ANDONI ALONSO E IÑAKI ARZOZ

Carta al
Horno ciberneticus
Un manual de Ciencia, Tecnología
y Sociedad activista para el siglo XXI

Cooruinación de la 'cric Pensamiento: AGLTSTÍ¡.; IZQUIERDO
© 2003. Andon; Alonso e lfiaki AmJl
o 2003, Del prologo. Carl Mitcharn
© 2003, De esla c<lic·;ón. Editorial EDAI', S. A. Jorge Juan. 30. 2ROOI Madrid.
Imagen de la ponada: © Ranul Hau,man" - VEGAP. Madrid, 2003
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cultura Libre
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dlStnbuclOn, comunicación pública y lransformación de esta ohra sin contar Con la au.
de lo, litulares de propiedad inlelectual. La infracción de los derecho.' men-
clOnados puede "'" con,litut;va de delito centra la propiedad inlelectual (art. 270 Ysi-
gmentes del Código Penal). El Centro EspaDo! de Derechos Reprográficos (CEDRO)
vela por el respetode Jos citados derechos.
De¡>ÓS;{O I1gal; M-44547-2003
¡SS.N.. 84-414-1372·X
,
Indice
Presentación: El fantasma de CTS, por Carl Mitcham
Prólogo: Carta al Horno ciberneticus ..
Capítulo I. Una breve historia del pensamiento
sobre la tecnología .
El pensamiento sobre la tecnología en la historia
l. Del comienzo de la tecnología y de la utopía
2. De la filosofía cristiana a la Nueva Atlántida
3. Las alternativas: el mecanicismo y elludismo
4. El impacto de las guerras mundiales y la filo-
sofía de la tecnología .
5. Nuevas disciplinas sobre la ciencia y la tec-
nología .
6. Los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad
(CTS) .
Nuevos contextos del pensamiento sobre la tec-
nología .
Págs.
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39
39
43
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59
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72
PRII\TED 1'\ SPAr"
IBERICA GRAflC, S.L.
I.\1PRESO E" ESPA:\JA 7. El pensamiento de la cibercultura .
8. El boom de la globalización .
72
77
CAUTA AL 1/0,'.10 ClBf.RNfTICliS
9. Los mundos alternativos de la ciencia fic-
ción .
10. Desplegando las historias del futuro .
11. El poder de la divulgación científica ..
12. Pensamiento sobre la tecnología en España e
Hispanoamérica .
Capítulo 11. Una historia crítica del futuro desde
CTS activista .
Las tecnologías del siglo XXI .
1. Telecomunicaciones; la conexión total o la
superación de la brecha digital .
2. Transportes; consumo y velocidad frente a
opciones convivenciales .
3. Exploración espacial; más allá o más acá de
las estrellas .
4. Tecnología militar; la amenaza de la guerra
global contra el ciudadano .
5. Medicina y biotecnología: para la longevidad
o para la supervivencia .
6. Ecología; entre el confort y la supervivencia.
7. Inteligencia artificial y robótica; fantasías
y utilidades .
8. Energía; agotamiento y contaminación frente
a inagotabilidad y limpieza .
9. Artes; entre el ocio virtual y las nuevas vanguar-
dias ciberculturales .
10. Arquitectura; de la casa inteligente a la casa
básica .
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Las variables transversales de las tecnologías del
siglo XXI. Problemas e incertidumbres .
11. Las novedades de la tecnociencia .
12. Las revoluciones económicas .
13. Las tendencias de la sociedad global .
14. Los cambios geoestratégicos .
15. El nacimiento de la hiperpolltica .
16. La hipótesis tecnohennética ..
17. La transformación del ser humano .
18. Los persistentes problemas éticos .
19. El riesgo de lo imprevisible .
Capítulo IlI. CTS en acción .
1. CTS activista y la enseñanza .
2. CTS activista e hiperfilosoña .
3. CTS activista y grupos .
4. CTS activista y la ciencia-ficción .
5. CTS y la cultura hispana .
6. CTS activista y el quintacolumnismo de Cibe-
ratenas ·· .
Epílogo: Carta del Horno ciberneticus a los auto-
res o la frágil esperanza de los estudios CTS en
el siglo XXI ••• Yuna Declaración activista como
respuesta .
Coda epilogal: Reconociendo la crisis de CTS ..
Una modesta propuesta activista .
Manifiesto de CTS crítico para una acción en
el siglo XXI .
blOICE
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CARTA AL HOMO CfBERNE1JCUS
Págs.
APÉNDICES:
A) Un Glosario básico para CTS ampliado............. 175
B) Antología de textos sobre tecnología 225
C) Modelo de investigación I acción de CTS activista 271
D) Bibliografía y filmografía 277
10
El fantasma de CTS
U
N espectro recorre Europa; el espectro del comu-
« nismo.» Esto escribía Karl Marx (y Federico En-
gels) en 1848. Ciento cincuenta años después ya no se trata
del comunismo, sino del terrorismo. Pero sin la tecnología,
ni el comunismo ni el terrorismo podrían haberse converti-
do históricamente en amenazas globales, ni tampoco el co-
munismo se hubiera retirado históricamente de la escena
mundial. Tal como el presidente norteamericano George W.
Bush declaró en su Estrategia de Seguridad Nacional: «El
mayor peligro al que se enfrenta nuestra nación se encuen-
tra en el enfrentanúento entre radicalismo y tecnología».
Sin embargo, lo que Bush afirma respecto al interés na-
cional norteamericano en exclusiva podría afmnarse de todo
el mundo. Más aún, el «radicalismo» referido podría descri-
bir no solo el terrorismo justificado religiosamente, sino tam-
bién las políticas propias de Estados Unidos, por no mencio-
nar las negativas del turbocapitalismo a los esfuerzos para
moderar los impactos globales en el medio ambiente o para
limitar la transformación biotecnológica de la naturaleza que
la está convirtiendo en algo parecido a un artefacto humano.
El examen de estas cuestiones en el encuentro del radi-
calismo con la tecnología es de lo que tratan los estudios de
Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), pero también sobre
11
CARTA AL HOMO ClBERNETlCUS
más cuestiones que el comunismo y el terrorismo. Trata so-
bre cómo vivimos y como deberíamos vivir en una socie-
dad «high-tech» y «high-science» que estamos a punto de
crear, en parte conscientemente, en parte inconscientemen-
te. Desde luego, aunque la comparación pueda parecer hi-
perbólica, se podría afirmar de la relación entre la ciencia,
la tecnología y la sociedad, que «es un espectro que recorre
las universidades; el espectro de C T S ) ~ . Los viejos poderes
de la universidad han entrado en una sagrada alianza para
exorcizar ese espectro: la ciencia y la ingeniería, las cien-
cias sociales y las humanidades alaban y al mismo tiempo
advierten en contra de los estudios interdisciplinares como
CTS. Las disciplinas tradicionales con frecuencia se pre-
ocupan menos de que su trabajo escape a las fronteras esta-
blecidas y se derramen en activismo transacadémico. Pero
cuidado: la interdisciplinariedad puede ser vacía y confun-
dente, ¡por no decir lastrada ideológicamente!
Esta Carta (abierta) al Horno cibemeticus se enfrenta
precisamente a esos peligros. Sin el deseo de realizar un pre-
facio a esta carta con un «Manifiesto CTS», perrnítaseme
tratar de colocar este «manual activista» en su contexto, des-
cribiendo: 1) la necesidad de los estudios CTS, 2) la gama
actual de los acercamientos CTS y 3) delimitando un futuro
para esta gama en nuestro mundo globalizado, que entiende
que el activismo tiene su lugar y su papel adecuados.
1. La necesidad de los estudios CTS
Los estudios sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad son
necesarios debido a las transformaciones históricas que
han tenido lugar sobre las condiciones en las que viven los
seres humanos. Sin los estudios de CTS no es posible vivir
12
EL FANTASMADECrS
con entendimiento e inteligencia en el mundo contemporá-
neo, un mundo cada vez más definido por la sinergia entre
la ciencia, la tecnología y la sociedad.
En el curso de aproximadamente dos millones y medio
de años, la implicación del ser humano con la naturaleza,
es decir, aquello que no ha sido producido por los seres
humanos, se ha visto complementada y a veces superada,
en cierto grado, por la implicación con lo artificial. La na-
turaleza ha sido reemplazada por el artificio, constituyen-
do este el mundo inmediato en el cual todos nosotros nos
movemos o desarrollamos nuestro ser. La preservación de
la naturaleza ha sustituido al cultivo como forma típica de
la implicación humana como cultura material.
Hace algunos años tuve la ocasión de visitar el Museo
Nacional de Antropología en la ciudad de México, uno de
los grandes museos del mundo. En la Sala de los Orígenes,
con sus exposiciones de las culturas paleolíticas hasta las
neolíticas, esto es, donde se muestra la manera como la
humanidad vivió aproximadamente desde hace cien mil
hasta hace diez mil años, me impresionó ver cómo durante
miles de años el artificio humano era reducido, comparado
con la naturaleza. El vestido y el refugio eran mínimos, la
naturaleza en forma de pieles de animales y muros de roca
de las cuevas no separaban demasiado a los humanos de
ella, más bien lo llevaba a estar en un contacto más directo
e inmediato con la experiencia humana diaria. Las lascas
se fabricaban al aire libre con el más limitado uso de he-
rramientas. Las manos humanas eran asistidas, primordial-
mente por el juicioso uso de los elementos naturales, del
agua y del fuego para afilar y tallar la piedra. El alimento
se conseguía gracias a la recolección de frutas y plantas y
la caza de los animales que la naturaleza proporcionaba
por sí misma
Aunque la Edad de Piedra no fue, a pesar de que a me-
nudo se considera así, dominada por la ignorancia y la su-
13
CARTA AL HOMO ClBERNETICUS
perstición, el intricado conocimiento de la «physis» o la
naturaleza de las gentes de cultura oral estaban profunda-
mente inmersas en el mito y el ritual. Del mismo modo
que los seres humanos no estaban separados de la naturale-
za en la que vivían, tampoco las ciencias y las técnicas se
diferenciaban de las culturas que creaban y a las que con-
tribuían. Incluso para los griegos, miles de años más tarde,
la naturaleza (physis) daba inicialmente lugar no a la epis-
reme (ciencia), sino a la poesis (praxis), un hacer más
como cultivo que como construcción. Por lo tanto, para
apreciar el conocimiento y la dinámica de este mundo pre-
alfabético de la prehistoria, se debe entender la mítica eco-
logía del Sol, de la Luna y las estrellas; del tótem y el tabú
de plantas y animales; de la danza ritual y la decoración
del cuerpo. Lo que se podría denominar como fisio-lógico
o terrestrío-logico, de ser una «forma de vida en el mun-
do» -una forma que algunas veces se la desprecia fácil-
mente como animística- manifestada en sí misma por la
delicadeza de una vida y de pensamientos humanos que
ocupaban un particular nicho marginal entre la flora y la
fauna en un mundo que era más que humano.
Hoy esto ya no existe. El conocimiento de la peculiar
forma de estar en el mundo se divide entre la ciencia, la
tecnología, la economía y otras numerosas disciplinas, cada
una estudiada independientemente. Por medio de una tec-
nología basada en la ciencia y desarrollada para fines eco-
nómicos, la humanidad se ha dirigido hacia un mundo en el
que la naturaleza juega un papel constantemente subordina-
do y de importancia decreciente. En este mundo «carpintea-
do» 1, o mejor, «ingenierizado», la naturaleza está cada vez
menos presente en la experiencia humana, y cada vez más
mediatizada por un complejo y múltiple conjunto de mate-
riales artificiales, estructuras a gran escala, sistemas de pro-
I «Carpenterized» en el original.
14
EL FANTASMA DE CTS
cesamiento, productos para consumidores y sistemas me-
diáticos de comunicación electrónica.
La ropa y los refugios sintéticos nos separan y nos afslan
de un mundo no humano; la mayoría de nosotros solo toca
plásticos y respira aire filtrado. La fabricación tiene lugar en
espacios cerrados con máquinas que a su vez están fabrica-
das por otras máquinas y controladas por sistemas de proce-
samiento de la información. La comida se procesa, se empa-
queta y se transporta a otros países y a 10 largo del mundo
para que se cocine en microondas y se consuma en aeropuer-
tos, o en cocinas que funcionan como terminales de aero-
puertos, con sus habitantes corriendo de aquí para allá, mien-
tras que los mismos seres humanos ya no son cazadores o
recolectores que viajan para comer. En vez de esto son turis-
tas y empresarios que comen para viajar. La información
desculturalizada se apila en fonnatos digitales para transmi-
tirla, hacerla accesible por medio de redes de comunicación
activas comercialmente, tejidas sobre, alrededor y a través de
la naturaleza. La Luna y las estrellas son objetos para con-
quistar y explotar antes que para alabar o contemplar.
Entre el mundo natural prehistórico y los modos con-
temporáneos de vida tecnocientíñca surgieron, sin embar-
go, alrededor del 3000 antes de Cristo, lo que podríamos
denominar como la forma de vida sociológica. De acuerdo
con el importante historiador francés de las instituciones
Jacques Ellul, la humanidad ha conocido tres sucesivos
«medios» (milieux). En el medio prehistórico, o natural,
los seres humanos vivían por lo general en tribus nómadas,
pequeñas, con una mínima división del trabajo y de la or-
ganización social. El contacto con la naturaleza era inme-
diato y deterntinante.
En el segundo medio, o medio social ---que comenzó
originariamente en Egipto, Mesopotamia, India y China-c-,
se promovió el cultivo y la construcción a gran escala, por
medio de una organización jerárquica y con códigos bien
15
CARTA AL HOMO ClBERNETICUS
articulados para el comportamiento social. A esta «terres-
trio-logia» le sucede la «socio-logía»: la lógica de la tierra
se sustituye por la lógica de los otros seres humanos; esto
es, la mitología de la ética. La presencia de otros humanos
en los campos de cultivo y en las ciudades amuralladas co-
mienza a proliferar al tiempo que disminuye la importan-
cia de la naturaleza: el tótem del animal es sustituido por
el tótem del rey. El habla se materializa en la escritura con
la forma del alfabeto y esto se convierte en un don pura-
mente humano para simbolizar el mundo hacia una repre-
sentación no ya natural, sino estrictamente humana. Lo
que las palabras escritas inscriben no es la cosa en una for-
ma pictográfica, sino el fonema de la voz humana, en una
forma contingente. La cultura comienza a llenarse con me-
morias no solo de la presencia del entorno natural, sino de
las palabras y hechos humanos. Por medio de este tipo
de medio social nace la posibilidad de un tercer medio: el de
los artificios materiales.
En el tercer medio o tecnológico emerge, basado en
la organización social, una transformación de la ciencia, de la
teoría a la práctica, de la tácita habilidad técnica a la técnica
lograda sistemáticamente. La «socio-logfa» se reemplaza
por la «tecno-logía». La ciencia y la tecnología, concebidas
así, en tanto que permanecen como disciplinas culturales e
instituciones sociales diferentes, comienzan a alimentarse la
una a la otra y a reforzarse entre sí. La tecnología se trans-
forma en ciencia aplicada, como por ejemplo en la ingenie-
ría, mientras que la ciencia se convierte a su vez en tecnolo-
gía teórica, como revela desde el uso del telescopio al
microscopio, pasando por la investigación espacial y las si-
mulaciones por ordenador. La comercialización de este nue-
vo fenómeno de la tecnociencia reconstruye la sociedad a su
imagen y semejanza.
Dicho de otro modo y de forma complementaria: la
ciencia premoderna intentaba entender el mundo como una
16
EL FANTASMA DE CTS
totalidad de forma contemplativa y no comprometida; la
tecnología premodema solo buscaba la modesta alteración
del mundo en la inmediatez del entorno humano. Lo que la
moderna tecnociencia hace es convertir la teoría científica
en uso práctico con el propósito de alterar la naturaleza ex-
tensivamente, y a la mayor profundidad que sea posible.
La ciudad pequeña se expande en la metrópoli y el entorno
natural, desde luego a escala planetaria, se vuelve en algo
no muy diferente a una explotación minero-agrícola para
ser aprovechado, vigilado y administrado. El artefacto se
convierte en hábitat.
La nueva forma de vida tecnocientífica celebra rápida-
mente sus logros. Desde las proyecciones anticipatorias de
los primeros protagonistas de la modernidad como Cristó-
bal Colón (1451-1506), Francis Bacon (1561-1626) y
René Descartes (1596-1650) a los grandes murales de Die-
go Rivera (1886-1957) y las páginas web promocionales
de la NASA, los poderes triunfantes de la ciencia y la tec-
nología se presentan como perfectos beneficios culturales
y sociales. La medicina, el transporte, las comunicaciones,
la educación, la economía, y un grupo de esferas relacio-
nadas con la vida humana, han sido potenciadas, recons-
truidas, transformadas.
Pero se ha demostrado de forma dramática en estas
mismas áreas que no siempre entendemos lo que hacemos.
La medicina de alta tecnología trae consigo nuevas enfer-
medades, los coches y aviones causan polución medioam-
biental, las redes de ordenadores invaden lo privado y nos
abruman con información, las tecno-economfas aumentan
el estrés del trabajo y desplazan las fronteras culturales.
Para entender la propia sociedad que estamos creando con
nuestra ciencia y nuestra tecnología, lo que se requiere son
estudios específicos de las relaciones entre ciencia, tecno-
logía y sociedad. Solo este tipo de estudios nos permitirá
entender nuestro nuevo yo y actuar con inteligencia, como
17
CARTA AL HaMO C/HERNHJeUS
ciudadanos democráticos en el mundo tecnocientffico que
nos rodea, alimenta y nos permite vivir.
2. Una gama de acercamientos CTS
El mundo de los estudios de Ciencia, Tecnología y So-
ciedad no es sin embargo unitario. Es diverso y con múlti-
ples facetas. Desde luego, CTS ha sido interpretado tanto
como «ciencia, tecnología y sociedad» como «estudios de
ciencia y tecnología» 2. Dada la complejidad de las relacio-
nes CTS, esto era esperable. En este mundo uno puede dis-
tinguir al menos siete aproximaciones a CTS, a veces sola-
padas entre sí.
Primero están los estudios macroestructuralistas de los
historiadores sociales. Los principales representantes de
este acercamiento, entre los que se incluyen Lewis Mum-
ford y Jacques Elul. Técnica y civilización de Mumford
(1934) y La Technique de Elul (1954) proporcionan un
amplio panorama de cómo las instituciones de la sociedad
se han visto transformadas por inventos tales como el re-
loj, la imprenta y la energía industrial. Una de las cuestio-
nes básicas llevadas por esta escuela de CTS se refiere a
los orígenes sociales e ideológicos de la tecnociencia en
Europa, puesto que ha sido aquí donde enraizó primera-
mente esta nueva forma de ser en el mundo. ¿Qué humus
de ideas, intereses y condiciones materiales hizo posible y
estimuló este desarrollo histórico único?
Segundo, hay una escuela CTS cuyo enfoque consiste
en evaluar las consecuencias presentes y futuras de la cien-
cia y las tecnologías modernas. La tesis básica de esta es-
cuela es que las innovaciones tecnocientfficas casi siempre
2 En inglés. STS sirve tanto para Scíence and Technology Studies como
para Science. Technology and Society. (N. de los A.)
18
EL FANTASMA DE CTS
traen consecuencias imprevistas. Inventamos el automóvil
para sustituir al caballo, a fin de realizar los viajes más có-
modamente. Los efectos colaterales, que ocurren inmedia-
tamente, incluyen tanto la reducción del beneficioso estiér-
col de los animales como la creación perjudicial de CO
2
y
otras emisiones de gases. Efectos secundarios y terciarios,
que tienen lugar en el tiempo y en combinación con otros
factores, son las ciudades suburbanas, acompañadas de
una revolución sexual, al servir el coche como dormitorio
con ruedas y acelerar el ritmo de vida y contribuir al cam-
bio global del clima.
Durante la mitad del siglo xx la preocupación por en-
tender las consecuencias inesperadas de la ciencia y la tec-
nología se enfocaron en ver tales efectos en el ámbito so-
cial -la reestructuración del trabajo, de las ciudades, del
ocio-e, promocionaron lo que conocemos como Asesora-
miento Tecnológico (AT). Respondiendo a la abundancia
de resultados negativos encontrados por esos asesoramien-
tos, los AT llevaron también a realizar programas para tec-
nologías alternativas o TA. A finales del siglo xx las preo-
cupaciones de los AT y los TA se dirigieron al entorno
natural: la polución de los lagos, ríos y océanos, la conta-
minación del aire en las ciudades y luego las transforma-
ciones causadas por el hombre en la atmósfera, el proble-
ma de los residuos, incluyendo aquí desde los envoltorios
de los consumidores al gasto de fuel y energía nuclear. Lo
que primero fue un problema dirigido a lo local se convir-
tió en un problema global, como el agujero estratosférico
de la capa de ozono y la destrucción de la biodiversidad.
En tercer lugar llegaron los estudios, específicos, de la
política pública de la ciencia y la tecnología. Aquí la preo-
cupación no se dirigía tanto a la evaluación social de las
consecuencias externas, como a la economía interna y la
administración del cambio técnico y las instituciones de
investigación y desarrollo. Junto a los recursos, el trabajo,
19
CARTA AL /lOMO ClBERNUJCUS
el capital y la estructura organizativa, la tecnología juega
un papel único en las modernas empresas productivas. Los
laboratorios comerciales de química y farmacéuticos, y los
proyectos de gran tamaño, tales como el creado para desa-
rrollar la bomba atómica, requieren formas especiales de
administración. Los científicos e ingenieros no pueden ser
dirigidos exactamente de la misma forma que otros traba-
jadores, y la ciencia misma tiene ciertas características es-
pecíficas cuando se le hace objeto del apoyo masivo de los
gobiernos. Asimismo, existen relacionados análisis políti-
cos y debates sobre las prioridades de las inversiones pri-
vadas y públicas en la tecnociencia.
En cuarto lugar, y en parte como intento de combinar
los temas de los estudios macroestructurales. la evaluación
tecnológica y los análisis de políticas específicas, se en-
cuentran las reflexiones filosóficas y éticas sobre la esen-
cia y significado de la ciencia y la tecnología. Yendo más
allá de las preocupaciones epistemológicas sobre la estruc-
tura inherente del conocimiento científico, los estudios de
filosofía de la tecnología hacen preguntas sobre los funda-
mentos antropológicos de la tecnología, la metafísica del
artificio y la ética de la vida y del trabajo tecnocientífico.
Los temas más ampliamente trabajados, sin embargo, se
preocupan de la ética aplicada, particularmente con rela-
ción a las prácticas médicas y los ordenadores.
El quinto es 10que podría llamarse como la escuela de
microprácticas de CTS. En este acercamiento a los estu-
dios CTS los sociólogos estudian al mínimo detalle las for-
mas en las que los actores e instituciones construyen las
tecnociencias concretas. Abriendo la «caja negra» de las fuer-
zas económicas y sociales, los constructivistas sociales
como, por ejemplo, Wiebe E. Bijker, en su On Bicycles,
Bakelite ami Bulbs (1995), ha mostrado con fascinante de-
talle las maneras en las que la perspectiva macroestructu-
ralista se asemeja a fuerzas técnicas y económicas autóno-
20
EL FANTASMA DE CTS
mas, cuando se trata en realidad de la dependencia de mul-
titud de diseños individuales y decisiones de marketing,
así como de apropiaciones culturales.
En sexto lugar, los estudios culturales de la ciencia y la
tecnología acentúan las formas en los que diferentes mass-
media, desde el telégrafo, el teléfono y la radio, hasta el
cine, la televisión y las películas, influyen en el arte, la re-
ligión, la política, el comercio, las formas en que pensa-
mos acerca de nosotros mismos y de nuestro mundo. Los
estudios de cultura popular resaltan más aún nuestro en-
tendimiento del marketing, la apropiación y los sutiles po-
deres semióticos de la tecnociencia contemporánea. La fo-
tografía invita a la pintura a irse hacia el arte abstracto y
expresionista, la estructura de la novela se rehace para in-
corporar el flash-back del cine, el debate político se adapta
al espacio cerrado y la estructura de atención de la televi-
sión. Tal como las tecnologías se convierten en hechos in-
controvertibles del trabajo y del ocio, caminar se convierte
en un ejercicio aeróbico y el montaje de los anuncios de la
radio y vídeo se aceleran para acomodarse a nuestros es-
quivos oídos y ojos.
Finalmente, el séptimo acercamiento de CTS acentúa
la necesidad de una mayor alfabetización del público sobre
las propias ciencias, tecnologías y la ingeniería. ¿De qué
otro modo, dicen los miembros de la comunidad técnica,
puede una población democrática practicar una inteligente
participación en el mundo tecnocientífico? Tal como sus
compatriotas de las ciencias sociales y humanas, muchos
miembros de la comunidad tecnológica tratan, por medio
de la educación y alfabetización tecnológica y científica,
llevamos de un consumo pasivo a una participación activa,
competente, sobre el mundo que estamos construyendo.
¿Dónde colocan estos siete acercamientos la gama de
los estudios CTS? Tomados en conjunto, indican un inten-
to para entender la tecnociencia en su contexto social, cul-
21
CARTA AL HOMO C1BERNETlCUS
tural y medioambiental. Miran tanto hacia atrás, al pasado,
como hacia delante, al futuro. Si realmente y hasta qué
punto la visión de CTS da una amplia participación de un
público bien informado en el mundo tecnocientífico es
un sueño o una promesa, queda su determinación al albur
de nuestra historia. Se ha discutido, por ejemplo, que el
mundo tecnocientifico puede haber adquirido tal profundi-
dad e intensidad como para inutilizar la más profunda re-
flexión crítica sobre ello. ¿Toda crítica actual no se en-
cuentra más bien dentro de la tecnociencia en vez de
versar sobre ella? De acuerdo con Ivan Illich, la creencia
dominante de que simplemente no hay alternativa para
continuar con el proyecto tecnocientffico. junto a la común
experiencia de nosotros como «cyborgss antes que como
humanos, nos ha hecho pasar un umbral más allá del cual
somos incapaces de cuestionamos nuestro proyecto tecno-
científico en poco más que en sus dimensiones accidenta-
les y poco importantes. Así, el último reto para los estu-
dios CTS consiste, precisamente, en realizar una reflexión
autocrítica de su actual contenido y contexto. ¿Es algo más
que el fantasma de una posibilidad?
3. Integrando el Activismo CTS
Los espectros pueden ser ominosos o luminosos, pue-
den provenir de la muerte o de la vida. En la teología cris-
tiana el «espíritu santo» lleva la vida, pero a menudo a tra-
vés del valle de la muerte. ¿Es posible que CTS, dentro de
la estructura de la universidad, pueda funcionar como un
espíritu santo académico que nos lleve de la muerte de una
vieja organización basada en disciplinas hacia la vida de
una nueva interdisciplinariedad, a lo largo de un sendero
que pueda ayudar también a transformar nuestro mundo
tecnocientífico?
22
EL fANTASMA DE crs
El espectro luminoso de los estudios CTS es a buen se-
guro la forrnación de un currículo de artes liberales. La for-
mación de la práctica educativa en Occidente, que comenzó
con la «paideia» griega y se desarrolló con la «humanitas»
latina y las «artes liberales», se constituyó para lograr una
libertad especial. La libertad implicada no trascendía el
mundo a la manera del éxtasis de un chamán o del yoga
hindú y la meditación budista, sino que aspiraba a vivir en
el punto más alto del mundo. Como tal, procuraba esta li-
bertad mundana de acción, dentro del orden cósmico -pri-
mero dentro de los asuntos humanos y luego dentro del or-
den cósmico-, una acción liberada del determinismo de
ser controlado por los otros y por cosas que uno no sabía y
de los errores que de esto podrían resultar.
Las artes liberales clásicas incluían así dos niveJes de
estudio. El primero, el trívium, se enfocaba hacia el len-
guaje, que determina los asuntos intrahumanos: la gramáti-
ca, la retórica y la lógica. El segundo o quadrívium, se en-
focaba a comprender el orden no humano o cósmico a
través de la geometría, la aritmética, la música y la astro-
nomía. El primero elevaba a una posición especial entre
los seres humanos -a la posición de quien podía hablar
con habilidades lingüísticas y así dirigir a los demás por
medio del lenguaje, o sobre aquello que es fundamental
para traer a un ser humano a la comunidad-o El otro ele-
vaba a una posición especial en el cosmos ---como quien
conocía el orden de las cosas que delimitaban a los seres
humanos y podía vivir en armonía en ese orden.
Una vida dentro de una armonía guiada matemática-
mente con el cosmos era tal que en su misma obediencia
alcanzaba especial gracia y belleza. No era necesario ser
derribado por la naturaleza o los dioses de la naturaleza,
pues esta obediencia servía para abstenerse de tendencias
que escapan a sus límites y que conducen a la tragedia.
Las historias de Prometeo, Dédalo e Ícaro, Hefestos y
23
CARTA AL HOMO ClBERN/;TICUS
otros son fábulas de advertencia que ayudaban a quienes
los escuchaban y les conminaban a aceptar como propor-
cionados los numerosos límites de la condición humana
que la tecnología podría intentar trasgredir.
Una interpretación de los orígenes de la modernidad,
tal como nació en las orillas del norte del Mediterráneo y
en las tierras interiores de Europa, señala que corresponde
precisamente a un intento determinado de rechazar estos
límites clásicos y de romper los lazos de esa proporcionali-
dad dada. Sin embargo, no requiere de tal interpretación
para advertir que, durante el Renacimiento, el artificio hu-
mano llegó a obtener mayoritariamente una nueva digni-
dad. Esta, con la Revolución Industrial, encontró su expre-
sión en la explosión cuantitativamente sin precedentes de
numerosos logros tecnológicos.
En aquel mundo la gramática, la retórica y la lógica
progresivamente cesaron de ocupar un papel central en los
asuntos humanos. En ese mundo la aritmética y la geome-
tría se vuelven hacia nuevos propósitos: no se emplean
más para contemplar el orden y la belleza de la naturaleza.
En vez de eso, se vuelven medios para «la conquista de la
naturaleza a fin de aliviar el estado del hombre» (Bacon),
esfuerzos para hacemos a nosotros mismos «maestros y
poseedores» del mundo (Descartes). En el mundo resultan-
te, de minas de carbón, motores de vapor, ferrocarriles y
aviones -por no mencionar telégrafos, teléfonos, radios,
películas y ordenadores-, el lenguaje se sustituye por la
ingeniería y la empresa. Los coches y el alumbrado públi-
co adquieren el aspecto de cosas dadas que una vez tenían
los árboles y estrellas. El artificio es la naturaleza.
En ese nuevo mundo la tecnología legisla el carácter
de la vida humana con el poder que una vez las leyes pose-
yeron. Entonces, si fallamos al ejercer una ciudadanía deli-
beratoria -hasta el punto de que declinemos debatir acer-
ca de si aceptamos vivir con cierta clase de tecnología, y
24
EL FANTASMA DE CTS
bajo cuál lo haremos-, nos volveremos esclavos de nues-
tros propios productos y de sus consecuencias. El impulso
tecnológico y económico, con sus imprevistos efectos y
conclusiones, comienza a controlar nuestras vidas en mo-
dos que no son diferentes a los de los tiranos sofistas de
Grecia y Roma.
El sueño de CTS consiste, por medio de sus reflexio-
nes críticas sobre nuestro mundo autocreado de artificios y
órdenes, en reclamar un dominio para esta libertad munda-
na de acción. El sueño es tal que si bien no reemplaza al
trívium, al menos lo completa junto con la historia, la so-
ciología y la economía de la ciencia y la tecnología. y en
vez del premoderno quadrívium ---que se ha transformado
en un multiplicitum de física, química, biología, geología,
psicología, biofísica, bioquímica, etc.-, este debe ser
completado con una política de ciencia y tecnología. Solo
entonces, de acuerdo con la visión de CTS, puede la ac-
ción humana tener esperanza de librarse del determinismo,
de ser controlada por otros o por cosas desconocidas, y de
los errores y tropiezos que inevitablemente resultan de
ello. Para este espectro luminoso, la Carta al Horno Ciber-
neticus hace una contribución abierta y abre la universidad
a la acción más allá incluso que la interdisciplinariedad.
A través de esta acción los humanos tecnológicos pueden
llegar a ser más que tecnológicos, pueden ser capaces de
convertirse en humanos.
CARL MITCHAM, Los Álamos, 2003
25
Iván Illich in memáríam (1926-2002),
por su enseñanza y su ejemplo.
De nada serviría ofrecer una ficción detallada de la so-
ciedad futura. Quiero dar una guía para la acción y dejar li-
bre curso a la imaginación. La vida dentro de una sociedad
convivencial y moderna nos reserva sorpresas que sobre-
pasan nuestra imaginación y nuestra esperanza. No pro-
pongo una utopía rrormativa, sino las condiciones formales
de un procedimiento que permita a cada colectividad ele-
gir continuamente su utopía realizable.
IvÁN ILUCH, La convivencialidad
Hago esto porque creo que la mayoría de las investiga-
ciones actualmente en curso acerca del futuro tienden a
abogar por incrementos aún mayores en la institucionaliza-
ción de valores y que debemos definir algunas condiciones
que permitieran que ocurriese precisamente lo contrario.
Precisamos investigaciones sobre el posible uso de la tec-
nología para crear instituciones que atiendan a la acción
recíproca, creativa y autónoma entre personas y a la emer-
gencia de valores que los tecnócratas no puedan controlar
sustancialmente. Necesitamos investigación en líneas ge-
nerales para la futurología actual.
IVÁN ILUCH, La sociedad desescolarirada
27
PRÓLOGO
Carta al Horno ciberneticus
QUERIDü Horno ciberneticus:
Tu, lector curioso que empiezas a leer este libro, eres
nuestro interlocutor privilegiado, el Horno ciberneticus,
pero has de saber que nosotros, los autores, también 10 so-
mos. Este Horno ciberneticus es el nuevo ser humano, naci-
do en las postrimerías del xx como heredero directo del
HOf1W tecnologicus de la modernidad. Acabas de dar tus pri-
meros y vacilantes pasos en el incierto siglo XXI, en el que
supuestamente las promesas de la tecnología, y en especial
de la cibercultura, se van a cumplir, lo cual te llena alternati-
vamente de esperanza y de temor. No sabes a ciencia cierta
si esta galopante hipertecnologización te va a traer verdade-
ra prosperidad o te va a esclavizar, si realmente se convertirá
en herramienta providencial para los problemas del mundo
o, por el contrario, lo hundirá definitivamente en la injusti-
cia y la guerra. Como cualquier ciudadano, probablemente
te habrás topado con conflictos cotidianos en los que la tec-
nología era el factor determinante y, aunque adoptaste tu
propia opinión al respecto, hubieras preferido tener a tu dis-
posición ciertos conocimientos claros y útiles, mediante los
cuales formarte un criterio más definitivo y madurado. Sin-
29
CARTA AL HaMO CIIJER'W.TICVS
ceramente, esta es la situación en la que nos encontramos
todos, porque la tecnología misma, en sus más diversas y
sofisticadas variantes, parece ir por delante de nuestra ima-
ginación y de nuestra vida cotidiana, como un caballo des-
bocado al que no podemos sujetar ni sabemos dirigir.
En los últimos años hemos oído hablar en la prensa y la
televisión de la revolución digital y de la clonación, de
bombas de neutrones y de cyborgs, del calentamiento del
planeta y de misiones espaciales a Marte .. " ¡ah!, y de dos
posturas enfrentadas, las de los poderosos globalizadores
del G-7 frente a los ruidosos manifestantes de la antigloba-
lización (o globalización alternativa). Pero esos grandes te-
mas han acabado por convertirse en una realidad cercana
que nos afecta directamente y que nos inquieta: así, hemos
tenido que decidir sobre si nos hacemos un trasplante o nos
colocamos una válvula artificial, o si en la región donde vi-
vimos se proyecta la construcción de un embalse, o si esta-
mos preocupados por los posibles efectos cancerígenos del
teléfono móvil. "y por ello, progresivamente, estos espec-
taculares cambios ya no son algo abstracto a lo que mira-
mos con cierta desconfianza y lejanía, sino que nos están
afectando íntimamente, transmutándonos del heroico y pro-
meteico Horno tecnologicus en el enigmático Homo ciber-
neticus; un ser humano dependiente para bien o para mal de
la tecnología más avanzada y especialmente de las cibertec-
nologías. Todos estos motivos y razones, obviamente, nos
han llevado a considerar que tener un criterio formado so-
bre la tecnología es una necesidad urgente, más práctica
que teórica, para poder responder racional, humanamente, a
nuestro presente y a nuestro futuro inmediato. De que lo
consigamos o no dependerá, hoy más que nunca, no solo
nuestra actitud ante la sociedad o la política, sino decisio-
nes concretas, personales, vitales y éticas, que marcarán el
rumbo de nuestra existencia y probablemente también el des-
tino de nuestros descendientes.
30
PRÓLOGO, CARTA AL HaMO CfBERNETICUS
El problema resulta, sin embargo, Horno cibemeticus,
que, atribulado frente a esta avalancha invasora de nuevas
e insólitas tecnologías, te sientes inerme, ya que todas las
ideologías políticas o religiosas que atendías hasta ahora
para formar tu criterio, apenas saben qué decirte al respec-
to y solo coinciden en proclamar tópicos confusos y gran-
dilocuentes sobre el bien del Progreso, icomo si eso fuera
suficiente para tomar una decisión correcta en los intrinca-
dos pero decisivos debates que atormentan este mundo
futurista! Mas he ahí la paradoja: nosotros, el increíble
Horno cíbernetlcus del siglo XXI, con todos nuestros poten-
tes ordenadores conectados, a punto de crear inteligencias
artificiales o de poblar otros mundos, no somos capaces de
saber siquiera si los alimentos transgénicos que estamos
consumiendo cada día -ese arroz de grano alargado o
esos lustrosos tomates- son verdaderamente sanos o con-
tribuyen a acabar con el hambre... No obstante, esta situa-
ción es en parte un espejismo, porque desde hace casi un
siglo el ser humano ya advirtió la importancia creciente
del fenómeno tecnológico, y desde el ámbito del pensa-
miento surgió la llamada filosofía de la tecnología, de la
que derivan los actuales estudios de Ciencia, Tecnología y
Sociedad (CTS), los cuales -c-creemos sinceramente-
pueden ser esa ayuda inestimable para ayudarte y ayudar-
nos a abordar este problema global y vital de la tecnología
con una pizca de sensatez...
En el pasado inmediato, esta última disciplina ----en la
que trabajan los autores de este libro-e- se ocupó, además
de establecer sus bases teóricas, también de las grandes
tecnologías que sustentaron el extraordinario desarrollo in-
dustrial de la modernidad y estudiaron las consecuencias
que para la sociedad tenía la tecnología de la energía nu-
clear, del transporte, de la medicina, etc. Y en la actuali-
dad ha de seguir atentamente su evolución, pues afectan,
con frecuencia dramáticamente, a millones de personas.
31
CARTA AL HaMO C/HERNfJICUS
Entonces se publicaron desde tratados fundacionales como
Meditaciones de la técnica, de Ortega y Gasset. hasta ma-
nuales tan útiles como Qué es la filosofía de la tecnología
de Carl Mitcham. Pero hoy el panorama, tú lo sabes bien,
confundido Horno ctbemeticus. resulta sensiblemente di-
ferente; desde la aparición de las cibertecnologias, el pro-
ceso tecnológico no solo se ha acelerado, sino que ha sido
redefinido, justamente por que todas las tecnologías ante-
riores han adoptado los instrumentos y los modelos de las
cibertecnologfas. Las telecomunicaciones, la informática,
Internet, la realidad virtual, la inteligencia artificial, la ro-
bótica, la vida artificial o la bioingeniería son las nuevas
estrellas de la tecnología contemporánea, de ese híbrido
que llaman erecnociencia». Pero también, en esta nueva
sociedad de la información, todas las tecnologías anterio-
res -al estar mediadas por la digitalización- son igual-
mente, en cierto modo, cibertecnologías. Por eso no somos
ya meros Homines tecnologici como nuestros antepasados
10 han sido casi desde el Paleolítico; somos Homines ci-
bemeticis, los frutos de la definitiva y al parecer irreversi-
ble revolución digital o cibercultural, que también ha
transformado la cultura, la economía y hasta tu mente,
nuestra mente ... Y por ello, los estudios CTS, si quieren
superar su crisis identitaria finisecular, han de asumir este
nuevo reto ---este nuevo paradigma tecnológico-e-, ofre-
ciéndote los nuevos manuales que expliquen de manera
clara y sencilla, aunque exploratoria y abierta, qué sucede
en este mundo que ya es (ciber)mundo y sobre qué alter-
nativas personales puedes tomar.
Querido y suspicaz Horno cibemeticus que lees este
prólogo, acaso un tanto optimista y pretencioso, puede que
seas un ciudadano anónimo dentro de tu comunidad, cons-
ciente de estos problemas, o acaso un profesor preocupado
por cómo explicar la desbordante complejidad del fenóme-
no tecnológico a tus alumnos. Verdaderamente necesitas
32
PRÓLOGO. CARTA AL HaMO C/BERNETlCUS
un libro que no solo te ofrezca mera información, sino un
enfoque crítico definido y explícito para que lo tomes
como punto de partida eficaz a fin de poder elaborar tu
propia postura. Por eso, nuestro manual, dentro de la mo-
deración expositiva que requiere el género, ha de compro-
meterse con la visión crítica hacia la tecnología que se ha-
lIaba ya en el origen de esta disciplina humanística.
Porque en la actualidad, frente a la lucha entre tecnofanáti-
cos y luditas radicales, son más útiles que nunca las críti-
cas reflexivas. Con un toque de humor, nosotros los auto-
res, intelectuales dedicados desde hace una década al
estudio de la tecnología, nos definiríamos como apocalíp-
ticos integrados (utilizando la terminología de Umberto
Eco), y nuestro propósito es justamente realizar juicios
apasionados, pero siempre documentados y meditados, so-
bre la tecnología y sobre el propio ser humano que habita
esta era sorprendente de la cibercultura. Esperamos, queri-
do Horno cibemeticus. compañero de fatigosas dudas, que
comprendas el difícil equilibrio de nuestra postura, pero
también su honestidad.
No obstante, también hemos de advertirte, dada la no-
vedad de la materia tratada, y especialmente si tienes algu-
na referencia sobre ella, que proponemos un estudio de
CTS singular y renovado, un CTS ampliado. que abarque
no solo todas las tecnologías últimas, sino todas las disci-
plinas más allá de la filosofía que se ocupan de estas, e in-
cluso diversas manifestaciones artísticas como el cine y la
literatura de ciencia-ficción. En este aspecto divulgativo de
un manual, a veces una película o una novela resultan ser,
como síntesis o experimento mental sobre determinados
eventos tecnológicos, infinitamente más eficaces que los a
veces abstrusos y especializados estudios de CTS al uso.
Un CTS ampliado significa en este sentido también un in-
tento por nuestra parte de que sea popular, accesible y útil
para cualquier Horno cibemeücus con una cultura general,
33
CARTA AL HUMO ClBERNETICUS
pero sinceramente preocupado por comprender los conflic-
tos tecnológicos de su entorno.
Por otra parte, siendo conscientes de tu condición de
Horno cibemeticus. que es también la nuestra, no podía-
mos ignorar la vertiente de manual cibercultural de nuestro
ensayo, y por ello, aun convencidos de la perenne vigencia
del modelo del libro, no podemos evitar dotarlo, enrique-
cerlo, con cierta vocación de CTS hiperfilosófico, esto es,
interactiva y participativa a través de Internet y de una pá-
gina web complementaria. Nuestro modelo crs ampliado
y cibercultural sobre la propia tecnología de la cibercultu-
ra no tendría sentido si no pudieras servirte de Internet
para buscar información y para intercambiar textos e ini-
ciativas con los autores y otros lectores activos. En este as-
pecto, por tanto, no puede ser un manual cerrado ni sacra-
lizado por la supuesta autoridad de los autores, sino
abierto y progresivo (un manual como work in progress)
que siga de cerca la actualidad tecnológica y que recoja el
trabajo reflexivo de CTS generado en torno a este manual
por amigos y lectores, dando forma a lo que algunos auto-
res han denominado el intelectual colectivo de la cibercul-
tora, quizá el único que pueda enfrentarse con ciertas ga-
rantías de eficacia a los grandes retos tecnológicos que nos
aguardan.
En fin, querido y comprometido Horno cibemeticus.
sentimos decirte que la mejor manera de abordar la difícil
tarea de formarte un criterio CTS (esta es su primera y úl-
tima lección), que te ayude a resolver los conflictos tecno-
lógicos, es que te impliques activamente en su elaboración
más allá de este manual, a través de nuevas y más amplias
lecturas, de navegación por la red, de discusiones y polé-
micas, de generación de proyectos e iniciativas colecti-
vas... De ahí que el sentido último y la novedad de este
manual es que intenta ser, dentro de sus limitaciones, un
manual activista, para la acción después de la reflexión.
34
PRÓLOGO. CARTA AL HaMO ClBt:RNETICUS
Un manual que estrictamente se enfoca al aprendizaje de
CTS para aplicarlo a los conflictos tecnológicos con los
que te encuentres. Es hora que tanto tú como nosotros de-
jemos la inconsciente infancia del Horno cíbemeticus y
comencemos a asumir la madurez reflexiva y participativa
de los ciudadanos del siglo XXI, llamados más que a la glo-
ria de los triunfos tecnológicos, a la impecable responsabi-
lidad sobre su destino, para descubrir que hay más opcio-
nes que la esperanza o el temor. Nuestro manual de CTS
ampliado, cibercultural, hiperfilosófico y activista, preten-
de así enseñarte y enseñamos a través del rigor ético e in-
telectual, y un exigente compromiso social, cómo encarar
los retos del siglo XXI recién comenzado. Te ofrecerá por
ello una Breve historia del pensamiento sobre la tecnolo-
gía para que puedas situarte; a continuación trazará una
Historia critica del futuro desde crs activista, para que
conozcas las previsiones tecnocientíficas, los problemas
derivados de ellas y las alternativas posibles; y para entrar
en la vertiente activista te ofrecemos una serie de apéndi-
ces como son el Glosario básico para crs ampliado, la
selecta Bibliograjta y Filmografía, una extensa Antología
de textos, e incluso un Modelo de investigación activista y
otros documentos activistas que podrás continuar desarro-
llando a través de nuestra página web...
En fin, este es nuestro proyecto de CTS, un manual ac-
tivista, que en verdad pretende ser, más allá de esta Carta-
Prólogo, un mensaje de alerta a cada Hamo cibemeticus,
lanzado en una botella al piélago tecnológico de la vida
contemporánea, para que cada lector sepa que al menos
hay un archipiélago de naúfragos críticos a los que les une
precisamente lo que les separa, deseosos de comunicarse
entre ellos y de crear una red activista.
Querido Horno cibemeücus. recibe un afectuoso salu-
do de tus congéneres, que te invitan a que leas este manual
activamente y por ello, especialmente, a que en esta era
35
neoepistolar del correo electrónico, nos de tu
propia Carta al Horno ciberneticus con tus impresiones y
tus dudas, tus noticias y textos, y sobre todo tus propuestas
activistas ...
Auctores,
Homines Cibemetici
En Pamplona y Cáceres, enero de 2003
36
CAPÍTULOI
Una breve historia del pensamiento
sobre la tecnología *
S
ON ya numerosas, y de enfoque muy variado, las histo-
rias publicadas sobre el pensamiento de la ciencia y
la tecnología, ya sea desde la filosofía de la ciencia o de la
tecnología, la sociología y también la historia, los mismos
estudios CTS o la mera divulgación científica. Nuestro
propósito no es intentar una nueva y exhaustiva historia
desde alguna de estas disciplinas, sino proponer al lec-
tor un breve y sintético recorrido por los hitos más desta-
cados de todas ellas, desde una perspectiva particular, la
activista, que vertebra este manual. Aunque partimos espe-
cíficamente de los estudios CTS, para situar al lector lego
en el panorama amplio y multidisciplinar de la reflexión
sobre la tecnociencia, es preciso ampliar los límites acadé-
micos y el pensamiento filosófico. Así, nuestra historia del
• Este manual es una derivación en el ámbito de CTS de nuestro li-
bro La nueva Ciudad de Dios. Un juego cibercuirural sobre el tecno-
hermetismo (Siruela, Madrid. 2(02), al que se alude varias veces en el
texto, utilizando su terminología y neologismos como «tecno-herméti-
co». De hecho, este manual constituye el segundo paso, decididamente
activista, de sus propuesta, teóricas -aunque se puede seguir de mane-
ra independiente-e, dentro de un proyecto cibcrcultural de crítica de la
tecnología (www.siruela.comlncd).
37
CARTA AL HOMO C/BERNETlC(!S
pensamiento sobre la tecnología se permite plantear una
suerte de CTS ampliado que absorbe las aportaciones y las
figuras afines de otras disciplinas, que muestren una mira-
da especialmente crítica y activista. Para que nuestra vi-
sión activista de CTS tenga sentido, hemos de inaugurar
una línea, en cierta medida heterodoxa, pero que no impi-
de que sea también reflexiva, sino que más bien lo exige.
Pues para llevar a cabo las propuestas y las acciones, pri-
mero es preciso conocer, reflexionar y valorar el pensa-
miento sobre la tecnología y sus problemas de la manera
más amplia posible.
Para esta breve historia todo aquel atisbo reflexivo so-
bre la tecnología es válido, aceptando incluso ideas prove-
nientes de más allá de las humanidades, como las que
aporta, por ejemplo, la literatura de ciencia-ficción, tan im-
portante en estas cuestiones. Tampoco podemos olvidar, de
acuerdo con esta perspectiva ampliada y activista, la im-
portancia de la cibercultura, que ha venido a revolucionar
todas las tecnologías y por ende el propio pensamiento so-
bre estas materias. No tendría sentido pretender un CTS
activista, en estos momentos, que no fuera fundamental-
mente cibercultural, en cuanto que abarca al pensamiento
sobre la cibercultura y también los modos y maneras, pro-
fundamente activista'>, de sus teorías, propuestas y accio-
nes. En definitiva, nuestro CTS ampliado y activista no se-
ría tal si no fuera también un CTS cibercultural. Un CTS
en esta deriva última inevitablemente político, hiperpolíti-
co, como iremos demostrando, al incluir también la refle-
xión sobre la globalización, las historias del futuro y la
divulgación científica, ámbitos diversos en los que tam-
bién se decide la recepción social de la tecnología. En de-
finitiva, nuestra interpretación del pensamiento sobre la
tecnología (y sobre la tecnociencia en general) nos exige, a
comienzos del siglo XXI, el conocimiento tanto del pensa-
miento filosófico de corte académico y universitario como
38
UNA BKEVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOOíA
los nuevo.s c,on.textos del pensamiento sobre la tecnología
en otras disciplinas, géneros y medios.
El pensamiento sobre la tecnología en la historia
l. Del comienzo de la tecnología y de la utopía
La tecnología constituye un factor fundamental en la
historia de Occidente en tres sentidos: como realidad,
como proyecto y como sueño. Es importante recordar estas
tres facetas porque son las que marcan la diferencia con
otras cultura'> y sus correspondientes tecnologías. La tec-
nología es una forma especial de cultura que afecta a los
demás productos culturales y que a su vez es modificada
por ellos, y así ha ocurrido hasta la época moderna. Si esto
es cierto, entonces es posible recorrer nuestra historia cul-
tural y ver en cada momento los hitos que se han ido esta-
bleciendo en el tiempo. Desde luego en la época en que
vivimos, la tecnología se ha convertido en un tema recu-
rrente desde ángulos muy diversos, incluido naturalmente
el pensamiento. Pero sería un error entender todo este es-
fuerzo reflexivo como algo que surge solo en el siglo xx.
Las raíces del pensamiento sobre este tema son muy pro-
fundas. Ello se debe a que la tecnología es también una
clave interpretativa fundamental, por lo que se puede afir-
mar que nos explicamos qué somos a través de ella, en una
suerte de pensamiento sub specie tecnologíca. Hemos oído
en numerosas ocasiones que es precisamente el desarrollo
de la técnica lo que hace que el homu se convierta en sa-
pienso Y en la actualidad, incluso se especula con que los
límites están ya en el cyborg, donde se estaría produciendo
el siguiente salto evolutivo. En este recorrido de varios mi-
39
CARTA AL HOMO ClIJERNf.TICUS
les de años se percibe cómo esa realidad tecnológica del
Horno sapiens se lanza al futuro en un proyecto que, con-
vertido a veces en sueño y a veces en pesadilla, va a deter-
minar el futuro de la humanidad. No son otra cosa los mi-
tos griegos, como el de la Atlántida, que en muchos
sentidos marcan el talante occidental hacia la utopía. Esa
Atlántida, recordada por Platón en diversos diálogos (Cri-
tías, Timeo), como pasado perdido o ficción, pero donde se
recrea la primera utopía tecnológica, o tecnoutopía, que
aparecerá como un tema recurrente en nuestro acervo cul-
tural como forma de mitotecnología.
Son los griegos los primeros en establecer el primer
pensamiento sobre lo técnico. No en vano el de Pro-
meteo nos muestra cómo el fuego, una de las pnmeras tec-
nologías, robado por un hombre a los dioses, es
que nos distingue de los animales y nos permite sobrevivir
en un entorno hostil. En esa esfera de Jo mítico se encuen-
tra otro relato que muestra ese interés primordial por lo
técnico: el mito de Ícaro. Hijo del perverso Dédalo (autor
de una maquinaria para que Perséfone pudiera mantener
un coito con un toro, y de esa unión nace el Minotauro),
muere porque en su vuelo para escapar del Minotauro se
aproxima demasiado al Sol, que derrite sus alas de cera. El
mito sugiere así que el abuso de la técnica conduce al de-
sastre porque tienta al hombre con el orgullo (hubris). En
el llamado albor del pensamiento occidental, en el paso del
mitos al lagos, el helenista Benjamín Farrington (Mano y
cerebro en la antigua Grecia) propone que ese cambio se
debe en esencia a un modo de pensar técnico. Este método
habría de basarse por fuerza en la observación, experimen-
tación y refinado de los procesos, lo que lleva a prestar un
interés más preciso por el entorno. El ámbito geográfico
donde nace esta nueva forma de pensar es, por encima de
todo, un lugar de comerciantes y técnicos que tienden a
ver la naturaleza como un conjunto de procesos compara-
40
UNA lIKEVE HISTORIA DEL PENSAMIHITO SOBRE LA TECNOLOGíA
bIes a los procedimientos artesanales; así, la naturaleza
produciría seres de forma similar a como los artesanos fa-
brican telas o vasijas. Por otra parte, curiosamente, será ya
el pitagorismo griego, el pensamiento de aquella secta que
combinaba especulación matemática con mística religiosa,
el que colocará el primer pilar del proyecto tecno-herméti-
co de la tecnología occidental, que alcanza su plenitud en
la cibercultura contemporánea.
La realidad pitagórica estaba compuesta en su último
extremo por números, por lo que el estudio y desarrollo de
las matemáticas deviene así en una suerte de contempla-
ción de lo divino. Pitégoras adoptará con el tiempo la figu-
ra del sabio hermético, del sacerdote de arcanos geométri-
cos, cuya aura irá transmitiendo a otros legendarios
magos, magos de la técnica, como el rey Salomón, mítico
arquitecto del Templo de Jerusalén. De esta manera se
asienta esta oscura y primordial convicción en el imagina-
rio humano de que el conocimiento técnico sirve para rea-
lizar maravillas. La tecnología, el pensamiento sobre la
tecnología, contendrá así desde el principio ese ingrediente
irracional de magia y maravilla, que no nos abandona ni
siquiera en la actualidad. Durante el periodo de los sofis-
tas, la técnica se entiende como el proceso de humaniza-
ción, tal como sostiene Protágoras. Anticipando en siglos
las propuestas del progreso material y apoyándose en el le-
gado mitológico, afirma que gracias a ella los seres huma-
nos son capaces de sobrevivir en un entorno hostil. La pri-
mera invención importante es, según Protágoras, el
lenguaje, que permite la creación de sociedades como for-
ma de defenderse de los ataques de animales y de la dure-
za de la naturaleza. Pero también es cierto que la técnica
griega es diferente a la contemporánea, no solo por sus re-
sultados, sino también por su concepción. La ciencia, el
conocimiento de Jos procesos naturales, que marca la ori-
ginalidad del pensamiento griego, se limita a un conoci-
41
CARTA AL HUMO C/BERNETICUS
miento especulativo, contemplativo, pero en su mayor par-
te, ajeno a sus posibles aplicaciones prácticas.
Tal vez el uso de esclavos, como propone Farrington,
fuera la causa del desinterés por construir maquinarias que
ahorrasen esfuerzo físico. En cualquier caso, es curioso re-
cordar cómo Calicles, en el Gorgias de Platón, utiliza la
palabra bánausos (trabajador mecánico, artesano) como
insulto, afirmando que nadie dejaría que su hija se casase
con un hombre de tan baja condición. Esta anécdota señala
una característica de la historia de nuestra tecnología que
continuará hasta bien entrado el siglo XVI. Platón considera
que el verdadero conocimiento ha de residir no en qué sea
la naturaleza, sino en las cualidades racionales y morales
del ser humano. Su obra codifica por primera vez la idea
de conocimiento del alma y de las virtudes o conocimiento
humanístico, en contraposición al conocimiento de la natu-
raleza o científico. Sin embargo, su discípulo Aristóteles
no fue tan severo con esta división y aceptó que la obser-
vación de la naturaleza sí merecía la atención del filósofo
(y de ahí sus profundos tratados de biología comparativa).
De esta manera, su trabajo recopilatorio y su actitud inves-
tigadora alentó el nacimiento de toda una generación de
griegos que se dedicó a la experimentación y construcción
de todo tipo de maquinarias. Por ello, no se puede pensar
que esta opinión elitista y despectiva respecto a la técnica
fue la tónica constante en la cultura griega. Al contrario, el
ingenio heleno tiene sus mejores representantes en Arquí-
medes, autor de diversos inventos como los espejos usto-
rios y la ley de la palanca, o en Herón de Alejandría, míti-
co fabricante de los primeros robots y autor de De
Neumauca, un tratado sobre el vapor que anticipa el motor
de la revolución industrial del siglo XIX.
Algunos descubrimientos arqueológicos sorprendentes,
como la célebre máquina de Antiquitera (una especie de
reloj que reproduce el movimiento de algunas constelacio-
42
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTI) SOBRE LA TECNOLOGíA
nes), nos indican que existía un arte mecánico de gran
complejidad, que lamentablemente se ha perdido. También
la excavación de túneles o el mismo faro de Alejandría son
muestras de una pericia técnica muy avanzada, que no se
ajusta al tópico de un total desprecio griego de la tecnolo-
gía. Pero este ya es otro periodo histórico, tras la caída de
las grandes poíis como Atenas y Esparta, que ahora se en-
cuentran subsumidas en el imperio creado por Alejandro
Magno, el gran mecenas de la tecnología y la filosofía de
la Antigüedad. Justamente en una ciudad fundada por el
conquistador, en la Alejandría de Egipto -c-patria oculta de
la utópica Atléntida y motivo del fascinado género aegip-
tiaka, de Heródoto o Hecateo de Abdera-c-, se funda la
gran biblioteca que reúne varios cientos de miles de libros
y que además contaba con centros de investigación, colec-
ciones de animales, etc. Alejandría terminará formando
parte de la tradición tecnoutópica occidental hasta que Na-
poleón, en el siglo XVTII, intentará reconstruir su anhelo to-
talizador durante su fracasada expedición a Egipto, esta
vez gracias a científicos franceses, con el matemático
Charles Fourier a la cabeza, al impulsar la Descrípuon de
L'Egypte, magna obra de la ciencia ilustrada, comparable a
la Encyclopédie.
2. De lafilosofía cristiana a la Nueva Atlántida
Llegará la decadencia de Grecia y por Occidente pasa-
rán los imperios, como el romano, cuya extraordinaria con-
tribución a la tecnología ingenieril es bien conocida, pero
que no aportaron nada significativo respecto al pensamiento
de la tecnología. Durante la Edad Media se mantiene la divi-
sión entre artes mecánicas y artes liberales porque el pensa-
miento regresa a la actitud contemplativa del saber, tras el
43
CARTA AL HOMO ClBt.RNt.T1CUS
breve lapso alejandrino. Las artes mecánicas son propias de
hombres de baja extracción, mientras que las artes liberales
ttrivium y cuadrívium), como su propio nombre indica, son
practicadas por hombres libres. Este pensamiento de origen
platónico se perpetúa ahora porque lo más importante de la
vida humana se conoce por revelación de la divinidad. Por
otra parte, el trabajo manual es simplemente un castigo
ante el pecado original. .. Pero no sería justo resumir este
amplio periodo histórico de forma tan sumaria. El cristianis-
mo aporta varias ideas sobre la tecnología, provenientes de
su origen hebreo, que se añaden al pensamiento griego. La
magia, como forma de prototecnologia, está presente en el
cabalismo judaico, en la construcción de golems o criaturas
artificiales, y el cristianismo acepta la verdad de la magia
aunque la prohíbe por herética. En esta época comienza a
tomar cuerpo el precedente de la química, la alquimia, que
es en realidad la versión práctica del hermetismo nacido en-
tre el siglo II y ID en Alejandría. Combinando filosofía grie-
ga, cristianismo y religión neoegipcia, aparece una corriente
de pensamiento en donde la magia activa, transformadora
del mundo, se convierte en una suerte de ideología subterrá-
nea que empapará el pensamiento tecnológico de nuestra
cultura. En esta época se producen acontecimientos, descu-
brimientos y concepciones filosóficas que marcan decisiva-
mente la comprensión que tenemos de la tecnología. Jean
Buridán, Pedro Grosseteste, Hugo de San Víctor, Roger Ba-
con o Raimon Llull (Los filósofos medievales) son expo-
nentes de esta fecunda diversidad. Grosseteste y Buridán in-
troducen de nuevo la necesidad del experimentalismo
aristotélico y de la observación de la naturaleza. Hugo de
San Víctor escribirá un tratado sobre las artes mecánicas,
asignándoles un lugar considerable en el conjunto del cono-
cimiento humano. Su concepción de la tecnología es muy
diferente al de la cultura griega; dada la naturaleza pecadora
del ser humano a causa del pecado original, la tecnología es
44
UNA BREVE IlISTORlA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOoíA
necesaria para que este recupere su bienestar en este mundo,
aunque su uso ha de ser armónico y equilibrado.
De acuerdo con David Noble (La religión de la tecno-
logía), esta concepción de Hugo de San Víctor influye po-
derosamente durante la llamada revolución científica del
siglo XVI y XVII; la necesidad de buscar o, mejor dicho, re-
construir la naturaleza humana con la ayuda del conoci-
miento y la tecnología es una idea tan poderosa y sugesti-
va, que todavía hoy alienta el desarrollo tecnocientífico
actual. Por su parte, Roger Bacon inventa todo tipo de arti-
lugios como las gafas bifocales y es capaz de predecir la
construcción de aviones o submarinos, pero más importan-
te aún, propone la experimentación como forma de encon-
trar la verdad, una verdad que es completamente necesaria
a fin de salvar al ser humano del Anticristo. Y finalmente
hay que recordar a Raimon Llull, pues este monje y escri-
tor mallorquín fue el primero que, basándose en el prece-
dente árabe de la zairja, imaginó la posibilidad de automa-
tizar el pensamiento. Su máquina de pensar, dos círculos
concéntricos divididos en casillas, que giran entre sí, cons-
tituye la primera propuesta práctica para entender el razo-
namiento como un ars combinatoria; reducido el conoci-
miento a sus partes mínimas, pensar no significaría otra
cosa que combinar, lo que le permitía supuestamente razo-
nar mecánicamente la existencia de Dios. Esta concepción
es el planteamiento protocibercultural más importante de
la Edad Media y tendrá sus continuadores en lulistas como
Giordano Bruno, Marsilio Ficino o G. Leibniz, convirtién-
dose, según Martin Gardner (Máquinas y diagramas lógi-
cos), en un antecedente de la informática.
El Renacimiento es el periodo histórico en el que se al-
canza el momentum necesario tanto para el desarrollo tec-
nológico occidental como para comenzar de manera estric-
ta y sistemática su reflexión. A partir de este periodo la
tecnología comienza a formar parte no ya de una faceta de
45
CARTA AL HOMO ClBERNETICUS
la cultura sino de un proyecto general para el ser humano.
Los propios artesanos o técnicos, como Georg Bauer (tam-
bién conocido como Agrícola, autor de De Re Metal/jea) o
Bemard de Palissy (artesano vidriero, buscador del esmalte
blanco), reclaman un lugar en la consideración del saber, en
contra del dietum de Platón. Sus voces son escuchadas por
los grandes de la época como Leonardo, Galileo o el mis-
mo Francis Bacon, quienes valoran con entusiasmo la ayu-
da de los inventos mecánicos en la mejora de las condicio-
nes de vida. Siguiendo las ideas de Rugo de San Víctor y
de Roger Bacon, es necesario reconstruir esa mítica Atlán-
tida platónica, a fin de que los seres humanos recuperen la
máxima expresión de su naturaleza. En un periodo relativa-
mente breve aparecen los grandes tratados utópicos en los
que se propone una reconstrucción de la sociedad humana
en virtud del conocimiento científico. A partir de la Utopía
de Tomás Moro, el inventor del concepto de «utopía» o no-
lugar, Occidente recupera su visión de una sociedad per-
fecta en la que las reformas sociales, la ingeniería social,
van de la mano de las aportaciones tecnológicas.
Tomasso Campanella entiende que el nuevo pensamien-
to científico conlleva un aumento de libertad, y por ello de-
fiende a Galileo Galilei. Su libro La ciudad del Sol es todo
un manual para el diseño de un Estado mundial (un lejano
antecedente de la globalización) en el que el conocimiento
científico ha de ser una herramienta primordial para su buen
gobierno. Pero es sin duda en la utopía, de título tan signifi-
cativo, de la Nueva Atlántida, de Francis Bacon donde se
destila el pensamiento científico de la época de manera más
intensa y premonitoria. Bacon propone que el conocimiento
es básicamente poder, poder de transformar la naturaleza, y
que los límites de esa transformación apenas existen. La in-
vención de la pólvora, la brújula o la imprenta son aconteci-
mientos que transforman a la humanidad de forma radical.
En la Casa de Salomón, una suerte de laboratorio situado en
46
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGíA
el centro de la isla de Nueva Atlántida, los científicos inven-
tan y ofrecen sus ingenios a la sociedad, aunque al mismo
tiempo controlan el uso y el conocimiento, ya que pueden ser
potencialmente peligrosos. Y son los científicos quienes fi-
nalmente conducen a la sociedad a su verdadero orden y es-
plendor. En su obra teórica La Instauratio Magna coloca las
bases para ese progreso basado en la invención y el descubri-
miento que permitirá a la humanidad llegar a la perfección
social, una restauración de la naturaleza adánica,
3. Las alternativas: el mecanicismo y elludismo
Justamente, este ideal que nace en la Nueva Atlántida,
de reconstrucción técnica de la sociedad, es el que impul-
sará a la tecnología occidental a reconstruir, mentalmente
desde luego, todo el universo. Ello es posible si en reali-
dad el mundo, el universo, con todo lo que contiene, no es
más que un inmenso autómata y los seres que en ellos ha-
bitan también lo son. Descartes (Tratado del hombre) pro-
pone el mecanicismo para explicar el comportamiento de
los seres vivos, exceptuando el ser humano que posee un
alma o res cogitans. Más consecuente, Julien Offroy de La
Mertrie (El hombre-máquina) considera que incluso los se-
res humanos son simplemente mecanismos más o menos
complejos pero esencialmente no distintos a los autómatas
que comienzan a proliferar precisamente en esa época. Y de
ahí no es difícil llegar a la conclusión de que la grandeza
del ser humano consiste precisamente en reproducir o in-
ventar mecanismos, emulando así a la naturaleza. La capa-
cidad inventiva se convierte en el camino para recrear la
naturaleza y al mismo tiempo para inventamos como seres
humanos, y los únicos límites son los que nosotros decida-
mos. Esta euforia ante la ciencia y la técnica alcanza su
47
CARTA AL HOMO ClRf.RNET/CUS
máxima expresión en la labor del filósofo Augusto Comre,
para quien el cientificismo es una prueba de la madurez de
la propia humanidad. En su Catecismo positivista, Comte
predica ante una mujer la necesidad de la ciencia y la apa-
rición del nuevo héroe, el ingeniero, que salvará a la hu-
manidad de los problemas a los que se enfrenta y que tam-
bién la salvará de sí misma. En el final del siglo XIX, un
momento esplendoroso de la cultura según George Steiner,
se vive la convicción de que la ciencia y su aliada la tec-
nología nos van a conducir hacia la utopía.
Liberados del yugo de las condiciones que la naturale-
za nos impone y corregidas las enfermedades sociales que
la falta de racionalidad han impuesto en la humanidad, el
futuro aparece glorioso y su nombre es «progreso». Pero
junto a estas reflexiones optimistas pronto comienzan a
aparecer sombras en este aparentemente triunfal camino de
la técnica. En un principio existe la confianza de una so-
ciedad que realmente sea mejorada por la técnica, pero
para ello es necesario el establecimiento de un nuevo or-
den social. Utopistas como Charles Fourier y el conde de
Saint-Simon tratan de encontrar una alternativa al desarro-
llo científico-técnico, endurecido por el capital, que real-
mente haga posible una convivencia social armónica (cu-
riosamente, Julio Verne, uno de los primeros grandes
escritores de ciencia-ficción muestra simpatías ante estos
proyectos utópicos donde la ciencia ordena y la tecnología
facilita la vida en común). Pero estos proyectos utópicos,
de tecnología alternativa, buscando muchas veces la auto-
suficiencia, fracasan ante la apisonadora de un capitalismo
que encuentra en la tecnología su combustible principal: la
competitividad. Y por ello no es de extrañar que las uto-
pías deriven, como la de León Tolstoi en su finca de Yas-
naia Paliana, hacia una ascesis de lo técnico, hacia una
vuelta a la vida natural, evitando los excesos y conflictos
del desarrollo generalizado.
48
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA
El desarrollo tecnológico no acontece sin provocar dis-
turbios, dificultades y graves problemas sociales. La revo-
lución industrial nos muestra un claro caso de este males-
tar en el ludismo, un movimiento que marca el signo de
violencia de la tecnología moderna. También es el primer
caso de una visión de pensamiento plenamente activista en
la historia de la tecnología. Lo que comienza como una de-
fensa ante el trabajo y del modo de vida de los tejedores
ingleses de 1830, acaba convirtiéndose en una actitud críti-
ca, compartida aún hoy en día por grupos alternativos y fi-
lósofos como David Noble o John Kipatrick Sale, frente a
los perjuicios que .la aceleración tecnológica está causan-
do. La literatura toma cartas en el asunto, y entre los nu-
merosos autores que introducen un pensamiento crítico
respecto a la tecnología merece la pena destacar al menos
estos cuatro: Samuel Butler, William Wordsworth, lord
Byron y Mary Shelley. Butler expone en Erewhon un lu-
dismo avant la Iéttre, y propone por primera vez la idea de
la evolución aplicada a la tecnología (una oculta crítica a
Charles Darwin) como un camino peligroso que puede
acabar con la humanidad. Wordsworth, desde la poesía,
contrapone la belleza de la naturaleza intocada frente a la
fealdad del fruto más granado de la revolución tecnológi-
ca, las ciudades. En su Inglaterra natal ve con horror cómo
pequeños asentamientos como Manchester se transforman
de la noche a la mañana en centros fabriles con decenas de
miles de trabajadores viviendo en condiciones penosas. El
humo de las chimeneas, el reloj y los turnos en las factorías
marcan el ritmo de una vida a la vez despiadada y frenéti-
ca, sin apenas tiempo libre para la reflexión. Londres se
transforma en una nueva cruel Babilonia que se alimenta
de la sangre de los millares de trabajadores que la mantie-
nen en funcionamiento.
Por su parte, Byron, en su alegato proludita en el Par-
lamento británico. es testigo de la inflexibilidad del nuevo
49
CARTA AL HOMO ClBERNET/CUS
capital, pues para acabar con los disturbios de unos pocos
centenares de destructores de máquinas, el imperio acanto-
na más de diez mil soldados y ejecuta en la horca a más de
una docena en un solo día. El progreso técnico entonces se
presenta como una fuerza arrolladora, que destruye a todo
el que se oponga a su avance. Mary Shelley es consciente
de estas atrocidades pero da un paso más allá. Su Fran-
kensteín o el moderno Prometeo. tantas veces nevado al
cine y convertido en icono de la cibercultura cyborg, es
una conmovedora fábula crítica que resume como pocos
ensayos la gran cantidad de los dilemas éticos a los que se
enfrentan los científicos de entonces y de ahora, tales
como la responsabilidad de las propias acciones, la incapa-
cidad de predicción de los resultados o el compromiso éti-
co ante el resto de la humanidad.
4. El impacto de las guerras mundiales
y lafilosofía de la tecnología
Las nubes se siguen cerniendo sobre el cambio de si-
glo y muchos escritores temen la debacle final. En París el
dibujante Albert Robida imagina una guerra del futuro en
la que predice escenas de combates aéreos y de submari-
nos, e incluso armas bacteriológicas o «miasmáticas». En
Viena, patria de la física moderna (Ludwig Bolzmann), se
presiente el malestar, e ingenieros como Robert van Mu-
sil, convertidos en novelistas del espíritu de su tiempo,
analizan con temor la sociedad venidera. El culto a la má-
quina comienza a alistar a sus críticos y, de acuerdo con
Karl Kraus, la modernidad nos tienta con inventos mara-
villosos que revelan al tiempo nuestra incapacidad para
estar moralmente a su altura. Incluso la ciencia contempla
esta nueva humanidad masificada como un peligro. Karl
50
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAM!ENTO SOBRE LA TECNOLOGfA
Escherich, un entomólogo alemán, contempla las plagas
de insectos como masas, no muy diferentes a las que in-
fectan las ciudades y los países. A partir de sus trabajos se
desarrollará la técnica de fumigación, que en su último
término llevará a la creación del tristemente conocido Zy-
klon B, empleado en las cámaras de gas nazis. La Primera
Guerra Mundial será el estallido de la tormenta que mu-
chos temen, y, tras ella, Europa y el mundo no volverán a
ser iguales.
Por primera vez el mundo asiste al potencial desenca-
denado de una tecnología que se vuelve contra el ser huma-
no y lo destruye por millones. La investigación militar se
convierte en el motor de una tecnología que se presenta por
vez primera no como creadora de la utopía, sino como cau-
sante de una devastadora distopía. El gas, los conatos de
guerra biológica, la aviación, las comunicaciones con la
manipuladora propaganda a la cabeza... todas estas tecno-
logías se convierten en herramientas para destruir las masas
que el mismo capitalismo tecnológico-industrial ha recluta-
do en los decenios inmediatamente anteriores. Emst Jünger,
voluntario en el frente francés (Tempestades de acero), ve
con sus propios ojos una guerra en la que tanto recursos
materiales como humanos se administran del mismo modo.
Las nubes de gas que se extienden por la frontera franco-
alemana no distinguen entre civiles, enemigos, animales o
plantas. Y en esta movilización de masas, recursos y técni-
ca, también los científicos son alistados para contribuir a la
defensa, es decir, a la masacre del enemigo. Los grandes fí-
sicos alemanes de la época, Plank, Roetgen y otros, firman
un manifiesto An die Kultunvelt (Llamada al mundo civíli-
::.udo) el4 de octubre de 1914 en el que apoyan a su país en
la guerra. Parecidos manifiestos se publican en el lado alia-
do a favor de una ciencia patriótica, en la que los sabios
son llamados a salvar al mundo civilizado solo de la barba-
rie y destrucción enemigas. Paradójicamente, se entiende
51
CARTA AL HOMO ClBEHNETICUS
que en pleno darwinismo social, la mejor ciencia y la tec-
nología más eficaz, capaces de aniquilar al enemigo, es la
prueba palmaria de una civilización superior.
La Primera Guerra Mundial revela de forma brutal el
carácter que puede adoptar la tecnología. Y por ello es por
lo que su estudio filosófico adquiere poco a poco un carác-
ter sistemático. Ciertamente hay predecesores, como la
obra de Brnst Kapp, quien utiliza por primera vez la expre-
sión «filosofía de la tecnología» a finales del siglo XIX.
Pero justamente el valor ambiguo de lo tecnológico -me-
jora de las condiciones humanas junto a su destrucción pa-
vorosa- lleva inmediatamente al análisis de su esencia, su
fenomenología y su axiología. Se suceden escritos sobre el
tema de todo tipo, desde los económicos (Rathenau) a los
sociológicos (Max Weber), en los que la efímera Repúbli-
ca de Weimar, la perdedora de la primera gran guerra, se-
gún Tomás Maldonado (Técnica)' cultura), se convierte en
un semillero de estos análisis. Se advierte premura en es-
tos planteamientos porque de alguna forma se intuye la po-
sibilidad de otra gran crisis bélica a escala mundial. En su
conferencia de 1919, De la vocación interna a la ciencia,
Weber entiende básicamente que la ciencia y la técnica se
han convertido ya en nuestro destino, pero que al mismo
tiempo son incapaces de damos el verdadero sentido de la
vida y de las cosas. Sin embargo, al vivir en una cultura ra-
cionalista, acostumbrada a que 10 científico calcule las de-
cisiones, tendemos a abandonar nuestra responsabilidad
ante las decisiones vitales y dejamos que, como advierte
Langdom Winner, la política no sea ya una técnica, sino
más bien que la técnica se convierta en nuestra política.
y esta llamada de atención se extiende por todo Europa.
En Alemania el pensamiento de Martin Heidegger, el
fundador oficioso de la filosofía de la tecnología, comien-
za a extenderse entre diversos ámbitos, y discípulos como
Karl Lowith o Hans Jonas elaboran su propio pensamiento
52
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGíA
como crítica de la razón instrumental. José Ortega y Gas-
ser, el pionero español en esta materia, en 1933 imparte un
curso en la Universidad de Santander que se convertirá en
un clásico: Meditaciones de la técnica. Se aborda la técni-
ca como expresión de una cultura; cada una habrá de adop-
tar una tipo específico de invenciones que den respuesta a
sus valores. Por lo tanto, no existe la pretendida neutrali-
dad tecnológica y hay que ser conscientes de que cada de-
cisión tecnológica también lo es sobre nuestros valores, los
cuales a menudo se escamotean tragados por la masa in-
forme de la sociedad contemporánea... De nuevo comien-
zan a formarse las negras nubes que conducirán hacia el
desastre de la Segunda Guerra Mundial.
En el interregno también se fragua, sorprendentemen-
te, una comprensión novedosa de la ciencia en su relación
con el pensamiento. En los años veinte, Ludwig Wittgens-
tein retoma el trabajo filosófico, y en su Tracuuus afirma,
como Weber, que los problemas vitales no pueden ser con-
siderados ni resueltos científicamente. En un prólogo no
publicado para las lnvestigacíones filosóficas afirmará
posteriormente que el espíritu de la época se manifiesta en
una homogeneización sin precedentes, gracias a la ciencia
y la técnica, que son, junto a la industria, quienes organi-
zan las guerras. Sin embargo, y en oposición a su pensa-
miento, la nueva filosofía de la ciencia, surgida paralela-
mente a su compañera la filosofía de la tecnología,
especialmente el neopositivismo, cree que un adecuado or-
denamiento de la razón solo puede ser obtenido desde el
desarrollo científico. El llamado Círculo de Viena plantea
que debe ser el conocimiento científico lo que garantice la
claridad de pensamiento y por lo tanto la justa acción polí-
tica. Uno de sus defensores más retóricos, Otto Neurath,
trata de construir una enciclopedia unificada del pensa-
miento que sirva para guía de la acción política, que ha de
tener carácter marxista. La recién nacida URSS es el expe-
53
CARTA AL HUMO C/BERNET/CUS
rimento social donde la tecnología adquiere una puesta en
práctica más colosal. Lenin define el nuevo comunismo
como «soviets más electricidad» y la planificación centra-
lizada del desarrollo del país lleva a delirantes proyectos
tecnológicos, tal como estudia Loren R. Graham (El fan-
tasma del ingeniero ejecutado); por ejemplo, la construc-
ción del canal del mar Blanco, la presa de Dneprostoi o la
ciudad siderúrgica de Magnitogorsk. Solo a principios de
los noventa se tendrá noticia cabal de lo que esta planifica-
ción desorbitada conllevó: centenares de miles de muertos,
ejecuciones sumarias por no cumplir los imposibles objeti-
vos productivos, descuido de las condiciones de la clase
trabajadora (que se suponía defendía el Partido) y una cada
vez más maltrecha economía que todavía hoy está pagan-
do el ex bloque comunista por el colapso de la producción
planificada.
En pleno entusiasmo por las voces que apoyan un ré-
gimen basado en la defensa de los más desfavorecidos,
apenas se oyen a críticos como los ingenieros Peter Pal-
chinsky (ejecutado sumariamente) o Yevgeni Zamiatin
(autor de Nosotros, la primera novela de ciencia-ficción
distópica), perseguido por Stalin, y que en sus informes y
obras literarias advierte de los abusos de un sistema afecta-
do de gigantismo y que aplasta al pueblo con sus órdenes y
planes quinquenales, y que nos conducen hacia una disto-
pía cientificista.
Frente al comunismo, pero tomando muchos de los ele-
mentos de su política, el nazismo comienza a ascender y
pronto se convertirá en un sistema altamente tecnocrérico,
basando sus enunciados racistas en una biología evolucio-
nista, en una concepción de la eugenesia social (de origen
británico) y en una planificación ingenieril de la política.
En cualquier caso, el Estado nazi se organiza gracias a una
profunda y detallada planificación, apostando decididamen-
te por organizar la ciencia al servicio del Estado y la gue-
54
t.:NA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA
ITa. Algunos intelectuales como Emst Jünger parecen fasci-
nados por la tecnología y el nuevo hombre, para el que pre-
conizan una forma diferente de enfrentarse a la vida. Este
hombre se enfrenta ante la máquina con un riesgo constan-
te, ya que esta le niega su interioridad, su cualidad humana,
pero asume el riesgo como un juego. El trabajador es una
respuesta ante el crecimiento de la masa esclavizada por la
tecnología, en la que Jünger aboga por este «trabajador» de
sangre fría, señor de la máquina y aventurero en un territo-
rio desconocido. En cierto modo se crea todo un ambiente,
cuya actitud se refleja en muchos autores, por ejemplo, en
Oswald Spengler (Hombre y técnica), para quien la tecno-
logía es producto del afán depredador de la naturaleza hu-
mana. Ciertamente, esta primera idea desaparecerá con el
final de la guerra mundial. Lo mismo ocurre en Italia, don-
de el futurismo alaba la rapidez y la fuerza de coches y mo-
tores, la poesía de las turbinas y el milagro de la electrici-
dad. El fascismo acogerá este movimiento como impulsor
de una nueva sociedad tecnoutópica, como ilustran en pro-
yectos arquitectónicos de Antonio Saint'Ellia.
Durante el desarrollo de la guerra todas las partes en
conflicto optaron por el mismo camino: convertir la guerra
en un gigantesco proceso industrial. Esta alianza entre in-
dustria y tecnología al servicio de la guerra no estuvo
exenta de paradojas. Por ejemplo, de acuerdo con Edwin
Black (lBM y el Holucausto), la gran multinacional de má-
quinas informáticas no hubiera conseguido su actual volu-
men de negocios a no ser por las ventas al régimen nazi.
Por otro lado, el Gobierno nazi no hubiera logrado tal per-
fección en la «limpieza racial» si no hubiera contado con
el apoyo de las tarjetas perforadas Hollerirh que IBM le
vendía. Las tarjetas y las máquinas permitieron a la buro-
cracia nazi elaborar los censos de los países ocupados y es-
tablecer las líneas de parentesco y el consiguiente grado de
«judeidad» de sus habitantes. Y esta venta se produjo in-
55
CARTA AL ¡lOMO ClBFRNETlCUS
cluso cuando Alemania entró en guerra con Estados Uni-
dos. La Soah es un perfecto ejemplo de la increíble escala
tecnológica, con la movilización de innumerables recur-
sos, para poder construir factorías de muerte en masa que
eran los campos de exterminio. Pero si se ha de elegir un
proyecto que simbolice la escala de esta implicación entre
tecnología, industria y guerra, sin duda la construcción de
la bomba atómica es el caso paradigmático. Todo comien-
za con una carta de los físicos afincados en EE. UU. ex-
presando el temor de que la Alemania nazi construya una
bomba atómica. Aceptada esa posibilidad se comienza a
desarrollar el programa Manhattann en Los Álamos, para
adelantarse a esta eventualidad.
Muchos expertos colocan en este año, 1942, como el
nacimiento de la «Big Science». y hay un objetivo, cons-
truir una bomba, que en ese momento es solo una propues-
ta teórica plagada de infinidad de problemas técnicos e in-
genieriles. Por eso, además de los grandes físicos como
Richard Oppenheimer, Enrico Fermi y Richard Feymann,
el Gobierno norteamericano ha de reclutar a gigantes em-
presariales como Du Pont, Unión Carbide y Kodak para
que resuelvan las cuestiones prácticas (construir las plan-
tas de tratamiento del uranio en Handford, las técnicas de
separación de los isótopos o los problemas electromagnéti-
cos, respectivamente). La investigación se aborda como un
problema de management empresarial; el tiempo es pro-
porcional al número de recursos, tanto humanos como eco-
nómicos, que se emplean para resolver el problema. Se
puede afirmar con razón que nos encontramos ante el pri-
mer caso de I + D + I (Investigación + Desarrollo + Imple-
mentación) de la historia contemporánea.
Tras la guerra se extiende una desconfianza generali-
zada ante el desarrollo científico y técnico. No es casual
que en esos años aparezcan un continuado pensamiento
crítico y una llamada de advertencia ante los peligros de
56
U",\ BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOOfA
la tecnificación que han conducido al desastre de la Se-
gunda Guerra Mundial. El fogonazo causado por las bom-
bas de Hirosima y Nagasaki todavía no se ha disipado de
los ojos y ya la carrera armamentística comienza con un
ímpetu renovado. Las atrocidades nazis, realizadas en
nombre de la ciencia, se muestran en los juicios de Nú-
remberg, en donde por primera vez se establece como
norma ética para la medicina el «consentimiento informa-
do», o dicho de otra forma, que el paciente sepa en todo
momento qué prácticas va a sufrir y consienta en que se le
realicen. En 1948 Georges Orwell escribe 1984, yen
1953 Aldous Huxley Un mundo feliz, presentando las dos
versiones -c-comunista y capitalista- de la terrorífica
perspectiva de una sociedad guiada por la política totalita-
ria y basada en el desarrollo tecnocientífico para su con-
trol. En todos los ámbitos, desde la prensa a la política, se
escribe sobre la deshumanización de la tecnología y sus
consecuencias totalitarias. Justamente en 1953, Heidegger
pronuncia, casi clandestinamente, su conferencia funda-
mental, La pregunta por la técnica (curiosamente un Hei-
degger todavía no «desnazificado» y oficialmente invita-
do por la Academia Bávara de las Bellas Artes), y poco
después se celebra el Coloquio de Darmstadt donde Orte-
ga habla del El mito del hombre más allá de la técnica (en
Meditaciunes de la técnica). Heidegger expone cómo la
cultura occidental ha convertido a la tecnología en su des-
tino, ocultando la actitud respetuosa hacia el «sen> metafí-
sico que se alumbra en los seres humanos.
Esta actitud de admiración y respeto ante las cosas de-
vendrá en el deseo de equilibrio con la naturaleza de algu-
nas corrientes ecológicas. La influencia de Heidegger será
muy poderosa en la filosofía de la tecnología, en la obra di-
versa de Hans Jonas, Albert Borgmann o Hubert Dreyfus.
La década de los 50 del siglo xx es testigo de numerosas
advertencias contra la tecnología desatada. Jacques Elull y
57
CARTA AL HaMO ClBERNtTICUS
Hans Jonas son dos de sus mayores críticos desde una pos-
tura religiosa. Elull, un sociólogo francés católico, propon-
drá en La societe technologique (El siglo xx y la técnica) la
aparición de una nueva forma de tecnología que se determi-
na por ella misma y que está fuera de todo control humano.
Esta tecnología, tal como afirmaron Ortega o Heidegger, es
muy diferente de la técnica tradicional, pues se ha converti-
do en un fin en sí misma. Jonas, discípulo de Heidegger
afincado en EE. UU., tiene la misma impresión y considera
que al ocurrir este proceso de ensimismamiento tecnoló-
gico corremos el peligro de destruir la vida en todo el
planeta. De ahí la urgente necesidad de apelar a una ética
---como su «principio de responsabilidads-c- que sea capaz
de poner límites y salvamos de esa destrucción.
Pero también la tecnología es, en estos momentos, una
necesidad ineludible para reconstruir una Europa y un Ja-
pón destruidos. La eficacia del desarrollo tecnológico, que
se ha demostrado tan alta en la guerra, puede convertirse
en igualmente beneficiosa para la paz. Muchas organiza-
ciones científicas e ingenieriles se plantean esta actitud de
vigilancia y uso correcto de la tecnología. Al fin y al cabo,
la tecnología es parte de la actividad humana y por ello es
susceptible de valores, de «virtudes» en términos aristoté-
licos. En 1959 Charles Percy Snow habla, en las Conferen-
cias Redde, del abismo que ha ido creciendo entre dos mo-
dos de cultura occidental: la cultura científica y la cultura
humanística (Las dos culturas). Tal vez si se tienden puen-
les sobre ese fractura sería posible un mayor control e ini-
ciativa ciudadana, y precisamente la tecnología puede ser
una tercera vía para unir ambas (esta idea ya la había prefi-
gurado John Dewey en su The Public and its Control a
principios del siglo xx). Ese entusiasmo recorre paralelo a
las advertencias. Es la década en la que el presidente de
EE. UU., Harry Trumao, promotor del Plan Marshall, afir-
ma, en su Inaugural Address (1949) ante el Congreso nor-
58
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA
teamericano, que el desarrollo económico aportado por la
tecnología es la verdadera baza para garantizar el mundo
libre y democrático. Parece cierto que la tecnología mejora
las condiciones de vida, impulsa la alfabetización y au-
menta la esperanza de vida, y justo cuando es posible crear
un bienestar generalizado, al alcance de las masas, es posi-
ble hablar de libertad democrática. La herencia tecnológi-
ca, de la Segunda Guerra Mundial, en principio positiva,
también es enorme. Se han producido avances en la ener-
gía atómica, la aviación, la medicina, la informática ... Los
científicos que antes trabajaban en el esfuerzo bélico anun-
cian una era de prosperidad que originará un creciente bie-
nestar durante la época de los sesenta. Como señala Lewis
Mumford, la unión de la investigación militar con sus apli-
caciones civiles supondrá una continua cascada de paten-
tes y nuevos sistemas al alcance del gran público.
y justamente este bienestar, enfrentado a una tensión
política mundial --el conflicto entre las superpotencias-e,
lleva a temer una vuelta de la guerra que ahora aparece en
conflictos localizados como el de Vietnam. Al tiempo que
surgen estos conflictos, y tal vez como respuesta de los
propios científicos y tecnólogos, comienza a generarse un
pensamiento de clara apuesta por el progreso entendido
como avance tecnológico. Este es el caso de Norbert Wie-
ner, quien intenta encontrar un equilibrio entre las innova-
ciones técnicas y la sociedad (Inventar).
5. Nuevas disciplinas sobre la ciencia y la tecnología
La tecnología no fue materia de estudio continuado de
la filosofía tras la guerra, pero sí la ciencia. En los años cin-
cuenta y sesenta el neopositivismo comienza a eclipsarse y
la ciencia se explica como la representación racional del
mundo sometida a un proceso de «falsación» (tal como
59
CARTA AL /lOMO ClHr.RNn1CUS
propone Karl Popper). En esa tradición conviene recordar a
Hans Reinchenbach y su división entre contexto de justifi-
cación y contexto de descubrimiento, que será crucial para
entender el quehacer científico. El primero refiere cómo
una teoría dada se integra dentro del corpus científico; el
segundo, a las condiciones históricas y sociales en las que
se producen tales descubrimientos científicos. En un princi-
pio, solo interesa el primero, pero las comentes posteriores,
donde confluye la sociología del conocimiento científico;
la historia de la ciencia y de la tecnología, supondrán un
cambio radical del planteamiento sobre la ciencia. Un his-
toriador, con interés en la filosofía de la ciencia, Thomas
Kuhn, establece un cambio en la concepción del desarrollo
científico (Qué son las revoluciones cíenufícass. En su opi-
nión, la ciencia no trata de la acumulación progresiva de
descubrimientos y acercamientos a la verdad (tal como pro-
ponía Popper con su método de falsación). sino de revolu-
ciones marcadas por «paradigmas» y con la práctica de dos
modos distintos de ciencia: ciencia normal (dentro del para-
digma) y ciencia posnormal (la practicada por el paradigma
emergente o rival del corriente).
La idea de paradigma se convierte en una moneda co-
mún en los distintos saberes y forma actualmente parte del
bagaje cultural contemporáneo. El planteamiento de Kuhn
también recibió una radicalización, anarquizante, especial-
mente en la obra de Paul Feyerabend (Contra el método),
donde el elemento social contamina de forma determinante
el método de investigación científica, proponiendo la expre-
siva sentencia «todo vale» (anything goes) a la hora de al-
canzar un determinado desarrollo científico. Por supuesto,
estas concepciones del pensamiento científico no han sido
universalmente compartidas, y hay escuelas de filosofía de
la ciencia, como el estructuralismo. que aceptan parte de es-
tos planteamientos pero no su consecuencia última. Sin em-
bargo, es cierto que los trabajos de Kuhn y Feyerabend han
60
LNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA
permitido entender la ciencia como algo más cercano a la
realidad social e histórica que naturalmente asignamos a
otras actividades humanas. Y esto también ha tenido su im-
pacto en el estudio de la tecnología. La filosofía de la tecno-
logía, contando con los precedentes mencionados, adquiere
relevancia con la Escuela de Fráncfort (especialmente con
Jürgen Habermas y su discusión de la técnica moderna), que
en los años setenta consideraba este tema de gran importan-
cia. Por otro lado, hay un acercamiento a la filosofía de la
tecnología desde su hermana la filosofía de la ciencia, espe-
cialmente con Mario Bunge. Bunge, con una postura aguda-
mente racionalista, considera el camino tecnológico como el
único que permitirá' redimir a la condición humana de los
peligros en los que se encuentra. Pero aparecen pronto otras
filosofías de la tecnología basadas en el pensamiento de
Husserl (Don TIlde), en el de Heidegger (Albert Borgmann)
y en Dewey (Paul Durbin), que señalan el asentamiento de
una filosofía, a caballo entre la teoría (epistemología) y la
ética (activismo), que continúan creciendo en la actualidad.
Por eso hay una diferencia específica para la filosofía de la
tecnología, pues si bien tiene elementos epistemológicos
provenientes en parte de la filosofía de la ciencia, es, dentro
de la división tradicional de la filosofía, de carácter práctico,
por sus implicaciones y voluntad éticas.
El reflejo más importante de ese acercamiento de la
ciencia a otras actividades humanas se percibe más clara-
mente en la aparición de la sociología del conocimiento
científico. Existe un precedente para esta en la sociología
del conocimiento en Karl Manheim y en la obra primera de
Robert Merton, quienes investigaron la ciencia no tanto des-
de su interior sino de su contextualización social, esto es,
como el «producto final» de una actividad científica que se
acomoda a la sociedad en la que se desarrolla. Pero si Kuhn
tiene razón y existen rupturas en el pensamiento científico
-c-saltos entre paradigmas-c-, entonces quizá las razones
61
CARTA AL I/OMO C/BERNETlCUS
para estos cambios se encuentren en el contexto social y no
en el ámbito científico. Merton introducirá la noción de có-
digo ético, de las normas, que las comunidades científicas
incorporan en su trabajo y que suponen una evidente in-
fluencia social. A partir de esta irrupción de lo social en el
desarrollo de la actividad científica surgirán los diversos
programas de investigación como el Strong Program de
Edimburgo (David Bloor, Conocimiento e imaginario
social¡ o el trabajo de Harry Collins y Trevor Pinch (El go-
lem), donde el factor social interviene de forma decisiva en
el propio proceso de producción del conocimiento científi-
co. Incluso nacen investigaciones de corte antropológico,
como las de Bruno Latour (La vie dans le laboratoire), que
practica una «etnometodologfa de la ciencia», investigando
las prácticas en el laboratorio y el discurso que generan los
científicos, esto es, su retórica (qué y cómo dicen lo que di-
cen). En su trabajo la ciencia es entendida como «acción»;
cómo se producen determinados hechos, comunicaciones o
publicaciones que, luego, se aceptan como «ciencia». Lógi-
camente, esta indiscreta atención de la sociología hacia la
ciencia ha sido considerada por muchos científicos y filóso-
fos de la ciencia como una intromisión inaceptable.
y desde luego no se puede olvidar el protagonismo de
los propios científicos en el pensamiento, tanto las extrapo-
laciones científicas hacia la sociedad, la divulgación de la
ciencia y la crítica de la ciencia. La última puede resultar
quizá la más sorprendente, aunque tiene una larga trayecto-
ria. De hecho, el desarrollo de determinadas tecnologías co-
loca a los científicos ante dilemas éticos a los que deben
responder individualmente. Esos dilemas alentaron en el
periodo de entreguerras el pacifismo ante la potencialidad
mortal de la ciencia aplicada a usos bélicos. Justo después
de la guerra se funda la asociación «Átomos para la paz», a
la que pertenece el propio Einstein, en un intento de disua-
dir a los gobiernos de perseverar en una carrera armamen-
62
UNA BREVE HISTüRlA DEL PENSAMIENTü SOBRE LA TECNOLOGíA
tfstica completamente irracional. El movimiento de Pug-
wash es un buen ejemplo de activismo científico para evitar
el impacto de un conocimiento científico incontrolable. Jo-
seph Rotblat es otro caso significativo de científico preocu-
pado por las implicaciones éticas de la ciencia, pues, aso-
ciado al proyecto Manhattan, lo abandonó cuando tuvo
constancia de que los alemanes no iban a desarrollar una
bomba atómica. Esto le costó innumerables persecuciones
hasta que le fue concedido el prerriio Nobel de la Paz. Carl
Mitcham señala la importancia de este pensamiento cientí-
fico ético en las diversas asociaciones creadas por los pro-
pios científicos para controlar éticamente su trabajo, como
la Federación de Científicos Americanos (FAS) o la Aso-
ciación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS).
Entre todos los eventos y reuniones de este signo merece la
pena destacar la conferencia de Asilomar, donde los cientí-
ficos autolimitan su campo de investigación, en este caso el
ADN recombinante, estableciéndose un antes y un después
en la ética científica, de carácter indudablemente organiza-
da y activista. Con este hecho lo que los científicos apunta-
ban ineludiblemente es que no todo conocimiento es lícito,
ni ético ni moral, aunque sea posible gracias a la ciencia.
De forma similar, los ingenieros y tecnólogos ya cuentan
desde el siglo XIX con asociaciones que velan por la correc-
ta práctica deontológica, en sentido ético, de sus ac-
tividades. Se trata de una visión cercana al humanismo de
la tecnología, como señala Mitcham (Thinking Trough
Technology). Pero quizá el caso más notable de autocrítica
científica sea el grupo liderado por el físico lean Marc
Lévy-Leblond, que entre las diversas críticas ---económica,
social, política- define la aparición de un «cientificismo»
como nueva fonna religiosa que suplanta a las demás reli-
giones del mundo contemporáneo ((Auto)crítica de la cien-
cia). No obstante, en ocasiones, la crítica se dirige desde
la ciencia a las humanidades, rechazando lo que se ha eti-
63
CARTA AL NOMO C/BERNETlCI/S
quetado de forma muy vaga como «pensamiento pos-
moderno», caracterizado como un enfoque crítico con la ra-
cionalidad tradicional y cercano a ese anything goes de Fe-
yerabend. La manifestación más palpable de este rechazo la
protagonizó Alan Sokal en 1996 con su célebre texto paro-
dia y que finalmente se materializó en Imposturas intelec-
tuales (con Jean Bricmont). Considerándose a si mismo
como el «Elliot Ness» de la intelectualidad contemporánea,
Sokal critica a un pensamiento que abusa de la retórica
científica y cuyo mayor problema sea quizá su excesivo en-
claustramiento en los ámbitos académicos...
Además de la sociología de la ciencia aparece la co-
rrespondiente sociología de la tecnología. Ciertamente, el
cambio que produce la tecnología en la sociedad, el lla-
mado «impacto tecnológico», es tan evidente que no puede
escapar a la mirada del analista social. La revolución in-
dustrial del siglo XIX es un buen ejemplo de cómo se rees-
tructura la sociedad de arriba abajo con la introducción de
los métodos de producción. Uno de los primeros en anali-
zar pormenorizadamente este hecho será precisamente
Karl Marx. Los medios de producción, amplificados tec-
nológicamente, son el motor de la historia. Desde el punto
de vista político, esta sociología es completamente necesa-
ria porque la falta de comprensión del impacto tecnológico
en el tejido social puede conducirnos a situaciones indesea-
bles. Esta falta de estudios provocó el fracaso de sistemas
tecnológicos de gran escala como el Minitel, la red infor-
mática francesa. Análisis ejemplares como los de Wieber
Bijke tratan de hacer comprensible el entramado de actores
y redes que se concitan en el hecho tecnológico, donde la
industria, el sistema de patentes, la moda imperante, etc.,
son elementos fundamentales para comprender enteramen-
te el cambio tecnológico.
La historia y la sociología de la ciencia tras la Segunda
Guerra Mundial suponen una novedad fundamental a la
64
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIE¡"'TQ SOBRE LA TliCNOLOGIA
hora de enfrentarse a la cuestión de la técnologfa. Sin duda,
si la división de Hans Reichenbach tiene vigor para el desa-
rrollo científico, no puede decirse lo mismo respecto a la
tecnología, ya que esta es una actividad social, comprende
una serie de decisiones ante diversas posibilidades y un con-
texto histórico y político que es posible que la ciencia no
tenga (aunque los sociólogos actuales no estarían en absolu-
to de acuerdo). A la vez, es en esta mitad del siglo xx cuan-
do comienza a conocerse una historia de la tecnología que
difiere del tradicional catálogo de hechos y avances al uso
glorificando la inventiva humana. Sigfried Giedieon (La
mecanización toma el mando) y Lewis Murnford (Técnica y
civilización) tratan de encontrar factores que expliquen el
desarrollo tecnológico histórico como una trayectoria social,
intentando hallar una visión global de por qué hemos elegi-
do la senda tecnológica por la que caminamos. El primero
señala el afán de automatización sin límites, 10que produce
una tecnología desbocada. Mumford, por su parte, denuncia
la creación de una «megamáquinas (un complejo de tecno-
logía y burocracia que se impone ante toda la sociedad, no
importa si se trata de la construcción de las pirámides o de
la bomba atómica). En estos dos autores se hace patente no
solo el estudio desapasionado o meramente descriptivo de la
historia de la tecnología, sino su deseo de proporcionar so-
luciones a un asunto que para entonces se sentía como una
amenaza global que era necesario analizar.
A menudo resulta muy difícil encontrar la diferencia-
ción neta entre divulgación y extrapolación científica. Lo
que comienza siendo el esfuerzo por acercar al profano un
conocimiento cada vez más esotérico y fragmentado acaba
convirtiéndose en ocasiones en la proclamación propagan-
dística de una ideología que no se quiere manifestar clara-
mente, ya que contradice la propia esencia de lo científico:
la claridad, racionalidad, provisionalidad y neutralidad.
Quizá la forma más sorprendente de esta ideología, denun-
65
CARTA AL HOMU C1Hl:.'RNETlCUS
ciada en parte por Feyerabend y Lévy-Leblond, sea un
cientificismo que ahora se vuelve sincrético respecto a la
religión tradicional, aceptando soterradamente muchos de
sus mitos trascendentes. Se sabe que la religiosidad, incluso
el misticismo, está presente en muchos de los grandes cien-
tíficos -Boyle, Newton, Cavendish, Maxwell, Einstein...-,
yen la actualidad se ha producido una suerte de nueva recu-
peración del diálogo con la religión alentada por una cierta
ciencia, o ciertos científicos poco aurocríticos. Esta tenden-
cia, que hemos denominado tecno-hermetismo. es una resu-
rrección amplificada de una ciencia actual con un supuesto
poder salvífico. Ha aparecido una nutrida generación de
científicos que mezclan las más absurdas extrapolaciones
sociales y espirituales con una supuesta base teórica. Mez-
clando religiosidades «New Age» con antiguallas filosóficas
como el pensamiento de Joaquín de Fiore y Teilhard de
Chardin, ven en el avance tecnocientífico el camino para
fundar una agustiniana Nueva Ciudad de Dios (Andoni
Alonso e Iñaki Arzoz). El físico Frank J. Tipler no tiene in-
conveniente en formular matemáticamente el Espíritu Santo
o muchos constructores de inteligencia artificial, en presu-
mir de ser descendientes del rabino L6w y estar creando re-
almente el nuevo golem (Wiener, Minsky y Moravec). Otra
orientación de este tecnohennetismo es la tendencia teosófi-
ca de algunos físicos como David Bhom al mezclar pensa-
miento budista con la física de partículas o teorías cristianas
con biología (Rupert Sheldrake).
6. Los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad
(CTS)
Todos estos saberes -filosofía, historia, sociología, de
la ciencia y de la tecno1ogía- son los que producen el me-
dio conceptual y académico para un debate que comenzó
66
l;NA BREVE HISTORIA DEL PENSA,\11ENTO SOBRE LA TECNOLOGíA
siendo fundamentalmente activista pero que pronto contó
con el respaldo de las universidades. Carl Mitcham propo-
ne que el comienzo de los estudios CTS tiene lugar duran-
te lo que se podría denominar como la primera revolución
ecologista. La publicación, en 1962, del libro de Rachel
Carson Primavera silenciosa, significa la referencia visi-
ble del nacimiento de un movimiento de corte filosófico,
ideológico y científico. En los años sesenta se produce una
confluencia de inquietudes y corrientes culturales, en las
que la filosofía juega un importante papel, que desemboca
en un campo de estudios activista y académico conocido
como CTS. Así, el primer programa de CTS se introduce
en 1969 en la Universidad de Stanford. A este le siguen
los de las Universidades de Leigh (Pennsilvania, 1970),
Massachusetts Institute of Technology (M.I.T., 1972) Ylos
de Penn State University (1973). En la actualidad se puede
hablar de una corriente CTS norteamericana, que continúa
siendo la más poderosa, junto a la europea, en la que ha-
bría que incluir a países como Noruega -talleres de con-
sulta sobre ciencia, o «Science Workshops»-, Dinamarca
---comités sindicales de evaluación tecnocientífica-, Sue-
cia -c-estudios sobre el futuro-e, Inglaterra y Francia -so-
ciologfa de la ciencia yla tecnología.
En estos años setenta surge una de las figuras más im-
portantes de CTS, Iván IlIich. Illich contempló la época
Truman de entusiasmo por el desarrollo tecnológico y
comprendió pronto las dificultades que esta gran empresa
iba a acarrear. Influido por Mumford y Elull, percibió
cómo el hombre contemporáneo se convierte en un «nee-
dy- (necesitado) de energía, educación y medicina. El mo-
nopolio de estos servicios, junto a la apuesta por su ilimi-
tado crecimiento, eran, aparentemente, las soluciones para
la felicidad en esta tierra, pero de hecho conducían al de-
sastre ecológico, la homogeneización cultural y la iatrogé-
nesis médica (enfermedades causadas por la propia medi-
67
CARTA AL HaMO CIBERNETICUS
cina). Illich también representa el inicio de la tendencia ac-
tivista de CTS (de la que carecía su predecesora, la filoso-
fía de la tecnología), cuyos planteamientos críticos sobre
la educación (La sociedad desescoíarízada) han inspira-
do movimientos como el rechazo a las escuelas regladas
de EE. UU. y Canadá. Símbolo de una época de transfor-
mación y crítica contra las instituciones, su pensamiento
cambió en la década de los ochenta y noventa, volviéndose
más pesimista, respecto al poder mediador de CTS.
Si es cierta la interpretación de Mitcham, hay que con-
ceder al activismo un fuerte papel en el desarrollo de los
estudios CTS. De hecho, muchos de esos centros CTS tra-
tan de «democratizar» la tecnología, y se puede afinnar
que tienen un evidente impacto social, como afirma Lang-
dom winner. La segunda generación de estudiosos CTS
como Carl Mitcham (Thinking Through Technology), Al-
bert Borgmann (Crossing the Post Modern Divide), Lang-
dom Winner (La ballena y el reactor), Don Ihde (Techno-
logy and the Character of Contemporary Life) o Andrew
Feenberg (Critical Theory of Technology) es un buen
ejemplo de cómo el pensamiento asimila el problema de la
tecnología como un elemento fundamental para entender
no solo la situación en la que vivimos, sino además una
característica determinante del ser humano: su capacidad
para crear y emplear instrumentos y la necesidad de esta-
blecer un código de valores al respecto. También, y a tenor
del panorama intelectual planteado anteriormente, es claro
que estos estudios han de ser forzosamente interdisci-
pli nares. Pero tal como señala Stephen Cutcliffe (Ideas, Ma-
chines and Values), es necesario ser cuidadoso con estas defi-
niciones. En su opinión, todavía no existe un enfoque
realmente interdisciplinar que permita encontrar un mé-
todo unificado. Los estudios CTS han incorporado tam-
bién discusiones como el género, retomando así los traba-
jos pioneros de Sandra Harding y otras feministas sobre
68
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGíA
el papel de 10 masculino en el diseño de la tecnología
(Judy Wacjmann y Helen Longino, Science As Social
Knowledge).
Lo importante es que CTS abre un espacio social para la
discusión sobre temas de tecnología que no aparece en otras
disciplinas, debido a ese carácter activista que incide espe-
cialmente en los valores puestos en juego por la tecnología.
También es cierto que se ha producido un desplazamiento
de estos estudios hacia la política científica y la gestión de
los programas de investigación, convirtiéndose así, en gran
medida, en perfectamente institucionales. La política asume
la tecnociencia como parte de su programa y la universidad
forma a los expertos teóricamente neutros que median entre
científicos y políticos. Esto también es CTS y una de las
consecuencias de su voluntad activista al desplegarse en los
cauces institucionales. Como también lo es, y muy positiva,
su introducción en la enseñanza reglada, y justamente en ese
momento cuando la sociedad parece que puede asimilar de
manera natural la necesidad de control sobre la tecnología.
No obstante, quizá la crítica más radical a los estudios de
CTS la haya realizado el propio Illich (¿ El final de los estu-
dios CTS?), precisamente desde el interior de una disciplina
consagrada académica y socialmente. La sociedad se ha
acostumbrado a los desastres tecnológicos y ya no confía en
la ciencia como hace 70 años, pero se percibe que el desa-
rrollo tecnocientffico es la única posibilidad de seguir ade-
lante, porque no se ve otra manera de resolver los problemas
provocados por la propia tecnología.
Hemos entrado en la era de la hipertecnologización
acelerada, en la que la interpretación crítica del estudioso
de CTS parece superflua por irrelevante para los grandes
planes del todopoderoso progreso. El abuso de la termino-
logía políticamente correcta de la tecnología sostenible pa-
rece haber sido el único fruto de estos enfoques críticos
que ha sobrevivido, pero algunos, como I1Iich, entienden
69
CARTA .. \1. noso ClBER]VETlCI]S
que se trata de pura retórica, porque el propio enunciado
es contradictorio; si es sostenible, ha de pararse en algún
momento, y, si es desarrollo, sigue teniendo las mismas ca-
racterísticas que la idea tradicional de progreso. La úni-
ca alternativa que tímidamente se abre paso es la de los
heterogéneos movimientos aruiglobalizacíón. aunque a ve-
ces también en estos movimientos cae una sombra de duda
sobre su eficacia, pues, al igual que en los estudios CTS,
se puede producir el inevitable proceso de institucionaliza-
ción, que los puede convertir en empresas multinacionales
solidarias, como aCUITe con algunas ONG ecologistas. Al-
gunas organizaciones ecologistas tienen más poder econó-
mico que muchas de las empresas que dañan el medio am-
biente y entran en el juego de inversiones para rentabilizar
los fondos, a veces colaborando involuntariamente con la
degradación medioambiental. Lo que los estudios CTS, su-
midos en una cierta crisis de éxito, no de identidad pero sí
de objetivos y estrategias, no pueden ignorar, es el impacto
general de la revolución digital y de la globalización. La
era de la globalización es una consecuencia de las teleco-
municaciones y las cibertecnologfas, pero al mismo tiem-
po redefine el pensamiento posible sobre la tecnología. De
hecho, tal como Manuel Castells señala (La Galaxia Inter-
net), nos encontramos ante un nuevo paradigma informa-
cional que absorbe y redefine las tecnologías anteriores en
clave de bits.
Ante este panorama, los estudios CTS, dado el alcance
del impacto de la ciberculrura, en algunos casos entregados
a una refundación teórica, empiezan a comprender que, sin
abandonar su estudio de las tecnologías tradicionales, han
de volcarse en el estudio del decisivo impacto de las ciber-
tecnologías. La cibercultura ha creado sus propios medios
de expresión y también diversas actitudes activistas que re-
quieren un análisis detallado de los estudios CTS. Los nue-
vos modos de investigación -superdocumentados, comu-
70
lTNABREVE HISTORIA DH. PDISAMIENTO SOBREL<\.
nitarios, globalizados- y de aplicación social y política
que permite la misma cibertecnología de la informática y la
red constituyen la otra cara de la moneda, positiva, y que
en absoluto ha de desdeñarse por estar alejada de los circui-
tos académicos. Podría decirse que el pensamiento progre-
sista, abandonadas la ideologías tradicionales y los medios
convencionales, se ha refugiado y renacido en el ciberespa-
cio. La proliferación de plataformas reales-digitales y de
comunidades virtuales donde el activisrno ha superado am-
pliamente el conformismo reflexivo de CTS en crisis, pue-
den abrirle los ojos a esta joven disciplina a nuevas y enri-
quecedoras experiencias. En este aspecto, hoy, el tema de la
tecnociencia ya no es más cuestión de meros especialistas
sino de todos los ciudadanos, tal como los fundadores de
los estudios CTS afirmaron desde el principio. La invasión
tecnológica ha llegado a tales extremos que, como en la
época de la guerra fría, se han encendido las luces de alar-
ma. Las amenazas y los desafíos son tantos y de tal magni-
tud que el sentido de CTS ha de cambiar y adaptarse para
dar respuesta a esta nueva era en la que vivimos. En conse-
cuencia, nunca podremos prescindir de la reflexión -la
tradición filosófica de CTS-, pero la operatividad que
buscaba al desligarse de la filosofía de la tecnología con-
vencional, ha de ser estimulada en este nuevo entorno ci-
bercultural y partidario de una globalización alternativa,
por nuevos usos y maneras activistas. Los estudios CTS de
la cibercultura deben entrar directamente en el debate so-
cial y aun en la construcción social de alternativas, para
mediar entre los sordos poderes fácticos y la ineficacia de
cierto sector crítico, demasiado complaciente o atrapado to-
davía por el trasnochado utopismo antitecnológico de radi-
cales como Unabomber y Zerzan. No nos cabe duda de
que, para salir de su peculiar crisis, los estudios CTS deben
desarrollar su vocación activista, una de cuyas primeras la-
bores es acercarse a los nuevos contextos sobre el pensa-
71
CARTA AL HOMO C/BERNETfCUS
miento sobre la tecnología, en aras a ampliar sus conoci-
mientos y sus métodos, y sobre todo, de buscar alianzas,
colaboraciones y simbiosis que puedan extender sus valo-
res reflexivos, activistas y constructivos.
Nuevos contextos del pensamiento
sobre la tecnología
7. El pensamiento de la cibercultura
El pensamiento sobre la tecnociencia ha sufrido un
verdadero vuelco con la llegada de las nuevas tecnologías
de la información, que lo ha llevado más allá de los reduc-
tos académicos. Este fenómeno global ha dado lugar inclu-
so a una verdadera cibercultura, cuya vertiente ensayística
se ocupa de la reflexión sobre la tecnología en general y de
las tecnologías digitales en particular, produciendo incluso
un subgénero al que podríamos llamar ciberensayo o hi-
perfilosofía. Gracias a los formatos digitales y a la red, han
cambiado radicalmente también los modos de crear y ex-
poner el pensamiento. Frente a la opinión común de que el
pensamiento cibercultural es relativamente reciente, hemos
de mantener la teoría heterodoxa de que este pensamiento
y la cibercultura que lo acoge es, en realidad, mucho más
antiguo. De hecho, se halla presente en determinadas con-
cepciones de la tecnología, como podría ser el caso de
Francis Bacon o Ramon Llull. Pero sin ánimo de polemi-
zar ni remontarnos a tan lejanas fechas, hemos de admitir
razonablemente que el pensamiento cibercultural es al me-
nos anterior a la propia existencia de la cibercultura con-
temporánea, y sin el cual esta no hubiera sido posible. Así,
por ejemplo, las teorías pioneras sobre la cibernética, con
72
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIl'NTO SOBRE LA TEC!'IOLOGÍA
los autómatas de J. van Newmann (The Computer and the
Brain) o del cyborg de Norbert Wiener (Dios & Golem
S.A.), la visión de la «aldea global» de las telecomunica-
ciones de Marshall McLuhan (La Galaxia Gutenberg) o
las primeras «ciudades de la información» de John Mit-
chell (City of Bits) deben considerarse con pleno derecho
también como pensamiento de la cibercultura, ya que mar-
carán incluso su desarrollo posterior.
Los debates sobre las tecnologías de los mass media, y
especialmente de la televisión, también protagonizaron el
pensamiento de una incipiente teoría cibercultural con acti-
tudes tan reconocibles hoy en día como la moderación
equidistante de Umberto Eco (Apocalípticos e integrados
en la cultura de masas) al proclamar la existencia de «apo-
calípticos e integrados», o la postura radicalmente crítica
del situacionista Guy Debord (La sociedad del espectáculo)
contra una sociedad mediada por la espectacularidad me-
diética. Pero habremos de esperar al advenimiento de la ci-
bercultura para obtener las primeras visiones específicas y
g e n e ~ a l e s del fenómeno, como el análisis monumental, ya
considerado como canónico, de Manuel Castells (La era de
la información) sobre el conjunto de cambios que afectan a
la «sociedad de la información». La obra de este pensador,
bregado en la sociología de los movimientos sociales y ur-
banísticos, dibuja con vigoroso temple crítico el panorama
de la nueva complejidad que incluye nuevos conceptos
como «espacio de los flujos» o «ciudades duales» y hasta
una «sociedad-red» o una «virtualidad real», sin cuyo co-
nocimiento es imposible, por cierto, actuar cabalmente.
Aparte de esta obra imprescindible, han surgido numerosos
pensadores, especialmente en el ámbito norteamericano,
que han divulgado las nuevas tecnologías y su impacto en
la sociedad. Exceptuando los matices críticos de autores
como Neil Postman (Tecnópolis) y Alvin Toffler (La terce-
ra ola) o Benjamin Wooley (Mundos virtuales), la mayoría
73
CARTA AL HOMO ClBt.RNI:I1C1.iS
han saludado con entusiasmo acrítico la irrupción de las
nuevas tecnologías, el nacimiento del «ser digital», como
sugiere el más famoso gurú de la cibercultura. Nicholas
Negroponte (El mundo digitaf), y una amplia colección de
corifeos, a menudo con intereses empresariales en el fenó-
meno, como Michael Dertouzos (Qué será), Esther Dyson
(Release 2.0) o el multimillonario dueño de Microsoft, Bill
Gates (Camino al futuro). Más interesantes y menos co-
nocidas son las aportaciones de gentes de la cibercultura
implicadas en su desarrollo desde la sociedad o las huma-
nidades, como las comunidades virtuales para Howard
Rheingold (Realidad virtual), la nueva psicología de Sherry
Turkle (La vida en la pantalla), la realidad virtual para Mi-
chael Heym (The Meiaphysícs of Virtual Reality) o la polí-
tica para Langdom Wmner (La ballena y el reactor). La-
mentablemente, la cibercultura también ha generado una
corriente, que en otra parte hemos calificado de dígitalista.
imbuida de una filosofía tecnohermética que, recuperando
los antiguos mitos herméticos, ya estaba presente en pensa-
dores cristianos como Pierre Teilhard de Chardin (El fenó-
meno humanos y Marshall McLuhan.
Una amplia gama de pensadores ciberculturales cada
vez se hallan más convencidos de que las cibertecnologías
crearán un paraíso virtual en el ciberespacio, en el cual los
seres humanos virtualizados navegaremos como ángeles de
bits; estas desaforadas teorías, que ya han sido criticadas
por autores como David Noble (La religión de la tecnolo-
gía) o Margareth Wertheim (The Pearly Gates of Cybers-
pace), van desde el tecnocuerpo cósmico de Pierre Lévy
(L'Intelligence Colective) a la creación de dioses paródicos
del editor de Wired, Kevin Kelly (Out ofControl), y alcan-
zan su máxima expresión en la teoría del Punto Omega de
Frank Tipler (La física de la inmortalidad), que propone la
creación de un dios artificial en el futuro. Este tecnohenne-
tísmo, compartido por numerosas sectas digitalistas que
74
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIEJWO SOHRE LA TECNOLOGÍ/I
circulan en Internet, como los extropianos, los rae lianas,
los tecnopaganos o los criogenizadores (ver en Marc Dery,
Velocidad de Escape), tiene gran predicamento entre la lA
dura, como en Ray Kurzweill, Hans Moravec, Marvin
Minsky y un largo etcétera de apóstoles divulgadores de la
buena nueva del robot superinteligente y la tecnología evo-
lucionista. En el contexto europeo, sin embargo, la actitud
dominante en los intelectuales es la de una crítica extrema,
desde la visión apocalíptica de Paul Virilio (Cibermundo,
la política de lo peor) sobre la aceleración, las máquinas
del arte o de la guerra, al escepticismo nihilista de lean
Baudrillard (El crimen. perfecto), quien gracias a su teoría
del «simulacro), virtual que sustituye a la realidad se ha
convertido en el abanderado de la crítica posmodema al fe-
nómeno. Desde una perspectiva activista, parecen más inte-
resantes las aportaciones independientes y de calado filosó-
fico de André Robinet (Mitología, filosofía y cibernética),
Philippe Quéau (Lo virtual), y especialmente Tomás Mal-
donado (Crítica de la razón informática), sobre la radical
transformación de la cultura y el pensamiento.
No podemos agotar la ingente producción de pensa-
miento cibercultural. pero señalaremos dos fenómenos to-
davía marginales pero ya significativos, como son la rela-
ción entre la cibercultura y el pensamiento feminista, en el
clásico sobre el cyborg de Donna Haraway (Ciencia, cy-
borgs y mujeres), o en Sadie Plant (Ceros + Unos), y el
pensamiento propiamente cibercultural que circula en for-
ma de proclamas o panfletos en la red, donde abundan las
posturas tecnorrealistas sobre la ética, las críticas globales
al descontrol de la tecnología de Bill Joy (Why the Future
Does Need Usí, el clásico anarquista del terrorista Una-
bomber (El manifiesto Unabomber) o la Declaración de in-
dependencia del ciberespacio, de John Perry Barlow. Por
otra parte, no podemos olvidar la creciente importancia del
pensamiento sobre el hipertexto, uno de los núcleos más in-
75
CARTA AL HOMO C/BERNET/CUS
novadores de la cibercultura, tras la aportación inicial de
Vannevar Bush (As We May Ihink), o las implicaciones li-
terarias recogidas por Georges P. Landow (Hipertexto), y,
aunque todavía sea temprano para hablar de un pensamien-
to hipertextual, desarrollado en la red, el CD-ROM o los e-
books, salvo contadas excepciones experimentales como
las de A. Rodríguez de las Heras (Navegando por la infor-
mación). Gracias a los programas de hipertexto, el pensa-
miento se transforma en hiperpensamiento o hiperfilosofía,
una nueva fonna de abordar también la reflexión sobre la
tecnología en general y la propia cibercultura, y de crear fo-
ros globales en la red, construyendo una Ciberatenas de in-
temautas cívicos. En este sentido, no podemos olvidar las
reflexiones de algunos autores sobre la creación de un nue-
vo concepto de autoría, como las «inteligencias en cone-
xión» de Derrick de Kerckhove (Inteligencias en cone-
xión), cuyo desarrollo va más allá de la implantación de
una ciberdemocracia y se dirige hacia la práctica de una hi-
perpolítica, tal como insinúa Tomás Maldonado (Crítica de
la razón informática).
En la red está fructificando este nuevo sentido político
y activista, ya sea a través del llamado hacktivismo de los
grupos de software libre y de wireless, con un nuevo con-
cepto de trabajo y libertad, ajeno al dogma capitalista y la
ética protestante, tal como proponen Eric S. Raymond (The
Cathedral and the Bazaar) o Pekka Himanen (La ética del
hacker), o directamente contraculturales como en las inicia-
tivas de las guerrillas de la información del enigmático co-
lectivo literario Luther Blisset (Pánico en las redes). Inspi-
rados a menudo por el aroma libertario de la primera
cibercultura, estos colectivos, estrechamente conectados a
los grupos antiglobalización, están creando un archipiélago
de «utopías piratas», como propone el agitador ciberanar-
quista Hakim Bey (TA.Z. Zonas Temporalmente Autóno-
mas), en el ciberespacio y la realidad, que como caballos
76
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA
troyanos mantienen viva en el interior del Ciberimperio la
llama de una rebelión cívica y comunitaria que reflexiona
sobre la tecnología y al tiempo actúa para cambiarla. No
cabe duda de que la importancia del pensamiento cibercul-
tural adquiere toda su dimensión activista a través de estos
colectivos e iniciativas, que lo ponen en práctica con un
alto nivel de compromiso social y de imaginación crítica.
8. El boom de la globalizacián
El impacto de la globalización se ha convertido en la
gran novedad en los ensayos relacionados con la tecnolo-
gía. Dado que la globalización es un fenómeno económi-
co, social y cultural provocado en gran medida por las
nuevas tecnologías de la información, el análisis de las
tecnologías específicas que lo impulsan ha cobrado una
singular importancia. El boom de la globalización ha pro-
ducido en apenas un lustro una avalancha de ensayos des-
de diversos ámbitos derivados, que van desde la nueva
economía al multiculturalismo. Entre aquellos autores que
muestran una mirada crítica próxima a los postulados del
movimiento antiglobalización -partidario más bien de
una globalización altemativa-, se encuentran quizá los
más atractivos desde la perspectiva activista. De los mu-
chos que podríamos destacar sobre nueva economía, y
dentro de una visión moderada y reformista, podemos se-
ñalar a Edward Luttwak por su incisivo análisis del turbo-
capitalismo (Turbocapitalismo. Quiénes ganan y quiénes
pierden en la globalización) o a Joseph Stieglitz (El males-
tar de la globalización), asesor de economía de Clinton,
por el amplio eco que han tenido las duras opiniones de un
«traidor» a la clase globalizadora. En un nivel divulgativo-
crítico y en nuestro país, son excelentes los ensayos de
Carlos Taibo y la labor de Joaquín Estefanía (Hij@, ¿qué
77
CARTA AL HOMO C/BERl,'ETICUS
es la glubalización?), aunque tampoco podemos ignorar el
enfoque contrario de J. B. Terceiro (Digitalismoy y de su
estudio específico del digitalismo. entendido en este caso
como la nueva filosofía económica de la globalización ci-
bercultural. No obstante, el pensamiento más cercano al
activismo que propugnamos se halla en torno a colectivos
intelectuales como ATTAC y que conciben la posibilidad
de una cierta globalización social que introduzca una serie
de elementos correctores en la globalización neoliberal,
como la aplicación de la tasa Tobin -su bandera rei-
vindicativa- o el salario básico, propuestas que lamenta-
blemente solo pueden reclamarse en nuestro privilegiado
primer mundo. En tomo a su revista, Le Monde Diploma-
tique, se ha generado la expectativa de una internacional
crítica. capitaneada por su ubicuo editor, Ignacio Ramonet
(La tiranía de la comunicación), interesado tanto por las
telecomunicaciones como por la nueva guerra, y que cuen-
ta además con figuras tan sugerentes como Susan George
(El informe Lugano).
Desde una perspectiva más radical hay que reseñar los
ensayos del guro de Seattle, John Zerzan (Futuro Pri-
mitivo). un libertario partidario del neoarcaísmo (cuyos
partidarios, sin embargo, no rechazan el uso de la red). y la
perspectiva totalizadora y renovada de la vieja izquierda
europea de Toni Negri y Michel Hardt (Tmperio), que ha
sido celebrada como el nuevo texto revolucionario de
nuestra época. El problema de este nuevo filón, que afecta
a todo el espectro ideológico, es que es talla producción
ensayística bajo la sospechosa marca genérica de «globali-
zación» que resulta difícil distinguir a priori las grandes
aportaciones críticas de las divulgaciones bienintenciona-
das y los estudios temáticos exhaustivos del oportunismo
de determinadas operaciones editoriales. Desde una pers-
pectiva activista, es preciso examinar los títulos lanzados
al mercado, comprobando su interés como propuesta prác-
78
LTKA BREVE IlISTORIA DEL PENSAMIENTO SOIlRE LA TECNOLOGíA
tica, y especialmente su contribución al estudio de la tec-
nología de la globalización oficial y alternativa. En este
aspecto hay que alabar la labor de editoriales independien-
tes que han marcado una línea coherente al reflejar el pen-
samiento heterogéneo del movimiento antiglobalización
(Icaria, Virus, Hiru, etc.) publicando regularmente los do-
cumentos de los foros y reuniones así como las colabora-
ciones de los intelectuales próximos a este movimiento.
Junto a la nueva economía. el otro gran aspecto derivado
de la globalización es el multiculturalismo, que ha encen-
dido todavía más si cabe el debate intelectual, entre los
partidarios de la globalización occidental y los que sostie-
nen la validez del rnulticulturalismo. y tras el 11-S aún se
ha agudizado más el conflicto en el seno de la cultura occi-
dental, que ve amenazada su convivencia y estabilidad so-
cial por la emigración desde países islámicos. Frente a las
posiciones ultraconservadoras del fin de la historia de
Francis Pukuyama, del choque de civilizaciones de Samuel
Huntington o del equívoco interculturalismo o pluralismo
prooccidental de Giovanni Sartori (La sociedad multiétni-
ca, pluralismo, multiculturulismo y extranjeros), se man-
tiene una línea de pensamiento abierto y crítico, desde Wi-
lliam Kymlicka (Ciudadanía multicultural) a Zygmunt
Bauman (La globalización. Consecuencias humanas). Lo
que subyace en el fondo de esta polémica no es tanto el
modelo más o menos integrador de la sociedad occidental
como la verdadera dimensión de nuestra futura cultura
global, de sus valores democráticos, de los derechos hu-
manos y del respeto a la diversidad cultural.
Frente a la cultura uniformizadora y sintética de la glo-
balización de corte norteamericano, denunciada certera-
mente por Naomi Klein (No Logo) como una cultura del
consumismo de marcas. aparece la cultura de la diversidad
global y vernácula, regulada por la visión convivencial de
una multiculturalidad bien entendida. Siendo conscientes
79
CARTA AL HOMO ClBERNET/CUS
de que, en gran medida, el origen del conflicto de la globa-
lización y el multiculturalismo es el desigual reparto de la
riqueza, por el bloqueo del acceso a la tecnología de la ma-
yor parte del mundo, esto es, lo que se ha dado en llamar
respecto a las TIC la brecha digital; en este aspecto, hay
que denunciar la voluntad disgregadora y racista de cierta
intelectualidad europea y norteamericana, cínicamente
convertida a posiciones de una ultraderecha vergonzante,
que nutre ideológicamente ciertas restrictivas políticas eu-
ropeas de inmigración. Así, en panfletos racistas como el
celebrado La rabia y el orgullo, de Oriana Fallacci, se
mantienen falacias como la ineptitud intrínseca de la cultu-
ra islámica para las ciencias, sin tener en cuenta sus apor-
taciones a la filosofía y la ciencia medieval ni revisar el
papel que el acelerado progreso occidental ha jugado en el
rechazo de gran parte del mundo islámico a los valores de
la modernidad y su apetencia, únicamente, por las «mara-
villas» de la industrialización, la economía de mercado y
la tecnologización. Se observa, en general, en los estudios
de la globalización, una carencia grave sobre el activismo,
especialmente en todo lo relacionado con la tecnología,
mientras, paradójicamente, el activismo espontáneo pero
irreflexivo, salvo contadas excepciones como las de orga-
nizaciones dedicadas a la globalización solidaria de las
nuevas tecnologías (Pangea, nodo50, Oikumene), se des-
pliega sobre nuestro mundo globalizado, a través de la red,
en torno a grandes eventos como Porto Alegre y de nume-
rosos proyectos solidarios y alternativos.
9. Los mundos alternativos de la ciencia-ficción
En nuestra rápida revisión del pensamiento sobre la
tecnología no podíamos evitar una rápida desviación por el
80
l'NA BREVE HISTORIA DEL PENSAM1ENTO SOBRE LA TECNOLOGfA
ámbito de las artes de la imaginación. La literatura de
ciencia-ficción, género que ha capitalizado la mirada artís-
tica sobre la tecnología (salvo contadas excepciones en la
novela y la poesía convencionales), no es propiamente
pensamiento filosófico, pero desarrolla imaginariamente
propuestas reflexivas sobre las consecuencias de la tecno-
ciencia en la sociedad del futuro, planteadas por pensado-
res y científicos, hasta el punto de que, en numerosas oca-
siones, se introduzcan planteamientos fronterizos entre la
novela y el ensayo. En este aspecto, desde cierto punto de
vista, la literatura de ciencia-ficción está relacionada con
el subgénero filosófico de la utopía, al que también podría-
mos calificar de fronterizo o híbrido. Ya en las primeras
utopías de que tenemos noticia -la Atlántida platónica-,
la tecnología juega un papel decisivo, lo que las convierte
en verdaderas tecnoutopias. esto es, especulaciones imagi-
narias de un mundo perfecto gracias, en gran medida, a la
aplicación planificada de la tecnología en la sociedad. Ob-
viamente, no todas las utopías son tecnoutopías, pues mu-
chas utopías están basadas en la ingeniería social, política
o religiosa, pero contorme avanzamos por la senda de la
industrialización, cada vez son más frecuentes. Así, desde
La nueva Atlántida de Francis Bacon, la primera tecnouto-
pía plena, pasando por La ciudad del Sol de Tomasso
Campanella e incluso la puritana Cristianópolis de J. Va-
lentín de Andreae. la utopía arcaica de la edad de oro para-
disíaca se va transformando en una tecnoutopía del futuro,
basada en la tecnología, como en las utopías satíricas de
Samuel Butler (Erewhon) o J. S. Swift (Los viajes de Gu-
lliver), y finalmente en Edward Bellamy (El año 2000) o
Williarn Morris (Noticias de ninguna parte). Pero, curiosa-
mente, en el momento en el que la tecnoutopía parece más
cercana, se consolida la ciencia-ficción moderna, y ya a
partir de Julio Veme (París siglo XXI) o H. G. Wells (The
Shape of things 10 Come), como una mirada reflexiva y
81
CARTA AL HOMO C/HERNETICUS
crítica sobre la posibilidad incierta de la tecnoutopía y,
consiguientemente, sobre su reverso, la distopía. La cien-
cia-ficción durante el siglo xx se convierte en un género
variado y multiforme, en el que aparte del entretenimiento
fantástico de la space opera, contamos con una poderosa
línea dístópica, cuyo calado reflexivo es a menudo mucho
más profundo que los tratados filosóficos de la época; las
distopías clásicas de Yegveni Zamiatin (Nosotros), George
Orwell (1984), Aldous Huxley (Un mundo feliz), Ray
Bradbury (Farenheit 45/), Brnst Jünger (Sobre los acanti-
lados de mánnol), Stanislav Lem (Memorias encontradas
en una bañera), etc., son solo una serie de ejemplos de la
alta calidad literaria y percepción reflexiva de la ciencia-
ficción, en sintonía con la literatura mainstream, que al-
canza hasta el ciberpunk de finales del siglo xx, con Wi-
lliam Gíbson (Neuromante) y Bruce Sterling (Islas en la
reá), donde se insiste en un interesante enfoque de Near
Future, que poco a poco vamos cumpliendo.
Pero no solo en las distopfas la ciencia-ficción ha desa-
rrollado un certero carácter reflexivo, que reflejan la varie-
dad de intereses y temas de un género literario que incluso
podrían considerarse reflexiones imaginarias sobre la tec-
nología desde una perspectiva CTS. A modo de ejemplo,
sobre todo en la época de la New Thing, de madurez del
género, Norman Spinrad (Incordiando a Jack Barron) nos
habla de la manipulación de los mass media, la explota-
ción de las técnicas de longevidad y la realidad virtual; Ur-
sula K. Leguin (El nombre del mundo es bosque), sobre la
opresión política y la ecología; David Brin (El efecto prác-
tica), sobre un mundo dondc la tecnología sigue unas pau-
tas físicas alternativas que cambian la sociedad; J. G. Ba-
llard (La sequía), de todo tipo de catástrofes, etc. En
definitiva, la ciencia-ficción nos está hablando del futuro,
pero también del presente, proyectando simulaciones de
los efectos y el desarrollo de las actuales tecnologías, para
82
l ' ~ ' M BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA
que, justamente, reflexionemos y cambiemos de rumbo.
Incluso en la ciencia-ficción más popular, del tipo de Mi-
chel Crichton, como La amenaza de Andrómeda o Parque
Jurásico, sobre los peligros de la bioingeniría, llevadas al
cinc, como en el caso de numerosos cuentos de P. K. Dick
(Blade Runner, Desafio total, Minority Report), podemos
observar los graves conflictos provocados por la aplica-
ción simulada de las tecnologías actuales. Pero también la
amplia preparación de muchos novelistas de ciencia-fic-
ción les ha permitido incursiones en el campo del ensayo,
más allá de artículos ocasionales, donde han tenido la
oportunidad de exponer las teorías y las bases científicas
de sus especulaciones imaginarias, como algunos clásicos
del género, Arthur C. Clarke (2001, una odisea en el espa-
cio), Carl Sagan (Cosmos) o Isaac Asimov (Yo robot). En
algunos casos han demostrado una interesante actitud críti-
ca, como Aldous Huxley (Nueva visita a un mundo fi?liz)
sobre la bioingeniría, David Brin (The Transporent 50-
ciety) sobre la videovigilancia. o Bruce Sterling (The Hac-
ker Crackdown) sobre la cibercultura hacker. Últimamen-
te, y en relación con la cibercultura de la red ---donde
proliferan páginas web dedicadas a los mejores escritores e
incluso promovidas por el1os-, hemos tenido la oportuni-
dad de conocer su pensamiento directa y regularmente,
cosa que antes había que adivinar o rastrear dificultosa-
mente a través de las [andom o publicaciones minoritarias
del género. Los mejores escritores de la última hornada,
como Neal Stephenson (La era del diamante), Stephen
Baxter o Greg Egan (El instante Aleph), se han convertido
gracias a este nuevo medio en referencias universales del
pensamiento sobre la tecnociencia contemporánea, a través
de las comunidades virtuales del ciberespacio que divul-
gan y discuten sus hallazgos y visiones. En este contexto
cibercultural se han producido interesantes e inquietantes
aproximaciones entre los científicos que trabajan como no-
83
CARTA AL HOMO CIBERNfT/CUS
velistas y los científicos aficionados a la ciencia-ficción.
Se ha creado un magma cibercultural donde se promueve
una tecnociencia altamente especulativa y fantástica, don-
de se mezcla la física cuántica, la nanotecnología, la bioín-
geniría y el cyborg, que ha dado lugar a uno de los focos
más importantes de ese insidioso tecnohermetismo que ve-
nimos denunciando. La influencia de la ciencia-ficción es
grande, mayor de la que se cree (a través del cine, la tele-
visión, los cómics, los videojuegos, etc.), pues va moldean-
do la imaginería de los científicos y de la sociedad, y en su
difícil equilibrio entre la tecnoutopía y la tecnodistopía
siempre hallaremos interesantes elementos de reflexión so-
bre el futuro de la tecnología, pero también acerca del pre-
sente más inmediato, que parece haber entrado en una ace-
larada deriva futurista.
10. Desplegando las historias del futuro
Uno de los más extraños y sugerentes géneros ensayis-
ticos que en los últimos tiempos ha abordado el tema de la
tecnología es la llamada historia del futuro. Un género, en
principio marginal, que bajo diferentes epígrafes y envol-
torios ha cobrado a finales del siglo xx y principios del XXI
un auge cada vez mayor. La especulación sobre un futuro,
inmediato o lejano, provocado precisamente por el ritmo
acelerado de los avances tecnocientfficos, fascina tanto a
los propios científicos como al público en general. Bajo
este impulso, ha empezado a proliferar una variopinta
gama de productos -libros de colaboraciones y artículos
en revistas especialmente-e, desde la alta divulgación al
más burdo profetismo tecnoentusiasta. Entre la prospectiva
basada en proyecciones de datos ciertos y de investigacio-
nes en curso y la imaginería de la ciencia-ficción, la histo-
84
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIEl'.T0 SOBRE LA TECNOLOGíA
ria del futuro se abre paso como un género popular, pero
con una creciente credibilidad "científica". Pues cada vez
más claramente, la tecnociencia actual apuesta por el pro-
cedimiento de la simulación virtual en aras de una brillante
tecnoutopía. Sin embargo, no todas las historias del futuro
son igualmente optimistas, siendo quizá las más interesan-
tes aquellas que plantean críticamente el riesgo de la catás-
trofe y la posibilidad implícita de un futuro alternativo.
Las historias del futuro tienen su precedente más direc-
to en las profecías religiosas de visionarios y místicos del
ámbito judeocristiano que ya desde la Biblia anunciaban la
parusía, la llegada al final de los tiempos del reino de Dios
tras una serie de etapas política" globales, como en el caso
del cisterciense Joaquín de Fiare, quien en el siglo XII
anunció las tres edades de la humanidad. En este contexto,
el referente clásico, que da comienzo al género estricto, es
la Historia del futuro, del teólogo y misionero jesuita An-
tonio Vieria, que en el siglo XVII, basándose en las visio-
nes del poeta zapatero Bandarra, expuso su teoría sobre
el futuro Quinto Imperio mundial dominado por Portugal.
A partir de entonces las historias del futuro van haciéndose
menos teológicas y más políticas, mientras la ciencia toda-o
vía juega a divulgar un prometedor futuro cósmico, inspi-
rándose en fábulas de ciencia-ficción del tipo de las de Cy-
rano de Bergarac (Viaje a los Imperios del Sol y la Luna) o
Bemard de Vouvier de la Fontenelle (Conversaciones so-
bre la pluralidad de los mundos). Durante el siglo XIX y
comienzos del xx son los tratados utópicos o de beligeran-
te geoestrategia política y la ciencia-ficción de Julio Veme
y H. G. Wells, los géneros que cumplen por separado el
papel de la historia del futuro, hasta que, a finales del XX,
bajo el dominio del espectro posmoderno del fin de los
grandes relatos, se acepta la hibridación y el mestizaje de
los géneros, donde lo que importa es, en el sentido del an-
tropólogo Clifford Geertz, la calidad literaria de la «auto-
85
CARTA AL HUMO CfBr.RNETlCUS
ría» de los científicos dedicados a las humanidades. Y de
esta manera es como la lógica aproximación de la discipli-
na histórica a la literatura de anticipación puede dar lugar a
frutos espurios pero tan fascinantes como la Breve historia
del futuro del historiador Warren Wagar, donde se desplie-
ga un posible futuro de la humanidad, basado en la especu-
