¿Resulta coherente postular un cambio social sin sujeto?

Sería posible responder a la pregunta planteada tomando como referencia el artículo de Elías Palti “The return of the subjet as a historic intelectual problem”1. Lo primero que este trabajo ofrece es la posibilidad de situar la pregunta en cuestión. Esta atañe a las disciplinas científicas y a la filosofía en un momento particular de la historia intelectual de occidente. Este momento puede definirse –siempre siguiendo a Palti– como la dislocación de la era de la forma. Además sería posible tomar la historización de la episteme que el autor desarrolla para situar en ella las diferentes formas y sentidos que ha adquirido la pregunta desde la edad de la representación pasando por la edad de la historia hasta llegar a la edad de la forma. En segundo lugar, si bien Palti no ofrece una respuesta directa a la pregunta planteada si es posible delimitar a partir de su texto un criterio para definir la coherencia en cuestión. Para ser coherente, todo postulado o formulación de la pregunta sobre la relación entre la existencia del sujeto y el cambio social debe tener en cuenta las condiciones epistemológicas de enunciación actuales, así como también el devenir histórico del que resultan dichas condiciones. En particular debe respetar el principio de irreversabilidad temporal que le sería inmanente a la historia de las formaciones discursivas. Así, para el autor, lo incoherente de postular el retorno del sujeto moderno radica en que tal demanda implica el desconocimiento o la negación de que las condiciones epistemológicas en que tal sujeto adquiría su existencia han desaparecido. Sólo en la configuración epistemológica moderna la agencia depende del sujeto o a la inversa, el sujeto es la condición sin la cual no hay acción, cambio, historia, etc. Porque tal reivindicación falla en reconocer el carácter histórico de las categorías en cuestión, es anacrónica, ahistórica en relación a la historia del saber. Las dos principales consecuencias que, según el autor, se derivan de ella son la exclusión de la riqueza inherente a la categorías en juego y mucha confusión. En tercer lugar, el articulo de Palti permite afirmar que independientemente de su coherencia la pregunta por la posibilidad del cambio social y de la historia en las condiciones epistemológicas as actuales es –y quizás ha sido a lo largo de esta historia– una pregunta de carácter político. Sin embargo para que esto se vea claro será necesario forzar su argumento en la justa medida. Es posible partir de su afirmación al respecto de que la confusión conceptual y la des-historización de las categorías de sujeto y agencia –inherente a la reivindicación del sujeto moderno y de forma general a todo el debate entre modernidad y postmodernidad– está estrechamente “related to a (surreptitious) translation of the debate from a descriptive to a normative terrain”2 . Se observa que según Palti la incoherencia de estos discursos se debe a la politización del debate. Así, afirma que al darle un carácter ético-político a la disputa y sin poder darse cuenta de que comparten un terreno arqueológico común “both modernists and post-modernists misconceive the nature of their controversy”3 . Lo que quiero resaltar es que aquí lo que tiene una naturaleza –es decir lo que es materia de determinación, objeto de conocimiento– es la controversia misma. Para Palti esta naturaleza es estrictamente epistemológica y el criterio según el cual es coherente una posición al respecto pasa porque observe la naturaleza de este objeto cuya expresión concreta es el supuesto principio de irreversabilidad de la historia del saber. En el mismo sentido al respecto de las contradicciones en el pensamiento de Foucault el autor afirma que “behind these contradictions we can perceive the pressure of normative demands (they require clear-cut oppositions, in which the terms at stake bear unequivocal ethical connotations). But hidden under these ethico-political motivations lie problems of a strictly epistemological nature.”4 Así lo que al autor le parece rescatable de la arqueología del saber y del pensamiento de Foucault es ese núcleo duro constituido por el principio de irreversivilidad de la historia de la episteme como garantía de la contingencia de esa misma historia. Incluso se diría que por apegarse a lo propiamente espistemológico del pensamiento de Foucault es que Palti logra no sólo concluir la obra de aquel sino además superarlo al inscribirlo en la misma historia del pensamiento que dejó inconclusa. Sea como sea, lo fundamental es destacar esta

