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tiNAí5 uuiiN/tóAb u t P t N U i b N i t y DEL cAMP Y UPOÜSIS / Froncisco Sobrino D UN ESTUDIO SOCIOLÓGICO ENTRE ESTUDIANTES DE BACHILLERATO / Santos Sánchez Solor D FILOSOFÍA LATINOAMERICANA Y ESPÍRITU VIAJERO / Manuel Granell D DEL FUEGO REGALADO / Alvaro Galmés D LA CRISIS DEL PARTIDO COMUNISTA EN ASTURIAS / DOCUMENTOS D VIGENCIA DEL PENSAMIENTO DE GRAMSCI / José María Laso D LOS ESTUDIOS DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN / Alda Terrón D CONSIDERACIONES SOBRE LA LÓGICA Y SU HISTORIA/Vicente Muñoz Delgado D ¿METAFÍSICA O CRITICA? / José Gabriel dr Mariscal D.

FILOSOFÍA, CIENCIAS HUMANAS, TEORÍA DE LA CIENCIA Y OE LA CULTURA

EL BASILISCO, número 6, enero-abril 1979, www.fgbueno.es

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SUMARIO
EL BASILISCO / NUMERO 6 / ENERO-ABRIL 1979

ARTÍCULOS FRANCISCO SOBRINO Proteínas quinasas dependientes del cAMP y lipolisis 14 COLABORACIONES SANTOS SÁNCHEZ SALOR ^ Diferencial semántico y actitudes, un estudio sociológico entre estudiantes de bachillerato I 9 MANUEL GRANELL filosofía latino-americana y espíritu viajero 118 TEATRO CRITICO ALVARO GALMES DE FUENTES «Del fuego regalado». Interpretación de un pasaje de las «Soledades» de Góngora I. 21 DOCUMENTOS LA CRISIS DEL PARTIDO COMUNISTA EN ASTURIAS: DOCUMENTOS / 27 HISTORIA DEL PENSAMIENTO JOSÉ MARÍA LASO Vigencia del pensamiento de Gramsci I 75 NOTAS AÍDA TERRÓN Los estudios de Ciencias de la Educación: curriculum y profesiones 184 Homenaje a Pep Calsamiglia 183 CRITICA DE LIBROS VICENTE MUÑOZ DELGADO Consideraciones sobre la lógica y su historia 186 POLÉMICA JOSÉ GABRIEL DE MARISCAL ¿Metafísica o crítica? I 97
EL BASILISCO. Filosofa. Ciencias Humanas, Teoría de la Ciencia y de la Cultura.
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ÁFTICULOS

PROTEÍNAS QUINASAS-DEPENDIENTES
DEL GAMP Y L I P O U S I S
EEIANCISCO SOBRINO
Sevilla

Introducción Los triglicéridos (TG), esteres de los ácidos grasos y del glicerol, constituyen sustancias de reserva en los organismos animales que se almacenan principalmente en las células del tejido adiposo (adipocitos). En una situación de escasez energética se rompen (lipolisis) en sus dos constituyentes, liberando a los ácidos grasos libres (FFA), los cuales en el proceso de la |3-oxidación dan lugar a la energía biológicamente utilizable en forma.de ATP (adenosin trifosfato). Tanto la síntesis de los TG como su degradación son procesos que están íntimamente interrelacionados con otras vías metabólicas, tales como la glucosis, el ciclo de Krebs o el transporte de la glucosa a través de las membranas. Existe una modelación de todos estos procesos por factores de tipo hormonal (insulina, glucasa, adrenalina, etc.), los cuales actúan sobre los enzimas implicados en ellos. Algunas de éstas relaciones están esquematizadas en la figura 1.
TEJIDO ADIPOSO

Los FFA una vez liberados son oxidados en la mitocondria para rendir Acetil-CoA: la energía química contenida en los enlaces de ésta molécula es «extraída» en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos (o ciclo de Krebs) en forma de equivalentes de reducción, los cuales son de nuevo oxidados en la cadena respiratoria (1). Esta molécula (acetil-CoA) constituye el nexo de unión entre el catabolismo de los azúcares y el de las grasas. En una situación de abundancia energética, por ejemplo, por haber ingerido un exceso de azúcares, estos proporcionan un exceso de Acetil CoA, parte del cual se distribuye hacia el ciclo de Krebs para ser oxidado, pero otra parte proporciona el sustrato para la síntesis de FFA (que posteriormente se almacenarán en forma de lípidos) (2). Para poder determinar experimentalmente el incremento o degradación de las moléculas que participan en una vía metabólica es necesario seleccionar un estado (bien creado artificialmente p bien aprovechando una si(1) La energía química desprendida en el proceso de transformación electrónica a través de los enzimas de la cadena respiratoria se almacena en forma de ATP, según la siguiente ecuación; A D P + P , > E <=* ATP + H : O (A G = 7,3 Kcal/mol) El enlace del grupo fosfato (P¡) con el adenosin difosfato (ADP) constituye un enlace rico en energía. El ATP se distribuye hacia aquellas reacciones endergónicas, verificándose en este caso su hidrólisis, desprendiendo la energía captada (reacción hacia la. izquierda). (2) En cambio las grasas, cuando se metabolizan, no pueden suministrar sustratos que sean utilizables para la síntesis de azúcares (que se almacenarían fundamentalmente en forma de glucógeno hepático) y ello es debido a que las células animales no disponen del equipo enzimático necesario para convertir el AcetilrCoA en piruvato, según la siguiente reacción; Azúcares t I^ piruvato.->Acetil-Coa • -4 Ciclo de Krebs

—^ GLUCOSA'-^

^PIRÜVATG

FFA •<

TTT1
HORMONA CRECIMIENTOADRENALINA GLUCAGON ,-'

J i l . ..' í*l,

. FIG. 1 (De «Regulation in Metabolism». E.A. Newsholme y C. Start. Ed. John VVüc-v and Sons. 19^.5)

Grasas <. Explica por qué en la dieta de las personas obesas se recomienda la.no ingestión de azúcares, ya que impediría la oxidación de las grasas, al proporcionar otra fuente energética adicional. EL BASILISCO

-J i

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tuación patológica) del animal de experimentación; es decir, hay que «orientar» el proceso objeto de estudio. En los estudios sobre lipólisis (degradación de lípidos) se pueden utilizar como modelo experimental a animales en ayunas. La razón es la siguiente: el ayuno produce un estado hipoglucémico (disminución de los niveles de glucosa en plasma). El hígado dispondrá en muy pequeña medida de glucosa para su degradación (vía glucolítica), y el organismo tendrá que poner en marcha otros mecanismos que suministren energía en forma de ATP. Lo consigue por la oxidación principalmente de las grasas, de las proteínas y del metabolismo de los cuerpos cetónicos. Conseguimos pues que el metabolismo lipídico esté orientado en el sentido de su catabolismo (degradación). Hoy en día se tiene evidencia cierta, tanto por estudios «in vivo» como «in vitro» (con enzimas y sustratos aislados) de que existe una regulación eficaz del proceso de la lipólisis tanto por factores exógenos a la célula grasa, hormonas, como por una autoregulación ejercida por las propias concentraciones intracelulares de los FEA sobre las lipasas de triglicerido. En la Figura 2, se señalan los parámetros que participan en esta ruta metabólica.

subunidades RC (R: reguladora; C: catalítica), según la siguiente reacción: RC + cAMP ; = ^ cAMP — R -h C (reacc. 1)

La subunidad catalítica (C) actúa sobre otro sistema enzimático, el de las lipásas, activándolo por fosforilación, que cataliza la rotiara de los triglicéridos en glicerol y FFA, fenómeno que constituye la lipólisis. De esta manera, la concentración de glicerol liberado al medio (exterior de las células: puede ser el plasma o el medio de incubación cuando el experimento se hace en un tubo de ensayo) es un índice del grado de lipólisis. Para caracterizar las relaciones que se establecen en este proceso, es necesario disponer de técnicas analíticas lo suficientemente precisas como para determinar las pequeñas variaciones de estos metabolitos en el curso de la reacción. Vamos a señalar a vía de ejemplo la determinación experimental de tres moléculas relacionadas con la lipólisis; el 3'-5'-adenosin monofosfato cíclico (cAMP), y el glicerol y la actividad enzimática de la proteína quinasa.

OVTECDLñMINñS ACIH

2. Técnicas analíticas 2.1.
MEMBRANA ADIPOCITO

Concentración de cAMP


I1ETH.XANTINflS

Activación Inhibición

\
ADENIL CICLASA

/
/ / / /
5'-AHP -FOSFODIESTERASA (PDE)

Esta molécula (un nucleótido cíclico) fue descubierta en 1956 (4). Se encuentra en los puntos de control de las más importantes rutas metabólicas. Su mecanismo de acción se ejerce a través de la activación de urios enzimas: las proteínas quinasa, según la ecuación L Su determinación analítica se realiza, entre otras, por la técnica de radioanáhsis o «proteína enlazante» (5), por la cual se pueden medir concentraciones de 10"'*moles/ml. .Consiste dicha técnica en hacer reaccionar los siguientes constituyentes, en diferentes tubos de ensayo: — diferentes concentraciones (conocidas) de cAMP. — una concentración constante de cAMP [WU , tntiado, que emite una radiación (3, detectable en un contador de centelleo líquido.

---^-N.
El mecanismo descrito es el siguiente: una hormona (H) activa al enzima (biocatalizador) adenil ciclasa, localizado en la membrana celular (3), la cual cataliza la rotura hidrolírica del ATP para producir cAMP (3'-5' adenosin monofosfato cíclico). La concentración de éste metabolito está también regulada por el enzima fosfodiesterasa (PDE) que lo transforma en 5'-AMP, ya inactivo. El cAMP activa a una proteína quinasa, constituida por dos
(3) El proceso es más complejo: la hormona (H) se une con un receptor (R) de membrana, específico, y posiblemente el complejo HR sea el que active al sistema de la adenilciclasa. EL BASILISCO

_^L1P. APTTva

^ TG

— una concentración constante de proteína quinasa, purificada. Se verifica la reacción esquematizada en la Figura 3.
(4) Esta molécula fué aislada por E.W. Sutherland y su equipo como un «factor estable al calor», en sus estudios sobre la acción del glucagon en el metabolismo del glucógeno hepático. Simultáneamente otro equipo (Dr. Lipkin) había aislado un nuevo componente a partir de la hidólisis alcalina del ATP. Ambos recurrieron, independientemente, al Dr. Heppel, solicitándole algún enzima que pudiera catalizar la rotura de sus compuestos. Se intercambiaron sus productos y comprobaron que tenían idénticas propiedades. El análisis químico muestra que está formada esta molécula por una adenina, una ribosa y un grupo fosfato (enlazado de forma cíclica a los carbonos 3' y 5' de la ribosa), en la proporción 1:1:1. (5) El profesor Gustavo Bueno ha analizado la técnica que se describe, como ilustración de un análisis gnoseológico en el campo de las ciencias naturales, en el Estatuto gnoseológico de las ciencias humanas, tomo II, pág. 790 y sgs. (1977).

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1. Solución amortiguadora de fosfato pH 6'5, con el fin de asegurar la invarianza del p H durante la reacción. Este valor de p H se ha seleccionado en estudios previos, donde se ha encontrado que la máxima capacidad de unión se produce a este valor.
CAMP CAI1P(H )

2. EDTA (ácido etilendiamintetracético), con el fin de captar a los iones Ca^^, que activan a la fosfodiesterasa (PDE), y que por lo tanto activan la destrucción del cAMP. 3: Teofílina, potente inhibidor de la PDE. 4. Inhibidor (I) que inhibe a la forma C de la proteína quinasa y estabiliza a la forma R-cAMP.
RC (PROTEINA QUINASA)

5. Y los componentes indicados en la Figura 3. La reacción se puede detener, al tiempo indicado, por dos procedimientos (entre otros): A. Filtración en filtros Millipore: las moléculas proteicas no lo pueden atravesar, pero sí las moléculas pequeñas (cAMP). Se consigue que los complejos cAMP [H^J—R queden retenidos en el filtro. De esta forma separamos a las formas libres del cAMP de las que están unidas al enzima. Medimos la radioactividad de los filtros (su equivalente: cAMP [H^]—R) y representamos en un diagrama de coordenadas cartesianas las cpm (cuentas por minuto) de cada filtro, frente a las diferentes concentraciones del cAMP (conocidas). B. Separación con carbón activo. Unos determinados tipos de carbón (Norit A, por ejemplo), tienen una estructura microscópica formada por numerosos «canales» de diferentes diámetros. Por absorción pueden penetrar en ellos diferentes tipos de moléculas, en concordancia con su tamaño y peso molecular. Si previamente «tapamos» los canales grandes con moléculas específicas (por ejemplo, con albúmina, o con polímeros sintéticos del tipo del dextrano), podemos seleccionar las moléculas que vayan a entrar en los canales pequeños, y de esta forma realizar separaciones de moléculas de diferentes tamaños (obviamente esto es indispensable) que se encuentren juntas en el medio de la incubación: las moléculas pequeñas (en este ejemplo, pero podía ser ai contrario), C A M P , quedan retenidas .en los «canales» pequeños del carbón, y las grandes moléculas del tipo de cAMP-R y cAMP [H^]—R permanecen en la solución. Una simple centrifugación nos permite separar el carbón que queda en el fondo, del resto de la solución clara. Se forma una alícuota de ella, que junto con una preparación específica (líquido de centelleo) nos suministra un determinado n° de cuentas por minuto. Por ambos métodos de separación, la radioactividad obtenida (en forma de cpm) se representa en un eje de coordenadas frente a su correspondiente concentración de cAMP (Figura 4). Se obtiene una parábola. Esta curva es experimental, en el sentido de que para cada análisis de concentraciones del cAMP es preciso realizar una, y referir a ella las cpm obtenidas para los «tubos problema». Estas cpín «problema» se interpolan en esa curva y se obtienen unas concentraciones del cAMP. Es sencillo entender a partir de la Figura 3 que al aumentar las cantidades de cAMP (no radioactivo): ^scisa de la Figura 4,
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R-CAMP(H

)

R-CAIIP

FIG.3

Las dos formas del nucleófido tienden a unirse a la subunidad R (la subunidad C no juega aquí ninguna función) de la proteína quinasa (RC) con la que forman un complejo estable. En los tubos donde haya más cantidad de cAMP (variable), más cantidad de complejo R-cAMP se formará, y menos cAMP [H^] —R (que es lo que mide el contador P), ya que, por estudios previos, se ha calculado la concentración óptima de proteína quinasa en el sentido de que siempre se halle saturada por las dos formas del cAMP. Es obvio que en este análisis se presupone un idéntico comportamiento de las dos formas, radiactiva y no radiactiva del nucleótido. Cabría argumentar en contra de esta asumpción lo siguiente: a) el Peso molecular del cAMP [H^] tiene dos unidades más que el cAMP, y b) ¿no puede alterar el enlace con la proteína quinasa la radiación |3 emitida por el cAMP [H^]?. Habría pues un diferente comportamiento de la forma tritiada ante la proteína quinasa. Se puede responder que, con respecto al punto a), la posición del átomo de tritio [H^] en la adenina no altera la conformación espacial del grupo fosfato en disposición cíclica; de gran importancia ya que cuando el 3'-5 AMP cíclico pasa a 5'-AMP pierdesu característica capacidad para desdoblar a RC, de lo que se deduce que el grupo P¡ ciclado juega un papel principal. Y con respecto a b), que la energía de la radiación P no es suficiente para alterar la estructura cuaternaria de los enzimas (proteínas). La reacción se realiza a 4° C durante 90 minutos, en un medio que tiene los siguientes componentes:

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RC + cAMP ^ R — cAMP + C Histona + ATP [ P ^ ^ histona-P~"* + ADP

Histona: componente proteico susceptible de ser fosforilado (también se pueden utilizar otras proteínas tales como la fosfprilasa, caseína, protamina, lipasas, etc.). ATP—P^: componente dador de P¡. Posee el grupo fosfato (en posición y) radioactivo (P^) que emite una radiación p. Histona—^P^: componente que se mide al final de la reacción por la radiación P que emite. Si hay muchas cpm: se ha fosforilizado mucha histona, luego la actividad enzimática de la proteína quinasa es grande. La reacción se realiza en una solución amortiguadora de fosfatos p H 6'5, que contiene Mg+- (dando lugar al Mg—ATP"^, que es la forma activa del ATP), teofilina (inhibidor de los enzimas fosfodiesterasas) y FNa (inhibidor de los eíízimas ATP-asas, que rompen al ATP). Además en unos tubos añadiremos cAMP (exógeno), en concentración suficiente para activar todas las formas RC (se denominan: -t- cAMP), y en otros no (serán los: — cAMP). La reacción anterior es dependiente de la concentración de cAMP, existiendo una relación lineal ente ella y la actividad de la proteína quinasa.- Esto se observa bifen cuando a una preparación del enzima vamos añadiendo cAMP: la actividad enzimática va incrementando en igual proporción. Sin embargo cuando se trabaja con extractos biológicos, en los cuales se miden ambos factores (cAMP y actividad de C), esta proporcionalidad que se postula -entre ambos hay que demostrarla experimentalmente (6).
FIG.

deben de disminuir las cpm correspondientes al cAMP [H-* —R. Al ser la cantidad de proteína quinasa constante, cuanto mayor sea la concentración del cAMP (no radioactivo), más posibilidad habrá de interaccionar con la proteína quinasa, y más se formará del complejo R-cAMP, y tanto menos del R-cAMP [H^] (que es la especie que nos suministra los impulsos radioactivos). Habitualmente el cálculo de las concentraciones de cAMP se realiza en un computador, en el que se introduce la ecuación de la parábola y los coeficientes experimentales correspondientes: la integración de cada valor de y (cpm) nos suministra el correspondiente de x (concentración de cAMP). 2 . 2 . Actividad enzimática de la proteína quinasa Este enzima en la forma R2C2 (brevemente escribiremos RC) se encuentra en condiciones de inactividad, ya que la subunidad catalítica (C), se encuentra bloqueada por la subunidad reguladora (R). En presencia de cAMP, se separarán ambas unidades (según la reacción 1) quedando la subunidad C en condiciones de catalizar la fosforilación (cesión de una molécula de Fosfato, P ) del ATP a otra proteína (sustrato). Mientras que en la técnica de determinación del cAMP medimos la formación de un complejo R-cAMP, aquí nos interesa medir la actividad de la subunidad C, es decir, su capacidad para catalizar la fosforilación de otros sustratos. Las reacciones que tienen lugar en esta determinación son las siguientes:
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En muestras biológicas (7), las cuales proceden de diferentes condiciones metabólicas, o que previamente han estado sometidas a estímulojs variados (incubación con o sin glucosa, por ejemplo), los niveles del cAMP endógeno varían. En estos casos la actividad del enzima se expresa como la relación (—cAMP)/(+cAMP), equivalente a la actividad enzimática de la muestra con relación al total de proteína quinasa. Las ecuaciones a que hace referencia dicha relación vienen dadas por los siguientes términos: (—cAMR N o hay adición de cAMP en el análisis cAMP , , + RC í* — cAMP + C , (end) end end cAMP , ,, es la concentración del nucleótido que se ha(end) halla en el extracto de donde procede el enzima. Así pues, se puede decir que C ,. será la subunidad C li(end) berada en condiciones nativas.
(6) A veces se encuentra que un aumento de cAMP en una muestra biológica, no va seguido de unía activación del enzima. Hay que pensar, si la analítica está bien realizada, en la aparición de algún otro componente del tipo de un inhibidor para el enzima. (7) Este enzima se encuentra principalmente en el citoplasma celular (también se ha descrito en otros orgánulos celulares). Se necesita pues romper la célula. Habitualmente se homogeniza mecánicamente entre un cilindro y un émbolo. Se centrifuga para eliminar membranas, núcleos, etc., y el líquido sobrenadante, es la materia (el extracto) de donde se toman muestras para medir la actividad del enzima.

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(+cAMP): Se adiciona una alta concentración de cAMP, que denominamos exógeno: cAMP , el cual va exo a producir la total disociación de la forma RC del enzima cAMP + cAMP , + RC ^ , R 3 - C A M P : + C ,+ C exo end (end + exo) end exo con relación a C, se observa que aparece un nuevo componente: C , procedente del RC que permanecía intacto. Significa que hay más subunidád C y que por tanto mayor será la fosforilación de la histona (8). Por tanto el cociente (- :AMP)/(+cAMP) es equiva+ C , evidentemente siempre lente al C , end end exo inferior o igual a la unidad. Dependiendo del grado de actividad de la proteína quinasa, se pondrá en marcha la ¡secuencia de reacciones, que en el caso de la lipolisis, implica la fosforilación de la lipasa, y la consiguiente rotura de los triglicéridos. Sé puede entonces predecir que a altos niveles de cAMP (endógeno), corresponden un cociente alto de la actividad proteína quinasa, por una parte, y por otra altos niveles de glicerol, como índice final de la lipolisis (ver figura 2). Si seguimos el proceso «hacia arriba» (Fig. 2), podemos establecer que si en una muestra biológica encontramos elevada la relación (—cAMP)/(+cAMP), como causa de la adición de cierto efector, hay que suponer que dicha sustancia ha desencadenado la activación del sistema de adenilciclasa, la cual ha producido un aumento en los niveles de cAMP, a partir del ATP. 2,3. Concentración de glicerol La determinación de glicerol se fundamenta en tres reacciones que tienen lugar de modo consecutivo:
Gliceroquinasa 1) Glicerol + ATP , — Glicerol-3-Fosfato + ADP Piruvatoquinasa 1) A D P + PEP , * piruvato + ATP Lact. deshidrogenasa 3) piruvato + N A D H ^ ' lactato + NAD +

El primero de ellos produce una gran absorción de la luz a esa longitud de onda, mientras que el NAD tiene una absorción prácticamente nula. Se mide en un espectrofotómetro la disminución de la absorción de la luz, es decir, el paso de N A D H a NAD. A la muestra (9) de la que deseamos medir los niveles de glicerol, le añadimos ATP, PEP, NADH y los dos últimos enzimas (reacc. 2 y 3), en un medio apropiado. Se determina la absortancia, que será grande ya que aún faltan constituyentes para que la oxidación del N A D H pueda realizarse. ¿Cuál es el constituyente que falta y que va a desencadenar las reacciones?. Respuesta: la adición de gliceroquinasa va a catalizar la fosforilación del glicerol (a glicerol 3-P) y a producir ADP, que será a su vez sustrato de la 2^ reacción; y el producto de ella, el piruvato, se reducirá a láctico, haciendo que el NADH pase a N A D , y por tanto que la absorbencia disminuya. Esta disminución es directamente proporcional a la concentración inicial de glicerol. Simultáneamente se establece una recta patrón (A Absorbancias en ordenadas, frente a concentraciones conocidas de glicerol en abscisas) (10). Por interpolación en esta recta de los A absorbancias correspondientes a las muestras «problema», calculamos la concentración de glicerol en ellas. La utilización de estas técnicas (herramientas de trabajo) de uso corriente en los laboratorios (talleres) de bioquímica (11) van de hecho acompañadas de estudios teóricos, de comentarios sobre los resultados obtenidos, sobre su validez y conexión con otros datos. Son un momento de una actividad más amplia, que configura a la categoría de la Bioquímica. Por medio de ella nos acercamos a unos mecanismos moleculares que tienen lugar en nosotros mismos, aunque al igual que a Soudain, el personaje de Moliere, muchas veces no lo sepamos.
(9) Como el glicerol abandona la célula una vez producido, su medida no se puede realizar en el mismo extracto (señalado en la nota 7), que el cAMP o la proteína quinasa. Se determina en el medio donde han estado incubadas las células grasas o los trozos de tejido graso (o en el plasma sanguíneo, si deseamos conocer sus niveles circulantes). (10) A Absorbancias: diferencia de la absorbancia al inicio de la reacción ( N A D H únicamente) y del final de la reacción (NADH + N A D + ) La absorbancia de la luz sigue la ley de Beer: A = £ c/1, siendo proporcional a la concentración (C) de la sustancia'. En este caso proporcional a la concentración de NADH. (11) N o me cabe duda de que lo que aquí se ha descrito no pertenece al grupo de «grandes ciencias» según la terminología usada por Faustino Cordón (EL BASILISCO, n° 3, pág. 5, nota 6), que escribe: «...Su conocimiento profundo corresponde a las grandes ciencias (teóricas, ya no meramente descriptivas) que se ocupan de los verdaderos niveles de integración». Me permito preguntar: ¿grandes ciencias con respecto a qué?. Las «pequeñas ciencias», las descriptivas, ¿qué son? ¿Las que descubren los falsos niveles de integración o las que no descubren niveles?. La Ciencia Teológica, ¿en qué grupo está?; lo pregunto por eso del «conocimiento profundo». Quizá, ese párrafo, como metáfora literaria puede tener sin duda un gran valor, pero su operatividad en cuanto a la clasificación de las ciencias es más bien escasa.

Nomenclatura: —^Entre paréntesis los enzimas que cata^ lizan la reacción, —^ADP: adenosindifosfato, —PEP: fosfoenolpiruvato, —^NADH y N A D : nicotinamin adenin dinucleotido, reducido y oxidado respectivamente. En las reacciones se puede observar que uno de los productos de la reacción anterior es el sustrato de la reacción siguiente. Constituyen reacciones acopladas. Partimos de un hecho esencial en ésta técnica: el diferente poder de absorción de la luz a 380 nm (longitud de onda) que poseen el NADH y el N A D .
(8) El grado de actividad de un enzima depende, entre otros factores, de la cantidad de enzima.

BIBLIOGRAFÍA — Bioquímica. A.L. Lehninger. Ed. Omega, 1973. — Bioquímica. L. Strayer. Ed. Reverte, 1976.

Cyclic AMP. G.A. Robinson, R.W. Butcher y E.W. Sutherland. Ed. Academic Press, 1971. Regulation in metabolism. E.A. NeWshokne y C. Start. Ed. John Wiley & Sons, 1977. EL BASILISCO

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COLABORACIONES

DIFERENCIAL SEMÁNTICO Y ACTITUDES
UN ESTUDIO SOCIOLÓGICO EISrmE ESTUDIANTES DE BACHILLERATO
SANTOS SÁNCHEZ SALOR
Aviles

n 1957, OSGOOD, SUCI y TANNENBAUM publicaron (1) el resultado de sus investigacionees sobre una técnica destinada a medir el significado de las palabras, que se conoce con el nombre de «diferencial semántico». La hipótesis subyacente es la de que el significado de una palabra incluye para un individuo no sólo la significación más patentemente denotativa, sino también otros componentes más sutilmente connotativos, menos fácilmente describibles, y que son los que realmente interesan al psicolingüísta. El propio Osgood es considerado como uno de los pioneros de la psicolingüística. La medida de esos elementos connotativos del significado es obviada, entre otros métodos de escalamiento, por el diferencial semántico. El sujeto tendrá que proporcionar una serie de calificaciones cuantitativas de una palabra en diversas escalas de adjetivos bipolares. La «significación» de ese término para una determinada persona será dada por el perfil resultante en las diferentes escalas de adjetivos. La investigación semántica a que hacemos referencia es fruto de un largo proceso de maduración. La inicia Osgood ya en 1952, en consonancia con estudios previos en materia de cinestesia y de medición de los estereotipos sociales (2). Pero en aquella época faltaba aún todo el trabajo de análisis de factores, fundamental para la selección de las escalas que hayan de emplearse en el dife(1) O S G O O D , CE.; SUCI, G.J. y TANNENBAUM, P.H. The measurement of meaning. Urbana: Univer. of Illinois Press. 1957. (2) O S G O O D , C E . Curso superior de psicología experimental. Trillas. México, 1971, pág. 950. EL BASILISCO

rencial semántico, así como las diversas comprobaciones de su validez, fiabilidad... necesarias a la hora de estandardizar cualquier test. Los resultados de ese análisis factorial se publican en 1955 (3). A través de las calificaciones de muchos objetos en esas escalas de adjetivos bipolares, Osgood y Suci descubrieron tres factores generales: el factor valorativo, que satura intensamente las escalas «bueno-malo», «valipsosin valor», «agradable-desagradable», «bello-feo»...; el factor de potencia, que satura las escalas «fuerte-débil», «grande-pequeño», «pesado-ligero»...; y el factor de actividad, que satura las escalas «activo-pasivo», «rápido-lento», «agresivo-no agresivo». De los tres factores, el valorativo, es, sin duda, el más relevante, por cuanto mide la valencia de los diversos componentes de una actitud. De ahí que, promediando los puntajes de calificación de una muestra en las escalas más saturadas de ese factor valorativo, podremos medir cuantitativamente la positividad o negatividad de su actitud frente a un determinado objeto. De los tres componentes que se asignan a las actitudes: cognoscitivo, sentimental y reactivo,. Osgood y sus colaboradores afirman que su test mide la valencia de los dos primeros. N o obstante, ellos mismos sugieren que la validez predictiva de las calificaciones de su escala puede aumentar, combinando los puntajes de la dimensión valorativa con los correspondientes a las dimensiones de potencia y actividad. Con ello se insinúa la posibilidad de detectar el componente reactivo o inclinación a actuar de una manera determinada frente al objeto de una actitud.

(3) O S G O O D , C E . y SUCI, G.J. Factor Analysis of meaning. J. exp. Psycholog., 1955, 50, 325-338.

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En el mismo estudio, antes reseñado, procedieron a la comprobación de la validez y fiabilidad del test. Para ello, se pidió a un grupo de sujetos que valoraran a los negros, a la iglesia y a la pena de muerte, utilizando las siguientes escalas bipolares: hermoso-feo, valioso-sin valor, agradable-desagradable, limpio-sucio, bueno-malo. Por otra parte, se midieron esas mismas actitudes en los mismos sujetos, valiéndose de las escalas de Thurstone, clásicas en el ámbito de la psicología social (4). Las correlaciones entre ambos tipos de escala oscilaban de 0,74 a 0,82, y en ningún caso eran significativamente inferiores a los coeficientes de fiabilidad de la escala de Thurstone. A la vez, y para una mayor comprobación de la validez del diferencial semántico, se compararon los puntajes obtenidos en las escalas de este último con los obtenidos en las escalas de Guttman, técnica conocida en la medida de las actitudes (5). En este caso se trataba de la actitud de los sujetos frente a la rotación de cosechas. Se obtuvo una correlación de Spearman de 0,78. Es, pues, evidente que ambas escalas medían lo mismo. N o menos positivos fueron los resultados de comprobar la fiabilidad del test de Osgood. Aplicando el método test-retest, la fiabilidad de los puntajes de actitud hacia los negros, la iglesia y la pena de muerte era de 0,87, 0,83 y 0,91, respectivamente. Concluyendo; dado que.las escalas de Thurstone y Guttman se encuentran suficientemente estandarizadas y, teniendo en cuenta la alta correlación positiva entre estas escalas y las de Osgood, se puede asegurar que el diferencial semántico cumple sobradamente con los requisitos de validez, y por ello es apto para medir lo que intenta medir, las actitudes. Otro tanto podemos decir de su fiabilidad, dado el coeficiente de correlación altamente positivo entre los resultados de la primera aplicación del test y su repetición posterior, según acabamos de comprobar. Y hasta aquí Osgood y sus colaboradores. Juzgamos conveniente la inclusión de estas notas introductorias, con miras a justificar la segunda parte de este trabajo.

texto del estudio sobre «Comunicación y Lenguaje» —^Técnicas para la medida del significado de las palabras—, desarrollado en la programación de «Filosofía» del tercer curso dé B.U.P. El elenco de conceptos, cuyo significado connotativo se consideraba más oportuno conocer fue el siguiente: anticonceptivo, autoridad, droga, experiencia prematrimonial, iglesia, inmortalidad, matrimonio, padres, política y profesor. Ello nos permitiría detectar las actitudes del alumnado respecto a tales.temas. La selección de esos términos no obedece a ningún criterio previamente establecido. Se decidió sencillamente én base a nuestra intención de sondear problemas religiosos, éticos, políticos, sociales... frente a los cuales pensábamos que los alumnos se hallarían mayormente motivados, positiva o negativamente. Un segundo paso fue determinar qué escalas de adjetivos bipolares resultarían más aptas y relevantes para el estudio del elenco propuesto. Después de un breve repaso de las escalas más conocidas, se establecieron los siguientes adjetivos: bueno-malo, hermoso-feo, favorabledesfavorable, agradable-desagradable, valioso-sin valor, moral-inmoral, apetecible-repugnante, triste-alegre, dulce-amargo, activo-pasivo, abierto-cerrado, agresivo-no agresivo, fuerte-débil, grande-pequeño, seguro-peligroso.

DATOS PERSONALES: EDAD: ....aSos; ....meses. SESO: V H (rodear la letra correspondiente ccinun círcu'ío) LUGAR DE RESIDENCIA HABITUAL PROFESIÓN DEL PADRE CENTRO DONDE CURSO EGE: ESTATAL , NO EST.¡ÍTAL( subrayar ' o i que proceda) CURSO SRUPO . ESCRIBE DEBAJO LA PALABRA QUE TE INOiqUEN:


BUENO HERMOSO FAVOSABIH AGRADABLE VALIOSO MORAL APETECIBLE TRISTE DULCE ACTIVO • ABIERTO AGRESIVO FUERTE GRANDE 'SEGURO »¡A10 FEO DE.SF,aV0Rfi8LE DESA5PADABLE
SIS VALOR INÍ'IORAL ALtG.ííE AMARSO PASIVO CERRADO íiO ASSESIVO GE8II PEQUErlO • REPUGMAKTE

Durante el curso académico 1977-78, el Seminario de Filosofía y Psicología del I.N.B. Femenino «Menéndez Pidal», de Aviles, decidió realizar un estudio de actitudes entre el alumnado del mismo. A fin de que la muestra —ya de por sí numerosa, alrededor de 1.100 alumnas— fuera más representativa, se contactó con el LN.B. Masculino «Carreño Miranda» y el I.N.B. Mixto «Virgen de la Luz» de la misma localidad. Un equipo conjunto de estos Centros estuvo reunido para estudiar y elaborar la prueba. Se pensó aplicar un método de escalamiento, tipo diferencial semántico, quizás porque no parecía excesivamente complejo a k hora de computar e interpretar los resultados. Por otra parte, la idea había surgido en el con(4) Cfr. KRECH, CRUTCHFIELD y BAIXACHEY: Psicologm Social. Biblioteca Nueva, Madrid, 1965. Pág. 161. (3) Cfr. KSECH, CRUTCHFIELD y BAIXACHEY. Obra citada. Pág. 165. 10

PELIGROSO

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Se puede apreciar que hay un predominio de escalas saturadas del factor valorativo, ya que, según apuntábamos anteriormente, resulta el más adecuado para medir la valencia de los componentes cognoscitivo y sentimental de las actitudes. No obstante, siguiendo la sugerencia del propio Osgood, se incluyeron también escalas relativas al factor potencia y actividad, con miras a disponer de una mayor información y detectar los posibles componentes reactivos de algunas actitudes. Posteriormente, al computar los resultados, se comprobaría la especial relevancia de estas escalas en algunos de los términos estudiados. Es evidente que no todas las escalas son igualmente relevantes para todos y cada uno de los conceptos objeto de la investigación. Ya de antemano se juzgaba que determinados adjetivos bipolares habían de resultar irrelevantes para la medida del significado connotativo de ciertas palabras. Y después lo constataríamos arobservar un elevado tanto por ciento de puntajes neutros para determinados temas en algunas de las escalas que saturan los factores de potencia y actividad. Pero elaborar un conjunto de escalas relevantes para cada uno de los términos supondría complicar excesivamente la prueba, teniendo además en cuenta los escasísimos medios presupuestarios de que se disponía. Laá, instrucciones que se dieron a los sujetos de la prueba fueron las convencionales en este tipo de tests. Como se sabe, cada una de las escalas consta de un continuum de 7 puntos de positividad-negatividad, según que los puntajes se acerquen más o menos a cada uno de los extremos de la escala. El punto central es el neutro, e indica que el concepto a medir se relaciona con ambos extremos de la escala en la misma cuantía, o bien que esos adjetivos no poseen nada en común con el término en cuestión. Al: puntuar cada una de las palabras en las diferentes escalas se pedían los siguientes datos personales: edad, sexo, líigar de residencia habitual, profesión del padre, centro donde cursó EGB (estatal-no estatal) y curso. La edad se consideró de antemano un dato importante, por-cuanto se pensaba computar e interpretar los resultados, atendiendo al influjo de esa variable, para determinar diferencias estadísticamente significativas. La muestra abarca edades comprendidas entre los 14 y los 21 años. Sin embargo, posteriormente sólo se computó desde los 14 hasta los 18, porque el resto de la muestra no resultaba representativa. El sexo, a priori, una variable no menos digna de ser considerada. Más, por el momento, ofrecemos sólo resultados concernientes al LN.B. Femenino, pues, por diversas razones, el trabajo que habrían de realizar los Institutos Masculino y Mixto aún no ha podido llevarse a cabo. Se pidió igualmente, según decíamos, la indicación del lugar de residencia, pensando en las posibles diferencias de actitudes en función de la ciudad o del medio rural. Pero un somero análisis de estos datos sugirió posteriormente la inutilidad de someterlos a un cómputo estadístico. Por ello, no han sido considerados.
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La profesión del padre podría ser, en principio, un índice suficientemente revelador del status social de la familia, y, por lo tanto, habría de tener su incidencia en las actitudes de los sujetos. Sin embargo, tampoco se ha tenido en cuenta, porque un ligero sondeo reveló una cierta homogeneidad en esta variable. Menos relevante nos pareció, una vez realizada la prueba, el carácter.estatal o no estatal de los estudios cursados en la etapa de E.G.B. Por eso hemos prescindido también de este dato. Una vez efectuadas las pruebas, se computaron los resultados y se hallaron los perfiles semánticos correspondientes a valores estadísticos de promedio como la moda mediana. Tales perfiles se aplicaron, en cada uno de los términos examinados, a una muestra global de 1.100 alumnas del INB Femenino. También se hallaron los concernientes a la variable «edad» en función de los siguientes grupos: 14 años: N = 100. 15 años: N = 300. I6 años: N = 300. 17 años: N = 300. 18 años: N = 100. Y finalmente los perfiles de la variable «nivel de estudio» distribuida de la siguiente forma: C.O.U.: N = 50. Tercer curso: N = 300. Segundo curso: N = 350. Primer curso: N = 400. Sí, por el contrario, se han hallado los valores estadísticos de promedio, relativos a los diversos niveles^de estudio en función del curso en que los sujetos se encontraban matriculados. Como consecuencia de ello se dividió la muestra en cuatro grupos correspondientes a primero, segundo y tercer curso de Bachillerato más el Curso de Orientación Universitaria, si bien la muestra de este último es un tanto reducida. N o se produjeron incidencias reseñables en el momento de la realización del test; creemos que los sujetos entendieron perfectanjente su cometido y expresaron'con seriedad sus personales puntos de vista. Somos conscientes de los riesgos que comporta aislar la variable «edad» de la variable «nivel de estudio», si advertimos que los sujetos más jóvenes pertenecen a los cursos inferiores, mientras que los mayores se hallan matriculados en cursos superiores. Una más exacta valoración estadística exigiría someter las puntuaciones obtenidas a un análisis de la varianza, a fin de comprobar la influencia relativa de las dos variables independientes antes apuntadas y de sus interacciones mutuas. Otro tanto habría que hacer para determinar con rigor matemático la significación estadística de las diferencias entre los valores promedios de los diversos grupos. Pero las pretensiones de este trabajo —^por razones obvias— son más modestas. Por ello, nos limitaremos a ofrecer una síntesis de las principales conclusiones a que hemos llegado, especialmente en lo que concierne a los resultados globales de la muestra total, apuntando,.en su momento, las diferencias de promedio entre los varios grupos, sólo en el caso de que estas diferencias aparezcan netamente definidas. A continuación, analizaremos e interpretaremos el cómputo y perfiles resultantes, reservando un espacio a cada uno de los términos reseñados más arriba.
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ANTICONCEPTIVO Como datos destacables en el perfil de la muestra global diremos que el factor' evaluativo puntúa, en líneas generales, positivamente. De hecho el 50% de la muestra juzga el anticonceptivo como algo bueno y valioso, a la vez que se muestra favorable. Como contrapiartidá, un 2 5 % lo considera muy inmoral. En el resto de las escalas evaluativas predominan puntajes neutros por la disparidad de actitudes de la muestra. Los valores neutros en las escalas de potencia y actividad son especialmente notables, quizás por no ser aquéllas relevantes en esta ocasión. Otro dato a señalar es el carácter de peligroso o muy peligroso que atribuye al anticonceptivo el 50% de la muestra. Teniendo en cuenta los niveles de estudio, en los cursos superiores a partir incluso de segundo no se aprecian diferencias acusables. Sí, en cambio, parecen significativas las diferencias de actitudes en el primer curso —por lo demás muy numeroso—. El 50% de estas alumnas considera el anticonceptivo como algo malo, sin valor, inmoral y peligroso, a la vez que se muestra desfavorable. Todavía más, en estas escalas la moda se sitúa en los valores extremos negativos, mientras que para el resto de los grupos los puntajes son altamente positivos. Por lo que respecta a las demás escalas predominan perfiles neutros, indicio en este caso de la diversidad de actitudes en el grupo. Parecidas consideraciones pueden hacerse sobre los grupos divididos por edades. Los 14 y 15 años vienen a coincidir con el perfil del primer curso. A partir de los 16 años los juicios de valor en las escalas más relevantes empiezan a ser positivos. Una última curiosidad: los sujetos de 18 o más años, en oposición clara al resto de los grupos, subraya el carácter de seguro o muy seguro del anticonceptivo. Si bien nos resistimos a sacar conclusiones al margen de los resultados, la anterior constatación podría explicarse, si admitimos una mayor experiencia, del tipo que sea, por parte de las alumnas de más edad.

sitivos en el primer curso, sobre todo en las escalas vaiorativas, a diferencia del resto de las alumnas, donde aparecen puntuaciones de promedio de signo negativo. Tal es el caso de la moda, que para los cursos superiores se sitúa en el extremo negativo de las escalas bueno-malo, favorable-desfavorable, agradable-desagradable. Ahora bien, hemos de precisar que este último valor estadístico representa solamente alrededor del 20% de las respectivas muestras. ¿Apuntarían estas últimas conclusiones hacia una menos desarrollada conciencia crítica por parte de los sujetos de cursos inferiores.''. En consonancia con el paralelismo s<igerido entre niveles de estudio y edad, se aprecian igualnií;nte unas ciertas connotaciones de signo negativo en los sujetos de 17 y 18 años en las escalas hermoso-feo y agradable-desagradable, a la vez que tanto en unos como en los otros grupos se mantienen los puntajes marcadamente positivos de los factores potencia y actividad.

DROGA En este caso los perfiles semánticos ofrecen pocas dudas. En la muestra global existe una absoluta unanimidad, para emitir juicios extremadamente negativos sobre el fenómeno droga. Tan marcada es la valoración negativa que, en las escalas evaluativas, la mediana y, por supuesto la moda, se sitúan en el extremo de las mismas. Baste señalar, por ejemplo, que el 8 8 % la considera muy mala, el 7 2 % , sin valor, el 60%, inmoral, el 92% se muestra muy desfavorable y el 94% la juzga muy peligrosa. Los puntajes promedios de los factores actividad y potencia ofrecen uña mayor disparidad de opiniones, manteniéndose alrededor de la zona neutra. Solamente en la escala agresivo-no agresivo un 60% juzga la droga agresiva o muy agresiva. Y poco más da de sí nuestro estudio en este capítulo, porque los perfiles de los grupos distribuidos tanto por niveles de estudio como por edad son enteramente semejantes. Ante estos resultados tan sumamente homogéneos, lo que habría que destacar serían los escasos puntajes de signo positivo. En una muestra dde 1.100 sujetos, sólo un 2 % se manifiesta favorable en mayor o menor grado; más para un 2 0 % sería algo agradable y apetecible. Aún siendo conscientes de que el diferencial semántico no mide el componente reactivo de las actitudes, nos atreveríamos a decir, en base a estas conclusiones, que el consumo de drogas entre la población estudiantil del Instituto Femenino de Aviles o es un fenómeno que no se da o es muy minoritario. Un sondeo informal realizado posteriormente entre algunos sujetos, al parecer fiables, confirmaba estos extremos. A este respecto esperamos con cierta curiosidad el estudio del Instituto Masculino, a fin de constatar si sus actitudes son o no coincidentes.
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AUTORIDAD En líneas generales, se puede afirmar que los perfiles de la muestra global presentan una tendencia positiva en las escalas más relevantes, tendencia especialmente marcada en los factores de potencia y actividad. Así, por ejemplo, el 50% de los sujetos considera a la autoridad activa, ligeramente agresiva, muy fuerte y grande. En el factor evaluativo el mismo porcentaje se muestra ligeramente favorable, a la vez que la juzga en cierto modo valiosa. En el resto de las escalas de cierta significación la disparidad de actitudes es tal que los puntajes, se sitúan alrededor de la zona neutra. Especialmente notable es esta diversidad de opiniones en la escala abierto-cerrado. Por niveles de estudio, no se aprecian, al menos aparentemente diferencias significativas. Quizás se puede hacer notar unos puntajes medios más marcadamente po12

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EXPERIENCIA PREMATRIMONIAL

IGLESIA

La primera anotación que hemos de hacer, al comentar los perfiles de la muestra total, se refiere a la gran disparidad de actitudes, tal como reflejan los puntajes muy repartidos a lo largo del continuum de las escalas. Sin embargo, se constatan ligeras tendencias positivas en más de la mitad de los sujetos. Por ejemplo, el 50% juzga las relaciones prematrimoniales como algo ligeramente bueno, hermoso, apetecible, alegre, a la vez que ese mismo porcentaje se define ligeramente favorable. De hecho, en esta última escala y en el continuo bueno-malo, la moda —un 2 0 % de la muestra— alcanza los extremos de signo positivo. El único elemento negativo del perfil se refiere a la escala seguro-peligroso, donde un 50% considera las relaciones prematrimoniales peligrosas o muy peligrosas. Llama la atención, aún constatando la dispersión de puntajes, el hecho de que un 2 5 % —valor estadístico moda— considere que las experiencias prematrimoniales no son ni morales ni inmorales, teniendo además en cuenta que para el 30% su moralidad es en mayor o menor grado positiva. ¿Cabría pensar en una coincidencia ética más allá del bien o del mal dictaminado por la ley moral escrita?. Algunas preguntas informales planteadas posteriormente a pequeños grupos de cursos superiores parece que obtuvieron una respuesta en esa dirección. En los factores potencia y actividad los puntajes oscilan alrededor de la zona neutra, siendo ésta la parte más saturada, quizás porque esas escalas sean menos relevantes. Únicamente el 50% de la muestra juzga tales relaciones como ligeramente activas. Por grupos de niveles de estudio se aprecia un ligero y progresivo aumento de puntajes positivos en el factor evaluativo a partir del segundo curso. De hecho, el perfil de los valores medios del primer curso se mantiene rígidamente en la zona neutra —indicio de la disparidad de actitudes—, apareciendo incluso por primera y única vez puntuaciones promedias extremadamente negativas— la moda estadística con 20%— en las escalas bueno-malo y favorable-desfavorable. La misma tónica, guardando el paralelismo, se mantiene en los grupos distribuidos por edades. Para los 14 y 15 años los perfiles de promedio son neutros o ligeramente negativos. A partir de los 16 años las puntuaciones relativas a juicio de valor toman un sesgo positivo, que se acentuará notablemente a los 18 años. Sólo se mantendrá en las diversas muestras, como juicio más o menos uniforme, el carácter de peligrosidad atribuible a las relaciones prematrimoniales. ¿Cabe sacar de todo lo dicho alguna conclusión que implique a la conducta de los sujetos?. Una vez más sería arriesgado formular un juicio práctico. Aparentemente parece concluirse que un elevado porcentaje de alumnas no mantiene relaciones sexuales. Pero esta suposición necesitaría de ulteriores comprobaciones.
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Nos encontramos ante unos perfiles saturados de valores positivos. Sorprenden un tanto los elevados porcentajes de opiniones que denotan actitudes de signo favorable a la Iglesia. En la muestra global, más de un 50% puntúa positivamente en las escalas bueno-malo, hermoso-feo, favorable-desfavorable, agradable-desagradable, valioso-sin valor, activo-pasivo, abierto-cerrado, fuertedébil, seguro-peligroso, y muy positivamente —indicando que la mediana alcanza la zona extrema—, en las escalas moral-inmoral y grande-pequeño. Constatamos, pues, que tanto en el factor evaluativo como en los de potencia y actividad la tendencia es de una aceptación mayoritaria de la Iglesia. Efectivamente, también hallamos puntajes negativos que abarcan incluso el extremo de las diversas escalas, y por supue'sto punmaciones neutras, pero entre aquéllos y éstas no superan el 25%, sobre todo en las escalas más relevantes. N o se aprecian, al menos aparentemente, diferencias significativas entre las diversas gráficas de la variable nivel de estudio. Quizás podemos afirmar que en el primer curso los perfiles semánticos basculan ligeramente más que en los restantes cursos hacia los extremos positivos ^ e las diversas escalas. Y ninguna otra novedad podemos añadir respecto de la variable edad. Lamentablemente nuestro estudio no puede arrojar más luces sobre algunos interrogantes que permanecen sin respuesta. Las actitudes, tan netamente favorables a la Iglesia, ¿significan una sincera religiosidad y reverencia filial a la misma, o en cambio son fruto del peso y la inercia del ambiente familiar, escolar, social...?. A la vez cabe preguntarse si los puntajes neutros revelan una actitud seria de indiferencia, como sería presumible en un mundo como el que vivimos. N o menos sugestivo resultaría el estudio particular de aquellos sujetos que arremeten virulentamente contra la Iglesia hasta el punto de llegar a afirmar sobre ella que es marcadamente inmoral. Somos conscientes de las limitaciones de este trabajo, que viene a ser un primer paso para una ulterior investigación.

INMORTALIDAD En nuestras previsiones habíamos esperado unas respuestas más definidas sobre este tema. Pero nos encontramos nuevamente con bastantes puntuaciones neutras. Evidentemente, la tendencia en los perfiles de la muestra total es —según aparece por la mediana— ligeramente positiva en las escalas bueno-malo, favorable-desfavorable, triste-alegre, fuerte-débil, y claramente positiva en el continuo hermoso-feo, agradable-desagradable, valiososin valor, apetecible-repugnante y grande-pequeño. Pero junto a ello advertimos, por ejemplo, que para un 20% la supervivencia después de este mundo no es.agradable ni desagradable, y para un 15% es incluso desagradable en mayor o menor grado. Parecidos porcentajes neutros y negativos hallamos en las escalas favorable-desfavorable,
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valioso-sin valor, apetecihle-repugnante, :hermoso-féo, triste-alegre. A fín de que el término inmortalidad se entendiera en su justo significado, advertíamos en las instrucciones preliminares del test, que nos estábamos refiriendo a una posible supervivencia después de ésta vida, y rio a la posibilidad de no morir. Sin embargo, los resultados sugieren —dicho sea con todas las cautelas— que jpara muchos sujetos se trata de un problema tan lejano>—¿quizás por su juventud?— que les deja totalmente indiferentes. Menos clara venios aún la explicación de ciertas actitudes —en algunos casos bastante numerosas— que revelan posiciones de rechazo o claramente hostiles a la idea de inmortalidad. Por desgracia, no hemos podido establecer un contacto posterior con el alumnado, para esclarecer tales interrogantes. Por lo que respecta a los perfiles de los gnip-os distribuidos por edades o por niveles de estudio no se puede asegurar que se den diferencias estadísticamerité significativas. Parece, más bien, que se mantierie una cierta homogeneidad entre las respectivas gráficas. Quizás las variables nivel de estudio y edad ^^dentro de los márgenes en que se mueve la investigación-^ no sean concernientes para el problema que nos ocupa.

Tampoco en esta ocasión apreciamos diferencias significativas entre los valores promedios de los diversos grupos atendiendo a su edad y a sus niveles de estudios. Quizás ello téflgá algún sentido si volvemos a repetir que prácticamente-todos los sujetos eran solteros. Aún quedan pendientes ciertas preguntas. Un 10% aproximadamente, y en algunos casos más, adopta una postura neutra, según reflejan los puntajes totales. ¿Sería acertado suponer que ese porcentaje se alinea—al menos de palabra— con quienes juzgan que el matrimonio es una institución caduca y superada, y, por tanto, se siente «raás allá deí> y «por encima de»?. Análogas cónsideracioiíes cabe formular respecto de un 5%, más o menos, qiie valora negativamente en mayor o nienor grado la unión institucionalizada de dos personas. En este último caso sería interesante determinar la posibilidad de una cierta correlaeión positiva entre las actitudes negativas frehlé al matrimonio y la vivencia del mismo en el seno de la propia fainilia. Nosotros no disponemos de datos suficientes al respecto, aunque por algunos contactos mantenidos, al nMrgen del test, intuimos que por ahí puede estar la respuesta. Finalrilénte, seguimos repitiendo que el diferencial semántico parece no medir el componente reactivo de las actitudes. Pero no nos resistimos a formular una última cuestión. Puestos en situación cada uno de los sujetos de la muestra, ¿actuarían en consonancia con los cOriiponentes cognoscitivos y sentimentales de sus actitudes?. Sin pecar de adivinos, es presumible que la inmensa mayoría tplBará su deciisión ÍÜ margen o én ¿oritra de sus actitudes teóricas, para terminar casándose.

MATRIMONIO La interpretación de los perfiles relativos a la institución matrimonial no ofrecen, á simple vista:, dificultad alguna. Estaría todo dicho si afirmáramos que los puntajes correspondientes a los valores estadísticos de promedio alcanzan los extremos positivos de casi todas las escalas. Hasta ahora no nos habíamos encontrado con tal uniformidad tan unánimemente defendida. Y este fenómeno se constata tanto en el factor evaluativo como en los factores de potencia y actividad de la muestra global. En las escalas más relevantes, las actitudes altamente positivas se manifiestan en porcentajes del orden del 60 y 70%. Hemos de precisar^^^-quizás este dató arroje una cierta luz-—, que de las 1.100 alumnas sometidas a la prueba, sólo 2 ó 3 estaban casadas. Y nuevamente tratamos de encontrar la hipótesis que nos permita esclarecer los hechos. Es de presimiir —dada la juventud de la muestra-—, que nos hallamos ante unos sujetos cargados de unos componentes cognoscitivos y sentimentales profundamente idealistas o románticos, que por siipuesto no han vivido la realidad del matrimonio, y que, a falta de una contrastación empírica, han idealizado una de las instituciones más antiguas de la humanidad. ¿Gabe suponer que los matrimonios más allegados a las propias alumnas —léase el de los propios padres—, adolecen de esos méritos que las mismas tratan de reflejar en sus actitudes?. Una estadística al respecto pensamos que tal vez ño revelaría tan presunto optimismo. ¿O acaso y, a pesar de, está proyectando ese alto porcentaje de sujetos las propias expectativas sobre la institución matrimonial, más que poner de manifiesto la realidad que les está tocando vivir en el seno de su misma familia?. Son interrogantes que no hemos podido ni confirmar ni desmentir.
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PADRES Más marcadamente positivos aún que en el caso del matrimonio aparecen en esta ocasión los perfiles de la muestra total. Sirvan de ejemplo los siguientes datos: para un 7 4 % los padres son muy buenos; para el 69%, muy hermosos;-para el: 76%,: muy valiosos, para el 64%, muy agradables, para el 60%, muy seguros y el 69% se muestra rnuy favorable. Pero también se dan porcentajes muy altos en los factores de potencia y actividad: un 50% afirma que los padres son muy activos; un 48%, muy abiertos; un 4 3 % , muy fuertes; un 5 1 % , muy grandes. Dicho esto, poco más se puede añadir. Quizás resulte más inteiresante echar una ojeada a los puntajes neutros y negativos, por la posibíe significación que ello pueda ténei:. En las escalas que más saturan el factor evaluativo, las puntuaciones neutras pscilan entre el 2 y el 3%. Esta cifra se eleva al 20 ó 24% en las escalas de potencia y actividad. > Algunas SiCiuriosidades de lo5 puntajes negativos. Ningún sujeto opina que los padres sean muy malos, muy feos o inmorales, Un: 3 % se ñauestra, en mayor o: menor gradó, no favorable a los padres. Para un 4%, son desagradables; para un 2,6%, repugnantes; el 10% los considera cerrados; ;para un 6% incluso son peligrosos, y el 14% los juzga agresivos.
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AUTORIDAD
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ANTICONCEPTIVO
(14 años)

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N o hay diferencias significativas entre las diversas edades y niveles de estudio. Quizás se trate de variables que en ese estadio no afectan de forma relevante a las actitudes frente a los padres. Y volvamos a formular preguntas que ya se han planteado. En cualquiera de las situaciones, ¿se trata de la imagen real que la mayoría de las alumnas tienen de sus propios padres.'* ¿O acaso el gran porcentaje, que ve el panorama con optimismo, está proyectando la imagen ideal de padres que les hubiera gustado tener o en su día les gustaría ser?. Interesante sería también en esta ocasión determinar si se da o no correlación positiva entre los puntajes negativos y la situación famihar que viven esas alumnas.

que la política resulta muy agradable y muy apetecible?. Es una cifra que sugerimos, pero que tampoco podemos confirmar. Por lo que respecta a la variable edad y nivel de estudios evitamos todo comentario, dada la casi absoluta coincidencia en los perfiles semánticos de los diferentes grupos.

PROFESOR Vuelven a sorprendernos los resultados finales de toda la muestra. Revelan juicios excesivamente benévolos hacia la figura del profesor, que contrastan con las actitudes que suelen aflorar en la convivencia de todos los días. Así, por ejemplo, un 57% se muestra muy favorable y juzga al profesorado como algo muy valioso. Para el 50%, el profesor es bueno, moral, ligeramente agradable y ligeramente hermoso. También en las escalas de potencia y actividad las puntuaciones son positivas. El mismo porcentaje lo considera muy activo, abierto, no agresivo, y ligeramente fuerte y grande. Los perfiles, salvo en las escalas menos relevantes, que predomina el neutro, son de signo positivo. Ante este panorama, merece la pena resaltar algunos valores negativos, tal vez porque no carezcan de una significación. Hay un 37% que en cierto grado lo considera desagradable; para un 1 1 % es más o menos repugnante; para el 2 1 % , agresivo en mayor o menor cuantía; el 10% lo juzga cerrado; más sólo un 2 % lo tiene por inmoral; un 4 % , por malo, y este mismo porcentaje se confiesa no favorable Constatamos, pues, diferencias bastante considerables en los puntos negativos según se trate de una u otra escala. Da la impresión de que las puntuaciones negativas aumentan en aquellos adjetivos en que se hallan implicados componentes afectivos o viscerales, mientras que disminuyen cuando se trata de formular un mero juicio de valor sobre la profesionalidad o competencia. Esto que acabamos de sugerir puede plantearse paralelamente bajo la perspectiva del otro bloque de puntajes. La mediana, de hecho, bascula mucho más hacia valores positivos en las escalas bueno-malo, favorable-desfavorabie, valiososin valor, moral-inmoral que en el continuum agradabledesagradable, apetecible-repugnante, triste-alegre y agresivo-no agresivo. Y volviendo a la observación del comienzo, nos preguntamos si los perfiles en general favorables al profesorado Irevelan actitudes reales de la mayoría de las alumnas, o tal vez esconden un velado temor a ofrecer una imagen peyorativa de nuestra figura y con ello herir la sensibilidad presuntamente vengativa. Quisiéramos descartar esta última posibilidad, porque antes de realizar la prueba se advirtió repetidas veces sobre el carácter anónimo de la misma. Y aquí termina el resumen sobre los aspectos más destacados, pues ninguna otra cosa podemos añadir sobre las diferencias de grupos, distribuidos por edades y niveles de estudio. Tales diferencias no parece que existan.
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POLÍTICA Quizás lo más destacable de este apartado sea el predominio de puntajes neutros en casi todas las escalas. Baste decir que, salvo en las escalas valioso-sin valor, activopasivo, fuerte-débil, en el resto la moda estadística ocupa la zona neutra. Por lo demás, se da una ligera tendencia positiva, quizás más clara en los factores de potencia y actividad. Así, un 50% juzga a la política activa y fuerte, y ligeramente abierta, agresiva y grande. El mismo porcentaje la considera valiosa y ligeramente buena, a la vez que se muestra ligeramente favorable. Sólo hay un valor de promedio negativo: el 50% la ve ligeramente peligrosa. El resto de la gráfica se mantiene en posiciones neutras, en parte debido a la disparidad de actitudes, pero también a causa de una mayor saturación de puntajes. Este último dato, al no tener motivos fundados para dudar de la relevancia de la mayoría de las escalas, puede interpretarse como indicio de la indiferencia de la gran masa frente al problema de la política. Conocemos, por lo demás, el tipo de inquietudes de parte del alumnado, lo que nos permite afirmar que nuestras suposiciones en esa dirección no carecen de base objetiva. A esa gran masa de indiferentes hay que añadir el conjunto menos numeroso, pero importante, de sujetos que adoptan una actitud ciara de rechazo. Tampoco nos sorprende este último resultado. Queda por analizar ese otro bloque ^^en algún caso aislado, el 50%—, que mantiene posturas netamente favorables. Sería ir demasiado lejos si concluyéramos que todos esos sujetos poseen una acusada conciencia política. La gama de actitudes que reflejan esos porcentajes puede ser muy variada; desde los sujetos que miran con simpatía, sin más, los fenómenos de la política hasta aquellos otros que son militantes de partido. Determinar estos matices resulta poco menos que imposible, si volvemos a recordar que los componentes cognoscitivo y sentimentales de una actitud no implican necesariamente una determinada conducta, ni tampoco garantizan que dirección podría tomar. Al margen de la prueba, hemos constatado que una fracción del alumnado está positivamente interesada por estos problemas, y participa abiertamente en actividades que por su índole denotan una clara conciencia política. Pero, ¿qué número.-* ¿Acaso ese 7% para el
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Después de esta exposición posiblemente sean más los interrogantes que permanecen sin respuesta, que los problemas resueltos. Da la impresión de que al final sabemos un poco cómo piensan nuestras alumnas, pero no podemos asegurar cómo actúan. Con ello contábamos de antemano, porque desde el primer momento hemos puesto de manifiesto el alcance del estudio. Allí donde terminan las posturas teóricas, que implican componentes cognoscitivos y sentimentales, empiezan a formularse cuestiones que implican a la conducta. Pero tal vez estas


cuestiones sólo hubieran podido plantearse como consecuencia de aquellos resultados teóricos. Sin éstos, cualquier pregunta posterior sería formulada a ciegas. Con ello pensamos que se han abierto unos cauces y se han definido unas vías a través de las cuales puede continuar la investigación. Posiblemente algunos puntos quedarán más claros, una vez que se hayan realizado los estudios de nuestros colegas en el Instituto Masculino y en el Mixto. Permanecemos a la espera de los mismos.

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COLABORACIONES

FILOSOFÍA LATINO-AMERICANA Y ESPÍRITU VIAJERO
MANUEL GRANELL
Caracas

Los latinoamericanos se preguntan con insistencia sobre la posibilidad de una filosofía auténticamente continental, nacional incluso. Tal preguntarse desemboza que i la vocación filosófica germina en sus almas, no por azar centrado en algunos individuos sino como impulso de cultural raíz, como requisito al étnico realizarse. Les ha Uégado la hora filosófica —que nada tiene de tanteos adolescentes, que expresa segura y firme madurez—. Las múltiples respuestas suelen contraponerse. Frente a quienes postulan filosofías originales por enraizadas en la originariedad, se alza la voz pugnante de una tesis universalista, abusiva-

mente identifícadora de filosofía y ciencia, la cual sólo acepta él adjetivo en base a las fronteras, al ocasional lugar de meditación. Desde este enfoque, dicho anhelo de autenticidad devendría ingenuo sinsentido. Y no obstante —^permítanme adelantarlo—, encapsula en el afán algo más sustancioso que su grano de pimienta. Obsérvese que todo preguntar complica ciertos supuestos —si se prefiere, los datos congruentes con la incógnita a despejar-—. Y la licitud de estos data, la pregnancia del basamento, sólo se ilumina al considerar el momento histórico dentro del cual actúan. Lo perfilaré a grandes rasgos.

