You are on page 1of 82

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE

NICARAGUA
(UNAN-MANAGUA)
FACULTAD DE CIENCIAS MEDICAS
POSTGRADO DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA
HOSPITAL “BERTA CALDERON ROQUE”

TESIS PARA OPTAR AL TITULO
DE ESPECIALISTA EN GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA

ABORDAJE DEL SANGRADO UTERINO
ANORMAL EN EL
HOSPITAL “BERTA CALDERON ROQUE”
JUNIO-DICIEMBRE 2002

AUTORA
Dra. EUGENIA YANET RUIZ GONZALEZ
MEDICO RESIDENTE IV AÑO

TUTOR
Dr. HARLEY MORALES A.
GINECO-OBSTETRA
ASESORA METODOLÓ GICA
DRA. NELLY MARTINICA
EPIDEMIÓ LOGA

Febrero 3, de 2003,
Managua, Nicaragua

1
Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua
(U.N.A.N.-Managua)
Facultad de Ciencias Médicas
Postgrado de Ginecología y Obstetricia
Hospital “Berta Calderón Roque”

Abordaje del sangrado uterino anormal en
el
Hospital “Berta Calderón Roque”.
Junio–Diciembre 2002

Tesis para optar al título de
Especialista en Ginecología y Obstetricia

Autora: Dra. Eugenia Yanet Ruiz González
Médico Residente IV año

Tutor: Dr. Harley Morales A.
Gineco-Obstetra.

Asesora Metodológica:
Dra. Nelly Martinica
Epidemióloga

Managua, 3 de febrero de 2003

2
Dedicatoria

A mis seres más queridos:
Mi esposo, Malcolm,
Mis hijos, Vladimir y Rodrigo,
Mi tía Emilia,
Mi madre (q.e.p.d.)

3
Agradecimiento

Muy especialmente al Dr. Harley Morales Alfaro, por su
interés en la enseñanza desinteresada que me brindó y
por el apoyo recibido en el desarrollo del presente
trabajo.

Al Dr. Lenín Fisher, por su estrecha colaboración en el
segundo momento metodológico.

A Xiomara por su gran apoyo y a todas aquellas
personas que de una u otra forma contribuyeron para
la elaboración del presente trabajo

4
Opinión del Tutor

El sangrado uterino anormal es una entidad de difícil
manejo, con el que el ginecólogo se enfrenta a cada
momento, lo que exige un mayor conocimiento científico
para el beneficio y salud de nuestras pacientes.

En el presente trabajo, la Dra. Eugenia Ruiz, da a
conocer pequeños pero importantes aporte que en un
futuro servirán de apoyo para la elaboración de normas
de esta patología en el servicio de ginecología.

Dr. Harley Morales Alfaro
Ginecólogo Obstetra
Uroginecólogo

5
Indice

1. Resumen .........................................................7

2. Introducción....................................................9
3. Antecedentes.................................................11

4. Justificación..................................................12

5. Planteamiento del problema ..........................13

6. Objetivos .......................................................14

7. Marco teórico ................................................15

8. Material y método..........................................30

9. Resultado ......................................................35

10. Discusión ......................................................38

11. Conclusiones.................................................43

12. Recomendaciones..........................................44

13. Referencias bibliográficas ..............................45

14. Anexos (cuadros gráficos y ficha)

6
Resumen
Objetivo
Conocer el abordaje diagnóstico y terapéutico del sangrado
uterino anormal.

Material y Método
Se hizo un estudio de corte transversal, de junio a
diciembre de 2002. La población de estudio fueron 102
pacientes con sangrado uterino anormal.

Resultados
El 57% de las pacientes eran perimenopáusicas. El 52%
tuvo hemorragia irregular. El 25% recibió terapia hormonal
previa. En el 61%, el criterio de ingreso fue la duración del
sangrado. Los trastornos hemodinámicos se presentaron en
el 13% y la anemia severa en el 20%. La ecografía pélvica se
hizo en el 69% y el legrado uterino en el 96%. La
miomatosis uterina se detectó por ecografía en el 38%. El
62% de las perimenopáusicas tenían miomatosis uterina.
El 59% de los hallazgos histopatológicos fueron las
alteraciones estructurales endometriales por trastorno
hormonal. El 95% tuvo enfermedades ginecológicas
asociadas, siendo la miomatosis uterina y las alteraciones
estructurales endometriales, las más comunes. El
adenocarcinoma se detectó sólo en tres pacientes. El
tratamiento prescrito al egreso más frecuentemente fueron
analgésicos-antinflamatorios no esteroideos.

Conclusiones
La mayoría de las pacientes eran perimenopáusicas. Pocas
tuvieron anemia severa o trastornos hemodinámicos. El
principal criterio médico de ingreso fue la duración del
sangrado. Los métodos diagnósticos más comunes fueron el

7
legrado uterino por aspiración más biopsia endometrial y la
ecografía pélvica. Casi no se usó la ecografía transvaginal.
La mayoría no recibió terapia hormonal al egreso después
de haber sido sometida a legrado. La enfermedad
ginecológica más frecuentemente asociada al sangrado
uterino anormal fue la miomatosis uterina. El resultado
histopatológico más común fue la alteración estructural
endometrial por trastorno hormonal. Muy pocas pacientes
tuvieron carcinoma endometrial.

8
Introducción

El sangrado uterino anormal (SUA) es un signo, no una
entidad clínica; ante el SUA, el médico debe centrar su
atención en identificar el padecimiento específico antes de
iniciar el tratamiento que corresponde. Esta sería la única
manera de lograr un éxito terapéutico e identificar
enfermedades de consideración (1).

El SUA es uno de los trastornos frecuentes que se
presentan en la consulta ginecológica, suele aparecer en la
época de la pubertad y después de la menopausia, aunque
también se da durante la etapa genésica de la mujer (2,3,4).

El SUA tiene importantes implicaciones psicológicas,
sociales y económicas, ya que supone una disminución
significativa de la calidad de vida y de la sensación de
bienestar, al tiempo que es difícil cuantificar el número de
horas laborales y recursos sanitarios perdidos (5).

Aproximadamente el 50% de las pacientes con SUA tienen
más de 45 años, 25% son adolescentes y el 30% están en la
edad genésica (2, 4, 6). La incidencia de este trastorno es
difícil de establecer con precisión debido a que en ocasiones
se realiza tratamiento hormonal sin previo estudio completo
del caso y sin haber descartado con seguridad una lesión
orgánica. Actualmente el 10-20 % de mujeres lo padecen
(2,4).
Las pacientes que experimentan un único episodio de
sangrado generalmente tienen un buen pronóstico, en
cambio aquéllas con episodios frecuentes pueden
desarrollar anemia por deficiencia de hierro (30% de los
casos) e incrementar el riesgo de hiperplasia y carcinoma
endometrial (1-2%); el manejo oportuno y apropiado puede
evitar la mayoría de estos problemas (4).

Muchas de estas mujeres son expuestas a intervenciones
quirúrgicas innecesarias tales como curetajes uterinos
repetidos, terapia endometrial ablativa o histerectomía,
antes que pueda ser completado un abordaje médico

9
terapéutico. Debido a estas implicaciones consideré
necesario estudiar el abordaje del SUA en el Hospital “Berta
Calderón” para conocer si el abordaje intrahospitalario de
este problema, era metódico, sistemático y de acuerdo a los
criterios de la literatura internacional.

10
Antecedentes
En nuestro hospital existen pocos estudios relacionados al
abordaje del SUA. En 1990, Hernández y López1, en su
trabajo “Incidencia del sangrado uterino anormal”,
encontraron que al 97% de las pacientes ingresadas por
SUA se les efectuó legrado uterino como método auxiliar
diagnóstico. En el 18% se utilizó este procedimiento más
terapia hormonal.
En 1998, Zapata, Wilson y Balladares2, en “Comportamiento
y manejo del SUA” estudiaron 528 pacientes. Al 95 % de las
pacientes se les indicó legrado uterino; el resultado
histopatológico encontrado estableció una causa orgánica
en el 30% de los casos y trastorno disfuncional en el 52%.
El hallazgo histopatológico más frecuente fue la hiperplasia
endometrial; no se mencionó la atipia endometrial.

Bonilla3, en 2001, en la investigación “Abordaje del
sangrado uterino anormal”, concluyó de manera similar a
los estudios anteriormente mencionados. Al 80% de
pacientes se les practicó legrado uterino solamente. En un
66% no se identificó una posible causa del trastorno
hemorrágico y de éstos casos en el 57% sólo se utilizó la
historia clínica como método diagnóstico.

En el Hospital “Dr. Oscar D. Rosales A”., Pérez,4 en
“Comportamiento clínico y los hallazgos histopatológicos del
sangrado uterino anormal”, encontró una incidencia de
12%. Al 92% de las pacientes se le realizó legrado uterino.
Los hallazgos histopatológicos más frecuentes fueron:
endometrio proliferativo, endometrio mixto e hiperplasia
endometrial.

1,3: Monografía de residente (promoción anual)
2: Tesis de título de Médico y Cirujano
4: Tesis de título de Especialista en Ginecología y Obstetricia

11
Justificación

1) El SUA es un trastorno ginecológico frecuentemente
encontrado en la consulta médica.

2) Es una causa frecuente de ingreso hospitalario.
3) Es un trastorno de difícil manejo.

4) Es difícil establecer con seguridad el diagnóstico de
SUA ya que en muchas ocasiones se brinda
tratamiento empírico sin haber practicado una buena
investigación del caso y sin descartar enfermedades
asociadas.

5) En el abordaje del SUA se utilizan numerosos métodos
diagnósticos y distintas modalidades terapéuticas, lo
cual implica un costo económico importante, por lo
que, el abordaje debe ser metódico.

6) En Nicaragua encontramos pocos estudios sobre este
tema, los cuales han sido realizados con insuficiente o
ninguna valoración del abordaje hospitalario del SUA.

7) Los resultados y las conclusiones de esta investigación
podrían utilizarse de referencia para la elaboración de
normas de manejo intrahospitalario del SUA, lo que en
corto plazo ayudará al mejoramiento de la atención
integral de la mujer nicaragüense.

12
Planteamiento del problema
¿Cuál es el abordaje diagnóstico y terapéutico de las
pacientes que ingresan por sangrado uterino anormal al
Hospital “Berta Calderón Roque”, en el período de junio–
diciembre de 2002?

