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JARDINERÍA DEL ACUARIO (1ª parte)
Texto: Pablo Siebers Gadella Fotografía: Ángel Garvía
Articulo publicado en la revista Aquamar números 61 y 62 (1995) y actualizado por el propio autor para esta web. En la primera parte de este artículo se comenta el papel de las plantas naturales en el acuario y su mantenimiento (alimentación, elaboración de suelo nutritivo, etc.). En la segunda entrega de este trabajo se tratarán otros aspectos para su correcto mantenimiento de gran interés como temperatura, plantación, poda, algas, caracoles…

plantas de acuario. Es evidente que tampoco usamos plantas de plástico en un acuario, porque no realizan ninguna función biológica. Aproximadamente la mitad de las plantas de acuario son verdaderos habitantes del agua y viven, también en la naturaleza, constantemente sumergidas o flotando. Las otras son plantas de pantano o palustres y crecen cerca o desde el agua, desarrollando, tanto hojas y tallos sumergidos, como emergidos. Ellas, deben adaptarse a un nivel de agua que cambia periódicamente y pueden vivir durante algún tiempo completamente sumergidas. Son capaces de cambiar considerablemente la forma de sus hojas. Estas últimas, aquellas que se desarrollan debajo del agua, se distinguen mucho de las formadas en el aire. La procedencia de la mayoría de las plantas de acuario es de las zonas tropicales y subtropicales del planeta. Una pequeña parte viene de zonas templadas. Sin embargo, estas últimas han colonizado generalmente también regiones más calientes. Esto, aclara su facilidad de adaptación a temperaturas mayores. Los lugares de origen son arrozales soleados, lagunas, lagos o pantanos, charcos sombreados, orillas de ríos, manantiales, etc. Al igual que con nuestros peces, debemos conocer las necesidades de las plantas y no comprar solo con la vista. Busquemos pues los conocimientos necesarios en los libros y fichas.

Las plantas verdes son los únicos organismos de la tierra que transforman substancias inorgánicas (dióxido de carbono y agua) en substancias orgánicas (hidratos de carbono) desprendiendo oxígeno. Esto, se determina como la asimilación de las plantas. La energía necesaria para este proceso la obtienen las plantas de la luz y gracias a la clorofila se produce esta "fotosíntesis". La clorofila es el pigmento verde de los vegetales que transforma la energía luminosa en energía química. También la clorofila es producida aprovechándose de la energía luminosa, pero para este proceso llamado "clorofilsíntesis", las plantas, también las del acuario, necesitan muy poca energía.

Foto: Ángel Garvía ©

Plantas de acuario son todos aquellos vegetales que pueden vivir y desarrollarse sumergidos. Las que solamente aguantan un tiempo, como Dracaena, Fittonia, Marantha y palmeras no son
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Fotosíntesis - Clorofilsíntesis - Ciclo del carbono.

Durante la noche, cuando las plantas no disponen de la energía luminosa, queman una parte de sus reservas de hidratos de carbono, absorbiendo oxígeno del agua y librando dióxido de carbono. Con este proceso de respiración obtienen las plantas la energía necesaria para producir otros productos (albúminas, grasas y otros) necesarios para su crecimiento. Estos dos procesos de

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transformación producidos por las plantas, forman juntos el llamado "Ciclo del Carbono". para el desove de muchas especies de peces y el soporte para los nidos de burbujas de otras. exclusivamente por las raíces, que son generalmente más gruesas y carnosas que en las plantas del primer grupo. También su tejido es normalmente más rígido (no siempre). Para alimentarse necesitan un suelo nutritivo. Algunos ejemplos de géneros de plantas palustres son: Acorus, Alternanthera, Anubias, Aponogeton, casi todas las Cryptocorynes, Echinodorus, Limnocharis, Nuphar, Nymphaea, Saururus. No siempre podemos establecer la diferencia entre los dos grupos de un modo absoluto. Hay ejemplos muy claros, sin ninguna duda sobre su pertenencia a uno u otro, pero también, existen muchas plantas intermedias entre los dos primeros grupos. Hay plantas palustres que prefieren vivir sumergidas y otras que estarían más a gusto mientras mantienen solo el pie en el agua. Unas se alimentan en estado sumergido por sus hojas y tallos, pero cuando bajan las aguas siguen viviendo emergidas y nutriendose por las raíces. Existen además, las plantas flotantes, cuyas raíces absorben el alimento disuelto en el agua.

