L’OSSERVATORE ROMANO

EDICIÓN SEMANAL
Unicuique suum
Año XLIV, número 13 (2.256)

Número suelto € 1,00. Número atrasado € 2,00

EN LENGUA ESPAÑOLA
Non praevalebunt

Ciudad del Vaticano

25 de marzo de 2012

Benedicto XVI pide oración por los frutos de su viaje del 23 al 29 de marzo

Desde México y Cuba para toda Latinoamérica
«En especial, os pido que oréis por el viaje apostólico a México y a Cuba, que realizaré a partir del viernes próximo. Encomendémoslo a la intercesión de la santísima Virgen María, tan amada y venerada en estos dos países que me dispongo a visitar». Así se dirigió Benedicto XVI a los fieles presentes en la plaza de San Pedro el domingo 18 de marzo, invitándoles a brindar el apoyo de su oración por este importante viaje, el 23º fuera de los confines italianos desde el inicio del pontificado. A los peregrinos de lengua española el Santo Padre también pidió el apoyo de sus oraciones para poder «confirmar en la fe a los cristianos de esas amadas naciones y de toda Latinoamérica», de modo que en esta visita pastoral «se cosechen abundantes frutos de vida cristiana y renovación eclesial, que contribuyan al auténtico progreso de esos pueblos». El Papa visita México con ocasión de la celebración del bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos, mientras que su presencia en Cuba quiere rendir homenaje a la Virgen de la Caridad del Cobre, con ocasión del 400º aniversario del hallazgo de la imagen mariana, tan venerada y amada por el pueblo cubano. Las cinco visitas de Juan Pablo II, de 1979 a 2002, ayudaron al pueblo mexicano a conservar la confianza en sus valores y a permanecer fiel. México aguarda del Papa Benedicto XVI una palabra de esperanza. Mientras, «después de la visita de Juan Pablo II en 1998, con el famoso mensaje: que “Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”, la situación de la Iglesia ha conocido pasos adelante hacia la libertad religiosa y se han reforzado el diálogo y la cooperación entre la Iglesia y el Estado». Estas son palabras del cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone —publicadas el 22 de marzo en «La Stampa» en una entrevista concedida a Andrea Tornielli—, quien continúa: «Existe una posibilidad concreta de formar a los candidatos al sacerdocio. El problema de la escuela y de las instituciones eclesiásticas todavía hay que afrontarlo y resolverlo, pero después de 14 años y tras las visitas de diversos exponentes de la Iglesia católica, no hay duda de que la actual visita del Papa Benedicto XVI ayudará al proceso de desarrollo hacia la democracia y abrirá nuevos espacios de presencia y de actividad». «No creo que la visita [papal] será instrumentalizada por el Gobierno —observa el cardenal Bertone—. Es más, creo que el Gobierno y el pueblo cubano realizarán el máximo esfuerzo para acoger al Santo Padre y manifestarle la estima y la confianza que merece el cabeza de la Iglesia católica».

Principales actos
Procedente de Roma, Benedicto XVI llega a México el 23 de marzo. En programa de la visita apostólica a León (Guanajuato), la santa misa que preside el domingo 25 en el parque del Bicentenario y las vísperas con los obispos de México y de Latinoamérica en la catedral de la Madre Santísima de la Luz. Tanto en México como en Cuba tendrán lugar sendos encuentros con los respectivos presidentes de estas naciones. La etapa en Cuba comienza el 26. El Papa celebrará la santa misa —en la plaza Antonio Maceo, de Santiago de Cuba— con ocasión del 400º aniversario del hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre. Al día siguiente, tras la visita al homónimo santuario mariano, se trasladará a La Habana, donde celebrará un encuentro con los obispos cubanos. El miércoles próximo Benedicto XVI presidirá la santa misa en la plaza de la Revolución, en la capital cubana.

EN

ESTE NÚMERO

El «México siempre fiel» que recibe a Benedicto XVI, artículo del nuncio en México, Christophe Pierre, página 3. «Palabras de verdad y vida», entrevista al arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, página 4. «Un gran gesto de amor»: el cardenal Bertone sobre la visita del Papa a México, página 5. La presentación del viaje a México y Cuba en la Oficina de información de la Santa Sede, página 5. 400 años de devoción de los cubanos hacia la Virgen de la Caridad del Cobre, por Roberto Méndez Martínez, páginas 6-7. «Para caminar hacia un mañana mejor», artículo del nuncio apostólico en Cuba, Bruno Musarò, página 8. «El abrazo cubano al Sucesor de Pedro», entrevista al cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino, arzobispo de San Cristóbal de La Habana, página 9.

Dolor del Papa por la muerte de Shenouda

III

Servidor fiel de la causa de la unidad de los cristianos
Conocida la noticia del fallecimiento, ocurrido el sábado 17 de marzo, de Su Santidad Shenouda III, patriarca de la Iglesia copta ortodoxa, Benedicto XVI envió el siguiente telegrama de pésame. Habiendo sabido con tristeza la partida hacia Dios, nuestro Padre común, de Su Santidad Shenouda III, patriarca de Alejandría y de la Predicación de San Marcos, expreso a los miembros del Santo Sínodo, a los sacerdotes y a los fieles de todo el Patriarcado mis sentimientos más vivos de compasión fraterna. Recuerdo con gratitud su compromiso por la unidad de los cristianos, su visita memorable a mi predecesor el Papa Pablo VI y su firma, el 10 de mayo de 1973, en Roma, de la Declaración común de fe en la Encarnación del Hijo de Dios, así como su encuentro en El Cairo con el Papa Juan Pablo II, en el curso del gran jubileo de la Encarnación, el 24 de febrero del año 2000. Puedo decir que toda la Iglesia católica comparte la pena que aflige a los coptos ortodoxos, y que eleva una ferviente oración pidiendo a Aquel que es la resurrección y la vida que acoja en su compañía a su servidor fiel. Que el Dios de toda misericordia lo reciba en su alegría, su paz y su luz.

El encuentro de Shenouda

III

con Pablo

VI

el 6 de mayo de 1973

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L’OSSERVATORE ROMANO

domingo 25 de marzo de 2012, número 13

En el Ángelus del 18 de marzo el Papa pide oración por su viaje apostólico y agradece las felicitaciones por su onomástico

La cruz de Cristo, cumbre del amor
Benedicto
Queridos hermanos y hermanas: En nuestro itinerario hacia la Pascua, hemos llegado al cuarto domingo de Cuaresma. Es un camino con Jesús a través del «desierto», es decir, un tiempo para escuchar más la voz de Dios y también para desenmascarar las tentaciones que hablan dentro de nosotros. En el horizonte de este desierto se vislumbra la cruz. Jesús sabe que la cruz es el culmen de su misión: en efecto, la cruz de Cristo es la cumbre del amor, que nos da la salvación. Lo dice él mismo en el Evangelio de hoy: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna» (Jn 3, 14-15). Se hace referencia al episodio en el que, durante el éxodo de Egipto, los judíos fueron atacados por serpientes venenosas y muchos murieron; entonces Dios ordenó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la pusiera sobre un estandarte: si alguien era mordido por las serpientes, al mirar a la serpiente de bronce, quedaba curado (cf. Nm 21, 4-9). También Jesús será levantado sobre la cruz, para que todo el que se encuentre en peligro de muerte a causa del pecado, dirigiéndose con fe a él, que murió por nosotros, sea salvado. «Porque Dios —escribe san Juan— no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él» (Jn 3, 17). San Agustín comenta: «El médico, en lo que depende de él, viene a curar al enfermo. Si uno no sigue las prescripciones del médico, se perjudica a sí mismo. El Salvador vino al mundo... Si tú no quieres que te salve, te juzgarás a ti mismo» (Sobre el Evangelio de Juan, 12, 12: PL 35, 1190). Así pues, si es infinito el amor misericordioso de Dios, que llegó al punto de dar a su Hijo único como rescate de nuestra vida, también es grande nuestra responsabilidad: cada uno, por tanto, para poder ser curado, debe reconocer que está enfermo; cada uno debe confesar su propio pecado, para que el perdón de Dios, ya dado en la cruz, pueda tener efecto en su corazón y en su vida. Escribe también san Agustín: «Dios condena tus pecados; y si también tú los condenas, te unes a Dios... Cuando comienzas a detestar lo que has hecho, entonces comienzan tus buenas obras, porque condenas tus malas obras. Las buenas obras comienzan con el reconocimiento de las malas obras» (ib., 13: PL 35, 1191). A veces el hombre ama más las tinieblas que la luz, porque está apegado a sus pecados.

XVI

lanza un llamamiento por un acceso equitativo de todos al agua

Sin embargo, la verdadera paz y la verdadera alegría sólo se encuentran abriéndose a la luz y confesando con sinceridad las propias culpas a Dios. Es importante, por tanto, acercarse con frecuencia al sacramento de la Penitencia, especialmente en Cuaresma, para recibir el perdón del Señor e intensificar nuestro camino de conversión. Queridos amigos, mañana celebraremos la fiesta de san José. Agradezco de corazón a todos aquellos que me recordarán en la oración, en el día de mi onomástico. En especial, os pido que oréis por el viaje apostólico a México y a Cuba, que realizaré a partir del viernes próximo. Encomendémoslo a la intercesión de la santísima Virgen María, tan amada y venerada en estos dos países que me dispongo a visitar. Después de la plegaria mariana, el Santo Padre pronunció las siguientes palabras: Ayer concluyó en Marsella el VI Foro mundial del agua, y el jueves próximo se celebrará la Jornada mundial del agua, que este año subraya la relación fundamental de tan valioso y limitado recurso con la seguridad alimentaria. Espero que estas iniciativas contribuyan a garantizar para todos un acceso equitativo, seguro y adecuado al agua, promoviendo así los derechos a la vida, a la nutrición de todo ser humano y un uso responsable y solidario de los bienes de la tierra, en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

En la fotografía, mexicanos entre los peregrinos en la plaza de San Pedro para el rezo del Ángelus. En la imagen inferior dibujo a carboncillo de Piazzetta («José con el Niño», siglo XVIII)

A continuación dirigió en varias lenguas saludos a los fieles. En francés dijo: Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a volver a centrar toda nuestra vida en Cristo, que tomó sobre sí nuestros sufrimientos y dolores. A él encomiendo el dolor de los padres de familia belgas que, a causa del trágico accidente en Suiza, han perdido a su hijo, y a los que se han visto privados de un pariente. Les aseguro mi cercanía y mi oración. Mañana celebraremos la fiesta de san José: que el Señor, por intercesión de mi santo patrono de bautismo, me dé la fuerza para confirmar a mis hermanos y hermanas en la fe. Como san José, no dudéis en acoger a María en vuestra casa, para que ella os muestre a su Hijo, Cristo, nuestro Salvador. En inglés: Este domingo llegamos a la mitad de nuestro itinerario cuaresmal. Prosiguiendo nuestro camino, tenemos nuestra mirada fija en nuestra meta, cuando acompañaremos a nuestro Señor en la senda del Calvario, para resucitar con él a una nueva vida. Que Cristo, la luz del mundo, brille sobre vosotros y os llene de sus bendiciones. En español: Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular

al grupo del Pontificio Colegio Mexicano, de Roma, así como a los fieles provenientes de Tarragona, Ferrol y Madrid, y los exhorto a dirigir su mirada a Jesucristo, que levantado como estandarte en medio del mundo, es causa de salvación para el género humano. Al mismo tiempo, suplico oraciones por mi próximo viaje apostólico a México y Cuba, donde tendré la dicha de ir dentro de unos días para confirmar en la fe a los cristianos de esas amadas naciones y de toda Latinoamérica. Invito a todos a acompañarme con su cercanía espiritual, para que en esta visita pastoral se cosechen abundantes frutos de vida cristiana y renovación eclesial, que contribuyan al auténtico progreso de esos pueblos. Encomiendo esta peregrinación a la santísima Virgen María, que en aquellas benditas tierras recibe los nombres entrañables de Guadalupe y la Caridad. En croata: Saludo de corazón y bendigo a todos los peregrinos croatas. Queridos amigos, el Padre celestial, rico en misericordia, nos ha dado su Hijo para que lo sigamos y nos salvemos. No tengáis miedo de amarlo y creer en él. En eslovaco: El tiempo de Cuaresma nos invita a reconocer a Jesucristo como nuestra esperanza suprema. Os invito a ser en el mundo testigos fieles de la Buena Nueva de la redención.

