Alemania: Los nuevos reyes

por francisco olaso 10 Diciembre 2007 Berlín (apro).- Los millonarios sueldos de los mánagers ocupa el centro de la polémica. El debate se reavivó el pasado 28 de noviembre, cuando la empresa automotriz Porsche presentó su balance 2006/2007. Allí se hizo público que su jefe, Wendelin Wiedeking, había ganado en dicho periodo al menos 54 millones de euros. Las críticas contra el carácter desproporcionado de estos ingresos han obligado a mánagers a justificarse en público. La tarea no es fácil. Las ganancias, cada vez mayores de los consorcios y sus directivos, no benefician del mismo modo a los empleados, cuyo poder adquisitivo se encuentra estancado desde hace años. La sociedad alemana, orgullosa de haberse desembarazado de una realeza anacrónica, ve crecer en su seno una casta de personas con ingresos e intereses muy distantes de los del ciudadano medio. La canciller Angela Merkel y el presidente federal Horst Köhler han manifestado su preocupación. Otros políticos van más lejos: proponen un tope límite en los sueldos de los mánagers. Desde la Cámara de Industria y Comercio Alemana, se les contestó que la clase política debería mantenerse alejada del asunto. La época de oro En su balance anual, la empresa Porsche asigna un total de 112 millones de euros a repartir entre los seis miembros de su junta directiva. La millonaria cifra ganada por su presidente, Wendelin Wiedeking, no se conoce con exactitud. Expertos estiman que los 54 millones de euros bien podrían ser 60. Porsche es uno de los pocos consorcios alemanes que se niega a publicar los ingresos de sus directivos. La empresa se justifica al afirmar que esta información no aporta ningún beneficio a los inversores. Porsche no cotiza en la Bolsa de Valores de Frankfurt (Dax). De lo contrario, debería hacer pública esta información. Lo cierto es que nunca antes el jefe de un consorcio alemán había ganado una cifra tan alta. Josef Ackermann, jefe del Deutsche Bank, ve superado así su sueldo de 13,2 millones de euros en 2006. Detrás se encuentran --con sueldos de 9 a los 7 millones de euros--, los jefes de las 30 empresas que cotizan en la bolsa de Frankfurt, como Henning Kagermann (SAP); Wolfgang Reitzle (Linde), y Dieter Zetsche (Deimler-Chrysler). La época de oro de los mánagers alemanes comenzó a fines de los años ´90. La fiebre en el mercado bursátil y las fusiones hechas por los consorcios catapultaron sus ingresos. Las empresas comenzaron a implementar para sus mánagers un modelo de retribución de acuerdo con el rendimiento. Desde entonces, el presidente de la junta directiva asume una responsabilidad personal mucho mayor y las decisiones ya no son tomadas por el consejo de administración en pleno. Los sueldos de los mánagers se vinculan no sólo al curso de las acciones de la empresa sino, de manera directa, a sus logros. Las ganancias de Porsche fueron muy elevadas en el último año, sobre todo por su importante participación en el paquete accionario de Volkswagen. El primer representante del Estado en manifestarse duramente sobre el tema, fue Horst Köhler. El presidente federal señaló que esos sueldos exagerados ponen en peligro la paz social. Además, mostró

