Venezuela Facultad de Humanidades y Educación Escuela de Historia Seminario: El arte en la Edad Moderna Profesor: Rodrigo Fernández

FRANCISCO DE GOYA

Alumna: Indira Vanessa Figueroa D’ Lucas C.I. V-17.508.304

I.C. Goya fue uno de los artistas más importantes nacido en España, tuvo un periodo de actividad artística como pintor y grabador que va aproximadamente de 1760 a 1824 (64 años), siendo un precursor del arte pictórico del siglo XX. Trabajó varios estilos artísticos, como el barroco, el neoclasicismo, el rococó, el romanticismo e incluso se llega a relacionar al artista con el movimiento impresionista, mostró una gran intención y sensibilidad artística, pues a través de sus obras retrató, los convulsionados momentos de la época histórica en la que vivió.

I. Francisco de Goya y Lucientes y su época. Toda persona está ampliamente influenciada por el momento y las circunstancias que les toque vivir, Francisco de Goya no es la excepción; su larga vida y su labor artística le permitieron ser testigo presencial de muchos sucesos que afectaron la vida, no solo española, sino europea, lo que influenció su trabajo, el cual alcanzó gran fama en la propia vida del artista, ya que desde muy joven estuvo en un ambiente artístico, debido a sus relaciones familiares y personales, trabajando en Madrid desde 1775 en la Real Fábrica de Tapices hasta 1792, desde allí, empezó a ganar renombre llevándolo posteriormente a ser retratista oficial de la Familia Real Española, desde ese momento se fue consolidando como un conocido retratista y los personajes más importantes de la época le encargaban pinturas, formó parte de la Real Academia de las Bellas Artes lo que le permitió mantenerse siempre al tanto de la vida cultural de la época y estar activo trabajando para la Corte y personas importantes e influyentes. La vida Goya está llena de leyendas, y nunca se despeja la duda que quedó sembrada por su estilo de vida y su historia turbulenta, de modo que nunca se pudo saber si estaba loco o cuerdo, si era un desvergonzado o si por el contrario le obsesionaban sus creencias, pues ha de suponer que un hombre como el que venía de un pueblo, se encontrara tan libre, aceptado y admirado en la alta sociedad de la época. Goya vivió un tiempo de dificultades casi un siglo de vida, siendo espectador y protagonista de buena parte del siglo XVIII y XIX, su vida y su obra fueron producto y victima de la época, porque las esperanzas y los fracasos estaban a la orden del día y los proyectos con visión de avance se encontraban obstaculizados por un pasado que no

terminaba de morir, estamos hablando de una Europa que buscaba cambiar su dinámica de los grandes filósofos de la ilustración, que fueron inspiradores de cambios tanto a nivel europeo como americano, científicos que realizaban importantes obras que se convertirían en clásicos tales como la “Historia natural” de Buffon, y la “Filosofía botánica” de Linneo, entre otros importantes personajes como historiadores, religiosos, y por supuesto artistas que estaban moviendo los cimientos de todo lo que abarca la vida del hombre, dando una nueva perspectiva a la luz de la llegada del siglo XIX. A. Contexto Histórico de la época (1740-1830 aprox.) El siglo XVIII fue una época convulsionada, viva, agitada, contradictoria, llena de luz y belleza así como de sombra y fealdad; la buena vida de algunos contrastaba con el hambre y sufrimiento de la mayoría, en base a eso y a tratar de deslastrase del pasado que se sentían como fuertes ataduras que impedían el movimiento y buscando someter todo a revisión, bajo la luz de la razón, que era la que debía regir y clarificar los destinos de los hombres de la época. Voltaire, Rousseau, Montesquieau, marcaron el camino ideológico y filosófico de la ilustración, plantearon teorías sobre “…las leyes que rigen las relaciones del hombre con el Estado, con Dios y con la naturaleza, [la razón] había de borrar la ignorancia humana y con ella la esclavitud y el sometimiento a fuerzas ocultas. Así el hombre iniciará un progreso que, dada su perfección, los ilustrados se imaginaban ilimitado y que le reportaría la felicidad…”1[1] Se sentía un nuevo espíritu en Europa, que se fue extendiendo principalmente con escritos en francés (la lengua culta de la época), lo que animó a las Universidades y a las Academias a renovarse y que además se tomo hasta como moda en ciertas cortes Europeas, claro está ante esta luz se delata la oscuridad y se tambalean las bases de todo lo que había sido dado por cierto hasta el momento. Algunos comprendiendo el contenido el alcance del movimiento ilustrado se asustaron, los reyes sintieron como su poder peligraba, los nobles sentían que podían perder la vida privilegiada que tenían, el clero se sentía cuestionado y en ocasión a eso los burgueses vieron allí su esperanza, pero el pueblo sufría tantas necesidades que
1[1] Ian Gibson, Goya. Madrid, Editorial Debate, 1983, pp. 73; p. 7 - 8