Manuel Granell es uno de los filósofos orteguianos arraigados en América. (Profesor en la Universidad Central de Venezuela desde 1950). Dentro de nuestra sección de colaboraciones presentamos unas páginas suyas (comunicación al IX Congreso Interamericano de Filosofía, Caracas, Junio 1977) con el ánimo de incorporar a la memoria de las últimas generaciones a figuras que como él detentan una herencia intelectual que no cabe desconocer. Manuel Granell nace en Oviedo en 1906 e inicia su carrera, licenciándose en Derecho, en la Universidad asturiana. Vive más tarde el ambiente de la Universidad de Madrid en los años de la II República, en contacto discente con Ortega y Gasset, al igual que otros asturianos como Fernando Vela, Pedro Caravia o el propio José Gaos, por citar a gente de distintas edades y circunstancias. Su vocación se balancea durante un tiempo entre la Arquitectura y la Filosofía, entre el arte (poesía, pintura) y la enseñanza. A instancias de Ortega y fruto de la profundización en Husserl surge en 1949 su «Lógica», de amplia influencia en el panorama filosófico español entonces. Más en el destino elegido que en el exilio, Granell colabora en Venezuela al desarrollo cultural del país: dirige el Instituto de Filosofía de su Universidad, es miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Filosofía, publica en 1967 «-El pensar venezolano». Llegarán así sus libros de madurez—«La Vecindad Humana» (1969), «Fundamentación de la Ethología» (1970), «Ethologta y Existencia» {Y)ll), entre otros— que constituyen su aportación, hasta ahora, a una muy concreta línea de pensamiento y de estilo que hunde sus raíces (y muchas veces su lenguaje) en Ortega y camina hacia una reflexión sobre el honibre {«El Hombre, un falsificador», 1968) apoyada sobre todo en los textos clásicos de la historia de la Filosofía.
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promulgada por Fichte en la Segunda Introducción a la Teoría de la Ciencia (1797). El Ser —^irma— no es «un concepto primario y primitivo», sino «derivado, y derivado por medio del contraste de la actividad». De otro modo: contrapone al primado clásico {operari sequitur esse) el del Hacer el Ser. Y así el hombre —el héroe de la «idea como idea»— ingresa con pleno y justo título en el escenario de la Historia. Ser e Historia se tornan Hazaña. («Facienda» había dichoi Sem Tob, rabino hispano y senequista a su modo, al mediar el siglo XIV). 3.— Desde tal fecha logra Heráclito la revancha. El existente, no el Ser; el hombre como timonel del devenir. Se adelanta entonces el filosofar —la actividad, enérgeia— a la filosofía ^ a obra, érgon—. Estamos escuchando a Humboldt; y a Goethe, cuando le dice a Eckermann: en «nuestro Geist... va implícito el concepto de productividad» (21 marzo 1831). Pero ya en su Primera Introducción, Fichte —el mismo que muy pronto, en los famosos Discursos, pretendería «educar toda la nación», «transformarla por completo»— se había atrevido a sostener que la filosofía «está animada por el alma del hombre», e incluso admitió en carta a Reinhold: «mi temperamento explica mi filosofía». Dentro de tal corriente —en pro de Lessing y contra Hegel— Kierkegaard defenderá el «pensar subjetivo», el del «sujeto pensante», y Nietzsche corroborará: «toda filosofía es una confesión personal». Tras estos asaltos individualistas irá generándose otra orientación de ancha base, de cosmovisiones. Dilthey encuadra el sujeto en la vida, de la cual no se puede «retroceder», y la explica así en su Sueño: «La melodía de nuestra vida está condicionada por las voces del pasado que la acompañan». La tradición como fundamento. Es, de consuno, un avance y un paso atrás. En 1910, Simmel pretende clarificar; «debe haber en los hombres un tercer elemento tan distante de la subjetividad individual como del pensar lógico-objetivo, del válido para todos». Y lo define como «estrato donde radica lo típico de nuestra mentalidad». Pero esto olía a psicologismo, y el clima filosófico ya estaba dominado por la garra de un matemático, Husserl, por la fenomenología. En 1911 culminaba Husserl La filosofía como ciencia rigurosa con frase altanera: «Las cosmovisiones podrán litigar; sólo la ciencia puede decidir, y su fallo lleva el sello de la eternidad». Poco durará ésta. Judío de origen, comienza a sentir la presión histórica bajo la bota de Hitler. Desde las conferencias y el artículo hermanados por la palabra Krisis, pierde fuerza la utópica apodicticidad, reconoce que la filosofía está en proceso, consiste en mera «autognosis de la Humanidad» mediante «experiencia comunitaria», bajo responsabilidad humana e histórica dimensión de la razón. «Ya se ha desvanecido el sueño de una filosofía... apodícticamente rigurosa», confiesa en fragmento inédito (K, IH, 9., p. 79) que cita Pucciarelli {La idea de filosofía en Husserl). Y se lamenta en su lecho de muerte: «Justo ahora que llega el final,... sé que es preciso recomenzarlo todo» (citado por Biemel, Deucalion, 3). 4.— Perdonen estas referencias, harto sabidas por ustedes. Pero convenía recordarlas para enmarcar mi propio decir. Y ahora resumiré éste sin piedad. Al fin y al cabo mis libros responderán más ampliamente. Abandonado ya todo absolutismo, céntrase el meditar en cierta relación originaria, la del intus y el extus. Así lo muestra el análisis del hecho radical que es la «ex-sistencia». Lo humano, en su auténtico producirse, complica un
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2.— La pregunta por un auténtico filosofar —^por lo absulutamente propio, que eso significa authéntés—, presupone cierta imagen de filosofía. Desde los griegos, se sobreentendió como búsqueda del Ser y su Verdad. Con decir "de Dilthey: realzaban dos logismos, el del Cosmos y el de la privilegiada participación del hombre en la cósmica inteligibilidad. Ambos logismos eran intemporales e idénticos, claro está. N o cabe embarcarse al caso en los sucesivos matices.históricos. Sólo diré que se distinguen tres fundamentaciones, identificadas en el fondo bajo esta nota: esencialismo. Hoy alentamos desde otro sentir. No es fácil fijar exactamente la hora mutacional, pues en lo histórico suelen montarse credulares capas tectónicas, las vivas rocas de las fundamentaciones. Siempre hay algunos anticipos y ciertas fallas. Sin embargo, me inclino a subrayar esta fecha: 1797- N o olvido diversos antecedentes: el inoperante, por ignorado, Vico; Hume y su «violenta paradoja»; el «giro copernicano» de Kant y sus Conjeturas; en general, todo ese complejo hervor proto-romántico por cuyo seno la mónada enérgica de Leibniz desemboca en energía del individuo y hace del hombre «el motor de la historia», según decir de Herder en 1784 (curiosamente, la metafísica de Leibniz revive en la dialéctica hegeliana, constituyendo además cierto retorno a Spinoza, pues su Espíritu funciona como divinidad inmanente). Pero en tal hervor y vaivén faltaba la fórmula técnica, la indubitable tesis que decide, que da salida a la crisis. Fué
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«insistir» del «sto» con el «resistir» del «ÍX». Una curiosa complementariedad dialéctica, que; llamo mutua inmanencia, abre la frontera humana, permite trascender la animalitas en alternado proceso que nombro, sólo en imagen, evolución segunda, pues en rigor acontece, cual la biología, en améibidades {áeameéó, yo cambio), con desvíos y saltos, despliegues y peligros. La estructura ontológica del hombre, aunque tripartita, se corta en dos estrofas opuestas. Sobre el dual basamento somato-psíquico —su parte de naturaleza heredada—, cierto «estatuir» o «establecer» (derivados de stare, a pie firme y erguido), mediante actividad «constructora», algo artificial donde «instalarse» para tornar habitable el inhóspito *ÍÍÍ» -—tanto el circunstante como el carnal—-, pues carece de habitat. Lo humano es, justamente, dicha artificialidad. Y no se hereda, se tradita. Desde tal condición ilumínanse tres notas defínitorias de este centauro de naturaleza y artificio. Son tres existenciarios estructurales o categorías de su humanidad en vilo: el «aquí-propio», individual e irrepetible, ombligo de cada vida, miáomXMTÚ, heredado; el «ahímostrenco», de todos y de nadie, alma mater artificial, que se tradita en lo más común por contagio, en lo más novedoso desde libre aprendizaje; y el «allt-vocado», no siempre actuante, cual asintótica flecha al porvenir, por cuyo vuelo e\ «sto» de cada quien «in-siste» contra la «re-sistencia» del habitáculo en crisis. Este empuje «in-ventor» futuriza y ob-yecta práxicamente. Por eso califico al hombre de tecnita. Es, en efecto, hacedor; y en doble corriente, pues pone fuera algo de dentro para así adentrárselo a la especie y ascender en histórica espiral. En dicho vaivén se resume el secreto de su himianizarse. Como hacedor, desdé luego requiere previos materiales, el barro del alfar. Dios crea es nihilo y pronuncia sin trámites su Viat, su hágase inmediato de existencias, pues de suyo porta en su Mente las Verdades Eternas. El hombre, en cambio, como pequeño dios cum grano salis, por burla, debe «in-ventar», hacer venir a su mente las esencias orientadoras de su hacer; el imperativo humano es un Esto, un sea, que le permite poner manos a la obra. Tales esencias deben «establecerse» también en dos tiempos, dos áreas: tras ob-yectadas en el «aht-mostrenco», y por presión de su eficacia, devienen sus contenidos formas aprehensoras, se funcionalizan, actúan como categorías nuevas de la razón en marcha. Ahora bien: ¿qué trabaja velis nolis en todo quehacer del tecnita?. Obviamente, los tres existenciarios estructurales: lá unicidad heredada en el estrecho nudo de soma y psique; la foránea parte del hombre, ese mostrenco ahí que alimenta cada grupo, cada etnia, cada cultura, cada edad; y en tercer término, la. auténtica, insobornable vocación futurizadora, la forjadora de humanitas en cada mente des-alienada, de veras libre y dueña de sí, la afanosa de objetiva veracidad. Deviene inevitable, por tanto, una trabada síntesis de dichas instancias de lo humano en el filosofar. Dije en otro lugar: «Cual el escultor en su arcilla, el hombre de auténtico ««¿zj ontológico imprimirá en todas sus obras la huella del propio e irrepetible pulgar. El genio artístico siempre ha aunado lo universal a lo local. Cuando el «allfvocado» funciona con verdadero ímpetu creador, arrastra de suyo los otros existenciarios». Lo subjetivo se expresa, se confiesa, quiérase o no. Lo mostrenco no sólo se impone, sino que constituye el ápice del cual arranca un filosofar libérrimo. Pero, en debido orden y acuerdo, claro está. Expresándose sólo, no filosofa el hombre; divagará, a lo sumo, en tomo a su yo
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ondoyant, cual se propuso Montaigae. Doblegándose al nivel filosófico reconocido, por excelso que fuere, se quedará en acucioso profesor de filosofía. Sólo filosofará de veras, con autenticidad, quien pueda embalar al máximo su«allt-^ocado» evy puro amor de verdad y sacrificada ansia de humana asunción. Y aún así... Los molinos de lo Alto muelen despacio, observaba Homero. 5.— Permítanme mencionar a la carrera, en cuántico programa, el otro aspecto del título. El filósofo, como el poeta, vive «en contra», lucha con su «ahí». Exsistire ya es de suyo eif-í/Z/rf, saltar fuera. Llamemos al filósofo exiliado. Eso era el sofista, siempre en sospecha y críticas, siendo tan vidente y creador, justo por haberse desligado de la étnia, de esa polis a la cual se ofrendó Sócrates. Hay otro modo de fx//z'o.- el del «colono» ^—una categoría histórica de enorme poder creador—. La filosofía griega nació precisamente entre colonos y desarraigados. Conlleva una amarga ventaja, pues rasga la venda de los prejuicios, obliga a ver las cosas mismas, en persona -—^para decirlo a lo Husserl-^. Existe otra manera menor de alcanzar creatividad, ligeros, sueltos modos de ver: el viaje, si es moroso y se sabe respirar el aire de fuera. Comprendió Hegel que el Eispíritu viaja, pues se posa en diversos lugares del camino para apresar el sistema categorial de su biografía. Grecia, los romanos, el Cristianismo, las naciones modernas, tuvieron sus propios espacios. Pues bien: el espíritu con minúscula que hoy nos cabe defender, a su modo viaja, puesto que itinerantes somos. «Romeros que camino andamos», dijo Berceo. Santayana —un exiliado de Avila— se autocalificó de «individuo suelto que zanja sus cuentas con el universo». Por eso escribió en Roma -—centro católico universal— cierta Filosofía del viaje donde confiesa: «El exiliado, para ser feliz tiene que nacer de nuevo, debe cambiar su clima moral y el paisaje interior de su mente», pues «el corazón humano es local y finito, tiene raíces». De ahí el rictus del filósofo, la roñante voz del profeta. Ambos están viendo lo suyo, pero dentro de sí, no fuera, pues en torno sólo hallan lo consabido. ¿Y qué sería nuestro vivir si todo se reiterara y no hubiere novedad alguna?. Supo responder a esto Paul Valéry, al sesgo del necesario renovarse del arte: «Cuanto se repite en nosotros jamás pertenece al espíritu mismo» (Varieté,

vol. 11).

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TEATRO CRITICO

«DEL FUEGO REGALADO
INTERPRETACIÓN DE UN PASAJE DE LAS «SOLEDADES» DE GONGORA
ALVARO GALMES DE FUENTES
Oviedo

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O se trata de ofrecer, en el presente trabajo, una interpretación, más o menos erudita, de un pasaje oscuro de Góngora, sino que lo que pretendo ahora es poner de relieve la importancia, por su riqueza y expresividad léxica, de las literaturas de tipo tradicional, como es el caso de la literatura española aljamiado-morisca, y rescatar así para la poesía culta una voz popular y expresiva, en nuestro caso concreto del verbo regalar, con el significado de «liquidar con el calor una cosa sólida, congelada o pastosa; derretir, licuar, fundir». El verbo regalar «derretir» es homónimo del que significa «dar a uno graciosamente una cosa», o, en otro sentido, «recrear, deleitar», pero naturalmente de etimología diferenciada. En el primer caso, regalar deriva de re-gelare, según el Diccionario de la Academia, o de re-calare, como propone Corominas {Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana), sin duda más acertadamente, dados los matices semánticos del verbo y su significado prístino, que muy detenidamente analiza. En todo caso, el verbo iar «derretir» aparece ya desde los textos medievales castellanos más antiguos. Así lo encontramos en Berceo; en el infierno, dice este poeta, «los omnes cudiciosos del aver monedado, que por ganar riqueza no dubdan fer peccado, metránlis por las bocas el oro regalado». {De los signos que aparecerán antes del juicio, 42c). Es evidente que en este pasaje, que recuerda algunas penas infernales de Dante, oro regalado significa 'derretido'. También en el Libro de Alexandre (ed. R.S. WiUis, Princeton 1934, 2202c) tenemos un pasaje parecido:
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«clérigos nen cavalleros que fazen symonías non serán ende menos, para las taparas mías: y el plomo regalado bevrán todos los días». En el Purgatorio de San Patricio, {Homenaje a Menéndez Pidal, II, 229), traducción leonesa del siglo XIII, se dice: «los otros estayan en flamas e tenían garfios de fierro fincados en los ojos... e los unos diablos los atormentavan e los otros los enlardavan con mettal regalado... ca una de'las fuesas era llena de metales fervientes e regallados; e ally estavan samurgados varones e muchas mujeres». En el siglo XV, Alfonso de la Torre (ed. Rivadeneira, XXXVI, 375) se expresa así: «Vido el relámpago regalar el oro y no romper la bolsa... et maravillóse como regalaba la campana y no quemaba la soga», y Alonso Fernández de Falencia {Universal Vocabulario en latm y en romance, Sevilla, 1490) recoge este verbo en varias ocasiones: «nivata se dize el agua regalada de la nieve», «regalatum: regalado, como se regala el plomo o los otros metales fundibles». Ya en el Siglo de Oro, Fernando de Herrera, en un bello pasaje de sus Comentarios a Garcilaso, dice: «Assí como quando suelen las nubéculas convertirse en rocío: y de esta manera sucede que se regalan y resuelven en lágrymas aquellos vapores engrossados» (Sobre el soneto 2 de Garcilaso). Y, en fecha contemporánea a Góngora, Sebastián de Covarrubias {Tesoro de la lengua castellana o española, 1611, ed. M. de Riquer, Barcelona, 1943), recuerda todavía esta voz: «Regalarse la nieve: Derretirse». Todavía, más tarde, el Diccionario de Autoridades de la Academia Española, en el año 11?>1 y autorizado por el ejemplo anteriormente citado de F. de Herrera, se expresa así: «Regalarse. Vale también derretirse o liquidarse» (1). Desde luego, el verbo es poco frecuente en el caste(1) Para varios de los ejemplos anteriormente citados, véanse J. COROMINAS, DCELC, s.v. regalar 11. 21

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DETALLE DEL FRONTAL DE SURIGUEROLA DEDICADO A SAN MIGUEL Una de las ollas «era llena de metales regalados; e ally estaban samurgados varones e muchas mujeres»

llano, por lo que, exi el siglo XIX, la Academia lo suprimió totalmente, aunque volvió a darle entrada desde 1914. Sin embargo, dialectalmente, el verbo sigue siendo vivo en la zona periférica y oriental del dominio castellano, pues se emplea hoy día en Soria, según testimonio de V. García de Diego (2). En el dominio leonés, en el Bierzq, se dice regalizar pov 'liquidarse el hielo' (3), y én el Valle de Aneares cacer a cera (en Pereda), quecer (en Candín, Espinaredo y Vilartón) y queicer {en Sortes) significa 'derretirse la cera'. Las voces leonesas derivan de una forma intensiva (re)-caiesc-re o (re)-calescere, con pérdida, naturalmente, de l a - / - intervocálica en las voces del aneares (4). Pero, en todo caso, las formas leonesas vienen a confirmar la etimología propuesta por Corominas. En Andalucía, según testimonio de Alcalá Venceslada (Vocabulario andaluz, Madrid, 1951), se dice rfgíz/owí? a la nieve de copos grandes y poco compactos, para distinguirla de la nieve létrica de copos pequeños y condensados. En tal sentido, aclara Alcalá, «la nieve létrica es peor que la regalona». Fuera de estas zonas, la palabra también está viva hoy en el catalán, por lo menos en algunas de sus áreas: «les aygües regalades en el estíu», es decir: 'las aguas derretidas en el verano', porque antes, en el invierno, eran hielo. Y como ejemplos literarios podemos citar los siguientes:
«Lo cor meu, per extrem de goig, és axiregalat com cera». (ISABEL DE VILLENA, Vita Christi, ed. de R. Miqud: i Planes, Barcelona, 1916, c. 11) «La cera acostada al foch se regala» (JOAN ROÍ DE CORELLA, Lo primer del Cartoxá, fol. 17v, apud ALCOVER-MOLL, DíVao?Zí?n).

«Daciá feu aparellar una paella plena de plom regalat» {Quaresma de Sant Vicent Perrer predicada a Valencia l'any 1413- Introdúcelo, notes i transcripció per Josep Sanchís Sivera, Barcelona, 1927, 321).

Y en otro dominio mucho más próximo al castellano, en el aragonés, fue un verbo de gran vitalidad en los siglos XVI y XVII (5), como se pone de manifiesto por la abundancia con que aparece regalar 'derretir' en la literatura aljamiado-morisca. Se puede decir que casi no hay manuscrito en que dicha palabra no aparezca una o más veces. Aquí recordaré sólo algunos ejemplos expresivos: En el Libro de las batallas, para encarecer hiperbólicamente el ardor del combate, se cuenta qué en el fragor del mismo se derretían los hierros de las lanzas; Alí, primo y yerno de Mahonia, está luchando contra un dragón, que arroja fuego por su boca, y relata el texto aljamiado en un bello pasaje:
«Veos ke salli'ó sobr-él, de la pu"erta del alqasar, centellas muy garandes de fu"*ego... I -él [Ali] está en pele'a muy facerte, ke regalaba la pélela el fl'erro, tanto es de fu"erte la pele'a» (6).

En un pasaje notable del Recontamiento del rey Alixandre, se habla de la muralla de hierro y cobre fundido que Dios mandó construir frente a las ciudades de Gog y Magog: :
(5) El verbo regalar 'derretir', sin duda, es vital hoy día en el aragonés. Aunque no lo encuentro registrado en los trabajos de M. Alvar, existe un importante testimonio al respecto. Ricardo Fernández de la Reguera, en su novela Cuerpo a tierra (Buenos Aires, 1959), remeda el habla del ranchero GinoUo, que «era un aragonés muy candido y simple y les hacía reir mucho con su ingenuidad y con su parla» (p. 291). Encareciendo el miedo que otro personaje sentía ante el ruido de las balas, dice el ranchero aragonés: «Tú no puedes chairar miaja -le reprochaba el ranchero-. Cuando se oye un tiro no hay remedio con ti. ¡Mocé! a tú te se regala ( = derrite) hasta el culo» (p. 312) (Los subrayados son del autor, quien destaca en cursiva las voces y frases correspondientes al dialecto aragonesa). (6) ALVARO GALMES DE FUENTES, El «Libro de las batallas», en «Colección de literatura española aljamiado-morisca» (que en adelante citaré CLEAM), 2, tomo II, Madrid, 1975, pp. 335 y 340. EL BASILISCO

(3) V. GARCÍA REY, Vocabulario del Bierzo, Madrid, 1934. (4) JOSÉ R. FERNANDEZ, Uxico del valle de Aneares (Uón), Universidad de Oviedo, Servicio de Publicaciones (en prensa). 22

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MINIATURA PERSA DEL S. XIV «Ke rregalaba la pelea el fierro, tanto es de fuerte la pelea» «Dixeron: — ¡Ya Dü-l-Qarnáyni! (= Alejandro Magno), ke los de Juji (= Gog) i Majuji (= Magog) son afollantes en la ti^errs; ea ¿si pornemos a tú rrendas (= tributos) sobre en ke pongas entere nos i ellos ai;ud (= muralla)?. Dixo: — Lo ke m-a dado lugar mi señor es mejor; ayudadme kon fu"erga, i porné entere vosotros i^'-ent're-ellos; empero, venidme kon azoras (= trozos) de fi^erro fasta ke ku"ando será igu"alado entere las dos montañas. ¡Traedme lingotes de hierro hasta que alcance la altura de las dos vertientes!». Añadió: «¡Soplad!». Cuando hubo puesto el hierro incandescente como si fuese fuego, exclamó: «¡Traedme cobre fundido! ¡Lo vaciaré sobre el hierro!. Gog y Magog no pudieron escalar la muralla ni pudieron hacer un agujero en ella (8).

Dixo:
— Suflad en él. Fasta ke ku"ando lo pusi^eron kali'ente, dixo: —^Venidme, i vaciaré sobr-él kobre rregalado, i no podrán ende most^rarse, ni podrán a él foradar» (7).

En el manuscrito aljamiano 495 3 de la Biblioteca Nacional de Madrid (9) encontramos también varios ejemplos:
Dixo Abbi Hurayrat, rahimahu Al.lah (= tenga,Dios piedad de él): Mejor serfa a el ke oye ell-alidan (= pregón), i no le rresponde, ke le hinchi'esen el ku™erpo de p°Iomo rregalado (fol. 70r). Pu'Vs ya sabes tú, ¡ya rrey!, ke ku"ando se li'e el Alqur'án {el Corán), ke me rregalo komo la <;era en-el fu^égo (fol. 106r).

Por lo demás, este texto es una traducción literal de la azora XVIII, versículos 93/94-97, quej. Vernel traslada así:
Dijeron: «¡Du-l-Qarnayn! Gog y Magog extienden la corrupción sobre la tierra. ¿Te pagaremos un impuesto a base de que pongas entre ellos y nosotros un muro?». Respondió: «Lo que mi Señor me ha concedido es mejor. ¡Ayudadme con fuerza! ¡Pondré entre vosotros y ellos una muralla!. (8) £/ Corán, Traducción, introducción y notas de JUAN VERNET, Barcelona, Editorial Planeta, 1963, pág. 308. (9) Cfr. OTTMAR HEGYI, La «Leyenda de Sarjil ihn Sarjan» y otros relatos moriscos, CLEAM, 4, Madrid: Editorial Gredos (en prensa). (10) Cfr. MERCEDES SÁNCHEZ, El manuscrito misceláneo 774 de la Biblioteca de Paré {Leyendas, itinerarios de viajes, profecías sobre la destruclión de España y otros relatos moriscos), CLEAM, 6. Madrid, Editorial Gredos (en prensa). 23

(7) A- R- NYKL, «Aljamiado Literature: El rrekontamiento del rrey Alisand re», en Revue Hispanique, LXXVH, 1929, p. 49. EL BASILISCO

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MINIATURA PERSA DEL SIGLO XIV Alejandro contruye una muralla ante Gog y Magog, y sobre eUa vertió «cobre regalado», que los obreros funden en primer término, del grabado. I komeníó el Asayttan (= Satanás) de rregalane komo el p°lomo en-el fu"ego (f. 115r). ^ ¡Ya Muga!, habléle una palabra i t'reraoló i rregalóse, i miré a el-agu"a i puyó d-ella un vapor, i higi^éronse ondas i hig espuma; i halaqué (= cree) del humo los ci^elos, i de la espuma las ti'erras, i de las ondas los montes (Gay. T. 8, f. 148 v).

Del manuscrito misceláneo 774 de la Biblioteca Nacional de París (10) podemos citar el siguiente pasaje aljamiado:
Dixo Muca: — Señor ¿a dónde fu"e akella pelrra (= perla) qu^andó haleqés (= enaste) el al'arse (= trono)'í. Dixo Al.lah: I Ya Muíja!, fabléle una palabra i tVemoió i rregalóse i fizóse, agu^a i puyó d-ella un vapor, i fÍ2Í*eronse ondas i fizo espuma: i halaqé (= creé) del fumo los ci'elos, i de la espuma las ti "erras, i de las ondas los montes (fol. 320r).

Y en otra ocasión, según otro manuscrito de la Academia de la Historia (12), Dios le dice a Moisés:
— ¡Ya Muga!, tomé una garfada (= un puñado) A& k laredad, y-estúvose asT mil años, i habléle una palabra i rregalóse i volvi'óse agu^a kon mi poderí^b (Gay. T. 19, fol. 177 r).

Finalmente, en el manuscrito aljamiado 5305 de la Biblioteca Nacional de Madrid (13), una calavera, milagrosamente resucitada por Jesús, cuenta así una de sus experiencias de ultratumba:
I fu'e kon ellos a la pu"erta ginqena, veos kon mujeres ke están kolgadas de sus lenwas en-el fu"ego, ke rregalaban sus carnes komo el rregalarniento de la ni^eve (fols! 21v - 22r).

El mismo diálogo, en el monte Turisina (= Sinat), entre Moisés y Dios, lo encontramos en otro manuscritos de la Academia de la Historia de Madrid (11):
Dixo Muga: — Señor, ¿a dónde fae la perla ku"ando haleqés (= creaste) el-al'ars ( = trono)}. Dixo Al.lah: (11) Cfr. A. VESPERTINO RODRÍGUEZ, Leyendas sobre personajes bíblicos en la literatura aljamiado-morisca, CLEAM, 5. Madrid, Editorial Gredos (en prensa). 24

H e acumulado ejemplos expresivos de la literatura aljamiado-morisca para poner de relieve el carácter popular, tradicional, de la palabra regalar 'derretir', que, por otra parte, con sus vocales abiertas es mucho más sonora y poética que el término correspondiente fundir, cobre fundido puede ser un tecnicismo de un ingeniero de Altos Hornos; cobre regalado lo dice un poeta.
(12) Cfr. A. VESPERTINO RODRÍGUEZ, Op. cit. (13) Op. cit. EL BASILISCO

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MINIATURA PERSA DEL SIGLO XIV Moisés explica lo que ocurrió con la perla del trono dé; Dios, que según Alá «regalóse i fizóse agua i puyó deUa un vapor, i ficieronse ondas i fizo espuma; i creó del fumo los cielos, i de la espuma las tierras».

Pero, después de estos presupuestos, veamos ya el pasaje completo de las Soledades de Góngora, al que hago alusión en el título de este trabajo. Se trata de un banquete de bodas, en el que se han servido numerosos manjares, regados por abundante vino. Es el «bacanal diluvio» del que habla Góngora. Al final vienen los postres: nueces, membrillo y aceitunas, todos ellos sellados, cerrados por el rubio quesillo: 872 Sellar del fuego quiso regalado los golosos estómagos el rubio, imitador suave de la cera, quesillo —dulcemente apremiado de rústica vaquera, blanca, hermosa mano, cuyas venas la distinguieron de la leche apenas-; más ni la encarcelada nuez esquiva, ni el membrillo pudieran anudado, si la sabrosa oliva no serenara el bacanal diluvio

sello, los estómagos de los comensales golosos de vino, el quesillo asadero, regalo del fuego, por él enrojecido, y que por su suavidad imita la cera de sellar» (15). No cabe duda que el quesillo es rubio por naturaleza, sin necesidad de haber sido enrojecido por el fuego, y, desde luego, no es ningún regalo del fuego; el queso imita, ciert^ente, a la cera por su suavidad, pero también por su carácter fungible, que la hace apta para sellar; y en ningún caso, en el poema hay alusión, directa o indirecta, al lacre, que presupone M. Molho. Sin embargo, teniendo en cuenta, de un lado, especialmente la nueva documentación que ofrezco en este trabajo, hasta ahora desconocida, que se deduce de los textos literarios aljamiado-moriscos, y que ponen de relieve la vitalidad del vocable en un dominio lingüístico tan próximo al castellano^ así como los testimonios de f. de Herrera (andaluz como Góngora) y de Covarrubias (contemporáneo de D. Luis), parece indiscutible el significado de 'derretido' para el regalado de nuestro poema. De otro lado, el entorno semántico, fuego, cera, sellar, que rodea al vocablo regalado del pasaje de Góngora, confirma, sin duda, la anterior suposición. Si, además, tenemos en cuenta la presencia, en nuestro texto, de dos bisemias, una explícita, quesillo I cera, y otra implícita pero aclarada, en feliz interpretación, por Dámaso Alonso, fuego I vino, la explicación de nuestro pasaje es, sin duda, muy sencilla y su sentido diáfano. En todo el pasaje existe una comparación implícita, sustentada en las dos bisemias señaladas. Por eso, al considerar Dámaso Alonso la segunda bisemia {fuego I vino) como una metáfora {fuego = vino), desaparece en su versión en prosa la referida comparación implícita, que, en cierta medida, reaparece en la prosificación de Molho, pero muy desfigurada. Las cosas son mucho más simples de lo que supone Molho. Lo que, sin duda, quiso decir Góngora es lo que sigue: «[Así, como la cera derretida por el fuego sirve para sellar] (comparación implícita), del mismo modo el rubio quesillo, imitador suave de la cera, quiso, derretido por el vino {aquí el segundo significado de la palabra fuego) o fundido en el vino, sellar, cerrar, como postre, los golosos estómagos de los comensa(15) M. MOLHO, Semántica y poética (Góngora, Quevedo), Madrid, Editorial Crítica, 1977, pp. 30 y sigs. (en especial véase página 33). 25

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Evidentemente, dado lo poco usual del verbo regalar 'derretir' en el castellano, lo esperable es la relación de la voz regalado del poema de Góngora con la acepción poética de 'placentero, deleitable, gustoso'. Y Dámaso Alonso además, en interpretación admirable, propone la equivalencia fuego = vino para nuestro pasaje, ofreciéndonos esta bella prosificación: «Llegó luego , pretendiendo apagar en los estómagos de los comensales el fuego gustoso de los vinos, el rubio quesillo, suave como la cera... (14). Más complicada, y desde luego mucho menos poética, es la interpretación de M. Molho, quien, corrigiendo a Dámaso Alonso, propone la equivalencia regalado = don, y analiza así esta primera parte del poema: «lo que se sirve a los cabreros no es queso blanco, sino una especie de queso quemado (queso asadero, según los comentaristas y lexicógrafos de la época); será pues, un don del fuego Uiel fuego... regalado), que le confiere el color típicamente rojo {rubio) de los lacres». Según tales presupuestos sugiere esta prosificación: «Prentendió luego cerrar, a manera de
(14) DÁMASO ALONSO, Luis de Góngora, Las Soledades, Madrid, 1935, p. 200. EL BASILISCO

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les, al final del bacanal diluvio; quesillo, por otra parte, dulcemente, delicadamente modelado por una mano blanca y hermosa, a pesar de ser rústica y vaquera, y que sólo apenas sus venas la distinguían de la leche...». Por cuanto acabamos de ver, en esta mi nueva interpretación del texto de Góngora, la palabra clave y que sirve para comprender rectamente el pasaje, es el verbo regalar, significando 'derretir, ñmdir, licuar', y precisamente la mayor vitalidad literaria de esta voz la encontramos en los textos aljamiado-moriscos. Una vez más, aparte de otros valores, quiero hacer hincapié en la riqueza expresiva del léxico de la literatura aljamiado-morisca. Independientemente de abundantes arabismos léxicos, son numerosas las voces romances, que, como novedades o poco conocidas, aparecen sólo en la literatura aljamiadomorisca, pero generalizadas en todos sus textos sea cual sea su origen, formando un importante número de modelos fuertemente estructurados, y cuyo conocimiento nos ofrece imprescindible ayuda para la mejor comprensión dé otras obras literarias de la España cristiana. Como ejemplo sólo recordaré aquí algunas voces (que acoplo a la ortografía actual) que no están registradas en el Diccionario de la Academia: aboconar 'caer, derrumbarse', afogadero 'lugar por donde un río lleva mucha agua', agladiyar 'asustar, aterrar', acontentación 'contentamento, alegría', acoradero 'coraza, acosiguir 'conseguir, alcanzar', amanecimientp 'el amanecer', amoderear 'aleccionar, indicar el modo de obrar', apaganza "satisfacción, contentamiento', apagarse 'estar satisfecho, estar contento de alguien', aparzonero 'partícipe, copartícipe, compañero', aplegamiento 'ayuntamiento, reunión', asetado 'sediento', averdadecer 'hacer verdadera, hacer valedera alguna cosa', vaforear 'echar de sí vaho o vapor', valenteZí? 'valentía', hastura 'suficiente', veos y veovos 'he aquí que', de aquíd que 'hasta que', deritaje 'derecho, calidad de derecho, autoridad', derremir 'redimir', énalentar 'templar, calentar', enfestillar 'enderezar, levantar, dirigir', enhacendado 'solícito, diligente' (cfr. hacendoso), empara 'defensa, refugio, amparo' (en el Dic. de la Academia aparece empara, pero con significado distinto), enta 'a, hacia', esfeuzar 'desconfiar', especialar 'distinguir a Una persona con trato especial', entrar 'cohabitar una pareja, fornicar', eslenada 'aliento, soplo', estajo 'hato, pequeño grupo de ganado' (cfr. otra acepción en el Dic. de la Academia), fachal 'pañuelo o pañoleta, prenda femenina usada sobre la cabeza', forcible 'fuerte', forma-miento 'figura de una persona, configuración física', fomillos 'narices', fortalado 'fortalecido', grandh 'engrandecimiento, orgullo, soberbia', guabado 'alabado', guabanza 'alabanza', iguala 'combate úrxg^^x, igualar 'montar en una caballería», ivantaja 'ventaja', capizo 'abertura que tiene cualquier ropaje para poder sacar la cabeza' (cfr. cabezón, ac. 5^ en el Dic. dé la Academia), caminamiento 'distancia, extensión de camino que hay que recorrer', cautela 'añagaza', querimiento 'voluntad, deseo', la ora 'entonces, luego, al punto', lloramiento 'lloro, acción de llorar', maldignado 'maldito', malcolpado 'maihenáo, murmulicio 'murmullo', noncura 'negligencia, descuido', noncurueño 'negligente, descuidado', noncurante'negligente, descuidaÁo', parante 'el que está parado, el que está situado', pergonar 'proclamar', pergüeño 'el que proclama o pregona', pestañada {de ojo], 'parpadeo, el momento que dura el abrir y cerrar de ojos', revilcar o revivcar 'resucitar, revivificar', redolear 'redolar, dar vueltas, girar', reúma 'reino, condición y oficio de rey, dignidad real', recontamiento 'narración', recontador 'narrador', retimblar 'blandir', sem26

blazar 'describir, ejemplificar, asemejar', sostribar 'apoyar, descansar el peso de una cosa en algo firme', sufrencia "sufrimiento', todora 'siempre', tremolar 'temblar', treta 'trecho, distancia de lugar o de. tiempo', etc. Es cierto, que muchas de estas innovaciones léxicas son calcos semánticos del árabe: amoderear, sobre la voé árabe 'dda 'modo, manera', de la raíz 'awada, que en forma I F significa 'habituar, acostumbrar a alguien a algo'; apaganza, que traduce literalmente el verbo árabe radiya; averdadecer, según ha analizado R. Kontzi (16); especialar, en relación con el adjetivo árabe hass 'especial' y el verbo hassa 'condecorar de una manera especial, regalar (17); entrar, según el doble significado del verbo árabe dábala 'entrar y cohabitar una pareja, fornicar'; igualar, calco del árabe siwa 'igual', pero que en la forma VIIF significa 'sentarse cómodamente (en un caballo, en una silla)' (18); cautela 'añagaza, ardid', que refleja el valor del vocablo árabe hilat, sin matiz peyorativo (19); la ora, según el árabe al-sa'a 'la hora = espacio de tiempo' y 'luego, entonces, enseguida, al punto' (20), etc. Pero, en otras ocasiones, las voces moriscas están tomadas del contorno popular, escogidas por su carácter plástico y sus connotaciones afectivas, pero que no llegaron a penetrar en la lengua de los autores cultos de la España cristiana. A. este grupo pertenecen las voces aboconar, afogadero, agladiyar, acoradero, acosiguir, asetado, eslenada, estajo, fachal, fomillos, grandia, guabanza, capizo, murlicio, noncurueño, pergüeño, revilcar, retsmo, semblazar, sostribar, todora, tremolar, treta, etc. {21). Teniendo en cuenta tal riqueza léxica, así como otros muchos méritos de la literatura aljamiado-morisca, no es de extrañar que un crítico agudo como Leopoldo Azancot (si bien desapasionado por no ser especialista en el tema) haya encomiado los valores de tales textos, recomendando su lectura a toda persona culta: «Aparte de su valor literario y de su capacidad para provocar ima muy especial ensoñación poética, los escritores de los moriscos poseen un alto interés sociológico y permiten establecer conexiones entre las literaturas occidentales y la árabe... Estas narraciones, tradicionales y maravillosas, sorprenderán a los lectores con su lenguaje arcaico y poético a la par, con su desabrida fantasía» (22).
(16) Calcos, semánticos en textos aljamiados, en «Actas del Congreso Internacional sobre literatura aljamiada y morisca» (Universidad de Oviedo) en «Colección de literatura española aljamiado-morisca» (dirigida por Alvaro Galmés de Fuentes), Madrid, ed. Gredos, 19781, págs. 326-331. (17) R. KONTZI, op. cit., págs. 331-332, (18) R. KONTZI, op. cit., págs. 325-326. (19) Véase ALVARO GALiSlES DE FUENTES, Épica árabe y épica castellana, Barcelona, ed. Ariel, 1978, págs. 72-73. (20) Véase ALVARO GALMES DE FUENTES, Historia de los amores de Paré y Viana, en «Colección de literatura española aljamiado-morisca», Madrid, ed. Gredos, 1970, pág. 236. (21) Para detalles sobre el léxico morisco, véase ALVARO GALMES DE FUENTES, El «Libro de las batallas» (Narraciones épico-caballerescas), tomo I; Estudio literario y edición del texto; tomo II: Estudio lingüístico y glosario, en «Colección de literatura española aljamiado-morisca». Madrid, ed. Gredos, 1975, (22) LEOPOLDO AZANCOT, sobre El «Libro de las batallas», en «Tribuna médica», Madrid, mayo, 1976. EL BASILISCO

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DOCUMENTOS

LA CRISIS DEL PARTIDO COMUNISTA EN ASTURIAS:
DOCUMENTOS
I. INTRODUCCIÓN
La llamada «crisis» del Partido Comunista en Asturias tiene un innegable interés no sólo político sino filosófico, dadas las cuestiones que esta crisis remueve. EL BASILISCO ha recogido un conjunto de documentos —algunos inéditos (los docs. 10 y 11, escritos especialmente para la revista, y el doc. 19, enviado a la revista La Calle sin que fuera publicado), otros de difícil localización (dado que son cuasi privados)— que han de ser sin duda muy útiles y aún necesarios a todo aquel que quiera formar opinión acerca de éste importante asunto, cuyas dimensiones, por supuesto, rebasan ampliamente el ámbito regional y se inscriben en el cuadro de los problemas generales del marxismo. EL BASILISCO, que posee ésta documentación desde comienzos de éste año, no ha querido publicarla en momentos de lucha electoral (elecciones genérales y municipales); por otra parte, los protagonistas de una y otra parte, conocen y están de acuerdo en la publicación de éstos documentos. EL BASILISCO deja abiertas sus páginas a todos aquellos que puedan enriquecer el análisis de esta crisis en sus aspectos de un interés más general.

PROYECTO DE PROPUESTAS POLÍTICAS AL IX CONGRESO DEL PCE
TESIS 1. Características del actual proceso de cambio.
Los pueblos de España se encuentran inmersos en un proceso de cambio democrático, que en sus líneas maestras coincide con los análisis hechos por el Partido Comunista, aunque en algunas de la formas transcurra de manera diferente a como hubiéramos deseado. La ruptura democrática no se ha producido de una vez, como consecuencia de una acción democrática nacional; va realizándose a través de fases sucesivas, de la acumulación de reformas cuantitativas, que en definitiva conducen a un cambio político de cualidad, a la instauración de un sistema de libertades democráticas. Esta es una característica de nuestro proceso político, que determina su ritmo y su profundidad.
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Las posiciones rupturistas sostenidas por el Partido Comunista y recogidas, en su esencia, en el programa de Iz Junta Democrática, no llegaron a ser compartidas por la totalidad de las fuerzas de la oposición. Una gran parte de éstas se inclinaron a soluciones de reforma, de evolución a partir del agotamiento del régimen dictatorial pasado, que eran más fáciles de iniciar, aunque en su desarrollo presentaran luego más dificultades. Las fuerzas que tomaron esta orientación lograron en las postrimerías de la dictadura un nivel de acción casi legal, que facilitó sus movimientos, mientras nosotros permanecimos aún durante cierto tiempo en la clandestinidad más completa. La posición de aquellas fuerzas influyó en que el movimiento de masas, a pesar de su amplitud e importancia,
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no alcanzase la fuerza necesaria para determinar una ruptura política radical. Dentro del régimen dictatorial se habían incubado —y ello coincidía plenamente con nuestros análisis—• corrientes reformistas cuya base social se encontraba en la necesidad sentida por la burguesía española de integrarse en Europa, de abrirse a nuevas relaciones mundiales para hacer frente a las primeras sacudidas de la crisis y asegurar su propio desarrollo. Nuestra propuesta de pacto para la libertad comprendía un entendimiento entre la oposición y las citadas corrientes reformistas a fin de asegurar la transición pacífica hacia la democracia. Pero la ruptura democrática, realizada de una vez y la instauración de un Gobierno provisional, que hubiera permitido la hegemonía de las fuerzas democráticas desde el comienzo del cambio, no tuvieron lugar por varios factores: • Las vacilaciones de gran parte de la oposición, a las que hemos hecho referencia. • La muerte del General Franco, que liberó de sus compromisos con el régimen anterior a las fuerzas reformistas surgidas en su seno y les dio la posibilidad de tomar la iniciativa de lo que se ha llamado la Reforma. • La presión internacional, fundamentalmente europea y americana, temerosa de la hegemonía de la clase obrera y las fuerzas de izquierda y que a raíz de los acontecimientos portugueses extremó sus cautelas en orden a impedir cualquier cambio radical de la situación en España. Entre esas cautelas se encontraba la tendencia a aislar al P.C.E. del conjunto de las fuerzas actuantes. Esta situación obligó al Partido a matizar su tesis rupturistas, formulando la solución de la ruptura pactada. X^y^ hecho el proceso de cambio democrático transcurre como tal ruptura pactada, aunque este pacto sea puramente tácito. El proceso de cambio se inició bajo la hegemonía de las corrientes reformistas —^y no de la oposición democrática— y en una primera fase —^la del Gobierno Arias Navarro-Fraga— con el control de los sectores más reaccionarios del reformismo que durante unos meses prolongaron una peligrosa situación de inmovilismo. Tal situación fue rota por la acción de los movimientos de masa obreros y populares que adquirieron notable auge bajo el Gobierno de Arias Navarro y que lograron el desplazamiento de los gobernantes más reaccionarios, reemplazados por el Gobierno Suárez. Este asumió en su programa una parte de los objetivos de la oposición; se refirió a la transformación democrática, afirmó «su convicción de que la soberanía reside en el pueblo», su propósito «de restaurar un sistema político democrático, basado en la garantía de los derechos y libertades cívicas, en la igualdad de oportunidades políticas para todos los grupos democráticos y en la aceptación del pluralismo real». También se refería la declaración programática del Gobierno Suárez ál propósito de dialogar con los grupos de oposición.
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\j¡L lucha de masas desempeñó un papel determinante en la transición. Las grandes huelgas y manifestaciones de finales del 75 y comienzos del 76, las manifestaciones por la amnistía y los derechos autonómicos, las acciones contra la represión y por las reivindicaciones ciudadanas fuer o n . acontecimientos que marcaron decisivamente todo este período. Entre ellas se singulariza la imponente demostración de duelo celebrada en Madrid, en el entierro de las víctimas de la masacre de abogados laboralistas, manifestación que puso de relieve la elevada conciencia cívica popular y que algunos diarios valoraron también como el acto en que el Partido Comunista consagró su derecho a la legalidad. Además de impulsar la. lucha de masas, en ese período el Partido Comunista propició un proceso de ampliación de los organismos unitarios de la oposición que desembocó en la creación de la Comisión de los Diez, la cual inició el diálogo con el Gobierno. El Partido se orientó resueltamente a impedir su aislamiento y el de los sectores niás consecuentes de la clase obrera y salió a la luz pública en la reunión de su Comité Central en Roma, que elaboró una serie de objetivos políticos, cumplidos posteriormente en gran medida. Parte de esta orientación fue la presencia ilegal en España del Secretario General del Partido y la aparición progresiva de éste en público que culminó con la Conferencia de Prensa del 10 de diciembre de 1976. El Partido creaba así una situación de hecho que iba a facilitar su legalización y su panicipación activa en el proceso de cambio político. También contribuyó al éxito de esta orientación la «cumbre eurocomunista» celebrada en Madrid en marzo de 1977 venciendo las resistencias opuestas por el Gobierno hasta el último minuto. Se trataba de realizar pasos que permitieran a la oposición recuperar una parte de la iniciativa política y de impedir que ésta quedase enteramente en manos de los reformistas del régimen pasado. E incluso de facilitar el paso de parte de éstos a posiciones efectivamente democráticas, partiendo de la situación de fluidez y de permeabilidad que la transición podía generar. De este modo la ruptura democrática va produciéndose a través de una serie de medidas entre las que cabe señalar la legalización del Partido Comunista —que abrió el camino a la de otros grupos de izquierda—; y la elección de Cortes que se han transformado en Constituyentes; la legalización de los sindicatos de clase; la promulgación de la amnistía; el establecimiento del régimen preautonómico catalán, que auguraba la apertura de procesos semejantes en otras nacionalidades y regiones; los acuerdos de la Moncloa... Se trata de un proceso más lento y más complejo que si se hubiese producido la ruptura de una sola vez. La no existencia de un Gobierno provisional de amplia coalición que tomara por Decreto medidas de auténtica democratización, antes de convocar elecciones, de manera que las nuevas instituciones comenzaran a actuar ya sobre un terreno limpio de obstáculos legales y estructurales, no sólo ha influido sobre los mismos resultados electorales, sino que ha obligado al país a moverse en una situación ambigua, donde las nuevas Cortes elegidas por
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sufragio universal han tenido que convivir con Ayuntamientos y Diputaciones dictatoriales; los nuevos sindicatos de clase se encuentran aún limitados por la subsistencia de todo el viejo aparato vertical; las nuevas instituciones democráticas tienen el contrapunto de las viejas estructuras dictatoriales, es decir, donde lo viejo y lo nuevo se mezclan y se confunden, hasta ofrecer a amplios sectores la visión deformada de que «nada ha cambiado», mientras que aquéllos que si perciben los cambios reales verificados tienen la impresión de la suma fragilidad de éstos. Sin olvidar la actitud de aquéllos que prescindiendo de la realidad, operan como si el cambio democrático hubiese llegado a su culminación y como si las opciones políticas de partido tuviesen ya lu2 verde ante sí, haciendo innecesaria la convergencia y la cooperación de las fuerzas que a partir de distintos puntos de vista coinciden en la necesidad de estabilizar la democracia.

Posteriormente la socialdemocracia se ha caracterizado por su política de defensa del sistema capitalista y del imperialismo, mostrando su incapacidad para realizar el socialismo. En el mundo no se conoce ningún ejemplo de un gobierno socialdemócrata que haya intentado acabar con la explotación capitalista. Esta es nuestra diferencia radical con la socialdemocracia. Queremos transformar el mundo, crear una nueva sociedad, construir el socialismo. De ahí la razón del nacimiento de los partidos comunistas. Por otra parte, y al igual que consideramos patrimonio nuestro la revolución de Octubre y todas las revoluciones socialistas que han ido liberando a los pueblos, rechazamos, como algo ajeno al marxismo, el fenómeno del burocratismo y del estalinismo. Es indudable que hay todauna serie de causas históricas en los fenómenos burocráticos y restrictivos de la democracia ocurridos en la URSS Entre ellas, fundamentalmente, el hecho de que la primera revolución socialista se realizase en un país atrasado como era la Rusia de 1917 y que esta revolución no fue seguida —como pensaba Lenin— por la de los países avanzados de Europa. El naciente Estado soviético sufrió el ataque y cerco del imperialismo, y fue acosado por el hambre, la miseria y el aislamiento internacional. El proletariado de ios países europeos más desarrollados, sometidos a la influencia de la socialdemocracia, no supo hacer la revolución. Estas realidades han contribuido a crear las base^'favorables a fenómenos negativos como el burocratismo y el estalinismo. / Tales fenómenos anddemocráticos han supuesto un retraso importante en el desarrollo de la influencia del marxismo revolucionario entre los trabajadores de los países capitalistas avanzados. Los comunistas españoles hemos superado autocríticamente la etapa del estalinismo y recuperado las esencias democráticas y antiburocráticas del marxismo.
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TESIS 15. El Partido Comtmista de España
El Partido Comunista de España es un partido marxista revolucionario, que se inspira en las teorías del desarrollo social elaboradas por los fundadores del socialismo científico, Marx y Engels, y en su método de análisis. Nos consideramos herederos de quienes, en las difíciles condiciones de la Rusia de 1917, encabezados por Lenin supieron dirigir la primera revolución sociahsta del mundo, que abrió un proceso revolucionario mundial en el que nos hallamos. De ahí se derivan nuestras diferencias históricas/con la social-democracia. Esta durante la primera guerra mundiaJ^^andonó las posiciones internacionalistas, para ponepse al servicio de la burguesía en cada país.
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El Partido Comunista de España se define como un Partido marxista, democrático y revolucionario, ^n el que la aportación leninista, en todo cuanto sigue siendo válida, está integrada —como la de otros grandes revolucionarios—, pero sobre la base de que hoy no cabe mantener la idea restrictiva de que «el leninismo es el marxismo de nuestra época». El Partido Comunista de España rechaza toda la concepción dogmática del marxismo. El marxismo tiene un carácter científico y no dogmático. El P.C.E. se esfuerza por elevar en todo momento su capacidad para asumir los cambios objetivos que se producen en la sociedad, las nuevas conquistas científicas, las experiencias de la práctica revolucionaria; por asimilar, con espíritu crítico, los nuevos desarrollos del marxismo. Manteniendo su crítica de la socialdemocracia, el P.C.E., saluda los pasos de algunos Partidos Socialistas o Socialdemócratas, o de sectores de éstos, hacia las posiciones del marxismo y está empeñado en una lucha por la reconstrucción de la unidad del movimiento obrero mundial sobre bases marxistas. El P.C.E. labora por llegar en España a lo que nuestro Manifiesto. Programa ha caracterizado con una nueva formación política, en la que participen los partidos favorables al Socialismo, sindicatos, movimientos cooperativos, y otras organizaciones sociopolíticas, formación que respetando la personalidad la independencia y la filosofía de cada uno de sus componentes, agrupe la fuerza de todos y sea una real alternativa de gobierno a los partidos burgueses, capaz de llevar al socialismo en la democracia.

Independientemente de sus críticas a la Socialdemocracia el P.C.E. se pronuncia por la unidad de acción de las fuerzas de tendencia marxista y socialdemócrata y de todas las fuerzas de contenido popular, en la lucha por la paz, el desarme, la autodeterminación y la independencia de los pueblos, la cooperación entre éstos sobre un plano de igualdad, el progreso, la justicia social y la democracia, la construcción del socialismo. El P.C.E. es a la vez un partido de lucha y un partido de gobierno, dispuesto a asumir responsabilidades rectoras en la vida del país y a defender tanto en el Parlamento como en la acción democrática de masas los intereses de la clase obrera, de todas las capas trabajadoras y de las fuerzas de la cultura. El P.C.E., en las nuevas condiciones de legalidad se propone actuar de una manera transparente, profundamente democrática, reforzando sus lazos conlas masa populares. Para ello, sus Agrupaciones se organizarán en las empresas y lugares de trabajo, en los centros de estudio y cultura y en las barriadas. El P.C.E. es un partido de masas, de nuevo tipo, que presta gran atención a la formación y promoción de cuadros. El principio del centralismo democrático, por el que nos regimos, adaptado a las condiciones de la legalidad, facilitará el florecimiento de la democracia interna. El P.C.E. educa a sus miembros en la solidaridad internacionalista con los trabajadores y los movimientos de liberación de todos los países; en las ideas del socialismo y del comunismo.

SOBRE LA ACTUAL ORGANIZACIÓN DEL PCE
Es evidente que en dos hojas no se puede dar un tratado de organización y menos aún recoger y analizar los defectos que hoy aquejan a nuestro partido. Simplemente, voy a señalar algunos aspectos críticos para tratar de promover un inicio de debate sobre los mismos, con vistas al IX Congreso, dejando muy claro desde el principio que mis opiniones se plantean desde uña perspectiva constructiva con objeto de mejorar la actividad de un Partido al que me siento profundamente vinculado desde hace años. \
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Pero ¿qué se entiende por un Partido de masas?. En general, un Partido que sea capaz de elaborar una política que responda a los intereses de las masas, en contacto directo con ellas, enriqueciéndola con sus aportaciones y siendo a la vez impulsor de sus movimientos, potenciando su articulación, en donde a la vez que respete escrupulosamente su autonomía juegue el Partido Comunista un papel decisivo en su orientación. A la vez que se hace esa política de, con y para las masas, el Partido debe poseer una potente estructura organizativa capaz de ejercer la función orientadora e impulsora antes mencionada y a la vez ser un instrumento eficaz de cara a las alternativas de la compleja política «eurocomunista», que exige un grado de descentraliza~tión de actividades tan amplia y un grado de elaboraciohxtan inmenso, sin cuyos requisitos esa alternativa podría cbíwertirse en un ensayo de socialdemocracia, pues no bastaria^on reivindicar el//« socialista, al que sin duda aspiramos, ya que la práctica real sería de contenidos reformistas a l ^ i o tener instrumentos adecuados para transformar el sisteim, es decir, para hacer la revolución.
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El Partido de masas que necesitamos y la realidad, existente. Con frecuencia escuchamos, y decimos que el P.C.E. tiene que reconvertir su estructura clandestina en la de un Partido de masas, capaz de asumir y de aplicar la política «eurocomunista» de transformación de los aparatos ideológicos y coercitivos del Estado, y de articular el bloque histórico que imponga su hegemonía en la sociedad y nos permita llegar, pasando por la democracia política y social, al socialismo y al comunismo.
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La realidad existente hoy en el Partido está muy alejada de ese proyecto organizativo que acabamos de señalar. La política de masas, con y para ellas está muy lejos de llevarse a la práctica. Si exceptuamos los movimientos reivindicativos de contenido estrictamente sindical, son muy escasas las ocasiones en donde logramos incidir con fuerza y movilizar por objetivos más amplios que los puramente sindicales. Donde el problema es más grave es en sect-ores como la juventud, movimiento ciudadano, Universidad, campo, movimientos feministas, etc. donde aparecen en muchos casos formas organizativas expontáneas en las que el Partido no tiene la menor incidencia o lo que es peor se observa ante estos hechos una actitud muy generalizada de inhibición que hace que la mayoría de los camaradas, salvo excepciones, vivan ajenos a la problemática de estos movimientos. Este tipo de problemas ni siquiera son discutidos en las Agrupaciones ni en los Comités, y no sólo no se discuten sino que los comunistas van alejándose de su propia dinámica. Es frecuente escuchar los consabidos argumentos de que «no hay que desestabilizar la situación», como si el desarrollo de esos movimientos estuviesen en contradicción con la estabilidad política, entendido en el sentido de consolidar la democracia y no en el de consolidar el sistema capitalista. El continuo temor de «vuelta hacia el pasado», legítimo por cierto, sirve para justificar siempre nuestras inhibiciones y nuestros errores. No se trata de despreciar ni mucho menos, los peligros de una situación incontrolada pero lo que es evidente es que se utiliza en muchas ocasiones de un modo abusivo. La situación de desconcierto en las Agrupaciones es considerable por varias razones, entre las que destacaré algunas: a).— El militante tiene una participación casi nula en la elaboración política, debido precisamente a la carencia de una auténtica política de formación dentro del Partido y a la falta de cauces adecuados para que sus opiniones puedan tener influencia en los órganos donde se toman las decisiones. N o existen perspectivas a corto plazo de que esa situación pueda cambiar pues si bien es cierto que con fecha 26 de Septiembre de 1977 se reunió en Madrid el Comité Central para tratar el tema de la formación dentro del Partido y promover una especie de «Universidad comunista extensiva a las regiones», que sirviese para montar de una manera sistemática toda la labor de formación de activistas y militantes, hay que reconocer que no se ha hecho casi nada. El militante se ve así «masifícado» y sin tareas concretas que realizar. En unos casos porque no se le asignan y en otros porque no se encuentra con capacidad para realizarlas. Llega sí el aburrimiento, el abandono y en muchos casos la exasperación, sobre todo en aquellos camaradas que estuvieron años luchando por conseguir otro tipo de Partido bien distinto del que hoy están viendo. b).— La estructoración territorial se ha llevado a cabo de un modo burocrático y en muchos casos ni siquiera se ha abordado porque no se ha entendido. Eso ha producido una desmovilización aúm mayor puesto que aumentó la disgregación, y el nivel de actividades que se sostenía,
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aunque fuese escaso, no se recuperó ni mucho menos se potenció en los nuevos lugares de encuadramiento. c).— N o hay tampoco criterios de militancia y se confunde todo. Una cosa es que en el Partido existan diversos grados de actividad, asumidos voluntariamente, y otra que al Partido venga cualquiera y de cualquier forma. Existen en un número considerable de Agrupaciones muchos problehias derivados de la admisión en el Partido de personas cuyo ingreso fue impugnado por razones diversas. Sin entrar en la razón o no de dichas impugnaciones, lo cierto es que no se arbitró ningún criterio para resolver esos casos, y el malestar continuó aumentando. d).— Existe un fuerte absentismo, superior al que podríamos considerar como normal en un Partido de masas similar a los existentes en Europa. Basta examinar el nivel de asistencia a las reuniones de discusión de la tesis para el Congreso y se puede comprobar que es rara la Agrupación^cuyo nivel de asistencia supera el 20 o el 30% del total de afiliados. Las causas son múltiples pero fundamentalmente residen en la penuria política y escaso atractivo que ofrece hoy la militancia en nuestras organizaciones de base.

