LA ENERGÍA EÓLICA.

IMPACTOS MEDIOAMBIENTALES
M.P.Donsión, F.Manzanedo y J.L.de Castro. Departamento de Ingeniería Eléctrica. Universidad de Vigo. e-mail: donsion @uvigo.es Tel: 34.86.812685 y 812233, Fax: 34.86.812601 y 812201

ENERGÍA EÓLICA. En el mundo, en estos momentos, se encuentran instalados 17.260 MW de energía eólica. La Unión Europea (UE) con 12.620 MW está, sin lugar a dudas, a la cabeza del mundo tanto en potencia instalada como en tecnología. EE.UU. tiene 2.250 MW, que corresponde a la potencia instalada en los años 80. Seguidamente, con 1.150 MW, se encuentra la India y, a continuación, con 300 MW, se encuentra China que representa un potencial de futuro en cuanto a inversiones a realizar, especialmente en tecnología, por España y demás países europeos. Japón tiene instalados 145 MW y los demás países suman 795MW (Ver Fig. 1).

EE.UU 13,03% TOTAL =17.260 INDIA 6,66% OTROS 4,61% CHINA 1,74% JAPÓN 0,84% EUROPA 73,12 % (12.620 MW)

Fig.1.- Distribución, en %, de la potencia instalada en el mundo en energía eólica.

En la Fig. 2, se puede ver la distribución por países de la potencia eólica instalada en la UE. Alemania, con 6.115 MW (48,46%), tiene una posición destacada como primer país en producción de energía eólica dentro de la UE y del mundo, representa el ejemplo a seguir; en segundo lugar de Europa y del mundo, se encuentra España (17,99%) y, en tercer lugar dentro de la UE, Dinamarca. Grecia tiene un gran potencial de energía eólica en el Norte del país y su principal problema es el transporte de esa energía al principal centro de consumo, Atenas, que se encuentra en el Sur. Grecia tiene, también, un gran número de islas en las cuales los sistemas aislados con energía eólica, bien

sola o con otras fuentes autóctonas, podrían dar cobertura a la demanda existente e incluso aprovechar esta energía para instalar plantas desalinizadoras del agua del mar. De las fuentes renovables, la energía eólica es la que está experimentando un mayor desarrollo en Europa y la tendencia de crecimiento va en aumento. Las previsiones europeas para el año 2010, según el Libro Blanco de las Energías Renovables, son de 40.000 MW. El objetivo que se persigue en el horizonte del año 2010, es que el 12% del consumo total proceda de fuentes renovables. Las previsiones españolas, con tendencia al alza en el consumo de energía eléctrica, son de 9.000 MW instalados para el año 2010, es decir un 22,5% de las previsiones de la UE.
50 40 30 20 10
450 MW 400 MW 350 MW 240 MW 140 MW 410 MW

48,46% 6.116 MW

17,99% 2.270 MW

E.Eólica
17,79% 2.255 MW

0 Alem Espa Dina Hola R.U. Italia Suecia Grecia Resto
100 80 60 40 20 0 1er trim. 3er trim. Este Oeste Norte

Fig.2.- Distribución de la potencia eólica instalada en la Unión Europea. (Noviembre del 2001).

Dentro de España, la Comunidad Autónoma con mayores perspectivas es Galicia, seguida de Navarra, Aragón y Andalucía. Las previsiones de Galicia para el año 2010, según el Plan Eólico de Galicia (a revisar cada tres años), son de 3.500 MW, que representa el 38,89% de la potencia eólica prevista para España. En Galicia, en estos momentos (noviembre 2001), la potencia instalada es de 745 MW y en construcción 467 MW y se espera que a finales del presente año se encuentren instalados 1.000 MW; existen proyectos aprobados por un total de 3.465 MW, que suponen una inversión de 3.069 millones de euros. Así pues, en lo que a energía eólica se refiere, las previsiones apuntan a que, al menos, se triplicará en los próximos diez años, tanto en la UE, como en España y Galicia. Para establecer la potencia promedio por parque eólico en Galicia, se han considerado los instalados, o en fase avanzada de instalación. La media de potencia por parque resulta ser de 30 MW, para su determinación se ha considerado que el Parque Eólico Experimental de Sotavento (Fig. 3), con dos aerogeneradores de 1.300 MW y otros, más pequeños, por su carácter básicamente experimental, no se ha tenido en cuenta para determinar la media. La emisión de contaminantes que se evitan en un parque eólico de tamaño medio, se puede ver en la tabla 1. En la actualidad, los aerogeneradores que más se utilizan están constituidos por turbinas de eje horizontal de tres palas,

con alternadores asíncronos y potencias menores de un MW. Como ejemplo, el parque eólico de Zas (La Coruña), con una potencia total de 24 MW, consta de 80 aerogeneradores asíncronos A300, de 300 kW cada uno.
CONTAMINANTES PARQUE DE 30 MW (t/año)

CO2 SO2 NOX

67.500 225 187

De forma aproximada,660 kWh de energía eólica equivalen al consumo de 400 kg de carbón, en una Vista de un parque eólico y una central térmica térmica o a 1.200 kg de petróleo.

