AHORA FUTURO

Por un socialismo más justo, participativo y solidario
Documento de debate abierto para un nuevo PSOE de Cantabria.

Los socialistas de Cantabria hemos encadenado las dos derrotas más graves de nuestra historia. Ahora debemos afrontar con decisión el análisis en profundidad de los problemas, tanto internos como externos, que subyacen en ellas y la búsqueda de soluciones que nos permitan resolverlos para recuperar la credibilidad de nuestro proyecto político, y con ello la confianza y la ilusión de la ciudadanía.

Si la derrota del 22 de mayo fue estrepitosa y, a consecuencia de ella, perdimos los apoyos sociales que nos habían permitido gobernar en Cantabria y en la gran mayoría de Municipios de nuestra región, la del 20 de noviembre ha puesto en manos del Partido Popular la gestión de la difícil situación en la que se encuentra nuestro país.

Los resultados electorales en España, y especialmente en Cantabria, han concedido a la derecha una posición política hegemónica sin precedentes en la historia democrática española, que conlleva una concentración de poder institucional, económico y mediático enorme. En este preocupante escenario, los avances alcanzados por la sociedad española y cántabra a lo largo de las últimas décadas gracias a la acción de gobierno de nuestro partido podrían desaparecer si no luchamos de modo constante por defender derechos y libertades.

A pesar de las derrotas, los socialistas tenemos motivos para reivindicar con orgullo lo que hemos aportado a España, a Cantabria y a los numerosos ayuntamientos donde hemos gobernado durante los años de José Luis Rodríguez Zapatero, Dolores Gorostiaga y los diferentes alcaldes, alcaldesas, concejales y representantes del PSOE.

En los ocho años de Gobierno autonómico, los socialistas pusimos en marcha las políticas que han transformado Cantabria, pero no hemos sabido rentabilizarlas, y ahora tenemos dificultades para defender nuestro legado frente a los injustos y continuos ataques de la derecha. Estamos muy orgullosos de las políticas educativas, de la aplicación de la Ley de Dependencia, de nuestra apuesta por un nuevo modelo productivo basado en la tecnología y en el conocimiento, así como de la ampliación de derechos y libertades de las cántabras y los cántabros. Todo ello debe seguir formando parte del cuerpo principal de nuestro proyecto político.

Dicho esto, es evidente que hemos cometido errores, y que la crisis económica ha sido un factor determinante en la derrota, pero en ningún caso el único. Hemos perdido porque nos hemos alejado de la ciudadanía, porque no hemos sabido explicar bien nuestras políticas y porque hemos tomado algunas decisiones equivocadas.

Nuestra mejor contribución a Cantabria y a su ciudadanía será aprender de nuestros errores, trabajar para no volver a cometerlos, reconstruir entre todos un proyecto socialdemócrata más justo, participativo y solidario, así como profundizar en nuestra democracia interna para mejorarla. Todo con el objetivo de recuperar la confianza y generar esa ilusión, para ser una alternativa de gobierno en Cantabria y en los Ayuntamientos de la comunidad.

Históricamente en Cantabria, la suma de votos del centro-izquierda siempre ha obtenido un porcentaje en torno al 42%. Por lo tanto, si queremos volver a ser un partido de gobierno y recuperar una alta representatividad en los ayuntamientos, debemos devolver a otras formaciones políticas a su espacio natural, el centro-derecha, poner freno a las fugas de votos y al hastío que lleva a la abstención, y recuperar una dinámica que dé razones a los ciudadanos para recobrar su confianza en nosotros.

Para conseguirlo, lo primero que necesitamos es un partido mejor, pero eso no será posible sin cambiar. Y cambiar ya. Cambiar personas y sobre todo mejorar nuestra forma de trabajar. El partido tiene que ser una organización moderna, eficaz y con capacidad para responder a los retos del siglo XXI. Una organización al servicio de nuestros militantes y simpatizantes, de las agrupaciones locales y no solamente de sus dirigentes. Precisamos un debate sosegado y en profundidad de ideas y reformular nuestro modelo de partido. Necesitamos con urgencia abrir el partido a la sociedad y poner fin a métodos del pasado, que nos han distanciado de nuestra militancia y de la ciudadanía. El debate y el diálogo son siempre positivos. Negarlos cierra el partido, induce al estancamiento de ideas e impide la renovación necesaria para mantenerse a la vanguardia.

Precisamos también una vuelta a lo hondo de nuestros valores, aquello que entronca con lo más noble del ser humano: la humildad, el amor y la solidaridad, para devolver a nuestro discurso buena parte de la legitimidad perdida entre la ciudadanía. La apuesta constante por la cooperación se ha de intensificar, pues, en todos los ámbitos sociales y geográficos, para ser capaces de responder con lo mejor del socialismo a los problemas acuciantes de nuestra sociedad y nuestro mundo.

En Cantabria, durante las dos últimas legislaturas de gobierno autonómico hemos perdido una oportunidad excepcional para explicar nuestro proyecto político y nuestra tarea de gobierno, para mejorar nuestra relación con el tejido social y para consolidar al PSOE de Cantabria como fuerza política de primer orden para la ciudadanía. El ensimismamiento en tareas institucionales y en el funcionamiento orgánico nos han hecho perder el pulso de la calle.

