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n MAR DEL PLATA n DOMINGO 5 DE FEBRERO DE 2012

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EL PERIODISTA GONZALO SANCHEZ LLAMO ‘PATAGONIA PERDIDA’ A SU NUEVO LIBRO

La disputa por el suelo
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onzalo Sánchez publicó en 2006 ‘Patagonia vendida, los nuevos dueños de la tierra’, un libro en el que abordó la presencia en las provincias del sur argentino de cuatro de los magnates más importantes de mun do: los es ta dou ni den ses Douglas Tompkins y Ted Turner, el británico Joseph Lewis y el italiano Luciano Benetton. Cinco años después, y luego de varios viajes, Sánchez encaró la segunda parte de aquel trabajo y lo llamó ‘Patagonia perdida’, en cuyas páginas relata la historia de los desterrados por aquellos multimillonarios extranjeros que poseen hasta el dominio de los recursos naturales. Sánchez expresó que la Patagonia ‘‘real no tiene que ver con las postales turísticas’’ que difunden sus bellos lagos y montañas nevadas, sino que es un territorio en el que ‘‘de manera brutal’’ se representa la historia de ‘David y Goliat’. con la idea de un mundo propio, en el que se compran la belleza, este segundo libro está, en algún punto, despojado de ese glamour. OPINIONES CRUZADAS -Después de haber dialogado con los magnates que compran la tierra y con los desterrados, ¿qué dicen unos de los otros? -Todos tienen sus buenas razones para defender lo que es propio. Los multimillonarios creen en el Derecho romano y consideran que compraron legalmente lo que tienen, entonces cuentan con muy buenos argumentos. Y los pobladores originarios, por ejemplo, también tienen muy buenos argumentos porque consideran que son parte de la tierra desde una posición ancestral y no creen en la propiedad privada. De hecho, no tienen títulos de propiedad, por lo tanto el conflicto es interminable. Son válidas las dos posiciones de ruptura aunque son disímiles. -¿Y qué papel cumplen las autoridades provinciales y comunales frente a esta situación? -Los funcionarios están cerca de donde está el dinero y el poder concentrado. Cada vez que investigué la historia de un magnate encontré siempre a un funcionario. El fallecido gobernador de Río Negro, Carlos Soria, lo primero que hizo cuando asumió su mandato fue reunirse con Nicolás Van Ditmar, capataz del magnate británico Joseph Lewis, uno de los más poderosos de la Patagonia y que tiene una estancia que impide el ingreso al Lago Escondido. Además, en su momento, cuando fui a conocer los campos de Benetton me confirmaron que tenía muy buena relación con el gobernador de Chubut. Y lo cierto es que estos empresarios llegan a una región e inyectan dinamismo económico, ocupan un cierto lugar paternalista y ante una situación extrema se ocupan de colaborar para resolverla. Los políticos están cerca de estas personas, y mi sospecha es la de todos: que reciben plata n

RADIOGRAFIA ACTUAL -¿Cómo surgió la idea de escribir una suerte de segunda parte de ‘La Patagonia vendida’? -Tenía la idea de hacer una saga sobre la Patagonia actual, que fuera una radiografía de lo que pasa, y que es lo que me interesa más allá de lo cotidiano. Consideré que si en el primer libro había hablado de los multimillonarios que se compraron toda la tierra, me estaba faltando completar el trabajo hablando de aquellos que perdieron la tierra. Tenía una deuda pendiente con quienes están reclamando sus tierras o están viviendo bajo riesgo de que se la quiten en algún momento. Me tomé mi tiempo para terminar de conformar una Patagonia real que no tiene que ver con las postales turísticas, con los folletos, los lagos y las montañas. -¿Entonces qué es laPatagonia? -Es una región vastísima con mucho espacio sin poblar, con posibilidades de desarrollo, con recursos naturales y, a la vez, muchísima desigualdad, incendiada de conflictos.

Un hombre joven tras la radiografía de un tema irresuelto.

El autor presenta la segunda parte de su trabajo centrado en el sur de la Argentina. En ese texto enfoca los avatares de los ‘desterrados’ luego que los millonarios extranjeros se adueñaran de cientos de miles de hectáreas.
Allí se encuentran de manera brutal los que tienen todo y los que no tienen nada. Aparecen conflictos que representan a la historia de David y Goliat. El paradigma es Benetton y su conflicto con la familia Curiñanco-Nahuelquir, pero también hay otros casos que no tienen esos nombres famosos pero que se les parecen. Donde los poderosos tienen dinero para contratar buenos equipos de abogados y enfrente están los que no tienen recursos para nada y deben buscar ayuda en ONG’s o personas dispuestas a colaborar. Si mi primer libro tiene glamour, porque cuenta la historia de millonarios que llegan a paraísos y cuentan

Las 8 preguntas para Mercedes Rosende (*)

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¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? Soy incapaz de advertir si tengo puesta una media blanca y otra roja, pero a la hora de leer despliego toda la memoria y atención que me faltan en la vida diaria, y me transformo en una máquina de descubrir errores. Me molestan especialmente las inconsistencias, y mucho más en las tramas policiales: si la protagonista está apuntando a alguien con un arma de grueso calibre que sostiene entre las manos, es muy difícil que comience a tocar el violín diez renglones más abajo. Tampoco creo conveniente que el impermeable, que era marrón cuando salió de la casa, se haya tornado súbitamente azul al entrar al restorán. Y mucho menos -juro que es verdad- que un personaje secundario llamado Gómez haya cambiado su apellido a López así, tan alegremente, entre el capítulo dos y el cinco. Lo peor ha sido descubrir horrores en mis propios libros, ya escritos, corregidos y publicados.

(*) Mercedes Rosende es escritora, licenciada en Derecho y docente universitaria en la carrera de Comunicaciones. Trabaja también en procesos electorales en Latinoamérica y el Caribe. Publicó, entre otros, “Mujer equivocada”, Random House, año 2011, “Todos somos Haití”, Alai Latina, 2010, “La muerte tendrá tus ojos”, Ed. Sudamericana, año 2008 (Primer Premio, Premio Anual de Literatura de Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay), y “Demasiados blues”, año 2006 (premio Intendencia Municipal de Montevideo, año 2002). Ha sido columnista en programas de radio y en medios escritos, actualmente es panelista en programas de televisión. Tiene 3 hijos y vive en Montevideo.

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C U LT U R A JAMES ELLROY PREPARA SU PROXIMA OBRA

Domingo 5•02•2012

Poniendo en valor los recuerdos entrañables
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l estadounidense James Ellroy prepara ‘una gran novela’ que retratará la vida en Los Angeles en tiempos de la Segunda Guerra Mundial y que será publicada en 2013. ‘‘Fue una época romántica y la revivo desde muy distintas perspectivas’’, dice Ellroy en relación a otro trabajo suyo que hundirá sus raíces en un episodio histórico del pasado tras haber abordado asuntos como el asesinato de John Fitzgerald Kennedy o el crimen irresuelto de su madre, Geneve Odelia Hilliker. En una entrevista dada en México explicó que eligió la trama de su nueva novela ‘‘por instinto’’, con el ánimo de poner, como ha hecho con maestría en el pasado, a la historia en sus relatos.

Alegorías, o todo lo contrario
POR SEBASTIÁN CHILANO sebastianchilano.blogspot.com

SEPARACIÓN No sé si hubo algún indicio previo. Y si lo hubo, no sé cuál fue. Yo me di cuenta una noche. Mientras ella cocinaba, salí al balcón a entrar la ropa colgada en el tender sin que ella me lo hubiese pedido. Toda mi ropa estaba sin broches. Y la suya tenía más de los necesarios. Por suerte no se había volado nada, pero era cuestión de tiempo. No dije nada. Junté toda la ropa y no dije nada. Desde entonces supe que un día volvería a casa y ella ya no estaría. Era cuestión de tiempo. SEXUALIDAD Pasaban meses sin tocar tierra. Con suerte, conseguían abordar una goleta en altamar; sin suerte, debían abastecerse en alguna isla desierta o en un puerto con poca milicia. Incluso en tierra, la mayoría del tiempo los piratas estaban rodeados de otros hombres. Ni que hablar durante la navegación: las mujeres traían mala suerte mar adentro. Incluso preferían encontrar una nave repleta de enfermos antes que mantener a las mujeres que apresaban en sus piraterías. Luego de violarlas, las tiraban por la borda sin piedad ni misericordia. A veces ni siquiera las violaban. Los escritores fueron quienes cambiaron la historia de los piratas. No todos los escritores, sino aquellos que nunca navegaron y crearon con sus palabras una leyenda de romanticismo alrededor de los bárbaros. Los escritores que fueron verdaderos marinos n o h a b l a n d e a m o r. N i Conrad, ni Mellvile lo hacen. Los otros crearon al bravo filibustero que dejaba conquistar su corazón por una mujer enemiga. Así el Tigre de la Malasia recorrió con distinta suerte las costas de Borneo tras su amada Mariana. Así, los piratas pasaron de los libros al cine y fueron cada vez más cuidadosos de su imagen y sus amores. Pero la realidad fue otra. Muy distinta a las novelas de aventuras de nuestra infancia. ¿Qué sería de estos hombres hoy? ¿Qué pensarían de las leyes de unión civil en tierra? ¿Volverían al mar después de saber de su existencia?n