lación tecnológico-política, que no está exento de ironía
sobre la condición humana y sobre las propias bases teóri-
cas de la disciplina histórica. Fruto de la misma síntesis es
la llamada historia virtual, que tomando como ejemplo los
mundos alternativos cada vez más habituales en la especu-
lación científica o de los escritores de ciencia-ficción, re-
escribe, como experimento mental, ciertos pasajes de la
historia a partir de pequeños pero decisivos cambios en los
eventos históricos, políticos o tecnológicos, como en elli-
bro de Bruce Sterling y William Gibson, The Dífferencc
Engine. Este historia especulativa, que ya había sido prac-
ticado bajo premisas menos fantasiosas por historiadores
como Arnold Toynbee (El desafío del futuro), adquiere un
carácter fuertemente crítico hacia las consecuencias de la
industrialización y la transformación urbana del planeta,
en sintonía con los primeros filósofos de la técnica como
Lewis Mumfod. Pero es ahora cuando los presagios apoca-
lípticos de la guerra fría son abandonados y sustituidos por
nuevas visiones cicntificistas del futuro con un claro matiz
religioso.
En este novedoso panorama, los nuevos autores de las
historias del futuro son periodistas de divulgación científi-
ca o científicos metidos en pingües labores divulgativas
que, reuniendo las proyecciones simuladas de las diferen-
tes tecnologías, nos dibujan un maravilloso futuro, con fe-
chas incluidas de los avances tecnológicos previstos. Cien-
tíficos de prestigio como Freeman Dyson (Mundos del
futuro) o Stephen Hawking (Historia del tiempo), investi-
gadores enloquecidos como Hans Moravec (Rohot) o Ray
86
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGíA
Kurzweill (La era de las máquinas espirituales), o divul-
gadores como Michio Kaku (Visiones) y Eirik Newth (Bre-
ve historia del futuro), ya han diseñado nuestro futuro hi-
pcrtecnológico, e incluso, como en el caso del físico Frank
Tipler (La física de la inmortalidad), nada menos que has-
ta el fin de los tiempos. De esta manera, un género estimu-
lante para la imaginación y la crítica de la tecnociencia co-
rre el riesgo de volver al anticuado discurso visionario
,
propio de la «religión de la tecnología» (David Noble) que
creíamos haber dejado atrás. El futuro, en alas de la imagi-
nación determinista de la tecnociencía triunfante, se con-
vierte así en una entidad cuasirreal, cuya inexorabilidad
nos permite prever su historia futura, no como ejercicio de
una especulación abierta, sino como paraíso progresivo, tal
como nos muestra en su complaciente homenaje el histo-
riador J. M Sánchez Ron en El futuro es un país tranquilo.
No obstante, a pesar de todas estas voluntariosas historias
del futuro, hemos de seguir sosteniendo, como advierte el
escritor de ciencia-ficción Broce Stcrling, que «el futuro
no está escrito», esto es, podemos seguir especulando so-
bre él con cierto margen de esperanza para que finalmente
nos sorprenda con un futuro alternativo.
11. El poder de la divulgación científica
Uno de los ámbitos donde el pensamiento sobre la tec-
nociencia más se ha desarrollado en los últimos tiempos es
el de la divulgación científica. Y sería imposible consignar
todos los autores que desde diversas procedencias ----de las
ciencias al periodismo especializado-- la han practicado
Con fortuna y cierto grado de reflexión, dada la ingente
cantidad de novedades editoriales. El público demanda
ávidamente estos productos divulgativos y convierte en
87
CARTA AL HOMO CfBERNETICUS
best sellers los libros de científicos de prestigio cuando in-
tentan descender al nivel de los mortales para explicar sus
complicadas teorías. Sin embargo, a menudo, estos libros,
preparados por equipos de «negros» colaboradores, no son
los mejores en este aspecto, aunque realmente triunfen con
una combinación de abstrusos tecnicismos, glamurosas in-
fografías y unas cuantas sentencias provocativas y enigmá-
ticas. Los libros de estrellas científicas del tipo de Stephen
Hawking como la celebérrima Historia del tiempo, o más
recientemente, El universo en una cáscara de nuez, no
venden verdadera divulgación «profesional» (comprensi-
ble para el gran público), sino especulaciones legítimas
como verdades científicas, para acrecentar además de su
cuenta corriente su aureola de sabios. Esta tendencia, que
en algunos ámbitos llega a ser escandalosa, como en la lA,
tiene sin embargo su contrapunto en la tarea sostenida de
otros científicos que, haciendo gala de un notable esfuerzo
literario, escriben atractivos ensayos divulgativos con el
ánimo de explicar y al tiempo polemizar honestamente,
como en el caso emblemático del más célebre de todos
ellos, Stephen Jay Gould, respecto a la biología y la evo-
lución. Pero son muchos más los científicos menos co-
nocidos que, desde el campo que dominan, han sabido
encontrar el equilibrio entre rigor y divulgación y, lamen-
tablemente, nunca aparecerán en las listas de los libros
más vendidos. Hallar estos tratados, discretos pero suge-
rentes -verdaderamente útiles-c-, se convierte en un pla-
cer del descubrimiento y una labor de boca a boca para los
aficionados y los estudiantes. No obstante, para la mayoría
de lectores medios, sin formación científica, los ensayos
más estimulantes son los escritos por periodistas o divul-
gadores especializados que saben dar forma atractiva y
comprensible a los temas de actualidad, al tiempo que no
escatiman las críticas legítimas y muestran los problemas
derivados de las aplicaciones tecnológicas. Son también
88
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA
numerosos los divulgadores de este tipo, sobre todo en el
ámbito norteamericano, ya que disponen de acceso directo
a las fuentes de la investigación tecnológica y se nutren de
entrevistas a los científicos punteros; entre los más intere-
santes y conocidos de las últimas décadas podríamos men-
cionar a John Horgan, que en El fin de la ciencia incide
irónicamente en uno de los debates más candentes sobre el
futuro de la ciencia, o Jeremy Rifkin, un atractivo todote-
rreno científico con gran olfato para abordar desde una crí-
tica constructiva las tecnologías que en un futuro inmedia-
to van a ser decisivas, como la bioingeniería en El siglo de
la biotecnología.
Tampoco podemos olvidar la meritoria labor de algu-
nos escritores a la hora de divulgar materias duras en for-
ma de manuales breves como Paul Strathern o Hans
Magnus Ezensberger, singular novelista y poeta, preocu-
pado par divulgar la historia de la ciencia y las matemáti-
cas (Los elixires de la ciencia), o curiosas incursiones de
especialistas en otros campos como la deliciosa Historia
del tornillo de Witold Ribzynski. Este panorama de la
alta divulgación se complementa con las secciones cientí-
ficas de la prensa, publicaciones populares y las c-rines
de Internet, donde parece inevitable que el espectáculo de
la tecnociencia gane siempre a la reflexión ponderada so-
bre sus efectos. Este fenómeno es especialmente acusado
en la televisión, donde a pesar de la competencia y estilo
del documentalismo del ámbito anglosajón, con produc-
tos tan elaborados como Cosmos, del famoso astrónomo
C.arl Sagan, no podemos evitar la sensación de que, pre-
C 1 ~ a m e ? t e por ser un medio tan masivo para el gran pú-
blico «inocente», nunca se nos mostrará la vertiente os-
cura de la tecnociencia. A pesar de las manipulaciones y
los abusos, no podemos prescindir de la divulgación, al
menos de ciertas publicaciones más exigentes --del nivel
de Investigación y Ciencia o Mundo Cientifíco-:-: que nos
89
CARTA Al. ¡lOMO ClBERNETICUS
dan noticia de las investigaciones recientes, aunque la se-
lección de temas, la excesiva especialización de las cola-
boraciones y su pretendida objetividad escondan con fre-
cuencia una visión poco concienciada del rumbo de la
tecnociencia actual. Y esta es la paradójica situación de
la divulgación científica; está llena de fiascos especulati-
vos y de visiones interesadas, pero igualmente nos resulta
imprescindible para saber de la ciencia «a ciencia cierta»
y así poder contrastar, valorar y criticar, como intelectua-
les y ciudadanos responsables. Esta situación resulta más
acusada todavía en nuestro país, con una media de desa-
rrollo científico endémicamente bajo para nuestro entor-
no y por consiguiente una divulgación científica escasa y
poco profesionalizada, además de mal editada en colec-
ciones o publicaciones universitarias, y que vive funda-
mentalmente de tardías traducciones de originales norte-
americanos. En este sentido, con la cantidad de revistas
divulgativas que se publican en nuestro país (varias de
cada ramo), llama la atención que todavía no haya salido
a la luz al menos una específicamente dedicada a la tec-
nociencia española e hispanoamericana, no como signo
chauvinista, sino como estímulo para los lectores y cien-
tíficos desamparados que malviven en nuestras universi-
dades; no ya una revista alternativa sobre tecnociencia
ética (deseable, pero hoy en día poco probable), sino una
simple revista entre histórica y divulgativa, del tipo de la
norteamericana American Heritage of lnvention & Tech-
nofogy. El poderoso instrumento que es actualmente la
divulgación científica, capaz de moldear la sociedad de
nuestro tiempo a través de sus múltiples canales y de po-
nerla al servicio del progreso tecnocientífico occidental,
ha de ser atendido con especial atención; tanto para no
perder de vista los hallazgos y debates decisivos como
para denunciar sus excesos y los espejismos que dibuja
sobre nuestras expectativas de futuro.
90
UNA BREVf<: HISTORIA DEI. PIjI'S¡\MIENTO SOHRE LA TECNOLOGíA
12. Pensamiento sobre la tecnología en España
e Hispanoamérica
Contra el tópico de que en España no se ha producido
ciencia de verdad, a nivel europeo, poco podemos hacer, si
nos atenemos a las cifras y, sobre todo, cuando uno de
nuestros mayores pensadores, proclamó aquella castiza hu-
morada que parece haberse grabado a fuego en la concien-
cia del país, esto es, el unamuniano que inventen ellos...
Sin embargo, no siempre ha sido así, ni tiene por qué vol-
ver a serlo, pero en lo que a nuestro tema concierne tampo-
co debemos creer que paralelamente no se ha producido
tampoco pensamiento sobre la tecnología. Y aclarar este
punto es importante, porque tecnociencia y pensamiento se
hallan íntimamente relacionados, y no se puede obtener la
una sin el otro. Para comenzar nuestro sintético recorrido
debemos situarnos en la Edad Media, época en la que flo-
recía el saber esotérico de la Cábala y de la protociencia
alquímica de Amau de Vilanova, que, sin embargo, produ-
jo uno de los primeros hitos del pensamiento cibercultural,
Ramon Llull, místico y escritor polifacético, al que debe-
mos su Ars Magna o máquina hipcrtextual para demostrar
la existencia de Dios. Lamentablemente, aparte de estas fi-
guras señeras y aisladas, que de cuando en cuando salpi-
can la biografía intelectual de nuestra tradición intelectual,
pocas aportaciones hemos de reseñar al pensamiento de la
tecnología, como no sean ciertos tratados de Alfonso X o
de aristotélicos árabes como Azarquiel y recogidos por
Juan Vernct (Historia de la ciencia en España). Nada hay
digno de mención hasta que, sorpresivamente, en el siglo
xx, quizá por el declive del 98, se empieza a despertar un
interés por el problema «nacional» de la tecnología entre
pensadores y escritores como Ángel Ganivet, Pío Baraja y
Miguel de Unamuno, que abundan en el escepticismo au-
91
CARTA AL HUMO C1BERNF/1CUS
tárquico y cuasiludita de la época. La gran sorpresa es que
de ese clima de desconfianza surge la figura casi providen-
cial de José Ortega y Gasset, quien con sus Meditaciones
de la técnica se convierte, junto con su contemporáneo
Martin Heidegger, en uno de los padres de la filosofía de
la tecnología. Su visión sobre la tecnología se caracteriza
por un ponderado criticismo y refiriendo siempre el desa-
rrollo tecnológico a la cultura. Su obra sirve de inspiración
y guía a una cierta escuela orteguiana que cuenta con dis-
cípulos como Manuel García Morente (Ensayos sobre el
progreso), quien se adelanta a Virilio al tratar críticamente
la relación entre el progreso y la prisa, y que alcanza hasta
Julián Marias (Cara y cruz de la electrónica), con su vi-
sión preocupada sobre el nuevo mundo de la electrónica.
En ese contexto, otra figura aislada es la Juan David Gar-
cía Bacca (Elogio de la técnica), cuya visión exaltada y
humanista de la tecnología nos muestra un pensador poli-
facético y singular que todavía hemos de reivindicar. El si-
guiente paso del pensamiento sobre la tecnología en nues-
tro país aparece ya a raíz del impulso de la filosofía de la
ciencia internacional y los estudios CTS.
Respecto a la filosofía de la creencia, y ampliando
nuestra pesquisa al ámbito hispanoamericano, destacan fi-
lósofos internacionales como Mario Bunge (Crisis y re-
construcción de la filosofía), un rigorista extremo de la
ciencia dura y del materialismo, y especialmente Javier
Echeverría, que ha compaginado sus análisis teóricos de
filosofía de la ciencia con la reflexión de la sociedad de la
información a través de su metáfora de «telépolis» (Telé-
polis), desde una perspectiva reformista y tecnorrealista de
la cibercultura. La filosofía de la tecnología, con Ignacio
Quintanilla (Tecné) o Ernesto Maíz Val1enilla (Fundamen-
tos de la metatécnica) ... El ámbito de CTS quizá sea don-
de realmente empiezan a surgir no solo figuras aisladas
como la de Javier Sanmartín (Los nuevos redentores), sino
92
UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGfA
aportaciones de grupos o colectivos que empiezan a apor-
tar los primeros manuales, como el de José Luis López Ce-
rezo, José López Luján y Marta González (Ciencia, tecno-
logía y sociedad: una introducción al estudio social de la
ciencia y de la tecnología) o, en el País Vasco, el de Nica-
nor Ursúa, Andoni Alonso e Ignacio Ayestarán (Para com-
prender Ciencia, Tecnología y Sociedad), o las colecciones
sobre aspectos concretos de la tecnología como Cuestiones
éticas de la ciencia y la tecnología en el siglo XXI o Cien-
cia y política del riesgo. En conexión con las corrientes
europeas y norteamericanas, se empieza a crear un ámbito
de pensamiento sobre la tecnociencia que a duras penas,
podemos decir, empieza a normalizarse. En sintonía con
este resurgir del pensamiento académico sobre la tecnolo-
gía, también comienza, discretamente, a generarse un pen-
samiento sobre la cibercultura, un país que todavía se halla
a la cola de Europa en este aspecto. Las primeras incursio-
nes se las debemos al escritor vasco Federico Krutwig
(Computer Shock Vasconia, año 2000), que propuso una
tecnoutopía nacionalista basada en la recuperación de una
primigenia cibernética de origen griego, o el pensador más
contumazmente anarquista del país, A. G. Calvo, partida-
rio de la tecnología convivencial del ferrocarril pero ene-
migo del ordenador. A menudo las contribuciones más sig-
nificativas se las debemos todavía a la obra de pensadores
que desde el exilio intelectual hacen sentir sus positivos
efectos regeneradores sobre nuestra cultura, como el cata-
lán Manuel Castells (La Era de la Información), formado
en Estados Unidos y convertido en una referencia mundial
desde una postura comprensiva y crítica, del mismo modo
que Ignacio Ramonet (La golosina visual) desde la cultura
francófona y la resistencia activista del movimiento anti-
globalización, o Tomás Maldonado (Lo real)' lo virtual),
un argentino universal que desde Alemania e Italia ha revi-
sado con el mayor equilibrio crítico desde la realidad vir-
93
CARTAAL HUMO
tual a la ciberdernocracia. Surgen así poco a poco especia-
listas de ámbitos concretos de la cibercultura como Javier
Bustamante (Sociedad informatizada, ¿Sociedad deshuma-
nizada?), con su interpretación CTS sobre la metáfora del
ordenador; Arcadio Rojo y sus múltiples proyectos sobre
la informática y las tecnologías del pensamiento; Luis Ja-
yanes (Cíbersociedad. Los retos sociales ante el nuevo
mundo digital), sobre el nacimiento de la cibersociedad;
Antonio Rodríguez de las Heras (Navegando por la infor-
mación), uno de los pioneros y creador de poéticos hiper-
textos; Juan Antonio Millán (De redes y saberes), creador
del Centro Virtual Cervantes y novelista de ciencia-fic-
ción, sobre la relación entre el conocimiento, el idioma y
la red; José B. Terceiro (Digitalismo), sobre la sociedad di-
gital y el digitalismo económico; José Luis González Qui-
ros (El porvenir de la razón en la era digital), sobre la
«ciberfilosoffa»: Fernando Contreras (El Cibermundo.
Dialéctica del discurso informático), sobre los videojue-
gas; o divulgadores críticos como Juan Luis Cebrián (La
Red) y periodistas reflexivos e inteligentes, siempre al
cabo de la actualidad, como Vicente Verdú (El planeta
americano), quien acuñó la feliz expresión de «Cíberamé-
rica», o Luis Ángel Hermana (EnRedAndo), un adelantado
del periodismo digital y de la revolución en la gestión del
conocimiento; pensadores como Félix Duque (Filosofía de
la técnica de la naturaleza), Raúl Trejo (La nueva alfom-
bra mágica), Alejandro Piscitelli (Cíberculturas 2.0); Juan
Carlos Pérez Jiménez (Imago Mundi), sobre el arte y las
tendencias del futuro, y Eduardo Subirats (La linterna má-
gica), con su lúcida mirada sobre el simulacro y la cultura
virtual; Ignacio Gómez de Liaño (El círculo de la sabidu-
ría), sobre los orígenes del arte de la memoria, o Romén
Gubem (Del bisonte a la realidad virtual), sobre el cine y
la realidad virtual, o Joaquim Dols, el mayor historiador de
la infograña. Aunque, sin la fuerza de Estados Unidos ni
94
UI'A BREVE H!STORIA DEL PEKSAMIENTO SOBRE LA {lGiA
la potencia crítica de Francia, el pensamiento hispano de la
cibercultura empieza en nuestro ámbito cultural a hacer
sentir su peso específicamente europeo y razonablemente
crítico, como en el proyecto de CTS heterodoxo y ciber-
cultural de la Nueva Ciudad de Dios --en el que ha parti-
cipado algunos de los autores mencionados-c-, y dirigido a
denunciar la filosofía tecnohermética en la tecnociencia
actual y a proponer una hiperfilosofía crítica y comunita-
ria, que actúe en la red y en la sociedad a través de micro
proyectos activistas.
95
CAPÍTULOIl
Una historia crítica
del futuro desde CTS activista
N
os hemos acostumbrado a que los estudios de CTS
aborden las tecnologías y los conflictos del pasado
inmediato o remoto. Estos estudios nacen generalmente a
partir de un enfoque sosegadamente académico que podría
confundirse con el propio de la filosofía de la tecnología o
de la historia de la tecnología; tratamientos perfectamente
legítimos, pero que se alejan de nuestra perspectiva delibe-
radamente activista. Hemos de ser conscientes de que los
estudios CTS han entrado en una cierta crisis y, si quere-
mos que sigan teniendo sentido en el siglo XXI, es preciso
reformularlos. También hay que tener en cuenta que, desde
los años 60, se han extendido tecnologías revolucionarias.
como las tecnologías de la información, que es preciso va-
lorar junto al contexto económico, social y político radi-
calmente nuevo de la globalización. Ambos fenómenos,
estrechamente interrelacionados, nos obligan a repensar
autocríticamente la labor de CTS. Una de los maniobras
más obvias es, como ante toda crisis, volver a los orígenes
en los cuales hallaremos la razón del nacimiento de esta
disciplina, fronteriza con otras, pero con sus propias señas
de identidad, esto es, justamente, su vocación activista.
CTS nació en la época de la contestación social contra los
97
CARTA AL HOMO ClREHNETICUS
efectos negativos que la industrialización acelerada y la
guerra tenían sobre la sociedad y el medio ambiente. Y aho-
ra vivimos en una situación equivalente, pero exponencial-
mente más peligrosa. En ambos momentos históricos, los
intelectuales críticos con formación filosófica han sentido
la necesidad de intervenir activamente, solo que ahora su
participación se hace más urgente y los frentes abiertos
son más numerosos, puesto que hemos entrado en un mun-
do globalizado y virtualizado sobre el que se ciernen las
mayores esperanzas y al tiempo las mayores amenazas.
Y, siendo el estudio de los casos del pasado necesario, to-
davía lo es más el estudio de los casos posibles, previsi-
bles, del futuro. Si la tecnociencia actual trabaja a base de
simulaciones prospecti vas, los estudios CTS también han
de abordar el estudio del futuro, con sus propias herra-
mientas conceptuales. Y es aquí donde se da la paradoja de
que para que un CTS sea verdaderamente activista y eficaz
en el presente acelerado que vivimos ha de proyectarse
previsoramente sobre el futuro de las tecnologías. La ima-
ginación del futuro que el capitalismo globalizador ha con-
solidado muestra un aspecto cada vez más disparatado y
tecnohermético, que hay que combatir en su propio terre-
no. Por ello, los estudios de CTS, o al menos determinado
tipo de estudios como un manual divulgativo, deben ser
recreados en un nuevo género que combine el rigor de los
análisis razonables con la intención de proponer escenarios
alternativos.
Para elaborar este nuevo modelo ensayístico de CTS
nos vamos a servir en esta ocasión del molde de la llamada
historia del futuro, un subgénero hasta ahora marginal, li-
terario y especulativo, de la ciencia-histórica que se conec-
ta con cierta ciencia-ficción, y al cual también hemos cali-
ficado como de ensayo-ficción (véase prólogo en La
Nueva Ciudad de Dios). Nuestra intención es utilizar este
género para ofrecer un panorama crítico del desarrollo po-
98
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA
sible de la tecnociencia y la sociedad en el siglo XX!. Ba-
sándonos en los proyectos, datos y simulaciones de Jos
científicos, divulgadores y escritores de ciencia-ficción, di-
bujaremos, no el futuro que va a ser -propósito reservado
solo a los profetas o los agoreros-, sino ese futuro oficio-
so que parece mostrarnos el progreso actual. Ejerciendo
nuestra mirada crítica, destacaremos sus fallos y contradic-
ciones en cada ámbito, para proponer las alternativas razo-
nables, que nos permitan salir del juego entre la utopía y la
distopfa, hacia el equilibrio de la supervivencia. De esta
manera, para que CTS sea una disciplina de plena vigen-
cia, hemos de conocer las visiones del futuro más allá del
presente inmediato, a fin de encauzar eficazmente nuestra
labor activista. Analizando los cambios en los aspectos
más significativos de la ciencia, la tecnología y la sociedad
del futuro, esperamos obtener al menos las claves de los
posibles problemas y conflictos, que nos guíen en nuestras
iniciativas y proyectos activistas. Para ello hemos selec-
cionado una serie de diez ámbitos básicos de desarrollo
tecnológico que ya están en marcha, y los contrastaremos
con una serie de variables que transversalmente influirán
en todas ellas, ofreciéndonos un futuro relativamente
abierto, de acuerdo con un modelo no determinista.
Las tecnologías del siglo XXI
1. Telecomunicaciones; la conexión total
o la superación de la brecha digital
A finales del siglo xx la revolución de las telecomuni-
caciones se convirtió en la causa principal del fenómeno
de la globalización. cuyo impacto se dejó notar especial-
mente en los mass media y en las comunicaciones perso-
99
CARIA AL HOMO C/BERNETICUS
nales, inaugurando una nueva era de comunicación cons-
tante y fluida. A las tecnologías convencionales de la
radio, la televisión o el teléfono, tuvimos que añadir la
decisiva aportación de Internet, que también alcanzó a di-
gitalizar estas tecnologías. Las telecomunicaciones digita-
les refundaron la «aldea global» de Marshall McLuhan (La
galaxia Gutenberg), a través de la red telefónica, el cable
óptico o los satélites, pero sobre todo porque supieron au-
mentar sus servicios a la vez que diversificaban sus pro-
ductos. De esta manera, su uso se hizo masivo y popular y,
en este aspecto, ya se adivina como perfectamente factible
la consecución de tecnología integrada multimedia que
reúna todos los servicios de las telecomunicaciones de ma-
nera cada vez más práctica y manejable, en una serie de ar-
tefactos adaptados a cada entorno o función; por un lado,
una gama de aparatos domésticos para la casa o el trabajo
que sinteticen básicamente las funciones de agenda inteli-
gente, ordenador, televisión y teléfono, con una o varias
pantallas interconectadas; y por otro lado, un abanico de
aparatos portátiles que, cumpliendo las mismas funciones,
se configure en una serie de productos cada vez más lige-
ros y miniaturizados. Ciertos portátiles y móviles con web-
cam se acercan a ese ideal, pero todavía pueden progresar
mucho más. La ciencia-ficción ya nos ha ofrecido varias y
sugerentes versiones del desarrollo de las tendencias ac-
tuales en las telecomunicaciones. En pocos años las panta-
llas ultraplanas actuales se convertirán prácticamente en
paredes envolventes e interactivas, como la televisión ima-
ginada hace décadas por Ray Bradbury (Farenheit 451), y
nos conectarán a programas o paisajes en tiempo real; para
comunicamos personalmente utilizaremos la telepresencia
holográfica, por lo que nuestros avatares podrán celebrar
incluso reuniones virtuales on-Iine. Es incluso posible que
esta tecnología sirva también para las funciones de televi-
sión en 3-D, como en la película THX1138, de George Lu-
100
UNA HISTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA
cas. proporcionando noticias o ficciones de una vividez es-
pectacular que desplacen definitivamente las dos dimen-
siones. Más cuestionables resultarían en este aspecto las
posibles combinaciones de las telecomunicaciones con la
realidad virtual a través de gafas inmersivas, que podrían
crear una adicción al verismo más fantástico y provocar
efectos perjudiciales para la vista o incluso el cáncer,
como ya se denuncia respecto a la tecnología de los teléfo-
nos móviles. Tampoco parece muy atractiva para un CTS
concienciado la parafernalia ciberpunk de vaqueros cablea-
dos como el Jonhny Mnemonic de WiIliam Gibson (Que-
mando Cromo), verdaderos cyborgs con implantes capaces
de navegar mentalmente por las redes y de convivir con
sus entidades virtuales, o incluso de incorporar futuristas
gusanoCámaras, como las ideadas por A. C. Clarke y
Stephen Baxter (La luz de otros días), las cuales, gracias a
increíbles tecnologías cuánticas, nos permitan ver cual-
quier parte del universo o del tiempo.
Más cercano parece, sin embargo, la adopción de mini-
terminales exentas como visores monoculares conectados
a la red o «ansibles- equivalentes a los popularizados por
Ursula K. Leguin (Planeta del Exilio), que a modo de im-
plantes cocleares nos conecten a nuestra lA personal y a
través de ella, mediante órdenes subvocalizadas, a una red
universal que salve incluso las distancias interestelares.
Como se puede comprobar, la imaginativa senda por la
que camina el desarrollo de las telecomunicaciones se
muestra tan prometedora como indeterminada. Sin embar-
go, todo este entusiasmo queda enfriado por la impertinen-
te realidad de un mundo injustamente repartido, en el que
la llamada «brecha digital» se traduce en el ahondamiento
de una vieja brecha, casi abismal e insalvable, en las tele-
comunicaciones. Mientras en nuestro cibennundo interco-
nectado estamos experimentando el éxtasis diario de la
comunicación total como un uso trivial de chats y sms
101
CARTA AL HUMO C/BER!'IETlCUS
(mensajes por móviles), en el Tercer Mundo todavía ni si-
quiera disponen de carreteras, vías férreas o red telefónica.
Las cifras de 2002 señalan que la proporción mundial de
conectados a la red es solo un 5 %, Ymuchos críticos afir-
man que en realidad todos estos problemas solo son pe-
queñas dificultades para un mundo obscenamente opulen-
to. Esto es, tres quintas parte de la humanidad se han
perdido la primera y la segunda revoluciones industriales,
y apenas alcanzan a la tercera, la de las telecomunicacio-
nes, a la espera de que, gracias a unos satélites cada vez
más accesibles, puedan conectarse a sus ordenadores y te-
léfonos móviles sin necesidad de mayores infraestructuras.
y paradójicamente, desde una perspectiva activista y prac-
ticable de CTS, esta es la pobre y dudosa esperanza, pero
únicamente si se sabe adaptarla a sus condiciones y necesi-
dades, evitando entregarse a la vía desarrollista y proocci-
dental de las telecomunicaciones, que tienen perdida de
antemano (cuando, por ejemplo, ya son, como' ciertas re-
giones de África, víctimas y esclavos de la salvaje indus-
tria del coltrán, básica para la fabricación de los teléfonos
móviles). En este aspecto, todavía tecnologías elementales
y convivenciales como la radio o usos básicos de la ciber-
cultura como el correo electrónico pueden suponer un
avance real y hasta revolucionario para las telecomunica-
ciones del Tercer Mundo y del primero donde florecen las
«zonas temporalmente autónomas» de Hakim Bey. En di-
chas zonas se está estimulando la creación de software li-
bre como Linux y GNU, cuyo ejemplo puede suponer una
verdadera revolución social en las telecomunicaciones y
en una filosofía comunitarista de la vida digital, compati-
ble con la globalización alternativa. Pero no nos engañe-
mos; esta tendencia libertaria de la red se ve amenazada
por un ansia cada vez mayor de fiscalización estatal y con-
trol de contenidos, reforzado por el deseo economicista de
convertir la red en la «mayor calle comercial del mundo»,
102
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTL'RO DESDE crs ACTIVISTA
en palabras de BilI Gates. Siendo tan numerosos y comple-
jos los problemas en torno a las telecomunicaciones en la
era digital, lo que sí parece claro es que su desarrollo debe
convertirse en una prioridad universalizable --de ahí la
necesidad de unos derechos humanos digitaíes-.-, sobre
la cual han de levantarse otras muchas reivindicaciones.
2. Transpones; consumo y velocidad
frente a opciones convivencíales
La industria del transporte se convirtió a 10 largo del
siglo xx en uno de los ejes económicos del desarrollo tec-
nológico mundial. Desde la revolución de la rueda -como
demuestra George Basalla (La evolución de la tecnología),
solo una de las opciones tecnológicas posibles-e, la huma-
nidad no había sufrido un cambio tan radical, pues pasó de
siglos de tracción animal y de lentitud, a la «aceleración»,
de la cual nos habla Paul Virilio (Estética de la desapari-
ción). Especialmente los automóviles, no solo se han con-
vertido en el motor de las economías desarrolladas, sino en
el factor determinante de un nuevo modo de vida tecnoló-
gico dominado por la prisa y la ubicuidad. Las estadísticas
muestran que el dinero de una familia empleado en auto-
móviles equivale aproximadamente a doce años íntegros
de salario. Además, está la servidumbre del tiempo que se
emplea en su uso, a veces libre, pero cada vez más obliga-
torio, y que puede llegar hasta tres horas diarias. El auto-
móvil privado, frente a los transportes públicos y colecti-
vos como el autobús, el ferrocarril, el avión o el barco, es
ya el símbolo del estatus tecnológico e individualista del
ciudadano occidental. Así, Wolfgang Schachs (For the
Love of Automobiles) define al peatón como el lapso de
tiempo que una persona emplea entre bajarse de un coche
103
CARTA AL HOMO C/BERNEfJCUS
y subirse a otro. El coche del futuro, se nos ha prometido,
será incluso un vehículo inteligente que, gracias al GPS y
a mapas informatizados, conducirá automáticamente a los
viajeros por las nuevas autopistas seguras que surcarán
medio mundo. Y de acuerdo con estos nuevos principios,
solo un poco más tarde se convertirán en artefactos vola-
dores supersónicos que nos llevarán instantáneamente a
cualquier parte del mundo o directamente a nuestros apar-
tamentos en babélicos rascacielos o villas campestres. La
tecnología automovilística está empeñada en que hasta un
idiota pueda conducir un coche, porque los dispositivos
simplifican de tal manera su uso que no es necesario pen-
sar en lo que se hace. Y desde luego, los automóviles ac-
tuales, impenetrables en su tecnología incluso para los me-
cánicos, están muy alejados de la idea convivencial del
transporte. ¿Quién es capaz de entender un motor contem-
poráneo, lleno de sistemas informáticos y conveniente-
mente cubierto a las miradas de, incluso, los propios mecá-
nicos? Añádase que posiblemente ningún otro sistema
tecnológico ha cambiado tanto el paisaje natural y urbano,
por lo que las ciudades se piensan ya en términos del auto-
móvil individual, como los desgraciados experimentos de
la India (Chandigrah) y Brasil (Brasilia). Pero, descendien-
do a las cuestiones básicas, el problema tecnológico del
transporte aparece hoy estrechamente relacionado con el
de la energía.
El agotamiento de los combustibles fósiles y su efecto
contaminante está impulsando discretamente la investiga-
ción hacia nuevos usos de las energías renovables y no
contaminantes. A un nivel todavía experimental y propa-
gandístico, los urbanos eléctricos o de biocombustibles ya
empiezan a rodar por nuestras calles. También empiezan a
ser considerados como opciones viables los coches movi-
dos por energía solar, gas o pilas de hidrógeno. No nos li-
berarán de la servidumbre tecnológica ni del individualis-
104
UNA HiSTORIA CRíTICA DEL fUTURO DESDE crs ACTIVISTA
mo pero, al menos, no contribuirán al efecto invernadero.
No obstante, sigue subsistiendo el riesgo de una economía
excesivamente dependiente de la industria del automóvil,
cuya incertidumbre energética y fragilidad como bien de
consumo, a medio plazo, no puede convertirla en un pilar
de la tan anhelada sostenibilidad. Por otro lado, para un
CTS activista, la sostenibilidad en los transportes se halla,
obviamente, en las energías no contaminantes pero tecno-
lógicamente accesibles y universales (que no reproduzcan
la actual dependencia de los yacimientos petrolíferos), y
sobre todo en la mejora y extensión de los transportes pú-
blicos, que quizá nos obligarán a recuperar el momento
tecnológico preautomóvil, en el que básicamente el ferro-
carril y los tranvías, como propone A. G. Calvo, traslada-
ban a la gente, sin suponer una ruptura con el lempo de la
vida natural ni la contemplación del paisaje. Aun siendo
realistas y suponiendo que los trenes bala o de levitación
magnética sustituyeran a los viejos trenes de vapor o eléc-
tricos en las grandes distancias, el mayor aprovechamiento
de este tipo de transporte sigue siendo una alternativa via-
ble al automóvil particular en las zonas urbanas y las cer-
canías. La historia de la tecnología del transporte se ha
convertido en un museo de artefactos fracasados, más por
razones socioeconómicas que por falta de eficacia tecnoló-
gica, como el hovercraft o el hidroavión, que nos inducen
a pensar en la posible recuperación y desarrollo de un
transporte sostenible y convivencial. En este sentido, apar-
te de los transportes colectivos, y tal como propone Iván
Illich (Energía y equidad), hemos de valorar la posibilidad
de relanzar esa máquina maravillosa de transporte indivi-
dual que es la bicicleta, cuya adopción mayoritaria, a partir
de la experiencia de China y Holanda, podría suponer no
solo un notable ahorro de energía y una mayor calidad de
vida, sino un modelo de investigación tecnológica, si
la combinamos con energías renovables como la solar o la
105
CARTA AL I/OMO C1Br.RNETlnJS
eólica (ciclomotores). La verdadera revolución tecnológica
del transporte, más que en las visiones fururistas de mochi-
las voladoras, bólidos flotantes o naves interestelares, se
encuentra en el ámbito cotidiano; la aparición del Segway
del inventor Dean Kamen, un patinete motorizado, supuso
un fiasco, al estar basada en una concepción capitalista y
occidental, pero abre una vía para la exploración de trans-
portes pequeños y ligeros, que nos den libertad de movi-
miento a cambio de un gasto moderado. En cualquier caso,
tenemos que enfrentamos a la necesidad de una proporcio-
nalidad en la velocidad que garantice una verdadera igual-
dad en el transporte.
3. Exploración espacial; más allá o más acá
de las estrellas
La exploración del espacio interestelar ha sido desde
antiguo uno de los sueños del ser humano. En la actuali-
dad, gracias, más que a los poco espectaculares éxitos de
los programas espaciales, a la ciencia-ficción popular, se
ha convertido en una de las expectativas tecnológicas más
firmes de la tecnociencia. Sin embargo, la llegada del
hombre a la Luna, obsoletas estaciones espaciales como la
Mir rusa y las sondas espaciales como el Voyager, no justi-
fican en modo alguno el desmedido entusiasmo espacial
de los científicos. Los proyectos de la NASA, en una era
dominada por la rentabilidad y sin el acicate de la guerra
fría, no parecen justificables, y van deslizando esta indus-
tria hacia el ridículo de los paseos turísticos de algunos
multimillonarios soñadores o a sofisticados experimentos
farmacéuticos. El problema básico es el altísimo coste de
estos complejos programas y la limitación de los viajes,
dadas las grandes distancias entre planetas y la escasa ve-
locidad alcanzada por los combustibles de los cohetes
106
UNA HISTORIA cnrrtcx DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA
(como el peróxido de hidrógeno), cuando todavía no con-
tamos con motores de antirnateria, láseres impulsores o ve-
las para aprovechar los vientos solares. A pesar de lo acos-
tumbrados que estamos, por películas poco rigurosas como
La guerra de las galaxias, afantasear con los viajes hipe-
respaciales a velocidad-luz o con los sistemas de hiberna-
ción para los pilotos, la terca realidad es que no es proba-
ble que con nuestra ciencia actual superemos las leyes de
la relatividad. Así que, desde planteamientos más realistas,
las únicas opciones de desarrollo espacial más o menos
conjeturables son la construcción de bases permanentes or-
bitales o en la Luna y, a más largo plazo, la colonización
de Marte. Los objetivos inmediatos de esta proyección se-
rían la extracción de minerales valiosos y la progresiva
emigración de los excedentes de población humana de la
Tierra. No obstante, pese a los planes científicos y a espe-
culaciones realistas tan convincentes como la imaginada
para Marte por Kim Stanley Robinson (en su trilogía sobre
Marte), las dificultades siguen siendo extraordinarias. La
mayor objeción para que en el presente siglo nos lancemos
si quiera a la conquista del sistema solar deriva de que el
mantenimiento de la carrera espacial está fundamentado en
una estructura política, económica, tecnológica y energéti-
ca, demasiado frágil como para garantizar el sobreesfuerzo
a gran escala que supondría impulsarlo en esa dirección.
El modelo de un progreso desarrcllista que nos hará
inexorablemente alcanzar las estrellas es una mera suposi-
ción fantacientífica, sobre todo cuando no hemos sido ca-
paces todavía de resolver los graves problemas «terrenos»
como la superpoblación, el control de armas de destrucción
masiva, el efecto invernadero, el hambre, etc. En verdad, el
enconamiento de cualquiera de estos problemas, o la com-
binación de todos ellos, puede provocar la paralización de
nuestro «destino estelar» por décadas o siglos, mucho más
definitivamente que fracasos como la explosión del Cha-
107
CARTA AL HOMO ClBERNETICUS
llenger y el Columbia o las sondas perdidas. Sin embargo,
el espacio inmediato sí que va a ser con toda probabilidad
una vía de desarrollo tecnológico fundamental; al enjambre
de omnipresentes satélites espías y militares, hay que aña-
dir ahora la proliferación de satélites de telecomunicacio-
nes o de observación y, acaso en el futuro, de control del
clima, como el Ulises, lanzado por la Agencia Espacial Eu-
ropea. Incluso, es perfectamente previsible que en las pró-
ximas décadas se fabriquen estaciones científicas perma-
nentes y espejos solares para conseguir energía, y, en todo
caso, que la exploración espacial se lleve a cabo únicamen-
te por sondas habitadas por microrrobots. Incluso la NASA
prevé para el 2012 el lanzamiento de transbordadores espa-
ciales sin pilotos. Sobre las bases sólidas de una industria
espacial es posible edificar un programa espacial más lento
pero más seguro, aunque desde una perspectiva CTS tam-
poco esté clara, al día de hoy, como prioridad, cuando hay
problemas mucho más urgentes por resolver. Sin embargo,
tampoco podemos negar que a muy largo plazo necesite-
mos también un desarrollo espacial sostenible; mediando
una moratoria terrestre hasta que resolvamos los problemas
ecológicos y sociales de la Tierra, nada habría de objetable
al envío de sondas exploratorias, a la construcción de bases
en planetas y asteroides, e incluso a abrir el debate de la te-
rraformación que sería necesario para hacerlos habitables.
La conversión del Sol en una enana roja ha puesto una
fecha final a nuestro acogedor planeta, si la frágil vida te-
rrestre no es destruida antes por un gran meteorito; ambas
posibilidades nos parecen lejanas e irreales, pero son abso-
lutamente ciertas y requieren, a su medida y a su tiempo, el
desarrollo sensato de una carrera espacial alternativa.
En este sentido, la ciencia-ficción ha planteado posi-
bles soluciones a muchos problemas de este tipo como los
ascensores espaciales de A. C. Clarke (Las fuentes del pa-
raíso) o las naves generacionales de Brian W. Aldiss (La
108
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL RJfL'RO DESDE CTS ACTIVISTA
nave estelar), que están siendo consideradas seriamente
por los científicos, aunque otras, como los viajes de tele-
transportación a través de agujeros de gusano o la salva-
dora intervención de desconocidas tecnologías alieníge-
nas, quedan aún en el ámbito de la fantasía. No sabemos
todavía siquiera si hubo vida en Marte o si -a pesar de la
ecuación de George Abbell sobre las probabilidades de
vida en el espacio que asigna entre 100 y 10,000 millones
de posibles civilizaciones extraterrestres- en el universo
hay vida inteligente. La inmensidad del cosmos puede ser
una fuente de posibilidades maravillosas, pero que no tie-
ne sentido explorar si no somos capaces de abrir la caja de
Pandora de la tecnociencia en nuestro pequeño planeta.
4. Tecnología militar; la amenaza de la guerra
global contra el ciudadano
Desde la actitud humanista de CTS no hay tecnología
militar que sea aceptable, y la única demanda genérica plau-
sible sería el fin de la guerra y la destrucción de todo arma-
mento, Ahora bien, vivimos en un mundo donde sigue im-
perando la violencia en las relaciones internacionales, lo
cual impulsa poderosamente la investigación en tecnología
militar. Si la época de la guerra fría fue peligrosa por la
amenaza nuclear, no lo es menos el contexto actual, en el
que esta no ha desaparecido en absoluto y se ha multiplica-
do sin embargo la amenaza del uso de otras armas de des-
trucción masiva, tanto por parte de los Estados como por or-
ganizaciones insurgentes y terroristas. En la nueva situación
internacional, tras la Guerra del Golfo y el 11-S, el carácter
imperialista de Estados Unidos y sus aliados ha salido refor-
zado y se han incrementado los presupuestos militares y de
investigación en armas convencionales como tanques y
aviones, en nuevas bombas «limpias» de neutrones o de
109
CARTA AL HOMO C/EERNETICUS
plasma y en las siniestras armas químicas y bacteriológicas.
Se ha pasado en un par de décadas de la guerra de las gala-
xias de la era Reagan a la guerra contra el terrorismo global.
Porque ahora el enemigo no es tanto un bloque como en las
guerras del siglo xx, como un «Estado gamberro» como
Irak o una red terrorista global como AI-Qaeda, y sus armas
más eficaces son puramente artesanales, como se demostró
en los audaces golpes del 1I-S. Por otra parte, no cabe duda
de que hemos entrado en una guerra posmodema y mediétí-
ca, tal como denunciaba Jean Baudrillard (La Guerra no ha
tenido lugar) al referirse a la del Golfo, que no habría existi-
do sino como acontecimiento mediático, ya que eran meras
operaciones policiales de la potencia hegemónica en la que
se escamotean los muertos en aras de presentar a la opinión
pública un conflicto virtual. Según Robert D. Kaplan, ana-
lista que trabaja para la academia militar de West Point, en
el mundo se están preparando zonas de conflicto de difícil
resolución -África, Oriente Medio--, donde el sueño ame-
ricano de la democracia es más bien una pesadilla (La anar-
quía que viene) y donde es difícil precisar qué tipo de po-
lítica ha de llevarse a cabo. Así, desde la perspectiva del
llamado «nuevo orden mundial», las guerras neocoloniales
de pacificación se disfrazan de intervenciones humanitarias
(Bosnia, Kosovo, etc.) cuando interesa (aparte quedan las
matanzas tribales de Ruanda, etc.) o de «ataques preventi-
vos», de acuerdo con la nueva y agresiva doctrina Rumsfeld
(en su Memorándum para la ONU de marzo de 2002). La
consecuencia es que, el panorama mundial, pese a la apa-
rente calma, interrumpida por breves estallidos ocasionales,
diversifica y extiende sus peligros para la población civil;
los grandes Estados investigan nuevas y terribles armas
mientras los pequeños Estados hacen acopio de armas, con-
vencionales, los países del Tercer Mundo sufren las razias
imperiales, viven la plaga de las minas antipersonales o «el
hambre también es la guerra» (Willy Brandt), de la devasta-
110
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUT¡;RO DESDE CTS ACTIVISTA
ción o los embargos; los terroristas fabrican armas baratas
(Tokio, Oklahoma, ll-S) y no se aprecia que organismos
internacionales como la ONU impulsen la firma de verda-
deros y generales acuerdos de desarme, al menos, de las ar-
mas de destrucción masiva, ni que en muchos países si
quiera se prohíba la venta de armas de fuego. Es difícil re-
convertir en masa la industria armamentística, excepto en
unos pocos casos como la aeronáutica. Y todavía su expor-
tación sigue siendo una fuente de divisas importantes, in-
cluso para España.
Empezamos a acostumbrarnos a vivir en un cierto clima
de desasosiego social, de terror generalizado, entre los es-
pasmos bélicos de los Estados y la amenaza difusa de los
descontentos armados, tengan o no motivaciones políticas.
No obstante, la perspectiva para un futuro inmediato no es
mejor; aunque estamos ensayando las «nuevas guerras del
siglo XXb>, de las que nos habla Ignacio Ramonet (Las gue-
rras del siglo XXI), todavía no hemos puesto en práctica la
ciberguerra, la verdadera amenaza global. Pero lo cierto es
que la «bomba informática» de Paul Virilio está a punto
de estallar; hasta el momento, todo ha quedado reducido a
los sabotajes informáticos y al espionaje electrónico, a los
mail-bombing y la siembra de virus de los crackers. pero en
cualquier momento podemos asistir a infoataques contra
servidores institucionales y contra los soportes digitales
de grandes infraestructuras --como pantanos, aeropuer-
tos, etc.-, lo que puede reafirmar todavía más el caos te-
rrorista como la nueva estrategia bélica. La red se ha con-
vertido en el nuevo escenario de una guerra larvada, que
sirve de coartada al (Ciber)Imperio norteamericano para
justificar la intrusión del sistema de vigilancia universal
Echelon y de programas secretos como Carnivore
(http://www.epic.org) que atentan claramente contra las li-
bertades civiles. Como colofón tecnológico en este aspecto,
empezamos a sospechar la actuación de ciber-soldados en
111
CARTAAL HOMO C/BHINETICUS
comandos especiales que con armas de última generación,
trajes de camuflaje camaleónicos y conectados a ordenadores
con visores térmicos, los cuales, llevando a cabo operaciones
localizadas, cambian el curso de las guerra". En un futuro, se
nos dice, estos comandos de intervención rápida, provistos
de exoesqueletos, visores de realidad virtual y minibombas
nucleares constituirán, junto con la superioridad aérea de for-
talezas volantes, el ejército multinacional que controlará el
mundo, como en las novelas de Joe Haldeman (La guerra in-
terminable). En realidad, se trata del efecto reductor de la
tecnología; los grandes ejércitos de masas del siglo XXI se
convierten en pequeños batallones ultratecnologizados. Para
contrarrestar estas previsiones y actitudes belicistas, a la so-
ciedad inerme, víctima final de toda catástrofe bélica, solo le
queda apostar por la insumisión a los ejércitos y prácticas pa-
cifistas como la desobediencia civil. En este sentido, es muy
importante la denuncia de la industria armamentística y de la
venta de arma" a países poco respetuosos con los derechos
humanos, a través de numerosas üNG (Desarme.org,
ACDA, ECAAR, entre otras) y el activismo responsable de
los científicos, suscribiendo manifiestos deontológicos con-
tra la investigación en tecnología militar como la FAS (Fede-
ración de Científicos Americanos). Frente a la tecnología de
la guerra --el verdadero motor industrial de la investigación
actual- debiéramos apostar desde crs por su reconversión
en tecnologías de la paz, que bien enfocadas podrían ser ren-
tables y contribuir al reparto de riqueza en el mundo.
5. Medicina y biotecnologia; para la longevidad
o para la supervivencia
La investigación médica es una de las áreas que mayor
consenso social concitan. Bajo el imperativo del alarga-
miento de la vida, aparentemente, nada hay que objetar a
112
UNA HiSTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE CTS AcnVISTA
los avances tecnológicos, desde la genómica a la telemedi-
cina. Sin embargo, son muchos los aspectos oscuros o
cuestionables que han ido surgiendo, y más los que se adi-
vinan en un futuro inmediato. Uno de los más debatidos es
el de la experimentación con animales, especialmente si,
suponiendo que siga creciendo la sensibilidad social hacia
el dolor provocado a los animales, se consigue, por ejem-
plo, el reconocimiento de los derechos de los simios, tal
como propone el proyecto «Gran Simio», impulsado entre
otros por el filósofo ético Peter Singer (Liberación animal).
En ese caso se interrumpiría la vía de los xenotrasplantes
del cerdo o de los simios, y se daría un impulso a los tras-
plantes humanos o artificiales, hasta ahora libres de mayo-
res controversias, y que ya se han convertido en algo com-
pletamente habitual. Más dudosa parece, sin embargo, la
aplicación de la genómica para el envejecimiento o la clo-
nación de órganos. Aunque la ciencia-ficción y «doctores
locos» como Richard Seed y Severino Antinori, financia-
dos por multimillonarios estériles y sectas ufológicas como
los raelianos, nos han acostumbrado a este nuevo escenario
biotecnológico, los gobiernos actuales se resisten todavía a
dar ese paso, imponiendo restricciones a la investigación y
efímeras moratorias, dependientes cada vez masdel impla-
cable mercado. El debate de la clonación, una vez descifra-
do el genoma humano, entre las promesas apresuradas y la
fantasía más desbocada, nos ha introducido de lleno en uno
de los más agudos dilemas de la humanidad, que la bioética
difícilmente podrá resolver. Autores tan sensatos como Ja-
vier Sádaba (Hombres a la carta) nos proponen que tome-
mos en cuenta la posibilidad de la clonación, pero hay algo
que instintivamente parece repugnar a la idea de fabricar
«hijos a la carta» por procedimientos no naturales.
La sombra siniestra de la eugenesia racial, que experi-
mentaron no solo los nazis, sino muchos gobiernos occi-
dentales en el siglo XX, se cierne sobre la biotecnología.
113
CARTA AL HaMO
No en vano, filósofos como Hans Jonas reclamaron en su
tiempo un «principio de responsabilidad» por el que no
podemos transmitir consecuencias indeseadas a genera-
ciones futuras, o la vigencia ética del derecho al «consen-
timiento informado», formulado por primera vez en los
juicios de Nurenberg, como consecuencia de la barbarie
eugenésica nazi. Como hemos señalado, parece que la
medicina occidental busca más que la consecución de
la «buena vida», el elixir, si no de la eterna juventud, sí de la
longevidad máxima, que nos convertiría, en términos de
Broce Sterling (Fuego sagrado), en «posbumanos» o nue-
vos seres humanoides que han de revisar su concepto del
tiempo. Lo que subyace bajo este propósito, en el fondo,
no es sino el triunfo faústico sobre la muerte, que ha ani-
mado al imaginario tecnohermético desde la primera cien-
cia-ficción, en la criatura de Frankenstein de Mary She-
Bey, un mito tantas veces revisitado y nunca agotado. y
que incluso tiene una deriva paracientífica en la criogeni-
zación. Por supuesto que desde CTS no podemos oponer-
nos a una verdadera e integral medicina gerontológica,
ahora que la esperanza de vida ha atimentado, pero la
prioridad nunca podrá ser el anhelo de eternidad de los
privilegiados de Occidente, ni proyectos elitistas como la
paraplejia de Christopher Reeves, el Supermán cinemato-
gráfico. o la ceguera del Ojo Dobelle, con implantes cere-
brales. Mientras en el Tercer Mundo todavía subsisten
plagas como la malaria (y científicos altruistas como El-
kin Patarroyo no reciben financiación) y aún comparta-
mos enfermedades como el cáncer o el sida, que amenaza
con devastar África, la investigación médica debe encau-
zarse a mantener universalmente un estándar de vida y de
calidad de vida dignos para todos. La medicina cada vez
se hace más superfluamente sofisticada como en la medi-
cina virtual, más erráticamente experimental, produciendo
nuevas drogas sintéticas, y más agresivamente comercial,
114
UNA HISTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA
buscando nuevas patentes, para lo cual no dudan en expo-
liar las reservas naturales del Amazonas o incluso experi-
mentar subrepticiamente con sus habitantes. Es decir, se
ha convertido en una todopoderosa institución industrial
que, bajo su máscara de benefactor patemalismo, no pue-
de ser cuestionada ni en sus prácticas ni en sus fundamen-
tos. Tal como criticara Iván Illich (Medical Nemesis) no
debemos sometemos al sistema médico imperante y, por
el contrario, todavía debemos reclamar derechos tan ele-
mentales como el derecho a morir sin diagnóstico. La sa-
grada misión que le ha encomendado el Estado ha ido pa-
sando de la protección de la salud al alargamiento vital,
siendo conceptos completamente distintos. Por ello. ante
la amenaza de que la medicina olvide su humanidad. su
humanismo y su vocación social, hemos de reivindicar
otro tipo de medicina. enfocada a curar y paliar las taras y
enfermedades de toda la población, que no niegue la con-
dición mortal y sufriente del ser humano.
6. Ecología; entre el confort y la supervivencia
La ecología es la ciencia en la que más tempranamente
se desarrolló una actitud activista. A mediados del siglo pa-
sado los intelectuales y científicos críticos se apercibieron
de los grandes males provocados por el desarrollo indus-
trial descontrolado. Y descubrieron el lado oscuro de la tec-
nociencia en forma de posible catástrofe global, ya que se
estaba amenazando directamente la supervivencia del pla-
neta. La contaminación atmosférica, el efecto invernadero,
la lluvia ácida o el agujero en la capa de ozono, se convir-
tieron de pronto en cuestiones transnacionales, una suerte de
primera globalización del riesgo. Lamentablemente, a pesar
del peligro cierto y reconocido, y de los acuerdos suscritos
-como el célebre pero incumplido Protocolo de Kioto-c-.
115
CARTA AL HOMO C/BERNETICUS
muy poco se ha avanzado en la contención de este riesgo
mayor compartido, que desde el cielo se cierne sobre todos
por igual, pues, contaminadores o no, todos estamos per-
diendo el planeta, haciéndolo, en primer lugar, irrespirable.
Para enmascarar este proceso, los gobiernos hacen declara-
ciones rimbombantes, utilizando la retórica de lo sosteni-
ble, acaso ralentizado la degradación con ciertas medidas,
pero la realidad se impone, mostrando los primeros efectos
físicos: grandes urbes irrespirables, incremento de las tem-
peraturas y deshielo de los polos, bosques destruidos, au-
mento de los cánceres de piel, sequías endémicas, etc., es
decir, poco a poco vamos cumpliendo las expectativas de la
ciencia-ficción catastrofista de J. G. Ballard (Zona de ca-
tástrofe). Pero mientras este apocalipsis progresivo se desa-
rrolla tranquilamente ante nuestros ojos, tampoco somos
capaces de poner remedio a otros riesgos más localizados,
pero a la larga igualmente mortíferos. Todavía, pese a
Chernobyl y a tantas movilizaciones populares, no hemos
clausurado todas las centrales nucleares; la selva amazóni-
ca se parece cada vez más a la «piel de zapa», quemada o
talada sin contemplaciones, del mismo modo que avanza la
deforestación en todo el mundo; especialmente en África el
calentamiento global que provoca las sequías ya está cau-
sando unas hambrunas permanentes; la biodiversidad botá-
nica y animal-verdadero patrimonio del planeta y sus ha-
bitantes- se va reduciendo drásticamente, desapareciendo
las primeras especies en vías de extinción, paradójicamen-
te, al mismo tiempo que descubrimos las últimas en el vi-
vero recóndito de las junglas de Vietnam ... Como podemos
comprobar, el frente ecológico, abierto por autores pioneros
como Rachel Carson, es inmenso y abarca todas las catego-
rías y niveles. Y aunque Occidente, excepto ocasionales
trastornos como las inundaciones fortuitas, se crea a salvo
de sus peores consecuencias, solo ha aplazado ligeramente
el impacto del desastre global. Lo escandaloso del caso es
116
UNA HlSTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE as ACTIVISTA
que ni en el interior de los países industrializados o en vías
de desarrollo se han tomado medidas, porque, de hecho, no
ha cambiado su filosofía optimista e irresponsable, que
muy bien podría resumirse en la máxima: los males que la
tecnociencia causa hoy ya los solucionará la tecnociencia
del mañana. Pero la magnitud de la catástrofe y la débil o
nula voluntad de las naciones líderes como Estados Unidos,
solo auguran que cualquier respuesta será tardía. Las indus-
trias siguen contaminando la atmósfera, los ríos y los ma-
res; las grandes infraestructuras como autopistas se siguen
construyendo aunque pudiéramos utilizar otros medios de
transporte o se llenan nuevos pantanos, aunque sea para re-
gar campos de golf. No estamos dispuestos a renunciar a
ninguno de los lujos y caprichos de la vida moderna por
unas vagas amenazas que, en cualquier circunstancia, solo
afectarán a las generaciones venideras. La respuesta social
ante esta situación es amplia aunque difusa y no todo lo efi-
caz que debiera; las innumerables asociaciones, platafor-
mas y ONG de carácter ecologista, aun relanzadas por el
movimiento antiglobalización, apenas han conseguido ani-
mar una superficial sensibilidad que se traduce en la acep-
tación de productos ecológicos, que son consumidos por la
única y egoísta razón de que son más sanos, o la rutinaria
normalización del reciclaje de las basuras. Más allá de es-
tos simbólicos tributos a la moda ecologista, la sociedad
occidental, directamente responsable de la amenaza global,
es incapaz de comprometerse con un nuevo estilo de vida
que, sin renunciar a ciertas ventajas tecnológicas, se regule
de manera que llegue a minimizar su impacto sobre la natu-
raleza. Y este es el caso de los alimentos transgénicos, la
última y más perversa amenaza, que queremos obligar a en-
sayar y pagar a la hambrienta África, como hace la empresa
Monsanto, pero que acabaremos consumiendo masivamen-
te, sin saber si arrasará la biodiversidad natural de la agri-
cultura. En este sentido ni siquiera es preciso suscribir la
117
CARTA AL nouo C/Hf.RNETfCI/S
sugerente pero mística teoría de Gaia, formulada por los
biólogos James Lovelock (Las edades de Gaia) y Lynn
Margulis (Planeta simbiótico), que bajo la advocación de la
diosa griega de la tierra, pretende que todo el planeta es un
ser o sistema vivo autorregulado, una especie de equilibra-
do ecosistema global, y que una de sus especies ---el ser
humano tan inteligente como poco sabio- está a punto
de romper irreversiblemente. Sencillamente, desde una
perspectiva objetiva y científica, medida en datos anuales
----como los centímetros que sube el nivel del mar, amena-
zando a fecha fija zonas costeras y ciudades como Venecia
o Nueva York-, ya sabemos que la catástrofe medioam-
biental es más cierta que cualquier profecía. La actitud es-
capista de los gobiernos y la sociedad en general solo nos
plantea arteramente el sueño futurista del salto adelante;
cuando hayamos destruido nuestro planeta originario esta-
remos dispuestos para colonizar otros planetas (o los aliení-
genas nos salvarán, tanto da). Pero lo más absurdo de este
tácito planteamiento es no solo que es profundamente in-
moral, sino que es hoy por hoy una quimera irrealizable,
antes del colapso medioambiental en este mismo siglo re-
cién comenzado. Pese a que hay sobradas razones para ser
pesimista, desde CTS tenemos que seguir impulsando, pre-
cisamente, el enfoque activista, especialmente para que las
jóvenes generaciones no cometan nuestros mismos errores
y para que cuando la catástrofe se agudice hayan creado
una red alternativa que permita la supervivencia primero y,
a largo plazo, la regeneración del planeta.
7. Inteligencia artificial y robótica;
fantasías y utilidades
De ser una de las más firmes esperanzas de la tecno-
ciencia a convertirse en uno de los mayores fiascos; este
118
U"'A HISTORIA CRíTICA DEL FL'TURü DESDE CTS ACTIVISTA
ha sido hasta ahora el breve recorrido de la inteligencia
artificial. Efectivamente, Kasparov fue derrotado por Big
Blue, pero por otra parte no hemos conseguido construir
más que torpes robots arácnidos (de acuerdo con el más
cauto enfoque ascendente, basado en la imitación de la
biología). La vibrante polémica entre detractores de la in-
teligencia artificial como H. Dreyfus (What Computers
Still Can 't Do) y Roger Penrose (La nueva mente del em-
perador) y sus entusiastas defensores, Marvin Minsky
(The Society of Mind) y Hans Moravec (El hombre mecá-
nico), ha sido ganada únicamente por R2D2 y 3PO, es de-
cir, por la ciencia-ficción. La cibernética impulsada por la
fantasía, desde su mítico origen en la figura cabalística
del Golem, que suscribe su fundador N. Wiener (Dios &
Golem SA.), al poético Pinocho de la película de Steven
Spielberg, lA, e incluso hasta las 3 leyes de la robótica
popularizadas por Isaac Asimov (Yo Robot), nos han obli-
gado a creer que el tópico fantástico del androide, entre la
robótica y la bioingeniería, es un dogma de la tecnocien-
cia. Pero el tiempo pasa y no conseguimos más que hábi-
les simulaciones como el lA psiquiatra de Eliza o los pro-
gramas «soñadores» de Igor Aleksander (Impossible
Minds). Las amenaza de que la lA rebeldes, como las
sondas de autómatas autorreplicantes de John van Neu-
mann o el superordenador totalitario que gobierne el mun-
do, parecen haber sido aplazados hasta que la ciencia nos
proporcione vías más realistas y sólidas de investigación.
Sin embargo, eso no detiene a científicos fantasiosos, cre-
yentes acérrimos en el evolucionismo tecnológico, como
Ray Kurzweill (La era de las máquinas espirituales) o el
mismo Hans Moravec. cuando predice que el siguiente
paso evolutivo de la humanidad es el robot consciente,
que nos eliminará del planeta o nos convertirá en sus
mascotas. Incluso ha dibujado cómo serán estas curiosos
seres: árboles artificiales que viajarán eternamente por el
119
CARTA AL HOMO CfBERNET/CUS
espacio a la busca y captura de información. En esta línea
descalabrada, son numerosos los seguidores que apuestan
por el procedimiento de la descarga o copia de mentes
humanas en sucesivos clones, robots humanoides o meros
soportes digitales como la red, como en la fascinante vi-
sión de un mundo virtual poblado de copias y entidades
informáticas de Greg Egan (Ciudad Permutación). En
este sentido, las investigaciones en nanotecnologfa de vi-
sionarios como E. S. Drexler han venido a redoblar las
esperanzas de los partidarios de la lA, superando incluso
sus expectativas iniciales; en el futuro no solo podremos
construir robots inteligentes o fusionarnos con ellos como
cyborgs, sino crear además formas nuevas de inteligencia
no humana según nuestro capricho, moldeables a volun-
tad y adaptables a cualquier entorno, cuasi angélicas
como propone Miquel Barceló (El otoño de las estrellas)
Ogeneradoras de materia ex nihilo, según Neal Stephen-
son (La Era del Diamante). Pero todavía deberemos espe-
rar a los ordenadores cuánticos de quinta generación para
descubrir si algo de todo esto es siquiera posible o sim-
plemente había una dificultad básica, un error de princi-
pio en los planteamientos de la lA dura, al considerar la
metáfora del cerebro como un mero ordenador biológico.
No obstante, aun siendo esta todavía una posibilidad re-
mota, no podemos menos, desde CTS, que criticar esta
visión cientificista y mecanicista del ser humano y de su
inteligencia, que con el quimérico objetivo de crear ro-
bots inteligentes despilfarra los presupuestos de la ciencia
y la orienta además hacia un callejón sin salida. E inclu-
so, si realmente fuera finalmente accesible en alguna me-
dida la creación de lA consciente, nunca podríamos estar
de acuerdo en poblar el mundo de androides semiinteli-
gentes que esclavizaran al ser humano. En parte, esto es
lo que ya sucede con las actuales máquinas que invaden
el horizonte vital del ser humano o con los robots indus-
120
UNA HISTORIA CRITICA DEL FlITURO DESDE CTS ACTIVISTA
triales que inevitablemente dejan en el paro a trabajadores
cualificados, lo cual, lógicamente, ha reactivado el debate
en torno al ludismo. Por el momento, este y no otro es el
debate en tomo al robot no inteligente; cómo reintegrar
en nuestra nueva economía tecnológica al ser humano, su
condición y sus saberes, para, evitando los trabajos más
pesados y peligrosos gracias a sistemas automatizados o
robots, no condenarlo a la alienación o a la pobreza. La
programación, la robótica por realidad virtual o el orde-
nador de ADN son, en estos momentos, amplias vías de
investigación, perfectamente legítimas, siempre y cuando
se hallen al servicio del ser humano y se desarrollen den-
tro de un orden de prioridades. De hecho, han sido contri-
buciones menos espectaculares, como los sistemas exper-
tos de la informática, las que realmente han mostrado su
utilidad. Nadie atribuiría a estos sistemas verdadera inte-
ligencia, pero al mismo tiempo tienen aplicaciones incon-
testables, tal como el mundo ingenieril y de la banca han
demostrado. El sueño del humanoide artificial puede es-
perar, e incluso podemos prescindir de él en aras de una
lA verdaderamente útil, que se limite a asistimos y no a
reemplazarnos.
8. Energía; agotamiento y contaminación
frente a inagotabilidad y limpieza
El tema de la energía es un tema clásico de CTS y ca-
pital para cualquier estudio sobre la tecnociencia actual.
Del mismo modo que nos preocupaba ayer, nos inquieta
hoy, siempre con la incertidumbre del porvenir. Y tres son
los problemas básicos que vienen asociados a la energía en
el mundo industrializado: la contaminación, el agotamien-
to y su carencia. En el comienzo de CTS, bajo la mirada
de la primera ecología, la energía nuclear fue masivamente
121
CARTA Al HOMO CfBERNETlCUS
contestada. Escapes como el de Harrisburg (1979) Ysobre
lodo explosiones como la de Chernobyl (1986), que deja-
ron un saldo de amplios territorios contaminados y de va-
rios centenares de víctimas (aunque actualmente se mane-
jan cifras de millones de afectados por la radiación y su
consecuente cáncer de tiroides), confirmaron las sospe-
chas: la energía nuclear, a pesar de las más estrictas me-
didas de seguridad, es una energía peligrosa y un riesgo
global. Los grupos ecologistas como Greenpeace han man-
tenido una intensa campaña antinuclear durante décadas,
boicoteando el transporte de los residuos por tierra o por
mar, y las sociedades más concienciadas han presionado
para su cierre (en el País Vasco, aunque en gran medida
por las acciones de la banda armada ETA, se consiguió in-
cluso el cierre de la central de Lemoniz antes de su apertu-
ra). No cabe duda de que la conciencia de una sociedad
cada vez más informada y preocupada por la salud, aboga
por su cierre progresivo, ya que el riesgo de accidentes o
ataques terroristas siempre estará presente, como nos ilus-
traron películas como Silkwood o El síndrome de China.
Por otra parte, el inexorable agotamiento de energías con-
taminantes, que son el motor de la industria del transporte,
como el petróleo, ya fue advertido desde el Informe de
Roma en 1972 y de manera más alarmante aún en 1991.
Las cifras más pesimistas consideran que el petróleo real-
mente aprovechable se agotará en la segunda década del
2000 y los más optimistas, en la tercera. Por lo tanto, exis-
te un acuerdo generalizado de que realmente estamos ante
un problema de escasez no demasiado lejano. El petróleo
es además un factor de clara inestabilidad política en el
mundo al estar situados los mayores yacimientos en zonas
de conficto geoestratégico como Oriente Medio (Arabia
Saudí, lraq, etc.). Tampoco debemos olvidar que, aparte de
la contaminación y el agotamiento, que afecta a los países
industrializados o en vías desarrollo, el mayor problema de
122
UKA IllSTORIA CRíTICA DEI I'UTURO DESDE CTS ACTIVISTA
los países pobres es la carencia de fuentes de energía de
todo tipo, lo cual les obliga a sobrevivir con la energía hu-
mana, de tracción animal, del carbón o de lo limitados re-
cursos forestales, en condiciones, con frecuencia, muy pre-
carias o inhumanas. El problema de la energía ha sido
tratado acertadamente por Jeremy Rifkin (La economía del
hidrógeno), presentando una alternativa no centralista al
actual modelo de distribución de la energía. Toda civiliza-
ción se caracteriza por un consumo de energía, y cuanto
más sofisticada es, más necesita. Sin embargo, tal como
señala Illich (Energía y equidad), es necesaria una limita-
ción en su uso, porque si no la distancia entre individuos y
países no hace más que' crecer, calculándose que para fina-
les de este mismo siglo XXI, la emisión de dióxido de car-
bono, propia de los combustibles fósiles, podría aumentar
la media de temperatura terrestre en casi 5 grados. El pa-
norama de la energía se muestra así francamente preocu-
pante, especialmente por la ceguera de los gobiernos y los
organismos internacionales que, parapetados bajo la retó-
rica de la sostenibilidad y de sucesivos acuerdos incum-
plidos, no se han preparado para el futuro inmediato. Lo
sorprendente es que en realidad nunca han faltado las ener-
gías no contaminantes, inagotables y a disposición de to-
dos, esto es, las llamadas energías renovables, como la eó-
lica o la solar. Estas energías, que han sido propuestas
como la alternativa por los grupos ecologistas y el movi-
miento antiglobalización, solo han despertado un relativo
interés, coartado por los intereses de las multinacionales
petroleras y de la economía globalizada, que temen no po-
der controlar un mundo impulsado por una energía barata
e igualitaria. La única energía renovable que ha sido adop-
tada por estas instancias es la hidroeléctrica, pero bajo un
modelo desarrollista y agresivo, que no respeta las pobla-
ciones arraigadas ni el ecosistema natural, corno en el caso
del pantano de Narmada ---denunciado valientemente por
123
CARTA AL HOMO C/BI:RNETICUS
la escritora india Arundaty Roy (El álgebra de la justicia
infinita}-, o la presa de las Tres Gargantas en China, que
desplazará a más de dos millones de habitantes. Frente a la
opción alternativa, a largo plazo la única viable, la tecno-
ciencia oficial vive de las esperanzas que le suministra la
investigación -la fusión fría, tantas veces aplazada- o
la fantasía de la ciencia-ficción, que promete la explota-
ción de recursos en otros planetas del sistema solar o el
descubrimiento de energías misteriosas, proporcionadas
por benefactores alienígenas. En este sentido, una de las
más locas especulaciones científicas -la llamada esfera
de Dyson, un caparazón artificial para succionar toda la
energía del Sol (Freeman Dyson, Mundos delfuturo)- ha
obtenido un amplio eco en la ciencia-ficción, como en la
novela de Stephen Baxter (Las naves del tiempo). Frente a
esta incierta expectativa de energías futuribles, la vía razo-
nable, que puede dar estabilidad económica y ecológica al
planeta, es la transición progresiva, a través de energías
menos contaminantes como el gas (con el riesgo de una lo-
calización conflictiva, como el petróleo, menos explotado
que este aunque también finito, pero no contaminante), ha-
cia las energías renovables. La actitud responsable desde
el activismo de CTS es impulsar la investigación en este
ámbito, todavía poco explorado, y que se enfoque el desa-
rrollo de sus múltiples aplicaciones desde la justicia social
y la ética ecológica, antes de que las grandes corporacio-
nes se lancen a su explotación masiva, creando tantos pro-
blemas como en la hidroeléctrica o en la eólica. Podemos
imaginar un futuro basado en las energías renovables, que
haya desterrado las viejas energías contaminantes, y que
no sea enemigo de la investigación de nuevas fuentes
como el hidrógeno, presentada por Jererny Rifkin como la
nueva panacea, siempre y cuando vayamos adoptando so-
cialmente los valores alternativos de un consumo respon-
sable basado en el ahorro y la adecuación al uso. El verda-
124
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE crs ACTIVISTA
dero futuro se halla sin duda en las energías renovables, ya
descubiertas pero todavía carentes de un verdadero impul-
so investigador, pero sobre todo en su aceptación social.
9. Artes; entre el ocio virtual
y las nuevas vanguardias ciberculturales
La irrupción de las neovanguardias artísticas a finales
del siglo xx supuso laconsagración dela deriva hermética del
arte moderno, cada vez más alejado de los intereses del ciu-
dadano común, que veía cómo perdía su «aura» sagrada de
objeto único, según Walter Benjamin (iluminaciones), a
causa de la reproduetibilidad técnica de la imagen artística,
como la fotografía. Pero justo en ese momento empezó a
gestarse la esperanza del arte digital como nueva forma de
arte transvanguardista y, sobre todo, popular. Las bellas ar-
tes, con sus virajes retros y montajes espectaculares, no han
conseguido seducir al gran público, que sigue prefiriendo la
artesanía de una pintura realista y convencional incluso a las
provocativas instalaciones neoconceptuales que apelan a los
gastados tabúes del sexo, la violencia o la religión. Sin em-
bargo, este tecnoarte digital, en sus variadas formas, ha sido
capaz de absorber el impulso experimental de las verdaderas
vanguardias. Su gran ventaja es que tiene a su disposición
un nuevo y poderoso medio, que demanda altas dosis de
creatividad innovadora, y que se puede integrar en una flo-
reciente industria del ocio masivo. Se confirma de esta ma-
nera que el arte del presente y probablemente del futuro se
halle definitivamente vinculado al fenómeno de las teleco-
municaciones, la informática e Internet. En el consumo ma-
sivo y universal de televisión y cine --el verdadero arte de
la globalización- ya se advierte el carácter del arte de la
era digital; los noticiarios, los concursos, los reality shows,
los programa" de real tv., las series, los vídeos musicales,
125
CARTA AL HOMO ClRERNET1CUS
los late night, los dibujos animados, las películas, etc., con
su amplio circuito de televisión abierta o digital, el vídeo o
DVD, y ahora la red, a través de ordenadores personales y
teléfonos móviles mulrioperativos. van perfilando la sólida
alianza de arte popular y nuevas tecnologías. En esta nove-
dosa tesitura el arte contemporáneo no va a desaparecer,
pero sí va a tener que plantearse el reto social y tecnológico,
como ya lo está haciendo una nueva generación de tecnoar-
tistas que trabajan en las nuevas disciplinas, desde el ciber-
arte al net-art, que ha estudiado J. L. Brea (La era postme-
días, y entre las cuales destaca una curiosa forma de arte
híbrido que obtiene sugerentes mixturas fronteriza" al com-
binar las técnicas tradicionales con diferentes procesos me-
cánicos y digitales. La infografía ha sufrido un espectacular
desarrollo gracias a su integración en el cine de animación
(de Tay Story a Shreck) y de efectos especiales (la última en-
trega de Star Wars ya contiene un abrumador volumen de
metraje digital); su objetivo a medio plazo parece ser la crea-
ción de ficciones realistas generadas enteramente por orde-
nador (como Fi1Ul1 Fantasyí que proporcionen a la tecnolo-
gía de realidad virtual entornos creíbles para desarrollar una
industria con múltiples aplicaciones. La amenaza de este
tipo de arte virtualista parece clara si se convierte en una
adicción autista con visores, pero también puede derivar ha-
cia planteamientos más abiertos como las exposiciones ho-
lográficas y los espectáculos parateatrales que sugiere el no-
velista de ciencia-ficción Nonnan Spinrad (Los jinetes de la
antorcha). En este sentido, también hay que señalar la ambi-
valencia del arte de los videojuegos, una nueva forma de
tecnoarte interactivo que empieza ya a tener sus versiones
más exigentes y arriesgadas. No obstante, para un arte críti-
co, más próximo a las posiciones de un CTS activista, pare-
cen más atractivas las vías heteróclitas del net-an que traba-
jan a través de comunidades virtuales hacktivistas creando
páginas y e-zines subversivas o llevando a cabo iniciativas
126
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FL'TURü DESDE CTS ACTIVISTA
digitales inspiradas por la globalización alternativa (como
Aleph.org, una muestra clara de cómo realizar un arte digi-
tal interactivo, con reflexión y con una evidente iruenciona-
lidad política sobre la tecnología). En este sentido tienen
mayor interés estos planteamientos de teenoartc autocrítico
con la propia tecnología ---en la línea iniciada hace décadas
por artistas como Antoni Muntad.as- que las performances
de exaltación cyborg, como las de Stelarc o Marcel lí. Antú-
nez, que tanto predicamento tienen actualmente como arte
futurista. Del mismo modo, tendencias de cine independien-
te como Dogma 95, realizadas con baratas cámaras digitales
y con planteamientos artísticos rupturistas pueden abrir una
vía interesante en el monopolio de la gran industria. En el
ámbito de las letras, pese al correoso dominio del universo
del papel impreso y del libro ya se van abriendo paso los
nuevos soportes digitales del e-book, el videolibro, el CD-
ROM o las páginas web y consiguientemente de los forma-
tos hipertextuales. Y esta es ya sin duda la revolución pen-
diente, la que en gran medida fusione todas las artes
audiovisuales y literarias en un nuevo modelo interactivo,
participativo y en varios niveles, dando lugar a géneros nue-
vos de hiper-arte e hiper-pensamiento, que transformen
nuestra visión de la realidad, potenciando, por ejemplo, vi-
siones alternativas del futuro a través de una renovada cien-
cia-ficción. En cualquier caso el arte del futuro será multi-
forme y di verso, pero desde un arte de técnica tradicional
hasta las formas más extrañas de arte evolutivo de la vida
artificial, deberá tanto contar con las nuevas tecnologías
como cuestionar su uso, convirtiendo esta temática crítica
en una de sus principales preocupaciones. Como advierte el
teórico Joaquim Dais (Rupturas espacio-temporales), todo
aquello que nos emociona es arte, más allá de las etiquetas,
y por ello durante mucho tiempo haremos convivir todas las
formas de tecnoarte. que corresponden de hecho a los diver-
sos niveles tecnológicos de un mundo contemporáneo en
127
CARTA AL l/aMO ClBERNET1CUS
transformación. Y, desde este planteamiento, no sería desca-
bellado pensar en una colaboración entre este CTS activista
y el tecnoarte crítico de la cibercultura en tomo a la preocu-
pación compartida que supone la tecnología del futuro.
10. Arquitectura; de la casa inteligente
a la casa básica
La tecnología ha transformado radicalmente la casa
moderna. A partir del racionalismo funcionalista, la con-
cepción de la vivienda como «morada», en el sentido hei-
deggeriano, es abandonada por la de «máquina de habitar»
de Le Corbusier (Hacia una arquitectura). Simultánea-
mente asistimos al fin de la arquitectura vernácula en Oc-
cidente, a la nefasta proliferación de estilos neorrurales y
al improbable nacimiento del «regionalismo crítico» (Ken-
neth Frampton, Historia crítica de la arquitectura moder-
na), una síntesis de lo vernáculo y lo moderno fundada en
una lectura esencialista de Heidegger (Construir, habitar,
pensar). El paisaje urbano del planeta se puebla de ciuda-
des y zonas urbanas donde las nuevas casas tecnológicas,
como villas o colmenas, han desplazado a la naturaleza y
roto el equilibrio entre naturaleza y razón práctica que pro-
ponía la arquitectura vernácula. Solo en las grandes áreas
del Tercer Mundo subsiste ese estilo vernáculo, basado en
la autoconstrucción y los materiales naturales -a menu-
do degradado-e, que arquitectos sensibles como Hassan
Fathy (Architecture for the Poor) pretenden adaptar a luga-
res como Egipto, donde la pobreza hace posible una her-
mosa arquitectura moderna de adobe. El panorama, tras la
irrupción del movimiento posmoderno, no varía significa-
tivamente en lo referente al uso de la tecnología; se recu-
pera superficialmente el adorno ---considerado como deli-
to desde A. Loos-, y en este aspecto se profundiza en una
128
UNA HISTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE crs ACTIVISTA
visión flexible y esteticista de las posibilidades de las nue-
vas tecnologías arquitectónicas. Los brillantes arquitectos
del caos como Frank Gehry, Peter Bísenmann o Rem Kool-
haas (Living, Vivre, Leben), inauguran una era de la arqui-
tectura espectacular, que sirve de paradigma a la reno-
vación simbólica y económica de las grandes urbes del
siglo xx, pero que no contagia, sin embargo, a los bloques
de viviendas, deudoras del más chato racionalismo, o los
chalés unifamiliares, construidos según un neorruralismo
kitsch. Parece que la renovación tecnológica que trajo la
modernidad a la arquitectura se hubiera estancado en una
estandarización condicionada ya sea por los presupuestos
o por las funciones simbólicas de cada edificio. El experi-
mentalismo arquitectónico ha quedado reducido a «obras
de arte» singulares y a rarezas de jóvenes pioneros, a la es-
pera de tiempos mejores. Pero donde se ha producido una
verdadera revolución tecnológica, no ha sido en el exte-
rior, las estructuras o los materiales, sino en el interior, en
el ámbito doméstico. El sentido del habitar de Le Corbu-
sier ha triunfado plenamente con la instauración de la
«casa inteligente», que ha informatizado, conectado y am-
pliado los servicios de la casa moderna. A la cocina como
motor del cambio tecnológico de la casa, certeramente
analizada por Siegfried Giedeon (La mecanización toma el
mando), debemos añadir en la era digital la omnipresente
tecnología para las telecomunicaciones, que es la misma
que para el ocio; en una primera fase, de la cocina, la tele-
visión, el vídeo o el DVD, la radio, la torre musical o el te-
léfono, hemos incorporado el ordenador personal, que en
una segunda fase, todavía experimental, absorbería, digita-
lizándolas y automatizando todas las funciones de la casa
y ofreciendo además un estilo de vida plenamente ciber-
cultural. En esta nueva casa hipertecnológica e inteligente,
repleta de cacharrería más o menos útil, todo estaría co-
nectado a un ordenador central-una lA de voz seductora-
129
CARTA AL HOMO CIHI:RNrllCUS
mente monocorde en las películas de ciencia-ficción-e,
que a través de varias terminales nos informaría del estado
de la casa y de sus habitantes. Frigoríficos conectados al
supermercado, cocinas provistas de inagotables menús
electrónicos, calefacción y ventanas conectadas a un ter-
mostato programado, pantallas multimedia de cristal Iíqui-
do o plasma en cada habitación, sala de juegos de reali-
dad virtual, etc., e incluso un constante biochequeo de
todas las funciones vitales de los habitantes de la casa, co-
nectado a los servicios médicos. Así, el valor de la casa
hipermoderna no será tanto la estética y menos su cuali-
dad habitable, sino los lujos, y sobre todo su capacidad
tecnológica; una casa que cada vez se parece más a una
nave interestelar de lujo, provista de las altas prestaciones
de la «informática ubicua», dispuesta a proporcionar a sus
dueños los más altos niveles de confort, en la que su habi-
tante se refugia viajando de espaldas a la realidad. Frente a
este modelo futurista. la tecnología todavía no ha conse-
guido cubrir las necesidades elementales para la población
creciente del planeta; los problemas de tráfico, contamina-
ción o desarticulación de las grandes capitales o, en mu-
chos países, simplemente, una vivienda digna provista de
los servicios básicos para todos: estructuras fiables, espa-
cio suficiente, electricidad, calor yagua corriente, nada
más ni nada menos ... Cuando los gurús de la cibercultura,
como Bill Gates y Nicholas Negroponte, ya están diseñan-
do y viviendo en la casa inteligente, generando el «cosmo-
polita doméstico}, del que habla J. Echevenía (Cosmopoli-
tas domésticos). gran parte del mundo carece de un techo
propio donde guarecerse, como muchos jóvenes occidenta-
les o como los miserables habitantes de barriadas de fave-
las. Por ello, desde una actitud cívica de CTS, es preciso
investigar las posibilidades de la llamada arquitectura eco-
lógica, de las bioconstrucciones que recuperan materiales
naturales o de las ecoaldeas que reciclan sus residuos y
\30
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA
utilizan energías renovables como la eólica y la solar. En
este aspecto comunitarista sí que tendrían sentido una do-
mótica cibercultural, esto es, ciertas tecnologías de la ci-
bercultura, como los programas de autoconstrucción digi-
talo la conexión universal a la red, para fortalecer los
vínculos vecinales a través de una comunidad virtual acti-
va. Nuestra prioridad no puede ser en ningún caso cons-
truir una utopía arquitectónica y urbanística a través de la
tecnología, sino utilizarla para recuperar una morada trans-
vernácula que sea realmente habitable. De Nueva York a
Calcuta las soluciones son múltiples, sobre todo si logra-
mos crear otro tipo de relaciones éticas entre los profesio-
nales de la arquitectura y los habitantes de las casas.
Las variables transversales de las tecnologías
del siglo XXI. Problemas e incertidumbres
Nuestra breve incursión en la historia del futuro de las
tecnologías no estaría completa ni sería del todo honesta si
no expusiera como colofón una serie de variables que con-
dicionan todos los posibles futuros, tanto los oficiosos
como los alternativos. La futurología como nueva discipli-
na, y tal como la conciben instituciones como la UNESCO,
ha de contemplar una serie de aspectos políticos, sociales y
culturales que intervienen en el desarrollo de la tecnología.
En este sentido la coincidencia con los estudios CTS es to-
tal, ya que estos integran el análisis de los contextos, justo
al contrario de cómo actúan los tecnoentusiastas evolucio-
nistas, para los cuales el propio proceso tecnocientífico
domina las variables contextuales siguiendo un modelo
determinista. Y este es justamente el error más grave de la
mayoría de predicciones, que en su ciega fe cientificista
prescinden paradójicamente de algo tan científico como la
consideración de todos los factores de un problema.
131
CARTA AL HOMO ClBHmETICUS
Desde una óptica marcadamente ética, propia del CTS
activista, se hace imprescindible la consideración crítica de
los problemas actuales y factores inciertos que afectan y
afectarán al desarrollo tecnológico en el presente siglo. Úni-
camente contrastando las previsiones con el contexto de va-
riables diversas podremos no solo ajustar nuestra visión fu-
turológica -eliminando las fantasías y Ias utopías de uno y
otro signo-e, sino prepararnos para las eventualidades poco
previsibles, pero posibles, de un futuro que, pese a nuestro
escrutinio, seguirá permaneciendo abierto. Entre otras razo-
nes, porque especulaciones futurológicas de este tipo, ya
sean teorías o novelas de ciencia-ficción, están cambiando
constantemente el propio futuro definitivo, y esperemos que
sea para bien... A continuación comentamos brevemente las
variables más importantes para que el propio lector juzgue
su grado de intervención en el proceso tecnológico, teniendo
en cuenta que algunas todavía no se han manifestado, pero
cuya aparición es más que probable a lo largo de un siglo
complejo como pocos y apenas recién comenzado.
11. Las novedades de la tecnociencia
Esta es una de las variables, en principio y si continúa el
ritmo investigador actual, más seguras e importantes. Los
avances en la ciencia, y especialmente los inventos tecnoló-
gicos que ni siquiera sospechamos, van a alterar significati-
vamente nuestras predicciones. El ejemplo más claro lo tene-
mos en Internet, cuya aparición a finales del siglo xx ha
generado la sociedad global, ha revolucionado a todas las
tecnologías e incluso ha dado lugar a la ciberciencia; y sin
embargo, no había sido imaginada si quiera por la más fanta-
siosa ciencia-ficción. Las novedades que en informática y
bioingeniería se van a producir van a determinar probable-
mente el desarrollo del siglo XXI, aunque sean simples apli-
132
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA
caciones como nuevos gadgets multimedia de telecomunica-
ciones e incluso, si no se permite la clonación humana, la
creación de plantas o animales de diseño o simples produc-
tos de vida artificial (por ejemplo, para producir algún tipo
de bioenergía, como ya investiga Craig Venter, uno de los
«padres» del genoma humano). Pero también, desde discipli-
nas tecnológicas menos espectaculares pero de uso más coti-
diano, pueden surgir fenómenos sociales, como, por ejem-
plo, a partir de nuevas drogas sintéticas o nuevos materiales,
cuyo éxito puede disparar una demanda masiva y la reorien-
tación de la investigación tecnológica en general. No obstan-
te, las grandes novedades pendientes serían la fusión fría,
tantas veces fraudulentamente anunciada como extrañamen-
te postergada, y los ordenadores cuánticos, cuya potencia
nos ayudaría a resolver problemas actualmente impractica-
bles. Sin olvidar el uso del hidrógeno como forma de energía
revolucionaria, ya que la producción y distribución de pilas
de esta energía barata permitiría, según Jeremy Riflcin, una
descentralización energética semejante y paralela a la de In-
ternet. Con todaseguridad, en este siglo al menos, no conse-
guiremos alcanzar, acaso ni rozar, la mayoría de sueños tec-
nológicos que se han anunciado; ni la inteligencia artificial
autoconsciente, ni la teletransportación, ni los viajes a velo-
cidad luz, ni la máquina del tiempo, ni la nanotecnología
omnipoderosa, ni el motor de antimateria, etc., aunque los
novelistas sigan calentando la cabeza de los científicos y se
publiquen teorías demasiado especulativas. Por otro lado, el
avance puramente teórico de las ciencias -si todavía no he-
mos topado con el límite que supone John Horgan (El fin de
la ciencia)-- puede proporcionamos interesantes perspecti-
vas y nuevas promesas, como la Teoría del Todo (TOE) que
unificarla supuestamente todas las fuerzas de la física pero
no provocar cambios inmediatos en la tecnología. Sería, en
definitiva, la interacción entre las novedades tecnocientíficas
«menores» y la sociedad -más que descubrimientos inaudi-
133
CARTA AL HOMO C1BER1VI;:l1CUS
tos- lo que va a generar los verdaderos e imprevisibles
cambios en el desarrollo tecnocientífico inmediato.
12. Las revoluciones económicas
La economía mundial, conforme vaya profundizando en
el modelo globalizador, que al día de hoy parece imparable,
puede enfrentarse a problemas y crisis inesperados. Se ha
convertido efectivamente en una especie de organismo uni-
ficado, pero por ello inevitablemente frágil e inestable, sus-
ceptible de una afección contagiosa general a partir de cual-
quiera de sus partes. Las amenazas externas son claras y
conocidas, desde el agotamiento del petróleo y los desastres
naturales, a los efectos de las guerras globales, pero más in-
controlables aún parecen todavía las contradicciones estruc-
turales que soportan la nueva economía virtual izada. Para los
defensores de este capitalismo globalizador neoliberal, ya
sean radicales o moderados, este es el único escenario econó-
mico posible, tras el colapso del socialismo real. Sin embar-
go, su modelo de libre mercado autorregulado y progreso in-
definido parece prescindir, de manera harto optimista, de
estas amenazas externas y contradicciones internas que igno-
ran nada menos que el fin de los recursos energéticos o los
trastornos sociales que provocan las injusticias económicas.
El hecho es que mientras en Occidente ya nos estamos acos-
tumbrando a los nuevos fenómenos de la maravillosa tecnoe-
conomía como la implantación del dinero electrónico o del
teletrabajo, en el Tercer Mundo no se resuelven, sino que au-
mentan, los problemas básicos de carencia de agua y alimen-
tos o de servicios básicos como la salud. Por otro lado, el
movimiento por una globalización alternativa ha planteado
algunas iniciativas, atendibles pero poco realistas de momen-
to, como la tasa Tobin o la renta básica, que tampoco resol-
verían el fondo de los problemas. Sin embargo, es posible
134
¡NA HiSTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA
que además de los cambios imprevistos pero controlables de
la nueva economía global, puedan florecer, en este mismo
contexto globalizador y por fuerza de la necesidad, nuevas
formas de economía para la supervivencia. Una economía
heterodoxa y caótica, en los márgenes de los cauces oficia-
les, en el Tercer Mundo y en el Cuarto Mundo (bolsas de po-
breza en el Primer Mundo), pero que progresivamente puede
hacer sentir su peso en la economía global a lo largo del si-
glo. Fenómenos como los microcréditos, el comercio justo o
los circuitos alternativos de trueque sin dinero -c-curiosa-
mente una forma económica «subdesarrollada» practicada
también en el corazón del Imperio, a través de Internet-
pueden resucitar así ciertas formas económicas del pasado.
De esta manera, entre los espasmos de la economía virtual
con sus crisis bursáti les irracionales y la incipiente economía
solidaria e igualitaria de la pobreza (y si cualquier catástrofe
no nos devuelve antes a la Edad Media), podemos suponer
que la variable económica puede modificar notablemente el
desarrollo de la tecnología.
13. Las tendencias de la sociedad global
En principio esta puede parecer una variable poco im-
portante, en el sentido de que hasta ahora puede considerar-
se que sucedía al revés, que era la tecnología la que dictaba
los cambios sociales. Sin embargo, una vez que la sociedad
global ha sido asentada de acuerdo con unos patrones cultu-
rales comunes, comienza a generarse un estilo de vida unifi-
cado e hipertecnológico que demanda una serie de tecnolo-
gías, produciéndose así un imparable proceso de
realimentación. No cabe duda de que caminamos hacia una
especie de nueva sociedad, de carácter rnulricultural o inter-
cultural, en la que se ha de convivir en diversos grados y
contextos, desde la mera tolerancia hasta el mestizaje. Una
135
CARTA AL HOMO C/BERNETICUS
sociedad de inmigraciones cruzadas en la que surgirán pro-
blemas de adaptación y diversos modelos regionales, pero
que inexorablemente habrá de definirse como giocal. en
equilibrio fluctuante entre lo vernáculo y lo foráneo, que da
como resultado una nueva cultura de la globalización. Los
rasgos de esta nueva cultura, además de la integración étni-
ca y cultural, vendrán marcados por fenómenos emergentes
nacidos en el siglo xx, que se agudizarán notablemente; el
envejecimiento de la población, la crisis definitiva de la fa-
milia tradicional, la preponderancia del papel de la mujer, la
ruptura de los clichés sexuales (con el advenimiento de la
extraña diversidad que ya señala la Queer Theory), la crea-
ción de nuevas redes sociales estructurantes de la sociedad
(como la", ONG o las comunidades virtuales), la explosión
del ocio virtual, las nuevas fonnas de espiritualidad (desde
la New Age ecléctica al ecologismo panteísta), las nuevas
formas de trabajo, los nuevos hábitos alimenticios (de los
transgénicos a la legalización de las drogas), el bilingüismo
básico (o el rrilingüismo, con el inglés u otra lengua mestiza
como lingua franca), etc. Una sociedad global con una cul-
tura unificada de estas características solo puede estar basa-
da en el mestizaje, el individualismo, la tecnofilia y el con-
sumismo. Puede asemejarse al «mundo feliz» de Huxley,
pero será sin duda mucho más extraña y sin duda no estará
exenta de tensiones. Lo que sí parece seguro es que estará
fuertemente vinculada a la tecnología, de una manera u otra,
incluso desde la recuperación de alguna fonna de Iudismo
bien entendido, como la que propone el movimiento antí-
globalización. En definitiva, una sociedad global ciertamen-
te fascinante, pero cuyas tendencias contrapuestas no nos
conducirán a ninguna utopía, sino acaso a una suerte de
inestable escenario cyberpunk, con permanentes conflictos
sociales internos y económicos en el eje Norte-Sur, que aca-
so, con el tiempo, nos conduzca a su vez a otro nuevo mo-
delo social posglobalización.
136
UNA HISTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE eTS ACTIVISTA
14. Los cambios geoestratégicos
La variable geoestratégica, aunque actualmente ahora
pueda parecer estable, ha de ser tenida en cuenta a largo pla-
zo. El reforzamiento del modelo hegemónico de Occidente,
liderado por Estados Unidos, puede, si no cambiar radical-
mente en el presente siglo, sí al menos variar de intensidad,
entrar en decadencia o en conflicto con nuevos polos. Al día
de hoy, vivimos bajo un dominio político y cultural de lo que
ha sido calificado por sus críticos como de «Imperio- (Toni
Negri/Michel Hardt), lo cual tiene su reflejo en el desarrollo
tecnológico e industrial. Esto se aprecia claramente en la tec-
nología militar y en el- ámbito de la cibercultura, donde se
impone una determinada filosofía de producción y una serie
de prioridades, que bajo otra situación geoestratégica podría
cambiar sensiblemente. De hecho, la relativa paxamericana
de la que gozábamos tras el fin de la guerra fría, parece haber
entrado en una nueva e incierta fase, tras el 11-5. El «nuevo
orden mundial» implantado por la nueva OTAN ha encontra-
do en la renovada estrategia del ataque preventivo de la era
Bush, un nuevo y difuso objetivo en el terrorismo en general
yen el islámico en particular. La posible deriva de las escara-
muzas neocoloniales (intervenciones solidarias como las de
Kosovo, contra «países gamberros» como Iraq, o contra Es-
tados terroristas como el Afganistán de los talibanes), puede
multiplicarse haciéndose eco de la perversa doctrina de Sa-
muel Huntington sobre el «choque de civilizaciones». La
guerra abierta contra la civilización islámica parece sin em-
bargo poco probable, aunque no descartable a largo plazo,
así como la previsible rivalidad con el gigante chino. Hacien-
do un poco de política-ficción, pueden ser muchas las ame-
nazas al actual statu qua geoestratégico, desde guerras co-
merciales con los dragones asiáticos hasta conflictos
nucleares regionales (PakistánlIndia). Y también, la propia
tecnología, puede ser la que provoque los cambios geoestra-
137
CARTA AL HaMO C/HtRNFI1CIIS
tégicos en la sociedad global, al poner en manos de países y
grupos tecnologías como Internet, potencialmente peligrosas.
Frente a los que piensan que el proceso unificador europeo y
el control político-militar euronorteamericano nos conduce
inexorablemente al gobierno mundial (deseable si es verda-
deramente igualitario y democrático), mucho nos tememos
que con estos fundamentos solo pueda tener un sesgo elitista
y totalitario. La debilidad sumisa y manipulable de institu-
ciones globales como la ONU y el reconocido papel nortea-
mericano de interesada policía global al servicio de ocultos
poderes fácticos, solo puede augurar un tiempo de conflictos
que determinará el desarrollo de la tecnología en un sentido
negativo, para el control social y la guerra constante.
15. El nacimiento de la hiperpolftica
Una de las esperanzas que la globalización y la ciber-
cultura han traído a este nuevo mundo tecnológico ha sido
el todavía vacilante nacimiento de la «hiperpolítica» (Peter
Sloterdijk), esto es, un nuevo modo de hacer política más
allá de los partidos, profundizando en la democracia parti-
cipativa y conectado al movimiento alternativo y a la resis-
tencia cibercultural. Tras el fiasco del socialismo real y el
espejismo de la tercera vía de A. Giddens, la izquierda su-
perviviente -c-ex comunistas, libertarios, ecologistas, movi-
mientos sociales, etc.- empieza a generar una serie de
comportamientos políticos nuevos, en redes solidarias y en
Internet, que plantean un nuevo nivel global biperpolíti-
ca, más allá de la democracia formal y representativa. Es
esta una política de carácter no revolucionario y pacífico
generalmente, pero decididamente rebelde e implosiva,
que actúa desde dentro el sistema. Caben, de hecho, mu-
chas opciones, desde el reformismo posibilista hasta el ma-
ximalismo utópico (el eje que Samir Amin traza entre «re-
138
VC'lA HISTORIA CRÍTICA DEL fLTURO DESDE as ACTIVISTA
fonnistas suaves» y «antiimperialistas pragmáticos», y «re-
volucionarios radicales» y «antiimperialistas radicales» en
El hegemanisma de Estados Unidos y el desvanecimiento
del proyecto europeo), pero 10 que los unifica a todos, en
gran medida en tomo al movimiento antiglobalización y el
hacktivismo, es la utilización de nuevos métodos de resis-
tencia y de acción directa, canalizada a través de las nuevas
tecnologías del cibennundo en que vivimos. Y por ello qui-
zá se ha confundido a menudo esta hiperpolftica, genuina-
mente izquierdista, con la instauración de la ciberdemocra-
cia, vendida y ensayada como la última frontera de la
democracia institucional. Sin embargo, solo una ciberde-
rnocracia hiperpolúica puede suponer un verdadero cambio
tecnológico y social, un vuelco progresivo de modelo polí-
tico que intente resolver los problemas acuciantes del Ter-
cer Mundo (al otro lado de la brecha digital), y también los
profundos déficits políticos (libertad de expresión, partici-
pación cívica, etc.) del Occidente privilegiado. Es más que
probable que la política formal se acerque en este siglo de
desaparición del Estado-nación (Manuel Castells) a las
prácticas hiperpolfticas a través del señuelo de la ciberde-
mocracia, pero acaso solo alcancen a corromperla más a
través de la manipulación cibermediática de partidos vir-
tuales, partidos mercenarios e incluso de la formación de
una netocracia (Alexander Bard y Jan S6derquvist). Para
lograr una verdadera hiperpolítica, esta ha de estar basada
en principios y valores y no solo en mecanismos, cuyo ob-
jetivo es regenerar el tejido social impidiendo totalitaris-
mos e integrismos de todo signo, y adaptándose a un nuevo
estilo de vida; por ejemplo, generando naciones virtuales o
comunidades híbridas reales-virtuales, como plantea en sus
últimas novelas Bruce Sterling (Distracción). La variable
hiperpolúica puede suponer un verdadero contrapunto al
desarrollo tecnológico, al recuperar el concepto de un co-
munitarismo abierto y crítico con la tecnología ---coinci-
139
CARTA AL HaMO ClBERNET/CUS
dente con el CTS más activista y comprometido--, que
acaso nos salve de sus peores consecuencias.
16. La hipótesis tecnohermética
Habitualmente, esta variable especulativa no es tenida
en cuenta, puesto que incide de forma radicalmente crítica
sobre el proyecto tecnocientífico actual. Pero según una
larga nómina de intelectuales críticos (D. Noble, M. Wer-
theim, etc.), lo que los autores han calificado como «filoso-
fía tecnohermérica» y «seudorreligion digitalista» puede
llegar a convertirse en un decisivo y aberrante condicionan-
te del desarrollo tecnológico a todos niveles. Aunque per-
manezca oculto, el propósito último del modelo tecnológi-
co occidental parece haberse revelado finalmente gracias al
advenimiento de la cibercultura y sus inmensas posibilida-
des, como se advierte en las fantasías (injconfesables de al-
gunos científicos y escritores de ciencia-ficción. Así, he-
mos conocido la buena noticia de que, según el físico Frank
Tipler (La física de la inmortalidad) y sus acólitos, creare-
mos a Dios artificialmente en el futuro y generaremos un
paraíso virtual. El cientificismo desbocado que impregnaba
a gran parte del discurso científico desde Francis Bacon e
Isaac Newton parece querer construir la nueva «ciudad de
Dios» de San Agustín en el ciberespacio, transformándonos
a los seres humanos en ángeles de bits, o generar la copia
digital del universo tal como la imagina Greg Egan (Ciu-
dad permutación). Esta suerte de religión posmoderna y
alucinada se une al mesianismo protestante norteamerica-
no, la nueva Roma ciberimperial, como ha señalado Harold
Bloom (Presagios del milenio), imbuida de un arraigado
carácter gnóstico, para cumplir mediante la «magia de la
tecnología» los mitos esotéricos (de la inmortalidad al do-
ble digital) que las agotadas religiones convencionales no
140
UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE l.IS ACTIVISTA
pueden conceder en esta vida. Poco a poco, el ámbito privi-
legiado de la razón que es la ciencia cae presa de sectas
cientificistas de Internet y de teóricos exaltados de la vir-
tualidad, como Kevin Kelly. No pueden alterar la objetivi-
dad del método científico pero sí orientar progresivamente
la investigación tecnológica en una dirección perversa y an-
tisocial, éticamente imposible de compartir. Esta es la ame-
naza sobre la cual el proyecto NCD (www.siruela.com/ncd).
inspirado por un CTS activista y cibercultural, pretende re-
flexionar colectivamente, incluso con la participación de
los científicos y los propios tecnoherrnéticos, proponiendo
un Manifiesto ciberateniense de la Alianza anti-tecno-her-
metica como punto de partida para el debate. La bioinge-
niería, la nanotecnología, la inteligencia artificial, la ciber-
cultura e incluso la física, están siendo seducidas por este
peligroso paradigma tecnoherrnético que obviamente no va
a dar los frutos apetecidos, pero sí puede distraer a la tecno-
ciencia y a sus poderosos recursos durante este siglo de un
modelo alternativo de desarrollo y de los nobles objetivos
éticos que todavía la animan.
17. La transformación del ser humano
En cualquier prognosis del futuro no debiera faltar, y sin
embargo casi es norma que brille por su ausencia, la variable
más elemental: el propio ser humano del futuro. Este es uno
de los errores básicos de la futurología científica, ya que pro-
yecta para el ser hwnano venidero los objetivos del ser hu-
mano actual, sin tener en cuenta las necesidades y las trans-
formaciones que está sufriendo. Y lo que sí sabemos a
ciencia cierta es que el ser humano está trasmutándose rápi-
damente en una criatura sensiblemente diferente, gracias al
impacto de la tecnología masiva. Físicamente se encamina,
si no lo es ya, como nos advierte Donna Haraway, hacia el
141
CARTA AL HOMO C/m:HNf.TICUS
modelo cyborg, síntesis de máquina y carne, generada por la"!
numerosas prótesis médicas y trasplantes, y paulatinamente,
por chips experimentales como los que se ha implantado el
científico Kevin Warwick en su cuerpo para manejar ordena-
dores. Esta impresión se refuerza con la popularización de la
cirugía estética y de las operaciones de cambio de sexo que
pueden convertirnos prácticamente en seres humanos a la
carta, poshumanos y transgenéricos. En esta línea, las tera-
pias génicas de alargamiento vital o la clonación de miem-
bros humanos completan la idea de la esencial plasticidad
del humano desde la perpectiva cyborg. Si se consigue al
cabo del siglo recrear al «horno-plus) de Frederik Phol para
adaptarlo a diversa'> condiciones ambientales y conectar y
potenciar artificialmente la mente humana mediante los or-
denadores, estaremos realmente a las puertas de una mons-
truosa transformación del ser humano, cuyas demandas tec-
nológicas ---de más y mejor tecnología cyborg- puede
trasstocar el espíritu humanista de la ciencia y la ética huma-
nas. Habrá que tener en cuenta que las severas transforma-
ciones afectarán a la psique del individuo cyborg, planteando
una insólita sociedad cyborg, como las que ya ha generado la
heteroidentidad de los avatares en Internet, en la cual podrían
plantearse escenarios grotescamente antinaturales como la
utopía asexuada de Michel Houellebecq (Las panículas ele-
mentales) y demás pesadilla'! cyberpunk, pobladas de razas
tecnológicas y andróginos artificiales. El fin del humanismo,
planteado provocativamente por Peter SJoterdijk (Reglas
para el parque humano) mediante la eugenesia genética pue-
de conducimos a un mundo dividido entre seres cyborg me-
jorados y seres normales por convicción o por carencia de re-
cursos económicos. Una nueva y extraña sociedad de clases,
que ya hemos comenzado a crear en Occidente gracias a
nuestra excesiva dependencia tecnológica y que gracias a la
filosofía tecnohennética podemos impulsar definitivamente.
La deshumanización del ser humano, generada por la tecno-
142
UNA HISTORIA CRíTICA DEL RJTURO DESDE CTS ACTIVISTA
logización cotidiana, va a ser una oscura variable tecnológi-
ca, que es preciso analizar y detener a tiempo, proponiendo
frente al cyborg a nuestro Horno ciberneticus como figura
positiva que, sin renunciar a la tecnología de vanguardia,
preserva profundamente su humana condición.
18. Los persistentes problemas éticos
Una prognosis absolutamente determinista, que conci-
biera el desarrollo tecnológico como una pura fuerza de la
naturaleza, nunca contemplaría esta variable: la orientación
ética. Pero, con el ánimo de no ser pesimistas al sopesar este
juego trenzado de variables incontrolables, y aun a contra-
corriente de lo que habitualmente acontece, vamos a supo-
ner que todavía puede influir algo tan vagaroso en estos
tiempos como la ética. La concienciación ética del mundo
globalizado podría ser así ese factor impertinente que toda-
vía trastornara la aparente marcha triunfal del cientificismo
tecnohermético. De esta manera, cuestiones tan sangrantes
como la solidaridad Norte-Sur en todas las materia... tecnoló-
gicas (agua, transgénicos, deforestación, salud, etc.) y espe-
cialmente en los derechos digitales universales, podría cam-
biar el futuro hacia un cierto reequilibrio compensatorio,
obviamente, si mediaran una serie de acuerdos internaciona-
les, perfectamente practicables a través de organismos y
üNG, de transferencia tecnológica básica e integral (tecno-
logía + formación = producción) y medidas tan elementales
y clamorosas como la tasa Tobin. Por otro lado, todavía es
más atendible y urgente, pese a la ceguera de Estados Uni-
dos y otras potencias, el cumplimiento de acuerdos de pro-
tección ecológica como los protocolos de Río de Janeiro,
Kioto y Johanesburgo. Lamentablemente, a la larga, proble-
mas tan graves y previsibles como la contaminación atmos-
férica o marina, el deshielo polar, la escasez de agua o nue-
143
CARTA AL HOMO C!Bf;RNf."1ICUS
vas plagas y enfermedades contagiosas, obligarán a los Es-
tados de la globalización a adoptar medidas, si acaso deses-
peradas pero mejores en última instancia que una inercial
deriva hacia la catástrofe. Lo importante en esta situación es
que sean la presión hiperpolítica de la sociedad y la inter-
vención activista las que exijan a los Estados a adoptar y
aplicar mucho antes estas medidas, como son las prohibicio-
nes, moratorias, cambios legislativos, planes, etc. El ambi-
guo discurso de la sostenibilidad puede convertirse en un
bumerán ético si somos capaces de extender una conciencia
ética, laica, y universal, en la educación, los medios de co-
municación, el pensamiento, las artes y la política. Otro as-
pecto tecnológico importante podría también ver alterado su
desarrollo, al entrar en conflicto no solo con la ética laica
sino con diversas morales religiosas, cual es el de la bioin-
geniería aplicada a los seres humanos. Aunque las grandes
religiones han perdido la batalla de la fertilización in vitro,
que consideran antinatura, puede que muestren una fiera re-
sistencia, en alianza con políticos conservadores y corrien-
tes ecologistas, contra la manipulación genética (más allá de
ciertas aplicaciones terapeúticas y de investigación) y la clo-
nación de seres humanos. Moratorias como la de Asilomar
así lo demuestran, y pese a la formidable presión de las mul-
tinacionales y de gran parte de la comunidad científica, pue-
de suponer un serio retraso o incluso la cancelación de cier-
tas vías de desarrollo tecnológico éticamente cuestionables.
Desde el activismo CTS no reclamamos tanto una ética uni-
versal como la propuesta por el teólogo heterodoxo Hans
Küng (Proyecto de una ética mundial), sino un debate pre-
vio de ética tecnológica que examine en profundidad todas
las consecuencias, para que la variable ética fuera una con-
dición inexcusable de cualquier tecnología, con consecuen-
cias prácticas de obligado cumplimiento. Pese al descrédito
de los grandes organismos internacionales como la ONU, el
G-7 o el FMI, puede que finalmente, a regañadientes, estos
144
Ul\A HISTORIA CRITICA DEL FUTURO DESDE CTS ACfIVISTA
den su brazo a torcer y asuman la variable ética, o que nue-
vos organismos encaminados al gobierno mundial adquirie-
ran esas competencias y compromisos.
19. El riesgo de lo imprevisible
Por último, no podemos olvidar que siempre, a pesar de
nuestros esfuerzos de futurología científica, nunca llegare-
mos a ser como esos aprendices de brujo (de profetas catas-
trofistas a científicos tecnohennéticos) que ven demasiado
claro el futuro, por lo que debemos asumir que 10imprevisi-
ble puede ocurrir, y aUDIo impensable. Puede ser algún tipo
desconocido o improbable de megacatástrofe natural, ecoló-
gica o bélica de la" muchas que hemos apuntado. Puede ser
incluso que se confabulen una serie de microcatástrofes que
ni si quiera hemos advertido, pero que ya han empezado a
hacer sentir sus efectos. Hasta podríamos asistir a una semi-
catástrofe positiva, que a modo de advertencia reorientara de
manera más equilibrada nuestro progreso tecnológico. Un re-
volucionario descubrimiento tecnológico que suministrara
energía barata o cambiara nuestra percepción del mundo; la
aparición de una nueva religión carismática o de un popular
movimiento tecno-político-social a escala global; la anhelada
llegada de un mensaje inteligente y descifrable del espacio
gracias al programa SETl. .. Todo puede ocurrir a lo largo de
este siglo, como en otros momentos claves de la historia. En
la célebre clasificación de las civilizaciones extraterrestres
propuesta por el astrónomo Nikolai Kardashev (The Physics
01Extraterrestríal Civilizations), basada en el hipotético con-
sumo de energía, la TIerra pertenecería todavía al modelo O,
(civilización científica pero no unificada políticamente) y
puede, como especulan algunos agoreros, que en su paso al
modelo 1 (planetario) se colapse y no pueda seguir su evolu-
ción hasta los modelos II (estelar) y ID (galáctico). Sería una
145
CARTA AL HOMO ClHERNET/rUS
gran tragedia para la humanidad. pero puede que también es-
tas clasificaciones no sean sino bienintencionadas patrañas.
Lo que sí parece evidente es que, en cualquier circunstancia,
vamos a necesitar esas «nuevas cosmovisiones para moldear
el futuro», que reclama Mario Bunge (Crisis y reconstruc-
ción de lafilosofía), un filósofo de la ciencia dogmático pero
en este caso atinado. ya que ni siquiera él puede sospechar
qué puede significar esto. Y un CTS activista, así como mo-
vimientos intelectuales afines, reflexivos, hiperpolíticos y
éticos, siempre serán necesarios para hacer frente a todas las
variables, incluso a las imprevisibles o impensables. ya sea
para procurar su controlo acaso dejarlas actuar libremente en
los procesos tecnológicos.
146
CAPÍTULO III
CTS en acción
F
RENTE a otros planteamientos anteriores de CTS, más
centrados en la teorización y el estudio de casos con-
cretos a posteriori, los tiempos que vivimos nos exigen
una renovación radical. En este sentido, se hace necesario
ese enfoque más práctico y activista que luche por intro-
ducir el criterio racional y sensible de CTS en los conflic-
tos tecnológicos y en la sociedad en general. No obstante,
esto no significa abandonar el carácter reflexivo y filosó-
fico que está en su origen. sino ampliarlo para darle un
sentido contemporáneo, especialmente en el contexto de
la globalización alternativa. Tampoco hay que entender
este planteamiento renovador de CTS como una llamada a
un compromiso político (o hiperpolítico), ya sea en parti-
dos convencionales o movimientos alternativos. Esta es
solo una de las opciones que un CTS ampliado y cibercul-
tural ha de explorar. pues son muchos los campos especí-
ficos donde un CTS activista puede encontrar tareas a su
medida. Los ámbitos de la educación, las üNG, la hiperfi-
losofía, la ciencia-ficción y la cultura hispana son algunos
de los más afines a la perspectiva de futuro que hemos
planteado en este manual y cuya importancia vamos a co-
mentar brevemente, al tiempo que hacemos un llama-
miento final al CTS activista y a una estrategia quituaco-
Iumnista.
147
CARTA AL HUMO C/HERNET1CUS
l. CTS activista y la enseñanza
La enseñanza es uno de los campos naturales de desa-
rrollo de los estudios CTS. Hasta ahora, estos estudios se
han refugiado en las facultades universitarias -bajo diver-
sas asignaturas en tomo a lo tecnológico--, donde han te-
nido un desarrollo puramente académico. Lamentablemen-
te, en nuestro país \levamos un retraso al respecto de dos
décadas. Sin embargo, una de las tareas más urgentes en
este ámbito es precisamente la formación activista de los
universitarios, que debieran entenderla como una forma
ineludible de compromiso del intelectual con la sociedad.
Sin perder sus propios criterios de objetividad e indepen-
dencia, el estado de cosas en el mundo hipertecnológico
que estamos construyendo, demanda la intervención de in-
telectuales preparados con vocación social. Más que de
profetas apocalípticos o de consejeros conformistas, refu-
giados tras los libros o las aulas, la sociedad civil reclama
la participación de los intelectuales de CTS. con formación
especializada en las diversas áreas tecnológicas en conflic-
to. Este enfoque maduro de CTS debe ser entendido por
los universitarios. a los cuales, mejor de forma colectiva
que individual, debiera verse más a menudo aportando sus
conocimientos y criterios en el meollo de los conflictos
tecnológicos, participando en iniciativas. organizaciones.
fOTOS. etc. La división que críticamente señalaba Steve Fu-
ller entre la High Church (académicos) enfrentada a la
Low Church (activistas) debe superarse en un nuevo con-
texto que unifique los dos ámbitos, que entienda que CTS
es fundamentalmente una disciplina teórico-práctica, enca-
minada a equilibrar la reflexión y la acción. En este aspec-
to, por ejemplo, la realización de trabajos académicos, de
investigación. debiera enfocarse no solo al estudio de con-
flictos pasados, sino a casos de actualidad en los que tanto
la investigación como la participación del doctorando pu-
148
CTS EN ACCiÓN
diera convertirse en una aportación significativa en el tra-
tamiento de conflictos determinados. Un concepto tan na-
tural para la antropología como el «trabajo de campo» de-
biera ser adoptado por los estudiantes y profesores CTS
como procedimiento obligatorio, y hasta sus útimas conse-
cuencias, en el sentido de desarrollar un compromiso acti-
vista con la comunidad (ver Apéndice C). Los conflictos
tecnológicos siempre se producen en el seno de una comu-
nidad y es en ella donde idealmente debieran alcanzarse
consensos lo más amplios posibles o al menos algún tipo
de acuerdo satisfactorio. Esto también vale para la comuni-
dad académica (de CTS a los científicos), que no ha de vi-
vir de espaldas a la sociedad. sino de manera receptiva al
sentido comunitario de la misma. El contrapunto inevita-
ble de este enfoque es que el tratamiento de los casos espe-
cíficos no deben conducirnos a una especialización empo-
brecedora, sino a valoraciones generales, propias de los
problemas globales que nos afectan. Tampoco debemos
descuidar la formación interdisciplinar en CTS, que debe
incluir las materias habituales como la filosofía de la tec-
nología o la ética y además aspectos diversos de la socio-
logía, la antropología o las artes y, en gran medida, de las
ciencias experimentales y de informática. Todas estas dis-
ciplinas, tal como señala Susan Cozzens (en vistons of
STS), deberían fundirse en una sola área.
Una de las bazas más importantes de un CTS activista
sería justamente que los científicos implicados en la pro-
ducción tecnológica e industrial adquieran conciencia de
su responsabilidad y poder y se desdoblaran en intelectua-
les CTS. Esto ha ocurrido ya en varias ocasiones y con
gran acierto. como en el caso del movimiento Pugwash o
en las organizaciones deontológicas de ingenieros y cientí-
ficos. No estamos esperando que la opaca comunidad cien-
tífica sufra una masiva «caída del caballo» tecnológico y
abandone su profesión, pero sí que cada vez más todos los
149
CARTA AL HOMO C/BERNU1C1!S
agentes tecnológicos -especialmente los científicos y téc-
nicos- sean capaces de adoptar un sencillo filtro ético de
CTS en su trabajo, cual es prever las consecuencias e im-
plicaciones de sus investigaciones a largo plazo. Si esto se
consiguiera, no nos cabe duda de que la sociedad se aho-
rraría probablemente la mayoría de los conflictos tecnoló-
gicos que hoy se padecen. El otro aspecto educativo que es
preciso reforzar es la introducción de asignaturas específi-
cas o de conocimientos de CTS, de CTS activista, en otras
asignaturas (filosofía, conocimiento del medio, ética. etc.).
en los niveles de secundaria y primaria. La formación de
ciudadanos críticos y responsables, capaces de intervenir
en los conflictos locales o globales, comienza a esta tem-
prana edad en la que los jóvenes deciden ser sujetos pasi-
vos o activos para su comunidad. El ambicioso objetivo
consistiría en que, con el tiempo, políticos y profesores,
entiendan que la tan demandada formación científica y tec-
nológica de calidad ha de comprender una formación hu-
manística complementaria de CTS. En definitiva, el inte-
lectual universitario activista tiene, además de formar a sus
alumnos en el activismo, que organizar él mismo redes y
grupos escolares universitarios y abrirse a la participación
cívica, divulgando sus actividades entre el público y cola-
borando en la resolución de los problemas comunes.
2. CTS activista e hiperfilosofía
Si queremos que los estudios CTS del siglo XXI se ha-
llen verdaderamente atentos al espíritu de su tiempo, he-
mos de aceptar con todas sus implicaciones la transforma-
ción de la propia tecnociencia y de la sociedad, ambas
cada vez más ciberculturales. Esto no significa únicamente
que los estudiosos de CTS utilicen el correo electrónico o
pesquen información en la red. El cambio debe ser más
ISO
crs EN ACc/()¡.¡
profundo; la complejidad progresivamente ampliada del
propio estudio de la tecnología exige también que nuestras
maneras de comprender y mostrar sean progresivamente
hiperfilosóficas. Los estudios CTS deben abrirse a las for-
mas hipertextuales para abarcar todos sus extremos y ser al
mismo tiempo más flexibles y útiles para el nuevo
lector/usuario cibercultural. Los investigadores de CTS de-
ben seguir publicando artículos y libros donde se les re-
quiera esos formatos, pero también deben ser capaces de
producir hipertextos para CD-RüM, páginas web, los futu-
ros e-books y cursos on-line. Tímidamente, en esta línea,
hasta el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología ha
habilitado una página web, con los principales (a su enten-
der) web sites españoles sobre la materia; afortunadamente
hay una enorme cantidad de sitios independientes sobre el
tema (véanse los enlaces en nuestro site). Más allá de estos
intentos, resulta prioritaria la integración hiperfilosófica de
textos, vídeos e imágenes en formatos abiertos que recojan
la heterogeneidad formal de las nuevas investigaciones. La
producción CTS debe trascender la complaciente rutina
del discurso filosófico más académico y, sirviéndose de los
formatos hipertextuales, disponer ante la sociedad sus tra-
bajos e iniciativas para que esta elabore sus propios crite-
rios. Los formatos hipertextuales convienen además al ac-
ceso y divulgación amplios a través de Internet, a la
participación desjerarquizada de los usuarios y a la crea-
ción de comunidades virtuales/reales implicadas en los
conflictos tecnológicos. Más que en ninguna otra discipli-
na humanística, es en los estudios CTS donde la hiperfilo-
sofía puede encontrar un desarrollo renovador que los sa-
que de su crisis. Un CTS cibercultural no significa solo un
CTS dedicado al estudio de las cibertecnologías -aun
siendo este uno de sus ámbitos nucleares-, sino una hi-
perfilosofía en práctica, por su extensión a la sociedad ci-
vil, a través de las redes de la cibercultura crítica y activis-
151
CARTA AL HOMO
tao Enlazando con el apartado anterior, resulta obligado
que la formación completa de un intelectual o un grupo
universitario de CTS incluya la capacitación cibercultural
e hiperfilosófica básica para la producción de formatos hi-
pertextuales e hipermedia. Y tampoco podemos olvidar
que la hiperfilosofía ha de convertirse en una herramienta
cibercultural para trabajar en el ámbito de la hiperpolftica.
Un investigador y partidario de CTS activista ha de ser
también un hiperfilósofo, a menudo una entidad comunita-
ria en la red, capaz de hacer oír su voz en los foros virtua-
les, donde está germinando esa hiperpolítica global que
se preocupa de la tecnología. Sin la hiperfilosofía crítica
(véase De teoría hiperfilosófica en La Nueva Ciudad de
Dios) no podremos acceder a las claves de este siglo y me-
nos preteder intervenir en él, así que una de las primeras
tareas es desarrollarla y ponerla en práctica a través de esta
nueva forma de pensamiento.
3. CTS activista y grupos
Más allá de las facultades universitaria" y de las publi-
caciones especializadas, el debate en tomo a la globaliza-
ción ha abierto un nuevo escenario a los estudios CTS.
Aunque no es reciente la participación de eexpertos» de
CTS en los clásicos conflictos tecnológicos de finales del
siglo xx, como las centrales nucleares o los grandes em-
balses, es ahora cuando se ha demandado su intervención
en todo tipo de conflictos, y no solo como nombres pro-
pios de prestigio, sino como microcolectivos o como
miembros cualificados integrados en colectivos sociales
más amplios. Existen asociaciones corporativas de CTS
como la SPT (Society for Philosophy and Technology),
que celebran congresos anuales sobre temas monográficos.
y aunque este tipo de iniciativas y encuentros siempre son
152
CTS EN ACCiÓN
necesarios, el verdadero sentido de CTS reside en que sus
intelectuales se integren en la red de asociaciones, sindica-
tos, organizaciones y plataformas coyunturales o perma-
nentes que genera la sociedad para luchar por sus derechos
en los conflictos tecnológicos, como la plataforma Nunca
Máis surgida en Galicia como respuesta cívica a la catás-
trofe ecológica provocada por el petrolero Prestige. En el
pasado, asociaciones como Greenpeace o el movimiento
Pugwash para la moratoria sobre el ADN recornbinante
pusieron los fundamentos de la participación desinteresada
y entusiasta de los científicos concienciados en la reso-
lución de los conflictos tecnológicos; del mismo modo,
la sociedad de la infotmación ha generado sus propias
organizaciones, tan diversas como la Electronic Frontier
Fundation, Pangea, los tecnorrealistas, las asociaciones
sindominio (httpJlsindominio.net) que se dedican a pro-
porcionar medios para el desarrollo comunitario de softwa-
re, o la miríada de comunidades Linux partidarias del soft-
ware libre. Su labor de crítica y control resulta esencial
para que la cibercultura mantenga en cierta medida el espí-
ritu comunitario y libre de sus orígenes. Pero la oportuni-
dad realmente maravillosa de Internet ha sido la creación
de publicaciones electrónicas, foros y comunidades virtua-
les dedicadas a los mil y un conflictos tecnológicos que
azotan el planeta, desde grandes temas globales como
Echelon o la bioingeniería a temas locales -c-no menos
importantes- como la construcción de un pantano en un
pequeño valle. Aún más, la prodigiosa interactividad de
la red ha posibilitado el intercambio de información o el
encuentro y la coordinación de iniciativas a un nivel glo-
balizado, impensable hace un par de décadas. Esta es la
paradójica razón por la cual, frente a la globalización insti-
tucional, poco preocupada por el enfoque CTS de sus pro-
yectos, haya surgido el movimiento por la globalización
alternativa, tan visible en la calle pero coordinado a través
153
CARTA AL HOMO ClBER,'it.TlCU.\
de la red. La conciencia de un enfoque CTS se ha hecho
verdaderamente popular entre los sectores críticos de la so-
ciedad y entre los jóvenes; el boom de las ONG ha atraído
a miles de personas voluntariosas hacia los conflictos tec-
nológicos y su aportación en muchos casos es positiva. Sin
embargo, desde una conciencia crítica y autocrítica de
CTS hay que aprender a diferenciar la ONG proguberna-
mental o puramente caritativa de aquella que realiza su ta-
rea sin atarse a las subvenciones oficiales y a una peligrosa
complementariedad con los Estados, cuando hacen deja-
ción de sus obligaciones sociales. Las ONG que quieran
mantener el genuino sentido crítico de CTS han de preser-
var el espíritu independiente y reivindicativo, que camine
por la senda de la hiperpolítica. En este aspecto, el abanico
de estrategias activistas puede ser muy amplio e incluir
desde la elaboración de informes técnicos hasta la práctica
de la desobediencia civil. Siempre dentro del más estricto
respeto a los derechos humanos y de la apuesta por la no
violencia, las ONG y grupos antiglobalización pueden lle-
var la voz del enfoque CTS a la sociedad con un impacto y
una eficacia nunca antes soñada por los filósofos que la
crearon para la academia. Este parece el momento propicio
para que, en el contexto de la creciente red social y ciber-
cultural en tomo a la conflictividad tecnológica, los estu-
diosos de CTS encuentren su verdadero lugar dentro del
activismo contemporáneo y redescubran sus genuinas se-
nas de identidad, con frecuencia olvidadas. En este aspec-
to, es quizá el momento de que se creen o reformen las or-
ganizaciones CTS de acuerdo con esta doble vocación,
práctica y activista. Estas renovadas asociaciones CTS, in-
tegradas por especialistas diversos, debieran coordinarse
entre ellas más eficazmente y al tiempo ofrecerse a otras
iniciativas y asociaciones para asesorar y estudiar sus pro-
blemas de cerca. No nos cabe duda de que la alianza de
CTS con los grupos antiglobalización ha de ser una de las
154
CTS EN ACCIÓN
apuestas firmes desde el activismo crítico y cibercultural
que propugnamos.
4. CTS activista y la ciencia-ficción
Aparentemente, las artes no han protagonizado la re-
flexión sobre la tecnología ni se hallan vinculadas a los es-
tudios CTS. Esta tarea parece más propia de la filosofía y
del pensamiento abstracto. Sin embargo, ya desde antiguo,
las artes se han ocupado de la tecnología y los problemas
sociales que provoca, y, especialmente, en paralelo a la fi-
losofía de la tecnología", a lo largo de todo el siglo xx. El
carácter de su reflexión, a menudo más crítica y sensible
que el de la misma filosofía, insiste en presentar la tecno-
logía moderna como la amenaza definitiva para el ser hu-
mano. Las artes nos han ilustrado ampliamente sobre la
deshumanización inherente a la tecnologización masiva,
ya desde las primeras décadas del siglo, en las bellas artes,
la literatura y el cine; así, por ejemplo, las obras de arte
pioneras de George Grosz y Raoul Hausmann (El espíritu
de nuestro tiempo. Cabeza mecánica), la poesía de Rilke
(de las Elegías del Duino a Sonetos a Oifeo) o películas
como Tiempos modernos de Charles Chaplin o Metrópolis
de Fritz Lang. Se prodría incluso realizar una completa
genealogía del arte preocupado por la tecnología, que ten-
dría sus momentos de esplendor en las primeras vanguar-
dias de entreguerras, como reflejo de la primera industria-
lización, y en el arte contemporáneo de las instalaciones,
como reflejo de la revolución del vídeo. Sin embargo, esta
visión crítica respecto a la tecnología ha encontrado su
máxima expresión en un género específico, como es la
ciencia-ficción. Ya en la obra de Mary W. Shelley, Fran-
kenstein o el moderno Prometeo, que da comienzo
oficialmente al género, se nos muestra la tragedia del hom-
155
CARTA AL JIOMO ClBERNI:I1CUS
bre artificial y la soberbia fatal del científico irresponsa-
ble. Y a partir de ese primer hito, la ciencia-ficción en la
literatura, y en el cine posteriormente (además de otros gé-
neros tan populares como el cómic), ha procurado mostrar-
nos junto a las maravillas del progreso -acaso con la in-
tención de conjurarlas-e, las posibles distopías provocadas
por las nuevas tecnologías, siguiendo la estela de la novela
de Samuel Butler, Erewhon, como inicio de la literatura lu-
dita. Obviamente, dentro de la ciencia-ficción no todos los
subgéneros ni movimientos se han mostrado apocalípticos
o si quiera críticos con la tecnociencia, pero podemos afir-
mar que este aspecto ha sido una constante en el género.
Frente al afán puramente especulativo o de entretenimien-
to de la mayoría de obras de este género, las ficciones ma-
yores han sido conscientes de los problemas tecnológicos
en ciernes o por venir, como en los clásicos literarios No-
sotros de Yevgeni Zamiatin, Un mundo feliz de Aldous
Huxley o 1984 de George Orwell, o en películas emblemá-
ticas de diferentes épocas como Planeta prohibido de Fred
McLeod Wilcox, La amenaza de Andrómeda de Robert
Wise, El planeta de los simios de Prankl¡n F. Schaffner o
2001, una odisea espacial de Stanley Kubrik. Estas ficcio-
nes han actuado como experimentos mentales de posibles
futuros, para servimos de advertencia ante los peligros de
la falta de control y de la tiranía de la hipertecnologiza-
ción. En este sentido, la ciencia-ficción actúa como simu-
lador mental colectivo para ayudar a la sociedad a com-
prender, asimilar y corregir los cambios. Aunque, por otro
lado, la ciencia-ficción también estimula el proceso tecno-
lógico, alentando la imaginación de los científicos y de la
sociedad en general hacia nuevos proyectos y las fronteras
de la tecnociencia. Este doble papel, a veces ambiguo e
indiferenciado en numerosas ficciones, hace también que
podamos señalar la existencia de una ciencia-ficción re-
formista y otra decididamente crítica. Respecto a la cien-
156
CTS EN ACCIÓN
cia-ficción actual, que se ocupa en gran medida de la revo-
lución digital, es curioso señalar cómo la corriente ciber-
punk, liderada por William Gibson y Bruce Sterling, es
una de las más distópicas de toda la historia del género,
pero a la vez de las más fascinadas por el estilo de vida
tecnológico-cibercultural de hackers y cyborgs. En la ver-
sión cinematográfica de esta misma corriente, desde Blade
Runner, de Ridley Scott, a The Matra, de los hermanos
wachowsky, observamos un fenómeno similar; a la crítica
apocalíptica de un mundo degradado por la tecnología o
convertido en una falsa realidad virtual, se contrapone, no
solo la moda esteticista que generan, sino el hecho paradó-
jico de que su realización ha supuesto una innovación tec-
nológica de la infografía. En este mundo de contradiccio-
nes virtuales, es curioso comprobar cómo las películas
digitales de carácter fantástico o de ciencia-ficción, dirigi-
das al público infantil pero cada vez más valoradas por la
crítica (Hormigaz, Toys, Shreck: o Monstruos SA, o ciertos
anime japoneses, como los de Hayao Miyazaki). intentan
transmitir los valores humanistas que mucha ciencia-fic-
ción ha olvidado o relegado como poco relevante. No po-
demos olvidar el papel de la verdadera ciencia-ficción cTÍ-
tica, de producción alternativa y alejada de la sospechosa
ambigüedad espectacular de Hollywood. Películas modes-
tas pero ya de culto como n. de Oarren Aronofsky, o Cube,
de Vicenzo Natali, representan el espíritu crítico original
de las artes de vanguardia. Es, pues, necesaria, una cien-
cia-ficción crítica de largo alcance, que no solo sea practi-
cada por científicos sino, por qué no, por investigadores de
CTS. No es una iniciativa descabellada pensar que se pro-
duzca una literatura y un cine de ciencia-ficción que bus-
quen la escenificación realista de un futuro inmediato, ale-
jado de engañosas utopías tanto como de complacientes
reformismos. La publicación de ciertas novelas tan riguro-
sas como críticas, como la serie sobre Marte de Kim Stan-
157
CARTA AL HOMO ClBERNETlCUS
ley Robinson, pueden ser un buen modelo para seguir, y
debiera convertirse en la «Biblia de ciencia-ficción» de
la globalización alternativa. Las artes de vanguardia y la
ciencia-ficción alternativa pueden convertirse no solo en
la mejor ilustración de los problemas CTS, sino también
de sus análisis críticos y de sus propuestas para el futuro
inmediato. En la época de la cibercultura es más necesaria
que nunca la combinación de fuerzas de los esfuerzos teó-
ricos y de las visiones artísticas, y quien sabe si el surgi-
miento de géneros híbridos de ensayo y ficción, como el
ensayo-ficción o la historia del futuro, auspiciados quizá
por el audaz experimentalismo de la hiperfilosofía (o el hi-
permedia). Aunque somos realistas respecto al papel trans-
formador de la cultura y del arte en el proceso tecnológico,
no debemos despreciar, sino alentar, su potencial como
concienciador ético de la sociedad. Necesitamos realmen-
te, con urgencia, de una nueva vanguardia artística, afín al
espíritu CTS y al activismo, y específicamente la ciencia-
ficción puede ser ese género popular que abra el camino
entre dos colectivos de aficionados tan significativos como
son los jóvenes y los científicos.
5. CTS y la cultura hispana
El ámbito de investigación y actuación de CTS es sin
duda cada vez més universal y globalizado. Los estudiosos
del Primer Mundo se interesan por los problemas tecnológi-
cos del Tercer Mundo ---donde más se nota el brutal impac-
to de una tecnologización sin control-c-, y los intelectuales
del Tercer Mundo se prepararan en las universidades euro-
peas y norteamericanas para volver a investigar la conflicti-
vidad tecnológica de sus países de origen. No obstante, to-
davía más importante que este enfoque globalizador de CTS
es, lo que podríamos llamar, una visión «glocalizadora», en
158
CTS EN ACCIÓN
el sentido del aserto «piensa globalmente, actúa localrnen-
te». Los problemas tecnológicos son similares en todo el
mundo, pero es preciso empezar a resolverlos desde el lugar
concreto donde aparecen, abarcando varios niveles desde el
núcleo originario, ya sea valle, municipio o región, hasta el
país o países en los que se encuadran, y en el área cultural
en el que tienen resonancia social. En nuestro caso particu-
lar, el de investigadores de CTS castellanohablantes, el ám-
bito natural es sin duda el Estado español pero también His-
panoamérica, geografía múltiple a la que nos unen estrechos
lazos culturales y de cooperación (aunque menos de los que
desearíamos, también en CTS), y que al incardinarse en este
Tercer Mundo o en países en vías de desarrollo, viene su-
friendo a menudo el devastador efecto de una industrializa-
ción y tecnologización de la que los países privilegiados so-
mos, si no siempre beneficiarios, al menos responsables
históricos. Baste con mencionar problemas tan decisivos
como la progresiva deforestación y destrucción de la biodi-
versidad de la Amazonia para comprender la magnitud del
problema, cuyo efecto sentirá primero la propia Hispano-
américa y, más tarde o más temprano, el resto del mundo.
Por ello, el conjunto de la comunidad hispana a ambos lados
del Atlántico es nuestro ámbito natural de trabajo, sin olvi-
dar en absoluto la relación directa con la Europa comunita-
ria (a través de los diversos programas alfa de la Comunidad
Europea) y con Estados Unidos, con algunos de cuyos in-
vestigadores ya se han establecido sólidas relaciones (como
los estudiosos CTS Carl Mitcham y Paul Durbin), pero que
convendría reforzar con proyectos conjuntos. En este aspec-
to hay que reivindicar la tradición hispana universalista en
tomo a la filosofía de la tecnología que ha producido figuras
tan relevantes como José Ortega y Gasset, junto con su coe-
táneo Martin Heidegger, el fundador de la filosofía de la tec-
nología, y con continuadores como Juan David Garcfa Bac-
ca, verdadero puente entre España e Hispanoamérica desde
159
CARTA AL HOMO C/BERNETICUS
el exilio republicano. Los estudios CTS en el ámbito hispa-
no ya empiezan a dar sus frutos y a normalizarse en el ámbi-
to educativo, a partir de grupos más o menos informales
---en tomo a libros de colaboraciones o revistas-, como los
que han surgido en diversas comunidades autónomas; en
Galicia, Madrid, Barcelona o en el País Vasco hasta ahora
no habían tenido demasiada fortuna, si se exceptúan casos
aislados. Han sido grupos de profesores de bachillerato (50-
ria, Andalucía) quienes han promovido la publicación de
textos didácticos a partir de la reforma de estudios de bachi-
llerato. Actualmente hay una veintena de manuales sobre
esta materia, casi todos a partir de los años 90. Pero ante-
riormente el INVESCIT (Instituto de Investigación en Cien-
cia, Tecnología y Sociedad) promovió la creación de un
máster CTS desde finales de los 80, que fue el único habili-
tado en España. En 1993 se implantó esta asignatura en ba-
chillerato, pero como señalan José Antonio López Cerezo,
Marta González y José Luis Luján (Ciencia, Tecnología y
Sociedads. se ha hecho tarde y en contra de un sistema edu-
cativo jerarquizado con pocas posibilidades de éxito. A esta
tardía recepción hay que añadir que en nuestro país todavía
no se ha encontrado el alto grado de conflictividad tecnoló-
gica que plantea, por ejemplo, la extensión de la ciberculru-
ra, que, dado nuestro retraso al respecto, si nos comparamos
con Estados Unidos, Japón o el resto de Europa, nos ha im-
pedido encontrar también nuestra propia voz crítica. El de-
bate entre dos modelos de globalización, que son también
dos modelos de cibercultura, también empieza a escucharse
en nuestra cultura y en nuestras redes, pero todavía se halla
vinculada a debates esencialmente de carácter político, y no
específicamente CTS. Esta es sin duda una labor primordial,
a la que el CTS hispano se debe aplicar sin demora, no solo
para contribuir al debate global, sino para enfrentarse a retos
cercanos como la ley sobre Internet o LSSI. Por otro lado,
los estudios crs hispanos, como en general los de otras re-
160
CTS EN ACCIÓN
giones del mundo globalizado, tienen todavía pendiente la
asignatura del activismo, no porque en España e Hispano-
américa no haya una larga tradición activista, sino porque
este parece no haber llegado a la universidad y menos a los
círculos intelectuales, donde se cultiva asiduamente la figu-
ra del intelectual orgánico o la del crítico de salón. Es preci-
so romper esa tendencia y, aprovechando el actual contexto
contestatario. reconvertir al menos parte del CTS hispano al
activismo cibercultural y alternativo. En ese sentido, cabe
destacar la labor de la Organización de Estados Iberoameri-
canos que dedica un importante esfuerzo a promocionar los
estudios CTS (como se puede comprobar en su página web)
y que además está llevando a cabo una importante labor edi-
torial en este campo. La cultura hispana en su conjunto, en
el eje España-América especialmente, pero con sus conexio-
nes europea y norteamericana, necesita encontrar un espacio
crítico para los estudios CTS, y más aun, en sintonía con
este enfoque activista, cibercultural y alternativo.
6. asactivista yel quintacolwnnismo de Ciberaienas
Desde nuestro punto de vista, que auna deliberadamente
el enfoque de CTS activista a la cibercultnra -c-como espa-
cio privilegiado y como herramienta- y al hecho cultural
hispano (para reforzar justamente la conexión internacio-
nal), es importante ir generando una red crítica global en
tomo al pensamiento activista sobre la tecnología. A este
germinal tejido humano lo hemos denominado Ciberatenas,
como la ciudad alternativa en cuyo foro virtual/real ha de
desarrollarse una hiperfilosofía libre y contraria al paradig-
ma tecnohermético, en aras de una hiperpolítica comprome-
tida. Esta metafórica e imaginaria ciudad-red, trenzada en el