13
Objetivos

Objetivo general

Conocer el abordaje diagnóstico y terapéutico de las
pacientes con sangrado uterino anormal que ingresaron a la
Sala de Ginecología del Hospital “Berta Calderón Roque”, en
el período de junio–diciembre de 2002.

Objetivos Específicos

1. Caracterizar el cuadro clínico del sangrado
uterino anormal.

2. Mencionar los principales criterios médicos de
ingreso hospitalario.

3. Enumerar los medios diagnósticos auxiliares
más comunes.

4. Conocer el tratamiento médico indicado al egreso
hospitalario.

5. Mencionar las enfermedades ginecológicas y
sistémicas más frecuentes.
6. Describir los resultados histopatológicos.

14
Marco teórico

El sangrado uterino anormal es aquél que se presenta con
alteraciones de la menstruación o puede ser una
manifestación de disfunción endocrina, trauma, infección,
droga o malignidad. La probabilidad de diversas etiologías
depende de la edad del paciente y el patrón del sangrado en
el ciclo menstrual. Puede causar choque hipovolémico en
los casos agudos y en los crónicos anemia por deficiencia de
hierro (2, 7,19).

La edad de la paciente puede ser utilizada para estratificar
la frecuencia de las causas, la evaluación del laboratorio y el
tratamiento del sangrado uterino anormal. Aunque las
principales causas se encuentra en mujeres de cualquier
edad (8).

La etiología más diversas del sangrado uterino anormal se
relaciona con las pacientes en edad reproductiva, con mayor
probabilidad de una variedad de patología endometrial. El
diagnóstico específico depende de si la paciente es
premenopáusica, perimenopáusica o postmenopáusica (7).

Un significante número de mujeres que se quejaban de
sangrado anormal del tracto genital tenían problemas
anatómicos con el útero. Esto fue ilustrado en un estudio de
370 mujeres de 22 a 82 años que tenían sangrado uterino
disfuncional que no respondían a terapia de progestina,
menometrorragia severa, o sangrado postmenospausico. La
cavidad uterina fue normal con histeroscopía en 33 %.
Fueron encontrados pólipos en 22 %, mioma submucoso en
11 %, hiperplasia endiometrial en 23%, atrofia endometrial
en 2%, sinequia en 6% y adenocarcinoma en 1% (9, 10,11).
La anovulación es común en la menarca y período
perimenospaúsico en el momento que el ovario comienza y
disminuye su función, sin embargo esto puede ocurrir en
cualquier etapa de la edad reproductiva (18).

En las adolescente el 90% del sangrado uterino anormal es
de etiología anovulatoria por inmadurez del eje

15
hipotálamico-hipofisario. Las anormalidades hematológicas,
enfermedades médicas e infecciones explican los casos
restantes. Aunque el sangrado relacionado con el embarazo
siempre debe ser descartado en este grupo etareo
(12,13,14).

En las mujeres premenopáusicas se presenta la mayor
variedad de causas de sangrado anormal aunque la
anovulación aguda es la principal. Los cambios súbitos de
peso, desórdenes de la alimentación, estrés, enfermedades
crónicas o endocrinas, uso de medicamentos o ejercicio
excesivo pueden causar anovulación hipotalámica. La
anovulación crónica en estas mujeres es atribuible más
probablemente a un desorden endógeno como el síndrome
de ovario poliquistico. usualmente asociada a obesidad,
incremento de andrógenos circulantes y resistencia a la
insulina (1,2,6,7,12,19). Las pacientes con anovulación
tipicamente se quejan de menstruaciones abundantes,
infrecuentes e impredecible o manchado intermitente.

La evaluación de las pacientes con sangrado uterino
ovulatorio depende del patrón de hemorragia, puede
presentarse como menorragia o hemorragia intermenstrual.
El diagnóstico diferencial y el manejo para cada patrón es
completamente diferente (12).

La menorragia se define como el sangrado menstrual
prolongado ó excesivo que ocurre a intervalos regulares
.Esto es definido técnicamente como la perdida sanguínea
mayor de 80 mL por ciclo y /ó períodos menstruales que
duran mas de 7 días. Sin embargo la medición de la perdida
sanguínea actual no es practica en un cuadro clínico y los
pacientes no son confiables en su capacidad razonable para
predecir la cantidad de perdida sanguínea Esto fue
ilustrado en un estudio de 69 mujeres con una queja
convincente de menorragia. Solamente 38% tenían
menorragia objetiva con una medición de perdida sanguínea
mayor de 80mL. Además no hubo una correlación
significantes entre el número de toallas sanitarias o tapones
usadas y la medición de la pérdida mens trual (19).
En ausencia de un medio práctico para medir la pérdida
sanguinea el clínico debe confiar sobre todo en los
indicadores indirectos de menorragia, tales como el paso de

16
coágulos sanguineos (los cuales sugieren que las
propiedades fibrinolíticas naturales del útero son rebasadas
por las hemorragias de un volumen abundante), la anemia
por deficiencia de hierro y los síntomas y signos de
depleción de volumen durante el período menstrual.

La causa más común de menorragia en mujeres
premenospaúsicas es la distorsión de la arquitectura
endometrial desde pólipo, leiomioma submucoso,
adenomiosis o dispositivos intrauterinos, coagulopatía y
desórdenes sistémicos tales como hipotiroidismo pueden
causar hemorragia excesivas durante la menstruación (12).
La adenomiosis es un hallazgo histológico benigno del útero
en cual las glándulas endometriales están infiltrando la
pared miometrial. Esto puede causar dolor y menorragia
durante los años reproductivo (19). El leiomioma uterino
también conocido como fibroide es el tumor pélvico benigno
mas común en mujeres, ocurre en el 20% de las que están
en edad reproductiva y causa menorragia en
aproximadamente un tercio de las mujeres (19).

La hemorragia intermenstrual es más comúnmente debido
al uso de contraceptivos orales; otras posibilidades de éste
patrón son la infección del tracto genital, pólipos cervical,
cáncer y trauma. El sangrado postcoito sugiere pólipo o
cáncer cervical, ectropión o ulceraciones transmitidas
sexualmente (18).

En las mujeres que toman anticonceptivos orales la
reacción adversa más común es la hemorragia por
interrupción del fármaco. Un número de factores pueden
incrementar la incidencia de este cuadro como: el
incumplimiento de la administración, toma de píldora en
diferentes horas del día, uso de píldoras con solamente
progestágenos o anticonceptivos con progesterona y baja
dosis de estrógeno, uso de medicamento que alteran el
metabolismo de los esteriodes sexuales tales como
anticonvulsivantes (carbamacepina, fenobarbital, fenitoina
pero, no el ácido valproico, rifampicina, y algunos
antibióticos de amplios espectro) (18).
En las mujeres perimenopáusicas la menstruación se vuelve
irregular debido a ovulación intermitente mezclado con

17
ciclos anovulatorios de duración variable. Los ciclos
anovulatorios crónicos y la deficiencia de progesterona en
este período transitorio puede conducir a período
prolongados de exposición de estrógeno sin oposición, lo
que conduce a hiperplasia endometrial (12,18).

Los complejos de hiperplasia endometrial no tratada
progresarían a cáncer endometrial en 3 al 23 % de las
mujeres, con frecuencia de progresión aún mayor cuando
hay atipia (18).
La causa más grave de sangrado uterino anormal en
mujeres postmenopáusicas es el carcinoma endometrial.
Sin embargo la más común en este grupo de edad es la
atrofia del endometrio o de la mucosa vaginal, y en menor
frecuencia el cáncer cervical, cervicitis, fibromas
submucosos, hiperplasia y pólipos endometriales (12).

Son causa común de sangrado postmenospáusico los
pólipos endometriales, crecimiento benigno de etiología
desconocida, la hiperplasia endometrial se presenta en el 5
% de los sangrados en este grupo de edad (19).

Aproximadamente el 95% de los sangrados
postmenospáusicos es debido a causas benignas. Sin
embargo, la incidencia de cambios malignos se incrementa
con la edad. Un estudio que predijo el riesgo de cáncer
endometrial en mujeres postmenopáusicas o
perimenospáusicas con sangrado uterino anormal basado
en la historia clínica reportó que mujeres nulíparas mayores
de 70 años con diabetes mellitus tenían un 87% de riesgo
de hiperplasia compleja o cáncer endometrial comparado
con el 3% en mujeres sin ese factor. La diabetes por si
misma probablemente no predispone a cáncer endometrial,
el efecto puede ser debido a la obesidad concomitante (19).

El adenocarcinoma del endometrio es el cáncer genital mas
común en mujeres mayores de 45 años; raramente es visto
antes de los 35 años. El sangrado vaginal ocurre en el 90%
de estas mujeres, aunque el sangrado no puede ocurrir en
aquellas con estenosis cervical (19).

Los sarcomas del útero constituye solamente del 3-5% de
todos los tumores uterinos. Las mujeres con
leiomiosarcoma usualmente se presentan con menorragia,

18
sangrado postmenospáusicos o un fibroide rápidamente
crecido (19).

La infección intrauterina en las mujeres postmenospáusicas
está comúnmente asociada con malignidad subyacente. En
el cuadro de estenosis cervical, la sangre puede acumularse
en el útero e infectarse secundariamente. La piómetra
crónica puede ocurrir con el sutil carcinoma de células
escamosas del útero (19).

Las inflamaciones contiguas como la diverticulitis pueden
ocasionalmente causar una inflamación correspondiente del
tracto genital femenino superior. Una ruptura divertículo
sigmoideo puede fistulizar dentro del útero y se presenta
como sangrado uterino y endometritis (19).

En las mujeres que reciben terapia de reemplazo hormonal
y se presentan con sangrado anormal, el 30% de los casos
tienen asociado una anormalidad uterina (5).

El 80% de los casos se presentan por estimulación
estrogénica sin oposición en una paciente anoovulatoria (5).
En ausencia de la exposición de la progesterona, que causa
inhibición de la síntesis de ADN y la mitosis, la repuesta
proliferativa estrogénica hace que las células estromales
crezcan hasta exceder la integridad de su matriz , por lo que
el endometrio se desintegra con un sangrado irregular (6).

En ausencia de los mecanismos que normalmente controlan
la pérdida de sangre menstrual; esta hemorragia puede ser
prolongada y excesiva lo que induce a una repuesta
hiperplásica en el endometrio proliferativo (8).