CRIMEN Y MUJERES Ellroy (Los Angeles, 1948), quien se llama a sí mismo ‘‘el perro diabólico de la literatura negra estadounidense’’, presentó en México su novela autobiográfica ‘The Hilliker curse’ (2010), traducida al español como ‘A la caza de la mujer’ (Mondadori, 2011). Aunque en muchas de sus obras han planeado elementos autobiográficos, siendo ‘La dalia negra’ (1987) la más evidente, fue ‘Mis rincones oscuros’ (1996) su primera obra dedicada de lleno a su vida, en concreto a tratar de dilucidar el misterio que rodeó la muerte de su madre en 1958. En el ensayo autobiográfico ‘A la caza de la mujer’ el autor californiano ha ido más allá y expone al mundo la influencia que el crimen de su madre, al que se refiere como una ‘maldición’, ha tenido en sus relaciones con otras mujeres. ‘‘Este libro propugna la ausencia de mujeres en los primeros años de mi vida y las ramificaciones’’ que ese hecho ha tenido, dice Ellroy acerca de un hecho que el escritor admite que le marcó. Por la obra pasan sus grandes amores, sus esposas oficiales, Mary Doherty y Helen Knode, otras mujeres con quienes mantuvo lazos más o menos largos, Joan y Karen, y algunas que le marcaron pese a que con ellas nada más hubo unas breves conversaciones, como una llamada Marcia Sidwell. El relato ‘‘es un homenaje a las mujeres de mi vida, creo que para honrarlas, y a las mujeres en general’’ que termina con Ellroy al lado de

Tras el nuevo libro ya no habrá más confesiones autobiográficas.

El escritor de ‘A la caza de la mujer’, está trabajando en una novela que será publicada en 2013. En ella piensa contar su vida en Los Angeles durante la Segunda Guerra Mundial.
su actual pareja, la escritora Erika Schickel. El novelista admite que la figura de su ‘‘alter ego’’ planea por todo el relato pero deja a cada lector ‘‘calibrar lo que es invención pura y qué sale’’ de su autobiografía. ‘‘Me encuentro muy a gusto en un espacio de no ficción porque soy un profesional, trato de crear arte y el libro es arte, no terapia. Lo escribí porque trataba de crear

algo con arte, que sea universal, algo que reemplace mi propia historia personal’’, añade. A pregunta expresa sobre si estamos ante el libro donde se ha acercado de una manera más íntima a su público. El señaló que esa ha sido siempre una de las finalidades de su escritura. ‘‘Hay formas diferentes (de hacerlo). Yo estoy siempre dirigiéndome al lector, recreando la historia de Los Angeles, la historia de los Estados Unidos, dos veces (la propia) a través de memorias’’, agrega. Finalmente considera que con ‘Mis rincones oscuros’ y la nueva obra, ‘A la caza de la mujer’ ya publicados, no volverá a escribir ‘‘más autobiografía ni memorias, sólo novelas’’. La presencia de Ellroy en la Feria del Libro de Guadalajara es la segunda del escritor estadounidense a México después de haber pasado generando una gran expectación del público por la FIL de 2004 n

LA ESCRIBIÓ THOMAS MANN

Los cien años de “Muerte en Venecia”
La ciudad alemana de Lübeck abrió una exposición para rendir homenaje a uno de sus hijos más ilustres, el escritor y Premio Nobel de Literatura Thomas Mann, con motivo del centenario de una de sus obras más destacadas, “Muerte en Venecia”. La muestra, dedicada enteramente a esta novela, lleva por título “La voluptuosidad de la decadencia”, ya que aborda, al igual que el libro, el lado decadente y precario -el homoerotismode la sexualidad, indican los organizadores. Según el museo Buddenbrookhaus de Lübeck, centro consagrado a investigar la vida y obra de los hermanos Heinrich y Thomas Mann, los visitantes pueden en esta exposición acompañar al protagonista de la novela, Gustav von Aschenbach, en su viaje a Venecia hasta su “decadencia”. Además, el público podrá desentrañar, mirando, leyendo y escuchando, el trasfondo y las estructuras artísticas de esta novela, calificada por la crítica contemporánea de “obra de arte”. De esta manera, la muestra invita a rastrear el poder de la narración y de la lengua -de su “voluptuosidad”- e invita a redescubrir el texto, agrega el comunicado. A pesar de ser considerada inicialmente pobre en su trama, “Muerte en Venecia” fue llevada al cine por Luchino Visconti en 1971, convertida en ópera por Benjamin Britten en 1976 y coreografiada para danza por John Neumeier en 2003. Fue objeto “sin límites de estudio”, señaló el director del Buddenbrookhaus, Holger Pils, citado por el periódico “Lübecker Nachrichten”. El escritor Aschenbach conoce en una estancia en Venecia al joven polaco Tadzio y se entrega a sus inclinaciones homoeróticas. El reconocimiento de sus sentimientos, que van más allá del amor platónico, el “deseo prohibido”, según Pils, llevan finalmente a Aschenbach a la muerte. Según el rotativo, el problema de la exposición, que podrá visitarse hasta el próximo 28 de mayo, es el de toda presentación de una obra literaria: el tratarse de un texto. Por eso, la guía audio no es suficiente para recorrer la muestra, y el visitante debe dedicar tiempo también a la lectura de paneles, extractos de la novela, información sobre el autor y otros documentos. No obstante, el esfuerzo del público se ve recompensado con la aproximación a una época y su espíritu, concluye el periódico n

Las 8 preguntas para Mercedes Rosende

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¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte? “Y tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches”. Tanto, pero tanto me sentí identifi-

cada con esos versos que escribí una historia, “Nada como el amor (para hacerte llorar)”, una breve reseña de las 500 noches de una mujer que se parecía a mí demasiado. A la noche 501, la quemé.

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C U LT U R A REALIZADA POR ENZO MAQUEIRA Y JUAN TERRANOVA

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Apareció una antología de cuentos políticos latinoamericanos
Los antólogos sostienen que hay una relación directa entre el momento político de América Latina con el fenómeno de la literatura política que muchos están escribiendo. “Están pasando cosas hermosas, que antes no pasaban, y queríamos ver cómo la literatura lo refleja”, comentaron.
atados al mercado, limitaron, en gran medida, no siempre pero muchas veces, esa capacidad creativa”, comenta el autor de “El impostor”. “Después de ‘Cien años de soledad’, García Márquez, por poner un ejemplo, ya sabía que lo que tenía que escribir era lo que se esperaba de él, una novela como ‘El otoño del patriarca’”. ¿La política contemporánea es más compleja? “Yo creo que ahora no hay esa tensión, esa necesidad de transar con el mercado, de pensar siempre en el mercado, y eso, a los escritores, les permite una mayor libertad creativa”. Terranova asiente. “A partir del 2001 explota todo este movimiento que hoy llamamos nueva narrativa, joven guardia, etcétera. Empezaron las lecturas en los bares, un movimiento de autogestión que sólo fue posible después de que todo estallara: las editoriales no publicaban, los libros no se vendían y nadie estaba interesado en hacer negocios con libros”. “Esta también es una movida política: el hecho de hacer libros con cartones, y con cartoneros, eso es una política. Y a partir de ahí el resto; proponerse armar catálogos independientes cuando se está discutiendo la palabra independencia”, explica. “Todo esto también se fue armando gracias a internet, a las redes sociales, etcétera. Esos dispositivos nos permitieron contactarnos de manera más rápida con ciertos autores y nos metieron en una paradoja”, asegura Terranova. “Armamos un libro que habla de la política en el siglo XXI en América Latina, donde postulamos que el fin de la historia no fue tal cosa, que la historia continúa, que América Latina está virando hacia la izquierda y cómo la literatura relata eso… por medio de internet, que es un producto que llega con la globalización. Y que también es contradictorio. Porque genera libertad y horizontalidad, y a la vez es el arma de penetración del imperio”, concluye Maqueira n

Maqueira y Terranova.

