La acción coLectiva en eL aLto - Hacia una etnografía de Las organizaciones sociaLes

Gregorias en la sociedad

La acción colectiva en El Alto Hacia una etnografía de las organizaciones sociales

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INDICADORES TEMÁTICOS <Organizaciones Sociales> <Anatomía de Organizaciones> <Sindicatos> <Movimientos Sociales> <Participación Política> <Etnografía de Organizaciones> <Juntas Vecinales>
CENTRO DE PROMOCION DE LA MUJER

La acción colectiva en El Alto Hacia una etnografía de las organizaciones sociales Coordinación Claudia Espinoza I. Texto Julio Mamani Rafael Archondo Primera edición El Alto, Bolivia. Marzo 2010 Fotografía CPMGA Edición Sarah Monroy Depósito legal 4-1-1545-10 Impresión Imprenta Punto de Encuentro - Telf. 2224987 Impreso en Bolivia - Printed in Boliivia -2-

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Indice

Presentación .................................................................................................. 5 Capítulo 1 ..................................................................................................... 7 Un MOdELO PROPIO dE ACCIón COLECTIVA Capítulo 2 ................................................................................................... 29 TEORÍAS dE LA ACCIón COLECTIVA Capítulo 3 ................................................................................................... 41 HACIA UnA ETnOGRAFÍA dE LAS ORGAnIZACIOnES SOCIALES Bibliografía ................................................................................................. 53 Anexos ........................................................................................................ 55

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Presentación
desde distintos ángulos, la vida en la ciudad de El Alto es sumamente organizada. En este territorio, se entretejen múltiples formas organizativas que cruzan tiempos y espacios que van desde lo comunitario a lo sindical, en un estilo propio de asociación, percibido por cada habitante en su vida cotidiana, sea cual fuere la actividad que realice. El Alto nació con ese rasgo distintivo, cuyo carácter se ha dado a conocer por el poder de la acción colectiva. Andar por sus calles y avenidas, ferias y mercados, fiestas y asambleas, es inconcebible sin chocar con la dirigencia de alguna de las mil y una asociaciones alteñas. Organizarse ha sido y es la manera con la que se enfrenta las dificultades de una urbe en permanente ebullición, con serias carencias, pero también con ilimitadas esperanzas de presente y futuro. En la ciudad más joven de Bolivia, el poder se despliega en lo horizontal y vertical, constituyendo redes inquebrantables cuando se trata de horizontes comunes. Aquí ha tomado vigencia uno de los movimientos sociales más trascendentes de la historia contemporánea, cual capacidad movilizadora tiene la virtud de conectar la memoria larga con la memoria corta del país. En ese despliegue se expresa la pluralidad alteña y la perspectiva de su devenir, en un escenario en el que las organizaciones sociales no sólo han alumbrado gran parte del proceso de cambio, sino que han decidido ejercer la gestión pública, a través de distintas funciones antes reservadas a los partidos políticos tradicionales. Es a partir de esa nueva configuración social y política de la ciudad que surge la inquietud de sentar las bases de una etnografía de las organizaciones sociales alteñas. A manera de contribución a la historicidad de El Alto, el Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza (CPMGA) pone a disposición este
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material que combina testimonios, historia documentada y análisis acerca de la acción colectiva. no cabe duda que habrán de ser muchas más páginas las que se escribirán sobre el valor de hombres y mujeres, saberes, estrategias y tecnologías que identifiquen a El Alto como ciudad “revolucionaria”. Por ahora, hacemos esta entrega. Cecilia Enriquez Aliaga directora ejecutiva Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza

El Alto, marzo de 2010

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CAPÍTULO 1
Un modelo propio de acción colectiva

La ciudad de El Alto ha sido valorada de dos distintas maneras por quienes han analizado su historia y los comportamientos colectivos de sus habitantes. Una de las vertientes de interpretación asume categorías sociológicas, políticas y culturales. desde allí se postula la identidad rebelde de una urbe poblada por organizaciones y sindicatos de diverso tipo. Abundan en este ámbito los recuentos de las rebeliones que tuvieron su epicentro en dicha ciudad y, por supuesto, el hito central de esta narrativa es lo sucedido allí entre septiembre y octubre de 2003. Quienes han estudiado estos procesos han llegado a una variedad de conclusiones. La idea dominante apunta a cimentar la creencia de que cada barrio y distrito ha ido construyendo esquemas políticos de auto gobierno, capaces de regular territorio y población, a la manera de un mini Estado. Se habla con frecuencia de una red de poderes localizados que se activan ante la presencia de adversarios comunes o de banderas asociativas que
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permitan vislumbrar un beneficio común para quienes intervienen en la lucha o en la acción planificada. destacan en esta línea de interpretación los trabajos de Pablo Mamani o del grupo Comuna, al que pertenece el actual Vicepresidente del Estado Plurinacional. La otra línea de análisis se ha desarrollado de forma paralela y comprende los estudios económicos de la urbe. Varios investigadores han observado con interés el llamado tejido productivo del área. desde su creación, El Alto fue concebido, en gran medida, como la zona industrial de La Paz. Sin embargo, el crecimiento de sus potencias productivas no ha venido de la mano de la tradicional factoría fordista. Gradualmente, la norma de asentamiento industrial ha sido la de la pequeña y mediana empresa. En El Alto han proliferado archipiélagos de unidades productivas conformadas por pocos empleados y escasa inversión tecnológica. Sólo a manera de ilustración, datos de hace una década revelan que la población alteña se emplea sobre todo en la construcción, el comercio, el transporte, el servicio doméstico y la confección de ropa. El último censo de la Cámara de Industrias revela que las pequeñas empresas predominan en todos los rubros señalados, entre los que destacan la fabricación de prendas de vestir y el de muebles de madera. Para los fines de este trabajo, lo relevante de estos estudios tiene que ver con la asociatividad de los productores, factor clave para la conformación de grandes conglomerados industriales como los que existen, por ejemplo, en Italia. Los investigadores coinciden en afirmar que predomina una atomización de las unidades económicas, lo que obstruye una producción estandarizada y de mayor escala. La cantidad de empresas que nunca se han asociado con otras en El Alto es similar al promedio nacional, más del 90%. Sin embargo, lo que sí parece funcionar en este terreno son las redes familiares, cadenas clave, por ejemplo, para expandir los tentáculos comercializadores, obtener préstamos o crear nuevos talleres. En criterio de Pablo Rossell (2000), los fracasos de emprendimientos asociativos mayores parecen tener origen en la desconfianza entre los participantes, que se refleja en la renuencia a compartir maquinaria, conocimientos y habilidades. El profundo celo por la autonomía de cada unidad productiva es un factor importante a la hora de tomar decisiones tendientes a ampliar el alcance de cada empresa. En El Alto, es habitual que los productores se asocien para hacer frente al Estado o para distribuir beneficios de algún tipo como espacios físicos o acceso
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al crédito. Son poco comunes los nexos para apuntalar la producción y producir riqueza de manera conjunta. Esta fotografía instantánea de la realidad alteña nos entrega una conclusión sustancial de partida: el tejido atomizado de su economía tiene un fuerte contrapunto en la cohesión social en torno a metas políticas, culturales y sociales. Hasta aquí la totalidad de los estudios sobre la ciudad parecen avalar esta dicotomía o, por lo menos, la registran parcialmente. Para los fines de esta investigación, la recuperación de ambas perspectivas resulta de una utilidad indudable. Estaríamos hablando prácticamente de un modelo de acción colectiva de características singulares, cuya puesta en discusión ha sido hasta ahora incipiente en el país. Mientras un conjunto de postulados apuntan a consagrar a El Alto como una plataforma de acciones revolucionarias y plebeyas, otro de similar calibre aspira a que algún día dé el gran salto productivo que la convierta en el Taiwán boliviano. nada daría cuenta de la existencia de una paradoja. La configuración autónoma de las dos perspectivas permite intuir más bien una complementación entre ambas. En el terreno político, la ciudad asume posiciones anti-estatales y reivindicativas de derechos sociales, mientras en la superficie productiva se defiende la libertad absoluta del mercado. Esta investigación podría comenzar a escudriñar en los puntos de intersección de ambas lógicas.

anatomía de las organizaciones alteñas
La literatura sobre las organizaciones sociales de la ciudad de El Alto destaca a dos entidades supra barriales y supra sectoriales que actualmente conforman una especie de duopolio del poder social en el área. Se trata de la Central Obrera Regional (COR) y la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE). En ellas nos concentramos en lo inmediato. A continuación simplemente registramos los datos globales recogidos por una diversidad de autores. Se trata sólo de una carta de presentación, que servirá para plantear el nuevo abordaje con el que se pretende encarar su estudio.

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la central obrera regional (cor): Se funda sobre la base de la predecesora CUTAL (Central Única de Trabajadores de El Alto) como un eje de centralidad sindical que agrupa en sus filas a asalariados y no asalariados. La CUTAL fue fundada por la Federación de Gremiales, la de Trabajadores en Carne, la de Panificadores y la entonces Federación de Artesanos. Su primer congreso tuvo lugar en 1987 y su primer comité ejecutivo estuvo encabezado por Andrés Gutiérrez. En 1988, la Central Obrera Boliviana (COB), pidió modificar el nombre de CUTAL por el de Central Obrera Regional (COR), que es la denominación genérica de estas entidades similares. Recuperemos brevemente la historia de la CUTAL. El 15 de agosto de 1987 se celebró la primera reunión de representantes para organizar una entidad que agrupara a los trabajadores independientes de El Alto. La oleada de la autonomía de las organizaciones alteñas ya tocaba las puertas de los sindicatos que agrupaban a los trabajadores por cuenta propia. Hasta entonces, la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) y la Federación de Gremiales de El Alto, ya se habían independizado de las organizaciones que se manejaban desde la ciudad de La Paz y cuyos dirigentes discriminaban a los alteños, considerándolos como barrios muy alejados. Los fundadores de la CUTAL son Carlos Mamani G. e Hilarión Mamani de la Federación de Gremiales, Lucio Mendoza y Julio Huarita de la Federación de Panificadores, y Estanislao Tarqui y Francisco Lima de los trabajadores en carne. Tras la fundación se estableció que el 18 de septiembre de 1987 se realizara un primer ampliado de dirigentes donde asistieron los representantes de la Federación de Gremiales, Federación de Panificadores, Federación de Trabajadores en Carne y la de Maestras Mayores (dividida en los sectores de Ruth Vera y Estela Flores). La decisión principal del ampliado fue la conformación del Comité Organizador del Primer Congreso de los Trabajadores de El Alto que estaba organizado por los siguientes representantes:

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comitÉ orGaniZador carGo Presidente nomBre orGaniZación Fed. Panificadores Bares y Pensiones Fed. de Panificadores Hilarión Mamani Federación de Gremiales

Vicepresidente Lucio Mendoza Strio de Actas Paulino Alarcón Vocal Julio Huarita

Strio. General Estanislao Tarqui Fed. Trabajadores en Carne

El ampliado decidió también que el Primer Congreso de la CUTAL se realizara del 18 al 21 de noviembre. El 18 de noviembre en la mañana se efectuó la primera marcha de los trabajadores independientes de El Alto, fue un preámbulo de la realización del primer Congreso de la CUTAL. La marcha se inició en la plaza Libertad de la zona 16 de Julio y se concentró en la plaza Juana Azurduy de Padilla de Villa dolores donde se desarrolló el acto de inauguración del evento. En su condición de presidente de la Comisión de Organización, Hilarión Mamani inauguró formalmente el congreso. Los representantes de la Central Obrera Boliviana (COB) y de la Central Obrera departamental (COd) de La Paz no asistieron al haber desconocido el movimiento de constitución de una organización matriz de los trabajadores alteños, debido a que consideraban que sus impulsores eran oficialistas y querían dividir la organización.