Otros factores contribuyentes es la falta de una
vasoconstricción coordinada y liberación de enzimas líticas;
incremento de la actividad de la endotelina–1 por falta de
estimulación de la metaloendopeptidasa (por parte de la
progesterona). Inapropiada liberación de la enzimas
lisosómica en ausencia de la estabilización de la membrana
que contribuyen aun más a la desintegración estructural.

Niveles de estrógenos crónicamente elevados , en casos de
obesidad y anovulación crónica así como en pacientes
perimenárquicas y perimenopáusicas , causa la mayor
pérdida de sangre en el sangrado uterino anormal (6).

19
Estimulación estrogénica sin oposición puede inducir una
repuesta hiperplásica en el endometrio proliferativo, esta
última puede llevar al desarrollo de los cambios citológicos
asociados con una hiperplasia adenomatosa atípica o
incluso un adenocarcinoma de bajo grado y, tal vez, el
riesgo de desarrollar neoplasia mamaria. Esta
transformación celular puede llevar hasta 10 a 20 año (1,6).

La prostaglandina E2 posiblemente juega un papel en la
hemorragia que se presenta en los ciclos anovulatorios. A
ella contribuye también la hiperfibrinolisis induciendo la
producción de heparina por las células endometriales (9).
El endometrio en la paciente anovulatoria mejora con los
efectos de los estrógenos endógenos y cede el sangrado
local, pero este es un círculo vicioso en el cual esta cicatriz
sólo es temporal. En forma tan rápida como es
reconstruido, la fragilidad tisular y ruptura recurren en
otros sitios del endometrio.

Existe una hipótesis alternativa que postula que la
regeneración de la superficie del epitelio endometrial no es
dependiente de las hormonas, sino que se hace a partir de
las glándulas basales y del área de los cuernos donde hay
tejido residual que restaura la continuidad de la membrana
basal, llevando así al cese del sangrado. Esto explicaría la
hemorragia en los ciclos anovulatorios por falta de un
estímulo suficiente; la cantidad de tejido que se pierde no
alcanza al sitio del cual ocurre la restauración. En este
sentido el raspado sería efectivo logrando remover la
cantidad suficiente de glándulas basales para permitir una
nueva proliferación (9).

Se debe tener en cuenta la posibilidad de hemorragias
yatrogéncias por el uso de hormonas, dispositivos
intrauterinos y algunos psicofármacos que pueden alterar la
secreción cíclica de gonadotropinas a través del aumento de
la prolactina (9,10).

Como en toda patología el primer paso para diagnosticar la
causa del sangrado uterino anormal es la historia clínica
obtenida con minuciosidad, examen físico completo y
estudio básico de laboratorio. Son de utilidad para dirigir el
resto de exámenes que determine el estado ovulatorio del

20
paciente. Las circunstancias en que ocurre este trastorno
son de gran importancia, en muchos casos traumatismos,
embarazos o disfunción hipotalámico-hipofisIario (1).

Debe investigarse detalladamente si esta hemorragia se
asocia en cuanto a sí el flujo menstrual cíclico normal se
aúna a sangrado anormal o es del todo irregular; esto ayuda
a confirmar si los ciclos son ovulatorios o anovulatorios.

La determinación del estatus ovulatorio es la meta del
abordaje secundario del sangrado uterino anormal en
pacientes en edad reproductiva, la presencia o ausencia de
ovulación sirve como un importante punto de apoyo en la
evaluación (12).

Existen varias formas para evaluar el eje hipotálamo-
hipófisis-ovario: evolución del ciclo menstrual, monitoreo de
la temperatura corporal basal y medición de la
concentración de progesterona sérica (12).

Investigar síntomas de síntesis de progesterona como edema
e hipersensibilidad mamaria, retención de líquidos y
dismenorrea; ingestión de estimulantes o esteroides
sexuales, uso de dispositivo intrauterino o tendencia a las
equimosis y hemorragia gingival (2)

La exploración general debe ser lo mas completo posible sin
olvidar que una hemorragia genital puede ser manifestación
de una enfermedad sistémica por ejemplo: trastorno de la
coagulación, tumor hipotalámico o hipofisario, o
enfermedades de la glándula suprarrenal o del tiroides
(1,2,6,8,12). El examen pélvico se dirige inicialmente a
identificar el origen de la hemorragia, examinar los órganos
genitales externos en busca de traumatismos labiales,
varicosidades y otros signos de inflamación o neoplasia,
inspeccionar detalladamente el recto y el meato urinario
externo. En vagina se buscan traumatismos, cuerpo
extraño, neoplasia, adenosis o infecciones, lesiones del
cérvix (1,12).

La palpación se realiza en busca de agrandamiento o
irregularidades uterinas relacionados con leiomiomas,
hipersensibilidad y engrosamiento bilaterales de los anexos
reflejan enfermedad inflamatoria pélvica crónica, en caso de
ser unilateral sugiere una neoplasia ovárica (1,6,8).

21
Por último el tacto rectovaginal que permitirá no sólo
detectar una lesión rectal como origen del sangrado, sino
que también realizar el examen completo de la parte
posterior de la pelvis y el fondo de saco rectovaginal donde
las irregularidades a este nivel o engrosamientos del
ligamento uterosacro indican endometriosis o neoplasias
pélvicas (1).

Es conveniente enviar una biometría hemática completa con
plaquetas y tiempo de sangría para evaluar la función
plaquetaria. Así como también los tiempos de coagulación.
La evaluación básica de laboratorio de las pacientes en edad
reproductiva debe incluir test de embarazo y Papanicolaou
en aquellas con vida sexual activa. Toda lesión visible debe
ser biopsiada, aunque la citología cervical sea normal; los
test adicionales a enviar dependen de los resultados de
estos exámenes, edad del paciente, historia clínica y
examen físico (12)

La biopsia endometrial debe ser considerada en mujeres
premenopáusicas con sangrado uterino anormal cuando es
mayor de 35 años o de menor edad con factores de riesgo
para cáncer endometrial: obesidad, anovulación crónica,
historia de cáncer de mama, uso de tamoxifeno,
antecedente familiar de cáncer endometrial, ovario, mama y
colon (12).

En las mujeres postmenospaúsica con sangrado uterino
anormal, en ausencia de terapia de reemplazo estrogénica,
la biopsia endometrial es uno de los exámenes básico de
laboratorio a enviar (9,10,12).
La biopsia es la técnica estándar para el monitoreo
endometrial y proporciona una muestra adecuada para el
diagnóstico de los problemas endometriales en el 90 al
100% de los casos. Pero su uso sin el concurso de técnicas
de imagen, tiene el riesgo potencial de no diagnosticar
lesiones focales como pólipos y miomas submucosos o
hiperplasias focales (12).

Otro de los métodos primordiales en la postmenopaúsica es
el ultrasonido transvaginal, es la prueba diagnóstica de
elección en el estudio inicial del sangrado uterino anormal:
inocuo, barato, extremadamente bien tolerado, precisa un

22
mínimo entrenamiento y tiene una alta sensibilidad en el
diagnóstico de las anormalidades uterinas, es muy eficaz en
la evaluación de la hemorragia en este grupo de edad. El
reporte de un engrosamiento endometrial menor o igual a 4
mm excluye una anormalidad a este nivel en el 95% de las
posmenospáusicas con una especificidad del 100% y una
tasa de falsos negativos para detectar cáncer endometrial de
0.25 – 0.5%. Esto se compara favorablemente con la tasa de
falsos negativos reportado para la biopsia endometrial
(5,6,7,9,10,12,15,16).

El ultrasonido transvaginal puede demostrar engrosamiento
dentro de la capa endometrial, pero no puede ser confiable
para distinguir entre pólipo, fibroide submucoso y cambios
neoplásicos (12).

En la postmenospaúsica cuando el engrosamiento
endometrial es igual o menor de 4mm la biopsia
endometrial esta justificada solamente cuando se asociado a
hemorragia persistente y/o factores de riesgo para
desarrollar cáncer endometrial (12).

El uso del ultrasonido transvaginal podría ser más
restringido en las hemorragias uterina durante la
premenospausia ya que no existen criterios bien definidos
en la medición del engrosamiento endometrial, aunque si se
indicara en la fase proliferativa del ciclo menstrual
eliminaría los falsos negativos que tiende a producir el
endometrio en la etapa secretoria debido a la imagen hiper-
ecodensa que refleja (5,6,7,9,10,16).

En la actualidad, la sonohisterografía aumenta la
sensibilidad del ultrasonido transvaginal permitiendo un
estudio de la cavidad uterina de forma fácil, rápida y barata,
con una magnífica tolerancia por la paciente y sin
prácticamente complicaciones (5,12,16).

La sonohisterografia consiste en administrar de 5 – 10 ml de
solución fisiológica estéril dentro de la cavidad endometrial
por medio de un cateter de inseminación o sonda foley
pediátrica # 8 con balón inflado, durante la ecografía
transvaginal, se hace un mapeo excelente de la cavidad
endometrial, permitiendo la detección de lesiones focales
que de otra forma se hubieran visto como engrosamientos

23
inespecíficos del endometrio en la ecografía transvaginal
convencional (10,11).

El ultrasonido pélvico puede ser considerado para descartar
lesiones estructurales tales como fibroide en mujeres con
menorragia y en quienes la biopsia endometrial y exámenes
de laboratorio son normales (12).
Estas dos pruebas antes mencionadas no tiene que ser
realizada en cada mujer premenospaúsica con menorragia
antes que la terapia médica sea iniciada. Es más útil
buscando lesiones estructurales en pacientes con examen
pélvico anormal o en quienes la biopsia endometrial fue
negativa (no hiperplasia, endometrio secretor) (12).

Se debe incluir prueba de función tiroidea ,hepática y la medición
de hormona gonadotropina coriónica humana, folículo estimulante,
hormona luteinizante, prolactina y andrógenos séricos si están
indicados (4,6,10). Estudios prospectivos basados en niveles séricos
diarios de estrógeno y progestágenos son más adecuados para
definir la presencia de anovulación que los estudios históricos de
histología endometrial (4,6).

La concentración de progesterona sérica para la detección
del estado ovulatorio es un examen simple que se realiza en
la fase luteal media del ciclo, 18 – 24 días después de la
menstruación. Concentración mayor de 2 ng/ml es
consistente con luteinización, (por lo tanto ovulación) pero
estos valores no pueden corresponder a una fase luteal
normal. Los niveles de progesterona de una fase luteal
media normal son entre 6 y 25 ng/ml (12).

