República Bolivariana de Venezuela Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior Universidad Bolivariana de Venezuela Aldea La Victoria

- Municipio Guásimos Palmira – Estado Táchira.

Teoría general del proceso civil Principio procesal Cuantía e instancias en el proceso civil venezolano

Evaristo Zambrano C.I 9.220341

INTRODUCCIÓN La teoría general del proceso civil es una parte muy importante del derecho ya que esta se podría definir como el principal aspecto que direcciona las normas jurídicas fundamentales en el derecho con el fin de suplir las lagunas del ordenamiento jurídico; en tal sentido es necesario tomar en cuenta los principios procesales los cuales son el arma efectiva para poder cumplir con las normas jurídicas las que les dan derecho las ideas fundamentales emplazar las lagunas del ordenamiento jurídico.

En cuanto al aspecto relacionado con la cuantía

llamada

competencia por el

valor de la demanda, esta se encuentra regulado en el código de de procedimiento civil en los artículos 29 y 30 en concordancias orgánica del poder judicial con los contenidos en la ley

DEFINICIÓN DEL ESTADO El Estado es la consecuencia de una larga evolución de la convivencia humana; evolución que comienza en las hordas y tribus de la era primitiva, hasta concretarse en el grupo social más denso, complejo y numeroso que surge con la civilización sedentaria, al pasar de la vida nómada, migratoria a la vida agraria. El Estado nace como producto de la organización progresiva de los asentamientos humanos a lo largo de la Historia y las clases sociales que fueron apareciendo. Conceptos de Estado: a) Es un fenómeno social complejo, cuyo rasgo distintivo es la regularización coactiva de la conducta humana a través de un orden normativo. b) c) d) e) Es una sociedad políticamente organizada. Es una Sociedad con Poder. Es un ente concreto que se realiza o materializa en la sociedad. Es un hecho: el Estado es una realidad física, material. Es una realidad, porque estamos en el Estado desde que nacemos.

Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia Esta figura del constitucionalismo moderno tiene su expresión más acabada en la Constitución venezolana de 1999, contenida en el artículo 2 y conjuga varios conceptos a la vez: Estado, Democracia, el aspecto social, el Derecho y la Justicia. Estado: Forma de organización política que se otorga una sociedad para permitir su convivencia. Consiste, por tanto, en una estructura que consta de 3 elementos existenciales: Territorio, población y poder. Democracia: elemento político que define un modo de gobierno que radica en la voluntad popular, expresada por la voluntad de la mayoría. Gobierno del pueblo. Lo Social: En este contexto, “lo social” se entiende la convivencia que desarrolla el elemento humano del Estado –población- intentando favorecer en condiciones de igualdad, a todos los sectores de la sociedad, privilegiando el cumplimiento de los derechos a los sectores más vulnerables, para lo cual el Poder Público del Estado aplica políticas sociales a los efectos de garantizar a todos, un mínimo de bienestar social. El Derecho y la Justicia: El Estado somete su voluntad a la ley comenzando por la Constitución como norma suprema. Implica la existencia de un ordenamiento

jurídico jerarquizado, de obligatorio cumplimiento por todos y que propende a la igualdad, la paz social, la solidaridad, la libertad, prohibiendo la arbitrariedad. La Justicia es un fin supremo del Estado en el orden de “dar a cada quien lo que le corresponde”. El Estado de Derecho no es social ni democrático si no es justo. Sometimiento de la autoridad del Estado a la jerarquía normativa, que obliga a todos por igual, y que prohíbe la arbitrariedad El Estado Democrático tiene como características la división de poderes; el Estado de Derecho y con él la existencia de un ordenamiento jurídico; la elección de autoridades; el gobierno de la mayoría; el pluralismo político y el respeto y reconocimiento a las minorías disidentes; la seguridad jurídica y la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. Estado Social Venezolano (Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia) El Proceso Constituyente Venezolano de 1999 hizo un aporte avanzado y revolucionario al Derecho Constitucional Universal con la creación del modelo de Estado conceptualizado como “Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia”, el cual es un Estado democrático en lo político, social y económico, comprometido con el hecho social y económico como redistribuidor de riquezas para garantizar igualdad de derechos y oportunidades a todos los ciudadanos sin discriminación, desarrollando toda su acción bajo el amparo de la ley para lograr la justicia, dándole a cada quien lo que le corresponde, lo que implica la existencia de un sistema de administración de justicia autónomo, independiente e imparcial, para garantizar justicia gratuita, accesible, oportuna, sin retardos, sin importar los formalismos y respetando el debido proceso; es un Estado que, por definición, tiene un cometido democrático, social, económico y de justicia social que garantiza la satisfacción de derechos en lugar de necesidades, desde la perspectiva de lo justo, para lo cual establece como condición sine qua non la preeminencia de los Derechos Humanos y como valores fundamentales la vida, la Democracia, la responsabilidad social, la libertad, la justicia, la igualdad y la solidaridad. Tutela Judicial Efectiva Art. 2, 3,6, 253 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela El acceso a la justicia La protección jurisdiccional La protección jurisdiccional, llamada también tutela judicial, surgió como derecho, después de la Segunda Guerra Mundial, por la arbitrariedad que reinaba en los

tiempos anteriores en la Europa fascista, por cuanto utilizando la figura del acto de gobierno y la discrecionalidad se crearon toda una variedad de actos exentos del control judicial. De manera que se instituyó en Alemania, Italia entre otros países, la tutela jurisdiccional como derecho constitucional, así quedo previsto en la Constitución italiana de 1947 y en la Ley Fundamental de Bonn de 1949. Se entiende que esta protección jurisdiccional en su génesis fue estrictamente asociada a la materia penal, sin embargo, hoy podemos afirmar que esta protección está presente en todos los ámbitos, es decir, la protección de derechos públicos subjetivos de naturaleza contractual, tributaria, laboral, funcionarial, etc. En vista de su evolución se puede afirmar que la tutela judicial no persigue otra cosa que la justicia. La función jurisdiccional es una de las funciones del Estado, a través de la cual, el Estado debe garantizar la primacía del ordenamiento jurídico y por ende la seguridad jurídica. De los derechos regulados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, destaca entre otros, uno por su especial significación e importancia, el cual es el derecho a la tutela judicial efectiva, por cuanto el mismo es un derecho base que sirve de plataforma para esgrimir otros derechos y para hacer real y constatable el sistema de garantías establecido en el ordenamiento jurídico. El artículo 26 Constitucional " Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, incluso los colectivos o difusos, a la tutela judicial efectiva de los mismos y a obtener con prontitud la decisión correspondiente. El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos ni reposiciones inútiles. " El Constituyente eleva a rango constitucional la tutela judicial efectiva. Entendida: • Como derecho de acceder a la jurisdicción. • Entablar las pretensiones que considere convenientes en la defensa de derechos e intereses. • La tutela judicial efectiva se traduce desde el punto de vista del órgano jurisdiccional en que el mismo debe estar predeterminado, observando las garantías procesales pertinentes y evitar las dilaciones innecesarias a fin de obtener con prontitud la decisión correspondiente.

• La tutela judicial efectiva se articula en protección del ciudadano a través del debido proceso. Artículo 49 Constitucional. Objeto de la Tutela Judicial El objeto, no es otro que el derecho a obtener del órgano judicial correspondiente, la tutela de los derechos e intereses y la protección ante el ejercicio ilegal del poder Público, mediante la resolución de los conflictos. Por ello el derecho a la protección jurisdiccional es, sin lugar a dudas, el derechoestrella del firmamento jurídico constitucional. Definición: La definición de la tutela judicial no es fácil por cuanto no es una definición unívoca, en razón de sus variadas manifestaciones e implicaciones en el ordenamiento jurídico. Para unos es un derecho a la prestación jurisdiccional, otros opinan que es el derecho que tiene toda persona a que se le haga justicia y otra parte de la doctrina sostiene que es un derecho fundamental. En aras de construir una definición diremos: " Es el derecho fundamental de todas las personas a recibir justicia, esto es, que sea atendida su pretensión independientemente del resultado de la misma, por el órgano jurisdiccional competente, mediante el cumplimiento de las garantías procesales, en una labor de protección de los derechos e intereses violados, restaurando el orden jurídico conculcado en tiempo útil:' EL PODER JUDICIAL EN VENEZUELA Es el poder encargado de administrar justicia, ordena concretamente que el poder judicial corresponde conocer de las causas y asuntos civiles, mercantiles, penales, del trabajo, de menores, militares, políticos y fiscales, sin distingo de las personas que intervengan en ellos; decidirlos definitivamente y ejecutar o hacer ejecutar las sentencias que dictare, la justicia se administra en nombre de la República Bolivariana de Venezuela. La potestad de administrar justicia emana de los ciudadanos o ciudadanas y se imparte en nombre de la República por autoridad de la ley. Corresponde a los órganos del Poder Judicial conocer de las causas y asuntos de su competencia mediante los procedimientos que determinen las leyes, y ejecutar o hacer ejecutar sus sentencias. El sistema de justicia está constituido por el Tribunal Supremo de Justicia, los demás tribunales que determine la ley, el Ministerio Público, la Defensoría Pública, los órganos de investigación penal, los o las auxiliares y funcionarios o

funcionarias de justicia, el sistema penitenciario, los medios alternativos de justicia, los ciudadanos que participan en la administración de justicia conforme a la ley y los abogados autorizados para el ejercicio. El Poder Judicial es independiente de las demás ramas del Poder Público, goza de autonomía funcional, financiera y administrativa. (Constitución Política de 1999, Art. 253) Principios Fundamentales que rigen el funcionamiento de los órganos del Poder Judicial Artículo 1º. El ejercicio de la justicia emana del pueblo y se realiza por los órganos del Poder Judicial, el cual es independiente de los demás órganos del Poder Público. Sus deberes y atribuciones son las definidas por la Constitución, los tratados, acuerdos y convenios internacionales suscritos por la República, esta Ley y las demás leyes y a ellos debe sujetarse su ejercicio. Para asegurar la independencia del Poder Judicial sus órganos gozarán de autonomía funcional, económica y administrativa en los términos determinados por esta Ley y las demás leyes. Artículo 2º. La jurisdicción es inviolable. El ejercicio de la potestad jurisdiccional de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los tribunales y comprende a todas las personas y materias en el ámbito del territorio nacional, en la forma dispuesta en la Constitución y las leyes. Las decisiones judiciales serán respetadas y cumplidas en los términos que ellas expresen. Artículo 3º. En el ejercicio de sus funciones los jueces son autónomos, independientes, imparciales, responsables, inamovibles e intrasladables. Artículo 4º. Los jueces de alzada no podrán corregir la interpretación y aplicación del ordenamiento jurídico, sino cuando administren justicia en virtud de los recursos que las leyes establezcan. Tampoco podrán los jueces, ni el Consejo de la Judicatura dictar instrucciones de carácter vinculante, generales o particulares, sobre la interpretación o aplicación del ordenamiento jurídico que lleven a cabo los jueces en el ejercicio de su función jurisdiccional. Artículo 5º. En caso de interferencias de cualquiera naturaleza u origen en el ejercicio de sus funciones, los jueces deben informar a la Corte Suprema de Justicia sobre los hechos que afecten su independencia, a los fines de que dicte las medidas para hacerlas cesar inmediatamente.

Artículo 6º. Los jueces responderán penal, civil, administrativa y disciplinariamente sólo en los casos y en la forma determinada previamente en las leyes. Artículo 7º. Los jueces no podrán ser removidos, suspendidos o trasladados, sino en los casos y mediante el procedimiento que determine la ley. Artículo 8º. Las personas y las entidades públicas y privadas están obligadas a prestar la colaboración requerida por los jueces, en la forma que la ley establezca, Quienes sean legalmente requeridos deben proporcionar el auxilio, sin que les corresponda calificar el fundamento con que se les pide, ni la legalidad o justicia de la decisión que se trata de ejecutar. Art. 253 Const. "La potestad de administrar justicia emana de los ciudadanos y ciudadanas y se imparte en nombre de la República por autoridad de la ley. Corresponde a los órganos del Poder Judicial conocer de las causas y asuntos de su competencia mediante los procedimientos que determinen las leyes, y ejecutar o hacer ejecutar sus sentencias. El sistema de justicia está constituido por el Tribunal Supremo de Justicia, los demás tribunales que determine la ley, el Ministerio Público, la Defensoría Pública, los órganos de investigación penal, los o las auxiliares y funcionarios o funcionarias de justicia, el sistema penitenciario, los medios alternativos de justicia, los ciudadanos o ciudadanas que participan en la administración de justicia conforme a la ley y los abogados autorizados o abogadas autorizadas para el ejercicio". Estructura del Poder Judicial Venezolano Funcionamiento de los diferentes órganos que forman el Poder Judicial en todas sus actuaciones

- El Tribunal Supremo de Justicia - Los demás Tribunales de la República. - El Ministerio Público. - La Defensoría del Pueblo. - La Dirección Ejecutiva de la Magistratura. - El Tribunal Supremo de Justicia: Art. 1 LOTSJ. El tribunal supremo de justicia constituye parte del sistema de justicia, es el máximo órgano y rector del poder judicial y goza de autonomía funcional,

financiera y administrativa. El Tribunal Supremo de Justicia es el más alto tribunal de la República, contra sus decisiones, en cualquiera de sus salas, no se oirá, ni admitirá acción o recurso alguno. Goza de autonomía funcional, financiera y administrativa. (Artículo: N° 254 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.) El Tribunal Supremo de Justicia es la última instancia judicial del país, a través de sus seis (6) Salas: Político Administrativa, Casación Civil, Casación Social, Casación Penal, Electoral, y Constitucional. Los Magistrados que en total son treinta y dos (32), a partir de 2004 en virtud de la entrada en vigencia de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, integran el Tribunal Supremo de Justicia en Pleno, y también tienen importantes funciones judiciales, como decidir sobre las solicitudes de enjuiciamiento de los altos funcionarios del Estado. a) Sala constitucional: Que maneja todo lo que sea inconstitucional. Está por encima de la ley, es la más alta instancia judicial en materia constitucional y es el máximo intérprete de la Constitución, siendo sus decisiones sobre la materia vinculantes, incluso, para las demás salas del Tribunal Supremo de Justicia. b) Sala político administrativa: Que es donde se maneja el contencioso administrativo. La Sala Político Administrativa es competente para resolver en primera, segunda o última instancia, según el caso, los reclamos del ciudadano contra el Estado, cuando éste afecte sus derechos subjetivos y patrimoniales, y en tal sentido, es competente para anular los actos administrativos generales o individuales contrarios a derecho, incluso por desviación de poder; condenar al pago de sumas de dinero y a la reparación de daños y perjuicios originados en responsabilidad de la Administración; conocer de reclamos por la prestación de servicios públicos y disponer lo necesario para el restablecimiento de las situaciones jurídicas subjetivas lesionadas por la actividad administrativa. c) Sala electoral: Donde se maneja todos los asuntos electorales del país. Cuando se habla de electorales no es solamente la parte del CNE, también es de los sindicatos, es la de todos organismos que tenga elecciones. d) Sala de casación civil: Que maneja todo lo que sea civil y mercantil en última instancia. Es la última instancia judicial en materia mercantil y civil. e) Sala penal: La cual maneja todos los asuntos de materia penal. Es la última instancia judicial en materia penal.

f) Sala de casación social: Maneja la materia laboral. Comprende la casación agraria, laboral y de menores, siendo la última instancia judicial en estas materias. Los demás Tribunales de la República. Los tribunales tienen la atribución de dirimir las controversias que surjan entre los ciudadanos, o entre éstos y el Estado, según los procedimientos establecidos en la ley . La organización de los tribunales en Venezuela no es uniforme, ésta depende de la materia de la cual se ocupan. Para explicar su organización y funcionamiento, dividiremos los tribunales en penales; civiles y mercantiles; laborales, y de familia. JURISDICCIÓN ORDINARIA CIVIL. Corte de apelaciones o juzgados superiores: Estará constituida por tres jueces profesionales. Deberes de la corte de apelaciones en materia civil: a) Conocer en apelación de las causas e incidencias decididas por los tribunales de primera instancias en lo civil, y de los recursos de hecho; b) Conocer de las solicitudes sobre legitimación de hijos, en conformidad con el Código Civil; c) Ejercer las funciones que en materia civil les señalen las leyes. Los juzgados superiores estarán constituidos por un juez, un secretario y un alguacil. Deberes de los juzgados superiores en materia civil: 1º Conocer en apelación de las causas e incidencias decididas por los tribunales de primera instancia en lo civil, así como también en los casos de consulta ordenados por la ley y de los recursos de hecho. 2º Conocer de las solicitudes sobre legitimación de hijos, en conformidad con el Código Civil. 3º Ejercer las funciones que en materia civil les confieran las leyes nacionales. Tribunales de Primera Instancia en materia civil. (Conocen de las causas cuya cuantía excede a 5 millones de bolívares)

Los jueces de primera instancia civil actuarán como jueces unipersonales en la forma y con la competencia establecida en el Código de Procedimiento Civil y en las demás leyes; o como presidentes de los tribunales integrados con participación ciudadana que se establecieren. Deberes y atribuciones de los jueces de primera instancia en materia civil. 1º Conocer en la primera instancia de todas las causas civiles que les atribuya el Código de Procedimiento Civil. 2º Conocer de los juicios en que la República sea parte, cuyo conocimiento no esté atribuido a la Corte Suprema de Justicia. 3º Conocer de los procesos fiscales relativos a impuestos nacionales, cuyo conocimiento no esté atribuido por la ley a otro tribunal. 4º Conocer en segunda y última instancia de las causas e incidencias civiles decididas en primera instancia por los juzgados de Municipio, así como también de los recursos de hecho. Juzgados de Municipio (Conocen de las causas cuya cuantía no exceda de 5 millones de bolívares) Los jueces de municipio actuarán como jueces unipersonales. Los juzgados de municipio serán ordinarios y especializados en ejecución de medidas. Los juzgados ordinarios tienen competencia para: 1º Conocer en primera instancia de las causas civiles y mercantiles cuyo interés, calculado según las disposiciones del Código de Procedimiento Civil, no exceda de cinco millones de bolívares. 2º Ejercer las atribuciones que les confiere la Ley de Registro Público. 3º Conocer en primera instancia de los juicios de quiebra de menor cuantía. 4º Conocer de los juicios de deslinde, de acuerdo con el Código de Procedimiento Civil. 5º Recibir manifestaciones de esponsales y presenciar la celebración de matrimonios. 6º Proveer lo conducente en los interdictos prohibitivos, de acuerdo con el Código de Procedimiento Civil.

