Salmo 91

v.5

Dr. Guido Luis Núñez

En general este versículo habla de ataques internos y externos (temor y echas), invisibles y visibles (de noche o de día), naturales y espirituales (hombres o demonios), intrascendentes y trascendentes (materiales o vitales), pero de todos, sus alas nos cubren día y noche, en la medida que nos mantengamos andando en su verdad.

1. “No temerás”.
(1) El abrigo de Dios echa fuera el temor. La sombra de Dios echa fuera el temor. La revelación de quién es Dios echa fuera el temor. Las plumas de Dios echan fuera el temor. La protección de Dios echa fuera el temor. El amor de Dios echa fuera el temor. La verdad de Dios echa fuera el temor. De nitivamente, Dios quiere que no andemos en temor, sino en seguridad y bendición. Así que: ¡Fuera el temor! (2) El temor ata, pero Dios quiere andemos libres. El temor paraliza, pero Dios quiere que yo avance. El temor te aleja, pero Dios quiere que andemos con Él. El temor mata la fe, pero Dios quiere que yo le crea. El temor desgasta, pero Dios quiere que yo me fortalezca. El temor atrae el mal, pero Dios quiere que yo ande bendecido. El temor te roba el gozo y la paz, pero Dios quiere que ande victorioso. Por eso, de nitivamente, Dios quiere que no andemos en temor, sino en seguridad y bendición. Así que: ¡Fuera el temor! (3) La primera cosa que Dios quiere erradicar de nuestro interior es el temor. Es lo que menciona explícitamente aquí en el Sal.91:5. Dios nos ministra nuestro interior y nuestro exterior, pero lo primero que ministra en nuestro interior para que cambie nuestro exterior es librarnos del temor. Si no, pregúntele a Josué (Jos.1:9). (4) “Yare” es la palabra hebrea para “temor” Y se re ere a la emoción . del temor, y a la anticipación mental del temor (Gn.31:31). Por un lado es sentir gran angustia, y por el otro la preocupación anticipada del dolor o las circunstancias desfavorables. De ambas cosas el Señor dice que nos librará. Dios nos dará control mental y emocional. No estaremos pensando en lo malo que nos puede pasar, ni agitados, sudando frío y temblando.

(5) Una palabra que junta muy bien las dos cosas que implica “yare”, el factor mental y el emocional, es “intimidación” (2Cr.32:9-19). Esa siempre será la estrategia de las tinieblas, que si lo logra, gana. (6) “Yare” da la idea de que temor es lo contrario a “permanecer en el deber”. Entonces “no temer” habla de que no huimos, no renunciamos, no volvemos atrás, no claudicamos, no nos rendimos, y desde ya, nada que pase (porque dice en futuro “no temerás”) me hará dejar mi lugar, sobre todo cuando son cosas que se solucionan. Por ejemplo, tu líder puede fallar, pero se disciplina y se restaura, y eso no me hizo abandonar mi puesto. Y si aun fueran cosas que no se solucionaran, ni eso me hará dejar mi lugar (Sal.46:1,2). Dios es el que juzga, pero a mi no quiero que me juzgue por no guardar mi puesto. (7) “Yare” no es simple temor, es la palabra que se usa para reverenciar reconociendo el poder de aquello ante quien nos rendimos. O sea, “temor” es idolatría, porque nos rendimos, nos sujetamos, y le permitimos al temor que controle nuestra vida. ¡No más idolatría!

2. “terror”.
(1) “Pachad” es temor magni cado, según el original hebreo. Es decir, es una muy fuerte emoción negativa, literalmente signi ca “severa angustia por problemas inminentes”. Una buena palabra que lo describe es “espanto”. Ese espanto es el que más bien vendrá sobre nuestros enemigos porque Dios se los pondrá (Dt.2:25). (2) “Pachad” también signi ca alarma, súbito, repentino, y se re ere a ser despertado de repente por un temor intenso. No hay nada más feo que estar durmiendo y ser despertado por algo que sucede de repente y que produce miedo. (3) “Pachad” también signi ca “piedras” Estar durmiendo y que de . pronto te caigan piedras encima es terrorí co. El sonido, el impacto, el dolor, la destrucción, todo produce “terror”. Pero la promesa que tenemos es que el Señor nos cubre con sus alas para que no temamos el terror nocturno. (4) “Pachad” también signi ca “testículo” Imagínense ser despertados . súbitamente por un golpe en los testículos. Eso produce terror. ¡Qué horrible forma de despertarse! (5) Ese “pachad” cambia la personalidad, si no nos cobijamos bajo las alas de Dios (Is.19:16). ¡Guerreros comportándose como mujeres!