Los sangrados uterino anormales deben ser considerado un
trastorno endocrino que en un principio se trata mejor con
terapéutica hormonal. Los enfoques invasivos deben
reservarse para las pacientes refractarias a la
hormonoterapia (8).

Dilatación y curetaje: Proporciona una mayor muestra que
la biopsia endometrial de la cavidad uterina y tiene la
ventaja de ser diagnóstico y terapéutico en algunos casos,
puede ser el tratamiento de elección cuando el sangrado es
excesivo. Tiene una sensibilidad mayor que la biopsia del
endometrio especialmente en las lesiones pequeñas in situ.

24
Cuando se combina con la biopsia del endometrio, la tasa
de detección se aproxima al 100% (9).

Las indicaciones (6) para su uso son: sangrado agudo y
severo a cualquier edad premenopáusica, en especial
cuando no es corregido rápidamente por medio del manejo
médico, en pacientes de más de 35 años o si se sospecha un
mioma submucoso ( incluye histeroscopia e histerosalpingo-
grafia).

Entre otras indicaciones tenemos el sangrados
posmenpáusico de cualquier magnitud, independientemente
del hallazgo de una vaginitis atrófica, pólipos o una
carúncula uretral. Cirugía vaginal posmenopáusica sin
histerectomía. Prehisterectomia en la mujer
posmenopáusica, para excluir un carcinoma endocervical o
endometrial (6).

La práctica de un legrado diagnóstico / terapéutico puede
ser necesario en el diagnóstico diferencial, sin embargo, en
la actualidad su valor predictivo, frente a otras técnicas
diagnósticas, como la histeroscopia, está en discusión (5).

El raspado uterino convencional carece de efectos
terapéuticos a corto plazo por la alta recurrencia de
menorragia en ausencia de terapia adicional, esto es debido
a que más del 50% de la superficie endometrial queda
intacta aun en manos experimentales y por lo tanto no es
evaluada histopatológicamente, haciendo que su
sensibilidad para el diagnóstico de patología endometrial
focal también sea baja ya que se realiza sin visualización
directa (10,12).
Las técnicas de imagen son de una inestimable ayuda en el
diagnóstico del sangrado uterino anormal, las aconsejadas a
indicar son: Ecografía pélvica abdominal / vaginal,
sonohisterografía (con infusión salina), histerosalpingo-
grafía, histeroscopia, tomografía axial computarizada,
resonancia nuclear magnética (5).

La histeroscopia diagnóstica es un procedimiento de
consultorio realizado sin anestesia y permite una
visualización directa de la cavidad uterina proporcionando
un método más eficiente en la toma de biopsia, que la
convencional a ciega del endometrio o la dilatación y

25
legrado. Una histología endometrial benigna tomada por
biopsia a ciega no excluye en forma absoluta la presencia de
un proceso maligno en otro sitio del endometrio (6).

Es una herramienta diagnóstica efectiva para detectar
lesiones estructurales focales del endometrio en mujeres
con sangrado y en las cuales el resto de estudios son
normales. Al comparar la histeroscopia con otras técnicas
diagnósticas, una lesión intrauterina focal fue observada en
cerca de la mitad de los pacientes evaluado; la sensibilidad
diagnóstica fue significativamente mejor con histeroscopia
que con ultrasonido transvaginal y biopsia a ciega en el
100, 60 y 4 % respectivamente (20,21).

La histerosalpingografía es un método bien conocido para el
estudio de la patología uterina. Sin embargo, no está exento
de efectos indeseables y su valor como método diagnóstico
es, en la actualidad, controvertido (10).

La resonancia magnética nuclear con sonda endocavitaria
proporciona un método muy eficaz para el diagnóstico de la
patología orgánica uterina. Parece ser especialmente
rentable en el diagnóstico de la adenomiosis (10)

El período reproductivo así como el patrón del sangrado en
el ciclo menstrual de la mujer será el que nos orientará
hacia las causas más frecuentes de sangrado uterino
anormal, permitiendo una evaluación adecuada y un
tratamiento especifico.

La terapia farmacológica empírica esta justificada cuando
todos los estudios no revelan causa aparente de sangrado
uterino anormal, definiéndose como sangrado uterino
disfuncional.

En mujeres con menorragia la terapia de droga incluye
anticonceptivos orales, drogas antiinflamatorias no
esteroideas, danazol y análogos de las hormona liberadora
de gonadotropinas.

Las dosis precisas de progestágenos pueden diferir según la
edad de la paciente, pero la estimulación adecuada con
estos fármacos pueden producir: Disminución de la síntesis
del ácido desoxirribunocleico y proliferación celular, reducir
el número de receptores estrogénicos y aumentar la

26
conversión de estradiol en sulfato de estrona, este último
menos potente (6).

La dosis y duración del tratamiento debe inducir una total
transformación secretora; de otro modo puede fallar la
inhibición de todos los efectos estrogénicos y persistir
islotes de endometrio proliferativo (2,6).

Los signos anormales relacionados con hemorragia uterina
en adolescentes deben ser objeto de tratamiento especifico,
muchas adolescentes sufren de inmadurez del eje
hipotalámico-hipofisario-ovárico y necesitan orientación y
tranquilidad, más que medicamentos (1).

En caso que se justifique el uso de fármaco (duración o su
intensidad de la hemorragia), la medida a tomar es el uso de
progesterona a dosis de 10 mg día de Medroxiprogesterona
durante 5 días cada dos meses, esto no sólo interrumpe
periódicamente los efectos proliferativos de los estrógenos
no contrarrestados y la hemorragia vaginal predecible, sino
que también se acompaña de hemorragia espontánea a
intervalos menores de dos meses, conforme madura el eje
mencionado y comienza la función ovulatoria (1).

Podemos iniciar la terapéutica con acetato de
medroxiprogesterona 10 mg o acetato de noretindrona 5 mg
al día por 10 a 14 días (1,2,4,6,8).

Una vez controlado el sangrado puede repetirse el curso de
12 días con intervalos mensuales para prevenir el desarrollo
de hiperplasia endometrial comenzando el primer día de
cada mes.
Otro esquema recomendado es el uso de anticonceptivos
preferiblemente los que tienen altas dosis de Etilnilestradiol
(50mg) y un gestágeno potente, se administra cuatro
píldoras al día, una cada 6 a 12 horas por 5 a 7días para el
control agudo del sangrado (24 a 48 horas). La supresión de
la medición puede resultar un sangrado profuso, al 5to día
de éste comenzar con un anticonceptivo en baja dosis y se
repite por 3 ciclos, con este esquema permitimos la
regresión en orden del endometrio proliferativo (4,6,8).

27
Otra alternativa es la disminución gradual del número de
píldoras: Cuatro veces en el día, luego tres veces en el día y
posteriormente dos veces en el día en un lapso de 3 a 6
días, luego continuar con una cada día (2,6).
Algunos autores han recomendado el uso de estrógenos por
vía endovenosa a dosis de 25 mg cada 4 horas hasta el cese
del sangrado, en total 2 ó 3 dosis seguido de
anticonceptivos orales. Con eso se pretende el control agudo
de la hemorragia por medio de la reparación proliferativa del
endometrio y los efectos directos sobre la coagulación,
incluyendo el aumento del fibrinógeno y la agregación
plaquetaria (2,6,8)

También se recomienda el uso de antiinflamatorio no
esteroideos estos inhiben la enzina ciclooxigenasa y mejoran
la agregación plaquetaria y la vasoconstricción. Son eficaces
cuando se administran en dosis terapéuticas durante 7 a 10
días antes del período menstrual en pacientes ovulatorias
con sangrado uterino anormal, pero por lo general se inician
con la menstruación y continúan durante todo el episodio
hemorrágico con mucho éxito (6).

En mujeres con discrasias sanguíneas se ha utilizado la
desmopresina, análogo sintético de la arginina -
vasopresina. Se puede administrar por vía intranasal pero
la vía endovenosa en dosis de 0.3 mg/kg. diluidos en 50 ml
de solución salina es más efectiva. El tratamiento es seguido
por un aumento rápido del factor VIII de la coagulación que
dura aproximadamente 6 horas (2,4,6,9).

Otros agentes antifibrinolíticos como el ácido e-
aminocapróico también han sido utilizados; actúan
inhibiendo el sistema fibrinolítico y en menor grado sobre la
plasmina. El ácido e-aminocapróico se puede usar por vía
oral, intravenosa o intrauterina (10).

En casos agudos puede tener alguna utilidad el
taponamiento uterino. Se pasa una sonda de Foley a la
cavidad uterina y se distiende su balón con 30 a 60 ml de
agua. Este puede ser un tratamiento coadyuvante mientras
se espera el efecto terapéutico de los estrógenos (10).

Histerectomía indicada en aquellas pacientes donde la
terapia hormonal ha fallado o esté contraindicado su uso,

28
particularmente en mujeres posmenopáusicas cuyo estudio
histológico demuestra que existe una hiperplasia activa del
endometio (2,10).

Ablación endometrial por vía histeroscópica, es una
alternativa en pacientes donde la cirugía esta
contraindicada. Esta se puede hacer con láser, con un
resectoscopio de asa, electrodo de bola o con el uso de la
radiofrecuencia. El éxito reportado en pacientes con
menorragia es cercano al 90%; únicamente en el 50% de los
casos se produce la amenorrea. El resultado es mejor
cuando se ha suprimido previamente el endometrio por 4 a
6 semanas con dosis altas de progestágenos, agonistas de la
GnRH o danazol (4,6,10,).

29
Material y Método

? Tipo de estudio, lugar y período:
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en
el Servicio de Ginecología del Hospital “Berta Calderón
Roque”, de junio a diciembre de 2002.

Este hospital es un centro docente asistencial de
referencia nacional, consta de 237 camas y brinda los
servicios de maternidad, alto riesgo obstétrico, ginecología,
ginecología oncológica, unidad de cuidados intensivos y
neonatales. El servicio de ginecología consta de 19 camas,
4 médicos especialistas y médicos residentes rotatorios.

? Población en estudio:
Estuvo conformadas por 102 pacientes que ingresaron al
Servicio de Ginecología con el diagnóstico de sangrado
uterino anormal en el período establecido.

1. Criterios de inclusión:

Paciente con sangrado uterino anormal sin antecedentes
de trauma pélvico-genital, sin datos de embarazo, aborto,
puerperio o cirugías ginecológicas recientes.

