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SOBRE DELINCUENCIA Y SALUD MENTAL COMUNITARIA

“Veo que las leyes primordiales nunca se defienden a si mismas.” (Sección 20) “Quien degrada a otro me degrada a mi, Y todo lo que se hace o dice vuelve a la postre a mi.(Sección 24) Walt Whitman (1819-1892)

Hablar sobre delincuencia resulta un tema escabroso, complejo y controversial, no sólo en el plano para revelar una noción o definición hacia la sociedad o comunidad con fines de de lograr un proyecto o programa para prevenirla o combatirla, sino también para lograr y obtener índices de salud mental comunitaria en torno al tema y cualquier otra variable asociada al campo que pretendamos investigar. Lo cual dependerá de los indicadores a estudiar, incidir o atacar, así como de los enfoques que se los pueda dar o programar.

En cuanto a la delincuencia, nos podemos remitir a su etimología para conocer como ha podido desarrollarse hasta el concepto moderno y comúnmente conocido y aceptado, es así que encontramos que el delictum, tal como se le conocía en Roma, tenía 2 esferas: Una Publica y Una Privada1.

En la esfera pública era propiamente el ámbito penal per se; y a la vez la esfera privada estaba conminada a favor de los individuos afectados; es decir que los ilícitos estaban reducidos a la culpa (noxa),
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Idea expresada por el Dr. Juan Carlos Gardella, en Enciclopedia Jurídica Omeba. Editorial Omeba. Edición Electrónica.

pero como una obligación ética presunta por el Estado que daba lugar a al delictum y su consecuencia conllevaba una poena.

Desde el inicio de la noción del delictum se encontraba no sólo el aspecto de la represión pública si no la obligación del culpable a la reparación privada hacia la victima. Encontramos, también, que el concepto delictum se diferenciaba inicialmente del llamado crimen2 que tenía éste una connotación de procedimientos judiciales al momento de sus intervenciones de los encargados de aplicar la justicia.

Ligado a lo anterior encontramos el término noxa, que estaba más ligado a la reparación o resarcimiento económico (noxum sarcire) y no al castigo del delito. Todo sin olvidar que en la actualidad que en el modelo penal esto ya lo contempla como un efecto propio de la sentencia o condena.

Uno de los principales elementos del delito que debemos considerar es al animus o intención que emanaba de la voluntad del delincuente, del cual tomaremos mucha atención en este escrito. Por ello podemos decir que a este pequeño aspecto se le conoce como la Teoría del inter criminis; con el propósito de tratar establecer los estados y procesos psicológicos que llevan al sujeto a cometer un delito o crimen, o simplemente el porqué tiene ciertas actitudes o conductas previas y posteriores al hecho investigado.

Podemos decir que la delincuencia es una conducta antisocial reprimida por la ley. Este sentido antisocial de la conducta humana no está determinado
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con

pulcritud

por

su

mera

antijuridiciada3.

Debemos

Del Griego Kiveiv, del latín Cerneré (Cribar, Separar) Dr. Gardella, Juan Carlos.- Op. Cit.

distinguir, pues, la conducta antisocial de la conducta delictiva; para que hablemos de delictiva debe estar conminada a un tipo legal y a una pena y en la antisocial no necesariamente es un delito, pero si una conducta de dudosa legalidad o puede reprocharse como inmoral4.

Para que quede integrado el sentido antisocial de un acto, además de constituir una ilicitud, constituya también una transgresión teleológica a los principios morales que ordenan la coexistencia social del hombre. Aun en el plano de la culpa encontramos el problema ético-legal de los delitos de cuello blanco; incluso algunos considerados como ominosos en la actualidad, la mayoría insertados dentro del concepto de actos de corrupción.

Todo ordenamiento jurídico, aun el más rudimentario de las comunidades primitivas,5 tiende a crear un estado socialmente deseable en un momento histórico dado. La delincuencia fractura, con modalidades diversas, el equilibrio que aquel estado presupone. Ya sea como consecuencias de sus trastornos psíquicos; ya por influjo de su naturales tendencias; ya por la adquisición de hábitos y costumbres; ya en fin, por carecer del sentido intersubjetivo de la vida humana; el individuo obra con sus propios fines e intenciones contra la inhibiciones impuesta por la sociedad.

