ROBERT GREENE

LAS 48 LEYES DEL PODER
SÍNTESIS E IDEAS PRINCIPALES Al poder se le define tradicionalmente como la capacidad, la facultad, la habilidad o la fuerza para emprender un objetivo, para alcanzarlo, retenerlo, e incluso para defenderlo. En este sentido, poder implica planeación, ejecución y vigilancia. Sin embargo es frecuente que las personas por ambición, por seguir una ideología o por apegarse a ciertas convicciones particulares, elaboren toda clase de justificaciones sobre el uso y abuso de la mentira, la coerción (amenaza) y la coacción (violencia ejercida para someter al otro) para llevar a cabo sus fines. Y a ésto también le llaman poder. La búsqueda y conquista de poder ha derivado – en opinión del autor –, en un juego permanente. Da lo mismo si se trata de imponer fines individuales o “estados” colectivos, ya que el mundo está en ello y es imposible eludirse. Dondequiera que uno mire habrá sujetos enfrascados en disputas personales, conflictos entre grupos o bien entre naciones. Por tal motivo, quien se abstiene de jugar pierde el control de su destino, y no tiene más remedio que resignarse a la impotencia. En vez de sufrir por las acciones de otros, Greene nos invita a participar en sus juegos. Para esto nos propone sus 48 leyes del poder; observaciones inspiradas en toda clase de historias y anécdotas. Porque a su modo de ver, el juego del poder no es nada sencillo: demanda compromiso, entrega y cautela, constantes atenciones y alguna clase de estrategia. Podemos empezar entonces por fijarnos una meta, pero hay que estar conscientes de nuestras motivaciones para adquirir poder. Greene nos hace la pregunta solamente una vez: ¿qué deseamos realmente?, ¿poder para qué?... ¿Buscamos con ello reconocimiento público, la aprobación de una persona o quizá de algún grupo? ¿Sentimos la obligación de trabajar por una causa, por lo que pensamos que es correcto? ¿Lo hacemos por la emoción de competir contra un oponente y finalmente vencerlo? La introspección es necesaria desde su punto de vista, aunque su prosa nos induce a pensar que cualquiera de estas razones es igualmente legítima. El poder por esto mismo es simplemente un instrumento, y es en esencia amoral. En opinión de Robert Greene, la naturaleza del poder reside mucho más en convencer y persuadir que en imponer usando la fuerza, porque se trata sin lugar a dudas de una experiencia de cooperación, y no tanto de una relación basada en el sometimiento. En este sentido, las 48 leyes del poder pretenden orientarnos acerca del cómo, el cuándo y el cuánto, a fin de que cualquiera pueda lograr sus objetivos a pesar de los obstáculos. Pero antes requerimos aprender “la más fundamental de las estrategias”, el dominar las emociones que nublan la razón. Greene no nos pide reprimir nuestros sentimientos, sino reconocerlos y controlarlos o anticiparnos a ellos; nos pide cuidar la forma en que solemos expresarlos, para que éstos no interfieran con el desarrollo de nuestros planes. “La segunda habilidad fundamental” que señala el autor es tomar distancia de los hechos, abstraerse del tiempo presente y evaluar la situación desde una perspectiva a largo plazo. Se trata de aprender de los errores del pasado, a fin de dilucidar la forma más adecuada de proceder y mantenerse alerta. Cierto: no podemos evitar tomar ciertas cosas como una afrenta personal, pero puedes canalizar todas esas emociones en favor de tu objetivo. Una tercera “habilidad fundamental” que Greene nos indica es la de aprender a ocultar o disimular nuestras intenciones, nuestras motivaciones y nuestros deseos. Nos pide tratar a todos por igual en un primer momento (lo que implica ignorar sus diferencias, elevar al menos capaz y rebajar a quien destaca), para así detectar aliados o adversarios futuros, sin que nadie sepa lo que tramamos. Por último, la “cuarta habilidad” que Green nos señala es la de planificar siempre nuestras acciones. Teniendo en cuenta todo lo anterior, he clasificado sus leyes en 4 grupos fundamentales, a saber: 1. Incursionar con éxito en el juego del poder. 2. Adquirir las destrezas suficientes para escalar posiciones. 3. Construir una base permanente de poder. 4. Prevenir amenazas y confrontar adversarios.

Incursionar con éxito en el juego del poder
1. Piense como quiera, pero compórtese como los demás (38)
Cuando el objetivo es involucrarse con un grupo, lo mejor es guardar las apariencias para permanecer dentro; adecuar las palabras y la conducta a sus valores, mostrar un comportamiento convencional, y expresar ideas convencionales sin tener que creer necesariamente en ellas. Proceder mediante la simulación tiene muchos beneficios: ● Asegura una verdadera libertad de pensamiento. ● Permite la expresión de ideas con seguridad, siempre que sea de forma indirecta y sutil. (conformismo + encanto + crítica = discurso poco ofensivo y altamente persuasivo) ● Convence de que usted forma parte del grupo, y de que su conducta asegurará la reproducción de sus valores. Le excluye de ser tildado de hipócrita o extraño. En resumen: Se trata de ocultar o matizar sus diferencias con los otros, para no ofender a los sensibles e inseguros (la mayoría), y para no amenazar a los potentados. Proceder de forma contraria, directa o indirectamente (de forma simbólica), hará que los demás adopten una actitud hostil contra usted, lo que puede conducir a su persecución y aislamiento. Precauciones: Una vez que se ocupa una posición de poder, se puede de vez en cuando proceder con toda libertad de palabra y acción. Sin embargo, estos gestos deben ser poco frecuentes, justificables sólo como una muestra inusual de su poder en situaciones poco riesgosas.

2. Casi todo depende de su prestigio; defiéndalo a muerte (5)
Las personas con las que convive se forman una idea de usted con base en su apariencia, su conducta y sus palabras. Después suman sus opiniones para elaborar una imagen colectiva de usted: la imagen de su reputación, que le acompañará donde vaya por el resto de su vida. Una reputación sólida reforzará su presencia, y al mismo tiempo destacará sus puntos fuertes. Si lo hace bien, su reputación se tornará en prestigio o fama, arma suficiente para disuadir o intimidar a sus adversarios, y para incrementar su poder sin mucho esfuerzo. Destacar su sinceridad le facilitará embaucar a los demás; destacar su éxito le rodeará de personas exitosas; una reputación de seductor le atraerá conquistas mayores; una reputación de audaz le conferirá respeto y admiración; una fama de franqueza le permitirá obtener confesiones más a menudo; una fama de humorista hará que los demás se sientan cómodos con su presencia; una reputación de sensibilidad le otorgará la confianza de quienes le rodean; y destacar su astucia y autocontrol hará que otros le teman y que siempre le tomen en cuenta (tendrá su respeto). Recuerde cultivar con esmero su reputación. Siga las siguientes estrategias: ● Destacar cualidades genuinas. ● Ocultar defectos. ● Ocultar hechos vergonzosos, errores pasados, amistades inconvenientes o convicciones que puedan comprometerlo. ● Promover capacidades o aptitudes adicionales. En resumen: El poder depende de las apariencias. Asimismo, la reputación depende más de lo que se oculta que de lo que se ve. Haga que otros sean los portadores (o ejecutores) de las malas noticias; usted sólo aparezca para traer alegrías y buenas nuevas. Proceda de forma lenta y sutil al cultivo de su reputación, siempre con fundamentos sólidos. Nunca deje de hacerse publicidad. Precauciones: Se puede construir un prestigio positivo, o remontar una reputación negativa, utilizando el buen nombre de otros (ya sea atrayéndolos o atacándolos). Tener a su lado a gente con buena reputación le conferirá prestigio por asociación, especialmente si se trata de artistas o intelectuales. Cuando su nombre es poco conocido puede atacar la reputación de los demás, así atrae mucha atención sin riesgos. Pero recuerde: el insulto directo puede ser contraproducente; la ironía sutil y la burla inteligente dan mejores resultados, pues resaltan sus aspectos positivos. Debe tener cuidado de no verse como un manipulador o buscapleitos.

