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LIBRO I.

INTRODUCCIÓN.

En el oriente de la Tierra existe un antiguo relato sufi tradicional, llamado: “Un elefante en la oscuridad”, que puede ayudarnos –y mucho- a comprobar las enormes dificultades que se confrontan INDIVISIBLEMENTE en el planeta y para la extensión total de nuestra actual civilización, en cuanto a: -COMPRENDER QUÉ ES LA VIDA. Esta tradición, citada por Idries Sha, un Maestro Sufi actual, dice así:

-“Un elefante que se exhibía por las ciudades y los pueblos, quedó alojado en el establo de un lugar donde nadie había visto jamás un animal de su especie. Cuatro curiosos enterados de la existencia de aquella maravilla, pretendieron verla antes que los demás. Pero ocurrió que en el establo no había luz alguna y su investigación tuvo que realizarse en la oscuridad. Al palparle la trompa, uno de ellos se dijo que el animal debía de ser parecido a una “manguera”. El segundo, tocándole una oreja, llegó a la conclusión de que se asemejaba a un “abanico”. El tercero, al dar con una pata, lo calificó de “columna viviente”. El cuarto le puso una mano en el lomo y aseguró que era una especie de” trono”. Ninguno pudo formar la imagen completa; y la parte que cada uno tocó sólo pudieron expresarla mediante referencias a cosas que conocían. EL RESULTADO FUE UNA CONFUSIÓN TOTAL. Cada cual quería tener razón y cuando lo contaron a los demás, NADIE PUDO SABER QUÉ ERA EN REALIDAD LO QUE HABÍAN EXPERIMENTADO LOS INVESTIGADORES”.

Permítaseme por favor, declarar en el inicio de sete trabajo, que no estoy obligado, a probar “científicamente”muchas de las cuestiones que he de exponer más adelante, ni será el caso que lo haga. Voy a emplear el conocimiento aportado por las ciencias modernas, cada vez que así resulte necesario y conveniente hacerlo, a la vez que emplearé otras fuentes de conocimientos, en idénticas circunstancias. Soy especialista en Electrónica y en metrología (la ciencia de las mediciones) de magnitudes eléctrica y radiotécnica. En estas cosas trabajo desde 1963, por lo cual considero inverosímil que alguien me acuse de no tener una formación “científica” o que siga los cánones de las ciencias. Desde principios de 1990 he dedicado una enorme cantidad de tiempo a estudiar, investigar y reunir muchísima información acerca de los fenómenos y eventos inexplicados del planeta, cuya diversidad tan grande no intentaría describir aquí. A la vez, las antiguas civilizaciones, principalmente la egipcia, maya e hindú han cautivado mi atención, pero no desde el punto de vista escolástico-arqueológico-histórico que actualmente se plantea, sino desde el “otro”, es decir; tomando como base de partida la enorme Enseñanza que se impartía anteriormente con relación a las “Verdades Universales”, aquellas que pueden decirnos qué sabían los antiguos pobladores de la Tierra sobre el objetivo de nuestra existencia aquí.

Estas mismas investigaciones me condujeron a escarbar en la Historia de las Ciencias modernas, desde Roger Bacon a la fecha y realmente descubrí cosas asombrosas que expondré en próximos libros de esta misma colección sobre la Teoría del Todo.

Pero realmente lo que revolucionó totalmente mi existencia –y estoy en los finales de la sexta década de poner las plantas de los pies sobre la superficie de la Tierra- fue el encuentro con un Maestro de la Tradición, después de rodar durante años, buscando, con una insaciable hambre de conocimiento verdadero, y sin encontrar lo que trataba de encontrar. Al igual que UD, estimado lector, los años me fueron haciendo cribar cada vez más finamente lo que veía u oía, lo que leía y estudiaba; y aquellos destellos de verdades diluidas que encontraba por tantos lugares por los que transitaba, simplemente me decían que detrás de las sombras trémulas de esta “caverna de Platón”, tenía la obligación de hallar a quienes las producían. O que sucediera lo maravilloso, que fuesen ellos los que me llamaran, como realmente ocurrió, hace casi una decena de años. Este autor se compromete totalmente con los lectores, a aportar HECHOS, sea mediante lo que ahora se denomina como hipótesis, tesis o como se guste en llamar, y solamente he de apelar al buen sentido, es decir; al sentido común de los que lean estas notas, que es el único y mejor medio capaz de allegarnos brillantemente lo que es aquello denominado como LA REALIDAD. ¿Pero, qué es para UD un elefante, estimado lector? Si pertenece al grupo de los que juran que es una manguera, pues así UD lo calificará. Jurará y se batirá en duelo a pistolas con quien afirme, por ejemplo, que el elefante es o un abanico, o una columna en vida o un trono para sentarse. Claro, que los que garanticen cualquiera de estas últimas variantes, también sentirán placer en batirse con UD, jurando a ultranza que el susodicho paquidermo es... lo que su escaso conocimiento y sentido solamente del tacto, les informó que era. Pero ni UD ni ellos habrán visto a UN ELEFANTE COMPLETO, el cual, en su totalidad, NO GUARDA NI LA MENOR RELACIÓN CON LAS DESCRIPCIONES PARCIALES DADAS.

Así se vive en este complicadísimo planeta y del mismo, apenas en quizá tres o cuatro de sus dimensiones, hemos logrado un conocimiento bastante elemental y deficiente por cierto. No hablemos del resto de las dimensiones o planos, hasta llegar a las once que hay, porque en ese caso, nuestra ignorancia resulta no solamente casual y accidental, sino que es también supina, crasa, garrafal, aunque algunas personas que crean ser “expertas” en ellas, aseveren lo contrario. Pero, continuemos UD y yo con el tema que tratamos de alcanzar. Y que es el del TODO.

CAPÍTULO 1.
Resultaría sumamente interesante comenzar un compendio tan global y abarcador como el que intento presentar, realizando unas pocas preguntas fundamentales a las que el hombre ha ensayado dar respuesta a través de todos los tiempos, culturas y lugares. Por anticipado pido perdón, ya que quisiera decir “una enorme cantidad de cosas simultáneamente”, de una sola vez, a un solo tiempo. Ah, y que así mismo sea comprendida por todos. Pero es más que sabido que a esa inercia mental-cerebral potestativa de la inmensísima mayoría de nosotros los seres humanos y que funciona en el tiempo, no le es posible captarlo todo instantáneamente. Por eso es que hay tantas teorías dando vueltas por ahí, puesto que cada cual cuenta solamente el pedacito que vio en un pedazo de tiempo. Entonces, como es costumbre entronizada y única alternativa posible, repito que ello nos obliga a valernos del intervalo de tiempo, y hablar, escribir, describir, en sucesión; sucesivamente, una cosa primero, la otra después y desgraciadamente es de tal manera que nuestra comprensión corre el peligro de dispersarse, de volverse fragmentada, parcial; de que cada uno, de instante en instante y en la medida en que recibe la información, ponga el foco de su atención sobre aquello que resulte de su mayor interés. Y entonces iniciando un proceso de pensamiento, análisis y comparación de ese algo que llamó su atención, SE DETENGA AHÍ, estáticamente, hasta tanto su cerebro, procesando, logre emitir una CONCLUSIÓN sobre lo que está revisando inercialmente. A partir de ahí, se intentará retomar lo que se estaba leyendo, o viendo, o escuchando, pero no nos daremos cuenta de que fuimos nosotros los que nos detuvimos a “analizar”. Mientras, la vida continuó dinámicamente. Y es que lo que nos decían o explicaban NO SE DETUVO, y PERDIMOS una gran cantidad de energía información, que no registramos conscientemente, y que por ende, no pasó a nuestro acervo personal. Claro, por eso es que hay que leer y releer, es necesario muchas veces ver una película dos o más veces para comprenderla totalmente. Debido a ello el hombre es repetitivo y se repite a sí una y otra vez y hay que repetir y repetir, por lo que no se captó. Bueno, de aquí que, mi Maestro recomiende siempre “leer con simplicidad” sin detenerse a “pensar” o hacer “análisis”, pero almacenando en nuestras conciencias profundas aquello que se está captando.

¿Comprenderemos fácilmente esta limitación común a todos nosotros, los actuales seres humanos que poblamos este planeta? Es de una total certeza que no poseemos una visión o asimilación holográfica, total de las cosas desde todos los puntos de vista, (ello representaría el plano espacio) pero que adicionalmente sea simultánea, ¡ya mismo! (En el plano tiempo) Se trata de no “tocar” una parte del elefante universal, y quedarnos allí, gritando al mundo que YA ESTAMOS EN POSESIÓN DE LA VERDAD, que ya somos sabios y tenemos el conocimiento. Pues, resulta que es de ahí de donde proviene el famoso ¡Eureka! ¡Al fin lo vi! Y es que cuando tal gritamos, es porque existió un proceso el cual demoró o duró un tiempo, al final del que y en un momento de tiempo -que a los efectos prácticos resultaría instantáneo- fue que comprendimos algo. ¡Eureka! Otra vez. Pero es que en buena lid, debíamos haberlo captado todo y simultáneamente en un instante de tiempo “t” = 0, con relación al objetivo que intentábamos comprender, de modo que se lograra una compresión alejada de la parcialidad; total u holística en el espacio-tiempo como antes se dijo. No obstante, plantear una situación así en la actualidad, es una quimera imposible, y por ello, repito, me veo en la posición obligada de dar una explicación hiperbólica más; en el tiempo y parcializada dentro de los millones que ya se han dado, con el fin de exponer los puntos de vista que se tratarán a continuación. ¿Me perdonarán por ello? Resulta, muy importante comprender y ser consciente de lo que se acaba de explicar. A todo lo largo de lo que llamamos Historia conocida, innumerables escuelas, sectas, grupos, filósofos, religiosos, científicos, políticos y hombres comunes, han hecho el ensayo en uno u otro sentido de responder a las interrogantes fundamentales que se hace el hombre. Y han dado una respuesta, pero que es parcial, fragmentada, por las razones antes expuestas. Ah, pero no diga esto a nadie, bajo pena de que... bueno, por suerte ya no queman a nadie en la hoguera ni le amarran al potro de tortura... Bueno, no obstante en la actualidad, lo condenan al ostracismo o como se dice comúnmente en una jerga moderna: “le serruchan el piso” ¿Verdad? En algunas ocasiones, cada cual ha impuesto su teoría mediante el convencimiento o persuasión; también empleando la disuasión con más o menos apremio, en otras ha sido a hierro y fuego y finalmente hasta se ha usado la pena máxima contra todos los que de una u otra forma disentían de aquello que podía denominarse como “la versión oficial”. Las diferentes interpretaciones relativas a la vida se cuentan por cientos y miles y millones; son tantas, como seres habitan el planeta y algunas de ellas resultan completamente contradictorias con relación a otras, pero todas enmarcadas en un mismísimo factor común: -Que cada una reclama para sí ser la única y la verdadera. Y debido a ello, está más que claro que, como es de suponer, entra en contradicción con la de algún vecino o vecinos. Pero es que de aquí, de tales interpretaciones acerca de qué es la vida,

