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El sombrero mágico

En 1980 en las afueras de Nueva York sucedió la historia que os voy a contar. Michael Halt era un chico de unos 20 años que vivía en una casa del barrio West-Side. Se trataba de un chaval solitario, algo triste; le costaba relacionarse con los demás. Su pasatiempo preferido era colocarse un sombrero negro y bailar al son de la música. Una noche de tormenta mientras terminaba de estudiar se presentó en su cuarto un ser vestido de blanco con rostro angelical. Michael se estremeció al verlo. El ángel comenzó a hablarle diciendo que podía cambiar la forma de comportarse de algunas personas: tan solo tenía que colocarle el sombrero en sus cabezas y cambiarían. Michael no comprendió muy bien el mensaje, no sabía por donde empezar. Su ángel le dijo que él mismo sabría a quién ponérselo. A la mañana siguiente, en el trabajo, el jefe empezó a darle muchas órdenes y exigirle muchas tareas. Se acordó de las palabras del ángel y colocó el sombrero en la cabeza del jefe. Este al momento se volvió muy amable y le subió el sueldo. Cuando salió del trabajo, como siempre el tráfico era insoportable. Todos tocaban el claxon y se gritaban unos a otros. Michael colocó el sombrero a un señor de bigote con muy mal humor y este al momento pidió disculpas y dejó pasar con el coche a Michael. Así día tras día consiguió que muchas personas cambiaran su actitud. Pero un día Michael estaba frente a su espejo y se le ocurrió ponerse su sombrero y…¿ que pensáis que pasó? Michael desapareció y se convirtió en un ángel (Alberto Álvarez. 3º A)

BRÉROSOM
Señoras y señores, niños y niñas... En vivo y en directo podrán ver al Rey de los sombreros, aquel que diría haga en vez de hecho, aquel que intimida con sólo pedir un vaso de agua... Hablamos de Brérosom, que nos relatará aquí, en vivo y en directo sus aventuras... ¡Bienvenido sea, Rey Brérosom! -Muy amable, adiós (se va de la sala). (Las señoras, los señores, los niños y las niñas todos con cara de ¡¿EH?!) -¡Ah! Se me olvidaba, me llamo Rosombre. Como verás, mi nombre se parece a el del Rey,pero, ni siquiera soy familiar suyo. Bueno, dada las circunstancias voy a tener que contar todo el rollo yo: Verás, te cuento, el señor Brérosom ha cambiado la vida para todos. Antes, los humanos y los sombreros nos llevábamos genial, cada uno nos manteníamos calentitos y si calvo no eras, tampoco nos quejábamos, porque, aunque es siempre agradable acariciarse con el pelo del humano, nosotros, los sombreros no podemos quejarnos. Todo comenzó cuando nuestro Rey, que en aquella época era un humilde sombrero de escaparate, no se vendía, no sé si sería por el precio o porque el lugar donde lo vendían era un sitio lleno de polvo y con mujeres gritando: <<¡Niña! sombrerito baratito, a euro niña a euro!>>. Total, la mujer dependienta lo dejó abandonado en aquellos aparcamientos (total, ya iría a Elche a por calzado), donde no pasó ni un alma, hasta que pasó un alegre, pero fuerte sapo.

-¿Qué haces aqui?-Le pregunta con una voz firme al humilde. -Me siento abandonado.-Responde con una voz tenue. -Pues... éste es mi lugar, mi reino, pareces simpático. Toma ésta aguja y cósete un poco, estás descosido. Pero que sepas que a ésta aguja le tengo mucho cariño, y si me la llegaras a perder... - le explica éste. -¡Entendido!- Le interrumpe ahora más feliz en sombrero. El sombrero estuvo cosiéndose. -Tendrás cobijo en esa rueda que hay ahí. Pasa la noche y ya nos vemos mañana. -Así fue. El sombrero estuvo refugiado en la rueda de forma humilde. Quedó dormido. Primer rayo del alba. Furgoneta. ¿Qué es esto?. Frena. Bajan dos hombres. Uno con pinta de destartalado. Otro muy elegante. Recuerdo que ponía algo de <<Circo del Sol>>. -¡Steffano! Venga usted acá. ¿Usted necesitaba sombrero, cierto? Aquí lo tiene, mi amigo. -Le agradezco, mi humilde Locatelli, que me lo ofrezca. Qué bonito que es. Se llevan al sombrero. Llegan a una lujosa casa. Cuadros,bustos... lujo. El sombrero es dejado en una mesa con perlas. -Uff... que mareo... uff... qué mal rato he pasado en ese coche...¡qué mareo!... creo que voy a perder la etiqueta... -Tenemos que hacer algo mi querido amigo, el circo no produce ganancias y hay que hacer algo, si no, me veo en la ruina, todo esto que hemos sacado de los banqueros... es lo que tiene tener mucho dinero, se vuelve uno ciego... quiero más...-comenta Steffano. -Puede ser. Hay que hacer algo, si no, adiós al carro y a la chabola y no tendré dinero para pagarle la pensión al viejo.-le responde Locatelli. -Bueno, puedo coger los conejos que tengo en la granja de la Tita Juana, sí, esos que suelo papear los domingos. El problema es que quedan pocos.-sigue contando Locatelli. -Ya...(musitó) ojalá salieran de ese sucio sombrero conejos.Co-ne-jos. Y... ¡Salió un peludo y blanco conejo! -¡¡NO PUEDE SER!!- Dicen los dos de forma asombrada. -Hágalo de nuevo, señor. -¿El qué? Ah sí. Co-ne-jos (Apareció otro peludo y blanco conejo) -¡¡SAN PANCRACIO NOS HA CONCEDIDO UN DESEO!! -¿A que se refiere? -Pues, que San Pancracio, santo al cual le pedimos trabajo, nos ha concedido un deseo. Verás, si en las actuaciones del circo dices unas palabras... podrás sacar de todo.. chocolate, fresas, la Torre Eiffel... -¡Muy ingenioso usted! pero habrá que llamarlo de alguna manera. -Mmmm que te parece.. Ma.. (Un caballo que paseaba por el campo relinchó, y se oyó a un hombre diciendo algo como <<gia>>) -¡Eso es! ¡Magia! ¡Nos haremos ricos no, riquiquísimos! Y así, a día de hoy, así se conoce el truco típico de magia de los circos, el que todos conocen pero cuya procedencia es desconocida.

