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Año I Número VI Edición de Noviembre del 2008

AUTOR DEL MES “CARNAVAL Y
CERVANTES ESCRITURA” POR
CARLOS ENRIQUE
POETAS EN CABRERA
CINOSARGO
“EL SOL DE
W. CARRIZALES VALDIVIA” Y “EL
CARLOS ALMONTE BURRO DEL DIABLO”
W. MONDRAGÓN POR ARTURO
IGNACIO CARDENAL VOLANTINES
C. VALENZUELA.
POESÍA CATATÓNICA
Y MÁS… “EL POETA BARATA”
POR JOSÉ MARTÍNEZ.
ANVERSO LITERARIO
“LA WILFREDO
BATRACOMIOMAQUÍA” CARRIZALES.
Y “ANIMALES
“GUANACAY CONFUCIANOS”.
CAMPAMENTO
INVISIBLE” REVISTA CINOSARGO
POR EN ESTACIÓN METRO
DANIEL ROJAS P. CENTRAL SANTIAGO.
POR AMANDA ESPEJO
“LAS FEAS TODITAS
TODITAS LAS FEAS” CEGUERA O DE LO
DE PABLO DELGADO LITERAL POR
VÍCTOR SAMPAYO.
“EL POETA DEL
HIPERABISMO” “UNA PREGUNTA
Y SOBRE EL AMOR” Y
“MARCEL DUCHAMP “SADE UN PACIENTE
LA SABIDURÍA DEL MUY ESPECIAL” POR
PATAFÍSICO” POR DECLARADO
ESCUELA DE DEMENTE
PATAFÍSICA DE
SANTIAGO. LA CASA DE AMÉRICA
LATINA - GABRIELLI.
Editorial.

Cerramos nuestra edición de Noviembre, muy
Director: Daniel Rojas Pachas entusiasmados, superamos las 60000 visitas, estamos
número 160 en los blogs de Chile, y a diario aumenta la
Coordinadores.
cantidad de material que llega a nuestro correo
Milvia Alata y Daniel Rojas.
carrollera@hotmail.com así como la calidad y entusiasmo
Redactores: de nuestros colaboradores. Damos la bienvenida a nuestro
amigo Declarado demente y celebramos la participación
• Daniel Rojas P. que tienen en nuestras páginas el escritor Arturo
• Milvia Alata Volantines, Rolando Gabrielli, Amanda Espejo y nuestros
• Arturo Volantines amigos de La Mancha de Quilicura así como los chicos de
• Violeta Fernández la Escuela de Patafísica y desde luego los imperdibles,
• Oliver Beltrán José Martínez Fernández, Wilfredo Carrizales, Violeta,
• Rolando Gabrielli Oliver y todos los que formamos esta familia literaria
• Marietta Morales llamada Cinosargo.
• José Martínez F.
• Declarado Demente Cinosargo tiene la palabra!!!!
• Victor Sampayo.
• Wilfredo Carrizales Daniel Rojas Pachas
• Emiliano Pastor.
• Dios Pérez. Director de Revista Cinosargo.

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• Juan Carlos Gómez
EL EQUIPO DE CINOSARGO.
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• Rocio L’Amar
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El Autor del Mes: Miguel de Cervantes Saavedra.
por Daniel Rojas Pachas.

Tras la tasa del libro,
datos referidos a la
composición material de
la obra y su régimen de
venta, el primer contacto
que tenemos con la gran
novela de Cervantes es su
prólogo al desocupado
lector. En este discurso
contradictorio y ambiguo
que se mueve entre la
apología retórica y la
descarnada parodia, el
manierista narrador hace un
llamado a los destinatarios
de su marchito y avellanado
texto, como él mismo lo
califica, a que no tomen
partido, y por ende no teman
represalias en caso de
injuria o en sentido inverso,
esperen beneficios por una
postura a favor del alicaído
hijo de su ingenio.

El español más que una
justificación nos entrega
una mirada con sumo
pudor y dificultosos
titubeos, sobre el contexto de producción de la gesta que vive Alonso Quijano.
Esta actitud acoquinada que presenta vocativamente el autor, se conoce como el
tópico de falsa modestia y es una clara impostura y uso retórico que consiste en
disminuirse junto a su creación.

Gracias a ella, Cervantes se siente reafirmado a la hora de desnudar su experiencia, el
periodo que paso en la cárcel, su avanzada edad, el alejamiento que ha sufrido en la
memoria del pueblo, al que con respeto llama el gran legislador, y ante el cual
teme presentar como carta de retorno, una obra carente de pericia y pulcritud,
ornato y una suma de alambicados recursos estéticos que de estar presentes le
otorgarían prestigio a su texto. Formalmente estos mecanismos van desde el soneto
adosado a la presentación hasta sonadas cartas de recomendación y citas de eruditos
que otros añaden pomposamente para pretender mayor inteligencia.

Ligado a ese espíritu que se debate entre humildad y magnificencia, emerge el
carácter maravilloso y especial de este breve cuerpo que precede a la obra con actitud
abiertamente ironizante, burlesca y relativista, cualidades que tienen concordancia
plena con el sentir integral de la historia y su autoconciencia.
Tomemos como ejemplo la libertad que Cervantes y su narrador se toman al
interrumpir la diégesis referente a Quijano y sus aventuras, y producir un salto
inesperado desde el nivel de la historia a lo extratextual, revelando los hilos que
competen al diseño de la obra; elementos que normalmente el lector no debe percibir
a fin de no alterar el pacto ficcional, el caso más evidente e inmediato es lo que ocurre
en el enfrentamiento con el Vizcaíno, cuando la voz que dirige la sucesión de los
hechos hace un alto y reconoce su calidad de relator ignorante que necesita buscar
citas para completar su discurso. Para ello el narrador principal recurre a un historiador
musulmán llamado Cide Hemete Benengeli. Este procedimiento claramente
dialógico y de cruce de voces, muy usado en la novelística contemporánea es
anticipado visionariamente por el genio Cervantino como desafío abierto a los
planos de narración y a la concepción clásica y armoniosa de la forma cultural y
política que es la novela.

En la misma medida, hay que destacar como el prólogo del Quijote no se queda atrás
en aquellos juegos que buscan desmitificar la unidad de sentido del texto. Aquí la
trasgresión nos remite a la totalidad de la obra y a una lectura bajo una óptica cínica y
descreída tanto en lo relativo a la forma del texto como a su contenido, pues todo lo
que en un principio el escritor nos dice en este umbral, que el Quijote no será, se
desdice en la práctica.

Tozudo y contra-arquetípico su afán creativo se orienta a presentar una novela
plagada de derroches barrocos, explotación satírica y absurda de aquella
majestuosidad helénica y latina, pomposidad culterana que en principio ataca y
de la cual reniega airado pero que ante el consejo y orientación de un amigo, diálogo
afectuoso y sentido que también nos presenta el prólogo, Cervantes no duda en incluir
en su particular estilo a lo largo y extenso de toda la obra. Por ello los sonetos
dedicados a los personajes incluido Rocinante, los metatextos; pequeñas novelas
ejemplares que interrumpen y discurren a la par del viaje del Quijote y Sancho,
muchas veces insertas y con gran injerencia sobre la trama central, las alusiones
topográficas, los refrenes del escudero, las citas en lenguas muertas, los intertextos y
alusiones a múltiples obras en capítulos como el escrutinio de la biblioteca del
protagonista, en que entre muchos clásicos se menciona a la Araucana de Ercilla, en
definitiva una suma de elementos que crean un universo complejo y autónomo
asentado en la palabra y aún así capaz de influir y golpear al llamado mundo
real.

Debemos destacar en torno a aquel
diálogo ficticio con su amigo, como
Cervantes se aprovecha de
introducir una bofetada al siglo de
oro y sus lumbreras, pues en las
páginas, descarnado el español
expone de qué manera ridícula y
simplona el creador dará uso y
rienda a semejantes formas,
imitando a quienes en su tiempo
ponen una cita de Aristóteles o el
nombre de un gigante de la Biblia a
fin de engrosar su pretendida
sabiduría.

Al respecto, se ha señalado
históricamente la disputa de
Cervantes y Lope de Vega y como
los prólogos y los Quijotes
apócrifos eran mecanismos en su
disputa, más allá de lo anecdótico,
lo destacable es como Cervantes
hace de su obra tanto en lo que
atañe a la locura del Quijote como
en la forma en que esta se nos
presenta, un gran universo que de
forma sutil conversa y rebate a la
novela como instrumento del
hombre y su cultura, provee una
visión panorámica de su tiempo y
contemporáneos, sus crisis, anhelos y como se maneja la tradición, los usos clásicos,
el ideal y utopía renacentista frente a los cambios de la época que desembocaran en
un extenso y nutrido periodo conocido como barroco. La vanguardia y experimentación
técnica no le son ajenas y la ironía, uno de los más fecundos medios de derribar
verdades impuestas como absolutismos y esteriotipos, hacen del ingenioso prólogo del
Quijote un mapa interpretativo de la novela que nos remite de modo ambiguo al autor,
a su falta de sapiencia, a su desinformación o más bien, intencionada burla de quienes
por voluntad se someten a su juego y penetran al mundo relativista del antihéroe
mesiánico que luego de cuatro siglos aún cabalga por entre la realidad y la
ficción asombrándonos.

Autor: Daniel Rojas Pachas
Carnaval y escritura:
Dos fiestas de la trasgresión

por CARLOS ENRIQUE CABRERA

La fiesta es la categoría primera e
indestructible de la civilización humana.
MIJAÍL BAJTÍN

SI algo es la escritura es subversión y ruptura. No es posible gestar, dar a luz una obra
de creación válida y perdurable desde la complacencia y la blanda y muelle
acomodación a lo establecido, al orden existente. La literatura nace de una esencial
disconformidad del autor: disconformidad con la Realidad, disconformidad con el
propio ser, con la condición humana misma –ante sus límites y/o limitaciones y su
dramática finitud, rotundamente demostrada por la muerte…— y disconformidad con
el ámbito en el que todos nos desenvolvemos: la sociedad, la historia y la cultura.

El escritor auténtico, de raza, tiene un imperioso compromiso crítico. Éste cuestiona el
orden establecido y cuanto pone límites y trabas a la libertad, destruye para crear o
recrear la realidad ampliando sus límites; se hunde en el caos primigenio desde el que
todo se regenera y renace renovado. Derribar muros y barreras, ampliar, ensanchar
horizontes, he aquí la tarea de todo escritor (y de todo escrito) que se precie, valore y
respete.

Ocultos los rostros tras máscaras vistosas y cubiertos los cuerpos por bellos e
imaginativos disfraces, el ser individual y colectivo se expresa, se realiza y se libera
(de los límites de la realidad y de los de la propia especie) en las festividades
carnavalescas. De igual modo lo hace el escritor a través del disfraz suntuoso de su
arte, a través de las palabras y de las frases, de los símiles y metáforas, de las
situaciones y, sobre todo, a través de sus personajes.
Porque (en efecto) todo gran escritor es un travestido (Madame Bovary, c´est moi,
Gustave Flaubert dixit) que revela y pone de manifiesto la debilidad y relatividad
esencial de todos nuestros supuestos; de todos nuestros hábitos y costumbres
consagrados por la tradición y la cultura. Todo gran escritor es –y sigo con las
metamorfosis– un Diablo Cojuelo que nos propina innúmeros vejigazos de palabras,
símiles y metáforas, dejándonos certidumbres y creencias magulladas, hundida el
alma en el desasosiego y en mil y un inquietantes interrogantes la cabeza.

Las obras de creación auténticas ponen nuestro mundo de cada día –ése en el que
nos movemos con desenvoltura y con una fe absoluta en su solidez, estabilidad y
confiabilidad–, al revés, nos lo tornan de cabeza en una traslocación total de sus
elementos.

En la escritura –como en su hermano siamés el Carnaval– la subversión de la
realidad se plasma y manifiesta a través de un conjunto –la enumeración y
descripción de éstas es de Julio Caro Baroja– de poderosas metáforas: la expulsión
(insultos, injurias y procacidades lingüísticas); la inversión (parodias, burlas, sátiras…);
el riesgo (trabalenguas, juramentos); desvelamiento y persecución de males (revelar lo
oculto y lo secreto); el descoyuntamiento de la realidad o poner ésta patas arriba
(juegos lingüísticos, sintácticos); la degradación de jerarquías, cultos, géneros e
instituciones mediante o a través de la vulgarización, la grosería, la burla, la risa, el
disparate, la irreverencia y el absurdo.

En la obra literaria de verdadero fuste y valía la fiesta de la palabra y de la imaginación
creadora se manifiesta en sus vitalidad y esplendor más completos, haciendo que
todo sea posible: el rico es pobre y el pobre es rico; el diablo anda de la mano de
Jesús; la muerte da vida y la vida muerte; las fronteras de los sexos se borran y el
loco es de golpe un cuerdo gobernante.

La escritura de creación es, en suma –como el Carnaval–, un pasadizo iniciático
abierto a la Utopía y al amplio espectro de lo posible, “a lo que nunca nadie ha hecho
nacer aún en la mañana del mundo.”

DATOS DEL AUTOR: Carlos Enrique Cabrera es
escritor, profesor universitario y promotor cultural.
Estudió Filología Hispánica en la Universidad
Autónoma de Madrid y desde 1994 se desempeña
como profesor a tiempo completo del Área de
Humanidades del Instituto Tecnológico de Santo
Domingo (INTEC). En 2001 fundó la revista cultural
de letras, artes y pensamiento Caudal, que bajo su
dirección lleva ya publicados 26 números. Ensayos
y cuentos suyos han aparecido en diversos medios
impresos y digitales y son de su autoría el libro:
Reflexiones de bolsillo (2002) y el conjunto de
microcuentos de pronta aparición: Conjuros.
Mantiene en La Comunidad del diario madrileño El
País el blog Conjuros y en Blogger el blog
promocional de la revista Caudal.
LAS FEAS TODITAS
TODITAS LAS FEAS

Pablo Delgado U.

Creer o seguir creyendo que
las feas son feas es algo
relativo. Supone dar una
apreciación física cualitativa
respecto de ciertos rasgos
eminentes que a las claras se
manifiestan en un rostro poco
agraciado. Posiblemente es
entrar en una materia estética
discutible como preámbulo. Lo
cierto, podríamos tratar de
convencer que una fea no es
fea, pero indudablemente
estaríamos frente a una tarea
más bien indecorosa o
definitivamente fuera de lugar.

Por cierto, descubrir a una fea
no es tarea fácil; proponer un
plan maestro posiblemente
imposible. Digamos que
tenemos las herramientas
necesarias para llevar
adelante una estrategia y un
manejo inteligente. Nos hemos
provisto de literatura relativa
que trata el tema con profesionalismo para no entrar en detalles engorrosos. Nos
damos un barniz de sabiduría que abarca buena parte del convencimiento de cómo
tratar a una fea, mejor dicho, cómo encontrar a una fea. Hemos entendido en lo más
profundo el análisis descarnado para sostener una tesis que ciertamente nos puede
llevar al fracaso. Primero, donde están las feas, con quienes se codean, en que sitio
gustan estar, como se visten, que gustos tienen, que afanes y que acercamientos
permiten es el gran argumento que tenemos. Se puede decir que recién comienza el
desafío para encaminar la tarea. No basta dilucidar, escarbar, o posicionarse de
grandes tomos empastados que relinchan en los estantes de una biblioteca para
sucumbir en la bancada literaria de lo que no es suficiente. Una filosofía que no ha
convencido a teóricos ni a pragmáticos de cómo resolver el dilema y no dejar dudas de
que existan las feas.

Procuramos avistarlas relativamente cerca, en sitios que convocan gran multitud, en
centros de convenciones, en paseos peatonales, en alguna que otra plaza publica,
pero, ¿será cierto que existen tales? Veamos, no creo que sean suficientes las
herramientas que manejamos. La ética de cómo formular tal o cual argumento para
facilitar la pesquisa, indudablemente merece ser revisada. Suponiendo encontrarlas,
estamos ambiguamente creando una expectativa demasiado alta para considerar que
no dejará secuelas posteriores.
Donde las hemos realmente avistado, nos queda la duda; creo después de todo estar
en sano juicio, dejando unas entre comillas para eventuales especulaciones que
tengan varios sentidos de interpretación.

Las feas consecuente y relativamente se pueden pasear donde se da la real y
profunda gana, es indudable que su espontaneidad permite dejarse ver con prontitud
por quienes se esmeran en encontrarlas, se prodigan de buena parte de vinusterios,
espalgatas, crematines, y hasta carteras con espejos de alto reflejos para desvanecer
imágenes que ciertamente consolidan su fealdad. Están concientizadas para en
menos del tiempo del que uno cree, puedan hacernos creer de que existieron o al
menos insinuaron su existencia.

Veamos entonces, permitiendo ciertos eufemismos al respecto, que estuvieron en
algún lugar como en una catedral, en un paseo histórico o en una exposición canina
que muestra a bestias despulmigadas que no convencen ni a los propios
organizadores. Entonces concluimos que otros sitios saben de ellas, que hay una
consecuencia reconocida para permitirnos cierta especulación biselada en disponer de
antecedentes, señas, pruebas, hipótesis. Esto quiere decir que las feas se las traen y
no están para elucubrar sobre ellas, que las feas son hidalgas, que las feas no
presumen de lindas y no se atrapan en complejos edipo maníacos sin conservar su
compostura. Entonces será relativo que ellas existan o bástese decir que están todas
muertas.

Quilicura/27/10/008

Pablo Delgado U., se inicia tangencialmente en la literatura
a partir de O Crónica de un Territorio, versión que
merece en un certamen regional su primer premio. Entre
ciertos afanes escribe su más logrado texto Gusano de
Tierra, que quedó como finalista en un concurso
consagratorio de poesía. Afanado y escurridizo merma su
creatividad por el año 79 donde otro premio a nivel de
región le otorga a Disturbio helado de una sombra, un
galardón en la Casa de la Cultura de Viña del Mar. Allí se
congela siendo cómplice de ciertas publicaciones que lo
motivan a iniciar un camino de incipiente editor de noveles
escribientes como él. Su escritura allí se congela,
dedicándose a tiempo completo a su oficio de diseñador de
packaging por muchos años, sólo vinculándose a la literatura como lector de poesía.

