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El Ensayo el Más Humano de los Géneros Jaime Alberto Vélez

Se suele afirmar que existen casi tantas definiciones de ensayo como ensayistas, y que el único acuerdo verdadero, en relación con el tema, consiste en considerar a Miguel de Montaigne como su creador. Sin embargo, al leer los Ensayos con detenimiento se podrá encontrar que su autor no sólo se limita a bautizar un nuevo género. En otras palabras: el nombre de Montaigne sigue ligado al ensayo, no como un simple referente histórico, sino también como aquel que confirió a esta forma de escritura ciertas características que todavía hoy, cuatrocientos años después, continúan de algún modo vigentes. Si en Montaigne pervive un escritor ―de todas las épocas‘ —como suele afirmarse—, esto no se debe propiamente a sus opiniones (muchas de las cuales nadie se atrevería hoy a tomar en serio), sino a la manera como se relaciona con un lector intemporal. Lo perdurable no reside, pues, tanto en lo que dice, como en el punto de vista y en el tono que asume para decirlo. Y en esto radica, justamente, una de las claves del gran ensayo de todas las épocas. La propuesta de Montaigne, desde luego, logró su cometido porque su obra alcanzó una gran aceptación entre el público de la posteridad y porque, además, la denominación de este género caló en otros autores. Los Ensayos de Francis Bacon, los Ensayos de Ralph W. Emerson, los de Charles Lamb, los Ensayos de poesía dramática de John Dryden o los Ensayos sobre lógica experimental de John Dewey, por ejemplo, manifestaron por medio del título una deuda con Montaigne, y sirvieron para entronizar y avalar un género que, en sus aspectos esenciales, había salido perfectamente definido de la pluma de su creador. El intento del escritor español Eugenio D‘Ors por darle al essai francés la denominación más castiza de glosa fracaso rotundamente porque elensayo no puede considerarse como una simple paráfrasis y porque la palabra elegida por Montaigne la superaba en connotaciones, como lo prueba su vigencia en varios idiomas. Conviene en este punto preguntar entonces: ¿qué particulariza a Montaigne y en qué consiste su legado? Para empezar, Montaigne denominé ensayo‖ -es decir, intento o tentativa- a esta inesperada forma de escribir porque constituía una de las muchas maneras posibles de retratarse. La aseveración ‗yo mismo soy el tema de mi libro‖ representa elmejor indicio para inferir una de las principales características de este género naciente. Montaigne inaugura, por tanto, un modo personal de ver el mundo. Ya no se trata, como ocurría hasta entonces, de anteponer la religión, el poder político o la ciencia a los simples hechos. Ahora se trata de mirar con los propios ojos la realidad circundante. Lo novedoso en Montaigne —como suele decirse en una terminología moderna— reside en su punto de vista. Esto no quiere decir, sin embargo, que el ensayo represente un género autista. Todo lo contrario. Desde su nacimiento se caracterizó por reconocer el papel determinante de la cultura y de la información. Uno de los aspectos más notorios y característicos de los Essais radica en las citas frecuentes: 1.264 tomadas de autores clásicos latinos, y 800 de otras fuentes. El ensayo, en consecuencia, nace como un intento abierto y liberal de plantear las propias opiniones, lejos de la pretensión de verdad irrefutable que tanta rigidez confería a la filosofía y a la religión de la época. Por esta razón, Montaigne se satisface con dejar sentada su posición una más entre todas las opiniones posibles. Si los Essais han perdurado sin pretender alcances filosóficos como los de Platón en los Diálogos, y lejos también de constituirse en ciencia como la de Plinio el Viejo en su Historia

no en la verificación positivista. la embriaguez. o una estructura exacta.natural. él sólo veía en ella una ocasión para dudar. De haber cultivado sistemáticamente una corriente filosófica. Konrad Lorenz. Los tratados morales de Séneca. las costumbres antiguas. sino también respecto de grandes ensayistas de este siglo como Roland Barthes. Karl Popper. cuenta con algunos antecedentes. además. Su propósito.. Algo.. las Epístolas de Plinio. la vanidad de las palabras. Esta afirmación no sólo es válida en el caso de Montaigne. Isaiah Berlin. ni imponer una nueva visión del mundo. Y de Montaigne. Ahora bien. Estas dos características. a servir de identificación del género. lasDisputatione de Cicerón. el ensayo debe entenderse como una forma de expresión a la que se llega. la pureza de la imaginación. impide repetir la estructura de un buen ensayo. o de los continuadores clásicos del género. decía de sí mismo:“Magnas sum opinato?”. Umberto Eco. en buena medida. indudablemente Montaigne no habría llegado a ser el creador del ensayo. entre otras razones. Esto explica que se hable del ensayo como de un producto representativo del Renacimiento y. a la ciencia natural y a la historia. de un género que nació profundamente individual. Lo que de verdad ensayó fue el anteponer su individualidad a la filosofía. aparte se dio. Jorge Luis Borges y Octavio Paz. se cumplía al dejar constancia de lo que pensaba y sentía. no de un modo artificial o aleatorio. ni mostrarse mejor que otros. En realidad. Si el resultado después de tantos años aun subsiste. del ensayo se mantienen vivas a través de todas las épocas ciertas virtudes que. Si bien Montaigne se mostraba interesado en la ciencia y en la interpretación del comportamiento humano. Su método —y no sólo el suyo desde entonces— residía en el asombro y la curiosidad. Esta voz. los Diálogos de Platón y los Caracteres de Teofrasto. a una obra escrita con gracia y lucidez. su búsqueda se dirigía más a lo excepcional y a lo único que a la norma general. De ahí que la gama de temas de los Ensayos se muestre tan amplia y variada. junto con la visión personal del mundo. por necesidades intrínsecas. ello se debe a un ingrediente distinto: su autor habla al ser humano corriente con una voz más cercana a la conversación que a la lección o al sermón. en realidad. actitud escéptica que confiere a sus escritos una gracia y un interés tan amplios. ésta señalaría que el ensayo consiste en una visión personal obtenida tanto a partir de diversas opiniones consultadas como de una observación directa de los hechos. lejos de considerarse un filósofo. el canibalismo. Séneca o Marco Aurelio. por ejemplo. entre los cuales conviene mencionar: Las noches áticas de Aulo Odio. dentro del proceso natural de la cultura. como el medio más adecuado para debatir los asuntosespecíficos de la modernidad. Considerando sus antecedentes. Más que una fórmula precisa y definitiva. ello se debe. por supuesto. parcializada o exhaustiva. Algunos de ellos. han pasado. Algo. practicadas en los Ensayos con tanto virtuosismo. nunca intentó practicarla al modo de Platón. Elias Canetti. no obstante. más acertado seria afirmar que el ensayo asume las peculiaridades de aquel que lo practica. aunque Montaigne conocía a fondo la filosofía. El individuo Montaigne en otros términos. el miedo. la inconstancia de nuestras acciones. De modo que el mejor homenaje que rinden a Montaigne los grandes ensayistas de todas las épocas es diferenciarse de . se originan en los intereses y capacidades particulares del escritor. podría resultar ilógico e inconsecuente aseverar que conserva el sello de un solo autor. en apariencia modesto. Ahora bien. impide precisar lo cautivante de un gran ensayista. da nombre y contribuye a fijar las características de un género que se produce por efecto de la evolución en la expresión de las ideas. sin embargo. la ociosidad. que el autor no pretendía corregir errores. Ocurre que Cicerón. Czeslaw Milosz. este género se ha mostrado rebelde ante cualquier posibilidad doctrinaria. Si de este experimento resultara posible extraer alguna definición. a modo de ejemplo. son: la tristeza. Desde sus mismos orígenes. los Soliloquios de Marco Aurelio. El farnoso“Que saisjeT’ —base de su actitud filosófica— lo emparenta de modo más directo con Cicerón que con Platón. Conviene aclarar. Lejos de sus alcances doctrinarios. se podrá decir que era tanto más opinador que el mismo Cicerón.

