CAPITULO II REPARTOS Y REBELIONES: TUPAC AMARU Y LAS CONTRADICCIONES DE LA ECONOMIA COLONIAL

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Jürgen G ölte

LA PROTESTA LEGAL

En diversas provinciasja legalización del reparto trajo consigo un aumento en la cantidad de bienes repartidos en los pueblos, lo que, especialmente en las provincias más pobres, dio lugar a protestas Inmediatas. :En un primer m óm éñtffla protesta organizada de la población se hizo den­ tro de ios marcos del orden social, del sistema legal vigente y costumbres estableci­ das. Es decir que, frente a la carga económica insoportable que significaban los desmesurados repartos, el_campcsinado indígena no protestó desde un principio por medio de sublevaciones.y-.rebelíones., sino reclamando.ante..losJribunales. En tanto la apelaclónLante.la.más alta.autoridad. judicial. de la provincia, que era.justamente el.corregldor, estaba evidentemente bloqueada, los campesinos bus­ caban ser atendidos directamente por las instancias judiciales superiores. Este paso significaba, en general, una considerable inversión de tiempo y dinero, así como un conocimiento preciso de las posibilidades que tenían dentro dci sistema judicial colonial. A pesar de estas dificultades, inmediatamente después de la legalización del reparto obraban ya en.poder de las Audiencias quejas enviadas por diferentes pueblos a través del protector general de indios. Para esto, los pobladores se ha­ cían representar por sus autoridades elegidas: alcaldes e hilacatas o, en algunos casos, también por intermedio de sus caciques.1 ..Esta protesta, no. se-dirigía_neccsarlamente_contra-.eLconegidor_mismo, ya que con frecuencia los campesinos..no..rec¡bían..las.mercancí.as_dlrectarnente. de Í l u sino_a través de instanciasJntermedlas^eLtenieativsl-caciqus-o-tarnbién.el alcai_de..Por tanto, estos intermediarlos podían ser también blanco de las protestas, tanto como el mismo corregidor. Por otra parte, fuera por propia iniciativa o por presión de los campesinos a su cargo, _estos_[nteme^ariojj]esJgnado3.por el corre­ gidor podían protestar, también, contra el repartimiento y el papel que_en_él ten (an_asi_gnado;2 ~ " ' En la primera etapa, las quejas ante los tribunales se referían pocas veces a diferencias en precio o cantidad, entre lo establecido en el arancel y lo repartido por el corregidor, sino que cuestionaban más bien el carácter obligatorio del re* Publicado en IEP, Lima, 1980.
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3 . La primera fase. que hizo fracasar por completo los intentos de resolver los proble­ mas de la población indígena dentro de los marcos del orden jurídico colonial. entre 1730 y 1779.audiencia de Charcas. debió recargar aún más el sistema judicial colonial. se encuentra un claro incremento más o menos a partir de 1765.a.la. A partir de entonces. la conciencia de que el corregidor y sus secuaces se hallaban al margen de la ley y. especialmente entre la población indígena de la audiencia de Charcas. se hallaba explíci■tamente negado. De este modo los caciques pasaron inevitablemente a formar parte de un frente contra el corregidor y los repartimientos. se producían en el momento en que e¡ corregi­ dor o sus servidores trataban de efectuar el reparto ó cobrarlo. por otro lado. por un lado. Generalmente. los caciques debían aceptarlas mercancías que les en ­ tregaba el corregidor y.un lado está la burocracia colonial en Lima y.Auiliencia. Si los campesinos no podían recaudar las sumas exigidas. debe haberlos conducido a buscar nuevas y más efectivas formas de protesta. Pero. En su escrito sobre los repartimientos. Rebeliones campesinas por decenios (1 7 3 0 . ordenaba una investigación a los tribunales locales o advertía al corregidor que se sujetara a sus decisiones y a las estipulacio­ nes del arancel. que el 13 de setiembre de 1764 decretó que la audiencia de Charcas podía decidir con todo derecho sobre las de­ mandas de la población indígena contra sus corregidores. por otro. para juzgar en todos los casos que tuvieran que ver con el reparto. (Sin embargó. de -la persecución a la que se veían expuestos en sus pro­ vincias nativas por parte de los corregidores (AGI Lima 1045). pob lació nin dí­ gena.en.parlo. ya no sólo ante la justicia local. a su vez.o de Arequipa se refiere a la doble inseguridad legal de los demandantes que surgía. en los cincuenta años previos a la sublevación general. obligatoriedad de los'repartos. el Qbjsp. REBELIONES LOCALES Si se compara la frecuencia de rebeliones en el virreinato del Perú. no significaba que los corregidores estuvieran realmente restringidos. se sujeta­ ban completa y totalmente a las formulaciones explícitas del arancel y se-referían. que se hacían responsables de su pago.La Audiencia de. de la declarada parcialización que encontraban en los tribuna­ les limeños y.5 . las casas comerciales de la ciudad y sus órganos ejecutivos en las provincias: los corregidores. las jurisdicciones inferiores y los corregidores bloqueaban el acatamiento de las sentencias. Por otro lado. También el visitador Areche vio en la. con ella.Charcas [leyó la reducción de sus prerrogativas. esto se convertía legalmente en un problema entre caciques y campesinos.sus repartimientos.^ Sublevación general. los campesinos debían recibir las que les repar­ tían los caciques. por otro lado. hasta saber que incluso el fallo favorable de la' más alta autoridad no producía resultados. reparto a través dé’caciques y principales. es decir. de modo que las verdaderas condiciones 110 cambiaban. al fallar en contra de los principales de Calacoto.'inclusodirigida a veces contra Lima. el campesinado indígena veía bloqueada la apelación. los principales y caciques. " 1770-79 1780 Desde esta perspectiva. y sus tenientes y cobradores. por ejemplo. De. en el largo período <!c inseguridad legal para-la.4 ).prote¿ta_violenta. La posiciónide. en tanto. respondiendo por éste ?on sus propiedades. locales contra los corregidores seguían en general el mismo esquema. que también en estos aspectos buscaba man­ tener una posición independiente. De otro lado están los campesinos. sino que también se le cerraba el derecho a recurrir a las instancias judiciales superiores. por ejemplo. Eran espontáneos. debe haber fortaleci­ do entre el campesinado indígena. fechado el 10 de abril de 1776. Antes bien. así como algunos sectores de la burguesía provincial. A quí se.1 ). el corregidor. 