¿Por qué crear?

Artículo para la edición inaugural de la Revista “Create” Michael J. Gelb – 2005
Traducción: Martín Diaz Meave

Hoy en día damos por sentado que la creatividad es un atributo humano. La pregunta "¿Por qué crear?" Se basa en la suposición de que tenemos la opción de hacerlo. Sin embargo, eso sólo ha sido así desde hace unos 500 años. Antes del Renacimiento, la noción de individualidad no existía, porque el concepto de la individualidad, como la entendemos ahora, no existía. Las pinturas, por ejemplo, no se firmaban y los pintores se quedaban en el anonimato, debido a que la persona se consideraba poco importante. Todo el poder creativo se asumía como llegado “de arriba”. En una escala mayor, grandes catedrales góticas como Chartres fueron producto de miles de personas trabajando de forma anónima en un esfuerzo de cientos de años. Chartres y otras grandes catedrales fueron deliberadamente diseñadas para dar a la persona que entraba en ellas, un sentimiento de insignificancia ante la presencia de una deidad omnipotente y omnisciente. Un cambio notable se produjo durante el Renacimiento, cuando el poder y la potencia del individuo comenzó una vez más a celebrarse, como lo había sido en los tiempos griegos y romanos. En 1486, el erudito y filósofo renacentista Pico della Mirandola ofreció su Oración sobre la Dignidad del Hombre, que anunciaba el cambio de la visión medieval del mundo, que inhibía de poder del individuo, a la revolucionaria idea renacentista de que el ser humano -a diferencia de otras criaturas- se han colocado en el centro mismo del universo, y ha sido bendecido con los poderes de la libre voluntad y la creatividad, que son prácticamente ilimitados y divinos. Mirandola articuló la idea revolucionaria de que la creatividad es parte de nuestra expresión de libre voluntad , parte de lo que nos hace específicamente humanos. Él celebraba la idea de que creamos porque podemos hacerlo. El Hombre de Vitruvio de Leonardo (también conocido como Canon de las proporciones universales) y el David de Miguel Ángel son los símbolos más conocidos de este Renacimiento 1

humanista de la creatividad individual. Sin embargo, hay un hombre, Filippo Brunelleschi, quien fue la fuerza preeminente en el surgimiento de la nueva visión del mundo centrada en lo humano, pues tanto literal como

figurativamente, creó una nueva perspectiva centrada en el hombre. Al igual que las catedrales góticas habían comunicado un mensaje sobre el lugar de la humanidad en el universo, la arquitectura de Brunelleschi llevaba un mensaje no menos profundo pero muy diferente; el mejor ejemplo es su cúpula de la Catedral de Florencia. De pie debajo de la cúpula celestial de Brunelleschi, uno se siente en el centro de la Creación Divina. No se siente dominado y humillado, sino exaltado en este espacio sagrado. La centralidad de la humanidad y su importancia se afirman también en la invención de Brunelleschi de la perspectiva tridimensional en el arte, aprendida luego por Masaccio, quien produjo la primera pintura del Renacimiento, y Donatello, quien creó la primera escultura de este período. Brunelleschi ejemplificó el nuevo ethos en su propia vida mediante el registro de la primera patente para una invención del mundo (su notable polea de buey), las patentes entendidas como la expresión jurídica y económica del valor que se da al capital intelectual de una persona. A pesar de que Brunelleschi dio la idea inicial, Leonardo Da Vinci es aún la expresión suprema del Hombre del Renacimiento o "Uomo Universale" (Hombre Universal). Da Vinci sirve como un arquetipo mundial de posibilidades creativas individuales. En 1994, Bill Gates pagó $ 30,8 millones por 18 páginas de cuadernos de Da Vinci. ¿Por qué pagó tanto? ¡Porque puede! Y es fácil imaginar que Gates reconoce que su propio legado, reside en su papel en la transformación de la Era Industrial a la Era de la Información, y que quería asociar a sí mismo y a su marca con las obras de un hombre que encarna el espíritu de los albores de una nueva era. El Renacimiento, con sus brillantes artistas y arquitectos, escultores y estudiosos, nos enseñó una vez más que la creatividad es nuestro derecho de nacimiento, una puerta de entrada a nuestra máxima expresión, el secreto de la individuación y la realización personal y el secreto del arte de vivir. La

