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Algunas reflexiones sobre el concepto jurídico de daño y su evolución

Por Dr. Osvaldo R. Burgos

No se trata de imaginar sociedades justas. Al fin, eso no es más que un entretenimiento intelectual irrelevante. Se trata de empeñarse en la construcción de un Derecho creíble que permita pensar sociedades más justas cada vez.

Sumario: 1- Introducción: La igualación de lo desigual. 2. La necesidad de disciplinar. 3. Exigencia de la patrimonialidad para el daño resarcible. 4. Surgimiento del daño moral como excepción sancionatoria. 5. Objetivación paulatina del factor de atribución. 6. Reconocimiento de la inscripción del daño en el entramado social y focalización en la persona de las víctimas (daños a la persona y pretensión de reparación integral, enmarcados en un proceso de constitucionalización del Derecho común). 7. A modo de conclusión: crisis e insuficiencia del tradicional modelo de responsabilidad civil. 1- Introducción: La igualación de lo desigual. La igualdad no existe. Podemos aceptar, en todo caso, su consideración como un formulismo, un axioma, un recurso matemático, pero estamos conminados a conferir una ineludible indubitabilidad a la afirmación que niega su existencia, tanto en los dominios bestiales de la naturaleza como en el mundo creado de la cultura. La igualdad no es natural ni artificial, sino materialmente improbable en ambas acepciones de este término, lo que nos fuerza a observar su inscripción, de pleno derecho, en la muy conocida postulación del sofista Gorgias: no existe y aunque existiera (sabemos por experiencia y situación histórica que en toda afirmación es necesario acordar la existencia de un resto para el azar, una posibilidad de excepción que reconozca la relatividad de aquello mismo que se afirma) deviene por demás claro que no podría probarse de manera acabada y suficiente. En ninguna especie es posible encontrar dos individuos que se presenten como réplicas exactas –fuera del universo biológico las diferencias entre muestras son aún más notables- y ni siquiera las producciones en serie permiten aseverar una idéntica forma e invariable conformación estructural –y predecir, en consecuencia, exactamente el mismo comportamiento bajo toda y cualquier circunstancia- aún respecto a sus más simples creaciones. Si existir consiste esencialmente en cambiar,[1] parece por demás claro por qué nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, según el famoso aforismo propuesto hace siglos por Heráclito de Efeso, a quien sus sucesivos intérpretes llamaron "el oscuro", proyectando en él y no solamente en su obra -que además nos llegara muy fragmentariamentesus propias dificultades de entendimiento. Todo lo que existe, existe en la temporalidad; nada es igual a sí mismo en tiempos distintos y, por consecuencia, nada puede afirmarse como exactamente igual a algo fuera de sí. Ello, con mucho mayor énfasis científico, desde que el principio de incertidumbre de Heisenberg demostró la distorsión de todo lo que es objeto de medida, en razón del mismo proceso de medición y desde que consecuentemente, a partir de él y de sus enormes implicancias filosóficas -aún no suficientemente estudiadas- no queda más que coincidir con Wheeler acerca de que "el observador es quien hace (debiéramos, no obstante, decir, quien contribuye a hacer, en la modificación que impone) el universo".[2] La Justicia, sostuvo Hegel, ocurre como un proceso de igualación de lo desigual y es, justamente, desde esta perspectiva desde la que podemos entender de manera adecuada esa formulación. Debemos notar, sin embargo, que tal proceso de igualación de lo desigual se presenta, antes que nada, como un proceso -que, en cuanto tal y según ya hemos anticipado, no puede sino modificar o perturbar el contenido de aquello a lo que se refiere- y, luego, como una necesidad evidente en la construcción ininterrumpida del Derecho. Al menos del Derecho según lo entiende nuestra civilización occidental, que no puede pensarse sin el presupuesto, el formulismo, el axioma, el recurso matemático de la igualdad ante la ley. Es la historia de esta igualación, dada a través de procesos y en uso de procedimientos a veces marcadamente desiguales –y no de una igualdad tan declamada como inexistente- la historia del concepto del daño y su resarcimiento, al menos en nuestro Derecho positivo. Enfrentados, ahora, al tratamiento de la temática que nos proponemos tratar aquí, debiéramos comenzar preguntándonos, en los ineludibles términos de Foucault: ¿Cuál es entonces la historia que podemos hacer de esos diferentes acontecimientos, esas diferentes prácticas que, en apariencia, se ajustan a esa cosa supuesta que es la igualdad?