Posteriormente, el año 2003 reinicia su verba literaria vinculándose al taller del Centro
Cultural de Quilicura, donde colabora en la edición de Fragmentos para otros
textos, publicación que reúne a un número no menor de incipientes escritores como
él. Hoy es parte - como editor - de la revista La Mancha, edición ya publicándose en
el número once. Paralelamente escribe haciéndose parte en algunos concursos donde
obtiene el premio Bar Per-Verso, servilletas de papel, edición marzo 2008. Además
este año clasifica con una mención para el concurso de poesía Horno Nicho
Ecológico. En la actualidad participa de los proyectos La Mancha, Edición Anaquel
de Poesía, Caja de Fósforos, Edición especial La Mancha, Antología de
Cuentos Manchados y en preparación su libro Gusano de Tierra y Etiquetas de
Vino.
El poeta del Hiperabismo
Raúl Fulgencio Calvario Flores (*Navidad, Matanza, VI Reg. 8 de septiembre 1924 -
† Navidad, Matanza, 10 de noviembre de 1952) escritor chileno creador del
movimiento poético “Hiperabismo”, su vida y su obra son prácticamente desconocidas,
ya que jamás publicó en vida.

Nace en Chile, VI Región de O’Higgins, en el pueblo de Navidad. Hijo de un pescador
español que llega a las costas de Matanza (tras desembarcar en Valparaíso), en un
barco de inmigrantes empobrecidos por la primera guerra mundial que buscan
reestablecerse en América y de madre chilena, hija de un pequeño empresario de
clase media.

Fulgencio pasa una infancia tormentosa, marcada por la muerte de su padre, quien
muere despedazado junto a su bote, en los roqueríos de Matanza durante una
tormenta, y el trato inquisidor de su madre, fanática religiosa. Vivió prácticamente toda
su adolescencia en internados, de los que era expulsado frecuentemente por su
conducta y calificaciones.

A los 16 años huye a la capital, se dedica a mendigar y a trabajar en distintos oficios,
de los que no tardan en correrlo. Se sabe de sus trabajos en zapatería, orfebrería,
afilador de cuchillos, ropavejero y paje de un eminente mercader turco en Estación
Central. Se dice que comenzó a interesarse en la literatura tras haber conseguido un
trabajo de guardia nocturno en una biblioteca, donde presumiblemente habría iniciado
sus primeras lecturas y, tal vez, sus primeros escritos.

Hay grandes vacíos en su historia, algunos documentos y testimonios indican que
entre los 18 y los 26 años viajó por distintas regiones de Chile, Perú, Colombia y otros
países del cono sur, en los que se relacionó con poetas y escritores que lo introdujeron
en las primeras manifestaciones vanguardistas que llegaban de Francia y el resto de
Europa

En torno a su figura giran varias leyendas, actos poéticos de los que no quedó ningún
registro más que el testimonio de unos pocos transeúntes, orates y jurisconsultos.
Quizás el más recordado es aquel en que un grupo de poetas denominados
“Hiperabismistas” asaltan una oficina santiaguina, tomando de rehenes a todos los
presentes y en medio del terror comienzan a leerles poemas, pistola en mano. Este
acto ha sido reconstruido en base al testimonio de dos testigos presenciales que
acompañaban a sus respectivos padres el día del incidente, Juan Jiménez Hoffman,
quien al momento del atentado contaba con 12 años y Daúno Muza Cifuentes, con 14
años. Otro acto del que se tiene constancia es la irrupción de los hiperabismistas en
una comisaría, vistiendo uniforme de policías, arrestaron y encerraron a los oficiales y
suboficiales en sus propias celdas. Luego de reducir a los uniformados se paso a la
lectura declamatoria de un documento intitulado Camisa de fuerza lingolibelulizada
una suerte de nueva constitución en la que se proclamaba la independencia y
autonomía del nuevo estado de Estación Central y Miasma.

A los 28 años, desgastado por la enfermedad, vuelve a matanza, donde muere de
leucemia, en la casa de su madre. Entre las cosas que traía consigo, estaban sus
manuscritos, de los cuales una parte se perdió. Otra figura incompleta por el desgaste
del tiempo y una tercera parte (tres tomos de 333, 444 y 555 páginas respectivamente)
se encuentra encriptado en una mezcla de idiolectos, jergas e ideogramas; jerigonza,
coa, morse, patois, aymará y mapudungun, por lo cual su desciframiento es mucho
menos que parcial). Entre los restos legibles de su obra se halló una parte del
“Manifiesto fisonómico del hiperabismo”, poema en el que habla, de manera más bien
vaga, sobre las características y bases del movimiento (fragmento):

la praxis / dudarlo todo / creerlo todo / tener una
sonrisa para todos / volverse un mito / tener una
primera piedra en el bolsillo / tener una maleta
siempre hecha / tener una deuda en todos lados /
(una razón para no volver) / Acorralarse, /
construirse una habitación disminuida / donde la
ultima risa siempre suene fuerte, / mirar al cielo en
la noche con los ojos cerrados / situarse en el
HIPERABISMO

Muchas partes del poema son completamente ilegibles, dado el mal estado de los
manuscritos. Sin embargo los últimos estudios acerca de su obra reportan el hallazgo
de una serie de correspondencia con un presunto funcionario policial Aldo Liber
Espinoza Puente, en el cual se esbozarían ciertos principios del movimiento. Hoy en
día, el grupo editorial y de investigación Vanguardias Chilenas editores está intentando
reconstruir su obra y su biografía de manera más precisa para difundirla y recuperar a
un poeta, hasta ahora, casi totalmente desconocido en Chile y el resto de América
Latina.

Agradecemos la colaboración de nuestros amigos del Colegio de Patafísica de
Chile, les recomendamos visitar su web y conocer su genial proyecto.
http://colegiodepatafisica.blogspot.com/
UNA PREGUNTA SOBRE EL AMOR por Declarado
Demente

Sus embates amorosos han debido durar buena parte de la noche. A la hora más
temprana del alba, rendida por los goces carnales, con las mejillas aún cubiertas del
rubor del placer que apenas ha aprendido a dar y recibir, ella duerme con abandono.
Su brazo ingenuo, buscando prolongar la cercanía con ese cuerpo ardiente que en la
oscuridad le proporcionó tanto placer, reposa inverecundo sobre el sexo de su amante.
Su gentil y virginal aspecto, no obstante las llamaradas de pasión nocturna que el
espectador adivina, sólo destella inocencia.

El jovenzuelo con rostro de zascandil que se apresta a abandonar el amoroso lecho,
sonríe con descaro y auto complacencia al espectador. Su mirada y su sonrisa dejan
intuir que para él se trata de una conquista erótica más y sin mayor consecuencia. En
su arrogante impostura no parece darse cuenta que tiene un pie enredado en las
sábanas, y que su durmiente conquista reposa sobre una de sus alas, apresándolo.

De hecho, una segunda mirada sobre el cuadro revela un nudo amoroso hecho por los
cuerpos de los amantes en el centro mismo de la pintura. Abriéndose la interrogante:
¿se despertará la joven cuando Cupido —pues así se llama el personaje— abandone
el lecho? Es de Cupido el arco que descansa apoyado sobre el lecho y, son de Cupido
las alas sobre las que reposa la doncella en gesto de abandono, quien por la mariposa
que revolotea sobre su cabeza y el emblema que decora el lecho, los espectadores
pueden deducir que se trata de Psique —que en griego tiene la doble significación de
alma y mariposa—.

El asno de oro, considerada la primera novela de la cultura occidental, cuenta que
Venus, celosa de la contumaz belleza de Psiche, envió a su hijo Cupido a la tierra para
castigar a la bella y mortal Psique. El castigo consistiría en hacer que Psique se
enamore del hombre más feo y abyecto que existe en la tierra.
En vez de llevar a cabo su cometido, Cupido al verla se enamoró de Psique y gracias
a la complicidad de Zéfiro, se la llevó a un lejano palacio en el cual convivían como
amantes con la sola condición de que Psique no lo vea durante el día y, por tanto,
desconociera la identidad de su misterioso y fogoso amante.

La historia original, recogida o inventada por Apuleyo en los libros centrales de su
novela es mucho más complicada: las hermanas de Psique, celosas de su fortuna
amorosa, le aconsejan que viole su promesa y le dan la cera y el mechero para que
cuando su amante esté dormido, ella espie su rostro y descubra quien es tan fabuloso
amante. En su desgraciado intento, Psique derrama un poco de cera sobre Cupido,
éste se despierta presa de encono y la abandona inmediatamente. En una serie de
pruebas y desgracias —dignas de un culebrón venezolano— Psique al final es
perdonada y Zeus mismo interviene para que la pareja quede constituida oficialmente.
Al final Psique y Cupido tienen una hija llamada Voluptuosidad.

El lienzo de Jacques Louis David —realizado en 1817 y que ahora cuelga en el Museo
de Arte de Cleveland— presenta la historia en una forma tan poco ortodoxa que en su
tiempo despertó las críticas de la Academia. En la mayoría de las representaciones del
mito, Cupido es un jovencito tan virginal como Psique, y es representado volando
antes del amanecer. Por el contrario, David hace de Cupido el más probable
sospechoso de las vicisitudes que vivirá Psique. La mariposa que se cierne sobre el
cuerpo de Psique, amenaza con perturbar su delicado sueño. David probablemente
sabía que Psique alude, tanto a la mariposa como al alma, y, por tanto, el insecto
también alude a lo onírico, al espíritu dormido que flota, separado de su cuerpo
durante el sueño.

La refundición del mito de David deja al espectador en un estado de suspenso. ¿Qué
pasa si es Cupido quien despierta a Psique? ¿Qué pasa si Psique domina su
abrumador deseo de verlo, pero es la torpeza de Cupido la que hecha a perder los
secretos de su amor?

Y si hiciéramos un salto cualitativo y nos preguntáramos: ¿Debe el amor enceguecer
nuestro entendimiento para poder subsistir? Yo —antes de tocar la puerta del estudio
del Dr, Bleuler— también sonrío con malicia ante la idea de hacerle esta pregunta a la
Doctora Montserrat Pí en nuestra última sesión.

Poesía
Poes a en Cinosargo
SOMBRA DE LUZ

Me hace añicos
a golpe de tu risa
Me dueles como una hinchazón
en las venas
Tú, que indiferente a mi vida
vas por el mundo
...como si tal cosa!
Con tu hermosura incomparable

y la negrura de tus ojos
brillando

sombra de luz
en mi memoria.

Walter Mondragón
Tuluá, ( enero 1997)
Marcel Duchamp, la sabiduría del patafísico
Las vanguardias nacen frente a la consumación
del arte, su propósito está en reponer la
posibilidad de hacer el camino desde el origen: lo
nuevo. Cada vez el arte se vuelve más de lo
mismo, una correlación tautológica de estigmas
que se repiten en un campo reducido que,
necesariamente, debe renovarse. La importancia
de la vanguardia reside en que es la encargada
(a manera de catalizador) de inventar nuevas
formas y prácticas que devuelvan al arte la
facilidad de factura que tuvo en un comienzo, su
ansia demoledora, la violencia regeneradora
inherente al artista: “el vanguardista crea un
procedimiento propio, un modo individual de
recomenzar desde cero el trabajo del arte” (en
las palabras de César Aira).

El problema radica en que no existe una real
necesidad de hacer o de producir una obra, ya
que “se sabe cómo hacerla” o, dicho de otra
forma, el molde, ya está dado. Lo que le queda al
artista es crear sin pretensiones, ni innovaciones
equívocas, ni falsa lucidez robada, sino sólo a
través de la experimentación como vía de
conocimiento para entender o vislumbrar la obra dentro de la obra, para devolverle al proceso
de la creación un carácter frenético, lúdico, multi-direccional, motorizado desde la acción,
despreocupado de los resultados: como un autómata hurgando entre símbolos huecos. En
estos términos, la obra sólo debe crearse –no pensarse- para configurar la existencia de un
arte vanguardista.

El arte concebido desde la experimentación tiene sólo resultados en el accidente: digamos que
la obra final (o su fantasma) está siempre orbitando las soluciones que le da el artista a la
disposición de los objetos u a otras motivaciones surgidas en el proceso creativo… en otras
palabras, la obra final es el epifenómeno de la obra final. Bajo esta noción de “experimentación”
se percibe la incuestionable importancia de Duchamp en el arte contemporáneo. Marcel
Duchamp fue uno de los primeros artistas que concibió al objeto en un contexto como obra de
arte, o más bien, logró que la obra reflejase un contexto determinado (generalmente situándola
en un des-contexto) desde una mirada crítica y, sobretodo, irrisoria, ante el fetichismo del arte y
sus académicos (recordemos fue uno de los fundadores del Collège de 'pataphysique, evidente
burla al Collége de France).

Los procedimientos experimentales, fueron una consecuencia frente a la sensación de que
“todo estaba hecho”, las reglas del juego, regidas por estructuras determinadas, ya las sabía:
queda el arte combinatorio de las jugadas. Todo arte poético está basado en combinaciones y
regurgitaciones, cada época juega con sus propias reglas, se inventa sus propias reglas; la
trampa, la carta bajo la manga, la excepción a la regla, la renovación de la regla, marcan la
transición y, el arte, tiene necesidad de ella, el arte QUIERE ser transgredido.

La obra de arte, desde Duchamp, arma una relación directa entre objeto y sujeto, más aún, el
objeto está armado de una especie de conciencia, no requiere de nada más que de sí mismo:
es una maquina autosuficiente, es decir, el objeto, la obra, se independiza, provocando una
desautomatización en el receptor, dejándolo tras la vitrina, fuera del gran vidrio. La obra de arte
es el objeto en sí mismo, está en él cuando ES y ESTÁ en él, y está en él cuando no ES ni
ESTÁ en él: reside en el contorno y en la fisura; en lo figurativo, en lo no figurativo y en lo
intuido: lo infraleve.
Gracias a Duchamp (y a otros varios Trascendentes Sátrapas) vemos que más allá de buscar
un sentido en la imagen, debemos regocijarnos en el “sinsentido” que siempre la genera (él
mismo dijo, muchas veces, respecto a sus Ready – Made: "esto que he hecho ni sé lo que es,
pero está lleno de significado"). Se busca el significado escondido en la obra de arte, hasta que
se toma conciencia de que no se está buscando nada, nos damos cuenta de que no existe un
significado puro o último en la obra, si no que la obra es sólo un significado superado por el
símbolo, que es, justamente, todo lo que no se ha dicho.

La obra de Duchamp ha encausado al arte en un camino sostenido hacia lo invisible,
bucea las realidades suplementarias a la nuestra: donde están las cosas no están las cosas y
donde no están TAMPOCO… la sabiduría del ‘patafísico.

María Paz Lundin
Francisco Ide
Colegio Patafisico de Chile

CARTA A LOS POETAS DE
ANTOFAGASTA..
ANTOFAGASTA
POR MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ

Durante dos semanas, estuve lejos de
mi natal Antofagasta. Recorriendo las
siguientes ciudades: Santiago, Valdivia,
Talca participando en Chile poesía con
un descanso en La Serena, antes de
regresar a Antofagasta. Esta ruta de
viaje fue increíble, maravillosa, y
culminó con una maleta cargada de
libros y de buenos recuerdos, más allá de mis acostumbrados carretes con mis pares literarios.
Encontré mi ADN sureño y quede sin aliento con la belleza de Valdivia y su tremendo río Calle.
Tuve mi primera lectura sureña en la alianza francesa en Valdivia con la presentación de la
escritora Ana Rosa Bustamante y el publico que me escuchó, comentó lo bueno que eran mis
poemas y surgieron las preguntas como una nortina patiperra, logra atención en unas de las
ciudades más bellas del mundo. Mi mirada vio un mapa imaginario y Antofagasta, resultaba un
puntito en la geografía poética. Los poetas de Valdiva quedaron horrorizados cuando les
comente que en Antofagasta, se lee un solo poema en un acto cultural y que existe un
desconocimiento de la obra de Teillier y de Omar Lara. Se me cayó la cara de vergüenza
cuando me preguntaron si las autoridades locales de mi zona, se preocupaban de la difusión
de la poesía a lo largo de Chile y si tenemos la tradición de tener nuestra feria de libro .Para
espantar el mal rato, me fui a la última frontera a una buena lectura de poesía sureña.
Antofagasta me resulto horroroso, haciendo alusión a los versos de Linh. Amo la poesía sureña
y entendí que mis pares literarios en el norte, tienen un concepto muy feudal y aburrido de la
literatura chilena. Además hay que soportar un escritor que delira con el premio nobel de
literatura. Bueno para curar el mal momento, recorrí Valdivia y Niebla y compartí con los poetas
de la zona. Tengo ganas de volver a la semana valdiviana y saborear el típico chocolate
caliente y conocer al gran poeta Omar Lara. Tomo el bus y parto a Talca y veo que es una de
las ciudades más limpias y conservadoras y participó durante tres días en el primer encuentro
nacional de poesía, pero en Talca, donde tuve la oportunidad de compartir con poetas jóvenes
como Oscar Saavedra, Marcela Saldaño, Enrique Winter. Eduardo Leytón, Santiago Azar y con
el periodista Pedro Pablo Guerrero, por nombrar algunos y quede con la sensación que si se
puede pasar bien y con altura literaria, durante tres días y de paso conocer la bohemia y el
buen gusto del Club Social .Lectura en el paseo peatonal, en la cárcel de hombres, en el club
social, en una viña de vinos y de disfrutar de un buen vino .Un montón de buenos momentos y
unas lecturas que tengo que repasar. Después chile poesía, queda para otro artículo.
Anverso Literario La batracomiomaquia por Daniel Rojas Pachas.

La batracomiomaquia o miobatracomaquia,
que significa la batalla (maquia) de las ranas
(batraco) con los ratones (mio) o viceversa,
es un breve canto de 300 versos
aproximadamente y que en su tratamiento
paródico procura imitar las épicas luchas y
aventuras narradas por Homero, es por ello que
la cómica canción a la que algunos se refieren
bajo el epíteto de disputa estúpida, se suele
atribuir al griego como una obra de su juventud
que precede a sus clásicos, la Iliada y Odisea.
Opiniones más moderadas señalan que este
texto cuyo origen aproximado data del siglo
II o I a.c, sería más bien creación de algún
Homérida, familiar o amigo, imitador y
seguidor del ciego genio.

Como en las fábulas, la batracomiomaquia se
distingue de sus hermanos mayores por que
toma como protagonistas a animales, ranas y
roedores que con excéntricos nombres como:
Roejamones o Andaentrecoles, Lodoso o
Juncalero, juegan en su bucólico ambiente,
una ciénega y campiña, el rol de héroes;
detentan complejas personalidades,
psicologías y conductas atribuibles al ser
humano.

