Arquidiócesis de Mérida Seminario Arquidiocesano “San Buenaventura”

GUIÓN LITÚRGICO
s emana s anta
y

P ascua 2012

Mérida – Venezuela. Marzo - Abril de 2012

Guión Litúrgico Semana Santa y Pascua 2012 Portada: Imagen de Jesús de la Divina Misericordia, como reflejo de la alegría pascual. En el lado superior derecho se hallan los escudos de la Arquidiócesis de Mérida y de nuestra casa de formación sacerdotal. Contraportada: Collage de colores inspirados en la iconografía bizantina, donde el amarillo representa la invisibilidad de Dios Padre, el rojo la humanidad de Dios Hijo, el verde al dador de vida – El Espíritu Santo –, y el color azul representa la divinidad que posee cada Persona de la Santísima Trinidad. En el centro se encuentra un ícono, de autor desconocido, con la imagen de Jesús bajado de la cruz en brazos de su madre – la Virgen María – propio de la representación de la Piedad. Diseño de la portada: Gregori Lobo Seminario Arquidiocesano “Santa Rosa de Lima” de Caracas. Transcripción y levantamiento de texto: Comisión de Liturgia. Seminario Arquidiocesano “San Buenaventura” de Mérida. Corrección: Pbro. William Vázquez Edgar Quintero Marco Cueter Owaldo Gónzalez Seminario Arquidiocesano “San Buenaventura” de Mérida. Diseño y Diagramación. Gregori Lobo Seminario Arquidiocesano “Santa Rosa de Lima” de Caracas. Arte Final Gregori Lobo Seminario Arquidiocesano “Santa Rosa de Lima” de Caracas. ® Reservados todos los derechos. Impresión: Encuadernación El Estudiante. IMPRESO EN VENEZUELA/ PRINTED IN VENEZUELA.

Semana Santa y Pascua 2012 PRESENTACIÓN
Estamos finalizando el tiempo de cuaresma y nos adentramos en la celebración de la Semana Mayor, tiempo de profunda reflexión en torno a los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. El presente subsidio litúrgico, tiene como finalidad guiar a los grupos de apostolado y laicos en general, para que vivan con intensidad la Semana Santa, y puedan desde sus casas, con el apoyo de este guión, preparar moniciones, lecturas y las celebraciones de estos días santos. Este servicio que presta el Seminario Mayor Arquidiocesano “San Buenaventura” de Mérida, busca crear comunión con las comunidades parroquiales y en las comunidades parroquiales, dando respuesta al mensaje que el Papa Benedicto XVI nos propuso para la cuaresma, centrado en una frase de la carta a los Hebreos 10, 24: “Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y de las buenas obras”. Esperamos que la venidera Semana Santa nos deje como compromiso ese fijarnos los unos en los otros, para que a imagen de Jesús Resucitado, podamos vencer el mal a fuerza de bien, en la práctica del amor y la entrega a nuestros hermanos.

Pbro. Juan de Dios Peña Rojas Rector del Seminario Mayor.

3

Guión Litúrgico Ordinario de la Celebración de la Palabra
I. Ritos Iniciales 1.1. SALUDO
Celebrante: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Asamblea: Amén.
Tiempo de Cuaresma:

A. Amén.
Se canta el Ten Piedad (Kyrie) o se recita con las siguientes fórmulas: Tiempo de Cuaresma

C. La gracia y el amor de Jesucristo, que nos llama a la conversión, estén con todos ustedes. A. Y con tu espíritu.
Cincuentena pascual:

C. El Dios de la vida, que ha resucitado a Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos ustedes. A. Y con tu espíritu.

C. Tú que viniste al mundo para salvarnos: Señor, ten piedad. A. Señor, ten piedad. C. Tú que nos visitas continuamente con la gracia de tu Espíritu: Cristo, ten piedad. A. Cristo, ten piedad. C. Tú que vendrás un día a juzgar nuestras obras: Señor, ten piedad. A. Señor, ten piedad.
Tiempo de Pascua

12. ACTO PENITENCIAL
C. Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados. Breve Silencio C. Yo confieso… A. …ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. C. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

C. Hijo de Dios, que, nacido de María, te hiciste nuestro hermano: Señor, ten piedad. A. Señor, ten piedad. C. Hijo del hombre, que conoces y comprendes nuestra debilidad: Cristo, ten piedad. A. Cristo, ten piedad. C. Hijo primogénito del Padre, que haces de nosotros una sola familia: Señor, ten piedad. A. Señor, ten piedad.

4

Semana Santa y Pascua 2012
Luego, si la Liturgia del día lo prescribe, se canta o se dice el Gloria.

2.4. CANTO EVANGELIO
C. El Señor esté con ustedes. A. Y con tu espíritu. C. Lectura (o Proclamación) del santo Evangelio según san…. A. Gloria a ti, Señor.
Al final de la lectura

13. HIMNO
C. Gloria a Dios en el cielo,… A. …y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

C. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

2.5. PROFESIÓN DE FE
C. Creo en Dios,… A. …Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

1.4. ORACIÓN COLECTA
Ver día correspondiente

II. Liturgia de la Palabra
Monición a la primera lectura.

2.1. PRIMERA LECTURA
Al final de la lectura:

L. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

2.2. SALMO RESPONSORIAL
Ver día correspondiente. Monición a la segunda lectura.

2.6. ORACIÓN DE LOS FIELES
Ver día correspondiente.

2.3. SEGUNDA LECTURA
Al final de la lectura

L. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

5

Guión Litúrgico
III. Rito de la comunión 3.1. ORACIÓN DEL SEÑOR
C. Llenos de alegría por ser hijos de Dios nos atrevemos a decir: A. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. C. Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo. A. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor. C. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Danos la paz.

3.4. COMUNIÓN
C. Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la Cena del Señor. A. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. C. El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna. A. Amén.

3.5. ACCIÓN DE GRACIAS
Ver día correspondiente.

3.6. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Ver día correspondiente.

3.2. RITO DE LA PAZ
C. Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz les dejo, mi paz les doy”, no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. A. Amén. C. La paz del Señor esté siempre con ustedes. A. Y con tu espíritu. C. Dense fraternalmente la paz.

IV. Rito de despedida
C. El Señor esté con ustedes. A. Y con tu Espíritu. C. Imploremos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, para que descienda sobre ustedes. A. Amén.
O bien:

C. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal, y nos lleve a la vida eterna. A. Amén.

4.1. DESPEDIDA
C. Glorifiquen al Señor con sus vidas. Pueden irse en paz. A. Demos gracias a Dios.

3.3. FRACCIÓN DEL PAN
Si el Agnus Dei no se canta se recita:

6

Semana Santa y Pascua 2012
30 dE MARzO: VIERNES dE CONCILIO
Color litúrgico: MORADO

MARÍA EN LA REDENCIÓN.
La silueta de la cruz redentora de Cristo se proyecta sobre el mundo, desde el corazón de la Madre: “Una espada de dolor atravesará tu corazón”, “Estaba de pie la Madre dolorosa junto a la cruz, de donde colgaba su Hijo”. El “hágase en mí según tu palabra” que proclamó ante el anuncio del Ángel implica todo lo que fue su vida: subir con su Hijo, paso a paso, hacía el calvario, por la Redención del género humano, y continuar su misión de Madre e intercesora en la Iglesia. Cuanto en su cuerpo padeció su Hijo tuvo eco expansivo en el corazón de la Madre. Por eso es Nuestra Señora del Calvario, Nuestra Señora de las Angustias, Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora de los desterrados hijos de Eva. Todo el dolor redentor se estancó en su corazón para ser nuestra Madre de Misericordia. Su viacrucis lo concretamos en siete dolores: la profecía de la espada de dolor que atravesaría su corazón- la huida a Egipto- el Niño perdido en el templo- el encuentro con su Hijo camino del Calvario- muerte de Jesúsdescendimiento de la Cruz y- sepultura de Jesús. Deseo unirme a tu dolor y permanecer contigo junto a la cruz. Toma nuestra mano, que contigo queremos seguir a Jesús por la cruz a la gloria: Cuaresma, Semana Santa y Resurrección.
R.P Juan Rangel, cjm. .

MONICIÓN DE ENTRADA
Nos acercamos al altar del Señor para pedir que tenga piedad de nosotros, que estamos arrepentidos por nuestras faltas y pecados, y, a la vez, esperanzados en la misericordia divina. Abrimos nuestro corazón y nuestra mente para que Dios haga su morada en nosotros y podamos siempre invocarlo cuando sea necesario.

ORACIÓN COLECTA
Perdona, Señor, nuestras culpas y que tu amor y tu bondad nos libren del poder del pecado, al que nos ha sometido nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El profeta Jeremías nos expone cómo el enemigo está siempre a nuestro asecho, buscando la forma de hacernos caer para llevarnos a la muerte, pero, aún en esos momentos, Dios estará presente en la vida de cada uno de los que invoquen su nombre, esperando su amor y misericordia. Escuchemos.

1ª LECTURA: JER 20,10-13. Lectura del profeta Jeremías
En aquel tiempo, dijo Jeremías: “Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: ‘Denunciemos a Jeremías, denunciemos el profeta del terror’. Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban que

7

Guión Litúrgico
tropezara y me cayera, diciendo: ‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él’. Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será eterna e inolvidable. Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa. Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

MONICIÓN EVANGELIO

AL

SANTO

Jesús nos pide que veamos sus obras y creamos, que Él está unido al Padre y, de esta manera, podemos comprender el mensaje de salvación. Escuchemos.

EVANGELIO: JN 10,31-42. Lectura del santo Evangelio según san Juan.
A. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?” Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos. Luego regresó Jesús al otro

SALMO RESPONSORIAL(Sal 17)
R. Sálvame, Señor, en el peligro. L. Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza, el Dios que me protege y me libera. /R. L. Tú eres mi refugio, mi salvación, mi escudo, mi castillo. Cuando invoqué al Señor de mi esperanza, al punto me libró de mi enemigo. /R. L. Olas mortales me cercaban, torrentes destructores me envolvían; me alcanzaban las redes del abismo y me ataban los lazos de la muerte. /R. L. En el peligro invoqué al Señor, en mi angustia le grité a mi Dios; desde su templo, él escuchó mi voz y mi grito llegó a sus oídos. /R.

8

Semana Santa y Pascua 2012
lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ninguna señal prodigiosa; pero todo lo que decía de éste era verdad”. Y muchos creyeron en él allí. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús. gozar con Él de la gloria de la resurrección. Oremos. S. Ayúdanos Señor a permanecer fieles en tu camino, aún en medio de nuestras condiciones y afanes. Por Jesucristo nuestro Señor Amén. A. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que tu ayuda, Padre de misericordia, nos haga dignos de acercarnos a tu altar, a fin de que la asidua participación en este sacrificio nos obtenga la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Sacerdote: Señor, atiende nuestras súplicas, ya cercanos a celebrar tu pasión, muerte y resurrección, te imploramos, diciendo: A: Escúchanos Señor. 1. Por la Santa Iglesia, para que guiada por el Espíritu Santo y siguiendo las enseñanzas del Evangelio, pueda seguir contribuyendo a la salvación de todos los hombres y mujeres. Oremos. 2. Por el Papa, los sacerdotes, diáconos y todo el pueblo de Dios, para que, viviendo el ayuno, siendo asiduos en la oración y practicando las obras de caridad, puedan tener un encuentro pleno con el Señor resucitado. Oremos. 3. Por nuestra patria y sus gobernantes, para que, en su sistema de gobierno jueguen un rol fundamental la libertad, la justicia y la paz. Oremos. 4. Por las personas que sufren exclusiones y persecuciones dentro de la sociedad, por todos nuestros hermanos enfermos, para que, confíen siempre en Dios. Oremos. 5. Por los fieles difuntos, para que así como un día participaron de la muerte de Cristo, puedan también

ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN

DE

LA

Que la fuerza de este sacramento que nos une a ti, Señor, no nos abandone nunca y aleje siempre de nosotros todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

9

Guión Litúrgico
01 dE AbRIL: dOMINGO dE RAMOS dE LA PASIÓN dEL SEÑOR / b Liturgia de las Horas: II Semana del Salterio – Color litúrgico: Rojo.
Con la celebración litúrgica de este domingo, damos inicio a la celebración de la gran fiesta de los cristianos católicos, la Pascua del Señor; celebramos en la fe y desde la fe que Jesucristo, Dios y hombre verdadero, ha venido a darnos la vida en abundancia para que lleguemos a la plenitud de la felicidad. Pero nuestra fiesta no se da según los parámetros del relajo, la degradación del ser humano, el consumismo o sencillamente el ocio; no es una semana de vacaciones sino que es una semana para vivir intensamente lo sublime de nuestra fe: Dios nos ama hasta el extremo de morir en el suplicio de la cruz. La gran semana de nuestra fe la iniciamos con el memorial de la entrada triunfal del Señor Jesús en la ciudad santa de Jerusalén. Antes de la celebración eucarística hacemos una procesión llevando en nuestras manos el ramo bendito; esas palmas o ramos se bendicen en una pequeña celebración de la Palabra. Durante la procesión se invita a los feligreses a cantar en honor a Cristo, recordando que los discípulos gritaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Esta expresión, “hosanna”, proviene del idioma hebreo y aunque en su origen era una súplica, ¡sálvanos!, también se utilizaba, como en el presente caso, como expresión de triunfo pues se reconoce a Jesús de Nazareth como aquel que puede solucionar todos los problemas. La situación que vivía la inmensa mayoría de los contemporáneos del Señor Jesús, era muy difícil; vivían oprimidos por el imperio romano que los cargaba de impuestos y apenas podían sobrevivir; las autoridades religiosas, por su parte, también exigían el impuesto al templo y querían que vivieran religiosamente en situaciones que rayaban en el absurdo. Ante esa situación el grito ¡Hosanna! ¡Sálvanos! adquiría unas resonancias especiales. Para nosotros, el grito sigue teniendo actualidad; la verdadera salvación viene de Jesucristo y viene de lo alto; las propuestas de salvación para el mundo, basadas sólo en estrategias humanas, quedan cortas pues sin referencia a lo trascendente no pasan de ser “pañitos de agua fría”. El ser humano está llamado a comprometerse con la justicia, la solidaridad, el perdón, la construcción de una nueva sociedad; al llevar las palmas benditas queremos manifestar públicamente que aceptamos ese llamado y con Cristo Jesús, el que trae el Reino de Dios, haremos nuestros mejores esfuerzos para que reine la paz, fruto de la justicia.
Pbro. Cándido Contreras Ochoa.

MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos, nos hemos reunido para iniciar solemnemente la celebración de la Semana Santa; es decir, seguir a Cristo paso a paso y revivir los acontecimientos del misterio de nuestra salvación: el Misterio Pascual. Hoy, nosotros aclamamos a Cristo, nuestro Rey y redentor, con palmas y ramos, símbolo de vida y de victoria; que nuestra alabanza sea una profesión de fe y un compromiso para seguir al Señor en su camino hacia la Cruz y a través de

10

Semana Santa y Pascua 2012
ella, hacia el triunfo definitivo. El celebrante y los ministros se revisten hoy con ornamentos rojos para la celebración, porque simbolizan la realeza de Cristo conquistada por el testimonio de amor, por el martirio y la entrega de su vida. Señor Jesucristo, misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusalén. Acompañemos con fe y devoción a nuestro Salvador en su entrada triunfal a la ciudad santa, para que, participando ahora de su cruz, podamos participar un día de su gloriosa resurrección y de su vida.

CONMEMORACIÓN DE LA ENTRADA DEL SEÑOR EN JERUSALÉN Primera forma: PROCESIÓN
1. A la hora señalada, los fieles se reúnen en una iglesia menor o en algún otro lugar adecuado, fuera del templo hacia el cual va a dirigirse la procesión. Los fieles llevan ramos en la mano. 2. El sacerdote y los ministros, revestidos con los ornamentos rojos requeridos para la misa, se acercan al lugar donde el pueblo está congregado. El sacerdote, en lugar de casulla, puede usar la capa pluvial, que dejará después de la procesión. 3. Entretanto se canta la siguiente antífona u otro canto adecuado:

MONICIÓN A LA BENDICIÓN DE LOS RAMOS
Nos reunimos, para darle vida a ese símbolo que es una acción antiquísima que la Iglesia realiza para recordar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, levantaremos estas palmas, el sacerdote las bendecirá, es señal de alabanza.
5. Después de esta exhortación, el sacerdote, teniendo juntas las manos, dice la siguiente oración:

ANTÍFONA
Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel. ¡Hosanna en el cielo! (Mt 21,9).
4. Enseguida el sacerdote saluda al pueblo de la manera acostumbrada y hace una breve exhortación para invitar a los fieles a participar activa y conscientemente en la celebración de este día. Puede hacerlo con estas o semejantes palabras.

Dios todopoderoso y eterno, dígnate bendecir estos ramos † y concede a cuantos acompañamos ahora jubilosos a Cristo, nuestro rey y Señor, reunirnos con él en la Jerusalén del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Y, en silencio, rocía los ramos con agua bendita. 6. Enseguida se dice el Evangelio de la entrada del Señor en Jerusalén, según alguno de los cuatro evangelistas, como se indica en el Leccionario. Lo lee el diácono, o, en su defecto, el sacerdote, de la manera acostumbrada.

Queridos hermanos: de habernos preparado desde el principio de la Cuaresma con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad, hoy nos reunimos para iniciar, unidos con toda la Iglesia, la celebración anual de los misterios de la pasión y resurrección de nuestro

MONICIÓN EVANGELIO Después

AL

SANTO

En el Evangelio, Marcos nos narra la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, y nos presenta el doble significado de este hecho, tanto para Jesús como para el pueblo. Jesús se entrega a su misión salvadora.

11

Guión Litúrgico
Queridos hermanos: Como la EVANGELIO: MC 11,1-10. Lectura del santo Evangelio muchedumbre que aclamaba a Jesús, acompañemos también nosotros, con según san Marcos A. Gloria a ti, Señor. Cuando Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar; encontrarán amarrado un burro que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen, contéstenle: ‘El Señor lo necesita y lo devolverá pronto’”. Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puerta y lo desamarraron. Alguno de los que allí estaban le preguntaron: “¿Por qué sueltan al burro?” Ellos le contestaron lo que había dicho Jesús y ya nadie los molestó. Llevaron el burro, le echaron encima los mantos y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en el cielo!”. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús
7. Después del Evangelio, si se cree oportuno, puede hacerse una breve homilía. Al iniciar la procesión, el celebrante u otro ministro idóneo puede hacer una exhortación con estas palabras u otras parecidas:

júbilo, al Señor.

MONICIÓN ANTES PROCESIÓN

DE

LA

Que esta procesión que vamos a comenzar ahora, nos haga comprender lo que debe ser nuestra vida de bautizados; aclamar al Señor nuestro salvador, por una vida delicada a su servicio, siguiéndolo fielmente, paso a paso.
8. Y se inicia la procesión hacia el templo donde va a celebrarse la misa. Si se usa el incienso, el turiferario va adelante con el incensario, en el cual habrá puesto incienso previamente: enseguida, un ministro con la cruz adornada y, a su lado, dos acólitos con velas encendidas. Sigue luego el sacerdote con los ministros y, detrás de ellos, los fieles con ramos en las manos. Al avanzar la procesión, el coro y el pueblo entonan los siguientes cánticos u otros apropiados.

ANTÍFONA 1.
Los hijos de Israel, llevando ramos de olivo, salieron al encuentro del Señor, clamando: “Hosanna en el cielo”.
Si se cree conveniente, puede alternarse esta antífona con los versículos del salmo 23.

Salmo 23
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos. ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién podrá estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos ni jura contra el prójimo en falso. Ése recibirá la

12

Semana Santa y Pascua 2012
bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Este es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob. ¡Portones!, alcen los dinteles, levántense, puertas antiguas: va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, héroe valeroso; el Señor héroe de la guerra. ¡Portones!, alcen los dinteles, levántense, puertas antiguas: va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria.
9. Al entrar la procesión en la Iglesia, se canta el siguiente responsorio u otro cántico alusivo a la entrada del Señor en Jerusalén: ramos en la mano. El sacerdote, los ministros y algunos fieles, va a algún sitio adecuado del templo, fuera del presbiterio, en donde pueda ser vista fácilmente la ceremonia, al menos por la mayor parte de la asamblea. 14. Mientras el sacerdote se dirige al sitio indicado, se canta la antífona Hosanna al Hijo de David (n.4), o algún otro cántico adecuado. Después se bendicen los ramos y se lee el Evangelio de la entrada del Señor en Jerusalén, como se indicó en los nn.5-7. Después del Evangelio, el sacerdote va solemnemente hacia el presbiterio a través del templo, acompañado por los ministros y por algunos fieles, mientras se canta el responsorio. Al entrar el Señor (n.10), u otro cántico apropiado. 15. Al llegar al altar el sacerdote hace la debida , reverencia. Enseguida va a la sede y, omitida toda otra ceremonia, dice la oración colecta de la misa, que prosigue luego de la manera acostumbrada. Tercera forma: Entrada sencilla 16. En todas las demás misas de este domingo, en las que no se hace la entrada solemne, se recuerda la entrada del Señor en Jerusalén por medio de una entrada sencilla. 17. Mientras el sacerdote se dirige al altar se , canta la antífona de entrada con su salmo que indicaremos más adelante, u otro cántico sobre el mismo tema. El sacerdote, al llegar al altar , hace la debida reverencia, va a la sede y saluda al pueblo. Luego sigue la misa de la manera acostumbrada. 18. En las misas sin pueblo y en las misas en que no es posible cantar la antífona de entrada, el sacerdote, después de llegar al altar y de haber hecho la debida reverencia, saluda al pueblo, lee la antífona de entrada y prosigue la misa de la manera acostumbrada.

RESPONSORIO
R. Al entrar el Señor en la ciudad santa, los hijos de Israel, anticipándose a la resurrección del Señor de la vida, con palmas en las manos, clamaban: Hosanna en el cielo. S. Al enterarse de que Jesús llegaba a Jerusalén, el pueblo salió a su encuentro con palmas en las manos, clamando: Hosanna en el cielo.
12. El sacerdote, al llegar al altar hace la debida , reverencia y, si lo juzga oportuno, lo inciensa. Luego se dirige a la sede (se quita la capa pluvial, si la usó, y se pone la casulla) y, omitida toda la otra ceremonia, da fin a la procesión diciendo la oración colecta y prosigue la misa de la manera acostumbrada. Segunda forma: Entrada solemne 12. Donde no se pueda hacer la procesión fuera de la Iglesia, la entrada del Señor se celebra dentro del templo por medio de una entrada solemne, antes de la misa principal. 13. Los fieles se reúnen ante la puerta del templo, o bien, dentro del mismo templo, llevando los

Antífona de entrada
Seis días antes de la Pascua, cuando el Señor entró en Jerusalén, salieron los niños a su encuentro llevando en sus manos hojas de palmera y gritando: Hosanna en el cielo. Bendito tú que vienes lleno de bondad y de misericordia.

13

Guión Litúrgico
¡Portones!, alcen los dinteles, levántense, puertas antiguas: porque va a entrar el Rey de la gloria. Y ¿quién es ese Rey de la gloria? El Señor de los ejércitos es el Rey de la gloria. Bendito tú que vienes lleno de bondad y de misericordia (Sal 23,9-10).
19. Cuando no se puede hacer ni la procesión ni la entrada solemne, es conveniente hacer una celebración de la palabra de Dios, acerca de la entrada mesiánica y de la Pasión del Señor ya , sea el sábado en la tarde, o bien el domingo, a la hora más oportuna. Dada la importancia de la Pasión del Señor , el sacerdote, en las Misas con el pueblo, y de acuerdo con las características de los fieles de cada asamblea, puede omitir una de las dos primeras lecturas, o ambas, y leer sólo la Pasión del Señor.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
La primera lectura, extraída del libro de Isaías, nos muestra al Señor siempre cerca del que sufre. Para él tiene palabras de aliento, una mano extendida y una ayuda constante. Es un relato crucial del Antiguo Testamento que nos sirve para entender mejor la Pasión de Cristo.

LA SANTA MISA
20. Después de la procesión o de la entrada solemne, el sacerdote comienza la misa con la oración colecta.

1ª LECTURA: IS 50,4-7. Lectura del profeta Isaías
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor Dios me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que jalaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos. Mi Señor me ayudaba, por eso no quedaba confundido; por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que has querido entregarnos como ejemplo de humildad a Cristo, nuestro salvador, hecho hombre y clavado en una cruz, concédenos vivir según las enseñanzas de su pasión, para participar con él, un día, de su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
21. No se llevan velas ni incienso para la lectura de la Pasión del Señor ni se hace al principio el , saludo, ni se signa el libro. La lectura la hace un diácono o, en su defecto, el sacerdote. Puede también ser hecha por lectores, reservando al sacerdote, si es posible, la parte correspondiente a Cristo. Solamente los diáconos piden la bendición del celebrante antes del canto de la Pasión, como se hace antes del Evangelio. 22. Después de la lectura de la Pasión, puede tenerse, si se cree oportuno, una breve homilía. Se dice Credo. La Misa de hoy tiene tres lecturas, y es muy recomendable leerlas todas, a no ser que alguna razón pastoral aconseje lo contrario.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 21) R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me
has abandonado?

L. Al verme se burlan de mí, hacen
muecas, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que le ponga a salvo; que lo

14

Semana Santa y Pascua 2012
libre si tanto lo quiere.» /R. L. Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores: me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. /R. L. Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. /R. L. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alábenlo, linaje de Jacob, glorifíquenlo, témanlo, linaje de Israel. /R. en la Tierra, en el Abismo, y toda lengua proclame: « ¡Jesucristo es Señor!», para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

MONICIÓN A LA LECTURA DE LA PASIÓN
Escucharemos, ahora, la narración de la Pasión del Señor. Toda esta lectura nos hace participar en los sufrimientos de Cristo durante su Pasión. Contemplemos, pues, con fe y humildad, este camino de amor que siguió Cristo para darnos la vida con la gloria de su resurrección.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Un fragmento de la carta a los Filipenses, conforma la segunda lectura. San Pablo nos exhorta a realizar estas acciones desde la más profunda humildad. Y nos pone como ejemplo a Cristo. Él lo hizo todo sin hacer alarde de su categoría de Dios.