[3] Dedicaremos las líneas que siguen a intentar la búsqueda de alguna respuesta aceptable para ese interrogante. 2. La necesidad de disciplinar. El primer desafío del orden jurídico en los Estados surgidos en los antiguos territorios de las colonias españolas fue el de disciplinar a esas conflictivas sociedades que -notoriamente desintegradas y con escaso apego a la formalidad institucional- eran aquellas que, más que dificultosamente, les tocaba regir. En el transcurso de un proceso semejante, la premisa foucaultiana de vigilar y castigar definió la primera aprehensión jurídica del daño, en estas latitudes. Vencidos los términos inerciales en los que continuaran rigiendo –y transgrediéndose sistemáticamente- aquellas normas que imprevisiblemente se llamaron Leyes de Indias, el dictado de nuestras primeras leyes hubo de enmarcarse en sendas misiones pacificadoras que tanto debieron alcanzar a las muy pequeñas elites instruidas de las ciudades –a las que era necesario contarles, todavía, la existencia de un país más allá de sus calles y conminarlas a la fijación de una posición política que avale un proceso de progreso y civilización- como a la inmensa mayoría de analfabetos

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ya desde los tiempos aristotélicos. determinables.que la acción reprochable ocasionaba.contó durante mucho tiempo con un contenido esencialmente sancionatorio. en la etapa fundacional de sus Estados. Ello puede verse muy claramente.. 4. surgidas implícita o explícitamente de la necesidad acuciante de adecuar el Derecho disponible a la idea de Justicia subyacente –aún cuando para ello deba recurrirse.Reconocimiento de la inscripción del daño en el entramado social y focalización en la persona de las víctimas (daños a la persona y pretensión de reparación integral. honor a su discutible nombre. entonces. en este caso. 3. tanto el daño como la amenaza cierta de causarlo siempre exigen la afección en los intereses de otro u otros. nada impide que de un agravio moral se deriven daños patrimoniales y. Y.solo puede arraigarse en una limitación impuesta por Derecho. pensado para su narración oral entre los sectores populares y que se vendía en las pulperías. Llegado este punto. sea directamente ("en las cosas de su dominio o posesión") o de manera indirecta ("por el mal hecho a su persona o a sus derechos o facultades". la interpretación jurisprudencial consolidada entendió al daño moral como una consecuencia necesaria del juicio de reproche. es necesario diferenciar claramente los conceptos de daño moral y de agravio moral. Y esos intereses deben.[4] El daño moral es otra cosa: una excepción al requisito primario de la patrimonialidad del daño.de su resultante en un daño objetivamente apreciado Durante largas décadas. disciplinaria y pacificante del Código Civil (redactado en 1869 y con inicio de vigencia en 1871) no puede entenderse acabadamente sin ser leída a la par del Facundo de Domingo Faustino Sarmiento (publicado durante el exilio chileno del autor. para considerarse pasibles de ser dañados. incluso. resarcible. en la sistemática del Código Civil argentino anterior a la reforma del año 1968.que. más que ninguna otra. que esta obligación adicional importara un contenido resarcitorio para el agravio moral. en las líneas que continúan. estrictamente considerado. 