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PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués

7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau

TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén

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PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués
7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau

PATRICIA GRASSO
Casada con el Marqués
Marrying The Marquis (2009) 3° de la Serie Hermanas Flambeau 7° de la Serie Kazanov

ARGUMENTO:: ARGUMENTO
Hija de un duque adinerado, Blaze Flambeau no tiene escasez de caballeros compitiendo por su mano en matrimonio… pero lo único que ella desea es su independencia. Preferiría dedicar sus energías a cuidar de su preciado pura sangre que a los caza fortunas que derriban su puerta. caza-fortunas Pero su padre está listo para verla casada, así que hace un trato con ella: Blaze podrá partic participar en la temporada de carreras sólo si da a cada pretendiente una oportunidad de pelear por su corazón. Un hombre, sin embargo, hace a Blaze una proposición mucho más escandalosa: ¡su reputación o la cama de él! Porque Ross MacArthur marqués de Awe, sabe algo que podría arruinarla, y no MacArthur, e vacilará en usarlo para ganarla. Blaze no puede permitir que el sinvergüenza escocés se salga con la suya –o que se quede con su inocencia– pero nunca en su vida se ha sentido tan tentada. Tal vez el ardid del marqués no presenta tanto dilema después de todo...

SOBRE LA AUTORA:: SOBRE LA AUTORA
Patricia H. Grasso, esta escritora norteamericana, autora de más de Grasso, cincuenta novelas romántico históricas de las cuales varias de ellas han romántico—históricas obtenido los más prestigiosos premios del género, ent ellos el National entre Readers' Choice Award, el Romantic Times Reviewer's Choice y el KISS Awards, y también ha recibido el B. Dalton y Bookrack Award a la autora novel que más libros ha vendido. Oriunda de Massachusetts, Patricia trasladó su hogar a Winchester, en la zona de Boston. Hija de Constantino Winchester, y Helen Grasso, se graduó en Lengua inglesa. Durante varios años ejerció como profesora en una escuela pública. Con solo tres novelas publicadas en castellano, ha quedado patente el porqué del éxito de las hi historias de Patricia. Personajes y escenarios exóticos son algunas de las claves de su triunfo entre las lectoras. Actualmente, reparte su tiempo entre la escritura de novelas románticas y el cuidado de sus ocho gatos, todos machos.

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CAPÍÍTULO 01 CAP TULO 01
Newmarket, Inglaterra. La duquesa se lo estaba poniendo difícil. Blaze Flambeau cruzó el dormitorio hacia la ventana que daba a los jardines. Sus labios se arquearon con reticente admiración por su madrastra, una mujer decidida a alcanzar sus metas, no muy distinta a ella. Su Gracia se negaba a aceptar que ella planeaba no casarse jamás, y discutir la situación con su padre no había ayudado. Él se había encogido de hombros ante su queja y explicado que su queridísima Roxie quería que todos se casaran y fueran tan felices como ella. Por supuesto, como segunda esposa del duque, su queridísima Roxie no había quedado abandonada en casa mientras su esposo engendraba siete hijas con Gabrielle Flambeau, su antigua amante. Blaze sabía que no sentiría diferente una vez que hubiese conocido —como insistía su padre— al hombre correcto, a su verdadero amor. ¿Qué había dado el amor a su madre, excepto sufrimiento y siete hijas? Observando el mundo fuera de su ventana, Blaze vio a los jardineros realizando las tareas diarias. Tendría que esperar antes de escabullirse afuera para completar la suya. Blaze se apoyó contra el alféizar, deseando que los jardineros se apresuraran, cuando los primeros indicios de pavor se filtraron en su conciencia. Su madrastra había invitado a varios solteros a cenar con la familia esa noche, y nadie rechazaba una invitación del duque y la duquesa de Inverary. Un ronquido desde la cama se entrometió en sus pensamientos, llamando su atención. Puddles yacía en medio de su cama, con las cuatro patas estiradas. El mastín manchado se veía como si estuviera durmiendo una borrachera de siete días. Blaze vagó por la habitación hacia el espejo de cuerpo entero. Estudiando su reflejo, se preguntó cómo aparecía ante los caballeros. Dios, odiaba sus pecas, y su cabello rojo acentuaba el espolvoreado de puntos sobre el puente de su nariz. El rubor disminuía los diminutos defectos, pero no podía sonrojarse a cada instante por el resto de su vida. Si tan sólo hubiese heredado el cabello negro y la tez perfecta Flambeau. Un ancestro escocés —la tía Bedelia Campbell, decía su padre— había enviado el desenfrenado cabello rojo y las pecas a través del tiempo y el espacio para que aterrizaran sobre ella, convirtiéndola en la única diferente. La clásica belleza Flambeau incluso había tocado a su melliza, que no se parecía en nada a ella. ¿Qué caballero cuerdo ofrecería matrimonio a un mono pelirrojo de cara pecosa?, se preguntaba Blaze. Un hombre ciego, fue su respuesta honesta, o un hombre que deseara una conexión directa con el influyente duque de Inverary. Pero suponía que las pecas no importaban. Atraer un esposo no aparecía en su lista de prioridades. Ganar las carreras de purasangres esa temporada le daría el dinero para alcanzar su meta. O, al menos, poner su plan en marcha.

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Y sin embargo… Una sonrisa tocó sus labios al recordar al apuesto caballero que había solicitado un baile en la boda de su hermana el año anterior. Valsear con el marqués de No-SéDónde casi la había hecho sentir bonita. Al menos por la duración de la danza. El tierno recuerdo desapareció tan rápido como había llegado. El marqués había procedido a bailar con cada invitada, sin importar su edad o apariencia. Blaze no podía culpar al marqués por no pedir un segundo baile. Le había pisado los pies varias veces. Mirando nuevamente por la ventana, Blaze notó que los jardineros habían terminado sus tareas y se habían ido. Tomó el colmado costal escondido junto a su cama. —Afuera, Puddles —dijo, dirigiéndose a la puerta. Despertado por la palabra “afuera”, el mastín de máscara negra saltó de la cama. Trotó a su lado por el corredor. Blaze se detuvo frente a la siguiente puerta y espió dentro del dormitorio de su melliza. Trabajando en libros de contabilidad, su hermana se encontraba sentada a una mesa cerca de la ventana. —¿Bliss? —Estoy demasiado ocupada en este momento —dijo su hermana sin levantar la mirada—. Pídeselo a alguien más. Blaze cerró la puerta. Su melliza siempre estaba ocupada cuando necesitaba su ayuda. Continuando por el pasillo, Blaze se detuvo en el dormitorio de su hermana Serena y apretó la oreja contra la puerta. El sonido de voces apagadas en conversación llegó a ella. Abrió la puerta. Aparentemente, Serena estaba posando para Sophia, su artística gemela. Blaze se aclaró la garganta. —¿Hermanas? Ambas gemelas la observaron, sus miradas cayeron al costal en sus manos. —No —dijeron simultáneamente, y luego rieron. Blaze cerró la puerta y recorrió todo el comedor hasta la puerta de su hermana menor. Levantó el puño para golpear pero escuchó la voz de su hermana. —Adelante, Blaze. Eso la hizo sonreír. Raven siempre sabía cosas por adelantado. Se preguntaba si su hermana podría decirle lo exitosa que resultaría ser la temporada de carreras de purasangres. Blaze entró en el dormitorio de su hermana. —¿Podrías…? —Estaba esperándote —la interrumpió Raven, cruzando el cuarto—, pero no cavaré. —Yo enterraré al muerto. Raven sonrió ante eso. —¿Y si Su Gracia te atrapa? —Diré que simplemente estaba haciéndole una broma del Día de los Inocentes —respondió ella. —Eres taimada. Blaze le ofreció su sonrisa soleada. —Gracias por el halago, hermana.
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—¿Él y el agente están investigando el asesinato del jinete? —preguntó Blaze. Blaze volvió sobre sus pasos en dirección opuesta. Quería preguntar a su hermana si Pegasus iba a ganar. Repitió eso una y otra vez hasta tener el largo y ancho del agujero que quería cavar. —¿Qué hermana? —preguntó Blaze. —Eso es solapado —dijo Raven—. Blaze tomó la pala y regresó a donde Raven se había sentado. Blaze comenzó a caminar por el corredor hacia la escalera principal.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —¿Tienes una pala? —preguntó Raven. Con el pie derecho sobre la pala. Blaze y Raven salieron a una tarde inusualmente cálida de abril. pero temía la respuesta. —La vida parece diferente con Fancy y Belle casadas —dijo Blaze mientras trabajaba—. y un halcón volaba con una brisa mientras buscaba su próxima comida. Miró al cielo. y el éxito de la potranca durante la temporada de carreras. Nubes altas y delgadas diluían su fulgor azul. —Eres casi tan taimada como yo. Puddles corría alrededor. —La astucia debe correr en nuestra familia. siguiéndola por el pasillo. —Escondí una en el cenador. y nadie notará la tumba. con sus ojos azules entrecerrados. pero se quedarán en la finca de su abuelo –contestó su hermana—. —Usar las escaleras de los sirvientes será más discreto. El canto de los pájaros flotaba por el aire. Alex llegará a Newmarket esta tarde. probablemente. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 5 . —No lo sé todo —dijo Raven—. disfrutando de su libertad como un criminal liberado de Newgate. con el cenador blanco haciendo guardia entre los dos. Delante de ellas se extendía una expansión de céspedes bien cuidados y luego el bosque. Alex podría seguir a los purasangres cuando abandonen Newmarket si el crimen sigue sin resolverse. Atravesaron los jardines formales y pasaron los setos recortados del laberinto. volveré a colocar el césped. Raven le pasó un brazo sobre sus hombros con camaradería. Rodeando el cenador. Blaze usó su peso para levantar la capa superior de césped y dejarla suavemente a un lado. captando la atención de Blaze. Bajando rápidamente las escaleras traseras hacia el jardín. Blaze dejó de cavar. Raven tocó su brazo. Tú también te irás en un par de meses. un regalo de su padre. mirándola. —Supongo que sí. Blaze fijó sus pensamientos en su propia purasangre. en el escalón superior de la estructura. —¿Por qué? —Siento que una de mis hermanas podría necesitar usar mis planes de boda para sí misma. —Podría tener que posponer la boda —le dijo Raven. ¿Por qué estás dejando el césped a un lado? —Una vez que el agujero esté lleno —respondió—. —¿Heredamos nuestra astucia de los Flambeau o los Campbell? —De ambos.

—¿Qué si no quiero a ninguno? —Esa no es una de tus opciones. Raven rió de eso. —Madrastra ha invitado a tres solteros —le dijo Raven. —Blaze se levantó y retomó la excavación—. —¿A mí? —Blaze dejó de cavar para apartar un mechón de encendido cabello de su rostro—. —Espera a que esté sobrio —le aconsejó Raven. Quizá la duquesa ha aceptado mi preferencia por permanecer soltera. Eso significa que eres la que más le agrada. —Tu potranca derrotará a los demás —respondió Raven—. —Estoy volviéndome experta en confundir a Alex. —Madrastra te está dando una opción —le dijo Raven—. Esa mujer no descansará hasta haberme casado. Su comentario sorprendió a Blaze. No había pensado en la estrategia en términos de carreras de caballos. —Raven sonrió. —¿Cuál es el problema? —No lo sé. pero tú encontrarás la solución. y su humor mejoró. —Con eso se ocupa de Bliss. —Pegasus adora correr. Por primera vez en su vida. —Los testículos causan problemas. no apostaría por eso. —¿Correr no requiere de estrategia también? Blaze evaluó la pregunta. Blaze sonrió ante las palabras alentadoras. —Hablaré con Rooney —dijo. —¿Quieres decir que Pegasus ganará? Olvidando su excavación por el momento. Creo que no le agrado.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Experimentarás alegría. pero deberá superar un pequeño problema primero. ¿Por qué no quieres casarte? Blaze arrojó una palada de tierra a un lado y luego miró a su hermana directo a los ojos. refiriéndose a su jinete. Serena y Sophia —dijo Blaze. —Rooney me prometió no beber durante la temporada. —Si fuera tú —dijo Raven—. disfrutaba de ser pasada por alto—. ¿Qué si ninguno de esos solteros me interesa? ¿Y qué si yo no les intereso? ¿Y qué si uno de ellos me interesa. y entonces un pensamiento perturbador salió de entre las sombras de su mente—. pero yo no le intereso? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 6 . Su Gracia invitó a varios solteros a cenar esta noche. agregando—: Su Gracia posee una abundancia de sabiduría por vivir con testículos problemáticos. los tres solteros han sido invitados para conocerte a ti. —¿Has estado siguiendo sus consejos? Su hermana asintió. —Hermana. Blaze se sentó junto a su hermana. tristeza y sorpresa —dijo Raven con una sonrisa ambigua. —Debería hablar con Su Gracia antes del baile del Club Ecuestre —dijo Blaze.

Sin embargo. señorita Blaze. —Ambas hermanas se dieron vuelta ante el llamado y vieron a Tinker. Blaze levantó la mirada a las ventanas de la mansión y captó movimiento en una de las habitaciones del segundo piso. Dile al marqués que estaré allí enseguida. por supuesto. El mayordomo comenzó a cruzar el césped hacia la mansión. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 7 . corriendo hacia ellas—. —Señorita Raven. —¿Cómo confundirás a Alex hoy? —Tomaré el camino largo de regreso —respondió Raven—. señorita Raven. y una sensación extraña de estar siendo observada se filtró en sus sentidos. Entonces retomó su excavación. —Dios. Raven se alejó. Un repentino escalofrío bailó por su columna. —Buen muchacho. Se dio vuelta para echar un vistazo al césped y el jardín formal. Bliss dice que nunca pienso.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Piensas demasiado —dijo Raven—. y su mirada pasó de Blaze a la pala en su mano y luego el agujero. el mayordomo del duque. Nunca querría que pensara que he estado esperándolo. —Raven se levantó de su asiento en la escalera—. Era la oficina de su padre. Tinker. Relájate y disfruta de la competencia por tu afecto. El hombre con quien me case debería amarme aunque no fuese hija del duque de Inverary. Tinker se dio vuelta para partir pero se detuvo. —Blaze arrojó otra palada de tierra al costado—. su mirada pasó al mastín que yacía relajado a la luz del sol. —Gracias. Los labios del hombre se estiraron. Creo que eso marcará la pauta para su visita. —No me viste cavando este pozo —dijo ella. El marqués de Basildon ha llegado —anunció Tinker al llegar junto a ellas. Blaze miró a su hermana. Con eso. Casi podía sentir la mirada de alguien sobre ella. Blaze palmeó la gigantesca cabeza del perro. —¿Estabas esperándolo? —Sí. —Gracias. Blaze se quedó quieta. presionando la pala en la tierra con el pie antes de recogerla y echarla a un lado. Recorrió el bosque detrás del cenador con la mirada pero no vio nada. No había nadie merodeando. ¿pero ahora cómo sabré qué caballero es sincero? —Lo sabrás en tu corazón. —No la he visto en toda la tarde. Blaze no podía quitarse esa sensación. —De nada. suenas como papá. —Hum. Caminando lentamente. Puddles. —Sí. Lo que significaba que no había peligro inminente. Tinker.

¿Qué más necesito saber? Ross sonrió ante la expresión irritada del duque. Se quedó inmóvil. se encontraba frente a la ventana de la oficina del duque y observaba a la menuda pelirroja cavando el césped bien cuidado de su pariente. Su propio padre tenía esa misma expresión cuando quería algo. ¿Qué diablos está haciendo? Ross MacArthur. marqués de Awe. —¿Digno de qué? El duque de Inverary sonrió. Inverary era tan astuto como su propio padre. maldición. Ross recorrió el área con la mirada. Ross —lo llamó el duque de Inverary—. Si llegaban temprano. pero los jardines parecían desiertos. Gracias a Dios por esos solteros. Blaze sabía que tendría otro sermón de su padre y su madrastra sobre la conducta adecuada. mirando atentamente la mansión. Cinco vasos macizos. Y entonces sonrió. Retomando su tarea. —Te lo diré en un rato. con su oscura mirada sobre su pariente—. Los problemas la habían encontrado nuevamente. maldición. la muchacha jardinera echó otra palada de tierra. Ross se preguntaba la razón por la que había sido convocado. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 8 . ¿Qué plan están tramando usted y mi padre? —Tengo que decidir si eres digno —le dijo el duque. La mirada oscura se entrecerró sobre el hombre mayor. y él supo que su mirada viajaba de ventana en ventana. podrían salvarla de una reprimenda. Ross se dejó caer en una silla frente al escritorio. —Nunca bromees sobre whisky o caballos —le advirtió el duque de Inverary. Una sonrisa tocó sus labios cuando ella se agachó para recoger otra palada de tierra. Un momento después. ni hablar de una decidida a arruinar un excelente césped. volvió a detenerse. Cavar la tierra nunca sería considerado una actividad digna de una dama. ofreciéndole la visión de la forma deliciosa de su trasero con el vestido ligero que tenía puesto. apartándose de la ventana. se encontraban en fila sobre el escritorio. Quiero probar tu conocimiento de whisky. —¿No es suficiente invertir en whisky Campbell? —Ross logró parecer relajado en el sillón de cuero—. —Ven aquí. Quería ver qué la había distraído. Ross supuso que la muchacha se sentía observada. y Ross sabía condenadamente bien que no había sido invitado aquí con el propósito de probar whisky. el duque y su propio padre creían que el whisky era similar al vino sacramental. cada uno conteniendo una medida de whisky. Paseándose tranquilamente por la oficina. El marqués admiró el cabello fogoso de la muchacha destellando a la luz del sol de la tarde. Fuertemente involucrados en el negocio. Cuando la muchacha miró sobre su hombro. —Se sirve el whisky en un vaso y se bebe —dijo Ross.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Maldición. La sonrisa inescrutable del duque significaba problemas. esa vez enfrentando la mansión. Nunca había visto a una muchacha jardinera.

—Ross levantó el primer vaso y bebió el whisky. Elegante y floral. dejando que la calidez de su lengua soltara los sabores—. Su Gracia. musculoso y audaz. Recuerdo que tu padre esperaba una unión entre la muchacha Gordon y tú. especialmente las esposas e hijas de aristócratas — dijo Inverary—. —Todas las mujeres se acicalan y gorjean. Inverary nunca había sido propenso a la pura curiosidad. Ross sacudió la cabeza. mi madrastra y la Bandada Emplumada llegarán a Newmarket antes del baile del Club Ecuestre —respondió Ross. —Simple curiosidad mientras paso el tiempo con el hijo de mi primo favorito. mi trasero. Catriona Calder y Felicia Burns —le dijo Ross—. que los establos Inverary habían ganado el año anterior. —Mi madrastra estaba presionando por una unión entre mi hermanastra y yo —dijo Ross. sin dudas. o al menos evitar que su pariente se quedara con ese honor nuevamente. Ross volvió a relajarse. —¿Tienes una amante? La pregunta dio a Ross una sacudida inesperada. —¿Te enteraste de lo que sucedió a Charlie? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 9 . Curiosidad. por supuesto. Con mucho cuerpo. —¿Por qué pregunta? Inverary se encogió de hombros. Whisky Lowland. —Dougie se ha retrasado en Londres. El duque de Inverary asintió ante su respuesta. Whisky Highland. poniéndolo en guardia. —Supongo que te quedarás con Gordon una vez que esta Bandada Emplumada llegue a tu hogar —dijo el duque. Ross olía una trampa. —Mantuvo el líquido en su boca un momento antes de tragar—. Aunque su duquesa era otro asunto. pero no tengo deseos de casarme con ella ni con ninguna de las amigas de mi hermana. —Yo no juego con doncellas o casadas. El mismo caballo tenía que ganar las tres carreras principales. pero llegará a Newmarket antes del baile del Club Ecuestre. —¿Dónde ha estado ocultándose Douglas Gordon últimamente? —preguntó Inverary. —Dejó el vaso sobre el escritorio—. manteniéndolo dentro de su boca. su sonrisa inescrutable volvió a aparecer. —¿Qué es la Bandada Emplumada? —Mi hermana y hermanastra traerán a Drucilla Gordon. tomando el segundo vaso de whisky—. —Nunca escucho tu nombre unido al de ninguna dama. recordándole sus perpetuas llegadas en segundo lugar. El duque sonrió ante la respuesta correcta.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ross pasó su mirada a los trofeos de la Triple Corona del Club Ecuestre. confundido por esta compañía Siete Palomas que rebaja sus precios. —Muy bien. —¿Cómo está tu padre? —Pa. Planeaba ganar los codiciados trofeos ese año. cambiando de tema. Las llamé la Bandada Emplumada porque están acicalándose y gorjeando como canarios constantemente. —Tengo habitaciones en la pensión Rowley para escapar de las parloteadoras.

Turbado y ahumado. Este sabor picante dice a gritos que es whisky Campbeltown. He dado permiso a Harry para montar a Thor. pero Roxie insistió en que la mona debía desaparecer. Problema resuelto. poniendo los ojos en blanco—. necesitaba un esposo. —Correcto otra vez. —¿Sabes cómo expresa su disgusto un mono? —Ross negó con la cabeza—. mi hija vio la sensatez en eso y aceptó entregar a la Señorita Giggles a la Reserva de la Torre. este Islay ha sido añejado más de quince años. De cualquier modo. —Desearía haber visto eso. la calidez de su lengua liberó su sabor distintivo—. —Bedelia no era ninguna bruja —dijo el duque—. tomando el cuarto vaso de whisky. señalando el último vaso de whisky—. —El mejor jinete de las carreras de purasangres nunca se hubiese involucrado en una reyerta dos semanas antes de la primera carrera —dijo el duque—. descansando la lengua antes de continuar con la degustación de whisky. y Señorita Giggles sintió una antipatía instantánea por la buena amiga de mi esposa. —Ross bebió el whisky—. El duque de Inverary asintió su aprobación y luego terminó su historia. pero sí poseía varios dones inusuales. El mono arroja su excremento —le dijo el duque—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Escuché que había sido apuñalado en una reyerta en la taberna. —¿Cómo resolvió el problema? —Ross bebió el whisky. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 10 . —Inverary continuó su historia—. Aunque le rompió el corazón. Blaze adquirió a Señorita Giggles. yo diría. Ross rió entre dientes. muchacho. muchacho. —¿Qué es esto que dicen de un mono viviendo con ustedes? —preguntó Ross. lady Althorpe. Ross bebió el whisky. siendo una hembra adulta. —Mi hija adquirió una mona Capuchino —dijo Inverary. Alexander Blake llegará hoy para las carreras y ayudará al agente Black a investigar el asesinato. que Dios guarde su alma — dijo Ross. —Senté a Blaze y le expliqué que Giggles. uno de los cuales era comunicarse con los animales. ¿Alguna vez tu padre te contó historias sobre la tía Bedelia? —¿Se refiere a la bruja? —preguntó Ross. —Whisky Speyside. —Necesitaba deshacerme de la mona —dijo Inverary. Compré un esposo a la mona y los dos acaban de convertirse en padres. pero no es una dama Lowland. El duque de Inverary sonrió. Por otro lado. perdería a mi hija si usaba una pistola con el animal. Blaze heredó la afinidad con los animales de mi tía Bedelia. —Puede permitírselo. Los labios de Ross se arquearon en una sonrisa apenas reprimida ante el aprieto del duque. —Tal vez Charlie fue llevado a la reyerta a regañadientes. Contratar al agente de policía más famoso de Londres me está costando una fortuna. o perdería a mi esposa. —Alguien asesinó a Charlie para evitar que ganara la Corona para mí nuevamente este año — dijo Inverary—. tomando el tercer vaso de whisky. suave y encantador. —Son tres de tres. probando su sabor. —Los monos son criaturas tan pequeñas y lindas.

Ross deslizó su mirada a los trofeos de la Triple Corona. ¿Qué potranca le regaló? —Le di a Pegasus —respondió el duque—. —¿Cómo lo hace? —Tendrás que preguntárselo a ella. —Eres digno de casarte con una de mis hijas —respondió Inverary. pero nuestras familias no necesitan otra conexión. —Roxie insiste en que des una oportunidad a esta hija —le dijo el duque—. —¿Alguna vez escogió un perdedor? —No lo creo. —Mi abuelo era su bisabuelo —respondió Inverary—. pero ella te favorece. cuénteme de qué soy digno.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Bien pensado de su parte —dijo Ross—. —Me siento honrado –intentó escapar Ross—. pero aspiro a que alguna de mis niñas se case con un recio escocés. usted y mi padre son primos y todo eso. —Sepa que no estoy aceptando casarme en este momento —dijo Ross—. intentando sonar despreocupado. Ross. Ross tosió y buscó un vaso de whisky. Dio un buen trago y se estremeció cuando el potente líquido quemó un sendero hasta su estómago. —¿Qué hija tiene en mente la duquesa? —Blaze. aunque Rooney es de la rama ilegítima de la familia. —Mi esposa se ha decidido —dijo Inverary. —Pegasus es reacia a pasar por huecos —dijo Ross—. —Blaze necesita aprender que las carreras de caballos pueden ser un negocio difícil y desgarrador —replicó el duque. para abrir un refugio para caballos. Roxie se preocupa de que la muchacha termine solterona. —Hay un pequeño problema —le advirtió Inverary—. —Su hija tiene ambición —dijo Ross—. añadiendo—: Rooney también obtuvo el cabello rojo de la tía Bedelia. —No entiendo la razón por la que mantiene a Rooney en su nómina —agregó Ross. y podría pasar por hermano de mi hija. Naturalmente. —Ciertamente disfrutaré conocer a Blaze —dijo Ross. necesitas casarte con alguien y tener un heredero. Acepta tu destino. y Rooney es un borracho. —El duque sonrió. y mi Blaze sumó a los cofres Inverary escogiendo los ganadores del año pasado. Después de todo. Pensé que Blaze y tú podrían conocerse aparentando ayudarla. y Rooney será su jinete. pero siento curiosidad de saber si está planeando forzar a la muchacha hacia el altar. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 11 . Ha condenado a su hija al fracaso. Ross sabía que había sido enganchado mejor que cualquier pez. mirando al joven con los ojos entrecerrados—. Blaze se niega a casarse y pretende ganar dinero suficiente esta temporada de carreras. perros y gatos indeseados. Ahora. ya que le regalé una potranca. —¿La que se comunica con los animales? —Tú crías y corres con purasangres —dijo el duque—. —Los príncipes rusos están muy bien —decía el duque—.

está enterrando los abrigos de piel de mi esposa. Ambos hombres se dieron vuelta ante el sonido de la voz de la duquesa. Mi Blaze tiene un enorme corazón y un temperamento fuerte a juego con su encendido cabello. Ross estalló en carcajadas. ¿Aunque la pequeña bruja está enterrando mis pieles? —Me atrevo a decir que el muchacho quiere casarse con ella porque está enterrando tus pieles. —¿Qué está haciendo a mi césped? Blaze dejó caer la pala y. Ross la atrapó antes de que cayera al suelo y. que también heredó de Bedelia Campbell. —Esperaré con ansias conocer a la muchacha y a mi regia competencia —dijo Ross. aceptaré a la muchacha —dijo. y luego ve afuera y salva las pieles de mi esposa. ¿Qué están ocultando? —La duquesa espió por la ventana por el espacio entre los cuerpos de ellos. cruzando la sala—. Si ella está de acuerdo con la unión. —Caballeros. Ross cruzó la oficina hacia la ventana y señaló afuera.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau A Ross nada le gustaba más que un desafío. abriendo un costal. a modo de saludo. la cargó hasta el sofá frente a la chimenea. —¿Esa es Blaze? El duque de Inverary se unió a él allí. pero no esperamos que escoja a Dirk. claro. —Milord. —Su Gracia. Sacudiendo la cabeza. sonriendo. extrajo una piel. La duquesa se desvaneció ante sus palabras. logró venir —dijo una mujer. —Buen Dios. Ross comenzó a dirigirse a la puerta. con ayuda del duque. dobló la piel y la puso en el agujero. —Roxie decidió dar a Blaze la opción de un príncipe. sacando otra piel. y el duque de Inverary rió entre dientes. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 12 . ¿Qué está haciendo Blaze? —Creo que está enterrando sus pieles. —¿MacArthur quiere casarse con Blaze? —escuchó exclamar a la duquesa con voz sorprendentemente fuerte—. el cabello rojo de la muchacha captó su atención—. Ninguno de los dos escuchó que la puerta se abría. —Mi hermanastro es un jugador compulsivo. un marqués y un conde —dijo el duque—. Inverary cayó de rodillas junto a su esposa. Se pararon de espaldas a la ventana para bloquearle la vista. se ven culpables —bromeó Roxie. Luego buscó en el costal nuevamente. pero se detuvo a mitad de camino de la habitación. estirando sus largas piernas. —Ella te gustará —dijo Inverary—. —Oh. —Envía a una doncella a buscar sales —le ordenó el duque—. —¿Quién es mi competencia? —El príncipe Lykos Kazanov y Dirk Stanley han sido invitados a cenar con nosotros esta noche. y dándose vuelta para partir—. La temporada de carreras podría resultar interesante así como lucrativa. Dios querido.

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La puerta se cerró con un clic detrás de Ross, pero había oído la risa en la voz de su pariente. Su intrigante padre debía haber dicho al duque cómo picar su interés. Ross decidió que seguiría con el juego. Después de todo, estaba compitiendo contra un príncipe y un conde, un extranjero y un jugador. Disfrutaba ganar, y su hermanastro era competencia inferior. El príncipe podría darle algunos problemas, pero eso haría que ganar fuese mucho más dulce. La muchacha no sería problema, pero su perro era un monstruo. Sonsacar algunos bocados a la cocinera serviría a su propósito de mantener encantado al perro. Una vez armado con las galletas de canela favoritas del perro, Ross paseó por los jardines del duque en dirección al cenador, con la mirada fija en el trasero de la pelirroja menuda al agacharse. Su futura novia tenía un atractivo trasero. Cierto, era casi diminuta, el tamaño perfecto para un jinete si hubiese nacido hombre. Por suerte para él, la muchacha había nacido mujer. Ese glorioso cabello rojo sin duda anunciaba a gritos su determinación obstinada. La vida con ella nunca lo aburriría. Ross recordó la danza que habían compartido en la boda de su hermana. Los senos pequeños, perfectamente proporcionados de ella lo habían seducido. La suave lluvia de pecas sobre el puente de su delicada nariz lo había intrigado, y se había preguntado si tendría pecas en alguna otra parte de su cuerpo. Se había sentido tentado a seducirla esa noche, pero ningún hombre cuerdo jugaba con las hijas de Inverary. Además, seducir doncellas y casadas era extremadamente peligroso. Aparentemente, tanto Inverary como su propio padre querían que se casara con ella. Haría polvo a los otros dos contendientes y ganaría la mano de la muchacha en matrimonio. Por las buenas o por las malas. Ross echó un vistazo al mastín, que movía la cola ante su acercamiento. Allí no había protección para ella. Parado con las manos en sus caderas, Ross deseó que ella se diera vuelta. Estaba refunfuñando al perro sobre la matanza de animales y permanecía ajena a su presencia. —Suelte la piel, muchacha. Blaze dio un grito ahogado y giró rápidamente. La sorpresa la hizo tambalear hacia atrás, pero logró permanecer de pie. A su lado, Puddles movía la cola como la batuta de un director de orquesta, lo que significaba que el mastín no percibía peligro. Ella reconoció al intruso. Habían valseado juntos en docenas de sus ensueños durante el año anterior. Ahora se encontraba frente a ella. Con más de un metro ochenta de estatura, el marqués de Algo no era un hombre que pudiera olvidarse fácilmente. Le recordaba a un guerrero, con sus amplios hombros y cintura estrecha expuestos en todo su esplendor en las ropas costosas. Su rostro era deslumbrantemente apuesto, sus labios generosamente cincelados. La insinuación de un hoyuelo en su mentón suavizaba el aura de dureza. Su cabello era más negro que una medianoche sin luna, sus ojos relucientes diamantes negros. Dios, el marqués de Algo apestaba a masculinidad. Pero su expresión la irritaba. Estaba mirándola como si nunca antes la hubiese visto, como si no hubieran compartido un baile en la boda de su hermana.

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Eso dolía. Blaze sabía que nadie la consideraría una belleza consagrada, pero nadie sentiría asco al mirar su rostro. El insulto dolió, exigiendo que le pagara del mismo modo. —¿Quién es usted? —Me lastima, muchacha. —Él apoyó una mano sobre su corazón—. ¿No recuerda que compartimos un baile en la boda de su hermana? Blaze inclinó la cabeza, estudiando su rostro, y entonces se encogió de hombros. —No puedo recordar a cada caballero que solicita un baile. Una tensión en los labios de él le dijo que había dado en el blanco. —Permítame refrescar su memoria —dijo él—. Soy Ross MacArthur, marqués de Awe. —Un placer conocerlo. Nuevamente, quiero decir. —Blaze movió la mano en un gesto para ahuyentarlo—. Váyase, milord. Estoy en medio de un funeral. El marqués rió entre dientes. Su respuesta no le cayó bien. —Su padre me envió a detener el entierro. —Ross le quitó la piel de la mano—. Su Gracia la vio y se desvaneció. Blaze miró a Puddles. Asusta hombre. El mastín se paró, con los pelos levantados, mostrando los dientes y gruñendo. La baba caía de su hocico. Manteniendo la mirada sobre el perro, Ross buscó en su bolsillo y sacó una galleta de canela. La sostuvo en la palma de su mano, ofreciéndosela al perro. Puddles gimió y movió la cola, acercándose de a poco al dulce. Suavemente, el mastín tomó la galleta. Hombre bueno. Eso sorprendió a Blaze. Hubiese llamado traidor al mastín, pero él no conocía la palabra. —¿Cuál es el nombre de su perro? —preguntó Ross, doblando la piel y colocándola dentro del costal. —Lo llamé Puddles, por la razón habitual. Ross sonrió ante eso y recuperó las demás pieles de su tumba. Luego de sacudirlas, las devolvió al costal. —Usted lleve sus pieles de animales muertos a la duquesa —dijo Blaze, tomando la pala—. Yo llenaré el agujero. —No acepto órdenes de usted ni de nadie más. —Ross le quitó la pala de la mano y la arrojó a un lado—. El jardinero lo hará. —Señaló el cenador, diciendo—: Siéntese allí. Quiero hablar con usted sobre la temporada de carreras. Blaze hubiese mencionado que ella tampoco aceptaba órdenes, pero la curiosidad reprimió el impulso de marcharse. Sin discusión, subió los escalones del cenador y se sentó en un banco. Después de arrojar un par de galletas al mastín, el marqués la siguió y se ubicó a su lado en el banco. Con la mirada baja, Blaze notó que el muslo de él coqueteaba con su falda y se alejaba, lo cual le daba espacio para extenderse relajado. Se asustó cuando el muslo de él volvió a tocar su falda. —Caerá por el borde si sigue moviéndose. —Blaze oyó la sonrisa en su voz y levantó la mirada. Los ojos negros de él la inquietaban, así como su diversión a expensas de ella—. Tengo

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purasangres, así que sé algo sobre el negocio —dijo el marqués—. Su padre me dijo que le regaló un caballo. —Pegasus. Blaze sonrió, pensando en su árabe—. Su potranca terminó última en sus dos únicas carreras —le dijo Ross. —Pegasus corre más rápido que cualquiera de los caballos de mi padre —dijo Blaze, descartando su comentario—. Clasificaremos y tomaremos las Tres Clásicas para ganar la Triple Corona. —Admiro su confianza —dijo él—, pero la velocidad no importa si su caballo es reacio a atravesar huecos. ¿Huecos? Blaze no tenía idea a qué se refería, y era demasiado orgullosa para preguntar. Pegasus adoraba correr e incluso había derrotado en las pruebas a Thor, de su padre, así como al campeón del año anterior, Zeus. —La ayudaré —dijo el marqués—, pero no puedo prometer éxito para superar el defecto. —¿Por qué quiere ayudarme a derrotarlo? Blaze no pudo ocultar la sospecha en su tono. Ross le ofreció una sonrisa sencilla. —¿Me gustan el cabello rojo y las pecas? Poniéndose rígida ante la mención de sus defectos, Blaze luchó contra la necesidad de ocultar sus pecas tras la mano. —Agradezco su oferta —logró hacer una sonrisa falsa—, pero prefiero resolver mis propios problemas. —Estoy insistiendo, no ofreciendo. —Ross levantó una mano, pero ella se encogió—. Tiene una mancha de tierra, muchacha. Sosteniendo su mentón en una mano, él le pasó el pulgar por la mejilla. Blaze se quedó helada, desgarrada entre disfrutar la calidez de su toque y huir. Sus ojos azules se abrieron mucho cuando el rostro de él fue acercándose más, más, más. —No me bese. Blaze se levantó velozmente del banco, necesitando distanciarse de la posibilidad de su primer beso y la mera presencia de él. Ross sonrió. —No puede condenar a un hombre por intentar robar un beso a una niña bonita. ¿Él pensaba que era bonita? Blaze sabía que estaba comportándose mal, pero no tenía experiencia con los caballeros. Debía haber algún modo de desalentar a un caballero sin provocar una escena. Tenía que hablar con su madrastra, como había sugerido su hermana. —No lo condenaré —dijo Blaze, haciendo acopio de su dignidad—, ni le permitiré un beso. —Se dio vuelta, diciendo—: Vamos, Puddles. —¿Se sentará conmigo en la cena? Maldición, el escocés era uno de los solteros. Blaze abrió la boca para negarse pero perdió el valor, la mirada de él le robaba las palabras. Si no podía encontrar su propia voz con él mirándola, ¿cómo lograría comer en la cena? Optando por una escapatoria fácil, Blaze se aclaró la garganta.
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—Mi madrastra decide dónde se sienta cada uno. Entonces se marchó del cenador, con su perro trotando a su lado. Blaze caminó en dirección a los establos en lugar de cruzar los jardines hacia la mansión. ¿El marqués la estaba observando? Imaginó esa mirada negra sobre su espalda. Incapaz de controlarse, Blaze espió sobre su hombro y sintió un caliente rubor subiendo en sus mejillas. MacArthur se encontraba cerca del cenador, con una sonrisa en su rostro y su mirada fija en ella. Y entonces la saludó con un movimiento de dedos. Blaze aceleró su paso, lo cual provocó la risa de él. El sonido de su diversión hizo eco en los oídos de ella y la persiguió por el sendero hacia los establos.

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Rooney. El jinete era bajo y delgado. resolvería el problema sin ayuda del marqués. su tono era una amorosa caricia. —Blaze se dio vuelta para salir—. —Espere —la detuvo Rooney—. —Me prometiste no beber durante la temporada de carreras. Blaze espió en el último compartimiento. o siquiera a Emperor de Dirk Stanley. Blaze paseó por las tablas del suelo cubiertas de paja del establo hacia un compartimiento particular. ¿Quieres ganar lo suficiente como para dejar de beber? Si no. —Tomaré tu comentario como un sí —dijo Blaze—. —Pegasus es una potranca —dijo Rooney—. —¿Rooney? No hubo respuesta. Blaze vertió el contenido de la botella sobre las tablas del suelo. —Las carreras comienzan dentro de una semana —se defendió Rooney. A ella no le gustaba. belleza mía —susurró Blaze. Blaze le quitó la botella de la mano y olisqueó el contenido. Blaze entró al establo. —¿Quieres ganar la Triple Corona? —Todo jinete en Inglaterra desea eso. No podía repetir el peor día de su vida. Manteniendo su mirada cautiva. Las pecas de Blaze parecían minúsculas comparadas con las de él. dejando que sus ojos se acostumbraran a las sombras. dímelo ahora y buscaré otro jinete.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 02 CAP TULO 02 El escocés poseía una opinión exagerada de sus propios encantos. Blaze arqueó una ceja cobre. Sin una palabra. Dejando a su caballo. ¿estás aquí? Los balbuceos se convirtieron en gruñidos. Se detuvo dentro de la puerta. Estás despedido. con el perro a su lado. y nunca derrotará a Thor de su padre o a Hercules de MacArthur. ¿Podía este hueco ser el problema que Raven había percibido? Si así era. y no confiaba ni un poquito en él. Con una botella en la mano. El olor almizclado de caballos se mezclaba con los aromas a heno y cuero aceitado. Los sonidos familiares de caballos bufando y los movimientos apagados de sus fuertes pisadas la calmaron. llevándola a otro lugar y momento. Y entonces débiles balbuceos llamaron su atención—. Con su furia creciendo. tambaleándose sobre sus pies—. y ella acarició la cara plana de la árabe. —Ella ganará. No necesita gritar. La imagen de su madre apareció en el ojo de su mente. su estridente cabello rojo superaba el de ella en fulgor. Debía haber sonsacado una invitación a cenar de su madrastra y le había ofrecido su ayuda para poder espiar a Pegasus o Thor. Alcohol. ¿Cómo sabe que Peg puede derrotar a esos potrillos? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 17 . Encontraré otro jinete. su jinete se estaba levantando de la paja. Blaze sufrió el impulso de romper la botella de bazofia en pedazos. de su padre. Pegasus bufó un saludo. —La escuché —dijo Rooney. —Hola.

Pagaré por sus servicios y su silencio. pero Su Gracia le regaló un caballo defectuoso. con la mano sobre el brazo de ella—. volados de encaje y mangas cortas abombadas. —Lo prometo —agregó Rooney—. Blaze deseó que su madrastra hubiese comenzado con esta tontería luego de la temporada de carreras. se niega a pasar por huecos para adelantarse. Vivir con su madre le había enseñado que la bebida podía detener las mejores intenciones. un impulso totalmente indigno de una dama—. No tomaré otra bebida. Una vez que los otros jinetes descubrieron el defecto. Blaze permaneció en su dormitorio para estudiar su reflejo en el espejo de cuerpo entero. —Curar a Pegasus sorprenderá a esos jinetes. Eso llevó una sonrisa a los labios de ella. más importante.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Ella me lo dijo. —El espacio vacío entre dos caballos es llamado hueco —le dijo Rooney—. se unieron para usarlo contra ella. —¿Por qué crees que se niega a atravesar huecos? Rooney se encogió de hombros. —¿Realmente cree que podemos curar el problema de Peg y ganar la Triple Corona? Blaze le ofreció una sonrisa destinada a alentar. Enviaré a un lacayo con otra botella de veneno. —¿Qué hay de rodear a los caballos? —Eso desperdicia tiempo —respondió Rooney—. Llevaba un vestido de seda amarillo pálido con un ruedo con festones. y esa es la razón por la que Peg terminó última en sus dos únicas carreras. Blaze estudió su rostro. ni siquiera un sorbo. Afortunadamente. su madrastra tenía un gusto impecable. —El marqués de Awe mencionó que Pegasus es reacia a atravesar huecos —dijo Blaze—. —¿Cómo la curamos? —Trae a Pegasus y los otros dos jinetes a la pista a primera hora mañana —le ordenó Blaze—. su fortaleza interior. El hueco. Pegasus merece algo mejor que un borracho desleal —dijo Blaze. —Pregúnteselo. La cena con los solteros se cernía sobre ella. y el tono pálido complementaba su cabello rojo. su voz chorreando desdén—. y puedes enviarte tragando a una tumba prematura. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 18 . Explica lo del hueco. A ella le dolían las manos de ganas de abofetearlo. No necesitaba que ninguna distracción robara su foco de Pegasus y las carreras. La esperanza y la incertidumbre luchaban en el rostro del jinete. —Sé que podemos. —Yo la montaré —dijo Rooney. —Rooney estalló en carcajadas. Aunque Peg es el caballo más veloz que jamás haya visto. intentando evaluar su sinceridad y. Retrasando lo inevitable.

—No soy un caníbal —dijo Blaze. que había madurado en una mujer insegura. pescado y aves no constituye canibalismo. —Irradias vitalidad sin colores brillantes —le dijo Raven—. Su madrastra era más astuta que un zorro. porque papá prometió comprarle reemplazos. —Te traigo un mensaje de la duquesa. Inspeccionando su tez en el espejo de cuerpo entero. Blaze decidió que sus pecas eran menos perceptibles si entrecerraba los ojos. Blaze hizo una mueca y puso los ojos en blanco. cuando las damas se empolvaban el cabello. ¿Nuestra queridísima madrastra preferiría que me obligue a comer carne y luego la regurgite? —Querida. No había tenido en cuenta esa alarmante posibilidad. —Cobardes. Me comunico con ellos. estremeciéndose delicadamente para enfatizar su repulsión— . dejando a su madre como una niña condesa huérfana y pobre. Blaze recordaba las historias que su madre había contado a ella y sus hermanas sobre la elegante sociedad francesa. Serena y Sophia? —le preguntó Blaze. —Te ves adorable —dijo Raven. sorprendiéndola—. pero dudaba que su madrastra hubiese invitado solteros miopes. —El mensaje de madrastra es que entierres todas las pieles que quieras —dijo Raven. no entro en conversaciones. pero la mayoría de la gente no conversa con los animales. pero los solteros estaban retrasando la inevitable reprimenda. Por otro lado. —Comprendo —dijo Raven—. Blaze apreciaba la bondad de su hermana. Con quien quiera que te cases puede descubrir tus hábitos de comida después de que se hayan pronunciado los votos. Raven sonrió. —Los animales no conversan —le dijo Blaze—. cruzando la habitación. —No dirías eso si pudieras comunicarte con los animales —dijo Blaze. Blaze miró el vestido rosado de su hermana. —¿Dónde están Bliss. Las dos únicas cosas que su madrastra amaba más que las pieles eran las joyas costosas y al duque. la sociedad no ve con buenos ojos el vómito público —dijo Raven lentamente. Comer carne.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau La vida hubiese sido más sencilla si hubiera vivido en una época anterior. Blaze frunció el ceño al pensar en más animales muertos. podría haber sufrido el mismo destino que las demás Flambeau y perdido la cabeza en la guillotina. Su poco elegante cabello rojo y la lluvia de pecas desalentaría a los pretendientes. Su Gracia estaba definitivamente furiosa por las pieles. captando su atención. El lado alegre de la situación era que no quería casarse. —Desearía poder usar ese color. La puerta se abrió de golpe. Aunque no le entusiasmaba el rechazo. El cabello ébano y la tez marfil podía soportar cualquier tono. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 19 . —Nuestras hermanas están escondidas en sus dormitorios. El marqués no había entrecerrado los ojos ni una vez durante su conversación. imitando a la duquesa—. Y entonces el Terror estalló para reclamar a la familia Flambeau entera. —No juegues con tu comida —agregó Raven—. Me vería cetrina si usara tu vestido. pero Raven nunca se había visto cetrina en su vida.

—Una actitud positiva significa todo —dijo Raven—. Blaze dudaba que cualquiera de los caballeros invitados a cenar fuese a cortejarla por una conexión con su padre. Madrastra hará desfilar a los solteros frente a ti hasta que uno te fascine. ¿No lo crees? —Qué idea excelente. Lo cual la dejaría libre para concentrarse en la temporada de carreras. pensó Blaze. La vieja bruja realmente debe querer deshacerse de mí. Blaze tocó el brazo de su hermana. Descendieron las escaleras y se encaminaron en dirección a la sala de estar. ¿Qué piensas? —Ross MacArthur es rico. Si se comportaba como de costumbre. —Nunca antes noté tu naturaleza poética. —Dime qué has aprendido respecto a obtener la ventaja con los caballeros. Pronostico que las demás damas estarán pintando pecas en sus narices antes de que termine la temporada de carreras. —Cuando madrastra elogie tu comportamiento —susurró Raven—. Su madrastra comenzaría su juego de casamentera con los solteros más ricos y deseados de la sociedad. Peg se rehúsa a atravesar los huecos para adelantarse. pero yo veo polvo de hadas realzando tu belleza. ningún caballero lucharía por ella. La estrategia es importante. y ama los animales. —Querida. y los caballeros estarán compitiendo por tu atención. Una sonrisa serena suaviza palabras cortantes y confunde al sexo opuesto. ejercitando su actitud positiva—. —¿Cómo lo sabes? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 20 . porque ningún hombre puede resistirse a un desafío. Cortar la carne en pedazos y hacerla dar vueltas por mi plato hará parecer que he comido hasta saciarme. —El don de una mujer es la maldición de otra —dijo Blaze—. dile que has estado siguiendo su ejemplo. deteniéndose fuera de la sala de estar—. —¿Cómo puedes recordar todo eso? —Sé tú misma —le aconsejó Raven—. El marqués de Awe ofreció ayudarme a resolver el problema. pensó Blaze. lo más difícil de obtener es lo más deseado. —Tu presentimiento respecto a Pegasus era correcto —le dijo Blaze. —Los caballeros me adorarán —dijo Blaze. Raven se volvió hacia la puerta. Blaze sonrió y alcanzó a su hermana. Blaze abrió la puerta para ella. saliendo al pasillo—. —¿Quieres decir que mienta? —preguntó Blaze. tiene título y es apuesto —dijo Raven—. —¿Mis pecas son muy notorias? —Tú ves pecas —respondió su hermana—. ¿pero qué si no me agradan? —Qué actitud excelente —la elogió Raven—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Posees un raro don. tus pecas están imponiendo una moda —dijo Raven lentamente. —Las mentiras piadosas nunca hieren a nadie —respondió Raven.

¿Cómo estás. aunque fuese extranjera. viéndose dolorosamente joven y despreocupada como Blaze nunca la había visto. La suya es una belleza extraordinaria. De otro modo. y hacían juego con la alfombra Aubusson dorado. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 21 . Debería haber sabido que su madrastra buscaría una unión con la realeza. con irritación tiñendo su voz—. mocosa —estaba diciendo Alexander Blake a su hermana. antes de pasar su mirada a ella—. qué bromista eres —dijo Blaze. sofás y sillones tapizados en colores de joyas formaban agrupaciones íntimas alrededor de la habitación. Pecas? Oyendo la profunda risa entre dientes de MacArthur. —Lykos —murmuró Blaze. —Le he dicho varias veces que use mi nombre de pila —dijo Lykos. La presencia del príncipe la sorprendía. Todas sus conversaciones unilaterales comenzaban con las palabras “lo siento. —Ah. —Concuerdo con su auto—evaluación. —Su Alteza —dijo Blaze. A veces Blaze se sentaba sola frente al retrato de su madre y hablaba con ella. Blaze reconoció a Alexander Blake. Gabrielle Flambeau. Blaze deseó que su madrastra no hubiese hecho eso. le desagradaba ser el centro de atención. volviéndose hacia el príncipe Lykos Kazanov—. Acostumbrada a quedar perdida en la multitud de seis hermanas. disfrutando de la expresión de sorpresa de él ante la dulzura de su reproche—. Su padre y madrastra se encontraban cerca de la chimenea y conversaban con cuatro caballeros. Hazte un favor y acepta la oferta del marqués. —Actitud —susurró Raven. —¿Lo sabes? —Lo sé. milady —habló otra voz—. Mirando de reojo el pianoforte. Raven entró en la sala de estar. El marqués de Awe se encontraba de espaldas a la puerta al igual que otros dos caballeros. —Te ves hermosa. más del gusto de Blaze que la opulenta formalidad de la mansión de Londres del duque. deseando sonrojarse. el prometido de su hermana. Blaze no tuvo más opción que entrar con ella. y prefería rechazarlo. crema y azul. Sillas. La sala de estar era atractivamente cómoda. Blaze pegó una sonrisa ambigua en su rostro y se deslizó sobre la alfombra hacia ellos. marqués de Basildon. uno de cabello oscuro y otro rubio. mamá”. El prometido de su hermana esperaba una respuesta cortante. aquí están dos de mis encantadoras hijastras —anunció la duquesa. Todas las miradas masculinas pasaron a ellas. En una pared lateral en un rincón aislado estaba el retrato de su propia madre. con sonrisa serena. Su habilidad ofendía a las audiencias. Creo que envidias mi belleza única. pero ella se negaba a satisfacer su provocación. Blaze logró no sonrojarse por pura fuerza de voluntad. no sabía que se uniría a nosotros esta noche.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Lo sé porque lo sé —dijo Raven. Le ordeno que lo haga. El retrato de la actual duquesa colgaba sobre la chimenea de mármol blanco. Las paredes color crema creaban el fondo perfecto para los retratos. tomándole la mano y haciendo una reverencia—. rogó que ninguno de los caballeros solicitara una actuación. Pegasus no ganará ninguna carrera. —Alex.

—Qué anillo interesante —dijo Blaze. ¿Recuerda nuestro baile en la boda de su hermana? —Nunca podría olvidar nuestro vals. su mirada cayó a la mano del príncipe. por supuesto. incluyendo al marqués. Su padre se metió en la conversación. Creo que mis dos hijas han conocido al marqués de Awe. conde de Boston. Ocultando esa vertiginosa respuesta tras una sonrisa glacial. un escocés. el príncipe Lykos Kazanov sería una joya de partido. —Me lo regalaron mis padres cuando me gradué de la universidad. no han conocido a Dirk Stanley. —Puddles está durmiendo por esas galletas que usted le dio. —Su Señoría y yo disfrutamos de una… —miró a su padre—. y rasgos fuertes y angulosos. indicando que su conversación debería terminar—. El marqués hizo una reverencia sobre su mano. pero logré graduarme. Todos. —Blaze echó un vistazo a la expresión hermética del marqués—. liberando la de ella. Había aprendido durante el año pasado que su padre veía las Highlands con una luz romántica. —Han pasado demasiados meses desde que la he visto —estaba diciendo el príncipe. Lykos levantó su mano. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 22 . Blaze sospechaba que MacArthur. MacArthur no llevaba anillos. una conversación muy informativa esta tarde. y sus manos parecían ásperas por trabajar con los caballos. —Bailaba usted como un sueño —dijo el príncipe. no podía ver una buena razón por la que un príncipe rico tuviera que estudiar. sosteniendo su mano todavía—. —Llámeme Ross. era un ofrecimiento débil diseñado para engañarla. —Por el contrario —dijo Lykos con una sonrisa—. —Blaze y Raven. muy envidiada durante décadas. fácilmente el más apuesto de los tres. dos rubíes eran sus ojos centelleantes. Lykos. pero el brillo en sus fabulosos ojos verdes era pura diablura. sonrieron ante eso. Su cabello rubio. Su regalo refleja el alivio de mis padres. —El duque de Inverary se aclaró la garganta. era la preferencia de su padre. mientras que su madrastra siempre era pragmática. Blaze bajó la mirada. —Debe haberle ido bien para obtener semejante recompensa —dijo Blaze. no su orgullo. —¿Dónde está ese perro suyo? —le preguntó Ross. Sus pies deben llevar las cicatrices de mis traspiés. En el tercer dedo de su mano derecha había un anillo de oro con la forma de una cabeza de lobo. —Un placer volver a verlo —dijo Raven. Blaze ofreció una sonrisa ambigua al marqués.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Con cabello negro y ojos azules. A diferencia del príncipe. Blaze se volvió hacia el conde. Su mirada oscura y sonrisa sencilla tuvieron un extraño efecto sobre Blaze. ojos verdes y rasgos perfectamente formados le otorgaban una expresión angelical. y mariposas aletearon en la parte más baja de su vientre. Su título y vasta riqueza lo convertían en la elección de su madrastra. De pronto sentía las rodillas flojas. Un tercer príncipe casándose en la familia sería una hazaña asombrosa. —Ejem. El caballero rubio.

Tres rivales compitiendo por su atención podría ser divertido. No tenía que casarse con ninguno de ellos. —¿Sus cónyuges fallecieron juntos? –soltó Blaze con sorpresa y luego captó la mueca de su madrastra. —Perdone mi pobre elección de palabras. —Ross y Dirk son hermanos —dijo su padre. su padre y mi madre se casaron para mitigar su soledad. y ella notó que no le otorgó permiso para usar su nombre de pila. —Me disculpo por entrometerme —dijo Blaze. Apostaría hasta su último penique a que el príncipe había pronunciado mal el nombre del conde a propósito. Las carreras de purasangres son placenteras y a veces un pasatiempo redituable. simplemente disfrutar del derramamiento de sangre. milady. Tratar con diamantes y otras piedras preciosas es mi negocio. —Los príncipes rusos no venden de puerta en puerta —dijo Lykos al conde. ¿Tiene algún significado especial? —Lykos significa lobo —respondió el príncipe.) Página 23 TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén . —Soy meramente una señorita. El príncipe Lykos ofreció su brazo a Blaze. Dick1. —Vayamos a cenar —sugirió la duquesa. Blaze tragó una burbuja de risas.. 1 Dick = imbécil en inglés (N. su padre se casó con mi madre. Su Alteza —se disculpó Dirk. con sonrisa obsequiosa. —Pensé que los rusos vendían vodka de puerta en puerta —se metió Dirk en la conversación. Sus manos sin manchas jamás habían conocido el trabajo. Blaze notó el anillo de diamantes que el conde llevaba en su dedo meñique. y miró de reojo al marqués. —Hermanastro —volvió a corregirlo Ross. —Es un placer conocerla. Miró de uno a otro pero no pudo ver ningún parecido. —Cuando la madre de mi hermanastro sufrió una muerte prematura —explicó Dirk—. —Me malentendió —dijo Dirk—. MacArthur observaba a su hermanastro con una expresión de desdén. —Somos hermanastros —corrigió Ross a su padre. Eso sorprendió a Blaze. —Lo perdono. no sabía que tiene interés en los purasangres —dijo Ross. —Ah. —Lykos es un nombre interesante —estaba diciendo Ross—. de la T.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Dirk Stanley le tomó la mano e hizo una reverencia. Blaze casi podía sentir la tensión emanando del marqués. y cuando mi hermano. —Su Alteza.. volviéndose hacia Kazanov. —Llámeme Lykos —dijo el príncipe—. entiendo el significado de su anillo —dijo Blaze. Mi propio padre ya había muerto. —Luego de llorar la pérdida de sus respectivos cónyuges —dijo Dirk—. —Dirk. Realmente había metido la pata.

MacArthur sacudió la cabeza. milady. El hombre estaba observándola. sonriendo al príncipe. entre él y Alexander. y ubicarla junto a MacArthur significaba que la duquesa favorecía al escocés. —Cuidaré bien de la dama –pinchó Ross al otro hombre. Una mesa rectangular de caoba se encontraba bajo un candelabro de cristal en el centro del comedor. tú te sientas a la cabeza de la mesa. Cuando el mayordomo dejó un cuenco de sopa primaveral frente a ella. Tinker y los lacayos comenzaron a servir la cena. Los lacayos habían colocado ocho cubiertos de los más finos platos de porcelana. esperaba la señal para servir. toma la silla a la izquierda del marqués. El príncipe Lykos ayudó a Blaze a sentarse.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —La acompañaré. Se preguntaba qué estaría planeando la vieja zorra. Su cercana proximidad la perturbaba. La más astuta de las mujeres. Hubiese apostado a que la duquesa apuntaba a la realeza. Raven. Blaze metió la cuchara en la sopa y la llevó a sus labios. —Ross. Blaze se distrajo evaluando los arreglos para sentarse. —¿Sucede algo? —le preguntó. Su madrastra era la mujer menos vacua en el reino. como es habitual. estás ubicado a mi izquierda —indicó la duquesa desde su lugar en una punta de la mesa—. su distracción desapareció. Tinker. La carne de ninguna criatura contaminaba el plato. la duquesa tenía más trucos casamenteros que las estrategias de batalla combinadas de Wellington y Napoleón. —Qué amable. Incluso el caldo estaba hecho de vegetales. el mayordomo del duque. Podía comer este primer plato de verduras y caldo. y Lykos se sentará a mi derecha. Sentarse junto al marqués no era la preferencia de Blaze. Flanqueando a la duquesa. Blaze sintió un torrente de alivio. milady. Cuando miró de reojo al marqués. La duquesa dio la señal al mayordomo. y saber que ningún animal había muerto la reconfortaba. ¿El marqués estaba flirteando con ella? Eso era tan sorprendente como que fuera favorecido por su madrastra. estaba mirando duramente a su esposa. Casi podía sentir el calor de su cuerpo. el príncipe Lykos y Ross MacArthur eran los invitados de honor. y ella le respondía con una sonrisa vacua. Blaze aceptó su brazo pero captó la expresión descontenta del marqués. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 24 . Con él se encontraban dos lacayos. copas de cristal y reluciente vajilla. Ella miró de reojo al marqués. Su padre tampoco parecía complacido. El caldo sabía delicioso. Eso la desconcertaba. con el dejo de una sonrisa en sus labios. De hecho. ¿O era su imaginación? La buena noticia era que no tenía que mirar sus insondables ojos negros que parecían ver dentro de su alma. siéntate entre el príncipe y el conde. Blaze. su oscura mirada pasó a los labios de ella. —¿Dónde me siento yo? —se burló el duque de su esposa. —Queridísimo. —Todo está perfecto.

se recordó Blaze. hija. no. Su padre se aclaró la garganta. —Me encanta el agua de cebada con limón. “El defecto que no mencionaste” fue tácito. —Quiere decir gris —la corrigió Ross MacArthur. Blaze miró del marqués al príncipe y luego al conde. —Casi perfecto. —Espero al agente Black en Newmarket mañana —les dijo Alexander. —¿Amadeus Black? —repitió el conde. Sus orejas picaban con la necesidad de oír cada palabra cuando el conde comenzó a discutir sobre la temporada de carreras con su padre. ¿Estaban tan ansiosos por agradarle? Esta competencia para ganar su afecto estaba volviéndose más divertida a cada instante. —Tendré una mejor ubicación que el tercero de la temporada pasada —estaba diciendo el conde a su padre—. —Emperor nunca derrotará a mi potrillo —replicó su padre—. Captó la mirada de su padre. —Pegasus es una árabe blanca —comenzó Blaze. sonriendo ambiguamente al marqués. tomando su propia copa. Toda su atención se enfocó en la conversación.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Actitud. —Tinker. pero simuló concentrarse en su agua de cebada con limón y la sopa. prefiero agua de cebada con limón. La diversión brilló en los ojos oscuros de él. dejando vacía únicamente la de Blaze. —¿Agua de cebada con limón? —repitió el príncipe Lykos—. especialmente gin. Un lacayo apareció con una jarra de agua de cebada con limón. Emperor está corriendo en las carreras menos prestigiosas como práctica para las Tres Clásicas. —Los caballos blancos son considerados grises —le dijo Ross. —Dirk Stanley hizo señas al mayordomo—. —Pegasus es blanca —repitió Blaze. pero nadie es perfecto. Los ingleses consumimos demasiado alcohol. También la probaré. entonces. Hasta los hombres inocentes temblaban ante la mención del agente de policía más ilustre de Londres. Ross dejó su copa sobre la mesa. Observándolo. palideciendo varios tonos. Thor corre más rápido que Zeus el año pasado. —Cerca. —¿No le gusta el vino? —preguntó Ross. Blake estará investigando el incidente. —Lamentablemente. su orgullo era evidente. su orgullo era evidente en su voz. Tinker sirvió vino en sus copas. Blaze supo una cosa con seguridad. —Me desagrada el alcohol —respondió ella. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 25 . —Su padre sacudió la cabeza—. —Pegasus ganó a Thor en las eliminatorias de prueba —dijo Blaze. —¿Ha habido un arresto por el asesinato de su jinete? —preguntó el conde al duque. notando la sonrisa del marqués. —Cuénteme sobre su purasangre —dijo el príncipe Lykos. —Me alegra escuchar eso. agregando—: La curaré de ese pequeño defecto. milord.

y Blaze podría haber jurado que las esquinas de su boca se movían. y otra y otra vez. Sufro de urticaria por ciertas comidas. Blaze miró su plato y luego observó a Raven al otro lado de la mesa. —¿Todas esas comidas le dan urticaria? —preguntó Ross con expresión incrédula—. ¿O contagioso? —La dama tiene urticaria —informó Ross a su hermanastro. Blaze notó que nadie se percataba de su evasión del hígado. La expresión de la duquesa la desafiaba a quejarse. El marqués abrió la boca como para hablar. Blaze miró mortíferamente al marqués. —Mmm. quien le ofreció un asentimiento alentador. —Así que tiene una potranca blanca —dijo el príncipe Lykos. —Será mejor que ponga la bandeja de nabos frente a la dama —dijo Ross a Tinker. Masticó la lechuga lentamente y más de lo necesario. Ensalada de hígado de ternero. Excepto a la dama. Blaze cortó una fina tajada de hígado en dos trozos minúsculos. le devolvió su irresistible sonrisa. Aunque se burlaba de ella. pescado y aves —respondió ella. fricasé de nabos y tarta de vegetales llegaron a continuación. —¿Qué comidas le provocan eso? —Carne. —Cielos. Mirando a sus invitados. esto se ve delicioso —dijo Blaze a nadie en particular. con inconfundible sorpresa. Todos los ojos se dirigieron a Ross y Blaze. Blaze se sonrojó. pero Tinker la rescató de más comentarios vergonzosos ordenando a los lacayos que sirvieran el tercer plato. haciendo sonreír a todos. pero los lacayos retirando los platos de sopa interrumpieron lo que iba a decir. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 26 . —La cocinera se luce con el hígado de ternero —señaló la duquesa. ¿está comiendo el hígado o jugando con él? Todas las conversaciones cesaron. muchacha. pero él la sorprendió con una sonrisa contagiosa. Ambos la miraban atentamente. Repitió ese procedimiento nuevamente. atrapando su mirada. —Qué pena. mientras las conversaciones giraban a su alrededor. El color de que usted la considere no es importante. su irritación era evidente pese a su sonrisa—. Pato asado con salsa espagnole. Dirk Stanley tenía una expresión de compasión. —Estoy comiendo lo que prefiero —respondió Blaze. consistía en varios tipos de verduras de hoja e hígado de ternero desgrasado. Entonces pasó la mirada a su madrastra. Miró a su madrastra y luego a su padre. el segundo plato de la cena. intentando perder tiempo hasta que llegara el tercer plato. El marqués de Awe levantó sus cejas ante eso. No es nada extraño que sea casi diminuta. En vez de comer la carne. Entonces tomó su agua de cebada con limón. la tez de ella enrojeció.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Pegasus es blanca —insistió Blaze—. dejó los trozos a un lado y pinchó una hoja de lechuga. —¿Es serio? —preguntó Dirk Stanley—.

