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Mayo francés: cuarenta años después Noro Jorge Eduardo / 2008

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MAYO FRANCES: CUARENTA AÑOS DESPUES
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO

01. Nos preguntamos frecuentemente para qué sirve la filosofía. Y solemos responder “sirve
porque no sirve”. Sin embargo, afirmamos y personalmente defendemos el papel de la filosofía como una productora de ideas, como una generadora de nuevos mundos, de alternativas para el presente y el futuro. Generalmente entre la formulación de las ideas y su concreción media una generosa porción de tiempo. Mayo francés es un momento privilegiado de la historia porque tal vez por primera vez las ideas se transformaron inmediatamente en acción, en demanda de cambio. En las calles de París estaban en acto las ideas que se proclamaban en las aulas y en los textos.

02.

En el mayo francés de aquel utópico 1968, fueron las ideas puras, casi sacadas de las páginas de los libros o de los apuntes de las clases las que generaron los movimientos y las revueltas. El juego de las ideas se armó de adoquines y de grafittis para poder llegar a la sociedad. Generalmente las ideas, las palabras, los libros, los intelectuales, la universidad construyen un microcosmos solipsista que nunca puede salir de sus propios muros: en aquel mayo las ideas saltaron de las aulas a las calles, de los pizarrones a las paredes. LIPOVETSKY señala: “Mayo del 68 fue la primera revolución en presente. Una revolución gozosa. Todos los otros grandes movimientos de la historia fueron revoluciones para el futuro, que convocaban al sacrificio y la muerte. La primavera juvenil de 1968 desdeñó ese sentido trágico de la historia para protagonizar la primera revolución lúdica y pacífica de la historia: la mayor reivindicación -la aspiración a la felicidad “aquí, ahora y para nosotros” - neutralizó el espíritu destructor que tiene la noción de la lucha por un incierto un futuro mejor”.

03. No se trataba de la filosofía académica pura, aséptica, neutral, de la filosofía de
los exámenes, sino de la filosofia que ponía la mirada en la realidad, que la abordaba críticamente y que luchaba por subvertirla, por transformarla. ¿Quiénes eran los profesores del entonces, los filósofos vigentes, los libros publicados que pasaban de mano en mano entre los estudiantes? Podemos citar cinco referentes: SARTRE, FOUCAULT, MARCUSE, ALTHOUSSER Y VANEIGEM.

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Sin embargo, una mirada histórica muestra que hay – entre ellos – presencia y documentos claves que deben mencionarse. En 1967, SARTRE ya casi había publicado sus obras más importantes, FOULCAULT que había dado a conocer “Las palabras y las cosas”, no había publicado aun sus obras mas desestabilizadoras como “Vigilar y Castigar”, pero el controvertido Louis ALTHOUSSER (Alemania) había editado la “Revolución teórica de Marx” y en febrero del 67 su “Filosofia como arma de la revolución”, VANEIGEM (Bélgica) sorprendía con su “Tratado del saber vivir para el uso de las jóvenes generaciones” y – sobre todos – MARCUSE (Berkeley, EEUU) había publicado en 1954 su “Hombre unidimensional. Ensayo sobre

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la ideología de la sociedad industrial avanzada” (obra asociada a una obra previa: “Eros y civilización”. 1955), y cuya traducción francesa apareció en Febrero de 1967.

05. ¿Qué tenían de revolucionario y de subversivos estos filósofos y obras? Hagamos una veloz
recorrida por estos tres autores estacionándonos unos minutos en los aportes de Herbert MARCUSE. Nacía una nueva izquierda, que intentaba superar las propuestas de la izquierda clásica a la que consideraba anacrónica y que incluyó lo subjetivo y lo psicológico dentro del marco de lo macrosocial, subrayando una mirada absolutamente innovadora. Y Francia que había sido el escenario de una revolución clave, ahora no desplazaba una clase social, sino un tipo de civilización, desarticulando los discursos y los engranajes de un nuevo “antiguo régimen”: la explotación de la naturaleza, el trabajo, el intercambio, de la depredación, la separación del hombre de sí mismo, el sacrificio, la culpabilidad, la renuncia a la felicidad, el fetichismo del dinero, el poder, la autoridad jerárquica, el menosprecio de la mujer, la subordinación de los niños, el despotismo militar y policial, las religiones y las ideologías (VANEIGEM)

06.