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número 13, domingo 25 de marzo de 2012

L’OSSERVATORE ROMANO El «México siempre fiel» que recibe a Benedicto
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La fe de los mexicanos y sus cuatro pilares
CHRISTOPHE PIERRE* uando llegué a México en junio del 2007, los obispos regresaban de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe (mayo 2007). Ahí, ellos presentaron a su Iglesia, bien conocida por su vitalidad religiosa, una fuerte proporción de católicos (84.9%) que la coloca en el segundo lugar mundial con 92 millones de miembros (según el censo de 2010), una práctica religiosa importante particularmente en las zonas centrales del país, una religiosidad popular multifacética que ha impregnado fuertemente la cultura, una abundancia de vocaciones que llenan los seminarios de las 91 diócesis y de las congregaciones religiosas masculinas, y más aún, de los noviciados de los institutos femeninos, un laicado católico comprometido en todos los sectores de la sociedad, muchísimas familias que viven valores tradicionales y que son el orgullo y solidez de esta cultura. Sin embargo, también habían dado una mirada a la realidad marcada por grandes cambios que, como lo relevaron en el documento conclusivo en Aparecida, «se ha vuelto para el ser humano cada vez más opaca y compleja» (DA 36). La crisis de sentido que detectaron en esa sociedad, afecta a lo que está en el corazón de la cultura, es decir, la transmisión de los valores y de la experiencia religiosa. Como el Santo Padre dijo en Aparecida, era urgente dar a esta Iglesia un nuevo inicio. Dos direcciones se impusieron y resultaron ser la palabra de orden de esta Iglesia: «recomenzar desde Cristo» (DA 41), es decir, permitir un verdadero encuentro con Cristo vivo en su Iglesia y suscitar un nuevo empuje misionero, de modo que el Hijo de Dios sea conocido, amado y recibido como el Salvador y que la

C

fe tenga incidencia real en la vida y en la sociedad. La Misión continental suscitada por Aparecida ha dado una orientación firme a la Iglesia de México. Basta leer los Planes pastorales de la mayoría de las diócesis para constatar que recogieron la exigencia de un mejor conocimiento del misterio de Dios, de Cristo y de la Iglesia, a partir de un anuncio carismático más dinámico, de una catequesis más estructural y de una formación permanente de los sacerdotes y laicos en un contexto de rápida secularización. Además, a pesar de una práctica religiosa todavía fuerte que permite a las iglesias llenarse de fieles, las orientaciones pastorales invitan a ir al encuentro de los muchos que viven ya fuera: jóvenes, pobres y necesitados, particularmente en las zonas urbanas que crecen rápidamente y de modo desordenado, pero también de los privilegiados o miembros de una clase media emergente. La Iglesia en México es rica en recursos humanos y espirituales. Sin

nuevos grupos religiosos que se multiplican a favor del pluralismo imperante, son desafíos a los que los pastores y fieles deben responder. Los obispos, sin embargo, subrayan que la nueva evangelización no se podrá hacer si no planta sus raíces en lo mejor de la tradición religiosa mexicana2. El dinamismo misionero que anima a esta Iglesia la ha llevado a interesarse con precisión y rigor por la realidad cultural y social que la interpela fuertemente. La celebración del bicentenario de la independencia (1810) y del centenario de la Revolución (1910-1917) han provocado una reflexión eclesial intensa que ha desembocado en una Carta pastoral3, que propone la nueva lectura de una historia mal conocida y mal interpretada, y permanentemente marcada por relaciones difíciles entre religión y sociedad, Iglesia y Estado. Los obispos reafirman su orgullo de ser mexicanos y se dicen interpelados por la situación actual de su país. Vale la pena citar sus significa-

preparación con una mayor conciencia de su dignidad y mejores elementos para su desarrollo, con una educación integral y de calidad para todos. c) Queremos un México que viva reconciliado, alcanzando una mayor armonía e integración en sus distintos componentes sociales y con sus diferentes orientaciones políticas, pero unificado en el bien común y en el respeto de unos y otros» (n. 117). El combate contra la pobreza que afecta a una buena proporción de los mexicanos, la necesidad de una educación integral y de calidad para todos, y la reconciliación nacional, son tareas que la Iglesia estima necesarias para tratar de resolver el problema de la violencia que actualmente estremece a esta sociedad. Y precisamente en su importante exhortación pastoral: «Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna», los obispos ofrecen su contribución para el análisis, la reflexión y la acción concerniente a las múltiples facetas de la violencia que ellos caracterizan con la significativa pala-

A la derecha, el arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, y el nuncio apostólico en México, el arzobispo Christophe Pierre, ante la prensa en vísperas de la visita papal. Sobre estas líneas, cartel de bienvenida en León

embargo, no puede cerrar los ojos a la baja proporcional del 6,5% que se ha dado entre 1990 y el 2010. La secularización, una erosión de la tradición (DA 38), una debilitación de los valores y de la familia (DA 40), una evasión más rápida de fieles a los

Notas
1 «La identidad católica es uno de los rasgos de nuestra cultura: en el lenguaje, en los símbolos, en las fiestas, en los modos de relación de la mayoría encontramos referencias a una religiosidad muy viva», Conferencia episcopal mexicana, «Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna», México 2010, n. 93. 2 «En esta identidad católica ocupa un lugar de primera importancia Santa María de Guadalupe, pues el acontecimiento guadalupano permea la historia, la sociedad, la cultura y la religiosidad personal y colectiva de los mexicanos. El mensaje guadalupano conserva gran actualidad pues, al mismo tiempo que es una permanente invitación a abrirnos al misterio del verdadero Dios por quien se vive, también es un llamado a la promoción humana, a la reconciliación y la paz. Como símbolo, la imagen de la Virgen de Guadalupe es patrimonio de la nación, toca fibras muy sensibles en el corazón de los mexicanos; por lo que debe ser tratada con toda consideración y respeto y las causas que la enarbolen como bandera lo harán legítimamente en la medida en que busquen la justicia para todos, la verdad, la promoción humana, la reconciliación y la paz», Conferencia episcopal mexicana, «Que en Cristo…», n. 94. 3 «Conmemorar nuestra historia desde la fe, para comprometernos hoy con nuestra patria», Conferencia episcopal mexicana, México 2010.

tivas palabras: «Los católicos tenemos el compromiso de colaborar en la construcción de esta gran nación mexicana; no queremos ser excluidos, ni mucho menos pretendemos autoexcluirnos; al contrario, nos sabemos identificados con este pueblo y esta cultura tan nítidamente expresada en el rostro mestizo de Santa María de Guadalupe. Por ello la Iglesia quiere ofrecer, con humildad y convicción, su servicio y su aporte en el camino de la reconciliación y el desarrollo, como lo hemos expresado, entre otros, en nuestro más reciente documento colegial que ofrece propuestas para la construcción de la paz y la vida digna del pueblo mexicano» (n. 133). Su diagnóstico, hecho a partir de su fe, va al corazón de los principales desafíos de esta nación, los cuales se transforman en prioridades de acción para mayor justicia y solidaridad: «a) Queremos un México en el que todos sus habitantes tengan acceso equitativo a los bienes de la tierra. Un México en el que se promueva la superación y crecimiento de todos en la justicia y la solidaridad; por lo que necesitamos entrar decididamente en un combate frontal a la pobreza. b) Queremos un México que crezca en su cultura y

bra: «escalada del crimen organizado». Con valentía y lucidez, examinan los factores de tal fenómeno en la vida económica, política, social y cultural, afirmando que conviene intervenir para acabar con la crisis de la legalidad, para dar a esta sociedad normas sociales que ayuden a reforzar el tejido social, y sobre todo, ofrecer valores que capaciten para superar la crisis actual de moralidad. La Iglesia es consciente que, en tal contexto, tiene un papel importante. Considera que puede indicar un camino de salvación en dos direcciones: el primero ha sido objeto de la reflexión de la asamblea plenaria de la Conferencia episcopal de noviembre de 2011 sobre «La educación»; el segundo, sobre «La familia», estará en el centro de los debates de la próxima asamblea plenaria, de abril de 2012. Auguramos también que el debate electoral que llevará a las elecciones presidencial y legislativa de julio de
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L’OSSERVATORE ROMANO Entrevista al arzobispo de León (México)