parten entonces las leyes sociales, la “justicia” humana que se aplica, las leyes de gobierno político y en fin, TODA LA PLATAFORMA HUMANA SE AJUSTA A ELLAS. Sentenciaba con total acierto un Maestro Sufi ampliamente conocido en Occidente; Jelalud’im Rumi, lo siguiente: “La VERDAD es un espejo roto en mil pedazos, mientras que cada cual piensa que su pedacito es todo el espejo” Este juicio axiomático es tan certero y real que no demanda comentarios ulteriores y lo cito para que sea bien repasado por los lectores. Pero veamos juntos algunas de las interrogaciones que históricamente se ha formulado el Homo sapiens sapiens, el cual, agrega este autor, parece que de sapiens, últimamente no le queda mucho, o casi, mejor, casi nada... Y para darse cuenta de ello, basta solo mirar alrededor. ¿Quiénes somos realmente los seres humanos? ¿De dónde venimos y cuando? ¿Qué estamos haciendo verdaderamente en este planeta y qué debíamos hacer? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Cuál es y cómo se produce nuestra actual percepción de lo que llamamos como REALIDAD? ¿De qué factores depende? ¿Por qué no vemos LO REAL, todos, homogéneamente? ¿Cómo funciona verdaderamente el ser humano? ¿Cuáles resultarían ser sus verdaderos potenciales y cómo desarrollarlos? ¿Qué son las llamadas materia y energía? ¿Qué es la denominada conciencia humana y cómo funciona? ¿Qué cosa es aprender u obtener conocimiento? ¿Qué es un concepto? ¿Cómo, de qué formas y basados en cuales premisas llegamos a conceptuar las cosas? ¿Cuál es la verdadera influencia del tiempo en este mundo material? ¿Seremos conscientes de la ignorancia que tenemos de nuestra propia ignorancia? ¿Tendremos que aprender a aprender? ¿Qué es la VERDAD y dónde y cómo encontrarla? ¿Estaremos evolucionando muchos de nosotros “horizontalmente”, sin darnos cuenta? Solamente pedimos al lúcido lector, que medite profundamente sobre cada una de estas preguntas. Pero, al mismo tiempo no le recomendamos que le brinde una respuesta “prefabricada”, basada en condicionamientos aprendidos o en recetas que están sedimentadas en lo que nos han enseñado. Le rogamos encarecidamente que lo haga con una mente libre, abierta, heterodoxa, investigativa y que, como decía alguien que sabía de esto: -Que deje flotar la pregunta dentro de sí, ya que cada interrogante contiene en sí misma la respuesta verdadera. Será en los libros posteriores, que habremos de pasar revista juntos y profundamente; a una cierta parte de la historia más actual de la humanidad, cosa esta que es imprescindible para el objetivo que perseguimos Cubriremos solamente un par de milenios antes y asentaremos el

énfasis principal en un grupo de acontecimientos descollantes, marcadores de los hitos definitorios a partir de los cuales: Nuestra actual civilización occidental ha sido conducida a pensar como piensa y a ser y actuar exactamente tal y como es y lo hace en la actualidad. Y a la vez revisaremos bien e intensamente los postulados de las ciencias, desde Francis Bacon a la fecha, y notaremos muchas cosas que hoy no se conocen, y a la vez, conoceremos muchas cosas que hoy no se denotan, a pesar de ser descubrimientos trascendentales de las ciencias modernas Y TENER UN IMPCTO DECISIVO SOBRE LA VIDA ACTUAL; LA POLÍTICA, LA FILOSOFÍA, LA RELIGIÓN Y LA ECONOMÍA. Así, departiremos en este y en los próximos Libros acerca de la Teoría del Todo, acerca de Ciencias y Humanidades, las dos grandes divisiones artificiales presentes en que se fragmenta el conocimiento humano. Los temas que hemos de ofrecer tratarán sobre cuestiones que por desgracia no se publican ni constante ni masivamente, pero que resultan cruciales para nuestra interpretación del mundo en que vivimos. Por otra parte, estos elementos a su vez podrían ser fuertemente criticado por los ortodoxos de siempre, sean los de un bando u otro, a partir de los dos grandes grupos en que se divide la actual humanidad. Veamos: -Los creyentes dogmáticos, idealistas, místicos, religiosos y grupos restantes, -Y por el otro lado, los escépticos, materialistas, ateos y demás también. En general, por todas las personas que se deleitan diciendo que: “Ellos NO creen absolutamente en esto o en aquello”, o por el contrario, que: “Ellos firmemente y como artículo de fe SÍ creen en esto o en aquello. Como si se tratase de un simple problema de creencias, de otorgar o de no conceder crédito a algo; de un, inocente por naturaleza, créalo o no lo crea.

¡Menuda equivocación!

CAPÍTULO 2.
Tengo la impresión que los lectores sagaces, de mente amplia y heterodoxa, aquellos que no temen que “por abrir tanto la mente se les caiga el cerebro”, y los que no se dejan llevar por dogmas establecidos, hallarán en el presente documento y en los que le continúan un sinnúmero

de materiales e indagaciones que; podrían ser buenas bases de partida ulterior para investigar y profundizar aún más; aclaro bien: solamente bases de partida, para ahondar, examinar y reflexionar, ya que todo lo que trataré resulta ser simple INFORMACIÓN sin otras pretensiones, y el transformar este material en SABIDURÍA O VERDADERO CONOCIMIENTO PLENO Y VIVO, depende exclusivamente del uso práctico ulterior que brinde cada persona a estos materiales. Aunque he tratado de simplificar en todo lo posible las explicaciones de lo que continúa, es inevitable que introduzca algunos conceptos que exigen una reflexión profunda, y cuya comprensión quizá no resulte completamente asequible para todo el mundo. Pido excusas por ello. Y yo apelo a ese mecanismo infalible e insuperable de los seres humanos que ya mencioné antes, llamado sentido común, que va por encima de fórmulas matemáticas, de largas y complicadas explicaciones, palabras técnicas altisonantes y otras hierbas, y que, bien usado, es capaz de encender la luz donde más oscuridad exista. Salte UD por encima de lo que no crea entender mucho, continúe leyendo y espere por su sentido común de modo que vea las explicaciones tan sencillas que tiene todo lo que se ha de exponer. Entonces, para comenzar a entrar en materia, vamos a tener en cuenta algo importante. Cuando se trata de enfocar o encarar de modo Holístico o Total, que es lo mismo, todas las cosas de este mundo, existen diversos elementos, tales como por ejemplo: informaciones de variados tipos; documentales cinematográficos, libros, escritos de distintos ejemplares; incluso hasta estas mismas notas, que en muchos casos: No necesitan imprescindiblemente sostenerse en su plena totalidad y detalles mínimos y que hasta pudieran quizá “fallar en algunos hechos”. Y voy a continuación a fundamentar lo que acabo de explicar. El ser humano es un sistema complejo o no-lineal, por lo cual en la descripción que se realice del mismo no pueden diseñarse o usarse las llamadas “coordenadas cartesianas” que son las empleadas para describir el comportamiento de un sistema simple que sea lineal o que se comporte como tal. El llamado enfoque cartesiano es el que ha predominado en las ciencias occidentales desde el Renacimiento hasta nuestros días. Se basa en las ideas filosóficas de un francés famoso, llamado René Descartes (1596-1650) Tratemos de reducir lo anterior a un nivel de más fácil comprensión. Puedo explicar que un “sistema lineal” es el que funciona rectilíneamente o imitando a una línea recta, es aquel cuyos aumentos o incrementos o variaciones de intensidad o de sus valores en el tiempo son relativamente iguales y también suficientemente predecibles, es decir; más o menos se puede saber cómo irá.

Por ejemplo, si se trata de un cuerpo, un automóvil, digamos, que se mueve a una velocidad de 100 millas por cada hora que transcurre, se puede predecir que, sobre la base de este movimiento lineal de espacio y duración; a las dos horas se habrá movido 200 millas y a las cinco horas estará a una distancia de 500 millas. ¿Se ve claramente lo sencillo y predecible que resulte un sistema lineal? Así de relativamente llanas, son, tanto las fórmulas matemáticas como las leyes físicas que describen los hasta ahora bien conocidos sistemas o fenómenos lineales. Pues, la mecánica creada por Sir Isaac Newton se ocupó de estos sistemas. Claro, tengamos en cuenta que el grito de ¡Eureka! Se apoderó del planeta cuando Newton enunció sus principios mecánicos y la capacidad de predecir envuelta en los mismos. Y, por ignorancia, o mejor, por el pequeño conocimiento que entonces predominaba en el mundo, se cometió el colosal error de intentar aplicar tales principios mecánicos –pero que eran el más famoso y delirante descubrimiento de las CIENCIAS MODERNAS de entonces- a TODO EL UNIVERSO, incluyendo al hombre a sus pensamientos y comportamiento. Claro que se echó al saco a cualquier cosa que se saliera de los cánones sacralizados como científicos que se acababan de obtener. Pero a principios del siglo XX, todo cambió radicalmente... Lo revisaremos en el próximo Libro de la Física Cuántica descriptiva y las Ciencias modernas. Por su parte; el sistema no-lineal o complejo, -que está siendo abordado por los físicos actualmente- es el que tiene “saltos”, anomalías, cuestiones llamadas aleatorias o que no siguen ninguna ley lineal conocida, las situaciones son fortuitas y muy difícilmente predecibles, por lo menos para esta etapa actual del conocimiento del Hombre. Entonces, es por ello que en cuanto a tratar de bosquejar sobre las cosas humanas, no cabe ni puede decirse, tal y como de modo lineal o “cartesiano” se afirma, que: -El todo es la suma de todas las partes más sus interacciones. La razón de lo anterior se basa en que aquello que proceda de las apreciaciones personales que realizamos los seres humanos, debe estar sujeto inevitablemente a las distorsiones de interpretación que existen cuando se pasa de un espacio y una duración, a otro cualesquiera. Incluso si se fijara o estableciera correcta y certeramente el patrón general de un hecho o situación dada, algunos puntos pudieran tener cierta dosis de arbitrariedad o sencillamente verse como si la tuviesen. Puede afirmarse que en este planeta existen otros elementos complejos o no-lineales, además del ser humano. Mencionemos para poner algún otro ejemplo; el clima y sus variaciones. De ahí la tremenda dificultad que existe para establecer una predicción sobre el tiempo. Muchas veces, cuando en la mañana se pronostica que no lloverá por la tarde, de momento, “por un salto imprevisto, inesperado o no-lineal” el clima se estropea y comienza a llover, no justificándose la predicción anterior. Es por ello que tal tipo de escrutinio o de estudio, por ejemplo, en el caso que nos ocupa; el comportamiento humano, es decir, la descripción del Hombre, debe ser juzgado en su totalidad, holísticamente, y no cartesianamente o “linealmente” por la aparente “precisión” que tenga cada una de sus partes. Entonces la definición del modo cartesiano dada antes, no sería válida aquí y el todo ya no sería la suma de las partes más la interacción entre ellas.

A esto le llamaba Piotr Demiánovich Ouspensky, “juzgar por el método psicológico”. No sería errado citar aquí, otro párrafo descrito por Ouspensky, que fue un matemático y filósofo ruso y personaje bastante conocido en Occidente por su incidencia en lo que se denominó como “El 4to camino”, donde habla acerca de: -Aquellos fenómenos que no pueden clasificarse como normalmente ocurrentes de manera continua, a los que todas las personas tengan acceso constantemente y que formen parte del mundo cotidiano, o que sean reproducibles, es decir; que mediante experimentos se puedan reproducir y observar libremente en condiciones de laboratorio. Véase cuidadosamente lo que acabo de afirmar antes. Claro que dentro de tales fenómenos entran: -Los sueños, las apariciones, los estigmatizados, los fantasmas, el fenómeno OVNI, todo el esoterismo y toda la llamada metafísica, y en fin, la totalidad de aquello que se ha dado en llamar “paranormal” y “parapsicológico”. Ouspensky dijo así: “Una cosa comprendí entonces con claridad meridiana. Y es que ningún fenómeno de orden superior, ninguno que trascienda la categoría de las cosas ordinarias que uno puede observar a diario, o los fenómenos que se llaman “metafísicos”, podían observarse o investigarse por medios corrientes, en un estado ordinario de conciencia tal como pueden investigarse los fenómenos físicos. Es completamente absurdo que pueda estudiarse un fenómeno superior como la ‘telepatí’, la ‘clarividencia’, la previsión del futuro, los fenómenos mediumnísticos, etc., en la misma forma en que se estudian los fenómenos eléctricos, químicos o meteorológicos. Algo hay en los fenómenos de orden superior que requieren un estado emocional especial para poder observarlos y estudiarlos. Y esto excluye toda posibilidad de experimentos y observaciones de laboratorio “como deben ser”. Es a partir de aquí que puede trazarse entonces lo siguiente: -Que cuando se hable de tal tipo de información, como la que se está proponiendo, trátese de la no-lineal, parapsicológica, esotérica, metafísica, paranormal o como se le quiera llamar, la misma debe ser percibida como dotada de una visión global; de conjunto, total u holística, digamos, “correcta”, que no necesita que se demuestre la total exactitud de sus partes y que por ende, resulta invulnerable a la demostración de que este o aquel aspecto pudiera ser particularmente “exacto”. PERO ES QUE ELLO CONSTITUYE UNA LEY ACEPTADA PERFECTAMENTE AL PRESENTE POR LAS CIENCIAS, CUANDO SE TRATA DEL ESTUDIO DE LOS SISTEMAS NO-LINEALES. ¿Por qué entonces no se aplica también a lo paranormal? ¿Qué es lo que lo impide?

Ténganse en cuenta estas situaciones por la tremenda importancia de que están revestidas, y que nadie piense que “se está poniendo el parche antes que salga el grano”, es decir; que me estoy escudando en cuestiones que me permitan justificar lo que estoy denotando, sino que lo que hago es explicarlo de acuerdo a una lógica que es por lo menos, irrebatible, por ser simplemente certera y aceptada actualmente. En el Libro correspondiente a las Ciencias en Occidente, como antes especifiqué, se justificará mejor todo lo antes dicho. Este autor cayo en la cuenta de tales situaciones hace algunos años y fue precisamente cuando “renunció” por así decirlo, a continuar tratando de justificar o pontificar mediante el criterio de algunos científicos que se contaban entre sus amistades, un grupo de sucesos o fenómenos “paranormales”; ya que las ciencias NO TIENEN medios, criterios, formas, ni métodos ni tecnología para justificar o medir la inmensa mayoría de estas cosas. Y en general lo que pueden hacer es, en el mejor de los casos, mirarlas por encima del hombro, adelantar una especie de Hummmmm que nada significa y continuar realizando sus trabajos científicos, que son más entendibles, seguros y confiables para ellos.

Constituye entonces un desgaste de tiempo, recursos y economía en todos los sentidos, seguir tratando de validar, cualquier tipo de fenómenos o situaciones que se alejen de la cotidianidad; mediante: las presunciones lineales de la física contemporánea, de la teoría del campo electromagnético, de la Ley de Gravitación Universal y de la Ley de atracción de masas, o cualquier otra proposición científica que esté basada en la función:

PARTÍCULA,
ES DECIR, LAS PROPUESTAS QUE NO SEAN PERTENECIENTES AL CAMPO DE LA FÍSICA O MECANICA CUÁNTICA.

¿Y por qué? Pues porque en este último dominio de la Física mencionado, la mecánica cuántica, SÍ existe la propuesta de funcionamiento como ONDA. Aquí se admite que la materia en el micro mundo puede comportarse, como Partícula y como Onda indistintamente. Es acá donde precisamente se presenta la característica no-lineal, el comportamiento asimétrico y otros tipos de movimientos o fenómenos que OCURREN en este mundo, y que justificarían fácilmente la existencia de las anomalías observadas. Son las manifestaciones que han recibido EQUIVOCADAMENTE POR CIERTO, ya es tiempo de decirlo, el apelativo de PARANORMALES o PARAPSICOLÓGICAS. Pero, hasta que los propios físicos, debido a las proposiciones y metodología de las ciencias, creadas por ellos, no logren justificar matemática y experimentalmente que las incidencias del micromundo y las del macromundo son exactamente iguales, ellos no declararán lo que yo adelanto desde ahora en el presente trabajo; y es que, echemos a ver que no hay ninguna barrera que se oponga a que lo que sucede en el micromundo sea exactamente lo que pasa en el macromundo, con perdón de lo que las matemáticas AÚN no han logrado demostrar. “Como es arriba es abajo, y como abajo, es arriba”. Las ciencias han señalado que en el ADN humano, se encuentra codificado ABSOLUTAMENTE TODO lo referente al ser físico. También es más que conocido el hecho de que en cualquier célula de una persona está la totalidad de la información genética de la misma y que en la semilla del árbol está completamente descrita a su vez la información del árbol completo. Y por analogía se cumple que todas las cosas están entonces relacionadas
1:1.

Entonces, es fácil desprender que nuestras células, compuestas por átomos y quarks y todos los corpúsculos que forman parte del llamado microcosmos se comportan igualmente como partículas y como ondas y tal analogía está ampliamente demostrada por los experimentos de las ciencias. En tal caso, un “fantasma”, espíritu, un gnomo, un OVNI o UFO, podría tratarse de una “onda”, de un comportamiento como tal en un instante de tiempo dado. Pero, igual que para pescar un pez, hay que estar en o cerca del agua y para cazar un león hay que ir a su hábitat; pues, con el fin de captar o percibir estas conductas de ONDA, hay que ser una ONDA o sentir como tal en ese mismo instante y lugar. Claro que si al lado nuestro hay parada otra persona que NO SE ESTA COMPORTANDO dentro del estado de ONDA al igual que nosotros, pues, ésta quizás simplemente NO PODRÁ percibir el fenómeno como tal, y por supuesto, que, dada la circunstancia inclusive puede negar de plano su existencia. Y este comportamiento como onda, en el estado actual de la mayoría de los seres humanos, sin un entrenamiento que les permita acceder a voluntad a uno u otro estado, se produce de forma errática, aleatoria o sin ley, digamos que “casual”. Es la historia de la mayoría de los clarividentes y clariaudientes occidentales, de los mediums y personas que acceden fortuitamente a manifestaciones de este tipo.

A la sazón, aseguraría que la materia/energía con mayor justicia son UNA SOLA COSA, dividida así simplemente por el conocimiento humano en la etapa actual, y tal elemento tenga diferentes grados de vibración o frecuencia y en unos se comporte como partícula y en otros como onda. Vamos a recordar entonces y a reafirmar, que nosotros los seres humanos: -TAMBIEN NOS COMPORTAMOS COMO PARTICULAS Y COMO ONDAS. El hecho de que la materia se comporte como onda o como partícula tiene una importancia capital en todo lo que se explicará después, que aparentemente no ha sido bien entendido y que será muy ampliado en el libro correspondiente a las Ciencias modernas. ¿Es que resulta muy difícil verlo así? Realmente la explicación es tan sencilla y elemental que no comprendo por qué no salta a la vista de la mayoría y se continúa perdiendo el tiempo en divagaciones que a nada conducen.

Y especifico todo lo anterior, debido a que, yo viví ciertas experiencias hace unos años en varias video-conferencias que impartí, a un grupo muy grande de personas en La Habana. Se trataba acerca de dos series documentales sobre “Las Escuelas egipcias del Ojo de Horus” de la más remota antigüedad egipcia y también otra serie sobre las “Siete Profecías Mayas” para nuestra época, procedentes ambas del Canal Infinito vía satélite. Algunos “cazadores de gazapos” perdieron su tiempo en hostigar a toda costa, cualquier pequeño dato o detalle que no se ajustara milimétricamente a los planteamientos de las ciencias, desde el punto de vista lineal y del comportamiento como partícula. De esta forma abandonaron totalmente la oportunidad de ver el conjunto de estas obras maestras de amor y deseos de mejoramiento del género humano. Y también del mensaje de alerta que los documentales lanzaban a nuestra civilización, y que se estaban transmitiendo. Esta era en realidad la esencia que intentaba mostrar la colección de los documentales. Pero adicionalmente, para su explicación revelada ante el hombre actual, los realizadores de los filmes se veían obligados, no sólo a emplear la terminología de esta época nuestra, ya que al hombre de cada época hay que hablarle y explicarle desde el punto de vista de lo CONOCIDO por el mismo. Allí no tenía mucho sentido que se refiriesen por ejemplo a la explicación de “que la serpiente se tragaba al Sol” u otras, que eran perfectamente entendibles para civilizaciones anteriores a la nuestra. También en los documentales se usaban muchos elementos tomados de las ciencias modernas, lo cual a su vez fue severamente fustigado por los “cartesianos”, siempre que cada cosa no encajara “exactamente” dentro de lo establecido. Pudiéramos ahora recordar otra vez lo que explicaba Ouspensky y que detallé anteriormente. Así ocurre frecuente y lastimosamente: “los árboles nos impiden ver el bosque”.

CAPÍTULO 3.
Intentemos en primera instancia, tener una visión cósmica o global -para mejor entender e interpretar los hechos que se han de relatar más adelante. El Universo, a pesar de la aparente diversidad, que es lo que nuestros cinco sentidos nos informan acerca de su “composición variada”, constituye una Gran Unidad. En este módulo universal total en el que todos vivimos, está presente una relación de todo con todo, de forma que cualquier acción en un lugar y tiempo del llamado espacio-tiempo, repercute de una u otra forma en otro lugar y tiempo dentro de las 11 dimensiones del universo; y ello es debido a esta interconexión, que nuestra civilización apenas empieza a comprender desde muy recientemente mediante la mecánica cuántica. Sí, el tejido interconectivo del Universo EXISTE, y lo mejor que tiene, no atiende a la existencia del espacio ni del tiempo, o sea; es INSTANTÁNEO.

Pero señalo especialmente que todo ello era moneda corriente de conocimiento en las anteriores grandes civilizaciones.

Agujeros de gusano que pueden crear túneles en el tiempo acortando el espacio a su vez; agujeros negros que “desaparecen” o “devoran” cuerpos espaciales inmensamente grandes y agujeros blancos que “generan” materia. Estos son algunos de los recientes descubrimientos de los astrofísicos, que apenas de un siglo a esta parte están abriendo los ojos a la REALIDAD HOLÍSTICA del Universo, que es mucho, mucho más de lo que hemos concebido hasta el presente.