3. “nocturno”.
(1) “Nocturno” en hebreo es “layil”, que se re ere simplemente al periodo de la noche. La noche hace que los ladrones aparezcan, y vienen a ser el “terror nocturno” número uno (Jb.24:16,17). Uno de los testimonios más extraordinarios de que Dios extiende sus alas sobre nosotros para contrarrestar el “terror nocturno” es Jn.10:10. (2) La combinación “terror nocturno” es lo que hace que nuestra noche se vuelva abatimiento (Sal.121:4-7). Pero Dios nos cubre con sus alas mejor que los 70 héroes de Salomón (Cnt.3:6-8). Salomón en su litera podía dormir plácidamente porque sabía que los que le cuidaban eran maestros de la espada. Mucho más nosotros podemos dormir con total tranquilidad. ¡Se cumplirá Pr.3:24 y el Sal.4:8 en nuestras vidas! (3) En la noche Dios nos dará cantos (Jb.35:9,10; Sal.149:5-9). ¡Y nos volvemos el terror de las tinieblas!

4. “saeta”.
(1) “Saeta” en hebreo es “jets”. Y la simbología bíblica es muy reveladora. Pero antes notemos que no dice “saetas que vuelven de día”, aunque de seguro que en una batalla lo que hay es una lluvia de saetas, pero que sea en singular nos indica que es algo “teledirigido”. El enemigo apunta con nombre y apellido. ¡En guerra avisada no muere soldado! (2) Las saetas son símbolo de hambre (Ez.5:16). Es decir, su efecto es afectar nuestra productividad, que es durante el día. En la noche dormimos, y en día comemos y trabajamos. Pero esa saeta que vuela de día, no lo logrará. Dios nos prosperará. Un ejemplo claro de este efecto es la mención de las saetas encendidas, que vienen a destruir lo que es tuyo, la intención es quemar tus pertenencias. (3) Las saetas son símbolo de palabras engañosas y amargas (Sal.64:3). Las saetas que lancen contra los que se refugian en Dios se les volverán, y quien se encargará de eso será Dios mismo (Sal.64:1-10). (4) Las saetas son acciones en tu contra de quien te aborrece para amargarte (Gn.49:22-26). Los que sean “ramas fructíferas” son blanco de las saetas, pero si se cobijan bajo Sus alas Dios en medio de todo eso cumplirá su propósito en ellos. ¡Es que nada ni nadie puede detener lo que Dios planeó para nosotros! (5) Las saetas, según algunos eruditos, se re ere a dolores repentinos, que son como punzadas losas, o hasta la personi cación de un demonio. Son ataques demoniacos contra ti. ¿Y no es esto lo que dice precisamente Ef.6:16? Pero ahí es donde levantas el escudo de la fe que

es la verdad (Sal.95:4b). Si nos salimos de las plumas del Señor el enemigo usa nuestra cabeza para hacer sus brebajes. Y te lanza aguijón de escorpión para atacar las cosas de Dios, vomito de cerdo para rechazar lo santo, cola de cascabel para anunciar tus fechorías, un poco de esencia de zorrillo hediondo para hacer que otros huelan mal, cuatro patas de viuda negra para destruir algún matrimonio, un poco de extracto de pizote solo para no andar los hermanos juntos, otro poco de burro testarudo para hacer como le da la gana, y para terminar, una pizca de veneno de cobra, solo una pizca para que no mates hasta tus compinches. ¡Ahhh... Y esto es solo el desayuno!