es decir. Un gran ensayista. Una lectura atenta de su obra muestra que sus juicios no constituyen un modelo de sensatez. redescubrió y reinterpreté a Montaigne. Para algunos espíritus románticos. Cuando se habla de continuadores del ensayo se hace referencia. de Montaigne y Bacon. además de un irrisorio e inútil lenguaje cifrado. Bacon continúa la misma línea del estilo propio y de la indagación personal. Se puede concluir. por tal razón. La razón reside en que. de suerte que se hizo corriente asociar su nombre con las ideas progresistas y de cambio. Tal vez al mismo Montaigne no le habría disgustado ese exceso al que llega Swift. También él. Imposible considerar como ensayos literarios —en el mismo apartado donde aparecen Robert Louis Stevenson. había preparado la Revolución Francesa. El siglo XVIII. la libertad intelectual de Montaigne encarnaba un modelo de comportamiento. Charles Baudelaire o Wystan Hugh Auden— esas formas morbosas del tedio que son ciertos análisis literarios actuales. por supuesto. y a veces corno en el caso de la bebida. que suele olvidar o ignorar. propia del ensayo. Su estilo descomplicado se consideró como una oposición a los valores establecidos. el humor toca un límite difícilmente superable. Sugerir —tal como lo hace en Una modesta ptoposkíón— que a los hijos pequeños de los pobres de Irlanda los engorden para servir como alimento de los ricos de su país representa la conclusión forzosa de un razonamiento llevado hasta sus últimas consecuencias. a Francis Bacon lo caracteriza su independencia de criterio frente al saber y a las opiniones de su tiempo. Y no se trata sólo de una paradoja. Algunas mentes lógicas —Pascal. La vigencia y vitalidad del ensayo en la cultura occidental. una nación. lo absurdo en Swift consiste en un ejercicio estricto de la razón lógica. Ciertos intelectuales llegaron a considerar que una mezcla de duda yexperimentación. producto de una fórmula de análisis o de una teoría previa. sino también para la revisión del pensamiento establecido. cualquiera que sea la materia de que se ocupe. en otros términos. literarias o simplemente humorísticas. a aquellos que han mantenido vivo el espíritu que guió a Montaigne. Oscar Wilde. las consecuencias. se presentó desde entonces como el procedimiento más conveniente para satisfacer las aspiraciones y búsquedas del intelectual y del artista. Con Jonathan Swift. que desvirtúan la naturaleza del ensayo aquellos escritos. una norma de conducta. imita a Montaigne en la medida en que alcance a ser original. en varios de sus Ensayos. mostraron alguna deuda con el autor de los Ensayos. había extremado los hallazgos de la razón. A Montaigne se le consideró como un espíritu liberador de potencias secretas del alma. Una vez descubiertas sus posibilidades filosóficas científicas. más que incidir en contra del género. Esa mezcla de arte y ciencia. La aceptación que recibió por parte del Romanticismo tiene que ver probablemente con la vindicación de la subjetividad y del individuo llevada a cabo por Montaigne pero además con la gran libertad que los románticos encontraron en este género abierto. una aspiración de vida. con dificultad se encontraría un tema. Porque. rígidos y severos. por ejemplo— él asume una posición inesperada o contraria a la opinión general. Buena parte de los diarios personales. De ahí que para definir el ensayo se presenten las mismas dificultades que para fijarle límites a la originalidad.él. caracterizados por la utilización de un método obtuso y estricto. paradójicamente. escritor más franco y más honrado entre todos los escritores. el ensayo se convirtió en el medio de expresión mas empleado para la difusión y el debate de las ideas. de modo deliberado. especialmente en los dos últimos siglos. A finales del siglo XVIII. un estilo o una escuela literaria que no se relacionaran con el ensayo. no sólo para la simple exposición de ideas. enriqueciendo el ensayo con una mayor concentración y objetividad. sobrevive mientras no pierda el carácter libre. el género adquiere una ironia feroz y despiadada. y al ensayo como el medio perfecto para este propósito. individualista y lúcido como él. más que la pasión filosófica. El ensayo. por su parte. le aportó una gran vitalidad. pese a la apariencia. por ejemplo. Con Swift. en otras palabras todos aquellos sondeos románticos en el alma individual. se deben a que este género se renueva con el aporte de cada gran ensayista. Probablemente más sensato y mesurado que Montaigne. imaginativo y personal. Así. La radicalización de algunos aspectos del ensayo. de la que carecía el sereno y saludable espíritu de Montaigne. Su flexibilidad lo convirtió en el vehículo más apropiado. en consecuencia. las autobiografías y las cartas. por ejemplo— han intentado reprocharle su .