Si se me permite ingresar a la esfera del Macrocosmos, resulta innegable la existencia de un amplio y constante movimiento libre por el llamado espacio exterior de miríadas de cuerpos sólidos de todo tipo y dimensiones; esto es, cerca de nosotros en La Tierra, los mundos del sistema solar que se acercan y alejan unos de otros influyéndose mutuamente. Pero es que de tal influjo hasta ahora, solamente se ha “descubierto” LA INFLUENCIA GRAVITATORIA, FORMULADA A TRAVÉS DE LA LEY DE ATRACCIÓN DE MASAS. Y poco o casi nada se acepta en las esferas científicas acerca de que pueda existir -como en realidad existe- una influencia “Psicológica” igual a la gravitatoria. Esta es la que mueve a determinados comportamientos arquetípicos en los seres humanos. Todo ello quedó codificado en las enseñanzas anteriores de las que la memoria se ha diluido bastante. Adicionalmente se comienza apenas a conocer que existe una LEY DE REPULSIÓN DE MASAS, que está haciendo que las galaxias se alejen unas de otras. Las llamadas “estrellas fugaces” o aerolitos, cometas y asteroides, se desplazan. Algunos que ingresan en la atmósfera de la Tierra se volatilizan y despiden las sustancias que los componen

sobre los humanos y por encima de todo el planeta. Nuevas estrellas surgen a partir del polvo cósmico y otras, ya viejas, se transforman en “agujeros negros” después de colapsar definitivamente. En fin, son millones de diferentes interacciones energético-materiales las que tienen lugar constantemente en nuestro Universo que es un gigantesco compuesto de lo que se ha dado en llamar como: materia / energía. Como decía anteriormente, según los antiguos, en cada planeta y constelación del espacio, se ha codificado la propiedad de ser un arquetipo, prototipo o modelo regular de diferentes comportamientos humanos y el tránsito físico de los movimientos planetarios, justifica las diferentes influencias que se ejercen sobre la humanidad en distintas eras de tiempo. Pero a la vez no puede descartarse absolutamente la posibilidad de que, los comportamientos de los seres humanos, estén plenamente influidos por uno u otro planeta o constelación. De hecho se ha PROBADO científicamente por los propios físicos, la existencia de interacciones que no dependen EN LO ABSOLUTO ni de la distancia ni del tiempo. Lo anterior sería una base de partida muy importante para la mejor comprensión de nosotros mismos y del Universo y se describirá en su totalidad en el Libro de las Ciencias. Por su parte, el mundo del Microcosmos tiene un desarrollo muy semejante, haciendo cumplir a su vez la antiquísima ley prevista en el Libro de las Doctrinas Herméticas o Kybalión, que reza así: “Como es arriba es abajo. Como abajo, también es arriba.” Las partículas sub-atómicas se mueven, influyen, reaccionan, aparecen y desaparecen, en fin, también interaccionan unas con otras. Pudiera afirmarse que LO REAL es LA INTERACCIÓN. El resto, es lo conocido como materia en sus diferentes rangos de vibración o frecuencia, que es apreciada directamente por nuestros sentidos físicos, y existe ese otro elemento al que hemos denominado con el apelativo de energía, que no puede verse o tocarse pero sí sentirse o apreciarse su efecto por el trabajo que realiza. Pero nótese que el ser humano siempre evalúa la existencia, sea de materia o de energía, a través de los captadores de información que existen en nuestro cuerpo físico, que son los cinco sentidos y la piel. Bueno me atrevo a apostar que la llamada materia física es la que ejerce la función lineal, la de la PARTÍCULA, y que aquello a lo que llaman energía, es lo que realiza la otra parte, la de la función no-lineal, la de la ONDA.

La física cuántica, aplicada al macrocosmos así lo declara explícitamente, independientemente de que las formulaciones matemáticas logren justificarlo en el futuro. Lo que pasa es que ningún científico físico o astrofísico se atrevería a postular irrevocablemente tal cosa, hasta tanto los mecanismos de funcionamiento de las ciencias –que revisaremos después, lo PRUEBEN Y RATIFIQUEN incontrovertiblemente.

No sé ni remotamente a cuales elementos habrá que acudir, pero es preciso que se cumpla el postulado de José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba: “LAS CIENCIAS CONFIRMAN LO QUE EL ESPÍRITU PRESIENTE”. Y que esto se haga realidad de una vez. Que pasen las ciencias a confirmar simplemente, que esa debía ser su función. Y el espíritu del hombre, el Yo soy Dios que está dentro de cada uno de nosotros, nuestro verdadero “cuerpo de luz”, continúe pre-sintiendo todas las cosas de este mundo, aquellas que se encuentran al alcance de los cinco sentidos, y las que están más allá de ellos. A nuestra apreciación escapa, puesto que nuestros órganos de percepción no se hallan entrenados para ello, LO REAL; o sea, ya lo dije antes; LA INTERACCION que se produce en el espacio-tiempo y que no podemos ni sabemos seguir continuamente con el foco de nuestra atención, el cual está entrenado solamente para “cazar” o seguir las formas y su desplazamiento espacial, ni siquiera el perteneciente al tiempo.

Aquí mismo, en nuestro propio planeta, a lo largo de eras geológicas que duran decenas y centenares de millones de años, las tierras y los mares se elevan y hunden alternativamente. El eje imaginario de la tierra se desvía y se endereza, cambiando totalmente el clima planetario, la fauna y la flora. Descomunales catástrofes tales como grandes terremotos, gigantescos tsunamis, volcanes, ciclones tropicales, tornados y otros, cambian cíclicamente el panorama terrestre y marítimo. Enormes y largas glaciaciones tienen lugar. Donde antes era posible vivir plácidamente, ahora ya no se puede y tanto animales como hombres se ven forzados a emigrar. Grandes civilizaciones tienen su nacimiento, florecen, eclipsándose después de largos períodos de esplendor, y en muchos casos, solamente abandonan detrás, a modo de bytes de información de sus existencias, los ahora llamados mitos y leyendas. Estos son bastante incomprendidos por los que vienen después, pero no obstante marcan un hito histórico que, en algún modo, no permite que se les olvide del todo, y de esta manera transportan parte de la cultura y la enseñanza que se impartió en tal etapa.

Así se contestaría perfectamente la pregunta que me han hecho muchas personas a lo largo de los años que llevo impartiendo conferencias y cursos: Si, por ejemplo, las civilizaciones egipcia, o la maya eran tan perfectas, entonces, ¿por qué desaparecieron, por qué no están ahí al presente? La ley del transcurso del tiempo es inmutable para la totalidad de la materia física de todo tipo que puebla este universo y se expresa así: -Nacer, crecer o desarrollarse y desaparecer ulteriormente. Siempre dejando paso a lo que le sucede con posterioridad y no pudiendo utilizar las prerrogativas que habrá de tener eso que viene subsiguientemente. Ello aparentemente pasa debido a que “cada cosa en su cosa y su tiempo propios.” Y en cierto sentido, en cuanto a tiempo se refiere el Universo se comporta como un gran cronómetro lineal, en un proceso continuado, que se alterna con saltos o disrupciones, ahora llamados “saltos cuánticos o no-lineales”, acerca de los cuales nos es muy difícil formarnos una representación y encajarlos en aquello que denominamos como “ocurrencias” de nuestro mundo. Es esta una idea que debían revisar los arqueólogos, geólogos, paleontólogos, historiadores y demás y que en buena medida les podría explicar las “anomalías” y saltos raros en la historia, que ellos tratan de describir linealmente... y no logran hacerlo de modo coherente y sucesivo, en forma lineal. Claro está que ello ocurre porque todos los procesos de nuestro cerebro “temporal” en su parte izquierda, son comprendidos de modo “lineal” y esta parte no es capaz de comprender la disrupción. Esto sucede a pesar de que nuestro propio comportamiento, como antes se apuntaba es altamente no-lineal. Véase que nos hemos visto obligados a emplear una serie de recursos para intentar configurarnos una forma, una imagen de las cosas. Por ejemplo, se sabe que las líneas que llamamos meridianos, paralelos, la del Ecuador, los trópicos de Cáncer y de Capricornio, la eclíptica y en fin todos aquellos medios auxiliares que se emplean para socorrer a nuestro hemisferio izquierdo cerebral, a fin de que éste se “ubique”, de acuerdo a las coordenadas cartesianas de espacio, son completamente irreales. La esencia para la comprensión de esta aparentemente extraña interacción lineal no- lineal en nosotros, los humanos, radica en que nos hemos acostumbrado a la letra “o”: -Definitivamente es, “O” esto, “O” aquello. Todo parece indicar que estamos habituados a la exclusión, a que una cosa cancele a lo que llamamos “su opuesto” y a que los pares de opuestos no pueden coexistir en el mismo espacio y tiempo. O eres bueno o eres malo en un momento dado, pero jamás vemos como posible que uno por ejemplo pueda ser bueno-malo en el mismo lugar y período. Es decir, la existencia actual del ser humano se basa en la dualidad sucesiva, o sí o no, pero, repito, nunca concebimos como posible el sí-no en el mismo espacio y tiempo. Indudablemente

habría que tener una respuesta de frecuencia y de velocidad mental-cerebral muchísimo más amplia que la que actualmente poseemos, para contemplar el sí-no simultáneo, que REALMENTE SÍ EXISTE en este universo. Lo que pasa es que sería lo mismo que intentar captar la interacción...Por ahora. Si lo lográsemos, nuestra concepción del mundo cambiaría radicalmente. Y nuevas dimensiones se nos revelarían, haciéndonos salir de la penosa inercia de la estrechez mental en la que vivimos. No, mejor aún y más real; nos arrastramos. Pero es que para ello habría que entrenar debidamente los órganos de percepción superiores que todos poseemos, pero que están dormidos. Ello va ser material para otro libro de esta serie.

CAPÍTULO 4.
El cerebro humano funciona en instantes de tiempo muy pequeños, en comparación con el tiempo cósmico. La existencia del universo está indudablemente bien cimentada en la ocurrencia de sucesos espaciales dentro de ciclos de tiempo, que acontecen periódicamente, basados con seguridad en una alternativa física pendular de tipo espiral creciente, en cuanto a evolución o desarrollo. Pero permítaseme incorpora aquí el concepto de evolución horizontal que también tiene su existencia latente en una enorme cantidad de seres humanos. Ellos no “ascienden”, sino que se mantienen desarrollándose horizontalmente, sin ningún crecimiento apreciable. No se avanza ni un milímetro en el mejoramiento como ser humano, en el perfeccionamiento y cumplimiento del Plan de la Divinidad. Pero sí hay un llenado extraordinario de simple información que se colecta constantemente, que se cita oportunamente y de ahí surge una coraza de aparente “conocimiento o sabiduría”, que en realidad NO EXISTE. Solamente se es un reproductor de todo aquello que se ha almacenado en la memoria, y por haber leído cosas que los demás no han leído aún. De esta forma se santifica a una gran cantidad de pseudo-gurúes y semi-guías que tienen no más que un anaquel de obras completas en lugar del cerebro. Decididamente, se encuentran en la evolución horizontal. Quiero apuntar ahora que existe una figura simplemente colosal llamada Eneagrama o Diagrama de los nueve puntos; creada por las Escuelas de la Tradición hace miles de años, cuando aún no representaban llevar posteriormente el nombre de escuelas súficas, que es capaz de explicar dos leyes universales más que no fueron relatadas por el Kybalión o Libro de las Doctrinas Herméticas del Antiguo Egipto; son: -La Ley del Tres y la Ley de las Octavas. En ellas es posible encontrar las explicaciones más profundas acerca de este Universo, y las detallaremos en el Libro correspondiente.