7º Las demás que les señalen las leyes. Los juzgados especializados en ejecución de medidas tienen competencia para cumplir las comisiones que le sean dadas por los tribunales de la República, de acuerdo con la ley. Desde el artículo 288 al 298 del código de procedimiento civil nos habla sobre la apelación y el 312 del mismo código nos habla cuando se propone el recurso de casación ante el tribunal supremo de justicia en sala civil. JURISDICCIÓN ORDINARIA PENAL. -Los tribunales penales presentan una regulación propia y una organización específica, establecida en el Código Orgánico Procesal Penal. Estos tribunales están organizados en Circuitos Judiciales. Los Circuitos Judiciales corresponden a las Circunscripciones Judiciales que a su vez es la forma en que se divide el territorio para asignar la competencia de los tribunales en territorios determinados. Generalmente cada Circunscripción Judicial coincide con el territorio de los estados venezolanos que son 23 y el Distrito Federal, por ello hay 24 Circunscripciones Judiciales y en consecuencia, 24 Circuitos Penales. El Circuito Judicial Penal está a cargo de un Presidente y un Vicepresidente, ambos designados por la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, quienes son jueces titulares de las Cortes de Apelaciones. El Juez Presidente del Circuito tiene la función de supervisar la administración del Circuito y proponer el nombramiento del personal auxiliar. Los jueces Presidentes de todos los Circuitos Judiciales Penales integran el Consejo Judicial Penal, que tiene atribuciones reglamentarias para regular el funcionamiento de los Circuitos y para la formulación de su presupuesto anual. El Presidente del Consejo Judicial Penal es el juez más antiguo en sus funciones. El Circuito Judicial Penal tiene dos secciones: adultos (conoce de asuntos penales de personas que tienen 18 años o más) y adolescentes (conoce de asuntos penales de personas que tienen entre 12 y 17 años). Cada Sección está conformada por lo menos por un Tribunal de Primera Instancia y por una Corte de Apelaciones o Superior. Corte de Apelaciones a) Conocer en apelación de las causas e incidencias decididas por los tribunales de primera instancia en lo penal; b) Ejercer las atribuciones que les confieren el Código Penal, el Código Orgánico Procesal Penal y las demás leyes nacionales.

Tribunales de primera instancia. Deberes y atribuciones de los jueces de primera instancia en materia penal. 1º Conocer en primera instancia de las causas en materia penal cuyo conocimiento no esté atribuido al tribunal. 2º Conocer de todas las causas o negocios de naturaleza penal, que se les atribuyan. Jurisdicción laboral: Conoce de todos los conflictos entre patrono – trabajador. 1ra instancia a cargo de tribunales unipersonales. 2da instancia integrado por 3 jueces y 2 secretarios. En materia laboral, se tiende hacia la especialización y a una organización distinta a la de los tribunales multicompetentes, más parecida a la de los tribunales penales. En efecto, la Ley Orgánica Procesal del Trabajo que entró en vigencia a partir de agosto de 2003, separa a la jurisdicción laboral del resto, y divide a los tribunales laborales en dos tipos: los de primera instancia y las Cortes Superiores. Según esa ley, el Tribunal de Primera Instancia está compuesto por jueces que ejercen funciones de sustanciación, conciliación y ejecución, o juicio, y se rotan para ejercer una función o la otra. Los primeros tienen la atribución de tramitar el caso, lograr un acuerdo entre las partes con el fin de que no vayan a juicio, y velar por el cumplimiento del acuerdo, y en caso de que el asunto vaya a juicio, ocuparse de la ejecución de la sentencia dictada por el juez de juicio. Los jueces de juicio deben resolver la controversia planteada conforme al derecho. Las Cortes Superiores están integradas por una o más Salas, cada una conformada por tres jueces que conocen de los asuntos laborales en segunda instancia de forma colegiada. Todos los jueces laborales reciben apoyo de los secretarios de sala que tienen la obligación de refrendar las decisiones de los jueces y las actas de las audiencias orales, controlar la tramitación de los juicios y asistir a las audiencias orales. También presta apoyo a los jueces laborales, el servicio de alguacilazgo, que es una figura innovadora, similar a la que introdujo el Código Orgánico Penal, que tiene como atribuciones la recepción de la correspondencia, el transporte y distribución interna y externa de los documentos, la custodia y el mantenimiento del orden de las salas de audiencia y de las edificaciones, la práctica de las citaciones y notificaciones, y la ejecución de las órdenes del tribunal. Jurisdicción de Transito: Donde no haya tribunales de transito se remiten a civil.

Jurisdicción contenciosa administrativa: Corresponde al tribunal supremo de justicia son competentes para anular los actos administrativos generales o individuales contrarios a derecho. Los tribunales de carrera administrativa fueron eliminados, pero hay tribunales de 1ra, 2da, 3ra y 4to de transición, para que conozcan y decidan lo referente a los problemas de carrera administrativa, son unipersonales. Corte 1ra contenciosa administrativa fue eliminada. Los tribunales contencioso administrativo conocen de casacion en sala politico administrativa. -Jurisdicción agraria: Tenemos tribunales de 1ra y 2da instancia y conocen de casación en sala social. Jurisdicción inquilinaría: Área de arrendamiento inmobiliario, no existe contencioso administrativo se ventila por la parte civil. Jurisdicción fiscal: Conoce sobre impuesto sobre la renta. Jurisdicción Bancaria: Resuelve los conflictos de la ley de bancos y otras instituciones financieras. Si excede de 50.000.000 lo asume el 7mo y 9no bancario. Jurisdicción de familia: Ley orgánica de protección del niño y del adolescente ley de carácter mixta, posee norma sustantiva y adjetiva. Tribunales de protección del niño y adolescente se dividen en sala de juicio, que son de 1ra instancia. Unipersonales. Corte superiores colegiados compuesto por 3 jueces profesionales y se recurre a la sala social. La corte superior estará integrada por una o más salas de apelaciones. Art. 173 – 179 L.O.P.N.A. Los tribunales de familia son llamados tribunales de protección del niño y del adolescente, y están constituidos por una Sala de juicio y una Corte Superior. La Sala de juicio cuenta con un Presidente, un Secretario y jueces profesionales que conocen directa y unipersonalmente de los asuntos que les son asignados por el Presidente en asuntos relacionados con niños y adolescentes de índole familiar, laboral, patrimonial, civil. La Corte Superior está integrada por una o más Salas de Apelaciones, cada una de las cuales está compuesta por tres jueces profesionales, quienes actúan de forma colegiada, y tiene competencia para revisar las decisiones de las Salas de Juicio.

Los procesos son parcialmente orales, ya que las pruebas y conclusiones del caso se presentan en las audiencias de juicio, pero el resto del proceso es escrito. La Ley que los regula es la Ley Orgánica de Protección del Niño y Adolescente. -Jurisdicción militar: Conoce todo lo referente a las fuerzas armadas nacionales. Se rige por el Código orgánico de Justicia militar. Tuvo un cambio de inquisitivo a acusatorio. -Jurisdicción de paz: Resuelve las controversias de la comunidad. -Jurisdicción indígena: Se les permite que ellos juzguen ciertas faltas de acuerdo con sus costumbres, siempre y cuando no coliden con la constitución. El Ministerio Público Art. 1 LOMP El Ministerio Público es la institución de rango constitucional a la cual ha sido conferida la atribución de: garantizar en los procesos judiciales el respeto a los derechos y garantías constitucionales, así como a los tratados, convenios y acuerdos internacionales suscritos por la República; garantizar la celeridad y buena marcha de la administración de justicia, el juicio previo y el debido proceso; ordenar y dirigir la investigación penal de la perpetración de los hechos punibles para hacer constar su comisión con todas las circunstancias que puedan influir en la calificación y responsabilidad de los autores o las autoras y demás participantes, así como el aseguramiento de los objetos activos y pasivos relacionados con la perpetración; ejercer en nombre del Estado la acción penal en los casos en que para intentarla o proseguirla no fuere necesaria instancia de parte, salvo las excepciones establecidas en la ley; intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva la responsabilidad civil, laboral, militar, penal, administrativa o disciplinaria en que hubieren incurrido los funcionarios o funcionarias del sector público, con motivo del ejercicio de sus funciones, así como las demás atribuciones que establezcan esta Constitución y la ley. La Defensoría del Pueblo. "La Defensoría del Pueblo tiene a su cargo la promoción, defensa y vigilancia de los derechos y garantías establecidos en esta Constitución y en los tratados internacionales sobre derechos humanos, además de los intereses legítimos, colectivos o difusos de los ciudadanos y ciudadanas". Art. 4 LODP. Objetivos. Los objetivos de la Defensoría del Pueblo son la promoción, defensa y vigilancia de:

1. Los derechos humanos. 2. Los derechos, garantías e intereses de todas las personas en relación con los servicios administrativos prestados por el sector público. 3. Los derechos, garantías e intereses de todas las personas en relación con los servicios públicos, sea que fueren prestados por personas jurídicas públicas o privadas Art. 8. LODP. Principios de actuación. Son principios de actuación de la Defensoría del Pueblo en el cumplimiento de sus objetivos y funciones la oralidad, inmediatez, gratuidad, accesibilidad, celeridad, informalidad e impulso de oficio. Con base a los principios aquí previstos todo tiempo será hábil, la recepción de quejas y denuncias se realizará conforme a los principios de justicia permanente. Art. 9 LODP. Principios. La Defensoría del Pueblo asume como fundamento de su moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz, la doctrina constitucionalmente establecida como principios rectores de su actuación, la progresividad, la no discriminación, el goce pleno, el ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos y los principios universalmente reconocidos por el Derecho Humanitario Internacional. La Dirección Ejecutiva de la Magistratura. Tiene el objeto de asegurar la independencia, eficacia, disciplina y decoro de los tribunales y de garantizar a los jueces los beneficios de la carrera judicial. En el deberá darse adecuada representación a las otras ramas del poder público. Los tribunales pueden ser: Colegiados: Integrados por 2 o más jueces. Unipersonales: Integrado por 1 solo juez. Juzgado: Junta de jueces que concurren a dar sentencia. Tribunal de un solo juez. Término o territorio de su jurisdicción. Sitio donde se juzga. Tribunal: Lugar destinado a los jueces para administrar justicia y dictar sentencias. Conjunto de jueces ante el cual se efectúan exámenes, oposiciones y otros certámenes o actos análogos.

Corte de apelaciones: Tribunal de justicia donde se apelan las causas decididas por tribunales inferiores. FUNCIÓN JURISDICCIONAL DEL ESTADO El estado tiene como función primordial, la actividad de resolver los conflictos que le presentan los ciudadanos y declarar la voluntad de la ley, privándose de esta manera a los individuos, de la facultad de hacerse justicia por sus propias manos “Es la expresión del poder soberano asumido por el Estado, como consecuencia de la supresión de la violencia privada, indispensable, junto con el poder correlativo de la acción, para la válida constitución del proceso, único mecanismo a través del cual se la ejerce, mediante delegación en órganos especializados en la tutela judicial de los intereses jurídicos”. De esta manera, los ciudadanos para obtener la composición de sus controversias, se encuentran dotados del derecho de acción, es decir, de poner en funcionamiento le actividad jurisdiccional, y al Estado se le ha revestido con el deber de la jurisdicción, es decir, de resolver esos conflictos. Luego, la función del Estado no es otra que la composición de conflictos mediante la administración de justicia, para mantener la paz social, el orden y la seguridad del colectivo, es decir los valores a los cuales el derecho accede y sirve. La función jurisdiccional asegura la vigencia del Derecho. Las normas serían ilusorias se no se hicieran si no se hicieran efectivas, cuando se infrinjan, con las sentencias de los jueces. La función jurisdiccional es declarativa simultáneamente declara Derechos y crea nuevos estados jurídicos de certidumbre y de coerción inexistentes antes de la cosa juzgada. LA JURISDICCIÓN Jurisdicción, proviene de la expresión latina iuris dictio que significa 'decir el Derecho' y alude a la función que asume el Estado, a través de los jueces y tribunales, de administrar la justicia, aplicando el Derecho a los casos concretos que se les presentan. En este sentido se habla también de función jurisdiccional y corresponde a los juzgados y tribunales determinados por las leyes. En sentido estricto, por jurisdicción se entiende la función pública de administrar justicia, emanada de la soberanía del estado y ejercida por un órgano especial. Tiene por fin la realización o declaración del derecho y la tutela de la libertad individual y del orden jurídico, mediante la aplicación de la ley en los casos concretos, para obtener la armonía y la paz sociales.

Tomando estos conceptos en cuenta, se puede definir a la jurisdicción como: El poder emanado del estado, aplicado por órganos dedicados a la función de administrar justicia, para investigar y sancionar delitos e ilícitos de toda clase o adoptar medidas de seguridad ante ellos, mediante la aplicación de la ley. “La potestad dimanante de la soberanía popular, que ha sido asumida por el Estado como consecuencia directa de haber restringido la posibilidad de que los particulares se hicieran justicia por su propia mano, que es indispensable, junto con el poder correlativo de la acción, para constituir válidamente el proceso, único mecanismo por el cual se la ejerce, a través de órganos esencialmente independientes, determinados con antelación a la cuestión que les habrá de ser sometida a su consideración y especializados en la tutela judicial de los intereses jurídicos de los particulares, mediante la justa aplicación de la ley y el derecho al caso concreto”. En la definición que se acaba de proponer se destaca: a) Que a la jurisdicción puede definírsele como la potestad dimanante de la soberanía popular, que ha sido asumida por el Estado como consecuencia directa de haber restringido la posibilidad de que los particulares se hicieran justicia por su propia mano. b) Que la jurisdicción es indispensable, junto con el poder correlativo de la acción, para constituir válidamente el proceso. Ya hemos tenido la oportunidad de advertir que, en nuestro concepto, a la jurisdicción no puede pretender definírsele ajena al complejo sistema de relaciones al que su ejercicio se encuentra vinculado. Si nos detenemos a observar el modo en el que normalmente se desarrolla un proceso jurisdiccional cualquiera, podemos apreciar que el mismo consiste en una serie de actividades que son realizadas por un conjunto determinado de hombres, que colaboran para la consecución de un objetivo común que, en principio, no es más que la obtención de una sentencia que disponga en derecho a cuál de ellos asiste la razón y su posterior ejecución. En efecto, el proceso no se constituye sólo con la actuación de los justiciables; del mismo modo que es manifiestamente imposible que se desarrolle exclusivamente con la actuación del órgano jurisdiccional, sin que tengan participación alguna los justiciables. Gracias al ejercicio del poder jurídico de la acción se estimula la actuación del órgano jurisdiccional y, precisamente, de la conjugación de estos dos poderes (acción y jurisdicción) tiene su génesis el proceso. c) Que el proceso es el único mecanismo por el cual se ejerce la jurisdicción.