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320 delegados participaron en el primer congreso, 202 titulares y 118 adscritos, bajo la siguiente distribución: orGaniZación Federación de Gremiales Fed. Panificadores Fed. Carniceros TOTAL 320 24 38 202 24 19 118 titUlareS 140 adScritoS 70

después de cuatro días de deliberación en las comisiones, se eligió el primer comité ejecutivo de la CUTAL, integrado de la siguiente manera: carGo Strio. Ejecutivo Strio. General Strio. General Strio. Relaciones Strio. Hacienda Strio. Actas Strio. Prensa P. Stria. defensa Sindical Strio deportes nomBreS Andrés Gutiérrez Lucio Mendoza Francisco Lima Víctor Hilari Valentín Tancara néstor Valdez Walter Machicado Lina Uchani Félix Aliaga Sector Gremial Panificador Matarife Gremial Matarife Prensa* Gremial Panificador

nota: (*) no existía aún el Sindicado de la Prensa

La primera marcha de los trabajadores alteños se denominó “de la flores” y fue convocada por el flamante alcalde del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) Luis Vásquez Villamor en 1988. El MIR estaba cogobernando la comuna alteña con VR-9 (Vanguardia Revolucionaria 9 de abril), partido que controló el primer directorio de la naciente entidad sindical de El Alto hegemonizada por gremiales, artesanos y trabajadores por cuenta propia. El principal ob- 12 -

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jetivo de la movilización era que la comuna de La Paz pague a El Alto una deuda pendiente. En consecuencia, el alcalde de la sede de gobierno Raúl Salmón de la Barra, le entregaba a Vásquez un cheque de 250 mil dólares en el palco de la Federación de Fabriles de La Paz. En esta marcha se estrenó la consigna: “El Alto de Pie, nunca de Rodillas”, sugerida por Julio Mamani Conde, entonces corresponsal del periódico católico Presencia. El lema fue gritado por los gremiales Justo Choque y Martha López, quienes formaban parte del comité ejecutivo de la Federación de Gremiales de El Alto. En las jornadas de la toma de Infocal (Fundación nacional para la Formación y Capacitación Laboral) (1989), la consigna reapareció por iniciativa de Pablo Ticona, vicepresidente de la FEJUVE, militante del POR (Partido Obrero Revolucionario) de Pie. En 1991, por resolución de un ampliado regional de trabajadores, se decide que todos los membretes de las organizaciones sindicales lleven ese rótulo. Por primera vez, la CUTAL presentó a la comuna alteña su pliego de peticiones, donde se demandaba la atención a los servicios básicos (agua, luz y alcantarillado) y la construcción de mercados. En una reunión sostenida con el alcalde Vásquez se le pidió el respeto a las instituciones legalmente constituidas, la inclusión de El Alto al Presupuesto General de la nación (PGn), se proyectó la lucha por la “dignidad Alteña” y se exigió la reformulación de la Ley 843. El 27 de septiembre de 1988 se realizó la primera conferencia con la finalidad de establecer una evaluación del comité ejecutivo de la CUTAL, pero el evento se convirtió en un Congreso Extraordinario donde se reestructuró el comité ejecutivo. Allí Lucio Mendoza accedió a la secretaría ejecutiva, seguido de Valentín Tancara. A ese congreso, se sumaron los chóferes, la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) y las Maestras Mayores de los Mercados. Por primera vez un ejecutivo de la COB, Simón Reyes, felicitó al nuevo comité ejecutivo de CUTAL y ante el pedido de reconocimiento les recomendó que siguieran haciendo vida orgánica para que un congreso ordinario de la COB los reconociera oficialmente.

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Un ampliado regional realizado el 28 de diciembre 1988, por decisión unánime decidió cambiar el denominativo y la sigla de CUTAL por el nombre de Central Obrera Regional (COR), con la finalidad de encuadrarse en la estructura orgánica de la COB. Ese cambio hizo que la COR fuera aceptada en los ampliados. demandando la respuesta al pliego de peticiones de la COB, los trabajadores de El Alto realizaron otra marcha el 18 de enero de 1989 hacia la ciudad de La Paz. Por primera vez el comité ejecutivo de la COB (Simón Reyes y Heriberto Mamani) encabezó la medida de presión. Los dirigentes de la COB regalaron un lienzo con la inscripción: “La emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos”. En la marcha se pidió la inclusión de El Alto en el Presupuesto General de la nación (PGn), eliminar la doble tributación, se exigió la inmediata construcción del Hospital General y la instalación de servicios básicos. En el VIII Congreso Ordinario de la COB, que se desarrolló en Oruro del 18 al 27 de septiembre de 1989, la COR fue reconocida oficialmente. Excepcionalmente se le asignó dos delegados en el Congreso y en el grupo de las COd y COR. El nuevo comité ejecutivo de la COB que emergió del congreso a la cabeza de Víctor López Arias, hizo constar en el acta que a partir del reconocimiento, la COR debía adecuar su conducta orgánica a la COB, por lo que se debía establecer una gestión de los dirigentes por dos años al cabo de los cuales se requería convocar a congreso ordinario. Hoy la COR opera desde la avenida 6 de Marzo. Forma parte de un conjunto de entidades similares en ciudades intermedias del país. Sin embargo, se diferencia de todas ellas por su protagonismo y capacidad de movilización. Contiene en su seno a 43 organizaciones, de las cuales 25 fueron reconocidas hasta el II Congreso Orgánico de la COR.

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AfiLiAdAs de LA COR eL ALTO
Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 Organización FEdERACIón dE GREMIALES dE EL ALTO FEdERACIón ÚnICA dE TRABAJAdORES En CARnE EL ALTO FEdERACIón SIndICAL ÚnICA dE COM. AGR. URBAnO COnSEJO CEnTRAL dE ARTESAnOS EL ALTO FEdERACIón dE MERCAdOS EL ALTO FEdERACIón dE PAdRES dE FAMILIA EL ALTO FEdERACIón dE TRABAJAdORES En SALUd EL ALTO FEdERACIón dE MUJERES EL ALTO FEdERACIón dE ESTUdIAnTES dE SECUndARIA EL ALTO FEdERACIón dE PAnIFICAdORES EL ALTO FEdERACIón dE TRABAJAdORES dE LA PREnSA EL ALTO FEdERACIón dE GASTROnóMICOS EL ALTO FEdERACIón dE dESOCUPAdOS EL ALTO FEdERACIón dE LUSTRACALZAdOS EL ALTO FEdERACIón dE TRABAJAdORESCOnSTRUCTORES EL ALTO FEdERACIón dE dISCAPACITAdOS FEdERACIón REG. ÚnICA dE TRAB. LAV. dE AUTOMOVILES FEdERACIón dE FABRILES SIndICATO dE TRABAJAdORES dE EdUCACIón URBAnA EL ALTO SIndICATO MIXTO dE TRABAJAdORES EMPRESA MUnICIPAL (EMMU) SIndICATO dE TRABAJAdORES dE ASEO URBAnO EL ALTO SIndICATO ÚnICO dE TRABAJAdORES dE COTEL SIndICATO dE TRABAJAdORES dE LA UPEA SIndICATO dE LUSTRACALZAdOS nIÑOS Y AdULTOS SIndICATO dE TRABAJAdORES dE YPFB SIndICATO dE TRABAJAdORES SEdCAM SIndICATO dE TRABAJAdORES SABSA SIndICATO dE TRABAJAdORES SWISSPORT SIndICATO dE CHOFERES ASALARIAdOS dE TRAnSP. nACIOnAL E InTERnACIOnAL UnIón nACIOnAL dE EXILIAdOS Y PRESOS REGIOnAL EL ALTO ASOCIACIón HERIdOS dE OCTUBRE SIndICATO dE TRAB. COnSTRUCTORES MUnICIPALES SIndICATO dE TRABAJAdORAS dE CEnTROS InFAnTILES SIndICATO dE dISTRIBUIdORES dE GLP SIndICATO dE EXCAVAdORES dEL GAS dOMICILIARIO dE EL ALTO SIndICATO dE MALETEROS AEROPUERTO ASOCIACIón dE nO VIdEnTES EL ALTO ASOCIACIón dE TRABAJAdORES ELÉCTRICOS AdTE ASOCIACIón dE HOSPEdAJE TURÍSTICO EL ALTO ASOCIACIón ATE ASOCIACIón ACOLLMA ASOCIACIón dE ESTIBAdORES dE TRAnSPORTE PESAdO SIndICATO dE TRABAJAdORES dE LIMPIEZA URBAnA CIUdAd LIMPIA (CLISA)

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La estructura jerárquica de la COR se constituye de la siguiente manera: 1. Los congresos ordinarios y extraordinarios 2. Ampliados ordinarios y extraordinarios. 3. Comité Ejecutivo Regional. El ampliado regional se reúne cada mes para discutir el informe periódico del comité ejecutivo. El congreso ordinario se realiza cada dos años para evaluar el informe del comité ejecutivo saliente, realizar un balance de la situación de la clase trabajadora, plantear reivindicaciones y elegir dirigentes. Todo ampliado o congreso se reúne con la mitad más una de las instituciones afiliadas en la primera citación. Y si no hubiera quórum suficiente se convoca nuevamente, esta vez se realiza sólo con el número de asistentes. El comité ejecutivo es elegido en el congreso ordinario y está conformado por diversas secretarías. En caso de ausencia de algún secretario, se lo suplirá siguiendo el orden de jerarquía. En el congreso ordinario, el comité ejecutivo será elegido por voto secreto, mediante terna. Para ser elegidos los dirigentes deben cumplir con los siguientes requisitos: 1. Estar en ejercicio laboral y si es asalariado, estar en planilla como trabajador activo. 2. Ser afiliado de una federación, asociación, o sindicato orgánicamente incorporado a la COR con respectiva resolución. 3. Tener un mínimo de cuatro años de antigüedad, sindicalizado o asociado. 4. no tener cuentas pendientes con ninguna organización afiliada ni observaciones sindicales de inhabilitación. 5. Manifestar clara conciencia sindical. 6. no haber sido sancionado ni expulsado mediante proceso en congreso o ampliado. 7. Cumplir con los requisitos indispensables exigidos por las leyes laborales en vigencia.
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Los dirigentes electos del comité ejecutivo durarán dos años calendario en sus funciones. La reelección no tiene restricciones y solo depende de la voluntad del congreso. Funciona además un Tribunal de Honor disciplinario para abordar los casos de indisciplina sindical. Esta instancia estará conformada por cinco representantes elegidos en el congreso.