e).— La participación en las tareas llamadas «mecánicas» es cada vez más escasa. Hoy podemos decir que las actividades de propaganda, recogida de cotizaciones, etc. se sostienen por una minoría de camaradas que cada vez se sienten más aislados en esa labor. f).— La afiliación está casi paralizada desde las últimas elecciones de Junio del 77. Toda esta situación no afecta solamente a los organismos de base. Los Comités de Agrupación se ven impotentes y desarmados para responder a esa demanda política y reclaman en vano, a su vez, a los órganos de dirección superiores más información, mayor comunicación, más formación, etc. El mal es profundo. Se induce así que desde el Secretariado General, Secretariado, Comité Ejecutivo, Comité Central, Comités regionales, provinciales, comarcales, locales, etc. existe una amplia cadena en donde la transmisión se va degradando en todos los escalones hasta que le llegan unas migajas incoherentes al militante de base que busca refugio a sus males en la lectura de la prensa diaria, único recurso que le queda para enterarse
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de algunas cosas, con el riesgo que ello entraña. No solamente la transmisión de arriba-abajo se degrada sino también la que la base debiera de transmitir a sus dirigentes para enriquecer de este modo la política elaborada. Pero el problema no reside sólo en esta transmisión «piramidal» del vértice a la base. La cuestión consiste en que no hay una articulación «horÍ2ontal» dentro de las estructuras organizativas del Partido que permitan ir creando una auténtica política descentralizada, exigencia insoslayable para un Partido eurocomunista, en cuya elaboración participen miles de camaradas a través de los Comités y de comisiones de trabajo adscritas a los mismos donde sus propias conclusiones puedan llevarlas a la práctica siempre que no contradigan, en Jo fundamental, la línea política general elaborada por el Congreso. Por el contrario vemos como, hasta ahora, estas comisiones se utilizan instrumentalmente cuando no se desconfía de su propia creación, hecho del que no se escapa el propio .Comité Central donde la inoperancia de las comisiones creadas y el casi nulo reflejo de su trabajo en el conjunto del Partido es notorio y pone de manifiesto, una vez más, que el máximo órgano de dirección del Partido no está articulado para ejercer un trabajo de dirección colectiva. Estas y otras muchas deficiencias que podría enumerar creo que son de la suficiente entidad como para ponerse a reflexionar seriamente en el origen de las mismas y poner remedio urgente a esa situación mediante soluciones políticas y orgánicas establecidas de un modo coherente y producto de una política organizativa que está aún por definir. A M O D O DE CONCLUSIÓN Trabajar para que el IX Congreso sirva de estímulo y de detonante a una nueva situación en el Partido, donde se cree una conciencia autocrítica generalizada de la situación que se está atravesando, empezando por la propia dirección dando ésta ejemplo de toma de conciencia y estímulo para atajar estos problemas y superarlos. Bien es cierto que la construcción de un Partido de masas es un proceso largo y que no se puedepasar en dos días de un Partido clandestino a uno de masas bien organizado, pero lo que también es cierto es que los días se están convirtiendo en meses, los meses se convertirán en años y no se ve por ahora que exista en la dirección del Partido una conciencia clara de la situación que se atraviesa y de las gravísimas consecuencias que puede acarrear el tener un Partido desmovilizado y sin ideas ni recursos para reaccionar. Es necesario un Partido Comunista que sirva de instrumento ejecutor de una política democrática y revolucionaria, adaptada a las condicione* concretas de un país industrializado inmerso en la órbita capitalista, y que precisamente porque soy consciente de la complejidad de esa política, es por que me planteo que si no organizamos un Partido con un funcionamiento absolutamente democrático y enriquecedor de la personalidad individual de sus militantes, no conseguiremos el objetivo que nos proponemos que no es otro que cambiar la sociedad en la que vivimos y acceder a un sistema mas justo que es el socialismo.
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N o puede servirnos de consuelo el pensar en las dificultades de Partidos como el Francés, el Belga, el Inglés, etc., que siguen aún con estructuras de células, fuerte absentismo, y falta de participación. Si eso fuese un mal general a nivel europeo tendríamos que llegar a conclusiones políticas francamente pesimistas respecto a la vía socialista en nuestro país y en Europa. N o se trata de volver al Partido leninista, concebido como un Partido de cuadros revolucionarios probados que aprovechen una conyuntura favorable dentro de una crisis revolucionaria de gerras imperialistas, pero tampoco se trata de tener un Partido de afiliados cuya única perspectiva de trabajo sea pagar la cuota, llevar su Mundo Obrero de vez en cuando y asistir ocasionalmente a algún mitin. Quizás sea un mal necesario el que existan camaradas con ese nivel de actividades pero desde luego lo que no puede ser de ningún modo es el que esos camaradas sean la inmensa mayoría de los inscritos hoy en nuestro Partido pojrque desde luego que con ese tipo de Partidos la política habría que transmitirla a las masas por medio de anuncios pagados en la prensa. ¿De quién es la culpa?. Evidentemente no podemos contestar como el clásico maetro que inculpa siempre a sus alumnos y a su falta de inteligencia del poco rendimiento que se obtiene de ellos. Pedagógicamente el maestro nunca tiene razón al hacer un planteamiento así, del mismo modo que nosotros tampoco la tendríamos si pensásemos • que son los militantes los causantes de esa inactividad. Los culpables siempre son los dirigentes que no saben crear actividad o no la quieren crear. Los culpables de que el Partido siga así son los que al ver esta situación permanecen inmutables y dicen que «todo va bien» o no se preocupan de estimular el que estos problemas sean debatidos y sacados a la luz para buscar soluciones. VICENTE ALVAREZ ARECES («Verdad», Especial Conferencia n° 3. 15 marzo 78).
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EL LENINISMO: UNA DE LAS SEÑAS DE IDENTIDAD DEL PCE
cosas más, todo lo cual justificaría el abandono del leniLos objetivos del IX Congreso deben ser, a mi juinismo por el PCE. Estoy de acuerdo en que muchos cio, los siguientes: a) adecuación de los Estatutos a la aspectos parciales del leninismo, como del marxismo, nueva situación de legalidad en que vivimos y, por tanto separados del contexto en elque fueron formulados careconfigurar una estructura organizativa del PCE que propicen de validez. Ahora bien, reducir el leninismo a un cie en su interior la democracia y la lucha de ideas que recetario es hacer lo mismo queStalin, solamente que propone el Partido Comunista para la sociedad española; mientras éste lo utilizó para justificar su política, ahora se b) definir la política coyuntural del PCE hasta el próximo utiliza para descalificar al leninismo. Por otra parte, dadas Congreso. Estos parece ser que eran también los las condiciones en que se desarrolló el PCE, es innegable objetivos de la dirección del Partido inicialmente. Digo inicialmente, porque lo cierto es que al lado de estos objetivos nuestra endeblez teórica, como la de todo el Movimiento Obrero español, por lo que no se ha podido discutir sufise cuelan de rondón una serie de cuestiones que atañen a la cientemente qué aspectos concretos del leninismo están propia identidad del PCE: después de haber justificado la superados en nuestro país, puesto que la dictadura franpolítica seguida por el PCE durante los últimos 20 años quista impidió crear las condiciones en que tal debate en base a citas de Lenín,.por ejemplo, la «Política de Refuese posible, al contrario de lo que sucedió en Italia o conciliación Nacional», el «Pacto para la Libertad», la Francia desde 1956. Para mí, el leninismo es algo más que lucha contra el izquierdismo, etc. ¡Resulta que ya entonun conjunto de recetas: es un modo de ser, un estilo de trabajo, ces habíamos abandonado el leninismo!. Para hacer esto se una forma de analizar la realidad que permitieron aprovechar reduce el leninismo a la caricatura que del mismo hizo Stalin. Personalmente estoy de acuerdo en que hay que abandonar la las excepcionales condiciones que se dieron enla Rusia zarista para cristalizar en la Gran Revolución Socialista de Octubre concepción estaliniana del leninismo. Pero reducir el leninisque abre una nueva etapa en la Historia de la Humanidad y mo a su concepción estaliniana es una estafa o una ingees el origen del PCE. Dígase lo que se diga, negar el leninuidad. nismo como uno de los pilares doctrinales del PCE es renunciar a sus orígenes y negar la necesidad histórica de su creación. Debatir lo que representa el leninismo es algo muy complejo que supera temporalmente el marco de un ConPara mí, creo que hay una razón implícita para el greso limitado por una sospechosa escasez de tiempo para abandono del leninismo y que la dirección del PCE no su preparación, dada la magnitud del tema a debatir. Y formula porque en el momento actual resultaría una especialmente, supera el marco de unas líneas en la Triburueda muy difícil de tragar: se trata de la tesis, defendida na Regional. por numerosos autores burgueses y socialdemócratas, según la cual el fenómeno estaliniana es una consecuencia fatal La dirección del Partido da razones explícitas para de la doctrina leninista. El abandono del leninismo por el justificar el abandono del leninismo después de reducirlo, PCE lavaría este «pecado original» y sería la garantía de insisto, a su formulación estaliniana. Tales razones que el PCE ha dejado de ser un partido estalinista. A este podemos resumirlas así: respecto, en la tesis XV hay un párrafo que dice... «Los comunistas españoles hemos superado autocríticamente la A).— El leninismo está prostituido: cualquier gruetapa del estalinismo y recuperado las esencias democrápúsculo terrorista se denomina «marxista-leninista». De ticas y antiburocráticas del marxismo».' Me alegraría acuerdo; pero ¿qué palabras no están hoy prostituidas.' mucho que fuese así. Pero la realidad creo que no lo con¿Es que acaso las dictaduras militar-fascistas no utilizan el firma. Ahí están las tesis del Congreso: pomposo título de «regímenes revolucionarios» ¿Qué decir de la palabra democracia} ¿Quién no se declara, salvo Blas ¿Hay algún tipo de autocrítica en las tesis? ¿Se equiPinar y otros cuatro, demócratas hoy en nuestro país? vocaron alguna vez el Secretario General y los órganos de Y el propio marxismo, ¿acaso no se usa con mil connodirección del Partido desde 1960 para acá?. Yo no he taciones diferentes.'. Por esta regla de tres tendríamos que leído en un órgano oficial del Partido ninguna autocrítica abandonar no solamente el leninismo sino también el de dichos órganos. Resulta que siempre hacemos unos marxismo, el nombre, etc. Y, ¿qué garantías hay de que estos análisis perfectos pero siempre sale algún «diañu burlón» argumentos no se utilicen pasado mañana para abandonar que nos estropea las cosas (véase la primera parte de las el marxismo, el nombre del Partido, etc..'. tesis). B).—' Quizás el argumento más fuerte es el de que Por lo que se refiere a nuestra región se está creando muchos aspectos del leninismo están superados en las forun clima muypoco propicio para la discusión, contraste de maciones sociales del capitalismo maduro, entre las cuales ideas, tolerancia, etc. que tanto necesita el PCE. Parece nos encontramos. Así, por ejemplo, el concepto de «dicser que quienes no estamos de acuerdo con las tesis no tadura del proletariado», la toma del poder mediante la comprendemos la política del Partido, somo una «camainsurrección armada, la concepción del internacionalismo rilla de intelectuales» ansiosos por trepar y desplazar del proletario, la transformación de la guerra imperialista en poder a nuestros «dirigentes naturales» a quienes quereguerra civil revolucionaria, etc. Se reconoce que sigue mos «enterrar vivos». ¡Para qué seguir!. Tras este clima se siendo válido el análisis leninista del imperialismo y pocas
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El abandono del leninismo va acompañado de un distanciamiento progresivo de determinados países socialistas, en especial de la Unión Soviética. Evidentemente que dichos países no son el paraíso y su modelo de sociedad no es traspasable aquí; pero no cabe la menor duda de quesin su existencia hoy no podríamos desarrollar nuestra política —mal llamada «eurocomunista»— y debemos tener muy claro que el enemigo principal del PCE es Whasington y no Moscú. No leí en parte alguna que los soviéticos se opusiesen a la formación de un «Gobierno de Concentración» en España con participación comunista, mientras los yanquis ya condenaron la participación comunista en los gobiernos de su «área de influencia». Sin embargo, de las declaraciones de dirigentes del PCE como Azcárate o el propio Carrillo se deduce muchas veces que el enemigo principal de nuestra Lo curioso del caso es que estas posiciones se contradicen política es la Unión Soviética. Entre paréntesis, quisiera señalar el silencio vergonzante que las tesis mantienen con la política democrática general del PCE, de la cual el máximo impulsor es precisamente el camarada Santiago Carri- acerca del hecho de que el triunfo del MPLA en Angola fue posible gracias precisamente al apoyo prestado por los llo. Para mí este nudo gordiano entre la política general países socialistas —excepto China y Albania— y Cuba en propugnada por el PCE y su funcionamiento interno hay particular. Por otra parte, ¿acaso Rumania es más democráque cortarlo cuanto antes si es que el PCE aspira a ser tica que la Unión Soviética?. algo más que un grupo testimonial. Y no olvidar que en el partido de Lenin existieron tendencias hasta 1921 en que se suspendieron provisionalmente en función de las circunstancias La fórmula alternativa que propongo a la caracterizapor las que atravesaba el joven país soviético. Y no olvidar ción del PCE contenida en la tesis XV y el artículo 2 de tampoco que Lenin quedó en minoría en muchas ocaios Estatutos es la siguiente: «El PCE se inspira en los prinsiones y por eso ni abandonó el partido ni depuró a sus cipios del marxismo y del leninismo y en las adquisiciones teóoponentes circunstanciales. ricas que los movimientos revolucionarios mundial y español acumulan incesantemente». Esta propuesta es similar a la del «Manifiesto-Programa» y a las aprobadas recienteSinceramente, creo que suprimir en este momento el carácter leninista del PCE supone perder una de nuestras más mente en los congresos del PSUC y del PC de Euskadi. importantes señas de identidad. Se cita en apoyo de tal Quisiera finalizar mi intervención en esta Tribuna supresión una frase de Pere Ardiaca según la cual «el socon otra propuesta concreta con la cual, creo estaremos cialismo en Occidente no se realizará mientras no se lletodos de a.cuerdo: «Que el Congreso apruebe la denomigue a la unidad de los movimientos obreros socialista y nación de PARTIDO COMUNISTA DE ASTURIAS cocomunista». De acuerdo, pero siempre que esa unidad se realice sobre la voluntad inequívoca de construir el socialismo, mo nombre de la organización que acoge a los comunistas asturianos». y esta voluntad es una característica fundamental del leninismo. Identificarnos externamente con el PSOE (como sucedería de abandonar el leninismo) solamente puede favorecer el bipartidismo que la UCD y el PSOE intentan a toda costa imponer en este país. Porque la cuestión está clara: si nos confundinSos con el PSOE, lo lógico será que los votantes CARLOS D A G O MARTÍNEZ se inclinen por él, puesto que tiene una mejor imagen. (Miembro del Comité Regional del PCE). esconde una concepción estaliniana del Partido químicamente pura: el Partido se identifica con el núcleo dirigente y éste con el Secretario General. Por otra parte es constatable un desarrollo del culto a la personalidad a todos los niveles. Afirmo esto aún a riesgo de ser acusado de las peores cosas por «combatir a los líderes». Se muy bien que estos son imprescindibles para las masas, pero también se que no tienen porqué estar exentos de crítica cuando ésta sea justa. Como consecuencia de este clima, se plantea en determinados círculos la necesidad de una depuración, en especial de determinados miembros «intelectuales» del" Comité Regional saliente. Ya se sabe: «el Partido se fortalece depurándolo». ¡Los métodos estalinianos se están utilizando para suprimir el leninismo!.

EXTRACTO DEL ACTA DE RESOLUCIONES DE LA CONFERENCIA EXTRAORDINARIA DE LA ORGANIZACIÓN DEL PCE DE OVIEDO
Los Delegados de todas las Agrupaciones de la Organización del PCE de Oviedo, salvo la de Universidad, reunidos los días 18, 19 y 20 de Marzo de 1978 en la sede local, han tomado las siguientes resoluciones. L— Al iniciarse la Conferencia se planteó el tema de la situación de la Agrupación de Universidad en relación con su asistencia directa a la Conferencia Regional. La decisión que sobre el tema tomó el Comité de Universi34

dad y el Comité Regional, provocó equívocos muy perjudiciales por cuanto significaron un cierto fraude a la organización de Oviedo y un privilegio a una Agrupación difícilmente justificable. La Conferencia aclaró que ello no puede afectar a la dependencia orgánica de la Agrupación Universidad de la Organización de Oviedo. La Conferencia aprobó un voto de censura a la organiza^, ción universitaria del PCE de Oviedo, a su Comité y al Comité
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C. Se pasó a votar la propuesta de las Agrupaciones Pumarín, Sanidad, Centro, Ciudad Naranco, Trubia, Cristo, Argañosa y Comité Local, que se sintetiza así: «Se denuncia la precipitación con la que se ha convocado el Congreso y por consiguiente la escasez de tiempo para proceder a un estudio detenido y profundo de los proyectos de tesis y estatutos». enmienda a la que, a propuesta de un delegado, se añade: «por lo que se censura a la Dirección del Partido este proceder» La enmienda fue aprobada por 68 votos a favor, 2 en contra y 13 abstenciones. D. La casi totalidad de las Agrupaciones formularon unas enmiendas sobre el sentido y tono general de las tesis políticas, enipiendas que resumidas se formulan así: Regional, por la actitud tomada en esta cuestión. (Tal decisión fue tomada con el voto en contra de 6 delegados). II.— Enmiendas generales. Se «pasó a estudiar en primer lugar las enmiendas que con carácter general han presentado varias Agrupaciones, ya que el resultado de tales debates pudiera ser determinante para muchas cuestiones posteriores. A. Por ello se decidió primero por la enmienda de Tenderina, que dice: «Proponer que, en virtud de las condiciones de un Partido no consolidado por la gran afluencia de nuevos militantes cuya consistencia ideológica deja mucho que desear, por la brevedad del tiempo para la discusión de los nuevos planteamientos en el proyecto de tesis y estatutos, no deben ser sometidos a discusión, y deben ser replanteados para un futuro próximo, con el tiempo suficiente para su discusión y análisis». El resultado de la votación que siguió al debate fué el siguiente: Votos a favor Votos en contra Abstenciones La enmienda queda rechazada por mayoría. B. Se pasó a debatir la enmienda de las Agrupaciones Centro, Sanidad y Pumarín, coincidentes en el siguiente contenido: 21 48 14 «Se denuncia la falta de análisis profundo, escasez de metodología marxista que se observa en las tesis, y en especial en las numeradas del 1 al 6 inclusive, así como la ambigüedad de muchos planteamientos y el tono triunfalista y ligero con que están redactadas. Igualmente se señala una fuerte dosis de subjetivismo y pragmatismo en el desarrollo tanto de las tesis político-ideológicas como las que se refieren a la actuación del Partido en los distintos frentes». Quedó aprobada la resolución por 75 votos a favor, 7 en contra, y 9 abstenciones (...). IV. Tesis XV, A propuesta de un delegado, la conferencia aprueba la siguiente resolución: «Se hace constar la inoportunidad del cambio de calificación en la identidad del Partido, por la forma personalista de hacerlo público, y por la incorrecta presentación a debate sobre el radicalismo del binomio «leninismo, sí- leninismo, no», y todo ello sin el tiempo necesario para hacer un debate en profundidad; lo que ha colocado al Partido en una grave y equívoca situación: de una parte parece que abandonar el leninismo es la condición para tomar carta de demócrata, y de otra, abandonarlo sin debate y clara explicación y análisis, podría conducir a graves crisis dentro del propio Partido. Por esto se pide una moción de censura a la dirección por su irresponsable actuación, proponiendo al Congreso como tesis de debate este tema en tran graves circunstancias». Esta propuesta y moción de censura fue aprobada por 66 2L favor, 10 en contra y 9 abstenciones.

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La conferencia sin embargo abordó el tema de la tesis, como postura alternativa para el supuesto de que, con desestimación de la anterior propuesta, el IX Congreso «El contenido de la tesis 15 es materia de suma importandel Partido entrara a resolver y decidir sobre dicho tema. cia que no ha sido estudiada y debatida en profundidad en el seno del Partido, y que por lo tanto no debe ser objeto de dis- Y a tal respecto se pronunció por mantener el término cusión en este Congreso, supeditándose en consecuencia su reso- Marxista-Leninista, por 53 votos. Las otras opciones presentadas obtuvieron los siguientes votos: lución a una Conferencia o Congreso Extraordinario. Y por estar íntimamente ligado el tema de la tesis 15 con los artículos 1,2 y i del proyecto de Estatutos, se propone que la discusión y Abstenerse de votar en el Congreso cualquier reso13 posible nueva redacción de dichos artículos se postpongan hasta lución que se tomen las resoluciones sobre aquella tesis». Definirse como Marxista y Leninista 15 Definirse como Marxista, democrático y revolucionario 13 Votada dicha propuesta quedó aprobada por 61 Se abstuvieron de votar cualquier opción 4 votos a favor, 14 en contra y 4 abstenciones.
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Asimismo la Conferencia de Oviedo acordó por unanimidad incorporar a sus resoluciones la propuesta presentada por la Delegación de la UJG en el siguiente sentido: «Se hace una llamada al 'Partido para que sea consciente del cambio del término marxista-leninista por marxista revolucionario, teniendo en cuenta las consecuencias que esto va a traer en amplios sectores del Partido y de la propia UJC». V.— Tesis 1 a 5. Resolución conjunta. Antes de entrar en el análisis de esta tesis, se vota, previo debate, la propuesta de un delegado para que tales tesis se consideren NULAS por totalmete ajenas a la ideología y metodología marxista, y por consiguiente no entrar en su discusión, remitiéndose a la formulación de un nuevo proyecto. La propuesta fue rechazada por 36 votos en contra, 27 a favor, y 17 abstenciones. Debatidas las tesis 1 a 5 se adopta la siguiente resolución conjunta: «La Conferencia estima que el contenido de las tesis 1 a 5 inclusive está falto de un análisis marxista de los temas que se abordan, y que por ello se hacen deduciones y afirmaciones falsas o gratuitas. Y así, entiende que no puede hablarse de un proceso de ruptura, ni siquiera de ruptura pactada, sino más bien de un proceso de reforma que ha sido en gran parte hegemonizado por la derecha, aunque bajo la presión de las masas populares. Se hace preciso además formular el análisis del papel que jugaron los poderes fácticos, y hacer una valoración autocrítica de las previsiones formuladas tanto en los análisis anteriores del Partido como en los formulados a lo largo del proceso previo al cambio. Así también se considera parcial y puramente, cuantitativo el tratamiento dado a los puntos programáticos del pacto para la libertad, y su conexión con la política de reconciliación. Se entiende que debería hacerse un análisis profundo de los resultados electorales del Partido que implicara una visión real de las causas externas e internas que condujeron a dichos resultados, ha Conferencia juzga que en el proceso de cambio sufrido en España se observan factores de todo tipo, y que sin duda hay aspectos que tienen que valorarse positivamente (aspecto constituyente del cambio) pero precisamente por ello es necesario que se profundice en el análisis para determinar las líneas en que se está produciendo la transformación y cambio del país, y especialmente la dirección de futuro en que se mueven, y sus previsibles consecuencias. A. propuesta de varias Agrupaciones, la Conferencia expresa que debe denunciarse él carácter de UCD como representante del capital y con frecuencia del capital monopolista, así como ciertas actitudes ambiguas del PSOE, y de manera especial la pretensión de conducir políticamente al país al bipartidisnío. Valorando positivamente el Pacto de la Moncloa y la oportunidad de su firma por las circunstancias que se daban en su momento, se entiende que ahora hay que analizarlos teniendo en cuenta la modificación de aquellas circunstancias, y la actual correlación de fuerzas, especialmente en orden a la exi36

gencia de su desarrollo y cumplimiento integral. En este tema la Conferencia muestra su preocupación por la posible desmovilización de hecho de militantes del Partido en distintos sectores, corrió consecuencia de la firma y evolución del Pacto. Sé entiende que el cumplimiento del Pacto de la Moncha dependerá, así como otros aspectos de la política actual del Partido, de la capacidad que el Partido muestre para realizar la movilización política de masas. En lo que afecta directamente al Partido se echa en falta un planteamiento sobre la táctica y estrategia de Partido y especialmente en la relación entre ambos, ya que ello es lo que ha de permitir en cada momento saber qué decisiones tácticas pueden condicionar o no aspectos fundamentales de la ideología y estrategia del Partido. Se trata en último término del problema entre la dualidad «transigir - renunciar». En este punto, y referido a la Monarquía como forma de Estado, la Conferencia entiende que nada ha modificado la declaración del Manifiesto-Programa por la que el Partido Comunista se manifiesta como Partido Republicano. Ante la coyuntura de pronunciarse sobre el proyecto de Constitución, a propuesta de la Agrupación de Sanidad se votó la siguiente resolución: Que el Partido Comunista sólo acepte constitucionalmente la forma monárquica si en el texto constitucional queda explicitada la idea de que el rey reina pero no gobierna, y en consecuencia no se conceden al rey poderes superiores a los que puedan corresponderle por aplicación de dicha idea; y en otro caso el Partido debe abstenerse en la votación sobre la forma monárquica (68 a favor, 1 en contra, y 11 abstenciones). En cuanto a aspectos concretos se acordó: Que al hablar de las fuerzas del trabajo y de la cultura, se aborde el tema de las fuerzas culturales partiendo del papel que la cultura juega como instrumento ideológico y su desarrollo dentro de las forrnas de explotación capitalistas en una sociedad clasista. Cambiar los párrafos relativos a las autonomías nacionales y regionales, ya que tal como están recogidos en el proyecto no abordan el desarrollo real de la autonomía política del país, y apuntan, juicios no contrastados sobre el papel de los parlamentarios, del Partido en aquel desarrollo. Suprimir los detalles anecdóticos o puramente triviales que figuran en el texto. Rigor en el análisis de las situaciones límite (peligro de involución) que a juicio de la Conferencia están tratados de modo dogmático y apriorístico. Exigir mayor rigor en el estudio de la política de gobierno de concentración que está tratada con una gran carga de voluntarismo». Esta resolución conjunta fue aprobada por 68 votos a favor, ninguno en contra y 7 abstenciones. Por último la conferencia recoge por lo que tiene de revelador e indicativo la manifestación de la Delegación de la UJC en el sentido.de que «la política actual del Partido produce insatisfacción y desánimo en la juventud que no se siente identificada con dicha política». (...)
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DOCUMENTO DE LOS 113
«Los abajo firmantes, militantes del Partido Comunista de España y delegados a la III Conferencia regional, manifestamos públicamente nuestra posición al retirarnos de dicha conferencia regional y lo hacemos por responsabilidad ante el partido y ante el pueblo asturiano. A) Que impugnamos la celebración de la Conferencia ante el método antidemocrático impuesto por la mesa, tendente a eludir el debate político sobre cuestiones decisivas de la política del partido, y por su concepción escasamente representativa del sentir y pensar de todos los comunistas asturianos. B) Que en esta conferencia no se reflejan con toda fidelidad las resoluciones y actas de las conferencias locales y comarcales. C) Rechazamos tajantemente cualquier imputación de actividades fracciónales. Nosotros, militants del PCE, consideramos que este hecho no afecta en nada ni a nuestras ideas ni a nuestra militancia, que seguiremos desarrollando en las agrupaciones de base. Los delegados de la UJCE nombrados por el comité regional de la UJC también hemos decidido salimos de la conferencia regional del PCE por considerar la conferencia antidemocrática y que nuestra presencia no implicaba una participación real en los debates, ya que se nos privó del voto». Firmado: Siguen las siguientes firmas: Juan Luis Vallina Ariznavarreta, Roberto Díaz del Valle, Luis Manjarrés, Manuel García (comité local de Oviedo), J.A. López Brugos (comité local de Oviedo), Iván Truébano, Manuel Luis Rodríguez («luisma»), Ángel Díaz del Valle, Ignacio Riesgo, Víctor Manuel Sáez, Amador García (comité local de Oviedo), Balbino Fernández Salas, Miguel A. Compán, José Ramón Muñíz, Sabino García Noriega, Luis Alfredo Lobato Blanco (comité local de Oviedo y comité regional). Gerardo Turiel de Castro, Jesús Rodríguez Blanco (comité local de Oviedo y comité regional), Gonzalo Sancho («Pinfi»), Guillermo S. Zarracina (comité local de Oviedo). José Troteaga Fernández (comité regional), Amelia González (comité local de Oviedo), María José González, Pedro Pato, María Dolores Canteli, Juan Rodríguez Ania, Matías Alvarez, Ramón Iglesias Díaz (comité local de Oviedo y comité regional), Manuel González Díaz, Rubén García, Julio Rodríguez, José García García, Alfredo González Alvarez, Miguel Alvarez Areces (comité regional), Manuel Sánchez (comité regional) José García Fernández (comité regional), Julio Medina Fresno, Nori Alvarez, María de los Angeles Fonseca, Florentino Menéndez («Florín»), Luis Redondo, Carlos Dago (comité regional). Encarnación García, Marcelino Martínez González («santi») (comité regional), Vicente Alvarez Áreces (comité regional y comité central). Angeles Cuevas Hidalgo, Juan Otero Arango, Daniel Palacio (comité local de Gijón), José María Castaño, Santos Toroyo Roca, Cristina García Fernández (comité local de
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Gijón), María Dolores dos Santos Zapico, Covadonga Bernardo Sánchez, Juho Javier Sánchez Fernández, (comité comarcal de Aviles), Margarita Taibo, Luis Alonso Fernández (comité comarcal de Aviles), Saúl Fernández García (comité del partido de ENSIDESA), Felipe Castaño Rodríguez, Francisco Arenas, Evangelina M. Toribio («Geli») (comité regional), Gabriel Santullano (redacción de «Verdad») (comité local de Candas), J. Ángel Rodríguez (comité local de Aviles), Carmen Mourenza (redacción de «Verdad» , comité local de Candas), Celia Alfonso (Universidad), Miguel Cuesta García, Carlos Santullano (Universidad), Fernando López (comité universitario), Mariano Arias Páramo (Universidad, redacción de «Verdad», y corresponsal de «Mundo Obrero») Lorenzo Arias Páramo (redacción de «Verdad» y corresponsal de «Mundo Obrero») María José Pablos (comité comarcal del Nalón), José María Suárez, Francisco Bravo (comité comarcal del Nalón), Jesús Pedro Suárez (comité local de El Entrego), Horacio Estepa (comité local de Sama de La¿greo), Magali Suárez, José Manuel Bonilla (comité comarcal de El Nalón), Fernando Alvarez (comité local de Sama de Langreo), Antonio González García, David Suárez Zapico, Jesús Arcoisa (comité local de Sama de Langreo), Pedro Alberto Marcos (director de «Verdad» y comité regional), Nicanor Braña Antuña, Pedro de los Muis Páez, Libertad Cotos, Angeles Cuevas, Juan Muñoz (comité comarcal de Ribadesella), Ramón Soto (comité comarcal de Ribadesella), José María González Azcárate, Alfredo Várela (comité comarcal de Oriente), Arcafüo Fernández (comité comarcal de Grado), María José Navarro (UJCE y redacción de «Verdad»), Luis Redondo García (comité regional de UJCE), Agustina Cuesta Castañón (comité regional de UJCE), J.S.R. (comité regional de UJCE), Jaime Riaza García (comité regional UJCE), Valentín Fernández Díaz (comité local de Oviedo y UJCE). Conchita Llorian Rodríguez (UJCE), José Ramón Díaz (comité regional UJCE), María José de Francisco, José Carlos Prendes, Benjamín Rodríguez, José Fernández Díaz, Celestina Marrón, Enedina Valdés Días y José Enrique Navarro (redacción de «Verdad»).
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COMUNICADO DE LA III CONFERENCIA REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA EN ASTURIAS
La III Conferencia de Asturias del PCE, ante la diversidad de notas aparecidas en los medios de comunicación social, comentarios e interpretaciones diferentes, considera oportuno hacer públicas las siguientes puntualizaciones. I.— La Conferencia se ratifica totalmente en la actuación que ha llevado la Mesa, en la forma de ayudar a desarrollar los debates, dentro de un espíritu de libre democrática expresión, sin ningún tipo de cortapisas,- salvo las que el cumplimiento de las normas aprobadas al principio de la primera sesión, por los asistentes a la Conferencia. Que asimismo ha intentado en todo momento, llevaí de forma impecable el desarrollo de las sesiones, procurando, no caer en subjetivismos ni en diálogos individuales con el Pleno, precisamente para ayudar a distender el clima de tensión existente. Quiere aclarar, también, que los nombres propuestos por el Comité Regional saliente, para la composición de la Mesa, no iban directamente al Pleno sino que tenían que ser discutidos en la Comisión de Candidatura, compuesta por los presidentes de las 10 delegaciones presentes en la Conferencia, y dos miembros del Comité Regional saliente. Quien hizo la propuesta al Pleno la Comisión de Candidatura y no el Comité Regional que tuvo que volver a reunirse al negarse dos de los propuestos: Tini Ateces y José Ramón Herrero Merediz, a formar parte de la misma. 2.—- Resaltamos que las posibilidades de intervención de todos los camaradas asistentes fueron respetadas en todo momento, siempre de acuerdo con las normas. Produciéndose intervenciones de todo tipo, la mayoría de ellas muy controvertidas. El nivel de participación y discusión fue muy elevado y las Tesis fueron aprobadas con múltiples modificaciones que, a veces, eran enmiendas a los textos de las mismas, y en muchas ocasiones aportaciones enriquecedoras a.éstas, productos del debate que existió, tanto en esta Conferencia como en las Comarcales, Locales y de Agrupación, celebradas con anterioridad cara al IX Congreso. 3.-— Ratificamos el proceso de discusión, hasta esta Conferencia y en ella, subrayando su carácter antidogmático y antisectario, y su validez, así como las conclusiones que de ella se desprenden. La enmarcamos en el proceso de discusión y debate constante en el Partido y del carácter descentralizador dinámico, colectivo y antielitista. Así mismo ratificamos la necesidad de la existencia de diferentes opiniones, punto clave de la construcción del Partido de Masas que estamos conformando. En este sentido recordamos que a pesar de todos los fallos, la preparación del IX Congreso ha sido de lo más democrático como demuestran la libertad de discusión en el seno de las Agrupaciones y en las Tribunas abiertas en los órganos de expresión de nuestro partido «Mundo Obrero» y «Verdad», que tanto eco han tenido en el seno del mismo y en Iris.medios de comunicación de nuestra región. En
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ningún momento la Conferencia se orientó hacia la dinámica de vencedores y vencidos, de luchas por el acaparamiento de los órganos de dirección, y sí, paira abundar en el camino ernprendido, para abrir cauces de expresión y posibilidades nuevas de opinión. Consideramos que el debate habido en todo el proceso y en la misma Conferencia, demuestra claramente que no había nada decidido y sí ratifica que había sido ampliamente discutido en el seno del Partido, por lo que prejuzgar en este sentido sería tanto como invalidar esta opinión. Reafirmamos la existencia de diferentes opiniones sobre los proyectos de Tesis y Estatutos, que en buena lógica tendrían que haber sido defendidos ante el Pleno, por los camaradas que mantenían dichas opiniones y que abandonaron la sala si bien las diferentes posturas pudieron llegar de modo genérico al Pleno, a través de camaradas que permanecieron en él y que mantenían posturas similares, siendo alguna de ellas aprobada en el transcurso de la Conferencia. Asimismo consideramos que dichas opiniones deben ser llevadas al Congreso, dentro del clima de democratización interna y libertad de expresión y opinión en nuestro Partido. 4.— Estimamos como un acto de irresponsabilidad política para con el PCE, del cual manifiestan ser mienibros, haber abandonado el Pleno de la Conferencia, con el agravante en aquellos camaradas que ostentaron cargos en la Dirección Regional, mantienen responsabilidades locales o comarcales y uno de ellos sigue siendo miembro del Comité Central. 5.— Esta Conferencia quiere poner de manifiesto, que las diferentes elecciones que en la misma se celebren y los organismos elegidos en ella—Comité Regional, Comisión de Control y Garantías^ son los únicos válidos, siendo el Comité Regional el único capaz de estimar de acuerdo con las necesidades según los Estatutos que se aprueben en el IX Congreso, la conveniencia de Conferencias en el marco de un amplio debate que sirva para clarificar al Partido y al pueblo asturiano sobre la actual política del PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA siempre dentro de las conclusiones que se desprenden de la III CONFERENCIA REGIONAL DE ASTURIAS. 6.— Esta III CONFERENCIA afirma que actitudes como las mantenidas en la Primera Sesión de la Conferencia por los camaradas que la abandonaron, dañan la democracia interna del Partido y su necesaria unidad, sobre todo en el momento en el que se había iniciado un proceso de discusión serio y profundo que sigue abierto, da-~ da la necesidad de buscar nuevos horizontes en el funcionamiento interno del Partido de Masas. Creemos que si bien la Conferencia tiene potestad para emitir juicios de valor sobre esta actitud, consideramos que debe ser el conjunto del Partido, el único juez, al cual nos remitimos tanto en la valoración de los hechos como las posibles acciones que se desprendan de aquella. Perlora, ASTURIAS, a 26 de marzo de 1.978
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8 RESOLUCIONES DE LA IIICONFERENCLA

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@ La III Conferencia regional de Asturias del PCE ha sido, como ya se dijo, la culminación de un proceso de conferencias locales y comarcales donde la discusión y la expresión sin trabas de todas las opiniones ha sido una •característica innegable. El Comité Regional de Asturias del PCE, a fin de propiciar esa amplia y libre discusión, ha editados tres números especiales de VERDAD dedicados a recoger todas las diversas opinioes y posturas acerca de las propuestas políticas y de Estatutos al IX Congreso. Se ha señalado también que la III Conferencia del PCE en Asturias se enmarca en el proceso hacia el IX Congreso de nuestro Partido. De nuestra Conferencia han resultado importantes contribuciones y enmiendas a las propuestas de Tesis políticas. No podemos, en aras de la brevedad, ofrecer aquí una relación completa de las resoluciones aprobadas por nuestra Conferencia (y que serán defendidas en el Congreso por la delegación de Asturias al mismo), pero sí recoger aquellas más destacadas. Acerca de la Tesis 4, referida a la significación de los acuerdos de la Moncloa, la III Conferencia se pronunció a favor de la misma con enmiendas por 187 votos, contra 27 votos quienes se pronunciaron a favor de la Tesis sin modificaciones. Las enmiendas aportadas por la III Conferencia fueron las siguientes: 1.— Que se remarque mucho más la necesidad de movilizaciones para hacer cumplir los acuerdos (181 votos). 2.— Que se exija del Gobierno un calendario claro y detallado de aplicación de los acuerdos (158 votos). 3.— Hacer una severa crítica al PSOE por su pasividad a la hora de defender los acuerdos de la Moncloa y la puesta en práctica de los mecanismos necesarios para su control (186 votos). Ante la Tesis 7, que contempla la problemática del
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Movimiento Obrero, la Conferencia se pronunció, por abrumadora mayoría, a favor de la Tesis con enmiendas, tales como: 1) Ante los problemas que plantea la desvinculación política de los camaradas que militan en el movimiento obrero con respecto al Partido, se plantea el tema de las incompatibilidades, que queda contemplado en la siguiente enmienda aprobada por 178 votos. En el nuevo período que vive el movimiento obrero es imprescindible dedicar camaradas a trabajos o funciones específicas de Partido. Esto no significa que las responsabilidades sindicales sean incompatibles con la presencia en los órganos de dirección del Partido. Serán incompatibles las funciones específicas. 2) Considerar como aportaciones a la tesis todo un bloque de enmiendas, de las que citamos las más importantes, son aprobadas por 187 votos: a) El libre derecho a la sindicación de todos los funcionarios. b) Que el Partido lleve a cabo ante el Gobierno una política enérgica sobre los intereses de pensionistas y jubilados, junto con una postura de denuncia de su situación. c) Que se desarrollen conferencias de Partido con los camaradas dedicados al movimiento obrero, tendentes a homogeneizar al conjunto del Partido en esta materia. d) Que los Comités de Empresa no anulen el papel de las secciones Sindicales en los centros de trabajo. e) Que el Partido inste al Gobierno para que presente urgentemente en las Cortes el prometido Código de Derechos de los Trabajadores. A la Tesis 10 de la Conferencia presenta una sola enmienda enunciada como sigue: que se suprima el párrafo tercero, que dice: 39

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«Por ello, (la juventud) ha merecido plenamente el derecho a votar a los 18 años y a su plena incorporación al proceso democrático que se inicióel 15 de Junio». Asimismo, que se suprima la petición del derecho al voto a los 18 años por el derecho a la mayoría de edad a los 18 años. Esta enmienda obtuvo 269 votos a favor, 2 eñ contra y 7 abstenciones. También la Tesis 13 fue aprobada mayoritariamente coíi modificaciones, entre las que resaltamos; — Rechazo de un tratamiento en pie dé igualdad entre la OTAN y el Pacto de Varsovia, así como necesidad de declararnos explícitamente contra las bases americanas en España, (votos a favor, 184; en contra, 38;. abstenciones, 36). — En lo que se refiere al Ejército: a) que se haga constar dentro de sus obligaciones expresamente la de «defender la voluntad democráticamente expresada por el pueblo». b) Que se atienda al criterio de que los soldados cumplan su servicio militar dentro de la región militar en que habitualmente viven. c) Que las fuerzas de Orden Público estén separadas del Ejército en cuanto a mandos y a formación. d) Que la jurisdicción militar atienda sólo a los casos propiamente militares y dentro del denominado ámbito mihtar. Acerca de la Tesis 6, que traza las líneas maestras de nuestra estrategia: democracia política y social, socialismo y comunismo, la Conferencia votó de lá siguiente forma: 102 votos a favor de la tesis sin modificaciones; 112 a favor, introduciendo la siguiente enmienda: «Se ve la necesidad de un amplio debate sobre política energética, insistiendo en los problemas de la energía nuclear y en la necesidad de que sea el pueblo quien controle de la forma más democrática posible su construcción y puesta en marcha, una vez que los científicos se pronuncien sobre ello, considerando que, ya que propugnamos un nuevo modelo de crecimiento económico, debemos desarrollar la investigación de otras fuentes de energía». Es difícil reflejar en esta sucinta y fría relación, el calor y hasta la tensión que latieron a lo laro de todo el debate de las Tesis y, particularmente, de la Tesis 15, aquella que contempla la definición del Partido Comunista como PARTIDO MARXISTA, DEMOCRÁTICO Y REVOLUCIONARIO. El afán de huir de toda valoración del debate, sujeta siempre a posibles subjetivismos, nos empuja a hablar tan sólo de los resultados de ese debate, aáft-^ riesgo de ofrecer apenas una palidísima imagen de lo que fue nuestra III Conferencia. La Tesis número 15 obtuvo, tras el debate, 213 votos a favor, habiendo sido presentadas algunas enmiendas que seguidamente consignamos:
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1) Que se retire la Tesis y se abra un debate en el Partido antes de adoptar una resolución definitiva sobre el particular (24 votos). 2) Que se mantenga el término marxista-leninista en nuestra definición del Partido (18 votos). 3) Que se modifique el primer párrafo de la Tesis por otro que diga: «El PCE es un partido marxista revolucionario que se inspira en los principios del marxismo y del leninismo y en las aportaciones teóricas que los movimientos revolucionarios mundiales y de España acumulan incesantemente» (4 votos). Es importante señalar que las Tesis, 2 (LA POLÍTICA DE RECONCILIACIÓN NACIONAL), 3 (LA POLÍTICA DE CONCENTRACIÓN DEMOCRÁTICA), 4 (SIGNIFICACIÓN DE LOS ACUERDOS DE LA MONCLOA) y 5 (EL GOBIERNO DE CONCENTRAC I Ó N DEMOCRÁTICA) han sido aprobadas mayoritariamente por 190, 183, 142, 187 y 197 votos respectivamente; pero han sido aprobadas asimismo con enmiendas que han contribuido a enriquecer los análisis de esos aspectos de nuestra política y que evidencian, de un lado, el refrendo del Partido asturiano a lo que ha sido y es nuestra política de conquista y consolidación de la democracia y, de otro lado, la acendrada preocupación del Partido en Asturias por profundizar y perfilar rigurosamente esos aspectos tan vitales de nuestra política. Del debate del Proyecto de Estatutos también se desprendieron si bien con carácter digamos más técnico, más de detalle, notables aportaciones y enmiendas. Preocupó a los camaradas asistentes a la Conferencia el problema de articular debidamente el funcionamiento de las Comisiones de Garantías y Control; entre los derechos del militante se consideró que debía incluirse el derecho a recibir formación política del Partido; hízose gran hincapié en la necesidad de subrayar el carácter colectivo del funcionamiento de los organismos de dirección del Partido, etc. El problema de definir estatutariamente la'legitimidad de corrientes o de tendencias en el seno'del Partido, fue motivo asimismo de debate en la Conferencia, a k cual se presentó una enmienda pidiendo que «se permita la libertad de tendencias no organizadas y que estén representadas proporcionalmente en los órganos de dirección», enmienda que obtuvo tan sólo 40 votos, aprobándose el Título 3 (DEL FUNCIONAMIENTO DEL PARTIDO. LA DEMOCRACIA DEL PARTIDO) por 237 votos a favor. Pero si hubiera que destacar una Resolución de la III Conferencia, por su trascendencia para el Partido en Asturias, es aquella a que dio lugar una enmienda que pedía que «la Conferencia Regional proponga al Congreso la denominación de PARTIDO COMUNISTA DE ASTURIAS con el mismo rango y derechos que los de otras regiones y países del Estado», y que fué aprobada por 201 votos. En general, la III CONFERENCIA ha mostrado su acuerdo con los aspectos fundamentales reflejados en el Proyecto de Estatutos, con reflexiones importantes que la delegación asturiana al IX Congreso deberá defender en el mismo.
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COMUNICADO DE LA DELEGACIÓN DE OVIEDO Y DELEGACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN UNIVERSITARIA
La Conferencia Regional del PCE de Asturias ha contemplado, el primer día de la reunión, la retirada de aproximadamente una tercera parte de los delegados, a cuya postura se unieron luego otros más. Este hecho, posiblemente uno de los más importantes que se han producido últimamente en el seno del Partido, requiere un análisis y en consecuencia una explicación, en primer lugar de quienes arrostramos la responsabilidad que ello significa. H a sido casi unánime la denuncia formulada por las Agrupaciones del PCE por la precipitación con que se ha convocado el IX Congreso del Partido, primero en la legalidad después de 46 años; precipitación que se agrava si se tiene en cuenta cuál fué el trámite de realización de los proyectos de tesis y estatutos, aprobados sin modificación alguna, prácticamente en una mañana, por el Comité Central. Esta misma precipitación determinaba que iba a resultar casi imposible el estudio y debate en profundidad en las agrupaciones de base del partido las tesis políticas y proyectos de estatutos, y que por ello lo que debería ser un Congreso casi constituyente (presentación, discusión y aprobación de unos nuevos estatutos) iba por el camino de convertirse en un referendum. Todos estos peligros, hechos ya realidad, se fueron poniendo de manifiesto a la hora de ser abordadas las propuestas de tesis y estatutos en las Agrupaciones. Algunas hicieron un denodado esfuerzo de muchas horas de trabajo, poniendo luego de manifiesto en sus conclusiones que no habían tenido tiempo necesario para el debido análisis y discusión de los muchos e importantes temas que se les sometían. Y en muchas, y esto es lo verdaderamente grave y consecuencia de cuanto antes anotamos, no llegaron ni siquiera a discutirse las tesis y estatutos sino que convenientemente organizadas las reuniones, las más de las veces con asistencia de jerarquías de organismos superiores, se manifestaron adhesiones unánimes al contenido de los proyectos. Y aún más, en varias Conferencias comarcales no se tuvieron en cuenta para nada las resoluciones de algunas conferencias locales contrarias a aquellas adhesiones unánimes. Es sintomático que en la misma Conferencia Regional se dijese públicamente, por boca de un miembro del Comité Ejecutivo, que los proyectos eran propuestas para «asumir» por los militantes, y que ya habría tiempo de discutir lo que hubiere lugar cuando se convocase un Congreso Extraordinario; predeterminando así el planteamiento de la Conferencia sobre la base de la discusión de las tesis y las enmiendas y resoluciones de las Delegaciones, y formulando la falacia de prometer una futura fase de discusión cuando los órganos regulares del partido (conferencias y congreso) hubieran ya aprobado por asunción unánime las propuestas del Comité Central, quelejos de ser coyunturales, como se pretende decir, son verdaderamente fundamentales y modificativos del Manifiesto Programa, e incluso tanto más básica en cuanto formulan no sólo unos nuevos Estatutos sino también una nueva definición ideológica del mismo. Todo el planteamiento que alegamos creó un ambiente y clima de intranquilidad y desasosiego, de dogmatismo y sectarismo que no sólo no fue atajado y abordado por el Comité Regional sino que en buena medida fue favorecido por su actitud <le apoyar firme y descaradamente aquella postura ya referida. Esta actitud del Comité Regional (cuanto menos orgánicamente, ya que nos consta que algunos de sus miembros eran contrarios a ella) se manifestó también en hechos tales como la no remisión a tiempo —se hizo llegar a las delegaciones con menos de una hora de antelación a la iniciación de la Conferencia— del Reglamento de la Conferencia que no pudo ser ni conocido ni analizado en las Conferencias Locales ni en las Agrupaciones; en la modificación, a última hora, de acuerdos tomados en el propio Comité Regional: en irregularidades en las invitaciones para la asistencia a la Conferencia; y culminaron todas ellas con la circulación de «listas negras» para la elección de candidatos al Comité Regional, poniéndose con ello de manifiesto el ataque que ciertos miembros del mismo Comité hacían a otros camaradas del mismo no partícipes de sus actuaciones. Ya en la misma Conferencia Regional se puso otra vez de relieve aquella actitud en el mismo momento de composición de la Mesa, al no respetarse acuerdos anteriores y vinculantes del pleno del Comité Regional, al presentarse dicha composición al pleno de la Conferencia,

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y llegándose a actuar en el seno de ía correspondiente Comisión por miembros del Comité Regional a título particular y con propuestas contradictorias a los acuerdos de dicho órgano colegiado; y culminó con la misma composición material de la Mesa: todos sus componentes, menos uno, eran miembros del Comité Regional saliente, constituyendo un todo monolítico totalmente ajeno a la realidad de la Conferencia y por ende absolutamente no representativa ya no de las distintas posiciones ante los proyectos, sino ni siquiera de la misma situación que existe de hecho en el seno del partido. Y se puso de relieve también en la forma de presentar y proponer la aprobación de la normativa interna de la propia Confejrencia, siendo a este respecto revelador el dato de lo que pasó con la Delegación de la Juventud, a la que se impidió razonar su propuesta para la modificación de la norma por la que se le privaba de voto, e incluso se tergiversó arbitrariamente desde la Mesa una propuesta en tal sentido hecha allí mismo por otra delegación, tomándose una resolución por la Mesa sin ni siquiera ponerla a votación. Y de igual forma se puso de relieve aquella actitud denunciada en la misma aprobación de la normativa general, que no fue prácticamente discutida, y que luego, paradójicamente, fue modificada por la propia Mesa cuando así le convino. De la misma forma, se manifestó en la manera en que se produjeron actuaciones unilaterales y de gran significado coactivo, como la incorporación a la Mesa de los tres miembros del Comité Ejecutivo; y los tonos y hasta amenazas en que se intervino desde la misma Mesa, o en ciertas actuaciones mas propias de un mitin quede un debate político razonado entre comunistas; y en gerieral y fundamentalmente en el sistema impuesto por la Mesa para la mecánica de actuación de la Conferencia, totalmente carente de toda metodología que permitiera un debate sobre las propuestas de las Delegaciones que ni siquiera fueron incorporadas como tales en el contexto documental de los debates de la Conferencia, todo lo cual condujo a una práctica imposibilidad de exposición de argumentos y de debate. Todo ello culminó en la actitud de la Mesa ante la petición de palabra del camarada Herrero Merediz, miembro del Comité Central, actitud que como no podía ser menos después de las provocaciones que reiteradamente se habían venido produciendo, provocó el abandono de la Conferencia de una importante parte de los Delegados. Pero todo ello no puede considerarse como un hecho aislado y puramente circunstancial, sino que, y esto es lo verdaderamente importante y objeto de seria preocupación, no es más que el lógico desenlace de la falta de adecuación de la estructura del partido y sus' métodos de actuación a la misma estrategia que proponemos para la lucha por el socialismo en nuestro país. Son aquellos unos métodos que hemos venido criticando duramente y ahora parece que nosotros mismos no sabemos o no queremos modificar. Seguimos manteniendo una estructura monolítica, fuertemente centralizadora, que cristaliza en el acaparamiento de puestos de dirección y representación en muy pocas manos, lo cual impide totalmente todo tipo de corriente de abajo a arriba. D e igual suerte que produce un anquilosamiento y elitismo personalista en los órganos de dirección y programación de la política del partido, cada vez más
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alejado de la idea de planificación política a través de un colectivo real. Y lo que es aún peor, se pretender dar interpretaciones sectarias y dogmáticas como es la de presentar en el seno del partido dos sectores antagónicos (obreros-intelectuales) para explicar unos fenómenos de cambio interno "en el partido y que la dirección no quiere abordar porque prefiere sencillamente mantener al mismo como un simple instrumento ejecutor de la política elaborada por un grupo minoritario al que basta contar con el respaldo sentimental de la fe ciega del militante comunista. Basta leer las propuestas de tesis y estatutos para darse cuenta que estamos ante una supeditación de las concepciones ideológicas y estratégicas del partido a la política coyuntural; y que esta subvaloración de las cuestiones ideológicas es una de las causas más profundas de la crisis que viene produciéndose, y posiblemente también causa de la falta de atractivo que para muchos sectores, tanto del interior como de fuera de él, presenta en la actualidad el Partido Comunista de España. N o se trata pues de una simple discrepancia orgánica, sino qué ello mismo no es sino la consecuencia natural de aquella situación que se denuncia y que culmina en este orden orgánico con un proyecto de estatutos en el que lejos de potenciarse el principio de dirección colectiva, casi prácticamente se liquida. Los militantes que abandonamos la conferencia regional, y que no somos ni obreristas ni intelectualistas, sino trabajadores todos manuales e intelectuales, firmamos este documento y reafirmamos nuestra decisión de seguir militando en el PCE, pero también nuestra no menor decisión de no callar para no constituirnos en cómplices de un proceso que estimamos incorrecto y perjudicial para el partido, y lo que es más grave, para la marcha hacia el socialismo; y por ello no damos a nuestra postura un sentido negativo de ruptura, sino totalmente positivo para que por los mismos cauces orgánicos del partido, y desde su base, se reconduzca a un debate que ha pretendido ser eliminado. Queremos con esta actitud recuperar ante la sociedad española la auténtica imagen de un partido comunista que desde su firme ideología marxista lucha por el establecimiento del socialismo para alcanzar el comunismo. Firmado por 25 delegados de Oviedo y 5 delegados de Universidad).
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10 INTERVENCIÓN DE VICENTE ALVAREZ ARECES EN LA REUNIÓN DEL COMITÉ CENTRAL, CELEBRADA EN MADRID ENTECHA 14-4-78, VÍSPERAS DEL IX CONGRESO DEL PCE
Camaradas, ante de despedirme de vosotros en esta mi última reunión del Comité Central y de presentar en ella formalmente la dimisión —aunque sea por unos días— en cuanto miembro de este organismo de dirección del P.C.E. y, por consiguiente, mi renuncia a asistir al IX Congreso (no quisiera que mi presencia en él sirviera de pretexto para que se me atribuyesen actitudes provocadoras o el intento de montar en él un show, como maliciosamente se ha dicho en alguna revista (1), voy a daros cuenta de una serie de hechos que han tenido lugar en Asturias y que han motivado mi decisión de abandonar la III Conferencia Regional en Perlora, culminados en el incidente surgido cuando pidió la palabra Herrero MeredÍ2 y le fué negada por la mesa. Ese incidente no fue un hecho aislado, pues si tal hubiese sido no habría ninguna justificación para haber tomado una decisión tan grave; sino que fué la última gota que desbordó un vaso lleno de maniobras de todo tipo que habían tenido lugar durante los días precedentes y que se habían puesto de manifiesto a lo largo del período de discusión de las tesis y estatutos en las Agrupaciones, en las localidades y comarcas y en la propia Conferencia Regional (2). Durante toda mi vida en el partido, en el que milito desde hace 16 años, nunca he visto un casosimilar de deDurante toda mi vida en el.partido, en el que milito desde hace 16 años, nunca he visto un caso similar de desencadenar, sobre mi persona en especial y sobre otros camaradas, una campaña de desprestigio y calumnias en la que se han visto involucrados miembros de este mismo Comité Central, por los que siempre he tenido un gran respeto y a los que nunca creí capaces de llegar a tales extremos. De repente paso de ser un camarada que dedicó los mejores años de su juventud a la lucha contra el fascismo y a la organización de un partido que pudiese ser un instrumento de cambio revolucionario de nuestra sociedad, sin regatear nunca esfuerzos ni dedicación, a ser uñ «hijo de fascista», un «arribista», un «trepador» y otras palabras irreproducibles, expresadas en algunos casos a través de anónimos y que no merece la pena ni reseñar. Al lado de esa campaña se vierte el argumento de que «quieren liquidar políticamente a Horacio, al Paisano», «son fuatro intelectuales ambiciosos de poder», etc., y comienza así una grotesca actuación donde se va casa por casa, persona por persona, reunión por reunión, iniciando de esta manera los preliminares de lo que tenía que ser un debate político sobre las tesis y estatutos del Congreso, sin tener ningún reparo en convocar reuniones de la construcción, del transporte, de la minería, etc., saltándose todo tipo de cauces orgánicos en el Partido (3). En las Agrupaciones de base, allí donde los camaradas se pudieron manifestar con una cierta libertad de opinión, salieron a relucir numerosos aspectos críticos sobre las tesis en cuestiones no sólo de forma sino de fondo y que reflejaban un enorme distanciamiento entre las concepciones que ellos tienen del Partido, y de su política, y las formulaciones que vienen manifestadas en las tesis y estatutos. Eso queda perfectamente reflejado en las diversas actas que se han levantado a lo largo de todo este proceso. En otros lugares se aprobaron las tesis por unanimidad, sin ni siquiera una sola enmienda, o bien sin haberlas leído muchos camaradas, debido a repetidas injerencias en su preparación y discusión (4). Las posiciones críticas, por otra parte de signo diverso, pero coincidentes en su mayoría en torno a algunas formulaciones de las tesis y estatutos que polarizaron la atención no solo en Asturias sino en. otros lugares (5), iban perdiendo representatividad a medida que se ascendía en el proceso de desarrollo del Congreso mediante una evidente filtración en la composición de las delegacio(3) Una parte del anterior Comité Regional, precisamente la que defendía los Proyectos de Tesis, celebró reuniones antiestatutarias, al margen de sus Agrupaciones, con militantes del transporte, de la minería, de la construcción, donde señalaban ya los candidatos que debían ser votados y aquellos que debían ser rechazados, tanto para las candidaturas como las propuestas que hiciesen. Existen datos concretos de las reuniones celebradas y testigos presenciales de las mismas. (4) Casos de Grado y Mieres. En este último sitio se les entregaban a los camaradas al entrar en la Conferencia. Varios las votaron sin ni siquiera leerlas. (5) Caso de la Tesis 15 sobre la supresión del carácter leninista en la definición del Partido Comunista. Otras como la tesis 1, que trataba sobre las características del actual proceso de cambio; la tesis 4, sobre los Pactos de la Moncloa; la tesis 10, sobre el problema de la juventud; la tesis 12, que trata de los problemas ciudadanos, y la 13, acerca de la política exterior y sobremanera la forma en que se planteaba la relación con los países socialistas. Lo mismo determinados artículos de los estatutos.

