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1 FENÓMENOS DE TRANSPORTE 1.

Introducción Procesos como el bombeo de un líquido a través de una tubería o la agitación de una pintura contenida en un recipiente, implican el movimiento o transporte del material en función del tiempo. El movimiento del material solo es posible luego de aplicar una fuerza (F) que deforma el material de manera activa; este tipo de fenómeno es denominado transporte activo. En el caso de procesos como la difusión, el transporte de material se origina por diferencias de concentración instantánea entre dos lugares del sistema, lo cual genera diferenciales de potencial químico que promueven el movimiento de material; este tipo de fenómeno es denominado transporte pasivo. Para los dos tipos de transporte es posible cuantificar la cantidad de material transportado en términos de la propiedad denominada flujo (J), la cual es definida como la cantidad de material que atraviesa una sección de área A (perpendicular al vector de movimiento del material) (ver sección 7.4.3), por unidad de tiempo. En principio cualquier material puede fluir, incluso las montañas, sólo es necesario esperar el tiempo prudencial para que esto ocurra. Pero, ¿cuanto es este tiempo? ¿De que depende? ¿Qué importancia tiene esto para el estudio de los fenómenos de transporte? En 1977 el investigador J. Harris propuso que cada material requiere un tiempo para disipar la tensión generada por la aplicación de una fuerza deformadora, al cual denominó tiempo característico de relajación (tR). Igualmente definió la razón entre el tiempo durante el cual el observador interactúa con el material [denominado tiempo experimental (tE)], y el tiempo de relajación, como la cantidad adimensional conocida como el número de Débora (De):

De =

tR tE

(1)

Para materiales sólidos los números de Débora son mucho mayores a la unidad (De >> 1) debido a que los tiempos experimentales (o tiempos de observación) son muy inferiores a los tiempos de relajación. Por el contrario, para los de materiales líquidos los tiempos experimentales son muy superiores a los tiempos de relajación (De << 1). Lo anterior lleva a pensar que un material es sólido o líquido, desde el punto de vista de los fenómenos de transporte, según el valor del tiempo experimental ya que el tiempo de relajación es único y característico de cada material. Evidentemente ésta es la situación. Para corroborar esta conclusión se puede pensar en agua a 25 ºC en una piscina y un individuo sumergiéndose lentamente en ella; éste sentirá como el agua fluye alrededor de su cuerpo comportándose como un “líquido” (tiempo experimental: segundos; tiempo de relajación del agua: décimas de segundo). Sin embargo, si el mismo individuo hace un mal clavado al tratar de entrar rápidamente a la piscina, sentirá que el agua se comportó como una pared contra la cual chocó, la misma agua se comportó como un “sólido” (tiempo experimental: milésimas de segundo; tiempo de relajación del agua: décimas de segundo).

2 Para efectos prácticos, los fenómenos de trasporte de los materiales a estudiar en el presente documento conservan sus características como fase líquida o sólida según la experiencia cotidiana al trabajar con tiempos experimentales que respeten la magnitud del número de Débora. 2. Reología Al aplicar un estrés sobre un material este genera su deformación que será pequeña para sistemas sólidos y muy grande para sistemas líquidos. Por lo tanto, existe una relación entre estrés aplicado y deformación y de cuyo estudio se encarga la reología (el término reología proviene del griego rheos que significa flujo). Los materiales en general, pueden ser clasificados en tres tipos en términos de la relación estrés-deformación: •Sólidos •Líquidos •Viscoelásticos 2.1. Materiales sólidos En su concepción más simplista, un material sólido puede ser deformado por la aplicación de dos tipos de estrés: normal y tangencial. A continuación se presenta los parámetros reológicos que caracterizan estos dos tipos de fenómenos 2.1.1. Deformación normal: Al aplicar una fuerza perpendicular deformadora (F) sobre el área (A) del bloque de la Figura 1, se produce una elongación (∆l) del material cuya longitud inicial era L. La naturaleza química del material en estudio permitirá lograr elongaciones (i.e. deformaciones) mayores o menores para la misma fuerza aplicada. Esto induce a plantear relaciones matemáticas para caracterizar al material en términos de la relación estrésdeformación, así: El estrés normal (σ) puede definirse como:

σ=

F A

(2)

La Ecuación (2) indica que las unidades de σ son Pa. La deformación relativa (ε) puede definirse como:

ε=

∆l L

(3)

3 La Ecuación (3) indica que ε es una variable adimensional.

F F
A
A

∆l

L

Figura 1. Proceso de deformación de un material al aplicar una fuerza normal (F) sobre el área A del bloque.