para ilustrar el ejemplo contrario. Montaigne y Cicerón. esta ingenuidad es la que place en él‘. por ejemplo. pero su estilo natural y directo. . y el mismo Voltaire. A pesar de ello. y de manera especial. debían de conmover no sólo a los románticos. de las Ensoñaciones de un paseanhc solitario. Visto desde esta época. Coleridge. Desde Rousseau. de la política y de la historia. revela no sólo el mismo espíritu del ensayo de Montaigne. de hecho. el ensayo el medio de expresión elegido por Voltaire? Así que Voltaire confirma y prolonga en eltiempo el género creado por Montaigne. ni preciso. sino con el del hombre corriente. así lo demuestran. sólo que opinadores habían sido. por su parte. Este espíritu libre y personal caracteriza el gran ensayo inglés desde sus inicios: Drvden. precisamente.falta de método. La ingenuidad de Montaigne (al igual que la de Voltaire) se trasluce también en su pretensión enciclopédica. pese a su carácter cáustico. Una verdad sabida. Pero. además de inventar la figura del intelectual Voltaire le asigna el ensayo como su medio dé expresión. con seguridad se le había introducido furtivamente. Una extensa tradición de magistrales escritores como Carlyle. un gran escritor. primero. los temas del Diccionario filosófico? ¿Y no es. vuelto apasionadamente hacia una causa política. tal como lo exige el tratado. como ya se dijo. Afirmaciones como las anteriores muestran que su punto de vista no coincidía con el del pensador prudente o con el del creyente lleno de virtudes. en la literatura inglesa. han carecido— del don de la palabra. ‗vasculares y vivientes‖ (la expresión pertenece a Emerson). En este caso se evidencia más aún la doble condición del ensayista. A Voltaire puede considerársele como un Montaigne parcializado. pero éstas. si se mira bien. de la filosofía y del humanismo. D‘Alcrnbe t. Aquello que Rousseau había planteado en un tratado sistemático el Emilio. ¿Pero no constituyen éstos. Voltaire expresó: ―El estilo de Montaigne no es puro. el ensayo se asociá con todas las disciplinas del saber. Thomas Huxley.Y esto. acaso. intuiciones. La lectura. Grandes poetas hablan (o fingen hablar) como sino existieran los libros. lleva a Fernando Savater a afirmar que a Voltaire se debe la invención del intelectual en la cultura occidental. Walter Pater. ni noble. Ensayista no es únicamente el que necesita expresarse. no tiene por qué hacer gala de inteligencia o de ilustración. En opinión suya no existía un solo hombre que no hubiera merecido la horca unas cinco o seis veces. Johnson. Palabras tan llenas de verdad. emociones y sentimientos que no podrían someterse a una verificación empírica. Por esta razón. además de su permanente buen humor. es decir. Una buena muestra de su talante puede apreciarse en aquella conocida frase en que expresa que poseía todos los vicios y que. Leslie Stephcn. Lamh y De Quincey. Ruskin. El intelectual —o Voltaire— es un escritor que opina sobre diversos temas. la de hombre culto pero también inspirado. Es enérgico y familiar. constituyen el modo más eficaz de transmitir atisbos. De igual modo podría decirse. ni correcto. Un poeta. por ejemplo. ungran número de formalizaciones del ensayo tiende a considerarlo como un producto representativo de la ilustración francesa y como un género que nace con las preocupaciones propias del humanismo del siglo XVIII. Voltaire también opone la opinión sensata y estudiada a la simple creencia. en especial como herramienta insustituible del trabajo intelectual. Pero. este género cultivó y llevó hasta su más alto grado una virtud que terminó por hacerse consubstancial con la naturaleza misma del ensayo: su carácter estético. aquel que se expresa desde el grado cero de la humanidad. le ha merecido aliados en todas las épocas. la huella de Montaigne sigue vigente y actuante. sino un método similar de abordar las preocupaciones propias del pensador. pero también. ¿e 1 can Jacques Rousseau. con el arte de escribir. Stevenson. y sabe expresar ingenuamente grandes cosas. Su Diccionario filosófico cumple una función semejante a la de los Ensayos en su carácter universal y variado aparte del intento de socavar un régimen estricto de ideas y convenciones. es que el gran ensayista debe ser. en Voltaire subyace algo semejante. al mismo tiempo. de la psicología y de la antropología. Chesterton y Orwell consolidaron el ensayo como una actividad relacionada con la inteligencia y con el saber. en parte. Montaigne —ilustre antecedente del siglo XIII— abordó temas exclusivos de la religión y de la teología. que reconocidos sabios y eruditos pueden carecer —y. Diderot. sino también a la misma Ilustración. no podría haberlo escrito en el lenguaje de las Ensoñaciones. si alguna virtud se descubría en él. sin embargo. en su desarrollo.