domingo 25 de marzo de 2012, número 13

Palabras de verdad y vida
MARIO PONZI La visita del Papa a México llega en un momento especial. El país está agobiado por la violencia vinculada al narcotráfico, hay mucha diferencia entre las posibilidades de acceder a un trabajo, y los pobres se vuelven cada vez más pobres, mientras que los ricos se vuelven cada vez más ricos, el acceso al agua comienza a ser un privilegio para pocos, sobre todo en el norte del país. «No esperamos que el Papa con su venida pueda resolver todos estos problemas —dice en la entrevista a nuestro periódico monseñor José Guadalupe Martín Rábago, arzobispo de León, que acogerá al Papa Benedicto XVI en su diócesis—. Esperamos más bien de él una palabra de consuelo que nos ayude a afrontar con más vigor los desafíos de nuestro tiempo». ¿Qué se espera de esta visita del Papa Benedicto XVI a México? Sin duda que es una gran alegría la que el pueblo mexicano experimenta en estos momentos especiales de gracia, ya que esta noticia ha traído una gran esperanza a nuestro país. El pueblo mexicano espera de su Pastor que le lleve hacia fuentes de aguas cristalinas y pastos abundantes en momentos en los que ha sido golpeado especialmente por la violencia y el narcotráfico; además azotado también por la sequía sobre todo en la zona norte de nuestro país. El pueblo mexicano espera escuchar de los labios de su Pastor, y en su propia lengua, el Evangelio mismo de Jesucristo. Espera la voz profética que anuncia el amor de Dios a todos, pero especialmente a los pobres y necesitados; espera también que sean denunciadas las injusticias que tanto lastiman a los hijos de Dios. Sabemos que el hombre marginado ocupa un lugar especial en el corazón del Papa y esperamos que sus palabras motiven a nuestro pueblo para que los seres humanos no pierdan el camino de su realización, sino que en Cristo el hombre siga siendo verdaderamente hombre; es decir, que siga las huellas de Jesús que pasó por este mundo haciendo el bien como único Salvador del género humano. La Iglesia que peregrina en México es rica en usos y costumbres, tiene ya más de 500 años de haber sido evangelizada, y sin embargo, busca cada día renovarse en extender el Evangelio no sólo hasta los últimos rincones de la tierra, sino hasta los últimos rincones del corazón, luchando contra el relativismo que el mundo le presenta, para asumir las palabras de Jesús que son camino, verdad y vida, porque sólo él tiene palabras de vida eterna, y sabemos que estas serán pronunciadas por su Vicario en la tierra. ¿Cuál es el contexto social y eclesial que encontrará el Papa en México y particularmente en León? El contexto social que encontrará el Papa en esta visita será ante todo de expectativas de paz por la violencia generada a causa del combate al narcotráfico en los últimos años. Mucha gente ha perdido la vida a causa del engaño que presenta la drogadicción y las diferentes adicciones. México se encuentra lastimado por la violencia y la inseguridad. Hay cierto cansancio por promesas incumplidas y proyectos no realizados, cosa que ha llevado también al indiferentismo de participación en la vida social del país. La juventud ya no ve con buenos ojos las promesas de campañas políticas, sino
La estatua de Cristo Rey, del Cerro del Cubilete, y el interior de su base. Se encuentra en el centro geográfico de la República mexicana

dejado a un lado la recepción de los sacramentos como un «evento» de la vida espiritual, o incluso de la vida social, para dar paso a la educación ordenada y progresiva de la fe. ¿Qué papel laicos? desempeñan los

nuestros derechos no ha habido suficiente tolerancia, como en la libertad de expresión y la libertad religiosa, aunque en los últimos tiempos ha habido avances muy significativos en esta materia. A pesar de este panorama gris que se presenta en la vida ordinaria de nuestro país, hay muchas otras cosas que también son positivas y que nos llenan de esperanza de lograr un México mejor. ¿Por ejemplo? Han surgido muchas iniciativas para que este país que percibimos cambie de rostro, y ha habido iniciativas ciudadanas que a ello nos invitan. Hay quienes trabajan con niños abandonados y explotados, quienes buscan frenar la delincuencia por medio de la difusión y vivencia de los valores humanos, quienes luchan a favor de la vida, quienes trabajan codo a codo con los inmigrantes nacionales, centroamericanos y sudamericanos, quienes luchan a favor de los indígenas. La Iglesia no sólo en México, sino en América Latina, ha impulsado la Misión permanente impulsada desde la V Conferencia del Episcopado latinoamericano en Aparecida, Brasil, para hacer a todos «discípulos y misioneros de Jesús», y ha tenido mucha aceptación. La vida parroquial está siendo impulsada para que no sea sólo la administración de los sacramentos, sino que sea también una «pastoral de salida» en donde el párroco con los agentes de pastoral vayan en busca de la oveja perdida. El Evangelio se ha convertido también en un Evangelio itinerante, para impulsar la comunión y la participación desde su propia identidad de bautizados e hijos de Dios. La catequesis busca ser más comprometida y más progresiva; se ha

Un papel fundamental. La formación de los agentes laicos ha sido una prioridad y se trabaja intensamente para que quienes ayudan en las diferentes parroquias y apostolados, sepan dar razón de su fe. Ha crecido la conciencia de que se tiene que conocer mejor la doctrina social de la Iglesia, y Cáritas ha intensificado su actividad llegando hasta los más necesitados. Se ha trabajado intensamente para que desde las parroquias esto se haga operativo por medio de los «Equipos parroquiales de pastoral social». Se ha buscado que todo esto se sostenga por medio de un encuentro con Jesucristo vivo y resucitado en todas las parroquias, porque nadie puede dar lo que no tiene; y, si no se tiene a Jesús en el corazón, sólo serán palabras huecas o platillos que aturden. ¿Cuáles son los frutos que se esperan de la visita de Su Santidad Benedicto XVI a México? Creo que lo que todos los mexicanos esperamos de esta visita es que la paz y la esperanza reinen en nuestras familias y en nuestros corazones. Somos conscientes de que el Santo Padre viene solamente cuatro días y después se va. Él no puede resolvernos la vida a cada uno en particular, pero sus palabras nos traerán la conciencia de que somos hijos de Dios y que como tales somos hermanos. Por eso, estoy seguro de que uno de los frutos que disfrutaremos será que la paz reinará en nuestros corazones por las palabras de amor que dirigirá el Santo Padre en nombre de Jesucristo. Estas tierras del Bajío nunca habían tenido la visita de un Sumo Pontífice, y ahora que tenemos el privilegio de tenerlo entre nosotros, sin duda que la voz del Heraldo del Evangelio nos confirmará en nuestra fe. Esperamos que esta visita traiga más compromiso, y nuestras Iglesias locales se enciendan cada vez más en celo por el Evangelio y que la Buena Nueva perdure en nuestros corazones hasta los últimos tiempos. Esperamos que la presencia y las palabras del Papa nos alienten a continuar con mayor dinamismo los planes de pastoral que ya tenemos establecidos. La visita del Papa será un suceso extraordinario que fortalecerá los procesos pastorales existentes.

que se han desencantado. No creen mucho en un futuro prometedor, sino que sienten que siempre es «más de lo mismo», y que todo se queda meramente en «palabras». También, la vida de muchos mexicanos, y en particular de los leoneses, ha sufrido una competencia desleal en el campo laboral, pues el trabajo no ha sido suficientemente valorado, y no es debidamente remunerado como su dignidad lo exige. Esto ha llevado también a la desigualdad entre pobres y ricos. La oferta y la demanda se inclinan a favor del que más tiene, y el que menos tiene es cada vez más explotado, y su trabajo menos valorado, aunque sea verdaderamente artístico y de gran calidad. Esta situación ha empujado a que nuestra gente intente cruzar ilegalmente la frontera norte hacia Estados Unidos, pero los gobernantes de aquel país han endurecido cada vez más las leyes migratorias en donde son pisoteados sus derechos humanos, hasta el punto de separar a los padres de sus hijos a causa de la deportación; y muchos otros han perdido la vida en el intento de cruzar a un mundo de más oportunidades. Y también, lamentablemente, en algunos aspectos fundamentales de

número 13, domingo 25 de marzo de 2012

L’OSSERVATORE ROMANO La presentación del
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viaje internacional de Benedicto

XVI

En México y Cuba con mirada a todo el continente
El 16 de marzo ya se respiraba un clima típicamente latinoamericano, en la Oficina de información de la Santa Sede, donde su director, el padre Federico Lombardi, explicó detalladamente a la prensa el programa del viaje apostólico de Benedicto XVI a México y Cuba —el vigesimotercero fuera de Italia desde el inicio del pontificado—, que lleva a cabo del viernes 23 al miércoles 28. El Papa regresa al Vaticano el jueves 29 tras catorce horas de vuelo. Para dar una idea de las imágenes y los colores que caracterizan esta nueva peregrinación, se expusieron dos grandes cuadros en la Oficina de información, que representaban uno a la Virgen de Guadalupe y otro a san Cristóbal. El primero es un cuadro de Miguel Mateo Maldonado y Cabrera, célebre artista mexicano de Oaxaca, ciudad poblada principalmente por indios. El segundo es obra de Cosme Proenza Almaguer, uno de los artistas cubanos más conocidos. El cuadro —como se lee en un opúsculo a cargo de Victor van Brantegem, asistente de la Oficina de información de la Santa Sede— fue obsequiado a Juan Pablo II durante la misa que celebró en La Habana el 25 de enero de 1998. Después, el Papa a su vez lo donó a la Oficina de información. Del presente viaje, el padre Lombardi reafirmó sus motivaciones. Con su presencia en México, el Papa Joseph Ratzinger quiere destacar su participación en la celebración del bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos. Por lo tanto, un acontecimiento que asume dimensiones continentales e incluso un sentido más amplio aún, considerando que también se ha invitado a los obispos de los Estados Unidos y Canadá a participar en la misa conmemorativa. Naturalmente se trata asimismo de una ocasión de encuentro en especial con la población mexicana, sobre todo con quienes Juan Pablo II —a pesar de haber ido cinco veces a México— no tuvo la posibilidad de saludar. El director de la Oficina de información destacó que es un modo de expresar una vez más la continuidad del magisterio del Sucesor de Pedro por los caminos del mundo. Doble motivo justifica la elección de León como lugar de residencia. Ante todo, porque está en el centro geográfico de México. «Esto permitirá a todos los fieles —afirmó— llegar al lugar en un tiempo máximo de cuatro horas desde cualquier proveniencia».
Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, Cuba. A la izquierda, basílica de Nuestra Señora de Guanajuato en la plaza de La Paz, lugar de encuentro de Benedicto XVI con los niños

La fe de los mexicanos y sus cuatro pilares
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2012, pueda ofrecer elementos de reflexión y de solución en estos temas tan cruciales para el futuro de esta sociedad. El México que encontrará Benedicto XVI es una nación en transición social, cultural, política y también religiosa, que suscita incertidumbres, afectando tanto a la sociedad civil como a la religiosa, a su presente y a su futuro. Las cinco visitas de Juan Pablo II, de 1979 a 2002, ayudaron al pueblo mexicano a conservar la confianza en sus valores tradicionales que han sido su riqueza y permanecer fiel. Así lo repetía Juan Pablo II en una célebre frase: «México siempre fiel». México aguarda del Papa Benedicto XVI una palabra de esperanza que lo ayude a vivir en un mundo que corre el riesgo de perder sus referencias tradicionales y a caer en el relativismo. La presencia del Santo Padre celebrando la Eucaristía al pie de la estatua de Cristo Rey de la montaña del Cubilete, en presencia de la réplica de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, tendrá un inmenso valor simbólico. De hecho, la Iglesia de México y la fe de los mexicanos siempre se han apoyado sobre estos cuatro pilares: Jesucristo, María de Guadalupe, la Eucaristía y el Papa. Las pruebas, las marginaciones y hasta las persecuciones, que han sido numerosas, también contribuyeron a reforzar la cohesión de la Iglesia y la fidelidad que ha generado numerosos mártires y santos, algunos de los cuales canonizados. El desafío actual para esta Iglesia es no perder este ardor en un mundo que se seculariza, y permitir a sus miembros ser verdaderos testigos de Cristo a través de una vida en coherencia con su fe y deseosos de anunciar los valores del Evangelio. Esta fue la invitación de Aparecida: ser discípulos y misioneros de Jesucristo. *Nuncio apostólico en México