Federación de Juntas vecinales de el alto (FeJUve) La FEJUVE de la ciudad de El Alto nació del llamado Consejo Central de Vecinos que representaba a las zonas de Villa dolores, 12 de Octubre, 16 de Julio, Alto Lima, Villa Ballivián y Mariscal Sucre. Éste fue creado el 3 de julio de 1957. Los dirigentes del Consejo Central de Vecinos consideran que dieron sus vidas para hacer un hogar en un sitio inhóspito como las pampas de la altiplanicie paceña. Manuel Chávez, daniel Quisberth (fallecido), Mario Trujillo, Juan Rodrigo y Telésforo Callisaya, se asombraron por el crecimiento de las urbanizaciones en el norte de El Alto. “Todo esto era sólo pampa”, sostienen en una entrevista realizada por Julio Mamani. Los cinco ancianos fueron dirigentes activos del Consejo encabezado por el extinto dirigente Juan Cruz Mamani, quien marcó un hito en la historia de El Alto.
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Manuel Chávez contó que era vecino de la zona Alto Lima y construyó con sus propias manos una casa en las pampas a partir de 1947. En 1948 organizaron la junta de vecinos a la cabeza de Cecilio Velarde. Por esos tiempos, en El Alto no había nada, las pequeñas casas con techos de calaminas de zinc estaban alejadas unas de otras. En cambio daniel Quisberth, quien vive en El Alto a partir de 1931, manifestó que lo que más recuerda es la parada militar que se organizó en el gobierno de Enrique Peñaranda. El acto militar se desarrolló en la base aérea. El 6 de agosto de 1942, hubo por primera vez mucha gente, porque vino desde la ciudad de La Paz y del interior del país para ver la parada militar. Quisberth fue fabril de la Said, una importante fábrica textil. Quisberth recordó que por entonces no había nada en El Alto. Por iniciativa de la familia Téllez Reyes (Villa dolores) y Rodríguez Balanza, comenzaron a urbanizar sus terrenos, incluso se ofrecían terrenos a crédito. El ex dirigente también recordó que los campesinos ingresaban a la ciudad de La Paz por el sector de la Plaza Ballivián ya que este punto era un lugar de descanso de los que venían del norte, mientras los que venían del sur lo hacían por el Faro Murillo. Hasta 1947 el monumento al “Corazón de Jesús” ya existía y por eso El Alto era conocido como “Cruz Pata” (la cruz de arriba). A la entrada de la actual avenida naciones Unidas estaban asentadas las comideras, un frente tenía los colores del Strongest y el otro los del Bolívar. En la esquina estaba erigida la vivienda del fallecido dirigente del Consejo Central de Vecinos, Martiniano Choque Alegría. Existían tres retenes, de la Policía, de la Aduana y de Tránsito. Las instalaciones que hoy ocupa la Cooperativa El Ceibo, eran predios de la casa importadora COBAnA. Quisbert recordó que al no contar con el servicio del agua potable, los chicos y las amas de casa se hacían regalar el líquido de los ferroviarios que conducían las locomotoras. Aunque el agua estaba llena de grasa, no tenían otra alternativa que usarla. Algunos de los vecinos la obtenían también de la “Wajrapila” que se encontraba en la zona Ballivián. Por su parte, Juan Rodrigo, recordó que los vecinos de Villa Bolívar se hacían regalar el agua del Frigorífico Los Andes, actual matadero municipal. Los vecinos
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de entonces no contaban con transporte público para llegar a sus fuentes de trabajo, tenían que madrugar a las cinco de la mañana. Al subir a sus viviendas, si tenían suerte podían encontrar un lugar en las volquetas que trasladaban a los mineros a la mina Milluni. El Sindicato Eduardo Abaroa, con su línea 12, fue el primer servicio de transporte que subió hasta El Alto, pero la mayoría no llegaba hasta su parada. La empresa de aviación Panagra permitió a los vecinos alteños acceder por primera vez al servicio de la energía eléctrica. Consejo Central de Vecinos
nomBreS carGo Zona Zona 16 de Julio Villa dolores 12 de Octubre Zona 16 de Julio Zona 16 de Julio Zona Ballivián Villa Bolívar “A” Villa dolores Ceja Villa dolores Villa Tejada Ciudad del niño Zona Alto Lima Zona Ballivián Zona 16 de Julio Zona 16 de Julio Zona 16 de Julio Villa Bolívar Zona Alto Lima Villa Tejada Villa Bolívar Faro Murillo Ceja condición Presidente de la junta Comando Zonal MnR Presidente de la junta Vicepresidente de la junta Strio. General de la junta Comando Zonal MnR Presidente de la junta Presidente de la junta Representante Strio. General de la junta Presidente de la junta Cooperativa Presidente de la junta Presidente de la junta Strio. de deportes de la junta Comando Zonal MnR Strio. de Cultura de la junta Vicepresidente de la junta Comando Zonal MnR Strio. O. Públicas de la junta delegado de base Presidente de la junta Representante

Juan Cruz Mamani Presidente Anacleto Gonzáles Vicepresidente José Renato Ramírez 2do Vicepresidente Jorge Flores C. Secretario General Severo Mariaca Secretario de Relaciones Santiago Alave G. Secretario de Cultura Martiniano Chambi A. Secretario de Hacienda Mariano Yugar Secretario de Actas Agustín Rodríguez Secretario de Actas Mario Trujillo Mayta Strio. Prensa y Prop. Juan Quenta Strio. Prensa y Prop. Alejandro Cabrera Strio. Prensa y Prop. Manuel Chávez Ticona Strio. Obras Públicas Telésforo Callisaya M Strio. Obras Públicas Santiago Huisa Strio. de deportes José Rodríguez Strio. Organización daniel Quisberth Z. Strio. Justicia Juan Rodrigo C Strio. Beneficencia Fernando Escobar L. Porta Estandarte Martín Tarquino Vocal Jacinto Yucra Vocal Sebastián Quispe Vocal Víctor Urquizo Vocal

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En 1963, se creó la Sub Federación Interina de Juntas Vecinales. Tres años después, el 8 de diciembre, dicha entidad dejó de ser interina y tiene 30 zonas afiliadas. En 1979, la misma entidad se elevó a rango de Federación durante el Congreso de la Confederación nacional de Juntas Vecinales (COnALJUVE) realizado en Tarija. Al igual que la COR, también opera desde la Av. 6 de Marzo, en la zona Bolívar “A”. Hoy aglutina a más de 609 juntas, además de nueve comunidades rurales distribuidas en 10 distritos (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 12 y 14). Los distritos rurales (9, 10, 11 y 13) no participan de la Fejuve. Están representados legalmente por su comité ejecutivo en ejercicio elegido en congreso ordinario. La FEJUVE El Alto funciona de acuerdo a la siguiente jerarquía: • Congreso ordinario • Congreso extraordinario • Ampliado • Reunión del comité ejecutivo • Asambleas vecinales El congreso ordinario se reúne cada dos años con la finalidad de escuchar el informe de gestión de la directiva saliente, elaborar un nuevo plan de trabajo, fijar nuevas tareas, resolver los casos de apelación, conocer y ejecutar las sanciones del tribunal de honor, evaluar la gestión de la alcaldía, del comité de vigilancia, de los consejeros departamentales, de los diputados uninominales y de los sub alcaldes distritales y elegir o ratificar a los miembros de comité ejecutivo. Al congreso ordinario, cada Junta vecinal acredita cuatro delegados, es decir, dos delegados del directorio y dos de base, elegidos en asamblea. Cada delegación debe estar compuesta por una mujer, como mínimo. Los congresos ordinarios y extraordinarios deberán contar con el quórum reglamentario del 50% más uno de las juntas legalmente afiliadas.
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El Comité Ejecutivo de la FEJUVE cuenta con los componentes consignados en la tabla adjunta. Presidente 1er Vicepresidente 2do Vicepresidente Secretario General Secretario de Relaciones Secretario de Relaciones Secretario de Asuntos Internacionales Secretario de Asuntos Internacionales Secretario de Organización Secretario de Organización Secretario de Organización Secretario de Conflictos Secretario de Conflictos Secretario de Actas Secretaria de Hacienda Secretario de desarrollo Económico Productivo Secretario de deportes Secretario de deportes Secretario de Juventudes Secretario de Juventudes Secretario de Participación Popular Secretario de Participación Popular Secretario de Educación y Cultura Secretario de Educación y Cultura Secretario de Transporte y Comunicación Secretario de Transporte y Comunicación Secretario de Cooperativas y Microempresas Secretario de Cooperativas y Microempresas Secretario de defensa del Consumidor Secretario de Vivienda
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Secretario de Vivienda Secretario de Género y Generacional Secretario de Género y Generacional Secretario de derechos Humanos Secretario de derechos Humanos Secretario de defensa Cívico Vecinal Secretario de defensa Cívico Vecinal Secretario de Seguridad Ciudadana Secretario de Seguridad Ciudadana Secretaria de Salud Secretaria de Salud Secretario de Estadística Secretario de Medio Ambiente y Recursos naturales Secretario de Medio Ambiente y Recursos naturales Secretario de Prensa y Propaganda Secretario de Prensa y Propaganda Secretario de Organización Provincial Secretario de Hidrocarburos y gas Secretario de Hidrocarburos y gas Secretario de IdH Secretario de IdH 1er Vocal 2do Vocal

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Según sus estatutos, en el seno de la dirigencia debe haber paridad entre hombres y mujeres. Otro de los objetivos es que contenga una representación equiparable de todos los distritos. LAs CONdiCiONes pARA seR diRigeNTe sON: a. b. c. d. e. f. Ser boliviano/a de nacimiento Ser residente de la ciudad, no menos de cinco años, documentalmente demostrado. Para los varones, haber cumplido con el servicio militar o estar eximidos. no tener cargos pendientes ni sentencia ejecutoriada. no hacer proselitismo político-partidista en FEJUVE. no ser loteador/a, ni negociante, ni apoderado/a, ni empleado/a en venta de bienes raíces o inmuebles, por ser esta condición determinante o indiscutible. no tener parentesco hasta el tercer grado de consanguinidad y afinidad con otros miembros del comité ejecutivo. no ser jefes/as de partidos políticos, zonal, distrital o regional. no ser empleado/a municipal. no haber sido expulsado/a de sus Juntas Vecinales en congresos ordinarios o extraordinarios. no haber promovido divisiones o paralelismos.

g. h. i. j. k.

asamblea de la alteñidad diversos análisis muestran la rivalidad y competencia existente entre la COR y la FEJUVE. Julio Mamani sostiene que ambas instituciones se disputan la vanguardia del movimiento social alteño. Sin embargo, esto no fue siempre así. Hubo un tiempo en el que los alcaldes municipales buscaron la manera de anular este tejido organizativo que amenazaba con restarles credibilidad y fuerza social. Algunos de ellos se propusieron por ello reprimir judicialmente a los dirigentes. La Asamblea de la Alteñidad fue organizada justamente para defender a los dirigentes intimidados por el entonces alcalde de Conciencia de Patria
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(Condepa), Mario Aparicio, mediante cédulas de comparendo. Se constituyó en 1991 como la madre de todas las entidades vecinales, sindicales y sociales. nacida como el Comité de defensa de la dignidad Alteña, la Asamblea tuvo como sus principales pilares a la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE), la Central Obrera Regional (COR), la Federación de Gremiales, la Federación de Padres de Familia (Fedepaf) y el Sindicato de Trabajadores de la Prensa (STPEA). La organización que se constituyó con base en los dirigentes de las entidades matrices, sustituyó al Comité Cívico. Se acordó que la presidencia fuera rotativa cada año entre las principales organizaciones. En toda la vigencia de la Asamblea de la Alteñidad, el ex alcalde de Condepa Flavio Clavijo logró el control de la entidad matriz de los alteños. Bajo un esquema de evidente dependencia, los dirigentes Oscar Michel de la FEJUVE y Jorge Paredes de la COR convocaban a reuniones en el despacho del alcalde. En la segunda gestión de Clavijo, las organizaciones sindicales y vecinales fueron controladas a través de la participación activa de los funcionarios de la comuna en los eventos de las entidades. Una de las conquistas más grandes de las organizaciones alteñas, fue sin duda la creación de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), logro que fue canalizado por la Asamblea de la Alteñidad. En principio, los estudiantes y algunos dirigentes trataron de estructurar un Comité Interinstitucional y después una Coordinadora. Sin embargo, las organizaciones no admitieron ese esquema y encabezaron directamente la movilización. Tras obtenerse la ley de creación de la UPEA, la Asamblea de la Alteñidad perdió su vigencia, porque sus dirigentes se abocaron a la implementación de la universidad. Presidentes de la Asamblea de la Alteñidad diriGenteS Julio Mamani Conde Jorge Paredes Oscar Michel orGaniZación Sind. de la Prensa COR El Alto FEJUVE partido POR Condepa Condepa