Después de tomar un trago. claramente irritada. Blaze lo miró al final de la mesa y deseó no haberlo hecho. El olor a brezo del marqués hizo tambalear sus sentidos. Sus consejos engordaron mi cartera. Estaba desgarrada entre salir disparada de su silla y aplastarse contra el cuerpo duro y musculoso de él. Se los pregunté. —Siga mi consejo. Las náuseas revolvieron su estómago. Debería ingresar a su potranca en las carreras únicamente de potrancas. Y una dama nunca corrige el comportamiento de otra en público. sin importar cuán escandalosa la consideraran los demás. Ninguna de las cuales su madrastra aprobaría. —Querida. pero ya he aceptado la invitación de lord MacArthur para visitar su finca y establos. aunque sus hombros se sacudieron con hilaridad. —¿Cómo adivinó los ganadores? —le preguntó el conde. —El tuétano es bueno para la salud —estaba diciendo Dirk Stanley. —Los caballos nunca mienten —respondió ella—. —Los potrillos poseen más resistencia —dijo Dirk. milord. su sonrisa tranquila haciéndola sentir culpable—. —Blaze escogió a los ganadores de la temporada pasada –se jactó el duque—. Blaze quedó paralizada ante su cercanía. Hable libremente con franqueza. Dick —acordó el príncipe Lykos. —Me disculpo por mi fallo de modales —dijo Blaze. Raven tenía razón.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Mi padre me regaló a Pegasus —le dijo Blaze—. El conde estaba chupando un hueso de pato. Sin embargo. me abstendré de chupar huesos de animales si cabalga conmigo hasta la aldea mañana. sus perfectos dientes blancos raspando la carne asada. Blaze miró a su madrastra. —A la dama no le importa compartir sus secretos —dijo Ross. Los demás en la mesa no pudieron reprimir sus carcajadas. cuya expresión se asemejaba a la de una mujer con un alfiler clavado en sus inmencionables. Blaze dejó su tenedor y tomó la copa de agua de cebada con limón. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 27 . y tengo intenciones de hacerla correr. y apueste por mi potranca. —Una potranca puede derrotar a un potrillo. el cálido susurro contra su oreja creando un disturbio dentro de su vientre. milord. una dama responde a un caballero mirándolo cuando él habla —dijo la duquesa. inclinándose cerca de ella—. pero me desagrada ver a la gente chupando huesos de animales muertos. encontrándose con la mirada del conde—. encubriéndola. haciendo un gesto con el hueso de pato en la mano—. necesitaba ser ella misma. Su Alteza. respondió al comentario del conde sin mirarlo. —Esa es mi muchacha —susurró el marqués. pensó Blaze con expresión de rebelión. La duquesa de Inverary dio un grito ahogado y el duque de Inverary se cubrió la boca. —Las damas tienen derecho a guardar sus secretos. Blaze palideció ante la imagen y bajó la mirada a su tarta de vegetales. Todos rieron. —El conde la miró. —Me encantaría acompañarlo —mintió Blaze—. Luchando contra el asco. —Dirk.

Ross MacArthur se puso de pie junto con ellas. —Ningún problema en absoluto. muchacha. y no estás invitado a acompañarnos. —La finca pertenece a su padre —dijo el conde. Blaze lo miró con los ojos entrecerrados. su sonrisa de hoyuelos era decididamente felina. Ross asintió. La expresión del conde se iluminó. Se lo contará a mi padre. ¿Verdad? —No puedo esperar a visitar la finca del marqués —acordó Alexander. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 28 . —Míreme a la cara. —Discúlpenme un momento —dijo a los demás. quitándole la sonrisa del rostro—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Miró de reojo al marqués y esperó que él no negara sus palabras. —Cuando ella lo hizo. y siguió a las damas al corredor—. —He decidido aceptar su ayuda con Pegasus —le dijo Blaze. las damas se levantaron de sus sillas para dejar a los caballeros con su oporto. —Gracias por no contradecirme —le dijo al pecho de él. Él sonrió con evidente satisfacción. Blaze sintió pena por el hombre. Lykos. —¿Qué quiere decir? —Bobby Bender y yo seremos los otros jinetes —respondió él. —He organizado todo. usted es bienvenido para el té todas las tardes. Blaze enfrentó al marqués pero no se atrevió a encontrarse con su oscura mirada. —Yo soy dueño de los purasangres —dijo Ross—. —Eso me gustaría. muchacha. —Tómese el tiempo que desee. —Bender es el entrenador de mi padre —dijo ella—. Dirk Stanley levantó una ceja rubia a su hermanastro. La duquesa de Inverary asintió. —¿Solos? —Alexander y yo nos uniremos a ellos —habló Raven—. Su Gracia. —Visitaré su finca si no es demasiado problema. ruego hablar en privado con Blaze. Cuando la cena terminó. —Su Alteza… quiero decir. —¿Qué hay de mí? —preguntó el príncipe. —Ha tomado una decisión inteligente. —Venga a tomar el té otro día. el marqués le advirtió—: Tendrá que llevar a cabo nuestra excursión para que Dirk no descubra la mentira. Blaze le ofreció una sonrisa coqueta. Me reuniré con Rooney en la pista por la mañana. —Eso está por verse —dijo ella.

Pegasus era su potranca y su responsabilidad. —Pensé que le gustaba el agua de cebada con limón. muchacha. Estoy en extrema necesidad de whisky para lavar el repugnante sabor a limón de mi boca. —Sabe. —Gracias por el elogio. Blaze le ofreció su sonrisa más dulce. Ella era la jefa. Ella arqueó una ceja cobre. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 29 . —Ross se dio vuelta hacia la puerta del comedor—. —Sí. —¿Qué hay mal en mí? —¿Cuánto tiempo tiene para escuchar? —Muy graciosa. así es.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Bobby no dirá una palabra —le aseguró Ross—. Ross levantó sus cejas. —¿Debería comenzar con mandón y arrogante? Los labios de él se estiraron. —Mentí. asumiendo una expresión altiva. —No lo dice en serio. no él. Los otros dos hubiesen soltado todo para ganarse el favor de su padre. pensé que yo no le agradaba. A Blaze le desagradaba que el marqués controlara la situación. —No me agrada. —Oh. eso. Él le guiñó un ojo y luego desapareció en el comedor. —Me inquieta —agregó ella.

Su madrastra hubiese atrancado la puerta contra ellos si no hubiesen poseído esas dos primeras cualidades. levantadas de su sueño nocturno. La mañana de abril era fría y vigorizante. prometiendo calidez una vez que el sol estuviera alto en el cielo. Entonces se prepararía para el siguiente desfile de solteros de la entrometida mujer. Cerrar la puerta había sido un acierto. Por alguna razón desconocida. Ni los próximos tres. Con los labios en una línea adusta. su mente consumida con un defecto recién descubierto. Blaze caminaba con dificultad por el césped temprano la mañana siguiente. Desafortunadamente. ¿Iba a permitir que tres solteros la enviaran disparada de regreso a Londres? De ninguna manera. su madrastra había golpeado y llamado su nombre. Blaze sabía que nunca debía casarse con un hombre más bonito que ella. Blaze sintió su espíritu de lucha resurgiendo. Pese a la falta de descanso. Más tarde. Les daría falsas esperanzas para mantener tranquila a su madrastra. con título y razonablemente apuestos. Bobby Bender y Rooney estaban apiñados y hablaban en conversación muy baja. Aunque carecía de una expresión angelical. eso significaría olvidarse de sus sueños para la temporada de carreras y un refugio para animales indeseados. no cabían dudas. Dos caballos zainos y Pegasus se encontraban cerca. y la había escogido a ella como instrumento. El cabello rubio. hasta que terminara la temporada de carreras. Al menos. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 30 . Los tres solteros eran simplemente inaceptables. Podía regresar al viejo hogar Flambeau en Soho Square. Era una cobarde. Escoger un esposo en base al prestigio significaba casarse con el príncipe Lykos Kazanov. camino al sendero que conducía a la pista privada de su padre. La niebla matutina se aferraba como un amante a la pista abierta. No podía imaginarse casándose con un hombre mandón y arrogante. Una vez que la temporada de carreras terminara. Blaze llegó al final del sendero. Cobardía. Aves piando. los ojos verdes y la expresión angelical de Dirk Stanley le harían ganar el concurso de belleza. Blaze sonrió ante la idea de casarse con el marqués. ni podría borrar la asquerosa imagen del conde chupando el hueso de pato. pero Blaze había tirado del cobertor sobre su cabeza y simulado sordera. Eso dejaba al marqués de Awe. Casi podía oír el sonido de vajilla haciéndose pedazos. Los tres solteros eran ricos. Lykos quería irritar a MacArthur. Blaze había escapado de los solteros retirándose a su dormitorio y cerrando la puerta con llave contra los intrusos. informaría a los tres que no podía encariñarse con ellos. Su plan de mantener a los solteros esperando era a prueba de madrastras. Los siguientes tres que desfilaran frente a ella no serían mucho mejores. Alegando un dolor de cabeza. Ross MacArthur. pero su deseo de cortejarla extendía los límites de la credulidad. el pelaje blanco de la árabe creaba la ilusión de una mítica yegua diosa. el escocés poseía una masculinidad duramente apuesta. La paz duraría menos de dos minutos. despertaron a Blaze a su entorno. Pensamientos agitados habían perturbado su sueño.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 03 CAP TULO 03 Los solteros estaban robando su concentración. Casarse con MacArthur sería casi tan prestigioso como casarse con el príncipe.

—Demuestre la dificultad. Luego él y el entrenador montaron sus propios caballos. Yo amo. Rooney asintió. no cuestionaba. —Blaze le ofreció una sonrisa ambigua—. —Buenos días. Acarició la cara de la potranca. Nadie usa un látigo con mi caballo. Sabía que el entrenador y el jinete seguirían sus órdenes. —Bien. haciéndola sonreír. Necesitaba reafirmar su autoridad. sus caballos galoparon por la pista. Había atado su cabello en una gruesa trenza y la había metido bajo una gorra. tres. —Ross deslizó su mirada del rostro recién lavado al cuerpo de ella—. Caminando de regreso a los hombres. ¿Qué tiene puesto? Blaze echó un vistazo a su atuendo de mozo de cuadra. Vamos a mostrárselo. dos. Por favor. —Buenos días. apareció el pensamiento en su mente. Ross MacArthur levantó una ceja negra. —Debo ver la dificultad para poder resolver el problema —dijo Blaze. Entonces Blaze se puso seria. y muéstrenme esa dificultad. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 31 . —El marqués se volvió hacia los demás—. —¿Está dándome órdenes? Su tono desafiaba. El marqués no cedió. El marqués era un asunto totalmente diferente. —Blaze se acercó al jinete y estiró la mano—. Ross dijo a Bender: —Uno. —Esperen. Saludándolos con un movimiento de cabeza. repitiendo las palabras de él la noche anterior.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Los tres hombres la vieron acercarse. Amo Peg. ¿No mencionará esto a mi padre? El entrenador sacudió la cabeza. MacArthur ayudó a Rooney a subir a Pegasus. Llevaba pantalones negros y una camisa cubierta por un chaleco de cuero como abrigo. —Gracias por el elogio —dijo ella. Blaze supo que el marqués no sería fácilmente controlado. usted es un jinete bonito. —Le dije que yo resolvería el problema. —Danos a Bender y a mí una ventaja de cuatro o cinco cuerpos en la pista —indicó Ross al jinete—. Rooney puso los ojos en blanco a los otros dos hombres pero le entregó la fusta. —Tengo puesta la ropa adecuada —respondió ella. Mantendremos un hueco entre nosotros. El marqués y el entrenador espolearon a sus caballos en acción. Cuando estaban a quince metros de la línea. —Así está mejor. —Mis labios están sellados. Blaze fue directo hacia Pegasus. —Blaze miró a Bobby Bender—. —Monten sus caballos —dijo ella—. evadiendo una respuesta directa. vamos. Sacudiendo las colas y pisoteando.

los tres hombres se detuvieron más adelante en la pista. En pocos segundos. acariciando la cara de la potranca.. Se rehusaba igualmente. Ross puso los ojos en blanco a los otros hombres. volviéndose contra él con las manos en sus caderas. ¿Tal vez el sapo se convertiría en un príncipe ruso? —Eso borró la sonrisa del rostro del escocés. ¿Qué dices. La potranca se rehusaba a pasar en medio de los caballos galopantes. —¿Y si el perro mueve la cola? —Le agradas al chucho. recordando ofrecerle una sonrisa serena—. Bobby Bender y Rooney se quedaron mirándola boquiabiertos con sorpresa. la árabe los alcanzó. Peg se siente sola. —No me bese hasta lavarse la cara —bromeó Ross. Era la dueña de la potranca. y eso hace que tenga miedo de pasar por el hueco. pero disminuyó la velocidad cerca del hueco.. pero los hombres estaban ignorándola. Tal vez si. Blaze pasó su mirada al entrenador y al jinete—. Rooney la ignoró. Deteniendo a sus monturas. pero los convertiría en creyentes antes de que la temporada terminara. Blaze pasó su brazo alrededor del cuello de la potranca y le apretó el rostro contra la mejilla. diciéndoles: —Puedo resolver este problema una vez que conozca la fuente. El marqués no fue tan cortés. Buscando consolarla. Blaze tomó las riendas de las manos del jinete. —Puedo ver el problema —empezó a decir Blaze—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Rooney y Pegasus partieron tras ellos. el perro está furioso. —Probamos con anteojeras en su segunda carrera el año pasado. Amo Peg. haciéndolos sonreír. Asustada. volviéndose hacia el marqués. —¿Cree que las anteojeras funcionarían? —Supongo que las anteojeras podrían ayudar —dijo Ross. ¿Peg corre entre caballos? Sola. Sonando más confiada de lo que se sentía. —Los caballos no pueden sentirse solos. Yo amo. —¿Qué significa cuando un perro gruñe o muerde? —preguntó Blaze. Giraron sus caballos al mismo tiempo y regresaron a la línea de partida. —¿Qué tal un gato ronroneando? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 32 . —Preferiría besar a un sapo —dijo Blaze. —Probablemente. A Blaze no le gustaba el modo en que esto se estaba desarrollando. Blaze alejó a la potranca. Ross estalló en carcajadas. Bobby? Bender sacudió la cabeza. Sonreían tras la mano ante su estupidez. sintiendo las miradas de los hombres sobre su espalda. pensó Blaze. y luego miró al entrenador—. Entonces llevó a la potranca de regreso con los hombres que miraban. Necesita sentir que el jinete está con ella.

Rooney alcanzó al marqués y al entrenador. Con desesperación. desmontando—. su padre me cortará el pescuezo. Por las buenas o por las malas. Amo Peg. Los tres hombres montaron sus caballos mientras Blaze observaba desde la línea lateral. —Raven lo sabe porque… porque lo sabe.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau La expresión del marqués decía que sabía adónde llevaban sus preguntas. Nunca podría haber imaginado lo entretenida que sería su futura novia. mujeres. Su expresión de súplica se volvió glacial cuando él no dijo nada. Blaze se apoyó contra la valla de la pista. Peg por hueco. Peg por hueco. pero disminuyó la velocidad a último momento. —Rooney no está conectándose con ella —les dijo—. —Si sube a ese caballo —dijo Bender—. —Raven insistió en que resolveremos el problema de Peg. Aspiraba a convencerla de casarse aun si eso requería arrastrar a la maldita potranca a través del agujero. Los tres hombres colocaron sus caballos lado a lado. simpatía y satisfacción —dijo Blaze—. No dudaba de su éxito final. —¿Cómo sabe su hermana que podemos resolver el problema? —preguntó Rooney. Rooney y Peg los persiguieron. La expresión de él era ilegible. Blaze cerró los ojos con decepción. Mientras cabalgas. pero serían necesarias semanas de práctica. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 33 . Comunicarse a la distancia estaba resultando ser más difícil de lo que podría haber imaginado. Amo Peg. —Las mujeres no son jinetes en las carreras de caballos —le dijo Rooney. Dijo que usted ayudaría. no velocidad. —Dese por vencida —dijo Rooney. la potranca fue reacia a pasar por el agujero. —Peg puede hacerlo —insistió Blaze—. captando su atención. Blaze se volvió hacia el marqués. se recordó Ross. asegura a Peg que no está sola. Nuevamente. entonces un caballo puede sentirse solo. Ross luchó contra el impulso de reír en su cara. —Si los perros y gatos pueden sentir furia. —Él levantó las manos en rendición fingida—. Pegasus comenzó a atravesar el agujero. Ganar requiere corazón. siempre lo hacen. y entonces el marqués y el entrenador espolearon sus monturas hacia delante en un galope. Ustedes. Hazlo otra vez. Yo la llevaré a través del hueco. —Una nota suplicante apareció en su voz—. pero ya no reía. permitiendo que los otros caballos tomaran la delantera. sus labios se movían con el pensamiento repetitivo. y yo intentaré conectarme con ella desde aquí. —Inténtalo de nuevo —ordenó Blaze a Rooney—. —El gato se siente satisfecho. Peg por hueco. Amo Peg. —Como quiera. Blaze cantó dentro de su mente.

creo que ganarás algunas carreras —dijo Ross. gratificado cuando la expresión de ella se descongeló a una satisfecha sorpresa. monta mi caballo mientras yo observo. —Agáchese sobre Peg —le indicó él—. Comunicarse a la distancia lleva práctica. Dio un toque a su caballo para que fuera a la línea de partida. Un jinete y un caballo ganadores se convierten en uno. Ross enlazó las manos y levantó a Blaze. Ross miró a Blaze. —Espere hasta que estén ocho cuerpos delante suyo —exclamó Ross. que parecía más confiada. ella logró hacer una sonrisa confiada al entrenador y al jinete. Se volvió hacia el entrenador—. —Amo Peg —él la oyó susurrar. —Uno. Peg no puede aprender para el lunes. muchacha. —Practicaremos todos los días —dijo Blaze—. Para darle crédito. Ross la ayudó a bajar del caballo. Blaze hizo aflojar el paso a la potranca y la hizo girar hacia la línea de partida. galopando por la pista—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —La ayudaré a subir —dijo Ross. sobresaltando a todos. Él pudo verla sonriendo incluso desde esa distancia. La potranca persiguió a los dos caballos por la pista a una velocidad increíble. Sus labios se movían en conversación silenciosa con la potranca. Antes de hablar. —El tiempo es breve —se metió Rooney en la discusión—. —Bender y Rooney espolearon a sus caballos a la acción. admirando su trasero mientras ella pasaba una pierna sobre el caballo y se ubicaba en la silla de montar. Y entonces sucedió. ella se detuvo para acariciar la cara de la potranca. Ross reconoció la preocupación en los ojos de Blaze. —Las bolas de Dios. palmeando a la potranca. —Blaze montará a Pegasus en el Craven el próximo lunes —anunció Ross. Pegasus voló a través del hueco entre los dos caballos. y Peg aprenderá a atravesar el hueco mientras yo la guío desde la línea lateral. ¿O su imaginación estaba desenfrenada? Los caballos no se sentían confiados ni ninguna otra cosa. Su oscura mirada exigía que ella contestara al entrenador. Debe conectar con su caballo física y mentalmente. Yo cargaré con la culpa si sale herida. ¿La muchacha creía en los milagros? ¿Por qué Dios le otorgaría un milagro cuando tantos otros necesitaban un milagro más que ella? Por las buenas o por las malas. Blaze y Pegasus salieron disparadas. lo hizo —gritó Ross. Vaya ahora. Rooney. tres. Los labios de Blaze nunca dejaban de moverse mientras la potranca devoraba la distancia como un hombre famélico frente a un banquete. —¿De qué sirve que Blaze la lleve por el agujero cuando Rooney estará montándola? —discutió Bobby Bender. dos. adelante. Mantuvo su mirada fija en Blaze. ¿Puede hacerlo? Blaze le ofreció una sonrisa que hizo que haberse levantado temprano valiera cada minuto de sueño perdido. Levantando las cejas. —Pegasus. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 34 .

—Bobby. —Me animo. y luego se alejó refunfuñando solo. —¿Quién es ese Billy? —le preguntó Blaze. sonriendo con facilidad al hombre—. No necesitas saber más que eso. —Tiene que saber que esto sólo podrá funcionar en Newmarket —le advirtió Ross—. sus ya—sabe—qué? Ross rió ante el rubor de Blaze. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 35 . Una vez que esté vestida para correr. Tendrá que usar los próximos dos meses para entrenar a Peg a atravesar los huecos con Rooney. —He leído el libro –respondió Ross—. —Machaca un gran alijo de Apestoso Billy —dijo Ross. llamamos así a la hierba por el duque de Cumberland. tomó las riendas de Peg y llevó a la potranca hacia los establos. la otra pista no permitirá el engaño. —Los vendará.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —¿Lo haré? Blaze se veía atónita. Deberías estar preocupándote por encontrar empleo si no estás de acuerdo conmigo. Mancha tu rostro con un poco de tierra cada mañana. —Ustedes dos tienen cabello rojo y pecas —dijo Ross—. Deme una respuesta sincera. volviéndose hacia el jinete—. El hedor mantiene alejada a la gente mejor que el estiércol. muchacha. —La miró directo a sus ojos azules—. —¿Por qué se llama Apestoso Billy? —Nosotros. —Ross miró al entrenador—. —Me rehúso a convertirme en cómplice de esto —dijo Bender. —Inverary nunca permitirá que su hija corra. y no puedo recordar ninguna regla específica que prohíba jinetes femeninos. —La descalificarán por ser mujer —discutió Rooney. los Highlanders. Ni siquiera llegará a la línea de partida. te preocupas demasiado por las pequeñas cosas de la vida —le dijo Ross—. —El Club Ecuestre revocará su membrecía —le advirtió Bender. —Sé lo que está planeando. Haré que valga la pena y aceptaré la culpa. Si nos atrapan. Bobby. —Sabía que debería haberme quedado en la cama esta mañana —masculló el entrenador. —Bobby. estaría agradecido si aparecieras cada mañana para la práctica y acompañaras a la muchacha a la pista el día de la carrera. Cuando los caballos pasen a Epsom. —¿Qué hay de sus… —Rooney bajó la mirada al pecho de ella—. y el entrenador movió la cabeza en acuerdo—. Debes llevar un poco en tus bolsillos día y noche. tienes que acceder para progresar —dijo Ross. —Entiendo. puedes alegar ignorancia. Tendrá que llevarlo encima el día de la carrera. —Tengo un plan que puede funcionar. ¿Quiere ganar lo suficiente como para montar a Peg si es necesario? Blaze movió la cabeza. Rooney rió. —Lo haré —aceptó Bender. —Apestoso Billy es la hierba más hedionda del mundo —respondió Ross—. y lleva una petaca de gin vacía todo el tiempo. nadie sospechará que no eres tú.

no por primera vez en su vida. la parte inferior bordada con delicadas flores de durazno. ¿Mi padre lo conoce? —No dejo de olvidar lo joven e inglesa que es usted —dijo Ross. ¿Intentaría besarla el marqués? Esa posibilidad perturbadora saltó en su mente. era un competidor formidable. —No.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —¿Quién es él? —Blaze se veía confundida—. Tinker. —¿Por qué Rooney tiene que llevar una petaca y mancharse el rostro con tierra? —le preguntó ella. Vamos. deseó que su busto estuviese más desarrollado. —Gracias por el enorme elogio. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 36 . —Tiene mucho que andar antes de alcanzar mi nivel de astucia —dijo Ross—. Necesitaba hablar con su madrastra antes de partir. Hercules. Él le guiñó un ojo. Eso dejaba la influencia y fortuna de su padre. —Asegúrese de hacerlo. Blaze miró sobre su hombro para observar la parte trasera. Tengo que escabullirme dentro por la puerta trasera. Dudaba que estuviera espiando a Thor o Pegasus. Blaze se encontró con el mayordomo en el descanso del segundo piso. Dándose vuelta. —Blaze señaló su atuendo—. Luego se puso de costado y. —Queremos que todo Newmarket crea que Rooney está bebiendo otra vez —respondió Ross— . Bebiendo y apestando. querida. —Contaré los minutos. ninguna de las cuales necesitaba. pero créame en esto. No pregunte a su padre por Cumberland a menos que quiera levantar sus sospechas. Blaze miró atentamente su reflejo. ¿Por qué el marqués está cortejándome?. Blaze tomó el sombrero blanco con cintas durazno de la cama. inspeccionándose en el espejo de pie. —Usted es taimado. —Ross tomó las riendas de su caballo—. Llevaba un vestido durazno pálido cubierto con un chal de cachemira blanco. se preguntaba Blaze. —¿Conoces el paradero de Su Gracia? —Sus Gracias están reunidos en la oficina —respondió Tinker—. ¿Puedo agregar que se ve encantadora. Le contaré la historia de Cumberland un día. señorita Blaze? —Gracias. la acompañaré a casa. Cruzando el dormitorio. Todo parecía en orden. La veré a las dos en punto para nuestra visita. tocándole la mejilla—. Llevaría su sombrero mientras buscara el consejo de su madrastra y luego lo dejaría en el recibidor en el camino de salida. Con ojo crítico. gracias. su propio potrillo.

Blaze se dejó caer en la silla junto a la de su madrastra. El dinero significaba hacer lo que uno quería. —Si no te agradan los tres caballeros que conociste anoche —dijo la duquesa—. —Besar caballeros es mi pericia. simplemente permítele el beso. —Gracias por notarlo. —Nada de lenguas —agregó el duque. ¿verdad? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 37 . La duquesa miró mordazmente a su esposo. —¿Qué? —Ya sabes a qué me refiero —dijo la duquesa. Dentro de lo razonable. muéstrale la mejilla y retrocede un paso o dos. déjame manejar esto. —¿Lenguas? —repitió Blaze confundida—. Querida. ¿Habían estado hablando de ella? —Adelante. —Blaze practicó su sonrisa serena con su madrastra—. Blaze se dio cuenta de que el entrenador había tenido razón. casarte con un caballero rico significa que puedes salvar más animales. su padre y madrastra pegaron sonrisas en sus rostros. —Magnus. La duquesa ofreció una sonrisa triunfante a su esposo. La gente se besa con los labios. La oficina de su padre era un bastión de masculinidad. —Magnus. —La sonrisa de hoyuelos de la duquesa apareció— . Blaze fijó su mirada en su madrastra. por favor confía en mi estrategia. Blaze golpeó la puerta y metió la cabeza en la oficina. Si no quieres su beso. querida. Blaze levantó la mano para golpear la puerta. Su padre no era fácilmente engañado.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Al llegar a la oficina de su padre. En un instante. Si lo quieres. —Ella es mi hija. Pero su padre se veía desconfiado. —Dale una bofetada —respondió su padre. Escoger un esposo debe hacerse cuidadosamente. Prometo que todo terminará como tú deseas. La riqueza permitía libertad a su dueño. el príncipe y el conde uno en contra de los otros. sus palabras inaudibles. Su tono no sonaba especialmente feliz. puedo presentarte a otros. —¿Estás intentando deshacerte de mí? —Estoy intentando hacer lo correcto para ti. por supuesto. —¿Qué debería hacer si un caballero intenta besarme? —preguntó Blaze a su madrastra. pero le daría algo para preocuparse aparte de su sinceridad. —La duquesa sonaba exasperada—. Su padre masculló una respuesta. Dudó al escuchar la voz de su madrastra. algo valioso para una mujer. Qué hermosa te ves para tu excursión. Blaze no dijo nada. Ningún detalle femenino distraía la mirada o la mente de los negocios. Sólidos muebles de roble y colores apagados daban una atmósfera sombría a la habitación. y se volvió hacia Blaze—. —Estoy satisfecha por el momento. Su estrategia para la temporada de carreras requería enfrentar al marqués. —Su madrastra le hizo señas para que pasara—. Oh—oh.

y él era más un hermano que un caballero. Tinker estaba abriendo la puerta para Ross MacArthur. señorita Blaze. el marqués ofrecía una imponente figura en sus ropas perfectamente a medida. querida. disfrute del paseo. Oyó a su padre preguntar en voz fuerte: —¿Alex y Raven los acompañarán? —No seas ridículo —dijo la duquesa. El muslo de él jugaba con su falda. Espero que eso te aclare las cosas. La conversación inteligente la eludía. Blaze luchó contra la risa por la preocupación que había oído en la voz de su padre. señalándole que saliera—. Las malditas mariposas habían regresado. —Déjame a tu padre y su dolor de cabeza —dijo la duquesa. Blaze atravesó el cuarto y abrió la puerta. Se le aflojaron las rodillas al verlo. ni el embarazo la atraparía en matrimonio. —Ignora a tu padre —le dijo la duquesa—. —Tinker abrió la puerta—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 38 . y la puerta se cerró con un clic. —Adoro sentir la brisa y el calor del sol. —¿Debería subir la capota? Blaze sacudió la cabeza. y deseó que el marqués hubiese llegado con un carruaje y un cochero en lugar del faetón de dos asientos. Aunque habían nacido fuera del lecho matrimonial. ella y sus hermanas habían sido tan protegidas como correspondía a las hijas de un duque. —¿Qué debería hacer con mis manos? —le preguntó Blaze. —Nada de tocar —ordenó el duque. me duele la cabeza —masculló el duque de Inverary. Ross la llevó hasta su faetón. sosteniéndose la cabeza con ambas manos. se recordó Blaze. tus manos harán lo que salga naturalmente. la gente usa sus labios para besar —dijo la duquesa—. Alto y de hombros amplios. —Soy tan dulce como los limones —le dijo. Actitud. Disfruta de tu tarde con el marqués. —Buen Dios.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Sí. que tenía la capota baja. dejando que la fogosa melena cayera en cascada alrededor de ella—. Blaze se sentía incómoda sentada tan cerca de él. —Se ve como un durazno y bastante buena como para comer —dijo Ross con una sonrisa encantadora—. oculta esto hasta que regrese. La ayudó a sentarse y subió al lado de ella. —En ese caso —Ross le quitó las horquillas del cabello. Tinker. y ella captó su aroma a brezo. Cuando deseas el beso de un caballero. Él no sabía que no tenía nada que temer. Blaze le pasó su sombrero—. —Entendido. haciendo reír entre dientes al mayordomo. Nunca había estado completamente a solas con un caballero. Cuando llegó al recibidor. Disfrute de su tarde. Preguntándose por los comentarios de su padre sobre manos y lenguas. Apuesto a que sabe dulce también. excepto con Alexander Blake. Ella planeaba no casarse jamás. aleteando dentro de su barriga.

Blaze notó varios recintos. y las lilas perfumaban el aire. Esquivó la mirada y se concentró en el paisaje que pasaba. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 39 . En la distancia. —Creo que lo único más trivial sería hablar del clima. llevando hierba para su nido. —Conduzca hacia esa pastura —dijo Blaze. MacArthur House se encuentra a aproximadamente tres kilómetros de la suya.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Al final del sendero privado. haciéndola sonreír. Visitaremos los establos y luego pararemos en la casa por refrescos. ¿Estaba dándole órdenes nuevamente? Ross logró hacer una sonrisa conciliadora. —Yo nunca participo en agradables charlas triviales. —Los matarifes nos harán la mejor oferta. conduciendo el faetón a un sendero privado—. Un petirrojo aislado pasaba volando. probablemente. más cerca en línea recta. un caballo solitario pacía en su propio recinto. Realmente había pisado estiércol esta vez. —¿Su casa está más allá del bosque en la parte más alejada de la pista de mi padre? — preguntó Blaze. —Tiene un agudo sentido de la dirección —dijo Ross. Giró en Fordham Road antes de llegar a Newmarket propiamente dicho. Blaze espió al marqués y lo atrapó sonriéndole. —Tenía mucho que decir esta mañana —bromeó él. Blaze lo miró. Ella arqueó una ceja cobre. como cuando uno está valseando. Ross condujo el faetón por Bury Road. La venderemos. —Mantenemos a las estériles separadas de las demás —le dijo él. pensó Ross. —Una agradable charla trivial hace más entretenido el viaje en coche —dijo Ross—. ¿Esa charla trivial es suficiente para usted? Ross rió con fuerza. —¿Qué tan lejos está la finca MacArthur de la de mi padre? —preguntó ella—. —¿Qué quiere decir? —Una yegua que no ha tenido un potro en tres años es considerada estéril —respondió él—. —¿Quién comprará una yegua estéril? Ross se encogió de hombros. la honestidad está sobrevalorada. Era seguro que una mujer que hacía funerales para pieles objetaría a vender un caballo a los matarifes. Las bolas de Dios. —¿Quiere decir que la matarán? —La sorpresa de ella se convirtió en horror—. y debería haberlo sabido. Eso es cruel e injusto. Potros jugueteaban bajo la supervisión de su madre en el corral más cercano a los establos. —Iremos a visitarla otro día. Para responder a su pregunta. Su fría indiferencia sorprendió a Blaze. —¿Por qué está solo ese caballo? Señaló hacia el recinto. Varias flores silvestres florecían a lo largo del camino.

—¿Cómo puede Hercules saber lo que planeo? —Escucha conversaciones cerca de los establos. Bufó un saludo a su dueño y luego volvió sus ojos tristes a la acompañante de su dueño. Si el marqués enviaba la yegua al matadero. —Ella tiene el don. El hombre asintió. Duncan. —Nunca podré casarme con un hombre que vende un caballo al matadero. Blaze tocó la cara del potrillo y lo miró un largo rato a los ojos. —Quiero mostrarle a Hercules. Los aromas a heno y caballos almizclados colgaban en el aire junto con un débil olor a estiércol. La muchacha tenía una mente como una trampa de acero. —Sí. —Sé que no lo olvidará. —Un verdadero caballero no envía caballos a la carnicería –replicó Blaze. como si ya hubiese ganado la Triple Corona. —¿Crees en esas cosas? —le preguntó Ross. y las tablas del suelo cubiertas de paja amortiguaban los sonidos de sus botas. hija de Inverary. mi mejor esperanza para ganar la Corona este año. esta es la señorita Blaze Flambeau. Había caído en eso. Ross ignoró su comentario y señaló los establos. Blaze se sonrojó. Ross detuvo el faetón en el patio de los establos y bajó. un potrillo zaino de complexión fuerte. Para el momento que rodeó el faetón para ayudarla. —Las damas siempre esperan la ayuda de un caballero —le dijo Ross. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 40 . —Conozca a Duncan MacArthur —los presentó Ross—. ¿por qué el desperdiciaría su tiempo si no pretendía ofrecerle matrimonio? Ella resolvió mantener la boca cerrada hasta que Pegasus ganara la Triple Corona.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —No lo olvidaré. Ross sonrió ante eso. La luz era tenue pero suficiente. Ross se quedó mirándola sorprendido. Blaze ya había descendido. Hercules. Sus ropas y delantal de cuero lo revelaban como el herrador. Un hombre fornido de mediana edad se encontraba a algunos metros. Se preocupa por que usted venda su madre a los matarifes. —La herradura izquierda de Hercules está suelta —dijo Blaze al herrador. su mirada huyó de la de él. —¿Cómo lo sabe? —Desechar a Juno ha alterado a Hercules —le dijo Blaze—. Los establos MacArthur se parecían a los de su padre. —Juno es la yegua estéril y Hercules es su hijo. —No recuerdo haber pedido casarme con usted. ¿Aprendería alguna vez a guardarse sus pensamientos? Por otro lado. se veía orgulloso en su compartimiento. su ofrecimiento de matrimonio iría por el mismo camino.

—Planeo aparear a Juno con Zeus. —Tomaremos el té en el comedor —indicó Ross a su hombre. conoce a la señorita Flambeau. de mi padre. Ross rió. que siempre sabía cuándo abrir la puerta. Blaze. El comedor MacArthur le recordó al de su padre. milord —los saludó el mayordomo MacArthur. —Un placer conocerlo. —Sí. Vio a Blaze presionar su mano contra la mejilla del potrillo. milord. Le recordó a Tinker. El mayordomo se encaminó por el corredor para buscar el té. El viejo espía suele escuchar conversaciones a hurtadillas. pero la fragua ya está oscura. Blaze se preguntó si el hombre vivía a la expectativa de invitados yendo y viniendo. Luego cerró los ojos. Blaze levantó la nariz en el aire y salió del establo. —Aparentemente. —Hercules me agradece de antemano por salvar a su madre de los matarifes. llevándola en la dirección por la que había desaparecido el mayordomo. Encima colgaba un candelabro de cristal. —Dodger nunca antes había pedido una presentación —respondió Ross—. —Perdona mi fallo de modales —dijo Ross con sequedad—. —¿Me venderá a Juno? —Una yegua inútil desperdicia comida y espacio en el establo —dijo Ross. Juro que ese hombre sería más rico que mi padre si recurriera al chantaje. Incluso el servicio de porcelana Worcester azul y blanco en el centro de la mesa se veía inquietantemente familiar. —El placer es mío. señalando la puerta. le presento a Dodger. señorita Flambeau. usted no comprende nada respecto a padres e hijas. Cuidados céspedes y arbustos verde oscuro bien recortados conducían a MacArthur House. hija de Inverary. ¿Me daría a Juno? —Yo no regalo caballos —se negó Ross. —Blaze le ofreció una sonrisa coqueta—. abriendo la puerta antes de que llegaran a ella. —El comedor es por aquí —dijo Ross.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Sé lo de la herradura —dijo Duncan—. Ejem. Dodger. Ross no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Dodger. —El mayordomo la miró especulativamente y luego pasó su mirada al marqués—. —¿Generalmente presenta los invitados a Dodger? —preguntó Blaze. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 41 . Su sobria opulencia y atmósfera serena provenían de décadas de seguridad social y económica. —Buenas tardes. Planeo arreglarla por la mañana. —Su padre no estará de acuerdo con eso. La mesa rectangular de caoba con sillas a juego se encontraba en medio del comedor. —¿Qué le está diciendo? —preguntó Ross. —Tinker sabe más que nadie lo que está sucediendo en casa —dijo Blaze—.

actos o posesiones. Dodger llegó con té y pasteles. Con su té terminado. Blaze se puso de pie cuando él lo hizo. —Él se lo dijo. Dodger. El mayordomo comenzó a marcharse. —Deje las puertas abiertas —Blaze dio la contraorden. ¿me venderá a Juno? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 42 . Blaze no pudo contener sus dudas.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze pensó que la élite social eran monos imitándose unos a otros. Pegasus debe cobrar velocidad antes del Foso del Diablo porque la carrera termina cuesta arriba. —¿Cree que esto funcionará? Creía en su caballo. —Sí. sentándose junto al marqués. —Hercules no ganará ninguna carrera si usted envía a Juno al matadero —dijo Blaze. cabalgue directo a ese sendero para cambiar de lugar con Rooney. su mirada negra mantuvo cautiva la de ella. —El problema de Peg no es la velocidad. pero no en su habilidad para tener éxito con el engaño. —¿Necesita algo más. —¿Por qué tenemos que cambiar lugares? —Ella no puede tomar su sitio en el círculo de ganadores si usted la monta —respondió Ross—. Llevar su vestido bajo los pantalones y las sedas de carrera igualará el peso entre Rooney y usted. milord? —Privacidad. Ross parpadeó y susurró: —¿Se da cuenta de que Dodger escuchará a hurtadillas nuestra conversación? —Nada de escuchar. —Mañana por la mañana. —Sí. —Sí. —Hay un grupo de árboles después de la llegada —le dijo Ross—. después de la práctica. Ross se levantó de su silla. —Cierra las puertas. sus pensamientos puestos en la yegua solitaria en la pastura. —Por favor. No había vacilaciones allí. Ross se encogió de hombros. Una sonrisa tocó los labios de él. evitándole responder. Nadie se atrevía a ser diferente en palabras. —¿Cree que Pegasus puede ganar? —Sí. Dodger —le dijo ella. Si ganamos. señorita Flambeau. Estaré esperando con Rooney y la llevaré rápidamente de regreso al círculo de ganadores. —La llevaré a casa ahora. señorita Flambeau. milord. la llevaré a la Milla Rowley —dijo Ross en voz baja—.

Lo oyó murmurar—: Suave y dulce. el duque y la duquesa de Kilchurn. La mirada helada de la duquesa chillaba la palabra “bastarda” a Blaze. ¿dónde está la Bandada Emplumada? —La bandada está volando por la aldea —respondió el duque. Parado en el recibidor. Blaze permaneció callada un largo rato. Blaze sonrió con genuino placer al duque de Kilchurn. A propósito. —Lo haré. no. —Ross llevó a Blaze hacia la puerta—. El duque de Kilchurn poseía el mismo cabello negro y belleza de facciones duras que su hijo. —Sus Gracias. Y definitivamente no le sonreía. querida. Blaze. y Blaze se relajó contra su poderosa figura. —Las pecas perjudican la apariencia de una jovencita —acordó la duquesa. La duquesa de Kilchurn era una rubia atractiva. ¿Celeste? —Extasiados. —Blaze sonrió al duque. —Las veré antes de partir. Los labios de él eran cálidos y firmes. —¿Qué debo hacer? —susurró. Y entonces sus labios se tocaron. Blaze se apartó de un salto del marqués y giró rápidamente hacia los intrusos. Pasó una mirada glacial a la duquesa y luego salió del comedor. —Las niñas querrán verte —dijo la duquesa. Mudaré mis pertenencias a la pensión Rowley. Celeste. la duquesa parecía hostil. —Cierre los ojos. A su lado había una mujer de mediana edad. agregando—: Pero desearía que su tía Bedelia no me hubiese dado sus pecas. su olor le recordaba al brezo. acercándose más—. Blaze sintió sus dedos acariciándole la mejilla. La imagen de Ross como un hombre mayor se encontraba allí. ¿Cenarás con nosotros esta noche? —Desafortunadamente. —Cuando lo hizo. y luego miró a Blaze—. —Es un placer conocerlos —dijo Blaze. con canas en las sienes. —Mi padre me lo contó. como si la conociera. —Niña. Mirando sus ojos oscuros. si me permite un beso. Y estaba sonriéndole afectuosamente. logrando una sonrisa ambigua. Colin. te pareces a la tía Bedelia de tu padre —le dijo el duque—. les presento a la señorita Blaze Flambeau —dijo Ross. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 43 . Dile a tu padre que lo veré pronto. Compartimos grandes momentos con Bedelia y su sufrido esposo. Los musculosos planos de su cuerpo se presionaban contra ella. Dodger abrió la puerta para ellos. De hecho. Seguramente un beso era un pequeño precio a pagar para salvar la vida de la yegua. —¿Estás trayendo a tu fulana dentro de mi hogar? —Cuida tus modales. su calor la calentaba. —Estamos felices de conocerte —dijo el duque—. y luego miró a Ross—. Su Gracia.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Evaluaré su oferta —dijo Ross. La inocencia de su pregunta llevó una sonrisa perezosa a los labios de él. tomándola de la mano—.

Volvieron por la ruta que habían tomado previamente. mi hermanastra Amanda y sus amigas —respondió Ross. —¿Qué es una Bandada Emplumada? —preguntó Blaze. los aldeanos hubiesen quemado a Celeste por bruja —acordó él. —En una época pasada. —Sabía que había oído gritos proviniendo de MacArthur House. —¿Acicalado y gorjeos como canarios? —Blaze rió suavemente ante la irritante imagen—. conduciendo el faetón por Bury Road—. —Blaze se quedó callada un momento y luego dijo—: Vi hostilidad en sus ojos. Las apodé “la bandada” por todo su acicalado y gorjeos. Ross le preguntó: —Bien. He pisado mi cuota de hormigas. —Gracias. Dodger. —Necesito preguntarle algo. ¿Alguna vez mató un animal? —No puedo mentirle —dijo Ross con expresión seria—. señorita Flambeau. —A Celeste no le agrada nadie —dijo él—. ella esperaba una unión entre Amanda y yo. —La bandada consiste de mi hermana Mairi. ¿disfrutó del paseo? —Nunca aprecié a mi maravillosa madrastra hasta que conocí a la suya. Además. esperando discernir la verdad en su respuesta—. Blaze le sonrió y se alejó. —¿Qué la hace decir eso? —Ross le hizo una sonrisa de soslayo—. —Ross detuvo el faetón en el patio Inverary—. Ross condujo el faetón por el sendero privado que llevaba a Fordham Road. No agradé a su madrastra. Subiendo al faetón a su lado. La veré en la pista mañana. ¿Hercules se lo dijo? —Muy gracioso. —Blaze miró sus ojos negros.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Disfrute su viaje a casa. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 44 . La risa de él la siguió hasta Inverary House.

—¿Esta emergencia puede esperar? —le preguntó su padre. Tinker. y sólo llevará unos minutos. pero la madrastra del marqués hace que la mía parezca una dulce pastorcita. Su padre levantó la mirada hacia ella. El mayordomo le entregó el sombrero. sus pensamientos puestos en su misión de piedad. Tratar con su padre a veces resultaba difícil. su expresión advirtiéndole que guardara silencio. Como todos los hombres.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 04 CAP TULO 04 —Hola. su padre cedía al ser enfrentado a lágrimas femeninas. —Me disculpo por interrumpir —dijo Blaze con sonrisa avergonzada—. No podría rechazar su pedido frente a otros. papá. —Estamos hablando de negocios. El príncipe Rudolf sonrió. Después de todo. ¿Por qué no está gritando? Blaze lo miró con los ojos entrecerrados. Tinker. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 45 . Él resistía los desafíos rebeldes. —Usted nunca me ha experimentado en una emergencia. Este panorama era mejor de lo que podría haber esperado. pero debo hablar contigo. Blaze subió las escaleras al segundo piso. —Su Gracia está reunido con socios de negocios —respondió el mayordomo—. Blaze respiró hondo. El duque de Inverary señaló a los príncipes. —Su Gracia sólo ruega por su felicidad —dijo Tinker sonriendo. Blaze golpeó la puerta. Hacerlo lo haría ver mal. pero guardaría eso como último recurso. —Sí lo pasé bien —le dijo Blaze—. —Esto concierne a vida o muerte —respondió Blaze—. Tenía que apelar al bondadoso corazón y la lógica mente de negocios de él. abrió sin esperar permiso y entró. —Eso es cierto. Blaze estiró la mano. Los príncipes Rudolf y Lykos Kazanov miraron sobre su hombro. —Gracias. —En mi vasta experiencia. —¿Sabes dónde se encuentra mi padre? —preguntó ella. Deteniéndose tras la puerta cerrada de la oficina. —Confío en que haya disfrutado de su excursión. parecerse a la tía Bedelia adorada por él podría ser útil. y ella necesitaba su ingenio. Por una vez en su vida. pero apreciaba la agilidad mental y la audacia. —Mi emergencia no puede esperar —le dijo ella. ningún caballero haría negocios con un hombre que se rehusara a rescatar un animal indefenso de la muerte segura. Tiene otra reunión prevista para después. La reunión de negocios de su padre era intervención divina. y he programado otra reunión directamente después. las mujeres gritan durante una emergencia —bromeó el príncipe Rudolf—.

El duque se aclaró la garganta. como si quisiera reír. Se detuvo antes de hablar para responder al príncipe Lykos con una sonrisa. Blaze sabía que Juno contaba con ella. y definitivamente necesitaba la instrucción de su madrastra en cuanto a artimañas femeninas. Ross MacArthur planea vender a Juno a los matarifes a menos que la compremos. Una yegua estéril no contribuye a las ganancias del dueño. —Su Gracia y tú no tienen hijos —discutió Blaze—. —Quedarse sin dinero para sus gastos personales con más de tres semanas restantes en el mes es una emergencia de proporciones épicas —se burló el príncipe Rudolf. —¿Cuál es la emergencia? –insistió el duque.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El duque puso los ojos en blanco a los risueños príncipes. —¿Necesitas privacidad? —No. Incluso su padre soltó una risita. —Papá. Necesitaba otro camino hasta su meta. Su padre no se veía contento. los príncipes Kazanov estallaron en carcajadas. El marqués la venderá porque cree que es estéril. Su mirada rozó los vasos de whisky y vodka sobre el escritorio. el duque le hizo señas para que permaneciera donde estaba y luego le dijo a ella que se acercara. recordándole a su madre. —Te regalé a Pegasus —le recordó él—. Lágrimas. papá. —Necesito dinero —soltó Blaze. —¿MacArthur enviará un caballo al matadero? —repitió el príncipe Lykos sorprendido. entonces nos dejará para hacer negocios. diciendo—: ¿Cuánto necesitas y por qué lo necesitas? —Necesito dinero suficiente para comprar un caballo —le dijo Blaze. —No entiendes —dijo Blaze—. pero las esquinas de sus labios se arquearon. Blaze lo ignoró. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 46 . —Pasó su mirada a la de ella. ¿Enviarás a Su Gracia a los matarifes? Con eso. Mis hijos reciben una asignación mensual y nada más. suavizando su tono—. pero las carreras de caballos son un negocio. —Si acepto su pedido —dijo su padre—. —¿Cuánto necesitas? —le preguntó su padre con tono sufrido. Blaze pasó su atención a él. Ella no había querido hablar tan abruptamente. Blaze se sentó en la silla vacía en medio de los príncipes. —Elogio tu tierno corazón —dijo su padre. Comprar un caballo no califica como una emergencia de vida o muerte. lo que hizo sonreír a su padre. Aunque le desagradaba llorar en público. Blaze asintió. debo salvar a Juno. —Ir a los matarifes no es asunto de risa —regañó Blaze a los príncipes. Cuando Lykos comenzó a levantarse de su silla. —Debería preguntarle la razón antes de abrir su bolsillo —dijo el príncipe Rudolf—. Los Kazanov rieron aún más. Esta negociación no estaba teniendo éxito. Los príncipes rusos estallaron en carcajadas.

Pegasus ganará el Craven. La expresión de su padre le decía que estaba presionando su suerte. —¿Qué? —exclamó el duque con tono incrédulo—. Ese pobre gatito herido le recordaba la muerte de su madre. Blaze oyó toses a cada lado suyo y supo que los príncipes reían otra vez. con mis ganancias del Craven la próxima semana. y se sonrojó ante su propia franqueza.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Agachando la cabeza. —Acepto tus términos. —Gracias. y entonces él sonrió. papá –esquivó su pregunta—. Blaze se llevó una mano a los ojos y deseó llorar. papá. —Pagaré por el servicio del semental —volvió a sonrojarse—. ¿Pagarás a MacArthur el precio de venta sin regatear? —Haré lo que sea necesario. pero. ¿Planeabas enterarte de los ganadores de este año por mí? Las risitas de los príncipes ya no eran sofocadas. pero necesito un pequeñísimo favor más. ¿te casarás con el hombre que yo escoja? —Confía en mí. —Gracias. papá. Blaze se inclinó hacia delante. —Enviaré una nota a Ross. En los círculos de purasangres engendramos a los mejores con los mejores. Blaze se quedó callada varios momentos. —Espero que gane —dijo su padre—. preparada para regatear por lo que quería. Risitas sofocadas salieron de los príncipes. —Quiero a Juno apareada con Zeus —le dijo Blaze. No había dudas ahí. evaluando sus palabras. La alegría masculina cesó. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 47 . —Puedes dejarnos con nuestros asuntos. Su diversión no la estaba ayudando. Padre e hija se miraron fijo. Blaze miró a su padre. Sabía que comprenderías. —Me recuerdas a la tía Bedelia. —¿Cómo compensarás mi generosidad? —Me abstendré de provocar a Su Gracia —prometió ella. su padre le hizo señas para que se sentara. y luego lo miró directo a los ojos. —Permíteme responder de esta manera —dijo ella—. —¿Te casarás con el hombre que yo escoja? —le preguntó su padre. —Su voz era un susurro ahogado de emoción—. Su labio inferior tembló cuando pensó en el gatito que había sido incapaz de salvar tantos años atrás. recordando con ilusión a su querida tía Bedelia. ¿aceptas mis términos? —Acepto. —Tomo eso como un elogio. Cuando ella fue a ponerse de pie. Su padre sonrió. pero si pierdes. Una buena señal. con una expresión de tristeza grabada en su rostro. —Blaze ofreció su sonrisa más dulce a su padre—. que hizo caer lágrimas calientes por sus mejillas. Eso significa que no puedo enviar a mi campeón al establo de cría con una yegua estéril.

—Sí. —No se ve agradecido —dijo Dodger lentamente—. Ross hizo una mueca. Amanda Stanley le devolvió la sonrisa. Me pregunto la razón por la que él habla con acento pero tú no. Descendiendo las escaleras hacia al recibidor. —Pegasus me lo dijo. Ross. siéntate en el sofá al lado de Amanda. Ross. Sus Gracias están esperándolo en la sala de estar. Un golpe en la puerta llamó su atención. Ross subió las escaleras y marchó por el corredor hacia la sala de estar. La escena era peor de lo que podría haber imaginado. Ross dejó la cartera junto a otras tres. perdí mi gusto por el mal comportamiento. Vete y déjame terminar esta reunión. —No te pondría en esa situación —dijo Ross. Regresaría otro día si había olvidado algo. Tal vez las muchachas nos entretengan con el pianoforte y el arpa. anunciando: —El marqués de Basildon y el agente Black han llegado. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 48 . Dodger. —Apuesten por mi potranca —aconsejó Blaze a los príncipes—. Prefería a las parloteadoras. poniéndose de pie para partir—. Debería haber sabido que su madrastra retrasaría su escape. Bedelia desterró a Jamie. Mascullando solo. —Gracias. Dirk Stanley había llegado. y envía a alguien para que traiga mi caballo. pero tenemos que reservar las mentiras para emergencias. —Tía Bedelia decidió que yo necesitaba sonar inglés para atravesar la vida exitosamente. —Aquí viene tu hijo —dijo Celeste MacArthur a su esposo—. Ross MacArthur tomó la cartera y abandonó su dormitorio. Tinker entró en la oficina. Ross se dejó caer en el sofá junto a su hermanastra y sonrió como saludo. —Cierto. milord. —Pídeles que esperen diez minutos —ordenó el duque a su hombre. —El duque de Inverary sonrió ante el recuerdo—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Conocí al duque de Kilchurn en MacArthur House —dijo Blaze. Ganarán una fortuna. y sin un cómplice. más cerca en línea recta. —He mentido antes por usted —le recordó el mayordomo. Miró a Blaze—. Puedo decirles que olvidé comunicar su mensaje. Jamie y yo tomamos clases de dicción pero atormentábamos al tutor. —¿No olvidarás lo de Juno? —Dudo que me permitas olvidarlo. —No tengo tiempo para un concierto. Aunque las amigas parloteadoras de su hermana no estaban. —Qué bueno verte. —¿Cómo puede estar tan segura? —le preguntó el príncipe Rudolf. —Quiero que lleven esto a la pensión Rowley —ordenó al mayordomo—. Tres kilómetros al oeste de Inverary House.

—Ross. estás hambriento —dijo su madrastra—. Su sangre Highland pura la volvía audaz. Ross tomó un sándwich de la fuente. Ross siempre se marchaba a la pensión Rowley para que Celeste no maquinara una situación comprometedora que lo obligara a casarse con Amanda. Ross apostaría hasta su último penique a que su madrastra estaba probando suerte como casamentera. con una chispa de risa en sus ojos oscuros. Mairi MacArthur era menuda y había heredado el fuego de su madre. Blaze Flambeau apareció en su mente. sonando aburrido. La menuda pelirroja los adoraría. Ross volvió bruscamente su mirada a su madrastra. mientras que él estaba junto a Amanda. querido. Dios. ¿No lo crees. la extrañaba. —¿Dónde están las gorjeantes que faltan? —preguntó Ross a su hermana. Le desagradaban los sándwiches de pepino. Dirk Stanley se encontraba en el sofá al lado de Mairi. Su madrastra estaba a la pesca de información. Si hubiese vivido. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 49 . —Dirk nos contó que cenaste con los Inverary anoche —comentó Celeste. una dulce bobalicona que defería a su madre en todos los asuntos. —¿Cabello rojo? —exclamó Mairi. hermano envejecido? –replicó Mairi. Comer impedía la conversación. —Me reuniré con Douglas Gordon —dijo Ross en cortés negativa. encanto? —se burló Ross de su hermana.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Rubia y de ojos verdes como su madre. James? —Supongo que sí —respondió el duque. Celeste MacArthur nunca había aceptado que él no quisiera casarse con su hija. ¿Quieres que te sirva té? —Nada de té. Celeste no estaría allí sentada jugando a ser una duquesa. en vez de la naturaleza tranquila de él. Levantó su mirada al retrato de su propia madre de ojos oscuros. Nada de carne. Eso captó su atención. Ross tragó el último bocado de sándwich de pepino y tomó otro. ni aves. —Oscuro y claro forman una imagen agradable —murmuraba Celeste—. Conocimos a la pobre muchacha Flambeau esta tarde. —Los Inverary ofrecerán el baile del Club Ecuestre este año —dijo Celeste a las mujeres más jóvenes—. Amanda compartía el rostro de ángel de su hermano y podría haber posado para uno de los maestros. tan parecida a su hermana. —¿Cómo estás tú. —Las dejamos en sus fincas familiares —respondió Mairi. —Ross. —¿Cómo estás. Quédate a cenar. —¿Pecas? –repitió Amanda. De cabello negro como él. Tal vez debería advertir a Mairi que cerrara con traba la puerta de su dormitorio por la noche. —¿Por qué la llamas pobre? —El cabello rojo y las pecas son bastante poco elegantes —respondió ella. a diferencia de la tímida rubia a su lado. sírvete un sándwich de pepino —dijo Celeste—. ni pescado.

Con una sonrisa agradable pegada en su rostro. Celeste le ofreció una sonrisa altanera. Ross. Magnus Campbell nunca fue conocido por controlar sus deseos — estaba diciendo Celeste a su padre—. Dirk Stanley movió la cabeza. —¿Su madre cometió suicidio? —Inverary enterró a la perra en su finca porque la tierra consagrada estaba prohibida —agregó Celeste. de que Celeste estaba difundiendo chismes. no chismoseen sobre esto con sus amigas —les ordenó Celeste.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Las hermanastras se miraron y estallaron en risitas. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 50 . —El primo Rudolf es un príncipe Kazanov reconocido —dijo Lykos a Celeste—. —El duque de Kilchurn se sirvió un whisky y lo bajó de un solo trago—. —¿Comprendes que ella y sus hermanas nacieron fuera del lecho matrimonial? —No repitas viejos escándalos –terció el duque. Todos giraron hacia la entrada. La frialdad en sus ojos desmentía la sonrisa en sus labios. Dodger se veía pálido. —Ni siquiera Su Gracia puede borrar el recuerdo de la Sociedad del suicidio de Gabrielle Flambeau. Incluso su madrastra temía a Roxanne Campbell. —Inverary reconoció a sus hijas —dijo Ross a su madrastra. Celeste. ¿Su madrastra realmente creía que podía soltar un chisme jugoso y que las niñas nunca lo susurrarían con sus amigas? A la primera oportunidad. el príncipe Lykos se paseaba tranquilamente por la sala de estar. —Maldita seas. con el debido respeto. nadie hable de su trágico final. haz las presentaciones. enviaría una nota de advertencia a la duquesa de Inverary. Gabrielle Flambeau era una condesa y la madre de las hijas de mi mejor amigo. Su muerte desoló a Inverary. insto a su lengua a ser discreta. —La señorita Flambeau es bastante encantadora. mortificado de que el príncipe hubiese escuchado una injuria sobre su familia. Celeste miró a Ross. pero las risitas continuaron. y no quiero que nadie —el duque miró a cada uno por vez—. —Mairi y Amanda. El príncipe Lykos Kazanov estaba allí parado. —Reírse de los menos afortunados es indecoroso —les dijo Celeste. Ross se ahogó con un trozo de pepino y tosió. Escuché que el príncipe Rudolf Kazanov es hijo biológico de Inverary. —Me disculpo —dijo—. La tez manchada de la duquesa reflejaba su incomodidad. suficiente. y se estiró para tomar otro sándwich de pepino. Su Gracia. y. de acuerdo. —En sus días de juventud. —Blaze Flambeau no es menos afortunada —insistió Ross. —Escuchó bien.