Además, no es conveniente una larga permanencia del Papa en un lugar por encima de los dos mil metros de altura, aunque «Benedicto

goza de óptima salud —precisó, respondiendo a una pregunta en este sentido—, hasta tal punto que puede afrontar tranquilamente un viaje tan largo y duro». Benedicto XVI viaja además a Cuba para rendir homenaje a la Virgen de la Caridad del Cobre, con ocasión del 400º aniversario del hallazgo de la imagen mariana, ahora custodiada y venerada en el santuario dedicado a esta advocación cerca de Santiago.
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El cardenal Bertone sobre la visita del Papa a México

Un gran gesto de amor
Un gran gesto de amor. Así define el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, la decisión de Benedicto XVI de visitar México del 23 al 26 marzo. En una entrevista concedida a Valentina Alazraki de la emisora mexicana Televisa y al diario «El Sol de México», recogida íntegramente en Radio Vaticano, el secretario de Estado cree que el Papa puede hacer en estos días llamamientos contra la violencia, en favor de la vida y por la promoción de la familia. Benedicto XVI, explica el cardenal, conoce bien la situación de México, «un país con problemas y desafíos formidables, sobre todo los desafíos de la violencia, de la corrupción, del narcotráfico, que exigen el compromiso de todos, el compromiso de todas las instancias religiosas, civiles y sociales, para superar esta fase y para refundar México sobre los valores cristianos, que están en el ADN del pueblo mexicano: los valores de la convivencia pacífica, la fraternidad, la solidaridad y la honradez». Por esto, el Papa lleva «un mensaje de aliento» y, añade, lo lleva «sobre todo a los jóvenes, para que no se dejen desalentar, para que no se dejen capturar por fáciles miras, por fáciles horizontes tal vez de lucro y de arribismo, sino que se sientan comprometidos a construir una sociedad solidaria, una sociedad honrada, una sociedad donde cada uno tenga su lugar, su reconocimiento. Un mensaje de amor y de gran aliento y, por tanto, de optimismo». Siguiendo la línea de la experiencia madurada en varias ocasiones de encuentro con la realidad mexicana, el cardenal Bertone define la fe del pueblo de esa gran nación «sólida, no superficial. Y desde este punto de vista creo que tampoco ahora la fe esté debilitada; más aún, precisamente ante los problemas y los desafíos, hace falta un mayor arraigo en la fe y es necesaria la ayuda de lo Alto y, por consiguiente, mayor oración, pero también mayor compromiso personal. Y creo que la Iglesia, en su estructura organizativa, en sus pastores, en sus organizaciones sociales y capilares, trabaje en esta dirección». El cardenal subraya luego que las relaciones entre México y la Santa Sede se están desarrollando de forma positiva, sobre todo considerando las tensiones que caracterizaron el siglo pasado. «El pueblo —recordó el secretario de Estado— sentía a la Iglesia como “cosa suya”, como alma del pueblo, pero política, civil y estructuralmente había una contraposición, una tensión. Hace veinte años se restablecieron las relaciones diplomáticas: esta es una señal de relevancia pública de la Iglesia como tal. Es un reconocimiento de la función universal que desempeñan la Iglesia y la Santa Sede. Piénsese en el desarrollo que ha tenido México en la comunidad internacional, no sólo en el Caribe y en América Latina, sino también en la comunidad internacional, entre los Veinte, por decirlo así. Es significativo, por tanto, que estas relaciones sean sólidas y fructuosas». El purpurado recuerda, asimismo, que actualmente en México se está debatiendo y votando una ley sobre la libertad religiosa. Y en este punto el secretario de Estado concluye: «Si resiste el derecho a la libertad religiosa, también los demás derechos se ven tutelados y protegidos. Si cae el derecho a la libertad religiosa —este derecho fundamental— peligran también los demás derechos».

número 13, domingo 25 de marzo de 2012

L’OSSERVATO
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La visita de Benedicto

del 26 al 28 de marzo, y 400 años de devoción de los cubanos hacia la Virgen de la Caridad d

Y en 1916 Benedicto XV escribió «Nos alegra este testimonio de tanto significado para

ROBERTO MÉNDEZ MARTÍNEZ* uba celebra durante este año un solemne jubileo conmemorativo de los 400 años transcurridos desde el hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de la Caridad. Tal celebración rebasa el marco estrictamente religioso e implica a la mayor parte del pueblo de la isla, pues la Madre y patrona de los cubanos está profundamente inculturada en la vida cotidiana de sus hijos, en sus alegrías, penas y costumbres, como lo demostró la reciente peregrinación por todo el país de una imagen suya —una de las más antiguas réplicas de la original— que fue acogida en pueblos, instituciones de salud y penitenciarías, y hasta en universidades y centros culturales con una devoción y júbilo sin precedentes. Según la tradición, el hallazgo se produjo hacia 1612, en la bahía de Nipe, ubicada en la costa oriental de Cuba, cuando dos hermanos, humildes trabajadores de campo, Juan y Diego de Hoyos, acompañados por un niño negro, Juan Moreno, descendiente de esclavos africanos, vieron flotando sobre las aguas una imagen sostenida por una tabla en la que se leía: «Yo soy la Virgen de la Caridad». Fue conducida primero al Hato de Barajagua, donde vivían y trabajaban, y poco después al Real de Minas del Cobre. Primero se le erigió una ermita, que dio lugar, a finales de esa centuria, a un verdadero santuario, enriquecido y transformado en la misma medida en que su culto fue expandiéndose. El hallazgo, que durante siglos se transmitió en Cuba como una tradición oral de fuerte sabor legendario, pudo ser verificado con rigor histórico cuando, a mediados del siglo XX, el historiador cubano Leví Marrero halló en el Archivo de Indias en Sevilla, dentro del legajo 363 de la Audiencia de Santo Domingo, una declaración hecha por Juan Moreno

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en 1687, cuando contaba ya con 85 años de edad, en la que narraba aquellos hechos de los que fue testigo directo: «Embarcados en una canoa para la dicha salina y apartados de dicho Cayo Francés, vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua que no distinguieron lo que podía ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios: “Parece una niña”, y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima, con un Niño Jesús en los brazos, sobre una tablilla pequeña, y en dicha tablilla unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos y decían: “Yo soy la Virgen de la Caridad”, y siendo sus vestiduras de ropaje se admiraron que no estaban mojadas». Gracias a este testimonio fue posible calcular de manera muy aproximada la fecha del hallazgo y desmentir a aquellos que consideraban estos sucesos como una invención. No ha podido saberse hasta hoy de dónde procedía la imagen, si de un barco o de tierra firme, ni el lugar donde fue creada y aunque su advocación «de la Caridad» era conocida y venerada en España desde hacía siglos, su apariencia externa no tiene muchos puntos de contacto con la Virgen que bajo ese título se conserva en el Hospital de Illescas, ni su homónima en Sanlúcar de Barrameda. No hay que olvidar que, desde que Cristóbal Colón arribara a la región en 1492, hubo intentos de evangelizar a sus primitivos pobladores, que se hicie-

La medalla conmemorativa del viaje apostólico de Benedicto XVI es obra de Daniela Longo. Representa la estatua de Cristo Rey del santuario del Cubilete en México y la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en Cuba

ron sistemáticos a lo largo del siglo XVI cuando comenzó la colonización de la isla. Sin embargo, el hallazgo de la imagen resultaría providencial, pues, a diferencia de otras advocaciones de la Santísima Virgen, traídas desde España por frailes, colonos y autoridades, esta fue recibida directamente por campesinos y negros esclavos o libres, que eran lo más humilde de la sociedad y la adoptaron como suya. A través de la propagación de su culto, las verdades y valores evangélicos fueron arraigando en el pueblo como algo autóctono que no aparecía relacionado con el dominio colonial. Ya en el siglo XVIII la devoción se había extendido de tal forma que no sólo llegaban continuamente los peregrinos al santuario del Cobre, sino que réplicas de la imagen eran ofrecidas a la devoción pública en otros lugares de la isla como Sancti Spiritus y Puerto Príncipe. Un documento de la Sacra Congregación de Ritos, fechado el 11 de julio de 1867, da fe de que en el santuario del Cobre «en el mes de septiembre, durante diecisiete días seguidos, se celebra su fiesta con gran afluencia de peregrinos» y autoriza, con la venia de Su Santidad Pío IX «que durante todos esos días pueda celebrarse misa solemne de la Santísima Virgen». Al comenzar las guerras de independencia del pueblo cubano contra el dominio colonial español, muchos de los insurrectos vieron en la Virgen cubana a una protectora natural y llegaron a bautizarla con el sobrenombre de «Mambisa», que era el mismo apelativo que las autoridades les daban a ellos. Muchos patriotas cubanos, como Joaquín de Agüero, Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo y Agustín Cebreco, mostraron en

diversas ocasiones y de forma pública su devoción a esta advocación mariana, y varios de ellos, durante las propias campañas guerreras, visitaron el santuario del Cobre para prosternarse ante la imagen y hacer patente su devoción. No es extraño pues que, recién fundada la República, un grupo de veteranos de las campañas independentistas dirigieran a Su Santidad Benedicto XV una carta, fechada el 24 de septiembre de 1915, en la que solicitaban «(...) que, haciéndose intérprete de los sentimientos del pueblo católico de Cuba y de los de su ejército libertador que profesan la religión de nuestros antepasados, y usando las facultades de que se encuentra investido, declare, previo los trámites correspondientes, como patrona de la República de Cuba a la Virgen de la Caridad del Cobre, y dé fiesta eclesiástica en ella el día que lleva su santo nombre». El Sumo Pontífice respondió el 10 de mayo de 1916, a través de un documento de la Sacra Congregación de Ritos, en el que declaraba a Nuestra Señora de la Caridad «Patrona principal de toda la República de Cuba», lo que fue

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La Virgen de la Caridad del Cobre, el santuario mariano y algunas de las procesiones del año jubilar en Cuba