ciberespacio y en la realidad real, ha de unir a la diáspora
reflexiva de intelectuales hispanos, europeos o americanos,
161
CARTA AL HUMO C/BERNETlCUS
dispersos y al tiempo conectados en el cibermundo, para
que podamos enfrentamos a los retos tecnológicos del siglo
XXI con una mínima eficacia. En este aspecto, los estudios
CTS han de buscar en el movimiento por la globalización
alternativa su desarrollo natural, que los saque de las univer-
sidades y de los planes de estudio, para conferirles una di-
mensión verdaderamente social y no solo académica. De
esta manera, la creación de una red intelectual ciberatenien-
se puede ser una gran ayuda para potenciarlos teóricamente;
ahora es preciso crearla como una realidad operativa y no
solo como una entelequia virtual o puramente universitaria.
Nuestra propuesta estratégica, sin embargo, no pretende co-
menzar de cero, en un arrebato de purismo, sino servirse de
los cauces ya existentes en las propias universidades, las
instituciones, las asociaciones, las empresas, los medios de
comunicación, las artes, los laboratorios, etc., allí donde se
crea, se debate o se decide sobre tecnología. A este plantea-
miento lo hemos denominado irónicamente quintacolumnis-
mo, para significar nuestra apuesta por el trabajo desde den-
tro del sistema, como única vía, de carácter posibilista, de
alterar el rumbo del progreso tecnológico. No se trata de
promover un activismo clandestino, sino abierto y mediáti-
ca, capaz de introducir el espíritu alternativo, ético y partici-
pativo de CTS en todos los ámbitos, para sembrar en su in-
terior la semilla de la rebelión cívica. Y la formación del ser
humano actual como un Homo cibemeticus crítico, a través
de iniciativas activistas como este manual conectado a la
red, ha de ser una de nuestra'> prioridades.
162
EPÍLOGO
Carta del Horno cibemetú:us a los
autores o la frágil esperanza de los
estudios CTS en el siglo XXI••• y una
Declaración activista como respuesta
Q
U E ~ ~ O S autores, e.studiosos de CTS, nomines ciber-
netlcI como uno rrusmo:
He recibido su carta abierta -una carta apremiante,
seguida de un libro lleno de promesas- con sumo interés,
pues como ustedes estoy profundamente preocupado por
este nuevo siglo hipertecnológico. Igualmente he seguido
su desarrollo en los diferentes capítulos en los que intentan
exponer un resumen de las características principales y los
retos más urgentes de los estudios CTS de cara al futuro. Y
he de decirles, primero, que me reconozco como ese Horno
ciberneticus del futuro, pero que ya es del presente. Proba-
blemente respondo al típico prototipo de ese Horno ciber-
neticus. aunque sin desearlo conscientemente; cuando ana-
lizo mi vida, compruebo que efectivamente la tecnología
está presente en todos sus aspectos -tengo electrodomés-
ticos, teléfonos, tarjetas de crédito, una televisión con ví-
deo y un pequeño coche utilitario-, y también soy un
usuario de las cibertecnologías, ya que dispongo, por razo-
nes de trabajo y de ocio, de un ordenador personal con su
correspondiente conexión a Internet. Nada extraordinario,
pero, sin embargo, suficiente para reconocer que mi estilo
163
CARTA AL HOMO CIBERNETfCUS
de vida urbano se halla moldeado por la omnipresente tec-
nología. No tengo problema en reconocerlo; la tecnología
en general y las últimas cibertecnologías en particular ha-
cen que esta mi vida de occidental medio sea más confor-
table y no creo que, a no ser por poderosas razones, estu-
viera dispuesto a renunciar a sus evidentes ventajas,
especialmente en lo referente a mi casa, la comunicación o
la salud. Soy, como ven, un Horno cibemeticus del mon-
tón, agradecido hacia los adelantos de lo que llaman tecno-
ciencia... aunque también he de confesarles que sus textos
no han hecho sino reafirmar mis dudas y mis inquietudes.
Leo la prensa y veo la televisión, a veces echo un vistazo a
alguna revista de divulgación científica y navego por la
red, en fin, que soy un Horno cibemeticus medianamente
«informado», por lo que sé perfectamente de las amenazas
que trae mi estilo de vida tecnológico-cibercultural-occi-
dental. Tanto para rní mismo, por la excesiva dependencia
de aparatos, muchas veces prescindibles, como para el pla-
neta, sobre todo en lo referente a la degradación ecológica
o al agotamiento de las energías. Y como internauta tam-
bién soy consciente del lado oscuro de la cibercultura, de
la existencia de inforricos e infopobres, de multinacionales
informáticas depredadoras y de serios intentos de los go-
biernos por controlar la libertad de la red con programas
secretos y leyes restrictivas, etc.: y ante todo ello mi «co-
razoncito» de hacker aficionado se rebela... Esto es lo que
quería decirles -y sé que mi opinión sería compartida por
otros muchos-, estoy contento de ser un Horno ciberneti-
CUS, pero ¡me niego a ser convertido en una máquina hu-
mana, en un cyborg, en un creyente tecno-hermético, en
responsable de ninguna destrucción del planeta o de la es-
pecie humana! Por elJo, la propuesta de que a través de
esos estudios de CTS se creen iniciativas cívicas y activis-
tas en torno a la tecnología me parece una idea francamen-
te sugerente.
164
CARTA DEL HOMO ClBERNETIC/!S..
El problema es que desde una óptica realista y después
de pensarlo mucho, no creo que los estudios CTS, ni la ci-
bercultura crítica ni el movimiento antiglobalización -ni
aun todos ellos aliados o coordinados- sean capaces de
enfrentarse contra el imparable y desbocado progreso tec-
nológico. Pero mucho menos creo que, como ustedes de-
nuncian, la falacia gubernamental de un falso desarrollo
sostenible, ni la invención de tecnologías salvadoras (ya
sea el ordenador cuántico, la fusión fría o la inteligencia ar-
tificial autoconsciente) podrán solucionar los problemas in-
mediatos del hambre, las guerras o la tiranía, y menos esa
perversa seudorreligión cientificista (en algunos de cuyos
mitos he soñado como lector de ciencia-ficción) a tiem-
po... Sospecho que los enemigos del ser humano y de una
tecnología humanista, que constituye la todopoderosa tec-
nociencia aliada a un poder político mundial de corte impe-
rialista, son tan abrumadoramente superiores que toda re-
sistencia parece vana. Hemos alcanzado al comienzo del
siglo XXI una situación crítica en la que el ser humano, para
bien o para mal, está embarcado en este proyecto tecnoló-
gico de imparable progreso, y sospecho que ninguna rebe-
lión cívica logrará pararlo o hacer que varíe su rumbo, si
acaso mitigar alguno de sus efectos más negativos e inme-
diatos. Ante este convencimiento, los estudios CTS, e in-
cluso su enfoque activista -y perdonen que se lo diga, vis-
to su entusiasmo--, me parece una esperanza demasiado
frágil para ser tenida en cuenta como una opción sólida y
general. No obstante, al igual que hace una década mi mala
conciencia ecologista me obligaba a reciclar, a no usar el
coche si no era necesario o apoyar todas las campañas en
defensa de la naturaleza en mi región, y me veo ahora im-
pelido naturalmente a tomar ciertas actitudes como negar-
me a usar a todas horas el teléfono móvil o a participar de
las cibercampañas contra Echelon, y por supuesto a recha-
zar la vida dentro de fantasías de la realidad virtual o la te-
165
C\RTA AL /lOMO ClBERNEI1CIIS
levisión O a prestar mi cuerpo voluntariamente para que le
implanten un chip, como nos anuncian ciertas películas fu-
turistas. Quiero ser como ustedes un Horno ciberneticus
crítico, y comparto los nobles ideales de este CTS activista
y cibercultural, pero sinceramente, ¿qué puede hacer un
ciudadano concienciado, un pobre intemauta de a pie, aun
en su modesta medida, para contribuir efectivamente a que
no se cumplan los peores vaticinios? Puedo escribir y com-
partir hiperfilosóficamente textos como esta carta en la red
o participar en alguna ONO reivindicativa, pero me gus-
taría saber si hay además alguna otra práctica o acción
-como ustedes predican insistentemente- que sirva de
manera directa y aunque sea desde fuera de un CTS estric-
to, a mantener viva la llama de esa frágil esperanza de una
tecnología diferente, de un futuro alternativo y más huma-
no. y que quede claro que no busco el imposible de una
utopía, tan solo la certeza de la supervivencia...
Si tienen alguna idea, por fragmentaria o experimental
que les parezca, me gustaría conocerla.
Recibid un cordial e hiperfilosófico abrazo.
Un atribulado Horno cibemeticus.
Coda epilogal: Reconociendo la crisis de CTS
Obviamente, esta respuesta a nuestra Carta abierta al
Homu cibemetícus del prólogo no es, antes de ser publicado
este libro, la respuesta de un lector real. Es la respuesta que
nosotros, los autores de este manual, debiéramos recibir
como tales por parte de cualquier Horno cibemeticus razo-
nable, el cual, por otra parte, nosotros también pretendemos
ser. Es así que nos hemos desdoblado en autores y al mismo
tiempo en interlocutores autocríticos, para poder encarar las
deficiencias y limitaciones de nuestro discurso, y sobre
166
CARTA DEL HUMO CIBER.'i'ET1CUS, ..
todo, la paradoja de un CTS activista que se queda en mero
texto, en un libro con ínfulas de manual activista, y para
todo un siglo nada menos... Pero como autores debiéramos
contestarle a nuestro atribulado lector que el problema es
mucho más grave de lo que le parece, pues desde nuestro
conocimiento directo de esta disciplina, los estudios CTS se
hallan inmersos en una crisis que propuestas renovadoras
como la nuestra, ciertamente marginales en este Cibermun-
do y aun novedosas en el ámbito universitario, por sí solas
no conseguirán salvarlos. Autores pioneros de CTS como el
recientemente fallecido Iván Illich, incluso han anunciado la
muerte de CTS, desde el momento en el que justamente
estos estudios han sido 'asimilados académicamente y han
proporcionado la coartada a los gobiernos en forma de com-
placientes consejeros y conceptos manipulables como «con-
trol del riesgo» o «desarrollo sostenible». Ante este panora-
ma, Illich, bebiendo de fuentes clásicas, retoma la idea de
«amistad» como único reducto de autenticidad y supervi-
vencia (idea parcialmente recogida por su discípulo, el liber-
tario cibercultural Hakim Bey, como «inmediatismo»).
Lo que en nuestra opinión subyace en esta propuesta es
la necesidad de retomar, incluso en los estudios CTS, algo
tan elemental como las relaciones humanas (más allá de las
puramente profesionales o gremiales), para fundamentar y
reconstruir un tejido social comunitario, capaz de regenerar
a su vez a la'> sociedades occidentales del materialismo y el
individualismo extremos. En este sentido, la idea de una
entidad mental global ha sido recogida en la cibercultura en
expresiones con diversos fines como el «intelectual colecti-
vo» de carácter orgánico y seudomístico (Pierre Lévy) o las
«inteligencias en conexión» (Derrick de Kerckhove), como
magma creativo, pero la versión de esta sensibilidad que se
acerca más a nuestro enfoque de CTS hacktivista es la de
Tomás Maldonado, sobre el potencial del intelectual cívico
de la cibercultura (¿Qué es un intelectual?).
167
CARTA AL HOMO ClBERNl:.TICUS
La regeneración de un pensamiento social articulado
que vemos bullir en Internet y en los movimientos antiglo-
balización puede ser ese caldo de cultivo para el intelec-
tual comunitario o las comunidades amistosas, reales o vir-
tuales, del CTS del futuro. No hay en este aspecto recetas
mágicas, sino una callada y laboriosa tarea de persona a
persona que solo puede dar sus frutos con el tiempo.
Los retos a los que se va a enfrentar CTS en el futuro
-se llame así o de otras mil maneras, tanto da- van a ser
formidables. Lo que hasta hace un par de décadas eran ape-
nas vagas amenazas, més propias de la ciencia-ficción catas-
trofista, empiezan a provocar debates sociales e incluso a
planteamos angustiosas dudas éticas. Los retos de la tecnolo-
gía de la globalización y de la cibercultura van a ofrecemos
uno por uno todos los mitos del tecnohennetismo. Y lo más
dramático del caso es que frente a estos logros espectaculares
de la tecnociencia, no habremos sido capaces de resolver los
problemas elementales por los que supuestamente esa misma
tecnociencia avanzó con pasos de gigante hasta hoy. Así, de
seguir el actual ritmo del proceso tecnológico (si antes no
acontece alguna hecatombe bélica, catástrofe natural inespe-
rada o revolución social), parece razonable pensar que en
este siglo XXI veremos cumplidos una serie de promesas de
la tecnociencia, sobre la que la ciencia-ficción ya nos ha ilus-
trado con argumentos veraces y descubrimientos concretos.
No son en modo alguno nuestras previsiones, sino los punta-
les del diseño del futuro de la actual tecnociencia. Desde la
perspectiva de esa disciplina emergente que es la historia del
futuro, revisada críticamente desde el espíritu de crs, estos
van a ser los cuatro grandes retos tecnológicos del siglo XXI:
1. La creación del ser humano semiartificial o cyborg.
2. La manipulación extrema de la naturaleza terrestre.
3. La hipertecnologización del hábitat humano.
4. La extensión de la cibercultura.
168
CARTA DEL HOMO C1BER.II,'ETICUS..
El cumplimiento de estas promesas parece razonable
-aun dentro de un cierto grado de incertidubre- para la
ciencia tecnohennética del siglo recién comenzado. Otras
promesas como la obtención de nuevas fuentes de energía,
las transformaciones de la nanotecnología o la creación de
inteligencias artificiales autoconscientes, resultan a nues-
tro juicio más dudosas, en tan corto espacio de tiempo (la
llamada Ley de Moore no cuenta con los benditos impon-
derables de la historia humana). Ni que decir que otras
promesas, como la resurrección tras la criogenización, la
copia informática de inteligencias humanas en robots o
clones, la generación de inteligencias virtuales inmateria-
les, la conversión de animales en seres inteligentes o neo-
humanos, la creación de una conciencia artificial cuasidi-
vina o los viajes en el tiempo, por mucho que estimulen a
ciertos delirantes científicos de prestigio, seguirá siendo
terreno acotado para la fantasía de los escritores de cien-
cia-ficción. Aunque hemos de reconocer que su persistente
búsqueda indicará el sentido fuertemente tecno-hermético
que impulsa a un gran sector de la tecnociencia y de la so-
ciedad. Lo curioso es que este escenario futurista ----que
dominará en el Primer Mundo, pero se hará sentir mal que
bien en el resto--, puede ser calificado tanto de tecnouto-
pía como de tecnodistopía, según quien lo juzgue. Pero lo
más sorprendente es que todas las visiones sobre este de-
seado y fantástico mundo tecnológico nunca abarquen
conquistas tan básicas como el remedio del hambre y de la
pobreza, la salvaguarda de nuestro patrimonio natural y
cultural, la eliminación de la violencia y la discriminación
o el acceso universal a las tecnologías más elementales...
y son precisamente estos los retos que interesan desde el
enfoque social y humanista de la tecnología que propone
un crs crítico.
Sin embargo, en el escenario cibercultural que estarnos
dibujando, CTS debe implicarse en la crítica y seguimien-
169
CARTA AL HOMO C/BERNETlCUS
to de estos proyectos para mitigar los efectos del progreso
y corregir su rumbo. En la medida que sea posible para
que se atiendan estos problemas básicos de la humanidad,
aquellos que logren su supervivencia a largo plazo en con-
diciones de dignidad, justicia y libertad. Y aunque esto no
sea finalmente realizable o no esté del todo claro, ha de ser
buscado como imperativo ético por todos los investigado-
res-activistas de CTS.
Una modesta propuesta activista
Pese a nuestras disculpas y especulaciones, no hemos
cumplido todavía la principal demanda de nuestro interlo-
cutor ficticio: una acción concreta y directa que pueda lle-
var a cabo por su cuenta. En su respuesta ya apuntaba una
elogiable actitud de cambio personal que le llevaba a con-
trolar y humanizar el uso cotidiano de la tecnología (lo que
Iván Illich llamaría una «ascesis tecnológica»). No nos
cabe ninguna duda de que la concienciación activa de este
modelo de Homo cibemetícus crítico será determinante
para la supervivencia, personal y colectiva. Pero dentro de
ese conjunto de propuestas que cualquier ciudadano podría
llevar a cabo, hemos de ser capaces, desde nuestra condi-
ción de autores de un manual de CTS, de proponer, aquí y
ahora, una iniciativa que demuestre las posibilidades efec-
tivas y no solo retóricas de nuestra visión; una propuesta
derivada de CTS, cibercultural, hispana e internacional al
tiempo, y, por supuesto, generadora de cambios reales y
efectivos, aunque sean diminutos ... Verdaderamente un
gran reto para la aparentemente modesta propuesta que fi-
nalmente les vamos a ofrecer: la que hemos llamado De-
claración de CTS crítico para una acción en el siglo XXI.
La intención de esta breve declaración que ahora pre-
sentamos a la consideración del lector y Homo ciberneti-
170
CARTA DEL HOMO CfBERNETlCUS,.,
cus es que se convierta en una pieza clave para la renova-
ción de CTS en nuestro país y en general de nuestra acti-
tud respecto al fenómeno tecnológico. Con este texto -
que resume el espíritu del libro- buscamos básicamente
reacciones de cualquier tipo, ya sea adhesiones, críticas,
adendas o comentarios. Puede interesar especialmente a
otros estudiosos de CTS o de filosofía de la tecnología,
pero también a profesores de estas materias y a científicos,
y por supuesto a miembros de grupos o movimientos preo-
cupados por los efectos de la tecnología. Pero nuestra pro-
puesta no quiere quedarse en un manifiesto al uso, no pre-
tende convertirse, corno suele ser habitual, en papel
mojado. Su objetivo último es que pueda llegar a generar
una acción concreta sobre la tecnología. Asumirla, aun de
manera crítica e hiperfilosófica como preferimos, debe
implicar la realización de una acción puntual en este ámbi-
to y en un plazo abierto que comprende el presente siglo ...
Para que la interactividad de esta propuesta sea real-
mente eficaz, hemos abierto una página web donde ofre-
cemos al lector la posibilidad de implicarse en el proyecto
de CTS activista para el siglo XXI. Allí encontrará esta
Declaración para poder descargarla y enviarla a sus ami-
gos, y un lugar para enviar como respuesta, esta vez ver-
daderamente real, sus propias Cartas electrónicas del
Homo cíhemetícus. con sus opiniones sobre este libro y
sus adhesiones a la Declaración, o mejor aun, sobre sus
estudios y experiencias prácticas en torno a los problemas
tecnológicos y CTS. En este refugio virtual encontrará el
lector diferentes sugerencias de Propuestas de CTS en ac-
ción para llevar a cabo que hemos escogido por su urgen-
cia (especialmente relacionadas con los temas del libro y
de la ciberculrura), así como bibliografía complementaria,
otros artículos sobre tecnología y fragmentos de un ma-
nual de CTS. Dado el carácter cibercultural de nuestra
propuesta, esta página es el lugar idóneo para contribuir al
171
CARTA AL HOM() CIBERNETlCUS
crecimiento de ese ciberintelectual comunitario que nece-
sitamos en nuestra sociedad.
No obstante, para aquellos lectores, quizá estudiantes
urgidos por la necesidad de realizar algún trabajo sobre
CTS, y sabedores de que cualquier primera acción debe
comenzar por el estudio y la reflexión, les ofrecemos un
Modelo de investigación/acción de CTS activista, seguido
de un Glosario básico para CTS ampliado y a una Anto-
logía de textos sobre tecnología (con sus correspondientes
bibliografía y filmografía). Nuestro modelo de investiga-
ción ha de ser una propuesta cuyo rigor no deja de ser he-
terodoxo, ya que incorpora esta vertiente activista, hasta
ahora poco usual en CTS.
Con la esperanza de que nuestro Hamo cíbemeticus
encuentre un sentido activo a su preocupación y a su anhe-
lo de colaborar por una tecnología más humana, le ofrece-
mos nuestra pequeña contribución textual-activista, en for-
ma de Declaración, cuya ingenuidad en sus principios no
debe ocultar la firmeza en sus propósitos.
Manifiesto de CTS crítico para una acción
en el siglo XXI
Se nos ha anunciado que el siglo XXI va a ser sin duda
el tiempo de los grandes descubrimientos y de la tecnologí-
zacíon absoluta del ser humano y de nuestro planeta. Pero
este proceso puede presentar aspectos tanto positivos como
negativos, y conducirnos a una tecnoutopía o a una tecno-
distopía. Nosotros, el Hamo cibemeticus. nos reconocemos
hijos de nuestro tiempo y queremos participar del desarro-
llo tecnológico, pero en ningún caso convertimos en vícti-
mas de sus tiranías e injusticias. Deseamos que la Ciencia
y la Tecnología se hallen verdaderamente al servicio de la
Sociedad, y no al revés. Por ello, apostamos por una tecno-
172
CAJITA DEL HOMO ClBERNET/CUS...
logía convivencial, humanista, ética, ecológica, pacífica,
solidaria y universal, y rechazamos en cambio una tecnolo-
gía clasista, cientijicista, militarista, destructiva y elitista.
Reconocemos que el mayor peligro para el desarrollo libre
y beneficioso de la tecnología es el proyecto imperialista
de crear una tecnología tecnohermética y economicista.
cuyos dogmas y mitos sean controlados por ciertos cienüfi-
cos y políticos, y que escape al control de la sociedad.
Para orientar a los agentes de la transfonnación tec-
nológica del siglo XXI, los estudios de CTS han de encon-
trar unas nuevas señas de identidad en el intelectual comu-
nitario, cuyo activismo los lleve a generar no solo textos
sino acciones directas sobre los conflictos tecnológicos.
Utilizando todos los recursos al alcance de la sociedad ci-
vil, los estudiosos de CTS y todos los ciudadanos han de
implicarse en el desarrollo de estrategias sociales destina-
das a estudiar, controlar, mejorar, limitar o evitar el impac-
to negativo de la tecnología. Respetando siempre los dere-
chos humanos, son muchas las propuestas legítimas que se
pueden realizar desde la investigación interdisciplinar y
colectiva a la negociación política, desde las campañas
multitudinarias a la desobediencia civil. Es hora de que la
conciencia ética de CTS se traduzca en acciones concretas
y directas. Dado que vivimos en la era de la cíbercultura;
estas iniciativas pueden canalitarse en gran medida a tra-
vés de la red, al tiempo que serán las cibertecnologías una
de las principales preocupaciones de este CTS crítico.
Siendo coherentes con este planteamiento crítico de
CTS, nosotros, el Homo cíbemetlcus. nos comprometemos
a divulgar y discutir las ideas contenidas en esta Declara-
ción y, en consecuencia, a participar o generar una acción
directa durante el tiempo que dure nuestra vida en este si-
glo XXI, clave en la orientación de la tecnología humana.
Sin la esperanza de que mi acción contribuya signifi-
cativamente al rumbo de la tecnología, pero con el con-
173
CARTA AL HOMO ClBERNE:11CUS
vencimiento de que sin ella ningún cambio será posible,
ya sea a través de una acción puntual y efímera o una la-
bor continuada, declaro mi compromiso (personal o colec-
tivo) para con la sociedad tecnológica del siglo XXI.
PD.: Para enviar las adhesiones a la Declaración, las
Cartas electrónicas del Hamo ciberneticus o consultar los
nuevos materiales y las propuestas de los autores del libro,
se halla a disposición de todos los lectores la página web:
homociberneticus.edafnet
y los correos de los autores de este manual:
Andoni Alonso andonia@masbytes.es Iñaki Arzo? ina-
kiarzoz@masbytes.es
174
APÉNDICE A:
Un Glosario básico
para CTS ampliado
E
N cierta manera podemos afirmar que, de acuerdo con
Ludwig Wittgenstein, los estudios CTS son un «juego
de lenguaje» en torno al pensamiento y la acción sobre la
tecnología. Y arriesgamos que es así porque de hecho de-
penden de una «forma de vida», caracterizada por el afán
de investigación y el compromiso social, como nos ha de-
mostrado en su breve historia. Durante los casi cuarenta
años que tienen estos estudios es posible anotar la apari-
ción creciente de un conjunto de términos -c-unos de crea-
ción propia, otros reapropiados de otros ámbitos cercanos
como la filosofía de la ciencia- que va conformando una
disciplina que trasciende sus propios límites. Incluso ya
hay tecnicismos propios de ella que han pasado a otros
campos, como «estudio de caso», «determinismo tecnoló-
gico», «política científica», «transferencia de tecnología»
y otros por el estilo. A este vocabulario clásico resulta ine-
vitable añadir un caudal de novedosos términos cibercultu-
rales por una simple razón: las nuevas tecnologías de la
comunicación son el resultado de una profunda y vasta ac-
tividad tecnocientífica que se retrotrae a siglos de historia,
que, al mismo tiempo, se han constituido como una de las
formas más poderosas de divulgación tecnocienuflca. Por
ello, si comprendemos este glosario básico (desde luego,
175
CARTA AL HOMO ClBERNETICUS
uno de los posibles), podremos entender el contexto teóri-
co-práctico de CTS en la actualidad, ya que «su significa-
do es su USO)}, siguiendo de nuevo a Wittgenstein. De ahí
que una de las tareas prioritarias del investigador de CTS
sea divulgar sus conceptos desde una perspectiva crítica, a
fin de fundar con el debido rigor y conocimiento ese acti-
visrno del que venimos hablando.
A modo de glosario básico, presentamos a continua-
ción una serie de términos escogidos y comentados crítica-
mente (evitando las puras definiciones) que nos parecen
fundamentales para entender el pensamiento actual sobre
la tecnología y los estudios CTS, en el sentido de que pro-
ponemos una mirada sobre un CTSampliado. Desde luego
que es un glosario ampliado por los ámbitos que abar-
ca, pero restringido a los términos más directamente signi-
ficativos para un CTS actual, por lo que hemos tenido
que dejar para otra ocasión términos interesantes (bioética.
cientificismo, comunidad científica, digital, digitalismo,
ecología, energía, herramienta, instrumental, mecaniza-
ción, método científico, nueva economía, red, responsabi-
lidad, sabotaje, tecnocracia, tecnohermetismo, tecnorrealis-
tas, telecomunicaciones, transgénicos, realidad virtual,
etcétera) que se comentan suficientemente en capítulos an-
teriores y en otros términos del glosario. Incluimos las refe-
rencias bibliográficas y de Internet que pueden resultar más
importantes y al tiempo accesibles. Igualmente aparecen en
negrita los términos relacionados o próximos a los comen-
tados e incluidos en el glosario, dado que como cualquier
«juego de lenguaje», este sobre el pensamiento de la tecno-
logía se halla articulado en una red de significados y usos
hipertextuales. Por último, advertimos que nuestro glosario
no es un diccionario de definiciones ---en todo caso un mi-
nidiccionario de autor-, sino un vocabulario comentado
de manera crítica, por lo que no está exento de la ironía y
de las alusiones literarias que, por ejemplo, autores de cien-
176
APÉNDICE A
cía-ficción como J. G. Ballard y Slanislav Lem han emplea-
do para elaborar sus glosarios del futuro, como el nuestro,
entre la prospectiva y la imaginación.
A partir de este glosario básico que proponemos, son
el lector y el estudiante los que deben añadir sus propios
comentarios críticos a los nuestros, así como proponer
otros términos que consideren igualmente básicos (para re-
mitirlos a la página web). Este es, por tanto, un glosario de
CTS ampliado, heterodoxo, abierto y progresivo...
Activismo-Hacktivismo. Cuando Rachel Carson
(http://www.rachelcarson.org!), una de las pioneras del pensa-
miento ecologista, escribe su Primavera silenciosa en los se-
senta, es consciente que su texto no está destinado solamente a
la discusión académica, sino que es más bien un infonne que
requiere una contestación práctica, una serie de medidas que
alejen la amenaza que pende sobre nosotros. Entiende que su
texto ha de servir para evitar una catástrofe en potencia, ocul-
ta en la degradación del medio ambiente. Lo mismo se puede
decir sobre el casa del coche Corvair, que Ralph Nader
(http://www.nader.orglhistory_bollier.hnnl) llevó ante los tri-
bunales y que movilizó a la sociedad civil norteamericana
en contra de la todopoderosa industria automovilística de los
años 60. Es en este momento cuando comienzan a fundarse la"
primeras organizaciones de consumidores, para denunciar
las malas prácticas de las corporaciones, al tiempo que los es-
tudios Cl'S, fundados también en la misma época, exigen el
activismo social como forma de participación democrática.
Todo activismo lleva aparejado la definición de un conflicto
de intereses que ha de negociarse y manejarse entre varios ac-
tores. Y la última razón de este conflicto se encuentra en el
riesgo posible o cierto provocado por la tecnología. El activis-
mo presenta al menos dos posibilidades. Primero, exige, para
que la actuación no sea ciega, un conocimiento del problema y
de las razones económicas o políticas que subyacen. Desde
177
CARTA AL HOMO C/BER,Iy'ETlCUS
esta perspectiva actúa como un control sobre el desarrollo de
tecnologías o sistemas que son cuestionados o rechazados por
la sociedad. Pero también existe una tendencia de carácter ne-
tamente positivo que consiste en proponer alternativas reales a
los diseños tecnológicos impuestos de arriba abajo. El ecolo-
gismo primero y después la filosofía hacker han tratado de
mostrar cómo es posible la autoorganización social en aras de
crear alternativas tecnológicas funcionales y más humanizadas
que las que propone el actual sistema tecnocientífico. En la ac-
tualidad el haclaivismo es quizá el movimiento cibercultural y
creador de alternativas tecnológicas (como el software libre)
más importante de la historia contemporánea. el cual, como
todo 10 que termina formando parte de la cibercultura, ha
transformado el sentido del activismo y redefiniéndolo de esta
manera: El aatvísmo refiere a un uso normal, no intrusivo de
Internet en apoyo de un plan o causa. Lasoperaciones en esta
área incluyen navegar Inweh para obtener información, cons-
truir sitios web y colocar materiales en ellos, transmitir publi-
caciones electrónicas y canas a través del correo electrónico
y usar In red para discutir temas, formar coaliciones y pla-
near actividades. El hacktivismo se refiere a la unión del
«hacking» y el activismo. Cubre operaciones como usar técni-
cas hacker contra blancos en Internet con el intento de ínte-
rrumpírlas operaciones normales. pero sin causar un daño serio
(http://www.infowar.comlclass_2IOO/c1a<;.<;2_020400bj.shtml). El
activismo cívico para resolver los problema" tecnológicos, im-
plícito en as, ha sido redefinido como activismo cibercultural
por el hacktivismo, y de hecho, en el contexto del movimien-
to por la globalización alternativa, puede suponer el naci-
miento de una híperpoutica, que abarque tanto la realidad
como la red.
Biodiversidad, El Instituto Nacional de la Biodiversi-
dad de Costa Rica (http://www.inbio.ac.cr). uno de los pio-
neros en tratar este tema, ofrece la siguiente definición de
178
APÉNDICE A
este término: La variabilidad de organismos vivos de cual-
quier fuente, ya sea que se encuentren en ecosistemas te-
rrestres, marinos, aéreos, acuáticos y otros complejos eco-
lógicos. Comprende la diversidad dentro de cada especie y
también entre las especies y ecosistemas de los que forman
parte. También se incluye en ese concepto los elementos in-
tangibles que surgen de todo conocimiento, innovación y
práctica tradicional, individual y colectiva con valor real o
potencial asociado a los recursos bioquímicos y genéticos,
protegido o no por los sistemas de propiedad intelectual o
sistemas sui genéris de registro. La biodiversidad compren-
de, de acuerdo con eSla: definición, un amplio espectro, no
solo referido a la biología, y por eso se ha añadido un tercer
ámbito de preservación: la diversidad cultural propia del gé-
nero humano. Culturas, lenguas, usos y costumbres son el
patrimonio intangible de conocimientos que ha servido para
la supervivencia de la especie humana a lo largo de la histo-
ria y que a su vez ha tenido un claro impacto en la biodiver-
sidad natural; los cultivos o la ganadería son ejemplos claros
de este cambio o incremento de la biodiversidad, pues espe-
cies como el perro o la vaca no existirían sin esa interven-
ción humana mediada por la cultura. La diversidad genética
garantiza la supervivencia ante enfermedades o cambios
medioambientales, pues facilita la adaptación a las dife-
rentes variaciones al entorno. Y por ello la desaparición
o reducción genética puede resultar tan peligrosa como la
cultural, más aun en estos momentos, cuando ambas se en-
cuentran directamente amenazadas por la globalización.
Pues incluso la existencia de un solo tipo de cultura unifor-
mizadora y globalizada vuelve vulnerable al ser humano, ya
que ante cualquier crisis su patrimonio heredado de posibles
soluciones se reduce drásticamente. La toma de conciencia
internacional al respecto se formalizó en los acuerdos de la
cumbre de Río de Janeiro sobre el Medio Ambiente en
1992, donde se firmaron convenios respecto a la biodiversi-
179
CARTA AL HOMO C1BI::HNETlCUS
dad en conexión con la idea de desarrollo sostenible. En la
redacción final del proyecto, Estados Unidos no suscribió
el acuerdo final por las discrepancias, especialmente econó-
micas, respecto a cuestiones como la propiedad intelectual
y las patentes posibles que podría generar la biodiversidad
(http://www.ecouncil.ac.cr/aboutlftp/riodoc.htm). La defen-
sa del patrimonio planetario de la biodiversidad, natural y
cultural, ha de ser una de las prioridades básicas en el pensa-
miento de la tecnología y Cl'S, ya que, en definitiva, en su
conservación se cifra quizá la supervivencia de la humani-
dad como tal. Y esto no supone que, por ejemplo, intente-
mos robar los conocimientos botánicos de los chamanes
amazónicos o que adoptemos teorías como la de Gaia (Ja-
mes Lovelock), sino que preservemos, en la medida de lo
posible, la integridad de sus delicados ecosistemas, por el
bien de nuestra salud y de una sociedad verdaderamente
multicultural.
Caso. Este término refiere directamente a la metodolo-
gía básica de los estudios CTS. Los «estudios de caso» tra-
tan de delimitar un objeto de estudio para extraer las méxi-
mas relaciones posibles; no solo se describe la tecnología
o los conocimientos implicados en ella, sino los actores
(quienes desarrollan las tecnologías), las redes sociales
que sufren sus consecuencias y las instituciones (gobier-
nos, empresas o centros de investigación) que se ven im-
plicadas en cada situación. Los casos abarcan una materia
heterogénea: desde la invención de la baquelita y la bici-
cleta (Wiebje Bijkers}, al desarrollo de la primera bomba
atómica, pasando por los efectos del teléfono móvil o el
uso del PYC en la fontanería doméstica. El estudio de un
caso concreto sirve para centrar la atención en la historia
múltiple y diversa que la tecnología va tejiendo hacia un
discutible progreso. Pero los estudios CTS no tienen una
metodología única para abordarlos, así que varias discipli-
180
APÉNDICE A
nas confluyen en los análisis de los casos. De acuerdo con
Stephen Cutc1iffe (Ideas, Machines and Values), debemos
diferenciar en los estudios CTS, la interdíscíplinariedad, la
transdisciplinariedad y la multidisciplinariedad. La multi-
disciplinariedad refiere al agregado de varias disciplinas
---economía, ciencias naturales, filosofía, ere.e- sobre un
caso concreto, pero de forma yuxtapuesta. En la interdis-
plinariedad se encuentra ya una mayor confluencia de en-
foques aunque todavía no existe una verdadera integra-
ción. La transdisdplinariedad sería el objetivo deseable,
porque con ella se alcanzaría una visión unitaria que modi-
ficaría el enfoque de cada disciplina (http://www.lincpro-
ject.org/toolkit/mcas/default.asp). El estudio de los casos
concretos ha sido la piedra de toque específica de los estu-
dios CTS, donde han demostrado que más allá de la filoso-
fía de la ciencia o de la fiosofía de la tecnología, necesa-
riamente abstractas y especulativas, se halla la concreción
insoslayable de los problemas y casos tecnológicos
localizados. No obstante, pese al refinamiento de sus mi-
croanálisis, CTS no debe olvidar nunca, y menos ahora,
los enfoques teóricos y genéricos que explican, en última
instancia, el sentido dominante de los propios casos.
Catástrofe Por catástrofe se entiende la situación en la
que el ser humano pierde el control ante su entorno y este se
vuelve amenazador hasta el punto de que puede ser aniqui-
lado. La catástrofe tecnológica se puede definir como la si-
tuación en la que el ser humano pierde el control sobre su
entorno por un efecto inesperado, no calculado, de los siste-
mas tecnológicos. Se han imaginado toda una serie de situa-
ciones o escenarios catastróficos: desde robots nanotecnoló-
gicos (autómatas Yon Neumann) que se reproducen y
devoran la tierra, a escapes nucleares o modificaciones ge-
néticas que acaban con la biodiversidad y con todos los se-
res vivos. La creación de una mente superior artificial que
181
CARTA Al. HOMO CIIJf:RNETlCUS
se apoderase de las redes podría ser asimismo una catástrofe
(tanto que el muy respetado físico Stephen Hawking se lo
toma muy en serio y de ahí su apoyo a la eugenesia y la me-
jora genética). Algunos escritores de ciencia-ficción como
1. G. Ballard han realizado su obra en tomo a la especula-
ción imaginaria de los mundos alternativos provocados des-
pués de una catástrofe global, como en El mundo sumergido
o Zona de catástrofe. En su lúcido artículo «Cataclismos y
fatalidades» define un sentido primordial para la simulación
imaginaria de la catástrofe: Creo que el relato catastrófico,
quienquiera que sea el que lo cuente, representa un acto
constructivo y positivo de la imaginación más que negativo,
un intento por enfrentarse a un universo que evidentemente
carece de sentido desafiándolo según sus propias reglas.
Podría preguntarse, sin embargo, si esa familiaridad cons-
tante con la catástrofe, a través del cine, las noticias y las
novelas, no tiene finalmente el efecto negativo de acostum-
brarnos a 10peor, convirtiendo la representación del desastre
en disfrute malsano y morboso, mientras somos incapaces
de resistirnos a los efectos de las catástrofes reales. Pues,
además de las advertencias de la ciencia-ficción, de hecho,
nos enfrentamos a catástrofes reales como la de Bophal
(más de 330 víctimas) o Chernobyl (se estiman en 30 anua-
les), que nada tienen de falso profetismo apocalíptico. Otros
cataclismos globales anunciados, como el del 2YK, el lla-
mado efecto 2000, finalmente no ocurrieron, lo que no evita
que según algunos expertos las luces rojas estén parpadean-
do sobre el medio ambiente (como anuncian los autores del
informe del Club de Roma en su Más allá de los límites del
crecimiento). Más allá del loable espíritu humano de supera-
ción y adaptación al nuevo escenario catastrófico, sin em-
bargo, las catástrofes reales y las catástrofes previsibles son
las que inquietan a la humanidad, cuyos políticos hacen oí-
dos sordos a los datos de las prospectivas científicas críticas
y parecen escuchar solo a las profecías científicas optimistas.
182
APÉNDICE A
Aunque no podemos saber quién tiene razón, puede que ya
hayamos sentado las bases de la catástrofe global -que no
tiene por qué ser un Armagedón espectacular como en el
cine-, sino una progresiva destrucción o degradación del
planeta gracias a una serie de catástrofes combinadas (natu-
rales, bélicas, energéticas, tecnológicas, etc.). No obstante,
no hay que dejarse embargar por el catastrofismo sino, desde
una actitud responsable sobre la tecnología, intentar evitar
que la catástrofe ocurra, o al menos mitigar sus efectos, a tra-
vés de los estudios CTS y del activismo/hacktivismo. Nues-
tro objetivo es la supervivencia, y en ese sentido hay que re-
visar críticamente la exaltación del espíritu humano ante la
adversidad, pues ante una catástrofe verdaderamente global,
de nada nos servirá (véase http.shubcap.clemson.eduó-sparks/
sfclass/Cosycathtm).
CibercuJtura. Muchas de nuestras actividades cotidia-
nas se han visto profundamente transformadas por las lla-
madas Tecnologías de la Información y Comunicación
(TIC). Esa transformación implica toda una revolución
tecnológica, cultural y vital. De hecho, nos obliga a con-
templar la aparición de la sociedad-red, magníficamente
descrita por Manuel Castells (La Era de la Información).
y podemos decir que esta red informática y social ha crea-
do un nuevo escenario cultural, del que surge una cibercul-
tura, que Ncal Stephenson define de manera bastante su-
gerente: Nuestro concepto de ciberespacio, cibercultura y
cihertodo es, más aun cuando nos preocupamos en darnos
cuenta, una idea europea, enraizada en el Deuteronomio,
Sócrates, Galileo, Jefferson, Edison, Jobs, Wozniak, fa
Glasnot, la Perestroica y fa Federación Unida de Planetas
(In the Kingdom 01 Mao Bell). Lo que está en juego es,
más allá de la tecnología, toda la tradición cultural de Oc-
cidente, desde la política a la religión, desde la economía a
la percepción del futuro, lo cual nos ofrece una clave inter-
183
CARTA AL HOMO ClBERNtT/CUS
pretatíva de nuestro historia. Así, deberíamos hablar de un
concepto ampliado de cibercultura que incluya a todos los
pensadores, creadores y autores que desde el pasado hasta
el presente han aportado una contribución significativa a
nuestro modelo actual de cultura tecnológica o cibercultu-
ra (véase Andoni Alonso & Iñaki Arzoz, La Nueva Ciudad
de Dios). El nacimiento de la cibercultura, entendida como
cibercultura ampliada, ha absorbido en gran medida a toda
la cultura anterior, convirtiéndose en el fenómeno de nues-
tro tiempo y en un hito de la historia de la civilización.
Desde nuestra perspectiva cibercultural ahora somos capa-
ces de interpretar el proceso tecnocientffico como una con-
fluencia que se viene preparando desde tiempos remotos.
La cuestión, ahora, para CTS y para el conjunto de la ci-
bercultura, es hacia dónde la orientamos.
Ciencia. Ciencia sería, de acuerdo con una definición
más o menos canónica, la actividad racional descriptiva de
lo real sometida a un contexto de comprobación experi-
mental y combinada con la discusión por parte de la comu-
nidad de sus practicantes... Desde una perspectiva históri-
ca, la ciencia consiste en la progresiva consecución de un
método científico riguroso y reglado, en la observación,
experimentación y explicitación de las leyes sobre los fe-
nómenos naturales. Galileo o Newton son considerados los
padres de este espíritu científico gracias a su capacidad
para crear este método que se revela de gran poder expli-
cativo, e introducir la matemática como elemento crucial
para la consecución de las leyes. La contrastación de estas
leyes y la creación de una comunidad científica ha permiti-
do su avance generalizado, sobre todo gracias a la especia-
lización en ámbitos cada vez más reducidos. En ella, como
decimos, la matemática juega un papel crucial, al ser capaz
de traducir a un aparato formal los enunciados y leyes de
cada ciencia particular (Javier Echeverría, introducción a
184
APÉNDICE A
la metodología de la ciencia). El cultivo de la ciencia ha
marcado la diferencia específica de nuestra cultura occi-
dental, si la comparamos con otras tradiciones culturales
(africanas, orientales, amerindias... ). La scientía, el saber,
ha sido siempre un objeto preciado desde que los filósofos
presocráticos intentaran dar explicaciones naturales a los
hechos naturales, aunque todavía era entendida de forma
contemplativa. Aquí nos encontramos con un segundo sen-
tido del término, siguiendo a John Dewey, al entenderla
como actitud ante la naturaleza y la búsqueda de la verdad.
Esta curiosidad por conocer cómo funciona la naturaleza
evoluciona y en el siglo XVII se produce su eclosión dando
lugar a una forma cultural sin parangón, que revoluciona
la concepción de la scientia precedente (Paolo Rossi, El
nacimiento de la ciencia moderna). La ciencia comienza a
convertirse progresivamente en un factor de gran peso so-
cial que consecuentemente le ha conferido un mayor prota-
gonismo en la historia. Ello ha permitido la acumulación
sin precedentes de conocimiento científico, pero al mismo
tiempo una creciente dificultad para poder interconectar
esos conocimientos. Incluso las pocas ocasiones que se
presentan para esta unificación suponen un grado tal de
abstracción que todavía se incrementa más la imposibi-
lidad de comprender las nuevas teorías por parte del pú-
blico. Tampoco hay que olvidar que la naturaleza de la
ciencia ha ido cambiando progresivamente, al menos
desde la perspectiva social. En los años sesenta, y gracias a
teorías de la filosofía de la ciencia, como la del paradigma
científico de Thomas Kuhn, comienza a establecerse
una comprensión de la ciencia donde los factores contextua-
les, sociales, políticos y económicos, son cada vez más im-
portantes para entenderla. Este acercamiento a lo social
coincide precisamente con el nacimiento y expansión de
los estudios CTS, produciéndose confluencias entre los
dos ámbitos (Collíns, H. M., YPinch. T., El Golem: Lo que
185
CARTA AL HOMO C1BEHNf.TlCUS
todos deberíamos saber acerca de la ciencia). En los últi-
mos tiempos se viene hablando de «ciencia posnormal»,
entendida como la que aparece tras el eclipse del paradig-
ma vigente. La amenaza más cierta de la ciencia actual
más aun que los abusos posmodemos de la retórica cientí-
fica denunciados por Alan Sokal, es el cientificismo, en-
tendido como modelo omniexplicativo y único horizonte
para el ser humano, que acaba derivando en una espiritua-
lización del proyecto científico y, fi.nalmente, en una seu-
dorreligión de sustitución, de carácter tecnohermético.
Esta concepción errónea de la ciencia se compone de una
amalgama de la llamada ciencia basura (de la criogeniza-
ción a la nanotecnología cyborg), de una degradada cien-
cia-ficción misticoide y una filosofía de la ciencia poética,
practicada por algunos científicos exaltados.
Cíeecía-ñccíon. Este género artístico ha sido definido
por Jorge de Abreu como: Aquel género literario que trata y
expone cualquier problema. desarrolla cualquier trama y se
ubica en cualquier contexto; establece la relación, o la acti-
tud, o la respuesta, o la suma de las tres, con la ciencia o
ante ella. La ciencia-ficción describe las posibles socieda-
des futuras, la política, la psicología de otros seres; todo
ello enmarcado en una fría lógica que no contraviene la
cordura de los personajes. aunque el lector se desquicie con
ella (www.geocities.com/AreaSlNault/61561cygnus2.htm).
Lo que no cabe duda es que este género se ha convertido en
uno de los elementos culturalmente más importantes de la
tecnociencia actual. La especulación imaginaria sobre futu-
ros posibles generados por diferentes tecnologías actúa
como experimento mental y SOCIal para simular tanto los be-
neficios como los perjuicios de estas. Pero ya en su origen
oficioso, en la obra de Mary Shelley Frankenstein o el mo-
derno Prometen. se manifiesta la actitud fuertemente crítica
del género hacia el descontrol de la ciencia, en este caso,
186
APÉNDlCEA
premonitoriamente, acerca de un antecedente del cyborg, el
modelo de ser humano de cierta cibercultura actual. El de-
sarrollo de la ciencia-ficción a lo largo del siglo xx nos ha
llevado desde los viajes espaciales a la creación de robots
inteligentes, proponiendo una serie de nuevas tecnologías
que han guiado a menudo a los propios científicos (algunos,
como Marvin Minsky, también novelistas), y proyectando
alternativamente el escenario de la utopía o de la distopía.
En este aspecto, y desde una perspectiva de CTS crítico, hay
que destacar, dentro de la corriente hard, la especulación
realista de tecnologías alternativas (por ejemplo, Kim SLm-
ley Robinson y su serie sobre la colonización de Marte) o la
visión de la corriente cyberpunk (William Gibson, Broce
SterJing, Nea1 Stephenson) en relación con la'> nuevas tecnolo-
gías digitales, basculando entre la catástrofe y el activismo.
Paralelamente a este género se ha desarrollado el subgénero
próximo de la ficción científica, que acaso comienza con
Edwin A. Abbot y su Planilandia, como una ficción riguro-
sa y puramente demostrativa de la ciencia conocida, un
acercamiento literario a la divulgación científica que tam-
bién han praclicado científicos de prestigio como el físico
George Gamow (El país de las mnravillas). La ciencia-fic-
ción se ha convertido, sobre todo a través del cine, en un gé-
nero popular que moldea poderosamente no solo el desarro-
110 tecnocientffico, sino las expectativas profundas de la
propia sociedad de la globalización. Desde este punto de
vista, se hace necesaria una severa autocrítica de su contri-
bución al irracionalismo tecnohennético del cientificismo y
la propuesta de nuevas corrientes humanistas que promue-
van las tecnologías alternativas (http://www.1ateral-ed.es/re-
vistalarticuloslbarcelo73.htm1).
Científico. Al científico se lo podría definir genérica-
mente como la persona que se dedica profesionalmente al
conocimiento de la naturaleza. Se trata de un término bas-
187
CARTA AL HaMO ClBEkNETfCUS
tante nuevo en el vocabulario internacional. En un pnnci-
pio, lo que hoy denominamos como científico era entendi-
do en el pasado como el «homme de sciences», mientras
que «científico» designaba sin más al técnico que operaba
con los instrumentos (fue en el siglo XIX cuando William
Whewell utilizó el término «scientist» por primera vez).
Al convertirse la ciencia en una tarea cada vez más instru-
mental, el sujeto que la realizaba tuvo que implicarse pro-
gresivamente con el manejo de instrumentos y materiales
(hasta llegar a la tecnociencia). Pero desde el siglo XIX
asistimos a una progresiva entronización de la figura del
científico. En él se reúnen varios valores burgueses como
la eficiencia, el sacrificio, el trabajo constante, la seriedad
y el rigor. Al mismo tiempo se contempla la ciencia como
una de las pocas posibilidades que le quedan al género hu-
mano de alcanzar el equilibrio social y el bienestar físico.
Este papel de héroe, instaurado a finales del siglo XIX y
principios del siglo xx, está presente en la literatura y en el
cine, con figuras como Pasteur (Pasteur, Sacha Guitry,
1936) o Galileo (Galileo, Liliana Cavani, 1968). Poco a
poco también aparece una contrafigura, la del «sabio loco»
capaz de destruir a sus semejantes o, más adelante, el suje-
to sin escrúpulos que trabaja para corporaciones o gobier-
nos sin aplicar la menor ética. Este es el científico que
practica frankenciencia (Greg Egan) y que la ciencia-fic-
ción ha presentado insistentemente (parece ser que un
científico escocés, Lindl, sirvió de inspiración para ese
fundacional sabio loco de la ciencia-ficción, el fáustico
doctor Víctor Frankenstein; http://www.terra.comJartelarti-
culolhtml/art6937.htm). Esta contrafigura en el imaginario
colectivo es en parte producto de los fuertes reveses que
las sucesivas guerras mundiales y la guerra fría han provo-
cado en la sociedad del siglo xx. Pero los cambios no afec-
tan solo a la percepción que el público tiene del científico,
sino también a su propia actividad. No es lo mismo encon-
188
APÉNDICE A
trarse en los tiempos heroicos de Kepler o Newton que en
la era de la tecnociencia. Sin embargo, pese a las críticas,
la imagen altamente positiva del científico sigue ocupando
un lugar importante en el imaginario colectivo del siglo
XXI, como la del mago o sacerdote de una visión cientifi-
cista de la cultura y la sociedad, que ha dado lugar a un
cierto culto tecnohermético.
Conflicto. Se puede definir el conflicto como la con-
traposición de diversos intereses y la lucha para que preva-
lezcan unos por encima de otros. El conflicto, lejos de ser
un elemento negativo en las relaciones humanas, es más
bien un principio de articulación y cambio social, en rea-
lidad aquello que permite la mejora de determinados as-
pectos de la gestión del poder y las relaciones de la ciu-
dadanía, esto es, su participación. Y si esto es cierto, la
tecnología, como motor moderno del cambio, es una fuen-
te interminable, para bien o para mal, de conflicto. La
construcción de un embalse, que teóricamente puede signi-
ficar el crecimiento de la producción eléctrica o de los re-
gadíos de zonas distantes, se convierte en un problema
para los habitantes que verán anegadas sus tierras. Lo que
este siglo nos ha enseñado es que el concepto de bien tec-
nológico no es algo dado de antemano. Depende del estilo
de vida que elijamos llevar; podemos imaginar una ciudad
como las holandesas, donde el tráfico sea casi exclusiva-
mente de bicicletas y tranvías, en vez de una organizada en
tomo al coche. Es posible que este sistema sea menos ve-
loz (en términos generales) que aquel basado en la com-
bustión interna, pero tal vez la limpieza del aire, la tran-
quilidad y la ausencia de ruido compensen de la lentitud, o
incluso la lentitud puede considerarse un bien estético y
vital. Esto indica que los conflictos causados por la tecno-
logía son el resultado de una interacción social y que son
motivados por una serie de efectos tanto esperados como
189
CARTA AL HUMO ClBERNETlCUS
inesperados. El error consiste en depositar la solución de
estos conflictos exclusivamente en manos de los expertos
y los administradores, esperando que sean ellos los que re-
presenten la voluntad de las diversas partes, o que encuen-
tren la «mejor solución posible», entendida casi siempre
en términos técnicos y económicos. Las soluciones apro-
piadas dependen siempre del contexto en el cual se genera
el conflicto, y la decisión para elegir un tipo de vida frente
a otro -un modelo tecnológico por encima de otro- debe
estar basada en los intereses comunes, manifestados y va-
lorados por toda la comunidad implicada, no solo en la
mayor efectividad tecnológica, decidida por una tecnocra-
cia superior. La salud política de una sociedad debería me-
dirse entonces por la capacidad, no de evitar los conflictos,
sino de resolverlos satisfactoriamente y con el mayor con-
tento de los ciudadanos. Las nuevas tecnologías de la in-
formación podrían ser un buen medio para alentar la parti-
cipación ciudadana, favorecer el activismo y solucionar o
convivir razonablemente con los conflictos. Siguiendo la
tesis de Tomás Maldonado (Crítica de la razón informáti-
ca), cualquiera puede acceder a la información necesaria
para tener una idea de lo que está en juego y, posterior-
mente, realizar una crítica suficientemente sólida al res-
pecto. Por otro lado, si existe una sociedad-red ciudadana
tal como propone Castells. se podría llevar a cabo un actí-
vismo!hacktivismo basado en las comunidades (virtuales
y reales) de intereses. Por otra parte, la posibilidad de inte-
grar los diversos agentes del conflicto en la red podría ser
un gran paso para coordinar y flexibilizar la negociación
de los conflictos tecnológicos (httpJ/www.cat.org.uk/).
Cyborg. Según el Wehster:s Dictionarv un cyborg es
una persona cuyo funcionamiento fisiológico está asistido
o depende de un dispostivo mecánico o electrónico. A es-
tos elementos habría que añadir, ahora, la ingeniería gené-
190
APÉNDICE A
tíca. El objetivo de esta transformación puede ser, o bien
potenciar sus habilidades por encima de las barreras que
la naturaleza le ha impuesto o bien garantizar su supervi-
vencia por medio de las máquinas. La idea de potenciar
las capacidades humanas, fue propuesta por Manfred Cly-
nes y Nathan Kline a la NASA en 1960: cómo sería posi-
ble que un ser humano pudiera vivir en el espacio exterior
sin la asistencia de maquinaria, modificando sus funcio-
nes vitales. Una idea tan radical ha sido desarrollada por
numerosas novelas de ciencia-ficción (Frederik Pohl,
Homo Plus; la serie televisiva El homhre que valía seis mi-
llones de dólares; http://www.wam.umd.edu/-abbate/cy-
borg/) y va calando en él imaginario popular, especialmen-
te en la presente cibercultura, como en las exaltaciones
artísticas de Stelarc y Marcel.lí Antúnez. La idea de ga-
rantizar la vida gracias a las máquinas pertenece a la me-
dicina, la cual ha hecho uso constante de dispositivos
mecánicos para la supervivencia de individuos: marca-
pasos, corazones mecánicos, pulmones de acero, etc. La
asistencia de las máquinas plantea la utopía de un ser
que pueda vivir eternamente, pues el envejecimiento y
las enfermedades no serían otra cosa que defectos de
piezas o mecanismos, fácilmente sustituibles. El así
autoproclarnado primer cyborg de la historia, Kevin War-
wick, defensor de una evolución radical del ser humano
(http://www.wired.com/wired/archive/8.02/warwick.htrnl),
define a la perfección el entusiasmo tecnocrático: Nací
humano. Pero esto fue un accidente del destino -simple-
mente una cuestión de lugar y tiempo. Pienso que es algo
sobre lo que tenemos poder para camhiarlo-. A partir de
la publicación del texto de Donna Haraway, A Cyborg
Manifesto (en Ciencia, Cyborgsy Mujeres), el término ad-
quiere una dimensión completamente nueva, que se define
como un ser híbrido que comparte tanto una realidad so-
cial como un mundo de ficción: El cyborg es un organismo
191
CARTA AL HOMO ClBERNET/CUS
cibernético, U1Ul fusión entre lo orgánico y lo técnicoforjado
en una serie de prácticas culturales, históricas y técnicas.
Los cyborgs no se refieren a la Máquina y lo Humano, como
si tales Cosas y Sujetos existieran universalmente. Por lo
tanto, el individuo de la sociedad occidental moderna, que se
desplaza en un coche con GPS, se comunica por medio de un
teléfono móvil y lleva su ordenador portátil para trabajar en
las salas de espera de los aeropuertos es, de hecho, un
cyborg. La tecnología que lleva encima funciona como una
amplificación o potenciación de sus sentidos (eaugrnen-
ting»), y por ello, en Occidente somos todos cyborgs, dada
nuestra dependencia de los sistemas tecnológicos. Así, el cy-
borg, icono de la ciencia-ficción cibercultural y especialmen-
te de ciertas pesadillas tecnoherrnéticas, se vuelve una figura
problemática, que es preciso definir políticamente.
Determinismo tecnológico. Se entiende por detenninis-
roo tecnológico la concepción que asigna a la tecnología un
desarrollo autónomo, escapando al control del ser humano.
En cierto sentido, esta concepción se halla relacionada con la
catástrofe, porque considera que al faltar los medios de con-
trol puede ocurrir cualquier situación imprevisible. Las razo-
nes que se esgrimen para esta ausencia de control son varias,
desde razones económicas --el desarrollo económico, basa-
do en la competencia, funciona por su cuenta y exige el cre-
cimiento autónomo de la t.ecnología para satisfacer esta diná-
mica competitiva-, pasando por políticas --el aumento de
poder otorgado por la tecnología es básico para establecer un
verdadero bienestar social; la tecnocracia, que critica Lang-
dom Winner en Tecnología Autónoma-, hasta culturales y
metafísicas, pues es precisamente esa confianza desmedida
en la t.ecnología como medio para conseguir la utopía lo que
permite esa falta de control, como afirma Jacques Elull (El
siglo xx y la técnica) o Martin Heidegger (La pregunta por
la técnica). El determinismo tecnológico, por lo tanto, lleva
192
APÉNDICE A
implícita una visión de la tecnología como evolución, aun-
que de corte negativo, como se puede ver en la obra de Sa-
muel Butler Erewhon, en la que es precisamente la evolución
de las máquinas, mucho más veloz que la humana, la que
pone en peligro a la especie humana. En este aspecto negati-
vo, el determinismo tecnológico se aproxima al ludismo.
Pero del mismo modo que hay una versión negativa, existe
otra versión que lo contempla como una fuerza altamente po-
sitiva. Asumiendo que vivimos en una dinámica de progreso
y que el desarrollo tecnológico ha supuesto un aumento tanto
de la riqueza como de la esperanza de vida, el momento ac-
tual indica una dirección que no se puede torcer pero que,
al final, conseguirá construir una utopía. En este sentido
se puede hablar de un imperativo tecnológico como for-
ma de cumplir una misión que está inscrita en los genes de
los seres humanos y donde la tecnología asume el papel de
una «segunda naturaleza» a la que hay que dar cumpli-
miento. Este espíritu determinista y positivo se manifiesta
ciberculturalmente en la carta magna de Internet, es-
crita por John Perry Barlow, Alvin Toffler y Esther Dyson
(http://www.eff.org/-barlowlDeclaration-Final.html) don-
de podemos leer que la revolución digital del ciberespacio es
una necesidad histórica que conforma nuestro destino y al
cual es imposible negarse. Por otra parte, en la tecnociencia
actual son numerosas las visiones deterministas del de-
sarrollo tecnológico que secularizan el misticismo tecnoevo-
lucionista de Pierre Teilhard de Chardin, como en Pierre
Lévy, Ray Kurzweill y, especialmente, Frank Tipler. Sin em-
bargo, para un enfoque crítico y racional de CTS, este deter-
minismo solo puede ser una ideología supersticiosa, volunta-
rista y, probablemente, interesada.
Divulgación tecnocientífica. La divulgación consistiría,
de acuerdo con algunos expertos, en hacer accesible al públi-
co lego el significado y valor del descubrimiento científi-
193
CARTA AL HaMO ClBERNU1C1JS
ca. Pero la divulgación. como todo acto comunicativo, tiene
un emisor (el científico o la'> instituciones de investigación),
un receptor (el público lego) y una serie de canales como los
museos de ciencia. la prensa, los libros, la televisión y, re-
cientemente, Internet. Cercana como está al mundo del pe-
riodismo, merece la pena preguntar por qué, cuándo, cómo,
quién y qué. sobre este tipo especial de divulgación. Básica-
mente, la divulgación consiste en hacer accesibles una serie
de contenidos, pero ¿por qué no se divulga el derecho y sí
las ciencias naturales? Una rápida respuesta podría ser la
importancia social que esta materia tiene, es decir, se trata
de ofrecer los elementos de juicio; se nos dice que la divul-
gación es una necesidad política, ya que la vida democrática
exige para su correcto funcionamiento que sus ciudadanos
otorguen su «consentimiento informado» ante la'! decisiones
sobre la'! tecnologías y sobre su futuro, en definitiva, para
que su participación se haga efectiva. El para qué es múlti-
ple; dada la cantidad de textos, libros, noticias, etc., da la
impresión de que debe existir un placer ante la divulgación,
tanto por parte de quien la realiza como por los consumido-
res de este tipo de materiales. Ese placer genera dinero y,
una cada vez más, floreciente industria de ocio científico.
Basta con comprobar la cantidad de colecciones de ensayo o
de ejemplares que venden revistas como Muy Interesante,
American Scientífíc o La Récherche Scientifique. En nuestro
país se nos dice que la divulgación científica debería servir
para despertar la vocación de futuros científicos, dadas
nuestras carencias seculares. El cuándo también parece fá-
cilmente accesible: ahora, más que nunca, la tecnociencia
remodela nuestra vida y de ahí que necesitemos comprender
más que nunca. Y el quién, en su inmensa mayoría. se com-
pone de científicos, ensayistas y periodistas. Hasta aquí se
trata de la «doctrina oficial» por lo que merece la pena ver
las dificultades. Para empezar, la ciencia, ¿se divulga, popu-
lariza o vulgariza? No es casual elegir el primer verbo. por-
194
APÉC'lDlCE A
que los dos restantes tienen en castellano un claro matiz pe-
yorativo. Y ello ocurre por lo paradójico de la actividad: el
conocimiento superespecializado de la ciencia, que exige un
trabajo y una disciplina férreos, no casa bien con lafrivoli-
zacion. para las masas. Vulgarizar significa volver vulgar, y
popularizar equivale a trivializar, hacer concesiones a partir
de lo que es uno y puro. Wittgenstein era tajante respecto a
la divulgación científica: Todos estos libros que intentan po-
pularizar la ciencia son una abominación. Complacen la
curiosidad de la gente que quiere asombrarse con las mara-
villas de la ciencia sin tener que esforzarse en hacer el tra-
bajo duro que la comprensión de la ciencia implica. Un
buen libro como el de Faraday The chemical History of a
Candle, Faraday examina un fenómeno sencillo, como la
combustión de una vela, y muestra cóm() en realidad es un
proceso muy complejo. Constantemente demuestra lo que
dice con experimentos muy detallados. Hoy en día existe
una tendencia entre los cíentificos a aburrirse con su verda-
dero trabajo una vez que han llegado a la mitad de su vida,
)' se embarcan en absurdas especulaciones populares y se-
mifilosoflcas (en Rush Rhees, Recuerdos de Wittgenstein).
No todos los científicos son partidarios de esta posible per-
versión, y a veces la razón para realizarla es convencer a po-
líticos y público de la necesidad de realizar grandes inver-
siones en la ciencia, pues esta es la panacea para todos
nuestros males. A propósito de este desapego de muchos
científicos respecto a la divulgación, tal vez hay que recor-
dar que estos trabajos, desde el punto de vista literario o en-
sayístico, forman parte de un género menor y además alta-
mente perecedero (muy cercano al periodismo y por lo tanto
tiene una rápida caducidad). Si aceptamos la idea de un pro-
greso científico, esto es, de una constante mejora, es claro
que los textos, los documentales y demás materiales divul-
gativos pierden su validez rápidamente. Quizá en la divulga-
ción tecnológica se note aun más este fenómeno, pues el aná-
195
CARTA AL HOMO ClBERNlJICVS
lisis de una tecnociencia cambiante y acelerada hace obso-
letos tanto el presente al que se refiere como, paradójica-
mente, al futuro que trata de predecir. Actualmente, Inter-
net supone uno de los medios más poderosos para la
divulgación científica (véase así el webring sobre divulga-
ción: hup://mailweb.udlap.mx/-alepb/webring.html), pero,
al mismo tiempo, la falta de control sobre la calidad y pre-
cisión de las páginas web supone un serio aviso sobre los
efectos que pudiera tener en el público. La divulgación es
un género cuestionable y perecedero, y, sin embargo, sigue
siendo necesaria también para elaborar una visión crítica
de la compleja tecnociencia actual.
Ética/nética. Si algo han demostrado la ciencia y la tec-
nología modernas, es que el abandono de la ética por parte
de los filósofos ha sido excesivamente prematuro (Stephen
Toulmin, El puesto de la ética en la razón). Nunca han apa-
recido tantos dilemas éticos como los que proporcionan, por
ejemplo, las tecnologías punteras de la genética, la infonná-
tica o la medicina. Se trata de problemas para los cuales no
existen precedentes y donde las respuestas ya no pueden ob-
tenerse siempre de un sistema ético general, al modo de
Aristóteles o Kant. Curiosamente, han sido los ingenieros y
tecnólogos los primeros en crear códigos deontológicos, de
buenas prácticas, para el control social de la tecnología, y
solo más tarde los filósofos y pensadores humanistas se han
interesado por esos problemas. La Conferencia de Asilomar
(1975) fue un ejemplo de autolimitación desde el lado cien-
tífico, pues se estableció una moratoria para el estudio del
ADN recombinante. La tecnología es un continuo reto a
nuestra inteligencia ética. Dos ejemplos pueden indicar la
dificultad a la que nos enfrentamos: ¿es permisible la mejo-
ra genética de los futuros niños", ¿debería existir un acceso
universal y gratuito a todos los contenidos que aparecen en
Internet? En el primer caso nos enfrentamos a la posibilidad
196
APÉNDICE A
de administrar la dotación genética de un individuo sin pedir
su permiso, sin que exista algo así como un consentimiento
informado, lo cual contradice un principio bioético básico
(Jean Bernard, Ú1 hioética). El segundo representa el inten-
to de actualizar la vieja ética filosófica, dado el avance de la
tecnología digital, como lo demuestra el nacimiento de la
nética. A diferencia de otros sistemas tecnológicos, la red
forma parte de la vida cotidiana de millones de personas,
pero no de forma meramente pasiva, sino también activa.
En ese inmenso tráfico mundial, es necesario establecer una
serie de principios del comportamiento que sirvan como
pauta de actuación. Con ello no se trata de legislar puntual-
mente sobre qué se debe o se puede hacer. Más bien, se trata
de impregnar de un espíritu de preocupación ética tanto el
presente como el futuro de la red. En este sentido, uno de
los mejores códigos. por su brevedad y precisión, 10 ofrece
la Computer Society [or Social Responsability, una asocia-
ción norteamericana de expertos informáticos preocupados
por el impacto social de su trabajo. El código dice así:
Solo puede haber una red.
La gente es la supervisora, no la dueña de la red.
La gente tiene el derecho a comunicarse.
La gente tiene el derecho a la privacidad.
La red debe estar ahierta y disponihle para todos.
La red dehe reflejar la diversidad de lo humano y no
homogeneizarlo.
La red no debe ser dominada por ningún individuo.
institución o gobierno.
En realidad, el propósito de esta nética o ética aplicada a
la red debiera servir para dotar de herramientas conceptuales
a la participación ciudadana (hup://www.chem.vt.edu/et-
hics/ethics.hrml ). No cabe duda de que desde CTS se deben
impulsar la reflexión y la práctica éticas en todas las recnolo-
197
CARTA AL HOMO C1BERNETfCUS
gfas, y ahora, especialmente, de una nética universal, ya que
la red y la cibercultura van a mediar nuestra acceso y control
a todas ellas.
Experto. Vivimos en una sociedad superespecializada
que necesita de expertos, la cual ha sido calificada a menu-
do, con cierta razón, como una dictadura de los expertos.
La complejidad de la tecnociencia actual requiere también
el asesoramiento de los expertos a la hora de tomar decisio-
nes de política científica y de resolver los conflictos tecno-
lógicos. y en este contexto, los expertos pueden convertirse
en los peones de una estrategia cientificista de sesgo tecno-
crático. Ante esta situación, cada vez resulta más frecuente
que los afectados por los problemas tecnológicos o las
grandes infraestructuras busquen sus propios expertos para
que les ofrezcan una postura crítica y alternativa. De esta
manera, las universidades se han convertido en una fuente,
no solo de científicos y técnicos, sino de expertos con pre-
paración técnico-científica que asesoran (e incluso viven de
asesorar) a instituciones y empresas privadas, cuando no de
contraexpertos que nutren las plataformas de las ONG de la
globalización alternativa. Con frecuencia los conflictos
tecnológicos se convierten en polémicas entre expertos de
uno u otro bando, cuando lo que subyace en el fondo es un
conflicto ideológico, político o ético entre visiones contra-
puestas del desarrollo tecnológico. En esta coyuntura, los
estudiosos y profesores de CTS han actuado como expertos
en conferencias o consejos, no tanto de las tecnologías im-
plicadas, como de los propios conflictos sociales que gene-
ran. En su gran mayoría, dado el carácter esencialmente
crítico de su disciplina, han actuado éticamente, sin servir a
intereses espurios, por lo que sus criterios no han sido aten-
didos como se merecen. También se ha cuestionado, por
parte de algunos pioneros de CTS como Iván lllich, el inevi-
table proceso de conformismo institucionalizador que su-
198
APÉNDICE A
pone su propia regularización como disciplina universitaria
y justamente su disposición a suministrar expertos en nego-
ciaciones. Frente a esta cierta deriva elitista del experto
CTS, la concepción de CTS ampliado implica el activis-
molhacktivismo de la sociedad civil, en la que todos pue-
den participar a cierto nivel, asumiendo un papel informati-
vo, valorativo y decisorio que hasta ahora cumplen
exclusiva e injustificadamente los expertos. Por ello necesi-
tamos de intelectuales ciudadanos con una preparación in-
tegral (científica, política, ética) que superen la categoría del
experto y se pongan al servicio de la comunidad
(http://www.cf.ac.uklsocsilkeslkes-links.html#KES y Da-
niel S. Greenberg, The Poíuics ofPure Science).
Eugenesia. Término compuesto de origen griego que
significa «buen nacimiento». En la actualidad su significa-
do proviene de la tesis propuesta en 1883 por Charles Gal-
ton, que consiste en aplicar los conocimientos científicos a
la mejora de la raza humana, en formas no muy diferentes
a como se empleaba hasta ahora con los animales. Ello
significaba introducir una fonna de ingeniería social basa-
da en el conocimiento aportado por la biología que abara-
tase los costos que el Estado debería emplear en garantizar
el bienestar de sus ciudadanos, restringiendo el nacimiento
de individuos desfavorecidos por taras o minusvalías. Su
propuesta tuvo suficiente éxito como para que se fundara
en Londres un Instituto de Eugenesia, bajo el amparo del
Gobierno inglés. La historia de la eugenesia tiene varias
etapas, atendiendo a los paradigmas dominantes en la bio-
logía de cada momento. La eugenesia se transformó, con
el paradigma racial, en un factor altamente destructivo,
como en el caso de la Alemania nazi o, en menor medida,
en la Norteamérica segregacionista. Su aplicación se ex-
tendió durante el principio del siglo xx a países como Ale-
mania. Inglaterra, Estados Unidos y Suecia (un juez como
199
CARTA AL HOMO ClRERNf.TICVS
Oliver Wendell Holmes fue un enardecido partidario de la
esterilización eugénica que en Suecia duró hasta 1971) y
colisionó gravemente con los derechos fundamentales de
los individuos. La eugenesia ha representado uno de los
capítulos más negros de la aplicación científica en el pasa-
do, por lo que las discusiones deben realizarse con extraor-
dinario cuidado, dadas sus graves consecuencias. En la ac-
tualidad, con el paradigma de la ingeniería genética y el
estudio del genoma humano, que proponen la cura de
defectos congénitos, se vuelve a reabrir el proceso. La
polémica provocada por Peter Sloterdijk (Reglas para
el parque humano) y Jürgen Haberrnas (E/futuro de la na-
turaleza humana) es un hito en esta discusión que vuelve a
dividir a quienes apuestan por una decidida intervención
de la tecnología genética a fin de mejorar el «pool» genéti-
co humano y quienes defienden la libertad de los indivi-
duos a no ser modificados sin su consentimiento previo
(circunstancia que elimina toda mejora al margen de la sa-
lud del futuro niño). De nuevo se plantean problemas so-
bre el uso y abuso de la tecnología que invade la esfera de
lo privado, esto es, la política que alcanza a los individuos
particulares, ya no solo en sus decisiones, sino también en
su propia constitución física. Y por 10 tanto se trata de
nuevo de un serio problema de ética tecnológica. En el
fondo del debate de esta neoeugenesia génica se encuentra
el problema filosófico del (supuesto) fracaso del humanis-
mo. No obstante, la sustitución de una visión obsoleta del
humanismo por un cientificismo desaforado solo parece
una manera de avivar el problema. ya que no resuelve sino
que multiplica los interrogantes éticos. En este aspecto. si
bien son discutibles ciertas tecnologías y usos de la genéti-
ca, la eugenesia parece un camino sin salida ética. de si-
niestro recuerdo y, en verdad, una de las amenazas más
graves a la especie humana tal como la conocemos y con-
cebimos.
200
APÉ",DlCE A
Evolución, El naturalista británico Charles Darwin
propuso en 1859 la teoría de la evolución en El origen de
las especies. De forma resumida, argumentó que hay tres
mecanismos operantes en la evolución de los seres vivos:
la lucha por la existencia (que contrapesa la tendencia a la
superpoblación de las especies), la selección natural (esa
lucha por la existencia lleva a la selección natural o super-
vivencia de los más dotados) y la adaptación al medio (la
selección natural ocurre en un entorno cambiante y produ-
ce mutaciones). El aspecto más controvertido de la teoría
darwinista fue tratar de explicar por medio de elementos
naturales la diversidad de las especies, incluido el ser hu-
mano. Las teorías naturalistas de Darwin fueron condena-
das en su tiempo, pero conocieron cierto éxito filosófico
(la filosofía de Herbert Spencer, basada en el más puro y
duro darwinismo social: solo los aptos tienen que sobrevi-
vir económicamente) que acompañó su lenta pero sólida
instauración. De hecho, la eugenesia nace de este espíritu
evolucionista. Se da la paradoja de que en EE. UU., un
país muy neodarwinista en muchos aspectos, hay todavía
estados donde su enseñanza está prohibida. Sin embargo,
es interesante notar que el darwinismo se ha trasladado ha-
cia otros terrenos, abusando de su concepto central, la evo-
lución. Desde el punto de vista tecnológico, este evolucio-
nismo tiene diversos significados. Un sentido de la
evolución tecnológica se basa en entender que los instru-
mentos y sistemas forman parte de una suerte de «ecosiste-
ma», en el que los más aptos sobreviven porque satisfacen
mejor las condiciones del mercado. Esta idea se apoya asi-
mismo en un concepto muy particular de progreso. Por
ejemplo, el experto en inteligencia artificial y robótica
Hans Moravec considera que la tecnología es una exten-
sión del programa evolutivo de la naturaleza en el ser hu-
mano. De ahí que, según él, los próximos seres que ocu-
parán el vértice de la escala evolutiva serán los robots
201
CARTA AL HUMO ClBERNETfCUS
inteligentes (El hombre mecánico). El ser humano sería en-
tonces un eslabón más en la cadena y su producción tecnoló-
gica, el resultado de un determinismo tecnológico que es-
capa a su control. Pero hay indicios de que no siempre
ocurre de esta manera: el sistema de vídeo 2(K)() era muy su-
perior al VHS en cuanto a prestaciones y calidad de imagen,
y sin embargo las razones empresariales acabaron con él. La
tecnología en sí misma parecería una fuerza muy contraria al
proceso evolutivo, pues se caracteriza por traer a la existen-
cia entidades que aparecen gracias al ingenio humano, sin
formar parte ni de fuerzas preexistentes ni de azares: la tec-
nología tiene una finalidad, un diseño y una mente que trata
de controlar sus transformaciones y de ahí su impredecibili-
dad. Aun así, la evolución se transforma en un reclamo pu-
blicitario para expresar la calidad del producto tecnológico
en numerosos anuncios (eevolucionario» frente a «revolu-
cionario», como decía un anuncio de automóviles), transfor-
mándose en un mero recurso retórico basado en la credibili-
dad de la ciencia. A pesar de todo, no cabe duda de que el
evolucionismo tecnológico es una teoría muy atractiva, que
domina en numerosas disciplinas y seudodisciplinas, como
la «meméticas de Richard Dawkins (evolucionismo infor-
macional) y que desemboca en planteamientos tan irraciona-
les como la visión escatológica del Punto Omega, del físico
Frank Tipler. Frente a esta corriente tecnoevolucionista,
otros autores como George Basalla (La evolución de la tec-
nología) plantean una visión diferente y antidetermista de la
tecnología, que coincide con la expectativa crítica de CTS
de que puede haber «tecnologías alternativas», mediadas por
otros paradigmas culturales e históricos.
Globalización. La globalización que designa difusa-
mente el momento histórico en el que vivimos se caracteri-
za, según definición del FMI, por ser: la interdependencia
202
APÉNDICE A
económica creciente del conjunto de los países del mundo,
provocada por el aumento del volumen y la variedad de las
transacciones transfrorueriras de bienes y servicios, así
como de los flujos internacionales de capitales, al tiempo
que la difusión acelerada y generalizada de tecnología. Ob-
viamente, esta es la definición canónica de la globalización
oficial y neoliberal, que insiste en el aspecto de innovación
tecnológica que da lugar a la «nueva economía», asociada al
fenómeno globalizador. Por tanto, es la tecnociencia occi-
dental, y especialmente Internet, las que han creado las con-
diciones de posibilidad para pensar en un espacio global, en
el que se rompen las barreras informacionales del espacio-
tiempo. Aunque en el pasado ya se dieron fenómenos de ca-
rácter globalizador como la extensión de ciertas religiones
proselitistas como el cristianismo o el proceso protoglobali-
zador de la llamada mundialiracián. con la revolución de
los transportes y las primeras telecomunicaciones. De acuer-
do con Peter Sloterdijk (Esferas), la globalización occiden-
tal comienza en el siglo XVI, cuando aparecen las primeras
esferas armilares y globos terráqueos, se introduce la cos-
mología copemicana y la Tierra deja de ser el centro del
universo, convirtiéndose en un globo aislado flotando en el
espacio. El esfuerzo tecnocientífico sería en realidad el in-
tento de cubrir o crear una esfera de comunicaciones tecno-
lógicas que nos proteja del viento helador del cosmos. La
globalización también se puede definir de manera más com-
pleja como la consecución planetaria de una única forma so-
cial universal caracterizada por un sistema político ---demo-
cracia-, un sistema económico -libre mercado-e- y un
sistema cultural -multiculturalismo occidental-c-, que de-
biera ser el patrón unificador para todos los pueblos y nacio-
nes. La globalización se manifiesta así en la intemacíonali-
zación (mercado mundial), transnacionalización (empresas
o corporaciones multinacionales) y la aparición de institu-
ciones globales, sobre todo económicas, con poder sobre to-
203
CARTA AL HOMO ClBERNETlCUS
das las naciones como el FMI, la üMe, el G-7 y otras pare-
cidas. Pero también existen otros aspectos negativos de la
globalización, cuando esta no abarca la universalización, o
globalización de los valores y los derechos hwnanos. Zyg-
munt Bauman considera que los sistemas politicos actuales
están tan completamente sobrepasados por el flujo de los
acontecimientos que es necesario crear, con un enorme es-
fuerzo de imaginación, otros sistemas políticos capaces de
humanizar la globalización. Hay, en su opinión, muchos as-
pectos negativos: La globaliracion divide tanto como une,
siendo las causas de la división idénticas a las que promo-
cionan la uniformiracion del globo. Lo que aparece como
globalización para unos implica localización para otros: lo
que indica una nueva libertad para algunos se convierte
para muchos en un destino cruel y no querido. La movilidad
escala el rango del más alto de los valores más deseados
y la libertad para moverse, una mercancía perpetuamente
escasa y desigual, se convierte rápidamente en en el ma-
yor factor de estratificación de nuestros últimos tiempos
posmodemos. La sociedad individuaiírada. Los globalistas,
o globalizadores, son los dueños del mundo, mientras que los
globalizados locales son quienes sufren todos sus aspectos
negativos. Quizá una forma de resistencia sea buscar un es-
pacio intermedio que ha sido definido como «glocal». esto
es, una síntesis equilibrada y dinámica entre 10 local y lo glo-
bal, que minimice los efectos negativos de la globalización,
en gran medida gracias a las redes de participación cívica,
basadas en el viejo eslogan: Piensa globalmente y actúa lo-
camente. En este sentido, los movimientos críticos contra la
globalización, mal llarnados «antiglobalización», en realidad
partidarios de una globalización alternativa, han supuesto un
ilusionante proyecto, que confiere un nuevo sentido cibercul-
tural a la política, entendida esta como una (hiper)política ba-
sada en la constitución de redes de activistas cívicos, aleja-
dos de las tradicionales estructuras jerárquicas de los partidos
204
APÉNDICE A
(http://www.spgloba1.orglspanishlforos/fglobalz.htm). Frente
a la «globalización realmente existente» (Joaquín Estefanía),
considerada como la plataforma tecnológica del enrrbocapi-
talismo» (Edward Luttwak), surge así un movimiento hete-
rogéneo de nueva izquierda que pretende que, como dice su
máxima, otro mundo es posible. De acuerdo con esta filoso-
fía, los estudios CTS han contribuido a la idea de las tecno-
logías y energías alternativas, que harían posible un mundo
que distribuya la riqueza y respete el medio ambiente.
Ludismo. Se conoce como movimiento ludita a los
grupos que protagonizaron las revueltas obreras organiza-
das en los condados ingleses de Nottingham, Lancashire.
Cheshire, Derbysbire, Leicester y York, que se producen
entre 1811 y 1813. El1íder de estas revueltas, un persona-
je ficticio llamado Ned Ludd, inducía supuestamente a sus
seguidores a la destrucción de los por entonces nuevos
molinos que habían sustituido a la mano de obra de la
zona. El Gobierno inglés se tomó muy en serio estos dis-
turbios y envió a más de 11.000 soldados para reprimir a
los obreros. El poeta romántico lord Byron se erigió en
defensor de este movimiento, interviniendo en la Cámara
de los Lores para pedir comprensión ante la desesperación
de trabajadores honrados que se veían forzados a luchar
por su subsistencia (http://trace.ntu.ac.uklwww/webwarp-
weft/luddites/story.htm). Como refleja en su poema La
canción de los ludditas, en la que escribe: Así nosotros,
muchachos, así nosotros / moriremos luchando o vivire-
mos libres. / i Y abajo con todos los reyes excepto el Rey
Luddl Su impacto cultural fue considerable y algunos
consideran que la célebre novela de Samuel Butler Erew-
hon es en realidad un alegato ludita. En realidad, la histo-
ria nos muestra cómo este tipo de rebeliones contra la tec-
nología, debido a sus efectos en el trabajo y el salario, se
205
CARTA AL HOMO ClRERNET1CUS
repiten en muchos lugares y en épocas diferentes, como
durante la introducción del vapor como fuente de energía.
Por extensión, el término se ha convertido en sinónimo
para todos los que rechazan o tienen miedo al cambio tec-
nológico. Jobo Kilkpatrick Sale, uno de los mayores estu-
diosos actuales, afirma: En cualquier sitio en el que se en-
cuentren neoluditas tratarán de dar testimonio sobre la
pequeña y secreta verdad que descansa en el corazón de la
experiencia moderna: a tuda lo que se presume como bene-
ficioso, rápido, fácil, poderoso o valioso, la tecnología in-
dustrial le pone un precio y en el mundo contemporáneo
ese precio siempre crece y siempre es más amenazante.
Desde luego, en la medida en que el industrialismo es ine-
vitable e inherentemente descuidado con el destino colecti-
vo de la humanidad o de la tierra, de los cuales extrae su
riqueza »-despues de todo, para el capitalismo eso son ex-
temalídades-« parece cada vez más cierto llegar a un pa-
roxismo de desigualdad económica y disturbios sociales, si
no con la degradación y el agotamiento de la propia bioes-
[era (http://www.ensu.ucalgary.cal-terryIluddite/sale.html).
Es cierto que todo cambio tecnológico supone una profun-
da transformación, que suele afectar, sin posibilidad de
contestación, a amplios sectores de la población. Conse-
cuentemente, es previsible la aparición de grupos que tra-
ten de resistirse a la violencia de este cambio, cuyo mode-
lo sea una sociedad con un perfil bajo de tecnología y que
se modele en torno a un neoarcaísmo comunítarista y eco-
lógico. Elludismo ha sido y sigue siendo una filosofía po-
lítica de corte anarquista que ha proporcionado las críticas
más fuertes al tecnologismo occidental, aunque lastrada
por cierto irrealismo de principio y las tentaciones violen-
tas del sabotaje (su concepto nuclear), que pueden derivar
en las contraproducentes guerrillas urbanas como el Black
Bloc antiglobalización (denunciado por Susan George) e
incluso en el puro terrorismo, como el de Unabomber
206
APF:NDlCEA
(Fheodore Kazynski). No es un movimiento homogéneo y
el estigma de la violencia puede en ocasiones desacreditar
una corriente de pensamiento sobre la tecnología que tiene
sus elementos interesantes. Contribuciones al Iudismo con-
temporáneo las han realizado, entre otros, filósofos como
Jacques Elull, David Noble, Andrew Peenberg o John Zer-
zan, y escritores como Thomas Pynchon (El arco iris de la
gravedad) que poco tienen que ver con los más radicales
(httpJ/carbon.cudenver.edu/-mryder/itc_datal1uddite.html),
aunque el Manifiesto de Unabomber sea uno de los textos
sobre crítica de la tecnología más leídos en los últimos
tiempos .. Entre todos los neoluditas contemporáneos,
quizá el más extraño sea Bill Joy, pues, habiendo sido el
director de una gran compañía de desarrollo informático,
Sun Microsystems, publicó en Wired un célebre y asustado
artículo, El lado oscuro de la tecnología (hup://www.com-
monweallhc1ub.org/newsletJjoy.html). Paradójicamente,
Internet, uno de los sistemas tecnológicos más poderosos
en la actualidad, sirve de medio de comunicación, inter-
cambio y coordinación entre los luditas contemporáneos.
Pero tal vez la contradicción sea aparente y lo que real-
mente busca elludismo es, en el fondo, encontrar una tec-
nología más humana. Elludismo bien entendido ha de ser
uno de los ingredientes del CTS crítico y activista, no en
el sentido tópico de una antitecnologfa radical, sino como
apuesta por una tecnología alternativa.
Máquina. El desarrollo tecnológico occidental ha esta-
do basado en la preponderancia y desarrollo del concepto de
máquina, como artefacto mecánico que sustituye las labores
pesadas que el ser humano llevaba a cabo gracias a ciertas
técnicas o herramientas. De origen latino, nuestro dicciona-
rio define la máquina como «artificio para aprovechar, diri-
gir o regular la acción de una fuerza», y su referencia remo-
ta está en los molinos y otros dispositivos de la Antigüedad.
207
CARTA AL HOMO ClBERNIJIC¡'S
La capacidad de generar cada vez más fuerza es lo que seña-
la su desarrollo. Nuestro mundo hipertecnologizado se ha
poblado de máquinas, útiles o inútiles, que conviven con
nosotros cambiando progresivamente nuestro estilo de
vida. De hecho, nuestra vida actual sería inconcebible sin
esas máquinas omnipresentes que nos sirven o nos esclavi-
zan, como el televisor, el frigorífico, el teléfono o el auto-
móvil, hasta el punto que devoran y transfiguran a través de
las cibertecnologías el ámbito doméstico, desde que premo-
nitoriamente la casa se convirtiera, tal como señalara Le
Corbusier, el padre de la arquitectura moderna, en una má-
quina de habitar (Hacia una arquitectura). Los ámbitos y
los objetos se convierten en máquinas, cada vez más «inte-
ligentes}" manejables y pequeños (a través del diseño mi-
niaturizado y la nanotecnología), hasta el extremo que pue-
den proporcionarnos robots humanoides y amenazan con
convertimos en híbridas de máquina y carne, en cyborgs.
La visión mecanicista del hombre desde el Renacimineto a
Descartes (Paolo Rossi. Los filósofos y las máquinas) tiene
su expresión más clara en su continuador, Julien Offroy de
La Mettrie y su El hombre máquina, que concibe al ser hu-
mano como un mero artefacto biológico. El triunfo de esta
visión mecanicista-maquinista en la vida y la sociedad, solo
cuestionada por el marginal ludismo, nos ha conducido
a las profecías disparatadas de la lA fuerte, de Marvin
Minsky y Hans Moravec, acerca de un mundo poshumano
poblado solo por nuestras herederas las máquinas inteligen-
tes o al escenario catastrófico, explotado por la ciencia-
ficción, de las máquinas autorreplicantes de Van Newman
que atacan a la humanidad e infestan el universo. Esta con-
cepción, aparte de proyecciones futuristas. ya tiene su reali-
dad en el concepto de la «rnegaméquina» de Lewis Mum-
ford (El miro de la máquina) que concibe la sociedad actual
como una inmensa maquinaria humana al servicio de las
grandes obras de la tecnociencia. Esta tendencia adquiere
208
APÉNDICE A
toda su potencialidad en la época de la cibercultura, en la
cual se ha producido la superrnéquina, el ordenador infor-
mático que en sus diferentes versiones controla nuestra
vida y, se augura, dará lugar incluso a una máquina expo-
nencialmente más inteligente y poderosa, una entidad vir-
tualmente divina. Frente a esta exaltación tecnohermética
de la máquina, los estudios CTS comparten la idea huma-
nista de producción solo de máquinas útiles y de su uso
convivencial y limitado de acuerdo con un enfoque pura-
mente instrumental (hup:llxroads.virginia.edul-MA01/Lis-
le/30homelassimilatelassimilate.html).
Paradigma. De acuerdo con Hans Blumenberg (Las
realidades en que vivimos), el físico y escritor Georg Lich-
tenberg fue uno de los primeros en utilizar este término apli-
cado a la ciencia, en concreto a la astronomía. En 1962 el
físico e historiador de la ciencia Thomas Khun introdujo en
el estudio del desarrollo científico la perspectiva social, des-
cuidada hasta entonces. Conceptos como «revolución cientí-
fica) o «paradigma» indicarfan cómo la ciencia, al igual que
otras disciplinas humanas, se desarrolla con saltos radicales
y terremotos epistemológicos. Cuando se establece un para-
digma (por ejemplo, la cosmología aristotélica, lo que Kuhn
llama un momento de «ciencia normal»), sus miembros la
expanden e incluso se resisten a aceptar que diversos fenó-
menos la contradigan. Solamente cuando se acumulan de-
masiadas contradicciones, se produce un cambio brusco
hacia otro paradigma con mayor poder explicativo y se pro-
duce un avance revolucionario en la ciencia. El término, de
feliz acuñación, ha tenido un éxito excesivo y a menudo se
tri vializa su significado. El propio Kuhn reconoció que el
término paradigma era confuso, de ahf que Margaret Mas-
terman (Criticism and the Growth ofKnowledge) presentara
una aguda crítica ante la diversidad de significados que se le
asignan, al menos tres: metafísico, sociológico y constructi-
209
CARTA AL HOMO CIBER.'iETICUS
vista (también es interesante el artículo «The Nature of a Pa-
radigm». de Imre Lakatos y Alan Musgrave). En cualquier
caso, tiene su utilidad y sentido, como cuando Manuel Cas-
tells (La Galaxia Internet) define el momento actual como
«paradigma informacional», ya que caracteriza disciplinas
tan importantes de nuestro tiempo como la informática, la
genética o la nueva economía (http://www.emory.edulEDU-
CATION/mfplKuhnsnap.html). La reflexión crítica sobre la
tecnología actual no puede así sustraerse del paradigma in-
formacional, sobre el cual, no obstante, aparecen varias ver-
siones, uno abierta y cibercultural, frente a otra de carácter
determinista o tecnohennético.
Participación. La participación siempre ha sido uno de
los elementos distintivos de la perspectiva CTS sobre la tec-
nociencia. No cabe duda de que gran parte del espíritu y del
sentido de los estudios CTS es precisamente su puesta en
práctica, a través de diversos niveles de participación. Si la
divulgación de la tecnociencia ha de servir para hacer cons-
cientes a los ciudadanos de cuáles son los peligros y hacia
dónde se dirigen los fondos que ellos pagan, el resultado fi-
nal deseable debiera ser precisamente habilitar sistemas de
participación y de toma de decisiones al respecto. No obs-
tante, la historia de la tecnociencia moderna nos ha demos-
trado que los casos de participación son siempre escasos y
forzados en su mayoría por el descontento ciudadano. En
esta coyuntura, la apuesta por el activismo cívico es una de
las vías disponibles más alentadoras para regenerar el tejido
social como garante de una aplicación ética de la tecnología.
La participación de redes cívicas, ya sea a través de asocia-
ciones, plataformas o comunidades virtuales, y especial-
mente las de carácter local, resulta imprescindible para evi-
tar los peligros de determinadas tecnologías y para avanzar
en el desarrollo de tecnologías alternativas. El diálogo y la
210
APÉNDICE A
negociación debiera ser el contexto habitual de las relacio-
nes entre las administraciones, las empresas privadas y los
ciudadanos, pero en nuestra sociedad tecnocrática, domina-
da por los expertos, los escenarios más usuales son la con-
frontación o el desprecio a las demandas cívicas. De ahí que
se haga cada vez mars urgente la redefinición del sentido de
la participación propugnada por CTS o los grupos antiglo-
balización, en el sentido de ampliar los cauces participati-
vos de carácter político. En este aspecto, una de las figuras
más interesantes de participación directa, aunque también
de las menos ejercitadas, es la del referéndum. Por ejem-
plo, los suizos votaron. si se debía permitir o no la ingenie-
ría genética (animales y plantas transgénicos) en su país.
Finalmente, se aprobó continuar con este tipo de estudios
(http://www.k1uyver.stm.tudelft.nVefb/tgppb/pdf/eng8.pdf.).
La participación ciudadana es un requisito inexcusable para
resolver los conflictos tecnológicos de forma pacífica y al
mismo tiempo para profundizar en una visión ampliada y no
solamente formalista de 10 que debe ser la democracia
(http://www.bisn.orglSpanish/SApdx3.html).
Política científica. La política científica aparece en el
contexto de la Big Science (ciencia a gran escala) caracte-
rizado por el uso de equipamientos caros y el trabajo de
individuos superespecializados. El primer ejemplo de po-
lítica científica es seguramente el proyecto Manhattan
para construir la bomba atómica, en el cual se entiende
que con suficientes medios y personal, en un plazo de
tiempo concreto (2 años) era posible conseguir un resulta-
do práctico, en este caso la construcción de la bomba ató-
mica. Por 10 tanto, la tecnociencia adopta los métodos de
«management» de la industria, aunque esas planificacio-
nes han existido antes (por ejemplo, en la Alemania nazi
con el ministro de Industria y Armamento Albert Speer).
Es cierto que el personal científico es diferente a otro tipo
211
CARTA AL HOMO ClBERNETICVS
de trabajadores, por lo que es necesaria una política espe-
cífica. En la actualidad, el dinero público dedicado a la in-
vestigación tecnocientífica se ha convertido en un medi-
dor de desarrollo de los países. Así, EE. UU. dedica
actualmente el 6 % de su PIB a esta materia; la EUE, una
media del 2,3, y España. aproximadamente el 1,3 %. En
este sentido, la política sobre la ciencia y la tecnología im-
plica un supuesto «seguro» para el futuro. las bases del
progreso económico y social, pues es el medio de conti-
nuar siendo competitivos. En España se comienza a pen-
sar en estas cuestiones con el Acta de 1986 para un plan
general de Ciencia y Tecnología. Y la importancia política
asignada es tal que en el año 2000 se crea el Ministerio de
Ciencia y Tecnología (2000). Ahora la investigación apo-
yada desde la política se divide en I + D (R & D, Research
& Development: Investigación y Desarrollo) e 1 + D + I
(R + D + TResearch, Development and Implementation:
Investigación, Desarrollo e Innovación). Pero esto es solo
una parte; la política científica debe también establecer los
estándares éticos y legales del desarrollo científico. Asi-
mismo, debería comprender la participación de la ciuda-
danía. ya que son sus fondos los que se gastan. Supuesta-
mente, son los comités de expertos y políticos los que
deciden qué política tecnológica es la más adecuada para
el país. Generalmente esto aparece en los programas de
los partidos, pero raramente se discute sobre ello
(http://www.ciencia.cVCienciaAlDia/volumen4/numerol/a
rticulos/articuloz.htrnl). Desde una perspectiva crítica y
global de CTS, se hace necesario cada vez más revisar las
políticas científicas de los gobiernos y los organismos in-
ternacionales, de manera que respondan a las demandas
sociales, a criterios razonables de desarrollo y a valoracio-
nes éticas. En este aspecto, es preciso ser especialmente
sensible y cuidadoso, respecto de la política científica en
el ámbito educativo y en la aplicación de las nuevas tecno-
212
APÉNDICE A
logías, terrenos ambos en los que se juega el desarrollo in-
mediato de nuestra sociedad.
Progreso. El progreso, en la noción popular del térmi-
no, evoca la mejora de las condiciones para el género hu-
mano en el transcurso del tiempo. En su origen. esta idea
pertenece a la tradición cristiana, especialmente codificada
por San Agustín en La ciudad de Dios, e implica la com-
prensión del tiempo como una línea recta en la que el futu-
ro se presenta como juicio escatológico, hacia la utopía sal-
vadora o la condena eterna. Esta idea del progreso fue
adoptada por el pensamiento laico, especialmente por los
ilustrados franceses y los marxistas, para los cuales la ley
histórica predominante nos conduce a una situación paradi-
siaca, bien por la extensión del saber (la razón) o bien por
la lucha de clases. Por otro lado, tal como señala Don Ihde,
hay dos actitudes simétricas respecto a él. Primeramente, se
encuentran los que consideran que en su nombre se justifi-
ca todo el esfuerzo tecnológico presente y que nos dirigi-
mos hacia una utopía (una evolución ineluctable, marcada
por un misterioso detenninismo tecnológico). En este sen-
tido, la tecnociencia actúa como guía para lograr el equili-
brio de la sociedad, a través de cierta ingeniería social y de
los avances tecnológicos, que debieran permitimos vivir
más felices. Es decir. el futuro siempre será mejor que el
pasado o el p r e s e ~ t e , a pesar de los fallos parciales que ha-
llemos en el camino y que iremos subsanando con el tiem-
po, progresivamente. En contra de esta opinión se halla la
de aquellos que consideran que el progreso tecnológico nos
está acercando. progresivamente, al desastre. A pesar de la
aparente mejora de las condiciones de vida (mayor riqueza,
longevidad, recursos médicos. etc.), al final del progreso,
supuestamente sostenihle, nos encontraremos con un lími-
te, el agotamiento de los recursos o la guerra. esto es, el
eonñicto o la catástrofe. Entre los denostadores del pro-
213
CARTA AL HOMO ClBERNETlCUS
greso se encuentran los que piensan recuperar el mito de la
«Edad Dorada», una condición mítica y primordial de li-
bertad y felicidad, con frecuencia atecnológica, que vamos
perdiendo progresivamente, como supone elludita radical
John Zerzan en su Futuro imperfecto. En otro sentido,
Agustín García Calvo, un pensador libertario más coheren-
te y cercano a la visión convivencial de ciertas tecnologías
(el ferrocarril, por ejemplo), denuncia la existencia de un
devastador «progreso progresado» que todo lo justifica. En
realidad, resulta tremendamente difícil evaluar si realmente
existe progreso o no en la tecnociencia. Nos faltan datos
comparativos fiables y aun debiéramos definir previamente
los valores implicados en cada visión. Pero una reflexión
como la de Karl Kraus merece al menos nuestra atención:
¡No hay respiro para la cultura, y en estos tiempos la hu-
manidad yace sin vida junto a unos obras cuya invención le
ha costado tanta inteligencia que ya no le queda resto de
ella para manejarlas. Hemos sido lo suficientemente com-
plejos como para construir máquinas y somos demasiado
primitivos para ponerlas en funcionamiento. Estamos im-
plantando un sistema de comunicación a escala mundial
sustentado en raquíticas líneas de pensamiento. De la te-
rrible devastación producida por la prensa impresa aun no
podemos ní formamos una idea. He11Ws inventado el avión,
pero nuestra imaginación avanza a la velocidad de una di-
ligencia. Automóviles, teléfonos y propagación masiva de
la estupidez; ¿quién puede adivinar cómo estarán confor-
mados los cerebros de la generación venidera? (Contra los
periodistas y otros contras). Finalmente, la valoración del
progreso depende de nuesta visión ideológica del ser huma-
no o de la sociedad, más allá del avance cierto de la tec-
nociencia, lo cual nos puede llevar a las paradojas de con-
siderar que no todo el aparente progreso tecnocientífico
suponga un progreso humano o, incluso, que en ciertos as-
pectos quizá no sea necesario progresar.
214
APÉNDICE A
Riesgo tecnológico. Se conoce por riesgo tecnológico
las consecuencias negativas que podrían darse ante la im-
plantación de una innovación o de un sistema tecnológico
nuevo. El riesgo ha sido un término empleado en las cien-
cias naturales y en la matemática, tradicionalmente con me-
todologías estadística". Se han generado así diversos instru-
mentos conceptuales como la teoría del juego y los árboles
de variantes, y en física y biología las popularizada" «teorías
del caos». Pero junto a la comprensión cuantitativa existe
una percepción del riesgo que tiene un elemento cualitativo,
pues depende del sujeto que 10 percibe. Esta percepción no
solo se encuentra mediada por motivos psicológicos, sino
también sociales y culturales. Por ello se puede hablar de
una construcción social del riesgo; por ejemplo, aunque el
viaje en automóvil es mucho más peligroso que el vuelo en
avión, una gran parte de la población considerará el segundo
como más aniesgado que el primero. En cualquier caso, la
percepción pública debería tener una importante incidencia
en la toma de decisiones, como participación, porque el
concepto de riesgo evoluciona de acuerdo con estos patro-
nes psicológicos, sociales y culturales. A pesar de la posible
disparidad de estas perspectivas sobre el riesgo, es cierto
que existe una serie de elementos comunes a todo estudio
sobre el riesgo como la posibilidad de daños y beneficios
inesperados y la incertidumbre respecto al resultado final.
De acuerdo con la visión del detenninismo tecnológico, no
tiene sentido hablar de riesgo, porque el sistema se desarro-
lla y autorregula por su cuenta y, en todo caso, se pueden
realizar predicciones simuladas pero no combatir los cam-
bios. Emprender un cambio que implica riesgos solo tiene
sentido cuando se puede obtener un beneficio y ello implica
que puedan ocurrir efectos inesperados y dañinos. Pero de
acuerdo con el especialista en el tema Ulrich Beck (La so-
ciedad del riesgo: hacia una nueva modernidad). estamos
entrando en una etapa del riesgo que afecta a la estrucrura
215
CARTA AL HOMO ClRHINf.IICUS
social en su totalidad. Si bien es cierto que siempre han
existido riesgos, atribuidos a causas naturales, divinas o me-
tafísicas, ahora la principal causa del riesgo es la innovación
tecnológica. cuyo control escapa a las instituciones encarga-
das de la seguridad de los ciudadanos. Existe por tanto una
sensación «difusa» de riesgo, aumentada por la falta de con-
trol político y económico sobre las innovaciones tecnológi-
cas, que quizá se manifiesta con un perfil de posible catás-
trofe, especialmente en el desarrollo genético (eugenesia),
el fin de la biodiversidad y la degradación del medio
ambiente y las arrnas de destrucción masiva. El desarrollo
sostenible se convierte así en un modelo de desarrollo para
paliar y controlar estos riesgos. Asimismo, el riesgo se ex-
tiende en dos ejes muy amplios en el espacio y el tiempo:
abarca a todo el planeta y también a las generaciones futu-
ras. Beck señala también que el riesgo no se reparte igual-
mente para todos los individuos; hay quienes pueden esca-
par o guarecerse mejor de ese riesgo, y hay quien vive a la
intemperie de todos los riegos (http://www.gencat.es/me-
diamb/revista/rev24-4.htm). Y en este aspecto, la valoración
universal de los riesgos ha de ser la prioridad absoluta desde
un CTS crítico y activista, porque no es posible admitir éti-
camente los privilegios sociales y económicos a la hora de
introducir una tecnología peligrosa.
Sostenible. La definición más tradicional del término,
según el informe Brundtland (1990) es: El desarrollo que
es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin compro-
meter los recursos y posibilidades de las futuras generacio-
nes (hup://ccqc.pangea.org/castJsosteni/soscast.htm). Este
informe sirvió de preparación para la Cumbre de Río de Ja-
neiro sobre el Medio Ambiente celebrada en 1992. Pero es
posible ampliar esta definición aun más; de acuerdo con la
compañía farmacéutica Bristol Meyers Squibb: El desarro-
llo sostenible, o sostenibílidad. se define como la actividad
216
APÉNDICE A
económica que satisface las necesidades de la generación
presente sin afectar la capacidad de las generaciones futu-
ras de satisfacer sus propias necesidades. La sostenibiiídad
se basa en tres componentes: el económico, el social y el
ambiental. Los aspectos económicos de la sostenibilidad
comprenden, entre otros, el rendimiento financiero, la re-
muneración de empleados y las contribuciones a la comu-
nidad. Como ejemplos de los aspectos sociales están las
políticas de beneficio público, las normas de equidad labo-
ral y el trato justo de empleados. En los aspectos ambien-
tales se incluyen los efectos en el aire, agua, tierra, recur-
sos naturales y salud de los humanos. Nótese que en la
segunda definición se emplean conceptos que van más allá
de los medioambientales. La cuestión es hasta cierto punto
simple; la capacidad de regeneración de la naturaleza es
limitada. Y frente a la forma tradicional de entender el cre-
cimiento económico, que no tiene en cuenta el medio am-
biente, se propone como solución un modelo económico al-
ternativo que instaure ciertos límites. Así que se plantea la
dialéctica entre crecimiento y desarrollo como dos términos
antagónicos, aunque en algunos discursos tiendan a confun-
dirse. Pero este modelo no es nada sencillo de establecer.
En la globalización la distribución de las fuentes de rique-
La es muy desigual. Controlar los recursos naturales es más
sencillo en EE. DU. o en Europa que en los países el Tercer
Mundo, porque estos últimos tienen su principal fuente de
ingresos en la explotación y exportación de materias pri-
mas. y necesariamente surgen conflictos entre los intereses
industriales, los culturales y los ecológicos. Desde el punto
de vista social hay que buscar un equilibrio, una participa-
ción de la sociedad y la preservación de las diferentes cul-
turas. Desde el punto de vista económico hay que lograr la
remuneración justa de los trabajadores, satisfacer las nece-
sidades individuales y un desarrollo agncola e industrial
adecuados. Desde el punto de vista ecológico es necesaria
217
CARTA AL HOMO C1BERNETlCUS
la preservación de la biodiversidad, el mantenimiento de
los recursos naturales y la limpieza del agua y el aire. Pero.
en realidad, el sistema económico en el que vivimos no tie-
ne casi nada que ver con esto. A pesar de las diferentes ac-
tas y comisiones ministeriales, lo que realmente ocurre es
que vivimos en una economía de crecimiento, competitiva
y que arrasa los recursos naturales. El desarrollo sostenible
se ha convertido en la palabra mágica, en una idea que sir-
ve para tranquilizar esa conciencia ecológica difusa y para
el marketing de las grandes compañías, que muestran así su
cara más amable. Siendo conscientes de esta manipulación
retórica, desde CTS es importante utilizar con precisión y
verdadero sentido este concepto. aunque la inquietante pre-
gunta de fondo es si, realmente, a partir de la visión actual
del progreso y de la tecnoclencía occidental, es posible
una verdadera sostenibilidad o todo es un espejismo y una
falacia que desembocará en la catástrofe. Quizá sea tiempo
de buscar otras opciones, otras acepciones más restringidas
y autocríticas del concepto. o acaso de sustituirlo definiti-
vamente por otro menos problemático y engañoso.
Técnica. Comúnmente se entiende como la habilidad
para conseguir un resultado, ya sea con el empleo de ins-
trumentos o únicamente gracias a la destreza manual, y se
diferenciaría de la tecnología porque no media todavía un
conocimiento científico de carácter teórico. Su origen está
en el término griego techné y su versión latina es ars; de
ahí la expresión. por ejemplo. de «artes mecánicas». tan en
boga en el Renacimiento y la primera Revolución Indus-
trial. En la actualidad es un término con múltiples acepcio-
nes. en ocasiones difíciles de precisar. Carl Mitcham reco-
ge las siguientes definiciones: 1) El cómo se realizan las
cosas usualmente. 2) El esfuerzo para superar el entorno
físico... y los intentos de sojuzgar o controlar el medio fí-
218
A
síco por medio del uso imaginativo o ingenuo de todos los
recursos disponibles. 3) No es otra cosa que el área de in-
teracción entre nosotros, como individuales, y nuestro en-
torno, sea natural o espiritual, natural o artificial (Thin-
king Thmugh Technology). También hay que recordar que
la técnica es una de las fuerzas en el proceso de hominiza-
ción, acaso la más importante, lo que le lleva a un autor
como Juan David García Bacca a su defensa apasionada
como factor esencial de lo humano (Elogio de la técnica).
Si bien es cierto que algunas especies animales emplean
útiles rudimentarios para adaptar el medio a sus necesida-
des (entre los primates. los chimpancés y los gorilas), nin-
guna otra especie las ha desarrollado como el ser humano.
De acuerdo con Lewis Mumford, la técnica se extiende a
casi todos los dominios de la actividad humana. incluido el
lenguaje. por 10 que incluso formaría parte de nuestra his-
toria evolutiva.
Tecnociencia: Este término fue acuñado en los años
sesenta por el filósofo de la ciencia Gastan Bachelard al
proponer que en la actualidad es muy difícil separar los
dos ámbitos: el conocimiento puro y su aplicación prácti-
ca. En 1987 el filósofo posmoderno Bruno Latour la re-
toma y la hace popular como modelo explicativo de la
actividad científica en general. En este contexto, las inves-
tigaciones teóricas de los científicos se emprenden cada
vez con más frecuencia para conseguir un resultado prácti-
co. lo que se conoce como I + D (Investigación más Desa-
rrollo). por lo que es justo adscribir una fuerte relación, de
facto, entre la ciencia y la tecnología. Por otro lado. la
ciencia reclama la construcción de aparatos cada vez más
sofisticados para poder continuar sus investigaciones, y
ante 10 cual Carl Mitcham propone (Thinking Through
Technology) que podemos entender que la tecnología es
ciencia aplicada (las teorías y leyes que se encuentran en la
219
CARTA AL HOMO C1BERNETICf../S
ciencia), pero también que la ciencia es tecnología aplica-
da (el uso de instrumentos cada vez más sofisticados,
creados ex profeso para la investigación científica). En este
aspecto, es preciso recoger la crítica que Hans Blumenberg
señala respecto de las nuevas implicaciones interna'> de la
tecnociencia: Tendencialmente, y debido a la separacián de
instrumento y observador, el aspecto exterior de la «teoría»,
en lo que se refiere a su modo de proceder, se va haciendo
más normal mientras se aleja la ciencia intencionalmente
del deseo de saber y de la capacidad de saber de la persona
corriente. Esto significa, y también sobre todo, que cual-
quiera no es capaz ya de comprender qué es lo que en aque-
llos objetos puede absorber una vida de trabajo. Para con-
trarrestar esta divergencia de la normalidad, grupos cada
vez más numerosos de publicistas intentan que la teoría y el
teórico mantenRan su «interés» para un público que paga.
Para ello, como no podría ser de otro modo, al trabajador
teórico se le respeta con mayor rapidez cuanto más se acer-
ca al fenotipo familiar del burócrata y reivindica justamente
la seriedad que confiere sobre todo el trato con fuertes su-
mas de dinero (La risa de la muchacha tracia). En este co-
nexto social, un nuevo tipo de científico, como representan-
te del conglomerado tecnocientífico, se convierte a menudo
en un servidor de los intereses espurios de los Estados y las
empresas, a la búsqueda de un beneficio inmediato.
(http://babitat.aq.upm.eslboletin/nI6/aefer.html ).
Tecnología. lean Pierre Séris considera que en reali-
dad técnica y tecnología designan lo mismo, y que simple-
mente el segundo término «suena rnejor» y les encanta a
los políticos (esto es propio de los polisílabos). Por otra
parte, Ignacio Quintanilla propone una definición para
cada término, a fin de permitir su diferenciación; así, Téc-
nica sería el conjunto de habilidades v conocimientos que
sirven para resolver problemas prácticos, mientras que
220
APÉNDICE A
Tecnología, sería el conjunto de conocimientos basados a
su vez en conocimientos científicos que permiten la des-
cripción, la explicación, el diseño y la aplicación de pro-
cedimientos para resolver o conseguir determinados resul-
tados (Tecnología: un enfoque filosófico). Si admitimos
esta diferencia, consecuentemente, debemos establecer un
neto «antes» y «después» en la historia, a partir del mo-
mento en el que la técnica da lugar a la tecnología. De
acuerdo con José Sanmartín, no podemos hablar en sentido
estricto de tecnología hasta que aparece la ciencia moder-
na, con Galileo y Newton. Lo que se produce antes, por
muy espectaculares que sean sus resultados -piénsese,
por ejemplo, en la arquitectura egipcia o la ingeniería ro-
mana-, no puede ser considerado más que como habilida-
des o destrezas de carácter técnico. Esta perspectiva, su-
pondría apoyar la convicción de Mario Bunge, de que los
verdaderos problemas humanos son aquellos que se pue-
den plantear de forma ingenieril. es decir, en los que se
puede establecer un sistema de soluciones basadas en prin-
cipios teóricos. En cierto modo, esta división coincide con
el cambio que existe en la filosofía con respecto a los sa-
beres prácticos, a las tecnés clásicas. No es casual que el
primer filósofo que desarroJle una preocupación por lo tec-
nológico sea Prancis Bacon, uno de los primeros en inten-
tar cambiar también el modo de hacer filosofía. Resulta es-
pecialmente reveladora su consideración del conocimiento
como conocimiento de causas -siguiendo hasta cierto
punto a Aristóteles-, pero solo del conocimiento de la
causa eficiente como la fuente para conocer las leyes que
rigen el calor, la materia, etc., para poder transformarlas.
Esto es, lo importante de ese conocimiento es el poder
práctico que genera. En esta misma línea se puede encua-
drar el pensamiento crítico de Heidegger sobre la tecnolo-
gía. La ciencia moderna es precisamente la que transforma
el mundo en un «estar a la mano» o estar a «disposición
221
CARTA AL HOMO ClHf.RNErtCUS
de». Es interesante notar que la definición de Quintanilla
sirve tanto para aquellos que consideran lo tecnológico
como un proceso altamente positivo -como Bunge-
como para aquellos que consideran que la tecnología supo-
ne la decadencia del pensamiento occidental, como Hei-
degger. Pero ya en los años cincuenta comienza a replantear-
se la cuestión de la técnica con otra perspectiva más
global. De acuerdo con Jacques Elull (El siglo XXy la téc-
nica), la technique. un concepto central para su crítica a la
nueva sociedad tecnológica, es entendida como la totali-
dad de los métodos alcanzados racionalmente y que tiene
absoluta eficiencia en cualquier campo de la actividad hu-
mana. Esto es, la tecnología forma un sistema que impone
sus propias necesidades, de forma independiente al cálculo
racional indicado antes, al menos desde la perspectiva so-
cial. Finalmente, la tecnología se encontrará envuelta en
una nueva y controvertida asociación, a través del neolo-
gismo tecnociencia, que manifiesta acaso la visión de un
cierto «fin de la ciencia» teórica (John Horgan) derivado
de una visión tecnologicista de la misma. La tecnología si-
gue siendo el tema teórico central de CTS, que requiere ser
revisado críticamente y de manera constante para ir acla-
rando sus paradojas y problemas.
Utopía. En su origen griego, utopía significa «lugar
inexistente». por lo que su territorio natural ha sido el pa-
pel impreso, a partir de su primera ubicación, la Utopía de
Tomás Moro. Estos territorios o ciudades imaginarias, en-
tre la literatura y la política, siempre han sido proyectadas
con la esperanza de que posibiliten una vida perfecta, eli-
minando el dolor y el sufrimiento. Y ya desde el Renaci-
miento el esfuerzo tecnológico occidental se ha orientado
hacia la consecución de ese estado ideal, de máximo bien-
estar, cuyo imaginario cristaliza en la figura de la utopía.
Lewis Mumford escribe al respecto de estas fundacionales
222
APÉNDICE A
utopías renancentistas: Las utopías más importantes del
tiempo, Crístíanopoíis. la Ciudad del Sol, por no decir
nada del fragmento de Bacon o de las obras menores de
Cyrano de Bergerac, todas giran alrededor de la posibili-
dad de utilizar la máquina para lograr que el mundo sea
más perfecto: la máquina fue el sustituto de la justicia, de
fa sobriedad y del valor de Platón; incluso si lo era asi-
mismo de los ideales cristianos de la gracia y la reden-
ción. La máquina se presentó como el nuevo demiurgo que
debía crear unos nuevos cielos y una tierra nueva. Al me-
nos, como el nuevo Moisés que había de conducir a una
humanidad bárbara a la Tierra de Promisión (Técnica y
civilización). La tecnología se convierte así. apoyada en
una ciega fe en el progreso, en el medio constructivo por
excelencia de una utopía, transformada en tecno-utopía,
que continúa presente en la Ilustración francesa y el positi-
vismo de Comte durante el siglo XIX, hasta que, a partir del
siglo XX, comienza a proyectar una sombra amenazadora.
A comienzos del siglo, el género de la ciencia-ficción nos
muestra su contrafigura o «distopía» (1984, Nosotros, Un
mundo feliz, Farenhelt 451, etc.), en la cual la tecnología
es la causa de la tiranía, hasta que a finales del siglo y del
milenio las distopías proliferan por doquier, como en el
cine (Mad Max, Blade Runner; Mínority report, etc.), dibu-
jando ya el escenario de la pura catástrofe. Es en este mo-
"mento cuando aparece en todo su esplendor la visión de la
utopía virtual del ciberespacio, como la reedición de la ci-
vítas ei agustiniana o Nueva Ciudad de Dios, recuperando
su filiación religiosa de carácter tecnohermético. Al mis-
mo tiempo, desde la cibercultura crítica parece resucitar
una suerte de contrautopía anarquista alternativa, basada
en las redes ciudadanas y en una tecnología convivencial
dirigida a crear las comunidades reales-virtuales de la re-
sistencia. Esa es la idea que maneja el cyberpunk y teóri-
cos como Hakim Bey en sus Zonas Temporalmente
223
CARTA AL HOMO C/Hr.RNUlCUS
Autónomas, calificadas como «utopías piratas»
(http://www.geocities.com/Athens/5534/bey.html ). La ta-
rea teórica y práctica más importante de CTS es, en última
instancia, determinar qué hay de cierto en las promesas de
la tecnoutopía para el futuro inmediato -y acaso clausu-
rar definitivamente su esperanza, como un concepto reac-
cionario-c-, para construir las microutopías alternativas y
razonables.
224
APÉNDICEB
Antología de textos
sobre tecnología
C
ONesta selección de fragmentos, que cubren desde la
ciencia-ficción a la filosofía de la tecnología pasando
por la sociología o los estudios del futuro, tratamos de mos-
trar la diversidad de enfoques que esta materia tiene en el
mundo presente. Por supuesto existen precedentes, especial-
mente desde el siglo XVI, donde comienza a vislumbrarse la
importancia social de la tecnología, y como tal, aunque sea
brevemente, hemos de incluirlos. Claramente, el siglo xx ha
sido un buen semillero desde la filosofía de la tecnología,
para tematizar esta serie de problemas y hemos incluido un
apartado al respecto. Por otro lado, en todo el libro hemos
intentado mostrar también la importancia del conflicto y de
la polémica en la comprensión de la tecnología. Pero estas
discusiones, gracias a la red. adquieren ese sentido cibercul-
tural que define tan distintamente nuestra época y que nos
colocan en un nuevo contexto. Asimismo, hemos intentado
mostrar cómo, a diferencia de otras épocas, el pensamiento
hispano (en él abarcamos España e Hispanoamérica, tal
como propusimos en La Nueva Ciudad de Dios) ha produci-
do un muy valioso pensamiento CTS y también desde el
punto de vista cibercultural. Finalmente, hay que indicar
que la traducción de algunos textos originales es nuestra.
225
CARTA Al. HOMO ClBf:RNFTICUS
Antecedentes
Todo es número
Escuela Pitagórica
Déjame comenzar observando, primero, que fueron
nueve mil la suma de los años que han transcurrido desde
que la mencionada guerra tuvo lugar entre los que habita-
ban más allá de las Columnas de Hércules y los que vivían
dentro de ellas: esta es la guerra que describiré. De un lado
de los combatientes se sabe que la ciudad de Atenas tuvo
un general que luchó en la guerra: del otro los combatien-
tes fueron mandados por los reyes de la Atlántida, de la
cual se decía que era una isla mayor que Libia y Asia, y
que después se hundió por un terremoto, convirtiéndose en
una barrera de barro insuperable para los navegantes que
navegaban desde ahí a cualquier parte del océano.
PLATÓN, Criüas
La filosofía se divide en teorética, práctica, mecánica y
lógica. Estas cuatro comprenden todo el conocimiento.
RuGO DESAINT VICTOR,
Summa http://www.newadvent.urglcathenl07521c.htm
Supongo que el cuerpo no es otra cosa que una estatua
o máquina de tierra a la que Dios da forma con el expreso
propósito de que sea 10más semejante a nosotros, de modo
que no solo confiere a la misma el color en su exterior y la
fonna en todos nuestros miembros, sino que también dis-
pone en su interior todas las piezas requeridas para lograr
que se mueva, coma, respire y, en resumen, imite todas las
funciones que nos son propias, así como cuantas podemos
imaginar que no provienen sino de la materia y que no de-
penden sino de la disposición de los órganos.
226
APÉNDICEB
Conocemos relojes, fuentes artificiales, molinos y
otras máquinas similares que, habiendo sido realizadas por
el hombre, sin embargo poseen fuerza para moverse de
modos distintos en virtud de sus propios medios; creo que
no sería capaz de imaginar tanta diversidad de movimien-
tos en esta, que supongo construida por la mano de Dios,
ni de atribuirle el artificio, como para que no tengáis moti-
vo para pensar que pudiera ser aventajada por otra.
RENÉ DESCARTES, Tratado del hombre
Como en el nacimiento de las criaturas vivas, al princi-
pio tienen una forma incompleta, así ocurre con todas las
innovaciones, pues son nacimientos del tiempo. Y sin em-
bargo, como aquellos que primeramente traen el honor a
su familia, son normalmente más valiosas que las que tie-
nen más éxito. Pues el primer precedente (si es bueno) rara
vez se consigue por imitación. Para mal de la naturaleza
humana, ya que permanece pervertida, tiene como movi-
miento natural más fuerte la continuidad: pero lo bueno,
como movimiento forzado, es más fuerte en un principio.
Seguramente toda medicina es una innovación, y quien no
emplee nuevos remedios debe aguardar nuevos males ya
que el tiempo es el gran innovador, y si el tiempo altera sin
duda las cosas a peor, y la sabiduría y el consejo no las al-
teran para mejor, ¿cuál será el final? Es verdad que lo que
se asienta por costumbre, aunque no sea bueno, al menos
es adecuado. Y esas cosas que durante mucho tiempo han
ido juntas, es como si estuvieran aliadas entre sí; sin em-
bargo, las cosas nuevas no encajan tan bien, y aunque ayu-
dan por su utilidad, causan problemas por su inconformi-
dad. Además, son como extranjeros, más admirados pero
menos favorecidos. Todo esto es verdad si el tiempo se de-
tuviera, pero se mueve tan claramente que la retención fu-
tura de una costumbre es tan turbulenta como una innova-
227
CARTA Al HUMO CIBERNETlCUS
ción, y quienes reverencian demasiado a los viejos tiempos
no son sino una mofa para los nuevos. Sería bueno por lo
tanto que los hombres y sus innovaciones siguieran el
ejemplo del tiempo mismo, que desde luego grande
pero tranquilamente, y por grados, apenas percibible. Pues
de otra manera, todo lo que sea nuevo no se busca y a ve-
ces repara algo y conjunta con otra cosa. Y es favo-
recido lo toma por una fortuna y agradece al tiempo, y
quien es herido por error se lo imputa al autor.
FRANCIS BACON, On Innovaüon. (Essays¡
Fllosofia de la tecnología
Esta nueva conciencia de la técnica como tal coloca al
hombre, por vez primera, en una situación
distinta de la que nunca experimentó; en cierto modo, anu-
tética. Porque hasta ella había predominado en la idea que
el hombre tenía su vida, la conciencia de todo lo que podía
hacer, de lo que no podía hacer, de lo que era incapaz de
hacer; en suma, de su debilidad y de su limitación. Pero la
idea que hoy tenemos -reavive ahora cada uno de
esa idea que tiene- nos coloca en la situación tragicómica
---es decir, cómica, pero también trágica- de que cuando
se nos ocurre la cosa más extravagante nos sorprendemos
en azoramiento porque en nuestra última sinceridad no nos
atrevemos a asegurar que esa extravagancia ---el viaje a
los astros, por ejemplo-e- es imposible de realizar. Tene-
mos que, a lo mejor, en el momento de decir eso llegase un
periódico y nos comunicara que, habiéndose logrado pro-
porcionar a un proyectil una velocidad de salida superior a
la fuerza de la gravedad, se había colocado un objeto te-
rrestre en las inmediaciones de la Luna. Es decir, que el
hombre está hoy, en su fondo, azorado por la conciencia de
su principal limitación. Y acaso ello contribuye a que no
228
APÉNDICEB
sepa ya quién es -porque al hallarse, en principio, capaz
de ser todo lo imaginable, ya no sabe qué es lo que efecti-
vamente es.
Josá ORTEGA y GASSET, Meditaciones de la técnica
¿Quién negaría que esto es correcto? Está claro que se
rige por aquello que se tiene ante los ojos cuando se habla
de la técnica. La definición instrumental de la técnica es
incluso correcta de un modo tan inquietante, que además
es aplicable a la técnica moderna, de la que normalmente
se afirma, con una cierta razón, que, frente a la técnica ar-
tesanal de antes, es algo completamente distinto y por tan-
to nuevo. También la central energética, con sus turbinas y
sus generadores, es un medio fabricado por hombres para
un fin puesto por los hombres. También el avión a reac-
ción y la máquina de alta frecuencia son medios para fines.
Por supuesto que una estación de radar es menos sencilla
que una veleta. Por supuesto que la fabricación de una má-
quina de alta frecuencia necesita del juego combinado de
distintos procesos de trabajo de la producción técnico-in-
dustrial. Por supuesto que una serrería, en un valle perdido
de la Selva Negra, es un medio primitivo en comparación
con una central hidroeléctrica del Rin.
Sigue siendo correcto que también la técnica moderna
es un medio para fines. De ahí que la representación ins-
trumental de la técnica determine todos los esfuerzos por
colocar al hombre en el respecto correcto para con la técnica.
Todo está en manejar de un modo adecuado la técnica
como medio. Lo que queremos, como se suele decir, es
«tener la técnica en nuestras manos». Queremos dominarla.
El querer dominarla se hace tanto más urgente cuanto ma-
yor es la amenaza de la técnica de escapar al dominio del
hombre.
MARTIN HEIDEGGER, La pregunta por fa técnica
229
CARTA AL HOMO ClBERNf.I1CUS
Así pues, en puridad, no es la vida en general,. sino la
vida humana la que debe considerarse como sujeto del
progreso. Lo que en el mundo progresa o puede progresar
es el hombre y la transformación de la naturaleza por el
hombre. Entiéndase que al decir «naturaleza» incluyo tam-
bién la humana. El hombre convierte en bienes na solo las
cosas que le rodean, los mares, los ríos, las piedras, los
metales, los árboles, sino también su propia naturaleza hu-
mana. La labor del hombre en este Planeta consiste en
transformar las cosas indiferentes en bienes, en bonificar
la realidad y mejorar de continuo lo ya bonificado, acer-
cándole más a la perfección del valor puro. y también en
perfeccionarse a sí mismo, haciéndose cada vez más.:apaz
de rectas estimaciones y más fecundo en la creacron de
esos bienes en donde encarnan los valores. El progreso es
la colonización del mundo y la educación del hombre. Y si
a esta labor queremos darle nombre de cultura, entonces
puede decirse, con plenitud de sentido, que el progreso es
el perfeccionamiento de la cultura.
y claro está que de esa labor no puede, no debe quedar
excluido ningún hombre. A todos incumbe en una u otra
forma la función humana de crear bienes. Este universalis-
mo es todavía hoy muy deficiente. Muchas y grandes ma-
sas de pueblos hállanse aún apartadas de la convivencia
que pudiéramos llamar cultural. Pero inevitablemente, por
fortuna, van siendo con rapidez incorporados los pueblos a
la colaboración universal, ecuménica. Esta unificación de
la humanidad planteará sin duda problemas difíciles. Con-
fiemos en que los recursos inagotables del espíritu sepan
vencer esas dificultades.
MANUEL GARCÍA MORENTE, Ensayos sobre el progreso
Es hora de que nos volvamos de nuevo humanos y que
permitamos a la escala humana gobernar sobre todas nues-
230
APÉNDICE B
Iras aventuras. El hombre que en contrapeso debemos con-
seguir es nuevo solo por contraste con un periodo distor-
sionado. Revive demandas viejas como eras que deben ser
satisfechas en nuestra civilización si queremos que esta no
colapse.
Cada generación debe llevar tanto el peso del pasado
como la responsabilidad del futuro. El presente se ve cada
vez más como un mero eslabón entre el ayer y el mañana.
Nos preocupa poco la cuestión de si el hombre conse-
guirá alguna vez un estado de infinita perfección. Estamos
más cerca de la sabiduría antigua que veía la posible evo-
lución moral que el curso del mundo debería tomar.
Esto no significa' que debamos resignamos a la cruel-
dad, la desesperanza o a la falta de remedio. Cada genera-
ción debe encontrar una solución distinta para el mismo
problema: unir el abismo entre la realidad interior y exte-
rior por medio de establecer un equilibrio dinámico que
gobierne sus relaciones.
SIGFRED GIEDIEON, La mecanización toma el mando
Una casa es una máquina de habitar. Baños, sol, agua
caliente, agua fría, temperatura a voluntad, conservación
de los alimentos, higiene, belleza mediante la proporción.
Un sillón es una máquina de sentarse, etc. Maple ha mos-
trado el camino. Los aguamaniles son máquinas de lavar-
se: Twyford los ha creado.
Nuestra vida moderna, toda nuestra actividad, con ex-
cepción de la hora del tilo y de la manzanilla, ha creado sus
objetos: su traje, su estilográfica, su «eversharp», su máqui-
na de escribir, su aparato telefónico, sus admirables muebles
de oficina, los espejos Saint Gobain y los equipajes «Inno-
vation», la máquina de afeitar Gillette y la pipa inglesa, el
sombrero hongo y la «Iimousine», el paquebote y el avión.
LE CORBUSIER, Hacia una arquitectura
231
CARTA AL HOMO ClRERNt:TICUS
Está claro que en la técnica están presentes los siguien-
tes elementos. Ante todo la ley de la naturaleza; la «técnica
nunca está>!' en contraposición a la «ley natural», la técnica
es siempre el cumplimiento de la ley natural. Pero con ello
no basta, dado que la naturaleza, abandonada a sí misma,
cumple sus leyes en el tiempo y en el espacio y sin embar-
go nunca da origen, por ejemplo, a una rueda en movimien-
to. Es evidente que otros elementos derivan del espíritu hu-
mano, pero esta afirmación no es suficiente. También un
paseo a la deriva del espíritu humano está en armonía con
una ley natural, pero sin embargo no es una técnica.
Si bien es cierto que la ley natural y el espíritu humano
se unen en la técnica, queda por ver de qué naturaleza es
este elemento específicamente humano en el campo de la
técnica.
FREDERICH DESSAUER, Filosofía de la técnica,
en MALDONAOO, TOMÁS, Técnica y cultura
Se puede establecer una diferencia entre la tecnología
antigua y moderna: la primera se apoya en la guía primor-
dial de las habilidades sensoriomotrices, las máximas téc-
nicas y leyes descriptivas, mientras que la otra se apoya en
estos recursos a la vez que en reglas y teorías tecnológicas.
Uno debe mantener también que la presencia de las reglas
y teorías tecnológicas socava la importancia de las habili-
dades y las técnicas. Sería, sin embargo, interesante ver
cómo esas reglas y teorías tecnológicas hicieron posible el
nacimiento de la nueva ciencia moderna y cómo a su vez
fueron capaces de hacer posible el diseño ingenieril.
CARL MITCHAM, Thinking Through Technology
Como todas las actuaciones técnicas modernas, la ca-
pacidad de provocar la muerte en masa se ha expandido y
acelerado. Hasta ahora las explosiones nucleares y la ex-
232
APÉ."lDlCE B
ploración con cohetes, ambas derivadas directamente de
los planes de guerra, han sido las manifestaciones más
conspicuas de nuestras instalaciones más letales junto con
los sistemas de comunicaciones de los cuales dependemos.
El hecho que los nuevos medios de exterminio no sirvan a
ningún propósito humano presente o futuro, no importa su
éxito en provocar una «sobremuerte», solo demuestra la
existencia de una capa profunda de irracionalidad psicótica
sobre la cual se asientan las fantasías de un arma absoluta,
de un poder absoluto y de un control absoluto. Freud esta-
bleció un paralelismo entre los rituales mágicos de los así
llamados pueblos primitivos y las personalidades neuróti-
cas de nuestro tiempo. Pero no existen prácticas en estas
culturas «atrasadas!') -c-cazadores de cabezas, caníbales o
practicantes de muertes por vudú- que sea comparable,
en su salvajismo primitivo y corrupción mental, a los pla-
nes de los científicos entrenados, tecnólogos y militares
para infligir muertes colectivas en la especial que los agen-
tes tecnológicos modernos han hecho posible. No es de ex-
trañar que las nuevas generaciones contemplen a sus inme-
diatos ancestros con inexpresable horror y rabia.
Comparado con la constante dedicación a la muerte de
nuestra cultura, el culto egipcio a la muerte, desarrollado
durante la era de las pirámides con sus magníficas cons-
trucciones, sus rituales mágicos y sus elaboradas técnicas
de momificación, era una relativa exhibición inocente de
irracionalidad. De hecho, las destrucciones que acompaña-
ron a las guerras de las primeras máquinas militares eran
tan limitadas, dado su apoyo sobre la simple energía hu-
mana y sobre las herramientas manuales, que incluso los
más extravagantes esfuerzos se podían reparar. Es nuestra
actual eliminación de todo límite la que 10 ha hecho posi-
ble solo gracias al avance de la ciencia y la tecnología, lo
que revela la verdadera naturaleza de esta cultura y la elec-
ción de su destino.
233
CARTA AL HUMO ClHf.R,Vr.TICUS
Sí, los sacerdotes y los guerreros de la megamáquina
pueden exterminar a la humanidad; por ello, si John van
Newmann está en 10 correcto, lo harán. Ningún simple
instinto animal de agresión satisface esta creciente abe-
rración. Pero algo más que el instinto animal de supervi-
vencia -más que un inmenso crecimiento de alerta emo-
cional, preocupación moral y audacia- será necesario en
una escala planetaria si la humanidad ha de salvarse a sí
misma.
LEWlS MUMFORD, La megamáquina
La filosofía de la tecnología, claramente, no es en sí
misma técnica y no debe serlo. Debe ser una reflexión filo-
sófica y una crítica del fenómeno tecnología. Su papel,
como toda «filosofía de... » no es muy distinto a la crítica
literaria (o similar) respecto a un cuerpo de actividad espe-
cializada. Pero también, como todo campo crítico, la tole-
rancia, por no decir la apreciación de la crítica, no se toma
siempre de fonna fácil. Pero, del mismo modo que los es-
critores, artistas o actores (o en este caso los tecnólogos)
pueden librarse de sus críticos, independientemente de lo
antagonistas o amigables que sean, por lo que este campo
recientemente establecido y las tradiciones de la filosofía
de la tecnología subsistirán a pesar de sus detractores.
DON IHDE, Philosophy ofTechnology
Ninguno de nuestros sabios hombres coloca siquiera
el final de todas estas maravillas. El por qué es resuelta-
mente sobrepasado. La respuesta que se le ocurriría a
nuestros contemporáneos es: por mor de la felicidad. De-
safortunadamente, no existe ya más cuestión al respecto.
Uno de nuestros mejores especialistas en enfermedades
nerviosas escribe: «Seremos capaces de modificar las
emociones, deseos y pensamientos del hombre tal como
234
APÉNDICE fI
ya lo hemos hecho de forma rudimentaria con tranquili-
zantes». Será posible, dice nuestro especialista, producir
la convicción o la impresión de felicidad sin una base real
para ello. Nuestro hombre de la edad dorada, por lo tanto,
será capaz de «felicidad» en medio de la más completa
privación. ¿Para qué entonces se nos promete una como-
didad extraordinaria, higiene, conocimiento y nutrición si,
simplemente manipulando nuestro sistema nerviosa, po-
demos ser felices sin ellos? El último y flaco motivo que
posiblemente podíamos adscribir a la aventura técnica se
desvanece entonces en el aire gracias a la existencia de la
técnica misma.
Pero ¿qué bien lleva a lanzar preguntas sobre los moti-
vos", ¿o por qué hacerlo? Todo eso debe ser el trabajo de
algún intelectual miserable que respinga ante el progreso
tecnológico. La actitud del científico, en cualquier caso, es
clara. La técnica existe porque es técnica. La edad de oro
será porque será. Toda otra cuestión es superflua.
JACQUES ELULL, El siglo xx y la técnica
Que se pongan límites es el primer deber de «toda»
responsabilidad, sí, la condición de su existencia, pues
solo así es posible la sociedad, sin la cual el hombre no
puede ser, ni tampoco su poder sobre la naturaleza. Cuan-
do más libre es la sociedad en sí, o sea, cuanto menos mer-
mada resulte la libertad natural de las especies a través del
dominio del hombre sobre los hombres, más evidente e
imprescindible se vuelve en las relaciones interpersonales
el deber de la limitación voluntaria. Algo comparable su-
cede en la relación de la humanidad con la naturaleza. Nos
hemos tomado más libres en elJa gracias a nuestro poder, y
esta misma libertad trae consigo obligaciones (esta vez, en
efecto, unilaterales). Yendo al mismo paso que los actos de
nuestro poder, nuestro deber bastaría para todo el globo y
235
CARTA AL HaMO C1BERNETICUS
en el futuro lejano. Es el deber de todos nosotros, porque
somos coautores en las acciones y beneficiarios de las ga-
nancias del poder colectivo. Aquí y ahora. así nos lo dice
el deber, debemos reprimir nuestro poder, o sea, reducir
nuestro placer, en aras de una humanidad futura que nues-
tros ojos ya no podrán ver. ¿Está dotada nuestra naturaleza
moral también «para» esto, como lo está para la cercana
relación interpersonal? Justicia, respeto, piedad, amor; im-
pulsos de este tipo, que dormitan en nosotros y que son
despertados con la convivencia, nos ayudan a salir de la
estrechez del egoísmo. Nada parecido despierta en noso-
tros la abstracta personificación de una hipotética criatura
humana futura; y el miedo a represalias desaparece aquí
por completo.
HANS lONAS, El principio de responsabilidad
Las declaraciones que los contemporáneos saben hacer
a propósito de la técnica ofrecen un magro botín. En espe-
cial resulta sorprendente que los técnicos no logren ni si-
quiera inscribir su propia definición dentro de una imagen
que capte la vida en el conjunto de sus dimensiones.
La razón de esto es la siguiente: el técnico es sin duda
el representante del carácter especial de trabajo, pero lo
que a él no le es dado tener es una relación directa con el
carácter total de trabajo. En los sitios donde falta tal rela-
ción ni puede decirse que haya. por muy excelentes que
sean las prestaciones singulares, un orden que vincule y
que en sí esté libre de contradicciones. La falta de totali-
dad se exterioriza en la aparición de un especialismo de-
senfrenado que intente elevar al rango decisivo el plantea-
miento particular de los problemas. Mas con ello no
quedaría decidida ni una sola de las cuestiones significati-
vas, aunque el mundo fuera objeto de una construcción
completa.
236
APÉNDICE B
¡Se ha extinguido! Se ha extinguido. ¿Se ha extingui-
do? Quizá los poderes de la edad de la máquina no son
verdaderamente sobrenaturales, pero al menos parecen es-
tar por encima del curso ordinario de la naturaleza para el
hombre de la calle. Quizá ya no consideramos que nuestro
deber consista en dedicar estos grandes poderes a la mayor
gloria de Dios, pero aun nos parece impropio dedicarlos a
propósitos vanos y egoístas. Hay un pecado, que consiste
en el uso de la magia de la automatización moderna para
aumentar las utilidades personales o para desatar los terro-
res apocalípticos de la guerra nuclear. Si este pecado tuvie-
ra que tener un nombre, dejemos que sea el de simonía o
brujería.
[... } Mientras sea posible hacer un autómata, sea de
metal o meramente en principio, el estudio de su construc-
ción y su teoría es una fase legítima de la curiosidad hu-
mana, y la inteligencia humana se estultifica cuando el
hombre establece límites a su curiosidad. Sin embargo,
hay aspectos de las razones de la automatización que van
más allá de una curiosidad legítima y son pecaminosos en
sí mismos. Pueden ejemplificarse en el tipo particular de
ingeniero y organizador de la ingeniería que designaremos
con el nombre de «adorador de artificios).
NOBERT WIENER, Dios & Golem S. A.
Para poseer una relación verdadera y efectiva con la
técnica es preciso ser algo más que un mero técnico. El
error que no permite que salgan bien las cuentas en ningu-
no de los sitios donde se intentan relacionar la vida con la
técnica es siempre el mismo -y da igual que la conclu-
sión a que se llegue sea el rechazo o sea la aceptación-o
Ese error fundamental reside en poner al ser humano en re-
lación inmediata con la técnica -ya viendo en él a su crea-
dor, ya viendo en él a su víctima-o El ser humano aparece
237
CARTA AL HOMO C/BERNET/CUS
aquí o bien como un aprendiz de brujo que conjura unas
fuerzas a cuyos efectos no es capaz de hacer frente o bien
como el creador de un progreso ininterrumpido que corre
presuroso hacia unos paraísos artificiales.

