LOS CONTRATOS CERRADOS

Este tipo de contrato, es en el que las partes interesadas, (el propietario y el contratista) conocen desde un principio el monto y características especiales de la obra y los honorarios a percibir por parte del constructor. En este sentido, las partes tienen una mayor certeza jurídica y es por ello que en la práctica se utiliza con más frecuencia. Respecto a esto, el contratista no podrá variar el presupuesto, plano o diseño, sino por convenio expreso entre las partes y dejándolo debidamente documentado (según el Artículo 2006 del Código Civil que dice: “Aceptado por el dueño el presupuesto, plano o diseño, no podrá ser modificado sino por convenio expreso de ambas partes, y por escrito si el contrato constare en esa forma”.). Por tal motivo es común incluir la cláusula de que cualquier cambio que desee el propietario deberá hacerse por escrito, y con la indicación de que no afecten el diseño original, y siempre y cuando estos costos corran por cuenta del propietario, toda vez que ya se estableció un monto que el contratista no puede variar, debiéndose anotar que el Arquitecto tenga la obligación de hacer saber de que cualquier cambio sustancial afectará la situación legal del proyecto, pues la Licencia de Construcción ya ha sido otorgada en base a los planos originales y como consecuencia de éstos cambios pueda incurrirse alguna responsabilidad ante la Municipalidad o ante las instituciones bancarias que frecuentemente intervienen por haber otorgado el financiamiento con el cual se construye, y previa calificación del proyecto. El plazo de la entrega de la Obra es denominado Plazo, y puede pactarse prorrogable o improrrogable a voluntad de los contratantes. La importancia de fijar un plazo se debe a que en términos reales los interesados tienen la certeza de comenzar el negocio jurídico en los términos pactados. El propietario recibe la obra en ese tiempo, y el contratista pago por los honorarios respectivos. Pero el incumplimiento de alguna de las partes, nace en la otra el derecho de acudir a los Tribunales para reclamar su cumplimiento, con los cobros de daños y perjuicios y condena en caso que esta situación lo amerite. Es frecuente también imponer en cláusula del mismo contrato el pago de multas a los contratantes por cada día, semana o mes de atraso, por incumplimiento de obligación.

Guatemala, 06 de Febrero del 2008.