DERECHO A MENTIR: CRIMINALES 1 - POLICÍAS 0

Que era un derecho constitucional absoluto, nos lo habían repetido hasta la saciedad Jueces, Catedráticos, Políticos...El Tribunal Constitucional se ha pronunciado en numerosas ocasiones sobre esta materia, recogida en el artículo 24 de la Constitución española, y siempre había amparado el derecho a mentir de los acusados... Lo inquietante es que todas las veces que se han pronunciado nuestros Tribunales para respaldar este derecho fundamental, ya fuera con criminales, delincuentes o políticos corruptos, nunca había encontrado un resquicio de duda o matiz en el derecho a mentir, o al menos no se había invocado la ocupación del acusado en el sentido de modularlo o limitarlo. Pero he aquí, que cuando en 2009 llega al Tribunal Constitucional el caso de dos Policías que piden ser amparados en su derecho constitucional a mentir (STC 142/2009), la respuesta de nuestro Alto Tribunal cambia, y se les niega el Amparo:
"(...)se encuentran en una posición jurídica que difiere de la del resto de los ciudadanos, de la que derivan deberes especiales para con la Administración y con los administrados, ligados a la autoridad de la que están investidos (...) perturba el normal funcionamiento de la Administración y quiebra las expectativas de seguridad y confianza en la actuación de los agentes de la policía por parte de los ciudadanos y de los poderes públicos. (...) clara extralimitación de tal ejercicio, teniendo en cuenta las modulaciones impuestas al mismo en función de los especiales deberes que los recurrentes tenían ante la Administración y ante los ciudadanos, en su condición de policías locales."

No podemos estar más de acuerdo con el Alto Tribunal: con las Autoridades y sus Agentes la mentira debiera ser considerada una extralimitación a este derecho fundamental. Con todas las Autoridades y con todos sus Agentes. Y para mejor aclaración algunos ejemplos de lo que se considera Autoridad en nuestro Ordenamiento jurídico: cargos electos como Diputados o Senadores, también Jueces, Magistrados, Fiscales... ¿ O vamos a ser más rigurosos con el Agente de la autoridad, que con la propia Autoridad? Seguro que no, estamos convencidos de que esta novedosa línea argumental, estos claros fundamentos jurídicos impedirán que nuestras Autoridades ejerzan impunemente el derecho a mentir cuando sean acusados, y que incluso podrán derivarse aún más duras y rigurosas sanciones por el hecho de mentir. A mayor Autoridad, mayor responsabilidad y deber de no quebrar las expectativas y confianza de los ciudadanos... Es una sentencia esperanzadora. Y es que una vez que el Tribunal Constitucional ha modulado el derecho a mentir, negando su carácter absoluto, nos aproximamos a la interpretación que el Derecho Internacional y el sentido común otorga al mismo: derecho a permanecer en silencio (entre otras STEDH de 4 de octubre de 2005, caso Shannon contra Reino Unido) y derecho a no confesarse culpable. Este último será "mentir" (decir lo contrario) si el acusado efectivamente lo es y se declara inocente, pero aquí la Constitución, el Derecho Internacional y el sentido común, obligan y coinciden en su protección. Lo que no está amparado como Derecho Fundamental en ningún Ordenamiento Internacional, es el "derecho a fabular" (relato falso, ficción artificiosa). La Real Academia de la Lengua Española da definiciones muy claras de la diferencia entre "mentir" y "fabular". Sin embargo,

nuestros Tribunales no han querido o no han sabido distinguir estas dos facetas tan distintas de no decir verdad... Pero seamos positivos, ya que hemos conseguido un pronunciamiento que niega el carácter absoluto del derecho a mentir, y pudiendo desde entonces modular, modulemos también con los criminales además de con los Policías y no permitamos que sus mentiras sean ventajas procesales. O como lo expresa con mejor prosa y maestría la citada Sentencia no puede concluirse ( ) que los derechos a no
declarar contra sí mismos y no declararse culpables en su conexión con el derecho de defensa consagren un derecho fundamental a mentir, ni que se trate de derechos fundamentales absolutos o cuasi absolutos . (...) lo que llevaría aparejada como consecuencia la garantía de una total impunidad cualesquiera que sean las manifestaciones vertidas en un proceso, o la ausencia absoluta de consecuencias derivadas de la elección de una determinada estrategia defensiva".

Cualquier ciudadano de bien se congratula de estas esclarecedoras palabras, máxime cuando se dirigen a las Autoridades o a sus Agentes. Choca, sin embargo, que una vez dictada ninguna Autoridad se haya hecho eco de las repercusiones de la misma, ni de los límites al derecho a mentir, en lo que a sus propias personas se refiere... Y volviendo al argumento, ya que por fin hemos modulado el derecho constitucional a mentir ¿ No sería también razonable modularlo para todos los acusados, especialmente en el caso de fabulaciones, que ni tan siquiera son consideradas un derecho fundamental? ¿ O seguiremos permitiendo que los criminales arguyan relatos artificiosos que además de obstruir la acción de la Justicia, ocasionen unos gastos considerables en búsquedas, batidas e investigaciones ? ¿ O es que quizás es preferible no dar relevancia a esta Sentencia dejándola que pase inadvertida, como una mera anécdota de Criminales 1- Policías 0 ? Cada cuál que saque sus propias conclusiones, estamos convencidos de que nuestras Autoridades ya han sacado las suyas.