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la corelcam El 9 de septiembre de 2008, los representantes de los movimientos sociales de El Alto decidieron organizar la Coordinadora Regional por el Cambio (Corelcam). ¿Se estaba reeditando la Asamblea de la Alteñidad? de la reunión participó el Canciller del Estado Plurinacional, david Choquehuanca, en representación del Presidente Morales. Ahí residía pues la gran diferencia entre ambos procesos. La visita de un ministro de Estado demostraba que los dirigentes de la ciudad ya no se encontraban bajo el amedrentamiento o la persecución, sino todo lo contrario. La Corelcam se bautizaba a sí misma como “el brazo social, político y articulador del actual proceso de cambios”. Su principal tarea es “la defensa del actual proceso político que fue abierto por la denominada Guerra del Gas de octubre de 2003, donde la lucha valiente y consecuente de los alteños echó del gobierno al neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada y la clase política que por más de 20 años se enriqueció a costa de la explotación de los trabajadores, la discriminación de los pueblos originarios y la entrega incondicional de nuestros recursos naturales a las empresas transnacionales”.
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Más adelante, el documento fundacional de la Corelcam declara que “apoya decididamente la aprobación del proyecto de la nueva Constitución Política del Estado (CPE) que fue elaborado en la Asamblea Constituyente”. Advierte además que se debe articular “una contraofensiva para lograr la desarticulación definitiva del instrumento que conformaron los neoliberales a través de los prefectos, comités cívicos y uniones juveniles de la “media luna”. Se menciona incluso la “organización de grupos de defensa armada, en caso de que la policía y los militares sean rebasados”. En otro orden de cosas, la Corelcam promete canalizar “la participación activa de los alteños en las decisiones de las políticas y en la incorporación a la administración del aparato del Estado, en todas sus instancias”. La Corelcam informa en su acta de constitución que “no admitirá en su seno a aquellos personajes que bajo un desenfrenado oportunismo, después de haber alineado con los partidos neoliberales, ahora aparezcan como los más llunkus del actual presidente de la República”. Son miembros de la Corelcam las siguientes organizaciones y grupos de personas: orGaniZación 1. Central Obrera Regional 2. Federación de Juntas Vecinales 3. Federación de Gremiales 4. Federaciones de Trabajadores en carne 5. Fesucarusu 6. Federación Padres de Familia 7. Federación de Chóferes 8. Universidad Pública de El Alto 9. InSTHEA 10. Profesionales Arq. 11. Regional del MAS 12. diputados 13. Concejo Municipal 14. Asambleístas 15. Ex dirigentes de la COR 16. Ex dirigentes de FEJUVE 17. Trabajadores de la Prensa
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Los cargos corresponden a los siguientes organismos: CARGO 1. Presidencia REPRESEnTAnTE ORGAnIZACIón

Edgar Patana Ticona Central Obrera Regional (COR) Federación de Juntas Vecinales (Fejuve)FEJUVE) Federación de Trabajadores en Carne Regional del MAS Federación de Comunidades Agrarias InSTHEA

2. Vicepresidencia Wilfredo Mamani H. Federación de Gremiales 3. Vicepresidencia Ismael Herrera 4. Secretaría Gral. Salvador Quispe 5. Actas 6. Vocal 7. Vocal Alvin Linares Zacarías Maquera

Si se observa con detenimiento, la Corelcam es una instancia sindical-vecinal-partidaria. Tiene como pilares a las principales organizaciones sociales, a las que se adhieren las instancias partidarias del MAS. En lo sucesivo, se transformaría en la herramienta de campaña de las elecciones nacionales y municipales.

las mujeres
Un último aspecto que corresponde abordar es el de la organización de las mujeres alteñas. Su articulación diferenciada se remonta a los años 90 cuando se organizó la Federación de Receptoras de Alimentos. En un tiempo en que la donación de víveres era una actividad regular para enfrentar la crisis económica, se formaron decenas de clubes de madres, unidos alrededor del reparto. Julio Mamani considera que a pesar de la antigüedad de estos esfuerzos por aglutinar a la población femenina, los resultados son insuficientes. Sin embargo, la causa estructural que explica la debilidad de las organizaciones femeninas parece ser el hecho de que la mayoría de ellas ya está agrupada en sus sindicatos y juntas de vecinos. no parece haber razón suficiente para que desarrollen acciones autónomas como sí ha ocurrido con las mujeres campesinas indígenas originarias.
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En momentos en que este texto era concluido, el XVI Congreso de la FEJUVE elegía a Fanny nina Colque como la primera presidenta de esta importante entidad citadina, después de 43 años de su creación. nina se inició como dirigente el 2 de septiembre de 2007 al mando de la urbanización Mercurio Plan 400. Entre más de 50 presidentes varones del distrito 5, nina se concentró en el mejoramiento vial. Fue ratificada para una nueva gestión en el periodo 20092011. En ese tiempo impulsó la ampliación y refacción del Centro de Salud “Germán Busch”. nina cursa la carrera de derecho. La nueva directiva está conformada además por Claudio Luna, primer vicepresidente y representante del distrito 8; el segundo vicepresidente, Graciano Cuqueña del distrito 7 y como secretaria general, Justina Aruni, del distrito 1.

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CAPÍTULO 2
teoríaS de la acción colectiva

Hasta aquí hemos concebido a la sociedad alteña como la portadora de un modelo propio de acción colectiva, en el que se presenta una abierta dicotomía entre los ámbitos económico y político. Además, hemos proyectado dicha aseveración en dos macro organizaciones sociales como la COR y la FEJUVE. En efecto, la configuración organizativa en la ciudad parece responder a dos patrones clásicos: el territorial (las juntas y los distritos) y el clasista (los gremios de asalariados y no asalariados). El esquema se presenta como de alta cohesión en el momento de organizar grandes protestas. A ello se suma, entre otras cosas, el comportamiento electoral de la ciudad, que desde su fundación ha tenido preferencias compactas y apabullantes a favor de una candidatura específica: 1987-1989, el MIR; 1989-2002, Condepa; 2002-2005, Plan Progreso; y 2005 en adelante, el MAS (sin embargo en las últimas elecciones municipales, las condiciones parecen haber cambiado por primera vez, la primera fuerza no superó la barrera del 40% y hay una composición pluralista en el concejo municipal).
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del mismo modo, debe tomarse en cuenta que gran parte de esta conducta electoral cohesionada tiene su origen en el respaldo otorgado por COR y FEJUVE a las distintas candidaturas, en una especie de simbiosis entre lo corporativosindical y lo partidario. Salta a la vista entonces que El Alto posee una serie de rasgos propios que merecen una aproximación teórica que termine dando una perspectiva original a los hallazgos propiamente etnográficos. Como vemos, la acción colectiva en la ciudad de El Alto es un asunto rico en posibilidades analíticas. Hagamos para ello un breve balance teórico que servirá de marco a la etnografía en puertas. Varias teorías sobre los movimientos sociales se han centrado en los hechos políticos y sociales ocurridos en el mundo occidental entre las décadas del 60 y 70. La aparición de nuevos agrupamientos como el pacifista, feminista, homosexual o ecologista se convirtió en un renovado estímulo para los teóricos de la acción colectiva. Bautizados simplemente como “nuevos movimientos sociales” o como “movimientos post materiales”, “post o pluri-clasistas” (Offe, Touraine, Castells, Melucci, Habermas), fueron recibidos por los analistas como un producto de la diferenciación creciente propia de la modernidad. En efecto, ya no se trataba de los clásicos ordenamientos de clase, derivados de la estructura productiva (sindicatos, asociaciones empresariales), sino de espacios múltiples a los que acudían ciudadanos de distintos orígenes sociales, pero con intereses compartidos en el terreno de la circulación de bienes, el consumo o la vida familiar. El nacimiento de estos movimientos fue una señal de que las sociedades modernas ya no actuarían solamente a partir de sus intereses materiales, sino también en torno a nuevos asuntos más próximos con la cultura, la historia o los valores sociales. Este nuevo territorio de análisis mostró entonces una enorme fertilidad. En América Latina las consecuencias de estas discusiones no fueron menores. Si bien en nuestros países no existe una clase media tan extendida como la de Europa o Estados Unidos, y aún subsisten estructuras coloniales combinadas con los procesos de industrialización, los conceptos elaborados en las metrópolis occidentales resultaron muy útiles, sobre todo, para comprender el protagonis- 30 -

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mo creciente de las asociaciones urbanas (Salm). La aparición de importantes movimientos vecinales, especialmente en la lucha por el restablecimiento de la democracia en Sudamérica, fue el rasgo diferencial de las reflexiones latinoamericanas al respecto. Lo mismo puede decirse de las movilizaciones indígenas que años más tarde subrayaron el carácter transclasista de sus planteamientos. Tanto vecinos como pobladores originarios parecían ser los “post materiales” de nuestras latitudes. En efecto, su aparición mostraba claras diferencias con el comportamiento ya conocido de los movimientos obreros. En este caso, el salario dejaba de ser la bandera principal de lucha para dar paso a la disputa por el “salario indirecto”, es decir, los precios de los artículos de primera necesidad, la calidad de los servicios públicos, la mejora de las condiciones de vida o el reconocimiento de espacios de autonomía para renovadas identidades étnicas o regionales. Se estaba dando entonces un salto de la fábrica al vecindario o comunidad, lugares donde además confluían otros sectores sociales antes marginados de la lucha clasista, como las amas de casa, los jóvenes, los artesanos o los pequeños comerciantes. de pronto, la dimensión territorial se sobreponía a la funcional o productiva y los aspectos culturales adquirían una renovada importancia. En la mirada académica de ese tiempo, los nuevos movimientos sociales en América Latina parecían prefigurar un cambio de contenido de los procesos políticos. Las conexiones de estas corrientes de análisis con la ciudad de El Alto son por demás elocuentes. A diferencia de sus predecesores proletarios, éstos ya no aspiraban a producir transformaciones económicas significativas y más bien parecían interesados en buscar la remoción de las normas vigentes. Los primeros análisis al respecto se mostraron muy optimistas sobre el carácter autónomo de estos nuevos actores y exaltaron su presencia como escuelas de un tipo inédito de democracia, en la que imperaba la participación activa, los deseos de una gestión descentralizada y la fuerza de una conducta anti-autoritaria. El mayor peso en estas reflexiones estaba situado en la identidad de los movimientos sociales, que parecían constituirse, desde sus bases, como una nueva manera de articular a los ciudadanos con el Estado. Con ello, se dejaban de lado otras variables que después resultaron importantes como el cálculo estratégico o la administración de recursos.
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Esta evolución, que ya es parte de la historia de la sociología latinoamericana, no parece haber encontrado un espacio de reproducción adecuado en Bolivia, país en el que, no obstante, los movimientos sociales adquirieron notoriedad continental como ocurrió, por ejemplo, con el de los trabajadores mineros. Y no es que realmente no se hayan analizado los rasgos de movimientos sociales urbanos o indígenas, que aún ahora poseen mucha vigencia, sino que al haber sido comprendidos como identidades partidarias o sindicales, no fueron incorporados a este tipo de análisis. En efecto, en Bolivia, los movimientos que podrían calificarse como post materiales irrumpieron en la escena pública encubiertos bajo formas sindicales o políticas. En este trabajo trataremos de hacer un primer deslinde al respecto a fin de vincular las teorías sobre movimientos sociales con algunos fenómenos colectivos bolivianos excluidos del beneficio de tales aportes, como podría ser el caso de la COR y la FEJUVE. Una hipótesis de partida de este documento es entonces que en Bolivia los llamados nuevos movimientos sociales transcurrieron en la historia del país bajo formas sindicales o políticas, razón por la cual fueron sometidos a pautas de análisis, quizás, inadecuadas. Esto ocurrió, de acuerdo a los ejemplos que escogimos aquí, con el movimiento campesino, paradójicamente organizado bajo la forma de sindicato a pesar de carecer de un sector patronal, y con el movimiento urbano artesanal y comerciante, que irrumpió en la escena política bajo la forma de partido. ¿A qué se debe este “camuflaje” aparentemente tan particular? La respuesta tentativa podría surgir de la teoría de las oportunidades políticas. En uso de esta idea, una segunda hipótesis de este acápite es entonces que aquellos segmentos sociales bolivianos carentes de poder político y económico, como los indígenas o los pobladores urbanos, recurrieron con frecuencia a la lucha electoral y sindical a fin de alcanzar sus fines, porque el contexto les hizo ver que por ahí estaban sus oportunidades. Aquí detectamos una histórica propensión de los movimientos sociales a constituirse en partidos políticos o sindicatos, lo cual le da a la realidad boliviana un rasgo particular y será un pilar fundamental de nuestro análisis. En efecto, un examen histórico superficial nos permite demostrar la presencia de un rasgo excepcional en la realidad boliviana: esa borrosa frontera entre
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movimiento social y partido político. Ello no significa que al mismo tiempo no existan movimientos sociales o partidos políticos “puros”. Ellos están presentes y cumplen roles dominantes en sus respectivos espacios. Sin embargo, la posibilidad de que se fusionen o confundan es alta y ha ocurrido con frecuencia en la historia. Al mismo tiempo, un viraje de este tipo generalmente ha sido bien recibido por los electores o afiliados de las organizaciones de base. ¿Por qué afirmamos que este rasgo es excepcional? Respaldados en el hecho de que se ha teorizado muy poco acerca de esta eventualidad y que cuando se ha avanzado en la comprensión del fenómeno, se ha tomado como ejemplo la constitución de los partidos verdes en Europa (Maguire). nos parece que la selección de tal proceso como una muestra de la conversión de un movimiento social en partido político es errónea. Por ejemplo, en Alemania, el partido verde fue fundado tras el debilitamiento del movimiento pacifista, e incluso, quizás, a consecuencia del mismo. Si bien puede detectarse una cierta continuidad entre ambos, lo cierto es que los verdes alemanes se labraron una presencia política al margen de los movimientos sociales, aunque hayan absorbido votos de sus simpatizantes. Más aún. El propio Maguire señala que la tendencia actual es a una “separación cada vez mayor entre el mundo autónomo de los movimientos de
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protesta y las instituciones políticas”. La misma idea es reafirmada por Melucci, quien observa a los movimientos sociales en el marco de “redes sumergidas”, que cuando salen a la luz, lo hacen para desafiar a las autoridades. Ante esto podría decirse que en Bolivia lo hacen más bien transfiriendo parte de sus energías al fortalecimiento de un partido político afín que transporte sus demandas al ámbito en el que se toman las decisiones. La restante bibliografía que podría aproximarse al tema aborda más bien la relación entre movimientos sociales y partidos. Sus conclusiones serán importantes en nuestro análisis, pero, como ya se dijo, también sirven para confirmar esta moderada excepcionalidad de la realidad boliviana al respecto.