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n “Región. Antología de cuentos políticos latinoamericanos”, los escritores y antólogos Enzo Maqueira y Juan Terranova componen un nuevo mapa de la narrativa del continente y destacan “el nuevo fenómeno de la literatura política como caja de resonancia de la nueva situación política en América Latina”. “La producción de (Julio) Cortázar, (Gabriel) García Márquez o (Mario) Vargas Llosa no puede dejar indiferente a nadie. Pero la diferencia de nuestra generación con la de ellos, es que vivimos menos atados a las demandas del mercado”, dice Maqueira en diálogo. Y agrega que “el nuevo fenómeno de la literatura política latinoamericana es como una caja de resonancia de la nueva situación política de América Latina, sin dictaduras, con libertad de prensa, editoriales nuevas. Es un momento importante para nuestros países”. El libro, publicado por el sello Interzona, reúne relatos de Michel Encinosa Fú y Jorge Enrique Lage (Cuba); Mayra Luna (México); Pedro Cabiya (Puerto Rico); Denise PhéFunchal (Guatemala); Georgina

Vanegas (El Salvador); David Cruz (Costa Rica), y Rodrigo Blanco Calderón y Slavko Zupcic (Venezuela). Además, Margarita García Robayo ( C o l o m b i a ) ; E d u a r d o Va r a s (Ecuador); Diego Trelles Paz (Perú); Cristino Bogado (Paraguay); Giovanna Rivero (Bolivia); Andrea Jefranovic (Chile); Inés Bortagaray (Uruguay); y los argentinos Hernán Vanoli y Héctor Kalamicoy. Maqueira nació en Buenos Aires en 1977; licenciado en Comunicación Social, docente y editor. Publicó las biografías “Cortázar, de cronopios y compromisos” y “El perseguidor de la libertad”; el libro de crónicas y relatos “Historias de putas” y las novelas “Ruda macho” y “El impostor”. Terranova nació en Buenos Aires en 1975. Publicó las novelas “El caníbal”, “El bailarín de tango”, “El pornógrafo”, “Mi nombre es Rufus”, “Lejos de Berlín”, “Los amigos soviéticos” e “Hiroshima”; y las crónicas “La virgen del cerro”, “Peregrinaciones” y “Diario de Alcalá”. El también periodista cultural y blogger dice que hay que tener cuidado cuando se habla de política “porque nada escapa al signo de lo social si está construido con lenguaje. Ahora bien, eso no significa que todos los textos sean políticos sino que se politizan, son

politizados por la lectura que a su vez debe producir otro texto para existir”. Pero lejos de estas conjeturas, Terranova asegura que “desde un principio en esta antología `lo político` estuvo presente. Y ese, además, fue nuestro pedido a los autores: un cuento político”. Maqueira insiste en el momento político que atraviesa América Latina: “Este es un momento importante desde el punto de vista político. Están pasando cosas hermosas, que antes no pasaban, y queríamos ver como la literatura lo refleja”. La pregunta por el boom de la literatura latinoamericana de los sesenta casi es una obligación. “Si existe una relación entre esta movida y aquella es justamente, la política. Porque el boom también tenía un componente político muy marcado aunque no todas las novelas trataran esa cuestión de manera directa. Pero la pregunta de fondo, en ambos casos, es qué pasa entre los escritores, los artistas y el momento político”, indica Maqueira. Algo llama la atención: la falta de referencias en “Región…” (que acaso aluda a la novela de Carlos Fuentes, “La región más transparente”) sobre la generación que dominó la escena cultural durante mitad de los ‘80 y los ‘90.

Los compiladores no dudan: “En esos años hay un abandono de lo político, una especie de deshistorización. Está el ejemplo de Jorge Asís, por ejemplo, referente cultural del menemismo”. Y recomienda Maqueira: “Durante los ‘90, casi toda América Latina estaba dentro del liberalismo atroz; hubo algunos que lo contaron sin demasiada fuerza, porque el mercado tampoco lo permitía”. “De todo eso habla muy bien el libro de Elsa Drucaroff, ‘Los prisioneros de la torre’, que analiza cómo los escritores pensaron la dictadura, pasaron los ‘90 y cómo ahora pareciera que existe un nuevo movimiento que pasa por arriba la dictadura, los ‘90 y piensa al futuro con mayor optimismo”, analiza Maqueira. Terranova completa: “si uno estudia el boom, lo que salta a primera vista es que hay tres o cuatro autores paradigmáticos. Ahora, en cambio, hay una mayor cantidad de autores. Ahora no hay tres o cuatro figuras rutilantes que arrastraban a otros”. Sin embargo, “el hecho de que el mercado ignore o dé poco lugar a esos escritores, produjo que aparecieran cantidad de editoriales pequeñas que permiten más libertad de creación. Los escritores del boom, por estar tan

CONSIDERACIONES DE VÍCTOR GARCÍA DE LA CONCHA

Potenciar el español en Estados Unidos y Brasil
El flamante director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, afirmó que “la expansión de la lengua genera una enorme riqueza” y subrayó que España y América “tienen que ir juntas en la difusión del español que debe potenciarse en Estados Unidos y en Brasil”. García de la Concha, que tuvo la constancia de su cargo el jueves pasado, dijo que “el Instituto Cervantes debe ofrecer el español más enriquecido en toda su variedad”. “Estamos en años difíciles económicamente hablando y eso que el Cervantes que siempre ha funcionado con poco dinero, pero tendremos que ingeniar algo para que el español esté ahí porque hay un enorme reclamo de conocimiento del español”, agregó en referencia a la gran cantidad de estudiantes de todo el mundo que “quieren aprender el español y formarse como profesionales”. El reciente director planteó también que la voluntad del gobierno es que la lengua y la cultura españolas “sean obra de España con todos los países hispanoamericanos”, y aclaró que el Cervantes “no es una simple academia de enseñanza de idiomas”. Respecto a la expansión de internet reconoció que “hemos llegado tarde” pero subrayó que en los últimos años el “despegue de la presencia del español en la red es monumental y exponencial, y ahí estamos por el buen camino”. “En muy pocos años, el español tendrá la presencia que le corresponde por demografía”, auguró. “El Cervantes ha logrado consolidar la marca de enseñanza de español como lengua extranjera y su prestigio universal está consolidado”, opinó y remarcó que lo importante es que el interés del Cervantes sea cada vez más “sólido y compartido”. García de la Concha es doctor en Filología y licenciado en Teología. Nació el 2 de enero de 1934 en Villaviciosa (Asturias), y es especialista en literatura medieval y renacentista; fue elegido académico de la Lengua el 7 de noviembre de 1991 n

Las 8 preguntas para Mercedes Rosende

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¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras? Sólo conozco Mar del Plata desde hace poco tiempo y en invierno, y a pesar de todas las ad-

vertencias me encantó el clima duro, los elementos desencadenados, la furia del viento, la lluvia torrencial, el frío intenso, ese océano tan vivo. De Mar del Plata elegiría el clima para ambientar una novela: el clima para la noche del asesinato.

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QUINCE AÑOS SIN OSVALDO SORIANO

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ANTE UN NUEVO ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JULIO CORTÁZAR

“A mí nunca me interesó la literatura: yo siempre fui escritor”

De los bestiarios al eros ludens
POR EDUARDO BALESTENA ebalestena@yahoo.com.ar

Con Luz Propia
(Fotografía de autor)

El próximo 12 de febrero se cumplen veintiocho años de la muerte del escritor Julio Cortázar, autor de textos incomparables de la literatura argentina.

