Enfrentados a la recesión-por Josep Borrell Grecia y con ella toda la zona euro, vuelve a bailar al borde del

precipicio. La s negociaciones con los bancos acreedores están en punto muerto después de sucesivos aplazamientos del acuerdo sobre la reducción del valor y el tipo de interés de la D euda griega. Y Merkozy, al acabar el consejo de ministros franco alemán, ha exigid o nuevas medidas de austeridad y un aumento de la competitividad que pasa por la reducción de los salarios. Sin un acuerdo sobre la reducción de la Deuda, la UE y el FMI no desembolsarán los n uevos créditos prometidos y Grecia hará bancarrota. Una historia que se repite desde el principio de la crisis y que está llegando al límite de la capacidad de la socie dad griega de soportar unas medidas de austeridad que la han conducido a una rec esión económica que le impide reducir su endeudamiento y exige nuevas medidas de aus teridad en un círculo vicioso que no tiene salida. No solo en Grecia. La recesión ha llegado a Europa y los sucesivos acuerdos del Co nsejo Europeo no la han evitado, más bien la han propiciado. El FMI prevé una contra cción del 0,5 % para el conjunto de la zona euro, con caídas del PIB especialmente f uertes en España e Italia y estancamiento en Francia y Alemania. Un contexto muy m alo para pretender reducir los déficits fiscales sin agravarlos todavía más. La zona e uro se ha convertido en el eslabón débil de la economía mundial. Así, las incertidumbres políticas se añaden al impacto que las políticas de austeridad t endrán sobre una economía en punto muerto. La forma en la que se va a resolver la re structuración de la Deuda griega, la medida en la que el BCE va a mantener su ayud a a un sector financiero muy frágil, y a través de ella canalizar recursos para fina nciar a los gobiernos, y la capacidad de las sociedades europeas de soportar las consecuencias de las políticas de austeridad que se les imponen son algunas de la s incertidumbres que pesan sobre este año 2012. Si se añade el calendario electoral, sobre todo las elecciones cesas con Hollande prometiendo revisar el Tratado firmado hace a constitucionalizar la “regla de oro” tan querida por Merkel umió), no es extraño que los mercados financieros no acaben de e Europa. presidenciales fran unos días y negándose (y que Zapatero ya as ver claro el futuro d

Solo el BCE puede ser a lo largo del año la tabla de salvación y el bombero que apag ue los incendios. Como ya viene haciendo desde agosto pasado y mucho más desde que Draghi ha tomado los mandos. Gracias a su decisión de bajar los tipos y a largo plazo a los bancos, Don Mario semanas. Las primas de riesgo de Italia el riesgo de implosión de la zona euro, estancamiento económico. de interés y de suministrar liquidez barata ha estabilizado la situación en las últimas y España han disminuido y se ha eliminado pero no se han resuelto sus problemas de

A diferencia de Europa, los demás países desarrollados pueden apoyar sus economías por que disponen de dos instrumentos vitales. Un verdadero Banco Central y una moned a con un tipo de cambio ajustable. Gracias a ello pueden permitirse mantener défic its públicos importantes que a fin de cuentas no son sino la contrapartida natural del necesario desendeudamiento del sector privado. Como los países europeos no pueden hacer lo mismo, cuando la crisis disminuyó su fin anciación exterior la respuesta ha sido una reducción de la actividad económica. Y com o sin crecimiento no es posible reducir el endeudamiento, la amenaza de una seri e de defaults soberanos y de los bancos sigue pesando sobre las perspectivas eur opeas.

El BCE ha impedido un colapso del sector bancario europeo. Pero hay que dar tiem po a los países en dificultad para que puedan recuperarse. La disciplina presupues taria no puede ser la solución porque la indisciplina no fue el principal problema . Seguimos con el mismo error de diagnóstico, a pesar de que la señora Lagarde ha ad vertido en Berlín que “aplicar recortes presupuestarios generalizados en todos los p aíses a la vez no hará sino atizar la recesión y agravar el problema”. Más claro el agua. Pero luego el FMI, que se supone que dirige Lagarde, exige a Atenas esos mismos recortes. Entre las muchas cosas que nos ha enseñado la cr isis está el que los mercados financieros son incapaces de orientar adecuadamente la inversión del ahorro y del endeudamiento. Qué duda cabe de que España e Irlanda hub ieran hecho mejor invirtiendo en energías renovables o en la racionalización de los sistemas sanitarios los capitales que han hinchado la burbuja inmobiliaria. Incl uso con mecanismos tan estrictos como los que ahora se proponen para controlar e l déficit público, estos países hubieran tenido los mismos problemas. España e Irlanda han sido víctimas del comportamiento de su sector privado. Y eso es consecuencia de la concepción de la economía derivada del Tratado de Maastricht que fomenta el gasto privado, sin pararse a pensar en cómo se financia, y estigmatiza el gasto público aunque sea un factor clave para la competitividad de un país. Y es o lo dice con las mismas palabras Monti, el nuevo primer ministro italiano, el o tro Mario, que es cualquier cosa menos un rojo peligroso ni un dogmático keynesian o. Esas reacciones explican que empiece a haber en Europa una crítica cada vez mayor a la política impuesta por Merkel. Como decía Kant, la bondad de una regla depende d e que pueda ser aplicada por todo el mundo. Una zona euro compuesta por 17 Greci as no funcionaría. Pero si estuviese compuesta por 17 Alemanias tampoco porque si todos los países hubieran aplicado a la vez la moderación salarial alemana la recesión del conjunto hubiese sido mayor que la que ahora nos amenaza. Y Alemania no hub iese podido vender a sus vecinos las exportaciones en las que ha basado su creci miento. Sería bueno tenerlo en cuenta ahora que parece que la reducción de los salar ios es la única forma de recuperar competitividad.