HORA SANTA

EL MESIA RESUCITO.
SEMANA No. 1 TIEMPO DE PASCUA CICLO B ABRIL/12/2012 PARRIQUIA SAN JOSE, ATHENS, GA. BUSCANOS EN: WWW.SCRIBD.COM/ORELLANA8582

regularmente recordada en la eucaristia, que auna el poder la Palabra leida en comunidad y el poder del Pan en compartido tambien en comunidad. Esa Palabra de verdad y ese Pan repartido son el anticipo de una realidad distinta, donde la comunión sera la medida. La Pascua marca un cambio. Pero no es un cambio que nace solo de nuestra voluntad o de nuestra inteligencia. La Pascua es un cambio que se da en medio de la oscuridad de una situación abrumadora, como pueden ser la esclavitud, el desplazamiento forzado, la violencia generalizada, el exilio o la injusticia institucionalizada. El punto de partida es la oscuridad, pero la meta es la luz, que no solo sirve para saber que paso, sino sobre todo para comprender que algo nuevo vendra. Al final de la dura experiencia de la pasion y muerte de Jesus les aguarda la efusiva intervención del Espiritu, el dia de Pentecostes. La nueva ley instaurada por Jesus abre la posibilidad para que las personas no solo cambien su situación personal o colectiva, tambien es una ocasión para que los pobres, los marginados y excluidos reciban una voz de esperanza. Así sea. Canto: ---------------------------------------------------------------------------Lector: Adorado sea el Santísimo y Divinidisimo Sacramento del Altar. Todos: Por siempre sea bendito y adorado. Padrenuestro.... Lector: Adorado sea el Santísimo y Divinidisimo Sacramento del Altar. Todos: Por siempre sea bendito y adorado. Dios te Salve....

LES ABRIO LA INTELIGENCIA PARA QUE COMPRENDIERAN LAS ESCRITURAS.
MONITOR: La Pascua de Jesus marca el final de su presencia fisica en medio de la comunidad de Discipulos y el inicio de un nuevo pueblo, transformado por la fuerza de su palabra, de su accion y de su sacrificio. Esta Pascua es

Lector: Adorado sea el Santísimo y Divinidisimo Sacramento del Altar. Todos: Por siempre sea bendito y adorado. Gloria al Padre.... Lector: Ave María Purísima Todos: Sin pecado concebida.

Lector: Ven Espíritu Santo Todos: Llena los corazones de tus hijos, y enciende en ellos, el Fuego de Tu Amor Lector: Envía Tu Espíritu y todo será creado, aleluya Todos: Y renovaras la faz de la Tierra, aleluya Lector: Oh, Dios que haz iluminado los corazones de tus hijos con la Luz de Tu Espíritu Santo, haz que guiados por El mismo Espíritu Santo Todos: Sintamos rectamente y gocemos de su Divino consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor, Amen. Lector: Alabad al Señor todas las gentes, alabadle todos los pueblos. Porque se ha confirmado en nosotros su misericordia y la Verdad del Señor permanece para siempre. Todos: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen.

súplicas de todos los adoradores, que en Estados Unidos, en América, lugar de nuestro origen y en el mundo, unidos en un mismo espíritu de amor y reparación, te adoramos en esta hora, a fin de que en esta hora con corazón contrito por todos los que te han menospreciado, podamos gozarnos juntamente contigo, contemplándote adorado y glorificado por ángeles y hombres en los siglos de los siglos. Amén. Lector: Sabiendo hermanos adoradores del Santísimo Sacramento del Altar, que somos indignos de adorar a Dios, pero el, si es digno de que nosotros lo adoremos, reconozcamos nuestros pecados y arrepentidos invoquemos a Dios, nuestro Señor. Todos: Amorosísimo Dios - Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias: por ser Tu mi Padre, mi Señor y mi Dios, infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa, Trinidad Santísima; me pesa, Trinidad misericordiosísima; me pesa, Trinidad amabilísima, haberte ofendido, sólo por ser quien sois; confiado en vuestra divina gracia, te suplico me concedas, propongo y te doy mi palabra de nunca más ofenderte y morir antes que pecar; espero en tu suma bondad y misericordia infinita me habéis de perdonar todos mis pecados, y me darás Tu divino auxilio para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén. Lector: Señor, ábreme los labios Todos: Y mi boca proclamara Tu Palabra. Lector: Dios mío, ven en mi auxilio. Todos: Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen, aleluya. Canto: ----------------------------------------------------------------------------

Lector: Hermanos adoradores del Santísimo Sacramento del altar, nosotros que adoramos a Jesús Sacramentado, no nos olvidemos que no estamos solos y unámonos en Espíritu a todos los adoradores que adoran a Jesús Sacramentado, aquí en Estados Unidos, en América de donde somos originarios y en el mundo entero y junto con los Ángeles del Cielo, adoremos al Rey de reyes y Señor de señores, a Jesús Sacramentado. Todos: Dulcísimo Jesús, Sacerdote eterno y Redentor amandísimo, que desde esa Hostia consagrada estás rogando al Eterno Padre por nosotros, acoge benignamente, por los méritos de vuestro divino Corazón, las