—Me estaba marchando.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Lykos. Su única verdadera competencia. —¿Y alguien trajo mi caballo? —Sí. pocas personas se atrevían a rechazar a un príncipe. —Quiero comprar un caballo —respondió el príncipe. —Le haré saber si el trato fracasa. de algún modo había hablado con Blaze esa tarde y se había enterado sobre Juno. el príncipe. ¿En otra ocasión. Me gustaría hablar en privado con usted. Aparentemente. su mente era un embrollo de pensamientos. y le mostraré mis animales. —Me marcho a la pensión Rowley —le dijo Ross—. Ambas muchachas asintieron con la cabeza. Ross llevó a Lykos fuera de la sala de estar. Quiero comprar a Juno. sé lo difícil que puede ser la familia de un hombre. —Sí. —¿Puedo preguntar la identidad del nuevo dueño? —dijo Lykos. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 51 . ¿El ruso pensaba impresionarla comprando la yegua? —No puedo venderle a Juno —rechazó Ross el pedido del príncipe. —Me malentiende —dijo Lykos—. —Con ocho hermanos y tres hermanas —respondió Lykos—. —¿Ha recibido una oferta previa? Lykos se veía consternado. El príncipe Lykos miró a Mairi y Amanda. Descendiendo las escaleras hacia el recibidor. Fijemos una hora para encontrarnos aquí mañana. ¿enviaste mis bolsas a la pensión Rowley? —preguntó Ross al mayordomo. milord. —¿Ocho hermanos y tres hermanas? Esa es una familia próspera. Ross sonrió y se encogió de hombros. y luego omitió a su madrastra a propósito—. cuando llegaban al recibidor. —Deben prometerme una pieza en el baile del Club Ecuestre. Conoció a Dirk anoche en lo de Inverary. haciendo tiempo para responder. tal vez? —Sin esperar una respuesta. le presento a mi padre. —Dodger. ¿Tomará el té con nosotros? El príncipe Lykos asumió una expresión desilusionada. milord. Ross asintió. el duque de Kilchurn —dijo Ross. Ross acompañó afuera a Lykos. apretándolo. se volvió hacia Ross—. —Debe haber sido una cena interesante —comentó Celeste—. Dedos de celos se envolvían alrededor de su pecho. milord. Aquí están mi hermana Mairi y mi hermanastra Amanda. Ross dijo: —Me disculpo por Celeste. —¿Qué puedo hacer por usted? —preguntó Ross. —Me esperan en otro lugar. —Usaría la palabra “milagrosa” si conociera a mi madre.

llevándose la mano de ella a los labios. Con más de un metro ochenta. después de todo. La leyenda decía que el rubí estrella se oscurecería para advertir a su dueño de un peligro inminente. —Los rusos hacemos las cosas de manera diferente —dijo Lykos—. el agente de policía era menos escéptico que su prometido. Raven golpeó a la puerta y entró antes de obtener permiso de su padre. preguntó—: ¿Siempre necesitas tener la última palabra? Ella le ofreció una sonrisa coqueta. Necesitaban la habilidad psíquica de ella para ayudar con la investigación. Sabía la razón por la que la convocaban y no necesitaba depender de su habilidad psíquica. —El placer es mío —dijo Amadeus Black. —Me alivia saber que hay esperanza para mí. —Alexander se acercó y. el agente gozaba de una temible reputación por atrapar a los criminales más astutos. agente Black. —Hola. Raven Flambeau bajó las escaleras hasta la oficina de su padre en el segundo piso. tengo que pensar en otro regalo para la señorita Flambeau —dijo Lykos. mocosa. pero seguiré su sugerencia. O la leyenda eran tonterías. Raven miró con atención su anillo de compromiso. Una leyenda en Londres. y no eres una causa perdida. suavizando su burla—. Sonrió a los tres hombres que la esperaban. Probablemente ella apreciaría unos bonitos pañuelos de encaje. Él había enviado a buscarla. —Alexander sonrió. Raven se detuvo fuera de la puerta cerrada de la oficina. —Maldición. pero no revelaré su nombre. el hombre al que había conocido y amado su vida entera. Sabía que esta reunión cambiaría temporalmente su relación con Alexander. —Sí. y señaló la silla al lado de la suya. El agente Amadeus Black y Alexander Blake habían llegado más temprano y se habían encerrado en la oficina de su padre para hablar sobre el asesinato del jinete. un singular rubí estrella rodeado por diamantes. ¿Se unirá a nosotros en casa de Inverary mañana? Ross logró sonreír. —Estamos haciendo progresos —dijo Raven—. Alexander le sonrió. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 52 . —No me perdería el té con Blaze por todos los rublos en Rusia. —¿Ahora crees en mi habilidad psíquica? —Deposito mi fe en la lógica —respondió Alexander—. —Buenas tardes —los saludó Raven—. o ella nunca había estado en peligro.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Puede preguntar —replicó Ross—. Es un placer volver a verlo. Requerimos de tu habilidad especial para generar pistas. el agente Amadeus Black ofrecía una imponente figura con su habitual y conservador negro. Levantando la mano izquierda. —¿No cree que el regalo de un posible pretendiente debería ser impersonal? —sugirió Ross—. Afortunadamente. pero no descreo de la posibilidad de tales cosas.

—Fíjate en la insignia Campbell de la cabeza de jabalí en el anillo —dijo el duque de Inverary—. la insignia de la empuñadura eran dos ramas de laurel en orla. —Por otro lado. sería difícil deshacerse de un anillo distintivo —dijo el agente. La niebla rodó por el ojo de su mente y se disipó lentamente a un escenario celestial. relajando cada músculo en su cuerpo. —Nunca he intentado una lectura con mi padre en la habitación.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Odio interrumpir —dijo el duque de Inverary—. Raven inspeccionó la cartera y el anillo sin tocarlos. no sólo el dinero. Tomando el anillo en su mano izquierda. mirando sobre su hombro. Raven colocó su mano derecha sobre él. —Tal vez. —¿Había dinero en la cartera? —¿Estás usando la lógica? —le preguntó Alexander. —El agente Black levantó una cartera de cuero marrón y un anillo de oro—. De espaldas a los tres hombres. Le di el anillo luego de que ganó la Triple Corona para mí. yacía sobre el plaid. pero Charlie no descansará en paz hasta que descubramos a su asesino. —La muerte de Charlie fue deliberada —dijo Raven—. Cerró los ojos. Raven ignoró su pregunta. entregó el anillo al agente. —Necesito saber si el asesinato sucedió durante la perpetración de un robo —dijo el agente—. Él ya debería haber aprendido que sus visiones aparecían en símbolos. Raven abrió los ojos y se levantó de la silla. —¿Necesita la cartera? —le preguntó el agente. Una pequeña daga. me sentaré sola cerca de la chimenea para esta lectura. tomando sólo el anillo de oro. —Los malos hábitos son contagiosos. Y entonces la niebla apareció nuevamente y nubló la escena celestial. Un ladrón se hubiese llevado el anillo de oro. Y entonces sucedió. Charlie llevaba estas posesiones en el momento de su muerte. atravesó la oficina. Los labios del agente se curvaron en una sonrisa. Quien sea que haya matado a Charlie quería que creyéramos que el crimen era un robo al azar. —Nunca antes necesitaste estar sola —dijo Alexander. —No. —¿Viste un rostro? —le preguntó Alexander. Cruzando la oficina. —Raven pasó su mirada a su padre—. se sentó en la silla frente a la chimenea apagada. Raven se puso de pie y. —Y otros podrían estar en peligro. Estrellas salpicando un cielo nocturno servían como fondo para una luna creciente. Raven retomó su asiento entre Alexander y el agente de policía. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 53 . —La cartera estaba vacía cuando los vecinos encontraron el cuerpo. Papá. —Necesito silencio absoluto —dijo. Raven le ofreció una sonrisa de soslayo. Tendido sobre la luna había un plaid negro y verde con rayas amarillas. o si la intención del villano era matar.

Miles de estrellas titilantes acompañadas por una luna creciente. Espiar perdió su atractivo para Raven. Parecía casi demasiado ansioso por complacer. —¿Puedes describir esa manta? —preguntó su padre. El duque de Inverary rió entre dientes. pero los escoceses llamamos dirk a este tipo de daga. —La única diferencia es que la tuya tiene una insignia de cabeza de jabalí. —Puedo hacer eso —acordó Raven. —Tenía cuadros negros y verdes. nos daría más comprensión. y ningún hombre cuerdo mataba por la gloria. Eso significa que también deberíamos considerar sospechoso a Dirk Stanley. —Alexander sonrió ante la expresión descontenta de Raven—. Él no necesitaba el dinero de premios que le hubiese otorgado el primer lugar. Una pequeña daga yacía sobre una manta plaid tendida sobre la luna. —A Ross le desagrada Dirk. Háblanos sobre la daga. —He conocido a Ross desde el día de su nacimiento y no puedo creerlo capaz de asesinar. —Necesitamos más información antes de sospechar de cualquier hombre —dijo Amadeus Black—. —Era pequeña —respondió Raven—. —Alex. —Dirk Stanley es el hermanastro de MacArthur —dijo Alexander al agente. Espiar. especialmente en eventos sociales. tú hazte amigo de la hermana de Dirk —dijo el duque de Inverary—. —Si Raven y Alexander discuten en público —dijo el agente al duque—. y alcanzó a ver la expresión descontenta de su prometido. entonces Raven puede hacerse amiga de Dirk Stanley.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Vi una escena celestial —les dijo Raven—. —El dinero es un motivo excelente para el asesinato —señaló el agente. —El caballo de MacArthur terminó segundo en cada carrera la temporada pasada —dijo Alexander. Raven dudaba que Dirk Stanley fuese un asesino. Sólo los amigos íntimos intercambian confidencias. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 54 . La idea de que Ross MacArthur fuese sospechoso inquietaba a Raven. Podemos consultar luego de los eventos sociales. y su insignia eran dos ramas de laurel en orla. El duque se inclinó para abrir el último cajón de su escritorio. —Las dos ramas de laurel señalan a los MacArthur —dijo el duque al agente—. así que no hay posibilidades de conspiración. —El duque de Inverary miró a su hija—. —¿Podrían haber conspirado? —preguntó Amadeus Black. No había sentido ninguna negatividad emanando del conde. Amanda Stanley es una encantadora rubia. —¿Ningún rostro? Alexander sonaba desilusionado. Sacó una daga. pero no en las rubias. —Qué curioso —dijo el agente. preguntando: —¿Se parecía a esta? Raven asintió. ese es el plaid MacArthur —exclamó el duque. —Buen Dios. —¿Cómo lo hacemos? —preguntó Raven—. Confiaba en Alexander. —Lo haré. con rayas amarillas.

Amo Peg.. Amo Peg. Se recostó. Su Gracia. Eso incluye a mi esposa. ella agregó—: Te lo contaré todo más tarde.. Amo Peg. Blaze lo siguió y abrió la puerta. —Su Gracia solicita su presencia en su oficina. Amo Peg. con la mano en el aire para golpear. Blaze estaba sola en la chaise frente a la chimenea en su dormitorio. ¿Afuera? Blaze abrió los ojos y rió suavemente. Miró los ojos de la potranca. —Dile a Blaze que debo hablar con ella inmediatamente —ordenó a su hombre. Puddles corrió por la habitación. El duque de Inverary miró a los demás. Puddles estaba sentado frente a ella. Amo. Ninguna respuesta. Ninguna respuesta. —Estaba pasando por aquí cuando… —Lo que sea que hayas escuchado accidentalmente no debe ser repetido —dijo el duque—. ¿Qué había hecho ahora? —¿Llevarías a Puddles afuera? —le preguntó Blaze.. y apoyó una pata en su pierna. cerró sus ojos y se concentró en comunicarse con Pegasus. Cuando él vaciló. La puerta se abrió instantáneamente para mostrar al mayordomo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Discutan en el baile del Club Ecuestre la próxima semana —sugirió el duque—. Tinker miró al mastín. —Vamos. Afuera. —Sí. con la cola sacudiendo por el suelo. Amo Peg. —Comprendo. Todos estarán allí. Arriba. Amo Peg. Su Gracia. —No quiero interferencias al tratar con mi hija. amo Puddles. ¿Quién espiará a MacArthur? —Confía en mí en esto —dijo el duque de Inverary con una sonrisa. Blaze abrazó a su mastín. —Dudo que alguien crea una desavenencia seria —especuló Alexander—. Y entonces—: Tinker. Visualizando los establos de su padre. —Vayamos afuera. Blaze se imaginó parada frente al compartimiento de Pegasus. Tinker se encontraba allí. dejando que su amor por el caballo creciera en su pecho. Una convocatoria oficial. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 55 . Amo Peg. Acercándose.

Espiar le daba una buena razón para pasar tiempo con el marqués. Raven. Alexander y el agente Black ocupaban tres sillas. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 56 . hija. y Alexander Blake estalló en carcajadas. Habría otros secretos. —¿Cómo espío al marqués? —le preguntó ella.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El mayordomo y el perro fueron rápidamente por el corredor en dirección a las escaleras de servicio. —Su Gracia. —James MacArthur es mi mejor amigo —dijo el duque—. —Lo haré —aceptó Blaze—. —Querías ver… —se detuvo de golpe ante la imagen que la recibió. ¿Viste el modo desagradable en que pelaba el hueso de pato con sus dientes? —¿Chupador de huesos? —repitió el agente confundido. —Siéntate allí. No sólo compraré a Juno. y agradecería que eliminaras a su hijo como sospechoso. —Raven nos ofreció una lectura —dijo su padre—. —No me importa un comino Dirk Stanley —dijo el duque—. Raven rió suavemente. Necesitamos un espía. y pronto estará cómodo para compartir sus pensamientos. Había un asiento vacío en medio del agente y su hermana. —Ross MacArthur ni siquiera pisaría una hormiga —saltó Blaze en su defensa. Blaze bajó la mirada a sus manos. Ya compartían el secreto de correr con Pegasus. ¿Se habría enterado su padre de algún modo sobre sus planes para el Craven? Si así fuera. sino que la enviaré al establo de cría con Zeus. —Pasa tiempo con Ross —le aconsejó él—. Cuatro sillas formaban un semicírculo alrededor del frente del escritorio ducal. —Miró a su hermana—. No comprendo. Su padre sonrió. Su padre estaba sentado detrás de su escritorio. Tu hermana vio un plaid MacArthur y un dirk escocés. El duque de Inverary tenía una sonrisa satisfecha. pero Su Gracia objetará porque ella favorece al príncipe Lykos. —Puedo manejar a mi propia esposa. El chupador de huesos lo hizo. Blaze entró en la oficina de su padre. El agente Black miró al duque. Sin golpear. las cruzó sobre su regazo y evaluó el asunto. pero el subterfugio apelaba a su sentido de la aventura—. —Necesitamos su ayuda con la investigación por el asesinato de Charlie —dijo el agente Black sin preámbulos—. Esto tenía la apariencia de la Inquisición española. pero necesito tu ayuda para eliminar a Ross como sospechoso. con los dedos cruzados ante la mentira—. ¿qué tenía que ver el agente Black con eso? ¿Estaría arrestándola por conspirar para hacerse pasar por un jinete? El duque de Inverary le hizo señas para que se acercara. creo que usted debería explicarlo. Blaze caminó a paso más lento en la dirección opuesta y luego descendió la escalera principal. —¿Mi ayuda? —El comentario de él sorprendió a Blaze. convirtiendo a Ross MacArthur y Dirk Stanley en nuestros principales sospechosos.

PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 57 .

—Soy la dueña de Pegasus. Cualquier estúpido puede recordar que tiene que agacharse sobre el caballo. —Ilumíneme. El jinete sonrió. pero olvida agacharse sobre su caballo. —Miró sobre su hombro —le dijo Ross bruscamente. —No me hable de ese modo —le ordenó. —Dígame qué hice mal. Blaze oyó las risitas ahogadas de los hombres que observaban. —Nadie se acercará a mí con el Apestoso Billy en mis bolsillos. no con su cabeza. —Sí noté la ubicación de sus bonitos ojos azules. Necesitaba ganar. Preparada para la batalla. El marqués se mantuvo firme. No podía ganar sin él. —En caso de que no lo haya notado. muéstrale cómo mirar atrás —ordenó Ross—. lo que significa. ¿Qué cree que está haciendo? Blaze bajó de Pegasus. con las manos en sus caderas. su dedo pinchando el pecho sólido como una roca de él. —Mire con sus ojos. y yo soy el jefe.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 05 CAP TULO 05 —Maldición. —¿Qué cree que estoy haciendo? —lo retó Blaze. pero hay una manera de mirar detrás suyo sin darse vuelta y romper el ritmo. —¿Quién está a cargo aquí? —Yo estoy a cargo —le dijo él. Deseaba que él no fuese tan grande. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 58 . Cielos. Quería ganar. —Quería ver qué tan lejos estaban Rooney y Bender —dijo Blaze. Se sentía como un gatito desafiando a un león. No permitiría que su posición fuera rebajada frente a los demás. Ross sonrió ante su sarcasmo. alcanzando a ver las sonrisas de Rooney y Bender a la luz de comienzos de la mañana.. apestas como el demonio. no tengo ojos en la nuca. Blaze. Blaze bajó la mirada a la niebla que se arremolinaba alrededor de sus tobillos. Blaze asintió bruscamente. —Es la jinete —la interrumpió Ross—. El marqués la había hecho retroceder a un rincón. hombre. —Me disculpo por gritarle —dijo Ross en tono tranquilo—.. Blaze avanzó hacia el marqués. dormiré hasta tarde en las mañanas. Ross ayudó a Rooney a subir sobre Pegasus y explicó mientras el jinete demostraba. —Le hablaré como me plazca. milord. mirándola enojado—. muchacha. —Rooney. Si no quiere ganar lo suficiente como para seguir mis instrucciones. La sangre se precipitó a su rostro.

Ya sabía esas cosas—. —Excelente —dijo Ross cuando ella regresó—. Dejé de beber en vidrios comunes en Soho. y sus brazos están levantados. Blaze le ofreció su más dulce sonrisa. Blaze y Pegasus los persiguieron.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Agacharse sobre el caballo le da una velocidad máxima. ¿Me sigue. adelante. luego de que Peg atraviese el hueco. Epsom y Doncaster no tienen las mismas condiciones. ¿Quiere probar con la comunicación a distancia? —Estoy practicando desde la casa —respondió Blaze—. —No lo he olvidado. —Más claro que el cristal. Su cabeza está baja. Bender. Blaze agachó la cabeza para espiar bajo su brazo derecho. Muéstraselo en la pista. muchacha. —Quiero fijar los planes para el día de la carrera —dijo Ross. ¿Sabía que mis padres nunca se casaron? —No soy un completo idiota. Él agachó la cabeza y espió por debajo de su brazo derecho. muchacha. —Ross la ayudó a montar y luego ordenó—: Muéstreme el modo correcto de mirar detrás suyo. Varios estadios delante de los dos jinetes. un completo idiota no. —No lo olvide. Uno. —Su Gracia no permite vidrios comunes en su mesa —dijo Blaze. —Se lo demostraré en la pista —dijo ella—. MacArthur? —dijo Bender. La ayudaré a subir sobre Peg. No levante la cabeza hasta haber pasado por la línea de llegada. haciendo señas al entrenador y el jinete para que se acercaran—. esta estratagema sólo puede funcionar en Newmarket —le advirtió Ross—. Ross hizo señas a los demás para que fueran a la línea de partida. —¿Soho? —Vivimos en Soho hasta que papá nos reconoció —le dijo Blaze—. La potranca voló a través del hueco entre los caballos. los labios de ella seguían moviéndose en silencioso canto. Admiraba que ella desafiara su actitud autocrática y su buen talante para renunciar cuando estaba equivocada. Adelante. Blaze Flambeau era bonita y valiente. Rooney y Pegasus corrieron por la pista. tres. —Muy graciosa. muchacha? — Blaze asintió. dos. sus ojos mirando directo adelante. te pesarás con la silla de montar como de costumbre. —No. haciéndolo sonreír—. agacha más la cabeza y espía bajo su brazo —explicó Ross—. —Ross vio a Rooney y Bender galopando por la pista—. Ninguna otra dama que conociera tendría el valor para correr con un purasangre. acompaña a Pegasus al corral y quédate con la potranca. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 59 . Agachándose sobre el caballo. Los labios de ella se movían en silenciosa comunicación con su potranca antes de llegar a la línea. —¿Está soñando despierto. —Ross se volvió hacia el jinete—. —¿Está claro? —le preguntó Ross. Sabré que Peg está lista cuando responda a mi llamado. sosteniendo las riendas. —La expresión es “más claro que el vidrio” —la corrigió él. —Se volvió hacia el jinete—. —Estaba planeando estrategias. Rooney. Si necesita mirar atrás.

Rooney y Pegasus seguían al entrenador. envolviendo los brazos alrededor del pecho de él. Cambiarán de lugar allí. ¿alguna inquietud? —Tengo muchas inquietudes —dijo el entrenador—. sonriendo. siga cabalgando hacia el grupo de árboles donde Rooney y yo podemos hacer el cambio.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Después. usted y Peg están solas. El sueño nunca había estado tan lejos de su mente. El calor de su cuerpo la entibiaba. —Finalmente. —Rodéeme con sus brazos —le dijo él. Bender ya estaba llevando su caballo por el sendero hacia los establos. Blaze miró sobre su hombro. —Me caeré. tienes que disfrutar de la intriga —dijo Ross. —Ross le ofreció la mano—. Sentarse así de cerca era indecente y excitante. —¿Quiere que camine? —Compartiremos mi caballo. —Ross miró al entrenador y al jinete—. Captó el olor a brezo de él. Blaze. Blaze bostezó. Ponga su pie en el estribo y trepe detrás de mí. —Si gana —dijo Ross—. —No se quede dormida. El muchacho me lleva un trago para calmar mis nervios antes de montar. —No lo haré. Ross miró al entrenador. —Bender. y no pudo resistirse al impulso de apoyar la mejilla contra su espalda. ¿Alguna pregunta o inquietud? —Ella tendrá que beber mi trago de whisky —dijo Rooney—. y se sonrojó al darse cuenta de que sus senos y abdomen le presionaban la espalda. Tomando la mano de él. De ahí en adelante. —Confíe en mí. —Nadie estará merodeando a esta hora. No la dejaré caer. encuéntrate conmigo en la parte más alejada de los campos de entrenamiento. La llevaré de regreso al círculo de ganadores sin que nadie lo sepa. —Bobby. —No temo a nada. muchacha. y les hizo señas para que se marcharan—. pero usted es la causa de todas mis preocupaciones. Cuando suene la campana. Usted tomará el lugar de Rooney en el corral justo antes del momento de montar. mezclado con cuero aceitado y almizcle de caballo. se levantó y pasó la pierna derecha sobre la silla de montar. Ross miró a Blaze—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 60 . ¿Su coraje aguantará? Blaze sintió un escalofrío de emoción. Blaze puso su pie izquierdo en el estribo. Bender la ayudará a subir y la acompañará a la pista. —¿Podemos ir esta tarde? Ross sacudió la cabeza. quiero que venga conmigo a la Milla Rowley para que pueda explicarle la estrategia en la pista. —Ross montó primero—. Blaze hizo lo que le indicaban.

El chupa huesos lo había hecho. y los mozos de cuadra preparando el desayuno para los caballos. —¿De veras? Blaze deseaba poder ver su expresión. y a veces se retira al caballo. Involucrar al marqués en una conversación casual era la mejor manera de descubrir información. ¿Estaba ocultando algo? ¿O la falta de emoción era típica en los hombres? Blaze volvió a intentarlo. Por otro lado. cabalgaron por Snailwell Road hacia Fordham Road. ¿Qué quiere decir? —¿Estaba desilusionado? ¿Enojado? ¿Amargado? —No sentí nada. ¿Estaba evadiendo una respuesta o simplemente no estaba interesado? Blaze no sentía tensión en su cuerpo. Las tareas diarias estaban bien avanzadas. debe mantener la cabeza fría. Pero sabía que cada establo y patio era una colmena de actividad somnolienta a esa hora. —No comprendo lo de retirar —admitió Blaze. Un sendero privado que salía de Fordham los llevaría a Newmarket Heath y a la Milla Rowley. Los muchachos estaban limpiando compartimientos. —Quise decir. Toda el área estaba desierta. podía sentir el cuerpo de él respondiendo. Ninguna ayuda allí. esperando sonar indiferente. A veces se pierde.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Abandonando la pista de prácticas de Inverary. Retirar significa sacar su caballo de la carrera por una u otra razón. —¿Qué pensó de que su caballo terminara segundo tras el de mi padre? —Pensé que mi caballo terminó segundo. Probaría desde otro ángulo. y Blaze sufrió la extraña sensación de que eran las dos únicas personas en el mundo. haría preguntas. Como había acordado. Blaze decidió que era un momento favorable para comenzar a espiar. —¿Conocía usted a Charlie? —Newmarket es un pueblo pequeño. Ese pensamiento excitante tiñó sus mejillas de rosado. —Es bueno oír que no lo sabe todo —bromeó Ross—. —Todos sienten algo. La culpa la inundó ante la idea de espiar. Sabía que el marqués no podía haber asesinado a Charlie. muchacha. —El agente Black y Alexander Blake se reunieron con mi padre debido al asesinato —dijo Blaze. —¿Qué quiere decir? —A veces se gana —le dijo Ross—. los jinetes ensillando los caballos para el ejercicio matutino. ¿qué sintió? —¿Sentir? —repitió Ross—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 61 . Su falta de respuesta la frustró. Informar sobre lo que se enteraba era un asunto totalmente diferente. —Si está decidida a participar en la carrera de purasangres.

—He asistido muchas veces a las carreras. y Burwell a la derecha. Ella le devolvió la sonrisa. Blaze estudió su reflejo en el espejo de pie. —Preste atención —dijo Ross—. Rooney y yo estaremos esperando justo fuera de vista. pero Blaze sabía que ese lugar estaría vivo con agitada actividad en menos de una semana. —¿Me cuenta entre los prácticos? —¿Ha pensado en venderme a Juno? —preguntó ella. Por suerte. más allá de ese grupo de árboles. —Admiro su resolución y sus agallas. Que Dios salve al mundo de la gente práctica. Puede ver que la carrera termina cuesta arriba. ¿Por qué no pide los fondos a Su Gracia? —Ningún hombre de negocios práctico como mi padre invertiría en un proyecto inútil — respondió Blaze. —Bunbury Farm está a la izquierda —dijo Ross—. —¿Qué hará con el dinero si gana? —Estoy ahorrando para comprar tierras para un refugio de animales. —Dios en el cielo no puede negar una causa tan digna —dijo Ross—. Él le sonrió. Las tribunas de espectadores están a su derecha. Ross la miró sobre su hombro por primera vez. —A la izquierda están los palcos de los jueces —dijo Ross. —Ese es un gran elogio viniendo de un Highlander. pero su apariencia no induciría al vómito ni a gritos de terror. —Sí. subieron el lado empinado y montaron por el claro más allá de la línea de llegada. y entonces suspiró—. Con Blaze aferrada a él. Una personalidad agradable era mejor que la belleza. cabalgue por el sendero allí. No ganaría ningún concurso de belleza. Ross detuvo su caballo cuando se aproximaron a la última parte de la milla. ignorando su comentario—. nadie la alcanzará. La pista estaba desierta. —Entiendo. Si gana. Ross tocó al caballo para llevarlo por el Foso del Diablo y el hueco de la pista. —¿Y? Ross le guiñó un ojo. —No he tomado una decisión. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 62 . antes de cruzar el Foso del Diablo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Llegaron a la Milla Rowley. El último juez ondeará los colores del jinete que gane para los espectadores que no pueden ver. —Una vez que Peg atraviese los huecos —dijo Blaze—. su niñera Smudge había estado en lo correcto. —Necesita acelerar su paso en este punto. que siempre se marchitaba con el tiempo. Blaze puso los ojos en blanco.

su madre llevaba el adorno de mariposa cuando había posado para el retrato que colgaba en la sala de estar de su padre. Pero faltaba algo. quería que él pensara que era más atractiva que la hermanastra que le había sido ofrecida en matrimonio. —Ven. —Nada—. Tenía más en común con un gato irascible que con un perro faldero. Sospecho que regresarán después de que los solteros se hayan ido. —¿Tú y Alex tomarán el té? Blaze se levantó de la chaise. Puddles apareció desde atrás del biombo y se sentó frente a ella. Vigila al chupador de huesos. Sin importar la razón. Blaze giró a un lado y otro. Tienes que vestirte para nuestros invitados. Sophia y Serena? —Las cobardes se han marchado a la aldea —respondió Raven—. mientras Alex y el agente entrevistan a los clientes de la taberna de la noche del asesinato. Amo Peg.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Desafortunadamente. Cruzando la habitación. se imaginó parada frente al compartimiento de su caballo. Blaze quería verse bonita para el marqués. Puddles. Blaze abrió el cajón de la cómoda alta de un tirón y buscó dentro la hebilla enjoyada con forma de mariposa que había pertenecido a su madre. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 63 . Cerró los ojos y obligó a su respiración a calmarse. Puddles levantó su cabeza con los ojos fijos en la cinta y corrió a refugiarse tras el biombo. —El marqués no sabe nada sobre el asesinato —le dijo Blaze—. —¿Estás lista? Blaze miró sobre su hombro. Con pocos minutos de sobra. ella nunca había sido conocida por su temperamento dulce. ¿Quieres una galleta de canela? Con la cola entre las patas. ¿Galleta? —Come galletas más tarde. Esa comprensión creó una sensación de derretimiento en la parte baja de su vientre. Después de vestirse como un jinete cada mañana. Blaze unió la cinta azul a su collar y la ató en un moño. Ninguna respuesta. —Nada otra vez—. De hecho. Al marqués le gustaba su pelo suelto. Llevaba un vestido de día violeta con zapatillas a juego y medias blancas bordadas con mariposas. Amo Peg. —Yo tomaré el té —respondió su hermana—. Amo Peg. Blaze había cepillado su encendido cabello hacia atrás. estudiándose desde todos los ángulos posibles. —¿Dónde están Bliss. En el ojo de su mente. Blaze se sentó en la chaise para practicar la comunicación a distancia. Ninguna respuesta. Blaze tomó una cinta azul de la mesa de luz y miró al mastín. Raven se encontraba en el umbral. permitiendo que cayera en cascada casi hasta su cintura. Siento que él podría estar involucrado.

—¿Por qué alguien lo mencionaría ahora? —preguntó Blaze. —Cuando me comunico con los animales —dijo Blaze—. Blaze querida. —Entonces tu perro debe quedarse. siéntate en el sillón —ordenó la duquesa—. hombre. —Disfruto anunciando a los invitados. —El marqués de Awe ha llegado. —Madre murió cinco años atrás —dijo Raven. Tinker entró en la sala de estar.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Raven levantó su mano izquierda para mover los dedos frente al rostro de su hermana. lo sé. —Las madres de sociedad envidian mis éxitos como casamentera —respondió la duquesa—. —Pensé que el vestido era púrpura —dijo Blaze. Si Puddles se marcha. mirando de reojo el retrato de su madre. La duquesa de Inverary bajó su mirada a Puddles. Puddles. —Raven. —Hermana. —Le dije. Logré casamientos con la realeza para Fancy y Belle. el susurro violeta es un tono soberbio en ti. El rubí oscurece a rojo sangre. —Blaze salió del dormitorio preguntando—: ¿Cómo hace eso el rubí? ¿Escuchas la palabra “peligro” en tu mente? —Las piedras no pueden hablar —dijo Raven—. si alguien se refiere a la muerte de su madre. —Sí. No podía decidir si lo prefería vestido toscamente para trabajar con los caballos o como el más sofisticado marqués. —El perro no pertenece en un té de la tarde. no hay necesidad de anunciarme. yo también. Puddles levantó su enorme cabeza y miró hacia la puerta. Hombre galleta viene. —Quien quiera que se case conmigo también se casará con Puddles —le dijo Blaze—. sentándose en el sofá frente a la silla de su madrastra. La niñera Smudge les había enseñado a luchar sus propias batallas y se negaba a ceder ese placer a su madrastra. me dirán la identidad de la persona y yo me encargaré de ella. por supuesto. De cualquier modo. —La duquesa de Inverary le ofreció una sonrisa serena—. que movía la cola. las hermanas recorrieron el corredor hasta la escalera principal. escucho palabras o veo imágenes en mi mente. —Mi rubí estrella me advertirá del peligro. La sala de estar estaba ubicada en el segundo piso. —Ven. MacArthur se veía arrebatadoramente apuesto con su chaqueta. Debo advertirles que algunos en la Sociedad podrían recordar los detalles del trágico final de su madre. —Aquí están. Blaze rogaba que nadie mencionara la muerte de su madre. Con el mastín en medio de ellas. Hacerlo sería poco saludable para esa persona. siéntate a mi lado —dijo Blaze. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 64 . Blaze sonrió ante el intercambio. chaleco y pantalones hechos a medida. dulzuras —las saludó la duquesa desde su silla cerca de la chimenea—. —Esa es la razón por la que quiero a Raven a mi lado. Uno de los caballeros podría desear sentarse en el sofá.

—Se ve encantadora como la mariposa en su cabello. Ross se volvió hacia Blaze. —Gracias. El príncipe Lykos se sentó en la silla de respaldo alto al lado de la duquesa. —Qué feliz coincidencia —bromeó él—. una fuente con exquisitos sándwiches de pepino y la otra con diminutos pasteles. —Sí. y luego se sentó en el sofá al lado de Blaze. —Escogí una cinta azul. —Tinker. y al ver esto en la ventana de una tienda. —¿Con azúcar o limón? —preguntó la duquesa. ni aves. primero al marqués y luego a las muchachas. —También yo —dijo Blaze. Los otros dos tenían bandejas de refrescos. ¿Verlo la ponía enferma? ¿O la causa era algo más peligroso… como el deseo? Nunca había sentido deseo o siquiera afecto por ningún caballero. La duquesa hizo señas a los lacayos para que salieran y ella misma sirvió el té. puedes comenzar a servir. Uno cargaba un servicio de té de plata mientras otro llevaba una bandeja con los implementos para el té. Tinker entró en la sala de estar. Su Alteza. Blaze hubiese hablado. los Highlanders —dijo Ross con una sonrisa—. La mejor parte es que no tiene carne. asintió a Raven. ni pescado. pero cuatro lacayos llegaron en ese momento. Ross buscó en su bolsillo para sacar una servilleta con tres galletas de canela. ¿Limón? —Bebo el mío solo —respondió Ross. La duquesa miró en dirección al umbral vacío. pero… —se estiró para quitar el moño del collar del perro—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Sintió las mariposas aleteando y la sensación de derretimiento. —Su Alteza. El príncipe pasó junto al mayordomo para saludar primero a la duquesa. Ross MacArthur la miró y captó su sonrisa. el príncipe Lykos Kazanov. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 65 . pensé en usted. —Me aventuré a Newmarket ayer —dijo Lykos—. Saludó primero a la duquesa. No sabía qué hacer. los hombres no usan cintas. Su Gracia —respondió el mayordomo desde el pasillo. Saludó a Ross con un asentimiento y ofreció a Blaze un paquete atado con una cinta rosa. —Lykos. sirviendo su té al príncipe. haciéndole una reverencia. ¿recuerda? Blaze se sonrojó y acunó el regalo en su regazo. —El soborno es fácil para nosotros. La muchacha no querrá a ningún caballero que desagrade a su perro. —¿Azúcar? —preguntó—. ya que ningún caballero jamás le había dado un regalo. —Conoce la manera de ganarse el respeto de mi hijastra —bromeó la duquesa. Dejó las galletitas en el suelo para Puddles.

Abriendo el envoltorio. —La duquesa de Inverary miró al príncipe—. ¿Le envió una nota mi padre? —No he recibido ninguna nota —respondió Ross—. creería que ella quería su brazo allí. exactamente como esas tontas doncellas de sociedad que ella desdeñaba.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Tomo el té solo. Comer parecía más fácil que tener una conversación trivial. Miró de reojo al marqués. Mirándose las manos. —Dirk Stanley se sentó junto a Raven en el sillón. anunciando: —El conde de Boston. El conde rubio de ojos verdes cruzó la habitación hacia ellos. Blaze dejó el paquete sobre la mesa y tomó un sándwich de pepino. nomeolvides azules y gipsófilas. —El mundo sería deprimente sin azúcar en mi té —comentó Raven. el príncipe le devolvía la mirada. Con apariencia poco feliz. —Adora todos los regalos —dijo Blaze. La duquesa comenzó un interminable monólogo sobre refrescos y decoraciones para el baile del Club Ecuestre. Blaze se dio cuenta de que el marqués había levantado el brazo para apoyarlo en el respaldo del sofá. ¿Qué debía hacer? Si se adelantaba. Blaze frunció el ceño mientras las palabras escapaban de sus labios. Tinker entró en la sala de estar. pero me mudé a la pensión Rowley ayer. su madrastra se lucía con el parloteo sin sentido. Afortunadamente. su tez se ruborizó en una mezcla de vergüenza y confundida consternación. —Las flores azules me recordaron a sus encantadores ojos azules —dijo Lykos. —Valoro que haya pensado más en mí que el regalo. milord. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 66 . —¿Cómo va el entrenamiento para el Craven? —Siga mi consejo y apueste por Pegasus. detrás de ella. Lykos pasó sus ojos a ella. Adoro los regalos sorpresa. Blaze entró en calor. pero él miraba fijo al príncipe. Blaze mordió el sándwich de pepino y masticó lentamente. vio tres hermosos pañuelos ribeteados con delicado encaje y bordados con diminutas flores azules—. —¿No ha vendido a Juno? —No. —Querida. Si no lo hacía. él se sentiría insultado. Incluso ella se dio cuenta de lo estúpida que sonaba. Pasé por casualidad por una floristería en Newmarket. se puso de pie nuevamente y ofreció el ramo a Blaze—. y desató la cinta rosa. levantó su taza de té para beber la infusión humeante y luego perdió tiempo tocándose los labios con la servilleta. muchacha. Captando un movimiento en su visión periférica. —Espero no llegar demasiado tarde. Qué encantadores. —El marqués y yo también tomamos el nuestro solo. abre tu regalo. —Blaze miró al marqués—. —Gracias. Dejándolo a un lado. Llevaba un ramo de margaritas amarillas. y los nomeolvides me recordaron a sus ojos azules.

—Ponga estas en un jarrón. Como respuesta. —Muy bien. llevó el ramo a su nariz y aspiró su fragancia. o estará decepcionada. ¿Qué hubiesen pensado sus invitados si hubiese usado la manga de su vestido para secarse la nariz? La duquesa de Inverary se volvió hacia el príncipe y el conde. —Yo bailaré con usted —dijo Ross—. quitándole el ramillete de la mano. —Debes bailar con Amanda —dijo Dirk—. —Han traído a Mairi y Amanda —agregó Dirk Stanley—. Tomando uno de los pañuelos con encaje. —Tinker —lo llamó Ross. Blaze levantó las cejas en una pregunta tácita. —Tonterías —habló el príncipe Lykos—. —Me halaga que lo haya notado. —Mi padre y madrastra llegaron ayer —dijo Ross. —¿Qué pensará el marqués de Basildon? —Todavía no me he casado con Alexander —dijo Raven con sonrisa coqueta. diciendo—: No creo que esos pañuelos fuesen hechos para narices. tomando uno de los pañuelitos bordeados de encaje—. —¿Sí. —Espero que me invite a bailar en el baile. Bailó con todas las damas en la boda de mi hermana. La dama puede usar su regalo del modo que elija. y sé que los Calder y los Gordon han llegado. Ross le ofreció el ramo. Blaze se sopló la nariz con un graznido poco digno de una dama. Raven se volvió hacia el conde. Se encontró con el ceño de su madrastra con una sonrisa de disculpa. Captando la mirada de su hermana. Se preguntó si la otra muchacha era bonita. Amanda Stanley.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Ya son dos —dijo Ross. Pretendo bailar con todas las hermanas Flambeau. Cubriendo su comunicación silenciosa. —Querrá decir con todas las damas —lo corrigió Blaze—. milord? El mayordomo apareció en un instante. Blaze sentía la mirada del marqués sobre ella. Estornudó. —¿Cómo va el entrenamiento para el Craven? —le preguntó Dirk. —Espero que sus respectivas familias lleguen a tiempo para el baile del Club Ecuestre. Ross le sonrió. la hermanastra. Dirk Stanley se veía sorprendido y halagado. La vergüenza acaloró a Blaze. Achú. estornudó y estornudó. —A veces las flores de primavera me hacen estornudar —dijo sonrojándose. —Sonrió a Blaze. Raven miró su anillo de compromiso y sacudió la cabeza casi imperceptiblemente. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 67 . Blaze frunció el ceño. Su Alteza pensó que las flores bordadas se veían como sus bonitos ojos azules. ¿Podría Ross tener interés en ella? Tal vez se había negado a casarse con la hermanastra porque no estaba preparado para casarse. gracias.

Blaze le secó la baba con un pañuelo de encaje.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Me preguntaba si le importaría ver la carrera conmigo —dijo Dirk. —Me gustaría que nos sentemos juntos —dijo Raven. Hombre flor bueno. No puedo creer que eso sea posible. Ross MacArthur rió con fuerza. y luego se volvió hacia Raven—. Lo siento tanto. la baba oscilando con el movimiento. —¿Cómo se comunica con los animales? —preguntó Dirk—. Hombre galleta bueno. Puddles se paró y se acercó a Dirk Stanley. —Llámelo. él dejó caer la mirada al pañuelo en su mano. —Me alegra que haya encontrado un uso para los pañuelos en lugar de ponerlos fuera de vista en un cajón —dijo el príncipe Lykos con tono divertido—. Dirk Stanley se encogió. —Retira tu caballo —aconsejó Ross al otro hombre. ignorando el ceño de su madrastra. —Lo siento —dijo Blaze—. —Supongo que eso me deja sentado con mis hermanos —dijo el príncipe Lykos. Con los pelos de punta. —Denos una demostración —dijo Ross. —Ven. pero Ross ya me ha invitado. y pasó su mirada a su hermana. Asusta hombre galleta. —También me gustaría verlo —agregó el príncipe Lykos. Puddles —dijo Blaze. También disfrutaría de su compañía. No tienes oportunidad de ganar contra Pegasus. No. Su perro no era ningún tonto. Cuando el perro rodeó la mesa para sentarse frente a ella. —Ups. —Ven aquí —ordenó Blaze al mastín. El mastín miró furioso al conde. frunció los labios y mostró los colmillos. Cuando ella lo miró. se inclinó más cerca y miró directo a los ojos del mastín. Puddles giró su cabeza hacia Blaze. Dirk pasó su mirada de su hermanastro a la ofensiva mano. pero creo que mi Emperor derrotará a su potranca. —Blaze pasó su mirada al príncipe—. pensará en mí. Asusta hombre flor. —¿Qué regalo trajiste a la señorita Blaze? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 68 . haciendo sonreír a todos. el perro gruñó en un grave sonido retumbante y la baba goteó de ambos lados de su hocico. —Me ha convertido en un verdadero creyente —le dijo Dirk—. Cuando el perro se sentó firme frente a ella. su mano que estaba sobre el sofá cayó en el hombro de Blaze—. Cada vez que su perro babee. su tez palideciendo.

—¿Es eso un elogio? Ella asintió. inesperadamente. Mi regalo está esperando afuera. Blaze se levantó la falda y corrió por el patio hacia la yegua. ofreciendo una sonrisa exasperante al hombre. MacArthur. —¿Le diste esa yegua estéril? –se burló Dirk. —Un hombre inteligente acompañaría a la dama a los establos —dijo Lykos. muchacha. quitó las riendas de las manos del mozo. Muy bien. Su gesto poco práctico sorprenderá a mi padre. —Bien hecho. Le quitó las riendas de la mano y caminaron por el sendero hacia el establo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 69 . —Es un buen perdedor para ser un hombre que está cayendo —dijo Ross al príncipe—. Tinker abrió la puerta para ellos. Venga conmigo. Pensó que el marqués era meramente cortés. —Le di lo que quería. El príncipe Lykos le sonrió. Ross dio un silbido fuerte y largo. —Prefiero presentar mi regalo afuera. Los tres hombres observaron a Blaze acariciar el cuello y la cara de la yegua. —Gracias por concederme mi deseo —dijo Blaze con su mirada azul chispeando—. —Ross guiñó un ojo a Blaze—. No podía venderle el caballo y permitir que se adueñara de mi gloria. Parado en el recibidor. Blaze apoyó su mano en la de él. —¿Adónde vas? —exclamó la duquesa—. pero él se negó a soltar su mano. Entonces se encaminó en dirección al establo. Ross se alejó. Era la mujer más asombrosa que hubiese conocido. Miró al caballo a los ojos e. —¿Dónde está el regalo? —preguntó Dirk. No puedes abandonar a nuestros invitados. no le traje flores que inducen estornudos —dijo Ross. —Juno. busca tu regalo y haz tu presentación. Todos se pusieron de pie y los siguieron escaleras abajo. Blaze sintió que conducía un desfile. —Ross se levantó del sofá y ofreció su mano a Blaze—. —No le trajiste un obsequio. —Aún no he perdido —dijo Lykos—. necesitas un público —dijo Dirk—. sus labios moviéndose con palabras tranquilizadoras. Pegasus y Juno serán grandes amigas.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Bueno. sus largos pasos alcanzaron fácilmente a Blaze. Hay un mundo de diferencia entre un purasangre y un anillo de compromiso. ¿verdad? —Me traje a mí mismo. La había hecho feliz sin derrochar una fortuna en diamantes y otras chucherías costosas. —Como de costumbre. —No puedo esperar a ver esto —dijo Dirk. recorriendo el patio desierto con la mirada. —No necesito consejos sobre cortejar damas. Ross sonrió ante su alegría. De la vuelta de la esquina de la mansión salió un mozo de cuadra Inverary llevando una purasangre zaina.

El pisoteo de las herraduras de la yegua sonaba apagado en las tablas de madera cubiertas de paja. Trabajar con caballos no es para hombres que no quieren ensuciarse las manos. Con eso hecho. muchacha? —Peg no perderá. Con Juno en medio de ellos. La falta de sentido práctico del duque sorprendió a Ross. Con un poco de suerte. —Póngala en el compartimiento al lado del de Peg —dijo Blaze. Ella parirá campeones para los establos Inverary. Se casaría con ella aunque ganara o perdiera. —He limpiado unos cuantos establos —le dijo Ross—. la duquesa nunca permitiría eso. Ross sonrió ante eso. —Cuando Pegasus gane el Craven —le dijo Blaze—. Ross la observó un momento y se preguntó si ella se daba cuenta de que ahora él estaba al mando. él agregó el líquido y revolvió el mejunje. —Quise decir. heno cubierto de hierba y cuero aceitado perfumaban el aire. tomando una manta de lana para cubrir el lomo de la yegua. se recordó Ross. Después de todo. el humor de su novia sería más alegre si ganaba. Caballo almizclado. Ross admiraba su confianza. Por las buenas o por las malas. Seguro. —Haremos afrecho juntos —dijo Ross. puso la mitad de la mezcla en él con una cuchara. —Nunca hubiese imaginado a un marqués realizando tareas manuales —dijo Blaze. quitándose la chaqueta y enrollándose las mangas de la camisa—. Por supuesto. Ross y Blaze entraron en el establo. Tal vez podría darle otra mascota inútil en vez de un costoso anillo de compromiso. Por el momento. Pero no le llamaría la atención sobre ese pequeño hecho. Ross vertió salvado y granos de cereal en el cubo. Inverary debía haber pensado que ganaría a Pegasus. Sólo podía ganar dándole a Juno. Luego añadió melaza así como trocitos de manzana y zanahoria que trajo el mozo de cuadra. Blaze dejó un balde y tomó una jarra. —Acarició la cara de la yegua y luego ofreció su atención a Pegasus—. cargando los baldes a sus caballos. ¿qué sucederá en el caso improbable de que pierdan? —Prometí casarme con el hombre de su elección. Quiero hacer afrecho para mis caballos. ahorraría una fortuna al no tener que comprarle pieles para cada vestido de noche. mi padre prometió aparear a Juno y Zeus. Como su esposo. Ross sonrió por ser tachado de poco práctico. Puede regresar a la casa —dijo—. —¿Y qué si ella pierde. Tomando otro cubo. No era tonto.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —No es usted imposible de salvar. Busque el balde y una jarra de agua. Cuando Blaze llegó con la jarra de agua. Inverary era quien alojaría y alimentaría una yegua inútil. Blaze llamó a un mozo de cuadra. pero siempre había una posibilidad. pronto él estaría desperdiciando dinero alojando y alimentando a la inútil yegua de su novia. ordenando—: Maneja a Juno con cuidado. Le encantaban las situaciones imposibles de perder. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 70 . Sin quejarse porque le daba órdenes. No.

Sonrió ante su expresión aturdida. dejándola sola en el universo. muchacha. entregándose a esas nuevas sensaciones. Blaze suspiró. Blaze le pisó el pie con botas. El mundo desapareció. Su boca sobre la de ella enviaba deliciosos escalofríos por su espalda. Ross pasó la lengua por la unión de sus labios. Su sonrisa era sensual. Ross rió y la arrastró en un abrazo de costado. —Inverary es un hombre mayor ahora. y las manos de ella se deslizaron por su pecho para rodearle el cuello. La cabeza de él descendió. —Dudo que mi padre alguna vez fuera joven. permitiéndole la entrada a la dulzura de su boca. —Nunca me aburrirá. Ross le tomó la mano y la llevó detrás de los árboles que bordeaban el sendero. Ross le pasó los brazos alrededor del cuerpo. Y ella iba a permitirlo. Blaze supo que iba a besarla. Estoy seguro de que nuestros padres se ensuciaban las manos antes de que naciéramos. El beso se profundizó. exigiendo su respuesta. Rompiendo el beso. —He estado queriendo hacer eso desde ayer —susurró él con voz ronca. Mucho más. —Venga aquí. Blaze lo miró. —Ross se puso la chaqueta—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —No puedo imaginar a mi padre haciendo afrecho para sus caballos —dijo Blaze. Se encontró con la creciente pasión de él con idéntico fervor. Ella se sentía consumida pero quería más. su respiración se mezcló con la de ella. Sus labios eran cálidos y firmes. saliendo del establo y dirigiéndose al sendero. —He estado queriendo hacer eso desde que me gritó esta mañana. Ross levantó la cabeza y pasó un dedo por la caliente mejilla de ella. su boca se acercó más. su beso dulcemente persuasivo. Blaze se apretó contra él. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 71 . seductora. sus zapatillas hicieron poco daño. llevándola al sendero otra vez. muchacha. únicamente con este hombre. su invitación sutil. que se abrieron. Aceptando esa invitación. Sonrió ante la mirada cuestionadora de ella y la atrajo suavemente hacia él. engreída.

Blaze vestía el típico atuendo de jinete. Ross deslizó el paquete y el cordel bajo la chaqueta de ella. Gafas protectoras colgaban alrededor de su cuello. No la reconocería si la cruzara en la calle. Blaze veía las multitudes que se habían reunido para la apertura de la temporada. Incluso desde esta distancia. —¿Sólo los jinetes se pavonean? —Los hombres bajos se pavonean en público para compensar por su falta de estatura. Sentada en el faetón. Le pasó la cuerda por la cabeza. —No olvide acelerar el paso antes del Foso del Diablo —dijo Ross—. Su cabello rojo estaba metido dentro. —Perdone mi toque. —Cualquiera que vea las manchas creerá que usted es Rooney. —Yo no me meneo. y nunca se sonrojan. —Es usted una muchacha valiente. Blaze miró sobre su hombro. Blaze miró sobre su hombro por Newmarket Heath. Blaze se sonrojó. —Ha tenido en cuenta todos los ángulos —dijo Blaze—. La venda sobre sus senos le estaba dificultando la respiración. El vestido amarillo pálido que llevaba bajo los pantalones y la chaqueta limitaba los movimientos de algún modo. —Los jinetes se pavonean —le dijo él—. y guantes de cuero sin dedos cubrían sus manos femeninas. —¿Tengo parálisis? Ross sonrió. —Eso huele peor que un muerto —se quejó Blaze—. señorita Blaze Flambeau. —¿Por qué le tiemblan las manos? —le preguntó Ross. y no camine como una muchacha. —¿Qué quiere decir? —No menee su trasero. negro. azul— hacía juego con la gorra.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 06 CAP TULO 06 —¿Está nerviosa? —No. Ross extrajo un pequeño paquete de Apestoso Billy atado a un cordel de cuero. Los pantalones y las livianas botas de montar completaban el atuendo. buscando dentro de su cartera de cuero—. La pista de la Milla Rowley se encontraba más allá del campo. Ross metió un dedo en otro paquete y manchó sus pómulos con barro. Blaze se encontró con su mirada inexpresiva. las tribunas se elevaban en un extremo de la pista. —Se parece a Rooney con ese atuendo —dijo Ross. Peg estará estornudando en vez de correr. Su chaqueta de seda para la carrera con los colores Campbell —verde. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 72 . Admiro su astucia. pero el acolchado no ofrecía protección en caso de una caída. y la bandera del Club Ecuestre ondeaba arriba de todo para indicar el día de carreras.

¿Te diste un baño en ella? —Den un respiro al borracho —dijo el jinete Inverary. ¿Está segura? —Te veré en el sendero. Lo sacó de su mano y tragó el whisky de un sorbo. ¿Peg corre? Corre. Blaze alcanzó a ver a Bobby Bender y Pegasus en el extremo más alejado del corral. Detrás suyo llegó el inconfundible sonido de refriega y una voz advirtiendo: —Vomitarás si vas tras él. Ella observó fascinada mientras Rooney se acercaba. pero un diablillo entró en su alma. saludando al entrenador. —¿Rooney? Blaze giró para ver a un mozo de cuadra ofreciéndole un pequeño vaso. haciéndola toser y resollar. Blaze siguió caminando.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Aquí viene Rooney. pasándole la fusta—. con paso confiado. —Cielos. Tal vez no podía salvar a cada animal. Rooney —dijo el jinete Stanley—. —Le dije a los muchachos que necesitaba orinar —dijo Rooney. Respetarían a Rooney cuando él y la potranca limitada ganaran la Triple Corona. corre. sorprendentemente serena mientras se acercaba el momento. Yo amo. —Nos encontraremos con usted en el círculo de ganadores. y luego se paró frente a la yegua. está meneando su trasero —masculló Ross. Debería advertirle que esos tres tenían intenciones violentas. —Hey. Blaze les ofreció una sonrisa desenfadada y se alejó. Pasó junto a grupos de hombres vestidos toscamente entretenidos con peleas de gallos y dados. Pobre Rooney. Amo Peg. —La bebida pasó por el caño equivocado —dijo Bender al muchacho. Levantó el brazo en el aire y les hizo la señal del dedo medio. corre. No es demasiado tarde para cambiar de opinión. El jinete se veía como ella. Blaze sonrió. El líquido quemó un sendero hasta su estómago. Tanto Ross como Blaze bajaron del faetón. Su Gracia lo hará montar la potranca limitada. Mientras más se acercaba Blaze a los espectadores. ¿Cómo salió la meada? —Apestas como el demonio —agregó el jinete MacArthur—. —¿Está segura de que quiere hacer esto? —preguntó Bender. pero podía hablar con su padre acerca de persuadir al Club Ecuestre de prohibir todo entretenimiento violento entre carreras. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 73 . mirando alrededor a los demás entrenadores y jinetes—. Los gritos angustiados de los animales le hicieron doler el corazón con la contrariada necesidad de rescatarlos. más fuerte era la cacofonía de sonidos que asaltaba sus oídos. provocando la risa de los otros hombres—. Levantó la mano.

—Rooney. —Te mataré. despejada y cobrando velocidad. —¿Qué sucedió? —Peg está volando —dijo el jinete—. Se agachó encima de su caballo. Bobby Bender la ayudó a subir a Pegasus. Blaze y Pegasus aparecieron en el sendero. hombre. alejando a su caballo y dejándola con Pegasus. Peg está séptima pero avanzando. Blaze movió a Pegasus a su sitio en la línea de partida. Quería que Blaze ganara. Oh. y su pulso se aceleró. Oh. Algunos jinetes eran conocidos por sus trucos inescrupulosos. —Los jinetes Inverary y Stanley la están bloqueando —dijo Rooney.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau La campana sonó. —Relata la carrera —ordenó Ross. Quinta ahora. Peg se deslizó por el hueco y está acelerando para alcanzar a los dos últimos frente a ella. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 74 . —Peg ganó —gritó ella. —Prepárate —ordenó al jinete. Desfilaron por la pista en pares hacia la línea de salida como las criaturas de Noé marchando hacia el Arca. Corre. veinte… —El jinete gritó con alegría y se dejó caer de la rama del árbol—. Y entonces la bandera cayó. Peg corre. Los nervios revolvieron su estómago. Ross oyó los cascos martilleantes acercándose más y más. dispuestos a hacer cualquier cosa en un esfuerzo por ganar. casi derribando a los dos de sus caballos. Está libre. —Buena suerte —dijo Bender. —No tenemos tiempo para aplausos. —Hizo una salida limpia —le dijo Rooney—. pero también la quería a salvo. Ella se quedó sin respiración con pánico momentáneo. parado en el sendero más allá de la línea de llegada. Cinco cuerpos al frente. Nadie sabía mejor que él que los caballos de carreras podían producir resultados inesperados y a veces fatales. quince. Está sexta. Puta madre. Diez cuerpos. y juntos siguieron la línea de jinetes y acompañantes que iba hacia la pista. —Largaron. y ella le entregó la fusta. Rooney estaba sentado en una gruesa rama de un árbol. no. lo hizo. Dulce Jesús. Ahá. La multitud rugió con expectativa cuando los primeros caballos aparecieron a la vista. corre. corre… ¿Qué había hecho? Ross estaba preocupado. con la mirada puesta en el oficial que sostenía la bandera. El entrenador montó su propio caballo. con catalejo en mano. y entonces rió—. —Los caballos MacArthur y Wakefield hicieron un hueco para bloquearla —exclamó Rooney—. Nuestra muchacha ha pasado por el hueco. mierda.

tirando las gafas protectoras por encima de su cabeza. Tomó la mano de Blaze para acompañarla entre la multitud hacia el círculo de ganadores. dejando que colgaran alrededor de su cuello. Ross saltó del faetón y arrojó una moneda a un muchacho de la pista. Rooney enganchó las gafas por su cabeza. Felicitaciones. ¿La cena de esta noche era una celebración o la batalla inicial de una guerra? Cenar con la duquesa de Kilchurn significaba que tenía que verse lo mejor posible. —Aquí está mi hija —dijo el duque de Inverary. —¿Dónde está mi hija? —estaba preguntando el duque de Inverary—. Estrechó la mano de Ross. Luego de colocarla en el faetón.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ross la bajó de Pegasus y. ordenando: —Cuida de mis caballos. —Hemos logrado lo imposible —lo corrigió Blaze. rodeándole los hombros con el brazo. y el dueño obtiene el dinero. No olvide el Apestoso Billy. Ross sonrió. Ross lavó la suciedad de su rostro. Ross le guiñó un ojo. y pronto la amenaza de Lykos Kazanov sería un recuerdo. Ross subió a su lado y sonrió—. Ven y celebraremos. —Me encantaría celebrar con usted. haciéndola ruborizar. —Su padre estará buscándola —dijo Ross. Ha logrado lo imposible. diciendo—: Tú y Bender hicieron un milagro. Ross le sonrió. la duquesa MacArthur no se había molestado en enmascarar su desaprobación. —Los entrenadores y el jinete obtienen los elogios —replicó el duque—. —Por favor. —Usted también debe venir. Entonces el jinete cabalgó por el sendero hacia el campo. Rooney estaba sentado sobre la yegua. Blaze es la dueña de la yegua. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 75 . súmese a la celebración. —Me agrada el sonido del plural. muchacha —dijo Ross. La mujer poseía la mirada mortífera de un basilisco. —Blaze merece el honor —dijo Ross. Su padre se encontraba a un lado de Pegasus y Bobby Bender al otro. Al llegar a las tribunas. —Déjese puesto el chal porque no queremos que nadie note sus senos chatos —dijo Ross. Puso un sombrero de ala ancha en su cabeza y le envolvió un chal alrededor de los hombros. —Vaya. Aunque nunca dudó de que pudiera superar al príncipe. se los arrojó a Rooney antes de ayudarlo a subir. Tomando un trapo húmedo. Definitivamente estaba haciendo progresos con ella. su sonrisa era pura luz del sol. Tus padres cenarán en Inverary House esta noche. ayudándola a quitarse las prendas de la carrera—. muchacha. Emanando hostilidad. Blaze tocó su mano.

mangas cortas abombadas y un ruedo con volados de festones. Ninguna respuesta. Blaze abrió el cajón y sacó la hebilla enjoyada de su madre en forma de mariposa y su brazalete a juego. Retrasando la tormenta que se acercaba. No podía esperar a contárselo al marqués. Continuaría practicando y montaría a Pegasus en la siguiente carrera. Necesitaba más práctica. A Blaze le atraía ostentar las joyas de su madre.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze hizo una inspección final en el espejo de pie. Yo amo. Yo amo. exclamando: —Puddles. Eso les daría seis semanas antes de la Segunda Carrera de Primavera. Se imaginó mirando a los ojos de la yegua. Blaze se decidió por el silencio. Con su decisión tomada. Tenía algunos minutos para practicar la comunicación a distancia con su caballo. Amo Peg. mientras las dudas salían de las sombras de su mente. Blaze se relajó y respiró hondo varias veces. Amo Peg. Cerrando los ojos. Llevaba un vestido de seda rosado con un escote modestamente redondeado. Se encontró con él en el descanso del segundo piso. Cruzando hacia la cómoda alta. Rooney. Ross. Amo Peg. Yo amo. lo… El dormitorio estaba vacío. ¿Había imaginado una respuesta? Amo Peg. Yo amo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 76 . ¿Debería contárselo al marqués o permanecer temporalmente callada? Una comunicación no garantizaba el éxito. Aunque Blaze hubiese preferido celebrar con su equipo. Eufórica por su éxito. Blanco y negro otorgaban la más llamativa crudeza. y casi quería una pelea con la duquesa MacArthur. Ninguna respuesta. Blaze valseó hacia la puerta. Su victoria en la carrera había vencido su preocupación. el mastín prefería la cocina durante la hora de la cena. Amo Peg. y el marqués insistiría en que Rooney montara a Pegasus en la Primera Carrera de Primavera dentro de tres semanas. Blaze rió y salió disparada de la chaise. Blaze abandonó su dormitorio y caminó por el corredor hacia la escalera principal. haciéndola sentir invencible. Blaze se sentó en la chaise frente a la chimenea. Su madrastra insistía en que los colores suaves proveían del fondo perfecto para su encendido cabello. Sus ojos se abrieron de golpe. Blaze se detuvo con la mano en el pomo de la puerta. ¿Celebración o batalla? Blaze estaba preparada para ambas. Amo Peg. Bender y Pegasus merecían el honor y eran más amigables que la bruja. Percibía que la duquesa Kilchurn había conocido a Gabrielle Flambeau y le había desagradado. Necesitaba joyas.