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ace 15 años (un 29 de enero de 1997) moría Osvaldo Soriano, un escritor celebrado cuyo mito se asienta en costumbres noctámbulas, pasión futbolera, fervor peronista y en ser “un grande, como (Roberto) Arlt y como (Julio) Cortázar, que fundó su propio lenguaje y su propio reino de imaginación”, comolodefinióTomásEloyMartínez. Soriano era un escritor al que no le interesaba el mundo de las letras, “si a mí nunca me interesó la literatura: yo siempre fui escritor”. Será por esa poca convencionalidad que “recién a los diecinueve o veinte años” se sumergió en ese lenguaje, luego de dejar a un lado su carrera futbolística, una de sus mayores pasiones. Fanático de San Lorenzo, noctámbulo, amante de los gatos, acompañado por un cigarrillo y sin estudios secundarios completos, el autor de “No habrá más penas ni olvidos”, formó parte de la redacción del diario Página/12 en donde por años la contratapa se vistió con sus columnas y el día de su muerte, abandonadamente, se tituló “Solos”. Soriano nació en Mar del Plata en 1943 pero antes de recalar en Tandil, donde transcurrió gran parte de su adolescencia, pasó junto a su familia una infancia errante, deambulando por pueblos de provincia tras los destinos laborales de su padre. Tal vez el nomadismo de su niñez fue decisivo para esa suerte de “oradnovel” o novela de carretera poblada de perdedores extraviados que recreó en “Una sombra ya pronto serás”. Abandonó la secundaria en tercer año y cumplidos los 26 se trasladó a Buenos Aires para integrarse a la revista “Primera Plana”, a partir de lo cual comenzaría su infatigable escarceo con el periodismo. Sus primeros encuentros con la lit-

eratura, ya entrado en la juventud, fueron a través de la escritura de cuentos y crónicas. Uno de sus primeros relatos se lo envió a Julio Cortázar, cuya respuesta fue el cuento “Flores amarillas” y “un abrazo Julio”, lo que Soriano interpretó como un “Bestia, aprendé”; algo que quedó desmentido por su intensa relación de amistad. Paradigma del narrador forjado en redacciones periodísticas, dueño de un estilo fluido, directo y eficaz, Soriano dedicaba su tiempo libre a fabular historias -fueron célebres sus dotes de narrador oral- y a cultivar su fervor por el club San Lorenzo. Menos de veinte libros integran la producción literaria del escritor: todos ellos se vendieron en forma superlativa, al punto de que en 1995 el Grupo Editorial Norma llegó a pagar medio millón de dólares para quedarse con los derechos de su obra. Si bien sus personajes suelen ser perdedores sentimentales, Soriano fue un escritor “exitoso” de público y un referente ineludible del postboom latinoamericano en Italia, aunque la crítica académica local le fuera siempre esquiva. Algunos críticos lo comparan con Roberto Arlt, por tratarse de un autor sin formación académica, que “escribía mal” y no satisfacía al “statu quo” literario, pero al margen de la inutilidad de las comparaciones, Soriano estuvo bastante lejos de la sordidez urbana que hizo célebre al autor de “Los siete locos”. Por el contrario, el escritor que hace 15 años un cáncer de pulmón le arrancó la vida, construyó un mundo de perdedores sentimentales que vagaban por los pueblos con un notable sentido del humor para asumir su condición y burlarse de sí mismosn

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Gabriel Nannini presenta “Andando, celebrando e historiando con marplatenses”
Este jueves 9 a las 20 se presentará el libro “Andando, celebrando e historiando con marplatenses”, de Gabriel Nannini. Es un libro donde se ve reflejada la ciudad, el skate, el surf y la cultura de los amigos, con las vivencias de esquinas y los bares de Mar del Plata. “No debe haber marplatense entre 35 y 50 años que no conozca alguno de los “personajes” nombrados en este libro”, dijo el autor. Cabe señalar que Nannini escribió “Surfeando Argentina” (1997) y “Rock’n rolleando Mar del Plata (2001) La presentación se llevará a cabo en la librería ubicada en Constitución 5843 (casi Ortega y Gasset) y el acceso será libre y gratuito n

us obras aparecen ineludiblemente ligadas al goce de la lectura -por su plenitud estilísticay a la reflexión sobre la naturaleza de la realidad y el papel de la escritura como instrumento para experimentar y cuestionar lo visible. Había nacido accidentalmente en Bruselas, en 1914, pues su padre era agregado comercial de la embajada argentina; al regreso de Europa éste abandona el hogar familiar, en Banfield, y Cortázar se cría con su madre y tías, en un ámbito que luego ficcionalizará, y se encierra en un mundo en un mundo de lecturas. Mucho más tarde, luego de dejar su cargo como profesor de Literatura francesa y de Europa septentrional en la Universidad de Cuyo, por su actitud de rechazo al peronismo, triunfante en las elecciones de 1946, obtiene una beca del gobierno francés y se radica en París, donde durante largo tiempo será traductor para la Unesco (recordemos que le pertenece la traducción de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, que está a años luz de las que suelen “padecer” la mayoría de las ediciones en español de casi todas las obras). La escena argentina estaba en los años ‘40 y ‘50 dividida entre una estética -como la de la generación neorromántica del 40- de introspección, influida por Rilke y los simbolistas franceses, y otra, como la de Marechal, de legitimación de lo nacional y los derechos populares, en el marco de opresión intelectual del peronismo del cual son testimonios exilios como el de Cortázar o el de Juan José Castro, o el escarnio que sufrió Borges. No obstante las diferencias ideológicas, fue Cortázar quien valorizó la obra de Marechal, marginado posteriormente del campo intelectual por su proximidad al peronismo. También contribuyó a la relectura de Arlt, también marginado de la escena literaria de entonces. La política exterior norteamericana durante los años 50, favorecida por la victoria aliada, fue produciendo polos de resistencia entre intelectuales que pugnaron por una unión latinoamericana, que signaría el campo de las ideas y la lucha durante la década siguiente, a la que sucedería la brutal represión de las dictaduras de los años ‘ 70. Me detendré, brevemente, en dos

cial. La linterna empezó a arrastrar un ojo amarillo por el piso de cemento (…) Cuando Felipe Trejo encendió un cigarrillo…la luz del fósforo hizo bambolearse por un segundo toda la escena” (Cap. XIII, pág. 58/59). El humor con el que son presentados los personajes refuerza este sentido lúdico. La explicación es tan inabordable como la oscuridad del puerto: pueden estar todos muertos, pueden estar vivos. La narración se cierra sin una certeza acerca de lo que ha sucedido. Hay coincidencias con la realidad pero nada termina por encajar del todo en lo real. Cortázar continuará explorando esta narrativa en diversas formas, en obras como Rayuela (1963) o 62, modelo para armar (1968). MILITANCIA Luego de su visita a Cuba se consolida una postura ideológica que busca acompañar con una revolución del lenguaje a la revolución del hombre y la realidad continental. Apoya procesos revolucionarios, como el que combate a la dictadura de Somoza en Nicaragua. Varios de sus textos formarán parte del plan de alfabetización que organiza el gobierno posteriormente. En 1981 es declarado ciudadano francés por el presidente Mitterand. Uno de sus allegados señalaba que cada vez que, ya enfermo, debía someterse a sesiones de tratamientos médicos contemplaba sus libros y sus discos como si se despidiera. En 1983, con la restauración democrática, regresa a la Argentina a visitar a su madre y es ampliamente reconocido. No obstante, el presidente electo no lo convoca a la reunión de intelectuales a la que sí invita a Borges y Sábato (escritores que habían convivido sin problemas con la dictadura militar; probablemente la actitud se deba a que Alfonsín llamó traidores a otros exiliados, como Osvaldo Bayer y que así considerara a Cortázar, o puede que nunca lo haya leído) en lo que es un gesto simbólico: aquel que apoyó las luchas por la liberación no parece tener espacio en la nueva etapa, probablemente por considerarlo un extranjero (cultor de modismos porteños de la década del 50, quizás en una lucha por recuperar un tiempo perdido) antes que un exiliado. Falleció nueve semanas más tarde de dejar la Argentina. Cortázar pugnó siempre por establecer una relación realizadora con un lector activo y crítico, y más allá de ciertos lugares comunes que suelen estar asociados a su obra, produjo una escritura destinada a mucho más que a dar cuenta de las cosas n

