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///nos Aires, 4 de Abril de 2.012. AUTOS Y VISTOS: Para resolver en la presente causa que lleva el Nro. 6324/11 del registro de éste Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nro. 27, a mi cargo, Secretaría Nro. 124 a cargo de la Dra. María Fernanda Martinez y respecto de la situación procesal de ROBERTO JORGE LOCLES -de nacionalidad argentina, titular del D.N.I. Nro. 4.860.486, de 74 años de edad, nacido el 26 de agosto de 1937 en Capital Federal, hijo de Roberto Aquilino y de Margarita Tosonieri, Licenciado en Criminalística y Profesor Universitario en Criminalística, domiciliado en Curapaligüe 2035 de
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Caseros, Provincia de Buenos Aires-. Y CONSIDERANDO: LOS HECHOS: Se imputa a Roberto Jorge Locles la presunta infracción al artículo 255 del Código Penal de la Nación consistente en haber alterado o inutilizado en parte un objeto destinado a servir de prueba en el marco de la causa Nro. 40825/10 del registro del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nro. 38 en la que se investiga entre otras cosas la muerte de Mariano Esteban Ferreyra acaecida el día 20 de Octubre de 2.010. En efecto, el día 22 de febrero de 2.011 en la sede de la División Balística de la Policía Federal Argentina sita en la calle Azopardo 670 3er. piso de esta ciudad se estaba llevando a cabo una junta pericial ordenada por la Dra. Wilma Susana Lopez en el marco de la causa de referencia, con la participación de peritos especializados de la División Balística de la mencionada fuerza Inspector Juan Andrés Leguiza, Subinspector Edgardo Ariel Rios, Subinspector Matias Damián Romero Ale y el Ayudante Martín Descalzo, peritos de la Gendarmería Nacional Argentina Segundo Comandante Gonzalo Bruno Diaz y la Primer Alferez María Lastretti, los peritos de parte propuestos por la querella Licenciados Diego Martín Gomez y

Silvia Viviana Bufalini y el aquí imputado propuesto por la defensa de Guillermo Uño, ocasión en la cual habría tomado el proyectil extraído del cuerpo de quien en vida fuera Mariano Esteban Ferreyra con la finalidad de explicar su teoría (que el proyectil habría rebotado previo herir al occiso) y lo habría golpeado reiterada y continuamente contra la mesa de trabajo existente en el gabinete lo que habría generado leves aplastamientos en la parte de su ojiva y cuerpo, más específicamente donde se hallaban las deformaciones lineales y paralelas que presentaba el proyectil lo que conforme lo manifestado por los técnicos especializados permitiría arribar a nuevas interpretaciones de la superficie que vulnerara al proyectil en ese sector. LAS PRUEBAS: Las pruebas en que se basa la imputación dirigida consisten en: copia certificada del acta obrante a fs. 1 y del acta obrante a fs. 2/3, la declaración testimonial de Inspector Juan Andrés Leguiza de fs. 18/20, la declaración testimonial del Subinspector Edgardo Ariel Rios de fs. 21/22, la declaración testimonial del Subinspector María Damián Romero de fs. 23/24, la declaración del Ayudante Martín Descalzo de fs. 25/26, todos ellos pertenecientes a la Policía Federal Argentina y que participaran de la junta pericial donde se produjo el evento que se le imputa; la declaración del Segundo Comandante Gonzalo Bruno Diaz de fs. 45/46, la declaración de la Primer Alferez María Silvina Lastretti de fs. 53/54, ambos pertenecientes a la Gendarmería Nacional Argentina y que participaran de la junta pericial donde se produjo el evento que se le imputa; la declaración testimonial de la Licenciada Silvia Viviana Bufalini de fs. 55/56 y del Licenciado Diego Martín Gomez de fs. 57/58 peritos de parte propuestos por la querellante Beatriz Otilia Rial y que participaran de la junta pericial donde se produjo el evento que se le imputa; por último se cuenta con los testimonios de las partes pertinentes del sumario 40825/10. EL DESCARGO:

