DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS

JOSