EL LUGAR Y EL HABITAR Desde la Poética del Espacio de Gastón Bachelard

Pero allende los recuerdos, la casa natal está inscripta en nosotros. Es un grupo de costumbres orgánicas. Con veinte años de intervalo, pese a todas las escaleras anónimas, volveríamos a encontrar los reflejos de la primera escalera , no tropezaríamos con tal peldaño un poco más alto. Todo el ser de la casa de desplegaría, fecal a nuestro ser. Empujaríamos con el mismo gasto la puerta que rechina, iríamos sin luz hasta la guardilla lejana. El menor de los picaportes quedó en nuestras manos. Sin dudas las casas sucesivas donde hemos habitado más tarde han trivializado nuestros gestos. Pero nos sorprende mucho, si entramos en la antigua casa, tras décadas de odisea, el ver que los gestos más finos, los gestos primeros son súbitamente vivos, siempre perfectos. En suma, la casa natal ha inscripto en nosotros la jerarquía de las diversas funciones del habitar. Somos el diagrama de las funciones de habitar de esa casa y todas las demás casas no son más que variaciones de un tema fundamental. La palabra hábito es una palabra demasiado gastada para expresar ese enlace apasionado de nuestro cuerpo que no olvida la casa inolvidable . La Poética del Espacio, Gastón Bachelard

Entender el lugar y el habitar desde la óptica de Gastón Bachelard en su obra la Poética del espacio, es aproximarse fenomenológicamente a estados prohibidos por el dogma. El lugar y el habitar se mezclan en una serie de imágenes poéticas que se amalgaman, que se fusionan y contradicen, transformándose en un juego dialéctico y elocuente de sentimientos y fantasías, que no pueden ser experimentados en la arquitectura tradicional y aun menos en la arquitectura académica de la forma la función y la estructura, o como diría Vitrubio de lo Bello, lo Útil y lo Firme. En el lugar se conforman espacios con valores reales del habitar, un refugio natural que transforma la misma naturaleza y por ende, el paisaje, y que en nuestro lenguaje hemos llamado ramada, caverna, casa, o patio, calle, barrio, etc., sembrando recuerdos y olvidos que comprometen el sentimiento. Desde esta perspectiva dialéctica, entre el espacio interior y el exterior o, en lo de dentro y lo de fuera, citando a Bachelard, se encuentran gamas con límites graduales que no necesariamente se contradicen y que transforman la calidad del espacio. Bachelard, a través de la imagen de la concha nos involucra en una serie de visiones de refugio, protección y defensa, presentes en nuestra memoria histórica y en la memoria del colectivo, haciendo de la imagen de la concha el lugar de nuestra seguridad y abrigo es decir nuestro hábitat. La academia pretende dividir tajantemente el claustro del ágora, lo de adentro es lo cubierto, donde me guardo y me refugio, lo de afuera es lo descubierto, donde me aventuro. Desde la visión fenomenológica que se pretende plantear en este ensayo, lo cubierto y/o lo descubierto puede ser un lugar que me brinde protección y refugio, sin que medie entre el territorio y yo una cubierta, porque lo que me vincula a un espacio no son sus límite materiales, sino las

