojos puedan ver la luz nuevamente. ojos azules y una piel muy blanca. el hechicero vertió sangre fresca contenida en una calavera y exclamó: . donde los caminos se cruzan -diciendo esto se alejó con paso lento. Tenía el pelo negro como la tormenta. sus palabras fluían con emoción y toda ella lo fascinaba hasta la. Su esposa era aún más bella que cuando estuvo viva la primera vez.Recibe otra vez a la que amas tanto. empujada por una fuerza invisible. los siguientes siete se abrieron las ventanas más altas. Fue amenazado de inmediato por el patrón. Sólo el viejo criado los vio llegar. ¡Espero que nunca vuelvas a necesitar mi ayuda! De ser así. Estaba seguro de que esto era mejor que el pasado. quien le ordenó guardar silencio. . El anciano hechicero la tomó de la mano y la llevó hasta Walter. Así embriagaba a su amado de esperanzas para el futuro. Sólo cuando hablaba del cariño que sentía por él. Un viento rápido y helado salió del sepulcró al mismo tiempo que cientos de gusanos escalaban la tierra con rapidez. Su amor sería el amor más grande que hubiera conocido el mundo.Aquí estaremos bien -dijo Brunilda-. tomando a su amada.iWalter! --exclamó Brunilda-. Los búhos comenzaron a volar de todos los árboles. me encontrarás en las noches de luna llena en las montañas. La lápida que cubría la tumba comenzó a moverse y se abrió paso hacia la superficie. de otro modo. discutía sin cesar de asuntos espirituales. galopó en dirección a las montañas solitarias. Mientras residían en el castillo. . los pocos criados ignoraban por completo que su antigua ama hubiera resucitado. . de la noche eterna en la que estaba sepultada. Como un volcán que hace erupción. tú que. Sobre ella. llévame pronto al castillo en las montañas. Los primeros siete días vivieron a la luz de la vela. su voz era más dulce. haciendo a Walter emocionantes promesas que pronto se realizarían. Walter saltó sobre el caballo y. pero tan grande era su amor que no le importaba. sentía un escalofrío que le impedía tocarla y no sabía por qué.locura. eternos y proféticos. Brunilda constantemente habIaba de los amores que habían tenido en el pasado. No obstante. Ahí había vivido con Brunilda. . bebe esta sangre caliente para que tu corazon pueda latIr otra vez. dejaba aparecer su parte terrenal.

Te he visto ir al cementerio y rondar su tumba. compenetrarse con ella como lo hacían antes. Al otro día. donde su esposa Swanhilde lo recibió con cariños y palabras bellas. Walter. Brunilda sólo salía en los atardeceres e impuso mano dura a todos los criados que la rodeaban. ¿Cómo podría yo. Swanhilde. abandonó el castillo y cabalgó con furia por entre los bosques y las montañas hasta que llegó a su casa. Los niños se quedarían en el castillo. no usaba joyas de oro como las grandes señoras. La rescitada ingresó por segunda vez a su mansión como esposa. Entonces Swanhllde. que has osado juntar a los vivos con los muertos? ¡Eso causaría tu propia destrucción! Walter recordó que lo mismo le había sentenciado el hechicero. opacas perlas cubrían su. Pero nada pudo calmarlo ni reprimir su cólera. ¿No me digas.. pero los habitantes del castillo veían el extraño parecido que había entre esta señora y su antigua ama Brunilda. . Era una mujer cruel que castigaba sin pretexto y por placer. Walter sentía la necesidad de enamorar más a fondo a su esposa.pecho. La nueva ama nunca llevaba otro vestido que no fuera su túnica gris pálido.le dijo: . que he regresado de la muerte para estar contigo.Todos los días dormían juntos. corría el rumor de que su amo había desenterrado a la antigua esposa de su tumba y con poderes mágicos la había hecho vivir nuevamente. Hizo redecorar todo el palacio al gusto de Ia nueva dueña del hogar. Sus almas se llenaron de espanto. pero no lo tomó en cuenta. llena de comprensión. Un día. le dijo que estaba bien. arrebatado por la pasión. a quien no puedes olvidar.Sospecho que me dejas por el amor de Brunilda. pues esperaban lo peor y. Expuso a su esposa que lo mejor era que se separaran para que cada quien pensara las cosas con calma y vieran si realmente se querían o no. pero Brunilda se apartaba bruscamente de la cama y le explicaba: .Así no. Walter ya había conseguido el acta de separación que decía que ella debería regresar a casa de sus padres. entre la servidumbre. ser tu amante mientras tienes una sucia mujer que se hace llamar tu esposa? Walter había enloquecido y estaba dispuesto a todo. Tenía el poder de la vida o la muerte sobre ellos. Walter les dijo a todos los criados de palacio que era una nueva novia que había traído de tierras lejanas. sino turbias alhajas de plata a manera de cinturón y aretes. querido. al igual que sus hijos.