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Convocado que fuera por el Tribunal a fin de recibirle declaración indagatoria en relación a la maniobra que se le reprocha en autos el Licenciado Roberto Jorge Locles en sus pasajes más importantes manifestó: “voy a explicar lo que técnicamente hice yo. Quiero aclarar el punto 1….La posición del proyectil, de cuando yo tomo el proyectil. Dice que tomé el proyectil de los bordes con la parte deformada hacia abajo y que siguiendo la trayectoria de un rebote, golpeo en reiteradas veces el proyectil contra una mesa de fórmica, que ellos llaman melamina…. Nunca hubo intención de mi parte de deformar el proyectil, por dos motivos. El primero, es que digamos…es imposible de producirle algún daño cuando estamos hablando de un proyectil de plomo y antimonio que tiene una dureza de 28 brines…. Voy aclarar quizás, porqué lo pude haber golpeado con un poco más de fuerza de lo normal… Quiero recordar el día 18 de enero por
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orden de la jueza interviniente, me ordenó hacer un punto de pericia junto con la Policía Federal, que no estaba en mi función de perito de parte, porque yo estaba defendiendo a Uño que no estaba acusado de disparar a nadie. Yo recibí un oficio de la Doctora López que me ordena que el día 12 de enero haga una pericia con la policía Federal y el punto de pericia era si el proyectil que mató a Ferreyra era tiro directo o rebote. Hasta ese momento no conocía nada de la causa porque la Jueza no me permitió ver el expediente. Cuando llegué a Policía Federal, el que estaba a cargo me dice “vamos a poner que es un tiro directo” y yo le dije “me gustaría verlo antes de opinar”. Me muestra un proyectil, según ellos extraído del cuerpo de Ferreyra, que tenía una cara totalmente aplastada y yo le dije que ese aplastamiento, lo más probable, era que pertenecía a un rebote contra el piso, pero al decirme que se hizo por el choque contra un hueso del cuerpo de la víctima, fue cuando pedí la autopsia. La autopsia es clara, dice que el proyectil pasó en la unión entre la 7° y 8° costillas costal derecha. Quiero aclarar, y se lo dije a la Policía Federal, que esos no eran huesos sino cartílagos y yo tengo comprobadas más de 150 autopsias en mí 51 años de carrera. Entonces, yo le dije que no se había producido por el choque contra las costillas sino que había chocado contra cartílagos, me dijeron “usted no sabe nada”, entonces en ese momento, yo con mis 51 años de profesión no quise discutir y dije que de acuerdo al Código De Procedimientos haría un informe por separado. El día 3 de febrero recibo un

oficio nuevamente del Secretario de la Doctora López donde me citan a una reunión entre peritos para el 22 de febrero sin colocar lugar ni hora. Llamé a la Gendarmería Nacional y pregunté si ellos tenían notificación de esto y me dijeron que se hacía a las 9 de la mañana en Policía Federal y me mandan un oficio notificándome de ello. Llegado el día 22 de febrero me presento a las 8:45 en la Policía Federal conjuntamente con dos ayudantes ya que llevaba material didáctico para demostrarlo, autorizado por la Jueza López, pero no el personal que me iba a ayudar. Cuando llego a la Policía Federal me atendió un oficial y me dijo “qué hace usted acá, usted se tiene que ir”, esto en presencia de testigos, yo le muestro el oficio y me dice que es falso, por lo que yo le dije que llamara al Tribunal y lo corroborara. Lo hizo y me hizo sentar fuera del recinto pericial. Ellos comenzaron la pericia 9:3 0, yo estaba afuera. A las 10:10 me hacen entrar. Yo les digo que mi opinión era que era rebote y que lo podía demostrar, hecho que comenzaron con agresiones hacia mí siete peritos de la Policía Federal aunque en el acta constan 4. Reconozco que en ese momento me puse muy nervioso y fue en ese momento que tomé el proyectil, tal como lo dice el acta, con la forma aplanada hacia abajo, que esto lo quiero destacar. Esto ocurrió 10.10 horas. Se me arrimaba un chico de guardapolvo blanco recién recibido que me decía al oído “usted no sabe nada, usted es un loco”. Esto produce que a las 11:30 de la mañana tendía 22 de presión, soy hipertenso… Entonces me retiro, entre las 10:10 y 11:30 nadie hizo ningún acta ni nada. Oh casualidad la hicieron a las 12 en mi ausencia. Posteriormente a ello y yendo al Tribunal, descubro la existencia de otro acta, que comienza a las 12 y no tiene hora de finalización. A pesar de estar nombrados todos los peritos menos yo, los únicos que firman esa acta son los de policía, y dice en su parte final que el brillo y aplastamiento es de carácter leve, que no lo modifica sustancialmente. Ellos presentaron en el acta 1 dos fotos -aclarando que al referirse al acta 1 se remite a la primera que se labrara temporalmente-. La foto uno dice que muestra el proyectil antes de tocarlo yo y la segunda foto muestra el proyectil luego de haber sido golpeado, entre comillas, por mí….Exhibe en este acto el deponente un calibre digital marca “Stronger” que mide centésimas de milímetros… y efectúa la medición de las vistas fotográficas glosadas en copia a fs. 2 vta, y 3, tomando distintas escalas con el calibre que lo hacen concluir, tal como lo tratara de explicar precedentemente,