Bajo ese contexto, el ingenioso poeta desarrolla un conflicto armado entre dos pueblos, en este
caso, el de los batracios y roedores, gesta que fácilmente podemos debido al manejo de los
recursos estilísticos y la presentación de la historia, homologar a la batalla desarrollada en los
lindes de Troya, entre el ejercito de Príamo y los furibundos Aqueos, encabezados por el fiero
Agamenón y el pélida Aquiles.

Sin embargo, aquí las causas de la guerra distan de estar marcadas por el rapto de una
bella doncella o la ambición expansionista de un rey. Como en los clásicos, el canto se
inicia con un ruego al coro en busca de inspiración para dar inicio y cuenta de los
trascendentales hechos.

Al comenzar esta primera página, ruego al coro del Helicón que venga a mi alma para entonar
el canto que recientemente consigné en las tablas, sobre mis rodillas —una lucha inmensa,
obra marcial llena de bélico tumulto—; deseando que llegue a oídos de todos los mortales
cómo se distinguieron los ratones al atacar a las ranas, imitando las proezas de los gigantes,
hijos de la tierra.

Ante la insignificancia de los personajes y el tratamiento ampuloso de la obra, se cierne lo que
podríamos denominar el primer contra esteriotipo. Una recontextualización de lo que el
lector espera en una gran trama épica. Rápidamente nos enteramos de los pormenores
que dieron origen a la lucha. La historia se urde en torno a una venganza y justa
reivindicación exigida por los roedores, debido a lo que ellos consideran una traición, la muerte
azarosa de su rey Hurtamigas a manos del plenipotenciario de las ranas, Hinchacarrillos.
Ambos sumidos en una discusión ensalzan sus proezas y las bondades de su raza, convencido
por las habladurías de Hinchacarrillos, Hurtamigas se dispone a cruzar el río montado en la
espalda de la rana, una vez iniciada la travesía el roedor se arrepiente pero es demasiado
tarde, ante la intempestiva aparición de una hidra, Hinchacarrillos decide escapar
sumergiéndose, sumido en el trance olvida a su compañero de viaje, que de forma inevitable se
ahoga, empero antes de morir consumido por las aguas, en un tono sumamente retórico el
roedor exalta a los dioses Olímpicos a que maldigan a las generaciones venideras de batracios
y hagan honor a su absurda muerte. Un testigo y congénere de Hurtamigas presencia el
funesto accidente y sirve de emisario ante su pueblo de las tristes nuevas, ante el
inminente conflicto, los olímpicos se reúnen en un consejo, y deliberan sobre su
participación. De gran comicidad resulta la forma en que Atenea exhorta a sus compañeros
del Partenón a mantener la neutralidad por la repulsión y denuedo que ella siente hacia los
roedores, las frívolas causas de una de las más sabias diosas, tergiversa por completo la
suntuosidad con que se ha caracterizado históricamente a los Olímpicos, burlándose
certeramente de la actitud que presentan en los grandes poemas, al mostrar sus
favoritismo y muchas veces irracional rencor hacia los héroes y pueblos.

La forma en que Héroes combaten y mueren, ranas y roedores, en actitudes que se debaten
con la de cualquier personaje del Cantar de Roldan, resulta en extremo gracioso. Por tanto,
sea o no de Homero, esta obra sin duda tiene un gran valor debido al tratamiento formal
que hace del hexámetro, forma métrica que se combina al virtuosismo empleado para
desvirtuar de forma deliberada y con humor negro, aguda ironía y sagas visión; un estilo
que ha llegado hasta nuestros días como parte de lo más grandioso de la literatura
occidental. La genialidad que la batracomiomaquia despliega en sus páginas nos permite
aseverar que estamos ante otra cima de la literatura, una exquisita deformación y parodia, que
más allá de su antigüedad y síntesis, mantiene una vigencia capaz de comunicar, entretener
y sorprender tanto al público masivo por su fresco y rápido uso del lenguaje como al
exigente lector moderno, familiarizado y adepto a los clásicos.

Autor: Daniel Rojas Pachas

COMO EL CAÑONAZO DE LAS DOCE

Nelson Gómez León.

¡Zuácate!, mientras me deslizaba por la
atestada pista peatonal del Paseo Ahumada
¡Auch!, una mole vestida de café se me encajó
entre el estómago y las costillas, depositando
la mitad de su corpórea humanidad sobre mi
pie derecho. ¡Grr!, exclamé bufando. -¡Qué no
se fija por donde camina, viejo cegatón?,
espetó la dama con su mejor impertinencia;
varios transeúntes se nos quedaron mirando;
la aparecida compuso la ubicación de su
sombrero y...¡Chasss!, me cruzó el rostro con
una de sus regordetas manos; por la palidez de su rostro, la contraída nariz y sus fruncidos
labios; mientras trataba de normalizar la respiración, creí adivinar en esas facciones el dejo de
una cara que me era familiar ¿tal vez, la abuelita?...o, ¿la vieja tía, de una de las amiguitas de
mis nietas? Cuando me barajaba entre los mejores signos de interrogación que conozco, la
ácida máscara de la anciana se fue desdibujando, y dio un inesperado vuelco hacia la
pasividad y la dulzura; descubrí, entonces, su nariz respingada, sus graciosas pecas y, unos
intensos e inolvidables ojos verdes, Casi me voy de espalda al ver en ellos mi nombre escrito
con rutilantes letras de neón. Ella exclamó: ¡Ohhh! Caí por la escalera del tiempo y aparecí
frente al primer amor que despertó mis virginales hormonas; reviví el primer beso robado, en
las primeras caricias, las matinée de los días domingo, furtivas citas en la oscuridad, y... las
lágrimas del adiós en la estación del pueblo...

Las fuertes risotadas de los festivos peatones me tornaron a la tierra; Rosita seguía con cara
de embeleso, hurgando en el baúl de los recuerdos el rostro de su primer amor. Presuroso
aparté a la anciana y huí de ese pasado.
CINOSARGO EN ESTAC
ESTACIO
ION
ION METRO CENTRAL
SANTIAGO.
CINOSARGO EN ESTACIO
ESTACION
ION METRO CENTRAL SANTIAGO.
Ante todo el equipo de Cinosargo se encuentra sumamente complacido y feliz de la
amistad que nos brinda la escritora Amanda Espejo y su equipo de La Mancha, y la
estupenda consideración que han tenido al incluirnos en este afiche poema titulado En
dos tiempos, que exhibe hasta el 7 de diciembre en la capital el logo de nuestro
proyecto Literario acompañando a otras revistas que ya tienen una reconocida
trayectoria. Nuestros saludos afectuosos y camaradería a los amigos de la Mancha,
Azul@rte, El puñal, Amano y a todos los creadores que forman parte de sus grandes
iniciativas.

Daniel Rojas Pachas

Director de Revista Literaria Cinosargo.

Este afiche-poema fue creado para participar en la convocatoria de EXPO ARTE Y
BICICLETA 2008, en el marco del 3° Festival Internacional de Bicicultura, y se puede
ver desde ayer hasta el 7 de diciembre en la estación Metro Quinta Normal.
Allí se puede admirar toda la exposición, que comprende manifestaciónes muy
creativas y de toda índole en torno al lema " Energía humana para cambiar la vida".
Lo principal: una vez más LA MANCHA hace presencia en los espacios públicos con
un trabajo que representa la unión entre distintos grupos que se abocan a lo mismo,
esto es, a la creación y difusión de las letras, tales como El Puñal, Cinosargo,
Amano y Azul@rte, quienes son parte de este afiche con sus banners.
Esperamos con esto, seguir incentivando a unos y otros para no desmayar en cuanto
a manifestarnos libremente y a ocupar los espacios que se nos proponen.

Amanda Espejo
Grupo La mancha
Afiche expuesto en la Expo Arte & Bicicleta 2008
Nicaragua Total*
“…Cuando lo supe no lo podía creer, esto era justo lo que estábamos
buscando. ¡Parecía como si nos hubiesen preguntado personalmente qué tipo
de viaje nos gustaría tener! Ya hemos hablado de este servicio a varios
amigos de diferentes países que ahora están deseosos de venir a conocer
Nicaragua”. – John y Sara (U.S.A.)

“Desde el principio mi novio y yo queríamos tener una experiencia única, exótica,
sentirnos verdaderos nicas… ¡Y lo conseguimos! Tres desconocidos nos asaltaron,
acuchillaron a mi novio (hubo que recortarle el intestino para que sobreviviera) y luego
me violaron; pero lo mejor vino en el hospital. ¡Un auténtico hospital nica! Sin
medicinas, con cortes de electricidad, ¡y con ese hedor tan característico! Les aseguro
que no van a quedar defraudados”. – Petra (Holanda)

“Nada más emocionante: escabullirme con mis artesanías y malvenderlas a los
visitantes de bares y restaurantes en las playas. Lo mejor es cuando los dueños se dan
cuenta y tratan de cazarte, ya me han agarrado dos veces, la primera me echaron agua
caliente y la segunda después de golpearme, llamaron a la policía por sospecha de robo.
¡Apenas tengo veinte y ya sé lo que es un centro de detención en Nicaragua! Además me
quitaron el producto de mis ventas; pasé dos días sin comer” – Karl (Suecia)

“¡Nunca pensé que esto podía hacerse! ¡Tres horas de camino para conseguir agua! Después de dos
días sin agua en la comarca de Los Naranjos, todos los pozos secos y una sed abrazadora, yo me
sentía realmente excitada. Tres horas a pie, caminando en un terreno quebradizo y árido ¡Realmente
esto sí es estar vivo! Sobre todo porque el agua que alcancé a traer solo duró un día”. – Johanna
(Alemania)
“Yo buscaba lo más exótico posible, hasta para la mayoría de nicas del
Pacífico. Siempre me gustó el buceo. Me hice contratar por una empresa
pesquera de Puerto Cabezas (algunos le llaman Bilwi) como pescador de
langostas; las condiciones laborales eran indecentes y el salario miserable.
Mi salud sufrió un deterioro considerable, pero lo que lo hizo más real fue
que durante mi estancia se vino un huracán que destruyó todo; a mí me
sorprendió en altamar, pasé una semana a la deriva; cuando me rescataron y
volví a tierra firme supe que la casita donde vivía no existía más, de hecho,
nada estaba en pie. Perdí los pocos ahorros que tenía, me quedé sólo con lo
que llevaba puesto. No puedo describirles la emoción que tuve al verme rodeado
por tal devastación, no se compara para nada con el paracaidismo o el hiking
extreme”. - Garrett (Australia)

Estos, amigos y amigas que visitan Nicaragua, son comentarios sobre nuestra última
oferta en cuanto a turismo extremo. Somos una empresa líder en el ramo; si las
excursiones a volcanes, las actividades de caridad, las visitas a bares alternos o los
romances con nativos no son suficientes, nosotros les ofrecemos una verdadera
experiencia: ¡la oportunidad de vivir como auténticos nicaragüenses! Le ofrecemos una
Nicaragua… ¡Total!

Tenemos organizado todo un paquete de deportes extremos:
• Programas para ubicar a nuestros clientes como vendedores ya sea en los
semáforos de Managua, o en las calles de León, Masaya o Estelí (en este caso
con sus debidos carritos, panas, canastos o carretones).
• Como bacheros durante la jornada sobre alguna carretera en pésimas
condiciones.
• Obreros semiesclavos de sol a sol en las zonas francas.
• Para las damas existe un plan de prostitución de alto riesgo en Chinandega y
Granada.
¡Y muy pronto usted tendrá la oportunidad de churequear!

¿No le bastan las fotos, los documentales y las evocaciones románticas de revoluciones
ajenas? ¿Quiere sentirse consciente de la desigualdad? No lo dude más. ¡Contáctenos!
Nosotros lo convertimos en un verdadero ciudadano del tercer mundo.

A nuestros abonados les informamos que dentro de
poco estará listo nuestro paquete “Sea
Sea usted también
un indocumentado”.
indocumentado” Esperen más información.

*Este texto, con algunas variantes introducidas por el autor y Daniel Pulido fue
publicado en formato de plegable o brochure junto con Des Honoris Causa, número 15,
año 3, Enero – Febrero de 2008

Omar Elvir (León, Nicaragua,
1982). Estudió Derecho en la
Universidad Nacional Autónoma de
Nicaragua - León de donde egresó
en 2005. Entre 2002 y 2003 junto
con otros estudiantes universitarios
participó en la revista estudiantil “El
Agujero” que duró tres números. A partir de 2005 edita con Michele Mimmo,
Daniel Pulido y Douglas Téllez la publicación literaria Des Honoris Causa.
UN PACIENTE ESPECIAL, EL MARQUÉS DE SADE por Declarado demente

Estáticos, los cuerpos aparecen al
lector dispuestos como en ciertas
alegorías pictóricas del
renacimiento: arracimados,
entrelazados, montados unos
sobre otros. Son renacentistas
también, esas formas generosas,
esos cabellos que se adivinan
rubios y rizados, los ojos azules,
las miradas fogosas. Y lo son
también las columnas, el
drapeado de las cortinas, el
diseño de los muebles, y los
escasos vestidos que a veces los
personajes portan.

Empero, tras ese estatismo que se
descubre al lector como
decoración hecha de cartón
piedra se percibe de pronto el
ruido de lamidos frenéticos,
interjecciones, maldiciones.
Estertores más que aullidos de
las bacantes alcanzando
penosamente las cimas de un
placer raquítico y elusivo. Al
falso frenesí carnal sigue la
disquisición filosófica o moral, la
exposición sobre la naturaleza o la ciencia. Es el momento en que la historia, las referencias a
textos clásicos, reales e inventados: todo es utilizado, mezclado, tergiversado, poco importa, —
se está haciendo literatura. Y al igual que antes, las lenguas, la saliva, las secreciones
crapulosas, son ahora las ideas y las palabras las que se convierten en instrumento de placer. Un
placer en el cual, finalmente, el lector participa, y con resultados menos magros que el físico.
Bienvenidos, a la antecámara del universo sadiano.

Ni siquiera puedo llamarlo un descubrimiento, pues fue el Dr. Bleuler quien me advirtió esta
mañana de su existencia: un cartapacio de piel labrada y lijosa color vino, con pequeños herrajes
cubiertos de orín. Cubierta de una finísima capa de polvo que me hizo estornudar. Dentro,
ordenados minuciosamente, facsímiles de los grabados de Philippe Chéry, han sido re -
numerados a mano y deberían ser parte de una de las primeras ediciones de Juliette,
probablemente la de 1797, impresa en Holanda y que según el catálogo electrónico de la
Biblioteca Nacional Francesa llevaba el título serpentinesco de “Juliette, o las prosperidades
del vicio, que sigue a La Nueva Justine, obra decorada con 60 grabados.

El interés del narrador sadiano es universalista y similar al de Google: sus personajes se
entregan a sus desmesurados y rijosos placeres menos por el gozo que por un afán de
catalogarlos y etiquetarlos. Su objetivo final es el mismo que el D’Alambert y Diderot: compilar
una enciclopedia, con todas las variantes del exceso sexual, que ingenuamente, él llama
libertinaje. Su vocación la misma que la de Linneo: establecer una taxonomía del crimen.
Minski —quien desgraciadamente no aparece en ninguno de los grabados— más que un
personaje, es un fenómeno de la naturaleza, una especie de huracán Catherina.
Tiene un miembro de 24 pulgadas con el cual goza y asesina al mismo tiempo. Utiliza en vez de
muebles, cuerpos de jóvenes desnudas sobre los cuales se hace servir ardientes banquetes. Sus
postres preferidos son las defecaciones de sus victimas, las cuales son criadas y mantenidas tan
sólo para calmar su siniestro ardor. Minski reúne el Eros y el Thanatos en sí: no puede eyacular
sin matar. Cuando el monstruo descarga una maquina infernal se acciona y asesina de dieciséis
maneras diferentes a otras tantas desdichadas.

Durante la comida le pido al Dr. Bleuler que me expliqué el origen de estos grabados: —Un
paciente francés los tenía consigo. — ¿Son originales? le pregunto. —Son grabados de finales
del siglo XIX. Tendrían un valor bibliográfico si estuvieran integrados a alguna edición de la
época. Pero como estampas sueltas no creo que tengan mucho valor. No podemos considerarlas
siquiera propiedad del instituto, me advierte Bleuler, pues la familia del paciente podría
aparecer un día de estos. Mi psiquiatra me cuenta otras historias que me dejan sorprendido y
perplejo, parece ser que Xavier Sade —actual marqués y descendiente de Donatien Alphonse
François— es muy amigo del director Maynard y que frecuentemente se visitan.

He pasado la tarde mirando los grabados y tratado de encontrar alguno de ellos publicado en la
red y no lo he logrado. Finalmente y ha regañadientes he conseguido que Fritz me preste su
móvil para hacerle una fotografía a uno de ellos, con un resultado más bien decepcionante.
Comparadas con las historias de padres que encierran a sus hijas en sótanos durante décadas, o
las historias de redes de pedofilos que incluyen políticos y policías, es cierto que los excesos de
Juliette parecen más bien refinados e intelectuales.

Durante mi adolescencia Sade estuvo de moda: el bicentenario de su muerte, la publicación de
las obras completas; en 1986, por Jean-Jaques Pauvert. Hoy en día, su interés no ha
desaparecido, según Google hay más de un millón y medio de entradas en la red.

Mientras ordeno los grabados en la carpeta de cuero, pienso en su extraña carrera: veintisiete
años en distintas cárceles y en un asilo de locos, manuscritos destruidos, libros secuestrados, y a
pesar de todo, una voluntad inquebrantable de seguir escribiendo. Es esa la única obsesión que
me gustaría conservar.
Ceguera o de lo literal por Víctor Sampayo.
Sampayo.
Es difícil –y casi siempre innecesario- comparar
dos lenguajes artísticos distintos como son la
literatura y el cine, aun cuando ambos se enfocan
en mayor o menor medida en la descripción de
una situación o un escenario. Ahora bien, lo
anterior resulta inevitable cuando se trata de
llevar a la pantalla Ensayo sobre la ceguera, muy
conocida (y venerada) novela de José Saramago.
Y es que la película de Fernando Meirelles es
buena si uno la imagina como primera revelación
para las personas que aún no han leído el libro: la
fotografía, el ambiente blanquecino, inquietante,
que se ve en cada cambio de encuadre, y la
acertada musicalización, dan una idea bastante
cercana a esa sensación de incertidumbre que
permea durante toda la novela. Ni qué hablar de
los escenarios en los que transcurre la historia;
exactos para mi gusto.

