Buenas tardes Profr.

y Compañeros: Incluyo algunas tesis aisladas sobre resoluciones donde en ocasiones se consideraría válida la renuncia de un trabajador, sin la aplicación de la ratificación ante la JCA y así como también por otras resoluciones donde la deliberación es contraria (invalida) ¿Cuál es el motivo de que a veces, sí funciona y otras no, la validez de la firma de un trabajador dentro de una carta de renuncia?

Desde mi apreciación, considero que siempre es bajo la misma tónica. El punto central es probar la genuina voluntad del trabajador, donde presuntamente “renunció”. Por parte del abogado, entonces aplicará una estrategia para conseguir la prueba del entredicho: la misma radicará en el cómo, probar la voluntad de la parte quien ofrece el servicio. ¿Le será suficiente este procedimiento? Ya hemos visto en clases del derecho común. La voluntad es algo imprescindible en los acuerdos, contratos o convenios. Y en el ámbito laboral; también es imprescindible la voluntad.

Como argumenté en clase: basta con expresarse que la firma la aplicó el trabajador. Pero, si por esta, no se objeta vicio alguno en la voluntad. En definitiva, no hay mucho por ratificarse por parte de la JCA. Porque la firma se legitimaría, con la aseveración de la parte que aplicó la susodicha rúbrica.

Es como si en la Junta, se preguntara al trabajador ¿es tu firma? Si contesta: Si lo es. Se comprobaría y se ratificaría en automático o en su defecto bastaría con el peritaje grafoscópico, si la negó. De este modo se llega a conseguirse la validez de la voluntad. Dándose la máxima del refrán popular: “El pez por su propia boca, muere”. Pero, ¿qué pasaría, si se niega la voluntad de la firma y sin la prueba grafoscópica o en caso de no negarla, se argumenta algún vicio en la formulación de esta voluntad? Ante estas situaciones, por supuesto que ya no sería suficiente el procedimiento. Pues, prevalece la duda de que si la voluntad fue legítima. Para evitarse la controversia sobre dicha validez, es que precisamente que se menciona un procedimiento que ha de proseguirse en la JCA, de conformidad a los Arts. 4º. y el 48 de la LFT, donde se marca expresamente, la ratificación del convenio ante dicha dependencia, que de alguna manera podría señalarse como una obligatoriedad en un momento dado, pues de conformidad a la redacción de texto de la ley, no se desprende como una opción de decidirse por no aplicarse la ratificación ante la junta o de si hacerse. Solamente se menciona una guisa: la de aplicarse la ratificación y esto con el fin de NO lesionar los derechos del trabajador y que además el Art. 99 de la LFT contextualmente señala que es irrenunciable por parte del trabajador el derecho de percibir salarios, incluso estándose cuerdo o consciente por completo de sus facultades mentales. Resulta que al rubricarse ese convenio de terminación laboral, por parte del trabajador, de alguna

se determina firmemente una terminación laboral de mutuo acuerdo entre diversas causales enlistadas. Siempre hay una estrategia para conseguirse una resolución favorable. 99 de la LFT Por consiguiente la ratificación sirve para dos situaciones: (1) dar validez sobre las voluntades de las partes y (2) verificar de que no se lesionan derechos del trabajador. precisamente sin la voluntad de alguna de las partes. la necesidad de que este convenio se lleve a cabo ante la JCA. Radicaría.manera estaría renunciando a salarios futuros. si en el Art. claro está si por parte del trabajador se basarían conforme a esta prerrogativa del Art. meramente con conjeturas sin bases y menos. Por tales motivos. que lo dudo. que no fue lo sufiencientemente capaz para revertir la resolución. . El fallo es contundente y preciso. donde la duda prácticamente se disiparía por completo. Y se equivoca el juez. Así que esta causal. Pero. Difícilmente la entreveríamos en un resumen o extracto de alguna tesis o jurisprudencia. no se daría por establecida. El juez no debe adivinar o estar entregando fallos. El caso sería atendido por algún abogado. 53 F-I LFT. se ratifique ante la presencia de algún funcionario de esta dependencia. cuál previstas en párrafos anteriores. no es optativo ese procedimiento de la ratificación. prevalecerá la interpretación más favorable al trabajador. el error principal depende de quien aboga por la causa. Sale por demás dilucidar. sino fueron materia del caso en lo particular. el otro abogado quizás ni puso las manos o ni supo por donde iría el trancazo. En especial. señala que “en caso de duda”. bueno también en el Art 18 de la LFT. Y hasta podríamos no llegar a conclusiones firmes de porqué razón a veces se falla a favor o porqué en contra. De ahí. sería el resultado ante un litigio con las argumentaciones Mi conclusión final es que en los juzgados no se equivocan (los jueces).