(Sebastián Galvez 3º A)

El sombrero gris
El sombrero gris permanecía en el mercado de segunda mano más grande de California, a la espera de ser comprado de nuevo. Su primer dueño, un europeo despistado, dejaba el sombrero en todas partes hasta que un día lo perdió. Lo encontraron dos hermanos que eran unos grandes viajeros, que llevaron el sombrero por gran parte de Asia y se lo regalaron a un joven comerciante ruso, que se lo dio a su hijo y éste hizo lo mismo. Hasta que un buen día lo vendió a

un vendedor ambulante que viajó a Estados Unidos, a la espera de que el sombrero gris fuese comprado de nuevo.
(Mª Ángeles Portillo 3º A)

El sombrero rojo
Había una vez un sombrero de paja de color rojo. El sombrero estaba situado en lo alto de la estantería de una tienda de sombreros, en la ciudad de Londres. Era el único sombrero de color rojo, el vendedor quería deshacerse de él cuanto antes, era muy llamativo, tan llamativo que nadie en toda la ciudad de Londres se fijaba en el pequeño sombrero y lo compraba. Todos los sombreros se burlaban de él por ser distinto. Él se quedaba pasmado viendo a través del escaparate lo felices que eran los demás sombreros en la cabeza de los transeúntes que paseaban por la acera, presumiendo los unos con los otros. Un día de verano, un curioso cliente entró en la tienda, llevaba sobre su cabeza un espectacular sombrero de color morado gigantesco, aquel sombrero llevaba en su copa multitud de plumas de todos los colores y aves posibles. El hombre al parecer era coleccionista de sombreros y le comentó al vendedor que pasaba por la acera y se fijó inmediatamente en el sombrero rojo. El sombrero tan curioso que era, escuchó la conversación y se quedó un poco impactado. El hombre lo cogió decidido y lo guardó en su baúl de sombreros de colección donde había sombreros de todos los colores, tipos y formas y donde el pequeño sombrero rojo de paja se sentiría a gusto y feliz para siempre. (Alberto Espejo Rodríguez. 3º A)

EL SUEÑO DEL SOMBRERO.
Erase una vez, en Londres, una tienda muy famosa de sombreros. Todo el mundo compraba sombreros en esa tienda, tanto ricos como pobres. Había mucha variedad de sombreros, grandes, pequeños, de plumas, de cuero, rojo, azul, en fin muchos tipos... Desde hace años permanecía un sombrero blanco, cubierto de cuero y unas bolitas de colores alrededor. El único que quedaba desde que se puso a la venta ese modelo. Este sombrero, aparte de ser blanco, de cuero y con bolitas tenía algo en especial, ese algo especial es que era mágico. Tan mágico que hacía realidad los sueños de las personas cada vez que se lo colocaban en la cabeza. Nadie lo compraba, ya que no se llevaba mucho de moda. Éste sombrero tenia un sueño, que alguien le comprara y que pudiera ver la calle. Su sueño parecía imposible, hasta que una chica estadounidense de más o menos 20 años entró en la tienda. La chica parecía un poco confusa al elegir alguno de los sombreros. Uno de los dependientes de la tienda le ofreció ayuda y ella aceptó. Le pidió un sombrero llamativo, de color claro y especial. El dependiente pensó y pensó, pero no sabía que sombrero mostrarle. Le mostró unos cuantos, pero ninguno le gustó. La joven le pidió si podía ir a aquel rincón a ver si encontraba alguno, el dependiente le dio permiso. Ella, asombrada y alegre, se puso a dar saltos, ya que había encontrado su sombrero perfecto. Era como ella quería, idéntico. El dependiente le preguntó para qué era ese sombrero y la chica le respondió: para dar unos de mis mayores sueños, un gran espectáculo de magia, el dependiente alucinado se lo vendió y la chica alegre se fue a donde tenía el espectáculo. Antes de salir la joven se puso el sombrero y dijo: ojalá sea un espectáculo que nadie puede olvidar. Y así fue el mejor espectáculo que nadie pudo dar. La chica rebosaba de felicidad al ver a todo el público levantarse y aplaudir muy fuerte. Se quitó el sombrero y vio que todas las perlas de colores brillaban más y parpadeaban. Al volver a los camerinos le preguntó a sus compañeros que cómo era posible que el sombrero hiciera eso. Su compañero Juan de 56 años, el mayor del grupo, explicó que era el famoso sombrero mágico, el que te hacia cumplir tus sueños, y

parpadea cuando cumple el sueño de quien se lo ponga. Parpadeaba tanto ya que rebosaba de felicidad porque había cumplido dos sueños, el de la chica y el suyo. (Beatriz Chica Calleja. 3ºA)

En una tienda de Roma
En una tienda de Roma, famosa por tener los sombreros más elegantes, se encontraba el mejor sombrero negro de copa alta para caballero. Un día, un señor que paseaba por allí, vio el sombrero en el escaparate y tanto le gustó que se lo compró. El caballero se dirigió una mañana a la estación para ir al trabajo y se sentó a la espera del tren. Cuando llegó a su vagón se dio cuenta que se había dejado el sombrero en el asiento. Allí quedó solitario el sombrero sin dueño alguno, bastaron minutos para que un señor se lo llevara, pues el sombrero era de mucha calidad. Este señor, por despistado, lo perdió en un viaje que hizo en París. Pasado un tiempo, el caballero que compró el sombrero, fue a pasar una semana a París. Por pura casualidad, el señor encontró el mismo sombrero que un día perdió en la estación. El señor se llevó una gran alegría, pues él nunca pensó ni tenía esperanzas de volverlo a encontrar. (Dámaris Jiménez 3º A)