Cuerpos sin rostro
POR YAMANDÚ RODRÍGUEZ

de los ejes de una producción en permanente replanteo de sí misma. BESTIARIO “Hacia 1947 (…) nos visitó un muchacho muy alto con un previsible manuscrito…Me dijo que traía un cuento fantástico y solicitó mi opinión. Le pedí que volviera a los diez días. Antes del plazo señalado, volvió. Le dije que (…) el manuscrito estaba en la imprenta; (…) el cuento, ahora justamente famoso, era el que se titula ‘Casa tomada’”, señala Borges (“Grandes escritores latinoamericanos”, diario pág. 12- Nro. 28, Julio Cortázar, pág. 436). Es el gran escritor quien lo descubre como narrador en una concepción nueva del relato fantástico. Cortázar es muy conciente de la novedad de su propuesta. No obstante, Bestiario (1951), resulta un fracaso inicial y sólo alcanza la consagración posteriormente. A la manera de los bestiarios medievales, poblados de “Seres de naturaleza ambigua, cuyos cuerpos invadidos por fuerzas demoníacas han sido infectados de una naturaleza incompatible: humanos donde aso-

man cuernos de cabrío; lenguas bífidas en rostros angelicales” (obra citada, pág. 438 “Los bestiarios propios”) en los relatos de Cortázar aparecen personajes que se muestran de una manera pero encarnan fuerzas no visibles: Delia es en realidad la diosa Circe que pretende atraer a sus pretendientes y víctimas con extraños bombones. En Casa tomada se introduce un elemento invasor que se instala en el espacio y la cotidianidad de los hermanos; un elemento presente pero invisible e innombrable, narrado siempre desde sus implicancias. La literatura no participa de la ilusión de un mundo cognoscible. La realidad no es unívoca, sino que precisamente es más allá de lo visible. La remisión a bestiarios medievales sugiere que esto fue siempre así y sólo algunos pudieron percatarse de ello, y que la creencia en el mundo tangible –en la que todos vivimos- es ficticia. La ficción es así ruptura de lo real. El estilo instala una duda sobre lo que es. Va más allá de sí: “Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que servirán para nada” (“Las babas del diablo”,

de Las armas secretas, 1959). La escritura abandona una concepción realista; al hacerlo suceden dos cosas: instala un núcleo de perplejidad y vuelve central el protagonismo del lenguaje. No hay coerción posible para un discurso que no se propone reflejar las cosas sino algo diferente. UNA INCERTIDUMBRE ESENCIAL La reflexión sobre la novela –señala el crítico Jaime Alazraki(Cortázar. Obra crítica/2) ya se encuentra en ensayos anteriores a la consagración como escritor –sustentada en muchas y profundas lecturas- pero se encuentra cristalizada con total madurez en Los premios (1960), su primera novela. La propuesta narrativa coloca a una serie de personajes que han ganado un premio consistente en la realización de un crucero. El azar establece el mundo ficcional y se convierte en motor de un mundo desconocido e ingobernable. No se sabe en qué barco será llevada a cabo la travesía ni su destino: “Hace rato que he renunciado ya a entender este asunto –dijo Paula- “(Los premios, biblioteca Julio Cortazar, Alianza Editorial, 2010,

cap. IX, pág. 36). Persio, un esoterista, personajes peculiar y distante, ve a los demás no como seres sino como constelaciones que forman parte de un orden universal que es incomprensible: “Empieza con la lotería- dijo Persio muy serio-. Un juego de bolillas ha elegido a unos cuantos hombres y mujeres entre varios miles. A su vez los ganadores han elegido sus acompañantes…Nada hay de pragmático ni de funcional en la ordenación de la figura” (cap. X, pág. 41). Hay pasajes -instancias de reflexión de Persio- que interrumpen el discurrir de los hechos y los comentan, a la manera del coro de las tragedias griegas. La llegada al puerto se produce en medio de la noche, como si en realidad se penetrara en otro universo, y constituye una muestra acabada de la escritura cortazariana, contenida, precisa y original en su modo de enfocar lo narrado y decirlo: “El autocar se había detenido junto a uno de los galpones de la Aduana. El puerto estaba a oscuras, ya que no podía considerarse como luz a la de uno u otro farol (…).Las cosas se perdían en la sombra unos pocos metros allá (…)Por aquí, si se molestan- dijo el ofi-

Debería aclarar en primer lugar, que no soy fotógrafo: soy artista plástico y a partir del trabajo en el taller con pinturas de gran formato y de sistemas de proyecciones sobre los bastidores, empecé a utilizar a la fotografía como soporte de mi producción. De forma misteriosa pero sistemática fue venciendo la cámara a los acrílicos y los óleos, pero mi visión sigue siendo eminentemente pictórica, voy componiendo en el visor de la cámara como si pintase un cuadro y sin ningún tipo de idea sobre las técnicas ni la teoría de la fotografía, mi formación es en dibujo, pintura y grabado, no conozco nada sobre velocidades, diafragmas, lentes ni ninguno de los intrincados mecanismos de las técnicas fotográficas: solo apunto y disparo. En estos momentos me encuentro trabajando en la realización de un libro a partir de una beca que me fue otorgada por el Fondo Nacional de las Artes, con la curaduría del material a cargo del escritor, curador y crítico de arte Rafael Cippolini y el diseño gráfico en manos de Mario Gemin. Las fotografías que integraran el material a editar son tomadas en sesiones a partir de convocatorias realizadas en medios masivos y por internet, y forman parte de una serie que vengo desarrollando sobre cuerpo humano sin rostros. La convocatoria a participar en el libro se encuentra abierta y está dirigida a mujeres mayores de 18 años, las interesadas pueden comunicarse al siguiente correo electrónico: yamandurod@yahoo.com n

Las 8 preguntas para Mercedes Rosende

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¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?

Es magnífico el diálogo entre los dos personajes de El último encuentro, de Sándor Márai, diálogo que en algún momento se transforma en monólogo casi sin que el lector lo advierta, sin que se torne discursivo. La prosa es tan exacta, tan seductora, la trama se arma de manera tan impecable frente al lector y a través de esas palabras que pone en boca de los personajes, que se llega al final de la lectura con la sensación de tristeza de cuando se sale de una gran obra.

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Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?

Hablaría con Emma Bovary. Le diría que no vale la pena matarse ni por amor ni mucho menos por deudas. Que las penas de amor tienen fecha de caducidad y que las deudas prescriben. Que se deje de joder, que haga las valijas, que salga de ese pueblo de porquería, que se aleje de esa casa, que se consiga un buen trabajo y un amante nuevo. Que empiece de cero sin tantas tonterías en la cabeza. Y que deje el arsénico para los rosales.

6 Grandes libros, pequeños lectores

C U LT U R A DELAAUTORASUSANHILL

Domingo 5•02•2012

“Manuela en el umbral”
Mercedes Pérez Sabbi (2011), Ilustraciones de Muriel Frega, Buenos Aires: Edelvives. Págs. 172.

Llegó“Ladamadenegro”,un éxitodeventasentodoelmundo
Acaba de editarse en la Argentina “La dama de negro”, de Susan Hill, un libro que ha despertado enormes expectativas a partir del éxito de ventas registrado en distintos países del mundo. Tras haber vendido más de un millón de ejemplares en todo el mundo, llevada a los escenarios reiteradamente y con enorme éxito y adaptada tanto a la radio como a la televisión, esta estremecedora historia ha sido adaptada para la gran pantalla en una espectacular versión dirigida por James Watkins y protagonizada por Daniel Radcliffe. Susan Hill demuestra conocer muy bien tanto los elementos más recurrentes de la novela gótica como los mecanismos que hacen que resulten tan efectivos. Sin embargo, su verdadero talento consiste en dotar de una modernidad asombrosa todos estos recursos y conseguir que el lector se sorprenda y atemorice como si fuera la primera vez que lee una historia de fantasmas. Cuando el joven abogado Arthur Kipps recibe el encargo de viajar a un pueblo remoto del interior rodeado de marismas brumosas para asistir al entierro de una anciana, no puede ni imaginar lo que le espera y sólo ve en ello la posibilidad de progresar profesionalmente, lo que quizá le permita finalmente casarse. Mientras intenta poner orden en el legado de la difunta, empieza a ver una extraña aparición y se introduce en una historia que los lugareños intentan olvidar: la de una madre soltera que tuvo que dejar a su hijo al cuidado de su hermana, pero el niño se hundió en las marismas mientras su madre biológica lo miraba todo, impotente desde su ventana. Según dice la tradición, siempre que alguien ve al espectro de la madre, muere un niño y a la larga Arthur Kipps comprobará en su propia familia hasta qué punto esa tradición es cierta. La autora de “La dama de negro” nació en Scarborough en 1942 y se educó en Londres. Ha escrito Aire y ángeles, Extraño encuentro, La señora de Winter y La mujer de negro, entre otras novelas, libros de relatos, obras de no ficción y teatro y su obra ha sido galardonada con los premios Whitbread, John Llewelyn Rhys y Somerset Maugham, además de ser finalista del Booker Prize. Con las distintas guaridas de los hombres (2005), la primera novela del ciclo dedicado al comisario Simón Serrailler, sorprendió tanto a críticos como a lectores por la perfecta combinación de misterio, profundidad psicológica de los personajes y recreación de la vida en una pequeña ciudad de provincias y las siguientes entregas, Los puros de corazón (2006), El peligro de la oscuridad (2007) y Voto de silencio (2011) no hicieron sino confirmar las expectativas generadas. Todos los títulos de la serie de Simón Serrailler, que ha ven-

dido más de 120.000 ejemplares y se publica con resonante éxito en Alemania, Francia, Holanda, Italia, Japón, Suecia, etc. han aparecido en esta misma colección que en Argentina publica editorial Edhasa “Una excelente y estremecedora historia, de esas que sacuden tanto el cerebro como la espina dorsal”, se escribió en el diario británico “The Guardian” sobre este libro n