Tomados del brazo. Él sonrió ante eso. —Considero eso como un beneficio agregado. —Es usted un escandaloso adulador. atrayendo la atención hacia ellos. Sostenga a la bruja mientras yo le clavo una estaca en el corazón. Ross y Blaze entraron en la sala de estar y se pasearon por la alfombra persa. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 77 . —También yo. Estaba más atractivo cada vez que lo veía. con una sonrisa coqueta. milord. deslizando la mano por el hueco del brazo de él. —Querrá decir cómplice —dijo Ross. Ross la escoltó por el pasillo. Ross rió entre dientes. —También yo. Las dos llevan puesto cada diamante que poseen. —Nuestra llegada juntos podría irritar a su madrastra —dijo Blaze. Blaze rió tontamente. —Retrasé mi llegada para evitar a Celeste todo lo posible. o usted me reclutaría para cavar tumbas. —Esta cena podría resultar interesante. —Estoy agradecido de que no estén vistiendo pieles —dijo él—. La mirada fija de la duquesa de Kilchurn era absolutamente venenosa. los diamantes de las mujeres casi la cegaban. y su madrastra sonreía abiertamente con aprobación. las dos parejas mayores estaban sentadas frente a la chimenea de mármol blanco. provocando distintas reacciones de las dos parejas. pero admiro ese rasgo. un sonido ronco que conspiró con su aroma a brezo para hacer que las mariposas en el estómago de ella aletearan al vuelo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau MacArthur parecía la imagen de elegante sofisticación con sus pantalones y chaqueta azul medianoche impecablemente confeccionados. Ross le sonrió. —Olvide lo interesante —dijo Blaze—. Bebiendo jerez. —Aquí viene el equipo ganador —dijo el duque de Inverary. —Hacen un equipo espectacular —dijo la duquesa de Inverary—. Los padres se veían satisfechos. ¿O era su imaginación jugando con ella porque compartían el secreto de la victoria de Pegasus? —Su belleza eclipsa a esas mariposas enjoyadas —dijo Ross. Su madrastra estaba provocando a la bruja. ¿No concuerdas. Celeste? Uh—oh. —Es usted muy sanguinaria. inclinándose más cerca del marqués—. ofreciéndole su brazo. haciendo una reverencia sobre su mano. Blaze se sonrojó ante su elogio. Blaze miró a las dos duquesas. y le guiñó el ojo—. —¿Deberíamos mostrar un frente unido a la vieja bruja? —preguntó Ross. —Su resplandor encandila los ojos —susurró. ¿Dónde está su perro? —Puddles merodea en la cocina durante la cena.

Escuché que varios príncipes Kazanov podrían visitarnos este año. Blaze apretó las manos en puños. —Blaze. Buen trabajo. Ambas se casaron con príncipes Kazanov el año pasado. —Quiero a todas tan felizmente casadas como yo —dijo la duquesa de Inverary—. sus dedos ansiaban golpear a la mujer. —Querida. Blaze miró a la duquesa de Kilchurn. —Blaze es la viva imagen de Bedelia —dijo Kilchurn a su padre. Roxanne Campbell le ofreció una sonrisa con hoyuelos. Bliss. Pegasus no podría haber ganado sin su pericia. —Raven y Alexander están cenando con el abuelo de él. —¿Dónde están sus otras hijastras? —preguntó Celeste. —Felicitaciones. el duque de Essex —respondió su madrastra—. —Lo has hecho bien —dijo Celeste—. sabes. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 78 . restando importancia al incómodo silencio—. —Su hijo nació menos de nueve meses después de su boda —dijo la duquesa de Kilchurn. Drako es el mayor de doce. —Gabrielle Flambeau era una mujer encantadora —dijo la duquesa de Inverary. El duque de Inverary pasó una copa de jerez a Ross. —Yo digo que bien está lo que bien acaba. y miró a Ross—. Aquí está Tinker. —Llámanos James y Celeste —dijo Kilchurn. Sólo los príncipes Lykos y Gunter han conocido al hijo de un año del príncipe Drako y la princesa Katerina. —Ya veo. La duquesa de Kilchurn frunció el ceño con evidente desaprobación. —Las mariposas pertenecían a mi madre. —Gracias. ¿Los diseñó la princesa Katerina? Blaze señaló el retrato de Gabrielle Flambeau. Deseó que la sociedad no desaprobara a las damas peleando. Serena y Sophia están cenando con sus hermanas casadas. creo que Shakespeare dijo eso primero —intervino el duque de Inverary. hijo. La rubia le ofreció una sonrisa rígida. dándonos la señal para ir a cenar. Dos príncipes y un futuro duque. con mala cara. —Nunca me canso de las aventuras de Bedelia —dijo Roxanne Campbell. Su esposa le sonrió. —Qué hebilla y brazalete de mariposas excepcionales —dijo Celeste.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El duque de Kilchurn se puso de pie y se inclinó sobre su mano. —Temo que podríamos escuchar historias de la Santa Bedelia toda la noche —dijo Celeste MacArthur. querida mía. —Ni siquiera el gran bardo podría lograr dos matrimonios de la década en el mismo año. pero su hijo merece el honor —dijo Blaze—. Su Gracia. llamando la atención de Blaze—. ¿te gustaría un poco de jerez? —Ganar el Craven no cambiará mi disgusto por el alcohol —lo rechazó ella.

Blaze sonrió al duque de Kilchurn. Gratén de espárragos. levantando su cuchara para probar la sopa— . —La Sociedad me aceptará como soy —dijo Blaze. Celeste. mientras el duque de Inverary acompañaba a la esposa de su amigo. —Su padre debe amarla. Sospecho que mi padre alberga arrepentimientos. señorita Blaze. Una vez que terminaron la sopa. Tinker le ofreció una sonrisa cómplice. Blaze se sintió aliviada. rogaba que la madre no fuese una chupadora de huesos como su hijo. El mayordomo sirvió vino a todos excepto Blaze. El duque y la duquesa de Inverary tomaron sus sitios habituales en los extremos de la mesa de caoba. porque nunca cambiaré para agradar a los demás. —La muchacha está emulándote. Tinker supervisaba a los lacayos. sin embargo. Ross y Blaze iban tras el cuarteto. Su padre levantó su copa de vino en un brindis. Si así fuera. Su esposa. —A nadie le agrada Celeste. Lenguado al horno apareció en la mesa. —Felicitaciones a Blaze. Nada de carne. nada de aves. Tinker hizo señas a otros dos lacayos para que comenzaran a servir el segundo plato de la cena. El duque de Kilchurn y su hijo se sentaron a cada lado de su anfitriona. —Mi querida Blaze posee una actitud que impone modas —intercedió Roxanne Campbell. —Gracias —dijo Blaze cuando el mayordomo le entregó su plato sin pescado. excepto sus hijos. El instinto le decía que el chupador de huesos había aprendido ese asqueroso hábito de su madre. Blaze levantó su vaso de agua de cebada con limón y brindó por el marqués. —Eso me agrada pensar. Llegó el primer plato de la cena. quien creyó en su caballo cuando nadie más lo hacía. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 79 . La sonrisa de hoyuelos de su madrastra apareció. no parecía complacida por la informalidad. quien la había invitado a usar sus nombres de pila. nada de pescado. —¿No te agrada el vino? —le preguntó la duquesa de Kilchurn. —De nada. —A mi madrastra definitivamente le desagrada la suya —susurró Blaze. Blaze esperaba que no apareciera pato en el menú de la noche. —Celeste no puede compararse con mi madre —dijo Ross—. debes desarrollar el gusto por el champagne. pepinos aliñados y hongos cocidos en manteca acompañaban el pescado. —Me desagrada el alcohol.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau La duquesa de Inverary escoltó al duque de Kilchurn por las escaleras hacia el comedor. —Si quieres llevarte bien en la Sociedad —le dijo la duquesa de Kilchurn—. sopa de tomate con un copo de crema y hierbas verdes en cubos. Parado cerca del aparador. La duquesa de Kilchurn se sentó directamente frente a Blaze. dos lacayos retiraron sus cuencos. Todos levantaron sus copas en brindis.

—Celeste volvió nuevamente su atención a Blaze—. vegetales y granos —respondió Ross—. Tinker dejó una tarta de vegetales y alubias frente a ella. y mi fe en su habilidad fue maravillosamente recompensada. jamás debes conversar con sirvientes. —En este hogar. Celeste puso los ojos en blanco. conversamos con nuestros empleados —corrigió la duquesa de Inverary a la otra mujer—. —Si quieres llevarte bien en la Sociedad —habló Celeste MacArthur—. Arqueó una ceja interrogante al marqués. Blaze miró al otro lado de la mesa y atrapó a Celeste MacArthur observándola. tomando su copa de vino. ¿No te gusta el pescado? —La muchacha vive de frutas. El duque de Inverary se aclaró la garganta y cambió de tema. Consideramos a Tinker como uno de la familia. pero ese es nuestro secreto. Celeste MacArthur ignoró a su hijastro. En respuesta. sonriendo—. —Lo siento. Blaze no tenía idea de a quién se referían las mujeres. cuéntanos cómo quitaste a Pegasus la dificultad.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —¿Apostó en la carrera de hoy? —Lo hice —respondió Tinker—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 80 . Bedelia desaprobaba los dados y todo eso. —Yo también hice una pequeña fortuna. —El señor Chadwick Simmons es hijo de Celeste y medio hermano de Dirk —explicó Ross. —Los caballeros no se casan con mujeres melindrosas. Ross ofreció una sonrisa torcida a Blaze. Espero que lo incluyas en el baile del Club Ecuestre. Blaze sonrió al anciano. ¿Con cuántos hombres había logrado casarse Celeste MacArthur? Blaze dudaba que su madrastra quisiera a un mero señor pasando por su puerta. Nadie de Calidad se comporta tan informalmente. El duque de Inverary ofreció una sonrisa indulgente a su hija. esos entretenimientos violentos entre carreras son vergonzosos —dijo Blaze—. —Qué generosos. ¿Podrías convencer al Club Ecuestre de que prohíba las peleas de gallos? —Tu hija suena como Bedelia —dijo el duque de Kilchurn. Debemos conseguirle una heredera. Chadwick era hijastro del duque de Kilchurn. ella ofreció a la mujer su sonrisa más enfurecedoramente serena. pescado y aves le da urticaria. Chadwick debe asistir —respondió Roxanne Campbell—. Su Gracia. con una expresión de odio en su mirada verde. —Papá. —Chadwick sale del luto esta semana —dijo Celeste a la duquesa de Inverary—. —Por supuesto. Chadwick es un viudo demasiado apuesto como para permanecer soltero mucho tiempo. Dirk y él poseen varios purasangres. —Supongo que esto comienza con las historias de Bedelia. Por otro lado. —Ross. Los lacayos sirvieron carne asada acompañada con patatas asadas crujientes y salsa de rábano picante. Comer carne.

—Programar más carreras con menos tiempo entre ellas podría resolver ese problema —sugirió Blaze—. —Como prometí. —Qué idea singular —dijo el duque de Kilchurn—. —¿Papá? Su padre la miró. —Blaze miró a sus invitados y después a su padre—. —La idea del carro tiene mérito —estaba diciendo Ross—. —¿Papá? El duque de Inverary dejó su tenedor sobre el plato. ¿contratas carpinteros en nómina? —¿Por qué lo preguntas? —Necesito que construyan un carro para llevar a Pegasus a Epsom Downs y Doncaster — respondió Blaze—. —Los caballos podrían requerir de entrenamiento especial para subir y bajar del carro —dijo Magnus Campbell—. ¿Su madrastra estaba defendiéndola? Eso era semejante a un milagro. —Estás ebria con el éxito de hoy —dijo su padre con una sonrisa en los labios—. pero supongo que podría funcionar. —No veo ningún perjuicio en su pasatiempo —respondió Roxanne Campbell. —Confío en ti —respondió ella—. ¿Papá? —¿No confías en mí? —preguntó su padre. —Papá. papá. —Los negocios se discuten en la oficina. —Siempre no significa para siempre —discutió ella.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Las peleas de gallos mantienen a los rufianes fuera de problemas. Investigaré la posibilidad.. cariño. con su mirada oscura advirtiéndole que tuviera cuidado. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 81 . La duquesa de Inverary se unió a ella esta vez. el hecho. —Mis disculpas. ese tema en particular es impropio para la cena —dijo su madrastra. —Blaze se quedó callada un largo rato. Peg llegará menos cansada que los demás purasangres. mirando a su madrastra en el otro extremo de la mesa. —Blaze. pero esto son negocios. —Gracias. Juno visitará el establo en un par de días. Blaze la ignoró. —¿Apruebas que ella tenga un caballo? —preguntó la duquesa de Kilchurn. —Presentaremos la idea en el próximo encuentro. La voz de su madrastra tenía un tono de advertencia. Siempre hemos llevado los caballos andando de una pista a la otra. El duque Magnus asintió a su amigo. La duquesa de Kilchurn volvió a jadear. —¿Ahora qué? —¿Cuándo visitará Juno el establo de cría? Blaze oyó a la duquesa de Kilchurn dar un grito ahogado mientras Ross y su padre reían entre dientes. Los dueños harán más dinero si agregan carreras. Entonces se aclaró la garganta y agregó—: El dueño tradicionalmente presencia el… el. El Club debería haber pensado en eso mucho antes..

había tres semanas antes de la siguiente carrera. Ross oyó el ruido sordo de patas corriendo escaleras abajo. de práctica juntos. enrojeciendo aún más la tez de ella. La muchacha se sonrojaba cada vez que mentía o escuchaba una referencia sexual. con asombrada acusación en su voz. Las doncellas no pertenecen allí. Estará aquí en un instante. su tono que no admitía desobediencia—. —He tenido a Puddles por varios años. —El equipo se tomará el día de mañana libre —dijo Ross—. Después de todo. era más fácil de leer que un libro abierto. si no semanas. Salieron a la templada noche de abril y pasearon por el sendero hacia los establos. y entonces el perro apareció. ululando cerca mientras se preparaba para su cacería nocturna. —Envíe a un sirviente. las dos parejas mayores se retiraron a la sala de estar. —¿Cuál es el retraso con Pegasus? Blaze se encogió de hombros. —No sea tonto. Está mintiendo. Hubiese aceptado casi cualquier cosa para escapar de la mirada de basilisco de Celeste MacArthur y la desaprobación de su madrastra. Una vez que habían desaparecido por las escaleras. Todo estaba inquietantemente silencioso excepto por un búho. —He conocido a Puddles más tiempo que a Pegasus. sus mejillas se pusieron rosadas. La noche los envolvía como un manto. —Blaze cerró los ojos e imaginó al mastín en su mente. Por las bolas de Dios. Puddles. con la risa rondando su voz. Blaze lo miró y asintió. lo hice. el marqués me representará. Blaze aceptó de mala gana. llevándola hacia la puerta—. —Yo actuaré como testigo —dijo Ross.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —No presenciarás nada —dijo su padre. ¿Por qué mentiría Blaze? Debía saber que Rooney y Pegasus necesitaban días. diciendo: —No iremos a la sala de estar para poder visitar a Pegasus. —La luna está llena. ¿Cuánto hace que conoce a Puddles? El rubor de ella comenzó a desaparecer. Una vez que la cena terminó. —Sí. ven al vestíbulo. Abrió los ojos—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 82 . —Se comunicó a larga distancia —dijo él. pero tajadas de luz de luna guiaban su camino. —Buscaré a Puddles. a menos que haya conectado con la yegua. Ross la miró con atención un largo rato. así que no necesitamos un farol —dijo Ross. —Muy bien. Ross dijo: —Llevemos a su perro a dar un paseo. —Le diré en el momento en que conecte con Peg. Él simularía creerle un par de días. Ross se acercó más a ella.

—Tuvimos un intruso —dijo Bender—. Después de que mi madre murió. Mi pariente más cercano. Apostaría hasta su último penique a que estaba sonrojada. Ross rió entre dientes. —¿Qué lo mató? —interrumpió Blaze.. —Al igual que la dueña de la yegua —dijo Bender. con su perro dos pasos detrás. más fuerte sonaban las voces. Una docena de faroles iluminaban el patio del establo. Ella y el comerciante Simmons tuvieron un hijo. —Ella nunca haría daño a mi padre —dijo Ross—. Celeste se casó con mi padre y se convirtió en duquesa. Dirk y Amanda. El título. —¿Algún daño? —Pegasus está bien —respondió el entrenador—. Los mozos estaban congregados en grupos pequeños. —Supongo que el conde también dejó de respirar. —Cuénteme sobre su madrastra —dijo Blaze. de mi madre. Entonces Celeste se casó con el conde de Boston y le dio dos hijos. Ross levantó las cejas. las tierras y el dinero pasan a mí. Su padre debería tener cuidado. Mientras más se acercaban a los establos. Algo iba mal. ¿Conoce usted al señor Chadwick Simmons? —Chad parece decente —le dijo Ross—. —Celeste pasó de orígenes oscuros a una grandeza con título —dijo Blaze—. Ross miró hacia las puertas abiertas del establo. pero escapó. Su esposa y su bebé no sobrevivieron al parto. ya que Celeste ha enterrado a dos esposos.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ross deseaba poder ver su rostro más claramente. —¿Los mozos de cuadra están celebrando la victoria de Peg? —le preguntó Blaze.. —Celeste Chadwick era la hija de un vicario que se casó con un rico comerciante. Sólo Rooney dará su ejercicio diario a Peg. Y entonces Bobby Bender salió del establo de la yegua. interrumpieron su conversación. pero su decisiva victoria de hoy enfureció a alguien. —Celeste se convirtió en una conocida cercana. el señor Chadwick Simmons. —¿No es el duque de Inverary el dueño de estos establos? —preguntó Bender con sequedad. no diré una verdadera amiga. —Dejó de respirar —respondió Ross—. —Blaze se quedó callada un breve instante—. Voy camino a alertar a Su Gracia. el entrenador atravesó el patio. —Qué triste. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 83 . —Ross sabía que Blaze había cambiado de tema de la comunicación a distancia a propósito—. —Pegasus es mi responsabilidad. algo inusual a esa hora. —Habrían ido al pueblo —respondió Ross. —Quiero a Peg vigilada todo el tiempo —indicó Ross al hombre—. sonriendo—. Alcanzando a verlos. Voces distantes. pero Blaze pasó corriendo junto a él para llegar a su caballo. hereda si yo muero sin descendencia. Cuando él murió. el duque de Inverary.

¿Por qué este refugio de animales es tan importante para usted? —Nací maldita. —Puddles te protegerá. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 84 . yo dormiré en el establo durante toda la temporada de carreras. Rooney sonrió. y la luz de los faroles proyectaba sombras espeluznantes en las paredes. Blaze lo miró. Rooney y Puddles se encontraban a su lado. Ross se frotó mentalmente las manos por el progreso que había hecho. incapaz de mantener la preocupación fuera de su voz. Tengo la sensación de que Blaze se comunicará a la distancia para entonces. —Quien sea que haya apuñalado a Charlie quería lastimar a Peg —dijo Blaze. querida. Blaze estaba acariciando la cara de la yegua. el gatito dentro se había ahogado. Dos niños mayores estaban arrojando un saco dentro del agua. En lugar de regresar a la casa. Los olores familiares a almizcle de caballo y heno dulce cosquillearon su nariz. atrayéndola más cerca—. —No se preocupe por la yegua. Puedo hacer dinero preguntando a los caballos cuál ganará una carrera. no bendecida —dijo Blaze. Blaze se agachó frente a su perro y lo miró fijo a los ojos. —Nos reuniremos para la práctica pasado mañana —le dijo Ross—. pero el lado negativo eclipsa mi vida.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ross asintió y entró en el establo. Para el momento en que la niñera Smudge quitó la bolsa del agua. Ross vio la angustia en su expresión y comprendió su dilema. —Ross le rodeó los hombros con el brazo. —Yo dormiré aquí —le dijo Rooney—. Necesitaba rescatar animales o vivir con su agonía. Ross la miró con atención. Cuando ella no se alejó de él. Como centinelas. La niñera Smudge nos llevó de picnic cerca de un estanque una vez. su suave voz teñida de amargura—. Entristecido por su historia. Escuchaba gritos distantes pidiendo ayuda y miré alrededor. Cuando se puso de pie. —¿Le dirá a mis padres que dormiré aquí? —Lo siento. No tenía elección en el asunto. Ross y Blaze salieron del establo y comenzaron a recorrer el sendero. Subieron los escalones del cenador y se sentaron en el banco. Si es necesario. incapaz de quitar el dolor de su voz—. —¿Qué quiere decir? —Siento su sufrimiento y escucho sus gritos pidiendo ayuda —respondió Blaze. el mismo lugar donde se habían sentado sólo una semana atrás. dormirá en su propia cama. Tengo un catre en el último compartimiento. Puddles entró en el compartimiento vacío frente al de la yegua y se acurrucó en un fardo de heno. —Explíqueme cómo adquirió este don suyo —dijo Ross—. caminaron por el prado en dirección al cenador. —Moveré mi catre al compartimiento del perro. —No quiero a nadie cerca de esta yegua —ordenó Ross al jinete—. Tú le darás su ejercicio diario. —Bender dijo que Peg está bien —le dijo Ross.

—Te quiero en mi cama —le dijo—. El equipo ya no necesita su ayuda. Abrió la puerta y él le dedicó su última réplica. —Vístase abrigado. y tú me deseas. como si ella no hubiese hablado—. Ella lo quería. Estará esperando un largo rato. pero la inocencia la cegaba a ese hecho. Ross se acercó más y probó sus labios en un beso casto. El único modo de llevarla al altar era mediante su cama. Cuando aceleró su paso. —Déjame explicarte los hechos de la vida. ¿Por qué quiere ayudar? —Tengo debilidad por el cabello rojo. —¿Está chantajeándome? —Blaze arrancó el brazo de su agarre y levantó la nariz en el aire—. Sus palabras hicieron poner de pie a Blaze. —Lo veré allí cuando los gallos pongan huevos. No te ayudaré a ganar la Triple Corona si no visitas mi cama. El equipo perderá su trabajo.. Blaze se dio vuelta rápidamente.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Lo que sea que gane en la temporada de carreras —dijo él—. —Si no estás aquí. —Mi deseo no tiene nada que ver con tu madre —la interrumpió Ross. pero eso cambiaría a ronroneos y suspiros bastante pronto. Blaze oyó la risita ronca. El marqués era un canalla. pero contuvo su lengua. —La mayoría de la gente nunca toma en cuenta a las criaturas de Dios —dijo Blaze—. —Encuéntrate conmigo aquí mañana por la noche —dijo Ross.. Por Dios. y Peg será despojada de la victoria de hoy. —¿Perdone? —Te deseo —repitió él—. —Cómo se atreve a hablarme de ese modo —dijo Blaze. Ross sintió el impulso de proponer matrimonio. Blaze bajó volando los escalones del cenador y caminó furiosa por el césped hacia la casa. la deseaba. Podía sentir la mirada de él en su espalda. con intención de marcharse. ¡Bam! Blaze lo abofeteó con fuerza. milord. No quiero que nadie te reconozca. y pretendo tenerte ahí. Sólo porque mi madre. —Eso no cambia el hecho de que te tendré en mi cama. Tan fuerte que la cabeza de él giró a un costado. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 85 . y se levantó del banco para imponerse sobre ella—. —Ross la agarró del brazo para evitar que saliera corriendo—. ella huiría como la mariposa enjoyada que llevaba en el cabello. —Merece una buena tunda. Esperaba que ella despotricara. con las manos cerrándose en puños—. Tan fuerte que la palma de su mano escocía. Sabía que el marqués estaba siguiéndola. Ross le ofreció una sonrisa perezosa y profundamente enfurecedora. Levanta esos diminutos puños contra mí. se recordó Ross. Si pedía su mano. las pecas y las causas nobles. cariño. igualaré los fondos y la ayudaré a construir el refugio. Por las buenas o por las malas. Inverary le había advertido que esta hija no planeaba casarse nunca. y lo lamentarás. Por primera vez en su vida. así que ponte una capa con capucha. te denunciaré al Club Ecuestre —la amenazó él—.

Bum. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 86 .PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Te veré mañana por la noche. Blaze cerró la puerta de un golpe tras ella. cariño.

Al menos. La vida era buena para su futuro suegro. —Bien cerrada. y sólo permite fumar en el comedor después de que las damas se retiran. Tinker —gritó el duque. el mayordomo hizo señas a alguien en el pasillo. —El agente no está presente. —No creí que Pegasus pudiera ganar —dijo—. Los placeres simples. Llevó el vaso de cristal a sus labios y bebió el whisky. con mucho cuerpo. chequeando la hora en su reloj de bolsillo—. el mejor que el dinero podía comprar. Sonrió al hombre sentado al otro lado del enorme escritorio de roble y luego dio una pitada a su cigarro. Aunque estaba vestido con ropa cara. Alexander ofreció una sonrisa torcida al duque. Me atrevo a decir que el hedor se volverá más fétido si gana la Primera Primavera. dejando que su lengua caliente liberara su sabor audaz. —El barón Shores debería llegar pronto —dijo Alexander. por supuesto. Envié el pedido de Amadeus Black. Tinker entró. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 87 . —No menciones que fumamos cigarros a mi esposa —dijo Magnus Campbell. Y en la sala de billar. y la puerta se cerró con un clic. Alguien está desesperado por ganar la Triple Corona. Alexander Blake. Su Gracia.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 07 CAP TULO 07 Más suave que el interior de los muslos de una mujer. —El intruso prueba que el asesinato de Charlie fue deliberado —dijo el duque de Inverary. agregando—: No lo hice y no sé nada. —Raven percibió que el crimen fue un asesinato por encargo —le recordó Alexander—. El barón Edward “Loco Eddie” Shores entró en la oficina. Cuando el duque asintió. y Rooney no se arriesgará a romper la racha. —Buenas tardes. no en las mejores salas. anunciando: —El barón Shores ha llegado. —Los jinetes son tipos supersticiosos —le dijo Inverary—. hacían la vida placentera. —Su temporada de carreras podría resultar acre. se relajó en el sillón de cuero suave y estiró sus largas piernas. El duque bebió su whisky y luego dio una pitada a su cigarro. el marqués de Basildon. porque prometí a Raven un viaje a Newmarket hoy. saboreando el líquido ámbar. Caminaba por la delgada línea entre proporcionar vicios a los caballeros y una verdadera actividad criminal. —El barón miró a Alexander. como el whisky de las Highlands y los cigarros costosos. Whisky de las Highlands. sin dudas. —Roxie insiste en que el tabaco apesta —le dijo Inverary—. Reprimiendo el impulso de estallar en una carcajada irrespetuosa. el ilustre duque de Inverary. Rooney apestaba peor que el estiércol. Interrogaré a los mozos de cuadra mañana. —Mis labios están sellados para siempre. —Loco Eddie no lo sabe —dijo Alexander—. Un golpe en la puerta captó su atención. —Dígale que se asee —sugirió Alexander. el barón no comulgaba con la élite de Londres.

Alexander lamentaba el escenario de Newmarket. —De nada. Si me necesita. —No sospechamos de MacArthur —insistió el duque de Inverary—. —Alexander estrechó la mano del hombre mayor y se dio vuelta para partir—. —Gracias. El duque de Inverary le hizo señas para que se acercara. —Si yo asesinara a un jinete —dijo el barón—. —¿Sospechan de MacArthur? —repitió el barón con aparente sorpresa. pero necesitamos pruebas de que Stanley y él están señalados para asumir la culpa. Eso hace que la investigación sea más difícil. Su Gracia. también plantaría evidencia falsa. —Es un trato. El duque de Inverary sonrió. Su Gracia. Una vez que el barón se había ido. El barón Shores levantó la mano derecha. estaré en la pensión Rowley. —Gracias. —Puedes informar a Alexander o a mí si te enteras de algo. —Si Eddie no sabe nada. El deber exige que acompañe a mi dulce prometida al pueblo. pasándole un cigarro—. —Alguien asesinó al jinete de Su Gracia algunas semanas atrás —dijo Alexander—. Calidad superior. Su Gracia. Alexander miró al duque. señalando para que se sentara en la silla junto a Alexander. por supuesto. —Whisky de las Highlands. pero no imposible de resolver. —Te creo —dijo el duque. Por supuesto. metiendo el cigarro en un bolsillo—. pero necesitamos información. El duque de Inverary se puso de pie. entonces no están involucrados los elementos criminales habituales. —El barón Shores estrechó su mano y luego miró a Alexander—. —Juro que no sé nada. Alex. Eddie. De mis saludos al agente Black.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Relájese. —El barón levantó su copa en brindis y probó el whisky—. tal como los nombres de hombres que estén haciendo alarde de dinero en la ciudad o cualquier otro chisme. pagaré por tus servicios. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 88 . indicando el final de la entrevista. Las circunstancias lo obligaban a usar al barón y sus conexiones. y anoche un intruso intentó entrar a la fuerza en el establo del caballo ganador. Necesitamos que vigile a MacArthur y contrate a un amigo para vigilar al conde de Boston. —El agente lamentará haberse perdido nuestra reunión —respondió Alexander. los corredores del agente de policía hubiesen provisto la vigilancia de MacArthur y Stanley las veinticuatro horas. Si hubiesen estado en Londres. ¿Sospecha de alguien? —El villano está plantando evidencia contra dos caballeros de reputación impecable — respondió Alexander—. Sirvió una medida de whisky en un vaso de cristal y se lo pasó al barón. —Puedo hacerle ese favor —estaba diciendo el barón.

Y entonces la imagen de su padre apareció en el ojo de su mente. Blaze sonrió. y el sufrimiento de los animales continuaría. La duquesa siempre era circunspecta en sus palabras. Tanto Bender como Rooney perderían sus trabajos. sus pensamientos fijos en el marqués. Miró a su madrastra—. ¿Qué estás cosiendo? —Querida. Blaze entró en la sala de estar. —Blaze tenía mucho que pensar antes de las ocho de la noche. Su refugio de animales nunca sería construido. Alex me llevará a Newmarket. —Sigues extática por el triunfo de ayer —señaló la duquesa—. Puddles yacía a sus pies. ella igualaría las cuentas. con los ojos fijos en el plato de galletas al lado de ella.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Mientras Alexander Blake y su padre estaban reunidos. pero no encuentro nada en ella que me guste. Tal vez debería reevaluar sus opciones. Blaze y Raven intercambiaron sonrisas. podía simular que nunca había sucedido. —¿Estás bordando la cabeza de un jabalí en los pañuelos de papá? —Nunca comprenderé la razón por la que los Campbell escogieron un jabalí —dijo la duquesa— . Una rosa hubiese sido más bonita. Atravesando la habitación. Blaze marchaba por el corredor hacia la sala de estar en busca de su madrastra. tal vez. el bordado no es costura —la corrigió su madrastra. —Buenas tardes —las saludó. lo que significaba devolver el dinero del premio y. tal astilla. —Exageras —dijo Blaze—. Nunca se rendiría frente a él. De tal palo. Su sonrisa con hoyuelos aparecía cada vez que insultaba a alguien. Bajo circunstancias normales. Después. ¿Celeste MacArthur te desagrada? —No puedo decir que la mujer me desagrade —respondió la duquesa—. y luego dio una galleta al mastín—. Raven estaba sentada en la silla frente a su madrastra. pagar una multa de la misma cantidad que había ganado con las apuestas. gracias. Nunca te he visto de buen humor dos días consecutivos. Pero no lo había hecho. y visitar su cama no sería una penuria. El marqués era un hombre apuesto. Ross MacArthur asumía que una bastarda era una presa fácil. y luego miró a Blaze—. Él nunca pensaría en chantajear a la angelical hermanastra o ninguna otra dama bien nacida. ¿Te gustaría venir con nosotros? —No. —Las rosas son inglesas y los Campbell son escoceses —dijo Raven. Pegasus perdería la victoria de ayer. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 89 . Si él la delataba ante el Club Ecuestre. La duquesa estaba sentada cerca de la ventana y concentrada en su bordado. Tu padre adora el emblema Campbell en sus pañuelos. No había dormido bien la noche anterior. De algún modo. No podía enfrentar la expresión de escandalizada decepción porque ella se hubiese exhibido ante la sociedad siendo la jinete de Pegasus. La idea de perder su oportunidad de ganar la Triple Corona salió de las sombras de su mente y ella disminuyó el paso. le hubiese contado a su padre sobre el marqués. Blaze se dejó caer en una silla tapizada.

recuperando su aplomo. provocando risitas en su hermana. —¿Has decidido casarte? —No. —Si consideras indigno al conde —le preguntó—. Raven rió. Ya sabes. esperando una respuesta.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Necesito tu consejo sobre un asunto importante —dijo Blaze. —Su madrastra levantó la mirada de su bordado para observarla—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 90 . no hay necesidad de conocer ciertos hechos hasta que te cases —dijo la duquesa. con las mejillas rosadas—. —¿Cómo puedo ayudarte. diría que tienes un gusto increíblemente malo en caballeros. la duquesa sospecharía. Roxanne Campbell perdió su expresión apacible. —Te diré todo cuando me des una buena razón. ¿El inescrupuloso chantajista era un conocido experto en asuntos sexuales? —Podría cambiar de opinión y escoger al príncipe Lykos —dijo Blaze. —Qué interesante. —Mi consejo sigue siendo el mismo —dijo la duquesa—. —¿Compartirás tus conocimientos o no? La sonrisa con hoyuelos de la duquesa apareció. querida? —Quiero saber acerca de… —su tez enrojeció—. Si mentía. La duquesa ofreció otra galletita al mastín. querida. Confía en el príncipe. —¿Quién es el desafortunado caballero? —preguntó la duquesa. La duquesa de Inverary pasó bruscamente su mirada del bordado a su hijastra. Blaze también. Económicamente. un romance amoroso. Mi consejo es que confíes en que el marqués te enseñará. sabiendo cuándo había sido derrotada. —Estoy considerando una relación sexual —dijo Blaze. y tu padre te hubiese apoyado. Si le contaba la vergonzosa verdad. la duquesa creería que estaba bromeando. ganándose una sonrisa satisfecha de su madrastra. Por primera vez en el tiempo desde que Blaze había conocido a su madrastra. la intimidad sexual. que estaba sonriendo. y entonces se le ocurrió una idea. ¿por qué lo ofreciste como potencial pretendiente? —Sobre gustos no hay nada escrito —respondió la duquesa—. La duquesa de Inverary arqueó una ceja caoba. —Juro que necesito saberlo. Blaze miró a Raven. Esto no era tan fácil como había pensado. —El marqués de Awe me ha invitado a su cama —respondió Blaze. —Querida. —¿Cuál es la urgencia por ese conocimiento? Blaze sintió que su frustración crecía. quiero decir. —¿Ofrecerías el mismo consejo sobre Dirk Stanley? —En ese caso.

su padre era uno de mis pretendientes. —¿Qué quieres decir con acomodándose? —le preguntó Raven. El príncipe Lykos entró en la sala de estar y se dirigió directo hacia su madrastra. —Entonces espero ansioso el baile —dijo Lykos.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze intercambió miradas con su hermana. —Una dama no puede meterse en el camino de un duque rico a menos que se vista de cierto modo y reciba invitaciones a ciertas reuniones —explicó la duquesa—. muchachas. —Disfrutaría de cenar con usted —dijo Blaze. —Aceptar la invitación del príncipe fue una movida inteligente y seguro que irritará a MacArthur —comentó la duquesa—. —¿Cómo conociste a papá? —preguntó Raven. —Ross me contó que Celeste era la hija de un vicario. sonando como una reina—. Su invitación la sorprendió. La mayoría de las viudas con título gozan de familias respetadas que les buscan otro esposo. Eso es. Su Gracia. Con un asentimiento a la duquesa. —Lykos se volvió para saludar a las hermanas y ofreció una sonrisa devastadora a Blaze—. Los hombres quieren lo que es difícil de obtener. —¿Por qué no te casaste con él entonces? —preguntó Blaze. —Disculpen mi visita inesperada pero breve —dijo. Tinker entró en la sala de estar. pero Celeste MacArthur no nació en la clase alta. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 91 . Deseo invitarla a cenar conmigo en el baile del Club Ecuestre. —El príncipe Lykos Kazanov solicita una palabra con la señorita Blaze. —Conocí a Magnus durante años —respondió ella—. ¿Por qué no debería aceptar? El marqués no la había invitado a la cena. y a sus purasangres les va bien. Envíalo aquí. Su madre gastó la mayor parte de la herencia del conde acomodándose. sólo a su cama. —Sí. inclinándose sobre la mano de la duquesa— . Blaze asintió a su hermana. —No seas frívola. Confíen en mí. En nuestros días de juventud. si no está comprometida. —¿Enterraste dos esposos? —repitió Raven con sorpresa. el príncipe abandonó la sala de estar. porque mi hermano está esperando en el carruaje. Magnus y yo volvimos a encontrarnos después de que había enterrado a mi segundo esposo. haciendo reír a su hermana. —La duquesa dejó su bordado a un costado—. Tinker salió al pasillo e hizo señas a alguien. hablando en general. —¿Murieron de molestia crónica? —preguntó Blaze. con un rubor subiendo por sus mejillas. Su madrastra le ofreció una mirada poco divertida. —Me casé con otro caballero. terminando su conversación. —El príncipe es bienvenido —dijo la duquesa. —¿Quieres decir que el conde carece de fondos? —Dirk Stanley vive con un modesto ingreso de la finca de su padre —respondió su madrastra—.

Su hermana visitaría la tienda de dulces. Dirk frunció el ceño. ya fuera caminando o cabalgando. —Lo siento. —Disfrutaré de que cenemos juntos —dijo el conde. por segunda vez ese día. —Alexander Blake entró en la sala de estar. no. Creo que Dirk Stanley es el villano. pero su hermana se rehusaba a mirarla. —Milord. y abrió la boca para hablar. la expresión del conde se alegró.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Poco tiempo después. y ella quería ver a la hermanastra ofrecida al marqués en matrimonio. —Blaze le sonrió—. pero estoy comprometida para la cena. —Ross no asesinó a Charlie —respondió Blaze—. —Señorita Blaze. El conde se dio vuelta. Blaze y Raven iban sentadas juntas en el coche y Alexander frente a ellas. La duquesa de Inverary observaba a Raven con dureza. Jamás. El viaje a Newmarket era corto. y entonces se marchó de la sala. Tinker entró nuevamente en la sala de estar. —¿Qué dirá lord Blake? —A Alexander no le importará —dijo Raven. la duquesa perdió su expresión apacible. —El conde de Boston desea hablar con la señorita Blaze. Él se quedó boquiabierto de sorpresa. Tinker salió al pasillo e hizo señas. —Envíe al conde —dijo la duquesa. impidiendo las preguntas de la duquesa— . ni sabe nada sobre el asesinato. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 92 . —¿Has comenzado a espiar a MacArthur? —preguntó Alexander. ¿Querría un poco de té? —Gracias. aunque no tenía intención de compartir una comida con el chupador de huesos. agitando la mano. le reservaré un baile. Extrañamente. Los ojos de la duquesa se entrecerraron. Nuevamente. ¿Estás lista? Blaze se puso de pie junto a su hermana. —¿Cenará con mi hermanastro? —El príncipe Lykos me invitó. pero Raven lo detuvo. —Raven. como un cortesano besando el anillo de la reina. con intención de marcharse. Prometí a mi hermana un viaje a la tienda de dulces en Newmarket. Blaze asumió una expresión desilusionada. El día inusualmente cálido y seco había atraído a muchos al exterior. —He cambiado de opinión respecto a unirme a ustedes. Y. ¿Dirk se veía en competencia con Ross? —¿Me reservará un baile? —Por supuesto. me gustaría cenar con usted. El conde de Boston entró en la sala e hizo una reverencia tomando la mano de la duquesa. me preguntaba si cenaría conmigo en el baile del Club Ecuestre —dijo el conde.

Si pido turrón. Varias mesas y sillas blancas habían sido colocadas en el fondo de la tienda para los clientes que no podían esperar para darse el gusto. Blaze sonrió. y rió tontamente—. —¿Crees que cualquiera de los Stanley compartirá información si no hay discusión? —les preguntó Blaze. Un leve flirteo es más creíble que una discusión y menos llamativo. —No babees. Hileras de jarros de vidrio contenían delicias azucaradas apoyadas en estantes blancos. que llenó con caramelos de naranja y trufas de mantequilla. Afortunadamente. Pecas —se burló Alexander—. El propietario tomó una hoja de papel y la retorció formando un cucurucho. cremas. mi madrastra tuvo la sabiduría de no servir aves cuando los MacArthur cenaron con nosotros. Otros estantes contenían varios caramelos. cerca de la esquina de Wellington Lane. Raven miró a Alexander. mientras yo hablo con la hermana. invité a Dirk Stanley a escoltarme a la cena. Había rodajas de azúcar de cebada. milord? —No. Una ventana amplia contenía una apetitosa muestra de sus golosinas. —Discutir en una reunión social atestada desafía la credulidad. Podemos darnos el gusto dentro. El cochero detuvo el carruaje en High Street. él la presentará. La tienda de dulces tenía un exterior de ladrillos rojos. su cartel pintado en blanco con letras amarillas. sus paredes blancas estaban ribeteadas de un alegre amarillo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 93 .PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Alexander le guiñó un ojo. Hizo lo mismo para los caramelos de nuez y turrones. tú cena con Dirk —dijo Alexander—. sus preocupaciones olvidadas por el momento. —¿Algo para usted. Observar la muestra de golosinas la hacía sentir nuevamente como una niña. Deberíamos simplemente insinuar a nuestros objetivos que no estamos de acuerdo. siguiendo a su hermana dentro de la tienda—. —Me gustarían trufas de mantequilla y caramelos de naranja —dijo Raven al hombre—. gracias. —Bien. varas de Wellington y bolas de Nelson. Un largo estante había sido reservado para chupetines de cada color y sabor imaginable. —Mi arrebato lo sorprendió esa noche —dijo Blaze. —Puedes pedir ambos hoy —dijo Alexander. cambiando de tema—. —Como decidimos comenzar nuestro espionaje en el baile del Club Ecuestre —dijo Raven. —Me atrevo a decir que lo crees culpable porque chupa huesos de pato. trufas y turrones. —Nunca puedo decidir lo que quiero —dijo Blaze. Podemos compartir información después del baile. después querré caramelos de nuez. Mi hermana llevará turrones y caramelos de nuez. Si estamos allí. El interior de la tienda era una confección deliciosa. Alexander descendió primero y luego ayudó a Raven y Blaze. —Dirk y su hermana estarán visitando la tienda de dulces —le dijo Raven—. pero sabía que la expectativa era más dulce que las golosinas. Alexander pagó al dueño y las acompañó a una mesa en el fondo de la tienda.

Pegasus nunca podría haber ganado sin su pericia. Alexander se puso de pie cuando se aproximaban. y una rival potencial por las atenciones del marqués. —Ella y su perro me hicieron una demostración —dijo Dirk. —No creo en semejantes tonterías. —Deberías cenar con Alex en el baile —susurró Blaze. —El elogio pertenece a Ross —dijo Blaze—. Cerrando los ojos. mordió el caramelo de nuez y saboreó la dulzura en su lengua. Alexander se levantó de su silla. pero la rubia parecía encantadora. —Mi hermanastro es un marqués —dijo Amanda. Amanda Stanley puso los ojos en blanco a su hermano. La señorita Blaze se comunica con los animales. y perdiendo en comparación.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze buscó dentro de su cucurucho y seleccionó un caramelo de nuez. la imagen misma de perfección femenina. —La yegua de la señorita Blaze ganó el Craven ayer —dijo Dirk a su hermana. y luego la miró—. Blaze recordó a su niñera advirtiéndole que tuviera cuidado con lo que deseaba. pero la rubia poseía una mirada fría. comparándose con ella. Me encantaría saber el secreto de cómo curó la dificultad de su yegua. La puerta de la tienda se abrió. Blaze echó un vistazo a Raven. con la mirada puesta en la rubia. ¿De dónde había venido ese pensamiento sorpresivo? ¿Estaba encariñándose con el marqués? ¿O había estado encariñándose con él antes de que el canalla decidiera chantajearla? ¿Realmente estaba esperando esa noche? Si así era. Alexander regresó a la mesa. y tú tampoco. —Señorita Amanda Stanley —presentó a la mujer—. y ahora entendía la sabiduría de esas palabras. Dirk Stanley y su hermana se acercaron a la mesa. Llevando cucuruchos de papel. —Un espionaje efectivo implica cenar con el conde —le dijo Raven. Luego señaló en dirección a ellas. Había querido echar un vistazo a la hermanastra. Blaze vio a Alexander saludando al conde y su hermana. Los turrones eran sus favoritos. tenía más en común con su madre de lo que había pensado. Blaze miró a la rubia directo a los ojos. Debería referirse a él como lord MacArthur. —¿Pegasus le dijo que ganaría? —Sin esperar respuesta. diciendo: —Esperen aquí. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 94 . El conde tenía una cálida sonrisa de saludo. Dirk se volvió hacia su hermana—. La rubia era todo lo que ella no era. así que los guardó para comerlos últimos. Blaze miró a la perfecta rubia. El caramelo de nuez perdió su sabor. Dirk Stanley y una mujer rubia entraron en la tienda de dulces. le presento a las señoritas Blaze y Raven Flambeau. —Ross ha insistido en que use su nombre de pila. diciendo: —Tu idea fue un pequeño golpe de genialidad. Podía apostar hasta su último centavo que su hermana estaba lamentando cenar con el conde. viéndose claramente descontenta. con una sonrisa fría—. Se unirán a nosotros.

Las damas educadas no realizaban trucos con animales. milord. Un silencio incómodo descendió sobre la mesa. Blaze mordió un trocito de turrón pegajoso lleno de nuez. ¿Cómo murió su madre? Madre se cortó las venas. Necesitando consuelo. —Lord Blake. eso significa que cenaré solo. y la Sociedad la consideraría estrafalaria. Por supuesto. se volvió hacia su hermana. llámeme Alex. —Nuestro padre sufría de problemas del corazón y falleció muchos años atrás —dijo Amanda— . imitando el tono altivo de su madrastra. con su mirada verde animada puesta en Alexander—. diciendo: —Madre siempre insistía en que los turrones sabían como rayos de sol franceses. Blaze devolvió la mirada fría de la rubia con una sonrisa serena que hubiese enorgullecido a su madrastra. —Raven puede cenar con quien le divierta —replicó Alexander—. —No quería insinuar… —Amanda Stanley se quedó callada—. —Bien dicho —la elogió Alexander—. —Si mi hermanastra y yo la visitásemos —dijo Amanda Stanley—. A menos que la señorita Amanda acepte cenar conmigo. Sin pensarlo. —Nuestra madre falleció varios años atrás —dijo Raven a los Stanley. —Nuestra madrastra nos espera en casa dentro de poco.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze deseaba no haber hecho eso. espero que no le importe que cene con la señorita Raven en el baile —dijo el conde. ¿nos haría una demostración? —Mi hermana no actúa para los curiosos —dijo Raven. Lo siento. Las emociones tristes parecen fuera de lugar en esta alegre tienda. Mis propios padres están muertos. La expresión de su hermana se asemejaba a la de una mujer con un alfiler clavado en sus inmencionables. —El dolor de perder a un ser amado permanece siempre en nuestros corazones —dijo Amanda. pero dijo: —Dejó de respirar. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 95 . —Por favor. —El día es bueno —dijo Dirk—. —Lo siento —dijo Raven antes de que Alexander pudiera hablar—. y puedo responder por la veracidad de su sentimiento. La rubia hablaría sobre ella en Newmarket. pero debemos declinar. Tal vez podríamos pasear por High Street. pensó Blaze. —Lamento su pérdida —dijo Dirk. —Me gustaría cenar con usted. Blaze miró de reojo a Raven. llenando el incómodo vacío.

Ahora el canalla está chantajeándome para que vaya a su cama. como correspondía a las hijas de un duque. dándonos más tiempo para entrenar. Abrió la puerta y soltó un grito ahogado. Peg se rehusaba a pasar por huecos para adelantarse. acomodó las almohadas en una línea vertical y subió la manta. Blaze apretó la oreja contra la puerta. Apartando el cobertor. Citarme con el diablo es mi única opción. —Dímelo ahora. Raven cruzó los brazos sobre su pecho y se apoyó contra la puerta. —Considera esta noche tu noche de bodas. —El marqués está decidido a ganar tu mano en matrimonio. Aunque había nacido fuera del lecho matrimonial. pero dudaba que Dios aprobara su método de rescate. No puedo permitir que Rooney y Bender sean suspendidos de las carreras. Visitar la cama del marqués podía asegurar un refugio seguro para las criaturas de Dios. —Blaze apoyó un dedo sobre sus labios—. —Te contaré mañana. haciendo que sus latidos se aceleraran y su respiración se volviera superficial. El marqués ideó un plan para que yo reemplazara a Rooney. pero decidiría no hacerlo. Percibí que algo estaba mal. —Podría considerarlo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 08 CAP TULO 08 La ansiedad se adueñó de ella. Usa las escaleras de los criados. Con su capa envuelta sobre el brazo. Raven arqueó una ceja. Blaze y sus hermanas habían llevado vidas protegidas. —¿Vas a algún sitio? —Raven entró en el dormitorio—. ¿Tomarías en cuenta visitar la cama de Dirk Stanley? Blaze hizo una mueca y sacudió la cabeza. bloqueando su escape. Blaze miró por la ventana de su dormitorio y evaluó lo que pronto estaría haciendo. Cualquiera que espiara dentro de la habitación creería que dormía. pero lo hacía cuando yo la montaba —explicó—. —¿Pensarías en visitar la cama del príncipe? Blaze se encogió de hombros. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 96 . no matrimonio —la corrigió Blaze—. —Nunca podría besar a un chupador de huesos. —Jineteé a Pegasus en el Craven y ahora… —¿Que hiciste qué? —exclamó su hermana. Blaze sabía que Raven no se movería hasta que le respondiera. Blaze se apartó de la ventana y cruzó la habitación hacia la cama. Ella nunca había estado a solas con un caballero antes de la visita guiada por los establos y la finca familiar del marqués. —Raven abrió la puerta y salió al pasillo—. No había sonidos de movimiento en el pasillo. ni abandonaré mi refugio de animales. —Shhh. —Siempre tenemos una opción —dijo Raven—. —Él propuso un romance. con la insinuación de una sonrisa en los labios.

Luego entró él. —Disfrute su noche. Lo cual la ponía aún más nerviosa. casi chocó con el mayordomo. Blaze se dio vuelta rápidamente. dando pasos más pequeños—. —Me siento honrada. cariño. Blaze no podía ver con claridad los ojos de él en el coche oscuro. Tinker. con alivio e inquietud mezclados dentro suyo. Ross le pasó un dedo por la mejilla y agachó la cabeza para plantar un beso breve en su boca. —Pensé que se había ido. —¿Cree que el intruso regresará esta noche? —preguntó Blaze. Blaze caminó a paso rápido por los jardines formales y más allá del laberinto. —Mi carruaje está esperando detrás de la pista de práctica en Snailwell Road. Blaze sabía que estaba burlándose de ella. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 97 . Se fundiría con la noche si alguien espiaba por una ventana. escogiendo sentarse en el asiento opuesto. Insegura de qué esperar. Levantando sus faldas. —Soltar el chisme significaría la pérdida de su trabajo —le aseguró Ross. Tomados de la mano. para no levantar sospechas de nadie que pudiera llegar a verla. señorita Blaze. y el chisme arruinará mi reputación. al menos. —Los labios de él se movieron como si fuera a sonreír—. Sobre sus cabezas. Ross abrió la puerta y la ayudó a subir. El coche se detuvo frente a la pensión Rowley. Tu reputación está a salvo. —Su cochero me reconocerá —dijo Blaze. —Esperaría más de cinco minutos por ti —dijo Ross—. Se preguntó si las novias se sentían así el día de su boda.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze recorrió el pasillo hacia las escaleras traseras. —No se arriesgará —respondió Ross—. luchando por mantener el ritmo con el paso de piernas largas de él—. y él exploraría su cuerpo. Blaze se sintió incómoda y tímida. La voz ronca de él hizo que las mariposas en su estómago aletearan otra vez. Sólo la extensión de césped la separaba del cenador. —Nunca me viste. una luna llena espiaba en medio de nubes delgadas para iluminar su camino. El viaje a la pensión Rowley fue breve y silencioso. Saliendo a la noche. Blaze trotó por el césped y subió volando los escalones. Blaze se envolvió en su capa negra y levantó la capucha. Dejaré la puerta trasera sin llave. El marqués bajó y la ayudó a descender. Diez. corrieron por el sendero que conducía a la pista de prácticas. pero te garantizo que encontrará otra manera de venir por nosotros. El cenador estaba vacío. El marqués y ella pronto yacerían desnudos en su cama. Al llegar al carruaje. incapaz de tolerar el tenso silencio. pero sentía su mirada sobre ella. Intentó no correr. ¿El marqués había venido y se había marchado? ¿Qué debería hacer? —Llegas tarde. Al llegar a la planta baja.

una silla. sus dedos se tocaron. Blaze dudó. Era una virgen con necesidad de persuasión y cortejo. Ross se dio cuenta de que esta era su noche de bodas sin el beneficio de una ceremonia. Sintió una punzada de culpa de que su novia fuera a pasar su noche de bodas en la pensión Rowley. —Déjame tomar tu capa —dijo él. y después entró. Nunca había estado tan consciente de otra persona en toda su vida. —Sé que no te gusta el alcohol —le dijo—. Lo estás haciendo bien. Los nervios la hicieron tropezar en el tercer escalón. Había una cómoda con un lavamanos. pero un trago no te matará. para no asustarla aún más. Ross la depositó encima de la capa de ella. —Ella aferró su capa con fuerza y señaló la cama—. aunque estaba lejos del lujo de las grandes casas. Estaba sentada al borde de la cama. Afortunadamente. Siéntate allí. Un único cliente estaba sentado en el extremo más alejado de la sala. Ross tocó su vaso con el de ella. ¿Debo acostarme allí? Ross ocultó una sonrisa ante su inocencia. —Prefiero tenerla puesta. Ross apoyó su vaso junto al de ella. Ross la llevó dentro de la sala común casi desierta de la pensión. Ross la sostuvo para ella. Su mirada se enfocó en la cama. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 98 . Se abstuvo de usar la palabra “cama”. El cuarto era más grande y más cómodo de lo que había esperado. Quitándose la chaqueta. Pero mantén la capucha puesta. —Yo te mostraré. más rígida que un cadáver. La muchacha valiente que había jineteado a un purasangre temía estar a solas con un hombre. El marqués la levantó en un instante. Observándola. —Sube directamente las escaleras —dijo el marqués—. Abriendo la puerta de la habitación. Su capucha se resbaló. Luego sirvió una medida de whisky en dos vasos y se sentó junto a ella. La luna que brillaba por la ventana iluminaba la habitación lo suficiente como para que Blaze viera mientras Ross encendía una vela. Con la mano en la parte baja de su espalda. —No sé cómo hacer esto —confesó ella a la pared de enfrente. revelando su cabello rojo. encontrándose con su mirada negra. un ropero y una mesa de luz. —Tomaré tu capa —dijo Ross. Blaze bebió su whisky y lo dejó sobre la mesa de luz. Blaze tomó el vaso de su mano. cerca de la chimenea. No creía que tuviera la paciencia para hacer esto cada noche. —Él no vio tu rostro. las novias eran vírgenes una sola vez. apartando las manos de la prenda—. muchacha. Ross puso la capa sobre una silla y la miró. —Por nosotros.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —La mayoría de los inquilinos está bebiendo en las tabernas de High Street —dijo él—.

Ninguna mujer jamás le había parecido más atractiva. Pasó un dedo por su delicada columna. dejando sus senos al desnudo. No puedes imaginar cuánto tiempo he deseado admirar estas bellezas. Ross la rodeó con los brazos. Relájate. y los músculos se ondularon bajo su toque. los muslos. Un escalofrío estremeció su cuerpo. y él profundizó el beso. y su melena de cabello rojo caía en cascada a su alrededor. Eran el único hombre y la única mujer en el mundo. haciéndole bajar la cabeza. —Adoro el sabor de tu boca —su dedo le acarició la unión de los labios—. Se inclinó más cerca. Era una diosa pagana. su respiración cálida—. la otra sosteniéndole la cabeza. Levantando una mano. Blaze aspiró bruscamente. sus labios se abrieron como invitación. Ella respondió. Blaze lo hizo descender y lo besó. abriéndole los labios. sus ojos azules muy abiertos por el miedo. tu sensación sedosa. pero donde él tocaba ardía. con una palma apretada en la parte baja de su espalda. miró el rostro inquietantemente encantador y reconoció el deseo incipiente en los ojos de ella. plantando un beso en la base de su garganta. haciéndola sonreír. hacían tambalear sus sentidos. Levantó la cabeza. Sus palabras susurradas la serenaron y la excitaron. y lo besó. Ross le bajó las tiras de la camisola por los hombros y la prenda cayó. su fuerza la hacía sentir segura. apretando instintivamente su cuerpo contra él. Ross le bajó el vestido por la cintura. —Voy a desvestirte —dijo él. Ella le rodeó el cuello con los brazos. el arco de tus cejas —su dedo trazó su forma—. Su boca capturó la de Blaze. lo acarició con la palma. —Adoro tu pasión natural. Su beso fue prolongado y lánguido. invitándola a seguir su ejemplo. con sus labios suspendidos encima de los de ella. Blaze miró con atención su pecho musculoso con vello negro. Sintió que su cuerpo se relajaba de a poco. Ross le rozó las mejillas con los labios. Los labios de él se convirtieron en el centro de su universo. Pasó la lengua por el pliegue de su boca. Sus labios se cernieron sobre los de Blaze. Ella llevaba medias con ligas. Ross la tomó del mentón y le giró el rostro hacia el suyo. y ella ansiaba su posesión. desabotonando la espalda del vestido. El cuerpo de Blaze estaba rígido. —Tienes senos perfectos y pezones rosa oscuro. su boca tocó la de ella en un beso tentativo. los tobillos. presionando la boca contra la suya. Le devolvió el beso con igual ardor. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 99 . El vello era áspero. y su mano le masajeó la nuca. Después se quitó la camisa y la arrojó por encima de su hombro. su aroma a brezo la embriagaban. la curva de tus orejas —su dedo rodeó una y luego se deslizó por la mejilla—. Sus labios viajaron por la columna de su delicado cuello. Ross la acostó de espaldas en la cama y se colocó encima de ella. cariño. Esas palabras encendieron un calor en sus partes inferiores y una pulsación entre sus piernas. El dulce toque de él. —Cierra los ojos —murmuró Ross. y disfruta de las sensaciones. y la deslizó dentro para saborear su increíble dulzura.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Dulcemente. pero he anhelado ver tus pechos. —Tu toque me excita —susurró él—. —El deseo volvía su voz ronca—.

PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El cuerpo de Blaze se estremeció ante sus palabras. Ella había venido a la pensión involuntariamente. comenzó por la parte externa y en espiral. Se sentía lasciva y poderosa. —¿Eso es todo? —preguntó Blaze desde la cama—. Su maldita conciencia lo estaba molestando. Ross no necesitó una segunda invitación. Usando un dedo. Nunca antes había coaccionado a una mujer a su cama. Le gustaban las manos de él sobre su cuerpo. le plantó un beso en la boca y salió de la cama. Ross se apoyó en sus codos. Una vez que se hubiesen casado. Dejó el vaso sobre la cómoda y se dio vuelta. Después la hizo arrodillar y la abrazó con fuerza contra su musculosa figura. Vestido únicamente con pantalones negros. las sienes y la garganta de Blaze antes de regresar a sus labios. más y más cerca del centro. pero debía permanecer de buena gana. su novia le recordaría haberla chantajeado cada vez que discutieran. —¿No me chantajearás? —preguntó ella. sus muslos temblaron. su ronroneo gutural lo excitaban como ninguna otra amante. Blaze jadeó con sorprendido placer. —Tus pezones son sensibles. y se negaba a empezar con su futura novia. Ross rodeó cada seno. te llevaré a casa. Cuarenta años de escucharla arrojándole eso a la cara no valía una noche de placer ilegítima. Blaze gimió de placer. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 100 . —¿Me preocupé todo el día por nada? Sonaba irritada. Ese ofrecimiento eliminaba la única razón por la que podía acostarse con él sin sentirse culpable. —Ven a la cama. Por otro lado. Le sostuvo la cabeza contra sus senos. Ahora el maldito escocés estaba forzándola a admitir sus sentimientos por él. Su olor a lilas. Y entonces él se detuvo. Recostándola de espaldas sobre la cama. Ross bajó la cabeza y su lengua jugó con los picos de sus pezones. su confusión era evidente. las palabras de él eran un afrodisíaco para sus sentidos. desatento al sacrilegio contra el añejo líquido ámbar. Ella sostenía el cobertor cerca de sus pechos. saboreando los labios y la lengua sobre ella. Matrimonio. Entonces tocó la punta de cada pezón prominente. —Estoy dándote una opción —dijo Ross—. Sus cuerpos se tocaban del pecho a los muslos. —Te quiero dispuesta o de ningún modo. ¿Hice algo mal? Ross oyó el desconcierto en su voz. ¿dónde estaba el peligro en una noche de placer? Y entonces le sonrió. ¿Te quedarás o te irás? Blaze frunció el ceño ante esta inesperada complicación. su paz mental estaba en riesgo. su sedoso calor. Se sacó los pantalones y cruzó el dormitorio hacia la cama. Además de su conciencia. y eso podía llevar a algo que ella no quería. Si te vistes. Ross repartió docenas de besos suaves como plumas por los párpados. Lo vació de un trago. y la vibración entre sus piernas se aceleró. —No hiciste nada mal —le aseguró—. su abrasador beso era posesivo. cruzó la habitación hacia la cómoda y sirvió una medida de whisky en un vaso.

Empujó adelante con un movimiento poderoso pero suave. Sorprendida por ese comentario. encontrándose con sus embestidas. el cuerpo de Blaze se encogió instintivamente contra la cama. Su respiración trabajosa era el único sonido en la habitación mientras flotaban desde las cumbres del paraíso a la realidad de la pensión. Ross metió un largo dedo dentro de ella. permitiéndole acostumbrarse a la sensación de él dentro suyo. Él gruñó y se estremeció. y entonces introdujo un segundo dedo. su semilla la inundó. —Sí. pero necesito prepararte. despacio al principio y aumentando gradualmente su ritmo. Ross permaneció inmóvil. exigiendo convertirse en uno con él. olas de placer palpitante la bañaban. —Eres todo lo que un hombre podría desear. —Estás húmeda para mí —murmuró él—. Ross se posicionó pero se detuvo para capturar la boca de ella en un beso que le robó el alma. ella se movió con él. Él se movió entonces. su joven cuerpo despertó a un instinto primitivo de aparearse con él. él dejó caer la cabeza sobre sus senos. Él acarició su interior mojado y sedoso. Ella también. su madre nunca había tenido una oportunidad contra la personalidad dominante de su padre o la seguridad que él ofrecía. —Tus planes han cambiado. Gabrielle había sucumbido a un rostro apuesto. Incapaz de moverse. Recuperándose primero. Apartándole los muslos. —No estaba planeando una próxima vez. muchacha? Sonaba jadeante. llevándola consigo. dispuesta a seguirlo donde él quisiera llevarla. Blaze se sentía vulnerable al deseo de él.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze le rodeó el cuello con los brazos y se entregó a su beso. Ross rodó a un costado. Blaze levantó la mirada hacia él. La próxima vez será aun mejor. rompiendo la barrera de su virginidad. cariño. Captando su ritmo. Ahora Blaze entendía la tentación que su madre había enfrentado con su padre. Una urgencia palpitante la acuciaba. Saboreó la sensación del cuerpo poderoso y desnudo de él aplastándola contra la cama. dejándola vacía y decepcionada. Y entonces él retiró sus dedos. —Ross depositó un beso en su coronilla—. Una condesa pobre que había escapado del Terror francés. Blaze soltó un grito ahogado una vez y luego se quedó quieta. —¿Estás conmigo. Nunca había imaginado esta sensación de ser llenada. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 101 . Ross la besó ávidamente. —Ross —gimió. una sonrisa sencilla y palabras persuasivas de un aristócrata encantador. y ella le devolvió el beso del mismo modo. Blaze sintió una sensación ardiente mientras el dedo empujaba más profundo. Derritiéndose contra él. un ligero jadeo era su único movimiento. Él le ofreció una sonrisa tranquila.