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su preocupación por la creciente brecha entre los ingresos de mánagers y empleados, y dijo que había un distanciamiento entre las empresas y la sociedad. También, pidió a las juntas directivas de los consorcios y a sus accionistas que se ocupen de que los mánagers mantengan los pies sobre la tierra, instándolos a desarrollar una cultura de la moderación y a tomar en serio su carácter de ejemplo. "Las personas que ocupan puestos de liderazgo deben entender que su comportamiento tiene efecto en la cohesión de la sociedad", señaló Köhler. El presidente se solidarizó con el "comprensible sentimiento popular de que algo no está en orden, cuando los ingresos de unos suben y los de otros se estancan". En 2005, había abogado para que los mánagers se preguntaran dónde termina la merecida retribución por sus logros y dónde comienza la codicia. "El objetivo de alcanzar ganancias no produce por si solo una buena conducción empresarial", afirmó Köhler. La crítica se vuelve sugerente por provenir de un exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), un hombre considerado defensor de las ideas neoliberales. Angela Merkel, por su parte, desautorizó ciertas justificaciones de algunos mánagers. A su juicio, sería erróneo suponer que, porque el jefe de una compañía automotriz norteamericana gana 100 veces más que sus empleados, en Alemania debería aceptarse la misma tendencia. Merkel puso como ejemplo a la empresa Toyota, en la que un mánager gana 20 veces más que sus empleados. La canciller reconoció, sin embargo, que es casi imposible regular este sector desde el Estado, pero señaló la necesidad de que haya un debate sobre el tema en la sociedad. Millonarias ganancias El intento de apelar a la buena conciencia de los empresarios ha sido inútil. El presidente de la Cámara de Industria y Comercio Alemana, Ludwig Georg Braun, señaló que los políticos no debían inmiscuirse en un tema que compete al consejo de administración de cada empresa. "Éste debe decidir qué sueldos desea pagar la empresa para conseguir a los mejores mánagers", señaló. La empresa de telefonía Telekom, antes un monopolio estatal, ha despedido en los últimos años a una enorme cantidad de empleados. Las ganancias de sus mánagers se rigen por otros criterios. "Los sueldos del directorio de Telekom se manejan dentro de límites razonables, si se tiene en cuenta que conllevan una semana de 90 horas de trabajo y una gran responsabilidad", dijo su jefe René Obermann, quien en 2006 tuvo que conformarse con sólo 2,6 millones de euros. También el jefe de Siemens, Peter Löscher, quien en 2006 ganó 4.4 millones de euros, consideró su salario como "adecuado", ya que no se encuentra entre los más altos de Alemania y, mucho menos, a nivel mundial. El jefe de la empresa de ferrocarriles alemanes Deutsche Bahn, Hartmut Mehdorn, justificó sus 3,2 millones de euros anuales, vinculando sus ganancias a una política empresarial exitosa. Mehdorn ha estado las últimas semanas al frente de las negociaciones con el Sindicato de Maquinistas (GDL), cuyos trabajadores han realizado la huelga más grande en la historia de Alemania, sin obtener, hasta ahora, el mejoramiento salarial que exigen. El presidente de la Asociación de Ética de la Economía Alemana, Udo Pose, contestó directamente al presidente. "Cuando Köhler sugiere que los sueldos de los mánagers son exagerados, alimenta prejuicios y pone él mismo en peligro la paz social. El sueldo de un mánager no depende de tener los pies sobre la tierra, sino de su aporte para la creación de valores para la empresa", añadió.

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Mientras la economía alemana florece, los consorcios y sus jefes se perfilan ahora como los auténticos triunfadores. En 2006, los sueldos de los mánagers aumentaron 19%, situándose en el orden de los 4.6 millones de euros en promedio. El impulso económico, por el contrario, apenas benefició a empleados y trabajadores. Sus salarios han aumentado en 2007, 2,1% en el Este, y 2,3% en el Oeste, mientras que la inflación se sitúa ya en 3%. Si bien la tasa de desempleo ha bajado hasta situarse en 8,6%, la más baja de los últimos 15 años, más de la mitad de los empleos nuevos ofrece condiciones de trabajo precarias y una paga muy inferior a la histórica. Tres anónimos afortunados aprovecharon esta semana una oportunidad para ganar, aunque sea por única vez, una suma que se acerca a la de los mánagers alemanes. El pozo vacante del Lotto repartió 45 millones de euros. Los medios les han advertido a los apostadores sobre el excesivo riesgo de cambiar de vida bruscamente, dejar el trabajo y vivir en el lujo. Se cita la historia del desocupado Michael Broers, quien ganó el Lotto en 1994, y tres años más tarde estaba en bancarrota, abandonado por su mujer y en la cárcel. La oportunidad de hacer buenos negocios se encuentra más cerca de los mánagers. El martes pasado, el gobierno anunció con bombos y platillos la aprobación de un salario mínimo para los empleados postales. Un día antes, el jefe de Deutsche Post, Klaus Zuwinkel, vendió 200 mil acciones del consorcio. En los días anteriores, las acciones habían subido 5%, debido al inminente acuerdo entre la empresa y los trabajadores, proceso en el que el manager participó activamente. La venta le reportó a Zuwinkel 4.7 millones de euros. (10 de diciembre de 2007)

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