fragmentaria. —menores. ¿Como ejerce este saber arqueológico sus efectos políticos? Para comprender el vínculo entre saber y poder que Palti pone en práctica en su artículo es necesario traer al frente su principal premisa metodológica: “placing the issue of the subject on a strictly historical-epistemological realm. de afirmar el derecho que tiene sobre esta cuestión el saber disciplinario y en particular. esta es.distorsión que lo ético-político introduce en la percepción de la naturaleza del objeto. en virtud de la cual juzgar sobre la historia del saber de tal modo que no intervenga lo etico-político. thereby detaching it from the ethical connotations that have been attached to it also allows us to gain critical distance from current debates”6. hacerlos capaces de oposición y de lucha contra la coacción de un discurso teórico. es la misma lógica inmanente a la sucesión de los hechos –condiciones epistemológicas de enunciación– en el tiempo lo que se constituirá en principio de validez o coherencia de lo postulable y hará necesaria la intervención de la arqueología. “La genealogía sería. unitario. deshistorización. Según Palti. diría Deleuze— contra la jerarquización este es el proyecto de esta genealogía en científica del conocimiento y sus efectos intrínsecos de poder: Para decirlo brevemente. que según Palti es inherente a la politización del debate da cuenta del carácter ético-político de la disputa5 . Así consideradas las cosas. El artículo de Palti tiene como referencia la jerarquía formada por el saber en cuestión. En tal sentido es posible preguntarse por la operación que el autor realiza o trata de realizar sobre el objeto del debate. Sería también la regularidad que se puede derivar de la observación de esta variación cuya forma es el principio de irreversibilidad de las formaciones espistemológicas. oposición a los proyectos de una inscripción de los saberes en la jerarquía del poder propia de la ciencia. formal y científico. como si se tratase de un asunto que concierne exclusivamente al saber y no al poder y a la política. Lo normal no alude aquí a la norma del derecho y mucho menos a la ley moral. todo el gesto post-estructuralista sufre en mayor o menor grado de la misma inconsistencia epistemológica. aquello en virtud de lo cual puede afirmarse que el debate o la disputa tienen una naturaleza a la que le corresponde un determinado dominio de saber. La hipótesis aquí es que la delimitación de la pregunta –sobre la relación entre sujeto y agencia– en virtud de los estrictos límites de la historia del saber es una operación político-intelectual. alguna norma en virtud de la cual establecer que es lo coherente y que no. no alude al vínculo entre valores universales o no y la acción. en la cual intenta colocar su forma particular de entender la arqueología. es que el articulo es parte de esta disputa por la naturaleza de la pregunta por la relación entre sujeto y agencia. Sería por último. es decir. Lo normal sería la variación contingente de las formaciones discursivas a lo largo de la historia del saber. una especie de tentativa para liberar a los saberes históricos del sometimiento. Para esto es esencial contar con algún modelo. La reactivación de los saberes locales desorden. El principio de irreversibilidad de las condiciones epistemológicas sirve precisamente como forma normal y como criterio de decisión y encasillamiento. Por esto puede afirmarse que la posición de Palti es normativa y se diría que puramente normativa. Lo que así aparece o al menos comienza a aparecer. pues. 1) La operación en cuestión está vincula en primer lugar con darse los medios para afirmar cuál es la verdadera naturaleza del problema. Lo curioso es precisamente la forma en que el autor disputa la cuestión. Ciertamente esto es forzar el razonamiento de Palti hasta su límite y esto precisamente porque para él la naturaleza de la cuestión no es política sino epistemología. etc. la arqueología sería el método propio de los análisis de las . no implica la existencia de nada teleológico ni trascendental. 2)Pero no sólo se trata de ejercer la potestad de determinar cuál es la verdadera naturaleza del problema sino además. Para ilustrar este punto es posible traer al frente una definición temprana de Foucault de genealogía y arqueología. Lo que importa hasta aquí es que el mismo efecto de distorsión. la forma en que se manifiesta el ser de la cuestión. Así la distancia que el autor quiere ganar con respecto al debate no tiene tanto que ver con lograr una visión de conjunto del problema como con afirmar determinada autoridad –altura– para definir su forma adecuada. aquella parte de ese saber que se encarga de la epistemología. algún criterio. confusión. Al excluir toda reflexión ética y política su discurso sólo puede juzgar sobre lo que los hombres dicen según la norma que se deriva del conocimiento descriptivo de la historia del saber.