a) mediadores primarios y secundarios
Una primera aproximación que puede hacerse al tema, ahora ya desde la teoría, es que tanto movimientos sociales como partidos políticos parecen ejercer funciones similares. La principal de ellas es la mediación entre la sociedad y el Estado. Sartori (1994) la ha desglosado, para los partidos políticos, en tres actividades: la expresión pública de las demandas, su canalización hacia el sistema político y la representación de los ciudadanos ante el Estado. Si vemos bien, la definición también podría calzar perfectamente para los movimientos sociales. La diferencia estaría, de acuerdo a varios autores, en que éstos últimos realizan esas mismas tareas, pero sin tener control sobre los canales institucionales. En ello radicaría una especie de división del trabajo entre partidos y movimientos sociales. Los segundos pondrían en vigencia determinadas demandas para que los primeros eventualmente las adopten y deriven a las instancias correspondientes. Así lo señalan Craig Jenkins y Klandermans. En ese sentido, cuando se lo proponen, los partidos serían mediadores de mediadores. Lo explicado aquí podría resumirse señalando que mientras los partidos son mediadores primarios, los movimientos sociales podrían calificarse como mediadores secundarios o de segundo orden. El salto de la segunda a la primera escala implica que el movimiento social amplíe sus funciones, empiece a prescindir de los partidos y enfrente él mismo esa labor. La otra diferencia notable entre ambos está en la dimensión gubernamental que poseen los partidos. Si bien pueden coincidir en muchos sentidos con la
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acción de los movimientos sociales, su objetivo final es lograr votos, llegar al gobierno y determinar las políticas públicas (Maguire). En tal sentido, los partidos son mediadores más completos, porque poseen las garantías de hacer realidad las demandas que están representando. dicho de otra manera, los movimientos sociales estarían limitados a no poder acceder directamente al poder, sino sólo a influir sobre él. de acuerdo a la definición de McAdam, los movimientos sociales son una forma racional en la que los grupos excluidos tratan de movilizar su influencia política para alcanzar sus intereses. Por su parte, Rule afirma que los movimientos sociales se distinguen por encauzar formas no institucionalizadas de acción colectiva. Estas definiciones ya nos están expresando que se encuentran en desventaja con respecto a los partidos, que sí están acoplados a las instituciones y que, justamente partiendo de esa condición subordinada, procuran generar simetría en las relaciones políticas. Por esa misma razón, los movimientos sociales también suelen estar limitados en el contenido de sus discursos y peticiones. Ahí reside su condición fragmentada, mientras los partidos poseen “verdades” para casi todas las necesidades de la población y tienden a ser totalizadores. de esa forma, mientras los movimientos sociales ocupan uno o dos aspectos de la agenda pública, los partidos se especializan en la cantidad máxima necesaria a fin de ampliar lo más posible su capacidad de representación. En otro terreno, como ya lo ha señalado Maguire, no existe una separación tajante entre partidos y movimientos. Por lo general, algunos miembros de los partidos actúan dentro de las acciones de protesta o los movimientos realizan acuerdos con los partidos. Los recursos que se ponen en juego entre ambas organizaciones son, siempre siguiendo a Maguire, los organizacionales, culturales, de las bases de apoyo y de políticas. Juntos conforman un entramado de infraestructura, dinero, credibilidad y acceso al poder que permite el éxito de sus exigencias. de ello resulta que si un movimiento social posee los tres primeros recursos y solo le falta acceder a los mecanismos políticos para ejecutar sus ideas, puede convertirse en un partido político. Maguire asegura que esto ocurre en países donde los obstáculos para ingresar a la carrera electoral son pequeños. Podría decirse de inmediato que ese es el caso de Bolivia, donde con 50 mil firmas y la presentación de estatutos, declaración de principios y símbolos puede inscribirse un partido político legal.
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Lo interesante de este paso, como lo anota el autor, es que a partir de ese momento puede producirse un desvío de los objetivos iniciales del movimiento o una cooptación de sus dirigentes por parte del sistema político. Este será un hecho que analizaremos con especial énfasis. Más adelante, Maguire considera que dado que la existencia de un partido se dinamiza solo cuando hay elecciones, en tanto un movimiento social requiere de mayores esfuerzos para existir a través de las acciones masivas, los partidos políticos suelen ser más duraderos que los movimientos sociales. Esta afirmación plantea entonces la pregunta de si la conversión de los movimientos sociales en partidos quizás responda a la idea de otorgarle mayor permanencia en el tiempo mediante el acoplamiento a regularidades institucionales. Esta podría también ser otra pista de investigación. Todo lo señalado en este acápite tiene interesantes derivaciones para el caso de la ciudad de El Alto. A diferencia de los cultivadores de coca del Chapare en 1995 o los mineros de 1947, ni la COR ni la FEJUVE han ensayado el camino de construir un instrumento político propio. Su opción ha sido proclamar su independencia con respecto a los partidos, a pesar de lo cual han encontrado las vías para respaldar a uno en particular y compartir el poder con éste. En la última elección nacional, ambas entidades nominaron directamente sus candidatos y entregaron las listas al partido de Evo Morales. La casi unanimidad con la que fueron elegidos en la ciudad demuestra la capacidad de acción de juntas y sindicatos. En ese sentido, vale la pena preguntarse qué tipo de nexo existe entre las organizaciones sociales y los partidos políticos en El Alto.

b) la oportunidad de hacer política
¿Cuáles son las condiciones que permiten que un movimiento social decida transformarse en un partido político? Maguire ya nos ha adelantado una respuesta: lo hacen porque el sistema político les mostró que aquella era una ocasión favorable, es decir, de bajo costo y alto rendimiento, para alcanzar sus fines. Entramos entonces de lleno en la teoría de las oportunidades políticas. Tarrow, uno de sus impulsores, señala que el acceso a la participación es un incentivo para la acción colectiva. En efecto, un sistema abierto invita a la incorporación, porque reduce sus costos y eleva sus posibles ganancias. de manera que dentro de un cálculo estratégico, que la COR o la FEJUVE cuenten con
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una bancada parlamentaria y la alcaldía, fortalece su capacidad de presión e influencia sobre las políticas públicas. Para los casos que estudiamos acá, los otros elementos de oportunidad mencionados por Tarrow también están presentes. Eso quiere decir que la FEJUVE y la COR contaron con aliados influyentes para dar el salto hacia las elecciones y, sobre todo en octubre de 2003, se vieron confrontados a elites divididas y afectadas por alineamientos inestables. En ese sentido, la conversión de movimientos sociales en partidos políticos en Bolivia se daría, no por una aparente apertura del sistema de participación (tesis bastante frecuente en los círculos de analistas), sino más bien por su cerrazón. En otras palabras, podría decirse que la opción se hace imprescindible, precisamente porque el sistema social no ofrece otras alternativas de negociación y las elites se han mantenido unidas a fin de impedir que el Estado haga concesiones a los sectores demandantes. Esta constatación permitiría matizar el esquema de Tarrow señalando que cuando varias oportunidades se cierran, aquellas que quedan disponibles tienden a ser las elegidas. En este caso no son tan importantes las oportunidades como la falta de ellas. Sin embargo, para el caso de la COR y la FEJUVE, su ingreso más pleno a la vida política se da cuando el MAS ya ha abierto una primera brecha en el sistema de representación. Haciendo uso de esa rendija, ambas organizaciones prefieren vincularse con lo ya existente, antes que intentar un camino propio como en algún momento sucedió con los cooperativistas mineros de Huanuni. Por último, además de la obvia movilización de los participantes, presenciamos la operación del control social desde las esferas del Estado, que en principio, tratan por todos los medios de impedir que el movimiento social cobre vigencia, pero que al ingresar este en el terreno de la política electoral, no tienen más remedio que tolerar su presencia. En el caso de Bolivia, dicha tolerancia ya se ha convertido en vía oficial y consentida para acceder al poder.