La anterior explicación resulta de capital importancia pues contribuye a romper con el enquistado estigma de considerar a la sentencia como la expresión formal del acto jurisdiccional, prescindiéndose de toda consideración que pudiera sugerir que ésta no es más que “el acto conclusivo del proceso de cognición”, en cuyo proceso, por lo demás, se han sucedido ordenadamente una serie de etapas o lapsos dentro de los cuales las partes y el juez han ejecutado un conjunto de actos tendientes a hacerlo llegar a su natural desenlace (la sentencia y su eventual ejecución), cuyos lapsos se encuentran ligados unos a otros por el inquebrantable principio de la preclusión, de acuerdo con el cual no ha podido nunca alterarse el orden de aquella determinada sucesión de momentos y oportunidades. d) Que la jurisdicción se ejercita mediante órganos esencialmente independientes, determinados con antelación a la cuestión que les habrá de ser sometida a su consideración y especializados en la tutela judicial de los intereses jurídicos de los particulares. Junto con la imparcialidad que cada juzgador ha de tener respecto del objeto litigioso y de las partes procesales, en el moderno Estado Constitucional se ha implantado la garantía de la independencia del juez respecto de los otros poderes del Estado, en particular del Ejecutivo, con la finalidad de asegurar que “la garantía de los derechos de los ciudadanos, en que se resuelve la actuación del Derecho objetivo, se haga sólo con sujeción a la ley, desvinculándose de cualquier otra sumisión o influencia” (Montero, J. 1999, p.99). e) Que la jurisdicción se ejercita procurando de la justa aplicación de la ley y el derecho al caso concreto. Se ha dicho en la definición que la especialidad de la función jurisdiccional consiste en dar satisfacción a los intereses jurídicos de los justiciables, sin embargo, no se trata de una solución cualquiera, se requiere que ésta sea jurídica. De manera tal pues que la satisfacción de los intereses de los justiciables no puede lograrse sino mediante la justa aplicación de la ley JURISDICCIÓN CONTENCIOSA Su nombre deriva de contienda que significa disputa, pelea la controversia es una de las características de la jurisdicción, pero no indispensable, porque hay juicios sin contienda, como lo es el juicio del divorcio por el articulo 185-A, o la separación de cuerpos y de bienes del mutuo acuerdo, articulo 185del código civil. Aunque la sala civil tiene un criterio distinto, considera que se trata de supuestos de jurisdicción voluntaria. LA JURISDICCIÓN VOLUNTARIA

El vocablo “Jurisdicción Voluntaria”, es referido a aquellas situaciones que han de dirimirse ante el órgano jurisdiccional sin que haya de plantearse el contradictorio, es decir, sometidas a la actividad jurisdiccional por la parte interesada, prescindiendo de un contendor o de cualquier otra persona que tenga un interés actual en el asunto. La jurisdicción voluntaria representa un concepto opuesto a la jurisdicción contenciosa, o sea, la que se ha venido analizando anteriormente; si en ésta se aprecia un conflicto suscitado entre dos o más partes, en la jurisdicción voluntaria el asunto conflictivo es, en principio, pertinente a una sola parte interesada, valga decir, no se plantea controversia alguna. Algunas opiniones doctrinarias, por cierto superadas, afirman que la jurisdicción voluntaria ni siquiera tenía carácter jurisdiccional, por cuanto en ella no se declara el derecho. La doctrina define a la jurisdicción voluntaria como aquella en la cual no se plantea una controversia entre partes, puesto que no requiere una dualidad de éstas, ya que sólo se trata de actuaciones ante los jueces en cumplimiento de la solemnidad requerida por ciertos actos o pronunciamientos de ciertas resoluciones que los tribunales deben dictar. Incluso este concepto de jurisdicción voluntaria ha sido extendido hasta la jurisdicción prorrogada donde las partes, de acuerdo con su voluntad, modifican la normal competencia. La doctrina también establece entre los caracteres distintivos de la jurisdicción voluntaria, que ésta tiene un marcado carácter constitutivo, por crear situaciones jurídicas nuevas y propender al desarrollo de relaciones existentes; en tanto que la jurisdicción contenciosa tiene como finalidad resolver situaciones jurídicas preexistentes. Esto, no obstante el carácter constitutivo de la jurisdicción voluntaria, implica que en la jurisdicción contenciosa no se aprecien situaciones jurídicas constitutivas de derecho, lo que ocurre es que con mayor frecuencia se aprecia en la voluntaria. Lo cierto es, que el rango característico en la jurisdicción voluntaria es la ausencia de una dualidad de partes actuando en controversia ante la jurisdicción que deba dirimir su conflicto. Es importante destacar que la jurisdicción voluntaria coincide con la contenciosa en las siguientes características: Se inician gracias al principio dispositivo, es decir, a petición del interesado. a) Se plantean ante un juez competente. b) Su ejecución requiere ser llevado a cabo mediante un procedimiento legalmente estatuido. c) El Juez debe emitir un juicio en torno a situaciones de hecho. d) La decisión emanada del juez tiene siempre carácter jurídico.

e) La decisión judicial siempre estará referida a un interés privado. f) El Juez, necesariamente no debe tener interés en el asunto que va a resolver. g) Esa resolución del Juez siempre va a producir sus efectos en el orden jurídico o patrimonial de las partes. En tanto que difieren la una de la otra en cuanto a: a) En la jurisdicción contenciosa siempre se va a componer un litigio, en tanto que en la voluntaria no existe litigio, sino sólo un negocio jurídico. b) En la contenciosa por tener este carácter, siempre se va a encontrar un conflicto entre partes que fungen como legítimos contradictores, en tanto que en la voluntaria no hay partes contrincantes por el hecho de no existir litigio, sólo hay interesados o participantes. c) En la contenciosa la decisión del Juez tiene los efectos de la cosa juzgada, en tanto que en la voluntaria tal decisión sólo tiene los efectos de una presunción que admite prueba en contrario. Jurisdicción Indígena La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 reconoció de manera expresa el Capítulo VIII denominado “De los Derechos de los Pueblos Indígenas” y se enmarca dentro del Título III de la Constitución, intitulado “De los Derechos Humanos y Garantías, y de los Deberes”, con lo cual no queda duda que se trata de derechos fundamentales (16). En una disposición aislada, pero vinculada estrechamente con este Capítulo, el Constituyente estableció el artículo 260, en el cual se reconoció por primera vez la coexistencia de los sistemas normativos indígenas con el sistema jurídico nacional, mediante la jurisdicción especial indígena como mecanismo alterno y formal de justicia, en los siguientes términos: “Las autoridades legítimas de los pueblos indígenas podrán aplicar en su hábitat instancias de justicia con base en sus tradiciones ancestrales y que sólo afecten a sus integrantes, según sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a esta Constitución, a la ley y al orden público”. Dicha norma constitucional también prevé la creación de una ley que determinará la forma de coordinación de esta jurisdicción especial con el sistema judicial nacional. Nótese que se trata de una jurisdicción especial autónoma en sentido estricto, que se encuentra inserta dentro del Capítulo III del Título V, relativo al Poder Judicial y al Sistema de Justicia Nacional -al igual que la jurisdicción militar y la justicia de paz-, en el cual deben existir relaciones de coordinación y subordinación con el

sistema de justicia nacional, tal como lo prescribe el mismo artículo 260 y por el principio de supremacía constitucional pautado en el artículo 7 del Texto Constitucional, debiendo además respetar el principio de la interdependencia y colaboración con los demás Poderes Públicos a los fines del Estado, conforme lo ordena el artículo 136 de la Constitución. Así debe entenderse por razones de integridad y soberanía nacional. Así pues, el reconocimiento del derecho y la jurisdicción indígenas amplía y enriquece la noción de Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia establecido en el artículo 2 del Texto Fundamental venezolano, porque ello implica la participación de nuevos actores sociales (los indígenas) dentro del sistema de administración de justicia que aplicarán formas propias de resolución de conflictos, de acuerdo a su cosmovisión y patrones culturales. LA JURISDICCIÓN ESPECIAL Se llama así porque en razón de la materia, o en razón de la persona, se debe llevar el problema o el litigio ante un Juez considerado específicamente. Los Tribunales son, entre otros: Los Tribunales Militares, que se refieren a los delitos catalogados como tales en el Código de Justicia Militar. Los Tribunales de Tránsito. Se les atribuye la potestad de dirimir las controversias que se plantean con respecto a los problemas y litigios que atañen a la circulación de vehículos. Los Tribunales de Hacienda, conocen específicamente de las violaciones de la Ley Orgánica de Hacienda, por ejemplo, los ilícitos de contrabando. Los Tribunales de Estabilidad Laboral, conciernen a los hechos relacionados con el contrato laboral. Los Tribunales de Menores, absorben la competencia para aquellos hechos cometidos por personas que cuentan con menos de 18 años, o sea los menores de edad. Por ejemplo, en caso de adopción; si la misma incide sobre persona que sea mayor de edad, se lleva por ante el Tribunal de Familia, o en su defecto, ante el Tribunal de Primera Instancia en lo Civil competente; pero si es menor de edad, el proceso cursa indefectiblemente en el Juzgado de Menores de la jurisdicción que corresponda. Los Tribunales de Salvaguarda del Patrimonio Público, con un Tribunal Superior colegiado en la ciudad de Caracas y diversos Juzgados de Primera Instancia en lo Penal, a los cuales se le ha atribuido competencia en materia de Salvaguarda del Patrimonio Público.

Con la entrada en vigencia, en 1999 del Código Orgánico Procesal, este órgano judicial desaparece. Corresponden a la JURISDICCION CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA: Los Tribunales Contencioso-Administrativos Generales: La Sala PolíticoAdministrativa de la Corte Suprema de Justicia, la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo y los Tribunales Superiores con competencia en lo Contencioso Administrativo. Los Tribunales Contencioso-Administrativos Especiales son: el Tribunal de la Carrera Administrativa, los Tribunales Contencioso-Tributarios y el tribunal Superior Agrario. Además de los anteriormente mencionados, existen los Tribunales que ocasionalmente ejercen la jurisdicción contencioso-administrativa. Entre ellos: los Jueces de Distrito, hoy de Municipios Urbanos, cuando conocen de los actos de los Concejos Municipales de su jurisdicción, relativos al control de los contratos de arrendamiento sobre inmuebles urbanos. Los jueces de Primera Instancia en los juicios de expropiación no intentados por la República, mediante procedimiento previsto al efecto. También pueden ordenar la modificación de un acto de registro del estado Civil; declaran la nulidad de marcas y patentes, declaran la inexistencia de los actos de transferencia de propiedad en base a lo pautado por la Ley Orgánica de Régimen Municipal, y en fin, decidir la excepción de ilegalidad de un acto administrativo (ver RONDON DE SANSO, Hildegard. "El Contencioso Administrativo de la Carrera Administrativa" en el Libro Colectivo Seminario sobre un Mejor Conocimiento de la Carrera Administrativa. Fundación de la Procuraduría General de la República. Caracas, 1987, p. 103). Conflicto de Jurisdicción Un conflicto de jurisdicción es aquel que se da, en Derecho, cuando dos o más jueces o tribunales diferentes entienden que tienen jurisdicción para dirimir un mismo asunto. Como un mismo asunto sólo puede ser juzgado una vez, es necesario resolver el conflicto antes de poder resolver el litigio. Un conflicto de jurisdicción puede ser nacional o internacional. El nacional es aquel que afecta al ordenamiento jurídico de un solo estado (denominado más propiamente conflicto de competencia), mientras que el internacional es aquel en donde dos o más ordenamientos jurídicos entran en conflicto para dirimir un mismo litigio. En ese caso, la resolución del conflicto depende del Derecho internacional.

Siguiendo lo que dispone el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, puede concluirse que son tres los supuestos que configuran la falta de jurisdicción, a saber: a) Cuando el asunto debe ser decidido por algún órgano de la Administración Pública (Nacional, Estadal o Municipal). b) Cuando el asunto se refiere a bienes inmuebles situados en el extranjero, en cuyo caso debe ser resuelto por el juez donde esté ubicado el inmueble. c) En cualquier otro caso previsto en la ley, como sucede, por ejemplo, cuando el asunto debe ser resuelto por árbitros cuando, tratándose de causas que no tienen por objeto bienes inmuebles situados en el extranjero, sin embargo, deben ser conocidas por tribunales de otros países habida cuenta la derogatoria convencional de la jurisdicción venezolana, según hemos explicado precedentemente o cuando no tienen contenido jurisdiccional. La posibilidad de plantear el conflicto de jurisdicción obedece a diversas circunstancias que bien vale la pena, cuando menos, precisar: a) Puede declararse de oficio: a.a) cuando el asunto deba ser decidido por la Administración Pública y a.b) cuando se trate de bienes inmuebles situados en el extranjero y, por tales circunstancias, deba ser decidida la causa por un juez del país donde esté situado el inmueble: en ambos casos la falta de jurisdicción podrá declararse en cualquier estado y grado del proceso. b) Puede declararse a solicitud de parte: en los demás casos en los cuales se encuentre comprometida la jurisdicción de los tribunales venezolanos, mientras no se haya dictado sentencia sobre el fondo del asunto en primera instancia. Sobre este particular, cabe destacar lo siguiente: b.a) las jurisdicción puede ser impugnada por vía de cuestión previa, de acuerdo con lo que prevé el artículo 346, ordinal 1°, del Código de Procedimiento Civil; b.b) la jurisdicción puede ser impugnada por la Administración Pública, ex artículo 65 del texto adjetivo civil. Sin embargo, debe advertirse lo que sigue: b.b.a) si la Administración no es parte en la causa, podrá impugnar la jurisdicción en cualquier estado y grado del proceso, mientras no haya sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada en la cual se afirme la jurisdicción y b.b.b) si la Administración es parte, sólo podrá impugnar la jurisdicción proponiendo la correspondiente cuestión previa. Contrariamente a todo lo que hemos dicho, estamos en presencia de un conflicto de competencia, cuando se discute sobre los límites de los poderes de decisión de los jueces venezolanos entre sí (Rengel, A. 1994, T:I, p.300).

DEFINICIÓN DE COMPETENCIA La competencia no es más que el poder o facultad que, habiéndose requerido la actuación jurisdiccional del Estado, por ministerio de la ley, es atribuida a un determinado órgano perteneciente al Poder Judicial (Tribunal), y no a otro, para decidir un particular asunto que (atendiendo a las circunstancias referidas a la materia, cuantía, territorio o por expresa asignación de ley), es sometido a su consideración y, de ser necesario, hacer ejecutar lo que ha sido decidido por él. En la definición que se propone se destaca lo siguiente: a) Que la competencia, así como permite asignar a aquel determinado juez que, perteneciendo a la estructura organizativa del denominado Poder Judicial de un Estado, la ley, atendiendo a criterios predeterminados (la materia, la cuantía, el territorio, el grado, el turno, etc.), confiere el poder o facultad de decidir el mérito de un asunto sometido a su consideración; recíprocamente, valga la pena destacar desde ya, esa asignación del poder de decidir a un determinado juez genera, para los demás jueces integrantes del Poder Judicial, el deber de abstenerse, en lo sucesivo, de pretender conocer y decidir ese específico asunto (Palacio, L. 1994, T:II, p.367; Longo, P. 2002. pp.113 y 114). b) Que si bien es cierto que los factores que determinan la asignación a un juez del poder de decidir una particular causa, han de estar definidos previamente por la ley, sin embargo, esa asignación no tiene lugar, en abstracto, en las previsiones de la misma ley sino, por el contrario, una vez que, mediante el ejercicio del poder de la acción, se ha instado la actuación del órgano jurisdiccional, vale decir, después que se ha instaurado el proceso, de tal suerte que, se afirma, esta asignación no puede tener lugar sino en el proceso. Que ello debe entenderse de este modo queda perfectamente claro al advertir que, si esta asignación tuviera lugar en abstracto (en el postulado de la ley), entonces, no sólo se estaría ante el evento de que tan pronto como se produzca la insatisfacción del interés jurídico de un justiciable, varios jueces serían, al mismo tiempo, competentes para decidir una sola causa, sino que, además, esos varios jueces serían competentes para decidir una particular causa que, precisamente por no haberse ejercido el poder de la acción, no ha sido sometida a la consideración de ninguno de ellos y esto, como se podrá suponer, es manifiestamente imposible. RELACIONES ENTRE JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA a) La jurisdicción es la soberanía del Estado aplicada a la función de administrar justicia, esto es, la potestad del Estado para someter o doblegar los intereses de los particulares al interés colectivo en la satisfacción de los intereses de los justiciables a través del proceso, mediante la justa aplicación de las normas del

derecho objetivo. Así las cosas, se comprende que no podrá asignársele válidamente el poder o facultad de decidir el mérito de una causa, de proveer respecto de la satisfacción de un determinado interés jurídico, a ningún órgano que no detente la potestad jurisdiccional. En pocas palabras: no puede haber competencia sin jurisdicción (Marcano, R. 1960, T:I, p.295; Devis, H. 1996, T:I, p.133). De lo que se acaba de decir bien puede concluirse que la jurisdicción es un presupuesto indispensable de la competencia. b) La jurisdicción es, como se ve, una potestad pública, genérica, que es inherente a todos los tribunales, en cuanto integrantes del denominado Poder Judicial del Estado, en virtud de la cual éstos (o sea, los tribunales) se encuentran investidos de una amplia gama de poderes que bien pueden ser ejercidos durante el proceso (notio, vocatio, coertio, iuditio y executio); sin embargo, para que un determinado juez (o tribunal) pueda dictar la decisión de mérito en el asunto sometido a su consideración, con plena eficacia y validez, se requiere que éste sea competente. De manera tal pues que, la competencia no es más que un requisito indispensable para permitir que la jurisdicción pueda expresarse sólo en su vocación decisoria (Longo, P. 2002, p.113), pero no de las otras cuatro facultades que se derivan de ésta. c) Consecuencia directa de lo que se acaba de mencionar es que la jurisdicción, en tanto que potestad pública, genérica e inherente a todos los tribunales para procurar la satisfacción de los intereses jurídicos de los justiciables (misión ésta que, tal y como hemos tenido la oportunidad de señalar anteriormente, si bien comprende la solución de conflictos intersubjetivos de intereses, no se agota en ella), no requiere que el juez a quien corresponda hacer efectiva esa satisfacción, sea siempre el competente para decidir el fondo de la causa, puesto que es perfectamente posible que la satisfacción inmediata de tales intereses jurídicos esté, en ocasiones, divorciada de los efectos que se derivarían de la sentencia de mérito. Dos ejemplos nos bastarán, por ahora, para dejar claro cuánto queremos expresar: El primero está concebido en función de la satisfacción del interés jurídico del justiciable en mantener vigente algún derecho suyo (diverso a los créditos) que está cercano a prescribir. Obsérvese que, en este caso, el justiciable no precisa de una decisión de fondo para ver satisfecha su aspiración de tutela judicial. En efecto, basta para que se produzca la interrupción de la prescripción, que se presente demanda judicial ante un juez manifiestamente incompetente, y que éste ordene que se expidan copia certificada del libelo de la demanda y de la orden de comparecencia del demandado, para que sean protocolizadas en la