Es posible plantear dos casos límite de deformación de materiales sólidos. En la primera situación al aplicar un estrés normal (σ) el material A se deforma considerablemente y genera un valor de ε grande. En un segundo caso a un material B se le aplica el mismo estrés normal (σ) pero genera una deformación relativa (ε) pequeña. Intuitivamente se puede considerar al material A como “elástico” y al material B como “rígido”. Esta conclusión queda evidenciada al definir la relación estrés-deformación de la siguiente forma:

Y =

σ ε

(4)

Donde Y es el módulo de Young y posee unidades de presión (i.e. Pa). Por lo tanto, módulos de Young (Y) pequeños se asocian a materiales elásticos (e.g. el material A). En tanto, módulos de Young (Y) grandes se asocian a materiales rígidos (e.g. el material B). 2.1.2. Deformación tangencial Al aplicar una fuerza tangencial deformadora (F) sobre el área (A) del bloque de la Figura 2, se produce una deformación que puede cuantificarse en términos del desplazamiento (x) del material o de la magnitud del ángulo θ generado. Al igual que para la aplicación de la fuerza normal, es posible plantear relaciones matemáticas para caracterizar al material en términos de la relación estrés-deformación, así:

4 El estrés tangencial (τ) puede definirse como:

τ=

F A

(5)

La ecuación (5) indica que las unidades de τ son Pa. Esta variable es conocida como estrés de cizallamiento o su correspondiente en ingles shear stress. Debido al uso generalizado y aceptado de la alocución inglesa, se usará a lo largo del texto. La deformación relativa (γ) puede definirse como:

γ =

x = tan θ y0 La ecuación (6) indica que γ es una variable adimensional.

(6)

Los materiales sólidos rígidos solo soportan deformaciones pequeñas con ángulos θ menores a 0.1º; bajo estas condiciones la ecuación (6) se aproxima a:

γ = tan θ ≈ θ

(7)

Esta aproximación es de gran importancia en la reometría o estudio reológico cuantitativo de los materiales.

F

A
y0

F

A
y0 θ

x(t)

Figura 2. Proceso de deformación de un material al aplicar una fuerza tangencial (F) sobre el área A del bloque.

En el caso de la deformación generada por la aplicación de un estrés tangencial (τ), surge igualmente un módulo característico del proceso, definido como:
G=

τ γ

(8)

Donde G es el módulo de cizallamiento y posee unidades de presión (i.e. Pa).

5 Módulos de cizalla (G) pequeños se asocian a materiales elásticos y módulos grandes se asocian a materiales rígidos. La Ecuación (8) puede reorganizarse de la siguiente forma:

τ = Gγ

(9)

La forma gráfica de la Ecuación (9) se presenta en la Figura 3. Para valores de deformación entre 0% y %γC (deformación crítica), la pendiente G permanece constante, lo cual indica un comportamiento de tipo sólido (Región Lineal). Si el material se deforma a valores mayores al %γC su estructura sólida pura comenzará a destruirse y se inducirá un comportamiento tipo viscoelástico (Región no-Lineal)

Región Lineal para G

Región no Lineal

G = f( γ)

τ (Pa)

%γ C %γ

Figura 3. Representación gráfica de la relación entre fuerza deformadora y deformación generada según ec. (8).

Una característica importante de los materiales sólidos desde el punto de vista reológico es su reversibilidad, esto es, una vez la fuerza deformadora es retirada, el material retorna a su posición inicial. Esto tiene importantes repercusiones tanto teóricas como prácticas. Desde el punto de vista teórico permite definir si un material es 100% sólido, el cual debe ajustarse estrictamente a las relaciones matemáticas de las ecuaciones (4) y (8); estos sólidos son conocidos como sólidos de Hook, en honor al investigador que planteó inicialmente estas relaciones estrés-deformación. Desde el punto de vista práctico, los sólidos de Hook son materiales que permiten “almacenar” energía en su estructura al ser deformados, una vez el estrés es retirado la respuesta del material a retornar a su posición inicial puede emplearse para efectuar trabajo. Un ejemplo de esta situación son las bandas elásticas empleadas para construir catapultas o caucheras: la persona al estirar el elástico genera la deformación del material y al mismo tiempo le está aumentando la energía potencial al objeto sujetado al final del elástico; cuando la persona libera el elástico éste busca recuperar su estado inicial y en este proceso la energía potencial acumulada se transforma en energía cinética que catapulta el objeto a grandes distancias.