Ciencia, Tecnología y Sociedad
La reformulación del progreso tecnológico debería ser
aceptable para los contrincantes del debate tecnología
frente a sociedad y satisfacer aun la condición de no reco-
pilar la evidencia del progreso más allá de límites tecnoló-
gicos y culturales y durante largos periodos. Pero todavía
más importante es que todos estos ejemplos están en con-
sonancia con la analogía evolutiva central de este libro.
Desde Darwin, los evolucionistas orgánicos han sido rea-
cios a aceptar la idea de que la vida evoluciona hacia un
fin predeterminado. Hay que evitar la mención de la direc-
ción, propósito o progreso en relación con la evolución or-
gánica porque se considera que introduce una especulación
metafísica en el discurso científico.
Más bien, explico la diversidad artefactual como la
manifestación material del las diversas formas que hom-
bres y mujeres han elegido a 10largo de la historia para de-
finir y mantener su existencia. Aunque se han realizado las
elecciones conscientemente para satisfacer metas inmedia-
tas, como la de volar en aparatos más pesados que el aire o
una mayor eficiencia del combustible para un motor de au-
tomóvil, la suma total de estas elecciones no constituye el
progreso humano.
Una teoría operativa de la evolución exige que no haya
un progreso tecnológico en el sentido tradicional del tér-
mino, pero acepta la posibilidad de un progreso limitado
238
APÉ:-IDlCE B
hacia una meta cuidadosamente elegida en un marco deli-
mitado. Ni el registro histórico, ni nuestra comprensión del
papel actual de la tecnología en la sociedad justifican el re-
torno a la idea de que existe una conexión causal entre los
avances tecnológicos y la mejora general de la especie hu-
mana. Por ello, hay que descartar la popular pero ilusoria
noción de progreso tecnológico. En su lugar deberíamos
cultivar el aprecio por la diversidad del mundo producido,
la fertilidad de la imaginación tecnológica y la grandeza y
antigüedad de la red de artefactos emparentados.
GEORGE BASALLA, La evolución de la tecnología
El destino de Prometeo, como el de los héroes más trá-
gicos, está asociado al concepto de hubris, «orgullo des-
medido». Pero el orgullo, que en el drama lleva a la caída,
no es considerado pecaminoso por los grandes autores de
tragedia. Es un elemento esencial de la grandeza humana.
Es lo que inspira a los héroes a enfrentarse con el univer-
so, a retar el statu quo. Prometeo desafió a Zeus y trajo el
conocimiento tecnológico a la raza humana. Prometeo fue
un revolucionario como lo fueron Gutenberg, Watt, Edison
y Ford. La tecnología es revolucionaria. Por lo tanto, la
hostilidad hacia la tecnología es antirrevolucionaria, esto
es, es reaccionaria. Este cargo generalmente se allana para
los ecologistas y otros enemigos de la tecnología. Como
los antitecnologistas son tradicionalmente «liberales» en
sus actitudes, la idea de que son reaccionarios nos lleva a
una paradoja.
La visión trágica no se escapa de la paradoja; nos ense-
ña a vivir con ambigüedad. Es al tiempo revolucionaria y
cauta. Hubris. tal como se revela en el drama trágico, es
un elemento esencial de creatividad; es también una falla
trágica que contribuye al fallo de la empresa humana. Sin
esfuerzo, sin embargo y sin osadía no somos nada. Walter
239
CARTA AL HOMO ClBt.RNET/CIfS
Kcrr habló del «compromiso de la tragedia con la libertad,
de la impávida exploración de lo posible». «En el corazón
de la tragedia», escribe, «alimentando su energía, perma-
nece el hombre casi dios deseando un estado de cosas más
perfecto que cualquiera que exista ahora».
Esta descripción del héroe trágico sirve bien, en mi
opinión, como definición de la empresa tecnológica.
ROBERf FlDRMAN, The Existeruiai Píeasures ofEngineering
No es natural, sino cultural, ni tampoco es una nece-
sidad. No es natural, ya que son nuestro lenguaje, y el
contexto social en el que se genera y manifiesta, los que
determinan la noción de necesidad. La necesidad es un
concepto socialmente construido, perfilado a partir de una
elaboración social y cultural. Tampoco es en sí mismo
una necesidad, ya que existe una distancia entre las necesi-
dades percibidas y las legisladas por la naturaleza. Por de-
finición, las necesidades que conocemos son tan solo
aquellas que percibimos como tales, y volvemos con ello a
la necesidad de elaborar la explicación de las mismas des-
de el reino de la cultura.
Como consecuencia, debemos desechar la creencia se-
gún la cual el progreso técnico obedece a una lógica inter-
na y a un modelo de desarrollo universal necesario. El he-
cho de que el campo de problemas que la sociedad debe
resolver y el significado de los mismos varían de unos gru-
pos sociales a otros implica que las soluciones tecnológi-
cas a dichos problemas reflejan a su vez interpretaciones
enfrentadas o conflictivas de factores políticos, morales y
de otras índoles que intervendrán en el proceso de desarro-
llo tecnológico. Como la innovación es consecuencia de
dichos conflictos, ya sea por la negociación o por la impo-
sición, no podemos explicarla a partir del concepto de «ne-
cesidad práctica» ni por el de la maximización del concep-
240
APÉNDICEB
to de eficacia. Por tanto, estamos frente a un fenómeno cu-
yas formas concretas no son universales en sí mismas, no
son necesarias, sino particulares y contingentes.
JAVIER BUSTAMANTE, Sociedad informatimda.
¿sociedad deshumanizada?
Así pues, la ciencia es mucho más semejante al mito de
lo que cualquier filosofía científica está dispuesta a recono-
cer. La ciencia constituye una de las muchas fonnas de
pensamiento desarrolladas por el hombre, pero no necesa-
riamente la mejor. Es una fonna de pensamiento conspicua,
estrepitosa e insolente, pero solo intrínsecamente superior a
las demás para aquellos que ya han decidido en favor de
cierta ideología, o que la han aceptado sin haber examinado
sus ventajas y sus límites. Y puesto que la aceptación y re-
chazo de ideologías debería dejarse en manos del indivi-
duo, resulta que la separación de Iglesia y Estado debe
complementarse con la separación de Estado Ciencia: la
institución religiosa más reciente, más agresiva, más dog-
mática. Semejante separación quizá sea nuestra única opor-
tunidad de conseguir una humanidad que somos capaces de
realizar, pero que nunca hemos realizado plenamente.
La idea de que la ciencia puede, y debe, regirse según
las reglas fijas y universales, es a la vez irrealista y perni-
ciosa. Es «irrealista- porque supone una visión demasiado
simple del talento de los hombres y de las circunstancias
que animan, o producen, su desarrollo. y es «perniciosa»
porque el intento de reforzar las reglas está condenado a
incrementar nuestra cualificación profesional a expensas
de nuestra humanidad. Además, semejante idea es «perju-
dicial para la ciencia misma» porque olvida las complejas
condiciones físicas e históricas que influyen sobre el cam-
bio científico. Convierte la ciencia en algo menos agrada-
ble y más dogmático: toda regla metodológica va asociada
241
CARTA AL HOMO ClB/;"RNf:nCVS
a suposiciones cosmológicas, de modo que al usar la regla
estamos dando por supuesto que dichas suposiciones son
correctas.
PAUL FEYERABENO, Tratado contra el método
La ciencia ha sido institucionalizada y confirmada
políticamente como un pilar básico de la sociedad. Así,
mientras que en las sociedades libres la aconfesionalidad
obligó a una separación constitucional de Iglesia y Estado,
el Estado y la Ciencia funcionan en estrecha asociación.
La misma existencia humana es sometida en todas sus fa-
cetas a un tratamiento científico que excluye cualquier
otro punto de vista. Es solo la opinión de los científicos, de
los expertos, la que cuenta. Este régimen epistemocrático
excluye cualquier discusión pública y consciente de los
ciudadanos hasta de asuntos que le afectan directamente:
seguridad, salud, calidad de vida... Por eso, aunque a la
ciencia o, más exactamente, a sus primeros desarrollos, le
debemos la lucha contra el autoritarismo y la superstición
y, por tanto, nuestra mayor libertad intelectual, la ilustra-
ción de la humanidad; hoy resulta imprescindible, como
reza uno de los ensayos de Peyerabend, defender a la so-
ciedad contra la ciencia. Su idea es que cualquier ideología
que haga que el hombre cuestione las creencias heredadas
constituye una ayuda para ilustración. Una verdad que im-
pera sin frenos ni equilibrio es un poderoso tirano que hay
que derrocar, y cualquier falsedad que pueda ayudarnos en
su derrocamiento ha de ser bienvenida. Así, del hecho de
que en los siglos XVII YXVlIl la ciencia fuera nuestro mejor
instrumento de liberación e ilustración, no se sigue que lo
continúe siendo. No hay nada inherente a la ciencia o a
cualquier otra tradición que la haga especialmente libera-
dora. Los hechos parecen avalarlo. Miremos el papel que
la ciencia juega en la educación. Desde la infancia, ense-
242
B
ñan «hechos científicos» del mismo modo que antes los
hechos o misterios religiosos. No se hace ningún intento
de despertar capacidades críticas.
EUGENIO MOYA, Crítica de la razón tecnoclensifíca
«Creo que nuestra misión es crear inteligencia artifi-
cial -declaró abiertamente Edward Fredkin-; es el pró-
ximo paso en la evolución.» Explicaba que han habido tres
grandes acontecimientos de igual importancia en la histo-
ria del universo. El primero fue la creación del universo; el
segundo, la aparición de la vida, y el tercero, el adveni-
miento de la Inteligencia Artificial. Lo último, según Pred-
kin, es «una cuestión' que tiene que ver con todas las cues-
tiones. En sentido abstracto, nada se le puede comparar.
Uno se pregunta por qué Dios no lo creó. Crear una supe-
rinteligencia, mucho más brillante que nosotros, es algo
parecido a lo divino. Es la abstracción del universo físico,
y es el punto final en esta dirección. Si hay preguntas a las
que responder, así es como se van a responder. No puede
ocurrir nada de mayores consecuencias en este planeta».
«La empresa tiene carácter divino ---observó Pamela
McCorduck, entusiasta de la Inteligencia Artificial-. La in-
vención ---el descubrimiento interno-- de dioses representa
nuestro compromiso con la trascendencia.» «Es difícil para
mí creer que ahí fuera todo es solo un accidente» -dijo
Predkin-c-. «El universo en sí mismo es el producto de
"algo que podríamos llamar inteligencia".» De este modo,
Fredkin veía implícitamente la evolución de la Inteligen-
cia Artificial como un paso hacia una resolución final en-
tre el creador y lo creado, un retomo de la mente a su origen
divino. Moravec compartía la misma visión escatológi-
ca. «Nuestra especulación finaliza en la superciviliza-
ción -profetizó--. la síntesis de toda la vida del sistema
solar, mejorándose constantemente y ampliándose, espar-
243
CARTA AL HOMO ClBERNti1CIIS
ciéndose desde el Sol, convirtiendo la no vida en muerte.
[...I Este proceso podría convertir todo el universo en una
extensa ciudad pensante [...] el universo pensante [...] una
eternidad de pura cerebración..
DAVID NOBLE, La religión de la tecnología
Pero el estatus de la ciencia ha sido socavado progresi-
vamente por varios eventos mayores. Primero, la historia de
la ciencia ha mostrado, incluso a los científicos, que esta ha
atravesado épocas completamente distintas de diferentes
constelaciones en cuanto a contenidos básicos y enroques.
La ciencia no es un fenómeno ahistórico. Segundo, la socio-
logía de la ciencia ha proporcionado pruebas sobre el alto
grado en que la ciencia moderna se define como tal, gracias
a las cantidades de inversiones que van a sus diferentes ra-
mas. Tercero. los escándalos científicos del tipo del ratón
pintado o los falsos informes sobre el tratamiento del sida,
se han hecho, en general, ampliamente conocidos.
La situación es parecida con la tecnología. La autori-
dad de esta, que tuvo como respuesta la oposición de los
sesenta y setenta, se ha visto desacreditada en muchas for-
mas. Tómese, por ejemplo, la situación de la medicina. En
los sesenta existía la creencia general de que el poder del
progreso médico eliminaria la enfermedad o las plagas.
Con el sida en la palestra, y la aparición de nuevas epide-
mias, estas esperanzas no son viables en absoluto. Más
aun, el movimiento popular por el suicidio con asistencia
médica se basa en el miedo general al sufrimiento, intensi-
ficado por las tecnologías médicas. Tanto la tecnología
como la ciencia han perdido lustre.
En una situación como esa, la llamada de CTS para una
«alfabetización tecnológica» como paralelo a la «alfabetiza-
ción científica» es ahora menos convincente de lo que fue.
IvÁN !LUCH, ¿E/final de los estudios CTS?
244
APÉNDICE B
La transformación ocurrió en un par de centurias. Du-
rante este tiempo la certidumbre radical fue el cambio, a
veces llamado progreso, otras veces desarrollo, otras creci-
miento. En este proceso secular los hombres aducían haber
descubierto «recursos» en la cultura y en la naturaleza---en
lo que habían sido sus ámbitos de comunidad- y los con-
virtieron en valores económicos. El historiador de la escasez
relata la historia. Como la crema batida que se convierte
bruscamente en mantequilla, el Horno miserabilis aparece,
casi de la noche a la mañana, como una mutación del Homo
economicus. el protagonista de la escasez. La generación
posterior a la Segunda Guerra Mundial presenció este cam-
bio de estado en la naturaleza humana, del hombre común al
hombre necesitado. La mitad de todos los individuos naci-
dos sobre la tierra como horno son de esta nueva clase.
IVÁN ILUCH, Necesidades [en Sachs, Wolfgang (editor),
Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento
como poder]
No ha habido, por el momento, hasta donde podemos
saber, ningún planteamiento epistemológico ludista, excep-
to tal vez Paul Goodman. que lo propuso en una ocasión.
No estoy proponiendo echar mano del martillo, o nada que
se le parezca. Ni tampoco abogar por leyes que puedan da-
ñar la vida o la seguridad de nadie. La idea es que en deter-
minadas circunstancias puede resultar útil desmantelar o
desconectar un sistema tecnológico con vistas a abrir la po-
sibilidad de crear el espacio y la oportunidad de aprender.
Las partes más importantes del orden tecnológico a este
respecto no se encuentran, de todos modos, en la estructura fí-
sica del aparato. Hemos intentado sugerir aquí que las tecno-
logías a que hacemos referencia son en realidad «formas de
vida>, -pautas de conciencia y conducta humanas adaptadas
a un fin racional y productivo-c-. El1udismo en este contexto,
245
CARTA AL HOMO C1HI:Rl','ETICUS
así pues, difícilmente podria hacer referencia al desmantela-
miento de cualquier pieza técnica. Se abocaría más bien al
análisis del elemento humano de la moderna tecnología so-
cial. Para ser más concretos, se trataría de tomar en cuenta al
menos lo siguiente: 1) Los tipos de dependencia humana y
conducta regularizada centradas en variedades concretas del
aparato; 2) las pautas de actividad social que las técnicas ra-
cionalizadas imprimen en las relaciones humanas, y 3) las
formas de vida cotidiana condicionadas por las redes tecnoló-
gicas de gran escala. Más que de un ataque salvaje, se trataría
de un proceso meticuloso orientado a restaurar el significado
de la cuestión: ¿Qué ocurre con nosotros mismos?
Una medida a tomar, por ejemplo, sería la de que de-
terminados grupos de individuos pudieran durante un pe-
riodo de tiempo, de manera consciente y mediante acuerdo
previo, prescindir de determinadas técnicas y aparatos tec-
nológicos. Esto, seguramente, crearía experiencias de «ale-
jamiento» muy similares a las que experimentan los adic-
tos de la droga cuando intentan desintoxicarse. Dichas
experiencias deben ser cuidadosamente observadas, como
si se trataran de datos primarios, pudiendo analizarse a tra-
vés de ellos las «necesidades» reales, los hábitos y las dis-
funciones de manera completa. Sobre esta base resultaría
posible examinar la estructura de las relaciones o la nueva
forma que tales relaciones podría llegar a adoptar.
LANGDOM WINNER, Tecnología autónoma
De donde nos encontramos ahora parten dos caminos ha-
cia la madurez tecnológica. Uno es el camino de liberación de
la abundancia, el otro el de la liberación de la dependencia.
Ambos tienen el mismo destino: la reestructuración del espa-
cio que ofrece a cada persona la experiencia, constantemente
renovada, el saber que el centro del mundo es donde él vive.
IVÁN ILLICH, Energía y equidad
246
APÉNDICE B
Las condiciones de supervivencia son necesarias, pero
no suficientes para asegurar la justicia: la gente puede so-
brevivir en prisiones. Las condiciones para una distribu-
ción justa de los beneficios industriales son necesarias
pero no suficientes para promover una producción convi-
vencial: la gente se puede volver esclava de sus máquinas.
Las condiciones para el trabajo convivencial representan
enmiendas estructurales que hacen posible la distribución
justa de poderes sin precedentes.
IVÁN lLLlCH, La convívencialidad
Tal como lo veo, una respuesta razonable (apenas una so-
lución) al problema de vivir en una desarrollada Tecnópolis
puede dividirse en dos partes: lo que los individuos pueden
hacer sin importar lo que la cultura está haciendo, y 10que la
cultura puede hacer independientemente de lo que hagan los
individuos. Comenzando por la cuestión de la respuesta indi-
vidual, debo decir que no tengo intención de ofrecer una lista
de «cómo» a la manera de los expertos que ridiculicé en el
capítulo 5, en nuestras «defensas rotas». Nadie es experto en
cómo vivir la vida. Puedo, sin embargo, ofrecer un principio
cuasi talmúdico que me parece una guía efectiva para los que
quieran defenderse de los peores efectos de la Tecnópolis
americana. Es este: debes intentar ser un amoroso luchador
resistente. Esta es la doctrina, tal como diría Hillel.
NEIL POSTMAN, Tecnápoiis
Cibercultura
Pudiera parecer que todo esto tiene poco que ver con la
divisoria digital, o con Internet; pero creo que hay datos para
pensar lo contrario. La capacidad de la economía y del siste-
ma de información basados en Internet para conectar en red
247
CARTA AL HOMO ClBEHNET1CUS
diferentes segmentos de las sociedades de todo el mundo ar-
ticula los nodos clave en un sistema planetario dinámico.
mientras descarta aquellos segmentos de las sociedades y
aquellos lugares que ofrecen poco interés desde el punto de
vista de la generación de valor. Pero estos elementos descar-
tados tienen la capacidad para controlar a las personas y a los
recursos locales de sus países. así como a sus instituciones
políticas. Por tanto. las élites tratan de ejercer su poder sobre
las personas y el territoriopara proporcionar el acceso de las
redes globales de dinero y pondera todo lo que aun quede de
valor en el país, a cambio de la participación subordinada
de dichas élites en estas redes globales. Las personas margi-
nadas en este proceso. por su parte. tienden a utilizar una se-
rie de estrategias que no son necesariamente incompatibles:
sobreviven en la economía informal a escala local; tratan de
competir globalmente dentro de la'> redes de la economía cri-
minal y se movilizan para obtener recursos de las élites loca-
les globalizadas, presionándolas para que compartan los be-
neficios obtenidos gracias a su incorporación a las redes
globales. O bien se movilizan para constituir su propia
agencia de intermediación con el sistema global. amena-
zando al Estado con la separación o con la suplantación en
el Gobierno.
MANUEL CA5TELLS, La Galaxia Internet
Si las cosas siguen como hasta ahora, es muy posible
que la divisoria digital siga ampliándose hasta que acabe
por sumir al mundo en una serie de crisis multidimensio-
nales. El nuevo modelo de desarrollo requiere que supere-
mos la divisoria digital planetaria. Para ello necesitamos
una economía basada en Internet. impulsada por la capaci-
dad de aprendizaje y generación de conocimientos, capaz
de operar dentro de las redes globales de valor y apoyada
por instituciones política legítimas y eficaces. El interés
248
APÉNDICE B
general de la humanidad sería que encontráramos un mo-
delo ajustado a dichos criterios mientras aun estemos a
tiempo de evitar el drama de un planeta dividido por su
propia creatividad.
MANUEL CASTELL5. La Galaxia Internet
Incluso en esta precipitada descripción, vemos inme-
diatamente los tonos pitagóricos en los sueños de la ciber-
nética contemporánea. Todo lo que se descarga en un orde-
nador debe ser necesariamente expresado en números
-para ser precisos, en términos de «cero» y «unos-c-. El
sublimemente simple y al tiempo infinitamente maleable
código de ceros y unos es el conjunto edificador con el cual
se construye todo el ciberespacio. Más allá de los sueños de
descargar la mente está esa profunda actitud pitagórica.
Como los antiguos pitagóricos. los campeones en descargar
informáticamente la mente contemplan la «esencia» del
hombre como algo reductible numéricamente, como los pi-
tagóricos, su ciberalma es, en el fondo. matemática. El
«verdadero» hogar del ciberalma no es el ámbito de la
«carne», sino el eterno dominio de los datos digitales. Te-
nemos aquí lo que Eliade denominaría como «criptorreli-
gión», un sistema cuasirreligioso en el que el ciberespacio
retoma el papel concedido al espacio divino de los núme-
ros-dioses pitagóricos.
Los paralelismos entre los antiguos pitagóricos y los
nuevos ciberpitagóricos van aun más lejos. Una de las creen-
cia'> centrales de los antiguos pitagóricos era el eterno retor-
no del alma, una doctrina que algunos creen que Pitágoras
tomó de la India. Como los hindúes, el maestro de Samas
creía que el alma se reencarnaba continuamente en una se-
rie de cuerpos físicos. Un proceso similar de metempsicosis
se describe en una cantidad de fantasías de ciencia-ficción,
especialmente la de Rudy Rucker, Wetware y Software. En
249
CARTA AL HaMO ClBERNETfCUS
esas novelas, tras cargar al personaje principal en un com-
putador central, se lo descarga periódicamente en una serie
de cuerpos androides cada vez más sofisticados. Mientras
pasan los siglos se reencarna una y otra vez su ciberalma,
retomando cada tiempo al mundo físico tras refrescarse
continuamente en un «Vacío) ciberespacial.
MARGARETH WERTHEIM, The Pearly Gates
of Cyberspace
No excluyo la posibilidad de que en mi posición, bas-
tante crítica respecto de las realidades virtuales, pueda pasar
por alto un importante aspecto de la cuestión. ¿Es justo sos-
tener que la naciente cultura de la virtualidad (o, si se me
permite, de la hipetvirtualidad¡ deba configurar siempre y
de todas las maneras una irreversible enajenación en nuestra
relación con el mundo real? En otras palabras, ¿es correcto
excluir en principio que la frecuentación de las realidades
virtuales pueda contribuir a un enriquecimiento, y no siem-
pre a un empobrecimiento de nuestra relación cognoscitiva
y, en última instancia, operativa con el mundo real?
[... ] En verdad, existe una ambivalencia de fondo en
las realidades virtuales y hasta en toda la cultura de la vir-
tualidad. Se trata, sin embargo, de una ambivalencia que
debemos tener en cuenta si queremos (como realmente
queremos) resistir la tentación de interpretar unilateral-
mente el fenómeno, aun al precio de admitir cierta ambi-
valencia en el planteamiento lógico de nuestro tratamiento.
TOMÁS MALDüNAlJü, Lo real y lo virtual
Miles de programadores han participado en el desarro-
llo de Linux, por no mencionar el enorme número de usua-
rios, que puede contarse por millones. Es innegable que
Linux ha sido uno de los éxitos recientes más sorprendente
del mundo informático. Sin embargo, la más importante de
250
APÉNDICE B
las innovaciones de Linux no es técnica, sino social: hasta
el momento, Linux ha sido el proyecto que más lejos ha
llevado el modelo del código abierto. El modelo de código
completamente abierto emula el modelo científico: parte
de un individuo se enfrenta a un problema y publica su pri-
mera solución. Otros interesados en el mismo problema se
suman al proceso de resolverlo. El carácter abierto del mo-
delo supone que todos tienen derecho a utilizar, comprobar
y desarrollar esa solución libremente, lo que solo es posi-
ble si se publica el código fuente. La apertura también
conlleva la obligación de que cualquiera que construya a
partir del trabajo abierto de otros mantenga su trabajo
igualmente abierto (esa es la idea original de Richard
Stallman (1999) del «copyleñ»: todos los derechos reverti-
dos). Cuando este modelo se realiza en Internet, el resulta-
do es una red global de personas que ponen a prueba ideas
diferentes y que las combinan gradualmente en un sistema
impresionante. En la práctica, este tipo de desarrollo des-
centralizado requiere el tipo de grupos arbitrales que se
utilizan en las publicaciones científicas: el desarrollo está
abierto a cualquiera, pero algunas personas sirven a la co-
munidad en una función especial -a la que acceden por
sus méritos y que solo conservan en la medida en que sus
opciones sean compartidas por la comunidad crítica en
sentido amplio-- al responsabilizarse de una determinada
parte del sistema y elegir las aportaciones que se incorpo-
ran a él.
PEKKA HIMANEN, La ética del hacker
y el espíritu de la era de la infonnación
En un mundo conectado, nuestra autonomía como per-
sonas individuales tiene que ser defendida en dos niveles.
Para garantizar un grado razonable de autonomía indivi-
dual tenemos que resistir a la tentación de automatizarlo
251
CARTA AL HOMO C!Bf.RNfT/CUS
todo, incluyendo nuestras respuestas mentales, con una in-
teractividad y una hipertextualidad excesivas. En el nivel
público, es responsabilidad de los gobiernos de todo el
mundo ~ Y pronto la condición para la supervivencia-e-
proteger al dominio público de la toma de posesión y del
control de la industria privada.
La cuestión urgente es: ¿Cómo podemos proteger el
dominio público de la privatización por parte de las gran-
des «industrias de la conciencia» (tomando prestada la
brillante frase de Hans Magnus Enzensberger)? Con el
pretexto de mejorar la competitividad, las industrias de
cable y telecomunicaciones, que a menudo controlan los
grandes intereses editoriales y los medios, están presio-
nando para la adquisición y las fusiones. Mientras escribo
esto, la más reciente de una serie de continuas y estratégi-
cas fusiones y tomas de posesión de corporaciones que
anhelan asegurar su dominio del mercado es la adquisi-
ción por parte de la Disney de la red americana de televi-
sión ABe. Las anteriores adquisiciones de la CBS por
parte de Sony y de la NBC por parte de la General Elec-
trie y, en Canadá, la adquisición del consorcio editorial
Maclean Hunter por parte del gigante de los operadores
de cable Rogers Communications, están llevando a mono-
polios integrados verticalmente a oligopolios que merecen
más atención que las expresiones de interés respetuoso
que han suscitado en el gobierno.
DERRICK DE KERCKHüVE, Inteligencias en conexión
Las telecomunicaciones imponen una asociación for-
zosa: hemos sido empujados hacia una situación implosiva
y potencialmente explosiva. Las comunidades humanas vi-
viendo a velocidades diferentes, con niveles muy distintos
de pericia social, están siendo lanzadas una sobre otras sin
previo aviso o mediación alguna. No hay protocolos que
252
APÉNDICE B
nos preparen para estas desordenadas confrontaciones,
ningún entrenamiento sobre comportamiento social o co-
lectivo. A medida que aumenta nuestra conciencia global,
más conscientes y celosos nos hacemos respecto a nuestras
identidades locales y de ahí la paradoja de la aldea global.
Lo hiperlocal se hace complemento necesario de 10 hiper-
global.
DERRICK DE KERCKHOVE, La piel de la cultura
Estos problemas se resolverán cuando tengamos mejo-
res teorías e instrumentos. Mientras, el principal problema
al que nos enfrentamos no proviene de cuestiones filosófi-
cas sobre si el cerebm es una máquina o no. No existe la
menor duda de que el cerebro no es otra cosa que una má-
quina con una enonne cantidad de partes que funcionan de
acuerdo con las leyes físicas. Al respecto, no se puede de-
cir otra cosa que nuestra mente es simplemente unos pro-
cedimientos complejos. Los problemas serios provienen de
que tenemos tan poca experiencia con máquinas de tal
complejidad que no estamos preparados todavía para pen-
sar efectivamente en ellas.
MARVIN MINSKY, The Society of Mind
Internet es interesante para mí porque parece tener un
potencial liberador, queremos encontrarle su aspecto psi-
codélico. Personalmente me encuentro cada vez más pesi-
mista: parece que todas las trayectorias acaban en una re-
ducción de nuestra autonomía.
HAKIM BEY, Cybemetics & Entheogenics:
From Cyberspace lo Neurospace
Hoy, creo que es posible mantener una visión materia-
lista y racional sobre los seres humanos sin sentir ese cho-
253
CARTA AL /lOMO ClBERNETfCUS
que con las creencias sobre Dios y Su creación. Sin embar-
go, el sentido de que uno ofende al Altísimo al hablar de
los humanos como máquinas puede que se esconda en el
inconsciente menos racional de muchos.
De ahí que la confusión y el prejuicio que rodean a la
frase «la máquina humana» depende de la interpretación
que se asigne al término «máquina». Claramente, una má-
quina es algo manufacturado por humanos, y en ese senti-
do un humano no puede ser una máquina. Pero la gente
que hace máquinas desarrolla habilidades que les permiten
entender mecanismos complejos de la naturaleza. En este
sentido, el ser humano posee mecanismos prodigiosamente
complejos que los constructores de máquinas pueden tratar
de entender. Pretender entonces que tales mecanismos
están impregnados con algún misterioso fluido que los dis-
tingue de las «simples» máquinas solo retrasará el conoci-
miento que un adecuado análisis puede traer.
lOOR ALEKSANDER, lmpossible Minds
Con la realidad virtual y todas sus consecuencias he-
mos pasado al extremo de la técnica, a la técnica como fe-
nómeno extremo. Más allá del final, ya no hay reversibili-
dad, ni huellas, ni siquiera nostalgia del mundo anterior.
Esta hipótesis es mucho más grave que la de la alienación
técnica, o el apresamiento heideggeriano. Es la de un pro-
yecto de desaparición irreversible, en la más pura lógica de
la especie. La de un mundo absolutamente real, en el que,
contrariamente al artista de Michaux, habríamos sucumbi-
do a la tentación de no dejar huellas.
Esta es la baza de la Virtualidad. Y no cabe duda de su
ambición absoluta. Si llegara a su término, esta realización
radical sería el equivalente de un crimen perfecto. Mientras
que el crimen «original» nunca es perfecto y siempre deja
sus huellas -nosotros mismos en tanto que seres vivos y
254
APÉNDICE fI
mortales somos la huella de esa imperfección criminal-, el
exterminio futuro, el que resultaría de una determinación
absoluta del mundo y de sus elementos, no dejaría ninguna
huella. Ni siquiera tendríamos la ocasión de desaparecer.
Seríamos desintegrados en el Tiempo Real y la Realidad
Virtual mucho antes de que las estrellas se apagaran.
lEAN BAUDRILLARD, El crimen perfecto
La escritura es, sobre todo, la tecnología de los «cy-
borgs», superficies grabadas al aguafuerte en estos años
finales del siglo xx. La política de los «cyborge» es la lu-
cha por el lenguaje y contra la comunicación perfecta, con-
tra el código único que traduce a la perfección todos los
significados, el dogma central del falogocentrismo. Se
debe a eso el que la política de los «cyborgs» insista en el
ruido y sea partidaria de la polución, regodeándose en las
fusiones ilegítimas de animal con máquina. Son estos aco-
plamientos los que hacen al Hombre y a la Mujer tan pro-
blemáticos, subvirtiendo la estructura del deseo, la fuerza
imaginada para generar el lenguaje y el género, alterando
la estructura y los modos de reproducción de la identidad
«occidental», de la naturaleza y de la cultura, del espejo y
del ojo, del esclavo y del amo, del cuerpo de la mente.
«Nosotras» no escogimos ser «cyborgs», pero escogemos
las bases de una política liberal y una epistemología que
imaginan las reproducciones de los individuos ante las
más amplias multiplicaciones de los «textos».
Desde la perspectiva de los «cyborgs», libres de la nece-
sidad de basar las politicas en «nuestra» posición privilegia-
da de la opresión que incorpora todas las otras dominaciones,
la inocencia de lo meramente violado, cuyo fundamento está
cerca de la naturaleza, podemos ver poderosas posibilidades.
Los determinismos y los marxismos han encallado en los im-
perativos epistemológicos occidentales para construir un su-
255
CARTA AL HOMO ClBERN/;.TICUS
jeto revolucionario desde la perspectiva de una jerarquía de
opresiones y/o de una posición latente de superioridad moral,
de inocencia y de un mayor acercamiento a la naturaleza.
DONNA HARAWAY, Manifiesto cyborg,
en Ciencia, cyborgs y mujeres
La dominación estructural de la lógica organizacional
de redes y de la lógica relacional de flujos tiene conse-
cuencias sustanciales sobre la estructura social, todas las
que son a menudo consideradas como indicadores de la
nueva sociedad de la información. De hecho, son la mani-
festación de una tendencia profunda: la emergencia de flu-
jos como materia desde la que nuestras sociedades están
hechas. Hipotetizaré la consecuencia principal de tal mani-
festación histórica:
-La habilidad de generar conocimiento nuevo y re-
coger información estratégica depende del acceso de los
flujos de tal conocimiento e información, ya sean flujos
entre los centros de investigación o conocimiento privile-
giado en el comercio de Wall Street. Es consecuencia de
que el poder de las organizaciones y la fortuna de particu-
lares dependa de sus posiciones respecto a tales recursos
de conocimiento y de su capacidad para entender y proce-
sar realmente tal conocimiento. Es en este sentido funda-
mental en el que vivimos ahora en una sociedad de la in-
formación basada en el conocimiento. Pero el punto clave
a tener en mente es que no hay fuente privilegiada y sim-
ple de la ciencia o la información. El conocimiento es
también un flujo. Ningún investigador o centro de investi-
gación puede estudiar en aislamiento en la ciencia moder-
na. La inversión financiera puede ser hecha sin informa-
ción especializada en el mercado, esto es, sobre un flujo
de transacciones.
MANUEL CASTELLS, La Era de la lnformación
256
APÉl"DICE B
Polémicas
173. Si se permite que la" máquinas tomen sus propias
decisiones, no podemos conjeturar los resultados, porque es
imposible adivinar cómo se comportarán tales máquinas.
Solo podemos señalar que la raza humana estará a merced de
las máquinas. Puede mantenerse que la raza humana no esta-
ría tan loca para dejar su poder en las máquinas. Pero no su-
gerimos ni que la raza humana haga esto de forma voluntaria
ni que las máquinas deseen adueñarse de ese poder. Lo que
sugerimos es que la raza humana puede fácihnente permitir
la deriva a una posición de tal dependencia sobre las máqui-
na" que no habría otra elección práctica más que aceptar to-
das las decisiones dela máquina. Como la sociedad y los
problemas a los que se enfrenta se vuelven cada vez más
complejos y las máquinas se vuelven más inteligentes, la
gente dejará la mayoría de las decisiones a estas, simplemen-
te, porque las decisiones tomadas por las máquinas traerán
mejores resultados que las humanas. Finalmente, se llegará a
un estado en, que la" decisiones necesarias para mantener el
sistema en marcha serán tan complejas que los seres huma-
nos serán incapaces de hacerlo inteligentemente. En ese mo-
mento las máquinas tendrán el control efectivo. La gente no
será capaz de, simplemente, desconectar las máquinas porque
serán tan dependientesque hacerloequivaldría a un suicidio.
THEODOR KACKZINSKY, Unabomber Manifesto
En esta pujanza de la capacidad y del saber técnicos, el
hombre se revela ante sí mismo como el más nuevo e in-
quietante de los huéspedes: como hacedor-de-soles y hace-
dor-de-vida. Así. se ve impulsado a colocarse en un posi-
ción en la que ha de dar respuesta a la pregunta de si eso
que él puede hacer en ese caso, y que hace. es realmente él
mismo, y si en ese su hacer se encuentra cabe sí.
257
CARTA AL flOMO ClBERNETlCUS
A la vista de los avances técnicos, no puede negarse
que esta historia, en la medida en que es una historia del
éxito del saber pudiente y del poder sapiente, también ha
de leerse como una historia de la verdad y del aparente do-
minio sobre esta por parte de los hombres. Al mismo tiem-
po, es evidente que ella no puede ser sino una historia par-
cial de la verdad y de su siempre fragmentaria captación
por parte de los hombres y de las empresas. Cuando el re-
lámpago atómico se eleva sobre el desierto de Nuevo Mé-
xico, no está en juego ningún llegar-a-sí del hombre. Al
respecto, Oppenheimer fue bastante ingenioso cuando lla-
mó «Trinity» al primer ensayo nuclear; cuando Dol1y bala,
el espíritu no está enraizado en el hogar, en casa y cabe sí;
y cuando quienes la «produjeron» piensan en 10Propio, lo
hacen solo en forma de patentes.
PETER SLOTEDIJK, El hombre autooperable
Debemos considerar la posibilidad muy real de que las
nuevas técnicas de la ingeniería genética no puedan, en re-
sumidas cuentas, cumplir muchas de sus promesas. Digo
esto porque la mayoría de los biólogos moleculares, aun-
que usan el lenguaje del nuevo relato cosmológico, siguen
casados con la vieja forma de pensar industrial. Siguen
queriendo forzar los procesos vitales dentro de contextos
lineales; creen que es posible manipular el desarrollo gen a
gen, como si un organismo fuera meramente el ensamblaje
de los genes individuales que lo constituyen. Es probable
que este anticuado enfoque reduccionista de la biotecnolo-
gía, con su insistencia en la secuencialidad y la causalidad
estricta, tenga solo un éxito limitado. El siglo de la biorec-
nologfa acabará finalmente perteneciendo a los pensadores
sistemáticos, los que ven la biología más como un «proce-
so» que como un «montaje de piezas» y para quienes el
gen, el organismo, el ecosistema, la biosfera, son un «su-
258
APÉNDICE R
perorganismo» integral en el que la salud de cada parte de-
pende de la salud y el bienestar del sistema entero. Por
esto podrían acabar perdiendo los ingenieros genéticos su
posición dominante en beneficio de los ecóJogos, cuyo
pensamiento sintoniza mejor con las conciencia biosférica.
Si pasase esto, es posible que las biotecnologías alternati-
vas pudiesen todavía triunfar en el siglo de la biotecnolo-
gía sobre las técnicas de empalme genético.
JEREMY RIFKIN, El siglo de la biotecnología
No es la primera vez que las sugestiones de una teoría
de la evolución que penetra en el mundo de la vida confor-
man el horizonte asociativo de las discusiones públicas. La
mezcla explosiva de darwinismo e ideología de libre co-
mercio que se extendió en el paso del siglo XIX al xx bajo
el paraguas de la «pax britannica», se renueva actualmente
bajo el signo del globalizado neoliberalismo. Solo que ya
no se trata de la generación total de nociones biológicas
socialdarwinistas, sino el aflojamiento, fundamentado tan-
to médica como económicamente, de las «cadenas socio-
morales» del avance biotecnológico. En este frente se de-
baten hoy las concepciones políticas de Schroeder y Rau,
del PDF y los «Verdes».
Es verdad que no faltan especulaciones temerarias. Un
puñado de intelectuales completamente alucinados intenta
leer el futuro en los posos del café de un poshumanisrno de
giro naturalista solo para seguir tramando contra la supues-
ta pared del tiempo -c-ehipermodemos» contra ehipemor-
mal»- los consabidos motivos de una ideología muy ale-
mana. Afortunadamente, el adiós elitista de la «ilusión de
la igualdad» y al discurso de la justicia aun no tiene dema-
siada fuerza de contagio. Las fantasías nietzscheanas de los
que se hacen valer a sí mismos, que ven en la «lucha entre
los pequeños y los grandes educadores del hombre»
259
CARTA AL IIOMO C1BERNETICUS
el «conflicto fundamental de cualquier futuro» y animan a
las «principales fracciones culturales» a «ejercer el poder
de selección que prácticamente han conseguido», solo lle-
gan por ahora a la categoría de espectáculos mediéticos.
JÚRGEN HABERMAS, El futuro de la naturaleza humana
¿Por qué hemos decidido dedicar tanto tiempo a de-
nunciar estos abusos? ¿Representan un peligro real los
posmodemos? Desde luego, para las ciencias naturales no,
al menos por el momento. Los problemas con los que se
enfrentan hoy las ciencias naturales están relacionados
fundamentalmente con el financiamiento de la investiga-
ción y, concretamente, con la amenaza que supone para la
objetividad científica la progresiva sustitución de la finan-
ciación pública por el patrocinio privado. Pero el posrno-
dernismo tiene muy poco que ver con todo esto. Sin em-
bargo, obsérvese que los posmodernos y los relativistas no
están en la mejor posición para «criticar» esta amenaza a
la objetividad científica. desde el momento que niegan la
objetividad incluso como meta. Son más bien las ciencias
sociales las que sufren cuando los sinsentidos y los juegos
de palabras a la moda sustituyen el análisis crítico y rigu-
roso de las realidades sociales.
ÁLAN SOKAL y PAUL BRICMONT, Imposturas intelectuales
En la actualidad la naturaleza del poder se caracteriza
por su neutralidad. y está arropada por la redacción carga-
da de nuevos deseos de los artículos de las constituciones
llenas de democracia. Y ese poder es ejercido por los re-
presentantes elegidos por un pueblo ostensiblemente libre.
Sin embargo, ningún monarca, ningún déspota ni ningún
dictador de cualquier otra época de la historia de la civili-
zación humana ha tenido acceso a armas como las que tie-
nen ahora a su disposición los gobernantes.
260
APÉNDICEB
Día a día. río a río, bosque a bosque, montaña a monta-
ña, cohete intercontinental a cohete intercontinental, bom-
ba atómica a bomba atómica, casi sin que nos demos cuen-
ta, nos están rompiendo.
Las grandes presas son para el «desarrollo» de una na-
ción 10 mismo que las bombas atómicas para su arsenal mi-
litar. Ambas son armas de destrucción en masa. Ambas son
armas que los gobiernos usan para dominar a su propio
pueblo. Ambas son símbolos del siglo xx que señalan un
momento de la historia en que la inteligencia humana ha
dejado atrás su propio instinto de supervivencia. Ambas
son tristes testimonios de que la civilización se ha vuelto
contra sí misma. Representan la ruptura del vínculo ---o,
más que del vínculo, de la «compenetración»-- entre los
seres humanos y el lugar en el que viven. Han embrollado
la capacidad de conectar los huevos con las gallinas, la le-
che con las vacas, los alimentos con los bosques, el agua
con los ríos, el aire con la vida y la tierra con la existencia
humana.
¿Podemos deshacer el embrollo?
Tal vez. Centímetro a centímetro. Bomba atómica a
bomba atómica. Presa a presa. Tal vez riñendo guerras
concretas de maneras concretas. Podríamos empezar en el
valle de Narmada.
ARUNDATH[ Rov, El álgebra de la justicia infinita
Historia del futuro
El ser natural es el estado inercial del ser; el ser técni-
co es su estado dinámico. El estado inercial está abierto a
futuro; el dinámico, al porvenir.
JUAN DAVID GARCÍA BACCA, Elogio de la técnica
261
CARTA AL HOMO ClHJ::R,VETlC/..'S
Debemos embarcamos en un gran y novedoso progra-
ma para hacer disponibles los beneficios de nuestros avan-
ces científicos y progreso industrial a fin de mejorar el cre-
cimiento de las áreas subdesarrolladas. Más de la mitad de
la gente de este mundo vive en condiciones cercanas a la
miseria. Su alimentación es inadecuada. Son víctimas de la
enfermedad. Su vida económica es primitiva y raquítica.
Su pobreza es una barrera y esto amenaza no solo a ellos,
sino también a las áreas más prósperas. Creo que debería-
mos hacer disponibles, a esas gentes amantes de la paz, el
beneficio de nuestra acumulación de conocimiento técni-
co, a fin de ayudarles a cumplir sus aspiraciones por una
vida mejor. Nuestro propósito debería ser ayudar a liberar
a la gente del mundo, por medio de nuestros propios es-
fuerzos, a producir más comida, más ropa, más materiales
para casas y más poder mecánico para aligerar sus pesos.
HARRY TRuMAN, Acta de Bogotá
La aproximación típica consiste en especular sobre el
futuro, estimar el número de puestos de trabajo que se per-
derán o crearán. Pero esta aproximación es poco más que
un juego de adivinanzas, un juego sesgado, ya que el futu-
ro se verá negro o rosa en función de quién lo mire y de
quién pague por el pronóstico. Todo pronóstico crítico tie-
ne su réplica en otro optimista. Una aproximación más sig-
nificativa para estimar hacia donde nos dirigimos consiste
en examinar desde un punto de vista hisu..ico de dónde
venimos. La automatización no es un fenómeno nuevo. El
propio concepto se forjó en 1947 para hacer referencia a la
maquinaria automática de transporte de la Industria auto-
movilística, y durante unos treinta años la traducción de
equipos de computadoras automáticas no h .lejado de au-
mentar. En esta experiencia se pueden ve' vS resultados;
¿qué es lo que estos dicen", ¿cuáles son sus implicacio-
262
APÉNDICE B
nes? Además de realizar una aproximación histórica, nos
puede ser de gran ayuda ser más concretos acerca de aque-
llo sobre 10que estamos especulando. El impacto de la au-
tomatización en la sociedad se condensa de forma clara en
el impacto que tiene sobre las personas en particular. No
existen cálculos generales para valorar los costes sociales
y los beneficios de la automatización porque precisamente
estos costes y beneficios si los padece no los disfruta la
misma gente, y porque la ganancia de un hombre es la pér-
dida de otro. Por esta razón, al intentar valorar las conse-
cuencias sociales de este progreso, debemos aprender a
preguntar: progreso, ¿para quién?
DAVID NOBLE, La locura de la automatización
El próximo siglo será una buena época para nuevos co-
mienzos. La tecnología guiada por la ética tiene poder para
ayudar a los miles de millones de personas pobres que hay
en todo el mundo. Una parte excesiva de la tecnología ac-
tual se dedica a fabricar juguetes para los ricos. La ética
puede impulsar la tecnología en una nueva dirección, des-
viándola de los juguetes para ricos y orientándola hacia las
necesidades de los pobres. La época es propicia para que
esto suceda. El sol, el genoma e Internet son tres fuerzas
revolucionarias que llegan con el nuevo siglo. Estas fuer-
zas son lo bastante potentes para acabar con algunos de los
peores males de nuestro tiempo, uno de los cuales es la po-
breza rural. En todo el mundo, y sobre todo en los países
pobres del Sur, millones de personas desesperadas dejan
sus aldeas y emigran en masa a ciudades superpobladas.
Existen ya en el mundo diez megaciudades con el doble de
población que Nueva York. Pronto habrá más. Ciudad
de México es una de ellas. Una de las causas de migración
es el aumento de la población: la otra causa es la pobreza y
la falta de empleo en las aldeas. Si queremos tener un futu-
263
CART!\ AL HOMO C!Hf..RSE11CUS
ro decente, habrá que frenar la explosión demográfica y la
pobreza. Muchos expertos en población afirman que si se
lograra mitigar la pobreza, la población se estabilizaría
sola, como ha ocurrido en Europa y Japón.
FREEMAN DYSON, El sol, el genoma e Internet
Irónicamente, hoy disponemos de mecanismos de es-
cucha infinitamente más potentes y omnipresentes que
todo lo previsto por Orwell en su novela. Sin embargo, se-
guimos disfrutando de libertades democráticas básicas. Al
releer 1984 nos sorprende comprobar hasta qué punto eran
primitivos los métodos electrónicos descritos en el texto,
en comparación con los mecanismos actuales. Pero es po-
sible que la influencia del ordenador y de Internet hayan
hecho aumentar, en vez de disminuir, nuestra libertad de
expresión y nuestro acceso a la información. Muchos han
saludado Internet como una fuerza intrínsecamente demo-
crática y descentralizadora, que debilita las cadenas de la
dictadura y de los regímenes autoritarios. Los gobiernos
opresivos están en desventaja si la información puede di-
seminarse por todo el mundo a un millón de personas con
solo pulsar una teda. Sin embargo, hay peligros reales. El
primero es la amenaza a las libertades civiles (intimidad,
censura, escuchas ilegales), que no harán otra cosa sino
agravarse en el próximo siglo. Cada generación de códigos
secretos estimulará nuevos intentos de descifrarlos. El se-
gundo peligro es la posibilidad real de que la revolución
informática arroje a la indigencia a millones de personas,
sesgando de este modo la distribución de riqueza en este
planeta. La sociedad podría convertirse cada vez más en
una nación de «ricos» y «pobres" de la información. Esto
sucede ya en pequeña escala, y se acelerará en el próximo
siglo. Además, a finales del siglo XXI, quizá desde el 2050
hasta el 2100, existirá el peligro de que los robots puedan
264
APÉNDICE B
hacerse gradualmente «autoconscientes» y, por tanto, plan-
tear una amenaza para nuestra existencia. Aunque esta
idea es totalmente especulativa, los científicos han dedica-
do no pocas reflexiones a la cuestión de cómo controlar
mejor a los robots a medida que estos asuman gradualmen-
te un número cada vez mayor de características humanas.
MICHlü KAKU, Visiones
Como en el interior de un holograma, cada parte del
mundo es un componente de un todo, aunque el mundo en-
tero esté presente en cada una de sus partes. Del mismo
modo, cada persona, en cada nación y cultura, abarca el
mundo siendo, a la yez, una parte del mundo. La incerti-
dumbre surge de esta paradoja.
La incertidumbre está también en relación con la rapidez
del cambio. No obstante, a menudo olvidamos que los dife-
rentes cambios ocurren todos al mismo ritmo. Algunos cam-
bios son extremadamente rápidos, mientras que los otros tie-
nen lugar con lentitud. Los cambios económicos,
tecnológicos y políticos son rápidos a menudo. Sin embargo,
la capacidad de la gente y de las instituciones para adaptarse
tiende a ser más gradual. En el Club de Roma se conoce este
fenómeno como el intervalo humano. Es decir, la humanidad
se encuentra en una carrera continua de ajuste a los cambios
rápidos que preceden su capacidad de adaptación.
La futurologfa supone un compromiso con el cambio y
la acción que implica una voluntad de construir el futuro
más que adaptarnos simplemente. El ser humano se halla
en el centro del compromiso de la futurología con el cam-
bio. Esto entraña responsabilidad y valores éticos fuertes.
Con todo, a pesar de ladas nuestras herramientas intelec-
tuales y morales, los futurólogos todavía son incapaces de
ofrecer las teorías de su disciplina.
ELEüNüRA MASINI BARBIERI, Claves para el siglo XXI
265
CARTA AL HOMO C1BERNt7lCI./S
Literatura y ciencia-ficción
No hay seguridad --citando sus propias palabras- de
que no se produzca el desarrollo final de la consciencia
mecánica por el hecho de que ahora las máquinas tengan
poca consciencia. Un molusco no tiene mucha conscien-
cia. Piense en el extraordinario avance que han hecho las
máquinas durante los últimos siglos y observe lo lenta-
mente que avanzan los reinos animal y vegetal. Las má-
quinas más organizadas no son criaturas del ayer, sino de
hace cinco minutos, por decirlo así, en comparación con el
pasado. Suponga, para entrar en el razonamiento, que los
seres conscientes han existido desde hace veinte millones
de años, ¡y mire las zancadas que han hecho las máquinas
en los últimos mil! ¿No es posible que el mundo dure otros
veinte millones de años? Si es así, ¿en qué no se converti-
rán al final? ¿No es más seguro acabar con el mal con un
pellizco cuando está brotando y evitar que progrese?
¿Pero quién puede decir que el motor de vapor no tiene
una clase de consciencia? ¿Dónde empieza la consciencia
y dónde acaba? ¿Quién puede marcar la línea divisoria?
¿Quién puede marcar cualquier línea? ¿No está todo inte-
rrelacionado con todo? ¿No está la maquinaria vinculada
con la vida animal en una ínfima variedad de modos? La
cáscara de un huevo de gallina está hecha de un delicado
material blanco, y es en todo como una máquina, del mis-
mo modo que la huevera: la cáscara es un dispositivo para
contener el huevo, del mismo modo que lo es la huevera
para contener la cáscara: ambas son fases de la misma fun-
ción. La gallina hace la cáscara dentro de ella, pero es pura
cerámica. Ella hace su nido fuera de ella misma por pura
conveniencia, pero el nido no es más máquina que la cás-
cara. Una «máquina» solo es un dispositivo.
SAMUEL BL'TI_ER, Erewhon
266
APÉNDICE B
El cine sería el resultado donde vendrían a confundir-
se, para perderse, las filosofías y las artes dominantes, una
suerte de confusión entre el alma humana y los lenguajes
del alma/motor. La misma sucesión de las artes en la histo-
ria indica esta descomposición.
PAUL VIRILIO, La estética de la desaparición
La ciencia-ficción es una literatura sobre mundos dis-
tintos a los nuestros, una exploración a la pregunta ¿qué
pasaría si? Tendemos a proyectar tales mundos nuevos en
el futuro. Pero no hay razón por la que no debiéramos ex-
tender ese «¿Y si't», al pasado, a fin de descubrir cómo po-
drían haber sido plausiblemente las cosas de otra forma.
De hecho, mantengo que toda la ciencia-ficción que puede
etiquetarse con una fecha marcada en el presente o futuro
del autor, finalmente se convertirá en una suerte de historia
alternativa.
STEPHEN BAXTER, Branches in Time:
Alternate Histories Are True SF
Epidemiología: Teoría de catástrofes a cámara lenta.
Automóvil: Los millones de coches de este planeta
están todos quietos y su movimiento aparente cons-
tituye el mayor sueño colectivo de la humanidad.
Transistor: Si la rueda es I en el sistema binario, el
transistor es cero, ¿pero qué sera 100000I?
Retrovirus: Gérmenes nocivos que la ciencia-fic-
ción podría haber inventado. Cuanto más avanza la
medicina moderna, más urgente es nuestra necesi-
dad de enfermedades que no conocemos.
J. G. BAU.ARD, Ensayos y reseñas
1. Ningún robot dañará a un ser humano o por inac-
ción permitiré que un ser humano se llegue a dañar.
267
CARTA AL HOMO C1Hf.RNUJCUS
2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los
seres humanos excepto cuando tales órdenes puedan entrar
en conflicto con la primera ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia en tan-
to en cuanto tal protección no entre en conflicto con la pri-
mera o segunda ley.
ISAAC ASIMOV, Yo Robot
Presumamos por un momento
que el Titanic está a punto de hundirse,
aunque yo, ingeniero, poco dado a la fantasía,
sostengo que tal desenlace es bastante improbable
(¿Entonces?)
No hay que preocuparse mucho. Las estadísticas indican
que en un momento dado pueden zozobrar una docena
de barcos que a nadie le importe, porque sus
nombres son Rosalind II o Bellavista
y no Titanic. No hay que olvidar que
en este instante surcan los siete mares
millares de naves que llegarán puntualmente a puerto,
aunque nosotros nos ahoguemos.
Además, toda innovación conlleva catástrofe:
nuevas herramientas, nuevas teoría'>, nuevas emociones:
eso es lo que se llama evolución.
y así, aunque en nuestra discusión imaginemos
que todos los barcos se han de hundir en el mismo día,
en tal caso lo único que tenemos que hacer es
presentar algo nuevo: enormes planeadores en el cielo,
ballenas amaestradas, o nubes de hierro.
de lo contrario, llevar vidas estáticas.
hace tiempo que los árboles lo practican con éxito.
Yen caso
que no surjan ideas, peor para nosotros. Después de
[todo
268
APÉNDICE B
ya se han extinguido otras formas de vida,
yo diría que en beneficio nuestro.
¿Dónde estaríamos ahora si los reptiles alados
y los dinosaurios no se hubieran topado
con algunas complicaciones? ¿Me comprende?
De todo lo cual concluyo que no tiene sentido
un punto de vista demasiado estrecho
sobre cualquier acontecimiento que nos concierna,
[por ejemplo,
nuestra muerte. Claro que 10que estoy diciendo,
como ingeniero e inveterado bebedor de vino oporto,
no revela nada totalmente nuevo,
de ahí que esté a punto de hundirme.
HANs MACNUS &7ENSBERGER, El hundimiento del Títanic
Tradicionalmente, ha existido un abismo enorme entre
las ciencias y las humanidades, una brecha entre la cultura
literaria, cuyo mundo formal es el arte y la política, y la
cultura de la ciencia, cuyo mundo es la ingeniería y la in-
dustria.
Pero ese vacío está llenándose a una velocidad insospe-
chada. Ahora la cultura tecnológica se ha salido de madre.
Los avances de la ciencia son tan profundamente radicales,
tan perturbadores, conflictivos y revolucionarios, que ya no
se pueden controlar. La ciencia está penetrando en la cultu-
ra general de forma masiva, ya está en todas partes. La es-
tructura tradicional del poder, las instituciones de toda la
vida, han perdido el control sobre el ritmo del cambio.
y de pronto, se hace evidente una nueva alianza: la in-
tegración de la tecnología y la contracultura de los ochenta;
una alianza profana entre el mundo tecnológico y el mundo
de la disidencia organizada, el mundo subterráneo de la
cultura pop, de la fluidez visionaria y de la anarquía de las
calles.
269
CARTA AI.1I0MO ClBERNtT/CUS
La contracultura de los sesenta fue rural, romanticona,
anticientífica y antitecnológica. Pero siempre acechó en su
corazón una contradicción simbolizada por la guitarra
eléctrica. La tecnología del rack era como el filo agudo de
un cuchillo.
BRUCE STERUNG, Mirrorshades
270
APÉNDICEC
Modelo de investigación!
acción de CTS activista
D N este Apéndice no vamos a plantear todos los modelos
Lposibles de trabajo-característicos de CTS. Vamos a limi-
tamos a desarrollar mínimamente y de manera esquemática
un modelo básico y abierto -mejorable- del CTS activista
que hemos planteado en el libro. Es, pues, esencialmente un
modelo enfocado hacia la acción, lo cual no merma las vir-
tualidades de otros planteamientos anteriores de corte acadé-
mico o filosófico, al contrario, lo amplía y le confiere un
fuerte sentido social, el objetivo último de todo CTS.
Este libro, en tanto manual activista de CTS, cumple así
con este Apéndice y otros contenidos con su exigencia acti-
vista, enfocando necesariamente su acción concreta, deriva-
da de la Declaración de CTS crítico para una acción en el
siglo XXI, con la elaboración de este modelo de investiga-
ción/acción para su aplicación, especialmente dirigida a los
estudiantes primerizos en esta materia.
Fase 1. Investigación
En la primera fase de cada proyecto de CTS activista
se hallan las claves de su desarrollo posterior, del que sur-
girá el tipo de elaboración (F2) y el carácter de la acción
271
CARTA AL /lOMO ClBERNETlCUS
final (F3). La investigación sobre cualquier conflicto tec-
nológico puede abarcar desde un tema teórico a un caso
local. Lo importante es que la elección esté motivada por
una fuerte implicación de algún tipo -vínculo autobiográ-
fico, de conocimiento previo, etc.-, que sin menosprecio
de una cierta objetividad, justamente, halle en el propio in-
vestigador o en el grupo de investigadores un fuerte impul-
so personal y social que se convierta en activista.
Estos serían los pasos que hay que seguir:
a) Elección del tema o caso.
b) Hipótesis del tema o caso.
e) Diseño específico de metodología y enfoque del es-
tudio.
d) Reparto de tareas en el grupo de investigación, si lo
hubiera.
e) Búsqueda de fuentes informativas: hemeroteca, bi-
bliografía/webgrafía general del conflicto y especí-
fica del caso.
j) Trabajo de campo: fotografía, vídeo, grabación de
entrevistas a los implicados, afectados y agentes im-
plicados.
g) Diario de campo: ---desarrollo abierto de la hipóte-
sis, notas, cuestiones, etc., para la elaboración y la
acción.
Fase 2. Elaboración
En esta fase es necesario tener una mente abierta y fle-
xible a la utilización de formatos convencionales, cuando
sean necesarios y útiles, al tiempo que para adoptar otros
medios nuevos o versiones con un marcado carácter expre-
sivo, divulgativo y cibercultural. Del mismo modo, se pue-
den elegir diferentes géneros ensayísticos (o híbridos) de-
272
APÉNDlCEC
rivados de la elección del formato. Las investigaciones
CTS deben abrirse al horizonte epistemológico de los nue-
vos medios y ser al mismo tiempo accesibles a toda la so-
ciedad civil.
Estos serían los pasos que hay que seguir:
a) Elección de formato o formatos adecuados al
tema-caso/acción: artículo, libro, vídeo documental, pági-
na web, hipertexto/hipennedia, novela de ciencia-ficción o
ensayo-ficción, híbridos, etc.
b) Contenidos:
i) Historia del tema y antecedentes del caso.
ii) Descripción del conflicto tecnológico.
iii) Efectos positivos y negativos.
iv) Actitudes sociales (aceptación, rechazo, mati-
ces, etc.).
v) Argumentos valorativos y éticos.
vi) Autocrítica del planteamiento del estudio.
vii) Vetas abiertas: desarrollo hiperfilosófico, pro-
gresivo y colectivo del análisis del conflicto a
través de la red con propuestas.
viii) Conclusiones abiertas, propuestas prácticas y
planteamiento de los criterios de la acción.
ix) Relación de posibles nuevos trabajos de CTS
activista derivados.
Fase 3. Acción
En esta fase final, el primer paso consiste en ser cons-
cientes de los objetivos sociales que se pretenden, una vez
elaborado el trabajo de CTS. De acuerdo con nuestra visión
activista, para el intelectual de CTS cualquier objetivo,
273
CARTA AL HUMO ClBERNETlCUS
aparte de los puramente académicos, resulta legítimo. De la
valoración de los objetivos puede resultar una estrategia
abierta o combinada para cumplir uno de ellos o varios.
Las diferentes alternativas pueden ser complementarias.
Cada problema puede tener un desarrollo eficaz en uno o en
varios modelos de acción, dependiendo del caso o el objeti-
vo previo. De cualquier manera, hay que considerar aspec-
tos nuevos y determinantes como la potenciación cibercul-
tural de esta fase activista, ya sea como divulgación a través
de los medios convencionales o de «guerrillas de comunica-
ción» o como coordinación y aglutinamiento de fuerzas a
través de la red. Sigue siendo precisa una cuidadosa valora-
ción de los límites de las acciones en el área de la desobe-
diencia civil. Partiendo del respeto a los derechos humanos
y la no violencia, la frontera se halla en los diferentes tipos
de «sabotaje», desde la huelga (legal, generalmente) a la
destrucción de bienes (ilegal, pero en determinadas circuns-
tancias o en ciertos regímenes, ante un mal mayor que afec-
te de manera grave y directa a las personas, puede ser consi-
derado). Por otra parte, más allá de los nuevos métodos de
resistencia y de acción de la desobediencia civil, son muy
amplias las posibilidades de actuación pacífica en la esfera
posibilista de la conciliación y la negociación.
Estos serían los pasos que hay que seguir:
- Posibles objetivos:
a) Divulgación y concienciación sobre un tema o
conflicto tecnológico.
b) Discusión y moratoria de una tecnología.
e) Negociación política y/o cívica de su aplicación
entre gobiernos y grupos.
d) Planteamiento de iniciativas judiciales y/o demo-
cráticas (por ejemplo, referéndum).
274
APÉNDICE e
e) Paralización o no aplicación de determinada tec-
nología.
f> Creación y aplicación de una alternativa tecnoló-
gica aplicable.
g) Generación de una plataforma reflexiva-activista
permanente.
h) Valoración de alternativas activistas y niveles de
intervención:
l. Presentación de ponencias académicas, pu-
blicación de trabajos en prensa, revistas, li-
bros, televisión, radio o páginas web.
11. Colaboración con grupos organizados: aseso-
ramiento, mediación, propuestas, etc.
TIl. Creación de plataformas temporales, plantea-
miento de iniciativas generales y campañas.
IV. Realización de acciones concretas: iniciati-
vas judiciales o políticas, protestas o campa-
ñas públicas, intervenciones mediáticas. ac-
tos de desobediencia civil (performance,
boicot, sabotaje, etc.).
V. Creación de comunidades virtuales/reales in-
terdísciplinares para el desarrollo progresivo,
interactivo y glocal de una problemática (y
contactos con otros grupos, etc.).
VI. Desarrollo de microproyectos sobre tecnolo-
gías alternativas.
El desarrollo de este modelo de CTS activista lógica-
mente puede sufrir múltiples alteraciones y adaptaciones.
Por tanto, es únicamente un modelo básico que pretende
dibujar las aspiraciones operativas de este tipo de enfoque
de CTS. Dado su sentido abierto y progresivo, una de las
tareas más útiles para los estudiantes activistas sería desa-
275
CARTA AL HOMO ClBERNITICUS
rrollar con nuevas consideraciones y opciones cada uno de
sus niveles.
En este sentido, en la página web derivada de este li-
bro, el lector interesado y el estudiante activista encontra-
rá, además de ejemplos textuales de este modelo, una sec-
ción de Propuestas de CTS en acción, para aplicarlas o
para adaptarlas a sus propias iniciativas.
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Cooruinación de la 'cric Pensamiento: AGLTSTÍ¡.; IZQUIERDO
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Presentación: El fantasma de CTS, por Carl Mitcham Prólogo: Carta al Horno ciberneticus

