Sindiqueterismo en la Argentina

Por Javier Nuñez Breves acerca del sindicalismo en la Argentina Tras desplazar al anarquismo reinante en las primeras décadas del siglo XX, el sindicalismo se convierte, a partir de los años ‘40, en la principal fuerza que nuclea y organiza a los trabajadores. Esto se relaciona directamente con un contexto internacional de paulatino cambio del modo de producción capitalista, y de implantación del Estado de Bienestar: la intransigencia anarquista, útil a los trabajadores mientras dura el Estado Oligarca, no cabe en este mundo de negociaciones y convenios colectivos, donde el Estado efectivamente otorga beneficios sociales y parece querer colaborar en la distribución más justa de las riquezas. El famoso “capitalismo social” de Perón acelera el proceso de estructuración y organización de los trabajadores, base social de su poder. La vieja guardia sindical, aún próxima de las ideologías europeas de los padres inmigrantes, aquella que rescata a Perón de la cárcel el 17 de octubre de 1945, es desplazada por el general para consolidar su control social. La reemplazan hombres que responden directamente a él, y la Confederación General de los Trabajadores (CGT), nacida en 1936, se convierte en una herramienta fundamental. A partir de entonces, es innegable la impronta que deja el peronismo en los sindicatos argentinos, de tal manera que es imposible hablar de sindicalismo en este país sin mencionar a la misma, y cuya característica principal es la fusión entre el hacer social –como organización de los trabajadores- y el hacer política –como participación en el aparato estatal, en el Congreso y como factor de presión en la realización de políticas públicas. Esta fusión hace del sindicalismo el actor social por excelencia, a la vez que resigna explícitamente su autonomía, aceptando su dependencia del aparato político peronista. Durante la década del ’90 se cristaliza otro cambio en el modo de producción capitalista, iniciado en 1976, con la implantación del modelo neoliberal. La dictadura sirve para erradicar al peronismo de izquierda, respetuoso de las banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica. El sindicalismo que sobrevive es cooptado por el aparato peronista (encarnado en Menem), y es funcional a este proceso. La estupefacción de los trabajadores ante este giro y el desempleo estructural inédito que merma la tasa de afiliación explican la seria crisis de representatividad que alcanza el sindicalismo en los ’90. Ante este panorama, la CGT sufre una fractura entre menemistas (CGT oficial) y antimenemistas (CGT disidente). Por otro lado, surge la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), donde confluyen gremios no necesariamente peronistas, con una clara postura antimenemista y procurando reagrupar las fuerzas estatales, diezmadas por las privatizaciones. La CTA se aproxima también a los partidos políticos de centroizquierda, a la CUT brasileña intentando crear un perfil más “latinoamericanista”. Critica al modelo neoliberal, y propone alternativas haciendo énfasis en las actividades comunales, desarrollo de economía solidaria y trabajo de frente de masas en los barrios más pobres. Sin embargo, ni la CGT disidente ni la CTA lograrán canalizar el descontento popular hacia el modelo que eclosiona el 19 y el 20 de diciembre de 2001 con la caída de De la Rúa.

La emergencia de los piqueteros La crisis de representatividad, la indiferencia de los sindicatos, y el aumento exponencial del número de desempleados generan paulatinamente una nueva forma de protesta social: el piquete o corte de ruta. Primero en las provincias, luego en las capitales, trabajadores desocupados y desesperados comprenden la mejor manera de dañar al modelo. En un país en que las huelgas no tienen sentido y la rentabilidad existe en los servicios, la interrupción del transporte aparece como el método más eficaz para hacerse notar. Aquellos que no tienen nada que perder, porque ya perdieron todo, no dudan en aplicarlo. Durante el gobierno de Duhalde (enero 2002-mayo 2003) comienzan a verse con más claridad los rasgos de este incipiente actor. ¿El reclamo originario? Trabajo y planes sociales –subsidios de desempleo de 50 dólares. Las fuerzas de izquierda no tardan en irrumpir, creyendo encontrar un nuevo sujeto revolucionario. Aparecen las tendencias ideológicas, y la diferenciación. Autonomistas, maoístas,