como hace un albañil o un carpintero. contenía una formulación literaria. ni los procedimientos formales. Aristóteles afirmaba a la letra. El ensayo. contrario al rigor implacable del sabelotodo. Esta posición radical ante la vanidad intelectual. Y mas adelante. Pero ¿ qué decimos nosotros? ¿Qué juzgarnos? ¿Qué hacemos? Lo otro podría exponerlo un loro‖. esta inscripción en su gabinete de trabajo: ―Lo único cierto es que nada es cierto‘. requiere también un temperamento especial. Estos atributos. dice de ellos que. que simulaba un cierto desaliño a preposiciones que facilitaban la labor del lector. él mismo posee algunos insuperables y sabe. a diferencia del pedante. El gran ensayista. El gran ensayista sabe agradar sin fáciles concesiones ni halagos. en otras ocasiones como fardos. convierte el ensayo . sin duda. De igual manera. al referirse a los intelectuales de su época. De ahí que ese no tomarse muy en serlo. no obstante. entre todos los hombres.Todo gran ensayista. había llevado a Montaigne a utilizar como divisa ― Que sais-je?’ y a fijar. sin embargo. a mediados del XIX Emerson declara‘:‖ Yo escribiría sobre el dintel de la puerta: Capricho. expresarlos en un lenguaje agradable y original. en consecuencia. Nosotros —escribe en uno de los Ensayos— ―sabemos aseverar: Cicerón dijo. pero son en realidad los cínicos que ―no sólo no componen lo que se les encarga. pues. Un análisis detallado del estilo de Montaigne mostraría que su auténtica búsqueda consistía en hallar un tono adecuado (“decorum’). típica de eruditos y especialistas. excluyente por naturaleza. En la historia de este género resulta corriente que la voz que habla no se muestre demasiado segura o enfática. ello se debe ante todo al equilibrio y a la armonía inherentes a la escritura de un género que debe su existencia a la sabia dosificación de sus ingredientes. en vez de la altisonante propia de la declamación. Un ensayo pretende constituirse en una conversación con el lector. Tal actitud (sobra decirlo) debe resultar intolerable para un escritor presumido o demasiado convencido de sí mismo. el ensayo recurre a la cortesía y al respeto por su destinatario. El rechazo que Montaigne efectuó del estilo de Cicerón. El ensayo. Platón tenía por costumbre. se convierten en el ensayo inglés en gracia y familiaridad. Conviene agregar. procura sondear las opiniones y juicios existentes. es decir. que suele aliarse con la pereza y con la ignorancia. a diferencia de la de Séneca. ni las citas. y este origen le imprimió un carácter indeleble que conservará a lo largo de su evolución. nació escéptico. a un comité de expertos o a un juez inapelable. caracterizada por un respeto comedido que busca más la complicidad que el pasmo o el hartazgo. postulados de un modo más preciso. además. ni el lenguaje. el interés que suscitan los grandes ensayistas ingleses reside en la actitud ante ellector. La frase de Cicerón pesaba demasiado sintácticamente. una voz susurrante. A diferencia de otras formas de comunicación del saber. mientras otros géneros parecen escritos con el propósito tácito de dirigirse a una academia. en contraste con la severa y grave voz doctoral del experto o del especialista. sino que lo empeoran y se hacen pagar por haberlo empeorado‖. Ya Montaigne había expresado la necesidad imperiosa de alejarse de la pedantería propia de dómines. Por esta razón. Recordando a Platón. a la normatividad. Esta forma de practicar el ensayo sigue conservando de Montaigne su oposición al lenguaje de jerga. que el uso (le la información en el gran ensayista llega a convertirse en una virtud tan trabajada como el manejo) mismo del lenguaje. se puede encontrar una cita con un significado distinto —a veces opuesto— del que posee originalmente. los maestros. Exagerando un poco. pueden erigirse en un obstáculo para su lectura. En Montaigne. ni la extensión. Wilde o Chestcrton. a modo de ejemplo. a la grandilocuencia. tan admirado en su época. lo lleva a considerar sus Ensayos alguna vez como simples estofados. Montaigne definió su propio estilo como ―cómico y doméstico‘. frailes y abogados. expresan más que nadie la promesa de ser útiles a los demás. a toda afectación y falsa genialidad. sencillamente. Para reforzar esta idea. Este sentido del humor. e inclusive como verdaderos garabatos. aun a riesgo de parecer popular. o del populista. se dirige al lector común. Si se habla con tanta insistencia en la literatura inglesa del arte del ensayo‖. según sus biógrafos. los compara con los antiguos sofistas. en el caso de escritores corno Stevenson.

de sentido común. claro está la practicaron con distinta intención y distinto énfasis. Ensayistas posteriores como Voltaire. Visto así. No existe nada práctico o útil que permita preferir un ensayo a otro. Russell y Heisenberg se les considere ensayistas en el mismo sentido de Montaigne. el pulso del pensador y las vicisitudes de su manera de pensar. Parodiando la conocida frase del conde de Buffon. Si algo no ha arruinado el paso del tiempo y el . y sin embargo la cultura no permanece igual después de estos ensayos. Ocurre que Montaigne ni siquiera tomó en serio su propio escepticismo. por encima de teorías y concepciones filosóficas antagónicas y contradictorias. Ni la obsesión de la verdad ni la manía de las conclusiones forman parte del ensayo. derivaba en una forma de vida. capaz como ningún otro de apresar la respiración. se podría afirmar que el ensayo es elhombre mismo. sobre todo. Chesterton o Wilde además de Swift y De Quincey. dicho en otros términos. al mismo tiempo. de todos los Montaigne que han existido y que sin duda existirán— es una opinión informada y digna de tenerse en cuenta y. Despojado de falsedades y vanas apariencias. ello se debía a que intentaba anteponer el hombre a las ideas. desde su mismo origen. esto es. Una revisión de los grandes ensayistas de todos los tiempos revelaría que. El gran ensayista procede de otro modo: Stevenson sabe perdida su defensa del ocio. el buen ensayista posee el don de volverlo interesante y de iluminar desde un ángulo inédito la condición humana. desde los distintos saberes a los cuales hace referencia este género de escritura.sobre todo en una afirmación vital. y a la ciencia la espontaneidad y la gracia de las simples opiniones. pero también en comunicación del proceso de conocimiento que le es propio. todo aquello que obstruya o dificulte el trato y el entendimiento entre dos seres. Este humanismo escéptico. de que la naturaleza humana aparece más llena de dudas y de sombras que de certezas deslumbrantes. Lo que muestra la lectura de Montaigne —en realidad. conviene destacar que todo lo repelente o aburrido en un interlocutor. desde el más natural de los medios de expresión. habría renunciado como escritor a una de sus armas más agudas: la ironía. La separación que efectuó entre la fe y la razón. pero consolidaron así el ensayo como un género alejado de la solemne seriedad de quien se cree depositario de la verdad o poseído por una misión superior. Thomas de Quincev no espera que la sociedad termine por reivindicar la estética del asesinato. por otra parte. más que de exposición doctrinaria. no pretendía citar autores en calidad de autoridades sino como simples testimonios humanos. en una manera natural de ser. El gran ensayo de todas las épocas ha poseído la virtud de mostrar al hombre en un doble aspecto: en primer lugar. en suma. a Séneca y no a Cicerón. en revelación de un saber. Entendido sólo como una de las formas humanas de comunicación. el gran ensayista habla al ser humano concreto y universal. antes que resolver un asunto o zanjar una discusión. más que un sistema filosófico que pretendiera oponer a otros. en una actitud vital. y en la adopción de un pensamiento menos arrogante. posee las mismas virtudes y magias que vuelven placentero el arte de la conversación. El ensayo confiere a las simples opiniones el rigor de la ciencia. en un bastión del humanismo. convencido. buscaban ilustrar un punto de vista o alentar el desarrollo de una divagación. Aunque un tema pueda parecer irrelevante o anodino. Las citas. un ser humano que habla con libertad y se retrata en sus propias palabras. eso su labor. aparte de ello. el ensayo se constituye. el ensayo ha mantenido constante su carácter de búsqueda. en el más humano y natural de los géneros. Aunque Montaigne reconocía y aceptaba la cultura de la que hacia parte. El uso de un tono y de una intención permite que a filósofos y científicos como Bacon. a lo largo de la historia. esta forma de escritura se haya erigido. Swift es consciente de que su modesta proposición jamás podría tomarse en serio. Como escribe Emerson con tanta lucidez para referirse a quienes no poseen el temperamento peculiar del ensayista: ―Son los hombres de Cambridge los que se corrigen cuando hablan‖. Duns Scoto y Guillermo d Occam. determinó su búsqueda de sensatez. a Sócrates y no a Platón. Ellos no han escrito para convencer. como es obvio. Si prefería a Sexto Empírico y no a Aristóteles. El buen ensayo. Buena parte del llamado humanismo de Montaigne se afincaba en el rechazo de cierto espíritu dogmático presente en Tomás de Aquino. De haberlo hecho. Esto explica que. además. pero.