De lo anterior podemos encontrar algunos orígenes del delito; a los cuales las propuestas han sido variadas; dentro de algunos celebres encontramos a Cesar Lombroso creador de la escuela antropológica del derecho penal que establecía que podía determinarse a los individuos por
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Recordemos que el hecho que el delito en Roma y otras civilizaciones; tuvo primordialmente el aspecto ético (moral) por lo cual dentro de esta idea puede o debe tener la misma connotación hacia todos los delitos. 5 La idea del surgimiento de derecho y estado está sembrada en el sólo hecho de la existencia de un grupo de personas. Ubi societas, ibi ius.

estigmas hereditarios y fenotípicos que podías servir para establecer al homo delinques, que estableció desde el inicio su intención de comparar al delincuente al loco moral con una base epiléptica. Esta escuela analizo todos aquellos factores psicofísicos, hecho el cual ha sido duramente criticado, sin embargo en la actualidad encontramos los especialistas en perfiles psicológicos de delincuentes que sirven de mucho para establecer una base y punto de partida para la investigación 6 de delitos de tipo seriales u otros de tipo organizado.

Opuesto a esto encontramos la escuela sociológica que establece que la génesis del delito está ligada en torno a aspectos ambiéntales, sin embargo no deja por fuera los factores psicofísicos individuales del presunto delincuente. Se puede decir que tiene ciertos aspectos desde los planos conductistas e incluso estructuralistas.

Nos atreveríamos a señalar en este apartado que el concepto de la intuición fenomenológica, expresada por Scheller, puede ser utilizado para encontrar explicaciones a problemas delictivo pero debe ser combinado también con las nuevas concepciones de la genética humana. La intuición fenomenológica esta expresada como un hecho natural del ser humano al momento de establecer el nivel intuición y capacidad de juicio del sujeto dada por los hechos por sí mismos aprendidos o predispuesto; ya sea por su entorno social o su herencia genética o cultural, o por un problemas de orígenes neurológicos, que lo puedan llevar a la experiencia inmanente.

No debemos olvidar el aspecto punitivo; en el cual existe la gran confianza y aparente solución al problema del delito o crimen, por considerar que entre más duras las penas se establezcan mas lección será
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Así mismo, apoyado en el plano del psicoanálisis la investigación y juzgamiento de algunas personas se ven apoyados para orientar al Juez en torno sus sentencias.

aprendida

por

el

delincuente.

Sin

embargo,

si

bien

traemos

lo

anteriormente señalado, el crimen esta considerado para separar o discriminar a aquel inadaptado del resto. Es aquí donde los enfoques conductistas o la psiquiatría pueden llegar a sostener respuestas o encontrar soluciones a la reforma de los delincuentes.

Sin embargo, el sistema penal, casi en todo el globo, excluye de la responsabilidad a aquel que está privado de su juicio por aspectos naturales y no voluntarios, de allí que el establecer la delincuencia desde una base meramente de trastorno mental o privación de la conciencia discrimina el hecho de hablar de delincuente, si no de un enajenado mental por lo tanto lo hace inexpugnable desde el plano carcelario.

Al distinguir los motivos del delincuente debemos, acordarnos del psicópata como especial realidad preocupante de estudio; en el sentido mismo que este esta por si sólo ya disociado de la comunidad, insensible a la misma. Este tipo es aparentemente inocente, asocial, encantador, algunas veces impulsivo o violento; el cual es el más peligroso de los criminales, el más depredador de los políticos y el negociador más inescrupuloso. Sin embargo, la condición psicopática, no todo el tiempo es generadora de delincuencia7.

Sabemos que existen muchos estudios en torno a la delincuencia y la conducta antisocial, sin embargo debemos descartar que todo delincuente o criminal necesariamente tenga que tener un problema psicopático o psicológico; es más algunos estudios han demostrado la baja correlación en cuanto a los trastornos mentales con la conducta antisocial y delictiva;
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No todo el tiempo debemos señalar al psicópata como delincuente, existen empresarios, políticos, intelectuales, artistas y otros que tienen rasgos, actitudes, caracteres y personalidades psicopatotas y no necesariamente son delincuentes. Pero sí estaría más correlacionado el hecho de la psicopatía en algunos hechos delictivos.

pero si como factor predictivo hacia el delito de los perfiles de la psicopatía o sociopatía.

En último punto de abordaje encontramos el aspecto de la función social en torno a la delincuencia, la cual se da en varios rubros esenciales: En cuanto al efecto que produce el delito y el sistema punitivo sobre la sociedad y los individuos. Y como el delito está al servicio de la política, del poder y los medios de comunicación y como tercer enfoque de qué manera la sociedad influye en el delito.