2.en la letra vigente del Código Civil argentino. la misión civilizadora. Independientemente de algunas bienintencionadas lecturas humanistas.por la que se acuerda una acción de resarcimiento a los padres y cónyuges de una mujer agraviada moralmente. en escaso número poblaban el vasto territorio interior. del sano criterio del juzgador. en el que la mayor gravedad de un acto ilícito delictual importaba -según los términos del artículo 1.) Es interesante aclarar que. así. determinado o. de un juicio de reproche importante e incluso excesivo.en 1879).como un supuesto que no agota el concepto de reparación.sufrido por ellos. el daño moral –haciendo. Saber qué es lo suyo de cada uno es el paso anterior a la aplicación práctica de la tan declamada intención de dar a cada uno lo suyo y ese conocimiento respecto a qué es lo que a cada cual le corresponde –sea en potencia o en acto.su persistencia como Derecho positivo surge de la única lectura posible del artículo 1. a innúmeras y arriesgadas acrobacias argumentales. como complemento de la extrapatrimonialidad del delito de derecho criminal.com/nuevo/tcd-detalle. Empero. aunque más no sea indirectamente La patrimonialidad del acto ilícito civil deviene. en su redacción original. su imposición extraordinaria perseguía un fin eminentemente disuasorio. En el proyecto de superación de la barbarie el culpable debe ser disciplinado a la vista del resto de la sociedad. la seguridad respecto a los patrimonios. la nivelación de las pasiones supone como presupuesto ineludible. cuya primera parte se publicara en 1872 y la segunda –conocida como La vuelta de Martín Fierro. No debe entenderse. enmarcados en un proceso de constitucionalización del Derecho común). resarcibles. En consecuencia. no podían ser sino el factor de atribución subjetivo y el fin disuasorio. la obligación de reparar en el Derecho argentino puede verse configurada con anterioridad a la manifestación efectiva del daño. sin embargo. el daño asoma aquí – y no en la fuente común del Código Civil francés. por afectación del neminem laedere. –poco afectos a cualquier sistematización jurídica. al menos. entonces. más allá –y más acá también. En el caso específico del Derecho argentino. la consideración de un supuesto en el que particulares circunstancias aconsejen la imposición de un resarcimiento excedente al menoscabo patrimonial derivado de la conducta en cuestión. Como todos sabemos. 4.Objetivación paulatina del factor de atribución. Intentaremos. anotar brevemente cada una de estas etapas. Instaurando la obligación de precaver como fuente de responsabilidad. El principio de patrimonialidad del daño rige todavía -mal que le pese a muchos autores y a la gran mayoría de los jueces. de una amonestación pecuniaria sobre la subjetividad del causante del daño. Surgimiento del daño moral como excepción sancionatoria. en razón de la adopción de ciertos actos susceptibles de dañar.068: "Habrá daño siempre que se causare a otro algún perjuicio susceptible de apreciación pecuniaria…".Surgimiento del daño moral como excepción sancionatoria. que se adicionaba al carácter resarcitorio del daño patrimonial –o daño. Exigencia de la patrimonialidad para el daño resarcible. Así lo preveía. las etapas que siguen: 1.y siempre aparecía como continuación de un importante resarcimiento fijado por daño al patrimonio.la obligación de reparar el agravio moral causado a la víctima. en su formulación misma. resultar susceptibles de apreciación pecuniaria. como de ordinario sucede. a veces era simplemente simbólica –la cuantificación de este tipo de menoscabo ha de depender. en mérito a su extrema gravedad.m. A partir de semejante inicio podemos identificar.078. a través de una norma al menos curiosa –que sigue formalmente vigente en la actualidad. 2 de 5 12/03/2012 10:30 a. Antes bien. .http://www. desde el siglo XIX. por ejemplo. 3.eldial. los elementos que identificaron al concepto del daño en el territorio de la América latina. en el desarrollo conceptual de esta noción. en el año 1845) y del Martín Fierro de José Hernández ( libro nacional en verso. sea en posesión o en expectativa. Su reparación en la práctica se daba en supuestos muy ocasionales. el Código Civil argentino en su redacción original. cuando ese agravio moral a su cónyuge o hija derivara en un daño patrimonial –y. Así pensado.. de la que el Codificador argentino se aparta expresamente a este respecto.asp?base=50&fecha=12/03/20.Exigencia de la patrimonialidad para el daño resarcible. Ninguna pacificación es posible sin la nivelación de las pasiones.