c) la movilización de recursos
Revisemos ahora cómo puede desarrollarse nuestro análisis bajo la luz de la teoría de la movilización de recursos. En el mismo sentido, pero desde otro enfoque, Fireman y Gamson plantean que los factores que constituyen la base de la solidaridad de una persona con un
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grupo son el lazo de amigo o pariente, la participación en las organizaciones, el estilo de vida, las relaciones subordinadas al liderazgo y una situación sin salida que todos comparten. dado que la intención de ambos autores es buscar una explicación de los movimientos sociales que no sea meramente utilitarista, ellos enfatizan ese tipo de elementos subjetivos. nuestras observaciones permiten convalidar las afirmaciones de Fireman y Gamson. Todo ello nos muestra cuán certeras son las críticas de Myrna Marx Ferree a la tendencia teórica que reduce las motivaciones humanas a meros cálculos racionales orientados al balance óptimo de costos y beneficios. Si sólo viéramos en FEJUVE y la COR las claves de un comportamiento exclusivamente estratégico, el camino más sencillo para sus impulsores hubiese sido aceptar las ofertas de los otros partidos políticos para sumarse a sus filas a cambio de influir en las políticas públicas. La fuerza del principio de autonomía de las organizaciones sociales fue más fuerte que aquella conducta “racional”. Como vimos, el conflicto con el Estado precipitó una salida propia, que invitaba a fortalecer los lazos afectivos y la confianza entre dirigentes y seguidores, marcados por la misma experiencia represiva, como sucedió en octubre de 2003. Como afirma Marx Ferree, “a mayor riesgo de la situación, más dependen los actores de las reglas sociales y de la promoción de la confianza”. Son esta racionalidad valorativa y esos compromisos morales los que deberíamos destacar para comprender mejor nuestros ejemplos. En efecto, el movimiento social alteño optó por el rechazo en bloque de las alternativas partidarias a mano y prefirió encarar la masacre de octubre armado de su autonomía. Ello le permitió más tarde actuar de forma cohesionada al lado de los nuevos actores políticos en la elección del año 2002, en la que favoreció al MAS y en menor medida al MIP. En cuanto a recursos como las bases de apoyo o los organizacionales, que están muy relacionados entre sí, es importante reiterar que la COR y la FEJUVE movilizaron de inmediato a una masa organizada en decenas de sindicatos y juntas vecinales. Al contrario de las teorías clásicas sobre la acción colectiva (Kornhauser), los elementos que participaron en la formación del movimiento social no eran individuos aislados o desarraigados. Su inserción en asociaciones de diverso tipo, deportivas, vecinales, gremiales o culturales, permitió al contrario su rápida movilización. Esta constatación corrobora la idea sostenida también por Oberschall o Pinard, en el sentido de que la ausencia de mediadores en una
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sociedad atacada por la desintegración, no conduce necesariamente a la formación de movimientos sociales. La visión clásica, inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, encarnada por Kornhauser, aseguraba que los movimientos totalitarios como el nazismo se habían gestado en espacios sociales carentes de lazos asociativos, lo que había empujado a miles de personas sin arraigo a buscar protección y sentido de cohesión en un partido extremista como el fundado por Hitler. Oberschall refuta esta idea, provisto de datos acerca del alto nivel de asociación social en la Alemania previa a 1933. Por su lado, Pinard recuerda que al contrario de lo que se suponía, una sociedad integrada, es más propensa a engendrar mecanismos de movilización, porque los nexos comunicativos son más densos. Como ya lo señalamos, en ambos casos, los movimientos sociales acudieron a obtener lo que les faltaba para completarse: el acceso a las capacidades y autoridad para influir directamente en las decisiones del Estado. El caso de El Alto es acá paradigmático. El llamado “capital social” con el que cuenta la urbe fue el recurso más contundente a la hora de golpear al unísono. Agreguemos ahora un nuevo recurso propuesto por McCarthy y Zald, que resulta de mucha importancia para analizar nuestro caso desde esta perspectiva. Estos autores aseguran que los movimientos sociales también movilizan a actores externos en la consecución de sus fines. Resulta que, como escribiría Giddens, las estructuras, en este caso políticas, habilitan, como lo hicieron en el momento en que dejaron ingresar a los movimientos sociales que mencionamos, pero también constriñen. En ese sentido, cada nuevo miembro del sistema de partidos no sólo lo modifica al participar, sino que también es transformado por el contexto. Al adaptarse a los requisitos parlamentarios y ahora edilicios, la COR y la FEJUVE podrían desviarse de uno de sus objetivos centrales que era representar a los sectores que se habían movilizado en torno a sus demandas. Este tipo de reflexiones se aplica específicamente a los/las seis parlamentarios/as nominados/as por la COR y la FEJUVE y que forman parte de la bancada del MAS.

d) creación de nuevas normas
Otra cuestión que resulta ser muy importante para la reflexión es la manera en que estos dos movimientos sociales habrían contribuido a generar nuevas normas sociales, y con ello, ayudado efectivamente a ampliar las oportunidades
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de los grupos poblacionales a los que representan. En la perspectiva de la teoría de la estructuración, acuñada por Giddens, las prácticas no se reproducen por sí mismas, sino que están en manos de actores reflexivos. En el caso de Bolivia, el ingreso de estos movimientos sociales a instancias parlamentarias y municipales produjo un visible cambio en el sistema político boliviano. Estas afirmaciones nos abren la posibilidad de que la conversión de los movimientos sociales en partidos políticos llevaría a una rápida institucionalización de estos. En el planteamiento de McAdam, el uso de tácticas institucionalizadas y metas ordenadas contribuirá a que el movimiento reduzca su carácter opositor, pero al mismo tiempo atenuaría su impacto o arraigo social. En otras palabras, mientras más concesiones le hagan al sistema político, más se alejará de sus metas originales. Tal sería el precio a pagar por un ingreso al universo de las normas. La pregunta acá es si la COR y la FEJUVE padecerán pronto de ese mal o saldrán inmunes. Al mismo tiempo, el propio McAdam sostiene que la supervivencia del movimiento social en el tiempo dependerá de la posibilidad que tenga de mantener y utilizar exitosamente la nueva influencia política adquirida a favor de sus representados. En el mismo sentido, el autor advierte que la necesidad de mantener constante el flujo de recursos puede dar lugar a que la organización se “oligarquice” y surjan dentro de ella grupos de privilegio que enajenen el soporte de los segmentos sociales originarios. Todas estas afirmaciones nos muestran con claridad que así como el movimiento social alcanza a transformar las normas y las instituciones vigentes, también es capaz de sufrir cambios profundos al ingresar a jugar un papel dentro del sistema político. Estamos hablando aquí de la segunda fase de los dos movimientos sociales que analizamos, es decir, el momento en que convertidos en partidos políticos, empiezan a emplear los recursos que les otorga el manejo del poder público. Usando el esquema de Eisinger, confirmamos que los movimientos sociales incursionan en la competencia electoral bajo el modelo curvilíneo. Eso significa que lo hacen cuando el sistema empieza abrirse como para permitir el avance de las protestas, pero no lo suficiente como para hacerlas superfluas. En ese sentido, los movimientos sociales presentes en el sistema político abren nuevas oportunidades para los siguientes que decidan emprender ese camino y terminan abriendo más el sistema de representación. Para nuestro caso, diríamos que los cocaleros abrieron la brecha para los vecinos de El Alto.
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CAPÍTULO 3
Hacia Una etnoGraFía de laS orGaniZacioneS SocialeS
Por todo lo expuesto, ya estamos en condiciones de plantear con cierta puntería, cuáles tuvieron que ser las interrogantes concretas de esta investigación. desde la luz de las teorías de la acción colectiva, hemos elegido cinco aspectos relevantes para la realidad alteña, que, en resumen, son los siguientes: 1. La dicotomía solidaridad-soledad. El modelo de acción colectiva en El Alto funciona en algunos ámbitos y en otros, no. 2. La mediación. Un rasgo de la realidad boliviana es la disolución frecuente de fronteras entre partido y sindicato o entre partido y movimiento social. 3. La oportunidad política. La vía electoral ha sido prometedora para la acción colectiva organizada. Esta ocasión propicia para alcanzar poder e influencia inusuales es un asunto a ser dilucidado. 4. Movilización de recursos. La pregunta acá es en qué medida el manejo de recursos públicos favorece o sólo complejiza la “oligarquización” de las organizaciones sociales. 5. nuevas normas. nos preguntamos si la incursión de esos nuevos actores sindicales en la vida institucional está modificando o no las condiciones para la llegada de otros sujetos en el futuro. Se presume que estos ámbitos de análisis podrían explicar con cierto rigor las dimensiones de la aclaración colectiva en El Alto. nos proponemos una dedicación especial a la COR y la FEJUVE, por ser las entidades más movilizadoras e importantes de la ciudad. La serie de entrevistas llevadas a cabo para este trabajo incluye dirigentes de ambas entidades. Es sobre la base de estas conversaciones que hemos preparado los hallazgos. Esta investigación tuvo la virtud de llevarse a cabo en un contexto electoral municipal. Sin duda la oportunidad de observar directamente la interrelación entre partidos y organizaciones ayudó a enriquecer las conclusiones.
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Hallazgos más importantes
Los resultados de la presente investigación serán presentados en el mismo orden establecido en el acápite anterior. 1. Solidarios, pero solitarios destaca en el panorama alteño el predominio de las organizaciones sociales orientadas a cumplir funciones sociales y políticas. Los habitantes de la ciudad se congregan para protegerse, principalmente de las autoridades, pero también para interactuar con entidades estatales de distinto calibre. de acuerdo con nuestras observaciones, las oficinas de las organizaciones sociales son frecuentadas por dos tipos de personas: los dirigentes que llegan para convalidar procesos o extender peticiones; y los vecinos o trabajadores que hacen trámites diversos como si se tratara de oficinas estatales. En tal sentido, puede decirse que las organizaciones sociales de El Alto cumplen un doble papel, no previsto por las teorías revisadas acá: el de canalizadores de demandas locales y el de agencias para tramitar diversos avales, destinados a su seguimiento por parte de las autoridades. La COR y la FEJUVE parecen cogobernar a la distancia, convertidas en reparticiones públicas que además de representados, tienen usuarios. Este doble papel convalida su vigencia. Las urbanizaciones nuevas necesitan hacer trámites para ser reconocidas por la FEJUVE. Un requisito básico, por ejemplo, consiste en poseer al menos 200 pobladores. En los escritorios de la organización se suman las cartas solicitando dicho reconocimiento. Una vez dado tal paso, los vecinos pueden acudir a la municipalidad para seguir gestionando servicios básicos. En el proceso, la instancia territorial sigue teniendo una injerencia directa. Las obras, la distribución del presupuesto, su ejecución y hasta su inauguración convierten a la FEJUVE en una instancia para-municipal. Al respecto varios periodistas consultados afirmaron que el desarrollo urbano de la ciudad contempla una cadena que comienza en el loteador y termina en el dirigente vecinal y la autoridad edilicia. Cada eslabón obtiene beneficios, muchas veces irregulares, conformando un sistema de mediaciones que al final de cuentas consolida, a su manera, la ocupación del espacio urbano. Julio
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Mamani, ex dirigente de la Asamblea de la Alteñidad, sostiene que la red de intereses en torno a la constitución y mejora de los barrios es tupida. Cada junta controla no sólo la legitimidad local, sino que además copa instancias como el comité de vigilancia y la propia sub-alcaldía. Ello le permite, asegura Mamani, negociar su visto bueno a las obras ante las empresas constructoras, lo cual es una requerida fuente de corrupción para algunos dirigentes. Incluso se habla de que algunos de ellos tienen empresas propias, que ejecutan obras y tienen garantizada el acta de conformidad, expedida por el control social. Algo similar sucede, por ejemplo, con la Federación de Gremiales. En su seno, actúan a la fecha 430 asociaciones de comerciantes minoristas. Cada uno de ellos obtuvo de su entidad matriz no sólo el reconocimiento oficial, que le permite tramitar su personería jurídica, sino además el aval para asentarse como área comercial. Acá la figura se repite. La Federación autoriza, junto con el concejo municipal, la creación de mercados o zonas de venta en la ciudad. En el contexto descrito, una serie de entrevistas con dirigentes de la COR y la FEJUVE lleva a la conclusión de que existe una relación dual entre sectores de base y dirigentes. Por un lado, se ha establecido un nexo de solidaridad horizontal, por la cual el dirigente se siente parte de los sectores y tiene el deber de cooperar en sus demandas; sin embargo, al mismo tiempo, el dirigente funge como una especie de autoridad en todo el sentido del término. Vale decir que la adhesión también va acompañada a momentos por temor y coerción. Observando atentamente las relaciones sociales dentro de las oficinas de las distintas organizaciones, se percibe un trato que varía entre el cariño y la confianza, y el miedo a sufrir alguna represalia. Pululan las amenazas, las bromas y los forcejeos para la toma de decisiones. El centro de actividad es el escritorio de la secretaria que redacta incesantemente oficios y cartas avalando nombramientos, reconociendo espacios públicos, requiriendo acciones de las autoridades y oficializando decisiones tomadas en asambleas. Sellos, firmas, membretes, todo se avala y hace oficial, a la usanza de una oficina estatal. El despliegue de esta doble función de facilitación y legalización convierte a la COR y a la FEJUVE en entidades de servicio directo a sus afiliados. Al ser consultados por las razones que hacen que los alteños se movilicen, los dirigentes reconocen que el resorte principal son los servicios básicos y la defensa de las
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fuentes de riqueza que podrían financiarlos. Todos ellos se sienten centinelas de los recursos naturales y baluartes de su aprovechamiento en beneficio de los bolivianos. Los consultados esbozan un discurso nacionalista, que excluye de antemano a las empresas extranjeras de las ventajas de la explotación de la riqueza. Sostienen que El Alto ha sido actor principal de esta lucha y que los habitantes de esta ciudad comprenden su importancia al grado de mantener vigilancia sobre la consecución de las metas nacionales. Quienes dirigen organizaciones productivas no salen de este mismo marco. Entidades como Apecal, que congrega a los confeccionistas de ropa, tienen un claro énfasis en la protección de sus afiliados frente a las autoridades. Se trata de una organización defensiva, que no vela tanto por la productividad, como por la preservación de sus afiliados de las batidas y controles municipales. de hecho, la institución nació precisamente cuando la policía edilicia intervino varios talleres en busca de imitaciones ilegales de marca. Las entrevistas confirman el celo de los productores a la hora de buscar sociedad con otros para producir más y mejor. El grueso de las organizaciones sociales tiene entonces un énfasis social, sindical y político. La combinación de solidaridad y soledad es una constante. Los segmentos sociales de El Alto establecen sus ámbitos de acción con anticipación y luego acuden a dirigentes y autoridades para convalidar lo alcanzado. Su afiliación les hace contraer el compromiso de participar en aquellas movilizaciones que cubrirían el interés general. Tales acciones no interfieren en los ámbitos creados por los vecinos y trabajadores. Las organizaciones sociales actúan así como paraguas protectores, orientados a preservar lo trabajado. Por eso las motivaciones de las luchas son generalmente banderas muy generales como la defensa de los recursos naturales o la defensa del bono escolar. Los dirigentes son los capitanes de estas causas. Su doble rol de líderes canalizadores de demandas y paraautoridades deja espacio para la ambigüedad. Las llamadas bases asisten a sus convocatorias, pero con frecuencia cunde la desconfianza. Ante la primera sospecha de que las banderas enarboladas implican la creación de ciertos privilegios para los dirigentes, la protesta y el desacato se hacen presentes, como sucedió en marzo con una marcha de padres de familia, a quienes se habría llevado con falsas consignas a una proclamación partidaria.