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que las fotografias fueron tomadas con distintos aumentos e iluminación. Todo esto lleva a que la diferencia de diámetro en la punta, no se hizo golpeando, no se hizo, es sólo que la pericia se hizo con aumento e iluminación que hacen ver el proyectil achatado. Creen, ante esa vista, que yo fui el que hice el achatamiento… Quiero explicar, para lo único que sirve el proyectil de Ferreyra es para que si, aparece un arma secuestrada, con un testigo, hacer la comparación, para nada más…Esto tiene un transfondo político. A mí quisieron hacer parecer que soy perito de Pedraza pero soy Perito de Uño… Recordemos que yo entré media hora después de que empezaron a hacer la pericia. Todos los peritos que estaban utilizaron el proyectil de Ferreyra ese día, todos se pararon y lo llevaron hasta el gran comparador. Yo lo tomé y no supuse que era el de Ferreyra. El proyectil debió haber estado en un frasco o un sobre lacrado, no así sobre la mesa. Todo el
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mundo se llevaba el proyectil para mirarlo por el gran comparador. Todos usaron ese, todos lo manipularon. No tenía que haber otros proyectiles, la pericia tenía por objeto determinar si el disparo había sido directo o por rebote. Uno de los peritos trajo, para medir el peso, un calibre .38 especial. Yo no pregunté si era el proyectil de Ferreyra, lo tomé y mostré cómo, para mi, había sido el impacto (tomando una lapicera el compareciente que golpea sobre el escritorio de S.S. en tres ocasiones), no me importaba si era el de Ferreyra o no…” Preguntado para que diga si ha incumplido con sus obligaciones de perito en la preservación de la prueba, respondió: “Nunca tuve intención de hacerlo. Estaba muy nervioso. Con un ataque de presión, pero aclaro que por más que lo hubiese golpeado con toda la fuerza, el proyectil por su dureza no lo hubiese deformado”. EVACUACION DE CITAS: A partir del descargo efectuado por el Licenciado Locles se ordenó la realización de una pericia de la especialidad tendiente a evacuar las citas esgrimidas por el imputado en su acto de defensa. Así, y pese a las idas y venidas que debió sortear el Tribunal finalmente se logró llevarla a cabo.

Las conclusiones más trascendentales a las que han llegado los peritos intervinientes -dos designados por el Tribunal como peritos oficiales, otro designado a propuesta de la defensa y otro a propuesta de la querella- y las que todos compartieron íntegramente son las siguientes: * Que el proyectil es de plomo desnudo (que no presenta encamisado de otros metales) o de material blando y por ende factible de sufrir deformaciones cuando se lo impacta sobre superficies duras como en el caso una mesa cubierta con melamina o fórmica. * Además todos coincidieron en que el proyectil en cuestión carece de antimonio lo cual lo hace aún más blando. * Que el proyectil, luego de haber sido manipulado por el Licenciado Roberto Jorge Locles, conforme lo indican todas las personas que participaron de la pericia ordenada por la Dra. Wilma Susana Lopez en el marco de la causa 40825/19 del registro en ese entonces del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nro. 38, sufrió deformaciones leves consistentes en un ligero alisamiento de las crestas que había dejado previamente la incidencia sobre esa superficie áspera. Aclararon que esa alteración no afecta la identificación del proyectil porque se efectuó sobre una zona que no es útil para cotejo aunque es la zona precisamente que estaba siendo estudiada por aquel Tribunal para determinar si el impacto en el cuerpo de Mariano Esteban Ferreyra había provenido de un disparo directo o había sido producto de un rebote. * Todos coincidieron también, en contraposición a lo sostenido por el Licenciado Locles en su declaración indagatoria, que prácticamente no hay mucha diferencia entre el aumento y la luminosidad de las fotografías tomadas por los peritos intervinientes en la pericia en cuyo transcurso ocurrió el hecho que aquí se investiga, antes y después de la manipulación del objeto de prueba por parte del aquí imputado. * Por último, y en cuanto a determinar cuáles son los cuidados que el arte del buen perito indica para con los objetos de peritación todos coincidieron en que se deben adoptar todos los recaudos para preservar la integridad del elemento de juicio.