Tabla 1.- Emisión de contaminantes que se evitan en un parque eólico de tamaño medio (30 MW). Existen proyectos con máquinas de potencias superiores a las anteriores, como pueden ser parte de las instaladas en el parque eólico de Tarifa (Cádiz) de 600 kW, o las instaladas en el parque eólico situado en Lynetten (una zona industrial de Copenhague), con 7 aerogeneradores de 600 kW situados en el mar en aguas muy poco profundas y con pasillos que comunican unos aerogeneradores con otros, próximo a las zonas habitadas de Copenhague a las que suministra energía, desde 1996, a través de una red de 10 kV propiedad de Copenhagen Energy. Existen otros proyectos interesantes como el de Tun∅ (Dinamarca), con 10 aerogeneradores Vestas V39 de 500 kW a 14 m/s, con un rotor de 39 m de diámetro, situados totalmente en el mar, en aguas poco profundas, lejos de la costa (unos 3 km), con transformadores integrados en la torre y puertas elevadas. Este tipo de proyectos, debido a las cimentaciones que es preciso realizar y a la propia ejecución de los trabajos, se encarecen considerablemente (sobre un 30%) en relación con las instalaciones de parques en tierra firme; por otra parte, es preciso tener en cuenta otras consideraciones como pueden ser el mantenimiento o el desmontaje una vez transcurrido el período de vida útil, estimado en unos 20 años. No obstante, aún teniendo en cuenta su coste, existen países como Holanda que esperan instalar parques eólicos marinos con potencia total superior a los 1000 MW. En todo caso, el período necesario para el retorno de la inversión de un parque eólico marino, va a depender de las primas que se establezcan por tratarse de energía limpia, no contaminante.

Fig. 3.-Parque Eólico Experimental de Sotavento. Fig. 4.- Parque Eólico de Tarifa (Cádiz) En algunos casos, sobre todo en los países nórdicos o en altas montañas, como el de los dos aerogeneradores de 450 kW, tripala, con rotor de 37 m de diámetro y torre de 37 m, instalados en Lammasoaivi (Finlandia), el problema puede ser la acumulación de hielo en las palas; por lo cual, para evitarlo, fue preciso desarrollar un sistema de calentamiento de las palas. La investigación y desarrollo se centra, en buena parte, en conseguir prototipos de potencias muy superiores, como el aerogenerador instalado en Tjaereborg (Dinamarca) de 1,5 MW a 12 m/s, con rotor tripala de 60 m de diámetro y torre de 52 m. O el ENERCON E-66, rotor tripala de 66 m de diámetro y torre de 68 m y de la misma potencia, instalado en Aurich (Alemania). Ambos funcionan desde 1995. Empresas como Vortec (Nueva Zelanda), proponen máquinas de 3,5 MW (V3500), con la inclusión de un difusor en torno a la turbina que permita mejorar su rendimiento. Los principales inconvenientes de las instalaciones con potencias unitarias superiores al MW, son la manipulación de elementos tan grandes durante su fabricación e instalación, operación que se complica notoriamente en aquellas zonas de orografía difícil. En contraste con los anteriores, existen otros proyectos con aerogeneradores de pequeña potencia, menos de 30 kW, que se utilizan, principalmente, para el suministro de energía en sistemas aislados, sobre todo en países en vías de desarrollo, suministro en islas o para aplicaciones muy concretas, a veces combinándolos con otros sistemas de producción de energía como grupos diesel, con o sin volante de inercia, paneles fotovoltaicos, etc. Por citar algunos de estos proyectos con unidades de pequeña potencia, indicar el de la isla de Thirassia (Grecia), con un aerogenerador VERGNET GEV 10.15 de 15 kW, con velocidad de viento de 10 m/s, utilizado en una planta desalinizadora AQUA-SET 200KS, con capacidad de entrada de 1,8 kW y un flujo nominal de agua desalinizada de 195 l/h que suple la escasez de agua de esta isla, escasez que tienen la mayoría de las islas Griegas. Esta unidad opera de forma autónoma sin conexión con la red eléctrica existente. El de Eeragh Lighthouse (Irlanda), que con un pequeño aerogenerador de 2,2 kW, rotor tripala de