3. Busque llamar la atención a cualquier precio (6)
Es necesario adquirir notoriedad para obtener poder. Lo que no se ve, no cuenta. La idea fundamental de esta propuesta es destacar sobre la mediocridad general de la masa, tímida y anodina, sin menospreciarla u ofenderla. Cualquier clase de notoriedad obrará en su favor. ● Puede empezar con una forma peculiar de vestir, de caminar o de hablar. ● Cree expectativas. ● Prepare temas de conversación que atraigan y desconcierten a sus interlocutores. ● Es recomendable que cultive una gracia personal que divierta, que entretenga, o que dé a los otros de qué hablar. ● Procure llamar la atención con estrategias elaboradas, extravagantes, insólitas o inexplicables. ● Participe en controversias y escándalos. ● Si nada de esto funciona, ataque a la persona más visible, famosa o poderosa. En resumen: Se trata de ser como los otros, y a la vez, ser diferente. Las personas lo seguirán porque creerán que pueden ser como usted, o porque su imagen les resulta encantadora. Y si además de una imagen desconcertante, les ofrece misterio, su fascinación por usted los convertirá en sus incondicionales. Recuerde que el misterio parte de lo incomprensible. Por lo tanto, compórtese de tal forma que los demás no puedan explicar su conducta. Sea reservado o callado, ambiguo y contradictorio, extraño o exótico. La gente tratará de interpretarlo, y mientras lo hace permanecerá detrás de usted. Precauciones: Cuando haya logrado ser el foco de atención, deberá renovar esa atención constantemente, adaptando y cambiando sus métodos, pues la rutina destruye el misterio. Asimismo, nunca se muestre demasiado ansioso de recibir la atención de los demás, dado que es una señal de inseguridad que ahuyenta a las personas (es lo que sucede con los malos bromistas y los sabelotodo). Haga lo opuesto a lo que los demás esperan de usted. Por último, no olvide que habrá situaciones en las que lo más conveniente es desaparecer. Si así lo hace, tenga presente que es preferible ser difamado y agredido que ser ignorado. Si decide atacar a otras personas para obtener su atención, tenga presente que ha iniciado un combate. 4. Trabaje sobre el corazón y la mente de los demás (43) Alcanzar el poder es una meta a largo plazo, sólo posible con la ayuda de los otros. Sin embargo, ellos no tienen ningún motivo para ayudarle, a menos que ganen algo con ello. Las causas pueden seducirlos, pero sólo la satisfacción de un interés personal los retiene. Y para darles esa satisfacción, primero es necesario conocer sus pasiones, sus debilidades y sus sueños. Trabajar sobre el corazón y la mente de los demás es aprender a explotar sus contrastes: muchos se sienten alienados, anónimos, carentes de autoridad; tomarlos en cuenta y prestar atención a sus inquietudes le ayudará a conquistar su afecto, su confianza y su lealtad. ● Provoque o aproveche sus ilusiones, sus obsesiones, su desesperación... y luego bríndeles el alivio que tanto necesitan. Así, ganará su gratitud y su confianza. En resumen: El uso de la fuerza incrementará la resistencia. En cambio, la seducción y la manipulación rara vez encuentran obstáculos. Precauciones: Amor, odio, celos y envidia no son fáciles de satisfacer. Además, suponen un dilema: si los resuelve una vez, se esperará que lo haga de nuevo; si fracasa, perderá a sus seguidores. El truco consiste en hacer placentero el tiempo en que consigue satisfacer las necesidades de los otros. Así, una vez cumplido el objetivo, le seguirán tan sólo por el placer que supone para ellos el acompañarlo. Tendrá su gratitud, su simpatía y su lealtad. También conviene resaltar que no hay nada más irritante que sentir que alguien nos ignora. Por eso es peligroso marginar a quienes tienen gran poder (especialmente poder de expresión y de atracción). La recomendación es mantenerlos cerca, aunque se trate de rivales potenciales o enemigos declarados.

5. Diga siempre menos de lo necesario (4)
Es mucho más prudente decir a la gente lo que desea escuchar, en vez de ahuyentarla con la cruda realidad. Cuanto más diga, más vulnerable será, y el riesgo de decir alguna tontería aumentará. Por eso es recomendable decir siempre menos de lo necesario. La satisfacción que obtendrá por el efecto de sus palabras será menor que el precio que deberá pagar por ellas. La parquedad impresiona e intimida. Refleja un enorme poder de autocontrol, y es sinónimo de inteligencia y respeto. Recuerde: ● Hable poco y con frases sencillas. ● Reduzca levemente la velocidad de sus movimientos corporales. ● Eluda las preguntas directas. Diga cosas vagas y enigmáticas. ● Jamás revele sus verdaderas intenciones o pensamientos. En resumen: Demuestre su poder en los hechos, en vez de con palabras. Decir menos de lo necesario le ayudará a forjar una imagen misteriosa de sí, y digna de admiración y respeto. Precauciones: El silencio puede despertar sospechas, e incluso inseguridades, ya que amenaza al poderoso y ofende al inseguro. En esos casos, un comentario vago o ambiguo también puede exponerlo a interpretaciones que usted no desea. Las palabras pueden ser usadas como distracción, pero tenga presente que quien habla de más puede ser considerado más débil, menos inteligente e incapaz. Si se ve obligado a hablar de algo que no conoce, desvíe el tema de la conversación.

6. Disimule sus intenciones (3)
La gente suele sentirse superior a aquellos cuyas acciones puede predecir. A menudo se dejan guiar por las apariencias. El objetivo de esta estrategia no es propiamente ocultar sus intenciones, sino disimularlas: tender una cortina de humo para distraer la atención de la gente. ● Luzca inocente, conocido, banal, familiar e inofensivo. ● Defienda y promueva su fe en la franqueza y la sinceridad. ● Simule desear algo que en verdad no le interesa. ● Proporcione ocasionalmente ayuda o muestras de sinceridad En resumen: Cuanto más gris y uniforme sea su cortina de humo, tanto mejor ocultará sus intenciones. Necesitará paciencia y humildad para que usted (y sus planes) pasen inadvertidos. Para ello puede optar por fabricar un esquema o rutina (un patrón de conducta definido), para después romper con ello, o bien crear una distracción elaborada. Ambas estrategias funcionan. Precauciones: Para que su engaño tenga éxito, usted debe actuar conforme a ello, y mantener su papel hasta el final. Sin embargo, a medida que vaya avanzando en sus metas, cada vez le resultará más difícil disimular sus tretas y sus intenciones. Si insiste en parecer ingenuo, le tomarán por hipócrita, de modo que hay que cambiar: actuar como el cínico rufián honesto o arrepentido, sincerarse, y utilizar esa franqueza como una nueva cortina de humo. También funciona.

7. Utilice la ausencia-distancia para incrementar el respeto y el honor (16)
Lo que se aleja y se torna raro o escaso, de pronto merece nuestro respeto y nuestra honra. Por el contrario, lo que permanece accesible todo el tiempo pierde su valor, se vuelve común y desdeñable. Si ha afirmado su posición dentro del grupo, un alejamiento temporal hará que hablen de usted, e incluso que le admiren. Si aún no alcanza dicha posición, sus ausencias pueden ayudarle a incrementar su prestigio, siempre y cuando se promueva a sí mismo como un recurso escaso, de gran valor o utilidad, al grado de que su presencia se torne en necesidad. En resumen: La escasez de un recurso incrementa su valor; su presencia constante lo degrada. Aprenda a retirarse mientras alcanza sus objetivos, y retorne siempre que hagan falta sus cualidades. Así no sólo cautivará a sus allegados, sino que generará cierta dependencia de sí, respeto y poder. Precauciones: Promover su ausencia no funciona si lo que usted ofrece o representa no es escaso. Por tal motivo, debe asegurarse de que su posición y su prestigio están fincados en la singularidad de su trabajo, su presencia, u otras cualidades que sólo usted posee en su entorno. Cultive sus fortalezas y trabaje sus debilidades.

8. Haga que sus logros parezcan no requerir esfuerzos (30)
Tomará tiempo y esfuerzo conseguir sus objetivos. Sin embargo las personas no tiene por qué saberlo. Lo que se entiende no inspira reverencia o admiración; sólo compasión. Por eso, revelar todo el trabajo que le toma conseguir sus metas puede ser contraproducente: disminuye el efecto final de sus logros; le hace parecer más débil; deteriora su imagen y su prestigio; y da a entender que cualquiera en su misma situación podría haber hecho lo mismo. Para evitar tales inconvenientes, siga los siguientes consejos: ● Hable poco de sus logros ● Serénese. Actúe con calma ● Oculte el esfuerzo invertido ● Haga que sus éxitos se entiendan como algo natural en su persona ● Suscite expectativas ● Diviértase y divierta a los demás En resumen: Actúe como si sus logros fueran de lo más sencillo. Cuanto más misteriosas parezcan sus acciones, tanto más impresionantes serán. Investigue y practique sus trucos en secreto, antes de llevarlos a escena, y verá como el arduo trabajo asombra y cautiva a su público, como si de magia se tratase. Precauciones: Un mago nunca revela sus trucos. Si lo hace, será tan sólo de manera parcial, con el objeto de crear una ilusión (una distracción en el momento oportuno), para no crear sospechas (en los poderosos) ni ofender a su público (menospreciar al débil).

9. Sea cambiante en su forma (48)
Acepte el hecho de que nada es absoluto. Por el contrario, todo cambia, y usted debe estar atento a esos cambios para adaptarse constantemente a los nuevos escenarios que impone la vida. Nunca apueste por la estabilidad o el orden permanente. Sea cambiante en su forma: proceda de forma distinta a la habitual. Evite que lo consideren familiar o predecible. Aprenda la diferencia entre el cazador, que siempre está dispuesto a atacar por diferentes vías, y su presa, que sólo sabe defenderse, esconderse y huir.