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2. Fronteras partido – organización social Lo que se observa con claridad es la articulación frecuente entre las organizaciones sociales y determinados partidos políticos concebidos como afines a la identidad de El Alto. Los dirigentes subrayan que para serlo no deben tener militancia partidaria, sin embargo esta restricción ha perdido sentido desde el momento en que la relación con un determinado partido es pensada como una aproximación natural entre fuerzas afines. Los dirigentes alteños tienden hacia la unanimidad, o por lo menos, hacia la definición clara y unívoca de una alternativa política a la que consideran superior a las demás. En tal sentido, es muy difícil hablar aquí de asuntos como la cooptación. Estamos ante una relación compleja, donde los entramados organizados por distintos mediadores, parecen tener vigencia constante. Julio Mamani recuerda que en el pasado, las organizaciones entregaban listas de posibles candidatos al partido que consideraban más afín a los intereses locales. A partir de ese momento, las dirigencias partidarias tomaban una decisión. Generalmente el entorno del caudillo nacional introducía ahí algunos nombres ajenos a las organizaciones, que muchas veces eran rechazados o tolerados en función de la inclusión lograda en el resto de la nómina. Con la organización de la Corelcam e incluso desde 2005, la correlación de fuerzas parece haberse volcado a favor de los dirigentes alteños. Las listas enviadas por los movimientos sociales habrían sido convalidadas casi en su totalidad por la dirección del MAS. Mamani sólo cita un nombre “impuesto” desde arriba para el caso del concejo municipal electo en 2010. Preguntamos de manera reiterada si no se perciben peligros en la articulación estable entre un partido y las organizaciones sociales. El asunto parece ser poco digno de ser debatido. Para todos los consultados, una de las funciones de sus entidades es la de representar a sus afiliados y qué mejor que hacerlo de manera directa en instancias como el parlamento o el Concejo Municipal. Uno de los dirigentes de la COR afirma que ninguno de sus colegas es propiamente militante de un partido, pero que las bases simpatizan con Evo Morales, lo que los impulsa a hacer acuerdos con dicha identidad partidaria. Se menciona con frecuencia la visita del actual Presidente a las oficinas de los sindicatos para suscribir acuerdos incluso previos a su elección. Los entrevistados plantean la existencia de una tradición que los vincula con los actuales
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gobernantes y que tiende a ser reafirmada ahora. “Hemos ido a las marchas, a los bloqueos. nosotros hemos sido vanguardia en San Roque cuando hubo la masacre de 2003, hemos tenido incluso una baja, Ana Chura”, dice uno de ellos. Y es claro, el compromiso con el MAS no es reciente. Es más, en algunos casos se plantea una clara preeminencia de las organizaciones sobre el partido, al extremo de que éste parece emanar de aquellas. La relación se postula muchas veces como horizontal, advirtiendo que si el partido se aparta de las metas convenidas, las organizaciones pueden darle la espalda. Los grados de subordinación entre uno y otro polo varían de acuerdo a la organización visitada. La FEJUVE muestra mayor distancia y escepticismo con respecto al gobierno, mientras la COR se muestra abiertamente en coordinación con las autoridades. Sin embargo, en cualquiera de los casos, las fronteras entre partido y sindicato son porosas. En las nuevas oficinas de la COR, construidas por la República Bolivariana de Venezuela, funciona la llamada Coordinadora Regional para el Cambio – Corelcam. desde allí se dirigió la campaña electoral nacional y municipal, disolviendo por completo la separación entre intereses gremiales y partidarios. Sin embargo, esto no debe llevar a engaño. Los dirigentes sienten que usan la sigla del MAS para atraer el respaldo de una base social “evista”, pero que ellos son los que deciden quiénes son los candidatos y cuáles son las líneas de trabajo para la ciudad. Visto de otro modo es como si el MAS entregara todas sus prerrogativas partidarias para que las organizaciones asuman el control directo de los espacios públicos en disputa. En este caso, parece predominar una cooptación del partido por parte de las dirigencias vecinales y sindicales urbanas. de hecho, en el caso de los escaños uninominales y del concejo, hubo cupos para que la FEJUVE y la COR compartieran el poder. El acuerdo parece haber funcionado mejor en 2009 cuando los parlamentarios fueron elegidos por márgenes apabullantes de voto. no sucedió lo mismo en los comicios municipales de 2010 cuando la COR y la regional del MAS han copado la mayor parte de los asientos, dejando a la FEJUVE en situación disidente. Para algunos dirigentes, los malos resultados logrados en las urnas, fueron la natural reacción de la gente ante la falta de representantes genuinos. En tal sentido, hay una relación particular entre organizaciones y partido. Los dos han hecho un acuerdo, han preservado sus especificidades y han actuado de un modo ligeramente coordinado. El resultado de ello es la amalgama de sus cuali- 46 -

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dades. El partido posee una imagen nacional que suma votos, las organizaciones tienen el conocimiento del terreno y puede traducir las visiones del partido ante las bases. La complementación puede o no funcionar de acuerdo a las circunstancias de la campaña. En 2009, el pacto marchó sobre ruedas, en 2010, hubo un serio traspié. Por lo conversado con los entrevistados, partido y organizaciones se aprovechan recíprocamente. ¿Mutua cooptación? no tiene sentido. Si la relación es de ida y vuelta, no hay subordinación real. El MAS es un partido que no se organiza allá donde funcionan los movimientos sociales. Cuando éstos están vigentes, descansa su estructura en ellos. En conclusión, el centro de las decisiones locales corresponde al plano local y el partido se beneficia de ese caudal de votos, al mismo tiempo que otorga su sigla, que sabe prestigiosa. 3. las oportunidades políticas Entre los entrevistados prima la conciencia de que apoyar al MAS es una forma concreta de asegurar puestos de representación. “nos hemos subido al carro ganador”, dice una dirigente vecinal. La FEJUVE y la COR se aproximaron a la sigla con mayor respaldo entre sus bases y con ello creyeron obedecer su mandato. de ese modo, las listas de parlamentarios fueron entregadas a las dos entidades, que repartieron los cargos de forma simétrica. de ese modo fueron elegidos como asambleístas Marta Poma y Jorge Choquetarqui, Roberto Rojas, Hugo Mújica y Benedicta García. La bancada alteña en el parlamento está conformada por líderes vecinales y sindicales con una sola excepción. Algo similar sucede ahora con el grupo de concejales del MAS en la ciudad. ¿Quién ha ganado?, ¿la COR y la FEJUVE?, ¿el partido de gobierno? Roberto Rojas, diputado electo y dirigente vecinal, sostiene que fue nombrado en una reunión en la que presidentes de zona, sub alcaldes y miembros del comité de vigilancia emplearon el voto secreto para su nominación. Según el propio Rojas, el acuerdo entre el MAS y las organizaciones sociales alteñas data de las elecciones de 2005 y se debe a que los vecinos y trabajadores presionaron para unir fuerzas. Ello no significa, por ejemplo, que los representantes electos en ese año hayan recibido un cheque en blanco. Al contrario, el descontento por su gestión, obligó a decidir su no reelección en 2009. Rojas advierte que el secreto de una buena representación no está en la coordinación permanente con la FEJUVE o la COR, sino más bien en la presencia permanente del parlamentario u alcalde con las bases. Quien construye este eslabón entre la vida política y la
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vida social, necesita acceso y cercanía con los electores y eso es lo que no habría ocurrido en la anterior legislatura. Estamos ante un caso típico en el que las oportunidades políticas son calibradas de manera consciente. Partido y organizaciones se complementan en la fase previa al acto electoral, pero es el votante el que finalmente convalida el pacto o lo pone en duda.
Los dirigentes muestran una identificación automática con Evo Morales, y suelen atribuir cualquier fracaso a los dirigentes intermedios del MAS que a pesar de contar con listas aprobadas por las bases, terminaron introduciendo candidatos ajenos al proceso. Todos los dirigentes tienen algún nombre cuestionado. Se los critica ya sea porque no reúnen las cualidades para ser parlamentario o concejal, pero sobre todo porque no viven en el distrito, cuyo respaldo solicitan.