La película es buena, repito, pero buena a secas.
Es decir, creo que no logra transmitir el
angustioso vértigo que se va acumulando a la
manera de las bolas de nieve, y que tiene su
culminación con la muerte de los "malosos" en el
incendio del hospital. Las dos horas que dura la
película no dan para tanto. Incluso me pareció un
poco, cómo decirlo, presurosa. Con una especie de "ansia inexplicable" por llegar al final. Por
supuesto, esto no es culpa del cine como medio, cuyas herramientas se pueden aprovechar
perfectamente para lograr que dicho vértigo sea semejante al que produce el libro. Pero
entonces, ¿cuál es la razón de su resultado apenas por encima de lo mediocre, de ese "buena
a secas"? Quizá sea algo que se suele criticar tanto a favor como en contra: la transcripción
concienzuda de un lenguaje a otro. Meirelles fue demasiado literal en la adaptación: el mismo
principio, la misma cronología, el mismo final que aparecen en la novela de Saramago. Una
lectura febril del libro dura entre tres y cuatro días. Así que ni siquiera es necesario explicar el
previsible fracaso de una adaptación tan literal. No se alcanzan a sentir los límites del asco y la
suciedad humana en los que se hunden los personajes durante el encierro. La brutalidad de la
maldad ciega (escasamente interpretada por Gael García Bernal, cuya maldad se disuelve en
la bufonería) se queda sólo en estado latente, como un tufillo que se percibe durante una
caminata. Las relaciones entre los personajes principales apenas se sugieren en la película,
que sobre todo se enfoca en el médico (Mark Ruffalo) y su esposa (Julianne Moore).

En la novela, en cambio, no existe tregua. Es casi como si Saramago hubiera querido poner a
prueba los límites morales y sensoriales del lector. En la película, me da la impresión de que
Meirelles estaba demasiado preocupado en que pareciera una película del libro de Saramago,
antes que una relectura hecha por él mismo. Cosa que curiosamente no le sucedió con la
adaptación de la novela de Paulo Lins (Ciudad de Dios), cuyo resultado, desde mi perspectiva,
fue más fresco y fulgurante, equiparable sin duda a la misma novela. Acaso la sombra de
Saramago pesó de manera fatal en su albedrío como director.

En fin, ya lo dije antes, es algo que se ha criticado a favor y en contra. No faltará quien diga
que retrató muy bien el espíritu del libro, merced a la literalidad de su adaptación; y tampoco
faltará quien la despedace por su estéril atrevimiento. Para la novela de Saramago esto no
tiene la menor importancia. Al contrario, es sólo otra forma de difusión, de la cual, por cierto,
hace mucho que no necesita.
EL SOL DE VOLANTINES EN
VALDIVIA, foto de Yoyi Koda

CRIATURA REGIONAL; CREATURA
REGIONAL II ENCUENTRO
LATINOAMERICANO DE ESCRITORES,
VALDIVIA, 2008

Por
Arturo Volantines

Después de 40 años el Norte
literario(Atacama) volvió a Valdivia. El
grupo “Tebaida” —y su revista del mismo
nombre— había participado en 1968, en tal
vez el mejor Congreso de literatura de esa
década en Chile. La delegación del Norte
hizo aportes a la literatura latinoamericana,
a partir del diálogo de Ariel Santibáñez
(detenido desaparecido) y Guillermo
Deisler. En dicha propuesta había una
fuerte diferencia de una estética referida
del centro-sur, menos intimista, más
consecuente con el norte, mutualista y
revolucionaria; ya con fuerte economía
verbal y acento más cercano a
Latinoamérica y, especialmente,
relacionada con el mundo andino.

40 años después nuevamente Valdivia, bajo la conducción del “Colectivo Paratopia”, recibió a
una delegación propositiva del Norte, que replanteó una visión de mundo distinta al centro-sur,
como lo hiciera silenciosamente y desde la obra, esa “criatura regional” llamada Gabriela
Mistral, que fue ignorada, entre otra(o)s, en la antología tan tremenda y coja que hicieran,
Volodia Teitelboim y Eduardo Anguita, por mandato de Vicente Huidobro, llamada: “Antología
de poesía chilena nueva(1935)”.

Atacama planteó una visión distintiva: una discontinuidad de la propuesta intimista; rechazo a
los géneros y generaciones epocales; desligamiento del discurso gramatical del castellano;
énfasis en las epopeyas, gestas, mitos y ritos de Atacama; en fin, una sacudida feroz del
mandato literario chileno. No sólo de infinito está necesitada la creación sino el corazón del
hombre. Es la historia literaria de Atacama la que está brillando. Es cierto que hemos adherido
a lo versoso, y nos llena de vergüenza, pero de este anciano tierno emergeremos limpios. El
sólo hecho de separarnos del “horroroso Chile” es un acto creativo. La “poesía castellana está
enferma de retórica”; la poesía chilena está enferma del Estado de Chile. El magistral Huidobro
estaba equivocado cuando señalaba que la poesía debe estar ausente de “anécdota y
descripción”, ya que ese absolutismo es un guiño al fascismo. La poesía puede construir
lenguas nuevas en Latinoamérica; corales, a partir de que nuestra bucal originaria no es
instrumento del castellano. Nuestra poesía debe proponerse cantar, para que Atacama sea el
arte.

Atacama tuvo lengua propia (Cunza); la perdió luchando. Hace 150 años Pedro León Gallo y
sus zuavos mineros levantaron la bandera azul (Jacobina) de la revolución que completó la
Nación atacameña. Yo la he visto hondeando desde siempre. La nueva propuesta sobrepasa lo
meramente literario, porque no es sólo el desorden de construir una parafernalia nueva, sino el
florecer de la Nación atacameña, como una nave que se posa de repente clareando sobre el
mundo, con sus héroes, caporales y diabladas. Esto no pretende ser parte de un manifiesto.
Esto es una declaración de Independencia.
La Supremacía de la distancia o Cómo afirmar la propia idea de muerte
para ejecutar al mundo por DAZET.
Ella caminaba a través de la lluvia con pasos forzados, como
si ese compromiso con el viento fuera el único capaz de
anular sus huellas. Tocó a tientas su bolso, consideró
cambiar su mano y sostener con la presente su nuca, que la
obligaba a contener lo que parecía ser su miedo. Desesperó
con el mismo ímpetu, hasta que entró en aquel pasaje.

A través de las luces bajas, aquellas primeras miradas la
encontraron soberbia. Buscó una vez más entre su bolso. La
letra era impasible. Recordó sus antiguos accesos infantiles,
donde sus propios ojos revelaban el mundo, como nunca
sería revelado por nadie; quizás lo había acostumbrado a
esto .Una gota empapó su ropa. Su vestido ahora poseía una
mancha roja, que no tardaría en evolucionar.

Entonces vio el balcón. Su boca gemía la belleza de una niña
repleta y asustada, el labio superior sobresalido, desenlace
imposible de una infancia que no admite disolución, gesto
temible para el mundo, tan poco acostumbrado a los
privilegios. Su memoria también callaba en la magnitud de
aquel silencio. Sostenía aquél papel, ahogándolo con el
puño, como si respirara. Continuaba agitándose, junto a las
gotas, que ahora tramaban su camino por las piernas; ella
misma era el espasmo.

-Si te digo no importa tu retorno, ¿sabés quién soy? -. Comenzó a pujar, a sobrevivir la penumbra- Te
quiero ciega.

Empujó, y notó que la puerta estaba abierta. Pudo verlo, a lo lejos, en la habitación contigua. Se miraron
sin sospechas, con la misma penitencia con la que se vuelve al hogar. Ella se subió un poco el vestido.
Notó como aquella mirada se hacía posible.

-El verdadero suplicio es seguir el rastro de la sangre –dijo. Ahora sus ojos santificaban el fluido por las
piernas. El charco penetró en su alma, y se hizo uno con el suelo; este, a su vez, se hizo uno con la
tierra.

Un gesto leve de la cabeza, ya cotidiana, ya desplomada por la no-ausencia, la hizo comprender. Y ella
comenzó a hacer pis como cuando niña, al comienzo con esfuerzo, pero luego con necesidad. Ahora no
podía verlo. Su figura había fracasado. Si te digo no importa tu retorno, ¿creés lo contrario? Ella asintió
con una convulsión. Sus manos comenzaron a recorrer la contracción de sus caderas con todo el
desprecio que puede sentirse cuando alguien se torna real.

Existe siempre le necesidad de que desaparezcas. No es una provocación, sino un instinto de vida.

Cuando despertó, en lo primero que creyó fue en el frío. Quiso hablar y no pudo. Quiso moverse, pero se
sabía sola. Intentó abrir los ojos, pero éstos agonizaban, sellados. Despegó sus pupilas con insistencia y,
a través de los rayos -que reflejaban quizás también el día-, observó su cuerpo de costado.

Pudo comprobar como los huesos habían perforado su piel, permitiendo que la herida sea visible.
Perpetuó su muerte en ese gesto. Como si el mundo fuera de otros. Como si todos los que viven
estuvieran vivos, realmente.

Bio: Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1979.Parte de su obra literaria se publicó en la antología
"Cadáver en mano (Visceralia Ediciones, Santiago de Chile, 2006). Su texto “V” ha sido seleccionado
para participar en la obra “Verso a verso” (Editorial Dunken, Buenos Aires, 2008).Colabora en diversas
publicaciones literarias, como “Los Digitales” de “Puertas Abiertas”. Otros textos de su autoría pueden
encontrarse en: http://blog.myspace.com/respirarpuedeserunfracaso

Ph: lucas-vazquez.com.ar
Animales Confucianos por Wilfredo Carrizales.
Carrizales.
EL POETA BARATA

Por José Martínez Fernández

Fue Luis Cerda Barrios un poeta de las cosas simples.
Oriundo de Freirina –donde alcanzó el título de Hijo
Ilustre- vivió en Santiago. Era bajito y moreno. De allí el
apodo que le habría puesto Pablo de Rokha al enterarse
que su amigo también se había convertido en amigo de
su mayor enemigo: Pablo Neruda.

En el mundo literario de hace medio siglo y después, en
Santiago, el llamado Poeta Barata era muy conocido.

Bajito y moreno, ya viejo, solía aparecer por la oficina de
Redacción de “Las Últimas Noticias” a conversar con el
temible crítico literario Luis Sánchez Latorre (Filebo),
con quien sostenía unos cortos diálogos.

Muchos años después Filebo diría que Luis Cerda
Barrios era un poeta quitado de bulla y poco difundido,
lo que advertimos de sobra.

Cuando Filebo no se encontraba en la Redacción se le
veía conversar con Enrique Ramírez Capello y con
Homero Bascuñán, éste último un verdadero señor del diálogo y la bondad.

Conocido por cuanto escritor merodeaba el diario o la Sociedad de Escritores de Chile, Luis Cerda Barrios
aparecía con su tranco rápido a encontrarse con Lafourcade, el “chico” Molina, Braulio Arenas, Mario
Ferrero y otros “próceres” de las letras de Chile.

Siempre conversador, más de algo tenía que decirles. Cuando lo veían aparecer decían: “Allí viene el
Poeta Barata”. Cuando se les acercaba lo saludaban con su nombre. Pero el poeta sabía que se le
llamaba así y ningún complejo tenía. Al fin y al cabo, en su tierra –Freirina- se le había concedido el título
de Hijo Ilustre y todos sus amigos lo sabían.

Pero, ¿de dónde venía el apodo Poeta Barata? Se señalaba que la culpa era de Pablo de Rokha.

El gran poeta quería a Luis como a uno de sus amigos mayores. Todo bien, hasta que el volcán que era
Pablo estalló en ira cuando se enteró que su gran amigo se había acercado mucho a Neruda.

¡Qué ingratitud más grande para él de parte de Lucho! Pablo de Rokha, dicen, no lo pensó dos veces,
recordó la estatura y el color moreno de Cerda Barrios y lo bautizó: POETA BARATA. Hoy don Luis
duerme en el silencio lógico de los muertos. No sé si sus restos están en Santiago o en Freirían o en otra
parte. Sé que publicó muy poco e investigando en las poquísimas fuentes que sobre él existen logré
averiguar que nació en 1913 y falleció en 1978.

Por esas casualidades de la vida yo lo vengo a recordar a treinta años de su muerte. Tenía lista la crónica
cuando se me ocurrió buscar algún antecedente más de este aeda y allí supe que había fallecido en
1978, es decir dos años después que lo dejé de ver.

Su poesía sencilla le hizo ganar un espacio allí en su tierra.

Luis Cerda Barrios también vive en el recuerdo de una generación de escritores ya entrada en años.

Él era un hombre simpático y alegre.

Seguramente se fue de este mundo con esos dones.
Hacia una interpretación justa de “Guanacay, Campamento invisible” de Nelson
Gómez León

Arica 20 de noviembre del 2008

La novela “Guanacay,
Campamento invisible” de
Nelson Gómez León es una
obra compleja y bien
estructurada, ella consigue
desarrollar a cabalidad todos
los niveles comunicativos del
signo, en primer lugar el
morfológico, ya que presenta
una rígida pulcritud tanto en lo
formal y normativo como en la
organización supraestructural, en detalle, este plano se aboca tanto a la
gramática normativa (ortografía) como a la textual, coherencia y cohesión de
los actos, lo cual si atendemos a modelos secuenciales y actanciales como el
de Bremond y Greimas revelan al interior de la obra una lógica detallada y
consciente en la elaboración de su trama, esta presenta acciones concretas
que cumplen una función interrelacionada y solidaria en beneficio de la historia,
no estamos ante una mera aglutinación de información, pues de forma
profesional, el autor consigue que los datos que no cumplen una función
nuclear en la progresión de los eventos, aquellos que erróneamente pudieran
ser calificados como meras digresiones morales, cumplan el rol secundario que
les corresponde. Estas son catálisis que complementan a los primeros
elementos del sistema narrativo con información que va en directa
concordancia con el plano del contenido (el semántico) y la elección estética
que Gómez León en su calidad de profesional de la palabra escoge con acierto
para desarrollar la atmósfera psicológica y atiborrada de un hombre de edad.
Este fluir de la conciencia se hace presente ante la inminencia de la muerte y
recorre material y espiritualmente los parajes infantiles del actante principal, el
abandonado y desértico mundo del salitre es reflejado por medio de la aridez y
caos mental del protagonista, mecanismo irracional acorde a los presupuestos
Bergsonianos que premeditada y técnicamente propone una voz autónoma
(lenguaje en acción) que nos descubre lo más íntimo y profundo en la vida de
un jubilado, profesor normalista que desvaría entre la realidad y sus recuerdos,
entregando un discurso que en el último nivel de la semiosis, el retórico o
pragmático, tampoco haya objeción, pues el registro y enciclopedia del ser
ficticio, se sostiene de forma consecuente y verosímil y las estrategias textuales
que debe recorrer el lector para actualizar la obra, tiempo, espacio, voz, estilo
de narración, foco y otras categorías delineadas teóricamente por Genette, en
la praxis narrativa del escritor Gómez León, se hallan impecablemente
ejecutadas.

Hay que destacar además, atendiendo únicamente al sentido, que el texto no
se queda en la mera nostalgia y la impresión monólogica, que en términos de
Bajtin correspondería a una obra lineal y carente de profundidad, la voz esta
bien delineada y presenta diversas dimensiones, en primer lugar esta propone
un contraste agonal entre un mundo semiótico y simbólico, lo que a juicio de
Julia Kristeva va construyendo ante el lector, profundos planos de la historia en
términos dialécticos, simbólicos y sociales. Esto en la medida que los saltos
espacio temporales que sufre la narración, demuestran la impresión juvenil, los
inocentes juegos, el primer amor, las comidas en familia y los recuerdos
paternales desfigurados por las desigualdades que irremediablemente
destacan una óptica cínica y adulta opuesta a la de la primera infancia. Toda
imagen pretérita y libre, propia de un mundo semiótico pasa a estar tamizada
por la mirada simbólica y restringida del hombre civilizado, se impone en tal
medida un diálogo guiado por la cosmovisión del habitante que logró franquear
los límites de un mundo inmediato y sencillo, al recibir otro tipo de educación y
perspectiva histórica, no en vano el personaje en su irracionalidad invoca a
Kafka, padre del expresionismo y el mejor lector de la crisis del hombre
moderno. En definitiva las incipientes y primeras memorias del mundo se tiñen
con la abulia, pesimismo y crudeza de quien ha vivido en la ciudad y ha
mordido del árbol de la ciencia, podemos en tal medida señalar que la obra es
una metáfora del regreso, del retorno al útero familiar y privado pero premunido
del germen social, el paraíso de la primera edad se confronta violentamente a
la ingenuidad del recuerdo.
Sin duda este profundo análisis de
la realidad vital que entrega
Guanacay, al acompañarse de la
técnica narrativa conocida como
stream of consciousness o fluir de
la conciencia, forma desarrollada
por autores como James Joyce,
Virginia Woolf y en nuestro
continente, Manuel Rojas, Leopoldo Marechal, María Luisa Bombal y Juan
Rulfo, implica un duro desafío para el lector acostumbrado a un desarrollo lineal
y anecdótico de la historia, por tanto hay que considerar a Gómez León en su
calidad de narrador con trayectoria y dominio, no sólo de la palabra sino de los
recursos literarios más importantes de nuestra lengua y narrativa
contemporánea.

Intuitivamente una historia de este tipo sería un descoordinado fracaso, muy
por el contrario Guanacay es una forma de revisitar el mito de Pedro Páramo
desde una óptica personal ligada a la tradición del norte Chileno y desde allí
reescribir y releer otras grandes gestas de la cultura universal que desarrollan
el viaje y principalmente el descenso a los infiernos como una mayéutica de
autodescubrimiento y reconciliación con la alteridad, habló de obras como Viaje
al fin de la noche de Celine o la Divina comedia de Dante, la novela en
conclusión demuestra un imbuirse en términos físicos sensoriales y sensitivos
que abre lo más intimo del ser, revelando con visceralidad y desgarro la
necesidad profunda de la mirada, la voz, la palabra y la oralidad pues en última
instancia, Guanacay se trata de una última apelación al precario y discontinuo
yo. La finitud connotativamente está representada por la presencia de la difunta
esposa como nexo con el subconsciente ante la llegada del inminente huracán
que terminará por borrar los vestigios de este paraje y su último visitante.