que halla su fundamento en la teoría del riesgo creado. su adopción importó. aflicción no patológica. Sin embargo.. para ser más precisos. la imposición de resarcir el daño moral como excepción subjetiva y gravosa solo pueden sustentarse en un resarcimiento fundado en un nexo de atribución subjetivo. ya generalizado y hartamente independizado del daño patrimonial. impericia o negligencia).y su cuantificación solía establecerse en un porcentaje determinado de la cuantificación del deber de responder por el daño patrimonial causado. interpretándolas. No se concebía una acción que pretendiera solamente el resarcimiento del daño moral -porque sin consideración suficiente de la regla. En las últimas décadas del siglo XX. sino de permitir que la víctima siga –que el Derecho también pueda seguirdespués de la ocurrencia de un daño. en cuanto si hay algo que no puede ser objetivamente considerado. para un daño patrimonial cuyo resarcimiento es de necesidad. Algo de todo esto persiste todavía: cuando la reforma del Código en el año 1968 permitió la posibilidad de demandar por daño moral a todos los damnificados directos de un daño –y a los damnificados indirectos solo en ocasión de la muerte de la víctima.[7]. pero todo lo minucioso que las razones de tiempo y espacio nos permiten. dejó de centrarse en el comportamiento del dañador y pasó a ocuparse de la persona de la víctima. Tenemos para nosotros que el riesgo creado es una ficción que funciona como la última reminiscencia de un sistema referido a la culpabilidad –en cuanto supone la preexistencia de una interacción social impoluta. en el interior de la República. hay juzgados que siguen subordinando el resarcimiento por daño moral y su cuantificación a un porcentaje de lo que se otorgue en resarcimiento del daño patrimonial (usualmente ese porcentaje ronda en un veinte por ciento.asp?base=50&fecha=12/03/20.http://www. cae por su propio peso y para un daño moral.hizo necesario comenzar a considerar supuestos de responsabilidad objetiva e. No obstante. incluso. A modo de conclusión: crisis e insuficiencia del tradicional modelo de responsabilidad civil. la idea francamente innovadoras del daño a la libertad fenoménica (o daño al proyecto de vida) formulada en Lima durante 1985 por el profesor y jurisconsulto peruano Carlos Fernández Sessarego. a partir de su generalización. La idea de reparación integral del dañado como objetivo declamado y expreso de nuestros ordenamientos modernos supone la explosión conceptual del daño moral. el resarcimiento por daño moral fue sustituyendo su carácter sancionatorio por un contenido tan resarcitorio como cualquier otro daño. Objetivación paulatina del factor de atribución. como objeto de resarcimiento. en la práctica de la gran mayoría de las instancias de resarcimiento –además de la generalización del reconocimiento del daño moral. y existen incluso algunas jurisdicciones en las que este criterio se impone a los jueces de primera instancia. la excepción no halla contexto para prosperar. Nuestro Código Civil presenta un sistema jurídico estructurado con "base culpa" es decir.entendida luego como un criterio de clasificación alternativo a la patrimonialidad característica y. a través de pronunciamientos en pleno de las Cámaras).pueda estructurarse un juicio de reproche (al menos de imprudencia. y que no es éste el momento para retomar[5]. Reconocimiento de la inscripción del daño en el entramado social y focalización en la persona de las víctimas (daños a la persona y pretensión de reparación integral. Comenzando como excepciones. 