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del Cobre

la fe»
acogido con gran júbilo por el pueblo. Poco después, el 21 de agosto, el Papa escribía en un mensaje a todos los obispos cubanos: «Nos alegra, venerables hermanos, este testimonio de tanto significado para la fe y la piedad cristiana; también alienta la esperanza de que con la súplica y el ejemplo vuestro y de todo el clero cubano, la tradicional devoción a la Virgen profundice las raíces y haga florecer en esos pueblos las alabanzas de la vida cristiana para que podamos alegrarnos de que toda clase de bienes nos lleguen con esa devoción». Desde el siglo anterior, la devoción a la Madre del Cobre estaba ya muy arraigada en la cultura popular e incluso en la de las élites ilustradas. Su novenario en Puerto Príncipe y otras partes del país era motivo de ferias y grandes festejos. Asimismo, se hizo habitual llevar consigo una estampa o medalla de la Virgen, mientras que una cinta que tenía la medida de esta era muy apreciada para alejar accidentes y calamidades, o tocar el vientre de las parturientas para que lograran un feliz alumbramiento. Tanto el santuario nacional, como otros templos donde la imagen se venera, han recibido enormes cantidades de ex votos en agradecimiento por favores recibidos. Entre los que se atesoran en El Cobre hay ofrendas de militares, deportistas, científicos, y uno de los más célebres es la medalla del Premio Nobel concedida al norteamericano Ernest Hemingway. Algunos de los más destacados poetas románticos del siglo XIX como Juan Cristóbal Nápoles Fajardo y Luisa Pérez de Zambrana cantaron a la Virgen en sentidos versos, lo que continuó en el siglo XX y dio lugar a todo un libro de poemas dedicado a ella: Nuestra Señora del mar, publicado en 1943 por el gran poeta Emilio Ballagas (19081954). Así mismo los trovadores populares le dedicaron coplas improvisadas y canciones, mientras que compositores distinguidos, desde el maestro de capilla de la catedral de Santiago de Cuba Cratilio Guerra, pasando por Ernesto Lecuona, Luis Casas Romero y Rodrigo Prats, y llegando al contemporáneo José María Vitier, han dedicado misas, plegarias e himnos a la Patrona. El 20 de diciembre de 1935, el arzobispo de Santiago de Cuba, fray Valentín Zubizarreta y Unamunzaga, solicita a la Santa Sede la coronación canónica de la Caridad, conocida como «La Mambisa», que se venera en la iglesia de Santo Tomás en Santiago de Cuba, realizó una peregrinación nacional que tuvo gran acogida popular. En La Habana fue llevada a la localidad de El Cacahual, donde está el sepulcro del general Antonio Maceo y allí fue venerada por los veteranos de las guerras de independencia. Por acuerdo del Consejo de veteranos se le tributaron los honores simbólicos de Generala. En noviembre de 1959 fue la propia imagen del Cobre la que visitó La Habana, durante el Congreso católico nacional, y presidió su clausura en una gran misa al aire libre en la Plaza Cívica, con la presencia de las más altas autoridades civiles y eclesiásticas del país y miles de devotos asistentes. Allí se escuchó un mensaje radiofónico de Su Santidad Juan XXIII: «¡Cómo queremos poner a Cuba entera a los pies de su amada patrona María Santísima de la Caridad del Cobre, para que reine su amor en el alma de cada cubano, para que bendiga sus hogares, para que brillen sin nubes días de paz y tranquilidad sobre esa querida isla! ¡Vuele de les de peregrinos cada año, procedentes de distintos puntos de la geografía nacional, así como de otras naciones donde hay compatriotas emigrados. La devoción se ha extendido a otros países: en Miami ha sido levantada una ermita de la Caridad que congrega a muchísimos devotos insulares allí establecidos y su imagen además está en templos de la Ciudad de México, Caracas, Madrid y otras urbes. En 1998, durante su visita pastoral a Cuba, el beato Juan Pablo II celebró una eucaristía en la plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, y allí procedió a la coronación oficial de la Virgen de la Caridad, traída al efecto desde El Cobre. En su homilía, le dedicó estas emotivas palabras: «Desde su santuario, no lejos de aquí, la Reina y Madre de todos los cubanos —sin distinción de razas, opciones políticas o ideologías—, guía y sostiene, como en el pasado, los pasos de sus hijos hacia la patria celeste y los alienta a vivir de tal modo que en la sociedad reinen siempre los auténticos valores morales, que constituyen el rico patrimonio espiritual heredado de los mayores. A Ella, como hizo su prima Isabel, nos dirigimos agradecidos para decirle: “Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1, 45)». En estas palabras está el secreto de la verdadera felicidad de las personas y de los pueblos: creer y proclamar que el Señor ha hecho maravillas para nosotros y que su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Este convencimiento es la fuerza que anima a los hombres y mujeres que, aun a costa de sacrificios, se entregan desinteresadamente al servicio de los demás». Tanto el período preparatorio como la celebración del gran jubileo en este año 2012 han sido motivos especiales de renovación espiritual para el pueblo cubano. Mientras los católicos que practican de manera coherente su fe hacen más patente su labor misionera y el afianzamiento de su espíritu sacramental y comunitario, el pueblo sencillo se muestra más dispuesto a escuchar la Palabra de Dios y a acercarse a los consejos evangélicos a través de su Madre. La acogida multitudinaria a la visita de la imagen peregrina, el fervor de las celebraciones eucarísticas y oraciones en comunidad, así como la esperada visita de Su Santidad Benedicto XVI, Peregrino de la Caridad, a nuestro país, hacen esperar una auténtica primavera de fe para Cuba. *Poeta, ensayista, y novelista cubano, miembro del Consejo pontificio para la cultura

por delegación de Nuestra Señora, lo cual fue respondido de manera positiva por Su Santidad Pío XI, el 2 de julio de 1936, a través de un documento cursado por el cardenal Pacelli. La coronación tuvo lugar poco después, en San-

tiago de Cuba, en una misa al aire libre durante el Congreso nacional eucarístico allí celebrado. En 1952, con motivo del cincuentenario de la proclamación de la República de Cuba, la imagen de Nuestra Señora

sus labios y de sus almas a la Reina celeste esa ferviente súplica!». A pesar de décadas de ateísmo oficial, el santuario nacional de Nuestra Señora en El Cobre, en Santiago de Cuba, ha continuado recibiendo a mi-

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en Cuba como «peregrino de la caridad»

Para caminar hacia un mañana mejor
BRUNO MUSARÒ* esde el anuncio del viaje apostólico de Benedicto XVI a México y a Cuba, dado oficialmente por Su Santidad el 12 de diciembre del año pasado durante la homilía de la santa misa celebrada en la basílica de San Pedro con ocasión del bicentenario de la independencia de la mayor parte de los países de América Latina, una inmensa alegría se ha ido difundiendo entre el pueblo cubano, desde los obispos hasta los fieles católicos, pero también entre quienes se declaran no creyentes o quienes profesan otra religión. Al Papa aquí se le espera como Peregrino de la caridad, siguiendo las huellas de tantos peregrinos que este año acuden al santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre para venerar a la Virgen Mambisa, como se la suele llamar, patrona de Cuba y Madre del pueblo cubano. La peregrinación de Su Santidad, como la de los cubanos, quiere ser una devolución de la visita que la imagen de la Virgen acaba de realizar a toda la is-

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reconocen en la Virgen del Cobre a su Madre y Reina. Como Sucesor del apóstol Pedro, Benedicto XVI viene para confirmar a los hermanos en la fe, según el mandato que Jesús confió al Príncipe de los Apóstoles durante la última Cena, y para animar a la esperanza, a la paz y a la reconciliación. La fe, la esperanza, la paz y la reconciliación han sido los temas predominantes de la catequesis de los obispos cubanos durante la peregrinación de la Virgen del Cobre. Esta peregrinación ha ayudado a los cubanos a redescubrir su fe, los ha animado a la esperanza y los ha exhortado a la paz y a la reconciliación. En esta línea se colocará el viaje apostólico del Santo Padre, desde Santiago de Cuba (arquidiócesis donde se encuentra el santuario mariano del Cobre) hasta La Habana. La presencia de Benedicto XVI pondrá de relieve el dinamismo y la creatividad de la Iglesia que peregrina en Cuba, llena de júbilo por acoger al Sucesor de Pedro. Esta Iglesia, a la que ya visitó el beato Juan Pablo II en enero de 1998, siempre

que permiten esperar un futuro mejor para todos; el indulto del presidente de la República Raúl Castro a cerca de tres mil detenidos antes de Navidad, con ocasión del Año jubilar mariano y de la anunciada visita del Papa, ha llevado serenidad y alegría a numerosas familias; el diálogo entre Iglesia y Estado, que en el año 2010 dio como fruto la liberación de setenta y cinco presos políticos, está haciendo caer muchos prejuicios. En este nuevo clima, que se espera que siga creciendo, es cada vez más vivo el deseo de los cubanos de escuchar las palabras del Santo Padre y alimentarse de sus enseñanzas y estímulos para seguir adelante con renovada confianza. Aquí todos recuerdan con profundo agradecimiento las proféticas palabras del Papa Juan Pablo II: «¡Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba!». Esta es la realidad que el Santo Padre se va a encontrar. La Iglesia local ha hecho de esa exhortación solemne un compromiso constante, a pesar de críticas o incomprensiones, para contribuir a suscitar entre todos

ro de paz y de justicia. Cuba ha cambiado en este sentido, y lentamente se perfila un nuevo horizonte, que todos llevamos en la oración y que dentro de pocos días conocerá también el Santo Padre, el cual vendrá de lejos para animar los esfuerzos de verdad y de paz, en nombre del Evangelio. El anuncio de la visita de Su Santidad Benedicto XVI a Cuba ha suscitado sobre todo una inmensa esperanza. La esperanza impulsa el corazón de todos los cubanos a encontrarse con el «Dulce Cristo en la tierra», seguros de hallar en él una guía segura y una fuerza espiritual para poder seguir adelante con serenidad y confianza por el camino del amor y de la reconciliación. Ya se sabe que son muchas las tentaciones de violencia y antagonismos, procedentes de todas partes, mientras que son pocas las voces que invitan a la paz y a la reconciliación. Aquí ahora se espera sólo una voz: la del Santo Padre, del Pastor de la Iglesia universal, que viene a repetir a todos: «La caridad nos une» y nos impulsa

Fieles cubanos ante la imagen de Juan Pablo II, obsequio del secretario de Estado, cardenal Bertone, durante su viaje a Santa Clara el 23 de febrero de 2008. A la derecha, carteles de bienvenida a Benedicto XVI en La Habana en vísperas de su llegada, el 26 de marzo

la, como preparación para el Año jubilar mariano, convocado por los obispos e iniciado el pasado 7 de enero para celebrar el IV centenario de su hallazgo. La venerada imagen ha sido llevada a todas las ciudades y aldeas, grandes y pequeñas; ni siquiera la aldea más perdida en la Sierra Maestra ha quedado excluida del privilegio de recibir a la «Madre del Señor». La «peregrinatio Mariae», con los mensajes «A Jesús por María» y «La caridad nos une» ha sido la ocasión para un inesperado y conmovedor acto de fe y de devoción por parte de miles y miles de personas, cercanas o alejadas de la Iglesia, pero que todas, jóvenes o mayores, doctas o gente del campo,

ha sido fiel al anuncio del Evangelio, incluso en circunstancias difíciles. En catorce años, desde la anterior visita pontificia, han cambiado muchas cosas en la vida de la nación; el Estado está llevando a cabo reformas en el ámbito económico

los cubanos, tanto entre los que viven en la isla como entre los que se han marchado de ella recientemente o desde hace tiempo, los fermentos de un diálogo verdadero y fecundo, primicia de una reconciliación que no puede faltar con vistas a un futu-

hacia el amor fraterno, hacia el perdón y hacia la reconciliación. Esta realidad y estos propósitos son, sin duda, elementos adecuados para la nueva evangelización, tan deseada y promovida por Benedicto XVI, que todos esperamos que lleve a la «primavera de la fe», de la que con razón habló el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, a propósito de la peregrinación nacional de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. El noble pueblo cubano se prepara para recibir al Santo Padre «con afecto y respeto», según la expresión usada por el presidente Raúl Castro Ruz. «¡Bienvenido, Santo Padre!» exclamarán todos los cubanos. «Confírmanos en la fe, en la esperanza y en la caridad, para que podamos recorrer caminos nuevos hacia un mañana mejor». *Nuncio apostólico en Cuba