2. Criterios de exclusión:

Pacientes gestantes, con datos clínico de aborto, en
período puerperal, con antecedentes de trauma pélvico–
genital o cirugías ginecológicas recientes.

30
? Fuente de la información:
Primaria a través del interrogatorio directo al paciente y
secundaria por medio de la revisión del expediente clínico.

? Instrumento de recolección de datos:
Una ficha diseñada para tal fin.

? Variables:
Etapa Cronológica

Antecedentes de patrón menstrual irregular

Tratamiento médico previo

Duración del tratamiento previo

Cuadro clínico

Criterios médicos de ingreso

Medios diagnósticos auxiliares

Histopatología endometrial

Enfermedades ginecológicas

Enfermedades sistémicas

Tratamiento médico de egreso

• Plan de análisis:

Los datos se analizaron presentándolos en distribución
de frecuencia con números absolutos y relativos en
porcentajes.
Se asociaron las siguientes variables: etapas
cronológicas y diagnóstico histopatológico; etapas
cronológicas y patrón menstrual irregular previo; etapas
cronológicas y tiempo de evolución del sangrado uterino
irregular; terapia farmacológica previa y etapas
cronológicas ; duración del tratamiento hormonal y
etapas cronológicas ; criterios de ingreso y etapas
cronológicas ; enfermedades sistémicas y etapas
cronológicas; hematócrito y etapas cronológicas ;

31
hallazgos ecográficos y etapas cronológicas ; y
enfermedades ginecológicas y etapas cronológicas .

Los datos obtenidos fueron presentados en cuadros y
gráficos.

32
Operacionalización de las variables

Variable Concepto Valores

Etapa Agrupación por edad Adolescencia: 13 - 19 año
cronológico de acuerdo a la
capacidad Fértil: 20 – 39 años
fecundación de la
mujer Perimenopausia: 40 –55 años

Postmenopausia Mujer de cualquier
edad con más de un año de ausencia
menstrual sin causa que la provoque.

Ritmo Sangrado Regular: sangrado menstrual que
menstrual transvaginal que se presenta: duración 5 a 7 días, pérdida
presenta en un hemática 20 a 80ml e intervalo de 21
periodo determinado a 37 días
debido a cambios
hormonales Irregular:No cumple con las
características de un ciclo menstrual
normal
Antecedentes de Historia pasada de Menor de un año
patrón desórdenes del ciclo 1 – 3 años
menstrual menstrual normal Mayor de 3 años
irregular

Antecedente de Historia previa de Si
hospitalización ingreso hospitalario
por la misma causa No
Tratamiento Prescripción Ninguno
médico previo farmacológica antes Analgésico
de ser admitida en el Anticonceptivos
hospital Terapia de reemplazo hormonal
Antibióticos
Otros

Duración del Total de días que tomó Menor de 7 días
tratamiento el tratamiento 7 – 14 días
hormonal previo 15 – 30 días
Mayor de 30 días

33
Variable Concepto Valores
Duración del Total de días que tiene la 7 – 14 días
sangrado paciente con sangrado de 15 – 30 días
origen uterino Mayor de 30 días
Criterios médicos Parámetros clínicos Duración del sangrado: cursando con más de
de ingreso considerados por el médico al 7 días.
momento del ingreso Trastornos hemodinámicos: alteración de
signos vitales.
Para estudio diagnóstico
No especificado
Métodos Exámenes y procedimientos Biometría hemática, plaquetas
diagnósticos que se utilizaron para elaborar Prueba de coagulación
auxiliares un diagnóstico Hormonas, Papanicolaou
Legrados, biopsia, ultrasonidos
Otros
Diagnóstico Resultados histopatológicos del Reacción pseudo-decidual.
histológico especímen enviado Hiperplasia simple sin atipia
Hiperplasia simple con atipia
Endometrio proliferativo
Endometrio premenestrual
Descamación endometrial irregular
Hiperplasia compleja con atipia
Endometrio atrófico
Pólipo endometrial
Carcinoma endometrial
Otros
Enfermedad Enfermedades médicas de Obesidad: cuando el índice de masa corporal
sistémica origen sistémico que presentan es mayor del 30%
las pacientes en momento de su Hipertensión arterial
ingreso Diabetes
Hipertiroidismo
Hipotiroidismo
Coagulopatías

Enfermedad Enfermedad del tracto genital Miomatosis uterina
ginecológica femenino presentadas en las Pólipos cervicales
pacientes con sangrado uterino Tumores anexiales
anormal Cervicitis, etc

Tratamiento médico Indicaciones farmacológicas Analgésico
al egreso dadas al momento del egreso Procoagulantes
de la paciente Antibióticos
Anticoncepción hormonal
Terapia de reemplazo hormonal
Otros

34
Resultados
Se estudiaron 102 pacientes con diagnóstico de sangrado
uterino anormal, de los cuales 58(57%), se encontraban en
etapa perimenospaúsica, 8(8%) correspondían a la
postmenopaúsica, y 36(35%) estaban en etapa fértil. De las
pacientes en esta etapa, 19(53%) eran menores de 35 años,
y 17(47%) eran mayores de 35 años (cuadro 1).
Refirieron patrón de hemorragia irregular en los tres años
previos al ingreso, 53 pacientes (52%). Este patrón
menstrual afectó 33 mujeres perimenopáusicas lo que
significó una frecuencia del 57% en estas pacientes (cuadro
2).

El tiempo de evolución del patrón menstrual irregular fue
menor de un año, en 29 pacientes, es decir, en el 55% de
las 53 pacientes con hemorragia uterina irregular (cuadro
3).

De las 53 pacientes con patrón menstrual irregular previo,
18(34%) tuvieron antecedentes de hospitalización (cuadro 4)
Entre las perimenopaúsicas, 12(36%) habían sido
hospitalizadas anteriormente (cuadro 5). Sólo 26(25%) de
las 102 pacientes, recibieron terapia hormonal previo a su
ingreso (cuadro 6) De las mujeres que recibieron
tratamiento, 18(69%) fueron perimenopáusicas. Esto
significó el 31% de las pacientes que pertenecían al grupo
antes mencionado (cuadro 7) La duración de la terapia
hormonal previa duró menos de tres meses en todas las
etapas (cuadro 8).

De las 26 pacientes tratadas previamente a su ingreso, los
fármacos que con mayor frecuencia se indicaron fueron los
progestágenos, en 12(46%) pacientes. La terapia de
reemplazo hormonal se administró a 7(39%) de las
pacientes perimenopaúsicas que fueron tratadas (cuadro 9).

35
La duración del sangrado uterino anormal actual fue mayor
de siete días y menor de 15 días en 41 pacientes (40%)
(cuadro 10). El criterio de ingreso más común fue la
duración del sangrado, considerado en 62 pacientes (61%).
Los trastornos hemodinámicos se presentaron en 14
mujeres (13%). La transfusión sanguínea fue considerada
necesaria al momento de su ingreso en cinco pacientes (5%)
(cuadro 11).

Treinta y ocho (37%) pacientes presentaron enfermedades
sistémicas asociadas.(cuadro 12). La hipertensión arterial
observada en 23 pacientes fue la más frecuente (23%)
(cuadro 13)

Los métodos auxiliares que con mayor frecuencia se
utilizaron para diagnosticar y evaluar la severidad del
sangrado uterino anormal, así como sus complicaciones,
fueron LUA-biopsia en 98 pacientes (96%), biometría
hemática completa 77(75%) y ultrasonido pélvico 70(69%)
(cuadro 14).

A 77 pacientes (75%), se les midió el hematócrito, de las
cuales 59(77%) tenían algún grado de anemia. Anemia
severa se observó en 15 pacientes (20%) (cuadro 15).
Ultrasonido pélvico se hizo en 70 pacientes (69%); el
hallazgo más común con esta técnica fue la miomatosis
uterina detectada en 38 pacientes (54%) (cuadro 16). De 42
pacientes perimenopáusicas, con ecografía pélvica, se
detectó miomatosis uterina en 26(62%) (cuadro 17).

En 98 pacientes (96%), se hicieron estudios histopatológicos
(cuadro 14), entre los cuales el resultado más frecuente
fueron las alteraciones estructurales endometriales por
probable trastorno hormonal, con 58 pacientes (59%). Este
resultado también fue el más común en las
perimenopáusicas con 35(63%) y en las fértiles con 20(59%)
(cuadro 18).
Noventa y cinco pacientes (93%) tuvieron enfermedad
gineco-obstétrica asociada. La miomatosis uterina,
concomitando o no con otra entidad patológica se
encontraba presente en 38 pacientes (40%), y las
alteraciones endometriales por probable trastorno hormonal
asociada o no a otras afecciones se manifestaba en 58(61%)

36
de los pacientes con trastornos ginecológicos. Las entidades
que con mayor frecuencia se asociaron entre si fue la
miomatosis uterina junto con los trastornos endometriales
por probable desequilibrio hormonal, se hicieron presente
simultáneamente en 23(24%), el adenocarcinoma sólo se
encontró 3(3%) pacientes (cuadro 19)
De las pacientes con enfermedades ginecológicas, las
alteraciones endometriales por probable desequilibrio
hormonal sin acompañarse de otra entidad afectaron a
todos los grupo de estudio con un 35% para la edad fértil,
33% en la perimenopáusica y 40% en la postmenopausia.
La miomatosis uterina sola o asociada con otros trastornos
se produjeron en 26(45%) pacientes perimenopáusicas. De
los 3 adenocarcinomas encontrados, 2 de ellos se
encontraban en la fase perimenopáusica (cuadro 20).

El tratamiento prescrito al egreso, más comúnmente
indicado, fueron los analgésicos, administrdos a 84
pacientes (82%) (cuadro 21).

Discusión

37
Discusión
Las perimenopáusicas fueron la mayoría de las pacientes
con sangrado uterino anormal. El hecho de que casi el 60%
de las pacientes fuesen perimenopáusicas posiblemente sea
explicado por las fluctuaciones hormonales que existen en
ellas, ya que ellas presentan períodos intercalados de ciclos
anovulatorios y ovulatorios como una manifestación del
descenso de la función ovárica, lo que predispone a
hiperplasia endometrial. Probablemente, en este grupo
influyeron también, los trastornos de la arquitectura
endometrial y los miomas que se encuentran hasta en el
20% de las mujeres en edad reproductiva, a partir de los 35
años (2,4,12,18).