2

creatividad también puede ser un medio para ganarse la vida, como lo descubrieron un buen número de artistas durante el Renacimiento. Antes de explorar las motivaciones más nobles para crear, vamos a examinar la relación entre la creatividad y las ganancias y el balance necesario para la realización plena de nuestro potencial creativo. El sistema feudal de la Edad Media se derrumbó debido, entre otras cosas, a la invención del cañón de largo alcance (construido por un ingeniero húngaro llamado Urban), que podía perforar de las paredes de las fortalezas feudales. Mientras esas paredes se derrumbaban, la imprenta, la brújula magnética, el reloj mecánico, microscopio y el telescopio expandían los horizontes de los europeos de forma exponencial. Los avances tecnológicos que impulsaron la transformación de la Edad Media hasta el Renacimiento, fueron posibles por el financiamiento que llegó a estar disponible cuando la contabilidad y los innovadores sistemas de banca evolucionaron. Brunelleschi, Leonardo, Miguel Ángel, Rafael y otros genios no habrían creado mucho sin el equivalente renacentista del patrocinio corporativo. Si los Sforza, los Medici y los Papas no proporcionaban el capital, la Catedral de Florencia se habría mantenido abierta a los elementos y no habría habido ninguna "Última Cena", "David" o "Escuela de Atenas". Como decía la Prof. Lisa Jardine, autora de “Los Bienes Terrenales: una Nueva Historia del Renacimiento”: “esos impulsos que hoy se menosprecian como ‘consumismo’... ocupan un lugar respetable en la caracterización de la nueva mentalidad renacentista... Una necesidad competitiva de consumir, era condición previa para el crecimiento de la producción de obras de arte caras. La reputación de un pintor se basaba en su habilidad para despertar el interés comercial de sus obras de arte, no en criterios intrínsecos de valor intelectual”. Aquellos de nosotros que "despertamos el interés comercial" a través de nuestro esfuerzo creativo, es decir, escritores, fotógrafos, directores creativos, diseñadores Web, artistas gráficos, pintores, compositores e intérpretes, somos parte de una gran herencia de creación de arte por dinero en efectivo. Como dijo el Dr. Samuel Johnson (una leyenda literaria), "Ningún hombre jamás ha

3

escrito, a no ser por dinero". El capitalismo ofrece la energía y la oportunidad para la expresión creativa. Y los Estados Unidos de América, fundados en la idea de que todos hemos sido creados iguales y con el derecho inalienable a la "vida, libertad y la búsqueda de la felicidad", es la mayor entidad en la historia del capitalismo hasta el momento. El optimismo juvenil de nuestra nación, la diversidad, y el énfasis en la libertad y la igualdad fomenta un ambiente donde la creatividad y la innovación son la norma cultural, más que en cualquier otro país. Sin embargo, a medida que salimos de la Era Industrial, la continuidad de nuestra prosperidad y nuestro modo de vida requiere una evolución de nuestra capacidad de pensamiento creativo. Mantener nuestro liderazgo económico, ya que el cambio se acelera, exige que nuestras escuelas y universidades mejoren su capacidad para enseñar las habilidades de pensamiento creativo y analítico. A pesar de que nuestras instituciones educativas a menudo se llenan la boca con el ideal del Renacimiento, en la práctica sufrimos de una preponderancia del “pensar a medias”. Los términos "cerebro izquierdo" y "cerebro derecho" se popularizaron con la investigación del premio Nobel Roger Sperry. Él descubrió que en la mayoría de los casos, el hemisferio izquierdo de la corteza cerebral procesa el pensamiento analítico, mientras que el hemisferio derecho procesa el pensamiento imaginativo. En palabras del profesor Sperry, "Nuestro sistema educativo... tiende a descuidar la forma no verbal del intelecto. Producto de ello la sociedad moderna discrimina al hemisferio derecho”. El resultado es que los individuos con predominio del hemisferio izquierdo obtienen buenos resultados en la escuela, pero a menudo no logran desarrollar sus capacidades creativas, mientras que los individuos que con el hemisferio derecho dominante a menudo se sienten culpables por su forma de pensar. Por otra parte, la noción de que la creatividad es una función del hemisferio derecho es defectuosa. Sin la planificación, la disciplina y la lógica del hemisferio izquierdo, nada se logra ni se crea. El historiador científico George Sarton ofrece una amplia perspectiva sobre la importancia del equilibrio. Él dice: "Puesto que el crecimiento del