”7 En principio Palti parece ser cabalmente genealógico. dependiese exclusivamente de su coherencia epistemológica dado que así la disciplina en cuestión pasa a constituirse en árbitro necesario de su validez. como el mismo saber es un dispositivo que se caracteriza por sus efectos de poder intrínsecos. al menos anormal o quizás para-normal8. La genealogía politiza el saber. Incluso sería posible preguntarse en qué medida lo que Palti reclama para su arqueología no es una potestad meta-discursiva y por tanto. verificable. Por todo esto la arqueología del saber que Palti propone sólo puede existir en virtud de la negación que soporta la arqueología. Desde mi punto de vista la autoridad que tiene la ciencia para decir la verdad sobre el sujeto y la práctica en virtud de la cual verifica sus enunciados deben ser cuestionados. ¿No es colocarse a cierta altura afirmar que sujetos que disputan una causa no saben o están confundidos al respecto de la verdadera naturaleza de aquello por lo cual disputan? Lo relevante es que los sujetos en cuestión son representantes a carta cabal de distintas formas del saber disciplinario.discursividades locales. La razón es que su objetivo es la denuncia de la relación entre poder y saber. En fin. Esta operación pasa por analizarlos como si su vigencia. actualidad. reclamo. llamado todo enunciado es. es decir. Dado el papel que tiene el saber en la actualidad la cuestión decisiva que la obra de Foucault permite abordar es el vínculo que guarda el saber con el ejercicio del poder. verdadero. aquello que finalmente es el objeto sobre el cual se pronuncia la arqueología. permite discernir lo político en todo enunciado. reivindicación. Lo que posibilita esto es que la arqueología en tanto que método. ¿Qué pasaría si quien enuncia y problematiza. es el que remite a su carácter de postulado positivo. es del todo asimilable a la estructura del saber disciplinario actual. si quien clama. Pero además Palti deslocaliza los discursos que analiza para inscribirlos en la jerarquía del saber disciplinario actual. En cambio la voluntad de poder que mueve al proyecto genealógico –del que la arqueología es sólo una parte– no lo es. Cuando se afirma o se interroga por la relación entre sujeto y agente se postula realmente una hipótesis –y no una cuestión política– que como tal demanda el análisis epistemológico. agencia. obliga al sabio a aclarar su posición. a justificar su práctica. liberados del sometimiento. demanda y reclama es un cualquiera? 3)Retomemos la relación entre arqueología y genealogía tal como la plantea Foucault en el texto citado. neutralizando metodológicamente el carácter político del pensamiento de Foucault. lo que habría que rescatar es el proyecto de la genealogía en su conjunto y no sólo la arqueología. Lo único que queda del significado de la palabra. En tanto que clamor. La razón por la cual Foucault es todavía un pensador vivo no radica en . sino también. reivindica. No sólo analiza unos discursos determinados dando cuenta de su sustrato epistemológico sino que además toda la operación parece tener por objeto último la liberación de las múltiples significaciones de la categorías de sujeto. Esta neutralización se observa particularmente en el sentido que en su artículo da a la palabra “claim”. al resultado de la aplicación de una metodología más o menos acorde con una positividad determinada. De este modo. de la historia del saber y de la disputa actual al respecto de la relación entre sujeto y agencia. demanda. expresión de una voluntad de saber. Sólo así su praxis puede ganar un lugar en la jerarquía del saber desde el cual constituirse es rasero de validez para lo decible. historia así como también la determinación de las sucesivas condiciones de enunciación que a lo largo de la historia del pensamiento condicionan la significación en cuestión. A esta altura es evidente que Palti se queda con la primera para dejar fuera la cuestión propiamente genealógica. quedarían sujetas al juicio técnico de este saber. un lugar destacado en la jerarquía actual del saber disciplinario. Si las afirmaciones de Palti sobre lo que es coherente o no aparecen como verdad esto es sólo en la medida en que la verdad se desvincula de la política y se vincula a lo puramente normal. No sólo como sirve a determinados dispositivos. Incluso la pluralidad y riqueza de significaciones que puede tener la relación de las categorías de sujeto y agencia una vez que se ha despejado el error anacrónico. su derecho y su praxis. valor. Si hay algo como un núcleo en el pensamiento de foucault que habría que rescatar este sería a mi juicio el que vincula el poder al saber. cuestiona o quiere cuestionar la existencia misma de la jerarquía del conocimiento. pone en movimiento los saberes que no emergían. si no patológico. se hacen coincidir los límites de la pregunta aquí objeto de análisis con el dominio del saber en cuestión. y la genealogía la táctica que a partir de estas discursividades locales así descritas.