MARCUSE – fundador junto con Adorno, Horkheimer y Benjamín de la Escuela de Francfort, que se exilió a EEUU en la época del nazismo - logra un aporte muy valioso porque genera un cruce muy fecundo entre la fenomenología y el existencialismo de Heidegger, el pensamiento crítico del marxismo, y los aportes del psicoanálisis freudiano. La meta de la felicidad y del goce, la ruptura de la unidimensionalidad alienante de la existencia late en sus textos, no sólo como derecho sino sobre todo como una necesidad indispensable. Marcuse afirmaba que en esta sociedad que se expandía sobredimensionándose en términos de acumulación, riqueza y opulencia ocultaba la pasividad y el letargo, y sobre todo convirtiendo al hombre en expresión obsesiva de una sola de sus dimensiones: la productiva, laboral, ascética, de privaciones y de acumulación de riquezas (capital) o lucha por la subsistencia (proletarios). La sociedad era el cruel resultado del ensamble funcional de la represión propia del principio de realidad (Freud) con la del principio de rendimiento que está en la base de las sociedades capitalistas. En lugar de hacer lugar a todas las dimensiones de la persona, a todas variaciones y registro, la sociedad capitalista que había llevado el desarrollo hasta sus manifestaciones mas extremas se concentraba en el esfuerzo, el rigor, el cumplimiento, el deber, el “dar la vida por el trabajo”, agotar la existencia y el sentido de la existencia humana precisamente en el trabajar, en el ser productivo, el ser en el hacer y – lo que es trágico – en el hacer alienado, en el hacer para el beneficio de los otros, aunque amparados en la propia subsistencia.

07.

MARCUSE propone y anuncia otro tipo de economía y, a partir de ella, anticipa el hombre y existencia humana que se necesitan: si la acumulación de capital y de riqueza prosiguen su curso normal, reforzada por el crecimiento incesante de todas las formas de tecnología, es posible que no se necesite una revolución – como la que se proponía en el siglo XIX – sino que una cierta “teoría del derrame” convertiría a los ricos, a los capitalistas en generosos benefactores de los proletarios: la acumulación sería tanta que era necesario repartir las ganancias entre los trabajadores. O dicho de otra manera, los trabajadores no serían tan pobres, proletarios, desprotegidos como los había descrito Marx en la segunda mitad del siglo XIX. Y este presunto reparto se podía producir por dos vías: por el aumento de los ingresos y de bienestar o por la disminución de la carga laboral (horas semanales de trabajo o años de trabajo): en ambos casos, tanto el capitalista como el proletario, el empresario como el obrero dispondría de más tiempo y más recursos. Fiel a su ideología, Marcuse supone que si este presunto derrame no se produjera, la lucha revolucionaria debería lograrlo. Pero el riesgo en las dos clases consistía en convertir a los individuos – liberados de algunas cargas laborales - y a la sociedad, en nuevos esclavos o engranajes funcionales de la misma máquinaria económica condenada, a través del consumo desmesurado, servil y acrítico o a través de la sujeción a los dictados de la técnica. Entonces, ¿qué hacer con la propia vida, con el propio tiempo, con los propios proyectos? Proponía incorporar otras

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dimensiones para alcanzar la verdadera felicidad: el arte, el placer, el disfrute, la sexualidad plena (no alienada), el compromiso social y solidario, la creación, la imaginación, el deseo. Si disminuía la represión en términos económicos y políticos (Marx), debía necesariamente disminuir la represión en términos psicoanalítico (Freud). En un mundo más rico, el hombre no podía seguir siendo un esclavo del tiempo laboral y para eso era necesario encontrar o inventar otras formas de vivir, liberando disciplinadamente las fuerzas instintivas que podían compatibilizarse armoniosamente con los compromisos civilizatorios y laborales.

08.