60.favor de ips corregidores que afloraba en cada decisión del virrey y en la justicia limeña. puede_n_apreciar los distintos frentes sociales que determinarían más tarde la sublevación general. En verdad. Por otra parte. aprovechaban las fiestas religiosas para 33 . Este penoso camino de reclamos ante la Audiencia. en tanto la resolución virreinal consagraba el principio de la . Por lo común. este carácter obligatorio se hallaba implícitamente previsto en el ¡arancel. De esta manera. Los resultados de esta fase de la protesta indígena son determinantes para entender los acontecimientos posteriores.1780) Periodo 1730-39 1740-49 1750-59 17C0-G9 Cantidad de rebeliones 10 . 11 20 (de las cuales seis en el primer lustro y catorce en el segundo) . la sublevación general resulta la culminación de la etapa de rebeliones campesinas iniciada alrededor de 1765. El derecho exclusivo de la Junta de Ministros y del virrey. |a Audiencia confirmaba la legitimidad de las demandas campesinas contra el repartimiento (AGI Charcas 5 92 . sin embargo. ^ 'd e sa rro lló una nueva-orientación. reconocía también la modalidad de! /. Todas las rebeliones. decretada por el virrey.daba por regla general lugar a las demandas elevadas ante ella por el protector general de indios. a la aceptación voluntaria como base de los repartimientos. y más bien conducía a restricciones aún más severas como producto de las represalias del corregidor. ante el rey y el Consejo de Indias. Las decisiones de la Audiencia. los corregidores debían pagar impuestos a la venta de acuerdo a los repartos que se les fijaba.haciaJs rm a s . con todos sus costos y dificultades para los campesinos y sus principales. la.inseguridad legal una de las causas más importantes para el estallido de las rebeliones.d e . en tanto los 32 caciques garantizaban con sus propios bienes los ingresos del corregidor. ejercida por el mismo corregidor. Por con­ siguiente. Los corregidores se vieron libres de casi toda traba para sus actividades. el virrey y los oidores abandonaron abiertamente el principio de la aceptación voluntaria del reparto (AGI Charcas 5 92 .reparto terminó así con una reso­ lución virreina].sino también la evidente parcialización. en tanto el arancel suponía la aceptación libre de las mercancías por parte del campesino y prohibía explícitamente un reparto forzoso.(Je Igs protestas contra el. La causa más importante para este nuevo desarrollo no fue sólo la inseguridad legal provocada por la decisión virreinal. por un lado. fuera ‘def ordenamiento legal.

seis entre 1765 y 1779. rebeliones fueron escasas. al mismo tiempo que buscaban obtener del corregidor una reducción del reparto. Todos los lugares donde se producen rebeliones eran comunidades indígenas. entre las provincas de H uamalíes y Cajamarca. favorecían a su vez los levanta­ mientos. Por otra parte.s.y^dos personas en la provincia de Arica. Sin embargo.'1 T am po­ co el número de curas sobre el total de población parece haber influido en el estallido o represión de las rebeliones. con baja productividad y salarios bajos. parecen haber aumentado las posibili­ dades de conflicto.y . no parece haber tenido importancia el número de caciques en relación al total de la población indígena. si es que los tem a. A fines de la década del 70. En una serie de casos fueron los castigos con látigo. en relación a la pobreza de los habitantes. El escenario de las rebeliones era. Enjasjiaciendas.los propietarios. muestran claramente que el exceso en el reparto ~~ fue la causa principal de las rebeliones. Muchas veces.¡ tenía muy p. Muchas veces. (£Si se toma como ejemplo la provincia de Condesuyos. incluso de los caci­ ques._un_. El número de haciendas en la provincia era reducido y casi toda la población pertenecía a comunidades indí­ genas. Los participan­ tes eran los campesinos indígenas y.seis_tributarios.censo. Una vez iniciada la violencia. fue base para formar más complejas de levantamientos violentos de carác­ ter suprarregional. una de las que tuvo el mayor número de rebeliones. los levantamientos rara vez se detuvieron por me­ diación de los curas.per­ sonas que no cumplían las exigencias del corregidor.? proporción de p o ­ La blación indígena era elevada y la cTirforasteros notoriamente'l>ajaí(Memorias de los Virreyes 1859. Las provincias en las'que ¿¿“ produjeron levantamientos por lo general eran densamente pobladas y relativamente pobres en comparación con aquellas donde Fo se registraron rebeliones. queda en pie el hecho de que la mayor parte de los pueblos no se rebeló. que obligaban a los campesinos a trabajar bajo un régimen for­ zado.cacique por cada 295 personas o upo por.. Entre estos fenómenos y la expansión de las rebeliones puede establecerse una correlación muy clara. A vcces la amenaza era distinta: el pueblo en conjunto rodeaba silenciosamente la casa del corregidor durante la noche. la amenaza física al corregidor o sus servidores era precedida por ruegos. Al parecer no hay una correlación significativa entre la distribución de las rebeliones locales y la proporción de forasteros sobre la población total. tanto económica como culturalmente. en muchos casos el esta­ llido de las rebeliones estuvo marcado por los castigos corporales impuestos a. se estudia la distribución regional de los levantamientos a nivel provincial.las provincias. las formas de la rebelión dependían del marco social en el que estaba inserto el campesino y de las formas de acción que se hubie-_ ran desarrollado en el pueblo.mediatizaban íasre­ laciones entre los corregidores yJa población dependiente delas mismas. acompañado sólo por el sonar ininterrumpido de tambores. las mujeres del pueblo se reunían a llorar y lamentarse frente a la casa del corregidor. aproximadamente entre Huamanga y Potosí. llamala atención el hecho do que su distribución en el territorio del virreinato sea sumamente irregular. El .yja. ya que la ma­ yor parte de enfrentamientos que se detuvieron en esta fase no están documenta­ dos. Las rebeliones campesinas espontáneas tenían como objetivo la eliminación inmediata del peligro que significaba el reparto para su subsistencia. se confirma el perfil general. a esta fase sucedía frecuentemente el apedreamiento o incendio de la casa en la que el corregidor se hubiera refugiado. la rebelión terminó con la muerte del corregidor o sus ayudantes. si bien permitían un reparto más rápido al estar todo el pueblo reunido. Si 6íeñ entre 1760 y 1770 el número de rebeliones fue