De las mujeres que tuvieron ciclos menstruales irregulares
más del 60% fueron pacientes perimenopáusicas. Este
patrón de sangrado es común en los ciclos anovulatorios
característicos de esta etapa y quizás, explique el mayor
número de mujeres perimenopáusicas (18).

A pesar de que el tiempo de evolución de sangrados
irregulares era menor de un año, sólo un tercio de las
mujeres perimenopáusicas tenían antecedentes de
hospitalización, lo que nos induce a pensar que ellas no
fueron manejadas adecuadamente. En este grupo está
indicada la ultrasonografía transvaginal o la biopsia
endometrial después de 6 meses de irregularidades
menstruales, pues toda mujer mayor de 35 años con
sangrado transvaginal anormal están indicados los
procedimientos antes mencionados; más aún, si la paciente
no cede al tratamiento o no se encuentra causa aparente del
sangrado (12,18).

Sólo un cuarto de las pacientes recibieron terapia hormonal
previa. Casi un tercio de las perimenopáusicas recibieron
terapia hormonal previa; en cambio, menos del 20% de las
mujeres en edad fértil recibieron dicha terapia. Es llamativo
esto debido a que en el último grupo referido, el manejo
médico se puede aplicar con mayor flexibilidad , sin realizar
exámenes diagnósticos previos, pues la mayoría de las

38
pacientes resuelven con un buen esquema de tratamiento
hormonal. Además, la duración del tratamiento no fue la
adecuada, ya que todas las etapas cronológicas, tomaron
menos de lo mínimo para obtener resultados satisfactorios
(4,18). Por lo antes mencionado considero que estas
pacientes después de su evaluación clínica se debió haber
iniciado tratamiento hormonal e insistir en su cumplimiento
y garantizar su control y seguimiento ambulatoriamente.

El criterio de ingreso más utilizado fue la duración del
sangrado, aunque los porcentajes de pacientes que
presentaron cambios hemodinámicos o que requirieron
transfusión fueron muy bajos. Según Goodman, los
parámetros objetivos indirectos para definir la severidad del
sangrado son cambios hemodinámicos y anemia por
deficiencia de hierro (12). Por lo tanto, los únicos pacientes
que tendrían justificado el ingreso hospitalario serían los
que presentan trastornos hipovolémicos y anemia severa.
Esto obliga a preguntarnos si la cantidad de pacientes
ingresadas realmente tenía una justificación clínica.

La hipertensión arterial, obesidad y diabetes fueron las más
comunes enfermedades sistémicas en las pacientes
perimenopáusicas. Estas enfermedades son factores
predisponentes para sangrados disfuncionales y carcinoma
endometrial (4,7,8,12).

Los métodos diagnósticos auxiliares que más se utilizaron
fueron el legrado uterino más biopsia (96%), seguido de la
ultrasonografía pélvica (69%) independientemente de la
etapa reproductiva. Ambos procedimientos pudieron ser
indicados de forma más selectiva, más aún en las pacientes
en edad fértil menores de 35 años, en las cuales sólo están
justificados si se encuentran factores de riesgo para
neoplasia endometrial o no hay una repuesta satisfactoria a
la terapia hormonal previa después de un período mínimo
de tres a seis meses (5,10,15,16). Para Goodman, el
ultrasonido pélvico y la sonohisterografía no tienen que
realizarce, en una paciente con menorragia, antes de iniciar
la terapia médica (12). La alta frecuencia de legrado uterino
es similar a la descrita por Pérez1, Hernández y López2, y
Zapata, Wilson y Balladares3; esta frecuencia es un poco
mayor que la descrita por Bonilla3.

39
Tomando en cuenta que la dilatación y curetaje tiene como
limitación no detectar lesiones estructurales pequeñas
debido a que es hecha sin visualización, no se puede
justificar su uso como tratamiento de urgencia en las
pacientes en edad fértil, ya que muy pocas pacientes de este
grupo cursaron con anemia severa.
Debe mencionarse la sub-utilización del ultrasonido
transvaginal, ya que sólo se realizó en dos pacientes, si se
toma en cuenta que este hospital es de referencia nacional,
y que la ultrasonografia pélvica y transvaginal son métodos
complementarios y no excluyentes para evaluar los genitales
internos femeninos y la cavidad endometrial
específicamente. La combinación de éstas dos técnicas
puede incluso determinar la realización o no del LUA-
biopsia, especialmente en las pacientes postmenopáusicas
en las cuales la medición del grosor endometrial y la
valoración de la cavidad endometrial es de gran importancia
para descartar una neoplasia maligna (5,10,15,16).

A 15 pacientes (20%) a las que se les midió el hematócrito,
tuvieron anemia severa, las cuales requirieron transfusión;
nueve pacientes (12%) presentaron anemia moderada, por
lo que posiblemente en ellas, estuvo justificado la dilatación
y curetaje endometrial, como medio diagnóstico y
terapéutico. El resto de pacientes probablemente pudo
manejarse ambulatoriamente, de acuerdo a los criterios ya
señalados por Queenan, Goodman y Botero (4,12,14,17).
De acuerdo a Queenan, muchas pacientes son expuestas a
intervenciones quirúrgicas innecesarias tales como curetaje
uterino, ablación endometrial o histerectomía, antes de un
completo abordaje terapéutico médico-farmacológico (4).

El hallazgo más frecuentemente encontrado por ecografía
fue la miomatosis uterina, especialmente en las pacientes
perimenopáusicas. Esto probablemente puede explicarse
por que las pacientes perimenopáusicas fueron la mayoría,
y además, por el desequilibrio hormonal que ellas
habitualmente sufren. En estas pacientes sólo hubiera sido
necesario el ultrasonido para el abordaje terapéutico
definitivo (7,8,17).

Los resultados histopatológicos revelaron que de 98
pacientes estudiadas por biopsia, el hallazgo más frecuente

40
fueron las alteraciones estructurales endometriales por
probable trastorno hormonal, que se presentaron en un
59%; observándose en la mitad de las pacientes en edad
fértil y perimenopáusicas. Esto se correlaciona con el
estudio referido por Goodman, en el que de 984 mujeres con
trastornos anovulatorios cerca de la mitad de las muestras
del curejate revelaron hiperplasia endometrial (12).

Probablemente la mayoría de las pacientes con alteraciones
estructurales endometriales por trastorno hormonal,
cursaban con sangrado uterino disfuncional, los cuales
pudieron ser manejados desde un inicio empíricamente con
tratamiento hormonal y sus exámenes diagnósticos hechos
de forma ambulatoria posteriormente. Tomando en cuenta
su condición general (4,6,17,19).

Para efectos prácticos y didácticos, se agruparon dentro de
las alteraciones estructurales endometriales por trastorno
hormonal, con repercusiones funcionales, a las siguientes
anormalidades histopatológicas: hiperplasia simple
endometrial sin atipia, descamación irregular del
endometrio, disociación glándulo-estromal, endometrio con
pobre respuesta hormonal, endometrio con cambios por
deprivación estrogénica y endometrio por reacción pseudo-
decidual del estroma. Márquez en 1972, clasificó desde el
punto de vista anatomopatológico, a las entidades antes
mencionadas, dentro de las alteraciones funcionales del
endometrio (2).

La miomatosis y las alteraciones estructurales del
endometrio por trastorno hormonal fueron las causas
ginecológicas que tuvieron una mayor frecuencia en las
mujeres perimenopáusicas y en la edad fértil
respectivamente. Ambos desórdenes pudieron haber sido
manejados con un abordaje terapéutico empírico hormonal
y ultrasonido pélvico, evitándose la biopsia endometrial y la
hospitalización (2,4,12,18).

Sólo tres pacientes presentaron adenocarcinoma; esto se
correlaciona con la literatura ya que el 95% de las mujeres
postmenopáusicas con sangrado uterino anormal presentan
una causa benigna. Se debe tener en cuenta, la baja
frecuencia de cáncer endometrial, la tendencia de las
hiperplasias endometriales a progresar a carcinoma, en las

41
mujeres que son inadecuadamente manejadas, y la mayor
tendencia de dicha progresión cuando la hiperplasia
endometrial es acompañada de atipia (12).

Es motivo de preocupación que a la mayoría de las
pacientes dadas de alta les prescribieron sólo analgésicos
sin terapia hormonal. Goodman, señala que existe una alta
recurrencia de sangrado post-legrado en ausencia de
terapia hormonal adicional (12). Probablemente, se ha
asumido en nuestro hospital, que el legrado es una medida
terapéutica suficiente para controlar el sangrado uterino
anormal.
De acuerdo a Goodman, la eficacia para reducir la
hemorragia menstrual con analgésicos anti-inflamatorios no
esteroideos puede oscilar desde 28 hasta 47%, debido a un
efecto vasoconstrictor y de activación plaquetaria (12).

Según Queenan, las hemorragias uterinas se controlan en
las primeras 24 horas con anticonceptivos orales cuando el
sobre-crecimiento endometrial se vuelve pseudo-decidual.
La dilatación y curetaje es un paso diagnóstico apropiado en
las pacientes en que fracasa el tratamiento hormonal.
Como norma, raramente se aplica dilatación y curetaje para
uso terapéutico en sangrado disfuncional porque no ha sido
demostrado que sea muy eficaz (4).

Conclusiones

42
Conclusiones
1) La mayoría de las pacientes con sangrado uterino
anormal eran perimenopáusicas, tuvieron
antecedentes de sangrado uterino irregular, su
episodio de sangrado actual duró entre 7 y 14 días, y
pocas tuvieron anemia severa o trastornos
hemodinámicos.

2) El principal criterio médico de ingreso hospitalario fue
la duración del sangrado.

3) Los métodos diagnósticos auxiliares más comunes
fueron el legrado uterino por aspiración más biopsia
endometrial, seguido de la ecografía pélvica.

4) La mayoría de las pacientes con sangrado uterino
anormal al ser dadas de alta sólo recibieron
analgésicos-antinflamatorios no esteroideos después
de haber sometidas a legrado.

5) La hipertensión arterial fue la enfermedad sistémica
más común en las pacientes con sangrado uterino
anormal, especialmente en las perimenopáusicas. La
enfermedad ginecológica más frecuentemente asociada
al sangrado uterino anormal y detectada por
ultrasonografía, fue la miomatosis uterina.

6) El resultado histopatológico más común fue la
alteración estructural endometrial por trastorno
hormonal.