Debemos reconocer que una lealtad mal entendida ha hecho que se omitieran críticas necesarias, lo que ha constituido un obstáculo para que la opinión de la ciudadanía se transmitiera hacia la dirección de nuestra organización. Además, la crítica interna ha carecido de discurso alternativo y, lamentablemente, tampoco ha servido para alimentar a la organización del sentir ciudadano, sino sólo para el enfrentamiento de unos contra otros y el desgaste estéril de la dirección.

La gran mayoría de la militancia y de las personas que simpatizan con nuestras ideas sienten el hastío de escuchar sólo excusas y reproches en lugar de propuestas y soluciones. La situación es muy preocupante pero lo puede ser aún más, porque podemos seguir perdiendo apoyo electoral si nos acomodamos y no recuperamos la identidad perdida, y acabar siendo aún más irrelevantes en el escenario político regional.

Estamos ante el congreso más trascendental de nuestra historia. La militancia de este partido tiene la oportunidad de revitalizar sus ideas y procedimientos para recuperarlo, fortalecerlo, y volver así útiles a los ciudadanos a los que nos debemos. 130 años de brillante historia en defensa de los más desfavorecidos es demasiado bagaje como para tirarlo todo por la borda.

En la situación que nos encontramos, un cambio de ideas, personas y forma de trabajar ya no es una opción, es una absoluta necesidad. Y en el próximo congreso tenemos la gran responsabilidad de acertar. Debemos elegir a los mejores, los más destacados por ganas, voluntad, constancia y capacidad de gestión. A los más capacitados para remontar esta difícil situación.

La ciudadanía progresista de Cantabria no va a permitirnos más tiempos de división y enfrentamientos. Necesitamos una renovación integradora, sólida, responsable y transparente, con autoridad moral y capacidad de decisión suficiente para unir el partido, cambiar la forma de trabajar y devolver a los militantes la ilusión. Y necesitamos la unidad suficiente para reconstruir una alternativa creíble a las políticas de la derecha, dar respuestas a las demandas ciudadanas, centrar toda nuestra atención en sus problemas reales más allá de discordias y rivalidades, recuperando la confianza de la población en la dignidad de la política.

La militancia y las agrupaciones locales son la base de nuestra organización y deben recuperar su voz y su capacidad de decisión. Nuestro partido necesita agrupaciones locales fuertes, con recursos y con el apoyo decidido de la dirección y una militancia activa, formada y con verdadera capacidad de decisión. Debemos abrir nuevos canales de participación a militantes y simpatizantes, y prestar especial atención a las agrupaciones de las zonas rurales.

Quienes constituimos este partido conocemos bien sus problemas y sabemos cómo resolverlos. Tenemos que poner en valor nuestra capacidad, experiencia, voluntad y constancia para construir un nuevo tiempo, para construir un nuevo PSOE de Cantabria. Debemos estar a la altura de lo que se espera de nosotros, trasladando estas palabras a soluciones y hechos, consolidando la imagen de nuestro partido como referente de la modernidad y la democracia. Es tiempo de acción.

Algunas propuestas concretas para un partido mejor, más moderno y más democrático:
-Una dirección del partido reducida y operativa, que diseñe un Plan Estratégico del partido a 4 años y fomente la participación activa de militantes, simpatizantes y voluntarios de los distintos movimientos sociales. -Una Oficina de Comunicación y Estrategia, que dé servicio a todos los niveles del partido, sobre todo a las agrupaciones y grupos municipales. -Una Oficina de Atención al Concejal, con asesoramiento jurídico, económico, urbanístico, etc… -Un verdadero Plan de Formación, para mejorar las capacidades de cuadros y militantes, que podrá vertebrarse a través de las capacidades de la Fundación Matilde de la Torre, ahora mismo desprovista de contenido. -Un Plan Financiero serio y riguroso, para resolver la dramática situación económica en la que se encuentra el partido. Comarcalizar el partido, para optimizar recursos humanos y económicos de las diferentes agrupaciones locales, atendiendo las necesidades de las que disponen de menos medios, y reforzar nuestra acción política en los municipios. Así, se potenciarán los distintos modelos de coordinación comarcal de las agrupaciones de Cantabria, atendiendo siempre a sus preferencias y necesidades. - Para profundizar en la participación y en la democracia interna se establecerán procedimientos para que todos los y las militantes puedan participar en la elección de los cargos orgánicos a nivel regional. Asimismo, se instará a la celebración, lo más pronto posible, de la Conferencia de Organización propuesta en el Congreso Federal para allí aprobar todas aquellas medidas tendentes a la participación directa que fueron aprobadas en el reciente Congreso Extraordinario del PSOE de Cantabria. -La apuesta por el diálogo constante, por poner a los cargos orgánicos al servicio del Partido, se plasmará también en el compromiso de que tanto los diputados y diputadas como cualquier responsable de una secretaría mantendrá al menos una reunión al año con cada Agrupación. -Asimismo, con el objetivo de abrirnos a la sociedad, el candidato o candidata socialista a la Presidencia de Cantabria deberá ser elegido por primarias en la que podrán participar militantes y simpatizantes. - Planificación y mantenimiento constante, con los oportunos medios materiales y humanos, de campañas de afiliación que alivien la reducción creciente de nuestra militancia. -Aprobar un protocolo de atención al nuevo militante y simpatizante que le haga sentirse participe de una organización que lo valora. -Creación de grupos sectoriales de trabajo, estables y segmentados en función de áreas temáticas o geográficas. -Intensificación de las relaciones con los sindicatos, en especial con la Unión General de Trabajadores, con movilización constante en apoyo de los trabajadores cántabros inmersos en ERE y conflictos colectivos.