7. inscripto dentro del Código en vigencia. luego. resulta notorio que la pretensión de disciplinar y. un acto de justicia) fue acompañado por una jurisprudencia de avanzada de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que . Con la reforma del 68’ –que algunos doctrinarios consideran un verdadero nuevo Código. en una formulación que hemos discutido mucho. empobreciendo su cotidianeidad y reclamando. De lo que venimos diciendo. según nuestro criterio. a partir de la fijación de un resarcimiento con aptitud de ser percibido como justo. una objetivación en el deber de responder de la gran mayoría de las instancias de reparación. 6. la mirada del daño con afán resarcitorio. 3 de 5 12/03/2012 10:30 a. Aún hoy. sus instancias de aplicación se multiplicaron y superaron notoriamente a los reductos de juridicidad en la que el factor de atribución subjetivo continuó conservando el absolutismo de su vigencia. Y eso. dentro de él.la responsabilidad por riesgo o vicio de la cosa. eso es justamente la moralidad.. desde una perspectiva material. Este proceso de personalización del daño en la consideración jurídica de su víctima (o de sus víctimas. Surge por aquel tiempo el concepto de daños a la persona –ya incorporada expresamente.deviene. siempre urgentemente. en cuanto toda acción dañosa se inscribe en el entramado social en el que se manifiesta. en la práctica. . es lo único que importa respecto de las ideas jurídicas: la forma en que los jueces suelen resolver los conflictos bajo su juzgamiento. en la exposición notoria de la insuficiencia (y consecuente crisis) del tradicional modelo de responsabilidad civil. con un contenido de dolor. antes de ahora. La evolución que muy rápidamente –tal vez más rápido de lo que hubiera sido aconsejable. Ya no se trata de buscar un responsable. nunca perdieron ese carácter formal pero. por el Código Civil peruano de 1984[6].m. pena.eldial. para una y otra acción cuyo resarcimiento se postula.diferenciado del pretium doloris que. enmarcados en un proceso de constitucionalización del Derecho común). de deberes de garantía que siguieron una evolución jurisprudencial semejante a la que en su momento describiera el resarcimiento por daño moral. Inició así un proceso de objetivación de los factores de atribución con aptitud para generarlo. angustia. aproximadamente. 5. integra el redundante concepto de daño moral subjetivo.com/nuevo/tcd-detalle.no pudo evitar utilizar el término además (se concede acción para el daño patrimonial y además para el daño moral) en un claro posicionamiento que acuerda una jerarquización diferente para uno y otro término lingüístico enlazado.diferenciándose de su par europeo en este temapropuso clara y consistentemente una interpretación amplia del derecho a la vida y del derecho a la libertad de los damnificados. con las limitaciones y observaciones apuntadas. la generalización de los supuestos de resarcimiento de daño moral y la consiguiente pérdida de su contenido sancionatorio –estamos hablando ya de la segunda mitad del siglo XX. No obstante eso. congelada en un estado de perfecto equilibrio que el introductor del riesgo altera en vistas a su propio y solo beneficio patrimonial-. en el entendimiento de que solo deberá responder aquél sobre cuya conducta –sea activa u omisiva.el Código incorporó. desde luego. con referencias de aditamento. al punto de aceptarse hoy la pertinencia de un daño moral objetivo –lo que a nuestro criterio impulsaría la urgente necesidad de reemplazar el concepto así globalizado.