10. Procure reinventarse permanentemente (25)
Forje para sí una nueva identidad, una imagen mucho más teatral y seductora: incorpore efectos dramáticos en sus gestos y acciones; participe en espectáculos y discusiones; ubíquese en el centro del escenario, y busque obtener el máximo efecto. Sea lo que el momento exige. Observe como el artista se crea así mismo una y otra vez. Cultive los siguientes atributos: ● Simpatía: por medio de elementos que le permitan una identificación simbólica con su público. ● Elocuencia: con la ampliación de sus formas de expresión (oral, escrita, corporal, etc.), necesarias para persuadir o conmover. ● Sorpresa: con acciones imprevistas, raras o transgresoras. ● Suspenso: a partir de expectativas. En resumen: Comprenda que el mundo tiende a juzgarlo y encasillarlo todo (estereotipos, arquetipos y demás). Una vez que le identifiquen de alguna forma, difícilmente esperarán algo más de usted; sus acciones se verán limitadas; su poder, reducido; su libertad, coartada; y sus deseos, impedidos. Por eso el renovar constantemente su imagen es fundamental. Sólo así podrá escapar a la inercia del mundo para hacer cuanto quiera. Precauciones: Cada cambio es un experimento nuevo. No hay fracasos; sólo resultados. Si algo le incomoda, cámbielo. Si algo salió mal, aprenda de ello. Si las cosas van por buen camino, usted arrastrará tras de sí algunas envidias, resentimientos y rencores. Esto es normal, ya que lo nuevo genera ciertas inquietudes al principio. Pero del mismo modo habrá conseguido admiración, respeto y prestigio, y nada vale más que todo ello.

11. Evite imitar a los grandes hombres (41) La gente nunca olvida a los grandes hombres. Allá donde usted se desenvuelva, siempre habrá recuerdos y comparaciones al respecto, incluso entre su propia familia. Aprenda del pasado y sus personajes, pero no cometa el error de repetir sus fórmulas tal cual: escape a su inercia con una imagen renovada. Según Maquiavelo, la necesidad es lo que impulsa a los hombres a la acción. La plenitud y la prosperidad tienden a volverlos perezosos e inactivos. Por tal motivo, tenga presente lo siguiente: ● Ubique esa necesidad que lo mueve. Encuentre motivos para creer en sí mismo. ● Denigre el pasado y su herencia; muévase en una nueva dirección. ● Ocupe un espacio vacío, donde usted pueda ser quien pone orden en el caos. ● Comience psicológicamente de la nada. En resumen: Encuentre su propia identidad. Gane poder a través de méritos propios. Precauciones: A la gente le asusta la ruptura con la tradición, aunque admiran a quien la lleva a cabo. Por eso, insistir demasiado en diferenciarse, sin tomar en cuenta los aciertos del pasado, le harán parecer infantil y transgresor. El hijo mimado y consentido casi siempre despilfarra la herencia, porque no comienza con la misma necesidad que su padre. El poder requiere trabajo y dedicación. 12. Evite a los perdedores y a los desdichados (10)
Los perdedores son artífices de sus propias desgracias, ya sea por ignorancia (los menos), o bien por incapacidad para controlar sus propias emociones. Lo que los distingue de los desafortunados es que siempre estuvieron en posibilidades de cambiar las circunstancias que los llevaron a la ruina. No obstante, ambos se presentan como víctimas, y si usted intenta ayudarles, lo más probable es que pierda tiempo y recursos (si no es que su cordura) por nada. Mejor déjelo a los profesionales. Cuatro cosas los distinguen: son emocionalmente inestables; son impulsivos; padecen de insatisfacción crónica; y realizan a menudo actos destructivos o auto-destructivos. En resumen: Los estados de ánimo son contagiosos. Aléjese de las personas emocionalmente inestables, o se verá involucrado en sus problemas. Procure que su trato sea sólo con personas de buena reputación. Juzgue a la gente por el efecto que ejercen sobre el mundo que le rodea, y no por las cosas que ellos nos presentan como motivo de sus problemas.

13. No se comprometa con nadie (20)
La gente que se apresura a apoyar a otros, suele ganar poco respeto a lo largo del proceso, porque su ayuda es fácil de obtener. Si usted mantiene cierta distancia en vez de apresurarse, no sólo incrementará su fama de independiente, sino que tarde o temprano más personas desearán que usted se comprometa con ellos; le harán regalos y lo colmarán de favores que incrementarán su imagen de superioridad, todo con tal de ponerlo de su parte. No permita que otros lo mezclen en sus disputas. Muéstrese interesado y comprensivo, preocupado por los asuntos e intereses de cada parte, pero manténgase neutral. ● Ubíquese entre dos potencias competidoras. Aproveche sus momentos de debilidad. ● Sea amable. Seduzca a ambas partes. ● Aprenda a controlarse. Demore su gratificación. ● Conserve siempre su independencia. En resumen: La ilusión de que nadie puede poseerlo, comprometerlo, o ponerlo de su parte, incrementará su valor ante los otros, favorecerá su imagen y aumentará su prestigio y poder. Precauciones: Cuando tenga que tomar partido, asegúrese que cuenta con la información suficiente. Si elige al débil, estará condenado de antemano; si elige al fuerte, será menospreciado. Espere lo necesario para sacar provecho del desgaste de ambas partes, o para rematar al que quede en pie.

Adquirir las destrezas suficientes para escalar posiciones
14. Planifique sus acciones de principio a fin (29)
Muchas personas no tienen una idea precisa de lo que quieren en la vida, e incluso no tienen un plan de acción concreto. Pierden la cabeza por un sueño vago, y cuando se encuentran frente a obstáculos, improvisan. No piensan en el futuro, y pocas veces consideran las consecuencias de sus acciones. En vez de ello sólo sueñan con un final feliz , y así descuidan el proceso por el que habrán de conseguir lo que desean. Tener un plan de acción concreto le permitirá estar consciente de todo el trabajo, tiempo y recursos necesarios para conseguir sus objetivos; le ayudará a no verse abrumado por todos los factores negativos; y le dará la oportunidad de saber con exactitud cuándo detenerse. Pregúntese lo siguiente: ● ¿Qué es lo que desea? ● ¿Cómo puede conseguirlo? ● ¿De qué alternativas dispone para ello? ● ¿Cuáles podrían ser las consecuencias? ● ¿Tiene un plan alternativo en caso de errores o imprevistos? En resumen: Imagine el cuadro completo antes que empiece a pintar. Piense en lo que puede suceder en el futuro. No haga nada sin considerar las consecuencias; sólo la definición clara de sus planes le librará de la angustia de lo vago e impreciso, de la improvisación y de la incertidumbre. Recuerde que el poder no es un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir otros fines. Precauciones: Aunque la improvisación le puede ayudar a sobrevivir hasta la próxima crisis, ésta jamás podrá sustituir a una buena planificación. Un plan de acción efectivo debe ser flexible, o de otra forma le impedirá reaccionar ante cambios repentinos. Considere varias alternativas dentro de su plan, y no deje de tomarlas en cuenta conforme vaya avanzando. Además, nunca deje las cosas por la mitad. Si ha empezado algo, termínelo, o de otra forma alguien más cosechará los frutos de su trabajo, tal vez sin darle el crédito que usted se merece. Considere el desenlace como la parte más importante del proceso; guarde sus mejores armas para el final.

15. Muéstrese como un amigo, pero actúe como un espía (14)
La información es poder. Por un lado, da la sensación de que usted está en todas partes. Por otro, proyecta la ilusión de que usted lo sabe todo (casi todo) mucho antes que los demás. Muéstrese amigable en reuniones sociales u otros encuentros inofensivos. Si puede, organícelos usted. Los demás interpretarán como una señal de amistad real el que usted muestre interés por sus vidas. Mientras, usted no sólo se enterará de lo que sucede, sino que también ganará aliados. ● Su charla debe ser agradable, intrascendente y sutil: Oculte sus verdaderas intenciones. ● Haga circular información falsa sobre usted. La desinformación arruina los planes del enemigo ● Utilice a terceros para que espíen por usted. Procure que sean discretos. ● Ponga a prueba a su gente. Mida su lealtad y su sinceridad de acuerdo a su capacidad para guardar secretos. ● Muéstrese sincero, o contradiga a sus interlocutores hasta irritarlos, esto a fin de extraer confidencias. En resumen: Conocer de antemano lo que sucede le permitirá atajar toda clase de problemas mucho antes de que aparezcan; conocer a sus presas le permitirá anticipar sus movimientos. Busque las debilidades, motivaciones, gustos u obsesiones de los otros, siempre de forma discreta y sutil. Precauciones: Ser demasiado evidente puede despertar sospechas. Sea discreto y sutil, y recuerde registrar sus descubrimientos, o de otra forma no los recordará. Conviene echar mano de herramientas diseñadas específicamente para evaluar la conducta y la naturaleza de sus allegados.