EVANGELIO: Mc 14, 1 – 15,47. Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
A. Gloria a ti, Señor. C: Faltaban dos días para la fiesta de Pascua y de los panes Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando una manera de apresar a Jesús a traición y darle muerte, pero decían: S: “No durante las fiestas, porque el pueblo podría amotinarse”. C: Estando Jesús sentado a la mesa, en casa de Simón el leproso, en Betania, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y derramó el perfume en la cabeza de Jesús. Algunos comentaron indignados: S: “¿A qué viene este derroche de perfume? Podría haberse vendido por más de trescientos denarios para dárselos a los pobres”. C: Y criticaban a la mujer; pero Jesús replicó: †: ”Déjenla. ¿Por qué la molestan? Lo

2ª LECTURA: Fil 2,6-11. Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
Hermanos: Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el «Nombre-sobre-todonombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el Cielo,

15

Guión Litúrgico
que ha hecho conmigo está bien, porque a los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tendrán siempre. Ella ha hecho lo que podía. Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Yo les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique el Evangelio, se recordará también en su honor lo que ella ha hecho conmigo”. C: Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero; y él andaba buscando una buena ocasión para entregarlo. El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: S: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” C: Él les dijo a dos de ellos: †: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: ‘El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’ Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. C: Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer, llegó Jesús con los Doce. Estando a la mesa, cenando, les dijo: †: “Yo les aseguro que uno de ustedes, uno que está comiendo conmigo, me va a entregar”. C: Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro: S: “¿Soy yo?” C: Él respondió: †: “Uno de los Doce; alguien que moja su pan en el mismo plato que yo. El Hijo del hombre va a morir, como está escrito: pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre! ¡Más le valiera no haber nacido!” C: Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: †: “Tomen: esto es mi cuerpo”. C: Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: †: “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”. C: Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos y Jesús les dijo: †: “Todos ustedes se van a escandalizar por mi causa, como está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas; pero cuando resucite, iré por delante de ustedes a Galilea”. C: Pedro replicó: S: “Aunque todos se escandalicen, yo no”. C: Jesús le contestó: †: “Yo te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante

16

Semana Santa y Pascua 2012
dos veces, tú me negarás tres”. C: Pero él insistía: S: “Aunque tenga que morir contigo, no te negaré”. C: Y los demás decían lo mismo. Fueron luego a un huerto, llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: †: “Siéntense aquí mientras hago oración”. C: Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a sentir terror y angustia, y les dijo: †: “Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense aquí, velando”. C: Se adelantó un poco, se postró en tierra y pedía que, si era posible, se alejara de él aquella hora. Decía: †: “Padre, tú lo puedes todo: aparta de mí este cáliz. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”. C: Volvió a donde estaban los discípulos, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro: †: “Simón, ¿estás dormido? ¿No has podido velar ni una hora? Velen y oren, para que no caigan en la tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil”. C: De nuevo se retiró y se puso a orar, repitiendo las mismas palabras. Volvió y otra vez los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados de sueño; por eso no sabían qué contestarle. Él les dijo: †: “Ya pueden dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora. Miren que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya está cerca el traidor”. C: Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él, gente con espadas y palos, enviada por los sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles: S: “Al que yo bese, ése es. Deténgalo y llévenselo bien sujeto”. C: Llegó, se acercó y le dijo: S: “Maestro”. C: Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo apresaron. Pero uno de los presentes desenvainó la espada y de un golpe le cortó la oreja a un criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo: †: “¿Salieron ustedes a apresarme con espadas y palos, como si se tratara de un bandido? Todos los días he estado entre ustedes, enseñando en el templo y no me han apresado. Pero así tenía que ser para que se cumplieran las Escrituras”. C: Todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto nada más con una sábana, y lo detuvieron; pero él soltó la sábana y se les escapó desnudo. Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote y se reunieron todos los pontífices, los escribas y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote y se sentó con los criados, cerca de la lumbre, para calentarse. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban una acusación contra Jesús para condenarlo a muerte y no la encontraban. Pues,

17

Guión Litúrgico
aunque muchos presentaban falsas acusaciones contra él, los testimonios no concordaban. Hubo unos que se pusieron de pie y dijeron: S: “Nosotros lo hemos oído decir: ‘Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro, no edificado por hombres’ “. C: Pero ni aun en esto concordaba su testimonio. Entonces el sumo sacerdote se puso de pie y le preguntó a Jesús: S: “¿No tienes nada que responder a todas esas acusaciones?” C: Pero él no le respondió nada. El sumo sacerdote le volvió a preguntar: S: “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?” C: Jesús contestó: †: “Sí lo soy. Y un día verán cómo el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y cómo viene entre las nubes del cielo”. C: El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras exclamando: S: “¿Qué falta hacen ya más testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?” C: Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían: S: “Adivina quién fue”. C: Los criados también le daban de bofetadas. Mientras tanto, Pedro estaba abajo, en el patio. Llegó una criada del sumo sacerdote, y al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y le dijo: S: “Tú también andabas con Jesús Nazareno”. C: Él lo negó, diciendo: S: “Ni sé ni entiendo lo que quieres decir”. C: Salió afuera hacia el zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, se puso de nuevo a decir a los presentes: S: “Ese es uno de ellos”. C: Pero él lo volvió a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro: S: “Claro que eres uno de ellos, pues eres galileo”. C: Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar: S: “No conozco a ese hombre del que hablan”. C: Enseguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro se acordó entonces de las palabras que le había dicho Jesús: ‘Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres’, y rompió a llorar. Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y el sanedrín en pleno, para deliberar. Ataron a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Este le preguntó: S: “¿Eres tú el rey de los judíos?” C: Él respondió: †: “Sí lo soy”. C: Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo: S: “¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan”. C: Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy extrañado. Durante la fiesta de

18

Semana Santa y Pascua 2012
Pascua, Pilato solía soltarle al preso que ellos pidieran. Estaba entonces en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les dijo: S: “¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?” C: Porque sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato les volvió a preguntar: S: “¿Y qué voy a hacer con el que llaman rey de los judíos?” C: Ellos gritaron: S: “¡Crucifícalo!” C: Pilato les dijo: S: “Pues ¿qué mal ha hecho?” C: Ellos gritaron más fuerte: S: “¡Crucifícalo!” C: Pilato, queriendo dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y reunieron a todo el batallón. Lo vistieron con un manto de color púrpura, le pusieron una corona de espinas que habían trenzado, y comenzaron a burlarse de él, dirigiéndole este saludo: S: “¡Viva el rey de los judíos!” C: Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminadas las burlas, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su ropa y lo sacaron para crucificarlo. Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por ahí de regreso del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir “lugar de la Calavera”). Le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes para ver qué le tocaba a cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: “El rey de los judíos”. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: Fue contado entre los malhechores. Los que pasaban por ahí lo injuriaban meneando la cabeza y gritándole: S: “¡Anda! Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo y baja de la cruz” C: Los sumos sacerdotes se burlaban también de él y le decían: S: “Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos” C: Hasta los que estaban crucificados con él también lo insultaban. l llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz potente: †: “Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?” C: que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

19

Guión Litúrgico
S: “Miren, está llamando a Elías”. C: Uno corrió a empapar una esponja en vinagre, la sujetó a una caña y se la acercó para que bebiera, diciendo: S: “Vamos a ver si viene Elías a bajarlo”. C: Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.
(Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes).

José, se fijaron en dónde lo ponían. Palabra de Señor.
Se dice Credo.

A. Gloria a ti, Señor Jesús

ORACIÓN DE LOS FIELES
S. Acudamos a Jesús, nuestro Rey y Mesías, nuestro único Salvador, y sabiendo que sube a Jerusalén para consumar nuestra liberación definitiva, salgamos a su paso diciendo: A. Bendito el que viene en nombre del Señor. 1. Por la Iglesia: que en la pasión, muerte y resurrección de Cristo descubra su amor por los hombres, y en su resurrección encuentre la fuerza que necesita para anunciarlo. Roguemos al Señor. 2. Por los cristianos: para que sepamos reconocer en los pobres y necesitados y en cuántos reclaman nuestra ayuda, compañía, consuelo y el rostro de Dios. Roguemos al Señor. 3. Para que esta semana, en la que vamos a acompañar a Jesús en su misterio de entrega y amor que lo llevará a dar su vida en la cruz para salvarnos, sea para todos los cristianos un motivo para reavivar nuestra fe y nuestra cercanía a nuestro Salvador. Roguemos al Señor. 4. Para que los enfermos, los que sufren hambre, enfermedad, injusticia o discriminación, experimenten la fuerza de Dios y, como Jesús, no desfallezcan. Roguemos al Señor. C. Concédenos, Señor, que la contemplación de los misterios de la muerte y resurrección de Jesús,

Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado, dijo: S: “De veras este hombre era Hijo de Dios”. C: Había también hay unas mujeres que estaban mirando todo desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María (la madre de Santiago el menor y de José) y Salomé, que cuando Jesús estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y además de ellas, otras muchas que habían venido con él a Jerusalén. Al anochecer, como era el día de la preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, miembro distinguido del sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios. Se presentó con valor ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiera muerto, y llamando al oficial, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el oficial, concedió el cadáver a José. Este compró una sábana, bajó el cadáver, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro excavado en una roca y tapó con una piedra la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de

20

Semana Santa y Pascua 2012
reaviven en tu pueblo el amor y la fidelidad a los que son víctimas de cualquier forma de violencia. Por Jesucristo, nuestro Señor. A. Amén.

ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN

DE

LA

ORACIÓN OFRENDAS

SOBRE

LAS

Que la pasión de tu Hijo, actualizada en este santo sacrifico que vamos a ofrecerte, nos alcance, Señor, de tu misericordia, el perdón que no podemos merecer por nuestras obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Tú que nos has alimentado con esta Eucaristía, y por medio de la muerte de tu Hijo nos das la esperanza de alcanzar lo que la fe nos promete, concédenos, Señor, llegar, por medio de la resurrección, a la meta de nuestras esperanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

2 dE AbRIL: LUNES SANTO
Color litúrgico: MORADO

Isaías presenta a Jesús como siervo elegido por Dios. De la misma manera, asigna una serie de actividades de suma importancia que realzan el sentido de su misión: dará la luz a los que viven en tinieblas, dará vista a los ciegos y sacará a los cautivos de sus prisiones. Pues, bien, esto debe tener también una connotación para nuestra vida personal y espiritual. Como cristianos bautizados, el Señor nos invita a verle desde la profundidad de nuestro corazón, verle desde la experiencia de la luz, siendo ante todo, buenos cristianos, de testimonio, que demos ejemplo de que Cristo vive en medio de nuestras vidas y nuestras familias. Sin duda alguna, la misión de Jesús fue anunciar el Reino de Dios a todos los desposeídos de la sociedad, a tantos discriminados por sufrir enfermedades, una de ellas la ceguera. Hoy en día, estamos rodeados de una sociedad donde la ceguera espiritual abate los distintos rincones y escenarios familiares de cada una de las personas que experimentan la pérdida del sentido o valor por lo sagrado, de tantos hombres

y familias divididas por el odio, el rencor y la falta de diálogo y, sobre todo, una sociedad consumista y liberal donde Dios no es parte importante. Por tal motivo, estamos tan atados a tanto hacer y quehacer que no vemos al Siervo como nos lo presenta Isaías “miren a mi Siervo”. Estamos llamados a ver a Jesús y a descubrirlo en nuestras vidas para que, de esta manera, Él nos dé la vista para poderle contemplar como la luz que alumbra nuestro caminar como la luz que , resplandece, vivo y presente en el Santísimo Sacramento del altar y, que está esperando por cada uno de nosotros, para que, siguiendo el ejemplo de María, la hermana de Lázaro, quien en torno a su persona, como nos lo señala san Juan, unge los pies de Jesús con un frasco de perfume. Nosotros debemos ser olor de Cristo para los demás, y cada vez que damos testimonio del amor a Dios y al prójimo estamos ungiendo los pies de Jesús. Ungir los pies de Jesús debe significar en medio de nuestras vidas, , sencillamente ser buenos y auténticos

21

Guión Litúrgico
cristianos que vivamos la alegría de la resurrección, alegría que nos debe llevar al encuentro personal e intimo con Aquel que dio la vida por la humanidad, con Aquel que espera un cambio radical en tu persona y que está con los brazos abiertos en el Tabernáculo, vivo y presente con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad, esperando que te acerques para recobrar la vista, y abandonar así, esa ceguera espiritual que a lo mejor llevas dentro de ti. En el relato de Juan existen otros personajes, que también son objeto de reflexión interior. Uno de ellos es Judas que se atreve a criticar el gesto de María con intenciones bastardas. Pretendía quedarse con el valor del perfume y utiliza a los pobres para justificarse. Ante eso nos podemos preguntar: ¿pero, qué tiene que ver esto con nosotros? Pues mucho, porque hoy también en medio de nuestra sociedad estamos apegados a comodidades que no nos dejan encontrar el verdadero sentido de la felicidad. Estamos apegados a hacer dinero y lo que nos interesa es tener dinero. Criticamos a tantas personas que como María ungen los pies de Jesús haciendo obras de caridad, ayudando a la Iglesia y a los pobres, a tantos hermanos y hermanas que se acercan a Cristo desde la sencillez del corazón viviendo plenamente la vida sacramental y, sobre todo, a tantos que se acercan a la experiencia de tener un encuentro con Jesús sacramentado en el sagrario. Muchos, como Judas, estamos apegados a hacer dinero y, al hablarnos de ungir los pies de Jesús retornando a la vida sacramental, a la vida de piedad, a una vida de encuentro personal con Cristo, o por lo menos a la participación en la santa Misa, nos excusamos diciendo que no tenemos tiempo porque tenemos que trabajar; pero no es el trabajo sino las ansias de dinero que no nos permiten descansar ni siquiera el domingo, día del Señor. No nos interesa ungir con el perfume de la paz, del amor de , la renovación, de la gracia, de la justicia a Jesús, nos interesa sobre todo estar sujetos a tanto tener y hacer terrenalmente. Pues, queridos hermanos que descubramos esta gracia de poder hacer vida esto que el Señor nos ha revelado en este día y que sobre todo aprendamos a ser auténticos cristianos que demos ejemplo de que Cristo vive en nuestras vidas. Que así sea.
Pbro. José Luis García.

MONICIÓN DE ENTRADA
Hoy la liturgia de la Palabra nos va acercando más a ese momento en donde Jesús va a morir por cada uno de nosotros. Dios nos ha regalado una alianza y es que envió a su único Hijo para que nosotros creamos en él y, para que seamos salvados de todo mal. Puestos de pie, cantamos, mientras recibimos al celebrante.

ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, nueva fuerza para no sucumbir a nuestras humanas debilidades, por los méritos de la pasión de tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El profeta Isaías hace, en esta lectura, una descripción de un Dios poderoso y misericordioso. Él nos cuenta que a Dios le ha parecido bien salvarnos, dándonos lo mejor que tiene: su Hijo Jesús. Escuchemos con atención este mensaje.

22

Semana Santa y Pascua 2012
1ª LECTURA: IS 42, 1-7. Lectura del profeta Isaías
Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi espíritu, para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamara, no hará oír su voz en las plazas, no romperá la caña resquebrajada, ni apagara la mecha que aún humea. Proclamará la justicia con firmeza, no titubeará ni se doblegará, hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y hasta que las islas escuchen su enseñanza. Esto dice el Señor Dios, el que creó el cielo y lo extendió, el que dio firmeza a la tierra, con lo que en ella brota; el que dio el aliento a la gente que habita la tierra y la respiración a cuanto se mueve en ella: “Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llame, te tome de la mano; te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones, para que abra los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

L. Aunque se lance contra mí un
ejército, no temerá mi corazón; aun cuando hagan la guerra contra mí, tendré plena confianza en el Señor. /R. L. La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. /R.

MONICIÓN AL SANTO EVANGELIO
San Juan nos recuerda, en este Evangelio, que Jesús selló una alianza firme y eterna de salvación con nosotros como regalo de Dios, y nos invita a dar de lo mejor de nosotros mismos como lo hizo su madre María. Puestos de pie, nos preparamos para la proclamación del santo Evangelio.

EVANGELIO: JN 12, 1-11. Lectura del santo Evangelio según san Juan.
A. Gloria a ti, Señor. Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de lo que estaban con él en la mesa. María tomó entonces una libra de perfume de nardo auténtico, muy costoso, le ungió a Jesús los pies con él y se los enjugó con su cabellera, y la casa se llenó con la fragancia del perfume. Entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que iba a entregar a Jesús, exclamó: “¿Por qué no se ha vendido ese perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?” Esto lo dijo, no porque

SALMO RESPONSORIAL (Sal 26) R. El Señor es mi luz y mi salvación. L. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a
quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? /R. L. Cuando me asaltan los malvados para devorarme, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. /R.

23

Guión Litúrgico
le importaran los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía su cargo la bolsa, robaba lo que echaban en ella. Entonces dijo Jesús: “Déjala. Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”. Mientras tanto, la multitud de judíos, que se enteró de que Jesús estaba allí, acudió, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien el Señor había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes deliberaban para matar a Lázaro, porque a causa de él, muchos judíos se separaban y creían en Jesús. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús 4. Por los jóvenes y niños del mundo, para que busquen a Jesucristo, que es nuestro único amigo y redentor. Roguemos al Señor. C. Concédenos, Señor, que la contemplación de los misterios de nuestra redención, nos haga más sensibles a las necesidades de los pobres y al dolor de los maltratados por la violencia y la injusticia. Te lo pedimos, por Jesús, tu hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos. A. Amén.

ORACIÓN OFRENDAS

SOBRE

LAS

ORACIÓN DE LOS FIELES
S. Jesús es aclamado como Rey y Mesías. Subamos con Él, al camino que lo lleva del calvario a la resurrección, y digámosle confiadamente: A. Escucha, Señor, a tu Iglesia 1. Por todos los cristianos, para que, en esta Semana santa, podamos dar lo mejor de nosotros mismos, ayudando a los más necesitados. Roguemos al Señor. 2. Para que, siempre recordemos el sacrificio que hizo Jesús en la cruz por cada uno de nosotros. Roguemos al Señor. 3. Por todos los que salen de misión, en esta Semana santa, para que Tú los bendigas y les des fortaleza. Roguemos al Señor.

Mira, Señor, con bondad, este sacrificio que tú instituiste misericordiosamente para reparar el daño de nuestros pecados, y hazlo producir en nosotros abundantes frutos de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN

DE

LA

Quédate, Señor, con nosotros y protege con tu amor infatigable nuestros corazones santificados por esta Eucaristía, para que podamos conservar siempre las gracias que hemos recibido de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

24

Semana Santa y Pascua 2012
03 dE AbRIL: MARTES SANTO
Color litúrgico: MORADO

Este día, la liturgia nos invita a meditar en torno a figuras importantes dentro del contexto de la cena pascual y del anuncio que hace Jesús sobre su pasión, de su entrega y de la negación por parte de sus seguidores: Judas y Pedro. Importa reflexionar en torno a la figura de Judas y de Pedro quienes hoy toman un rol significativo en nuestra meditación. En el camino que hace Jesús, escoge hombres y mujeres para que lo sigan y ese seguimiento comporta confianza, fidelidad, entrega, amor de parte de Jesús para aquellos a quienes ha elegido. Pero el camino del seguimiento también implica traición, negación y muerte. La figura de Judas se levanta como aquel que traiciona a Jesús, que aun conociendo al Maestro, lo vende por treinta monedas de plata. Es el prototipo, en el evangelio de Juan, del hombre traidor y malvado. Al otro lado, se encuentra Pedro, fiel discípulo que capítulos antes había confesado a Jesús como su Señor y Mesías y quien dice, en este evangelio, que daría su vida por Jesús. Este mismo hombre será quien lo niegue delante de los hombres y, de alguna forma, también traicione a Jesús. Estos dos hombres que caminaron con Jesús pueden representar nuestro camino. Nosotros hemos jurado fidelidad, amor y seguimiento a Jesús, pero, también, en muchas ocasiones y de diversos modos nos hemos separado de él traicionándole y adorando falsos dioses en nuestra vida. La liturgia de este día nos enseña que, como Judas y Pedro, somos hombres y mujeres que seguimos a Jesús; pero, que nuestro seguimiento está falseado, pues buscamos no lo que Dios quiere de nosotros sino

nuestras propias ideas, expectativas y creencias del Jesús que nosotros queremos, y al no adecuarse la imagen con la realidad tendemos a irnos, a alejarnos, a venderlo o a negarlo. Así es nuestra debilidad: al primer momento de duda todo se oscurece y no somos capaces de ver más allá. El elemento importante es que Jesús muere por nosotros que somos pecadores, asume la condición de Judas y la condición de Pedro, sabe perdonar entrega su vida a , través del servicio, la caridad y el amor fraterno. Sabe perdonar nuestras faltas y nos da el impulso para volver a empezar. Sólo espera que nosotros seamos capaces de reconocer su perdón y aceptarlo. Judas no fue capaz de reconocer la misericordia de Dios y decidió acabar con su vida; Pedro, por su parte, lloró amargamente su traición pero se sintió posteriormente perdonado. A su triple negación sobrevino una triple invitación de amor de Jesús a cuidar su rebaño. Así es el amor de Dios. Esta semana Santa es momento propicio para recordar esto en nuestra vida. Si hay algo valioso del gesto de Jesús por nosotros es este: su amor inundó nuestra vida y nos dio salvación. Su ejemplo de entrega y perdón ha posibilitado nuestra vida y la vida de la Iglesia. En el contexto de la cena pascual, el evangelista nos recuerda que el gran amor de Jesús se dio en la caridad a través del lavatorio de los pies que dentro de dos días recordaremos. Se hizo siervo y esclavo para servirnos y amarnos. Hoy, martes santo, en el que la Iglesia celebra la Misa crismal, el Señor nos recuerda que, a través de sus sacramentos, sigue dando vida a la Iglesia. La grandeza de Jesús está en no usar la

25

Guión Litúrgico
fuerza ni la manipulación para instaurar su Reino en medio de nosotros. Quiere, por el contrario, como nos lo recuerda la primera lectura, hacerse siervo no sólo para nosotros sino para todo el mundo, para que la salvación llegue a todos los rincones y se manifieste este inmenso amor. Hoy nos toca a nosotros seguir con este propósito de instaurar el reino de Dios en medio de nuestras comunidades. Desde nuestra realidad el Señor nos pide que seamos luz de las naciones y que a través de nuestro ejemplo y testimonio podamos acercar a la Iglesia a tantos hombres y mujeres que se olvidan que Dios es lo fundamental en sus vidas. Una buena estrofa para meditar hoy es la del salmo: ‘En ti, Señor he puesto mi , esperanza’. R.P Martín Solano, cjm. .
En esta santa misa se hace la recepción de los santos óleos en la comunidad parroquial. Y, si se juzga oportuno, puede administrarse el sacramento de la Unción del los enfermos. En ausencia del sacerdote, sólo se reciben los santos óleos.

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a celebrar los misterios de la pasión del Señor con tal fe y arrepentimiento, que podamos merecer tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

MONICIÓN A LA RECEPCIÓN DE LOS ÓLEOS
En todas las culturas, el aceite es signo de abundancia, de alegría, purifica antes y después del baño, suaviza la piel, cicatriza las heridas, da agilidad, signo de curación y al mismo tiempo causa en quien lo recibe la pureza y la fuerza. Sagrado Crisma: Crisma, en latín, significa cabeza, este aceite consagrado, está elaborado con plantas aromáticas perfumadas y aceites, que expresan su realidad para quien es ungido. Cristo mismo fue ungido y consagrado por el Padre para la Misión que le encomendaba. Este aceite será utilizado para ungir en la cabeza de los recién bautizados y para aquellos que son confirmados, le concede la plenitud del Espíritu Santo. El Crisma se utiliza, también, en Ordenación de los presbíteros, ellos son ungidos en las manos y en la consagración episcopal, los obispos son ungidos en la cabeza. Óleo de los Enfermos: Este Aceite Sagrado es extraído del aceite de oliva, o con aceite de otras plantas vegetales. Es signo de purificación y fortaleza cuando el cristiano es probado en la enfermedad,

MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos en Cristo, nos hemos reunido para celebrar esta acción sagrada donde recibiremos, también, los santos óleos que, en este día fueron consagrados por el Obispo junto a su presbiterio, en bien de toda la Iglesia. Estos aceites sagrados serán utilizados en los sacramentos como signo de salvación y de gracia abundante. Hoy nuestro Señor Jesucristo, médico de los cuerpos y de las almas, nos ha convocado para celebrar este sacrificio eucarístico y, al mismo tiempo, para llenarnos de su paz y de su fuerza. Dispongámonos, pues, a participar activamente en esta Eucaristía.

26

Semana Santa y Pascua 2012
robustece la fe, expresa curación y consuelo y, al mismo tiempo, es signo de la presencia de Dios en el necesitado no sólo de sanación física sino también espiritual. Óleos de los Catecúmenos: Este Óleos es también extraído del aceite de oliva, se utiliza en el pecho de los que van a recibir el Sacramento del Bautismo. Es signo de valentía, para que el cristiano no tenga miedo ni temor ante los peligros, tentaciones y pecados. Es signo de fortaleza y entrega a Cristo y a la Iglesia. La unción con este aceite expresa también purificación. manos del Señor, mi recompensa la tenía mi Dios”. Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él y congregar a Israel en torno suyo -tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza- Ahora, pues, dice el Señor: “Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Isaías, a través de esta lectura, nos quiere decir que Dios, nos elige a cada uno de nosotros desde el vientre de nuestra madre para un propósito dentro de su plan divino, queda de nuestra parte responder generosamente. Escuchemos con atención esta lectura.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 71) R. En ti, Señor, he puesto mi
esperanza.

L. A ti, Señor, me acojo: no quede yo
derrotado para siempre; tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame. /R. L. Sé tú mi roca de refugio, la fortaleza donde me salve, porque mi peña y mi defensa eres tú, Dios mío, líbrame de la mano perversa. /R. L. Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno, tú me sostenías. /R. L. Mi boca contará tu auxilio, y todo el día tu salvación. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas. /R.

1ª LECTURA: IS 49,1-6. Lectura del profeta Isaías
Escúchenme, islas; pueblos lejanos atiéndanme. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, él pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano, me hizo puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: “Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria”. Entonces yo pensé: “En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba en

27

Guión Litúrgico
MONICIÓN AL SANTO EVANGELIO
Jesús se entrega libremente porque nos ama, ya el sabía por lo que pasaría pero siempre cumplió con la voluntad de su Padre, quería redimirnos. Pongámonos de pie y escuchemos con atención el santo Evangelio. sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto». «Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con ustedes. Ustedes me buscarán, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, ustedes no pueden venir, les digo también ahora a ustedes. Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas? »Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde». Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti». Le responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces». Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús

EVANGELIO: JN 13,21-33.36-38. Lectura del santo Evangelio según san Juan
A. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: «En verdad, en verdad les digo que uno de ustedes me entregará». Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa a su lado. Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando». Él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?» Le responde Jesús: «Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar». Y, mojando el bocado, lo toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». Pero ninguno de los comensales entendió por qué se lo decía. Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que nos hace falta para la fiesta», o que diera algo a los pobres. En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche. Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha

ORACIÓN DE LOS FIELES
S. Oremos hermanos a Dios Todopoderoso por todas nuestras intenciones y necesidades, y digámosle confiados: A. Oh, Señor, escucha y ten piedad. 1. Para que la Iglesia siguiendo el ejemplo de Jesús, lleve su obediencia al Padre y su servicio a las personas hasta las últimas consecuencias. Oremos. 2. Por todos los gobernantes para que se preocupen en todo momento por el bienestar de sus pueblos y no sólo por su propio bien. Oremos. 3. Para que los pobres y oprimidos sean los primeros en obtener el respeto a sus derechos y la justicia para sus

28

Semana Santa y Pascua 2012
vidas. Oremos. 4. Para que veamos en Cristo crucificado la presencia y el amor de Dios que se nos entrega. Oremos. 5. Para que sepamos descubrir y transmitir la fuerza del amor de Dios en medio de las dificultades, los sufrimientos y la muerte. Oremos. 6. Para que todos los difuntos compartan la resurrección de Cristo igual como han compartido su muerte. Oremos. C. Escúchanos, Señor, con bondad, siempre que te invoquemos, y concédenos todo aquello que Tú sabes que nos hace falta. Por Jesucristo, nuestro Señor. A. Amén.

