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¡Adiós, Cordera! es un cuento basado en el evento histórico - la Guerra Carlista – y muestra la dificultad de la transición del estilo de vida.

El cuento centra alrededor una familia viviendo en España rural. La familia pose una vaca quien los hijos, Rosa and Pinín, se llama Cordera y la admiran afectuosamente como figura madre porque su madre se murió antes. Los hijos valen lo que su madre les había dicho antes: “Cuiden para ella, ella es su sustento.” La historia empieza con los niños y Cordera afuera en un campo cerca de un palo telégrafo. Pinín, el hijo, estaba intrigado de él y trató de subirlo, mientras Rosa, se sentaba sencillamente cerca de él y sólo escuchaba. Su reacción demuestra que tenía miedo, lo que es únicamente esperado porque sólo es una niña chiquita. Pronto, después de esa escena, un ferrocarril fue construido en el campo. Otra vez, los niños tenían un poco de admiración, pero la vaca tenía miedo del ruido fuerte. Este miedo del tren sería verdadero y presagiaría su fin horrible. A causa de la pobreza en que vive la familia, el padre, Antón de Chinta, fue forzado por sus circunstancias a venderla a un hombre de otro pueblo, donde la vaca se hará carne para los ricos. La vaca fue llevada en un tren a pesar de los gritos llorosos de los niños. Muchos años después, cuando Pinín era más viejo y había sido mandado al ejército para luchar en la Guerra Carlista. En yuxtaposición, salió en el mismo tren que llevó Cordera, parecer listo a encontrar el mismo fin. Por eso, uno puede decir que este tren representa un camino a la civilización y al mundo nuevo industrializado, un mundo que ofrece muchísimos miedos para las familias rurales del tiempo.