“…No tenían más que un solo corazón y una sola alma, y cualquiera que fuese la distancia que los

separase o la diversidad de sus ocupaciones, en la soledad o en el mundo, no formaban más que una sola familia” (Guía espiritual 24) Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno… partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. (Hechos 2, 41-42; 44-47) Silencio orante… CANTO: Cantemos al Amor de los amores.

ACCIÓN DE GRACIAS

MONICIÓN
Prolongando la celebración de la Eucaristía, estamos juntos en adoración y acción de gracias para hacer memoria del Milagro Eucarístico del 3 de febrero de 1822. Como sabemos, este año el 8 de febrero se culmina la celebración del 150 aniversario de la muerte de nuestro Fundador. Una buena ocasión para celebrar como Familia el regalo que nos dejó para compartirlo con la Iglesia y el mundo. La celebración de clausura de dicho aniversario en este año 2012, y en el marco del Milagro Eucarístico, consideramos que sigue siendo momento oportuno para tomar conciencia juntos de la actualidad de su Carisma. Somos una Familia que crece en la unidad y la diversidad. Un mismo Fundador. Una sola Familia. Un mismo espíritu. Obras diversas. Diferentes vocaciones. EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO: CANTO: Cantemos al Amor de los amores “¡Solo Dios!”. Solo Dios es como un fino hilo de oro que entreteje la vida de Pedro Bienvenido Noailles. Desde su experiencia de Dios,

Monasterio Sagrada Familia OTEIZA DE BERRIOPLANO AD ORACIÓN EUCARÍSTICA

optó por Dios de manera absoluta, convencido de que sólo Dios podía satisfacer los anhelos de su corazón. “… Es en Ti, es en Ti, sólo en Ti, donde se encuentra esta vida del alma que es inmortalidad, esta vida del corazón que es un amor inmenso… Tú eres el Camino. Sólo Tú eres la Verdad. Sólo Tú eres la vida y la felicidad.” (P.B.N.Notas del Seminario 1817) Jesús dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida: Nadie va al Padre si no es por Mí. Si me conocierais a Mí, conoceríais también al Padre. (Juan 14, 6-7) Silencio orante… CANTO: Cantemos al Amor de los amores… …Un Dios que está más allá de nuestra comprensión pero misteriosamente presente; un Dios que es Comunión, Trinidad, Familia. Creemos en un Dios que es Amor, que afirma, expresa y encarna plenamente ese Amor en Jesús y lo continúa en toda la humanidad y en la creación. Cuanto más entremos en este misterio de Amor universal compartido y conectemos en amor con todos y con todo, más gozosa será la aclamación del Buen Padre que es tan nuestra. ¡Gloria a Solo Dios! Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos. (Juan 13, 34-35) Silencio orante… CANTO: Cantemos al Amor de los amores… Preocupado como estaba nuestro Fundador por la unidad, por cómo armonizar tantas personas y vocaciones y finalmente

naciones y culturas en el mismo espíritu y mutuo amor, para Pedro Bienvenido Noailles fue una alegría profunda el acontecimiento del Milagro Eucarístico acaecido el 3 de febrero de 1822 durante la bendición del Santísimo Sacramento. Recordemos las palabras que escuchó en su corazón la Hermana Milady Peychaud: Yo soy el que soy y sólo Yo Soy Los honores y la estima de los hombres no son más que humo y, Yo soy el que soy; su amistad no es más que polvo y Yo soy el que soy. Las riquezas y los placeres no son más que barro y, Yo soy el que soy y, Yo soy el que soy y sólo Yo soy Estas palabras pusieron el sello al lema de Pedro Bienvenido: SOLO DIOS Padre Santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. (Juan 17,11) Silencio orante… CANTO: Cantemos al Amor de los amores… La entrega amorosa a “Solo Dios” llevó a nuestro Fundador a contemplar el infinito intercambio de amor entre las tres Personas de la Trinidad. La Sagrada Familia de Nazaret, donde se realizó el misterio de la Encarnación, se convirtió en el núcleo de su espiritualidad. Cuando recibió la inspiración de fundar una “familia santa” en la tierra, una Asociación que viviera como los primeros cristianos, propuso a Jesús, María y José como modelos.