relativa­ mente elevado.). están a más de 2. se asimilaba en mucho al de ios españoles más ricos de las provincias del virreinato. especialmente aquellos donde tuvieron lugar las rebe­ liones. golpes y agravios semejantes.073 caciques y principales para lodo el Virreinato (Memorias de los Virreyes 1859. ■El momento en que se producían los levantamientos. sino en masa.desigual en.modo. y un cacique por cada 1.ocos elementos mesiánicos o nativistas. Apéndice). la creciente participación de población no campesina de pueblos y pequeñas ciudades. el curso de las rebeliones estaba determinado directamente por el del reparto y de los cobros forzados. los españoles pobres. En las provincias de la costa norte o sur. asi como su desarrollo y los objetivos de los rebeldes. En las rebeliones conocidas. El tributo que debía pagar la población estaba por encima del promedio del virreinato y. aun cuando es indudable que también en ellos el reparto era excesivo.n. Apéndice). La gente tenía que trabajar fuera de sus pue­ blos para poder pagar el tributo y el reparto (BN C 4129). pero este exceso. Parece que además de estas condiciones generales. La mayor parte de las rebelio­ nes tuvieron lugar en la sierra sur. el número de haciendas era < claramente menor en las provincias rebeldes que en aquciias donde no hubo rebelio­ nes. Por ejemplo. Por una parte. Los indios debían ir a la mita de Caylloma o pagar para librarse de ella (BN C 4129). la proporción de población indígena en las provincias rebeldes era más alta que en las demás. Con frecuencia. ya que los campesinos no se enfrentaban al corregidor aisladamente. Del mismo modo. si el cura no in­ tervenía.dcsignación_de los mitayos en ías_provincias obligá'dülaJáZmltaTüomo pago 35 . De igual. Este hecho no debe asombrar ya qu i l o s grupos localesj^beldes por lo general correspondían a comunidades.m.5 |L a cantidad de reparto prevista para esta provincia en el arancel estaba por debajo del promedio del virreinato y el volumen del comercio per capita era decididamente b a j^ jB L Add 17583: 252 f. Es_decir. sólo los curas trataban de calmar a los indígenas. era bastante elevado (Barriga 1946). por lo genera]. las causas más inmediatas de las rebeliones contra el corregidor o sus servidores/’ LOS CACIQUES A mediados del siglo XVIII los caciques constituían un grupo social que. palos y hondas. el corregidor y sus servidores se vieron for­ zados a huir. dc_ 1754 _daja_cifra de 2. mestizos y arrie­ ros que lo habitaban. La importancia de los curas en el transcurso de las rebeliones indica que el pensamiento campesino respecto a los levantamientos con. no las explica. Las armas utilizadas por lo general eran piedras.800 m.. Otro centro se hallaba en el ji o rt e . amenazas u otras formas de protesta social. pese a que el número de casos documen­ tados es relativamente limitado. o los campesinos rodeaban la casa echando maldiciones. a veces. Como modo de captar las condiciones complementarias que provocaban las rebeliones locales. Antes de des­ encadenar las hostilidades muchas veces se llamaba como intermediario al cura.254 per­ sonas en Quispicanchig. suficientemente. Es difícil determinar el grado en que esta mediación resultaba efectiva. Oscilaba entre un cacique por cada treinta. Los pueblos de la provincia. el pueblo. La distribución de los caciques__erajnuy. unidos por una fiesta que acentuaba el caracter comunal de la organiza­ ción del pueblo. por si solo.cada ochenta .repartir efectos o presionar por el pago.. Pero estos periodos. Si se observa esta distribución. ^Las-iunciohes más importantes de los caciques eran la recolección del tributo . La mita y la existencia de obrajes. y ya entonces estaban calificados como par­ ticularmente “ pobres".

A diferencia del rosto de la población indígena. principales y alcaldes. Por jo general. Los mecanismos de tal exacción resultaban de la participación voluntaria o involuntaria de los caciques en el reparto. por lo menos. Se acumularon. la idea que los caciques tenían de sí mis­ mos encerraba un potencial subversivo. La participación de éstos en la protesta campesina por arraigada situación de liderazgo. En ese_easo. los casos de caciques designados por los mismos corregidores. Frecuentaban los niveles más uitos del gobierno'colonial y deí clero. al igual que los campesinos. en especial cuando las cantidades repartidas por el corregidor y las correspondientes exigencias de pago sobrepasaban la capacidad productiva de una provincia. esto trajo como consecuen­ cia que las tendencias tradicionalistas. produjo desde muy temprano grandes consecuencias en las provin­ cias más pobres del altiplano. Así. el corregidor podía fácilmente hacer pasar las sumas que el cacique le hubiera entregado previamente por concepto de pago del tributo como si fueran pagos por el reparto. en las provincias más pobres. los caciques tendían necesariamente a resaltar sus diferencias de origen respecto a la población tributaria indígena y. tuvieron desde un principio un carácter diferente a las de los pueblos del obispado de Arequipa. de una extracción del plus-producto pro­ vincial. como molinos. Sicasica. Si este trataba de defenderse judicialmente de la exacción. E n ton ­ ces. acumuladas probablemente en una fase anterior de trabajo conjunto con el corregidor. no sólo como una dominación extranjera. En la primera fase de la protesta. acusando a su vez al cacique de negarse a pagar el tributo. los caciques no tenían acceso a puestos públicos. inherente a la dinámica de desarrollo social y económico del virreinato. debido a la organiza­ ción por castas y pese a su educación y riqueza. una parte de los caciques que asumían su p o ­ sición históricamente. se volvían también parte de la riqueza a saquearse (BN C 2701). en . Este las distribuía proporcionalmente entre los hilacatas. a diferencia de otras regiones. pequeñas manufacturas textiles. a diferencia de otras regiones del virreinato. Por esta razón. a su vez. especialmente en el clero y gobierno colonial. Los pagos por los bienes repartidos recorrían el camino inverso. sino que también entraban en contacto con obras como las del Inca Garcilaso de la Vega y su interpretación utópico-renacentista del Imperio de los Incas.todos los grupos socia­ les de la Colonias-Así. por ejemplo. su mejor conocimiento de los mecanismos de la sociedad colonial. por un lado' en el hecho de que la mayoría de caciques descendía efectivamente de los Incas o de curacas de