estaba relegado del movimiento intelectual en boga. A pesar del enorme ruido que los autodenominados ilustrados causaron, eran realmente una minoría, los monarcas se esforzaban por adaptarse a las nuevas tendencias promulgando Leyes, reformando la administración y de cierta manera procurando un mayor bienestar económico, convirtiéndose así en déspotas ilustrados, lo que les sirvió para mantenerse más tiempo en el poder y además de eso obtener más popularidad, aceptación y autoridad. La nobleza para no quedarse atrás abrió sus salones a las nuevas ideas, refinando sus gustos sus costumbres, preocupándose por el arte, la filosofía y la ciencia, buscando siempre la elegancia, la exquisitez, la pulcritud, transformando las nuevas ideas en un sistema excluyente, donde todo aquel que no estuviese “a la moda” era mal visto, por lo tanto no se guía en el verdadero espíritu de la ilustración solo se guía en las tendencias, como pudieron seguir cualquier otra, sin darse cuenta de cómo esta nueva corriente de pensamiento pondría en entredicho la importancia de su papel. Por su parte la burguesía fue un poco lenta en entender la importancia de del alcance de estos ideales representados en esta corriente de pensamiento, pero al darse cuenta ya en la segunda mitad del siglo de que ellos podían gozar de respeto y de poder si los ideales de la igualdad civil, de los derechos naturales del hombre y de un gobierno representativo llegaban a calar; además llegó a Europa la noticia de la independencia de los Estados Unidos de Norte América, teniendo como base la declaración de los derechos humanos de 1776 lo que hizo que los burgueses tomaran conciencia de una forma tal que serian irreversibles y conduciría inevitablemente a la Revolución Francesa. La burguesía europea estaba enriquecida con el comercio colonial, las manufacturas y la banca llevando a esta clase a un nuevo nivel de poder gracias también a los desarrollos de la Revolución Industrial aunque “La expansión del siglo XVI en Europa no había llevado directamente a la Revolución del siglo XVII, dado que se limita a un crecimiento dentro de un estructura feudal a la que se llego a adaptar la misma empresa mercantil. El motivo sustancial no era la insuficiencia en avances técnicos o la carestía del capital, si no acaso el peso excesivo de un mundo rural en una etapa histórica donde empezaban a predominar como motores económicos el intercambio y el comercio [Lo que favoreció enormemente a la

burguesía] y donde era necesario dan cabida en la producción, crecientemente industrial, a los importantes inventos tecnológicos del pasado reciente”.2[2] A pesar de eso y de su poder económico la burguesía seguía siendo dejada lado, eran innovadores, aplicaban nuevas técnicas, pero hay que recordar que en aquella época no se le daba valor al trabajo manual era justamente todo lo contrario solo se valoraba lo elegante y lo intelectual; pero con la riqueza la burguesía cada vez más numerosa, obtuvo también cultura revelándose ante la nobleza que conservaba una vida de privilegios solamente por herencia. Entre los sucesos que marcarían definitivamente la vida europea de la época están: la invención de la máquina de vapor (1764), el reparto de Polonia entre Austria, Prusia y Rusia (1772), la muerte del rey francés Luis XV (1774), la Independencia de los Estados Unidos (1776), la Primera Constitución de ese país (1777), la Paz entre Inglaterra, Francia, España y Estados Unidos (1783), Fallece Federico el Grande (1786), Toma de la Bastilla e Inicio de la Revolución Francesa (1789), alianza de Austria y Prusia contra Francia (1792), Ejecución del Rey francés Luis XVI (1793), Ejecución de Robespierre (1794), Campaña de Napoleón Bonaparte en Egipto (1798), Golpe de Estado de Bonaparte y fin de la Revolución Francesa (1799), Campaña de Napoleón Bonaparte en Italia (1800), Napoleón se corona emperador (1804), y Rey de Italia (1805), Independencias Latinoamericanas (1810-1826), Napoleón es derrotado por los aliados y abdica, sube al trono Luis XVIII (1814), sube al trono Jorge IV en Inglaterra (1820) y el presidente norteamericano Monroe lanza la consigna América para los americanos (1823); entre otros muchos sucesos que acaecieron, ya que Goya vivió realmente en una época de muchos cambios aunque visto en perspectiva desde la actualidad “Cien años son poca cosa en relación con la historia del mundo y ese retraso no quita al siglo XIX su carácter revolucionario; sin embargo, visto en la escala de los sucesos que separan al primer empleo útil de la máquina de vapor, de la primera guerra mundial, prolongado para que la mayor parte de eso que se llama