Daniel Rojas Pachas
18.158.269-3
Profesor de Literatura, investigador literario, poeta
y director de la Revista Literaria Cinosargo
HEMINGWAY Y LA TORTUGA MARINA

Wilfredo Carrizales

Por los fuertes hombros del viejo Francisco corrían apresuradas gotas de un sudor tropical y viscoso.
Llevaba consumida la mañana entera empeñado en reparar una avería localizada en el motor de su
lancha pesquera. De un momento a otro vendría Hemingway, hediondo a gato y a ron y tabaco habaneros
y le ordenaría echarse juntos a la mar y batallar contra las olas en busca de exquisitos peces.

Francisco inspeccionó la inmensidad del cielo y la del mar: ningún rastro de posible turbulencia estaba
presente. Rezó una corta oración y haló la cuerda del motor. El conocido rugido le informó que la avería
había sido subsanada. Por la playa, un conocido corpachón se acercó cantando una melodía obscena.
Hemingway se detenía un breve instante y el contenido de la botella de ron disminuía ostensiblemente.

-¿Estamos listos, Francisco?

-Listos, Papá Hemingway.

La botella fue arrojada al fondo de la lancha, entre los cordeles, los arpones y las redes. Hemingway y
Francisco empujaron la lancha hacia el mar, en donde ella flotó, conocedora. Los dos cubrían sus
cabezas con sombreros de paja y las gaviotas les chillaban cerca.

Se dirigieron rumbo al sureste: en esa época abundaban grandes peces que merodeaban por los islotes.
Francisco era diestro con el arpón. Pronto la lancha se fue llenando de criaturas marinas. Hemingway ya
se las imaginaba abrasándose sobre carbones encendidos. Bebió un largo trago de la botella de ron y se
la ofreció a Francisco, quien sólo se mojó los labios.

De improviso, una enorme figura pasó por un costado de la lancha. La más descomunal tortuga marina
nunca antes vista por ninguno de los dos, nadaba a ras del agua, sin mucha prisa. Hemingway quedó
absorto, admirándola. Francisco, sin perder tiempo, le arrojó el arpón con todas sus fuerzas y se lo hundió
profundo en el lomo. La tortuga se sumergió, con impetuosidad, hacia las agitadas aguas internas,
remolcando tras de sí a Francisco, cuya pierna derecha había quedado enredada por el cordel.

Hemingway ni siquiera pudo lanzar una expresión de asombro. Simplemente quedó paralizado durante
algunos minutos, mirando fijamente el punto por donde desaparecieron Francisco y la tortuga arponeada.

La marea alta condujo a la lancha pesquera a su lugar de origen. En su interior brillaban las escamas de
los pescados, tocados por una inusual resplandecencia lunar. Hemingway, borracho, pero lúcido,
reflexionaba acerca de una posible estética de la muerte sorpresiva y súbita.
La fruta en el laberinto

“Libro del Amor” de Feng
Menglong,
traducción de Wilfredo Carrizales /
bid & Co, 2008

El poeta Carrizales se ha
esforzado risueñamente en
vivir ese estrecho margen –
entre la magia y la
cotidianidad- que deja la
poesía: Vive en China, dibuja
como un niño, investiga en la
academia, cumple labores
diplomáticas, es un excelente
fotógrafo y regresa a la poesía
jugando con el lenguaje, como
si tal cosa. Ahora nos presenta
a un colega suyo, el poeta
Menglong, nacido en 1574,
quien se ocupó de recopilar la literatura popular durante la dinastía Ming, justamente
cuando los valores estéticos imperiales estaban en su apogeo. Además, el poeta
Menglong colocó a la mujer en el centro del universo del amor, justamente cuando la
mujer era verdaderamente un objeto, tal vez por ese motivo descubrir la diversidad de
emociones y conflictos internos en la mujer era para el hombre de aquella época, muy
desconcertante.... Y aún lo es!

Reconocer diversidades extremas en el aroma de una rosa, requiere interés,
paciencia, y tal vez, un poco de práctica. Esas suaves capas que se esconden y se
asoman, sugieren un tibio laberinto penetrable y frágil. Un aroma que se inicia delicado
y tenue, prometiendo más allá, entre sus pétalos, un olor más consistente y
acentuado. Tal vez por esos motivos, en occidente la rosa está asociada al amor, tal
vez por eso, la portada del libro asoma insinuante una rosa roja entreabierta, como
una vulva.

El poeta Feng Menglong recorre con delicadeza las diversidades extremas del amor:
Sus aromas avinagrados por los celos, sus ternuras dulzonas o el amargo recuerdo
del amante ausente, todo se mezcla con sencillez y suavidad, sin concesiones
románticas. La infidelidad, la prostitución, una paliza a la esposa o el dolor de una
viuda, no son temas aislados, forman parte del tejido de las relaciones que conforman
el amor, tal como se entendía en la China feudal.

El amor ha sido sacralizado y
prostituido, casi siempre al mismo
tiempo. Entre los vaivenes del
cristianismo y el consumismo están
las investigaciones científicas, las
feromonas y las discusiones sobre
las emociones asociadas a la
soledad y la pareja. Pero lo que
predomina hoy es la venta de
objetos de consumo a través de la
sexualidad o más bien, de la
genitalidad.

No estamos lejos de la dinastía
Ming : Desbaratamos la rosa
tratando de llegar al orgasmo
prometido. Junto con el automóvil o el viaje a las cinco estrellas del hotel de lujo, no
están contemplados el aburrimiento, el vacío existencial, el engaño o la presencia
verdadera de otro ser humano. En la flor, lo esencial es la belleza y el perfume.

En China, las metáforas relacionadas con el amor no están dibujadas en el texto,
forman parte de la trama como piezas para armar, la belleza está asociada
integralmente al texto en su conjunto, como en Flor de Jazmín: “Cuando llega el
tiempo sofocante, voy al jardín a buscar flores para ponérmelas en el pelo ....La flor
escogida llega a mi mano....Su corazón aún no se ha abierto. Temprano sé que tu no
tienes corazón, flor.”

No es responsabilidad de Menglong, ni del traductor, ni de los editores, si esta fruta,
diversa y única, cosechada en el laberinto sinuoso de la flor, asoma a los impacientes
lectores al abismo cotidiano del amor.

María Elvira González
MUY BREVE HISTORIA Y RAZÓN DEL CUENTO

Por José Martínez Fernández

I

Anton Chejov, el gran cuentista ruso, señalaba -en 1886- lo siguiente sobre el relato breve: "A
mi juicio, una descripción auténtica de la naturaleza debe ser muy breve y tiene que poseer
especial interés". Su importante observación, sin embargo, se suma a numerosos juicios sobre
el cuento y de cómo éste debe ser.

Si bien el cuento existió, en forma embrionaria durante muchísimos siglos y como forma de
narración interpolada en textos clásicos, el cuento literario como tal es una creación, en
Hispanoamérica, al igual que en diversos lugares del planeta, del romanticismo. Como ente
embrionario, el relato breve, la historia contada y acabada, está presente en numerosas
grandes obras a través de toda la historia literaria.

Viviendo inserto el hombre en un medio en que todo era animado, personal y divino, natural
también era su propensión a los mitos, a la historia de dioses y de héroes, hechos que las
religiones y las viejas epopeyas explotaron.

Así nacieron los cuentos religiosos, los mágicos, los éticos, etcétera. Todo ello vive en la
primitiva literatura de los pueblos.

La primera vía de comunicación del objeto (cuento) es, obviamente, a través de la vía oral, de
esos testimonios (historias) orales. Muchos relatos pasarán, siglos más tarde, y con las lógicas
variaciones introducidas a través del tiempo, a la escritura.

En la actualidad concebimos el cuento como el desarrollo de una historia escrita en prosa y
cuya extensión es breve. Al revisar, sin embargo, las diversas variedades narrativas incluidas a
través del tiempo en este ámbito literario, la anterior descripción puede parecer estrecha e
incorrecta, pero, de todas maneras, lo señalado nos ofrece el aspecto arquetípico del género.

Complicado resulta hablar de la real extensión del cuento: algunos eruditos y cuentistas han
coincidido en fijar una longitud máxima de quince mil palabras, que es aproximadamente la
dimensión de "El capote" de Gogol, obra clásica en la evolución del género literario señalado.
Sin embargo ese tope ha sido superado muy ampliamente por algunos "cuentos largos",
bastantes célebres, como "Otra vuelta de tuerca" de Henry James y "La muerte de Iván Ilich"
de León Tolstoi.

Una visión muy interesante sobre la extensión del cuento la dio Edgar Allan Poe. Él señalaba
que la longitud de un cuento debe medirse con un criterio temporal y psicológico, sosteniendo
que el cuento debiera durar como tiempo máximo aquel que permite leerlo "de un tirón" y daba
un tiempo: "de media hora a una o dos horas" o quizás un lapso un poco mayor.

Señalaba Poe que el cuento debe producir una impresión rápida y de conjunto.
Pero ni Poe ni los otros teóricos sobre lo que debe ser el cuento pueden tener -como en
cualquier aspecto- la "verdad absoluta".

II

Ya señalamos que la historia del cuento es larguísima. Que los primeros autores, obviamente,
son anónimos. Como anónimos son los primeros poetas, filósofos y otros creadores y
visionarios de los tiempos en que la palabra escrita aún no era realidad.

La historia del cuento o relato breve parte recién con autor conocido en el siglo II antes de
Nuestra Era. Se trata del griego Arístides, quien es autor de la colección "Cuentos Milesios".
Desde allí y hasta el presente los grandes cuentistas suman cientos, aunque reiteramos que
muchos de ellos lo son porque, en sus novelas, intercalaban historias breves que hacían la
unidad de lo que ahora llamamos cuento.

Citemos a algunos grandes autores de cuentos: Bocaccio, Perrault, los hermanos Grimm,
Balzac, Pushkin, Twain, France, Maupassant, Chejov, Wilde, Kipling, O'henry, Echeverría,
Quiroga, Joyce, Kafka, Hemingway, Borges, Cortázar, Rulfo, Vargas Llosa, Benedetti, José
Donoso y muchísimos otros.

(Parte del prólogo del libro “Cinco grandes cuentos latinoamericanos”. antología. Selección y
notas de José G. Martínez Fernández. Ediciones Palabra Escrita. Santiago de Chile, 2003.)
La Casa de América Latina por Rolando Gabrielli
Somos países de exilio, de dentro y fuera, en
América latina. Lugares donde a veces el
viento borra la memoria y la nieve es la suma
de los silencios posibles. El sol también nace
en Nuestra América, afortunadamente, cálido,
enrojecido por los atardeceres y vertical cae
desde el amanecer. Esta nueva Casa de
América Latina, bajo el auspicio de México que
se pondrá en marcha el 2010, forma parte de
la tradición de asilo de la nación azteca y de
los principios humanistas, solidarios, con
quienes buscan refugio y amparo. Detrás de
este proyecto, bajo la figura de un patronato,
figuran los escritores Carlos Fuentes, Gabriel
García Márquez, Eloy Martínez, Nadine
Gordimer y el funcionario internacional Enrique
Iglesias.

Casa Refugio Citlaltépetl, como se le denominará, (el volcán más alto de México) se proyecta la creación
de la "Cátedra Ciudad de México. Ciudad solidaria. Capital de asilos", que va a cobijar diversos proyectos
internacionales vinculados con el tema del amparo a refugiados". Es una cátedra para la vida. La fiesta ya
comenzó en el marco con la celebración de los 80 años de Carlos Fuentes, nació en Panamá y es autor
de La región más transparente, estuvo flanqueado en el Castillo de Chapultepec, por su esposa Silvia,
dos premios nobel de literatura, dos ex presidentes y el mandatario de México, entre cientos de invitados.
En los jardines del Chapultepec estaban también los ausentes, los que México invitó a vivir y a compartir
el águila y el sol, caras de una misma moneda. No sólo hicieron su historia personal, sino la de México.

México ha sido tradicionalmente un país de asilo de
destacados escritores de España, Argentina, Chile,
Guatemala, Colombia, Rusia etc. No sólo México ha recibido
a los perseguidos, sino a artistas que han visto en el país el
sitio ideal para hacer y proyectar sus obras, profundizar en la
vida, alcanzar la libertad posible. José Stalin, Francisco
Franco, Augusto Pinochet, las juntas militares de Argentina y
Uruguay, produjeron un gran oleaje de inmigrantes, exiliados,
políticos que encontraron su patria en México. Hasta 1973,
Chile disputaba ese honor: "O el asilo contra la opresión". Las
dictaduras de Guatemala le abrieron un gran hueco al alma de
la nación centroamericana y aún siguen saliendo hombres y
mujeres de ese país hacia México. Toda América es un
trasvasije de gente hacia uno y otro lado, es cierto, por las
feroces dictaduras de Somoza, Trujillo, Duvalier, Strossner,
los 50 años de guerra en Colombia, el medio siglo que
cumplirá la Revolución cubana. Los demonios empujaban
hacia otros destinos para salvar el pellejo, hacer la vida en
otras geografías. El Cono Sur llegó a ser tierra de nadie. El
último apaga la luz, fue la metáfora de esa época.

El viejo y poderoso imán, la vocación de México, su política de
puertas abiertas para recibir a los perseguidos, a la cultura, es
su mejor carta de presentación y un sello imborrable en la
memoria de escritores y viajeros. En 1875, José Martí, el
Apóstol cubano, visita por primera vez México, presenta una
obra de teatro, escribe en periódicos, sale de México rumbo a La Habana, vuelve, se casa y viaja a
Guatemala. Y regresa a México por última vez en 1894 para volver a su patria cubana y morir en Dos
Ríos el 19 de mayo de 1895. León Trotsky, el legendario formador del Ejèrcito Rojo, autor de Literatura y
Revolución, Historia de la Revolución rusa, La revolución permanente, entre numerosas obras, sería
recibido por Frida Kalho en 1938 en el puerto de Tampico. En agosto de 1940, un enviado de Stalin
asesinaría a Trotsky en el escritorio de su casa en el DF. Ramón Mercader, agente de la policía secreta
Stalinista (GPU), bajo la falsa identidad de Jacson Mornard, se hizo pasar por hijo de un diplomático
belga. Ya Mercader se había convertido en amante de Sylvia Agelof, militante trotskista norteamericana,
quien fungía como secretaria de Trotsky.
León Felipe, el farmacéutico y poeta español, llegaría a México en 1922. Pero la rica y pujante
inmigración española, impulsada por la Guerra Civil, transformaría y enriquecería la vida intelectual
mexicana y también la futura economía. Tina Modotti, la sensual y revolucionaria fotógrafa italiana, llega a
México en 1922, donde haría historia. Trabajó su obra fotográfica, artística y social, con la piel de México.
La bella Tina perdió a su amante, el revolucionario Julio Antonio Mella, acribillado, cuando paseaba con él
una de esas noches mexicanas. Los mortales de su tiempo, la condenarían por amar tanto la libertad. Por
intrigas fue expulsada de México en 1930 y regresó asilada en 1939 bajo un nombre falso. Pero Lázaro
Cárdenas anuló su expulsión y trabajó libremente hasta su muerte, en 1942.

En 1944 el escritor guatemalteco,
Augusto Monterroso, (nacido en
Tegucigalpa) autor del cuento más corto
del mundo, se asiló en México. Pero
como México es un país de
oportunidades, se volvió a asilar en
1956. La suerte de México de tener la
puerta abierta, es que América latina es
un volcán de inestabilidades durante el
siglo XX. El segundo exilio de
Monterroso había sido Santiago de
Chile. Entre otra de las curiosidades de
Monterroso, escritor indiscutido, es que
no terminó la primaria.

La catalana Alaìde Foppa, una feminista
irreductible y pionera en el género en
México, llegó en 1954 al DF, con su esposo Alfonso Solórzano, colaborador del régimen democrático
guatemalteco de Jacobo Arbenz Guzmán. Ejerció como catedrática en la Facultad de Filosofía y Letras de
la UNAM, donde impartió la materia Sociología de la Mujer.

Alaíde Foppa fundó en 1975 la revista Fem, primera publicación feminista en México. Dirigió y condujo el
Foro de la Mujer en Radio Universidad. "Foppa fue secuestrada el 19 de diciembre de 1980 en la ciudad
de Guatemala por presuntos miembros de la inteligencia militar conocida como G-2, al lado de su chofer
Actúm Chiroy. Desde ese día nadie volvió a saber del paradero de ambos." Había regresado de su exilio
mexicano, esta poeta hija de guatemalteca y padre argentino. El narrador colombiano, autor de la Soledad
de América, copista de la gran realidad macondiana, testimoniador incurable de la humillación de nuestros
pueblos avasallados por las miserias, el poder transnacional y la corrupción de gobiernos y políticos
inescrupulosos con esa moral amarilla de ratas de cloacas, cronista perse, periodista por vocación,
Gabriel García Márquez se dejó caer en 1955 en México, el DF, desde Nuevo Laredo, Estados Unidos,
para escribir definitivamente Cien Años de Soledad. Gabo, irìa y vendría por el mundo, hasta hacer
verano en la recién inaugurada Estación palabra Gabriel García Márquez, allí en Laredo fronterizo, por
donde entró a México. El país azteca, generoso y agradecido con sus escritores y artistas exiliados, rinde
estos homenajes en vida. No olvidemos que cuando Gabriela Mistral, salió humillada de Chile por la
crítica pacata y provinciana de la época, México la invitó a organizar la educación y la recibió en el Zócalo
en un acto multitudinario. Después le erigiría estatuas en vida. El sol de México brilla de distintas maneras
y conserva sus rayos con el tiempo y las épocas, afortunadamente. En estos días se han reunido dos
iconos del Boom, 40 años después de esos tiempos de oro para la literatura latinoamericana: Fuentes y
García Márquez, y curiosamente se habló en los pasillos del éxito de Roberto Bolaño en Estados Unidos,
otro parroquiano del exilio mexicano. Águilas de un mismo México que no pierde sus alas. Pero la historia
es un pequeño detalle en la memoria de este relato.