vinculadas no al daño sino al juicio de reproche que. extendidas en distinguibles deberes de garantía y de cuidado. 6Ampliar el emplazamiento del margen de inclusión. La consolidación del daño moral como sistema en la nueva representación del daño en nuestro ordenamiento jurídico –y decimos nueva representación del daño y no nuevos daños. la irrupción de supuestos que ameriten un tratamiento excepcional. también.el sistema jurídico (lo que el Derecho dice. El daño está. además. BERGSON. eficiente o. entonces: 1. Mario . Una visión filosófica y científica. en construir un derecho más creíble para quienes deben comprometerse con él y cumplirlo: esto es. la decisión de no convivir con él justifica la coexistencia. 3La pérdida de credibilidad en la promesa que el Derecho postula –por su manifiesta inadecuación a la noción de Justicia en la que la costumbre social arraiga. merecen un tratamiento diferenciado y ajeno a los fines de este trabajo. adicionarse al resarcimiento y cumplirse en beneficio de la víctima.. hoy.http://www. 2006. 2Reconocer a la expectativa del daño como presencia inevitable en la interdependencia. cada día. o no. no se trata de imaginar sociedades justas –en cuanto la realización de la justicia acaba por ser una arrogancia que bloquea el debate sobre el Derecho. Situado el orden de Derecho ante la complejidad creciente.determina su inexistencia como Derecho. [1] "Para un ser consciente. como primer objetivo. En la construcción de un derecho de personas (y no de patrimonios) el concepto de "antijuridicidad" pierde toda consistencia. Buenos Aires.Toda imposición de juridicidad se expresa por medio de descripciones performativas (que describen una conducta y prometen una consecuencia) sustentadas en una noción común de Justicia a la que insoslayablemente se refieren 2Para darse por válido –para tenerse por vigente y efectivo en cada interrelación inscripta bajo su imperio. 1985.sino en empeñarse. Los debates respecto a si los daños punitivos resultan. y sitiado. . sin confundir marginalidad con marginación. ante cada instancia de imposición jurídica. en cuanto comienza a dudarse de la promesa que enuncia. inscribiéndose en el tejido social donde se produce su manifestación. de creerse en ella. la adopción del instituto francocanadiense de los daños punitivos o punitive damages – los que más correctamente debieran traducirse como sanción por daños. trad. 6Un sistema jurídico que remite a la guerra y permanece anclado en lo patrimonial.toda decisión que atribuya o niegue una pretensión de resarcimiento. trayendo consigo la posibilidad misma de tales discusiones. evitar el incumplimiento calculado. María Luisa Pérez Torres. Y. 5Evitar el dolor minimizando las consecuencias dañosas. Tiempo y universo. deberá: 1Asumir el compromiso (la promesa compartida) de Desvictimizar. al tiempo en que el factor de atribución subjetivo de "la base culpa" cede terreno ante la proliferación de responsabilidades objetivas. en el centro mismo de la juridicidad. En definitiva. prescindente y desinteresado de las consecuencias disvaliosas ocasionadas a terceros como consecuencia necesaria y previsible de la propia conducta. presenta evidentes problemas cuando se trata de construir. Planeta-Agostini.resulta por demás claro que.o si el monto de la sanción debe. cambiar en madurar. Catálogos. 5Un Derecho pensado desde las obligaciones (y desde la responsabilidad civil que ellas irrogan) mal puede representarse adecuadamente al daño como su cuestión central. resulta de urgencia extender sobre la conducta del dañador. y madurar en crearse indefinidamente a sí mismo". una consecuencia lógica del carácter de continuidad que impregna. no tarda en obligar a su consideración. cada vez. A esto último nos referíamos precisamente en nuestra postulación del epígrafe: en el continuo proceso de igualación de lo desigual que supone toda instancia de determinación de un resarcimiento.eldial. un Derecho de personas.SANGUINETI. Juan José. 3Apreciar la incidencia colectiva de cualquier daño que irrumpa. asumir el desafío de pensar sociedades más justas. o no. 4 de 5 12/03/2012 10:30 a.. o no. por las expectativas de quienes deben regirse por él –y que ponen en juego su credibilidad en el funcionamiento del sistema. en cuanto deja. concepto harto difundido y al que nos hemos opuesto expresamente antes de ahora[8]. Barcelona. la construcción del Derecho: corrido el emplazamiento del muro de legitimidad reconocida. página 20. John Archibald. en ciertas circunstancias. al menos. [2] "El observador escoge lo que fue y lo hace actual.com/nuevo/tcd-detalle. si existían.ha permitido en el régimen especial de Defensa del Consumidor. con él. La evolución creadora.