11

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EdafChile. S.A. Huérfanos. 1178. Of. 506 Santiago - Chile TelJFa:<: (562) 673 52 11 edafchileJ@lerrac!

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NOl'iembrr 2003

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cultura Libre
Queda p~~hihida. sa.l"o excepción previ'ta en la ley, cualquier forma de reproducción, dlStnbuclOn, comunicación pública y lransformación de esta ohra sin contar Con la au. l~nzación de lo, litulares de propiedad inlelectual. La infracción de los derecho.' menclOnados puede "'" con,litut;va de delito centra la propiedad inlelectual (art. 270 Y sigmentes del Código Penal). El Centro EspaDo! de Derechos Reprográficos (CEDRO) vela por el respeto de Jos citados derechos.

59 66

De¡>ÓS;{O I1gal; M-44547-2003
¡SS.N.. 84-414-1372·X

Nuevos contextos del pensamiento sobre la tecnología .
I.\1PRESO E" ESPA:\JA

72 72 77

PRII\TED 1'\ SPAr"
IBERICA GRAflC, S.L.

7. El pensamiento de la cibercultura 8. El boom de la globalización

. .

CAUTA AL 1/0,'.10 ClBf.RNfTICliS

blOICE

Págs. 9. Los mundos alternativos de la ciencia ficción . 10. Desplegando las historias del futuro . 11. El poder de la divulgación científica .. 12. Pensamiento sobre la tecnología en España e Hispanoamérica . Capítulo 11. Una historia crítica del futuro desde CTS activista . Las tecnologías del siglo Las variables transversales de las tecnologías del siglo XXI. Problemas e incertidumbres . 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. Las novedades de la tecnociencia . Las revoluciones económicas Las tendencias de la sociedad global Los cambios geoestratégicos El nacimiento de la hiperpolltica La hipótesis tecnohennética .. La transformación del ser humano Los persistentes problemas éticos El riesgo de lo imprevisible

Págs.

80 84

131 132

87
91

. . . . . . . .

134 135 137 138
140 141 143

97
99

XXI

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1. Telecomunicaciones; la conexión total o la superación de la brecha digital . 2. Transportes; consumo y velocidad frente a opciones convivenciales . 3. Exploración espacial; más allá o más acá de las estrellas . 4. Tecnología militar; la amenaza de la guerra global contra el ciudadano . 5. Medicina y biotecnología: para la longevidad . o para la supervivencia 6. Ecología; entre el confort y la supervivencia. 7. Inteligencia artificial y robótica; fantasías y utilidades . 8. Energía; agotamiento y contaminación frente a inagotabilidad y limpieza . 9. Artes; entre el ocio virtual y las nuevas vanguardias ciberculturales . 10. Arquitectura; de la casa inteligente a la casa básica . 8

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Capítulo IlI. CTS en acción 1. 2. 3. 4. 5. 6.

CTS activista y la enseñanza . CTS activista e hiperfilosoña . CTS activista y grupos . CTS activista y la ciencia-ficción . CTS y la cultura hispana . CTS activista y el quintacolumnismo de Ciberatenas ·· .

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Epílogo: Carta del Horno ciberneticus a los autores o la frágil esperanza de los estudios CTS en el siglo XXI ••• Yuna Declaración activista como respuesta . Coda epilogal: Reconociendo la crisis de CTS .. Una modesta propuesta activista . Manifiesto de CTS crítico para una acción en el siglo XXI .

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ni el comunismo ni el terrorismo podrían haberse convertido históricamente en amenazas globales. Antología de textos sobre tecnología Modelo de investigación I acción de CTS activista Bibliografía y filmografía 175 225 271 277 El fantasma de CTS espectro recorre Europa.. Tal como el presidente norteamericano George W. Pero sin la tecnología... sino también las políticas propias de Estados Unidos.» Esto escribía Karl Marx N 10 11 . APÉNDICES: A) B) C) D) Un Glosario básico para CTS ampliado.CARTA AL HOMO CfBERNE1JCUS Págs.. ni tampoco el comunismo se hubiera retirado históricamente de la escena mundial..... El examen de estas cuestiones en el encuentro del radicalismo con la tecnología es de lo que tratan los estudios de Ciencia. el espectro del comu(y Federico Engels) en 1848. Ciento cincuenta años después ya no se trata del comunismo. Bush declaró en su Estrategia de Seguridad Nacional: «El mayor peligro al que se enfrenta nuestra nación se encuentra en el enfrentanúento entre radicalismo y tecnología».. sino del terrorismo.. pero también sobre «U nismo. lo que Bush afirma respecto al interés nacional norteamericano en exclusiva podría afmnarse de todo el mundo.. Más aún. el «radicalismo» referido podría describir no solo el terrorismo justificado religiosamente. Tecnología y Sociedad (CTS).. por no mencionar las negativas del turbocapitalismo a los esfuerzos para moderar los impactos globales en el medio ambiente o para limitar la transformación biotecnológica de la naturaleza que la está convirtiendo en algo parecido a un artefacto humano. Sin embargo.

