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35. El Reglamento: Concepto y naturaleza. Clasificación de los Reglamentos. Impugnación. Vamos a comenzar este tema abordando el Reglamento desde un punto de vista conceptual, para lo cual consideraremos de forma general al Reglamento como toda norma escrita que emana de la Administración, con rango inferior a ley, dictada en virtud de la potestad reglamentaria. De esta definición se deducen algunas notas características de los reglamentos:

a) En primer lugar, su origen es siempre el poder Ejecutivo sobre el que cae la
potestad Reglamentaria, lo que obliga a diferenciarlos de otras normas con la misma denominación, como los reglamentos de las Cámaras o Asambleas legislativas autonómicas que tienen rango de Ley. Tampoco deben confundirse con los Reglamentos del Derecho Comunitario Europeo, que son actos normativos igualmente con fuerza de Ley. Concretando algo más sobre la potestad en nuestro país, vemos cómo encuentra regulación expresa en el artículo 97 de la Constitución, cuando se dice que el Gobierno ejerce la potestad reglamentaria, a pesar de que como luego veremos, la potestad reglamentaria se ha extendido a otros órganos. b) De esta forma, el reglamento se caracteriza por situarse subordinado jerárquicamente a la Ley, además de la Constitución de forma general y al derecho Comunitario Europeo.

c) Y finalmente, a diferencia de las leyes, los órganos judiciales ordinarios pueden
no aplicarlos y anularlos cuando los consideren ilegales siempre en los términos establecidos por la Ley, y como más tarde veremos. En cuanto a la clasificación de los reglamentos diremos que existen varias clasificaciones. Una de ellas clasifica los reglamentos en virtud de la relación que establecen con la ley, diferenciando entre los reglamentos ejecutivos, los independientes y los de necesidad.

a) Así, los reglamentos ejecutivos son aquellos cuya función es desarrollar,
complementar y establecer las disposiciones necesarias para la ejecución de las leyes. La jurisprudencia ha sostenido reiteradamente que los reglamentos

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Otro ejemplo es la facultad que tiene el Gobierno de la nación para adoptar una serie de medidas extraordinarias en los denominados estados de anomalía de la vida política como son el estado de alarma. c) Y por último. ya que justificados precisamente las circunstancias excepcionales que tratan de resolver. por lo que se entienden derogados sin necesidad de derogación expresa. también se ha clasificado los reglamentos en virtud del órgano del que emanan: 2 . detallar mandatos o establecer reglas de organización y funcionamiento.m de la Ley de Bases de Régimen Local en el que se faculta a Alcalde del municipio a adoptar personalmente. en la que se defiende que el reglamento puede ir más allá de ser el puro ejecutor de la Ley. Dichos reglamentos se legitiman mientras dure la situación de emergencia a la que hacen frente. En estos supuestos.específico ejecutivos constituyen un complemento indispensable de la ley que pueden ir más allá de explicitar preceptos legales. Dichos reglamentos se admiten siempre que versen sobre materias sobre las que no exista reserva constitucional de ley. En el caso del ordenamiento jurídico español vemos como existe reconocimiento legal para actuar en esta línea en determinado supuestos. las medidas necesarias y adecuadas dando cuenta inmediata al Pleno. Uno es ellos es en el contenido en el artículo 21. bajo su responsabilidad. pierden todo sentido cuando las mismas desaparecen. b) Por su parte. pudiendo incluso dispensar de la aplicación de las leyes en lo que sea necesario para restablecer la situación de normalidad. las autoridades están generalmente habilitadas para actuar en contra de lo prescrito por las leyes o para oponerse a lo que estas dispongan pero con un límite de temporalidad en la vigencia. en caso de catástrofe o infortunios públicos o grave riesgo de los mismos. a condición de que el comportamiento de la Administración en el ejercicio de su potestad reglamentaria sea acorde a la Ley y a la Constitución. el reglamento independiente es aquel que se dicta al margen de la Ley para regular materias o aspectos de las mismas que no son abordados por ninguna norma legal. y su contenido debe respetar el principio de proporcionalidad. el reglamento de necesidad o contra legem se conforma como una norma que la Administración dicta con carácter excepcional y alcance transitorio para hacer frente a situaciones calamitosas o de grave riesgo para las personas y bienes.CSIC . sitio o excepción. Por otro lado. sino que pueden incluso complementar lo dispuesto en la Ley con otros preceptos sobre la materia que se está regulando. En tal sentido se ha pronunciado el tribunal supremo en Sentencia de 2001.

se denominarán Orden del Ministerio de la Presidencia a propuesta de los Ministerios interesados. si bien la Administración Institucional no tiene potestad reglamentaria con carácter general. que dependiendo de la forma que adopten. en las ordenanzas o en los planes municipales.Comenzaremos por los emanados de la Administración General de Estado.Por su parte. Así. 2.Finalmente. y se manifiesta por ejemplo en los reglamentos municipales. 3. diremos que la potestad reglamentaria recae en el pleno de sus órganos representativos. 4. u Orden del ministro de la Presidencia si afectare a varios Departamentos.En cuanto a las entidades locales. c) Acuerdos adoptados en Comisiones Delegadas del Gobierno.CSIC . cuya forma será la de Orden del Ministro competente. vamos a pasar a analizar la impugnación de los reglamentos. d) Por último vemos las Órdenes ministeriales. Dicho esto. para lo cual comenzaremos acercándonos a los límites previstos en la ley para la elaboración de reglamentos. vemos como se han establecido varios criterios para limitar la potestad reglamentaria: 3 . diferenciamos entre: a) Reales Decretos del Presidente del Gobierno. si que pueden dictar órdenes de servicio e instrucciones. el Consejo General del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional poseen cierta potestad reglamentaria reguladora de su propio funcionamiento interno. lo cuales nos conducirán a la esencia de la impugnación.específico 1. como las Universidades. que en caso de afectar a varios departamentos. b) Reales Decretos del Consejo de Ministro. otras instituciones. 5. Asimismo.Por su parte. poseen la potestad de dictar reglamentos organizativos en virtud del principio de autonomía que recae sobre ellas. reflejada en los Decretos de los respectivos gobiernos. y que no adoptan la forma de reales decretos al no estar expedidos por el Rey. vemos cómo incluso algunos órganos constitucionales del Estado como las Cortes. las administraciones autonómicas también tienen potestad reglamentaria.