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Con mayor o menor vehemencia criticaron algunos o pretendieron en cierta forma justificar otros, la actitud que aquí se le enrostra al Licenciado Locles pero quedó perfectamente en claro que fue un comportamiento reprochable, que en modo alguno debió haber realizado ya que contraría todos los mandatos que para el cuidado del material estipula el arte del buen perito. Y CONSIDERANDO: EL DELITO IMPUTADO. CONDUCTA TIPICA. ASPECTO SUBJETIVO. Debe tenerse especialmente en cuenta, algunas
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de las características distintivas que hacen a la determinación del ilícito en estudio. Por un lado, la naturaleza pública u oficial de la custodia y el motivo de ésta y, por el otro, que el objeto se encuentre bajo custodia con la finalidad de utilizarlo como medio de prueba, resultando sustancialmente necesario para el ejercicio de un acto de autoridad judicial. El objeto fue secuestrado como “cuerpo del delito”.-( conf. Soler, Derecho Penal Argentino. V: 156: Núñez, Derecho Penal Argentino, VII:96). Recuérdese que el cuerpo del delito no es un medio de prueba sino que es algo que debe probarse a través de los medios de prueba. Entonces, todo lo atinente a ese proyectil en particular, todo lo que se quiera saber de él, lo será a través de las distintas y variadas pericias que sobre el mismo puedan practicarse, hasta el momento del dictado de la sentencia definitiva. Estas características primarias se hallan suficientemente acreditadas en el legajo, a partir de que el proyectil en cuestión fue oportunamente secuestrado y puesto bajo la custodia de la Policía Federal Argentina a disposición de la causa n°40825/10 del registro del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 38, a cargo de la Dra. Wilma López, Secretaría N° 132 a cargo del Dr. Gonzalo Rey.

Ahora bien, uno de los verbos típicos contenidos en la variada descripción del art. 255 del Código Penal es la de inutilizar. En tal sentido, coincido con la doctrina citada en cuanto a que basta con que el objeto no sirva a los fines probatorios que motivan la custodia, resultando delictual toda acción de volverlo inútil para el fin del destino. Ello por cuanto como recuerda Laje Anaya en su obra, la conducta que se analiza es un delito de peligro potencial, por lo que no requiere un perjuicio real para la Administración (conf. CCC 30-1258: L.L. 93:379; J.A. 1959-II:426. Laje Anaya, Comentarios al Código Penal Argentino. Art. 255). Así lo han entendido diversos Tribunales llamados a expresarse, pero desde hace mucho tiempo por el Más Alto Tribunal cuando se dejó sentado que “las maniobras de que puede ser objeto un objeto destinado a servir de prueba de actos o hechos ante la autoridad competente con el fin de inutilizarlos o desmedrarlo en su valor jurídico constituye infracción…”.-( C.S.J.N. 1-8-30. J.A. 33:978). Obsérvese. Los Peritos oportunamente designados en el marco de la sustanciación de la causa n° 40825/10, Inspector Juan Andrés Leguiza, Subinspector Edgardo Ariel Ríos, Subinspector Matías Damián Romero Ale y el Ayudante Martín Descalzo, integrantes de la División Balística de la Policía Federal Argentina y el Segundo Comandante Gonzalo Bruno Díaz y el Primer Alferez María Lastretti, integrantes de la Gendarmería Nacional Argentina, dieron cuenta que encontrándose en el Gabinete Pericial de la primera de las fuerzas de seguridad mencionadas para cumplir con el cometido pericial que se les había encomendado juntamente con Diego Martín Gomez y Silvia Viviana Bufalini (designados a propuesta de la querella) en un momento determinado, el imputado Roberto Jorge Locles (designado a propuesta del imputado Guillermo Uño) tomó el proyectil extraído del cuerpo de quien en vida fuera Mariano Esteban Ferreyra de los laterales del cuerpo con las deformaciones lineales y paralelas que abarcan parte de su ojiva y cuerpo hacia abajo y con la finalidad de explicar su teoría (que le proyectil habría rebotado previo herir al occiso) e imitando la