1. ¡por no decir lastrada ideológicamente! Esta Carta (abierta) al Horno cibemeticus se enfrenta precisamente a esos peligros. esto es. se ha visto complementada y a veces superada. Hace algunos años tuve la ocasión de visitar el Museo Nacional de Antropología en la ciudad de México. un mundo cada vez más definido por la sinergia entre la ciencia. primordialmente por el juicioso uso de los elementos naturales. del agua y del fuego para afilar y tallar la piedra. más bien lo llevaba a estar en un contacto más directo e inmediato con la experiencia humana diaria. que «es un espectro que recorre las universidades. La naturaleza ha sido reemplazada por el artificio. a pesar de que a menudo se considera así. Trata sobre cómo vivimos y como deberíamos vivir en una sociedad «high-tech» y «high-science» que estamos a punto de crear. por la implicación con lo artificial. La necesidad de los estudios CTS Los estudios sobre Ciencia. en parte inconscientemente. que entiende que el activismo tiene su lugar y su papel adecuados. las ciencias sociales y las humanidades alaban y al mismo tiempo advierten en contra de los estudios interdisciplinares como CTS. En el curso de aproximadamente dos millones y medio de años. me impresionó ver cómo durante miles de años el artificio humano era reducido. Las manos humanas eran asistidas. constituyendo este el mundo inmediato en el cual todos nosotros nos movemos o desarrollamos nuestro ser. Pero cuidado: la interdisciplinariedad puede ser vacía y confundente. donde se muestra la manera como la humanidad vivió aproximadamente desde hace cien mil hasta hace diez mil años. aunque la comparación pueda parecer hiperbólica. Desde luego. dominada por la ignorancia y la su13 . se podría afirmar de la relación entre la ciencia. comparado con la naturaleza. aquello que no ha sido producido por los seres humanos. con sus exposiciones de las culturas paleolíticas hasta las neolíticas. describiendo: 1) la necesidad de los estudios CTS. Sin los estudios de CTS no es posible vivir 12 con entendimiento e inteligencia en el mundo contemporáneo. la naturaleza en forma de pieles de animales y muros de roca de las cuevas no separaban demasiado a los humanos de ella.CARTA AL HOMO ClBERNETlCUS EL FANTASMA DECrS más cuestiones que el comunismo y el terrorismo. El vestido y el refugio eran mínimos. la implicación del ser humano con la naturaleza. Los viejos poderes de la universidad han entrado en una sagrada alianza para exorcizar ese espectro: la ciencia y la ingeniería. Las lascas se fabricaban al aire libre con el más limitado uso de herramientas. en parte conscientemente. 2) la gama actual de los acercamientos CTS y 3) delimitando un futuro para esta gama en nuestro mundo globalizado. la tecnología y la sociedad. La preservación de la naturaleza ha sustituido al cultivo como forma típica de la implicación humana como cultura material. El alimento se conseguía gracias a la recolección de frutas y plantas y la caza de los animales que la naturaleza proporcionaba por sí misma Aunque la Edad de Piedra no fue. Tecnología y Sociedad son necesarios debido a las transformaciones históricas que han tenido lugar sobre las condiciones en las que viven los seres humanos. Sin el deseo de realizar un prefacio a esta carta con un «Manifiesto CTS». perrnítaseme tratar de colocar este «manual activista» en su contexto. uno de los grandes museos del mundo. Las disciplinas tradicionales con frecuencia se preocupan menos de que su trabajo escape a las fronteras establecidas y se derramen en activismo transacadémico. la tecnología y la sociedad. en cierto grado. es decir. En la Sala de los Orígenes. el espectro de CTS)~.

mientras que los mismos seres humanos ya no son cazadores o recolectores que viajan para comer. la naturaleza está cada vez menos presente en la experiencia humana. por medio de una organización jerárquica y con códigos bien 15 14 . Del mismo modo que los seres humanos no estaban separados de la naturaleza en la que vivían.manifestada en sí misma por la delicadeza de una vida y de pensamientos humanos que ocupaban un particular nicho marginal entre la flora y la fauna en un mundo que era más que humano. Por medio de una tecnología basada en la ciencia y desarrollada para fines económicos. En el medio prehistórico. o natural. India y China-c-. la humanidad se ha dirigido hacia un mundo en el que la naturaleza juega un papel constantemente subordinado y de importancia decreciente. miles de años más tarde. Por lo tanto. de la Luna y las estrellas. tejidas sobre. El conocimiento de la peculiar forma de estar en el mundo se divide entre la ciencia. El contacto con la naturaleza era inmediato y deterntinante. y cada vez más mediatizada por un complejo y múltiple conjunto de materiales artificiales. sin embargo. En vez de esto son turistas y empresarios que comen para viajar. con sus habitantes corriendo de aquí para allá. productos para consumidores y sistemas mediáticos de comunicación electrónica. la mayoría de nosotros solo toca plásticos y respira aire filtrado. La comida se procesa.CARTA AL HOMO ClBERNETICUS EL FANTASMA DE CTS perstición. pequeñas. Entre el mundo natural prehistórico y los modos contemporáneos de vida tecnocientíñca surgieron. tampoco las ciencias y las técnicas se diferenciaban de las culturas que creaban y a las que contribuían. lo que podríamos denominar como la forma de vida sociológica. Mesopotamia. Lo que se podría denominar como fisio-lógico o terrestrío-logico. Incluso para los griegos. En este mundo «carpinteado» 1. hacerla accesible por medio de redes de comunicación activas comercialmente. se promovió el cultivo y la construcción a gran escala. la economía y otras numerosas disciplinas. de ser una «forma de vida en el mundo» -una forma que algunas veces se la desprecia fácilmente como animística. alrededor y a través de la naturaleza. La ropa y los refugios sintéticos nos separan y nos afslan de un mundo no humano. «ingenierizado». Hoy esto ya no existe. cesamiento. se empaqueta y se transporta a otros países y a 10 largo del mundo para que se cocine en microondas y se consuma en aeropuertos. la humanidad ha conocido tres sucesivos «medios» (milieux). con una mínima división del trabajo y de la organización social. De acuerdo con el importante historiador francés de las instituciones Jacques Ellul. alrededor del 3000 antes de Cristo. se debe entender la mítica ecología del Sol. la tecnología. la naturaleza (physis) daba inicialmente lugar no a la episreme (ciencia). La fabricación tiene lugar en espacios cerrados con máquinas que a su vez están fabricadas por otras máquinas y controladas por sistemas de procesamiento de la información. sistemas de proI «Carpenterized» en el original. La Luna y las estrellas son objetos para conquistar y explotar antes que para alabar o contemplar. La información desculturalizada se apila en fonnatos digitales para transmitirla. o medio social ---que comenzó originariamente en Egipto. el intricado conocimiento de la «physis» o la naturaleza de las gentes de cultura oral estaban profundamente inmersas en el mito y el ritual. estructuras a gran escala. los seres humanos vivían por lo general en tribus nómadas. cada una estudiada independientemente. para apreciar el conocimiento y la dinámica de este mundo prealfabético de la prehistoria. o en cocinas que funcionan como terminales de aeropuertos. sino a la poesis (praxis). En el segundo medio. del tótem y el tabú de plantas y animales. de la danza ritual y la decoración del cuerpo. o mejor. un hacer más como cultivo que como construcción.

sino estrictamente humana. La medicina de alta tecnología trae consigo nuevas enfermedades. La ciudad pequeña se expande en la metrópoli y el entorno natural. Lo que la moderna tecnociencia hace es convertir la teoría científica en uso práctico con el propósito de alterar la naturaleza extensivamente. los poderes triunfantes de la ciencia y la tecnología se presentan como perfectos beneficios culturales y sociales. reconstruidas. pasando por la investigación espacial y las simulaciones por ordenador. se vuelve en algo no muy diferente a una explotación minero-agrícola para ser aprovechado. la educación. La nueva forma de vida tecnocientífica celebra rápidamente sus logros. tecnología y sociedad. Para entender la propia sociedad que estamos creando con nuestra ciencia y nuestra tecnología. comienzan a alimentarse la una a la otra y a reforzarse entre sí. la tecnología premodema solo buscaba la modesta alteración del mundo en la inmediatez del entorno humano. Por medio de este tipo de medio social nace la posibilidad de un tercer medio: el de los artificios materiales. de la teoría a la práctica.CARTA AL HOMO ClBERNETICUS EL FANTASMA DE CTS articulados para el comportamiento social. La «socio-logfa» se reemplaza por la «tecno-logía». Desde las proyecciones anticipatorias de los primeros protagonistas de la modernidad como Cristóbal Colón (1451-1506). esto es. transformadas. lo que se requiere son estudios específicos de las relaciones entre ciencia. concebidas así. las tecno-economfas aumentan el estrés del trabajo y desplazan las fronteras culturales. En el tercer medio o tecnológico emerge. la economía. en tanto que permanecen como disciplinas culturales e instituciones sociales diferentes. como 17 . la mitología de la ética. basado en la organización social. han sido potenciadas. una transformación de la ciencia. El habla se materializa en la escritura con la forma del alfabeto y esto se convierte en un don puramente humano para simbolizar el mundo hacia una representación no ya natural. el transporte. La presencia de otros humanos en los campos de cultivo y en las ciudades amuralladas comienza a proliferar al tiempo que disminuye la importancia de la naturaleza: el tótem del animal es sustituido por el tótem del rey. La cultura comienza a llenarse con memorias no solo de la presencia del entorno natural. La tecnología se transforma en ciencia aplicada. como revela desde el uso del telescopio al microscopio. como por ejemplo en la ingeniería. La ciencia y la tecnología. desde luego a escala planetaria. los coches y aviones causan polución medioambiental. Pero se ha demostrado de forma dramática en estas mismas áreas que no siempre entendemos lo que hacemos. en una forma contingente. y un grupo de esferas relacionadas con la vida humana. La medicina. las comunicaciones. las redes de ordenadores invaden lo privado y nos abruman con información. El artefacto se convierte en hábitat. Dicho de otro modo y de forma complementaria: la ciencia premoderna intentaba entender el mundo como una 16 totalidad de forma contemplativa y no comprometida. y a la mayor profundidad que sea posible. mientras que la ciencia se convierte a su vez en tecnología teórica. vigilado y administrado. Lo que las palabras escritas inscriben no es la cosa en una forma pictográfica. sino de las palabras y hechos humanos. Solo este tipo de estudios nos permitirá entender nuestro nuevo yo y actuar con inteligencia. La comercialización de este nuevo fenómeno de la tecnociencia reconstruye la sociedad a su imagen y semejanza. A esta «terrestrio-logia» le sucede la «socio-logía»: la lógica de la tierra se sustituye por la lógica de los otros seres humanos. Francis Bacon (1561-1626) y René Descartes (1596-1650) a los grandes murales de Diego Rivera (1886-1957) y las páginas web promocionales de la NASA. de la tácita habilidad técnica a la técnica lograda sistemáticamente. sino el fonema de la voz humana.

del ocio-e. Una de las cuestiones básicas llevadas por esta escuela de CTS se refiere a los orígenes sociales e ideológicos de la tecnociencia en Europa. STS sirve tanto para Scíence and Technology Studies como para Science. Durante la mitad del siglo xx la preocupación por entender las consecuencias inesperadas de la ciencia y la tecnología se enfocaron en ver tales efectos en el ámbito social -la reestructuración del trabajo. Técnica y civilización de Mumford (1934) y La Technique de Elul (1954) proporcionan un amplio panorama de cómo las instituciones de la sociedad se han visto transformadas por inventos tales como el reloj. Primero están los estudios macroestructuralistas de los historiadores sociales. entre los que se incluyen Lewis Mumford y Jacques Elul. los AT llevaron también a realizar programas para tecnologías alternativas o TA. a fin de realizar los viajes más cómodamente. Tecnología y Sociedad no es sin embargo unitario. a veces solapadas entre sí. el problema de los residuos. son las ciudades suburbanas. En tercer lugar llegaron los estudios. la contaminación del aire en las ciudades y luego las transformaciones causadas por el hombre en la atmósfera. Los efectos colaterales.CARTA AL HaMO C/HERNHJeUS EL FANTASMA DE CTS ciudadanos democráticos en el mundo tecnocientffico que nos rodea. que tienen lugar en el tiempo y en combinación con otros factores. incluyendo aquí desde los envoltorios de los consumidores al gasto de fuel y energía nuclear. Inventamos el automóvil para sustituir al caballo. 2. 19 18 . Dada la complejidad de las relaciones CTS. CTS ha sido interpretado tanto como «ciencia. como a la economía interna y la administración del cambio técnico y las instituciones de investigación y desarrollo. esto era esperable. alimenta y nos permite vivir. ¿Qué humus de ideas. al servir el coche como dormitorio con ruedas y acelerar el ritmo de vida y contribuir al cambio global del clima. que ocurren inmediatamente. incluyen tanto la reducción del beneficioso estiércol de los animales como la creación perjudicial de CO 2 y otras emisiones de gases. de los A. promocionaron lo que conocemos como Asesoramiento Tecnológico (AT). Respondiendo a la abundancia de resultados negativos encontrados por esos asesoramientos. Lo que primero fue un problema dirigido a lo local se convirtió en un problema global. Los principales representantes de este acercamiento. acompañadas de una revolución sexual. Es diverso y con múltiples facetas. de la política pública de la ciencia y la tecnología. Technology and Society. Desde luego. En este mundo uno puede distinguir al menos siete aproximaciones a CTS. Una gama de acercamientos CTS El mundo de los estudios de Ciencia. puesto que ha sido aquí donde enraizó primeramente esta nueva forma de ser en el mundo. Aquí la preocupación no se dirigía tanto a la evaluación social de las consecuencias externas. específicos.) traen consecuencias imprevistas. tecnología y sociedad» como «estudios de ciencia y tecnología» 2. como el agujero estratosférico de la capa de ozono y la destrucción de la biodiversidad. el trabajo. A finales del siglo xx las preocupaciones de los AT y los TA se dirigieron al entorno natural: la polución de los lagos. intereses y condiciones materiales hizo posible y estimuló este desarrollo histórico único? Segundo. hay una escuela CTS cuyo enfoque consiste en evaluar las consecuencias presentes y futuras de la ciencia y las tecnologías modernas. Efectos secundarios y terciarios. ríos y océanos. la imprenta y la energía industrial. (N. de las ciudades. La tesis básica de esta escuela es que las innovaciones tecnocientfficas casi siempre 2 En inglés. Junto a los recursos.

puede una población democrática practicar una inteligente participación en el mundo tecnocientífico? Tal como sus compatriotas de las ciencias sociales y humanas. y los proyectos de gran tamaño. el séptimo acercamiento de CTS acentúa la necesidad de una mayor alfabetización del público sobre las propias ciencias. Yendo más allá de las preocupaciones epistemológicas sobre la estructura inherente del conocimiento científico. y la ciencia misma tiene ciertas características específicas cuando se le hace objeto del apoyo masivo de los gobiernos. la estructura de la novela se rehace para incorporar el flash-back del cine. Finalmente. En sexto lugar. se encuentran las reflexiones filosóficas y éticas sobre la esencia y significado de la ciencia y la tecnología. ¿Dónde colocan estos siete acercamientos la gama de los estudios CTS? Tomados en conjunto. por medio de la educación y alfabetización tecnológica y científica. cul21 20 . competente. El quinto es 10 que podría llamarse como la escuela de microprácticas de CTS. Tal como las tecnologías se convierten en hechos incontrovertibles del trabajo y del ocio. requieren formas especiales de administración. la metafísica del artificio y la ética de la vida y del trabajo tecnocientífico. se preocupan de la ética aplicada. ¿De qué otro modo. indican un intento para entender la tecnociencia en su contexto social. hasta el cine. la televisión y las películas. la política. la religión. cuando se trata en realidad de la dependencia de multitud de diseños individuales y decisiones de marketing. llevamos de un consumo pasivo a una participación activa. por ejemplo. la evaluación tecnológica y los análisis de políticas específicas. Asimismo. el comercio. y en parte como intento de combinar los temas de los estudios macroestructurales. En este acercamiento a los estudios CTS los sociólogos estudian al mínimo detalle las formas en las que los actores e instituciones construyen las tecnociencias concretas. En cuarto lugar. particularmente con relación a las prácticas médicas y los ordenadores. las formas en que pensamos acerca de nosotros mismos y de nuestro mundo. dicen los miembros de la comunidad técnica. influyen en el arte. los estudios culturales de la ciencia y la tecnología acentúan las formas en los que diferentes massmedia. Los laboratorios comerciales de química y farmacéuticos. tecnologías y la ingeniería. así como de apropiaciones culturales. sobre el mundo que estamos construyendo. sin embargo. existen relacionados análisis políticos y debates sobre las prioridades de las inversiones privadas y públicas en la tecnociencia. tales como el creado para desarrollar la bomba atómica. Bijker. Los científicos e ingenieros no pueden ser dirigidos exactamente de la misma forma que otros trabajadores. Los estudios de cultura popular resaltan más aún nuestro entendimiento del marketing. el debate político se adapta al espacio cerrado y la estructura de atención de la televisión. Abriendo la «caja negra» de las fuerzas económicas y sociales. desde el telégrafo. La fotografía invita a la pintura a irse hacia el arte abstracto y expresionista. la tecnología juega un papel único en las modernas empresas productivas. ha mostrado con fascinante detalle las maneras en las que la perspectiva macroestructuralista se asemeja a fuerzas técnicas y económicas autóno- mas. los estudios de filosofía de la tecnología hacen preguntas sobre los fundamentos antropológicos de la tecnología. caminar se convierte en un ejercicio aeróbico y el montaje de los anuncios de la radio y vídeo se aceleran para acomodarse a nuestros esquivos oídos y ojos. muchos miembros de la comunidad tecnológica tratan. Wiebe E. el teléfono y la radio. Bakelite ami Bulbs (1995). la apropiación y los sutiles poderes semióticos de la tecnociencia contemporánea. Los temas más ampliamente trabajados. en su On Bicycles. los constructivistas sociales como.CARTA AL /lOMO ClBERNUJCUS EL FANTASMA DE CTS el capital y la estructura organizativa.

o sobre aquello que es fundamental para traer a un ser humano a la comunidad-o El otro elevaba a una posición especial en el cosmos ---como quien conocía el orden de las cosas que delimitaban a los seres humanos y podía vivir en armonía en ese orden. Así. una acción liberada del determinismo de ser controlado por los otros y por cosas que uno no sabía y de los errores que de esto podrían resultar. Si realmente y hasta qué punto la visión de CTS da una amplia participación de un público bien informado en el mundo tecnocientífico es un sueño o una promesa. No era necesario ser derribado por la naturaleza o los dioses de la naturaleza. pues esta obediencia servía para abstenerse de tendencias que escapan a sus límites y que conducen a la tragedia. En la teología cristiana el «espíritu santo» lleva la vida. se enfocaba a comprender el orden no humano o cósmico a través de la geometría. sino que aspiraba a vivir en el punto más alto del mundo. pueden provenir de la muerte o de la vida. la música y la astronomía. se constituyó para lograr una libertad especial. ¿Es algo más que el fantasma de una posibilidad? 3. Las artes liberales clásicas incluían así dos niveJes de estudio. Las historias de Prometeo. pero a menudo a través del valle de la muerte. Integrando el Activismo CTS Los espectros pueden ser ominosos o luminosos. Como tal. que comenzó con la «paideia» griega y se desarrolló con la «humanitas» latina y las «artes liberales». precisamente. la retórica y la lógica. Miran tanto hacia atrás. queda su determinación al albur de nuestra historia. la creencia dominante de que simplemente no hay alternativa para continuar con el proyecto tecnocientffico. Se ha discutido. El primero elevaba a una posición especial entre los seres humanos -a la posición de quien podía hablar con habilidades lingüísticas y así dirigir a los demás por medio del lenguaje. junto a la común experiencia de nosotros como «cyborgss antes que como humanos. ¿Toda crítica actual no se encuentra más bien dentro de la tecnociencia en vez de versar sobre ella? De acuerdo con Ivan Illich. como hacia delante. ¿Es posible que CTS. Una vida dentro de una armonía guiada matemáticamente con el cosmos era tal que en su misma obediencia alcanzaba especial gracia y belleza. procuraba esta libertad mundana de acción. la aritmética. Hefestos y 23 . al pasado. dentro de la estructura de la universidad. La formación de la práctica educativa en Occidente. por ejemplo. nos ha hecho pasar un umbral más allá del cual somos incapaces de cuestionamos nuestro proyecto tecnocientífico en poco más que en sus dimensiones accidentales y poco importantes. La libertad implicada no trascendía el mundo a la manera del éxtasis de un chamán o del yoga hindú y la meditación budista. el último reto para los estudios CTS consiste. se enfocaba hacia el lenguaje. El segundo o quadrívium. El primero.CARTA AL HOMO C1BERNETlCUS EL fANTASMA DE crs tural y medioambiental. pueda funcionar como un espíritu santo académico que nos lleve de la muerte de una vieja organización basada en disciplinas hacia la vida de una nueva interdisciplinariedad. el trívium. a lo largo de un sendero que pueda ayudar también a transformar nuestro mundo tecnocientífico? 22 El espectro luminoso de los estudios CTS es a buen seguro la forrnación de un currículo de artes liberales. que el mundo tecnocientifico puede haber adquirido tal profundidad e intensidad como para inutilizar la más profunda reflexión crítica sobre ello. dentro del orden cósmico -primero dentro de los asuntos humanos y luego dentro del orden cósmico-. en realizar una reflexión autocrítica de su actual contenido y contexto. que determina los asuntos intrahumanos: la gramática. al futuro. Dédalo e Ícaro.

nos volveremos esclavos de nuestros propios productos y de sus consecuencias.EL FANTASMA DE CTS CARTA AL HOMO ClBERN/. y de los errores y tropiezos que inevitablemente resultan de ello. por medio de sus reflexiones críticas sobre nuestro mundo autocreado de artificios y órdenes. de acuerdo con la visión de CTS. Los Álamos. geología. se vuelven medios para «la conquista de la naturaleza a fin de aliviar el estado del hombre» (Bacon). bioquímica. este debe ser completado con una política de ciencia y tecnología. si fallamos al ejercer una ciudadanía deliberatoria -hasta el punto de que declinemos debatir acerca de si aceptamos vivir con cierta clase de tecnología. no requiere de tal interpretación para advertir que. y en vez del premoderno quadrívium ---que se ha transformado en un multiplicitum de física. la retórica y la lógica progresivamente cesaron de ocupar un papel central en los asuntos humanos. teléfonos. Sin embargo. la sociología y la economía de la ciencia y la tecnología. Los coches y el alumbrado público adquieren el aspecto de cosas dadas que una vez tenían los árboles y estrellas. con sus imprevistos efectos y conclusiones. El impulso tecnológico y económico. A través de esta acción los humanos tecnológicos pueden llegar a ser más que tecnológicos.TICUS otros son fábulas de advertencia que ayudaban a quienes los escuchaban y les conminaban a aceptar como proporcionados los numerosos límites de la condición humana que la tecnología podría intentar trasgredir. películas y ordenadores-. esfuerzos para hacemos a nosotros mismos «maestros y poseedores» del mundo (Descartes). de ser controlada por otros o por cosas desconocidas. pueden ser capaces de convertirse en humanos. Entonces. En el mundo resultante. En ese nuevo mundo la tecnología legisla el carácter de la vida humana con el poder que una vez las leyes poseyeron. al menos lo completa junto con la historia. en reclamar un dominio para esta libertad mundana de acción. El sueño es tal que si bien no reemplaza al trívium. psicología. el artificio humano llegó a obtener mayoritariamente una nueva dignidad. puede la acción humana tener esperanza de librarse del determinismo. y bajo cuál lo haremos-. En aquel mundo la gramática. química. etc.-. 2003 25 24 . En vez de eso. motores de vapor. Solo entonces. ferrocarriles y aviones -por no mencionar telégrafos. encontró su expresión en la explosión cuantitativamente sin precedentes de numerosos logros tecnológicos. radios. tal como nació en las orillas del norte del Mediterráneo y en las tierras interiores de Europa. señala que corresponde precisamente a un intento determinado de rechazar estos límites clásicos y de romper los lazos de esa proporcionalidad dada. Esta. Para este espectro luminoso. biofísica. Una interpretación de los orígenes de la modernidad. de minas de carbón. En ese mundo la aritmética y la geometría se vuelven hacia nuevos propósitos: no se emplean más para contemplar el orden y la belleza de la naturaleza. el lenguaje se sustituye por la ingeniería y la empresa. biología. El sueño de CTS consiste. CARL MITCHAM. El artificio es la naturaleza. con la Revolución Industrial. la Carta al Horno Ciberneticus hace una contribución abierta y abre la universidad a la acción más allá incluso que la interdisciplinariedad. comienza a controlar nuestras vidas en modos que no son diferentes a los de los tiranos sofistas de Grecia y Roma. durante el Renacimiento.

No propongo una utopía rrormativa. por su enseñanza y su ejemplo.Iván Illich in memáríam (1926-2002). La sociedad desescolarirada 27 . IvÁN ILUCH. La convivencialidad Hago esto porque creo que la mayoría de las investigaciones actualmente en curso acerca del futuro tienden a abogar por incrementos aún mayores en la institucionalización de valores y que debemos definir algunas condiciones que permitieran que ocurriese precisamente lo contrario. Quiero dar una guía para la acción y dejar libre curso a la imaginación. Necesitamos investigación en líneas generales para la futurología actual. De nada serviría ofrecer una ficción detallada de la sociedad futura. IVÁN ILUCH. creativa y autónoma entre personas y a la emergencia de valores que los tecnócratas no puedan controlar sustancialmente. La vida dentro de una sociedad convivencial y moderna nos reserva sorpresas que sobrepasan nuestra imaginación y nuestra esperanza. Precisamos investigaciones sobre el posible uso de la tecnología para crear instituciones que atiendan a la acción recíproca. sino las condiciones formales de un procedimiento que permita a cada colectividad elegir continuamente su utopía realizable.

hubieras preferido tener a tu disposición ciertos conocimientos claros y útiles. probablemente te habrás topado con conflictos cotidianos en los que la tecnología era el factor determinante y. los autores. por el contrario. el Horno ciberneticus. naci- do en las postrimerías del xx como heredero directo del HOf1W tecnologicus de la modernidad. en el que supuestamente las promesas de la tecnología. lo cual te llena alternativamente de esperanza y de temor. Este Horno ciberneticus es el nuevo ser humano. eres nuestro interlocutor privilegiado. también 10 somos. se van a cumplir. lector curioso que empiezas a leer este libro. Sin- 29 . No sabes a ciencia cierta si esta galopante hipertecnologización te va a traer verdadera prosperidad o te va a esclavizar. aunque adoptaste tu propia opinión al respecto. y en especial de la cibercultura. Como cualquier ciudadano. si realmente se convertirá en herramienta providencial para los problemas del mundo o. Acabas de dar tus primeros y vacilantes pasos en el incierto siglo XXI.PRÓLOGO Carta al Horno ciberneticus Q UERIDü Horno ciberneticus: Tu. pero has de saber que nosotros. mediante los cuales formarte un criterio más definitivo y madurado. lo hundirá definitivamente en la injusticia y la guerra.

en sus más diversas y sofisticadas variantes. nos han llevado a considerar que tener un criterio formado sobre la tecnología es una necesidad urgente.CARTA AL HaMO CIIJER'W. para poder responder racional. te sientes inerme. En los últimos años hemos oído hablar en la prensa y la televisión de la revolución digital y de la clonación. de la que derivan los actuales estudios de Ciencia. del transporte. sino que nos están afectando íntimamente. un ser humano dependiente para bien o para mal de la tecnología más avanzada y especialmente de las cibertecnologías. pues afectan. el increíble Horno cíbernetlcus del siglo XXI.son verdaderamente sanos o contribuyen a acabar con el hambre . Tecnología y Sociedad (CTS). etc. progresivamente. porque la tecnología misma. estos espectaculares cambios ya no son algo abstracto a lo que miramos con cierta desconfianza y lejanía. Horno cibemeticus. a punto de crear inteligencias artificiales o de poblar otros mundos.se ocupó. más práctica que teórica. de la medicina. porque desde hace casi un siglo el ser humano ya advirtió la importancia creciente del fenómeno tecnológico.. obviamente. y desde el ámbito del pensamiento surgió la llamada filosofía de la tecnología. El problema resulta. los cuales -c-creemos sinceramentepueden ser esa ayuda inestimable para ayudarte y ayudarnos a abordar este problema global y vital de la tecnología con una pizca de sensatez. con frecuencia dramáticamente. En el pasado inmediato. sino decisiones concretas. esta es la situación en la que nos encontramos todos. o si en la región donde vivimos se proyecta la construcción de un embalse. Todos estos motivos y razones. No obstante. y de dos posturas enfrentadas. parece ir por delante de nuestra imaginación y de nuestra vida cotidiana.. personales. que marcarán el rumbo de nuestra existencia y probablemente también el destino de nuestros descendientes. humanamente. además de establecer sus bases teóricas. hemos tenido que decidir sobre si nos hacemos un trasplante o nos colocamos una válvula artificial. sin embargo. que. o si estamos preocupados por los posibles efectos cancerígenos del teléfono móvil. De que lo consigamos o no dependerá. del calentamiento del planeta y de misiones espaciales a Marte . hoy más que nunca. no solo nuestra actitud ante la sociedad o la política. también de las grandes tecnologías que sustentaron el extraordinario desarrollo industrial de la modernidad y estudiaron las consecuencias que para la sociedad tenía la tecnología de la energía nuclear. a nuestro presente y a nuestro futuro inmediato. " ¡ah!. no somos capaces de saber siquiera si los alimentos transgénicos que estamos consumiendo cada día -ese arroz de grano alargado o esos lustrosos tomates. esta situación es en parte un espejismo. con todos nuestros potentes ordenadores conectados.. 31 30 . las de los poderosos globalizadores del G-7 frente a los ruidosos manifestantes de la antiglobalización (o globalización alternativa). Y en la actualidad ha de seguir atentamente su evolución.. ya que todas las ideologías políticas o religiosas que atendías hasta ahora para formar tu criterio. a millones de personas. apenas saben qué decirte al respecto y solo coinciden en proclamar tópicos confusos y grandilocuentes sobre el bien del Progreso. transmutándonos del heroico y prometeico Horno tecnologicus en el enigmático Homo ciberneticus. atribulado frente a esta avalancha invasora de nuevas e insólitas tecnologías. de bombas de neutrones y de cyborgs. "y por ello. icomo si eso fuera suficiente para tomar una decisión correcta en los intrincados pero decisivos debates que atormentan este mundo futurista! Mas he ahí la paradoja: nosotros. esta última disciplina ----en la que trabajan los autores de este libro-e..TICVS PRÓLOGO. vitales y éticas. como un caballo desbocado al que no podemos sujetar ni sabemos dirigir. CARTA AL HaMO CfBERNETICUS ceramente. Pero esos grandes temas han acabado por convertirse en una realidad cercana que nos afecta directamente y que nos inquieta: así.

la informática. los estudios CTS. que proponemos un estudio de CTS singular y renovado.son igualmente. compañero de fatigosas dudas. Pero también. accesible y útil para cualquier Horno cibemeücus con una cultura general. la realidad virtual. querido Horno cibemeticus. a veces una película o una novela resultan ser. Pero hoy el panorama. en esta nueva sociedad de la información. también hemos de advertirte. Esperamos. intelectuales dedicados desde hace una década al estudio de la tecnología. sino un enfoque crítico definido y explícito para que lo tomes como punto de partida eficaz a fin de poder elaborar tu propia postura. tú lo sabes bien. si quieren superar su crisis identitaria finisecular. son más útiles que nunca las críticas reflexivas. o acaso un profesor preocupado por cómo explicar la desbordante complejidad del fenómeno tecnológico a tus alumnos. Verdaderamente necesitas 32 un libro que no solo te ofrezca mera información. de Ortega y Gasset. sino todas las disciplinas más allá de la filosofía que se ocupan de estas. nos definiríamos como apocalípticos integrados (utilizando la terminología de Umberto Eco). frente a la lucha entre tecnofanáticos y luditas radicales. No obstante. Querido y suspicaz Horno cibemeticus que lees este prólogo. pero también su honestidad. los frutos de la definitiva y al parecer irreversible revolución digital o cibercultural. 33 . nuestra mente . ha de comprometerse con la visión crítica hacia la tecnología que se halIaba ya en el origen de esta disciplina humanística. nuestro manual. somos Homines cibemeticis. Con un toque de humor. Las telecomunicaciones. sino que ha sido redefinido. e incluso diversas manifestaciones artísticas como el cine y la literatura de ciencia-ficción. ofreciéndote los nuevos manuales que expliquen de manera clara y sencilla. y nuestro propósito es justamente realizar juicios apasionados. qué sucede en este mundo que ya es (ciber)mundo y sobre qué alternativas personales puedes tomar. confundido Horno ctbemeticus. que abarque no solo todas las tecnologías últimas. CARTA AL HaMO C/BERNETlCUS Entonces se publicaron desde tratados fundacionales como Meditaciones de la técnica. han de asumir este nuevo reto ---este nuevo paradigma tecnológico-e-. Y por ello. que comprendas el difícil equilibrio de nuestra postura. Internet.CARTA AL HaMO C/HERNfJICUS PRÓLOGO. desde la aparición de las cibertecnologias. un CTS ampliado. Un CTS ampliado significa en este sentido también un intento por nuestra parte de que sea popular. nosotros los autores. puede que seas un ciudadano anónimo dentro de tu comunidad. acaso un tanto optimista y pretencioso. justamente por que todas las tecnologías anteriores han adoptado los instrumentos y los modelos de las cibertecnologfas. pero siempre documentados y meditados. la vida artificial o la bioingeniería son las nuevas estrellas de la tecnología contemporánea. la robótica. el proceso tecnológico no solo se ha acelerado. todas las tecnologías anteriores -al estar mediadas por la digitalización. la economía y hasta tu mente. dada la novedad de la materia tratada. hasta manuales tan útiles como Qué es la filosofía de la tecnología de Carl Mitcham. que también ha transformado la cultura. consciente de estos problemas. y especialmente si tienes alguna referencia sobre ella... resulta sensiblemente diferente. Porque en la actualidad. En este aspecto divulgativo de un manual. cibertecnologías. sobre la tecnología y sobre el propio ser humano que habita esta era sorprendente de la cibercultura. dentro de la moderación expositiva que requiere el género. infinitamente más eficaces que los a veces abstrusos y especializados estudios de CTS al uso. en cierto modo. Por eso no somos ya meros Homines tecnologici como nuestros antepasados 10 han sido casi desde el Paleolítico. la inteligencia artificial. Por eso. de ese híbrido que llaman erecnociencia». como síntesis o experimento mental sobre determinados eventos tecnológicos. aunque exploratoria y abierta.

De ahí que el sentido último y la novedad de este manual es que intenta ser.CARTA AL HUMO ClBERNETICUS PRÓLOGO.. aun convencidos de la perenne vigencia del modelo del libro. que es también la nuestra. Por otra parte. CARTA AL HaMO ClBt:RNETICUS pero sinceramente preocupado por comprender los conflictos tecnológicos de su entorno. un manual activista. de generación de proyectos e iniciativas colectivas. enriquecerlo. un manual activista. Nuestro manual de CTS ampliado. este es nuestro proyecto de CTS. es que te impliques activamente en su elaboración más allá de este manual. no podemos evitar dotarlo. dentro de sus limitaciones. una extensa Antología de textos. llamados más que a la gloria de los triunfos tecnológicos. y un exigente compromiso social. los problemas derivados de ellas y las alternativas posibles. querido y comprometido Horno cibemeticus. Nuestro modelo crs ampliado y cibercultural sobre la propia tecnología de la cibercultura no tendría sentido si no pudieras servirte de Internet para buscar información y para intercambiar textos e iniciativas con los autores y otros lectores activos. a través de nuevas y más amplias lecturas. a la impecable responsabilidad sobre su destino. y por ello. pretende así enseñarte y enseñamos a través del rigor ético e intelectual. para descubrir que hay más opciones que la esperanza o el temor. cómo encarar los retos del siglo XXI recién comenzado. para la acción después de la reflexión. más allá de esta CartaPrólogo. un mensaje de alerta a cada Hamo cibemeticus. En fin. hiperfilosófico y activista. de discusiones y polémicas. 34 Un manual que estrictamente se enfoca al aprendizaje de CTS para aplicarlo a los conflictos tecnológicos con los que te encuentres. no podíamos ignorar la vertiente de manual cibercultural de nuestro ensayo. recibe un afectuoso saludo de tus congéneres. a que en esta era 35 . Es hora que tanto tú como nosotros dejemos la inconsciente infancia del Horno cíbemeticus y comencemos a asumir la madurez reflexiva y participativa de los ciudadanos del siglo XXI. deseosos de comunicarse entre ellos y de crear una red activista. la selecta Bibliograjta y Filmografía. dando forma a lo que algunos autores han denominado el intelectual colectivo de la cibercultora. cibercultural. siendo conscientes de tu condición de Horno cibemeticus.. esto es. a continuación trazará una Historia critica del futuro desde crs activista. interactiva y participativa a través de Internet y de una página web complementaria. especialmente. para que conozcas las previsiones tecnocientíficas. Querido Horno cibemeücus. En este aspecto. que en verdad pretende ser. que te invitan a que leas este manual activamente y por ello. que te ayude a resolver los conflictos tecnológicos. sentimos decirte que la mejor manera de abordar la difícil tarea de formarte un criterio CTS (esta es su primera y última lección). Te ofrecerá por ello una Breve historia del pensamiento sobre la tecnología para que puedas situarte. En fin. sino abierto y progresivo (un manual como work in progress) que siga de cerca la actualidad tecnológica y que recoja el trabajo reflexivo de CTS generado en torno a este manual por amigos y lectores. con cierta vocación de CTS hiperfilosófico. para que cada lector sepa que al menos hay un archipiélago de naúfragos críticos a los que les une precisamente lo que les separa. e incluso un Modelo de investigación activista y otros documentos activistas que podrás continuar desarrollando a través de nuestra página web .. no puede ser un manual cerrado ni sacralizado por la supuesta autoridad de los autores. de navegación por la red.. y para entrar en la vertiente activista te ofrecemos una serie de apéndices como son el Glosario básico para crs ampliado. lanzado en una botella al piélago tecnológico de la vida contemporánea. por tanto. quizá el único que pueda enfrentarse con ciertas garantías de eficacia a los grandes retos tecnológicos que nos aguardan.

Madrid. los mismos estudios CTS o la mera divulgación científica.. tus noticias y textos. Un juego cibercuirural sobre el tecnohermetismo (Siruela. que vertebra este manual. teóricas -aunque se puede seguir de manera independiente-e. Aunque partimos específicamente de los estudios CTS. la sociología y también la historia. Así. nos enví~s de v~elta tu propia Carta al Horno ciberneticus con tus impresiones y tus dudas. Nuestro propósito no es intentar una nueva y exhaustiva historia desde alguna de estas disciplinas. Auctores. nuestra historia del ON • Este manual es una derivación en el ámbito de CTS de nuestro libro La nueva Ciudad de Dios. al que se alude varias veces en el texto.. la activista. enero de 2003 CAPÍTULOI Una breve historia del pensamiento sobre la tecnología * S ya numerosas. decididamente activista. De hecho.comlncd). para situar al lector lego en el panorama amplio y multidisciplinar de la reflexión sobre la tecnociencia. desde una perspectiva particular.neoepistolar del correo electrónico. dentro de un proyecto cibcrcultural de crítica de la tecnología (www. las historias publicadas sobre el pensamiento de la ciencia y la tecnología. y de enfoque muy variado.siruela. sino proponer al lector un breve y sintético recorrido por los hitos más destacados de todas ellas. este manual constituye el segundo paso. 2(02). de sus propuesta. es preciso ampliar los límites académicos y el pensamiento filosófico. ya sea desde la filosofía de la ciencia o de la tecnología. 36 37 . y sobre todo tus propuestas activistas . Homines Cibemetici En Pamplona y Cáceres. utilizando su terminología y neologismos como «tecno-hermético».

por lo que se puede afirmar que nos explicamos qué somos a través de ella. Un CTS en esta deriva última inevitablemente político. Pero sería un error entender todo este esfuerzo reflexivo como algo que surge solo en el siglo xx. hiperpolítico. Hemos oído en numerosas ocasiones que es precisamente el desarrollo de la técnica lo que hace que el homu se convierta en sapienso Y en la actualidad. No tendría sentido pretender un CTS activista. y así ha ocurrido hasta la época moderna. Del comienzo de la tecnología y de la utopía La tecnología constituye un factor fundamental en la historia de Occidente en tres sentidos: como realidad. géneros y medios. por ejemplo. En definitiva. Tampoco podemos olvidar. En definitiva. que ha venido a revolucionar todas las tecnologías y por ende el propio pensamiento sobre estas materias. Ello se debe a que la tecnología es también una clave interpretativa fundamental. Para que nuestra visión activista de CTS tenga sentido. aceptando incluso ideas provenientes de más allá de las humanidades. primero es preciso conocer. la tecnología se ha convertido en un tema recurrente desde ángulos muy diversos. El pensamiento sobre la tecnología en la historia l. pero que no impide que sea también reflexiva. tan importante en estas cuestiones. de sus teorías. La tecnología es una forma especial de cultura que afecta a los demás productos culturales y que a su vez es modificada por ellos. al incluir también la reflexión sobre la globalización.CARTA AL HOMO C/BERNETlC(!S UNA BKEVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOOíA pensamiento sobre la tecnología se permite plantear una suerte de CTS ampliado que absorbe las aportaciones y las figuras afines de otras disciplinas.on. profundamente activista'>. donde se estaría produciendo el siguiente salto evolutivo. a comienzos del siglo XXI. en cierta medida heterodoxa. en una suerte de pensamiento sub specie tecnologíca. entonces es posible recorrer nuestra historia cultural y ver en cada momento los hitos que se han ido estableciendo en el tiempo. de acuerdo con esta perspectiva ampliada y activista. incluso se especula con que los límites están ya en el cyborg. en estos momentos. como proyecto y como sueño. Si esto es cierto. Pues para llevar a cabo las propuestas y las acciones. la importancia de la cibercultura. la literatura de ciencia-ficción. sino que más bien lo exige.s c. En este recorrido de varios mi39 38 . como iremos demostrando. Para esta breve historia todo aquel atisbo reflexivo sobre la tecnología es válido. Desde luego en la época en que vivimos. Las raíces del pensamiento sobre este tema son muy profundas. reflexionar y valorar el pensamiento sobre la tecnología y sus problemas de la manera más amplia posible. las historias del futuro y la divulgación científica. que muestren una mirada especialmente crítica y activista. nuestro CTS ampliado y activista no sería tal si no fuera también un CTS cibercultural. el conocimiento tanto del pensamiento filosófico de corte académico y universitario como los nuevo. que no fuera fundamentalmente cibercultural. propuestas y acciones. ámbitos diversos en los que también se decide la recepción social de la tecnología. nuestra interpretación del pensamiento sobre la tecnología (y sobre la tecnociencia en general) nos exige.textos del pensamiento sobre la tecnología en otras disciplinas. incluido naturalmente el pensamiento. como las que aporta. en cuanto que abarca al pensamiento sobre la cibercultura y también los modos y maneras. hemos de inaugurar una línea. Es importante recordar estas tres facetas porque son las que marcan la diferencia con otras cultura'> y sus correspondientes tecnologías.

según Protágoras. el helenista Benjamín Farrington (Mano y cerebro en la antigua Grecia) propone que ese cambio se debe en esencia a un modo de pensar técnico. el lenguaje. la técnica se entiende como el proceso de humanización. Hijo del perverso Dédalo (autor de una maquinaria para que Perséfone pudiera mantener un coito con un toro. como pasado perdido o ficción. pero donde se recrea la primera utopía tecnológica. Por otra parte.CARTA AL HOMO ClIJERNf. En el llamado albor del pensamiento occidental. y de esa unión nace el Minotauro). el que colocará el primer pilar del proyecto tecno-hermético de la tecnología occidental. por lo que el estudio y desarrollo de las matemáticas deviene así en una suerte de contemplación de lo divino. que permite la creación de sociedades como forma de defenderse de los ataques de animales y de la dureza de la naturaleza. el conocimiento de Jos procesos naturales. sino también por su concepción. que no nos abandona ni siquiera en la actualidad. contendrá así desde el principio ese ingrediente irracional de magia y maravilla. magos de la técnica. Esa Atlántida. del sacerdote de arcanos geométricos. La realidad pitagórica estaba compuesta en su último extremo por números. muere porque en su vuelo para escapar del Minotauro se aproxima demasiado al Sol. Durante el periodo de los sofistas. que en muchos sentidos marcan el talante occidental hacia la utopía. mítico arquitecto del Templo de Jerusalén. así. La primera invención importante es. por encima de todo. es aqu~ll? que nos distingue de los animales y nos permite sobrevivir en un entorno hostil. va a determinar el futuro de la humanidad. lo que lleva a prestar un interés más preciso por el entorno. que alcanza su plenitud en la cibercultura contemporánea. No en vano el m~to de Prometeo nos muestra cómo el fuego. El mito sugiere así que el abuso de la técnica conduce al desastre porque tienta al hombre con el orgullo (hubris). que marca la originalidad del pensamiento griego. una de las pnmeras tecnologías. convertido a veces en sueño y a veces en pesadilla. El ámbito geográfico donde nace esta nueva forma de pensar es. curiosamente. recordada por Platón en diversos diálogos (Critías. La tecnología. el pensamiento sobre la tecnología. cuya aura irá transmitiendo a otros legendarios magos. De esta manera se asienta esta oscura y primordial convicción en el imaginario humano de que el conocimiento técnico sirve para realizar maravillas.TICUS UNA lIKEVE HISTORIA DEL PENSAMIHITO SOBRE LA TECNOLOGíA les de años se percibe cómo esa realidad tecnológica del Horno sapiens se lanza al futuro en un proyecto que. como el rey Salomón. Este método habría de basarse por fuerza en la observación. tal como sostiene Protágoras. se limita a un conoci41 . o tecnoutopía. No son otra cosa los mitos griegos. el pensamiento de aquella secta que combinaba especulación matemática con mística religiosa. no solo por sus resultados. afirma que gracias a ella los seres humanos son capaces de sobrevivir en un entorno hostil. como el de la Atlántida. Pero también es cierto que la técnica griega es diferente a la contemporánea. que derrite sus alas de cera. la naturaleza produciría seres de forma similar a como los artesanos fabrican telas o vasijas. que aparecerá como un tema recurrente en nuestro acervo cultural como forma de mitotecnología. En esa esfera de Jo mítico se encuentra otro relato que muestra ese interés primordial por lo técnico: el mito de Ícaro. un lugar de comerciantes y técnicos que tienden a ver la naturaleza como un conjunto de procesos compara40 bIes a los procedimientos artesanales. La ciencia. Anticipando en siglos las propuestas del progreso material y apoyándose en el legado mitológico. Timeo). Son los griegos los primeros en establecer el primer pensamiento sobre lo técnico. Pitégoras adoptará con el tiempo la figura del sabio hermético. experimentación y refinado de los procesos. en el paso del mitos al lagos. robado por un hombre a los dioses. será ya el pitagorismo griego.

De la filosofía cristiana a la Nueva Atlántida Llegará la decadencia de Grecia y por Occidente pasarán los imperios. magna obra de la ciencia ilustrada. tras el 42 43 . como propone Farrington. ajeno a sus posibles aplicaciones prácticas. Durante la Edad Media se mantiene la división entre artes mecánicas y artes liberales porque el pensamiento regresa a la actitud contemplativa del saber. pero en su mayor parte. que lamentablemente se ha perdido.CARTA AL HUMO C/BERNETICUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTI) SOBRE LA TECNOLOGíA miento especulativo. en la Alejandría de Egipto -c-patria oculta de la utópica Atléntida y motivo del fascinado género aegiptiaka. que no se ajusta al tópico de un total desprecio griego de la tecnología. pero que no aportaron nada significativo respecto al pensamiento de la tecnología. Al contrario. Tal vez el uso de esclavos. su trabajo recopilatorio y su actitud investigadora alentó el nacimiento de toda una generación de griegos que se dedicó a la experimentación y construcción de todo tipo de maquinarias. Justamente en una ciudad fundada por el conquistador. Por ello. sino en las cualidades racionales y morales del ser humano. Alejandría terminará formando parte de la tradición tecnoutópica occidental hasta que Napoleón. Esta anécdota señala una característica de la historia de nuestra tecnología que continuará hasta bien entrado el siglo XVI. no se puede pensar que esta opinión elitista y despectiva respecto a la técnica fue la tónica constante en la cultura griega. tras la caída de las grandes poíis como Atenas y Esparta. Algunos descubrimientos arqueológicos sorprendentes. su discípulo Aristóteles no fue tan severo con esta división y aceptó que la observación de la naturaleza sí merecía la atención del filósofo (y de ahí sus profundos tratados de biología comparativa). al impulsar la Descrípuon de L 'Egypte. nos indican que existía un arte mecánico de gran complejidad. comparable a la Encyclopédie. el ingenio heleno tiene sus mejores representantes en Arquímedes. etc. contemplativo. mítico fabricante de los primeros robots y autor de De Neumauca. en contraposición al conocimiento de la naturaleza o científico. cuya extraordinaria contribución a la tecnología ingenieril es bien conocida. como el romano. o en Herón de Alejandría. De esta manera. autor de diversos inventos como los espejos ustorios y la ley de la palanca. intentará reconstruir su anhelo totalizador durante su fracasada expedición a Egipto. un tratado sobre el vapor que anticipa el motor de la revolución industrial del siglo XIX. fuera la causa del desinterés por construir maquinarias que ahorrasen esfuerzo físico. con el matemático Charles Fourier a la cabeza. en el Gorgias de Platón. artesano) como insulto. utiliza la palabra bánausos (trabajador mecánico. 2. el gran mecenas de la tecnología y la filosofía de la Antigüedad. esta vez gracias a científicos franceses. en el siglo XVTII. Pero este ya es otro periodo histórico. Sin embargo. como la célebre máquina de Antiquitera (una especie de reloj que reproduce el movimiento de algunas constelacio- nes). se funda la gran biblioteca que reúne varios cientos de miles de libros y que además contaba con centros de investigación. Su obra codifica por primera vez la idea de conocimiento del alma y de las virtudes o conocimiento humanístico. afirmando que nadie dejaría que su hija se casase con un hombre de tan baja condición. En cualquier caso. de Heródoto o Hecateo de Abdera-c-. que ahora se encuentran subsumidas en el imperio creado por Alejandro Magno. es curioso recordar cómo Calicles. También la excavación de túneles o el mismo faro de Alejandría son muestras de una pericia técnica muy avanzada. Platón considera que el verdadero conocimiento ha de residir no en qué sea la naturaleza. colecciones de animales.

Hugo de San Víctor escribirá un tratado sobre las artes mecánicas. el trabajo manual es simplemente un castigo ante el pecado original. constituye la primera propuesta práctica para entender el razonamiento como un ars combinatoria. que todavía hoy alienta el desarrollo tecnocientífico actual. cristianismo y religión neoegipcia. pues este monje y escritor mallorquín fue el primero que. esta concepción de Hugo de San Víctor influye poderosamente durante la llamada revolución científica del siglo XVI y XVII. descubrimientos y concepciones filosóficas que marcan decisivamente la comprensión que tenemos de la tecnología. Y finalmente hay que recordar a Raimon Llull. Roger Bacon o Raimon Llull (Los filósofos medievales) son exponentes de esta fecunda diversidad. dos círculos concéntricos divididos en casillas. Esta concepción es el planteamiento protocibercultural más importante de la Edad Media y tendrá sus continuadores en lulistas como Giordano Bruno. como forma de prototecnologia. Su concepción de la tecnología es muy diferente al de la cultura griega. De acuerdo con David Noble (La religión de la tecnología). El cristianismo aporta varias ideas sobre la tecnología. Leibniz. y el cristianismo acepta la verdad de la magia aunque la prohíbe por herética. mejor dicho. A partir de este periodo la tecnología comienza a formar parte no ya de una faceta de 45 . Jean Buridán. Pero no sería justo resumir este amplio periodo histórico de forma tan sumaria. Hugo de San Víctor. reconstruir la naturaleza humana con la ayuda del conocimiento y la tecnología es una idea tan poderosa y sugestiva. Pedro Grosseteste. convirtiéndose. Las artes mecánicas son propias de hombres de baja extracción. se convierte en una suerte de ideología subterránea que empapará el pensamiento tecnológico de nuestra cultura. imaginó la posibilidad de automatizar el pensamiento. La magia.T1CUS UNA BREVE IlISTORlA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOoíA breve lapso alejandrino. transformadora del mundo. en la construcción de golems o criaturas artificiales. Grosseteste y Buridán introducen de nuevo la necesidad del experimentalismo aristotélico y de la observación de la naturaleza. Combinando filosofía griega. aunque su uso ha de ser armónico y equilibrado.RNt.CARTA AL HOMO ClBt. está presente en el cabalismo judaico. . pensar no significaría otra cosa que combinar. mientras que las artes liberales ttrivium y cuadrívium). basándose en el precedente árabe de la zairja. dada la naturaleza pecadora del ser humano a causa del pecado original. El Renacimiento es el periodo histórico en el que se alcanza el momentum necesario tanto para el desarrollo tecnológico occidental como para comenzar de manera estricta y sistemática su reflexión. Su máquina de pensar. la tecnología es 44 necesaria para que este recupere su bienestar en este mundo. reducido el conocimiento a sus partes mínimas. son practicadas por hombres libres. provenientes de su origen hebreo. Marsilio Ficino o G. Por su parte. la alquimia. pero más importante aún. que es en realidad la versión práctica del hermetismo nacido entre el siglo II y ID en Alejandría. En esta época se producen acontecimientos. asignándoles un lugar considerable en el conjunto del conocimiento humano. lo que le permitía supuestamente razonar mecánicamente la existencia de Dios. Este pensamiento de origen platónico se perpetúa ahora porque lo más importante de la vida humana se conoce por revelación de la divinidad. que se añaden al pensamiento griego. Por otra parte. aparece una corriente de pensamiento en donde la magia activa. según Martin Gardner (Máquinas y diagramas lógicos). que giran entre sí.. Roger Bacon inventa todo tipo de artilugios como las gafas bifocales y es capaz de predecir la construcción de aviones o submarinos. propone la experimentación como forma de encontrar la verdad. la necesidad de buscar o. en un antecedente de la informática. como su propio nombre indica. una verdad que es completamente necesaria a fin de salvar al ser humano del Anticristo. En esta época comienza a tomar cuerpo el precedente de la química.

Occidente recupera su visión de una sociedad perfecta en la que las reformas sociales. los científicos inventan y ofrecen sus ingenios a la sociedad. Esta euforia ante la ciencia y la técnica alcanza su 47 . Pero es sin duda en la utopía. y por ello defiende a Galileo Galilei. autor de De Re Metal/jea) o Bemard de Palissy (artesano vidriero. A partir de la Utopía de Tomás Moro. Y de ahí no es difícil llegar a la conclusión de que la grandeza del ser humano consiste precisamente en reproducir o inventar mecanismos. poder de transformar la naturaleza. En un periodo relativamente breve aparecen los grandes tratados utópicos en los que se propone una reconstrucción de la sociedad humana en virtud del conocimiento científico. Siguiendo las ideas de Rugo de San Víctor y de Roger Bacon. Sus voces son escuchadas por los grandes de la época como Leonardo. buscador del esmalte blanco). Más consecuente. una suerte de laboratorio situado en 46 el centro de la isla de Nueva Atlántida.CARTA AL HOMO ClBERNETICUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGíA la cultura sino de un proyecto general para el ser humano. y los únicos límites son los que nosotros decidamos. este ideal que nace en la Nueva Atlántida. de reconstrucción técnica de la sociedad. Las alternativas: el mecanicismo y elludismo Justamente. de título tan significativo. exceptuando el ser humano que posee un alma o res cogitans. Ello es posible si en realidad el mundo. con todo lo que contiene. van de la mano de las aportaciones tecnológicas. el inventor del concepto de «utopía» o nolugar. es necesario reconstruir esa mítica Atlántida platónica. 3. aunque al mismo tiempo controlan el uso y el conocimiento. Galileo o el mismo Francis Bacon. ya que pueden ser potencialmente peligrosos. de Francis Bacon donde se destila el pensamiento científico de la época de manera más intensa y premonitoria. el universo. mentalmente desde luego. a fin de que los seres humanos recuperen la máxima expresión de su naturaleza. Julien Offroy de La Mertrie (El hombre-máquina) considera que incluso los seres humanos son simplemente mecanismos más o menos complejos pero esencialmente no distintos a los autómatas que comienzan a proliferar precisamente en esa época. Su libro La ciudad del Sol es todo un manual para el diseño de un Estado mundial (un lejano antecedente de la globalización) en el que el conocimiento científico ha de ser una herramienta primordial para su buen gobierno. quienes valoran con entusiasmo la ayuda de los inventos mecánicos en la mejora de las condiciones de vida. En su obra teórica La Instauratio Magna coloca las bases para ese progreso basado en la invención y el descubrimiento que permitirá a la humanidad llegar a la perfección social. y que los límites de esa transformación apenas existen. reclaman un lugar en la consideración del saber. La capacidad inventiva se convierte en el camino para recrear la naturaleza y al mismo tiempo para inventamos como seres humanos. emulando así a la naturaleza. Bacon propone que el conocimiento es básicamente poder. La invención de la pólvora. la ingeniería social. una restauración de la naturaleza adánica. en contra del dietum de Platón. no es más que un inmenso autómata y los seres que en ellos habitan también lo son. como Georg Bauer (también conocido como Agrícola. Descartes (Tratado del hombre) propone el mecanicismo para explicar el comportamiento de los seres vivos. la brújula o la imprenta son acontecimientos que transforman a la humanidad de forma radical. Los propios artesanos o técnicos. de la Nueva Atlántida. En la Casa de Salomón. es el que impulsará a la tecnología occidental a reconstruir. Tomasso Campanella entiende que el nuevo pensamiento científico conlleva un aumento de libertad. Y son los científicos quienes finalmente conducen a la sociedad a su verdadero orden y esplendor. todo el universo.

Pero estos proyectos utópicos. contrapone la belleza de la naturaleza intocada frente a la fealdad del fruto más granado de la revolución tecnológica. que salvará a la humanidad de los problemas a los que se enfrenta y que también la salvará de sí misma. acaba convirtiéndose en una actitud crítica. La literatura toma cartas en el asunto. el ingeniero. En el final del siglo XIX. un movimiento que marca el signo de violencia de la tecnología moderna. endurecido por el capital. desde la poesía. Byron.CARTA AL HOMO ClRf. dificultades y graves problemas sociales.RNET/CUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA máxima expresión en la labor del filósofo Augusto Comre. el futuro aparece glorioso y su nombre es «progreso». La revolución industrial nos muestra un claro caso de este malestar en el ludismo. En su Catecismo positivista. En un principio existe la confianza de una sociedad que realmente sea mejorada por la técnica. que realmente haga posible una convivencia social armónica (curiosamente. es testigo de la inflexibilidad del nuevo 49 48 . hacia una ascesis de lo técnico. evitando los excesos y conflictos del desarrollo generalizado. También es el primer caso de una visión de pensamiento plenamente activista en la historia de la tecnología. frente a los perjuicios que . como la de León Tolstoi en su finca de Yasnaia Palian a. hacia una vuelta a la vida natural. compartida aún hoy en día por grupos alternativos y filósofos como David Noble o John Kipatrick Sale. y propone por primera vez la idea de la evolución aplicada a la tecnología (una oculta crítica a Charles Darwin) como un camino peligroso que puede acabar con la humanidad. de tecnología alternativa. Lo que comienza como una defensa ante el trabajo y del modo de vida de los tejedores ingleses de 1830. El humo de las chimeneas. Comte predica ante una mujer la necesidad de la ciencia y la aparición del nuevo héroe. el reloj y los turnos en las factorías marcan el ritmo de una vida a la vez despiadada y frenética. fracasan ante la apisonadora de un capitalismo que encuentra en la tecnología su combustible principal: la competitividad. Por su parte. Wordsworth. en su alegato proludita en el Parlamento británico. Julio Verne. lord Byron y Mary Shelley. y entre los numerosos autores que introducen un pensamiento crítico respecto a la tecnología merece la pena destacar al menos estos cuatro: Samuel Butler. para quien el cientificismo es una prueba de la madurez de la propia humanidad. sin apenas tiempo libre para la reflexión. En su Inglaterra natal ve con horror cómo pequeños asentamientos como Manchester se transforman de la noche a la mañana en centros fabriles con decenas de miles de trabajadores viviendo en condiciones penosas. Y por ello no es de extrañar que las utopías deriven. Pero junto a estas reflexiones optimistas pronto comienzan a aparecer sombras en este aparentemente triunfal camino de la técnica. uno de los primeros grandes escritores de ciencia-ficción muestra simpatías ante estos proyectos utópicos donde la ciencia ordena y la tecnología facilita la vida en común). las ciudades. pero para ello es necesario el establecimiento de un nuevo orden social. Butler expone en Erewhon un ludismo avant la Iéttre. Utopistas como Charles Fourier y el conde de Saint-Simon tratan de encontrar una alternativa al desarrollo científico-técnico. un momento esplendoroso de la cultura según George Steiner. William Wordsworth. buscando muchas veces la autosuficiencia. Liberados del yugo de las condiciones que la naturaleza nos impone y corregidas las enfermedades sociales que la falta de racionalidad han impuesto en la humanidad. Londres se transforma en una nueva cruel Babilonia que se alimenta de la sangre de los millares de trabajadores que la mantienen en funcionamiento. El desarrollo tecnológico no acontece sin provocar disturbios.la aceleración tecnológica está causando. se vive la convicción de que la ciencia y su aliada la tecnología nos van a conducir hacia la utopía.

un entomólogo alemán. enemigos. sino como causante de una devastadora distopía. Y en esta movilización de masas. Europa y el mundo no volverán a ser iguales. tales como la responsabilidad de las propias acciones. Por primera vez el mundo asiste al potencial desencadenado de una tecnología que se vuelve contra el ser humano y lo destruye por millones. convertidos en novelistas del espíritu de su tiempo. se presiente el malestar. también los científicos son alistados para contribuir a la defensa. a la masacre del enemigo. voluntario en el frente francés (Tempestades de acero). la aviación. pues para acabar con los disturbios de unos pocos centenares de destructores de máquinas.udo) el4 de octubre de 1914 en el que apoyan a su país en la guerra. tras ella. y. El progreso técnico entonces se presenta como una fuerza arrolladora. de acuerdo con Karl Kraus. ve con sus propios ojos una guerra en la que tanto recursos materiales como humanos se administran del mismo modo. Roetgen y otros. Emst Jünger. es decir. analizan con temor la sociedad venidera. las comunicaciones con la manipuladora propaganda a la cabeza . es una conmovedora fábula crítica que resume como pocos ensayos la gran cantidad de los dilemas éticos a los que se enfrentan los científicos de entonces y de ahora. En París el dibujante Albert Robida imagina una guerra del futuro en la que predice escenas de combates aéreos y de submarinos. tantas veces nevado al cine y convertido en icono de la cibercultura cyborg. A partir de sus trabajos se desarrollará la técnica de fumigación. no muy diferentes a las que infectan las ciudades y los países. que en su último término llevará a la creación del tristemente conocido Zyklon B. e incluso armas bacteriológicas o «miasmáticas». la modernidad nos tienta con inventos maravillosos que revelan al tiempo nuestra incapacidad para estar moralmente a su altura. El culto a la máquina comienza a alistar a sus críticos y. El gas. Mary Shelley es consciente de estas atrocidades pero da un paso más allá. que destruye a todo el que se oponga a su avance. Los grandes físicos alemanes de la época. contempla las plagas de insectos como masas.. El impacto de las guerras mundiales y la filosofía de la tecnología Las nubes se siguen cerniendo sobre el cambio de siglo y muchos escritores temen la debacle final. Las nubes de gas que se extienden por la frontera francoalemana no distinguen entre civiles. la incapacidad de predicción de los resultados o el compromiso ético ante el resto de la humanidad. Incluso la ciencia contempla esta nueva humanidad masificada como un peligro. Parecidos manifiestos se publican en el lado aliado a favor de una ciencia patriótica. 4. Paradójicamente.CARTA AL HOMO ClBERNET/CUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAM!ENTO SOBRE LA TECNOLOGfA capital. Su Frankensteín o el moderno Prometeo.. Plank. en la que los sabios son llamados a salvar al mundo civilizado solo de la barbarie y destrucción enemigas. el imperio acantona más de diez mil soldados y ejecuta en la horca a más de una docena en un solo día. empleado en las cámaras de gas nazis. recursos y técnica. firman un manifiesto An die Kultunvelt (Llamada al mundo civíli::. Karl Escherich. todas estas tecnologías se convierten en herramientas para destruir las masas que el mismo capitalismo tecnológico-industrial ha reclutado en los decenios inmediatamente anteriores. e ingenieros como Robert van Musil. En Viena. animales o plantas. La investigación militar se convierte en el motor de una tecnología que se presenta por vez primera no como creadora de la utopía. se entiende 51 50 . La Primera Guerra Mundial será el estallido de la tormenta que muchos temen. patria de la física moderna (Ludwig Bolzmann). los conatos de guerra biológica.

Se suceden escritos sobre el tema de todo tipo. Pero justamente el valor ambiguo de lo tecnológico -mejora de las condiciones humanas junto a su destrucción pavorosa. Y por ello es por lo que su estudio filosófico adquiere poco a poco un carácter sistemático. los cuales a menudo se escamotean tragados por la masa informe de la sociedad contemporánea. cree que un adecuado ordenamiento de la razón solo puede ser obtenido desde el desarrollo científico. especialmente el neopositivismo. la política no sea ya una técnica. Otto Neurath. una comprensión novedosa de la ciencia en su relación con el pensamiento. El llamado Círculo de Viena plantea que debe ser el conocimiento científico lo que garantice la claridad de pensamiento y por lo tanto la justa acción política. y en oposición a su pensamiento. quienes organizan las guerras. la perdedora de la primera gran guerra. quien utiliza por primera vez la expresión «filosofía de la tecnología» a finales del siglo XIX. En el interregno también se fragua. En los años veinte. comienza a extenderse entre diversos ámbitos. la nueva filosofía de la ciencia. el fundador oficioso de la filosofía de la tecnología. tendemos a abandonar nuestra responsabilidad ante las decisiones vitales y dejamos que. como la obra de Brnst Kapp. Se advierte premura en estos planteamientos porque de alguna forma se intuye la posibilidad de otra gran crisis bélica a escala mundial.CARTA AL HOMO ClBEHNETICUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGíA que en pleno darwinismo social. U no de sus defensores más retóricos. su fenomenología y su axiología.. en los que la efímera República de Weimar. José Ortega y Gasser. En un prólogo no publicado para las lnvestigacíones filosóficas afirmará posteriormente que el espíritu de la época se manifiesta en una homogeneización sin precedentes. acostumbrada a que 10 científico calcule las decisiones. De nuevo comienzan a formarse las negras nubes que conducirán hacia el desastre de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo. En su conferencia de 1919. La recién nacida URSS es el expe53 52 . al vivir en una cultura racionalista. Ciertamente hay predecesores. surgida paralelamente a su compañera la filosofía de la tecnología. Se aborda la técnica como expresión de una cultura. capaces de aniquilar al enemigo. pero que al mismo tiempo son incapaces de damos el verdadero sentido de la vida y de las cosas. trata de construir una enciclopedia unificada del pensamiento que sirva para guía de la acción política. gracias a la ciencia y la técnica. y en su Tracuuus afirma.. se convierte en un semillero de estos análisis. no existe la pretendida neutralidad tecnológica y hay que ser conscientes de que cada decisión tecnológica también lo es sobre nuestros valores. sino más bien que la técnica se convierta en nuestra política. que son. el pionero español en esta materia. que ha de tener carácter marxista. que los problemas vitales no pueden ser considerados ni resueltos científicamente.lleva inmediatamente al análisis de su esencia. como Weber. cada una habrá de adoptar una tipo específico de invenciones que den respuesta a sus valores. Por lo tanto. Ludwig Wittgenstein retoma el trabajo filosófico. sorprendentemente. Sin embargo. Weber entiende básicamente que la ciencia y la técnica se han convertido ya en nuestro destino. De la vocación interna a la ciencia. en 1933 imparte un curso en la Universidad de Santander que se convertirá en un clásico: Meditaciones de la técnica. la mejor ciencia y la tecnología más eficaz. junto a la industria. según Tomás Maldonado (Técnica)' cultura). desde los económicos (Rathenau) a los sociológicos (Max Weber). En Alemania el pensamiento de Martin Heidegger. es la prueba palmaria de una civilización superior. y discípulos como Karl Lowith o Hans Jonas elaboran su propio pensamiento como crítica de la razón instrumental. La Primera Guerra Mundial revela de forma brutal el carácter que puede adoptar la tecnología. como advierte Langdom Winner. y esta llamada de atención se extiende por todo Europa.

Ciertamente. de acuerdo con Edwin Black (lBM y el Holucausto). la presa de Dneprostoi o la ciudad siderúrgica de Magnitogorsk. ejecuciones sumarias por no cumplir los imposibles objetivos productivos. y que nos conducen hacia una distopía cientificista. Lo mismo ocurre en Italia. la construcción del canal del mar Blanco. cuya actitud se refleja en muchos autores. pero tomando muchos de los elementos de su política. perseguido por Stalin. en una concepción de la eugenesia social (de origen británico) y en una planificación ingenieril de la política. En cualquier caso. en Oswald Spengler (Hombre y técnica). Graham (El fantasma del ingeniero ejecutado). la gran multinacional de máquinas informáticas no hubiera conseguido su actual volumen de negocios a no ser por las ventas al régimen nazi. apenas se oyen a críticos como los ingenieros Peter Palchinsky (ejecutado sumariamente) o Yevgeni Zamiatin (autor de Nosotros. Lenin define el nuevo comunismo como «soviets más electricidad» y la planificación centralizada del desarrollo del país lleva a delirantes proyectos tecnológicos. pero asume el riesgo como un juego. descuido de las condiciones de la clase trabajadora (que se suponía defendía el Partido) y una cada vez más maltrecha economía que todavía hoy está pagando el ex bloque comunista por el colapso de la producción planificada. Las tarjetas y las máquinas permitieron a la burocracia nazi elaborar los censos de los países ocupados y establecer las líneas de parentesco y el consiguiente grado de «judeidad» de sus habitantes. por ejemplo. ya que esta le niega su interioridad. En cierto modo se crea todo un ambiente. basando sus enunciados racistas en una biología evolucionista. y que en sus informes y obras literarias advierte de los abusos de un sistema afectado de gigantismo y que aplasta al pueblo con sus órdenes y planes quinquenales.:NA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA rimento social donde la tecnología adquiere una puesta en práctica más colosal. apostando decididamente por organizar la ciencia al servicio del Estado y la gue54 ITa. donde el futurismo alaba la rapidez y la fuerza de coches y motores. Frente al comunismo. Esta alianza entre industria y tecnología al servicio de la guerra no estuvo exenta de paradojas. en la que Jünger aboga por este «trabajador» de sangre fría. El trabajador es una respuesta ante el crecimiento de la masa esclavizada por la tecnología. el Estado nazi se organiza gracias a una profunda y detallada planificación. la primera novela de ciencia-ficción distópica). El fascismo acogerá este movimiento como impulsor de una nueva sociedad tecnoutópica. por ejemplo. Por ejemplo. Y esta venta se produjo in55 . el Gobierno nazi no hubiera logrado tal perfección en la «limpieza racial» si no hubiera contado con el apoyo de las tarjetas perforadas Hollerirh que IBM le vendía. como ilustran en proyectos arquitectónicos de Antonio Saint'Ellia. el nazismo comienza a ascender y pronto se convertirá en un sistema altamente tecnocrérico. Por otro lado. su cualidad humana. En pleno entusiasmo por las voces que apoyan un régimen basado en la defensa de los más desfavorecidos. señor de la máquina y aventurero en un territorio desconocido. la poesía de las turbinas y el milagro de la electricidad. Solo a principios de los noventa se tendrá noticia cabal de lo que esta planificación desorbitada conllevó: centenares de miles de muertos. Durante el desarrollo de la guerra todas las partes en conflicto optaron por el mismo camino: convertir la guerra en un gigantesco proceso industrial. para quien la tecnología es producto del afán depredador de la naturaleza humana. tal como estudia Loren R.CARTA AL HUMO C/BERNET/CUS t. para el que preconizan una forma diferente de enfrentarse a la vida. Este hombre se enfrenta ante la máquina con un riesgo constante. esta primera idea desaparecerá con el final de la guerra mundial. Algunos intelectuales como Emst Jünger parecen fascinados por la tecnología y el nuevo hombre.

Se puede afirmar con razón que nos encontramos ante el primer caso de I + D + I (Investigación + Desarrollo + Implementación) de la historia contemporánea.\ BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOOfA cluso cuando Alemania entró en guerra con Estados Unidos. presentando las dos versiones -c-comunista y capitalista. además de los grandes físicos como Richard Oppenheimer. para adelantarse a esta eventualidad. Albert Borgmann o Hubert Dreyfus. se escribe sobre la deshumanización de la tecnología y sus consecuencias totalitarias. La Soah es un perfecto ejemplo de la increíble escala tecnológica. y hay un objetivo. ocultando la actitud respetuosa hacia el «sen> metafísico que se alumbra en los seres humanos. su conferencia fundamental. el tiempo es proporcional al número de recursos. Justamente en 1953. No es casual que en esos años aparezcan un continuado pensamiento crítico y una llamada de advertencia ante los peligros de 56 la tecnificación que han conducido al desastre de la Segunda Guerra Mundial. Heidegger pronuncia. Esta actitud de admiración y respeto ante las cosas devendrá en el deseo de equilibrio con la naturaleza de algunas corrientes ecológicas. La influencia de Heidegger será muy poderosa en la filosofía de la tecnología. se muestran en los juicios de Núremberg. en donde por primera vez se establece como norma ética para la medicina el «consentimiento informado». Heidegger expone cómo la cultura occidental ha convertido a la tecnología en su destino. UU. desde la prensa a la política. industria y guerra. Jacques Elull y 57 . En todos los ámbitos. construir una bomba. Todo comienza con una carta de los físicos afincados en EE. tanto humanos como económicos. Aceptada esa posibilidad se comienza a desarrollar el programa Manhattann en Los Álamos. o dicho de otra forma. en la obra diversa de Hans Jonas. que en ese momento es solo una propuesta teórica plagada de infinidad de problemas técnicos e ingenieriles. yen 1953 Aldous Huxley Un mundo feliz. que el paciente sepa en todo momento qué prácticas va a sufrir y consienta en que se le realicen. El fogonazo causado por las bombas de Hirosima y Nagasaki todavía no se ha disipado de los ojos y ya la carrera armamentística comienza con un ímpetu renovado. casi clandestinamente. La investigación se aborda como un problema de management empresarial. con la movilización de innumerables recursos. respectivamente). para poder construir factorías de muerte en masa que eran los campos de exterminio.CARTA AL ¡lOMO ClBFRNETlCUS U". Unión Carbide y Kodak para que resuelvan las cuestiones prácticas (construir las plantas de tratamiento del uranio en Handford. como el nacimiento de la «Big Science». Por eso. y poco después se celebra el Coloquio de Darmstadt donde Ortega habla del El mito del hombre más allá de la técnica (en Meditaciunes de la técnica). el Gobierno norteamericano ha de reclutar a gigantes empresariales como Du Pont. 1942. las técnicas de separación de los isótopos o los problemas electromagnéticos. realizadas en nombre de la ciencia. Muchos expertos colocan en este año. sin duda la construcción de la bomba atómica es el caso paradigmático. La pregunta por la técnica (curiosamente un Heidegger todavía no «desnazificado» y oficialmente invitado por la Academia Bávara de las Bellas Artes). Pero si se ha de elegir un proyecto que simbolice la escala de esta implicación entre tecnología. expresando el temor de que la Alemania nazi construya una bomba atómica. La década de los 50 del siglo xx es testigo de numerosas advertencias contra la tecnología desatada.de la terrorífica perspectiva de una sociedad guiada por la política totalitaria y basada en el desarrollo tecnocientífico para su control. Enrico Fermi y Richard Feymann. Tras la guerra se extiende una desconfianza generalizada ante el desarrollo científico y técnico. Las atrocidades nazis. En 1948 Georges Orwell escribe 1984. que se emplean para resolver el problema.

Tal vez si se tienden puenles sobre ese fractura sería posible un mayor control e iniciativa ciudadana. de la Segunda Guerra Mundial. puede convertirse en igualmente beneficiosa para la paz. promotor del Plan Marshall. En 1959 Charles Percy Snow habla.CARTA AL HaMO ClBERNtTICUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA Hans Jonas son dos de sus mayores críticos desde una postura religiosa. en estos momentos. Ese entusiasmo recorre paralelo a las advertencias. De ahí la urgente necesidad de apelar a una ética ---como su «principio de responsabilidads-c. En los años cincuenta y sesenta el neopositivismo comienza a eclipsarse y la ciencia se explica como la representación racional del mundo sometida a un proceso de «falsación» (tal como 58 59 . quien intenta encontrar un equilibrio entre las innovaciones técnicas y la sociedad (Inventar). la aviación. y justo cuando es posible crear un bienestar generalizado. tal como afirmaron Ortega o Heidegger.que sea capaz de poner límites y salvamos de esa destrucción. La eficacia del desarrollo tecnológico. Parece cierto que la tecnología mejora las condiciones de vida. Harry Trumao. Se han producido avances en la energía atómica.. pero sí la ciencia. Los científicos que antes trabajaban en el esfuerzo bélico anuncian una era de prosperidad que originará un creciente bienestar durante la época de los sesenta. es muy diferente de la técnica tradicional.. Pero también la tecnología es. Al tiempo que surgen estos conflictos. Elull. Este es el caso de Norbert Wiener. en su Inaugural Address (1949) ante el Congreso nor- teamericano. del abismo que ha ido creciendo entre dos modos de cultura occidental: la cultura científica y la cultura humanística (Las dos culturas). de «virtudes» en términos aristotélicos. que se ha demostrado tan alta en la guerra. La herencia tecnológica. y precisamente la tecnología puede ser una tercera vía para unir ambas (esta idea ya la había prefigurado John Dewey en su The Public and its Control a principios del siglo xx). al alcance de las masas. es posible hablar de libertad democrática. Es la década en la que el presidente de EE. Nuevas disciplinas sobre la ciencia y la tecnología La tecnología no fue materia de estudio continuado de la filosofía tras la guerra. enfrentado a una tensión política mundial --el conflicto entre las superpotencias-e. un sociólogo francés católico. UU. propondrá en La societe technologique (El siglo xx y la técnica) la aparición de una nueva forma de tecnología que se determina por ella misma y que está fuera de todo control humano. en principio positiva. discípulo de Heidegger afincado en EE. que el desarrollo económico aportado por la tecnología es la verdadera baza para garantizar el mundo libre y democrático. una necesidad ineludible para reconstruir una Europa y un Japón destruidos. la tecnología es parte de la actividad humana y por ello es susceptible de valores. la unión de la investigación militar con sus aplicaciones civiles supondrá una continua cascada de patentes y nuevos sistemas al alcance del gran público. en las Conferencias Redde. la medicina. la informática . Jonas.. Muchas organizaciones científicas e ingenieriles se plantean esta actitud de vigilancia y uso correcto de la tecnología. tiene la misma impresión y considera que al ocurrir este proceso de ensimismamiento tecnológico corremos el peligro de destruir la vida en todo el planeta. y tal vez como respuesta de los propios científicos y tecnólogos. Esta tecnología.. pues se ha convertido en un fin en sí misma. Al fin y al cabo. 5. y justamente este bienestar. comienza a generarse un pensamiento de clara apuesta por el progreso entendido como avance tecnológico. Como señala Lewis Mumford. afirma. también es enorme. impulsa la alfabetización y aumenta la esperanza de vida. UU. lleva a temer una vuelta de la guerra que ahora aparece en conflictos localizados como el de Vietnam.

CARTA AL /lOMO ClHr.RNn1CUS

LNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA

propone Karl Popper). En esa tradición conviene recordar a Hans Reinchenbach y su división entre contexto de justificación y contexto de descubrimiento, que será crucial para entender el quehacer científico. El primero refiere cómo una teoría dada se integra dentro del corpus científico; el segundo, a las condiciones históricas y sociales en las que se producen tales descubrimientos científicos. En un principio, solo interesa el primero, pero las comentes posteriores, donde confluye la sociología del conocimiento científico; la historia de la ciencia y de la tecnología, supondrán un cambio radical del planteamiento sobre la ciencia. Un historiador, con interés en la filosofía de la ciencia, Thomas Kuhn, establece un cambio en la concepción del desarrollo científico (Qué son las revoluciones cíenufícass. En su opinión, la ciencia no trata de la acumulación progresiva de descubrimientos y acercamientos a la verdad (tal como proponía Popper con su método de falsación). sino de revoluciones marcadas por «paradigmas» y con la práctica de dos modos distintos de ciencia: ciencia normal (dentro del paradigma) y ciencia posnormal (la practicada por el paradigma emergente o rival del corriente). La idea de paradigma se convierte en una moneda común en los distintos saberes y forma actualmente parte del bagaje cultural contemporáneo. El planteamiento de Kuhn también recibió una radicalización, anarquizante, especialmente en la obra de Paul Feyerabend (Contra el método), donde el elemento social contamina de forma determinante el método de investigación científica, proponiendo la expresiva sentencia «todo vale» (anything goes) a la hora de alcanzar un determinado desarrollo científico. Por supuesto, estas concepciones del pensamiento científico no han sido universalmente compartidas, y hay escuelas de filosofía de la ciencia, como el estructuralismo. que aceptan parte de estos planteamientos pero no su consecuencia última. Sin embargo, es cierto que los trabajos de Kuhn y Feyerabend han
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permitido entender la ciencia como algo más cercano a la realidad social e histórica que naturalmente asignamos a otras actividades humanas. Y esto también ha tenido su impacto en el estudio de la tecnología. La filosofía de la tecnología, contando con los precedentes mencionados, adquiere relevancia con la Escuela de Fráncfort (especialmente con Jürgen Habermas y su discusión de la técnica moderna), que en los años setenta consideraba este tema de gran importancia. Por otro lado, hay un acercamiento a la filosofía de la tecnología desde su hermana la filosofía de la ciencia, especialmente con Mario Bunge. Bunge, con una postura agudamente racionalista, considera el camino tecnológico como el único que permitirá' redimir a la condición humana de los peligros en los que se encuentra. Pero aparecen pronto otras filosofías de la tecnología basadas en el pensamiento de Husserl (Don TIlde), en el de Heidegger (Albert Borgmann) y en Dewey (Paul Durbin), que señalan el asentamiento de una filosofía, a caballo entre la teoría (epistemología) y la ética (activismo), que continúan creciendo en la actualidad. Por eso hay una diferencia específica para la filosofía de la tecnología, pues si bien tiene elementos epistemológicos provenientes en parte de la filosofía de la ciencia, es, dentro de la división tradicional de la filosofía, de carácter práctico, por sus implicaciones y voluntad éticas. El reflejo más importante de ese acercamiento de la ciencia a otras actividades humanas se percibe más claramente en la aparición de la sociología del conocimiento científico. Existe un precedente para esta en la sociología del conocimiento en Karl Manheim y en la obra primera de Robert Merton, quienes investigaron la ciencia no tanto desde su interior sino de su contextualización social, esto es, como el «producto final» de una actividad científica que se acomoda a la sociedad en la que se desarrolla. Pero si Kuhn tiene razón y existen rupturas en el pensamiento científico -c-saltos entre paradigmas-c-, entonces quizá las razones
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UNA BREVE HISTüRlA DEL PENSAMIENTü SOBRE LA TECNOLOGíA

para estos cambios se encuentren en el contexto social y no en el ámbito científico. Merton introducirá la noción de código ético, de las normas, que las comunidades científicas incorporan en su trabajo y que suponen una evidente influencia social. A partir de esta irrupción de lo social en el desarrollo de la actividad científica surgirán los diversos programas de investigación como el Strong Program de Edimburgo (David Bloor, Conocimiento e imaginario social¡ o el trabajo de Harry Collins y Trevor Pinch (El golem), donde el factor social interviene de forma decisiva en el propio proceso de producción del conocimiento científico. Incluso nacen investigaciones de corte antropológico, como las de Bruno Latour (La vie dans le laboratoire), que practica una «etnometodologfa de la ciencia», investigando las prácticas en el laboratorio y el discurso que generan los científicos, esto es, su retórica (qué y cómo dicen lo que dicen). En su trabajo la ciencia es entendida como «acción»; cómo se producen determinados hechos, comunicaciones o publicaciones que, luego, se aceptan como «ciencia». Lógicamente, esta indiscreta atención de la sociología hacia la ciencia ha sido considerada por muchos científicos y filósofos de la ciencia como una intromisión inaceptable. y desde luego no se puede olvidar el protagonismo de los propios científicos en el pensamiento, tanto las extrapolaciones científicas hacia la sociedad, la divulgación de la ciencia y la crítica de la ciencia. La última puede resultar quizá la más sorprendente, aunque tiene una larga trayectoria. De hecho, el desarrollo de determinadas tecnologías coloca a los científicos ante dilemas éticos a los que deben responder individualmente. Esos dilemas alentaron en el periodo de entreguerras el pacifismo ante la potencialidad mortal de la ciencia aplicada a usos bélicos. Justo después de la guerra se funda la asociación «Átomos para la paz», a la que pertenece el propio Einstein, en un intento de disuadir a los gobiernos de perseverar en una carrera armamen-

tfstica completamente irracional. El movimiento de Pugwash es un buen ejemplo de activismo científico para evitar el impacto de un conocimiento científico incontrolable. Joseph Rotblat es otro caso significativo de científico preocupado por las implicaciones éticas de la ciencia, pues, asociado al proyecto Manhattan, lo abandonó cuando tuvo constancia de que los alemanes no iban a desarrollar una bomba atómica. Esto le costó innumerables persecuciones hasta que le fue concedido el prerriio Nobel de la Paz. Carl Mitcham señala la importancia de este pensamiento científico ético en las diversas asociaciones creadas por los propios científicos para controlar éticamente su trabajo, como la Federación de Científicos Americanos (FAS) o la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS). Entre todos los eventos y reuniones de este signo merece la pena destacar la conferencia de Asilomar, donde los científicos autolimitan su campo de investigación, en este caso el ADN recombinante, estableciéndose un antes y un después en la ética científica, de carácter indudablemente organizada y activista. Con este hecho lo que los científicos apuntaban ineludiblemente es que no todo conocimiento es lícito, ni ético ni moral, aunque sea posible gracias a la ciencia. De forma similar, los ingenieros y tecnólogos ya cuentan desde el siglo XIX con asociaciones que velan por la correcta práctica deontológica, en sentido ético, de sus actividades. Se trata de una visión cercana al humanismo de la tecnología, como señala Mitcham (Thinking Trough Technology). Pero quizá el caso más notable de autocrítica científica sea el grupo liderado por el físico lean Marc Lévy-Leblond, que entre las diversas críticas ---económica, social, política- define la aparición de un «cientificismo» como nueva fonna religiosa que suplanta a las demás religiones del mundo contemporáneo ((Auto)crítica de la ciencia). No obstante, en ocasiones, la crítica se dirige desde la ciencia a las humanidades, rechazando lo que se ha eti63

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CARTA AL NOMO C/BERNETlCI/S

UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIE¡"'TQ SOBRE LA TliCNOLOGIA

quetado de forma muy vaga como «pensamiento posmoderno», caracterizado como un enfoque crítico con la racionalidad tradicional y cercano a ese anything goes de Feyerabend. La manifestación más palpable de este rechazo la protagonizó Alan Sokal en 1996 con su célebre texto parodia y que finalmente se materializó en Imposturas intelectuales (con Jean Bricmont). Considerándose a si mismo como el «Elliot Ness» de la intelectualidad contemporánea, Sokal critica a un pensamiento que abusa de la retórica científica y cuyo mayor problema sea quizá su excesivo enclaustramiento en los ámbitos académicos ... Además de la sociología de la ciencia aparece la correspondiente sociología de la tecnología. Ciertamente, el cambio que produce la tecnología en la sociedad, el llamado «impacto tecnológico», es tan evidente que no puede escapar a la mirada del analista social. La revolución industrial del siglo XIX es un buen ejemplo de cómo se reestructura la sociedad de arriba abajo con la introducción de los métodos de producción. Uno de los primeros en analizar pormenorizadamente este hecho será precisamente Karl Marx. Los medios de producción, amplificados tecnológicamente, son el motor de la historia. Desde el punto de vista político, esta sociología es completamente necesaria porque la falta de comprensión del impacto tecnológico en el tejido social puede conducirnos a situaciones indeseables. Esta falta de estudios provocó el fracaso de sistemas tecnológicos de gran escala como el Minitel, la red informática francesa. Análisis ejemplares como los de Wieber Bijke tratan de hacer comprensible el entramado de actores y redes que se concitan en el hecho tecnológico, donde la industria, el sistema de patentes, la moda imperante, etc., son elementos fundamentales para comprender enteramente el cambio tecnológico. La historia y la sociología de la ciencia tras la Segunda Guerra Mundial suponen una novedad fundamental a la 64

hora de enfrentarse a la cuestión de la técnologfa. Sin duda, si la división de Hans Reichenbach tiene vigor para el desarrollo científico, no puede decirse lo mismo respecto a la tecnología, ya que esta es una actividad social, comprende una serie de decisiones ante diversas posibilidades y un contexto histórico y político que es posible que la ciencia no tenga (aunque los sociólogos actuales no estarían en absoluto de acuerdo). A la vez, es en esta mitad del siglo xx cuando comienza a conocerse una historia de la tecnología que difiere del tradicional catálogo de hechos y avances al uso glorificando la inventiva humana. Sigfried Giedieon (La mecanización toma el mando) y Lewis Murnford (Técnica y civilización) tratan de encontrar factores que expliquen el desarrollo tecnológico histórico como una trayectoria social, intentando hallar una visión global de por qué hemos elegido la senda tecnológica por la que caminamos. El primero señala el afán de automatización sin límites, 10 que produce una tecnología desbocada. Mumford, por su parte, denuncia la creación de una «megamáquinas (un complejo de tecnología y burocracia que se impone ante toda la sociedad, no importa si se trata de la construcción de las pirámides o de la bomba atómica). En estos dos autores se hace patente no solo el estudio desapasionado o meramente descriptivo de la historia de la tecnología, sino su deseo de proporcionar soluciones a un asunto que para entonces se sentía como una amenaza global que era necesario analizar. A menudo resulta muy difícil encontrar la diferenciación neta entre divulgación y extrapolación científica. Lo que comienza siendo el esfuerzo por acercar al profano un conocimiento cada vez más esotérico y fragmentado acaba convirtiéndose en ocasiones en la proclamación propagandística de una ideología que no se quiere manifestar claramente, ya que contradice la propia esencia de lo científico: la claridad, racionalidad, provisionalidad y neutralidad. Quizá la forma más sorprendente de esta ideología, den un65

el primer programa de CTS se introduce en 1969 en la Universidad de Stanford. significa la referencia visible del nacimiento de un movimiento de corte filosófico. En estos años setenta surge una de las figuras más importantes de CTS. o «Science Workshops»-. El monopolio de estos servicios. El físico Frank J. incluso el misticismo.son los que producen el medio conceptual y académico para un debate que comenzó 66 siendo fundamentalmente activista pero que pronto contó con el respaldo de las universidades.. Tipler no tiene inconveniente en formular matemáticamente el Espíritu Santo o muchos constructores de inteligencia artificial. Influido por Mumford y Elull. Newton. ven en el avance tecnocientífico el camino para fundar una agustiniana Nueva Ciudad de Dios (Andoni Alonso e Iñaki Arzoz). Massachusetts Institute of Technology (M.'RNETlCUS l. Inglaterra y Francia -sociologfa de la ciencia yla tecnología. que continúa siendo la más poderosa. ideológico y científico. junto a la europea. sea un cientificismo que ahora se vuelve sincrético respecto a la religión tradicional. del libro de Rachel Carson Primavera silenciosa. en la que habría que incluir a países como Noruega -talleres de consulta sobre ciencia. en presumir de ser descendientes del rabino L6w y estar creando realmente el nuevo golem (Wiener. Minsky y Moravec). educación y medicina. Dinamarca ---comités sindicales de evaluación tecnocientífica-. Tecnología y Sociedad (CTS) Todos estos saberes -filosofía. las soluciones para la felicidad en esta tierra. Ha aparecido una nutrida generación de científicos que mezclan las más absurdas extrapolaciones sociales y espirituales con una supuesta base teórica.. está presente en muchos de los grandes científicos -Boyle. la homogeneización cultural y la iatrogénesis médica (enfermedades causadas por la propia medi67 . Suecia -c-estudios sobre el futuro-e.CARTA AL HOMU C1Hl:.NA BREVE HISTORIA DEL PENSA. que desemboca en un campo de estudios activista y académico conocido como CTS. yen la actualidad se ha producido una suerte de nueva recuperación del diálogo con la religión alentada por una cierta ciencia. Se sabe que la religiosidad. o ciertos científicos poco aurocríticos. 6. A este le siguen los de las Universidades de Leigh (Pennsilvania. Maxwell. eran. Carl Mitcham propone que el comienzo de los estudios CTS tiene lugar durante lo que se podría denominar como la primera revolución ecologista. Illich contempló la época Truman de entusiasmo por el desarrollo tecnológico y comprendió pronto las dificultades que esta gran empresa iba a acarrear. 1972) Y los de Penn State University (1973). de la ciencia y de la tecno1ogía. Así. que hemos denominado tecno-hermetismo. Los estudios de Ciencia.. Iván IlIich.(necesitado) de energía.. junto a la apuesta por su ilimitado crecimiento. En la actualidad se puede hablar de una corriente CTS norteamericana. Einstein. en las que la filosofía juega un importante papel.\11ENTO SOBRE LA TECNOLOGíA ciada en parte por Feyerabend y Lévy-Leblond. Esta tendencia. aceptando soterradamente muchos de sus mitos trascendentes. Mezclando religiosidades «New Age» con antiguallas filosóficas como el pensamiento de Joaquín de Fiore y Teilhard de Chardin. Otra orientación de este tecnohennetismo es la tendencia teosófica de algunos físicos como David Bhom al mezclar pensamiento budista con la física de partículas o teorías cristianas con biología (Rupert Sheldrake).. aparentemente.I. Cavendish. percibió cómo el hombre contemporáneo se convierte en un «needy. En los años sesenta se produce una confluencia de inquietudes y corrientes culturales. sociología. en 1962. es una resurrección amplificada de una ciencia actual con un supuesto poder salvífico.T. La publicación. pero de hecho conducían al desastre ecológico. 1970). historia.

y muy positiva. Science As Social Knowledge). Símbolo de una época de transformación y crítica contra las instituciones. precisamente desde el interior de una disciplina consagrada académica y socialmente. UU. en perfectamente institucionales. pero se percibe que el desarrollo tecnocientffico es la única posibilidad de seguir adelante. convirtiéndose así. es claro que estos estudios han de ser forzosamente interdiscipli nares. porque no se ve otra manera de resolver los problemas provocados por la propia tecnología. Los estudios CTS han incorporado también discusiones como el género. la filosofía de la tecnología). También es cierto que se ha producido un desplazamiento de estos estudios hacia la política científica y la gestión de los programas de investigación. Hemos entrado en la era de la hipertecnologización acelerada. No obstante. muchos de esos centros CTS tratan de «democratizar» la tecnología. y justamente en ese momento cuando la sociedad parece que puede asimilar de manera natural la necesidad de control sobre la tecnología. Don Ihde (Technology and the Character of Contemporary Life) o Andrew Feenberg (Critical Theory of Technology) es un buen ejemplo de cómo el pensamiento asimila el problema de la tecnología como un elemento fundamental para entender no solo la situación en la que vivimos. como afirma Langdom winner. en gran medida. El abuso de la terminología políticamente correcta de la tecnología sostenible parece haber sido el único fruto de estos enfoques críticos que ha sobrevivido. su introducción en la enseñanza reglada. quizá la crítica más radical a los estudios de CTS la haya realizado el propio Illich (¿ El final de los estudios CTS?). y a tenor del panorama intelectual planteado anteriormente. es necesario ser cuidadoso con estas definiciones. Esto también es CTS y una de las consecuencias de su voluntad activista al desplegarse en los cauces institucionales. Langdom Winner (La ballena y el reactor). También. retomando así los trabajos pioneros de Sandra Harding y otras feministas sobre 68 el papel de 10 masculino en el diseño de la tecnología (Judy Wacjmann y Helen Longino. La sociedad se ha acostumbrado a los desastres tecnológicos y ya no confía en la ciencia como hace 70 años. En su opinión. La política asume la tecnociencia como parte de su programa y la universidad forma a los expertos teóricamente neutros que median entre científicos y políticos. Albert Borgmann (Crossing the Post Modern Divide). Si es cierta la interpretación de Mitcham. cuyos planteamientos críticos sobre la educación (La sociedad desescoíarízada) han inspirado movimientos como el rechazo a las escuelas regladas de EE. y Canadá. La segunda generación de estudiosos CTS como Carl Mitcham (Thinking Through Technology). sino además una característica determinante del ser humano: su capacidad para crear y emplear instrumentos y la necesidad de establecer un código de valores al respecto. respecto al poder mediador de CTS. en la que la interpretación crítica del estudioso de CTS parece superflua por irrelevante para los grandes planes del todopoderoso progreso. su pensamiento cambió en la década de los ochenta y noventa. volviéndose más pesimista. como I1Iich. De hecho. Illich también representa el inicio de la tendencia activista de CTS (de la que carecía su predecesora. Pero tal como señala Stephen Cutcliffe (Ideas. pero algunos. debido a ese carácter activista que incide especialmente en los valores puestos en juego por la tecnología. entienden 69 . Lo importante es que CTS abre un espacio social para la discusión sobre temas de tecnología que no aparece en otras disciplinas. y se puede afinnar que tienen un evidente impacto social. todavía no existe un enfoque realmente interdisciplinar que permita encontrar un método unificado. Como también lo es. hay que conceder al activismo un fuerte papel en el desarrollo de los estudios CTS. Machines and Values).CARTA AL HaMO CIBERNETICUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGíA cina).

los estudios CTS deben desarrollar su vocación activista. En este aspecto. sumidos en una cierta crisis de éxito. Los nuevos modos de investigación -superdocumentados. hoy. y que en absoluto ha de desdeñarse por estar alejada de los circuitos académicos. pues. sin abandonar su estudio de las tecnologías tradicionales. pueden abrirle los ojos a esta joven disciplina a nuevas y enriquecedoras experiencias. porque el propio enunciado es contradictorio. La era de la globalización es una consecuencia de las telecomunicaciones y las cibertecnologfas. Podría decirse que el pensamiento progresista. se ha refugiado y renacido en el ciberespacio. como aCUITe con algunas ONG ecologistas. La invasión tecnológica ha llegado a tales extremos que. se han encendido las luces de alarma. por nuevos usos y maneras activistas. positiva. nos encontramos ante un nuevo paradigma informacional que absorbe y redefine las tecnologías anteriores en clave de bits. Las amenazas y los desafíos son tantos y de tal magnitud que el sentido de CTS ha de cambiar y adaptarse para dar respuesta a esta nueva era en la que vivimos. ha de ser estimulada en este nuevo entorno cibercultural y partidario de una globalización alternativa. se puede producir el inevitable proceso de institucionalización. TEC~OLO(. globalizados. una de cuyas primeras labores es acercarse a los nuevos contextos sobre el pensa71 . empiezan a comprender que. en algunos casos entregados a una refundación teórica. como en la época de la guerra fría. pero al mismo tiempo redefine el pensamiento posible sobre la tecnología. han de volcarse en el estudio del decisivo impacto de las cibertecnologías.CARTA . tal como los fundadores de los estudios CTS afirmaron desde el principio. que los puede convertir en empresas multinacionales solidarias. La cibercultura ha creado sus propios medios de expresión y también diversas actitudes activistas que requieren un análisis detallado de los estudios CTS. no pueden ignorar. los estudios CTS. No nos cabe duda de que. La proliferación de plataformas reales-digitales y de comunidades virtuales donde el activisrno ha superado ampliamente el conformismo reflexivo de CTS en crisis. si es desarrollo. para mediar entre los sordos poderes fácticos y la ineficacia de cierto sector crítico. no de identidad pero sí de objetivos y estrategias. Los estudios CTS de la cibercultura deben entrar directamente en el debate social y aun en la construcción social de alternativas. el tema de la tecnociencia ya no es más cuestión de meros especialistas sino de todos los ciudadanos.y de aplicación social y política que permite la misma cibertecnología de la informática y la red constituyen la otra cara de la moneda. demasiado complaciente o atrapado todavía por el trasnochado utopismo antitecnológico de radicales como Unabomber y Zerzan.íA que se trata de pura retórica. PDISAMIENTO SOBREL<\. Ante este panorama.. pero la operatividad que buscaba al desligarse de la filosofía de la tecnología convencional. Algunas organizaciones ecologistas tienen más poder económico que muchas de las empresas que dañan el medio ambiente y entran en el juego de inversiones para rentabilizar los fondos. a veces colaborando involuntariamente con la degradación medioambiental. al igual que en los estudios CTS. Lo que los estudios CTS. sigue teniendo las mismas características que la idea tradicional de progreso. dado el alcance del impacto de la ciberculrura. La única alternativa que tímidamente se abre paso es la de los heterogéneos movimientos aruiglobalizacíón. nunca podremos prescindir de la reflexión -la tradición filosófica de CTS-.1. comu70 nitarios. aunque a veces también en estos movimientos cae una sombra de duda sobre su eficacia. De hecho. tal como Manuel Castells señala (La Galaxia Internet). \ noso ClBER]VETlCI]S lTNA BREVE HISTORIA DH. para salir de su peculiar crisis. es el impacto general de la revolución digital y de la globalización. ha de pararse en algún momento. abandonadas la ideologías tradicionales y los medios convencionales. y. si es sostenible. En consecuencia.

Gracias a los formatos digitales y a la red. cuya vertiente ensayística se ocupa de la reflexión sobre la tecnología en general y de las tecnologías digitales en particular. que lo ha llevado más allá de los reductos académicos. Frente a la opinión común de que el pensamiento cibercultural es relativamente reciente. han cambiado radicalmente también los modos de crear y exponer el pensamiento. Los debates sobre las tecnologías de los mass media.A. las teorías pioneras sobre la cibernética. van Newmann (The Computer and the Brain) o del cyborg de Norbert Wiener (Dios & Golem S. en aras a ampliar sus conocimientos y sus métodos. hemos de mantener la teoría heterodoxa de que este pensamiento y la cibercultura que lo acoge es. que han divulgado las nuevas tecnologías y su impacto en la sociedad. o la postura radicalmente crítica del situacionista Guy Debord (La sociedad del espectáculo) contra una sociedad mediada por la espectacularidad mediética. como podría ser el caso de Francis Bacon o Ramon Llull. en realidad. mucho más antiguo. Este fenómeno global ha dado lugar incluso a una verdadera cibercultura. Pero habremos de esperar al advenimiento de la cibercultura para obtener las primeras visiones específicas y gene~ales del fenómeno. hemos de admitir razonablemente que el pensamiento cibercultural es al menos anterior a la propia existencia de la cibercultura contemporánea. la visión de la «aldea global» de las telecomunicaciones de Marshall McLuhan (La Galaxia Gutenberg) o las primeras «ciudades de la información» de John Mitchell (City of Bits) deben considerarse con pleno derecho también como pensamiento de la cibercultura. dibuja con vigoroso temple crítico el panorama de la nueva complejidad que incluye nuevos conceptos como «espacio de los flujos» o «ciudades duales» y hasta una «sociedad-red» o una «virtualidad real». Exceptuando los matices críticos de autores como Neil Postman (Tecnópolis) y Alvin Toffler (La tercera ola) o Benjamin Wooley (Mundos virtuales). también protagonizaron el pensamiento de una incipiente teoría cibercultural con actitudes tan reconocibles hoy en día como la moderación equidistante de Umberto Eco (Apocalípticos e integrados en la cultura de masas) al proclamar la existencia de «apocalípticos e integrados». con 72 los autómatas de J. han surgido numerosos pensadores. La obra de este pensador. produciendo incluso un subgénero al que podríamos llamar ciberensayo o hiperfilosofía. de Manuel Castells (La era de la información) sobre el conjunto de cambios que afectan a la «sociedad de la información». Así. ya que marcarán incluso su desarrollo posterior. actuar cabalmente. colaboraciones y simbiosis que puedan extender sus valores reflexivos. la mayoría 73 . activistas y constructivos. ya considerado como canónico. especialmente en el ámbito norteamericano.CARTA AL HOMO C/BERNETfCUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIl'NTO SOBRE LA TEC!'IOLOGÍA miento sobre la tecnología. y sobre todo. Aparte de esta obra imprescindible. y especialmente de la televisión. se halla presente en determinadas concepciones de la tecnología. De hecho. como el análisis monumental. Pero sin ánimo de polemizar ni remontarnos a tan lejanas fechas. Nuevos contextos del pensamiento sobre la tecnología 7.). de buscar alianzas. sin cuyo conocimiento es imposible. por ejemplo. por cierto. y sin el cual esta no hubiera sido posible. bregado en la sociología de los movimientos sociales y urbanísticos. El pensamiento de la cibercultura El pensamiento sobre la tecnociencia ha sufrido un verdadero vuelco con la llegada de las nuevas tecnologías de la información.

Este tecnohennetísmo.0) o el multimillonario dueño de Microsoft. Por otra parte. y especialmente Tomás Maldonado (Crítica de la razón informática). En el contexto europeo. como Michael Dertouzos (Qué será). parecen más interesantes las aportaciones independientes y de calado filosófico de André Robinet (Mitología. virtual que sustituye a la realidad se ha convertido en el abanderado de la crítica posmodema al fenómeno. en el cual los seres humanos virtualizados navegaremos como ángeles de bits. recuperando los antiguos mitos herméticos. la realidad virtual para Michael Heym (The Meiaphysícs of Virtual Reality) o la política para Langdom Wmner (La ballena y el reactor). y el pensamiento propiamente cibercultural que circula en forma de proclamas o panfletos en la red. Marvin Minsky y un largo etcétera de apóstoles divulgadores de la buena nueva del robot superinteligente y la tecnología evolucionista. el nacimiento del «ser digital». la actitud dominante en los intelectuales es la de una crítica extrema. la cibercultura también ha generado una corriente. como en Ray Kurzweill. las críticas globales al descontrol de la tecnología de Bill Joy (Why the Future Does Need Usí. imbuida de una filosofía tecnohermética que. desde la visión apocalíptica de Paul Virilio (Cibermundo. Kevin Kelly (Out ofControl). Desde una perspectiva activista. y una amplia colección de corifeos. que propone la creación de un dios artificial en el futuro. quien gracias a su teoría del «simulacro). y alcanzan su máxima expresión en la teoría del Punto Omega de Frank Tipler (La física de la inmortalidad). o en Sadie Plant (Ceros + Unos).RNI:I1C1. uno de los núcleos más in- 74 75 . los tecnopaganos o los criogenizadores (ver en Marc Dery. sin embargo. pero señalaremos dos fenómenos todavía marginales pero ya significativos. que en otra parte hemos calificado de dígitalista. Una amplia gama de pensadores ciberculturales cada vez se hallan más convencidos de que las cibertecnologías crearán un paraíso virtual en el ciberespacio. no podemos olvidar la creciente importancia del pensamiento sobre el hipertexto. a menudo con intereses empresariales en el fenómeno. Nicholas Negroponte (El mundo digitaf). van desde el tecnocuerpo cósmico de Pierre Lévy (L'Intelligence Colective) a la creación de dioses paródicos del editor de Wired. como las comunidades virtuales para Howard Rheingold (Realidad virtual). como sugiere el más famoso gurú de la cibercultura. tiene gran predicamento entre la lA dura. al escepticismo nihilista de lean Baudrillard (El crimen.iS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIEJWO SOHRE LA TECNOLOGÍ/I han saludado con entusiasmo acrítico la irrupción de las nuevas tecnologías. que ya han sido criticadas por autores como David Noble (La religión de la tecnología) o Margareth Wertheim (The Pearly Gates of Cyberspace). como los extropianos. compartido por numerosas sectas digitalistas que circulan en Internet. Velocidad de Escape). Más interesantes y menos conocidas son las aportaciones de gentes de la cibercultura implicadas en su desarrollo desde la sociedad o las humanidades. Lamentablemente.CARTA AL HOMO ClBt. perfecto). Esther Dyson (Release 2. sobre la radical transformación de la cultura y el pensamiento. No podemos agotar la ingente producción de pensamiento cibercultural. Hans Moravec. el clásico anarquista del terrorista Unabomber (El manifiesto Unabomber) o la Declaración de independencia del ciberespacio. Bill Gates (Camino al futuro). la nueva psicología de Sherry Turkle (La vida en la pantalla). estas desaforadas teorías. los rae lianas. Philippe Quéau (Lo virtual). como son la relación entre la cibercultura y el pensamiento feminista. cyborgs y mujeres). ya estaba presente en pensadores cristianos como Pierre Teilhard de Chardin (El fenómeno humanos y Marshall McLuhan. filosofía y cibernética). en el clásico sobre el cyborg de Donna Haraway (Ciencia. de John Perry Barlow. la política de lo peor) sobre la aceleración. las máquinas del arte o de la guerra. donde abundan las posturas tecnorrealistas sobre la ética.

una nueva fonna de abordar también la reflexión sobre la tecnología en general y la propia cibercultura. El boom de la globalizacián El impacto de la globalización se ha convertido en la gran novedad en los ensayos relacionados con la tecnología. son excelentes los ensayos de Carlos Taibo y la labor de Joaquín Estefanía (Hij@. social y cultural provocado en gran medida por las nuevas tecnologías de la información. podemos señalar a Edward Luttwak por su incisivo análisis del turbocapitalismo (Turbocapitalismo. 8. Landow (Hipertexto). como las «inteligencias en conexión» de Derrick de Kerckhove (Inteligencias en conexión). Inspirados a menudo por el aroma libertario de la primera cibercultura. No cabe duda de que la importancia del pensamiento cibercultural adquiere toda su dimensión activista a través de estos colectivos e iniciativas. Zonas Temporalmente Autónomas). construyendo una Ciberatenas de intemautas cívicos. por el amplio eco que han tenido las duras opiniones de un «traidor» a la clase globalizadora. tal como proponen Eric S.Z. aunque todavía sea temprano para hablar de un pensamiento hipertextual. con un nuevo concepto de trabajo y libertad. en el ciberespacio y la realidad. el análisis de las tecnologías específicas que lo impulsan ha cobrado una singular importancia. Dado que la globalización es un fenómeno económico. y de crear foros globales en la red. ajeno al dogma capitalista y la ética protestante. no podemos olvidar las reflexiones de algunos autores sobre la creación de un nuevo concepto de autoría. En este sentido.CARTA AL HOMO C/BERNET/CUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA novadores de la cibercultura. se encuentran quizá los más atractivos desde la perspectiva activista. Entre aquellos autores que muestran una mirada crítica próxima a los postulados del movimiento antiglobalización -partidario más bien de una globalización altemativa-. que como caballos troyanos mantienen viva en el interior del Ciberimperio la llama de una rebelión cívica y comunitaria que reflexiona sobre la tecnología y al tiempo actúa para cambiarla. desarrollado en la red. que lo ponen en práctica con un alto nivel de compromiso social y de imaginación crítica. el CD-ROM o los ebooks. Rodríguez de las Heras (Navegando por la información). y. Quiénes ganan y quiénes pierden en la globalización) o a Joseph Stieglitz (El malestar de la globalización). estos colectivos. Raymond (The Cathedral and the Bazaar) o Pekka Himanen (La ética del hacker). tras la aportación inicial de Vannevar Bush (As We May Ihink). De los muchos que podríamos destacar sobre nueva economía. ya sea a través del llamado hacktivismo de los grupos de software libre y de wireless. están creando un archipiélago de «utopías piratas». el pensamiento se transforma en hiperpensamiento o hiperfilosofía. ¿qué 76 77 . o directamente contraculturales como en las iniciativas de las guerrillas de la información del enigmático colectivo literario Luther Blisset (Pánico en las redes). y dentro de una visión moderada y reformista. salvo contadas excepciones experimentales como las de A. En un nivel divulgativocrítico y en nuestro país. Gracias a los programas de hipertexto. que van desde la nueva economía al multiculturalismo. El boom de la globalización ha producido en apenas un lustro una avalancha de ensayos desde diversos ámbitos derivados. estrechamente conectados a los grupos antiglobalización. En la red está fructificando este nuevo sentido político y activista. cuyo desarrollo va más allá de la implantación de una ciberdemocracia y se dirige hacia la práctica de una hiperpolítica. o las implicaciones literarias recogidas por Georges P. como propone el agitador ciberanarquista Hakim Bey (TA. tal como insinúa Tomás Maldonado (Crítica de la razón informática). asesor de economía de Clinton.