Tengo una habitación aquí en la pensión para que la bruja no pueda ponerme una trampa de matrimonio. pero Celeste quiere imponerme a la muchacha. —Discutamos sobre esto mañana. la arrogancia y la vanidad. —Me deseas. No seguiré el camino de mi madre. —Amanda es excepcionalmente bonita. Ross deslizó las palmas de sus manos por los hombros y la espalda de ella. los títulos y la fortuna pueden perderse en un instante. Quiero una esposa con un gran corazón a la que le encanten los niños y los animales. y yo no le agrado. —Desocúpate. y debe amarme por mí mismo. —Así es. cariño. sentándose—. No me agrada. Oh—oh. ¿Confía en mí? Eso susurró la Serpiente a Eva en el Edén. —No corres peligro de convertirte en tu madre —dijo Ross—. Ross le pasó un dedo por la mejilla. la garganta y los senos. mirando su rostro vuelto hacia arriba—. —Gracias por el elogio. —Olvidas el carácter mandón. cena conmigo. Se quedaron acurrucados en saciado silencio un largo rato. Blaze se arrimó a él.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze había aprendido duras lecciones del sufrimiento de su madre. el último baile antes de la cena y. No mi título. Confía en mí. Ella no era su madre. Él no se veía contento. observando su expresión—. —Cualquier hombre que se case con una mujer porque es bonita merece la desgracia que le espera —le dijo Ross. —Ross le guiñó un ojo y cambió de tema—. El amor nunca la esclavizaría como había hecho con su madre. Este es mi plan para el baile del Club Ecuestre. por supuesto. —Desear no significa tener. La belleza. Los ojos negros de él se entrecerraron al mirarla. Ese toque endureció sus traidores pezones. Ross se rió y la hizo acostar sobre su pecho. Se negaba a convertirse en su madre. —Ya estoy ocupada para la cena —le dijo Blaze. Sus palabras animaron a Blaze. —¿Entonces no te casarás con una muchacha bonita? Eso dejaba el campo abierto para ella si albergaba la idea de casarse. disminuyendo su preocupación por la rubia. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 102 . disfrutando de sus manos sobre ella. ninguno de los dos necesitaba llenar el vacío con conversación. lo cual no hacía. —No habrá una próxima vez —dijo Blaze. mi riqueza ni mi increíble belleza. —Me casaré con una dama bonita si ella cumple con mis requisitos —respondió Ross—. Resérvame el último baile de la noche. —Eres más terca que una mula. —Amanda no es mala —dijo Ross—. —Conocí a tu hermanastra en Newmarket —dijo Blaze. Blaze sonrió.

Rooney y Peg practicarán seis semanas. Su fácil capitulación molestó a Blaze. Pero Ross se sentó a su lado esta vez. Hablar sobre hacerlo era más vergonzoso que el acto en sí. divertido por su repentina timidez. Ross esperó hasta que ella cerró la puerta con llave. —Ese es exactamente mi punto –replicó ella—. Luego trotó hasta Snailwell Road donde su hombre esperaba. —Me importa un comino la Sociedad. Te deseo otra vez —dijo—. —Ross rió a carcajadas ante la idea—. Aunque poco importaba que ella cenara con el príncipe. Ahora necesitaba convencerla de casarse. su cortejo avanzaba. y no lastimaré los sentimientos del príncipe. El marqués estaba planeando algo. Ross la tomó del mentón y bajó la cabeza para plantarle un casto beso en los labios. Estarás bastante dolorida sin una repetición. No intentes sonsacarme una tercera carrera porque no cambiaré de opinión. El viaje de la pensión a Snailwell Road fue igualmente breve y silencioso. Pegasus no está destinada a ganar las carreras grandes. y su silencio era relajado en lugar de tenso. Compartir una cena no es un compromiso para toda la vida. —Entonces. ¿cuándo conectaste a la distancia con Pegasus? —Ayer… —La palabra escapó de sus labios antes de que pudiera reprimirla—. y se levantó de la cama—. Tengo que llevarte a casa ahora. y Rooney lo hará en las demás carreras. No confiaba en las capitulaciones fáciles de hombres testarudos. Haz lo que quieras. —No pensarías en cenar con el chupador de huesos. —¿De veras? La fácil aceptación de él la sorprendió. —Mi madrastra no lo aprobaría —dijo Blaze—. —Eso tiene sentido. Subiendo al carruaje. Si seis semanas de práctica no alcanzan. pero considérate comprometida conmigo para la cena en cada baile de ahora en adelante. Blaze se sonrojó ante sus palabras. cariño. Una conexión no garantiza el éxito. No olvides la práctica al amanecer. La próxima vez invítame antes que los otros dos. —¿Dos? ¿Quién es el otro? —Por suerte. Cuando se detuvieron fuera de la puerta trasera. —Montarás en la Primera Primavera —dijo Ross—. —Rechazar su invitación no matará al hombre —dijo Ross—. pero no abusaré de tu cuerpo esta noche. El único problema era ese artero ruso que se le había adelantado con la invitación a cenar. —Estás sonrojándote otra vez. —Ross sonrió. La Sociedad no vería con buenos ojos esa grosería. —Dulces sueños. —Tomaré en cuenta tu invitación.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —No puedo aceptar la invitación del príncipe Lykos un día y rechazarlo al siguiente —discutió ella—. muchacha. Blaze lo deseaba tanto como él a ella. La noche había resultado satisfactoria. Si cabalgo en la próxima carrera. tu hermanastro me invitó después que el príncipe. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 103 . Ross bostezó y estiró las piernas. —Ross hizo rodar a Blaze sobre su espalda—.

a la misma hora. Mantén la boca cerrada y vivirás. un tipo que sacaba provecho de los vicios de otros hombres. —Deme quinientas libras por semana —dijo Eddie en voz baja—. Ross bajó. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 104 . —En un destello de movimiento. y no le diré a Inverary que usted se está acostando con su hija.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El coche se detuvo frente a la pensión Rowley. Eddie. Ross gimió por dentro. milord —lo saludó el barón. Ross entró en la sala común de la pensión. Ross lo soltó—. Bloqueando su camino. Ross agarró al barón por la garganta y lo aplastó contra la pared—. diciendo a su hombre: —Mañana por la noche. —Buenas noches. el barón Edward Shores estaba sentado en las escaleras. pero se puso de pie para enfrentarlo. Eddie. Eddie —dijo Ross—. con intenciones de buscar su cama y disfrutar del sueño de los saciados. Un placer hacer negocios contigo. —Este es el trato. ¿De acuerdo? —Cuando el barón ahogado logró asentir apenas. pero le ruego un momento para ofrecerle un trato. —Estoy cansado. no conversar con el Loco Eddie Shores. —Parece agotado —dijo el barón—. Quería su cama. —Di lo que tengas que decir y luego hazte a un lado. Déjame pasar.

Adormilada por la falta de descanso. ¿cómo podría mantener su atención? La Sociedad estaba llena de docenas de doncellas ilusionadas que querían casarse con un marqués. Blaze giró a la derecha y caminó con dificultad por el césped cubierto de rocío hasta el sendero. Ella le había entregado su virginidad. Acostarse con el marqués la hacía sentir femenina pero de algún modo vulnerable. y Blaze se espió en el espejo de pie entero. Y ninguna de las esperanzadas había cometido el error de compartir la cama de él. Blaze se sentó en el borde de la cama y subió los pantalones negros por sus piernas. Gabrielle se había acostado con el hombre al que amaba. Se veía igual: cabello encendido. Blaze bostezó y se estiró antes de levantarse de su asiento sobre la cama. Ella no había planeado sumarse a esas filas hasta haber alcanzado sus metas. iniciándola en su condición de mujer. Blaze deseaba poder haber cruzado ese umbral bajo circunstancias diferentes. Sintió nuevamente la calidez de la sonrisa de él. Blaze cruzó la habitación y abrió una rendija la puerta. su madrastra podría sospechar si ella buscaba su consejo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 105 . rostro pecoso. Luego se puso las botas de montar y metió los brazos en el chaleco de cuero. Perder la virginidad era uno de los hitos de la vida. su dureza moviéndose dentro de ella. se trenzó el cabello en una gruesa trenza y lo ocultó bajo una gorra. Mientras más se acercaba a la pista de práctica. incluyendo a la hermanastra rubia. Ella se había acostado con un hombre que afirmaba desearla. Después de las preguntas del día anterior. La curiosidad le ganó. La verdad era que el marqués no había tomado nada. ofreciéndose como un pavo de Navidad en la bandeja de plata de su cama. sus manos y labios acariciándola. mirando a un lado y otro del pasillo. ¿Amaba al marqués? ¿O sus tiernos sentimientos eran un producto de compartir intimidad y el secreto de Pegasus? Si amaba al marqués.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 09 CAP TULO 09 Se sentía diferente. Su cuerpo se calentó y sus piernas se aflojaron. que correspondía a su amor. Blaze conjuró la imagen de Ross en su imaginación y repitió su noche. Satisfecha de que la casa dormía. Sin molestarse en mirar el espejo. pecho chato. Pasando por los jardines formales. Podía vivir con la femineidad. El marqués había tomado su inocencia. más lento se volvía su paso. caminó hacia las escaleras traseras y salió de la mansión por la puerta del fondo. La mujer no era tonta. No le estaba yendo tan bien como a su madre. Blaze deseaba no haberse burlado de las lecciones de vida de la duquesa. Las noches avanzadas y las mañanas tempranas no producían personas alertas. pero la vulnerabilidad le recordaba a su madre. Estaba mintiéndose a sí misma. Rememorar le hacía arder la piel.

Dio un abrazo a su perro y luego ordenó: —Quieto. dos. pecho musculoso. Pegasus se convertirá en una leyenda. No tengo valor para el subterfugio.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ver a Ross en la pista la preocupaba. Sonriendo.. adelante. Pegasus salió disparada por el hueco entre los dos caballos. Puddles ladró como saludo y corrió hacia ella. sus labios moviéndose con un pensamiento repetitivo. dándole un momento para serenarse antes de enfrentar al marqués. con las mejillas rosadas. Cantó dentro de su mente.. cariño? —le preguntó Ross. —Danos una ventaja de cinco cuerpos —indicó Ross al jinete—. El mastín se sentó. Cuidaré bien de ella y prometo llevarla a la victoria. Simularía que no pasaba nada. Peg por hueco. Los tres hombres estaban esperándola. moriría de vergüenza si él lo mencionaba. Blaze mantuvo su mirada fija en la yegua. Evitando la mirada del marqués. —Peg es el caballo más veloz que haya visto jamás —dijo Rooney con evidente entusiasmo—. chaleco de cuero. desmontando—. Sabía qué escondía el bulto en sus pantalones. —¿Estás lista. tres. Acarició la cara de la yegua. camisa. y pasó junto a ellos para saludar a Pegasus. corre. pero su cola se sacudía a un lado y otro por la hierba. corre. trasero perfecto. Rooney y Peg los siguieron. Veía al marqués de modo diferente. Peg por. lo cual rebajaba su autoridad como dueña del caballo. —En la línea de partida. ¿Peg corre? Corre. Su intimidad compartida nunca debería haber ocurrido sin el beneficio del matrimonio. Blaze caminó hacia los hombres. Amo Peg. y haremos un hueco entre nosotros. Ross y Bender espolearon a sus caballos en acción. Incapaz de retrasarse más. de sus metas. Ross gritó a Bender—: Uno. Un verdadero caballero no haría referencia a su perdición de ningún modo. se preguntó cuándo se había hecho cargo él de su yegua.. Peg por hueco. Yo amo. Él llevaba la ropa de trabajo habitual: pantalones de montar. Ross ayudó a Rooney a subir sobre Pegasus. sus caballos galoparon por la pista. de su vida. Blaze llegó a la pista de práctica. —Buenos días —dijo Blaze. —Estoy aliviado —dijo Bender. La conversación casual y el comportamiento indiferente la eludían. Blaze lo miró bruscamente y asintió. Los tres hombres detuvieron sus caballos. Luego él y Bender montaron sus propios caballos. Blaze caminó hacia donde se encontraban los hombres.. envuelta en una niebla baja. Sacudiendo las colas y pisoteando. —La dama tiene una sorpresa para nosotros —dijo Ross al entrenador y al jinete. cabalgaron de vuelta a donde ella se encontraba. ella lo veía desnudo: hombros anchos. Cuando estaban a quince metros de la línea. Deseó que él se abstuviera de expresiones cariñosas al pasar frente a los demás. Dios. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 106 . Éxito.

que incluyen las Clásicas. y hablaré con tu padre si aún quieres presenciarlo. —Todos se sonrojan. pero las pelirrojas somos más propensas. no usted. no querrías presenciar eso. —Sé que estás decepcionado —dijo Blaze a Rooney—. —Gracias por el elogio —dijo Blaze al pecho de él. —¿Cree que a Inverary le importará que yo siguiera sus órdenes? —preguntó Bender—. Debería haber sabido que no dudarías. —Te doy mi palabra solemne. Sólo los culpables se sonrojan. Ross sonrió al entrenador y levantó la mano derecha. porque su deber como dueña exigía que conociera el procedimiento.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Blaze la jineteará en la Primera Primavera —dijo Ross a los hombres—. Bender lo siguió con su propio caballo. Rooney condujo a Pegasus hacia el sendero que llevaba a los establos. Inverary nunca creerá que no logré reconocer a su hija. —¿Jura que esta es la última carrera que ella corre? —preguntó Bender. —Mírame a los ojos. —¿A qué hora visita Juno el establo de cría? —le preguntó Blaze. ella dijo con voz apenas más fuerte que un susurro: TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 107 . —Te contaré lo que sucede —dijo Ross—. —Yo asumiré la culpa si eso sucede —dijo Ross. Un hombre le sostiene la pata izquierda delantera levantada para que no pueda patear con las patas traseras. Blaze asintió. —Ponen botas blandas en sus patas traseras y un enorme collar de cuero alrededor de su cuello para protegerla de los mordiscos de amor de Zeus —continuó Ross—. —Muy bien. Su Gracia ofrecerá el baile del Club Ecuestre esta noche. Prefiero no hablar sobre eso. —Bender asintió. —Cuando lo hizo. Mi padre es anticuado respecto a las sensibilidades de doncella. Cabalgarás con Peg hacia la leyenda. Llueva o truene. —Eres el mejor en el negocio —le dijo Ross—. Blaze sintió que su rostro se calentaba de vergüenza. Blaze oyó la sonrisa en su voz. su tez enrojeció—. y será provocada para ponerla de humor. —El dueño siempre presencia la reproducción –replicó ella—. —Pensé que no aparecerías después de lo de anoche —dijo Ross—. No quiero que ningún invitado se meta en el establo de Peg. Su Gracia no querrá perderte. pero nos atraparán si lo intentamos nuevamente. Montarás en todas las demás carreras. —Los hombres no se sonrojan. Su Gracia paga mi salario. su renuencia era evidente. Aun si tu padre te diera permiso. —La cola de Juno será vendada para que no interfiera con el apareamiento —le dijo Ross—. Cuando se detuvo. Eso da a Rooney y Peg seis semanas de práctica. Rooney hizo lo mismo—. practicaremos cada mañana —les dijo Ross—. —La suerte nos acompañó la primera vez —discutió Bender—. Ross dijo—: Deja de sonrojarte. Pero no lo detuvo. —Créeme —dijo Ross—.

La actitud significa todo. —Confío en ti para que me representes. Eclipsar a las demás solteras esperanzadas resultaría imposible. la hebilla de mariposa enjoyada de su madre sostenía el cabello en su sitio. ambos tenían mariposas enjoyadas. Si quería retener la atención del marqués. Zeus se encabritará y aterrizará sobre el lomo de ella —dijo Ross—. Podía sentir la mirada en su trasero. necesitaba eclipsar a la hermanastra rubia y cualquier otra doncella que buscara atrapar a un futuro duque. —¿Te casarás conmigo. Su cabello rojo se había convertido en el último furor. lo cual no le cayó bien. El marqués estaba sonriendo por su inquietud. —Después de olisquear a Juno. La falda al tobillo permitía un vistazo de sus medias de seda bordadas con mariposas. —Te veré esta noche. —Mentir es un pecado terrible. ella era la reina. miró sobre su hombro. Necesitaba una tez marfileña. Esta noche. Blaze llevaba su melena cobriza recogida. Blaze se paró frente al espejo de pie para una inspección final antes de unirse a sus hermanas en el salón de baile. canesú entallado y mangas por debajo del hombro. Perdiendo una lucha interna. tal vez tres o cuatro embestidas para. cariño. Blaze frunció el ceño ante su reflejo. Mirando atentamente su reflejo.. —Bajando la cabeza. Nos marcharemos del Baile después de tu cena con el príncipe. El tiempo de consumación es breve. Su vestido azul hielo tenía un escote cuadrado. Ross depositó un beso casto en sus labios—. —¿Sigues queriendo presenciar el acto? Blaze sacudió la cabeza. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 108 . Él la estaba observando. Ross le sonreía. con el perro a su lado.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Por favor. —El sexo sin matrimonio es un pecado peor –replicó Blaze. sin dudas. y un abanico azul oscuro con un motivo de mariposas en madreperla. Varios mechones de fuego sueltos acentuaban su cuello esbelto. recordó Blaze el consejo de su hermana. entonces? —Si aceptara tu proposición —dijo ella con una sonrisa inescrutable—. Se había puesto la gargantilla y el brazalete de oro de su madre. continúa. Blaze se alejó. te caerías del caballo. Ross montó su caballo. Necesitaba pechos más grandes. Blaze levantó su nariz en el aire para practicar su actitud de superioridad. Necesitaba cabello rubio. cariño.. Su belleza nunca inspiraría poemas de amor. —Tu rostro está ardiendo. —No me marcharé contigo. —Suficiente.

—Detesto estos guantes —dijo Raven. —No la alientes. ganándose una mirada censuradora de su esposa. —Gracias. Las damas estaban vestidas en un arco iris de colores. violín. —Yo también. diamantes colgaban de los lóbulos de sus orejas. Raven vestía un rosa suave. Tinker.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau las doncellas añoraban en secreto una lluvia de pecas sobre sus narices. Hebillas de diamantes adornaban su cabello caoba. por supuesto. Las mujeres de cabello ébano podían usar cualquier color. sólo la muerte impedía que las socialités asistieran a una función Inverary. y anillos de diamante chispeaban en cada dedo. Los caballeros parecían más elegantes por la falta de color. un collar de diamante y oro rodeaba su cuello. —¿Discúlpame? —Pretendo convertir los brazos desnudos en el último furor —le dijo Blaze. y las elegantes de la Sociedad consideraban vulgares vacas a las mujeres de senos grandes. Una orquesta de cuatro piezas —corneta. diciendo—: Enviaré a alguien a buscar tus guantes. —¿Quién hizo esa regla? –replicó Blaze—. Ella aceptó sus buenos deseos con una sonrisa. Bliss. —Creo que sus padres se encuentran en el extremo más alejado del salón. las risas apagadas y los besos en el aire. Blaze se unió a la multitud pululante y bordeó la pista de baile. señorita Blaze? —preguntó el mayordomo Inverary. llevaba un azul celestial. quitándose los suyos. —Miró a Blaze. Tinker sonrió. la duquesa de Inverary llevaba un vestido rojo y suficientes diamantes para cegar a una persona. Esta noche ella dictaba la moda y se rehusaba a seguir cualquier regla arcaica. se recordó a sí misma. y captó la sonrisa de su padre. Gemas invaluables brillaban en los cuellos. —Las mujeres bien educadas usan guantes largos por la noche —dijo su madrastra—. Sus perfumes flotaban por el salón de baile. No estás totalmente vestida sin guantes. Su atuendo de noche blanco y negro proporcionaba un fondo austero para los vistosos colores de sus damas. Se detuvo un mero segundo y después salió de su dormitorio. Varios invitados la felicitaron por la victoria de su purasangre. Sus hermanas se veían hermosas. Atrayendo la atención desde la distancia. Blaze vio sus guantes blancos largos sobre la cama. —¿Debería anunciarla. —Los guantes yacen sobre mi cama —le dijo Blaze. su propia melliza. —¿Dónde están tus guantes? —preguntó la duquesa. como usar guantes dentro de la casa. piano. cello— tocaba en la parte superior del salón de baile y servía como fondo para las conversaciones refinadas. dedos y orejas de cada mujer. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 109 . —No. La élite de Londres llenaba el salón de baile. —Sólo si estás evaluando abandonar esta vida. Serena y Sophia tenían vestidos en junquillo y susurro violeta. brazos. Actitud. aromatizando el aire como un exuberante jardín. ¿Los fabricantes de guantes? Su padre rió entre dientes. y tomó un respiro profundo y fortificante.

siempre dices que mis niñas deberían imponer la moda. captando instantáneamente la atención de Blaze. señoritas Blaze y Raven —las saludó Dirk Stanley—. el señor Simmons era fácilmente uno de los hombres más apuestos en el salón. milord. cada una de sus hermanas expresó su disensión y se quitó los guantes. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 110 . El duque de Inverary reía abiertamente por el levantamiento de sus hijas. Sus Gracias —saludó Celeste MacArthur al grupo. Blaze vio a su padre estrechando la mano del padre de Ross. pero… —Lo siento. Amanda Stanley y una belleza de cabello oscuro. —A mí tampoco me gustan. Les presento a mi hermano. Por turnos. Raven los recolectó y los arrojó sobre una mesa cercana. Creo que están aprendiendo de tu ejemplo. Blaze sintió que sus latidos se aceleraban y que las mariposas aleteaban en la boca de su estómago. —¿Cómo atraparán maridos si no usan guantes? —dijo la duquesa con brusquedad. Vestido con atuendo formal. La sonrisa con hoyuelos de la duquesa apareció. el señor Chadwick Simmons. Alto y fornido. —Roxie. Su hermana recorrió el salón de baile atestado con la mirada y sacudió la cabeza. Ella le devolvió la sonrisa. señorita Flambeau. haciendo reír a sus hijas. —El marqués de Awe —anunció Tinker. Ross descendió las escaleras y caminó hacia ella. —¿Podría tener este baile? Blaze comenzó a acercarse. Ross se inclinó sobre su mano. haz algo —dijo la duquesa. —¿Ves a Ross en alguna parte? —susurró Blaze a Raven. La dama me prometió este baile. Ross MacArthur se encontraba al lado de Tinker en la cima de las escaleras. —Supongo que una noche desenguantada no arruinará la reputación de nadie. Y entonces sonrió. —El príncipe Lykos le tomó la mano—. la hermana de Ross. pero parecía más masculino y seguro de sí mismo que su hermano. —Atrapar un esposo no depende de si las jóvenes usan guantes —respondió el duque. Su mirada pasó a las dos mujeres más jóvenes con ellos. Al igual que sus hermanos y su madre. tenía cabello rubio y ojos verdes. —Aquí vienen los problemas. —Buenas noches. Él le ofreció la mano.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —También yo. —Magnus. —Buenas noches. Su oscura mirada recorrió el salón de baile hasta que la encontró. su sonrisa era juvenilmente encantadora. Manteniendo su mirada cautiva. —Buenas noches. —Buenas noches. MacArthur.

TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 111 . —Su baile ha mejorado mucho desde la boda de su hermana —dijo Lykos. —Mi difunta esposa era la única hija de un comerciante rico —le contó Chadwick—. Mi padre me regaló a Pegasus. Su Alteza. —La felicito por el éxito de su caballo —dijo Gunter. —Lo siento. no bailando —le dijo Lykos—. entrando en la pista de baile y tomándola en sus brazos. mortificada de que él hubiese captado su interés en su rival. —Las carreras de caballos son un pasatiempo costoso —dijo ella—. —¿Cómo va tu espionaje? —le preguntó en cuanto entraron en la pista de baile. —Lamento su pérdida y haber curioseado —dijo Blaze. Antes de que Ross pudiera alcanzarla. sonriendo—. Blaze se sonrojó. El señor Simmons pidió su siguiente baile. Alexander insistió en el siguiente baile. Dieron vueltas y más vueltas por la pista con las otras parejas. Parece descontento de que usted esté bailando conmigo. —Ups. o sólo en apostar por los caballos? —Dirk y yo somos dueños de Emperor y varios otros caballos —respondió el señor. —No hay necesidad de disculparse. —Hablé demasiado pronto —dijo el príncipe. Blaze logró hacer una sonrisa amable pero se sentía incómoda con el hombre. El príncipe Lykos la devolvió al grupo de sus padres cuando la música terminó. la mirada de ella buscaba al marqués cada vez que pasaban junto a su grupo. Blaze se preguntó si ella y el marqués bailarían juntos el vals alguna vez. Blaze tuvo la sensación de que él quería que Raven se preocupara por su cena con la rubia. —Felicitaciones por la victoria de su yegua —dijo Chadwick. mientras daban vueltas a tiempo con las otras parejas. —El marqués nos está observando. y yo heredé todo lo que era suyo. Blaze le pisó el pie. Mi hermana lamenta no cenar contigo. y ella se ubicó entre sus brazos. —Apostar en las carreras me interesa. ¿Está interesado en las carreras de purasangre? El príncipe Gunter sonrió. el príncipe Gunter la reclamó a continuación.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El príncipe la llevó a la pista de baile. Eso lo hizo sonreír. —¿Está usted interesado en las carreras de purasangres —preguntó Blaze—. —El marqués no sabe nada —respondió ella—. Podría lucirse en el vals si se concentrara en su compañero en lugar de MacArthur. —El marqués de Awe ayudó a entrenarla —le dijo Blaze—.

siguiendo su ejemplo. al igual que los invitados merodeando alrededor de la pista de baile. El hombre probablemente envidiaba el título de su hermano menor. más que de tu forma de bailar. Después le pisó un pie. y la escoltó a la pista de baile. —No. —No puedo irme contigo —se negó ella. —Este jovencito ha estado deseando tener un baile. Blaze le ofreció una sonrisa compungida. Tiendo a luchar por la guía. —Nuestros padres nos están sonriendo —susurró ella—. Blaze se movía con él. y la regresó con sus padres. —Tal vez es culpa de la pobre guía de Kazanov. Blaze aceptó la invitación. concentrando su atención en el hombre que la sostenía entre sus brazos. Blaze regresó al grupo de sus padres. —Ross le guiñó el ojo—. James MacArthur valseaba con elegancia y seguridad. entrando en la pista de baile y en sus brazos. —Tu danza ha mejorado —se burló Ross. y perdió el paso. Las demás parejas echaron miradas curiosas en dirección a ellos. —Lo siento —se disculpó el duque—. y entonces lo pisé. Celeste tiene esa expresión severa casi todo el tiempo. Cuando la música terminó. —Eres la única dama que quiero en mis brazos —dijo Ross—. El duque de Kilchurn la reclamó antes que cualquier otro joven.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El señor Simmons decía todas las cosas correctas y sonreía cuando debía hacerlo. —¿Por qué no bailas con todas las damas? —le preguntó Blaze. —El príncipe Lykos dijo lo mismo —le dijo Blaze—. —¿Basilisco? Ross se rió de eso. llevándola con su hijo. No soy muy bueno para esto. —Puedo sentir su mirada mortal de basilisco. Bailar con el padre de su amante minó la confianza de Blaze. Había una definitiva crueldad en sus labios cincelados. pero sus ojos verdes eran más fríos que los de su madre. Ross le ofreció su mano. —El resto de mi vida recordaré cómo te ves esta noche —dijo Ross con voz ronca. —Lo he notado. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 112 . El duque de Kilchurn rió y la acompañó fuera de la pista de baile. El marqués se movía con la fluidez y la elegancia de un hombre que había valseado cientos de veces. ¿Te he dicho lo hermosa que te ves esta noche? Blaze se ruborizó ante el cumplido. —Tampoco es muy bueno para mentir. pero tu madrastra está molesta. —Me encantaría bailar con usted —dijo el duque. Nos marcharemos después de la cena. —Discutiremos tus objeciones después de la cena —dijo Ross. —¿Cómo puedes notarlo? —preguntó él—. —Qué pensamiento reconfortante —dijo Blaze—. Ross la atrajo más cerca.

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Blaze sabía que estaba perdiendo la batalla. El marqués nunca aceptaría un no como respuesta. Nunca había conocido a un hombre más arrogante, mandón y obstinado. —Necesitamos hablar en privado —dijo Raven, acercándose sigilosamente a ella. —¿Deberíamos ir a la salita? —preguntó Blaze. —Algunas damas podrían estar descansando allí —respondió Raven—. Busquemos ponche y paseemos por el corredor. Sin una palabra a nadie, las hermanas se pusieron en camino lentamente alrededor del perímetro del salón de baile hacia la puerta. Los refrescos eran servidos en una habitación varias puertas más allá por el corredor. Había mesas y sillas ubicadas alrededor de la sala y una larga mesa cargada con el cuenco de cristal con ponche, copas y tentempiés. Raven sirvió ponche en una copa de cristal y se la entregó a Blaze. Después llenó una copa para ella misma. Blaze bebió su ponche. —¿Nos sentamos a una mesa? —No podemos arriesgarnos a que alguien escuche por casualidad o interrumpa —respondió Raven. —Esto suena serio. Blaze siguió a su hermana fuera de la sala de refrescos y caminaron en dirección opuesta al salón de baile. Al final del pasillo, se metieron bajo la escalera de los criados. —Mira mi anillo de compromiso. —Raven estiró su mano izquierda. El rubí estrella se había oscurecido a un rojo sangre, indicando que la dueña estaba en peligro—. La leyenda ha resultado ser cierta. —El asesino de Charlie se encuentra en nuestro salón de baile —susurró Blaze, y vació su copa de ponche—. Deberíamos decírselo a Alex. —Él no cree en abracadabras —dijo Raven—. Se lo diré después de la cena, y haremos planes para revisar la lista de invitados mañana. —El rubí ha reducido a los posibles sospechosos —dijo Blaze—. Ahora sólo tenemos doscientos sospechosos en vez de todo el mundo en Newmarket. —Percibo que Dirk no sabe nada —le dijo Raven—, pero Chadwick Simmons me incomoda. Sus labios tienen forma cruel. —Celeste MacArthur me incomoda —dijo Blaze—. Su mirada es más mortífera que un basilisco. Raven rió suavemente, lo cual hizo reír a Blaze. Por acuerdo tácito, las hermanas volvieron sobre sus pasos por el pasillo. Llegaron al salón de baile justo cuando los invitados comenzaban a bajar para la cena. El príncipe Lykos apareció y ofreció su brazo a Blaze. —¿Bajamos, milady? —Soy simplemente una señorita —lo corrigió ella, deslizando el brazo por el de él. La mesa larga y rectangular del comedor contenía una variedad de platos tentadores. Los invitados se servirían solos y luego buscarían una mesa en el comedor o uno de los salones más pequeños en el primer piso. —Dígame qué le apetece —dijo el príncipe—, y llenaré un plato.

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Blaze pasó a lo largo de la mesa, viendo pocos platos que estimularan su apetito. Había tajadas de ternera y pollo asados, arenque de Argyll asado, salmón escalfado, y los platos en paté... pollo, jamón, camarón. Ninguno de los cuales planeaba probar. Jamás. —Me gustarían los pepinillos en vinagre, hongos grillados y una cucharada de queso —dijo Blaze, y luego señaló un paté grisáceo—. ¿Qué es eso? —Caviar Beluga —respondió Lykos—. Beluga es un manjar ruso. —También probaré eso. El príncipe puso dos pequeños cuadrados de pan negro en su plato. Luego cubrió cada uno con una porción de caviar. —Me encantaría otra copa de ponche —dijo Blaze. —¿Dónde está ese ponche? Blaze señaló el cuenco de cristal en medio de la mesa del comedor. Lykos miró del cuenco a ella y sonrió. Le pasó el plato y sirvió el ponche en una copa de cristal. —Sentémonos allí. —El príncipe la condujo hacia una mesa y dejó el plato y la copa—. Pruebe el Beluga y dígame qué opina. Blaze levantó un trozo de pan negro y dio un diminuto mordisco. Aunque no estaba impresionada por el sabor, sonrió al príncipe y asintió con aprobación. Los manjares rusos probablemente fueran un gusto adquirido. El duque y la duquesa de Inverary escogieron una mesa cercana. El duque asintió a Lykos y la duquesa sonrió. Blaze captó la mirada irritada que su padre echó a su madrastra. —¿Por qué ya—sabes—quién está cenando con ya—sabes—quién? —oyó Blaze que preguntaba su padre. Su madrastra agitó la mano. —Estrategia, querido. —Estrategia, mi trasero —masculló su padre. Blaze luchó contra la risa que burbujeaba dentro suyo. Levantó su copa y bebió el ponche. —Cuénteme cómo MacArthur curó a su yegua de ese problema —dijo el príncipe Lykos. —No puedo divulgar nuestro secreto —dijo Blaze—, pero debería apostar por Pegasus en la próxima carrera. El príncipe Lykos inclinó su cabeza. —Sin dudas seguiré su consejo.

Un piso arriba del comedor, Ross se encontraba con su hermana y esperaba que los últimos invitados fueran a cenar. No quería que nadie oyera su conversación por casualidad. —¿Vamos a cenar o no? —le preguntó Mairi. —Quiero tu ayuda —le dijo Ross—. Necesito que mantengas ocupado al príncipe Lykos mientras yo alejo a Blaze. —¿Por qué deseas la compañía de la pelirroja y pecosa hija ilegítima de una suicida?

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La amo, pensó Ross, sorprendiéndose a sí mismo. Esta no era meramente una competencia para ganar la mano de la dama en matrimonio. No podía imaginarse envejeciendo con nadie más. Y Blaze lo quería, aun si todavía no lo sabía. Ross nunca pensaría en desnudar su corazón ante su hermana ni nadie más. —Pretendo casarme con la muchacha. —¿Qué hay de Amanda? —exclamó Mairi—. Ella ha estado esperando que sientes cabeza. —Nunca alenté a Amanda o a Celeste respecto al matrimonio —dijo Ross—. De hecho, me mudé a la pensión Rowley para que Celeste no pueda atraparme en la trampa matrimonial. Si eres inteligente, cerrarás tu puerta con traba en caso de que Dirk quiera atraparte en matrimonio. —He estado cerrando mi puerta con llave desde que Pa se casó con Celeste —le dijo Mairi. —Veo que compartes mi inteligencia —dijo Ross—. Escucha atentamente, hermana. Sólo diré esto una vez. Si alguna vez te escucho hablando mal de Blaze, te lavaré la boca con jabón. —¿Estás amenazándome? —Mairi le arqueó una oscura ceja—. Tienes una manera extraña de buscar favores. —Lo digo muy en serio. —Muy bien, no expresaré ningún pensamiento despectivo —dijo Mairi, volviéndose hacia las escaleras—. Y te ayudaré. ¿Vienes? —Gracias, hermana. —Sabes que estás dejando a tu hermanita con un conocido donjuán. —¿Lykos es un libertino? Ross no pudo mantener la sorpresa fuera de su voz. —No iría tan lejos como para llamarlo libertino —replicó Mairi—, pero disfruta de la compañía de varias mujeres. Las damas lo llaman el Príncipe Lobo, y las mentecatas se desmayarían a sus pies si él les sonriera. Cuando entraron en el comedor, Ross sintió como si hubiese entrado en el último acto de una ópera. Raven Flambeau estaba cenando con sus hermanastros mientras Alexander Blake cenaba con Amanda. No comprendía la razón para el cambio de acompañantes. —Están sentados allí —dijo Ross, con su mirada puesta sobre Blaze y el príncipe. —¿Estás tan loco por ella que quedarías como un tonto? —Mairi apoyó una mano restrictiva en el brazo de él—. Prepárame un plato y luego iremos hacia allí. Ross tomó un plato, preguntando: —¿Qué quieres? —Tomaré una tajada de ternera, un poco del soufflé de espinacas, y dos arenques. Con el plato en la mano, Ross acompañó a su hermana a la mesa de Blaze. —Buenas noches, Su Alteza —saludó al otro hombre—. ¿Recuerda a mi hermana, Mairi? El príncipe Lykos se paró y le hizo una reverencia. —Nunca podría olvidar a una mujer hermosa. Mairi MacArthur inclinó su cabeza. —¿Son todos los príncipes tan zalameros como usted? Lykos sonrió.

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—Por favor, acompáñennos. —De hecho —dijo Ross, dejando el plato de su hermana y tomando el de Blaze—, necesito hablar en privado con la señorita Flambeau. Si no le importa, claro. —No me importa si Mairi me hace compañía. Ross sacó a Blaze de su silla, y su hermana se sentó en ella. —Traeré tu plato en caso de que esto lleve más tiempo del que preveo. —¿Qué estás haciendo? —susurró Blaze. —Te lo diré en un minuto. Ross notó las miradas curiosas que observaban su salida y supo que las lenguas estarían en movimiento por la mañana. Afortunadamente, Blaze parecía ajena a su público. —No quiero que nadie nos escuche —le dijo Ross—, así que saldremos. —¿Cuál es el secreto? —preguntó Blaze cuando llegaron al cenador—. ¿Esto tiene que ver con Pegasus? —Quería cenar contigo. Blaze puso los ojos en blanco, pero una sonrisa jugó en las esquinas de sus labios. —Ese fue un truco solapado. —Gracias por el halago. —Ross le sonrió—. ¿Qué estás comiendo? —Escogí pepinillos, hongos, queso y caviar Beluga. —¿Sabes lo que es el caviar Beluga? —Beluga es un manjar ruso —le dijo ella. —¿Qué tipo de manjar? —No recuerdo que el príncipe me lo dijera. —Beluga son huevas de esturión —le informó Ross—. El esturión es un pez, y las huevas son sus huevos no fertilizados. Una expresión de repugnancia horrorizada apareció en el rostro de ella. Sus manos volaron a su garganta. Con desesperación, le quitó la copa de cristal de la mano, tragando el ponche en un largo sorbo. Luego hipó. —¿Estás bien? —Necesitaba el ponche para borrar el sabor de mi boca. Ross sonrió y le pasó un dedo por la mejilla. —El ponche está fortalecido con champagne. Blaze rió tontamente. —El ponche cosquilleó mi garganta al bajar. —El champagne hace eso. Ross se quedó mirando su rostro vuelto hacia arriba, la invitación en sus ojos. La señorita Blaze Flambeau era una deliciosa paradoja. La inocencia se aferraba a ella como un perfume sensual, pero era muy capaz de ensuciarse las manos o limpiar establos. La sangre Highland que corría por sus venas era evidente en esta Flambeau. —Quiero saber la razón por la que tu hermana está cenando con mis hermanastros —dijo Ross—, y Alexander Blake está cenando con mi hermanastra.
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Ella le rozó la mejilla con los labios. cariño. —¿Por qué nadie está espiándome? Blaze se inclinó más cerca y se puso en puntas de pie para susurrarle al oído. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 117 . —No me di cuenta de que ser investigado podía sentirse tan bien. —Lo siento. me encantaría tocar. —¿Yo soy sospechoso? —¿Posees un purasangre? —Maldita sea. Cubriendo la luna había un plaid y un dirk MacArthur. —Si pudiese ver tu dormitorio —dijo Ross con voz ronca—. podría imaginarte ahí cuando esté acostado solo en mi cama por la noche. Las palabras escaparon antes de que pudiera detenerse. —¿Dirk es sospechoso? —Todos los que tengan un purasangre son sospechosos. —Sé que eres un hombre inocente —dijo Blaze—. —Yo lo estoy haciendo. —¿Sólo mirar? —Bueno. Nadie los vio subir a toda prisa las escaleras del fondo. Hacerse amigos de los Stanley podría ofrecerles información importante. Se dio vuelta lentamente y le sonrió. —Yo tampoco. Ella le ofreció una sonrisa tímida y coqueta. —Alex y Raven están espiando —explicó Blaze—. moldeando su cuerpo con el de él. —Eso no es evidencia. Termina tu historia. Dios dotó a Raven con la habilidad de percibir eventos al sostener objetos —comenzó Blaze. Blaze entró en su abrazo. Ross se le rió en la cara. repitiendo las palabras de la hermana de él. —¿Son todos los aristócratas tan zalameros como tú? —preguntó Blaze. —Usaremos la escalera de los criados. querida. Ross cerró la puerta del dormitorio con llave. El personal estaba ocupado en las cocinas. y no has respondido a mi pregunta respecto a la cena de esta noche. Blaze le ofreció su mano. bajándole la cabeza para besarlo. Vio un cielo nocturno con una luna creciente. pero debes simular que no sabes nada. Quiero saber qué está pasando. —Discúlpame. yo soy el mejor de todos. Vertió toda su pasión en ese único beso conmovedor. — Ross la miró con los ojos entrecerrados—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Están investigando el asesinato de Charlie. —Raven hizo una lectura con el anillo de oro de Charlie —continuó Blaze—. sirviendo la cena o asistiendo a los cocheros de los invitados en el jardín del frente. Ross giró la cabeza y le capturó los labios en un beso prolongado. Blaze —dijo Ross—.

Blaze se arqueó contra él y gritó. A Blaze le gustaban las manos sobre su cuerpo y el peso que la aplastaba. camisa y pantalones. Desnudo. Manteniendo su mirada cautiva.. levantando la camisola de seda y encaje para revelar sus muslos. Cuando Blaze lo hizo. empujándola sobre la cama. Blaze se levantó. Le pasó las manos por las piernas. los labios moviéndose hacia el centro de su femineidad. los párpados. Luego sus labios descendieron por la garganta. —Vamos a la cama —dijo. Él le besó las mejillas. Ross se desvistió despacio. Los labios de él quemaron un sendero desde sus senos hasta su vientre y más allá. Ross lo dejó caer a los pies mientras sus cálidos labios le tocaban el costado del cuello. Ella lo rodeó con sus brazos. Ross le quitó la camisola del cuerpo y. lo arrojó sobre la chaise que estaba cerca de la chimenea.. su cuerpo se calentó y sus pezones se endurecieron. Blaze ronroneó ante la sensación. él empujó dentro de ella y. bajó rodando la media lentamente. Luego de quitarle la liga. sosteniéndole la cabeza contra sus pechos. Se ubicó. siguiéndola por la habitación. diciendo: —Envuelve tus piernas alrededor de mi cuerpo. Blaze? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 118 . Ross atravesó el cuarto y se arrodilló frente a ella. Llevaba su camisola de encaje y seda. Nuevamente los golpes. le acarició la delicada columna con un dedo. Blaze abrió los ojos. medias de seda. Cuando la enfrentó. trayéndola más cerca del borde de la cama. ligas y zapatillas de satén. Se quitó la chaqueta y el chaleco. las sienes. alarmada. su voz ronca de necesidad. Apartando los lados. Ross le tomó los senos en las manos y susurró: —Adoro tus pezones. Un escalofrío delicioso bailó por su columna. Ross se paró entonces. A continuación siguieron su corbata. Él besó la parte interna de sus muslos. Ross enterró el rostro en los rizos cobrizos en la unión de sus muslos. apoyándola suavemente de espaldas en la cama. —¿Qué estás haciendo? —Confía en mí. —¿Estás ahí. Ross levantó el vestido azul hielo del piso y. Cuando la lengua tocó su inflamado botón.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Él le desabotonó la espalda del vestido. el deseo brillaba en sus ojos oscuros. Ross le guiñó un ojo y se retiró de su húmedo calor. abriéndose paso del cuello a la cintura. Luego hizo lo mismo con la otra pierna. —Eso dijo la Serpiente a Eva en el Paraíso —murmuró ella. excitados. Alguien golpeó a la puerta. Sin vergüenza. dejando ambos sobre la chaise. se recostó encima de ella. Ross le hizo una sonrisa. Blaze cruzó el dormitorio hasta la cama. mientras olas de placer crecían dentro de ella. Bajándole el vestido. Arrodillándose otra vez. saboreando el palpitar en sus partes inferiores. Agachó la cabeza para lamer y chupar un pico de punta rosada y luego el otro.

querida. —Aparentemente no. Me has dicho lo que quería saber. —¿Qué sucede? —¿Por qué tardaste tanto? —le preguntó la duquesa. apoyando un dedo sobre sus labios. Blaze se puso su bata mientras él juntaba sus prendas y cruzaba la habitación. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 119 . —Su madrastra le ofreció una sonrisa felina—. —Estaba durmiendo. Blaze corrió la cerradura y abrió una rendija en la puerta. Blaze oyó la sospecha en la voz de su madrastra y pegó una sonrisa serena en su rostro.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau La voz pertenecía a su madrastra. —Un momento —exclamó Blaze. —El marqués y tú desaparecieron durante la cena. —¿Quieres que chequee debajo de la cama? —No. con irritación tiñendo su voz—. eres tan divertida. Tu padre quiere hablar con Ross MacArthur. Blaze fingió un bostezo. ¿Lo has visto? Blaze bajó la mirada a su bata y después miró a su madrastra. —¿Por qué tu puerta está cerrada con llave? —Tenemos invitados en la casa. Señaló la ropa de él y el biombo en el rincón. gracias. ¿Estás practicando para la inquisición española? —Querida. —¿Por qué abandonaste el baile? —El ponche me mareó —dijo Blaze. —La sonrisa con hoyuelos de la duquesa apareció—.

más fuerte era el ruido. —Es demasiado tarde para cambiar lugares. Ross y Blaze estaban sentados dentro del faetón cerrado de él en el campo de práctica en Newmarket Heath. —¿Te sientes mal? Blaze agitó la mano. —Aquí viene Rooney —dijo Blaze. una repulsión momentánea al Apestoso Billy. gente a la que le gustaban los caballos y la pequeña nobleza del campo se mezclaban cerca de las tribunas. la alternativa era demasiado escandalosa para evaluarla. Su melena de cabello rojo estaba oculta bajo la gorra a juego con la chaqueta. Rooney sonrió y le pasó la fusta. —Estoy bien. —Blaze reconoció la preocupación en los ojos oscuros de él—. Hurgando en su cartera de cuero. Botas de montar livianas cubrían la parte inferior de sus pantalones. Los grupos de hombres toscamente vestidos seguían entreteniéndose con peleas de gallos. —¿Podrías pavonearte un poquito camino al corral? —Ross hizo manchas de barro en los pómulos de ella—. Estoy cansada pero bastante bien como para cabalgar. aristócratas. Había estado mareada. y guantes de cuero sin dedos cubrían sus manos. —Te veré en el sendero. La Milla Rowley se encontraba más allá del parque. jefe. negro y azul Campbell. Esperaba que las noches avanzadas y las mañanas tempranas estuviesen haciéndola sentir mal. Las gafas protectoras colgaban alrededor de su cuello. las gradas se elevaban cerca de la línea de partida. Blaze les hizo la señal de pulgares arriba y comenzó a atravesar el parque. —Aquí está su bebida. Te atrapé meneándote la última vez. La cacofonía de sonidos —conversaciones. Ross extrajo el paquete de Apestoso Billy y se lo pasó. Rooney puede jinetear a Pegasus hoy. la bandera del Club Ecuestre llamaba a los habitantes de Newmarket a las carreras. —No te ves bien —dijo Ross—. cansada y malhumorada toda la semana pasada. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 120 . La segunda carrera de la temporada ofrecía al público una oportunidad de observar a una yegua hacer historia al derrotar a los potrillos por segunda vez. Tenía que recordar a su padre que hablara con el Club Ecuestre sobre eso.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 10 CAP TULO 10 Tres semanas de noches sensuales en la pensión Rowley y prácticas al amanecer en la pista estaban arruinando su salud. Apostadores. —Buena suerte. como habían estado tres semanas atrás. Mientras más se acercaba Blaze a los espectadores. Blaze pasó la cuerda por su cabeza y deslizó ambos bajo su chaqueta. Ondeando con la suave brisa. maldiciones a gritos— podían hacer que un cuerpo sano deseara la sordera. y bajaron del faetón. Su chaqueta de carreras de seda portaba los colores verde. El hedor la asaltó. risas. El muchacho le ofreció un trago de whisky. Blaze llevaba puesto el mismo atuendo de jinete. e hizo arcadas en seco. Sus manos volaron a su garganta.

—Si alguien me dio veneno ya estoy muerta —dijo Blaze. El público excitado comenzó a cantar el nombre de la yegua. —Rooney se menea como una muchacha —dijo un segundo jinete. La campana sonó. Ella y Peg los harían comer polvo. —Hey. —Pegasus —gritó alguien cuando la yegua entró en la pista. —Anímate. Estaré sentada en las gradas la próxima vez que Peg corra. —No corra hoy —dijo Bender en voz baja—. —¿Rooney? —El muchacho que le había entregado el whisky en la carrera anterior se encontraba allí. Bender la ayudó a subir sobre Pegasus y luego montó su propio caballo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 121 . diciendo: —El otro muchacho trajo el whisky. Yo amo. Aquí está tu whisky. La multitud aplaudió mientras los primeros purasangres aparecían en la pista. Blaze tragó el whisky y pasó el vaso vacío al muchacho. Bender miró alrededor y se metió el vaso en el bolsillo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Sin detenerse. Blaze pasó junto a ellos. estaba pensando en otra cosa. Levantó la mano como saludo pero primero fue con Pegasus. corre. los jinetes sobre los purasangres con sus escoltas. en voz muy alta. —Usará sus ganancias para comprar un nuevo vestido —dijo el tercero. Blaze le pasó el vaso vacío. ¿Qué haría Rooney para insultar su hombría? Blaze levantó la mano y les hizo la seña del dedo mayor nuevamente. —Gracias por el cumplido. Blaze alcanzó a ver a Bender en el extremo más alejado. ¿Peg corre? Corre. Salieron del corral en pares. Pegasus ganará la carrera antes de que yo expire. Lo bajó de un trago y se estremeció. —MacArthur tiene razón —dijo Bender—. Los tres jinetes que habían interrumpido a Rooney en la última carrera parecían hoscos. Alguien podría haberle metido veneno. miren eso —dijo un jinete. corre. —Mi error —dijo Bender. Usted es demasiado obstinada. Si no la habían envenenado. Volviéndose hacia el entrenador. su expresión apacible enmascaraba su miedo—. Amo Peg. —Yo siempre traigo su whisky a Rooney —dijo el chico—. ofreciéndole el vaso—. Blaze le sacó el vaso de la mano. Al llegar al corral. el líquido ámbar quemó un sendero hasta su estómago. ofreciéndole un vaso corto—. Para su mérito. —Blaze le pasó la fusta—. Bender recobró la compostura. definitivamente estaría ebria. haciendo reír a sus amigos. Mirando directo adelante. No hay otro muchacho. Los tres perdedores querían hacer perder los estribos a Rooney para que los oficiales lo echaran de la carrera. Blaze miró al entrenador y vio su expresión sorprendida.

Necesitaba aguantar y dejar Peg volara a la llegada. Blaze abrió sus ojos. Diez cuerpos al frente. Quince. Sus ojos estaban cerrados. Peg corre. —Relata la carrera —gritó al jinete. Ross no necesitaba escuchar más. sus labios se movían en un canto silencioso. con su mirada puesta en el oficial que sostenía la bandera. —El jinete bajó la mirada hacia él. Peg salió disparada de la línea de partida para tomar la delantera. Rooney estaba sentado en la rama de un árbol—. Apareciendo de golpe en el claro. Y entonces el oficial del Club Ecuestre la dejó caer. No le importaba ver dos banderas mientras las viera caer. se desplomó hacia delante y se aferró al cuello de la yegua. con el jinete dos pasos detrás de él. —Salieron. Corre. Y entonces perdió el conocimiento. con el rostro ceniciento y expresión afligida—. Si abandonaba ahora. en la arboleda más allá de la línea de llegada. La yegua aumentó su ventaja.. De pronto. muchacha. —Con el catalejo levantando. corre. y él oyó un rugido de aprobación desde las tribunas. más rápido —susurraba Blaze. Dulce Jesús. Blaze yacía desplomada sobre el cuello de la yegua. y alejó su caballo. —Aquí estoy. Corrió por el sendero. No hay huecos que las bloqueen. dejando a los otros atrás. veinte. haciendo sonreír al entrenador. Ross se encontraba en el sendero.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Peg es la favorita del público —comentó Bender. más rápido. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 122 . corriendo contra ella misma. Ross la levantó del caballo con suavidad y la recostó sobre la hierba. Blaze está desplomada sobre el cuello de Peg. Se agachó. Blaze movió a Pegasus a su puesto en la línea de salida. Peg está cobrando velocidad. Blaze sintió que el mundo giraba fuera de control. —Más rápido. Peg disminuyó el paso gradualmente y se detuvo cerca de Ross. y sus nudillos estaban blancos de agarrar a la yegua con tanta fuerza. susurrando: —Whisky drogado. Ross vio a Peg cruzando la línea de llegada primera. corre. Y Peg voló como el mítico caballo alado. nuestras muchachas van a la cabeza. los dos caballos frente a ella se borronearon en cuatro. mareándola y desorientándola. estarían en problemas. —No ganaré nada de dinero si todos apuestan por ella —dijo Blaze.. El oficial ondeó los colores Campbell. —Buena suerte —dijo Bender. Decidida a permanecer sentada y ganar.

Sin una palabra ni una mirada hacia ellos. Ross se paseaba de un lado a otro en la sala de estar Inverary. el duque salió de la habitación. el duque de Inverary aceptó el vaso de whisky que su viejo amigo le pasó. Con rostros adustos. El duque prolongó su sufrimiento bebiendo el whisky antes de hablar. Nunca debería haberle permitido jinetear a Pegasus. —¿Bien? ¿No tienes nada que decir? —Tienes razón. —Ross se encontró con su mirada—. MacArthur. has puesto en peligro a la hija de mi amigo. —¿Mal criterio? Casi provocaste una catástrofe. pero el Club te considera un alborotador y estará vigilando. Me has avergonzado y. Con eso. Estás agotándonos. silenciado por el remordimiento de su hijo. Debería haber escuchado a Bender. nadie los contrataría después de este fiasco. Hice uso de mal criterio. —A continuación el duque se volvió hacia el entrenador y el jinete—. tranquilízate —estaba diciendo la duquesa. más importante. Entonces se dio vuelta y cruzó la habitación para mirar con atención el retrato de Gabrielle Flambeau. —La victoria de Peg sigue en pie —les dijo el duque—. —Siéntate. Poco tiempo después. —¿Tienes cerebro en la cabeza? ¿Cómo pudiste comportarte tan irresponsablemente? —El duque de Kilchurn se volvió contra su hijo en cuanto su amigo desapareció por la puerta—. Aparentemente. pero no creía que señalar eso fuera a aligerar el humor de su padre. Su padre debería haber mostrado más discreción que increparlo frente al príncipe. Ross permaneció callado. asumiendo que no tuvieron más opción que obedecer la orden del marqués. El Club perdona sus transgresiones en este asunto. Si el duque los despedía. Rooney e incluso el príncipe Lykos se pusieron de pie cuando los hombres mayores entraron en la habitación. Ella podría haber sido asesinada.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Tres horas más tarde. Siguen empleados por mí y se marcharán ahora. —Magnus. Ross se detuvo en sus pasos y miró al príncipe Lykos Kazanov. —Terminó su whisky y dejó el vaso sobre la mesa—. La duquesa de Inverary había prometido informarle sobre el estado de Blaze. Bender y Rooney salieron rápidamente de la sala antes de que el hombre cambiara de opinión. abrió las cortinas para mirar el patio por la ventana. el duque y la duquesa entraron en la sala de estar. Bobby Bender y Rooney estaban en unas sillas de respaldo alto. pero todavía no había aparecido. sentado en el sofá. Bender. las reglas no incluyen la prohibición de jinetes mujeres. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 123 . —Miró a Ross—. Iré arriba a consultar con el doctor Elliott y mi esposa sobre la salud de mi hija y regresaré para comentarles las novedades. sin mencionar el daño que has hecho a su reputación. padre. Ese descuido ahora ha sido corregido. Debería haber sabido que ella sería tomada como objetivo. Pero su padre se alejó. sabiendo que merecía más que una reprimenda. El duque de Inverary y el duque de Kilchurn aparecieron en el umbral de la sala de estar. El duque de Inverary y su propio padre estaban reunidos con los miembros del Club Ecuestre. —Tu membrecía no ha sido revocada —dijo el duque de Inverary a Ross—. Al llegar al frente.

—El príncipe asintió al duque de Kilchurn y sonrió a Ross—. —Magnus. Está esperando mi heredero. Ross y Blaze ya crearon el escándalo. y necesitaba estar seguro antes de acusar a Ross. —Yo puedo responder por su comportamiento —dijo la duquesa—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 124 . que guardaré su secreto. —Han aliviado mi mente —Lykos hizo eco del sentimiento. pero se recuperará. no necesitas involucrar a Su Alteza en esto —dijo la duquesa. situación. Roxie. —Los hijos también nos sacan canas —dijo el duque de Kilchurn a su amigo. —Su Alteza estuvo cenando con Blaze en el Baile —discutió el duque—. Quiero decir. ¿Iba a ser padre? —Me casaré con Blaze —dijo el príncipe Lykos. El duque de Inverary miró fijo a Ross. —Yo me casaré con ella —gruñó Ross—. Ross temió lo peor. Te felicito por tu inminente paternidad. —El duque se quedó callado un momento y después agregó—: Confío en que lo que sea que diga no será repetido. —Regresaré por la mañana. —Podría no llegar a vivir tanto —replicó el duque—. Agradezco tu ofrecimiento. De aquí a cinco años. —En caso de que no lo hayas notado. El doctor Elliott cree que le dio un sedante. Cometió el máximo sacrilegio tragando el whisky de una sola vez. y ha estado de visita con regularidad. Blaze verá la situación de manera diferente una vez que haya descansado. Desearía haber engendrado todos varones. haciendo que se retorciera mentalmente. Lykos estrechó la mano del duque. Mis hijas me están cavando una tumba prematura. —Hay más. Blaze se niega a casarse. te mataré. —Les aseguro. Mañana estará bien. —Es una buena noticia —dijo Ross. —¿Quién embarazó a mi hija? Ross se quedó boquiabierto e intentó entender lo que el duque había preguntado. ¿Cómo podría vivir consigo mismo si Blaze moría? —Mi hija está despierta y tan bien como puede esperarse —les dijo Inverary—. —Puede contar con mi discreción.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Inverary se sirvió un whisky y no se molestó en beber. El duque de Inverary se volvió contra su esposa. Y entonces abandonó la sala de estar. Miró a Lykos un largo momento antes de pasar su mirada nuevamente a Ross. cada músculo en su cuerpo se relajó. —No seas tan dramático —dijo la duquesa—. Crearás un escándalo. —Hablarás con ella cuando yo lo permita —le dijo el duque—. pero si no lo hace. —El duque de Inverary ofreció su mano al príncipe—. Sus Gracias —habló Lykos—. sin embargo. —Blaze se rehusó a nombrar al padre. disfrutaremos de una alegre risa por este asunto. Por supuesto que se casarán. —Hablaré con Blaze ahora —dijo Ross. —Espero que tus poderes de persuasión sean tan agudos como tus poderes de seducción —dijo Inverary a Ross—.

y Ross se sintió caer bajo su hechizo. Deseaba haber sido más bondadosa con su madre. Blaze se encontraba sentada en un rincón de la sala de estar y observaba atentamente el retrato de su madre. —Estoy completamente recuperada. La vida era injusta. sorprendentemente feliz. —¿Cómo te sientes hoy? Ross se sentó a su lado en el sofá. oyó a Inverary decir a su padre: —Brindemos por nuestros nietos compartidos. Si él no la tomaba. Recordó su propia infancia y su anhelo por un padre. Ross MacArthur se detuvo en el umbral y le hizo una sonrisa. le daría una oportunidad de escapar. Negarse a casarse con ella significaba arruinar una amistad de toda la vida. Detrás suyo. que así fuera. Sólo los hombres tenían permitido ser más que esposos y amantes. Parecía tan sola y pequeña. y por haber dado a luz a siete hijas ilegítimas. Nunca la había conocido del modo en que aparecía en el retrato: increíblemente joven. Me alivia que Pegasus no esté herida. Lo que está hecho no es el pasado. demasiado delicada como para tener su hijo. —Me asustaste —dijo él—. por amar a un hombre incapaz de casarse con ella. ¿Su madre seguiría viva si ella hubiese sido más bondadosa? Sus pensamientos volvieron hacia el marqués. ¿Escuchaste al público cantando su nombre? —No quiero hablar de Pegasus o las carreras —le dijo Ross—. pero la Sociedad rechazaba a las mujeres que rompían las reglas. El corazón de él se desgarró ante la tristeza en la sonrisa de ella. Ross pronto estaría llegando para proponerle matrimonio. sensualmente inocente. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 125 . y sus padres eran mejores amigos. Las mujeres eran esposas o amantes. Hombre viene. Con Puddles a sus pies. desviando sus miradas colectivas y simulando ignorancia. la urgencia por besarla desterraba el pensamiento racional. Pronto nos convertiremos en padres y debemos discutir el futuro. No quería que su hijo fuese tachado de bastardo. La Sociedad era menos estricta cuando un caballero pecaba. —Lo que está hecho es el pasado —le aseguró ella—. Blaze lo miró a través de sus enormes ojos azules. Se olvidaba de sí mismo cuando ella lo miraba. ¿Qué más podía hacer? Puddles levantó su cabeza. Debería haber sabido que el villano iría por ti antes de la carrera. Cuando el marqués le propusiera matrimonio. ¿Por qué la comprensión llegaba demasiado tarde? Hubiese dado su pierna derecha por volver el tiempo atrás y revivir aquellos días. La mujer a la que había conocido había estado destruida por perder a su familia en el Terror. ni un hijo varón le agradecería que desechara su primogenitura.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ross cruzó la sala para marcharse. No le gustaba la idea de vivir con un marido que no la amara. Ahora Blaze comprendía que Gabrielle bebiera para calmar el dolor. Ella necesitaba evaluar qué era lo mejor para su bebé. pero haría el sacrificio por su bebé. Gabrielle Flambeau había sido una condesa. ¿Qué otra cosa podía hacer? Estaba soltero.