ORACIÓN OFRENDAS

SOBRE

LAS

Acepta, Señor, con bondad este pan y este vino que te presentamos, y concede a cuantos quieres hacernos partícipes del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, llegar a poseerlo plenamente en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN

DE

LA

Por medio de este sacramento, que ya desde ahora nos comunica tu fuerza, concédenos, Padre misericordioso, participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

4 dE AbRIL: MIÉRCOLES SANTO
Color litúrgico: MORADO

En este día, la Iglesia en Venezuela, conmemora a Jesús Nazareno cargando con la cruz. Esta expresión de la fe nos introduce en el misterio de la pasión del Señor que quiso soportar por nosotros el , dolor para animarnos en medio de nuestras , luchas a caminar valientemente con nuestra cruz. Llevar la cruz no es sólo un signo de dolor también es de compromiso, , de solidaridad, de esperanza y de lucha. No podemos olvidar que, aunque en el camino de la vida, las tristezas y los sinsabores, a veces, nos quitan la paz y la alegría, Cristo nos acompaña y nos fortalece, “Nada podrá separarnos del amor de Dios.” (Rom 8, 38-39). La experiencia del “siervo de Yahvé” que nos narra Isaías, en la primera lectura de este día, nos muestra su entrega al servicio de la Palabra, que realiza aún en medio de

desprecios e insultos, los cuales pretenden menoscabar su voluntad, pero la ayuda que viene del Señor le permite aferrarse aún más a la misión encomendada. Por eso, el Señor que se hace cercano a nosotros, nos da la seguridad que en los momentos más difíciles contamos con su compañía, que nos anima y fortalece, sólo Él puede darnos la luz que ilumina nuestros pasos, y nos llena de paz en medio de la tormenta. La actitud del discípulo frente a la Palabra es de escucha atenta, la primera actividad del día es la disponibilidad no sólo del oído sino del corazón, al mensaje que Dios nos trae como un don, y que viene a transformarnos y a alimentar nuestra fe. El discípulo sabe muy bien el don recibido de Dios, porque no opone “resistencia” a la Palabra. Por eso, cuando contemplamos a Jesús que carga con la cruz, vemos al que

29

Guión Litúrgico
es la Palabra encarnada obedeciendo en la entrega generosa al Padre, que ha querido rescatarnos del dominio de la muerte y hacer nuevas todas las cosas. Jesús, aunque cae en su caminar con la cruz, se levanta y nos muestra cuán grande debe ser nuestra fe, esperanza y caridad, para que podamos, a su vez, “confortar al abatido con palabras de aliento.” (Is 50, 4). Toda esta dinámica del discípulo que escucha, que está disponible para recibir el mensaje, nos introduce en el Evangelio de este día, en el que narra la traición de Judas, contrastando con la imagen del siervo de Yahvé. Judas, encerrado en sí mismo y sordo a la voz del Señor entrega al Maestro , por dinero, aún así Jesús no le condena, porque la justicia de Dios rompe todos los paradigmas humanos y nos acerca al perdón y la misericordia, que traspasa todo límite de la razón y acción del hombre. El mismo evangelista Mateo insiste en la “entrega” del Maestro, el verbo aparece seis veces en el pasaje de este día, lo cual nos señala, que la entrega no sólo es por parte de Judas, Jesús se da a sí mismo en la cena pascual, porque quiere enseñarnos que sólo en la generosidad de nuestras vidas, podremos alcanzar la verdadera libertad: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos, si hace lo que yo les mando.” (Jn 13, 14-15). La muerte no es el punto final de esta pasión que vivió Jesús, fue más bien la puerta de entrada a la gloria, de la cual nos ha hecho partícipes. Por eso muy a pesar de las contrariedades de nuestro camino, no debemos desfallecer ni lamentarnos, debemos levantarnos con Cristo, para hacer del doloroso camino de la cruz la oportunidad de descubrir que aunque , pareciera que el mundo se nos viene encima, hay una fuerza superior que mantiene viva nuestra espera, la fuerza que nace del encuentro con Jesús que camina con nosotros y nos ayuda a llevar nuestra cruz.
Pbro. Ramón Alí Piñuela.

MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos: tengamos presente, en este día, el modelo que nos deja Jesús Nazareno. Él sigue caminando rumbo al calvario con su Cruz a cuestas. Es radical en el cumplimiento de su misión, pero también radical con los que le siguen: Él carga sobre sí nuestras maldades, nuestras preocupaciones, nuestras luchas y nos invita a llevar las cruces de cada día para poder seguirle y ser sus auténticos discípulos. Iniciemos nuestra celebración cantando juntos.

ORACIÓN COLECTA
Padre misericordioso que para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo sufriera por nosotros el suplicio de la cruz, concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
En esta lectura, el profeta Isaías nos invita a que confiemos en Dios, porque él nos dará la fortaleza necesaria para que, donde nos encontremos, podamos ser verdaderos profetas, denunciando las injusticias y pregonando, a viva voz, la verdad, la misericordia y la paz. Escuchemos con atención.

30

Semana Santa y Pascua 2012
1ª LECTURA: IS 50,4-9. Lectura del profeta Isaías
En aquel entonces, dijo Isaías: “El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento. Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia, ni me he echado para atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro a los insultos y salivazos. Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endureció mi rostro como roca y sé que no quedare avergonzado. Cercano esta de mí el que me hace justicia, ¿Quién luchará contra mí? ¿Quién es mi adversario? ¿Quién me acusa? Que se me enfrente. El Señor es mi ayuda, ¿quién se atreverá a condenarme?” Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

L. En mi cantar exaltaré tu nombre,
proclamaré tu gloria, agradecido. Se alegrarán al verlo los que sufren, quienes buscan a Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre, ni olvida al que se encuentra encadenado. /R.

MONICIÓN AL SANTO EVANGELIO
Hoy, san Mateo nos contará lo que ocurre con Jesús y los Doce en vísperas de su muerte. La noche va cayendo sobre la ciudad y la alegría pascual envuelve a todos los habitantes. Jesús está a la mesa y anuncia su inminente partida y la traición de uno de los suyos. El camino de la cuaresma está llegando a su fin, es el momento de recoger los frutos. Puestos de pie, nos preparamos para la proclamación del santo Evangelio.

EVANGELIO: MT 26,14-25. Lectura del santo Evangelio según san Mateo
A. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo. El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y les preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?” Él respondió: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El

SALMO RESPONSORIAL (Sal 71) R. Por tu bondad, Señor, socórreme. L. Por ti he sufrido injurias y la vergüenza
cubre mi semblante. Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos de mi propia sangre; pues me devora el celo de tu casa, el odio del que te odia, en mi recae. /R. L. La afrenta me destroza el corazón y desfallezco. Espero compasión y no la hallo; consoladores, y no los encuentro. En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre. /R.

31

Guión Litúrgico
Maestro dice: Mi hora esta ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa’”. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce y mientras cenaban les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Señor?” Él respondió: “El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del Hombre va ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido”. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho”. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús Noticia a los sencillos y limpios de corazón. Oremos. 3. Por quienes viven en oscuridad, sufren el desamor, son marginados, no encuentran sentido a su existencia, para que, iluminados por Dios Padre, puedan vivir más humanamente. Oremos. 4. Por los que se desesperan ante la muerte, para que encuentren paz y esperanza en Cristo resucitado. Oremos. 5. Por todos nuestros seres queridos difuntos, para que gocen de la plenitud de la vida en la resurrección. Oremos. 6. Por nuestra comunidad parroquial, para que viva anunciando la salvación de Jesús que se traduce en el respeto a la dignidad humana, la justicia y la paz entre todos los hombres. Oremos. C. Padre bueno, con humildad, te pedimos que acojas nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. A. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES
S. Todas nuestras peticiones son acogidas por Dios, que quiere que sus hijos seamos plenamente felicidades; por eso, con confianza, le decimos: A. Te rogamos, óyenos. 1. Por la Iglesia, que se ha preparado para las fiestas pascuales, durante este tiempo de Cuaresma, para que, siguiendo a Jesús crucificado y resucitado, merezca llenarse de la luz que Él nos trae. Oremos. 2. Por los cristianos, que en el Bautismo hemos recibido una dignidad, una vocación y una tarea, para que llevemos con valentía la Buena

ORACIÓN OFRENDAS

SOBRE

LAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos y concédenos la gracia de traducir en una vida de amor y de obediencia a tu voluntad, el misterio de la pasión de tu Hijo, que estamos celebrando. Por Jesucristo, nuestro Señor.

32

Semana Santa y Pascua 2012
ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN DE LA
Concédenos, Señor, Dios nuestro, creer profundamente que por la muerte de tu Hijo, padecida en el Calvario y anunciada en cada Eucaristía, tú nos has dado la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

5 dE AbRIL: JUEVES SANTO. LA CENA dEL SEÑOR.
Color litúrgico: BLANCO

Con la celebración de hoy, Jueves Santo, entramos en el corazón de la Semana Santa; durante toda la Cuaresma, desde el Miércoles de ceniza, nos hemos venido preparando para que todo nuestro ser estuviera abierto y dispuesto a aquello que vamos a contemplar durante estos días santos. Comenzamos el Triduo Pascual, tres días en los que nos sumergimos en los misterios centrales de nuestra fe. Hoy llega la “hora” de Jesús, el día de su entrega, en que su amor supremo se hizo pan entregado y sangre derramada para que la Nueva Alianza fuese una realidad. Jueves santo: día de la Eucaristía, del amor y del sacerdocio. El pueblo de Israel celebraba la gran fiesta de su liberación de Egipto, como lo narra el libro del Éxodo: el Señor con brazo , poderoso, liberó a las débiles tribus hebreas del poder egipcio, de la esclavitud del faraón. La carne de aquel cordero, asada y comida a toda prisa, las verduras amargas de la aflicción, son los signos repetidos año tras año, que recuerdan quién es el Dios verdadero. También Jesús quiso celebrar la pascua, pero ésta se convertiría en la pascua de todos los hombres. Esta vez no sería sacrificado un cordero sin mancha, sino el cordero de Dios, inocente y sin pecado, que sería clavado en la cruz para la remisión de todos los pecados.

Por eso, para los cristianos, esta celebración es la Pascua de Jesús, su muerte y resurrección, de la que hacemos, por encargo del mismo Cristo, un memorial: la Eucaristía, en forma de comida. En ese pan partido y en esa copa de vino, nos ha asegurado Él mismo que nos da su propia persona, su Cuerpo y su Sangre, para que tengamos su propia vida. La Eucaristía es presencia sacramental de la carne inmolada y de la sangre derramada del nuevo Cordero. En ella se ofrecen a toda la humanidad la salvación y el amor pues , el Señor ha entregado su vida, sirviendo a los demás y repartiéndose entre quienes le necesitan. Ahora parte el pan, lo reparte y dice: “Tomen, coman. Esto es mi cuerpo”. ¡Qué insondable misterio de amor! Celebramos también hoy el “día del amor fraterno”, pues aquel mismo Jueves, Jesús nos da el mandamiento del amor: “Ámense unos a otros como yo los he amado” (Jn 13,34). El signo del Lavatorio de los pies que rememoramos en esta celebración representa el sentido de la vida entera de Jesús: el levantarse de la mesa, el despojarse de las vestiduras de gloria, el inclinarse hacia nosotros en el misterio del perdón, lavar los pies; realiza un gesto de gran humildad, que estaba reservado al último de los esclavos. Nos preguntamos: ¿qué

33

Guión Litúrgico
es lo que debemos hacer para cumplir el mandato de Jesús? Nosotros, los que hemos sido invitados a la Cena del Señor , somos los que deberíamos ser servidores de los demás: en la casa, en el trabajo, en nuestras comunidades y parroquias, nunca separemos su memoria del amor a los hermanos. En la Santa Cena Cristo instituye también el sacerdocio ministerial. Mediante éste, se podrá perpetuar el sacramento de la Eucaristía. El sacerdocio ha nacido en la Última Cena y, al mismo tiempo, a los pies de la cruz; allí, donde se encuentra la fuente de la nueva vida y de todos los sacramentos de la Iglesia. Porque “Él elige a algunos para hacerlos partícipes de su ministerio santo; para que renueven el sacrificio de la redención, alimenten a tu pueblo con tu Palabra y lo reconforten con tus sacramentos” (Prefacio de la misa crismal). Hoy es un día muy especial para orar por los sacerdotes, para que hagan siempre presente en sus vidas a Cristo, el servidor de todos. Al finalizar la liturgia de hoy, la Iglesia imita el camino de Jesús, trasladando al Santísimo desde el sagrario hasta el monumento, que representa la soledad de Getsemaní, de la mortal angustia de Jesús. En esta capilla iremos a orar; acompañaremos a Jesús en la hora de su soledad. Este camino del Jueves Santo ha de comprometernos a buscarle siempre a Él, que es el olvidado, y a permanecer a su lado, allí donde los hombres se niegan a reconocerle. Sabemos que los discípulos, que comieron y bebieron con él, lo abandonaron, y uno de ellos lo traicionó. ¿Qué haremos nosotros? ¿Le abandonamos también? ¿Le traicionamos? La invitación es a buscarle entre aquellos que están solos, de los cuales nadie se preocupa. Que el amor de Jesús, que experimentamos en la Eucaristía, lo podamos traducir en frutos concretos de vida, y así podamos ser para los hermanos pan partido y repartido.
Pbro. William J. Vázquez T.

Misa vespertina de la Cena del Señor.
Según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día se prohíbe todas las misas sin asistencia del pueblo. En la tarde, a la hora más oportuna, se celebra la misa de la Cena del Señor con la , participación de toda la comunidad local y con la intervención, según su propio oficio, de todos los sacerdotes y ministros. Los sacerdotes que hayan concelebrado ya en la misa del Santo Crisma o por alguna otra razón pastoral, pueden concelebrar en la misa vespertina. Donde lo pida el bien de la comunidad, el Ordinario del lugar puede permitir que se celebre otra misa en la tarde en templos u oratorios públicos o semipúblicos; y en caso de verdadera necesidad, aun en la mañana, pero solamente a favor de los fieles que de ninguna manera puedan asistir a la misa de la tarde. Téngase cuidado, sin embargo, de que estas celebraciones no se hagan en provecho de personas particulares y de que no sean perjuicio de la asistencia a la misa principal. La sagrada comunión se puede distribuir a los fieles sólo dentro de la misa; pero a los enfermos se les puede llevar a cualquier hora del día. Los fieles que hayan comulgado en la mañana en la misa del Santo Crisma, pueden comulgar de nuevo en la misa de la tarde.

MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos: Esta tarde celebramos La última cena del Señor. Antes de que Judas lo entregara a una muerte libremente aceptada, el Señor Jesús quiso estar en intimidad con sus amigos y compartir la pascua. Nosotros, con el Señor Jesús como lo hizo en el Cenáculo, celebraremos lo que Él nos mandó hacer para tenerlo siempre vivo y presente en nuestra Iglesia. Recodamos, hoy,

34

Semana Santa y Pascua 2012
la institución de la Eucaristía y del orden sacerdotal y la proclamación del mandamiento del amor. Demos gracias a Dios Padre, por tanto amor que nos ha manifestado el Señor Jesús y seamos dichosos por haber sido invitados a este banquete de salvación. Nos ponemos de pie.

1ª LECTURA: Ex 12,1-8.11-14. Lectura del libro del Éxodo.
En aquellos días, el Señor les dijo a Moisés y Aarón en tierra de Egipto: “Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principio del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: ‘El día diez de este mes, tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad de los hijos de Israel lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán panes sin lavadura y hierbas amargas. Comerán así: con la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua, es decir, el paso del Señor. Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados. Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor. La sangre les servirá de señal en las casas donde habiten ustedes. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando hiera

R itos

iniciales y

lituRgia de la

P alabRa

1. El sagrario debe estar completamente vacío. Conságrese en esta misa suficientes hostias, de modo que alcancen para la comunión del clero y del pueblo, hoy y mañana. 2. Se dice Gloria. Mientras se canta este himno, se tocan las campanas. Terminado el canto, las campanas no vuelven a tocarse hasta la Vigilia Pascual, a no ser que la Conferencia Episcopal o el Ordinario dispongan otra cosa.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nos ha reunido para celebrar aquella Cena en la cual tu Hijo único, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno, sacramento de su amor, concédenos alcanzar por la participación en este sacramento, la plenitud del amor y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
La Pascua judía relatada por el libro del Éxodo, es celebración del nacimiento de un pueblo a través de un gesto de liberación. Esta Pascua es preanuncio de otra Pascua, la definitiva, la de Jesús y la del nuevo pueblo de la alianza, su Iglesia. Escuchemos.

35

Guión Litúrgico
yo la tierra de Egipto. Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor. De generación en generación celebrarán esta festividad, como institución perpetua.” Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor. y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía.” Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él.” Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 115) R. Gracias, Señor, por tu sangre que
nos salva.

L. ¿Cómo le pagaré al Señor todo el
bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor. /R. L. A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte, Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava. /R. L. Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo. /R.

MONICIÓN EVANGELIO

AL

SANTO

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Del apóstol san Pablo recibimos el relato más antiguo de la institución de la Eucaristía: Jesús se ha quedado para siempre a través del gesto del pan partido y del cáliz compartido. La participación en el sacrificio eucarístico es preanuncio de la gloria que se nos será dada.

Jesús estando reunido con sus apóstoles, celebrando el aniversario de liberación como lo hacían todos los judíos, le dio un nuevo sentido a esta celebración. Ante todo, quiso dar a sus discípulos una muestra del amor inmenso que les tenía y una lección de humildad y de servicio, al lavarles los pies y anunciarles su entrega para la salvación del mundo.

EVANGELIO: JN 13,1-5. Lectura del santo Evangelio según san Juan.
A. Gloria a ti, Señor. Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús,

2ª LECTURA: 1CO 11,23-36 Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos,

36

Semana Santa y Pascua 2012
consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla, se la ciño; luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había ceñido. Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: “Señor, ¿me vas a lavar tú a mí los pies?” Jesús le replicó: “Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro le dijo: “Tú no me lavarás los pies jamás”. Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Entonces le dijo Simón Pedro: “En este caso, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos”. Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: “No todos están limpios”. Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque yo lo soy. Pues si yo, que soy Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes los hagan”. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús
3. En la homilía se exponen los grandes hechos que se recuerdan en esta misa, es decir la institución de la Sagrada Eucaristía y el Orden Sacerdotal y el mandato del Señor sobre la caridad fraterna. Después de la homilía, donde lo aconseje el bien pastoral, se lleva a cabo el lavatorio de los pies.

l avatoRio

de los Pies

MONICIÓN AL LAVATORIO DE LOS PIES
En la escena del lavatorio de los pies, Jesús lo que hace es ofrecer su amor sin límites y quiere decirnos algo nuevo a los que nos hemos reunido con Él para celebrar la pascua. Al mundo de hoy le resulta muy difícil entenderlo, pero sólo este es el verdadero amor. Para amar en serio hay que despreciar los puestos de honor, hay que doblar las rodillas para servir y hay que abrir las manos para compartir. En nosotros, ha de resonar el imperativo de Jesús: “Hagan esto en memoria mía”.
4. Los varones designados para el rito van, acompañados por los ministros, a ocupar los asientos preparados para ellos en un lugar visible. El celebrante, quitada la casulla si es necesario, se acerca a cada una de las personas designadas y, con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se los seca. 5. Mientras tanto, se canta alguna de las siguientes antífonas o algún canto apropiado.

Antífona primera
El Señor se levantó de la mesa, echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de sus discípulos para darles ejemplo (Jn 13,4.5.15).

Antífona segunda
Señor, ¿pretendes tú lavarme a mí los pies?

37

Guión Litúrgico
Jesús le respondió: Si no te lavo los pies, no tendrás nada que ver conmigo. V. Fue Jesús hacia Simón Pedro y éste le dijo: -Señor, ¿pretendes tú lavarme a mí los pies?... V. Lo que yo estoy haciendo, tú no lo entiendes ahora; lo entenderás más tarde. -Señor, ¿pretendes tú lavarme a mí los pies?... (Jn 13,6.7.8).
6. Inmediatamente, después del lavatorio de los pies o, si éste no tuvo lugar después de la homilía, , se hace la Oración universal. No se dice Credo.

ORACIÓN DE LOS FIELES
S. Supliquemos, hermanos, a Cristo, el Ungido del Padre, el sumo y eterno sacerdote de Dios, en cuyas manos ha puesto todas las cosas, y pidámosle que escuche nuestras oraciones. A cada invocación respondemos: A. Tú, que eres nuestra vida, escúchanos. 1. Por la Iglesia: para que sea fiel a su misión de madre y maestra y se vea fortalecida y purificada por la vivencia de la austeridad y la oración constante, particularmente en este tiempo que nos presenta la liturgia. Oremos. 2. En este día santo, en que Jesús quiso prolongar su sacerdocio eterno, oremos por el Papa Benedicto XVI, los obispos, presbíteros y diáconos, para que vivan plenamente su ministerio según el designio de Cristo y sean siempre fieles a lo que han prometido. Oremos.

3. En este día, en el que Cristo fue entregado por unos de sus amigos, oremos por los que hoy le traicionan derramando sangre inocente, profanando el amor, renegando de su fe; para que la fuerza del misterio que celebramos se haga vida en sus corazones y en los de todos los que fuimos creados para el amor. Oremos. 4. Hoy recordamos aquella tarde en que Cristo oró por sus amigos, oremos por nuestra comunidad N., por nuestros enfermos, por los que entregan su vida por el Evangelio y por los que viven alejados de Dios; para que el paso del Señor les alcance la paz, la salud, el perdón y el gozo de su cercanía. Oremos. 5. Por los jóvenes, para que, en este día, descubran el amor que Jesús les quiere dar y para que, por medio de ese amor, sean instrumentos de paz y fraternidad. Oremos. 6. Por las familias para que en medio de su diario vivir siempre se entreguen como ofrenda de amor y así puedan vivir y ser reflejos de unión y de alegría en medio de la sociedad. Oremos. C. Señor Jesús, que antes de derramar tu Sangre por nuestra salvación quisiste quedarte en la Eucaristía para ser nuestro alimento y nuestra vida, concédenos gustar el sacramento del amor y ser signos de tu presencia en medio de los hombres. Tú que vives y reina por los siglos de los siglos. A. Amén.

38

Semana Santa y Pascua 2012
LITURGIA EUCARÍSTICA ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial de la muerte de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
8. Se forma entonces la procesión para llevar al Santísimo Sacramento a través del templo, hasta el sitio donde se le va a guardar. Va adelante un acólito, con la cruz alta; otros acólitos acompañan al Santísimo Sacramento con ciriales e incienso. El lugar de depósito debe estar preparado en alguna capilla convenientemente adornada. Durante la procesión, se canta el himno Pangue lingua (excepto las dos últimas estrofas) a algún otro canto eucarístico. 9. Al llegar la procesión al lugar donde va a depositarse el Santísimo Sacramento, el sacerdote deposita el copón y, poniendo de nuevo incienso en el incensario, lo inciensa arrodillado, mientras tanto se canta la parte final del himno Tantum ergo. Enseguida se cierra el tabernáculo o la urna del depósito. 10. Después de unos momentos de adoración en silencio, el sacerdote y los ministros hacen genuflexión y vuelven a la sacristía. 11. Enseguida se desnuda el altar y, si es posible, se quitan del templo las cruces. Si algunas no se pueden quitar es conveniente que queden , cubiertas con un velo. 12. Quienes asistieron a la misa vespertina no están obligados a rezar Vísperas. 13. Exhórtese a los fieles, según las circunstancias y costumbres del lugar a dedicar alguna parte de , su tiempo, en la noche, a la adoración delante del Santísimo Sacramento. Esta adoración, después de la media noche, hágase sin solemnidad.

ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN

DE

LA

Señor, tú que nos permite disfrutar en esta vida da la Cena instituida por tu Hijo, concédenos participar también del banquete celestial en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

t Raslación del s antísimo s acRamento
7. Dicha la oración después de la Comunión, el sacerdote, de pie ante el altar pone incienso en , el incensario y, arrodillado, inciensa tres veces al Santísimo Sacramento. Enseguida recibe el paño de hombros, toma en sus manos el copón y lo cubre con las extremidades del paño.

6 dE AbRIL: VIERNES SANTO, CONMEMORACIÓN dE LA PASIÓN dEL SEÑOR.
Color litúrgico: ROJO

La liturgia de la Iglesia nos invita hoy al recogimiento espiritual para centrarnos en la pasión y muerte de nuestro Señor. El Evangelio según san Juan nos marcará la pauta de reflexión y meditación a lo largo de esta jornada, para adentrarnos a la tumba de nuestro Salvador el Siervo , sufriente del profeta Isaías, y desde allí, estar a la expectativa de la resurrección, hecho fundamental de nuestra fe cristiana. Obviamente, es la reflexión del “paso

necesario”, es decir del sufrimiento, del , dolor y muerte del Mesías, para dar el , “paso definitivo” de la pascua hacia la vida eterna. Ahora puede que nos encontremos como los discípulos del Evangelio según san Marcos, que no podían entender que el Mesías tenía que padecer porque siempre , el sufrimiento, la desolación y la muerte nos causan contrariedades y nos llenan de desilusión. Sin embargo, para el creyente en el Señor el sufrimiento es también un lugar ,

39

Guión Litúrgico
de la revelación, sobre todo cuando se da desde la cruz. Que este día, sea una oportunidad para recibir abundantes bendiciones, que sea propicio, también, para encontrarnos con nuestras familias. Aunque es obligatorio el ayuno, siempre se ha hecho la tradicional comida de los 7 potajes, pues que ese momento de encontrarnos a la mesa sea también una prefiguración de la eterna Eucaristía en la mesa celestial. Pbro. César Alexander Serrano Prada.

derramó su Sangre y resucitó glorioso Jesucristo, tu Hijo. El cual vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén.

PRIMERA PARTE l ituRgia de la P alabRa
6. Luego todos se sientan y se hace la primera lectura, tomada del profeta Isaías (52,1353,12) con su salmo.

VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
1. El día de hoy y el de mañana, por una antiquísima tradición, la Iglesia omite por completo la celebración del sacrificio eucarístico. 2. El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros y sin manteles. 3. Después del mediodía, alrededor de las tres de la tarde, a no ser que por razón pastoral se elija una hora más avanzada, se celebra la Pasión del Señor que consta de tres partes: Liturgia de , la Palabra, Adoración de la Cruz y Sagrada Comunión. En este día la sagrada comunión se distribuye a los fieles únicamente dentro de la celebración de la Pasión del Señor; pero a los enfermos que no puedan tomar parte en esta celebración, se les puede llevar a cualquier hora del día. 4. El sacerdote y el diácono, revestidos de color rojo, como para la misa, se dirigen al altar y , hecha la debida reverencia, se postran rostro en tierra o, si se juzga mejor se arrodillan, y , todos oran en silencio durante algún espacio de tiempo. 5. Después el sacerdote, con los ministros, se dirige a la sede, donde, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas dice la siguiente oración: (No se dice “Oremos”)

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Escucharemos el cuarto cántico del siervo de Yahvé. Este siervo tendrá que soportar en su propia carne las consecuencias de la injusticia y del rechazo a la voluntad de Dios. No son sus propias faltas las que lo han hecho padecer sino los crímenes de la multitud. El sacrificio del siervo tiene el carácter de intercesión y de rescate.

1ª Lectura: Isaías 52,13 -53, 12 Lectura del profeta Isaías
Miren, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano; así asombrará a muchos pueblos: ante El los reyes cerrarán la boca, al ver algo que no se puede narrar y contemplar algo insólito. ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como un brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un

ORACIÓN
Padre nuestro misericordioso, santifica y protege siempre a esta familia tuya, por cuya salvación

40

Semana Santa y Pascua 2012
hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros; despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como un cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron. ¿Quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malhechores; porque murió con los malvados, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años; lo que el Señor quiere prosperará por sus manos. A causa de los trabajos de su alma, verá y se saciará; con lo aprendido, mi Siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Por eso le daré una parte entre los grandes, con los poderosos tendrá parte en los despojos; porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 30) R. Padre, a tus manos encomiendo
mi espíritu.

L. A ti, Señor, me acojo: no quede yo
nunca defraudado; tú que eres justo, ponme a salvo. A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás. /R. L. Soy la burla de todos mis enemigos, la irrisión de mis vecinos, el espanto de mis conocidos; me ven por la calle y escapan de mí. Me han olvidado como a un muerto, me han desechado como a un cacharro inútil. /R. L. Pero yo confío en ti, Señor, te digo: «Tú eres mi Dios.» En tu mano están mis azares; líbrame de los enemigos que me persiguen. /R. L. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. Sean fuertes y valientes de corazón, los que esperan en el Señor. /R.
7. A continuación se hace la segunda lectura, tomada de la carta a los Hebreos (4,14-16;5,79), con el canto antes del Evangelio.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
En Jesús la compasión de Dios alcanza su máxima expresión. Él es la compasión divina hecha hombre. Ha experimentado nuestra condición humana porque, al igual que nosotros, “ha sido probado en todo, excepto en el pecado”. Escuchemos.