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trayectoria que habría descripto hasta impactar sobre la superficie, lo golpeó reiterada y continuamente contra la mesa de trabajo existente en el gabinete de microscopia del laboratorio (ver fs. ½). De inmediato procedieron a analizar nuevamente el proyectil y concluyeron que “…el sector donde se aprecian deformaciones lineales y paralelas que abarcan parte de la ojiva y cuerpo evidencia una alteración de las características originales, dejando observar un brillo y aplastamiento de carácter leves, que no lo modifican sustancialmente. No obstante lo expuesto es dable indicar que esta nueva característica permitiría arribar a nuevas interpretaciones de la superficie que vulnerara al proyectil es ese sector (ver fs. ½). Al ser interrogados con motivo de la declaración testimonial que se ordenara recibir en estos actuados el Inspector
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Juan Andrés Leguiza en sus pasajes más importantes manifestó “…Estábamos todos reunidos en la punta de la mesa, en eso Locles agarra el proyectil y dice que el impacto fue de rebote. Toma el proyectil con la mano derecha y repite dos o tres veces un golpe sobre la mesa, es como que golpea y lo desliza sobre la mesa. El desplazamiento es muy cortito pero lo desliza. Todos le decimos que pare entonces lo deja, agarra una vaina y vuelve a hacer lo mismo. Seguíamos la discusión y yo lo agarro el proyectil y lo vuelvo a mirar y noto que a simple vista tiene un brillo que no tenía anteriormente, lo comento y digo que algo pasó con el proyectil….Empezamos a medir los daños, sacamos fotos…estructuralmente el proyectil no se deformó. Lo que si se deformó es a nivel superficial donde se observa mejor en el microscopio y más sobre la zona afectada donde estábamos discutiendo si dio contra el suelo o contra zona ósea….Para el que agarra el proyectil por primera vez puede llegar a conclusiones erróneas porque el daño fue sobre la superficie en discusión. Si se lo doy a otro perito no va a interpretar bien lo que pasó…”(ver fs. 18/20). Por su parte el Subinspector Edgardo Ariel Rios dijo: “…Se nos había encomendado dilucidar si el proyectil que abatió a Ferreyra había tenido una trayectoria directa o indirecta, es decir a través de un rebote…Para eso contamos en el lugar con el proyectil extraído por el Cuerpo Médico Forense del cadáver de Ferreyra al cual procedimos a analizar entre todos dado que los peritos de parte nunca habían tenido acceso a él…Es