Tinker. —No lamentarás esto. Quiero casarme contigo si me aceptas. Alexander descendió y caminó hacia la casa. Por las buenas o por las malas. este asunto de las carreras de caballo estaba volviéndose complicado. y no se había presentado ningún testigo. Ross buscó en su bolsillo. —Su Gracia tendrá que esperar —dijo Tinker—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 126 . Sin evidencia concluyente. Nunca te defraudaré. había olvidado el mal humor de las mujeres embarazadas. El mastín levantó su pata. y Alexander temía dar la mala noticia al duque de Inverary. pero puedo arreglarlo. lord Blake. —Gracias. El coche se detuvo en el patio de Inverary House. Está esperando en el jardín. Alexander sonrió. —Te daré cualquier cosa dentro de mi poder. Mi padre nunca se casó con mi madre. El agente Black estaba indefinidamente demorado en Londres. me casaré contigo. —Ross bajó la cabeza y la besó—. El villano no había dejado pistas. —Quise decir. Quiero programar las prácticas de Peg en la pista para más tarde en el día. —Casi me olvidé de ti. Después del fiasco del día anterior en la pista. ofreciéndole la ruta de escape—. —Alexander entró en el recibidor—. Ross pasó su brazo alrededor de los hombros de Blaze y la atrajo hacia su cuerpo. —Nos casaremos lo más pronto posible. —Tu padre fue un tonto —dijo Ross—. con destino a Inverary House. Ahora necesitaba ganar su amor. Alexander Blake se encontraba dentro del carruaje de su abuelo. pensando en Blaze Flambeau disfrazada como muchacho y montando su yegua a la historia en carreras de caballos. Alexander tachó el nombre de MacArthur de su lista de posibles sospechosos. —¿Estás preguntándolo o diciéndolo? Ups. pero no repitas eso. Su futura cuñada era una Original. Desdobló una servilleta y dio una galleta de canela al perro. —Sí. —Ese es un favor enorme —bromeó Ross—. —Las mañanas me enferman. Había ganado su mano en matrimonio.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Puddles gimió. rompiendo el momento. Necesito un pequeñísimo favor. Alexander le ofreció una sonrisa confundida. Su Gracia me espera. y esperaba que su suerte los acompañara el resto de la temporada. —Te creo. y yo nunca te defraudaré a ti —le prometió Blaze—. —Bienvenido. La señorita Raven quiere hablar con usted antes de la reunión. El mayordomo abrió la puerta. MacArthur no ayudaría a Blaze y después la drogaría. ¿me harías el honor de convertirte en mi esposa? —No tienes que casarte conmigo porque esté embarazada —dijo Blaze.

Alexander la miró atentamente un largo rato. —¿Lo ofreciste sin consultar conmigo? Era una afirmación. —No. como si la hubiesen golpeado. —Alexander subió los escalones del cenador—. —Blaze está embarazada —le dijo Raven—. Comprendía su razonamiento. Raven dio un paso atrás. Su tez palideció. Un laberinto isabelino creado de setos recortados se encontraba más allá. —¿Octubre? —No. Mi madrastra no puede planear dos bodas al mismo tiempo. se detuvo para aspirar los aromas mezclados de lilas y glicinias. Se convertiría en su esposa en pocas semanas. no una pregunta. Raven ignoró su irritación. —¿Estás rompiendo nuestro compromiso? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 127 . con fastidio tiñendo su voz—. admirando su fresca belleza. pero la necesidad de mi hermana es mayor. Él sonrió. Si estuviésemos más lejos de la casa. —Una emergencia de vida o muerte. estoy seguro. —No entiendo. veía a Raven yendo de un lado a otro. ¿Ahora quieres posponer nuestra boda de junio? —No quiero posponer nuestra boda —dijo ella—. —Podemos planear una boda festiva de Navidad. especialmente sus labios de cortesana. y Alexander hizo una nota mental de perderse con Raven en el laberinto. así que le ofrecí nuestros planes. el cenador descansaba al límite del bosque. Saliendo. Céspedes bien cuidados alfombraban las tierras. y su labio inferior tembló. Alexander tuvo un mal presentimiento. pero no había consultado con él para hacer que posponer su boda fuese una decisión conjunta. A la distancia. Incluso desde esta distancia. —Debemos posponer nuestra boda. —El verano pasado te negaste a una boda de Navidad porque la querías en junio —le recordó Alexander.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Esto suena serio. y entonces él podría saborear esos labios cada vez que quisiera. Más cerca de la mansión estaban los lechos de flores y los arbustos. estaríamos conversando en Londres. Ella parecía sorprendida. ella estaría lívida. Alexander se abrió camino a través de la mansión hacia la puerta del jardín. Si sus roles fueran invertidos. —¿Agosto? —Me rehúso a hacer planes que serán cancelados —dijo Alexander. Raven jugueteaba con su anillo de compromiso. mocosa. ¿Por qué Raven necesitaba hablar con él tan lejos de la casa? ¿Estaría enojada? ¿O esperaba la furia de él? —Hola.

y su cabello era marrón. —Rooney toma un trago de whisky para calmar sus nervios antes de una carrera —le dijo Blaze—. En el Craven. —¿Sí. su mirada se suavizó al observarla—. Blaze miró dentro de la oficina. Me reuniré con tu padre y no puedo quedarme a discutir esto. —Me disculpo. Confío en tu habilidad. —Podría haber un objeto —dijo Blaze sonriendo—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Necesitamos un compromiso más largo —dijo Alexander. Raven necesita más tiempo. Sufrir era bueno para el alma. estaba cruzando el parque cuando un muchacho se me acercó y me entregó el vaso de whisky. —Mis disculpas por usar tus planes. Justo estaba pasando cuando… —Envía un lacayo con Bender —lo interrumpió el duque—. Alexander estrechó su mano y se sentó en una silla de cuero frente al escritorio de roble. si todavía lo tiene. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 128 . —¿Qué hay de Su Gracia? —Mi abuelo sobrevivirá. Le quité el vaso al muchacho sin detenerme y lo bajé de un trago camino al corral. Al llegar a la oficina del duque. Ayer. —Alexander se dio vuelta para partir—. Le entregué el vaso vacío a Bender. —Alexander miró a Blaze—. Y entonces Alexander se alejó. —No te preocupes por eso —dijo Alexander—. —Entendido. —Cientos de niños en Newmarket encajan en esa descripción —señaló el duque. Necesitas tiempo para resolver este asunto del matrimonio en tu mente. Su Gracia. Su Gracia? —El mayordomo abrió la puerta y entró—. Que se preocupara por una vez. Vendrá a Newmarket lo más pronto posible. en caso de que pudiera atraparla llorando. —Qué pena que no haya un objeto para que Raven lea —dijo Alexander. —¿Puedes describir al niño? —Era pequeño —respondió ella—. Bender podría haber olvidado el vaso en su bolsillo. Alex quiere preguntarte sobre ayer. O embrujándolo con conjuros. haciéndole señas—. pero se preocupaba de que él hubiese cambiado de opinión acerca de casarse con ella. —Agradezco eso. —Tinker —llamó el duque de Inverary. —Dime qué sucedió —dijo Alex cuando ella se sentó en la silla a su lado. —Eso espero. —Entra —dijo el duque. quien lo metió en su bolsillo. —Has estado trabajando con el agente varios años —dijo el duque—. Hemos decidido esperar un poco antes de planear otra boda. Quiero el vaso de whisky vacío que Blaze le entregó. A Raven no le importaba posponer su boda. —Con toda la emoción de ayer —dijo el duque—. una de las cosas más difíciles que jamás había hecho. un muchacho llevó el whisky al corral. pero necesitan al agente Black en Londres. Su Gracia. Se negó a mirar sobre su hombro. llamando su atención. Felicitaciones por la victoria de tu yegua y los mejores deseos por tu inminente matrimonio. La puerta se abrió. —Lo reconocería si volviera a verlo.

Una vela. dejando el vaso de whisky sobre el escritorio de su padre. Raven arqueó una ceja. Raven caminó por el corredor y golpeó a la puerta. Blaze y Alex se encontraban en las sillas de cuero. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 129 . el plaid MacArthur. lo cual lo hizo sonreír. Necesito una lectura. —Con el debido respeto. o Alex lo lamentaría. Lo había amado desde siempre y no podía imaginar la vida sin él. La necesidad de su hermana por los planes de boda también la había desilusionado. La visión conocida del cielo nocturno celestial apareció. La bruma rodó por el ojo de su mente y luego se disipó lentamente. Luego la vela cambió a un hombre entregando el vaso al muchacho. Llevaba un vaso de whisky vacío. obstruyendo su visión. Roxie creerá que estás rompiendo el compromiso. Intentó ver el rostro del hombre. con su mecha parada en el centro. y el dirk. —Sí. Y entonces sucedió. —Vi el cielo nocturno celestial otra vez —les contó Raven—. Y entonces la bruma volvió a aparecer. Estaba la luna creciente. Esa visión se esfumó en una vela. entrando en la sala de estar—. relajó su cuerpo. Luego se sentó al lado de su hermana. —¿Crees en mi abracadabras? —El agente Black y yo creemos en cualquier cosa que resuelva un crimen —dijo Alexander—. —Esto contenía el whisky drogado —dijo Alexander. pero era un pabilo. —Envía a Raven aquí.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Mi esposa nunca lo aprobará —dijo el duque de Inverary—. desconfiaba de sus motivos. Raven se puso de pie y regresó con los demás. —Señorita Raven —llamó Tinker. Tinker entró rápidamente en la habitación. Claro que quería casarse con él. Tinker. Raven le quitó el vaso de la mano sin tocarle los dedos. El plaid y el dirk MacArthur seguían ahí. Poco tiempo después. poniéndose de pie cuando ella entró en la habitación—. Su espionaje terminaría ahora. ¿Tendría la actitud de Alex algo que ver con la rubia? Amanda Stanley no sabía nada. y su hermano tampoco. se transformó en un caballero rubio que pasaba el vaso de whisky a un muchacho. Cerrando los ojos. pero puede proporcionar pistas. Ella atravesó la habitación para sentarse sola frente a la chimenea apagada. su mecha parada en el centro. reemplazada por otra. Esa visión desapareció. ¿Alex reconocía su sacrificio fraternal? No. Su padre estaba sentado detrás del escritorio. Tu abracadabras no puede ser usado en la corte. Mientras tanto. Sostuvo el vaso en su mano izquierda y apoyó encima la derecha. —Gracias. Su Gracia. Su Gracia debería quejarse con Raven. Raven estaba sola en la sala de estar y pensaba en Alexander. Entró sin esperar permiso. Su Gracia requiere su presencia en la oficina.

Alexander se pasó una mano por el cabello. a su vez. —Olvidas a Juana de Arco —recordó Blaze a su hermana—. —Esto me dará pesadillas —masculló Alexander—. Con el barón había un muchacho escuálido de cabello oscuro.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —¿Una vela se convirtió en un hombre? Alexander sonaba escéptico. —¿Qué crees que signifique un hombre sin rostro? —preguntó Alexander a Raven. —¿Un hombre invisible? —repitió Alexander. El barón Shores solicita una entrevista. —Eso es lo que dije. lo cual no le cayó bien. —No soy culpable de nada —dijo Eddie—. Tinker entró en la oficina. —¿Quieres mi opinión? —Alexander asintió. quien se encogió de hombros y asintió. hizo señas a alguien en el pasillo. escuché el chisme y fui a buscarlo. Raven lo miró fijo. Un golpe en la puerta llamó la atención de todos. Tiene algo que usted quiere. —Alguien que se siente pasado por alto es invisible. diciendo: —Discúlpeme. —Le traje un regalo —dijo Loco Eddie. Su Gracia. —¿Viste su rostro? —No tenía rostro. —Sólo las personas locas oyen voces —dijo Raven. —¿Cómo lo encontró? —preguntó Alexander. con el sarcasmo tiñendo su voz. Raven la miró. Más tarde. Su pregunta la sorprendió. Alexander sonrió. Nadie me escucha. —Ese punto es debatible. El duque de Inverary hizo señas al niño para que se acercara y señaló una silla vacía. Ella no estaba loca. Incluso Alexander y Raven intercambiaron sonrisas. Raven apoyó un dedo sobre sus labios—. entrando en la habitación. Él es invisible. Desearía que oyeras voces en lugar de tener estas visiones simbólicas. —Ese es el niño —exclamaron Blaze y Raven al unísono. —Les dije que el chupador de huesos lo hizo —dijo Blaze—. —¿Viste algo donde debería haber estado su cara? —Su cara era un pabilo. El duque hizo señas al mayordomo quien. —Ese es un punto lógico. El duque de Inverary miró a Alexander. El duque de Inverary rió de su hija entre dientes. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 130 . —¿Puedes describir al hombre? —Era alto y rubio. Vi de casualidad a Jack aquí presente entregando el whisky a un jinete.

El barón te llevará a casa a empacar tus pertenencias. mocosa? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 131 . —Describe al hombre que te dio el whisky. Dale esto a tus padres. —¿Cuántos años tienes? —preguntó el duque. El barón te buscará cada mañana para recorrer Newmarket en busca del hombre. Estos hombres son un duque y un marqués. —Qué lógico de tu parte. Una vez que lo atrapemos. lo sabrán y te enviarán a la horca. —¿De qué color era su cabello? —preguntó Alexander. —Jack es nuestro único testigo —dijo Alexander al barón—. hijo. no pidiendo —aclaró Alexander—. El barón y el niño abandonaron la oficina del duque. —No lo sé. ¿Cómo puede un hombre ser rubio y moreno? —¿Alguna vez escuchaste hablar sobre pelucas? –replicó Raven. comenzarás a entrenar. ¿El Club Ecuestre aprueba que los niños apuesten? El duque de Inverary la ignoró. —Eres pequeño para tener catorce —dijo el duque—. —Alexander miró a Raven—. —¿Está pidiéndome que sea un niñero? —Estoy diciendo. ¿La peluca es rubia o morena? —¿Qué piensas. —Sí. Jack. —Aposté por Pegasus y gané algunas libras —le dijo Jack. ¿O preferiría que el agente Black investigue esas fiestas en su casa de Londres? —Lo haré —dijo Eddie—. —¿Podrías reconocerlo si lo vieras nuevamente? —Supongo que sí. —Catorce. —Felicitaciones. Si no eres sincero. Busquemos tus pertenencias. —El muchacho vio cabello marrón oscuro.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Siéntate aquí. —Marrón oscuro. Jack se encogió de hombros. Luego te llevará con mi entrenador. —¿Tu nombre es Jack? —preguntó el duque. —Blaze se volvió contra su padre—. Su Gracia. Alexander sonrió. —Nuestro problema es este —dijo ella—. —La dama se disfrazó como jinete —dijo Alexander. —Cuida tus modales —advirtió Eddie al muchacho—. ¿Te gustan los caballos? —Jack sacudió la cabeza—. —El duque de Inverary le pasó un soberano de oro—. ¿Te gustaría entrenar para ser jinete? —Jack volvió a sacudir la cabeza—. —No se veía como una muchacha. —Entregaste whisky a esa mujer. El duque señaló a Blaze. Usted debe protegerlo. Vamos.

El chupador de huesos lo hizo. —Recuerden lo que digo —dijo Blaze—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 132 .PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —El hombre es rubio pero se disfrazó con la peluca marrón.

Lamentándose de su suerte. —De algún modo. Raven le tocó el hombro. cruzó la habitación y abrió la puerta. Raven movió la mano. —¿Vas a golpearme? —le preguntó Blaze. Bajaron las escaleras de los criados hacia la puerta del jardín. tomando el sendero que conducía al campo de práctica. Narcisos y forsitias amarillos hacían reverencia a azaleas rosadas. Arbustos de lilas estaban cargados con flores púrpura perfumadas. Lo que ella quería seguía a su alcance. Ella tenía el as. el heredero del marqués creciendo dentro suyo. Blaze se sentó en el borde de su cama y se puso los botines. Tarareando una tonada alegremente.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 11 CAP TULO 11 Nunca le recomendaría la maternidad a nadie. entonces. Ella había accedido a la idea sin darse cuenta del alto precio. —Si no se arrastra ni humilla significa que no hay boda —dijo Raven—. Debería haber sabido que el bebé del marqués le daría problemas. Firmarían el contrato de compromiso esa noche. —Alex tiene la culpa. —Lamento causar problemas a Alex y a ti —dijo Blaze. Si no había modificaciones no habría matrimonio ni heredero legal. Raven se encontraba allí. —¿Qué si…? —Si él abandona nuestro compromiso —dijo Raven—. Y entonces Blaze sonrió. Raven comenzó a andar al lado de Blaze. El destino exigía pago. no puedo ver a Alex arrastrándose y humillándose. Excepto a su peor enemiga. Su reciente rutina matutina —tostadas secas y arcadas en seco— la indignaba. Agarró un chal y lo pasó sobre sus hombros. —Se rehúsa a planear otra boda. descartando eso con confianza. De tal palo. Todos sus sueños y metas se habían evaporado como bruma bajo el sol de mediodía. el costo de ella parecía mucho mayor que el de él. no tú. Alexander se arrastrará sobre su vientre y se humillará por mi perdón. Ella sugeriría —no. —Vamos. Blaze deslizó la mano a su vientre. —Al final Alexander verá la situación a mi modo. con el puño en el aire. Blaze se sintió mucho mejor. ¿Por qué? El marqués la había deseado en su cama. insistiría— en modificaciones. tal astilla. y fastidiosos dientes de león amarillos salpicaban la alfombra de hierba más allá del jardín formal. —Quiero observar a Pegasus y a ti practicando. La naturaleza había cobrado vida ese primer día de mayo. Hay otros hombres en el mundo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 133 . Blaze sonrió.

PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Las hermanas llegaron al final del sendero. Blaze se relajó. Dime si ganará la Segunda Primavera. La habitual niebla matutina que cubría la pista se había evaporado horas atrás. —No puedo prometer nada. Ross gritó: —Uno. Peg por hueco. Blaze estiró la mano y él le pasó la fusta. Pegasus se quedó perfectamente quieta. Acarició el rostro de la yegua. —Rooney. Mantendremos un hueco entre nosotros. Rooney y Pegasus los siguieron. la magia y la leyenda morirían con la yegua. Ross le tocó la mejilla. tres… vamos. y dime tu impresión. Cuando regresó con los demás. —Tócala —insistió Blaze—. Peg. Yo amo. Saludando a los hombres con un movimiento de cabeza. —No puedo ver el futuro —dijo Raven. Peg por hueco. Pegasus salió disparada por el hueco entre Ross y Bender. que desapareció tan rápidamente como había aparecido. El futuro era luz de sol y cielos azules. Raven quiere vernos practicar. Ella nunca haría pasar a su yegua por esa experiencia humillante. Ross sonrió a Blaze. —¿La hora más tarde te queda bien? —Me siento bien. El jinete asintió. y ella construiría su santuario de animales. Luego él y Bender montaron sus caballos. Amo Peg. —¿Qué sucede? —le preguntó Blaze—. —Toca a Peg —dijo Blaze a su hermana—. mi hermana quiere tocarte. como si entendiera. Rooney llevaría a su yegua a la victoria. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 134 . Parado junto a Bender y Rooney. Los tres hombres las observaron aproximarse. galopando por la pista. —Danos una ventaja de cinco cuerpos en la pista —dijo Ross a Rooney—. Blaze vio que la expresión plácida de su hermana se convertía en un ceño. Raven dejó caer las manos y abrió sus ojos. ninguna nube en el horizonte. Ross ayudó a Rooney a subir sobre Pegasus. En la línea de salida. Blaze se dirigió directamente hacia Pegasus. preguntándose si el entrenador y el jinete habrían oído las noticias—. Blaze llevó a Raven con la árabe blanca y acarició la cara de la yegua. Rooney dejaría de beber alcohol permanentemente.. Raven cerró sus ojos y apoyó las palmas en la cara de la yegua. —Peg. Percibiste algo. Bender y Ross espolearon sus caballos en acción. Lamentablemente. segura de su éxito. Blaze comenzó su canto silencioso. —Blaze se sonrojó por la referencia a su condición. Pegasus se convertiría en una leyenda.. Pero Pegasus nunca vería el interior del establo de cría. dos.

y su medio hermano. El toque se sentía más como consuelo que como felicitación. —Todo Newmarket está corriendo chismes sobre Pegasus —dijo Dirk—. —¿Qué hay de la Triple Corona? —le preguntó Blaze. Podemos usar nuestro tiempo poniendo a prueba a Emperor. —Miró a sus hermanastros—. pero ella había heredado el rojo de la tía Bedelia. —Es más lucrativo no ser uno de los favoritos —dijo Blaze. Ross estrechó la mano del señor. “A veces ganas. —No percibí que ganara —dijo Raven—. pero puedes entusiasmarte. iban despacio hacia ellos. Esta es la conocida jinete de la yegua. y preocuparse no es bueno para el bebé. —Esa es la casi legendaria Pegasus —dijo el señor Simmons. llamando su atención. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 135 . y después la miró—. su expresión se aclaró—. el dueño obtiene el dinero del premio. dándose vuelta para partir—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Pegasus ganará la Segunda Primavera —dijo Raven. sonando desilusionado. ¿Por qué sería retirada Pegasus de una carrera? —Sólo Dios sabe todas las cosas con antelación —dijo Raven—. No harán mucho dinero. palmeándole el hombro. Su hermana no le estaba diciendo todo. Blaze recordó las palabras de Ross. preferimos las prácticas en privado. Chad. Leger en septiembre. Sabía que podía hacerte sonrojar. y a veces tu caballo es retirado”. querida. Luego hizo señas al entrenador y al jinete. —Vamos. Pensó que el parecido era asombroso. el conde de Boston. —Podría ser eso —dijo Blaze. —Ese es el precio de la fama para ti —le dijo Ross—. —Tenemos compañía —dijo Bender. —Qué bueno verte. —Cielos. —Podríamos tener que apostar por Pegasus en lugar de Emperor —dijo Chad sonriendo. Ambos hombres eran rubios de ojos verdes. Sus propios padres tenían cabello oscuro. Dirk Stanley. —Él sonrió ante su tez enrojecida—. —Queríamos verla correr —dijo Dirk. Blaze se dio vuelta. Tal vez Pegasus necesita ganar la Segunda Primavera antes de que yo pueda percibir su suerte en la próxima carrera. pero el señor era más alto y más musculoso. Podrían haber sido gemelos excepto por la altura y el físico más masculino del señor. Ross los vio desaparecer por el sendero que conducía a Snailwell Road. Nunca he visto tanta emoción por un caballo. estará preocupada de ahora a septiembre —dijo Ross—. Si no les importa. Blaze miró de Dirk a Chadwick. —Qué extraño. —Todo Newmarket estará apostando por la yegua —dijo Ross—. pero suponía que los hijos de Celeste se parecían a ella. —Nos reuniremos mañana —dijo Ross—. No confío en que no observen. pero tampoco la percibí perdiendo. Tendrás que viajar con nosotros al Derby de Epsom y el St. el señor Simmons. hermano —dijo Chad. a veces pierdes.

Tres sillas de cuero habían sido puestas en hilera. negociaría hasta que el marqués se rindiera. Golpeó a la puerta y luego miró adentro. el duque de Inverary le hizo señas para que se acercara. estirando sus largas piernas. y la hebilla enjoyada de mariposa de su madre. Blaze cruzó las manos sobre su regazo. Llevaba un vestido susurro violeta. con pergamino y pluma en mano—. Blaze miró a su hermana a los ojos. —Te dije que el chupador de huesos lo hizo. Su expresión decía que le parecía divertida. Su rubí estrella había cambiado de color. Sentado tras su escritorio. Ross se relajó en su silla. Blaze se encontraba sola en su dormitorio y se preparaba para ganar las modificaciones que quería en el contrato de compromiso. Verse bien significaba sentirse bien. El marqués no lograba comprender que las mujeres menudas detestaban lo “lindo”. porque mi madrastra me prohíbe usar ese tono. No necesitamos perder tiempo. Luego alejó su caballo. Ross montó su propio caballo. dirigiéndose al sendero de Snailwell Road. Le aclararía eso después de haber obtenido sus estipulaciones. no púrpura —lo corrigió Blaze. Ofreció una sonrisa torcida a Ross y después dijo a su padre: —Requiero modificaciones. Blaze arqueó una ceja cobriza. diciendo: —Las veré esta noche. Linda. —Te ves encantadora de púrpura —le dijo. —Me disculpo por mi inexactitud —dijo Ross. —¿Modificaciones? —repitió Ross. —Solicito que se añadan ciertas estipulaciones —le dijo ella. El duque de Kilchurn rió entre dientes. —Aquí está ella. oscureciendo a un rojo sangre. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 136 . ¿Susurros violeta y gritos púrpura? —No sé si el púrpura grita —dijo Blaze—. y se sentó en la silla a la derecha de ella. indicando que no estaba lista para firmar. —Mira —exclamó Raven.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Bender y Rooney condujeron los caballos hacia el sendero del establo. —Escucha. Como este momento nunca regresaría. Firma y luego Ross firmará. sonriendo—. Su padre sonrió. Blaze abandonó su dormitorio y bajó las escaleras hacia la oficina de su padre en el segundo piso. Horas más tarde. le daba la seguridad para exigir lo que quería. advirtiéndole el peligro. Ross la ayudó a tomar asiento en la silla vacía del medio. El contrato es estándar con una generosa asignación mensual. su escote modestamente redondeado. hija —dijo el duque de Inverary. Ross y el duque de Kilchurn se encontraban en sillas de cuero frente al enorme escritorio de roble. estirando la mano izquierda. Tanto padre como hijo se pusieron de pie cuando ella entró. —Es susurro violeta.

El duque de Inverary tomó la pluma e insertó la corrección. —¿Cómo puedo mirar a mi amigo a la cara cuando conozco a los dueños de la compañía que están robándole su dinero? –replicó Ross. —Siete Palomas no está robando su dinero —dijo Blaze—. Si muero sin hijas. —Nuevamente. Dougie no estaría perdiendo la guerra de precios si no estuviera intentando impresionar a tu hermana con sus proezas financieras. mascotas. Aceptaré o no. mis intereses revierten a mis hermanas y sus hijas. —La muchacha tiene razón —acordó el duque de Kilchurn—. su expresión decía “linda” a gritos nuevamente. captando su atención—. Ross rió entre dientes. entonces merece perder su dinero. cuyas ganancias capitales sean suficientes para mantener mi refugio de animales. —¿La Compañía Siete Palomas? —repitió Ross—. Tres Highlanders sonrientes eran mala señal. cualquier otra cosa que valore. —El duque de Kilchurn rió entre dientes. Si el marqués de Huntly no puede seguir su propio consejo. —Tengo permitido construir y controlar mi refugio de animales. —Conservo la posesión y control de mi caballo. —¿Qué intereses comparten tú y tus hermanas? Su tono condescendiente enojó a Blaze. dinero y las joyas de mi madre. Su sencilla aceptación aumentó la confianza de Blaze—. dinero. menos una cantidad invertida. El duque de Kilchurn estaba sonriendo. y no pudo controlar el impulso de superarlo. —Me quedo con lo mío —le dijo a su padre—. —No puedo esperar a contarle a Dougie que está siendo superado por mujeres. —Cualquier cosa que valores es demasiado vago —dijo Ross—. James MacArthur también tiene prohibido decir nada a Douglas Gordon. —Ambos tienen prohibido contárselo a un tercero que dé la información a Douglas Gordon — agregó Blaze. Blaze miró a su padre. Ross asintió una vez. Menciona lo que valoras en este momento. Siete mujeres estaban ganando una guerra de precios contra su amigo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Dile a tu padre lo que requieres —dijo Ross. —Mi siguiente estipulación es que Ross tiene prohibido pasar esa información al marqués de Huntly. Ross asintió al padre. señalando al duque—. —Acepto. Caballos. y Bliss no le retuerce el brazo para enterarse de sus secretos. Los Highlanders podrían encontrar una fisura de escape del tamaño de un grano de arena. Los intereses financieros compartidos con mis hermanas pasan únicamente a mis hijas —dijo—. Blaze posó un dedo sobre sus labios como si evaluara alguna debilidad en su demanda. ¿Es esa la compañía que está empobreciendo a Douglas Gordon en una guerra de precios? Cuando ella asintió. al igual que su padre. —Somos dueñas de la Compañía Siete Palomas. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 137 . Blaze inclinó su cabeza. Ross estalló en carcajadas. Incluso Ross tenía una sonrisa jugando en sus labios.

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Ross señaló al duque de Inverary. —Dele lo que ella desea. —La miró—. Dime la razón por la que sólo las hijas pueden heredar tus acciones en Siete Palomas. —Las mujeres necesitan su propio dinero —le dijo Blaze—. Ninguna hija mía dependerá de un hombre para comida, vestido o techo. —¿Qué tenemos de malo los hombres? —preguntó él. —¿Cuántos días puedes disponer para escuchar? —respondió ella, haciendo sonreír a los tres hombres. —Has conocido a la horma de tu zapato —dijo el duque de Kilchurn a su hijo—. Puedo oír la vajilla haciéndose pedazos. —Papá, ¿cuál es mi dinero para gastos personales? —Ross te da mil libras por mes. Blaze sonrió, satisfecha con la cantidad. Mil libras eran novecientas más de las que recibía ahora. —¿Por qué debería compartir? —preguntó Ross, sonriendo—. Ella no está compartiendo conmigo. —Nadie te obliga a compartir conmigo. —Blaze se puso de pie, lista para salir, y lo miró a los ojos—. Sin dinero mensual para gastos no hay matrimonio ni heredero legítimo. El duque de Inverary y el duque de Kilchurn rieron a carcajadas. —Con eso te tiene —dijo Kilchurn a su hijo. —Estoy bromeando —dijo Ross, tomándola de la mano—. Lo que es mío es tuyo, a diferencia de cierto individuo egoísta que permanecerá anónimo. —Ahora tomaré la pluma. Blaze se sentó nuevamente en su silla y firmó su nombre. Luego pasó la pluma a Ross. —Si Peg pierde la Segunda Primavera o el Derby de Epsom —dijo Ross—, nos marcharemos antes a las Highlands en vez de esperar que llegue agosto. —¿Por qué iremos a las Highlands? —preguntó Blaze. —Las parejas recién casadas necesitan tiempo lejos de los demás —respondió Ross. —¿Qué si Hercules gana el Derby? —preguntó Blaze—. Te perderás la Carrera de 2000 Guineas. —Mi padre estaba corriendo purasangres antes de que yo naciera —dijo Ross—. Él sabe qué hacer. Ross buscó en su bolsillo y extrajo una pequeña caja cubierta en terciopelo. Abriendo su tapa, tomó el anillo y lo deslizó en el tercer dedo de la mano izquierda de Blaze. Un diamante solitario coronaba una banda de diamantes engastada en platino. —Este era el anillo de bodas de mi madre —le dijo Ross—. Pensé que podías usarlo hasta que tu anillo de compromiso esté terminado. Si te agrada la idea, me complacería que usaras el anillo de mi madre como alianza. —Me honras con el anillo de tu madre —dijo Blaze, mirando del diamante a sus ojos negros—. Siempre lo conservaré. Ross se acercó y plantó un casto beso en sus labios. —Te estás ruborizando, muchacha.
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—Necesitamos un brindis. —El duque de Inverary colocó tres vasos de cristal sobre su escritorio y sirvió una medida de whisky en cada uno—. Este ha sido añejado dieciocho años. Ross levantó su vaso. —Brindo por mi novia, sólo un poquito mayor que el whisky. —Bebió el líquido ámbar y luego dejó el vaso sobre el escritorio—. Tengo otro regalo para ti, pero tenemos que salir. Los cuatro se pusieron de pie y abandonaron la oficina, deteniéndose en la sala de estar para mostrar a su madrastra y a Celeste MacArthur el anillo de compromiso. —Qué anillo exquisito –dijo efusivamente la duquesa de Inverary—. ¿No estás de acuerdo, Celeste? —Sí. Celeste MacArthur se veía como si hubiese chupado un limón. —El anillo pertenecía a la madre de Ross —les dijo Blaze—. Lo usaré hasta que mi anillo de compromiso esté terminado, y después usaré este como mi anillo de casada. —Las reliquias familiares tienen más significado —dijo la duquesa—. Amo los diamantes casi tanto como a mi esposo. —Gracias por eso, querida —dijo el duque de Inverary, sonriendo—. Siempre me he preguntado a cuál de nosotros, los diamantes o yo, querías más. —Magnus, tú eres una joya excepcional entre los hombres. Ross acompañó a Blaze fuera de la sala de estar. Bajaron las escaleras hasta el recibidor. —Felicitaciones, milord —dijo Tinker, abriendo la puerta—. Mis mejores deseos, señorita Blaze. —Gracias, Tinker. —Prepárate. Ross le apoyó la palma de su mano en la espalda y la llevó afuera. Un mozo de cuadra Campbell sostenía las riendas del burro. Con una sonrisa desconcertada, Blaze se acercó al animal. El burro marrón tenía orejas largas y una crin erecta. Una raya oscura corría por su espalda y otra le cruzaba los hombros. Más rayas oscuras rodeaban sus patas. —Quiero que conozcas al primer huésped de tu refugio de animales —dijo Ross—. Atrapé a dos niños golpeando a la bestia y supe que querrías que lo rescatara. El burro permanecía quieto como una estatua, permitiendo que Blaze le acariciara la cabeza. —Pobre, pobre burro —susurró. —Lo llamé Beau. Blaze sonrió. —Me gusta Beau. —Beau es su apodo —dijo Ross—. Su nombre completo es Flambeau. —¿Flambeau? —repitió ella. —Su terquedad me recordó a ti. —Inesperadamente, Beau estalló en rebuznos—. ¿Qué dijo? Blaze lo miró con inexpresiva. —Beau rebuznó.

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Pegasus estaba preparada para galopar hacia la leyenda en las carreras de caballos, la yegua que volaba tan rápido como el mitológico caballo alado. La excitación crecía en Newmarket cada día que pasaba, y el Club Ecuestre se deleitaba en la gloria de la yegua. Blaze no podía contener su propio entusiasmo. Ganar la Segunda Primavera significaba que Pegasus correría en el Derby de Epsom, la primera de las Carreras Clásicas. El día de la carrera amaneció soleado, ni una nube estropeaba el brillante cielo azul. Una pista rápida, nada de lluvia para interferir con las leyendas. Todo tipo de personas atestaban las tribunas y las áreas alrededor, maniobrando para obtener el mejor sitio para ver la carrera. Los espectadores estaban inusualmente ruidosos, una agitación extrema elevaba sus voces. Blaze adoraba los olores de la pista. Los perfumes de las damas y los caballos almizclados se mezclaban con heno y estiércol. —No te preocupes —dijo Ross, acompañándola por el corral—. Tu hermana predijo que Pegasus ganaría. Blaze saludó a Pegasus del modo habitual. Amo Peg. Yo amo. ¿Peg corre? Corre, corre, corre. —Conectaré con Peg —le dijo Blaze a Rooney—, pero si puedes tomar la delantera, nadie te alcanzará. La campana sonó, y Bender ayudó a Rooney a subir sobre Pegasus. El jinete le pasó la fusta, diciendo: —La veré en el círculo de ganadores. Ross y Blaze caminaron en dirección a las gradas. En lugar de ir al área reservada del duque de Inverary, se mantuvieron cerca de la línea de salida. Sólo una valla de madera los separaba de los caballos. La multitud aplaudió cuando los primeros purasangres aparecieron en la pista. Rooney y Pegasus aparecieron a la vista, y las gradas retumbaron con gritos, silbidos y cantos. Blaze ignoró el pandemónium. Mantuvo la mirada fija en el oficial que sostenía la bandera. Y entonces la bandera cayó. Peg corre. Corre, corre, corre. Pegasus y Rooney salieron disparados de la línea de partida para tomar la delantera, y Blaze supo que ningún caballo podría alcanzarla. Pegasus prolongó su ventaja, corriendo contra ella misma, galopando hacia la leyenda. La yegua encabezaba por quince cuerpos en la marca de mitad de camino. Su paso aumentó. El punto de tres cuartos vio su ventaja en veinticinco cuerpos. Y entonces la yegua conectó con Blaze, golpeando en su conciencia. Corre, corre, corre. Dolor, dolor, dolor. Corre…

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—Detengan la carrera —gritó Blaze, ya moviéndose para entrar en la pista—. Rooney, deja de correr. Ross la miró. Ella arrancaba la mano de su agarre, pero él la sostuvo. —¿Qué estás haciendo? Desesperada por llegar a su caballo, Blaze le aplastó el puño en la mejilla. Con fuerza. Lo bastante fuerte como para hacerle girar la cabeza a un lado. Lo bastante fuerte como para aflojar su agarre. Blaze se deslizó por la entrada de la pista. Corrió por la Milla Rowley tras los purasangres. Entender lo que estaba sucediendo hizo perder varios segundos a Ross. Gritando como una demente, su futura novia perseguía a los purasangres por la Milla Rowley. Y entonces comprendió. Ross saltó sobre la valla y la siguió. Al llegar a su lado, le tomó la mano y corrió con ella. El último juez levantó los colores Campbell, indicando la victoria de la yegua. La multitud en las tribunas vitoreó y luego se fue quedando en silencio. Ver al marqués de Awe y a la hija del duque de Inverary corriendo por la pista los impresionó y los hizo callar. Ross casi arrastraba a Blaze para el momento en que alcanzaron el Foso del Diablo. Los dos bajaron corriendo la pendiente y lucharon para subir el otro lado. Pegasus yacía de lado. Con lágrimas corriendo por su rostro, Rooney estaba arrodillado junto al caballo caído. —¡No! Blaze cayó de rodillas al lado de la yegua que luchaba. —Dile a Peg que se quede quieta. Ross vio a Blaze acercarse más, sus labios moviéndose en silencio, y la yegua se calmó. —No sé qué sucedió —dijo Rooney, con un sollozo atrapado en su garganta—. Cruzamos la línea de llegada primeros, y entonces ella cayó. Agachándose al lado de Blaze, Ross echó un vistazo a la multitud creciente alrededor de la yegua. El duque de Inverary y Bobby Bender lograron atravesar el gentío. Bender se arrodilló junto a Pegasus y la revisó con cautela en busca de cualquier herida evidente. Miró al duque sobre su hombro. —Se quebró ambas articulaciones carpianas delanteras. —¿Qué es eso? —preguntó Blaze. —Pegasus se quebró las dos rodillas delanteras —respondió Ross. —Tú puedes arreglarlas, Bender —dijo Blaze—. ¿Verdad? La gente se quiebra las piernas todo el tiempo. —Bender giró la cabeza. La garganta del entrenador se movía mientras el hombre intentaba tragar la cruda emoción antes de hablar—. ¿Bender? Ross oyó el miedo en la voz de Blaze. El entrenador miró al duque de Inverary. —Tenemos que sacrificarla. —Pegasus no morirá hoy —les dijo Blaze, con un río de lágrimas corriendo por sus mejillas—. Bender, te exijo que la cures. —Miró a su padre—. Papá, no sacrificamos a la gente. El duque de Inverary se aclaró la garganta.
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Ross se arrodilló a su lado y rogó no tener que presenciar semejante tristeza nunca más. Ningún hombre ni animal se alimentará con su carne. con el rostro de ella apretado contra su pecho. —Haremos un cabestrillo de cuerpo para alzarla —dijo Blaze con desesperación—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Pegasus no puede pararse sobre las rodillas quebradas. Las gradas se vaciaron. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 142 . Su cuerpo se sacudió ante el sonido del disparo de la pistola.. dejando que la mujer sufriera en privacidad. Ninguna palabra podría consolarla. —Amas a Pegasus y no quieres que ella sufra —dijo Ross con tono bondadoso y su brazo rodeándola—. con los ojos suplicando ayuda. Ross posó una mirada mortífera sobre su futuro suegro. Estiró la mano y se puso de pie con ayuda de él. Ross alejó a Blaze del caballo y retrocedió. —Una determinación acerada había aparecido en su voz—. Finalmente. Blaze. ¿Amas lo suficiente a Peg como para dejarla ir? Blaze bajó la cabeza y lloró. Tenemos que dejar a Pegasus y permitir que el personal. y estar echada la matará lentamente. un aullido de dolor desgarrador que Ross esperaba no volver a oír nunca. Acarició a su caballo y lloró. No había nada que decir. Ross dio un respingo cuando ella lo miró. Ross y Rooney se encontraban arrodillados al lado del caballo caído. las carreras restantes del día se pospusieron. El duque de Inverary asintió y se alejó. Pasó un brazo consolador alrededor de sus hombros pero no dijo nada. —Vamos. Los observadores curiosos desaparecieron. Un oficial del Club Ecuestre entregó una pistola al duque de Inverary. Su Gracia. —Déjela llorar.. —Quema a Pegasus ahora. Bender se movió alrededor hacia la cabeza de la yegua. Con expresión sombría. pero ahora lo veía.. El duque de Inverary se aclaró la garganta.. —¿Blaze? —Ross pensó que podía haberse quedado dormida llorando—. el caballo se enfrió y las lágrimas se agotaron. el sol nunca detuvo su viaje hacia el oeste para llorar la muerte prematura de la yegua. —Quema a Pegasus. silenciándolo. —Le daré tus instrucciones al personal —dijo Ross. Deja que los trabajadores dispongan de. Bobby Bender entregó la pistola al oficial y siguió a su empleador. Blaze se liberó y cayó de rodillas al lado de la yegua muerta. En un destello de movimiento. Nunca había visto un cuerpo sumido en sollozos. El duque sacudió la cabeza y pasó el arma al entrenador. El duque de Inverary pasó su mirada a Ross. La abrazó fuerte. Pasaron horas. Sus ojos se habían hinchado y eran rendijas. Miró a Ross y asintió. Sólo Blaze. Eso la mantendrá de pie y sus patas delanteras fuera del piso hasta que sanen.

Ross encendió una antorcha y la arrojó sobre la yegua. nosotros siempre… —Siempre no significa esta vez —interrumpió Ross. La señorita Flambeau no se marchará hasta que esté hecho. Pegasus ganó la carrera. entregando un soberano de oro a cada empleado—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ross estudió su expresión sombría y supo que Blaze nunca se movería hasta que la yegua fuera cenizas. Blaze vio arder a Pegasus. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 143 . Lágrimas nuevas corrieron por sus mejillas. Busquen lo que sea que necesiten. —La señorita Flambeau quiere que su caballo sea quemado. —Milord. milord. Rechazó un pañuelo cuando el hedor de la carne de caballo quemada impregnó el área. En veinte minutos. las astillas cubrían a Pegasus. Atravesó la breve distancia hasta el personal del Club Ecuestre que esperaba. —Raven tenía razón —murmuró Blaze—. pero los sollozos desgarradores se habían silenciado. —Como usted desee.

la novia elegante terminaba allí. Ross había mandado a hacer el anillo de compromiso. rubíes y zafiros. Crear un revuelo de chismes parecía insignificante. Blaze había insistido en que ella era quien era. —Engendraste siete hijas encantadoras —dijo la duquesa de Inverary a su esposo—. —Roxie. Para gran disgusto de su madrastra. con su fogosa melena cayendo en cascada por su espalda casi hasta la cintura. ¿Algo nuevo? Blaze estiró la mano derecha. Agnes y se preparaba para casarse con el marqués de Awe. —Has estado deseando hacerme una pregunta —dijo Raven—. ¿Por qué se ocultaría dentro de cuatro paredes cuando podía caminar por la tierra y disfrutar de sus maravillosas creaciones? —Dios no está aquí —susurró Blaze. Blaze había dejado su cabeza descubierta. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 144 . —Supongo que el año próximo tendrá una abundancia de novias dejando su cabello suelto y usando tiaras. pero su gusto en peinados a la moda deja mucho que desear. esmeraldas. Blaze se sentía como una princesa con el vestido de satén color crema adornado con cientos de aljófares. Blaze observó a los invitados sentados y las flores blancas que decoraban el frente de la iglesia. La respuesta es que percibí la victoria de Peg. Los invitados están esperando nuestra entrada. —Se volvió hacia las cuatro hermanas Flambeau solteras—. Mirando por el pasillo. no su muerte. y dos violines tocaban en el balcón del coro. una mariposa creada con diamantes. La duquesa le había prestado una tiara enjoyada. la duquesa saludaba con asentimientos a familia. mis hijas están dictando la moda —bromeó el duque de Inverary. Blaze se encontraba en el fondo de la iglesia St. Rechazando un velo. Dios no moraba en este templo. El canesú ajustado tenía un escote cuadrado y cintura baja. —¿Algo prestado? —Blaze señaló la tiara—. Como una reina. La sonrisa con hoyuelos de la duquesa apareció. jineteando a un purasangre y persiguiendo a los purasangres por la extensión de la Milla Rowley. amigos y enemigos. —Gracias. Raven se dio vuelta para seguir a su madrastra y hermanas al banco del frente. Las mangas largas formaban una especie de campana en sus muñecas. Llevaba un ramo de fragantes flores anaranjadas. ¿Algo viejo? —Blaze deslizó una de sus mangas para mostrarle el brazalete de mariposas de su madre—. queridas mías. Los invitados estaban sentados. mostrando su anillo de compromiso. Ya había creado dos escándalos. Vengan. el novio esperaba. El primer día de junio. La duquesa de Inverary encabezaba a sus niñas por el pasillo. ¿Algo azul? —Blaze levantó un lado del vestido para mostrarle su liga azul—. Sólo Raven se quedó atrás. Te hubiese advertido si lo hubiera sabido. Velas parpadeantes arrojaban sombras danzarinas en las paredes y los rayos del sol entraban por dos vitrales.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 12 CAP TULO 12 Nunca había imaginado o siquiera querido un día de bodas. y ella usaría la alianza de la madre de él como propia.

Blaze rió suavemente. Ni un bocado de ternera. Cuando nuestro hijo se case. Mi madre te hubiese adorado. pasando la mano de ella por el hueco de su brazo—. Músicos tocaban en el extremo opuesto de la sala rectangular. Blaze sonrió por eso.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Lo sé —dijo su padre—. aunque reconocida. —Adoro mi anillo de mariposa. el salón había sido decorado para su banquete de bodas. Se había casado con ella debido al bebé. ensalada de hígado de ternero sin el hígado de ternero. Su padre comenzó a andar. se lo dará a su novia. —¿Estás preparada para comenzar tu vida como mi esposa? —le susurró. En un momento era una señorita ilegítima. y doscientos invitados se volvieron al mismo tiempo para mirarla sobre sus hombros. su mirada le decía que todo estaría bien. —¿Papá? —Hablaremos más tarde —dijo el duque. Sólo una pequeña cosita estropeó la breve ceremonia. Mesas redondas habían sido colocadas alrededor de una pequeña pista de baile. Unas pocas palabras la transformaron mágicamente en una marquesa y futura duquesa. obligándola a caminar con él. así como salmón escalfado con salsa de alcaparras. y siempre conservaré la alianza de tu madre. Ross se volvió hacia ella al final de la ceremonia. Su esposo comió lo que ella comía. Ross y Blaze entraron en el salón de baile Inverary. Sonriendo. Blaze se sonrojó. la duquesa de Inverary había planeado un menú de recepción sin carne ni aves servidas con huesos. Guirnaldas de nomeolvides azules y blancas adornaban el lugar. Elevar su estatus pareció increíblemente fácil. Blaze podía sentir la mirada de basilisco de la bruja fija en su espalda. Blaze comió huevos cocidos sin el jamón. pero ya hemos creado suficientes escándalos. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 145 . pollo o salmón pasó entre sus labios. El caviar Beluga fue mantenido fuera de la vista de la novia. —Ross volvió a besarla—. y ahora ella tenía que ganarse su amor. —¿Crees que sobrevivirás teniéndome como esposa? —Me arriesgaré. Prudentemente. —Esa es una idea notable. Bajo la supervisión de su madrastra. mientras que jarrones de rosas blancas servían como centros de mesa en cada una de ellas. —Quiero comerte a ti. Los platos principales consistían de tajadas de ternera y pollo. acercándose para plantar un casto beso en sus labios. Ross está inquieto como un niño de diez años ante el altar. y un soufflé de espinaca y ortiga preparado especialmente para ella. pero por favor no menciones eso al clero. Deseaba que el hijo la adorara. Se llevó la mano de Blaze a los labios. Parecía inevitable una confrontación. Ross giró la cabeza y le plantó un beso en los labios. Menos de una hora más tarde. cariño. —Come lo que quieras —le susurró Blaze al oído.

Blaze casi chocó con su hermana. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 146 . —Buscaré a Alex e insistiré en que revisemos la lista de invitados. Blaze rodeó la pista de baile. especialmente los hombres de cabello rubio. Llevaremos a Puddles. estaba planeando hacer eso. —Luego de que su padre se alejara. —Cuida bien de mi hija. —Entiendo. estaría bien llevar a Beau. —¿El asesino es un invitado en la boda? Raven asintió. —Estaría bien llevar a Beau con nosotros a Escocia —dijo Blaze—. El duque de Inverary se acercó a ellos y miró a Ross. Ross asintió. y daré permiso a Rooney para que monte a Thor en el Derby. —Qué increíblemente observador.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Aunque amar a un hombre era peligroso. Abandonando el salón de baile. Querías vender a Juno a los matarifes. Ross se llevó la mano de ella a los labios. Quiero visitar la tumba de mi madre. Blaze miró a su esposo—. —Si viajásemos por tierra —dijo Ross—. Beau no se sentiría cómodo en un barco. Su Gracia. Viviremos en MacArthur House. —Admito que tenías razón sobre Juno. —Espero que Rooney siga absteniéndose del alcohol. advirtiéndole el peligro. Raven levantó su mano. pero tomaremos el barco Kazanov a Oban. —Beau es un burro —dijo Ross—. Blaze miró del anillo a la cara de su hermana. Juno y Beau permanecerán a salvo en los establos Inverary. —Sí. Ross se rió en su cara. —Me gusta visitarla sola. Cuando una mujer entregaba su corazón a un hombre. El rubí estrella se había oscurecido. —¿Dónde más estarían? —Los votos que pronunciamos te convirtieron en una MacArthur —respondió Ross—. encaminada hacia la puerta. pero él hubiese sabido que su madre se había quitado la vida. aunque no pudo enmascarar su ofensa momentánea. —Tendrás que contratar un catador para protegerme de Celeste —dijo Blaze. —Juno está preñada —dijo el duque a Blaze—. —¿Te acompaño? Blaze no quería que él supiera que su madre había sido enterrada en tierra no consagrada. —¿Bailamos? —Dar vueltas por la pista de baile me hará regurgitar mi cena. y Puddles es un perro. perdía su paz mental. Ross se puso de pie con ella. —Blaze levantó su ramo de flores anaranjadas—. Se sentía culpable por no llevar a su esposo con ella.

—Eres una bastarda y. —Usted no me asusta. Blaze. Blaze le ofreció una sonrisa serena. una lección aprendida de su madrastra. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 147 . pensé que podrías sentirte mal. satisfecha con la expresión sorprendida de la mujer—. dando un paso hacia ella—. Cuando Celeste MacArthur entró un momento más tarde. Como que la madre de alguien fue suicida. —Mi hijastro no quería herir tus sentimientos. Ross podría ser libre más pronto de lo que crees. Y Blaze se dio cuenta de que la duquesa MacArthur era experimentada en el arte del insulto. y lo lamentarás. Blaze logró mantener su expresión plácida. niñita. atravesando la salita—. qué imagen reconfortante. Que empiecen los enfrentamientos. Las mujeres de su edad avanzada deberían tener cuidado.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Dejando a su hermana. —Me siento maravillosa —dijo Blaze. —O que una mujer asesinó a sus dos primeros esposos. querida. pero se recuperó. tuvo la rara sensación de que la mujer la había seguido. sonriendo a su madrastra—. Blaze se mantuvo firme. —Recuerda. una maestra del insulto. Blaze se metió en la salita de damas y se sintió aliviada al encontrarla desierta. —Ross me dijo que no estaba interesado en Amanda. —Y también soy una arpía —la interrumpió Blaze. —Mi esposo —Blaze puso un énfasis especial en la palabra—. queriendo que ella pensara que la divertía—. —Muy cierto. —Sin dudas. hubiese dado clases particulares a ella y sus hermanas. Qué extraño. Blaze arqueó una ceja cobre a la mujer. —Haz correr ese rumor —dijo Celeste. Celeste devolvió la sonrisa serena con una propia. —Oh. Negarse a responder a la provocación frustraría aún más a la mujer. la vida es incierta. cómo se difunden los rumores cuando uno menos lo espera. Con esas palabras de despedida. Le ha surgido un dolor crónico en el trasero. Qué afortunado para ella que su propia madrastra. —¿Está amenazándome? —La vida es incierta. se mudó a la pensión Rowley para evitar caer en su trampa de matrimonio. salió rápidamente de la salita de damas. pensó Blaze. preparándose para el combate. Blaze sabía que la ambición frustrada incitaba a Celeste a arremeter contra ella. La mujer mayor dudó por el más breve instante. si tú no hubieras abierto tus piernas y lo hubieras atrapado con un embarazo... Subestimarme podría resultar desafortunado para la hija de un vicario. —Ross se hubiese casado con Amanda —dijo Celeste—. —Blaze sonrió. pero la pobre Celeste podría necesitar tu ayuda. los votos matrimoniales duran sólo hasta “que la muerte nos separe”. Se están conociendo mejor —dijo la duquesa de Inverary. —Celeste recobró su compostura otra vez—.

El duque de Inverary miró sobre su hombro y le hizo señas para que se acercara. —No entiendo. Blaze cruzó la amplia extensión de césped y rodeó el cenador. Blaze caminó lentamente por los jardines formales. Blaze levantó una mano para cubrirse la boca y luchó contra la dolorosa emoción. —Los chismosos se alimentarán de eso por un largo tiempo. Una decía: “Gabrielle Flambeau. pero su padre las secó. duque de Inverary”. La primera escaramuza en la guerra con su suegra la había dejado emocionalmente drenada. —Smudge te describía perfectamente —le dijo su padre—. —Me hiciste recordar lo que había olvidado —le dijo su padre—. pero fui yo quien aprendió una lección. y luego hizo la pregunta que había abrigado dentro por mucho tiempo. amada de Magnus Campbell. La segunda lápida decía: “Jane Smudge. comprendiendo. Luego tomó el sendero menos recorrido hacia un pequeño claro. Su propio marido no le agradecería por perturbar a su padre. devota amiga”. —Estoy visitando a tu madre. y la promesa de una generosa donación lo convenció de bendecir a Gabrielle. pero estaba preocupado por Blaze. —Se quedó callado un momento y después añadió—: No te preocupes por tu madre y Smudge. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 148 . sentándose a su lado. Lo que significaba que probablemente había asesinado a sus esposos. Dos lágrimas rodaron por sus mejillas. —¿Papá? Nunca había visto a su padre allí. —Me disculpo por interrumpir. Sabía una cosa con seguridad. Blaze se sonrojó. Tu exterior duro esconde un corazón tierno. Un ruido detrás de ellos llamó su atención. y demostraste el verdadero amor corriendo por la Milla Rowley intentando detener la carrera. probaste ser audaz y valiente al correr con la yegua.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Dejando la mansión por la puerta trasera. pero Blaze dudaba que nadie le creyera sin pruebas. Creíste en Pegasus cuando nadie más lo hacía. —No olvides que tu esposo creyó en ti y que se mantuvo a tu lado a cada paso del camino — dijo el duque—. El clero no pudo rehusarse a bendecir a Smudge. —Lamento haberte decepcionado —dijo Blaze. Blaze asintió. —Me enorgullece llamarte hija —le dijo el duque. más sensible que cualquiera de tus hermanas. Te di a Pegasus para enseñarte una lección sobre el negocio de las carreras de caballos. Blaze depositó su ramo de flores anaranjadas entre las lápidas. El duque de Inverary se levantó del banco y lo señaló. Las carreras de caballos necesitan corazón y significan más que obtener una ganancia. La diminuta área contenía dos lápidas y un banco. La mujer era peligrosa y muy sensible respecto a que pensaran que era una asesina. rodeándole los hombros con un brazo—. Había cuidado de tu madre todos esos años y no quería que descansara sola. papá. Ross se encontraba allí. —¿Por qué enterraste a la niñera Smudge aquí? —Smudge pidió que la enterrara junto a Gabrielle —respondió él—.

Puedes empezar con Jane Smudge si quieres. ¿Qué ganaría Celeste? —Te lo haré saber cuando lo deduzca —dijo Blaze. notando la mirada de él sobre las lápidas—. La dejé tranquilizando a Celeste en la salita de damas. —Desearía poder volver el tiempo atrás y corregir mis errores —dijo Blaze. Su esposo necesitaba saber la verdad. —Confía en mí. después de todo. No tenía escapatoria. Blaze sintió una sensación de desazón en el vientre. —Esa es mi muchacha. —Yo maté a mi madre. —La niñera Smudge vivía con mi madre antes de que yo naciera —empezó Blaze—. hijo. Nada excepto la triste historia completa sería suficiente a su marido. —Celeste descubrió que un dolor crónico en el trasero se casó con la familia MacArthur — respondió Blaze. y disfruta de unos momentos tranquilos con tu novia. y señaló las lápidas—. —¿Celeste está mal? —preguntó su padre. agregando—: La amenacé en la salita. —No lo creo —dijo Blaze. sus labios se elevaron en una sonrisa—. Cuando el duque comenzó a recorrer el sendero hacia la mansión. —Gabrielle ayudó a la niñera Smudge a cuidar de nosotras. Él le sonreía. —Así que la niñera Smudge ayudó a tu madre a cuidar de sus hijas —dijo Ross. Estaba esperando mansedumbre pero me obtuvo a mí. Blaze le ofreció una sonrisa triste. su expresión acusando incredulidad. —Háblame de tu madre. Mi padre la había enviado para que cuidara de mi madre durante su primer embarazo. Ross la tomó del mentón y esperó que ella se encontrara con su mirada. Celeste te dejará tranquila si te mantienes firme. —La sonrisa de él se convirtió en risita—. —Yo intimidé a Celeste. —Amenacé con difundir el rumor de que ella era hija de un vicario y una asesina. —Blaze lo miró de reojo. Ross se sentó a su lado en el banco y la rodeó con un brazo. Sí que enterró a dos maridos y mejoró sus finanzas cada vez que se casó. No me sorprendería que Celeste haya asesinado a Charlie y drogado a mí —dijo Blaze—. —Como todos los matones. —Una mujer que hace funerales para pieles nunca haría daño a nadie. y la niñera Smudge se quedó con nosotras hasta que murió. Es la madre del chupador de huesos. Blaze lo miró con los ojos borrosos de lágrimas. haciéndolos reír—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 149 . y entonces ella vería lástima o repugnancia en sus ojos. —La risita de él creció a una carcajada—. Roxie se estará preguntando dónde me estoy ocultando. ¿Regresamos adentro? —Soy tu esposo ahora —dijo Ross. Quiero saber todo. Ross se quedó mirándola. —Eres la mujer más asombrosa que jamás haya conocido —le dijo Ross—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Siéntate aquí.

entonces yo también soy culpable. Una mañana dormí hasta tarde. lo estrellé contra el piso y deseé que estuviera muerta. fuimos a buscarla y la encontramos cerca del muro de piedra que ella siempre saltaba. —Si tú eres culpable de matar a tu madre —dijo Ross—. —Que yo deseara que estuviese muerta la mató —dijo Blaze. Ross le sonrió. y el mozo de cuadra siempre tenía mi caballo ensillado y esperando. Más tarde regresé para disculparme —dijo ella—. —¿Qué quieres decir? —Yo montaba temprano cada mañana —le contó Ross—. Un día le quité el vaso de la mano. Si hay un asesino. Encontré un alambre cerca y no pude quitarme la sensación de que alguien lo había atado en su ruta habitual. ¿Qué le impediría eliminar a una rival? —No puedo creer eso. —Tú no deseaste que muriera —dijo Blaze—. —¿Se lo dijiste a alguien? —Las autoridades lo declararon un accidente —dijo Ross—. —¿Cómo deduces eso. Había caído de mi caballo mientras pasaba sobre el muro y se había quebrado el cuello. Mis palabras habían llevado a mi madre a cortarse las muñecas con los fragmentos de vidrio. Tu madre quería escapar de su dolor y no querría que te sintieras culpable. Dios lo revelará a su tiempo. esposa? —Celeste Chadwick Simmons Stanley MacArthur entierra un cónyuge cuando encuentra un candidato más rico —respondió Blaze—. Tomó mi caballo en lugar del suyo. ¿Por qué es tan sensible con esa palabra? —Dejemos eso a un lado por hoy —dijo Ross. Su corazón se desgarró ante la culpa que ella había cargado durante años—. ¿Me besarías ahora? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 150 . y las corazonadas no importan en un tribunal. —La madre del chupador de huesos lo hizo —dijo Blaze. —Mi madre sufría de la enfermedad de la bebida —le contó Blaze—. Lo que siempre pensé no cambia el resultado.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Vivir con arrepentimientos significa que eres humana —dijo Ross. —La llamé asesina en la salita de damas —dijo Blaze—. y mi madre llegó al establo primero. Blaze reconoció el dolor recordado en los ojos negros de él. y ella me amenazó. —¿Qué pensabas? —Pensaba que su muerte no era un accidente —respondió Ross—. Todo Newmarket sabía que mi madre era temeraria con los caballos y que adoraba saltar vallas y muros. arrepentido de haber mencionado esto en su día de boda—. Cuando el caballo llegó a casa sin ella. Tal vez ella hubiese caído si hubiese montado su propio caballo. —He extrañado nuestras noches en la pensión Rowley. pero mi deseo se había hecho realidad. abrazándola fuerte—. —Eso no me hace sentir menos culpable. pero ahora sé que bebía para calmar su dolor. La mantendremos vigilada cuando regresemos de las Highlands. —Y Ross supo lo que iba a contarle. ya nada divertido—. —Blaze se estiró para trazarle los labios con un dedo—. Siempre he pensado… —Él se encogió de hombros. —Su muerte no fue tu culpa —dijo Ross.

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—Pensé que nunca lo pedirías.

Raven registró el salón de baile en busca de Alexander pero no pudo ubicarlo. La sala de cartas, la sala de billar y la oficina de su padre estaban desiertas. Regresando al salón de baile, Raven vio a tres príncipes Kazanov juntos y se acercó a ellos. —Me disculpo por interrumpirlos —dijo—, pero perdí a mi prometido, Alexander Blake, y me preguntaba si lo habían visto. —No hemos visto a Blake —dijo el príncipe Lykos—, pero la acompañaré a buscarlo. Raven sonrió. —Eso no es necesario. El príncipe Lykos le devolvió la sonrisa. —Preferiría mucho más caminar con una mujer hermosa que hablar con mis hermanos. Tomados del brazo, los dos rodearon el perímetro de la pista de baile. Saliendo del salón de baile, bajaron las escaleras. —¿Has visto al marqués de Basildon? —preguntó el príncipe Lykos a un lacayo que pasaba. —Lo vi, Su Alteza —respondió el lacayo—. Creo que iba en dirección a la puerta del jardín. ¿Quiere que lo busque? —No, gracias. La dama y yo saldremos. El príncipe Lykos y Raven caminaron hacia el fondo de la mansión y descendieron un tramo de escaleras. Salieron por la puerta del jardín y pasearon por los jardines formales. Los dos se detuvieron de golpe al ver a Alexander parado cerca del laberinto. Estaba besando a Amanda Stanley. Raven retrocedió sin decir una palabra. Ella y el príncipe regresaron a la mansión. —Si me disculpa, Su Alteza —dijo Raven cuando llegaron al recibidor—, ahora me retiraré. —No se retirará ahora —dijo Lykos—. Regresará conmigo al salón de baile. Raven aceptó con un asentimiento pero deseó poder escapar a su dormitorio. La humillación y traición de su prometido besando a otra mujer parecía demasiado para soportar. —Las apariencias pueden ser engañosas —dijo Lykos, subiendo las escaleras a su lado. —No estoy delirando, Su Alteza. Lykos sonrió ante eso. —El marqués podría tener una explicación plausible para lo que vimos. —Puedo ser joven, Su Alteza, pero no soy tonta. —Llámeme Lykos —dijo él—, y baile conmigo. Algo en la voz de él hizo que entrara en la pista de baile sin discusión. Dando vueltas en sus brazos, Raven vio que Alexander y Amanda habían regresado al salón de baile. —No mire en su dirección —ordenó Lykos—. Haré por usted lo que hice por su hermana. —¿Qué es eso?