) publicando regularmente los documentos de los foros y reuniones así como las colaboraciones de los intelectuales próximos a este movimiento. y especialmente su contribución al estudio de la tecnología de la globalización oficial y alternativa. El problema de este nuevo filón. que afecta a todo el espectro ideológico. Hiru. interesado tanto por las telecomunicaciones como por la nueva guerra. es preciso examinar los títulos lanzados al mercado. no rechazan el uso de la red). y la perspectiva totalizadora y renovada de la vieja izquierda europea de Toni Negri y Michel Hardt (Tmperio).CARTA AL HOMO C/BERl. regulada por la visión convivencial de una multiculturalidad bien entendida. Desde una perspectiva más radical hay que reseñar los ensayos del guro de Seattle. Virus. como la aplicación de la tasa Tobin -su bandera reivindicativa. aparece la cultura de la diversidad global y vernácula. Consecuencias humanas). capitaneada por su ubicuo editor. Ignacio Ramonet (La tiranía de la comunicación). Le Monde Diplomatique. denunciada certeramente por Naomi Klein (No Logo) como una cultura del consumismo de marcas. de los derechos humanos y del respeto a la diversidad cultural. En tomo a su revista. B. y tras el 11-S aún se ha agudizado más el conflicto en el seno de la cultura occidental. un libertario partidario del neoarcaísmo (cuyos partidarios. Frente a las posiciones ultraconservadoras del fin de la historia de Francis Pukuyama. desde William Kymlicka (Ciudadanía multicultural) a Zygmunt Bauman (La globalización. aunque tampoco podemos ignorar el enfoque contrario de J. John Zerzan (Futuro Primitivo). entendido en este caso como la nueva filosofía económica de la globalización cibercultural. de sus valores democráticos. etc. Junto a la nueva economía. se mantiene una línea de pensamiento abierto y crítico. Lo que subyace en el fondo de esta polémica no es tanto el modelo más o menos integrador de la sociedad occidental como la verdadera dimensión de nuestra futura cultura global. Frente a la cultura uniformizadora y sintética de la globalización de corte norteamericano. propuestas que lamentablemente solo pueden reclamarse en nuestro privilegiado primer mundo. el otro gran aspecto derivado de la globalización es el multiculturalismo. Siendo conscientes 79 78 . del choque de civilizaciones de Samuel Huntington o del equívoco interculturalismo o pluralismo prooccidental de Giovanni Sartori (La sociedad multiétnica.o el salario básico. entre los partidarios de la globalización occidental y los que sostienen la validez del rnulticulturalismo.'ETICUS LTKA BREVE IlISTORIA DEL PENSAMIENTO SOIlRE LA TECNOLOGíA es la glubalización?). comprobando su interés como propuesta prác- tica. pluralismo. es que es talla producción ensayística bajo la sospechosa marca genérica de «globalización» que resulta difícil distinguir a priori las grandes aportaciones críticas de las divulgaciones bienintencionadas y los estudios temáticos exhaustivos del oportunismo de determinadas operaciones editoriales. el pensamiento más cercano al activismo que propugnamos se halla en torno a colectivos intelectuales como ATTAC y que conciben la posibilidad de una cierta globalización social que introduzca una serie de elementos correctores en la globalización neoliberal. Terceiro (Digitalismoy y de su estudio específico del digitalismo. que ha sido celebrada como el nuevo texto revolucionario de nuestra época. Desde una perspectiva activista. multiculturulismo y extranjeros). que ha encendido todavía más si cabe el debate intelectual. se ha generado la expectativa de una internacional crítica. No obstante. En este aspecto hay que alabar la labor de editoriales independientes que han marcado una línea coherente al reflejar el pensamiento heterogéneo del movimiento antiglobalización (Icaria. que ve amenazada su convivencia y estabilidad social por la emigración desde países islámicos. y que cuenta además con figuras tan sugerentes como Susan George (El informe Lugano). sin embargo.

únicamente. en numerosas ocasiones. y ya a partir de Julio Veme (París siglo XXI) o H. Valentín de Andreae. lo que las convierte en verdaderas tecnoutopias. curiosamente. Swift (Los viajes de Gulliver). en los estudios de la globalización. en panfletos racistas como el celebrado La rabia y el orgullo. sin tener en cuenta sus aportaciones a la filosofía y la ciencia medieval ni revisar el papel que el acelerado progreso occidental ha jugado en el rechazo de gran parte del mundo islámico a los valores de la modernidad y su apetencia. esto es. Ya en las primeras utopías de que tenemos noticia -la Atlántida platónica-. la tecnología juega un papel decisivo. la literatura de ciencia-ficción está relacionada con el subgénero filosófico de la utopía. por las «maravillas» de la industrialización. cada vez son más frecuentes. género que ha capitalizado la mirada artística sobre la tecnología (salvo contadas excepciones en la novela y la poesía convencionales). especulaciones imaginarias de un mundo perfecto gracias. Así. Los mundos alternativos de la ciencia-ficción En nuestra rápida revisión del pensamiento sobre la tecnología no podíamos evitar una rápida desviación por el 80 ámbito de las artes de la imaginación. Se observa. hay que denunciar la voluntad disgregadora y racista de cierta intelectualidad europea y norteamericana. como en las utopías satíricas de Samuel Butler (Erewhon) o J. desde La nueva Atlántida de Francis Bacon. en gran medida. el origen del conflicto de la globalización y el multiculturalismo es el desigual reparto de la riqueza.CARTA AL HOMO ClBERNET/CUS l'NA BREVE HISTORIA DEL PENSAM1ENTO SOBRE LA TECNOLOGfA de que. La literatura de ciencia-ficción. desde cierto punto de vista. que nutre ideológicamente ciertas restrictivas políticas europeas de inmigración. en este aspecto. Así. nodo50. una carencia grave sobre el activismo. esto es. hasta el punto de que. 9. pero contorme avanzamos por la senda de la industrialización. pero desarrolla imaginariamente propuestas reflexivas sobre las consecuencias de la tecnociencia en la sociedad del futuro. S. Oikumene). el activismo espontáneo pero irreflexivo. la primera tecnoutopía plena. cínicamente convertida a posiciones de una ultraderecha vergonzante. en el momento en el que la tecnoutopía parece más cercana. a la aplicación planificada de la tecnología en la sociedad. especialmente en todo lo relacionado con la tecnología. mientras. al que también podríamos calificar de fronterizo o híbrido. pues muchas utopías están basadas en la ingeniería social. por el bloqueo del acceso a la tecnología de la mayor parte del mundo. se mantienen falacias como la ineptitud intrínseca de la cultura islámica para las ciencias. salvo contadas excepciones como las de organizaciones dedicadas a la globalización solidaria de las nuevas tecnologías (Pangea. planteadas por pensadores y científicos. se introduzcan planteamientos fronterizos entre la novela y el ensayo. en gran medida. Pero. paradójicamente. En este aspecto. y finalmente en Edward Bellamy (El año 2000) o Williarn Morris (Noticias de ninguna parte). de Oriana Fallacci. G. en general. basada en la tecnología. lo que se ha dado en llamar respecto a las TIC la brecha digital. la economía de mercado y la tecnologización. a través de la red. se consolida la ciencia-ficción moderna. pasando por La ciudad del Sol de Tomasso Campanella e incluso la puritana Cristianópolis de J. se despliega sobre nuestro mundo globalizado. política o religiosa. Obviamente. no todas las utopías son tecnoutopías. no es propiamente pensamiento filosófico. como una mirada reflexiva y 81 . la utopía arcaica de la edad de oro paradisíaca se va transformando en una tecnoutopía del futuro. Wells (The Shape of things 10 Come). en torno a grandes eventos como Porto Alegre y de numerosos proyectos solidarios y alternativos.

Arthur C. sobre la opresión política y la ecología.CARTA AL HOMO C/HERNETICUS l'~'M BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA crítica sobre la posibilidad incierta de la tecnoutopía y. como Neal Stephenson (La era del diamante). como Aldous Huxley (Nueva visita a un mundo fi?liz) sobre la bioingeniría. como La amenaza de Andrómeda o Parque Jurásico. donde se insiste en un interesante enfoque de Near Future. Stanislav Lem (Memorias encontradas en una bañera). proyectando simulaciones de los efectos y el desarrollo de las actuales tecnologías. Minority Report). que poco a poco vamos cumpliendo. se han convertido gracias a este nuevo medio en referencias universales del pensamiento sobre la tecnociencia contemporánea. A modo de ejemplo. que reflejan la variedad de intereses y temas de un género literario que incluso podrían considerarse reflexiones imaginarias sobre la tecnología desde una perspectiva CTS. más allá de artículos ocasionales. sobre todo en la época de la New Thing. de todo tipo de catástrofes. la ciencia-ficción nos está hablando del futuro. como en el caso de numerosos cuentos de P. Últimamente. la distopía. cosa que antes había que adivinar o rastrear dificultosamente a través de las [andom o publicaciones minoritarias del género. G. del tipo de Michel Crichton. la explotación de las técnicas de longevidad y la realidad virtual. sobre un mundo dondc la tecnología sigue unas pautas físicas alternativas que cambian la sociedad. que alcanza hasta el ciberpunk de finales del siglo xx. Desafio total. Leguin (El nombre del mundo es bosque). en sintonía con la literatura mainstream. podemos observar los graves conflictos provocados por la aplicación simulada de las tecnologías actuales. en el que aparte del entretenimiento fantástico de la space opera. Stephen Baxter o Greg Egan (El instante Aleph). o Bruce Sterling (The Hacker Crackdown) sobre la cibercultura hacker. a través de las comunidades virtuales del ciberespacio que divulgan y discuten sus hallazgos y visiones. como algunos clásicos del género. sobre su reverso. Dick (Blade Runner. Los mejores escritores de la última hornada. para 82 que. una odisea en el espacio). donde han tenido la oportunidad de exponer las teorías y las bases científicas de sus especulaciones imaginarias. Ballard (La sequía). sobre los peligros de la bioingeniría. Incluso en la ciencia-ficción más popular. y en relación con la cibercultura de la red ---donde proliferan páginas web dedicadas a los mejores escritores e incluso promovidas por el1os-. David Brin (El efecto práctica). Aldous Huxley (Un mundo feliz). Brnst Jünger (Sobre los acantilados de mánnol). La ciencia-ficción durante el siglo xx se convierte en un género variado y multiforme. pero también del presente. Carl Sagan (Cosmos) o Isaac Asimov (Yo robot). con William Gíbson (Neuromante) y Bruce Sterling (Islas en la reá). Norman Spinrad (Incordiando a Jack Barron) nos habla de la manipulación de los mass media. En definitiva. cuyo calado reflexivo es a menudo mucho más profundo que los tratados filosóficos de la época. Pero también la amplia preparación de muchos novelistas de ciencia-ficción les ha permitido incursiones en el campo del ensayo. J. consiguientemente. son solo una serie de ejemplos de la alta calidad literaria y percepción reflexiva de la cienciaficción. Clarke (2001. reflexionemos y cambiemos de rumbo. K. justamente. En este contexto cibercultural se han producido interesantes e inquietantes aproximaciones entre los científicos que trabajan como no- 83 . David Brin (The Transporent 50ciety) sobre la videovigilancia. de madurez del género. etc. hemos tenido la oportunidad de conocer su pensamiento directa y regularmente. contamos con una poderosa línea dístópica. George Orwell (1984). las distopías clásicas de Yegveni Zamiatin (Nosotros). Ursula K. llevadas al cinc. Pero no solo en las distopfas la ciencia-ficción ha desarrollado un certero carácter reflexivo. En algunos casos han demostrado una interesante actitud crítica.. Ray Bradbury (Farenheit 45/). etc.

como en el caso del cisterciense Joaquín de Fiare. expuso su teoría sobre el futuro Quinto Imperio mundial dominado por Portugal. la llegada al final de los tiempos del reino de Dios tras una serie de etapas política" globales. Entre la prospectiva basada en proyecciones de datos ciertos y de investigaciones en curso y la imaginería de la ciencia-ficción. en el sentido del antropólogo Clifford Geertz. es la Historia del futuro. Desplegando las historias del futuro Uno de los más extraños y sugerentes géneros ensayisticos que en los últimos tiempos ha abordado el tema de la tecnología es la llamada historia del futuro. hasta que. que parece haber entrado en una acelarada deriva futurista. los cómics. Las historias del futuro tienen su precedente más directo en las profecías religiosas de visionarios y místicos del ámbito judeocristiano que ya desde la Biblia anunciaban la parusía. basándose en las visiones del poeta zapatero Bandarra. inspirándose en fábulas de ciencia-ficción del tipo de las de Cyrano de Bergarac (Viaje a los Imperios del Sol y la Luna) o Bemard de Vouvier de la Fontenelle (Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos). del teólogo y misionero jesuita Antonio Vieria. Wells. bajo el dominio del espectro posmoderno del fin de los grandes relatos. fascina tanto a los propios científicos como al público en general. mientras la ciencia toda-o vía juega a divulgar un prometedor futuro cósmico. inmediato o lejano. los géneros que cumplen por separado el papel de la historia del futuro. la bioíngeniría y el cyborg. pero también acerca del presente más inmediato. Sin embargo. que en el siglo XVII. Durante el siglo XIX y comienzos del xx son los tratados utópicos o de beligerante geoestrategia política y la ciencia-ficción de Julio Veme y H. G. y en su difícil equilibrio entre la tecnoutopía y la tecnodistopía siempre hallaremos interesantes elementos de reflexión sobre el futuro de la tecnología. 10. etc. a finales del XX. que ha dado lugar a uno de los focos más importantes de ese insidioso tecnohermetismo que venimos denunciando. donde se mezcla la física cuántica. la televisión. siendo quizá las más interesantes aquellas que plantean críticamente el riesgo de la catástrofe y la posibilidad implícita de un futuro alternativo. desde la alta divulgación al más burdo profetismo tecnoentusiasta. los videojuegos. Pues cada vez más claramente. A partir de entonces las historias del futuro van haciéndose menos teológicas y más políticas. provocado precisamente por el ritmo acelerado de los avances tecnocientfficos. donde lo que importa es.CARTA AL HOMO CIBERNfT/CUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIEl'. en principio marginal. La especulación sobre un futuro. el referente clásico. la tecnociencia actual apuesta por el procedimiento de la simulación virtual en aras de una brillante tecnoutopía. Bajo este impulso. ha empezado a proliferar una variopinta gama de productos -libros de colaboraciones y artículos en revistas especialmente-e. no todas las historias del futuro son igualmente optimistas. Se ha creado un magma cibercultural donde se promueve una tecnociencia altamente especulativa y fantástica.T0 SOBRE LA TECNOLOGíA velistas y los científicos aficionados a la ciencia-ficción. La influencia de la ciencia-ficción es grande. se acepta la hibridación y el mestizaje de los géneros. la calidad literaria de la «auto- 84 85 . pues va moldeando la imaginería de los científicos y de la sociedad. que da comienzo al género estricto. Un género. pero con una creciente credibilidad "científica". que bajo diferentes epígrafes y envoltorios ha cobrado a finales del siglo xx y principios del XXI un auge cada vez mayor. la nanotecnología. quien en el siglo XII anunció las tres edades de la humanidad. la histo- ria del futuro se abre paso como un género popular. mayor de la que se cree (a través del cine.). En este contexto.

la han practicado Con fortuna y cierto grado de reflexión. podemos seguir especulando sobre él con cierto margen de esperanza para que finalmente nos sorprenda con un futuro alternativo. que «el futuro no está escrito». nos dibujan un maravilloso futuro. donde se despliega un posible futuro de la humanidad. reuniendo las proyecciones simuladas de las diferentes tecnologías. como experimento mental. a pesar de todas estas voluntariosas historias del futuro. se convierte así en una entidad cuasirreal. El público demanda ávidamente estos productos divulgativos y convierte en 87 . El poder de la divulgación científica Uno de los ámbitos donde el pensamiento sobre la tecnociencia más se ha desarrollado en los últimos tiempos es el de la divulgación científica. en sintonía con los primeros filósofos de la técnica como Lewis Mumfod. esto es. e incluso. dada la ingente cantidad de novedades editoriales. como advierte el escritor de ciencia-ficción Broce Stcrling. que ya había sido practicado bajo premisas menos fantasiosas por historiadores como Arnold Toynbee (El desafío del futuro). investigadores enloquecidos como Hans Moravec (Rohot) o Ray 86 Kurzweill (La era de las máquinas espirituales). Y sería imposible consignar todos los autores que desde diversas procedencias ----de las ciencias al periodismo especializado-. en alas de la imaginación determinista de la tecnociencía triunfante. M Sánchez Ron en El futuro es un país tranquilo. 11. políticos o tecnológicos.CARTA AL HUMO CfBr. que tomando como ejemplo los mundos alternativos cada vez más habituales en la especulación científica o de los escritores de ciencia-ficción. propio de la «religión de la tecnología» (David Noble) que creíamos haber dejado atrás. tal como nos muestra en su complaciente homenaje el historiador J. como en ellibro de Bruce Sterling y William Gibson. Este historia especulativa. No obstante. cuya inexorabilidad nos permite prever su historia futura. ciertos pasajes de la historia a partir de pequeños pero decisivos cambios en los eventos históricos. los nuevos autores de las historias del futuro son periodistas de divulgación científica o científicos metidos en pingües labores divulgativas que. basado en la especulación tecnológico-política. En este novedoso panorama. Científicos de prestigio como Freeman Dyson (Mundos del futuro) o Stephen Hawking (Historia del tiempo). sino como paraíso progresivo. Pero es ahora cuando los presagios apocalípticos de la guerra fría son abandonados y sustituidos por nuevas visiones cicntificistas del futuro con un claro matiz religioso. o divulgadores como Michio Kaku (Visiones) y Eirik Newth (Breve historia del futuro). un género estimulante para la imaginación y la crítica de la tecnociencia corre el riesgo de volver al anticuado discurso visionario . como en el caso del físico Frank Tipler (La física de la inmortalidad). no como ejercicio de una especulación abierta. De esta manera.RNETlCUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGíA ría» de los científicos dedicados a las humanidades. Fruto de la misma síntesis es la llamada historia virtual. que no está exento de ironía sobre la condición humana y sobre las propias bases teóricas de la disciplina histórica. nada menos que hasta el fin de los tiempos. con fechas incluidas de los avances tecnológicos previstos. adquiere un carácter fuertemente crítico hacia las consecuencias de la industrialización y la transformación urbana del planeta. The Dífferencc Engine. El futuro. reescribe. hemos de seguir sosteniendo. ya han diseñado nuestro futuro hipcrtecnológico. Y de esta manera es como la lógica aproximación de la disciplina histórica a la literatura de anticipación puede dar lugar a frutos espurios pero tan fascinantes como la Breve historia del futuro del historiador Warren Wagar.

no podemos evitar la sensación de que. los ensayos más estimulantes son los escritos por periodistas o divulgadores especializados que saben dar forma atractiva y comprensible a los temas de actualidad. Hallar estos tratados. que en algunos ámbitos llega a ser escandalosa. sin formación científica. o curiosas incursiones de especialistas en otros campos como la deliciosa Historia del tornillo de Witold Ribzynski. Son también numerosos los divulgadores de este tipo. no podemos prescindir de la divulgación. sobre todo en el ámbito norteamericano. estos libros. como en el caso emblemático del más célebre de todos ellos. Pero son muchos más los científicos menos conocidos que. se convierte en un placer del descubrimiento y una labor de boca a boca para los aficionados y los estudiantes. tiene sin embargo su contrapunto en la tarea sostenida de otros científicos que. nunca se nos mostrará la vertiente oscura de la tecnociencia. A pesar de las manipulaciones y los abusos.arl Sagan. como en la lA. haciendo gala de un notable esfuerzo literario. donde a pesar de la competencia y estilo del documentalismo del ámbito anglosajón. un atractivo todoterreno científico con gran olfato para abordar desde una crítica constructiva las tecnologías que en un futuro inmediato van a ser decisivas. que en El fin de la ciencia incide irónicamente en uno de los debates más candentes sobre el futuro de la ciencia. Stephen Jay Gould. publicaciones populares y las c-rines de Internet. como la bioingeniería en El siglo de la biotecnología. donde parece inevitable que el espectáculo de la tecnociencia gane siempre a la reflexión ponderada sobre sus efectos. discretos pero sugerentes -verdaderamente útiles-c-. ya que disponen de acceso directo a las fuentes de la investigación tecnológica y se nutren de entrevistas a los científicos punteros. desde el campo que dominan. entre los más interesantes y conocidos de las últimas décadas podríamos mencionar a John Horgan. aunque realmente triunfen con una combinación de abstrusos tecnicismos. preocupado par divulgar la historia de la ciencia y las matemáticas (Los elixires de la ciencia). al tiempo que no escatiman las críticas legítimas y muestran los problemas derivados de las aplicaciones tecnológicas. respecto a la biología y la evolución. o más recientemente. escriben atractivos ensayos divulgativos con el ánimo de explicar y al tiempo polemizar honestamente. a menudo. Los libros de estrellas científicas del tipo de Stephen Hawking como la celebérrima Historia del tiempo. para la mayoría de lectores medios. nunca aparecerán en las listas de los libros más vendidos. Este panorama de la alta divulgación se complementa con las secciones científicas de la prensa. del famoso astrónomo C. no son los mejores en este aspecto. o Jeremy Rifkin. al menos de ciertas publicaciones más exigentes --del nivel de Investigación y Ciencia o Mundo Cientifíco-:-: que nos 88 89 . Sin embargo. Este fenómeno es especialmente acusado en la televisión. El universo en una cáscara de nuez. lamentablemente. sino especulaciones legítimas como verdades científicas.CARTA AL HOMO CfBERNETICUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGÍA best sellers los libros de científicos de prestigio cuando intentan descender al nivel de los mortales para explicar sus complicadas teorías. con productos tan elaborados como Cosmos. singular novelista y poeta. han sabido encontrar el equilibrio entre rigor y divulgación y. preC1~ame?te por ser un medio tan masivo para el gran público «inocente». no venden verdadera divulgación «profesional» (comprensible para el gran público). Tampoco podemos olvidar la meritoria labor de algunos escritores a la hora de divulgar materias duras en forma de manuales breves como Paul Strathern o Hans Magnus Ezensberger. para acrecentar además de su cuenta corriente su aureola de sabios. No obstante. Esta tendencia. preparados por equipos de «negros» colaboradores. glamurosas infografías y unas cuantas sentencias provocativas y enigmáticas.

además de mal editada en colecciones o publicaciones universitarias. no ya una revista alternativa sobre tecnociencia ética (deseable. esto es. sino una simple revista entre histórica y divulgativa. que abundan en el escepticismo au91 90 .CARTA Al. Lamentablemente. que de cuando en cuando salpican la biografía intelectual de nuestra tradición intelectual. Para comenzar nuestro sintético recorrido debemos situarnos en la Edad Media. poco podemos hacer. como no sean ciertos tratados de Alfonso X o de aristotélicos árabes como Azarquiel y recogidos por Juan Vernct (Historia de la ciencia en España). Esta situación resulta más acusada todavía en nuestro país. y que vive fundamentalmente de tardías traducciones de originales norteamericanos. pero hoy en día poco probable). produjo uno de los primeros hitos del pensamiento cibercultural. Y aclarar este punto es importante. llama la atención que todavía no haya salido a la luz al menos una específicamente dedicada a la tecnociencia española e hispanoamericana. época en la que florecía el saber esotérico de la Cábala y de la protociencia alquímica de Amau de Vilanova. aparte de estas figuras señeras y aisladas. Y esta es la paradójica situación de la divulgación científica. Pío Baraja y Miguel de Unamuno. sobre todo. sorpresivamente. En este sentido. y no se puede obtener la una sin el otro. proclamó aquella castiza humorada que parece haberse grabado a fuego en la conciencia del país. PIjI'S¡\MIENTO SOHRE LA TECNOLOGíA dan noticia de las investigaciones recientes. ni tiene por qué volver a serlo. quizá por el declive del 98. tanto para no perder de vista los hallazgos y debates decisivos como para denunciar sus excesos y los espejismos que dibuja sobre nuestras expectativas de futuro. si nos atenemos a las cifras y. la excesiva especialización de las colaboraciones y su pretendida objetividad escondan con frecuencia una visión poco concienciada del rumbo de la tecnociencia actual. a nivel europeo. místico y escritor polifacético. Sin embargo. que. capaz de moldear la sociedad de nuestro tiempo a través de sus múltiples canales y de ponerla al servicio del progreso tecnocientífico occidental. ¡lOMO ClBERNETICUS UNA BREVf<: HISTORIA DEI. Pensamiento sobre la tecnología en España e Hispanoamérica Contra el tópico de que en España no se ha producido ciencia de verdad. del tipo de la norteamericana American Heritage of lnvention & Technofogy. al que debemos su Ars Magna o máquina hipcrtextual para demostrar la existencia de Dios. pero igualmente nos resulta imprescindible para saber de la ciencia «a ciencia cierta» y así poder contrastar. se empieza a despertar un interés por el problema «nacional» de la tecnología entre pensadores y escritores como Ángel Ganivet. valorar y criticar. no siempre ha sido así.. El poderoso instrumento que es actualmente la divulgación científica. 12. ha de ser atendido con especial atención.. pero en lo que a nuestro tema concierne tampoco debemos creer que paralelamente no se ha producido tampoco pensamiento sobre la tecnología. Nada hay digno de mención hasta que. con una media de desarrollo científico endémicamente bajo para nuestro entorno y por consiguiente una divulgación científica escasa y poco profesionalizada. sin embargo. sino como estímulo para los lectores y científicos desamparados que malviven en nuestras universidades. Ramon Llull. en el siglo xx. no como signo chauvinista. está llena de fiascos especulativos y de visiones interesadas. porque tecnociencia y pensamiento se hallan íntimamente relacionados. con la cantidad de revistas divulgativas que se publican en nuestro país (varias de cada ramo). como intelectuales y ciudadanos responsables. el unamuniano que inventen ellos. cuando uno de nuestros mayores pensadores. pocas aportaciones hemos de reseñar al pensamiento de la tecnología. aunque la selección de temas.

empieza a normalizarse. como el catalán Manuel Castells (La Era de la Información).. o Tomás Maldonado (Lo real)' lo virtual). cuya visión exaltada y humanista de la tecnología nos muestra un pensador polifacético y singular que todavía hemos de reivindicar. quien con sus Meditaciones de la técnica se convierte. el de Nicanor Ursúa. con su visión preocupada sobre el nuevo mundo de la electrónica. que propuso una tecnoutopía nacionalista basada en la recuperación de una primigenia cibernética de origen griego. Su obra sirve de inspiración y guía a una cierta escuela orteguiana que cuenta con discípulos como Manuel García Morente (Ensayos sobre el progreso). Las primeras incursiones se las debemos al escritor vasco Federico Krutwig (Computer Shock Vasconia. La filosofía de la tecnología. podemos decir. también comienza.. discretamente. En ese contexto. y que alcanza hasta Julián Marias (Cara y cruz de la electrónica). con Ignacio Quintanilla (Tecné) o Ernesto Maíz Val1enilla (Fundamentos de la metatécnica) . y ampliando nuestra pesquisa al ámbito hispanoamericano. destacan filósofos internacionales como Mario Bunge (Crisis y reconstrucción de la filosofía). o el pensador más contumazmente anarquista del país. partidario de la tecnología convivencial del ferrocarril pero enemigo del ordenador. Respecto a la filosofía de la creencia. Su visión sobre la tecnología se caracteriza por un ponderado criticismo y refiriendo siempre el desarrollo tecnológico a la cultura. desde una perspectiva reformista y tecnorrealista de la cibercultura. quien se adelanta a Virilio al tratar críticamente la relación entre el progreso y la prisa. José López Luján y Marta González (Ciencia. se empieza a crear un ámbito de pensamiento sobre la tecnociencia que a duras penas.CARTA AL HUMO C1BERNF/1CUS UNA BREVE HISTORIA DEL PENSAMIENTO SOBRE LA TECNOLOGfA tárquico y cuasiludita de la época. Calvo. a generarse un pensamiento sobre la cibercultura. El ámbito de CTS quizá sea donde realmente empiezan a surgir no solo figuras aisladas como la de Javier Sanmartín (Los nuevos redentores). En sintonía con este resurgir del pensamiento académico sobre la tecnología. un país que todavía se halla a la cola de Europa en este aspecto. El siguiente paso del pensamiento sobre la tecnología en nuestro país aparece ya a raíz del impulso de la filosofía de la ciencia internacional y los estudios CTS. En conexión con las corrientes europeas y norteamericanas. junto con su contemporáneo Martin Heidegger. otra figura aislada es la Juan David García Bacca (Elogio de la técnica). año 2000). que ha compaginado sus análisis teóricos de filosofía de la ciencia con la reflexión de la sociedad de la información a través de su metáfora de «telépolis» (Telépolis). en el País Vasco. en uno de los padres de la filosofía de la tecnología. tecnología y sociedad: una introducción al estudio social de la ciencia y de la tecnología) o. Andoni Alonso e Ignacio Ayestarán (Para comprender Ciencia. formado en Estados Unidos y convertido en una referencia mundial desde una postura comprensiva y crítica. como el de José Luis López Cerezo. un argentino universal que desde Alemania e Italia ha revisado con el mayor equilibrio crítico desde la realidad vir93 92 . sino aportaciones de grupos o colectivos que empiezan a aportar los primeros manuales. G. La gran sorpresa es que de ese clima de desconfianza surge la figura casi providencial de José Ortega y Gasset. y especialmente Javier Echeverría. un rigorista extremo de la ciencia dura y del materialismo. Tecnología y Sociedad). A menudo las contribuciones más significativas se las debemos todavía a la obra de pensadores que desde el exilio intelectual hacen sentir sus positivos efectos regeneradores sobre nuestra cultura. o las colecciones sobre aspectos concretos de la tecnología como Cuestiones éticas de la ciencia y la tecnología en el siglo XXI o Ciencia y política del riesgo. del mismo modo que Ignacio Ramonet (La golosina visual) desde la cultura francófona y la resistencia activista del movimiento antiglobalización. A.

CARTA AL HUMO CJI3t~HNf. sobre la «ciberfilosoffa»: Fernando Contreras (El Cibermundo. 95 . el idioma y la red. sobre la sociedad digital y el digitalismo económico. José B. como Vicente Verdú (El planeta americano). Arcadio Rojo y sus múltiples proyectos sobre la informática y las tecnologías del pensamiento. o Luis Ángel Hermana (EnRedAndo). sobre los orígenes del arte de la memoria. con su interpretación CTS sobre la metáfora del ordenador. y dirigido a denunciar la filosofía tecnohermética en la tecnociencia actual y a proponer una hiperfilosofía crítica y comunitaria. José Luis González Quiros (El porvenir de la razón en la era digital). con su lúcida mirada sobre el simulacro y la cultura virtual. Aunque. como en el proyecto de CTS heterodoxo y cibercultural de la Nueva Ciudad de Dios --en el que ha participado algunos de los autores mencionados-c-. el pensamiento hispano de la cibercultura empieza en nuestro ámbito cultural a hacer sentir su peso específicamente europeo y razonablemente crítico. uno de los pioneros y creador de poéticos hipertextos. Terceiro (Digitalismo). Ignacio Gómez de Liaño (El círculo de la sabiduría). el mayor historiador de la infograña. ¿Sociedad deshumanizada?).TICUS UI'A BREVE H!STORIA DEL PEKSAMIENTO SOBRE LA TEC~OI {lGiA tual a la ciberdernocracia. Surgen así poco a poco especialistas de ámbitos concretos de la cibercultura como Javier Bustamante (Sociedad informatizada. y Eduardo Subirats (La linterna mágica). sobre la relación entre el conocimiento. Alejandro Piscitelli (Cíberculturas 2. o Joaquim Dols. quien acuñó la feliz expresión de «Cíberamérica». sobre los videojuegas. Juan Carlos Pérez Jiménez (Imago Mundi). pensadores como Félix Duque (Filosofía de la técnica de la naturaleza). un adelantado del periodismo digital y de la revolución en la gestión del conocimiento. o Romén Gubem (Del bisonte a la realidad virtual). Los retos sociales ante el nuevo mundo digital). Juan Antonio Millán (De redes y saberes). sobre el nacimiento de la cibersociedad. Dialéctica del discurso informático). sobre el cine y la realidad virtual. que actúe en la red y en la sociedad a través de micro proyectos activistas. creador del Centro Virtual Cervantes y novelista de ciencia-ficción. Raúl Trejo (La nueva alfombra mágica). Luis Jayanes (Cíbersociedad.0). sobre el arte y las tendencias del futuro. siempre al cabo de la actualidad. sin la fuerza de Estados Unidos ni 94 la potencia crítica de Francia. Antonio Rodríguez de las Heras (Navegando por la información). o divulgadores críticos como Juan Luis Cebrián (La Red) y periodistas reflexivos e inteligentes.

social y político radicalmente nuevo de la globalización. esto es. tratamientos perfectamente legítimos. Una de los maniobras más obvias es. Ambos fenómenos. CTS nació en la época de la contestación social contra los 97 . si queremos que sigan teniendo sentido en el siglo XXI. se han extendido tecnologías revolucionarias. justamente. volver a los orígenes en los cuales hallaremos la razón del nacimiento de esta disciplina. su vocación activista. que es preciso valorar junto al contexto económico. es preciso reformularlos. También hay que tener en cuenta que. como las tecnologías de la información. Estos estudios nacen generalmente a partir de un enfoque sosegadamente académico que podría confundirse con el propio de la filosofía de la tecnología o de la historia de la tecnología.CAPÍTULOIl Una historia crítica del futuro desde CTS activista N os hemos acostumbrado a que los estudios de CTS aborden las tecnologías y los conflictos del pasado inmediato o remoto. como ante toda crisis. pero con sus propias señas de identidad. desde los años 60. pero que se alejan de nuestra perspectiva delibe- radamente activista. estrechamente interrelacionados. fronteriza con otras. nos obligan a repensar autocríticamente la labor de CTS. Hemos de ser conscientes de que los estudios CTS han entrado en una cierta crisis y.

de la ciencia-histórica que se conecta con cierta ciencia-ficción. los estudios de CTS. Para elaborar este nuevo modelo ensayístico de CTS nos vamos a servir en esta ocasión del molde de la llamada historia del futuro. no el futuro que va a ser -propósito reservado solo a los profetas o los agoreros-. Las tecnologías del siglo XXI 1. La imaginación del futuro que el capitalismo globalizador ha consolidado muestra un aspecto cada vez más disparatado y tecnohermético.CARTA AL HOMO ClREHNETICUS UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA efectos negativos que la industrialización acelerada y la guerra tenían sobre la sociedad y el medio ambiente. Por ello. destacaremos sus fallos y contradicciones en cada ámbito. del futuro. Y es aquí donde se da la paradoja de que para que un CTS sea verdaderamente activista y eficaz en el presente acelerado que vivimos ha de proyectarse previsoramente sobre el futuro de las tecnologías. la tecnología y la sociedad del futuro. que nos permitan salir del juego entre la utopía y la distopfa. Y. esperamos obtener al menos las claves de los posibles problemas y conflictos. de acuerdo con un modelo no determinista. pero exponencialmente más peligrosa. siendo el estudio de los casos del pasado necesario. que nos guíen en nuestras iniciativas y proyectos activistas. datos y simulaciones de Jos científicos. Telecomunicaciones. ofreciéndonos un futuro relativamente abierto. sino ese futuro oficioso que parece mostrarnos el progreso actual. con sus propias herramientas conceptuales. solo que ahora su participación se hace más urgente y los frentes abiertos son más numerosos. Si la tecnociencia actual trabaja a base de simulaciones prospecti vas. todavía lo es más el estudio de los casos posibles. De esta manera. En ambos momentos históricos. a fin de encauzar eficazmente nuestra labor activista. para proponer las alternativas razonables. Y ahora vivimos en una situación equivalente. puesto que hemos entrado en un mundo globalizado y virtualizado sobre el que se ciernen las mayores esperanzas y al tiempo las mayores amenazas. Basándonos en los proyectos. los intelectuales críticos con formación filosófica han sentido la necesidad de intervenir activamente. dibujaremos. hemos de conocer las visiones del futuro más allá del presente inmediato. la conexión total o la superación de la brecha digital A finales del siglo xx la revolución de las telecomunicaciones se convirtió en la causa principal del fenómeno de la globalización. que hay que combatir en su propio terreno. Ejerciendo nuestra mirada crítica. cuyo impacto se dejó notar especialmente en los mass media y en las comunicaciones perso- 98 99 . Analizando los cambios en los aspectos más significativos de la ciencia. los estudios CTS también han de abordar el estudio del futuro. Para ello hemos seleccionado una serie de diez ámbitos básicos de desarrollo tecnológico que ya están en marcha. hacia el equilibrio de la supervivencia. previsibles. para que CTS sea una disciplina de plena vigencia. o al menos determinado tipo de estudios como un manual divulgativo. literario y especulativo. divulgadores y escritores de ciencia-ficción. deben ser recreados en un nuevo género que combine el rigor de los análisis razonables con la intención de proponer escenarios alternativos. y al cual también hemos calificado como de ensayo-ficción (véase prólogo en La Nueva Ciudad de Dios). Nuestra intención es utilizar este género para ofrecer un panorama crítico del desarrollo po- sible de la tecnociencia y la sociedad en el siglo XX!. un subgénero hasta ahora marginal. y los contrastaremos con una serie de variables que transversalmente influirán en todas ellas.

en el que la llamada «brecha digital» se traduce en el ahondamiento de una vieja brecha. tuvimos que añadir la decisiva aportación de Internet. gracias a increíbles tecnologías cuánticas. pero todavía pueden progresar mucho más. en este aspecto. ya se adivina como perfectamente factible la consecución de tecnología integrada multimedia que reúna todos los servicios de las telecomunicaciones de manera cada vez más práctica y manejable. que también alcanzó a digitalizar estas tecnologías. en las telecomunicaciones. Leguin (Planeta del Exilio). a través de la red telefónica. cumpliendo las mismas funciones. televisión y teléfono. Más cuestionables resultarían en este aspecto las posibles combinaciones de las telecomunicaciones con la realidad virtual a través de gafas inmersivas.CARIA AL HOMO C/BERNETICUS UNA HISTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA nales. la imaginativa senda por la que camina el desarrollo de las telecomunicaciones se muestra tan prometedora como indeterminada. en una serie de artefactos adaptados a cada entorno o función. por un lado. pero sobre todo porque supieron aumentar sus servicios a la vez que diversificaban sus productos. Las telecomunicaciones digitales refundaron la «aldea global» de Marshall McLuhan (La galaxia Gutenberg). con una o varias pantallas interconectadas. a una red universal que salve incluso las distancias interestelares.equivalentes a los popularizados por Ursula K. o incluso de incorporar futuristas gusano Cámaras. En pocos años las pantallas ultraplanas actuales se convertirán prácticamente en paredes envolventes e interactivas. que a modo de implantes cocleares nos conecten a nuestra lA personal y a través de ella. Clarke y Stephen Baxter (La luz de otros días). y nos conectarán a programas o paisajes en tiempo real. el cable óptico o los satélites. la adopción de miniterminales exentas como visores monoculares conectados a la red o «ansibles. todo este entusiasmo queda enfriado por la impertinente realidad de un mundo injustamente repartido. proporcionando noticias o ficciones de una vividez espectacular que desplacen definitivamente las dos dimensiones. La ciencia-ficción ya nos ha ofrecido varias y sugerentes versiones del desarrollo de las tendencias actuales en las telecomunicaciones. Más cercano parece. C. como la televisión imaginada hace décadas por Ray Bradbury (Farenheit 451). Ciertos portátiles y móviles con webcam se acercan a ese ideal. casi abismal e insalvable. A las tecnologías convencionales de la radio. mediante órdenes subvocalizadas. un abanico de aparatos portátiles que. verdaderos cyborgs con implantes capaces de navegar mentalmente por las redes y de convivir con sus entidades virtuales. como ya se denuncia respecto a la tecnología de los teléfonos móviles. Tampoco parece muy atractiva para un CTS concienciado la parafernalia ciberpunk de vaqueros cableados como el Jonhny Mnemonic de WiIliam Gibson (Quemando Cromo). Es incluso posible que esta tecnología sirva también para las funciones de televisión en 3-D. sin embargo. y por otro lado. de George Lu100 cas. para comunicamos personalmente utilizaremos la telepresencia holográfica. Como se puede comprobar. su uso se hizo masivo y popular y. la televisión o el teléfono. Sin embargo. las cuales. Mientras en nuestro cibennundo interconectado estamos experimentando el éxtasis diario de la comunicación total como un uso trivial de chats y sms 101 . como en la película THX 1138. por lo que nuestros avatares podrán celebrar incluso reuniones virtuales on-Iine. ordenador. se configure en una serie de productos cada vez más ligeros y miniaturizados. nos permitan ver cualquier parte del universo o del tiempo. inaugurando una nueva era de comunicación constante y fluida. como las ideadas por A. una gama de aparatos domésticos para la casa o el trabajo que sinteticen básicamente las funciones de agenda inteligente. que podrían crear una adicción al verismo más fantástico y provocar efectos perjudiciales para la vista o incluso el cáncer. De esta manera.

en el Tercer Mundo todavía ni siquiera disponen de carreteras. pero únicamente si se sabe adaptarla a sus condiciones y necesidades. Pero no nos engañemos. consumo y velocidad frente a opciones convivencíales La industria del transporte se convirtió a 10 largo del siglo xx en uno de los ejes económicos del desarrollo tecnológico mundial. esta tendencia libertaria de la red se ve amenazada por un ansia cada vez mayor de fiscalización estatal y control de contenidos. Siendo tan numerosos y complejos los problemas en torno a las telecomunicaciones en la era digital. pero cada vez más obligatorio. víctimas y esclavos de la salvaje industria del coltrán. de la cual nos habla Paul Virilio (Estética de la desaparición). Esto es. desde una perspectiva activista y practicable de CTS. la humanidad no había sufrido un cambio tan radical. y que puede llegar hasta tres horas diarias. básica para la fabricación de los teléfonos móviles). 2. Las estadísticas muestran que el dinero de una familia empleado en automóviles equivale aproximadamente a doce años íntegros de salario. evitando entregarse a la vía desarrollista y prooccidental de las telecomunicaciones. 102 en palabras de BilI Gates. como' ciertas regiones de África. puedan conectarse a sus ordenadores y teléfonos móviles sin necesidad de mayores infraestructuras. cuyo ejemplo puede suponer una verdadera revolución social en las telecomunicaciones y en una filosofía comunitarista de la vida digital. Así. frente a los transportes públicos y colectivos como el autobús. vías férreas o red telefónica. el ferrocarril. reforzado por el deseo economicista de convertir la red en la «mayor calle comercial del mundo». Especialmente los automóviles.CARTA AL HUMO C/BER!'IETlCUS UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTL'RO DESDE crs ACTIVISTA (mensajes por móviles). ya son. En este aspecto. Desde la revolución de la rueda -como demuestra George Basalla (La evolución de la tecnología). lo que sí parece claro es que su desarrollo debe convertirse en una prioridad universalizable --de ahí la necesidad de unos derechos humanos digitaíes-. gracias a unos satélites cada vez más accesibles. no solo se han convertido en el motor de las economías desarrolladas. sobre la cual han de levantarse otras muchas reivindicaciones. solo una de las opciones tecnológicas posibles-e. el avión o el barco. Las cifras de 2002 señalan que la proporción mundial de conectados a la red es solo un 5 %. Y muchos críticos afirman que en realidad todos estos problemas solo son pequeñas dificultades para un mundo obscenamente opulento. que tienen perdida de antemano (cuando. a veces libre. está la servidumbre del tiempo que se emplea en su uso. El automóvil privado. la de las telecomunicaciones. a la «aceleración». y apenas alcanzan a la tercera. todavía tecnologías elementales y convivenciales como la radio o usos básicos de la cibercultura como el correo electrónico pueden suponer un avance real y hasta revolucionario para las telecomunicaciones del Tercer Mundo y del primero donde florecen las «zonas temporalmente autónomas» de Hakim Bey. Además. tres quintas parte de la humanidad se han perdido la primera y la segunda revoluciones industriales. sino en el factor determinante de un nuevo modo de vida tecnológico dominado por la prisa y la ubicuidad. En dichas zonas se está estimulando la creación de software libre como Linux y GNU. y paradójicamente. a la espera de que. es ya el símbolo del estatus tecnológico e individualista del ciudadano occidental. compatible con la globalización alternativa. Transpones. Wolfgang Schachs (For the Love of Automobiles) define al peatón como el lapso de tiempo que una persona emplea entre bajarse de un coche 103 . pues pasó de siglos de tracción animal y de lentitud. esta es la pobre y dudosa esperanza. por ejemplo.-.

obviamente. y tal como propone Iván Illich (Energía y equidad). No obstante. Y de acuerdo con estos nuevos principios. se nos ha prometido. incluso. lleno de sistemas informáticos y convenientemente cubierto a las miradas de. en las energías no contaminantes pero tecnológicamente accesibles y universales (que no reproduzcan la actual dependencia de los yacimientos petrolíferos). que nos inducen a pensar en la posible recuperación y desarrollo de un transporte sostenible y convivencial. por lo que las ciudades se piensan ya en términos del automóvil individual. que quizá nos obligarán a recuperar el momento tecnológico preautomóvil. También empiezan a ser considerados como opciones viables los coches movidos por energía solar. no puede convertirla en un pilar de la tan anhelada sostenibilidad. solo un poco más tarde se convertirán en artefactos voladores supersónicos que nos llevarán instantáneamente a cualquier parte del mundo o directamente a nuestros apartamentos en babélicos rascacielos o villas campestres. conducirá automáticamente a los viajeros por las nuevas autopistas seguras que surcarán medio mundo. a partir de la experiencia de China y Holanda. gas o pilas de hidrógeno. Pero. trasladaban a la gente. más por razones socioeconómicas que por falta de eficacia tecnológica. como el hovercraft o el hidroavión. El coche del futuro. Calvo. descendiendo a las cuestiones básicas. están muy alejados de la idea convivencial del transporte. el problema tecnológico del transporte aparece hoy estrechamente relacionado con el de la energía. cuya incertidumbre energética y fragilidad como bien de consumo. los propios mecánicos? Añádase que posiblemente ningún otro sistema tecnológico ha cambiado tanto el paisaje natural y urbano. a medio plazo. la sostenibilidad en los transportes se halla. La tecnología automovilística está empeñada en que hasta un idiota pueda conducir un coche. los urbanos eléctricos o de biocombustibles ya empiezan a rodar por nuestras calles. impenetrables en su tecnología incluso para los mecánicos. no contribuirán al efecto invernadero. como los desgraciados experimentos de la India (Chandigrah) y Brasil (Brasilia). porque los dispositivos simplifican de tal manera su uso que no es necesario pensar en lo que se hace. El agotamiento de los combustibles fósiles y su efecto contaminante está impulsando discretamente la investigación hacia nuevos usos de las energías renovables y no contaminantes. G. podría suponer no solo un notable ahorro de energía y una mayor calidad de vida. y sobre todo en la mejora y extensión de los transportes públicos. sigue subsistiendo el riesgo de una economía excesivamente dependiente de la industria del automóvil. para un CTS activista. el mayor aprovechamiento de este tipo de transporte sigue siendo una alternativa viable al automóvil particular en las zonas urbanas y las cercanías. No nos liberarán de la servidumbre tecnológica ni del individualis104 mo pero. A un nivel todavía experimental y propagandístico. si la combinamos con energías renovables como la solar o la 105 . los automóviles actuales. sin suponer una ruptura con el lempo de la vida natural ni la contemplación del paisaje. cuya adopción mayoritaria. sino un modelo de investigación tecnológica. Por otro lado. en el que básicamente el ferrocarril y los tranvías. Aun siendo realistas y suponiendo que los trenes bala o de levitación magnética sustituyeran a los viejos trenes de vapor o eléctricos en las grandes distancias. como propone A. aparte de los transportes colectivos. La historia de la tecnología del transporte se ha convertido en un museo de artefactos fracasados. hemos de valorar la posibilidad de relanzar esa máquina maravillosa de transporte individual que es la bicicleta. Y desde luego. al menos.CARTA AL HOMO C/BERNEfJCUS UNA HiSTORIA CRíTICA DEL fUTURO DESDE crs ACTIVISTA y subirse a otro. será incluso un vehículo inteligente que. ¿Quién es capaz de entender un motor contemporáneo. gracias al GPS y a mapas informatizados. En este sentido.

a la ciencia-ficción popular. se encuentra en el ámbito cotidiano. el enconamiento de cualquiera de estos problemas. la colonización de Marte. no justifican en modo alguno el desmedido entusiasmo espacial de los científicos. etc. más que en las visiones fururistas de mochilas voladoras. a más largo plazo. El problema básico es el altísimo coste de estos complejos programas y la limitación de los viajes. Los objetivos inmediatos de esta proyección serían la extracción de minerales valiosos y la progresiva emigración de los excedentes de población humana de la Tierra. el control de armas de destrucción masiva. la terca realidad es que no es probable que con nuestra ciencia actual superemos las leyes de la relatividad. demasiado frágil como para garantizar el sobreesfuerzo a gran escala que supondría impulsarlo en esa dirección. Sin embargo. afantasear con los viajes hiperespaciales a velocidad-luz o con los sistemas de hibernación para los pilotos. sobre todo cuando no hemos sido capaces todavía de resolver los graves problemas «terrenos» como la superpoblación. por películas poco rigurosas como La guerra de las galaxias. Exploración espacial. el hambre. tecnológica y energética. En la actualidad. La mayor objeción para que en el presente siglo nos lancemos si quiera a la conquista del sistema solar deriva de que el mantenimiento de la carrera espacial está fundamentado en una estructura política. más que a los poco espectaculares éxitos de los programas espaciales. dadas las grandes distancias entre planetas y la escasa velocidad alcanzada por los combustibles de los cohetes 106 (como el peróxido de hidrógeno).CARTA AL I/OMO C1Br. La verdadera revolución tecnológica del transporte. mucho más definitivamente que fracasos como la explosión del Cha107 . la aparición del Segway del inventor Dean Kamen. bólidos flotantes o naves interestelares. obsoletas estaciones espaciales como la Mir rusa y las sondas espaciales como el Voyager. pero abre una vía para la exploración de transportes pequeños y ligeros. Así que. puede provocar la paralización de nuestro «destino estelar» por décadas o siglos. El modelo de un progreso desarrcllista que nos hará inexorablemente alcanzar las estrellas es una mera suposición fantacientífica. Los proyectos de la NASA. económica. el efecto invernadero. la llegada del hombre a la Luna. al estar basada en una concepción capitalista y occidental. las dificultades siguen siendo extraordinarias. o la combinación de todos ellos. las únicas opciones de desarrollo espacial más o menos conjeturables son la construcción de bases permanentes orbitales o en la Luna y. En verdad. No obstante. A pesar de lo acostumbrados que estamos. no parecen justificables. que nos den libertad de movimiento a cambio de un gasto moderado. 3. un patinete motorizado. desde planteamientos más realistas. cuando todavía no contamos con motores de antirnateria. láseres impulsores o velas para aprovechar los vientos solares. tenemos que enfrentamos a la necesidad de una proporcionalidad en la velocidad que garantice una verdadera igualdad en el transporte. se ha convertido en una de las expectativas tecnológicas más firmes de la tecnociencia. gracias. y van deslizando esta industria hacia el ridículo de los paseos turísticos de algunos multimillonarios soñadores o a sofisticados experimentos farmacéuticos.RNETlnJS UNA HISTORIA cnrrtcx DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA eólica (ciclomotores). supuso un fiasco. en una era dominada por la rentabilidad y sin el acicate de la guerra fría. En cualquier caso. pese a los planes científicos y a especulaciones realistas tan convincentes como la imaginada para Marte por Kim Stanley Robinson (en su trilogía sobre Marte). más allá o más acá de las estrellas La exploración del espacio interestelar ha sido desde antiguo uno de los sueños del ser humano.

quedan aún en el ámbito de la fantasía. tanto por parte de los Estados como por organizaciones insurgentes y terroristas. como el Ulises. Sin embargo. en el que esta no ha desaparecido en absoluto y se ha multiplicado sin embargo la amenaza del uso de otras armas de destrucción masiva. pero que no tiene sentido explorar si no somos capaces de abrir la caja de Pandora de la tecnociencia en nuestro pequeño planeta. que están siendo consideradas seriamente por los científicos. Ahora bien. vivimos en un mundo donde sigue imperando la violencia en las relaciones internacionales. al día de hoy. Incluso. como prioridad.000 millones de posibles civilizaciones extraterrestres. es perfectamente previsible que en las próximas décadas se fabriquen estaciones científicas permanentes y espejos solares para conseguir energía. aunque otras. En la nueva situación internacional. Si la época de la guerra fría fue peligrosa por la amenaza nuclear. si la frágil vida terrestre no es destruida antes por un gran meteorito. en todo caso. al enjambre de omnipresentes satélites espías y militares. acaso en el futuro. como los viajes de teletransportación a través de agujeros de gusano o la salvadora intervención de desconocidas tecnologías alienígenas. La inmensidad del cosmos puede ser una fuente de posibilidades maravillosas. de control del clima. a la construcción de bases en planetas y asteroides. a su medida y a su tiempo. tras la Guerra del Golfo y el 11-S. aunque desde una perspectiva CTS tampoco esté clara. pero son absolutamente ciertas y requieren. y. Clarke (Las fuentes del paraíso) o las naves generacionales de Brian W. lo cual impulsa poderosamente la investigación en tecnología militar. el carácter imperialista de Estados Unidos y sus aliados ha salido reforzado y se han incrementado los presupuestos militares y de investigación en armas convencionales como tanques y aviones. 4. Sobre las bases sólidas de una industria espacial es posible edificar un programa espacial más lento pero más seguro. En este sentido. La conversión del Sol en una enana roja ha puesto una fecha final a nuestro acogedor planeta. la ciencia-ficción ha planteado posibles soluciones a muchos problemas de este tipo como los ascensores espaciales de A. Tecnología militar. lanzado por la Agencia Espacial Europea. no lo es menos el contexto actual. ambas posibilidades nos parecen lejanas e irreales. C. en nuevas bombas «limpias» de neutrones o de 109 . Aldiss (La 108 nave estelar). y la única demanda genérica plausible sería el fin de la guerra y la destrucción de todo armamento. nada habría de objetable al envío de sondas exploratorias. tampoco podemos negar que a muy largo plazo necesitemos también un desarrollo espacial sostenible.CARTA AL HOMO ClBERNETICUS UNA HISTORIA CRÍTICA DEL RJfL'RO DESDE CTS ACTIVISTA llenger y el Columbia o las sondas perdidas.en el universo hay vida inteligente. el desarrollo sensato de una carrera espacial alternativa. Sin embargo. cuando hay problemas mucho más urgentes por resolver. la amenaza de la guerra global contra el ciudadano Desde la actitud humanista de CTS no hay tecnología militar que sea aceptable. que la exploración espacial se lleve a cabo únicamente por sondas habitadas por microrrobots. Incluso la NASA prevé para el 2012 el lanzamiento de transbordadores espaciales sin pilotos. hay que añadir ahora la proliferación de satélites de telecomunicaciones o de observación y. e incluso a abrir el debate de la terraformación que sería necesario para hacerlos habitables. No sabemos todavía siquiera si hubo vida en Marte o si -a pesar de la ecuación de George Abbell sobre las probabilidades de vida en el espacio que asigna entre 100 y 10. el espacio inmediato sí que va a ser con toda probabilidad una vía de desarrollo tecnológico fundamental. mediando una moratoria terrestre hasta que resolvamos los problemas ecológicos y sociales de la Tierra.

CARTA AL HOMO C/EERNETICUS

UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUT¡;RO DESDE CTS ACTIVISTA

plasma y en las siniestras armas químicas y bacteriológicas. Se ha pasado en un par de décadas de la guerra de las galaxias de la era Reagan a la guerra contra el terrorismo global. Porque ahora el enemigo no es tanto un bloque como en las guerras del siglo xx, como un «Estado gamberro» como Irak o una red terrorista global como AI-Qaeda, y sus armas más eficaces son puramente artesanales, como se demostró en los audaces golpes del 1I-S. Por otra parte, no cabe duda de que hemos entrado en una guerra posmodema y mediétíca, tal como denunciaba Jean Baudrillard (La Guerra no ha tenido lugar) al referirse a la del Golfo, que no habría existido sino como acontecimiento mediático, ya que eran meras operaciones policiales de la potencia hegemónica en la que se escamotean los muertos en aras de presentar a la opinión pública un conflicto virtual. Según Robert D. Kaplan, analista que trabaja para la academia militar de West Point, en el mundo se están preparando zonas de conflicto de difícil resolución -África, Oriente Medio--, donde el sueño americano de la democracia es más bien una pesadilla (La anarquía que viene) y donde es difícil precisar qué tipo de política ha de llevarse a cabo. Así, desde la perspectiva del llamado «nuevo orden mundial», las guerras neocoloniales de pacificación se disfrazan de intervenciones humanitarias (Bosnia, Kosovo, etc.) cuando interesa (aparte quedan las matanzas tribales de Ruanda, etc.) o de «ataques preventivos», de acuerdo con la nueva y agresiva doctrina Rumsfeld (en su Memorándum para la ONU de marzo de 2002). La consecuencia es que, el panorama mundial, pese a la aparente calma, interrumpida por breves estallidos ocasionales, diversifica y extiende sus peligros para la población civil; los grandes Estados investigan nuevas y terribles armas mientras los pequeños Estados hacen acopio de armas, convencionales, los países del Tercer Mundo sufren las razias imperiales, viven la plaga de las minas antipersonales o «el hambre también es la guerra» (Willy Brandt), de la devasta110

ción o los embargos; los terroristas fabrican armas baratas (Tokio, Oklahoma, ll-S) y no se aprecia que organismos internacionales como la ONU impulsen la firma de verdaderos y generales acuerdos de desarme, al menos, de las armas de destrucción masiva, ni que en muchos países si quiera se prohíba la venta de armas de fuego. Es difícil reconvertir en masa la industria armamentística, excepto en unos pocos casos como la aeronáutica. Y todavía su exportación sigue siendo una fuente de divisas importantes, incluso para España. Empezamos a acostumbrarnos a vivir en un cierto clima de desasosiego social, de terror generalizado, entre los espasmos bélicos de los Estados y la amenaza difusa de los descontentos armados, tengan o no motivaciones políticas. No obstante, la perspectiva para un futuro inmediato no es mejor; aunque estamos ensayando las «nuevas guerras del siglo XXb>, de las que nos habla Ignacio Ramonet (Las guerras del siglo XXI), todavía no hemos puesto en práctica la ciberguerra, la verdadera amenaza global. Pero lo cierto es que la «bomba informática» de Paul Virilio está a punto de estallar; hasta el momento, todo ha quedado reducido a los sabotajes informáticos y al espionaje electrónico, a los mail-bombing y la siembra de virus de los crackers. pero en cualquier momento podemos asistir a infoataques contra servidores institucionales y contra los soportes digitales de grandes infraestructuras --como pantanos, aeropuertos, etc.-, lo que puede reafirmar todavía más el caos terrorista como la nueva estrategia bélica. La red se ha convertido en el nuevo escenario de una guerra larvada, que sirve de coartada al (Ciber)Imperio norteamericano para justificar la intrusión del sistema de vigilancia universal Echelon y de programas secretos como Carnivore (http://www.epic.org) que atentan claramente contra las libertades civiles. Como colofón tecnológico en este aspecto, empezamos a sospechar la actuación de ciber-soldados en

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CARTA AL HOMO C/BHINETICUS

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comandos especiales que con armas de última generación, trajes de camuflaje camaleónicos y conectados a ordenadores con visores térmicos, los cuales, llevando a cabo operaciones localizadas, cambian el curso de las guerra". En un futuro, se nos dice, estos comandos de intervención rápida, provistos de exoesqueletos, visores de realidad virtual y minibombas nucleares constituirán, junto con la superioridad aérea de fortalezas volantes, el ejército multinacional que controlará el mundo, como en las novelas de Joe Haldeman (La guerra interminable). En realidad, se trata del efecto reductor de la tecnología; los grandes ejércitos de masas del siglo XXI se convierten en pequeños batallones ultratecnologizados. Para contrarrestar estas previsiones y actitudes belicistas, a la sociedad inerme, víctima final de toda catástrofe bélica, solo le queda apostar por la insumisión a los ejércitos y prácticas pacifistas como la desobediencia civil. En este sentido, es muy importante la denuncia de la industria armamentística y de la venta de arma" a países poco respetuosos con los derechos humanos, a través de numerosas üNG (Desarme.org, ACDA, ECAAR, entre otras) y el activismo responsable de los científicos, suscribiendo manifiestos deontológicos contra la investigación en tecnología militar como la FAS (Federación de Científicos Americanos). Frente a la tecnología de la guerra --el verdadero motor industrial de la investigación actual- debiéramos apostar desde crs por su reconversión en tecnologías de la paz, que bien enfocadas podrían ser rentables y contribuir al reparto de riqueza en el mundo.

5.

Medicina y biotecnologia; para la longevidad o para la supervivencia

La investigación médica es una de las áreas que mayor consenso social concitan. Bajo el imperativo del alargamiento de la vida, aparentemente, nada hay que objetar a

los avances tecnológicos, desde la genómica a la telemedicina. Sin embargo, son muchos los aspectos oscuros o cuestionables que han ido surgiendo, y más los que se adivinan en un futuro inmediato. Uno de los más debatidos es el de la experimentación con animales, especialmente si, suponiendo que siga creciendo la sensibilidad social hacia el dolor provocado a los animales, se consigue, por ejemplo, el reconocimiento de los derechos de los simios, tal como propone el proyecto «Gran Simio», impulsado entre otros por el filósofo ético Peter Singer (Liberación animal). En ese caso se interrumpiría la vía de los xenotrasplantes del cerdo o de los simios, y se daría un impulso a los trasplantes humanos o artificiales, hasta ahora libres de mayores controversias, y que ya se han convertido en algo completamente habitual. Más dudosa parece, sin embargo, la aplicación de la genómica para el envejecimiento o la clonación de órganos. Aunque la ciencia-ficción y «doctores locos» como Richard Seed y Severino Antinori, financiados por multimillonarios estériles y sectas ufológicas como los raelianos, nos han acostumbrado a este nuevo escenario biotecnológico, los gobiernos actuales se resisten todavía a dar ese paso, imponiendo restricciones a la investigación y efímeras moratorias, dependientes cada vez mas del implacable mercado. El debate de la clonación, una vez descifrado el genoma humano, entre las promesas apresuradas y la fantasía más desbocada, nos ha introducido de lleno en uno de los más agudos dilemas de la humanidad, que la bioética difícilmente podrá resolver. Autores tan sensatos como Javier Sádaba (Hombres a la carta) nos proponen que tomemos en cuenta la posibilidad de la clonación, pero hay algo que instintivamente parece repugnar a la idea de fabricar «hijos a la carta» por procedimientos no naturales. La sombra siniestra de la eugenesia racial, que experimentaron no solo los nazis, sino muchos gobiernos occidentales en el siglo XX, se cierne sobre la biotecnología.
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No en vano, filósofos como Hans Jonas reclamaron en su tiempo un «principio de responsabilidad» por el que no podemos transmitir consecuencias indeseadas a generaciones futuras, o la vigencia ética del derecho al «consentimiento informado», formulado por primera vez en los juicios de Nurenberg, como consecuencia de la barbarie eugenésica nazi. Como hemos señalado, parece que la medicina occidental busca más que la consecución de la «buena vida», el elixir, si no de la eterna juventud, sí de la longevidad máxima, que nos convertiría, en términos de Broce Sterling (Fuego sagrado), en «posbumanos» o nuevos seres humanoides que han de revisar su concepto del tiempo. Lo que subyace bajo este propósito, en el fondo, no es sino el triunfo faústico sobre la muerte, que ha animado al imaginario tecnohermético desde la primera ciencia-ficción, en la criatura de Frankenstein de Mary SheBey, un mito tantas veces revisitado y nunca agotado. y que incluso tiene una deriva paracientífica en la criogenización. Por supuesto que desde CTS no podemos oponernos a una verdadera e integral medicina gerontológica, ahora que la esperanza de vida ha atimentado, pero la prioridad nunca podrá ser el anhelo de eternidad de los privilegiados de Occidente, ni proyectos elitistas como la paraplejia de Christopher Reeves, el Supermán cinematográfico. o la ceguera del Ojo Dobelle, con implantes cerebrales. Mientras en el Tercer Mundo todavía subsisten plagas como la malaria (y científicos altruistas como Elkin Patarroyo no reciben financiación) y aún compartamos enfermedades como el cáncer o el sida, que amenaza con devastar África, la investigación médica debe encauzarse a mantener universalmente un estándar de vida y de calidad de vida dignos para todos. La medicina cada vez se hace más superfluamente sofisticada como en la medicina virtual, más erráticamente experimental, produciendo nuevas drogas sintéticas, y más agresivamente comercial,
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buscando nuevas patentes, para lo cual no dudan en expoliar las reservas naturales del Amazonas o incluso experimentar subrepticiamente con sus habitantes. Es decir, se ha convertido en una todopoderosa institución industrial que, bajo su máscara de benefactor patemalismo, no puede ser cuestionada ni en sus prácticas ni en sus fundamentos. Tal como criticara Iván Illich (Medical Nemesis) no debemos sometemos al sistema médico imperante y, por el contrario, todavía debemos reclamar derechos tan elementales como el derecho a morir sin diagnóstico. La sagrada misión que le ha encomendado el Estado ha ido pasando de la protección de la salud al alargamiento vital, siendo conceptos completamente distintos. Por ello. ante la amenaza de que la medicina olvide su humanidad. su humanismo y su vocación social, hemos de reivindicar otro tipo de medicina. enfocada a curar y paliar las taras y enfermedades de toda la población, que no niegue la condición mortal y sufriente del ser humano.

6.

Ecología; entre el confort y la supervivencia

La ecología es la ciencia en la que más tempranamente se desarrolló una actitud activista. A mediados del siglo pasado los intelectuales y científicos críticos se apercibieron de los grandes males provocados por el desarrollo industrial descontrolado. Y descubrieron el lado oscuro de la tecnociencia en forma de posible catástrofe global, ya que se estaba amenazando directamente la supervivencia del planeta. La contaminación atmosférica, el efecto invernadero, la lluvia ácida o el agujero en la capa de ozono, se convirtieron de pronto en cuestiones transnacionales, una suerte de primera globalización del riesgo. Lamentablemente, a pesar del peligro cierto y reconocido, y de los acuerdos suscritos -como el célebre pero incumplido Protocolo de Kioto-c-.
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la última y más perversa amenaza. incremento de las temperaturas y deshielo de los polos. que muy bien podría resumirse en la máxima: los males que la tecnociencia causa hoy ya los solucionará la tecnociencia del mañana. excepto ocasionales trastornos como las inundaciones fortuitas. en primer lugar. abierto por autores pioneros como Rachel Carson. Todavía. solo afectarán a las generaciones venideras. sin renunciar a ciertas ventajas tecnológicas. solo auguran que cualquier respuesta será tardía.CARTA AL HOMO C/BERNETICUS UNA HlSTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE as ACTIVISTA muy poco se ha avanzado en la contención de este riesgo mayor compartido. pues. Las industrias siguen contaminando la atmósfera.. acaso ralentizado la degradación con ciertas medidas. las grandes infraestructuras como autopistas se siguen construyendo aunque pudiéramos utilizar otros medios de transporte o se llenan nuevos pantanos. aunque sea para regar campos de golf. desapareciendo las primeras especies en vías de extinción. del mismo modo que avanza la deforestación en todo el mundo. pero la realidad se impone. etc. tampoco somos capaces de poner remedio a otros riesgos más localizados. paradójicamente. o la rutinaria normalización del reciclaje de las basuras. En este sentido ni siquiera es preciso suscribir la 117 . que son consumidos por la única y egoísta razón de que son más sanos. pero a la larga igualmente mortíferos. que desde el cielo se cierne sobre todos por igual. quemada o talada sin contemplaciones. no ha cambiado su filosofía optimista e irresponsable. Pero la magnitud de la catástrofe y la débil o nula voluntad de las naciones líderes como Estados Unidos. Y este es el caso de los alimentos transgénicos. plataformas y ONG de carácter ecologista. apenas han conseguido animar una superficial sensibilidad que se traduce en la aceptación de productos ecológicos. la selva amazónica se parece cada vez más a la «piel de zapa». la biodiversidad botánica y animal-verdadero patrimonio del planeta y sus habitantes. se crea a salvo de sus peores consecuencias. pese a Chernobyl y a tantas movilizaciones populares. es inmenso y abarca todas las categorías y niveles. La respuesta social ante esta situación es amplia aunque difusa y no todo lo eficaz que debiera. la sociedad occidental. especialmente en África el calentamiento global que provoca las sequías ya está causando unas hambrunas permanentes. al mismo tiempo que descubrimos las últimas en el vivero recóndito de las junglas de Vietnam . bosques destruidos. que queremos obligar a ensayar y pagar a la hambrienta África. contaminadores o no. es incapaz de comprometerse con un nuevo estilo de vida que. los gobiernos hacen declaraciones rimbombantes. Lo escandaloso del caso es 116 que ni en el interior de los países industrializados o en vías de desarrollo se han tomado medidas. Como podemos comprobar. en cualquier circunstancia.. se regule de manera que llegue a minimizar su impacto sobre la naturaleza. mostrando los primeros efectos físicos: grandes urbes irrespirables. aumento de los cánceres de piel. porque. de hecho. aun relanzadas por el movimiento antiglobalización. Más allá de estos simbólicos tributos a la moda ecologista. es decir. Y aunque Occidente. directamente responsable de la amenaza global. G.. el frente ecológico. haciéndolo. irrespirable. sin saber si arrasará la biodiversidad natural de la agricultura. sequías endémicas. Para enmascarar este proceso. poco a poco vamos cumpliendo las expectativas de la ciencia-ficción catastrofista de J. Pero mientras este apocalipsis progresivo se desarrolla tranquilamente ante nuestros ojos. no hemos clausurado todas las centrales nucleares. todos estamos perdiendo el planeta. pero que acabaremos consumiendo masivamente. como hace la empresa Monsanto. los ríos y los mares.se va reduciendo drásticamente. solo ha aplazado ligeramente el impacto del desastre global. Ballard (Zona de catástrofe). utilizando la retórica de lo sostenible. No estamos dispuestos a renunciar a ninguno de los lujos y caprichos de la vida moderna por unas vagas amenazas que. las innumerables asociaciones.

como Ray Kurzweill (La era de las máquinas espirituales) o el mismo Hans Moravec. es un dogma de la tecnociencia. pretende que todo el planeta es un ser o sistema vivo autorregulado. desde CTS tenemos que seguir impulsando. una especie de equilibrado ecosistema global. ha sido ganada únicamente por R2D2 y 3PO. formulada por los biólogos James Lovelock (Las edades de Gaia) y Lynn Margulis (Planeta simbiótico). cuando predice que el siguiente paso evolutivo de la humanidad es el robot consciente. Pero el tiempo pasa y no conseguimos más que hábiles simulaciones como el lA psiquiatra de Eliza o los programas «soñadores» de Igor Aleksander (Impossible Minds). que suscribe su fundador N.está a punto de romper irreversiblemente. Pese a que hay sobradas razones para ser pesimista. Incluso ha dibujado cómo serán estas curiosos seres: árboles artificiales que viajarán eternamente por el 119 . a largo plazo. cuando hayamos destruido nuestro planeta originario estaremos dispuestos para colonizar otros planetas (o los alienígenas nos salvarán. Sin embargo. por la ciencia-ficción. este 118 ha sido hasta ahora el breve recorrido de la inteligencia artificial. Sencillamente. parecen haber sido aplazados hasta que la ciencia nos proporcione vías más realistas y sólidas de investigación. especialmente para que las jóvenes generaciones no cometan nuestros mismos errores y para que cuando la catástrofe se agudice hayan creado una red alternativa que permita la supervivencia primero y. Efectivamente. tanto da). Pero lo más absurdo de este tácito planteamiento es no solo que es profundamente inmoral. la regeneración del planeta. Kasparov fue derrotado por Big Blue. fantasías y utilidades De ser una de las más firmes esperanzas de la tecnociencia a convertirse en uno de los mayores fiascos.RNETfCI/S U"'A HISTORIA CRíTICA DEL FL'TURü DESDE CTS ACTIVISTA sugerente pero mística teoría de Gaia. desde su mítico origen en la figura cabalística del Golem. Wiener (Dios & Golem SA. La actitud escapista de los gobiernos y la sociedad en general solo nos plantea arteramente el sueño futurista del salto adelante. 7. antes del colapso medioambiental en este mismo siglo recién comenzado. sino que es hoy por hoy una quimera irrealizable. Inteligencia artificial y robótica. eso no detiene a científicos fantasiosos. el enfoque activista. y que una de sus especies ---el ser humano tan inteligente como poco sabio. ya sabemos que la catástrofe medioambiental es más cierta que cualquier profecía. nos han obligado a creer que el tópico fantástico del androide. precisamente. desde una perspectiva objetiva y científica. basado en la imitación de la biología). es decir. medida en datos anuales ----como los centímetros que sube el nivel del mar. creyentes acérrimos en el evolucionismo tecnológico. al poético Pinocho de la película de Steven Spielberg. e incluso hasta las 3 leyes de la robótica popularizadas por Isaac Asimov (Yo Robot). lA. Marvin Minsky (The Society of Mind) y Hans Moravec (El hombre mecánico).CARTA AL nouo C/Hf. que bajo la advocación de la diosa griega de la tierra. Dreyfus (What Computers Still Can 't Do) y Roger Penrose (La nueva mente del emperador) y sus entusiastas defensores. amenazando a fecha fija zonas costeras y ciudades como Venecia o Nueva York-. como las sondas de autómatas autorreplicantes de John van Neumann o el superordenador totalitario que gobierne el mundo. Las amenaza de que la lA rebeldes. pero por otra parte no hemos conseguido construir más que torpes robots arácnidos (de acuerdo con el más cauto enfoque ascendente. La vibrante polémica entre detractores de la inteligencia artificial como H. La cibernética impulsada por la fantasía. entre la robótica y la bioingeniería.). que nos eliminará del planeta o nos convertirá en sus mascotas.

nos inquieta hoy. para. Drexler han venido a redoblar las esperanzas de los partidarios de la lA. nunca podríamos estar de acuerdo en poblar el mundo de androides semiinteligentes que esclavizaran al ser humano. Energía. S. Por el momento. en el futuro no solo podremos construir robots inteligentes o fusionarnos con ellos como cyborgs. como los sistemas expertos de la informática. no podemos menos. si realmente fuera finalmente accesible en alguna medida la creación de lA consciente. evitando los trabajos más pesados y peligrosos gracias a sistemas automatizados o robots. siempre y cuando se hallen al servicio del ser humano y se desarrollen dentro de un orden de prioridades. que criticar esta visión cientificista y mecanicista del ser humano y de su inteligencia. tal como el mundo ingenieril y de la banca han demostrado. Del mismo modo que nos preocupaba ayer. De hecho. las que realmente han mostrado su utilidad. este y no otro es el debate en tomo al robot no inteligente. amplias vías de investigación.CARTA AL HOMO CfBERNET/CUS UNA HISTORIA CRITICA DEL FlITURO DESDE CTS ACTIVISTA espacio a la busca y captura de información. al considerar la metáfora del cerebro como un mero ordenador biológico. El sueño del humanoide artificial puede esperar. en estos momentos. han sido contribuciones menos espectaculares. ha reactivado el debate en torno al ludismo. no condenarlo a la alienación o a la pobreza. esto es lo que ya sucede con las actuales máquinas que invaden el horizonte vital del ser humano o con los robots indus120 triales que inevitablemente dejan en el paro a trabajadores cualificados. pero al mismo tiempo tienen aplicaciones incontestables. cuasi angélicas como propone Miquel Barceló (El otoño de las estrellas) O generadoras de materia ex nihilo. agotamiento y contaminación frente a inagotabilidad y limpieza El tema de la energía es un tema clásico de CTS y capital para cualquier estudio sobre la tecnociencia actual. desde CTS. En este sentido. sino crear además formas nuevas de inteligencia no humana según nuestro capricho. Pero todavía deberemos esperar a los ordenadores cuánticos de quinta generación para descubrir si algo de todo esto es siquiera posible o simplemente había una dificultad básica. e incluso podemos prescindir de él en aras de una lA verdaderamente útil. perfectamente legítimas. 8. la energía nuclear fue masivamente 121 . superando incluso sus expectativas iniciales. son numerosos los seguidores que apuestan por el procedimiento de la descarga o copia de mentes humanas en sucesivos clones. No obstante. En el comienzo de CTS. La programación. bajo la mirada de la primera ecología. su condición y sus saberes. robots humanoides o meros soportes digitales como la red. En parte. que se limite a asistimos y no a reemplazarnos. En esta línea descalabrada. lo cual. E incluso. moldeables a voluntad y adaptables a cualquier entorno. como en la fascinante visión de un mundo virtual poblado de copias y entidades informáticas de Greg Egan (Ciudad Permutación). cómo reintegrar en nuestra nueva economía tecnológica al ser humano. que con el quimérico objetivo de crear robots inteligentes despilfarra los presupuestos de la ciencia y la orienta además hacia un callejón sin salida. el agotamiento y su carencia. Y tres son los problemas básicos que vienen asociados a la energía en el mundo industrializado: la contaminación. según Neal Stephenson (La Era del Diamante). las investigaciones en nanotecnologfa de visionarios como E. siempre con la incertidumbre del porvenir. aun siendo esta todavía una posibilidad remota. la robótica por realidad virtual o el ordenador de ADN son. lógicamente. Nadie atribuiría a estos sistemas verdadera inteligencia. un error de principio en los planteamientos de la lA dura.

que afecta a los países industrializados o en vías desarrollo. de tracción animal. solo han despertado un relativo interés. que han sido propuestas como la alternativa por los grupos ecologistas y el movimiento antiglobalización. con frecuencia. propia de los combustibles fósiles. calculándose que para finales de este mismo siglo XXI. Por lo tanto. presentando una alternativa no centralista al actual modelo de distribución de la energía. que dejaron un saldo de amplios territorios contaminados y de varios centenares de víctimas (aunque actualmente se manejan cifras de millones de afectados por la radiación y su consecuente cáncer de tiroides). se consiguió incluso el cierre de la central de Lemoniz antes de su apertura). confirmaron las sospechas: la energía nuclear. Lo sorprendente es que en realidad nunca han faltado las energías no contaminantes. y las sociedades más concienciadas han presionado para su cierre (en el País Vasco. esto es. El problema de la energía ha sido tratado acertadamente por Jeremy Rifkin (La economía del hidrógeno). inagotables y a disposición de todos. aboga por su cierre progresivo. lo cual les obliga a sobrevivir con la energía humana. El petróleo es además un factor de clara inestabilidad política en el mundo al estar situados los mayores yacimientos en zonas de conficto geoestratégico como Oriente Medio (Arabia Saudí. como el petróleo. muy precarias o inhumanas. El panorama de la energía se muestra así francamente preocupante. La única energía renovable que ha sido adoptada por estas instancias es la hidroeléctrica. ya fue advertido desde el Informe de Roma en 1972 y de manera más alarmante aún en 1991. es necesaria una limitación en su uso.CARTA Al HOMO CfBERNETlCUS UKA IllSTORIA CRíTICA DEI I'UTURO DESDE CTS ACTIVISTA contestada. lraq. aparte de la contaminación y el agotamiento. y cuanto más sofisticada es. corno en el caso del pantano de Narmada ---denunciado valientemente por 123 . ya que el riesgo de accidentes o ataques terroristas siempre estará presente. No cabe duda de que la conciencia de una sociedad cada vez más informada y preocupada por la salud. del carbón o de lo limitados recursos forestales. que temen no poder controlar un mundo impulsado por una energía barata e igualitaria. es una energía peligrosa y un riesgo global. tal como señala Illich (Energía y equidad). parapetados bajo la retórica de la sostenibilidad y de sucesivos acuerdos incumplidos. el inexorable agotamiento de energías contaminantes. Toda civilización se caracteriza por un consumo de energía. como la eólica o la solar. en la tercera. Los grupos ecologistas como Greenpeace han mantenido una intensa campaña antinuclear durante décadas. podría aumentar la media de temperatura terrestre en casi 5 grados. etc. no se han preparado para el futuro inmediato. la emisión de dióxido de carbono. el mayor problema de 122 los países pobres es la carencia de fuentes de energía de todo tipo. las llamadas energías renovables. que son el motor de la industria del transporte.). existe un acuerdo generalizado de que realmente estamos ante un problema de escasez no demasiado lejano. Por otra parte. a pesar de las más estrictas medidas de seguridad. Estas energías. como nos ilustraron películas como Silkwood o El síndrome de China. que no respeta las poblaciones arraigadas ni el ecosistema natural. coartado por los intereses de las multinacionales petroleras y de la economía globalizada. aunque en gran medida por las acciones de la banda armada ETA. pero bajo un modelo desarrollista y agresivo. especialmente por la ceguera de los gobiernos y los organismos internacionales que. porque si no la distancia entre individuos y países no hace más que' crecer. Sin embargo. Tampoco debemos olvidar que. Escapes como el de Harrisburg (1979) Y sobre lodo explosiones como la de Chernobyl (1986). boicoteando el transporte de los residuos por tierra o por mar. en condiciones. más necesita. Las cifras más pesimistas consideran que el petróleo realmente aprovechable se agotará en la segunda década del 2000 y los más optimistas.

que haya desterrado las viejas energías contaminantes. los programa" de real tv.CARTA AL HOMO C/BI:RNETICUS UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE crs ACTIVISTA la escritora india Arundaty Roy (El álgebra de la justicia infinita}-. que promete la explotación de recursos en otros planetas del sistema solar o el descubrimiento de energías misteriosas. creando tantos problemas como en la hidroeléctrica o en la eólica. En el consumo masivo y universal de televisión y cine --el verdadero arte de la globalización. un caparazón artificial para succionar toda la energía del Sol (Freeman Dyson. Se confirma de esta manera que el arte del presente y probablemente del futuro se halle definitivamente vinculado al fenómeno de las telecomunicaciones. es la transición progresiva. todavía poco explorado. pero sobre todo en su aceptación social. a largo plazo la única viable.o la fantasía de la ciencia-ficción. proporcionadas por benefactores alienígenas. antes de que las grandes corporaciones se lancen a su explotación masiva. popular. a causa de la reproduetibilidad técnica de la imagen artística. ya descubiertas pero todavía carentes de un verdadero impulso investigador. la tecnociencia oficial vive de las esperanzas que le suministra la investigación -la fusión fría. Las bellas artes. la informática e Internet. una de las más locas especulaciones científicas -la llamada esfera de Dyson. Mundos delfuturo).ha obtenido un amplio eco en la ciencia-ficción. que puede dar estabilidad económica y ecológica al planeta. con sus virajes retros y montajes espectaculares. la vía razonable. pero no contaminante). no han conseguido seducir al gran público. según Walter Benjamin (iluminaciones). En este sentido. y que no sea enemigo de la investigación de nuevas fuentes como el hidrógeno. presentada por Jererny Rifkin como la nueva panacea. Su gran ventaja es que tiene a su disposición un nuevo y poderoso medio. y que se enfoque el desarrollo de sus múltiples aplicaciones desde la justicia social y la ética ecológica. hacia las energías renovables. que veía cómo perdía su «aura» sagrada de objeto único. y que se puede integrar en una floreciente industria del ocio masivo. Frente a la opción alternativa. los concursos. que desplazará a más de dos millones de habitantes. Podemos imaginar un futuro basado en las energías renovables. Sin embargo. las series. 125 . sobre todo. Frente a esta incierta expectativa de energías futuribles. El verda124 dero futuro se halla sin duda en las energías renovables. o la presa de las Tres Gargantas en China. Pero justo en ese momento empezó a gestarse la esperanza del arte digital como nueva forma de arte transvanguardista y. menos explotado que este aunque también finito. La actitud responsable desde el activismo de CTS es impulsar la investigación en este ámbito. los noticiarios. que sigue prefiriendo la artesanía de una pintura realista y convencional incluso a las provocativas instalaciones neoconceptuales que apelan a los gastados tabúes del sexo. 9. entre el ocio virtual y las nuevas vanguardias ciberculturales La irrupción de las neovanguardias artísticas a finales del siglo xx supuso la consagración de la deriva hermética del arte moderno. los vídeos musicales. en sus variadas formas.. tantas veces aplazada. Artes. a través de energías menos contaminantes como el gas (con el riesgo de una localización conflictiva. que demanda altas dosis de creatividad innovadora. siempre y cuando vayamos adoptando socialmente los valores alternativos de un consumo responsable basado en el ahorro y la adecuación al uso. como en la novela de Stephen Baxter (Las naves del tiempo).ya se advierte el carácter del arte de la era digital. como el petróleo. los reality shows. la violencia o la religión. cada vez más alejado de los intereses del ciudadano común. como la fotografía. ha sido capaz de absorber el impulso experimental de las verdaderas vanguardias. este tecnoarte digital.

por ejemplo. y ahora la red. pero también puede derivar hacia planteamientos más abiertos como las exposiciones holográficas y los espectáculos parateatrales que sugiere el novelista de ciencia-ficción Nonnan Spinrad (Los jinetes de la antorcha). La amenaza de este tipo de arte virtualista parece clara si se convierte en una adicción autista con visores. que tanto predicamento tienen actualmente como arte futurista. realizadas con baratas cámaras digitales y con planteamientos artísticos rupturistas pueden abrir una vía interesante en el monopolio de la gran industria.. pero sí va a tener que plantearse el reto social y tecnológico. Y esta es ya sin duda la revolución pendiente. pese al correoso dominio del universo del papel impreso y del libro ya se van abriendo paso los nuevos soportes digitales del e-book. y por ello durante mucho tiempo haremos convivir todas las formas de tecnoarte. la que en gran medida fusione todas las artes audiovisuales y literarias en un nuevo modelo interactivo. con su amplio circuito de televisión abierta o digital. En el ámbito de las letras. que ha estudiado J. En este sentido. como ya lo está haciendo una nueva generación de tecnoartistas que trabajan en las nuevas disciplinas. potenciando. En cualquier caso el arte del futuro será multiforme y di verso.as. L. más próximo a las posiciones de un CTS activista. convirtiendo esta temática crítica en una de sus principales preocupaciones. En esta novedosa tesitura el arte contemporáneo no va a desaparecer. En este sentido tienen mayor interés estos planteamientos de teenoartc autocrítico con la propia tecnología ---en la línea iniciada hace décadas por artistas como Antoni Muntad. La infografía ha sufrido un espectacular desarrollo gracias a su integración en el cine de animación (de Tay Story a Shreck) y de efectos especiales (la última entrega de Star Wars ya contiene un abrumador volumen de metraje digital). y entre las cuales destaca una curiosa forma de arte híbrido que obtiene sugerentes mixturas fronteriza" al combinar las técnicas tradicionales con diferentes procesos mecánicos y digitales. todo aquello que nos emociona es arte. con reflexión y con una evidente iruencionalidad política sobre la tecnología). los dibujos animados. visiones alternativas del futuro a través de una renovada ciencia-ficción. el vídeo o DVD. Brea (La era postmedías. participativo y en varios niveles. tendencias de cine independiente como Dogma 95. también hay que señalar la ambivalencia del arte de los videojuegos. el videolibro.que las performances de exaltación cyborg. el CDROM o las páginas web y consiguientemente de los formatos hipertextuales.CARTA AL HOMO ClRERNET1CUS UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FL'TURü DESDE CTS ACTIVISTA los late night. parecen más atractivas las vías heteróclitas del net-an que trabajan a través de comunidades virtuales hacktivistas creando páginas y e-zines subversivas o llevando a cabo iniciativas 126 digitales inspiradas por la globalización alternativa (como Aleph. más allá de las etiquetas. a través de ordenadores personales y teléfonos móviles mulrioperativos. pero desde un arte de técnica tradicional hasta las formas más extrañas de arte evolutivo de la vida artificial.org. como las de Stelarc o Marcel lí. Como advierte el teórico Joaquim Dais (Rupturas espacio-temporales). etc. para un arte crítico. su objetivo a medio plazo parece ser la creación de ficciones realistas generadas enteramente por ordenador (como Fi1Ul1 Fantasyí que proporcionen a la tecnología de realidad virtual entornos creíbles para desarrollar una industria con múltiples aplicaciones. las películas. deberá tanto contar con las nuevas tecnologías como cuestionar su uso. que transformen nuestra visión de la realidad. van perfilando la sólida alianza de arte popular y nuevas tecnologías. dando lugar a géneros nuevos de hiper-arte e hiper-pensamiento. Del mismo modo. desde el ciberarte al net-art. Antúnez. No obstante. que corresponden de hecho a los diversos niveles tecnológicos de un mundo contemporáneo en 127 . una muestra clara de cómo realizar un arte digital interactivo. una nueva forma de tecnoarte interactivo que empieza ya a tener sus versiones más exigentes y arriesgadas.

el vídeo o el DVD. que sirve de paradigma a la renovación simbólica y económica de las grandes urbes del siglo xx. hemos incorporado el ordenador personal. a la espera de tiempos mejores. que ha informatizado. no ha sido en el exterior. a los bloques de viviendas. A la cocina como motor del cambio tecnológico de la casa. todavía experimental. absorbería. no varía significativamente en lo referente al uso de la tecnología. en el sentido heideggeriano. la torre musical o el teléfono. una síntesis de lo vernáculo y lo moderno fundada en una lectura esencialista de Heidegger (Construir. sino en el interior. Solo en las grandes áreas del Tercer Mundo subsiste ese estilo vernáculo. como villas o colmenas. Parece que la renovación tecnológica que trajo la modernidad a la arquitectura se hubiera estancado en una estandarización condicionada ya sea por los presupuestos o por las funciones simbólicas de cada edificio. Loos-. certeramente analizada por Siegfried Giedeon (La mecanización toma el mando). Peter Bísenmann o Rem Koolhaas (Living. en el ámbito doméstico. A partir del racionalismo funcionalista. Leben). 10. y en este aspecto se profundiza en una 128 visión flexible y esteticista de las posibilidades de las nuevas tecnologías arquitectónicas. en una primera fase. desde este planteamiento. basado en la autoconstrucción y los materiales naturales -a menudo degradado-e. la radio. inauguran una era de la arquitectura espectacular. Vivre. han desplazado a la naturaleza y roto el equilibrio entre naturaleza y razón práctica que proponía la arquitectura vernácula. Simultáneamente asistimos al fin de la arquitectura vernácula en Occidente. deudoras del más chato racionalismo. El paisaje urbano del planeta se puebla de ciudades y zonas urbanas donde las nuevas casas tecnológicas. Y. que es la misma que para el ocio. El sentido del habitar de Le Corbusier ha triunfado plenamente con la instauración de la «casa inteligente». En esta nueva casa hipertecnológica e inteligente. la televisión. repleta de cacharrería más o menos útil. que en una segunda fase. digitalizándolas y automatizando todas las funciones de la casa y ofreciendo además un estilo de vida plenamente cibercultural. que arquitectos sensibles como Hassan Fathy (Architecture for the Poor) pretenden adaptar a lugares como Egipto. construidos según un neorruralismo kitsch. de la casa inteligente a la casa básica La tecnología ha transformado radicalmente la casa moderna. es abandonada por la de «máquina de habitar» de Le Corbusier (Hacia una arquitectura). conectado y ampliado los servicios de la casa moderna. habitar.CARTA AL l/aMO ClBERNET1CUS UNA HISTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE crs ACTIVISTA transformación. no sería descabellado pensar en una colaboración entre este CTS activista y el tecnoarte crítico de la cibercultura en tomo a la preocupación compartida que supone la tecnología del futuro. pensar). Los brillantes arquitectos del caos como Frank Gehry. donde la pobreza hace posible una hermosa arquitectura moderna de adobe. pero que no contagia. El panorama. Historia crítica de la arquitectura moderna). tras la irrupción del movimiento posmoderno. sin embargo. debemos añadir en la era digital la omnipresente tecnología para las telecomunicaciones. Pero donde se ha producido una verdadera revolución tecnológica. la concepción de la vivienda como «morada». las estructuras o los materiales. de la cocina. todo estaría conectado a un ordenador central-una lA de voz seductora129 . a la nefasta proliferación de estilos neorrurales y al improbable nacimiento del «regionalismo crítico» (Kenneth Frampton. El experimentalismo arquitectónico ha quedado reducido a «obras de arte» singulares y a rarezas de jóvenes pioneros. se recupera superficialmente el adorno ---considerado como delito desde A. o los chalés unifamiliares. Arquitectura.

sociales y culturales que intervienen en el desarrollo de la tecnología. para fortalecer los vínculos vecinales a través de una comunidad virtual activa.. calor yagua corriente. una vivienda digna provista de los servicios básicos para todos: estructuras fiables.. generando el «cosmopolita doméstico}. para los cuales el propio proceso tecnocientífico domina las variables contextuales siguiendo un modelo determinista.. esto es. En este aspecto comunitarista sí que tendrían sentido una domótica cibercultural. Por ello. dispuesta a proporcionar a sus dueños los más altos niveles de confort. calefacción y ventanas conectadas a un termostato programado. e incluso un constante biochequeo de todas las funciones vitales de los habitantes de la casa. sino utilizarla para recuperar una morada transvernácula que sea realmente habitable. una casa que cada vez se parece más a una nave interestelar de lujo. y tal como la conciben instituciones como la UNESCO. Cuando los gurús de la cibercultura. la tecnología todavía no ha conseguido cubrir las necesidades elementales para la población creciente del planeta. Echevenía (Cosmopolitas domésticos). Frente a este modelo futurista. como Bill Gates y Nicholas Negroponte. Y este es justamente el error más grave de la mayoría de predicciones.CARTA AL HOMO CIHI:RNrllCUS UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA mente monocorde en las películas de ciencia-ficción-e. simplemente. justo al contrario de cómo actúan los tecnoentusiastas evolucionistas. ya que estos integran el análisis de los contextos. ciertas tecnologías de la cibercultura. sino los lujos. contaminación o desarticulación de las grandes capitales o. conectado a los servicios médicos. gran parte del mundo carece de un techo propio donde guarecerse. Nuestra prioridad no puede ser en ningún caso construir una utopía arquitectónica y urbanística a través de la tecnología. los problemas de tráfico. es preciso investigar las posibilidades de la llamada arquitectura ecológica. Frigoríficos conectados al supermercado. pantallas multimedia de cristal Iíquido o plasma en cada habitación. del que habla J. desde una actitud cívica de CTS. tanto los oficiosos como los alternativos. electricidad. sobre todo si logramos crear otro tipo de relaciones éticas entre los profesionales de la arquitectura y los habitantes de las casas. como los programas de autoconstrucción digitalo la conexión universal a la red. Las variables transversales de las tecnologías del siglo XXI. como muchos jóvenes occidentales o como los miserables habitantes de barriadas de favelas. nada más ni nada menos . que en su ciega fe cientificista prescinden paradójicamente de algo tan científico como la consideración de todos los factores de un problema. el valor de la casa hipermoderna no será tanto la estética y menos su cualidad habitable. Problemas e incertidumbres Nuestra breve incursión en la historia del futuro de las tecnologías no estaría completa ni sería del todo honesta si no expusiera como colofón una serie de variables que condicionan todos los posibles futuros. que a través de varias terminales nos informaría del estado de la casa y de sus habitantes. cocinas provistas de inagotables menús electrónicos. ha de contemplar una serie de aspectos políticos. y sobre todo su capacidad tecnológica. espacio suficiente. etc. Así. provista de las altas prestaciones de la «informática ubicua». de las bioconstrucciones que recuperan materiales naturales o de las ecoaldeas que reciclan sus residuos y \30 utilizan energías renovables como la eólica y la solar. sala de juegos de realidad virtual. en la que su habitante se refugia viajando de espaldas a la realidad. 131 . En este sentido la coincidencia con los estudios CTS es total. en muchos países. ya están diseñando y viviendo en la casa inteligente. De Nueva York a Calcuta las soluciones son múltiples. La futurología como nueva disciplina.

porque especulaciones futurológicas de este tipo. no había sido imaginada si quiera por la más fantasiosa ciencia-ficción. más seguras e importantes.. la interacción entre las novedades tecnocientíficas «menores» y la sociedad -más que descubrimientos inaudi133 . por ejemplo.. pueden surgir fenómenos sociales. como ya investiga Craig Venter. desde disciplinas tecnológicas menos espectaculares pero de uso más cotidiano. cuya potencia nos ayudaría a resolver problemas actualmente impracticables.. ni el motor de antimateria. están cambiando constantemente el propio futuro definitivo. ni la teletransportación. en definitiva. de un futuro que. No obstante. ni la nanotecnología omnipoderosa. la mayoría de sueños tecnológicos que se han anunciado. y los ordenadores cuánticos. pese a nuestro escrutinio. como.CARTA AL HOMO ClBHmETICUS UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA Desde una óptica marcadamente ética. Las novedades que en informática y bioingeniería se van a producir van a determinar probablemente el desarrollo del siglo XXI. ya sean teorías o novelas de ciencia-ficción. pero cuya aparición es más que probable a lo largo de un siglo complejo como pocos y apenas recién comenzado. y esperemos que sea para bien. la creación de plantas o animales de diseño o simples productos de vida artificial (por ejemplo. ha revolucionado a todas las tecnologías e incluso ha dado lugar a la ciberciencia.puede proporcionamos interesantes perspectivas y nuevas promesas. como la Teoría del Todo (TOE) que unificarla supuestamente todas las fuerzas de la física pero no provocar cambios inmediatos en la tecnología. sino prepararnos para las eventualidades poco previsibles. aunque sean simples apli132 caciones como nuevos gadgets multimedia de telecomunicaciones e incluso. a partir de nuevas drogas sintéticas o nuevos materiales. Pero también. Únicamente contrastando las previsiones con el contexto de variables diversas podremos no solo ajustar nuestra visión futurológica -eliminando las fantasías y Ias utopías de uno y otro signo-e. van a alterar significativamente nuestras predicciones. acaso ni rozar. propia del CTS activista. ni la máquina del tiempo. y sin embargo. una descentralización energética semejante y paralela a la de Internet. Los avances en la ciencia. Las novedades de la tecnociencia Esta es una de las variables. teniendo en cuenta que algunas todavía no se han manifestado. uno de los «padres» del genoma humano). no conseguiremos alcanzar. Entre otras razones. aunque los novelistas sigan calentando la cabeza de los científicos y se publiquen teorías demasiado especulativas. 11. pero posibles. ni la inteligencia artificial autoconsciente. cuyo éxito puede disparar una demanda masiva y la reorientación de la investigación tecnológica en general. según Jeremy Riflcin. en principio y si continúa el ritmo investigador actual. cuya aparición a finales del siglo xx ha generado la sociedad global. ni los viajes a velocidad luz. etc. y especialmente los inventos tecnológicos que ni siquiera sospechamos. tantas veces fraudulentamente anunciada como extrañamente postergada. Sin olvidar el uso del hidrógeno como forma de energía revolucionaria. para producir algún tipo de bioenergía. Sería. seguirá permaneciendo abierto. A continuación comentamos brevemente las variables más importantes para que el propio lector juzgue su grado de intervención en el proceso tecnológico. ya que la producción y distribución de pilas de esta energía barata permitiría. El ejemplo más claro lo tenemos en Internet. en este siglo al menos. si no se permite la clonación humana. se hace imprescindible la consideración crítica de los problemas actuales y factores inciertos que afectan y afectarán al desarrollo tecnológico en el presente siglo. las grandes novedades pendientes serían la fusión fría. Con toda seguridad. Por otro lado. el avance puramente teórico de las ciencias -si todavía no hemos topado con el límite que supone John Horgan (El fin de la ciencia)-.

Sin embargo. Una economía heterodoxa y caótica. Sin embargo. podemos suponer que la variable económica puede modificar notablemente el desarrollo de la tecnología. comienza a generarse un estilo de vida unificado e hipertecnológico que demanda una serie de tecnologías. atendibles pero poco realistas de momento. el movimiento por una globalización alternativa ha planteado algunas iniciativas. en el Tercer Mundo no se resuelven.lo que va a generar los verdaderos e imprevisibles cambios en el desarrollo tecnocientífico inmediato. a los efectos de las guerras globales. conforme vaya profundizando en el modelo globalizador. que al día de hoy parece imparable. Las amenazas externas son claras y conocidas. Sin embargo. una vez que la sociedad global ha sido asentada de acuerdo con unos patrones culturales comunes.CARTA AL HOMO C1BER1VI. de estas amenazas externas y contradicciones internas que ignoran nada menos que el fin de los recursos energéticos o los trastornos sociales que provocan las injusticias económicas. su modelo de libre mercado autorregulado y progreso indefinido parece prescindir. De esta manera. Por otro lado. en el sentido de que hasta ahora puede considerarse que sucedía al revés. los problemas básicos de carencia de agua y alimentos o de servicios básicos como la salud. Fenómenos como los microcréditos. es posible 134 que además de los cambios imprevistos pero controlables de la nueva economía global. pero que progresivamente puede hacer sentir su peso en la economía global a lo largo del siglo. sino que aumentan. que era la tecnología la que dictaba los cambios sociales. en este mismo contexto globalizador y por fuerza de la necesidad. este es el único escenario económico posible. de carácter rnulricultural o intercultural. puedan florecer. de manera harto optimista. susceptible de una afección contagiosa general a partir de cualquiera de sus partes. nuevas formas de economía para la supervivencia. a través de Internetpueden resucitar así ciertas formas económicas del pasado. ya sean radicales o moderados. en la que se ha de convivir en diversos grados y contextos. No cabe duda de que caminamos hacia una especie de nueva sociedad. 13.:l1CUS ¡NA HiSTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE CTS ACTIVISTA tos. como la tasa Tobin o la renta básica. Se ha convertido efectivamente en una especie de organismo unificado. que tampoco resolverían el fondo de los problemas. pero más incontrolables aún parecen todavía las contradicciones estructurales que soportan la nueva economía virtual izada. tras el colapso del socialismo real. desde la mera tolerancia hasta el mestizaje. pero por ello inevitablemente frágil e inestable. en el Tercer Mundo y en el Cuarto Mundo (bolsas de pobreza en el Primer Mundo). El hecho es que mientras en Occidente ya nos estamos acostumbrando a los nuevos fenómenos de la maravillosa tecnoeconomía como la implantación del dinero electrónico o del teletrabajo. 12. el comercio justo o los circuitos alternativos de trueque sin dinero -c-curiosamente una forma económica «subdesarrollada» practicada también en el corazón del Imperio. entre los espasmos de la economía virtual con sus crisis bursáti les irracionales y la incipiente economía solidaria e igualitaria de la pobreza (y si cualquier catástrofe no nos devuelve antes a la Edad Media). desde el agotamiento del petróleo y los desastres naturales. en los márgenes de los cauces oficiales. Una 135 . Para los defensores de este capitalismo globalizador neoliberal. puede enfrentarse a problemas y crisis inesperados. Las tendencias de la sociedad global En principio esta puede parecer una variable poco importante. Las revoluciones económicas La economía mundial. produciéndose así un imparable proceso de realimentación.