El castillo quedó desolado y el pueblo también. les contaba historias. Una tarde. Estaba entregado a su pasión. Lentamente iba extrayendo de los infantes el flujo vital que la mantenía viva y hermosa. ya nadie estuvo a salvo de sus ataques. pero tenía que esperar hasta que fuera la noche de luna llena. El único que no veía la muerte a su alrededor. repleta de ansiedad. . jugaba con ellos y los adormecía con la mirada y el aliento. Sólo permanecieron los ancianos decrépitos y sus esposas. una poción maldita: sangre humana. era Walter. sembrada por su esposa. Pero la necesidad hizo que pronto se ganara el amor de los niños. sus risas alegres se habían transformado en débiles sonrisas. jóvenes y doncellas se marchitaban como las flores. Ya deseaba comenzar a bebe! esa sangre. dejaron sus casas vacías y las tierras sin trabajar. Entonces el remedio fue radical: los padres abandonaron el pueblo. por Brunilda. Los poderes que el hechicero había dado a Brunilda con el alimento humano habían recompuesto su cuerpo podrido. Después su hermanita lo acompañó a la tumba. Se creía que ella era la causante de la peste mortífera. pero en las víctimas no había huella alguna que la incriminara y nadie la había visto haciendo esas aberraciones. Pronto empezaron a circular rumores sobre Brunilda. El varoncito murió primero. Poco a poco las fuerzas de los chiquillos fueron desapareciendo. los dejaba dormirse sobre su pecho. quien lo amaba con una ternura que nunca antes había mostrado y hasta ahora no había necesitado de su sangre. Muchos criados cayeron enfermos y murieron. Brunilda había sentido el rechazo por los hijos de una extraña y los había dejado relegados a los cuidados de una vieja sirvienta.En otro tiempo el castillo estuvo poblado de alegría. bebida aún caliente de venas jóvenes. se estremecían cada vez que se cruzaban con Brunilda. pronto ya no habría sangre fresca y joven. Niños. todo por la vida de sus hijos. Los padres resentían con horror aquella plaga que hacía estragos en la vIda de sus hijos. Después de esa indigna y condenable acción. pero ahora sus moradores tenían la cara demacrada por el temor. Todo humano que se acercaba a ella era narcotizado con la fragancia de su aliento. No se atrevían a decirle nada a su patrón. La mayoría intentó huir del castillo. pero ella no dejaba de advertir con pesadez que sus fuentes de vida se agotaban. por sobre todas las cosas humanas. los ancianos. la de Walter. Las nodrizas estaban preocupadas y temían que todos los rumores fueran verdad. Sólo algunos eran conservados con vida. Sólo una bebida mágica podía conservarla con vida. Lo atrajo hacia ella con caricias y regalos y lo llevó a una estancia apartada de la vista humana para succionar la sangre de su pecho. Al regresar al castillo. excepto la de Walter y sus hijos. Aquellos que la veían a los ojos se convertían en esclavos de sus caprichos. vagaba por el bosque y se encontró a un pequeño niño de cachetes rosados.