16. Descubra el talón de Aquiles de los demás (33) Todos tenemos alguna debilidad: algo que nos causa inseguridad, una emoción o necesidad que nos supera, o un placer secreto e inconfesable. Quienes disimulan sus debilidades son los que más rápido se desmoronan. Quienes las exhiben, nos previenen de su resistencia o nos engañan. Aproveche esas emociones incontrolables como el miedo, la lujuria, la codicia, la vanidad o el odio. Colme ese vacío emocional que hace a la gente sentirse insegura o insatisfecha (amor, cariño, amistad, comprensión). Concentre su atención en el eslabón más débil en un grupo: el traidor, el ambicioso, la mano derecha, el poder tras bambalinas, etc. Para ello: ● Participe frecuentemente en conversaciones cotidianas, donde las debilidades se exhiben de manera involuntaria. ● Preste atención a gestos y señales inconscientes. Un oído atento y una mirada fija incentivan a cualquiera. ● Pregunte por la infancia de los demás, y averigüe los hechos relevantes en su historia de vida. ● Manténgase atento a los mensajes ocultos en el vestir. ● Pregunte por lo que harían los demás en situaciones hipotéticas. ● Si sospecha de un punto débil en particular, trate de confirmarlo de manera indirecta, o a través de terceros. ● Busque contrastes: quienes hacen alarde de coraje suelen ser grandes cobardes; un exterior pudoroso puede ocultar un alma lasciva; los conservadores y prudentes a menudo ansían aventuras; los tímidos mueren por llamar la atención. En resumen: Quien logra complacer los caprichos de los otros, o quien logra mitigar sus miedos e inseguridades, con frecuencia logra también conquistar sus corazones, o en el menor de los casos, llamar su atención. Nada de esto tiene desperdicio, pues así es como se construyen las relaciones que habrán de encumbrarlo en el futuro. Precauciones: Entre más emocional sea el punto débil de los otros, más riesgoso será para usted aprovecharse de ello. No siempre podrá complacer a los otros conforme a sus gustos, a su posición social o a su inteligencia, aunque una intención manifiesta puede ser también de gran ayuda. 17. Haga que la gente dependa de usted (11) Un hombre por completo independiente vivirá libre, pero no tendrá poder. El poder implica que los demás se desenvuelvan conforme a la voluntad de usted; más todavía si lo hacen de forma consciente y con agrado. Esto significa que el poder no es sino interdependencia, y cuanto mayor sea sea dicha dependencia, tanto mejor. Haga que los otros le quieran y le necesiten, o bien, que le odien y le teman porque no pueden remplazarlo. Entrelace los destinos de todos ellos con el suyo, de tal forma que les resulte imposible desprenderse de usted. Más vale que la gente dependa de usted por necesidad que por cariño. ● Conviértase en el único que sepa hacer lo que hace. ● Nunca enseñe a otros los suficiente como para que puedan arreglárselas sin usted. ● Involúcrese en tantos aspectos y en tantos eslabones de la cadena de poder como le sea posible, de tal forma que el removerlo suponga un efecto dominó; el arribo del caos. ● Conozca los secretos de las otras personas con las que convive. Esto crea pactos y alianzas. ● Cree situaciones en las que usted demuestre que puede encontrar otro patrón u otro superior, mientras que ellos no puedan encontrar como remplazarlo a usted. En resumen: Unir fuerzas con alguien superior a usted puede resultar en una necesidad para ambos. En tal caso, fomente relaciones de igualdad hasta que logre cambiar su situación. La táctica más inteligente consiste en buscar a un superior débil para que usted se convierta en su fuerza e inteligencia, en tanto que él o ella le sirven a usted de fachada. Precauciones: ¿De qué sirve el poder si no le procura paz? Si ha llegado a un punto en el que su situación se ha vuelto una guerra, prepárese. Si decide que no vale la pena pelear por minucias, busque otro sitio con mejores perspectivas. No malgaste su tiempo en confrontaciones pueriles.

18. Nunca le haga sombra a su amo (1) A lo largo de su vida, la gente siempre elige entre alguna de estas opciones: seguir la senda trazada por otros, o innovar a partir de acciones revolucionarias. Si decide que a usted le conviene subordinarse, tenga en cuenta que no podrá brillar más que él o ella. Su deber será el de procurar que su “amo” se sienta seguro en su posición de superioridad, y que al mismo tiempo, progrese en su camino llevándolo a usted consigo. Quienes han conseguido poder quieren sentirse seguros. También desean sentirse superiores en inteligencia, simpatía, ingenio o encanto (especialmente con sus subordinados). Por eso cualquier desequilibrio que sufra su autoestima, que hiera su vanidad, que provoque sus dudas o evoque sus miedos ante situaciones de amenaza, supondrá para ellos un serio problema. Evalúe la situación: ● Mida la fuerza de su amo. Si es fuerte, trabájelo; si es débil, acelere discretamente su caída. ● Envíele cumplidos de forma indirecta y discreta. ● Simule necesitar sus habilidades o talentos de vez en cuando. ● Cometa errores intrascendentes para que él o ella puedan corregirle u orientarle con su “amplia experiencia”, sus “vastos conocimientos”, o su “inigualable talento”. ● Jamás trate de complacer o impresionar a sus superiores por medio de la ostentación de las habilidades o recursos que usted posee. Por el contrario, haga evidente su inferioridad en comparación con él o ella. ● Nunca permita que los favores que reciba se le suban a la cabeza. Nunca piense que porque es el favorito puede hacer lo que desea. Nunca de por segura su posición. ● Si no puede dejar de mostrar sus talentos, o si su superior es muy inseguro, considere migrar hacia otro espacio en donde usted sea menos vulnerable. ● Si su superior es una estrella en decadencia, no dude en hacerle sombra ante el auditorio correcto. En resumen: Si ha elegido el camino del discípulo, usted no puede pretender abiertamente que sabe más que sus maestros, aunque quizá esto sea verdad. Su deber como subordinado es hacer brillar a sus superiores, hacerlos parecer más poderosos de lo que son en realidad, hasta el momento en que pueda convertirse en su heredero, hasta el momento en que pueda desplazar a su amo, o hasta que deje de trabajar bajo sus órdenes. 19. Arme espectáculos imponentes (37) Explote la riqueza de los gestos simbólicos. Cree imágenes impactantes, fascinantes, poderosas, memorables... todas asociadas con su persona. Favorezca el uso de elementos visuales, que por su inmediatez no dejan espacio a la reflexión o la duda. Y de la misma forma, emplee elementos musicales u olfativos, que por su propia naturaleza se imponen sin necesidad de palabras. Después de todo, la verdad se ve y se siente. En esto consiste la importancia de los símbolos: ● Ejercen una gran atracción que puede ser canalizada hacia usted. ● Manifiestan la presencia de su creador o de su portador. ● Reafirman la posición de quien los usa (¡no olvide el contexto!). ● Pueden servir tanto para distraer la atención como para disuadir al enemigo. En resumen: Junte todos estos elementos y hágalos aparecer con su persona. No importa si se trata de gestos exagerados, pues su propósito es conferirle identidad a quien los usa. Su objetivo es representar un causa o una persona. También pueden ser usados para convocar, unir o animar a sus aliados y subordinados, o bien, para identificar a sus adversarios y a sus enemigos. 20. Menosprecie las cosas que no puede obtener: ignorarlas es la mejor de las venganzas (36)
Sólo usted puede decidir qué cosas habrán de preocuparle, y con qué intensidad. Si algo o alguien le ofende, considere la afrenta como algo trivial o indigno de su interés. Cuanto más atención le preste a sus adversarios o enemigos, tanto más los fortalecerá o magnificará. Al ignorarlos, los frustra y los anula, a ellos y a sus planes. Por otro lado, admitir que desea algo que de momento no puede conseguir, es reconocer una incapacidad, una debilidad o una incompetencia. Esto puede resultar muy útil cuando desea extraer confesiones a otros, pero jamás lo haga en serio con quienes compite.

21. Menosprecie lo que es gratuito (40) El dinero es también una fuente de poder; distribúyalo de forma selectiva y estratégica. Pague favores, compre influencias, gane respeto y admiración. Haga que los poderosos se mantengan en deuda con usted. Identifique su personalidad de acuerdo al uso que hacen de su dinero. ● El Codiciosos: Por lo regular son ciegos a la psique humana. Son la presa preferida de los estafadores. Evítelos antes de que lo exploten, o llévelos hacia usted para embaucarlos con la mejor de las carnadas para ellos: dinero fácil y rápido. ● El Mercader: Es quien evalúa todo por su costo total (dinero, trabajo y valor social). Mucho de su tiempo lo invierte en buscar gangas, y así pierde gran parte de sus recursos. Su obsesión lo lleva a cuestionarlo todo. Evite perder el tiempo en discusiones con ellos, o terminará por darles la razón en sus búsquedas irracionales. ● El Controlador. Utiliza el dinero para reafirmar su dominio por sobre los demás, o para manifestar su superioridad real o aspiracional. Piensa que el pagarle por un servicio le da el derecho de manipularlo. Es inseguro e impulsivo. Puedes venderle casi cualquier cosa. ● El Dadivoso. Puede ser un genuino altruista, o un farsante. Dar en exceso denota un evidente deseo de que lo quieran y lo admiren. En todo caso, es una presa fácil. En resumen: El uso que se hace del dinero es la forma más visible en la que se manifiestan tanto la generosidad y la bondad, como el egoísmo, la mezquindad o la hipocresía. Por lo tanto, piense bien en cómo lo gastará. El dinero es sólo un medio para satisfacer otras necesidades más apremiantes. Precauciones: Quien se enriquece de golpe – o sin mucho esfuerzo –, tiende a creer que un estado excepcional como el suyo volverá a repetirse, y de este modo pierde el control; su deseo aumenta gradualmente su ilusión de conseguir dinero fácil, y en el camino pierde de vista el verdadero origen del dinero (y del poder): el trabajo duro, el autocontrol y la cooperación. 22. Mantenga sus manos limpias (26)
Es un hecho que cometerá errores, o que alguna vez necesitará hacer algo desagradable e impopular. Por tal motivo debe ocultar sus fallos, y conseguir que alguien más haga el trabajo sucio. Mantenga sus manos limpias y su reputación intachable. Recuerde: ● Ante un error, lo mejor es desviar rápidamente la responsabilidad y la culpa; distraer la atención de las personas con un chivo expiatorio. ● Para un movimiento de riesgo, utilice a otras personas leales a usted. ● Si algo sale mal, conserve la imagen del líder traicionado por la incompetencia de quienes lo rodean. Interprete el papel de la víctima. ● Si hay que aplicar un castigo, procure que sea lo menos llamativo posible. En resumen: Las excusas no satisfacen a nadie, y las disculpas incomodan a todos. Cuide su imagen y mantenga sus manos limpias. Precauciones: Al sacrificar un chivo expiatorio, primero procure que de verdad sea culpable. Si requiere sacrificar un inocente, tenga cuidado de no crear un mártir; procure que sea una persona desconocida, débil y fácilmente reemplazable.