Si ahora tomáramos el término INTELIGENCIA para agrupar todos los conceptos antes expuestos, tendríamos la conjunción integral de una energía que existe y se manifiesta –como ya dije- desde la célula (y el átomo y los quarks, hadrones y otras), hasta los mecanismos más complejos de la naturaleza. Ello es válido tanto para el mundo sub-atómico así como para el macrocosmos. Pero no olvidemos que esta interacción dinámica, que actualiza determinadas posibilidades en este mundo, partiendo de sus diferentes gradaciones y funciones, trabaja SIMULTÁNEAMENTE en todos los planos o dimensiones, o por lo menos dentro de intervalos de tiempo tan pequeños, que a los efectos prácticos de esta vida, serían cantidades despreciables y no captables por los sentidos humanos. Y ello existe y funciona de modo completamente independiente de que seamos capaces de captar o no esta interacción. Esas micro partículas observadas por los científicos y literalmente “desaparecen” de su vista sin que ninguna explicación física sea capaz de fundamentar qué ha pasado, simplemente pueden estar dando saltos dimensionales, pasar a universos paralelos, lo cual es incomprensible para nuestros científicos actualmente. Pero así mismo sucedería con las apariciones y desapariciones de seres humanos completos, ciudades, islas y cuerpos de distintos tipos y tamaños, que se han relatado a lo largo de la historia. Digámosle de una vez y por todas a los que creen y a los que no creen, a los escépticos, a los dogmáticos y a todos los seres humanos que pueblan el planeta:

-QUE EL FUNCIONAMIENTO TOTAL DE ESTE MUNDO NO DEPENDE EN ABSOLUTO DE NUESTRO CRITERIO, DE AQUELLO CREAMOS O DEJEMOS DE CREER, DE LAS HIPÓTESIS O TESIS EXPUESTAS, INCLUSO DE LO COMPROBADO FEHACIENTEMENTE HASTA HOY, PUESTO QUE UN NUEVO “DESCUBRIMIENTO” PUEDE ECHAR POR TIERRA TODO LO DICHO ANTES EN CUALQUIER MOMENTO.
¿Duda alguien que tanto nuestro planeta, como el resto de ellos, el Sol, las estrellas, etc, sean ORGANISMOS INTELIGENTES? Pero es que también en el planeta existen zonas más inteligentes que otras y que debido a su interconexión cósmica, a través de ellas es posible acceder a otras realidades y experimentar otros estados de conciencia. Si expresamos que hay Inteligencia en todo lo que existe, veremos que también, inevitablemente una cosa conlleva a la otra, debe haber un propósito y una dirección, que DIFICILMENTE RESPONDA a la llamada casualidad, ni al caos. Estos dos últimos términos serían entonces equivalentes a la imprevisión, al despropósito, a la ausencia de intención. Esta misma energía inteligente se manifiesta tanto en lo que nos es perceptible a cada uno de nosotros individualmente –que no tiene que ser igual de una a otra persona- como incluso en el llamado “vacío”; en todo lo invisible para el ojo y para el resto de la percepción común humana, y en fin EN TODAS PARTES AL UNISONO. Y claro está, que DOS incógnitas maestras se abren ante el actual homo sapiens sapiens, que duda y se interroga a sí mismo, puesto que posee el genio de recapacitar, y la capacidad de raciocinio que brinda el perfeccionamiento del llamado intelecto. Entonces ello se debate entre

las categorías de, por una parte, el accidente o la casualidad y por la otra la intención o propósito:

-¿Hasta dónde pudiera ser producto del “accidente” todo lo que sucede en este planeta? Las fuerzas físicas que actúan delante nuestro y que realizan lo que en la Física se conoce como “trabajo” ¿Serán provocadas a través de un designio o existirán sin sentido ni dirección alguno, dadas a la casualidad, al libre azar, de modo completamente fortuito e imprevisto? También se pudiera ver desde otro punto de vista: -¿Existirá detrás de todo un propósito bien meditado, una dirección, una razón de ser que se halla sumergida dentro de un instante de tiempo actual inmensamente mayor que lo que nuestro hemisferio izquierdo nos permite en este momento imaginar y racionalizar para lograr comprender? ¿Será que la cortísima existencia que se vive no nos brinda acceso para mirar mucho más allá de nuestras narices? Es que la totalidad de aquello que ahora denominamos como Historia, se puede condensar en apenas algunos pocos miles de años, dentro de los miles de millones de permanencia que acumula esta gran roca sideral móvil en la que vivimos. Pero también, preguntémonos ¿A QUÉ LLAMAMOS INSTANTE DE TIEMPO ACTUAL?... No obstante, si se nos permite una interrupción antes de responder a esta importante pregunta, primero, llamemos la atención hacia la edad de nuestro planeta, que según las últimas teorías científicas; se fija actualmente en unos 4,500 millones de años, días más días menos. ¿Y aquello a lo que llamamos historia? Pues apenas data de unos 10-12 mil años. Agreguemos que las tierras y los mares, según los geólogos modernos, aparecieron hace alrededor de 3800-4000 millones de años.

Entonces, otra pregunta surge de por sí: En la larga historia planetaria: ¿De cuántas civilizaciones de las cuales no queda ni el menor asomo de polvo podrían haber sido asiento o soporte la Tierra en estos miles de millones de años? Máxime si tenemos en cuenta que NO ESTAMOS SOLOS en esta inmensa meta galaxia y que la posibilidad de que haya vida semejante a la nuestra, existe y se está tratando de comprobar denodadamente por los científicos. Y fijémonos en algo muy curioso. Como el hombre se mueve únicamente sobre lo conocido, nosotros llamamos VIDA exclusivamente a lo que conocemos como tal, a aquello que está basado en el carbono, en la existencia de agua y de oxígeno, y lo más importante: “que sea percibido dentro de los limitados rangos de frecuencias que son capaces de captar nuestros cinco sentidos físicos”. Fuera de eso no concebimos que haya “vida”. Es más. Resulta que no podemos ni saberlo siquiera porque no lo captamos, y lo que no podamos percibir, para nosotros simplemente NO EXISTE. ¿Vivirán otras formas de existencia que no son reconocibles a nuestros sentidos físicos, incluso, “viéndolo espacialmente” no ya fuera de este planeta, SINO AQUÍ MISMO”. Si existiesen los Universos Paralelos señalados como posibles por la Física moderna, ¿Cómo acceder a ellos con nuestro nivel actual de conciencia? Y no hablamos de “movimiento espacial”, es decir, de desplazarnos aquí o hacia allá, sino de “pasar” de una dimensión a otra...

Es indudable que, existen seres humanos con determinadas capacidades físicas superiores a las de otros, por ejemplo, que oyen mejor o que tienen una visión más aguda, o una intuición muy desarrollada y demás. Hay también coterráneos con diferentes niveles de desarrollo de la conciencia, capaces de poner o fijar su “foco consciente” sobre determinadas cosas que otros no perciben en ese mismo instante y lugar. Y lo anterior es quien representa un papel determinante en la descripción de muchos fenómenos “paranormales”. Pero parece que esta capacidad no es permanente en muchos, sino que surge a veces momentáneamente, permitiendo acceder a otras “realidades” que NO SON las comunes y corrientes. Cada uno de nosotros tiene su espacio y su tiempo particular. Esto no debe olvidarse.

El Universo es MEMORIA, por eso es tan importante practicar el recuerdo de sí mismo. Usando términos modernos, el Universo de Dios es una supercomputadora con un disco duro de innumerables Terabyts. En esa memoria inmensa se encuentra el Plan, y estamos nosotros, por ende todos tenemos la posibilidad de acceder a lo que está escrito en el tal “hard drive”, pero primero debemos aprender a teclear adecuadamente. Por otra parte y continuando el tema anterior ¿Habrá sido “descubierta” en algún momento u otros momentos esta pequeña “isla redonda flotante en el espacio” por algún capitán Cook sideral, habitada y después abandonada? ¿Más de una vez...? Véase también el siguiente eslabonamiento y que lo planteo porque, no existe para mi ni la menor idea de por qué no se esboza como tal con mucha mayor amplitud PORQUE ASÍ LO MERECE. Dejemos allí mismo estas preguntas y contestemos ahora a la interrogante que dejamos colgando unos renglones atrás, sobre el instante contemporáneo o actual, ya que: ES AQUÍ DONDE RADICA PRINCIPALMENTE LA CLAVE DE LAS CLAVES DE TODA NUESTRA COMPRENSIÓN PRESENTE Y EFECTIVA DEL MUNDO.

CAPÍTULO 5.
Repitamos al distinguido escritor Ernest Scott, en su libro “El Pueblo del Secreto”. La excesivamente corta existencia en años de un ser humano –contrastada con la vasta cantidad de siglos, milenios y eras que vive el planeta- sería comparable apenas a millonésimas de segundo, si se cuenta en tiempo sideral. Un adulto mayor de 90 años de edad, podrá parecer como un verdadero anciano a un niño de 10 años, pero si se intenta dividir la edad del nonagenario entre los 4,500 millones de años de existencia de la Tierra, se obtendrá un número infinitamente pequeño. Entonces el INSTANTE ACTUAL O CONTEMPORÁNEO, inmediato, que Ud. y yo podemos contemplar, o sea, aquellas unidades de tiempo presente que resultan familiares a nuestra experiencia de vida, comprensión y percepción actuales, se constriñe a una existencia común de 40, 50, 70 u 80 años poco más o menos. Es ese el intervalo del que podemos hablar como “vivido”, como “parte de nuestra experiencia directa”, como “experienciado” si se admitiese este barbarismo, y del cual obtuvimos algún conocimiento y vivencia en carne propia. Lo acontecido en el resto del tiempo transcurrido antes, nos lo tienen que relatar de alguna manera y sería nuestra opción aceptar o no una u otra forma de contárnoslo.

No piense nadie que la historia de personajes como “el Judío Errante”, Fulcanelli, St. Germain y otros, sea totalmente incierta. Simplemente ellos sirven para representar a seres cuyos “instantes contemporáneos o actuales” son inmensamente más largos que el suyo o el mío. Y EL HECHO DE PODER PERCIBIR, DE HABER VIVIDO UN INSTANTE CONTEMPORÁNEO MUCHO MAYOR QUE UNA SOLA EXISTENCIA, CON UNA CONTINUIDAD DE CONCIENCIA ¡MARCARÍA ENTONCES UN CAMBIO T O T A L EN NUESTRO MODO DE VIVIR, DE VER LAS COSAS Y DE HACERLAS!... Este autor leyó en su juventud un libro que según recuerda, se llamaba “Mis primeros dos mil años”. En el mismo, un judío le hacía una mala acción a Jesús cuando iba en camino a ser crucificado, y éste le contestaba, algo así como: “yo me voy, pero tú estarás aquí hasta que yo regrese”. El judío de marras quedó condenado a VIVIR a EXISTIR a lo largo de bastante más de mil años, repito; vivenciando en directo todo lo que sucedía en cada lugar y tiempo en los que habitó, y tuvo la experiencia de coexistir directamente con eventos tales como: la caída del imperio romano, el triunfo del cristianismo, la consolidación y desarrollo de la Iglesia, la Inquisición, el descubrimiento de América, y un larguísimo etc en sus largos recorridos por el planeta. Nótese que ello no fue el resultado de una lectura o de estudios en una escuela, o de algo que le hayan relatado, sino que el personaje participó directamente en los eventos, fue todo vivido en carne propia. Imaginemos ahora mismo qué clase de experiencia se puede acumular, viendo “morir” y reencarnar a miles de personas a nuestro alrededor, asistiendo a la caída de civilizaciones y al nacimiento de éstas y de religiones y de ciencias y demás.