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Esta acción de habitar se da cuando por encima de toda materialidad el lugar se hace refugio. pudiendo al mejor estilo del realismo mágico de García Márquez o Juan Rulfo viajar de los recuerdos a las ilusiones y volver a los recuerdos sin importar la línea del tiempo. es el espacio de unidad psicológica. que el acceso no tenga la rigidez de una puerta. y citando a Bergson. en contraposición del límite formal impuesto y que lo supera. donde habitan recuerdos y olvidos. aunque se exprese a través de esta materialidad. La concha. Hablamos entonces. que me alberga. y sueños que lo hacen propio. operando desde ellos no solo el secreto como la reserva intima de lo soñado. así en apariencia estos límites parezcan barreras geométricas poderosas. la casa nos permite soñar en paz. que coincidiendo con otras individualidades conforman el colectivo quedando la sensación y la certeza que es adentro y afuera lo determina el pensamiento colectivo e histórico. y los armarios. El lugar y la suma de lugares se transforman en el primer universo conocido y seguro. El cajón. La definición de lugar como mi hábitat interior donde se me ofrece refugio y seguridad.vivencias y experiencias que me apegan o rechazan del lugar. que lo hacen mi primer mundo. los rincones. o mejor. 2 . inclusive si se afina la vista se pueden ver los olvidos. de lo de adentro y lo de afuera desde la experiencia personalísima. como una puerta estrecha que abre al mundo . dejando la materialidad del objeto fuera del ámbito del hábitat. además. En este sentido el habitar está dentro de este aspecto intangible. y lo convierte en morada. según Bachelard. que supera los sentidos y se ancla en nuestra memoria a través de hábitos y costumbres. como la apertura de un acto de creación original. el lugar . En un lugar habitado se ven las marcas se quienes lo habitan. sino como descubrimiento. así el lugar que me guarda. la casa protege al soñador. ilusiones. Pero es posible que estos objetos se lancen por encima de su definición. y si hilamos más delgado. es posible descubrir recuerdos. pensamientos. vivencias e imágenes de sus moradores. sentimientos. recuerdos. y no los límites físicos impuestos por el material. encuentra concordancia en la Poética del espacio en la imagen de la concha. creencias y tradiciones que se arraigan en nuestro interior con un albergue de la grandeza . de un paso limitante en donde termina el exterior para dar inicio al interior. se llena de vivencias. Es posible que el acceso sea determinado por lugares intermedios y que el paso de interior a exterior se de por la experiencia de un recorrido. o la casa. así podemos afirmar con Bachelard " la casa alberga el ensueño.". individual. experiencias. Es posible. Aparece entonces un nuevo límite. imágenes poéticas de lo secreto. Existe ese elemento intangible que nos ata al lugar y que Bachelard lo afirma como una realidad vista desde lo invisible e inaudible. el nido. Si se habla de exterior e interior debe haber un punto de encuentro que es posible llamar acceso. esta suma de vivencias son las que transforman el lugar en hábitat. el cofre. sirven para clasificar los conocimientos vividos . Las vivencias y experiencias que me hacen pertenecer al lugar funcionan como una chispa que detona la memoria. rutinas. la norma o la ley.

niega el saber formal. y es allí donde el arquitecto debe interpretar el sentir del habitante para que la materialización del hecho. costumbres. Remata su obra Gastón Bachelard con su capítulo La fenomenología de lo redondo . atado al querer de lo institucional. creencias. el hecho arquitectónico que se implante en el lugar será el resultante de la materialización de la idea pura que pertenece a su realidad y no un sustituto de lo imaginado. corresponda al lugar. sin el límite de los determinantes objetivos de la praxis profesional. el cual todos asumimos y respetamos sin que medie autoridad u obligación y que se terminan materializando en objetos de arquitectura que identifican el lugar. el habitar se hace posible a través de interrelaciones personales y comunales que nos identifican. Ensayo presentado en la cátedra de ARQUITECTURA CIUDAD Y CULTURA dentro de la Maestría ARQUITECTURA CUIDAD E IDENTIDAD de la UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DEL TÁCHIRA 3 . variable y sin rigidez constructivista. comunitario donde el lugar no me pertenece. para que la imagen resultante de la idea sea verdaderamente nuestra. se demuestra que es lugar y el habitar los que establecen los criterios y determinantes de diseño que materialice un objeto de arquitectura que pertenezca y corresponda al querer y sentir del habitante. La fenomenología de Bachelard. que aplicada al lugar y al habitar disuelve todo límite que lo condicione o lo formalice y se hace entender como el espacio que puede reunir en libertad todo el bagaje del ser que lo habita y el colectivo que le da identidad. y como un árbol nativo se enraíce en el colectivo y de la sensación fue creada por la comunidad o que siempre perteneció a ella. Las actividades del lugar deben realizarse en un espacio que resulta de la respuesta a los usos de la comunidad que lo habita. sino del fluir natural de la imagen desde la conciencia individual. partiendo de la idea pura de la redondez y descartando de plano cualquier indico geométrico o filosófico. me apropio e identifico. y no el objeto de arquitectura que se imponga por estilo o moda. sino es parte de una comunidad a la cual pertenezco. y afirma un saber desde la conciencia ingenua. tales como mitos. Un hecho arquitectónico que intervenga el lugar debe partir del estudio del fenómeno de la imagen cuando esta nace de la idea pura.Trascendiendo este sentir individual a un sentir colectivo. tradiciones que han pasado de generación en generación y se han establecido como un código de hecho. Bajo la anterior tesis. así. ritos. libre de paradigmas.

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