(1) Declaraciones de Santiago Carrillo a la revista ha Calle, n° 3 (11-18 Abril 1978), pág. 11. (2) Existen Actas de las Conferencias celebradas en las principales localidades de Asturias, y también de varias organizaciones comarcales, donde se demuestra que las tesis fueron rechazadas, así como parte del articulado de los Estatutos (Oviedo, Gijón, Aviles, Pola de Siero, Eibadesella, Cangas del Narcea, Pravia, zonas de Langreo, etc.). En esos mismos lugares el voto de las Agrupaciones de base fué aún más mayoritario en la condena de tesis consideradas como fundamentales. Sin embargo la composición de los Comités, producto de bloques constituidos al margen de las propias Conferencias, fué exactamente la inversa de la que se había manifestado mayoritaria en las propias Conferencias, que votaron en general de un modo disperso, tal y como preveen los Estatutos, que no admiten tendencias organizadas. Las delegaciones que salieron de esas Conferencias fueron, en general, mayoritariamente favorables a las tesis cuando en realidad esos delegados procedían de Conferencias que las habían rechazado (Gijón, Aviles, comarca de Grado, etc.). EL BASILISCO

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nes respectivas (6). N o digamos ya nada del monolitismo casi absoluto de muchos Comités de los cuales fueron depurados numerosos camaradas por sostener posiciones críticas, aunque su trayectoria de lucha y de trabajo desarrollado fuera excelente. Se buscó la homogeneidad y la cohesión no sobre la base de la discusión política y de la síntesis de criterios —y más teniendo en cuenta que estamos en un Congreso y que por tanto no hay que partir de posiciones preelaboradas— sino sobre la base de las fidelidades personales. Tiene lugar así una campaña en donde todos aquellos que criticaban alguna tesis, y en particular la tesis 15, eran antieurocomunistas, estalinistas y además estaban por lo visto contribuyendo a un trabajo fraccional, pues todo ello coincidía mn una supuesta campaña de desprestigio del PCE dirigida incluso desde algunas Embajadas del Este (7). Con este tipo de argumentos se trataba de eludir todo debate político y de crear un clima de histeria y de resentimiento que imposibilitaba toda forma de diálogo y debate sereno. En medio de esta labor preparatoria tiene lugar la III Conferencia de Gijón, los días 18 y 19 de Marzo, en un clima de gran tensión. Lo que en ella sucede es imposible de relatar en unas breves líneas, pues aparte de algunas intervenciones claramente provocadoras que se produjeron durante su desarrollo, algunas de ellas dirigidas contra mi persona, y una vez que la tesis 15 fuese rechazada por la Conferencia, tuvieron lugar una serie de actuaciones tendentes a que las posiciones críticas mayoritarias en la Conferencia no tuviesen su expresión ni en la delegación que asistiría a la Conferencia Regional ni en el Comité Local que iba a ser elegido. Todas estas manipulaciones, que formalmente son difíciles de demostrar, pues al parecer no hay tendencias cristalizadas, en la práctica es muy sencillo pues se trata de que nombres y personas muy concretas no salgan en una u otra lista por el hecho de sostener determinadas opiniones. La situación culmina cuando fue sorprendida en una sala aneja a la del Pleno de la Conferencia una camarade dictándole los nombres que tenían que votar a los delegados de Ensidesa-Gijón, que lo hicieron en bloque, así como otras delegaciones que venían preparadas y con instrucciones concretas de no votar a determinados camaradas. Sale así un Comité casi monolítico formado por aquellos camaradas que habían quedado en minoría en todas las votaciones celebradas en la Conferencia y también sale una delegación que en modo alguno respondía a lo que había decidido la Conferencia Local, todo ello pro(6) Véase última parte de la nota 2. (7) El argumento de las conexiones con'la KGB, embajada de la URSS, de la RDA, becas para estos países, etc., fué insistentemente manejado no sólo en Asturias sino Madrid y en otros lugares, como Andalucía, Galicia, Zaragoza. Miembros del Comité Regional anterior participaron en esa campaña de desprestigio, al lado de otros del Comité Ejecutivo, que en Madrid, en conversaciones privadas, y en otros casos en algunas agrupaciones, lo manifestaron como prueba de que «todo estaba orquestado». En la intervención que Vicente Alvarez Areces realizó en el Comité Central, nadie respondió con.un sólo dato concreto de tales acusaciones, salvo Horacio Fernández Inguanzo que dijo que «un camarada le había visitado y le dijo que a su hijo le habían ofrecido una beca para ir a Checoslovaquia». 44

dücto de una actitud consciente de impedir que prosperase cualquier rechazo de alguna tesis en la próxima Conferencia regional. El Presidente y él Secretario de esa delegación que representaban' a la «mayoría minoritaria», (debe de ser ese, quizás, el fundamento de la argumentación utilizada por miembros del Comité Ejecutivo cuando dicen que «en Asturias hay problemas porque no se está aceptando el criterio dé las mayorías» (8)), proponen nombres para el Comité Regional, para la Delegación de Asturias al IX Congreso^ para la mesa de la Conferencia Regional, etc., que no representan el sentir de la mayoría de la Conferencia Local de Gijón. Y si hablo de esta Conferencia es porque asistí personalmente a ella, formando incluso parte de lá mesa, y constaté directamente unos hechos que, según otros testirnonios directos de camaradas de otras zonas de Asturias, ni eran únicos en Gijón ni eran producto de la casualidad o de una situación específica de esa localidad. Todas estas circunstancias, coincidentes con las que se estaban produciendo, quizás con otras formas, en otros sitios del país y en diferentes organizaciones del Partido, ponían en evidencia que la preparación del IX Congreso estaba siendo viciada y deformada en cuanto al objetivo de que «el Partido decidiría colectivamente su línea política y su funcionamiento» (9). Irregularidades similares se habían dado en otras Conferencias e incluso en Agrupaciones donde camaradas que habían mantenido determinadas posiciones respecto a las tesis y estatutos cambiaban repentinamente el sentido de su intervención porque alguien les había dicho que lo que trataban los leninistas era de «cargarse al Paisano». El clima creado en las Agrupaciones era, y sigue siendo, irrespirable. De la camaradería entre los militantes se pasa al insultó, a las amenazas verbales y físicas e incluso al odio personal. Este fenómeno no se produce sólo en casos singulares sino que adquiere rasgos generalizados en muchas localidades de Asturias. Los «intelectuales» y los «obreros» parecen dos categorías disjuntas y ajenas por completo a la historia de lucha de nuestro Partido y se retrocede a posiciones obreristas que parecían enterradas en el pasado y que desde luego entrañen flagrante contradicción cóh formulaciones tales como la de Fuerzas del Trabajo y la Cultura. Es inútil que se diga públicamente que ese argumento no'se ha utilizado, porque ha sido una realidad a la hora de buscar el apoyo de algunos camaradas del movimiento obrero que se dejaron sugestionar por ese planteamiento. Otro de los argumentos fundamentales utilizados durante los días previos a la Conferencia Regional ha sido el de supuestos contactos con los países del Este, cenas con embajadores y cosas similares. Miembros del Comité Regional de Asturias se entrevistaron con camaradas de Aviles tratando de convencerles sobre esta base y diciendo disponer de toda clase de datos sobre dichos contac(8) Declaraciones de Pilar Bravo, recogidas en Diario 16 (lO-IV-78), donde dice que «...en Asturias hay problemas porque no se está aceptando el criterio de las mayorías». (9) Intervención de Santiago Carrillo en el Pleno del Comité Central de fecha 26-IX-77. EL BASILISCO

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tos. Ese mismo argumento, me consta, ha sido utilizadoen Cataluña por un miembro del Comité Ejecutivo que vive en Madrid y en el mismo Madrid por varios miembros del Comité Ejecutivo y del Comité Central, ligados todos al aparato del Partido, sin ningún tipo de recato. Parece ser que el hecho de organizar unos actos de homenaje a Bertolt Brecht o proyectar unas películas sobre la Revolución de Octubre (enviadas desde Castelló 36), hechos ambos que habían sido puestos en conocimiento de la dirección del Partido, son motivo para sospechar de contactos misteriosos. Se niega en la prensa la existencia de listas negras (10) cuando hay pruebas evidentes y concretas de que han sido facilitadas a varios camaradas listas con varios nombres,' entre ellos el mío, para que no fuesen elegidos miembros del Comité Regional ni se votase ninguna de sus propuestas en la Conferencia. Se entra así en la III Conferencia Regional en un clima de tensión agravado por el hecho de que en la reunión del Comité Regional celebrada el día anterior no se había querido llegar a ningún acuerdo sobre una propuesta
(10) Denuncia pública formulada por un delegado de Grado a la salida de la Conferencia de Perlora, en la Asamblea que se produjo a continuación, donde citó varios nombres que se le habían facilitado para no ser votados. Asimismo en la reunión del Comité Central de fecha 16-IV-78, en su intervención, Horacio F. Inguanzo admitió que «los de la Camocha y los de Ensidesa vinieron con listas, porque se sabía lo que estaba pasando. Palacios vio a unos camaradas de Ensidesa que naturalmente j e querían asesorar de otros porque querían ir a trabajar» Ésta cita textual es parte de la respuesta que dio a la intervención de V.A. Areces, cuando se refería a las manipulaciones habidas enla Conferencia de Gijón, previa a la Conferencia Regional de Perlora. (11) Vicente Alvarez Areces y José García Martínez renunciaron en la última reunión del Comité Regional a formar parte de la Comisión de candidaturas, a pesar de que habían sido elegidos para formar parte de ella en otra reunión celebrada el 5-III-78. Mediante votación salieron elegidos Vicente Alvarez Areces (15 votos), José G. Martínez (11 votos), Manuel Sánchez (11 votos), Ángel León (10 votos) y Fausto (10 votos). Quedaron como integrantes de la Comisión de candidaturas, por parte del Comité Regional saliente, los cuatro primeros. En esa misma reunión los componentes del Comité Regional votaron como presidente de mesa a J.R. Herrero Merediz y como secretario a M. Ángel A. Areces (éstas eran propuestas a someter a consideración de la Conferencia por parte del Comité saliente). Merediz obtuvo 13 votos. M.A. Areces 10 en la votación como secretario. La reunión había sido convocada por el Secretario de organización. Ángel León, juntamente con el orden del día. Nadie puso objecciones a la convocatoria ni al orden del día. Con fecha 23-III-78 (día anterior a la Conferencia de Perlora) en una inesperada reunión convocada a última hora por Horacio se dio la vuelta a todas las votaciones anteriores excepto la que determinaba que fuese la mesa presidida por Herrero Merediz y que como secretario actuasen dos. Ese mismo acuerdo fué vulnerado también cuando al presentar la mesa para su aceptación o no por la Conferencia Regional, fué modificada su composición entre bastidores, antes de iniciarse la misma. EL BASILISCO

equilibrada del Comité Regional y se habían revocado decisiones tomadas en anteriores reuniones del Comité acerca de las normas y de la composición de la mesa, así como sobre los integrantes de la comisión de candidaturas. Ni siquiera mi renuncia, y la de otro camarada, a pertenecer a la'comisión de candidaturas y el acuerdo conseguido sobre la composición de la mesa (11), sobre la base de que hubiera dos secretarios, sirvió para eliminar la tensión existente. La propuesta de aplazar la votación sobre la composición del Comité Regional futuro para días posteriores fué rechazada y así se inició la Conferencia con la formación de una mesa en donde yo aparecía como la guinda que adornaba un hermoso pastel cocinado de antemano, y por eso fue por lo que renuncié a formar parte de la misma. Ni siquiera en su constitución fueron respetadas las propuestas que el Comité saliente había hecho sobre su presidente y secretario, quizás el único acuerdo obtenido en toda una reunión de varias horas de duración. La actitud de la mesa a lo largo de la mañana y parte de la tarde culminó en el incidente que motivó mi decisión personal de abandonar la Conferencia sin que en ningún momento adoptase ningún tipo de protagonismo ni durante su desarrollo ni en el abandono de la misma (12). Me reafirmo en los dos comunicados firmados tanto por el conjunto de los delegados que se salieron, como por la delegación de Gijón, y cuyo contenido está en conocimiento de la dirección del partido, pues fué enviado al presidente de la mesa y a la redacción de Mundo Obrero, pensando en este caso que su publicación contribuiría a esclarecer las razones de nuestro abandono, aún cuando los redactores de dicho órganos mantuviesen otra posición distinta. Eso no ha sido así, sino que por el contrario, la versión de los hechos dada tanto por el enviado especial como por los dos camaradas del Comité Ejecutivo, Horacio Fernández Inguanzo y Simón Sánchez Montero, que opinaron de lo sucedido, ha sido totalmente inexacta y en algunos extremos calumniosa, pues lo que allí se dice no se ajusta en modo alguno a lo que sucedió. Yo le pregunto al responsable de ese periódico, ¿por qué no se

(12) Simón Sánchez Montero en Mundo Obrero de fecha 30,111-5,IV-78, en la página 6, declaró que en Perlora «a la salida, realizaron una Asamblea todos los que habían salido, y mayoritariamente estos se pronunciaron por la vuelta a la Conferencia, pero algunos que les dirigían, les convencieron de que no debían volver». En la reunión del Comité Central del día 16-IV-78, dijo textualmente que los camaradas que se habían salido lo habían hecho ante «una señal de Areces». Asimismo manifestó su sospecha de que algo estaba preparando, porque «por la mañana estaba en un sitio y por la tarde se colocó en otro», etc. 45

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publicaron los escritos con las explicaciones dadas por los delegados que abandonaron la Conferencia y paralelamente se hacía una crítica de las mismas?. Quiero añadir además que ante las continuas alusiones personales que se me han hecho con ocasión de la conferencia de prensa celebrada por el Comité Regional el pasado 7 de Abril, recogidas por diversos medios informativos, me vi obligado a romper mi actitud de mantenerme en silencio y a rebatir afirmaciones que consideré totalmente inexactas. Manifesté que en la reunión del Comité Central celebrada los días 21 y 22 de Enero de 1978 yo no estuve presente en las discusiones de las tesis sencillamente porque el día 21 de Enero yo no estaba en Madrid y tampoco estaban otros camaradas asturianos miembros del Comité Central, que se incorporaron conmigo el día 22 a la discusión de los Estatutos. Únicamente estuvieron en la reunión Horacio, que ya estaba en Madrid, por la reunión del Comité Ejecutivo, y Merediz y Faustino que se había quedado en el tren al no poder pasar éste el Pajares a causa de la nevada y por tanto llegaron a Madrid por la tarde del día 21. Resulta pues extraño que se diga que yo «no me levanté a rebatir la tesis 15» o incluso «la aprobé», como se ha dicho en Madrid y en otros lugares, incluso en órganos de prensa como la revista ha Calle (13). Por otra parte tengo que señalar que la famosa tesis 15 me enteré de su existencia cuando me la entregaron al entrar en la reunión, entre los 28 folios de enmiendas a las distintas tesis y estatutos, que habían sido incorporadas a última hora y que no se nos habían facilitado con anterioridad. Mi postura personal ante el artículo 2 de los Estatutos, que define las características del Partido Comunista y se apoya por tanto en las formulaciones de la tesis 15, fué la de abstención pues consideré que al no haber podido votar el día anterior y desconocer en aquellos instantes el contenido de la tesis 15 no podía en conciencia ni rechazarla ni aceptarla. El resultado de esa votación fué la de 3 votos en contra y una abstención que era la mía. Pido pues que se revisen las actas y se compruebe si esto es cierto. Respecto a las discrepancias manifestadas o no en el seno del Comité Regional resulta extraño que cuando era ya de dominio público que existían divergencias sobre multitud de aspectos relacionados con la aplicación concreta en Asturias de la política del PCE, el nuevo secretario regional intente presentar lo sucedido como una sorpresa, por lo menos en lo que a mi persona se refiere, y que en realidad encubre el argumento de que «algo hay detrás». Para buscar la explicación de esta situación en Asturias habría que remontarse muy atrás, quizás al momento en que fui elegido para la Secretaría Regional, á finales del 72, después de mi vuelta de Galicia por decisión de la dirección del Partido, pero no es éste el momento de contar viejas historias que a nada conducen. Lo que sí me interesa explicar, porque es un tema que necesita aclaración, son los antecedentes inmediatos de está crisis en el Comité Regional de Asturias y tratar de buscar las posibles razones que han motivado el apoyo decidido del Comité Ejecutivo a determinados miembros del antiguo
(13) Simón Sánchez Montero en la revista La Calle, n° 3, 11-18-IV-78, pág. 6. 46

Comité Regional. Resulta doloroso al mismo tiempo comprobar cómo se ha actuado esta vez desde la propia dirección basándose en una información totalmente unilateral y se decidió actuar de una determinada manera sin tener en cuenta cjue en otras ocasiones de fricciones o discrepancias políticas se buscó un punto de acuerdo y se logró conseguir gracias al «sentido de la responsabilidad de todos» según manifestó el propio Santiago con ocasión de la reunión sostenida en Madrid en la Semana Santa del año 76 o anteriormente con las visitas de Ignacio Gallego, J. Ballestero, o Sandoval, con ocasión de diversos problemas orgánicos y políticos que se habían suscitado en ocasiones diversas. Sin duda que uno de los mayores motivos de fricción desde hace ya meses ha sido el problema de los parlamentarios asturianos del PCE. En una reunión celebrada el 4 de Septiembre de 1977, se envió una carta al Comité Ejecutivo donde se trataba de dar una salida a la situación creada en Asturias, sin que ello supusiese en modo alguno el pedir la dimisión de Dolores ni menos hacer algo que mermase su prestigio. El texto de esta carta lo tengo aquí y lo voy a leer ante el Comité Central (14). Esta carta

(14) Carta dirigida por el Comité Regional de Asturias del PCE al Comité Ejecutivo: «Queridos camaradas: A través de ésta cana queremos transmitiros una gran inquietud que tenemos, no solo nosotros, sino toda la organización del Partido en Asturias, en cuanto a la situación y actuación de nuestros parlamentarios Dolores Ibarruri y Wenceslao Roces. Consideramos que la situación que se ha provocado con ésta ausencia prolongada es gravemente perjudicial para los intereses de nuestro Partido y ello ha motivado que otros parlamentarios estén tomando la iniciativa política en toda una serie de actuaciones que han recaído sobre el grupo parlamentario asturiano. En muchos camaradas cunde la desmoralización y el desánimo, pues consideran que lo que está pasando con nuestros parlamentarios es peor que si no los hubiésemos sacado en las pasadas elecciones. Comprendemos que son dos casos diferentes y que en la presente situación una parte de culpa es nuestra al no haber valorado debidamente las consecuencias de tales designaciones, pero también queremos señalar que si no se toman medidas urgentes para solucionar éste problema se puede originar una situación de imprevisibles consecuencias. Animados por el deseo de preservar intacto el extraordinario prestigio que tiene entre la clase obrera asturiatia, y dentro del Panido, la figura de nuestra Presidente, Dolores 'Ibarruri, consideramos que no podemos obligarla a jugar un papel forzado y que nos va a exponer a situaciones muy delicadas en futuras reuniones de parlamentarios, por lo que hos atrevemos a sugeriros que sería deseable hablar con ella y, con toda delicadeza y sinceridad, exponerle el problema que su ausencia nos plantea. , Esperamos que todo ello no influya para nada en generar cualquier especulación al respecto, sobre todo teniendo en cuenta la polémica con la lewstSi Tiempos Nuevos y creemos que, con toda la delicadeza necesa-' ria, se puede solucionar, con objeto de que Horacio ocupase su lugar. Respecto a Wenceslao Roces, queremos hacer hincapié en que desde las pasadas elecciones sólo ha venido por aquí en dos ocasiones, y en la última no hemos conseguido ponernos en contacto con él, por lo que su actuación en las dos reuniones celebradas es bastante criticada, ya que no intervino en ninguna de ellas. Proponemos que Wenceslao traslade su residencia a Asturias y conecte con los camaradas del Comité Regional para estudiar conjuntamente los problemas, como se suele hacer en nuestro Partido. Con el ánimo de que este escrito sirva para atacar directamente un problema que está dañando seriamente la imagen del Partido y afectanEL BASILISCO

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fué votada en el Pleno del Comité Regional, con 4 abstenciones, y posteriormente fué ratificada en otra reunión en donde hicimos un comunicado a la prensa desmintiendo el que se hubiese pedido la dimisión de Dolores y ratificando el contenido de la anterior. Hay un documento con firmas de todo el Comité Regional. El día 7 de Septiembre, en un Pleno del Comité Central, en un cambio de impresiones que tuvimos con Santiago, éste asume el contenido de la carta y le parece correcta. Regresamos a Asturias y es cuando a la vuelta nos encontramos con la famosa filtración a la prensa, en donde se señalaba que se había pedido la dimisión de Dolores. En la reunión del Comité Central del día 26 del mismo mes de Septiembre el mismo Santiago, en una intervención durante el pleno que alguno recordaréis, nos hizo una serie de acusaciones sobre supuestas relaciones con grupos izquierdistas, corroboradas por Azcárate, su informador, a las que yo respondí y luego retiró, aunque mantuvo sus manifestaciones de que «... se le caería la cara de vergüenza si hubiese votado la carta pidiendo la dimisión de Dolores». Nos hacía responsables de «todo lo que le hubiese podido suceder». Nos dijo que «tuvieron que hacer un verdadero cordón en torno a ella para evitar que le llegase la noticia» y también que «habíamos dado publicidad a una carta antes de ser conocida por los organismos superiores». Además de todo esto añadió que «estábamos en concomitancia con los grupos izquierdistas, como el PCOE y otros grupúsculos». Después de mi intervención, retira lo de las «concomitancias» con los grupos a nuestra izquierda y mantiene que «sentiría vergüenza para toda la vida» si hubiese pedido la dimisión de Dolores, como hicimos nosotros. Y ese fue el final de la reunión. Tales manifestaciones, aparte de no corresponder a lo que había sucedido, puesto que ni se había pedido la dimisión de Dolores, ni es cierto que se hubiese dado a conocer a la prensa sin ni siquiera notificarlo a los organismos superiores de dirección, produjeron en algunos camaradas que asistimos en la reunión una justa reacción de indignación. En la siguiente reunión del secretariado del Comité regional de Asturias, manifesté mis deseos de abandonar el Comité Central y el Comité Regional, cosa que no hice a raíz de una entrevista posterior con. Horacio, que me pidió continuase en esos organismos de dirección, por la repercusión que ello iba a tener en el Partido. Después de esas fechas la situación en el Comité Regional se fué deteriorando rápidamente, pues las situaciones de fricción fueron numerosas, y ante problemas diversos, sin que en ningún momento las posiciones ante esos problemas fueran homogéneas ni mucho menos coordinadas. En realidad lo que se apreciaba por momentos eran
do gravemente al prestigio ganado merecidamente en la lucha por parte de camaradas de nuestra dirección, con previsibles consecuencias en las próximas elecciones municipales, nos dirigimos a vosotros para buscar una solución justa. Saludos afectuosos Comité Regional de Asturias del PCE EL BASILISCO

diferentes concepciones de aplicar la línea general del Partido a la situación concreta de Asturias y la distinta valoración que se hacía sobre acontecimientos de la vida política regional y nacional. Las relaciones con el PSP y la diferente visión que tenían los camaradas sobre la manera de concretarlas, la iniciación del trabajo sobre las municipales, la retención del Órgano del Comité Regional «Verdad» por un artículo crítico hacia el PSOE, la visita de Santiago Carrillo a Asturias y los incidentes surgidos sobre todo con la organización de Oviedo y finalmente las diversas posturas que se manifestaron ante las Tesis del IX Congreso, unido a la aparición de la Tribuna en 3 números de «Verdad» extraordinarios, configuran una situación de auténtica ruptura interna del Comité, en el que además las decisiones tomadas democráticamente en sus plenos se aplicaban o no según interpretación personal de los camaradas que ostentaban las máximas responsabilidades del mismo, y en especial de Horacio. N o me cabe la menor duda de que en el Comité Ejecutivo debería existir una gran preocupación por lo que estaba pasando en Asturias —pues supongo estarían informados de ello— y posiblemente se haya llegado a la decisión de que había que «homogeneizar» y dar mayor coherencia a ese Comité de dirección regional, pero lo que si resulta extraño es que en ningún momento se haya planteado dicha homogeneización. sobre la base de una discusión política seria, incluso con el propio Comité Ejecutivo, y si se optara por una verdadera operación de limpieza de todo lo que fuese considerado elemento crítico dentro del anterior Comité Regional, sin reparar en nada. Ni en las visitas reiteradas a Asturias de varios miembros del Comité Ejecutivo se dignaron tomar contacto con diversos camaradas que por lo menos hasta ahora eramos tan miembros del Comité Central como los que se van a quedar. Resulta doloroso cómo se puede actuar así en un Partido que se dice eurocomunista y que pregona continuamente una transparencia y absoluta democracia interna en su funcionamiento. Intentado explicar lo que ha sucedido en estos prehminares del IX Congreso, y en particular en Asturias, resultan sorprendentes algunas explicaciones que se dan en la prensa (15), donde se dice por ejemplo que en Oviedo lo que se pedía era que se discutiesen los Pactos de la Moncloa en la base. Me parece que los camaradas de Oviedo a través de sus organismos de dirección y de las resoluciones de la Conferencia Local, han manifestado cosas mucho más serias que esa, de las cuales existen Actas que supongo conocerá la Dirección del Partido, pues se las han enviado. Creo que lo que verdaderamente está en cuestión en éstos momentos dentro del PCE son dos problemas fun-

(15) La revista La Calle, n° 3, recoge unas declaraciones de Santiago Carrillo efectuadas en una reunión de cuadros del Partido en Madrid, donde ponía como ejemplo de «deniocratitis» el reproche que se le había hecho en Oviedo de no haber sometido los Pactos de la Moncloa a la aprobación previa de la base del Partido. Ese mismo argumento se dio en varias agrupaciones de Madrid, después de la visita efectuada por Santiago Carrillo a Oviedo. 41

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damentales: por un lado si seremos capaces o no de abordar seriamente su democratización interna en el sentido de adecuar la estructura del Partido y sus métodos de actuación a la estrategia de lucha que se propugna para cambiar la sociedad, y por otro lado se trata de definir con más rigor cual es la concepción de un Partido revolucionario y su línea política, adecuada a las condiciones específicas de la España de hoy. Todo éste debate no puede reducirse, tal y como está sucediendo ahora, a una discusión apresurada sobre el significado del leninismo, tratando además de contraponer los términos de leninismo y eurocomunismo, así como el de identificar el leninismo con las prácticas estalinistas, el sectarismo y el dogmatismo. La revisión del leninismo y la permanencia o no de muchas de sus formulaciones tiene que hacerse sobré otras bases y en condiciones bien diferentes a como hoy se está efectuando. Sin querer quitar valor positivo al hecho de que el debate se haya iniciado ahora, sería mucho más lógico que esa revisión se hiciese en el marco de un Congreso Extraordinario en donde se abordase la elaboración de un nuevo programa del Partido, tal y como manifestó Santiago Carrillo hace unos meses cuando se planteó el tema de la preparación del Congreso. Si los objetivos de éste eran fundamentalmente discutir unas tesis de contenidos políticos relacionados con la situación de hoy, con la acción inmediata, y además la elaboración de unos Estatutos adecuados a la situación de legalidad en la que nos movemos, con la consiguiente elección de unos nuevos órganos de dirección (16), creo que aparece bien claro que los problemas que genera la Tesis 15 sobre la supresión o no del leninismo, y sobre todo el porqué se hace ese planteamiento son ajenos a los objetivos iniciales propuestos para el IX Congreso. Si el problema se reduce

a ganar credibilidad electoral, creo que también es un error, pues la credibiUdad no se ganará nunca de esa forma, y más teniendo en cuenta que el Partido Comunista, por lo menos en Asturias, va a salir enormemente resquebrajado de todo éste proceso y con heridas difíciles de curar. El partido hoy en Asturias se encuentra en una situación muy grave. Hay organizaciones enteras, o partes muy importantes de ellas que no reconocen al Comité Regional y a la Conferencia Regional. Otras están semiparalizadas e incluso se están produciendo ya entregas de carnets. •La autoridad del nuevo Comité Regional está ampliamente cuestionada por sectores del Partido, pues incluso algunas irregularidades cometidas en la elección de alguno de sus miembros (caso de Pedro Cueto, que estaba dado de baja en él Partido) y las circunstancias en las que se ha producido la elección no ayudan precisamente a restablecer el equilibrio necesario. Yo comprendo que esa situación de no reconocimiento del nuevo Comité no tiene una salida positiva. Creo que estos camaradas tendrán que hacer un gran esfuerzo en el sentido de restablecer un nuevo clima de convivencia y de trabajo en el Partido sobre la base de caminar hacia el Congreso constituyente del PC A, tal y como fué aprobado en varias conferencias locales y en la regional. Sobre mi actitud personal os diré que no voy a encabezar ningún tipo de fracción, ni a convertir el PCE en mi enemigo, porque no lo es, y porque me ligan aún muchas cosas personales y sentimentales a este Partido. N o me considero ningún irresponsable político. Al contrario, mi actitud durante la preparación del Congreso ha sido la de no intervenir en muchas reuniones y conferencias a las que incluso fui invitado, para evitar el que se interpretase como un intento de atraerme supuestos apoyos o conseguir otro tipo de fines personales. Ya dije muy claramente antes de la conferencia regional que era mi deseo no continuar en ese Comité Regional y por ello renuncié a ser incluido en las listas previas de candidaturas a pesar de que algunos me incluyesen en ellas «generosamente», después de mi salida de Perlora. Soy comunista y loseguiré siendo, dentro del Partido, si eso es posible. Nada Más.

(16) Intervención de Santiago Carrillo en la reunión del Comité Central de 26-IX-77. La intervención de V. A. Areces y las notas adicionales, así como la intervención de J. M. Torre, en la reunión del Comité Central del PCE, han sido entregadas para su publicación en la revista EL BASILISCO. Oviedo, 12 de enero de 1.979-

11 INTERVENCIÓN ANTE EL PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA EL 16 DE ABRIL DE 1978 DE JOSÉ MANUEL ARCA, SECRETARIO PROVINCIAL DEL PCE EN SORLA, CANDIDATO EN LAS ELECCIONES DE JUNIO DEL 77, ANTIGUO MIEMBRO DE LA DIRECCIÓN DEL PCE EN ASTURIAS Y MIEMBRO DEL COMITÉ CENTRAL DESDE 1970
do defender mejor los intereses de los trabajadores y luchar con más eficacia por la democracia y por el socialismo. Durante esos años creo haber cumplido siempre los deberes que me imponían mis responsabilidades. N o me
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Al intervenir por última vez ante un Pleno del Comité Central, puesto que intervengo para presentar mi dimisión de este organismo, lo hago profundamente conmovido porque no en vano he pertenecido al Comité Central durante ocho años y he dedicado dieciocho años de mi vida a este Partido. Al Partido a través del cual he creíEL BASILISCO

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arrepiento de nada de lo que he hecho durante esos años. Y aún hoy, en que mis discrepancias con la dirección del Partido me impiden seguir aquí, aún hoy creo que con todos sus defectos, ésta ha sido la organización más adecuada para aportar desde ella mi modesta contribución a la lucha de los trabajadores y a la causa del comunismo. Pero mis desacuerdos son hoy demasiado grandes y por ellodebo poner fin a mi presencia en cualquier organismo de dirección política, tanto en el Comité Central como en el Comité Provincial de Soria. En otras ocasiones he discrepado de tal o cual propuesta del Secretario General, de tal o cual análisis. Lo he dicho siempre con sinceridad. Y con sinceridad también cuando he visto que estaba equivocado, y no me han dolido prendas para aceptarlo así ante vosotros. Al decir esto no pretendo criticar a los que prefieren silenciar sus desacuerdos. Al contrario. Una de las cosas que aún no se han conseguido en el Partido, a nivel de dirección, es discrepar con naturalidad. Es cierto que no hay policías armados en las reuniones del Comité Central que impidan votar a cada uno lo que le parezca (1). Pero debéis reconocer que hay un clima moral, fruto de una larga práctica de seguidismo de la que ninguno hemos estado exentos que hace difícil manifestar aquí los desacuerdos en las cuestiones fundamentales. Ahora bien, en esta ocasión mis desacuerdos son más de carácter moral que de índole política, y por lo tanto son más profundos que hasta ahora. Estoy en desacuerdo fundamentalmente con los procedimientos empleados por la dirección del Partido para abordar los conflictos surgidos en el seno de algunas organizaciones. Me refiero, claro está, en primer lugar a la organización del Partido en Asturias. Pero también me llegan testimonios alarmantes en este sentido de Madrid y de Andalucía, de Zaragoza y de Cataluña. N o creo que sea yo quien deba analizar aquí esos enfrentamientos, esos personalismos, esas imposiciones, esas injerencias. Primero por no haber sido protagonista directo. Y segundo porque sería entrar en una casuística estéril de dimes y diretes que no nos conduciría a esclarecer esas situaciones, sino a enturbiarlas; e incluso a perder la serenidad que yo quiero mantener aquí hoy más que nunca. Baste pues con deciros que estoy íntimamente convencido de que se han empleado esos métodos y de que han ocurrido esas cosas. Cada cual tendrá su propia visión y su propia interpretación de todo ello. Yo no me meto a investigar el fondo de la conciencia de nadie. Pero os pido que respetéis la mía. Y mi conciencia no me permite aceptar procedimientos que yo, honradamente, considero condenables. Yo sigo estando convencido de que la vía hacia el socialismo en España debe ser pacífica, democrática y pluraHsta. Y a quienes pudieran insinuar que mi concepción es
(1) Alusión a unas declaraciones recientes de Santiago Carrillo en la prensa, hechas a propósito de la aprobación por el Comité Central de su propuesta sobre la supresión de la palabra «leninista». EL BASILISCO

otra, yo me limitaría a recordarles que fui el primero en batirme políticamente en Asturias hace diez años para defender las justas posiciones que el Comité Central, —al que yo entonces no pertenecía todavía— había tomado en el asunto de la invasión de Checoslovaquia. Mis convicciones políticas son, pues, eurocomunistas. Y creo que, en esa vía pacífica y democrática hacia el socialismo, es esencial la unidad de los trabajadores. Y que en aras de esa unidad nadie puede ahorrar esfuerzos ni autocríticas para superar las rupturas históricas, para colmar el foso abierto hace casi sesenta años en el movimiento obrero mundial, para alcanzar una estrecha unidad de acción entre los socialistas y los comunistas. Pero creo también que los comunistas no estamos obligados a ser los únicos que demos pie hacia esa unidad estratégica. Creo que ya hemos sometido a crítica hace años el pasado y el presente de las realizaciones socialistas que antes habíamos defendido incondicionalmente. Creo que corresponde a los demás andar una parte de ese camino autocrítico hacia la unidad de acción. Y que esa unidad hay que hacerla sobre la base de una voluntad común de reconocer los propios errores y de una voluntad común de ir decididamente a transformar la sociedad capitalista. Por eso sigo pensando que la palabra «leninista» es la clave para distinguir dos concepciones del socialismo: • La que parte de la idea de que Octubre 1917, con todos los defectos, los errores y hasta los crímenes que se cometieron y se siguen cometiendo en su nombre, fué el paso más importante dado hasta ahora en la historia contemporánea hacia una sociedad sin clases; y de que el mundo actual y el propio capitalismo y nuestras mismas posibilidades de ir hoy hacia el socialismo no serían lo que son sin la Revolución de Octubre; • Y, por otro lado, la concepción de aquellos que aún no han sido capaces de reconer el error histórico que cometieron al condenar aquella revolución, y con ello se condenaron a sí mismos a la impotencia de convertirse en los simples gestores del capitalismo cada vez que llegan al Gobierno. Sin embargo en el asunto del leninismo mi posición sigue siendo no entrar en el fondo de la discusión porque rechazo la forma en que esta discusión se inició y se está llevando a cabo. Porque creo que hubiera debido de ser una discusión teórica, serena y profunda, realizada en «NUESTRA BANDERA» y en otras revistas, dentro y fuera del Partido, propiciando al máximo la participación de ideólogos que no faltan hoy en España, y que no faltan dentro del Partido aunque las voces de estos últimos por desgracia hayan dejado de oirse aquí hace ya tiempo. Y de pasada quiero decir que el número de «NUESTRA BANDERA» que aparece ahora, a mediados de abril, faltando una semana para el Congreso, con un debate sobre la cuestión del leninismo, me parece una aportación muy insuficiente y, sobre todo, inútil por su tardanza. Mi posición, pues, sigue siendo la misma que en la reunión de enero: en ausencia de una discusión de este tipo, toda decisión de cambiar los Estatutos en cuanto a la
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definición del Partido hubiera debido posponerse. Y en todo caso, después de esa discusión seria y serena, la decisión hubiera debido tomarse en un Congreso extraordinario convocado al efecto. Por no haberlo hecho así se ha desgarrado el Partido. Y yo estoy en total desacuerdo con los que dicen que eso es saludable y que todo se saldará con la marcha de unos cuantos y que así el Partido ira más deprisa hacia donde tiene que ir (2). Yo creo, al contrario, que se le ha hecho un flaco servicio, a las clases trabajadoras y al socialismo. Y que el número de los que puedan servir no siempre va a compensar la calidad humana de los que puedan irse; u no hablo por mí, naturalmente, sino por esos miles de militantes dé oro que lo dieron todo por el Partido y hoy no se reconocen en él y han dejado de ir a las reuniones y asumir tareas de Partido. N o obstante, quiero insistir sobre ello, mis desacuerdos con la- dirección del Partido no son fundamentales políticos, sino morales. Estoy más convencido que nunca de que sin una ética profunda no puede haber una política revolucionaria, y de que el fin no justifica ios medios. Que no se puede avanzar hacia la democracia empleando métodos autoritarios.

Lo que ha ocurrido con los camaradas asturianos contrarios a las posiciones del Comité Central es inadmisible. Y no hay que limitar sus discrepancias ni a la cuestión del leninismo ni a las propuestas del Comité Central para el 9° Congreso. Sus discrepancias vienen, en lo fundamental, del desdichado asunto de los parlaimentarios comunistas por Asturias, en el cual la dirección del Partido impuso sus decisiones autoritariamente. Y eso sin hablar de otras cuestiones como son la personalidad de Gerardo Iglesias, que si hubiera sido nombrado ya en 1972 responsable del Partido en Asturias, como yo mismo aconsejé en una reunión clandestina en Gijón con Ignacio Gallego, no habría tenido que hacer ahora todo lo que ha hecho para alcanzar ese puesto. Yo me solidarizo plenamente con todos mis camaradas asturianos que se tuvieron que salir hace pocos días de una Conferencia Regional manipulada y antidemocrática. Por eso presento mi dimisión del Comité Central y de la Secretaría Provincial del Partido en Soria. Sé que al hacerlo renuncio voluntariamente a asistir al 9° Congreso como hubiera sido mi derecho. No quiero que nadie pueda decir que voy ai Congreso a provocar o a montar un espectáculo. Os deseo de todo corazón que encontréis el camino más adecuado para aportar vuestra contribución a la causa revolucionaria. JOSÉ MANUEL TORRE ARCA

(2) ídem.

12 DOCXÍMENTOS DE LA III CONFERENCIA LCMIAL DEL PC.A. DE OVIEDO
El nuevo Comité Local del Partido Comunista de Asturias en Oviedo, elegido en la III Conferencia Local, dirige a todos los militantes y simpatizantes de nuestra Organización un fraternal saludo comunista. En las adjuntas resoluciones de la III Conferencia Local del PCA hemos pretendido sintetizar los resultados obtenidos en dos apretadas jornadas de análisis y discusión política que, no obstante las tensiones propias de la crisis que está atravesando el Partido en Oviedo, han transcurrido, en general, en un cHma de camaradería y respeto mutuo. Este nuevo Comité Local se* va a esforzar, poniendo para ello toda la entrega y el entusiasmo que en nuestra actividad debe caracterizarnos a los comunistas, no sólo por superar la crisis que nos afecta sino también por dar un fuerte impulso al desarrollo del Partido en Oviedo tanto en el sector de las fuerzas del trabajo como en el de las fuerzas de la cultura. Para la superación de la crisis contamos con la comprensión y ecuanimidad de la gran mayoría de los militantes, cualquiera que haya sido su posición anterior en el desarrollo de la misma. Para este Comité no existen «disidentes» ni «oficialistas», sino camaradas que gozan de los mismos derechos y deberes conforme se regulan los nuevos Estatutos del Partido aprobados en el 9° Congreso. Aquellos militantes quepor razones personales o políticas, han optado por permanecer en la base del Partido, consideramos que deben incorporarse a las distintas Comisiones de trabajo que se van a crear a diferentes niveles. El nuevo Comité Local tiene el propósito de estudiar exhaustivamente. Agrupación por Agrupación, las causas
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del absentismo de numerosos camaradas a fin de tomar las medidas necesarias que permitan lograr su recuperación como militantes activos. También nos proponemos que, en breve plazo, todos los camaradas estén al día en sus cotizaciones. Ello es indispensable, no sólo por razones económicas -^hay que superar de inmediato el grave déficit de nuestra Organización— sino también porque la cotización regular es una de las mejores expresiones de la necesaria ligazón política entre los militantes y la organización. De forma regular y sistemática miembros de este Comité irán recorriendo las distintas Agrupaciones a fin de conocer los distintos problemas que las afectan y contribuir a proporcionarles soluciones operativas. Inspirándonos en las resoluciones de la III. Conferencia Regional del PCA, de la III Conferencia Local y del 9° Congreso del Partido Comunista de España, este Comité Local dará a conocer próximamente un detallado proyecto de plan de trabajo, a corto y medio plazo, así como las eventuales Comisiones a constituir tanto a nivel local como al de las distintas Agrupaciones. Bien entendido que se trata de un proyecto, pues consideramos que el plan definitivo de trabajo debe ser producto del esfuerzo de todos. Para nosotros, los militantes no deben ser meros ejecutores mecánicos de las directrices superiores sino elaboradores conscientes de la política del Partido que permitan que éste se constituya en auténtico intelectual colectivo. En ese sentido estamos abiertos a las iniciativas y sugerencias de todos los camaradas. Sugerencias que nos comprometemos a recoger y aplicar sistemáticamente Este Comité se va a esforzar también en adecuar —en cuanto le sea factible—, las estructuras orgánicas del Partido en Oviedo a nuestro proyecto estratégico de un socialismo en libertad. Para ello está abierto totalmente a las críticas de los camaradas y se esforzará también por mantener un adecuado rigor autocrítico. A tal fin nos apoyamos en el texto de la resolución del 9° Congreso del PCE donde se establece el compromiso de seguir avanzando en la superación de fenómenos burocráticos y en la recuperación de las esencias democráticas del marxismo. Con independencia de la eventual creación de una Escuela de cuadros y militantes, así como de los cursillos organizados por el Comité Regional, este Comité Local va a organizar en breve unos cursillos de formación acelerada mínima de los militantes que nos permita contribuir a su necesaria homogeneización ideológica y política. LA CRISIS DEL PARTIDO E N OVIEDO En los Informes del Comité Regional y del Comité Local, así como en las intervenciones de numerosos camaradas, se ha manifestado, implícita o explícitamente, una preocupación muy generalizada por la existencia de una grave crisis en la organización del Partido en Oviedo. Crisis que se ha venido gestando durante varios meses hasta alcanzar dimensión pública con motivo de los incidentes que se produjeron en la III Conferencia Regional del Partido Comunista de Asturias. A esta crisis han contribuido, sin duda, algunos rasgos específicos que reviste
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sociológica y políticamente la ciudad de Oviedo y que, como es lógico, no podían por menos de configurar, en uno u otro grado, a la organización del Partido que en ella desarrolla su actividad. Sin perjuicio de detenernos después en esos rasgos específicos, es preciso que, para situar el problema en su adecuada perspectiva política, lo planteemos como marxistas en su verdadero contexto. Y ese contexto no sólo es regional, o estatal, sino también internacional. A partir de octubre de 1917 se abrió a escala mundial un proceso revolucionario, sin precedentes en la Historia de la Humanidad, y en el cual continuamos inmersos. Empero no podemos desconocer que —como muy acertadamente se señala en la tesis 15, aprobada en el 9° Congreso del Partido Comunista de España— «El hecho de que la primera revolución socialista se realizase en un país atrasado como era la Rusia de 1917, y que esta revolución no fuese seguid^i —como pensaba Lenin— por la de los países avanzados de Europa-7- iba a tener graves consecuencias para la causa de la emancipación de los trabajadores. «El naciente Estado soviético sufrió el ataque y el cerco del imperialismo, y fue acosado por el hambre, la miseria y el aislamiento internacional. El proletariado de los países europeos más desarrollados, sometido a la influencia de la socialdemocracia, no supo hacer la revolución. Esta realidad contribuyó a crear nuevas bases favorables a fenómenos negativos como el burocratismo y el estalinismo». De ahí también que algunos de los nuevos Estados socialistas hayan hecho prevalecer sus intereses nacionales, o estatales, sobre los principios de solidaridad internacionalista propios del marxismo, dando lugar al conflicto chino-soviético, a la intervención en Checoslovaquia, etc., y, en consecuencia, a una grave crisis del Movimiento Comunista Internacional. A este contexto internacional debe sumarse también el desarrollo económico que, no obstante las crisis económicas inherentes ai Capitalismo, han experimentado los países del área geográfica en que España está inserta. Como muy bien se indica en la Tesis 6, aprobada en el 9° Congreso del Partido Comunista de España, asistimos «a un crecimiento extraordinario de las fuerzas productivas y a una revolución científico-técnica» con consecuencias sociales que no pueden por menos de repercutir en una estrategia revolucionaria basada en los principios del socialismo científico. Así, partiendo de las aportaciones teóricas de los camaradas Gramsci y Togliatti, y de la generación científica que de las experiencias sociales de los trabajadores han llevado a cabo los partidos comunistas de Italia, Francia, España, el Japón, etc., se ha consagrado científicamente una vía democrática al socialismo después de popularizada bajo la denominación de EUROCOMUNISMO. Esta nueva vía, que supone una recuperación del componente democrático que los clásicos del marxismo otorgaron siempre al socialismo —y que había sido diluido como consecuencia de los procesos de burocratización experimenados por los Partidos Comunistas— hace entrar en crisis toda una concepción dogmática del marxismo que Stalin fosilizó bajo la falsa denominación de «leninismo». No obstante, es evidente que, aún sin entrar en el análisis de las causas históricas que explican, si no justifican, esa deformación, la mejor forma de ser fíeles al espíritu original y creador de Lenin es llevando a
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cabo una adaptación de sus tesis, a las nuevas condiciones de nuestra época, similar a la qué él realizó, a comienzos del siglo actual, con otras tesis marxistas igualmente desfasadas por el desarrollo histórico. Sin embargo, en nuestro caso, el problema se agudiza a causa de una menor formación teórica de los militantes y a las peculiaridades que ha revestido en España el tránsito hacia la democracia. Como muy acertadamente señala la 1* Tesis, aprobada en el 9° Congreso del Partido Comunista de España, «los pueblos de España están inmersos en un complejo proceso de cambio político a través del cual la dictadura franquista ha sido eliminada y se han dado pasos importantes, aunque incipientes, en la creación de un sistema democrático... Los hechos han confirmado el acierto de la orientación básica adoptada por el Partido Comunista de España, la política de pacto por la libertad, si bien la realidad del proceso histórico en una serie de aspectos importantes ha diferido de lo que habíamos previsto». A causa de una desfavorable correlación de fuerzas, no nos fue posible conseguir la ruptura democrática y ello ha condicionado todo el proceso democrático español: tardía legalización del Partido Comunista, y —en gran parte, como consecuencia— del relativamente insatisfactorio resultado de las elecciones del 15 de junio de 1977, aplazamiento de las elecciones municipales, intento de descargar sobre las espaldas dé las masas populares las consecuencias de la crisis económica, etC;, etc. Así el proceso de democratización se ha hecho más lento y gradual de lo previsto iniciálmente y, al confluir con la crisis económica, no ha sido posible para los trabajadores obtener avances sociales espectaculares. Todo ello ha decepcionado a muchos camaradas que no han sabido valorar debidamente los muy positivos resultados políticos obtenidos por el Partido en el año transcurrido desde su legalización. Partiendo de una posición mucho más desfavorable que la de cualquier otra organización política, a consecuencia de cuarenta años de viles calumnias y difamaciones, el Partido ha sabido explotar políticamente, con gran maestría, la exigua minoría parlamentaria obtenida en las elecciones generales hasta convertirse en una auténtica fuerza política que está pesando muy positivamente en la configuración democrática del país. El sentido de la responsabilidad que el Partido Comunista ha demostrado con su política de concentración y consenso, así como su iniciativa y habilidad en la gestación del Pacto de la Moncloa, modificación del Proyecto de Ley Electoral Municipal, etc., han proporcionado a nuestra organización una imagen muy positiva de partido de gobierno que no tiene por qué mermar su duramente conquistado prestigio de ardiente y combativo defensor de los intereses de los trabajadores. Por su complejidad, para comprender plenamente este fenómeno, se requiere una gran perspicacia política y flexibiUdad mental. De ahí que no siempre haya sido captado objetivamente por todos los miUtantes, algunos de los cuales —debemos reconocerlo— se han dejado impresionar momentáneamente por la demagogia «izquierdista» de partidos u organizaciones con nulo o escaso eco en las masas populares. Los rasgos generales enumerados han influido, sin duda, en la crisis de nuestro Partido en Oviedo. Pero, para que el análisis sea completo, debemos tener también en cuenta algunos rasgos específicos propios de Asturias y Oviedo. La organización del Partido Comunista en Asturias, bajo el franquismo, se há caracterizado por una ac52

tuación heroica durante la guerrilla y no menos combatid va, aunque revistiendo formas pacíficas, en las luchas sociales que han jalonado los últimos lustros de la dictadura. En esa etapa el núcleo fundamental del Partido se ha centrado en la minería y en la metalurgia con una implantación mucho menor en otros sectores de lá actividad o del territorio de la región. Ello ha proporcionado al Partido unos rasgos muy proletarios y de los que, como comunistas, debemos enorgullecemos. Sin embargo, estos rasgos de firmeza, abnegación, combatividad, tesón, disciplina, estabilidad política, etc., propios de la clase obrera, han tenido por lógica contrapartida una cierta unilateralidad del Partido en Asturias ya que, en las condiciones de clandestinidad, ha sido muy difícil desarrollarlo en el mismo grado hacia otros sectores sociales. Particularmente hacia el agro, sector servicios, profesionales y fuerzas de la cultura genéricamente consideradas. Por el contrario en Oviedo, independientemente de las posibilidades muy interesantes que el Partido tiene de desarrollarse entre los trabajadores de la construcción, banca, comercio, servicios, sanidad, enseñanza elemental y media, etc., es evidente que se ofrecen rasgos específicos en los sectores de la Universidad, profesionales, etc., y, en general, entre las capas medias de la población. Se trata de sectores cuya importancia no podemos desdeñar pues son fundamentales en toda estrategia eurocomunista y, particularmente, en la de nuestro Partido, que está basada en la alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura. Además es en estos sectores donde el Partido se ha desarrollado más espectacularmente durante el año de legalidad pasando desde poco más de un centenar a más del millar de militantes. Ahora bien, sin incurrir en el fácil maniqueismo de dividir artificialmente al Partido en «intelectuales» y «obreros» —^práctica totalmente inadmisible en un partido comunista que basa su línea estratégica en la alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura^— es evidente que un sector importante de la militancia del Partido en Oviedo presenta la lógica especificidad —derivada de los rasgos señalados— de una más acentuada preocupación teórica que otros sectores del Partido. Por eso en tal sector ha podido incidir en mayor grado el debate sobre el leninismo, las polémicas sobre táctica y estrategia, el cristicismó «izquierdista» y, también, una legítima preocupación, que todos debemos compartir, por adecuar las estructuras orgánicas del Partido a nuestro proyecto estratégico de socialismo en libertad. También —y ello ha pesado muy negativamente en la crisis— una cierta tendencia a la exasperación y a aferrarse al maximalismo utópico de pretender que el necesario proceso de democratización del Partido, derivado del tránsito de la clandestinidad a la legalidad, tuviese lugar de forma súbita e inmediatista. En contrapartida también cabe afirmar la subsistencia en otros camaradas, incluso en cuadros dirigentes, con independencia de que subjetivamente traten de superarlas, de reminiscencias de hábitos burocráticos y autoritarios propios de períodos anteriores de la actividad del Partido y, por lo tanto, discordantes con nuestra línea política y organizativa actual. En las causas enumeradas, independientemente de que todavía requerirían una mayor matización, puede encontrarse la génesis de la crisis del Partido en Oviedo y, sin duda, han influido en la actuación del anterior Comité
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Local del Partido. En justicia tampoco es posible desconocer las dificultades objetivas en que se desarrolló su actividad a partir de su elección en noviembre pasado. Sin embargo, si bien debe explicar, no puede justificarse su actitud de inhibición en la pasada campaña electoral. Un Comité de dirección no puede limitarse a dejar en libertad a los camaradas para que, a título individual, participen o no en la campaña. Sería una actitud más propia de un liberalismo decimonónico trasnochado que de un partido comunista. Por consiguiente, sólo es factible la explicación de que estaban traumatizados por el desarrollo de la crisis del Partido y que, en consecuencia, no fueron conscientes de su deber como colectivo de dirección comunista. Por ello, teniendo en cuenta que —como se señala en los Estatutos aprobados en el 9° Congreso del Partido— «En todo caso, la sanción será el último recurso para corregir el incumplimiento por parte de un camarada de sus deberes de comunista. Antes de aplicar una sanción es preciso utilizar la argumentación y el razonamiento». Esta conferencia Local no sólo no se pronuncia por medidas administrativas sino que hace un llamamiento para que los camaradas afectados por esa momentánea pérdida de perspectiva política la superen en breve plazo reincorporándose plenamente a su actividad de militantes del Partido. La Conferencia Local considera igualmente que, para superar con plenitud la crisis del Panido en Oviedo, puede apoyarse muy operativamente en el párrafo de la tesis 15, aprobada en el 9° Congreso del Panido Comunista de España, que, dice: «Los comunistas españoles hemos superado autocríticamente, en lo fundamental, el estalinismo, y estaunos recuperando las esencias democráticas y antiburocráticas del marxismo. Seguiremos avanzando en esa dirección». PERSPECTIVAS DE TRABAJO La actuación del Partido debe transcurrir en el marco de la estrategia que él mismo ha venido configurando y que se refleja en el MANIFIESTO PROGRAMA y en las modificaciones y aportaciones recogidas en las TESIS aprobadas en el IX CONGRESO. Entendemos la necesaria unidad del Partido de manera dinámica, es decir reproducida dialécticamente a través de discusiones y aportaciones de los distintos puntos de vista que confluyan dentro de la misma estrategia general. Teniendo en cuenta las características específicas de nuestro ámbito de actuación ovetense y en concordancia con nuestra línea política, está claro que la composición del Partido Comunista de Asturias en Oviedo debe abarcar un amplio espectro sociológico, lo cual supone también heterogeneidad en las opiniones y puntos de vista comunes. Pero la discusión política debe combinarse con la actividad política, no cayendo en los extremos de un practicismo estrecho y empobrecedor, ni convirtiéndose en un club de discusión que acabe por ignorar cualquier punto de referencia a la realidad. Como marxistas debemos ligar en nuestra actuación política indisolublemente teoría y praxis. Nuestras concepciones suponen, tanto asegurar el funcionamiento del Partido como organización con una dirección central, como la participación de todos en la discusión y elaboración política. (Centralismo democrático).
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El Partido Comunista de España, tal como señalábamos en el apartado anterior al citar la tesis 15, ha dado pasos decisivos én la superación de fenómenos antidemocráticos obstaculizadores de la elaboración y la acción política colectiva. Por ello podemos tener la firme convicción de que, como se expresa en la tesis citada: «SEGUIREMOS AVANZANDO EN ESA DIRECCIÓN». Las tareas específicas del Partido deben escalonarse en función de nuestros efectivos concretos y en un sentido de avance político y crecimiento organizativo. Deberemos asegurar el funcionamiento de Comisiones de trabajo a nivel local, donde participen el mayor número de camaradas y con especial atención hacia los jóvenes. Hay que plantearse el objetivo de realizar actividades que permitan establecer nexos con esos 9.000 votantes del Partido Comunista de Oviedo y con otros que lo son potencialmente. Hay también que asegurar nuestra colaboración y apoyo en la clarificación y solución de todo tipo de problemas que se presentan en nuestra ciudad. La autonomía regional y su contenido debe figurar en el orden del día de todos los organismos del Partido, ligada a la problemática concreta de Asturias. Con ello avanzaremos igualmente hacia la definición de los contenidos específicos del Partido Comunista de Asturias, en la perspectiva de su Congreso Constituyente. Un objetivo de excepcional importancia'es la participación en las próximas elecciones municipales. Participación activa, tanto en los aspectos estrictamente políticos como en las tareas mecánicas de la,campaña. Esta campaña debe ser concebida con una mayor descentralización que las anteriores. Debe basarse, fundamentalmente, en nuestra presencia e implantación en el tejido social, combinando las formas clásicas de campaña electoral (mítines, carteles, octavillas, etc.), con el contacto directo con la población y sus problemas cotidianos (charlas, coloquios, conversaciones personales en los barrios y centros de trabajo, etc.), de modo que permita no sólo agitar sino también convencer. La campaña electoral exige la formación previa de comisiones que estudien los diferentes aspectos de la problemática municipal. Esta resolución obtuvo en la III Conferencia Local de Oviedo, 69 votos a favor, ninguno en contra y 9 abstenciones. («Verdad». Año XIII. N» 5. Agosto 78)
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13 INFORME ELABORADO POR EL GÓMETE REGIONAL DELP.CA.
El pleno del Comité Regional del PC A se ha reunido los días 20 y 21 de septiembre, sometiendo a discusión un informe presentado por la Secretaría de Organización, el cual será trasladado a todas las Agrupaciones del Partido próximamente. En el transcurso de esta reunión, el Comité Regional. fue informado de una serie de actividades y actitudes que vienen practicando personas en posesión del carnet del PCE, y que en opinión de este organismo constituyen una clara labor fraccional. Este Comité Regional, que tiene el mandato de la I I P Conferencia de dirigir la actividad del PCA, velando por la democracia interna de la organización, de acuerdo con los Estatutos aprobados en el IX Congreso del PCE, sin prejuzgar en este momento la conveniencia o no de otras acciones posteriores, se siente en la obligación de informar a todas las agrupaciones que integran el PCA sobre las mencionadas actividades, dado que éstas se sitúan fuera de la línea regular de la organización. N o vamos a entrar en una amplia casuística de com^ portamientos, más o menos individuales. Reproduciremos solamente unos pocos hechos, los suficientes para detectar con claridad el fenómeno fraccional. «...se ratifica totalmente (la III Conferencia) en la actuación que ha llevado la Mesa...» que «...ha intentado en todo momento llevar de forma impecable el desarrollo de las sesiones», de acuerdo «con las normas aprobadas al principio de la primera sesión». Entiende la Conferencia que el abandono, tal y como se produjo, es «un acto de irresponsabilidad para con el PCE» y que daña «la democracia interna del partido y su necesaria unidad». La III Conferencia invitó a reincorporarse a las sesiones a los camaradas que la habían abandonado. La reincorporación de estos camaradas a las sesiones no se produjo. Por el contrario, han comenzado a reunirse conjuntamente y a adoptar actitudes colectivas. El nuevo Comité Regional, examinando la situación con espíritu flexible e integrador, ha obviado cualquier medida sancionadora, como es conocido por todo el Partido. R E U N I Ó N DE ABONO En contra de las manifestaciones públicamente efectuadas, en el sentido de que «rechazaremos tajantemente cualquier imputación de actividades fracciónales» y «seguiremos desarrollando nuestra militancia en las agrupaciones de base», a mediados del mes de abril tuvo lugar en Abono, donde trabaja Juan Otero Arango (uno de los que abandonó la Conferencia) una reunión que es prueba irrefutable de labor fraccional. Acerca de la veracidad de esta reunión, hay que señalar que la fuente de información han sido camaradas presentes en ella. Recientemente, v para mayor credibilidad, en una reunión del Comité Local ampliado de Gijón, la camarada Encarnación García informó de dicha reunión de Abono y Marcelino Martínez González (Santi), miembro del anterior Comité Regional y del actual Comité Local de Gijón, reconoció ante el Comité ampliado la existencia de tal reunión así como su asistencia a la misma Pues bien, el contenido de la referida reunión fué el siguiente: las personas asistentes que con certeza recuerdan los camaradas informantes son, Gerardo Turiel de Castro (Oviedo), Rubén García (Gijón), Miguel Alvarez Areces (Gijón), el matrimonio Santiago del Real y Honorina Marrón (Gijón), Felipe Castaño (Aviles), Pedro Alberto Marcos (Langreo), José Troteaga Fernández (Oviedo), Manuel Luis Rodríguez (Oviedo), José García «Pepín» (Gijón), Marcelino Martínez «Santi» (Gijón), Santos Torollo Roca (Gijón), Daniel Palacios (Gijón), José Manuel Bonilla (Langreo), Carlos Dago (Gijón), Luis Alfredo Lobato (Oviedo), Manuel
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III CONFERENCIA DE PERLORA Las actividades que hoy denunciamos como fracciónales, encuentran su asentamiento en la III Conferencia celebrada en Perlora con el abandono de un grupo de camaradas, iniciado por Vicente Alvarez Areces («Tini»), miembro entonces del Comité Central del PCE y del Comité Regional saliente en aquella conferencia. El presente informe se remite, pues, a hechos ocurridos desde esta fecha (III Conferencia) que es cuando este Comité Regional asume la responsabilidad de dirigir al PCA. La posición de los que protagonizaron el «incidente de Perlora», expuesta en el momento que abandonaron k Conferencia, mediante un comunicado con sus nombres y firmas dirigido a la prensa, se resume así: Justifican su posmra «...ante el método antidemocrático impuesto por la Mesa». Pero afirman que «...este hecho no afecta en nada ni a nuestras ideas, ni a nuestra militancia, que seguiremos realizando en las Agrupaciones de base». La III Conferencia, mediante declaración pública hecha en Perlora el día Id de marzo de 1978, se manifestó en los siguientes términos:
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Sánchez (Gijón) y Juan Otero Arango, quien facilitó el local,de Gijón. Se justificó la no asistencia de Vicente Alvarez Ateces («Tini») «por estar en Madrid en reunión del Comité Central». La reunión la presidia Gerardo Turiel. Tras una larga discusión fueron perfilándose toda una serie de planteamientos que resumidamente enumeramos a continuación: a) Torpedear constantemente al Comité Regional exigiéndole cuentas sobre múltiples asuntos. b) N o abandonar el PCA sino obstaculizar-desde dentro su actividad. c) Obstaculizar al máximo las actividades de los Comités. d) Reducir las cuotas al PCA a fin de crearle dificultades económicas. e) Realizar campaña contra «MUNDO OBRERO». f) Aprovechar las culturales para su actividad. g) Procurar traer más obreros a sus reuniones. h) Continuar las reunions a fin de prever nuevas acciones. . Y otros posibles acuerdos que, por no conocer con exactitud, no señalaremos. Perfectamente concordantes con estos acuerdos en la actualidad se siguen produciendo hechos tales como: • Descenso y devolución de «MUNDO OBRERO» en varios lugares de la región, tales como el caso de Sotres, donde los camaradas de Cabrales informan al Comité Regional que dicha actitud coincide en el tiempo con la visita a la zona de dos miembros del Partido de Gijón. • Impago de cuotas en unos casos y reducción a 25 y 100 ptas. en otros, fundamentalmente en Gijón y Oviedo (los Comités Locales de ambas organizaciones han informado al respecto a este Comité Regional). • Inhibición de las tareas del Partido, incluso de los que pertenecen a órganos de dirección (los Comités Locales de Gijón y Aviles han informado a este Comité Regional sobre tales extremos con nombres concretos). • El camarada Mori, de la Agrupación Centro de Gijón, ha denunciado formalmente ante el Comité Local de Gijón que ha recibido presiones de miembros del Partido para que exigiera la devolución de un préstamo que había hecho al PCA, concordando esto con la orientación de «ahogar» al PCA económicamente. • Recientemente se ha creado una «Gestora», promovida por el mismo grupo de miembros del Partido (Gerardo Turiel, Vicente Alvarez Areces...) cuya misión es la de organizar conferencias enlas Sociedades CulturaEL BASILISCO

les. Si bien culturalmente la iniciativa es interesante, los fines son fracciónales, como ha manifestado el propio Turiel a camaradas de Oviedo. Esta iniciativa concuerda perfectamente con los planteamientos de la reunión de

Abono.
• Estas personas, al margen de la organización del Partido visitan a camaradas por distintos puntos de la región, sobre todo zonas que por su ubicación geográfica, se encuentran menos en contacto con el Comité Regional, tal es el caso de Manuel Sánchez (Manolín) que ha estado recientemente en Llanes, Cangas de Onís y Arriondas. II C O N G R E S O DE CCOO En vísperas de la celebración del II Congreso de C C O O . de Asturias, la Secretaría Sindical convocó algunas reuniones de camaradas que participaban activamente en el Sindicato, a fin de examinar cuestiones de política sindical. Entre los camaradas convocados a estas reuniones se encontraban Luis Redondo y José Troteaga, negando su asistencia ambos. En estas reuniones salió la idea de defender como candidato a la Secretaría General de C C O O . en el II Congreso a Francisco Javier Suárez por considerarlo la persona más idónea, decisión de la que fué informado Luis Redondo. Llegada la hora del Congreso, Luis Redondo, apoyado por los delegados que militan en MCA, PCTA, LCR, BR, etc., se presenta también como candidato a la Secretaría General, en contra de su camarada de partido, Francisco Javier, a pesar de que este era propuesto mayoritariamente por la propia Comisión de Candidaturas del Congreso. Por otra parte, cabe destacar que al no haberse llegado a una candidatura unitaria para la Ejecutiva se formaron dos listas, una rriinoritaria en la que estaban los delegados que militan en el MCA, PCTA, LCR, BR, etc., y otra mayoritaria, en la que se habían agrupado la casi totalidad de delegados que son miembros de nuestro partido. Pero como una misma persona no podía estar inscrita en las< dos listas y este era el caso de Luis Redondo, al planteársele la disyuntiva de optar por una u otra, no dudó en quedarse con los minoritarios, es decir, con delegados militantes del MCA, PCTA, LCR, BR, etc. Otro hecho singular es que durante las negociaciones para formar candidaturas (pues es de todos conocido que se constituyeron en dos bloques en el Congreso), miembros del Partido como Manuel Luis Rodríguez («Luisma») y José Troteaga eran los portavoces del grupo minoritario, frente a la candidatura mayoritaria que era donde formaban los camaradas del PCA. Con esa actuación, estos miembros del Partido, no sólo se colocaron en contra de la inmensa mayoría de sus camaradas, sino que han demostrado no tener inconveniente en aliarse con delegados de otras ideologías cuyos planteamientos sindicales, aunque estén en CCOO., difieren bastante de los del PCE.
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Pero además con su actitud han presentado una imagen ante la opinión pública negativa tanto para el PCA como para CC.OO. Negativa para el PCA porque han vuelto a llevar al seno de CC.OO. los enfrentamientos de Perlora, y negativa para CC.OO. porque en esa lucha no han aparecido unas CC.OO. plurales sino un PCA enfrentado en luchas internas dado que la pertenencia al Partido de ambos candidatos a la Secretaria General era sobradamente conocida públicamente. LAS ELECCIONES SENATORIALES Las pasadas elecciones senatoriales a las que se presentaba el camarada Horacio como candidato, a juzgar por los resultados han constituido un extraordinario éxito para la política de nuestro partido. Sin embargo, frente al gran esfuerzo de la mayoría de los camaradas para llevar adelante la campaña electoral, contrastó la actitud de un grupo, repartido por diversas localidades, que en unos casos se inhibieron de la campaña electoral, como el entonces Comité de Oviedo (por citar sólo un ejemplo) y en otros haciendo campañas para el PSOE como José Troteaga (por citar solamente un solo caso) quien el mismo día de las elecciones no tenía reparo en invitar a votar PSOE a un grupo de miembros de CC.OO. en los propios locales de esta central sindical. U N A ESPICHA COMO PRETEXTO El día 9 de septiembre, en Santurio (Gijón), tuvo lugar un encuentro de miembros del PCA dé distintos puntos de la región. Los que invitaban al acto eran Vicente Alvarez Areces y Carlos Dago, entre otros. A los invitados se les decía que se trataba de una espicha para celebrar el aprobado de las oposiciones de Vicente A. Areces («Tini») y Carlos Dago y otros miembros del Partido. Efectivamente hubo espicha. Pero esta se convirtió, como era de esperar, en un acto político, en una tribuna de ataques al Partido. Este acto presentaba, cristalizada públicamente, la fracción que se venía gestando desde el abandono de la III Conferencia. Hay que aclarar aquí que varios camaradas asistentes a este acto nada tienen que ver con el propósito de los organizadores. Algunos asistieron inconscientemente y otros por curiosidad. Tal es el caso del camarada Alonso de La Calzada c[ue en cuanto se percató de la naturaleza del acto abandonó el lugar, informando a su agrupación y al Comité Local de Gijón. En el acto hubo varias intervenciones. Destacó por sus ataques al Partido, la de Manuel Sánchez, sancionado a seis meses de separación del Partido por su Agrupación de El Coto (Gijón). Gerardo Turiel se caracterizó también por su agresividad en contra del Partido, invitando a «no dejar las cosas así», a seguir obstaculizando la vida del PCA. José Manuel Bonilla, José Ramón («el Roxu») y Vicente Alvarez Areces fueron otros de los oradores.
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A MODO DE RESUMEN

El Comité Regional no ha informado antes a todo el Partido de estas actividades, guiado por un espíritu integrador, entendiendo que ello podría crear mayores dificultades a esos camaradas para la vuelta a la militancia normal. El Comité Regional cree haber obrado correctamente al renunciar hasta aquí a cualquier medida sancionadora y ni siquiera de crítica abierta. Entendía que el «incidente» de Perlora tenía lugar en unas condiciones muy particulares: - . • Preparación del IX Congreso, que por ser el primero en la legalidad tras la desaparición de la dictadura, y estar llamado a sentar las bases para marchar sobre la nueva etapa que se abría, debía ser lo más abierto y permisible en todos los planteamientos. • Confluencia de una serie de factores,, analizados en ef informe de organización que se presentará próxi; mámente a todas las organizaciones y que propiciaban estas divergencias, lo cual requería criterios de máxima flexibilidad. A lo largo de estos meses, tras la IIP Conferencia, un buen número de camaradas que la abandonaron se fueron incorporando con toda normalidad a la vida del Partido; unos, porque en realidad les había arrastrado simplemente la confusión, y otros porque, discrepando en algunos aspectos de la política o formas organizativas del Partido, comprenden que la piedra de toque del carácter revolucionario de éste estriba en conservar su unidad, contra la que no estaban dispuestos a atentar. De otro lado se puso en funcionamiento la organización de Oviedo, que era la más afectada, en la que hoy el nuevo Comité Local, que encabeza el camarada José María Laso, está logrando importantes éxitos en la reactivación de todo el trabajo. Sin embargo, mientras esto ocurría así, un grupo de miembros del Partido, repartidos entre Gijón, Oviedo, Aviles y otras localidades, han ido radicalizando su enfrentamiento con el Partido y perfilándose cada día más cómo fracción, prosiguiendo las líneas de actuación trazadas en la citada reunión de Abono. Llevadas las cosas a ese nivel de alejamiento de la vida regular del Partido, el Comité Regional resuelve trasladar esta situación al conocimiento de todos los militantes, para que sea el conjunto de la organización quien se pronuncie al respecto. Y lo hace por varias razones: 1°.— Porque la actuación de estos miembros del Partido se sitúa totalmente fuera de los Estatutos del PCE, atentando contra la democracia interna, lo que causa desconcierto y desmoralización entre muchos camaradas. 2^.— Porque las agrupaciones han comenzado a reaccionar con medidas sancionadoras, y preocupa a este Comité Regional que estas sanciones recaigan sobre camaradas que únicamente se sienten confusos por la acción del reducido número que anima la fracción.
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3*.— La tercera y más importante de las razones es que de permitir estas conductas en el Partido, aunque algunos las realicen en nombre del leninismo, nos llevarían a una práctica que nada tiene que ver con el carácter revolucionario del PCE. Y es aquí donde queremos detenernos brevemente, ya que se trata de un problema de concepción equivocada, si es que creyéramos en su buena intención. Cuando Marcelino Martínez «Santi» manifestada en el Comité Local de Gijón que estas actuaciones las realizaban para «protestar por la falta de democracia en el Partido»; cuando Luis Redondo, Troteaga y otros hacen coalición con otros grupos ideológicos frente a la mayoría de sus cámaradas; o cuando Vicente Alvarez Areces, Carlos Dago..., convocan un acto regional para atacar al Partido, aunque lo justifiquen con la celebración de tal o cual motivo... ¿Todo ello qué quiere decir?. Pues quiere decir: o que se actúa con muy mala intención, o que se tiene una concepción distinta a lo que es el P.C.E. O se actúa únicamente para torpedear la vida del Partido, como fue acordado en Abono, o se tiene una concepción del partido de grupos y camarillas, donde cuando no se está de acuerdo con la mayoría se organiza la acción al margen de ésta. Si es que se asocia esta acción a la idea de partido eurocomunista, la interpretación no puede ser más equivocada. La idea de partido eurocomunista no renuncia al objetivo de hacer la revolución, por lo que sigue vigente el principio de unidad de acción y homogeneidad política, que choca frontalmente con la existencia de grupos organizados. En nuestro partido es perfectamente permisible defender, incluso públicamente, opiniones divergentes

sobre aspectos de la política general o práctica cotidiana de la organización. Pero defenderlos con razonamientos políticos, no con acciones organizadas que pasen por encima de la opinión de la mayoría. Porque, entonces, ¿de qué democracia se habla.-'. Esto es lo que no hacen estos miembros del partido: defenderse políticamente, si es que tienen divergencias, sabiendo quedaJr en minoría. Hay que decir que este grupo fraccional quenos ocupa es la unión de descontentos muy dispares. Es perfectamente demostrable que no existe homogeneidad política entre ellos. Se unen, sin embargo, para no pagar las cuotas, boicotear «Mundo Obrero», atacar al Comité Regional... ¿Tiene esto algo que ver con la democracia interna en el Partido.''. Por supuesto que no. El Comité Regional es consciente de que estos fenómenos son propios de las etapas de transición a nuevas situaciones como la que estamos viviendo, por lo que no se siente en absoluto alarmado, enjuiciándolo serenamente, lo que no significa inhibición, indiferencia. Sería entonces cuando perderíamos nuestra perspectiva revolucionaria, pues el PCA y el PCE tienen ante sí una enorme responsabilidad en el contexto de la situación política que no permite actitudes de indiferencia ante fenómenos que a la larga le debilitarían para la acción política. Hasta aquí el Comité Regional cumple con el deber de informar al Partido. A partir de ahora queremos contar con la opinión del P.C.A. Para ello sería conveniente que las agrupaciones remitan copia de las actas donde se aborde el tema.