El personaje de la novela llega hasta el propio siglo XX, y el autor lo deja en un hotel de Suiza, desayunando en 1917, con un entusiasta señor que ya se iba a hacer una revolución en un lejano y enorme país llamado Rusia... Bien, pues eso es tener un instante contemporáneo equivalente a casi dos mil años, sin que exista interrupción de la conciencia, puesto que tal interrupción es la que nos sucede a todos una y otra vez, cada vez que “morimos” o nos retiramos temporalmente de la escena terrestre. Sería el acumular todo el conocimiento constantemente sin mediar disrupción alguna a lo largo de centenares y hasta miles de años. Incluso el autor del libro hace que el Judío llegue a la conclusión de que un miembro del cuerpo del hombre amputado, mano, brazo o pie, vuelve a crecer si el hombre dispusiera de suficientes años en la Tierra. Después de vivir algo como esto –repito- no es posible mirar la vida como la miramos en la actualidad, ni remotamente. Obsérvese que un niño es inquieto y advierte el mundo en general con ojos de asombro y de ver cosas nuevas. Sin embargo, un anciano percibe a su alrededor, callada y despaciosamente, con ojos de quien ya no tiene muchos asombros porque ha visto mucha agua correr bajo los puentes. Y no se olvide que de este anciano estamos haciendo la referencia de una sola existencia... Entonces, el hecho de lograr una continuidad de conciencia, sabiendo quiénes fuimos en anteriores entradas y salidas de diferentes existencias en este planeta, nos garantizaría un CONOCIMIENTO DE ORDEN SUPERIOR, que es precisamente el que se le supone a los Maestros de la Tradición, que son los guardianes de la evolución de la Tierra.

CAPÍTULO 6.
Un Maestro de la Tradición contemporáneo, mi Maestro Alfredo O. residente en Italia en la actualidad, nos dio a conocer hace pocos meses el siguiente escrito, una perla, que copio textualmente.

AQUEL QUE VIENE DE LEJOS Una vez, de un mundo que está mas allá de las estrellas, vino un hombre del país de la Luz para tomar de la Tierra una preciosa joya que estaba custodiada por una peligrosa serpiente.

Cuando llego al país donde estaba la joya cambio su fisonomía para que la gente del lugar no se diera cuenta de que él venia de otro sito y se pusieran a la defensiva. Pero teniendo necesidad de alimentarse como ellos y debido al hecho de encontrarse en su misma atmósfera, cayo en un estado de sueño y olvido su misión. Encontró a otros que lo reconocieron y le advirtieron de su sueño, inútilmente. En ese momento en el país de la Luz, el padre se dio cuenta de aquello que le había sucedido a su hijo y le envió rápidamente un mensaje, diciendo que debía despertarse y continuar su misión. El mensaje lo escuchó y en su mente empezó a aflorar el recuerdo de su origen. Él despertó. Tomo la joya y mato a la serpiente. Entonces cambio nuevamente su fisonomía como la gente del país de la Luz. Cuando llego a su casa reconoció su origen con mayor claridad que cuando allí vivía. El país sobre el cual el hombre descendió es la Tierra: la joya es la Esencia del hombre de este mundo; y el mensajero es el instructor que llama al hombre a recordar sus orígenes y su regreso; la serpiente y el alimento son las condiciones ambientales y las mentes humanas de los terrestres que aquí se encuentran. De hecho esta historia se repite ya sea en fábula o en rituales religiosos, más veces y en más lugares de aquellos que se pueden pensar. El solo oír la llamada es responder. El hombre tiene un origen y un destino; a menos que se recuerde perderá ambos.
Voy a poner el siguiente ejemplo: -Realmente iniciamos un largo viaje hace eras y eras. Cuando partimos, éramos una especie de espíritus puros, incontaminados, esencia de la divinidad sin ninguna práctica acerca de los

mundos materiales, los mundos de la materia densa. El viaje era para obtener experiencias de la parte tosca del Universo y completar así nuestra evolución según el Plan de Dios. La marcha, rica en experiencias de todo tipo se prolongaba y una y otra vez ingresábamos en la materia, tomando después un descanso en los mundos sutiles (la mal llamada “muerte”). A lo largo de la estancia en este plano de espacio-tiempo, muchos pero que muchos nos olvidábamos de cual era el objetivo inicial del viaje, y nos enamorábamos de la materia, hasta el punto de querer regresar constantemente a ella una y otra vez, perdiendo el propósito original de la jornada. Entrábamos en la evolución horizontal y comenzábamos a desperdiciar la esencia divina y el tiempo a nuestra disposición. Otros –peor aún- hasta olvidaban completamente que estaban de viaje, y empezaban a girar con gran constancia, en su descuido total, en una rueda que algunos llaman del karma, otros del Samsara y otros de la “vida”, recogiendo muy entretenidos, margaritas a la orilla del camino, en vez de caminar por él; sin la menor idea de recordar quiénes eran, de donde venían, qué estaban haciendo y hacia donde iban. Y ahí estaba el punto de partida, el seno del Padre, esperando por nosotros, por nuestro regreso una vez cargados de las experiencias del viaje... Hasta hace poco tiempo, algo más de doscientos años, casi no había dudas en la mente de los hombres acerca de la certeza de la respuesta a las varias interrogantes que se formularon antes:

LAS COSAS ACONTECEN, SOBREVIENEN Y ACONTECERÁN: INTENCIONALMENTE. Se decía y afirmaba que siempre existía esta intención, el propósito, que estaba detrás de todo lo que pasaba y podía pasar. Arquetípicamente hablando, es decir, de modo indiferenciado a todo lo largo del planeta, todas y cada una de las civilizaciones que nos precedieron –y aún la nuestra propia en sus comienzos y bastante más allá de su mitad- conocían y aceptaban esta INTENCIÓN; esta VOLUNTAD, la cual “sentían” y sabían que se encontraba muy por encima del nivel de posibilidades del hombre simple. La intención bien podría quizá ser afable para los seres humanos en determinadas situaciones o eventos, pero, podía también ser adversa y a veces mucho. Lo que casi nadie se atrevía a dudar en ninguna forma, es que, en alguna escala elevada, TENÍA INVARIABLEMENTE UN SIGNIFICADO que podía o no ser comprendido, pero que casi siempre y en la inmensa mayoría de los casos se tomaba con una resignación y entereza apostólicas. Incluso aún en el caso de que la INTENCION fuese implacable, digamos, al costo de horribles cataclismos que cercenasen muchas vidas, o que procurasen la pérdida de la hacienda, de todas formas –repetimos- su existencia nunca era puesta en duda. “Es Dios quien nos da, Es Dios quien nos quita” Y ello representa LA MISMA ACEPTACION INCONDICIONAL DE QUE ALGUIEN O ALGO, un poder, una energía,

algo sacralizado o totalmente respetado -fuese lo que fuese- y mencionado a través de diferentes nombres y atributos, ejercía una VOLUNTAD y, por consiguiente, había un PROPÓSITO, un DESIGNIO, y actuando como Árbitro Superior, lo gobernaba todo, aunque no exactamente en la acepción estricta que nosotros le asignamos contemporáneamente al vocablo “gobernar”. Así fue y se aceptó durante incontables generaciones de hombres y a través de largos y melancólicos siglos, EN ESTA PROPIA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL NUESTRA. Incluso para muchas personas del día de hoy, continúa siendo así, pero, a la vez, para otra gran cantidad de persona ya no lo es. La profunda comprensión de lo que acabo de decir es imprescindible para entender completamente lo que sigue a continuación. De acuerdo con los términos que se han usado hasta ahora por parte de los llamados “místicos”, pertenecientes a lo que pudiera denominarse como “el ocultismo o esoterismo occidental”, hay múltiples vocablos que se han desgastado –y en muchos otros casos, degradado- tanto, hasta el punto de quedar irreconocibles y confusos. Ese mismo “ocultismo” o “esoterismo” sumamente diluido y tan común en Occidente, es el que emplea términos y situaciones extrapoladas la mar de veces a partir de otros contextos planetarios, pero que se consideran “respetables” en cuanto a lugar. Por ejemplo aquellos que son del oriente, principalmente de la India, o los que provienen de África, o por venir incluso de nuestro propio continente americano en eras o etapas anteriores como los mayas y otros. Pero en su mayoría, son procedentes de la mentalidad de hombres y mujeres que no han estado en contacto con el mecanismo que tocamos antes muy ligeramente, y voy a señalar de inmediato, y al que denominaré como LA TRADICION. Es esta la locución que uso para designar: A la fuente de la que emana la dirección de las supremacías o influencias evolutivas del planeta, en conexión directa con el sistema solar, y con el resto de la galaxia, a partir de una escala de inteligencias que debe asegurar que se cumpla el propósito de evolución del Universo, el Plan de Dios. Y es ésta la propia fuente que realiza las “operaciones de corrección evolutivas”, que mencionaré más adelante, y que se han sucedido a lo largo de la historia de la humanidad en diferentes regiones y poblaciones de la Tierra. Estas operaciones tienden a crear situaciones que permitan, escoger una vía siempre progresiva. Y ello es en mérito a que no se utilice una involutiva, de modo que la humanidad AVANCE en su perfeccionamiento o desarrollo, cumpliendo así el Plan de la Divinidad. Estos elementos esenciales eran sumamente conocidos en las grandes antiguas civilizaciones que precedieron a la nuestra, y a ello se ajustaban los planes de la Enseñanza, la cual era impartida por la escala ascendente de seres humanos que habían hecho contacto y eran preparados por la TRADICIÓN. Más de esto lo veremos en el futuro. También de aquí también partía el concierto, la inteligencia que se aplicaba para el transcurso de cada existencia de las personas.

Ahora bien, lo que no puede hacerse por parte de los encargados de dirigir estos procesos cósmicos es lesionar en ninguna circunstancia la integridad de la naturaleza que en potencia se halla presente en el hombre. Otro elemento importante apunta a que no se intenta por parte de ellos, estar saliendo constantemente a “la luz pública” en busca de “reconocimiento”, o dejando rastros que puedan ser seguidos, sino todo lo contrario. Ya estamos implicando: INTENCIÓN, DIRECCIÓN, PROPÓSITO Y VOLUNTAD, en un nivel de dirección relativamente super-humano, pero que, para desarrollar su trabajo, tiene que tener una relación con el horizonte humano. Hemos hablado, para que no exista confusión alguna, de que en la construcción de este Universo, en la propia medida en que se asciende en la escala de INTELIGENCIA o de CONSCIENCIA que el mismo ES y REPRESENTA, se nota cada vez más, la existencia de un PLAN DE DESARROLLO. Departimos acerca de un guión o libreto cósmico armónico, inteligentemente elaborado, que cubre desde los quarks, hasta las galaxias, y en el cual, el ser humano, el homo sapiens sapiens representa un papel principalísimo, puesto que es el mecanismo primario auto-inteligente, o por lo menos con cierto grado de inteligencia relativamente mayor. La trama universal es inmensa, desproporcionadamente colosal y tan complicada en su intricada red, que de ella solamente podemos concebir y participar en una parte insignificante, pero recordando siempre que de granitos mínimos de arena se compone una extensa playa, por lo que es muy importante cada granito, dentro del conjunto de todos los existentes, y; sin embargo, al mismo tiempo cada granito es intrascendente en sí, sin que existe ninguna contradicción en ello.