LO RELANZÓ EDICIONES B
POR MILA CAÑÓN

Integrante de la ONG Jitanjáfora

“Gente letal”, el thriller que revolucionó el mercado editorial
El sello Ediciones B acaba de relanzar “Gente letal”, la primera novela con la que el autor John Locke revolucionó el negocio editorial al convertirse el primer escritor autoeditado que supera el millón de ebooks vendidos en Amazon.com, una cifra solo alcanzada por autores como James Patterson, Michael Connelly, Nora Roberts y Stieg Larsson. Locke empezó a escribir hace solo tres años y cinco meses después de poner a la venta su novela en internet superó la barrera del millón de descargas. De sus 13 novelas publicadas de forma simultánea, ha llegado a tener cuatro de ellas entre las diez más vendidas de Kindle, incluyendo el primer y segundo puesto. Sus relatos se caracterizan por ser thrillers adictivos, divertidos, ágiles y llenos de acción, cuyos personajes se transforman en héroes a pesar de ser asesinos a sueldo, según informa el portal Europa Press. En este caso, “Gente letal” es la primera entrega de la serie protagonizada por Donovan Creed, un ex agente de la CIA que en sus ratos libres acepta trabajitos extra. En esta aventura, se enfrentará a un poderoso mafioso por una causa justa: devolver a una niña que ha sobrevivido desfigurada y quedó huérfana por un incendio. En el camino, tendrá que huir, salvar su vida, proteger a su familia de un maltratador, secuestrar y matar más de una vez. Este escritor de 60 años ha conseguido éxito sin necesidad de campañas de marketing y sin la ayuda de un editor, ya que ha sabido mantenerse él solo en activo desde las redes sociales, así como desde su blog, desde el que interactúa con sus lectores y seguidores n

E

sta novela cuyo personaje es una niña llamada Manuela se organiza sobre la peligrosa dicotomía que instaura un secreto: decir y callar de unos adultos, saber o ignorar de una niña que posee un “sueño negro”. El índice del libro pone énfasis en los lugares en los cuales sucede la historia. En Los aromos, un pueblo pequeño, vive la tía que cría a Manuela y su prima, que la protegen a través de una mentira que el pueblo conoce, un pueblo que cuchichea y sabe, frente a una niña que sueña y espera a que sus padres regresen… El lector puede unirse a la voz infantil y compartir los sucesos cotidianos pero mientras tanto podrá seguir las marcas de la H/historia, del contexto del 1984 en la Argentina, y leer entre líneas múltiples guiños culturales o políticos que le permitirán desentrañar el secreto que también Manuela necesita develar para seguir adelante n

Más de noventa escritores argentinos participan del premio Casa de América
La ciudad de Madrid acogerá el 14 de febrero el V Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América de Narrativa, al que se han presentado 454 obras de todo el mundo, entre las cuales 91 proceden de la Argentina. El jurado está integrado por los escritores Alberto Manguel, Carmen Posadas y Clara Sánchez, junto con Imma Turbau (Casa de América) y Carlos Revés (Planeta). La ciudad española sucederá a Bogotá (2007), Buenos Aires (2008), México D.F. (2009) y Santiago de Chile (2011) como sede del galardón. El Premio, que convocan conjuntamente Editorial Planeta y Casa de América, se otorga a una obra original e inédita escrita en castellano y tiene una dotación de 200.000 dólares para la obra ganadora. El número de obras presentadas a esta edición asciende a 454, una cifra que pone de manifiesto el gran interés que ha despertado este galardón literario en el ámbito de las letras iberoamericanas. Hay 320 de las 454 obras presentadas que proceden del continente americano y están distribuidas de la siguiente manera: 91 de Argentina, 3 de Brasil, 15 de Chile, 52 de Colombia, 2 de Costa Rica, 4 de Cuba, 14 de Ecuador, 1 de El Salvador, 7 de Estados Unidos, 1 de Guatemala, 67 de México, 1 de Panamá, 19 de Perú, 1 de República Dominicana, 13 de Uruguay y 28 de Venezuela. En la primera edición (Bogotá, Colombia, 2007) resultó ganadora la novela del escritor argentino Pablo de Santis titulada “El enigma de París” y fue finalista “El susurro de la mujer ballena”, del peruano Alonso Cueto. En 2008 (Buenos Aires, Argentina) obtuvo el galardón la novela “La casa de Dostoievski”, del autor chileno Jorge Edwards, y resultó finalista la obra “Justos por pecadores”, del colombiano Fernando Quiroz. En 2009 (México D.F.) el premio recayó en la novela “Ella, que todo lo tuvo”, de la colombiana Angela Becerra, y la obra finalista fue “El dinero del diablo”, del autor mexicano Pedro Angel Palou, y en 2011 (Santiago de Chile) resultó ganadora la obra “Los días del arcoiris”, del chileno Antonio Skármeta n

Las 8 preguntas para Mercedes Rosende

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¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

He sido una gran ladrona de libros en mi adolescencia, en aquellos tiempos en que la necesidad de leer iba por un lado y el bolsillo por el otro, dicho esto sin el menor ánimo de justificar mis delitos. Le robaba libros a la madre de una amiga, una señora que tenía una enorme biblioteca que -a mi juicio de aquel entonces- no merecía ni apreciaba porque sólo se dedicaba a leer a Agatha Christie; le robé libros a mis amigas, libros que les regalaban y ellas nunca leían; y robé también algunos de estanterías disponibles y confiadas que aparecían en mi camino. También he olvidado devolver libros, lo que viene a ser un hurto ultraintencional. De mis libros robados, ninguno como Conversación en la Catedral, se lo sustraje a una amiga con la promesa de devolverlo aquella misma semana y hoy, décadas después, sigue en mi poder y ya para siempre. De todo, me arrepiento. Y como buena pecadora, volvería a hacerlo.

Domingo 5•02•2012

C U LT U R A LA EVOLUCIÓN DEL HOMO SAPIENS

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Las grandes preguntas sobre nuestros orígenes
POR ALEJANDRO MANRIQUE

En “El origen de nuestra especie”, el investigador británico Chris Stringer habla de los recientes descubrimientos sobre la evolución humana, al tiempo que se interroga sobre el concepto de humanos modernos y sobre si la evolución continúa.

L

as ideas de Darwin sobre la evolución por selección natural, publicadas en su obra cumbre “El origen de las especies”, son preponderantemente aceptadas en la actualidad. No ocurre lo mismo con las especulaciones y teorías de nuestros orígenes en la gran escala histórica de la evolución humana que llevan al “Homo sapiens” (“hombre sabio” en Latín, según el sistema de clasificación del naturalista sueco Linneo), considerado por algunos especialistas como la única especie humana sobre el planeta durante el último millón de años. Aunque se cuenta con importantes registros fósiles de homínidos, parientes cercanos al hombre en la evolución, el tema de nuestro origen es controvertido y genera un debate que domina los más diversos círculos académicos y científicos. Si bien hay consenso en que nuestros ancestros tuvieron como epicentro a Africa, se discute si definitivamente ese continente fue el lugar de origen de nuestra propia especie y los rasgos que la caracterizan: el arte, la cultura, el lenguaje y la tecnología. Evocando el título del libro de Darwin, esas cuestiones se intentan responder en “The Origin of Our Species” (Allen Lane, Penguin Books, 333 páginas, Junio 2011), del profesor Chris Stringer, destacado investigador sobre los orígenes humanos del Departamento Paleontología del Museo de Historia Natural de Londres. Referente ineludible y el mayor experto del tema en Gran Bretaña, Stringer ha dedicado más de cuatro décadas a investigar la evolución humana a través del estudio sistemático de los fósiles o paleo-antropología. En su texto, que le insumió más de dos años de preparación, el autor pudo incluir varios descubrimientos que se llevaron a cabo en forma reciente, entre ellos las evidencias de contacto e hibridación por parte de nuestra especie con los Neandertales y los Denisovanos -un linaje cercano de aquellos que ocupó grandes superficies de Asia-, lo que confiere a su libro una actualidad notable. Entre los interrogantes que