las que regulen materias reservadas a la Ley. tal y como sucede con la potestad reglamentaria reconocida al Gobierno de la nación mediante la Ley 50/1997 de 27 de noviembre del Gobierno y la Administración.También encontramos límites bajo el criterio de jerarquía. existen criterios de procedimiento para la elaboración de reglamentos. vemos cómo cualquier órgano con potestad reglamentaria debe respetar los límites establecidos.Finalmente. 2. que en el caso del Gobierno de la nación quedan recogidos en el artículo 24 de la Ley 50/1997. Muy ligado a este límite surge el denominado principio de inderogabilidad singular de los reglamentos. supuesta la existencia de reglamentos ilegales vemos cómo existen varias vías para restaurar la legalidad. según la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común son nulas de pleno derecho las disposiciones administrativas que vulneren la Constitución. aunque aquéllas tengan igual o superior rango a éstas. pues de lo contrario se incurrirá en una situación en la que el reglamento se hace susceptible de impugnación.CSIC . apuntaremos un último criterio limitativo como es el que se refiere a la materia.Por una parte existen criterios de competencia. De esta forma. y que supones que las resoluciones administrativas de carácter particular no podrán vulnerar lo establecido en una disposición de carácter general. los reglamentos se hallan jerarquizados entre sí de acuerdo con el rango de la autoridad que los dicta. De esta forma. y las que establezcan la retroactividad de disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales. ya que existen determinadas materias que no son susceptibles de ser reguladas por vía reglamentaria. que nos hablan de que la potestad reglamentaria ha de venir atribuida por ley.Asimismo. las leyes u otras disposiciones administrativas de rango superior. ya que los dictados por autoridades inferiores no pueden nunca vulnerar los preceptos contenidos en los dictados por autoridades superiores.específico 1. ya que los reglamentos están subordinados a la Constitución. 3. contemplado en el artículo 52. como son la materia civil o la procesal. Pero además. Así. 4 .2 de la Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común. 4. a las leyes y a las normas con fuerza de ley.

abordaremos la impugnación en puridad. En estos casos. Por último. 5 . Además. dicha sentencia debe ir más allá del caso planteado y declarar la invalidez o nulidad del reglamento con efecto erga omnes. En el caso de que el órgano judicial que emite la sentencia no sea competente para conocer de un recurso directo contra el reglamento. y para evitar aplicaciones contradictorias.2 de la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común. Otra garantía que ofrece la legislación vigente es la revisión de oficio llevada a cabo por la propia Administración Pública. sino un acto que lo aplica sobre la base de que el reglamento es ilegal. a la Ley o al principio de jerarquía normativa. Así. En este caso lo que se recurre no es el reglamento en sí. previo dictamen favorable del Consejo de Estado u órgano consultivo equivalente autonómico. éste deberá plantear una cuestión de ilegalidad sobre el mismo ante órgano competente para que sea dicho órgano el que declare la invalidez o nulidad del reglamento. la propia Administración puede declarar nulo el reglamento. mientras en el primer caso solo se obtienen efectos para el caso concreto planteado permaneciendo el Reglamento en vigor. y para finalizar el tema. por lo que finalmente se transmite su invalidez al acto de aplicación. En estos casos. la cual adopta la forma de Recurso contencioso administrativo. cualquier interesado puede solicitar al Tribunal de lo Contencioso Administrativo competente la declaración de nulidad de un reglamento a través del denominado recurso directo en el que el propio reglamento es objeto de la impugnación. Hay que apuntar que la decisión de revisar de oficio un Reglamento parte de la iniciativa propia de la Administración no habiendo vías establecidas para que los particulares impulsen dicha acción de revisión. en el caso de la declaración de nulidad el Reglamento deja de estar en vigor y no podrá aplicarse en el futuro. incluso de oficio sin necesidad de que lo solicita el interesado. lo que se conoce como recurso indirecto. Pero tenemos que diferenciar entre inaplicación de reglamentos y anulación o declaración de nulidad de los mismos. Así.CSIC . Así la Ley Orgánica del Poder Judicial establece que los Jueces y Tribunales no aplicarán los reglamentos o cualquier otra disposición contrarios a la Constitución. y en aquellos casos señalados en el artículo 62. también es admisible la impugnación de los actos de aplicación del reglamento con fundamento en la ilegalidad del mismo.específico La primera de ellas pasa por la inaplicación judicial de los reglamentos ilegales. la Ley de Jurisdicción Contencioso Administrativa ha previsto que si la sentencia es dictada por el Tribunal Supremo o por el órgano judicial competente para conocer sobre un recurso directo contra el reglamento en su caso.