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23 DE MAYO, JORNADA POR LA LIBERTAD DE CONCIENCIA EN EL PERU.

HERBERT ORE BELSUZARRI. P:.F:.C:.B:.R:.L:.S:. FENIX 137-1 Gran Logia Constitucional del Perú.

23 DE MAYO, JORNADA POR LA LIBERTAD DE CONCIENCIA EN EL PERU. Primera Edición Digital 2012. Herbert Oré Belsuzarri Un Masón Para el Mundo. 051 1 968844344 051 1 965358733 herberthore1@hotmail.com Publicado en: Fénix News Dialogo Entre Masones Gran Biblioteca Herbert Oré Belsuzarri Autorizado la reproducción total o parcial, solo debe citar la fuente. Edición Digital en el Perú, sin costo. Febrero 2012.

23 DE MAYO, JORNADA POR LA LIBERTAD DE CONCIENCIA EN EL PERU. LA PARTICIPACION DE LOS MASONES, LIBERALES Y ANARQUISTAS.
Hemos oído, que los masones tuvieron mucho que ver con la formación de las corrientes políticas de fines del siglo XIX y los inicios del siglo XX en el Perú, los masones y los liberales con su forma de pensar dieron el corpus ideológico liberal-social e influenciaron en las luchas sindicales, en la luchas por los derechos de la mujer y la formación de los nuevos líderes y sus consecuentes partidos políticos. Era un hecho que hacia fines del siglo (XVIII) y al transponerlo, la tendencia de la época estaba indicando la secularización de mayores espacios de la vida cotidiana, a la vez que un número creciente de medidas legales iban apuntando a eso que la jerarquía llamaba la “descatolización del Perú”, el drama de los nuevos tiempos, o en palabra del obispo Fidel Olivas de Ayacucho, “los signos malos de los tiempos”, Al lado de una mayor convivencia con los extranjeros, de una mayor internacionalización del comercio y la economía nacionales y del surgimiento de nuevos y vigorosos espacios sociales de ideas sobre el país, diversas leyes que se iban dando encontraban un nivel de aceptación que difícilmente se hubiera dado treinta o cuarenta años antes. El número de entierros en cementerios laicos aumentaba, a la par que, al amparo de la ley de matrimonio civil de no católicos, también éstos se incrementaban. Ideas nacidas a la sombra del pensamiento liberal que las veía como lógica consecuencia del libre desenvolvimiento de la razón y del espíritu humano, se habían convertido en sostenes del ideal inmigracionista. Cuando se discutió sobre cementerios públicos se puso bien en claro el componente de progreso e inmigración que traía consigo. Curiosamente esta tesis fue también compartida por los elementos radicales de fines de siglo (Gonzáles Prada, C. Palma), quienes expresaron que las medidas traerían al inmigrante y la civilización, a los que se unieron diversos, instituciones, grupos (protestantes, masones, etc.) que desde ángulos e intereses distintos también abogaron en esa dirección. Al lado y enfrentados contra el orden existente y dispuesto a su destrucción, grupos de anarquistas, los primeros de la hora al frente de los movimientos de masas proletarias en Lima, creyeron ver igualmente el inicio del fin de la “dictadura de la sotana” representante de una de las más nefastas de las esclavitudes del hombre: la religión. (Fernando Armas Asin, Liberales, Protestantes y Masones: Modernidad y Tolerancia Religiosa. Perú, Siglo XIX, PUC 1998, Pág. 186). A fines del siglo XIX se funda en Lima “El Libre Pensamiento” (1896-1904), iniciándose como bisemanario y posteriormente semanario, y se constituye en el órganos oficial de la masonería Peruana; este durante sus ocho años de existencia, fue dirigido por Christian Dam, que era masón y librepensador.