Stringer pone sobre el tapete y aborda minuciosamente en su obra, se pueden mencionar: ¿Cómo podemos definir a los humanos modernos y reconocer nuestros comienzos en los registros fósiles? ¿Qué nos dicen los datos genéticos sobre nuestros orígenes y si procedemos únicamente de Africa? ¿Son los humanos modernos una especie distinta de los antiguos Neandertales y qué contacto tuvieron nuestros ancestros con ellos? ¿Fuimos la causa de su extinción? ¿Qué nos dice el ADN y el genoma completo de un Neandertal, podríamos alguna vez clonar uno? ¿Cómo podemos reconocer el comportamiento de los humanos modernos y si rasgos como el arte o el lenguaje complejo son únicos de nuestra especie? ¿Qué motivos (climáticos, sociales, hábitos alimenticios) influyeron en los orígenes de los humanos modernos? ¿Qué impulsó la migración de los humanos modernos desde Africa y cómo se desplazó nuestra especie por todo el planeta? ¿Ha concluido la evolución humana o aún estamos evolucionando? En los primeros capítulos examina cómo los expertos pueden datar y extraer información de los fósiles hallados para “revivir” el ambiente y el contexto en el cual estuvieron. Se concentra en las más recientes especies humanas: Erectus, Heidelbernensis, Neandertal y Sapiens, cubriendo los últimos cientos de miles de años, suficientes para cumplir con el objetivo de describir e identificar con detalles el origen de nuestra especie. Sin bien no usa tecnicismos, provee una gran cantidad de información sumada a su experiencia personal, comenzando con su periplo por institutos y museos de una decena de países de Europa en la década de 1970, como parte de sus estudios de doctorado para recolectar datos e información sobre los Neandertales y sus sucesores europeos, hasta los avances tecnológicos que revelaron el código genético de esa especie. O los detalles de los descubrimientos de fósiles humanos modernos en Etiopía, que arrojan una datación de 200 mil años y permiten pensar que fueron los primeros humanos en aparecer sobre la faz planetaria. Su propia investigación incluye el descubrimiento de las primeras calaveras usadas como vasijas en Gran Bretaña, al igual que el primer asentamiento humano conocido en el norte de Europa como parte del proyecto AHOB (Ocupación Humana Antigua de Gran Bretaña) que el mismo Stringer dirige. Pero quizás su mayor contribución en la disciplina, madurada a través de años de participación en proyectos y estudios paleontológicos, es la postura que indica que el hombre moderno migró hace unos 60.000 años de

Africa y luego -mediante un avanzado comportamiento y complejas herramientas- se dispersó por Asia y Europa para desplazar a los Neandertales y prevalecer sobre el planeta. Confirma así la teoría “Out of Africa”, que explica cómo todos los humanos actuales comparten un origen africano reciente, aunque el autor prefiera la denominación modelo de “Origen africano reciente” (RAO, por su sigla en inglés) como manifiesta reiteradas veces en el texto. Y es equilibrado en poner ese punto de vista y contraponerlo con el de otros investigadores con opiniones diferentes, a la luz de los más recientes descubrimientos de fósiles humanos y las nuevas técnicas en el área de la paleontología. Dicha postura se vio reforzada con la publicación en 1987 del trabajo del ADN mitocondrial, que causó sensación en cuanto a las implicancias para la evolución humana ya que una pequeña fracción de nuestro genoma -heredada solamente de madres a hijas- deriva de un ancestro africano de hace 200.000 años. Esa mujer lleva el apelativo de “Eva mitocondrial” e implica que todos, bajo nuestra propia piel, llevamos un origen africano.

En otros apartados, Stringer se dedica a analizar profundamente una cantidad creciente de datos antropomorfos y humanos que se han podido recolectar, reflexiona si los Neandertales se cruzaron con los humanos primitivos y dónde se originaron. Luego pasa a la evidencia genética que confirma nuestro origen afri-

cano reciente en forma predominante, aunque no provenimos completamente de Africa según se encarga de resaltar. Pero tal vez lo más importante es que consagra la parte final del texto a los atributos que nos hacen humanos modernos al examinar el origen de nuestra cultura, desde la capacidad de manipular herramientas y la evolución del lenguaje, para posteriormente concluir con el surgimiento de la agricultura que llevaría a las primitivas sociedades de cazadoresrecolectores al asentamiento en grandes comunidades, el dominio de técnicas para su desarrollo, la especialización de tareas y el éxito reproductivo de la especie. Con interesantes ilustraciones y mapas que ofrecen una rica información contextual, la obra de Stringer es un exhaustivo trabajo de un tema complejo y completamente accesible para el lector no especializado, escrito por un especialista altamente versado en la materia. Un aporte invalorable que ayuda a entender las adaptaciones y cambios que hemos atravesado en nuestra historia, con el claro propósito de dilucidar lo que significa ser humano y el cambio de percepciones sobre nuestros orígenes evolutivos n

n Lecturas
Ficción:
El prisionero del cielo El puente de los asesinos Juego de tronos

Fuente: Cámara de Libreros del Sudeste de la provincia de Buenos Aires

Libros más vendidos de la semana
Carlos Ruiz Zafón. Arturo Pérez Reverte. George Martin. Horangel. Felipe Pigna. Bernardo Stamateas. Luis Lozano. Fabio Zerpa. Orhan Pamuk. Planeta. Alfaguara. Plaza y Janés. Atlántida. Planeta. Vergara. Alfaguara. Sirio. Mondadori. $98 $119 $149 $68 $97 $67 $69 $89 $69

No ficción:
Predicciones astrológicas (2012-2013) Mujeres tenían que ser Heridas emocionales

Recomendados:
El imitador de Dios Ovni (s) y ciudades intraterrenas El novelista ingenuo y el sentimental

Fragmento de Fernando Aguirre
(extraído de Lengua natal, de Ediciones En Danza)
Campo de abril Los galgos, dos negros y una hembra colorada, todos hijos de una misma madre, se quedan echados en el potrero, a la sombra extendida por el sauce, la cabeza erguida apenas sobre el pasto que mengua. Qué dice es el más ligero, el mejor cazador. Pero se cansa rápido, renguea: anda lastimado. El grito de los teros, pasando la quinta y el tanque de agua, los saca de esa modorra. Se incorporan, esperan sin mover un músculo la confirmación del aviso y desaparecen a la carrera. Porque los teros marcan, para los galgos, la posición de las liebres en el campo.

Las 8 preguntas para Mercedes Rosende

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Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Sólo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados? Soy inconstante, todos los días cambio mis autores favoritos. Hace pocos días leí a Patrick Modiano y hoy lo amo con locura, pero mañana quién sabe qué nueva pasión vendrá a des-

bancarlo de mi panteón literario. ¿Se salvará Modiano, de acá a dos meses? Pero tengo pasiones duraderas, cómo no, y si hoy actuara rápidamente para salvar los libros más queridos del hongo depredador, sé que mi mano se estiraría, casi sola, y tomaría el de cuentos completos de John Cheever, Catedral de Raymond Carver y las obras completas de Juan Carlos Onetti. Como pasto para los hongos usaría La sombra del viento de Ruiz Zafón, La carretera de Cormac Mc Carthy, y todos, pero todos los de Zoé Valdez.

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C U LT U R A

Domingo 5•02•2012

El día que Perón me recibió
POR AGUSTÍN BUSEFI

A

la hora en que muchas personas organizaban sus preparativos para un día de camping, y otras aún no se habían levantado, el perfume de las flores inundaba la capital de España. Era domingo, exactamente el 3 de julio de 1960. El inicio para algunos de la mejor década de todo el siglo veinte. Terminé de arreglarme el nudo de la corbata frente al espejo del ropero que había en mi habitación madrileña. Sobre la cama de una plaza cubierta con fina colcha de brocato, apoyé dos paquetes de cigarrillos negros con filtro. Contemplé las paredes blancas y la réplica desteñida de Las Meninas. De pronto volvió a emerger desde el fondo del espejo esa desconocida figura que me hablaba siempre desde mi niñez: “Hay hombres que señalan el camino. Hay otros, que tratan de borrar las huellas. Y algunos hombres hay, que vislumbran los horizontes”, dijo. Miré por última vez el lugar antes de salir. Puse en uno de mis bolsillos los paquetes de cigarrillos y enfrenté la calle donde me recibieron los rayos de un sol resplandeciente. Aún me parecía escuchar la voz que la tarde anterior me había dicho por teléfono: “El General lo va a recibir mañana a las 10”. La calle de Alcalá (y Goya) poco a poco iba retomando su ritmo habitual. La puerta del Metro ya tenía el lento bullicio de las horas de un domingo a la mañana. El ajetreo aumentaría a la tarde cuando cerca de ahí, comenzara la corrida de toros y sería mayor con el partido del Real Madrid donde brillaba el esplendor de Alfredo Di Stéfano. Algarabías como los paseos al Retiro o al Museo del Prado que estaban al alcance de mi joven avidez. Pero la cita entrañable de esa mañana era la que haría estallar mi corazón. Ahora, pienso en los artilugios del destino que hicieron posible que fuese recibido por el hombre que marcó a fuego la historia política del país: Juan Domingo Perón. Apurado tomé un taxi pero igualmente llegué diez minutos tarde, sintiendo remordimiento por la impuntualidad (algo no común en España) y ante quien me esperaba. Puerta de Hierro está cerca del centro. Una puerta que se alza para dividir como nuestra General Paz la capital de la provincia. Madrid, una ciudad que parece prolongarse en nuestra avenida de Mayo, es más chica que Buenos Aires. Ello hizo que el trayecto fuera más rápido de lo que yo suponía. “Buenos días, adelante”, saludó invitándome a pasar el señor que el sábado por la tarde me había confirmado la entrevista. Era Américo Barrios, quien cerraba con su “¿No le parece?” las charlas que escuchábamos en mi casa. Las amenas y simples palabras marcaban el estilo de otras épocas radiales. “Vio que todo es posible”, dijo para tranquilizarme. Avanzamos por el pequeño jardín entre las flores. Iba yo con la vista baja tal vez, para evitar la luz del sol o para