como se sabe. políticos y militares. resulta ocioso hablar del discurrir. Mucho tiempo después de Montaigne. proviene del latín discurrere. entretenimiento. Visto desde la imagen del río. pues. probablemente se habría seguido llamando así hasta la época actual. de un modo en apariencia incidental. sin embargo. el conde de Buffon en Discurso sobre el estilo o. en contraste con otros géneros acosados por propósitos más rígidos y encauzamientos mas severos. es decir. al correr de la pluma. también podría utilizarse para caracterizareensayo. se podría afirmar que. conversación filosófica‖. a diferencia de otros escritos que no corrían con soltura sino más bien sujetos a un plan previo. las ideas de un buen ensayo deberían fluir con la misma apariencia de libertad del agua que corre y con la misma transparencia y limpieza de un arroyo del campo. Montaigne nombró de manera insólita sus escritos con la palabra Ensayos. la diatriba significaba ―pasatiempo. no representaba más que una variante de la antigua diatriba griega. en la misma dirección. que significa. De haber procedido de un modo convencional. El gran ensayo ha conservado siempre la capacidad de imponerse por el empuje caudaloso de las ideas. Esta forma de escritura nombraba aquello que se escribía calamo currente. un discurso. Practicada por filósofos cínicos y estoicos. en ausencia del agua. Pero ―cómo podemos separa—preguntaría William Butler Yeats— ―al danzante de la danzas‖?. el escritor. etnografía. en cambio. ―curso de las aguas‖. el carácter libre del ensayo se constituye en un elemento que lo define. por otra parte. El discurso como se conocía en la época de Montaigne. como discurso. política. ni tampoco por la urgencia o el compromiso de llegar a una conclusión. Según esta acepción. D‘Alemhert en Discurso preliminar. Rousseau en Discursos sobre el origen de la desigualdad. por ejemplo. los habría llamado Discursos. las Misceldneas publicadas por el poeta italiano Angelo Poiiziano a finales del siglo xv. en fin. cuando se presenta agua en abundancia. De todos modos. asimismo. El ensayo es. de Livio. esto es. Discursos eran. Y dentro del mismo ensayo —o discurso— no se mueve guiado por un propósito definido y único. Este género menor consistía en una reflexión directa. de François de la Noue. que ganó terreno con la consolidación paulatina del término ensayo. publicados en 1587. en esencia. Tan usual resultaba esta denominación que en la primera edición italiana los Essais de Montaigne se tradujeron precisamente con el nombre de Discursos morales. Lisias y Cicerón. vivaz y divertida sobre algún tema moral. del caudal o de la corriente. además de la adecuación y naturalidad del método al que recurre. ensayo y discurso continúan como afluentes que corren. o también los Discursos políticos y militares. ―correr acá y allá‘. y de no haber utilizado Montaigne la denominación que empleó.devenir de las ideologías es aquello que Montaigne. definió como perdurable en sus Ensayos: ―Algunos rasgos de mi condición y humor‘. ante todo. ésta encuentra el cauce para llegar a su destino. . pedagogía e historia. Discurso. o los libros de historia de Roma. Es claro. De modo que el ensayo constituye. En su acepción original. El ensayo. Una mirada somera sobre los Ensayos deja ver que Montaigne discurre a su amaño sobre los más diversos temas: religión. difícilmente encontraría una imagen más acertada de su naturaleza que ésta del manantial. que el gran ensayista llega a imponerse sobre el método y el rigor formal cuando es capaz de ejercer su inteligencia sin pausas ni concesiones. Otro significado que posee la palabra discurso. por ejemplo. el término discurso continuó casi con la misma vigencia y eso explica que lo hayan empleado Descartes para nombrar su Discurso del método. Antes de Montaigne habían utilizado el nombrediscursos Isócrates. Bossuet en Discursos sobre la historia universal. Conviene recordar que el discurso entendido como ―pieza oratoria generalmente de carácter político‖ presenta un significado más bien reciente. el discurso implicaba tanto improvisación como inspiración. desde su origen. De acuerdo con su etimología. Para utilizar un símil propio de la etimología del discurso. denominación que de acuerdo con la terminología usual de la época habría definido acertadamente el propósito de su obra.