Y nada más parecido que un volcán agotado en sí mismo, México,
Cuernavaca, acogió al inglés Malcom Lowry, quién acuñó la extraña
frase que retrataría su pasión por México." No me gustaría vivir en
México, pero no me importaría morir en México". Lowry era un
exiliado de sus propios fantasmas, de sì mismo. México es su vida y
muerte y allí escribiría Bajo el volcàn, una de las más grandes
novelas del siglo XX. Él la presentaba así: "En una carta a su editor
Lowry afirmó con soltura que su novela "podía tomarse como una
sinfonía, una ópera o también como un poema, una canción, una
tragedia, una comedia, una farsa; era una obra superficial, profunda,
entretenida y aburrida, una profecía, un panfleto político, un
criptograma, un filme de peripecias, una advertencia en la pared;
también podría ser vista como una máquina".
En México encontró sus fantasmas y conversó con ellos. El infierno no le pisaba los pies, él lo llevaba en
sus propios zapatos. Quería estar en un lugar que le llenara todas sus contradicciones, que no eran
pocas.

M.L. se fundiría con México hasta las últimas consecuencias, porque él buscaba a México con
desesperación para escribir su obra, vivir su vida, deambular con sus fantasmas. Lowry, finalmente se
suicido, ya había jugado. Álvaro Mutis, poeta y narrador colombiano. Llega a México en 1954 por otras
razones: en búsqueda de trabajo. A los tres meses es detenido por la Interpol y pasa 15 meses en la
cárcel. Leyó y escribió en la cárcel. Es una de las voces de la serie clásica Los intocables. Autor de
numerosos libros, primer lector de los borradores de García Márquez y de ese personaje llamado Maqroll
el Gaviero. Nunca fue exiliado, pero se quedó en México, aunque profesa profunda simpatía por los reyes
del mundo como poder. Roberto Bolaño, se instaló en la marginalidad de México, donde las palabras
sudan en el seco desierto de la orfandad, se autoexilió como la Mistral, pero en plena adolescencia a los
13 años y regresó a Chile para apoyar al gobierno de Salvador Allende, que sería pisoteado pocos días
después por la bota militar pinochetista. Detenido durante ocho días, sale en libertad. Meses después
vuelve al DF. En el Café La Habana de Calle Bucarelli con su amigo poeta, Mario Santiago Papasquiaro,
y algunos allegados, comienzan a disparar contra el establecimiento literario llamado Octavio Paz y con
un Manifiesto infrarrealista, como en los viejos tiempos de los surrealistas y Huidobro, se promueven
como poetas de vanguardia. Bolaño quiso hacer tronar la literatura de su tiempo, hacer bang bang al
Boom...bung, bung, y a su manera lo logró. Ciertamente amó la literatura como a una doncella solitaria, a
la intemperie, a capella, como fue su vida. La última palabra que dijo, fue México, esta frase también es
buena para otro epitafio. Quizás podría tener uno en México y otro en el mar, para cubrir Barcelona y
Chile.

Los infrarrealistas fueron un movimiento tan
subterráneo como el silencio y se abrieron paso a
través de perfomances sin dios ni ley, no estaban
dispuestos a dejar títere con cabeza, pero en
verdad no influyeron a nadie, y si lo hicieron, no
nos dimos cuenta. Los infrarrealistas patearon la
ciudad de México con todas sus vísceras. Bolaño
dejó el DF y dejó la poesía con drama de lucha,
como presentación editorial. Sus cuentos, Los
Detectives salvajes, sobre todo, y 2666, su
posición crítica frente a los escritores de su
generación actual y coetáneos, los premios (El
Herralde y el Rómulo Gallegos), lo catapultaron
hasta abrir las puertas del competidor, singular,
nacionalista mercado de la literatura
estadounidense.

En su discurso cuando recibió el premio venezolano Rómulo
Gallegos, explicitó que los narradores y la literatura
latinoamericana tenían autores y no patrias. No es una afirmación
quimérica. dio algunos ejemplos, pero allí mismo se autodefinió:
(Bolívar)"al que no le hubiera disgustado una América Latina
unida, un gusto que comparto con el Libertador, pues a mí lo
mismo me da que digan que soy chileno, aunque algunos colegas
chilenos prefieran verme como mexicano, o que digan que soy
mexicano, aunque algunos colegas mexicanos prefieren
considerarme español, o, ya de plano, desaparecido en combate, e
incluso lo mismo me da que me consideren español, aunque
algunos colegas españoles pongan el grito en el cielo y a partir de
ahora digan que soy venezolano, nacido en Caracas o Bogotá,
cosa que tampoco me disgusta, más bien todo lo contrario. Lo
cierto es que soy chileno y también soy muchas otras cosas".

No comparto lo que algunos sostienen que Bolaño sólo es
reconocido por Los Detectives Salvajes y 2666 y por el hecho que
se ambientan en México, con sus noches anárquicas y mixturas de
felicidad e infelicidad, la aventura de la inseguridad, la oscura amabilidad de los días inciertos, el oráculo o
el quinto ojo que todos buscamos alguna vez.
Fue Nocturno de Chile, la novelita que se iba a llamar Tormenta de mierda, la que llevó a la dulce y genial
Susan Sontag, a recomendarlo a los traductores norteamericanos. Bolaño amó más a la poesía y a la
literatura que así mismo, y a México, pero no olvidó a Chile.

Ese sería mi epitafio para este anarquista. México es el transfondo de tantos viajeros ilustres, que
caminan por las vértebras de México, con el hígado, las tripas, de México y respiran con sus pulmones
reventados por el oxígeno del smog, el DF. el desierto, su mar, las tardes aniquiladas de México, como D.
H. Lawrence, , Graham Greene, William Burroughs, Jack Kerouac, André Breton, Antonin Artaud, Aldous
Huxley , Paul Morand, Italo Calvino, Hart Crane y muchos más.

El poeta argentino, Juan Gelman, acosado por la Triple A, dejó Buenos Aires, con destino a Italia, donde
perdió su voz literaria por el idioma, confesaría más tarde desde su exilio en el DF a partir de 1989. En
diversas entrevistas ha dicho que su casa y amor están en México. Las dictaduras de Chile y Argentina
habían quemado libros, en un alarde de purificación. Escritores, artistas, músicos, eran asesinados y la
diáspora volaba por el aire. Muchos partieron a La Habana, París, Londres, Suecia, Australia, Canadá,
Panamá, Brasil, y Moscú, entre otros países. Siempre en el telón de fondo, México, el país del asombro,
Tenochtitlàn, en la memoria. Recuerdo cuando sobrevolé por primera vez el DF en 1969 y se llenó mi
imaginación de la noche azteca, millones de lucecitas en un manchón inenarrable de sueños y desafíos.
Fue mi primer paisaje real extranjero al alcance de mi mano e imaginación. A medida que descendía el
avión al gran valle, la historia leída y estudiada en el colegio se agolpaba en mi memoria real, el mito del
dios barbado de Hernán Cortés y su Noche triste, sus naves quemadas ardiendo a las puertas de una
nueva historia, miles de indígenas masacrados, el visitante díscolo de Tenochtitlàn convirtiendo el oro de
México en lingotes transportables para la Metrópoli imperial, y Moctezuma cediendo su imperio con
lágrimas en los ojos y ordenando obediencia al futuro conquistador.

Conforme a sus deseos, sus restos descansan sus restos descansan actualmente en el Hospital de Jesús
de la Ciudad de México. Me refiero a H. Cortés, desde luego.

Rolando Gabrielli©2008
LIBER TAMAYO: POETA DEL EXILIO Y DEL AMOR ERÓTICO

Por José Martínez Fernández

Liber Tamayo es un poeta que vivió el exilio y, antes de él, la afectividad de sus grandes
amigos del que fuera el sólido y controvertido Partido Socialista de los años setenta. Entre esos
amigos estaba Augusto Olivares Becerra, director de Televisión Nacional y redactor de Punto
Final, a quien Tamayo le dedicó el primero de sus libros.

Todos sabemos que Olivares se suicidó en La Moneda el desdichado 11 de septiembre de
1973.

Liber Tamayo Vera es hijo de Herminio Tamayo, quien fuera diputado por el PS en la provincia
de Tarapacá en los años cincuenta-sesenta y de la señora Teresa Vera, una mujer de hondo
valor humano. Y ello lo señalo aquí porque la he conocido durante veinte años.

Liber –como casi todos los poetas-es un hombre bastante culto. Muchos temas los abarca con
soltura.

Este poeta que nació en San Bernardo en 1951 es autor de dos libros:

“Invernadero”, publicado por Ediciones Documentas en 1996 y “El circo en una obscena tarde
de primavera”, editado por Ediciones Cortina de Humo en 2007.

La poética de Tamayo recoge la experiencia de su exilio. Vivió en muchos lugares de Europa y
allí lo abordó la nostalgia que produjo la diáspora causada por la dictadura. Pero no será solo
esa nostalgia de la patria la que cantará en sus versos… La muerte, compañera del exilio,
también estará presente, y el amor, el amor pasajero y el amor de largo plazo. Además se hará
presente en sus versos el amor erótico, esa materia inseparable del amor original, del amor
creador.

Muchos temas abarca la poesía de Liber Tamayo. La mayoría de sus textos son breves y
marcan el sello de su quehacer poético.

Leamos algunos poemas de este interesante aeda contemporáneo nuestro.

Los tres breves poemas pertenecen al primer poemario de Liber Tamayo, “Invernadero”, y
marcan el sello de plasticidad rítmica que ensalza el erotismo, tema muy presente en la voz de
este buen bardo chileno actual.
SEIS

Perdóname Dios

por mis pecados concebidos

Vi a la Santa Virgen

con los pechos descubiertos.

ONCE

Caminar

entre tus piernas

es como hacerlo

en una cornisa

y caer lentamente al abismo

con alas de temblor.

CATORCE

Canto letanías al viento.

Hay horror en mi cuarto

quince años de temer de

mi propia sombra

y mis heridas.

¿Por qué es tan lento

el tiempo ahora?

¿El sol estará

esperando por nosotros?
En torno a la figura de Francisco Melo Santos por José Martínez Fernández.

Era de regular estatura, tenía la voz
marcada por la claridad y la firmeza.
Creía en la revolución de los
setenta. Para las muchachas
parecía un actor de cine. Para los
amigos un muchacho muy firme en
sus convicciones. Dejó un solo libro.
Un día de comienzos de los setenta
se quitó la vida.

Se llamaba Francisco Melo Santos.
Tenía más-menos veinte años
cuando llegó a Arica a realizar una
serie de recitales de su poesía. En
una ocasión debíamos compartir
espacio, pero no recuerdo porqué el
recital se suspendió.

Se hizo muy amigo también de Nana Gutiérrez, la gran antipoeta del norte chileno, la admirada por Parra
y Neruda. Francisco Melo solía firmar, a veces sólo como Franko Melo. Tenía un solo libro publicado: “A
tiempo y fuego”. Lo publicó en 1970. Sería el único testimonio, junto a algunos poemas sueltos,
publicados en diarios y revistas, que darían cuenta de su vida.

Sobre él hay muy poco material biográfico. “A tiempo y fuego” sería su único libro.

A comienzos de los setenta seguiría el rumbo de su maestro y amigo: Pablo de Rokha, a quien admiraba
con la misma o mayor efusividad que León Felipe. Francisco Melo se suicidó a los veinticuatro años.

La noticia ocupó algunos espacios de la prensa chilena.

Era comienzos de los setenta. Gobernaba Allende.

El libro de Francisco Melo Santos estaba dedicado, entre otros, a Luciano Cruz, a Carmen Lazo y otros
personajes míticos de la izquierda chilena.

El título de su libro era decidor. Partidario acérrimo de la vía insurreccional, Melo Santos juzgaba a la
izquierda tradicional y atacaba a la reacción derechista y en especial a la fascista. Sé que vivió muchas
miserias materiales. Quizás ellas lo guiaron al suicidio. ¿Por qué ello en un período social en que se
suponían los cambios y los apoyos a los hombres más comprometidos e inteligentes?

Francisco Melo era ambas cosas. Por ello, al morir, Luis Sánchez Latorre (el célebre Filebo), desde “Las
Últimas Noticias”, apuntó sus dardos a una izquierda poco solidaria con uno de los suyos. Quizás Luis
Sánchez Latorre tenía razón. En este país en que solemos hablar de tanta solidaridad, a veces ella no
pasa de ser una palabra.

Tras su muerte, en un programa radial de literatura, Nana Gutiérrez le hizo un homenaje.

Aunque casi olvidado, he querido, con esta crónica, recordarle a los chilenos que existió un poeta que se
fue, por mano propia (se eliminó con gas) a los veinticuatro años y que dejó un libro, un solo libro: “A
tiempo y fuego”.

Un libro escrito para su época –los setenta-, un libro que está lleno de utopías.
EL BURRO DEL DIABLO
ARQUEO DE LA POESÍA
CONTEMPORÁNEA DE LA REGIÓN DE COQUIMBO
PRÓLOGO

Por Arturo Volantines

Ésta es mi región, y lo digo con particular mimo, porque soy, como ustedes, una regionalista de mirada y
de entendimiento, una enamorada de la “patria chiquita”, que sirve y aúpa a la grande. En geografía como
en amor, el que no ama minuciosamente, virtud a virtud y facción a facción, el atolondrado, que suele ser
un vanidosillo, que mira conjuntos kilométricos y no conoce y saborea detalles, ni ve, ni entiende, ni ama
tampoco.

GABRIELA MISTRAL,
Breve descripción de Chile,
Anales de la Universidad de Chile (1934).

1.- —¿Dónde queda Coquimbo? —me preguntó la estudiante, en un aula del Liceo Paul Éluard de Saint
Denis, en París.

—En Chile —repuse.

—¿Dónde? —insistió—. ¿Dónde?

2.- Este lugar semiárido de supuestas aguas tranquilas (Cuquimpu, quechua)1 queda en la orilla sur del
Desierto de Atacama. Tiene un poncho de montañas altas llamado Cordillera de Los Andes; en el oeste se
baña con el Océano Pacífico y se sacude con algunas pequeñas islas. Tiene tres provincias (Elqui, Limarí
y Choapa) de histórica humildad material en su gente, pero tapiado de riquezas minerales, delgados ríos y
valles transversales. Su cielo es el más limpio del mundo. Tiene una Cordillera de la Costa, donde se
levanta llena de sol la Añañuca y pastorean bovinos, caprinos y ovinos. Tres provincias que han sido base
para poblar el territorio imaginado de Atacama; que fue disputado por tres hermanos, y que la verdad sólo
pertenece a los atacameños.2

Se ha mitificado su poblamiento. Ricardo Latcham repitió el nombre de un pueblo del noroeste argentino
llamado “Diaguita”3 por lo semejante de su cerámica (Museos de La Rioja y Catamarca, Argentina), y le
asignó una lengua (kakan) de la cual no hay registros. Tempranamente su discípulo, Francisco Cornely lo
puso en duda.4 Tampoco hay suficientes acreditaciones del uso de esta denominación anterior a Latcham.
Sin embargo, por los cronistas epocales(Jerónimo de Bibar, Pedro Mariño de Lobera, Pedro de Valdivia,
etc.) sabemos que aquí vivía un pueblo laborioso, que hablaba distinto a los invasores. Pueblo
multioriginario(se registra influencia coya, cunza, quechua, aymara, taino, nahua, diaguita, mapuche y
otros),5 diverso a los otros pueblos andinos. Era un pueblo de “raza sana y vigorosa”,6 que amaba el arte.
Esta raíz primigenia e hibrida7 de los habitantes del sector, —que el Ex Rector de la Universidad de
Viena, O. F. A. Menghin, prefiere denominar “Cultura de Coquimbo”—,8 expresa a través de su greca
una visión de mundo.9 Estos indígenas veían las estrellas y sus verdades con maravillosa certeza, y esta
verdad la dejaron registrada en la cerámica, pero a los ciegos de hoy todavía les cuesta verla allí
embellecida. En las provincias del sur(Choapa y Limarí) cientos de piedras quedaron con los registros de
estos sueños tutelares.10 Lenguaje profundo, visual, cósmico que aún nos habla desde la memoria de este
pueblo; aún cantan esas formas perfectas que nos remiten al equilibrio estelar del hombre con su destino
innovativo. Estos poetas no tienen nombre, pero persiste lo que ellos nombraron; lo que ellos
construyeron aún nos estremece, haciéndonos poner el corazón en el infinito. El arte expresa bien el ser
de este pueblo, porque en dicho arte ese ser vive,11 y no tiene las fracturas de las ciencias sociales.

3.- El panorama espiritual de la región de Coquimbo está acotado profundamente por Gabriela Mistral.
Para que esto sucediera hubo antes otros hechos gravitantes. Las diversas guerras civiles; la de 1851, que
levantó en armas a casi toda la región; la de 1859, donde el ejército chileno fue derrotado por las tropas
atacameñas (Quebrada de Los Loros, La Serena)12 encabezadas por Pedro León Gallo y Pedro Pablo
Muñoz; y, fundamentalmente, la larga contienda del Pacífico(1879-1883) hicieron un solar magnífico del
Valle de Elqui y, especialmente, de Vicuña, donde los veteranos e inválidos se refugiaron. A finales del
siglo antes pasado(XIX), los veteranos, héroes y revolucionarios como Valentín Magallanes, Ramón
Miranda Rojas, Elías Marconi Dolarea, Francisco Machuca, Carlos L. Ansieta y muchos otros publicaron
revistas, diarios(El Elquino, La Voz, etc.), y llamaron a la reflexión sumándose al naciente Partido
Radical(Vicuña, 1878).13 A principio del siglo pasado(XX), en uno de estos diarios(La Voz de Elqui) se
le publicó el primer texto a una muchacha rebelde e hija de un profesor atacameño, llamada Lucila
Godoy(1889). Y, junto con ella, aparece en la región una Generación de escritores notables: Julio Vicuña
Cifuentes(1865), Víctor Domingo Silva(1882), Augusto Winter(1868), Carlos Mondaca Cortés(1881),
Manuel Magallanes Moure(1878), Julio Munizaga Ossandón(1888), David Perry Barnes(Ovalle, 1896),
María Isabel Peralta(1904), Rodrigo Rodríguez San Martín(Illapel),14 Óscar Lanas(Ovalle, 1905),
Heraclio Gómez Olguín(Ovalle, 1905) y media docena más.