ocultar mis nervios. De pronto, al levantar los ojos lo vi a Perón, parado arriba de los escalones del porche del chalet. Allí se agigantaba aún más su recia presencia con sus resplandecientes 65 años, aún no cumplidos y dueño de una sonrisa muy franca y paternal. Se lo veía fuerte, seguro y amigablemente campechano. De inmediato se dio cuenta que yo estaba atribulado y palmeándome la espalda me invitó a entrar al chalet. “Pase, pase. Está en su casa, m ijo”. Su voz parecía venir desde las catacumbas. Y yo temblaba. En el ánimo de Perón se notaba que vivía días de paz después de su peregrinaje por países de América. Y también porque ya no vivía en un departamento debajo del que ocupaba Ava Gardner en el centro de Madrid. La hermosa actriz consolaba “entre risas, llantos y champag” su separación de Frank Sinatra. Si me atrevo, en otro capítulo contará mi “relación” con Ava. El chalet que habitaba Perón le fue cedido por el gobierno español. Era un sitio sencillo, cálido. La lustrosa escalera de madera conducía al piso de arriba donde quedaban las habitaciones y seguramente el escritorio donde el General plasmaba huellas de la historia. Nos sentamos en cómodos sillones. El General encendió su cigarrillo, se cruzó de piernas y me preguntó “¿Cómo está todo por allá?” refiriéndose a su amado país. Entonces comenzó la reunión que dejaría surcos en

mi alma. Una señora que vestía un guardapolvo de color azul, sirvió gaseosas, café y galletitas. Puso todo sobre una mesa ratona pero amplia. Una foto bellísima de Eva relucía en el ambiente. Cuando Perón prendió el segundo cigarrillo observé las pecas de sus manos con su anillo de oro de piedra onix. Tenía puesta una camisa de mangas cortas de hilado peruano. El pantalón al tono estaba sujeto con grueso cinturón sobre la cintura. Medias blancas de seda y fino mocasín. Todo cómodo y fresco que provocaba incomodidad a mi traje fuera de estación. Fui descubriendo en su cara los rastros de su viruela. A dos metros míos de distancia, sus palabras resonaban como de otra dimensión. La voz que se parecía al hombre, diría Borges, lo impregnaba todo. De aquella garganta salió el imponente ¡Compañeros!! de la plaza que supo inventar. Ahora comenzaba a atenuarse el temblor de mi cuerpo. De pronto recordé que traía los paquetes de cigarrillos negros con filtro recién aparecidos en Buenos Aires. Se lo obsequié y lo agradeció aclarando que ahora fumaba rubios. “¿Cuánto cuestan?” me preguntó. Diez pesos, mi general. “Qué barbaridad, hace cinco años durante mi gobierno, los cigarrillos costaban la mitad”. Y mostró esa sonrisa plena de sarcasmo que lo caracterizaba. Ahí, comenzó a dar una cátedra de economía desde los orígenes del co-

mercio en el mundo. Por supuesto todo matizado con encendida disertación sobre los usurpadores de su gobierno. Luego explicó sobre la política internacional y también porque Kennedy ganaría las elecciones en los Estados Unidos. Comentó que iría a recorrer España, “porque en unos días viene el flaco a Madrid”. Por supuesto “el flaco” era el Dr. Frondizi. En su displicencia para nombrarlo supuse que Perón recordaba que con sus votos lo había hecho presidente de la Nación, como a muchos después. Entre las gaseosas, café y caramelos de menta, llegaron Isabelita y la esposa de Américo Barrios. “Venga Isabelita, que le voy a presentar a un argentino peronista”, dijo exultante. Dicho por él, esa referencia hacia mi persona me hizo sentir más argentino y peronista. Siempre. Yo fui de los primeros -o el primeroque llegó al modesto chalet. Yo le llevé al general, cartas de Arturo Jauretche, del Mayor Vicente y de otros argentinos peronistas, exiliados en el Uruguay. En aquellos días difíciles fui sin saberlo “el primer corresponsal de Perón en España”. Las cartas las había retirado en una casa gris de Montevideo cuando el barco me llevaba hacia el viejo continente. Gracias a Dios mi encuentro con Perón está documentado en el libro “Perón en el exilio” de Américo Barrios (Pág. 132) como Raúl Montreal, mi seudónimo de

trabajos escénicos y de mis libros de poesías. Desde luego quedó también registrado para siempre en la emocionada memoria de mis apenas 22 años, en el caluroso julio de Madrid en 1960. Ante el gran espíritu que fue Juan Domingo Perón, yo no tuve apetencias personales. Su distinguida figura tenía algo de general ateniense o de Julio César que me eximían de cualquier intento banal. Tampoco nunca cambié la realidad de la reunión como hicieron muchos después de visitarlo. Alguno supo rogarle una entrevista que desvirtuó o usufructuó en sus libros de fantasiosa autoría. Otros han pretendido ignorar a Perón como si un trapo pudiera tapar las pirámides de Egipto. Se produjo un silencio especial cuando el general habló de religiones. Recordó los incidentes que tuvo con parte de la Iglesia y habló de un caso muy particular cuando dijo: “los curas se me vinieron encima cuando le devolví la personería jurídica a la Escuela Basilio. Yo les dije: esa gente no hace mal a nadie. Ustedes están en lo suyo y ellos en lo de ellos”. Luego aclaró que era católico y que tenía siempre en su mesita de noche la Virgen de Luján. Cuando ya las mujeres se habían retirado le pedí disculpas con anticipación por la pregunta que yo quería hacerle: Le dije: Mi general, se comentaba que usted había robado al país. Que en la cañonera paraguaya llevaba muchísimo dinero y hasta la compañía de una menor. Han sido años de infamia y de ignominiosa diatriba contra su persona. Perón me miraba, diría expectante. Agregué: Lo que nunca se atrevieron ni siquiera comentar fue sobre su mensaje a la juventud del año 2000. Ese mensaje no me compete ya que faltan cuarenta años para el próximo siglo. Pero sucede que por orden de la Revolución de Rojas y Aramburu al mensaje lo desenterró de Plaza de Mayo la Gendarmería Nacional. Sobre eso, jamás hubo algún comentario. Terminé pidiéndole si podía referirse al caso. Después de un breve silencio, Américo Barrios, se interesó “periodísticamente”, según sus textuales palabras, del tema. Perón nos explicó que lo había escrito en el año 1944 a dos carillas en máquina de escribir. Y dio una somera explicación sobre el espíritu del mensaje. Desde entonces, se me ocurre, que yo avivé en Perón el recuerdo de un mensaje que durante su gobierno lo dejó enterrado en la histórica Plaza de Mayo. Cuando volvió definitivamente a la Argentina y durante su tercera presidencia, comenzó a publicarse en periódicos y revistas las palabras para la juventud del 2000. También creo que en dichas publicaciones no estaban las palabras exactas de 1944, cuando la creación del mismo. Los años pudieron hacer perder algo del tenor de un mensaje desaparecido, deleznablemente.
(*) Este texto integra un capítulo del libro en formación “Creéme, no te miento”.

Las 8 preguntas para Mercedes Rosende

8

8) Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?

A Juan Rulfo o a Salinger, mejor a ambos: -¿Qué hizo que dejara de publicar, por Dios, qué?