No es extraño imaginar por qué los estudiantes salieron a las calles a contagiar a los obreros de estas ideas, a decirles que MARCUSE anunciaba una sociedad distinta y que esta revolución no estaba hecha para esperar sino para obrar. Bastaba con ocupar el espacio público, multiplicar proclamas, escribir las paredes, arrojar adoquines a la policía y arrastrar en las manifestaciones a los trabajadores. Los obreros debía exigir el rápido derrame y los estudiantes adoctrinarlos en las múltiples dimensiones de la existencia: las escrituras en las paredes y en las pancartas, las proclamas y los discursos reflejaban este ideal, que dialogaba con la utopía que había dejado de ser – al menos en palabras – un horizonte lejano para ser una compañera de barricada.1

09.

Algunos breves textos nos permiten cerrar esta breve presentación. Las palabras no constituyen sólo el encendedor para la mecha de la bomba. Las palabras son encendedor, mecha y bomba, un cóctel a punto de estallar.

ALTHOUSSER:
“La filosofía representa la lucha de clase del pueblo en la teoría. Por otra parte, ayuda al pueblo a distinguir en la teoría y en todas las ideas (políticas, éticas, estéticas, etc.) entre ideas verdaderas e ideas falsas. En principio, las ideas verdaderas siempre sirven al pueblo; las ideas falsas siempre sirven a los enemigos del pueblo. ¿Por qué la filosofía lucha por palabras? Las realidades de la lucha de clases son “representadas” por “ideas” que son a su
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Un periodista francés – señala Beatriz Sarlo - llegó a definir a la revuelta de mayo del 68 como “un largo poema político escrito sobre los muros de la Sorbona y las demás facultades”. “El aburrimiento es contrarrevolucionario”, “No le pongas parches, la estructura está podrida”, “No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre supone el riesgo de morir de aburrimiento”, “Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas”, “No vamos a reivindicar nada, no vamos a pedir nada. Tomaremos, ocuparemos”, “Trabajador: tienes 25 años, pero tu sindicato es del siglo pasado”, “Soy un marxista de la tendencia de Groucho”, “La barricada cierra la calle, pero abre la vía”. “Paren el mundo que me quiero bajar”, “Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas”, “El patrón te necesita, tú no necesitas al patrón”, “Están comprando tu felicidad. Róbala”, “Si tienes el corazón a la izquierda no tengas la cartera a la derecha”.

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vez “representadas” por palabras. En el razonamiento científico y filosófico, las palabras (conceptos, categorías) son “instrumentos” de conocimiento. Pero en la lucha política, ideológica y filosófica, las palabras son también armas, explosivos, tranquilizantes o venenos. Ocasionalmente, la totalidad de la lucha de clases puede ser resumida en la lucha de una palabra contra otra palabra. Ciertas palabras luchan entre sí como enemigas. Otras palabras son la sede de una ambigüedad: la que está en juego en una batalla decisiva pero aún no decidida. Por ejemplo: los comunistas luchan por la supresión de las clases y por una sociedad comunista, en la que un día, todos los hombres serán libres y hermanos. Sin embargo, toda la tradición clásica marxista ha rechazado decir que el marxismo es un humanismo. ¿Por qué? Porque en la práctica, esto es, en los hechos, la palabra humanismo es explotada por una ideología que la usa para luchar, esto es, para matar, otra expresión verdadera y vital para el proletariado: la lucha de clases. Por ejemplo: los revolucionarios saben que, en última instancia, todo depende no de las técnicas, o las armas, etc. sino de los militantes, de su conciencia de clase, su dedicación y su coraje. Sin embargo, toda la tradición marxista ha rechazado decir que es “el hombre” quien hace la historia. ¿Por qué? Porque en la práctica, esto es, en los hechos, esta expresión es explotada por la ideología burguesa para luchar, esto es, para matar otra expresión verdadera y vital para el proletariado: son las masas las que hacen la historia.” (La filosofia como arma de la revolución. Febrero, 1968)

MARCUSE:
"El progreso técnico, extendido hasta ser todo un sistema de dominación y coordinación, crea formas de vida (y de poder) que parecen reconciliar las fuerzas que se oponen al sistema y derrotar o refutar toda protesta en nombre de las perspectivas históricas de liberación del esfuerzo y la dominación. La sociedad contemporánea parece ser capaz de contener el cambio social, un cambio cualitativo que establecería instituciones esencialmente diferentes, una nueva dirección del proceso productivo, nuevas formas de existencia humana, esta contención de cambio social es quizá el logro más singular de la sociedad industrial avanzada. (...) Es de una importancia que sobrepasa de lejos los efectos inmediatos, que la oposición de la juventud contra la sociedad opulenta reúna la rebelión instintiva y la rebelión política. La lucha contra el sistema, que no es llevada adelante por ningún movimiento de masas, que no es impulsada por ninguna organización efectiva, que no es guiada por ninguna teoría positiva, gana con este enlace una dimensión profunda que tal vez compensará un día el carácter difuso y la debilidad numérica de esta oposición. Lo que se busca no es simplemente una sociedad fundada sobre otras relaciones de producción: se trata de una sociedad en la cual las nuevas relaciones de producción y la productividad desarrolladas a partir de las mismas, sean organizadas por hombres cuyas necesidades y meta instintivas sean la “negación determinada” de los que reinan en la sociedad represiva. (…) Este principio de la realidad liberaría también la base biológica de los valores estéticos, pues la belleza, la serenidad, el descanso, la armonía, la felicidad son necesidades orgánicas del hombre cuya represión y administración mutilan el organismo y activan la agresión.”(Prefacio a la Edición Francesa. Febrero 1967)

VANEIGEM2 :
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Pertenece a la filosofía sutuacionista: El movimiento situacionista o situacionismo sería la denominación de la ideología inspirada por la Internacional Situacionista (1957-1972), si bien es rechazada como adjetivo por los autores de la misma. Se caracteriza por planteamientos próximos al marxismo, el dadaismo, el existencialismo, el anti-consumismo, el punk y el anarquismo. De todas ellas,

