1 LLAMADA, VOCACIÓN Y SEGUIMIENTO 1.

INTRODUCCIÓN: LA LLAMADA EN LA BIBLIA Si recorremos el Antiguo Testamento, para ver los diferentes personajes que fueron llamados a cumplir una misión en el pueblo de Israel (Abraham, Moisés, Samuel, Isaías, Jeremías y los demás profetas) nos daremos cuenta de las siguientes características o constantes que se repiten: a) ¿Quién es el que llama? El que llama siempre es Dios, Él es el que toma la iniciativa. Por tanto, la vocación es gratuita, es una gracia de Dios. b) ¿A qué o para qué llama? Dios llama primeramente a una relación estrecha con Él, a ser amigos de Él. Y llama, más profundamente, a desempeñar un servicio a su pueblo. Por ejemplo: Abraham es llamado a dejar su tierra y formar un pueblo, Moisés es llamado a liberar el pueblo de la esclavitud, los profetas son llamados a predicar a ese pueblo, anunciando la buena noticia, y denunciando las injusticias que cometían sus autoridades y el pueblo mismo. c) La persona llamada duda, pone pretextos: Moisés dice a Dios: “Quién soy yo para ir a donde el faraón...yo no sé hablar” (Ex. 3, 11; 4, 10). Jeremías se queja diciendo que él es un simple muchacho (Jer 1, 6). d) Pero Dios ofrece su apoyo a la persona que llama, y le dice: “yo estaré contigo”. (Ex 3,14; Jer 1, 8). e) Aceptación por parte de la persona llamada: la cercanía que Dios nos ofrece nos lanza a hacer lo que nos pide. No nos queda más remedio que seguir su proyecto. Se sienten confiados en ese Dios. Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio nos proponen un recorrido que va desde el llamado a toda criatura a servir a Dios (Principio y Fundamento), pasando por el pecado y la misericordia de Dios, luego terminando en un llamado más concreto de seguimiento a Dios y su proyecto. Por eso nos propone que, una vez sintiéndonos perdonados, reconciliados y acogidos por Dios y por la comunidad, somos llamados a una misión, la cual se concretará en el seguimiento de Jesús. El Señor nos invita gratuitamente a pasar del pecado a la llamada, al seguimiento y el servicio de su proyecto de amor. 2. LA VOCACIÓN DE LOS APÓSTOLES La vocación de los apóstoles fue gradual: al principio fueron atraídos por Jesús, después le siguieron como discípulos, según la costumbre de los rabinos. Más tarde Jesús eligió a los doce. La vocación vino por caminos muy distintos: los primeros eran discípulos de Juan, quien les mostró al "Cordero de Dios";otros se unieron por la relación con los primeros (Jn 1,36-51). Otros en fin fueron oyendo la llamada de Jesús a seguirle (Mt 4,18-22; 9,9). Después de una noche de oración Jesús eligió a los doce "para que estuvieran siempre con EL y para enviarlos a predicar, dándoles poder para echar demonios" (Mc 3,14-15). Contemplemos brevemente la figura de estos doce:

2 Pedro: impetuoso, charlatán, toma la palabra en nombre todos; espontáneo, sincero, ardiente, presuntuoso. Estaba casado. Andrés: su hermano. Modesto, tranquilo, desaparece en el grupo. Tiene coraje, es fuerte. Juan y Santiago: los hijos del trueno. Juan es impresionable, colérico, quiere que baje fuego de la nube. Inteligente y penetrante. Ama a María fielmente. Ambos hermanos son íntimos del Señor: Tabor, Getsemaní... Bartolomé: un israelita sin dolo, dice el Señor. Felipe: ingenuo, servicial, espontáneo. Mateo: publicano, más culto que los demás. Tomás: fanfarrón, pesimista y testarudo, negativo; pero entusiasta, "vayamos también nosotros a morir con El". Santiago de Alfeo: futuro obispo de Jerusalén, una columna de la Iglesia, dice Pablo. Posiblemente, era hermano de Mateo. Simón el Celote: estricto observante de la ley de Moisés, revolucionario, esperaba y luchaba por un Mesías que eliminara el poder de los romanos. Judas Tadeo: apenas sabemos nada él. Judas Iscariote: celote, decepcionado por el estilo mesiánico de Jesús, le entrega. Infiel en administración de la plata. Como se ve, el grupo era muy heterogéneo y nada fácil: había hombres maduros, vocaciones tardías y jóvenes entusiastas que dedicaron su vida al Señor. Unos venían de la escuela de Juan Bautista, con más formación religiosa, otros de la resistencia armada: pescadores y publicanos: solteros y casados. No parece que fuesen de ese grupo que llamaríamos el "resto fiel de Israel" como María, José, Zacarías etc. Todos eran entusiastas por el Reino, pero con concepciones muy distintas del mismo, aspirando a tener los primeros puestos y peleando entre ellos por ese privilegio. Sólo Jesús es capaz de mantenerlos unidos. Uno de ellos le traicionará. En fin, Jesús no eligió un grupo de hombres extraordinarios para continuar su labor, sino un grupo de hombres sencillos, con sus defectos y problemas. San Ignacio quiere que consideremos "cómo los apóstoles eran de ruda y baja condición" (EE. 275). Con ellos va haciendo la futura Iglesia. El Espíritu acabará la obra. 3. EL SEGUIMIENTO DE JESÚS El seguimiento de Jesús no es arbitrario. El nos propone una vida nueva. Muchas veces diferente a la que estábamos viviendo. Al llamado "personal" que Jesús nos hace, necesitamos escucharlo, quizás Él nos pide que demos un pasito más, porque Él nos pide que sigamos sus huellas de LIBERTAD; sobre todo Dios cuando nos creó, nos hizo libres. Si no le seguimos, optamos por separarnos de su Proyecto y desviarnos por otros caminos. Ejemplo: ganar mucho dinero, sólo para mí; llenarme de riquezas, dedicarme al placer, etc. Pero si escuchamos su llamado y elegimos seguirle, estamos buscando realizar el Proyecto de Jesús: Anunciar la Buena Noticia a los pobres, desvalidos, a los que sufren injusticias y, sobre todo, hacer que conozcan a Jesús y su Proyecto.

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En una palabra: Dios nos quiere para anunciar su Reino. ¿Cómo se concretiza esto?: En la Misión. Texto bíblico: Marcos 3, 13-19. a) "Él llamó a los que quiso". Jesús nos llama porque Él quiere y punto. No por mis cualidades, sino porque le da la gana de escogerme a mí así tal como soy: feo, bonito, blanco, morenito, pobre, callado, alegre... pero así me llama. Jesús nos llama a nosotros por nuestro nombre y apellido, para que le sigamos. b) "Así constituyó a los Doce, para que estuvieran con Él". El quedarse con Jesús es servirle a Él en los demás y muchas veces, sin meter mucha bulla. Nuestro mejor servicio es hacer el bien a los demás sin esperar recompensa, como Jesús, que pasó su vida haciendo el bien a los demás. c) “Y para enviarlos a predicar y a echar demonios”. La llamada de Jesús no se queda sólo en el “estar con Él”, sino que los seguidores de Jesús somos invitados a seguir su Proyecto, es decir, hacer lo que Él hizo: servir, ayudar a los que nos necesitan para que vivamos cada vez más como hermanos y que conozcamos al Padre. Jesús es el perfecto llamado, llamado para servir a todos. Luego, todo ser humano es llamado a vivir y ser en Cristo. La humanidad realiza en Cristo su llamada como pueblo, y cada uno es llamado teniendo como perspectiva la comunidad. 4. PASOS PARA ORAR: 1. Ponerme en la presencia de Dios 2. Pedir: gracia para no ser sordo a su llamada, para conocerle y servirle. 3. Leer Marcos 3, 13-19, y ver el llamado de los Doce. Ver cómo Jesús llama a cada uno por su nombre y los llama a formar un grupo de amigos con Él, y luego los envía de misión. Sentirme como uno de esos Doce, y a la luz del texto y de los puntos expuestos sobre los apóstoles, preguntarme: • • • ¿Con cuál de ellos me identifico más? ¿por qué? ¿A qué me siento llamado concretamente por Dios? ¿Cómo me siento ante esta propuesta? ¿Cómo quiero responder? ¿Soy capaz de animarme a seguir de verdad a Jesús?

4. Terminar con un agradecimiento a Dios, con un Padre Nuestro y un Ave María.

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