6 2.2. Materiales líquidos Al igual que los materiales sólidos, los líquidos se deforman al aplicar un estrés sobre ellos. Sin embargo, su respuesta es un tanto distinta debido a que una vez la fuerza deformadora es retirada no se observa un retorno del sistema a su posición inicial, es decir, queda deformado irreversiblemente. Por lo tanto, para caracterizar adecuadamente los líquidos es necesario incluir una variable más al sistema: el tiempo, y así definir la deformación del material en función de esta variable, así:

γ& =

tan θ tiempo

(10)

La ecuación (10) indica que γ& posee unidades de 1/segundo (i.e. s–1), lo cual es también indicado por el punto sobre la letra gamma (γ). A esta variable se le conoce como velocidad de cizallamiento o su correspondiente en ingles shear rate. Debido al uso generalizado y aceptado de la alocución inglesa, se usará a lo largo del texto. Usualmente el estrés aplicado sobre materiales líquidos es tangencial, para el cual aplica la ecuación (5). Al igual que para los sólidos, el módulo característico del proceso de deformación, se define como:

η=

τ γ&

(11)

Donde η es la viscosidad y posee unidades de Pa s. De acuerdo a la ecuación (10), la viscosidad puede interpretarse como el estrés requerido para generar una deformación dada por unidad de tiempo. Otra forma de interpretar a la viscosidad, es considerarla como la fuerza de oposición que presenta el material a fluir. La ecuación (11) puede reorganizarse de la siguiente forma:

τ = ηγ&

(12)

La forma gráfica de la Ecuación (12) se presenta en la Figura 4, a la cual se le denomina curva de flujo. Para valores de deformación entre 0 y γ&C (shear rate crítico), la pendiente η permanece constante en lo que se conoce como la Región Lineal, donde el material líquido presenta un movimiento tipo laminar (Figura 5a). Si el material se deforma a valores mayores a su γ&C , el flujo pasa a ser turbulento (Figura 5b) (Región no-Lineal). Las condiciones de flujo laminar son requeridas para la medición de viscosidad, puesto que ésta puede definirse como la fricción entre láminas adyacentes de fluido. Si se presenta flujo turbulento, existe intercambio de material a lo largo de la extensión del sistema que,

7 además, no presenta láminas bien definidas, esto impide una medida confiable de viscosidad.
Región Lineal para η Región no Lineal

& η = f(γ )

τ (Pa)

γ&C
Figura 4. Curva de flujo para materiales líquidos

γ&

Dirección del flujo

Dirección del Flujo

a)

b)

Figura 5. Representación esquemática de: a) Flujo Laminar; b) Flujo Turbulento

3. Clasificación reológica de los fluidos (materiales líquidos) La clasificación más general de los fluidos se plantea en términos de la dependencia de su viscosidad con el tiempo bajo condiciones de shear rate constante, así: •Fluidos con viscosidad independiente del tiempo. •Fluidos con viscosidad dependiente del tiempo. 3.1. Fluidos con viscosidad independiente del tiempo La independencia de la viscosidad con respecto al tiempo de estos materiales, indica que sus tiempos de relajación son muy cortos comparados con los tiempos experimentales, por lo tanto, poseen números de Débora muy pequeños. Experimentalmente se ha observado que fluidos con viscosidades independientes del tiempo presentan, bajo condiciones de flujo laminar, relaciones lineales y no lineales entre el shear rate y el shear stress, generando una clasificación para este tipo de fluidos así:

8 •Fluidos Newtonianos • Fluidos no-Newtonianos 3.1.1. Fluidos Newtonianos Los fluidos Newtonianos presentan una respuesta lineal a la aplicación de fuerzas deformadoras y obedecen la Ecuación (12) en el Régimen Lineal. Por lo tanto, la curva de flujo para fluidos Newtonianos será una línea recta con pendiente m y un intercepto i = 0 (Figura 6). Si se emplea la Ecuación (11) para describir la dependencia de la viscosidad del líquido en función del shear rate (o shear stress) se deduce que la viscosidad permanece constante para cualquier valor de shear rate (o shear stress), este tipo de representación gráfica se le denomina curva de viscosidad (Figura 6).