23. Cuando pida ayuda, no apele a la compasión o a la gratitud de la gente, sino a su egoísmo (13)
Los poderosos sólo conocen la fuerza de sus propios intereses, aunque son muchos lo que piensan únicamente en sus propios objetivos y deseos. Evalúe a la persona con la que está tratando para sacar provecho de esta situación. No confunda las necesidades suyas con las del otros. Recuerde: ● Lo pasado se ignora o se olvida. ● La gratitud es una carga que pocas veces se resuelve retribuyendo el favor dado. ● No sirve de nada apelar a la justicia con aquellos que nunca han sido justos. ● Apelar al amor u otros sentimentalismos sólo le hará parecer desesperado. En resumen: A quienes detentan poder los motiva enormemente el interés personal; su ambición. Precauciones: No todos pueden ser abordados apelando a su cínico egoísmo. Algunos sólo quieren la oportunidad de sentirse superiores a usted. Deles la oportunidad de experimentar lo que desean.

24. Sea audaz al entrar en acción (28) Nadie honra al timorato; todos prefieren admirar al audaz. Esto es porque el audaz representa los anhelos del hombre común: valentía y confianza en sí mismo. El audaz ha superado el hábito de evitar los conflictos. Con un movimiento rápido (e impulsivo), ha conquistado la gloria; ha inspirado temor; ha seducido y generado admiración; y ha conseguido toda clase de recompensas. Considere entrar en acción con un movimiento audaz. De esta forma: ● La rapidez de su acción no dejará a los demás espacio para la duda o la reflexión. ● La prontitud de su ofensiva Inspirará temor en sus enemigos. ● La magnitud de sus mentiras o artificios provocarán una confusión aún mayor. ● La espectacularidad de sus hazañas inspirará valor en sus aliados y admiración en el resto de las personas. ● Cualquier error que cometa por ser audaz, podrá corregirlo (en parte) con más audacia. En resumen: Todo depende de la percepción. Si usted actúa con audacia – aunque pueda parecer impulsivo –, usted siempre tendrá el control de la situación. Tener la ofensiva le da una ventaja aparente por sobre sus adversarios, misma que puede aprovecharse como distracción. No obstante, recuerde planificar sus acciones de principio a fin. Precauciones: Una vez que se le ha considerado una persona tímida, cuya actitud básica es ponerse a la defensiva con facilidad, usted será manipulado sin piedad, pues lo único que puede esperarse de una persona así es que esté dispuesta a negociar y a ceder. Así, sus dudas y titubeos inevitablemente se transmitirán a la ejecución de sus planes, de modo que, si se siente inseguro de llevarlos a cabo, lo mejor es pensar en otras alternativas.

Construir una base permanente de poder
25. Desempeñe el papel del cortesano perfecto (24)
El mundo del poder ha cambiado muy poco desde que se instauraron las cortes con la monarquía. Dichos espacios, como los actuales, son espacios de mutua dependencia. Tanto nuestros superiores como nuestros pares desean mantenerse en su lugar dentro de la escala jerárquica, pero también desean subir en cuanto les sea posible. Si usted se encuentra en dicha situación, preste atención: ● Jamás crea que su trabajo es lo único que importa. Considere su trato con los otros. ● Hágase notar lo suficiente como para ser tomado en cuenta. ● Evite la ostentación. La modestia le evitará problemas con los inseguros (pares y superiores). ● Deje que su superiores establezcan el trato que usted ha de concederles. Evite la amistad o la intimidad con ellos, pero si no puede, nunca deje de proceder con cautela. ● Reste importancia a lo que hace. Demostrar que se esfuerza demasiado dará la impresión de que usted intenta ocultar alguna debilidad (ignorancia o incompetencia), o que trama algo. ● Adapte su conducta a la de los demás. Actúe como ellos. ● Exprese una modesta admiración por sus pares y por sus superiores. ● Aprenda a halagar de forma indirecta. ● Sea una fuente de placer y diversión. Nunca sea portador de malas nuevas. ● Sea su propio espejo: aprenda a verse como lo ven los demás. ● Nunca invierta tanto tiempo en su trabajo como para dejar de lado su vida social. ● Su forma de pensar deberá adecuarse al presente y sus circunstancias. ● Nunca critique directamente a sus superiores. Sus consejos deben ser impersonales. ● Procure pedir favores a sus superiores lo menos posible, ya que los hace sentirse obligados, incómodos y, a veces, culpables. No obstante, recuerde que “dar es privilegio del amo”. ● Nunca haga bromas sobre la apariencia o los gustos de sus superiores. ● Controle sus emociones: finja satisfacción y consenso para disimular su ira o su frustración. ● Jamás exceda sus límites. Realizar una tarea que nadie le ha pedido despertará sospechas. ● Y nunca se arriesgue a ser descubierto. No lo permita. En resumen: Las virtudes del cortesano perfecto van más allá de su trabajo. Amabilidad, respeto, modestia, atención y sutileza; todo ello compone lo que denominamos cortesía, una habilidad que puede trabajarse sin mucho esfuerzo, y cuya importancia radica en que puede hacer cambiar nuestra suerte dentro de la corte, y aún más allá. Saber agradar a los demás sin humillarlos y sin humillarnos, al tiempo en que cultivamos nuestra habilidad con la palabra y el lenguaje. Precauciones: La sinceridad en la corte es un juego de tontos. Lo mismo sucede con la honestidad. En los círculos del poder nadie puede permitirse ser sincero u honesto, porque la verdad ofende o intimida. Deje esas actitudes para con quien nada tiene que ver con los círculos en los que usted se desenvuelve, pero aún así sea precavido. 26. Nunca se muestre demasiado perfecto (46) Sólo usted conoce plenamente sus propias virtudes y defectos, sus propias capacidades, aptitudes e incompetencias. Nadie más tiene por qué saberlas. Por el contrario, atribuya sus logros o fracasos a la suerte. Minimice sus éxitos. La modestia abre más puertas que la burda ostentación. ● Muestre algún defecto, debilidad o ansiedad “temporal”. ● Admita algún vicio “inofensivo”. ● Nunca se muestre demasiado ambicioso. ● Nunca haga ostentación de sus riquezas o talentos. ● Jamás ofenda, denigre o humille a alguien por sus escasas virtudes. En resumen: Muéstrese como la masa en apariencia y valores. Demuestre respeto por los demás; haga que lo juzguen a usted por su exterior humilde y noble. Si lo encuentran más humano y accesible, le seguirán más fácilmente y sin dudar. Precauciones: Actuar mostrando caridad realmente no es sinónimo de compasión, sino de desprecio. Nunca subestime la envidia (producto de un orgullo herido).

27. Domine el arte de la oportunidad (35) La fuerza y la astucia son todo lo que un hombre necesita para conseguir lo que desea. Aproveche cada instante. El espacio puede recuperarse; el tiempo no. Piense a largo plazo para evitar actuar de forma impulsiva. ● El tiempo depende de la percepción, por eso puede alterarse a voluntad. ● Entre menos problemas tenga en el presente, más fácil será para usted pensar en el futuro. ● Sea paciente. Trate de prever las consecuencias de sus actos. ● Controle el tiempo; domine la situación alterando el tiempo de los otros (apresurándolos, impacientándolos, haciéndolos esperar). En resumen: Tómese el tiempo suficiente para evaluar la situación; así sabrá cuándo actuar. El arte de la oportunidad consiste en reconocer lo que el momento demanda. Por eso es crucial que atienda al espíritu de los tiempos (en todo movimiento social, los primeros suelen acabar como mártires; los segundos, como oportunistas; los terceros, como traidores; y los que sobreviven a estas tres etapas, como visionarios o estadistas). Precauciones: Cuando se apura el paso por temor o impaciencia, se core el riesgo de crear aún más problemas. Además, muchas dificultades no pueden tratarse si se tratan todas a la vez. Para lograr sus objetivos usted requiere de un esfuerzo constante y continuo (y de una adecuada motivación). 28. Mantenga el suspenso: maneje el arte de lo impredecible (17) El ser humano es hijo del hábito y del orden; necesita de certezas para vivir. Pero unos cuantos, los que sobresalen de entre la mediocridad de la masa, han encontrado la forma de cambiar de manera consciente su comportamiento: han aprendido a improvisar y a salir de la rutina, a volverse impredecibles, inexplicables, sorpresivos, y por lo mismo, poderosos. Éste es su secreto: ● Realice un ejercicio previo de introspección. Sepa de lo que es capaz. ● Evalúe al público con el que trata. Identifique sus expectativas. ● Incremente su bagaje cultural. ● Practique con asociación de ideas y construcción de historias. ● Olvídese de sí al actuar. El miedo es incertidumbre, pero la incertidumbre es la antesala del conocimiento y del poder. Usted se fortalece con cada experiencia. ● Conviértase en el protagonista de su propia obra. Piense en cada espacio de su vida como un nuevo escenario lleno de interesantes posibilidades. ● Lo mejor de sus obras debe ser el final, impactante y sensacional. Siempre que termine puede volver a comenzar. En resumen: Si usted se muestra predecible, involuntariamente confiere a los demás la impresión de que pueden tener cierto control sobre su persona. Sin embargo, cuando los otros no tienen idea de lo que usted hace, se desconciertan, se confunden, se vuelven inseguros de ellos mismo, y entonces cometen errores, o simplemente se dejan seducir. Las actitudes que en apariencia carecen de coherencia o propósito cautivarán a sus aliados, y al mismo tiempo desconcertarán a sus adversarios y enemigos, que se agotarán tratando de explicarse las acciones y motivaciones que usted revela, lo cual ayuda a intimidarles. Precauciones: Un subordinado con poco o nulo poder (libertad de acción) no puede permitirse este lujo: su posición depende de un patrón de conducta conocido por sus superiores, que puede ser usado como cortina de humo mientras adquiere seguridad y control de su destino. Hasta entonces, no podrá utilizar esta táctica para encumbrarse. 29. Haga que la gente vaya hacia usted, y de ser necesario, utilice la carnada adecuada (8)
Los poderosos son quienes dirigen los hechos, no quienes reaccionan ante las circunstancias. La esencia del poder radica en la capacidad necesaria para mantener la iniciativa, que a su vez confiere cierto grado de control. Por eso es necesario que aprenda a interactuar con la gente, de modo que ella vaya siempre hacia usted en el momento y el lugar que a usted le parezcan convenientes. Para mayores detalles consulte la primera parte de esta síntesis.