41

Guión Litúrgico
2ª LECTURA (HB 4,14-16; 5,7-9). Lectura de la carta a los Hebreos
Hermanos: Tenemos un Sumo Sacerdote que penetró los cielos -Jesús el Hijo de Dios-. Mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo, igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el tiempo oportuno. Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su actitud reverente. El, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que obedecen en autor de salvación eterna. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
8. Finalmente se lee la Pasión del Señor según san Juan, del mismo modo que el domingo precedente (18,1-19,42).

EVANGELIO: JN 18,1-19,42. Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
A. Gloria a ti, Señor. C. En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos.

Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linterna antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo: †: ¿A quién buscan? C: Le contestaron: S: A Jesús, el nazareno. C: Les dijo Jesús: †: Yo soy. C: Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decir¬les ‘Yo soy’, retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar: †: ¿A quién buscan? C: Ellos dijeron: S: A Jesús, el nazareno. C: Jesús contestó: †: Les he dicho que yo soy. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan. C: Así se cumplió lo que Jesús habla dicho: ‘No he perdido a ninguno de los que me diste’. Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro: †: Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que me ha dado mi Padre? C: El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: ‘Conviene que muera un solo hombre por el pueblo’.

42

Semana Santa y Pascua 2012
Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: S: ¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre? C: Él dijo: S: No lo soy. C: Los criados y los guardias habían encendido una hoguera, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó: †: Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, sobre lo qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho. C: Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús diciéndole: S: ¿Así contestas al sumo sacerdote? C: Jesús le respondió: †: Si he faltado al hablar, demuestra en qué he faltado; pero si he ha¬blado como se debe, ¿por qué me pegas? C: Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron: S: ¿No eres tú también uno de sus discípulos? C: El lo negó diciendo: S: No lo soy. C: Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja, le dijo: S: ¿Cómo, no te vi yo con él en el huerto? C: Pedro volvió a negarlo y enseguida canto un gallo. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana; ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la cena de Pascua. Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo: S: ¿De qué acu¬san a este hombre? C: Le contestaron: S: Si éste no fuera un malhechor, no lo hubiéramos traído. C: Pilato les dijo: S: Pues llévenselo y júzguenlo según su ley. C: Los judíos le respondieron: S: No estamos autorizados para dar muerte a nadie. C: Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: S: ¿Eres tú el rey de los judíos? C: Jesús le contestó: †: ¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros? C: Pilato le respondió: S: ¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Que es lo que has hecho?

43

Guión Litúrgico
C: Jesús le contestó: †: Mi Reino no es de este mun¬do. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que yo no cayera en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí. C: Pilato le dijo: S: ¿Conque tú eres rey? C: Jesús le contestó: †: Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz. C: Pilato le dijo: S: Y ¿qué es la verdad? C: Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo: S: No encuentro en Él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que le suelte al rey de los judíos? C: Pero todos ellos gritaron: S: ¡No, a ése no! ¡A Barrabás! C: El tal Barrabás era un bandido. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura, y acercándose a Él, le decían: S: ¡Viva el rey de los judíos! C: Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo: S: Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en Él ninguna culpa. C: Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: S: Aquí está el hombre. C: Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron: S: ¡Crucifícalo, crucifícalo! C: Pilato les dijo: S: Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro en Él ninguna culpa. C: Los judíos le contestaron: S: Nosotros tenemos una ley y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios. C: Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más, y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús: S: ¿De dónde eres tú? C: Pero Jesús no le respondió. Pilato le dijo entonces: S: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte? C: Jesús le contestó: †: No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor. C: Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos grita¬ban: S: ¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César! C: Al oír estas pala¬bras, Pilato sacó a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que lla¬man el Enlosado (en hebreo Gábbata). Era el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos: S: Aquí tienen a su rey C: Ellos gritaron: S: ¡Fuera, fuera!, ¡Crucifícalo! C: Pilato les dijo: S: ¿A su rey voy a crucificar?

44

Semana Santa y Pascua 2012
C: Contestaron los sumos sacerdotes: S: No tenemos más rey que el César C: Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús y Él, cargando con la cruz, se dirigió hacia el sitio llamado la Calavera (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno de cada lado, y en medio Jesús. Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en él estaba escrito: ‘Jesús el nazareno, el rey de los judíos’. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucifica¬ron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato: S: No escribas: ‘El rey de los judíos’, sino: ‘Este ha dicho: Soy rey de los judíos’ C: Pilato les contestó: S: Lo escrito, escrito está. C: Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e hicie¬ron cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: S: No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca. C: Así se cumplió lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi túnica. Y eso hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: †: Mujer, ahí tienes a tu hijo. C: Luego dijo al discípulo: †: Ahí tienes a tu madre. C: Y desde entonces el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: †: Tengo sed. C: Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo: †: Todo está cumplido C: E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
(Todos se arrodillan y hacen un momento de adoración en silencio)

C: Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua. El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebraran ningún

45

Guión Litúrgico
hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero de oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato el cuerpo de Jesús y Pilato se lo concedió. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unos cincuenta kilos de una mezcla de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, según se acostumbra enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la preparación de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús
que se añada alguna intención especial. 12. De las oraciones que se presentan en el Misal, el sacerdote puede escoger las que sean más apropiadas para las circunstancias del lugar cuidando, sin embargo, de que se conserve , la serie de intenciones establecidas para la Oración Universal.

I. Por la santa Iglesia
Oremos, hermanos, por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la unidad, la proteja en todo el mundo y nos conceda una vida serena, para alabar a Dios Padre todopoderoso.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo revelaste tu gloria a todas las naciones, conserva la obra de tu amor, para que tu Iglesia, extendida por todo el mundo, persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

ORACIÓN UNIVERSAL
9. La Liturgia de la Palabra se termina con la Oración Universal, que se hace de esta manera: el diácono, junto al ambón, dice el invitatorio, en el cual se expresa la intención. Enseguida oran todos en silencio durante un breve espacio de tiempo y luego el sacerdote, de pie junto a la sede o ante el altar dice la oración con las , manos extendidas. Los fieles pueden permanecer arrodillados o de pie durante todo el tiempo de las oraciones. 10. La Conferencias Episcopales pueden aprobar algunas aclamaciones del pueblo antes de cada oración del sacerdote o disponer que se conserve la invitación tradicional del diácono: Arrodillémonos, Levantémonos y la costumbre de que los fieles se arrodillen en silencio durante la oración. 11. Cuando hay una grave necesidad pública, el Ordinario del lugar puede permi¬tir o prescribir

II. Por el Papa
Oremos también por nuestro santo Padre el Papa Benedicto XVI, para que Dios nuestro Señor, que lo eligió entre los obispos, lo asista y proteja para bien de su Iglesia, como guía y pastor del pueblo santo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno, cuya providencia gobierna todas las cosas, atiende a nuestras súplicas y protege con tu amor al Papa que nos has elegido, para que el pueblo cristiano, confiado por ti a su guía pastoral, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

46

Semana Santa y Pascua 2012
R. Amén.

V. Por la unidad de los cristianos
Oremos también por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor les conceda vivir sinceramente lo que profesan y se digne reunirlos para siempre en un solo rebaño, bajo un solo pastor.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

III. Por el pueblo de Dios y sus ministros
Oremos también por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros, diáconos, por todos los que ejercen algún ministerio en la Iglesia y por todo el pueblo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno, que con tu Espíritu santificas y gobiernas a toda tu Iglesia, escucha nuestras súplicas y concédenos tu gracia, para que todos, según nuestra vocación, podamos servirte con fidelidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, tú que reúnes a los que están dispersos y los mantienes en la unidad, mira con amor a todos los cristianos, a fin de que, cuantos están consagrados por un solo bautismo, formen una sola familia, unida por el amor y la integridad de la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

IV. Por los catecúmenos
Oremos también por los (nuestros) catecúmenos, para que Dios nuestro Señor los ilumine interiormente y les comunique su amor; y para que, mediante el bautismo, se les perdonen todos sus pecados y queden incorporados a Cristo nuestro Señor.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

VI. Por los judíos
Oremos también por el pueblo judío, al que Dios se dignó hablar por medio de los profetas, para que el Señor le conceda progresar continuamente en el amor a su nombre y en la fidelidad a su alianza.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno, que sin cesar concedes nuevos hijos a tu Iglesia, aumenta en los (nuestros) catecúmenos el conocimiento de su fe, para que puedan renacer por el bautismo a la vida nueva de tus hijos de adopción. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que prometiste llenar de bendiciones a Abraham y a su descendencia, escucha las súplicas de tu Iglesia, y concede al pueblo de la primitiva alianza alcanzar la plenitud de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

47

Guión Litúrgico
VII. Por los que no creen en Cristo
Oremos también por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, puedan encontrar el camino de la salvación.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Ix. Por los gobernantes
Oremos también por los jefes de Estado y todos los responsables de los asuntos públicos, para que Dios nuestro Señor les inspire decisiones que promuevan el bien común, en un ambiente de paz y libertad.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo buscar sinceramente agradarte, para que encuentren la verdad; y a nosotros tus fieles, concédenos progresar en el amor fraterno y en el deseo de conocerte más, para dar al mundo un testimonio creíble de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está mover el corazón de los hombres y defender los derechos de los pueblos, mira con bondad a nuestros gobernantes, para que, con tu ayuda, promuevan una paz duradera, un auténtico progreso social y una verdadera libertad religiosa. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

VIII. Por los que no creen en Dios
Oremos también por los que no conocen a Dios, para que obren siempre con bondad y rectitud y puedan llegar así a conocer a Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

x. Por los que se encuentran en alguna tribulación
Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de todas sus miserias, dé salud a los enfermos y pan a los que tienen hambre, libere a los encarcelados y haga justicia a los oprimidos, conceda seguridad a los que viajan, un pronto retorno a los que se encuentran lejos del hogar y la vida eterna a los moribundos.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno, que has hecho a los hombres en tal forma que en todo, aun sin saberlo, te busquen y sólo al encontrarte hallen descanso, concédenos que, en medio de las adversidades de este mundo, todos reconozcan las señales de tu amor y, estimulados por el testimonio de nuestra vida, tengan por fin la alegría de creer en ti, único Dios verdadero y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que sufren, escucha a los que te invocan en su tribulación, para que experimenten todos la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

48

Semana Santa y Pascua 2012
R. Amén.

SEGUNdA PARTE a doRación de la s anta c Ruz
13. Terminada la oración universal, se hace la adoración solemne de la santa Cruz. De las dos formas que se proponen a continuación para el descubrimiento de la cruz, elíjase la que se juzgue más apropiada pastoralmente, de acuerdo con las circunstancias.

PRIMERA FORMA de mostrar la santa Cruz
14. Se lleva al altar la cruz, cubierta con un velo y acompañada por dos acólitos con velas encendidas. El sacerdote, de pie ante el altar recibe la cruz, , descubre un poco su extremo superior la eleva y , comienza a cantar el invitatorio Mirad el árbol de la Cruz, cuyo canto prosigue juntamente con los ministros sagrados, o, si es necesario, con el coro. Todos responden: Venid y adoremos. Terminado el canto, todos se arrodillan y adoran en silencio, durante algunos instan¬tes, la cruz que el sacerdote, de pie, mantiene en alto. Enseguida el sacerdote descubre el brazo derecho de la cruz y, elevándola de nuevo, comienza a cantar (en el mismo tono que antes) el invitatorio Mirad el árbol de la Cruz, y se prosigue como la primera vez. Finalmente descubre por completo la cruz y, volviéndola a elevar comienza por tercera vez , el invitatorio Mirad el árbol de la Cruz, etc., como la primera vez. 15. Enseguida, acompañado por dos acólitos con velas encendidas, el sacerdote lleva la cruz a la entrada del presbiterio o a otro sitio adecuado y la coloca ahí, o la entrega a los ministros o acólitos para que la sostengan, y se colocan las dos velas en¬cendidas a los lados de la cruz. Se hace luego la adoración de la santa Cruz como se indica más abajo.

toman los ciriales encendidos, y todos avanzan en forma de procesión hacia el presbiterio a través del templo. Cerca de la puerta del templo, el que lleva la cruz la levanta y canta el invitatorio Mirad el árbol de la Cruz. Todos responden Venid y adoremos y se arrodillan después de la respuesta, adorando un momento en silencio. Esto mismo se repite a la mitad de la iglesia y a la entrada del presbiterio (El invitatorio se canta las tres veces en el mismo tono). Enseguida se coloca la cruz a la entrada del presbiterio y se ponen a sus lados los ciriales.

INVITATORIO AL PRESENTAR LA SANTA CRUZ Adoración de la santa Cruz
R. Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavado Cristo el Salvador del mundo. R. Venid y adoremos.
17. El sacerdote, el clero y los fieles se acercan procesionalmente y adoran la cruz, haciendo delante de ella una genuflexión simple o algún otro signo de veneración (como el de besarla), según la costumbre de la región. Mientras tanto, se canta la antífona Tu Cruz adoramos, los Improperios, u otros cánticos apropiados. Todos, conforme van terminando de adorar la cruz, regresan a su lugar y se sientan. 18. Expóngase solamente una cruz a la adoración de los fieles. Si por el gran nú¬mero de asistentes no todos pudieren acercarse, el sacerdote, después de que una parte de los fieles haya hecho la adoración, toma la cruz y, de pie ante el altar invita a todo el pueblo, con , breves palabras, a adorar la santa cruz. Luego la levanta en alto por un momento, para que los fieles la adoren en silencio. 19. Terminada la adoración, la cruz es llevada al altar y puesta en su lugar. Los ciriales encendidos son colocados a los lados del altar o junto a la cruz.

SEGUNDA FORMA de mostrar la santa Cruz
16. El sacerdote, el diácono y otro ministro idóneo, va a la puerta del templo jun¬tamente con los acólitos. Ahí recibe la cruz ya descubierta. Los acólitos

LA COLECTA PARA LUGARES SANTOS

LOS

La Sagrada Congregación de la Iglesia Oriental, que coordina la

49

Guión Litúrgico
solicitud pastoral de la Iglesia Católica a favor de toda la comunidad cristiana de Tierra Santa, recuerda cada año la importancia vital de la jornada del Viernes Santo para la supervivencia del cristianismo en el país de Jesús. La colecta por los Santos Lugares, no va dirigida principalmente a sostener los santuarios, que recuerdan el paso histórico de Jesús, sino el sostenimiento de la comunidad cristiana que, por la dramática situación actual, se encuentran en estado de marginación y cuya supervivencia depende de la solidaridad del mundo cristiano. Esta colecta se realiza, mientras se hace el gesto de adoración de la Santa Cruz.
El sacerdote, sigue con las oraciones:

Líbranos de todos los males, Señor…
El pueblo concluye la oración, aclamando:

Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
22. A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:

Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo no sea para mí un motivo de juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para defensa de alma y cuerpo y como remedio saludable.
23. Seguidamente hace genuflexión, toma una partícula, la mantiene un poco ele¬vada sobre el pixis y dice en voz alta, de cara al pueblo:

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade una sola vez:

TERCERA PARTE s agRada comunión
20. Se extiende un mantel sobre el altar y se pone sobre él un corporal y el libro. Enseguida el diácono o, en su defecto, el mismo sacerdote, trae el Santísimo Sacramento del lugar del depósito directamente al altar mientras todos , permanecen de pie y en silencio. Dos acólitos, con candelabros encendidos, acompañan al Santísimo Sacramento y depositan luego los candelabros a los lados del altar o sobre él. 21. Después de que el diácono ha depositado el Santísimo Sacramento sobre el altar y ha descubierto el copón, se acerca al sacerdote y, previa genuflexión, sube al altar. Ahí teniendo las manos juntas, dice con voz clara:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Luego, comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo. 24. Después distribuye la comunión a los fieles. Durante la comunión se pueden entonar cantos apropiados. 25. Acabada la comunión, un ministro idóneo lleva el pixis a algún lugar especial¬mente preparado fuera de la iglesia, o bien, si lo exigen las circunstancias, lo reserva en el sagrario. 26. Después el sacerdote, guardando, si lo cree oportuno un breve silencio, dice la siguiente oración:

ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN

DE

LA

Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
El sacerdote, con las manos extendidas, dice junto con el pueblo:

Padre nuestro, que estás en el cielo…

Oremos. Dios todopoderoso y eterno, que nos has redimido con la gloriosa muerte y resurrección de Jesucristo, por medio de nuestra participación en este sacramento

50

Semana Santa y Pascua 2012
prosigue en nosotros la obra de tu amor y ayúdanos a vivir entregados siempre a tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
27. Como despedida, el sacerdote, de pie y vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos sobre él dice la siguiente oración:

A. Amén.

la muerte de tu Hijo y esperan resucitar con él; concédeles tu perdón y tu consuelo, fortalece su fe y condúcelos a su eterna salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. A. Amén.
Y todos se retiran en silencio. A su debido tiempo se desnuda el altar. 28. Los que asistieron a esta solemne acción litúrgica de la tarde, no están obligados a rezar Vísperas.

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Envía Señor, tu bendición sobre estos fieles tuyos que han conmemorado

7 dE AbRIL: SÁbAdO SANTO, VIGILIA PASCUAL.
Color litúrgico: BLANCO

El sábado santo durante el día, la Iglesia está en actitud de silencio, propicio para la reflexión y oración, esperando la hora de la víspera para dar inicio a la Vigilia Pascual. Llegada la noche, se da inicio a la celebración central de todo el año litúrgico. Es la noche santa en la que la Iglesia celebra, en la forma más expresiva, la obra de la redención como memoria, presencia y espera. Los cristianos recordamos la noche en la cual Cristo sale de la tumba, victorioso de la muerte, y esta memoria se hace realidad, porque sabemos que el mismo Cristo resucitado está presente en cada comunidad que celebra este gran acontecimiento. El velar o estar despiertos adquiere para nosotros el valor simbólico de la espera de la venida del Señor. Así, la Vigilia Pascual se convierte en programa de vida: estar siempre alertas y preparados para nuestro encuentro final con el Señor. Las lecturas de hoy nos ofrecen una síntesis de la historia de la Salvación. Una salvación que, en esta noche, resuena más que nunca en palabras que nos ofrece el evangelista Marcos: Buscan a Jesús de Nazaret, el

Crucificado?; ha resucitado, no está aquí (16, 6). Vivamos con intensidad esta solemne Vigilia Pascual, para que salgamos de ella renovados y, así poder emprender el camino de la Pascua, el camino que nos conduce a la Salvación.
Pbro. Juan de Dios Peña Rojas.

SáBADO SANTO
Durante el Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor meditando en su , pasión y muerte, y se abstiene de celebrar el sacrificio de la misa (por lo que conserva el altar enteramente desnudo) hasta que, después de la Vigilia solemne o espera nocturna de la resurrección, se desborda la alegría pascual, cuya exuberancia inunda los cincuenta días subsiguientes. Hoy no puede darse la sagrada comunión más que a modo de viático.

VIGILIA PASCUAL
1. Según una tradición muy antigua, ésta es una noche de vigilia en honor del Señor (Ex 12,42). Los fieles, llevando en la mano –según la exhortación evangélica (Lc 12,35ss)- lámparas encendidas, se asemejan a quienes esperan el regreso de su Señor para que, cuando él vuelva, los encuentre vigilantes y los haga sentara su mesa. 2. La celebración de la Vigilia se desarrolla de la siguiente manera: después de la breve liturgia de

51

Guión Litúrgico
la luz o “lucernario” (primera parte de la Vigilia), la santa Iglesia, llena de fe en las palabras y promesas del Señor medita los portentos que , él obró desde el principio a favor de su pueblo (segunda parte o liturgia de la Palabra) y cuando el día de la resurrección está por llegar , encontrándose ya acompañada de sus nuevos hijos, renacidos en el bautismo (tercera parte), es invitada a la mesa que el Señor ha preparado para su pueblo, por medio de la muerte y resurrección (cuarta parte). 3. Toda la celebración de la Vigilia pascual se hace en la noche, de modo que no debe comenzar antes del principio de la noche del sábado, ni terminar después del alba del domingo. 4. La misa de la Vigilia, aunque se celebre antes de la medianoche, es ya la misa pascual del Domingo de Resurrección. Los fieles que participan en la misa de la Vigilia Pascual, pueden comulgar también en la misa diurna de la Pascua. 5. El sacerdote que celebra o concelebra la misa de la Vigilia, puede también celebrar o concelebrar la misa diurna de la Pascua. 6. El sacerdote y los ministros se revisten desde el principio con los ornamentos blancos de la misa. Prepárense suficientes velas para todos los fieles que participen en la Vigilia.

Pascual, toda la Iglesia se alegra y canta con el triunfo de Jesús. En Él, Dios Padre nos ha mostrado su voluntad de que la muerte no tiene la última palabra. Por eso, esta es la noche para regocijarnos en el amor de Dios, amor que siempre quiere la vida, la libertad y la alegría. Muchos gestos acompañan el festejo de esta noche: el fuego de la luz nueva, el agua de la vida nueva, la Palabra, la eucaristía, el pregón pascual; en fin, todo aquello con lo cual queremos alabar a Dios y renovar nuestra vida de hijos e hijas de Dios. Celebremos, pues, a Cristo Resucitado, velando, cobrando ánimo al vivir los signos de la liturgia.

PRIMERA PARTE l uceRnaRio
o solemne comienzo de la

v igilia

MONICIÓN DE AMBIENTACIÓN

b endición del fuego MONICIÓN A LA BENDICION Hermanos: ya entrada la noche, DEL FUEGO
nos hemos reunido para celebrar la solemne Vigilia Pascual, la noche más santa, la fiesta más importante del año litúrgico, la “Solemnidad de las solemnidades”: celebramos la Resurrección de Cristo y nuestra propia resurrección. Es una vigilia de gozosa celebración de la resurrección de Jesús, que nos hace pasar a cada uno de nosotros, de la muerte a la vida. El templo está a oscuras. Es la oscuridad de la vida alejada de Dios. Pero, en esta oscuridad surge una luz: Cristo que ilumina a todos los que le siguen. En la solemne Vigilia La primera parte de esta Vigilia celebra a Cristo, luz que ilumina a todo hombre, simbolizado en el cirio pascual, alegórico a la resurrección. Miremos hacia la entrada del templo, el celebrante bendecirá el fuego nuevo, signo de la presencia de Dios y expresión de luz, calor, fuerza y vida.
7. Se apagan todas las luces de la Iglesia. En un lugar adecuado, fuera de la Iglesia, se enciende el fuego. Congregado allí el pueblo, llega el sacerdote con los ministros. Uno de los ministros lleva el cirio pascual. Si las circunstancias no permiten encender el fuego fuera de la Iglesia, todo este rito se desarrolla como se indicará más adelante.

52

Semana Santa y Pascua 2012
8. El sacerdote saluda, como de costumbre, al pueblo congregado y le hace una breve exhortación, con estas palabras u otras semejantes:

Hermanos: En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para velar en oración. Conmemoremos, pues, juntos, la Pascua del Señor, escuchando su palabra y participando en sus sacramentos, con la esperanza cierta de participar también en su triunfo sobre la muerte y de vivir con él para siempre en Dios.
9. Enseguida bendice el fuego:

de tu vida divina, bendice  este fuego nuevo y haz que estas fiestas pascuales enciendan en nosotros el deseo del cielo, para que podamos llegar con un espíritu renovado a la fiesta gloriosa de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
Con el fuego nuevo se enciende el cirio pascual. 10. Si por razones pastorales, parece oportuno hacer resaltar con algunos símbolos la dignidad y significación del cirio pascual, puede hacerse de este modo: una vez bendecido el fuego nuevo, un acólito o uno de los ministros lleva el cirio pascual ante el celebrante. Éste, con un punzón, graba una cruz en el cirio. Después, traza sobre él la letra griega Alfa, y debajo, la letra Omega; entre los brazos de la cruz traza los cuatro números del año en curso, mientras dice:

Oremos. Dios nuestro, que por medio de tu Hijo nos has comunicado el fuego 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. Cristo ayer y hoy, Principio y fin, Alfa y Omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén.

traza la línea vertical; traza la línea horizontal; traza la letra Alfa, arriba de la línea vertical; traza la letra Omega, abajo de la línea vertical; traza el primer número del año en curso, en el ángulo superior izquierdo de la cruz; traza el segundo número del año, en el ángulo superior derecho; traza el tercer número del año en el ángulo inferior izquierdo; traza el cuarto número del año en el ángulo inferior derecho.

Α 2 1 0 2

Ω

53

Guión Litúrgico

1
11. Después de haber trazado la cruz y los demás signos, el sacerdote puede incrustar en el cirio cinco granos de incienso, en forma de cruz, diciendo al mismo tiempo.

4

2

5

1. 2. 3. 4. 5.

Por sus santas llagas gloriosas, nos proteja y nos guarde Jesucristo nuestro Señor. Amén.

3
12. El celebrante enciende el cirio pascual con el fuego nuevo, diciendo:

Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu.
Lo indicado en los nn. 10-12 puede realizarse total o parcialmente, según las circunstancias pastorales del ambiente y del lugar. Las Conferencias Episcopales pueden establecer también otros ritos más acomodados a la idiosincrasia de cada pueblo en concreto. 13. Cuando por alguna razón no se puede encender el fuego fuera de la Iglesia, el rito se acomoda a las circunstancias. Reunido, como de costumbre, el pueblo en la Iglesia, el celebrante con los ministros, uno de los cuales lleva el cirio pascual, se dirige a la puerta de la Iglesia. El pueblo, en cuanto sea posible, se vuelve hacia el celebrante. Se hace el saludo y la exhortación como se indicó en el n.8; después se bendice el fuego (n.9) y, si se quiere, se prepara y enciende el cirio, como se indica en los nn.10-12.

que alumbra las naciones. Por eso, toda nuestra celebración estará presidida por el cirio pascual, símbolo de Cristo resucitado.
14. A continuación el diácono o, en su defecto, el sacerdote, toma el cirio pascual y, manteniéndolo elevado, canta él solo:

S. A.

Cristo, luz del mundo. Demos gracias a Dios.

Todos entran en la Iglesia, precedidos por el diácono (o el sacerdote) que lleva el cirio pascual. Si se emplea el incienso, el turiferario precederá al diácono. 15. En la puerta de la Iglesia, el diácono se detiene y elevando el cirio, canta por segunda vez:

S.

Cristo, luz del mundo.

Y todos responden:

A. Demos gracias a Dios.
16. Al llegar ante el altar el diácono, vuelto , hacia el pueblo, canta por tercera vez:

S.

Cristo, luz del mundo.

PROCESIÓN MONICIÓN A LA PROCESION CON EL CIRIO
En la procesión que iniciamos, Jesucristo nos precede como luz

Y todos responden:

A. Demos gracias a Dios.
Entonces se encienden las luces del templo.

PREGÓN PASCUAL
17. El sacerdote se dirige a la sede. El diácono pone el cirio pascual en el candelabro, que está preparado en medio del presbiterio o junto al ambón. Después de poner incienso en

54

Semana Santa y Pascua 2012
el incensario, si éste se ha utilizado, el diácono pide y recibe, como lo hace en la misa antes del Evangelio, la bendición del sacerdote, el cual dice en voz baja:

S. El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que proclames dignamente su pregón pascual; en el nombre del Padre, y del Hijo  y del Espíritu Santo. A. Amén.
Esta bendición se omite si el pregón pascual es proclamado por otro que no sea el diácono. Si se usa el incienso, el diácono o, en su defecto, el sacerdote, inciensa el libro y el cirio. Luego proclama el pregón pascual desde el ambón o desde el púlpito. Todos permanecen de pie teniendo en sus manos las velas encendidas. El pregón pascual puede ser proclamado, en caso de necesidad, por un cantor que no sea diácono. En este caso, el cantor omite desde las palabras Por eso, queridos hermanos hasta el final del invitatorio: el resplandor de su luz, así como el saludo El Señor esté con ustedes. El pregón puede cantarse también en su forma breve. Las Conferencias Episcopales pueden adaptar el pregón intercalando en él alguna aclamación del pueblo.