y en general todas las formas conocidas de exhibicionismo intelectual. el estilo punzante y vivaz. El ensayo de Montaigne heredó de la antigua diatriba la apariencia agradable. como lo intentó también. pues. pues. Grandes científicos y filósofos que recurren al ensayo lo hacen sin prescindir de la seriedad y trascendencia de sus ideas. pero. en especial a aquellos planteados por Epicteto. Aunque uno de los objetivos de su obra parece ser el de pasar revista a los temas estoicos. Pero estas características. mediante el artificio retórico de la confesión personal. Pese a la decadencia irremediable de esta forma de expresión. No obstante su familiaridad con el lector. se puede ver como una carta de la cual se ha suprimido este nombre personal. la carta abierta. A lo largo de la historia. A pesar. Para emplear un concepto que Edgar Alian Poe predicaba del cuento. en los cuales resulta inocultable la inspiración de aquella filosofía. dirigido a Diane de Foix. y ―Acerca de la educacion de los niños‘. Señalar las afinidades del ensayo con respecto a otras formas clásicas de expresión permite sin duda esclarecer mejor sus características y límites. los Soliloquios subyacen en el origen del ensayo por el examen desprevenido de la interioridad y la reducción de lo humano a aspectos como el comportamiento. sigue conservando el carácter de aquello dicho en confianza. por tanto. aunque el tono y el trato continúen vigentes. El modelo de soliloquio es. Delensayo conviene recalcar que no constituye un género menor del cual se pueda echar mano ante la imposibilidad de plantear los asuntos de otro modo. posee en alto grado las virtudes que suelen acompañar al interlocutor amistoso. la extensión de una carta o la duración de una conversación agradable. en el fondo. El soliloquio de Marco Aurelio —al igual que el ensayo de Montaigne— no se refiere a la esencia intemporal del hombre. la ostentación. también esta característica se ha mencionado como virtud de los grandes ensayistas. tentaciones hoy más frecuentes en razón de la creciente divulgación científica e ideológica realizada por distintos medios. anécdotas. el verdadero ensayo no condesciende con la ignorancia ni con el mal gusto. Uno de los defectos que se le ha reprochado precisamente a Montaigne consiste en su excesiva informalidad. según lo prueban algunos de sus ensayos. de las transformaciones que ha sufrido el ensayo a lo largo de su evolución. Lucio Anneo Séneca. un buen ensayo también debe leerse de una sola sentada. decididamente parcializado. supone la existencia de un destinatario. como es previsible. paradójicamente. De modo que el buen ensayo sabe contenerse hasta en su apariencia formal. en especial las Moralia de Plutarco y las Silva de Pc-dro Mexia.adquirió a menudo un tono insultante. el practicado por elemperador Marco Aurelio. Un buen ensayo alcanza. escritas en un lenguaje especializado que parece perseguir como uno de sus objetivos el de levantar una frontera contra los no iniciados. revelan que el ensayo. justo antes de que caiga en lo tedioso. apotegmas. por lo general. El ensayo moderno. llega a producir un efecto que no obtendría si se respaldara en formas repudiables de la autoridad intelectual como la información exhaustiva y la erudición. Montaigne seguía considerando como modelo de estilo a algunas de ellas. Las cartas a Lucilio. el gran ensayista se ha distinguido por propiciar una cercanía natural con el lector. sino a las formas concretas de aparición en cada individuo. en consecuencia. apóstrofes y antítesis. común a ambos géneros el constituirse en ejercicio formal de reflexión. son impropias del ensayo. debieron de haber representado para para Montaigne un modelo. en cierto sentido. dirigido a Madame de Duras. lejos de la severidad de las declaraciones públicas. que le dio el sentido que hoy muestra el término. pero crean en el escrito un espacio sin mediatizaciones artificiales que puedan desalentar al lego en la materia. pueden bordear con frecuencia elpeligro del facilismo yde la vulgarización. El buen ensayo posee esa consideración por el lector que suele faltarles a ciertas formulaciones científicas y pseudocientíficas. de la relación que guarda con el soliloquio y la carta abierta. aparte de la utilización reiterada de citas. en cierto modo. Es. El gran ensayista. Este es el caso. Además ensayos como ―Acerca de la semejanza de los niños con sus padres‘. desde luego. por ejemplo. La ciencia y la filosofía. de suerte que. jamás se . tomados de diversas fuentes. La petulancia.

Un ensayo. Que grandes ensayistas se hayan valido . como un arte de la expresión. un informe se caracteriza por a exposición objetiva de un tema. Pero que los grandes literatos de todas las épocas hayan mantenido vigente esta virtud resulta natural. Si procediera en rigor. allí radica en algunos casos su razón de ser. De modo que mientras la monografía.y se valgan aun— del periódico ha originado la idea equivocada de que cualquier ensayo posee sus mismas virtudes. de creatividad y de libertad. De ahí que del ensayo se haya aseverado con insistencia que goza de los mismos atributos que suelen predicarse de la obra literaria. buena parte de estos mal llamados ensayos fluctúan en realidad entre el informe de divulgación y el tratado. además de su extensión. hacen aparecer más diferencias que cercanas con respecto al ensayo. o pueden recurrir para ello a un lenguaje laxo. editorial) ha contribuido desde la época de Richard Steele y Joseph Adisson (en sus periódicos the Tatler y The Spectator). además. por lo menos. sino también. prescindiendo por completo de la visión personal. El espíritu de las leyes. desde luego. la tesis y el tratado pueden plantear morosamente los datos las pruebas de un problema. más bien. que constituye un elemento esencial del ensayo. No sería lógico ni conforme con el sentido común que. Pero tal cosa está lejos de ocurrir porque el ensayo posee también su componente de improvisación. de George Berkeley. y de un modo muy especial. ha hecho posible la trivialización de temas y procedimientos formales. Basta una mirada rápida a periódicos y revistas de actualidad para advertir el ahuso de procedimientos ensayísticos en la presentación de temas que buscan como finalidad satisfacer la curiosidad del más amplio número de lectores. Es fama que los grandes ensayistas se han caracterizado por practicar el ensayo como un asunto de la inteligencia y. comentario. mostrar sobre él una imagen lo más completa posible. por tanto. en el ensayo no resulta posible. en sus más reconocidos representantes se adecua perfectamente a sus propósitos. El gran ensayista no convence por acumulación de datos o por abrumadora insistencia. Montaigne habla en realidad de las diversas actitudes ante el sexo. por ejemplo. por un matiz conceptual expresado con gracia y sutileza en elmomento oportuno. en el ensayo. por el contrario. en el tratado ocurre todo lo contrario. las