Historia de un sombrero
Recuerdo aquel día,mi creación. Era hora de cerrar. La dueña estaba inspirada,y de todas las telas que había en la caja de materiales,me cogió a mí. Se sentó en su vieja silla de madera,cogió una aguja y...unas punzadas me atravesaron. Al día siguiente, ya no estaba en aquella caja, sino en un estante donde se mostraban los sombreros.¿Qué hacía yo allí?Ni idea. Solo sabía que estaba en el estante de los sombreros,al lado de un gorro con colores chillones. Tenía un espejo enfrente. Me miré y...me había convertido en un precioso sombrero negro, adornado con un lazo plateado. Era increíble. La puerta se abrió. Pude ver el cartel de “Abierto” en la puerta,y varias mujeres entrando. De todas las que había,una se fijó en mí. Se me acercó,me miró y...pasó de largo. Así fue durante tres meses,cada vez con una mujer diferente,con una mirada diferente. Así hasta que un día... Una señora alta y mayor entró,miró,y al irse,se fijó en mí. Me miró,me cogió,se puso frente al espejo y me colocó en su cabeza. Me sentía muy cómodo en ese lugar,como si lo hubieran hecho perfectamente a mi medida. -”Me lo llevo”. No me lo podía creer. La señora sacó el dinero del bolso y se lo entregó a la dueña. Le dirigí una última mirada a todo:La caja de materiales,el gorro de colores chillones,la dueña que me creó... Y me metieron en la sombrerera. Me iba. Pero eso forma parte de las sombras del pasado. Ya hace 2 meses de

aquello,y ahora estoy colgado en las ramas de un árbol tallado. No se cómo se llama,pero he oído muchas veces la palabra “perchero” mientras que alguien venía. Echo de menos la tienda,mi hogar.¿Volveré? Quizá. El destino lo decidirá. (María Ruiz 3ºB)

LA HISTORIA DE UN SOMBRERO PERDIDO
En la famosa tienda de Londres HATS FOR YOU, conocida por ser muy cara estuvo una mujer mayor, de unos sesenta años. Compró varios sombreros, siete exactamente. La dependienta, al ver la compra realizada, se quedó anonadada, ya que esos sombreros eran los más caros de la tienda. La mujer al llegar a su casa, los dejó encima del mueble de la entrada y salió a hacer unos recados.los sombreros la vieron salir. Así que, inspeccionaron la casa, todos estaban impresionados de lo grande que era. Eran siete hermanos jóvenes, dos sombreritas y los demás todos sombreritos. Se pusieron a ver la tele, ya que estaban cansados del viaje al ir a aquella casa. Todos estaban muy contentos porque habían coincidido los siete en la misma casa. Uno de ellos, se fue del sillón y miró hacia la puerta, aquella mujer se la dejó abierta, el sombrero por curiosidad se salió de la casa y ésta se cerró a causa del viento. El pobre se quedó en la puerta, esperando a que alguno de sus hermanos se acordase de que faltaba él. El sombrero muerto de frío buscó algún lugar dónde refugiarse, buscó y buscó, pero nada. Estaba desesperado, creía que no iba a encontrar ningún sitio donde vivir, el sombrero estaba solo, triste y pasando frío. Se llevó un gran rato buscando...hasta que en una de las casas había una pequeña abertura en la ventana. Se coló y se puso junto al fuego para calentarse del frío que había pasado en la calle. En ese mismo momento, se dió cuenta de que había una niña observándolo. De pronto, la niña cogió el sombrero y se lo colocó en la cabeza. Ella se miró en el espejo y le gustó mucho como le sentaba. El sombrero estaba tan contento porque no iba a sentirse solo, ya que había encontrado a una amiga. Y tenía la esperanza de reencontrarse con sus hermanos. (Rocío Sánchez de 3ºA)

La Historia del gorro y la gorda
Este era un gorro de una marca muy pero que muy cara de vestir que fue comprado por una gorda mujer . Ya se consideraba un gorro feliz , hasta el día que la señora decidió salir cuando hacía mucho viento , un viento casi polar …. Prrr que frío paso el pobre gorro … Ya iba echando de menos su tienda con estufas y calor humano de la gente que lo cogía y lo admiraba diciendo siempre la misma frase – AIIIIIIINS, si pudiera comprármelo sería la mujer mas feliz en este mundo .En un momento inesperado , llegó una ráfaga de viento muy fuerte que hizo que el pobre gorro saliera volando . Acabo cayéndose en un río que había cerca , y el pobre se ahogó . (Della Nina López Sofia ☺ 3º B)

Me llamo Blas
Sorprendente que tenga un nombre,¿verdad? Pues si, todos y cada de uno de los sombreros de este mundo tenemos uno. Como sabréis, hay sombreros bonitos, feos, grandes, chicos.. Nuestro mundo es algo parecido al vuestro; aunque vosotros no nos podéis escuchar, nosotros nos comunicamos entre nosotros. Andar, no andamos, ya que fuimos fabricados sin piernas, brazos, ojos, pero si una boca imperceptible al ojo humano. Bueno, yo aquí venía a contaros mi historia: Vengo de una familia rica, no que tengamos mucho dinero , sino que nos venden muy caros, y mira que algunos de mi familia son feos, pues más caros son! Yo, en cambio, soy de los pequeños; por eso a mi aún no me han puesto precio, de momento soy: Esede(Sin Dueño). Todos los sombreros de este mundo primero somos Esede pero después pasamos a ser: Cepe (Con Propietario).Entonces puede ser que no compren y nos traten mal ó nos luzcan todos los días, o puede ser que nos traten muy mal, que ni nos usen. Puede ser que no nos compren entonces tenemos que esperar al Uveae(Volver A Empezar),es decir, tenemos hijos, porque con nuestro material hacen otros.. Y es que la vida de un sombrero es, aunque no lo parezca, muy complicada, pero eso ya es otra historia... (Paola Moriña 3º A)

¡Pobrecito de mí!
Un día cualquiera de un mes cualquiera, a alguien se le ocurrió crear el mejor invento del mundo, que servía para protegerse del sol y de la lluvia. Y vosotros os preguntareis de que estoy hablando.. ¡Pues sí, ahí nací yo! Soy un sombrerito, pero no uno normal, corriente o moliente, sino el mas bonito y el más hermoso, pero sobre todo el mejor y más maravilloso. ¿ Veis esa cinta que llevo colgando? Es mi pelito marroncito, y si lo tocais veréis que esta muy suavito. Las mujeres me llevan y así parecen mas bellas, y los hombres me utilizan y así todos me miran. Pobrecito de mí, al llegar el calor nadie me quiere, se olvidan de mi, y hasta el invierno que viene. (Susana Márquez 3º A)