Oficina de Registro Público correspondiente, antes de que expire el lapso de la prescripción, para que se vea de este modo satisfecho el interés jurídico del justiciable. TIPOS DE COMPETENCIA COMPETENCIA POR EL TERRITORIO El territorio es el ámbito geográfico dentro del cual el estado ejerce soberanía y jurisdicción. Como es imposible que un juez administre justicia en todo el territorio nacional, este se ha dividido en distritos judiciales y en circunscripciones territoriales dentro de los cuales un juez tiene competencia para administrar válidamente justicia. La delimitación de las circunscripciones territoriales se establecen por ley y lo determina la Corte Suprema creando o suprimiendo distritos judiciales. Así está determina la sede, el ámbito geográfico, el número de salas y juzgados que debe tener un distrito judicial. En este supuesto el juez solo puede ejercer su función jurisdiccional dentro de un determinado territorio, que se denomina circunscripción judicial. Es necesario vincular a las partes o al objeto del litigio con una circunscripción judicial o territorio donde el juez ejerce su función. Los territorios en Venezuela están delimitados por las Circunscripciones Judiciales, que responden normalmente a la división político-territorial de la República. REGLA GENERAL DE LA COMPETENCIA TERRITORIAL: Es competente para conocer de todas de las demandas que se propongan contra una persona, el tribunal del lugar donde la misma tenga su domicilio, a menos que el conocimiento de la causa haya sido diferido exclusivamente a otro tribunal. La vinculación personal del demandado con un Circuito Judicial o Circunscripción Judicial, y por el fundamento de orden privado de que el actor debe seguir el fuero del demandado. COMPETENCIA POR LA MATERIA Aquí se toma en cuenta la naturaleza de la relación jurídica objeto de la controversia, y con fundamento a esa naturaleza se determina el conocimiento de la causa. Así lo dispone el artículo 28 del código de procedimiento civil. Esa distribución de los asuntos es lo que determina la existencia de la jurisdicción ordinaria: civil, penal, contenciosa- administrativa, por la civil se encuentra las

jurisdicciones especiales siguientes: mercantil, agraria, familia, menores de edad, laboral y transito. Dentro de la jurisdicción penal esta la jurisdicción especial, fiscal, militar, y la adolescente. Se determina por la naturaleza de la cuestión discutida y por las disposiciones legales que la regulan. Hay que tomar en consideración la causa de pedir (causa petendi) y el objeto (petitum). Al momento de proponer la demanda el demandante debe observar si conforme a los criterios tipificados en la Ley para determinar la competencia, es correcto para conocer de esa demanda por corresponderle esa esfera de poderes y atribuciones dentro del cual puede ejercer en concreto esa función jurisdiccional. Principalmente va a estar determinada por la naturaleza de la cuestión discutida y por las disposiciones legales que lo regulan, tomado en cuenta la causa pretenda y el objeto. Ya que dependiendo de estos dos aspectos se determinara la aplicación de ciertos requisitos y disposiciones legales que se encuentran dentro de reguladas dentro de la cuestión discutida, y esto lo vemos reflejado en el Art. 28 del C.P.C. Un ejemplo de esto lo vemos reflejado en materia de menores donde la competencia esta señalada en el mismo Código Civil en el Art. 524, atribuyéndosela así a un Juez de Menores, en los lugares donde hayan sido creados y también lo contempla la Ley de Protección del niño, niña y adolescente. Si la materia no se encuentra en la Ley especial a la esencia misma caso que se discute ni tampoco en el C.P.C., hay que acudir a la Ley Orgánica del Poder Judicial. El artículo 28, establece que la competencia por la materia, se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute y por las disposiciones legales que la regulan. Así tenemos que las leyes regulan la competencia por la materia, entre otras por ejemplo: Código de Comercio; Ley de Tránsito Terrestre; Ley Orgánica de Procedimientos del Trabajo y Procedimientos Agrarios; Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente.

COMPETENCIA EN RAZÓN DE LA CUANTÍA O VALOR El valor del asunto controvertido, es tomado en cuenta para determinar el conocimiento entre un tribunal inferior y otro de mayor jerarquía, no se atiende a la

calidad de la relación controvertida, sino al aspecto cuantitativo de la misma, y en base al valor se distribuye el conocimiento entre los diferentes jueces ordinarios. El Código de Procedimiento Civil señala un grupo de reglas para determinar el valor de la demanda. Esas reglas son: El valor de la demanda: el cual está constituido por el capital, si se trata de una suma de dinero; más los intereses vencidos; los gastos de cobranza y la estimación de los daños y perjuicios, pero solo los gastos y daños ocurridos antes de demandar. No forman parte del valor los intereses por cobrar, ni los daños futuros. Los costos y costas no se incluyen para calcular el valor aunque se pretenda y solicite el pago en el libelo de la demanda. LA COMPETENCIA POR RAZÓN DE CONEXIÓN Y CONTINENCIA La conexión y la continencia no funciona como límites de la jurisdicción del juez para establecer su competencia, sino más bien como causas modificadoras de las reglas ordinarias de competencia, las cuales desplazan la competencia a otro juez igualmente competente, por el hecho de estar conociendo causas iguales o conexas. Antes de entrar de lleno en materia, es preferible aclarar que en realidad la conexión y la continencia no modifican, desde un punto de vista estructural, la competencia, sino que más bien lo que se produce es un DESPLAZAMIENTO de la competencia hacia otro tribunal con igual competencia que aquel que resulta carente de competencia FUNDAMENTO: El traslado o desplazamiento de otro asunto a un solo juez obedece a: la necesidad de evitar sentencias contradictorias en un mismo asunto, o en asuntos conexos, que puedan mermar a la conveniencia del juez; evitar la proliferación innecesaria sobre juicios conexos, o sobre un mismo asunto. Este fundamento se basa en el principio de economía procesal. RELACIONES ENTRE LAS CAUSAS: En todo asunto litigioso podemos diferenciar tres elementos: los sujetos, el objeto y el título. Y puede ocurrir que entre varias causas o asuntos litigiosos coincidan todos o algunos de los elementos, de tal manera que a través de la continencia, de la conexión y de la litispendencia, vamos a determinar que aquellas causas propuestas ante tribunales diferentes, que tengan en común uno, o dos elementos, sean decididas por un solo tribunal en una misma sentencia.

LA LITISPENDENCIA: Entre las causas que están siendo conocidas por jueces diferentes puede existir una identidad absoluta entre sujetos, objeto y título. A este supuesto se le conoce como litispendencia. Es el supuesto de proponer una demanda dos veces, y en este caso el legislador aspira que no sean decididas por jueces diferentes. Este asunto es resuelto por el art. 61 del C.P.C., al establecer que cuando una misma causa sea promovida ante dos autoridades igualmente competentes, el tribunal que haya citado con posterioridad declara la litispendencia. Esta norma está relacionado con el art. 51 ejusdem, que atribuye al tribunal prevenido, es decir que haya practicado primero la citación del demandado. En caso de causas idénticas el juez que cita posteriormente debe declarar la litispendencia y ordenar archivar el archivo del expediente quedando extinguida la causa. LA CONTINENCIA: Es el supuesto de una litispendencia parcial, la relación entre dos causas se da por el hecho de que el objeto de una de ellas abarca al objeto de la otra. Hay una causa continente y otra contenida; hay una relación de parte a todo. Las características fundamentales es que en la continencia hay una identidad parcial entre los objetos. Los sujetos son iguales, porque si son distintos seria un supuesto de conexión y no de continencia. LA CONEXIÓN: La conexión puede ser genérica y especifica. La genérica consiste en que dos o más causas tienen en común uno o dos de sus elementos. Se distingue de la litispendencia, porque en estas ambas causas tienen los tres elementos iguales. Y de la continencia, porque esta supone una causa continente de mayor cuantía que absorbe otra contenida. La norma general que regula la conexión es el primer aparte del artículo 51 del CPC que establece; “cuando una controversia tenga conexión con una causa ya pendiente ante otra autoridad judicial, la decisión competerá a la que haya prevenido”.

El tribunal que haya citado primero, decide las causas conexas luego de la acumulación de autos. Es evidente que existe por el efecto otra diferencia con la litispendencia. LA COMPETENCIA SUBJETIVA Es la que se requiere a la persona física titular del órgano jurisdiccional. Todo órgano de autoridad debe tener necesariamente un titular, es decir, una persona física al frente del mismo, para poder desenvolver sus funciones públicas. Los impedimentos, las excusas y la recusación se encuentran relacionados con toda la problemática de la competencia subjetiva de los titulares de los órganos judiciales. Es la que se refiere a la persona física titular del órgano, persona que debe de tener la característica de ser imparcial para poder ser competente subjetivamente en el conocimiento del juicio. LA INCOMPETENCIA La incompetencia es una determinación de signo negativo, que excluye al juez del conocimiento de la causa, pero al mismo tiempo positivo, porque determina cual es el competente, por estar el asunto comprendido dentro de la esfera de sus poderes y atribuciones legales. Así, al declararse la incompetencia del juez para conocer de la causa, se declara también cual es el competente para ello entre los demás órganos entre el poder judicial. El juez incompetente tiene jurisdicción, pues al ser elegido juez, queda investido del poder orgánico de administrar justicia, y solo le falta la competencia, en cuanto al asunto en concreto sometido a su conocimiento, no esta comprendido dentro de la esfera de poderes y atribuciones que positivamente le asignan las reglas de la competencia. LA INHIBICIÓN Es la abstención voluntaria del juez, del fiscal del ministerio público, o de cualquier otro funcionario judicial o auxiliar de intervenir en un determinado juicio. La inhibición no es una simple facultad, sino más bien es un verdadero deber que le impone la ley al funcionario que tenga conocimiento de la existencia de una causal que le impida participar en el asunto. El funcionario judicial al percatarse que sobre su persona existe una causal de recusación, está obligada a declararla. LA RECUSACIÓN DEL JUEZ Facultad que la ley concede a las partes en un juicio civil, penal o laboral, para reclamar que un juez, o uno o varios miembros de un tribunal colegiado, se

aparten del conocimiento de un determinado asunto, por considerar que tienen interés en el mismo o que lo han prejuzgado. Se pretende que un funcionario judicial no siga conociendo una controversia por estar incurso en una causal legal invocada por la parte. Dijimos que en la inhibición el funcionario voluntariamente se abstiene de seguir conociendo el asunto. Pero en la recusación, esa abstención es forzada por la iniciativa de las partes. En este caso la actividad de la parte está dirigida a separar del juicio al funcionario incapacitado legalmente, por alguna causal que a criterio del legislador pueda comprometer su imparcialidad en el asunto. EL JUEZ El juez es la autoridad pública que sirve en un tribunal de justicia y que se encuentra investido de la potestad jurisdiccional. El juez es el funcionario público investido de autoridad para ejercer la función jurisdiccional atribuida a los tribunales por la constitución. El juez y sus auxiliares ejercen funciones que son de derecho público, mediante una labor de conjunto destinada a hacer efectiva la finalidad del proceso (Art. 48 del CPC). La principal facultad del juez es de carácter jurisdiccional, que la ejerce durante la tramitación del proceso y esencialmente en la sentencia. Además tiene facultades disciplinarias respecto a las partes, sus auxiliares y terceros (Art. 50 al 53 del CPC)

El juez en el desempeño de su función debe ser imparcial, por lo cual si se produce alguna circunstancia que podría generar duda sobre su imparcialidad, debe excusarse y si no lo hace, las partes tienen el derecho de recusarlos ( Art. 305 al 316 del CPC). LOS DEBERES DEL JUEZ Según la Ley Orgánica del Poder Judicial, los deberes del juez son: Artículo 31. Los jueces están obligados a cumplir un horario de trabajo de ocho horas diarias cinco días a la semana. Los de la jurisdicción penal, en la fase de juicio, realizarán el debate en un sólo día. Si ello no fuere posible, continuará durante los días inmediatos siguientes que sean necesarios, hasta su conclusión. Cuando algún motivo justificado impidiere cumplir con la obligación establecida en la primera parte de este artículo, deberán hacerlo constar razonadamente en el

Libro Diario. Mensualmente enviarán a la Corte de Apelaciones o tribunales Superiores, según sea el caso, de la Circunscripción Judicial correspondiente, una copia de las razones expuestas en dicho Diario para justificar en cada caso el incumplimiento. Artículo 32. Los tribunales deberán fijar en la puerta de entrada un cartel que indique las horas destinadas a la audiencia y a la secretaría. Este horario no podrá ser alterado sino el día en que los jueces titulares reanuden sus labores después de las vacaciones, pero la modificación sólo surtirá efecto cinco días después de anotada en el Libro Diario y avisada por el cartel en la forma antedicha. En este caso, los actos fijados para una hora determinada se realizarán como si la modificación no se hubiere efectuado, y a tales efectos, se la considerará habilitada, sin costo alguno para las partes. Artículo 33. En todo tribunal corresponderá a quien lo presida autorizar con su firma las comunicaciones oficiales, y deberá firmar el Libro Diario al finalizar la audiencia autorizando los asientos de los actos ocurridos en las horas de la misma. Los asientos del Libro Diario correspondientes a las actuaciones practicadas en horas de Secretaría serán autorizados por el Secretario, al finalizar las horas de labor. Los Libros Diarios de los tribunales o juzgados accidentales serán llevados por separado en la misma forma prevista en esta disposición. Artículo 34. Los jueces están obligados a observar buena conducta, evitando la realización de cualesquiera actos que los hagan desmerecer en el concepto público o puedan comprometer el decoro de su ministerio. Artículo 35. Los funcionarios judiciales deben abstenerse de tomar parte en reuniones, manifestaciones u otros actos de carácter político; y en las elecciones populares o en los actos que las precedan, se limitarán en emitir su voto personal. No obstante lo anterior, deberán ejercer las funciones y cumplir los deberes que por razón de sus cargos les impongan las leyes. Artículo 36. Los jueces deben abstenerse de expresar, y aun de insinuar privadamente, su opinión respecto de los negocios que por la ley son llamados a fallar. Deben igualmente abstenerse de dar oído a todo alegato que las partes o terceras personas, a nombre o por influencia de ellas, intenten hacerle fuera del tribunal.