Lo fundante en la región de Coquimbo no está acotado por el pequeño patrimonio tangible de la
oligarquía,15 sino por su patrimonio inmaterial; por su pathós y su ethós, que aún persiste como en el
oficio de la trashumancia del cabrero; en las celebraciones religiosas, como la Fiesta de la Virgen de
Andacollo; en las fiestas populares, como la Pampilla de la ciudad de Coquimbo. Cuando Gabriela
Mistral vuelve, —de las pocas veces que regresa a su región—,16 ve a través del tren donde pasa: la
tristeza y la pobreza de su pueblo amado; no se puede explicar tanto sometimiento y dolor. Ella —que fue
influenciada por los patriarcas: su padre, Jerónimo Godoy; Pedro Pablo Figueroa, Domingo Faustino
Sarmiento y los de La Biblia— sabe en carne propia el espíritu rebelde de esta provincia semiárida; de lo
que corre en sus propias venas se ha construido lo que llamamos el “Chile moderno”. Ella que fue
desgarrada por la envidiosa y pequeña burguesía local, sabe el tamaño de la esperanza de la gente de
Coquimbo.
4.- Después de la prodigiosa “Generación Naturalista”(Goic), nacida en el seno del valle, el panorama
literario se descompone y empobrece; la creación propiamente literaria se aleja así una paloma y no
vuelve. Tal vez, los oprobios contra Gabriela Mistral se convierten en sombra que no deja que el árbol de
la literatura regional florezca. Ni los tremendos esfuerzos de Alfonso Calderón en los años ’50 fueron
suficientes para recuperar el valor nacional de esta literatura. Se formaron ateneos y círculos literarios,
pero estos casi fueron lugares de diletancia social y cacareos folcloristas. Fueron escasas las revistas
literarias que se publicaron en el período. Las antologías institucionales que aparecieron tuvieron poco
fuste, y sus autores no aparecen en referencias nacionales. En el fondo, la región deja el podio nacional.
Los que destacan tempranamente se alejan: Alfonso Calderón, Braulio Arenas y Stella Díaz Varín. El
grupo literario, Carlos Mondaca, —en la capital regional—, se vuelve conservador y reaccionario. En la
década siguiente, se colude con la Dictadura Militar; incluso, se hacen reuniones de este grupo al interior
del Regimiento cuando había censura rigurosa e intelectuales fusilados o desaparecidos, como es el caso
del notable músico, Jorge Peña Hen(La Serena), o de los poetas del Choapa: Juan Bruna(Salamanca)17 y
Bernardo Cortés(Illapel).18

No obstante, algunas voces aisladas ganan algunos premios en el marco del Norte, estimulados por los
antofagastinos, Mario Bahamonde y Andrés Sabella. Precisamente Mario Bahamonde publica su
“Antología de la Poesía Nortina”(1966), donde incluye a Fernando Binvignat, Roberto Flores, Luisa
Kneer, María Eliana Duran y Jorge Zambra.19 En el texto llamado “De Elqui al Limarí”(1965) destacan,
además de los anteriores, los textos de Sylvia Villaflor, Benjamín Morgado, María Cristina Menares,
Odette Álvarez y Stella Díaz Varín.20 La desconexión de la literatura del Choapa con el resto del norte ha
sido constante; ya que, por ejemplo, no se incorporó a las antologías anteriores, al poeta, Carlos Fajardo
M., autor del texto: “Illapelinas(1960).21

Para hacer un cambio más profundo y frente a un panorama penoso, surge —la propuesta más
significativa y significante de la literatura regional— un colectivo de 11 artistas autollamados “Los
Desencantados”(Coquimbo, 1962), que encabezan Jorge Zambra(presidente) y Jorge Gajardo. Dice, Luisa
Kneer, en su texto referente a la literatura de la región, que esta agrupación nació “como expresión de
protesta por la inactividad cultural…”.22 Fueron muchas las escaramuzas de “Los Desencantados” contra
la vieja estructura reaccionaria de La Serena; publican el periódico llamado “Alsino”;23 que pegan en las
paredes de la ciudad de Coquimbo; recuperan la conectividad nacional con los “Trilce”, “Arúspice”,
“Tebaida” y la vanguardia chilena y, fundamentalmente, dejan dudas instaladas respecto de la tradición
perdida y de la necesidad de cambio en la literatura de la región de Coquimbo. También surge en Illapel,
en esa época, el grupo “Aquelarre”, conformado “por estudiantes del Liceo y algunos adultos”.24 El
Golpe de Estado provoca tremenda diáspora en ambos grupos; son asesinados varios poetas, y sólo una
década después aparece el relevo generacional.

5.- En los ’80, en la región, nace la más rica y efímera mina de oro de Chile, “El Indio”; la Universidad
de La Serena y las primeras protestas contra el régimen militar. Aparece en Coquimbo, el primer atisbo de
cultura opositora al Régimen, al fundarse el “Instituto de Arte y Letras, Fernando Binvignat”, que
encabezan Juan Godoy, David Aliro González, Juan Carlos Brown y otros. En Ovalle, se funda el Taller
literario “Tamaya”(1983), dirigido por Arturo Jiménez Villarreal; se publica una pequeña antología
institucional(1985); y, ese mismo año, se empieza a editar “La Hoja Literaria” en el diario La
Provincia.25 En la capital regional, los poetas que vienen de diversas ciudades, se enhebran con los
pobladores del sector populoso de Las Compañías, en la Parroquia Santa Ana; también en el legendario
café Tito’s, donde no sólo los poetas burlaban la censura y la prohibición de reunirse sino todo tipo de
ralea opositora al régimen militar y en los patios de la Universidad de La Serena, donde los “Caldillos de
Congrio” y los manifiestos literarios no fueron soportados por la vieja Escuela Normal, que literalmente
se incendió, y que es la mismísima que no admitió a Gabriela Mistral. La atmósfera epocal en el ámbito
literario es referida por el poeta, Benito Cortés: “También están aquellos grupos más formales y mejor
constituidos, cuyos integrantes, aunque con escaso valor literario, contaron con el apoyo de las
municipalidades de la dictadura: dos ejemplos son las agrupaciones: “Plumas Serenenses” y el “Círculo
literario Carlos Mondaca”.26 A mediados de la década del ’80, surgen los sindicatos democráticos, las
directivas de estudiantes universitarios y las agrupaciones culturales de hecho. Fue memorable el recital
con Gonzalo Millán en el filo del toque de queda y la niebla de Las Compañías. Se empieza a calentar el
deseo de cambio en consonancia con todo el país. Un atado de poetas y pobladores cae preso. Que se vaya
el Dictador, y que se termine el apagón cultural. Luego, las calles se llenan de protestas, sangre y poesía.
El dictador llama a plebiscito (1988) y lo pierde. El arte lo sorprende, ya que en las ciudades donde él
debía ganar, la cultura militante hace la diferencia.
Nace en el SERVIU. de La Serena, a principio de los ’80, el Taller “Preludio” y la revista “Solsticio”.
Luego, se funda el Taller y la revista “Lapislázuli”. Los poetas jóvenes se reúnen en el “Colectivo de
Guayacán” y fundan la revista: “La Servilleta de la Poesía”. Otras revistas de ese momento son:
“Periferia”, “Antena”, “Ventolera”, “Invasión de los Mínimos”, “La Pilar”, “Suburbios”, “Buitrón”, “A
Muro Descubierto”, etc. Pero el órgano fundamental de esta época literaria fue la revista “Añañuca”,
fundada y dirigida por Samuel Núñez, que lleva hoy más de 220 números publicados. Llegan a la zona los
poetas: Raúl Zurita y Aristóteles España. En Illapel, aparece el “Círculo Literario Choapa”, y se conocen
las obras de Alonso de la Fuente y Roberto Morán. En Ovalle, a la figura señera de Odette Álvarez, se
suman: Mario Banic y Ramón Rubina. Más adelante, se funda la SECH. Regional(1986). En el primer
tomo de la “Antología de la Poesía del Valle de Elqui”,27 hago un recuento y publico testimonios y
textos de una docena de poetas. De ese grupo(Generación ’80 del café Tito’s y/o N.N. de Coquimbo),
persisten casi todos: Bartolomé Ponce, Mayo Muñoz(Illapel),28 Susana Moya, Óscar Elgueta, Sergio
Rodríguez Saavedra(Santiago), Ramón Rubina(Ovalle), Samuel Núñez, Pablo Baeza, Viviana Benz, Elba
Jiménez, Patricio Rodríguez, Ricardo Rozas, etc. La escena literaria de fin de siglo en la región de
Coquimbo fue dominada casi totalmente por estos poetas, en el marco de la apertura democrática y la
creación de una institucionalidad cultural para el país.

6.- El siglo siguiente (XXI) comienza con la eclosión de esta fuerza, permitiendo realizar varios eventos
literarios, tanto en la región como en las otras del Desierto de Atacama. Aparecen nuevas inquietudes
vinculadas con la forma de organizarse de los escritores, sin los integrismos típicos del siglo anterior.
Despuntan temas más propios de los escritores: las tecnologías y la Web; las políticas culturales; la
identidad y entidad de los escritores de la región; el entorno latinoamericano; los nuevos desafíos
estéticos, especialmente con el cuestionamiento de los soportes de la poesía(lírica), de los géneros y de las
generaciones literarias. En fin, dejo para más adelante los comentarios, que atisbo de la nueva síntesis,
que se despliega en este nuevo siglo en la literatura de la región de Coquimbo.

7.- El presente Arqueo surge de la reflexión
congresal (UCN.) y del catastro que he
realizado en esta veintena de años recorriendo
la región. Reúne a 45 de los 250 poetas
catastrados, de los llamados cultores de la
poesía en la región; poetas contemporáneos,
ordenados por año de nacimiento. Reúne a
poetas de las tres provincias, sin ningún tipo de
ventaja localista y que habitan en la región,
exceptuando a dos que permanecen en el exilio,
pero que tienen hondas raíces en Coquimbo. La
mayoría de los seleccionados han participado
en los “Encuentros” que hemos realizado en los
años recientes: “Primer Congreso de Escritores
del Norte, Siglo XXI”(Coquimbo, UCN.-
SECH.,2001); “Primer Congreso Binacional de Poesía”(Coquimbo, UCN.-SECH.,2005); “Segundo
Congreso de Poesía de la Región de Coquimbo y el Mundo Andino”(Coquimbo, UCN.-SECH.,2006);
“Primer Encuentro Regional de Poetas”(Ovalle-Monte Patria, CNCA. Región de Coquimbo, 2006).
Obviamente no están todos; están los más despiertos que viven en la región y que sus obras me parecen
dignas de ser consignadas en la memoria de la literatura de Coquimbo. Recientemente, en el proceso de
construcción de la obra, han muerto: Sylvia Villaflor, Maruja Foster, Juan Godoy, Tristán Altagracia y
Julio Miralles. No he considerado a poetas importantes nacidos aquí, pero que desarrollan su obra en otras
regiones, ni tampoco a poetas vinculados con la región pero que en la actualidad viven en otros lugares. A
pesar que la región tiene un Premio Nobel y varios Premios Nacionales(4) no se había realizado un
“Arqueo” que abarcara toda la región, sus cuatro provincias(incluida la del exilio); desde su lado
norte(comuna de La Higuera) hasta el lado sureste(comuna de Salamanca).

El objetivo ha sido el recuento; con los autores hemos trabajado estéticamente la selección de las piezas;
he considerado, además, la labor de años de algunos, los aciertos en certámenes de poesía de otros, la
promesa que me parecen los más jóvenes, las referencias críticas, las notas en la Web, las publicaciones
antológicas y las publicaciones en revistas literarias, etc. Incluyo una bio/bibliografía de cada autor
aportada por ellos mismos, y sólo la he acomodado a las condiciones equivalentes para cada escogido.
He manifestado mi interés en otros soportes de la poesía que no sean los puramente “versosos”; sin
embargo, tengo certeza que algunos de los aquí incluidos sobrevivirán al naufragio de escribir. Este
Arqueo también es injuria contra la muerte. Prefiero ser el candoroso que campea donde no crecen lirios y
no ser el huaquero que busca momias regionales en el sarcófago de la literatura.
Además, consigno que han quedado media docena de poetas fuera de la antología por diversas
circunstancias epocales, pero ya vendrán otras antologías y otros antologadores.

Incluso, ahora que termino el prólogo, se me aparecen un par de nombres, pero tal vez sea buenísimo, ya
que no deseo que este Arqueo sea, —Ave María Purísima—, el “burro del diablo”, sino un registro para
que los avivados del espíritu de la región nos encontremos; digamos a ese Chile centralista, adueñado del
proyecto de la nación que también Coquimbo existe. Y si nos proponemos —a la vista del bicentenario—
ser verdaderamente una sola nación es porque nos-otros somos respetados en un arte distintivo, desde la
provincia y como parte de un pueblo di-verso y multicultural.

Altos de La Recova,
La Serena,
Septiembre de 2008.

Notas bibliográficas:

1.- Del Fierro, Blanca; Coquimbo y su Historia en sus Calles; Editor, Juan Godoy; 1988, Coquimbo.
2.- Cluny, Claude Michel; Atacama, Ensayo sobre la Guerra del Pacífico, 1879-1883; Editorial Fondo de
Cultura Económica; 2008, México.
3.- Latcham E., Ricardo, La Alfarería Indígena Chilena; I. Universo; 1928, Santiago.
4.- Cornely, Francisco; El Arte Decorativo Preincaico de los Indios de Coquimbo y Atacama; Litografía
Bolívar; Santiago, 1962.
5.- Carvajal, Herman; Vicuña y la Toponimia del Valle de Elqui; Ediciones Universidad de La Serena;
1993, La Serena.
6.- Ibídem, ref.: 4.
7.- García Canclini, Néstor; Culturas Híbridas, Estrategias para Entrar y Salir de la Modernidad; Editorial
Paidós; 2007, Argentina.

9.- Cerda Carrillo, Patricio; La Alfarería Precolombina de la Región de Coquimbo-Chile; Impreso en
Editorial del Norte; 2000, La Serena.
10.- Castillo, Gastón; Arqueología en el Valle del Cuncumén; Ediciones Minera Los Pelambres; 2000,
Santiago.
11.- Jauss, Hans Robert; Pequeña Apología de la Experiencia Estética; Ediciones Paidós, 2002, España.
12.- Figueroa, Pedro Pablo; Historia de la Revolución Constituyente, Imprenta Victoria, de H. Izquierdo y
Ca.; 1889, Santiago.
13.- Barraza de Estay, Isolina; Vicuña, Sesquicentenaria, Apuntes para su Historia; Talleres Gráficos;
1987, Vicuña.
14.- Zambra Contreras, Jorge; Poeta de La Serena, Director Museo del Huasco, Vallenar; Reseña
bibliográfica de Rodrigo Rodríguez San Martín(Inédito).
15.- Godoy Orellana, Milton; Chinos, Mineros-Danzantes del Norte Chico, Siglo XIX y XX; Editorial
Bolivariana; 2007, Santiago.
16.- Quezada, Jaime; Gabriela Mistral, Escritos Políticos; Fondo de Cultura Económica; 1994, Santiago.
17.- Foresti, Carlos S.; Juan Bruna, Calichero, Poeta y Campesino; Ediciones del Instituto iberoamericano,
Universidad de Gotemburgo, Suecia.
18.- Ramos Figueroa, Mario; Poeta de Illapel; testimonio epocal.
19- Bahamonde, Mario; Antología de la Poesía Nortina; Universidad de Chile, Departamento de Extensión
Universitaria Antofagasta; 1966, Santiago.
20.- Carlos Mondaca, Círculo; Poetas de Elqui al Limarí; 1965, La Serena.
21.- Fajardo M., Carlos; Illapelinas; Ediciones Librería Bello; 1960, Santiago.
22.- Kneer, Luisa; Reseña Histórica de 168 Años en las Letras de la IV Región; Talleres de la Soc.
Editorial del Norte; s/f(Circa, 1977), La Serena.
23.- Ibídem, ref.: 22.
24.- Ibídem, ref.: 18.
25.- Pizarro Vega, Guillermo; Poeta de Ovalle, Genealogista; Testimonio epocal, carta al autor.
26.- Cortés Chacana, Benito; Ponencia: Breve Historia de la Poesía del Valle de Elqui(inédito), Primer
Congreso Binacional de Poesía; 2005, Coquimbo.
27.- Volantines, Arturo; Antología de la Poesía del Valle de Elqui, Tomo I; Ediciones Universitarias,
Universidad Católica del Norte; 2002, Coquimbo.
28.- Volantines, Arturo; Jóvenes Poetas del Norte; Ediciones Sol y Sal, Grupo Salar; 1980, Antofagasta.
María Cecilia de Lourdes Ramírez Riveros

Artista plástica y escritora Chileno-Argentina. Maestra especializada en educación primaria. Nació en
Santiago de Chile en el año 1955, inmigración hacia Argentina allá por el año 1974 por razones
políticas. Actualmente reside en Carmen de Patagones Provincia de Buenos Aires desde 1987 donde
ejerce como docente en la EPB n° 002 como maestra de 1er ciclo turno tarde y en la EEM n°2 “Islas
Malvinas”, como Jefe de Preceptores Turno mañana .

Posee tres novelas sin editar cuyos títulos son: EL VALOR DE UNA ESPOSA, LA CALA y FAVASO,
poemarios, mas un manuscrito didáctico para la enseñanza de la Gesta del 7 de Marzo de C. de
Patagones utilizado en la EPB. Ha realizado toda su educación terciaria y universitaria en la Republica
Argentina.

Ha participado del evento “La piedra movediza” en Tandil Provincia de Buenos Aires en 1994. Ha
participado en premios Rulfo y en el evento la Maca. Ha participado de la EDICIÓN DEL CD-LIBRO DE
“BUENOS AIRES AL MUNDO. EDICIÓN 2007, QUE HA RECORRIDO EL PLANETA EN LA FRAGATA
LIBERTAD, ARRIBANDO AL PUERTO DE Bs As EN DICIEMBRE DE 2007. (Amigos de las Artes). Ha
participado en el evento, de Poesía y Narrativa del Instituto Cultural Latinoamericano, obteniendo 3ra
MENCIÒN ESPECIAL .Abril 2008, con la participación de la publicación del libro GANADORES 2008 de
Editorial Aries
¡OH, SUSAN!

Susan acaba de llegar. Descarga su mochila de nylon sobre el piso de tierra de la casa de Isabel. Tres
niñas la observan con curiosidad, Isabel trata de modelar una sonrisa aunque sus ojos no pueden ocultar
la vergüenza de ofrecer a la recién llegada un lugar tan humilde para vivir durante la semana que la gringa
planea estar con ellas.