épocas prehispánicas.. to más vieran peligrar su posición en la jerarquía colonial. Así. Sin embargo. se percibe en la audien­ cia de Charcas un porcentaje relativamente más alto de participación de los caci­ ques en los intentos de lucha contra el repartimiento llevados a los tribunales. A través del recuerdo constante y la glorificación de los señores prehispánicos se llegaba nece­ sariamente a categorizar el dominio español. poM o gencraLse. sino tam ­ bién a considerar a lo español como un dominio imperfecto. quienes. Afinque en la Colonia los caciques tenían una posición económica y social que difería significativamente de la de los campesinos. pero' al derivar su posición de un pasado sin españoles.les permitían cl. el cambio progresivo en el volumen del reparto llevó casi necesariamente a que. El cambio hacia el saqueo de los bienes del cacique se producía cuando los campesinos ya 110 eran en absoluto capaces de responder a las demandas del reparto. igualando en este aspecto a los españoles de las co­ lonias. in­ cluso para los españoles de la época. las propiedades del cacique. en sus estrecheces triviales.8 Las categorías a partir de las cuales los caciques se entendían a sí mismos correspondían a su situación en la sociedad colonial. tenían-relaciones. estréchas-y múltiples con casi. Omasuyo y Carangas. Con frecuencia estaban vinculados al arrie­ raje y comercio provincial. entre los enemigos declarados del corregidor. a glorificar a sus antepasados prehispánicos. los caciques no podían mantener esa posición o ni siquiera aspirar a ella. es necesario señalar también que. Esta tendencia se hacía tanto más fuerte cuanto menos aceptable era su papel en la sociedad y cuan-. En otros casos. los corregidores res­ ponsabilizaban a los caciques por el pago y tomaban en prenda sus propiedades. los caciques fueron cada vez más depen■dientes de los corregidores.1 La posición de los caciques era semejante a la de la burguesía provincial. que en realidad iba dejando de serla. 36 sus relaciones sociales con otras capas de la burguesía provincial. Sus relaciones con la población campesina indígena no estaban necesariamente marcadas por una identidad étnica. Debido a-su. Esta autoapreciación se amparaba. La tendencia a la alianza entre campesinos indígenas y caciques. las rebeliones regionales en las provincias de la Audiencia de Charcas: Pacajes. En vista de la gran extensión alcanzada por estas práclicas^unaj5arte_np des­ preciable de los caciques se alió con el campesinado en la lucha contra el reparto. su capacidad para i leer y escribir. Así. casi todos los caciques sa^ bían leer yesgrimir.rec¡bfan una pequeña parte del tributo y tenían derecho lim|Udp_sobre el trabajo de la población indígena dependiente. en las que aprendían no sólo los conocimien­ tos de la época. al mismo tiempo. Su lectura pudo ofrecer una nueva vía hacia la recuperación de un pasa­ do parcialmente supultado. ya que la perfección estaba reservada al glorioso pasado. Los caciques participaban en pequeña proporción de los beneficios del reparto.posición socioeconómica y a su papel como recaudadores de impuestos. En tanto se les categorizaba como pertenecientes a la masa de indios por la que resultaban despre­ ciados. En las escuelas que les estaban destinadas adquirían los cono­ cimientos básicos de la época. En gran medida habían perdido la posición que sus antepasados tuvieron en la sociedad prehispánica.arcieraje (Spalding 1970b). se convertía en un saqueo de la riqueza acumulada en la provincia. se vio fortalecida por la autoapreciación de. Burante la-C olouiaja mayoría de caciques había logrado hacerse no sólo de tierras. Su importancia en la vida social de los pue­ blos era pequeña. Por otro lado. existentes entre los caciques desde la época de la Conquista — como puede observarse en Guarnan Poma de Ayala— se acentúaj a n aún más. los corregidores entrega­ ban al cacique las mercancías a ser repartidas entre los campesinos de su circuns­ cripción. en una sociedad que por regla general precisaba el lugar social de cada uno de sus miembros de acuerdo a su origen.simples pueblos. vacas y muías que. Incluso desde su fase legal la protesta había superado ya su carácter local. En el sigloXVIII las u ni­ dades étnicas a las que se adscribían estaban a punto de disolverse y convertirse en .sus funciones.casabun. los caci­ ques se unieran a la protesta campesina. sino-también de otras propiedades. dichas categorías se convertían en un reto permanente para la transformación do la sociedad colonial. las repartían entre las familias campesinas. Los centros de esta tendencia nacionalista inca fueron las escuelas de caci­ ques de Lima y Cusco (Rowe 1976). con lo cual el repartimiento. derivándola de las condiciones de la sociedad inca y del hecho de descender de sus gobernantes (Ilowc 1954). c o i l mujeres dcjj!ts_ capas ricas de españoles y mestizos de_provincias. Rowe (Rowe 1976) ha tratado de destacar la historia de este “Movimiento 37 . que requería necesariamente la reconstruc­ ción de las relaciones sociales prehispánicas. ahí donde el reparto se conver­ tía en saqueo los caciques pasaban a contarse. por ejemplo.

bautizos. El corregidor de Andahuaylas. matrimonios. debido a que los medios del corregidor para presionar a la población eran mucho más fuertes que los del cura. al sur del lago. c o m o e n e l c a s o d e lo s i n d í g e n a s .10 El sustento de los sacerdotes provenía en un 91% del tributo indígena. a su vez. En una serie de casos. debido a que en las ciudades había a ve­ ces varios curas en ciertos barrios. en especial porque muchos de ellos podían recurrir a sus ex­ periencias directas (BN C 4129). formulando. vivían en relativo aislamiento. la relación de los corregidores con los .se negaron a volver cuando fueron llamados a sus parroquias después de la sublevación general. En Piura. c o m o l o s c a m p e s i n o s i n ­ m estiza arrieros. En cambio. en las provincias de Piura y Cajamarca. Por el contrario. Mientras que. los curas parecen haber ejer­ cido una apreciable influencia en el apaciguamiento de las masas. los sacerdotes aparecían en la dinámica social de los pueblos campesinos como personajes de d o ­ ble faz.nacional inca del siglo XVIII” . los curas exigían sumas considerables por cada ac­ tuación o servicio: entierros. Una acusación pareci­ da del corregidor de Chumbivilcas contra el sacerdote de la localidad de Challa. en general. por ejemplo. Esta