Gijón, 21 de Septiembre de L978 Comité Regional del P.C.A.

14 DOCUMENTO DE LOS 500. PARA ENVIAR AL COMITÉ REGIONAL DE ASTURIAS DEL PCA Y AL SECRETARIO GENERAL DEL PCE
Los abajos firmantes, miembros del PCA, ante la gravísima situación orgánica por la que atraviesa nuestro partido, conscientes de la responsabilidad que como comunistas nos incumbe, queremos hacer llegar nuestra voz ante vosotros. La crisis abierta en el partido durante la celebración de la I I P Conferencia Regional de Perlora, estimamos que fué el resultado de la incapacidad política de la antigua dirección regional para resolver por la vía del diálogo y del equilibrio, las diferencias surgidas en su seno y en amplios sectores del partido, en torno a problemas como el papel jugado por los parlamentarios comunistas astuEL BASILISCO

rianos, las tesis presentadas al IX Congreso, la valoración de la política seguida por el partido en el período de transición hacia la democracia, etc.. •Las esperanzas que muchos de nosotros pusimos en la supuesta buena voluntad del nuevo Comité Regional (sobre todo después del éxito de nuestro partido en las elecciones parciales del 17 de Mayo), para superar una situación fáctica de rompimiento interno, se vieron totalmente defraudadas. En vez de reactivar la vida política del partido en todos sus sectores, se congelaron completamente las actí57

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vidades de las diversas comisiones que integraban el ámbito de la cultura, en un claro intento de depuración de un sector considerado como contestatario; se siguió una política sectaria y mezquina en relación con camaradas «no incondicionales» de la actual dirección; en una palabra, se subordinaron los intereses del partido a los de la fidelidad personal o de incondicionalidad política. La negativa constante de la dirección a reunirse con los colectivos más afectados por la crisis, para intentar encontrar vías de solución, constituye el signo más evidente de su voluntad de ruptura. ¿Cómo se puede honradamente, entonces, acusar de fraccionalista los intentos de estos camaradas para crear una promotora cultural, que desbordaba, por otra parte,; el marco estrictamente partidista, desde el momento en que la dirección del partido, en una clara actitud hostil, no llevó a cabo ningún intento de organizar el trabajo del partido en ese sector?. La situación de enfrentamiento, sobre todo en Oviedo y Gijón, entre grupos de camaradas y entre diferentes zonas del partido, era alentada por la dirección por su actitud sistemáticamente hostil; su apoyo decidido a quienes consideraba «fieles» agravó rápidamene el clima de convivencia dentro del partido. Entretanto, muchos camaradas cansados de esas luchas intestinas sin perspectivas abandonaban la militancia activa. En este clima absolutamente deteriorado se producen los cuatro expedientes del Coto, que crispan y exaltan los ánimos, al ser considerados por muchos camaradas injustos y discriminatorios. Las actitudes contestatarias crecen y se extienden paulatinamente. En el colmo de la ceguera y de la impotencia política, desbordado por todas partes, el Comité Regional, intenta «sanear» definitivamente la situación, iniciando una campaña contra diez y ocho camaradas acusados de «actividad fraccional», que deberá culminar en su expulsión del partido. El Comité Regional afirma haber agotado todas las medidas políticas. Desconocemos en absoluto en que hayan podido consistir tales medidas. Lo único que hemos constatado es su incapacidad para integrar en el partido concepciones diferentes del partido y de la política del partido, fuente, por supuesto, de tensiones y conflictos, pero signo también de vitalidad política y de entusiasmo revolucionario. Esta actitud nos lleva de la mano a plan-

tearnos los límites de un «centralismo democrático» practicado de manera mecánica y burocrática, que ahoga todo tipo de tensión resultado natural de un deseable pluralismo interno, con el viejo sonsonete de «desviacionismo», «fraccionalismo», etc.. D e esta penosa situación por la que atraviesa el partido en Asturias, ¿quién es responsable?, ¿los sectores contestatarios de la base del partido?. ¿Es que vamos a caer de nuevo en la creencia irracional de que la dirección es infalible y tiene siempre razón?, ¿ó habrá que cambiar de base para que la dirección siga teniendo razón?. Creemos sinceramente que una parte importante de lo que sucede en Asturias se debe a la ceguera y a la incompetencia de la dirección del partido. Se nos dirá que estamos rompiendo la unidad del partido, pero, ¿quién defiende realmente la unidad del partido, los que no han querido poner las bases indispensables para ella, teniéndolo todo en sus manos, o los que siempre hemos luchado por recomponer el equilibrio perdido?. ¿O, acaso confunde su propia continuidad con la unidad del partido?. Por todo lo que antecede, pensamos que la actual dirección es responsable, por lo menos parcialmente, de la ruptura que inevitablemente se producirá en el partido de seguir actuando como hasta ahora. Por lo tanto, apelando a vuestra responsabilidad de comunistas, os proponemos las siguientes medidas como una de las alternativas posibles, a falta de otras mejores, para evitar rupturas irreparables y superar la crisis. 1.-Paralización de la campaña en curso y reexaminación de los expedientes ya aprobados con graves defectos de forma. 2.-Dimisión del Comité Regional. 3.-Abrir un debate en el partido sobre su situación actual, que deberá culminar en una Conferencia Regional, que sea al mismo tiempo Congreso constituyente del PC A. Asturias, Octubre de 1978. Firmado: 500 militantes del Partido Comunista de Asturias.

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15 ACUERDOS DEL COMITÉ REGIONAL AMPLIADO DEL PCA EN RELACIÓN CON EL INFORME SOBRE LAS ACTIVIDADES FRACCIÓNALES EN EL SENO DEL PARTIDO
Reunido en Sama de Lagreo el Comité Regional ampliado del PCÁ, con asistencia de más de doscientos militantes (miembros de comités comarcales, sectoriales y locales y de agrupación) el día 13 de noviembre de -1978, tras escuchar un resumen de las actas de las reuniones de las distintas agrupaciones sobre el informe del Comité Regional acerca de las actividades fracciónales en el seno del Partido (resumen que mostró un pronunciamiento mayoritario a favor del citado informe y de la aplicación estricta de los estatutos), así como una exposición de nuestro Secretario General, Gerardo Iglesias, en nombre del Secretariado del Comité Regional, en la que se situó política e históricamente el desarrollo de esta vulneración de los Estatutos del PCE que atenta a la unidad de voluntad y acción de nuestro Partido, se pasó a un intenso y profundo debate político que, con intervenciones de diversos militantes, matizó desde distintas perspectivas el análisis de dichas actividades fracciónales y cómo superar positivamente la situación política y orgánica que de ello se deriva para el Partido, anunciándose la aparición de un documento sobre organización que facilite y canalice el desarrollo de la discusión. A lo largo del debate, y así fue recogido en el informe del mismo realizado por Gerardo Iglesias, se pusieron de manifiesto de forma mayoritaria los siguientes criterios: 1.— La rotunda condena a la actividad, que no se dudó en calificar de fracciona!, de un grupo de militantes del PCA. Actividad que atenta a la unidad de acción y a la cohesión del Partido. 2.— El convencimiento de que en estos momentos lo que se debate en nuestro Partido no es simplemente la caracterización o no de una fracción, sino qué tipo de Partido queremos. Un Partido Eurocomunista que surja de la lucha y de la experiencia de los trabajadores y del pueblo, que se propone la transformación socialista de la sociedad aquí y desde ahora, transformación que sólo se puede impulsar a través de la profundización de la democracia. Un partido que sólo podrá realizar ese proyecto revolucionario en la medida que mantenga una estructura que, alimentada por todas las concepciones de sus militantes, sea un instrumento homogéneo y cohesionado para la acción política. O bien un partido en el que la unidad de acción quede en entredicho y cualquier sector pueda organizar la acción al margen de la mayoría.

Por último fue aprobada una propuesta del Secretariado del Comité Regional que, realizando una interpretación flexible de los estatutos, teniendo en cuenta los distintos factores políticos que intervienen en el problema, planteó que la culminación del debate promovido con el informe del Comité Regional suponga el respeto a las decisiones que las distintas agrupaciones han manifestado respecto a los mihtantes que, habiendo incurrido en actividades fracciónales, militan en su seno, entendiendo que la decisión definitiva, como establecen los estatutos del PCE aprobados en el IX Congreso, corresponde a la Comisión Regional de Garantías y Control. Esta propuesta viene determinada por considerar que la resolución de este problema debe ir ligada al desarrollo de la democracia interna, que supone la más amplia libertad de crítica y el respeto escrupuloso del marco orgánico del Partido como instrumento de acción poh'tica.

16 RESOLUCIÓN DE LA COMISIÓN REGIONAL DE G A R A N T Í A S Y CONTROL
La Comisión Regional de Garantías y Control, después de examinar el Informe del Comité Regional del P.C.A. sobre trabajo fraccional y conocer los resultados de la discusión en Comités y Agrupaciones acordó por unanimidad lo siguiente: 1°.— Los hechos prueban la existencia de un trabajo fraccional en Asturias, después de la Conferencia de Perlora, que adoptó en la práctica formas diversas —cada día más abiertas—, y cuyos resultados no podían ser otros
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que sembrar la confusión y desmoralización en ciertos medios, desorganizar e impedir la utilización de todas las fuerzas del Partido para hacer frente a sus tareas; atentando gravemente al contenido de los Estatutos aprobados en el IX Congreso. 2°.— Dicho trabajo se desarrolla en una difícil y compleja situación político-económica; cuando el Partido se encuentra inmerso en un profundo proceso de transformación encaminado a convertirse en un gran Partido
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de masas, revolucionario y demoerático capaz de elaborar y aplicar una línea de desarrollo original hacia el socialismo en nuestro país. 3°.— Considerar que en tal situación es indispensable un gran esfuerzo de educación teórico-práctico, recurriendo a las sanciones como último recurso. Debemos aplicar los Estatutos no de forma mecánica, sino conscientemente, procurando diferenciar las distintas responsabilidades según la mayor o menor participación de los implicados y el grado de sus conocimientos. 4°:— Considerar acertada la resolución adoptada en la reunión del Comité Regional ampliado, de que sean las Agrupaciones las que resuelvan sobre las posibles responsabilidades de sus miembros y las decisiones a adoptar, ya que es allí donde ellos han podido exponer sus opiniones. — Ratificar la expulsión de Vicente Alvarez Areces, acordada por la Agrupación del Llano —Gijón—.

—Ratificar la expulsión de Santos ToroUo, acordada por la Sección Ceares-Coto-Gijón-. — Ratificar la separación durante seis meses y un año de inhabilitación para ocupar cargos de: José García, Daniel Palacio, Marcelino Martínez y Juan Otero Arango, acordados por la Agrupación Centro-Cimadevilla-Gijón. Rechazar la separación por tres meses del Partido de Cándido González Carnero, porque no había sido convocado, ni participó en la Asamblea de la Agrupación Dique-Duro Felguera que le impuso tal sanción.

Gijón a 24 de noviembre de 1978. Fdo. Por la Comisión Regional de G. y C. Mario Huerta

ESCRITO DIRIGIDO AL COMITÉ EJECUTIVO DEL RC.E.
Los firmantes nos encontramos en la obligación de expresar nuestra preocupación y disconformidad ante la actitud del Comité Regional del PCA, con respecto a Vicente Alvarez Areces y otros camaradas. Como ejemplo de esta actitud baste señalar que el informe.remitido a las agrupaciones para propiciar su expulsión acusa de formar un «grupo fraccional» a unos camaradas de los que dice textualmente que «es perfectamente demostrable que no existe homogeneidad política entre ellos». Tal despropósito resulta revelador de la incoherencia y falta de rigor dé su contenido. Por ello, ante esta situación que aumenta la desmoralización de tantos militantes de nuestro partido, no nos queda otro remedio que manifestar: 1.— Nuestra protesta por los métodos arbitrarios y burocráticos empleados por el Comité Regional del PCA, a los que no es ajena la dirección del PCE, para resolver situaciones que deberían considerarse normales en un Partido que afirma haber superado el estalinismo. 2.— Nuestra solidaridad con estos camaradas asturianos expulsados, sancionados y expedientados. Además, convencidos de que sólo el desarrollo auténtico de la democracia interna puede llevar al Partido a. la conquista de los objetivos revolucionarios, proporfemós: Relación de firmantes del escrito dirigido al Comité del PCE en relación cOn la expulsión de Vicente Alvarez Areces y otros camaradas. Cristina Almeida (Abogado, Miembro del Comité Central). Manolo López (Abogado). Juan José Migallón (Metalúrgico, Secretario del Comité Ejecutivo Provincial de CC.OO. del Metal). Dolores Sacristán (Secretaria). Lorenzo Hernández Jiménez (Metalúrgico, Miembro del Comité Provincial). Manuela Carmena (Abogado). José María Mohedano (Abogado). Jaime Sartorius (Abogado). Francisco Hortet (Metalúrgico, Miembro del Comité Provincial, Miembro de la Ejecutiva Provincial del Metal de CC.OO., Miembro del Consejo Confederal de CC.OO.). Pedro Crisóstomo (Metalúrgico, Secretario de la Unión de CC.OO. de Torrejón, Miembro del Comité Ejecutivo Provincial de CC.OO. del Metal). Luis Felipe Alonso (Arquitecto). Alberto Villalanda (Médico). Antonio Romero (Metalúrgico y dirigente sindical de la empresa PEGASO). Carlos Alvarez (Poeta). María Antonia Lozano (Abogado, Miembro del Comité Provincial y dirigente del Moviente Femenino). Patricia de Eusebio (Miembro de la Ejecutiva Provincial del Metal de CC.OO-, Comité Federación Este P.C.E.)! María Antonia Alvarez (Miembro de la Ejecutiva de CC.OO. del Metal). Manuel Espino (Miembro de la Ejecutiva Provincial del Metal de CC.OO.). Gervasio Cordero (Secretario Político del Comité de la Universidad). Jesús Alfaro Matos (Procurador de los Tribunales).; Javier García Fernández (Profesor de Universidad, Miembro del Gabinete Parlamentario y de las Comisiones Municipales del Comité Provincial y del Comité Central). Félix López Rey (Presidente de la Asociación de Vecinos de Orcasitas). María Dolores González Ruíz (Abogado, Miembro de la Comisión Provincial Municipal). Rodrigo Vázquez Prada (Periodista, Miembro del Comité de la Federación Centro).
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1.—- Que cese la utilización del método de alegar fracciones fantasmales para impedir la manifestación de cualquier discrepancia. 2.— Que el Comité Regional del PCA reconsidere su postura. 60 ^

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Paloma Pórtela (Miembro de las Comisiones de Enseñanza del Comité Provincial y del Comité Central y miembro de la Junta Directiva del Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid). Fernando Castelló (Periodista, Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Madrid). Miguel Mora Hidalgo (Profesor de la Universidad y Funcionario, Miembro del Comité de Universidad, Miembro del Gabinete Parlamentario y de la Comisión Económica del Comité Central). Carlos Berzosa (Profesor, Miembro del Comité de Universidad). José María Pariente (Abogado). Luis Ramos (Abogado). Eugenio Viejo (Periodista). Antonio Ivorra (Periodista). Manuel Martínez Llaneza (Profesor de Universidad, Comité de Universidad). Fanny Rubio (Profesor de Universidad, Miembro de la Comisión de Cultura del Comité Central). Juan Antonio Hormigón (Crítico de Teatro). Francisco Menéndez Sayans (Periodista y Funcionario, Director de la revista «Argumentos)» Ángel Aragonés (Pintor). Sebastián Sancho (Oficial de Administración de Justicia). Bernabé López García (Profesor de Universidad, Candidato del PCE por Granada en las elecciones del 15 de Junio pasado). Antonio Vélez (Arquitecto). José Luis Junquera (Funcionario). Tomás Dupla (Abogado). Ignacio Salorio (Abogado). José Miguel Torallas (Arquitecto). Luis Castillo Almena (Abogado). Emilio Grana (Licenciado en Políticas, Miembro de la Comisión de la Mujer del PCE). Olvido

Zapata (Enfermera). Carmela Canto (Secretaria). Juan Gabriel Alvarez (Abogado). Juan Cristóbal González (Abogado). José Gómez Marín (Periodista). José Luis Martínez Gerez (Abogado, Unión de Madrid de CC.OO.). José Cereijo Aranguena (Abogado, Unión local de Torrejón de CC.OO.). Ángel Caraballo Ortega (Abogado, Unión local de Torrejón de CC.OO.). Isabel Fernández Diez (Abogado, Unión local CC.OO. Alcobendas-San Sebastian de los Reyes). José Luis Gilolmo (Abogado). Angeles Ortín Berenguer (Abogado, Unión de Madrid de CC.OO.). Manuel San Román Pinos (Trabajador publicidad). José Bonilla García (Metalúrgico, Alcobendas). Luis Emilio de Castro Pita (Abogado CC.OO. Delegación Vallecas). Clemente Mueros Pedroviejo (Trabajador Construcción, Alcobendas). Javier Manzano García (Trabajador del metal. Miembro del Comité de empresa «CONMETAL, S.L.», Alcobendas). Mario Arquero Ramos (Trabajador del Metal, Miembro del Comité de empresa «ALFA-LAVAL, S.A., Alcobendas). Alvaro Fernández (Ingeniero). José María Marín Arce (Trabajador de Banca). Manuel Doblado (Trabajador de Banca). Cerio Vicente Alvarez (Trabajador de Banca). María Beiro Crespo (Trabajadora de Banca). Carmen Moreno Andújar (Trabajadora de Banca). Carmen González (Trabajadora de Banca).

18 ENTREVISTA CON GERARDO IGLESIAS
Gerardo Iglesias Arguelles, 33 años. Secretario General del Partido Comunista de Asturias (PCA), miembro del Comité Central del PCE, ex-secretario regional de Comisiones Obreras (CC.OO.). Hijo de comunistas, a los 5 años iba al monte, a avisar a los guerrilleros de la presencia de la Guardia Civil. A los' 12 empezaba a trabajar en la construcción. A los 15 entraba en la mina, en el pozo Fondón. Forma parte de las primeras Comisiones Obreras de Asturias. En los años sesenta es encarcelado, acusado de propaganda ilegal, sedición y demás apelativos jurídicos por los que, en el franquismo, iban a prisión los militantes de partidos y centrales sindicales. En total, Gerardo Iglesias, se pasa en la cárcel más de cinco años, hasta 1971. Aquí y ahora, 3() de noviembre de 1978, el secretaEL BASILISCO

rio general del PCA, está en la cuesta de la noticia, por lo que representa y por las duras acusaciones que le imputan los qué él denomina «los mal llamados disidentes del PCA». Hasta ahora, los lectores de La Voz de Asturias han tenido una versión sobre el conflicto, expedientes y expulsiones de militantes comunistas asturianos, hoy pueden leer la otra versión, la de Gerardo Iglesias, en franca discrepancia con lo hasta ahora dicho y publicado. EL FONDO DE LA CUESTIÓN: N O H A HABIDO ENSAMBLAJE DE MILITANTES —El PCA vive una situación conflictiva. Ha habido expedientes, sanciones de militantes relevantes y expulsiones. Se achaca a personalismos y a lucha por el poder, sin
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embargo, debe existir una razón de fondo, ¿dónde está la raiz del conflicto comunista en Asturias?. ^ E l fondo hay que buscarlo en la situación general del país y en su compleja situación política, a la que no sirven esquemas, sino que exige gran agilidad de planteamientos; en nuestra opción por un proyecto eurocomunista de socialismo. El paso dé una situación de clandestinidad activa a una situación de legalidad además de otros problemas propios del PC de Asturias en los que voy a detenerme. Son problemas derivados del propio desarrollo del PC de Asturias. Bien avanzada la década de los 60, el partido se circunscribía en lo fundamental a las Cuencas. Su composición era eminentemente proletaria y se vio sometida a las más duras pruebas. En un período muy corto el partido se extiende a otras zonas y sectores. Su composición comienza a ser más heterogénea en lo social y en la madurez de lucha de los afiliados, donde forman las nuevas promociones que se encuadran en una misma estructura, pero con bagaje distinto de experiencia. La convergencia, la homogeneización de todas esas personas no es, como puede figurarse, tarea fácil. Este mismo proceso lo vive el partido comunista, a nivel de Estado, pero con matices. Porque la estructura social de Asturias presenta rasgos diferenciales. —¿Cuándo estalla el conflicto.-*. —Hay un segundo elemento. En ese momento decisivo de expansión del Partido en Asturias, donde pasan a converger una amplia diversidad de sectores sociales, se produce la detención de Horacio Fernández Inguanzo y de otros dirigentes. (Pese a lo que digan, Horacio es el hombre del carisma, de gran personalidad que arrastra, la figura, aunque actualmente, con el partido en la legalidad, pesen menos las figuras). Pues bien, y aunque no me gusta dar nombres, recuerdo que entre los que fueron encarcelados se encontraban, Ángel León Camblor, Julio Gallardo y muchos dirigentes de la Comisión Provincial de Mineros, entre ellos, Manolo Otones (Manuel García) y yo, y cuadros como Martín Fraga, José Celestino y Nicolás Antuña... Entonces, digo, la organización se ve privada de elementos muy valiosos para propiciar el ensamblaje de los diversos sectores. Por eso, cuando ahora se acusa a Horacio de ser incapaz de homogeneizar al partido, yo pienso que el único delito que se le puede imputar es el haber ido a la cárcel en un momento decisivo para el PCA. —¿Y qué ocurre?. —De la detención surge un Comité del Partido Comunista de Asturias que no expresa la síntesis del «viejo» lo digo con comillas, PC y las nuevas promociones, sino que es la expresión demasiado preponderante de las nuevas promociones; no tanto por los años de militancia, cuanto por la propia experiencia. Era un Comité, ^ e l qué yo encontré a la salida de la cárcel— que, aunque dotado de entusiasmo, se sentía incapaz de conectar con un partido, con muchos años de experiencia y vida a sus espaldas. Muchos de sus miembros no entendían que, si no había un buen Comité, un aparato organizado, pudiera haber un partido, ignorando que éste es una historia, un sentimiento. Y atravesó momentos en que no había Comités, pero había gentes comunistas, hombres y mujeres, que se reunían y conectaban y eran capaces de parar la
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Cuenca Minera. Y, como no lo entendían, subestimaban y hasta negaban, que pudiera haber Partido Comunista en Asturias. Es ahí donde se decantan los primeros enfrentamientos. EL O R I G E N DE LOS CONFLICTOS —^En fecha indeterminada, pero en el inicio de los años 70, comienzan las discrepancias en el seno de la dirección regional, ¿por qué exactamente? ^ C o m o consecuencia de esa incomprensión se crea una situación de desmoralización, que nos lleva a algunos a plantearnos como indispensable organizar e r movimiento obrero y la lucha de los trabajadores. Y nos pusimos a reorganizar CC.OO., que apenas tenía ninguna estructura en ese momento. A partir de ese intento CC.OO. crece y, en el año 74, nos planteamos una jornada de lucha de 48 horas en Asturias, que diera respuesta a la problemática laboral existente y sirviera de revulsivo al propio partido. Fueron las famosas jornadas del 3 y 4 de febrero, que tuvieron un éxito extraordinario. Ahí comenzaron a decantarse los enfrentamientos, entre los que planteamos la jornada de lucha, y algunos que, al no creer en ella, se inhiben, incluido el entonces responsable político, que no solo manifiesta su discrepancia, sino su incredulidad ante la posibilidad de éxito de la misma. Tras el éxito, en la siguiente reunión del Comité Regional, comienza el enfrentamiento que, aunque no trascienda al exterior, persiste hasta la Conferencia de Perlora. Tanto es así que, como consecuencia de las discrepancias en la dirección regional, estuvieron en más de una ocasión reunidos con nosotros miembros del Comité Ejecutivo del PCE y, en plena clandestinidad, nos reunimos en Madrid con Santiago Carrillo, ^ S e ha dicho públicamente que el motivo último del conflicto radica, insisto, en una lucha personal por el poder, entre Gerardo Iglesias y Vicente Alvarez Areces, ¿hay base para sustentar esa afirmación?. ^ E n medio de esa situación de larvado pesimismo, viene a Asturias Alvarez Areces. Sin embargo, desde que yo salí de la cárcel, fui reiteradamente propuesto como responsable político, incluso, por Pin Torre, que entonces ocupaba el cargo en funciones, cosa que no acepté. Al poco de llegar Alvarez Areces, se celebró una reunión del Comité Regional con un miembro del Comité Ejecutivo del PCE, donde se vuelve a plantear el problema de la dirección. En esa reunión, mayoritariamente, se continúa proponiéndome, y soy la única persona que propone el nombre de Areces. Como no hay acuerdo, se aplaza la decisión. Es meses más tarde cuando se le elige responsable político, con mi total apoyo. — Y llegamos al año 77, en que se celebra en Langreo la II Conferencia Regional del Partido, donde se conforma el Comité Regional que hizo aflorar los conflictos, ¿cómo se eligió?. —Yo estaba al margen, por mi total dedicación al trabajo en CC.OO., por lo que supuso una sorpresa para mí la composición de la candidatura^ Una candidatura que, en lugar de buscar la síntesis, volvía a cargar las tintas
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en un determinado sector. Se acusa a Horacio, de nuevo, de no haber sabido integrar, pero él no quería ser el responsable político. Aceptó el cargo de Secretario General por disciplina, pero yo pregunto, ¿por qué no queriendo serlo se le forzó.''. En función de ser la única persona capaz de armonizar las posturas encontradas. Porque el partido estaba mal, se buscaba a Horacio para solucionar sus problemas. Pero se desencadena el proceso y este desemboca en un marco democrático, marco que no aguanta la presión y rompe, —Y llegamos a la III Conferencia, en marzo del 77, la tan mentada Conferencia de Perlora, ¿como se preparó.^ —Se repite el error. La falta de comprensión de lo que fué y sigue siendo el partido, lleva a un grupo de sus miembros a plantearse el desplazar determinados camaradas de la dirección del PC de Asturias. En la penúltima reunión del Comité Regional, a la cual no asistí porque me encontraba en Bélgica, el sector que más tarde abandonaría la Conferencia sobrevalorando las propias fuerzas, presenta sus candidaturas a la presidencia de la Mesa y a la Comisión de Candidaturas, eliminando al resto. A la vuelta de Bélgica, me encuentro que aprovechando la ausencia de diversas personas, se había procedido a una operación de desplazamiento, por lo que a la última reunión del Comité Regional, previo a la Conferencia, asistimos todos los miembros sin que haya habido entendimiento en la propuesta de candidaturas, por lo que acordamos hacer una propuesta de Reglamento y que el resto lo decidiese la Conferencia. —Y entonces, abandonan Perlora, ¿no es cierto?. —No se puede justificar el abandono de la Conferencia. Si hay posiciones distintas, se defienden, pero no se abandona. Hubo delegados que permanecieron, se despacharon cuanto quisieron y no pasó nada. Y, lo digo de verdad; es una pena que los que se ausentaron hayan privado al conjunto de los asistentes de escuchar sus opiniones. —Tras la Conferencia, Gerardo Iglesias se convierte en secretario general del PCA. —Hasta el último día, al finalizar la Conferencia, no se había hablado de la posibilidad de mi candidatura. Se barajaban otros nombres. Es en la primera reunión del nuevo y actual Comité Regional donde rae eligen. Sólo hubo un camarada que propuso otro candidato, pero a la hora de la. elección, se votó mi candidatura por unanimidad. —Se dice que Gerardo Iglesias fué impuesto por Santiago Carrillo. —Quiero pensar, sin jactancias, con todos mis defectos y virtudes, que soy el candidato del Partido Comunista de Asturias, en función de mi trayectoria. Soy un militante que estoy en la brecha desde los 15 años. Santiago ni ha intervenido en mi elección ni en la expulsión de Areces, que se da excesiva importancia apelando a él. Areces sabe que existe total autonomía, no solo de ahora que somos PCA, sino de antes, y que es muy raro se produzca cualquier intervención de la dirección del PCE en nuestfos asuntos.
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LA EXPULSIÓN DE ARECES —Vicente Alvarez Areces dice que su expulsión es decisión política, ¿es cierto?. —Areces se concede demasiada importancia. N o solo no intervino la dirección nacional sino tampoco el Comité Regional. Fué su agrupación, la de Llano, a la que pertenece, sin ningún voto en contra, en su presencia, la que lo expulsó. Después se fué, porque no soportó quedarse en minoría. Y yo digo que, o considera gente sin personalidad ninguna a todos sus camaradas de Agrupación, o no hay ninguna razón para que pueda atribuírsele responsabilidad a Santiago Carrillo y al Comité Regional. ¿Dónde no se le permitió defenderse? Nadie le impidió hablar ni defenderse. Fué él quien impidió a los camaradas escuchar sus argumentos, ausentándose. Acusa al Comité Regional de métodos antidemocráticos. Pero lo único que ha hecho es cargarse de paciencia durante meses, contemplando una clara labor fraccional sin intervenir, en un esfuerzo por lograr la integración. Como las cosas no remitían, sino que alcanzaron una proyección pública; como la campaña de prensa aumentaba, recogiendo por lo general, y en exclusiva, las opiniones de los mal llamados disidentes, a la vista del cariz que tomaban las cosas, donde se ataca frontalmente la política del partido, el Comité Regional, cumphendo un elemental deber con su base y tomando asépticamente los mínimos datos de los suficientes, pasa su informe al conjunto del partido. Un fallo quizá nuestro fué dar nombres, pero se hizo con el afán de avalar todos los hechos con la veracidad. —Se os acusa de inquisidores. —Si a eso se llama emplear métodos inquisitoriales; si hacer que el conjunto del partido participe en un debate del partido, ¿qué se entiende por democracia?. Parece ser, aunque no llegó al Comité Regional como propuesta formal que lo que proponían era una negociación entre el grupo y el Comité Regional, para parar el proceso de debate enlas Agrupaciones, pero si accediésemos a ello, realizaríamos un cambalache por arriba, realmente antiderhocrático. Además hubiese sido privar al partido de la discusión de un problema cuya solución es tarea del conjunto. N O H A Y CRISIS EN EL PCA —Pero el PCA está inserto ahora enuna crisis muy seria, ¿no es cierto?. —^En toda esta campaña que se viene desarrollando, á mi juicio con desmesurado sensacionalismo, se dice del PCA que se encuentra en una grave situación de crisis, a punto de desintegración, etcétera. Frente a eso yo aporto estos datos: El PCA ha crecido en poco tiempo de 3.000 a 11.000 afiliados actualmente. De menos de un 10 por ciento de votantes en junio pasamos a un 23 por ciento en mayo, pese a que la campaña se celebró con la inhibición de ese grupo e incluso con la oposición de algunos que llegaron a inventarse una grave enfermedad de nuestro candidato, en plena batalla electoral. Desde la III Conferencia, el PCA hizo frente con sus propios medios y
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el esfuer2o de sus militantes a una campaña, que costó más de cuatro millones de pesetas. Hizo frente a una cuantiosa deuda con el Comité Central y se procedió a la apertura de 20 nuevos locales en Asturias, pese a que estamos con gastos generales crecientes. Esto no lo soporta un partido en crisis. El problema es bastante menos dramático y bastante más complejo que una simplificación del tema. ^ O sea, que estáis abordando el problema de fondo. ^-La. superación de esos problemas es difícil, pero comienza a abordarse de manera real en Asturias. Yo aseguro con pleno convencimiento que hay un mayor debate en el seno de las Agrupaciones. El Comité Regional no elude los problerrias, los métodos de trabajo, las concepciones, sino que trata de ponerlos sobre la mesa. N o examinamos a la defensiva sino a la ofensiva. Para eso profundizamos en la democracia, única forma de superar el proceso y llegar a la homogeneización del partido. Se acabó el monolitismo. Queremos que se termine para siempre y que el partido goce de plena libertad, respetando dos condiciones: Unidad de acción y homogeneidad política. Si no mantenemos eso, dejamos de ser un Partido. Comunista, instrumento de transformación socialista de la sociedad. Quienes estén dispuestos a aceptar las decisiones de la mayoría, sin cerrar el debate, encontrarán dentro del partido el mejor marco de expresión de sus ideas. Un ejemplo es el pleno del Comité Regional arnpliado, celebrado en Sama y las reuniones que el Comité Regional está celebrando por las zonas.

EL PGA N O QUIERE EXPULSIONES —De acuerdo, pero vayamos al caso concreto de los «disidentes», ¿hasta cuando van a continuar las expulsiones.''. —El criterio del Comité Regional es que hay que conseguir que se produzca el menor número posible de expulsiones. Pese a que contábamos con el apoyo de la inmensa mayoría de las Agrupaciones, no hemos querido recurrir a ello. Formalmente, nosotros no podemos intervenir. Ahora bien, en lo que corresponda a nuestras opiniones, aconsejaremos para que haya el menor número de expulsiones posible. —Y tú, como Gerardo Iglesias, ¿qué opinas?. —-Yo quiero que no haya ninguna expulsión más. Que todos se incorporen normalmente a sus Agrupaciones respectivas y que allí se plantee cuanto quieran, porque serán escuchados. Pero que no dejende trabajar. Un Partido Comunista no tiene existencia sin la acción. N o se puede mantener la crítica permanente sin la atención al trabajo diario. En Oviedo, por ejemplo, se dio el caso de la paralización total de la actividad del partido. Y el partido comunista no puede permitirse estos lujos, porque tiene un cometido histórico, y sin la acción no se puede resolver ningún problema. Ceferino de Blas

19 LO QUE NO DICE EL SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE ASTURIAS
Gerardo Iglesias, actual Secretario General del PCA, publicó en Mundo Obrero el pasado 30 de noviembre un artículo titulado «c'Cmw en el PCA o campaña anti-PCE?» en el cual aparecían bastantes inexactitudes y sobre todo se callaban bastantes cosas que los comunistas españoles deben conocer para poder juzgar con mayor conocimiento de causa lo que está ocurriendo dentro del Partido en Asturias. El Secretario General del PCA no dice, por ejemplo, que el malestar existente dentro del Partido asturiano se remonta a mucho antes de la Conferencia de Perlora, de la cual, como se sabe, se salieron ciento y pico delegados democráticamente elegidos por las diversas Agrupaciones del Partido en aquella región. Y que ese malestar obedecía a que la dirección del PCE, por boca de Simón Sánchez Montero, había engañado a los camaradas asturianos para que aceptaran que Dolores Ibarruri encabezara la candidatura del Partido en las elecciones del 15 de Junio, diciéndoles que Dolores «está como una niña» cuando, desgraciadamente, Dolores no estaba ya en condiciones de llevar a cabo las tareas de un parlamentario. Y no se trataba, por supuesto, de que Pasionaria no cuente con el
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cariño y con la admiración de todos los camaradas asturianos, jóvenes o veteranos. Se trataba de que ios años no pasan en vano y que, igual que Dolores puede y debe ostentar la Presidencia del Partido Comunista de España, que es un cargo.honorífico, pero ya no puede ser su Secretario General, de la misma manera Dolores no puede llevar sobre sus hombros el peso de ser el único diputado comunista por Asturias, aunque pueda todavía hablar uriós minutos en un mitin o saludar al pueblo asturiano desde un balcón de vez en cuando. Pues bien, Gerardo Iglesias se guarda mucho de contar cómo a la dirección del PCE se le advirtió repetidamente, en Mayo de 1977, del desacuerdo dé muchos comunistas asturianos con la candidatura de Dolores Ibarruri al enterarse de que las cosas no eran como Simón había ido a contarles. Y de que el Comité Ejecutivo, con Carrillo a la cabeza, se empeñó en llevar adelante aquella candidatura, y la de Wenceslao Roces, con el resultado bien conocido, de que Asturias no tiene hoy parlamentario comunistas. El Secretario actual del PCA se olvida también de decir que en este asunto ni Carrillo ni nadie se dignó dar en su momento a los comunistas asturianos una explicación
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política satisfactoria. Exjp'licación que, si existía, todo camarada sensato estaba dispuesto a admitir. Pero además no cuenta que, cuando la cosa fue ya irreversible, Vicente Alvarez Areces, hoy expulsado del Partido por supuesto trabajo fraccional, defendió en mítines y reuniones por toda Asturias la posición de la dirección del PCE, porque era ya un acuerdo del Comité Central del Partido, al que él pertenecía, y Vicente Alvarez Areces ha sido un comunista disciplinado en todo momento. Luego, cuando los hechos vinieron a confirmar los temores de los comunistas asturianos, es decir, que ni Dolores ni Wenceslao Roces aparecían por Asturias para nada, como si allí el Partido Comunista no hubiera sacado un sólo parlamentario, después del enorme esfuerzo realizado por todos los militantes en la campaña electoral, el Comité Regional envía ál Comité Ejecutivo una carta, razonable y ponderada, pidiendo una solución. No exigiendo, ni siquiera proponiendo formalmente nada. Simplemente invocando el precedente de Rafael Alberti, que para nada había dañado el prestigio ni de Alberti ni del Partido. Santiago Carrillo, a principios de Setiembre, estuvo de acuerdo en privado con esa carta, incluso después de una visita a Dolores en el sanatorio, aunque recomienda paciencia y dice que el asunto debe madurar un poco. Y en ese momento alguien, en Asturias, entrega esa carta a la prensa. ¿Con qué intenciones?. Los acontecimientos posteriores pueden dar la clave de las intenciones y, sobre todo, de quiénes iban a ser, a la larga, los beneficiados de aquella «fuga». ¿Cómo reacciona Santiago Carrillo?. Diciendo en público, ante el Comité Central, dos semanas después de haberse mostrado de acuerdo en privado, que «esa carta es inhumana», «que le quieren partir el corazón a Dolores», que si él hubiera escrito esa carta «se moriría de vergüenza el resto de su vida». Es decir, reacciona lanzando sentimentalmente a todo el Comité Central encima de los camaradas asturianos. Especialmente encima de Vicente A. Areces que, de todos los que habían firmado la carta unas semanas antes y estaban presentes en la reunión del Comité Central, es el único que la asume plenamente y mantiene, en un clima de gran hostilidad, que esa carta representa el sentir de la gran mayoría del Partido en Asturias. En consecuencia, Areces recibe todos los palos, incluida una aviesa intervención de Manolo Azcárate sobre no sé qué pequeño incidente suyo en una asociación cultural de Oviedo, del que se aprovecha, sin venir a cuento, para hacer responsable también a Vicente Alvarez. Ante semejante postura de Carrillo y alguno de sus fíeles colaboradores, Vicente le presenta a Horacio F. Inguanzo, en cuanto ambos regresan a Asturias, su dimisión del Comité Regional y le anuncia que va a presentar la dimisión también del Comité Central. Otros miembros de la dirección, igualmente indignados, en el viaje de vuelta a Asturias habían dicho que harían otro tanto, pero luego se olvidan o se lo piensan mejor y se callan. Horacio le pide por favor a Areces que continúe, le dice que todo va a cambiar con el próximo Congreso del Partido, que ya se anuncia... Transcurren pocos meses. Carrillo, en unas declaraEL BASILISCO

ciones en Estados Unidos, previas a cualquier debate en el Comité Central, lanza públicamente lo de la supresión de la palabra «leninismo» en la definición del Partido. Dado el peso que la opinión del Secretario General tiene en cualquier Partido Comunista sobre los militantes en general y sobre el Comité Central en particular, ya estaba claro que quienes no estuvieran de acuerdo tendrían que resignarse. Se les había puesto ante los hechos consumados. En la siguiente reunión del Comité Central, preparatoria ya del IX Congreso, le dicen a Carrillo que ése no es el método, que la discusión está condicionada de antemano, que no hay ninguna razón de urgencia, como pudo ser el caso de la bandera y de la monarquía, para hacer las cosas así precisamente en el primer Congreso legal y en una cuestión tan de principios como ésta. ¿Qué responde Carrillo?. Que él no es dirigente del Partido para ir mirándoles el culo a los militantes (y no la espalda, como luego publicó púdicamente Mundo Obrero). K%i se inicia en Asturias la preparación del IX Congreso. En un clima de gran malestar creado por el asunto de los parlamentarios, por la reacción pública de Carrillo a la carta del Comité Regional y por el método empleado por el propio Carrillo en la cuestión del «leninismo» y del culo de los militantes. A los descontentos se les dan garantías de que todos los puntos de vista podrán ser expresados sin cortapisas. Y en efecto se publican tres números de Verdad, el periódico del Partido en Asturias, que parecen asegurar la libre expresión ante el Congreso. Pero llegan las Conferencias preparatorias y empiezan las maniobras más descaradas. A los.que defienden la palabra «leninismo» se les calumnia, se dice que lo que quieren es «cargarse a Santiago», que están en contacto con la KGB, y se da la consigna de que no se les elija para delegados en sus Agrupaciones. Gerardo Iglesias, entonces Secretario Regional de Comisiones Obreras, y su mentor político y protector incondicional, el propio Horacio F. Inguanzo, se multiplican para visitar privadamente a todos los camaradas. Se les presiona, se les recuerda antiguos favores. Se promueven reuniones de los militantes comunistas de Comisiones Obreras para decirles que no se debe votar a Vicente A. Areces. Se hacen circular listas negras de camaradas a quienes no se debe elegir delegados en sus Agrupaciones. ¿Quiénes actuaron, pues, de hecho como una verdadera fíacción?. ¿Y por qué Horacio F. Inguanzo, que poco antes aún pedía por favor a Areces que no dimitiera, se lanza a calumniarle y a manipular al Partido asturiano en contra de él?. Así se llega a la Conferencia Regional, en Perlora. En ella tres miembros del Comité Central, venidos expresamente de Madrid, informan del último Pleno del Comité Central, pero a Herrero Merediz, tan miembro del Comité Central como ellos, se le niega el derecho a informar a su vez de aquella reunión y no se le concede la palabra cuando intenta responderles. ¿Quién, en esas condiciones, puede exigir a un delegado que acepte las decisiones de la mesa?. ¿Irse, en ese momento, es de verdad, como dice el actual Secretario del PCA, «elegido» en aquella Conferencia, no aceptar la mayoría?. ¿O es simplemente preservar cada cual su dignidad y la del Partido?.
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Pocos días después los ciento y pico delegados que se han salido de la Conferencia se reúnen para ver qué actitud deben tomar. Y es esa reunión, esa exclusivamente, porque no ha vuelto a haber más. reuniones de esos camaradas, la que ahora, seis meses después y habiendo prometido que no habría sanciones, el Comité Regional emanado de la Conferencia fraudulenta de Perlora da como prueba de que en Asturias ha funcionado un grupo fraccional. ¿Qué trataron en aquella reunión los ciento y pico camaradas que no habían querido soportar la humillación de avalar con su presencia la farsa de Perlora?. Si presentaban una reclamación y ante quién, si denunciaban públicamente lo sucedido, si se quedaban en el Partido o se iban. Y cómo podían ayudar a los camaradas, como Manolín Sánchez, a quienes al día siguiente de salirse de la reunión de Perlora, Inguanzo y sus más allegados colaboradores habían dejado sin el sueldo de 19.000 ptas. al mes que cobraba por dedicarse de lleno a las tareas organizativas del Partido. ¿Qué se decide en esa reunión?. Seguir dentro del Partido; no hacer declaraciones después del Congreso, aunque de antemano no estén de .acuerdo con sus resultados a la vista de lo que han sido las Conferencias preparatorias. N o agruparse, no caer en el fraccionalismo. Y todo ello se cumple a rajatabla. ¿Quién puede decir que en todos esos meses, desde el Congreso, esos camaradas hayan escrito una línea contra el Partido o sus dirigentes?. Pero los que han aprovechado la situación no están tranquilos. Saben que tienen ahí unos testigos de sus maniobras y de sus calumnias. Y necesitan echarles del Partido para que el día de mañana se pueda rechazar su testimonio como el de gente que ataca al Partido por anticomunismo. Exactamente el mismo mecanismo que puso en marcha los procesos de Moscú o de Praga. Los primeros expedientes y sanciones empiezan durante el verano. Son un globo sonda. Sancionan a Manolín Sánchez, no contentos con haberlo dejado en la calle de la noche a la mañana, sin una explicación, sin un aviso, a sabiendas de que no tenía otras fuentes de ingresos ni las había buscado para dedicarse exclusivamente al trabajo del Partido. Empiezan las provocaciones en las Agrupaciones, los insultos, las llamadas telefónicas insidiosas, los anónimos. Por supuesto que no son los miembros del Comité Regional quienes provocan en las reuniones o llaman a las tres de la mañana ó escriben anónimos. Pero han creado un clima. Y como los disidentes aún no se van, deciden echarlos. Viene el informe del Comité Regional acusándoles ya formalmente de fraccionalismo; porque se han reunido una vez a los dos días del incidente de Perlora; porque han hecho una merendola seis meses después, una «espir cha», para celebrar que unos cuantos han sacado oposiciones; porque otros pocos han creado una comisión para promover actividades culturales «que en sí es buena, pero...». Y lo mejor de todo: porque en Comisiones Obreras han apoyado la candidatura de un camarada, Luis Redondo, metalúrgico conocido y querido en todo Gijón, detenido y despedido varias veces bajo la dictadura, que no era el candidato oficial del Partido.
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¿En qué quedamos? ¿Comisiones es un sindicato independiente o una correa de transmisión? ¿Los comunistas, y los demás, en Comisiones deben actuar en bloque o deben aplicar cada uno con autonomía la política general del Partido? ¿Las Comisiones son un sindicato de nuevo tipo o son una mesa de partidos?. Se va citando a los camaradas señalados para la depuración a sus respectivas Agrupaciones. Vicente A. Ateces, fiel a la disciplina que le enseñó el propio Inguanzo al ingresarle en el Partido, hace dieciséis años, cuando él era un estudiante de diecinueve, acude a su Agrupación. Pide que le dejen responder por escrito al informe en varios folios del Comité Regional en el que se propone su expulsión y la de otros dieciocho comunistas asturianos. Y que ese escrito suyo de respuesta llegue a las demás Agrupaciones comunistas de Asturias. ¿Qué le responden?. «Pues no faltaba más, que un fraccionalista tenga el mismo derecho que un Comité del Partido». Y quien lo dice es el propio Presidente de la Comisión de Garantías y Control, que en teoría debe juzgarle en última instancia. Pero además, ese camarada que debe ser la garantía de que se juzgue con imparcialidad, toma parte en la reunión donde se ha de decidir la expulsión ¡y vota a favor del informe del Comité Regional que recomienda tomar esa medida!. La depuración está pues, consumada. Dos días más tarde, la Comisión de Garantías, cuya imparcialidad ya hemos visto, se pronuncia sin que aún se lo hayan pedido los interesados, por la expulsión, por supuesto. A Vicente no se le ha entregado ningún escrito comunicándole oficialmente los cargos que se le imputan. El informe del Comité Regional no se ha publicado oficialmente, ni de él se ha entregado copia a los interesados. El Tribunal de Orden Público, que juzgó cuatro o cinco veces a Vicente durante la dictadura, le dio sin duda más posibilidades de defenderse que su propio Partido. Al menos le escuchó y le dejó nombrar un defensor. .Seiscientos comunistas asturianos han acudido al acto de solidaridad con los expulsados celebrado hace unos días en Gijón. La prensa asturiana lo recogió con fotos y con grandes titulares. El actual Secretario General del PCA dice que el Partido en Asturias no tiene problemas. Algunos comunistas, no pudiendo desplazarnos hasta Asturias ese día, enviamos un telegrama de solidaridad con nuetros camaradas asturianos. Yo, que milito en el Partido^ Comunista de España hace dieciocho años y que he sido miembro del Comité Provincial de Asturias desde 1966 hasta 1973, en que tuve que abandonar la región represaliado; y que he sido miembro del Comité Central desde 1970 hasta Abril de 1978, en que presenté mi dimisión por lo que estaba ocurriendo en Asturias; yo les decía en mi telegrama a los camaradas expulsados que no tengo nada que hacer en un Partido donde ellos estorban. Pero qué los trabajadores sabrán juzgar a quienes los expulsan. JOSÉ MANUEL TORRE
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20 RELACIÓN DE MILITANTES DEL PARTIDO COMUNISTA DE ASTURIAS EXPULSADOS Y SANCIONADOS
1. José Luis Men'endez (Aviles), trabaja en Ensidesa. Ingresa en el PC en febrero de 1.971. Expulsado a finales de agosto de 1.978 a consecuencia de las críticas que venía realizando desde el IX Congreso, en el que fué delegado a la Conferencia Comarcal y Regional. 2. Manuel Sánchez (Agrupación del Coto-Gijón). Ingresa en el PC en 1961, trabajando en la Camocha. Sancionado con seis meses de separación «durante los cuales deberás realizar las tareas que el Partido te señale y cuyo cumplimiento significará tu reincorporación plena al seno del Partido». Esta sanción le fué impuesta a consecuencia de la Asamblea de Agrupación celebrada el 13-VII-78, ratificada por la Comisión de garantías y control con fecha 20-IX-78. Otras sanciones adoptadas en la misma fecha que la de Manuel Sánchez, por tres meses de separación son las de los siguientes militantes de la agrupación del Coto, Gijón: 3. Covadonga Bernardo Sánchez. 4. Dolores Dos Santos. 5. José Arguelles. 6. Cándido Fernández Carnero, agrupación de El Dique Duro Felguera, Gijón. Sancionado por tres meses el día 22-IX-78. Sanción revocada posteriormente por la Comisión regional de garantías y control. 7. Celso Fernández González, agrupación Centro de Aviles, sancionado por tres meses. Todas estas sanciones fueron realizadas con anterioridad a la aparición del Informe del Comité Regional (lO-X-78) y a ellas se refiere el «Documento de los 500». 8. Santos Torollo, agrupación del Coto, Gijón. Expulsado por su Agrupación; confirmada la expulsión por la Comisión R. de G. y C. 9. Vicente Alvarez Areces, agrupación del Llano, Gijón. Expulsado por decisión de su Agrupación, en reunión celebrada en fecha 25-X-78, al votar los asistentes la expulsión del Partido de todos los que se mencionan en el informe, tres de los cuales serán militantes de esa Agrupación. A Honorina Marrón y Santiago Real (pertenecientes a una familia de veteranos militantes del Partido, vinculados a Langreo, y que tuvieron en su poder funciones importantes del aparato de propaganda en épocas de clandestinidad), la Comisión de G. y C. dijo que habían sido dados de baja por impago de cuotas. 10. José García Martínez, ingresó en el Partido en 1966. Sancionado por seis meses y un año de inhabilitación de cargos.
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11. Daniel Falacias, ingresó en el Partido en los años sesenta; sancionado con seis meses y un año de inhabilitación de cargos en el Partido. 12. Marcelino Martínez (Santi), sancionado por seis meses y un año de inhabilitación de cargos. 13- Juan Otero Arango, agrupación Centro de Gijón (como los anteriores) e idéntica sanción. 14. Evangelina Moran Torihio, agrupación de Llaranes-Rozón (Aviles). Expulsada del Partido por su Agrupación. Fué rmembro del anterior Comité Regional. 15. Miguel Villar, expulsado del Partido en la misma reunión de la Agrupación que Evangelina. 16-20, Agrupación de Ensidesa-Avilés. Expulsados Saúl Fernández García (antiguo responsable del PC en Aviles), Felipe Castaño Vallina, José María Herrero y José Bernardina. 21. José Manuel Bonilla, agrupación de Villa (Langreo). Expulsado. Sanción revocada posteriormente por la Comisión de G. y C. 22. Luis Alfredo Lobato, Pumarín (Oviedo), estudiante, miembro del Partido desde 1971, expulsado.
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21 SÍNTESIS CRONOLÓGICA DE LA CRISIS DEL PARTIDO COMUNISTA DE ASTURIAS

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MARZO 2-3 8-9 Cumbre eurocomunista en Madrid con la asistencia de Georges Marcháis, Enrico Berlinguer y Santiago Carrillo. Santiago Carrillo visita por vez primera en cuarenta años Asturias. Nueva etapa en el órgano de prensa del Comité Regional del PCE de Asturias, «Verdad». Es ampliado el Consejo de Redacción. Su edición alcanza los ocho mil ejemplares. JUNIO 1-5 Elecciones Generales; en Asturias: PCE, 60.276 votos: PSOE: 182,72^; UCD: 177.634. Dolores Ibarruri como diputado y Wenceslao Roces como Senador son elegidos por Asturias. La revista soviética «Tiempos Nuevos» critica duramenté a Santiago Carrillo por su libro, «Eurocomunismo y Estado». Resolución del Comité Central del PCE a propósito delataque de la Revista «Tiempos Nuevos».

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ABRIL 1 2-3 Real Decreto-Ley sobre Libertad de Expresión. I P Conferencia Regional del PCE en Sama de Langreo. Horacio Fernández Inguanzo es elegido Se- cretario General, cargo que hasta la fecha era ejerI cido por Vicente Alvarez Areces. 9 El PCE es legalizado. 15 Jomada unitaria de huelgas y asambleas por el supués15 Jornada unitaria de huelgas y asambleas por el puesto de trabajo y la libertad sindical convocadas por USO.y JULIO ;11 .. Primer/Consejo de Ministros del Gobierno SuárezFuéntes Quintana. 13 Primera sesión de Cortes Generales. 20 Primera reunión de los parlamentarios asturianos en el Palacio de la Diputación. 27 Santiago Carrillo expone en el Pleno del Congreso de Diputados la alternativa de un Gobierno de Concentración Democrático Nacional.

cc.oo.
30 Primer mitin en Asturias de S. Carrillo dentro de la campaña para las elecciones generales al Congreso y Senado. Santiago Carrillo publica en este mes el libro «Eurocomunismo y Estado».

SEPTIEMBRE El Comité Regional del PCE asturiano dirige una carta al Comité Ejecutivo firmada por todos los mieníbros de la dirección comunista regional, excepto cuatro abstenciones, en la que analiza la problemática situación de los parlamentarios comunistas al no participar en las reuniones ni en la toma de decisiones de la Asamblea de Parlamentarios. Se exige un estudio de la situación y una solución satisfactoria ante la pérdida de iniciativa política regional que ello supone para el PCE. (Ver nota: 14 del Doc. 10). 12 Dolores Ibarruri (Pasionaria) abandona el Hospital Clínico de Madrid, donde había ingresado para someterse a una Operación quirúrgica con el fin de instalarle un marcapasos. 30-31 Se celebran los Congresos del PC de Euzkadi y del PSUC. 4

MAYO 1 3 Tensa jornada en el 1 de Mayo. Es legalizado el PSUC. Conferencia de Partidos Es legalizado el PSUC. Conferencia de Partidos Socialistas del Sur de Europa. Huelga General en Guipúzcoa; dramática jornada en toda Euzkadi. Dolores Ibarruri llega al aeropuerto de Barajas procedente de Moscú después de cuarenta años de exilio. Primer mitin en Asturias de Dolores Ibarruri «Pasionaria», celebrado en Aviles. Discurso moderado de Adolfo Suárez. Expresa su propósito como Presidente del Gobierno dé dejar abierta la participación a un amplio espectro de fuerzas políticas. Anuncia su presentación oficial como candidato a las próximas elecciones generales.

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OCTUBRE 1 Sé clausuran los Congresos del PC de Euzkadi y
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de Cataluña; son elegidos Secretarios Generales Roberto Lertxundi y Antoni Gutiérre2 respectivamente. Es dirigida una carta al Comité Regional del PCE firmada por la redacción del órgano de prensa «VERDAD», mostrando su disconformidad con la retención del n° 11, ordenada por el secretariado de dicho Comité. I P Conferencia Local del PCE de Gijón. Es elegido Secretario Político Gil Guerreiro. Es aprobada por el Congreso y el Senado la Ley de Amnistía excluyendo de la misma a los miembros de U.M.D. Se firman los Pactos de la Moncha.

NOVIEMBRE

14-26 Santiago Carrillo en Estados Unidos. Primeras declaraciones sobre el abandono del leninismo. 19-20 P Conferencia Local del PCE de Oviedo. Profunda crítica a la representación parlamentaria asturiana. Se ratifica en la carta enviada por el Comité Regional al Comité Ejecutivo y se exige la sustitución de Dolores Ibarruri y Wenceslao Roces. Se produce un amplio debate sobre la democracia interna. «MUNDO OBRERO» no se hace eco de la Conferencia.

1.978
ENERO 21-22 Reunión en Madrid del Comité Central del PCE. Se entrega por primera vez la documentación de las Tesis y Estatutos a los miembros del Comité Central. Se aprueban por tres votos en contra y una abstención. (Ver Doc. 1). 27 Santiago Carrillo visita Asturias. Polémico debate con la organización del Partido en Oviedo. Critica los acuerdos de la P Conferencia Local de Oviedo calificándolos de «ligeros e irresponsables». 28-29 I P Conferencia de Universidad del PCE. MARZO 8-15 Se publica el segundo y tercer número de «VERDAD», dedicados a la Tribuna de la IIP Conferencia Regional. (Ver Doc. 3 y Doc. 4). Conferencia del PSUC para analizar las tesis del Proyecto de Propuestas Políticas y elegir los delegados al 9° Congreso. El PSUC decide mantenerse leninista por 97 votos contra 81 y 7 abstenciones. 15 Reunión de los parlamentarios asturianos con Clavero Arévalo, asiste Santiago Carrillo en sustitución de Dolores Ibarruri que se encuentra en Yugoslavia. 17 Conferencia en Madrid del PCE. Se produce una fuerte contestación a gran parte de las tesis. 18-19 Conferencia extraordinaria del PCE de Oviedo, y 20 preparatoria para la I I P Conferencia Regional. Se aprueba una resolución por la cual se censura a la dirección la actitud irresponsable al presentar la tesis 1 5 a debate en el 9° Congreso. Se muestra notoriamente crítica en gran parte de las Tesis y Estatutos. (Ver Doc. 5). 18-19 Conferencia comarcal de Aviles. Sus resoluciones se orientan de forma crítica a la tesis 15. 19-20 Conferencias comarcales de Gijón y Siero. Sus resoluciones se orientan en contra de la tesis 15. Conferencias comarcales del Caudal y del Valle del Nalón. Sus resultados son favorables a la tesis 15.

FEBRERO 11 Dolores Ibarruri ingresa urgentemente en la Ciudad Sanitaria de La Paz para sustituirle el marcapasos infectado por otro, ahora situado en el exterior. Se publica el primer especial de «VERDAD», dedicado como «Tribuna de debate para el 9° Congreso del PCE. Manifestación de más de cien mil personas en Aviles para protestar contra la gravísima crisis económica que padece la región y contra las medidas gubernamentales que prienden aplicar.

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24-26 Celebración de la I I F Conferencia Regional del PCE en la localidad de Perlora. Asisten cerca de cuatrocientos delegados en representación de ocho mil militantes. (Ver Doc. 7 y Doc. 8). 24 Ciento trece delegados asistentes a la IIP Conferencia se retiran de las sesiones en disconformidad con la orientación de los debates. 25 Se hace público un comunicado avalado por los 113 delegados asistentes en el cual se exponen los motivos de su abandono. Asimismo los delegados de Oviedo y la delegación de Universidad hacen público un comunicado en el que exponen las causas que motivaron su abandono de la IIP Conferencia. (Ver Doc. 6 y Doc. 9). 26 Una parte de la delegación de Gijón hace público un comunicado informando sobre los motivos de su abandono de la I I P Conferencia. Por su parte, la I I P Conferencia Regional por medio de un comunicado critica la actitud de los 113 delegados. Igualmente el Gabinete de Prensa del Comité Central en un Comunicado oficial expone los acontecimientos surgidos en la Conferencia de Asturias lo que origina una polémica en el seno de las organizaciones comunistas asturianas por supuesta tergiversación de los hechos. 30 «MUNDO OBRERO» da su versión de los acontecimientos de la IIP Conferencia Regional. En Málaga 34 militantes del PCE son expulsados por sus críticas y denuncias al desarrollo de las Conferencias previas al 9° Congreso. Por su parte doscientos militantes malagueños se adhieren a un documento crítico sobre el desarrollo de las Conferencias.

La Agrupación de Occidente de Asturias del PCE en Asamblea celebrada en Navia acuerda criticar la postura de abandono de los delegados asistentes a I I P Conferencia Regional a la vez que resalta la. precipitación de la convocatoria de dicha Conferencia y su repercusión en el debate de las tesis por las Agrupaciones. 19-2 3 9*^ Congreso del PCE celebrado en Madrid. Primero en la legalidad desde hace cuarenta y seis años (el último, el cuarto, se celebró en Sevilla en 1932). 30 Acto de unificación del PSOE y el PSP en Madrid. MAYO 1 17 Primer T de Mayo en libertad en la Fiesta de los Trabajadores. Elecciones al Senado en Asturias para cubrir la vacante dejada por la dimisión del comunista Wenceslao Roces. Resultados: PCE: 86.671, aumenta en 26.393; PSOE: 121.729, pierde 60.994; UCD: 87.491 votos, pierde 90.163 votos respecto a las elecciones del quince de junio. La abstención experimenta un elevado crecimiento: más del 30% no participa. Informe del Comité Regiond del PCE sobre las elecciones senatoriales. En el documento se critica la supuesta campaña desarrollada por cienos militantes comunistas ovetenses, bien a favor del PSOE y del MCA, bien inhibiéndose y negando la utilidad del voto al candidato al Senado Horacio FernándezInguanzo.