CAPÍTULO 7.
Es posible asegurar que, según expresa el mecanismo de la Tradición, se han realizado ya dos tentativas grandes anteriores por redimir, salvar o simplemente preparar a los seres humanos para el cumplimiento del Plan de Dios. Actualmente asistimos a los finales del tercer intento. En los años que llevo tratando dc armar de alguna forma el gran rompecabezas de este mundo, muchas cosas me han causado fuerte impresión, o mejor, se lo han causado a mi sentido común, el cual ha experimentado, en contacto con ellas, una especie de “choque con la verdad” que siempre es estremecedor. He buscado, investigado y consultado varias cosmogonías con sus correspondientes “cuentas del tiempo” o cronologías de sucesos, ya que mi hemisferio cerebral izquierdo demanda –como todos sus congéneres- una ubicación espacio-temporal de modo que esta sede del intelecto trate

de ubicarse cronológicamente en aquel, qué, quién, cómo, donde y cuando de los acontecimientos. Permítanme esbozar esto a través de un cuento, que tiene significación multidimensional sobre los seres humanos y que es capaz en tremenda medida de despertar “algo inmenso” que hay dormido dentro de muchos de nosotros. Las analogías que presenta son increíblemente reales y en consonancia con la historia del planeta, desde su creación. Aquí se relata el inicio como “un silbido insoportable”, es decir la vibración, el Verbo, el que era en el principio según el Evangelio de Juan y que ahora las ciencias describen como el Big Bang o la gran explosión de energías que originó el Universo. Después se habla de la lava que, surgiendo de las entrañas del planeta a través de los volcanes, forma las tierras, y de cómo los seres venidos del espacio en naves de diferentes colores, a través de eras y eras, eran los generadores de los depósitos de energía que posibilitaban la existencia de vida orgánica en la Tierra. Habla de las diferentes dimensiones, las puertas interdimensionales y de “aquellos” que saben usarlas y ver y “trabajar”a ambos lados. Explica, en fin, en muy pocas palabras y analogías, los miles y miles de años de evolución humana; las civilizaciones que han crecido y desaparecido, con sus contradicciones interiores y el resto de las ocurrencias habidas cada vez que se daba un “salto cuántico o no lineal” (como el que está ya muy cerca de producirse, lo entendamos o no, lo creamos o no) dentro del tiempo lineal o de cronómetro en que vive este Universo. También está incluida la FIRME E INCANSABLE GUÍA que esta humanidad ha tenido siempre y el “trabajo” realizado por ella.

Si se me admite expresarlo, he logrado comprobar fehacientemente, que para expresar el origen del Universo; trátese de una explicación “científica” dada actualmente mediante una fuerte dosis de palabras usuales contenidas dentro de la jerga técnico-científica comúnmente aceptada, o, por otra parte, que sea brindada por explicaciones contenidas en los antiquísimo libros pertenecientes a civilizaciones que florecieron hace miles y miles de años: -SE DICE EXACTAMENTE LO MISMO, SIN VARIACIÓN ALGUNA. Solo que esto, lo actual, está descrito en términos que nos resultan familiares a los que tenemos fácil entendimiento, únicamente POR SER DE AHORA MISMO, y “aquello”, pues se dirigía a personas de culturas diferentes. ES ASÍ DE SIMPLE.

El mérito que considero que tiene lo que he de exponer a continuación, consiste en que hemos de ver una fecunda y adecuada mezcla de las formulaciones antes mencionadas, la antigua y la moderna, unidas en una sola con una maestría incomparable. Me refiero a un libro de reciente publicación, que es una colección de cuentos iniciáticos y escrito genialmente por Natale Finochiaro. El cuento al que haré referencia es el cuarto, se denomina Un Granito de Arena y he de relatar la siguiente parte en la que se describe a un mercader árabe que anda por el desierto en camello, y que; ante el temor a morir, se refugia durante una enorme tormenta de arena en el interior de un monolito de piedra enorme, que antes no estaba allí. Cuenta así: ... Se protegió el rostro como pudo y empezó a recitar sus plegarias a Dios. De repente le pareció vislumbrar una luz intermitente; cerró los ojos y los volvió a abrir: la luz seguía allí y no parecía estar muy lejos. De nuevo Dios lo guardaba dándole una esperanza. Debía conseguir ir hacia la luz desafiando la tormenta, era mejor morir deprisa ahogado que esperar una muerte lenta pero segura. Montó en la silla y obligó al camello a levantarse guiándolo hacia la fuente luminosa. Avanzaba con paso lento y firme hacia su última posibilidad recitando los salmos que lo llevarían hasta el Jardín de Dios. El rayo era cada vez más nítido y poco a poco, delante del hombre se iba definiendo una duna de piedra, casi una montaña. ¿Una montaña? Se preguntó Abdel que conocía ese desierto mejor que sus bordillos: no había habido nunca dunas de piedras y menos montañas. En miles de kilómetros a la redonda no había más que arena. Sin embrago el gigantesco monolito estaba allí. De repente el viento había dejado de soplar; Abdel estaba confundido, sorprendido y asustado por el desarrollo de los acontecimientos. En su vida había desafiado a la muerte en repetidas ocasiones y había aprendido a no tener miedo de nadie, ni siquiera de los ladrones del desierto, que no dejaban vivos ni a un solo testigo. Sin embargo, ahora advertía una profunda inquietud y un gran peso le oprimía el corazón. Hizo que el camello se arrodillara y bajó. Encontró una hendidura en el monolito de donde salía una cúpula de luz de colores que variaban desde el azul, al verde, rosa y naranja. El viento empezó a soplar de nuevo, cada vez con más fuerza. Abdel resguardó a su fiel Shalil detrás de un saliente de la roca y entró decidido en la hendidura: le pareció no tener otra alternativa. Tenía la sensación de encontrarse en el interior de una enorme cueva y, sin embargo, se veía rodeado por palmeras. No conseguía ver el final de la plantación ni advirtió señales de vida. Pensó, entonces, haber muerto y llegado a la tierra de la que había oído hablar y a la que esperaba llegar un día al concluir el camino terrenal. A pesar de todo, se extrañaba de sentir su cuerpo tan presente y vivo, y de lo que veía a su alrededor: siendo más realista pensó entonces haber perdido la razón y que lo que creía ser el paraíso no debía ser otra cosa que un espejismo, la última ilusión de un hombre que vagabundea por el desierto flagelado por la arena y el viento. Un silbido insoportable le hizo volver la cabeza; desde su derecha un rayo luminoso se dirigía a la pared opuesta de la roca. Delante de Abdel comenzaron a proyectarse imágenes vaporosas y calientes como de un río de lava; hasta se movió como si la lava estuviera por atraparlo.

Se dio cuenta de que era simplemente una proyección, se acordó de su hijo Amin, profesor de física de la Universidad de El Cairo y de sus esfuerzos por hacerle entender los últimos resultados de sus estudios sobre hologramas y rayos láser. Las imágenes pasaban cada vez más rápidas y pensó que asistía a la proyección de una película. “Desde mares incandescentes salían conos de cráteres emitiendo magma lleno de fuego que formaba tierras sin fin. La lava se enfriaba, la perspectiva se dilataba. Abdel tuvo la sensación de ser el observador desde un punto del Universo y de tomar parte en la evolución de la vida. El destino de la tierra nacía desde una extensión de fuego. Unas naves espaciales azules surcaban el cielo, bajaban al planeta y colocaban numerosos monolitos que eran depósitos de energía vital básica. La vida transcurría, seres luminosos de rápidos movimientos se mezclaban con hombres de pesado y curvado paso que no parecían notar su presencia. Verdes esencias luminosas proyectaban sus pensamientos hacia el corazón de los hombres pesados; aparecían primitivas ruedas y mecanismos elementales; se sucedían dibujos cada vez más complejos, casi incomprensibles. Algunos seres luminosos vestían como los seres pesados y se confundían con ellos, usaban los depósitos energéticos de los que sí ellos conocían la ubicación, lanzando energía a mansalva sobre el hombre que en la dimensión paralela se multiplicaba y poblaba el planeta, coloreándolo de azul. Amaneceres sucedían a puestas del sol con un ritmo cada vez más desenfrenado. En las cuevas las proyecciones de los hombres verdes no cesaban; espíritus humanos de largas antenas percibían en un instante mensajes lejanos y trazaban en el papel fórmulas resolutorias. Pero una fuerza que oprimía y oscurecía todo, se contraponía al trabajo. Se erigían ciudades compactas sin calles ni límites, vivas entidades de muerte. El canto temerario de soñadores juglares rebatía las arrogantes palabras de necios eruditos. Arañas negras tejían incesantemente una tela de tinieblas. El trabajo de los entes luminosos seguía mientras los hombres continuaban en su profundo sueño. El recuerdo no puede ser despertado. Los depósitos se agotan, el proyecto no puede ser concluido. De nuevo un frío magma inunda la tierra, la desolación borra las huellas para que se pueda volver a escribir el destino del hombre. Verdes naves espaciales surcan el cielo y nuevas fuentes de energía generan orgullosas civilizaciones. Se amplía el conocimiento, atrevidos edificios desafían el cielo, se esculpen animales de piedra con rostro humano en recuerdo de pueblos soberbios; ecos de recuerdos profundos salen a la superficie, la sabiduría se añade al conocimiento, el universo brilla de fuerza, poder, firmeza violencia y destrucción”. Abdel asistía desesperado a la devastación de una civilización que a pesar de haber llegado a la cumbre su evolución, tenía su suerte echada en el imprevisible comportamiento del hombre incapaz de acordarse de sus orígenes y de su destino, por tanto, capaz de perderlos. “Una espesa lluvia llena todo. Los continentes desaparecen, lo único que sobrevive es un globo líquido en el que de nuevo se pueda imprimir el destino del hombre. Nuevamente las naves teñidas de rosa por el amanecer descargan su valioso contenido. Un viento fuerte, el ‘soplo de Dios’ –pensó Abdel- hace emerger entre las olas crispadas del mar, la seca y fecunda tierra.