La finalidad de la publicación en su inicio fue el de ampliar la red de la masonería a nivel nacional, recibiendo canjes de otros similares como “El Ferrocarril” (Cajamarca), “La Prensa Libre” (Chiclayo), “El Eco” (Huancayo), “El Padre Chueca” (Iquique), “El Heraldo Evangélico”(Valparaíso), “El Chira” (Sullana), “El Porvenir” (New York) diario defensor de la causa cubana entre otros. Su contenido en un primer momento se concentró en la crítica anticlerical y su ingerencia religiosa en las decisiones políticas al interior del Estado, pero también trataron temas como: El matrimonio civil, la difusión del liberalismo social, el rol de la juventud universitaria, la libertad de cultos, la fundación de escuelas laicas y la defensa de los derechos de la mujer. Así “el libre pensador no se preocupa ya del cielo, del infierno, ni aún de la muerte, ni menos de los días en que Dios creó el mundo, así sean tan largos como los días de la indulgencia o jubileo universal. Lo que le preocupa es la vida; la justicia, no como, sino como será, los derechos humanos, esos que están no solo en los libros, sino en las necesidades del día”. (Mariano Torres, El Libre Pensamiento, 1900, Nº 232). En el año 1897 se inicia una incursión formal en política de los masones, al permitirse la participación de los extranjeros en los gobiernos municipales, así se dijo: “hoy se experimenta la buena obra de algunos patriotas representantes de la patria, que sostuvieron la idea hasta hacerla Ley Nacional de descentralizarse de la influencia política las corporaciones municipales, para dar cabida a los de otras nacionalidades en los intereses comunes del pueblo” (El Libre Pensamiento, Nº 39, 1897). El librepensamiento reveló claramente la consistencia del liberalismo social, el internacionalismo, anticlericalismo, educación laica, moral cívica y participación política, valores esenciales con los cuales los masones formaron a los líderes de esa época, pero también generó constantes persecuciones por parte del estado y de la Iglesia, sin embargo y pese a tales dificultades se constituyo en una permanente tribuna contra el conservadurismo. El anarquismo inicialmente y el indigenismo después expresan en sus raíces parte del pensamiento liberal social y dan origen a los partidos políticos modernos. El Perú comienza el siglo pasado lleno de lo que hoy llamamos “conflictos sociales”. Los trabajadores habían logrado la jornada de las ocho horas de trabajo mediante un paro general en enero de 1919. Los estudiantes luchaban contra el conservadurismo y la esclerosis de los claustros, por la reforma universitaria, haciéndose eco del grito de Córdoba, Argentina. En 1921 se inaugura la Universidad Popular González Prada (UP), un esfuerzo educativo conjunto de obreros y estudiantes de la Universidad de San Marcos. Los estudiantes iban a dictar cursos a los trabajadores, sin costo alguno, formándose un espacio de diálogo y comunicación obrero-estudiantil.

En 1921 y 1922 Leguía cierra la Universidad de San Marcos, con lo cual los estudiantes, impedidos de ir a clases, tienen más tiempo para dedicarse a dar clases en la Universidad Popular. Para 1923 la UP era toda una institución, tan es así que algunos sindicalistas se quejaban porque la veían con más poder que los propios sindicatos. Según Haya de la Torre, la UP tuvo entre sus alumnos a cinco mil trabajadores y trabajadoras. En mayo de 1923 Leguía pretende manipular el sentimiento católico de la población. Consagrando al Perú al Corazón de Jesús buscando justificar la prórroga de su mandato presidencial. Es denunciado por la prensa, por trabajadores anarquistas, por pastores evangélicos, masones y liberales, pero principalmente por los estudiantes de las Universidades Populares, que tenían en Haya de la Torre su principal vocero.

Haya De La Torre vocero de las Universidades Populares.

La Universidad Popular, era uno de los más importantes espacios de debate de la época, los trabajadores peruanos influidos por el anarquismo habían logrado ya una importante conquista en el reconocimiento de la jornada laboral de ocho horas, y la influencia del anarquista Gonzáles Prada retumbaba aún la sentencia: “Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra”. De idéntica manera los libres pensadores, masones, protestantes y otros contribuían con sus críticas a exacerbar el rechazo de una maniobra política.

El sentimiento de la Universidad popular se ve reflejada en los volantes de la época, así tenemos:

Volante de la U.P. Gonzáles Prada llamando a todos los ciudadanos libres del Perú a movilizarse contra la consagración de la República al Corazón de Jesús. Fue repartido los tres días anteriores al 23 de mayo de 1923.

No cabe duda el contenido anticlerical: “Convertida en el Perú la religión en idolatría y el sacerdocio esa casta traficante que explota la sumisión fanática de la mayoría del pueblo, privado de toda luz y de toda honda auténtica educación moral, el catolicismo, después de cuatro siglos de imperio ilimitado no formó ni espíritu social y fuerzas depuradoras ni erigió firmemente virtudes ciudadanas. La protección y el amparo católico a las razas peruanas tienen el más cruel desmentido en los cuatro millones de analfabetos con que cuenta el país, analfabetos que soportaron y soportan el yugo secular de los “aranceles eclesiásticos”, de las limosnas obligadas y de los copiosos diezmos sin tasa”. Así mismo se puede apreciar la formación masónica de los que lo redactaron: “En la hora singular que vivimos todos los hombres libres tienen el deber de unirse. Ninguna diferencia de credo político social o religioso deberá separarnos “. El masón dice ser “hombre libre” y definen a su logia como el lugar “sin diferencias de credo político, social o religioso”. El 23 de mayo Haya pronuncia un discurso ante una multitud de estudiantes sanmarquinos condenando “la imposición del anacronismo clerical en el Perú”. Unos cinco mil estudiantes hartos de dictadura, deseosos de libertad, salen desde la Casona de San Marcos a las calles de Lima, en dirección a palacio de gobierno. Un contingente policial sale a bloquearles el paso, ante lo cual se dividen en grupos más pequeños e insisten en llegar a palacio. La policía a pie y a caballo carga sobre los manifestantes con sables y disparos que matan a dos personas, un obrero tranviario, Salomón Ponce, y un estudiante, Manuel Alarcón Vidalón. Ante estos hechos la Federación Obrera local decreta un paro general.