comprensión de las relaciones entre repartimientos y rebeliones. ese movimiento constituyó el elemento de unidad ideológica entre desiguales aliados de la rebe­ lión: caciques y campesinos. en medio de una población que difería notoriamente de ellos.9 En 1754 el número total de sacerdotes en el virreinato del Perú era de 755. Así. Oruro. LOS SACERDOTES Los sacerdotes cumplían una función muy especial en la sociedad rural. sobre todo si también eran afectados por el reparto.jelebe tomarse en consideración el hecho que todo el entorno social del sacerdote. La suma total de éstos “ sínodos” . Es ahí donde se encuentra la más rica documentación sobre el peso que debió te­ ner el movimiento nacionalista en las rebeliones. estaba en contra de los corregidores. No es extraño que la casa del cura fuera el principal lugar de refugio que encontraban los corre­ gidores o sus ayudantes ante el ataque campesino. y en p a rte ta m b ié n p e q u e ñ o s ag ricultores. En la encuesta del obispado de Arequipa. La expansión del reparto produjo una sensible reducción en los Ingresos de los sacerdotes. sino también en las reacciones del gobierno colonial que cuestionaban. en la sierra central. cuyas motivaciones con frecuencia resultaban incomprensibles. La excep­ ción la constituían las zonas aledañas a La Paz. e n v í c t i m a s d e l r e p a r t o . V iv ían e n la s p e q u e ñ a s c i u d a d e s y p u e b l o s y p o d í a n c o n v e r t i r s e . Por una p^rto. sino que oscilaba entre 1. en las provincias del altiplano. sin embargo. al mismo tiempo. aun cuando José Gabriel Túpac Amaru y Thomas Túpac Catari no eran hostiles a la iglesia. LA PO B L A C IO N NO 1N D IC E N A Y LA S R E B E L IO N E S L o s r e p a r t o s a f e c t a r o n t a m b i é n d e m ú l t i p l e s f o r m a s a la p o b l a c i ó n e s p a ñ o l a . prácticamente todos los sacerdotes ligaban directamente el crecido número de rebeliones acaecidas en esos años a la práctica del reparto. de donde provenían los sínodos para el pago a los sacerdotes. no estaban libres de la ambición de riqueza que tenían todos los españoles.100 perso­ nas. El número de ‘doctrinas’ era ligeramente inferior: 735.000 pesos anuales en las provincias del altiplano. como auxiliares y explotadores de los campesinos. Por una parte. Es muy difícil juzgar la veracidad de tales informes. BN C 2279). El tamaño de las doctrinas variaba notablemen­ te según la provincia. Antes de la expansión de los repartos. los campesinos ya no podían disponer del dinero necesario para pagar los servicios religiosos. Los corregidores trataban de contrarrestar los in­ formes negativos que sobre ellos daban los curas. No puede dejarse de lado su importancia en las rebeliones de la segunda mitad de ese siglo. no se repartía de manera uniforme. Jaujay Yauyos. y debido a que. sin que esto fuera óbice para que en una situación conflictiva les dieran refugio o con prédicas trataran de apaciguar a los rebeldes. acallaban a los rebeldes y eran al mis­ m o tiempo sus aliados. en las provincias de Angaraes. y desarrollaban intereses particulares. Pero. en las provincias de Abancay. lo c u a l n o l o s l l e v a b a . en lugar de la alianza que A m at1 su­ 1 ponía. artesan o s d í g e n a s . desde los indios hasta los mestizos y españoles pobres. a nivel económico sería más correcto suponer una rela­ ción conflictiva entre curas y corregidores. como lo señala el obispo de Arequipa (AGI Lima 1045). El número de curas que se pasó al bando rebelde durante las rebeliones fue muy reducido. Por otra parte. pero tal coexistencia de aspectos contradictorios no era una excepción. tanto en sus características económicas como culturales. y la centésima parte restante de diversas fuen­ tes. 600 a 800 pesos en la sierra al sur del Huancavellca. 400 a 600 pesos en la sierra norte. a v e n d e r su f u e r z a d e t r a b a j o . El número de curas en relación a la población indígena era particularmente alto en las provincias costeñas entro Lambaycque y Arica. debido a que la creciente expoliación de los campesi­ nos hacía imposible recaudar el total de tributos. Debido a que eran vistos como representantes de la iglesia y del Dios cristiano. El significado de este movimiento no sólo se recono­ ce en los rasgos específicamente incas de los nombres que adoptaban los jefes rebeldes. En su relación con el mesianismo incaico de las masas campesinas. destinados al pago de los sacerdotes. p e r o p r o d u c í a u n a r e d u c c i ó n p r o g r e s i v a . Paucartambo y Tinta. Por otra parte. Por estas razones. acusó a un cura de participar en un levantamiento en su contra. por su profesión. acusacio­ nes contra éstos. misas en festividades y otras actividades semejantes. No todos los aspectos de su conducta se encuentran siem­ pre en la persona de cada uno de los sacerdotes. Así fue como.10 . resulta sumamente dudosa en el contexto histórico que se analiza. mientras que en Arica uno por cada cincuenta indígenas.en la región del Cusco. había un cura por cada 4. L o s m i e m b r o s d e e s t a s c a s t a s e r a n h a c e n d a d o s . cifra qué subió ligeramente en los años inmediatamente posteriores. ios sacerdotes se enfrentaban a los corregidores. sacerdotes no era menos tensa. y 200 a 600 pesos en la mayoría de las provincias cos­ teñas. puede decirse que no hay correspondencia entre la relación de los curas can los rebeldes y las declaraciones de los corregidores. en los hechos. así como la oposición al corregidor no significó. que los sacerdotes se unieran a los campesinos rebeldes. los curas fueron también víctimas del reparto (BN C 4129). y m u l a t a d e las p r o v i n c i a s .!Los sacerdotes no pueden haberse sustraído a esa influencia. actuaron como aliados y enemigos de los corregidores. cosa que por otra parte muchos de ellos pensaban de sí mismos. en 8% de las pertenencias do la Iglesia. resulta especialmente difí­ cil cualquier descripción sistemática dé la posición de los curas. En general. ni tampoco en la sublevación general. su número era relativamente bajo en el norte. por ejemplo. Aparte de estos ingresos. c o m e rc ian te s. Quispicanchis. La Plata y Potosí. los mismos curas que en 1778 habían vapuleado las injusticias de los corregidores. arrojándole piedras (BN C 2478. en muchos casos los curas eran los principales extractores del excedente campesino. Por esta razón. estaban obligados a vivir en contacto continuo con esa mis­ ma población.