43
Recomendaciones
1) Realizar normas de manejo intrahospitalario y
ambulatario del sangrado uterino anormal.

2) Mejorar la selección de las pacientes con sangrado
uterino anormal para realizar legrado uterino.

3) Utilizar con más frecuencia el ultrasonido
transvaginal.

4) Implementar más la terapia hormonal para el egreso
hospitalario.

44
Referencias bibliográficas
1. Scott D, Hammond S. Tratado de ginecología y
obstetricia de Danforth. 6a. ed. 1990. México.
Interamericana. 797-802

2. González Merlo J. Ginecología. 7a ed. 1997.
Barcelona. 178-184

3. Menorragias. Folio Clínica en Obstetricia y
Ginecología. Enero 2001. 4–30

4. Queenan J. Dysfunctional uterine bleeding. Medicine
Journal. May 7, 2001:2-5:1-19

5. Pellier A, Navarro J. Evaluación de la paciente con
hemorragia uterina anormal. Instituto Valenciano de
Infertilidad. 1999:1-3

6. Rock J. Ginecología quirúrgica Te-Linde. 8va ed. 1998.
Buenos Aires. Panamericana. 756 –769

7. Atenyi-Annan A, Paulino AF. Abnormal uterine
bleeding. Arch Pathol Lab Med. Oct
2001:125,10:1389-90

8. Jones H. Sangrado uterino anormal. En: Tratado de
ginecología de Novak. 11a. ed. México. Interamericana.
1991. 333-348

9. Pérez-Vílchez IE. Sangrado uterino anormal. En:
Ginecología y obstetricia. 1999:1-7

10. Rueda-Sáenz R. Evaluación endometrial en el
sangrado uterino anormal. Asociación médica de Los
Andes. Abr 2000:35-47
11. Rueda R. Sonohisterografía en la evaluación
endometrial en la postmenopausia. Reprotec. Bogotá.
2000:1-3

45
12. Goodman A. Evaluation and management of genital
tract bleeding in women I. Jun 2001. Up to date 9.2

13. Smith YR, Quint EH, Hertzber RB. Menorrhagia in
adolescents requiring hospitalization. J Pediatr Adolec
Gynecol 1998:11-13

14. Falcone T, Desjardins C. Bourque J. et al.
Dysfunctional uterine bleeding in adolescents. J
Reprod Med. 1994:39-761

15. Gull B. Carlsson S. Karlsson B. et al. Transvaginal
ultrasonography of the endometrium in women with
postmenopausal bleeding: is it always necessary to
perform an endometrial biopsy? Am J Obstet Gynecol.
2000:182-509

16. Mathew M. Gupta R, Krolikowski A. Role of
transvaginal ultrasonography and diagnostic
hysteroscopy in the evaluation of patients with
abnormal uterine bleeding. Intern J of Gynecol &
Obstet. 2000:71:251-253

17. Botero J, Jubiz A, Henao G. Obstetricia y ginecología.
Texto integrado. 6a ed. 2000:31-36

18. Goodman A. Evaluation and management of genital
tract bleeding in women II. Jun 2001. Up to date 9.2

19. Goodman A. Terminology and differential diagnostic of
genital tract bleeding in women. Jun 2001. Up to date
9.2
20. Pal L, Lapensee L, Toth TL, Isaacson KB. Comparison
of office hysteroscopy, transvaginal ultrasonography
and endometrial biopsy in evaluation of abnormal
uterine bleeding. J Soc Laparoendosc Surg. Oct-Dec
1997.1:4:1-125

21. Archer, DF. Am J of Obstet & Gynecol. 1991:
165:2:317-322

46
ANEXOS

47
Ficha de Recolección de Datos

Abordaje del sangrado uterino anormal

Hospital “Bertha Calderón”

Jun–Dic 2002

I Datos generales

# de Expediente: _ _______________________ Edad________________

Procedencia: Urbana ____ Rural____

Estado Civil: Soltera____ Acompañada____Casada____

II Historia ginecológica

Ritmo menstrual_____________FUM normal__________

Sangrado post coito: Si_______ No_______

Pap. anterior (resultado, fecha):____________________________

Episodios de patrón menstrual irregular: Menor de 1 año________

1 – 3 años______________

3 – 5 años______________

Legrados previos: Si_______ No_______

Hospitalizaciones previas por esta causa: Si_______ No_______

Recibió tratamiento hormonal previo: Si_______ No_______

Qué tipo: _________________________________________________

48
Cuánto tiempo: menos de 6 meses ____

6 meses a 1 año ____

+ 1 año ____

III Cuadro Clínico

Duración del sangrado al momento de su ingreso:

7-14 días____15-30 días____>30 días____

Gasto diario de protectores (toalla sanitaria, pañales, etc.)

Menos de 3/ día____Entre 3 – 5 días____Mayor de 5 días____

Presencia de coágulos con el sangrado transvaginal: Si____ No___

Presencia de dolor pélvico: Si____ No____

Cambios hemodinámicos que presenta la paciente:

Palidez mucocutánea Si______ No______

Taquicardia Si______ No______

Hipotensión Si______ No______

Diaforesis Si______ No______

IV Criterios de ingreso (marque con una X)

Duración / severidad del sangrado Si______No______

Trastornos hemodinámicos Si______No______

Para transfusión Si______No______

Tratamiento hormonal previo sin resultados satisfactorios: Si______No______

Para estudio diagnóstico Si______No______

No especificados__________________________________________

49
V Métodos auxiliares que se efectuaron para conocer
posibles causas:

LUA biopsia _________________

LUI biopsia__________________

USG pélvico abdominal __________ Resultado ____________________

USG transvaginal __________ Resultado _____________________

Histerosalpingografía __________ Resultado _____________________

Tiempos de coagulación __________ Resultado _____________________

BHC + plaquetas ________Resultado_________________

Cuantificación de hormonas:

a) Prolactina _____________

b) FSH / LH _____________

c) Hormonas tiroideas _____________

d) Otras _____________

VI. Resultado histopatológico: ______________________________________

VII Tratamiento médico indicado al egreso:

a) TRH _________________

b) Anticonceptivos combinados _______________

c) Progestágenos _________________

d) Analgésicos _________________

e) Procoagulantes _________________

f) Otros _________________

50
VIII Dx. de ingreso _______________________________________________

Dx. de egreso_________________________________________________

IX Días de estancia hospitalaria:

a) Menor o igual 1 día __________________

b) 2 – 4 días __________________

c) Mayor o igual 5 días

51
Gráfico 1.
Etapas cronológicas de las pacientes
con sangrado uterino anormal.
Hospital “Berta Calderón”.
Jun-Dic 2002 (n=102)

No

Adolescente
0
8
19 Menor o igual a 35
años1

Mayores de 35 años2
17

58 Perimenopausia

Postmenopausia

Fuente: Cuadro No. 1

52
Gráfico 2
Relación de las etapas cronológicas y
Características del patrón menstrual previo.
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

35 33

30
25
25 21
20
15
15
10 P1. menstrual Irregular No.
5
5 3 P.1 menstrual Regular No

0
sia

sia
au

au
op

op
en

en
rim

stm
Pe

Po

Fuente: Cuadro No. 2

53
Gráfico 3
Etapas cronológicas y terapia farmacológica
previo en paciente con sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”.
Jun-Dic 2002 (n=102)

100
88
90 81
80
69
70
60
SI %
50
NO %
40 31
30
19
20 12
10
0
sia

sia
au

au
op

op
en

en
rim

stm
Pe

Po

Fuente: Cuadro No. 7

54
Gráfico 4
Tipo de terapia farmacológica previa y
etapa cronológica en sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”. Jun-Dic 2002

120
100 100

80 80
A.O
60 50 50
Progestágeno
39
40 33 THR
20 17 11 No específico
20
0
Fértil Fértil Perim1 Postm2

Fuente: Cuadro No. 9

55
Gráfico 5
Criterios de ingreso en pacientes con
sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón” Jun-Dic 202 (n=102)

62

102

14

5
10
4 7
Duración Trastornos hemodinámicos
Transfusión Tratamiento Insatisfactorio
Estudio diagnóstico No específico
Total

Fuente: Cuadro No. 11

56
Gráfico 6
Medios diagnósticos auxiliares en
sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

120 LUA1-biopsia

100 96 Biometría
hemática
Ultrasonido
80 75
pélvico
69
Cuantificación
60 hormonal
Tiempos de
40 coagulación
LUI2-biopsia
20
Ultrasonido
7 5
2 2 1 transvaginal
0 Otros
Si

Fuente: Cuadro No. 14

57
Gráfico 7
Hematócrito y grupos cronológicos
en sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002

Hematocrito

19% 23%
Mayor o igual 36
31 – 35
12%
26 – 30
<25
46%

Fuente: Cuadro No. 15

58
Gráfico 8
Hallazgos ecográficos en sangrado uterino
anormal.
Hospital “Berta Calderón”. Jun-Dic 2002 (n=70)

Miomatosis
1% uterina
1% Normal

6% Engrosamiento
endometrial
14%
Pólipos
endometriales
55% Aumento uterino
leve
22% Endometritis

Quiste folicular

Fuente: Cuadro No. 16

59
Gráfico 9
Resultados histopatológicos y etapa cronológica
en sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 – (n=98)

AEEPPTH3
1%
3% Pólipo
1% endometrial
2% Muestra
3% inadecuada
7% Restos
placentarios
5%
Adeno-
Ca.4endometrial
Endometrio
60%
18% menstrual
HECCA5

Pólipo
endocervical
Endometrio
premestrual

Fuente: Cuadro No. 18

60
Gráfico 10
Frecuencia de enfermedades ginecológicas en
pacientes con sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 – (n=95)

1%
3%
3%
7%

3% 35%

8%

6%
0%
9%
0%
25%

AEPPIHE1
Miomatosis más AEPPIHE1
Miomatosis uterina
Miomatosis uterina más pólipo endometrial
Pólipo endometrial
AEPPIHE más pólipo endometrial
Aborto incompleto
Adenocarcinoma .endometrial
Pólipo cervical
HCCA2

Fuente: Cuadro No. 19

61
Cuadro 1
Etapas cronológicas de las pacientes con
sangrado uterino anormal

Hospital “Berta Calderón”.