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Entrevista al cardenal arzobispo de San Cristóbal de La Habana

El abrazo cubano al sucesor de Pedro
MARIO PONZI Se respira aire nuevo en Cuba. Un clima ciertamente diferente del que rodeó la visita de Juan Pablo II en 1998. «Benedicto XVI se encontrará en una Cuba encaminada a una nueva época, tanto a nivel social como religioso. Una época de aperturas que se han de consolidar», dice el cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino, arzobispo de San Cristóbal de La Habana, en esta entrevista concedida a nuestro periódico. El viaje de Juan Pablo II —sostiene el purpurado— queda como una piedra miliar. El de Benedicto XVI abre a una nueva esperanza». ¿Qué ha quedado en su corazón de la visita de Juan Pablo II? Una profunda y filial gratitud quedó en mi corazón después de esa visita del Papa Juan Pablo II a Cuba. Este sentimiento prevaleció en mí desde el momento en que subí al avión que conducía al Santo Padre a La Habana. Me emocionó pensar que con sus limitaciones físicas hubiera hecho un viaje de casi doce horas para visitarnos. Después, su programa en Cuba fue agotador y, sin embargo, concluyó su última celebración en La Habana lleno de entusiasmo. ¿Qué ha quedado en el país de aquel acontecimiento histórico? Los efectos de los actos que tienen que ver con la vida espiritual de personas y pueblos no son reducibles a estadísticas. Se produce una transformación a veces en los corazones humanos y en el alma de los pueblos que frente al hecho religioso experimentan una nueva apertura a la trascendencia, una comprensión de las propias raíces nacionales, una apreciación de los valores dejados por la fe cristiana en la vida personal y social, y una aceptación renovada de esos valores. Ante una visita pastoral como la de Juan Pablo II a Cuba en el orden espiritual de la vida del pueblo todo cambia y esto constituye un hito que perdura en sus efectos. ¿Cómo ha cambiado desde entonces la situación en el país y en la Iglesia? Han pasado catorce años desde aquella visita, que ocurrió en momentos económicamente más difíciles para Cuba que los actuales. Hay nuevas estructuras en el Gobierno; ha habido un cambio presidencial hace cuatro años con nuevos ministros y funcionarios. Se ha iniciado una reforma económica de importancia en cuanto al cultivo de la tierra, la construcción de viviendas, la legalización de trabajos por cuenta propia y de cooperativas privadas, el crédito, la compra y venta de casas y automóviles, la creación de pequeñas empresas privadas. La Iglesia tiene ahora más agentes pastorales: sacerdotes y religiosas. Se admite la entrada de misioneros; la Iglesia tiene publicaciones propias, un mayor acceso a los medios de comunicación, aunque no sistemático aún; hemos construido en La Habana un nuevo seminario nacional y ha crecido el número de seminaristas; la Iglesia tiene facilidades para celebraciones públicas, etc. Los medios de comunicación internacionales en estos días han hablado mucho sobre una mayor influencia de la Iglesia en las cuestiones sociales. ¿Es verdad? Más que de influencia social prefiero hablar de presencia social. Hace quince años, antes de la visita del Papa Juan Pablo II, parecía que la Iglesia estaba ausente de la sociedad. Hoy no es así; poco a poco se convierte en una realidad social que debe ser tenida en cuenta. ¿Cómo han acogido la liberación de detenidos en las cárceles cubanas como gesto de conciliación? ¿Es verdad, como dicen, que fue directamente usted quien hizo las listas? La Iglesia tuvo una activa participación como mediadora entre fami-

de liberación de prisioneros nos hizo encontrarnos varias veces al presidente de la Conferencia episcopal y a mí con el presidente Raúl Castro, con quien hemos podido abordar temas de interés nacional y de la Iglesia en Cuba. La preparación de la visita del Papa se ha hecho en un clima positivo, facilitando todo lo necesario para su realización. ¿Cuáles son las expectativas de la visita de Benedicto XVI? El pueblo cubano ya conoce lo que es la visita de un Papa, pero muchos de los que eran niños cuando vino Juan Pablo II hoy son jóvenes. El pueblo expresa ahora su fe más que hace catorce años. La Iglesia se ha hecho más presente; ya el tema religioso no es tabú; la peregrinación nacional de la Virgen de la Caridad fue una verdadera demostración de fe popular y los sentimientos religiosos que parecían dormidos o apagados se manifestaron de modo muy notable. Esta es la tónica espiritual que encontrará el Papa. Al paso de la Virgen peregrina el pueblo nos pedía la bendición, que teníamos que dar personalmente sacerdotes y diáconos hasta el agotamiento. Cuando en grandes celebraciones públicas digo que el pueblo cubano tiene ansias de las bendiciones de Dios y que el Papa, Vicario de Cristo, viene a visitarnos para traernos la bendición del cielo, todos prorrumpen en un aplauso. Las expectativas del pueblo son ciertamente de fe, pero incluyen el bien del país, el bienestar de las familias, la reconciliación entre los cubanos, la esperanza de un futuro mejor. Los que hemos sido por tantos años pastores de este pueblo sabemos qué significa para el pueblo cubano que el Santo Padre venga a bendecir a Cuba.

Fieles ante un póster de Benedicto XVI durante el vía crucis celebrado en La Habana el 16 de marzo (arriba). El cardenal Ortega, acompañado del clero, espera la llegada de la «Virgen de la Caridad» en Madruga, durante una de las procesiones del año jubilar. A la izquierda, uno de los carteles de bienvenida al Papa en la capital cubana

liares de los detenidos del grupo de los 75, de los cuales 53 quedaban en la cárcel, y el Gobierno. Acogiendo nuestra gestión a favor de esos detenidos, el Gobierno decidió ponerlos en libertad. Pero, además, liberó a otro número de prisioneros, llamados políticos, hasta el número de 130. Muchos de los nombres de esos prisioneros estaban en las listas de opositores, otros fueron designados por el Gobierno cubano, de modo

que no quedaron casos de este tipo de prisioneros en la cárcel. También para estas puestas en libertad hubo una especie de participación de la Iglesia. Cerca de la Navidad y en atención a la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba, y al Año jubilar por el 400° aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, y según el deseo de la Iglesia católica y otras confesiones cristianas, el presidente Raúl Castro indultó a unos tres mil prisioneros comunes que tenían altas condenas, buen comportamiento o estaban enfermos. ¿Cómo son hoy las relaciones con las autoridades del país? Es una relación más directa y fluida. La participación en el proceso

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Colegio episcopal
RENUNCIAS: El Papa ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Montreal (Canadá) que el cardenal JEAN-CLAUDE TURCOTTE le había presentado en conformidad con el canon 401 § 1 del Código de derecho canónico. Jean-Claude Turcotte nació en Montreal el 26 de junio de 1936. Recibió la ordenación sacerdotal el 24 de mayo de 1959. Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Suas y auxiliar de Montreal el 14 de abril de 1982; recibió la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. El Santo Padre lo promovió a arzobispo de Montreal el 17 de marzo de 1990; y lo creó cardenal del título de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento y Santos Mártires canadienses en el consistorio del 26 de septiembre de 1994. El Papa ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Uberaba (Brasil) que monseñor ALOÍSIO RO QUE OPPERMANN, S.C.I., le había presentado en conformidad con el canon 401 § 1 del Código de derecho canónico. Aloísio Roque Oppermann, S.C.I., nació en São Vendelino, diócesis de Montenegro, el 19 de junio de 1936. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1961. Juan Pablo II lo nombró obispo de Ituiutaba el 22 de enero de 1983; recibió la ordenación episcopal el 21 de abril sucesivo. El mismo Papa lo nombró obispo coadjutor de Campanha el 9 de noviembre de 1988. Pasó a ser obispo residencial de dicha sede el 15 de mayo de 1991. El Santo Padre lo promovió a arzobispo de Uberaba el 28 de febrero de 1996. EL PAPA
HA NOMBRAD O: TIAN

LÉPINE, hasta ahora obispo titular de Zabi y auxiliar de Montreal.

diócesis; canciller para los Asuntos canónicos; y párroco. —Obispo de Pesqueira (Brasil) a monseñor JOSÉ LUIZ FERREIRA SALLES, C.SS.R., hasta ahora obispo titular de Tipasa de Numidia y auxiliar de Fortaleza. José Luiz Ferreira Salles, C.SS.R., nació en Itirapuna, diócesis de São Carlos, el 23 de enero de 1957. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de diciembre de 1985. Benedicto XVI lo nombró obispo titular de Tipasa de Numidia y auxiliar de Fortaleza el 1 de febrero de 2006; recibió la ordenación episcopal el 17 de marzo del mismo año. —Administrador apostólico «sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis» de la diócesis de Faisalabad (Pakistán) a monseñor RUFIN ANTHONY, obispo de Islamabad-Rawalpindi. Rufin Anthony nació en Khushpur, diócesis de Faisalabad, el 12 de febrero de 1940. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1969. El Papa Benedicto XVI lo nombró obispo coadjutor de la diócesis de Islamabad-Rawalpindi el 4 de agosto de 2009; recibió la ordenación episcopal el 21 de septiembre del mismo año. Pasó a ser obispo residencial de dicha diócesis el 18 de febrero de 2010.