FORMA LARGA DEL PREGÓN PASCUAL
Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación. Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del Rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero. Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo. (Por eso queridos hermanos, que asisten a la admirable claridad de

esta luz santa, invoquen conmigo la misericordia de Dios omnipotente, para que aquel que, sin mérito mío, me agregó al número de los diáconos, infundiendo el resplandor de sus luz, me ayude a cantar las alabanzas de este cirio) S. El Señor esté con ustedes. A. Y con tu espíritu. S. Levantemos el corazón A. Lo tenemos levantado hacia el Señor. S. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. A. A Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán y, derramando su sangre, canceló el recibo del antiguo pecado. Porque éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero, cuya sangre consagra las puertas de los fieles. Ésta es la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el mar Rojo. Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado. Ésta es la noche en que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, son restituidos a la gracia y son agregados a los santos.

55

Guión Litúrgico
Ésta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. ¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados? ¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo! Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor! ¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos. Ésta es la noche de la que estaba escrito: «Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mí gozo.» Y así, esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos. En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, este sacrificio vespertino de alabanza que la santa Iglesia te ofrece por medio de sus ministros en la solemne ofrenda de este cirio, hecho con cera de abejas. Sabernos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios. Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartirla, porque se alimenta de esta cera fundida, que elaboró la abeja fecunda para hacer esta lámpara preciosa. ¡Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino! Te rogamos, Señor, que este cirio, consagrado a tu nombre, arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche, y, como ofrenda agradable, se asocie a las lumbreras del cielo. Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso y es Cristo, tu Hijo resucitado, que, al salir del sepulcro, brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos. A. Amén.

SEGUNdA PARTE l ituRgia de la P alabRa MONICIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA
Las distintas lecturas del Antiguo Testamento nos llevan a contemplar la obra del Padre a través de la historia. Él estuvo siempre presente con su voluntad de salvar a la humanidad. Nos quiere salvar del pecado, de la opresión y de la desesperanza. Él dio siempre su Palabra para que su pueblo viva, y fue generoso al regalarnos su gracia. Escuchemos.
18. En esta vigilia: “madre de todas las vigilias” (San Agustín, Sermón 219), se proponen nueve lecturas, siete del Antiguo Testamento y dos del Nuevo (la Epístola y el Evangelio). 19. Si las circunstancias pastorales lo pide, puede reducirse el número de lecturas del Antiguo Testamento; pero téngase siempre en cuenta que la lectura de la Palabra de Dios es parte fundamental de esta Vigilia de Pascua. Debe leerse, por lo menos, tres lecturas del Antiguo Testamento y, en casos muy urgentes, por lo menos dos. Pero nunca se omita la tercera lectura, tomada del capítulo 14 del Éxodo. 20. Terminado el pregón, todos apagan sus velas

56

Semana Santa y Pascua 2012
y se sientan. Antes de comenzar las lecturas, el sacerdote exhorta a la asamblea con estas palabras u otras semejantes.

S. Hermanos, con el pregón solemne de la Pascua, hemos entrado ya en la noche santa de la resurrección del Señor. Escuchemos con recogimiento la Palabra de Dios. Meditemos cómo, en la Antigua Alianza, Dios salvó a su pueblo y, en la plenitud de los tiempos, envió al mundo a su Hijo para que nos redimiera. Oremos para que Dios, nuestro Padre, conduzca a su plenitud esta obra de salvación, iniciada con la muerte y resurrección de Jesucristo.
21. Siguen luego las lecturas. Un lector va al ambón y lee la primera lectura. Des¬pués el salmista o cantor dice el salmo, alternando con las respuestas del pueblo. Ense¬guida todos se levantan, el sacerdote dice Oremos y después de que todos han orado en silencio durante unos momentos dice la oración colecta. Lo mismo se hace en cada lectura. En lugar de decir el salmo responsorial, se puede guardar un breve espacio de silencio para hacer oración. En este caso, se omite la pausa después del Oremos.

1ª LECTURA: GÉN 1,1 – 2,2. Lectura del libro del Génesis
En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: “Que exista la luz.” Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz “día”; a la tiniebla, “noche”. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: “Que exista una bóveda

entre las aguas, que separe aguas de aguas.” E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda. Y así fue. Y llamó Dios a la bóveda “cielo”. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo. Y dijo Dios: “Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes.” Y así fue. Y llamó Dios a los continentes “tierra”, y a la masa de las aguas la llamó “mares”. Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: “Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra.” Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero. Y dijo Dios: “Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra.” Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de las tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.

57

Guión Litúrgico
Y dijo Dios: “Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo.” Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: “Crezcan, multiplíquense, llenen las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra.” Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto. Y dijo Dios: “Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies.” Y así fue. E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.” Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: “Crezcan, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.” Y dijo Dios: “Miren, les entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla les servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento.” Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto. Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos. Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL (SAL 103) R. Bendice al Señor, alma mía. L. Bendice al Señor, alma mía; Señor y
Dios mío inmensa es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto /R. L. Sobre bases inconmovibles asentaste la tierra para siempre. Con un vestido de mares la cubriste y las aguas en los montes concentraste. /R. L. En los valles haces brotar las fuentes, que van corriendo entre montañas; junto al arroyo vienen a vivir las aves, que cantan entre las ramas. /R. L. Desde tu cielo riegas los montes y sacias la tierra del fruto de tus manos; haces brotar hierba para los ganados, y pasto para los que sirven al hombre. /R. L. ¡Qué numerosas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con maestría!; la tierra está llena de tus creaturas. Bendice, al Señor, alma mía. /R.

58

Semana Santa y Pascua 2012
22. Después de la primera lectura: creación del mundo (Gén 1, 1-2, 2) o creación del hombre (1,1.26-31ª )

Oración
Oremos. Dios todopoderoso y eterno, que en todas las obras de tu amor te muestras admirable, concédenos comprender que la redención realizada por Cristo, nuestra Pascua, es una obra más maravillosa todavía que la misma creación del universo. Por Jesucristo, nuestro Señor. A. Amén.

2ª LECTURA: GÉN 22, 1-8. Lectura del libro del Génesis
En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole:“¡Abrahán!” Él respondió: “Aquí me tienes.” Dios le dijo: “Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.” Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abrahán dijo a sus criados: “Quédense aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con ustedes.” Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abrahán, su padre: “Padre.” Él respondió: “Aquí estoy, hijo mío.” El muchacho dijo: “Tenemos

fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?” Abrahán contestó: “Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.” Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: “¡Abrahán, Abrahán!” Él contestó: “Aquí me tienes.” El ángel le ordenó: “No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.” Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Abrahán llamó aquel sitio “El Señor ve”, por lo que se dice aún hoy “El monte del Señor ve”. El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: “Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

59

Guión Litúrgico
SALMO RESPONSORIAL (SAL 15) R. Protégeme, Dios mío, porque me
refugio en ti. L. El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos. Tengo siempre presente al Señor, y con él a mi lado jamás tropezaré. /R. L. Por eso se me alegran el corazón y el alma, Y mi cuerpo vivirá tranquilo, Porque tú no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que sufra yo la corrupción. /R. L. Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia, y de alegría perpetua junto a ti. /R.
23. Después de la segunda lectura: sacrificio de Abraham (Gén 22, 1-18; o 1-2. 9ª . 10-13. 15-18).

Oración
Oremos. Señor Dios, Padre de los creyentes, que por medio del sacramento pascual del bautismo sigues cumpliendo la promesa hecha a Abraham de multiplicar su descendencia por toda la tierra y de hacerlo el padre de todas las naciones, concede a tu pueblo responder dignamente a la gracia de tu llamado. Por Jesucristo, nuestro Señor A. Amén.

3ª LECTURA: Éx 14, 15 –15,1. Lectura del libro del Éxodo
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie seco.

Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.” Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa, y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie seco, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros. Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio, desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente. Y dijo Egipto: “Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto.”

60

Semana Santa y Pascua 2012
Dijo el Señor a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.” Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó. Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico al Señor. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor. capitanes. /R. L. Las olas los cubrieron, cayeron hasta el fondo, como piedras. Señor, tu diestra brilla por su fuerza, tu diestra, Señor, tritura al enemigo. /R. L. Tú llevas a tu pueblo para plantarlo en el monte que le diste en herencia, en el lugar que convertiste en tu morada, en el santuario que construyeron tus manos. Tú, Señor, reinaras para siempre. /R.
24. Después de la tercera lectura: paso del mar Rojo (Ex 14, 15-15,1).

Oración
Oremos. Señor, que con el Evangelio nos has hecho comprender el sentido profundo del Antiguo Testamento, dejándonos ver en el paso del mar Rojo una imagen del bautismo y en el pueblo liberado de la esclavitud, un símbolo del pueblo cristiano, haz que todos los hombres, mediante la fe, participen del privilegio del pueblo elegido y sean regenerados por la acción santificadora de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. A. Amén.

SALMO RESPONSORIAL (Éx 15) R. Alabemos al Señor por su
victoria. L. Cantemos al Señor, sublime es su victoria: caballos y jinetes arrojó en el mar. Mi fortaleza y mi canto es el Señor, él es mi salvación; él es mi Dios, y yo lo alabaré, es el Dios de mis padres, y yo le cantaré. /R. L. El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor. Precipitó en el mar los carros del Faraón y a sus guerreros; ahogó en el mar Rojo a sus mejores

4ª LECTURA: IS 54, 5-14. Lectura del profeta Isaías
“El que te creó, te tomará por esposa; su nombre es ‘Señor de los ejércitos’. Tu redentor es el Santo de Israel; será llamado ‘Dios de toda la tierra’. Como a una mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor. ¿Acaso repudia uno a la esposa de la juventud?, dice tú Dios. Por un instante te abandoné, pero

61

Guión Litúrgico
con inmensa misericordia te volveré a tomar. En un arrebato de ira te oculté un instante mi rostro, pero con amor eterno me he apiadado de ti, dice el Señor, tu redentor. Me pasa ahora como en los días de Noé: entonces juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; ahora juro no enojarme ya contra ti ni volver a amenazarte. Podrán desaparecer los montes y hundirse las colinas, pero mi amor por ti no desaparecerá y mi alianza de paz quedará firme para siempre. Lo dice el Señor, el que se apiada de ti. Tú, la afligida, la zarandeada por la tempestad, la no consolada: He aquí que yo mismo coloco tus piedras sobre piedras finas, tus cimientos sobre zafiros; te pondré almenas de rubí y puertas de esmeralda y murallas de piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande su prosperidad. Serás consolidada en la justicia. Destierra la angustia, pues ya nada tienes que temer; olvida tu miedo, porque ya no se acercará a ti”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor. toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por la mañana, el júbilo. /R. L. Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente. /R.
25. Después de la cuarta lectura: la nueva Jerusalén (Is 54, 5-14).

Oración
Oremos. Señor Dios, siempre fiel a tus promesas, aumenta, por medio del bautismo, el número de tus hijos y multiplica la descendencia prometida a la fe de los patriarcas, para que tu Iglesia vea que se va cumpliendo tu voluntad de salvar a todos los hombres, como los patriarcas lo creyeron y esperaron. Por Jesucristo, nuestro Señor. A. Amén.

5ª LECTURA: IS 55, 1-11. Lectura del profeta Isaías
Esto dice el Señor: “Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. ¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario, en lo que no alimenta? Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David. Como a él lo puse por testigo ante los pueblos, como príncipe y soberano de las naciones, así tú reunirás a un pueblo desconocido, y las naciones que no te conocían acudirán a ti, por amor

SALMO RESPONSORIAL (SAL 29) R. Te alabaré, Señor, eternamente. L. Te alabaré, Señor, eternamente, pues
no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste. /R. L. Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un solo instante y su bondad,

62

Semana Santa y Pascua 2012
del Señor, tu Dios, por el Santo de Israel, que te ha honrado. Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y El tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos. Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor. jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido grande con ustedes. /R.
26. Después de la quinta lectura: la salvación que se ofrece gratuitamente a todos (Is 55,1-11).

Oración
Oremos. Dios todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, tú que anunciaste por la voz de tus profetas los misterios que estamos celebrando esta noche, infunde en nuestros corazones la gracia de tu Espíritu, para que podamos vivir una vida digna de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R Amén. A. Amén.

6ª LECTURA: BA 3, 9-15. 32 –4, 4. Lectura del profeta Baruc
Escucha, Israel, los mandatos de vida, presta oído para que adquieras prudencia. ¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo, que envejezcas en tierra extranjera, que te hayas contaminado por el trato con los muertos, que te veas contado entre los que descienden al abismo? Es que abandonaste la fuente de la sabiduría. Si hubieras seguido los senderos de Dios, habitarías en paz eternamente. Aprende dónde están la prudencia, la inteligencia y la energía, así aprenderás dónde se encuentra el secreto de vivir larga vida, y dónde la luz de los ojos y la paz. ¿Quién es el que halló el lugar de la sabiduría y tuvo acceso a sus tesoros? El que todo lo sabe, la conoce; con su inteligencia la ha escudriñado. El que cimentó la tierra para todos los tiempos, y la pobló de animales

SALMO RESPONSORIAL (IS 12) R. El Señor es mi Dios y salvador. L. El Señor es mi Dios y salvador: con El
estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza, y ha sido mi salvación. Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación. /R. L. Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su nombre es sublime. /R. L. Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra. Griten

63

Guión Litúrgico
cuadrúpedos; el que envía la luz, y ella va, la llama, y temblorosa le obedece; llama a los astros, que brillan jubilosos en sus puestos de guardia, y ellos le responden: “Aquí estamos”, y refulgen gozosos para aquel que los hizo. Él es nuestro Dios y no hay otro como Él; Él ha escudriñado los caminos de la sabiduría y se la dio a su hijo Jacob, a Israel, su predilecto. Después de esto, ella apareció en el mundo y convivió con los hombres. La sabiduría es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna; los que la guardan, vivirán; los que la abandonan, morirán. Vuélvete a ella, Jacob, y abrázala; camina hacia la claridad de su luz; no entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero. Bienaventurados nosotros, Israel, porque lo que agrada al Señor nos ha sido revelado. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

L. Más deseables que el oro y las
piedras preciosas las normas del Señor, y más dulces que la miel de un panal abundante. /R.
27. Después de la sexta lectura: la fuente de la sabiduría (Ba 3,9-15.32 – 4, 4).

Oración
Oremos. Dios nuestro, que haces crecer continuamente a tu Iglesia con hijos llamados de todos los pueblos, dígnate proteger siempre con tu gracia a quienes has hecho renacer en el bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. A. Amén.

7ª LECTURA: EZ 36, 16-28. Lectura del profeta Ezequiel
En aquel tiempo, me fue dirigida la palabra del Señor en estos términos: “Hijo de hombre, cuando los de la casa de Israel habitaban en su tierra, la mancharon con su conducta y con sus obras; como inmundicia fue su proceder ante mis ojos. Entonces descargué mi furor contra ellos, por la sangre que habían derramado en el país y por haberlo profanado con sus idolatrías. Los dispersé entre las naciones y anduvieron errantes por todas las tierras. Los juzgué según su conducta, según sus acciones los sentencié. Y en las naciones a las que se fueron, desacreditaron mi santo nombre, haciendo que de ellos se dijera: ‘Éste es el pueblo del Señor, y ha tenido que salir de su tierra’. Pero, por mi santo nombre, que la casa de Israel profanó entre las naciones a donde llegó, me he compadecido. Por eso, dile a la casa de Israel: ‘Esto dice el Señor: no lo

SALMO RESPONSORIAL (SAL 18) R. Tú tienes, Señor, palabras de
vida eterna. L. La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. /R. L. En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. /R. L. La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandatos del Señor son verdaderos y enteramente justos. /R.

64

Semana Santa y Pascua 2012
hago por ustedes, casa de Israel. Yo mismo mostraré la santidad de mi nombre excelso, que ustedes profanaron entre las naciones. Entonces ellas reconocerán que yo soy el Señor, cuando, por medio de ustedes les haga ver mi santidad. Los sacaré a ustedes de entre las naciones, los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias e idolatrías. Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré vivir según mis preceptos y guardar y cumplir mis mandamientos. Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios’”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor. allí donde tú habitas. /R. L. Al altar de Señor me acercaré, al Dios que es mi alegría, y a mi Dios, el Señor, le daré gracias al compás de la cítara. /R.
28. Después de la séptima lectura: el corazón nuevo y el espíritu nuevo (Ez 36, 16-28).

Oración
Oremos. Señor Dios nuestro, que con las enseñanzas del Antiguo y del Nuevo Testamento nos has preparado a celebrar el misterio de la Pascua, haz que comprendamos tu amor, para que los dones que hoy recibimos confirmen en nosotros la esperanza de los bienes futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor. A. Amén.
29. Terminada la oración de la última lectura del Antiguo Testamento, con el responsorio y la oración correspondiente, se encienden las velas del altar. El sacerdote entona solemnemente el Gloria, que todos prosiguen. Se tocan las campanas, de acuerdo con las costumbres de cada lugar. .30. Después del Gloria, el sacerdote dice la Oración COLECTA, como de ordinario.

SALMO RESPONSORIAL (SAL 41 y 42) ORACIÓN COLECTA Oremos. Dios nuestro, que haces R. Estoy sediento del Dios que da
la vida. L. Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada, mi alma te busca a ti, Dios mío. /R. L. Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo será posible ver de nuevo tu templo? /R. L. Recuerdo cuando íbamos a casa del Señor, cantando, jubilosos, alabanzas a Dios. /R. L. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en mi guía y hasta tu monte santo me conduzcan, resplandecer esta noche santa con la gloria del Señor resucitado, aviva en tu Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo. A. Amén.
31. Enseguida un lector lee la epístola de san Pablo.

65

Guión Litúrgico
EPÍSTOLA : ROM 6, 3-11. Lectura de la carta de san Pablo a los romanos SALMO RESPONSORIAL (SAL 117) R. Aleluya, aleluya. Hermanos: Los que por el bautismo L. Den gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. /R. L. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré, para contar las hazañas del Señor. /R. L. La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. /R.

nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
32. Terminada la epístola todos se ponen de pie y el sacerdote entona solemnemente el Aleluya, que todos repiten. Luego un salmista o un cantor dice el salmo, al que el pueblo responde: Aleluya. Si hace falta, el mismo salmista canta el Aleluya.

EVANGELIO: MC 16,1-7. Proclamación del santo Evangelio según san Marcos
A. Gloria a ti, Señor. Transcurrido el sábado, María Magdalena (la madre de Santiago) y Salomé, compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. Muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, se dirigieron al sepulcro. Por el camino se decían unas a otras: “¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?” Al llegar, vieron que la piedra ya estaba quitada, a pesar de ser muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven, vestido con una túnica blanca, sentado en el lado derecho, y se llenaron de miedo. Pero él les dijo: “No se espanten. Buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. No está aquí; ha resucitado. Miren el sitio donde lo habían puesto. Ahora

66

Semana Santa y Pascua 2012
vayan a decirle a sus discípulos y a Pedro: ‘Él irá delante de ustedes a Galilea. Allá lo verán, como él les dijo’”. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús
35. Dos cantores entonan las letanías, a las que todos responden estando en pie (por razón del tiempo pascual). Si la procesión hasta el bautisterio es larga, se cantan las letanías durante la procesión; en este caso se llama a los catecúmenos, antes de comenzar la procesión. Abre la procesión el diácono, con el cirio pascual; siguen los catecúmenos, con los padrinos; después, el sacerdote con los ministros. En este caso la exhortación precedente se hace antes de la bendición del agua. 36. Si no hay bautizos ni bendición de la fuente, omitidas las letanías, se procede inmediatamente a la bendición del agua.

TERCERA PARTE Liturgia BautismaL
33. El sacerdote con los ministros se dirige a la fuente bautismal, si es que ésta se encuentra a la vista de los fieles. De lo contrario, se pone un recipiente con agua en el presbiterio. Si hay catecúmenos adultos, son llamados por su nombre y presentados por los padrinos o, si son niños, llevados por los padres y padrinos frente a toda la asamblea. 34. Después, el sacerdote exhorta a los presentes, con estas u otras palabras semejantes. Si están presentes los que se van a bautizar:

MONICIÓN A LA LETANÍAS DE LOS SANTOS
La liturgia bautismal tiene como preludio el canto de las letanías de los santos. Imploremos la intercesión de los santos, para que un día merezcamos compartir, en su compañía, la vida eterna y cantar las alabanzas del Señor.
.

S. Hermanos, acompañemos con nuestra oración a estos catecúmenos que anhelan renacer a nueva vida en la fuente del bautismo, para que Dios, nuestro Padre, les otorgue su protección y su amor.

Letanías de los Santos
37. En las letanías se pueden se pueden añadir algunos nombres de santos, especialmente el del titular de la iglesia, el de los patronos del lugar y el de los que van a ser bautizados

Señor, ten piedad Cristo, ten piedad Señor, ten piedad Santa María Madre de Dios San Miguel Santos Ángeles de Dios San Juan Bautista San José Santos Pedro y Pablo San Andrés San Juan Santa María Magdalena San Esteban San Ignacio de Antioquía San Lorenzo

Señor ten piedad. , Cristo, ten piedad. Señor ten piedad. , ruega por nosotros. ruega por nosotros. rueguen por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. rueguen por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros.

67

Guión Litúrgico
Santas Perpetua y Felicidad Santa Inés San Gregorio San Agustín San Atanasio San Basilio San Martín San Benito Santos Francisco y Domingo San Francisco Javier San Juan María Vianney Santa Catalina de Siena Santa Teresa de Jesús Santos y santas de Dios Muéstrate propicio De todo mal De todo pecado De la muerte eterna Por tu encarnación Por tu muerte y resurrección Por el don del Espíritu Santo Nosotros que somos pecadores,
Si hay bautizados:

ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. rueguen por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. ruega por nosotros. rueguen por nosotros. líbranos Señor. líbranos Señor. líbranos Señor. líbranos Señor. líbranos Señor. líbranos Señor. líbranos Señor. te rogamos óyenos.

Para que te dignes comunicar tu propia vida a quienes has llamado al bautismo.
Si no hay bautizados:

te rogamos óyenos. te rogamos óyenos.

Para que santifiques esta agua por la que renacerán tus nuevos hijos.
Si hay bautizos, el sacerdote con las manos juntas, dice la siguiente oración:

S. Derrama, Señor, tu infinita bondad en este sacramento del bautismo y envía tu Santo Espíritu, para que haga renacer de la fuente bautismal a estos nuevos hijos tuyos, que van a ser santificados por tu gracia, mediante la colaboración de nuestro ministerio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

BENDICIÓN BAUTISMAL

DEL

AGUA

38. Enseguida el sacerdote bendice el agua bautismal, diciendo con las manos juntas, la siguiente oración:

S. Dios nuestro, que con tu poder invisible realizas obras admirables por medio de los signos de los sacramentos y has hecho que tu creatura, el agua, signifique de muchas maneras la gracia del bautismo.

68

Semana Santa y Pascua 2012
Dios nuestro, cuyo Espíritu aleteaba sobre la superficie de las aguas en los mismos principios del mundo, para que ya desde entonces el agua recibiera el poder de dar la vida. Dios nuestro, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio prefiguraste el nuevo nacimiento de los hombres, al hacer que de una manera misteriosa, un mismo elemento diera fin al pecado y origen a la virtud. Dios nuestro, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo a los hijos de Abraham, a fin de que el pueblo liberado de la esclavitud del faraón, prefigurara al pueblo de los bautizados. Dios nuestro, cuyo Hijo, al ser bautizado por el precursor en el agua del Jordán, fue ungido por el Espíritu Santo; suspendido en la cruz, quiso que brotaran de su costado sangre y agua; y después de su resurrección mandó a sus apóstoles: “Id y enseñad a todas las naciones bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.” Mira ahora a tu Iglesia en oración y abre para ella la fuente del bautismo. Que por la obra del Espíritu Santo esta agua adquiera la gracia de tu Unigénito, para que el hombre, creado a tu imagen, limpio de su antiguo pecado por el sacramento del bautismo, renazca a la vida nueva por el agua y el Espíritu Santo.
Si lo cree oportuno, introduce el cirio pascual en el agua una o tres veces, diciendo:

Te pedimos, Señor, que el poder del Espíritu Santo, por tu Hijo, descienda sobre el agua de esta fuente,
Manteniendo el cirio dentro del agua, prosigue:

para que todos los que en ella reciban el bautismo, sepultados con Cristo en su muerte, resuciten también con él a la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
39. Enseguida saca el cirio del agua y el pueblo dice la siguiente aclamación o alguna otra adecuada:

Fuentes del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos.
40. Cada catecúmeno hace la renuncia a Satanás y la profesión de fe, y recibe el bautismo. Si está presente el obispo, los catecúmenos adultos reciben inmediatamente la confirmación; en caso contrario, el presbítero que ha administrado el bautismo puede también confirmar a los catecúmenos adultos.

BENDICIÓN DEL AGUA COMúN.
41. Si no hay bautizos ni bendición de la fuente bautismal, el celebrante invita al pueblo a orar diciendo:

Pidamos, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que bendiga esta agua, con la cual seremos rociados en memoria de nuestro bautismo, y que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.
Y después de una breve oración en silencio, prosigue con las manos juntas:

Señor, Dios nuestro, mira con bondad a este pueblo tuyo, que vela en oración en esta noche santísima,

69

Guión Litúrgico
recordando la obra admirable de nuestra creación y la obra más admirable todavía, de nuestra redención. Dígnate bendecir  esta agua, que tú creaste para dar fertilidad a la tierra, frescura y limpieza a nuestros cuerpos. Tú, además, has convertido el agua en un instrumento de tu misericordia: a través de las aguas del mar Rojo liberaste a tu pueblo de la esclavitud; en el desierto hiciste brotar un manantial para saciar su sed; con la imagen del agua viva los profetas anunciaron la nueva alianza que deseabas establecer con los hombres; finalmente, en el agua del Jordán, santificada por Cristo, inauguraste el sacramento de una vida nueva, que nos libra de la corrupción del pecado. Que esta agua nos recuerde ahora nuestro bautismo y nos haga participar en la alegría de nuestros hermanos, que han sido bautizados en esta Pascua del Señor, el cual vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén. su muerte para resucitar con él a una vida nueva. Por eso, al terminar el tiempo de preparación de la Cuaresma, es muy conveniente que renovemos las promesas de nuestro bautismo, con las cuales un día renunciamos a Satanás y a sus obras y nos comprometimos a servir a Dios, en la santa Iglesia católica.
Para hacer la renuncia se toma la siguiente fórmula que se propone a continuación:

S. A. S. A. S. A.

¿Renuncian ustedes a Satanás? Sí, renuncio. ¿Renuncian a todas sus obras? Sí, renuncio. ¿Renuncian a todas sus seducciones? Sí, renuncio.

Prosigue el sacerdote::

RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO
42. Terminada la ceremonia del bautismo (y de la confirmación) o, si no hubo bautizos, después de la bendición del agua, todos, de pie y teniendo en sus manos las velas encendidas hacen la renovación de las promesas del bautismo. El sacerdote se dirige a la comunidad con estas palabras u otras parecidas:

S. ¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? A. Sí, creo. S. ¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre? A. Sí, creo. S. ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? A. Sí, creo.
Y el sacerdote concluye:.