Lo más curioso es que esta respuesta se basa en asumir los aspectos epistemológicos y metodológicos –incluso en sus aspectos más problemáticos– que constituyen este gesto invirtiendo su impulso político. se diría que a último momento. a la forma como se ponen en relación agencia y sujeto en cada una de estas condiciones. formas de disputar ese derecho. Tanto la operación que quiere hacer de su pensamiento una moda. no parece quedar lugar para un fin de los historiadores en tanto que tales”. y genera un tipo de dialéctica trágica ya muy distinta de la propia del siglo XX. Pero todo esto define precisamente el dominio –si se quiere el campo problemático– de un saber que no se siente afectado sino de manera negativa. y fundamentalmente –la ilusión última. Ahora la arqueología sirve al saber y a su jerarquía.sus descubrimientos epistemológicos sino en que inventó un dispositivo que cuestiona el derecho del saber y sus relaciones con el poder.”10 En la actualidad. por las consecuencias ético-políticas que se derivan de su praxis. Singular situación trágica esta en la que la desaparición de los historiadores y de la historia en tanto que disciplina científica se salva. como práctica de la disciplina homónima o “rerum gestarum”. O del fin de los los historiadores después del fin de la historia. sino en que tiene que perseverar en su práctica a pesar de que “las proyecciones subjetivas de sentido se han hecho constitutivamente precarias”. sirve a los sabios para hablar con esa autoridad que confiera el saber sobre cómo se constituye el saber. la más propia a nuestra era postsecular–. “En fin.”9 “Encontramos así finalmente el rasgo fundamental que define el nuevo escenario histórico-conceptual presente. Que todavía la manera como Foucault plantea la cuestión de la relación entre sujeto y agencia pone en transe existencial a las disciplinas científicas. sin poder ya invocar una verdad histórica. de la creencia en que tal revelación del carácter ilusorio de toda Verdad nos libera finalmente de la presión de su búsqueda. Este consiste. como la neutralización de lo propiamente político en un proyecto genealógico son para mí igualmente maneras de salvar el derecho de la organización del saber actual así como también. Lo natural refiere a la contingencia de la historia del pensamiento. se define porque tiene que enfrentarse ya no a la pregunta por su sentido en el despertar de la ilusión teleológica de un fin de la historia como “Res gestae”. por la imposibilidad de prescindir del conocimiento histórico. a pesar de que ya no hay un “suelo particular de objetividad” en que pueda “sustentar su predicamento”. a pesar de que “nada distinguiría hoy a la escritura histórica de cualquier otra forma de invención política”. justamente. ¿No es visible aquí la voluntad del saber en perseverar. Es importante que se comprenda que cuando resaltamos que Palti atribuye un carácter natural a la disputa al respecto de la relación entre historia y sujeto –y por ende a la misma historia de las epistemes– no queremos decir que él caería en el mismo anacronismo que critica. Es pues otro nombre de lo normal. a la manera como se forman y mutan las condiciones de enunciación epistemológicas. Lo natural es lo propiamente descriptible –positivo– de la historia del pensamiento y no necesita en realidad de nada trascendental para existir. Es incluso el principio de su propia mutación y de la imposibilidad misma de que la historia del pensamiento acceda a una esencia. de que podamos entonces por fin prescindir de ella. sino también. que la interrogante post-estructuralista es aun valida por su contenido político es algo que puede ilustrarse a propósito de la caracterización del escenario historico-conceptual actual que Palti realiza en otro articulo titulado “Pensar históricamente en una era postsecular. un fin de la historia en función del cual hablar. la tragedia a la que se ve sometida la historia. Podría decir como hipótesis que el artículo de Palti es parte de esta reacción del saber –entendido como una red amorfa y oblicua de instituciones concretas– tiene como objeto general responder al gesto post-estructuralista. de un saber que afirma su lugar en el escenario histórico-conceptual actual haciendo como si ese lugar le correspondiera por derecho natural. en que tiende a desnudar como ilusorio no sólo todo afán de Verdad. de hacer de su imposibilidad el rasero frente al cual afirmar su posibilidad? .

como al debate modernidad Vs posmodernidad. ¿No es análogo a una manifestación fantasmal un discurso –el registro de determinado espectro vocal– que clama en el vacío espistemológico? ¿no es espectral una disputa que no tiene no tiene ni idea de su propia naturaleza? ¿no lo es un proyecto político –el de una genealogía– que desconoce su propio núcleo duro? 9 Elías Paltí Ibidem P40 10 .________________________________________________________________________________________________ 1 2 3 4 5 Elías Palti. P79. P71 P73 subrayado nuestro Ciertamente sería necesario investigar en que medida las rupturas que marcan el fin de las eras que definen la historia del saber están determinadas políticamente. “The “returm of the subjet” as a historico-intelectual problem. 6 7 P82 Michel Foucault “La microfisica del poder”. e incluso al respecto del retorno de la representación en Foucault se obtendrían verdaderas figuras paranormales.” 2004. P1 8 A este respecto es posible decir que si uno toma en serio la cuestión del anacronismo inherente tanto a la reivindicación del sujeto moderno. Conferencia del 7 de enero.