Los hombres vuelven a levantar sus cabezas edificando nuevos templos al Dios perdido y olvidado, ahora de nuevo encontrado y revelado: el hombre se va acordando de su propio destino. Maestros de largas antenas tejen telarañas de amor”. Abdel vio un hombre alto y robusto sentado en un palmeral en una ciudad, a orillas del mar, que parecía europea. Una bandada de golondrinas lo rodeaba, su mirada sonriente le atraía y lo penetraba hasta lo más hondo: Ese rostro parecía serle familiar. ¿Quién eres? Le preguntó el rostro desde la pantalla. Abdel palideció y notó cómo se le helaba la sangre en las venas... No oía sonidos pero advertía una presencia en su corazón. “Estás en el centro del mundo, éste es el ombligo del Universo... Dios no necesita ser definido porque si así fuera pensarías en Él como algo finito y entonces no sería Dios, nosotros somos porque Él es, nosotros dos no somos diferentes... La muerte es un engaño, debemos vencerla, romper los barrotes de nuestra jaula. La vida y la muerte no diferencian dos momentos distintos de nuestra existencia: Presente y futuro; la mente mayor y la menor participan de una única existencia, no existe diferencia entre lo que llamamos realidad y lo que llamamos fantasía. Existen seres que no tienen ni principio ni fin, ellos no tienen el concepto de la vida porque, tampoco tienen el concepto del tiempo, pueden moverse por el espacio cósmico instantáneamente con la misma velocidad de las neuronas transmitiendo sus mensajes... Estos seres son nuestras raíces, nuestros orígenes. Tenemos la posibilidad de atrapar y adaptar la energía en nuestro cerebro para adquirir conocimiento. Intuir es la manifestación del equilibrio entre energía y materia. Debemos volver a las estrellas... No te asombres, no estas en tu universo sino en uno paralelo. No eres el primero en llegar hasta aquí, alguien ya ha vuelto a tu dimensión y ha hablado del proyecto de Dios, de los orígenes, de la necesidad de recordar, pero ha sido considerado un soñador, peor aún, un visionario. Algunos de nosotros han asumido figuras humanas e intentan, en tu mundo. Despertar a los dormidos. El orden instaurado en el mundo está formado por ideas preconcebidas, ha sido creado por su imaginación. Su universo a sido reprogramado tres veces pero el hombre no consigue evolucionar. La araña negra ha utilizado la guerra y la violencia como un somnífero para hacer olvidar el verdadero fin... No has entendido, no hay diferencia entre Occidente y Oriente, están todos atontados por quehaceres sin significado. No serán tus reglas las que les hagan despertar. La religión la filosofía, las ciencias, el arte, no son ni positivas ni negativas, han sido creadas para conducir al ser humano hacia el conocimiento y hacia su origen. Sin embargo, el hombre los ha convertido en fines en sí mismos, los ha llenado de cosas inútiles; ha perdido su meta final, se ha dormido y acostumbrado a rígidos y vacíos mundos ordenados de modo aparente, pero listos para desaparecer... Pero la araña está siempre al acecho y provoca sólo violencia en el que sigue al orden ciego del sueño. Solo pequeños grupos continúan, en el anonimato, guiados por aquellos de nosotros que estamos en su mundo. La esperanza no está perdida aunque el magma sigue subiendo hacia la superficie para estallar y amenaza con borrar todo de nuevo”. ¿Quién eres? –Yo soy Pero el Hombre nunca dejará entonces de ser la incógnita, la “X” de la ecuación universal en cuanto a las posibilidades de su comportamiento y finalidad, cuyo valor puede ser muy grande en sentido positivo o negativo también, y –ya fue señalado antes- podría a la vez ser mínimo.

Pido que nunca se pierda de vista que todo ello se produce en el tiempo, y que el tiempo representa adelanto o perfeccionamiento, involución o retroceso... en fin, cambio. Que puede ser para mejor, para peor o para lo mismo... durante un “tiempo”. Por ello es que se debe conocer que, sí, que hay un libreto, un guión, un rol, que implicaría entonces la posibilidad de que, en el tiempo, la suma de las “X” humanas actúe en grado mayor o menor, más o menos de acuerdo a la trama establecida, pero no necesariamente con total exactitud según lo previsto. Véase lo anterior tal y como el argumento escrito de una película o filme, en la cual los actores, el director, las circunstancias de la vida y demás introducen constantes modificaciones que pueden resultar -superiores o inferiores- en uno u otro sentido. Y, claro, el rodaje final que se obtiene, no necesariamente está obligado a concordarse exactamente a lo que se previó en un inicio. Otro ejemplo sería el plan escolar del año, con las indicaciones que se entregan al profesor y a las que éste “debe” atenerse, lo cual, por muchas situaciones, a veces no se cumple estrictamente. Y, es por ello que, en ambos casos –la película y el plan escolar- y por supuesto, en la vida cotidiana o historia de este planeta, es preciso estar introduciendo de vez en cuando las modificaciones necesarias; para que exista el mínimo desvío posible con respecto al plan trazado, el cual puede decirse que representa la Voluntad del Creador, Dios o la Divinidad. Un factor importantísimo a tomar en cuenta es que se tiene una gran limitación. Y consiste en que la introducción de correcciones sólo puede hacerse en determinados momentos en el tiempo –como ahora mismo en estos períodos que corren, por ejemplo- y no cuando se quiera, ya que la potestad de hacerlo depende de factores que se hallan más allá inclusive del propio Sistema Solar.

CAPÍTULO 8.
¿Y por parte de quién o de quienes se ejerce todo esto? Si el universo es una escala de inteligencias, desde la más alta e inconcebible para nosotros, hasta la muy pequeña, sería más o menos válido el ejemplo de comparar la inteligencia de una hormiga, con relación a la de un ser humano. Entonces podría introducirse el concepto de algún tipo de “jerarquía”, grado o rango, para designar a las inteligencias que tratan de adecuar continuamente el Plan, sea en el nivel humano como fuera de éste. Si se nos permite, denominemos así mismo como: EL CONSEJO DIRECTOR, a la fuerza de tarea de que se vale LA TRADICION entre los humanos, y veámoslo –a nuestro nivelcompuesto por hombres que están excepcionalmente armonizados con el Universo, como producto de un largo –larguísimo- trabajo, sacrificios y entrenamiento en todos los órdenes, a través de múltiples existencias. Estos seres han logrado ya que no exista disrupción de sus conciencias –que es lo que nos ocurre al resto de nosotros- entre las diferentes apariciones en la escena mundana, por lo que su conocimiento verdadero es enorme y su instante

contemporáneo, puede ser abarcador de un larguísimo período de tiempo, incluso miles de años. Esto lo revisamos antes en la repetitiva historia del judío errante, Fulcanelli y otros personajes fabulosos. Entonces estos hombres, ya lo dije anteriormente, no pueden mirar al mundo como lo miramos nosotros, con la cortedad y miopía propias de los que no hemos llegado aún a este grado de desarrollo... pero que podemos hacerlo. También la textura de la Verdadera Enseñanza tiene que reconocer y adecuarse a factores tales como: el tiempo, las personas, el lugar, la situación. Por ello, extrapolar sin el conocimiento suficiente, una enseñanza que fue dedicada a una etapa dada del tiempo pasado, dirigida a una población o personas que vivían dentro de una idiosincrasia muy específica, y para una cultura o país determinado, e intentar implantarla o imitarla fuera de contexto, pudiera acarrear fuertes inconvenientes e incluso grandes peligros. Y aquí me estoy refiriendo y muy directamente por cierto, a una enorme cantidad de prácticas que son perfectas dentro del contexto de la India u otras naciones del oriente del planeta; incluso a otras experiencias procedentes de nuestro propio continente, los mayas, incas y muchas otras, pero que pertenecen a una esfera de tiempo que no guarda relación con la que vivimos actualmente. Y es de ahí, de lo dichos en párrafos anteriores, de donde surge el conocimiento de lo que se ha denominado hasta ahora como Maestros Verdaderos. Ellos han surgido, como denota el libro “La VÍA” de Juan Sgolastra, desde la misma aparición del hombre sobre el planeta, ocasión en que se dio inicio a lo que se ha llamado técnicamente como “El Trabajo”. Este “Trabajo” forma parte de un “Diseño” que involucra la evolución de nuestro Universo. Y este es el motivo por el cual existieron y existen Maestros que tienen la función de ayudar al hombre a desarrollarse, para que pueda formar parte del proceso evolutivo del planeta en alineación con nuestro Universo. Estos Maestros operan generalmente en los momentos de mayor crisis y necesidad y pasan completamente desapercibidos para la mayor parte de las personas, ya que trabajan en el anonimato. Estos Hombres representan la “Puerta” hacia la “Vía de la Verdad”. No dudamos –por causas que estudiaremos con posterioridad- que muchas personas que viven en esta parte donde se pone el sol, el occidente del mundo, no entenderán completamente, quizá en una primera instancia lo que acabamos de explicar en los párrafos precedentes. Planteemos entonces dos axiomas fundamentales: 1ro. Que según se apuntó al principio, no se trata de un problema simple de creer o no creer. No hablamos tontamente de creencias, sino de hechos que ya tocamos y seguiremos formulando más adelante. Y para muchos de ellos nos apoyaremos en los últimos descubrimientos de la física cuántica, que se explicarán descriptivamente, sin fórmulas matemáticas engorrosas.

2do. Que ya apunté anteriormente que a esta civilización occidental nuestra, SE LE CORTÓ CASI DE RAÍZ –por lo menos a la inmensa mayoría de sus habitantes, durante los últimos 1700 años- LA CONEXIÓN, EL CORDÓN UMBILICAL QUE LA UNÍA A LA VERDADERA ENSEÑANZA, la cual fue perfectamente conocida por las grandes civilizaciones anteriores, egipcia, china, maya y otras, y también por el cristianismo primitivo en sus inicios, pero fue casi olvidada para las grandes masas bajo severas presiones de tortura y muerte. Y comenzó a pasar más o menos a partir del Concilio de Nicea (año 325 dC) y a todo lo largo de la Noche Negra de la Humanidad o Sacratísima Inquisición. De ello se detallará a su vez, en el Libro de Historia de la Civilización. Es claro que acceder ahora a una información que hasta hace muy poco se susurraba de boca a oído, debido al conocimiento de la cual se podía terminar en una hoguera, o que se hallaba codificada en símbolos y escrituras entendible sólo para unos pocos; y lograr asimilarla correctamente y en toda su extensión, NO ES NI MUY COMPRENSIBLE, NI RESULTA SER TAREA FÁCIL, AUNQUE TAMPOCO ES IMPOSIBLE. No dejemos de agregar a ello lo que ya dijimos de nuestro muy corto instante contemporáneo y lo poco que éste nos permite entonces conocer y comprender. Pero se está realizando un trabajo a escala cósmica en estos finales de una gran era humana, de modo que tales verdades sean comunicadas de nuevo a los hombres y se rompan los falsos esquemas que hasta el presente han predominado. Vamos pues a continuar hablando en páginas posteriores, de las técnicas Psico-físico-cinéticas de desarrollo humano, que fueron empleadas en las antiguas civilizaciones y, que por desgracia NO FORMARON PARTE DE NUESTRO ACERVO EN LA PRESENTE CIVILIZACION OCCIDENTAL A LA QUE PERTENECEMOS. También relataremos acerca de la noción sobre las eventuales apariciones que nuestra esencia realiza en este mundo físico, y armados de este conocimiento –que no es aceptación ni creencia ni mucho menos- pasaremos revista a un grupo de acontecimientos que nos ha llevado a ser de modo casi general:

“Los incorregibles escépticos e incrédulos occidentales” o también, “los fanáticos creyentes occidentales”. Todo lo cual nos conduce a: pensar como pensamos, a actuar como lo hacemos y a ser LO QUE SOMOS ACTUALMENTE.

Muchas gracias. PROFESOR JUAN FELIPE QUINTERO ACUÑA. Miami, diciembre de 2007.

Bibliografía: La Vía. En camino con un Maestro Contemporáneo. Juan Sgolastra. Editorial Life Quality Project. México, 2002. El Pájaro de Trueno. Cuentos iniciáticos. Natale Finochiaro. Editorial Life Quality Project. Argentina. 2004. El Pueblo del Secreto. Ernest Scott. Editorial Sirio. Málaga. España. 1983.