Campamento Juveniles 1ra.

Etapa (Tema 1)

Dos ideales (dos sueños, dos maneras de vivir)
Objetivo: Introducirnos al conocimiento de la vida de San Ignacio de Loyola, y lo que Dios quiso de él. 1. Lo primero es prepararme para la oración. Buscar un lugar tranquilo para rezar, uno que te ayude a dialogar en calma y en silencio con Dios. Luego cálmate, relájate, física y sicológicamente; pon tus preocupaciones en las manos del Señor. Una vez que esté tranquilo/a y calmado/a, cae en la cuenta que está sen las manos del Señor, y déjate llenar por su presencia. 2. Gracia a pedir: Señor que mis ideales coincidan con tus ideales de salvar al mundo a través de la generosidad de personas que estén dispuestas a ofrendar su vida. 2. Trabajo personal: Leer pausadamente el primer capítulo de la autobiografía de San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús. Es la primera etapa de su vida, en Loyola, su pueblo natal.

San Ignacio nació en 1491 en el castillo de Loyola, en Guipúzcoa, norte de España, cerca de los montes Pirineos que están en el límite con Francia. Entró a la carrera militar. El mismo nos cuenta que “Hasta los 26 años de su edad fue hombre dado a las vanidades del mundo y principalmente se deleitaba en ejercicio de armas con un grande y vano deseo de ganar honra” (Autobiografía). Pero en 1521, siendo ya capitán, fue gravemente herido mientras defendía el Castillo de Pamplona. Los vencedores lo enviaron a su Castillo de Loyola a que fuera tratado de su herida. Le hicieron tres operaciones en la rodilla, dolorosísimas, y sin anestesia. Pero cuando ya se había sanado de la primera operación hizo que se le practicara otra operación para que la pierna desluciera su cuerpo. “Y viniendo ya los huesos a soldarse unos con otros, le quedó abajo de la rodilla un hueso encabalgado sobre otro, por lo cual la pierna quedaba más corta; y quedaba allí el hueso tan levantado, que era cosa fea; lo cual él no pudiendo sufrir, porque determinaba seguir el mundo, y juzgaba que aquello lo afearía, se informó de los cirujanos si se podía aquello cortar; y ellos dijeron que bien se podía cortar; mas que los dolores serían mayores que todos los que había pasado, por estar aquello ya sano, y ser menester espacio para cortarlo; y todavía él se determinó martirizarse por su propio gusto, aunque su hermano más viejo se espantaba y decía que tal dolor él no se atrevería a sufrir; lo cual el herido sufrió con la sólita paciencia”. (Autobiografía) Mientras estaba en convalecencia pidió que le llevaran novelas de caballería, llenas de narraciones inventadas e imaginarias. Pero su hermana le dijo que no tenía más libros que "La vida de Cristo" y el "Año Cristiano", o sea la historia del santo de cada día. Y le sucedió un caso muy especial. Antes, mientras leía novelas y narraciones inventadas, en el momento sentía satisfacción pero después quedaba con un sentimiento horrible de tristeza y frustración. En cambio ahora al

leer la vida de Cristo y las Vidas de los santos sentía una alegría inmensa que le duraba por días y días. Esto lo fue impresionando profundamente. Y mientras leía las historias de los grandes santos pensaba: "¿Y por qué no tratar de imitarlos? Si ellos pudieron llegar a ese grado de espiritualidad, ¿por qué no lo voy a lograr yo? ¿Por qué no tratar de ser como San Francisco, Santo Domingo, etc.? Estos hombres estaban hechos del mismo barro que yo. ¿Por qué no esforzarme por llegar al grado que ellos alcanzaron?". Y después se iba a cumplir en él aquello que decía Jesús: "Dichosos los que tienen un gran deseo de ser santos, porque su deseo se cumplirá" (Mt. 5,6). Mientras se proponía seriamente convertirse, una noche se le apareció Nuestra Señora con su Hijo Santísimo. La visión lo consoló inmensamente. Desde entonces se propuso no dedicarse a servir a gobernantes de la tierra sino al Rey del cielo. “Y ya se le iban olvidando los pensamientos pasados con estos santos deseos que tenía, los cuales se le confirmaron con una visitación, de esta manera. Estando una noche despierto, vido claramente una imagen de nuestra Señora con el santo Niño Jesús, con cuya vista por espacio notable recibió consolación muy excesiva, y quedó con tanto asco de toda la vida pasada; y especialmente de cosas de carne, que le parecía habérsele quitado del ánima todas las especies que antes tenía en ella pintadas. Así desde aquella hora hasta el Agosto de 53 que esto se escribe, nunca más tuvo ni un mínimo consenso en cosas de carne; y por este efecto se puede juzgar haber sido la cosa de Dios, aunque él no osaba determinarlo, ni decía más que afirmar lo susodicho. Mas así su hermano como todos los demás de casa fueron conociendo por lo exterior la mudanza que se había hecho en su ánima interiormente”. (Autobiografía)