Haya de la Torre se dirige a la multitud de estudiantes sanmarquinos, que luego marchan por las calles de Lima, al grito de “Libertad. Muera el tirano”.

Los estudiantes fueron reprimidos a golpes de sable por la caballería.

Al día siguiente se produce otra manifestación estudiantil y los estudiantes llegan a la Plaza de Armas donde Haya pronuncia un discurso. Policías no son ustedes responsables de la medida de terror que han masacrado a nuestros compañeros. El culpable es el sombrío tirano que se esconde allí, señalando al palacio de gobierno.

24 de Mayo de 1923. Trabajadores y estudiantes toman la esquina del Teatro Colón protestando por la muerte de Ponce y Alarcón. Leguía suspendió la ceremonia de consagración. (Revista Mundial No.159, Junio de 1923)

Treinta mil personas salen a las calles al sepelio de los dos fallecidos en la jornada de protesta. Ese mismo día el arzobispo de Lima anuncia que se suspende la consagración del Perú al sagrado corazón de Jesús. El movimiento de obreros y estudiantes había triunfado: el poder daba marcha atrás. Haya de

la Torre será arrestado en octubre de 1923 y haría una huelga de hambre de protesta. El régimen leguiísta lo deportaría a Panamá para deshacerse de él.

Una multitud de 30mil personas acompañó a los féretros de los muertos en la jornada del 23 de mayo.

Los Apristas dicen de la participación de Haya de la Torre lo siguiente: Dictatorialmente en Perú, se quiere implantar el Sagrado Corazón de Jesús suprimiendo la libertad de pensamiento y de creencia. Haya prepara una protesta, le comunican que lo buscan para deportarlo, pero que en verdad quieren matarlo. En vísperas del 23 de mayo, Haya ingresa por los techos a San Marcos para estar presente en la Asamblea, le comunican que se ha agravado la situación, ahora lo buscan Vivo o Muerto, pero no se amilana. Salen en marcha por las calles de Lima, pero son atacados a mansalva de sablazos y balas, Haya se arma con un bastón que descarga con furia y con la otra mano no deja de lanzar piedras, pero han matado a un Estudiante y un obrero. Sacan sus cadáveres de la morgue y lo velaría en la Universidad de San Marcos. Es rodeado San Marcos por policías y militares y lo esperan para capturarlo, Leguía da marcha atrás y da libertad para el entierro. El Dr. Miro Quesada, le extendió el brazo y le dijo: ha salvado el honor de la Universidad. Llegan al cementerio y Haya empezaría con voz ronca y firme su discurso: “ quinto no matar, quinto no matar, quinto no matar ”. El Arzobispo de Lima, Decreta suspender la consagración de la nación al Sagrado Corazón de Jesús, Haya de la Torre ha ganado la batalla. Haya es capturado y llevado al Frontón, el 02 de Octubre de 1923 los estudiantes por solidaridad y por unanimidad es elegido Presidente de la Federación de Estudiantes del Perú-FEP y Manuel Seoane es elegido Vicepresidente FEP. Personalidades y gremios se solidarizan. La prisión no lo doblega. A. B. Leguía está desesperado, no entiende como un joven universitario ha hecho tambalear su gobierno dictatorial, le ofrecen deportarlo, darle 30 mil soles –una fortuna- y una pensión de cien libras, pero él contesta a los amigos de Leguía: diles que en el mundo no hay oro suficiente para comprar la conciencia de un hombre honrado. Y Haya de la Torre, es honrado. “Lucho por conducir la precursora revolución de los espíritus, y maldigo con el calor de mi convencimiento a los explotadores el pueblo que hacen del gobierno y la política vil negocio culpable… Si he de marchar al destierro, algún día he de volver. Retornaré e mi tiempo, cuando sea llegada la hora de la gran transformación. Este es un hecho muy recordado por los apristas debido a que representa un evento importante para la posterior fundación del APRA. De esta jornada

surgirían los dirigentes aurorales más importantes de este partido, dirigentes que fueron masones. La jornada quedó como un hecho simbólico, de culto y admiración al jefe Víctor Raúl fundador del APRA, pero sin mayor trascendencia fuera de sus filas, porque fue en realidad una movilización masiva y un hecho de connotación nacional. “Fue la protesta anticlerical más importante en la historia del Perú”, donde sumaron esfuerzo los obreros, estudiantes, protestantes, liberales y masones.