limitaciones formales provienen de la concentración e intensidad del estilo. El ensayo periodístico en sus diversas formas (articulo de opinión. como un tratadista. de Montesquieu. Por el contrario. a conferirle al ensayo virtudes nada despreciables. o los Tratados sobre los principios del conocimiento humano. Además del aspecto objetivo y de la eliminación del aporte personal. Utopía. A diferencia del ensayo. pero también. debería al menos modificar los títulos de los ensayos y ajustarlos al tema desarrollado. sin embargo. se incluyan con frecuencia en la lista de grandes ensayos. o el Ensayo sobre el principio de la poblaciónRobert Malthus (sólo por citar algunos ejemplos clásicos) a lo largo del tiempo. originalidad y creatividad que contiene. que el ensayo deba renunciar a la digresión y a la anotación marginal. Concentración e intensidad no implican. Berkeley desatendiera en el tratado ya citado el tema del conocimiento humano para referirse a otro asunto gnoseológico. El efecto producido por los grandes ensayos se debe al interés permanente que suscitan en ellector mediante la dosificación exacta de los elementos. Podría concluirse. Sin embargo.pese a la pérdida de interés de . en cambio. Ensayos como La gran renovación de las ciencias de Francis Bacon. En el ensayo ‗Acerca de algunos versos de Virgilio‘. busca presentar otra visión. un tratado persigue como objetivo central agotar un tema o. la exigencia interna del tema determina sus propios límites y alcances. de Thomas Moro. del manejo cuidadoso y vivaz del lenguaje. lo de veras significativo es que también hayan guardado ociosamente esta tradición los grandes pensadores y los científicos. sino. es preciso señalar que sus pretensiones en relación con el tema y el punto de vista adoptado. y en el ensayo ‗Acerca de la cojera‖ aborda el tema de la brujería. En el tratado. de Leonardo da Vinci. más se distancia del ensayo y más se acerca al tratado.Aunque el Tratado de la pintura. que mientras mayor voluntad de verdad existe en el escritor. En otras palabras: mientras en el ensayo se presenta una preeminencia y determinación del punto de vista personal sobre el tema. Esta afirmación no sólo es válida respecto del nivel de inspiración.han visto en la obligación de alterar los límites y la profundidad de sus temas para acceder a un género que. metafísico o simplemente práctico.

en cambio. en alemán) demuestra que tomaron el nombre del ensayo sólo para referirse a la creación de Montaigne. sin embargo. Ensayista es aquel que sopesa. que confluye. además. no sólo se dejaría por fuera de su denominación a una cantidad significativa de ensayos provenientes de disciplinas no literarias. obra de la cual se podría aseverar que se sostiene casi por completo en su ironía y no en virtud del alcance de sus juicios. Conviene recordar en este punto una verdad elemental: desde sus inicios. La denominación francesa essais (utilizada por primera vez por Montaigne). sino que tal limitación lo ahogaría en un recodo bastante estrecho del saber. Puesto que . y versuchtn. una definición más completa podría señalar que el ensayo es el arte de las ideas. claro está. Pero la ponderación del ensayista no se refiere tanto al equilibrio o a la posición juiciosa. El verdadero asunto. de Thomas de Quincey. Si se redujera la noción de este género de modo exclusivo al ‗ensayo literario‖. Por esta razón el ensayo ha sido considerado con frecuencia como obra de arte y. ha sido incluido en algunas historias de la literatura como un género independiente al lado de la poesía lírica y de la novela. esto es. en inglés. por ejemplo. ―Pesar y examinar‖. que algunos casos distintos en ideología. seduce por su forma. un peso hasta ese instante desconocido. una obra carente de mordacidad como la Anatomía de la melancolía de Robert Burton? ¿Qué tienen en común ensayos tan distintos? ¿Puede hablarse de una esencia del ensayo?. la italiana saggio. la portuguesa cnsaio. El ejemplo típico en este sentido lo constituye el ensayo Del asesinato considerado como una de las bellas artes. en otras palabras. El sopesar. la alemana Essay. implica la confrontación. el ensayo podría asimilarse a una mera demostración. además de la española ensayo. la verificación realizada a partir de distintas opciones y posibilidades. le confieren una vigencia y una novedad permanentes. pues. consiste en someter a verificación contable y real unas ideas que de otra manera tendrían un peso inapreciable en sí mismas. El verdadero ensayo no se constituye jamás en el medio para la transmisión de lo que ya se sabe. ya que al considerar el ensayo sólo como obra artística se le resta importancia a otro componente tan decisivo como el conceptual. No resulta exagerado afirmar. por tener un tema. Hablando con rigor. Esta significativa coincidencia etimológica permite concluir. ese si radical. la pesquisa y la indagación que por fuerza. pues en otros casos el ensayo descansa casi de manera exclusiva en el peso de las ideas. con el peso de las ideas. no resulta posible afirmar la existencia de un verdadero ensayo sin que se dé al mismo tiempo una revaloración de las ideas existentes. La caudalosa aceptación del ensayo se debe. pero no es menos cierto también que pronto se debilita y desfallece víctima de intereses puramente retoricistas. Sin embargo. no puede predicarse de modo indiscriminado. como tantos otros. pues si se mira bien no existe ninguna disciplina conocida ni ninguna realidad humana a las que no se haya acercado.gran parte de sus ideas— debido al estilo vigoroso y pulcro en que fueron escritos. peso). se ligan entre si por el significado de cxagiun. ante todo. En virtud del ensayo la in calculada y a veces etérea realidad del pensamiento se somete a una labor de ponderación (depondus. a su doble condición: cuando no convence por el tema. entonces. provienen todas del vocablo latino exagium. la inglesa essay. como los de Thomas de Quincey y Robert Burton. La utilización que hacen algunos idiomas de una raíz y de una palabra hacen expresar el significado de ensayar (to try out. como al compromiso. o alejados en el tiempo y en la cultura. El propósito de cualquier ensayista de cualquier época. que significa ‗pesar algo en la balanza‖. suponen un hallazgo. en una revaluación o en un nuevo descubrimiento. El ensayo comporta siempre novedad y lo propio de su labor reside en la búsqueda. que un gran ensayista puede leerse al margen de sus ideas. El ensayista no es el fiel de la balanza. Es cierto que entendido como forma literaria ha tenido sus cultores. el ensayo se caracterizó por decir algo. Esta afirmación. además. diría Bacon. desde Montaigne. quizá. en cambio. sino la carga en el plato. La novedad y variedad de temas. Si el propósito del ensayista residiera en el justo medio. se plantea así: ¿existe algo que permita que el escrito de Thomas de Quincey sea considerado un ensayo en el mismo sentido en que lo es. el contrapeso.