El perfil del juez Venezolano debe ser: DEBE SER: (Valores) - Justo - Honesto - Transparente en su conducta como servidor público - Imparcial - Conciliador - Responsable - Ponderado - Ecuánime - Íntegro - Ejemplo para la comunidad - Garante en la tutela de los intereses jurídicos fundamentales - Recto en su proceder - Firme en sus principios morales y éticos - Progresista en las interpretaciones humanitarias y reconocedoras de los valores superiores de la persona DEBE TENER: (Habilidades y destrezas) - Capacidad para el uso técnico de la palabra hablada - Conciencia de su rol como servidor público - Vocación de servicio - Aptitud para el trabajo sin tregua - Constancia y tenacidad - Coraje y temple necesario para asumir la responsabilidad de sus decisiones - Equilibrio emocional

- Capacidad para escuchar y razonar -Una cultura general amplia que le permita ser abierto a los cambios y transformaciones de la sociedad - Convicción ética de la importancia y responsabilidad de su papel en la sociedad DEBE ESTAR: (Valores) - Al servicio de la comunidad - Capacitado para administrar justicia - Abierto a los cambios y a las nuevas corrientes jurídicas - Dispuesto a asumir los riesgos de su misión - En buen estado de salud física y psíquica DEBE CONOCER BIEN: (Conocimientos) - Las normas éticas implícitas en la misión de juzgar - Los Derechos Humanos - El Derecho Constitucional - Los principios generales del Derecho - La realidad política, social y económica en la cual le corresponde actuar - La materia del tribunal de su competencia - Las técnicas de la argumentación - Las herramientas informáticas que contribuyan al buen desempeño de sus funciones. DIFERENCIA ENTRE PROCESO Y PROCEDIMIENTO Los procedimientos definen la secuencia de los pasos para ejecutar una tarea; los procesos transforman las entradas en salidas mediante la utilización de recursos. Los procedimientos están impulsados por la finalización de la tarea; los procesos están impulsados por la consecución de un resultado. Los procedimientos se centran en el cumplimiento de las normas; los procesos se centran en la satisfacción de los clientes y otras partes interesadas.

Los procedimientos recogen actividades que pueden realizar personas de diferentes departamentos con diferentes objetivos; los procesos contienen actividades que pueden realizar personas de diferentes departamentos con unos objetivos comunes. Proceso: Es el conjunto de actos procesales tendientes a lograr la sentencia definitiva. Procedimiento: Normas a seguir en la tramitación de un proceso. Es el conjunto de reglas que regulan el proceso. Término: Es el espacio de tiempo que se concede para hacer alguna cosa o evacuar algún acto judicial en el curso de algún espacio de tiempo. Se refiere a un día y a una hora fijada expresamente. Lapso: Es un margen de tiempo dentro del cual se pueden realizar los actos. Es el margen de días que da la ley para procesar el acto. CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO La fase de prueba es, en un proceso jurisdiccional, aquella fase procesal en que, por resolución judicial, se declara abierto o comenzado el período en que deben proponerse y practicarse aquellas pruebas que convengan al derecho de las partes. Objeto: El proceso judicial es unitario, en el sentido de que se dirige a resolver una cuestión, pero que admite la discusión de cuestiones secundarias al interior del mismo (véase incidente). En este caso, cada cuestión secundaria dará origen a un procedimiento distinto al procedimiento principal. Por esto, el proceso judicial puede envolver dentro de sí uno o varios procedimientos distintos. Fundamentos: En un proceso se pueden discutir cuestiones de hecho o cuestiones de derecho, o ambas simultáneamente. En el primer caso se discuten los antecedentes de los cuales derivan los derechos reclamados por las partes, mientras que en el segundo caso ambas partes están de acuerdo en los hechos, pero discuten la interpretación jurídica que debe darse a los mismos. Iniciación y resolución. El proceso puede abrirse cuando el demandante ejerza su acción, o bien de oficio, por iniciativa del propio tribunal. Y usualmente terminará en una sentencia judicial de término, aunque también puede acabar por vía de auto. (Véase también recurso judicial). En este aspecto resulta importante la distinción entre proceso civil y penal, incluyéndose en el civil los procesos laboral y contencioso administrativo, por

cuanto en el primero de ellos rige el principio dispositivo o de justicia rogada y en el segundo el impulso procesal recae en el juez. FINALIDAD DEL PROCESO La finalidad del proceso se orienta a la reconstrucción histórica de los sucesos presuntamente delictivos, y que constituyen su objeto procesal. Esta finalidad, a diferencia de lo que ocurre con otras ramas del derecho, el proceso civil-, presupone que la verdad a la que se pretende arribar sea la que refleje del modo más preciso posible los acontecimientos investigados. En efecto, si bien tanto el proceso civil como el penal tienden a la averiguación de la verdad de los hechos, mientras el juez civil se limita a verificar las proposiciones de las partes, y se conforma con la verdad aparente, formal o convencional que surja de esas manifestaciones; el juez penal tiene el deber "... de investigar la verdad real, objetiva, sustancial de los hechos sometidos a enjuiciamiento, para dar base cierta a la justicia, no obstante la confesión del imputado." Para arribar a esa finalidad, el juez dispone de un amplio catálogo de medios de prueba que, en lo esencial, serán los que le permitan reconstruir intelectualmente acontecimientos del pasado, esto es, la existencia o no del hecho que se investiga y, en su caso, la participación del imputado en él. Prueba es, entonces, todo elemento o dato objetivo que se introduzca legalmente en el proceso y sea susceptible de producir en el ánimo de los sujetos procesales un conocimiento cierto o probable acerca de los extremos fácticos de la imputación delictiva; es la fuente legítima de conocimiento de la verdad real o efectiva (en oposición a la verdad formal o aparente) que el proceso penal aspira a descubrir (finalidad inmediata) para dar base a la actuación justa de la ley sustantiva, que es la finalidad mediata del proceso. Cabe además mencionar que de la exigencia de que la prueba esté constituida por "elementos objetivos", deriva la necesidad que la misma provenga del mundo externo; ello así pues las decisiones del órgano jurisdiccional -principal destinatario de la prueba- no puede basarse válidamente en un conocimiento privado de los elementos probatorios, ni en meras conjeturas o impresiones que surjan de su imaginación, o en opiniones carentes de base externa. El vicio de una resolución de estas características, afectaría al mismo tiempo los principios fundamentales sobre la verdad real y la inviolabilidad de la defensa en juicio (artículo 18 de la Constitución Nacional). PRINCIPIOS PROCESALES Los principios procesales son máximas o reglas que dan forma, estructuran y limitan las diferentes fases del proceso de forma tal que se logre el reconocimiento de derechos consagrados en la norma substantiva.

Dentro de este tipo de proceso se requiere una función protagonista, que se demuestre la iniciativa, que las cosas se decidan dialogando con las partes, como gestor social, incentivando la comunicación entre víctima y ofensor. ACCIÓN Es el derecho de perseguir en un juicio lo que se nos debe. Es un derecho fundamental de acudir, solicitar y exigir la tutela de los órganos públicos del estado que tienen encomendada esa función. Es el derecho de acceso que tenemos los ciudadanos del país a los órganos de justicia para hacer valer nuestros derechos. “La acción es el derecho de las personas a exigir de los órganos jurisdiccionales, mediante el proceso, la resolución de una controversia o de una petición, independientemente de que obtengan o no sentencia favorable. La acción pone en movimiento a la jurisdicción y una de las formas de su extinción es la sentencia que finaliza definitivamente el proceso. Con el ejercicio del derecho de acción se crea en el Estado, por intermedio del órgano jurisdiccional competente, la obligación de prestar la función jurisdiccional. LA PRETENSIÓN La pretensión procesal es el acto del proceso en que la parte autora, querellante o acusador manifiesta la titularidad de un interés jurídico frente a la parte demandada, querella o imputada y solicita al órgano jurisdiccional una sentencia favorable. La pretensión estudia el objeto del proceso, es decir, las razones por las que una persona se presenta ante la justicia y plantea en su demanda un determinado conflicto de intereses. La pretensión es la declaración de voluntad hecho ante el juez y frente al adversario; es el acto por el cual se busca que el juez reconozca algo con respecto a una cierta relación jurídica. En realidad, se está frente a una afirmación de derecho y a la reclamación de la tutela para el mismo. La pretensión nace como una institución propia en el derecho procesal en virtud del desarrollo doctrinal de la acción, y etimológicamente proviene de pretender, que significa querer o desear.

LA EXCEPCIÓN Vocablo derivado del latín exceptio, excepción. La exceptio se originó en la etapa del proceso por fórmulas del derecho romano como un medio de defensa del

demandado. Consistía en una cláusula que el magistrado, a petición del demandado, insertaba en la fórmula para que el juez, si resultaban probadas las circunstancias de hecho alegadas por el demandado, absolviera a éste, aun cuando se consideraba fundada la intentio del actor. La posición de la exceptio en la fórmula era entre la intentio y la condemnatio. Actualmente se pueden destacar dos significados de la excepción: Sentido abstracto. Es el poder que tiene el demandado para oponer, frente a la pretensión del actor, aquellas cuestiones que afecten la validez de la relación procesal e impidan un pronunciamiento de fondo sobre dicha pretensión (cuestiones procesales), o aquellas cuestiones que, por contradecir el fundamento de la pretensión, procuran un pronunciamiento de fondo absoluto (cuestiones sustanciales).Sentido concreto. Son las cuestiones concretas que el demandado plantea frente a la pretensión del actor, con el objeto de oponerse a la continuación del proceso, alegando que no se han satisfecho los presupuestos procesales (excepciones procesales), o con el fin de oponerse al conocimiento, por parte del juez, de la fundamentación de la pretensión de la parte actora, aduciendo la existencia de hechos extintivos, modificativos o imperativos de la relación jurídica invocada por el demandante (excepciones sustanciales). Es decir, dentro este sentido concreto de las excepciones, las procesales objetan la válida integración de la relación procesal e impiden un pronunciamiento de fondo sobre la pretensión del actor, mientras que las sustanciales contradicen al fundamento mismo de dicha pretensión y procuran una sentencia desestimatoria. Elementos y clasificación de la acción Los elementos de la acción según Savigny, son dos: el derecho protegido y su violación. Si no hay derecho, no cabe violación y sin ésta, no puede tomar forma la acción. Características de la Acción a) La acción es un derecho subjetivo que genera obligación: El derecho o potestad se concreta al solicitar del Estado la prestación de la actividad jurisdiccional, y éste se encuentra obligado a brindar la misma mediante el proceso. b) La acción es de carácter público: Es público en el sentido que su finalidad es la satisfacción del interés general sobre el particular, mediante la composición de los pleitos y el mantenimiento del orden y paz social, evitando la justicia por la propia mano del hombre. c) La acción es autónoma: La acción va dirigida a que nazca o se inicie el proceso, no habrá este último sin el ejercicio del primero, y se diferencia con el concepto de pretensión.

d) La acción tiene por objeto que se realice el proceso: La acción busca que el Estado brinde su jurisdicción mediante un proceso y no habrá tal proceso sin una previa acción ejercida por el ciudadano que busque la tutela que brinda el Estado. e) La acción es un derecho de toda persona, bien sea natural o jurídica.

Sujetos de la acción Los sujetos de la acción son el accionante o actor, quien es el elemento activo, y el juez, quien representa al Estado como sujeto o elemento pasivo a quien va dirigida la acción. Clasificación de las acciones Según Alsina se clasifican de la siguiente forma: 1) En razón del derecho que protegen, las acciones civiles pueden ser:

a) Personalísimas, protegen los derechos de la personalidad. Por ejemplo, el derecho al hombre. b) De estado, se refieren a los derechos de familia como filiación, la patria potestad. c) Patrimoniales, que son todas las demás que tienen contenido económico y éste puede dar lugar a: Acciones personales, que protegen derechos personales, los cuales autorizan a exigir de una persona una determinada conducta u obligación de hacer, de no hacer, o de dar. Acciones reales, que protegen derechos reales, permiten usar, gozar o disponer de una cosa propia o ajena. El derecho real implica un señorío poder o dominio sobre la cosa. 2) En razón de que el objeto sea mueble o inmueble, las acciones se clasifican en: a) Personales mobiliarias. Por ejemplo la obligación del deudor de pagar una suma de dinero. b) Personales inmobiliarias. Esta es la obligación del vendedor de entregar la casa. c) d) Real mobiliaria. La reivindicación de un vehículo. Real inmobiliaria. Por ejemplo la ejecución de una hipoteca.

3) Acciones principales y accesorias El criterio depende de que la obligación o prestación tenga una entidad autónoma, este es el caso de la acción principal. Si la obligación depende de otra principal será accesoria. Un ejemplo de acción principal es exigir indemnización por daños y prejuicios compensatorios y un ejemplo de acción accesoria es exigir el pago de los intereses. Los principios pueden concebirse como criterios que regulan las diferentes actuaciones que integran el procedimiento. Existen muchos principios y su adopción obedece al momento histórico y al sistema político de cada país, los principios se refieren a determinados procedimientos cuando su ámbito de actuación es mayor y constituye el medio rector del proceso, estructura a lo que se le denomina sistemas. Los principios de dividen en principios generales o fundamentales y principios del proceso, donde también influye mucho el carácter de su rama. Como la de nuestro estudio es la civil; entonces desarrollaremos a lo largo de nuestra investigación, los Principios que rigen el proceso civil en Venezuela. FORMA PROCESAL Principio procesal conforme al cual, las formas del proceso son las que imponen las normas de procedimiento, no pudiendo ser relajadas por la voluntad de las partes. Este principio, se consagra en el Art. 7 del Código de Procedimiento civil venezolano vigente, el cual; establece lo referente a la estructura del proceso. Ahora bien, tomando en cuenta el “proceso” como una relación procesal o como una situación jurídica, es evidente, como plantea Cuenca, H. (1986), que el mismo constituye el desarrollo encadenado y sucesivo de una serie de actos y, que el modo para su realización, es lo que denominamos “formas procesales”. Sobre este particular, hay que destacar, que el código ejusdem, constituye el inicio del proceso, tomando en consideración, que la ley especial deberá prevalecer y, que en ausencia de una norma que lo determine, el acto procesal será suplido por el prudente arbitrio del juez. Del artículo in comento derivan tres principios fundamentales: 1) El principio de legalidad: cuya esencia estriba en la facultad que poseen las autoridades competentes para generar o producir actos válidos, apegados y fundamentados en una norma legal.

Para Cabanellas, G. (2008), este principio representa la observancia de las leyes de procedimiento, en cuanto a su forma, por la impugnación posible en otro caso para anular lo actuado y reiterar adecuadamente lo desconocido u omitido; y, en cuanto al fondo, la resolución conforme a las normas legales en cada caso o recurrir en la forma autorizada por las normas de enjuiciar. 2) El principio de formalidad: que alude a que todo acto, deberá cumplir (in strictus sensu), con los requisitos que la ley establece para su legitimación y validez. 3) El principio finalista: se centra en la obtención eficaz del fin perseguido, señalando que en presencia de un vacío de ley, el juez podrá indicar el procedimiento que ayude al logro de aquél. El principio de legalidad de las formas de los actos del proceso, cuenta con dos elementos a saber: • Subjetivo: expresa una voluntad de actuar (acceso a la justicia art. 26 CRBV). • Objetivo: es la expresión del acto En consecuencia, para que pueda considerarse plena la forma procesal, es menester que se cumplan estos dos elementos, es decir, la existencia de la voluntad y su correspondiente expresión. ESCRITURA Y ORALIDAD La escrituración, estriba en la demostración de la verosimilitud de un hecho, deducida de toda clase de escritos, sean cuales sean la forma y el fin para que fueron redactados. La oralidad por su parte, requiere para su existencia y validez, que las manifestaciones y declaraciones dirigidas a los jueces, se formulen de palabra, es decir, a viva voz; normalmente en audiencia y reduciendo las piezas escritas a lo estrictamente necesario. Según Cuenca, H. (1986), las dos formas tradicionales de la expresión del proceso son la palabra hablada y la escrita. Sin embargo, alude que ningún proceso puede ser absolutamente oral ni exclusivamente escrito, ya que casi siempre se combinan ambas formas. Cabe destacar, que el principio de la oralidad no excluye la escritura. Hay procesos que de acuerdo a su naturaleza, aplican uno u otro principio; o una combinación de ambos, en diversas etapas del proceso.

El procedimiento oral, al que se refiere el título XI del Código de Procedimiento Civil; para Chiovenda (Calvo, 2001), cuenta con las siguientes características: 1) Prevalencia de la palabra como medio de expresión, atenuada por el uso de escritos en algunos actos como la demanda y la prueba documental; 2) Inmediación del juzgador en la recepción de pruebas; 3) Identidad de las personas físicas que constituyen el Tribunal durante el proceso; 4) Concentración del proceso en una audiencia o en el menor número posible de audiencias, y 5) Prohibición de impugnar y recurrir separadamente de la sentencia, las providencias interlocutorias. Este principio de escritura y oralidad, se consagra en el Art. 257 de nuestra Carta fundamental y de forma expedita en el Art. 25 del Código de Procedimiento Civil; el cual plantea, que los actos generados en virtud de un proceso, deberán hacerse de forma escrita; debiéndose generar del mismo, un expediente, el cual deberá contar con las especificaciones que el mismo código demanda. Más ampliamente, el mismo código destina el título XI, para establecer lo concerniente al procedimiento oral. CONCENTRACIÓN Y FRACCIONAMIENTO Este principio según Cabanellas, G. (2008), está al servicio de la economía procesal, actitud legal que ha de procurar el juez y recomendable a las partes, para tramitar en un solo juicio, las diversas cuestiones litigiosas que tengan conexión. Para Cuenca, H. (1986), el principio de concentración se resume en una sola palabra: “brevedad”, ya que reúne diversas actividades procesales en una sola audiencia o en el menor número de ellas. Alude que de ello deriva, que la ley haya tomado en consideración, la abreviación de los lapsos procesales. Finalmente, Couture, E. (1981), planteando lo dicho por los otros autores pero de forma mas sintetizada, dice que es el que pugna por aproximar los actos procesales unos a otros, concentrando en un breve espacio de tiempo, la realización de ellos. En cuanto al fraccionamiento, los actos procesales no se realizan en una sola audiencia, sino en intervalos de tiempo más o menos prolongados.