El acuario Holandés
En este tipo de acuario se busca conscientemente la estética y la arquitectura de la jardinería subacuática, aprovechando óptimamente el efecto de las formas y colores de las plantas. Más de cincuenta años de competiciones domiciliarias en sus clubes y federación han hecho de los holandeses expertos en esta forma de acuariofilia. Actualmente se conoce este tipo de acuario en todo el mundo como Acuario Holandés. Las plantas son la base principal, pero también los peces se encuentran en un Acuario Holandés en una función biológica y estética armónicamente integrada.

La alimentación de las plantas.
La luz es una parte esencial en el menú diario de las plantas. Pero además, necesitan dióxido de carbono, y minerales como Nitrógeno, Fósforo, Azufre, Calcio, Potasio, Magnesio y elementos traza como Hierro, Manganeso, Zinc, Cobre, Boro, Molibdeno, etc. En relación con la manera de alimentarse algunos acuariófilos distinguen las plantas en tres grupos: Las verdaderas plantas acuáticas, las que viven siempre sumergidas, pueden extraer su alimento por medio de células absorbentes en sus hojas y tallos, directamente del agua. Este proceso lo podemos hacer visible mediante colorantes. Si el agua contiene los elementos nutritivos en la forma asimilable para estas plantas, las raíces servirán principalmente para su sujeción. Sin embargo, cuando las condiciones nutritivas del agua no son buenas, la planta cambia a nutrirse por las raíces. Es recomendable que un acuario contenga un 4050% de plantas de este grupo. Las reconocemos por su tejido, que no es muy rígido. Son además, de las que crecen más rápido y aportan más oxígeno al agua del acuario. Como ejemplo las plantas de los géneros: Cabomba, Ceratophyllum, Egeria(=Elodea), Limnophila, Myriophyllum, Utricularia, Vallisneria, Vesicularia. En el segundo grupo están las plantas de pantano o palustres En la naturaleza no viven siempre sumergidas. Muchas absorben su alimento

La importancia de las plantas naturales.
La razón principal de tener plantas naturales en nuestro acuario es, conseguir un equilibrio biológico. Sin ellas esto es imposible. Durante el periodo de iluminación, las plantas producen oxígeno y usan dióxido de carbono. Además, absorben materias orgánicas e inorgánicas, con lo cual, realizan una función desintoxicante y saneante del agua. En acuariofilia podemos decir que las plantas funcionan como un filtro vegetal. Suficientes plantas sanas en un acuario no dejan sitio para las algas, como por ejemplo, las temidas verdiazules (Cianófitas). Las plantas son para los peces y sus alevines como unas viviendas o refugios naturales. Funcionan además como barreras para separar sus territorios. Son el lugar

El suelo nutritivo.
En un jardín colocamos las plantas en la tierra, nunca en los caminos de grava. ¿Porqué nos empeñamos, que en nuestros acuarios deben vivir en la gravilla y además con una fuerte corriente producida por un filtro biológico de placa? Las plantas palustres proceden de terrenos inundados, pantanos, lagos y las orillas de los ríos. Allí viven en aguas estancadas o con poca corriente, cuyo fondo consiste en una capa blanda de limo o lodo muy nutritivo. No aguantan la corriente de un filtro de placa, que destruye el manto ácido alrededor