S. Hermanos, por medio del bautismo, hemos sido hechos participes del misterio pascual de Cristo; es decir, por medio del bautismo, hemos sido sepultados con él en

S. Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos liberó del pecado y nos ha hecho renacer por el agua y el Espíritu Santo, nos conserve con su gracia unidos a Jesucristo nuestro Señor,

70

Semana Santa y Pascua 2012
hasta la vida eterna. A. Amén.
43. El sacerdote rocía al pueblo con el agua bendita, mientras se entona un canto bautismal. 44. Mientras tanto los neófitos son conducidos a su lugar entre los fieles. Si la bendición del agua bautismal se hizo en el presbiterio, los ministros llevan a la fuente, con toda reverencia, el recipiente del agua. Si no hubo bendición de la fuente, el agua bendita se coloca en su lugar apropiado. 45. Hecha la aspersión, el sacerdote vuelve a la sede, en donde dirige la Oración Universal, en la cual toman parte los neófitos por primera vez. No se dice Credo.

cristianos, trabajan por un mundo mejor encuentren luz y fortaleza en Jesús resucitado. Oremos. S. Recibe, Padre, las oraciones que tu Iglesia te presenta al celebrar el misterio de la resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. A. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES
S. En esta noche santísima de la Pascua, oremos al Señor por nuestras necesidades y las de todos los hombres. Respondemos a cada invocación: A. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. 1. Para que la Iglesia universal, que hoy vuelve a cantar el Aleluya pascual, al celebrar el misterio más grande de nuestra fe, sea luz y salvación para todos los pueblos. Oremos. 2. Por el Papa Benedicto XVI, por nuestros obispos y sacerdotes, para que Cristo resucitado les ilumine en su misión de guiar el rebaño que Él mismo les ha encomendado. Oremos. 3. Por los gobernantes, para que, siguiendo el ejemplo del Resucitado, sean luz para sus pueblos y naciones. Oremos. 4. Para que los que están sumergidos en las tinieblas de la miseria y la opresión, reciban la luz y la fuerza de Cristo resucitado. Oremos. 4. Para que todos los que, sin sentirse

CUARTA PARTE l ituRgia e ucaRística
46. El sacerdote va al altar y comienza la Liturgia Eucarística, en la forma acostumbrada. 47. Es conveniente que el pan y el vino sean presentados por los neófitos, si los hay.

ORACIÓN OFRENDAS

SOBRE

LAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos y concédenos que el memorial de la muerte y resurrección de Jesucristo, que estamos celebrando, nos obtenga la fuerza para llegar a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO: El misterio pascual
S. A. S. A. El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. evantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. S. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. A. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en esta noche en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él es el Cordero

71

Guión Litúrgico
de Dios que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo. A. Amén. S. Que les conceda el premio de la inmortalidad quien los ha redimido, para la vida eterna, con la resurrección de su Hijo. A. Amén. S. Que quienes, una vez terminados los días de la Pasión, celebran con gozo la fiesta de la Pascua del Señor, puedan participar, con su gracia, del júbilo de la Pascua eterna. A. Amén. S. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo  y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes. A. Amén.
48. Para la despedida, el diácono o el mismo sacerdote dice:

ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN

DE

LA

Infúndenos, Señor, tu espíritu de caridad para que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en este sacramento de la muerte y resurrección de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

BENDICIÓN SOLEMNE
S. Que Dios todopoderoso los bendiga en esta noche solemnísima de Pascua y, compadecido de ustedes, los guarde de todo pecado.

Pueden ir en paz, ¡aleluya, aleluya! A. Demos gracias a Dios, ¡aleluya, aleluya!

8 dE AbRIL: dOMINGO dE PASCUA dE RESURRECCIÓN dEL SEÑOR. LITURGIA DE LAS HORAS: PROPIO – COLOR LITÚRGICO: BLANCO. DIOS LO RESUCITÓ
Los cristianos católicos celebramos llenos de júbilo el triunfo del Señor Jesucristo sobre la muerte y sobre la sepultura; proclamamos que el Crucificado ha resucitado, venciendo la muerte y poniéndola al servicio de la vida. Como cristianos católicos cantamos el Aleluya pascual pues sólo el Señor merece honor y gloria por siempre. Los que creemos en este maravilloso misterio no nos detenemos en explicar cómo fue el fenómeno de la resurrección -eso pertenece a la esfera divina- sino que buscamos asumir las consecuencias de ese regalo divino. Lo primero es creer en la Palabra de Dios que nos impulsa a respetar la vida. Muchos estamos prisioneros de la muerte porque creemos que esa es la última palabra. Muchos de nosotros aunque nos decimos creyentes no amamos, ni respetamos la vida; muchos andan aterrorizados con el tema de la muerte y viven de forma egoísta e irresponsable. Creer en la resurrección, como canta el pregón pascual, “disipa nuestros miedos y nos hace testigos del amor y de la paz”. Otra consecuencia es la alegría de vivir; todo el tiempo de la pascua es una

72

Semana Santa y Pascua 2012
invitación constante a la verdadera alegría, la que nace del sabernos amados por Dios y por ese mismo hecho, no estar ya bajo las garras del miedo a la muerte. Si el Padre Dios nos ha mostrado todo su poder infinito al derrotar la muerte, podemos buscar como lo aconseja san , Pablo, los bienes de allá arriba. Esos bienes que se expresan en la ternura, la bondad, la solidaridad, la misericordia, la comprensión, el respeto mutuo, la tolerancia, la justicia y la honradez. Otro efecto de la Resurrección del Señor Jesús es hacer del creyente un testigo y un pregonero de esa verdad; fue impresionante el cambio de los primeros discípulos: de hombres cobardes, que huyeron ante la primera dificultad, pasan a ser hombres decididos a hablar que el Crucificado de Galilea es la manifestación humana del verdadero y único Dios. La fraternidad nacida en el bendito día de la Resurrección del Maestro es la mejor consecuencia del don divino de la Resurrección; los discípulos, del Crucificado por amor descubrieron asombrados , que él se hacía presente, con mucha frecuencia, cuando ellos se reunían; la incipiente comunidad fue sintiéndose más y más fortalecida porque empezaron a ver en cada uno más las cualidades que los defectos; cada uno, por su parte, se esforzaba en dar lo mejor de sí a sus hermanos. Durante los próximos cincuenta días seguiremos profundizando este gran acontecimiento; con la fuerza del Espíritu Santo, también nosotros seremos testigos cualificados del Crucificado/Resucitado.
Pbro. Cándido Contreras Ochoa.

MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos: La celebración eucarística del día de hoy nos recuerda la gran intervención de Dios en la historia de la humanidad. Ha demostrado su favor a todos nosotros resucitando a su Hijo del sepulcro. Un canto de victoria, un himno de alegría se entone por la manifestación del Cristo resucitado. La comunidad entera resplandezca por el brillo de la gloria del Señor Jesús. Que la alegría pascual difundida por el orbe entero nos haga experimentar que “este es el día que actuó el Señor”. Iniciemos, con mucha alegría, esta celebración pascual.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de tu Hijo venciste a la muerte y nos has abierto las puertas de la vida eterna, concede, a quienes celebramos hoy la Pascua de Resurrección, resucitar también a una nueva vida, renovados por la gracia del Espíritu Santo. Por nuestro Señor Jesucristo.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Con la seguridad que le da el haber presenciado la resurrección del Señor, Pedro anuncia el Kerigma: a Jesús lo mataron colgándolo de un madero pero Dios lo resucitó. Sintámonos convocados a escuchar el testimonio de Pedro.

73

Guión Litúrgico
1ª LECTURA: HCH 10,34.37-43) Lectura de los Hechos de los Apóstoles
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Hermanos: Ustedes conocen lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

L. La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. /R. L. La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. /R.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
En la segunda lectura, extraída de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses, se nos exhorta a que vivamos en Cristo, quien hace nuevas todas las cosas y nos anima a buscar los bienes eternos. Escuchemos atentos.

2ª LECTURA: COL 3, 1-4. Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses
Hermanos: Ya que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque han muerto; y la vida de ustedes está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también ustedes aparecerán, juntamente con él, en gloria. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 117) R. Este es el día en que actuó el
Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. L. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. /R.

SECUENCIA
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua. Cordero sin pecado, que a las

74

Semana Santa y Pascua 2012
ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza. Lucharon vida y muerte en singular batalla, y muerto el que es la vida, triunfante se levanta. “¿Qué has visto de camino, María en el mañana?” “A mi Señor glorioso, la tumba abandonada, los ángeles testigos, sudarios y mortaja. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! Vengan a Galilea, allí el Señor aguarda; allí verán los suyos la gloria de la Pascua”. Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda. Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da tus fieles parte en tu victoria santa.

EVANGELIO: JN 20,1-9. Lectura del santo Evangelio según san Juan
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo: pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor.

MONICIÓN AL SANTO EVANGELIO
El anuncio de María Magdalena suscita en la comunidad apostólica una gran inquietud. Las vendas y el sepulcro vacío se convierten en signos que les ayudarán a comprender lo que el Maestro les había anunciado: su resurrección de entre los muertos.

ORACIÓN DE LOS FIELES
S. Cristo ha resucitado y vive para interceder por nosotros; por eso digámosle: A. Te glorificamos, Señor. 1. Porque con tu resurrección has vencido las tinieblas dando muerte

75

Guión Litúrgico
2. 3. al pecado y, nos ofreces la vida en plenitud. Porque Tú eres el que nos renueva y nos permite vivir una vida nueva. Porque con tu resurrección nos ha colmado de alegría y nos das esperanzas de paz y libertad. Porque hoy enriqueces a tu Iglesia con la vida de los nuevos bautizados. Porque sólo Tú tienes palabras de vida eterna Porque la luz del sepulcro vacío y el mensaje de tu resurrección guían nuestra fe y allanan nuestro camino. Te glorificamos y te pedimos que tu gracia renueve nuestras vidas, las sumerja en tu misterio y un día disfrutemos en plenitud de tu resurrección. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

4. 5. 6.

C.

A.

ORACIÓN OFRENDAS

SOBRE

LAS

Regocijados con la alegría de la Pascua, te ofrecemos, Señor, esta Eucaristía, mediante la cual tu Iglesia se renueva y alimenta de un modo admirable. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS COMUNIÓN

DE

LA

Señor, protege siempre a tu Iglesia con amor paterno, para que, renovada ya por los sacramentos de Pascua, pueda llegar a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

76

Semana Santa y Pascua 2012 ANExOS

HORA SANTA MONICIÓN DE ENTRADA
En este triduo pascual, Dios nos llama a vivir la conversión, nos llama a decir sí a su amor, a vivir con sacrificio, penitencia y compromiso el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Confortados por la fe reconozcamos a nuestro Dios presente en la Eucaristía y dejémonos transformar por Él.
Se hace un canto inicial.

manera diferente de relacionarnos con los demás. Creemos, Padre, que iluminas nuestros pensamientos, sentimientos y palabras para hablar un lenguaje de paz, con gestos de paz.
Se entona el canto: Caminaré en presencia del Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

1. ExPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
C. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar R. Sea por siempre bendito y alabado. Padre nuestro… C. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar R. Sea por siempre bendito y alabado. Padre nuestro… C. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar R. Sea por siempre bendito y alabado. Padre nuestro… C. Creemos, Padre, que tu nos has dado un corazón capaz de amar, sensible al dolor de nuestros semejantes. Este corazón que nos entregaste nos impulsa a renovarnos en la esperanza de construir una

C. Creemos, Jesucristo, en tu Palabra; que nos llama a la conversión, en ella encontramos la paz interior y, así podemos dar frutos de justicia. Creemos, Jesucristo, que tú eres la vid y nosotros los sarmientos y que debemos estar plenamente unidos a ti para poder dar frutos, para que nuestra vida no sea estéril.
Se entona el canto: Caminaré en presencia del Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

C. Creemos en ti, Espíritu Santo, fuerza renovadora de la faz de la tierra. Llénanos con el fuego de tu amor para que seamos promotores de paz y de justicia. Que amemos lo que es noble, justo y recto. Enséñanos el camino de la verdad.
Se entona el canto: Caminaré en presencia del Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

C. Creemos, Jesucristo, que eres la misericordia del Padre, que has

77

Guión Litúrgico
venido a encontrarte con nuestra miseria. Tú siempre vuelves a nosotros para abrazarnos con tu paz, para invitarnos, también, a ser misericordiosos y que a abrazar a nuestros hermanos en paz. Te bendecimos y te adoramos, Señor Jesús, porque por tu perdón nos has reconciliado con el Padre.
Se entona el canto: Caminaré en presencia del Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se hace una breve reflexión. Concluida esta, se guarda un tiempo de silencio para la oración y meditación personal. Luego, se entona un canto de adoración y alabanza.

Oración
Dios Misericordioso, fuente de toda bondad, llénanos de tu amor, para que, arrepentidos de nuestras iniquidades, podamos cambiar de vida y seguir el mandamiento que tu Hijo nos ha dado de amarnos los unos a los otros. Reconfórtanos, y danos siempre la oportunidad de vivir en constante conversión. Te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén.
Se guarda un tiempo de silencio para la oración y meditación personal. Luego, se entona un canto interleccional.

3. ORACIÓN DE LOS FIELES:
C. Oremos, hermanos, al Señor Jesús y digamos llenos de gozo: R. Dichosos los invitados a comer el pan en tu Reino. 1. Cristo Jesús, Sacerdote de la alianza nueva y eterna, que sobre el altar de la cruz presentaste al Padre el sacrificio perfecto, enséñanos a ofrecerlo contigo en el sacrificio eucarístico. Oremos. 2. Cristo Señor nuestro, rey supremo de justicia y de paz, que consagraste el pan y el vino como símbolo de tu propia oblación, enséñanos a ofrecernos contigo al Padre en el sacrificio eucarístico. Oremos. 3. Cristo Jesús, verdadero adorador del Padre, cuyo sacrificio ofrece tu Iglesia desde la salida del sol hasta el ocaso, reúne en tu cuerpo a los que alimentas del mismo pan. Oremos. 4. Cristo Señor nuestro, maná bajado del cielo que alimentas a tu Iglesia con tu cuerpo y tu sangre, fortalécenos con este alimento en nuestro camino hacia el Padre. Oremos.

2. EVANGELIO: LC 15,11-32. Del Evangelio según san Lucas
«Jesús dijo también: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes viviendo perdidamente. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel

78

Semana Santa y Pascua 2012
S. Te pedimos Padre que acojas las intenciones que quedan en nuestros corazones y suplas nuestras necesidades más íntimas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Se deja un tiempo de silencio para la adoración del Santísimo. Concluido este breve silencio se entona un canto.

5. TANTUM ERGO
Tantum ergo Sacramentum veneremur cernui, et antiquum documentum novo cedat ritui; praestet fides suplementum sensuum defectui. Genitori Genitoque laus et iubilatio, salus, honor, virtus quoque sit et benedictio ; Procedenti ab utroque compar sit laudatio. Amén. C. C Les diste, Señor, el pan del cielo. R. R. Que contiene en sí todo deleite.

4. ACCIÓN DE GRACIAS
Gracias, Señor, por tu muerte y resurrección que nos salva. Gracias, Señor, por haber instituido la Eucaristía que nos alimenta. Gracias, Señor, por este tiempo que nos has concedido para adorarte y alabarte. Gracias, Señor, por todos los beneficios que nos concedes. Gracias, Señor, por esta hora de comunión contigo. Gracias, Señor, por tus palabras que nos reconfortan y sanan. Gracias, Señor, por tu Cruz que nos redime. Gracias, Señor, por tu preciosa Sangre que nos lava. Gracias, Señor, por tu amor sin reservas ni límites. Gracias, Señor, por la Madre que, al pie del madero nos entregaste. Gracias, Señor, por perdonar nuestros pecados. Gracias, Señor, por tu sacerdocio que es generosidad, ofrenda y entrega. Gracias, Señor, gracias.

Oración
Oh Dios, que este admirable Sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

6. BENDICIÓN CON SANTÍSIMO SACRAMENTO

EL

En este momento, el sacerdote toma nuevamente el paño humeral y procede a la bendición con el Santísimo Sacramento. Los fieles permanecen de rodillas y algún ministro idóneo toca la campanilla hasta que el sacerdote haya impartido la bendición.

79

Guión Litúrgico
7. Alabanzas de desagravio
Bendito sea Dios. Bendito sea su santo nombre. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Bendito sea el nombre de Jesús. Bendito sea su sacratísimo corazón. Bendita sea su preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendito sea el Espíritu Santo consolador. Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima. Bendita sea su santa e Inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el nombre de María, virgen y madre. Bendito sea San José, su castísimo esposo. Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Señor, danos sacerdotes. Señor, danos sacerdotes santos. Señor, danos muchos sacerdotes santos. Señor, danos la paz.
Acabadas las alabanzas de desagravio, el sacerdote el reserva el Santísimo Sacramento en el sagrario y hace genuflexión.

Mientras tanto, el pueblo, si se juzga oportuno, entona un canto de despedida.

LAS SIETE PALABRAS
Guillermo Gándara E.

Oración preparatoria:
Señor Jesucristo, salvador y redentor, me arrodillo ante tu bendita cruz. Mi espíritu y mi corazón se dedican ahora a reflexionar sobre tu sagrada Pasión. Levántese tu cruz ante mí, para hacerme comprender mejor y grabar en mi corazón todo cuanto hiciste y sufriste por todos los hombres. Oh, Señor, haz que en la hora de mi muerte yo escuche de tu boca palabras de misericordia y de amor. Concédeme, recibir en mi corazón, con docilidad, tus últimas palabras en la cruz. R. Amén.

PRIMERA PALABRA: “Padre, PerdónaLos, Porque no saBen Lo que hacen”
(Lc 23, 34)

La palabra de Cristo en la cruz pidiéndole al Padre el perdón para quienes le estaban dando muerte, son muy profundas y encierran el camino para ti, saber perdonar siempre y en cualquier situación. La palabra perdón en la cruz salió del corazón de Cristo, humilde, comprensivo, lleno de amor incondicional y de ternura. Para que de tu corazón pueda salir la palabra perdón, es necesario que te revises y te preguntes si eres cristiano de

80

Semana Santa y Pascua 2012
verdad, si tienes amor incondicional a tus hermanos, si eres misericordioso, comprensivo y lleno de ternura. Cuando Dios te perdona, restaura tu interior y te regresa la alegría. Cuando tú perdonas, Dios restaura a tu hermano a través de ese perdón.

Oración:
Señor Jesús, me arrepiento como si estuviera al final de mi vida, dame el don de la conversión para que al final de mi existencia me digas: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oración:
Señor Jesús, concédeme el don del perdón y recordar siempre lo que digo en el Padre nuestro, “perdóname porque yo perdono a quien me ofende”. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

TERCERA PALABRA: “mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo aL discíPuLo: ahí tienes a tu madre”
(Jn. 19, 26-27).

SEGUNDA PALABRA: “hoy estarás conmigo en eL Paraíso”
(LC 23, 43).

Jesús ofrece la salvación al criminal. La tradición posterior dio el nombre de Dimas a ese “buen ladrón”. El diálogo de Dimas con Jesús está lleno de verdad, coherencia y sinceridad. Son las palabras que la sociedad necesita hoy. Tal es el caso de Dimas, el evangelio nos dice que era ladrón, pero si analizas sus palabras, notarás su gran corazón y una conciencia que lo mantenía en la verdad: “Tu y yo pagamos por lo que nos merecemos, en cambio, éste es inocente”, le dice a su compañero. Reconoce la divinidad de Jesús, lo reconoce como el Hijo de Dios al decir, “acuérdate de mí cuando estés en tu reino”. Y Jesús lo canoniza, “hoy estarás conmigo en el paraíso”. El paraíso puedes vivirlo ya desde ahora.

Jesús al dejarle a Juan a María como madre, y a María a Juan como hijo, no es para que no quedara desamparada. María tenía parientes y por su vocación de Madre de Dios la Providencia no la desampararía, como no lo hace contigo. El pensamiento de Dios es otro, dejar a María como Madre de la humanidad. Desde ese momento María comprende que su misión no termina en la cruz, termina cuando se duerma en el Señor el último ser humano de la historia. Ella puede colaborar contigo para que cumplas tu misión hasta el final de tus días. María y Cristo triunfaron. Cristo, María y tú también pueden triunfar.

Oración:
Señor Jesús concédeme la gracia de saber valorar a la mujer, pues ella es la portadora de la vida, de la dignidad humana, es la que lo da todo por la felicidad de la familia. Bendícela, protégela y al final de sus días colócala al lado de tu Madre, la mujer del sí, de la obediencia, de la colaboración. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

81

Guión Litúrgico
CUARTA PALABRA: “dios mío, dios mío, ¿Por qué me has aBandonado?”
(Mt 27, 46).

QUINTA PALABRA: “tengo sed”
(Jn 19, 28).

Esta palabra pronunciada por Jesús crucificado es más que un reproche al Padre, es la oración del justo que sufre y espera en Dios. Jesús en lugar de desesperar, clama al Padre pues confía en que Él lo escucha, pero Dios no responde, porque ha identificado a su Hijo con el pecado por amor a nosotros, y este debe morir. Jesús, colgado en la cruz, es rechazado ahora por el Cielo y por la tierra, porque el pecado no tiene lugar. Muchas veces en la vida hemos sentido el “abandono de Dios”, ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Qué hice Señor? Preguntas y preguntas como la de Cristo que encuentran como respuesta el silencio de Dios. Por lo general, es la mejor respuesta que nos puede dar, pero no la entenderemos hasta que sepamos que del silencio brota la resurrección.

Oración:
Señor Jesús, se tú la compañía de todas las personas que viven en soledad, dales la fortaleza, pero sobre todo concédeles la gracia de aprovechar esos momentos de la vida para encontrarse contigo; y a ir a tu encuentro en cada hermano que necesite amor. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

La sed de Jesús, en Juan, representa su deseo de cumplir la voluntad del Padre. ¿De qué tiene sed la familia y la sociedad? Inicia por ti mismo y pregúntate de qué tienes sed: “tengo sed de amar y ser amado, de tener una sociedad mejor, un trabajo estable y digno, unos días para encontrarme conmigo mismo, ser escuchado, que mi familia viva en armonía”. Comparte tu sed, tal vez ahí está un buen inicio. Ahora intenta descubrir de qué tiene sed tu familia: “que seas más amable, quieren más amor, que seas más atento con los hijos y con la familia de origen”. Pregúntate sobre la sed de la sociedad: quieren que: “termine la corrupción, el egoísmo e individualismo; que se respete la vida, el matrimonio, la mujer, los niños; que haya trabajo para todos,...”. La pregunta es ¿en qué colaboras para que la familia y la sociedad sacien esta clase de sed?

Oración:
Señor Jesús que en tu cruz dijiste que tenías sed y se te dio vinagre, no permitas que la sed de la familia sea saciada con el pecado. Dales conciencia a los padres de familia y a los hijos de saciar su sed común, el amor. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

82

Semana Santa y Pascua 2012
SExTA PALABRA: “todo está cumPLido”
(Jn 19, 30).

Jesús nos dice que la misión que el padre le encomendó está cumplida. A la vida, todos llegamos con un programa que cumplir. Quien se da cuenta de él a temprana edad y se esfuerza para cumplirlo, es la persona triunfadora que vive con serenidad, en cambio el que no descubre su proyecto, camina sin rumbo. Te invito a responder las siguientes preguntas: ¿Conoces el proyecto con el que Dios te envió a este mundo? ¿Estás seguro que el proyecto que estás realizando es el que Dios quiere? ¿Este proyecto lo estás realizando ciento por ciento? Procura que al final de tu vida digas con sinceridad al ver tu obra según la voluntad de Dios: “Todo está cumplido”.

Séptima palabra: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46).
La tradición de Lucas dice que, en la cruz, Jesús rezó ese salmo de súplica confiada. El camino de la vida es difícil. Algunos en la sociedad creen que excluyendo a Dios encontrarán el camino de la felicidad, creen que con el solo esfuerzo humano podrán llevar la vida con serenidad, alegría y felicidad. Pregúntale si son felices. Con frecuencia te dirán que sí para ser coherentes de lo que dicen o escriben. Cuando una persona no tiene en cuenta a Dios, aunque busque mil caminos, es infeliz, vivirá con su interior vacío. Nosotros debemos intentar que cada día de nuestras vidas esté en las manos del Padre.

Oración:
Señor Jesús, te pido intercedas ante el Padre celestial para que envíe su Espíritu Santo sobre mí y me permita crecer en mi vida cristiana como hombre de fe, de modo que sienta mi progreso personal y familiar. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oración:
Señor Jesús, que hasta el final de tus días entre nosotros te encomendaste a tu Padre, no permitas que la sociedad camine hacia la superficialidad humana, cristiana, familiar y social. Danos el espíritu de conversión para que tu Espíritu se quede siempre en los niños y jóvenes, adultos y ancianos y todos en el último suspiro de la vida digamos: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

83

Guión Litúrgico
VIA LUCIS
Guía: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Seguidamente el guía se dirige a los presentes con estas palabras u otras semejantes:

Hermanos y hermanas: Nos unimos en la alegría de la Iglesia universal para revivir y profundizar la riqueza del tiempo pascual. En el transcurso del Vía Lucis volveremos a leer y meditar los momentos más significativos de las manifestaciones del resucitado con el fin de poder penetrar algo en el misterio central de nuestra fe. Pedimos a Cristo, nuestro Maestro Divino que este CAMINO DE LA LUZ nos haga entender que el poder de su amor es más fuerte que el odio, la violencia y las guerras de los hombres, y lograr así que cada uno de nosotros seamos un rayito imitador de la luz de Cristo que ilumine las conciencias tranquilas con reflejos de alegre paz, y a los descarriados les alumbre el camino hacia la verdad.

Oración:
Señor Jesucristo, que después de tu resurrección te has manifestado con poder y gloria a tus apóstoles y les has comunicado tu paz y tu alegría, te rogamos que nos acompañes en este camino de la luz para que aprendamos a vivir siempre más la verdad culminante de nuestra fe. R Amén.

T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. Lector 1: Del Evangelio de san Mateo (Mt 28, 2-7) Pasado el sábado, al salir la estrella del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a visitar el sepulcro. De repente se produjo un gran temblor: el Ángel del Señor bajó del cielo y, llegando al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima. Su aspecto era como el relámpago y sus ropas blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de miedo y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: “ustedes no teman, porque yo sé que buscan a Jesús crucificado. No está aquí, pues ha resucitado tal como lo había anunciado. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora vayan pronto a decir a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos y que ya se les adelanta camino a Galilea; allí lo verán. Esto es lo que yo tenía que decirles”.

REFLExIÓN:
L2: “¡Cristo ha resucitado! Es la buena noticia que la Iglesia anuncia” El gozo espiritual de la Pascua, que colma nuestro espíritu en estos días, brota de esta verdad profunda: Cristo ha resucitado. Y en él también hemos resucitado nosotros, pasando de la muerte a la vida, de la esclavitud del pecado a la libertad del amor. ¡Cristo ha resucitado! Es el grito de la fe, que ha animado el testimonio

Primera estación: JESUCRISTO RESUCITA GLORIOSO DEL SEPULCRO
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos.

84

Semana Santa y Pascua 2012
VIACRUCIS
Guía: Por la señal… Acto de contrición… Ofrecimiento: ¡Oh Señor Jesús! vengo a recorrer el camino que tú hiciste con la cruz para salvarnos. Quiero pensar en tus sufrimientos, y sentir pena y agradecimientos por ellos. Dame dolor de mis pecados y el propósito de no ofenderte más. Virgen María, que acompañaste a tu Hijo hasta verlo morir en la cruz, ayúdame a hacer bien, con atención y devoción este viacrucis. Amén. En el silencio de Dios están presentes todas las víctimas inocentes de las guerras que arrasan los pueblos y siembran odios difíciles de curar. Jesús calla en el corazón de muchas personas que en silencio esperan la salvación de Dios.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Segunda Estación. JESúS CON LA CRUZ A CUESTAS.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo (Mc 15,20)..