30. Revuelva las aguas para asegurarse una buena pesca (39) Conservar la calma en situaciones estresantes no es sólo un sinónimo de autocontrol. Para un observador atento, esto también significa poder, porque aunque todos podemos perder los estribos en algunas ocasiones, quienes logran sobreponerse y recuperar la calma también recuperan la iniciativa y en control de la situación. Quienes sucumben ante sus emociones terminan en la red del pescador. Lecciones para revolver las aguas: ● Identifique las emociones incontrolables de sus adversarios (avaricia, odio, vanidad, etc.). ● Provoque dichas emociones. Afronte sus reacciones con calma. ● Exhiba a sus adversarios como personas incapaces de controlarse. En resumen: Los berrinches no intimidan ni inspiran lealtad; sólo crean dudas y evidencian inseguridades. Con ellos se dan a menudo reacciones desproporcionadas, patéticas o insolentes. Las palabras que profieran estas personas se vuelven evidencia de su frustración; la ira con la que responden supone un intento desesperado por reclamar el poder. Usted puede valerse de estas situaciones para presentarse como el más capaz, o como la víctima, o como un simple espectador. Precauciones: Hay peces que es mejor dejar al fondo del estanque. Evalúe con quién está tratando. 31. Juegue con las fantasías de la gente (32) Hay personas para quienes la vida es dura y problemática. Raras veces llegan a creer que sus problemas se deben a sus propios errores o estupideces. Algo o alguien debe tener la culpa, y de la misma forma, algo o alguien debe tener una solución rápida para aliviar sus sufrimientos. Cualquiera que sea capaz de inventar ilusiones o conjuras fantásticas se vuelve, entonces, su guía y su profeta, su ídolo, su razón de ser; así se convencen de que una solución como la que buscan existe.
Realidad demasiado desagradable + Solución costosa y dolorosa = Solución fantástica posible. La fórmula es bastante simple, y usted puede utilizarla en su provecho:
Realidad El pasado no puede modificarse. Fantasía El viaje en el tiempo es posible. El pasado cambia. Los muertos no resucitan. Sus cuerpos se descomponen Hay vida más allá de la muerte, y a veces se manifiesta. El cambio es lento y gradual, exige trabajo intenso, Es posible una transformación rápida y repentina que sacrificio, paciencia, y casi nada de suerte. Cada persona suponga un cambio total, ya sea gracias a un golpe de es responsable de su propio destino. suerte o a una cura milagrosa, a un ente divino, a una fuente mágica, desconocida o extraterrestre. Pocas cosas son nuevas en este mundo. Por lo general, lo innovador es simplemente una forma distinta u olvidada de hacer lo mismo de siempre. Lo cotidiano es tedioso y aburrido (por conocido), y pocas veces cambia. La sociedad está fragmentada, y a medida que crece, también crecen sus problemas y conflictos. Quienes la componen son individuos distintos e igual de complejos. Todos tenemos problemas, y por distintas causas deseamos cosas distintas. Ha llegado con nosotros una nueva forma de hacer y de vivir. Ahora las reglas pueden ser distintas a las convencionales. Nunca ha habido nada igual. La ausencia de aventuras hace que cualquier situación poco común parezca extraordinaria; una promesa idílica. Los hombres son todos iguales, y por eso pueden encontrarse en una mística unión de almas, o bien, en una sociedad igualitaria, democrática y pacífica. Utopía. La vida sencilla carece de problemas, y por lo tanto, es más feliz.

En resumen: Apele a las fantasías de las masas. Prometa una transformación repentina, grande y radical. Mantenga sus fantasías vagas, indefinidas y distantes. Y lo más importante: deje que su víctima se aproxime para ver y sentirse tentada, pero manténgala lo bastante lejos como para que siga soñando y deseando la solución que usted le ha prometido. Mientras, le seguirá. Precauciones: Una promesa es distinta de una mentira. Cuando usted promete, lo único que hace es ofrecer una posibilidad; cuando miente, usted asegura que dicha posibilidad es real y que puede presentarse nuevamente. En ese caso, usted tendrá que presentar pruebas. Además, nunca prometa una mejora gradual mediante un gran esfuerzo. Las soluciones rápidas se venden mejor.

32. Juegue con la necesidad de la gente de tener fe en algo para conseguir seguidores incondicionales (27) Hay charlatanes en todos los ámbitos de la vida (negocios, arte, política, moda, etc.). Esto se debe
a que las personas somos fundamentalmente crédulas. Pocos tienen el tiempo o la paciencia para cuestionarlo todo. Además, la mayoría desea soluciones rápidas, simples y contundentes para sus problemas, en vez de explicaciones complejas de la vida real que confunden, deprimen y alejan la esperanza que nos queda del porvenir. Lo más fácil es creer. Usted puede aprovechar los miedos, las inseguridades y esperanzas de la gente, para cosechar una gran cantidad de seguidores. La clave es permitir que le traten como objeto de adoración: ● Atraiga la atención. Prometa algo grandioso, emocionante, excitante... pero evite entrar en detalles. Sea vago e impreciso con respecto a los medios que utilizará. ● Encuentre la forma de fascinar y divertir a sus seguidores (seduzca su olfato, su vista, sus oídos, etc.). Haga que se sientan especiales. ● Busque alguna manera de asociar su imagen con dichas experiencias. Entretanto, mantenga cierta distancia. ● Hable y actúe como profeta. Diga cosas evidentes que nadie más se molestaría en cuestionar. ● Establezca una dinámica de “nosotros” somos “especiales”, “nosotros” somos “diferentes”, “nosotros” somos mejores que “ellos”. Sus seguidores deben creer que forman parte de un grupo exclusivo con una misión especial. También deben creer que tienen enemigos. ● Copie la estructura de las religiones organizadas, con sus sistemas de jerarquías, nombres y títulos correspondientes, y mecanismos de recaudación. ● Jamás revele el origen o el monto de sus ingresos. En resumen: Los cultos modernos son una mezcla de causas nobles, fe mística, modas o tendencias tecnológicas y científicas, y formas increíbles de sanar. Todos prometen soluciones rápidas, sencillas, contundentes, libres de consecuencias. Ésa es la razón de su éxito y su proliferación. Por eso están presentes en todas partes. Funcionan en la medida en que logran aislar a las personas de su entorno habitual, para incluirlas en grupos de fanáticos donde no hay lugar para la duda. Si juega sus cartas sabiamente, las personas le venerarán, le harán publicidad, lo defenderán de sus agresores, le conseguirán más seguidores, y lo llevarán a la cúspide del poder. Precauciones: Al jugar con las multitudes, usted juega con fuego. Su desencanto puede tornarse violento. Hay que estar atento al ánimo de sus seguidores. Si no puede adaptarse, desaparezca.

33. Finja candidez para atrapar a los cándidos: muéstrese más tonto que su víctima (21)
Ya sea para agradar, para hacer reír, para ganar la confianza de los otros, para embaucarlos o para aprovecharse de su ingenuidad, ser subestimado es una excelente estrategia. Parecer tonto, risueño, distraído o sumiso, cuando se está en una posición de inferioridad, le permitirá subir dentro de la jerarquía del grupo sin emplear en ello mayores esfuerzos. Se puede disimular inteligencia, educación, belleza, cultura o buen gusto, para ganar el favor de nuestros superiores sin hacerles sombra; para no ofender a los débiles e inseguros que nos rodean; para evitar sospechas del rival mientras se le tiende la trampa; y para evitar que las personas se enteren de nuestro verdadero ser, que nunca es lo más prudente. El poder también es apariencia.