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de sus raíces, donde se produce la absorción del alimento de minerales etc. Si estas plantas se mantienen bien en un acuario con filtro de placa, es, porque el filtro no funciona correctamente, o ellas son del grupo intermedio y pueden alimentarse también por sus hojas. Algunos, argumentan en favor del filtro de placa, que las raíces de las plantas necesitan oxígeno para realizar su función correctamente. Es verdad, cuando a la raíz le falta constantemente el oxígeno empieza gastando las reservas que tiene almacenado en sus células. El profesional llama a este proceso respiración intermolecular o anaerobia. Aparte del bióxido de carbono, se forman entonces otros productos, como por ejemplo alcohol, y si no llega el oxígeno la raíz muere emborrachada. Por tanto, el suelo siempre tiene que ser esponjoso y no cerrado, para que pueda entrar el agua con oxígeno tal como en los lodos y fangos de la naturaleza. No hace falta llevar con una fuerte corriente agua con oxígeno hasta las raíces. No olvidemos, que el oxígeno en exceso también quema. Si queremos seguir con nuestro filtro de placa, tenemos que colocar las plantas en macetas, que además podemos extraer cada vez que el sustrato necesite una limpieza para evitar su obstrucción. Si por el contrario nos fastidia esta labor periódicamente tan radical, y además, deseamos tener todo tipo de plantas, tenemos que instalar un suelo nutritivo y cambiar el sistema de filtración. El objetivo de nuestro suelo nutritivo está claro. Tiene que llevar todos estos nutrientes para las plantas, para que puede funcionar como una despensa o deposito de alimentos para muchos años. Actualmente encontramos en las tiendas suelos nutritivos de diferentes tipos y marcas. Algunos son completos, otros hay que colocar en el fondo y necesitan cubrirse de gravilla limpia. En mis acuarios siempre he tenido muy buenos resultados con un suelo nutritivo de fabricación casera, cuyo composición explicaré, pero antes otra cosa. Para que las raíces tengan suficiente espacio el grosor total del suelo debe ser entre siete y diez centímetros. Para la parte delantera, con plantas pequeñas y bajas, podemos conformarnos con un mínimo de tres centímetros. Las terrazas las llenaremos al empezar, hasta la mitad de la altura deseada con gravilla limpia y después las trataremos igual que el resto del suelo. Con estos grosores empiezo calculando el volumen total del sustrato a colocar. Aproximadamente un 70-75% de este volumen será gravilla lavada, la normal para acuarios (granos de 3-5 mm). Para fabricar el suelo nutritivo hago una mezcla de gravilla limpia (10%), arcilla (10%), tierra negra (10%) y turba granulada poco ácida (5-10%) colocándola en el fondo del acuario. A continuación cubro esta capa con la mayor parte del resto de la gravilla limpia, reservando algo para hacer correcciones en los niveles. Una vez colocado el suelo, añado agua hasta aproximadamente la mitad de la altura del acuario, naturalmente con cuidado y ayudado por un plato para no remover el suelo. Acto seguido instalo los accesorios técnicos, elementos de decoración, hago la plantación, después de la cual lleno el acuario en su totalidad y corrijo los niveles. Aunque trabajo con un esquema de plantación, previamente dibujado en un papel, sobre la marcha, siempre hay que variar algo. Al plantar es inevitable que algo de la capa con la mezcla salga hacia arriba y enturbie el agua. Una filtración sobre carbón activo y en caso necesario sifonando algún rincón donde se ha decantado suciedad, dejará el acuario en breve con el agua transparente. Lo más importante del suelo nutritivo es la elección de los ingredientes. La arcilla en si, no tiene valor como alimento para las plantas, pero es necesaria como depósito, sujetando los nutrientes y soltándolos según las necesidades de las plantas. Aunque la arcilla la podemos conseguir en todas partes, prefiero usar la fina amarilla o roja de las fabricas de cerámica, para estar seguro de no introducir impurezas. Para la tierra negra busco en los centros de jardinería una tierra 100% natural, que procede de vegetales de hoja caduca completamente descompuestos. Hay marcas que indican en la bolsa los valores mínimos garantizados de los minerales y otros datos como el pH y el porcentaje de sustancias orgánicas. No debe contener materia orgánica como restos de vegetales en trozos o tallos, porque al descomponerse pueden favorecer un crecimiento de algas. No nos valdrán otros tipos de tierras negras como la procedente de bosques de pinos o el mantillo.