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(1) “¿Ha perdido la escuela el carácter repelente que presentaba en los siglos XIX y XX, cuando domaba los espíritus y los cuerpos para las duras realidades del rendimiento y de la servidumbre, teniendo como principio educar por deber, autoridad y austeridad, no por placer y por pasión? Nada es más dudoso, y no puede negarse que, bajo las aparentes solicitudes de la modernidad, muchos arcaísmos siguen marcando la vida de las estudiantes. ¿No ha obedecido hasta hoy la empresa escolar a la preocupación dominante de mejorar las técnicas de adiestramiento para que el animal sea rentable? Ningún niño traspasa el umbral de una escuela sin exponerse al riesgo de perderse; quiero decir, de perder esa vida exuberante, ávida de conocimientos y maravillas, que sería tan gozoso potenciar en lugar de esterilizarla y desesperarla bajo el aburrido trabajo del saber abstracto. ¡Qué terrible notar esas brillantes miradas a menudo empañadas! Cuatro paredes. El asentimiento general conviene en que allí uno será, con consideraciones hipócritas, aprisionado, obligad, humillado, etiquetado, manipulado, mimado, violado, consolado, tratado como un feto que mendiga ayuda y asistencia. ¿De qué os quejáis?, objetarán los promotores de leyes y de decretos. ¿No es la mejor manera de iniciar a los novatos en las reglas inmutables que rigen el mundo y la existencia? Sin duda. Pero ¿por qué los jóvenes aceptarían durante más tiempo una sociedad sin alegría ni porvenir, que los adultos ya solo se resignan a soportar con una acritud y un malestar crecientes? Aviso a escolares y estudiantes (1995). Debate, Barcelona 2001 (2) “Examinar a los alumnos: Cada día el alumno penetra, lo quiera o no, en una sala de audiencias en la que comparece ante los jueces bajo la acusación de presunta ignorancia. A él le corresponde demostrar su inocencia devolviendo cuando se los piden los teoremas, reglas, fechas, definiciones que contribuirán a su relajación al final del año escolar. La expresión “someter a examen”, es decir, proceder, en cuestiones criminales, al interrogatorio de un sospechoso y a la exposición de los cargos, evoca bien la connotación judicial que reviste el examen escrito y oral infligido a los estudiantes. Nadie pretende aquí negar la utilidad de controlar la asimilación de los conocimientos, el grado de comprensión, la habilidad experimental. Pero ¿hace falta para ello disfrazar de juez y de culpable a un maestro y a un alumno que solo pretenden instruir y ser instruido? ¿Qué espíritu despótico y arcaico autoriza a los pedagogos a erigirse en tribunal y cortar por lo sano con la cuchilla del mérito y el desmérito, del honor y el deshonor, de la salvación y la condena? ¿A qué neurosis y obsesiones personales obedecen para atreverse a marcar con el miedo y la amenaza de un juicio que suspende el camino de niños y de adolescentes que solo tienen necesidad de atenciones, de paciencia, de estímulos y de ese afecto que tiene la clave para obtener mucho exigiendo poco? ¿No será que el sistema educativo sigue fundándose en un principio innoble, que procede de una sociedad que solo concibe el placer desde el tamiz de una relación sadomasoquista entre amo y esclavo: ¿Quien bien te quiere te hará llorar? Pretender determinar mediante un juicio la suerte de otro es un efecto de la voluntad de poder, no de la voluntad de vivir. Juzgar impide comprender para corregir. El comportamiento de esos jueces, acobardados ellos mismos por el temor a ser juzgados, aparta de las cualidades indispensables al alumno comprometido en su larga marcha hacia la autonomía: la
y a pesar de nacer como corriente post-marxista, se verá influenciada determinantemente por el anarquismo y algunos de los representantes de las tesis situacionistas parecen coincidir en parte con planteamientos anteriormente desarrollados por el filósofo alemán Max Stirner o el escritor estadounidense Walt Whitman, ambos de ideas parcialmente libertarias. Los propios situacionistas afirman como definiciones con las que trabajar: "Situación construida: Momento de la vida construido concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos. Situacionista: Todo lo relacionado con la teoría o la actividad práctica de la construcción de situaciones. El que se dedica a construir situaciones. Miembro de la Internacional Situacionista. Situacionismo: Vocablo carente de sentido, forjado abusivamente por derivación de la raíz anterior. No hay situacionismo, lo que significaría una doctrina de interpretación de los hechos existentes. La noción de situacionismo ha sido concebida evidentemente por los antisituacionistas."

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obstinación, el sentido del esfuerzo, la sensibilidad alerta, la inteligencia sutil, la memoria constantemente ejercida, la percepción de lo vivo en todas sus formas y la toma de conciencia del progreso, de los retrasos, de las regresiones, de los errores y de su corrección. Ayudar a un niño o a un adolescente implica asegurar su mayor autonomía, implica - sin duda alguna - una constante lucidez sobre el grado de desarrollo de las capacidades y sobre la orientación que las favorecerá. Pero ¿qué tiene en común el control al que el alumno se sometería cuando estuviera listo para franquear una etapa del conocimiento y el someterse a examen ante un tribunal de profesores? Dejad, pues, la culpabilidad para los espíritus religiosos que solo piensan en atormentarse atormentando a los demás.” (Aviso a los escolares y estudiantes) Modificando el reconocido y explosivo poema de Gabriel Celaya los filósofos de entonces podían exclamar
“Ideas para el pobre, ideas necesarias como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quienes somos, nuestras razones no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo. Maldigo la filosofia concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la filosofia de quien no toma partido hasta mancharse. Tal es mi pensamiento: filosofía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho. No es un silogismo gota a gota pensado. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos. Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: Lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos. “ Y PARA DISFRUTAR PENSANDO: ISMAEL SERRANO http://www.youtube.com/watch?v=0r4gYWdSkJs Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo, y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana, y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda. Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis estropeando la vejez a oxidados dictadores, y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Mayo francés: cuarenta años después Noro Jorge Eduardo / 2008 Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia, y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo, y como desde aquel día todo parece más feo. Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada, al final de la partida no pudisteis hacer nada, y bajo los adoquines no había arena de playa. Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas, y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias, pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza. Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis, que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París, sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual: las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más. Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad. Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

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Prof. Dr. Jorge Eduardo Noro norojor@cablenet.com.ar