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Universidad del Claustro de Sor Juana Estudios y gestión de la cultura, 7o semestre Ana Paula Mireles Andrade 9 de noviembre de 2011

De la 'historia de las ideas' a la 'historia intelectual' Lo que buscan Granados y Marichal en esta introducción es marcar la diferencia entre 'historia de las ideas' y la 'nueva historia intelectual' que, previamente y desde su origen en 1933 con Arthur Lovejoy habían sido terminos usados de manera indistinta. La nueva tendencia está marcada por un segundo nivel que se refiere a la metodología. Esta perspectiva tiene que ver con el giro lingüistico y a partir del cual permite intervenciones exteriores a si mismo. Desde la década del cuarenta, esto empieza a cobrar fuerza por los intelectuales españoles republicanos que organizan reuniones, congresos y revistas. Según Ardao, hay tres momentos clave: la fundación de la Cátedra Alejandro Korn en Buenos Aires al tiempo que el Seminario de Tesis creado en México por la UNAM y el Colmex; la creación en México del Comité de Historia de las Ideas en América; y el Tercer Congreso Interamericano de Filosofía realizado en México. Empero estos inicios no se dieron facilmente, Soler encuentra tres dificultades básicas para este proceso: la falta de tradición en dichos estudios, la reacción antipositivista y la ausencia de estudios económicos y sociales de los cuales partir. A pesar de eso se continúa porque sirve como medio para reafirmar la identidad. El punto de inflexión se dió con Skinner y Pocock. El primero, critíca la metodología de texto y contexto, pues ésta sólo contribuye mas no lo es tod, plantea que “interpretar un texto 'debe ser entender tanto la intención de ser entendido como la de que esta intención se entienda” . La metodología que propone es la de analizar todas las comunicaciones que proporciona el enunciado y su relación con el contexto. La crítica a la 'historia de las ideas' se ha hecho localmente, sin embargo, ha presentado tres problemas según Hale: la escasez de trabajos globales de 1870 a 1930; falta de estudios bibliográficos; y que estos análisis políticos no están categorizados en el conocimiento. En Argentina, Palti en 1998 comienza a introducir a la 'nueva historia intelectual' disciplinas como la antropología, literatura, filosofía, entre otras. Y dice que en Latinoamérica se tiene un enfoque genealógico, es decir, que tiene como parámetros las categorías europeas, pero siguiendo dos corrientes. La primera de ellas es culturalista que da gran importancia a las características latinoamericanas y la segunda estudia cómo se adaptaron las ideas europeas. En Brasil se incorporan los nuevos enfoques de una manera que no es tan notoria, pues muchas de las tesis no han sido publicadas. Carvalho divide en dos los estudios que se realizan en este país. La primera tendencia es la 'historia centrada en el autor' que se centra en un solo autor y después situarlo en contexto. La segunda en cambio vincula las ideas con la sociedad y el Estado. En Chile, los avances más importantes los ha hecho Devés Valdés en sus estudios sobre la modernidad

y la identidad como eje central del pensamiento latinoamericano del XIX y XX. En México los impulsos han provenido del Colmex y de profesores de historia de las ideas. En este texto se busca “...rastrear en la 'historia de ideas' ... la evolución que conceptualmente tuvo el continente a lo largo de un siglo. ... planteando la manera como sus intelectuales buscaron la identidad y consolidación de una idea continental.”