Tenía un aroma delicioso e irresistible. que lo regañaba: . conquistaría a otros hombres e iría a nuevos pueblos en búsqueda de sangre joven. sólo quedaba él para saciar la sed de aquella bestia irifemal.¡Demonio asqueroso! ¿Así es como me amas? -rugió Walter. abrió los ojos y vio la imagen más horrible y aterradora de su vida: los labios de Brunilda succionando la sangre caliente que salía de su pecho. Perdonó las ofensas de su esposa y le pidió que lo disculpara. Tú mataste a mis hijos. ella adhería los colmillos a su pecho. tú eres esa peste de la que hablaba el. Brunilda lo sabía y no le importaba. pues pensaba que al morir Walter. El mágico perfume de Brunilda no surtió efecto alguno sobre el hombre y por primera vez en muchos meses se durmió de sueño natural. Pronto volvían a vivir en la locura del amor de la muerte. Walter resentía la falta de sangre y salía a dar largos paseos por la montaña buscando reponer su salud. Un día estaba tumbado a la sombra de un árbol y un raro pájaro pasó volando. Gritó con horror y Brunilda se apartó con la sangre escurriéndole por la boca.Walter se llenó de pena por la muerte de sus hijos y su tristeza disgustó fuertemente a Brunilda. nada sospechaba. En las noches.Te amo como aman los muertos ~respondió con frialdad la mujer. entonces arrojó lejos la raíz que pudo haberlo salvado del hechizo en el que lo sumía su esposa. Atribuía su debilidad a la mala alimentación. Walter era un esclavo. .¿Por qué lamentarse tanto por esos dos niños? ¡Seguramente te recuerdan a su madre! ¿O ya estás harto de mí? -le decía la hermosa mujer con los ojos inyectados de odio.Sangriento monstruo. Esa misma tarde. ahora comprendo. cuando dormía profundamente narcotizado. dejando caer una raíz rosácea a sus pies. Walter regresó al castillo. Comenzó a sentir un agudo dolor en el pecho. . Con todo. Las criadas eran demasiado viejas y su sangre no servía para nada. pueblo. . La masticó y sintió que su boca se llenaba de hiel amarga. .

todos los asesinatos y la maldad que se estaban desencadenando? -preguntó Walter sollozando. noble hechicero. por piedad. acostarte con ella. encontró al anciano sentado en una roca. es verdad! Pero ahora te pido. tu pasión desmedida? ¿No recuerdas que me mandaste callar con violencia cuando quería prevenirte? -explicó el hechicero. ¡Tú eres el asesino! -gritó Brunilda con los ojos helados. haré todo lo que tú me digas para librarme de ese monstruo.Ios rincones más oscuros del bosque. . En ese momento pierde todos sus poderes y esa noche .¡Maldita!. . El hombre se refugíó en las montañas.¡Sálvame. comprendiendo que así sería para siempre. . Sólo en las noches de luna llena duerme un vampiro el sueño humano. Walter despertó en los brazos de Brunilda..Lo haré. Como era de día. sálvame de ese monstruo que sólo sabe sembrar la muerte! . --gritó y echó a correr fuera del cuarto mientras se maldecía. Renunciarás para siempre a ella.. En ese instante la luna emergió por atrás de las altas montañas y aquella visión le recordó al hechicero. donde la luz nunca llega. Brunilda dormía. Una larga cabellera negra envolvía su cuerpo.¿Por qué no pusiste ante mis ojos todos los horrores que iban a suceder.Querías amar a una muerta. Walter le gritó. jurando al cielo no volver a invocar su recuerdo ni mencionar su nombre o.Yo no los he asesinado.¿Es que acaso escuchabas algo que no fuera tu propia voz. Cuando el efecto del hechizo pasó. pero ¿cuándo será luna llena? .: ¡deberás matarla! Lo harás con una afilada estaca que yo mismo te daré. . ¡Pero era en vano! Cuando despertó. lleno de paz. . lejos de la vampira. Al amanecer. Escaló una roca mientras llovía intensamente y las nubes le enseñaban las caras de las víctimas de su esposa. . te voy a decir lo que debes hacer. la fragancia de su aliento lo condenaba al estupor. intentaba huir todos los días. el terror que sentía Walter era diez veces más fuerte. ¿Está claró? -preguntó el anciano hablando con autoridad. Es terrible. regañándolo. Las sombras amenazadoras de todos los muertos fueron convocadas ante los ojos de Walter por las terribles y verdaderas palabras de Brunilda. Cuando llegó.Bien. de lo contrario. luchando contra la muerte que ya pronto tomaría su cuerpo. no estaba lejos. ¿Qué esperabas? . Enseguida se olvidó de todo y se dedicó al placer con la muerta en vida. Se dirigió con decisión a aquel lugar donde se juntan los caminos. Tuve que sacrificar sus vidas para satisfacer tus placeres.¡Tienes razón. Sin embargo.¿Comprendes ahora cuári importante era mi advertencia de dejar a los muertos en paz? -le dijo el anciano. la maldición se repetiría. Walter se refugió en uno de. tirándose al piso: . otra vez estaba en brazos de Brunilda. que me ayudes -suplicaba Walter agonizando. por lo que más quieras.