así que en una de las tantas explicaciones el licenciado Locles toma el proyectil y tratando de explicar su posición de la viabilidad de un rebote previo impactar en Ferreyra genera con este proyectil una serie de golpes contra la mesa de la división. Ante ello todos los presentes le exigimos que cese su accionar y cuando finalizó el Inspector Leguiza tomó el proyectil y todos comprobamos que evidenciaba un brillo que no tenía antes. Ahí procedimos a la observación del proyectil con un microscopio y procedimos a buscar una documentación fotográfica que teníamos de ese proyectil que fue tomada en el marco de las peritaciones ordenadas en el 2010 pudiendo comprobar así que presentaba nuevas características de aplastamiento en la principal zona donde se estudiaba la posibilidad del rebote o del impacto en superficies óseas.” Preguntado por S.S. para que diga si esa transformación que sufrió el proyectil luego que Locles lo golpeara les impide continuar con la discusión en cuestión o lo dificulta dijo: “no, no lo impide ni dificulta porque conocíamos el estado anterior, lo que si va a dificultar a un tercero ajeno la interpretación posterior.” (ver fs. 21/22). El Subinspector de la Policía Federal Argentina Matías Damián Romero Ale también fue interrogado al respecto y manifestó: “…Cuando se estaba labrando el acta por que estábamos terminando la reunión fue cuando Locles toma el proyectil que le habían extraído a Mariano Ferreyra que estaba en la mesa de reunión porque era el material más interesante para todos los que participábamos de la reunión, lo toma y con la parte de interés para nosotros que es la parte del proyectil que tiene unos complejos lineales en los que basamos nuestra postura de tiro directo, con esa cara hacia abajo lo toma, lo golpea y lo desplaza sobre la mesa…las características que tiene (el proyectil) son a nivel microscópicos son los complejos lineales a los que hice referencia anteriormente que son altos y bajos relieves microscópicos que al sufrir la acción antes descripta se aplanan o achatan. Si bien no se modifica la estructura sustancial del proyectil, no alteran su forma básica sí a nivel microscópico adquiere características nuevas o bien se ven dañadas las que estaban presentes que fue lo que plasmamos en las fotos del acta.” Ver fs. 23/24.

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Por último le tocó el turno al Ayudante Martín Descalzo quien expresó: “estábamos todos reunidos alrededor de la mesa del gabinete de microscopía de la división y se empezaron a exponer las ideas de cada uno…En determinado momento el Licenciado Locles toma de la mesa el proyectil de la causa que se había extraído del cuerpo de Mariano Ferreyra y queriendo explicar su teoría en forma verborrágica golpea sobre la mesa en forma reiterada y continua el proyectil…Esta persona deja de hacer lo que estaba haciendo, el Inspector Leguiza toma el proyectil, lo observa y a simple vista ve un brillo que el proyectil no poseía hasta ese momento con lo cual cree pertinente estudiarlo en el microscopio para dejar asentado por escrito…Bueno se procede a realizar la operación…Se constataron las deformaciones en el proyectil, se labró el acta en la que se pusieron las fotos del antes y el después del proyectil, es decir como quedó luego de la acción
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del licenciado…” (ver fs. 25/26). Todos los expertos de la Policía Federal Argentina coincidieron en que cuando se golpea un proyectil de las características del estudiado (plomo desnudo) contra una superficie de las características de la mesa en la que se estaba trabajando necesariamente se le van a producir alteraciones. También fue escuchado en la sede del Tribunal el personal de la Gendarmería Nacional Argentina que intervino en la experticia ordenada por la Dra. Wilma Lopez y sustancialmente fueron coincidentes con sus colegas de la Policía Federal Argentina. Así, oído que fuera el Segundo Comandante Gonzalo Bruno Diaz dijo: “…minutos antes que estuviéramos por terminar estábamos observando el proyectil en el microscopio, en ese momento se lo dan a él (en referencia al Licenciado Locles) para que lo observe, sujeta el proyectil y nos demuestra como sería la trayectoria del proyectil en el rebote. El tomó el proyectil, lo apoyó sobre la mesa de fórmica, lo apretó y lo fue arrastrando sobre la superficie de la mesa de fórmica para demostrar que el rayado que presenta el proyectil conforme la fotografía que se encuentra a fs. 2vta. se debe al roce con una superficie dura y el decole que tuvo el proyectil al final, que rebotó con algo para ingresar al cuerpo de Mariano