Christian Lépine nació en Montreal el 18 de septiembre de 1951. Recibió la ordenación sacerdotal el 7 de septiembre de 1983. Benedicto XVI lo nombró obispo titular de Zabi y auxiliar de Montreal el 11 de julio de 2011; recibió la ordenación episcopal el 10 de septiembre de dicho año. —Arzobispo metropolitano de Uberaba (Brasil) a monseñor PAULO MENDES PEIXOTO, hasta ahora obispo de São José do Rio Preto. Paulo Mendes Peixoto nació en Imbé de Minas, diócesis de Caratinga, el 25 de febrero de 1951. Recibió la ordenación sacerdotal el 8 de diciembre de 1979. Benedicto XVI lo nombró obispo de la diócesis de São José do Rio Preto el 7 de diciembre de 2005; recibió la ordenación episcopal el 25 de febrero de 2006. —Arzobispo de Baltimore (Estados Unidos) a monseñor WILLIAM E. LORI, hasta ahora obispo de Bridgeport. William E. Lori nació en Louisville el 6 de mayo de 1951. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de mayo de 1977. Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Bulla y auxiliar de Washington el 28 de febrero de 1995; recibió la ordenación episcopal el 20 de abril sucesivo. El mismo Papa lo nombró obispo residencial de Bridgeport el 23 de enero de 2001. —Obispo de Pensacola-Tallahassee (Estados Unidos) al presbítero GREGORY L. PARKES. Gregory L. Parkes nació en Mineola, diócesis de Rockville Centre, el 2 de abril de 1964. Recibió la ordenación sacerdotal el 26 de junio de 1999, incardinado en la diócesis de Orlando. Posteriormente continuó sus estudios en Roma, donde obtuvo la licenciatura en derecho canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana. En su ministerio pastoral ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial; secretario general del primer Sínodo diocesano de Orlando; vicario general de la

—Arzobispo metropolitano de Montreal (Canadá) a monseñor CHRIS-

Audiencias pontificias
EL SANTO PADRE
HA RECIBID O:

Jueves 15 de marzo —A Su Beatitud Gregorios III Laham, B.S., patriarca de Antioquía de los Greco-Melquitas (Siria). —A monseñor Robert Zollitsch, arzobispo de Friburgo en Brisgovia (República Federal de Alemania). A los obispos de Estados Unidos en visita «ad limina Apostolorum»: —Cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston, con el auxiliar: George A. Sheltz, obispo titular electo de Irina. —Monseñor Joe Steve Vasquez, obispo de Austin. —Monseñor Curtis John Guillory, S.V.D., obispo de Beaumont. —Monseñor Daniel E. Flores, obispo de Brownsville, con el obispo emérito: Raymundo J. Peña. —Monseñor William Michael Mulvey, obispo de Corpus Christi. —Monseñor Álvaro Corrada del Río, S.J., obispo de Mayagüez (Puerto Rico). —Monseñor David E. Fellhauer, obispo de Victoria en Texas. Viernes, día 16 —Al cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo pontificio para la familia. —Al cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe. —A Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, arzobispo mayor de KievHalyć (Ucrania). —Al embajador de Portugal ante la Santa Sede, Manuel Tomás Fernandes Pereira, en visita de despedida. A los obispos de Estados Unidos en visita «ad limina Apostolorum»:

—Monseñor Gustavo Garcia-Siller, M.SP.S., arzobispo de San Antonio, con el auxiliar: monseñor Oscar Cantú, obispo titular de Dardano. —Monseñor Patrick James Zurek, obispo de Amarillo. —Monseñor Kevin Joseph Farrell, obispo de Dallas, con los auxiliares: monseñor John Douglas Deshotel, obispo titular de Cova; y monseñor Mark Joseph Seitz, obispo titular de Cozila. —Monseñor Kevin William Vann, obispo de Fort Worth. —Monseñor James Anthony Tamayo, obispo de Laredo.
C.M.F .,

Nombramientos pontificios
El Santo Padre ha nombrado secretario del Colegio cardenalicio a monseñor LORENZO BALDISSERI, arzobispo titular de Diocleziana, secretario de la Congregación para los obispos. El Papa ha nombrado Gran Maestre de la Orden ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén al FREDERICK cardenal EDWIN O’BRIEN, hasta ahora Pro-Gran Maestre de la misma Orden.

—Monseñor Plácido Rodríguez, obispo de Lubbock.

—Monseñor Michael David Pfeifer, O.M.I., obispo de San Angelo. —Monseñor Paul Stagg Coakley, arzobispo de Oklahoma City. —Monseñor Anthony Basil Taylor, obispo de Little Rock. —Monseñor Edward James Slattery, obispo de Tulsa.

Lutos en el episcopado
—Monseñor JOHN CHARLES REISS, obispo emérito de Trenton (Nueva Jersey, Estados Unidos), falleció el 4 de marzo. Había nacido en Red Bank, diócesis de Trenton, el 13 de mayo de 1922. Era sacerdote desde el 31 de mayo de 1947. Pablo VI lo nombró obispo titular de Simidicca y auxiliar de Trenton el 21 de octubre de 1967; recibió la ordenación episcopal el 12 de diciembre del mismo año. Juan Pablo II lo nombró obispo residencial de dicha circunscripción eclesiástica el 5 de marzo de 1980. El mismo Papa aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Trenton el 1 de julio de 1997. —Monseñor HERMÍN NEGRÓN SANobispo titular de Gegi y auxiliar de la arqudiócesis de San Juan
TANA,

Representaciones pontificias
El Santo Padre ha nombrado nuncio apostólico en Lesotho a monseñor MARIO ROBERTO CASSARI, arzobispo titular de Tronto, nuncio apostólico en Sudáfrica, Botsuana, Namibia y Suazilandia. En nuestro número del pasado 18 de marzo (página 14) publicamos sus datos biográficos, con ocasión del nombramiento, del 10 de marzo de 2012, como nuncio apostólico en Sudáfrica, Botsuana, Namibia y Suazilandia.

de Puerto Rico, falleció el 10 de marzo. Había nacido en Naranjito, diócesis de Caguas, el 10 de noviembre de 1937. Era sacerdote desde el 30 de mayo de 1969. Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Gegi y auxiliar de San Juan de Puerto Rico, el 27 de junio de 1981; recibió la ordenación episcopal el 7 de septiembre sucesivo. ABRAHAM —Monseñor WILSON MONCAYO JALIL, obispo de Santo Domingo (Ecuador), falleció el 12 de marzo. Había nacido en Ambato el 20 de octubre de 1944. Era sacerdote desde el 23 de agosto de 1970. El Papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Santo Domingo en Ecuador el 11 de mayo de 2002; recibió la ordenación episcopal el 22 de junio de dicho año.

número 13, domingo 25 de marzo de 2012

L’OSSERVATORE ROMANO
Íncipit del Evangelio de Mateo en una página miniada del Book of Kells (siglo

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IX)

El sentimiento de consternación expresado por Benedicto XVI en su Carta a los católicos de Irlanda ante el terrible fenómeno del abuso de menores y la cercanía que el Pontífice ha manifestado en repetidas ocasiones a las personas víctimas de tales actos pecaminosos y criminales realizados por sacerdotes o religiosos, fueron renovados por la Santa Sede a través de un documento hecho público el martes 20 de marzo, al concluir la visita apostólica en el país. La síntesis global, con los resultados y las perspectivas evidenciadas por la visita apostólica, se presentó a la prensa en el Saint Patrick’s College de Maynooth, en Irlanda. La visita, encargada personalmente por el Papa para «afrontar adecuadamente la situación causada por los trágicos sucesos de abusos sexuales de menores realizados por sacerdotes y religiosos», comenzó en el otoño de 2010 y su primera fase terminó en junio de 2011. Los informes de los visitadores fueron entregados después a los dicasterios competentes de la Santa Sede. El actual documento recoge una síntesis de los resultados de las visitas a las cuatro archidiócesis metropolitanas de Armagh, Dublín, Cashel y Emly, y Tuam, a cerca de treinta institutos religiosos y a cinco seminarios: Saint Patrick's College de Maynooth, Pontificio Colegio Irlandés en Roma, Saint Malachy College de Belfast, All Hallows College de Dublín y Milltown Institute of Theology and Philosophy de Dublín. Aprobado por los dicasterios que dirigieron la visita, el documento contiene también indicaciones de la Santa Sede, que se añaden a las que enviaron los diversos dicasterios a los responsables de las entidades visitadas. En él se reafirma que la visita ha tenido un carácter pastoral y que, aunque por una parte atestiguó la gravedad de las faltas que dieron lugar en el pasado a una comprensión y una reacción insuficientes, incluso por parte de obispos y superiores religiosos, por otra permitió constatar con claridad que a partir de los años noventa del siglo pasado se han dado pasos adelante decisivos, que han llevado a una mayor consciencia del problema y a cambios profundos en el modo de afrontarlo. Por esto, al recomendar que obispos y superiores religiosos prosigan el compromiso de acogida y asistencia a las víctimas de abusos, el documento anuncia también que la Santa Sede y el episcopado irlandés ya han iniciado una reflexión común sobre la actual configuración de las diócesis, con vistas a hacer que las estructuras territoriales sean más idóneas para responder a la misión actual de la Iglesia en Irlanda. Entre los deseos expresados está el de que las líneas directrices enunciadas en el documento Sa-

Síntesis en conclusión del itinerario querido por Benedicto XVI

Visita apostólica a Irlanda Resultados y perspectivas
feguarding Children de 2008 (punto de llegada de documentos anteriores) se actualicen ulteriormente sobre la base de las indicaciones publicadas por la Congregación para la doctrina de la fe el 3 de mayo de 2011, y se revisen periódicamente. Esas líneas directrices, que se han revelado un instrumento eficaz para gestionar las denuncias de abuso y para aumentar la sensibilidad de toda la comunidad cristiana en materia de tutela de menores, prevén, entre otras cosas, una implicación general de los fieles y de las estructuras eclesiásticas en el trabajo de prevención y formación; una estrecha colaboración con las autoridades civiles en la tempestiva presentación de las acusaciones; y el constante recurso a la Congregación para la doctrina de la fe en lo que es de su competencia. El documento alude además al trabajo, profundo y de amplio alcance, llevado a cabo por el National Board for Safeguarding Children, que se ha

Encuentro del prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe y del superior general de la Fraternidad sacerdotal San Pío X
Durante el encuentro del 14 de septiembre de 2011 entre el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe y presidente de la Comisión pontificia Ecclesia Dei, y monseñor Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad sacerdotal San Pío X, se entregó a este último un Preámbulo doctrinal, acompañado por una Nota preliminar, como base fundamental para llegar a la plena reconciliación con la Sede apostólica. En él se enunciaban algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al magisterio de la Iglesia y el sentire cum Ecclesia. La respuesta de la Fraternidad sacerdotal San Pío X respecto al mencionado Preámbulo doctrinal, recibida en enero de este año, ha sido sometida al examen de la Congregación para la doctrina de la fe y, sucesivamente, al juicio del Santo Padre. Cumpliendo la decisión del Papa Benedicto XVI, con una carta entregada el 16 de marzo, se ha comunicado a monseñor Fellay la evaluación de su respuesta. En ella se hace notar que la posición que él expresa no es suficiente para superar los problemas doctrinales que están en la base de la fractura entre la Santa Sede y dicha Fraternidad. Al final del encuentro del 16 de marzo, con el deseo de evitar una ruptura eclesial cuyas consecuencias serían dolorosas e incalculables, se invitó al superior general de la Fraternidad sacerdotal San Pío X a aclarar su posición para llegar a recomponer la fractura existente, de acuerdo con el deseo del Papa Benedicto XVI.