Primera Estación. JESúS ES CONDENADO A MUERTE.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Es reo de muerte (Mt 26,66). Entonces se lo entregó para que lo crucificaran (Jn 19,16).

La mayor injusticia es condenar a un inocente indefenso. Y un día la maldad juzgó y condenó a muerte a la inocencia. ¿Por qué condenaron a Jesús? Porque Jesús hizo suyo todo el dolor del mundo. Al encarnarse, asume nuestra humanidad y, con ella, las heridas del pecado. Cargó con los crímenes de ellos (Is 53,11), para curarnos por el sacrificio de cruz. Lo que más impresiona es el silencio de Jesús. No se disculpa, es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1,29), fue azotado, machacado, sacrificado.

Cruz no sólo significa madero. Cruz es todo lo que dificulta la vida. Ente las cruces, la más profunda y dolorosa está arraigada en el interior del hombre. Es el pecado que endurece el corazón y pervierte las relaciones humanas. La cruz que Jesús ha cargado sobre sus hombros para morir en ella es la de todos los pecados de la humanidad entera. También los míos. El llevó nuestros pecados en su cuerpo (1 Pe 2,24). Jesús muere para reconciliar a los hombres con Dios. Por eso hace a la cruz redentora. Cristo hizo suyo el cansancio, el agotamiento y la desesperanza de los que no encuentran trabajo, así como de los inmigrantes que reciben ofertas laborales indignas o inhumanas, que

85

Guión Litúrgico
padecen actitudes racistas o mueren en el empeño por conseguir una vida más justa y digna.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Cuarta Estación. JESúS ENCUENTRA A SU MADRE.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Simeón los bendijo, y dijo a María, su Madre: “Este niño está destinado en Israel para que unos caigan y otros se levanten; será signo de contradicción para que sean descubiertos los pensamientos de todos; y a ti una espada te atravesará el corazón” (Lc 2,34-35)..

Tercera Estación. JESúS CAE POR PRIMERA VEZ.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús cayó bajo el peso de la cruz varias veces en el camino del Calvario. (Tradición de la Iglesia).

La Sagrada Escritura no hace referencia a las caídas de Jesús pero es lógico que perdiera el equilibrio muchas veces. La pérdida de sangre por el desgarramiento de la piel en los azotes, los dolores musculares insoportables, la tortura de la corona de espinas, el peso del madero… ¡no hay palabras para describir el dolor que Cristo debió de experimentar! Todos alguna vez hemos tropezado y caído al suelo. ¡Con que rapidez nos levantamos para no hacer el ridículo! Contempla a Jesús en el suelo y todos a su alrededor riendo con fuerza y dándole alguno que otro puntapié para que se levantara. Jesús sufre con todos los que tropiezan en la vida y caen sin fuerzas victimas del alcohol, las drogas, y otros vicios que les hacen esclavos, para que, apoyados en él y en quienes lo socorren, se levanten.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Jesús atiende hoy a muchas madres que al igual que María sufren y lamentan la pérdida de sus hijos a causa de la violencia y de muchos otros factores que atentan y están presentes en medio de nuestro mundo. Concede que los jóvenes de nuestro tiempo sepan atender al sufrimiento de sus madres y entiendan que su amor es sincero y que debemos buscarlo y tenerlo presente siempre en nuestro corazón de hijos.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Quinta Estación. EL CIRINEO AyUDA A JESúS A LLEVAR LA CRUZ.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Mientras lo conducían, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo (Lc 23,26)..

Simón era un agricultor que venía del trabajo del campo. Le obligaron a llevar la cruz de nuestro Señor, no movidos por la compasión, sino por temor a que se les muriese en el camino. Simón se resiste, pero la imposición por

86

Semana Santa y Pascua 2012
parte de los soldados es tajante. Tuvo que aceptar a la fuerza. Al contacto con Jesús, va cambiando la actitud de su corazón y termina compartiendo la situación de aquel ajusticiado desconocido que en silencio lleva un peso superior a sus débiles fuerzas. Jesús se ha sentido aliviado gracias a la ayuda del Cirineo. Miles de personas marginadas de la sociedad de toda raza, condición y credo encuentran cada día cirineos que, en una entrega generosa, caminan con ellos abrazando su misma cruz.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

paz, tanto interior como exterior.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Séptima Estación. JESúS CAE POR SEGUNDA VEZ.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Todo lo puedo en aquel que me conforta (Flp 4,13)..

Sexta Estación. LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESúS.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
El Señor lo guarda y lo conserva en vida, para que sea dichoso en la tierra, y no lo entrega a la saña de sus enemigos (Sal 41,3)..

Una de las mujeres, conmovidas al ver el rostro del Señor lleno de sangre, tierra y salivazos, sorteó valientemente a los soldados y llegó hasta donde él. Se quitó el pañuelo y le limpió la cara suavemente. Un soldado la apartó con violencia, pero, al mirar el pañuelo, vio que llevaba plasmado el rostro ensangrentado y doliente de Cristo. Hoy en día tantas personas cumplen ese papel de enjugar tantas lágrimas de personas que sufren a causa de guerras, violencias, desdichas y problemas, que sólo confiando en Dios pueden ser calmadas y transformadas en quietud y

Ha sido traspasado por nuestros pecados, triturado por nuestras iniquidades; el castigo, precio de nuestra paz, cae sobre él, y a causa de sus llagas hemos sido curados. Todos nosotros, como ovejas, andábamos errantes; cada cual siguiendo su propio camino. Y el Señor ha hecho recaer sobre él la perversidad de todos nosotros. Ayúdanos a superar y a levantarnos siempre que caigamos bajo el peso de nuestros pecados y dolencias, danos tu fuerza y tu valentía para alzar nuestra mirada y dirigirnos hacia tu salvación, de la cual todos somos partícipes y esperamos alcanzar un día.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Octava Estación. JESúS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloren por mí, lloren por ustedes y por sus hijos” (Lc. 23, 27-28).

87

Guión Litúrgico
Le seguía una multitud del pueblo y un grupo de mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban llorando. Jesús volviéndose les dijo: no lloren por mí, lloren más bien por ustedes y sus hijos, llorad no con llanto de tristeza que endurece el corazón y lo predispone a producir nuevos crímenes… llorad con llanto suave de súplica, pidiendo al cielo misericordia y perdón. Jesús se compadece de las mujeres de Jerusalén y en el paño de la Verónica deja plasmado su rostro, que evoca el de tantos hombres y mujeres que han sido desfigurados por regímenes ateos que destruyen a la persona y la privan de su dignidad.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

liberarnos del enemigo; concédenos a nosotros ser fuertes en nuestras caídas para levantarnos y seguir cargando con la cruz de cada día.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Décima Estación. JESúS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lo crucifican y se reparten sus ropas, echándolas a suerte (Mc 15,24)..

Novena Estación. JESúS CAE POR TERCERA VEZ.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy afable y humilde de corazón, y encontraran descanso para sus almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera. (Mt 11, 29-30)

Jesús una vez más cae a causa de su debilidad y sufrimientos adquiridos a lo largo del camino del calvario, el peso de nuestros pecados y culpas, pero gracias a sus caídas y gotas de sangre derramada por el camino, se nos limpian y borran los mismos por amor, ya que su amor es tan grande por nosotros sus siervos. Oh Dios rico en misericordia, que quisiste que tu Hijo padeciese por nosotros el suplicio de la cruz para

Mientras preparan los clavos y las cuerdas para crucificarle, Jesús permanece de pie. Un despiadado soldado se acerca y tirándole de la túnica, se la quita. Las heridas comenzaron a sangrar de nuevo causándole un terrible dolor. Después se repartieron los vestidos. Le han despojado de todo y le hacen objeto de burla. Los vestidos no sólo cubren el cuerpo, sino también el interior de la persona, su intimidad, su dignidad. Jesús padece con los sufrimientos de las víctimas de genocidios humanos, donde el hombre se ensaña con brutal violencia, en las violaciones y abusos sexuales, en los crímenes contra niños y adultos.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

88

Semana Santa y Pascua 2012
Undécima Estación. JESúS ES CLAVADO EN LA CRUZ.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Y cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera”, lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda (Lc 23,33).

Habían conducido a Jesús hasta el Gólgota. No iba solo, lo acompañaban dos ladrones que también serían crucificados. El cordero que quita el pecado del mundo se hace pecado y paga por los demás. El gran pecado del mundo es la mentira de Satanás, y a Jesús lo condenan por declarar la verdad: su ser de Hijo de Dios. La verdad es el argumento para la justificar la crucifixión. Jesús en la cruz acoge el sufrimiento de todos los que viven clavados a situaciones dolorosas, como tantos padres y madres de familia y tantos jóvenes, que, por falta de trabajo, viven en la precariedad, en la pobreza y en la desesperanza, sin los recursos necesarios para sacar adelante a sus familias y llevar una vida digna.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Era sábado, el día de la preparación de la fiesta de la Pascua. Pilatos autorizó que les quebraran las piernas para acelerarles la muerte y no quedaran colgados durante la fiesta. Jesús ya había muerto y un soldado, para asegurarse, le traspasó el corazón con una lanza. Así se cumplieron las Escrituras: no les quebraran ni un hueso. El sol se oscureció y el velo del templo se rasgó por la mitad. Tembló la tierra… es momento sagrado de contemplación. Jesús muere por mí. Jesús me alcanza la misericordia del Padre. Jesús paga todo lo que yo debía. ¿Qué hago yo por él? Ante el drama de tantas personas crucificadas por diferentes discapacidades.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Decimotercera Estación. JESúS ES BAJADO DE LA CRUZ y COLOCADO EN BRAZOS DE SU MADRE.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Una espada te traspasará el alma (Lc. 2,34)..

Duodécima Estación. JESúS MUERE EN LA CRUZ.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús, clamando con voz potente, dijo: “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”. Y dicho esto, expiró (Lc 23,46).

Aunque todos somos culpables de la muerte de Jesús, en estos momentos tan dolorosos la Virgen necesita nuestro amor y cercanía. Nuestra conciencia de pecadores arrepentidos le servirá de consuelo. Con actitud filial, situémonos a su lado y aprendamos a recibir a Jesús con la ternura y amor con que ella recibió en sus brazos al cuerpo destrozado y sin vida de su Hijo. Al contemplar el dolor de la Virgen, hacemos memoria del dolor y la

89

Guión Litúrgico
soledad de tantos padres y madres que han perdido a sus hijos por el hambre mientras sociedades opulentas, engullidas por el dragón del consumismo, de la perversión materialista, se hunden en la nada, en la vaciedad de su vida.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

ORACIÓN.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo. Que tu bendición, Señor, descienda con abundancia sobre este pueblo, que ha conmemorado la muerte de tu hijo con la esperanza de su santa Resurrección; venga sobre él el perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe, y consolida en él la redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

Decimocuarta Estación. JESúS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO.
G. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Y como para los judíos era el día de la preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús (Jn. 19,42).

DESPEDIDA:
G. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. R. Amén. G. Podemos continuar en paz.

Por la proximidad de la fiesta, se dieron prisa en preparar el cuerpo del Señor para colocarlo en el sepulcro que ofreció José de Arimatea. El sepulcro era nuevo, nadie había sido enterrado en él. Una vez colocado el cuerpo sobre la roca, José hizo rodar la piedra de la puerta, quedando la entrada totalmente cerrada. Si el grano de trigo no muere…y después del ruido de la piedra al cerrar el acceso al sepulcro, María, en el silencio de su soledad, aprieta la espiga que ya lleva en su corazón como primicia de la resurrección. Oh Dios concédenos que cuando partamos de este mundo terreno podamos descansar en tu paz y en tu amor. Amén
Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre….

90

Semana Santa y Pascua 2012
heroico de innumerables santos y mártires de todos los tiempos. Es el consuelo del espíritu que ha sostenido y sigue sosteniendo la tenaz paciencia de numerosas personas enfermas o que sufren. Es el principio de la vida nueva, de la continua regeneración de la humanidad. La Iglesia canta el “Aleluya” para manifestar con esta sola palabra su alegría pascual. Al decir esto, miró para atrás y vio a Jesús de pie, pero no lo reconoció. Le dijo Jesús: “Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?” Ella, creyendo que sería el cuidador del huerto, le contestó: “Señor, si tú lo has sacado, dime dónde lo pusiste y yo me lo llevaré”. Jesús le dijo: “María”. Entonces ella se dio vuelta y le dijo: “Rabboni”, que en hebreo significa “maestro mío”. “Suéltame, le dijo Jesús, pues aún no he vuelto donde mi Padre: que es Padre de ustedes; donde mi Dios, que es Dios de ustedes”. María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: “He visto al Señor y me ha dicho tales y tales cosas”.

ORACIÓN:
Señor, Dios nuestro, que nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concede a los que celebramos la resurrección de Jesucristo, ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el reino de la luz y de la vida. R. Amén.
Se puede entonar un canto apropiado después de cada estación.

REFLExIÓN:
L2: El resucitado elige a una mujer para ser apóstol de los apóstoles María Magdalena había quedado sola junto al sepulcro llorando y, de pronto, se le acerca Jesús. María, de momento, no lo reconoce y lo confunde con el jardinero. Pero a raíz de un sereno y fraternal diálogo, el resucitado se le manifestó y a María le hubiera gustado abrazarlo afectuosamente; en cambio, él le indica una nueva manera de relacionarse, enviándola a anunciar su resurrección a los apóstoles. Se considera un acto de promoción de la mujer por parte de Jesús, haberla escogido para esa hermosa misión a ella, que pertenecía a una categoría marginada y que, incluso, no era considerada apta para aprender la Escritura.

Segunda estación: JESUCRISTO RESUCITADO SE MANIFIESTA A MARÍA MAGDALENA
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Juan (Jn 20, 10-18) María estaba llorando afuera, cerca del sepulcro. Mientras lloraba, se agachó sobre el sepulcro, y vio a dos ángeles de blanco, sentados uno a la cabecera y el otro a los pies, en donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?” les respondió: “porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto”.

91

Guión Litúrgico
ORACIÓN:
Señor, Dios nuestro, Cristo, tu Unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos, por su intercesión y ejemplo, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en el Reino de los cielos. R. Amén. lo que les había pasado. Eran María de Magdala, Juana y María, madre de Santiago. También las demás mujeres que estaban con ellas decían lo mismo a los apóstoles. Pero los relatos de las mujeres les parecieron puros cuentos y no les hicieron caso. Sin embargo, Pedro partió corriendo al sepulcro. Al agacharse no vio sino los lienzos y volvió a casa muy sorprendido por lo ocurrido.

Tercera estación: JESUCRISTO RESUCITADO SE APARECE A ALGUNAS MUJERES
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Lucas (Lc 24, 1-12) El primer día de la semana, muy temprano, fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Pero se encontraron con que la piedra que cerraba el sepulcro había sido removida y, al entrar, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar, pero, en ese momento, vieron a su lado dos hombres con ropas fulgurantes. Se asustaron mucho, y no se atrevían a levantar los ojos del suelo. Ellos les dijeron: “¿por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí. Resucitó. Acuérdense de lo que les dijo cuando todavía estaba en Galilea: “El Hijo del Hombre debe ser entregado en manos de los pecadores y ser crucificado y resucitar al tercer día”. Ellas entonces recordaron las palabras de Jesús. A la vuelta del sepulcro, les contaron a los Once y todos los demás

REFLExIÓN:
L2: “No está aquí: ha resucitado” Las mujeres que fueron al sepulcro, el primer día de la semana, encontraron la piedra removida y escucharon la voz: “¿por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí: ha resucitado (Lc. 24, 5-6). Por primera vez resonó estas palabras y entró en la historia del hombre, en la que la muerte es ley de la existencia. Ante las tumbas la humanidad siempre se interroga. Lo hace, sobre todo, cuando las tumbas son el legado del huracán de violencia y destrucción de las guerras. Los apóstoles han llevado el testimonio del Resucitado a todo el mundo de entonces. La Iglesia recoge este mensaje apostólico y lo difunde solemnemente “Urbi et Orbi”.

ORACIÓN:
Señor, tú que nos miras en la profundidad de nuestro ser y que penetras en lo más íntimo de nuestro corazón, te pedimos que nos abramos totalmente a tu resurrección para que vivamos de ella y que caminemos en nuestra ruta terrestre llenos de alegría y derramando la vida alrededor nuestro. R. Amén.

92

Semana Santa y Pascua 2012
Cuarta estación: JESUCRISTO RESUCITADO DIALOGA CON LOS DISCÍPULOS DE EMAúS
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Lucas (Lc 24, 13-21. 25 -27) Los discípulos iban de camino a un pueblecito llamado Emaús, a unos treinta kilómetros de Jerusalén, conversando de lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar a su lado, pero algo les impedía que sus ojos le reconocieran. Jesús les dijo: “¿Qué es lo que van conversando juntos por el camino?” ellos se detuvieron, con la cara triste. Uno de ellos, llamado Cleofás, le contestó: “¿Cómo, así que tú eres el único peregrino en Jerusalén que no sabe lo que pasó en estos días?” “¿Qué pasó?”, preguntó Jesús. Le contestaron: “Todo ese asunto de Jesús Nazareno. Este hombre se manifestó como un profeta poderoso en obras y en palabras, aceptado tanto por Dios como por el pueblo entero. Hace unos días, los jefes de los sacerdotes y los jefes de nuestra nación lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel; pero a todo esto van dos días que sucedieron estas cosas. Entonces Jesús les dijo: “¡Qué poco entienden ustedes y cuánto les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Cristo padeciera para entrar en su gloria?” y comenzando por Moisés y recorriendo todos los profetas, les interpretó todo lo que las Escrituras decían sobre él.

REFLExIÓN:
L2: “Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel”. A veces, nosotros, los cristianos, nos sentimos desanimados, decepcionados, hasta el punto de perder la esperanza en el futuro. Pues bien, en estos momentos difíciles necesitamos la presencia de una persona amiga que nos ayude a superar la crisis y nos dé la clave para recuperar la confianza, tanto en nosotros mismos como en el prójimo. Esta persona es el mismo Cristo que, como hizo con los discípulos de Emaús, nos devuelve la esperanza y la alegría de vivir explicándonos la Escritura. Y la Palabra de Dios con su luz actúa en nosotros eficazmente a través de un proceso, al parecer complejo, en los acontecimientos más comunes y nos invita gradualmente a aceptar la cruz en nuestra existencia y saber descubrir en los hechos cotidianos de la vida el camino que nos lleva a la resurrección y a la alegría.

ORACIÓN:
Dios todopoderoso y eterno que has enviado a tu Hijo único, como Maestro universal, haz que, asimilando sus enseñanzas, consigamos alcanzar las realidades eternas. R. Amén.

93

Guión Litúrgico
Quinta estación: JESUCRISTO RESUCITADO SE MANIFIESTA A LOS DISCÍPULOS DE EMAúS AL PARTIR EL PAN
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Lucas (Lc 24, 28-35) Cuando ya estaban cerca del pueblo al que ellos iban, él aparentó seguir adelante. Pero le insistieron, diciéndole: “Quédate con nosotros, porque cae la tarde y se termina el día”. Entró para quedarse con ellos. Una vez que estuvo a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. En ese momento se le abrieron los ojos y lo reconocieron, pero ya había desaparecido. Se dijeron uno al otro: “¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” y en ese mismo momento se levantaron para volver a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo. Estos les dijeron: “¡Es verdad! El Señor resucitó y se dejó ver por Simón” Ellos, por su parte, contaron lo sucedido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. comunidad. Ahora bien, aquella rica experiencia de los discípulos de Emaús la podremos disfrutar también nosotros con la meditación de la Palabra de Dios y la Eucaristía, sobre todo participando en la misa comunitaria. Este es, en realidad, el sacramento por excelencia, ya que es considerado como la cumbre y la fuente de la vida cristiana.

ORACIÓN:
Quédate siempre con nosotros, Señor, sé nuestro compañero de camino, levanta nuestro corazón, reanima nuestra débil esperanza y enséñanos a reconocerte en las Escrituras y al partir el pan. R Amén.

Sexta estación: JESUCRISTO RESUCITADO SE APARECE A SUS DISCÍPULOS
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Juan (Jn 20, 19-20) La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaba a puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos. Y les dijo: “La paz sea con ustedes”. Después de saludarlos así, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo al ver al Señor.

REFLExIÓN:
L2: “Él nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan” Sin duda que el secreto de la vía de acceso al reconocimiento de Cristo son algunas de las enseñanzas más evidentes del episodio de los discípulos de Emaús, ellos son: la Escritura, la Eucaristía y la

REFLExIÓN:
L2: “El mundo necesita cristianos convencidos, leales, orgullosos de la propia fe”

94

Semana Santa y Pascua 2012
a fe se expresa en la paz interior; por esto el Señor repite a sus discípulos: “¡La paz esté con ustedes!” La paz hay que construirla día a día en la conciencia y en las relaciones interpersonales. Hay que aceptar sacrificarse, luchar, dar incluso la propia vida si fuera necesario, por amor al prójimo, a los seres queridos, a los más débiles e indefensos, así como a las tradiciones y a los valores espirituales de un pueblo. El mundo necesita cristianos convencidos, leales, orgullosos de la propia fe y capaces de comprometerse en sus familias y en los ambientes en que viven, a mostrar con las obras que Cristo no murió en vano por nosotros y que la fuerza de su resurrección purifica y transforma nuestra vida. Oración: Dios de la paz, tú eres la paz misma, por eso el hombre violento no te comprende ni el corazón cruel te acepta; haz que los que conviven como hermanos perseveren en el bien y los que están enfrentados recuperen la paz con el olvido del odio. R. Amén. “Vimos al Señor”. Contestó: “No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado”. Ocho días después, los discípulos estaban de nuevo reunidos dentro, y Tomás con ellos. Se presentó Jesús, a pesar de estar las puertas cerradas, y se puso de pie en medio de ellos. Les dijo: “La paz sea con ustedes”. Después dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo sino hombre de fe”. Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios”. Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”

REFLExIÓN:
L2: Jesús invita a Tomás a constatar que él es el mismo que ha sido crucificado. A Tomás le resulta difícil creer en la resurrección (efectivamente no estaba con ellos ocho días antes), por eso Jesús viene por segunda vez cuando él sí estaba presente. Viene para convencerle: para ofrecerle el testimonio evidente de la resurrección. Jesús invita a Tomás a constatar que él es el mismo que ha sido martirizado y crucificado. La exhortación para creer, sin pretender ver lo que está escondido en el misterio de Dios y de Cristo, queda siempre válida; pero la dificultad del apóstol Tomás para admitir la resurrección, sin haber comprobado personalmente la presencia del mismo Jesús, confirma lo que resulta de los evangelios acerca de la resistencia de los apóstoles y discípulos para admitir la resurrección.

Séptima estación: JESUCRISTO RESUCITADO CONFIRMA LA FE DE TOMáS
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Juan (Jn 20, 24-29) Uno de los Doce no estaba cuando vino Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo. Los otros discípulos, pues, le dijeron:

95

Guión Litúrgico
ORACIÓN:
Oh Dios, nuestro Padre, por la intercesión del apóstol Tomás, haz que aumente nuestra fe, para que creyendo tengamos vida en el nombre de Jesús, que fue reconocido por Tomás como su Señor y su Dios. R. Amén. Jesús más quería dijo a Simón Pedro: “es el Señor”. Cuando Pedro oyó esto de “es el Señor”, se puso la ropa (se la había sacado para pescar) y se echó al agua. Los otros discípulos llegaron a la barca, arrastrando la red llena de peces; estaban como a cien metros de la orilla. Cuando bajaron a tierra, encontraron un fuego prendido y sobre las brasas, pescado y pan. Jesús les dijo: “traigan de los pescados que acaban de sacar”. Simón Pedro subió a la barca y sacó la red llena con ciento cincuenta y tres pescados grandes. Con todo no se rompió la red. Jesús les dijo: “vengan a desayunar”. Ninguno de los discípulos se atrevió a hacerle la pregunta: “¿quién eres tú?”, porque comprendían que era el Señor. Jesús se acercó a ellos, tomó el pan y se lo repartió. Lo mismo hizo con los pescados. Esta fue la tercera vez que se manifestó a sus discípulos después de haber resucitado de entre los muertos.

Octava estación: JESUCRISTO RESUCITADO SE APARECE A SUS DISCÍPULOS EN EL LAGO TIBERIáDES
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Juan (Jn 21, 1-14) Nuevamente Jesús se hizo presente a sus discípulos en la orilla del lago de Tiberiádes. Y se hizo presente como sigue: estaban reunidos Simón Pedro, Tomás el Gemelo, Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “voy a pescar”. Le contestaron: “nosotros también vamos contigo”. Partieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. Al amanecer, Jesús se presentó en la orilla. Pero los discípulos no podían saber que era él. Jesús les dijo: “muchachos, ¿tienen algo de comer?” le contestaron: “nada”. Entonces Jesús les dijo: “echen la red a la derecha y encontrarán pesca”. Echaron la red y se les hicieron pocas las fuerzas para recoger la red, tan grande era la cantidad de peces. El discípulo a quien

REFLExIÓN:
L2: El resucitado devuelve a los apóstoles desanimados la confianza y la alegría Esta tercera manifestación del Resucitado a los apóstoles es, sin duda, una de las más hermosas, ya que se realiza al aire libre en una mañana fresca de primavera a la orilla del lago y con gran calor humano por parte del Maestro divino. Al parecer los apóstoles, después de las primeras apariciones del Resucitado, no tenían ideas claras de su misión y un poco desconcertados por la falta física de Jesús decidieron regresar a su antigua profesión de pescadores. Pero mediante esta manifestación

96

Semana Santa y Pascua 2012
de Jesús, se devuelve a los apóstoles desanimados la confianza y la alegría. Los cristianos de hoy, con mucha frecuencia nos sentimos desanimados porque no vemos el resultado inmediato de nuestro trabajo apostólico, debido a que confiamos únicamente en nuestra fuerza, y al faltar nuestro vínculo con Cristo queda estéril todo nuestro esfuerzo. Necesitamos pues, estar unidos constantemente a Cristo y en su nombre “echar las redes”. Así sin duda, nuestra misión en la Iglesia será más fecunda. preguntó por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Pedro volvió a contestar: “sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “apacienta mis corderos”. Insistió Jesús por tercera vez: “Simón Pedro, hijo de Juan ¿me quieres?” Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería. Le contestó: “Señor, tú sabes todo, tú sabes que te quiero”. Entonces Jesús le dijo: “apacienta mis ovejas. En verdad, cuando eras joven tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero, cuando llegues a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará donde no quieras”. Jesús lo dijo para que Pedro comprendiera en qué forma iba a morir y dar gloria a Dios. Después, Jesús dijo a Pedro: “sígueme”.

ORACIÓN:
Señor, tú eres muy humano y te adaptas a los hombres con inmensa delicadeza; tú estás a la orilla del lago siguiendo nuestros esfuerzos, aparentemente inútiles, y nuestra red se llena de peces. Tú nos preparas la comida y compartes con nosotros el pan y el pescado, porque tú eres el Señor. R. Amén.

REFLExIÓN:
L2: “Por ello, reconocemos, que todo hombre tiene necesidad de ser salvado” Así habló Cristo Señor a Simón Pedro. Y el evangelista prosigue: “esto lo dijo indicando con qué muerte había de glorificar a Dios” y precisamente tras estas palabras, tras esta explicación, Cristo dice a Pedro “sígueme”. En cierto sentido fue como llamarlo a Roma, al lugar donde Pedro iba a dar la vida por Cristo. Hermanos estamos aquí reunidos para confesar con renovada fe, que Cristo es el Mesías anunciado por los profetas, consagrado por la unción del Espíritu de Dios enviado por el Padre para instaurar la era nueva de la salvación. Por ello hoy reconocemos que todo hombre tiene necesidad de ser salvado.