2[2] Jaime Jerez (Director), Historia Universal del Mundo Moderno. Madrid, Editorial Planeta, 2006, T.III, pp.260; p.70.

ordinariamente la Revolución Industrial ocurriera antes de que los laboratorios continuaran agrandándola”.3[3] En la época en la que Goya se desenvolvió el artista era sumamente importante, pues este servía a los fines del momento, se enmarco el Rococó dentro de este aire de refinamiento y renacer del buen gusto que había traído el Despotismo Ilustrado, luego con las revoluciones y las épocas tan controvertidas, se prestaron para lienzo ideal de los artistas que buscaron expresar a través del arte lo vivido en su época. En cuanto a España allí también llegaron las luces de Europa y a pesar de que la Inquisición se esforzó y puso especial celo en evitar que las nuevas ideas externas permearan los valores tradicionales de la España católica, nada pudieron hacer; la entrada de las ideas iluministas en España vino de la mano de una minoría que estaba al corriente de los avances acontecidos en Europa e intentaron llevarlos a su tierra con la idea de que la razón, el progreso y el bienestar le dieran un aliento de vida a un lugar que parecía enfermo de muerte. Carlos III llevo a España el Despotismo Ilustrado, formula que había sido exitosa en Francia llenando de brillo a la monarquía, pero si en el resto de Europa la corriente ilustrada fue alabada y criticada por igual, en España las criticas fueron aun mas abrumadoras que las alabanzas, el país sufría una grave crisis económica y política, además España había estado tan cerrada en sí misma, que el solo pensamiento transformador estaba cuesta arriba, el pueblo estaba adormecido y tenía un profundo apego a las tradiciones y daban por bueno todo lo hecho tal y como lo hicieron sus padres; en el país cundía la miseria, la ignorancia y la superstición en el campesinado que era la mayoría de la población, los pocos que eran poseedores de la cultura eran orgullos y algo anticuados y se esforzaban por mantener su dominio: las universidades y los seminarios; la nobleza por su parte seguía en su posición de valorar el linaje, el poder y desprecian el trabajo manual. Los burgueses que fueron los que, con su poder económico y sus influencias sirvieron de vehículo a las nuevas ideas en Europa, eran en España casos muy focalizados, se observaba esta clase en Madrid y algunas otras grandes ciudades, no se veía esa mentalidad de defender el trabajo liberal, a pesar del decreto promulgado en

3[3] Charles Moraze, “El Siglo de las Contradicciones” en José Manuel Lara (Editor), El Siglo XIX, I. Colección Historia de la Humanidad. Barcelona, España, Editorial Planeta, 1977, Tomo VII, pp.575; p.28

1783 por Carlos III en el cual dejaba claro que el trabajo manual no degradaba en lo más mínimo a quien lo practicara. Los nobles muy impresionados por los nuevos aires que se respiraban en la corte, viajaron para ponerse al corriente de la “moda”, banalizando así las ideas de la Ilustración. En España la tarea era ardua, había mucho trabajo por hacer, había que reformar la enseñanza de modo tal que se introdujeran las ciencias útiles y las nuevas teorías económicas y políticas, esta tarea se la plantearon muy pocas personas, que se encontraban en las Sociedades Económicas de Amigos del País, que también se proponían mejorar las herramientas, los regadíos y los caminos, para que así el campo rindiera mejores frutos. Estas piezas importantísimas en el impulso de los cambios recibieron el apoyo del rey y proliferaron en España, claro está, ante este esfuerzo hubo una reacción por parte de los que se negaban al cambio, pero aun así se lograron alcanzar ciertos éxitos. B. Biografía del artista. Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos, Zaragoza el 30 de mayo de 1746, hijo de Braulio José Goya, que era dorador (una actividad artesanal digna para la época) y de Gracia Lucientes, hidalga, que conservaba aun sus tierras en Fuendetodos; Francisco era el cuarto de seis hermanos. Su aparición en escena como pintor y grabador “…afirmo de una vez por todas el genio español de la pintura…”4[4], su trabajo comprende la pintura caballete y mural, el dibujo y el grabado, se le considera el precursor del Romanticismo y uno de los grandes del arte español junto a Velásquez y el Greco; también se le toma a Goya como inspirador del arte contemporáneo y de las corrientes pictóricas del siglo XX. Goya ingreso tardíamente a la Academia de Dibujo de Zaragoza cuando contaba con 13 años, la academia estaba dirigida por José Luzón y estudio allí hasta 1763, siendo educado en un Barroco tardío y pintando estampas devotas, mostrando un desarrollo artístico algo lento; 1770 viaja a Italia donde se presenta como discípulo del pintor Francisco Bayeu, con quien guardaba un parentesco; este viaje fue financiado por
4[4] Germain Bazin, Barroco y rococó. Barcelona (España), Ediciones Destino, 1992, pp.287; p.218