Susan sonríe también; para ganarse la confianza de la familia se pone en cuclillas y saluda a las tres
pequeñas, les extiende una mano mientras con la otra busca en su mochila unos chocolates “Hershey’s”
que ha traído para la ocasión. Las niñas, ante tan fastuoso regalo, sonríen con tímido entusiasmo.

- ¿A ver niñas, cómo se dice? – les reclama Isabel.

- ¡Graaaaciaaassss! - corean las cuatro.

- ¡Oh, no, no, no, de nada! - responde Susan mientras se incorpora.

Isabel la conduce a su habitación, el mejor catre para la visitante, la mejor almohada, los mejores tendidos
de cama. Flores de verdad en un florerito plástico sobre una mesa pequeña. El piso de tierra recién
barrido y humedecido para aplacar el polvo. Isabel se ha esmerado en preparar esta habitación, sabe que
le dejará la jugosa suma de 50 dólares por una semana. Así que ha levantado una pared con plástico
estampado y ha fabricado una especie de puerta-cortina con un trozo de manta pintada con letras
gigantes, en la cual se alcanza a leer: “VOTE PO…”. Además Isabel ha desocupado su propio ropero de
dos cuerpos; su ropa y la de sus hijas la ha metido provisionalmente en cajas de cartón, el ropero lo ha
puesto en la habitación de Susan, un mueble de madera, con espejo incorporado, provisto de cerradura
su depósito principal. Inconscientemente Susan recuerda su cómoda habitación allá en Gettysburg y no
puede evitar una contracción furiosa de su estómago de voluntaria de la iglesia Luterarana. Sacando
fuerzas de flaqueza logra esbozar una mueca que pretende ser sonrisa. El cuarto es oscuro, huele a
húmedo, el hirviente techo de cinc se puede tocar con la punta de los dedos sólo estirando el brazo. Una
bujía amarilla pende de un cable, Isabel le enseña a la gringa lo fácil que resulta encender o apagar la luz
enroscando o desenroscando la bujía.

- La dejo sola para que acomode sus cosas.

- Okey, muchas gracias doña Isabel.

Susan tira su equipaje sobre el catre, abre las puertas de los dos depósitos del ropero, abre su mochila y
procede a acomodar sus cosas: pantalones, camisetas y gorras, predominantemente en colores caqui;
botas de cuero, un pote gigante de protector solar en crema, champú y rinse, jabones antibacteriales,
desodorante en barra, talco antihongos, cremas antialérgicas, loción repelente contra zancudos, tapaojos
para dormir, ropa interior de algodón, pasta dental, enjuague bucal, cepillo dental de baterías, un pequeño
botiquín provisto de medicamentos propios para tratar enfermedades tropicales, una bolsa de caramelos
para regalar, toallas sanitarias, papel higiénico, chinelas nuevas, un par de mullidas e inmaculadas
toallas, gotas para los ojos, para los oídos, un estuche con diversos instrumentos metálicos para el cuido
de manos y pies, una navaja multiusos y un Nuevo Testamento pequeño de color azul oscuro.
Seguidamente desenrolla su saco de dormir y lo tiende sobre el catre, saca su teléfono celular, le conecta
los audífonos, y se refugia en su colección de música selecta mientras reflexiona en el lío en que se ha
venido a meter por andar dándoselas de cristiana entre la feligresía luterana de su pueblo.

Isabel por su parte limpia de nuevo el mantel plástico que cubre la mesita de la cocina, presurosa
reacomoda el juego nuevo de salero y azucarero, el porta servilletas, los vasos nuevos de vidrio,
estampados con estrellitas de colores; verifica que el porta cubiertos plástico esté bien tapado para que
no lo pateen las moscas ni las cucarachas. Repasa el suelo de la cocina con la escoba, revisa el arroz,
remueve los frijoles, empuja los tizones entre el fogón, le da los últimos retoques a los trastes que cuelgan
de la pared de ladrillo y se dirige, nerviosa, a la habitación de Susan para preguntarle si le gustan los
frijoles fritos y si conoce o le gustaría probar la tortilla de maíz.

Susan, debidamente entrenada con anticipación en Gettysburg por un misionero con experiencia, le dice
que sí, que muchas gracias. Se levanta con dificultad del hueco del catre, busca su cámara digital y sale
de su habitación dispuesta a iniciar el registro fotográfico de esta exótica aventura. Se dirige al patio, le
toma fotos al cerdo amarrado, a los perros flacos, a las gallinas que la observan con curiosidad; pregunta
amablemente por el servicio higiénico, Isabel petrificada le señala la letrina al fondo del solar. Una vez
adentro del cuartucho, Susan traga grueso ante la pestilencia, con gran temor desenfunda sus nalgas
rosadas dirigiéndolas hacia aquel hoyo que parece salido de una película de terror. Zumban moscas y
mosquitos en la boca del excusado; venciendo la repugnancia que le enrojece y congestiona el rostro, la
gringa se acurruca a medias y, cuidándose de no rozar siquiera su esmerado culo con el cemento curtido
del excusado, deja salir un minúsculo chorro de orín y un diminuto, atemorizado e inodoro trozo de
mierda. Acto seguido sale despavorida del lugar, escondida detrás una sonrisa escuálida se dirige a su
cuarto, saca el jabón actibacterial y corre a la pila de agua donde se lava las manos con suma
meticulosidad y abundante espuma.

Las hijas de Isabel se han quedado observándola con insistencia y curiosidad, ella les sonríe, las niñas
tratan de esconderse una detrás de otra, Isabel las reprende, no sólo por tímidas sino porque ya se han
ensuciado, ya se han despeinado y ya tienen de nuevo el vestido, la cara y las manos negras de tierra.

- ¡Oh, no se preocupe doña Isabel, son unas niñas lindas!

- Gracias doña Susan, pero es que… ¡viera cómo cuesta que se mantengan limpias!

- ¿Puedo tomarles una fotografía?

- ¡Hay doña Susan, qué vergüenza!... ¡Vayan niñas a lavarse y peinarse, les voy a buscar unos
vestidos limpios para cambiarlas!

Mientras la familia se prepara para la foto, Susan se dedica a sonreír y saludar, agitando la mano, a todo
el vecindario que la observa:: unos desde sus patios, otros desde las puertas o ventanillas de sus casas,
otros desde la calle, otros desde la esquina de la pulpería mientras comentan y sonríen. Para disimular la
incomodidad, Susan se aferra al botón disparador de su cámara digital y toma foto tras foto con
desesperación.

Isabel y sus tres hijas salen de nuevo, limpias y recién peinadas. Susan busca el mejor lugar, la mejor luz,
les pide que se coloquen delante de un florecido palo de veranera. La familia rígida ante el ojo de la
cámara, las sonrisas artificiales, tensas, Isabel atrás de sus hijas, extendiendo sus brazos sobre ellas; las
niñas juntas, casi amontonadas, con los brazos caidos, sin saber qué hacer con ellos, ni con sus caras, ni
con sus ojos; sólo la certeza de estar juntas enfrentando aquel artefacto monstruoso que capturará sus
almas, su tiempo, sus mejores vestidos y semblantes.

- ¡A ver…sonrían…uno…dos…treeees…essssooo…!

Una vez terminada la ceremonia, Susan retrocede la memoria de su cámara y pone de nuevo la imagen
recién captada en la pantalla, se dirige orgullosa hacia Isabel y sus hijas y les muestra la fotografía. Todas
sonríen como cavernícolas, Susan les pide posar para una foto más, la familia no dice que no; al fin y al
cabo cincuenta dólares no llegan todos los días.

Daniel Pulido, Noviembre 13 del 2008.

Daniel Pulido Ortíz (Bogotá,1956), resido en Nicaragua desde 1984. He publicado tres libritos de
cuentos: "CRO-NICAS PARA LA EDAD DEL HAMBRE" (2000), "Cuentos para leer en Familia"
(2005) y "Asuntos del Barrio" (2007). El cuento que les envio es inédito.
POESÍA
POES A EN CINOSARGO

Fotografía de Wilfredo Carrizales © 2008
Poemas de Alejandro Lattapier

Más información del autor en su blog:
http://www.inmaculadoreinodeldesencanto.blogspot.com/

I

Los ángeles lloran el tiempo perdido
y los Dioses - tan tristes - sólo saben de la hermosura
cuando cae sobre las piedras
el ímprobo útero que la repudia.

Los ángeles lloran el tiempo perdido:
dalias nacen de sus sollozos, plegarias vanas
cuerdas jactanciosas, melodías impertinentes
que el cielo desprecia

II

Durmiente, este jardín se te parece:
sus pájaros,
el boscaje donde se adereza el tiempo,
su música,
que es la agonía de mis labios heridos de canto.
Mendiga: ¿vives en él?

Triste me recorres: remota y profunda,
bucólico verbo que embelesado se dice verso,
belleza que el musgo cubre y esconde.

Egregia mía: el silencio es mi mejor poema.
Selección de Cinosargo.

Nace en mí…, Arabia Saudita.

Por Cristóbal Valenzuela.

(poemas escritos durante el 2007)

Marzo.

En enero me decía a gritos

que tenía que terminar la tesis en marzo

y ahora que estamos en agosto,

llegando a septiembre,

y que todavía sigo en lo mismo

y que todavía falta y falta,

mantengo la misma idea:

debí haber terminado la tesis en marzo.
Observación en la Biblioteca Las Condes.

Al parecer acá todos los hijos de puta tienen un notebook

menos yo

Pd: mejor me devuelvo a la Biblioteca de Providencia.

¿para qué adjuntar resentimiento al agotamiento físico-intelectual?

¿para qué? díganme.

Con insomnio viendo MTV -1-.

De seguro con mi mala suerte

mi hija va a salir

como Cristina Aguilera

Pd: Claro, si algún día tengo una.

Con insomnio viendo MTV -2-.

Me acabo de dar cuenta:

La programación de MTV

de los video clips que ponen

entre las 4 y 5 de la mañana

es toda la semana igual.

¡que falta de conciencia por los noctámbulos!

…Son interesantes sorpresas

que uno descubre

tras serios desórdenes horarios
Poemas de Carlos Almonte.
Almonte.

Alguien muere a algunos metros

Carlos Almonte

Cuando el cuerpo se llena de alegría,

se mueve y se estremece.

El Espíritu de los Vociferantes

Sin la urgencia del recuerdo.

No ve,

ni escucha,

ni respira,

ni huele

el áspero aire de la eterna planicie.
Azul

Carlos Almonte

Levitando en utopías circulares:

Yo me acuesto

y me duermo,

y me despierto tranquilo

porque el Señor me sostiene.

Mientras,

los insomnes, muertos y blasfemos,

plasman señas desde el único aerolito perceptible.

Extiendo los matices de un recuerdo cristalino,

y sueño con ser sol: oscuro, humagante.

El espejo no responde

al implacable azul de Decepción.

Ambos poemas en Flamenco es un sueño, La Calabaza del Diablo, 2008
SELECCIÓN DE POEMAS DE WILFREDO CARRIZALES.

8

De paso por el mundo

iba solo y acompañado también.

Por allí gozaba

de los días lluviosos

y asustaba a los perros

y sacaba a las viejas

de sus sueños morbosos.

Lo remaldecían

y si lo hubiesen capturado

ahora andaría sin piel.

Se amaba

con una única razón

y así su vida

se deslizaba feliz

a través de sombras y canciones.
4

Los ángeles celebraban

en su isla de egolatría

el fin de los tiempos

sin límite y sin vacilación.

En su onanismo

ellos soñaban conmigo

e inventaban un tema

para el amor deslastrado.

Los brochazos de los ángeles

creaban una melodía mágica

y en un lugar que se aquietaba para dos

los amantes copulaban cual mariposas tardías.

De los diálogos con los ángeles

obtuve un lenguaje universal

y la pulpa de los bambúes

suavizando la ansiedad de vivir.

Peking, otoño de 2008
ESCRITOS DE JUDAS PALAD POESÍA
POES A CATATONICA
CATATONICA

CINOSARGO TE RECOMIENDA DAR LECTURA A ESTA PROPUESTA POÉTICA LLEGADA DESDE
CONCEPCIÓN, POR PARTE DE NUESTRO AMIGO JUAN PABLO CIFUENTES Y SU AGRUPACIÓN
DE ESCRITORES CATATÓNICOS.

Las moscas comen caca del desierto
Escucho multitudes silenciosas
Se refriegan una mugre del ojo
Vomito sangre coagulada en tu pelo perfumado
Y la vagina con dientes se lo traga todo
Permanezco inmóvil en la alfombra puta
También los cocodrilos que tragan a sus madres
¡Aburrido! Amo mi cuerpo solamente una y mil veces
La bilis se mezcla con el aire
Descanso y suspiro anomalías
Como un segundo holocausto invernal
Y si Dios me agarra el pájaro ¡salud!
Lamo el pezón florido, llameante, podrido
Prefiero vivir sin sentido
Floto, floto, floto y muerdo mi lengua
¡Griten putas, griten!
Como un muerto visceralmente desparramado
Adiós a la buena vida. ¡Qué importa!
Por eso la gente piensa lo contrario
¿Con cuál te acuestas primero?
Dos fetos, uno en cada tarrito
Odien mi nombre, mierda.
Como un perro que viola su dueña
Lo reconozco, vomito alrededor de las tres lunas perras
¡Ay! De mi nariz que corta el cielo como los aviones
No recuerdo mi nombre alcoholizado
Como un sol negro que ilumina mi cara
Dios me hizo libre ¿Existe el desgraciado?
Como una ola roja que se enreda entre tus dientes
Puta vida
No se me ocurre nada inteligente
Me voy a fumar la esperanza
Como un muerto lleno de moscas o un pato lleno de hormigas.
Nace de pronto como un feto verde
Así muestro mis dientes, te muerdo, te muerdo
Tengo hambre de pasiones libidinosamente cuerdas
Como el sapo palpitante que traga sus moscas
Así mi alma se cuestiona.
Señor, ¿Por qué escuchas mis gemidos sexuales?
Y un montón de arañas caminan por mi cara
Como los fantasmas me agobian y los asesino
Disfruté de escucharte muerta, gramática asquerosa
Y las pestañas caen dejando ver dos estrellas
Y yo odio esta alegría, yo invento la felicidad
Estoy ciego y quiero mear mentiras
Y el alcohol se funde con el olvido
Para llevarte esto que lo convierto en nostalgia
Lalalalala… ¡salud!
Por eso nacen esas nubes vuelan
Como se gotea, como se malgasta…
Quiero andar en bicicleta y atropellar a Dios
Arrancando del cielo verdades sangrientas
¡Vocifera, grita! El verdor es mío, me pertenece
Intoxicado con tanta política
(Aquí la poesía se volvió incierta)
Quién soy yo… yo me alimento de ti…
Escribo obscenidades en la ostia. ¡Padre mío!
Como los gusanos que nadan en las carnes
¡De esta manera te digo, estoy cansado, termina!
Soy esclavo, soy dios, soy yo, mierda, yo, yo
Como un Papa que se masturba mirando su trasero
Quién dijo, quién dice, soy yo o eres tú.
Ay, anoche soñé ser invisible
Y meo sobre Neruda y Parra
Me alimento y muero, es tu mierda, me acaba
Adiós, Dios, adiós a la mierda
Como el momento nacemos muriendo de pena
Mientras yo me escabullo del temor
Siento que caigo en un gran abismo
Y el Apocalipsis comienza con este verso pecaminoso.
El Chirigue

Pendejo flaite
Hoy no desayunó

Abrió la puerta
lo agarró un narco
firme

Nunca más volvió al lugar

Y no tenía mucho que extrañar
Y vio el dinero en sus bolsillos

Y era "tan fácil" -le dijeron

DE LA GUENA!
DE LA GUENA!

La calle estaba cerrada
podría soltar y partir

no hubo tiempo

Pudo ser mi hermano
el hijo de Gaete
pudo ser Manolito

Corazón malparido

Quizás mañana no hay Chirigue
y quizás se murió y...
quizás, quien sabe,
alguien lloró.

Autor: Felipe Becerra F
Alcoba por Ignacio Cardenal.

Doy vueltas,

Vueltas doy,

Doy vueltas,

Agazapado entre las ropas de tu armario,

Junto a la niñez que engavetaste,

La que le hace cosquillas al recuerdo.

Con mis dientes los tambores amordazo,

Amordazo los tambores de mi pecho,

Respiro por la piel,

Por los poros,

Por el pelo,

Morbosamente ansioso de verte entrar en tu alcoba.

Contemplo la nieve de tus piernas,

La canela que custodian tus pestañas,

La gracia con que buscas la pijama.

Crecen mis ansias de salir de este escondite,

De abrazarte,

De beberte

G

O

T

A
A

G

O

T

A

Como elixir exquisito.

¿Por qué le preguntas al espejo acerca del silencio de tus senos?

Date cuenta que tan sólo me atrapa el atardecer de tus cabellos.

Pero date cuenta.

Date cuenta que de puntillas me aproximo,

Temeroso de tropezar entre las sombras,

Inspirado por el remanso de tu boca,

Entre el zumbar de mis latidos,

De tu inhalar adormitado.

¡Sólo la lumbre celeste me consiente complacida!

De respirar dejas.

Se detienen mis latidos.

¡Por fin te robo el beso que quería desde niño!

Un beso con sabor a nostalgia.

Un beso con el aroma de tu nombre.
Das vueltas,

Vueltas das,

Das vueltas,

Abrazas tu almohada favorita,

Murmuras el nombre de tu amado.

Mi alma escapa consternada ante la suavidad con que tus párpados

Elevas,

Derramo la tristeza por mis ojos,

Pues escucho que susurras a la luna

Su gran indiscreción, su atrevimiento.

La osadía de estamparte un ósculo.

Dejo en tu ventana la escarcha de mis lágrimas.

Quiero tener la dicha de ser un indiscreto.

Un atrevido.

El ladrón enamorado que te roba un beso.

12-11-08 / 10:12 p.m.

Ignacio Cardenal: nació el 4 de julio de 1988 en San Salvador, El Salvador. Realizó
sus estudios de educación media en el Liceo Salvadoreño y actualmente pertenece al
taller literario Dos Mundos formado al interior de la Universidad Nacional de su país,
en la cual ha adquirido conocimientos técnicos de poética además de los que ya posee
empíricamente en narrativa, buscando abrirse un espacio como novelista.
EL EQUIPO DE CINOSARGO.

INVITACIÓN: Si tu interés es el arte y la cultura y deseas
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primera red de corresponsales literarios y artísticos, no importa
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