¿Por qué los aceptaron conociendo sus defectos? Ahí las respuestas son diversas. En el caso de la COR, no protestaron porque ya habían recibido la nominación mayor para alcalde y no querían aparecer como permanentes cuestionadores, habiendo sido más favorecidos en inicio. Otros dirigentes señalan que fueron sorprendidos por los nombramientos y que una vez inscritos los candidatos ya no es posible hacer cambios. Varios de ellos quisieran decirle al Presidente cuáles fueron los errores en los nombramientos para que éstos no vuelvan a suceder. En tal sentido, el pedido más reiterado es “coordinación” entre organizaciones sociales y partido. Se asegura que si la gestión municipal es llevada a cabo en consulta permanente con vecindarios y sectores, nada puede fallar. En síntesis, puede decirse que el balance de las oportunidades políticas ha cambiado en los últimos años. dirigentes locales y jerarcas partidarios han hallado una manera de salir airosos de los procesos electorales, distribuyendo eficazmente los beneficios de victorias sucesivas en las urnas. Acá, nuevamente encontramos una relación de ida y vuelta. El partido asegura el triunfo de su sigla en la medida en que delega la designación de candidatos a quienes conocen el territorio local y pueden llevar adelante una campaña efectiva. A su vez, las organizaciones sociales parecen haber detectado que el ingreso directo de sus dirigentes a la arena política, les permite profundizar ese rol de paraautoridades. nuestros entrevistados valoran más su presencia en las decisiones que les atañen, y le temen menos a los peligros de arrastrar un desprestigio por
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el hecho de haber perdido su independencia política. En tal sentido, para las organizaciones sociales, el Estado es un territorio a conquistar. Queda claro que ellas se sienten encarnaciones del interés general y que por ello les corresponde asumir la representación de la ciudad en todos los espacios. 4. movilización de recursos La ya mencionada doble condición de las organizaciones sociales, facilitar y avalar, implica que sean una potencial fuente de recursos. Al ser una instancia ineludible de trámites para, por ejemplo, el reconocimiento de urbanizaciones o la aprobación de asentamientos comerciales, la FEJUVE y la COR tienen modos para recibir aportes. Una observación del movimiento de las oficinas permite ver que muchos sectores prósperos como los gremiales invierten generosamente en sus redes organizativas. Los gremios donan materiales diversos que van desde petardos para las movilizaciones hasta escritorios o computadoras. Cada entrega es registrada cuidadosamente a fin de que el aporte sea reconocido y atesorado. Ello permite presionar para que todos hagan sus donaciones. Pero el elemento nuevo ahora es el aporte gubernamental a las organizaciones, la que asume diversas formas. Al ya citado edificio de la COR, entregado por el gobierno con fondos venezolanos, se suman una serie de iniciativas e
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infraestructuras nuevas. Es el caso de Fesucaruso, la organización de los agricultores y ganaderos de la ciudad, que posee ahora una planta de lácteos para que sus afiliados puedan procesar diferentes derivados. Mediante reparticiones estatales, las organizaciones sociales han empezado a ampliar su patrimonio. Vehículos, radioemisoras, impresos, recursos directos para organizar actividades y viajes son solo parte de las nuevas adquisiciones. Otros entrevistados reconocen también con normalidad que casi todas las entidades públicas de la ciudad entregan donaciones, pero también abren posibilidades de empleo para dirigentes diversos o sus allegados. Circulan listas de cupos laborales a cargo de diversas entidades, lo cual es parte de una tradición de dos décadas y media. Estas denuncias se hacen rutinarias en ocasión de las luchas internas. En ese marco, la cooptación adquiere otros rasgos. Más que un mecanismo efectivo para acallar protestas o lograr estabilidad gubernamental, lo que produce es el desprestigio de la figura general del dirigente. A largo plazo, la persistencia de esta práctica puede llevar a que la COR y la FEJUVE terminen invalidadas como mediadoras entre la sociedad y el Estado. La sensación creciente es que existe un acuerdo de impunidad entre autoridades y dirigentes. La llegada a la alcaldía de un dirigente gremial de la COR podría profundizar ese peligro. Cuando los dirigentes opinan sobre este riesgo, no expresan temores. Ellos creen que habiendo “coordinación”, la gestión responderá a las necesidades generales de los vecinos. Sin embargo, advierten con darle la espalda al alcalde si no se subordina a los intereses de las bases. Lo que queda claro tras las conversaciones con los dirigentes es que las organizaciones sociales aspiran a ampliar su radio de acción a partir de la ayuda gubernamental. La fuerte identificación de vecinos y trabajadores con Evo Morales es el mejor antídoto contra las posibles críticas por este comportamiento. Varios dirigentes sostienen además que la cualidad de líder vecinal o gremial se ha hecho apetecida por nuevos actores. En el pasado, dice una entrevistada, los dirigentes eran elegidos entre las personas que tenían tiempo para dedicarse a esta labor. Por lo general, el puesto era asumido como una carga por quienes finalmente la aceptaban. Sin embargo, ahora, cuando se ha generalizado la presunción de que el dirigente puede pasar pronto a ser parlamentario o autoridad, las ambiciones han escalado. Se rumorea que diversos intereses persiguen ahora
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los cargos en la FEJUVE o la COR con el objetivo de alcanzar más poder. En tal sentido, como había sucedido antes, las organizaciones sociales se convierten en territorios de movilidad social. 5. creación de nuevas normas Si se hace un seguimiento de las relaciones entre las organizaciones sociales y las instancias políticas, se verá una cierta evolución. Los dirigentes entrevistados consideran que en el pasado, los partidos que empalmaban bien con la identidad alteña, invitaban a los líderes vecinales o gremiales a integrar sus listas. de ese modo, se reforzaban y hacían más representativos. Casos como esos se dieron en el periodo de auge del MIR, Condepa y el Plan Progreso. Ahora con el MAS, se ha dado un paso importante y arriesgado. La nueva modalidad implica que el partido abre por completo sus listas a las organizaciones, o, a sus dirigentes, según el caso. de ese modo, el partido desencadena procesos de elección que van poniendo a prueba las cualidades democráticas de las organizaciones. Según cuentan los dirigentes de la FEJUVE, la idea de presentar candidatos propios a través de las listas del MAS surgió en el distrito 8 en 2009. A partir de ahí se fueron ampliando las consultas, y la FEJUVE terminó involucrada en una especie de elección primaria orientada a llenar cargos otorgados por el MAS. Conociendo el consenso del que goza Evo Morales en la ciudad, la pulseta para nombrar candidatos en las organizaciones fue, en los hechos, una actividad de designación. Quienes salían elegidos, contaban casi con la garantía de que saldrían electos en las urnas. La competencia con otros partidos quedó prácticamente descartada. La unión del MAS con las dos principales organizaciones sociales de El Alto aparecía como inobjetable aplanadora de cualquier resistencia. En 2009 funcionó de manera plena, porque para los electores estaba antes la figura presidencial. En 2010 pareció emerger una crítica del electorado a los nominados desde las organizaciones. Pese a contar con el respaldo del Presidente, los mediadores fueron mal vistos. El secreto parece estar en la pregunta acerca del titular. En 2009, el candidato central era el Presidente, en 2010, el Alcalde.

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Como vemos, los resultados electorales diferenciados irán marcando el poder de cada polo. En ese ámbito de cooptación mutua, los forcejeos son inciertos. La complementación entre los dos poderes no es igual. A momentos, las organizaciones sociales parecen marcar el ritmo, en otros, el partido nacional. ¿Cabe pensar que a futuro en El Alto se dé una postulación independiente de la FEJUVE y la COR al margen del MAS como ocurrió por ejemplo en Chulumani con Adepcoca? Parece claro que la figura presidencial goza de más adhesiones que la de sus intermediarios. ¿Cambiarían las cosas si la gestión del nuevo alcalde es reconocida por los/as electores/as? La respuesta a estas preguntas nos muestra justamente la manera compleja en que la complementación entre partidos y organizaciones se hace realidad. Esta conclusión es un importante indicador de la correlación de fuerzas entre ambos polos. La visión de que el MAS es un brazo político de las organizaciones sociales resulta relativa en el caso de El Alto. Las evidencias muestran que son éstas las que se benefician, en grado relativo, del prestigio nacional y local del MAS.

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Anexos
los secretarios ejecutivos de la cUtal-cor dirigentes Andrés Gutiérrez Lucio Mendoza Mamani Ángel Flores (*) Andrés Gutiérrez Simón Gutiérrez* Adolfo Chávez Jorge Paredes Víctor Callisaya Pedro Usnayo Mollo Julio Mamani Conde** Juan Melendres Pérez Edgar Patana Claudio Álvarez Edgar Patana Ticona*** Remigio Condori**
nOTAS

Sector Gremial Panificador Gremial Gremial Matarife (*) Panificador Gremial (*)Municipal Gremial Periodista Gremial Gremial ** Salud Gremial Campesino

partido VR-9VR-9-IU-MnR MIR Condepa MIR Condepa Condepa Condepa MIR-Adn POR MAS IndE Adn-MAS MAS MAS

(*) Accedió por prelación. (**) Accedió como transitorio. (***) Elegido dos veces en congreso

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presidentes de la Federación de Juntas vecinales nombres Raúl Urquizo René Valencia Javier Paz Quisbert Gregorio Romero M. Manuel Chávez Antonio Antezana Leandro Mancilla Benedicto Salazar* Manuel Bonilla Hugo Apaza Lima* Antonio Antequera Pablo Ticona Yujra Víctor Pari Apaza** Luis Pérez** Hugo Pacosillo Jorge Vacaflor Raúl Salazar Feliciano Tapia Oscar Michel Elías Troche** Ramiro Ticona ** Severino Mamani Mauricio Cori Abel Mamani nazario Ramírez Ismael Herrera Rubén Mendoza*
(**) Hubo paralelismo

villa

partido MnR MnR Urb. Progreso IU Villa Juliana Cívico Alto Lima MnR Ciudad Satélite MnR Zona Ballivián VR-9 Villa Ingavi VR-9 Elizardo Pérez MIR Río Seco MIR 1º de Mayo PCB 16 de Febrero POR Villa Ingavi UCS Río Seco Condepa Villa Ingenio UCS Santiago II MnR UCS Ballivián Condepa P.d. Murillo Condepa Alto Lima Condepa Alto Lima MIR Romero Pampa MnR Villa Tunari MAS San J. Calama PP Villa Ingenio MAS Utamau Ventilla PP Cosmos 79 MAS

nOTAS: (*) Fueron dirigentes transitorios

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dirigentes de FeJUve que llegaron al parlamento y al concejo nombres Hugo Laruta Juan Justiniano Guillermo Gutiérrez Martirian Vásquez Hugo Apaza Lima Leandro Mansilla Filiberto Cardozo Román Mancilla Irineo Espinoza* Luis Pérez Alfredo Romero Irineo Espinoza Toni Condori Roberto Rojas Hugo Mújica partido MnR Adn MnR MnR MIR VR-9 MIR MIR MIR MnR MIR MAS MAS MAS cargo Subalcalde Subalcalde diputado suplente Concejal Concejal suplente Concejal Concejal y alcalde Concejal y alcalde Concejal diputado diputado diputado diputado diputado

Condepa Concejal

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dirigentes que llegaron al consejo y al parlamento
nomBreS Lucio Mendoza Lucio Mendoza Teófilo Huayta Freddy Baptista Andrés Gutiérrez david Foronda Roberto de la Cruz Franklin Lavayen Pastor Larico Martha Poma Jorge Choquetarqui Benita García Eliseo Suxo Zacarías Maquera Elsa Chambilla partido IU MnR Condepa Condepa Condepa Condepa M-17 MIR MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS Sector Panificador Panificador Municipal Chóferes Gremial Prensa Prensa Fedepaf Fesucaruso Cocedal Fedepaf Fed. Mujeres Futecra Fesucarusu Futecra carGo Concejal diputado suplente Concejal Concejal Concejal Concejal Concejal diputado Suplente diputado suplente Senadora diputado diputada diputado suplente Concejal Concejal

Juan de la Cruz Loayza Condepa

Gastronómico diputado suplente

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