Los rasgos de esta nueva cultura. que da como resultado una nueva cultura de la globalización. vendrán marcados por fenómenos emergentes nacidos en el siglo xx. así como la previsible rivalidad con el gigante chino. aunque no descartable a largo plazo. las nuevas formas de trabajo. liderado por Estados Unidos. como la que propone el movimiento antíglobalización. pueden ser muchas las amenazas al actual statu qua geoestratégico. de una manera u otra. la crisis definitiva de la familia tradicional. el envejecimiento de la población. Lo que sí parece seguro es que estará fuertemente vinculada a la tecnología. la ruptura de los clichés sexuales (con el advenimiento de la extraña diversidad que ya señala la Queer Theory). aunque actualmente ahora pueda parecer estable. sí al menos variar de intensidad. ha de ser tenida en cuenta a largo plazo. De hecho. entrar en decadencia o en conflicto con nuevos polos. en equilibrio fluctuante entre lo vernáculo y lo foráneo. parece haber entrado en una nueva e incierta fase. pero que inexorablemente habrá de definirse como giocal. además de la integración étnica y cultural. sino acaso a una suerte de inestable escenario cyberpunk. 14. La guerra abierta contra la civilización islámica parece sin embargo poco probable. la creación de nuevas redes sociales estructurantes de la sociedad (como la". con permanentes conflictos sociales internos y económicos en el eje Norte-Sur. Esto se aprecia claramente en la tecnología militar y en el. que se agudizarán notablemente. contra «países gamberros» como Iraq. Al día de hoy. la propia tecnología. Una sociedad global con una cultura unificada de estas características solo puede estar basada en el mestizaje. pero cuyas tendencias contrapuestas no nos conducirán a ninguna utopía. vivimos bajo un dominio político y cultural de lo que ha sido calificado por sus críticos como de «Imperio. En definitiva. Haciendo un poco de política-ficción. Los cambios geoestratégicos La variable geoestratégica. desde guerras comerciales con los dragones asiáticos hasta conflictos nucleares regionales (PakistánlIndia). la explosión del ocio virtual. los nuevos hábitos alimenticios (de los transgénicos a la legalización de las drogas). puede ser la que provoque los cambios geoestra- 136 137 . la preponderancia del papel de la mujer. tras el 11-5. lo cual tiene su reflejo en el desarrollo tecnológico e industrial. puede multiplicarse haciéndose eco de la perversa doctrina de Samuel Huntington sobre el «choque de civilizaciones». que bajo otra situación geoestratégica podría cambiar sensiblemente. que acaso. el individualismo. donde se impone una determinada filosofía de producción y una serie de prioridades. o contra Estados terroristas como el Afganistán de los talibanes). ONG o las comunidades virtuales).(Toni Negri/Michel Hardt). las nuevas fonnas de espiritualidad (desde la New Age ecléctica al ecologismo panteísta). con el inglés u otra lengua mestiza como lingua franca). puede. una sociedad global ciertamente fascinante. pero será sin duda mucho más extraña y sin duda no estará exenta de tensiones. un nuevo y difuso objetivo en el terrorismo en general yen el islámico en particular. si no cambiar radicalmente en el presente siglo. etc. El «nuevo orden mundial» implantado por la nueva OTAN ha encontrado en la renovada estrategia del ataque preventivo de la era Bush. Y también.ámbito de la cibercultura. la tecnofilia y el consumismo. con el tiempo. incluso desde la recuperación de alguna fonna de Iudismo bien entendido. el bilingüismo básico (o el rrilingüismo.CARTA AL HOMO C/BERNETICUS UNA HISTORIA CRíTICA DEL FUTURO DESDE eTS ACTIVISTA sociedad de inmigraciones cruzadas en la que surgirán problemas de adaptación y diversos modelos regionales. Puede asemejarse al «mundo feliz» de Huxley. la relativa pax americana de la que gozábamos tras el fin de la guerra fría. El reforzamiento del modelo hegemónico de Occidente. La posible deriva de las escaramuzas neocoloniales (intervenciones solidarias como las de Kosovo. nos conduzca a su vez a otro nuevo modelo social posglobalización.

la izquierda superviviente -c-ex comunistas. Para lograr una verdadera hiperpolítica. Y por ello quizá se ha confundido a menudo esta hiperpolftica. esto es. y «revolucionarios radicales» y «antiimperialistas radicales» en El hegemanisma de Estados Unidos y el desvanecimiento del proyecto europeo). que actúa desde dentro el sistema. en gran medida en tomo al movimiento antiglobalización y el hacktivismo. 15.) del Occidente privilegiado. Tras el fiasco del socialismo real y el espejismo de la tercera vía de A. solo una ciberdernocracia hiperpolúica puede suponer un verdadero cambio tecnológico y social. solo puede augurar un tiempo de conflictos que determinará el desarrollo de la tecnología en un sentido negativo.. etc. Caben. que plantean un nuevo nivel global biperpolítica. Giddens. La variable hiperpolúica puede suponer un verdadero contrapunto al desarrollo tecnológico. y adaptándose a un nuevo estilo de vida. al poner en manos de países y grupos tecnologías como Internet. partidos mercenarios e incluso de la formación de una netocracia (Alexander Bard y Jan S6derquvist). generando naciones virtuales o comunidades híbridas reales-virtuales. es la utilización de nuevos métodos de resistencia y de acción directa. Es esta una política de carácter no revolucionario y pacífico generalmente. con la instauración de la ciberdemocracia. El nacimiento de la hiperpolftica Una de las esperanzas que la globalización y la cibercultura han traído a este nuevo mundo tecnológico ha sido el todavía vacilante nacimiento de la «hiperpolítica» (Peter Sloterdijk). libertarios. canalizada a través de las nuevas tecnologías del cibennundo en que vivimos. mucho nos tememos que con estos fundamentos solo pueda tener un sesgo elitista y totalitario. un vuelco progresivo de modelo político que intente resolver los problemas acuciantes del Tercer Mundo (al otro lado de la brecha digital). esta ha de estar basada en principios y valores y no solo en mecanismos. para el control social y la guerra constante. potencialmente peligrosas. más allá de la democracia formal y representativa. Frente a los que piensan que el proceso unificador europeo y el control político-militar euronorteamericano nos conduce inexorablemente al gobierno mundial (deseable si es verdaderamente igualitario y democrático). como plantea en sus últimas novelas Bruce Sterling (Distracción). desde el reformismo posibilista hasta el maximalismo utópico (el eje que Samir Amin traza entre «re138 fonnistas suaves» y «antiimperialistas pragmáticos». pero 10 que los unifica a todos.empieza a generar una serie de comportamientos políticos nuevos. pero acaso solo alcancen a corromperla más a través de la manipulación cibermediática de partidos virtuales. al recuperar el concepto de un comunitarismo abierto y crítico con la tecnología ---coinci139 . pero decididamente rebelde e implosiva. por ejemplo. cuyo objetivo es regenerar el tejido social impidiendo totalitarismos e integrismos de todo signo. genuinamente izquierdista. etc. participación cívica. Sin embargo. vendida y ensayada como la última frontera de la democracia institucional. de hecho. y también los profundos déficits políticos (libertad de expresión. La debilidad sumisa y manipulable de instituciones globales como la ONU y el reconocido papel norteamericano de interesada policía global al servicio de ocultos poderes fácticos. Es más que probable que la política formal se acerque en este siglo de desaparición del Estado-nación (Manuel Castells) a las prácticas hiperpolfticas a través del señuelo de la ciberdemocracia. movimientos sociales.CARTA AL HaMO C/HtRNFI1CIIS VC'lA HISTORIA CRÍTICA DEL fLTURO DESDE as ACTIVISTA tégicos en la sociedad global. en redes solidarias y en Internet. profundizando en la democracia participativa y conectado al movimiento alternativo y a la resistencia cibercultural. muchas opciones. un nuevo modo de hacer política más allá de los partidos. ecologistas.

crearemos a Dios artificialmente en el futuro y generaremos un paraíso virtual. hemos conocido la buena noticia de que. incluso con la participación de los científicos y los propios tecnoherrnéticos. que acaso nos salve de sus peores consecuencias. 16. pretende reflexionar colectivamente. y sin embargo casi es norma que brille por su ausencia.). sin tener en cuenta las necesidades y las transformaciones que está sufriendo. según el físico Frank Tipler (La física de la inmortalidad) y sus acólitos. imbuida de un arraigado carácter gnóstico. como nos advierte Donna Haraway. Poco a poco. para cumplir mediante la «magia de la tecnología» los mitos esotéricos (de la inmortalidad al doble digital) que las agotadas religiones convencionales no 140 pueden conceder en esta vida. transformándonos a los seres humanos en ángeles de bits. Pero según una larga nómina de intelectuales críticos (D. Wertheim.IS ACTIVISTA dente con el CTS más activista y comprometido--. proponiendo un Manifiesto ciberateniense de la Alianza anti-tecno-hermetica como punto de partida para el debate. Noble. puesto que incide de forma radicalmente crítica sobre el proyecto tecnocientífico actual. Y lo que sí sabemos a ciencia cierta es que el ser humano está trasmutándose rápidamente en una criatura sensiblemente diferente. ya que proyecta para el ser hwnano venidero los objetivos del ser humano actual. la nueva Roma ciberimperial. La transformación del ser humano En cualquier prognosis del futuro no debiera faltar. Físicamente se encamina. Esta suerte de religión posmoderna y alucinada se une al mesianismo protestante norteamericano. o generar la copia digital del universo tal como la imagina Greg Egan (Ciudad permutación). No pueden alterar la objetividad del método científico pero sí orientar progresivamente la investigación tecnológica en una dirección perversa y antisocial. la variable más elemental: el propio ser humano del futuro. etc. Este es uno de los errores básicos de la futurología científica.CARTA AL HaMO ClBERNET/CUS UNA HISTORIA CRÍTICA DEL FUTURO DESDE l. como se advierte en las fantasías (injconfesables de algunos científicos y escritores de ciencia-ficción. como ha señalado Harold Bloom (Presagios del milenio). están siendo seducidas por este peligroso paradigma tecnoherrnético que obviamente no va a dar los frutos apetecidos. M.com/ncd). la cibercultura e incluso la física.siruela. La bioingeniería. lo que los autores han calificado como «filosofía tecnohermérica» y «seudorreligion digitalista» puede llegar a convertirse en un decisivo y aberrante condicionante del desarrollo tecnológico a todos niveles. Esta es la amenaza sobre la cual el proyecto NCD (www. éticamente imposible de compartir. pero sí puede distraer a la tecnociencia y a sus poderosos recursos durante este siglo de un modelo alternativo de desarrollo y de los nobles objetivos éticos que todavía la animan. el propósito último del modelo tecnológico occidental parece haberse revelado finalmente gracias al advenimiento de la cibercultura y sus inmensas posibilidades. como Kevin Kelly. la nanotecnología. la inteligencia artificial. inspirado por un CTS activista y cibercultural. esta variable especulativa no es tenida en cuenta. Así. el ámbito privilegiado de la razón que es la ciencia cae presa de sectas cientificistas de Internet y de teóricos exaltados de la virtualidad. 17. hacia el 141 . Aunque permanezca oculto. La hipótesis tecnohermética Habitualmente. El cientificismo desbocado que impregnaba a gran parte del discurso científico desde Francis Bacon e Isaac Newton parece querer construir la nueva «ciudad de Dios» de San Agustín en el ciberespacio. gracias al impacto de la tecnología masiva. si no lo es ya.

preserva profundamente su humana condición. tecnológicas (agua. En esta línea. obviamente.. que es preciso analizar y detener a tiempo. va a ser una oscura variable tecnológica. Esta impresión se refuerza con la popularización de la cirugía estética y de las operaciones de cambio de sexo que pueden convertirnos prácticamente en seres humanos a la carta. La deshumanización del ser humano. transgénicos. que ya hemos comenzado a crear en Occidente gracias a nuestra excesiva dependencia tecnológica y que gracias a la filosofía tecnohennética podemos impulsar definitivamente. de transferencia tecnológica básica e integral (tecnología + formación = producción) y medidas tan elementales y clamorosas como la tasa Tobin. generada por la"! numerosas prótesis médicas y trasplantes. problemas tan graves y previsibles como la contaminación atmosférica o marina. a la larga. y paulatinamente. cuestiones tan sangrantes como la solidaridad Norte-Sur en todas las materia. todavía es más atendible y urgente.TICUS UNA HISTORIA CRíTICA DEL RJTURO DESDE CTS ACTIVISTA modelo cyborg. perfectamente practicables a través de organismos y üNG. y aun a contracorriente de lo que habitualmente acontece. estaremos realmente a las puertas de una monstruosa transformación del ser humano.. salud. planteando una insólita sociedad cyborg. podría cambiar el futuro hacia un cierto reequilibrio compensatorio. pese a la ceguera de Estados Unidos y otras potencias.puede trasstocar el espíritu humanista de la ciencia y la ética humanas. nunca contemplaría esta variable: la orientación ética. pobladas de razas tecnológicas y andróginos artificiales. vamos a suponer que todavía puede influir algo tan vagaroso en estos tiempos como la ética. el deshielo polar. que concibiera el desarrollo tecnológico como una pura fuerza de la naturaleza. 18. El fin del humanismo. generada por la tecno- logización cotidiana. Una nueva y extraña sociedad de clases. sin renunciar a la tecnología de vanguardia. deforestación. cuyas demandas tecnológicas ---de más y mejor tecnología cyborg. Los persistentes problemas éticos Una prognosis absolutamente determinista. proponiendo frente al cyborg a nuestro Horno ciberneticus como figura positiva que. poshumanos y transgenéricos. síntesis de máquina y carne. si mediaran una serie de acuerdos internacionales.) y especialmente en los derechos digitales universales. en la cual podrían plantearse escenarios grotescamente antinaturales como la utopía asexuada de Michel Houellebecq (Las panículas elementales) y demás pesadilla'! cyberpunk. De esta manera. etc. Lamentablemente. Kioto y Johanesburgo. La concienciación ética del mundo globalizado podría ser así ese factor impertinente que todavía trastornara la aparente marcha triunfal del cientificismo tecnohermético. por chips experimentales como los que se ha implantado el científico Kevin Warwick en su cuerpo para manejar ordenadores. el cumplimiento de acuerdos de protección ecológica como los protocolos de Río de Janeiro. Por otro lado. las terapias génicas de alargamiento vital o la clonación de miembros humanos completan la idea de la esencial plasticidad del humano desde la perpectiva cyborg. Pero. Si se consigue al cabo del siglo recrear al «horno-plus) de Frederik Phol para adaptarlo a diversa'> condiciones ambientales y conectar y potenciar artificialmente la mente humana mediante los ordenadores. planteado provocativamente por Peter SJoterdijk (Reglas para el parque humano) mediante la eugenesia genética puede conducimos a un mundo dividido entre seres cyborg mejorados y seres normales por convicción o por carencia de recursos económicos. Habrá que tener en cuenta que las severas transformaciones afectarán a la psique del individuo cyborg. con el ánimo de no ser pesimistas al sopesar este juego trenzado de variables incontrolables. la escasez de agua o nue- 142 143 . como las que ya ha generado la heteroidentidad de los avatares en Internet.CARTA AL HOMO C/m:HNf.

a regañadientes. Pese al descrédito de los grandes organismos internacionales como la ONU. la anhelada llegada de un mensaje inteligente y descifrable del espacio gracias al programa SETl. la aparición de una nueva religión carismática o de un popular movimiento tecno-político-social a escala global. Desde el activismo CTS no reclamamos tanto una ética universal como la propuesta por el teólogo heterodoxo Hans Küng (Proyecto de una ética mundial). Moratorias como la de Asilomar así lo demuestran. si acaso desesperadas pero mejores en última instancia que una inercial deriva hacia la catástrofe. . Puede ser algún tipo desconocido o improbable de megacatástrofe natural. a pesar de nuestros esfuerzos de futurología científica. y pese a la formidable presión de las multinacionales y de gran parte de la comunidad científica. que a modo de advertencia reorientara de manera más equilibrada nuestro progreso tecnológico. Hasta podríamos asistir a una semicatástrofe positiva. o que nuevos organismos encaminados al gobierno mundial adquirieran esas competencias y compromisos. El riesgo de lo imprevisible Por último. puede suponer un serio retraso o incluso la cancelación de ciertas vías de desarrollo tecnológico éticamente cuestionables. (civilización científica pero no unificada políticamente) y puede. Un revolucionario descubrimiento tecnológico que suministrara energía barata o cambiara nuestra percepción del mundo. puede que finalmente. Todo puede ocurrir a lo largo de este siglo. que consideran antinatura. planes. en la educación. pero que ya han empezado a hacer sentir sus efectos. Puede ser incluso que se confabulen una serie de microcatástrofes que ni si quiera hemos advertido. En la célebre clasificación de las civilizaciones extraterrestres propuesta por el astrónomo Nikolai Kardashev (The Physics 01Extraterrestríal Civilizations). el G-7 o el FMI. cambios legislativos. como son las prohibiciones. las artes y la política. no podemos olvidar que siempre. en alianza con políticos conservadores y corrientes ecologistas. puede que muestren una fiera resistencia. 19.CARTA AL HOMO C!Bf. estos 144 den su brazo a torcer y asuman la variable ética. etc. Lo importante en esta situación es que sean la presión hiperpolítica de la sociedad y la intervención activista las que exijan a los Estados a adoptar y aplicar mucho antes estas medidas. obligarán a los Estados de la globalización a adoptar medidas. y aUDIo impensable. contra la manipulación genética (más allá de ciertas aplicaciones terapeúticas y de investigación) y la clonación de seres humanos.RNf. como especulan algunos agoreros. moratorias. que en su paso al modelo 1 (planetario) se colapse y no pueda seguir su evolución hasta los modelos II (estelar) y ID (galáctico). al entrar en conflicto no solo con la ética laica sino con diversas morales religiosas. El ambiguo discurso de la sostenibilidad puede convertirse en un bumerán ético si somos capaces de extender una conciencia ética. basada en el hipotético consumo de energía. ecológica o bélica de la" muchas que hemos apuntado. Otro aspecto tecnológico importante podría también ver alterado su desarrollo. y universal. nunca llegaremos a ser como esos aprendices de brujo (de profetas catastrofistas a científicos tecnohennéticos) que ven demasiado claro el futuro. los medios de comunicación."1ICUS Ul\A HISTORIA CRITICA DEL FUTURO DESDE CTS ACfIVISTA vas plagas y enfermedades contagiosas. laica. el pensamiento. Aunque las grandes religiones han perdido la batalla de la fertilización in vitro. sino un debate previo de ética tecnológica que examine en profundidad todas las consecuencias. la TIerra pertenecería todavía al modelo O. con consecuencias prácticas de obligado cumplimiento. por lo que debemos asumir que 10 imprevisible puede ocurrir. cual es el de la bioingeniería aplicada a los seres humanos. para que la variable ética fuera una condición inexcusable de cualquier tecnología.. como en otros momentos claves de la historia. Sería una 145 .

147 146 .CARTA AL HOMO ClHERNET/rUS gran tragedia para la humanidad. Esta es solo una de las opciones que un CTS ampliado y cibercultural ha de explorar. esto no significa abandonar el carácter reflexivo y filosófico que está en su origen. Lo que sí parece evidente es que. No obstante. reflexivos. así como movimientos intelectuales afines. Tampoco hay que entender este planteamiento renovador de CTS como una llamada a un compromiso político (o hiperpolítico). CAPÍTULO III CTS en acción F RENTE a otros planteamientos anteriores de CTS. más centrados en la teorización y el estudio de casos concretos a posteriori. hiperpolíticos y éticos. especialmente en el contexto de la globalización alternativa. se hace necesario ese enfoque más práctico y activista que luche por introducir el criterio racional y sensible de CTS en los conflictos tecnológicos y en la sociedad en general. al tiempo que hacemos un llamamiento final al CTS activista y a una estrategia quituacoIumnista. un filósofo de la ciencia dogmático pero en este caso atinado. en cualquier circunstancia. las üNG. que reclama Mario Bunge (Crisis y reconstrucción de lafilosofía). la hiperfilosofía. Los ámbitos de la educación. siempre serán necesarios para hacer frente a todas las variables. sino ampliarlo para darle un sentido contemporáneo. ya sea para procurar su controlo acaso dejarlas actuar libremente en los procesos tecnológicos. pero puede que también estas clasificaciones no sean sino bienintencionadas patrañas. incluso a las imprevisibles o impensables. En este sentido. Y un CTS activista. ya que ni siquiera él puede sospechar qué puede significar esto. los tiempos que vivimos nos exigen una renovación radical. ya sea en partidos convencionales o movimientos alternativos. vamos a necesitar esas «nuevas cosmovisiones para moldear el futuro». pues son muchos los campos específicos donde un CTS activista puede encontrar tareas a su medida. la ciencia-ficción y la cultura hispana son algunos de los más afines a la perspectiva de futuro que hemos planteado en este manual y cuya importancia vamos a comentar brevemente.

Un concepto tan natural para la antropología como el «trabajo de campo» debiera ser adoptado por los estudiantes y profesores CTS como procedimiento obligatorio. organizaciones. propias de los problemas globales que nos afectan. en gran medida. que debieran entenderla como una forma ineludible de compromiso del intelectual con la sociedad. CTS activista y la enseñanza La enseñanza es uno de los campos naturales de desarrollo de los estudios CTS. Esto también vale para la comunidad académica (de CTS a los científicos). No estamos esperando que la opaca comunidad científica sufra una masiva «caída del caballo» tecnológico y abandone su profesión. la antropología o las artes y. sino a valoraciones generales. de investigación. sino de manera receptiva al sentido comunitario de la misma. etc. por ejemplo. que no ha de vivir de espaldas a la sociedad. Hasta ahora. encaminada a equilibrar la reflexión y la acción. En este aspecto.CARTA AL HUMO C/HERNET1CUS CTS EN ACCiÓN l. la sociedad civil reclama la participación de los intelectuales de CTS. y hasta sus útimas consecuencias. el estado de cosas en el mundo hipertecnológico que estamos construyendo. mejor de forma colectiva que individual. donde han tenido un desarrollo puramente académico. Este enfoque maduro de CTS debe ser entendido por los universitarios. Esto ha ocurrido ya en varias ocasiones y con gran acierto. fOTOS. que entienda que CTS es fundamentalmente una disciplina teórico-práctica. como en el caso del movimiento Pugwash o en las organizaciones deontológicas de ingenieros y científicos. demanda la intervención de intelectuales preparados con vocación social. participando en iniciativas. Más que de profetas apocalípticos o de consejeros conformistas. deberían fundirse en una sola área. de las ciencias experimentales y de informática. Lamentablemente. estos estudios se han refugiado en las facultades universitarias -bajo diversas asignaturas en tomo a lo tecnológico--. tal como señala Susan Cozzens (en vistons of STS). Todas estas disciplinas. La división que críticamente señalaba Steve Fuller entre la High Church (académicos) enfrentada a la Low Church (activistas) debe superarse en un nuevo contexto que unifique los dos ámbitos. pero sí que cada vez más todos los 149 . debiera enfocarse no solo al estudio de conflictos pasados. que debe incluir las materias habituales como la filosofía de la tecnología o la ética y además aspectos diversos de la sociología. una de las tareas más urgentes en este ámbito es precisamente la formación activista de los universitarios. refugiados tras los libros o las aulas. debiera verse más a menudo aportando sus conocimientos y criterios en el meollo de los conflictos tecnológicos. sino a casos de actualidad en los que tanto la investigación como la participación del doctorando pu148 diera convertirse en una aportación significativa en el tratamiento de conflictos determinados. en el sentido de desarrollar un compromiso activista con la comunidad (ver Apéndice C). Una de las bazas más importantes de un CTS activista sería justamente que los científicos implicados en la producción tecnológica e industrial adquieran conciencia de su responsabilidad y poder y se desdoblaran en intelectuales CTS. Tampoco debemos descuidar la formación interdisciplinar en CTS. Sin embargo. El contrapunto inevitable de este enfoque es que el tratamiento de los casos específicos no deben conducirnos a una especialización empobrecedora. Los conflictos tecnológicos siempre se producen en el seno de una comunidad y es en ella donde idealmente debieran alcanzarse consensos lo más amplios posibles o al menos algún tipo de acuerdo satisfactorio. Sin perder sus propios criterios de objetividad e independencia. en nuestro país \levamos un retraso al respecto de dos décadas. con formación especializada en las diversas áreas tecnológicas en conflicto. a los cuales. la realización de trabajos académicos.

afortunadamente hay una enorme cantidad de sitios independientes sobre el tema (véanse los enlaces en nuestro site). sino una hiperfilosofía en práctica. Los investigadores de CTS deben seguir publicando artículos y libros donde se les requiera esos formatos. divulgando sus actividades entre el público y colaborando en la resolución de los problemas comunes. Más allá de estos intentos. en otras asignaturas (filosofía. CTS activista e hiperfilosofía Si queremos que los estudios CTS del siglo XXI se hallen verdaderamente atentos al espíritu de su tiempo. En definitiva. ambas cada vez más ciberculturales. Esto no significa únicamente que los estudiosos de CTS utilicen el correo electrónico o pesquen información en la red. Si esto se consiguiera. por su extensión a la sociedad civil. es en los estudios CTS donde la hiperfilosofía puede encontrar un desarrollo renovador que los saque de su crisis. El cambio debe ser más ISO profundo. resulta prioritaria la integración hiperfilosófica de textos. el intelectual universitario activista tiene. El ambicioso objetivo consistiría en que. la complejidad progresivamente ampliada del propio estudio de la tecnología exige también que nuestras maneras de comprender y mostrar sean progresivamente hiperfilosóficas. políticos y profesores. con el tiempo. no nos cabe duda de que la sociedad se ahorraría probablemente la mayoría de los conflictos tecnológicos que hoy se padecen. que organizar él mismo redes y grupos escolares universitarios y abrirse a la participación cívica. Un CTS cibercultural no significa solo un CTS dedicado al estudio de las cibertecnologías -aun siendo este uno de sus ámbitos nucleares-. La producción CTS debe trascender la complaciente rutina del discurso filosófico más académico y.¡ agentes tecnológicos -especialmente los científicos y técnicos. El otro aspecto educativo que es preciso reforzar es la introducción de asignaturas específicas o de conocimientos de CTS. páginas web. de CTS activista. comienza a esta temprana edad en la que los jóvenes deciden ser sujetos pasivos o activos para su comunidad. Los estudios CTS deben abrirse a las formas hipertextuales para abarcar todos sus extremos y ser al mismo tiempo más flexibles y útiles para el nuevo lector/usuario cibercultural. cual es prever las consecuencias e implicaciones de sus investigaciones a largo plazo. La formación de ciudadanos críticos y responsables. vídeos e imágenes en formatos abiertos que recojan la heterogeneidad formal de las nuevas investigaciones. entiendan que la tan demandada formación científica y tecnológica de calidad ha de comprender una formación humanística complementaria de CTS. Más que en ninguna otra disciplina humanística. capaces de intervenir en los conflictos locales o globales. con los principales (a su entender) web sites españoles sobre la materia. pero también deben ser capaces de producir hipertextos para CD-RüM. a través de las redes de la cibercultura crítica y activis151 .sean capaces de adoptar un sencillo filtro ético de CTS en su trabajo. ética. sirviéndose de los formatos hipertextuales.). hasta el Ministerio de Educación. Los formatos hipertextuales convienen además al acceso y divulgación amplios a través de Internet. a la participación desjerarquizada de los usuarios y a la creación de comunidades virtuales/reales implicadas en los conflictos tecnológicos. Ciencia y Tecnología ha habilitado una página web. en esta línea. conocimiento del medio. disponer ante la sociedad sus trabajos e iniciativas para que esta elabore sus propios criterios. además de formar a sus alumnos en el activismo. en los niveles de secundaria y primaria. etc. los futuros e-books y cursos on-line. hemos de aceptar con todas sus implicaciones la transformación de la propia tecnociencia y de la sociedad. Tímidamente.CARTA AL HOMO C/BERNU1C1!S crs EN ACc/()¡. 2.

Aunque no es reciente la participación de eexpertos» de CTS en los clásicos conflictos tecnológicos de finales del siglo xx. a menudo una entidad comunitaria en la red. los tecnorrealistas. foros y comunidades virtuales dedicadas a los mil y un conflictos tecnológicos que azotan el planeta. impensable hace un par de décadas. y no solo como nombres propios de prestigio. así que una de las primeras tareas es desarrollarla y ponerla en práctica a través de esta nueva forma de pensamiento. es ahora cuando se ha demandado su intervención en todo tipo de conflictos. CTS activista y grupos Más allá de las facultades universitaria" y de las publicaciones especializadas. Su labor de crítica y control resulta esencial para que la cibercultura mantenga en cierta medida el espíritu comunitario y libre de sus orígenes. la prodigiosa interactividad de la red ha posibilitado el intercambio de información o el encuentro y la coordinación de iniciativas a un nivel globalizado. Y tampoco podemos olvidar que la hiperfilosofía ha de convertirse en una herramienta cibercultural para trabajar en el ámbito de la hiperpolftica.como la construcción de un pantano en un pequeño valle. resulta obligado que la formación completa de un intelectual o un grupo universitario de CTS incluya la capacitación cibercultural e hiperfilosófica básica para la producción de formatos hipertextuales e hipermedia.CARTA AL HOMO C1BI:RNf~TICUS CTS EN ACCiÓN tao Enlazando con el apartado anterior. Pero la oportunidad realmente maravillosa de Internet ha sido la creación de publicaciones electrónicas. la sociedad de la infotmación ha generado sus propias organizaciones. desde grandes temas globales como Echelon o la bioingeniería a temas locales -c-no menos importantes.net) que se dedican a proporcionar medios para el desarrollo comunitario de software. Esta es la paradójica razón por la cual. Un investigador y partidario de CTS activista ha de ser también un hiperfilósofo. Sin la hiperfilosofía crítica (véase De teoría hiperfilosófica en La Nueva Ciudad de Dios) no podremos acceder a las claves de este siglo y menos preteder intervenir en él. como las centrales nucleares o los grandes embalses. tan diversas como la Electronic Frontier Fundation. sindicatos. donde está germinando esa hiperpolítica global que se preocupa de la tecnología. poco preocupada por el enfoque CTS de sus proyectos. como la plataforma Nunca Máis surgida en Galicia como respuesta cívica a la catástrofe ecológica provocada por el petrolero Prestige. capaz de hacer oír su voz en los foros virtuales. asociaciones como Greenpeace o el movimiento Pugwash para la moratoria sobre el ADN recornbinante pusieron los fundamentos de la participación desinteresada y entusiasta de los científicos concienciados en la resolución de los conflictos tecnológicos. el verdadero sentido de CTS reside en que sus intelectuales se integren en la red de asociaciones. Pangea. 3. el debate en tomo a la globalización ha abierto un nuevo escenario a los estudios CTS. las asociaciones sindominio (httpJlsindominio. Existen asociaciones corporativas de CTS como la SPT (Society for Philosophy and Technology). En el pasado. del mismo modo. y aunque este tipo de iniciativas y encuentros siempre son necesarios. tan visible en la calle pero coordinado a través 152 153 . organizaciones y plataformas coyunturales o permanentes que genera la sociedad para luchar por sus derechos en los conflictos tecnológicos. o la miríada de comunidades Linux partidarias del software libre. sino como microcolectivos o como miembros cualificados integrados en colectivos sociales más amplios. haya surgido el movimiento por la globalización alternativa. Aún más. que celebran congresos anuales sobre temas monográficos. frente a la globalización institucional.

el boom de las ONG ha atraído a miles de personas voluntariosas hacia los conflictos tecnológicos y su aportación en muchos casos es positiva. Se prodría incluso realizar una completa genealogía del arte preocupado por la tecnología. en las bellas artes. Las ONG que quieran mantener el genuino sentido crítico de CTS han de preservar el espíritu independiente y reivindicativo. debieran coordinarse entre ellas más eficazmente y al tiempo ofrecerse a otras iniciativas y asociaciones para asesorar y estudiar sus problemas de cerca. Cabeza mecánica). insiste en presentar la tecnología moderna como la amenaza definitiva para el ser humano. Sin embargo.TlCU. ya desde antiguo. con frecuencia olvidadas. los estudiosos de CTS encuentren su verdadero lugar dentro del activismo contemporáneo y redescubran sus genuinas senas de identidad. En este aspecto. Esta tarea parece más propia de la filosofía y del pensamiento abstracto.'it. y. es quizá el momento de que se creen o reformen las organizaciones CTS de acuerdo con esta doble vocación. Ya en la obra de Mary W. integradas por especialistas diversos.CARTA AL HOMO ClBER. Estas renovadas asociaciones CTS. la literatura y el cine. ya desde las primeras décadas del siglo. esta visión crítica respecto a la tecnología ha encontrado su máxima expresión en un género específico. como reflejo de la revolución del vídeo. se nos muestra la tragedia del hom155 .\ CTS EN ACCIÓN de la red. y en el arte contemporáneo de las instalaciones. Las artes nos han ilustrado ampliamente sobre la deshumanización inherente a la tecnologización masiva. por ejemplo. práctica y activista. Sin embargo. cuando hacen dejación de sus obligaciones sociales. La conciencia de un enfoque CTS se ha hecho verdaderamente popular entre los sectores críticos de la sociedad y entre los jóvenes. como reflejo de la primera industrialización. Shelley. a menudo más crítica y sensible que el de la misma filosofía. que camine por la senda de la hiperpolítica. así. en paralelo a la filosofía de la tecnología". desde una conciencia crítica y autocrítica de CTS hay que aprender a diferenciar la ONG progubernamental o puramente caritativa de aquella que realiza su tarea sin atarse a las subvenciones oficiales y a una peligrosa complementariedad con los Estados. Este parece el momento propicio para que. las artes no han protagonizado la reflexión sobre la tecnología ni se hallan vinculadas a los estudios CTS. la poesía de Rilke (de las Elegías del Duino a Sonetos a Oifeo) o películas como Tiempos modernos de Charles Chaplin o Metrópolis de Fritz Lang. como es la ciencia-ficción. Frankenstein o el moderno Prometeo. las obras de arte pioneras de George Grosz y Raoul Hausmann (El espíritu de nuestro tiempo. las artes se han ocupado de la tecnología y los problemas sociales que provoca. a lo largo de todo el siglo xx. especialmente. 4. El carácter de su reflexión. que da comienzo oficialmente al género. Siempre dentro del más estricto respeto a los derechos humanos y de la apuesta por la no violencia. el abanico de estrategias activistas puede ser muy amplio e incluir desde la elaboración de informes técnicos hasta la práctica de la desobediencia civil. No nos cabe duda de que la alianza de CTS con los grupos antiglobalización ha de ser una de las 154 apuestas firmes desde el activismo crítico y cibercultural que propugnamos. Sin embargo. CTS activista y la ciencia-ficción Aparentemente. En este aspecto. en el contexto de la creciente red social y cibercultural en tomo a la conflictividad tecnológica. las ONG y grupos antiglobalización pueden llevar la voz del enfoque CTS a la sociedad con un impacto y una eficacia nunca antes soñada por los filósofos que la crearon para la academia. que tendría sus momentos de esplendor en las primeras vanguardias de entreguerras.

Shreck: o Monstruos SA. hace también que podamos señalar la existencia de una ciencia-ficción reformista y otra decididamente crítica. que no solo sea practicada por científicos sino. No podemos olvidar el papel de la verdadera ciencia-ficción cTÍtica. no solo la moda esteticista que generan. Este doble papel. Erewhon. de Oarren Aronofsky. la ciencia-ficción actúa como simulador mental colectivo para ayudar a la sociedad a comprender. como los de Hayao Miyazaki). una ciencia-ficción crítica de largo alcance. No es una iniciativa descabellada pensar que se produzca una literatura y un cine de ciencia-ficción que busquen la escenificación realista de un futuro inmediato. es curioso señalar cómo la corriente ciberpunk. Schaffner o 2001. y en el cine posteriormente (además de otros géneros tan populares como el cómic). dentro de la ciencia-ficción no todos los subgéneros ni movimientos se han mostrado apocalípticos o si quiera críticos con la tecnociencia. asimilar y corregir los cambios. de Vicenzo Natali. es curioso comprobar cómo las películas digitales de carácter fantástico o de ciencia-ficción. como la serie sobre Marte de Kim Stan157 . es una de las más distópicas de toda la historia del género. siguiendo la estela de la novela de Samuel Butler. de Ridley Scott. desde Blade Runner. como en los clásicos literarios Nosotros de Yevgeni Zamiatin. por investigadores de CTS. por otro lado. Estas ficciones han actuado como experimentos mentales de posibles futuros. La amenaza de Andrómeda de Robert Wise. la ciencia-ficción en la literatura. La publicación de ciertas novelas tan rigurosas como críticas. a The Matra. las ficciones mayores han sido conscientes de los problemas tecnológicos en ciernes o por venir. Respecto a la cien156 cia-ficción actual. pero a la vez de las más fascinadas por el estilo de vida tecnológico-cibercultural de hackers y cyborgs. la ciencia-ficción también estimula el proceso tecnológico. Toys. pues. Es. pero podemos afirmar que este aspecto ha sido una constante en el género. Obviamente. o en películas emblemáticas de diferentes épocas como Planeta prohibido de Fred McLeod Wilcox. Y a partir de ese primer hito. alejado de engañosas utopías tanto como de complacientes reformismos. a veces ambiguo e indiferenciado en numerosas ficciones. intentan transmitir los valores humanistas que mucha ciencia-ficción ha olvidado o relegado como poco relevante. las posibles distopías provocadas por las nuevas tecnologías. Frente al afán puramente especulativo o de entretenimiento de la mayoría de obras de este género. que se ocupa en gran medida de la revolución digital. por qué no. o Cube. Aunque. En este sentido. liderada por William Gibson y Bruce Sterling. una odisea espacial de Stanley Kubrik. a la crítica apocalíptica de un mundo degradado por la tecnología o convertido en una falsa realidad virtual. de producción alternativa y alejada de la sospechosa ambigüedad espectacular de Hollywood. Un mundo feliz de Aldous Huxley o 1984 de George Orwell. ha procurado mostrarnos junto a las maravillas del progreso -acaso con la intención de conjurarlas-e. Películas modestas pero ya de culto como n.CARTA AL JIOMO ClBERNI:I1CUS CTS EN ACCIÓN bre artificial y la soberbia fatal del científico irresponsable. En la versión cinematográfica de esta misma corriente. de los hermanos wachowsky. necesaria. representan el espíritu crítico original de las artes de vanguardia. alentando la imaginación de los científicos y de la sociedad en general hacia nuevos proyectos y las fronteras de la tecnociencia. para servimos de advertencia ante los peligros de la falta de control y de la tiranía de la hipertecnologización. sino el hecho paradójico de que su realización ha supuesto una innovación tecnológica de la infografía. En este mundo de contradicciones virtuales. observamos un fenómeno similar. se contrapone. como inicio de la literatura ludita. o ciertos anime japoneses. El planeta de los simios de Prankl¡n F. dirigidas al público infantil pero cada vez más valoradas por la crítica (Hormigaz.

y quien sabe si el surgimiento de géneros híbridos de ensayo y ficción. Por ello. todavía más importante que este enfoque globalizador de CTS es. verdadero puente entre España e Hispanoamérica desde 159 . viene sufriendo a menudo el devastador efecto de una industrialización y tecnologización de la que los países privilegiados somos. el fundador de la filosofía de la tecnología. también en CTS). en 158 el sentido del aserto «piensa globalmente. abarcando varios niveles desde el núcleo originario. si no siempre beneficiarios. con urgencia. sin olvidar en absoluto la relación directa con la Europa comunitaria (a través de los diversos programas alfa de la Comunidad Europea) y con Estados Unidos. afín al espíritu CTS y al activismo. y debiera convertirse en la «Biblia de ciencia-ficción» de la globalización alternativa. En nuestro caso particular. pero que convendría reforzar con proyectos conjuntos. su potencial como concienciador ético de la sociedad.CARTA AL HOMO ClBERNETlCUS CTS EN ACCIÓN ley Robinson. al menos responsables históricos. CTS y la cultura hispana El ámbito de investigación y actuación de CTS es sin duda cada vez més universal y globalizado. el ámbito natural es sin duda el Estado español pero también Hispanoamérica. Baste con mencionar problemas tan decisivos como la progresiva deforestación y destrucción de la biodiversidad de la Amazonia para comprender la magnitud del problema. sino también de sus análisis críticos y de sus propuestas para el futuro inmediato. cuyo efecto sentirá primero la propia Hispanoamérica y. Los estudiosos del Primer Mundo se interesan por los problemas tecnológicos del Tercer Mundo ---donde más se nota el brutal impacto de una tecnologización sin control-c-. municipio o región. y en el área cultural en el que tienen resonancia social. no debemos despreciar. junto con su coetáneo Martin Heidegger. geografía múltiple a la que nos unen estrechos lazos culturales y de cooperación (aunque menos de los que desearíamos. el de investigadores de CTS castellanohablantes. y con continuadores como Juan David Garcfa Bacca. de una nueva vanguardia artística. como el ensayo-ficción o la historia del futuro. y los intelectuales del Tercer Mundo se prepararan en las universidades europeas y norteamericanas para volver a investigar la conflictividad tecnológica de sus países de origen. auspiciados quizá por el audaz experimentalismo de la hiperfilosofía (o el hipermedia). 5. Las artes de vanguardia y la ciencia-ficción alternativa pueden convertirse no solo en la mejor ilustración de los problemas CTS. lo que podríamos llamar. el resto del mundo. ya sea valle. Los problemas tecnológicos son similares en todo el mundo. el conjunto de la comunidad hispana a ambos lados del Atlántico es nuestro ámbito natural de trabajo. Aunque somos realistas respecto al papel transformador de la cultura y del arte en el proceso tecnológico. sino alentar. pero es preciso empezar a resolverlos desde el lugar concreto donde aparecen. y que al incardinarse en este Tercer Mundo o en países en vías de desarrollo. Necesitamos realmente. hasta el país o países en los que se encuadran. más tarde o más temprano. con algunos de cuyos investigadores ya se han establecido sólidas relaciones (como los estudiosos CTS Carl Mitcham y Paul Durbin). una visión «glocalizadora». En este aspecto hay que reivindicar la tradición hispana universalista en tomo a la filosofía de la tecnología que ha producido figuras tan relevantes como José Ortega y Gasset. actúa localrnente». En la época de la cibercultura es más necesaria que nunca la combinación de fuerzas de los esfuerzos teóricos y de las visiones artísticas. pueden ser un buen modelo para seguir. y específicamente la cienciaficción puede ser ese género popular que abra el camino entre dos colectivos de aficionados tan significativos como son los jóvenes y los científicos. No obstante.

Es preciso romper esa tendencia y. en Galicia. as activista y el quintacolwnnismo de Ciberaienas Desde nuestro punto de vista. y más aun. Los estudios CTS en el ámbito hispano ya empiezan a dar sus frutos y a normalizarse en el ámbito educativo. no solo para contribuir al debate global. Por otro lado. la extensión de la ciberculrura. La cultura hispana en su conjunto. Andalucía) quienes han promovido la publicación de textos didácticos a partir de la reforma de estudios de bachillerato. tienen todavía pendiente la asignatura del activismo. en aras de una hiperpolítica comprometida. a la que el CTS hispano se debe aplicar sin demora. donde se cultiva asiduamente la figura del intelectual orgánico o la del crítico de salón. ha de unir a la diáspora reflexiva de intelectuales hispanos. Actualmente hay una veintena de manuales sobre esta materia. sino para enfrentarse a retos cercanos como la ley sobre Internet o LSSI. nos ha impedido encontrar también nuestra propia voz crítica. Marta González y José Luis Luján (Ciencia.CARTA AL HOMO C/BERNETICUS CTS EN ACCIÓN el exilio republicano. como en general los de otras re- giones del mundo globalizado. si se exceptúan casos aislados. si nos comparamos con Estados Unidos. es importante ir generando una red crítica global en tomo al pensamiento activista sobre la tecnología. se ha hecho tarde y en contra de un sistema educativo jerarquizado con pocas posibilidades de éxito. 6. Han sido grupos de profesores de bachillerato (50ria. a partir de grupos más o menos informales ---en tomo a libros de colaboraciones o revistas-. necesita encontrar un espacio crítico para los estudios CTS. pero todavía se halla vinculada a debates esencialmente de carácter político. Madrid. 160 161 . y no específicamente CTS. A este germinal tejido humano lo hemos denominado Ciberatenas. En ese sentido. pero con sus conexiones europea y norteamericana. que fue el único habilitado en España. en el eje España-América especialmente. como los que han surgido en diversas comunidades autónomas. como la ciudad alternativa en cuyo foro virtual/real ha de desarrollarse una hiperfilosofía libre y contraria al paradigma tecnohermético. Japón o el resto de Europa. que auna deliberadamente el enfoque de CTS activista a la cibercultnra -c-como espacio privilegiado y como herramienta. aprovechando el actual contexto contestatario. Barcelona o en el País Vasco hasta ahora no habían tenido demasiada fortuna. Pero anteriormente el INVESCIT (Instituto de Investigación en Ciencia. Esta metafórica e imaginaria ciudad-red. que son también dos modelos de cibercultura. por ejemplo. trenzada en el ciberespacio y en la realidad real. cibercultural y alternativo. en sintonía con este enfoque activista. europeos o americanos. Esta es sin duda una labor primordial. dado nuestro retraso al respecto. A esta tardía recepción hay que añadir que en nuestro país todavía no se ha encontrado el alto grado de conflictividad tecnológica que plantea. sino porque este parece no haber llegado a la universidad y menos a los círculos intelectuales. cabe destacar la labor de la Organización de Estados Iberoamericanos que dedica un importante esfuerzo a promocionar los estudios CTS (como se puede comprobar en su página web) y que además está llevando a cabo una importante labor editorial en este campo.y al hecho cultural hispano (para reforzar justamente la conexión internacional). Tecnología y Sociedad) promovió la creación de un máster CTS desde finales de los 80. En 1993 se implantó esta asignatura en bachillerato. Tecnología y Sociedads. que. no porque en España e Hispanoamérica no haya una larga tradición activista. El debate entre dos modelos de globalización. pero como señalan José Antonio López Cerezo. reconvertir al menos parte del CTS hispano al activismo cibercultural y alternativo. también empieza a escucharse en nuestra cultura y en nuestras redes. los estudios crs hispanos. casi todos a partir de los años 90.

a través de iniciativas activistas como este manual conectado a la red. ya que dispongo.studiosos de CTS. pues como ustedes estoy profundamente preocupado por este nuevo siglo hipertecnológico. aunque sin desearlo conscientemente. sino abierto y mediática.con sumo interés. no pretende comenzar de cero. nomines cibernetlcI como uno rrusmo: He recibido su carta abierta -una carta apremiante. que los saque de las universidades y de los planes de estudio. Y he de decirles. teléfonos. para que podamos enfrentamos a los retos tecnológicos del siglo XXI con una mínima eficacia. ético y participativo de CTS en todos los ámbitos. que me reconozco como ese Horno ciberneticus del futuro. En este aspecto.. y también soy un usuario de las cibertecnologías. seguida de un libro lleno de promesas. No se trata de promover un activismo clandestino. ahora es preciso crearla como una realidad operativa y no solo como una entelequia virtual o puramente universitaria. sino servirse de los cauces ya existentes en las propias universidades. se debate o se decide sobre tecnología. tarjetas de crédito. las instituciones. pero que ya es del presente. para sembrar en su interior la semilla de la rebelión cívica. de un ordenador personal con su correspondiente conexión a Internet. Igualmente he seguido su desarrollo en los diferentes capítulos en los que intentan exponer un resumen de las características principales y los retos más urgentes de los estudios CTS de cara al futuro. pero. como única vía. sin embargo. suficiente para reconocer que mi estilo 163 Q UE~~OS 162 .CARTA AL HUMO C/BERNETlCUS dispersos y al tiempo conectados en el cibermundo. primero. para conferirles una dimensión verdaderamente social y no solo académica. para significar nuestra apuesta por el trabajo desde dentro del sistema. ha de ser una de nuestra'> prioridades. De esta manera. las empresas. las asociaciones. de carácter posibilista. Nuestra propuesta estratégica. los laboratorios. EPÍLOGO Carta del Horno cibemetú:us a los autores o la frágil esperanza de los estudios CTS en el siglo XXI••• y una Declaración activista como respuesta autores. en un arrebato de purismo. compruebo que efectivamente la tecnología está presente en todos sus aspectos -tengo electrodomésticos. Y la formación del ser humano actual como un Homo cibemeticus crítico. e. cuando analizo mi vida. capaz de introducir el espíritu alternativo. los estudios CTS han de buscar en el movimiento por la globalización alternativa su desarrollo natural. por razones de trabajo y de ocio. etc. los medios de comunicación. A este planteamiento lo hemos denominado irónicamente quintacolumnismo. de alterar el rumbo del progreso tecnológico. sin embargo. la creación de una red intelectual ciberateniense puede ser una gran ayuda para potenciarlos teóricamente. allí donde se crea. Nada extraordinario. una televisión con vídeo y un pequeño coche utilitario-. las artes. Probablemente respondo al típico prototipo de ese Horno ciberneticus.

CARTA AL HOMO CIBERNETfCUS CARTA DEL HOMO ClBERNETIC/!S. y sospecho que ninguna rebelión cívica logrará pararlo o hacer que varíe su rumbo. que soy un Horno cibemeticus medianamente «informado». la comunicación o la salud. la propuesta de que a través de esos estudios de CTS se creen iniciativas cívicas y activistas en torno a la tecnología me parece una idea francamente sugerente. No tengo problema en reconocerlo. y me veo ahora impelido naturalmente a tomar ciertas actitudes como negarme a usar a todas horas el teléfono móvil o a participar de las cibercampañas contra Echelon. y por supuesto a rechazar la vida dentro de fantasías de la realidad virtual o la te165 . Hemos alcanzado al comienzo del siglo XXI una situación crítica en la que el ser humano.. por lo que sé perfectamente de las amenazas que trae mi estilo de vida tecnológico-cibercultural-occidental. en responsable de ninguna destrucción del planeta o de la especie humana! Por elJo. en fin.: y ante todo ello mi «corazoncito» de hacker aficionado se rebela. si acaso mitigar alguno de sus efectos más negativos e inmediatos. no creo que los estudios CTS. No obstante. Ante este convencimiento. la tecnología en general y las últimas cibertecnologías en particular hacen que esta mi vida de occidental medio sea más confortable y no creo que. a no usar el coche si no era necesario o apoyar todas las campañas en defensa de la naturaleza en mi región. en un cyborg.. Esto es lo que quería decirles -y sé que mi opinión sería compartida por otros muchos-. como ustedes denuncian. como para el planeta. como ven. 164 El problema es que desde una óptica realista y después de pensarlo mucho. me parece una esperanza demasiado frágil para ser tenida en cuenta como una opción sólida y general. sobre todo en lo referente a la degradación ecológica o al agotamiento de las energías. muchas veces prescindibles.sean capaces de enfrentarse contra el imparable y desbocado progreso tecnológico.. estoy contento de ser un Horno cibernetiCUS. pero ¡me niego a ser convertido en una máquina humana. la fusión fría o la inteligencia artificial autoconsciente) podrán solucionar los problemas inmediatos del hambre. los estudios CTS.. visto su entusiasmo--. estuviera dispuesto a renunciar a sus evidentes ventajas. un Horno cibemeticus del montón. al igual que hace una década mi mala conciencia ecologista me obligaba a reciclar. Sospecho que los enemigos del ser humano y de una tecnología humanista. está embarcado en este proyecto tecnológico de imparable progreso. ni la cibercultura crítica ni el movimiento antiglobalización -ni aun todos ellos aliados o coordinados. a veces echo un vistazo a alguna revista de divulgación científica y navego por la red. por la excesiva dependencia de aparatos. de vida urbano se halla moldeado por la omnipresente tecnología. de multinacionales informáticas depredadoras y de serios intentos de los gobiernos por controlar la libertad de la red con programas secretos y leyes restrictivas.. Y como internauta también soy consciente del lado oscuro de la cibercultura. Leo la prensa y veo la televisión. especialmente en lo referente a mi casa. de la existencia de inforricos e infopobres. ni la invención de tecnologías salvadoras (ya sea el ordenador cuántico.. Tanto para rní mismo. aunque también he de confesarles que sus textos no han hecho sino reafirmar mis dudas y mis inquietudes. son tan abrumadoramente superiores que toda resistencia parece vana. la falacia gubernamental de un falso desarrollo sostenible. en un creyente tecno-hermético. que constituye la todopoderosa tecnociencia aliada a un poder político mundial de corte imperialista. etc. Pero mucho menos creo que. e incluso su enfoque activista -y perdonen que se lo diga. agradecido hacia los adelantos de lo que llaman tecnociencia. para bien o para mal.. Soy. las guerras o la tiranía. a no ser por poderosas razones. y menos esa perversa seudorreligión cientificista (en algunos de cuyos mitos he soñado como lector de ciencia-ficción) a tiempo .

los autores de este manual. de un futuro alternativo y más humano. por sí solas no conseguirán salvarlos. esta respuesta a nuestra Carta abierta al Homu cibemetícus del prólogo no es. bebiendo de fuentes clásicas. y sobre 166 todo. incluso han anunciado la muerte de CTS. aun en su modesta medida. . pues desde nuestro conocimiento directo de esta disciplina. para fundamentar y reconstruir un tejido social comunitario. pero me gustaría saber si hay además alguna otra práctica o acción -como ustedes predican insistentemente. Quiero ser como ustedes un Horno ciberneticus crítico. ¿qué puede hacer un ciudadano concienciado. desde el momento en el que justamente estos estudios han sido 'asimilados académicamente y han proporcionado la coartada a los gobiernos en forma de complacientes consejeros y conceptos manipulables como «control del riesgo» o «desarrollo sostenible». por fragmentaria o experimental que les parezca. el cual. Autores pioneros de CTS como el recientemente fallecido Iván Illich.. a mantener viva la llama de esa frágil esperanza de una tecnología diferente. el libertario cibercultural Hakim Bey. la respuesta de un lector real. nosotros también pretendemos ser. la idea de una entidad mental global ha sido recogida en la cibercultura en expresiones con diversos fines como el «intelectual colectivo» de carácter orgánico y seudomístico (Pierre Lévy) o las «inteligencias en conexión» (Derrick de Kerckhove). retoma la idea de «amistad» como único reducto de autenticidad y supervivencia (idea parcialmente recogida por su discípulo.'i'ET1CUS. capaz de regenerar a su vez a la'> sociedades occidentales del materialismo y el individualismo extremos. ciertamente marginales en este Cibermundo y aun novedosas en el ámbito universitario. antes de ser publicado este libro.. como nos anuncian ciertas películas futuristas. para poder encarar las deficiencias y limitaciones de nuestro discurso. pero la versión de esta sensibilidad que se acerca más a nuestro enfoque de CTS hacktivista es la de Tomás Maldonado. en un libro con ínfulas de manual activista. sobre el potencial del intelectual cívico de la cibercultura (¿Qué es un intelectual?).que sirva de manera directa y aunque sea desde fuera de un CTS estricto.. por otra parte.C\RTA AL /lOMO ClBERNEI1CIIS CARTA DEL HUMO CIBER. tan solo la certeza de la supervivencia. un pobre intemauta de a pie. y que quede claro que no busco el imposible de una utopía. En este sentido. Ante este panorama. Recibid un cordial e hiperfilosófico abrazo.. 167 . Un atribulado Horno cibemeticus. Pero como autores debiéramos contestarle a nuestro atribulado lector que el problema es mucho más grave de lo que le parece. y comparto los nobles ideales de este CTS activista y cibercultural. Es la respuesta que nosotros. Illich. la paradoja de un CTS activista que se queda en mero texto. y para todo un siglo nada menos. Si tienen alguna idea. levisión O a prestar mi cuerpo voluntariamente para que le implanten un chip. los estudios CTS se hallan inmersos en una crisis que propuestas renovadoras como la nuestra. como magma creativo. Lo que en nuestra opinión subyace en esta propuesta es la necesidad de retomar. Es así que nos hemos desdoblado en autores y al mismo tiempo en interlocutores autocríticos. como «inmediatismo»). para contribuir efectivamente a que no se cumplan los peores vaticinios? Puedo escribir y compartir hiperfilosóficamente textos como esta carta en la red o participar en alguna ONO reivindicativa. Coda epilogal: Reconociendo la crisis de CTS Obviamente. me gustaría conocerla. pero sinceramente.. incluso en los estudios CTS. algo tan elemental como las relaciones humanas (más allá de las puramente profesionales o gremiales). debiéramos recibir como tales por parte de cualquier Horno cibemeticus razonable.

La manipulación extrema de la naturaleza terrestre. 3. empiezan a provocar debates sociales e incluso a planteamos angustiosas dudas éticas. pero se hará sentir mal que bien en el resto--.van a ser formidables. la creación de una conciencia artificial cuasidivina o los viajes en el tiempo.para la ciencia tecnohennética del siglo recién comenzado. reales o virtuales. La extensión de la cibercultura. y son precisamente estos los retos que interesan desde el enfoque social y humanista de la tecnología que propone un crs crítico. sino una callada y laboriosa tarea de persona a persona que solo puede dar sus frutos con el tiempo. del CTS del futuro. 4. de seguir el actual ritmo del proceso tecnológico (si antes no acontece alguna hecatombe bélica. la conversión de animales en seres inteligentes o neohumanos. según quien lo juzgue..CARTA AL HOMO ClBERNl:. CTS debe implicarse en la crítica y seguimien169 . 2. en el escenario cibercultural que estarnos dibujando.TICUS CARTA DEL HOMO C1BER. sobre la que la ciencia-ficción ya nos ha ilustrado con argumentos veraces y descubrimientos concretos. Lo curioso es que este escenario futurista ----que dominará en el Primer Mundo. por mucho que estimulen a ciertos delirantes científicos de prestigio. la salvaguarda de nuestro patrimonio natural y cultural. seguirá siendo terreno acotado para la fantasía de los escritores de ciencia-ficción. la copia informática de inteligencias humanas en robots o clones. 168 El cumplimiento de estas promesas parece razonable -aun dentro de un cierto grado de incertidubre. Así. més propias de la ciencia-ficción catastrofista. puede ser calificado tanto de tecnoutopía como de tecnodistopía. no habremos sido capaces de resolver los problemas elementales por los que supuestamente esa misma tecnociencia avanzó con pasos de gigante hasta hoy. catástrofe natural inesperada o revolución social). en tan corto espacio de tiempo (la llamada Ley de Moore no cuenta con los benditos imponderables de la historia humana). Desde la perspectiva de esa disciplina emergente que es la historia del futuro. la eliminación de la violencia y la discriminación o el acceso universal a las tecnologías más elementales. Los retos a los que se va a enfrentar CTS en el futuro -se llame así o de otras mil maneras. No hay en este aspecto recetas mágicas. Ni que decir que otras promesas. La hipertecnologización del hábitat humano. como la resurrección tras la criogenización. Lo que hasta hace un par de décadas eran apenas vagas amenazas.. resultan a nuestro juicio más dudosas. La regeneración de un pensamiento social articulado que vemos bullir en Internet y en los movimientos antiglobalización puede ser ese caldo de cultivo para el intelectual comunitario o las comunidades amistosas. revisada críticamente desde el espíritu de crs. Los retos de la tecnología de la globalización y de la cibercultura van a ofrecemos uno por uno todos los mitos del tecnohennetismo. las transformaciones de la nanotecnología o la creación de inteligencias artificiales autoconscientes. Sin embargo.'ETICUS . No son en modo alguno nuestras previsiones. parece razonable pensar que en este siglo XXI veremos cumplidos una serie de promesas de la tecnociencia.. La creación del ser humano semiartificial o cyborg. Otras promesas como la obtención de nuevas fuentes de energía. tanto da. sino los puntales del diseño del futuro de la actual tecnociencia. Aunque hemos de reconocer que su persistente búsqueda indicará el sentido fuertemente tecno-hermético que impulsa a un gran sector de la tecnociencia y de la sociedad. estos van a ser los cuatro grandes retos tecnológicos del siglo XXI: 1. Y lo más dramático del caso es que frente a estos logros espectaculares de la tecnociencia.II. Pero lo más sorprendente es que todas las visiones sobre este deseado y fantástico mundo tecnológico nunca abarquen conquistas tan básicas como el remedio del hambre y de la pobreza. la generación de inteligencias virtuales inmateriales.

aun de manera crítica e hiperfilosófica como preferimos. desde nuestra condición de autores de un manual de CTS. Puede interesar especialmente a otros estudiosos de CTS o de filosofía de la tecnología.. de proponer. Pero nuestra propuesta no quiere quedarse en un manifiesto al uso. Asumirla... hemos abierto una página web donde ofrecemos al lector la posibilidad de implicarse en el proyecto de CTS activista para el siglo XXI. ha de ser buscado como imperativo ético por todos los investigadores-activistas de CTS. y un lugar para enviar como respuesta. Su objetivo último es que pueda llegar a generar una acción concreta sobre la tecnología. pero también a profesores de estas materias y a científicos. aquí y ahora. hispana e internacional al tiempo. una iniciativa que demuestre las posibilidades efectivas y no solo retóricas de nuestra visión. esta página es el lugar idóneo para contribuir al 171 . hemos de ser capaces. adendas o comentarios. En este refugio virtual encontrará el lector diferentes sugerencias de Propuestas de CTS en acción para llevar a cabo que hemos escogido por su urgencia (especialmente relacionadas con los temas del libro y de la ciberculrura). debe implicar la realización de una acción puntual en este ámbito y en un plazo abierto que comprende el presente siglo . o mejor aun. esta vez verdaderamente real.CARTA AL HOMO C/BERNETlCUS CARTA DEL HOMO CfBERNETlCUS. así como bibliografía complementaria. una propuesta derivada de CTS. no pretende convertirse. ya sea adhesiones. otros artículos sobre tecnología y fragmentos de un manual de CTS. La intención de esta breve declaración que ahora presentamos a la consideración del lector y Homo ciberneti170 cus es que se convierta en una pieza clave para la renovación de CTS en nuestro país y en general de nuestra actitud respecto al fenómeno tecnológico. aquellos que logren su supervivencia a largo plazo en condiciones de dignidad. con sus opiniones sobre este libro y sus adhesiones a la Declaración. críticas. y por supuesto a miembros de grupos o movimientos preocupados por los efectos de la tecnología. Dado el carácter cibercultural de nuestra propuesta. corno suele ser habitual. sus propias Cartas electrónicas del Homo cíhemetícus. justicia y libertad. generadora de cambios reales y efectivos... sobre sus estudios y experiencias prácticas en torno a los problemas tecnológicos y CTS. personal y colectiva.buscamos básicamente reacciones de cualquier tipo. No nos cabe ninguna duda de que la concienciación activa de este modelo de Homo cibemetícus crítico será determinante para la supervivencia.. Con este texto que resume el espíritu del libro. Verdaderamente un gran reto para la aparentemente modesta propuesta que finalmente les vamos a ofrecer: la que hemos llamado Declaración de CTS crítico para una acción en el siglo XXI. y. aunque sean diminutos . cibercultural. Y aunque esto no sea finalmente realizable o no esté del todo claro. Pero dentro de ese conjunto de propuestas que cualquier ciudadano podría llevar a cabo. to de estos proyectos para mitigar los efectos del progreso y corregir su rumbo. no hemos cumplido todavía la principal demanda de nuestro interlocutor ficticio: una acción concreta y directa que pueda llevar a cabo por su cuenta. en papel mojado. Allí encontrará esta Declaración para poder descargarla y enviarla a sus amigos. por supuesto. En la medida que sea posible para que se atiendan estos problemas básicos de la humanidad. En su respuesta ya apuntaba una elogiable actitud de cambio personal que le llevaba a controlar y humanizar el uso cotidiano de la tecnología (lo que Iván Illich llamaría una «ascesis tecnológica»). Para que la interactividad de esta propuesta sea realmente eficaz. Una modesta propuesta activista Pese a nuestras disculpas y especulaciones.

ya que incorpora esta vertiente activista. controlar. Es hora de que la conciencia ética de CTS se traduzca en acciones concretas y directas. ecológica. No obstante. quizá estudiantes urgidos por la necesidad de realizar algún trabajo sobre CTS. el Homo cíbemetlcus. y conducirnos a una tecnoutopía o a una tecnodistopía. para aquellos lectores. pero con el con173 . Pero este proceso puede presentar aspectos tanto positivos como negativos. solidaria y universal. a participar o generar una acción directa durante el tiempo que dure nuestra vida en este siglo XXI. y que escape al control de la sociedad. Utilizando todos los recursos al alcance de la sociedad civil. y no al revés. son muchas las propuestas legítimas que se pueden realizar desde la investigación interdisciplinar y colectiva a la negociación política.CARTA AL HOM() CIBERNETlCUS CAJITA DEL HOMO ClBERNET/CUS. Dado que vivimos en la era de la cíbercultura. mejorar. nos comprometemos a divulgar y discutir las ideas contenidas en esta Declaración y. estas iniciativas pueden canalitarse en gran medida a través de la red. hasta ahora poco usual en CTS. Siendo coherentes con este planteamiento crítico de CTS. pacífica. clave en la orientación de la tecnología humana. al tiempo que serán las cibertecnologías una de las principales preocupaciones de este CTS crítico. apostamos por una tecno172 logía convivencial. los estudiosos de CTS y todos los ciudadanos han de implicarse en el desarrollo de estrategias sociales destinadas a estudiar. le ofrecemos nuestra pequeña contribución textual-activista. Nosotros. el Hamo cibemeticus. nos reconocemos hijos de nuestro tiempo y queremos participar del desarrollo tecnológico. nosotros. Manifiesto de CTS crítico para una acción en el siglo XXI Se nos ha anunciado que el siglo XXI va a ser sin duda el tiempo de los grandes descubrimientos y de la tecnologízacíon absoluta del ser humano y de nuestro planeta. limitar o evitar el impacto negativo de la tecnología. militarista. cuyos dogmas y mitos sean controlados por ciertos cienüficos y políticos. Para orientar a los agentes de la transfonnación tecnológica del siglo XXI.. desde las campañas multitudinarias a la desobediencia civil. Deseamos que la Ciencia y la Tecnología se hallen verdaderamente al servicio de la Sociedad. cuya ingenuidad en sus principios no debe ocultar la firmeza en sus propósitos. Respetando siempre los derechos humanos. destructiva y elitista. cientijicista. cuyo activismo los lleve a generar no solo textos sino acciones directas sobre los conflictos tecnológicos. en forma de Declaración. y rechazamos en cambio una tecnología clasista. Por ello. pero en ningún caso convertimos en víctimas de sus tiranías e injusticias. crecimiento de ese ciberintelectual comunitario que necesitamos en nuestra sociedad. Con la esperanza de que nuestro Hamo cíbemeticus encuentre un sentido activo a su preocupación y a su anhelo de colaborar por una tecnología más humana. humanista. les ofrecemos un Modelo de investigación/acción de CTS activista. en consecuencia. seguido de un Glosario básico para CTS ampliado y a una Antología de textos sobre tecnología (con sus correspondientes bibliografía y filmografía). Sin la esperanza de que mi acción contribuya significativamente al rumbo de la tecnología.. y sabedores de que cualquier primera acción debe comenzar por el estudio y la reflexión. los estudios de CTS han de encontrar unas nuevas señas de identidad en el intelectual comunitario. ética. Reconocemos que el mayor peligro para el desarrollo libre y beneficioso de la tecnología es el proyecto imperialista de crear una tecnología tecnohermética y economicista. Nuestro modelo de investigación ha de ser una propuesta cuyo rigor no deja de ser heterodoxo.

como nos ha demostrado en su breve historia.es APÉNDICE A: Un Glosario básico para CTS ampliado E cierta manera podemos afirmar que. N 174 175 . PD. si comprendemos este glosario básico (desde luego. como «estudio de caso». «determinismo tecnológico».CARTA AL HOMO ClBERNE:11CUS vencimiento de que sin ella ningún cambio será posible. «transferencia de tecnología» y otros por el estilo. las Cartas electrónicas del Hamo ciberneticus o consultar los nuevos materiales y las propuestas de los autores del libro. caracterizada por el afán de investigación y el compromiso social. se halla a disposición de todos los lectores la página web: homociberneticus. ya sea a través de una acción puntual y efímera o una labor continuada.: Para enviar las adhesiones a la Declaración. declaro mi compromiso (personal o colectivo) para con la sociedad tecnológica del siglo XXI. A este vocabulario clásico resulta inevitable añadir un caudal de novedosos términos ciberculturales por una simple razón: las nuevas tecnologías de la comunicación son el resultado de una profunda y vasta actividad tecnocientífica que se retrotrae a siglos de historia. al mismo tiempo. los estudios CTS son un «juego de lenguaje» en torno al pensamiento y la acción sobre la tecnología.edafnet y los correos de los autores de este manual: Andoni Alonso andonia@masbytes. de acuerdo con Ludwig Wittgenstein. Incluso ya hay tecnicismos propios de ella que han pasado a otros campos. Y arriesgamos que es así porque de hecho dependen de una «forma de vida». Durante los casi cuarenta años que tienen estos estudios es posible anotar la aparición creciente de un conjunto de términos -c-unos de creación propia.es Iñaki Arzo? inakiarzoz@masbytes. «política científica». Por ello.que va conformando una disciplina que trasciende sus propios límites. que. se han constituido como una de las formas más poderosas de divulgación tecnocienuflca. otros reapropiados de otros ámbitos cercanos como la filosofía de la ciencia.

Igualmente aparecen en negrita los términos relacionados o próximos a los comentados e incluidos en el glosario. por lo que no está exento de la ironía y de las alusiones literarias que. advertimos que nuestro glosario no es un diccionario de definiciones ---en todo caso un minidiccionario de autor-. Es en este momento cuando comienzan a fundarse la" primeras organizaciones de consumidores. sino que es más bien un infonne que requiere una contestación práctica. Ballard y Slanislav Lem han empleado para elaborar sus glosarios del futuro. telecomunicaciones. heterodoxo. nueva economía. que Ralph Nader (http://www. fundados también en la misma época. realidad virtual. herramienta. por ejemplo. autores de cien- cía-ficción como J. A modo de glosario básico. un conocimiento del problema y de las razones económicas o políticas que subyacen.orglhistory_bollier.rachelcarson. transgénicos. una serie de medidas que alejen la amenaza que pende sobre nosotros. para denunciar las malas prácticas de las corporaciones. Incluimos las referencias bibliográficas y de Internet que pueden resultar más importantes y al tiempo accesibles. Activismo-Hacktivismo. Por último. mecanización. tecnohermetismo.CARTA AL HOMO ClBERNETICUS APÉNDICE A uno de los posibles). Entiende que su texto ha de servir para evitar una catástrofe en potencia. Cuando Rachel Carson (http://www.. cientificismo. así como proponer otros términos que consideren igualmente básicos (para remitirlos a la página web). Desde 176 177 . sabotaje. por tanto. pero restringido a los términos más directamente significativos para un CTS actual. es consciente que su texto no está destinado solamente a la discusión académica. exigen el activismo social como forma de participación democrática. como el nuestro.org!). siguiendo de nuevo a Wittgenstein. sino un vocabulario comentado de manera crítica. Lo mismo se puede decir sobre el casa del coche Corvair. un glosario de CTS ampliado. a fin de fundar con el debido rigor y conocimiento ese activisrno del que venimos hablando. este sobre el pensamiento de la tecnología se halla articulado en una red de significados y usos hipertextuales. instrumental. por lo que hemos tenido que dejar para otra ocasión términos interesantes (bioética. exige.. oculta en la degradación del medio ambiente. entre la prospectiva y la imaginación.hnnl) llevó ante los tribunales y que movilizó a la sociedad civil norteamericana en contra de la todopoderosa industria automovilística de los años 60. A partir de este glosario básico que proponemos.nader. escribe su Primavera silenciosa en los sesenta. Y la última razón de este conflicto se encuentra en el riesgo posible o cierto provocado por la tecnología. digitalismo. podremos entender el contexto teórico-práctico de CTS en la actualidad. método científico. comunidad científica. De ahí que una de las tareas prioritarias del investigador de CTS sea divulgar sus conceptos desde una perspectiva crítica. red. tecnorrealistas. energía. al tiempo que los estudios Cl'S. en el sentido de que proponemos una mirada sobre un CTS ampliado. Desde luego que es un glosario ampliado por los ámbitos que abarca. digital. tecnocracia. dado que como cualquier «juego de lenguaje». Primero. Todo activismo lleva aparejado la definición de un conflicto de intereses que ha de negociarse y manejarse entre varios actores. ecología. G. presentamos a continuación una serie de términos escogidos y comentados críticamente (evitando las puras definiciones) que nos parecen fundamentales para entender el pensamiento actual sobre la tecnología y los estudios CTS. El activismo presenta al menos dos posibilidades. Este es. una de las pioneras del pensamiento ecologista. abierto y progresivo . etcétera) que se comentan suficientemente en capítulos anteriores y en otros términos del glosario. para que la actuación no sea ciega. responsabilidad. son el lector y el estudiante los que deben añadir sus propios comentarios críticos a los nuestros. ya que «su significado es su USO)}.

en el contexto del movimiento por la globalización alternativa. formar coaliciones y planear actividades. usos y costumbres son el patrimonio intangible de conocimientos que ha servido para la supervivencia de la especie humana a lo largo de la historia y que a su vez ha tenido un claro impacto en la biodiversidad natural. cuando ambas se encuentran directamente amenazadas por la globalización. de acuerdo con eSla: definición.comlclass_2IOO/c1a<. Pero también existe una tendencia de carácter netamente positivo que consiste en proponer alternativas reales a los diseños tecnológicos impuestos de arriba abajo.CARTA AL HOMO C/BER. as. como todo 10 que termina formando parte de la cibercultura. pero sin causar un daño serio (http://www. aéreos. uno de los pioneros en tratar este tema.Iy'ETlCUS APÉNDICE A esta perspectiva actúa como un control sobre el desarrollo de tecnologías o sistemas que son cuestionados o rechazados por la sociedad.. El Instituto Nacional de la Biodiversidad de Costa Rica (http://www. Y por ello la desaparición o reducción genética puede resultar tan peligrosa como la cultural. ha transformado el sentido del activismo y redefiniéndolo de esta manera: El aatvísmo refiere a un uso normal. pues especies como el perro o la vaca no existirían sin esa intervención humana mediada por la cultura. no solo referido a la biología. La toma de conciencia internacional al respecto se formalizó en los acuerdos de la cumbre de Río de Janeiro sobre el Medio Ambiente en 1992. Comprende la diversidad dentro de cada especie y también entre las especies y ecosistemas de los que forman parte. los cultivos o la ganadería son ejemplos claros de este cambio o incremento de la biodiversidad. pues facilita la adaptación a las diferentes variaciones al entorno. Pues incluso la existencia de un solo tipo de cultura uniformizadora y globalizada vuelve vulnerable al ser humano. El hacktivismo se refiere a la unión del «hacking» y el activismo. construir sitios web y colocar materiales en ellos. lenguas. donde se firmaron convenios respecto a la biodiversi179 . ofrece la siguiente definición de 178 este término: La variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente.2_020400bj.<. La diversidad genética garantiza la supervivencia ante enfermedades o cambios medioambientales. innovación y práctica tradicional. no intrusivo de Internet en apoyo de un plan o causa. individual y colectiva con valor real o potencial asociado a los recursos bioquímicos y genéticos. transmitir publicaciones electrónicas y canas a través del correo electrónico y usar In red para discutir temas. ya que ante cualquier crisis su patrimonio heredado de posibles soluciones se reduce drásticamente. más aun en estos momentos.inbio.infowar.shtml). protegido o no por los sistemas de propiedad intelectual o sistemas sui genéris de registro. y de hecho. Las operaciones en esta área incluyen navegar In weh para obtener información. acuáticos y otros complejos ecológicos. El ecologismo primero y después la filosofía hacker han tratado de mostrar cómo es posible la autoorganización social en aras de crear alternativas tecnológicas funcionales y más humanizadas que las que propone el actual sistema tecnocientífico.cr). un amplio espectro. implícito en ha sido redefinido como activismo cibercultural por el hacktivismo. el cual. También se incluye en ese concepto los elementos intangibles que surgen de todo conocimiento. y por eso se ha añadido un tercer ámbito de preservación: la diversidad cultural propia del género humano. ya sea que se encuentren en ecosistemas terrestres. marinos. que abarque tanto la realidad como la red. En la actualidad el haclaivismo es quizá el movimiento cibercultural y creador de alternativas tecnológicas (como el software libre) más importante de la historia contemporánea. La biodiversidad comprende. Cubre operaciones como usar técnicas hacker contra blancos en Internet con el intento de ínterrumpír las operaciones normales.ac. Biodiversidad. El activismo cívico para resolver los problema" tecnológicos. Culturas. puede suponer el nacimiento de una híperpoutica.

De acuerdo con Stephen Cutc1iffe (Ideas.CARTA AL HOMO C1BI::HNETlCUS APÉNDICE A dad en conexión con la idea de desarrollo sostenible. la interdíscíplinariedad. al desarrollo de la primera bomba atómica. natural y cultural. CTS no debe olvidar nunca.ac. pero de forma yuxtapuesta. sino los actores (quienes desarrollan las tecnologías). Los casos abarcan una materia heterogénea: desde la invención de la baquelita y la bicicleta (Wiebje Bijkers}. filosofía. de los sistemas tecnológicos. Se han imaginado toda una serie de situaciones o escenarios catastróficos: desde robots nanotecnológicos (autómatas Yon Neumann) que se reproducen y devoran la tierra. especialmente económicas.e. El estudio de los casos concretos ha sido la piedra de toque específica de los estudios CTS. la integridad de sus delicados ecosistemas. En la interdisplinariedad se encuentra ya una mayor confluencia de enfoques aunque todavía no existe una verdadera integración. por el bien de nuestra salud y de una sociedad verdaderamente multicultural.htm). respecto a cuestiones como la propiedad intelectual y las patentes posibles que podría generar la biodiversidad (http://www. La defensa del patrimonio planetario de la biodiversidad. La multidisciplinariedad refiere al agregado de varias disciplinas ---economía.sobre un caso concreto. necesariamente abstractas y especulativas. ya que. pasando por los efectos del teléfono móvil o el uso del PYC en la fontanería doméstica. debemos diferenciar en los estudios CTS. Y esto no supone que. Catástrofe Por catástrofe se entiende la situación en la que el ser humano pierde el control ante su entorno y este se vuelve amenazador hasta el punto de que puede ser aniquilado.cr/aboutlftp/riodoc. porque con ella se alcanzaría una visión unitaria que modificaría el enfoque de cada disciplina (http://www. en última instancia.lincproject. ere. se halla la concreción insoslayable de los problemas y casos tecnológicos localizados. los enfoques teóricos y genéricos que explican. Caso. Los «estudios de caso» tratan de delimitar un objeto de estudio para extraer las méximas relaciones posibles. a escapes nucleares o modificaciones genéticas que acaban con la biodiversidad y con todos los seres vivos. no solo se describe la tecnología o los conocimientos implicados en ella. ciencias naturales. en su conservación se cifra quizá la supervivencia de la humanidad como tal. Este término refiere directamente a la metodología básica de los estudios CTS. donde han demostrado que más allá de la filosofía de la ciencia o de la fiosofía de la tecnología. el sentido dominante de los propios casos. No obstante. Machines and Values). Pero los estudios CTS no tienen una metodología única para abordarlos.org/toolkit/mcas/default. no calculado. la transdisciplinariedad y la multidisciplinariedad. intentemos robar los conocimientos botánicos de los chamanes amazónicos o que adoptemos teorías como la de Gaia (James Lovelock). empresas o centros de investigación) que se ven implicadas en cada situación. las redes sociales que sufren sus consecuencias y las instituciones (gobiernos. Estados Unidos no suscribió el acuerdo final por las discrepancias. en definitiva. por ejemplo. y menos ahora. ha de ser una de las prioridades básicas en el pensamiento de la tecnología y Cl'S. pese al refinamiento de sus microanálisis. en la medida de lo posible. La creación de una mente superior artificial que 180 181 . La transdisdplinariedad sería el objetivo deseable. En la redacción final del proyecto. sino que preservemos.ecouncil. así que varias discipli- nas confluyen en los análisis de los casos.asp). El estudio de un caso concreto sirve para centrar la atención en la historia múltiple y diversa que la tecnología va tejiendo hacia un discutible progreso. La catástrofe tecnológica se puede definir como la situación en la que el ser humano pierde el control sobre su entorno por un efecto inesperado.

mientras somos incapaces de resistirnos a los efectos de las catástrofes reales.CARTA Al.). enraizada en el Deuteronomio. nos obliga a contemplar la aparición de la sociedad-red. sin embargo. el llamado efecto 2000. no tiene finalmente el efecto negativo de acostumbrarnos a 10 peor.eduó-sparks/ sfclass/Cosycathtm). fa Glasnot. no hay que dejarse embargar por el catastrofismo sino. pues ante una catástrofe verdaderamente global. más aun cuando nos preocupamos en darnos cuenta. cultural y vital. sin embargo. de nada nos servirá (véase http. Galileo. cibercultura y cihertodo es. CibercuJtura. a través del cine. además de las advertencias de la ciencia-ficción.clemson.shubcap. Nuestro objetivo es la supervivencia. Muchas de nuestras actividades cotidianas se han visto profundamente transformadas por las llamadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). y podemos decir que esta red informática y social ha creado un nuevo escenario cultural. Algunos escritores de ciencia-ficción como 1. Pues. desde una actitud responsable sobre la tecnología. G. Esa transformación implica toda una revolución tecnológica. tecnológicas. que Ncal Stephenson define de manera bastante sugerente: Nuestro concepto de ciberespacio. No obstante. HOMO CIIJf:RNETlCUS APÉNDICE A se apoderase de las redes podría ser asimismo una catástrofe (tanto que el muy respetado físico Stephen Hawking se lo toma muy en serio y de ahí su apoyo a la eugenesia y la mejora genética). En su lúcido artículo «Cataclismos y fatalidades» define un sentido primordial para la simulación imaginaria de la catástrofe: Creo que el relato catastrófico. sino una progresiva destrucción o degradación del planeta gracias a una serie de catástrofes combinadas (naturales. como en El mundo sumergido o Zona de catástrofe. más allá de la tecnología. Edison. cuyos políticos hacen oídos sordos a los datos de las prospectivas científicas críticas y parecen escuchar solo a las profecías científicas optimistas. Jefferson. intentar evitar que la catástrofe ocurra. a través de los estudios CTS y del activismo/hacktivismo. Más allá del loable espíritu humano de superación y adaptación al nuevo escenario catastrófico. quienquiera que sea el que lo cuente. De hecho. magníficamente descrita por Manuel Castells (La Era de la Información). Lo que está en juego es. Sócrates. etc. convirtiendo la representación del desastre en disfrute malsano y morboso. puede que ya hayamos sentado las bases de la catástrofe global -que no tiene por qué ser un Armagedón espectacular como en el cine-. Otros cataclismos globales anunciados. 182 Aunque no podemos saber quién tiene razón. o al menos mitigar sus efectos. Podría preguntarse. las noticias y las novelas. las catástrofes reales y las catástrofes previsibles son las que inquietan a la humanidad. Ballard han realizado su obra en tomo a la especulación imaginaria de los mundos alternativos provocados después de una catástrofe global. Wozniak. finalmente no ocurrieron. una idea europea. energéticas. del que surge una cibercultura. como el del 2YK. de hecho. la Perestroica y fa Federación Unida de Planetas (In the Kingdom 01 Mao Bell). lo cual nos ofrece una clave inter183 . nos enfrentamos a catástrofes reales como la de Bophal (más de 330 víctimas) o Chernobyl (se estiman en 30 anuales). bélicas. si esa familiaridad constante con la catástrofe. lo que no evita que según algunos expertos las luces rojas estén parpadeando sobre el medio ambiente (como anuncian los autores del informe del Club de Roma en su Más allá de los límites del crecimiento). que nada tienen de falso profetismo apocalíptico. un intento por enfrentarse a un universo que evidentemente carece de sentido desafiándolo según sus propias reglas. desde la economía a la percepción del futuro. Jobs. representa un acto constructivo y positivo de la imaginación más que negativo. y en ese sentido hay que revisar críticamente la exaltación del espíritu humano ante la adversidad. desde la política a la religión. toda la tradición cultural de Occidente.

entendida como cibercultura ampliada. como la del paradigma científico de Thomas Kuhn. pero al mismo tiempo una creciente dificultad para poder interconectar esos conocimientos. como decimos. comienza a establecerse una comprensión de la ciencia donde los factores contextuales. Desde nuestra perspectiva cibercultural ahora somos capaces de interpretar el proceso tecnocientffico como una confluencia que se viene preparando desde tiempos remotos. experimentación y explicitación de las leyes sobre los fenómenos naturales. deberíamos hablar de un concepto ampliado de cibercultura que incluya a todos los pensadores. si la comparamos con otras tradiciones culturales (africanas. El nacimiento de la cibercultura. El nacimiento de la ciencia moderna). El cultivo de la ciencia ha marcado la diferencia específica de nuestra cultura occidental. que revoluciona la concepción de la scientia precedente (Paolo Rossi.. políticos y económicos. En los años sesenta. La cuestión. Tampoco hay que olvidar que la naturaleza de la ciencia ha ido cambiando progresivamente. la matemática juega un papel crucial.. introducción a la metodología de la ciencia). convirtiéndose en el fenómeno de nuestro tiempo y en un hito de la historia de la civilización. La ciencia comienza a convertirse progresivamente en un factor de gran peso social que consecuentemente le ha conferido un mayor protagonismo en la historia. e introducir la matemática como elemento crucial para la consecución de las leyes. aunque todavía era entendida de forma contemplativa. es hacia dónde la orientamos. El Golem: Lo que 185 184 . Ciencia sería.. Ciencia.. H. al ser capaz de traducir a un aparato formal los enunciados y leyes de cada ciencia particular (Javier Echeverría. Este acercamiento a lo social coincide precisamente con el nacimiento y expansión de los estudios CTS. sobre todo gracias a la especialización en ámbitos cada vez más reducidos. al menos desde la perspectiva social. sociales. de acuerdo con una definición más o menos canónica. creadores y autores que desde el pasado hasta el presente han aportado una contribución significativa a nuestro modelo actual de cultura tecnológica o cibercultura (véase Andoni Alonso & Iñaki Arzoz. La contrastación de estas leyes y la creación de una comunidad científica ha permitido su avance generalizado. el saber. en la observación. T. amerindias . Y Pinch. ahora. Ello ha permitido la acumulación sin precedentes de conocimiento científico. En ella. ha absorbido en gran medida a toda la cultura anterior. orientales. Desde una perspectiva histórica. y gracias a teorías de la filosofía de la ciencia. M.CARTA AL HOMO ClBERNtT/CUS APÉNDICE A pretatíva de nuestro historia. al entenderla como actitud ante la naturaleza y la búsqueda de la verdad.. siguiendo a John Dewey. son cada vez más importantes para entenderla. Esta curiosidad por conocer cómo funciona la naturaleza evoluciona y en el siglo XVII se produce su eclosión dando lugar a una forma cultural sin parangón. La Nueva Ciudad de Dios). Así. Aquí nos encontramos con un segundo sentido del término. produciéndose confluencias entre los dos ámbitos (Collíns. ha sido siempre un objeto preciado desde que los filósofos presocráticos intentaran dar explicaciones naturales a los hechos naturales. Incluso las pocas ocasiones que se presentan para esta unificación suponen un grado tal de abstracción que todavía se incrementa más la imposibilidad de comprender las nuevas teorías por parte del público. la actividad racional descriptiva de lo real sometida a un contexto de comprobación experimental y combinada con la discusión por parte de la comunidad de sus practicantes. La scientía. Galileo o Newton son considerados los padres de este espíritu científico gracias a su capacidad para crear este método que se revela de gran poder explicativo. ).. para CTS y para el conjunto de la cibercultura. la ciencia consiste en la progresiva consecución de un método científico riguroso y reglado.

fi. se hace necesaria una severa autocrítica de su contribución al irracionalismo tecnohennético del cientificismo y la propuesta de nuevas corrientes humanistas que promuevan las tecnologías alternativas (http://www. La ciencia-ficción se ha convertido. La amenaza más cierta de la ciencia actual más aun que los abusos posmodemos de la retórica científica denunciados por Alan Sokal. Se trata de un término bas- 187 . un acercamiento literario a la divulgación científica que también han praclicado científicos de prestigio como el físico George Gamow (El país de las mnravillas). se manifiesta la actitud fuertemente crítica del género hacia el descontrol de la ciencia. Kim SLmley Robinson y su serie sobre la colonización de Marte) o la visión de la corriente cyberpunk (William Gibson. desarrolla cualquier trama y se ubica en cualquier contexto. La especulación imaginaria sobre futuros posibles generados por diferentes tecnologías actúa como experimento mental y SOCIal para simular tanto los beneficios como los perjuicios de estas. Este género artístico ha sido definido por Jorge de Abreu como: Aquel género literario que trata y expone cualquier problema. en este caso. El desarrollo de la ciencia-ficción a lo largo del siglo xx nos ha llevado desde los viajes espaciales a la creación de robots inteligentes. Abbot y su Planilandia. Cíeecía-ñccíon. como Marvin Minsky.com/AreaSlNault/61561cygnus2. en una seudorreligión de sustitución. en la obra de Mary Shelley Frankenstein o el moderno Prometen.1ateral-ed. y proyectando alternativamente el escenario de la utopía o de la distopía. hay que destacar. o la respuesta. En este aspecto.htm1). basculando entre la catástrofe y el activismo. Esta concepción errónea de la ciencia se compone de una amalgama de la llamada ciencia basura (de la criogenización a la nanotecnología cyborg). aunque el lector se desquicie con ella (www. el modelo de ser humano de cierta cibercultura actual.htm). Nea1 Stephenson) en relación con la'> nuevas tecnologías digitales.es/revistalarticuloslbarcelo73. la política. dentro de la corriente hard. con la ciencia o ante ella. proponiendo una serie de nuevas tecnologías que han guiado a menudo a los propios científicos (algunos. Al científico se lo podría definir genéricamente como la persona que se dedica profesionalmente al conocimiento de la naturaleza. Paralelamente a este género se ha desarrollado el subgénero próximo de la ficción científica. entendida como la que aparece tras el eclipse del paradigma vigente. sino las expectativas profundas de la propia sociedad de la globalización. como una ficción rigurosa y puramente demostrativa de la ciencia conocida. Lo que no cabe duda es que este género se ha convertido en uno de los elementos culturalmente más importantes de la tecnociencia actual. En los últimos tiempos se viene hablando de «ciencia posnormal». de carácter tecnohermético. sobre todo a través del cine. Científico. establece la relación. practicada por algunos científicos exaltados. La ciencia-ficción describe las posibles sociedades futuras. la psicología de otros seres. también novelistas). y desde una perspectiva de CTS crítico. entendido como modelo omniexplicativo y único horizonte para el ser humano. que acaba derivando en una espiritualización del proyecto científico y. la especulación realista de tecnologías alternativas (por ejemplo. de una degradada ciencia-ficción misticoide y una filosofía de la ciencia poética. es el cientificismo.TlCUS APÉNDlCEA todos deberíamos saber acerca de la ciencia). o la actitud.nalmente. que acaso comienza con Edwin A.CARTA AL HOMO C1BEHNf. acerca de un antecedente del cyborg.geocities. Desde este punto de vista. todo ello enmarcado en una fría lógica que no contraviene la cordura de los personajes. 186 premonitoriamente. en un género popular que moldea poderosamente no solo el desarro110 tecnocientffico. o la suma de las tres. Broce SterJing. Pero ya en su origen oficioso.

o incluso la lentitud puede considerarse un bien estético y vital. la del «sabio loco» capaz de destruir a sus semejantes o. En él se reúnen varios valores burgueses como la eficiencia. El conflicto.CARTA AL HaMO ClBEkNETfCUS APÉNDICE A tante nuevo en el vocabulario internacional. es más bien un principio de articulación y cambio social. Poco a poco también aparece una contrafigura. http://www.terra. lo que hoy denominamos como científico era entendido en el pasado como el «homme de sciences». Pero desde el siglo XIX asistimos a una progresiva entronización de la figura del científico. Esta contrafigura en el imaginario colectivo es en parte producto de los fuertes reveses que las sucesivas guerras mundiales y la guerra fría han provocado en la sociedad del siglo xx. la tranquilidad y la ausencia de ruido compensen de la lentitud. esto es. En un pnncipio. Es posible que este sistema sea menos veloz (en términos generales) que aquel basado en la combustión interna. podemos imaginar una ciudad como las holandesas. No es lo mismo encon188 trarse en los tiempos heroicos de Kepler o Newton que en la era de la tecnociencia. Este papel de héroe. Al convertirse la ciencia en una tarea cada vez más instrumental. la imagen altamente positiva del científico sigue ocupando un lugar importante en el imaginario colectivo del siglo XXI. Sacha Guitry. su participación. para bien o para mal. Este es el científico que practica frankenciencia (Greg Egan) y que la ciencia-ficción ha presentado insistentemente (parece ser que un científico escocés. más adelante. es una fuente interminable. sino también a su propia actividad.comJartelarticulolhtml/art6937. el sacrificio. el sujeto sin escrúpulos que trabaja para corporaciones o gobiernos sin aplicar la menor ética. como la del mago o sacerdote de una visión cientificista de la cultura y la sociedad. donde el tráfico sea casi exclusivamente de bicicletas y tranvías.htm). la seriedad y el rigor. mientras que «científico» designaba sin más al técnico que operaba con los instrumentos (fue en el siglo XIX cuando William Whewell utilizó el término «scientist» por primera vez). está presente en la literatura y en el cine. instaurado a finales del siglo XIX y principios del siglo xx. de conflicto. Lindl. el fáustico doctor Víctor Frankenstein. 1968). el sujeto que la realizaba tuvo que implicarse progresivamente con el manejo de instrumentos y materiales (hasta llegar a la tecnociencia). lejos de ser un elemento negativo en las relaciones humanas. La construcción de un embalse. Depende del estilo de vida que elijamos llevar. como motor moderno del cambio. con figuras como Pasteur (Pasteur. Conflicto. Al mismo tiempo se contempla la ciencia como una de las pocas posibilidades que le quedan al género humano de alcanzar el equilibrio social y el bienestar físico. pese a las críticas. Se puede definir el conflicto como la contraposición de diversos intereses y la lucha para que prevalezcan unos por encima de otros. Y si esto es cierto. sirvió de inspiración para ese fundacional sabio loco de la ciencia-ficción. en vez de una organizada en tomo al coche. se convierte en un problema para los habitantes que verán anegadas sus tierras. Sin embargo. pero tal vez la limpieza del aire. Lo que este siglo nos ha enseñado es que el concepto de bien tecnológico no es algo dado de antemano. Liliana Cavani. la tecnología. Esto indica que los conflictos causados por la tecnología son el resultado de una interacción social y que son motivados por una serie de efectos tanto esperados como 189 . en realidad aquello que permite la mejora de determinados aspectos de la gestión del poder y las relaciones de la ciudadanía. que ha dado lugar a un cierto culto tecnohermético. Pero los cambios no afectan solo a la percepción que el público tiene del científico. que teóricamente puede significar el crecimiento de la producción eléctrica o de los regadíos de zonas distantes. 1936) o Galileo (Galileo. el trabajo constante.

o bien potenciar sus habilidades por encima de las barreras que la naturaleza le ha impuesto o bien garantizar su supervivencia por medio de las máquinas.umd. pues el envejecimiento y las enfermedades no serían otra cosa que defectos de piezas o mecanismos. A estos elementos habría que añadir.debe estar basada en los intereses comunes. fácilmente sustituibles. que se define como un ser híbrido que comparte tanto una realidad social como un mundo de ficción: El cyborg es un organismo 191 . favorecer el activismo y solucionar o convivir razonablemente con los conflictos. Cyborg. Homo Plus. o que encuentren la «mejor solución posible». no de evitar los conflictos. A Cyborg Manifesto (en Ciencia. la posibilidad de integrar los diversos agentes del conflicto en la red podría ser un gran paso para coordinar y flexibilizar la negociación de los conflictos tecnológicos (httpJ/www. El así autoproclarnado primer cyborg de la historia. especialmente en la presente cibercultura. Las soluciones apropiadas dependen siempre del contexto en el cual se genera el conflicto. Siguiendo la tesis de Tomás Maldonado (Crítica de la razón informática). manifestados y valorados por toda la comunidad implicada. A partir de la publicación del texto de Donna Haraway. cualquiera puede acceder a la información necesaria para tener una idea de lo que está en juego y.htrnl). no solo en la mayor efectividad tecnológica.wired. Kevin Warwick. fue propuesta por Manfred Clynes y Nathan Kline a la NASA en 1960: cómo sería posible que un ser humano pudiera vivir en el espacio exterior sin la asistencia de maquinaria. la serie televisiva El homhre que valía seis millones de dólares. modificando sus funciones vitales. corazones mecánicos. la cual ha hecho uso constante de dispositivos mecánicos para la supervivencia de individuos: marcapasos.cat. Las nuevas tecnologías de la información podrían ser un buen medio para alentar la participación ciudadana. como en las exaltaciones artísticas de Stelarc y Marcel. Por otro lado. http://www. decidida por una tecnocracia superior.edu/-abbate/cyborg/) y va calando en él imaginario popular.lí Antúnez. El error consiste en depositar la solución de estos conflictos exclusivamente en manos de los expertos y los administradores. la ingeniería gené190 tíca. el término adquiere una dimensión completamente nueva. entendida casi siempre en términos técnicos y económicos. si existe una sociedad-red ciudadana tal como propone Castells. posteriormente. La asistencia de las máquinas plantea la utopía de un ser que pueda vivir eternamente. La salud política de una sociedad debería medirse entonces por la capacidad.02/warwick. Cyborgsy Mujeres).org. y la decisión para elegir un tipo de vida frente a otro -un modelo tecnológico por encima de otro. Una idea tan radical ha sido desarrollada por numerosas novelas de ciencia-ficción (Frederik Pohl. La idea de potenciar las capacidades humanas. Pienso que es algo sobre lo que tenemos poder para camhiarlo-.uk/).wam. defensor de una evolución radical del ser humano (http://www. ahora. esperando que sean ellos los que representen la voluntad de las diversas partes. Según el Wehster:s Dictionarv un cyborg es una persona cuyo funcionamiento fisiológico está asistido o depende de un dispostivo mecánico o electrónico. sino de resolverlos satisfactoriamente y con el mayor contento de los ciudadanos. pulmones de acero.com/wired/archive/8 . etc. se podría llevar a cabo un actívismo!hacktivismo basado en las comunidades (virtuales y reales) de intereses. define a la perfección el entusiasmo tecnocrático: Nací humano. La idea de garantizar la vida gracias a las máquinas pertenece a la medicina.CARTA AL HUMO ClBERNETlCUS APÉNDICE A inesperados. realizar una crítica suficientemente sólida al respecto. Por otra parte. Pero esto fue un accidente del destino -simplemente una cuestión de lugar y tiempo. El objetivo de esta transformación puede ser.

el determinismo tecnológico se aproxima al ludismo. en la que es precisamente la evolución de las máquinas. en la tecnociencia actual son numerosas las visiones deterministas del desarrollo tecnológico que secularizan el misticismo tecnoevolucionista de Pierre Teilhard de Chardin. hasta culturales y metafísicas. se comunica por medio de un teléfono móvil y lleva su ordenador portátil para trabajar en las salas de espera de los aeropuertos es. basado en la competencia. en hacer accesible al público lego el significado y valor del descubrimiento científi193 . en Occidente somos todos cyborgs. como en Pierre Lévy.CARTA AL HOMO ClBERNET/CUS APÉNDICE A cibernético. por lo tanto. Sin embargo. U1Ul fusión entre lo orgánico y lo técnico forjado en una serie de prácticas culturales. de hecho. de acuerdo con algunos expertos. la que pone en peligro a la especie humana. históricas y técnicas.ecnología para satisfacer esta dinámica competitiva-. Se entiende por detenninisroo tecnológico la concepción que asigna a la tecnología un desarrollo autónomo. Frank Tipler. icono de la ciencia-ficción cibercultural y especialmente de ciertas pesadillas tecnoherrnéticas. Pero del mismo modo que hay una versión negativa. Este espíritu determinista y positivo se manifiesta ciberculturalmente en la carta magna de Internet. La divulgación consistiría. Asumiendo que vivimos en una dinámica de progreso y que el desarrollo tecnológico ha supuesto un aumento tanto de la riqueza como de la esperanza de vida. que critica Langdom Winner en Tecnología Autónoma-. escrita por John Perry Barlow. para un enfoque crítico y racional de CTS. aunque de corte negativo. probablemente. como afirma Jacques Elull (El siglo xx y la técnica) o Martin Heidegger (La pregunta por la técnica). pasando por políticas --el aumento de poder otorgado por la tecnología es básico para establecer un verdadero bienestar social. que se desplaza en un coche con GPS. Alvin Toffler y Esther Dyson (http://www. En este sentido se puede hablar de un imperativo tecnológico como forma de cumplir una misión que está inscrita en los genes de los seres humanos y donde la tecnología asume el papel de una «segunda naturaleza» a la que hay que dar cumplimiento. Divulgación tecnocientífica. Así.eff. Por lo tanto. dada nuestra dependencia de los sistemas tecnológicos. Por otra parte. mucho más veloz que la humana. En este aspecto negativo. como si tales Cosas y Sujetos existieran universalmente. funciona por su cuenta y exige el crecimiento autónomo de la t. Determinismo tecnológico. Las razones que se esgrimen para esta ausencia de control son varias. interesada. un cyborg. voluntarista y. porque considera que al faltar los medios de control puede ocurrir cualquier situación imprevisible. el individuo de la sociedad occidental moderna. escapando al control del ser humano. Los cyborgs no se refieren a la Máquina y lo Humano. Ray Kurzweill y. conseguirá construir una utopía. que es preciso definir polít