Novena estación: JESUCRISTO RESUCITADO CONFIERE EL PRIMADO A PEDRO
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Juan (Jn 21, 15-19) Después que comieron, Jesús dijo a Simón: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” este contestó: “sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “apacienta mis corderos”. Y le

97

Guión Litúrgico
ORACIÓN:
Señor, Dios nuestro, que entregaste a la Iglesia la primicia de toda obra de salvación mediante el ministerio apostólico de san Pedro, concédenos por su intercesión y sus méritos los auxilios necesarios para nuestra salvación. R. Amén. a los apóstoles, y los envía por todo el mundo, para anunciar el evangelio a todos los pueblos. Los envía pobres e indefensos. Dice: “serán mis testigos” no lleven nada para el viaje. Teniendo el testimonio de la resurrección y la vida, tienen todo: “yo estoy con ustedes”. En estas palabras han tenido su inicio todos los itinerarios apostólicos, todos los caminos misioneros que han llevado el evangelio por el mundo entero, incluyendo la obra emprendida hace quinientos años, que ha llevado a los testigos del resucitado más allá del vasto océano, hasta los pueblos del nuevo continente de los que no se conocía ni siquiera su existencia. Un mundo nuevo y hombres nuevos.

Décima estación: JESUCRISTO RESUCITADO CONFÍA A SUS DISCÍPULOS LA MISIÓN UNIVERSAL
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Mateo (Mt 28, 16-20) Los Once discípulos partieron para Galilea, al cerro donde Jesús lo había citado. Cuando vieron a Jesús se postraron ante él, aunque algunos todavía desconfiaban. Entonces, Jesús, acercándose, les habló con estas palabras: “todo poder se me ha dado en el cielo y en la tierra. Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he recomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo”.

ORACIÓN:
Oh Dios que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira tú inmenso campo de apostolado y envíale apóstoles para que sea predicado el evangelio a toda creatura. R. Amén.

Undécima estación: JESUCRISTO RESUCITADO CONFIERE A SUS DISCÍPULOS EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: Del Evangelio de san Juan (Jn 20, 21-23) Él les volvió a decir: “la paz esté con ustedes. Así como el Padre me envió

REFLExIÓN:
L2: “yo estoy con ustedes” estas palabras están en los orígenes del nuevo camino misionero… “Yo estoy con ustedes” así dice Cristo

98

Semana Santa y Pascua 2012
a mí, así yo los envío a ustedes”. Dicho esto sopló sobre ellos: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados”.

Duodécima estación: JESUCRISTO RESUCITADO SE APARECE A SAULO EN EL CAMINO DE DAMASCO
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: De los Hechos de los Apóstoles (Hch 9, 1-6) Saulo todavía proyectaba violencias y muerte contra los discípulos del Señor; se presentó al sumo sacerdote y le pidió documentos dirigidos a las sinagogas de Damasco, que lo autorizaran para llevar presos a Jerusalén a cuantos encontrara, hombres o mujeres, que fueran del Camino. Caminando hacia Damasco, cuando ya estaba cerca; lo rodeó de repente una luz que venía del cielo, cayó al suelo y oyó una voz que le decía: “Saulo, ¿Por qué me persigues?” el preguntó: “¿Quién eres, Señor?” y la voz: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues; levántate y entra en la ciudad, allí se te dirá lo que debes hacer”.

REFLExIÓN:
L2: “Con el sacramento de la penitencia, no sólo se perdonan los pecados, sino que esto debe conducir a los penitentes al camino de la santidad” La efusión del Espíritu Santo, que luego vendrá a toda la comunidad naciente en Pentecostés, la anticipó Jesús a los apóstoles precisamente respecto al ministerio de la remisión de los pecados. Por eso los sacerdotes, al impartir a los fieles la gracia y el perdón en el sacramento de la penitencia, realizan la acción más alta del sacerdocio, después de la celebración de la Eucaristía, y podríamos decir que en la penitencia realizan el fin mismo de la Encarnación: porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Con el sacramento de la penitencia, no sólo se perdonan los pecados, sino que éste debe conducir a los penitentes por el camino de la santidad.

REFLExIÓN:
L2: “Realizó un cambio cualitativo: pasó del odio al amor, de perseguidor a gran apóstol” A san Pablo le impactó enormemente el encuentro con Cristo resucitado en el camino de Damasco, donde se realizó en él un cambio cualitativo: pasó del odio al amor, de perseguidor a gran apóstol. Y aquella luz de Cristo resucitado que transformó toda su persona, intentó comunicarla a sus fieles, pues ellos, en el bautismo, se incorporaban e injertaban en Cristo

ORACIÓN:
concédenos, Señor, el donde tu perdón y de tu paz para que cada uno de nosotros sea en el mundo signo y testimonio de tu amor entre los hombres. R. Amén.

99

Guión Litúrgico
Maestro para vivir en novedad de vida, según la experiencia del mismo Pablo. Precisamente, Pablo de Tarso fue el primero que captó el valor salvífico de la resurrección y nadie como él escribió y predicó sobre la influencia de dicho acontecimiento en la vida de los cristianos. Realmente, el cristianismo nace de la pascua de Resurrección; aunque Cristo realizó nuestra salvación durante toda su vida, en verdad la culminó eficazmente con su muerte y resurrección. el reino de Israel?” él les respondió: “a ustedes no les corresponde saber el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad, sino que van a recibir una fuerza, la del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, y en toda Judea y Samaria y hasta los límites de la tierra”. Al decir esto, en presencia de ellos, Jesús fue levantado y una nube lo ocultó a sus miradas. Mientras miraban fijamente al cielo hacia donde iba Jesús, de repente tuvieron a su lado dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: “hombres de Galilea, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al cielo”.

ORACIÓN:
Señor; tú has llamado a Pablo a ser el servidor de la Palabra y tú nos llamas a cada uno de nosotros a ponernos al servicio de la Palabra, escuchándola en lo más íntimo de nuestro corazón, para que se haga carne en nosotros y así, finalmente, tu Palabra sea nuestra palabra, para que el mundo pueda cantar tu grandeza porque es reflejo de la única Palabra, pronunciada de una vez para siempre y multiplicada en una diversidad infinita de palabras que salen de la boca de todos nuestros hermanos. R. Amén.

REFLExIÓN:
L2: “Nos ha dejado el evangelio y la cruz como signo de salvación” El día cuarenta “ascendió al cielo”. El verdadero lugar de la exaltación de Cristo, de su glorificación, no es la tierra, sino el “seno del Padre”. El cielo es el “universo de Dios”, de ese Dios que subsiste en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y que, al mismo tiempo, “lo acaba todo en todos” como “el Padre de la gloria”. Este “universo de Dios” es el lugar definitivo de la exaltación de Cristo. Allí recibe la adoración como eterno Hijo y también como Señor de la creación redimida, exaltado en la resurrección, glorificado en la ascensión. Ha venido. Ha pasado a través de nuestra historia, caminando por nuestra tierra. Nos ha dejado el evangelio y la cruz como signo de salvación. Nos ha dejado en la resurrección “la llamada a la gloria”.

Décima tercera estación: JESUCRISTO RESUCITADO ASCIENDE AL CIELO
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: De los Hechos de los Apóstoles (Hch 1, 6-11) Como estaban reunidos, le preguntaron: “Señor, ¿es ahora cuando vas a establecer

100

Semana Santa y Pascua 2012
ORACIÓN:
Señor, tú nos has puesto en la tierra para que la construyamos y la transformemos en una morada digna del hombre, pero son tantas las dificultades, las trabas que se ponen en el camino, que nos viene la tentación de dejar caer los brazos, te rogamos Señor, que nos enseñes a luchar, a trabajar, a construir, a sufrir por nuestros hermanos, para que después de la lucha y del sufrimiento consigamos la felicidad, fruto del amor. R. Amén. ruido, la gente se juntó y quedaron desconcertados, porque cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua.

REFLExIÓN:
L2: “Pentecostés marca el inicio de una nueva moral humana…” La venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés es el cumplimiento definitivo del misterio pascual de Jesucristo y realización plena de los anuncios del Antiguo Testamento. Por tanto, la Nueva Alianza anunciada por los profetas se debía establecer por medio de un cambio radical de la relación del hombre con la ley de Dios. En vez de ser una regla externa, escrita sobre tablas de piedra, la ley debía convertirse, gracias a la acción del Espíritu Santo sobre el corazón del hombre, en una orientación interna, establecida “en lo profundo del ser humano”. Por esto, Pentecostés, en cuanto es “el derramarse en nuestros corazones” el amor de Dios marca el inicio de una nueva moral humana, enraizada en la “ley del Espíritu”. Deriva del Espíritu Santo y hace vivir en un amor que viene de Dios y que se convierte en realidad de la existencia humana por medio del Espíritu Santo “derramado en nuestros corazones”. ORACIÓN: Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, la madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida.

Décima cuarta estación: JESUCRISTO RESUCITADO ENVÍA A SUS DISCÍPULOS, REUNIDOS CON MARÍA, EL ESPÍRITU SANTO PROMETIDO
G. Te adoramos, Oh, Cristo y te bendecimos. T. Porque con tu resurrección has salvado al mundo. L1: De los Hechos de los Apóstoles (Hch 2, 1-6) Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos venidos de todas las naciones de la tierra. Al producirse aquél

101

Guión Litúrgico
R. Amén.

CONCLUSIÓN:
G. Llenos de alegría por haber participado de este ejercicio del Vía Lucis, recemos todos juntos la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro…

G. La alegría del Señor sea nuestra fuerza, podemos ir en paz. Aleluya, aleluya. R. Demos gracias a Dios. Aleluya, aleluya.
Si se juzga oportuno, se puede entonar un canto final.

Oración final:
Te damos gracias y te bendecimos, Señor, por tu resurrección, por habernos inundado de luz y fuerza del Espíritu Santo, haz que seamos todos mensajeros de tu alegría y tu esperanza hasta que llegue el día en que entremos en la gloria del Padre, en la pascua eterna. Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

NOVENA A LA dIVINA MISERICORdIA
DÍA PRIMERO:

Por todo el género humano, especialmente por los pecadores
Misericordioso Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu piadosísimo corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA
Se inicia con el Padre nuestro, el Ave María y el Credo. Luego, con la ayuda de las cuentas de un rosario, al iniciar cada decena decimos:

“Padre eterno, yo te ofrezco el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en expiación de nuestros pecados y los del mundo entero.”
En cada una de las cuentas de la decena, decimos:

G. Por su dolorosa Pasión R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Al terminar las cinco decenas, repetimos tres veces:

“Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal; ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.
Jaculatoria final:

102

Semana Santa y Pascua 2012
“Oh sangre y agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una fuente de misericordia para nosotros, en ti confío”.
Es recomendable, que la coronilla se concluya la corona con el rezo de la Salve.

DÍA SEGUNDO:

Por los sacerdotes y religiosos
Misericordioso Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica tus gracias sobre las religiosas, consagradas a tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que la vean, glorifiquen al Padre de la misericordia que está en el cielo. Padre eterno, vuelve tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido de tu viña (hacia los sacerdotes y religiosos); dótalos con la fortaleza de tus bendiciones. Por el amor del corazón de tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles tu poder y tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

arde tan fervorosamente por el Padre celestial. Padre eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de tu Hijo. Por los méritos y dolores de su pasión, concédeles tu bendición y tenlos siempre bajo tu tutela. Que nunca claudiquen su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todos los ángeles y santos, glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

DÍA CUARTO:

Por los que no creen y todavía no conocen la Divina Misericordia.
Piadosísimo Jesús, tú que eres luz del género humano, recibe en la morada de tu corazón lleno de compasión, a aquellos que todavía no creen en ti, o que no te conocen. Que los rayos de tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia, y no los dejes salir de la morada de tu corazón desbordante de piedad. Padre eterno, vuelve tu piadosa mirada a aquellos que no creen en tu Hijo, y a los que todavía no te conocen, pero anidan en el compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Ellos desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles, que también ellos ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

DÍA TERCERO:

Por todos los devotos y fieles
Misericordioso Jesús, del tesoro de tu misericordia distribuye tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de tu compasivo corazón y no permitas que salgamos nunca de él. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que tu corazón

103

Guión Litúrgico
DÍA QUINTO:

Por nuestros hermanos separados
Misericordioso Jesús, que eres la misma bondad, no niegues la luz a aquellos que te buscan. Recibe en el seno de tu corazón, desbordante de piedad, a nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de tu luz, a la unidad de la Iglesia, y no los dejes marchar del cobijo de tu compasivo corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de tu misericordia. Padre eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia nuestros hermanos separados, especialmente hacia aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También, a ellos, da cobijo el corazón misericordioso de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de tu Hijo y los dolores de la pasión que sufrió y que aceptó amorosamente. Haz que glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

Padre eterno, pues, en ellos, se recrea muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que arrojaran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellos encuentran abrigo en tu piadosísimo corazón, oh, Jesús, y entonan incesantemente himnos de amor y de gloria. Padre eterno, vuelve tu mirada llena de misericordia hacía los mansos, hacia los humildes y los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón, desbordante de piedad. Ellos se asemejan más a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar tu trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, te suplico, por el amor que los niños te inspiran y el gozo que te proporcionan: bendice a todo el género humano, para que todos a una voz entonemos las alabanzas que a tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

DÍA SÉPTIMO:

DÍA SExTO:

Por los niños y por los mansos y humildes de corazón.
Misericordioso Jesús que dijiste: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón”, acoge en tu corazón, desbordante de piedad, a todos los niños y a quienes son mansos y humildes de corazón. Ellos son la delicia de las regiones celestiales y los preferidos del

Por los que especialmente la Misericordia.

veneran Divina

Misericordioso Jesús, cuyo corazón es todo amor, recibe en tu corazón piadosísimo a aquellos que, de una manera especial, alaban y honran la grandeza de tu misericordia. Son poderosos con el poder del mismo Dios. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, oh Jesús, portan sobre sus hombros a

104

Semana Santa y Pascua 2012
todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida. Padre eterno, vuelve tu mirada sobre los que alaban y honran tu omnipotencia, tu misericordia infinita, cobijadas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Ellos viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia, y su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza a ti, Altísimo Señor, exaltando tu misericordia. Amén.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

están bajo tu justicia. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las heridas de Jesús, tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que tu bondad y compasión son infinitas. Amén.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

DÍA NOVENO:

Por los tibios
Piadosísimo Jesús, que eres la paz verdadera. Traigo hoy al seno de tu compasivo corazón a los que padecen la tibieza. Que el puro amor que te inflama encienda en ellos, de nuevo, la llama de tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumante con su carga. ¡Oh, Jesús!, todo compasión, ejerce la omnipotencia de tu misericordia, y atráelos a ti, haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes. Padre eterno, mira con ojos misericordiosos a los tibios que, a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de su corazón, lleno de piedad. Padre de misericordia, te ruego, por los sufrimientos que tu Hijo padeció, y por sus tres largas horas de agonía en la cruz, que ellos también te glorifiquen por tu misericordia. Amén.
Seguidamente, se inicia la Coronilla de la Divina Misericordia.

DÍA OCTAVO:

Por las almas que estén en el purgatorio.
Misericordioso Jesús, que exclamaste ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de tu corazón desbordante de misericordia las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de sangre y agua que brotó de tu Corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de tu misericordia, sea glorificado. Padre eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en su corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió tu Hijo, y por toda la amargura que anegó su sacratísima alma: muéstrate misericordioso con las almas que

105

Guión Litúrgico CANTORAL
CUARESMA y PERDÓN 1. Caminaré en presencia del Señor
Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco. Me envolvían redes de muerte, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor: “Señor, salva mi vida”. El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo, el Señor guarda a los sencillos estando yo sin fuerzas me salvó. Alma mía recobra tu calma que el Señor fue bueno contigo; arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída. Nuestro amigo, nuestro hermano y salvador. Jesús de Nazaret, Jesús de Nazaret. Sus caminos no tienen pérdida jamás, sus pensamientos tienen el brillo de la paz. Venid a ver quién es Jesús. (2) Por la vida voy queriendo explicar , quien me dio la luz, quien me dio la paz. No quiero imponer a nadie mi fe, pero eso sí; yo gritaré el nombre de quien amé: Jesús de Nazaret, Jesús de Nazaret.

4. Lávame con tu sangre
Lávame con tu sangre, sana mis heridas, vuelve; escucha mi voz y háblame. Renovar quiero mi entrega, sentir ese amor primero; decirte que te quiero y conversar, escúchame. Sentir de nuevo un viento cálido, verme en tus brazos, sonreír. Entregarte todos mis problemas, volver a ser feliz, escúchame.

2. Hoy perdóname
Hoy perdóname, hoy por siempre; sin mirar la mentira, lo vacío de nuestras vidas; nuestra falta de amor y caridad. Hoy perdóname, hoy por siempre; aun sabiendo que he caído, que de ti siempre había huido; hoy regreso arrepentido vuelvo a ti, vuelvo a ti.

5. Misericordia (Salmo 50)
Misericordia concédeme, oh Dios, y muéstrame tu inmensa compasión. De todo corazón te pido el perdón, de mi delito límpiame Señor. Con el rocío del hisopo, mis culpas tú podrás lavar; si tú me quitas el pecado. Blanco cual la nieve quedaré.

3. Jesús de Nazaret
En sus ojos la libertad tiene más luz, en sus labios toda verdad es más verdad. Su corazón es siempre amor. (2)

106

Semana Santa y Pascua 2012
Los sacrificios que te ofrezco, tú no los puedes aceptar. Por eso yo en el futuro, mi corazón te inmolaré. Mi corazón Señor renueva, pues sólo tú das salvación. Y cuando sea rescatado, yo a los demás ayudaré.

7. Pequé, pequé, Dios mío
Pequé, pequé Dios mío, perdón, Señor, piedad; si grandes son mis culpas mayor es tu bondad. Por tu preciosa Sangre, perdón. Señor, piedad; si grandes son mis culpas, mayor es tu bondad. Por tu costado abierto, perdón, Señor, piedad; si grandes son mis culpas, mayor es tu bondad. Por tu Madre afligida, perdón, Señor, piedad; si grandes son mis culpas, mayor es tu bondad.

6. Nadie te ama como yo
Martín Valverde

Cuanto he esperado este momento, cuanto he esperado que estuvieras así. Cuanto he esperado que me hablaras, cuanto he esperado que vinieras a mí. Yo sé bien lo que has vivido, yo sé bien porque has llorado. Yo sé bien lo que has sufrido, pues de tu lado no me he ido. Pues nadie te ama como yo, Pues nadie te ama como yo, mira la cruz, esa es mi más grande prueba. Nadie te ama como yo. Pues nadie te ama como yo, Pues nadie te ama como yo. Mira la cruz, fue por ti, fue porque te amo. Nadie te ama como yo. Yo sé bien lo que me dices, aunque a veces no me hables. Yo sé bien lo que tú sientes, aunque nunca lo compartas. Yo a tu lado he caminado, junto a ti yo siempre he ido, aún a veces te he cargado, yo he sido tu mejor amigo.

8. Perdona a tu pueblo
Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale, Señor. Por tu poder y amor inefable, por tu misericordia entrañable, perdónanos, Señor. Somos el pueblo que has elegido y con tu sangre lo has redimido, perdónanos, Señor. Reconocemos nuestro pecado que tantas veces has perdonado, perdónanos, Señor. Dios de la fiel y eterna Alianza, en ti ponemos nuestra esperanza, perdónanos, Señor. Desde la Cruz nos diste a tu Madre, vuélvenos al brazo del Padre, perdónanos, Señor.

107

Guión Litúrgico
9. Por la vía dolorosa
Por la vía dolorosa, triste en Jerusalén, los soldados le abrían paso a Jesús; más la gente se acercaba para ver al que llevaba aquella cruz. Las heridas le sangraban en la espalda del Señor, su cabeza coronada de traición, y cada paso iba escuchando la burla de aquel pueblo sin amor. Por la vía dolorosa, que es la vía del dolor, como oveja vino Cristo, Rey y Señor. Y fue él quien quiso ir por su amor, por ti, por mí. Por la vía dolorosa, al Calvario y a morir. Por la vía dolorosa, cayó al suelo con la cruz; pero nadie ayudaba a Jesús. Él cargaba con el odio de los que clamaban por verlo morir. (La sangre que hoy, nos limpia por fe, fue derramada por Él en Jerusalén). un latigazo sobre su cuerpo herido. La multitud insolente le grita sin cesar: levántate maldito. No, no puede ser maldito aquel que en su dolor exclama con un grito perdónale Señor, perdónale sus faltas no mires más su error; Señor ten compasión. Sed tengo de un amigo, sed tengo de un amor, sed tengo de un hermano que tenga compasión, que acepte esta sangre que derramando estoy por su salvación.

12.

Tú solo tú

Yo estoy aquí para que obres en mí, solo quiero imitarte, solo quiero amarte, tómame Señor que a tu servicio estoy. Tú solo tú, puedes hacer esto en mí, cambia toda mi vida; transfórmame Señor. (2)

13.

Una vez más rezaré

10.

Renuévame

Renuévame, Señor Jesús, ya no quiero ser igual. Renuévame, Señor Jesús, pon en mí tu corazón. Porque todo lo que hay dentro de mí, necesita ser cambiado Señor. Porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti. (2)

Una vez más rezaré, de rodillas me pondré. Puede ser que una vez más él me perdone. Le diré que lucho en vano, que pequé pues soy humano. Puede ser que una vez más él me perdone. Para un Dios que conoció la tentación, del amigo la traición; yo no dudo me perdone Dios amigo. Yo vi sufrir a mi hermano cuando faltaba una mano. Puede ser que una vez más él me perdone.

11.

Saliendo del pretorio

Saliendo del pretorio marcha una procesión con rumbo al Calvario sufriendo va un varón, la cruz en sus espaldas que a veces se le cae, no puede caminar. No puede dar un paso y cae sobre el camino, recibe

108

Semana Santa y Pascua 2012
Murió pobre y olvidado, yo con los brazos cruzados. Puede ser que una vez más él me perdone. Que tu Espíritu Señor abrase todo mi ser, hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. Hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. Puesto en tus manos Señor, siento que soy pobre y débil mas tú me quieres así, yo te bendigo y te alabo. Padre, en mi debilidad, tú me das la fortaleza. Amas al hombre sencillo, le das tu paz y tu perdón.

14.

Vengo ante ti mi Señor

Vengo ante ti mi Señor, reconociendo mi culpa. Con la fe puesta en tu amor, que tú me das como a un hijo. Te abro mi corazón y te ofrezco mi miseria. Despojado de mis cosas, quiero llenarme de ti.

CANTORAL PASCUA DE RESURRECCIÓN 15. Gloria, gloria, aleluya 16. Resucitó

Gloria, gloria, aleluya (3 veces) en nombre del señor. Cuando sientas que tu hermano necesita de tu amor, no le cierres tus entrañas ni el calor del corazón; busca pronto en tu recuerdo la palabra del Señor: mi ley es el amor. Cristo dijo que quien llora su consuelo encontrará; quien es pobre, quien es limpio será libre y tendrá paz. Rompe pronto tus cadenas, eres libre de verdad: empieza a caminar. Si el camino se hace largo, si te cansas bajo el sol, si en tus campos no ha nacido ni la más pequeña flor, toma mi mano y cantemos unidos por el amor, en nombre del Señor.

¡Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya! ¡Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó! La muerte, ¿dónde está la muerte? ¿Dónde está mi muerte? ¿Dónde su victoria? Gracias sean dadas al Padre, que nos pasó a su Reino, donde se vive de amor. Alegría, alegría, hermanos, que, si hoy nos queremos, es que resucitó.

109

Guión Litúrgico
17. Mira lo que hizo mi Jesús 19. Gloria, aleluya
Mira lo que hizo mi Jesús (2) Él me levantó y me liberó. Mira lo que hizo mi Jesús. Caminando con mi Cristo voy. (2) De prueba en prueba, victoria tras victoria. Caminando con mi Cristo voy. El enemigo ya vencido está. (2) Jesús lo venció, muriendo en la cruz. El enemigo ya vencido está. Gloria, gloria, aleluya (3 veces) en el nombre del señor. Gloria a Dios sea en el cielo, gloria y en la tierra paz, a los hombres que Dios ama con inmensa caridad. Por tu gloria te alabamos y gloria es nuestro cantar. Dios Padre celestial. Señor Hijo Jesucristo, Señor, cordero de Dios, Tú que quitas el pecado da a los hombres el perdón. Tú que te sientas glorioso a la derecha de Dios. Danos la salvación. Porque sólo tú eres Santo, sólo altísimo Señor. Sólo tú eres Jesucristo digno de adoración; en la gloria de Dios Padre y en Espíritu de amor. Jesús es el Señor.

18.

Gloria

Gloria a Dios en cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; Porque sólo tú eres Santo, Sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

110

Semana Santa y Pascua 2012 CONTENIdO
PRESENTACIÓN 3 ORDINARIO DE LA CELEBRACIÓN DE LA PALABRA 4 30 DE MARZO: VIERNES DE CONCILIO 7 01 DE ABRIL: DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR / B 10 2 DE ABRIL: LUNES SANTO 21 03 DE ABRIL: MARTES SANTO 25 4 DE ABRIL: MIÉRCOLES SANTO 29 5 DE ABRIL: JUEVES SANTO. LA CENA DEL SEÑOR. 33 6 DE ABRIL: VIERNES SANTO, CONMEMORACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR. 39 7 DE ABRIL: SáBADO SANTO, VIGILIA PASCUAL. 51 8 DE ABRIL: DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN DEL SEÑOR. 72 ANExOS 77 HORA SANTA 77 LAS SIETE PALABRAS 80 VIA LUCIS 84 VIACRUCIS 85 NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA 102 CANTORAL 106

111

Guión Litúrgico Himno Litúrgico
¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza! Jamás el bosque dio mejor tributo en hoja, en flor y en fruto. ¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza con un peso tan dulce en su corteza! Cantemos la nobleza de esta guerra, el triunfo de la sangre y del madero; y un Redentor, que en trance de Cordero, sacrificado en cruz, salvó la tierra. Dolido mi Señor por el fracaso de Adán, que mordió muerte en la manzana, otro árbol señaló de flor humana, que reparase el daño paso a paso. Y así dijo el Señor: “¡Vuelva la Vida, y que el Amor redima la condena!” La gracia está en el fondo de la pena, y la salud naciendo de la herida. ¡Oh plenitud del tiempo consumado! Del seno de Dios Padre en que vivía, ved la Palabra entrando por María en el misterio mismo del pecado. ¿Quién vio en más estrechez gloria más plena, y a Dios como el menor de los humanos? Llorando en el pesebre, pies y manos le faja una doncella nazarena.

En plenitud de vida y de sendero, dio el paso hacia la muerte porque él quiso. Mirad de par en par el paraíso abierto por la fuerza de un Cordero. Vinagre y sed la boca, apenas gime; y, al golpe de los clavos y la lanza, un mar de sangre fluye, inunda, avanza por tierra, mar y cielo, y los redime. Ablándate, madero, tronco abrupto de duro corazón y fibra inerte; doblégate a este peso y esta muerte que cuelga de tus ramas como un fruto. Tú, solo entre los árboles, crecido para tender a Cristo en tu regazo; tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo de Dios con los verdugos del Ungido. Al Dios de los designios de la historia, que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza; al que en la cruz devuelve la esperanza de toda salvación, honor y gloria. Amén.
Himno de la Liturgia de las Horas

112

Master your semester with Scribd & The New York Times

Special offer for students: Only $4.99/month.

Master your semester with Scribd & The New York Times

Cancel anytime.