..Te esconderé en esta cueva. Sus poderes me arrastrarán hasta elIa y me matará. Yo volveré la noche de luna llena. La muerta le decía todo el tiempo: . mientras le gritaba: . aquí te quedarás los quince días. Hasta que por fin llegó la luna nueva.¡Oh. con un sueño ligero. ¡tal era la magia del hechicero! Llegaron al aposento de Brunilda. Ahora debemos devolverla a donde pertenece y de donde no debió haber salido.Muy bien -le dijo el hechicero-. será imposible!. De este modo lo abrumaba sin cesar. desapareció de improviso ante los ojos del hombre. diciendo esto. En este tiempo tendrás techo y comida.dicho el anciano: . Dormía. Brunilda alcanzó a abrir los ojos y decirle a Walter: .. ¿Quién podría pensar que aquella adorable criatura era un pavoroso vampiro? Walter tenía los ojos llenos de amor. sumiendo a Walter en la locura. pidiéndole que regresara a ella y diciendo que le ocasionaría la muerte si no volvía. la hundió en el pecho de la vampira hasta atravesarla por completo. te condeno. todo ha terminado. El hombre colocó su mano sobre el pecho de la mujer pronunciando el juramento que le había.Faltan quince días. Todas las noches se le aparecía Brunilda como en sueños lIamándolo por su nombre. prometiéndole que todo iba a cambiar. Levantó la estaca sobre su cabeza y. . por ningún motivo debes asomarte fuera de aquí. bella. Todas las puertas del palacio se abrlan a su paso sin necesidad de tocarlas. Se dirigieron caririnando al castillo en medio de la horrible noche. pues el inmenso temor que sentía paralizaba sus miembros.Jamás evocaré tu amor. hermosa. asestando un golpe tremendo. convirtiendo su vida en un eterno combate. Pasó Walter el tiempo convenido en la cueva.¿Perturbaste mi sueño eterno para asesinarme? Walter siempre debía responderle: Te condeno para siempre. Nunca olvides tu juramento. No volverás a verme jamás -y. pero su imagen perseguía sin descanso a Walter. . sin moverse de su sitio. jamás pronunciaré tu nombre .¡Te condeno para siempre! -ya la sangre helada salpicaba sus manos y su rostro. La espantosa difunta estaba otra vez en su tumba. . El hechicero entró en la caverna alumbrado por el astro y tomó a Walter por el brazo..Conmigo te condenas.

Walter condujo a su mujer al cuarto de los esposos. que le había contado su historia y la de Brunilda. que duró cuatro días con sus noches. Pronto todo quedó en llamas. las imágenes de las víctimas de Brunilda se le aparecían gritándole: .y detrás de ella venían con alegría damas y caballeros. A la cabeza iba una bella mujer montada en un caballo negro . Walter insistió en que se quedaran con él una semana. una voz atronadora gritó: . solo como un perro. Todo era júbilo y gozo. Walter. pero la bella dama sabía que sus hijos habían muerto y lo despreciaba con rencor. Parecía que el demonio mismo asistía a aquella celebración. ya había contratado un nuevo ejército de criados que cuidaban todos los caprichos de cada invitado. Además de esto. después de saludarlos con agrado. como si la guerra y la peste hubieran pasado por ahí. al tiempo que comenzaba el fuego en la habitación. Cuando la recostó sobre la cama. Aceptaron gustosos. Así. Vivía afligido por el miedo de despertar un día y verse en brazos de la vampira. En medio de su soledad. Parecía que la vida había regresado al palacio. Ella accedió de inmediato y siete días después se celebró la boda con una gran fiesta. Una mañana vio pasar varios jinetes cabalgando. Así transcurrieron los días. cuando estaba a punto de morir. Walter sentía tanta confianza por la mujer del caballo negro. Walter los llamó y. los invitó a comer al castillo. El castillo se vio envuelto en un salvaje desenfreno de alcohol y lujuria. e igualmente no dudaron en decirle que sí. la torre del castillo se desmoronó sepultando bajo sus escombros al agonizante Walter y. ella transformó sus brazos en una gigantesca serpiente que con sus siete anillos envolvió el cuerpo del pobre hombre triturándole los huesos. quiso pedir perdón a Swanhilde y regresar con ella.¡Deja a los muertos en paz! .Pero la imagen no se iba y aquel juramento estaba todo el tiempo sobre s~s labios. Ella lo consolaba con toda clase de palabras y frases de afecto. hasta que le pidió a la extraña que se casara con él. vagaba día y noche por los alrededores de su castillo.¡Conmigo te condenas! El castillo de Walter estaba completamente desierto y en ruinas.