la propia familia Goya, ya que en dos ocasiones anteriores Francisco había optado por un apoyo económico y en ambos casos no lo obtuvo, lo cual no le hizo desfallecer en su ambición de irse a preparar a Italia. Ya en Italia Francisco viaja por Roma, Venecia, y Bolonia entre otras ciudades donde estudio la obra de Rubens, Guido Reni, El Veronés y Rafael, entre otros grandes de la pintura. Regresa a España en 1771 habiéndose acercado al Neoclasicismo y adoptando algunas de sus características. Estando en España obtuvo algunos trabajos haciendo pinturas murales y pinturas de orden religioso en Zaragoza; en 1773 se caso con la hermana del reputado pintor Francisco de Bayeu y tuvo su primer hijo en 1774, ya para ese momento era el pintor más valorado en la región, siendo llamado por Rafael Mengs para trabajar en la Real Fábrica de Tapices, como pintor de cartones para tapices, empezando a trabajar en 1775 y desde allí iniciaría una carrera llena de éxitos. Para 1793, luego de haber contraído una grave enfermedad que casi le quita la vida en Andalucía y consecuencia de la cual quedo sordo, inicio un nuevo camino en su trabajo, enfocándose más en la intención, en la creatividad, en la originalidad, en la psicología, expresándose mucho menos dulce y amable que en las pinturas encargadas para decorar los palacios reales, allí se inicia la madurez de Goya como artistas y donde inicia su camino hacia el Romanticismo, con obras que el autodenomina de capricho. Profundamente afectado por la guerra que se sucede en España entre 1808 y 1814, realiza una seria de grabados llamados los Desastres de la Guerra donde retrata la conmoción vivida en el país; a pesar de las difíciles circunstancias Goya nunca perdió su cargo ni su estatus como pintor de comarca, aunque aparentemente nunca tomo partido por el monarca de Francia y a la vuelta de Fernando VII continuo pintando retratos reales. En 1812 muere su esposa Josefa Bayeu iniciando poco después una relación con Leocadia Weiss con quien vivió hasta el momento de su muerte. Sumamente popular y polémica fue su pintura la Maja Desnuda, sobre la cual se rumoraba que la modelo era la Duquesa de Alba, pero otras hipótesis apuntan a que la modelo era una amante de Manuel Godoy y que este le encargo la pintura a Goya, la elaboración de la misma le valió al pintor problemas con la Inquisición por la cual fue citado en el año 1815 y la cual no le trajo mayores consecuencias. Para principios del siglo XIX pinto otros muchos retratos marcando el nuevo camino del arte en la época, mas hacia el estilo neoclásico. En 1814 pinta dos cuadros el 2 y el 3 de mayo de 1808,

