“Una verdad incómoda”

Es la primera vez que veo una película que habla sobre el calentamiento global, pero sobre todo me llamó la atención y me dio gusto porque cualquier persona puede entender la película, sin contar con información del tema, y logra causar un gran impacto en el espectador. Pero más allá del logro de haber hecho de una conferencia una muy buena película, Al Gore conjuga, con una adecuada documentación científica, la descripción analítica de la trama política y de intereses en torno al cambio climático con los sentimientos y percepciones personales que influyeron en su vocación por querer contar con urgencia una “verdad incómoda” para muchos. La “verdad incomoda” que se expone es el drama que ya estamos atravesando a escala mundial a causa del calentamiento global y la escasez de planes que tenemos que realizar si queremos disminuir los daños ambientales y las tragedias humanas que se avecinan. La evidencia científica es suficiente y contundente, vamos a una crisis global sin precedentes, las soluciones son conocidas, debemos reemplazar de manera urgente los combustibles fósiles por energías limpias y dejar de destruir los bosques en todo el planeta. Recibimos noticias relacionadas con los cambios climáticos y según donde estemos, le damos más o menos importancia según sea el impacto que ejerce sobre nosotros. Tenemos por delante unos pocos años más para actuar y modificar la tendencia creciente en las emisiones de gases que ocasionan el calentamiento global y lograr mantener las temperaturas globales dentro de los límites razonables. Sin embargo, la inmensa mayoría de la dirigencia política y de las principales corporaciones de la energía continúan haciéndose los distraídos. Podría haber sido más contundente denunciar a las industrias de los hidrocarburos responsables del problema y especialmente al gobierno de Bush, es muy interesante como Al Gore deja expuesto al funcionario de la agencia de protección ambiental que luego de ser expulsado de esa institución pasó a integrar una compañía petrolera. La verdad es incómoda para una sociedad que es altamente dependiente del petróleo, es incómoda para muchos gobiernos fuertemente financiados por compañías petroleras. Por último debemos de tener bien en claro que la solución no llegará nunca si separamos la participación popular del accionar político. La situación no se va a poder resolver sin que las consecuencias directas no afecten a la gran mayoría de manera dramática y en ese punto va a ser tarde. Solucionar el tema requiere frenar el crecimiento demográfico, complicaciones en las economías y crisis sin precedentes. Debemos ser nosotros quienes exijamos y apoyemos las iniciativas que busquen implementar soluciones para este problema, especialmente aquellas que tengan como fin el cambio de una matriz energética basada en los combustibles fósiles por el uso de las energías renovables. Aunque toda la sociedad acepta que existe la contaminación y todo eso, parece que no se da cuenta que en muy poco tiempo los desastres aumentaran y no afectará sólo a unos pocos sino a todos.

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