Ferreyra….Miramos el proyectil entre todos los presentes nuevamente el microscopio y advertimos que había nuevos aplastamientos…” María Silvina Lastretti, Primer Alferez de la Gendarmería Nacional dijo a fs. 53/54 “…En el momento que todos estábamos diciendo lo que pensábamos al respecto, la opinión del perito Locles era que se produjeron por un rebote. En ese momento hizo la demostración con el proyectil incriminado sobre la mesa…toma el proyectil con su mano sobre la zona de la deformación longitudinal apoya esa parte sobre la mesa la arrastra simulando cómo habría sido deformado ese proyectil. Eso fue todo lo que hizo con el proyectil…cuando el Inspector Leguiza le dice cuidado que va a deformar el proyectil, lo miramos todos y advertimos que efectivamente se había producido un aplastamiento leve en esas marcas longitudinales que tenía el proyectil. Como se dijo más arriba también hubo intervención de peritos designados a propuestas de las partes. Así a fs. 55/56 prestó declaración la Licenciada Silvia Bufalini, designada a propuesta de la querella, que en concordancia con su colega el Licenciado Diego Martín Gomez (fs. 57/58), refirió: “…estábamos reunidos trabajando para determinar el punto pericial para el que estábamos designados…De repente…es un lugar donde hay una mesa de fórmica grande y yo estaba conversando con uno de los peritos, a mi me llamó la atención porque escuché unos golpecitos entonces nos dimos vuelta y vimos como él (en referencia al Licenciado Roberto Locles) trataba de demostrar la dinámica del rebote con el proyectil golpeándolo sobre la mesa…” A preguntas del Tribunal acerca de si necesariamente cuando se golpea un proyectil de las características del estudiado contra una superficie de las características de la mesa donde estaba trabajando el proyectil debe sufrir deformaciones dijo: “este proyectil las sufrió, son leves las deformaciones y no lo transforman en un proyectil que no se pueda identificar, pero si uno lo ve y lo compara con la fotografía anterior la deformación se nota. Si un perito lo ve ahora encontraría deformaciones que anteriormente no estaban.”

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En la obligación de evacuar las citas esgrimidas por el imputado se ordenó una pericia de la especialidad cuyas conclusiones han sido transcriptas en el acápite correspondiente. Ahora bien. No habré de coincidir con la afirmación de los peritos en cuanto a que el proyectil sufrió alteraciones leves que no afectan la identificación del mismo por cuanto está sobre la zona que no es útil para cotejo. Entiendo que el hecho de que un objeto se encuentre secuestrado, en depósito oficial y bajo tutela de funcionarios públicos, lo es a los efectos de que permanezca incólume, en cuanto a su forma, su peso, su apariencia y sus demás características distintivas para servir de prueba en el proceso, judicial en este caso, de que se trate.
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La circunstancia de que hubiere sido sometido a peritajes anteriores y que se cuente con las conclusiones a las que se arribaron en esas diligencias, entiendo resulta irrelevante. Si por los motivos que fuere, o el Tribunal de Juicio dispusiera prueba complementaria y la realización de un nuevo peritaje, los Jueces intervinientes se encontrarían con que el proyectil secuestrado y en depósito no reúne las mismas características que el originariamente incautado sencillamente porque fue alterado. Si por los motivos que fuere, esos peritajes por cualquier motivo o vía impugnativa fueran observados o declarados inválidos, estaríamos en presencia ante la nueva peritación de un proyectil que no reúne las mismas características que el originariamente incautado porque fue alterado. En inutilizado o cuanto menos alterado. Conforme el Diccionario de la Real Academia Española inutilizar significa hacer inútil, vano o nulo algo; en tanto alterar es cambiar la esencia o forma de algo, estropear, dañar o descomponer. Se lo mire por donde se lo mire, se le dé la interpretación que se le dé el Licenciado Roberto Jorge Locles inutilizó o consecuencia, el objeto ha sido

cuanto menos alteró un objeto de prueba y dicha conducta se encuentra penalmente reprimida. En lo que respecta al último de los temas anunciados en el titulado del acápite, cabe acotar que la forma dolosa está constituída por el conocimiento de que se quebranta la custodia oficial. No es necesario la intención de causar un perjuicio, condición que figuraba como elemento del delito en la versión de 1887 según pude indagar. El delito no requiere que el autor obre con cierto y determinado propósito como podría ser el de perjudicar. Los motivos o el designio por los que o para qué delinque el autor resultan indiferentes frente a la ley. No los demanda el texto del precepto ni su sentido. El Licenciado Roberto Jorge Locles cuenta con una dilatada trayectoria profesional vinculada a la práctica de pericias forenses, como es de público y notorio. Lo subrayó el propio perito, lo indicaron los expertos comisionados en estos autos y le consta al Suscripto. Conoce de sobra el modo en que un perito debe comportarse. La descripción que de su conducta hacen quienes se encontraban compartiendo la labor y lo que surge de las conclusiones del estudio especializado realizado en autos, dan cuenta de una actitud absolutamente artera y dirigida del imputado Roberto Jorge Locles, en cuanto a dañar el proyectil en la zona en la que se encontraba “marcado” y era el motivo de controversia y estudio pericial ampliatorio. No pudo haberle siquiera pasado inadvertido que si ejercía la maniobra de la que todos lo acusan y que el mismo reconoce haber efectuado iba a provocar alteraciones en el material. Tampoco pudo haber tenido alguna duda, como pretendió alegar, de que se trataba del proyectil extraído del cuerpo de Mariano Esteban Ferreyra y no otro, conforme lo manifiestan todos los expertos intervinientes y que estaban presentes en aquella diligencia. No hay duda alguna a esta altura que el Licenciado Roberto Jorge Locles efectuó sobre el proyectil en cuestión una