en los cuales representa sucesos del levantamiento del pueblo de Madrid contra el invasor francés; estas obras son importantes en cuanto Goya retrata lo vivido, alcanzando así una universalidad en su mensaje. En el año 1819 compra la llamada Quinta del Sordo, cayendo enfermo ese mismo año y entre 1820 y 1823 pinta su quinta con pinturas al oleo sobre los muros, son sus celebres Pinturas Negras, en las cuales Goya deja su influencia en la pintura contemporánea. Murió en Burdeos, Francia, el 15 de abril de 1828. Goya es uno de los más grandes artistas en la historia de España, lo que no paso desapercibido el poeta Francisco Gregorio de Salas escribió “Habiendo visto algunos excelentes retratos hechos por Goya `La naturaleza excedes y tu fama será eterna, si de envidia no la mata la misma Naturaleza`”5[5] Y “En 1946 el mas eximio de los literatos españoles hoy vivientes, Azorin, escribió estas luminosas palabras: `Ante la realidad, Velásquez quiere ver lo que ve; el Greco quiere ver lo que no ve; Goya quiere ver lo que nadie ve…Velásquez nos da una realidad humana; el Greco, una realidad celeste; Goya, una realidad demoniaca`…`Si Velásquez nos da la serenidad y el Greco da el anhelo, Goya…nos da el estremecimiento`”6[6] Así Francisco de Goya es valorado aun hoy como unos de los baluartes del arte mundial. II. La Obra del Artista.

5[5] Francisco Javier Sánchez Cantón, Fuentes Para la Historia del Arte Español. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Diego Velásquez, 1941, T.V, pp.573; p.521 6[6] Francisco Javier Sánchez Cantón, Goya y sus Pinturas Negras en la Quinta del Sordo. Barcelona, España, Editorial Vergara, 1963, pp.99; p.9

La obra de Goya pasa por diversas corrientes estilísticas, sus casi 64 años de labor artística dejaron un inmenso legado a la humanidad en 1760 en Zaragoza donde inicia su formación como pintor, presentándose en los años 63 y 66 al concurso de la Academia de San Fernando en Madrid, obteniendo un resultado negativo, viajando a Roma en 1770 por su cuenta. En 1771, la suerte y el éxito económico comienzan a sonreírle al autor ya que obtiene una mención de honor en la Academia de Parma y es llamado a realizar el fresco del “coreto” del Pilar, todos estos años hasta el 74 en los que Goya realizo pinturas murales y religiosas, están comprendidas en sus años de formación, donde todavía muestra rasgos del Barroco tardío en el que fue formado. En 1775 es llamado por Mengs para ser cartonista de la Real Fábrica de Tapices allí trabajara bajo la tutela y los parámetros impuestos por Rafael Mengs y Francisco Bayeu, allí desarrollo un estilo pintoresco y de un costumbrismo rococó, obteniendo reconocimiento en Madrid por su obra e ingresando en la Real Academia de Bellas Artes en 1780; para el año siguiente la realización de unos frescos para la basílica del Pilar de Zaragoza, le acarrearon problemas con su cuñado Francisco Bayeu, a pesar de eso su crecimiento no se detiene y en 1783 realiza el que será su primer retrato El Conde de Floridablanca y también pinta La Familia del Infante Don Luis, para 1785 es nombrado subdirector de pintura de la Academia y al año siguiente lo nombraron pintor del Rey; entre los años 87-88 realiza una serie de pinturas religiosas y para 1789 es nombrado pintor de cámara y realizaría varios retratos, que es el trabajo que le valdría elogios y el favor de la corte y de la familia real, en 1791 cierra un ciclo, entregando los últimos cartones para tapices, e iniciando con esto y también a raíz de la enfermedad, que lo dejo sordo, un nuevo camino en su trabajo. En 1793, realiza los cuadros de gabinete, en 1797 vuelve a Madrid luego de una estadía en Cádiz y retrata a los ilustrados, en el 98 realiza unos frescos de la ermita de San Antonio de La Florida, realiza el retrato de Jovellanos y las pinturas de Brujas; en el 99 se publican sus Caprichos obras que Goya realizo a motus propio y saliéndose de los cánones que debía seguir cuando trabajaba por encargo. En 1800 realiza el cuadro la Familia de Carlos IV una de sus obras más famosas. En 1808, con el inicio de la Guerra de Independencia, viaja a Zaragoza llamado por Palafox y en 1810 inicia los grabados los Desastres de la Guerra; al terminar el conflicto franco-hispano Goya pinta dos grandes cuadros que eran escenas del 2 y 3 de