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Campamento Juveniles 1ra. Etapa (Tema 1) Apenas terminó su convalecencia se fue en peregrinación al famoso Santuario de la Virgen de Monserrat. Allí tomó el serio propósito de dedicarse a hacer penitencia por sus pecados. Cambió sus lujosos vestidos por los de un pordiosero, se consagró a la Virgen Santísima e hizo confesión general de toda su vida. Y se fue a un pueblecito llamado Manresa, a 15 kilómetros de Monserrat a orar y hacer penitencia; allí estuvo un año. Cerca de Manresa había una cueva y en ella se encerraba a dedicarse a la oración y a la meditación. Allá se le ocurrió la idea de los Ejercicios Espirituales, que tanto bien iban a hacer a la humanidad.

a) Trata de ubicar los dos ideales de vida que se le presentan a san Ignacio. b) ¿Qué me llama la atención, qué me impresiona? c) ¿Qué me quiere decir Dios a través de la vida de Ignacio?
3. Trabajo con todo el grupo: Leer pausadamente el cuento del bambú: Mi Amado Bambú Era una vez un maravilloso jardín, situado en el centro de un campo. El Señor acostumbraba a pasear por el jardín, al sol del mediodía... Un esbelto Bambú era para Él, el más bello y estimado de todos los árboles y plantas de su jardín. Este Bambú crecía y se hacia cada vez más lindo. El sabía que su Señor le amaba y que él era su alegría. Un día, el Señor, pensativo se acercó a su amado Bambú. Con su sentimiento de profunda reverencia, el Bambú inclinó su imponente cabeza. El Señor dijo al Bambú: "Querido Bambú, Yo necesito de ti." El Bambú estaba feliz, parecía haber llegado el gran momento de su vida: su Señor le necesitaba y él iba a servirle. Con voz grave el Señor dijo: "Bambú, sólo podré utilizarte, si Yo te podo". "¿Podar? ¿Podarme, Señor? Por favor no hagas eso. Deja mi bella figura. ¡Tú ves cómo todos me admiran!". Mi amado Bambú —la voz del Señor se volvió más grave aún— no importa que te admiren o no. Si no te podo, no podré utilizarte." En el jardín todo se quedó silencioso... el viento cortó su respiración... finalmente el lindo Bambú se inclinó y susurró: "Señor, si no puedes utilizarme sin podarme, entonces'... haz conmigo lo que quieras". Dijo el Señor: "Mi querido Bambú, debo también cortar tus hojas... "el sol se escondió detrás de unas nubes... unas golondrinas volaron asustadas... el Bambú trémulo dijo a media voz: "Señor, córtalas"... Dijo el Señor nuevamente: "Aún no basta, mi querido Bambú, debo también partirte por la mitad y tomar tu corazón. Si no hago esto, no podré utilizarte". Dijo el Bambú: "Por favor. Señor, yo no viviré más. ¿Cómo podré vivir sin corazón?" Dijo el Señor; "Debo quitarte el corazón, en caso contrario no podré utilizarte". Hubo un profundo silencio... algunos sollozos de lágrimas contenidas... después el Bambú inclinó su cabeza hasta el suelo y dijo: "Señor, poda, corta«, parte, divide, tómame por entero, reparte" El Señor deshojó. El Señor podó. El Señor partió y le quitó el corazón. Después le llevó al medio de un campo reseco, a una fuente de donde brotaba agua fresca. Allí, el Señor dejó cuidadosamente a su querido Bambú en el suelo. Ató una de las extremidades del tronco vaciado a la fuente y la otra a El la llevó hasta el campo. Allí plantó maíz... arroz... trigo... mijo... Los días pasaron... las semillas brotaron, crecieron... todo se volvió verde... vino el tiempo de la cosecha... Así, el maravilloso tallo de Bambú de otro tiempo, en su despojo, en su aniquilamiento y humildad, se transformó en una gran Bendición para toda aquella región. Cuando él era grande y bello crecía solamente para sí mismo y se alegraba con su propia belleza... En su gran despojo, en su aniquilamiento, en su entrega, él se transformó en canal del que el Señor se sirvió para hacer fecundas sus tierras. Y muchos, muchos hombres encontraron la Vida y vivieron de este tronco de un Bambú podado, cortado, vaciado, partido...

a) ¿Qué relación tiene este cuento con la vida de Ignacio de Loyola? b) ¿Qué relación tiene con mi vida, con nuestras vidas? 2

Campamento Juveniles 1ra. Etapa (Tema 1)

En el tema siguiente profundizaremos un poco más, viendo lo que San Ignacio llama el Principio y Fundamento de todo ser humano. Con ello, formularé mejor mi ideal de vida.

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