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manipulación materia. El artículo 261 del Código Procesal de la Nación establece que tanto el Juez como los peritos procurarán que las cosas a examinar sean en lo posible conservadas, de modo que la pericia pueda repetirse. Si fuere necesario destruir o alterar los objetos analizados o hubiere discrepancias sobre el modo de conducir operaciones, los peritos deberán informar al Juez antes de proceder. Claro y preciso ha de ser el articulado mencionado y ni Locles ni nadie puede alegar desconocerlo.
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alejada del deber de cuidado que debe gobernar a la

manipulación de elementos de prueba por parte de un profesional en la

las

Debe responder a título de autor. SOBRE LA LIBERTAD: Teniendo en cuenta la escala penal con la que se conmina la conducta que se le reprocha a Roberto Jorge Locles con más la impecable conducta procesal demostrada por el nombrado a lo largo de la tramitación de la presente resulta absolutamente viable que el mismo continúe en libertad mientras dure el proceso pues no hay indicio alguno que haga presumir que intentará del algún modo sustraerse al accionar de la Justicia o entorpecer de algún modo la investigación en los términos del artículo 312 del Código Procesal Penal de la Nación. SOBRE EL EMBARGO: Conforme lo indica el rito, establecida la materialidad del suceso pesquisado y la consecuente responsabilidad criminal que en el mismo le cupo al encausado, adelantada ya la decisión que se adoptará por el presente decisorio en el sentido de agravar la situación procesal del encartado disponiendo su procesamiento, párrafo aparte merece la cuestión vinculada con la anunciada medida de cautela personal.

Entre los objetivos que persigue la instrucción sumarial se encuentran los de procurar restituir las cuestiones materiales al momento inmediato a la perpetración del ilícito, reparar o compensar sus consecuencias y, por último, sufragar los costos y costas del juicio, entendiendo esto en el sentido amplio del término. Siguiendo la letra del artículo 533 del catálogo de rito el concepto costas se encuentra integrado por el pago de la tasa de justicia, los honorarios de los abogados, peritos y los demás gastos que se hubieran originado por la tramitación del presente legajo. Así las cosas, habré de mensurar tales cuestiones de modo que permita cumplimentar los objetivos señalados, lo que se intentará concretar mediante la traba sobre dinero o bienes hasta la suma que se indicará en el resolutorio. Por lo expuesto, de conformidad con lo preceptuado por el artículo 306, 518 y ccs. del Código Procesal Penal de la Nación, considero ajustado a derecho y por ende así; RESUELVO: I. DICTAR AUTO DE PROCESAMIENTO RESPECTO DE ROBERTO JORGE LOCLES, filiado en autos, en la presente causa que lleva el Nro. 6324/11 del registro de este Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nro. 27, Secretaría Nro. 124 por considerarlo autor penalmente responsable del delito de inutilización de un objeto destinado a servir de prueba –art. 255 del Código Penal de la Nación- mandando trabar embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de pesos veinte mil ($20.000) diligencia que llevará a cabo el Oficial de Justicia del Tribunal. II. Mantener la libertad que viene gozando el imputado ROBERTO JORGE LOCLES en la presente causa por no darse los requisitos previstos por el artículo 312 del Código Procesal Penal de la Nación. Notifíquese al imputado y querella mediante cédula de urgente diligenciamiento y a la Sra. Fiscal por Secretaría.

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ANTE MI:

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del mismo notifiqué a la Sra. Fiscal y firmó. DOY FE.

En
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del mismo se libraron cédulas de notificación. CONSTE.

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