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estimulan el celo en ambos sexos de muchas especies de peces (no solo de Killis). Sin embargo, para algunos peces la turba es desfavorable e incluso dañina, como por ejemplo para todos los vivíparos. Además, un exceso de dosificación, convierte todo lo positivo de las propiedades de la turba en negativo y conseguimos justo lo contrario de lo que pretendemos. Existen distintas turbas (hasta alcalinas) según los compuestos vegetales y minerales del origen de las turberas. En Holanda, que es un país con mucha turba en el suelo, distinguen entre turba alta y turba baja, según su situación por encima o por debajo del nivel freático del agua en el suelo. Para la acuariofilia se usa normalmente la turba alta, en cuya formación, la humedad y los minerales procedían de la lluvia. En este tipo de turba la de color oscuro es mucho más ácida que la de marrón claro. Recomiendo usar en el suelo nutritivo de todos los acuarios donde deseamos una buena vegetación, una turba granulada poco ácida y nunca más de un diez por ciento del volumen total del sustrato nutritivo. Para los lugares donde el agua del grifo es muy blanda y para peces que requieren aguas duras y alcalinas, conviene reducir este porcentaje a la mitad. hay que olvidar que los cambios regulares del agua y en menor proporción los restos de comida y las heces de los peces añaden de nuevo nutrientes. Si no tenemos los nutrientes en el suelo, por ejemplo por tener peces que hurguen y excaven en el, tenemos que añadir abonos al agua. Ya hemos explicado, que las verdaderas plantas acuáticas y las flotantes, obtienen su alimento directamente del agua. Pero al usar abonos en el agua, algo de estos, llega también a penetrar en el suelo. Para muchas plantas palustres este abono que llega a sus raíces es suficiente, pero las más exigentes, las tendremos que cultivar en macetas con suelo nutritivo. Al igual que encontramos en las tiendas abonos para el suelo (tabletas y mezclas de tierras), también los hay para añadir al agua. Con o sin suelo nutritivo, siempre tenemos que cuidar de la suficiente presencia de dos elementos necesarios para las plantas. Estos son el hierro y el dióxido de carbono. El primero no lo podemos almacenar en nuestro suelo nutritivo, porque el contacto con el agua lo convertiría en óxido de hierro y así las plantas no lo pueden absorber. La falta de hierro produce en las plantas una enfermedad llamada Clorosis Férrica. Las hojas empiezan a ponerse amarillas y después transparentes por la descomposición de su estructura. Estas hojas ya no pueden realizar la asimilación, o sea, no formarán hidratos de carbono. En la fase final de la enfermedad la planta muere de hambre, a pesar de que hay muchos otros nutrientes disponibles. Para evitar esta enfermedad a nuestras plantas, debemos asegurar una concentración entre 0,5 y 2 mg/l de

Foto: Ángel Garvía ©

Siempre he añadido turba al suelo nutritivo de mis acuarios, pero no me atrevía a recomendarlo para todos los tipos de acuarios. Son conocidas las propiedades de la filtración sobre turba para bajar el pH y la dureza del agua. Por tanto, solo recomendé usar turba en el suelo para aquellos acuarios con especies de peces, como los amazónicos, que necesitan aguas blandas y ligeramente ácidas. También lo recomendé en las regiones costeras donde el agua del grifo es muy dura y alcalina. Sin embargo, al montar un acuario sin turba en el suelo, he observado que el crecimiento de las plantas, sobre todo el desarrollo de las raíces, es mucho más lento. Sabemos que la turba tiene sustancias que frenan el desarrollo de bacterias, que estimula los procesos de crecimiento de las plantas y también la reproducción de los peces. He leído que en la turba han descubierto unas hormonas que

Abonos.
Teniendo el suelo como depósito de nutrientes, tenemos asegurado, en gran medida, la alimentación de las plantas durante unos cuatro años (o más). Indudablemente los nutrientes son consumidos y el depósito no es eterno, pero no

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hierro en el agua del acuario, pero no superar los 2 mg/l para no dañar a los peces. Necesitamos pues un medidor o test de hierro que conseguiremos en las tiendas especializadas. Tenemos que añadir regularmente un abono de hierro. En el mercado acuariófilo los podemos encontrar. El más conocido y que da buenos resultados es el Ferrogan de la casa Brustmann. La Clorosis Férrica no es una enfermedad exclusivamente de nuestras plantas de acuario, por lo cual también encontramos abonos liquidos o en polvo en los centros de jardinería. Juan Carlos Rubio en un artículo sobre este tema en el nº 56 del BISEC nos indica dos de ellos. El primero, en polvo, es Compo Hortilon de BASF, que contiene además otros minerales y el segundo Kelatren 520 FE de BaYER, que contiene solo Hierro en forma liquida. Ambos productos tienen este abono en la forma química de quelato EDNA la más apropiada para el suministro a las plantas. Como ya hemos visto, las plantas de acuario necesitan para el proceso de desarrollo y asimilación dióxido de carbono (CO2). En acuarios con un funcionamiento equilibrado este dióxido de carbono es producido por las bacterias nitrificantes, por los peces y durante la noche también por las propias plantas. Esto explica que sobre todo de noche se acumule este dióxido de carbono. Sin embargo, para asegurar un desarrollo óptimo durante la totalidad del periodo de iluminación, el agua debe de contener por lo menos 10 mg de CO2 por litro. Un contenido de dióxido de carbono demasiado alto (más de 25 mg por litro) puede ser fatal para los peces. Sobre todo con la dureza temporal (KH)
Foto: Ángel Garvía ©