Un sombrero con humor
Una mañana, en la ciudad de Edimburgo, paseaba por la calle un niño llamado Javier al que todos le decían ''Fofito'' porque era muy gracioso y siempre haca reír a todos. Cuando iba andando por la acera tropezó con una piedra y de repente un sombrero se le colocó en su cabeza, nadie sabe de donde cayó ese sombrero. Era un sombrero de pico, de color blanco y con una cinta roja que le colgaba, arriba tenia una estrella. A Fofito este sombrero le llamó mucho la atención así que se fue con él a su casa. Cuando llegó dejo el sombrero encima de una estantería de su habitación y fue a hacerse de merendar. Cuando volvió a la habitación se fijó en el sombrero, estaba de color gris con parchones marrones y un poco roto, el niño se asustó porque su sombrero era blanco. Entonces lo cogió y se lo puso en la cabeza, Fofito estaba muy triste porque el sombrero era antes muy bonito y ahora estaba feo. Fue a peinarse para salir a la calle con sus amigos, cuando se miro en el espejo el sombrero estaba de color azul oscuro y con el pico caído, a el niño todo esto le parecía

extraño, pero aun así el no echó mucha cuenta y bajó para decirle a su madre si podía ir a jugar con sus amigos: - Mama, ¿Puedo salir a la calle? - Claro Javi, pero ¿ Dónde vas con ese sombrero rojo? Fofito se extrañó porque su sombrero ahora era de color azul oscuro no rojo, pero siguió sin darle importancia, entonces salio a la calle; de repente sintió como la cabeza empezaba a quemarle y el niño empezó a llorar, escucho una voz que decía: -¿ No vas a echarme cuenta o que? El niño se asustó porque no sabia de dónde venia esa voz, miró para todos lados pero no veía a nadie - Si sí, aquí arriba, en tu cabeza Fofito se dio cuenta de que era el sombrero y un poco asustado le dijo: - ¿ Por qué me quema la cabeza? - Pues porque has pasado de mi y estoy muy enfadado - contesto el sombrero - ¿ Y por qué cambias de colores? - Yo cambio de colores según el estado de animo mío y según el tuyo, verás antes me puse gris porque me dejaste solo en esa estantería El niño no entendía nada de nada, ¿ desde cuándo un sombrero cambia de color y habla?, todo era muy extraño - Oye sombrero, ¿y como te llamas tú? - preguntó Fofito. - Pues verás mi nombre es Bido, así me puso el que me fabrico, supongo que será la marca de mi Fofito estaba muy contento por tener ese sombrero, así que fue a enseñárselo a sus amigos. Cuando llegó al descampado estaban todos allí y empezaron a reírse del sombrero. El niño les dijo que era un sombrero mágico que hablaba y cambiaba de color pero no se lo creyeron y le quitaron el sombrero y empezaron a tirárselo y a intentar que Fofito no lo cogiera, el sombrero ya no hablaba ni cambiaba de color pero de repente todos los niños se convirtieron en piedra y las ultimas palabras del sombrero que quedo roto fueron: '' conmigo no se juega'' Fofito se asustó mucho y se fue corriendo sin el sombrero, el sombrero lo perseguía y... -¡ Vamos Javi que vas a llegar tarde a clase, levántate ya anda! Javi se dio cuenta de que todo había sido un sueño. Se levantó, desayunó y se dirigió al colegio; de repente se tropezó y le cayó un sombrero en la cabeza. (Laura Rodríguez 3º A)

Un sombrero con mucho tiempo
Hoy es un día simple, aburrido, para nada especial, en el que piensas mil cosas que hacer y al final no tienes ganas de hacer nada. Me encuentro aquí, tirada en el césped, viendo cómo se mueven las nubes, cómo pasa el tiempo. Los años pasan y pasan sin que nos demos cuenta, parece que fue ayer cuando jugaba con las muñecas, pedía un perrito de juguete a los reyes, o simplemente, me iba a casa de mis abuelos. Parece que fue ayer cuando estaba él, mi abuelo… Ya hace 5 añitos que no está con nosotros. Pienso en él, en todos los momentos y recuerdos, en cuando me montaba en los cacharritos, cuando hablábamos del Sevilla… De momento recuerdo algo, un detalle, un instante de nuestras vidas. Lo recuerdo escribiendo una carta, con su sombrero siempre puesto; ese sombrero que tanto me gustaba. De momento recuerdo cómo, cuando acabó la carta, no me dejó leerla y, me dijo, que cuando me viera lo suficientemente mayor, si me