El delito por sí es generador de miedo y terror en los individuos y la sociedad, sin embargo y, a causa reproche general y sentimientos, conductas y actitudes de venganza. Un antecedente claro era el típico y afamado “ojo por ojo diente por diente” de la Ley de Talión, cuerpo histórico-jurídico que daba rienda suelta a la venganza social; ya un poco más cercano a nuestra época el derecho de defensa propia, el cual era usado por aquel que se sentía ofendido para hacerse justicia por su propia mano. En ciertos lugares, incluso dentro de nuestras sociedades modernas observamos el hecho que las comunidades han defenestrado o linchado y hasta asesinado a algunos delincuentes. Incluso actos de este tipo que llegan a ser usados hasta en contra de autoridades cuando se exceden de sus límites; ejemplo encontrado en más de algún país y en el nuestro ha sido hasta expulsada a la fuerza ala policía de algunas comunidades hasta lapidado o cremado a políticos o funcionarios. Y en casos del interior del país encontramos que algunos sujetos todavía creen tener derecho al duelo y al homicidio o delito preterintencional hacia su pareja.

La visión correcta predominante debe de ser en el sistema punitivo que existe para garantía de las personas honestas a no ser perseguidas por aquellos actos que no tengan una calificación penal previamente

establecida en la ley y que conlleve una pena, a un juicio justo por un juez o tribunal justo. Y que el sistema punitivo realmente debe de conllevar a la separación del criminal o delincuente y en aquellos casos que sean posible y debidamente calificado deba de reformarse y reinsertarse al ciudadano apartado y protegido por la sociedad para lograr su reforma. Pero con programas reales de reeducación y garanticen y evalúen los impactos obtenidos en ellos y que la sociedad brinde las oportunidades que haya podido dejar de utilizar.

No es una realidad que podamos ocultar en cuanto al servicio que brinda el delito al poder, a la política y a los medios de comunicación; Ya desde Roma, con la famosa expresión pan y circo el delito y el crimen fue usado por los cesares y senadores en cuanto al servicio del mantenimiento del poder o el alcanzarlo dando la ilusión de solucionar el delito desde el punto de vista de la represión y mascaras de héroes que liberar a la sociedad (actitud típica del psicópata político en la mayoría de casos). El delito también puede o apoya en algunos casos directos al poder económico, ejemplo, la famosa mano negra; que sentó sus bases el combate del delito por medios no menos propios que los que combatían; los mercenarios modernos que todavía sirven a niveles incluso de agentes diplomáticos de algunos estados, en otros casos el sostenimiento por medio del dejar de hacer al delito, por parte de grupos económicos puede reducir los precios de la propiedad, la limitación de servicios o justificación para ello; en ultimo caso los enormes emporios que brindan protección privada y que son sus principales socios o accionistas ex militares o agentes de los entes encargados de hacer cumplir la ley.

Los medios de comunicación deben de cualquier manera sin menoscabo de la libertad de prensa que es necesaria y un derecho primordial de la actual democracia, establecer reglas éticas mínimas,

discreción y respeto a la privacidad individual entorno a la publicación de hechos violentos. Sin olvidar que pueden ser un recurso para atrapar delincuentes. La promoción de la delincuencia de forma inversa debe llevarnos a promover la denuncia, motivar los testimonios ante los juzgados sea para inocencia o culpabilidad del delincuente; así mismo los medios de comunicación deben de coadyuvar al hecho mismo de la salud mental en cuanto a medidas de prevención a seguir. Debe de investigarse desde el plano científico la influencia y efectos propios que pueden tener los medios de comunicación y la propaganda indiscriminada o no y qué efectos pueden producir sobre los individuos en cuanto a la generación de algunos delitos o niveles de ansiedad, trastornos de miedo o depresión sobre los individuos.

El papel de la sociedad-estado moderno debe de estar también encaminada a perseguir la igualdad de oportunidades de todos las personas, en cuanto a un trabajo digno y remunerado, que permita alcanzar las necesidades básicas de todos los ciudadanos que la componen; débase de combatir fuertemente los delitos de cuello blanco, en ellos dentro la corrupción. La impunidad debe estar dentro de las agendas político sociales, tanto para establecer la planificación-acción sociales, como para establecer dentro de las exigencias colectivas respuestas y soluciones preventivas; y como hechos importantes deben estar fortalecer y depurar los entes policiales, especializar y dotar de personal especializados a los entes investigativos; y por último la sociedad debe de exigir la diligencia correcta de los operadores de justicia (Jueces y Fiscales) y hacer respetar la ley; sin desigualdad hacia nadie en particular independientemente de de sus estatus político, económico o cultural.

En cuanto a combatir la delincuencia, debemos de conocerla, promover conocer su etiología, y sentar bases, políticas y acciones

conjuntas para prevenir y perseguir el delito una cosa es cierta, esta es y será un lucha eterna, como también es concebida la batalla entre el bien y el mal. Pero muchas de las medidas puestas en práctica, tendrán como resultado un mejor nivel de salud mental comunitaria; confianza en las autoridades y el sistema.

Abog. Elvis René Hernández Reyes