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ABRIL 1-3-8 Tres reuniones completan la Asamblea dé militantes de la organización comunista de Oviedo en la cual se aprueba apoyar a los 113 delegados que abandonaron la IIP Conferencia. 4 El Comité Comarcal de Aviles considera totalmente válida la IIP Conferencia Regional y los acuerdos tomados en ella. 4 Por su parte las agrupaciones del PCE de Ribadesella. Cangas de Onís y Arriendas desestiman la I I P Conferencia Regional y no reconocen al nuevo Comité Regional elegido en ella. Al mismo tiempo señalan el aislamiento en que se encuentran. 5 La agrupación de CoUoto acuerda con un solo voto en contra aceptar plenamente los acuerdos emanados de la IIP Conferencia Regional. 7 La Asamblea de la Organización Universitaria apoya la salida de los 113 delegados a la I I P Conferencia Regional. 11 « M U N D O OBRERO» no publica el comunicado de la Asamblea de la Organización del PCE en Oviedo. 16 Reunión en Abono (Gijón) de militantes que mantienen una postura crítica a la línea oficial del PCE. El motivo fiíndamental lo constituye el estudio de la grave crisis por la que atraviesa el PCE en Asturias.
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JUNIO 17-18 Conferencia Local del PCE de Oviedo. Se acuerda poner a disposición de la Comisión de Garantías y Control Regional la valoración de la conducta de algunos camaradas. La Conferencia por su parte se pronuncia en un sentido conciliador y porque no se produzcan sanciones, si bien la Agrupación de San Lázaro se muestra partidaria de aplicar medidas administrativas a aquellos militantes que abandonaron la IIP Conferencia Regional ó que se inhibieron durante la campaña al Senado. (Ver Doc. 12). 23 Manifestación en Oviedo en convocatoria regional a favor de la Preautonomía para Asturias. Asisten Santiago Carrillo, Luis Gómez Llórente y los principales líderes parlamentarios. Escasa participación popular. 29 Mitin eurocomunista en Barcelona con asistencia de Enrico Berlinguer, Santiago Carrillo, Dolores Ibarruri y Antoni Gutiérrez. JULIO 8-14 Tensas jomadas en el País Vasco. Fuertes enfrentamientos entre manifestantes y la policía. 20 La agrupación de El Coto (Gijón) sanciona con la separación del PCE durante seis meses a Manuel
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Sánchez (ex-miembro del Secretariado regional) y con tres meses a otros tres miembros de esa agrupación. SEPTIEMBRE Se celebra en Santurio (Gijón) una espicha convocada con motivo de haber superado las oposiciones a profesores numerarios algunos miembros del PCE críticos a la línea oficial. Asisten unas trescientas personas. 20 Manuel Sánchez, militante de la agrupación Ceares-Coto de Gijón, recibe la carta de sanción que lo separa del PCE durante seis meses. Igualmente y de acuerdo con la reunión mantenida el 14 de este mes por la Comisión regional de Garantías y Control se sanciona a los militantes de la Agrupación Ceares-Coto de Gijón, Dolores dos Santos, José Arguelles y Covadonga Bernardo Sánchez. 20-21 Es aprobado en el pleno del Comité Regional el informe-dossier de régimen interno elaborado por la Secretaria de organización del PCE. En él se hace una relación de las a su juicio consideradas actividades ñraccionales llevadas a efecto por militantes comunistas. El informe abre expediente a 19 militantes sobre los cuales debe pronunciarse cada agrupación a través del estudio de las actividades que cada uno de los encausados ha realizado. El informe es entregado a los Secretarios Políticos con el mandato expreso de que no sea efectuada ninguna copia ni entregado a ningún militante. (Ver Doc. 13). 9

«el de los 500» en solidaridad con los militantes expulsados por el PCE. (Ver Doc. 14). 19-20 /° Congreso Nacional de Unión de Centro Democráy 21 tico en Madrid. Adolfo Suárez proclamado nuevamente Presidente del Partido del Gobierno. 25 Expulsión de Vicente Alvarez Areces por parte de la agrupación de El Llano. Se le conceden cinco minutos para defenderse, prorrogables posteriormente a ocho minutos. El expulsado denuncia la violación de los Estatutos en el procedimiento seguido, la falta de citaciones a numerosos miembros de la Agrupación para que acudiesen a la reunión y finalmente abandona la misma al considerar que no existían las mínimas garantías de defensa sobre las acusaciones que le hacían. El Presidente de la Comisión de Garantías y Control (organismo al que tendría que recurrir) interviene y vota en su contra.

NOVIEMBRE 7 La Agrupación Centro de Oviedo se pronuncia en contra del Informe del Comité Regional por el que se acusa a 19 militantes de llevar a efecto actividades fracciónales. La votación arroja un resultado de 30 votos a favor, 13 en contra de que no se tomen medidas sancionadoras con los militantes encausados y dos abstenciones. 5"^ constituye el Consejo Regional de Asturias, Rafael Fernández accede a la Presidencia. El Consejo de Ministros aprueba un Decreto-Ley por el cual se establece la mayoría de edad a los 18 años. En Oviedo menos de mil quinientas personas se suman a la manifestación antiterrorista que a nivel regional y al igual que en todo el Estado español habían convocado CC.OO., SU, UGT, PCE, PSOE, UCD, ORT. Reunión del Comité Regional ampliado del PCA con asistencia de más de doscientos militantes. Se acuerda pronunciarse de forma mayoritaria por el informe del Comité Regional mencionando las actividades fracciónales objeto de encausamiento y proceder a la ampliación de los Estatutos recientemente aprobados. «MUNDO OBRERO» comienza una nueva etapa como periódico diario. Editado su primer número en agosto de 1930 se convierte en diario el 14 de noviembre de 1931 manteniendo su regularidad hasta finales de la Guerra civil. Su director sigue siendo Federico Melchor. Treinta y cuatro militantes de la Agrupación del PCE de Astilleros del Cantábrico de Gijón deciden entregar el carnet de militantes al responsable político en desacuerdo con la apertura de expediente disciplinario a diversos miembros del PCE. La Agrupación Centro de Gijón aprueba separar por un período de seis meses a Marcelino Martínez, José García, Rubén García, Daniel Palacio y Juan Otero. La agrupación de Astilleros del Cantábrico de Gijón abandona en bloque el PCE. Herrero Merediz solicita la baja del PCE en su agrupación de Pumarín (Gijón). 71

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OCTUBRE 1 Fuertes ataques al PSOE por parte de Santiago Carrillo en el mitin de clausura de la Fiesta del PCE en Madrid acusándole de propugnar al Pacto social y atacando a UCD por incumplir los Pactos de La Moncloa. Asisten a la Fiesta más de medio millón de personas. La prensa regional y nacional se hace eco del informe de régimen interno en el que se acusa de actividades fracciónales a 19 miembros del PC de Asturias. Dimite José Troteaga como Secretario de la Unión Sindical de CC.OO. de Oviedo en disconformidad con la línea política de la Central Sindical que en su vinculación con el PCE • coharta la necesaria autonomía del movimiento obrero. Se publica en el B.O.E. el Real Decreto por el cual se concede a la región asturiana el régimen de Preautonomta. Se celebra en Gijón el W Congreso Comarcal de CC.OO. Luis Redondo es elegido Secretario General de la U.S. de CC.OO. de Gijón. El secretariado queda configurado con una clara mayoría de independientes y militantes de partidos situados a la izquierda del PCE. Evangelina Moran y Miguel Villar de la agrupación Llaranes-Pozón de Aviles son expulsados del PCE. Se da a conocer un Documento conocido como 13

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Reunión de la Comisión Regional de Garantías y Control. Se acuerda expulsar a Vicente Alvarez Areces y Santos Torollo del PCE. Igualmente se acuerda separar del PCE por seis meses e inhabilitarles por un año de todo cargo, a los miembros de la Agrupación Centro de Gijón, Daniel Palacio, José García, Marcelino Martínez y Juan Arango Otero. 25 Acto de solidaridad y apoyo a los expulsados y sancionados del PCE en Gijón con asistencia de más de seiscientas personas entre militantes, simpatizantes y representantes de partidos. Intervienen como oradores Luis Redondo, José Luis Iglesias, Vicente Alvarez Areces, Manuel Sánchez, Herrero Merediz, José García, David Ruíz, Gabriel Santullano. Se reciben telegramas de apoyo de diversos militantes del resto de España, Vizcaya, Galicia, Soria, Madrid, etc. En el transcurso del acto hacen pública su baja en el PCE, José García, Daniel Palacio, Rubén García y Juan Otero. 26 Setenta y dos destacados militantes del PCE de • Madrid firman un documento que entregan al Comité Ejecutivo del PCE y a los medios de comunicación —incluido «Mundo Obrero», que no lo publica— en el que se solidarizan con los militantes comunistas sancionados en Asturias (Ver Doc. 17). 29 Varios militantes de la Agrupación de La Arena (Gijón) abandonan el PCE. DICIEMBRE 6 6 Se aprueba la Constitución en Referendum Nacional. En Asturias los resultados son los siguientes: índice de votantes, 61,53%; SI, 88,47%; NO: 8,38%,; SE ABSTIENE el 38,46%o. Carta en el diario «El Comercio» de Gijón de mili-

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tantes y ex-militantes de la Agrupación del PC A de Nuevo Gijón contra las expulsiones, denunciando el rechazo a todo debate político por parte de la dirección del Partido. Veinticinco militantes de la agrupación de El Llano (Gijón), la misma que expulsó a Vicente Alvarez Areces, con un solo voto en contra, abs^ndomn el Partido, por los métodos que se vienen utilizando y la falta de democracia interna. La mayor parte de ellos no habían sido citados a la reunión donde se produjo la expulsión de Vicente Alvarez Areces. Entre ellos se encuentra Joaquín Espina, Ramón Fernández (Teverga), Celestina Marrón y otros destacados militantes del período de clandestinidad. Treinta y dos militantes de la agrupación El Coto de Gijón abandonan el Partido por idénticos motivos que los anteriores. Entre ellos se encuentran Jesús Carrión, Florentino Menéndez (Florín), Marta Antuña, Julio Alvarez García y Eloy Miguel Poli, todos ellos veteranos militantes. La Comisión comarcal de Garantías y Control de Aviles confirma las expulsiones de los militantes de la Agrupación dé Ensidesa-Aviles Saúl Fernández García, Felipe Castaño, José Menéndez Vallina y José Bernardino Menéndez Ortega, y sanciona con tres meses de separación a Félix López y José María Herrero Nieto. Veintidós bajas del PCE en la Agrupación Centro Gijón. Escrito de nueve inilitantes de la agrupación Carreñb pidiendo: 1) la paralización de la campaña de purgas en el seno del Partido; 2) la dimisión del Comité Regional, y 3) un Comité Regional de concentración para hacerse cargo dé la dirección, que culminase en una nueva Conferencia Re:gional que fuese al mismo tiempo Congreso Constituyente del PCE de Asturias.

1.979
ENERO 7 Más de cien militantes del PCE de la zona del Nalón se dan de baja públicamente en el partido. 19 El Comité Regional no le renueva el carnet del PC a Luis Redondo, veterano militante y actual Secretario General de CC.OO. de Gijón. Elaborada por Mariano y Lorenzo Arias

FUENTE DE LOS GRABADOS DE «HOZ Y MARTILLO» QUE APARECEN E N ESTE NUMERO í. PGE-ML, abril, 1976. 2. PTE, Mundo Obrero Rojo, marzo, 1975. 3. PCE, Verdad, Asturias, enero 1976. 4. PTE, Hacia el socialismo, julio 1975. 5. OQE-'BK, Bandera Roja, marzo 1975. 6. PCE VIII-IX, 1978. 7. PCTA, Asturias comunista, mayo, 1911. 8. PSUC, Trehall, diciembre, 1977., 9. O.C. de los Comunistas ML de España, Proletario, abril 1964. 10. PCE, Mundo Obrero, diciembre, 1965. 11. PCE-ML, Mundo Obrero, ¡unió 1965. 12. FCB-ML, Mundo Obrero, agosto, 1965. 13. PCE (VIII-IX, línea revolucionaria), Verdad, Asturias junio 1978. 14. PCE. 15. MJC, noviembre 1975. 16. MJC, Andecha Xoven, Asturias, 1977. 17. UJCE, Horizonte, octubre 1976. 18. PCE, Universidad, Oviedo enero 1977. 19- PCOE, Unidad y Lucha, noviembre 1977. 20. OPI-

PCE, Asturias comunista, abril 1977. 2 1 . C U . Comunistas Asturianos, Unificación Comunista, julio 1978. 22. ORT, 1976. 23. FLP, Lucha de Clases, a.bnll96S. 24. PCE, Mundo Obrero, noviembre, 1976. 25. MCE, Asturias, mayo 1975. 26. PTE, 1977. 27. UJCE, Horizonte, noviembre 1976. 28. FLP, Barricada, abril 1969. 29. LCR-ETA VI, Universidad roja, abril 1975. 30. ORT, En lucha, mayo -1917. 31. OCE-BR. 32. POR, Lucha Obrera, diciembre 1962. 33. FLP, Vanguardia Roja, febrero, 1969. 34. MCE, junio 1976. 35. PCE, Vanguardia, febreiro 1976. 36. "PCE, Vanguardia, abril 1976.. 37. UJCE, Voz Joven, noviembre 1975. 38. JCR. 39. UJM, Forja comunista, octubre 1976. 40. LCR, Combate, febrero, 1977. 4 1 . PC Portugués, Avante, 1978. 42. PCOE 1977. 43. C.C.C. Asvaúanos, Unificación, abriri976. 44. C.C.C. Asturianos, Unificación, marzo 1976. 45. PCA, Junio 1977. EL BASILISCO

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HISTORIA DEL PENSAMIENTO

VIGENCIA DEL PENSAMIENTO DE GRAMSCI*
JOSÉ MARÍA LASO PRIETO
Oviedo
«Admitamos que el artículo del Gri'do fuera el non plus ultra de la dificultad y de la oscuridad proletaria. ¿Habríamos podido escribirlo de Otro modo?. Era una respuesta a un artículo de la Stampa, y en el artículo de la Stampa se utilizaba un lenguaje filosófico preciso que no era superfluo ni afectado, puesto que toda corriente de pensamiento tiene su lenguaje y su vocabulario propios. En la respuesta teníamos que mantenernos dentro del dominio del pensamiento del adversario, probar que incluso, y precisamente dentro de esta corriente de pensamiento (que es la nuestra, que es la corriente del pensamiento del socialismo no chapucero ni adolescentemente pueril) la tesis colaboracionista es un error. Para itr fáciles habríamos tenido que desnaturalizar y empobrecer una discusión que se refería a conceptos de la mayor importancia, a la sustancia más íntima y preciosa de nuestro espíritu. Hacer eso no es ser fáciles; es ser tramposos, como el tabernero que vende agua teñida dándola por barolo o lambrusco. Un concepto difícil en sí mismo no puede dar en fácil por la expresión sin convertirse en torpe caricatura. Y, por lo demás, fingir que la aguada torpeza sigue siendo el concepto es propio de bajos demagogos, de tramposos de la lógica y de la propaganda». (Antonio Gramsci, de un artículo titulado Cultura y lucha de clases publicado en llGrido del Popólo el 25 de Mayo de 1918).

Si bien el interés suscitado por la obra del dirigente comunista italiano no es nuevo, ya que se remonta al período inmediatamente posterior a la liberación de Italia, es en la actualidad cuando está obteniendo niveles más profundos y ámbito universal. Al impacto inicial que sus concepciones suscitaron en Europa Occidental —constituyendo en ese sentido España una excepción por su tardía difusión— ha seguido su penetración en los países anglosajones y en los Estados Socialistas. En una fase más reciente el pensamiento de Gramsci eká penetrando en los países orientales. AI éxito espectacular alcanzado en el Japón se suma una demanda creciente de traducciones por parte de los países árabes que ha suscitado al Instituto Gramsci problemas difíciles de contextualización cultural. El interés creciente que suscita el pensamiento de Gramsci se refleja también en el gran número de publicaciones que en los últimos tiempos le han dedicado números monográficos o semi-monográficos: CUADERNI DI CRITICA MARXISTA, LES TEMPS MODERNES, DIALECTI'QUES, NEW LEFT REVIEW, etc., así como diversos trabajos sobre temática gramsciana insertados regularmente en publicaciones académicas especializadas. Lo mismo ha sucedido recientemente en España, ya que al pensamiento de Gramsci han dedicado también distintos números: Z O N A ABIERTA, MATERIALES, TAULA DE CANVI, EL VIEJO TOPO y, en menor medida, NUESTRA BANDERA, SAIDA, ARGUMENTOS, etc. Evidenteinente este auge editorial y publicístico, en torno a la figura de Gramsci, no es fortuito ni coyuntural. Tiene raíces más hondas. No transcenderíamos tampoco el tópico afirmando que su pensamiento sigue vivo. Nadie puede negarlo racionalmente. Pero hay algo más. La lectura de Gramsci nos conduce al centro mismo de nuestras inquietudes y tareas en este sector de Europa, ya que ha sido el primer pensador marxista que se ha planteado con rigor la especificidad del tránsito hacia el socialismo en las sociedades industrialmente desarrolladas.
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a vida del fundador del Partido Comunista de Italia secxtinguió—después de haber afrontado con gran entereza y dignidad la dura prueba de once años de prisión fascista— el 27. de Abril de 1937. N o obstante los.años transcurridos desde su fallecimiento'—en aquella ya lejana época del auge del nazi-fascismo internacional— el interés suscitado por la obra teórica de Gramsci lejos de aminorar tiende a incrementarse. A esta revalorización de su pensamiento, que contrasta con el eclipse casi total de otros autores que fueron sus contemporáneos —^pero cuya popularidad coyuntural no ha resistido la perspectiva histórica— ha contribuido decisivamente la óptima conjunción que en Gramsci se da del teórico marxista riguroso con el dirigente revolucionario que sabe equilibrar adecuadamente «el pesimismo de la inteligencia con el optimismo de la voluntad».
(Versión extractada de una conferencia que, con el título de «El pensamiento de Gramsci: bloque histórico y hegemonía», fue pronunciada el 27 de Marzo de 1979 en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo durante la semana dedicada a Italia por su Departamento de Filología). EL BASILISCO

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I. LA ETAPA CONSEJISTICA DE GRAMSCI
Dada la extensión que nos hemos asignado para éste trabajo, no podemos realizar un análisis completo de toda la compleja problemática gramsciana. Por ello vamos a limitarnos a una síntesis —forzosamente esquemática— de las aportaciones teóricas gramscianas más relevantes desde la perspectiva de la denominada «ciencia política». Así, desde las coordenadas del aquí y ahora en que se desarrolla nuestra actividad política,' debemos subrayar que la lúcida concepción de Gramsci manifiesta sobre la especificidad que en Occidente debe revestir el proceso de transición hacia el socialismo no surge en él repentinamente, inspirada en una intuición genial. Por el contrario, es producto de un largo proceso de acumulación de experiencias sociales y de una reflexión sobre las consecuencias políticas quexle ellas se deducen. En consecuencia, la concepción estratégico-revolucionaria gramsciana no es homogénea, sino que va evolucionando condicionada por la necesidad de afrontar la solución de los problemas que sucesivamente plantea la lucha de clases. En este sentido la fase periodística que caracteriza la etapa juvenil de Gramsci reviste indudable interés. Después de haber expresado, en su célebre artículo «La revolución contra «El Capital», un fervor revolucionario en el que subsistían importantes reminiscencias de su formación idealista crociana inicial, Gramsci afronta seguidamente —con una formación marxista ya más sedimentada— los problemas inéditos que suscitan las nuevas formas de organización que reviste el movimiento obrero italiano. Para poder efectuar su anáhsis con cierta profundidad teórica, Gramsci cuenta con un instrumento adecuado: la revistíL L'Ordine Nuovo. Se trata de una publicación Surgida de un grupo de jóvenes vinculados a la Universidad de Turín y, en su mayoría, procedentes del Partido Socialista. En su conjunto constituían un dinámico grupo juvenil que sabía compaginar adecuadamente el mayor rigor intelectual con la superación de los prejuicios elitistas tan arraigados en los intelectuales tradicionales. En torno a la revista se creó así una atmósfera de atracción hacia el movimiento obrero que facilitó extraordinariamente su simbiosis con los Consejos de fábrica. De ahí la atención que a este interesante fenómeno social han dedicado niunerosos autores desde muy diversas perspectivas. Así, para Giudicci, «La historia de L'Ordine Nuovo es la historia de una fracción del Partido SociaUsta, fracción creada por un pequeño grupo, del cual formaban parte Gramsci, Togliatti, Terracini, Tasca, etc., con unos objetivos inciertos y divergentes inicialmente, pero precisados después con toda claridad: derrocar el sistema capitalista en Italia». Desde otra perspectiva, la originalidad del grupo es reconocida por el liberal Gobetti, quien define la experiencia de L'Ordine Nuovo: «como uno de los episodios más originales del pensamiento marxista e incluso tal vez el primer ensayo de comprensión de Marx, por encima de caducas ilusiones ideológicas, como suscitador de acción». Todo ello es una consecuencia de la concepción que el equipo de L'Ordine Nuovo tenía de la interdependencia dialéctica entre lucha política, lucha ideológica y lucha económica. Gradualmente, por impulso directo de Gramsci y Togliatti, se pasa de una fase de revista cultural socialista a la de foro e instrumento teórico de los Consejos obreros de fábrica.
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En consecuencia, inspirándose en el análisis concreto de las experiencias de un movimiento surgido como resultado de la libre iniciativa de las masas trabajadoras —y como su tesis consejista central— Gramsci considera que el Estado Socialista existe ya potencialmente en las instituciones de la vida social características de la clase obrera explotada. Por consiguiente, Gramsci estima que los Consejos y comisiones internas de fábrica forman órganos de la democracia obrera que podrán convertirse después en órganos del poder proletario en la línea del carácter industrial que Marx preveía para la futura sociedad comunista de productores. El objetivo de los Consejos de fábrica sería Hquidar toda distinción entre poder político y poder económico, luchando por la emancipación y autonomía de los trabajadores considerados en su unidad, como productores, los cuales serán simultáneamente administrados y administradores. Se trataría de creaciones revolucionarias que partiendo del lugar de trabajo, y hundiendo sus raíces en el momento de la producción, constituirían representaciones obreras emanadas directamente de las masas con un mandato imperativo y siempre revocable. Para Gramsci el partido no es la clase y, precisamente por ello, la potencialidad de los Consejos de fábrica deriva de que pueden constituir el órgano unificador de la clase en el lugar de la producción, superando la escisión productor/ciudadano sobre la que la burguesía reproduce su dominación. Sin embargo, frente a interpretaciones simplistas, que han pretendido que en esta etapa Gramsci subestima la función de partidos y sindicatos obreros, existe una sólida fimdamentación científica para considerar que Gramsci les atribuía una función de orientación política y elaboración teórica (partidos) y de educación proletaria (sindicatos) de gran relieve. En ese sentido la concepción gramsciana de la respectiva función de Consejos, partidos y sindicatos queda claramente delimitada al finalizar el artículo publicado en L'Ordine Nuovo de 27 de Diciembre de 1919: «El Consejo, formación histórica de la sociedad, determinado por la necesidad de dominar el aparato productivo, formación nacida de la conquista de la autoconciencia de los productores. El sindicato y el partido, asociaciones voluntarias, instrumentos de propulsión del proceso revolucionario, agentes y gerentes de la revolución. El sindicato que coordina las fuerzas productivas e imprime al aparato industrial la forma comunista; el Partido Socialista, modelo viviente y dinámico de una convivencia social que hace adherir la disciplina a la libertad y administra al espíritu humano toda la energía y entusiasmo de que es capaz». Por consiguiente no puede sorprender que Lenin mostrase su identificación con la línea política de L'Ordine Nuovo, ya que la búsqueda y profundización de las instituciones propias de la clase obrera no se opone a la concepción leninista sino que constituye su práctica más correcta. Ahora bien, aunque Gramsci, durante la etapa consejista, halla su inspiración en las enseñanzas de Marx y Lenin, no se limita a aplicarlas mecánicamente. Por el contrario, sobre la base de generalizar científicamente las nuevas experiencias sociales originadas por el movimiento de los Consejos de fábrica, Gramsci enriquece paulatinamente el nivel de teorización que el pensamiento marxista había alcanzado en este campo. Así pronto rebasa algunas de las intuiciones geniales que Lenin apunto en El Estado y la revolución —^pero que no pudo desarrollar precisaEL BASILISCO

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mente a causa de la carga que para él supuso la dirección política de las tareas revolucionarias— realizando, en consecuencia, un tratamiento más riguroso y sistemático de las posibilidades de desarrollo de una democracia obrera directa de base consejista. En este sentido los textos «consejistas» de Gramsci constituyen un rico acervo teórico para su eventual reactualización si un determinado desarrollo del movimiento obrero lo hiciese necesario.

le permite profundizar una vez más en su concepción del poder. La mayoría de los autores que han estudiado el pensamiento de Gramsci consideran que en la etapa postconsejista, las tesis centrales de Gramsci sobre los consejos se mantienen, pero enriqueciéndose en una síntesis más amplia, en una estrategia política global. Gradualmente Gramsci irá evolucionando desde la concepción de la «vanguardia de los Consejos» a la del «partido de vanguardia». Inicialmente Gramsci seguía considerando a los Consejos de fábrica como el instrumento más idóneo para la movilización básica de las grandes masas y para su formación antiburocrática. Empero, casi sin transición, va reforzando la función del partido, aunque este herede ciertos rasgos característicos de los Consejos y, especialmente, los que hacen de él un instnmiento y vehículo histórico del «proceso de liberación interior por el cual se transforma de ejecutante en dirigente y guía de la revolución proletaria». Poco después se produce el salto cualitativo: a partir de ese momento la fuerza propulsora de la revolución ya no es canalizada por los Consejos de fábrica sino por el partido de vanguardia, al que pasará a denominar £/ Príncipe Moderno a partir del estudio en la cárcel de la obra de Maquiavelo. De ahí que, en esta fase de la evolución del pensamiento de Gramsci, el partido pase a ser la forma superior de organización de la clase obrera, en tanto que Sindicatos y Consejos constituyen formas subordinadas de organización en las que se agrupan los trabajadores en la lucha cotidiana contra el capital. Sin embargo, aún estableciendo esta jerarquización orgánica —^para Gramsci—, por principio, los Consejos de fábrica continúan siendo sinónimos del esfuerzo de los trabajadores en la búsqueda de un tipo de democracia revolucionaria auténtica. Como culminación de este proceso ideológico, el grupo de L'Ordine Nuovo se adhirió rápidamente a los promotores de una tendencia comunista, dentro del Partido Socialista, tendencia que no tardó en afirmar abiertamente la necesidad de fundar un nuevo partido más próximo a las masas trabajadoras y capaz de traducir políticamente, sobre la base nacional entera, un movimiento revolucionario definido y organizado. Esta voluntad de crear un partido como organizador y guía de las nuevas fuerzas sociales, que él veía en estado anárquico en las masas populares, es lo que va a aportar un cambio a la acción política de Gramsci. La justificación ideológica del Partido es posterior al empleo que realiza de su concepción. Esta justificación aparecerá claramente sólo en los Cuadernos de Cárcel. Y efectivamente, el 21 de Enero de 1921, en el Congreso de Livorno, queda constituido el Partido Comunista de Italia. Su núcleo fundamental radica en la tendencia comunista que dirige Bordiga y a la cual se suma al sector ordinovista con todo el peso de su prestigio intelectual. Entre tanto, al finalizar 1920, L'Ordine Nuovo había dejado de aparecer semanalmente y desde el 1 de Enero de 1921 se convierte en diario, bajo la dirección de Gramsci, con un lema en la portada que pronto adquirirá gran popularidad: «En política de masas, decir la verdad es revolucionario». A partir de ese momento, tanto en sus páginas como en una correspondencia creciente, Gramsci se esfuerza por contribuir a resolver los problemas que va suscitando el desarrollo del partido. El momento es difícil, pues se trata de una etapa de reflujo de la ola revolucionaria, después de la derrota del movimiento consejista,
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II. GRAMSCI Y EL DESARROLLO DEL PARTIDO COMLINISTA
Superada, por el desarrollo histórico, la interesante experiencia del movimiento consejista apenas se detiene Gramsci el tiempo estrictamente necesario para efectuar su balance. Se trata, ante todo, de dar prioridad a la tarea de constituir en la realidad ese partido comunista que se daba potencialmente en el Partido Socialista. Con ello se abre una etapa, en la vida y obra de Gramsci, que comprende el período 1920-1926. En esta última etapa se inicia, con su detención, la fase de los Cuadernos de Cárcel que prácticamente llega hasta su fallecimiento en 1937. En ambas etapas continúa Gramsci elaborando su pensamiento en estrecha concatenación con los problemas de la lucha de clases va planteando sucesivamente al movimiento obrero. De tal forma el concepto central de hegemonía —que ya se daba en germen en sus escritos «consejistas»— va pasando gradualmente a un primer plano y ello
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y del auge del fascismo que ya preludia su conquista del poder a través de la marcha sobre Roma. En esta etapa de su actuación, qué se recoge en sus escritos sobre la formación del Partido Comunista, Gramsci libra simultáneamente la lucha en tres frentes: en una polémica interna contra el sectarismo de Bordiga, en un esfuerzo por dirigir el partido según las orientaciones de la Internacional Comunista y, finalmente, en un prolongado combate contra el Partido Socialista para hacerse con la dirección política y cultural de las masas. Pero no por ello abandona otras actividades. Así en 1926, último año de su libertad, Gramsci elaboró uno de los trabajos teóricos más representativos de su pensamiento político. Se trata del ensayo titulado Algunos temas de la cuestión meridional {V) publicado posteriormente en el por la irevista Lo Stato Operario, con la siguiente nota de su redacción: «El escrito no está completo y verosímilmente el autor lo habría retocado aquí ó allí. Nosotros lo transcribimos, sin ningima corrección, como el mejor documento dé un pensamiento comunista incomparablemente profundo, fuerte, original, rico en los mejores análisis». Aunque, por razones de espacio, no podemos dedicar a este trabajo de Gramsci la extensión debida tampoco queremos hurtar al lector la parte en que, con gran lucidez, se plantea por primera vez la función de los intelectuales orgánicos del bloque dominante: «... La sociedad meridional es un gran bloque agrario constituido por tres estratos sociales: la gran masa campesina amorfa y disgregada, los intelectuales de la pequeña y mediana burguesía rural, los grandes propietarios terratenientes y los grandes intelectuales. Los campesinos meridionales Se encuentran perpetuamente en fermentación, pero como masa son incapaces de dar una expresión centralizada a sus aspiraciones y necesidades. El estrato medio de los intelectuales recibe de la base campesina el impulso para su actividad política e ideológica. Los grandes intelectuales, en el terreno ideológico, y los grandes propietarios, en el terreno político, centralizan y dominan, en última instancia, todo este conjunto de manifestaciones. Como es natural, la centralización se verifica con mayor eficacia y precisión en el campo ideológico. Por eso Giustino Fortunato y Benedetto Croce representan la clave de bóveda del sistema meridional y, en cierto sentido, son las figuras máximas de la reacción italiana». Y, preludiando su futura distinción entre los conceptos de intelectual orgánico e intelectual tradicional, agrega: «Los intelectuales meridionales son un estrato social de los más interesantes de la vida italiana». Basta pensar que más de los 3/5 de la burocracia estatal está constituida por meridionales para aceptar esta afirmación. Ahora bien, para comprender la particular psicología de los intelectuales meridionales hay que tener en cuenta algunos datos de hecho: L En todos los países el estrato de ios intelectuales ha quedado radicalmente modificado por el desarrollo del capitalismo. El viejo tipo de intelectual era el elemento organizativo de una'sociedad dé base campesina y artesa(1) Antonio Gramsci, Antología. 'Editoriú Siglo XXI. í¿Iéxico, 1970. Pág. 192 y sig. En 1978 se ha editado en España este trabajo de Gramsci, bajo el título de La cuestión Meridional, con prólogo de Lorenzo Díaz Sánchez. Dédalo Ediciones. Madrid. 76

na predominante; para organizar el Estado, para organizar el comercio, la clase dominante cultivaba un determinado tipo de intelectual. La industria ha introducido un nuevo tipo de intelectual: el organizador técnico, el especialista de la ciencia aplicada. En las sociedades en que las fuerzas económicas se han desarrollado en sentido capitalista, hasta absorber la mayor parte de la actividad nacional, este segundo tipo de intelectual ha prevalecido, con todas sus características de orden y disciplina intelectual. En cambio, en los países cuya agricultura ejerce una función todavía notable o incluso preponderante, sigue prevaleciendo el viejo tipo, el cual da la parte mayor del personal del Estado y ejerce también localmente, en el pueblo y en el burgo rural, la función de intermediario entre el campesino y la Administración en general. En la Italia meridional predomina este tipo con todas sus características: democrático en su cara campesina, reaccionario en la cara que dirige al gran propietario y al Gobierno, politicastro, corrompido, desleal; no se comprendería la tradicional figura de los partidos políticos meridionales si no se tuvieran en cuenta los caracteres de este estrato social» (2). En definitiva al abordar, por primera vez en forma sistemática, los problemas de la Italia rural —en este relevante trabajo sobre La cuestión meridional— Gramsci se plantea concretamente el tema de la «dictadura del proletariado». Es decir, el de la premisa ideológica para la creación de la base social del Estado obrero. Para lograrlo, el proletariado debe despojarse de todo residuo de corporativismo y así estar en condiciones de crear un sistema de alianzas de clase que le permitan erigirse en clase dominante y dirigente. De este modo el proletariado urbano, como protagonista moderno de la historia de Italia, destruirá el bloque histórico constituido por los terratenientes del sur y los industriales del norte creando así las condiciones para una sólida alianza con las masas campesinas. Para ello es prerrequisito que los intelectuales orgánicos de la clase obrera atraigan a los intelectuales ligados al bloque agrario que, en forma de bloque intelectual e ideológico, constituyen el cemento que aglutina a éste. O, enunciado en sus propias palabras, «El proletariado destruirá el bloque agrario meridional en la medida que logre, a través de su partido, organizar en estructuras autónomas e independientes la mayor cantidad de masas campesinas pobres. Logrará esto más o menos lentamente, cumpliendo con su deber obligatorio, pero este logro está subordinado a su capacidad de disgregar el bloque intelectual que es la armadura flexible pero muy resistente del bloque agrario» (3).

III. BLOQUE fflSTORICO Y HEGEMONÍA
En Noviembre dé 1926 Gramsci es detenido, a pesar de la inmunidad parlamentaria de que gozaba como diputado. Por parte del régimen fascista se trataba, ante todo, de descabezar el movimiento obrero privándole de sus
(2) Antonio Gramsci, La Cuestión Meridional. Dédalo Ediciones. Madrid, 1978. Pág. 97 y sigs. (3) Op. cit. Págs. 1 3 0 y l 3 1 . EL BASILISCO

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más relevantes teóricos y hombres de acción. Al darse en Gramsci tan plenamente ambas facetas, de todo dirigente marxisa auténtico, la represión se ceba especialmente en él. En Junio de 1928 es condenado a más de veinte años de prisión, por el Tribunal Especial de Defensa del Estado, tras una violenta requisitoria del fiscal que, refiriéndose a Gramsci, afirmó: «Hemos de impedir durante veinte años que este cerebro funcione». No se cumplió empero este designio fascista ya que, a pesar de las difíciles condiciones de prisión y de padecer diversas enfermedades, Gramsci mantuvo durante su permanencia en la cárcel una intensa actividad intelectual. Tan abnegado esfuerzo no fue por ello baldío en su doble faceta cuantitativa y cualitativa. Las casi tres mil páginas de los 32 cuadernos que Gramsci cubrió en once años de prisión con notas y apuntes constituyen una de las aportaciones más importantes realizadas por un sólo pensador a la problemática de nuestra época. La elevada calidad de la aportación teórica que Gramsci realiza en sus Cuadernos de Cárcel, al acervo común del pensamiento marxista, halla su fundamento epistemológico en el rigor científico con que plantea sus investigaciones. Gramsci comienza su investigación estudiando la función que los intelectuales desempeñan en las sociedades divididas en clases antagónicas y, con esta finalidad formula su ya clásica definición de los intelectuales orgánicos: «Cada grupo social, naciendo en el terreno propio de una función esencial en el mundo de la producción económica, crea con él orgánicamente, una o varias capas de intelectuales que le dan su homogeneidad y la conciencia de su propia función no solamente en el terreno económico, sino igualmente en el terreno social y político» (4). Coherentemente, si son los intelectuales los que homogenizan la conciencia política de una clase social, en nuestra etapa histórica, serán los intelectuales orgánicos del bloque dominante los responsables de la difusión de la ideología burguesa y de la aceptación generalizada de ésta, bajo la forma de sentido común popular, por las masas explotadas. Ahora bien, Gramsci no realiza esta constatación con la fría y distante asepsia de algunos sociólogos contemporáneos. En él, pensador y hombre de acción constituyen un todo orgánico. Por ello no puede limitarse a la mera descripción generalizada propia de la sociología, empírica. Como combatiente, Gramsci es consciente de que... «para que un equipo subalterno llegue a ser completamente autónomo y hegemónico, suscitando un nuevo tipo de Estado, es preciso elaborar los conceptos más universales, las armas ideológicas más refinadas y decisivas» (5). Y a esta importante tarea se entrega con su rigor habitual. Frente a simplificaciones mecanicistas, tan frecuentes por entonces en eL marxismo italiano, Gramsci se plantea... «el punto de partida para el estudio de la acción de los hombres en la realidad histórica concreta». Habiendo valorado, desde esta perspectiva, la importancia de la fun(4) Antonio Gramsci, Antología. Siglo XXI, Editor. México, 1970. Pág. 338. (5) Giuseppe Fiori, Vida de Antonio Gramsci. Editorial Península. Barcelona, 1968. Pág. 288. En este problema profundizamos más en nuestra Introducción al pensamiento de Gramsci. Editorial Ayuso. Madrid, 1973, 1973. Pág. 63 y sigs. EL BASILISCO

ción de los intelectuales en el logro, por el bloque dominante, del consenso de las masas explotadas, Gramsci retoma su concepto de hegemonía ya esbozado en sus trabajos anteriores sobre el movimiento consejista y la cuestión meridional. Se trata de elaborar el concepto con todo rigor y así estar en condiciones de proporcionarle la operatividad necesaria para la finalidad de emancipación social perseguida. Gramsci reconoce explícitamente que la paternidad del concepto de hegemonía debe atribuirse a Lenin ya que «constituye la más genial aportación de Ilich a la filosofía de la praxis». Podría incluso ser equivalente al concepto de «dictadura del proletariado» en el sentido de que ésta no está sólo constituida por la coerción hacia los adversarios sino también por la dirección de los aliados. En esa perspectiva la dictadura del proletariado sería la forma política y estática en que se realiza la hegemonía, mientras que la hegemonía estaría constituida por el momento en que se realizan las alianzas que constituyen la base social necesaria de la dictadura del proletariado. Sin embargo, a pesar del explícito origen leninista del concepto de hegemonía, Gramsci tuvo oportunidad de elaborarlo a niveles de mucha mayor profundidad teórica al interrelacionarlo con el de bloque histórico. Es decir, —en la concepción gramsciana— de un complejo, determinado por una situación histórica dada, constituido por la unidad orgánica de la estructura y la superestructura. En realidad, para Gramsci, sólo existe bloque histórico cuando la hegemonía de una clase sobre el conjunto de la sociedad logra realizarse. Es la ideología de la clase dominante, «interiorizada» socialmente mediante los aparatos ideológicos constituidos por los medios de comunicación, la educación y enseñanza, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, etc., lo que permite a la clase dominante

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soldar en torno a sí un bloque de fuerzas sociales diferentes. En consecuencia, no es admisible —K;omo lo han realizado algunas interpretaciones mecanicistasr— reducir el bloque histórico a una formulación científica del problema de las alianzas de clase. Por el contrario, para Gramsci, en la constitución del bloque histórico es fundamental la función de los intelectuales actuando a nivel supérestructural para fraguar la unidad orgánica entre estructura y superestructura. En la constitución de esa unidad los intelectuales orgánicos de la clase dominante deben atraer a los intelectuales tradicionales hasta la formación de un bloque ideológico que, controlando la sociedad civil, obtenga el consenso de las clases Subalternas. Con ello la clase dominante, que sostiene firmemente las riendas de la economía a nivel estructural, consigue, gracias al bloque ideológico, asegurar su supremacía a nivel supérestructural y, de ese modo, asentar su hegemonía sobre el conjunto del cuerpo social. En los textos de Lenin el concepto de hegemonía aparece ante todo como hegemonía política. Gramsci concede gran valor al concepto de hegemonía política —incluso valor filosófico ya que, como se recordará, la política es un elemento esencial de la filosofía de la praxis— pero distingue también otra forma de hegemonía: la hegemonía ideológica. Así para Gramsci;«La supremacía de un grupo social (clase) se manifiesta de dos maneras: como «dominación» y como «dirección intelectual y moral». Un grupo social ejerce la dominación sobre grupos adversos, a los que tiende a liquidar o someter, incluso por la fuerza de las armas, y dirige a los grupos que le son próximos o aliados. Un grupo social puede, e incluso debe, ser dirigente antes de conquistar el poder gubernamental. Y esta es una de las principales condiciones para la conquista del poder en sí mismo. Después, cuando ejerce el poder, incluso si lo detenta con firmeza, se convierte en grupo dominante, pero debe seguir siendo el grupo dirigente» (6). En este texto hegemonía implica dirección y dominación. La crisis revolucionaria se manifiesta como crisis de hegemonía cuando dominación y dirección se encuentran disociadas. Pero la conquista del poder, por parte de las clases dominadas, exige dé entrada que pongan en práctica una capacidad de direcciónta.mó cultural como política. Tratando de precisar las diferentes articulaciones del concepto de hegemonía, Gramsci repetía a menudo esta definición a Lenin: «Los partidos son la nomenclatura de las clases sociales». «Pero, para Gramsci —según acertadamente señala Umberto Cerroni— las relaciones entre partidos y clases sociales no tienen nada de automáticas. Por ejemplo, no es suficiente ser obrero para ser comunista... La complejidad de un tal relación remite precisamente al concepto de hegemonía. La clase (o las clases) en el poáes: dirige al mismo tiempo que domina, gana para las soluciones que propone masas suficientes para constituir la base del propio poder, aunque los intereses reales de estas masas están en oposición con sus soluciones. Todo ello se realiza mediante la política, el savoir faire político de la clase dirigente. Pero la política no basta, tiene que intervenir la ideología. Esta ideología que la clase dominante (capitalista, por ejemplo) hace penetrar en las masas
(6) Antonio Gramsci, 11 Risorgimento. Editore Einaudi. Roma, 1949 (11^ Edición en 1974), pág. 70. 78

populares mediante los diversos aparatos ideológicos públicos o privados. Pues es precisamente la ideología la que permite a la clase dominante soldar a su alrededor un bloque de fuerzas sociales diferentes. El «bloque histórico» es un conjunto de fuerzas contradictorias cuyos antagonismos, que de otro modo estallarían, son mantenidos juntos, tanto por la ideología (dirección) como por la dominación y por la política (dirección + dominación) (7).

En este contexto Gramsci utiliza el término hegemonía política para reflejar la impronta de la sociedad civil sobre la sociedad política en tales situaciones. Se hace preciso distinguir entonces la hegemonía que expresa la primacía ideológica de una clase y se prolonga normalmente por la hegemonía exclusivamente política de la dictadura. Por el contrario, Gramsci utiliza los términos á^/Vtadura o dominación para definir la situación de un grupo social (o clase) no hegemónico que domina la sociedad exclusivamente por medio de la coerción, debido a que detenta el aparato del Estado. Este grupo no tiene —o ha dejado de tener si ya la tuvo— la dirección ideológica. Según Hugues Portelli, estas situaciones de crisis del bloque histórico son,- para Gramsci, situaciones intermedias en espera de la construcción (o reconstrucción) de un sistema hegemónico: ..«el período de la primacía de la sociedad política, o dictadura, es un período de transición entre dos períodos hegemónicos, aunque no por eso debe ser subestimado, ya que la clase que lo detenta puede aprovechar la ocasión para diezmar la sociedad civil de sus adversarios. Es lo que hizo la burguesía durante el período fascista decapitando los cuadros liberales y revolucionarios. Así aunque la hegemonía y la dictadura pueden estar combinadas, su carácter aparece sin embargo bien
(7) Umberto Cerroni, Revolución y democraciaeñ Gramsci. Editorial Fontamara. Barcelona, 1976. Págs. 4A y 45. EL BASILISCO

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delimitado: frente a la hegemonía, donde domina la sociedad civil, la dictadura representa la utilización de la sociedad política» (8). Desde la perspectiva que proporciona su profundización en la problemática de la hegemonía ideológica, Gramsci profundiza más que Lenín en valorar la importancia del consenso de las masas explotadas y, en consecuencia, matiza más que Lenin la función social del Estado sin limitarla a constituir un mero instrumento represivo y «Consejo de Administración» de la clase dominante. De ahí también que Gramsci comprenda mejor que Lenin —aunque en este se dio una interesante autocrítica por la impronta «excesivamente rusa» de que se había impregnado la Internacional Comunista— la necesidad de una estrategia revolucionaria específica para las sociedades desarrolladas de Occidente que permita romper mejor el amplísimo consenso que en la sociedad civil ha obtenido la burguesía. Después de haber reflexionado profundamente acerca del fracaso de los movimientos revolucionarios en Occidente, durante la década del veinte, Gramsci se planteó, ante todo, la tarea de contribuir a resolver el problema suscitado por la necesidad de que el proletariado italiano afrontase seriamente la conquista del poder. Y no solo del poder político, entendido como expresión directa de la sociedad política, sino también la captación del consenso popular preciso para hacerse con la hegemonía de la sociedad civil. Así trataba Gramsci de eludir los graves errores tácticos y estratégicos cometidos en Alemanía, Hungría, etc. mediante la aplicación mecánica de la experiencia de la Revolución de Octubre a países donde se daban condiciones muy distintas a las que se dieron en los territorios sometidos a la autocracia zarista. Sin embargo, el análisis realizado en su extraordinariamente lúcido trabajo Guerra de movimiento y guerra de posición transcendía el marco concreto italiano y pasaba a ser paradigmático de todas las sociedades industrializadas. Para Gramsci ya no se trataba sólo de que en Octubre se hubiese producido —según la acertada formulación de Lenin— la ruptura del eslabón más débil de la cadena imperialista a consecuencia de las contradicciones engendradas por la Primera Guerra Mundial. Ese fue un factor coadyuvante, como detonador, de un proceso explosivo propiciado, porque en la vieja Rusia «el Estado lo era todo y la sociedad civil resultaba primitiva y gelatinosa». Pero en las condiciones de las sociedades industrializadas de Occidente, la situación es muy distinta. En ellas la burguesía realizó en su momento la revolución u obtuvo por uno u otro medio el dominio del aparato estatal. Después —antes, o simultáneamente, según los casos— tuvo lugar un amplio proceso de sedimentación histórica en que ese dominio coercitivo se complementó con la dirección moral e intelectual de las masas subordinadas. Es decir, con la imposición de la hegemonía ideológica, que aseguró el consenso popular en una medida jamás obtenida en etapas anteriores de la historia de la explotación del hombre por el.hombre. Con ello el elemento represivo, propio de la sociedad política, se maritiene generalmente en estado potencial y sólo en forma excepcional, en los momentos de rup(8) Huges Portelli, Gramsci y el bloque histórico. Buenos Aires, 1973Siglo XXI, Ediciones. Págs. 74 y sigs. EL BASILISCO

tura en que se producen las «crisis orgánicas», requiere ser utilizado por la clase dominante o hegemónica. De ahí la potencia inusitada que adquieren las superestructuras propias de este tipo de sociedades y que les permiten sortear crisis tan espectaculares como el Mayo francés. En tales condiciones no cabe plantearse únicamente, como en el Octubre soviético, el ataque frontal a la trinchera estatal. Gramsci considera que en Occidente esa trinchera posee también una serie de fortines y bunkers, escalonados a diversas profundidades, que constituyen los puntos neurálgicos de una sociedad civil sumamente desarrollada. Manteniendo la expresiva metáfora bélica gramsciana, cabe considerar a los intelectuales orgánicos, del bloque dominante, como los ingenieros que han construído esas líneas complementarias de defensa y, asimismo, como los oficiales militares que las mantienen. Pero no se trata de francotiradores aislados, como sería propio del concepto tradicional de intelectual, sino de cuadros militares organizados como fuerza coherente. Y cada clase social hegemónica, o que aspira a serlo, debe crearse sus propios cuadros intelectuales. Tales cuadros se vinculan, orgánicamente, a su clase de origen, o de adopción, y la homogenizan ideológicamente. En consecuencia la clase obrera de cada país, si aspira seriamente asumir la función hegemónica que le corresponde en el desarrollo social, debe afrontar con decisión la creación de sus propios intelectuales orgánicos y la captación de los tradicionales que han quedado desvinculados de su clase originaria. Estos «funcionarios de la superestructura» como les calificaba Gramsci, asumen la función de promotores del ejercicio de la hegemonía. Si se trata de los intelectuales orgánicos de la nueva clase ascendente, abordan la elaboración de su ideología, le proporcinan conciencia de su papel y acaban transformándola en concepción del mundo que se irá difundiendo por todo el cuerpo social. Para la mayor eficiencia de su labor, deben asumir con rigor la función de críticos de la cultura imperante. Ello ofrece grandes posibilidades en cuanto a proporcionar la contribución precisa para producir el debilitamiento del consenso anterior y simultánea concienciación de la clase emergente. Con el desempeño de estas furiciones, los intelectuales abordan la tarea de establecer los necesarios nexos orgánicos entre estructura y superestructura, que dan lugar al fenómeno del bloque histórico concebido no mecánicamente, sólo como alianza de clases, sino también como unidad orgánica de esa estructura y superestructura. De la síntesis, forzosamente esquemática, que hemos realizado de algunas de las aportaciones conceptuales gramscianas, a un análisis sistemático de las tareas con que se enfrentan los trabajadores occidentales, se deduce claramente la gran fuerza y lucidez de su pensamiento. De ahí su vigencia. O, más precisamente, su creciente actualidad, a medida que la problemática contemporánea se centra cada vez más en el tema que constituyó su contribución fundamental. Se produce asimismo una valoración de otros análisis gramscianos, que también desempeñan un importante papel dentro de su muy diversificada temática. Así, por ejemplo, su juicio, plenamente justificado por el desarrollo histórico posterior, del fascismo. No menos lúcida resulto su formulación de la política de alianzas de clase en la que hallaron expresión operativa, en los planos estratégico y táctico, algunas de las categorías que Gramsci aportó a la ciencia política: bloque histórico, hegemonía, estatolatría, jacobinismo, cesarismo.
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revolución pasiva, crisis orgánica, transformismo, etc.; O, dicho de otro modo, la creación de ios instrumentos conceptuales mediante los que aborda finalmente la problemática de la ruptura del bloque dominante y de la creación revolucionaria de un nuevo bloque. N o obstante los años transcurridos desde su formulación, continúan vigentes los principios básicos de la proyección estratégica gramsciana. En Italia constituye el fundamento teórico de la línea del Partido Comunista y de otra,s organizaciones marxistas. Diversos trabajos teóricos de Togliatti, Napolitano Berlinguer, Améndola, Ingrao y otros líderes marxistas italianos se remiten a esos fundamentos como la base científica ineludible que, incorporando las modificaciones surgidas en el desarrollo experimentado por el país, permite trazar las perspectivas para los avances ulteriores del movimiento de emancipación de los trabajadores. Este rico acervo teórico gramsciano, debidamente actualizado, es precisamente el que ha permitido al movimiento obrero italiano liberarse, antes y con mayor amplitud, de los corsés dogmáticos que duranté mucho tiempo han dominado a sus compañeros de diversos países. En este sentido, aunque con importantes aportaciones ulteriores de Togliatti, las concepciones de Gramsci constituyen el antecedente teórico ineludible del fenómeno que actualmente se conoce bajo la poco rigurosa denominación de eurocomunismo. Dada la relevancia que el factor consenso popular desenipeña en la estrategia política gramsciana se produce una más íntima conexión entre democracia y socialismo. Si, como propugna Gramsci, el bloque histórico emergente, hegemonizado por la clase obrera, logra extender su hegemonía sobre el conjunto de la sociedad, con ello se produciría coherentemente el debilitamiento de la sociedad política y, por lo tanto, de la coerción. Es en esa medida que Gramsci califica de «democrática» a la hegemonía. La sociedad política se ve así reducida a una función de apoyo y tiende incluso a integrarse en la sociedad civil. En una perspectiva más lejana, se abren posibilidades más racionales de realización de la aspiración marxista de una extinción final del Derecho y el Estado —en la época culminante del desarrollo humano constituida por la sociedad comunista— ya que la estrategia gramsciana implica que el nuevo bloque emergente del proletariado logrará un consenso todavía más amplio, que. el de las anteriores clases dominantes, en el que la hegemonía de la clase obrera prepare las condiciones precisas para el nacimiento de una sociedad regulada en la que desaparezca la función represiva del Estado. Gramsci también se preocupó de que en lo que —utilizando la terminología actual— podría calificarse como la estrategia de un socialismo en libertad, no hubie-; se incoherencias orgánicas. Es decir, que hubiese plena adecuación entre los principios de organización del partido de la clase obrera y su estrategia política. Con ese propósito Gramsci elaboró una serie de textos teóricos sobre la función dirigente de dicho partido en el sentido que, en su época, Maquiavelo atribuía al Príncipe. No obstante, Gramsci considera que actualmente el «Príncipe Moderno» ya no puede ser una figura individual, sino un ente colectivo que agrupe a los sectores más conscientes de la clase ascendente. Al igual que Lukács, Gramsci concibe al Partido de la clase obrera como un «intelectual colectivo», ya que figuras geniales como las de Marx, Engels y Lenin sólo se dan excepcionalmente, debiendo ser sustituidas, como elaboradores teóricos, por ese «inte80

lectual colectivo» que es el Partido. Para conseguirlo es preciso estar en alerta permanente a fin de evitar que el centralismo democrático pueda degenerar en centralismo burocrático. Según Gramsci, «la burocracia es la fuerza rutinaria y conservadora más peligrosa: si acaba por constituir un cuerpo solidario que exista en sí y que se sienta independiente de la masa, el Partido acaba por hacerse anacrónico y, en los momentos de crisis, se encuentra vaciado de su contenido social y como suspendido en el aire (9). De ahí que el Partido sólo pueda devenir intelectual colectivo si sus militantes no se hmitan a ser meros ejecutores mecánicos de una línea política elaborada por la dirección, para constituirse en elaboradores y aplicadores creativos de una estrategia y táctica política que sea producto del esfuerzo colectivo.

(9) Antonio Gramsci, La política y el Estado Moderno. Editorial Península. Barcelona, 1971. Pág. 93 y sig.

SELECCIÓN BIBLIOGRÁFICA DE A N T O N I O GRAMSCI Una bibliografía completa de Gramsci y de los trabajos elaborados sobre su pensamiento, o en aplicación dé éste, desbordaría los límites espaciales disponibles. Por ello nos liínitamos a. una selección amplia, pero no exhaustiva. EL BASILISCO

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notas de Manuel Sacristán) Madrid, Siglos XXI de Ediciones, 1974 (2* Edición). La primera edición es de México, 1970. Una selección de artículos políticos de Gramsci mucho más reducida en: A.G. Pequeña Antología política (traducción de Juan Ramón Capella) Barcelona, Fontanella, 1974. Cartas de la Cárcel: Lautaro, Buenos Aires. Traducción de G. Moner y prólogo de G. Bermann. 1950 y 1958. Otra edición en Madrid, por Edicusa, data de 1975. El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Editorial Lautaro, Buenos Aires. Traducción de I. Flambaun y prólogo de Héctor P. Agosti, 1961 (reeditado por Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1971). También hay una edición de Ediciones Revolucionarias, La Habana, 1966. Los intelectuales y la organización de la cultura. Lautaro, Buenos Aires, 1960 (reeditado por ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1972). Literatura y vida nacional. Lautaro, Buenos Aires. Traducción de José Aricó y prólogo de Héctor P. Agosti, 1961. Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno. Lautaro, Buenos Aires. Traducción y prólogo de José M, Aricó, 1962 (reeditado por Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1972). Cultura y literatura. Ediciones Península, Barcelona. Traducción y selección de J. Solé Tura, 1967. Pasado y Presente, Gránica Editor, Buenos Aires, 1974. La alternativa pedagógica, selección de textos a cargo de A. Manacorda. Nova Terra, Barcelona, 1976. La construcción del Partido Comunista. Con prólogo de Juan Calatrava. Madrid, Dédalo Ediciones, 1978. Introducción a la filosofía de la praxis. Selección y traducción de J. Solé Tura, 1970. Hay una segunda edición de 1972. Ediciones Península. Barcelona. La política y el Estado Moderno. Península, Barcelona. Traducción de j . Solé Tura, 1971. Maquiavelo y Lenin. Notas para una teoría marxista. Editorial Nacimiento, Santiago de Chile. Selección y prólogo de Osvaldo Fernández, 1971. Contra el pesimismo, previsión y perspectiva. Ediciones Roca, S. A. México, 1973. Consejos de fábrica y estado de la clase obrera. Ediciones Roca, S.A. México, 1973. Notas críticas sobre una tentativa de «Ensayo popular de sociología» publicado en Cuadernos de Pasado y Presente. Córdoba, 1974. La constitución del partido proletario. Latina, Buenos Aires, 1976. El Caporetto del frente interior. Texto publicado en Revolución y democracia en Gramsci. Editorial Fontamara, Barcelona, 1976. La formación de los intelectuales. Publicado en La función social y política de los intelectuales. Taller de Sociología, Madrid, 1977. Revolución Rusa y Unión Soviética. Editorial Torres. Barcelona, 1976. Debate sobre los Consejos de fábrica. Anagrama. Prólogo de F. Fernández Buey. Barcelona, 1977. Los usos de Gramsci, comprende sus «Escritos Políticos» (1917-1933) con una amplia introducción de Juan Carlos Portantiero. Cuadernos de Pasado y Presente. Distribuido por Siglo XXI, México, 1977. El «Risorgimento», con una amplia introducción de Manilo Macri, Gránica Editor, Buenos Aires, 1974. Gramsci y otros Consejos Obreros y Democracia Socialista. Cuadernos de Pasado y Presente. Córdoba, 1972. La formación de los intelectuales. Colección 70. Editorial Grijalbo. México, 1970. OBRAS DE GRAMSCI EN FRANCÉS: Lettres de prisión. Editions Sociales. Traducción d e j . Noaro y prólogo de Togliatri, 1958. Vorganisation de l'ecole et de la culture. Europe, núm. 3. Traducción de M. Soriano, 1955. A. Gramsci, textes de 1919-1920, Cahiers internationaux núm. 76. Mayo, 1956. Americanisme et fordisme, Cahiers internationaux núm. 89. Septiembre, 1957. Oeuvres Choisies. Editions Sociales. Prólogo de G. Gogniot, 1959. Gramsci. Estudio de Jacques Texier, que incluye fragmentos de los Quaderni. Seghers, 1966. La science et les ideologies scientifiques. En «L'Homme et la societé. n° 13. Julio, 1969. Lettres de prisión. NRF, 1971. OBRAS DE GRAMSCI EN ALEMÁN: Die Süditalienische Frage, Beitráge zur Geschichte der Einingung Italiens. Dietz Verlag Beriín, 1956. Briefe aus dem Kerker. Dietz Verlag. Berlín, 1956. Kunst undKultur. Almanach. Frankfurt-am-Main. Fischer Verlag. 1965. Cesarismus, ibid, 1966. Philosophie der Praxis. Fischer Verlag. Frankfurt-am-Main. 1967. 81

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NOTAS

LOS ESTUDIOS DEGIENGIAS DE LA EDUCACIÓN:
CURRICULUM Y PROFESIONES
AÍDA TERRÓN BAÑUELOS
Oviedo

rganizado por el ICE de la Universidad de Salamanca y coordinado por su director el profesor Dr. D. Agustín Escolano, se celebró entre los días diecinueve al veintidós de Febrero, un seminario con vistas a analizar la problemática curricular y profesionales de diversas Facultades de Ciencias de la educación del país: Barcelona (central), Madrid (complutense), Salamanca, Valencia, La Laguna y Oviedo. Asimismo participaron en él alumnos de la facultad de Salamanca y La Laguna. Los objetivos del seminario, tal como se planteaban en un principio en el programa de actividades, eran: a) Examinar, desde una perspectiva comparativista, la situación de los estudios de Ciencias de la Educación. b) estudiar, desde la misma perspectiva, el problema del «curriculum» para la formación del profesorado de enseñanzas medias. c) analizar la problemática y perspectivas de profesionalización de los titulados en Ciencias de la Educación. d) elaborar sugerencias y recomendaciones que pudieran orientar la reforma del plan de estudios de Ciencias de la Educación y de la formación pedagógica del profesorado de enseñanzas medias. El primer objetivo quedó cubierto con las cuatro ponencias siguientes: — Los estudios de Ciencias de la Educación en Francia, Bélgica y Holanda. — Los estudios de Ciencias de la Educación en Inglaterra.
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— Los estudios de Ciencias de la Educación en Estados Unidos. — los estudios de Ciencias de la Educación en la R.F. Alemana y Suiza. presentadas por J.M. Quintana Cabanas, Amando Francés, Arturo de la Orden, y M. Fernández Pérez respectivamente. Las ponencias destacaron por su densidad informativa, echándose en falta una aproximación y una comparación crítica a la situación de dichos estudios en nuestro país. El problema del tiempo impidió que ésto se realizase, incluso en los coloquios. Para satisfacer el segundo objetivo, el profesor Ricardo Marín de la Universidad de Valencia presentó una ponencia sobre «curriculum para la formación del profesorado de enseñanzas medias». La exposición dejó por sentado dos hechos que posteriormente, a lo largo del seminario, fueron retomados y apoyados por los asistentes: la necesidad de una formación pedagógica para el profesorado de nuestro BUP y la imposibilidad con que se encuentran los ICES para cubrir dicha formación en la actualidad. Al elaborar las conclusiones se retomó este punto, planteándose como alternativa la necesidad de que todo aspirante a la docencia a nivel de BUP, tuviese en su curriculum unas asignaturas (o créditos) específicamente pedagógicos, impartidos por profesorado de los departamentos de Ciencias de la Educación: la actual situación en la que no hay una distinción clara entre la formación de profesionales que se van a ocupar de la docencia en BUP y la formación de investigadores y docentes a nivel univei-sitario, da lugar a una escasa capacitación pedagógica de la mayor parte de los profesores de Instituto: éstos se siguen considerando matemáticos, físicos, químicos..., antes que profesores de matemáticas, física, química...
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El tercer objetivo se cubrió en parte con las ponencias del profesor Escolano —«los estudios de Ciencias de la educación: problemática curricular y profesiológica»— y del profesor Sanvisens —«la función del pedagogo enla sociedad actual»—. Pareció que el tema que planteaban ambas ponencias debía ser discutido de nuevo, ya que al tratar sobre la preparación y contenido del próximo seminario éste punto, el de la problemática y perspectivas de profesionalización de los titulados en Ciencias de la educación, fué casi unánimemente aceptado por todos como central para el próximo seminario. La ponencia del profesor A. Escolano, aporta una visión histórica muy interesante sobre el desarrollo • de la pedagogía en España y avanza una serie de alternativas concretas en torno a la elaboración de nuevos curricula para la formación del profesorado de educación básica, de enseñanza media y de universidad, así como para la formación permanente de dicho profesorado. Del análisis de las demandas académico-profesionales de los estudios de Ciencias de la educación deduce un interesante esquema para la confección del curriculum de estudios pedagógicos distinguiendo dos bloques a desarrollar, el primero de ellos (cursado los dos primeros años) prestando especial atención a las disciplinas que hacen referencia al estudio del hombre, de la sociedad, de la cultura y de los instrumentos de investigación en las ciencias humanas, y el segundo, (cursado los tres años siguientes) que incluiría asimismo un tronco común articulado en torno a los siguientes ejes: psicológico, histórico-sociológico, didáctico-tecnológico, metodológicoinstrumental y sistemático, y distintas especializaciones curriculares: planificación y organización de la educación.

tecnología de la educación, orientación escolar y profesional, educación preescolar, educación especial y educación permanente. El profesor A. Sanvisens y equipo colaborador, subrayaron en su ponencia la visión del pedagogo como especialista en Ciencias de la Educación. Hoy puede hablarse, según los ponentes, de pedagogo enseñante y pedagogo científico: el primero dedicado a la enseñanza y el segundo dedicado a la fundamentación de la educación, por lo que les parece oportuno distinguir entre maestro y profesor, en los niveles de enseñanza primaria y secundaria o media, y pedagogo, licenciado o doctor en pedagogía o Ciencias de la Educación, que puede ejercer la enseñanza o dedicarse a otras tareas pedagógicas. Por todo ello, analizan exhaustivamente las funciones propias del pedagogo científico así como las salidas profesionales pertinentes. De lo anterior deducen aspectos concretos del curriculum, que como se vio, eran perfectamente compatibles con los expuestos por el profesor Escolano. El último objetivo se concretó en el debate, desarrollado a lo largo de tres sesiones, en torno a dos ejes: establecimiento de los objetivos de los estudios de Ciencias de la Educación y elaboración de alternativas estructurales para desarrollar dichos objetivos. Los asistentes al seminario, divididos en distintos grupos de trabajo, discutimos estas cuestiones para, a posteriori, poner en común las conclusiones a que se llegaron, las cuales se publicarán en el próximo número de la revista del ICE de la Universidad de Salamanca «Patio de escuela».