acordaba de ese momento, la leyera. Estuvo un tiempo en mi mente, claro que, con el paso de los años, se me olvidó, hasta hoy. Me acuerdo de que cuando falleció mi abuelo, mi abuela le dio una caja a mi madre que era para mí. ¿Dónde estará? La busco por toda mi casa, recuerdo haberla visto hace poco… ¡la coqueta de mis padres!..., subo corriendo las escaleras, allí está, el paso del tiempo parece que no le ha afectado. La abro… ¡El sombrero!, qué recuerdos, siempre se lo intentaba quitar cuando iba a su casa, me encantaba… también estaba la nota. Ésta decía así: A mi niña favorita: Auxi, ya veo que te has acordado de mí, ya estarás hecha una mujercita. ¡Qué pena que no esté allí para verte! Estarás guapísima… Siempre te he querido muchísimo, y lo sabes, y aunque no lo creas, siempre estaré contigo. Desde pequeña, te encantaba mi sombrero y nunca te lo quise dejar por esta historia que una vez mi abuelo me contó cuando tenía 5 años. Mi abuelo no tenía mucho dinero, y por ello nunca se pudo comprar grandes cosas. En su época la alta sociedad llevaba un sombrero como éste, hecho a manos por los mejores artesanos. Él siempre soñó con tener uno y ser alguien importante en esta vida, pero como ya mencioné antes, no tenía mucho dinero pues sus padres tenían pocos recursos económicos. Fue creciendo, y al ver sus notas, su ilusión se hacía más y más fuerte. Cuando acabó la carrera, conseguida a base de becas y buenas notas, con su primer sueldo, se fue a la sombrerería y compró este sombrero. Se lo puso y fue por las calles de Sevilla con la cabeza bien alta. Se casó y tuvo hijos. Lo pasó muy mal, pues su mujer se murió joven, pues no había tantos adelantos como ahora y uno de sus hijos nació con problemas. Pero él, pese a todo, iba con alegría por la vida, pensando lo que el esfuerzo consigue, recordando cómo desde chico luchó por un sueño hasta conseguirlo. Ese sombrero era el que le daba esperanza para luchar, para saber que nada es imposible, y con esmero todo se puede lograr. Pasaron los años y mis tíos y mi padre crecieron, y nací yo. El día de mi nacimiento me contaron que vino a verme mi abuelo, por supuesto con su sombrero puesto, y me tuvo en sus brazos durante toda la noche. Cuando éste murió yo tenía 5 años y él me estuvo contando varias semanas antes que se sentía afortunado por todo lo que había luchado y conseguido en esta vida, y me susurró éstas palabras al oído “ Manuel, cuando desees algo con fuerza, piensa en mí y en cómo me costó conseguir ese sombrero que tanto quería. Manuel, no te duermas en los laureles, y lucha por lo que realmente quieras lograr”. Ahora estoy aquí, viéndote a ti, mi niña, con 9 añitos ya. Recuerdo cómo sucedió mi vida, y cómo mi abuelo tenía razón, cómo todo se puede conseguir. Yo he usado éste sombrero durante toda mi vida y, cuando me sentía sin fuerzas, que todo el mundo se me venía encima, alzaba las manos, me quitaba el sombrero y, con él en mis manos, pensaba en mi abuelo. El tiempo pasa y los adelantos son mayores, pero hay una cosa que nunca cambiará, y que siempre te ayudará en esta vida; recuérdala bien, Auxi, que sé que tienes buena memoria. 1. Por muy difícil que algo te parezca, lucha por ello y lo conseguirás 2. El que la sigue la consigue, si tienes paciencia serás premiada. Con amor tu abuelo, recuerda: SIEMPRE JUNTO A TI Estoy aquí, tumbada en la cama, no lo he podido evitar y las lágrimas han aparecido. Pienso en mis sueños abandonados y decido hacerle caso a mi abuelo. Cojo el

sombrero, lo miro, sinceramente no es que me guste llevarlo, pues es muy antiguo… lo llevo a mi cuarto y lo pongo junto a mi cama, en la mesita de noche… Por eso, hoy, después de todo este tiempo, de tantos años como pasaron desde que este sombrero fue comprado, después de tantos baches que superaron con él puesto, el sombrero me hace recordar y pensar que nada es imposible si su logro realmente importa. Aunque el camino sea difícil, con paciencia, al final lo conseguirás. Gracias por todo abuelo, por darme esperanzas y hacerme soñar

(Auxi Rebollo 3º A)
EL GORRO QUE QUERÍA VIAJAR A ITALIA Esta historia va de un gorro normal y corriente de lana y de color violeta que estaba en una familia que no viajaba mucho y su problema era que quería viajar a Italia. Un día, cuando sus dueños no estaban se escapó y se fue al aeropuerto a buscar a alguna persona o familia que fuera a Italia. Sentada en un banco había una familia que iba a Italia, el gorro se metió en su maleta; al cabo de media hora se paró la familia y escuchó unos gritos. Al salir de la maleta se dio cuenta de que salían del aeropuerto. Entonces rápidamente se salió de la maleta y volvió dentro: allí estuvo esperando a que pasara alguien que fuera a Italia pero no apareció nadie y el gorro triste se quedó en el aeropuerto debajo de una silla. Pasaron tres días pero nadie iba a Italia. Entonces uno de los días una chica de unos 20 años miró debajo de la silla y le cogió; al ponerse el gorro salió corriendo porque perdía el vuelo que casualmente iba a Italia, así que el gorro se puso muy feliz al saber que por fin iba a cumplir su sueño. Durante el vuelo el gorro estuvo relajado y feliz y al llegar allí el gorro se puso muy nervioso porque quería ver todo Italia, sus monumentos, sus restaurantes, sus museos, en fin todo. La chica se fue a un hotel de cuatro estrellas y se acomodó y deshizo las maletas, entonces cogió un mapa que había cogido en el aeropuerto de toda Italia y empezó su visita. Empezaron viendo las ruinas romanas, el Coliseo, etc. Al acabar de ver los monumentos se fueron a un restaurante muy bonito y que parecía que servían buena comida. Luego se fueron otra vez al hotel a dormir, así pasaron los días y fueron visitando poco a poco toda Italia y al fin la chica decidió quedarse a vivir allí. Compró una casa muy bonita y se mudaron. El gorro se puso mucho más feliz al saber que se iba a quedar en Italia a vivir. Al final el gorro vivió felizmente en Italia al igual que la chica. Él conoció a muchos más gorros italianos, alemanes, españoles, etc. Y esa es la historia del gorro que quería viajar a Italia y al fin realizó su sueño. (Anabel López Sousa 3ºA)

Un gorro inofensivo
Un joven sin dinero ni casa rondaba las calles de una gran ciudad a la que acababa de llegar, ya sin prestar atención a la gente con quien se cruzaba o los insoportables y continuos ruidos: ya se había acostumbrado a aquello, a vivir de nada. Estaba atardeciendo mientras él no dejaba de pensar en lo dura que resultaría la noche. Alzó la vista un momento, se encontraba frente a un

pequeño parque y pensó acomodarse en un banco para pasar la noche. Su hambre y cansancio lo superaban. Se inclinó con dejadez y entreabrió los ojos: efectivamente, había anochecido. Poco a poco, el frío se hacía insoportable. Temblando, asomó su cabeza sobre una papelera al lado del banco, esperando encontrar periódicos o revistas entre los que refugiarse, pero no obtuvo la suerte que buscaba. Encontró en su lugar un acogedor gorro de lana extrañamente nuevo. Tras observarlo atónito un momento, lo sacó de donde estaba, y, a pesar del frío gélido que se respiraba, tardó en levantar la vista de él, como hipnotizado. Cuando recuperó la conciencia, sin pensar, se lo puso y volvió a acomodarse en lo que por el momento fuera su lecho. Amaneció envuelto en una gruesa sábana, por lo que definitivamente se desveló. Se levantó sobresaltado y en un impulso se quitó el que desde la noche anterior era para él su gorro. Cayó de su cabeza una nota escrita en una servilleta limpia y consistente, y su curiosidad le pudo. La leyó. Blanco de puro terror, echó a correr hacia la nada, como huyendo de su sombra. Estaba mareado y perdido entre el bullicioso tráfico, nadando en un mar de rostros que se alternaban por momentos. Gente que, en ese momento, eran simples obstáculos. Algunos lo ignoraban, para otros era anecdótico y para el resto un peligro andante. Pero nadie fue capaz de seguirle más de dos metros apenas con la mirada. O tal vez sí, tal vez alguien lo estuviera siguiendo todo el tiempo. Dos días después, apareció muerto, con la cara cubierta por el que un día fue su acogedor e inofensivo gorro. (Miguel Ángel Sánchez Fernández. 3º B)