3,4 m de diámetro y un mástil de 9 m, proporciona energía a las luces de navegación de un faro, dos lámparas halógenas de quarzo de 12 V, 36 W, conectadas en serie y alimentadas por una batería de 24 V cargada, por el propio aerogenerador, a través de un rectificador. La parte de acero de la turbina ha sido galvanizada para reducir los efectos de la corrosión. Para una velocidad de viento de alrededor de 12 m/s , las palas de la turbina se regulan automáticamente para mantener la potencia de salida dentro de los límites de diseño. En la mayoría de los casos las torres son de forma tubular, como las que se muestran en la Fig. 3; no obstante, en algunos casos, como se puede ver en la Fig. 4, correspondiente a parte de los aerogeneradores del parque eólico de Tarifa (Cádiz), estas tienen una estructura a base de perfiles metálicos, similar a la de los apoyos de las líneas aéreas. Todos los aerogeneradores anteriores son de eje horizontal, no obstante, se ha instalado recientemente en el Valle de Losa (Burgos) un aerogenerador de traslación, de eje vertical, construido por Enerlim Albia, que rompe por completo con el concepto de los clásicos aerogeneradores de tres palas sujetas sobre un eje horizontal y permite producir energía con vientos medios anuales entre 4,2 y 6 m/s, velocidades de viento que resultan inferiores a las que precisan los aerogeneradores de tres palas. La inversión a realizar en la instalación de un parque eólico se ha reducido considerablemente, pasando de 1658 euros, por kW instalado en parques terrestres, en 1986 a 883 euros en el año 2001. En parques marinos, como se ha indicado anteriormente, el coste se incrementa un 30%. La legislación tarifaría española, el marco en que nos movemos, es la conocida Ley 54/97, es donde se dieron las bases para hacer el Decreto 2818, Decreto que continuamente se está revisando, siempre a final de año es preciso discutir las tarifas y a los cuatro años, que corresponde al año 2002, se tendrán que discutir los cambios tarifarios que es conveniente introducir. La novedad del año 2000 fue la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental, Ley 6/2001, que de alguna forma citaba a la energía eólica en parques mayores de 50 aerogeneradores y otorgaba todas las competencias a las comunidades autónomas. A nivel autonómico, los procedimientos administrativos clave para la buena ejecución de los parques dependen de varias consejerías, relacionadas con temas de: industria, medio ambiente y ordenación del territorio. Los criterios que, en general, se siguen dependen de: Impacto ambiental, optimización del emplazamiento para producir energía, planificación energética dentro de la propia comunidad autónoma, aportación tecnológica y efectos industriales dentro de la comunidad e impacto socioeconómico. IMPACTOS MEDIOAMBIENTALES.-

El impacto medioambiental de un parque eólico va a depender especialmente de la zona elegida para su instalación, de su tamaño y de la distancia a núcleos de población. Impacto sobre la avifauna: Este impacto si bien es importante, la incidencia del mismo es realmente pequeña. La mortalidad de las aves se puede producir por colisión y por electrocución; no obstante, la colisión contra los aerogeneradores es poco frecuente dado que las aves pronto se acostumbran a ellos y al movimiento de las palas. Esta colisión, se puede producir en mayor medida contra las líneas aéreas, sobre todo en aquellos casos en que la separación entre conductores es pequeña (líneas de menos de 45 kV). Este impacto se puede minimizar colocando alrededor de las torres y de los cables cintas, balones, espirales y otros elementos fácilmente visibles. Impacto visual: Aun siendo la incidencia de este impacto subjetiva, depende en gran medida del número de aerogeneradores que conforman el parque, de cómo se distribuyan teniendo en cuenta la orografía de la zona y la perspectiva que se tenga del parque desde las zonas pobladas y vías de comunicación cercanas y, también, de la forma y color de sus elementos. Al evaluar este impacto, es preciso tener en cuenta otros elementos, especialmente la subestación del parque (Fig.6). Para la realización de los accesos se debe procurar que el movimiento de tierras sea el menor posible y cuidar de la recuperación vegetal. Impacto del ruido: El ruido depende de la forma más o menos aerodinámica, del tipo de material y de los tratamientos superficiales y calidad de mecanizado, así como de las dimensiones y otras características de los elementos mecánicos que constituyen el aerogenerador , así como también de la velocidad y turbulencia del viento. Un inconveniente añadido es que al no disponer, como sucede en otras instalaciones industriales, del aislamiento que supone un edificio, el viento sirve de elemento transmisor directo. Indicar no obstante, que no suele notarse ningún ruido añadido en los núcleos de población a menos que estos estuviesen muy cerca del parque y aún en este último caso suele ser más fuerte el ruido del propio viento. Lo que si se suele detectar son reacciones de sorpresa en los animales al poner las máquinas en movimiento, reacciones que; sin embargo, desaparecen al cabo de poco tiempo. Impacto por erosión:

Los movimientos de tierra realizados para preparar los accesos, cimentaciones y edificaciones auxiliares, son los causantes principales de este tipo de impacto. Para minimizar este impacto, resulta necesario plantear adecuadamente el trazado de los accesos analizando sus perfiles transversales, así como realizar estudios de hidrología y pluviometría, cursos de agua y vegetación de las vaguadas.