HOMENAJE A PEP CALSAMIGLIA
El pasado 19 de Abril se celebró, en el Aula Magna de la Universidad Central de Barcelona, un homenaje a Pep Calsamiglia. Pep Calsamiglia, discípulo y colaborador de Joaquín Xirau, permaneció excluido de la Universidad durante los años del franquismo. En ese largo período, siguió ejerciendo, sin embargo, su magisterio socrático: Xavier Rubert de Ventos, Jordi Maragall, Victoria Camps, Toni Vicens, Eugenio Trías y otros muchos se reunían periódicamente con él para charlar de filosofía, de estética, de poesía o de política. Todos ellos se consideran, en gran medida, discípulos de Pep.
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Javier Muguerza, durante su corto destino en Barcelona, en el curso 1977-78 consiguió, no sin dificultades, reintegrar a Casalmiglia a la Universidad. Desde entonces, muchos otros estudiantes pueden disfrutar del magisterio de Pep. Persona sencilla y entrañable, a quien abruman los homenajes, Pep aceptó éste con la condición de desviarlo y convertirlo, a su vez, en un homenaje a los que fueron sus maestros, y muy especialmente a Xirau. Si bien la redacción de EL BASILISCO no pudo, en aquella ocasión, desplazarse a Barcelona, queremos ahora, desde aquí, expresar nuestra solidaridad con el acto.
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CRITICA DE LIBROS

CONSIDERACIONES SOBRE LA LÓGICA Y SU HISTORIA
VICENTE MUÑOZ DELGADO
Salamanca

1. Lógica antigua y lógica nueva
a lógica antiguo-medieval, y gran parte de la moderna, se desarrolla unida a los problemas filosóficos, concebida como órgano de la razón discursiva. Fue considerada, ya como una parte de la filosofía, ya íj¡ como su natural introducción, ya como su instrumento. Dentro de ese horizonte filosófico, nunca hubo una separación tajante entre forma y contenido, aunque haya sido calificada acertadamente de lógica formal. Era una lógica de contenido, comprensivista, donde las nociones se unlversalizan en intensión. La evolución de la ciencia moderna y, muy especialmente, el desarrollo del pensamiento matemático, da origen a la lógica como disciplina exacta. La lógica matemática se considera hoy una importante realización de nuestro mundo cultural y su crédito aumentó por las aplicaciones a computadores y mecanismos automáticos. Es una lógica matemática, construida principalmente por matemáticos, que emplean métodos aritméticos, algebraicos, analíticos, topológicos, axiomáticos, etc. Se logra así un mayor tipo de abstracción y una mayor autonomía de lo formal, respecto a los contenidos. La lógica matemática ya no es puramente formal, está formalizada. Como fruto de estos dos desarrollos, apareció la doctrina de las dos lógicas contrapuestas y enemigas o, según otros, complementarias. Recordemos, por ejemplo, las diatribas de B. Russell, en su Historia de la filosofíz occidental (1945), contra los aristotélicos, y el célebre trabajo de R. Carnap, La antigua y la nueva lógica (1930-31), publicado en el primer número de la revista Erkennt'nis, ór86

gano del neopositivismo lógico, donde hace iina interesante contraposición entre las dos lógicas. Se caracteriza a la moderna, como predominantemente relacional, y a la antigua, como sustancialista, señalando las ventajas de aquélla sobre ésta (1). Paradójicamente, los métodos carnapianos de análisis del lenguaje y de búsqueda de las estructuras formales, condujeron a una progresiva revalorización de la lógica prematemática y, muy especialmente, del legado grecoescolástico. Como afirman los Kneale, «tras siglos de incuria o de desprecio... los logros de los lógicos medievales, que nos eran accesibles a través de libros impresos a fines del siglo XV y comienzos del XVI, han sido reconsiderados a la luz de los descubrimientos de la lógica moderna, con lo que obras un día condenadas como tediosas e irrelevantes, son hoy tenidas por brillantes anticipaciones de innovaciones recientes». En esto ha habido muchas exageraciones, que la historiografía va corrigiendo, como ya había observado Quine, en esta prudente premonición, «si es deplorable exagerar la ruptura entre la vieja y la nueva lógica, sería aún mucho más deplorable minimizar la importancia y novedad de la nueva» (2).
(1) B. Russell, Historia dé la filosofía occidental (Buenos, Aires, 1947) I, 218-19; A.J. Ayer, compilador, £/^WÍVZWJOTO lógico (México, 1965) 139-52; V. Muñoz Delgado, Lógica matemática y lógica filosófica (Madrid, 1962); H. B. Veatch, Two logics (Northwestern University Press, 1969). (2) M. y W. Kneale, El desarrollo de la lógica (Madrid, 1973) 210; J.T. Clark, Conventional logic and modern logic (Woodstock, Md. 1952) VI-VII, donde están las palabras de Quine; V. Muñoz Delgado, El formalismo como método auxiliar de la historia de la lógica, Vilosofia y ciencia en el pensamiento español contemporáneo (Madrid, 1973) 69-86. Este trabajo, presentado en el Simposio de lógica de Valencia (1971) fue motivo de algunas incomprensiones por parte de los antiformalistas. Ha merecido ser reproducido, casi enteramente, en la revista Filosofie-Logica 10 (1973) 684-96, del Centro de Información y Documentación de ciencias sociales y políticas de Bucarest. EL BASILISCO

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Es un hecho que, en amplios sectores, desaparece la contraposición entre lógica antigua y lógica nueva, lógica de los filósofos y lógica de los matemáticos, brillando con mayor claridad una cierta unidad en las normas de razonar. La lógica antigua y medieval, foirmulada en un contexto filosófico y en lenguaje natural, sería susceptible de ser interpretada desde la lógica matemática, constituyendo diversos modelos semánticos, en correspondencia con los diferentes cálculos. El precio de esa formalización sería la neutralización filosófica de la lógica greco-escolástica, desligable e independizable, tanto de la filosofía antigua como de la medieval y moderna. Distintas y aún contrapuestas filosofías habrían tenido el mismo modo de analizar los razonamientos. En la filosofía medieval hay tres o más metafísicas, que se anulan mutuamente, pero todas ellas utilizarían los mismos procedimientos de análisis de los argumentos y contraargumentos, tanto propios como del adversario. Donde aparecen las diferencias, es en filosofía y en la mezcla de los problemas lógicos y extralógicos. Las discusiones acerca de lo que es teórico o práctico, sobre el objeto de la lógica, ente de razón, universales, etc. son divergencias puramente filosóficas, que se critican a la luz de la misma lógica. Por ello se distingue filosofía y filosofía de la lógica, donde aparecen las diferentes escuelas de la lógica formal, en la que habría una mayor uniformidad. De ese modo, la lógica greco-escolástica se salvaría del naufragio del pensamiento antiguo, producido por la aparición de la ciencia y mentalidad modernas (3). Como juicio estimativo, pienso que se ha exagerado el valor del método formalista para hacer historia de la lógica formal. Pero, tampoco es lícito ignorar sus muchos éxitos, que permiten sostener que debe permanecer como un auxiliar de la historia de la lógica. Pero, solamente como auxiliar de los métodos generales de hacer historia. Las críticas al método formalista han sido muchas y deben situarse en el contexto general de ataques actuales

al formalismo, desde todos los frentes, como vamos a ver de manera escalonada.

2. Lógica y dialéctica
Esa concepción de la historia de la lógica como una unidad, expresada de varias maneras, forma griega, forma escolástica, forma india y forma matemática, como dividieron sus magnas obras de historia, H. Scholz (1931) y J. M. Bochenski (1956), fue muy atacada, especialmente desde los sectores de predominio de la razón dialéctica. La opción formalista sería un producto decadente de la llamada razón analáica, ligada al neopositivismo o que, al menos, recoge su énfasis en la importancia de la lógica formalizada. Sería una herencia bastarda de aquella famosa frase de Carnap «la lógica es el método del filosofar» (4). Los ataques al formalismo provienen del mundo llamado socialista y del llamado capitalista. Vamos a recordar, en este apartado especialmente, las objecciones desde los autores que viven en la Europa del Este, desde Rusia a los Balcanes. En primer lugar, los marxistas protestan contra la separación entre forma y contenido. Muchos tratados de lógica, aparecidos en las democracias de órbita rusa, constituyen una apología de la lógica cosista y metafísica del Estagirita, revalorizando la interpretación neoescolástica, deformadora de la gran lógica de los siglos XIV-XVL la exaltada por los formalistas. La Lógica, editada a nombre de Gorski y Tavants (1956), obra colectiva publicada por el Instituto de filosofía de Moscú, la Logik (1955) del húngaro Bela Fogarasi, el manual de Georg Klaus, Einführung in die fórmale Logik (Berlín, 1958), repiten la partición neoescolástica de la lógica en concepto, juicio y raciocinio, aunque interpretados con fuerte influjo hegeliano. Esa división ha desaparecido en los manuales occidentales, que se precian de modernos, y tuvo poca importancia en la gran lógica de los citados siglos XIV-XVL La lógica formal, dicen los manuales del Este citados, es una forma de ideología burguesa. El formalismo es un arma de la ciencia burguesa, que se utiliza como instrumento político, repiten Bela Fogarasi y Klaus. GorskiTavants denuncian la misma situación con estas palabras: «la falsificación idealista de los problemas de la lógica tiene sus raíces de clase y sus raíces gnoseológicas... En su defensa de los fundamentos del capitalismo, los idealistas declaran que el mundo circundante es una ilusión..., un conjunto de sensaciones, e, incluso, un conjunto de arbitrarias lucubraciones verbales y «lógicas» del entendimiento». A. Joja critica la aphcación del método formalista a la silogística de Aristóteles, realizada por Lukasiewicz, y da este juicio sobre la lógica aristotélica: «en verdad es formal, pues se ocupa de términos abstractos y no concretos, de formas de pensamiento y no de un contenido concreto. No obstante, es, aunque esta cuestión pueda parecer exagerada en opinión de los logísticos.

(3) Se han celebrado varios congresos en los que se somete a discusión ía problemática del método formalista, en orden a la historia de la lógica. Atti del convegno di storia della lógica (Padua, 1974), reproduce los trabajos presentados al Congreso de Parma (1972); J. Corcoran, ed., Ancient logic and its modern interpretations (Dordrecht-Boston, 1974), contiene las,ponencias del Congreso de Búfalo (1972). EL BASILISCO

(4) H. Scholz, Abriss der Geschichte der Logik (Munich, 1959); J.M. Bochenski, Historia de la lógica formal (Madrid, 1967); V. Muñoz Delgado, Lógica antigua y medieval a la luz de la logística, Salmanticensis 4 (1957) 503-41, resume ios resultados más importantes. Ayer, ed. obra citada, p. 139. 87

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también una lógica de contenido, puesto que las formas son formas de algunos contenidos y tienden al conocimiento de algunos contenidos de pensamiento». Unas líneas más adelante, da este juicio sobre el formalismo, como método: «separar las formas lógicas de sus contenidos, de las formas objetivas, es un extravío formalista. Más, si tenemos conciencia de que se trata de un extravío, podemos admitirlo en el sistema general de la lógica». Esto es ya una concesión, y un poco antes había dicho que el «procedimiento formalista no se justifica más que provisionalmente». No está muy lejos de los que proponemos el formalismo como método auxiliar (5). Este planteo del formalismo, tanto en sí mismo como en sus aplicaciones a la historia, está ya algo retrasado, aún dentro de la misma Unión Soviética. Para entender mejor las dificultades, hemos de atender a dos factores: el primero es la codificación de lo que es dialéctica y el segundo al establecimiento de las relaciones entre lógica formal y dialéctica. El problema de fondo es el de la compatibilidad o incompatibilidad, complementaridad o exclusión entre lógica formal y lógica dialéctica. Comenzamos por el primer punto, por la determinación del significado de dialéctica, concepto equívoco y de difícil precisión. La filosofía soviética hasta los años 50 aproximadamente, se dedica a la exégesis de los clásicos, es decir de Marx, Engels y Lenín. Marx tuvo intención de escribir ex profeso sobre el tema, pero en realidad lo deja sin precisión. Engels pretendió lo mismo, pero su pensamiento quedó muy incompleto, y hemos de contentarnos con el Anñ-Dührmg{\2>l%) y las notas que incorpora en la Dialéctica de la naturaleza (1927). Lenín ocupa su destierro en Suiza, analizando la lógica y la dialéctica de Hegel, pero los acontecimientos de 1917, le impiden completar el tema y hay que limitarse a las notas de Cuadernos filosóficos (I929, I93O). No había una doctrina clara, ordenada y sistematizada sobre algo tan básico en el marxismo. N o estaba determinado con precisión cuál era la misión de la dialéctica (6). La concepción básica de la dialéctica, en la Unión Soviética, sigue una línea de desarrollo a partir de Marx, Engels y Lenín. Se destacan mucho las tres famosas leyes (paso de cambios cualitativos a cuantitativos, unidad y lucha de contrarios, negación de la negación). Aunque surgen diferencias en la exposición, el punto de vista dominante parece ser que la dialéctica es la ciencia de las formas y leyes generales de desarrollo del mundo objetivo, formando una unidad inseparable con la lógica y la teoría del conocimiento. La dialéctica es la ciencia que estudia las leyes más generales del desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano. Hay que distinguir la lógica objetiva, que reina en toda la realidad, y la lógica subjetiva, reflejo en la mente del movimiento, que impera a través de toda la realidad, mediante los contrarios (7).
(5) D.P. Gorski y P.V. Tavants, Lógica (México, 1968) 37; A. Joja, La dialéctica y las ciencias (Buenos Aires, 1969) 63-5; Bela Fogarasi, Logik (Berlín, 1956) 26-7; G. Klaus, Einfüh'rung in die fórmale Logik (Berlín, 1958)11. (6) E. Laszlo, ed., Philosophy in the Soviet Union. A Survey of the MidSixties (Dordrecht, 1967) 79-80; J.M. Bochenski, El materialismo dialéctico (Madrid, 1962) 177-81. Los años entre paréntesis indican la fecha de publicación de los escritos de Lenín y Engels. 88

Esa parece ser la opinión de hombres como Kopnin, Kedrov y otrOs autores recientes. No parece que se hayan hecho innovaciones profundas, respecto a Engels y Lenín, lo que es muy comprensible dada la veneración oficial por esos autores. En años posteriores, se destacan menos las contradicciones y su papel en la naturaleza y sociedad. Siguen teniendo importancia las tres leyes, pero aumenta el interés en el esmdio de las regularidades en los fenómenos de la naturaleza, al margen de la misma dialéctica. Al mismo tiempo, se hace una crítica del neopositivismo, especialmente a partir de 1960, señalando que se trata de una filosofía contraria a los hechos, que es un idealismo subjetivo, irracional, opuesta al marxismo-leninismo, centrándose mucho en el aspecto epistemológico, como hace Igor Sergio Narski, una de las mayores autoridades en el tema (8). Otro crítico como Vladimir S. Svyrev, profesor, como el anterior, en la Universidad de Moscú, reduce a cuatro puntos su crítica del neopositivismo: no han logrado definir y determinar la base empírica de la ciencia; rechaza la dicotomía analítico-sintético y el reduccionismo, sobre todo el principio de verificación, y las teorías formalísticas de la coherencia (9). Estas doctrinas afectan a la noción de dialéctica, en cuanto es también una metodología, dialéctica como lógica de la ciencia, que no es como en occidente la validez lógica de una teoría científica, sino algo así como una descripción fenomenológica del proceso del conocimiento científico, corno señala, por ejemplo, Kopnin (10). En cuanto al segundo punto, es decir el de las relaciones entre lógica formal y lógica dialéctica, hay que partir del año 1946, porque hasta esa fecha la lógica había estado ausente de los planes de educación soviética. Me refiero a lo que puede llamarse lógica filosófica, porque, en lógica matemática, han hecho notables desarrollos, siguiendo una dirección semejante al intuicionismo occidental, en cuanto utilizan métodos finitos y constructivos, teniendo gran interés por los problemas de la decisión, computabilidad, algoritmos y teoría de funciones recursivas. En noviembre de 1946, el Comité Central del Partido decide instaurar la enseñanza de la lógica formal en los estudios preuniversitarios y en algunas Universidades. Pero continúan las presiones para que se determinen las relaciones entre lógica formal y dialéctica, teniendo siempre precaución ante los peligros burgueses. Para que la lógica formal se abriese camino, fue muy importante la intervención de Stalin, contra N.Y. Marr en 1950, en el debate sobre el lenguaje, determinando que la lingüística y la lógica formal no son una superestructura y no están conectadas con una clase social determinada. La revista Voprosy filosofií, entonces, la principal y, durante mucho
(7) En Laszlo, ed., 80; L.R. Graham, Ciencia y filosofía en la Unión Soviética (Madrid, 1976) 65-86; W. Rod, La filosofía dialéctica moderna (Pamplona, 1977) 301-17, 427-9. (8) Laszlo, 86, W. F. Boeselager, The Soviet Critique of Neopositivism (Dordrecht-Boston, 1975) 49-78. (9) Boeselager, 75-90. (10) Eli de Cortari, El método dialéctico (México, 1970) 15-37; P.V. Kopnin, Hipótesis y verdad (México, 1969) 90-1, 112; B.M. Kedrov, Clasificación de las ciencias (Moscú, 1974-76) I, 43; II, 535. EL BASILISCO

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tiempo, única dedicada a temas filosóficos en la URSS, en el número de noviembre de 1950, trata de resolver el conflicto entre lógica formal y dialéctica, convocando una especie de concurso, cuyas ideas se expresa en 13 extensos artículos y 42 resúmenes de otras contribuciones. Un editorial de 1951, de la misma revista, quiso dar una solución cuasi-oficial al problema, sosteniendo que ambas son legítimas, aunque destacando la superioridad de la dialéctica sobre la lógica formal. Esta postura abrió muchos horizontes e influye de una manera decisiva en los llamados países satélites. Por ej., las conferencias filosóficas del Congreso de Jena (1951), sobre los problemas de la lógica, tienen por base las ideas de Voprosy fUosofü. Siguiendo ese clima de liberalización de la enseñanza de la lógica, los alemanes de la República democrática comienzan en 1951 Ja primera revista de la postguerra Deutsche Zeitschrift für Philosophie, con gran atención, progresivamente en aumento, a la problemática de la filosofía de la lógica. Casi al mismo tiempo, en el Berlín oriental, se funda el Instituí für mathematische Logik und Grundlagenforschung y, en 1955, da comienzo la levista. Zeitschrift für mathematische Logik de la Humboldt-Universitát (11). En Polonia, de tanta tradición lógica en la preguerra una vez terminada la contienda mundial, se funda también una revista, El pensamiento filosófico, órgano del materialismo dialéctico, que se interesa por los problemas de filosofía de la lógica. Pronto encuentra su complemento en Studia lógica, fundada en 1953. Se reorganiza la Academia de Ciencias, con un Centro de investigaciones lógicas, bajo la dirección de Ajdukiewicz, coordinado con el Instituto de Matemáticas, presidido por A. Mostowski. Pero ya desde 1948, hay interesantes publicaciones de lógica formal, en la Polonia renacida de la última contienda, siempre con gran apertura a Occidente, por la natural desconfianza de sus poderosos vecinos de la orilla oriental (12). Algo parecido sucede en Rumania, donde Moisil había cultivado la lógica antes y durante la guerra mundial. A partir de 1960, se reanudan intensamente los trabajos de lógica formal matemática, constituyéndose una verdadera escuela, donde, al lado de la técnica más rigurosa, se cultiva la filosofía de la lógica y se escribe acerca de su historia (13). Desaparecida la incompatibilidad entre lógica formal y dialéctica, las repúblicas socialistas cultivan intensamente todos los aspectos de la lógica formal. Ese nuevo ambiente ha hecho posible la celebración eij Bucarest, del IV Congreso Internacional de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia, a fines de agosto dé 1971, donde he(11) W. Coerdt, Fragen der Philosophie. Ein Material Beitrag zur Erforschung der Scwietphilosophie in Spiegel der Zeitschrift «Voprosii Filosofa», 1947-56 (Colonia-Opladen, 1960), con la traducción alemana de los trabajos de la revista soviética; Protokoll der philosophischen Konferenz über Fragen der Logik: Jena, 1951 (Berlín, 1953) 3-4 y passim; Ed. Huber, Um eine «diakktische Logik». Diskussionem in der neuren Sou>jetphilosophie (Munich-Salzburgo, 1966)65-156; A. Philipov, Logic and Dialectic in Soviet Union (Nueva York, 1952); V. Muñoz Delgado, La lógica en la Alemania de la postguerra (l96l), Estudios 18 (1962) 433-52. (12) T. Kotarbinski, La logique en Pologne (1945-55), Les Eludes Philosophiques 11 (1956) 23442. (13) G. C. Moisil, «La logique mathematique puré et appliqué en Republique Socialiste de Roumanie», Teorema 2 (1972) n. 7, i5-44. EL BASILISCO'

mos podido asistir a una confrontación entre el pensamiento de las dos Europas. Desde un punto de vista filosófico, fue aún más interesante el XV Congreso Internacional de Filosofía, que celebramos en Varna (Bulgaria), en el verano de 1973Entre otros actos, tuvimos un interesantísimo Simposio, en el Hotel Internacional de dicha ciudad, sobre las relaciones entre dialéctica y lógica formal. Recuerdo, teniendo delante mis notas, que surgieron estas posiciones principales: no hay oposición entre dialéctica y lógica formal (predominante en el grupo polaco y ruso); la lógica formal está incluida en la dialéctica, como una parte en el todo; la lógica formal es analítica, a priori y, por tanto, Opuesta a la dialéctica; la dialéctica no incluye a la lógica formal, siendo dos cosas distintas. En el grupo occidental, donde llevó la voz cantante Mario Bunge, se sostuvo la superioridad de la lógica y que la dialéctica es imposible de explicar sin utilizar el instrumento lógico. La impresión, al concluir, era que no hay una teoría científica de la dialéctica y que es un concepto falto de precisión. En todo caso, hay un ambiente de apertura y de colaboración. A nadie se le impide el cultivo de la lógica formal, en nombre de la dialéctica. A ello ha contribuido también el gran interés, desde 1950, por la cibernética, automatización, computadores electrónicos, teoría de la información, etc., que sólo son comprensibles, filosóficamente, desde el formalismo. Pudiéramos concluir esta disgresión, diciendo que no existe, en la actualidad, enemistad entre lógica formal y dialéctica. Los dialécticos no son ya enemigos del formalismo. Para conservar los dogmas del partido, basta señalar las insuficiencias y limitaciones del formalismo e interpretar al modo hegeliano-marxiano la historia de la lógica y de las matemáticas (14). La filosofía de la Lógica y de su historia es diferente • para los marxistas. Pero hay manuales que tienen la misma estructura que los escritos en el mundo llamado capitalista. Tengo delante los Elementos de la lógica matemática de P. S. Novikov (1959), de la Universidad Lomonosov de Moscú, y está organizada como las de Occidente, dan(14) T.J. Blakeley, La escolástica soviética (Madrid, 1969) 31-50, 67-98, 120-7; G. Casanova, La matemática y el materialismo dialéctico (La Habana, 1969) 137-8. 89

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sitivistas de la dimensión lógica de la ciencia. Se trata de do mucha importancia a la axiomatización y hasta recocompletar la teoría de la ciencia, partiendo de la práctica mienda el manual de Hilbert-Ackermann y la Introducción misma, atendiendo menos a una teoría general del conocia la metamatemática de Kleene. No solamente eso. Los rumiento. sos han escrito varias historias de la lógica medieval, practicando el método formalista, de que hablamos al princiWittgenstein, por el 1945, está ocupado en la obra, pio. Tenemos a N.I. Styazhkin, que en 1964 publica, en que aparecerá más tarde, con el título de Investigaciones Moscú, una obra cuyo título, en versión exacta, es «La filosóficas (Oxford, 1953). Aunque no trata de manera Génesis de la ida de lógica matemática», traducido al directa de la filosofía de las ciencias, socava, en realidad, inglés con el tímlo History of mathematical Logic from dos grandes fundamentos del neopositivismo: el supuesto Leibniz to Peana (Cambridge, Mass. 1969). En el prólogo, de que hay enunciados atómicos que dan fundamento indistingue dos métodos para hacer historia de la lógica: el falible a la ciencia y el supuesto de que las diferentes funfilológico y el que llama lógico-retrospectivo, que es el que ciones del lenguaje se pueden limitai: a aserciones anahyo he llamado método formalista. Piensa que ambos mézables en términos de funtores de verdad. Por los mismos todos tienen ventajas y desvehtajas, intentando hacer una años. Quine llama la atención sobre la endeblez de la rígicombinación. da distinción entre juicios analíticos y sintéticos, diferencia crucial, de herencia kantiana, en la teoría neopositivisMenciona varias veces la dialéctica, pero no en el ta de la ciencia y base de la aplicación del formalismo sentido que le da el materialismo dialéctico, sino en el de como método de investigación de la historia de la lógica. Abelardo y el Renacimiento. Destaca, como precusores El gran profesor de Harvard muestra que existe una relade la lógica matemática, a Lulio Ockham, Alberto de ción continuada entre lenguaje y experiencia, sin que sea Sajonia, Guillermo de Sherwood, Pedro Hispano, etc., es aceptable una separación radical. decir, los autores que predominan en los occidentales que emplean el método formalista. No creo que se pueda peA partir de los años 50, algunos filósofos van adquidir más. riendo conciencia de los aspectos diacrónicos de la ciencia y de la manera cómo, de hecho, trabajan los científicos, Para ver este acercamiento al mundo occidental, superando el dogma de la separación entre lo que se ha podemos extractar la misma noción de lógica formal, que llamado contexto de descubrimiento y contexto de justifinos da el popular manual soviético Fundamentos de filosocación, viendo la necesidad de dar cabida a los aspectos fn marxista (Moscú, 1959) de F.V. Constantinov: «la históricos y sociológicos, minimizando la exagerada sepalógica formal es la ciencia de las formas del pensamiento, ración entre ciencias formales y ciencias empíricas. En esa de las reglas de inferencia de un juicio a partir de otros... perspectiva, N. R. Hanson, Patrones de descubrimiento y M. Al estudiar las estrucmras de las formas del pensamiento, Polanyi, Conocimiento personal, ambos de 1958, rechazan hace abstracción de su origen y desarrollo». Parte de dela dualidad neopositivista entre términos teóricos y térmiterminadas leyes, «ley de identidad, ley de no-contradicnos de observación, también combatida por Popper. No ción, ley de tercero excluido y ley de razón suficiente. hay lenguaje observacional que sea absolutamente neutro, Gracias a ellas, pueden establecerse las condiciones neno hay datos sensoriales que sean puramente datos, sin cesarias de exactitud, rigor lógico y carácter demostrable que el observador haya contribuido de alguna manera. Las del pensamiento». Añade que nada de eso va en contra de relaciones de observación están determinadas por el las leyes de la dialéctica (15). esquema conceptual del observador. En cualquier caso, están ya cargadas de teoría {teory-laden), se comenzará a decir algo más tarde. Hay pues, un lugar para la lógica formal y un acercamiento al mundo de la razón analítica, aunque las concepciones del mundo y la misma filosofía de la lógica sean diOtro tipo de ataques ha sido lanzado por Kuhn, ferentes. Estructura de las revoluciones cientficas (Chicago, 1962), obra que se publica formando parte de la Enciclopedia Internacional de la Ciencia Unificada, áemto de la concepción neopositivista de la unidad de la ciencia, segura3. Reacción antíformalista en Occidente mente el libro más importante y de mayor influjo dentro de éste movimiento, sobre todo desde la edición de 1969. Kuhn sostiene que los modelos lógicos invocados por el Con la apertura del mundo socialista a la lógica forneopositivismo, como modos de validación de la ciencia, mal, se sincroniza en Occidente un sentimiento de insufisolamente son válidos en los períodos de ciencia normal, ciencia del formalismo y de la metodología, como lógica cuando se acepta un determinado paradigma. Un paradigde la ciencia, de fuene influjo neopositivista. En los última es un ideal común de explicación, un modelo teórico, mos decenios, se ha realizado una crítica del neopositiun grupo de métodos empleados por los científicos para vismo, fundada en un análisis exacto del lenguaje y de los la solución de problemas. El tránsito de un paradigma a procedimientos del hombre de ciencia, y sobre la historia otro, que constituye la revolución cientfica, no se hace en de las ciencias, disciplina que, después de la segunda términos puramente lógicos. Durante el período de revoguerra mundial, se convierte en un dominio especializado lución, no hay estructuras lógicas ni metodológicas que y profesionalizado de investigación. No se trata de negar tengan el asentimiento general, sino que hay varios paralos grandes avances y los incomparables análisis neopodigmas en competición y la elección de uno u otro paradigma es un problema de elección personal. Después de ese período de revolución y ruptura, vuelve a aparecer de (15) F.V. Constantinov, Fundamentos de la filosofía marxista (México, 1965) 291-3. G. Novaclc, Introducción a la lógica dialéctica (Bogotá, nuevo otra ciencia normal con criterios de logicidad acep1976) 23-57; V. Muñoz Delgado, «La lógica y su dimensión histórica». tados por todos. Pero esa estabilidad no es la que piensan Cuadernos salmantinos de filosof h 1 (1974) 120-3.
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a proponer el análisis lógico como el único medio que hay de clarificación y, tal vez, de reconciliación de la polémica desencadenada por los oponentes a la obra de Kuhn, el cual es un historiador y no un lógico y, por ello ha acertado en señalar una insuficiencia, sin anular la importancia del formalismo y del análisis lógico. Muy distinto en este último aspecto, es Toulmin, especialmente en su obra Comprensión humana (Princeton University, 1972), primera de una anunciada trilogía, donde señala que el análisis formal jamás puede decirnos en qué consiste la racionalidad de la ciencia. En vez de ciencia normal y ciencia revolucionaria, prefiere hablar de transformación conceptual, proponiendo una teoría de evolución de conceptos, a semejanza de la biológica, donde las unidades de variación son los conceptos individuales y no una teoría o un paradigma. Nosotros juzgamos de la racionalidad de una conducta, no en función de la coherencia lógica de sus creencias, sino por la manera cómo se efectúa el cambio, en orden a una situación imprevista. La racionalidad de la ciencia ha de buscarse en los momentos de dificultad y de cambio conceptual. En esos momentos, los criterios lógicos son inútiles, porque presuponen una estabilidad conceptual inexistente en los momentos de transformación. Lo más chocante de Toulmin es que niega que el cambio en la ciencia sea de naturaleza lógica y, sin embargo, es racional. Habrá, pues, una racionalidad que no es lógica y tal curiosa racionalidad se manifiesta en la dimensión diacrónica del saber científico, infravalorando el análisis sincrónico y estático del lógico. ^^o voy a seguir resumiendo las últimas controversias en algunos exponentes del extremismo, como Feyerabend, que considera un mito peligroso la idea misma de metodología científica. Me basta con que quede claro que, también en Occidente, hay una fuerte reacción, señalando la insuficiencia del formalismo neopositivista en lógica matemática y en metodología, que supone una cierta convergencia con las apreciaciones del marxismo y neomarxismo (17). Señalemos brevemente, otras corrientes que apuntan a lo mismo. Piaget y su escuela de Epistemología genética insisten, igualmente, en la necesidad de completar los análisis formalizantes con el estudio psico-genético de las estructuras lógico-formales, aunque dando siempre mucha importancia a las doctrinas neopositivistas. Los filósofos del lenguaje ordinario señalan la insuficiencia del análisis formal, a base de la sintaxis de lenguajes artificiales. Hermeneutas, existencialistas y vitalistas consideran la opción formalista, aphcada a la historia, como una mutilación grave del logos en aspectos muy importantes (18). Podemos concluir, afirmando que hay una reacción general en contra de las exageraciones formalistas, que

los neopositivistas, porque volverá otra revolución que transformará de nuevo las estructuras. Según Kuhn, no se puede seguir la filosofía de las ciencias, sin atender a la historia y a la sociología de los hombres que hacen las construcciones científicas. Al filósofo, no le interesan solamente las estructuras permanentes, es necesario atender también a las contingencias históricas y sociológicas de los descubrimientos y progresos científicos, que son fruto de un grupo social, dotado de cierta estructura comunitaria compleja. La reestructuración revolucionaria, producida en el cambio de paradigma, solamente se puede entender refiriéndola a los factores psicológicos, históricos y también lógicos. El descubrimiento de una nueva inteligibilidad o paradigma se adquiere trabajando en el interior de un grupo social. Hay aquí también una convergencia con los marxistas, aunque Kuhn se interesa mucho menos por los factores económicos y destaca poco el interés práctico de las ciencias naturales. Esto afecta a la metodología de la historia de la ciencia y, en especial, a la de la lógica, que juega un papel tan importante en la concepción neopositivista. Pero Kuhn concede un lugar al análisis lógico, necesario para entender lo que pasa en un período de ciencia normal. En el último congreso internacional de lógica, celebrado en Canadá (verano de 1975), su ponencia constituyó un verdadero acontecimiento, así como las de J. D. Sneed y W. Stegmüller, autores que han echo una reconstrucción sistemática de la concepción metacientífica de Kuhn, proponiendo interesantes cambios, dentro de un nuevo concepto de estructura de una teoría, desde la que se hace un reajuste del dinamismo que va de una ciencia normal a otra (16). Y lo curioso es que Stegmüller vuelve

(17) St. Toulmin, La comprensión humana (Madrid, 1977); I. A. Hidalgo Tuñón, «Disciplinaridad versus sistematismo en Toulmin», El Basilisco I (1978) 113-16; E. McMullin, «Le declin du fondationalisme», Revue philosophique de Louvain 74 (1976) 235-55; M.A. Quintanilla, Ideología y ciencia (Valencia, 1976) 61-98; P.K. Feyerabend, Contra el método (Barcelona, 1975), con interesante introducción de J. Muguerza. R.E. Butts (16) N . R . Hanson, Patrones de descubrimiento. Observaciones y explicación y J. Hintikka, ed., Historical and Philosophical Dimensions of Logic, M.ethodology and Philosophy of Science (Dordrecht-Boston, 1977) 245-312, (Madrid, 1971); Id., Conjeturas y Constelaciones (Madrid, 1978); R. K. con los trabajos de Kuhn, Stegmüller y Sneed en el Congreso de CaMerton, La sociokgñ de la ciencia (Madrid, \^11)\ M. Polanyi, Personal nadá. W. Stegmüller, The structure and dynamics oftheories (Nueva YorkKnowledge (Chicago, 1964); T. S. Kuhn, estructura de las revoluciones cienHeidelberg-Berlín, 1976) 270-1. tficas (México, 1971). V. la nota 17. EL BASILISCO 91

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permite un acercamiento entre la razón analítica y la razón dialéctica. \

Con ello, no quiero decir que el formalismo deje de ser un método útil y un auxiliar, importante, pero insuficiente. La señora E.M. Barth, en su interesante disertación, The logic of the articles, señala, en 1974, esa insuficiencia y las graves mutilaciones que se han hecho de períodos y autores irriportantes, como la lógica fenomenológica, la neotomista, la del período de interregno o dormición, como califican Ivo Thomas y Blanché los años 1450-1700, con evidente injusticia e ignorancia (20). Así como hay un campo de trabajo sobre los fundamentos de la matemática, Barth propone otro similar sobre los fundamentos lógicos de la filosofía, que se podría llamar mejor estudio de las estructuras conceptuales aplicadas. Es una sugerencia muy importante, que permite iniciar un método global que supera los estrechos cuadros de la historia de la lógica al uso. 2) Lógica matemática. Es el segundo sentido de lógica, señalado por Curry. Estudia la lógica filosófica, mediante procedimientos matemáticos, construyendo sistemas abstractos dentro de los cuales se puedan interpretar ciertos dominios, más o menos intuitivos, que constituyen sus modelos semánticos. Por ejemplo, un sistema de lógica proposicional bivalente, construido de manera puramente matemática, tendrá un modelo semántico en la lógica estoica, y la lógica de la proposición analizada del Estagifita puede ser representada dentro de la lógica de la Guantificación ordinaria. Por ese lado, es por donde se puede ver el valor auxiliar del método formalista, aplicado a la historia. Sus límites deben ser determinados por una filosofíade la historia de la lógica que valore los diferentes mundos; el acmal del formalismo y el antiguo-medieval. . i : Esa es la relación que pueda tener la lógica matemática con la de los siglos precedentes. No es lícito ignorar la especiar relación que tiene la lógica matemática con la matemática, en cuanto prototipo de ciencia formal y deductiva, .donde el concepto de demostración estricta es fundamental en todas sus.partes. El problema de la demostración y derivación es esencialmente lógico. Como es algo esencial en matemática, es natural que lógica simbólica y matemáticas se relacionen muy especialmente y que aquélla sea un instrumento muy singular de éstas. Unido al problema de la demostración y derivación, va el de la naturaleza de las matemáticas en general, y muchos, como el mismo Curry, incluyen también el tema de los fundamentos de las ciencias formales (21). Serían problemas de lógica matemática. Pero no parece que la lógica matemática tenga un carácter general, aplicable a todo tipo de derivaciones, ni
(20)-,E.M. Barth, Mí/ogZíT of the articles in traditiónal Philosophy (Dordrecht-Boston, 1974).5-24, 475; Ivo Thomas, «Interregnüm», art. Bnclyclopedy of Philosophy iNaeva.York, 1966 ss) IV, 534-.7; R. Blanché, La logique et son histoire d'Aristote a Russell (París, 1970), p. 169, titula ese período La mise en sommeil de la loquique. Aún desdé un criterio formalista, en el s. XV y la primera mitad del XVI, sobre todo en la parte española, hay autores de gran categoría, como creo haber demostrado en «España en la historia de la lógica prerrenacentista (1350-1550)», La Ciudad de Dios 1&(,{W5) Í12-9A:. (21) Curry, Foundations, 1-3. EL BASILISCO ;

Consecuencias en orden a la historia de la lógica
Una primera consecuencia de lo anteriormente expuesto podría ser que racionalidad rio es lo mismo que lógica matemática. Lo lógico abarca mucho más. Curry desde 1951 y, sobre todo, desde 1966 distinguía dos sentidos de lógica: 1) Lógica filosófica. Trata del estudio de las normas y principios de razonar válidos. Es una rama de la filosofía. Es claro que la historia de esta parcela no se puede hacer desde una opción puramente formalista, ni desde la convicción de que la lógica matemática actual es toda la lógica. Eso implicaría considerar la evolución de la humanidad de una manera lineal y desde nuestra cultura occidental. Esa concepción supone que el hombre de África central, Asia y América precolombina se desarrollan en orden a la meta de perfección del hombre occidental actual, tomado como modelo. ISfo podemos admitir que los chinos o los indios, grandes cultivadores de la lógica, sean inferiores o que su desarrollo ha de desembocar en algo semejante a la cultura, procedente de Europa. Una estructura social y una organización diferente produce distinto tipo de mentalidad y la aplicación de nuestra racionalidad puede falsear la inteligencia de otra civilización. La aplicación exagerada del método formalista, mediante una neutralización filosófica es inadecuada en ese caso. Primero, porque es imposible hacer historia puramente neutral, ya que el formalismo es también una concepción que supone una filosofía y algunas doctrinas discutibles, como la distinción entre lo analítico y sintético. Otro inconveniente de la aplicación de ese método es que la evolución de la lógica no va acompasada con lá de la filosofía y, en algunas historias modernas, Pedro Hispano, Ockham o Alberto de Sajonia son más importantes que Santo Tomás, Escoto y aún que Kanty Hegel, lo que parece una exageración y una infravaloración de grandes maestros de la humanidad. Bochenski decía, en 1948, que, al lado de los estoicos y escolásticos, «Ni Descartes, ni Kant, ni Hegel ne meritent le nom de logicien», Cuando son autores que han producido un auténtico cambio de mentalidad y son necesarios para explicar la evolución de la lógica (19).

(18) V. Muñoz Delgado, La lógica formal y su dimensión histórica, 123-32. N . Rescher, Dialectics. A controversy-ofientedapproach to the theory of Knou'ledge (Albany, 1977), concluye con esta observación global: «It is a guiding objecrive throughout this book to expound a versión of «dialectic» that does not put the dialectical enterprise into opposition with. sejence, but seas the dialectical.and scientific approaches to rationality as mutually complementary aspects of one unified cognitive endeavor», p. 124. (19) H . B . Curry, Outlines of a formalist- Philosophy of Mathematics (Amsterdam, 1951) 65-9; Id., Foundations ofmathematical Logic (Hueva. York-Londres, 1963) 1-5; A. Dumitriu, History of Logic YV, 224-6; I.M. Bochenski, «L'etat et les besoins de I'histoire de la logique formelle», Proceedings of the Tenth International Congress of Philosophy (1948) (Amsterdam, 1949) I, 1063. 92

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que se pueda convertir en el instrumento de todo lo racional. Son hoy muchas las voces que piensan que se trata de una disciplina especial, que no agota toda la problemática lógica, ni mucho menos que sirva de instrumento exclusivo para hacer historia, como ya hemos visto. Y aún en el caso de aceptar ese instrumento como método general, sería insuficiente para entender muchos aspectos de la historia. El problema se complica cada vez más, si consideramos no ya la pluralidad de sistemas lógicos, sino la multiplicidad de lógicas. Mientras nos movemos dentro de una lógica bivalente y puramente extensional, con las mismas reglas metalógicas, nos sentimos cómodos con la rique2a y variedad de sistemas y con sus varias interpretaciones, tanto históricas como sistemáticas. Durante años, se distinguieron como lógicas fundamentales la lógica clásica, la intuicionista y la minimal. Las tres tienen un bagaje de reglas comunes, separadas entre SÍ por el principio de tercero excluido y el principio ex falso sequitur quodlibet, negados por la lógica minimal y admitidos por la clásica bivalente. La lógica intuicionista niega la universalidad del principio de tercero excluido y hace reajustes en algunas leyes en que entra la negación. Desde un punto de vista filosófico y epistemológico, las diferencias entre intuicionistas y no-intuicionistas son mucho mayores. En el año 1912 y, sobre todo, en 1918 resurge con pujanza la lógica de la modalidad y, por el año 1920, aparecen las lógicas polivalentes. La relación entre ambas es algo complicado, ya que según Lukasiewicz toda lógica modal ha de ser polivalente, mientras que otros autores creen que no es posible interpretar los sistemas modales en el sentido de Lukasiewicz. En cualquier caso, tenemos que las tautologías de la lógica polivalente y modal son también tautologías en la lógica ordinaria y clásica. En cambio, no todas las tautologías de la lógica bivalente son válidas en las polivalentes. Por eso, la riqueza mayor de ideas de la polivalencia tiene que aplicarse a un campo más restringido (22). Dentro de esas divisiones, sobre todo entre lógica modal y lógica no-modal, va otro problema que afecta a la historia. El problema está en la vieja contraposición entre intensión y extensión. Los juntores lógicos de extensión ¿agotan la posibilidad de construir enunciados compuestos.'' ¿las verdades lógicas se reducen a las tautologías extensionales?. Evidentemente no. Un matemático puede reducirse a la extensionalidad y aceptar la tesis de Frege de que no tratamos de sentidos, sino' de valores de verdad como denotaciones. Pero un filósofo no puede limitarse a eso. Los funtores del lenguaje ordinario y los de la lógica antiguo-medieval son intensionales, es decir, tienen un sentido y no sólo una denotación veritativa, como sucede con las condicionales, copulativas y disyuntivas. Si aplicamos un formalismo puramente extensional, en el sentido de Frege, a la historia, con tal traducción empobrecemos los textos, al eliminar la intensión, y quedarnos con la extensión. Así tenemos ya muchas dualidades: lógica clásica y no clásica, lógica bivalente y polivalente, modal y no-modal, intensional y extensional.
(22) Dumitriu, History IV, 178-81; M.L. dalla Chiara Scabia, Lógica (Barcelona, 1976) 42-54. EL BASILISCO

Las lógicas extensionales con valores veritativo-funcionales, se pueden llamar fundamentales, ordinarias y se definen con referencia a un estado único de cosas, al modo de la semántica de Tarski. Las lógicas intensionales admiten una descripción con referencia a un sistema múltiple de estados de cosas, siguiendo las líneas de la semántica de Kripke. En las lógicas intensionales hay operadores especiales, que no admiten un tratamiento puramente extensional, ni veritativo-funcional, como en la lógica modal, lógica erotemática, epistémica, temporal, probabilística, deóntica, etc. Por ejemplo, las lógicas temporales y cronológicas introducen una nueva dimensión, la del tiempo, de especial importancia para hacer historia. Se trata de definir, mediante razonables condiciones semánticas, los operadores temporales como el futuro, el pasado, el presente, siempre, algunas veces, etc. y elaborar cálculos capaces de regular sintácticamente el uso de tales operadores al hacer inferencias. Son famosos los cálculos de Von Wright, A. Prior, Cochiarella, etc. De ellos se originan peculiares tipos de lógicas polivalentes, que parecen conseguir la formalización de algunos aspectos de la dialéctica (23). N o trato de enumerar todos los desarrollos recientes de la lógica, en su extensión a campos tenidos tradicionalmente por ajenos a la matematización y formalización. Solamente quiero decir que esos progresos, al mismo tiempo que demuestran el descontento y la insuficiencia de la lógica ordinaria, pueden dar una base formalista para interpretar parcelas de la historia. Así, por ejemplo, Dumitriu piensa que el pensamiento chino antiguo se interpreta mejor desde una lógica polivalente. D. Dubarle afirma la posibilidad de formalizar la dialéctica de Hegel, considerando que se ha fracasado en muchos casos, porque «esas tentativas se han orientado, principalmente, a la constitución de formalismos de lógica proposicional elemental, que son extraños a la perspectiva hegeliana, donde se trata de una dialéctica de los conceptos». Para tener éxito, será necesario construir un formalismo conceptual (24). N o interesa ahora recordar los intentos de logicizar la dialéctica o de dialectizar la lógica, que son muchos. Baste señalar que esos nuevos formalismos posibles serían una base auxiliar para interpretar parcelas de la historia, como lo fueron los veritativo-funcionales y puramente extensionales de la lógica bivalente. Pero, en ningún caso, bastarían para un estudio histórico completo. Las dificultades señaladas a la opción formalista volverían ahora a repetirse aquí, quedando como un instrumento importante, pero siempre insuficiente y parcial. Por otro lado, las extensiones nuevas de la lógica demuestran precisamente

(23) Chiara Scabia, 110-14; S. Haack, Dwz'tfHí Log/V (Cambridge, 1977) p. 25-46, donde esmdia las interesantes «reasons for deviance». En Philosophy ofLogics (1978), la misma autora habla de filosofía de las lógicas. Para un panorama de la complicada situación actual, sigue siendo muy importante la síntesis doctrinal y bibliográfica de N. Rescher, Topics in Philosophkal Logic (Dordrecht. 1968). domk' ¡.'srudia, entre otras extensiones de la lógica: lógica modal, lógica epistémica, lógica polivalente, lógica de la existencia, lógica probabilística, lógica cronológica, lógica topológica, lógica de la aserción, lógica de la preferencia, lógica deóntica. (24) Dumitriu, History, I, 10-11; D. Dubarle y A. Doz, Logique et diakctique (París, 1972) 119. 93

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el estado de insatisfacción que produciría la identificación entre lógica y lógica matemática. Esos progresos contribuyen a poner en duda la unidad de la lógica y la legitimidad de la privilegiada situación de la lógica bivalente. De cara a la historia, nuestra situación actual se complica cada ve2 más. Esa multiplicidad de sistemas de una misma lógica y la multiplicidad de lógicas imposibilitan cualquier absolutización del formalismo y acentúan su carácter histórico y temporal. Esta situación actual de la lógica abre nuevas vías de acercamiento a la dialéctica. Esa distinción de Curry entre lógica filosófica y lógica matemática nos hace ver cómo la lógica no es solamente matemática y el progreso de ésta implica la necesidad de una filosofía de ambas lógicas que explique su epifanía, en distintos períodos de la historia. La lógica y el formalismo tienen historia y, como señala Joja, una historia dramática. La filosofía no puede menos de preguntarse con Paulette Destouches-Fevrier ¿es la lógica universal y única, normativa a priori, arbitraria, bajo ciertas condiciones de coherencia, independiente de todo contenido y de la misma estructura del pensamiento humano o debe adaptarse a cada dominio de conocimiento, en particular a las teorías físicas?. Fevrier está pensando en que la mecánica cuántica sugeriría una nueva lógica, en orden a dominios, donde reina la probabilidad. Eso justificaría las lógicas cuánticas y probabilitarias, arruinando toda la concepción tradicional de la perennidad de formalismos independientes del mundo (25). Los filósofos marxistas serían aún más exigentes, en orden a un planteo auténtico de la historia. Joja, por ejemplo, distingue tres cosas: a) lógica formal filosófica, «que estudia las formas lógicas subjetivas, tal como son en el proceso real del conocimiento», b) Lógica formal matemática o simbólica, «que estudia tanto las formas subjetivas, como las formas noéticas, que pueden expresar la variedad de las formas objetivas, estudiadas por las distintas disciplinas», c) Lógica dialéctica, «la unidad completa de lo subjetivo y lo objetivo, investiga las formas noéticas en su valor de reflejo, como también las formas objetivas muy generales en relación con su posibilidad de expresión científica. Es, en consecuencia, la ciencia de las leyes del desarrollo de íntegro contenido concreto del mundo y del conocimiento del mismo, la unidad de la lógica, de la dialéctica y de la teoría del conocimiento» (26). Una historia de la lógica deberá recoger los aspectos señalados por Curry más la dialéctica. La historia tanto de la lógica como de la ciencia, tienen una dimensión de pasado y otra de futuro. Así como en la ciencia se habla de predicción y retrodicción, en la historia de la lógica podemos distinguir la historicidad retrospectiva, que permite considerar la evolución discursiva del homo sapiens desde los procesos de hominización hasta nuestro días, y la historicidad prospectiva o predictiva, que permita aventurar las futuras líneas de progreso.

Hemos visto las críticas acerca de la lógica de la ciencia y las críticas formuladas por hombres como Kuhn y Toulmin. Será muy interesante, para la historia, sacar las consecuencias pertinentes de los cambios de paradigmas o de transformaciones del pensamiento científico, teniendo en cuenta que la lógica es siempre un ingrediente importante de toda ciencia normal, valiéndose de la terminología de Kuhn. Muguerza habla ya de racionalidad interparadigmática e intraparadigmática, lo que, en definitiva, indica que la historia de la lógica no puede desligarse de la de la ciencia (27). La historia de la lógica, en los aspectos puramente formales, necesita también tener en cuenta una importante distinción: una cosa es hacer lógica, hacer matemáticas, enunciar leyes y teoremas y otra diferente es hablar acerca de ese hacer en la historia. Cuando hablamos acerca de lo formal en la historia, es necesario atender a los contextos sociales, psicológicos, económicos y a todas las circunstancias que han motivado su aparición en un período determinado. Ese contexto circunstancial puede no afectar a la validez de una ley o teorema determinado, que continúa teniendo vigencia en otra estructura social o económica completamente diferente, como sucede en matemáticas. La lógica del Estagirita puede haber nacido en una sociedad esclavista y continuar, en lo fundamental, siendo válida en otro contexto social diferente, al menos durante mucho tiempo. Es la grandeza del formalismo (28). Una auténtica historia de la lógica tiene, pues, muchas exigencias y es un ideal en gran parte aún sin realizar.

(27) J. Muguerza, «Lógica, historia y racionalidad», Revista de Occidente (1974) n. 138, 190-229; P. Raymond, Materialisme dialectique et logique (París, XSniy. «todo se juega en la espinosa cuestión de las relaciones entre la lógica y las ciencias, en particular las matemáticas... ¿Para qué sirve la lógica...? ¿Qué unión tiene con los conocimientos científicos.' ¿Participa de su progreso? ¿Mejora sus instrumentos? ¿Controla su valor?. Solamente las respuestas a esas preguntas permitirán dar un juicio sobre el imperialismo, el formalismo, el fijismo antihistórico de algunos •de sus seguidores», p. 41-2. (28) Javier de Lorenzo, La matemática y el problema de su historia (Madrid, 1977) 12-33, 111-26, donde hay importantes ideas sobre la historicidad de la matemática, su multiplicidad y coexistencia, que son aplicables al formalismo como tal. EL BASILISCO

(25) P. Destouches-Fevrier, La structure des theories physiques (París, 1951) 1-7. (26) A. Joja, La lógica dialéctica, 46-52; Eli de Cortari, Iniciación a la lógica (México, 1969) 21-2. 94

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Debe abarcar todos los tipos de racionalidad a través del tiempo. Con Dumitriu y otros, podemos distinguir, desde un punto de vista muy general, dos posibles racionalidades: a) El logos eleático. Sería la racionalidad de lo dado, lo inmutable, la racionalidad fija, donde predominan la identidad y la no-contradicción. Una auténtica historia deberá recoger la aparición de esa lógica, codificada en los griegos y matematizada en los modernos. Es la racionalidad occidental. Dentro de ella habrá que explicar los sucesivos cambios, las razones del mismo, el influjo de la estructura social y económica en cada período, atendiendo a los múltiples aspectos señalados y al influjo de la ciencia, b) El logos heraclieo. Es otro tipo de racionalidad, en permanente evolución, que se desarrolla destacando especialmente las transformaciones. Es la lógica de la diversidad, lógica de los opuestos. Es el tipo de racionalidad predominante en el mundo marxista. Una lógica de la diversidad, señala Dumitriu, deberá contener unas categorías dialécticas, una hermenéutica dialéctica, razonamiento dialéctico y sofismas dialécticos. Es decir, deberá ser un novum Organum, aún enfieri. Dimitriu afirma: «de Tales a Aristóteles, es decir hasta el Organum, transcurren más de 250 años. De Hegel a nuestros días solamente han pasado 150 años. Parece, por ende, razonable formular la hipótesis de que, en la próxima centuria, se constituirá el Organum dialéctico, si realmente es posible» (29). Intentos no faltan. Como las dos racionalidades están en mutua interacción, será necesario que la historia tenga muy en cuenta la evolución de los dos logos, como algo complementario. • Dentro de cada aspecto, el historiador deberá atender a la filosofía y a la ciencia, a los contextos sociales y económicos, al mundo oriental y al occidental, en todas sus fases de desarrollo. La lógica y su historia tendrán sentido, si nos muestran las condiciones ambientales en que aparece. Será completa si atiende a todos los aspectos. Deberá explicar cómo llega a convertirse en disciplina independiente, cómo se convierte en Organum y cómo cambia en el tiempo, deberá estudiar los lógicos y pensadores más importantes e indicar sus concepciones, sobre la base de los textos y de sus diferentes contextos, sin proyectar sus propias ideas. Así concebida la historia de la lógica, podemos decir que se trata de un desiderátum, a pesar de los numerosos e importantes trabajos (30). Una de las historias más completas es, en este sentido, la de.Antón Dumitriu, profesor de lógica en la Uni(29) Diunitriu, History,m., 229-33, 308-9; E. V. Ilienkov, Lógica dialéctica (Moscú, 1911), en la conclusión afirma: «hemos procurado sólo ventilar una serie de condiciones y premisas para el trabajo posterior en esta dirección que, sin duda, debe ser colectivo... La creación de la «Lógica», comprendida como un sistema de categorías constituye apenas una etapa. El paso siguiente debe ser la realización del sistema lógico en la investigación científica concreta... Se requiere una alianza de lá dialéctica y las investigaciones científicas concretas, comprendida y realizada, como una colaboración práctica de la filosofía y las ciencias naturales, de ia filosofía y las esferas histórico-sociales del conocimiento», p. 409. Es decir, la tarea de la primera etapa está aún en vías de realización, el «exponer sistemáticamente la lógica marxista-leninista». Ib. (30) Dumitriu, History, I, IX-XIL EL BASILISCO

versidad de Bucarest, que presento, brevemente, en el apartado siguiente.