EL AMOR DE OBRIL
Una día en Gorrilandia, el país de los gorros, había un gorro llamado Obril, de color amarillo que estaba muy enamorado de Lili, un gorro chica de color morado. Obril solo conocía a Lili porque eran vecinos, pero ella no sabía cuánto le quería Obril. Entonces una mañana de verano Obril decidió ir a saludar a Lili y ella le invitó a desayunar a su casa. Ese mismo día, después de haberse conocido decidieron pasar todo el día juntos. Primero fueron al campo y allí pasaron casi todo el día, comieron, rieron, bailaron... Al siguiente día Lili fue a la casa de Obril para decirle que esa misma tarde se tendría que ir de Gorrilandia porque no podía quedarse mas allí. Al oir eso Obril se puso muy triste, tanto que se puso a llorar, no podía creer que no pudiera volver a ver mas a la chica que mas amaba. Cuando Lili se marchó el no sabía que hacer; lo único que hacía era llorar y pensar en ella. Tras diez días Lili volvió a Gorrilandia ya que ella tampoco podía vivir sin él. Cuando volvieron a verse se dieron un beso y un abrazo y Obril le dijo: -¿Has vuelto? -He vuelto porque no podía dejar de pensar en ti- respondió Lili.

-Pero... -dijo Obril sorprendido -Obril no hables, lo único que me importa en estos momentos es que estoy a tu lado- dijo Lili emocionada. -No puedo creer que estes aquí a mi lado, y pensar que he estado todo este tiempo sin conocerte...-dijo Obril. -Lili yo quería decirte una cosa- dijo Obril muy nervioso. -Dime Obril-contestó Lili asustada. -¿Quieres casarte conmigo?-dijo Obril temblando. Lili se quedó asombrada y no podía ni decir una sola palabra, cuando al fin consiguió hablar le dijo a Obril: -Claro que si quiero. -Aún no puedo creerlo, toda mi vida he soñado con este momento-dijo Obril -Pues al fin se hará realidad- dijo Lili muy feliz. Cuando al fin llegó ese día tan esperado para los dos, el día de su boda los dos estaban tan contentos que no recordaron que se iban a casar y cuando se despertaron fueron corriendo a la iglesia y cuando al fin se casaron los dos vivieron muy felices eternamente y nunca se separaron. (Ana Mª Montalbán. 3º A)

El gorro egipcio
Cuentan los sabios egipcios que el dios Anubis no fue siempre un dios; en realidad él era un humano como los demás pero fue acogido por Isis, pero al no ser él un dios Ra el dios sol obligó a Isis a que le otorgara sus poderes pero ella no lo hizo y se le ocurrió crear un gorro en forma de orejas de un perro y acreditarle los poderes de la muerte y resurrección. Antes el gorro no existí: fue creado a partir de muchos años, viajó desde el mismísimo templo de Isis que es donde empieza la historia. El gorro fue creado en el templo de Isis con el poder de la muerte y resurrección, fue robado por un infame ladrón que se lo llevó a la cueva de los ladrones. Por aquel entonces solo era un ladrón (De ahí proviene la historia de Alibaba y los 40 ladrones); más tarde los guardias lo recuperaron pero nunca encontraron a ese bandido. Dos años después el gorro llegó a estar en manos de los alquimistas chinos otorgándole el poder de la inmortalidad. De ahí fue llevado al palacio de un rey que lo reclamaba como suyo y le fue dado pero la fama que trajo ese gorro a el rey le causó la muerte. Más tarde fue llevado ante el mismísimo rey de lo que hoy en día es Colombia y le otorgó el dominio del tiempo pero el rey fue ejecutado por realizar magia negra. El gorro fue escondido por los indígenas de Colombia hasta que un siglo más tarde fue encontrado por un rey egipcio cuya vida no perduró suficiente tiempo como para llevarlo a Egipto y apareció en Lesicia

que fue Hispania y que hoy es España. De ahí un viajero llamado Luisis Colonus, antepasado de Cristóbal Colon, decidió llevar el gorro a Egipto por pura intuición y se lo entregó al rey egipcio Ramsés III. Ramsés se lo entregó a los sabios del templo de Isis y de ahí fue entregado a Anubis. ( Enzo Putti. 3º B)

¿De dónde vienen los gorros?
Algunos os preguntareis el origen de los gorros. Pues bien, comenzaré a contárosla en esta historia: Era un día como otro en Gorrilandia, y yo estaba paseando como la mayoría de los gorros, por la pequeña ciudad. Pero decidí visitar algo más que no conocía. Así que me adentré en el bosque. Este acababa en un precipicio, me asomé y pude observar pequeñas cosas en movimiento. Claro, que me creí muy valiente y comencé a escalar hacia abajo. Cuando por fin toqué el suelo vi unos seres muy raros, más grandes que yo, además tenían como cuatro cuerdas enormes de lana que se habían descosido o algo parecido… decidí hacerme el muerto porque estaba muy asustado. Pero de repente, uno de esos me cogió y me observó con cuidado. Seguí quieto y no articulé ni una palabra. Me subió a la parte más alta de su cuerpo y me asusté de la altura. Pero en realidad, aquello me gustaba y notaba que encajaba allí. Intenté llamar la atención de aquel ser, así que le saludé con un “hola”, se paró, volvió a cogerme y mirarme, me saludó con la misma palabra pero con un toque de duda, y yo empecé a hablar con él. Pudimos relacionarnos, teníamos el mismo idioma, curioso… Le dije el motivo por el que bajé allí, y que habían muchos más como yo. Así que decidí presentar a los aldeanos de Gorrilandia a aquella persona, que por cierto, me dijo que se llamaba Daniel. Estos escogieron a otras personas y se fueron a vivir con ellos. También os preguntareis que por qué no hablamos con vosotros, los humanos. Tal vez porque somos tímidos. Aunque la mayoría, al perder a nuestros antiguos dueños, dejamos de tener contacto con los demás humanos. Pero tal vez, si nos dais confianza, podremos decir algún “hola”. (Alba López .3º B)