mayo de 1808 en Madrid. Goya nunca dejo de realizar en todo este periodo los retratos, ya que era lo que más prestigio le daba al pintor. En 1815 realiza las primeras planchas de la serie La Tauromaquia. En 1820, ya muy enfermo, se autorretrata en Goya y el médico Arrieta; en los últimos años de su vida Goya realizo las llamadas Pinturas Negras grabo Los Disparates y realizo las series de litografías Los Toros de Burdeos. A. Periodos de la obra de Goya. “…El arte de Goya se divide en dos periodos. De 1776 a 1793 describió la escena contemporánea y la vida social con un estilo elegante, sensual y de colores vivos, un estilo que gradualmente adquirió la forma neoclásica. Sus retratos de ese tiempo, especialmente los femeninos, recuerdan el refinamiento de Velásquez. Pero su sordera que se hizo total en 1794, contribuyo a producir en Goya una amargura que se reflejo en la manera satírica que adopto al pintar la familia de Carlos IV. Sus frescos para San Antonio de la Florida (1793) marcan el cambio de rumbo. La invasión francesa separo a Goya de la sociedad aristocrática que lo había apoyado y a partir de ese momento su arte se caracterizo por su expresividad romántica y pertenece ya al siglo XIX”7[7] Goya, como pintor por encargo debía cumplir muchas reglas, seguir un camino ya trazado sin mucho espacio para la originalidad y la invención, su obra estuvo delimitada hasta el año 1791 por “…Mengs que, tan neo-clásico y aficionado a mitologías como era, no dudo en encaminar las tareas de la Real Fábrica de Tapices al cultivo de temas populares, de la vida cotidiana de Madrid, decide la vocación de Goya para la empresa que vitalizo su genio durante casi dieciséis años, desde sus treinta a sus cuarenta y seis. En este periodo pinta no menos de sesenta u tres cartones para tapices…”8[8], es bajo estas premisas y debido a la formación que recibió y de acuerdo a las aspiraciones que Goya tenia de convertirse en un pintor de corte, que se desarrollo en el estilo Rococó; su primera obra bien documentada es la realizada en la bóveda del
7[7] Germain Bazin, Ob cit, p.218 8[8] Francisco Javier Sánchez Cantón, Goya…p.10,11

convento de la Basílica del Pilar de Zaragoza, en el año 1772, allí Goya mantuvo una línea Rococó que desarrollaría posteriormente, a pesar de que todavía conservaba influencias tardobarrocas. Sus primeros trabajos como cartonista estuvo guiados pos su cuñado Francisco Bayeu, ya en la segunda serie de cartones Goya “…tendría un mayor margen de libertad para decidir las composiciones, pese a que los temas venían impuestos por las altas esferas de la Corte. No obstante, serian sus pinturas, más populares, donde capto perfectamente el ambiente festivo de Madrid con espontaneidad y frescura.”9[9] . Los años del periodo Rococó de Goya, están dominados por pinturas religiosas, cartones para tapices en los que abundan escenas costumbristas, imágenes de juegos, ferias y cortejos y desde luego retratos. Es con la realización de sus Caprichos, que Goya adquiere mayor libertad, pues siempre estuvo a favor de un arte libre e imaginativo, cosa que no le permitía su trabajo; en los frescos que realizo para la cúpula de San Antonio de La Florida se ve a un Goya más alejado del academicismo, trabajando con mucha más libertad utilizando pinceladas al temple lo que lo sitúa – según los expertos- a un paso del impresionismo y es a partir de allí que Goya comienza a apartarse del ámbito estilístico del Rococó.

B. El quitasol, Cartón para tapiz (1777) Francisco de Goya inicio su trabajo como cartonista en un gran momento ya que “…La Casa Real se hallaba en plena labor de decoración y promovía activamente la participación y colaboración de artistas y artesanos”10[10]. La elaboración de “cartones para tapices” se debía a la costumbre de las Casas Reales de Europa de decorar las paredes de las estancias de los palacios con tapices. Para la realización del tapiz a manos de los artesanos, se necesitaba primero que un artistas realizara una composición pictórica sobre un cartón, el cual servía de guía para los tapiceros.

9[9] Doménec Ribot Martin, Goya. Madrid, Tikal, s/f, pp.256; p.29-30 10[10] Ibidem, p.27