4

conocimiento es la base del progreso, la historia de la ciencia debería ser el núcleo de la historia en general. Sin embargo, los principales problemas de la vida no pueden ser resueltos sólo por hombres de ciencia, o sólo por artistas y humanistas. Necesitamos la cooperación de todos ellos". Sarton llega a la conclusión de que el mérito de Leonardo está en su demostración de que "la búsqueda de la belleza y la búsqueda de la verdad no son incompatibles”. Leonardo Da Vinci es el ejemplo supremo de balance entre los hemisferios izquierdo y derecho. Para Leonardo, la creatividad era una función de la unión entre el arte y la ciencia. Destacó, por ejemplo, que la capacidad del artista para expresar la belleza de la forma humana se basaba en el estudio de la anatomía. Pero la ciencia de Leonardo también se basó en su arte. Mientras dirigía su cerebro izquierdo al riguroso análisis de la práctica, Leonardo también instó a sus estudiantes, de una manera sin precedentes, a despertar el poder generativo de la imaginación. Ofrecer "una idea nueva y especulativa, que si bien puede parecer trivial y casi risible, sin embargo, es de gran valor para acelerar el espíritu de invención". Impulsó a los estudiantes a contemplar las formas abstractas -los patrones de humo, las nubes y remolinos de barro- y a que la imaginación descubra en estas formas mundanas "la semejanza de paisajes divinos (...) y una infinidad de cosas". El Maestro aconsejaba que las ideas generadas en este vuelo de la imaginación, después se redujeran a sus formas completas y adecuadas ". Leonardo nos invita a generar primero, y luego a organizar. Esta directiva para equilibrar las funciones primarias de los dos hemisferios de la corteza cerebral es un gran avance en el desarrollo del pensamiento humano. En los mil años antes de Da Vinci en Europa hubo muy poco estímulo para "acelerar el espíritu de invención", "buscar paisajes divinos" o para la búsqueda de “una infinidad de cosas". Antes de Leonardo el concepto de "creatividad" como una función humana y una disciplina intelectual no existía. Inspirado por Brunelleschi, Leonardo Da Vinci inventó la disciplina moderna del "pensamiento creativo".

5

Así como Leonardo ayudó a inventar el arte del pensamiento creativo, también nos señaló una razón de peso para crear: conocernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea -a apreciar la verdad y la belleza- a través del reflejo de la fuente creadora. Como Einstein respondió cuando se le preguntó qué teoría estaba trabajando después de publicar su Teoría de la Relatividad, "Yo no trabajo en la teoría de esto o aquello". Por el contrario, Einstein enfatizó que sólo quería "conocer la mente de Dios" y que "todo lo demás eran tan sólo detalles". Los grandes genios, desde Platón, pasando por Leonardo da Vinci hasta Einstein, se ven obligados a comprender la naturaleza de la creación mediante la contemplación de la mente de un Creador. Si postulamos un Creador, nuestra primera consideración probablemente será "¿Por qué él/ella crea?". En la tradición judeo-cristiana, nos imaginamos el hombre creado "a imagen de Dios"; los artistas y otros creadores aspiran a modelar este atributo divino. En su obra clásica “Los Creadores: Una historia de Héroes de la Imaginación”, Daniel J. Boorstin aborda el misterio de las fuerzas motivadoras de la creatividad. Él señala, "la necesidad humana de crear ha trascendido los poderes de la explicación". Boorstin añade, "los pueblos del antiguo Egipto, Grecia y Roma que no conocían a un Dios-Creador, quien hizo algo de la nada, crearon obras aún insuperables en su tipo. Y los pueblos de Oriente que vieron un cosmos de los ciclos, crearon obras de rara belleza en todas las artes. En todo el mundo, la necesidad de crear no necesitaba ninguna razón particular y venció todos los obstáculos". Boorstin resume el prólogo de su recorrido por la Historia de los Héroes de la Imaginación, al proclamar su intención de "describir el quién, cuándo, dónde y qué". Pero, concluye,"el por qué nunca ha dejado de ser un misterio". Por supuesto, como Boorstin especula, "el poder del hombre para generar algo nuevo es el mismo poder de pervivir en sus creaciones”. En otras palabras, para algunos, la motivación para crear es alcanzar la inmortalidad. Y, por supuesto, no es necesario creer o no en Dios para crear, pero, como Vincent van Gogh expresó: "Yo estoy muy bien sin Dios, tanto en

6

mi vida y mi pintura pero no puedo prescindir de algo que es más grande que yo, que es mi vida, el poder de crear”. El filósofo chino Tang Hou reflexiona sobre la naturaleza de este poder – ese "algo más" al que hace referencia Van Gogh: "La pintura paisajística es la esencia de los poderes que conforman de la Naturaleza. Así, a través de las vicisitudes del yin y el yang -el clima, el tiempo- el encanto de la transformación inagotable es visible. Si no posees la inmensidad ondulante de la montaña y el valle en tu corazón y en tu mente, serás incapaz de captarla con facilidad en tu pintura". Hay una fuerza creadora en el universo que todos podemos experimentar en nuestro corazón y nuestra mente como una "inmensidad ondulante". En los esfuerzos creativos, descubrimos nuestra armonía con "algo más grande" y cuando perseveramos, lo verdadero y lo bello emergen. Como Ansel Adams lo expresa: "A veces llego a ciertos lugares justo cuando Dios está listo para que alguien haga clic en el obturador." Así que, ¿por qué crear? Hay infinitas razones: para hacer visible el encanto de la transformación inagotable, para volverse más susceptibles a la gracia, para alcanzar la inmortalidad, para conocer la mente de Dios, para gestionar el cambio, ganarse la vida o para vivir; pero la más sencilla es, simplemente, porque podemos.

--- 0 ---

7