τ

η

Figura 6. Curva de flujo (línea discontinua) y curva de viscosidad (línea continua) para fluidos Newtonianos.

γ&

Además de regirse por la Ecuación (12), los fluidos Newtonianos se comportan de la siguiente forma: •El shear stress (τ) es el único éstres generado en un flujo tangencial (no se presentan flujos normales, solo tangenciales). •La viscosidad no varía con el shear rate (Figura 6). •La viscosidad permanece constante con el tiempo al aplicar un shear rate constante. •El shear stress (τ) en el fluido se reduce a cero al momento de detener la agitación sobre el sistema. •Si el sistema es perturbado nuevamente la viscosidad medida es exactamente igual a la anterior independiente del tiempo de reposo del sistema.

9 3.1.2. Fluidos no-Newtonianos Los fluidos no-Newtonianos se alejan de la relación lineal entre shear stress y shear rate planteada por la Ecuación (12) en el Régimen Lineal, esto es, la pendiente de la gráfica τ vs γ& cambia en función del valor del shear rate aplicado al material. Algunos fluidos responden con una disminución de la pendiente (denominados fluidos psedoplásticos), mientras otros aumentan su valor (denominados fluidos dilatantes). Existen algunos materiales que se comportan como sólidos a la aplicación de un shear stress menor a un valor crítico denominado punto de cedencia (τ0). Sin embargo, la aplicación de un shear stress superior a τ0 hace que el material fluya como un líquido Newtoniano, pseudoplástico o dilatante. Si presenta un flujo Newtoniano se le denomina fluido plástico ideal o plástico de Bingham, de otro lado, si presenta un flujo noNewtoniano se le denomina plástico no-ideal. A modo de resumen, los fluidos no-Newtonianos se clasifican en: •Pseudoplásticos •Dilatantes •Plástico ideal •Plástico no-ideal Las curvas de flujo y de viscosidad de los fluidos no-Newtonianos se presentan en las Figura 7 y Figura 8, respectivamente.

τ

Plástico ideal Plá

Plástico no-ideal Plá noDilatante

τ0
Pseudoplástico Pseudoplá

Figura 7. Curvas de flujo para fluidos no-Newtonianos.

γ&

10

η

Plástico ideal Plá Plástico no-ideal Plá no-

Dilatante

Pseudoplástico

Figura 8. Curvas de viscosidad para fluidos no-Newtonianos.

γ&

Como puede observarse de la Figura 8, el valor de viscosidad para fluidos noNewtonianos es dependiente del valor de shear rate aplicado al material, por este motivo, la viscosidad de fluidos no-Newtonianos no es absoluta, y al momento de referirse a ésta se emplean los siguientes términos: •Viscosidad aparente •Viscosidad de cizallamiento •Viscosidad dependiente del shear rate Existen modelos matemáticos que permiten predecir el comportamiento de flujo de fluidos no-Newtonianos, a continuación se presentan los más empleados para cada tipo de flujo no-Newtoniano: •Ley de potencia, su expresión matemática es:

τ = kγ& n

(13)

Donde k es una constante de proporcionalidad y n un parámetro de ajuste. Para fluidos pseudoplásticos, n adquiere valores < 1; para fluidos dilatantes n toma valores > 1. •Modelo de Herschel-Bulkley, su expresión matemática es:

τ = τ 0 + kγ& n

(14)

Este modelo aplica para fluidos plásticos ideales (donde n = 1) y para fluidos no ideales (donde n puede tomar valores mayores o menores a la unidad).

11 3.1. Fluidos con viscosidad dependiente del tiempo La dependencia de la viscosidad con respecto al tiempo de estos materiales, indica que sus tiempos de relajación son comparables con los tiempos experimentales, por lo tanto, poseen números de Débora cercanos a la unidad. Experimentalmente se ha observado que la viscosidad de estos fluidos, a shear rate constante, puede aumentar o disminuir en función del tiempo. A los fluidos que presentan una disminución de la viscosidad con el tiempo se les denomina fluidos tixotrópicos, mientras aquellos que presentan un aumento de viscosidad con el tiempo se les denomina reopécticos. La Figura 9 presenta el comportamiento de la viscosidad de los fluidos tixotrópico y reopéctico en función del tiempo.

Reopéctico

Tixotrópico

tiempo
Figura 9. Dependencia de la viscosidad de fluidos tixotrópicos y reopécticos con el tiempo.