Lo anteriormente expuesto, pareciera contradictorio pero, cabe destacar, que el principio de concentración se aplica en procesos orales y el de fraccionamiento, en procesos escritos. MEDIACIÓN E INMEDIACIÓN Estos principios derivan de los juicios orales o escritos. La inmediación tiene plena aplicación en los procesos orales porque consiste en la cercanía del juez con la realidad, las partes y todo lo que constituye el proceso, es decir, es el involucramiento del juez y su conocimiento directo con el ámbito real de la controversia. Por otro lado, la mediación se aplica en los procesos escritos, ya que versa sobre el conocimiento de las personas y de las cosas que conforman el proceso a través de referencias y no por la percepción directa del juez. En este principio, se le concede al juez de la causa, la facultad para comisionar a jueces inferiores para realizar determinados actos procesales Estos principios se fundamentan en los Arts. 234, 235 y 236 del C.P.C. En ellos, se plantea la facultad que tiene un juez de comisionar a un inferior o de igual jerarquía para la realización de cualquier diligencia, bien sea de sustanciación o de ejecución, siempre que tal práctica se realice dentro de su jurisdicción. El art. 234 en su único aparte, estipula las restricciones que posee tal facultad. PRINCIPIO DISPOSITIVO E INQUISITIVO (NEMO IURE SINE ACTORE) El principio dispositivo, consiste en que el ejercicio de la acción procesal en sus dos formas (activa y pasiva) está encomendado a las partes y no al juez. Queriendo decir esto, que el juicio civil, no se inicia sino a instancia de parte, por tanto, confiere a las partes una serie de facultades de orden material y procesal, quedando el proceso configurado conforme a ello. En virtud de este principio, el objeto del proceso, o sea, sobre lo que el juez debe conocer, se fija taxativamente por las partes de modo que aquel no se puede separar de las peticiones de las partes, a menos de incurrir en incongruencias, ni puede conceder lo que no ha sido pedido por las partes ni más que ello. Este principio no constituye más que la proyección en el proceso de las características de los derechos subjetivos. El otorgamiento a las partes de las referidas facultades no significa que el juez sea considerado un mero observador de las actividades pues el mismo dirige la función pública de administrar justicia.

El principio inquisitivo, es opuesto al dispositivo; consiste en que el juez no es sujeto pasivo del proceso sino que adopta la calidad de activo por cuanto esta facultado para iniciarlo, fijar el tema de decisión y decretar pruebas necesarias para establecer hechos, el principio inquisitivo ha sido asignado a los procesos en donde se controvierten o ventilan asuntos en que el estado o la sociedad tiene interés, por que se considera de acción publica y, por tanto, no susceptibles a la de terminación por desistimiento o transacción. Este principio al igual que el dispositivo no rige con totalidad de sus presupuestos porque las partes gozan de ciertos derechos como es el de solicitar pruebas Ambos principios se fundamentan en los Arts. 11, 12, y 254 del C.P.C. El art. 11 plantea que no hay proceso sin demanda ni jurisdicción sin acción. Cobija en su contenido, ambos principios, ya que lo que las partes establecen como objeto litigioso, no puede separarlo el juez para su consideración, quedando así obligado a decidir sobre lo probado por las partes (p. dispositivo), sin condenar algo diferente (extra petita) ni excederse de ello (ultra petita). Establece además, las excepciones que la ley establece para que un juez pueda iniciar de oficio un proceso (p. inquisitivo). El art. 12 además de recoger el principio dispositivo, se sustenta en los principios de verdad procesal y legalidad. Aquí se establecen los deberes y las limitantes que tienen los jueces en el proceso a la hora de decidir. Elude que sus decisiones deben estar conforme a su conocimiento común o máximas de experiencia. En el art. 254 se establecen restricciones para el juez a la hora de decidir, conforme a lo establecido en los art. 11 y 12 del mismo código. PRINCIPIO DEL IMPULSO PROCESAL POR EL JUEZ O DE DIRECCIÓN FORMAL Y MATERIAL DEL PROCESO El impulso procesal es la fuerza o actividad que pone en movimiento el proceso y lo hace avanzar hasta su fin una vez iniciada. Según que tal actividad proceda de las partes o del tribunal (a instancia de parte o de oficio). El impulso de oficio tiene la ventaja de evitar vacíos procesales, el órgano jurisdiccional dicta las resoluciones precisas para hacer avanzar el proceso sin necesidad de petición de partes; le imprime al proceso mayor celeridad en la tramitación y solución de los asuntos, ya que le otorga la facultad al tribunal de impedir que el proceso se paralice una vez que se promueva por la parte interesada.

Aún cuando se haya paralizado el proceso por inactividad del demandante, es preciso que la parte impulse la consecución de los actos nuevamente para su continuación, para evitar caer en perención. Este principio se configura en el art. 14 del C.P.C., donde podemos vincularlo al principio inquisitivo, no como elemento iniciador del proceso, sino en lo que respecta al impulso del mismo; ya que como dijimos, el juez como director del proceso, debe impulsarlo desde su inicio (activado por las partes), hasta su conclusión, de oficio. PRINCIPIO DE QUE LAS PARTES ESTÁN A DERECHO O DE CITACIÓN ÚNICA Previsto en el art. 26 del C.P.C., plantea que las partes quedan a derecho, una vez realizada la citación para la correspondiente contestación de la demanda. Lo contenido en este dispositivo, significa que bastará con una sola citación para la contestación, salvo disposición en contrario prevista de forma especial en la ley. Cuando se hace referencia de esta verbigracia, estamos en presencia de una excepción expresa, como sucede en el art. 251 ejusdem, con relación a la sentencia dictada fuera del lapso de diferimiento ó en el art. 233 respecto a las notificaciones que se hacen imprescindibles para la continuación del juicio o la realización de algún acto del proceso. Para Calvo Baca (2001), este principio constituye un medio para lograr una especial celeridad en el curso del proceso, por la supresión de las notificaciones y traslados a las partes, de los actos o resoluciones que se dicten en el juicio; procurando así, una actividad continuada y automática que no queda sujeta a la voluntad de las partes o a la discrecionalidad del juez sino regulada y dirigida expresamente por la ley. PRINCIPIO DE IGUALDAD PROCESAL Constituye un principio que establece igual trato e iguales oportunidades en cuanto a derechos y obligaciones en la tramitación de los juicios. Se resume en el precepto “audiatur altera pars” (óigase a la otra parte). Toda petición formulada por una de las partes en el proceso, debe ser comunicada a la parte contraria, a fin de que pueda formular sus correspondientes alegatos. Este principio tiene su base en el principio constitucional de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, previsto en el art. 21 de nuestra Carta magna y en el art. 15 del C.P.C.

El dispositivo contenido en la ley especial, concede igualdad a las partes en todas las formas, en cuanto al derecho a la defensa, a la promoción y evacuación de pruebas, a los lapsos procesales otorgados e incluso a las restricciones conferidas. Vale decir, que lo que se le permite o prohíbe a uno, deberá permitírsele o prohibírsele al otro, allí radica la esencia de este principio. PRINCIPIO DE PUBLICIDAD Es una consecuencia necesaria de la oralidad. Implica que determinados actos se realicen en audiencia pública donde el pueblo al igual que las partes, puedan presenciar el actuar del tribunal. El fin de la publicidad es poner al alcance de todos los ciudadanos la actividad judicial, darles la oportunidad de conocerla, proporcionándole confianza en la administración de justicia; constituyendo a su vez una garantía de esta función por la crítica y fiscalización que permite. Este principio se encuentra garantizado en el art. 24 del C.P.C., el cual establece, los lineamientos para la publicidad de los actos procesales, las excepciones que la ley contempla para tal publicidad y la multa que se aplicaría al sujeto que contravenga tales excepciones. De ello, se puede dilucidar, que la publicidad recae sobre la sentencia y los actos que puedan ventilarse en público, pero esto; no constituye que el proceso judicial en pleno y su procedimiento sean completamente públicos, esto va a depender de la naturaleza de la causa y de la etapa que se esté desarrollando. PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD Constitucionalmente, este principio se fundamenta en el art. 255, segundo aparte y; legalmente en los arts. 18 y 829 del C.P.C. Los arts. 255 de la CRBV y el 18 del C.P.C., establecen que los funcionarios encargados de la administración de justicia, son personalmente responsables por las infracciones disciplinarias, civiles y penales que cometan en el ejercicio de sus funciones. Por otro lado, el art. 829 del código in comento, confiere la posibilidad de ejercer acciones contra los funcionarios judiciales, en los casos que el Título IX establece y conforme a las disposiciones en él contenidas. Pero cabe señalar, que de conformidad con el art. 833 ejusdem, las demandas a que se refiere dicho título, sólo puede realizarla la parte agraviada o sus causahabientes. Para Calvo Baca (2001), la responsabilidad de los jueces se deslinda de tres casos:

1) La jurisdicción disciplinaria que ejerce el Consejo de la judicatura conforme a su Ley orgánica. 2) De conformidad con los arts. 829 y siguientes del Código de Procedimiento Civil; y 3) En virtud de lo establecido en el art. 27 del mismo código. PRINCIPIO DE PRECLUSIÓN La preclusión es el agotamiento del derecho o facultad procesal por el transcurso del tiempo o algún acto incompatible. Para Couture (1981) es la extinción, clausura o caducidad del derecho para realizar un acto procesal, por prohibición de ley, transcurso de la oportunidad para verificarlo o realización de algo incompatible. Este principio procesal presupone, que el juicio se divide en etapas, cada una de las cuales requiere la clausura de la anterior, sin posibilidad de renovarla. Se está entonces frente a las distintas fases de la tramitación o del procedimiento, que requieren fijeza y temporalidad para impedir que la parte negligente o malintencionada no supere la iniciación ni disponga de medios para dilatar indefinidamente la resolución definitiva sobre el litigio. La preclusión es lo contrario al desenvolvimiento discrecional, ya que en un proceso discrecional, siempre es posible retroceder a etapas ya cumplidas, en cambio, cuando se extingue la oportunidad procesal para realizar un acto, éste no podrá realizarse más. Para Chiovenda (Cuenca, 1986), la preclusión es la pérdida, extinción o consumación de una facultad procesal, por tanto, se da por cualquiera de estas tres circunstancias. El art. 364 del C.P.C., es muy específico a lo que corresponde a los plazos precluidos, pues no admite luego de ellos, oportunidad alguna para realizar una contestación, alegación de nuevos hechos o para adicionar a la causa, nada diferente a lo que ya había sido incluido y permitido durante el proceso antes de su preclusión.

PRINCIPIO DE LEALTAD Y PROBIDAD EN EL PROCESO Plantea que el proceso debe lucharse de buena fe. Esto se debe a que en los últimos tiempos, ha surgido la tendencia de acentuar la efectividad de un leal y

honorable debate procesal, a fin de evitar la malicia en la conducta de las partes contendientes. El Código de Procedimiento civil trata de evitar estas conductas desleales entre las partes, garantizando así la lealtad y probidad que el proceso requiere para tornarse justo y confiable; ya que el propósito del debate judicial, es constituirse en un correcto instrumento de exposición de ideas y hechos. En su art. 17 exhorta a los jueces para que de oficio o a instancia de parte, tome las medidas que considere necesarias o las que la ley establezca, si en efecto, ha habido un agravio a la lealtad y probidad hacia el proceso, las partes, los procedimientos u otra conducta que considere no ser la idónea. En cuanto a las partes y a los terceros involucrados en el proceso, el art. 170 alude que deben actuar conforme a lo que el mismo dispositivo establece, a fin de darle fiel cumplimiento a este principio. También establece la presunción de temeridad o mala fe, en los actos que se señalan, estableciendo de igual modo, la responsabilidad por los daños y perjuicios que causaren con tales acciones. PRINCIPIO DE CELERIDAD PROCESAL (Brevedad) Principio general procesal, conforme al cual deben evitarse en el proceso, los trámites que lo prolongan sin contribuir a los fines jurídicos de las actuaciones, lográndose así la máxima celeridad compatible con la efectividad y seguridad del sistema de justicia. El C.P.C., establece en el art. 10, que la justicia debe administrarse lo mas brevemente posible. Esto no quiere decir, que los casos se ventilaran precipitadamente, sino que deben evitarse, aquellos procedimientos que no sean indispensables para la realización del fin último. Para ello, puntualiza lo que debe hacer el juez, en caso de que el mismo código o ley especial no establezca término para librar una providencia. Sin embargo, el hecho de que la celeridad constituya un principio procesal, no significa, que se ha de constreñir el derecho que tienen los administrados de gozar de las prerrogativas procesales que las leyes establecen.

PRINCIPIO DE LA UNIDAD Y ESPECIALIDAD DE LA JURISDICCIÓN CIVIL

La jurisdicción es la potestad, derivada de la soberanía del Estado, de aplicar el Derecho en el caso concreto, resolviendo de modo definitivo e irrevocable una controversia, que es ejercida en forma exclusiva por los tribunales de justicia. Uno de los principales rasgos de la potestad jurisdiccional es su carácter irrevocable y definitivo, capaz de producir en la actuación del derecho lo que técnicamente se denomina cosa juzgada. La jurisdicción se clasifica en: jurisdicción civil, jurisdicción penal y jurisdicción contencioso-administrativa. La jurisdicción civil a la que se refiere este principio, conoce de los asuntos relacionados con las cuestiones de familia y patrimoniales. De ella, se desprende la jurisdicción del trabajo, tránsito, menores, agrario y mercantil. El art. 1 del C.P.C., señala que la jurisdicción civil será ejercida por los jueces ordinarios según su competencia, dejándolos obligados a administrar justicia a venezolanos y extranjeros, sin más restricciones que las establecidas en la ley (en concordancia con lo establecido en el art. 253 de la CRBV). PRINCIPIO DE LA INDEROGABILIDAD DE LA JURISDICCIÓN VENEZOLANA Se fundamenta en los arts. 2, 4, 6, 53 y sig. del C.P.C. El art. 2 consagra que la jurisdicción es inderogable; sin embargo, contempla la posibilidad de recurrir a la jurisdicción o arbitraje extranjeros, salvo en los casos que el mismo dispositivo establece, como los asuntos que atañen a bienes inmuebles ubicados dentro del territorio nacional o cuando estos asuntos sean de orden público o atenten a las buenas costumbres. Del art. 4 se deslinda, que aún cuando en un asunto intervenga un juez extranjero, la jurisdicción civil no queda excluida de una causa u otra conexa, salvo lo descrito en el art. antes mencionado. Este principio, como dice Calvo Baca (2001), es la expresión del interés que tiene el Estado en el ejercicio de la jurisdicción, ya que a través de esta última, es que se mantiene y aplica su ordenamiento jurídico. En caso de tener dudas sobre la jurisdicción de la República, el art. 6 establece que de oficio, deberá consultarse al Tribunal Supremo de Justicia en sala PolíticoAdministrativa, debiendo a posteriori cumplirse con el procedimiento que contempla el mismo C.P.C en el art. 62 y sig. Para la regulación de la jurisdicción competente.