fuera de la actividad mine­ ra. Aquí se resumirá nuevamente la argumentación y comprobaremos estadísticamente su consistencia. tuvieron a fin de cuentas poco efecto sobre los corregidores y el reparto. con­ tra las intenciones de la población provinciana y de A tedie. para lo que de­ bían salvar una serie de dificultades. El procedimiento puede acortarse si relacionamos el reparto: primero. existía también para él. Oruro. los campesinos debían tener. En otros casos. parcialmente exitosos. que anteriormente eran utilizadas por arrieros particulares. mestizos y parcialmente mulatos. Como excepciones se tiene. que se encontraba en una siuación ya de por sí extremadamente difícil a causa del reparto. de coca permitía la obtención de un excedente relativamente elevado. éntre­ la población de las ciudades coloniales provincianas. con el volumen de las exportaciones de cada provincia. Por otra parte. siendo el más im por­ tante la disponibilidad de tiempo de trabajo excedente de los campesinos. > Sin embargo. Carabaya y Larecaja. lo «¡ue sería fácil responder con lói documentos respectivos. obrajes y haciendas. partici­ paban juntamente con los indígenas. levantó entre mesti­ zos y mulatos la sospecha. o incluso subor­ dinada. sería necesario analizar todos estos fac­ tores. si se observan las provincias en las que esa misma diferencia es igual o inferior a 35 pesos se encuentra un territorio que coincide con el área de expan­ sión de la sublevación general. la disposición de Areche de censar también a la población no indí­ gena y de incluir entre los tributarios a los llamados “ cholos” .' yó a los españoles y mestizos que vivían en provincias. que sólo en los años 70 del siglo XVIII el reparto inclu. Para determinar si el volumen del repartó correspondía a las posibilidades económicas del campesino de provincias. Entre éstas están las de Calca y La­ res. Estos exigían dinero o mercancías como pago por el reparto. las actividades del corregidor perjudicaban a buena parte de la población provinciana.SUBLEVACION GENERAL de sus propiedades. se produjeron levantamientos o intentos do rebelión. Cochabamba. y se­ gundo. Mientras en el problema de los repartimientos prevalecieron inicialmente los intereses de la burguesía comercial limeña. este último trató de afectar indirectamente los intereses de los corregidores mediante un alza de la al­ cabala y la implantación de aduanas internas. que obtenían provecho de la venta libre de fuerza de trabajo suscitada por los repartimientos. por ejemplo las de la “ Repre­ sentación de la ciudad del Cusco” (CDIP II. En principio. representada por el virrey Guirior. además. Pese a estas limitaciones y en vista de que no se djspone de datos más exac­ tos para todo el virreinato. El corregidor tenía que proceder cada vez más al saqueo de los bienes de pequeños comerciantes y propie­ tarios agrícolas para poder pagar los créditos o intereses que debía y. pero en cambio afectaron aún más a la población provin­ ciana. eran limitados los puestos de trabajo en minas. que es­ taba en relación inversamente proporcional al tiempo necesario para obtener la subsistencia familiar. por los grandes comer­ ciantes limeños. la masa de productos agrícolas y artesanales que se convertía en mercancías. ! El aumento del Impuesto al comercio del 4 al 6%. Las posibilidades que tenían los campesinos de satisfacer las demandas de los corregidores estaban limitadas por una serie de factores. Finalmente. La Paz. de que la corona quería incluirlos entre la población tributaria. El verdadero problema es. y de mayores consecuencias que la inclusión de mestizos y españoles en el reparto. Lo mismo vale para la producción artesanal adicional. es decir. donde la rebelión logró rebajar la alcabala fue reducida. la elevación de los peajes para el transporte interno de mercaderías y de los impuestos a los propietarios de minas de plata que no la acuñaban. Moquegua. campesino la posibilidad de transformar directamente el trabajo en dinero al ven­ der su fuerza de trabajo. o sea. ado! más. Si se observa las provincias donde la diferencia entre el índice y la carga por tributos y reparto es igual o menor a 20 pesos. La participación de la po ­ blación indígena en estos levantamientos. por un lado. Algunas de las rebeliones contra los corregidores. con el volumen. Por ejemplo. etc. la sola disponibilidad de trabajo excedente no bastaba para satisfacer las demandas de los corregidores. El trabajo excedente sólo podía convertirse en dinero sí la producción agrícola adicional llegaba a comercializarse. por qué la rebelión estalló en sólo una parte de las provincias y 110 en todas.real de salarios mineros en cada región. En Arequipa. Paucartambo. provincias con diferencias de 36 pesos o más que participaron en la sublevación. Huayias y otras ciudades. especialmente al sector comercial. se aprecia que este territorio coincide casi exactamente con las regiones sublevadas durante la rebelión de Túpac Amaru. los resultados parecen ser suficientemente válidos. las protagonizaron casi exclusivamente estos grupos. ya que el mismo indi­ ca la masa global de salarios disponibles en las provincias. se basaban en este conflicto de intereses. que general41 40 . La pregunta verdaderamente difícil respecto a la sublevación general no es la causa fueron los repartimientos mercantiles. que puede calcularse en forma relati­ vamente fácil en base al número dé trabajadores y al salario regional prom edio. Puno. Chuquisaca. nada gratuita por cierto. dos casos extremos: en las zonas irrigadas y abonadas de la cos­ ta la productividad del trabajo era mucho mayor que en la agricultura de secano y barbecho del altiplano. como el de Are­ quipa. ganancias suficientes para satisfacer sus ambiciones. Parece. Urubamba. Puede afirmarse con seguridad que las duras críticas contra el reparto. Sin embargo. la posi­ bilidad de transformar su trabajo excedente en dinero o productos. fue la creciente monopolización del exce­ dente provincial por los corregidores y. la inclusión de estos grupos en el reparto estuvo contemplada como una posibilidad en las disposiciones iniciales. donde la producción . Cusco. fuera que monopolizara prácticamente el comercio p ro ­ vincial. El tiempo de trabajo necesario variaba de acuerdo a las con­ diciones naturales de la producción y al tipo de labores agropecuarias del campe­ sino. Con la excepción de los propietarios de minas y obrajes. Posiblemente más importante. y de confrontarlo con la carga per cdpita por el reparti­ miento. obtener. En la siguiente relación se busca resumir estas cifras en un índice per capita para la población indígena. Todas presentan índices altos debido a su ubicación parcial en la zona yunga o la montaña. 209). en los cuales tomaron parte criollos. sin embargo. o que utilizara para el transporte gratuito de mercan­ cías las ínulas repartidas entre los campesinos. a través de ellos.'Las medidas de Areche tenían que desper­ tar la resistencia inmediata de la población no indígena. más bien. especialmen­ te las que tuvieron lugar en las provincias costeñas de Arequipa (BN C 4129: 188. o que a través de sus exigencias absorbiera todo el excedente anteriormen­ te obtenido de otra manera. Esto afectó decisivamente los intereses de la burguesía provincial. En varios puntos de este trabajo se ha tratado el problema. Incluso. 1: 3ss).