La chistera
En una extraña y pequeña villa de un país cuyo nombre es desconocido, un amable y extravagante sombrerero atesoraba una brillante tienda donde confeccionaba estrambóticos y coloridos sombreros que todo el mundo de todas las partes de la Tierra encargaban al buen hombre. Las gentes de dicha villa decían que aquel hombre realizaba los sombreros con magia y hechizos, pero no con malas intenciones, aunque nadie conocía su misteriosa vida. Un buen día,un rico maharajá le encargó al sombrerero una chistera de oro con un gran tamaño. Nadie, nunca le había pedido un sombrero similar, ni tan siquiera parecido , pero, el sombrerero lo consideró un reto al que nunca se habría expuesto. Sin embargo necesitaría mucho tiempo para concluir la obra. El maharajá no estaba dispuesto a esperar tanto, pues, era muy impaciente y le amenazó con cerrarle el negocio. El sombrerero concluyó su obra a los dos días, pero el sombrero guardaba un secreto que nadie conocía. A los pocos meses el poderoso maharajá perdió todas sus riquezas y cayó preso de una enfermedad muy grave.

Finalmente murió y nadie sabe cómo, la chistera cayó en manos de un pobre campesino que desconocía los perversos poderes de dicho sombrero. (Sara Solano. 3º B)

Un sombrero de mucho valor
Un sombrero con un valor bastante alto llevaba toda su vida en el escaparate de la misma tienda, y nadie antes lo había comprado porque muy pocos podían pagarlo a causa de que estaba firmado por la gente más famosa de la cuidad. El sombrero estaba harto de que solo por su precio no lo quisieran y él se consideraba un sombrero bastante bonito y además el hombre de la tienda hablaba a menudo con él y le echaba muchos piropos. El señor de la tienda pensó que si ya no le había comprado aquel sombrero nadie, se lo podía quedar él y así fue. Lo trataba y lo cuidaba mejor que a su propia mujer, y está acabo muy disgustada y enfadada con su marido pero él estaba demasiado ocupado con su maravilloso sombrero como para ocuparse de los papeles del divorcio. La gente hablaba de lo que era su vida, y le pusieron el nombre del sombrero que destrozaba vidas. (Mercedes Haro. 3º A)

UN SOMBRERO CON SENTIMIENTOS
Allí, solo, a oscuras, allí me encontraba yo, tirado en ese suelo, frío y húmedo suelo, me estaba llenando de moho, y echaba de menos una voz conocida. Perdonen, me presento, me llamo Mr. Sombrero, mi situación es desagradable, os lo explico todo. Estoy tirado en el suelo de un desván mugriento y lleno de bichos. ¿Que cómo llegué aquí?. Todo empezó una tarde de verano, yo colocado en una suave y blandita cabeza, qué a gusto estaba, daría lo que fuera por estar otra vez en ese momento. De pronto, me cogieron de improvisto y empezaron a jugar conmigo, primero al “que no te quite el sombrero” después al “sombrero volador” y más tarde al “esconde tu sombrero”. A mi esas palabras no me hacen ni pizca de gracia, de verdad. Supongo que ya habréis adivinado que es lo que me pasó, que me escondieron y tal, pues estáis equivocados. Una vez empezado a jugar al escondite, me escondieron por varios sitios, sitios que yo ni conocía: una vez me escondieron tan tan alto que tocaba el techo. Después de haber jugado dos cansadas horas, me dejaron en mi perchero, mi casa, donde yo pasaba horas y horas echado, observando gente que entraba y salía de la casa a todas horas... Entonces un día hicieron limpieza, pero no de esas de quitar el polvo y el suelo, sino de esas limpiezas de cosas que ya no sirven o se guardan para otro año, y entonces de buenas a primeras me pusieron en un montón que ponía “desván”. Yo no sabía qué era este sitio. Cuando vi este lugar yo hubiese dado lo que fuera por no quedarme aquí. Esta es mi historia; espero

que algún día mis dueños me añoren, porque yo sinceramente les echo mucho de menos… (Lucía Vicente Chacón. 3º A)

EL GORRO DE LA AMISTAD
Un día dos amigas fueron al Metromar. Estas niñas eran las mejores amigas y nunca se habían peleado hasta ese día. Todo empezó cuando entraron en una tienda y vieron un gorro que era el mas chulo del mundo ; las niñas como se querían tanto decidieron comprarlo a medias y compartirlo. Al principio todo fue bien, pero cuando pasaron unos meses las niñas empezaron a incumplir el plazo de tiempo que les correspondía , y empezaron a enfadarse. Llegó un día en las dos explotaron y se enfadaron , incluso dejaron de hablarse , el pobre gorro estaba triste porque se habían peleado por él y se marchó .Las niñas empezaron a reflexionar y se dieron cuenta de que era una tontería enfadarse por eso, hicieron las paces y el gorro volvió. A partir de ahí las niñas se dieron cuenta de que era mas importante su enorme amistad que un accesorio de última moda. (Lucía Sánchez. 3º B)

EL BOMBÍN MALDITO
Hoy, día diecisiete de Marzo de 1930, yo, Collin Doyle, me dirijo hace Cambridge. Debido a mi nuevo empleo de psicoanalista me he podido permitir comprarme una casa. Es un tanto antigua, pero le haré alguna reforma y quedará como nueva. Todavía queda media hora para llegar a mi destino. La casa será grande, o eso espero porque necesito un buen despacho. Me lo merezco, por lo buen psicoanalista que soy. ¡ Uy ! Ya estoy llegando, menos mal porque estoy desesperado. Con una hora y media de viaje en este incómodo tren, ¿ quién no está desesperado ? Ya estoy en la calle, al fin. A ver, cogeré el mapa par ver dónde está ... Si quedamos en el café de Alice ... ¡ Que idiota ! ( Una vez en la cafetería ... ) Será ese hombre de allí, tiene una pinta extraña. No le pega una casa tan antigua, será de herencia, supongo. - Buenos días señor. + Bueno días, vayamos al grano. - Sí, estoy de acuerdo con usted. + Acordamos unas dieciséis mil libras, ¿No? - Sí, aquí está el dinero. + Tome las llaves de la casa. Hoy mismo se podrá instalar, aunque le recomiendo que haga algunas reformas, aunque no demasiadas. - Claro que la repararé, lo tengo todo pensado ... ( Se levantan ) + Adiós, vaya con Dios. - Adiós, vaya usted con Dios.