Biblioteca Obrera de Bajo del Puente. Salon de Lectura. Leyendo de pie Manuel Pedraza, obrero de construcción civil.

Las Universidades Populares, fueron el escenario y crisol, donde se debatía todas las ideologías y formas de pensamiento que llegaron de Europa y otras latitudes, allí se sintetizo el concepto de “Frente Único”, que posteriormente es recogido por el Apra como el “partido de Frente Único de trabajadores manuales e intelectuales”, que formalizaría Víctor Raúl haya de la Torre por primera vez en su artículo publicado originalmente en inglés en el órgano del Partido Laborista Británico, “The Labour Mounthly”, con el título: ¿What is the Apra? En noviembre del año 1926. Resulta curioso que para la historiografía en general, los masones y la Masonería sean prácticamente ignorados en los hechos trascendentes de los últimos trescientos años.

Así, cuando se trata la historia de la Revolución Francesa, la Independencia de Estados Unidos o la liberación de las naciones americanas de la dominación española, nada se dice o solo se explica de manera fragmentaria la filosofía masónica y/o la presencia de masones en las filas que impulsaron esos cambios. Sin embargo allí estuvieron los masones, por tanto es necesario romper el pacto infame de hablar a media voz, y decir lo que sea necesario, para explicar la presencia y participación de los masones, como en esta ocasión. En el año 1923 los discípulos, de la Universidad Popular Gonzales Prada, invitaron al pueblo a una asamblea que se realizaría el 23 de mayo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En ella se informó que el Presidente Leguía iba a consagrar el Perú al Corazón de Jesús, siendo necesario impedirlo, y para ello era conveniente hacer una manifestación de protesta. Al salir, la policía trato de dispersarla, pero el grueso de manifestantes dividiéronse en dos partes, uno tomaron la Colmena Izquierda y los otros por la calle Huérfanos, en ese lugar se produjo un choque con la policía y también con los frailes; al hacerse fuego contra los manifestantes, cayeron víctimas de las balas el obrero Ponce y el estudiante Alarcón Vidalón, resultando muchos heridos. El 24 de mayo, la Federación Local declaró la huelga general, ya su vez invitaba a los trabajadores a ir a la morgue a sacar los cadáveres; hubo que luchar fuerte con los gendarmes para recuperarlos y llevarlos a la Universidad para que se velaran. El 25 de mayo se realizan los funerales; después de tres días de huelga en protesta por los hechos ocurridos, se levantó el paro; los discípulos de Lutero, Dr. Mackay, los evangelistas y masones se frotaban las manos de contento por lo que pasaba. En esa época dirigía él movimiento obrero la Federación Local. (El Anarco Sindicalismo en el Perú, Ediciones Tierra y Libertad, México 1 D.F. 1961, Pág. 27). “Claridad” Nº 1 que se publicó en la primera quincena de mayo de 1923, nos muestra su clara influencia de los masones cuando indica: CLARIDAD no tiene subvenciones. Su vida depende del aliento de los hombres libres.

La Revista “Claridad” Órgano de la Juventud Libre del Perú, dirigido por Víctor Raúl Haya de la Torre, donde también colaboraba Mariategui, en su Nº 2 publica lo siguiente:

De la lectura del texto se puede apreciar como la iglesia y los sectores más conservadores a través de “La Crónica” pretendían desinformar a la opinión pública atacando las jornadas del 23 de mayo como una expresión de la “cercana dictadura comunista” que era promovida por la Universidad Popular Gonzales Prada y ratifican que la muerte de Manuel Alarcón y Salomón Ponce era por defender “La Libertad de Pensar”. Otros se ensañaron tanto con Haya que le tildaron de ateo y enemigo de la iglesia, argumento que fue utilizado por muchas décadas, razón por lo que siempre se hacia hincapié que ello no era así.

(Biografía y Gráficos de Haya de la Torre, Editorial APRA, Lima, 1931)

Valle de Lima mayo de 2011 Herbert Oré Belsuzarri 2do Vig:. P:.F:.C:.B:.R:.L:.S:. FENIX 137-1 herberthore1@hotmail.com