bajo, el agua absorve fácilmente el dióxido de carbono. Por tanto debemos evitar valores de KH menores de 2. Con un valor alto del KH (más de 8) el agua absorve el dióxido de carbono más difícil. Debemos medir siempre esta dureza temporal o dureza de carbonatos. El valor más favorable está entre KH3 y KH6. Con ayuda de la tabla podemos saber con suficiente exactitud el contenido de CO2 en el agua, cuando conocemos el valor pH y la dureza de los carbonatos del mismo. Para confeccionar esta tabla se han seleccionado los valores de CO2 comprendidos entre 5 y 20 mg/l ya que estos son los que cubren los requerimientos de las plantas. Una cantidad de CO2 menor de 5 mg/l sería insuficiente para su desarrollo y una cantidad superior a 25 mg/l es letal para los peces. Por lo tanto, la zona en blanco a la izquierda de la tabla representa un exceso de CO2 y la de la derecha un déficit de CO2.

La práctica nos demuestra que acuarios con un buen funcionamiento disponen de suficiente CO2 durante la mañana (a determinar con pH y KH). Sin embargo, un conjunto en continuo desarrollo necesita tanto dióxido de carbono que hacia el mediodía se produce una carencia (a determinar con pH y KH). Desde este momento se frena el desarrollo de las plantas. En acuarios con mal funcionamiento o recién instalados, esta carencia de dióxido de carbono juega un papel aún mucho mayor. Por ausencia o insuficiente desarrollo del potencial bacteriológico no hay dióxido de carbono disponible durante el periodo de iluminación. Para solucionar esta carencia de CO2, que se produce en casi todos los acuarios con abundante vegetación, tendremos que abonar con CO2. Existen en el mercado botellas de aluminio llenas de CO2 y si compramos con la primera un simple tubo difusor con un trozo de macarrón tendremos lo que necesitamos. No nos hace falta instalaciones más complicadas, que también las hay e incluso el difusor lo podemos fabricar nosotros mismos. Tenemos que instalar el tubo difusor en el acuario de tal manera que la conexión del macarrón esté por encima de la superficie del agua y el difusor cuelgue en vertical, bien sujeto por unas ventosas o abrazaderas. Una pulsación al envase de presión hará entrar el CO2 en el tubo difusor. El agua del acuario obtiene el dióxido de carbono poco a poco, desde este difusor. Tendremos que redosificar cuando el dióxido de carbono ha desaparecido en las tres cuartas partes del difusor, lo que se ve por la subida del nivel de agua dentro del mismo. Es

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normal que el acuario no consuma todos los días la misma cantidad de CO2. Recordemos que las plantas son seres vivos y el equilibrio biológico es dinámico y no siempre constante. Con los envases comerciales para acuariofilia se puede llenar aproximadamente 100 veces el tubo difusor. Para acuarios de hasta 250 litros de volumen un difusor es suficiente. En acuarios mayores se recomienda instalar dos difusores.

BIBLIOGRAFÍA J.Vlasblom Beginregels bij het aquariumhouden. Ed. Nederlandse Bond “Aqua Terra” Varios autores Keuringsreglement van de Nederlandse Bond “Aqua Terra” G.Brünner Moderne aquariumplantencultuur. Ed. B.V.Thieme & Cie, Zutphen, Holanda W.Wegel Het decoratief aquarium. Ed. B.V.Thieme & Cie, Zutphen, Holanda H.J.Mayland Aquariumplanten. Ed. Helmond B.V., Helmond, Holanda Rolf Kúbler Licht in het aquarium. Ed. B.V.Thieme & Cie, Zutphen, Holanda Kurt Paffrath Thieme´s aquariumpantengids. Ed. B.V.Thieme & Cie, Zutphen, Holanda,1979 A.C.v. Grinsven Licht in het aquarium. Ed.Lecturis b.v.Eindhoven, Holanda, 1982 VELDa Publicación 2Ayuda al Cliente” de la empresa VELDA Aquaristiek b.v, Holanda.

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