Goya realizo cuatro series de cartones para tapices, -en realidad oleos sobre lienzos- bajo la guía de Francisco Bayeu, Mariano Salvador Maella y Rafael Mengs. En los cartones Goya debía plasmar una “mezcla” de los estilos rococó y neoclásico, de manera de alcanzar el estilo ideal para decoración de las estancias reales, donde mandaba el buen gusto y el refinamiento del Despotismo Ilustrado, además tampoco debía dejar de observar las costumbres españolas, debían ser encantadores, y dar una variedad dentro de la unicidad de forma que el espectador no pudiera aburrirse. No es realismo, pero tuvo que alejarse del Barroco tardío y del academicismo del neoclasicismo, para lograr un efecto al natural, buscando darle vivacidad a las anécdotas costumbristas. La primera serie de cartones se realizo en 1775 y está compuesta por nueve cuadros; la segunda serie se realizo en dos partes de 1776 a 1778 y de 1778 a 1780, la tercera serie se realizo de 1786 a 1788 donde la labor se vio interrumpida por la muerte de Carlos III y la cuarta serie que se hizo entre 1788 y 1792. Para la primera serie Goya no tuvo mayor libertad y las pinturas daban cuenta del enorme control ejercido por Francisco Bayeu; ya en la segunda serie – que es la que nos interesa – Goya muestra la libertad que le otorgan, claro está, dentro de los límites de lo establecido, esa serie estaba destinada a decorar las paredes del comedor del Palacio del Pardo que fueron hechos de 1776 a 1778 y los destinados a decorar los dormitorios del palacio fueron hechos entre 1778 y 1780. “…El pintor desplego aquí una brillante paleta que describía a unos majos y majas de ánimo feliz y llenos de armonía. Recordaban a esas escenas pastoriles tan del agrado del Palacio de Versalles, que en este aspecto, con el gusto por lo popular de la Corte de Madrid…”11[11], en los cartones se encontraban representadas imágenes de diversiones populares y escenas anecdóticas; los tapices destinados a decorar el comedor fueron La Merienda a Orillas del Manzanares, Paseo por Andalucía, Baile a Orillas del Manzanares y la obra mejor lograda de esa serie: El Quitasol (1777), en ella se nota la evolución estilística y pictórica de Goya, de forma tal que no es posible imaginar que un trabajo tan bello, sea una obra temprana.

11[11] Ian Gibson, Ob cit, p.23

“La serie, variada y bullente de vida, de los `cartones` (…) para las tapicerías, revela el optimismo del artista en aquel tiempo…”12[12], en el Quitasol puede observarse ese optimismo en el uso de los colores y en cuanto al tema tratado. El Quitasol es un oleo sobre lienzo de 104x152 cm y se encuentra actualmente en el Museo del Prado, allí Goya compone la escena colocando a las figuras en una estructura piramidal en primer plano, con un fondo de paisaje, el uso de los colores es realmente exquisito, colores claros, vivaces y suaves, se puede ver un juego de luces y sombras donde la maja (vestida a la usanza francesa) aparece iluminada, haciendo que nuestro foco de atención sea su rostro, el cual nos mira de frente con una sonrisa cómplice, ella luce placida, entregada a un coqueteo galante, perfectamente armoniza la pareja de jóvenes con el fondo paisajístico, en la obra se capta la picardía y lo pintoresco y risueño de la vida madrileña de la época. En la pintura se puede ver a una joven muchacha sentada con un perro en su regazo, al tiempo que un chico le hace sombra con un quitasol (sombrilla), a pesar de la pincelada brillante y fresca que le da Goya a la obra es considerada rococó por la iconografía utilizada: La sombrilla era muy importante en la época y hace alusión a la galantería, por lo cual, es utilizada para representar a los amantes. La obra es una real belleza y en ella puede apreciarse claramente como era el estilo de Goya en sus primeras etapas como pintor.

Fuentes BAZIN, Germain, Barroco y Rococó. Barcelona (España), Ediciones Destino, 1992, pp. 287. GIBSON, Ian, Goya. Madrid, Editorial Debate, 1983, pp.73. JEREZ, Jaime (Dirección), Historia Universal del Mundo Moderno. Madrid, Editorial Planeta, 2006, Tomo III, pp. 260.

12[12] Francisco Javier Sánchez Cantón, Goya…p.11,12

MORAZÉ, Charles, “El siglo de las contradicciones” en José Manuel Lara (Editor), El Siglo XIX. Colección Historia de la Humanidad. Barcelona (España), Editorial Planeta, 1977, Tomo VII, pp. 575. RIBOT, Domènec, Goya. Madrid, Tikal, s/f, pp.256. SÁNCHEZ CANTÓN, Francisco Javier, Fuentes para la Historia del arte Español. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Instituto Diego Velázquez), 1941, Tomo V, pp. 573. ________________________________, Goya y sus Pinturas Negras en La Quinta del Sordo. Barcelona (España), Editorial Vergara, 1963, pp. 99.