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—Su madrastra reclutó mi ayuda para emparejar a MacArthur y Blaze —le dijo Lykos—. Su Gracia sabe que el desafío de la competencia estimula el deseo de un hombre. ¿Necesito decir más? —Acepto su ofrecimiento de ayuda —dijo Raven—. Espero que el marqués de Basildon disfrute humillándose. El príncipe Lykos rió, atrayendo miradas curiosas de las otras parejas que bailaban y de varios espectadores al costado. —Cuando pasemos valseando junto a Blake —dijo el príncipe—, simule que está pasándolo bien. —Estoy pasándolo bien. Raven ofreció una sonrisa coqueta al príncipe. Cuando pasaron al lado de su ceñudo prometido, ella lo saludó con un movimiento de dedos.

—Mira esa colina. Sentado a su lado, Ross rió entre dientes. —Eso es una montaña, no una colina. —¿Cuál es la diferencia? —preguntó Blaze, apartando su mirada del paisaje que pasaba para mirarlo. —La diferencia es el tamaño —respondió Ross—. Como un barco y un bote. —Los barcos y los botes flotan —dijo Blaze—, mientras que las montañas y las colinas son altas. No puedo ver la diferencia. —¿Preferirías navegar por el océano en un barco o en un bote? —Preferiría no navegar por el océano en absoluto. Blaze miró por la ventana del carruaje. Las Highlands de Escocia eran tierras de una solitaria majestuosidad, con picos con puntas blancas, cañadas verdes y lagos azules. —¿Qué te parece, Puddles? El mastín ladró. —¿Qué dijo? —le preguntó Ross. Blaze lo miró inexpresiva. —Puddles dijo guau—guau. —Debería haberlo visto venir —dijo Ross sonriendo—. En la época de mi bisabuelo, un carruaje no podía llevarnos al lago Awe porque no había caminos. —¿Cómo llegaban a casa? —le preguntó Blaze. —Montaban sus caballos. —¿Cómo sabían adónde iban? —Los miembros del clan conocían cada rincón, recoveco y piedra de sus tierras —respondió Ross—. La mayoría pasaban sus vidas enteras en las tierras del clan y nunca abandonaban el hogar excepto para luchar en guerras. —Viví mi vida entera en Londres y nunca viajé más lejos que Newmarket.

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—Pronto verás Ben Cruachan elevándose detrás del castillo Kilchurn —dijo Ross. Blaze lo miró sobre su hombro. —¿Ben quién? —Eres incorregible. —Ross se inclinó más cerca y la besó—. Allí están Ben Cruachan y Kilchurn. Apoyado por una montaña, un castillo en ruinas se encontraba en un dedo de tierra que se extendía dentro del lago. Un arroyo rugiente corría por la ensenada de la montaña detrás del castillo. —Kilchurn House está allí. —Ross señaló la mansión a poca distancia—. Mi padre visita en otoño después de St. Leger y se marcha antes de que caiga la primera nieve. Pero mantenemos la casa llena de criados. Su coche se detuvo frente a la mansión. Ross bajó primero y se volvió para ayudar a Blaze. Puddles bajó de un salto tras ella. Varios lacayos salieron rápidamente de la mansión para descargar sus valijas. Un hombre alto parado junto a la puerta principal parecía estar a cargo. —Bienvenido a casa, milord —dijo el hombre—. Ha tenido un largo viaje. —Navegamos hasta Oban y tomamos prestados los carruajes de un amigo —dijo Ross—. Regresaremos a Newmarket del mismo modo. —Tomó la mano de Blaze con la suya—. Cariño, este es Donal. Donal, te presento a mi esposa, hija de Inverary. —Es un placer conocerla. —Donal sonrió a Ross—. Felicitaciones por atrapar una esposa tan bonita. ¿Recurrió al secuestro? Ross rió y Blaze sonrió. Luego siguieron a Donal adentro, donde una mujer regordeta de mediana edad los esperaba. —Blaze, esta es la esposa de Donal, Ina —las presentó Ross—. Ina, te presento a mi esposa, hija de Inverary. —Un placer conocerla, lady MacArthur —la saludó la mujer—. Cualquier cosa que necesite, sólo tiene que pedirla y es suya. —Gracias, Ina. Blaze miró alrededor. El recibidor era más pequeño que los de Londres y Newmarket, pero sólo los increíblemente ricos podían permitirse el mármol italiano. A la derecha una escalera de caracol llevaba al piso superior, donde una niña de cabello oscuro y dos mujeres jóvenes se encontraban en el descanso. —¡Papá! La niñita bajó corriendo las escaleras. Ross rió y la levantó en sus brazos. La niña le rodeó el cuello con los brazos y plantó un ruidoso beso en su mejilla. Blaze se quedó mirando a padre e hija con sorpresa. Nadie había mencionado una niña. La furia reemplazó a la sorpresa. Su esposo debería haberle advertido sobre su hija. Ross dejó a su niña en el suelo. Tomándola de la mano, la animó a adelantarse. —Esposa, te presento a mi hija Kyra —las presentó—. Kyra, lady Blaze es tu nueva madrastra. La niña la miró con los ojos oscuros de su padre. —¿Qué es una madrastra?
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Blaze se agachó para quedar al nivel de la mirada de la niña y le ofreció una sonrisa tranquilizadora. —Una madrastra es como un hada madrina —dijo—, y las hadas madrinas siempre cuidan de sus pequeñitas. Las cariñosas palabras animaron a la niña a acercarse un poquito más. —¿Cómo te llamo? —La llamarás lady... —Me hizo la pregunta a mí —interrumpió Blaze a su esposo, con una evidente falta de calidez en sus ojos azules. Sonrió a Kyra y la atrajo más cerca—. ¿Cómo quieres llamarme? —Bien… Los ojos negros de la niña eran tan familiares, y la expresión en ellos era desgarradoramente esperanzada. —Puedes decírmelo —la alentó Blaze. —Bueno, siempre quise una mamá como los demás niños —dijo Kyra, su voz era un tímido susurro. Un pedido simple, fácilmente concedido. —Kyra —comenzó a decir Ross. —Callado —le ordenó Blaze, y oyó las risitas ahogadas. Abrazó a la niña, diciendo—: Puedes llamarme mamá si yo puedo decir a la gente que eres mi pequeñita. Kyra sonrió y asintió, y arrojó sus brazos alrededor de Blaze para darle un abrazo. —¿Quién es ese? Blaze miró sobre su hombro. Puddles estaba sentado firme, su cola se sacudía a un lado y otro. El mastín se acercó más. —Puddles es mi perro mágico —dijo Blaze a la niña, y vio que los ojos oscuros se abrían más ante la palabra “mágico”—. Kyra, te presento a Puddles. Puddles, esta es mi pequeñita, Kyra. — Cuando el mastín levantó su pata, Blaze dijo—: Puddles quiere estrechar tu mano. Kyra rió suavemente y estrechó la pata del mastín. Blaze miró al perro a los ojos. Protege Kyra. Sí. ¿Galleta? Blaze se paró y miró a Ina. —¿Tiene galletas? La mujer sonrió ante la pregunta repentina. —Siempre tenemos galletas en la cocina. —¿Tienen alguna galleta de canela? Blaze oyó la risa entre dientes de su esposo. —Puddles adora las galletas de canela —dijo Ross—, pero se conformará con cualquier cosa. —Quiero dar las galletitas a Puddles —dijo Kyra. Ina miró de Ross a Blaze. —¿Es seguro llevar al perro a la cocina?
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con dosel y cortinados. Puddles. Ventanas con arco daban al lago Awe. Una alfombra persa en tonos de azul con oro y crema cubría los pisos de parqué. hacía juego con las cortinas de la cama. —Viajar debe haberte cansado —dijo Ross. su foco de atención una cama enorme. ¿no tienes nada para decir? Blaze se volvió contra él. —Estas son las niñeras de Kyra.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Puddles es el perro más amable del mundo —respondió Blaze—. —Vamos. llevándola por las escaleras—. Morag y Jean —presentó Ross a las dos jóvenes. ¿Qué tal suena eso? Blaze sonrió y asintió. del azul de un cielo Highland. No haga movimientos repentinos hacia Kyra porque él querrá protegerla. puede traerlo a nuestro dormitorio. por favor. —Es un placer conocerlas —dijo Blaze. Puedes descansar un rato antes de la cena. —Bueno. Un cobertor de terciopelo. y adora las cocinas. —¡Cómo te atreves! TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 155 . —Si Puddles se pone demasiado pesado. El dormitorio era grande. —Las niñeras Morag y Jean te vigilarán en la cocina —dijo Ross a su hija—. y las dos jóvenes hicieron una reverencia—. El mastín trotó por el pasillo tras Kyra e Ina. y luego se volvió hacia Donal. Ross escoltó a Blaze por las escaleras y un pasillo. y mañana te mostraré todo. Prefiero nada de reverencias. No dejes que Puddles babosee tus dedos cuando lo alimentes. Abrió la puerta en el lado del lago de la mansión.

farfullando—: Alguien debería haberme advertido que me estaba casando con una gruñona. clavando su dedo en el pecho de él para enfatizar cada palabra—. Durante la temporada. pero saber sobre Kyra no iba a cambiar nada. —Sabía que estarías a la altura de las circunstancias. esposa. —¿Cómo crees que me siento al descubrir que me casé con un bruto? —Espera un segundo. Janet. Nadie debería ser cruel con los niños y los animales indefensos. Blaze se alejó y contó hasta veinte. Si antes le desagradaba la mujer. —No tenías idea de cómo iba a reaccionar —dijo Blaze mirándolo—. Blaze lo miró con los ojos entrecerrados. Ross la siguió y se dejó caer a su lado. y Celeste considera a mi hija estropeada por sangre ordinaria. —Kyra vive aquí de abril a septiembre porque yo estoy ocupado siguiendo a los purasangres — le dijo Ross—. Arriesgaste los sentimientos de tu hija al sorprenderme. Su esposo sonaba tan razonable. Ross metió las manos en los bolsillos de su pantalón. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 156 . —¿Qué tiene que ver Celeste con esto? —Celeste ha sido cruel con Kyra —respondió Ross—. ¿Su marido creía que un halago la aplacaría? Si así era. esposo —dijo Blaze. Blaze cruzó la habitación y se sentó en la chaise. —La gente crea el momento —dijo Blaze—. Siéntate y discutiremos esto. Además. Cuando quedó embarazada. Deberías haberme hablado de tu hija antes de que nos casáramos. intentando controlar su mal genio sin éxito—. No lo encuentra. Eso la hizo pensar. la furia caliente debía servirse fría. me casé con ella. mi madrastra reside en Newmarket. ¿Kyra es bastarda? —No. era una doncella empleada por mi padre. —Deberías haber mencionado su existencia. no la conocía muy bien. Luego añadió otros diez por si acaso. —¿Su madre está muerta? —¿Parezco bígamo? —Ross señaló la chaise frente a la chimenea—. ¿cómo pudiste dejar a tu hija aquí mientras valseabas como un soltero en Newmarket y Londres? —Era un soltero. —No pude encontrar el momento correcto. Blaze lo miró a los ojos. y eso alimentó su furia. la madre de Kyra. —No pretendía ninguna falta de respeto —dijo Ross—. Blaze odió a la bruja en ese momento. Blaze recordó la enseñanza de su madrastra.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 13 CAP TULO 13 —Cómo te atreves a mostrarme semejante falta de respeto —dijo Blaze. —Tú espera un segundo. —Ross apartó la mirada. Dándole la espalda. Por favor.

Tampoco podía hacer nada respecto a eso. Quejarse y enfurruñarse no cambiaría los hechos. —Mi hija perdió más que yo. Ross se levantó y salió del dormitorio. Mi madrastra no ayudó al asunto al menospreciarla. —¿Dónde y cuándo murió Janet? —preguntó Blaze. Blaze arqueó una ceja cobriza. Ross se había casado con ella por la misma razón que se había casado con Janet. supongo. ¿Cómo murió tu esposa? —Janet enfermó y murió pocas semanas después de dar a luz a Kyra —respondió él. —¿Por qué? No pudo mantener la sospecha fuera de su voz. evaluó sus circunstancias. A menos que… —¿Mis padres saben que eres viudo con una hija? —le preguntó. Blaze se quedó callada un largo momento. —Grita si necesitas algo. —Dormiré una siesta una o dos horas. —Lo dudo —respondió Ross. Pocas personas supieron que me había casado. pero la duquesa tenía un gran corazón y ningún hijo propio a quien prodigar amor. Nunca había querido casarse. Se sentía fuera de lugar y prefería permanecer en las Highlands. mirando el agua azul del lago. Ross debería haberle advertido sobre su hija. No podía hacer nada con eso. —Janet murió en Kilchurn House —le dijo Ross—. Blaze arrastró una silla por la habitación hasta la ventana. —Janet no quería ingresar en la Sociedad —le dijo Ross—. así que Janet falleció en octubre. El cumpleaños de Kyra es en septiembre. encogiéndose de hombros—. y ahora estaba casada con un hombre que no la amaba. La niña estaba desgarradoramente ávida por el amor de una madre. —Pura curiosidad. Aunque él las había mantenido a lo grande. Blaze se sentía cansada y quería estar sola para reflexionar sobre lo que se había enterado. ella y sus hermanas habían añorado la atención de su padre. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 157 . Contar sus bendiciones parecía una buena idea. —Lamento tu pérdida. pero no se había molestado. No podía entender la razón por la que sus padres no habían mencionado el matrimonio previo de él y la hija. Qué pena que él hubiese esperado hasta que eran grandes antes de reconocerlas públicamente y mudarlas a su hogar. —¿Por qué quieres saberlo? —devolvió la pregunta Ross. Gozaba de una familia amorosa y que la apoyaba. Blaze sospechaba que su madrastra tenía algo que ver con eso. Se sentó y. Podía ser un incordio. habiendo estado desgarradoramente ávida por el amor de un padre durante su infancia. el embarazo. Ella podía entender eso. Podía forjar una familia con su bebé y con Kyra.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Ninguna sangre aristocrática corre por las venas de esa mujer —señaló Blaze—.

No tan especial como Peg. El comedor susurraba riqueza. —Era una mujer excepcionalmente hermosa. La mesa de roble tenía capacidad para veinte personas. El lago Awe parecía ser un buen sitio para alojar purasangres retirados. La yegua daría a luz un campeón. Blaze salió del dormitorio y bajó las escaleras al recibidor. dos lacayos entraron en la sala con fuentes cubiertas y las dejaron sobre el aparador. labios carnosos y mejillas rosadas en una tez de marfil. Su esposo podía quedarse con su amor. —No. pero Juno estaba preñada. Sentado a la cabeza de la mesa. cada unión había incrementado su riqueza. Alfombras persas cubrían los pisos de roble. pero un campeón no obstante. —Kyra MacArthur. Celeste se había casado tres veces. Ross asintió. Algo olía podrido en la familia MacArthur. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 158 . Ella no lo necesitaba. y la sonrisa inescrutable de la mujer insinuaba que conocía un divertido secreto. Blaze reparó en el retrato en un puesto de honor sobre la chimenea. Ross se puso de pie cuando ella entró en la habitación. Los perros y los gatos podían vivir en cualquier parte. ojos oscuros. un candelabro de cristal y oro colgaba sobre ella. ¿Ella era la única con olfato para la maldad? Blaze deseaba poder consultar con Raven. —Mi esposa no bebe alcohol —dijo Ross a su hombre. y había enterrado dos esposos. Donal les sirvió copas de vino. La mujer y sus circunstancias le inquietaban la mente.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Pegasus había muerto. Horas más tarde. cuando la duquesa de Kilchurn residía allí. No creí que la quisieras cenando con nosotros. pero los caballos requerían tierra. Retratos e ilustraciones decoraban las paredes rojas. ¿Dónde está su tocaya? —Kyra está cenando en su habitación —respondió Ross—. Encontró el comedor por el corredor principal sin ningún problema. Tenía más bendiciones que la mayoría. mi madre. El artista había capturado el brillo de picardía en los ojos oscuros. pero… —¿Me parezco a Celeste? Ross sonrió. La madre de Ross había sufrido un accidente. tal vez. Acompañados por Ina. una bruja maliciosa sin corazón. Cruzó la sala y la acompañó a la silla a su derecha. Celeste nunca… —¿Dije que no la quería? —le preguntó Blaze. La mujer tenía cabello ébano. Los premios de las tres victorias de Pegasus combinadas con sus ganancias de la Compañía Siete Palomas le darían riquezas suficientes para construir su santuario de animales. Su único problema era Celeste MacArthur. —¿Es tu madre? —preguntó Blaze a su esposo. y su esposa había enfermado y muerto durante octubre.

—Puddles no comía en el comedor de Inverary —dijo Ross. esposa. Puddles. —Ven. —No te muevas de esa silla. Blaze y Kyra bajaron al comedor. Kyra estaba sentada a una pequeña mesa comiendo una cena solitaria de tajadas de pollo y una mezcla de vegetales. —Blaze miró a Kyra y frunció el ceño. Además. Cuando el lacayo abrió la puerta. Señaló al lacayo que salía del comedor. lo que hizo reír a Kyra. —Coman su cena ahora —les indicó Blaze—. Tú ven conmigo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 159 . —Yo lo digo. Puddles —repitió Kyra. Ross levantó una ceja. Sus niñeras estaban sentadas con ella. —Celeste puede discutir todo lo que quiera —dijo Blaze—. —Miró a la niñera Jean—. el mastín estaba gimiendo para entrar.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —No. La niña estaba al nivel del mentón en la mesa—. —Las niñitas toman la cena con sus mamás —dijo Blaze. pero yo ganaré la batalla. El lacayo regresó al comedor. —Si tú lo dices. —Shakespeare era más grueso que la Biblia. Marchó fuera del comedor y subió las escaleras al segundo piso. Llevaré a Kyra arriba más tarde. Lleva todo lo demás. Después comenzó a abrir puertas en busca de la niña. Dándose vuelta para salir. Blaze alcanzó a ver a Donal e Ina intercambiando miradas sonrientes. pero su esposa lo ignoró. Blaze acompañó a Kyra a la mesa y la sentó a la izquierda de su padre. Blaze preguntó—: ¿Tienen una Biblia con ambos testamentos? Ross estalló en carcajadas. Las niñeras caminaban detrás de ellas. —Puddles va donde yo voy. —Blaze sonrió. El pequeño desfile marchó dentro del comedor. Recostado fuera de la puerta del comedor. —Blaze estiró la mano hacia su hijastra—. —No es sacrilegio —dijo Blaze—. Necesita algo sobre lo que sentarse. encontró la habitación al final del pasillo. La generosidad de Dios estará desperdiciada si ella no puede llegar a la mesa. Tomadas de la mano. Lleva el plato. Blaze dijo: —Ven. Las niñeras dejaron el plato y la taza sobre la mesa. —Echando un vistazo a Donal e Ina. y esta habitación me pertenece a mí. —Él comía en el comedor cuando no había invitados presentes —le dijo Blaze—. Ross sonrió. Ross sonrió cuando entraron. Finalmente. agregando—: No invitaría a cenar al vicario local mientras Kyra estuviese sentada sobre la Biblia. Blaze se paró y lo miró desde arriba. —Celeste podría discutir ese punto. agachándose al lado de Kyra. —¿Quiere al perro aquí dentro? —preguntó Ina. Se puso de pie y señaló a la niñera Morag—. esa habitación pertenecía a Su Gracia.

—Usted ha vivido demasiado tiempo en Inglaterra —respondió Ina. Blaze se sonrojó con angustia. y luego miró la comida favorita de su esposo—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Shakespeare servirá. —Ross sonrió ante su expresión afligida—. pescado ni aves. —Yo también tomaré gachas esta noche —dijo Kyra. Olvidé decírselo —dijo Ross—. entonces? Blaze miró a la mujer. mamá Blaze nos dará un bebé —dijo Ross. Blaze dijo a la niñita: —El trabajo de Puddles es comer cualquier cosa que caiga al piso. la otra voló a su garganta. —Ah. Luego bajó a la niña nuevamente y empujó la silla más cerca de la mesa. Si pregunto. cielos. Ina sonaba como si creyera en la comunicación con animales. cielos. pero nunca chupes huesos en mi presencia ni me informes sobre recetas repugnantes —respondió Blaze—. Blaze estaba ruborizada. Una mano cubrió su boca. Ross miró a su hija. —¿Obtendremos un hermano o una hermana? —¿Cuál quieres? —Ambos. cebollas. Luego hierves la mezcla en el estómago del animal. —Cortas en cubos el corazón. —Come lo que está en tu plato —ordenó Blaze a su hijastra. avena y especias. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 160 . Mi esposa no come carne. —¿Tú crees en cosas como esa? —preguntó Ross a la mujer mayor. Donal depositó una fuente sobre la mesa. —Come lo que quieras. Ross levantó a su hija mientras el lacayo ponía el volumen de Shakespeare sobre la silla. ¿Qué puedo servirle? —Tomaré gachas esta noche. —Ah. —Nunca escuché sobre haggis. Puddles comió la carne. —¿Quieres que yo también coma avena? —le preguntó Ross. hígado y pulmones de una oveja y lo mezclas con grasa. ¿Qué es eso? —Haggis. Ross y Blaze se miraron y rieron. —¿Crees que te gustaría un hermano o hermana? —Kyra asintió y pinchó un trocito de pollo—. Su estómago estaba revuelto de náuseas. —¿Te sientes mejor así? —le preguntó Blaze. y pasó su mirada a Blaze—. Kyra asintió. Cambiando de tema. —Ina hizo su favorito. Kyra arrojó un trozo de pollo y bajó la mirada. No le gustaba que la gente contara los meses con sus dedos desde el día de su boda hasta el día del nacimiento del bebé. dime que no quiero saberlo. Cuando llegue el año nuevo. —¿Tiene el don.

—Bien pensado —la elogió Ross. Más tarde. Allí se encontraba el sapo. mamá. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 161 . y se encontró con el sapo. Blaze contó la historia de la princesa y el guisante. La princesa mayor abandonó el castillo y siguió el sendero a través de los bosques. Kyra aplaudió. ¿conoces historias? —Sé cientos de historias —respondió Blaze—. —¿No quieres esperar hasta la hora de dormir? —preguntó Blaze a la niña. La segunda princesa tomó un balde y siguió el sendero a través de los bosques hasta el pozo especial. ¿Kyra? La niñita asintió. El sapo feo la asustó. —Mamá. una reina y sus tres princesas. —Queremos la historia ahora —respondió Ross—. Ross sonrió y también aplaudió. Se casó con la princesa y vivieron felices para siempre. también. diciendo que abriera la puerta del castillo. —Quiero una ahora y una más tarde. La princesa bajó las escaleras y abrió la puerta. Un milagro sucedió entonces. —Más tarde esa noche. la princesa lo cargó arriba a su dormitorio y lo dejó sobre la alfombra. Se casaría con él por la mañana. y oyó risas ahogadas desde cerca del aparador. La reina estaba muy enferma y necesitaba agua del Pozo de la Buena Salud o moriría. pero el sapo dijo que estaría muerto para entonces. La princesa corrió de regreso al castillo sin el agua. El sapo aceptó darle el agua si ella se casaba con él. Ross y Blaze entregaron a Kyra a sus niñeras. La princesa dijo al sapo que necesitaba el agua para salvar la vida de su madre. y sabrás una historia. —¿Buscarías agua para mamá Blaze si ella lo necesitara? —preguntó Ross a su hija. Una voz la despertó. la princesa fue a la cama. ¿Le daría un beso? La princesa tomó al sapo nuevamente en su mano y lo besó en los labios. —Enviaremos a Ina. Al llegar al Pozo de la Buena Salud. Kyra consideró su pregunta. Después marido y mujer fueron a su propia habitación. ¿tú sabes historias? —Tu papá no conoce historias porque los hombres no saben nada —respondió Blaze en lugar de su esposo. Su padre hizo lo mismo. Kyra comenzó a aplaudir. —Cuéntanos la historia.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Tienes que cuidar tus palabras con los niños —le advirtió ella. escucha a mamá —dijo Kyra—. la princesa encontró el agua protegida por un sapo grande y feo. —Había una vez en un país lejano —comenzó Blaze—. El sapo se convirtió en un apuesto príncipe. Regresó al castillo a tiempo de salvar la vida de su madre. Te contaré sobre la princesa y el sapo esta noche. Tomando al sapo en su mano. —Papá. caminó a través de los bosques hasta el pozo. —Papá. que le recordó su promesa. y ella regresó a casa sin el agua. Así que la princesa prometió casarse con el sapo y llenó el balde con agua sanadora. La princesa más joven tomó el balde.

—Costó una gran fortuna. —No puedo esperar a usarlos. —Estás babeando —le susurró. amontonándose a sus pies. —Le dije a la diseñadora que adorabas los caballos —dijo Blaze—. dejándola únicamente vestida con medias y ligas. Pasar los cuarenta años siguientes discutiendo no era un pensamiento atractivo. —Podría ser persuadida. Ross se quitó la camisa por la cabeza y la arrojó a un lado. —Ross hurgó en su cartera y sacó una caja de cuero rectangular—. Los ojos eran rubíes y su cuello incrustado de diamantes. En un lecho de terciopelo negro yacía un cinturón de eslabones. —Empezaremos de cero en la mañana —dijo Blaze. Blaze señaló los botones de su vestido. —Nunca había visto un cinturón como este —dijo Blaze. Debería haberte contado sobre ella. dejando que la prenda de seda y encaje revoloteara hasta cubrir su vestido. Ella creó esta pieza especialmente para ti. Ross le hizo el favor con un beso y rodeándole el cuerpo con los brazos para desabrocharle el vestido. Ella le contestó deslizando las tiras de su camisola de sus hombros. Tengo un regalo para ti. cariño. —Vamos a la cama. Se levantaron y quedaron frente a frente. —Le dije a la diseñadora que eras una Original y que atesorabas las joyas de mariposa de tu madre —le dijo Ross—. extrajo una cajita de cuero y se la entregó. —El cinturón debe haber costado una pequeña fortuna. Su madrastra le diría que la mayoría de los hombres ignoraban lo que era desagradable hasta que los mordía. levantando la mirada hacia él—. Blaze rió suavemente y dejó que su vestido cayera al piso. Blaze lo miró y evaluó qué consejo le daría su madrastra. Su esposo había demorado contarle sobre su hija hasta que no pudo ignorarlo más. —Ross le guiñó un ojo—. Blaze levantó la tapa de la caja. Estaría casada con su esposo por mucho. Dentro había gemelos de oro con forma de cabeza de caballo. Supuse que ahorraré una montaña de dinero a través de los años por no comprar pieles que hagan juego con tus vestidos. mucho tiempo. los eslabones formaban mariposas. y ella los creó especialmente para ti. Blaze buscó en su cartera. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 162 . —Siéntate en la cama. Ross le besó la mejilla. Ábrela. —Pásame mi bolsa. Creado con diamantes y oro.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Me disculpo por mantener a Kyra en secreto —dijo Ross—. Suponía que su marido era un hombre normal. Él respondió dejando caer sus pantalones y pateándolos a un costado. Manteniendo su mirada cautiva. Ross se sentó a su lado y levantó la tapa de la caja. —¿Crees que podríamos empezar de cero esta noche? Ella le hizo una sonrisa coqueta. Te agradezco.

Despacio. pero a Kyra le dio hambre. Reavivando el deseo de Blaze. —¿Qué es? —Bates un huevo con la leche —respondió Ross—. Parecían uno. —Me gusta —dijo—. —Pareces una diosa. Ross se retiró y volvió a entrar. la luz de la vela proyectaba una única sombra contra la pared. a su vientre ligeramente redondeado. derramando su deseo en ese beso que robaba el alma. Con gritos entremezclados. Blaze miró la comida matutina. Ross se lo colocó alrededor de la cintura desnuda. La suavidad de ella jugaba con los duros planos musculosos del cuerpo de él. sonrió a su esposo y tomó otro trago.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Tomando el cinturón de mariposas de diamante de la cama. llevándola al paraíso carnal. Ina entró al comedor y dejó un tazón al lado de su plato. —Beber leche de viejo cada mañana será bueno para el bebé. empujó más hondo y se aplastó contra el calor de ella. Su mirada viajó más abajo. pero encontró a su esposo e hija allí. Miró desde su rostro inquietantemente encantador a sus senos hinchados y los pezones oscuros. Blaze tomó un sorbo de la bebida. Blaze miró a su esposo. llevándola con él. se enterró profundo dentro de ella. pasó su lengua por el húmedo pliegue entre los muslos de ella. endulzas la mezcla con azúcar. Ross la besó como si no quisiera soltarla jamás. Ross se paró y la dejó en el borde de la cama. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 163 . prueba de que su semilla crecía dentro de ella. otra y otra vez. Ella podía vivir sin las salchichas fritas de su esposo. Blaze gritó y se derritió contra él. una. se acercaron. Pon un par de pancitos en mi plato. Blaze no quería parecer grosera. Ella estiró los brazos hacia él. ligeros y sin grasa. pero Ross se arrodilló en el piso. y le das sabor con una gota de whisky. Pese a que le desagradaba el alcohol. Olas de placer recorrían su cuerpo. y la acunó contra su cuerpo. al igual que las gachas de avena de su hijastra. Ross la dejó con cuidado sobre la cama. explotaron juntos y luego flotaron de regreso a la tierra desde su paraíso compartido. Por acuerdo tácito. Marido y mujer disfrutaron del sueño de los saciados. Tomándola de las nalgas para mantenerla quieta. —Intentamos esperarte —dijo Ross—. Los pancitos de cebada parecían planchados a la perfección. Levantándola en sus brazos. Había esperado desayunar sola. Una gota de whisky no la mataría. Ross cayó de costado. Los scones y manteca se veían deliciosos. Blaze entró tranquilamente en el comedor la mañana siguiente. Ubicándose entre sus muslos. —No tenían que esperar.

y Puddles iba sentado a su lado para el viaje de pocos kilómetros a lo largo de la orilla del lago. Ross los metió en el carruaje. Cuando las cosquillas en sus pies se volvieron aburridas. —Dile a papá que te quite los zapatos —dijo Blaze a Kyra—. Dejándose caer sobre la manta. Blaze y Kyra se sentaron con Ross en la manta. —¿Has visto a la Gran Bestia? —le preguntó Blaze. atraviesas el bosque hasta el valle de Glen Array —respondió Ross—. —Guarda tu chapoteo al aire para la bañera —dijo Blaze—. —Nadar desnudos. —Chapotear al aire no requiere nadar —dijo él. El lago es poco profundo aquí —dijo—. Estaba empezando a pensar que vivir en Inglaterra te la había drenado. Ross se quitó las botas y enrolló las piernas de su pantalón. —Nunca he tenido el placer —respondió Ross—. y el aire olía limpio. y deja que la hierba te haga cosquillas en los pies. así que podemos caminar dentro del agua si queremos. —Ross detuvo el carruaje cuando Kilchurn House estaba fuera de vista—. —Awe es el lago más largo en las Highlands —les dijo él—. La brisa era una suave caricia. sus ojos negros brillaban. El día de junio era una rareza en las Highlands. —Trepas los páramos. y necesitamos una escolta. —¿Qué es eso? Ross sonrió. Luego bajas por el otro lado de la montaña.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Al final estás mostrando tu sangre Highland —bromeó Ross—. Blaze extendió la manta mientras Ross cargaba la cesta de comida. —¿Dónde está el castillo Inverary? —preguntó Blaze. Blaze se quitó los botines y las medias. La pequeña se acercó un poco más a su padre—. y luego caminó sobre la hierba. —Kyra y yo queremos ir de picnic hoy —dijo Blaze—. pero Donal ha visto a la bestia. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 164 . Kyra reía al ver a Puddles corriendo como un criminal recién liberado. Blaze tenía a Kyra en su regazo. —¿Sabían que el lago Awe tiene un monstruo? —Blaze sonrió. Ninguna nube estropeaba la perfección del día. Un sol brillante estaba alto en un cielo azul claro. La Gran Bestia es una enorme anguila con doce patas y se desliza por las aguas más profundas del lago. —Estaba esperando llevarlas a chapotear al aire. Kyra y yo preferimos un almuerzo de picnic. —Nunca aprendí a nadar. Pregúntenle si no me creen. Blaze se sonrojó como una virgen. pero también es poco profundo en su mayor parte. Los MacArthur llaman al monstruo la Gran Bestia del lago Awe —les contó Ross—.

—Me rindo. —Ríndete. —Dile que se rinda —susurró Blaze. A continuación arrojó sus pantalones a un lado. —Teniendo en cuenta sus edades —dijo Blaze—. —Ross levantó las manos en señal de rendición y salió del agua—. —Ustedes las niñas no son divertidas. Es muy divertido. Los peces son criaturas curiosas y nadarán más cerca para investigarlas. —Alguien nos verá —dijo Blaze.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Los tres pasearon hasta el borde del agua. Ross devolvió la salpicadura y Puddles se sumó a ellos. Ross arrojó una piedra rozando el agua chispeante. Deben quedarse quietas y calladas —les dijo—. —Sólo un bárbaro consideraría matar y comer un animal como una gran diversión —dijo Blaze. Se acercó más para que su padre no insistiera en que lo intentara. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 165 . —Les mostraré cómo hacer cosquillas a un pez. Apostaría a que nuestros padres estuvieron juntos en este sitio y arrojaron piedras en el lago. Se agachan. Sacudió la cabeza a su esposo. Blaze se cubrió la boca para evitar reír. —Apostaría a que el pez no está riendo. haciendo un gesto hacia las montañas y el lago—. —Me gustaría enseñar a mis niñas a nadar —dijo Ross. apoyando la mano lentamente en el agua. así que tendrán que desvestirse. esto es divertido —dijo Kyra. —¿Qué sucede entonces? —preguntó Blaze. —No había hecho eso en años —dijo con una sonrisa—. —Lo cocinan y lo comen. —Estás en las Highlands —dijo Ross. Tomadas de la mano. ladrando y corriendo dentro y fuera del agua. Kyra señaló a su padre con un dedo. ¿Quieres hacer cosquillas a un pez? Kyra arrugó la nariz y sacudió la cabeza. —Salpiquemos a tu papá —susurró Blaze al oído de la niña. Ross se desabotonó la camisa y la dejó sobre la manta. —Ross vadeó en las aguas poco profundas del lago—. —Ross les sonrió—. —Suficiente. lo tiran a la orilla. estás a salvo de ojos curiosos en tierras MacArthur. Tenemos más ovejas que gente. eso debe haber sucedido en la antigüedad. Blaze y Kyra rieron y corrieron hacia la manta. advirtiéndole que no riera. quedándose parado con la ropa interior de seda negra. Además. Ross se inclinó y las salpicó con agua. papá? —Tú eres mi niña pequeña —respondió Ross—. y esperan. Voy a enseñarles a nadar. y Blaze es mi niña grande. Kyra y Blaze corrieron de regreso al borde del agua y le salpicaron agua. Ross caminó hacia ellas. Cuando esté paralizado de placer. —Cielos. —¿Quiénes son tus niñas. —Blaze miró a su hijastra—. Cosquilleen suavemente su lado inferior con un dedo.

Luego Blaze se puso de espaldas. Ross arrojó la vara dentro del lago y el mastín la siguió. —Estaba nadando —exclamó. Ross llevó atrás y adelante a Blaze en el agua. Los tres regresaron a la manta. pateando con los pies primero y luego chapoteando como un perro. Kyra —dijo Blaze. le dijo: —Deja que tus piernas floten detrás de ti del fondo del lago. dejó caer su camisola y se puso su vestido. él dijo—: Mira. Ross le demostró el chapoteo. mamá —dijo Kyra—. brillaban por la emoción del día. Probablemente estarás preocupada los próximos veinte años o así. Puddles nadó hasta la vara y la cargó dentro de su boca hasta la orilla. ¿Jugamos a actuar? Los ojos oscuros de la niña. —Escucha. Luego ella se quitó el vestido y. Se deslizaba atrás y adelante en el agua y nunca notó cuando las manos de él cayeron. —¿Quién quiere secarse y jugar a actuar? —preguntó. —Ven. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 166 . Y entonces: —Te sostendré bajo el abdomen mientras pateas y chapoteas con los brazos como Puddles. —Blaze miró a su hijastra—. Ahora patea con los pies. —Cuando ella regresó. —Mira. Blaze sintió un tirón insistente en las cuerdas de su corazón. Blaze aplaudió el logro de su hijastra. Kyra —la llamó Ross. —Yo —exclamó Kyra. Mamá Blaze va primero. Ross les dio la espalda. —Ella. búscame una vara allí. Observando desde la orilla. —Las madres se preocupan por sus hijos. Ross rió. tan parecidos a los de su padre. Nunca debes nadar a menos que tu papá esté contigo. Apostaría hasta su último penique que su esposo nunca se había tomado tiempo para jugar con su propia hija. al igual que su hijastra. Luego.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze ayudó a Kyra a desvestirse. Así es. Puddles. Ross la llevó hasta donde el agua le llegaba a la cintura. dejando a la niña sólo con su camisola. Estoy nadando. —Dicho como una verdadera madre —dijo Ross sonriendo—. Blaze pateó y chapoteó como un perro. Blaze y Kyra se señalaban mutuamente. llevaba sólo su camisola. sin importar sus edades. Búscala. se quitó la ropa interior y se puso los pantalones mientras Blaze le quitaba la camisola a la niña y le ponía el vestido nuevamente. Dio a su hija la misma lección. Cuando ella entró al lago. agachándose al mismo nivel que la niña—. Tomándola de las manos. —¿Quién quiere aprender primero? —les preguntó Ross. Durante algunos minutos. —Kyra. hasta que ella pateó. —Voy a enseñarles a chapotear como perro —dijo Ross—. con las manos de él bajo su vientre.

Eres más encantadora de lo que yo era a tu edad. Dos horas más tarde. —¿Estás viva? —exclamó Blaze. —Papá habla de ti como si estuvieras muerta —le dijo Blaze. galletas de canela y agua de cebada con limón. que no podía saber sobre su embarazo. Párate sobre los pies de tu padre —indicó Blaze a Kyra—. apoyando sus patas delanteras sobre los hombros de ella. Apoyó la palma de su mano en la mejilla de ella—. —¿Quién es usted? —Soy tu tía Bedelia Campbell. Blaze se quedó mirando sorprendida a la mujer. Ross llenó el carruaje. —Tiene una invitada —dijo Donal—. Ross bajó a su hija y luego ayudó a Blaze. Una mujer de cabello plateado recorrió el pasillo hacia el recibidor. Después. y sus ojos azules brillaban con genuino placer. —Lord Puddles —dijo Blaze. Kyra rió suavemente cuando su padre rió. —Mi padre también —intercedió Ross. —Blaze miró a su marido—. Blaze y Kyra descansaron sobre la manta mientras Ross arrojaba piedras al lago. debes sostenerla como si estuvieran valseando. Puddles bajó primero de un salto y corrió hacia la puerta. —Aparentemente. Ross valseó con ella por la hierba. y Ross se sumó a ellos. lady Kyra. bebiendo el whisky añejo de su padre en el comedor. sigo viva. El mastín se levantó de un salto. Yo daré una melodía. Aunque de edad avanzada. y se balanceó sobre sus patas traseras. Puddles y Blaze se movían adelante y atrás donde estaban parados. Donal e Ina rieron entre dientes. provocando a Puddles a seguirlas. la mujer tenía pocas arrugas en el rostro. —¿Quién bailará contigo? —le preguntó Kyra. Blaze comenzó a tararear un vals. Habían almorzado pan. Varias maletas de viaje habían sido colocadas a un lado del recibidor. Miró a la mujer con los ojos entrecerrados. Parados cerca de allí. Papá. —¿Qué es esto? —preguntó Ross cuando entraron en el recibidor. Blaze siguió la mirada de su esposo. Al final del baile. caminando hacia Blaze. Ross levantó a su hija en brazos y le dio un beso ruidoso en la mejilla. Un mozo de cuadra apareció cuando Ross detuvo el carruaje frente a Kilchurn House. —Le agradezco por el baile. queso. Puddles. provocando risitas en la niña—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Simulemos que estamos bailando con apuestos caballeros en un grandioso baile. Bedelia se miró a sí misma. —Te reconocería en cualquier parte —dijo la mujer. Lo más probable es que el bebé que esperas te dé más resplandor. Necesitaremos tu ayuda con esto. arriba. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 167 . donde se encontraba Donal. Sosteniendo a su hija sobre sus pies.

garra por garra. Blaze abrazó a la gatita un momento y luego dijo: TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 168 . Kyra. Bedelia dijo: —Olvidaste las galletas de canela del perro. Qué tiempos aquellos. —Partiremos hacia Newmarket por la mañana. —Lo sé porque lo sé. Las risitas se convirtieron en carcajadas. Me sorprende que toda Inglaterra no conozca el largo de su vergajo. siguiéndolas por el pasillo—. Todos rieron entre dientes ante eso. —¿Cómo sabías sus nombres? —preguntó Blaze. ¿Sabías que nunca antes he abandonado las Highlands? —Bedelia estiró la mano hacia la niña—. Él parecía tan asombrado como ella. ¿Por qué nos marcharíamos? —Se aproximan malas noticias —respondió Bedelia—. Una bola blanca estaba trepando las cortinas. ven. Puddles. Se sentaron a la mesa del comedor. A veces dejan pequeños enganches. sonriendo. y beberemos whisky juntos. Cuando Ina les sirvió scones para el té y tortas de pan de jengibre. de las cortinas y miró a Ross con expresión de disculpa—. —Bedelia soltó a la gatita.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Mi esposo Colin y yo tuvimos grandes momentos con Magnus y Jamie —les dijo Bedelia—. —Bedelia miró a Ross—. —No lo hagan. Vamos. Blaze rió. Bedelia y Ross tenían vasos de whisky frente a ellos. Vamos. —Miró a Blaze—. Bedelia le ofreció una sonrisa ambigua. Nunca podíamos prever sus diabluras. El conocimiento de la mujer mayor sorprendía a Blaze. la mujer es un chisme con hoyuelos. Ross. —¿Qué es eso? Kyra señaló hacia las ventanas. Bedelia asintió. Sugar necesita tu protección porque es sorda y no puede maullar. Miró a su esposo. caminando con ella por el corredor. Blaze bebió té negro y ayudó a Kyra a sostener su vaso de agua de cebada con limón. Tu padre no me ha visitado desde que se casó con esa urraca chismosa. —Donal. —¿Urraca chismosa? Blaze nunca había oído que describieran a su madrastra con esas palabras. —Bedelia enlazó su brazo con el de su sobrina— . —¿Qué es un vergajo? —preguntó Kyra. —Bedelia depositó a la gatita blanca de ojos azules sobre la falda de Blaze—. que alguien lleve las maletas de Bedelia arriba —ordenó Ross a su hombre. —Ese es el regalo de Blaze. —Tengo un regalo para ti en el comedor —dijo Bedelia. —Och. No estaremos aquí el tiempo suficiente para desempacar. —Suenas como mi hermana Raven. —¿Adónde vamos? —preguntó Ross. —Apenas llegamos ayer —dijo Ross.

donde el aire es limpio. Protege a Sugar.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Aquí. —Blaze… —Puedo protegerla. —No podría vivir sin mi pequeñita —le dijo Blaze—. Mi sobrina podría protegerla del mismísimo Viejo Clootie. —Magnus se preocupó por su salud cuando esperaba a tu hermana mayor —le dijo Bedelia—. Envió a Gabrielle y Smudge conmigo a Inverary. Su esposo se veía irritado. Blaze dejó a la gatita en el piso y el mastín apoyó sus patas delanteras para rodearla. Puddles. Blaze la miró. seguido por un mensajero. Donal entró al comedor. —Nunca lo supe —dijo Blaze. Vendrás con nosotros. —Es de mi padre. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 169 . Bedelia asintió. —No habías nacido —dijo Bedelia—. con su mirada en el retrato de la madre de Ross. —Alguien alimentó a Hercules con zanahorias envenenadas. Hercules murió camino al Derby de Epsom. —Ross leyó la nota y las miró. —No quiero que se vayan —gritó Kyra. Puddles se recostó al lado de su silla. Miró a los ojos al mastín. pero tu padre nunca siguió mi consejo en nada. Partiremos hacia Newmarket por la mañana. El hombre entregó una misiva a Ross. —Sus madres eran mujeres encantadoras —dijo Bedelia. —Deja que la niña venga —dijo Bedelia—. Aconsejé a Magnus que hiciera el asunto usando botas si quería hijos varones —sonrió ante la risita de Ross—. —¿Quién es el Viejo Clootie? —Satanás. —¿Conociste a mi madre? —le preguntó Blaze. con expresión sombría—.

prolijas filas de árboles. Tinker salió corriendo por el pasillo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 170 . milady. —¿Está viva? —exclamó el mayordomo. mira a quién he traído —exclamó Blaze. lady MacArthur —las saludó Tinker. Tía Bedelia espió la finca de su sobrino por la ventanilla del carruaje. —Yo dije lo mismo cuando nos conocimos. dos o tres. El coche se detuvo frente a Inverary House. Blaze miró a su esposo. con su mirada pasando entre la niña y la anciana—. Él sonreía por la crítica de la anciana. Blaze le entregó a Sugar. y esta es la tía Bedelia Campbell. Luego se volvió para ayudar a las mujeres. y esta finca inglesa es una matrona astutamente adornada intentando recuperar su belleza de la juventud. ¿Y quiénes son estas encantadoras jóvenes? —Kyra es mi pequeñita. ¿Dónde está mi padre? —Sus Gracias están tomando el té en la sala de estar. hija de mi esposo —respondió Blaze—. Ross y Puddles caminaban detrás de ellas. —Mi esposo quiere investigar la muerte de su caballo. Ross le pasó a Kyra a Blaze y bajó primero. A la distancia cercana se elevaba la mansión con su patio frontal ajardinado.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 14 CAP TULO 14 —¿Qué piensas? —preguntó Blaze. —Blaze sonrió al hombre—. Juntas. enlazó su brazo con el de su tía. —Las Highlands afectan a la gente de ese modo —replicó Bedelia—. arbustos recortados con precisión. —Un asunto lamentable —dijo Tinker. —¿Qué quieres decir? —le preguntó Blaze. —Las Highlands son una doncella de rostro fresco cuya belleza natural es inigualable — respondió Bedelia—. —Posees la lengua de un poeta —le dijo Ross. las tres subieron las escaleras. —Papá. —Sí. sacudiendo la cabeza—. Bajo la supervisión de Tinker. Blaze condujo a Bedelia al recibidor. que tenía a su hija en el regazo. —Traiga una botella del mejor whisky de mi sobrino a la sala —dijo Bedelia al mayordomo. La puerta principal se abrió. Tomando a Kyra con una mano y abrazando a Sugar con la otra. —Creo que la finca de mi sobrino es artificiosa —le respondió Bedelia. lo cual sabrías si visitaras más de una semana. Céspedes bien cuidados. —Mi corazón seguía latiendo la última vez que chequeé —respondió Bedelia. —Bienvenida a casa. Tomando la mano de su hijastra. Ningún cosmético o joya puede hacer a una mujer joven y hermosa una vez que su momento ha pasado. dos lacayos se adelantaron rápidamente para ayudar a Ross y cargar dentro las valijas. El mastín las seguía. entrando en la sala de estar. No los esperábamos en Newmarket por varias semanas. Cuando Ross entró en el recibidor.

Sentó a su hijastra sobre su falda. diciendo al mayordomo: —No se moleste en traer vasos. te presento a mi esposa —presentó el duque a las mujeres—. ¿Estás mintiendo respecto a mentir? —preguntó la duquesa. con su mirada puesta en la pequeñita. y el mayordomo salió deprisa de la habitación. No sabía… Ross levantó una mano. —¿Hijastra? —La duquesa miró bruscamente al marqués—. —Lo sé porque lo sé. Blaze rió y se sentó en el sofá con su esposo. —Tía Bedelia llegó a Kilchurn House para informarme que se acercaban malas noticias —dijo Ross—. —¿Qué te arrancó de las Highlands finalmente? —le preguntó el duque. No hay nada en el mundo como el whisky de las Highlands. —Te presento a Kyra MacArthur. —¿Quién es esta? —preguntó la duquesa de Inverary. Abrió la botella de whisky y bebió—. —Mi primera esposa murió poco después de dar a luz a Kyra. Ross pasó su mirada a Bedelia. La anciana le echó una mirada de “te—lo—dije”. El duque de Inverary frunció el ceño a Blaze. Roxie. preguntó—: ¿Estás mintiéndome? —El duque de Inverary sonrió y sacudió la cabeza—. —¿Cómo sabes eso? Bedelia lo miró a los ojos sin expresión. —Tinker. —Sólo su juventud murió —dijo Bedelia. —Ven y conoce a mi esposa —dijo el duque. y ella le palmeó la espalda como si consolara a un niñito. —¿Lo sabías? —Cuando él sacudió la cabeza. —¿Está viva? —¿Qué has estado diciéndoles? —preguntó Bedelia—. pero sus palabras eran para su tía. —Tía. La duquesa de Inverary miró a su esposo. Tinker entró rápidamente en la sala y se la entregó a su empleador. Llevando una botella de whisky. sentándose al lado de su sobrino en el sofá. rodeándola con el brazo. El duque corrió por la habitación para atraer a la anciana a un abrazo prolongado. Tu padre se siente responsable. —Magnus habla tan bien de usted en tiempo pasado —dijo la duquesa—. —He venido a atrapar a un asesino. y las malas noticias llegaron poco después. busca a mis hijas —ordenó el duque. mi hijastra —respondió Blaze. Bedelia la quitó de la mano de su sobrino. —Lamento lo de Hercules —dijo el duque Magnus—. conoce a la tía Bedelia Campbell. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 171 . La duquesa de Inverary se quedó mirando a la anciana. —¿Qué mató a Hercules? —Creemos que alguien le dio de comer zanahorias embebidas en veneno. y luego se levantó de su silla. con una expresión sorprendida en su rostro. que pensé que era una santa muerta.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau La expresión del duque de Inverary mostró sorpresa. Todos creen que he partido a conocer a mi Creador.

Raven había dicho esas mismas palabras más veces de las que podían recordar. —Soy una anciana cerca de la muerte —Bedelia tomó un saludable trago de whisky—. y las demás hermanas asintieron. No quería faltarte el respeto. —Miró a Ross—. te presento a mis hijas… —No digas una palabra más —lo interrumpió Bedelia—. palmeándole la mano. adora pintar y los colores. Blaze sabía que reían porque nunca nadie había hablado a su padre en ese tono. —¿Cómo…? —Lo sé porque lo sé. —Haremos las cosas a tu modo. y luego miró a la duquesa—. Magnus le palmeó la mano. —No me trates con condescendencia. —Hermanas. —Le guiñó un ojo. —Me disculpo —dijo el duque de Inverary—. —Bedelia bebió su whisky—. rompiendo el silencio que siguió al comentario de la anciana—. Conozco a mis propias sobrinas. Tía Bedelia me regaló la bola de pelos blanca que tiene Ross. Miró a la siguiente hermana—. y Sophia. Luego tú debes invitar a James y su esposa a cenar el sábado. Kyra se inclinó más cerca de Blaze. quien a veces sabe lo que los demás no. Kyra es hija de Ross. —No lo entenderías —dijo Bedelia. —La razón es esta —dijo Bedelia. Sugar es sorda. Bliss siempre mantendrá a sus hermanas con dinero. con enojo tiñendo su voz—. a su lado. Todos rieron. cruzando rápidamente la habitación. —¿Qué son los colores de las personas? —preguntó el duque. y nos reuniremos pasado mañana. —Bedelia bebió el whisky—. Las cuatro hermanas Flambeau solteras aparecieron. Las hermanas Flambeau rieron. susurrando: —Se supone que digas “mi pequeñita”. —¿Por qué quieres que James nos visite sin su esposa? —preguntó el duque. El agente Black está viajando desde Londres. Metafóricamente hablando. —Tía Bedelia. Suave y etérea como un duendecillo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 172 . conozcan a mi pequeña —dijo Blaze. quiero ver a James pero no a su esposa. y Dios me ha mostrado cómo se resuelven sus problemas. —James estará encantado de volver a verte —dijo Magnus a su tía. Eres más denso que un ladrillo y no puedes imaginar lo que yo sé. —Ups. agregando—: Sé que ve los colores de las personas. Raven mostró sorpresa. —Kyra tiene tus ojos —le dijo Raven a Ross. Sus expresiones sorprendidas anunciaban que Tinker les había dicho la identidad de la mujer de cabello plateado.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El duque de Inverary rió al igual que los demás. —Invita primero a James aquí solo —dijo Bedelia. Puede calmar las aguas o invocar una tempestad. —Hizo una pausa para tomar un sorbo de whisky de la botella y luego señaló a la primera hermana—. —Entonces Blaze anunció—: Kyra es mi pequeñita. Serena canta y toca su flauta. cometí un gran error. por supuesto. Y esta es Raven.

Casi podía oír los chillidos de la bruja cuando Sugar trepara por esos cortinados. Los muebles eran una mezcla de tejidos en los mismos colores. —Gracias. crema y tonos de azul cubrían los pisos de parqué. ¿Puddles es manso? —El único peligro que corre con Puddles es ser babeado a muerte —respondió Blaze. y luego siguió a su esposo escaleras arriba. —Ross. —Me pregunto por qué no la dejaste en las Highlands —dijo Celeste a Ross. el retrato de Celeste observaba a los ocupantes de la sala. —Quise decir que Kyra generalmente está ausente cuando yo me encuentro en residencia. con su mirada puesta en la niña dormida. Blaze dudaba que su colección de animales agradara a Celeste. Exquisitas cortinas de brocado vestían las ventanas. La sala de estar era formal. Bedelia enlazó su brazo con el de Blaze y la acompañó a la puerta. —Deja a Juno y Beau aquí hasta el domingo —susurró la anciana—. milord. —El mastín es enorme. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 173 . Lamento lo de Hercules. y Puddles estaba tumbado en el piso del carruaje. Puddles. Una chimenea de mármol negro era el foco de la habitación. Blaze se quedó mirándola un largo rato y luego asintió. Blaze ofreció una sonrisa serena a la mujer. Ahora tenemos que marcharnos. agregando—: Me siento más seguro sabiendo que vive aquí. —Dodger sonrió. —Bienvenido a casa. —Sugar es mi gatita sorda —dijo Blaze al mayordomo—. —Generalmente no incluye esta ocasión. diciendo: —Vamos. Puddles es mi perro. Ross levantó en brazos a su hija que bostezaba y comenzó a dirigirse a la puerta. El viaje a MacArthur House fue breve y silencioso. Ya he listado los nombres. Encima de la chimenea. —Sabía que vendrías a casa —dijo su padre—. —¿Qué está haciendo ella aquí? —preguntó Celeste. y luego miró a su esposa—. —Dodger se encontraba en la puerta abierta y los llevó dentro del recibidor—. Sugar dormitaba sobre su falda.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Estaré aquí —dijo Ross. Celeste miró a su esposo y se corrigió. y necesito una caja de arena en mi habitación. y viajar había agotado a Blaze. y vive aquí. —Puedes contar conmigo. Alfombras persas en oro. Tráeme algo que pertenezca a Celeste. Necesito una palabra en privado con tu esposa. Kyra se había quedado dormida sobre el regazo de su padre. lleva a Kyra y da el gato a Blaze —ordenó Bedelia—. —Su nombre es Kyra —respondió Blaze—. casi demasiado formal para Newmarket. Dodger. —Necesito una lista de todo el que haya tenido acceso a Hercules —dijo Ross sin saludos ni preámbulos.

mi perro. Celeste miró a su marido. —Cuando te comprenda —dijo Ross—. —¿Bedelia Campbell? Celeste lo miró. su propio marido cargaría a sus hijos arriba. y se aproxima la hora de la cena. —Eso suena como Bedelia. —Bedelia me regaló a Sugar. Por supuesto. —Blaze. —La gente mayor no puede recordar todo —se burló el duque de Kilchurn de su esposa. y tu esposa se ve como si también necesitara un descanso. Cuando Kyra fuese mayor. Durante la siguiente luna llena. —No me importa la cena —dijo el duque—. pero tienes razón respecto a Bedelia. También es la nieta del duque. Bedelia convenció al tío Colin de que quería sentir la emoción de hacer incursiones como en los viejos tiempos de disputas entre los clanes. Colin y Bedelia se metieron furtivamente en las tierras MacArthur y birlaron las ovejas de mi padre. El duque sonrió. diciendo—: Acuesta a Kyra. —El duque se volvió hacia su hijo. Juntos. te acostumbrarás. desearía que me lo dijera. ¿qué tienes en brazos? —preguntó Celeste. Dejamos a tía Bedelia en Inverary House. No es más joven que antes. —Mi esposa no quería dejar a la pequeña —dijo Ross. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 174 . —Me desagradan los niños y los animales bajo el mismo techo. subieron las escaleras al tercer piso. Celeste parece razonable porque todavía no ha deducido cómo tratar conmigo. —¿James? —Como ella dijo. Ross y Blaze salieron de la sala de estar. —Espera hasta mañana —dijo Celeste—. —Kyra es la hija del marqués —dijo Blaze. —Tomando en cuenta el trastorno al hogar. —Nunca te dije eso —dijo James—. le enviaron una nota al día siguiente confesando lo que habían hecho y prometiendo devolver el ganado. Tengo que ir allí. El viaje debe haberla agotado. una gatita sorda. —Blaze dio un paso al costado—. un perro y una gatita? –replicó Blaze—. Cuando tu padre y yo éramos niños. —Mañana bordaré el nombre de Kyra en el frente de sus ropas —dijo Blaze a su suegro.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Su nombre es Kyra —repitió Blaze. Y aquí se encuentra Puddles. —El duque de Kilchurn rió—. y Blaze no pudo evitar pensar que ella y su marido subirían las escaleras cada noche durante los siguientes cuarenta años aproximadamente. —Pensé que estaba muerta. haciéndolo reír entre dientes—. —¿Qué trastorno pueden causar una niña de cinco años. ganándose una mirada helada de la mujer—. con el mastín siguiéndolos. —Se acostumbrará —le dijo Blaze. —Mi tía está lo bastante viva como para beber whisky de la botella —le dijo Blaze. Celeste pareció razonable —comentó Ross. querida.

TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 175 . estás intentando seducirme. —Miró a su esposo—. Quieto. Tal vez visitaría Newmarket y llevaría a Kyra a la tienda de dulces. pidiendo—: Desabróchame. pero tratar con matones significa tomar la ofensiva. —¿Podrías intentarlo? —Haré mi mejor esfuerzo —dijo Blaze—. El dormitorio necesitaba toques femeninos. —Bésame ahí —susurró. Si tiene hambre más tarde. —Cielos. ¿dormiremos con los animales? Luego de dejar a Sugar dentro de la caja de arena. pueden buscarle algo. Morag o Jean dormían en la habitación con la pequeña. —Manden a buscarme si despierta y me quiere aquí —les dijo Blaze. la cómoda alta y varias otras piezas habían sido trabajadas en caoba oscura. —Gracias. —No estábamos viviendo con el enemigo —dijo ella. recordándole a la oficina de su padre. deslizó un dedo por la columna de Blaze. pero Celeste me desagrada. pensé que eras dulce. Aunque las niñeras compartían el dormitorio de al lado. —Le plantó un beso en los labios—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El dormitorio de Kyra había sido decorado en rosa y blanco con toques de amarillo aquí y allá. —Puedes pedir que traigan una bandeja si estás demasiado cansada para la cena —dijo Ross. por favor. —No la despierten para la cena —ordenó Ross a las niñeras—. una vez que hayan aprendido la disposición de la casa y los sirvientes estén cómodos. Blaze llamó a Puddles al otro lado de la habitación. Ahora descubro que eres una moza sanguinaria. nuestro tocador. Ross y Blaze volvieron sobre sus pasos. milord. él se detuvo y abrió la puerta del dormitorio. Se ocuparía de eso esta semana. y luego le mordisqueó el cuello. La cama con dosel. Ross desabrochó la hilera de botones que iba de la nuca a la cintura. inocente y femenina. Las piezas tapizadas. las cortinas de la cama. Blaze ronroneó con placer y dejó que el vestido se deslizara por un hombro. —Puddles vagaba solo por Kilchurn House —le recordó Ross. El dormitorio de su esposo había sido decorado con masculinidad casi espartana. Sus labios siguieron a su dedo. Te gusta discutir con Celeste. —No me perdería la cena ni por todo el whisky de Escocia —dijo ella. —No disfruto de discutir con nadie —dijo Blaze—. A mitad del corredor. —Cuando bailé contigo en la boda de tu hermana —le dijo Ross—. — Le dio la espalda. —¿Pueden coexistir en paz? —Lo dudo. —Lady MacArthur. —Acostado. la manta y las alfombras habían sido diseñadas en tonos apagados de azul y una mezcla de telas. se había colocado un catre en la habitación de la niña. Apartando los dos lados. Ross sonrió. —Lady MacArthur. Tomando turnos. Los soltaremos en un par de días.

Estoy duro por ti. sus cuerpos tocándose de la ingle al pecho. la arrojó sobre su hombro. estremeciéndose con su liberación. lo que significaba que su paciencia era poca. Ross la hizo dar vuelta en sus brazos. Volveré a rondarte. con una sonrisa jugando en sus labios. Lamentaba abandonar las Highlands y deseaba que su suegra desapareciera. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 176 . Luego dejó que la prenda cayera a sus pies. —Ross rodó encima suyo y la miró—. más que unos pocos minutos retrasados para la cena. y luego deslizó la media por la pierna. —Nos han tenido esperando —dijo Celeste cuando entraron en el comedor. El bebé la tenía cansada. La prenda cayó a sus pies. Ross se sentó en el borde de la cama. Blaze dejó que el canesú de su vestido se deslizara por sus hombros y cayera a su cintura. Se puso de rodillas frente a Ross y tiró de sus pantalones. —Estoy dispuesto y soy fácil. lo empujó con el pie y después se sacó los zapatos. —Ross cayó de espaldas sobre la cama. Blaze bajó la pierna derecha de la cama y puso la izquierda al lado de él. Blaze le hizo bajar la cabeza y lo besó. Recorriendo el pasillo. Saliendo del montón. —Me has matado. Se mecieron atrás y adelante. Cielos. Blaze se preparó para lo que venía. —Baja mi media —lo invitó. dejándola desnuda. Ross la rodeó con sus brazos y le tomó los senos a través del vestido. Blaze estaba con su camisola y medias. llevándola consigo—. —Y un infierno que lo harás. Cruzando la habitación. —Blaze levantó la cabeza y sonrió—. sus labios atrapados en un beso hambriento. —No te preocupes por morir y dejarme.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze oyó la sonrisa en su voz y se recostó contra el duro cuerpo de él. Ella fijó su mirada en la de él y se bajó las tiras de la camisola. Ross deslizó las manos por su pierna y sacó la liga. Volveré a casarme. —Ven a la cama —dijo con voz ronca—. Blaze se sentó a horcajadas. Él la sostuvo con firmeza y embistió profundo dentro de ella. Negando con la cabeza. tomándolo profundo dentro de ella. no me quedan cuarenta años. olas de placer la inundaban. Ross le quitó la liga. Blaze llegó primero al paraíso. ella agachó la cabeza y besó su virilidad. Centímetro a centímetro. Y él se lo devolvió del mismo modo. Blaze se paró frente a él. le bajó la media por la pierna. —Siéntate en la cama —susurró Blaze—. Vertió todo su amor en ese único beso conmovedor. malhumorada y con náuseas. Levantó la pierna derecha y la apoyó en la cama al lado de él. —Siéntate en mi regazo —dijo Ross. Cuando él los bajó. Arrojándola sobre su hombro. Marido y mujer descendieron las escaleras más tarde. su mirada manteniendo cautiva la de él. y te seduciré.