Bueno, voy a ver la casa que estoy muy impaciente ... ( Una vez allí ) Juuumm ... Por fuera está bastante bien, parece recién pintada, a ver por dentro. Está bastante bien también, un amplio salón, un cuarto de baño, una habitación y un buen despacho. Me gusta mucho, habrá sólo que reparar el despacho. Bueno, dormiré un rato, aunque debería cenar. Bah, paso, no tengo hambre ... ( A las siete de la mañana siguiente ... ) Dios, las siete de la mañana y ya estoy despierto. Bueno, me pondré a reparar mi precioso despacho. ( Reparando su despacho encuentra algo muy curioso ... ) ¿ Qué es eso que hay en el armario ? Anda, un arcón antiguo. Miraré que hay dentro. Mmm, unos sombreros, por su aspecto tienen que tener bastantes años. ¿ Y esté ? Está como nuevo. Me gusta, es un bombín. Me miraré al espejo ... Me hace más interesante ... ¡ Pero que tonterías digo ! Aunque me gusta, me lo dejaré puesto. Iré a la cafetería ... ( Una vez en la cafetería ) Dios, que dolor de cabeza, hay algo que me impide ver ... ¡ Aahhhh ! ¿ Qué ha sido eso ? Estaba, estaba ... ¡ ESTABA MATANDO A UN HOMBRE ! Da igual, serán imaginaciones mías. ( A la hora de la cena ... ) Que hambre, comeré un poco antes de dormir. A ver qué hago. Sí, haré pescado frito ... Que sueño, voy a dormir ya, lo necesito ... ( A las 3:27 de la madrugada ... ) ¡ Aaaahhhhh ! Ufff, ha sido una pesadilla, otra vez estaba matando al mismo hombre. ¿ Por qué me pasa esto ? Me estoy empezando a asustar de verdad. Necesito dormir más, estoy agotado ... ( A la mañana siguiente ... ) Son las seis y media. Noto como si alguien hubiese estado aquí. Hoy viene mi primer paciente, está cojo, pero espero que llegue rápido, no puede esperar más. Anda, el timbre, aquí está, no ha tardado mucho al final. Se le ve buena persona, aunque para juzgarlo tendré que conocerle. - Pase y siente se aquí, por favor. + Muchas gracias, señor. - Cuénteme lo que le ocurre ... ( Cuando terminó de reconocerle ... ) - Creo que usted tiene una cojera post-traumática. El haber visto tanta sangre en las operaciones le ha afectado. Debería hablar de sus experiencias y sensaciones con su mujer e hijos, es bueno y puede que le ayude a recuperarse.

+ Vale, seguiré todos sus consejos y la semana que viene volveré. - Espero que vuelva con alguna mejora. Por cierto, son noventa libras. + Esperemos que sí ... Tome, aquí tiene el dinero. - Adiós, vuelva pronto. + Adiós. Ha habido un momento en el que le iba a gritar que se callase de una vez, pero no lo entiendo ... ¿ Qué me pasa ? En serio, necesito ayuda. Iré a pasear antes de acostarme. Cojo mi bombín, mi gabardina y para afuera. Que extraño, noto como una extraña presencia, algo que me persigue. Pero por más que miro no hay nada. Me iré a casa, estoy algo tenso y tengo miedo ... ( Una vez en casa ) Hoy tampoco ceno, tengo demasiada tensión como para cocinar ... ( A las 3:27 de la madrugada ... ) Otra vez, la misma pesadilla a la misma hora. Es como si me persiguiese o como si me advirtiese. Ya no sé que pensar ... - Mátalo ... + ¡ AAAAHHHHHH ! ¿¡ Quién eres !? - Mátalo, mátalo ... + ¡ Cállate, para ya, fueraaaaaaaaa ! ( Cerró los ojos y empezó a chillar ... ) Uffff, por fin a parado, que miedo tenía. En serio, necesito dormir, estoy muerto de miedo. ( A la mañana siguiente ... ) Hoy es jueves, al fin de día. Hoy viene otro hombre llamado Alexandre Anderson, dice que es demasiado solitario y necesita relacionarse y para ello necesita ayuda. Yo soy solitario ¿ Y qué ? Yo estoy mejor así, solo ... Suena el timbre. Aquí está, tiene pinta de ser un hombre adinerado, pero se ve que el dinero no lo es todo ... - Bueno días, señor. + Buenos días. - Siéntese aquí, por favor ... ( Mientras reconocía a su paciente ... ) Empieza otra vez, esa presencia horrible y ahora hay un escalofrío que recorre mi espalda. La voz, otra vez no, ya no escucho ni a mi paciente, sólo escucho esa voz en mi interior. Dice que le mate, y la verdad es que quiero hacerlo porque no para de hablar ... ¡ Pero no puedo hacerlo, yo no soy así ! La voz sigue, no aguanto más, me voy ... ( Salió corriendo y se puso su bombín ... ) Algo me persigue, no para de hablar. ¡ PERO CÁLLATE ! No aguanto más, no sé qué hacer. Dios, qué presión. Aquí estoy, solo en este horrible puente. ¡ Cállate ya, para de hablarme, me estoy volviendo loco !

¡ Para ya ! Voy a saltar ... ( Se sube a la barandilla del puente ... ) ¡ YAAAAAAA ! ... Sé tiró por el puente y murió. El bombín salió volando y llegó a un campo donde un granjero lo encontró y empezó otra historia ... ¿ A que no sabéis quién hizo esto ? Pues sí, fue ese horrible bombín.

(Christian León. 3º A)

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