34. Logre que otros trabajen por usted, pero nunca deje de llevarse los laureles (7)
Si usted intenta hacer todo por sí mismo terminará agotado. Mejor utilice la inteligencia, los conocimientos, la creatividad o la fuerza de los otros para promover su propia causa, para mejorar su imagen o para incrementar su poder. El mérito es esencial para la imagen. Cuando se encuentre en una posición de inferioridad, otorgue a sus superiores el mérito. Si no es el caso, aunque su posición no sea del todo firme, asegúrese si le conviene compartir el crédito o acapararlo. Si su poder es más sólido, reúna un equipo de trabajo eficaz que le permita ahorrar tiempo y recursos. Recuerde que al final la verdad siempre se sabe.

35. Para desarmar a su víctima, utilice la franqueza y la generosidad de forma selectiva (12)
Toleramos al hipócrita mucho menos que al cínico, pues uno nos miente mientras otro es honesto. Y aunque no estemos de acuerdo con el cínico, le admiramos y le respetamos por decir lo que verdaderamente piensa, aunque nos ofenda o aunque se equivoque. Tal es la fuerza de una reputación honesta y sincera: nos permite ganar la confianza del otro, su respeto y admiración. Un acto de generosidad aparentemente espontáneo también surte el mismo efecto. Para ganar esa confianza tome en cuenta lo siguiente: ● Quien confía está seguro de las respuestas de sus compañeros, de sus aliados, y hasta de sus adversarios. Se puede decir que conoce sus hábitos, y por ello confía. ● Deseamos confiar en los demás, contar con ellos, sentir que son honestos con nosotros. Muchas veces este deseo se vuelve contra uno: la necesidad de confianza se transforma en ansiedad, en obsesión. La más mínima traición desencadena una tormenta (irracional). ● Una reputación honesta, así sea completamente cínica, irradia confianza. Opiniones sinceras y actos generosos es todo lo que se espera. Pero tal comportamiento es sólo una ilusión. ● Un acto súbito de redención, atribuido a una persona deshonesta, genera más dudas y sospechas que su habitual comportamiento artero y engañoso. No es lo que se espera. En resumen: La esencia del engaño es la distracción. Bondad, generosidad, sinceridad y honestidad, son cualidades simples que podemos cultivar para ganar la confianza de los otros, para que así nuestros objetivos permanezcan inadvertidos, y nuestros actos se vean libres de sospechas. Precauciones: La confianza se basa en el conocimiento del otro, así sea intuitivo o sistemático. Sabemos o intuimos sus respuestas; confiar se vuelve un hábito. Sin embargo conviene muchas veces mentir y ser egoísta cuando es lo que se espera de nosotros en una situación concreta. Preservar la ilusión de que sus actos son predecibles será la clave de su estrategia.

36. Controle las opciones: haga que otros jueguen con las cartas que usted reparte (31)
Permita que sus presas elijan su propio veneno. Oculte su participación y su responsabilidad como agente de poder o de castigo. Así, al forzar las opciones, sus víctimas creen controlar la situación porque pueden elegir. No obstante, ellos ignoran que se van quedando sin alternativas. Para que esta estratega funcione, lo que debe de hacer es mantener la ilusión que encierran sus opciones (esperanza, poder, riqueza, etc.), pero debe reducir esas posibilidades a un mínimo creíble: ● Reduzca las opciones. Desaparezca aquellas que no puede controlar. ● Presente entre sus opciones una que parezca la más razonable y convincente (la suya). ● Exagere las desventajas y los riesgos de todas las demás opciones distintas a la que usted quiere que escojan los otros. ● Simule apoyar la peor de las opciones, y así forzará a los reacios a elegir una más moderada, o bien una contraria a la que usted defiende (la misma que usted ha elegido previamente). ● Aproveche las inseguridades de los otros reduciendo las opciones cada vez que ellos titubean (eleve cada vez el precio a pagar). ● Lleve a su víctima a involucrarse con usted para reducir sus opciones y comprar su silencio (éste es el clásico dilema del prisionero). En resumen: Un espectro limitado de opciones es confortante para el mediocre, ya que de ese modo no se siente abrumado por las circunstancias. Presentar ante él opciones de este tipo le ahorra la tarea de buscar soluciones alternativas. En cuanto a los demás, si se ven a sí mismos como agentes de su propio infortunio, se someterán y guardarán silencio. Precauciones: Si usted es claramente el responsable de las heridas de sus víctimas, espere un contra-ataque. Y si esas personas son muy emocionales, espere lo peor de sus venganzas.

37. Predique la necesidad de introducir cambios, pero nunca modifique demasiado a la vez (45)
Las personas no son sino la suma de sus hábitos. Son hijos de la costumbre. La innovación los seduce, pero la incertidumbre los atemoriza; los aleja de la rutina y del control habitual. Si acaba de llegar a un grupo, o si es nuevo en una posición de poder, muéstrese conforme con la forma tradicional de pensar y hacer las cosas. Si desea introducir cambios, presente sus ideas como leves modificaciones sin mayor trascendencia. Tenga presente que: ● No puede obligar a los demás a ver el mundo como usted. Tampoco puede imponerles ese mundo por la fuerza. Si lo intenta de este modo quizá consiga algunas cosas, pero tenga en cuenta que la reacción puede bloquearlo y hasta sacarlo del camino. ● Luchar contra el pasado es una pérdida de tiempo. La gente lo imagina idílico, e incluso romántico. Usted puede utilizar la historia para legitimarse, pero nunca condene a la tradición o a sus mitos: son recuerdos vagos, ilusiones que han adquirido un significado trascendente. Rescate lo que le convenga e ignore o minimice lo demás. En resumen: Lo cotidiano tiene lógica y sentido. No lo desprecie ni lo confronte abiertamente. Si desea introducir cambios, no destruya lo existente; transforme gradualmente, genere prácticas sencillas y asequibles, preséntelas vestidas con el manto de lo tradicional. Aunque avance lentamente, lo hará con pasos firmes, y el cambio será irreversible. Precauciones: Para realizar un cambio audaz, evite generar vacíos. Además sea realista: el pensamiento innovador no es exclusivo, alguien llegará tarde o temprano con una nueva idea, más radical, quizá mejor que la suya. Piense detenidamente si lo más conveniente es defender el status quo que ha creado, o si es más redituable montarse en las reformas de la nueva generación. 38. Aprenda a contenerse. Nunca vaya más allá de su objetivo original (47) Usted se fijo metas, planeó una estrategia, superó obstáculos y consiguió lo que deseaba. Ahora tiene frente a usted un dilema complejo: dedicarse a defender su obra, o plantearse nuevos objetivos. Puede hacer muchas, pero aprenda a contenerse; la arrogancia, el exceso de confianza y la ambición sin límites pueden acabar con todo lo que ha construido Su momento de triunfo puede ser un buen momento para consolidar su posición, su presencia, su influencia y sus recursos: ● A un adversario se le derrota por completo, o se le deja en paz. Si aún le quedan obstáculos o conflictos por resolver, su victoria es parcial, tan sólo aparente. ● En lugar de maltratar u ofender a sus oponentes, muéstrese conciliador. Procure que los problemas no se vuelvan personales. ● Sea implacable con sus adversarios, pero no gane enemigos de forma innecesaria. Limite sus ofensivas a aquellos individuos que personalmente se le oponen. En resumen: El triunfo embriaga; puede hacernos tropezar o perder el juicio. Además, todo triunfo es momentáneo. Nuevas amenazas aparecerán, así que necesita asegurar su posición. Preste atención al desarrollo de su entorno para anticipar cualquier posible amenaza. Precauciones: Usted no puede quedarse con la gloria cuando sirve a otra persona. Debe ceder los honores del triunfo a sus superiores, o de lo contrario se convertirá en una amenaza.

39. Concentre sus fuerzas (23)
La ambición, la codicia o el exceso de confianza, muchas veces pueden conducirle dispersar sus fuerzas por varios frentes de batalla. Nunca pierda de vista su propósito final, su objetivo primario. Concéntrese en ello; oriente sus fuerzas en una sola dirección. ● Motivación ● Recursos ● Lealtades En resumen: La manera más rápida de perder lo que ha conseguido es arriesgarlo inútilmente. Si no está en peligro, no luche. No corra riesgos innecesarios. Concentre sus fuerzas en una sola dirección.