está claro que en la medida en que no haya unión de los piqueteros. Además. con varios grados comprendidos entre el verticalismo y la horizontalidad. a excepción de la CTA. opacando la lucha de clases al institucionalizarla a través de la concertación con el aparato estatal (3). parece definirse en estas semanas. los piqueteros cuentan incluso con el apoyo de los sectores medios. porque ésa es su razón de ser. es una lucha constante por suprimir la expresión de la experiencia de clase. Y esto. los piqueteros emergen como nuevo actor social. microemprendimientos. Y no por falta de capacidad de movilización. los jefes piqueteros de discurso “ideologizado nunca van a parar de protestar. nacionales y populares. manteniendo diálogo con la CTA y con los sectores piqueteros. y buscan dar respuesta a las necesidades urgentes de educación. buscan consolidar el trabajo territorial básicamente mediante el desarrollo de microemprendimientos productivos y desarrollan una estrategia de alianzas con sectores sociales de clase media –de la izquierda peronista. es el de la participación en el control de los planes sociales. que veremos a continuación. hasta ahora inédito. Durante un tiempo. reafirman su identidad y radicalizan el discurso contra el gobierno. “el procesamiento de las relaciones sociales en categorías políticas particularizadas. Además. Kirchner sostuvo: “deben saber que hay otras vías y otras organizaciones que les permiten [a los desocupados] mayores posibilidades de inserción y desarrollo”. la CGT unificada pretende disputar el terreno perdido en las calles (1). antes que a los piqueteros. integrando los consejos consultivos (2). . la polarización de los movimientos piqueteros en kirchneristas –con participación en el aparato estatal y control de algunos recursos económicos. los sindicatos se han alejado del “discurso ideologizado” –en el sentido de lucha de clases-. Este hecho le da un peso objetivo muy importante a la institución. sino por falta de capacidad de presión. Los primeros ya no cortan calles. O sea: participación en las políticas para desocupados. no. estos están en desventaja ante el coloso sindical. y tras arduas negociaciones. Por otro lado. cuando todavía creía en la revolución mediante la toma del Estado. no le gusta a ningún gobierno.y los trabajadores desempleados –que participen de algún movimiento piquetero. como cabeza del aparato de Estado. la reunificación de la CGT en un triunvirato compuesto por diferentes sectores. Por primera vez en muchos años. En este panorama. La cuestión del gobierno. por suprimir la organización clasista”(4). está claro. Es el caso de la actual distinción entre sindicalistas y piqueteros. Y aquí está el meollo del asunto. Sin embargo. es indiscutible el terreno ganado por los movimientos piqueteros en este aspecto. en función de la cual se definirán diferentes tácticas –k o anti k-. persiste una visión clasista de la lucha. por los mismos actores. más el fuerte aval de carteras ministeriales clave. explicaba cómo los trabajadores habían intercambiado la revolución por la negociación bajo el Estado de Bienestar. parecen mostrar una apuesta del gobierno a los sindicatos. salud.. Con el tiempo y el gran crecimiento de los movimientos. Por un lado. así como las formas de construcción. Esta declaración. Es que para Kirchner.y antikirchneristas.que los aleje de la simiente piquetera. tras la unificación de la CGT. Holloway. Así. Más allá de las diferencias al interior de los movimientos piqueteros.. El hoy Kirchner asume con un discurso progresista y de transversalidad. existen dos sujetos bien definidos: los trabajadores empleados –que estén afiliados. y la ganan. como forma histórica que asume la relación capital trabajo (5). La variable que destraba este análisis es la relación entre ambos actores con el aparato de Estado. sin por ello dejar de lado el trabajo en los barrios. Los medios masivos de comunicación son funcionales a la reproducción del capital. su rol aquí está claro.. El mapa político se reordena. Si la disputa por las calles dependiera exclusivamente de ellos. el mapa se va delineando. y aquí nos concentraremos en dos hechos. Los segundos. que tiene una postura ideológica definida. la construcción política de los piqueteros se expande allí donde otrora estuviera el Estado social. Le disputan la calle a los sindicatos. Como mostrábamos más arriba. pero siempre queda clara la visión del Estado como relación social. el aparato peronista ve competencia política en un territorio que era de su exclusividad: los sectores más marginados y pobres. más allá de las políticas del Gobierno”. por el contrario. Los piqueteros. no hay aumento radical ni del empleo ni de la afiliación sindical. En este panorama.. Hace poco. y por el aparato de Estado. Un objetivo en su estrategia actual.trotskistas. Distinción sostenida por los medios.

4. 15/07 2. dijo en el acto de unificación: “Vamos a demostrar a todo nuestro pueblo que el movimiento obrero organizado es irremplazable. “El Estado y la lucha cotidiana” en Marxismo. del municipio y de organizaciones sociales. 5 Algunos grupos le agregan a este análisis la relación nación-imperio. Surgimiento y caída del Keynesianismo” en Marxismo. John Holloway. .Notas: 1. estado y capital. La crisis como expresión del poder del trabajo. 3. Los consejos consultivos funcionan en cada intendencia y están integrados por representantes de organismos no gubernamentales. cabeza del triunvirato de la CGT. John Holloway. Su misión consiste en controlar la distribución de los planes y las actividades productivas que surjan de los beneficiarios de los planes de asistencia. la cual prioriza la táctica de apoyo al Estado nacional en contra de los Estados Unidos. nadie puede reemplazarlo” Clarín. “Se abre el abismo. estado y capital. Hugo Moyano. La crisis como expresión del poder del trabajo.