Jun-Dic 2002 (n=102)

Etapas cronológicas No %

Adolescente 0 0

Fértil 36 35

Menor o igual a 35 años1 19

Mayores de 35 años2 17

Perimenopausia 58 57

Postmenopausia 8 8

Total 102 100

1= sub grupo fértil menor de 35 años
2= sub grupo fértil de 35 a 39 años

62
Hospital “Berta Calderón”.
Jun-Dic 2002 (n=102)

Etapas P1. menstrual P.1 menstrual
cronológicas Irregular Regular Total
No. % No %

Fértil 15 42 21 58 36

Perimenopausia 33 57 25 43 58

Postmenopausia 5 63 3 37 8

Total 53 49 102

1= Patrón menstrual

63
Cuadro 3
Tiempo de evolución del patrón menstrual
irregular previo
Hospital “Berta Calderón”

Jun-Dic 2002 (n=53)

Tiempo de evolución del
patrón menstrual irregular
previo Número %

Menor de 1 año 29 55

1 – 3 años 22 41

Mayor de 3 años 2 4

Total 53 100

64
Cuadro 4
Hospitalización previa en paciente
con patrón menstrual irregular
Hospital “Berta Calderón”

Jun-Dic 2002 (n=53)

Hospitalización
No. %
previa

Si 18 34

No 35 66

Total 53 100

65
Cuadro 5
Etapas cronológicas y hospitalización previa
en patrón menstrual irregular
Hospital “Berta Calderón”

Hospitalización previa
Etapa
cronológica
Si No Total
No. % No. % No. %

Fértil 5 33 10 67 15 100

Perimenopausia 12 36 21 64 33 100

Postmenopausia 1 20 4 80 5 100

66
Cuadro 6
Terapia farmacológica
previa en paciente con sangrado
uterino anormal

Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

Terapia
No. %
farmacológica previa

Si 26 25

No 76 75

Total 102 100

67
Cuadro 7
Etapas cronológicas y terapia farmacológico previo en
paciente con sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

Terapia farmacológica
Etapa
cronológica

SI NO Total

No. % No. % No. %

Fértil 7 19 29 81 36 100

Perimenopausia 18 31 40 69 58 100

Postmenopausia 1 12 7 88 8 100

68
Cuadro 8
Duración de tratamiento hormonal previo y etapas cronológicas en
sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun–Dic 2002

Grupos Cronológicos
Duración
Fértil Perim1 Postm2
No. % No. % No. %

Menor de 3 meses 7 100 18 95 1 100

3 a 6 meses 0 0 0

Mayor de 6 meses 0 1 5 0

Total 7 100 19 100 1 100

1
= Perimenopausia
2
= Postmenopausia

69
Cuadro 9
Tipo de terapia farmacológica previa y etapa cronológica
en sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002

Terapia Etapas Cronológicas
Fértil Perim1 Postm2 Total
< 35 >35

No. % No. % No. % No. % No. 3%

A.O 0 0 3 17 0 3 12

Progestágeno 1 50 4 80 6 33 1 100 12 46

THR 1 50 1 20 7 39 0 9 35

No específico 0 0 2 11 0 2 7

Total 2 100 5 100 18 100 1 100 26 100

1=perimenopausia
2=posmenopausia
3=% en relación al total de los 26 pacientes

70
Cuadro 10
Duración del sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

Duración del SUA1(días) No %

Mayor de 7 y menor de 15 41 40

15-30 34 33

Mayor de 30 27 26

Total 102 100

1=Sangrado uterino anormal

71
Cuadro 11
Criterios de ingreso en pacientes con
sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

Criterios de ingreso No. %

Duración 62 61

Trastornos hemodinámicos 14 13

Tratamiento Insatisfactorio 10 10

Estudio diagnóstico 7 7

Transfusión 5 5

No específico 4 4

Total 102 100

72
Cuadro 12
Frecuencia de pacientes con enfermedad
sistémica en sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

Pacientes enfermos No. %

Si 38 37

No 64 63

Total 102 100

73
Cuadro 13

Frecuencia de las enfermedades
sistémicas en pacientes con sangrado
uterino anormal

Hospital “Berta Calderón”.
Jun-Dic 2002 (n=102)

Enfermedad Sistémica No. %

Hipertensión 23 23

Obesidad 15 15

Diabetes 7 7

Hipotiroidismo 3 3

Bocio tiroideo 1 1

Hipertiroidismo 1 1

A T V P1 1 1

1= Antecedentes de trombosis venosa profunda

74
Cuadro 14
Medios diagnósticos auxiliares en
sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

Medios diagnósticos
Si No
auxiliares

No. % No. %

LUA1-biopsia 98 96 4 4

Biometría hemática 77 75 25 25

Ultrasonido pélvico 70 69 32 31

Cuantificación hormonal 7 7 95 93

Tiempos de coagulación 5 5 97 95

LUI2-biopsia 2 2 100 98

Ultrasonido transvaginal 2 2 100 98

Otros 1 1 101 99

1=Legrado uterino por aspiración
2=Legrado uterino instrumental

75
Cuadro 15
Hematócrito y etapas cronológicas en sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002

Hematocrito Fértil Perim1 Postm2 Total

(%) No. % No. % No. % No. %

Mayor o igual 36 5 19 8 18 5 100 18 23

31 – 35 14 52 21 47 0 35 45

26 – 30 2 7 7 16 0 9 12

<25 6 22 9 19 0 15 20

Total 27 100 45 100 5 100 77 100

1=Perimnopáusica

2=Postmenopáusica

3=Porcentaje en base al total de pacientes de la misma etapa con medición de hematocrito

4=Porcentaje en base al total de pacientes con medición de hematócrito

76
Cuadro 16
Hallazgos ecográficos
en sangrado uterino anormal

Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=70)

Hallazgos ecográfico No. %

Miomatosis uterina 38 54

Normal 15 22

Engrosamiento endometrial 10 15

Pólipos endometriales 4 6

Aumento uterino leve 1 1

Endometritis 1 1

Quiste folicular 1 1

Total 70 100

77
Cuadro 17
Hallazgos ecográficos y etapas cronológicas
en sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”

Jun-Dic 2002 (n=70)

Etapas cronológicas
Hallazgos
Fértil Perim(1) Postm(2) Total
ecográficos

No. %(3) No. %(3) No. %(3)

Miomatosis uterina 9 43 26 62 3 43 38

Pólipo endometrial 2 9 2 6 0 4

Aumento uterino
0 0 1 14 1
leve
Engrosamiento
1 5 7 16 2 29 10
endometrial

Endometritis 1 5 0 0 1

Quiste folicular 1 5 0 0 1

Normal 7 33 7 16 1 14 15

Total 21 100 42 100 7 100 70

1= Perimenopáusica
2= Postmenopáusica
3= Porcentaje calculado en base al total de pacientes de cada
etapa con ultrasonografía

78
Cuadro 18

Resultados histopatológicos y etapa cronológica en sangrado uterino anormal

Hospital “Berta Calderón”

Jun-Dic 2002 – (n=98)

Etapas cronológicas

Resultados
Fértil Perim1 Postm2 Total
Histopatológicos

No. %(6) No. %(6) No. %(6) No. %(7)

AEEPPTH3 20 59 35 63 3 38 58 59

Pólipo endometrial 6 18 10 18 2 25 18 19

Muestra inadecuada 1 6 2 3 2 25 5 5

Restos placentarios 3 9 4 8 0 7 7

Adeno-Ca.4endometrial 0 0 2 3 1 12 3 3

Endometrio menstrual 2 6 0 0 2 2

HECCA5 1 3 0 0 1 1

Pólipo endocervical 1 3 2 3 0 3 3

Endometrio premestrual 0 1 2 0 1 1

Total 34 100 56 100 8 100 98 100

1=Perimenopáusica
2=Postmenopáusica
3=Alteraciones estructurales endometriales por probable trastorno hormonal
4=Adenocarcinoma
5=Hiperplasia compleja con atipia
6=Porcentaje basado en el total de pacientes de cada etapa reproductiva
7=Porcentaje basado en el total de pacientes con biopsias

79
Cuadro 19
Frecuencia de enfermedades ginecológicas en paciente con sangrado
uterino anormal

Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=95)

Enfermedades Ginecológicas No. %

AEPPIHE1 32 34

Miomatosis más AEPPIHE1 23 24

Miomatosis uterina 9 9

Miomatosis uterina más pólipo endometrial 6 6

Pólipo endometrial 8 9

AEPPIHE más pólipo endometrial 3 3

Aborto incompleto 7 8

Adenocarcinoma endometrial 3 3

Pólipo cervical 3 3

HCCA2 1 1

Total 95 100

1=Alteraciones endometriales por influencia hormonal exógena
2=Hiperplasia compleja con atipia

80
Cuadro 20

Enfermedades ginecológicas y etapas cronológicas en
sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=95)

Enfermedades ginecológicas Etapas Cronológicas Total

Fértil Perim1 Postm2

No. %(4) No. %(4) No. %(4)

AEPPIHE3 10 35 19 33 3 40 32

Miomatosis más AEPPIHE3 6 21 16 28 1 12 23

Miomatosis uterina 3 10 5 9 1 12 9

Miomatosis más pólipo endometrial 0 5 9 1 12 6

AEPPIHE más pólipo endometrial 3 10 0 0 3

Pólipo endometrial 2 8 5 9 1 12 8

Aborto incompleto 3 10 4 6 0 7

Adenocarcinoma endometrial 0 2 3 1 12 3

Pólipo cervical 1 3 2 3 0 3

HCCA4 1 3 0 0 1

Total 29 100 58 100 8 100 95

1=Perimenopáusica
2=Postmenopáusica
3=Hiperplacia endometrial compleja con atipia
4=Porcentajes obtenidos en base al total de pacientes en cada etapa.

81
Cuadro 21
Tratamiento indicado al egreso y etapas cronológicas en
sangrado uterino anormal
Hospital “Berta Calderón”
Jun-Dic 2002 (n=102)

Tratamiento Etapas Cronológicas Total

Fértil Perim1 Postm2

< de 35 años > de 35 años

No. % No. % No. % No. %

THR3 1 5 1 6 6 10 0 8

A.O.4 2 11 0 0 0 2

Progestágenos 0 0 1 2 0 1

Analgésicos 16 84 16 94 46 80 6 74 84

Cirugía 0 0 1 2 0 1

Otros 0 0 2 3 1 13 3

Sin tratamiento 0 0 2 3 1 13 3

Total 19 100 17 100 58 100 8 100 102

1= Perimenopausia
2= Postmenopausia
3= Terapia de reemplazo hormonal
4= Anticonceptivos orales

82