Sobre la Competencia Procesal Internacional, el C.P.C., en los arts. 53 y siguientes, se dilucidan las actuaciones que les son permitidas a los Tribunales venezolanos. Aún abordando el principio de “inderogabilidad de la jurisdicción”, cabe señalar que los art. 46 y 47 del C.P.C., plantean la posibilidad de derogar la jurisdicción. El primero, cuando haya renuncia del domicilio por parte del demandado, ya que podrá demandársele según su ubicación y; el segundo, por convenio de las partes, pudiendo demandarse en el lugar que hayan elegido como domicilio procesal, salvo casos donde intervenga el Ministerio Público o cuando la ley de forma expresa lo determine. PRINCIPIO DE LA PERPETUATIS IURISDICTIONIS Dice Calvo Baca (2001) que el momento determinante de la jurisdicción es el de la demanda y que la competencia jurisdiccional se determina en base a la situación existente en el momento en que la demanda es propuesta. Esto no supone, que si cambia la situación en el curso del proceso, la jurisdicción cesa por eso; en ello, radica la esencia de este principio y a esto se refiere el art. 3 del C.P.C cuando alude que la situación de hecho existente para el momento de admitirse la demanda, determina la competencia que va a regir todo el proceso, aun habiendo modificaciones sobrevinientes, salvo disposición en contrario, como las previstas en los arts. 38 y 50 del mismo código. PRINCIPIO DE LA IRRETROACTIVIDAD DE LA LEY PROCESAL Cuando hablamos de irretroactividad, estamos en presencia de un principio legislativo y jurídico según el cual las leyes no tienen efecto en cuanto a los hechos anteriores a su promulgación, salvo expresa disposición en contrario. Este principio se encuentra consagrado en el art. 24 de la Constitución de la República de Venezuela, la cual con especial distinción, especifica que “(omissis)… Las leyes procesales se aplicarán desde el momento mismo de entrar en vigencia aún en los procesos que se hallaren en curso…(omissis)”. De esto se sustenta el art. 9 del Código de procedimiento civil, el cual, añade que los efectos procesales no verificados aún, que deriven de actos y hechos ya cumplidos, serán regulados por la ley anterior. Esto, según Calvo Baca (2001), se debe a que el principio general aplicable en Venezuela es el de “tempus regit actum”, en virtud del cual los actos y relaciones de la vida real se regulan por la ley vigente al tiempo de su realización (validez temporal de la ley).

Sin embargo, en los procesos terminados la nueva ley procesal carece de eficacia, debido a que los actos quedan firmes y sin modificación alguna. PRINCIPIO DEL IMPULSO PROCESAL DE PARTE PARA INICIO DEL PROCESO “Sin iniciativa de la parte interesada, no hay demanda, y, en consecuencia, proceso” (Couture, 1981). De lo dicho por Couture, tenemos que este principio se desdobla del P. Dispositivo antes desarrollado y el mismo, se sustenta en los art. 11 y 339 del C.P.C. El primero de los artículos mencionados, lo explicamos con anterioridad. En cuanto al segundo, se tiene que respecto a las demandas realizadas como instrumento introductorio de la causa en procedimiento ordinario, éstas deberán hacerse por escrito en cualquier momento ante el funcionario competente, lo que determina que toda causa (salvo disposiciones contrarias de ley) que ha de ventilarse por vía ordinaria, deberán ser inducidas por las partes ante el órgano jurisdiccional competente. Serán excepciones, las dispuestas en los arts. 713, 717 ejusdem sobre interdictos prohibitivos, en cuanto que el juez a fin de evitar un eminente daño, peligro o bien; considerando la constitución de una garantía suficientemente sólida para responder a tales daños; podrá, una vez cumplidas con las formalidades de ley, proceder a la inspección que ha solicitado el demandante en su querella y resolver sin necesidad de tener en audiencia a la parte demandada. Y será también una excepción, la que el juez decida abrir un proceso de averiguación para emitir juicio sobre inhabilitación o interdicción, ante una presunta demencia de alguna de las partes involucradas en una causa determinada (art. 733 C.P.C). PRINCIPIO DEL INTERES PROCESAL Para Cabanellas, G. (2001) el interés es el provecho, beneficio, utilidad o ganancia de algo; valor de una cosa. Según el mismo autor, Carnelutti, alega que el interés procesal lo configura la necesidad de acudir al órgano jurisdiccional para satisfacer legalmente el interés en litigio. Pero para nosotros, las afirmaciones que mejor explican éste principio, son las que realiza Garsonnet, citado por De La Huerta, sobre la esencia del interés jurídico procesal. Este letrado francés, plantea muy asertivamente, que “si no existe el interés, no existe la acción”. “El interés es la medida de la acción” y que “una

persona no tiene derecho de promover litigios que no le interesen o sobre cuestiones que le son indiferentes.” En sentencia definitiva emanada del Juzgado Agrario Primero de Primera Instancia de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, en fecha 23 de Marzo de 2009, expediente Nº JS-51201-69, se establece que el principio de interés procesal, exige como requisito de la demanda que haya un “interés jurídico actual”, y esa actualidad se demuestra no sólo por las consecuencias que emana de un acto que se cuestiona en la esfera subjetiva de la parte peticionante, sino también implica el interés puesto por el peticionante de requerir de los Órganos Jurisdiccionales el pronunciamiento que corresponda según la etapa procesal de que se trate. En dicho instrumento, la Sala ha dejado sentado que la presunción de pérdida del interés procesal puede darse en dos casos de inactividad: antes de la admisión de la demanda o después de que la causa ha entrado en estado de sentencia. En el resto de los casos, es decir, entre la admisión y la oportunidad en que se dice “vistos” y comienza el lapso para decidir la causa, la inactividad produciría la perención de la instancia. En el art. 16 del C.P.C., el legislador, deja por sentado, que según los derechos conferidos a las personas por el ordenamiento jurídico de proponer demandas (derecho de acción), éstas deberán tener un interés legítimo en la causa, bien sea para ejercer un derecho subjetivo o para exigir el cumplimiento de una obligación derivada de una relación jurídica preexistente. En cualquiera de los casos, deberá comprobar dicho interés y que la satisfacción del mismo sólo puede realizarle por la vía judicial y no por otra diferente. PRINCIPIO DE LA ESPECIALIDAD EN MATERIA PROCESAL Sustentado en el art. 22 del C.P.C., éste principio plantea que lo que de forma especial contempla el Código, prevalece sobre lo que dispongan las normas generales, dependiendo de la materia (especialidad). No queriendo decir con ello, que no puedan observarse los procedimientos dispuestos de forma general en el resto del ordenamiento jurídico, sino que en cuanto al ámbito de aplicación del código y el establecimiento de los procedimientos que en él se establecen, han de realizarse de forma preferente. Pudiendo entenderse, que las normas generales, son de carácter complementario ya que el código tiene carácter prevalecente, pero en ningún caso excluyente. Hay que tener presente, que cuando la ley especial nada determina para ciertos actos, por fuerza y para evitar la desarmonía y arbitrariedad, se han de consultar las reglas generales y las formalidades que ellas contengan sobre el caso en

particular. Esta afirmación parte de la idea, de que ambas leyes deben provenir de la misma fuente para que no se interprete equívocamente. El mismo código en el art. 338 exhorta a las partes, para que en ausencia de un procedimiento especial, diriman sus controversias por vía ordinaria. PRINCIPIO DE DECIDIR CONFORME A LO ALEGADO Y PROBADO EN AUTOS. OBLIGACIÓN DE DECIDIR Este principio guarda relación con el principio inquisitivo, en cuanto que una vez realizada la demanda a instancia de parte (p. dispositivo), el juez deberá impulsar de oficio el proceso hasta su culminación, que en este caso, sería el pronunciamiento a través de la sentencia. El art. 12 del C.P.C., además de consagrar el principio inquisitivo, establece los deberes que el juez tiene frente al proceso. Para estos efectos, se encuentra obligado a decidir, si el proceso se ha desarrollado con normalidad, es decir, si no se ha paralizado por causas imputables a las partes o al Tribunal; y por ende, limitarse a resolver la causa conforme a lo que se ha alegado y probado en autos durante los actos procesales. No puede el juez, ir más allá de lo sustanciado porque estaría desvirtuando el proceso y decidiendo de forma arbitraria el asunto requerido. Debiendo prevalecer en todo momento, la equidad, la verdad y la buena fe entre las partes. En el art. 19 del C.P.C., se observa el principio de denegación de justicia, para lo cual, se impone una sanción al juez que se obtuviere de decidir bajo pretexto de cualesquiera de los supuestos que en el dispositivo se señalan. Esto se debe a que en el ejercicio de sus funciones y reiterando lo plasmado en el art. 12, el juez “está obligado a decidir” y que en caso contrario, será sancionado (Art. 139 CRBV y 207 C.P.). PRINCIPIO DE LA EJECUCIÓN DE LO DECIDIDO Este principio versa sobre la cualidad que posee el juez para cumplir y hacer cumplir lo que se decida, puesto que tiene poderes en orden al cumplimiento de las sentencias, autos y decretos que dicte en el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales. Esta potestad le está constitucionalmente conferida, según lo dispone el art. 253 de nuestra carta fundamental, donde se le ordena a los órganos del Poder judicial, conocer las causas y asuntos de su competencia mediante los procedimientos preestablecidos y ejecutar o hacer ejecutar sus sentencias con la colaboración, de ser necesaria, de las demás autoridades de la República.

De igual y especial modo, el art. 21 del Código de Procedimiento Civil confiere al director del proceso, las atribuciones antes señaladas. PRINCIPIO DE LA APLICACIÓN PREFERENTE DE LA CONSTITUCIÓN Similar a lo que ocurre con el principio de especialidad, sobre la prevalecencia de la ley especial sobre una general, sucede en el caso de que la ley aplicable contravenga lo dispuesto constitucionalmente. En este caso, se adopta el principio de supremacía Constitucional y será la Constitución la que apliquen los jueces de forma preferente. Está demás establecerlo en el Código, más sin embargo, este principio está recogido en su art. 20. PRINCIPIO DE LA LEGALIDAD DE LOS ACTOS PROCESALES El principio de legalidad es enemigo de la arbitrariedad, asegura Calvo Baca (2001). Todo acto que se ejecute debe estar contemplado en el código de procedimiento civil o en las leyes especiales que han de aplicarse para que conserven su legalidad. En caso, de no existir un procedimiento jurídicamente establecido, se decidirá conforme al arbitrio del juez, de la forma que lo considere pertinente. Este principio, al igual que el de las formas procesales, se consagra en el art. 7 del C.P.C y fue desarrollado con anterioridad, en el principio in comento. Los principios procesales son máximas o reglas que dan forma, estructuran y limitan las diferentes fases del proceso de forma tal que se logre el reconocimiento de derechos consagrados en la norma sustantiva. Dentro de este tipo de proceso, se requiere una función protagonista, que se demuestre la iniciativa, que las cosas se decidan dialogando con las partes, como gestor social, incentivando la comunicación entre víctima y ofensor. Entendemos que los principios procesales son comunes a todos los procesos, con ciertas excepciones y variantes cuya función es la de orientar al proceso a fin de obtener el reconocimiento del derecho consignado en la ley sustancial. Las normas que rigen la mediación están en consonancia con los principios Constitucionales que garantizan el debido proceso, el acceso a la justicia, la bilateralidad del proceso y la defensa en juicio, entre otros.

CUANTIA E INSTANCIA EN EL PROCESO CIVIL VENEZOLANO CUANTIAS El Tribunal Supremo de Justicia, en ejercicio de las atribuciones conferidas por el artículo 267 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en concordancia con las previstas en los artículos 1 y 20 in fine de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo, Que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en sus artículos 26 y 257 prevén el acceso a los órganos de administración de justicia como mecanismo que garantiza la tutela judicial efectiva, con omisión de las formalidades no esenciales al proceso. Que los Juzgados de Primera Instancia con competencia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito en la República están experimentando un exceso de trabajo como consecuencia, entre otros aspectos, de la falta de revisión y ajuste de la competencia por la cuantía desde hace muchos años; por el conocimiento de los asuntos de Familia en los que no intervienen Niños, Niñas y Adolescentes; como consecuencia de la eliminación de los Juzgados de Parroquia, lo que incrementó su actuación como Juzgado de Alzada; y, muy especialmente, como consecuencia del gran número de asuntos de jurisdicción voluntaria y no contenciosa que les son requeridos, lo cual atenta contra la eficacia judicial, privando a los justiciables de la obtención de una verdadera tutela judicial efectiva que impone un Estado social de derecho y de justicia. Que los Juzgados de Municipio, cuya cantidad se incrementó con ocasión de la supresión de los Juzgados de Parroquia, conocen de un número de asuntos que se han reducido considerablemente, evidenciándose en la actualidad un claro desequilibrio de la actividad jurisdiccional que desarrollan respecto a los Juzgados de Primera Instancia. Que el artículo 12 de la Ley Orgánica del Poder Judicial establece que los tribunales de jurisdicción ordinaria tendrán competencia en todas las materias, a menos que le Ley disponga otra cosa, siendo tribunales de jurisdicción ordinaria, conforme al artículo 61 eiusdem, las Cortes de Apelaciones, los Tribunales Superiores, los Juzgados de Primera Instancia y los Juzgados de Municipio. Que el artículo 11 de la Ley Orgánica del Consejo de la Judicatura, en sus ordinales 10 y 11, cuyas funciones ejerce este Tribunal Supremo de

Justicia según sentencia N° 1586 del 12 de junio del 2003, emanada de su Sala Constitucional, dado que el artículo 267 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela reserva al Tribunal Supremo de Justicia, la dirección, gobierno y administración del Poder Judicial, siendo de su competencia crear circuitos judiciales, tribunales ordinarios y especiales; suprimir los ya existentes cuando así se requiera, especializar o no su competencia y convertir los tribunales unipersonales en colegiados; así como, establecer y modificar la competencia de los tribunales en razón del territorio y de la cuantía, y la modificación de las cuantías previstas, en el Código de Procedimiento Civil. Que conforme a lo dispuesto en el artículo 18, segundo aparte, de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, los recursos que se interpongan ante ésta, han de exceder de la suma de tres mil unidades tributarias (3.000 U. T.), lo cual ha generado una situación anómala dentro del sistema procesal venezolano, dado que, tradicionalmente, la cuantía de los Juzgados de Primera Instancia con competencia en lo Civil y Mercantil era la misma que daba acceso al recurso de casación civil, lo cual ha dejado de ser así, pues la competencia por la cuantía de estos últimos se mantiene todavía en una suma que sea superior a cinco mil bolívares (Bs. 5.000,00). Que según las estadísticas disponibles, los Juzgados de Primera Instancia con competencia en lo Civil, Mercantil y Tránsito, cuya ubicación suele estar en las capitales de los estados, agotan buena parte de sus recursos disponibles atendiendo asuntos de jurisdicción voluntaria o no contenciosa, tales como inspecciones, notificaciones, evacuación de títulos supletorios, justificativos de perpetua memoria, títulos supletorios, rectificaciones de actas y partidas, solicitudes de divorcio o separaciones de cuerpo amigables, entre otros asuntos de semejante naturaleza. Que la gran mayoría de esos asuntos de jurisdicción voluntaria o no contenciosa, constituyen un importante número de asuntos que afectan a los justiciables en las distintas zonas del país, quienes a pesar de tener un Juzgado de Municipio cerca en su localidad, deben trasladarse a las respectivas capitales para su evacuación, lo que afecta la eficiente administración de justicia y dificulta el derecho constitucional de los justiciables para acceder a la función jurisdiccional. Que resulta impostergable la toma de medidas y ajustes que permitan redistribuir de manera más eficiente entre los jueces ordinarios la función jurisdiccional, garantizando el mayor acceso posible de los justiciables a la justicia, asegurando su eficacia y transparencia.

MODIFICACIONES Artículo 1.- Se modifican a nivel nacional, las competencias de los Juzgados para conocer de los asuntos en materia Civil, Mercantil y Tránsito, de la siguiente manera: a) Los Juzgados de Municipio, categoría C en el escalafón judicial, conocerán en primera instancia de los asuntos contenciosos cuya cuantía no exceda de tres mil unidades tributarias (3.000 U. T.). b) Los Juzgados de Primera Instancia, categoría B en el escalafón judicial, conocerán en primera instancia de los asuntos contenciosos cuya cuantía exceda las tres mil unidades tributarias (3.000 U. T.). A los efectos de la determinación de la competencia por la cuantía, en todos los asuntos contenciosos cuyo valor sea apreciable en dinero, conste o no el valor de la demanda, los justiciables deberán expresar, además de las sumas en bolívares conforme al Código de Procedimiento Civil y demás leyes que regulen la materia, su equivalente en unidades tributarias (U. T.) al momento de la interposición del asunto. Artículo 2.- Se tramitarán por el procedimiento breve las causas a que se refiere el artículo 881 del Código de Procedimiento Civil, y cualquier otra que se someta a este procedimiento, cuya cuantía no exceda de mil quinientas unidades tributarias (1.500 U. T.); asimismo, las cuantías que aparecen en los artículos 882 y 891 del mismo Código de Procedimiento Civil, respecto al procedimiento breve, expresadas en bolívares, se fijan en quinientas unidades tributarias (500 U. T.). Artículo 3.- Los Juzgados de Municipio conocerán de forma exclusiva y excluyente de todos los asuntos de jurisdicción voluntaria o no contenciosa en materia civil, mercantil, familia sin que participen niños, niñas y adolescentes, según las reglas ordinarias de la competencia por el territorio, y en cualquier otro de semejante naturaleza. En consecuencia, quedan sin efecto las competencias designadas por textos normativos preconstitucionales. Quedando incólume las competencias que en materia de violencia contra la mujer tienen atribuida. Artículo 4.- Las modificaciones aquí establecidas surtirán sus efectos a partir de su entrada en vigencia y no afectará el conocimiento ni el trámite de los asuntos en curso, sino tan sólo en los asuntos nuevos que se presenten con posterioridad a su entrada en vigencia.