su voluntad de transformar la política económica y social del virreinato. La mayoría de los grupos mencionados. lo que debe considerarsecorno un factor adicional de gran importancia.ús precisamente el comportamiento de sus pobladores durante la sublevación general. y con medios de subsistencia inciertos” . Completaba el cuadro el temor de la población mestiza. reducirse continuamente su actividad por el creciente monopolio del comercio provincial y de la extracción del excedente campesino por parte de los corregidores. los grupos perjudicados con el aumento do la alcabala y. re­ presentantes tanto del gobierno colonial como de la burguesía comercial limeña. al igual que los pequeños obrajeros y agricultores. más que ningún otro. errando permanentemente. Allí los mitayos deben haber sido afectados duramente. Los comerciantes locales y provincianos. Por lo demás. si se analiza Vr. frente a la sublevación general. se ve que son justamente los habitantes de sus distritos serranos los que en primera línea participaron en el alzamiento. basadas en el pasado históri­ co y alimentadas por su difícil situación en la sociedad colonial. la mita se convirtió en otra forma de extracción del exce­ dente campesino. El caso de las pro­ vincias norteñas se explica básicamente por su distancia de los centros de rebelión. resultaron perjudicados por el aumento do la alcabala. en tanto abar­ caba al conjunto de la población del virreinato. se ubicaban en puntos de concentraciones de población. que oprimido por los repartos ponía todas sus esperanzas en una especie de utopía regresiva: el retorno al pasado prohispánico bajo la direc­ ción de un nuevo inca. se vieron incluidos en el saqueo. 43 . Santa. En todas las provincias donde existía. parece haber sido la densidad demográfica. cuando tuvo lugar.¡ vadas. i t * ¡ POLITICA DE ALIANZAS DE LOS CACIQUES Hacia 1780 diferentes grupos sociales del virreinato tenían un interés visible en transformar la organización socioeconómica virreinal. dio necesariamente origen a una determinada política de alianzas por parte do los caciques. Castrovirrcyna. Canta. las relaciones establecidas parecen comprobar suficientemente la hipótesis de que las actitudes de la población. el área donde se desarrolló la sublevación general estaba más densamente poblada que la mayoría de las otras provincias. sino también por las condiciones de trabajo extremadamente severas. de verso incluida entre los tributarios a partir de las reformas introducidas po¥"5\reche. como una alternativa potencial al poder colonial. en formas legales c ilegales de protesta. se explican a partir de sus posibilidades económicas para satis­ facer las exigencias de los corregidores. ni por la sociedad que surgiera de la sublevación general. Túpac Amara. habían manifestado ya. Esta pretensión de convertirse en poder alternativo. Los caciques contaban con una serie de condiciones especialmente favorables para cumplir ese papel. La proporción de indígenas i-n las reglones sublevadas era muy elevada. en primer lugar. no dejaba pasar oportunidad alguna para ase­ gurar a mestizos y criollos que su posición no sería afectada por la rebelión. La mita. Casi lo mismo puede decirse de los campesinos mestizos y de multitud de pequeños propietarios agrícolas que se vieron sometidos al reparto en su fase final. E 11 muchas provincias los indígenas habían llegado al límite de sus posibilidades económicas. t. puede decirse que la presencia de minas y la posibilidad de acceso directo a | los mercados de la costa. especialmente a los corregidores.12 Los datos aquí usados contradicen la relación postulada por Cornblit. quienes creían. las largas jornadas y la consiguien­ te pérdida de tiempo en el viaje hasta Potosí. Más aún. especialmente indígena. como lo prueba el incremento de rebeliones locales. Abancay y Arica. que eran aliados aceptables para ambos grupos sociales. especificidades que no han sido tomadas en cuenta en el anterior procedimiento. se vieron afectados por el impuesto a la producción de plata no acuñada. trataban de eliminar el sistema de repartos mercantiles. con comerciantes y hacendados. A . Pero las relaciones con los demás sectores de la sociedad colonial eran más difíciles. ( La situación sin salida y las esperanzas meslánicas de la población indígena. así como las pretensiones de dominio de los caciques. Los caciques estuvieron ocupados en aplacar los temores de crio­ llos y mestizos. Además. que eran generalmente pequeños propieta­ rios y trabajaban con poca mano de obra. Compartían este interés con los caciques que. entre la proporción de forasteros en la población indígena total y la sublevación general. minando su posición de dominio sobre los mismos. Entre éstas figuran Cajamarca. la alian­ za se estableció a través de los caciques. hacían natural una alianza entre ambos grupos. En general. no sin razón. hay provincias en las que la diferencia entre el índice y la car­ ga de tributos más repartimientos es menor a 36 pesos. a su educación y a su papel frente a la población campesina Indígena. ca­ tegorías estas últimas a las que generalmente pertenecían. especialmente los mestizos amena­ zados de ser considerados tributarios. Vilcashuámán. Huamachuco. Omasuyo y La Paz (Túpac Catari) y Chayanta (Tomás Ca­ tan).14 La política de los caciques consistió en unificar a estos diferentes grupos so­ ciales en un frente para combatir al gobierno colonia!.13 Los propietarios mineros de las provincias. debido al saqueo producido por los repartos y. se consideraban descendientes de los verdaderos soberanos del Perú y. al igual que en el caso de las rebeliones locales. especialmente la de Potosí. por lo tanto. 110 sólo por los salarios. pero que no participaron en la sublevación general. jugó un papel importante.Apéndice). de diferentes oficios. El papel que reivindicaban los caciques fue aceptado. si se tiene en cuenta el mesianismo indígena que animaba a los campesinos rebeldes (Memoria de los Virreyes 1859. muy por debajo de los usuales en las minas. los caciques tenían en general buenas relaciones con los mestizos y criollos de las provincias. la experiencia común de compulsión de los mitayos de todas las provincias. Los tres centros de la rebelión: Cusco (Túpac Amara). Por otro lado. la distan­ cia real e ideológica entre ambos gTupos y los indígenas constituía una barrera que bloqueaba la formación de una alianza. Sin embargo. En conjunto. los indígenas amenazados en su existencia inmediata por la expansión del reparto. . por el campesinado indígena.manto quedaba en poder de los grandes terratenientes. Lucanas. que las acciones de los indígenas podían dirigirse también contra ellos. especialmente en las provincias donde 42 los corregidores expoliaban al campesinado por encima de sus posibilidades. Por su ideología neo-inca. Gracias a su situación socioeconómica. debe haber fortalecido decisiva­ mente la unidad interna de la sublevación general. Asimismo. Otra condición para la difusión de la sublevación general. En cuanto a las provincias ubicadas inmediatamente al norte de las reglones suble. permitían la obtención de un mayor excedente. fueron incluidos en el reparto y vieron además. por ejemplo. burguesía comercial limeña y grupos provincianos relacionados con ella. los hechos refutan su caracterización de los forasteros como “ masado indios desplazados. por su posición en los repartos y en el sistema de cobranza. en su mayoría ' ‘criollos” y mestizos. . Por esta razón.

