arquitectura internacional

La puerta de entrada a Barcelona
por: arq. Carlos Sánchez Saravia

Inaugurada el pasado 16 de junio, la nueva terminal aérea T1 de Barcelona proyecto del arquitecto Ricardo Bofill, se ha convertido en la puerta de comunicación de Barcelona con el entorno europeo.

Ricardo Bofill (Barcelona, 1939)
Estudió en la Escuela de Arquitectura de Ginebra y a partir de 1963 reunió a su alrededor un grupo de arquitectos, creando las bases de lo que hoy es el Taller de Arquitectura, un estudio compuesto por arquitectos, ingenieros, sociólogos y filósofos, con sede en Barcelona y despachos en París, Montpellier y Nueva York. Bofill es uno de los máximos representantes del estilo posmoderno de la arquitectura contemporánea. En sus proyectos tiende a la formalización a partir de una idea de ciudad vertical. Sus iniciativas conceden gran trascendencia al uso de las nuevas tecnologías y son el resultado de un trabajo multidisciplinar. La obra de Bofill se desprende progresivamente de la herencia de las nuevas vanguardias, resumida en la Escuela de Barcelona, para intentar nuevos caminos experimentales con la utilización de materiales cada vez más industrializados y la recuperación de cierto monumentalismo que trata de conectar con los lenguajes clásicos, recursos típicos de la arquitectura posmodernista.

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La forma de la nueva terminal T1 es vagamente metafórica, entre un avión y un pájaro,

El Aeropuerto de Barcelona, ubicado a 10 Km del centro de la ciudad, pieza clave para el Plan del Delta del Llobregat, lógico en su proceso de crecimiento, concebido como un gran intercambiador del transporte, requirió de una metodología específica de proyecto para la realización posterior adecuada a su situación particular. La nueva Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona, tiene una superficie de 300,000 m2 y se invirtieron mas de 3,000 millones de euros, esta terminal tiene capacidad para mover a 25 millones de pasajeros al año, el doble que las todas las terminales actuales juntas. El proyecto de esta nueva terminal, es ser la puerta de comunicación de Barcelona con el resto de Europa, potenciar el tráfico de conexiones y mejorar la accesibilidad al aeropuerto por los distintos modos de transporte como un tren de alta velocidad, trenes suburbanos y la futura ampliación de la línea 9 del metro. El edificio consta de dos bloques principales bajo un único techo: un bloque de hasta 500 metros de ancho, en el que se realizan los procesos de facturación, seguridad y entrega de equipajes, y que conecta a los pasajeros con los distintos modos de transporte, y otro de 700 metros de longitud en el que se ubican las zonas de embarque, espera y equipamientos comerciales. Su transparencia favorece la iluminación natural de todas las zonas destinadas a pasajeros, permitiendo una visión amplia sobre las pistas, con la vegetación y el mar como telón de fondo. La Terminal 1 (anteriormente conocida como T erminal Sur) es la terminal más grande del aeropuerto, con 550.000 m2. Fue inaugurada el 16 de junio de 2009 por el presidente del gobierno, Jose Luís Rodríguez Zapatero. El objetivo de esta nueva terminal fue paliar el déficit de espacio del que adolece el aeropuerto debido al continuo aumento de pasajeros y en los últimos años y la sobreocupación del espacio interior de la terminal por establecimientos comerciales. Con esta nueva terminal se prevé aumentar la capacidad del aeropuerto hasta los 55 millones de pasajeros anuales, pudiéndose operar 90 vuelos por hora en lugar de los 62 actuales. Se prevén hasta 100000 pasajeros diarios. El edificio estará adaptado para permitir el acceso a las nuevas aeronaves de gran tamaño como el Airbus A380 directamente desde la terminal a través de pasarelas dobles.4 Tiene 101 puertas, las A, las B, C, D Y E. Las A y D están en el dique Norte, las B en el central, y las C y D en el Sur. Cuenta también con 6 salas VIP, 1 centro de Spa, un centro de negocios, capilla, oratorio, duchas y hasta una sala para dormir.

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Barcelona

En la zona de embarque y espera grandes ventanales, brindan iluminación y amplias visuales a la zona de pistas con la vegetación y el mar como telón de fondo.

El edificio de la terminal tiene dos grandes bloques principales, uno ancho en el que se realiza la facturación, seguridad y recogida de equipajes, y otro longitudinal en la que están las zonas de embarque y espera. Además, está conectado con el parking y la estación intermodal (donde en el futuro llegará el metro y el tren de Cercanías) con una pasarela en cuya parte superior se ha situado un centro comercial. Al contrario que la terminal actual, cuya ampliación también realizó Bofill, que era lineal (del estilo de la T-4), ésta es compacta y vertical, con varios pisos, gran parte de los cuales son subterráneos y destinados a la logística. Pero lo más destacable es su claridad, con muchas zonas con iluminación natural tamizada, con vistas al mar y a los humedales del delta del Llobregat y

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Al vestíbulo intermodal confluyen los distintos tipos de transportes.

una separación de espacios que permite orientarse sin necesidad de señales. "Intento que la arquitectura sea clara y sencilla, que la gente no se pierda en el circuito", explica el arquitecto, que ha aplicado su experiencia de viajero al proyecto. "Antes, un aeropuerto era una máquina funcional, pero ahora es también un lugar de uso en el que la gente compra, trabaja, come y descansa. Es un mundo aparte. Lo importante es que se esté bien dentro y que los espacios sean tranquilos, con zonas variadas para que si hay que estar dentro varias horas la espera sea agradable". El edificio también es sostenible (con miles de placas solares) y funcional, aunque a lo que no ha renunciado Bofill es a que también sea bello: "Parece ser que esto es poco progresista, pero a mí me gustan la inteligencia y la estética.
Nota publicada en El PAIS. Com de Catalina Serra 13-6-09

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