Artículo 5.- La presente Resolución entrará en vigencia a partir de la fecha de su publicación en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela. Artículo 6.- Quedan sin efectos las competencias establecidas en el DECRETO PRESIDENCIAL Nº 1029 de fecha 17 de enero de 1996 y la RESOLUCIÓN DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA Nº 619 de fecha 30 de enero de 1996, así cualquier otra disposición que se encuentre en contravención con la presente Resolución TRIBUNALES QUE VENEZOLANA: CONFORMAN LA ORGANIZACIÓN JUDICIAL

El artículo 60 de la Ley Orgánica del Poder Judicial señala que el Poder Judicial lo ejerce el Tribunal Supremo de Justicia, los Tribunales de la Jurisdicción Ordinaria; y los Tribunales de Jurisdicción Especial y va a estar determinado de acuerdo a la competencia y jurisdicción. Pueden ser Colegiados o Unipersonales, según su interna. Los colegiados están conformados por varios jueces, tales como: el Tribunal Supremo de Justicia, formada por seis salas y una sala Plena, cada sala se encuentra integrada por cinco magistrados, salvo la sala Constitucional, que se encuentra integrada por siete magistrados; y las sala Plena que se encuentra compuesta por los 32 magistrados del más alto tribunal de la República. La Corte Marcial está conformada por cinco magistrados militares. Las Cortes de Apelaciones se encuentran integradas por tres jueces profesionales, las cuales tiene la función de conocer en apelación de las sentencias de los tribunales de primera instancia. Hasta 1975 los juzgados superiores en lo Civil y Mercantil se llamaban Corte Superior y estaban conformadas por tres jueces. Luego pasaron a ser juzgados unipersonales. Los unipersonales son todos los demás tribunales del país: Superiores, de Primera Instancia y Municipio. Según la medida del poder que ejercen, los tribunales se pueden clasificar en:
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Ordinarios. Son los que ejercen la jurisdicción civil, mercantil y penal. Conocen en principio todo tipo de causa civil o penal. Especiales. Son aquellos cuyos conocimientos de causas están limitadas a cierto tipo de controversias, tales como aquellos asuntos mercantiles, del niño y del adolescente, laborales, agrarios, etc. Contencioso-administrativos. Ejercen la jurisdicción en los asuntos relacionados con las controversias frente al Poder Público nacional, estadal, municipal, específicamente frente a la Administración Pública.

Los tribunales, según el grado de jurisdicción, se pueden dividir en superiores o de alzada, y en inferiores o de primer grado. La jerarquía en asuntos civiles, mercantiles y de tránsito es:
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Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia. Juzgados Superiores. Juzgados de Primera Instancia. Juzgados de Municipio de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas. Juzgados ejecutores de medidas. Tribunales de Paz.

La jerarquía en asuntos penales es:
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Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia. Corte de Apelaciones. Juzgados de Primera Instancia.

El Tribunal Supremo de Justicia es el máximo representante y exponente del Poder Judicial. Tiene como función primordial controlar, de acuerdo con la Constitución y con las leyes, la constitucionalidad y legalidad de los actos del Poder Público. Como máximo exponente del Poder Judicial, conforme a lo establecido en el artículo 254 de la Constitución Bolivariana, goza de autonomía funcional, financiera y administrativa. Se encuentra conformado, tal como lo dispone el artículo 262 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, por las siguientes salas:
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Sala Penal. Sala Constitucional. Sala Político-administrativa Sala Electoral Sala Social. Le corresponde lo referente a la casación agraria, laboral y de menores, actualmente niños y adolescentes. Sala de Casación Penal Sala de Casación Civil.

Cada una de las salas se encuentra conformada por cinco magistrados, a excepción de la Constitucional, que está conformada por siete magistrados.

De conformidad con lo establecido en el artículo 3ro de la novísima Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, la Sala Plena es el órgano directivo del más alto tribunal, y tendrá una junta directiva integrada por un presidente, un primer vicepresidente, un segundo vicepresidente y tres directores. El Tribunal Supremo, en pleno, por aplicación del artículo 31 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, tiene un presidente, un primer y un segundo vicepresidente, quienes presidirán respectivamente las salas y en ningún caso podrán ser miembros de la misma sala. Por su parte, cada sala tiene un presidente y un vicepresidente. Para ser magistrado, tal como lo dispone el artículo 263 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se requiere cumplir con los siguientes requisitos:
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Tener nacionalidad venezolana por nacimiento. Ser ciudadano o ciudadana de reconocida honorabilidad. Ser jurista de reconocida competencia, gozar de buena reputación, haber ejercido la abogacía durante un mínimo de 15 años y tener título universitario de postgrado en materia jurídica; ; o haber sido profesor universitario o profesora universitaria en ciencia jurídica durante un mínimo de 15 años y tener la categoría de profesor o profesora titular; o ser o haber sido juez o jueza superior en la especialidad correspondiente a la Sala para la cual se postula, con un mínimo de quince años en el ejercicio de la carrera judicial, y reconocido prestigio en el desempeño de sus funciones. Cualquier otro que pueda establecerse en la ley.

El período de ejercicio de la magistratura, tal como lo dispone el artículo 264 de la Constitución, será único por 12 años. Los magistrados pueden ser removidos por la Asamblea Nacional mediante una mayoría calificada de dos terceras partes de sus integrantes, previa audiencia concedida al interesado, en caso de faltas graves ya calificadas por el Poder Ciudadano, en los términos que establezca la ley. Las atribuciones del Tribunal Supremo de Justicia son las establecidas en el artículo 266 de la Constitución de la República. Con la entrada en vigencia de la Constitución, se creó la sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, como máximo representante de la Jurisdicción Constitucional. Conforme a lo establecido en el artículo 334 de la nueva ley fundamental, se encarga de forma exclusiva de declarara la nulidad de las leyes y demás actos de los órganos que ejercen el Poder Público, dictado en ejecución directa e inmediata de la

Constitución o que tengan rango de ley. De esta manera, la Sala Constitucional garantizará la supremacía y efectividad de las normas y principios constitucionales, siendo el máximo y último intérprete de la Constitución, y velando por su uniforme interpretación y aplicación. Conforma al artículo 335 de la Constitución, las interpretaciones que establezca la sala sobre el contenido o alcance de las normas y principios constitucionales, son de carácter vinculante, tanto para las otras salas del Tribunal Supremo de Justicia, como para los demás tribunales de la República. Jurisdicción Ordinaria La jurisdicción ordinaria, conforme a lo dispuesto en el artículo 61 de la Ley del Poder Judicial, le corresponde a la Corte de Apelaciones, a los tribunales Superiores, juzgados de Primera Instancia y de Municipio. La Corte de Apelaciones son tribunales colegiados constituidos por tres jueces profesionales, quienes en su seno deberán designar un presidente que durará un año en el ejercicio de su cargo, pudiendo ser reelegido. Los tribunales Superiores son unipersonales, conformados por un juez, un secretario y un alguacil. En materia penal, según la competencia, existe el tribunal de Control, conformado por un juez, un secretario y un alguacil. El tribunal de Juicio puede estar constituido en unipersonal o mixto, el primero conformado por un juez, un secretario y un alguacil, y el segundo, conformado por un juez presidente y dos escabinos, un secretario y un alguacil. Los juzgados de Municipio actúan como tribunales unipersonales. Conocen en Primera Instancia de las causas civiles y mercantiles cuyos intereses calculados según las disposiciones del Código de Procedimiento Civil, no exceda de cinco millones de bolívares. La jurisdicción mercantil es una jurisdicción de carácter ordinaria, y su competencia está contemplada en el artículo 1.090 del Código de Comercio. La jurisdicción penal es también de carácter ordinario, es ejercida por los tribunales de control, unipersonales y mixtos de juicio, los tribunales de ejecución asó como las cortes de apelaciones, y se encuentran organizados en circunscripciones judiciales y en dos instancias. En el nuevo proceso penal, se encuentran cuatro fases: preparación o de investigación; fase intermedia, fase de juicio y fase de ejecución. Jurisdicción especial

La administración de justicia, a la par de la jurisdicción ordinaria, es ejercida igualmente por la jurisdicción especial, conformada por los tribunales que se señalan a continuación:

Jurisdicción electoral. Conforme a lo establecido en el artículo 297 de la Constitución de la República, es aquella ejercida por la sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia y los demás tribunales que determine la ley, quien se encarga de todo lo relativo a la materia electoral. Jurisdicción de Protección del niño y del adolescente. Le ha sido atribuido a los tribunales del Niño y del Adolescente y a la sala Social del Tribunal Supremo de Justicia. Estos tribunales se encuentran constituidos por las salas de juicios y una corte superior, quienes contarán con un presidente y un secretario. Cada sala de juicio está conformada por jueces profesionales que conocen directa y unipersonalmente de los asuntos que le sean asignados por el presidente. La corte superior está integrada por una o más salas de apelaciones, formado por tres jueces profesionales, quienes actuarán colegiadamente para conocer el recurso de apelación asignado por el presidente. Jurisdicción bancaria. Esta jurisdicción especial fue creada conforme a la resolución 147 emanada del extinto Consejo de la Judicatura, de fecha 21 de febrero de 1995, modificada posteriormente mediante Resolución número 149, de fecha 1 de marzo de 1995, emanada del organismo antes señalado. Se encuentra conformada por dos tribunales unipersonales, con sede en la ciudad de Caracas y competencia nacional, y son el juzgado séptimo y noveno de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil Bancario. Se encargarán de conocer y decidir en forma exclusiva y excluyente de los demás tribunales de la República, de litigios derivados de las actividades y operaciones a que se refiere la Ley General de Bancos y otras Instituciones Financieras, y demás leyes que regulan las instituciones financieras y la emergencia financiera, demás asuntos civiles y mercantiles en los que sea parte un banco o institución financiera. Jurisdicción arbitral. Conforme a la Ley de Arbitraje Comercial, es ejercida por árbitros institucionales o independientes, tal como lo señala el artículo 2º eiusdem, siendo los primeros aquellos realizados en la Cámara de Comercio y cualesquiera otras asociaciones internacionales existentes, organizaciones vinculadas a actividades económicas industriales, organizaciones cuyo objeto se encuentre relacionado con la promoción de la resolución alternativa de conflictos, universidades e instituciones superiores académicas y, las demás asociaciones y organizaciones que se crearen con posterioridad a la vigencia de esta ley, que establezcan el arbitraje como uno de los medios de solución de las controversias. Jurisdicción de los tribunales de paz. Esta jurisdicción se encuentra a cargo de tribunales unipersonales ubicados en cada una de las parroquias que integren la división político territorial de los municipios, tal como lo dispone el artículo 1º de la

Ley Orgánica de Tribunales y Procedimiento de Paz, y conforme a lo normado en el artículo 258 de la Constitución de la República. Jurisdicción Laboral. Está a cargo de los tribunales de Primera Instancia y Superiores Laborales, quienes actúan como tribunales unipersonales. Conocen de los procedimientos de estabilidad laboral, prestaciones sociales, recursos de nulidad contra los actos administrativos del Ministerio del Trabajo o Inspectoría del Trabajo, recursos de amparo. Jurisdicción de pueblos indígenas. Conforme a lo previsto en el artículo 260 de la Constitución Bolivariana, ha sido autorizado a las autoridades legítimas de los pueblos indígenas para aplicar en su hábitat, instancias con bases en sus tradiciones ancestrales y que sólo afectan a sus integrantes, según sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución, a la ley y al orden público. Jurisdicción Contenciosa. Conforme a lo previsto en el artículo 259 de la Constitución, esta jurisdicción es ejercida por el Tribunal Supremo de Justicia y los demás tribunales que señale la ley, quienes se encargarán de anular los actos administrativos generales o individuales contrarios a derecho, incluso por desviación de poder. Estos tribunales pueden condenar el pago de sumas de dinero y reparación de daños y perjuicios originados en responsabilidad administrativa, conocerán igualmente de reclamos por la prestación de servicios públicos, así como disponer de lo necesario para el restablecimiento de las situaciones judiciales subjetivas lesionadas por la actividad administrativa. Esta jurisdicción se encuentra conformada por tribunales administrativos, ordinarios y especiales. Dentro de los primeros encontramos: la sala Político-administrativa del Tribunal Supremo de Justicia; la Corte de Primera en lo Contenciosoadministrativo; tribunales superiores civiles y Contencioso-administrativo. Por su parte, la jurisdicción Contencioso-administrativa especial se encuentra conformada por el tribunal de la carrera administrativa; tribunales contenciosos tributarios; tribunales de hacienda pública; tribunales agrarios. Jurisdicción penal militar. Se encuentra establecida en el artículo 261 de la Constitución de la República, la cual forma parte del Poder Judicial. Será ejercida por jueces seleccionados por concurso, correspondiéndole la competencia, organización y modalidades de funcionamiento que sigue el sistema acusatorio de acuerdo al Código de Justicia Militar. En general, conocen de los delitos cometidos por militares en servicio activo de carácter militar, dado que los delitos comunes son conocidos por la jurisdicción penal ordinaria. Jurisdicción de tránsito. Es una jurisdicción especial que regula todo lo relativo a las demandas que se intenten con motivo de accidentes de tránsito, daños materiales a personas o cosas, daños morales ocasionados como consecuencia de colisiones entre vehículos, entre otros. Esta jurisdicción es ejercida por los tribunales de Municipio, Primera Instancia y Superiores, quienes conocerán de las

causas conforme a la cuantía del daño causado y en la circunscripción judicial del lugar donde haya ocurrido el hecho, todo conforme a lo previsto en el artículo 75 de la Ley de Tránsito Terrestre.  Jurisdicción de hacienda pública. Estos tribunales también son de carácter especial, conocen de las infracciones de las leyes fiscales castigadas con penas corporales y en la cual no procediere la liquidación de derechos o impuestos.  Jurisdicción especializada en ejecución de medidas en el Área Metropolitana de Caracas. Conforme a lo previsto en la Resolución número 1.000, emana del extinto Consejo de la Judicatura de fecha 19 de julio de 1999, fueron creados tribunales de municipio especializados en materia de ejecución de medidas, en el Área Metropolitana de Caracas. Según lo previsto en el artículo 70, último párrafo de la ley Orgánica del Poder Judicial, se encargarán en forma exclusiva y excluyente de efectuar o practicar las medidas ejecutivas o preventivas que dicten los tribunales en materia civil.  Jurisdicción especial en materia de consignaciones de cánones de arrendamiento. Conforme a la Resolución número 100, emanada del extinto Consejo de la Judicatura de fecha 19 de julio de 1999, fue creado un juzgado especializado en recibir las consignaciones de arrendamiento de inmuebles, en la materia regulada en el derogado Decreto Legislativo sobre Desalojo de Viviendas. Tiene sede en Caracas, y conoce en forma exclusiva y excluyente de todos los demás tribunales de las consignaciones referidas.

BIBLIOGRAFICAS: ← CAVANELLAS DE TORRES, Guillermo. DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE DERECHO USUAL. 30ª. Edición. Editorial Heliasta, S.R.L. Tomo 4 (F·K). Buenos Aires, Argentina. 2008. ← CAVANELLAS DE TORRES, Guillermo. DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE DERECHO USUAL. 30ª. Edición. Editorial Heliasta, S.R.L. Tomo 6 (P·Q). Buenos Aires, Argentina. 2008 ← CUENCA, HUMBERTO. DERECHO PROCESAL CIVIL. TOMO I. 5ª Edición. Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Caracas, Venezuela. 1986. ← COUTERE, EDUARDO J. FUNDAMENTOS DEL DERECHO PROCESAL CIVIL. 3ª. Edición. Ediciones Depalma. Buenos Aires, Argentina. 1981. ← CALVO BACA, EMILIO. CODIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL DE VENEZUELA. TOMO I (artículos 1 al 117). Ediciones Libra. Caracas, Venezuela. 2001. LEGALES: ← CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA. Gaceta Oficial 5.453 de fecha 24 de marzo de 2000 (segunda publicación). ← CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL. Gaceta Oficial N° 4.209 Extraordinario de fecha 18 de septiembre de 1990 modificada en Gaceta Oficial N° 39.264 de fecha 15 de septiembre de 2009. RESOLUCIÓN N° 2009-0006

ELECTRONICAS: ← http://www.derechoprocesalcivilenlinea.com/ ← http://html.rincondelvago.com/derecho-procesal-venezolano_1.html ← http://es.wikipedia.org/wiki/Jurisdicci%C3%B3n ← http://www.eumed.net/rev/cccss/07/eerb2.htm ← http://principiosdelprocesocivil.es.tl/Principio-Inquisitivo.htm ← http://jca.tsj.gov.ve/decisiones/2009/marzo/2271-23-JS-51201-69-.html ← http://www.letrasjuridicas.com/Volumenes/8/delahuerta8.pdf

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