caudillo de la rebelión al sur del lago Titicaca. mientras que criollos y españoles. Véase AGI Cusco 29. que la sociedad colonial. sino también contra la alcabala y otros impuestos y cobros aduaneros que afectaban en primer lugar a mestizos y criollos. 3: 164) se fue radicalizando aceleradamente en el transcurso de la rebe­ lión.. Sin embargo. Por consiguiente. debido a la creciente polarización de los grupos en pugna." tomo 4. BN C 4014. Parece que fueron especialmente los mestizos quienes tomaron partido por la sublevación en las provincias."... Era natural que en términos étnicos consideraran el fin de e situación como el fin de la dominación extranjera. a c ^ a scgun cUas resto de la población.acno nUrn de lo caciques. La política de alianzas de Túpac Amaru y los demás caciques entró en contradiccio­ nes cada vez mayores. No puede obviarse el hecho que inicialinente Túpac Amaru trató de limitar t> ¿conflicto con el gobierno colonial y la corona. 4 5 ^ I 8 Calculado según ‘‘Memorias de los virreyes. Véase Barriga. que apoyaban el sistema del reparto. 45 . [N. su relación con la sociedad estaba definida por obligaciones como la mita el tr bu ­ lo y el reparto. era una sociedad estratificada en castas. Su radicalización le permitió aumentar poderosamente su influencia entre la masa indígena. 2: Juan Manuel Obispo.. mestizos y criollos provincianos. 9 Se remite acá a las descripciones que hacen “ a las actividades de los sacerdo­ tes Juan y Ulloa (1953). 2. 14 Véase Paz I y II. Arequipa. ‘‘blancos’’ e “ indios” . AGI Charcas 271. incluido el mismo virrey.s en atacar a esta ciudad. de gran importancia numérica. 2: 803). por ejemplo. demuestran que h a d a finales de la Colonia se desarrollaban fuertes tenden­ cias hacia la descomposición de esas categorías.17 pues había conseguido sus objetivos: la separación de Guirior y la elimi­ nación del reparto. AGI Charcas 592.. 3 Véase al respecto los procesos en Charcas 592. mas aun si la masa de sus enemigos utilizaba categorías semejantes y . este proceso de diferencaclon y su e l a b o r . La razón principal es.. sin embargo. en el transcurso de la rebelión no pudieron sustraerse a carácter cada vez más étnico del enfrentamiento y tuvieron que definirse y ac luar así. AGI Charca!. al margen de si éste tenía una base histórica real. Túpac Catari. BN G 1799. fundamentalmente en función a un esquema bipolar: “ conquistado­ res” y “ conquistados’’. así como Lewin 1957. pese a todas las diferencias dentro de cada casta. Túpac Amaru. p. También su alianza con los caciques.. cuando no re­ sistían al levantamiento. y el éxito inicial de la misma. Querían destruir al grupo étnico d t los conquistadores y “ alojarse por completo de todas las costumbres españolas (CDIP II. Notas 1 Véase al respecto las actas del proceso en AGI Charcas 592. 4... Para entonces. AGI Charcas 592. y Rowe 1954. o la intención de Areche de im ­ plantar el tributo para los sectores no indígenas o la d>feren . a punto tal que sus tropas y jefes oran casi exclusivamente indígenas. 4. sus acciones tenían necesariamente.. pero lo separó de los mestizos. Para ellos la rebelión significaba el retorno al dominio indígena y sus acciones se dirigían contra casi todos los atri­ butos del dominio colonial español. ej.".. BN C 2603. y vayetas” (CDIP II." y BL Egerton 1812: 394 y siguientes. AGI Charcas 272. terratenientes. Así también. 2 Por ejemplo. así como la intención de rtrcche de eliminar el reparto en favor de una reorganización tributaria. 1.Los objetivos que perseguía Túpac Aniaru con la sublevación general no se orientaban sólo a la supresión d e lre p a rto . i o s suficien­ tes para que también esle grupo interpretara “ étnicamente su situación.e n vcl de categoría había progresado de manera diferenciada en cada capa de la p o b la co n . a un enfrentamiento contratos l corregidores. que a diferencia de Túpac Amaru era de origen campesino y tenía corno oficio “ viajero de coca. la situación social de parto de los españoles dependía de las relaciones de dominación establecidas por la conquista. así como sus evidentes vacilacioiy. 10 Consúltese en cuanto a este punto las Memorias de los Virreyes. “ Los Caciques segundos. es decir la collstltu' ^ p0r grupos que al comienzo de la sublevación no juzgaban su situación desde un puní de vista étnico sino como resultado de ciertas instituciones y re aciones p i a l e s y económicas concretas.”. Pero los esfuerzos por establecer una alianza. para lo que también existía un sus­ tento no menos real. que por la reflexión práctica sobre una política de alianzas. dadas las tensas relaciones entre el enviado real y la burguesía li­ meña.16 No podía descartarse una tal alianza.. Los esfuerzos de los caciques.. 1946. Por ejemplo en Quiquijana 1776 y Jesús de Machaca 1771. un carácter étnico. que les mostraban ininterrumpidamente la realidad de su coi ción do dominados. apéndice.] 11 Los mitayos de diferentes provincias trabajaban juntos en los socavones. puede entenderse como una oferta de alianza el párrafo final de la carta de Túpac Amaru al visitador. del C.y librarla al saqueo desús tropas. Compárese también BN C CC1: BN C 527. a través de un pacto no convenido con las tropas rebeldes. AGI Cusco 29: “ Don Francisco. obrajeros y comerciantes. BN C 8 81¡ ^N C 1357. ^ t i a n m o . AGI Charcas 592.. en el que expresaba su alegría por su final arribo al Cusco. 592. BN C 2573. era comerciante y transportista. “ Los Individuos. 1959. _ Por oLra parte. proclamados meas te­ nía como base esta comprensión de su historia y sociedad. Debió haber tenido en cuenta el conflicto entre el visitador A recite y el virrey Oulrior. que amenazaba principalmente al indí­ gena. ’ La población indígena había sufrido más de doscientos anos de d o m in a ro n . Sus miembros entendían su situa­ ción social. y también DL Add 17580: Mapa o Extracto. 5. especialmente de Túpac Ainaru para construir una alianza entre indígenas. sin duda. Así. II El virrey del Perú. de a c u e r d o a sus in tereses. BN C 2885. La actitud hacia los aliados originales de Túpac Amaru pasó a estar determinada más por la ¡dea mesiánica de una liberación total de todo lo español. BN C 2478.. Las causas de esta evolución son de naturaleza múltiple. l. BN C 3229. BN C 1961. Areche no necesitaba ya la alianza con los r e ­ beldes. BN C 2279. alcanzaron cierto éxito a comienzos de la sublevación general. a pesar de haber aceptado en un principio la política de alianzas. emprendían la huida hacia las grandes ciudades para de­ fenderse de las amenazantes tropas indígenas. AGI Lima 1039: "Sobre sublevación. Los indígenas apenas si tomaban en cuenta las promesas de Túpac Amaru a los criollos. apéndice. si se tiene e n ‘cuenta la posición relativamente semejante de toda la población de provincias frente a! reparto. 13 Véase. 1949. _ .ls Esto permitiría entendersus reiteradas declara­ ciones de fidelidad a la corona e incluso el mensaje al visitador Aroche. La provincia de Condcsuyos un 1 790. fechada el 5 de marzo de 1781.

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