5. La «Historia de la Lógica» de Antón Dumitriu
Es la primera historia que se escribe, con este sentido integral e integrador. La primera edición se publica en Bucarest 1969, con el título Istoria hogicii y en 1975, en la misma ciudad, aparece la segunda edición revisada y aumentada. Es un imponente volumen de 1.212 páginas (31). Pero el gran acontecimiento es que ha sido traducida al inglés, obteniendo así una mayor audiencia, por tratarse de una lengua más universal, y haber sido muy mejorado el texto y el arte tipográfico. Se titula History of Logic (Tunbridge Wells, Kent, Abacus Press, 1977), distribuida en cuatro volúmenes. El primer volumen se divide en tres grandes partes: la lógica en las culturas no-europeas (mentalidad primitiva. China antigua, India); la lógica en Grecia (presocráticos, sofistas, Sócrates y Platón con las escuelas socráticas, Aristóteles y la escuela peripatética, los estoicos, los epicúreos y la nueva Academia); retóricos y comentaristas (lógica y retórica en Roma, escolasticismo antiguo con los comentaristas griegos y latinos hasta Casiodoro). Son 342 p. repletas de citas de textos originales y de mucha bibliografía, precedidas de un juicio sumario acerca de las principales historias de la lógica. Al final de cada parte, van unas conclusiones generales como resumen, basadas en gran cantidad de documentación, sobre autores que no aparecen en las historias generales. El vol. II desarrolla en dos partes: la lógica escolástica (formación de la escolástica con la aportación árabe, judía y cristiana, lugar de la lógica entre los saberes medievales, los universales, terminología, parva logicalia, propiedades de los términos, syncategoremata, consequentiae, insolubilia); lógica del Renacimiento (aristotelismo renacentista, lógica del humanismo). Son 266 páginas de increíble erudición, donde se recogen los trabajos, influidos por la opción formalista, pero atendiendo a los textos impresos y manuscritos, a la ciencia, a la filosofía y teología, principales escuelas y universidades, etc. El vol. III contiene dos partes principales: la lógica metodológica (comienzo de la ciencia experimental, Bacón, Descartes y el poscartesianismo hasta nuestros días, la ciencia contemporánea y sus problemas, las nuevas dialécticas desde Meyerson hasta Lupasco y Theillard de Chardin, la ciencia como lenguaje desde Wittgenstein hasta Toulmin, la nueva semiótica, inducción y probabilidad, lógica de la investigación desde Campbell y Popper'hasta Kuhn y StegmüUer, Laicatos, etc.); desarrollo de la lógica moderna (de Leibniz a Kant, lógica transcendental, lógica de Hegel, reacciones al romanticismo desde Kant a nuestros días, dialéctica materialista hasta nuestros días, el psicologismo en la lógica y corrientes relacionadas, fenomenología y lógica pura). Son 394 páginas, que atienden a
(31) Ya muy utilizada en las páginas anteriores. Un resumen de ¡a concepción de A. Dumitriu, sobre la edición de 1969, en V. Muñoz Delgado, La lógica y su dimensión histórica, p. 117^20; Luis Villegas, «La historia de la lógica de Antón Dumitriu», Estudios filosóficos 21 (1972) 449-55. 95

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tantos aspectos relacionados, omitidos en las historias formalistas.

te, dejando hablar a los textos y a sus grandes expositores sin estridencias. Dumitriu llama a su método integrador y es una denominación muy acertada, porque no parte de un tipo de mentalidad estereotipado que inutilice para entender culturas y civilizaciones distintas de nuestro mundo. Señala las exageraciones de los que parten, tanto de la ciencia actual como de la lógica matemática, proyectando esas ideas sobre otros medios completamente distintos. Dialéctica y lógica tienen cabida en está historia, señalando no solamente la historia retrospectiva sino aventurando también prospectivas futuras. No, hay un concepto unívoco de lógica, ni tampoco de ciencia. Se trata de tener en cuenta todas las contribuciones, relacionarlas e interpretarlas. La historia abarca todos los factores que han contribuido al desarrollo de la lógica. La lógica es la totalidad de su propio devenir, la suma integral de todos los momentos de su historia. La lógica, dice, es su historia y la historia de la lógica es la misma lógica. La mayoría de las historias que tenemos son parciales, la de Durnitriu es completa, global, integradora. N o es ni matemática sólo, ni exclusivamente filosófica, no es estática ni dinámica, sino todo eso a la vez. La historia de la lógica es el devenir expansivo del logos en el mundo. Ese logos tiene un número indefinido de modalidades y es la suma de todas ellas. Esas modalidades aparecen, a veces como opuestas, pero son complementarias. Esa complementaridad de todas sus fases, de sus varios horizontes y aspectos conduce a la comprensión completa de esta disciplina y de su historicidad. Desde un punto de vista muy general se puede ver, a través de la historia esta complementaridad: la lógica como análisis del mecanismo del pensamiento (el logos como ratio) y la lógica como análisis del mecanismo de la expresión, en la cual se incorpora el pensamiento {logos como sermo). Son complementarios sermo y ratio no deben separarse. El pensamiento tiene capacidad para reflejar todas las cosas, pero también para reflejarse a sí mismo. Por eso, el pensamiento del pensamiento, como dijeron los griegos y los escolásticos, es una función típicamente lógica. Él logos es la lógica de lo idéntico, pero también de lo diverso, permitiendo incluir dos aspectos igualmente complementarios (32). En esa conjunción de temas lógicos, dialécticos, filosóficos y metodológicos encuentra Dumitriu los momentos más importantes de la manifestación del logos en la historia. Todos los momentos son algo vivo, de manera que en lógica no hay arqueología, ni restos de museo. Todos los aspectos y sus manifestaciones son algo valioso, como manifestación del alma espiritual que está debajo. Las condiciones sociales y económicas son muy importantes, como señalan los marxistas, para explicar esas éxplicitaciones del logos, pero debajo de todo está la vitalidad del hombre que intenta dominar el mundo, para ponerlo a su servicio. H e querido señalar el horizonte de esos cuatro volúmenes de historia, limitándome a una caracterización. Pienso, en mejor ocasión, volver con detenimiento a comentar cada una de sus partes y aportaciones.
(32) Dumitriu, Ib. IV, 259-66. EL BASILISCO

Finalmente, el volumen IV está consagrado a la/óg/cí? matemática (periodización, Lulio, Leibniz, álgebra de la lógica, Frege, Peano y la escuela kaíia.na., Principia Matbematica, paradojas lógico-matemáticas, desarrollos hasta nuestros días, lógicas polivalentes, el problema de la decisión, la técnica formal a nivel de sistema y metasistema, consideraciones generales, reacciones ante la lógica formalizada en autores como Piaget, Poirier, Blanché, Sesmat, Onicescu y los intentos de formalizar la lógica dialéctica). Finalmente, un último capítulo dedicado a inferir las conclusiones generales de toda la obra. Son 276 páginas. Este índice del contenido de la obra y de su estructura es muy elocuente y nos indica que se trata de una auténtica historia, con sentido de la verdadera historiografía, que cumple gran parte de las condiciones exigidas por nuestras reflexiones anteriores. Sé recogen los análisis de los formalistas, pero se hacen reajustes desde otras perspectivas, por ejemplo, en la interpretación de Lukasiewicz de la silogística aristotélica, de la lógica estoica y de la visión de Bochenski-Bobner de la escolástica. Se ve mejor la continuidad de la escolástica y del mundo griego. En ambos mundos, hay las dos vertientes del /ogw, que son sermo y ratio, que se complementan sin separarse. Se atiende a la lógica de la ciencia, en todos sus aspectos, indicando su enorme riqueza. Se estudian las concepciones de filósofos y científicos sobre la naturaleza de la lógica, describiendo su aportación. Quedan integradas grandes corrientes filosóficas, omitidas en otras historias, y se estudia el contexto social que explica la aparición de las distintas mentalidades. Hay factores que influyen en el camino que sigue el pensamiento. Hay un modelo de pensamiento en que florece la lógica matemática, que no se puede aplicar a los escolásticos y a los griegos y menos a los chinos antiguos o a la India. La historia es así algo con sentido. En todo brilla una concepción general de la lógica, rica y amplia, que permite englobar a Oriente y Occiden96

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POLÉMICA

¿METAFÍSICA O CRITICA?
JOSÉ GABRIEL DE MARISCAL
Bilbao

Quisiera ser capaz de contestar brevemente a las catorce densas páginas que Gustavo Bueno Martínez dedica al tema tolerancia-intolerancia con motivo de mi libro «Intolerancia. Libertad y Amor». Mucho me temo, sin embargo, que voy a fracasar en mi empeño: la empresa desborda ampliamente mis dotes de síntesis. Para empezar, deseo manifestar la satisfacción que me ha producido la lectura de las líneas de Gustavo Bueno; Y no por lo que tengan de laudatoria —evidentemente no lo son— sino por cuatro razones fundamentales: En primer lugar, por la sinceridad de Bueno, visible en la coherencia de su crítica con sus posiciones intelectuales: la mutua simpatía no le ha privado de la libertad necesaria para emitir un juicio desfavorable. A partir de una actitud intelectual centrada, según me parece, por una parte en la historia y en la materia y, por otra, en la aplicación de las leyes del pensamiento tal como se conciben por la lógica simbólica, esperaba yo una crítica de este corte. Si no hubiera sido así, la crítica de Bueno me hubiera sorprendido y quizá decepcionado. Después de leerla, no abrigo la menor duda sobre su sinceridad y valoro demasiado la sinceridad en medio de una sociedad fundamentalmente aduladora o maldiciente, pero siempre mentirosa, como para advertir la presencia de tan admirable cualidad sin saludarla con efusión. En segundo término, siento satisfacción por la atención de haberme dedicado el tiempo necesario para una crítica tan extensa. Tomar en consideración el esfuerzo de quienes no piensan como nosotros es una flor exótica por nuestros pagos. Y no sólo durante los años de la última
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dictadura. Resulta poco estimulante —aun cuando era de esperar— ver cómo ahora, pese a su grandilocuente retórica de apertura, la mayoría de los cenáculos intelectuales (o más bien, políticos con aspiraciones a la gloria del logos) crea su propio órgano de autopublicidad, cerrado a cualquier viento ajeno y, por ello, de ambiente pueblerino, enrarecido y mefítico. A lo sumo se abren las ventanas a los «consagrados»: su soplo es tan fuerte que, si no se les abrieran, podría llevárselas por delante. Actitud ésta espiritualmente cómoda y miope, inepta para descubrir e impulsar valores nuevos allí donde se hallen, y, por ello, esterilizante en el campo de la cultura. Reconforta, pues, esta despaciosa ocupación de Bueno con un trabajo como el mío, tan ajeno a sus posiciones, y la dedicación de tan amplio espacio en la revista. El tercer motivo de satisfacción es la autenticidad del espíritu de «El BasiHsco». En el umbral de su número uno afirman sus mentores: «Reservaremos siempre un espacio para todos aquéllos que, aún desde sus posiciones o modos opuestos a los nuestros, quieran utilizar nuestras páginas para hacer oír su voz». He aquí que proclama tan prometedora responde, al menos hoy por hoy, a una actitud real. ¡Admirable grupo intelectual y admirable revista! ¡Ojalá conserven ese espíritu, así como la importantísima circunstancia de hablar «desde Oviedo»! ¡Ahí es nada hacerse oír en España desde «provincias»...!. Finalmente, un cuarto motivo de complacencia es el hecho de que este trabajo mío haya servido al Dr. Bueno como ocasión para desarrollar una interesante meditación sobre la tolerancia a partir de sus posiciones teóricas de principio y de método. Digo en mi libro que «sería para mí una gran satisfacción suscitar críticas de todo tipo, como punto de partida de una preocupación por este cáncer corrosivo del hombre y de su vida. Así, sin duda.
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otros muchos dirigirían su atención a esta amenaza, le dedicarían el esfuerzo preciso para ofrecer de ella una visión mucho más completa y, junto a una mejor comprensión del fenómeno, crecerían el interés por desterrarlo y los medios de conseguir ese objetivo». ¿Se convertirán el esfuerzo y la atención de Bueno en el centro de una onda expansiva de interés por la cuestión?. Bien quisiera creerlo, tanto como lo deseo. Sin embargo, lo veo difícil. Las comunidades occidentales están enfermas de violencia. La nuestra padece el mismo mal complicado con una larga tradición de intolerancia radical que se empareja, a su vez, con un nivel de ignorancia en verdad alarmante y, además, endémico. Violencia, intolerancia, ignorancia y —su secuela necesaria— miedo son las barreras más eficaces contra cualquier intento de alcanzar un grado mínimo de lucidez espiritual. Con todo, la tarea me parece muy importante y su interés ^ p a r a mí evidente— justifica por sí mismo, a mi juicio, la lucha contra viento y marea. Encontrar el más mínimo eco en coinbate tan desigual refuerza, sin duda, la esperanza. Hasta aquí el cumplimiento de una agradable obligación de gratitud. Quedarse en este punto sería incidir en la adulación —vicio mencionado por Bueno, en sus reflexiones (punto 2, pág. 82)— y situarse en una posición acrítica, cómoda y conformista, totalmente ajena a la mirada pulverizadora del basilisco e indigna de su espíritu fecundamente aniquilador, con el que me siento identificado en lo más hondo de mi vida. A la manifestación de mi agradecimiento y de mi satisfacción ha de seguir, pues, por pura coherencia espiritual, mi contribución crítica. 2. Entender bien a Gustavo Bueno es realmente difícil sin las dos premisas siguientes: — Conocer las líneas maestras de su pensamiento y del método que sigue en su investigación. — Ponerse en trance de hacer un esfuerzo intelectual serio. Apuntar esa dificultad no es una censura, salvo cuando se denuncia con ello la presentación de un galimatías confuso, hijo de una mala aprehensión de realidades y de conceptos, de una peor asimilación y de una exposición desordenada e ininteligible; en definitiva, de una ignorancia crasa e hiriente. Por el contrario, en este caso, la dificultad obedece, según creo, a la altura cultural donde se desenvuelve ese pensamiento, a su profunda riqueza y originalidad y a las peculiaridades terminológicas en que se manifiesta. N o he tenido aún ocasión de alcanzar ese conocimiento, siquiera en forma sumaria y esquemática. Me parece, por ello, im deber ineludible de honestidad para con el lector, decirle de antemano cómo he entendido la reflexión crítica de Bueno. Una vez precisado este punto, podré desarrollar con libertad mis reflexiones sobre esa crítica. 2. 1. La crítica de Bueno tal como yo la he entendido. 2. 1. 1 A mi entender, la crítica que Bueno hace de mi libro, puede resumirse en las proposiciones siguientes:
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a) Dentro del «género literario» de la filosofía moral, presento una construcción «more geométrico» de constelaciones semánticas, cuyo núcleo es el concepto de amor. b) Hago un análisis insuficiente del concepto por falta de atención a la forma en que los clásicos —a quienes ni siquiera cito— construyen sus pensamientos. c) Esa actitud tiene que ver con la disposición a edificar una vez hecha tabla rasa de cualquier edificación anterior, pensando ingenuamente que se construye con «las cosas mismas», cuando, en realidad, sólo podemos hacerlo sobre el estudio crítico previo de las construcciones de los clásicos. d) De aquí resulta una construcción débil. e) El principal motivo «técnico» de la debilidad de la construcción es haber partido del concepto de «intolerancia» que por ser un concepto negativo —amorfo y de extensión probablemente mayor— favorece un entendimiento excesivamente amplio, mal delimitado, «blando». f) Me apoyo en unos presupuestos gratuitos —«ad hoc»— que encierran una petición de principio. Se señalan expresamente los siguientes: — El postulado de las personas como sustancias metafísicas a quienes se les atribuyen una realidad interior valiosa por sí misma (= que debe ser amada), a saber, su. propia libertad. — El postulado de la preferencia de las personas por la distensión. g) Finalmente se obtiene como resultado una teoría formal, naturalista, ontológica —incluso psicológica—, cuyas pretensiones filosófico-morales son inconsistentes o meramente ideológicas, porque el valor moral sólo puede extraerse de supuestos históricos, culturales y sociales. 2. 1. 2. Al margen de la reflexión propiamente crítica, hay otras observaciones de Bueno de las que me agradaría ocuparme brevemente. Me permito señalar algunas: — Mi supuesta veneración por Ortega. — La afirmación de que no elimino explícitamente las personas angélicas, ni menos aún las divinas, reconocidas implícitamente en mis observaciones críticas a Russell. — Mi supuesta crítica a la intolerancia de los críticos de la fe cristiana, como pueda serlo B. RusselL — La distinción entre creatividad y erudición. — El encuadramiento religioso de la tolerancia en que insiste Bueno, como consecuencia de su planteamiento «histórico», así como algunas referencias a distintos puntos de su reflexión. Centrada así la cuestión, procedo a dar seguidamente mi respuesta. .
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2.2. Contestación a las observaciones críticas de Gustavo Bueno. 2. 2. 1 Por qué me parecen infundadas las proposiciones presentadas como resumen de la crítica de Bueno. a) Ante todo, y siguiendo el orden establecido en el apartado 2. 1. 1. correlativo anterior, debo empezar diciendo que mi propósito no ha sido, en ningún momento, hacer una reflexión filosófica moral. ¡Nada más lejos de mi ánimo!. Esa tarea me parece de suma trascendencia; sin embargo, yo me he marcado una mera mucho más modesta: ordenar una serie de elementos que, bajo la figura más o menos consciente y delimitada de la intolerancia, aparecían confiísos en mi vida, como hijos de mi propio yo o de mi entorno. Ese desorden me producía la inquietud que engendra todo cuanto creemos desconocer o conocer mal. Me propuse, pues, intentar superar esa inquietud a base de orden; en una palabra, orientarme. Confiaba en que el resultado se presentara como una descripción fenomenológica de datos, unidos e iluminados por una interpretación intelectual. Nunca sospeché que mi trabajo pudiera clasificarse como filosofía moral. De hecho, una lectura atenta de mi libro pone fácilmente de relieve que huyo de todo intento de justificar proposiciones de valor éticas. Fara mí la intolerancia es un valor negativo, como lo es optar por la propia aniquilación o por la distensión. Esta valoración se aprecia en algunas de mis afirmaciones generales. Afirmo así, que la intolerancia es un cáncer disolvente de la convivencia (pág. 14); que la historia no es un camino de rosas ni un espectáculo de convivencia demasiado apetecible (pág. 114); que nuestra convivencia se halla tejida con los hilos más sucios del recelo, de la desconfianza y del fraude (pág. 203), etc. Sin embargo, todo ello es anterior al objeto de mi trabajo. Me cuido muy mucho de intentar razonar por qué sería éticamente mala la aniquilación o la distensión; por qué sería éticamente buena la convivencia. Mi reflexión sólo pretende contemplar unos datos, ver cómo se relacionan y se vinculan y qué consecuencias «de facto» originan esas relaciones. La justificación de la bondad o maldad de esos datos, de esas relaciones y consecuencias cae fuera de mi punto de mira; por ello mi trabajo queda al margen del campo de la filosofía moral. Esta se da por supuesta en el autor: se nota que vivo la intolerancia como un mal, no ya ético, sino incluso físico; pero el objeto del libro no es dar con el fundamento de esa valoración negativa. N o estoy seguro de entender con precisión lo que quiere decir Bueno al hablar de una construcción «more geométrico» de constelaciones semánticas. Con todo, el método geométrico —como, en general, el matemático^ es el modelo de un proceso deductivo puro. Según esto, mi libro sería para Bueno un conjunto de conceptos, axiomas y postulados previos sobre los cuales se elevaría un edificio obtenido a base de juicios analíticos, utilizando la terminología kantiana. En una palabra, sería una construcción en la que, supuestos unos cimientos conceptuales, toda la fábrica del edificio procedería del mero análisis de esos presupuestos. A esto debo contestar con una negativa rotunda. He pretendido partir de la experiencia, de los datos presentes en mi conciencia vital. En qué sentido, lo veremos más adelante; con qué éxito, sería una de las
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cuestiones a dilucidar por la crítica. Me he esforzado por sacar a la luz las relaciones con que esos datos aparecen vinculados entre sí o desgarrados unos de otros. Y esa tarea ha arrojado como resultado una teoría. Por último, he intentado acercarme nuevamente con esa teoría al campo de los datos, para ver de comprobar si la teoría encontraba adecuación con las exigencias y requisitos de la experiencia. Y esto puede calificarse, quizá, de construcción a base de un esfuerzo inductivo; pero nada más alejado de un desarrollo deductivo, si a tal se apunta con la expresión «more geométrico», como yo creo. Así, pues, mi respuesta a la proposición establecida bajo la letra a) del punto 2 . 1 . 1. de este trabajo, sería: Mi libro no contiene un trabajo de filosofía moral ni una construcción «more geométrico», al menos según entiendo yo una y otra. b.— Contestar a las proposiciones recogidas bajo las letras b), c) y d) del punto 2 . 1 . 1 . anterior exigiría exponer toda una teoría crítica de la razón humana; de su función y de su capacidad. Creo que no es lugar propio ni momento adecuado'para esa tarea; me parece, con todo, necesario hacer algunas puntualizaciones. Yo no creo que la función propia de la razón termine en el «conocer». La razón es un instrumento para vivir y su capacidad de coiitribución al conocimiento del hombre no sobrepasa las exigencias de la vida. Tampoco creo que el conocimiento humano se reduzca a un conocimiento racional. Los sentidos, las emociones y quizá la vida entera de cada cual son órganos de conocimiento. El objeto del conocimiento, el dato que puede ser conocido, se integra, en mi opinión, cuando menos, por la aportación de todos esos órganos del conocer, por la acción de todo el entorno y por la interacción de todos esos agentes o, con otras palabras, por el propio desarrollo vital del sujeto conocedor. Con esta íorma de «sentir», me parece difícil caer en la ingenuidad de aspirar a edificar haciendo tabla rasa de todo edificio anterior. Y creo que en el libro criticado dejo traslucir, sin lugar a dudas, mi convicción sobre la imposibilidad de tropezar con las cosas mismas. Así mis afirmaciones de que el hombre se encuentra consigo mismo «en el ámbito dado de conocimientos, convicciones y objetivos del grupo» (pág. 121); de que no basta «con la inteligencia y el aprendizaje de los contenidos del grupo» (pág. 122) para superar la alienación vital, sino que hace falta «asimilar esos datos» (pág. 122); de que jamás se llega a una asimilación plena y total, por lo que siempre permanece un elemento de alienación (pág. 122); de que no debe confundirse un esquema abstracto con la realidad (pág. 32), etc. En una palabra, me parece clara mi distinción entre pensamiento y realidad y mi convicción de que ningún «dato» constituye «las cosas mismas». Todo dato encierra, para mí una aportación «real» —en el sentido de la palabra latina «res»— coloreada por el modelado colectivo en su sentido más amplio, por mi estructura personal en su actividad receptiva y comunicativa y por la acción recíproca de todos estos elementos entre sí. También me parece expresada con claridad mi convicción sobre la nece99

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sidad de una actitud crítica permanente frente a cuanto se nos presente como dato: no veo posible la asimilación plena de los elementos colectivos que actúan en la configuración de la persona. Todo ello se sitúa, en mi opinión, a años luz de una ingenua creencia en la epifanía de «las cosas mismas». Dentro de esa configuración comunitaria del sujeto —llámese educación, formación, socialización o como se desee— aparece como ingrediente de gran importancia la historia. Creo, pues, en la necesidad de hacer un repaso histórico antes de abordar críticamente cualquier tema intelectual. En esto coincido con Bueno. Creo discrepar sin embargo, en dos aspectos. Para Bueno la historia parece el meollo constitutivo de la reflexión; para mí no pasa de ser una tarea previa en toda meditación cuyo objeto no sea precisamente el desarrollo histórico de algo. Bueno parece considerar necesario hacer constar de forma expresa el análisis de los datos históricos y su resultado; a mí me parece absolutamente innecesaria la exposición directa del proceso reflexivo sobre la historia, cuando se trata de trabajos en donde la contemplación histórica sólo signifique una tarea previa. En realidad la acusación de olvidar la dimensión histórica de nuestros conceptos me parece infundada, si con ello Bueno pretendiere afirmar que ha prescindido de la historia. Muy al contrario, sin ofrecer expresamente el resultado de mi análisis histórico previo, arranco de unas conclusiones obtenidas, al menos en parte, a la luz de la reflexión sobre una serie de datos de la historia. Esto puede verse en el Capítulo VIII de mi libro, págs. 93 a 97 y págs. 103 a 104, p.e.; en el Capítulo XII, pág. 186, etc. Y el resultado de mi análisis, no sólo de la historia, sino orientado también a la actualidad y a mi propia experiencia, es bien claro: la idea de la intolerancia o de la tolerancia nace históricamente al calor del hecho religioso (pág. 103). Resultado, por cierto, que no difiere en absoluto del obtenido por Bueno en los puntos 5, 6 y 7 de su crítica. La acusación de Bueno es exacta si quiere decir precisamente que yo no construyo mi reflexión sólo con la historia. En efecto, mi propósito en este punto ha sido claro desde el principio: partir de los datos —entre ellos la historia— para dar a conocer lo que tengo que decir sobre esos datos. Seguidamente expongo las razones de esta actitud. En primer término, cuando yo leo o estudio historia, puedo sentir interés tanto por los datos históricos —entre los cuales se sitúan las opiniones de otros pensadores, como serían, por ejemplo, los clásicos—-, cuanto por la interpretación del autor. En cambio, cuando leo sobre cualquier otra materia, y muy en particular sobre filosofía, he de confesar mi escaso interés por las opiniones distintas de la del autor. Para entrar en contacto con otras opiniones están las obras de sus creadores; lo que de verdad me interesa es la opinión y las intuiciones del titular de la obra. Yo no me he propuesto hacer ni una historia de la tolerancia, ni tampoco una historia del concepto de tolerancia, aún cuando ambas posibilidades me parezcan perfectamente legítimas. Precisamente por ello, trato de ofrecer mi propia opinión y mis propias intuiciones, reduciendo las citas —sean o no de clásicos— a las imprescindibles para evitar al lector la tentación de pensar que pretendo ingenua100

mente construir a partir de cero, y a las necesarias cuando se desea hacer una crítica concreta, en este caso, la de una obra de Bertrand Russell. Pero esto no significa, ni prueba, una actitud o un propósito ahistóricos, lo cual, por otra parte, según he indicado más arriba, no existe en mi caso. Aún hay más. Fácilmente se descubre la enorme limitación del horizonte histórico de cualquier ser humano. Al margen de una panorámica histórica general, no se ve la posibilidad de que las personas consagradas al estudio de la historia conozcan —^y menos, desde luego, de que asimilen— mucho más del ámbito cultural propio. Para comprobarlo basta informarse de las críticas nacidas en el ámbito de. una cultura determinada cuando desde un círculo cultural ajeno se pretende establecer interpretaciones sobre los datos de la primera. Dentro del ámbito cultural propio la asimilación directa de la obra de pensadores o creadores de todo tipo, pertenecientes sea a la propia época, bien a épocas pretéritas, no creo supere con facilidad el pensamiento de cuatro o cinco autores. Aún así, lo que obtenemos con nuestro esfuerzo no es sino la interpretación personal y la vivencia propia del pensamiento de otros, muy difícil de aislar —si realmente fuere posible hacerlo— de ese pensamiento ajeno, para saber y conocer en qué consiste. Por último, la noticia y asimilación del pensamiento restante se logra en contacto con las interpretaciones y resúmenes de ese pensamiento hechos por terceros, cuyo contacto directo tampoco se extiende a la totalidad de los pensadores interpretados, resumidos o esquematizados. Respecto de todo este grupo, por tanto, se llega a conocer a lo sumo la interpretación propia de la interpretación de ese pensamiento realizada por. otras personas, es decir, algo muy lejano a la obra misma de esos pensadores. Y hasta aquí hablo de quienes consagran su vida profesionalmente a la historia; el conocimiento histórico del resto de los seres humanos es, por fuerza, mucho más reducido. Esta limitación de nuestro conocimiento de la historia permite obtener una consecuencia importante. Nuestro conocimiento histórico mucho más que conocimiento de construcciones ajenas —clásicas o no; tanto da—, es fundamentalmente alimento de las construcciones intelectuales propias y, si los materiales ajenos han sido asimilados, resulta muy difícil aislar de ellos con seguridad la aportación original. Esto es, según creo, lo que Belda entiende por «creativo» frente a «erudito»: una construcción intelectual coherente, obra de un espíritu que, respecto del objeto de la construcción, ha asimilado en alguna medida y asumido en su interioridad su entorno actual e histórico. Precisamente por esa función de enriquecimiento, el conocimiento de la historia me parece fundamental para hacer de nuestras construcciones intelectuales algo bien alimentado, «rollizo», sólido^ Pero debido a la dificultad de aislar lo propio de lo ajeno, tan ingenua como la pretensión de contruir con «las cosas mismas» se me antoja la de contruir con «conocimiento de la incidencia misma» de las construcciones históricas en la propia morfología de los elementos con los cuales se construye (Crítica de Bueno, pág. 82): «la incidencia misma» es, también, una «cosa en sí», no susceptible, por tanto, de ser aprehendida «en sí», sino sólo «en el sujeto pensante». Por lo demás, me parece evidente que, si la coherencia de un pensamiento depende de la capacidad de asimiEL BASILISCO

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lación del espíritu de donde nace, la riqueza y solidez de la obra intelectual depende del número de elementos asimilados por ese espíritu, sean históricos, sean psicológicos, sociológicos, etnológicos, físicos, jurídicos, etc.; cuantos más, mejor. Acabo de apuntar la limitación del hombre y de su conocimiento en la esfera de la historia. Lo mismo puede decirse de los demás campos del saber y de la vida. Todas las construcciones intelectuales humanas, y, por tanto, también la mía, presentarán, pues, no uno, sino muchos flancos débiles. La conciencia de esta limitación aparece expresamente en mi libro (pág. 109). N o creo, sin embargo, que las lagunas y flaquezas de mi reflexión tengan su principal origen en un olvido de la historia o del pensamiento pretérito sobre el tema: una y otro han estado presentes en mi espíritu, de una u otra forma, durante toda mi meditación. Por último, la lectura de mi trabajo no sólo descubre que, entre los ingredientes elegidos como punto de partida, se hallan las concepciones históricas sobre tolerancia e intolerancia y que, por tanto, construyo a partir de la historia; hace ver también que construyo contra la historia o, para ser más preciso, denunciando la orientación —a mi parecer, parcial e insuficiente— dada por las concepciones históricas a este tema. Con Bueno, también yo acepto que históricamente la tolerancia aparece «no ya ante la libertad de las, personas, sino ante las opiniones y actos de los ciudadanos en materia religiosa» (pág. 84) y que «el concepto moral de tolerancia... se había dibujado en el contexto de la lucha contra €i fanatismo religioso»... (ibid). Pero precisamente la confinación de la intolerancia en el «alvéolo» religioso me parece una parcialidad evidente. Para denunciarla e intentar superarla —y, por tanto, a partir de la historia y en contra de ella— me propuse analizar una serie de datos reveladores de la insuficiencia y parcialidad de ese concepto histórico. c.— Discrepo de la opinión de Bueno recogida bajo la letra e) del apartado 2. L 1. Para empezar, yo no parto del «concepto» de intolerancia. Bien es verdad que el Capítulo II de mi obra puede dar pié a creer lo contrario. Con todo, se observará que, para establecer ese «concepto previo», trato de ir analizando una serie de situaciones de hecho, prácticas. De donde parto realmente es, pues, de la praxis intolerante como dato, de la intolerancia primaria práctica a la que alude Bueno en su crítica (págs. 82 y 92). A partir de ese dato (incluida su carga histórica) se construye incluso el «concepto previo» como se ve en el Capítulo II, en el Capítulo I y a lo largo de toda la obra. • Ese «dato» no es negativo, puesto que es algo que de algún modo está ahí. Tampoco construyo su concepto a base de negar contenidos de otro concepto ni como oposición a éste. Basta leer el Capítulo VII de mi trabajo para descubrir el contenido afirmativo, positivo, que yo asigno a la intolerancia. En este sentido, me parece que la intolerancia es un concepto tan positivo como la tolerancia. Si uno se coloca en el punto de vista de Bueno, aún podría decirse que es más positivo: al fin de cuentas —y como el propio Bueno asegura (pág. 82)— «el concepto de tolerancia sólo alcanza su forma como reacción de una intolerancia previa». Estaríamos, por tanto, ante un concepto «derivado». Y con esta base me parece difícil salvar, que el concepto de tolerancia sea afirmativo: se habría consEL BASILISCO

tituido por negación de esa intolerancia previa. Yo, sin embargo, no lo entiendo así: ambos conceptos me parecen positivos; lo que adopta forma diferente es la denominación verbal, el «nomen». N o sé con exactitud lo que Bueno entiende por conceptos «duros» y «blandos». Si esa clasificación equivale a «precisos» e «imprecisos» o a «bien definidos» y «vagos o insuficientemente definidos», yo estoy bien seguro de que, en verdad, mi concepto de intolerancia es un concepto «blando». Y ello, por dos razones fundamentales: En primer lugar, porque creo que, en general, ningún concepto o teoría es algo acabado, definitivo, sino, muy al contrario, susceptible siempre de mayor clarificación, de desarrollo, de evolución. En segundo lugar, porque ese principio general adquiere una fuerza particularmente acusada, al tratarse de conceptos orientados a entender algo de'los datos, experiencias y vivencias de carácter humano. Me parece admirable la característica que adjudica a la Lógica Simbólica, p.e., Rudolf Carnap, cuando dice: «A diferencia del lenguaje común, en este lenguaje (el simbólico) se dispone de signos unívocos y formulaciones exactas» (Symbolische Logik, Dritte Auflage, Wien-New York, 1.968, pág. 1. El subrayado es mío). Ese esfuerzo por alcanzar el máximo de precisión posible es estimable, sin duda. Creo, con todo, que, fuera del campo matemático, unos signos «unívocos» y unas formulaciones «exactas» sólo sirven para presentar como simple lo que es complejo, para encubrir la realidad. Todo concepto de algo referente a nuestras urgencias vitales ha de ser, pues, en mi opinión, «blando», si se desea obtener de él alguna utilidad. Por tanto, esta observación de Bueno, lejos de parecerme una crítica, se me antoja un valor netamente positivo de las conclusiones de mi reflexión. Para terminar, el ejemplo propuesto por Bueno con objeto de demostrar la «blandura» o imprecisión de mi concepto de la intolerancia resulta poco afortunado, porque dentro de este último concepto no cabe concretamente el concepto de adulación, como parece opinar aquél (pág. 82). Mi concepto de la intolerancia no excluye la defensa de los bienes, intereses y convicciones propios, la afirmación de sí mismo; excluye la exageración en la defensa: lo característico de la intolerancia es, para mí, la forma de esa defensa, la cerrazón y la violencia en la afirmación de sí mismo. Basta para verlo leer, en el Capítulo VI de mi libro, las páginas 57, 69 y 70, entre otras. La intolerancia es, pues, en mi concepción, una tentativa
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de aütoafírmación cerrada al otro e, incluso, violenta. La adulación implica, también, el intento dé llegar a la propia afirmación, perp por la vía contraria: por la de una forma acaramelada y baboseante, incluyendo la disposición a simular la negación de sí mismo para conseguir su objetivo. Por tanto, ambos conceptos —el mío de la intolerancia y el de la adulación—coinciden en su meta (lograr la afirmación de sí mismo), pero difieren netamente en la forma. No cabe, pues, el segundo dentro del primero. d) Sin duda mi trabajo se desarrolla desde unos supuestos previos. También es cierto que estos supuestos no se justifican en el libro, lo cual no autoriza, en mi opinión, a afirmar que sean gratuitos, ni «ad hoc», ni que encierren una petición de principio, como asegura Bueno. Entre mis numerosos supuestos previos se hallan mi concepto de la vida humana y de nuestra convivencia como tensión; mi afirmación de esa vida y de esa convivencia coiiio valores; mi concepción más ó menos peculiar de la libertad y del amor; mi apreciación de que en el ser humano y en su convivencia parece predominar la intolerancia o, al menos, hacerse sentir con mayói: extensión y crudeza; mi convicción del escaso margen de objetividad en toda reflexión humana, etc. En forma expresa se pueden leer éstas y otras convicciones previas fundamentalmente en el Capítulo I, en las líneas escritas bajo la rotulación de Anápausis, en la introducción al Capítulo Vi y al finaífel Capítulo XII; es decir, en todos los lugares del libro dónde trató de expresar mis motivos para abordar el temái él valor que doy a mis opiniones y las sugerencias que, finalmente, evoca en mí la reflexión. Se trata, pues, de_ exposiciones introductorias, de confesiones al lector, dé oscuridades o interrogantes que quedan en el espíritu del autor, etc.; todo ello, como es evidente, al margen del objeto, propio del esfuerzo reflexivo y de cualquier intento dé fundamentación. Criticar esa zona marginal me parece legítimo, si se prueba con la crítica que esos supuestos son falsos o gratuitos o que encierran una petición de printipio. No me parece, en cambio, una crítica coherente, afirmar que los supuestos son gratuitos o peticiones de principio desde otros supuestos que tampoco son susceptibles de prueba. En mi opinión la crítica de Bueno incurre en este defecto, como espero hacer ver al final, de éstas líneas. Por otra parte, todas ésas convicciones previas marginales tampoco son, hablando con propiedad, supuestos de mi trabajo sobre la intolerancia. Sí es verdad que yo no he abordado la tarea de justificarlas,, igualmente cierto és que mi reflexión no se apoya en ellas. Tomando los dos ejemplos aducidos por Bueno, se ve esto claramente: — El postulado de la libertad. El Capítulo III de mi libro es una construcción a partir, entre otros datos, del que Bueno llama «concepto óntológico fundamental de un sujeto capaz de rechazar algo» (pág. 83); yo lo Hamo un sujeto capaz de optar. En mi reflexión yo no necesito para nada añadir a ese «dato» ningún postulado de libertad entendida como ^<una realidad interior considerada como valiosa por sí misma (= que debe set amada)» atribuida a las personas como sustancias metafísicas. (Bueno, página 83). Ni siquiera me hace falta la persona como sustancia.
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m^etafísica o no. Ni, por tanto, me propongo la justificación de ninguno dé estos temas. Otra cosa serán mis convicciones personales acerca de ellos y, quizá, alguna forma de influencia de esas convicciones en el planteamiento y en el curso de mi reflexión. Y al margen de la cuestión de los'puntos de partida de mi teoría sobre la intolerancia, en el campo de mis convicciones debo hacer una aclaración. Mi idea dé la libertad es; según creo, la de una libertad preferentemente formal; pero, con toda certeza, no es la de una VihettíLá pura, no es «la libertad indeterminada de una sustancia haciéndose» (BuenOj pág. 83). Y no lo es, porque yo no concibo al ser humano (¿ómo una realidad individual, aislada, solitaria, sino como la tensión de dos dimensiones: la personal y la comunitaria. (Véase el Capítulo IX de mi libro). Por ello, jamás he pensado en decir a nadie: «Sé quien eres», «Realízate» (Bueno, pág. 83), J¿K más. En mi libro -—p.e.. Capítulos I y VI— digo algo muy distinto: «Realízate», «Sé quien eres», en tanto en cuanto tu dinamismo personal permita también al otro realizarse y ser quien es. En la esfera de inis convicciones no se puede afirmar la libertad sin asentar, a la vez, el principio del amor. Quizá no este de más añadir que, lejos de ser estos conceptos de libertad y de amor postulados de mis reflexiones sobre la intolerancia, constituyen primordialmente secuelas de una contemplación atenta a los datos de la vida. -— «El postulado, también gratuito, que pide el principio de suponer qué la persona prefiere la distensión & \a. tenj2Ó?z» (Bueno, pág. 83). En nú teñexión sobre la intolerancia no consúxuYe ningán fundamento la suposición de que la persona, prefiere la distensión a la tensión,. Me limito a concluir que los datos de la estructura humana exigen concebir el origen de la intolerancia en el abandono a uno de los dos polos entre los que se tiende a mi parecer, la vida del hombre, en la dejación de esa tensión, es decir, én una distensión. Así, p.e., el Capítulo I l l y el Capítulo V i l de mi libro. Hasta aquí, pues, no hace falta ninguna preferencia por la; tensión o por la distensión para el objetó de mi trabajo. Otra cosa será que mi visión de la historia y de la vida me hiciere ver un predominio real y evidente de la intolerancia sobré la tolerancia. Pero, en tal caso, la preferencia del ser humano por la intolerancia—-y, de ahí, por la distensión— ni sería un supuesto, ni menos un postulado; sería simplemente una conclusión —acertada o errónea— obtenida de la historia y de la vida. Por lo demás, en el conjunto de la historia quizá sea poco probable una preferencia humana por la tensión o por la distensión. Otra cosa es que la intolerancia nos resulte profundamente incómoda y amenazadora y que, por ello, tendamos a descubrirla con mayor facilidad y frecuencia que las actitudes y conductas toleirantes. Con todo, sea cual fuere el resultado de un análisis histórico, sociológico y psicológico sobre tal cuestión, sus consecuencias para mis reflexiones sobre la intolerancia serían nulas. Mi conclusión del examen de este punto es clara: no veo justificada en la crítica de Bueno su afirmación de que mi reflexión se apoya en postulados gratuitos,.ad hoc; en peticiones de principio. Menos aún en los que señala Bueno como tales postulados. e) Me parece evidente la necesidad de enfrentarse a
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la cuestión ética. Quizá en el momento actual de la reflexión teórica y de la práctica vital esa urgencia sea especialmente perentoria. Sin embargo, tal como he dicho al principio de estas reflexiones, mi meditación sobre la intolerancia no tiene propósito ético directo. Toda referencia a la ética que pueda encontrarse en mi trabajo, o es anterior o posterior al tema o bien es marginal respecto de él. Por ello, no cabe hablar de la inconsistencia o del carácter meramente ideológico de las pretensiones fílosófíco-morales de esta obra (Bueno, pág. 93); simplemente carece de cualquier pretensión filosófico-moral. Pese a ello, con la mera intención de contribuir algo a subrayar la dificultad del problema ético y para exponer mi convicción sobre la imposibilidad de hacer crítica si no es a partir de una metafísica, diré algo íntimamente relacionado con algunas afirmaciones de Bueno. A mi parecer, es característico de la ética establecer un sistema de pautas de conducta personal y comunitaria. Esas pautas no son meras sugerencias, sino unas normas imperativas, un deber. La presencia de un deber en el concepto del ser humano tiene para mí, un objetivo muy preciso. Para empezar, sólo el deber puede dar sentido a la vida de un ser dotado de razón y hacer posible la convivencia armónica de este tipo de seres. Pero, además, un deber reconocido libre y espontáneamente como imperativo por los miembros del grupo es, a mi parecer, la única posibilidad de poner coto a los desafueros del poder, de reducir al mínimo las posibilidades de manipulación, de represión, de tiranía. Una ética sin esos objetivos o inepta para tender hacia ellos me parece, pura y simplemente, un espectro teórico, una filfa y algo peor: un fraude. N o veo cómo puede aproximarnos a esas metas el punto de partida, es decir, el criterio desde donde puede fijarse un deber moral, si no reúne unas propiedades concretas. En mi opinión, sólo tendremos un punto de partida ético, cuando demos con una instancia que reúna dos propiedades como mínimo: alguna dimensión permanente y algún aspecto de evidencia. Empiezo por la evidencia. Este concepto incluye, para mí, dos facetas: por una parte, carecer de necesidad de demostración; por otra, no ser susceptible de interpretación. La ausencia de lo primero revelaría que no estamos ante un verdadero punto de partida: todo cuanto necesita demostración,, se demuestra a partir de unas premisas; estas, por lo tanto, y no lo demostrado, serían, a lo sumo, el punto de partida. Si lo elegido como criterio, como punto de partida, es susceptible de interpretaciones, tampoco serviría: cualquiera de esas interpretaciones sería un punto de partida y entonces se impondría, sin lugar a dudas, el criterio elegido por el poder. Una ética construida así dejaría a merced de los detentadores del poder al individuo y a la comunidad que la aceptaran como regla de vida. Para el poder sólo habría una norma, —su arbitrio—, aplicada bien en forma de represión, bien a base de manipulación. Cierta dimensión de permanencia, de duración, de estaticidad del criterio ético me parece necesaria por las
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mismas razones que exigen la ausencia de una posibilidad de interpretación. Los efectos de un dinamismo puro coinciden con los de la pluralidad de interpretaciones posibles: si no se halla algo permanente en algún aspecto, queda abierta la posibilidad de elección —al menos, sucesiva— y, por tanto, el poder elegirá e impondrá sus criterios. Construir un sistema normativo moral a partir de criterios que no reúnan esos caracteres, me parece una tarea superflúa. Esos sistemas se han venido construyendo a lo largo de toda la historia por la necesidad de encauzar la convivencia mediante unas reglas y el deseo de dar vigencia a normas favorables a la facción detentadora del poder. Pero en esos sistemas éticos el deber no se impone; es impuesto por el sector de los poderosos. Naturalmente, hablo sólo del criterio, del punto de partida; no de la totalidad del sistema normativo. Entiendo que salvada una dimensión de estaticidad mínima en aquél, la ética ha de estar sometida al dinamismo humano personal y comunitario, histórico y cultural. Tampoco soy tan ingenuo como para creer en la posibilidad de una ética invulnerable al poder. Me parece, con todo, decisivo obtener una ética tal, que su infracción por el poder —ya establecido, ya revolucionario— sea aprehendida y vivida siempre por la comunidad como quebrantamiento, como violación de la norma, a pesar y por encima de todos los botes de humo lanzados para desfigurarla y encubrirla. La tarea de hallar un punto de partida con esas características me parece, en verdad, muy difícil. No sé siquiera si es posible descubrirlo. Para mí sólo hay un dato que se nos impone: el carácter inacabado de nuestro ser y la necesidad del grupo para desarrollarlo. Esto no requiere demostración ni interpretación y, además, es absolutamente permanente, a mi parecer. El juego del yo y del otro es la base de los conceptos de libertad y amor, o si se prefiere, de libertad y servicio. Desde luego, un punto de partida de este tipo sólo permite precisar, según creo, algunos aspectos de la forma obligatoria de la conducta. A quien considere práctico o necesario distinguir entre ética material y ética formal deberá concedérsele que la materia y el resto de la forma de la conducta ética han de hallarse en el contexto histórico y sociocultural concreto. Este punto de partida —libertad y servicio— me parece ciertamente muy poca cosa. Tal vez sea, sin embargo, suficiente. Esa suficiencia, o una posible insuficiencia sería un tema susceptible de discusión, pero yo no pretendo hacer aquí una exposición detallada de todos los interrogantes que encierra, para mí, el problema ético. Dentro del objetivo de esta meditación, me parece interesante referirme aquí a otro posible defecto de ese punto de partida. El defecto consistiría en no ser un dato, sino una «interpretación» concreta y determinada de los hechos. En tal caso, como cualquier interpretación, procedería de determinados criterios, originados, a su vez, en otra tarea de interpretación; sería algo derivado, demostrable a partir de unas premisas anteriores y discutible. En una palabra, no reuniría las condiciones postuladas para el punto de partida. Por otra parte, aceptar como «dato» algo derivado, demostrable y discutible, sin demostración ni discusión, es confundir una decisión de la voluntad, una mera
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opción, más o menos razonable, con la imposibilidad de negar racionalmente una evidencia. Pero aquí es donde yo veo el fallo de todos los sistemas éticos vigentes en uno u otro momento de la historia. Quien admitiera la imposibilidad de encontrar un punto de partida dotado de estaticidad y evidencia, se vería obligado a aceptar una ética basada en un fundamento inicial elegido, es decir, una ética derivada de una opción inicial. Si no hay un origen evidente, sería preciso dar con un origen racionalmente demostrado y, a su vez, con la demostración de las premisas de ese origen y luego con la demostración de esa demostración de las premisas y así sucesivamente. La opción es, precisamente, el único medio de detener ese peregrinaje interminable de demostración en demostración. Así pues, la opción ni es algo evidente, ni es algo demostrado; es algo simplemente aceptado por elección entre varias posibilidades. Una ética basada en una opción no será, por tanto, «crítica», si por tal se entiende un sistema apoyado en un origen evidente o demostrado por principios lógicos aplicados a unos datos experimentales; será, por el contrario, una ética «metafísica» apoyada en la elección entre varias posibilidades no evidentes, ni demostradas. Si, como acabo de decir, abrigo la sospecha de que el criterio «libertad-servicio» puede ser una opción, tengo la seguridad de que lo son los puntos de partida éticos propuestos a lo largo de la historia. El placer, la felicidad, la utilidad, etc. no son sino opciones, susceptibles de innumerables interpretaciones, carentes de la menor evidencia y constitutivamente inestables. Hoy está muy de moda la pretensión de establecer el valor de una conducta por sus efectos, por su eficacia. Muchos parecen aspirar a una ética del resultado. Salta a la vista, por lo pronto, la inutilidad de tal pretensión: un resultado será bueno o malo, eficaz o ineficaz conforme a una idea previa acerca de la bondad y de la maldad, de la eficacia y de la ineficacia. Dejando al margen el problema de los medios, el resultado queda prejuzgado por una idea anterior a él. Una ética de este tipo no resuelve, pues el problema de los criterios de valor; supone ya unos criterios y, por ello, es inútil. Desde un punto de vista «crítico», este fallo me parece común a toda ética carente de un punto de partida dotado de permanencia y evidencia; pero, además, una ética del resultado no serú, en verdad, una ética. El problema ético radica en encontrar criterios adecuados para fundamentar y orientar la actitud y la conducta. Esos criterios han de ser, pues, algo dado previamente a la acción. Una ética del resultado intenta precisar el valor de la actitud y de la conducta a posteriori, desde sus efectos. No puede fundamentar, ni sustentar, ni dirigir la actitud ni la conducta. Así, pues, no es una ética. Debido a éstas y otras dificultades del problema ético, yo no lo he encarado en mi libro, como repetidas veces vengo diciendo en estas reflexiones. Quisiera ocuparme ahora brevemente de algunas afirmaciones de Gustavo Bueno en su crítica, relativas al problema ético. Bueno parece encontrar el «quid» del problema ético en precisar si una conducta, una actitud, abren el cami104

no a valores morales o a la negación de tales valores (pág. 93). Se trata, pues, de encontrar el criterio para saber qué es un valor moral. Bueno parece Uamar a esta tarea la búsqueda y subsiguiente ofrecimiento de los parámetros del concepto que define esa conducta, esa actitud, entendiendo el concepto como una función (pág. 93)- Tales parámetros habrían de encontrarse en la zona de los sujetos (términos S) y en la de los contenidos personales (actos^ opiniones, designados por a, b, d), situados cuidadosamente unos y otros para cada caso en su propio contexto histórico, cultural y social (págs. 92 y 93). Si la tesis de Bueno se limitara a subrayar la necesidad de la contribución histórica y sociocultural para construir una ética, yo no le haría la menor objección. Pero hay algo más. Bueno afirma también lo siguiente: «el deber ser puede obtenerse del deber ser (y en parte también el ser)» (pág. 93), es decir, del «contexto o escala en el que se den las cuahficaciones morales» (ibid.), entendido ese contexto como el entramado histórico, cultural y social concreto. Dada la estructura de la frase, parece querer decir que considera al deber ser histórico como origen no sólo del deber ser, sino también, aún cuando en parte, del ser. Sin embargo, por el lugar que ocupa la expresión entre paréntesis, podría suponerse la concurrencia de una errata de impresión y, entonces, cabría leer la proposición así: «en parte también del ser». El origen del deber ser estaría tanto en el deber ser histórico, como en algunos aspectos del ser. Ahora bien, ^;de qué ser se trataría?, Bueno parece asegurar que sólo la historia, la cultura y la trama social permiten identificar el valor moral. No creo, pues, aventurado entender ese ser como mero ser histórico: cada término S en cuanto sujeto humano resultaría un mero producto de su contexto histórico, cultural y social. Suponiendo correcta esta interpretación, se llega a una conclusión difícil de soslayar: se convierte en valor moral positivo o negativo cuanto en un momento histórico preciso, en una cultura y en una sociedad determinadas es tenido por tal. En una palabra, los parámetros definidores de la moralidad, el criterio ético, no son sino el criterio de la comunidad en cada momento histórico. N o hace falta denunciar como «petitio principii» evidente y de manual escolástico, la pretensión de hacer proceder el deber ser del deber ser. Se da como criterio de valor aquello —el deber ser histórico—, cuyo valor se trata de precisar y justificar. Se está haciendo, por tanto, supuesto de la cuestión. Por otra parte, una radiografía de cada comunidad cultural en un momento determinado nos ofrecería, sin duda, el código de conducta correspondiente. Como cualquier fenomenología, describiría, mejor o peor, el ser Áe. la comunidad en el momento elegido. Remedando a Bueno yo diría que si de una mera estructura formal naturalista no cabe saltar a una calificación ética (págs. 92 y 93), mucho menOs cabe dar el salto desdé una mera estructura histórica, social y cultural. La razón me parece evidente: de la mera descripción del ser histórico y sociocultural, por tratarse de un ser acuñado por el hombre, jno cabe el paso al deber ser "potoiyLe. eso equivale a hacer depender de la voluntad ese deber. Y en tal caso el llamado deber sería gusto, coacción, conveniencia o lo que se quiera, pero nunca deber. En cambio, en una estructura formar naturalista tal vez puedan descubrirse instancias independientes de la voluntad humana, imperativas para
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ella. Esas instancias se impondrían a la voluntad y, así, constituirían frente a ella un deber. Esta es, para mí, la única brecha abierta a un planteamiento razonable del problema ético. Por último, si aceptar el ser histórico como aeber ser es hacerlo depender de la voluntad del hombre, resulta que la posición ética de Bueno fundamenta la ética en la voluntad. El punto de partida ético sería la opción de una comunidad concreta en un momento histórico determinado. Y esto originaría una ética tan lejana de la crítica, tan metafísica e ideológica como la que más y, a mi parecer, tan insignificante como ellas para la función de denunciar e impedir la manipulación, la arbitrariedad y la tiranía. Más aún. Una ética elaborada desde unos supuestos históricos, culturales y sociales concretos con aspiración a pasar por una construcción crítica, al no dejar de tener, en verdad, un origen metafísico, me parecería mucho más peligrosa desde el punto de vista del fraude y de la manipulación ideológica. 2 . 2 . 2 . Breve referencia a algunos aspectos concretos de la crítica de Bueno. a) Tal como expongo en mi libro, doy mucho más valor a la actitud personal, al esfuerzo por dominar la vida, que a los resultados concretos, a los contenidos producidos por esa actitud esforzada. Sin negar la importancia de éstos, la producción de un ser tan breve y limitado como el hombre, me parece cosa efímera y de impacto muy escaso; sólo la actitud, la tensión se me antojan algo siempre actual. Así, pues, me es difícil sentir «veneración», sea ante Ortega, sea ante cualquier otro ser humano. Mi admiración por Ortega no va más allá de la que siento ante cualquier persona consagrada a desarrollar una vida propia, desde sí, en cualquier campo de la actividad humana: ciencia, arte, pensamiento, política, economía o religión. Ortega me parece, sin duda y al margen de toda discusión, uno de los escasísimos brotes de vida intelectual auténtica y honesta en el erial de nuestro panorama filosófico. Y esto revela un esfuerzo, una valentía y una visión que en sí mismos son ya un valor entregado generosamente a la comunidad humana en general y muy especialmente a la suya propia. Por otra parte, una actitud de esas características por fuerza ha de producir algún buen resultado. En este terreno, me parece una estimable contribución'filosófica su idea de la vida y de la historia como órganos del conocimiento. AI menos en cuanto yo he podido captar el alcance de esa intuición. Añádase a ello su pluma deslumbradora, motivo indudable de una admiración que hunde sus raíces en el genuino placer estético experimentado al leerle. N o es demasiado lo expuesto para originar veneración, ni impide el sentido crítico para descubrir cierta frivolidad e infantilismo en otros trabajos de Ortega. A modo de ejemplo, citaré los Estudios sobre el Amor, una de las reflexiones más superficiales e insulsas que he leído en mi vida sobre tema tan decisivo. Por lo demás, el volumen de la producción literaria
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reunida ^n los once tomos de las Obras Completas publicadas por la Revista de Occidente, permite asegurar que mi conocimiento de Ortega no es suficiente como para poder encaramarme a ningún grado de veneración o de aborrecimiento. b) En mi libro ni elimino las personas angélicas o divinas, ni las he tenido en cuenta para nada. Me limito a reflexionar sobre la intolerancia del hombre. Para ello he tratado de establecer, entre otras cosas, algunas características de la persona humana que, en mi opinión, son «datos». En ningún momento me he propuesto analizar la posibilidad de la realidad de personas no humanas y menos aún la posibilidad de aplicar caracteres personales humanos a esas otras hipotéticas clases de personas. Hacer la crítica de las opiniones de Russell —o de otro—, sobre la religión, no supone reconocer la realidad de personas divinas, ni explícita, ni implícitamente. Basta para ello admitir la realidad de la religión, que es un dato rabiosamente ineludible e indiscutible de nuestro contexto histórico, cultural y social. Pero admitir el dato religioso no equivale a afirmar personalidades divinas; menos aún si se advierte que no toda religión se apoya en un Absoluto personal. c) Tampoco critico en mi libro la supuesta intolerancia de los críticos de la fe cristiana. Entre éstos últimos los hay seguramente fanáticos e intolerantes, otros que no lo son y la mayoría de ellos, si no todos, respetuosos y tolerantes en ocasiones, sectarios e interesados a veces. Exactamente igual que los críticos religiosos de otras creencias distintas áe las suyas o de la falta de fe. Sin embargo, yo no hablo de una hipotética intolerancia religiosa de Russell, ni le enjuicio desde ese punto de vista. Mi crítica consiste en denunciar sn falta de lógica al abordar la comparación entre religión y ciencia desde unos supuestos previos diferentes. d) A la distinción entre creatividad y erudición he hecho ya una referencia en el apartado 2. 2. 1., letra b) de estas reflexiones, sobre la base de aproximar la idea de creación a cierta asimilación coherente del entorno, actual e histórico. Aquí sólo añadiría como ampliación de esa primera referencia, la idea de unas intuiciones materiales nuevas, originales, y surgidas, de modo personal e intransferible, en el espíritu creativo al calor de esa asimilación. Aún cuando seguramente a Bueno le agradaría establecer una distinción tajante —¿«dura»?— entre creación y erudición, yo no creo en la posibilidad de tales distinciones, al menos entre conceptos con los que operamos sobre la realidad del hombre. Todo concepto referido al hombre, si quiere aproximarse a la realidad y servir para algo, será siempre algo dinámico, susceptible de recibir, una y otra vez, nuevas precisiones. Pese a ello, la exposición resultante de asimilar el entorno y reconstruirlo coherentemente a la luz de las propias intuiciones nacidas en aquel proceso asimilatorio se distingue suficientemente, a mi parecer, del mero esfuerzo por recoger materiales y presentarlos ordenadamente reunidos. Distinción, además, no meramente cuantitativa, sino cualitativa. Y ello aún admitiendo el valor creactivo del orden alumbrado por el autor erudito. La mera ordenación de materiales no es sino el paso previo para construir un instrumento activo, apto para la transformación del entorno. A
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esa tarea de ordenar puede suceder un descubrimiento de nuevas posibilidades en el material ordenado e incluso una nueva visión de ese material capaz de multiplicar esas posibilidades y de originar, además, otras. Todavía faltaría ¿z decisión de poner en juego ese nuevo panorama y la actuación de ese acto de voluntad. Para mí hay un salto cualitativo desde la mera tarea de ordenar a la primera de las fases posteriores mencionadas. A este salto lo Hamo creación. e) Tal como antes he dicho, la elaboración intelectual de la idea de tolerancia ha surgido históricamente en el seno de las elucubraciones arrancadas, con mayor o menor violencia, por el sufrimiento del hombre en sus confrontaciones religiosas o, al menos, motivadas, en apariencia, por discrepancias de fe. En esto mi acuerdo con Bueno es total. También he dicho que limitarse a obtener el concepto a partir sólo de esa realidad histórica, no sólo me parece quedarse en el campo fenomenológico —del cual tampoco sale mi reflexión— sino en un campo fenomenológico insuficiente: la historia actual debe ser superada por la historia posterior, pero el motor de ese dinamismo es, cuando menos en parte, la acción reflexiva de una serie de personas a la búsqueda de una comprensión de la actualidad en función de una comprensión de muchas otras cosas, entre ellas, de la historia, para así prever algo del futuro y operar sobre él.

Por otra parte, me parece muy claro que, cuando Sto. Tomás habla de bienes superiores o males más graves, no se refiere fundamental y primariamente a la subsistencia de la Iglesia; se refiere más bien, en primer plano, .a bienes y males de tipo religioso, como son obtener un testimonio de nuestra fe (testimonium fidei nostrum) o evitar el escándalo y la desunión (ad vitandum scandalum vel dissidium) o eliminar dificultades a la salvación de quienes, tolerados, se convierten paulatinamente a la fe (impedimentum salutis eorum, qui paulatim, sic tolerati, convértuntur ad fidem). La razón por la cual el mal de la infidelidad ha de ser tolerado en ocasiones, es, pues, únicamente la imposibilidad de conseguir esos otros bienes o de evitar esos otros males sin esa tolerancia. Y ello una vez más, con independencia de si el poder tolerante está o no en condiciones de eliminar el mal. N o veo fundamento alguno para afirmar que Sto. Tomás identificara el privarse de un determinado testimonio de la fe o el suscitar escándalo o desunión o el dificultar la salvación de unos infieles con la desaparición de la Iglesia o de su poder. N o se trata, pues, de que debe practicarse la tolerancia, cuando el no hacerlo pone en peligro mi subsistencia, sea yo el Gobierno, sea yo la Iglesia o cualquier otra institución. Guando la eliminación de un determinado mal impida conseguir bienes superiores o evitar males peores habrá de ser tolerado, tanto si puede ser eliminado, como si se carece de medios para ello. La tolerancia nunca es tal por impotencia —ni absoluta, ni relativa—, sino por un imperativo ético.

Evidentemente la tolerancia por imposición de la cosa tolerada—es decir, la tolerancia «forzosa»— es una realidad histórica. De hecho, las instituciones, y entre ellas las «iglesias», sólo suelen ser tolerantes a la fuerza. Pero esto no es frecuentemente sino una muestra más de la incongruencia entre la teoría y la práctica. En el caso de Sto. Tomás, ese carácter «forzoso» de la tolerancia podría verse insinuado en el desaformnado ejemplo que ofrece al final de ese artículo (11): «Propter hoc enim Ahora debo añadir otra cosa. No me parece acertado etiam haereticorum et paganorum ritus aliquando Ecclesia el comentario de Bueno a la II, Ilae, q. 10, art. 11 (no 12 toleravit, quando erat magna infidelium multitudo» (Por como se dice por error de imprenta en la crítica de Bueesto, pues, la Iglesia toleró también, en alguna ocasión los no) de Sto. Tomás. En este artículo de la Summa Theoloritos de los herejes y paganos, cuando la multitud de los ingiae no se distingue entre una tolerancia por impotencia fieles era grande). No parece imprescindible la interpretarelativa y otra por impotencia absoluta ni sé equipara la ción del ejemplo en el sentido de la tolerancia «forzosa». tolerancia a la mera impotencia para impedir la libre exisCon todo, al imaginar a la Iglesia tolerante «alguna vez» tencia de la «cosa tolerada». frente a esa «magna multitud» de infieles, difícilmente se sustrae uno a la sensación de «fuerza» y, por tanto, de Santo Tomás parte del ejemplo de Dios: Dios tolera imposición por presión de la «cosa tolerada». Ejemplo algunos males, para evitar ya la eliminación de mayores por ello inadecuado al pensamiento del Aquinense sobre bienes, o bien males peores. Ahora bien, según Sto. la tolerancia dada la independencia que frente a cualquier Tomás en ese artículo. Dios es omnipotente para eliminar idea de impotencia, absoluta o relativa, presenta en él este el mal tolerado, pero no es omnipotente para eliminar ese concepto. mal y, a la vez, evitar la desaparición de esos bienes supef) Para terminar, una breve observación. Tengo la riores o la aparición de males calificados como más perimpresión de que Bueno se ha limitado en su crítica a la niciosos. Y en este terreno de la tolerancia, la condición primera parte de mi libro. ¿Será por falta de tiempo?. de Dios no es, para Sto. Tomás, mejor que la delhombre: tanto Aquél como éste, si quieren o estiman su deber hacer ¿Será porque la segunda parte le ha gustado aún menos y no ha querido recargar de más tinta negra la crítica?. No posibles esos bienes superiores o evitar males más graves, han de tolerar necesariamente determinadas cosas, aún cuanlo se. En todo caso, la segunda parte de mi libro cierra el do ellos las consideren malas. Uno y otro son absolutaciclo del método que he intentado seguir —desde la expemente impotentes para conseguir esta meta sin tolerancia riencia vital a la teoría y desde ésta a la vida—, y me y, como esa meta es un deber, es igualmente un deber tole- hubiera agradado saber la opinión de Bueno. rar esas «cosas malas», tanto si pueden como si no pueden eliminarlas. Bilbao, a 25 de febrero de 1.979
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ei Siniavski: El arte es supe^V a la realidad VERSOS DE: J. AlbMlí, J. M. Bonet, A. Cardín, J. Miquián, J. Escobar. Fernández Calperux, A. Gonzám., M. Hernández, F. Jiménez Losantos, L.Jordá, B. Mesquida, C. Mor, J. Puig, F. Rivas, J. Rubio, A. Trapiello, J. M. Ullán Léon-Paul Fargue: La clase de Mallarmé Josep Albertí: Joan Perucho, on neix el pus? Javier Navarrete: Solo de piano REPAROS • Otrosí: Diario de lecturas

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CLASICOS EL BASILISCO La Lógica Matemática ha logrado un puesto de honor entre las disciplinas científicas. Quien consiguió que los términos «lógica» y «matemática» quedasen apareados en único referente fue el profesor curinés Giuseppe Peano (1858-1932).-La magna empresa acometida por Peano y sus colaboradores está dedicada a hacer realidad las dos ideas leibnizianas que marcan el camino del progressus hacia la constitución de la Lógica como ciencia: La idea de una characterística universalis y la de un calculus ratiocinator. Peano fija en Los principios de la Aritmética (1889) practicamente toda su simbología. Esta, más manejable que la de Frege, penetró rápidamente entre los matemáticos y con ciertas remodelaciones y añadidos de Whitehead y Russell se convirtió en el lenguaje comúnde la Lógica Matemática. Con la presentación en castellano de Los principios de la Aritmética, «Clásicos El Basilisco» pretende acrecentar ei contacto directo de los aficionados a Lógica y Matemática con los textos de Peano. La presente edición bilingüe va acompañada de una informativa y crítica introducción del profesor Julián Velarde, así como de una bio-bibliografía de Peano. (P.V.P. SUSCRIPTORES EL BASILISCO 200 PTAS.)

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REVISIA ESf^ySíQLA DE INVESTIGACIONES
Amando de Miguel Juan F. Matsal José A. Gatmendia Elisabeth Noelle-Neumann Jacinto Rodríguez Osuna N.° 4 OCTUBRE-DICIEMBRE 1978 José F. Morales Domínguez María Vidaurteta Gimpillo José Antonio Carmona Guillen La gran simplificación Nación, nacionalismo y ciencias sociales Variaciones terminológicas de las ciencias sociales La influencia de la televisión en una campaña electoral Distribución espacial de la población y desarrollo económico en España La teoría del intercambio social Madurez industrial. Guerra y condición femenina La selección de fuentes de información

NOTAS- CRITICA DE LIBROS - INFORMES Y ENCUESTAS DEL C. I. S.

Centro de Investigaciones Sociológicas (C.I.S.)
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ÍNDICE GENERAL DE EL BASILISCO (NO 1-6)

ARTÍCULOS
Gustavo Bueno, Reliquias y relatos: construcción del concepto de «historia fe. noménica» (1, 3-16). Tomas R. Fernández, Culturas animales (1, 17-31) Domingo Blanco Fernández, Ateísmo filosófico y religión progresista (1, 32-40). Pilar Palop Jonqueres, Freud, Hegel y Nietzsche sobre la tragedia clásica (1, 41-51). Miguel Ángel Quintanilla, El mito de la neutralidad de la ciencia. La responsabilidad del científico y el técnico (1, 52-56). Alberto Hidalgo Tuñón, El «sistema» de la Teoría general de los sistemas {reexposición crítica) (1, 57-63). León üarzíin Ruipérez, Dimensiones de la célula primitiva (2, 4-11). Gustavo Bueno, En tomo al concepto de «ciencias humanas», ha distinción entre metodologías a-operatorias y ^-operatorias (2, 12-46). Pilar Palop Jonqueres, Nietzsche y la tragedia (2, 47-52). Faustino Cordón, Células y asociaciones de células; el segundo nivel de integración de la evolución biológica (3, 4-11). Francisco Abad Nebot, Sobre la idea de cierre categorial en lingüística (3, 12-16). Inés Illán Calderón, ha función del léxico político en el prólogo de los Annales de Tácito (3, 17-31). El basilisco, En torno al artículo de Inés Ulan (3, 32-36). Manuel Atienza, Para una antología de la norma jurídica (3, 37-45). Gustavo Bueno, Determinismo cultural y materialismo histórico (4, 4-28). Vidal Peña García, Schopenhauer y la música: un caso de «romanticismo formalista» musical (4, 29-34). Julián Veiarde Lombraña, Gnoseología de la lógica -vevsus filosofía de las lógicas (5, 4-16). Manuel Atienza, dEs posible una enseñanza científica del derecho? (5, 1718). Pilar Palop Jonqueres,, El sofista y el filósofo, la enseñanza de la filosofía a la luz del Protágoras de Platón (5, 19-26). Francisco Sobrino, Proteínas quinasas dependientes del cAMP y lipolisis (6, 4-8).

Emilio Murcia Navarro, Análisis de sistemas en geografía urbana: el sistema urbano asturiano (5, 33-38). Santos Sánchez Saior, Diferencial semántico y actitudes: un estudio sociológico entre estudiantes de bachillerato id, 9-17). Manuel Granell, Filosofía latino-americana y espíritu viajero (6, 18-20).

TEATRO CRITICO
Gustavo Bueno Sánchez, Ontogenia y filogenia del Basilisco (1, 64-79).. Gustavo Bueno Sánchez, Animales virtuosos y animales científicos (2, 6066). Fernando Sánchez Drago, Sobre jergas de gremio e iniciación en el gran tronco jacobeo O,'il-'b')). Vicente J. González García, Bernardo del Carpió y la batalla de Roncesvalles (4, 42-52). José Manuel Gómez-Tabanera, Del tocado «corniforme» de las mujeres asturianas en el siglo XV/ (5, 39-47 y 81-82). Alvaro Galmés de Fuentes, «Del fuego regalado»; interpretación de un pasaje de las «Soledades» de Góngora (6, 21-26).

HISTORIA DEL PENSAMIENTO
Javier Peña, Espinosa: proyecto filosófico y mediación política (1, 80-87). Pilar Palop Jonqueres, Piaget y la metafísica (2, 67-69). José Luis Calvo Buezas, huces y sombras del krausismo español (3, 56-64). José María Laso Prieto, Palmiro Togliatti y los antecedentes teóricos del eurocomunismo (4, 53-63). Ricardo Sánchez Ortiz de Urbina, Adorno y Husserl: dos dialécticas (5, 4856). José María Laso Prieto, Vigencia del pensamiento de Gramsci (6, 73-83).

COLABORACIONES
Juan Delval & Violeta Demonte, ha contribución de la lingüistica generativa a la psicología actual (2, 5 3-59). Ramón García Cotareio, ha teoría de sistemas como paradigma de las ciencias sociales (3, 46-50). Miguel Ángel Quintanilla, Semántica y filosofía de la ciencia (4, 35-41). Francisco Campos, ha causación erclt&acción (5, 27-32). EL BASILISCO

DOCUMENTOS
Antonio Masip Hidalgo, Acta de la última reunión del Consejo Soberano de Asturias y León (2, 70-74). La crisis del Partido Comunista en Asturias: Documentos (6, 27-72). 109

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LÉXICO
Gustavo Bueno, Conceptos conjugados (1, 88-92). Julián Velarde Lombraña, L«gz£M^s//Wí«/í (1, 93-99). Gustavo Bueno, Discurso (2, 75-79). Luis Javier Alvarez, Filosofía (3, 65-66). Gustavo Bueno, Cultura (4, 64-67). Gustavo Bueno, Sobré el concepto de «espacio antropológico» (5, 57-69).

ÍNDICE DE AUTORES

ENTREVISTAS
Tomás R. Fernández & Alejandro Kacelnik, Etológia y aprendizaje (entrevista con Me Parlánd) (2, 80-82).

NOTAS
José María Laso Prieto, Notas inéditas sobre el Congreso de Barcelona (1, 100-111). José Antonio López Brugos, Notas sobre la mecanización de las deducciones lógicas (2, 83-92). Nicolás Martín Sosa, La filosofía española a.debate: un encuentro importante en Salamanca (2, 93-94). José María Laso Prieto, El XV Congreso de filósofos jóvenes (3, 67-82). Alberto Hidalgo Tuñón, El principio de racionalidad limitada de H.A. Simón y el Premio Nobel de Economía (4, 68-79). Aida Terrón Bañuelos, Los estudios de ciencias de la educación: curriculum y profesores (6, 84-85).

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EL BASILISCO, número 6, enero-abril 1979, www.fgbueno.es

EL BASILISCO, número 6, enero-abril 1979, www.fgbueno.es

Los estoicos y el conocimiento

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