Blaze tuvo un mal momento cuando llegó la ensalada de hígado de ternero.. —¿Qué queda para comer? —preguntó Mairi a su hermano. por supuesto. Yo pago sus salarios. —Tu padre decidió que cenaríamos juntos en. El duque de Kilchurn sonreía. Ross pasó las tajadas de hígado a su propio plato. —Sí. Sírvele agua de cebada con limón. —Yo converso con quien quiero. —Sí. Casi sonrió con alivio cuando un lacayo depositó un cuenco de sopa de pepino en la mesa frente a ella. —Lady MacArthur —dijo Celeste—. Mis lacayos no serán usados para las necesidades de tus animales. —No atendemos a comedores mañosos aquí —dijo Celeste. Por favor. nunca había visto que nadie desafiara a la vieja bruja. —Ross miró a su madrastra—. Su mirada se había fijado en su madre. —Mi nombre es lady MacArthur —dijo Blaze a la mujer. No es problema servirle la ensalada de hígado de ternero sin el hígado. Blaze y Ross se sentaron frente a Mairi y Amanda. Sólo Amanda Stanley parecía no apreciar el humor. El duque y la duquesa de Kilchurn se encontraban uno en cada punta de la mesa. Tomando el plato de ella. milord. —Gracias. —Esto se ve delicioso. no tú. El lacayo parecía sorprendido de que ella le hubiese hablado. —Mi esposa no bebe alcohol —dijo Ross al lacayo—. en su primera noche aquí. y Mairi MacArthur se había tapado la boca con la mano. y oyó sonidos ahogados de diversión. La duquesa de Kilchurn puso mala cara. —Blaze metió la cuchara en la sopa y la probó. Su Gracia. Probablemente. esperando la respuesta de la mujer. —Mi esposa embarazada comerá lo que quiera —informó Ross a su madrastra—.. —Todo lo demás. dile a la cocinera que mi esposa no come carne. Blaze mantuvo su expresión plácida y la sonrisa serena. No necesita que la atiendan pero no se le servirán esas tres comidas. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 177 . le dijo—: Diga a la cocinera que la sopa está deliciosa. —Entiendo. La hija se veía un poquito nerviosa. Blaze colocó la servilleta en su regazo y se preparó para cenar con ella. siéntese. —La duquesa miró a Blaze—. Cuando el lacayo le dio el agua de cebada con limón. —Celeste miró a Blaze—. —Dodger. —Sí. Sintiendo la tensión que emanaba de la duquesa. Mairi MacArthur le sonrió. milady. pescado ni aves —dijo Ross. —No conversamos con el personal —le dijo Celeste. —Mis lacayos harán lo que ella pida —dijo el duque de Kilchurn a su esposa—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —No necesitaban esperar —dijo Ross.

Su perro se quedará dentro. cariño. —Cielos. Ross la observaba. —Vivir significa morir. con sus ojos azules muy abiertos. Llevó la copa de vino a sus labios. Blaze no pudo reprimir sus risitas. Demorando cualquier reacción. el personal se quedó mirando a la duquesa. Blaze apreció las enseñanzas de su propia madrastra. Deberíamos dejarlo afuera. —Blaze miró a su suegra—. nunca salgas corriendo. Entonces llegó el plato principal. —Su nombre es Puddles. Sabía que la duquesa quería que perdiera el control. caray. Blaze miró de reojo a su marido. —James. un lacayo entró en el comedor.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Bienvenida a la familia. tu esposa me está amenazando. —La noticia de la muerte de Pegasus nos entristeció. esperando un arrebato emocional. Ross no se molestó en mirar a ninguna de las dos mujeres. —Y entonces—: Oh. —¿Qué dijiste? —le preguntó Celeste. Luego de tomar un sorbo. devuelve siempre un insulto. dijo: —No amenaces a Celeste. Cargando una fuente. no perro —la corrigió Blaze. —Pasó por el caño equivocado. Mantén el rostro sin expresión. Miró de reojo a su esposo. Quien haga daño a mis animales sufrirá el mismo destino. su rostro una máscara de inocencia. —¿Tienes afición por los animales? —preguntó Mairi. —¿Realmente crees que amenazaría a tu madrastra? —Apoyó la palma de su mano en el pecho y dejó caer la otra a su vientre. Algunos antes que otros. —¿Estás amenazándome? —le preguntó Celeste—. —Blaze miró a su suegra con los ojos entrecerrados—. —No hay nada que temer —dijo el duque—. —Creo que eres valiente por correr en las carreras —le dijo Mairi. Papas asadas rodeaban un ganso asado. Todo movimiento cesó. No puedo entender el alboroto por la muerte de un caballo. debería haber sabido que servirían ganso —masculló Ross. tengo miedo del perro —se quejó Celeste—. —Todo Newmarket lloró cuando se enteró de la noticia —dijo Celeste—. Ross se ahogó con el vino y jadeó. Ross. En ese momento. —Adoro a los animales. ya fuese con furia o lágrimas. El silencio cayó como un hacha. supongo. Blaze lo miró. Él sonreía a su hermana. no afuera. murmurando—: Comer y discutir da acidez a mi hijo. Amanda Stanley asintió de acuerdo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 178 . Olvidé advertir que Puddles protege a Kyra y Sugar y que causará severo daño físico a cualquiera que los maltrate. —Nada. Blaze bebió su agua de cebada con limón y luego se secó la boca con la servilleta.

Mairi MacArthur estalló en carcajadas y luego tosió para ocultarlo. —Si Celeste da una galleta envenenada a Puddles —dijo Blaze—. me dirá si te gusta la manteca. Da pata a Kyra. —¿Grosera? Estabas amenazando. Kyra aplaudió. Blaze y Kyra salieron y deambularon por el jardín formal. Una sonrisa triunfante tocó sus labios. Cuando sostenga este diente de león bajo tu mentón. Ella lleva el futuro de los MacArthur dentro de su cuerpo. —Aprendí ese comportamiento de Roxie —dijo Blaze—. Pasó del desayuno en el comedor. ¿Qué te hace pensar que envenenará a Puddles? —Celeste envenenó a Hercules. La mujer se veía como si tuviera un alfiler clavado en sus inmencionables. y los animales hablan conmigo. ¿Galleta? Más tarde. Blaze logró evitar a su suegra la mañana siguiente. le haré tragar una galleta envenenada. convulsiones o inconsciencia podrían salvarla de otro enfrentamiento con la vieja bruja. y luego le diré que te dé la pata. Blaze esperó haber encontrado una amiga. Atrapando la mirada de la mujer mayor. —Llamaré a Puddles para que venga con nosotras —susurró Blaze al oído de la niña—. Da pata a Kyra.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Celeste. —¿Las flores hablan? —Las flores hablan a mi hermana mayor —le dijo Blaze—. Acompañadas por Puddles. ¿Una advertencia no es más bondadosa que un asesinato? —Veo tu punto. Blaze miró a Celeste de reojo. Cerró la puerta con llave y luego se volvió contra su esposa. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 179 . Kyra se veía confundida. —Sentémonos en este banco. Ven Puddles. —Roxie se hubiese desmayado por tu comportamiento esta noche. El mastín corrió hacia ellas y se sentó frente a su ama. tomando su té y tostadas en su propio dormitorio. ¿Te lo muestro? —Sí. ¿Estás lista? Kyra asintió. Ross acompañó a Blaze a su dormitorio después de la cena. Alegando cansancio por el viaje. Cuando la hermana de su esposo le hizo un guiño. y no permitiré que la enfermes porque no puedes controlar tu lengua. pero un observador me consideraría grosera. —Ross la atrajo a sus brazos—. La furia reprimida había enrojecido su tez. —Blaze tomó una flor amarilla que había recogido del prado—. no alteres a Blaze —ordenó el duque de Kilchurn—. Sólo sangre. y luego recorrió el pasillo hacia el cuarto de su hija. Blaze arqueó una ceja cobriza. Blaze no podía pensar en una excusa razonable para evitar el almuerzo en el comedor.

Puddles las seguía. no lo es —acordó el mayordomo—. —Sin dudas. —Cobarde. —¿Dónde están todos los demás? —Su Gracia el duque ha ido a Inverary House —respondió Dodger—. Blaze miró al lacayo a los ojos y señaló a su hijastra—. —Gracias. ¿Quién almorzará con nosotras? —Su Gracia. —Muy bien. —Milady. —No lo escuché. La duquesa ya estaba sentada para el momento en que Blaze y Kyra entraron al comedor. ¿verdad? —La madre de Su Señoría la hubiese adorado —dijo Dodger. Deferiré a sus deseos —dijo Blaze a la duquesa—. ¿Puedes buscar un libro grueso para levantar a Kyra a la mesa? TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 180 . —Puddles habló conmigo. milady. Celeste volvió su mirada de basilisco a la niña de cinco años. —El perro no entra en mi comedor —dijo Celeste. —Tú cállate. Su Gracia creerá que usted es una cobarde. —Eludir los problemas no es ser cobarde —le informó Blaze. provocando risitas sofocadas del personal. —Puddles come lo que cae al piso —dijo Kyra. —El mastín obedeció instantáneamente. El labio inferior de la pequeña temblaba. sonando como su padre—. —Gracias por el elogio. y las batallas nunca cesarán. A Su Gracia le desagrada la tardanza. ignorando su pregunta. Sin embargo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau El mastín levantó su pata. milady. Las señoritas Mairi y Amanda están visitando amigas. Aquí viene Dodger. —Tomaremos una bandeja en el cuarto de Kyra —dijo Blaze. Blaze se agachó junto a su hijastra. La dama mala no te hará daño. —Ah. —No le agrada Su Gracia. —Eres mi pequeña favorita. el almuerzo se servirá pronto —le informó Dodger—. siéntate fuera de la puerta. —Puddles no habló —dijo Kyra. —No llores —tranquilizó Blaze a la niña—. —Blaze sonrió al hombre—. Kyra y yo tomaremos el camino largo de regreso y podríamos llegar un poquito tarde. Puddles. cielos —dijo Kyra. Dodger. Su Señoría está investigando la desgracia de Hercules. su voz no admitía desobediencia. Blaze rió y rodeó a la niña de cinco años con su brazo. —Más risitas sofocadas cerca del aparador no ayudaron a la situación—.

El plato de Blaze tenía hongos grillados sobre tostadas y una pequeña ensalada de vegetales verdes. —¿Qué es esto? —Carne. y dijo: —Cielos. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 181 . Blaze vio a su hijastra pinchar un trozo de pollo y meterlo en su boca. y Blaze oyó más risitas ahogadas cerca del aparador. con el pollo en la mano. —Su Gracia está comiendo poussins a la parrilla con salsa de mostaza —respondió Blaze. demasiado tarde. —Yo lo comí. Se puso de pie.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze se sentó y acercó a su hijastra mientras esperaban. silenciando a la duquesa. Su respuesta satisfizo a Kyra. Kyra asintió y miró a la duquesa en la otra punta de la mesa. No pensó que eso le cayera bien a la vieja bruja. quien comenzó a comer otra vez. que también había hecho concesiones para una niña de cinco años. Aparentemente. necesitamos a Puddles. —¿Qué es eso? —Pollitos bebé. —Nos respetará a Kyra y a mí. Demasiado tarde. El plato de la duquesa tenía algo que Blaze prefería ignorar. —Déjalo ahí —dijo Blaze. el mastín oyó su nombre y comenzó a gemir por el pollo. Kyra la miró. —Pon el trozo de carne en la mesa —dijo Blaze. o lo lamentará. El mayordomo levantó a la niña y acercó más la silla a la mesa. Me rehúso… Blaze golpeó ambos puños en la mesa. el lacayo apareció y colocó un Shakespeare íntegro sobre la silla. Blaze oyó las risas no tan sofocadas en el aparador. La niña se veía horrorizada. La niña recogió un trozo de pollo que cayó inmediatamente al piso. Un lacayo sirvió a la duquesa primero y luego dejó sus platos. señalando el plato de la mujer. En pocos minutos. El plato de Kyra contenía queso tostado y pollo cortado en trozos diminutos. Kyra miró su propio plato y señaló el pollo. —¿Qué es eso? —preguntó. Kyra lo metió en su boca y levantó la mano vacía. —¿Está delicioso? —le preguntó. Luego se puso de pie para mirar a la mujer desde arriba. —La hija de la criada me repugna. el mensaje de su esposo había sido entregado a la cocinera. Kyra ya había bajado de la silla y buscaba bajo la mesa. Afuera de la puerta abierta. Nuevamente. Los cubiertos de la duquesa repiquetearon en su plato.

Morag y Jean iban detrás de ellas. milady. y luego visitaremos a mi papá. Blaze bajó corriendo las escaleras al recibidor. Metió el guante y el peine en un ridículo y respiró hondo. quiero que traigan un coche. pero el inconfundible sonido de gruñidos llegando desde el umbral la alentaron a permanecer callada. milady. Con el mastín abriendo el camino. empaca una maleta para mí y para ti. Puddles. Blaze levantó a su hijastra de la silla y la condujo fuera del comedor—. —Hablaré sobre esto con mi esposo. espió afuera y luego corrió por el pasillo hacia su cuarto. la duquesa se quedó mirándola y luego la furia contorsionó su expresión. Dodger miró las bolsas de viaje y frunció el ceño. Además de los guantes había un cepillo y peine de marfil. Puddles. Blaze estiró su mano libre hacia Kyra. Abrió la boca para hablar. Blaze y Kyra descendieron al recibidor. Había un par de guantes de cabritilla sobre la cómoda. ¿Qué sería mejor? Blaze robó uno de los guantes y el peine. Tendrían que mudarse a Inverary House hasta que la bruja partiera de Newmarket. empaca una maleta para Kyra y para ti —ordenó Blaze a la niñera—. Tomando a Sugar. quiero que te quedes aquí algunos minutos mientras Morag prepara nuestro equipaje —dijo Blaze—. mi madrastra y mis hermanas. Estoy segura de que Su Gracia agradecería saber lo insultante que ha sido usted con su nieta. Necesitaba algo que perteneciera a Celeste. Blaze recorrió el pasillo hacia la habitación de su hija. Celeste nunca haría caso de sus advertencias. Levantando sus faldas. y que me quedaré con su hija. Blaze subió rápidamente las escaleras y entró en la primera puerta a la izquierda. —Morag. —Sí. Necesito una palabra con Dodger. Abriendo apenas la puerta. cada una cargando dos maletas. ¿No será divertido? La niña asintió y se sentó en el taburete en su habitación. —¿Cuál es la habitación de la bruja? Dodger la miró desconcertado. Vamos. —Haré mi mejor intento. Desacostumbrada a la rebelión. —¿Se marchan. Kyra. —Dando la espalda a la mujer.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Sorprendida. —¿Qué debo decir a Su Señoría? —Diga a mi esposo que hemos ido a Inverary House —respondió Blaze—. Jean. milady? —Nos iremos algunos días. —Por favor. —Impide que ella suba. hágalo —dijo Blaze con expresión plácida nuevamente—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 182 . —La habitación de Su Gracia es la primera puerta a la izquierda. Ross había tenido razón al quitar a su hija de la presencia de esa mujer. Con la gatita en una mano. —Dodger. —Vamos.

PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 183 .

Las damas piensan que los hombres leemos la mente. Se dejó caer en una silla y depositó el paquete sobre la mesa. Debería haber regresado a casa para mantener la paz. —No me extraña que estés bebiendo a esta hora —dijo Ross. Su padre había ido a Inverary House antes del almuerzo. de Inverary. no porque esas dos fuesen a servir como amortiguador contra la lengua de su madrastra. Comprar turrones para Blaze y chupetines para Kyra endulzaría sus humores. con sus pensamientos puestos en su esposa y una sonrisa en los labios. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 184 . —Espero que los turrones eviten que mi esposa me deje fuera de nuestro dormitorio —dijo Ross. Ross entró y se detuvo para adaptar la vista de la brillante luz del sol a la taberna poco iluminada. Eso dejaba a Blaze para arreglárselas por sí misma y su hija. Recorrió la habitación con la mirada y vio a su hombre sentado solo a una mesa en un rincón. —¿Ustedes tampoco están de acuerdo? —¿Qué quieres decir con “tampoco”? —Raven está furiosa pero se niega a decirme la razón. —Blaze es una Original. Ross levantó su mano como saludo y se abrió paso entre las mesas. Ross caminó por High Street. Aunque admito que Blaze generalmente no contiene su lengua cuando está irritada.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 15 CAP TULO 15 A su esposa le esperaba una dulce sorpresa. —El agente Black llegará tarde hoy —dijo Alexander—. —Mi padre anotó los nombres de todos los que tuvieron acceso a Hercules. —¿Me has traído un regalo? —preguntó Alexander Blake. —Eso creo. Ross sonrió. Lo puso sobre la mesa frente a Blake. Alexander leyó detenidamente la lista. Había hecho un truco solapado dejándolas a ella y su hija solas con Celeste. —¿Por qué están listados los Stanley? —Dirk y Chad son los hijastros de mi padre —respondió Ross—. —¿No tienen ellos purasangres? —Emperor corrió en Epsom pero terminó segundo frente a Thor. ¿Asistirás a la reunión en Inverary mañana? Ross asintió y buscó un pergamino en su bolsillo. Supongo que supusieron que estaban más seguros en un grupo grande a lo largo del camino. Mairi y Amanda estaban almorzando con amigas. Alexander sirvió whisky en dos vasos y empujó uno por la mesa. y llevó el vaso de whisky a sus labios—. Al llegar a la taberna Birdcage. Los hombres no solucionan sus diferencias ofreciéndose mutuamente el tratamiento de silencio. pero su esposa podía defenderse y a su hija sin su ayuda.

—Thor de Inverary ganó —respondió Ross—. el rubí oscureció en el baile del Club Ecuestre y en tu boda. —Tu padre estaba transportando a Hercules de Newmarket a Epsom Downs cuando el caballo murió. la hermana es tan boba como mi esposa —dijo Ross—. de Stanley. Aparentemente. —¿Quiénes ganaron en Epsom? —preguntó Alexander. —Raven lo sabe porque lo sabe. Hoy estarías casado si Blaze y yo no los hubiésemos tomado. Alexander puso los ojos en blanco. —La tuya es la tercera lista que recibo —le dijo Alexander—. pero Raven me hizo enojar cuando los ofreció antes de consultar conmigo. —¿Qué hay de la muerte de Pegasus? —La muerte de Peg fue un accidente —contestó Ross—. sacudiendo la cabeza—. No pretendo ofender. Alexander bebió su whisky. —Su necesidad era mayor —dijo Alexander—. —¿Podría alguien haber hecho algo para provocar que se quebraran las rodillas de la yegua? —Bobby Bender es el mejor en el negocio —dijo Ross. —Quien haya calificado a las mujeres como el sexo débil tenía la cabeza metida en el culo — dijo Ross. —Alguien alimentó a Hercules con zanahorias embebidas en veneno. —He aprendido a no descartar nada. —Los establos Inverary tuvieron un intruso la noche que Pegasus ganó el Craven —dijo Ross—. Rechacé su ofrecimiento de fijar otra fecha. Alexander rió. fue tercero. —¿Cómo lo sabe? —le preguntó Ross. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 185 . de Wakefield. y ahora está haciéndome pagar.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Revisemos la cadena de eventos —dijo Alexander—. —¿Qué quieres decir? —El anillo de compromiso que di a Raven es un excepcional rubí estrella —respondió Alexander—. Raven cree que el villano asistió al baile del Club Ecuestre y a tu boda. y alguien drogó a Blaze antes de la Primera Primavera. Él no se burla del abracadabras de Raven. Me dio una lista de invitados y sugirió que las comparara. —Cielos. fue segundo y Ajax. Alguien asesinó al jinete de Inverary dos semanas antes del Craven. Emperor. Se quebró dos rodillas. La leyenda dice que el rubí estrella oscurece a rojo sangre si su dueño está en peligro. ¿Crees en tales cosas? Alexander Blake se encogió de hombros. Él revisó a Peg antes de que la sacrificáramos y hubiese reconocido un crimen. —¿Dónde aprendiste eso? —El agente Black cree en cualquier cosa que ayude a resolver un crimen —le dijo Alexander—. —Me disculpo por robar tus planes de boda —dijo Ross—.

. Ross cruzó el recibidor hacia las escaleras. Después.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Nunca se ha dicho nada más cierto. Qué afortunado que su esposa no fuese una mujer de pieles y joyas como su madrastra. Su esposa había estado cuidando de sí misma. Los turrones y los chupetines deberían allanar el camino. Salió por la puerta y se quedó en el patio hasta que pudo apagar su furia. Esperaba que su esposa no hubiese sufrido mucho a su madrastra o de aburrimiento. —Se metió la lista en el bolsillo. —Bienvenido a casa. Se ocuparía de Celeste ahora. —¿Sucedió algo hoy? Dodger asintió. Quitar a Kyra de la presencia de la bruja había sido más sencillo que la confrontación y agitación en la familia. y lady MacArthur amenazó a Su Gracia. Blaze no era del tipo que se ponía a bordar.. Ross no confiaba en sí mismo para hablar con Celeste. Su padre nunca debería haberse casado con la bruja trepadora social. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 186 . aunque su condición exigiera que se tomase la vida con más calma. si es que esperaba encontrarla arriba. Ross volvió sobre sus pasos al recibidor. Sabía que su padre se había sentido solo tras el accidente de su madre. —¿Mencionó lady MacArthur su destino? —Lady MacArthur dijo que iba a Inverary House —respondió Dodger—. —En el almuerzo. Ross se paró y le estrechó la mano. Ella prefería la actividad. Ross sabía que él tenía la mayor parte de la culpa. había estado preocupándose sin razones. Ross bajó de su carruaje frente a MacArthur House. Aparentemente. pero. —Gracias. Debería haber insistido en que Celeste mostrara respeto por su hija y su difunta esposa. milord —lo saludó Dodger. y que se quedaría con su hija. Había estado de buen ánimo esa mañana. diciendo—: El agente y yo compararemos las tres listas esta noche y las llevaremos a casa de Inverary mañana. Ross entró al recibidor y miró a Dodger. Dodger. —Gracias. y luego buscaría a su esposa e hija. Treinta minutos más tarde. —Te veré mañana entonces. Con el paquete en la mano. —¿Escuchaste por casualidad esas palabras desagradables? —Su Gracia llamó a la señorita Kyra la hija de la criada —le contó Dodger—. —Lady MacArthur no está en casa —dijo Dodger—. lady MacArthur y Su Gracia intercambiaron palabras desagradables. El mensaje sonaba como que su esposa lo había dejado. lady MacArthur empacó sus maletas y se fueron a Inverary House. Las cejas de Ross se unieron bruscamente. Dodger.

Lo último que deseaba era una discusión con su padre. y Blaze espera al heredero. Ross subió las escaleras al segundo piso y recorrió el pasillo hasta la sala de estar. —Soy tu esposa… —Kyra tiene mi sangre —la interrumpió él—. En el almuerzo hoy. —¿Está el duque en casa? —Sí. milord. Desde entonces. A tu nieta. —Tu esposa fue irrespetuosa conmigo —se defendió Celeste—. —Blaze nunca amenazaría a nadie sin ser provocada —dijo Ross. que estaba sentada cerca de una ventana que daba al jardín. —Blaze y Kyra tienen más derecho a vivir aquí que tú —le dijo el duque. madame. —¿Por qué nunca antes me lo dijiste? —le preguntó su padre. Me amenazó con ese perro monstruoso. —No me tientes a enviarte a la pensión Rowley y pedir el divorcio —le advirtió el duque. —Y tú eres la hija del vicario –replicó Ross—. Protegí a mi hija quitándola de la presencia de tu esposa cuando debería haber quitado a tu esposa de la presencia de mi hija. Pueden permanecer allí hasta que nos marchemos de Newmarket. Ross entró en la sala de estar y avanzó hacia su madrastra. Se detuvo un momento antes de entrar. —Eso resuelve el problema —dijo Celeste.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —¿Se encuentra la duquesa en casa? —Sí. Mi esposa y mi hija tienen la sangre de aristócratas mientras que tú. mirando a su padre—. ha tratado a Kyra cruelmente. Blaze empacó sus maletas y se mudó a Inverary House para proteger a mi hija. no puedes creer que yo… —Silencio. tu esposa se refirió a Kyra como la hija de la criada. milord. —Pero… —Cierra la boca o la cerraré por ti. y no tienes motivos para obtenerlo. Llamaste a Kyra “la hija de la criada”. —¿Cómo te atreves a mostrar semejante falta de respeto a Blaze y Kyra? —dijo Ross sin preámbulos. y notó que su padre se acercaba a ellos—. Dejando su paquete sobre la mesa del recibidor. —Es la hija de la criada. hijo? —Celeste tiranizó a Janet hasta la tumba —respondió Ross. —Los divorcios son imposibles de obtener —dijo Celeste—. —¿Qué ha sucedido. —James. —Todo estaba en paz hasta que te casaste con la bastarda Flambeau —dijo Celeste a Ross. Celeste. mirando a su esposo—. Su padre estaba trabajando en el escritorio al otro lado de la habitación. no tienes ninguna. —Nunca mencioné esto porque no quería crear agitación en la familia —le dijo Ross—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 187 . esperando que su padre no defendiera a la bruja.

Cruzando los brazos sobre el pecho. y las tratarás con respeto. dejándola sola. Envía a alguien por mi coche —ordenó al mayordomo. Su madrastra no era tonta respecto al dinero y el estatus social. Ella había descendido esas escaleras más silenciosa que la gatita Sugar. Ross saltó de su carruaje frente a Inverary House. —Gracias. —¿Dodger entregó mi mensaje? Ross miró a su esposa. Insistiría en que Blaze y Kyra regresaran a casa con él. —Ross debería haberse casado con Amanda —dijo Celeste—. —Me dejaste —la acusó Ross—. Un hombre rico puede comprar los motivos para el divorcio. —Diré a Su Señoría que usted ha llegado. dándose vuelta para partir—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Eres estúpida si crees eso —le dijo el duque de Kilchurn—. Traeré a mi familia a casa. —Me disculpo. —Ross bajó las escaleras hasta el recibidor—. pero Su Señoría me dio órdenes. No conocía muy bien a su padre si consideraba vanas sus amenazas. Tinker asintió. y robaste a mi hija. —No hagas nada precipitado —le aconsejó Ross—. Su voz no admitía desobediencia. Ross dudaba que Celeste siguiera insultando a su esposa e hija. Tinker corrió por el recibidor y bloqueó su camino. Ross se apoyó contra la mesa del recibidor. —Me casé con la mujer a la que amo —dijo Ross. Menos de media hora más tarde. —Celeste. milord —lo saludó Tinker. abriendo la puerta principal—. dirigiéndose a las escaleras. Tinker. —Quiero a mi esposa. —¿Dónde está mi esposa? —preguntó Ross. Todo estaría bien si lo hubiese hecho. —Rescaté a tu hija de esa bruja maligna. La enviaré a Londres y le daré una pensión. tu crueldad con una niña de cinco años me enferma —dijo el duque—. Tomando el paquete de dulces de la mesa. y Magnus Campbell usará su influencia para asegurarse de que los jueces concedan el divorcio. se dirigió afuera a esperar. Ross preguntó: —¿Por qué te casaste con ella? —Me sentía solo por tu madre y Celeste estaba a mano —respondió su padre—. —Buenas tardes. Lamento haberme casado contigo. Cuando llegaron a la escalera. Hemos estado esperándolo. Utiliza la temporada de carrera para ponderar la situación en tu mente. Padre e hijo abandonaron la sala de estar. milord. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 188 . Después de lo que había sucedido con su padre.

—¿Te casaste conmigo porque me amabas? —Bueno. no me casé contigo para hacerte miserable —respondió Ross. —Realmente eres una bruja taimada —dijo Ross. ¿qué está haciendo aquí? —Kyra y yo estamos visitando a la tía Bedelia algunos días —le dijo Blaze—. —¿Por qué no te quedas aquí también? —No puedo insultar a mi padre mudándome a Inverary House. —Ross se pasó una mano por el cabello—. Ahora sabe qué ha estado sucediendo y estuvo hablando de divorciarse de Celeste. Será bueno para nuestra hija hacer amigos.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Dodger me contó sobre el problema en el almuerzo. —¿Me extrañas? —¿Eso te sorprende? —preguntó Ross—. obstinado y vanidoso. Ese se fundió en otro. La sonrisa de su esposa era puros rayos de sol. —Te mudabas a la pensión Rowley cada vez que ellos estaban en residencia —discutió Blaze—. te amaba antes de que cayéramos en la cama. Un hombre sólo compra turrones y chupetines para una mujer a la que ama. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 189 . ¿Qué es diferente ahora? —No quiero dejar a mi padre solo —le dijo Ross—. —Ahora que hemos aclarado este asunto del amor —dijo Ross. No ha nacido la mujer que pueda resistirme. —¿Cómo…? —Soy rico. y Kyra está pasándola bien con mis hermanas. Sabes. Debería haber dejado a Kyra en las Highlands. Mi hermana Belle nos visitará más tarde. Su hijastra es de la edad de Kyra. tengo título y soy apuesto. —Cariño. —Sabía que me amabas. apoyando la palma de su mano en la mejilla de ella—. Blaze le tocó el brazo. —Entonces. cariño. y dudo que Kyra jamás haya obtenido tanta atención. Un hombre extraña a la mujer a la que ama. —Ross la atrajo a sus brazos—. —También eres arrogante. Y otro. Ross agachó la cabeza y tomó sus labios en un beso apasionado. —Tu hija debe estar contigo. busca a Kyra e iremos a casa. —¿Me amas? —Me casé contigo. Su esposa se veía estupefacta. —Nadie es perfecto. Sophia está dibujando su retrato mientras Serena la entretiene tocando la flauta. Puedo ver que hacer amigas será bueno para nuestra hija. —Ross le pasó el paquete de dulces y le guiñó un ojo—. —Pensé que te casabas conmigo porque estaba embarazada —le dijo ella. te extraño cuando no estás cerca. —También te amo. echándose atrás—.

—Buenas tardes. si no sé cuáles son. —Nada de lo que digamos sale de esta habitación —dijo el agente Black. —Convertí a Loco Eddie en niñero —dijo Alexander sonriendo—. —¿El espionaje no produjo ninguna pista? Alexander Blake pasó su mirada del paisaje que pasaba al agente Black. El duque de Inverary estaba sentado tras su escritorio. —Inverary está protegiendo al muchacho —dijo Alexander—. Después de las presentaciones. —Gracias por los turrones. Son sólo tres días a partir de hoy. —Arreglarán sus diferencias —dijo el agente—. Me reuniré con tu padre mañana. Conocemos el camino. —Espiar sólo produjo problemas entre Raven y yo. —No quiero dejar a mi padre solo esta noche. Los dos bajaron y se dirigieron a la puerta principal. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 190 . —No puedo arreglar nuestras diferencias —replicó Alexander—. —Eso podría resultar peligroso para nuestro testigo. pero Bedelia dijo que deberías seguir la corriente a una vieja dama. Lo que sea que planeemos debe mantenerse en secreto. Qué bueno verlo otra vez. los cuatro se sentaron en las sillas de cuero. Tengo entendido que está prudentemente casada y establecida ahora. Eddie acompaña a Jack por la ciudad durante el día intentando encontrar al hombre que drogó a Blaze. —El chisme sobre la hija de Inverary corriendo con un purasangre llegó a Londres —dijo el agente Black—. —Raven te lo dirá cuando esté preparada. —Supongo que puedo estar sin ti tres días —dijo Ross—. El duque de Inverary sirvió una medida de whisky en cinco vasos. —Blaze está casada —dijo Alexander—. Cuatro sillas de cuero habían sido ubicadas en semicírculo alrededor del frente del escritorio. así que entonces te veré. Eres bienvenido a quedarte a cenar. —Los MacArthur ya han llegado. El agente Black rió entre dientes. milord —los saludó Tinker—. Quiere que traigas a tu padre y madrastra a la cena la noche del sábado. Su carruaje se detuvo en el patio de Inverary House. —Su Gracia nos espera —dijo Alexander. un sonido que pocas personas escuchaban. y estuvieron listos para discutir el problema. agente Black. Tinker. —No comprendo. Deberías haber visto la expresión en su rostro. y bailaremos en tu boda. mirando a cada hombre por vez—. —Gracias. pero el jurado no ha decidido sobre lo de establecida todavía. —Blaze le rozó la mejilla con un dedo—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Tía Bedelia insiste en que me quede hasta el domingo —dijo Blaze—. —Yo tampoco —acordó Blaze—.

—Thor será apuntado debido a su victoria en el Derby. —Un caballo no necesita ganar la Triple Corona para obtener buen dinero —dijo el duque de Inverary—. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 191 . Matar un caballo es una cosa. Podría ser un apostador. un número de factores puede interferir para que el mejor caballo no gane la carrera. Un purasangre puede hacer una fortuna con el servicio de semental. —Colocaremos una línea de guardias abierta. pero Su Gracia no contrataría a un rufián para asesinar a su propio jinete. alrededor de la finca Inverary —dijo Alexander—. —¿Por qué no lo hacemos esta noche? —preguntó Ross. quedará advertido si algo sale mal —dijo Alexander—. —Atraparlo será sencillo si sabemos qué noche planea moverse —dijo Ross. —¿Bien? —Si lo hacemos esta noche. ¿Speyside? El duque de Inverary asintió. —Tenemos que atraparlo en el acto —agregó el duque de Inverary—. —Eso es cierto —acordó Ross MacArthur—. pero Ross no envenenaría su propio caballo. Estarán esperando dentro del establo de Thor. pero también tenemos que atrapar al asesino. —Ross bebió su whisky mientras los demás reían entre dientes ante su comentario. —Raven me entregó la lista de invitados al baile del Club Ecuestre y la boda —dijo Alexander—. —El agente Black levantó su vaso de whisky para brindar por el marqués—. —¿Qué listas son esas? —preguntó el duque de Inverary. milord. El villano verá los guardias y pospondrá la acción. quitaremos algunos guardias. —Debemos proteger a Thor —dijo el duque de Kilchurn—. Si no. —Yo anoté a cualquiera que tuviese acceso a Hercules —dijo el duque de Kilchurn. El agente Black miró a Alexander. —Bien pensado. Está convencida de que el asesino asistió a esos eventos. y los hombres desesperados cometen errores. el culpable se beneficiaría económicamente amañando la Triple Corona. —El marqués de Awe se beneficiaría —dijo Alexander—. Obviamente. Esperar la noche antes de la carrera significa que estará desesperado.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Discutimos sobre posibles sospechosos —habló Alexander—. —O podría ser una mujer. sólo podemos comprobar la entrada en propiedad privada. Levantó el vaso y miró a su suegro—. pero matar a un jinete es otra. —¿Cómo propone hacer eso? —preguntó el duque de Kilchurn. visible. Un caballo que apareciera o ganara en las Carreras Clásicas puede hacer casi tanto dinero como el ganador de las Tres Grandes. La noche antes de la Carrera de las 2000 Guineas. —¿Alguna idea? —preguntó el agente. —El duque de Inverary se beneficiaría —dijo el agente Black—. —El agente decidió que el villano no necesita ser dueño de un caballo —dijo Alexander—. En cualquier ocasión. —¿Comparaste las listas? —preguntó Ross. Lo forzaremos a actuar la noche de nuestra elección.

. volviéndose hacia Inverary—. que la duquesa esté visitando a lady Althorpe. levantándose del sofá—. Riendo entre dientes. —Agradezco a un Dios piadoso —dijo la tía Bedelia—. El comportamiento de él en la boda ensombrecía esa posibilidad. Puedo ver la razón por la que Magnus le dio su corazón. y el mayordomo apareció. Espero que encuentren juntos la paz en el más allá. Raven sonrió a la anciana. Tinker salió de la sala de estar. Su madrastra era definitivamente un gusto adquirido. y tu madre fue la esposa de su corazón. la tía Bedelia y Raven recorrieron el pasillo. me gustaría que Raven hiciera otra lectura. podríamos aprender algo diferente. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 192 . Raven se quedó callada. El agente Black asintió. palmeándole la mano—. —Nunca perdería la oportunidad de atormentar a Alexander. —Pediremos a su tía que también observe el anillo del jinete. En la pared cerca de ellas estaba el retrato de Gabrielle Flambeau. Tomadas del brazo. y no repitas nada de lo que oíste. —¿Papá realmente la amaba? —preguntó Raven—. entrando de prisa en la habitación—. —Lady Bedelia —la llamó Tinker. —Tu madre era exquisitamente hermosa —dijo Bedelia—. —Mi tía Bedelia está de visita —dijo el duque—. Raven se preguntó si Alex y ella alguna vez compartirían ese amor grandioso. la tía Bedelia y Raven se encontraban juntas en la sala de estar. Raven golpeó a la puerta de la oficina y luego abrió sin esperar que le dieran permiso. —Sí. —Tinker —llamó el duque. Su Gracia. Todos los niños querían que sus padres se amaran. —Sí.. Varias puertas más allá por el pasillo desde la oficina del duque. su tercer matrimonio es una agradable compañía. milady. Su Gracia… —Diga a mi sobrino que estaré allí ahora mismo. —Los caballeros quieren una lectura —dijo Bedelia. Si ella hace la lectura. ¿O ella era una comodidad encantadora? —Magnus nunca ha dejado de amar a Gabrielle —dijo Bedelia. su mirada chocando con la de Alexander. Las palabras de su tía la animaron. —Estaba caminando por el pasillo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Si aún tiene el vaso usado para drogar a su hija —dijo el agente Black. mocosa. Qué pena que no hayan podido casarse. —Hola. La puerta se abrió instantáneamente. Siempre creí que el primer matrimonio de tu padre fue un error. Siguió dentro a su tía. —Busca a la tía Bedelia —dijo el duque—. ¿Vienes? Raven sonrió.

Raven rió suavemente. El agente Black. Bedelia bebió el whisky y luego asintió. — Miró de reojo a Alexander. Alexander cruzó la oficina. y haría bien en observar la estrategia de su tía. La expresión consternada de él alentó a Raven. —Te hubiese llevado si me hubieras enviado una nota. Bedelia se sentó en una silla de cuero frente al escritorio de su sobrino y tomó el vaso de whisky de alguien. Alexander ofreció su atención a Bedelia. —Bedelia miró a su sobrino—. Su sonrisa era más amable que cariñosa. —¿Hay alguna razón en particular? —Es listo para ser inglés —dijo Bedelia—. Amadeus Black sonrió. Bebió el líquido ámbar. pero no estabas en casa. Cuando ella inclinó su cabeza plateada. —Venga y siéntese frente al escritorio —le dijo. no lisiada. Raven no pudo contener su risa. Bedelia miró al agente. —Así está mejor. —Whisky Speyside. Los duques de Inverary y Kilchurn sonrieron. tomándola del brazo. ganándose una mirada irritada del muchacho. —No quería molestarte —le dijo ella—. él dijo—: Agradecería… —Deme el anillo primero —dijo Bedelia. —Magnus. por supuesto. Bedelia miró la mano sobre su brazo. al igual que Raven. Roxie y Celeste también deben venir. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 193 . Incluso Alexander sonrió. No debería faltar el sábado. Dame whisky Highland. —Tía Bedelia.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ofreciéndole una cariñosa sonrisa. el joven de Raven. también. —Soy vieja. todos en esta habitación deben asistir a nuestra cena el sábado —dijo Bedelia—. has conocido a Alexander Blake. añadiendo—: Traiga al muchacho con usted. y los hombres también. El duque abrió una botella y se la pasó. —Hola. —El príncipe Lykos nos acompañó a mí y mis hermanas a Newmarket. agente. —Me hubiese tomado el tiempo —dijo él. y no te molestes con un vaso. —Pasé por aquí ayer —dijo él—. Confíe en mí. —Debe venir a la cena el sábado. Alex. tía. quiero que conozcas al agente Amadeus Black y. Alexander Blake y Ross MacArthur quedaron boquiabiertos por la sorpresa. —Eso es fácil de arreglar. —Tendré en cuenta tu oferta la próxima vez. Tenía la sensación de que Alexander no era contrincante para Bedelia. Sé que estás ocupado con la investigación y otras cosas. —¿Puedo llamarla Bedelia? —le preguntó el agente Black.

No olviden la cena del sábado. —¿Qué quieres decir con eso? Raven le ofreció una sonrisa ambigua. Deme el vaso. trae el whisky. hay más en este mundo de lo que tu lógica puede explicar. —Veo un cielo nocturno con cientos de estrellas titilantes y una perfecta luna creciente. —No todos somos tramposos como tú.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Bedelia estaba deslumbrando a los caballeros. —¿Necesita privacidad? —estaba preguntando el agente a su tía. —No. Bedelia estiró la mano. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 194 . Bedelia se levantó de la silla y miró a cada hombre por vez—. Veo una vela con una mecha prominente que se convierte en un hombre entregando este vaso a un niño escuálido. —¿Puede describir al hombre? —le preguntó el agente Black. Bedelia lo cubrió con su mano derecha. Raven archivó esa idea para uso futuro. o lo lamentarán. Raven. —¿Se lo dijiste? Raven miró a Alexander. Un plaid MacArthur está tendido sobre la luna. —Pide una lectura a mi tía. y un dirk descansa encima del plaid. y el agente Black le pasó el anillo con la cabeza de jabalí. —Dejando el vaso sobre el escritorio. —Miró al agente—. —¿Perdón? —Le contaste a tu tía lo que viste —la acusó Alexander. su rostro es un pabilo. Bedelia bebió el whisky Highland. lo que hizo que la tomaran en serio. —Bedelia sostuvo el vaso en su mano izquierda y lo cubrió con la derecha—. —Joven. —El hombre es rubio. Sosteniendo el anillo en la palma de su mano izquierda.

—No. y había un enorme ridículo a su lado sobre la chaise. poniéndose de costado. el villano no se moverá. Blaze cruzó su dormitorio para inspeccionar su reflejo en el espejo de pie. Los caballeros planean atraparlo la noche antes de la carrera. oyendo un golpe en la puerta. Se miró sin ver realmente. sus pensamientos estaban con su esposo. El villano vendrá esta noche porque sabe que los mozos de cuadra beben las noches de sábado. Vi la resolución en mi visión. Si ellos vigilan los establos. —Hacemos nuestra jugada esta noche —les dijo Bedelia. Sugar y Beau contigo. Vestida para la cena. —Adelante —dijo. —¿Por qué no se lo decimos al agente? —le preguntó Raven. diciendo—: Tía Bedelia nos está esperando. —Tía Bedelia quiere vernos en privado antes de la cena. Raven entró al dormitorio. Lleva a Puddles. mirando a su hermana. —Beau está alojado en el establo de Thor —dijo Blaze. No sabía cómo eso era posible. —¿Qué visión fue esa? —le preguntó Blaze. —¿Se ve más grande mi vientre? —preguntó Blaze. la tía Bedelia se encontraba en la chaise frente a la chimenea en su dormitorio. Blaze posó una mano sobre su vientre. pero tenía fe en su tía abuela. —Los caballeros no atraparán al villano —respondió tía Bedelia—. Vestida para cenar con invitados. Incluso la perspectiva de ver a su suegra no podía aguar su ánimo. Lo único que tienen que hacer es seguir mis instrucciones. Ocúltense dentro del establo de Thor. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 195 . —¿Alguien estaba herido en tu visión? —Sigan mis instrucciones y todo estará bien —le aseguró Bedelia—. Necesitamos atraparlo. no sólo evitar que lastime a Thor. Ross le había manifestado su amor. —No creerán a una anciana —respondió Bedelia—. tía Bedelia había prometido que Celeste MacArthur nunca volvería a molestarla. —Vamos a atrapar a un asesino —dijo Bedelia—. Puddles roncaba a sus pies. —La visión que me envió a Kilchurn House para acompañarlos a Inglaterra —dijo Bedelia—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau CAPÍÍTULO 16 CAP TULO 16 Lo extrañaba. y apenas podía esperar para empezar el resto de sus vidas juntos. Tía Bedelia le había prometido que dormiría junto a su esposo esa noche. —¿Qué jugada es esa? —preguntó Blaze. —Raven puso los ojos en blanco y se dio vuelta. Sugar estaba acurrucada en su regazo. —¿No es ese el trabajo del agente de policía? —le preguntó Raven. Además.

—¿Y luego aprieto el gatillo? —No aprietes el gatillo —ordenó Bedelia—. —Les diré la verdad —respondió Bedelia—. caminando por el oscuro sendero hacia los establos. —Sacas la pistola del ridículo y apuntas al intruso —le dijo Bedelia. Había atardecido y estaba convirtiéndose rápidamente en noche. Párate cerca de una ventana abierta para poder ver el anillo a la luz de la luna. Una por una. No sé cómo usar una pistola. no matarlo —dijo Bedelia—. Deja que tus animales se paseen por donde quieran dentro del establo. Si cometes un error. Bedelia le pasó su ridículo. las estrellas aparecieron en el cielo nocturno como antorchas siendo encendidas. La luna llena había salido al este. —Blaze se rió. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 196 . —¿Qué hacemos cuando el asesino entre al establo? —preguntó Blaze. Al llegar a la planta baja. —No hay nada que temer —respondió Blaze—. Blaze y Raven corrieron por el pasillo hacia la escalera trasera. —Lo sé —la interrumpió Bedelia—. y darás la señal a Blaze. el villano estará cerca. Raven rió suavemente. Una pistola descargada y un mastín baboso nos protegen. se encontraron con el mayordomo. —No las he visto en todo el día. porque lo sé. —¿Qué debo hacer yo? —le preguntó Raven. Tomen las escaleras de los sirvientes. Raven sonrió y asintió a su tía— . —¿Cómo sabes cuál es el momento adecuado? —preguntó Raven—. No tendrán que esperar mucho. —Nunca nos viste —dijo Blaze. Las hermanas salieron de prisa por la puerta del jardín. Sostenla así —le demostró—. Tinker sonrió. Están haciendo algo para mí. —¿De qué sirve un arma descargada? —le preguntó Raven. —Tú llevas ese rubí estrella —dijo Bedelia—. —¿Cómo la disparo? —Déjame mostrarte. Enviaré a sus hombres al rescate en el momento adecuado. comenzando su viaje hacia el oeste. —Bedelia sacó el arma de su ridículo y rió entre dientes cuando las hermanas retrocedieron—. La pistola no está cargada. Cuando el rubí oscurezca.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Deja salir a Beau de su compartimiento —le indicó Bedelia—. —¿Cómo excusarás nuestra ausencia de la cena? —preguntó Blaze.. con el mastín siguiéndolas. y las verán pronto. —No olvides la gatita sorda y el burro. y pon el dedo en el gatillo aquí. —Usa mi pistola. —¿Pistola? —exclamó Blaze—. —¿Estás asustada? —preguntó Raven. —Queremos asustarlo. Aquí están el ridículo y Sugar —dijo Bedelia—..

Coma una. Luego dejó a Sugar en el suelo. —Párate junto a la ventana en el compartimiento frente al de Thor —dijo Blaze. Se adelantó silenciosamente. Cuando apunte la pistola. La oscuridad se sentía desconocida. Raven abrió la puerta del establo. Las hermanas se quedaron juntas en el compartimiento. sonriendo—. —Papá querrá sus cabezas si no podemos salvar a Thor. El patio del establo estaba desierto. amartillando el gatillo—. Puddles había desaparecido en un compartimiento vacío. apuntando la pistola a la figura. El sonido de botas sobre las tablas del suelo se hacía más y más cercano. El señor se detuvo en un instante. Sugar clavó sus garras en la viga de madera y subió despacio al pajar. o su cabeza y su cuerpo estarán separados. —No se mueva —ordenó Blaze.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Dudo que el villano lleve un arma —dijo Blaze—. Raven fijó su mirada en el anillo de rubí estrella. —El hombre mecha2 —murmuró Raven—. casi expectante. y entonces la puerta se cerró tras ellos. —¿Discúlpeme? 2 Wick = Mecha. —Ponga las manos en el aire —ordenó Blaze. Blaze vio a Beau deambular del fondo del establo al frente y luego regresar a la parte trasera.) Página 197 TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén . —Estaba en la cena de sus padres —dijo Chadwick. Blaze supo que había llegado el momento. —¿Chadwick Simmons? El señor sonrió y dio un paso hacia ellas. —¿Tiene zanahorias? —Pensé que Thor merecía un bocado. El señor perdió la sonrisa. Oyó los sonidos conocidos de herraduras sonando en las tablas de madera y caballos bufando. sacando al burro de su compartimiento—. Su padre me pidió que controlara la seguridad de Thor. Envenenó a Hercules y probablemente intentará lo mismo con Thor. Blaze vio una figura oscura detenerse frente al compartimiento de Thor. —Bedelia tenía razón —susurró Blaze—. Blaze olió los familiares aromas de caballos almizclados y heno. Blaze miró rápidamente sus manos. Sintiendo el toque de su hermana en el brazo. Los mozos de cuadra están bebiendo. en inglés (N. seguida por Puddles. Blaze se deslizó dentro. y Blaze sacó la pistola del ridículo de su tía. Voces y risas de hombres flotaban por el patio. —Qué bondadoso de su parte. de la T. tú enciende la antorcha. Raven encendió la antorcha y soltó un grito ahogado. Oyó el chirrido de la puerta al abrirse y comenzó a sudar. Chadwick Simmons. probablemente estaba relajado encima de un fardo de heno.

Sin una palabra más. toma esas zanahorias contaminadas —dijo Blaze—. apuntando la pistola a la cabeza de ella—. —Raven. —Quédense donde están —dijo Chadwick. ¿Galleta? Galleta para Puddles. y lo mandó volando hacia los hombres. Sugar saltó del pajar al hombro del señor. Chadwick gritó y perdió el agarre sobre Blaze. Blaze y Raven entraron en la casa por la puerta trasera y subieron las escaleras de los criados. —Sí. —Y no parecen demasiado preocupados por nuestra salud. Blaze y Raven siguieron a los hombres por el sendero hacia la mansión. Chadwick arrojó las zanahorias. déjalo —ordenó Ross. —El arma no está cargada —gritó Raven. El perro soltó al señor y corrió al lado de Blaze. agarrando la pistola y a ella. Blaze puso a Beau en su compartimiento y tomó a Sugar en sus brazos. su enorme boca de mastín pegada a la pierna del señor. Ross entró corriendo. Enviaremos a un lacayo a buscar a las autoridades locales. Las hermanas podían oír a la duquesa de Kilchurn antes de llegar a la sala de estar del segundo piso. Antes de que Ross pudiera agarrarlo. Uno pensaría que ellos atraparon al culpable en vez de nosotras. Raven asintió. Los tres se detuvieron en seco. —Mi hijo nunca asesinaría a nadie ni lastimaría un animal —estaba insistiendo Celeste MacArthur. —¿Estás bien? —preguntó Alexander a Raven. Ross y Alexander arrastraron a Chadwick fuera del establo. —Da un paso y se lo quiebro. Y entonces el sonido de las voces de hombres en el establo distrajo a Blaze. La puerta del establo se abrió de golpe. —¿Estás bien? —preguntó Ross a Blaze. —Míralos —dijo Blaze—. Ross y Alexander hicieron girar al señor sobre su estómago. —Lleven al señor a la casa —les dijo el agente Black—. Beau emergió de un compartimiento detrás del señor y lo pateó. clavándole las garras. —Sí. seguido por Alexander y el agente.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Coma una zanahoria. o la mataré. Chadwick arrojó la pistola a Ross y tomó a Blaze por el cuello. Tomando una cuerda. Vamos. —Puddles. Puddles atacó. Puddles. Y entonces estalló el pandemónium. el agente Black le ató las manos tras la espalda. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 198 .

—Estos dos enfrentan cargos por múltiples asesinatos —dijo el agente—. su hermana asentía de acuerdo con él. —Deja que se desahogue. soy tu esposa —chilló Celeste. Tinker lo interrumpió. Yo debería haber tenido el título. —Eso es mentira —gritó Celeste—. el duque de Kilchurn puso su brazo frente a su hijo. —¿A qué te refieres? —preguntó Celeste. Cuando Ross dio un paso hacia ella. —Madre quería que te casaras con Amanda para que ella pudiera vivir rodeada de lujo cuando tu padre falleciera —dijo Chadwick a Ross—. y Mairi MacArthur. acompañando a las autoridades locales dentro de la sala de estar. Quería ser una duquesa. Chadwick Simmons miró a la duquesa de Kilchurn. —¿Cómo…? Captando la mirada de su hermana. Blaze cerró la boca. El agente Black forzó a Celeste a levantarse del sofá y le ató las manos tras la espalda. porque era el hijo mayor del conde. y arregló un accidente para su esposa. madre se involucró en un romance con el conde de Boston —dijo Chadwick a sus hermanos—. Ella te consideraba un perdedor y quería que superaras a Ross una vez. —¿Crees que todos los Stanley están involucrados? —susurró Blaze. Madre despachó a nuestro padre —Chadwick miró al duque de Kilchurn—. está mintiendo. madre. al igual que Dirk y Amanda Stanley. —Mientras estaba casada con Simmons. Ella envenenó a Simmons y se casó con el conde. Soy producto de esa unión igual que ustedes. —¿Qué ganaba Celeste asesinando a un jinete y envenenando el caballo de mi hijo? —preguntó el duque de Kilchurn. El duque de Kilchurn le dio la espalda. Hijo antinatural… —Tú eres la antinatural. quien dijo: —Los seguiré en unos minutos. James. —No caeré solo —le dijo Chadwick. Tú nunca pudiste estar a la altura comparado con Ross. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 199 . —No puedo creer que Chad esté involucrado —defendía Dirk Stanley a su hermano. —Eso es una mentira —exclamó Celeste—. —Madre hizo eso por Dirk —respondió Chadwick. mirando a su hermano—. —Deja de mentir —gritó Celeste. y miró al agente—. Pero eso no fue suficiente para ella. —James. Puede que tengamos que transportarlos a Londres. madre. Sus hermanas estaban allí.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze y Raven se detuvieron en el umbral de la sala de estar. —Chadwick miró a Dirk—. Tu primera esposa se metió en su camino y se puso enferma cuando mi madre visitó las Highlands ese octubre. El agente Black miró a Alexander. —No. Seguí las órdenes de mi madre. —Díselos.

—Toma un trago. —Ven conmigo. Debería haberse disculpado y rogado perdón. abrazándola fuerte. Nos quedaremos en mi oficina y compartiremos una bebida o dos. Captó la expresión horrorizada de su madrastra. y no creo que debas estar solo. llévalos a casa ahora. —Que alguien mande a buscar mis sales —dijo la duquesa de Inverary. —Me asustaste cuando vi esa pistola apuntada a tu cabeza. Amanda Stanley lloraba mientras Mairi MacArthur intentaba consolarla. —No quiero imponerme sobre su propio dolor. Sorprendiendo a todos. —No estaba besando a Amanda Stanley —dijo Alexander—. —Si la vela era Chadwick —preguntó Raven a su tía—. —Quiero saber la razón por la que has estado fría conmigo. y te consideramos nuestra familia. —Lamento lo de tu madre y tu esposa. Dirk Stanley estaba pálido por el horror. Después de todo. Mi hermana puede decidir lo que desea en unos días. Necesitas reflexionar sobre el significado de los símbolos. Dirk Stanley se veía sorprendido por la oferta. —No lo hagas —le advirtió Alexander—. Blaze atravesó la sala de estar hasta el lado de su esposo.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Blaze no podía creer cuántas vidas habían sido arruinadas por la maliciosa codicia de la bruja. Tía Bedelia le pasó el whisky. —Te vi besando a Amanda Stanley en la boda de mi hermana —le dijo ella. Ross la rodeó con los brazos. Alexander se dirigió hacia Raven. mi madre provocó. —Dirk... la duquesa de Inverary tomó whisky directo de la botella. sorprendiendo a Blaze—. —La familia no es una imposición —dijo Ross—. Lo lamentarás. ¿dónde encajaba Celeste? —No puedes tomar las visiones al pie de la letra —respondió Bedelia—. El duque de Kilchurn había perdido a su amada esposa. Le dio un beso en la coronilla. —Llevaré a Amanda a casa conmigo —dijo Dirk Stanley—. Estiró la mano izquierda y se sacó el anillo de compromiso. Ross había perdido a su madre y a la madre de Kyra. El duque de Inverary pasó su brazo por el hombro de su amigo. tú también sufriste una mala impresión —dijo Ross. Te considero mía y quiero que vivas con nosotros. ¿Qué palabra es casi como celestial? —Celeste. Pasa la noche en MacArthur House. Y luego tomó otro trago. sacando a su amigo de la sala—. Ella me estaba besando a mí. Raven lo miró con los ojos entrecerrados. Raven miró del anillo al rostro de él y nuevamente el anillo. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 200 . Mairi. —Amanda. Jamie —le dijo. abanicándose. —Ups —susurró Blaze a su esposo—. no eres responsable por tu madre —dijo el duque de Kilchurn—.

Y entonces—: Dodger. Morag y Jean. Blaze encabezaba un pequeño desfile dentro de la sala de estar. ni aves. siéntate allí con papá MacArthur —dijo Blaze. —Nuestra madrastra nos enseñó a atormentar hombres —le dijo Blaze—. —¿Qué significa eso? —Alexander la siguió fuera de la habitación—. nuestro nieto se parece más y más a ti con cada día que pasa —dijo el duque de Inverary—. Blaze puso los ojos en blanco. —Tía Bedelia. le dijo—: Busca a mi esposa algo para comer. —Kyra. —Ella me lo dijo. —Dormiremos en tu habitación esta noche —sugirió Ross—. llevaban a los mellizos.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Entonces Raven deslizó su anillo de compromiso en el dedo medio de su mano derecha. ni pescado. —Ross entró en la sala de estar—. Cuando el mayordomo apareció en un instante. y llevaremos a Kyra a casa por la mañana. —La bebé Bedelia heredó su cabello rojo —dijo la duquesa de Inverary. y la niña de seis años subió al regazo de su abuelo. Nos encontraremos en el comedor. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 201 . Papá. —¿Qué le sirvo. tú sostén a la bebé Bedelia. Juno está esperando para mostrarte a su potro. alimentados. Mi bebé quiere comida. cargando una bandeja de refrescos. —Tinker —llamó Ross. Las niñeras de Kyra. lady MacArthur? —Nada de carne. —Ven. olvidaste el whisky y las galletas de Puddles. Raven era su alumna estrella. despiertos y sonriendo. esposa. Tomando la mano de su hijastra. Once meses más tarde —Aquí estamos —dijo Blaze—. —¿Potrillo o potranca? —Un potrillo zaino. —¿Queda algo de cena? —preguntó Blaze—. Roxie. —Tu hermana es una atormentadora experta. Blaze tomó a uno de los mellizos de brazos de la niñera Morag—. no ciega —dijo la tía Bedelia. Levantó la nariz en el aire y salió de la sala de estar. Dodger las seguía detrás. ¿Estamos comprometidos o no? Ross sonrió. Limpios. Blaze levantó a la otra melliza de los brazos de la niñera Jean y se la entregó a su tía. —¿Cómo lo sabes? Ross le guiñó un ojo. —Soy vieja. Mira esos ojos y cabello negros. —Jamie. tú sostén al bebé Colin.

—Blaze acarició la cara de Juno y luego se volvió hacia su esposo—. aun mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Nuestra compañía está esperando. Cuando su esposo la miró. parándose en la valla. El corral más cercano a los establos tenía a Juno y su hijo. Necesitaremos a Bender y Rooney. Amo Peg. Saliendo de la mansión.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau Ross y Blaze abandonaron la sala de estar y bajaron las escaleras. Blaze caminó de regreso al corral. estoy viviendo con una loca. El potrillo se encontraba junto a la valla al lado de su madre. Dándose vuelta. —Un campeón necesita un nombre especial que infunda respeto —dijo Blaze—. —Cielos. —Ross puso los ojos en blanco—. —Aun si un caballo pudiese volver —dijo Ross—. —Reconocería a Peg en cualquier lugar —insistió Blaze. —Podré ser un ladrillo. Las hembras no pueden ser machos. —Quiero que le pongas nombre —dijo Ross. Yo amo. Los caballos no pueden volver de la muerte. —Ross le pasó el brazo por los hombros y la condujo lejos del corral—. —La familia no es compañía —dijo Blaze. Yo amo. Blaze se detuvo de golpe. Dame un par de días para pensarlo. cariño? —Pegasus ha regresado a mí. —¿Eh? —Pegasus está aquí. —Tienes un hijo apuesto —alabó Blaze a Juno. Blaze lo miró a los ojos. —¿Qué sucede. logrando alejarla del corral—. Nos espera compañía. mirando al potrillo sobre su hombro—. —Sí te amo —dijo Blaze—. Pegasus era hembra y el potrillo es macho. El potrillo daba vueltas entre patas temblorosas. ella apoyó un dedo sobre sus labios pidiendo silencio. TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 202 . El hijo de Juno es Pegasus. Ross la tiró a sus brazos y la besó. se dirigieron por el sendero hacia los establos y corrales. Amo Peg. Me alegra que hayamos llamado Colin y Bedelia a los mellizos. cariño. ¿Había imaginado esas dos palabras? Yo amo. pero el potrillo es Pegasus. Yo amo. pero me amas tanto como yo a ti. Blaze rió. estoy viviendo con un ladrillo espiritual. —La familia no es compañía. —No es bueno para la lucidez que los mellizos te mantengan levantada por las noches —dijo Ross. Él me lo dijo. chorros de energía y la seguridad de apoyarse en su madre. —Cielos. —Blaze señaló al potrillo—. la más reciente adición de los establos MacArthur. No confiaría en nadie más.

Ross le rodeó los hombros con el brazo y la llevó por el sendero hacia la mansión. —Yo lo digo. Escabullámonos por la escalera de los criados y ocultémonos en nuestra habitación un rato. cariño. ¿Crees que bebé Pegasus eludirá los huecos? —Los hombres no eluden. y comenzó a andar por el sendero nuevamente—. —Los viejos pueden cuidar de los mellizos —dijo Ross—. —Que rescataras a Beau me impresionó. Y entonces la besó. sus labios revoloteando sobre los de ella. Ella sonrió. —Si tú lo dices. —Hagámoslo —dijo Blaze. —Yo lo digo. —Ella le regaló una sonrisa seductora. —¿Alguna vez confesé haberte mentido? Blaze dejó de caminar. con una invitación en sus ojos—. FIIN FN TRADUCIDO por ALENA JADEN – Editado por Mara Adilén Página 203 . Estuve más impresionada la primera vez que dejaste caer tus pantalones. Compré el burro e inventé el cuento de hadas para impresionarte. Ross la atrajo a sus brazos. —¿Me mentiste? —No salvé a Beau de una paliza —le dijo Ross—.PATRICIA GRASSO Casada con el Marqués 7° Kazanov / 3° Hermanas Flambeau —Si tú lo dices.

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