poseen. El ensayo de Montaigne comenzó como una lectura de la realidad. las normas. quienes se caracterizan por citarse a sí mismos y despreciar las opiniones de los demás. Supone riesgo y aventura. debido a su distancia con respecto al afán de verdad y a la manía de las conclusiones radicales. por ejemplo. Una colección de ensayos como Mitologías de Roland Barthes. Una expresión como ―ensayo doctrinario‖ carecería por completo de sentido. Mientras un poeta o un novelista escriben como si nadie más lo hubiera hecho en la historia de la humanidad. el ensayista. además. la realidad que lo circunda. Montaigne propuso un nodo de sopesar sus propias ideas con confrontándolas con las ajenas. para decirlo de otro modo. Esto explica que el ensayo desarrolle la capacidad de arriesgar visones y conceptos no demostrados. además de la vigencia del ensayo como medio de expresión y como método de análisis de larealidad. en re la belleza y la verdad. aunque esenciales. se mueve el ensayo entre elpeso de las ideas propias y las ajenas. pero también. demostrar. Un buen ensayo. las encíclicas. de Roma y de Grecia en especial. Esta lectura personal de la realidad llega a ser tan determinante —y no sólo en el caso de Barthes— que allí residen precisamentela peculiaridad y la novedad del ensayista. Voltaire.de aproximarse al objeto de conocimiento. manifestado en una doble condición: cultivo del estilo y dominio de las ideas. contra la cual dedica uno de sus más memorables ensayos. ya que su condición de sondeo lo acerca mas a una exploración vertical que horizontal. los análisis basados en un método. el que permite deslindar el ensayo de otros géneros literarios. que los verdaderos alcances científicos de Malthus hayan sido comprendidos a raíz de la aterradora ironía de Swift. Y no resulta improbable. Ensayo significa. el verdadero ensayo no representa un término absoluto. de igual manera. hubiera encontrado en este género elvehículo más idóneo para debatir con absoluta libertad las ideas. Un gran ensayista convence en la mayoría de los casos por virtudes inapreciables que tienen que ver más con el estilo o con el tono que con la ortodoxia del raciocinio. Pero. Y es este aspecto. los catecismos y los reglamentos. Nada más significativo. Géneros cercanos. que la naturaleza del método científico no toleraría . De modo que el ensayo representa un diálogo abierto con toda la cultura. y esta misma característica persiste hasta la época actual. entre la ciencia y la simple opinión. Conviene aclarar. un intento uno más entre varios posibles. Distante de ambas formas de el engreimiento. entre el rigor lógico y la literatura. en cambio. es agudo y penetrante.ensayar supone movimiento. sea cual fuere su forma.Ernesto Sábato ilumina con claridad este aspecto al señalar la necesidad de citar a otros autores para no incurrir en esa pedantería al revés. En un breve ensayo de su obra Uno y el universo. Jornthan Swift en su modesta proposición va más allá de Robert MaItIus en su Ensayo sobre el principiopio de población. del ensayo por el modo de apropiarse de los datos de la realidad para proponer nuevas interpretaciones. característica ésta propia de escritos expositivos corno el tratado. las declaraciones de principios. escribe impulsado por el conocimiento de ideas y opiniones sobre el tema. Su objeto de lectura lo constituye el caudal de la cultura existente. se sitúa en la mejor tradición. lo que guiaba su labor era el interés de avanzar mediante el sondeo de opiniones existentes. propia de los sabio. que la apariencia agradable y leve que puedan asumir algunos ensayos funciona en realidad corno señuelo para concitar la atención sobre otras materias menos evidentes. continuó así con los grandes ensayistas clásicos. Sábato propone. el ensayista posee una condición peculiar como lector. El carácter de tanteo que posee lo convierte en el medio más apropiado para la labor intelectual. Esto tal vez llevó a Ortega y Gasset a afirmar que ‗el ensayo es la ciencia menos la prueba explícita‖. sin embargo. en consecuencia. a cambio de ello. Así que nada más contrario a la naturaleza del ensayo que los manifiestos. que el primer intelectual de la cultura occidental. algunas de ellas inesperadas. Sin duda. como el tratado o la tesis doctoral. por el contrario. que Montaigne haya elegido la palabra ―ensayo‖ para denominar sus indagaciones libres y universales. Como resulta significativo. entonces. con un movimiento continuo que mantiene a este género más cerca del experimento y de la te . menos que la erudición. Al denominar ensayos a sus discursos. y de manera fundamental. Como una balanza. por ésta razón. los textos doctrinarios. un compromiso inapelable con una verdad que pretenden. ‗una dosis amistosa de citas‖ con elfin de no incurrir tampoco en la vanidad de quienes parecen tener sólo el interés de aparecer como eruditos. a toda costa. por esencia.

Profesor de la Universidad de Antioquia en el área de Ciencias del lenguaje.udea.edu.co . No. un modo de ser abierto. Montaigne. aparte de todo. Por esta razón a tales mentes talvez les baste con recordar que al escribir sus ensayos. desde luego. Lecturas paradójicas: enero – febrero de 1998. Bibliografía Jaime Alberto Vélez. a fin de cuentas. 8 Jaime Alberto Vélez (IN MEMORIAN) Fuente: http://kogi.tentativa provisional que de la verificación exacta. no se propuso ―fin alguno". pero esta imposibilidad lo que de veras demuestra es que elensayo también exige.una franqueza de carácter que desborda toda normatividad teórica. Tomado de la revista el malpensante. quisieran unos limites más definidos y unos marcos mas estrechos. Algunas mentes.