revelado especialmente útil para la verificación, emprendida por él, de la aplicación de las líneas directrices en las diócesis y en los institutos religiosos. De aquí la recomendación de que ese proceso de verificación abarque lo más rápidamente posible todas las diócesis y los institutos religiosos, y se repita con regularidad. Por último, obispos y superiores religiosos, en colaboración con el National Board, están llamados a desarrollar una normativa a partir del documento Interim guidance, publicado recientemente, para tratar los casos de sacerdotes o religiosos que hayan sido acusados, pero a los cuales el fiscal haya decidido no procesar. Por el contrario, deberán establecerse normas para facilitar que los sacerdotes falsamente acusados puedan regresar al ministerio y para ofrecer una adecuada atención pastoral a los sacerdotes o religiosos que hayan sido juzgados culpables de abusos de menores. Por lo que se refiere a la realidad específica de los seminarios, aunque la visita haya permitido apreciar el compromiso de los formadores y de los seminaristas y la atención prestada a la formación intelectual, humana y espiritual, y aunque en esas instituciones estén en vigor normas claras de tutela de los menores, con una amplia comprensión de todo lo que el tema implica en la vida de la Iglesia, se busca mejorar la calidad de la formación. Por esto, se ha recomendado, entre otras cosas, procurar que se inspire en una auténtica identidad sacerdotal; reforzar la responsabilidad de los obispos en la gestión de los seminarios; introducir criterios de admisión más coherentes; asegurar que los seminaristas residan en edificios reservados para ellos; incluir también en el itinerario académico una profunda formación en las materias de tutela de menores. En lo que respecta a los institutos religiosos irlandeses, se invita a cada uno a trazar un programa trienal de profundización del carisma de fundación y de las fuentes respectivas, desarrollando medios adecuados para revitalizar a las diversas comunidades en los aspectos de la oración, la vida en común y la misión apostólica. Además, se invita a los institutos a fomentar una apertura pastoral hacia quienes sufren las consecuencias de los abusos. En una perspectiva más amplia, la visita apostólica puso de relieve que los dolorosos sucesos de los últimos años han abierto muchas heridas en toda la comunidad católica irlandesa. Sin embargo, por el contrario, se evidenció también la permanente vitalidad de la fe del pueblo. Entre los signos de esperanza se señalan la entrega con que muchos obispos, sacerdotes y religiosos viven su propia vocación, la cercanía humana y espiritual que muchos de ellos han sentido por parte de los fieles en un tiempo de crisis, la profunda fe de muchos hombres y mujeres, y una amplia implicación de sacerdotes, religiosos y laicos en favorecer las estructuras de tutela de menores. En ese contexto, en el documento se hace un llamamiento a la comunión eclesial: entre los obispos, entre ellos y el Sucesor de Pedro, entre obispos y sacerdotes, entre pastores y laicos, entre estructuras diocesanas y comunidades de vida consagrada. Por último, el documento indica algunas prioridades pastorales según las cuales podrá regularse la renovación de la Iglesia en Irlanda, como la formación en los contenidos de la fe, la valorización del compromiso de los laicos, el papel de los profesores de religión, la apertura a la contribución de los movimientos y de las asociaciones, la fidelidad a las enseñanzas del magisterio. En este contexto, el inminente Congreso eucarístico internacional, que se celebrará en Dublín del 10 al 17 del próximo mes de junio, constituirá ciertamente una etapa importante en el proceso de renovación, como lo será la sucesiva misión nacional, que se espera ofrezca a todos los miembros de la comunidad eclesial una oportunidad propicia para la oración y la reflexión común sobre los contenidos de la fe cristiana, en armonía con las expectativas de Benedicto XVI para el inminente Año de la fe.

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L’OSSERVATORE ROMANO

domingo 25 de marzo de 2012, número 13

Conversación con el sustituto de la Secretaría de Estado, arzobispo Angelo Becciu

Hay que mirar adelante
La imagen de la Curia romana que se ha transmitido en la opinión pública muchas veces no se corresponde con la realidad, que es claramente mejor, aunque ofuscada por la grave deslealtad de algunos. Y precisamente la deslealtad está en la base de las fugas de documentos que han tenido repercusión mediática especialmente en Italia. Sobre este deplorable y triste fenómeno está en curso una investigación en varios niveles, y el deseo es que se restablezca un clima de confianza. El Papa, mantenido al corriente en todo momento y dolorido, está sin embargo sereno y mira hacia adelante. Son estos los puntos principales de una conversación del sustituto de la Secretaría de Estado, el arzobispo Angelo Becciu, con «L’Osservatore Romano». «No había trabajado nunca aquí, y desde que he llegado, el pasado 31 de mayo, he descubierto poco a poco personas dedicadas al servicio de la Santa Sede, devotas al Papa, competentes, sanamente orgullosas de su trabajo». Diplomático en siete países de cuatro continentes (sólo le falta Asia) y nuncio apostólico en Angola y en Cuba, monseñor Becciu subraya —en contraste con la imagen, difundida durante estos días, de una Curia donde se busca hacer carrera y se producen complots— el hecho de que la Curia es «una realidad lejana de esa clase de estereotipos». La memoria se remonta al discurso que Pablo VI pronunció el 21 de septiembre de 1963: la Curia papal tiene la función «de ser custodia o eco de las verdades divinas, y de hacerse lenguaje y diálogo con las personas», y «de escuchar e interpretar la voz del Papa, y al mismo tiempo, de hacer que cuente con toda la información útil y objetiva». Precisamente de Roma «durante los últimos cien años ha llegado el gobierno regular, incansable, coherente, estimulante, que ha llevado a toda la Iglesia no sólo al grado de expansión exterior, que todos han de reconocer, sino también de sensibilidad y vitalidad interior». La Curia, dijo el Pontífice que trabajó treinta años en ella, «no es un cuerpo anónimo, insensible a los grandes problemas espirituales», y tampoco «una burocracia, como sin razón la juzga alguno, pretenciosa y apática, sólo canonista y ritualista, un gimnasio de ambiciones ocultas y de sordos antagonismos, como otros la acusan», sino «una verdadera comunidad de fe y de caridad, de oración y de acción». De este modo —concluía Pablo VI recurriendo a una imagen evangélica querida para él— «como lámpara sobre el candelero, esta antigua y siempre nueva Curia Romana» iluminará a cuantos están en la Iglesia. Tonos análogos se encuentran en la visita que Benedicto XVI llevó a cabo a su Secretaría de Estado el 21 de mayo de 2005, algo más de un mes después de ser elegido en el cónclave, y en sus palabras entonces improvisadas: «A la competencia y a la profesionalidad del trabajo que se realiza aquí, se suma también un aspecto particular, una profesionalidad particular: el amor a Cristo, a la Iglesia y a las almas, forma parte de nuestra profesionalidad. Nosotros no trabajamos, como dicen muchos del trabajo, para defender un poder. No tenemos un poder mundano, secular. No trabajamos por el prestigio, no trabajamos para hacer crecer una empresa o algo semejante. Nosotros trabajamos, en realidad, para que los caminos del mundo se abran a Cristo. En definitiva, todo nuestro trabajo, con todas sus ramificaciones, sirve precisamente para que su Evangelio, y así la alegría de la Redención, pueda llegar al mundo». El sustituto cree que También hoy debe confirmar este juicio positivo: el trabajo que se realiza hoy en la Secretaría de Estado es «desinteresado y de buen nivel, tanto entre los eclesiásticos como entre los laicos». En los últimos tiempos «alguien me ha confesado que se avergonzaba de decir que trabajaba en el Vaticano —prosigue monseñor Becciu— y yo le he respondido: levanta la cabeza y, al contrario, siéntete orgulloso». Los pocos que se han comportado de modo desleal «no deben ofuscar esta realidad positiva». Respecto de ellos el arzobispo usa palabras duras: miren más bien a su conciencia, porque es «deslealtad» y «cobardía» aprovecharse de una «situación de privilegio» para publicar documentos «cuya reserva tenían la obligación de respetar». Por ello la Secretaría de Estado ha puesto en marcha una meticulosa investigación que afecta a todos los organismos de la Santa Sede: a nivel penal dirigida por el promotor de justicia del Tribunal vaticano, y a nivel administrativo realizada por la misma Secretaría de Estado, mientras que el Papa ha encargado a una comisión superior arrojar luz sobre todo el caso. «El deseo es que se recomponga la base de nuestro trabajo: la confianza recíproca», que obviamente presupone «seriedad, lealtad, corrección». Benedicto XVI, a pesar del dolor que todo esto le provoca, «nos anima —concluye monseñor Becciu— a mirar hacia adelante, y su testimonio diario de serenidad y de determinación es un estímulo para todos nosotros». (g.m.v.)

Ante la Gruta de Lourdes, de los Jardines Vaticanos, el Papa, numerosos miembros de la Curia —entre ellos, el arzobispo Becciu— y fieles (procesión del 31 de mayo de 2011 en la conclusión del mes dedicado a la Virgen María)

Los documentos se publicarán en ocho idiomas

Renovación en la web de la Congregación para la doctrina de la fe
Como se sabe, los documentos de la Congregación para la doctrina de la fe, aprobados expresamente por el Santo Padre, participan del Magisterio ordinario del Sucesor de Pedro (cf. Instrucción Donum Veritatis sobre la vocación eclesial del teólogo, 24 de mayo de 1990, n. 18). Esto explica la importancia de una recepción cuidadosa de tales pronunciamientos por parte de los fieles y especialmente de los fieles comprometidos, en nombre de la Iglesia, en el ámbito teológico y pastoral. En el mundo de hoy, por otro lado, es necesaria una difusión más amplia de la enseñanza del dicasterio. De hecho, sobre todo los documentos emanados desde el concilio Vaticano II hasta hoy —recogidos en el volumen: Congregatio pro doctrina fidei, Documenta inde a concilio Vaticano secundo expleto edita (1966-2005), LEV, Ciudad del Vaticano 2006, pp. 668— que se ocupan de cuestiones importantes para la vida y misión de la Iglesia, ofrecen respuestas doctrinales seguras a los desafíos que tenemos por delante. La Congregación para la doctrina de la fe, por lo tanto, al mismo tiempo que mantendrá sus documentos en el sitio web oficial de la Santa Sede (www.vatican.va), ha abierto un nuevo acceso (www.doctrinafidei.va) para facilitar la consulta de los mismos. Los principales documentos se presentan en ocho idiomas. Además de la versión latina, en francés, inglés, italiano, portugués, español, alemán y polaco; y algunas veces también en húngaro, eslovaco, checo y holandés. Se está procediendo a completar la recolección de las versiones electrónicas de las traducciones. Actualmente cada documento se ofrece en el idioma original y algunas traducciones. La colección contiene una lista completa de todos los pronunciamientos posconciliares de la Congregación, en tres listas temáticas: una de carácter doctrinal, otra de carácter disciplinario y otra relativa a los sacramentos. En la misma página web se encuentran informaciones actualizadas sobre las publicaciones de la serie «Documenti e Studi», que reproduce los documentos más importantes del dicasterio, ilustrados con comentarios de algunos teólogos de renombre. También se informa sobre los volúmenes de las Actas de los simposios patrocinados por la Congregación, y se publican algunas intervenciones de los cardenales prefectos. A través de esta divulgación por medio de Internet, la Congregación desea que su enseñanza doctrinal llegue a un círculo cada vez más amplio de destinatarios en todo el mundo.

www.doctrinafidei.va

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