Prevenir amenazas y confrontar adversarios
40. Sepa con quién está tratando; no ofenda a la persona equivocada (19)
En su camino encontrará distintas clases de personas, y cada cual reaccionará de formas muy diversas. Por ello es indispensable aprender a distinguir entre aquellos que cooperan y aquellos que no lo hacen. Rivales y adversarios puede haberlos de muchos tipos: ● Arrogantes y orgullosos: Reaccionan de forma exagerada – y hasta violenta – ante todo lo que consideran una falta de respeto, como la humillación o el menosprecio. Despache a estas personas con cortesía, sin darles motivos para ofenderse. Pero ante todo evite tratar con ellas directamente; utilice a otras personas para negociar y para canalizar su reacción. ● Desesperados e inseguros: De autoestima frágil, suelen ofenderse ante el más mínimo desaire o comportamiento individual. Se sienten engañados, traicionados, y asumen el papel de víctimas inocentes. Para evitar su venganza copiosa y persistente, manténgase a distancia. ● Desconfiados y paranoicos: Sospechan que todos están en su contra, de modo que es fácil distraer su atención con rumores. No obstante, su venganza suele ser desproporcionada, extrema y atroz. Si pierden toda confianza en su persona, retírese. ● Rencorosos y envidiosos: Son fríos, metódicos, calculadores y distantes. Al ser heridos o engañados no externan su ira; crece en su interior alimentando celos y envidias, esperando el momento para descargar su venganza con la mayor eficacia posible. Nunca olvidan, así que conviene transformarles la historia, reemplazar su versión de los hechos por algo impersonal. ● Simples, ingenuos y pragmáticos: A menudo carecen de grandes ambiciones. Son difíciles de manipular porque no suelen reconocer los anzuelos que les ponen. Derrochará tiempo y recursos tratando de engañarlos, así que confróntelos directamente, establezca sus demandas y negocie sin pudor. En resumen: Nunca suponga que la persona con la que está tratando es más débil o menos importante que usted. Quizá el día de mañana esa persona pueda llegar a poseer gran poder e influencia. Así mismo, todos podemos llegar a sentirnos inseguros ante la adversidad, pero lo mejor es aprender de nuestras faltas en lugar de obsesionarnos con nuestros errores. Precauciones: El instinto puede ser de gran ayuda, pero no siempre es confiable. Aprenda a utilizar alguna clase de prueba para evaluar a las personas que le rodean de forma sistemática. 41. Nunca confíe demasiado en los amigos; aprenda a utilizar a sus enemigos (2) Es natural querer emplear a los amigos cuando se encuentra en apuros. Sin embargo considere que no siempre conocerá tan bien a sus amistades. Entre amigos se suelen disimularse los rasgos desagradables para evitar molestarse u ofenderse. Por lo tanto, la amistad no es tan honesta ni tan sincera como se cree. Piense en lo siguiente: ● La confianza da lugar a la falta de respeto y a la transgresión de límites, de modo que los amigos suelen convertirse muy pronto en un problema. ● Un amigo que le debe a usted su posición y su fortuna, constantemente espera más y más favores suyos, y mientras lo hace hierve en celos y alimenta envidias. ● Sus enemigos, que nada bueno esperan de usted, cuando algo reciben – especialmente el perdón – aprenden a confiarle y a respetarle. ● Cuando una persona quiere probarle que puede ser confiable, moverá montañas por usted. ● Sin enemigos alrededor, nos volvemos perezosos. Consiga un rival o un adversario que le ayude a superarse: alguien fuerte, pero que pueda ser rebasado; alguien que encarne lo opuesto a su persona, para enfatizar su posición; alguien que pueda usar para definir su causa, su filosofía, su visión, sus metas. En resumen: Prácticamente ninguna amistad es por sí misma desinteresada, y lo es todavía menos en el plano laboral. Es mejor no mezclar la amistad con el trabajo. Precauciones: Aunque el afecto de los amigos los predispone a correr riesgos, tal vez acabe usándolos para que hagan el trabajo sucio, o como chivos expiatorios. Si usted no los traiciona, tal vez ellos lo hagan. Preste atención a cualquier cambio en su conducta.

42. Gane a través de sus acciones, nunca por medio de argumentos (9)
Discutir es arriesgarse a poner en duda tanto la inteligencia como los conocimientos de su interlocutor. Al discutir puede exhibirlo en sus errores, sus prejuicios o su mediocridad, y ante tal ofensa su posición estará en riesgo, más aún si discute con un superior. Mejor busque convencer con el mínimo de palabras posibles, o en todo caso, mostrando sus ideas de forma indirecta. ● Sea concreto, no divague. ● Cuente historias o ejecute acciones que demuestren o ejemplifiquen lo que quiere explicar. En resumen: La palabra es imprecisa, y está sujeta a la interpretación. No siempre podrá convencer a los demás con sus razones, pero siempre podrá evitar que le malinterpreten si demuestra sus ideas en el plano de los hechos. No gaste saliva cuando puede cosechar respeto y admiración.

43. No construya fortalezas para protegerse; el aislamiento es peligroso (18)
El centro es la posición de poder por excelencia; es donde todo converge y donde todo se gesta. Alcanzar dicha posición no debería atemorizarle o inducirle a la paranoia; por el contrario, el centro debería brindarle toda clase de apoyos y oportunidades. No cometa el error de emprender la retirada en busca de paz o seguridad, ya que de este modo: ● Pierde la perspectiva de lo que sucede a su alrededor. ● Pierde la iniciativa. ● Se arriesga a quedar aislado. En resumen: Ocupar el centro es permanecer accesible, es tener la libertad para moverse en todas direcciones. No caiga en la introversión, o puede quedarse sin opciones ni aliados. Precauciones: Distraerse es necesario para conservar la cordura. No se obsesione. Apartarse un poco de los hechos también es indispensable para analizarlos desde otros puntos de vista.

44. Desarme y enfurezca a sus enemigos con el efecto espejo (44)
Todos queremos que nos vean como individuos virtuosos. Presumimos nuestros logros en vez de nuestros errores; destacamos nuestros saberes en lugar de nuestra ignorancia; y nos pensamos como el resultado de nuestro propio esfuerzo y habilidades, sin valorar adecuadamente nuestras influencias o nuestra fortuna. Vivimos instalados en la comodidad de una imagen que puede no ser precisa, pero que nos genera autoestima y nos proyecta en la vida. El conocimiento de este hecho puede ser usado para comprender a otras personas, para seducirlas, para ridiculizarlas, o para darle una lección al insensible y desconsiderado. Así es como funciona: ● Imita los hábitos de otros para comprender sus motivaciones, sus deseos y sus gustos. ● Pon en evidencia una actitud insensible o imprudente copiándola. ● Mina la reputación o la autoridad de alguien con una copia exagerada que le ridiculice. ● Presenta un reflejo idealizado de su personalidad para seducirle, y luego cooptarle o exiliarle. En resumen: Usted puede reflejar las cualidades y los valores de sus interlocutores para hacerlos sentir mejor y luego sacar provecho con ello, o puede hacerlo también para destacar sus defectos y sus errores, a fin de restarles apoyos y poder. Precauciones: La burla fina y las metáforas no son para todos, pues hay quienes simplemente no son capaces de comprender una indirecta. Evite reflejar experiencias pasadas sin superar.

45. Utilice la táctica de la capitulación: transforme la debilidad en poder (22)
Luchar para ser vencido no tiene sentido. Nadie acude en ayuda del más débil si no gana o evita algo con ello, así que no se ponga en peligro por nada. Ceder es mejor que huir ante un adversario fuerte: ● Porque no dañará su reputación con una imagen de cobardía o desesperación. ● Porque le permitirá ahorrar y acumular recursos en vez de derrocharlos en una torpe huida. En resumen: Si se ve debilitado, la táctica de la capitulación puede ayudarle a intimidar a sus adversarios, puede ayudarle a confundirlos y así ganar tiempo para levantarse después.

46. Aplaste por completo a su enemigo (15)
Si ha provocado consciente o inconscientemente el odio o el rencor de alguien, reconozca que entre usted y esa persona no puede haber paz. Cuando el antagonismo es total, la reconciliación es imposible: debe exiliar a esa persona o acabarla por completo. ¿Cómo conseguirlo? ● Reduzca sus bases de apoyo. Despójele de sus aliados. ● Acabe con sus recursos, o haga que los dilapide. ● No le deje opciones para negociar. ● Acabe con sus esperanzas. ● Llévele a un área de confinamiento en donde no pueda hacerle daño. ● Evite ejecutar usted mismo el último golpe, o concluya la maniobra lo más rápido posible. En resumen: Un enemigo debe ser privado de toda posibilidad de recuperarse, o de otro modo volverá para buscar venganza. Si lo conserva en su entorno, usted jamás se sentirá seguro y empezarán a surgir problemas. Quienes desean obtener logros no pueden mostrar clemencia. Precauciones: Olvídese de mostrar respeto por el rival vencido, y no quiera derrotarlo mostrando superioridad para satisfacer su propio orgullo (o quedará como un sádico y cruel). Espere cuanto sea necesario y exilie a esa persona rápidamente.

47. Muerto el perro se acabó la rabia (42)
Muchos problemas tienen su origen en un solo individuo: una persona ambiciosa cuya incompetencia e insatisfacción crónica le suscitan envidias y resentimientos. Estas personas son muy susceptibles, toman cualquier desacuerdo como una afrenta personal, y por desgracia responden sembrando discordia y angustia en el grupo. Intentar contenerlos o serenarlos sólo empeorará las cosas; mejor sepárelos del grupo para evitar que su negatividad termine por afectarlos. ● Ofrézcales una atracción lo suficientemente tentadora para que se marchen por sí mismos. ● Condénelos al destierro. Que todos se enteren que usted los ha expulsado de su entorno y que les tiene prohibido volver. ● Si no puede deshacerse de ellos, confínelos a un aislamiento político (sin bases de apoyo) y psicológico (haga que todos rehuyan de relacionarse con ellos). En resumen: Deshágase del instigador del grupo. Reeducarlo es costoso, toma demasiado tiempo y termina por ser una distracción. La mejor solución es separarlo del grupo lo más pronto posible. Precauciones: Una presencia ligeramente incómoda siempre será mejor que tener que lidiar con la venganza de un loco. Además, deshacerse de alguien siempre implica menos riesgo si se hace desde una posición de superioridad. Considérelo con prudencia.

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