Fig. 5.- Accesos y montaje de un parque eólico. ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL.

Fig. 6.- Subestación de un parque eólico.

Con el estudio del impacto ambiental, se pretenden evaluar las modificaciones que va a sufrir el entorno como consecuencia de la implantación de un parque eólico en todas sus fases de construcción, explotación y posterior abandono de las instalaciones. En la fase de construcción es en la que, generalmente, se producen las mayores alteraciones, ya que es preciso realizar accesos (Fig. 5). En la fase de explotación, es necesario considerar que la instalación no permanece inalterable a lo largo del tiempo; por lo que, es preciso observar las incidencias que se producen en el entorno con el funcionamiento del parque, con el fin de corregirlas en la medida de los posible. Finalmente, es conveniente considerar las modificaciones que se producirán en el entorno con el futuro desmontaje del parque una vez finalizada su vida útil. Así pues, las líneas básicas del estudio, son las siguientes: 1.- Identificación previa de las características del entorno donde se instalará el parque. 2.- Definición de los parámetros medioambientales básicos del proyecto. 3.- Predicción y posible cuantificación de las principales alteraciones que, en sus distintas fases, ocasionará el proyecto. 4.- Identificación de las medidas correctoras que resulten viables con el fin de seleccionar las más idóneas y elaborar un plan de vigilancia ambiental a seguir durante la explotación.

5.- En cuanto a las medidas preventivas y correctoras, es preciso destacar que, siempre que sea posible, es preferible tenerlas previstas en la fase de diseño del proyecto; no obstante, en algunos casos es difícil prever la magnitud de la alteración, por lo que ciertas medidas correctoras es preciso desarrollarlas en función de los resultados del plan de vigilancia. El plan de vigilancia ambiental, que se ha establecer en cada caso concreto, teniendo en cuenta las características particulares del parque y de la zona en que se instala, es un programa de seguimiento de las alteraciones que se puedan producir y de control de la eficacia de las medidas correctoras; para lo cual, es preciso establecer la frecuencia de los muestreos, análisis y labores que se han de llevar a cabo. En particular, se ha de comprobar la evolución de la vegetación en las zonas repobladas y la eficacia del funcionamiento de los dispositivos instalados para evitar las colisiones y electrocuciones de las aves. Finalmente, es preciso destacar que los efectos sobre el medio se pueden minimizar considerablemente si durante la fase de construcción, se tiene la necesaria sensibilidad medioambiental, evitando los vertidos y la destrucción innecesaria de vegetación y desarrollando las medidas correctoras apropiadas durante la obra o en el momento de finalizarla. CONCLUSIONES. En toda política energética debe primar el uso eficiente de energías renovables menos contaminantes y fomentar el ahorro. Dentro de las energías renovables, se destaca el futuro que tiene la energía eólica. Se analiza, dentro de un contexto Europeo, la situación en España y por su particular importancia dentro de España, se analiza brevemente la situación en la Comunidad Autónoma de Galicia. Se resumen las consecuencias de los diferentes impactos que sobre el medio se pueden producir y la forma de minimizarlos. Para el cálculo de una instalación eólica, se precisa conocer el potencial eólico y características del viento en el emplazamiento seleccionado, superficie disponible y características medioambientales, accesos y características de la red eléctrica en el punto de entronque, así como la distancia al mismo y dificultad de trazado de la línea de interconexión. Finalmente, indicar que tanto el desarrollo tecnológico logrado, como la experiencia acumulada en la gestión y explotación, está permitiendo instalar parques eólicos de dimensiones bastante aceptables. La situación actual, tras unos años de maduración del sector, supone un punto de inflexión a partir del cual se está planteando la producción de energía eléctrica de origen eólico a escala industrial con criterios de rentabilidad económica. REFERENCIAS.

[1] IDAE, Anuario de proyectos “Energías Renovables en España 97”, Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA),1998. [2] Menéndez Pérez, E. “Las energías renovables. Un enfoque político-ecológico”, Los Libros de la Catarata, 1997. [3] IDAE, “Eficiencia Energética y Energías Renovables”, abril 2001. [4] Libro de ponencias de las “Jornadas de energía Eólica”, Santiago de Compostela, 1997. [5] Ponencias de la Jornada: “Energía eólica, medio ambiente y comunicación”, Semana de la Ciencia y la Tecnología, Parque Eólico Experimental de Sotavento, 15 de noviembre de 2001. [6] Pérez Donsión, M y otros “Energía y medioambiente. La energía eólica en Galicia”, I IEEE Andean Region International Conference (IEEE-ANDESCON 99), pags. 265 a 271, Isla de Margarita, Porlamar, Venezuela, septiembre 1999.