[9] Es. el concepto del daño en nuestro derecho positivo se ha constitucionalizado. Henri.m. existir consiste en cambiar.que desde hace algún tiempo comienzan a asomar como indemnizaciones sancionatorias de excepción. él hace el universo" WHEELER. como suficientemente realizativo de aquel acto de justicia que la misma irrupción del daño exige. quiere o puede querer decir) debe contar con una predisposición a la creencia por parte de quienes serán sus eventuales ajusticiados. imponiendo el silencio. en cualquier tiempo histórico. elementos sancionatorios más adecuados a los fines que su imposición persigue –claramente. 7Si el contenido de las descripciones performativas que el Derecho propone resulta inadecuado a la noción común de Justicia. lo justo es que esas descripciones se cambien. coherentes con la sistemática propia de nuestros sistemas jurídicos de raigambre continental. Es decir: los daños punitivos ocupan hoy en nuestro Derecho el lugar que el daño moral supiera ocupar en la redacción de nuestros primeros Códigos liberales del inicio. durante la primera década del siglo XXI. página 134. excediendo su marco natural del Derecho común. 4Compartir la promesa de un resarcimiento justo. Lo cierto es que –a tenor. citado en CASTAGNINO. además. en última instancia. de la simple circunstancia de que los daños punitivos irrumpieran. 4Una descripción jurídica manifiestamente inadecuada (a la referencia de Justicia que invoca) pierde su contenido performativo y deja de ser jurídica.asp?base=50&fecha=12/03/20.

Motivensa. "El daño extrapatrimonial de los llamados damnificados indirectos ante supuestos de irreversibilidad de las consecuencias dañosas" en MicroJuris Argentina. República del Perú.com .080: "El marido y los padres pueden reclamar pérdidas e intereses por las injurias hechas a la mujer y a los hijos". referencia DJ. la doctrina entiende que la referencia específica a injurias reviste un mero carácter ejemplificativo y que la acción de los maridos y los padres resulta igualmente pertinente ante cualquier supuesto de daño moral.com/nuevo/tcd-detalle.m.eldial.http://www. cit. Oscar. referencia MJ-DOC-3182-AR — MJD3182 y en Doctrina Judicial. Fondo de Cultura Económica. [6] C.asp?base=50&fecha=12/03/20. El sufrimiento de ver sufrir: "¿es necesario padecer angustias para que el propio tiempo y la libertad se consideren resarcibles? en MicroJuris Argentina. 2010. página 18. esas diferentes prácticas que. [9] El Derecho argentino recepta expresamente este daño-sanción en el artículo 52 de su reformada Ley de Defensa del Consumidor. Lima.editorial albrematica . el daño a la persona y el daño moral (…)" [7] Ver BURGOS. En su interpretación conteste de este artículo. entre otros similares.. artículo 1985: "La indemnización comprende las consecuencias que deriven de la acción u omisión generadora del daño. [4] CÓDIGO CIVIL ARGENTINO. Osvaldo R. Osvaldo R. artículo 1. Osvaldo R. trad.C. MJD3337. se ajustan a esa cosa supuesta que es la locura? FOUCAULT.Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Argentina 5 de 5 12/03/2012 10:30 a. en apariencia. incluyendo el lucro cesante. editorial La Ley.DC17D3 Publicado el 12/03/2012 Copyright 2012 . .Tucumán 1440 (1050) . Buenos Aires. 2005-2-398. Citar: elDial. op. a los mismos efectos. [5] BURGOS. [8] BURGOS. JURISPRUDENCIA CASATORIA. página 59. Osvaldo R. Nacimiento de la Biopolítica. ¿Cuál es entonces la historia que podemos hacer de esos diferentes acontecimientos. [3] "El método consiste en decir: supongamos ahora que la locura no existe. ¿Por qué seguimos hablando de Daño moral? En TENORIO TORRES. BURGOS.III-2008. Michel. T.com . También se puede ver. El daño extrapatrimonial de los damnificados indirectos ante supuestos de irreversibilidad de las consecuencias dañosas.elDial... Horacio Pons.