Lector: Este es el tiempo en que llegas, Esposo, tan de repente, que invitas a los que velan y olvidas a los que duermen. Salen cantando a tu encuentro doncellas con ramos verdes y lámparas que guardaron copioso y claro el aceite. ¡Cómo golpean las necias las puertas de tu banquete! ¡Y cómo lloran a oscuras los ojos que no han de verte! Todos: Mira que estamos alerta, Esposo, por si vinieres, y está el corazón velando, mientras los ojos se duermen. Danos un puesto a tu mesa, Amor que a la noche vienes, antes que la noche acabe y que la puerta se cierre. Amén. Lector: Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. Salmo 94 Invitación a la alabanza divina Animaos los unos a los otros, día tras día, mientras dure este «hoy». (Hebreos; 3,13). Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. Todos: Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos. Lector: Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. Todos: Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras. Lector: Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y dije: “Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso. Lector: SALMODIA Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya. Salmo 62,2-9 Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. Todos: ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. Lector: Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. Todos: En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Lector: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya. Todos: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya. Todos: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. Canto: ----------------------------------------------------------------------------

Lector: Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya. Cántico: Dn 3,57-88.56 Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor. Todos: Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor, bendecid al Señor. Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al Señor. Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor. Canto: ---------------------------------------------------------------------------Lector: Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al eñor. Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor. Todos: Escarchas y nieves, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al Señor. Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor. Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos. Lector: Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor. Todos: Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganados, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Hijos de los hombres, bendecid al Señor; bendiga Israel al Señor. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; siervos del Señor, bendecid al Señor. Lector: Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos. Todos:

Bendito el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso y ensalzado por los siglos. Amen. Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya. Canto: ---------------------------------------------------------------------------Diacono: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas: 24, 35-48. Todos: Gloria a ti, Señor. Diacono: Los discípulos de Emaus contaron lo que les había sucedido. Estaban hablando de esto, cuando se presento Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz este con ustedes. Espantados y temblando de miedo, pensaban que era un fantasma. Pero el les dijo: ¿Por qué se asustan tanto? ¿Por qué tantas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean, un fantasma no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo. Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Era tal el gozo y el asombro que no acababan de creer, entonces les dijo: ¿tienen aquí algo de comer? Le ofrecieron un trozo de pescado asado. Lo tomo y lo comió en su presencia. Después le dijo: esto es lo que les decía cuando todavía estaba con ustedes: que tenia que cumplirse en mi todo lo escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió la inteligencia para comprender la Escritura. Y añadió: así esta escrito: que el Mesías tenia que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día; que en su nombre se predicaría penitencia y perdón de pecados a todas las naciones, empezando por Jerusalén. Ustedes son testigos de todo esto. Palabra del Señor. Todos: Gloria a ti, Señor Jesús. Lector: MEDITACION PERSONAL EN SILENCIO DEL SANTO EVANGELIO Y ORACION POR LA COMUNIDAD. Canto: ---------------------------------------------------------------------------Lector: Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como lo había anunciado. Aleluya. Salmo 149

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. Todos: Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes. Lector: Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos: Todos: para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones, sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro. Lector: Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Todos: Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como lo había anunciado. Aleluya. Diacono: Si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. (Romanos: 8,10-11) Todos: Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya. Lector: Jesús se puso en medio de sus discípulos y les dijo: «Paz a vosotros.» Aleluya. Benedictus, San Lucas: 1, 68-79 El Mesías y su precursor Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su

pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Todos: Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Lector: Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Todos: Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Lector: Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Todos: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Jesús se puso en medio de sus discípulos y les dijo: «Paz a vosotros.» Aleluya. Lector: OH sagrado convite en el cual se recibe al mismo Cristo; y se renueva la memoria de su pasión; el alma se llena de gracia; y se nos da una prenda de la gloria futura. Todos: Yo quisiera, Señor, recibirte con aquella pureza, humildad y devoción con que te recibió tu santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos. Jesús mío creo firmemente que estás en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo tenerte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón.

Canto: -----------------------------------------------------------------------Lector: Pidamos a Jesús Sacramentado, para que haya hombres dispuestos a entregar sus vidas al servicio de su Palabra y de la Iglesia, hombres sin miedo, hombres valientes, hombres dispuestos a entregar su vida al servicio de los demás, hombres que lo den todo por Cristo y por la Iglesia; para el pueblo judío, era un escándalo, la predicación de San Pablo a los corintios; no de un Cristo que venia con un ejercito poderoso sino de Jesús inmolado en la cruz del calvario, derrotado por sus adversarios, si de un Cristo de Paz, entregándose completo a Dios y a su Iglesia. Todos: Padre Celestial, en cada generación tú regalas a tu Iglesia nuevos ministros de Cristo. Nos ponemos en tu presencia para pedirte que llames a más hombres al servicio de nuestra Arquidiócesis en el sacerdocio ministerial. Lector: Danos sacerdotes que puedan mostrar el camino y guiar a tu pueblo santo reunido por la Palabra y los Sacramentos. Bendícenos con vocaciones sacerdotales que nos ayuden a seguir siendo verdaderamente una Iglesia Eucarística, fortalecida en nuestro discipulado de Jesucristo tú Único Hijo. Todos: Concédenos, te lo pedimos, hombres que sean generosos en el servicio, deseosos de ofrecer sus vidas y todos sus dones para tu mayor gloria y para el bien de tu pueblo. Te lo pedimos Padre en la presencia poderosa del Espíritu Santo y en el nombre de Jesucristo Nuestro Señor. Amén. Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo, como era en el principio por los siglos de los siglos. Amen. Lector: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Todos: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para

que velemos con Cristo y descansemos en paz. Amen. Lector: OREMOS, Señor, Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas, desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo nuestro Señor. Amén. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. Todos: Amén.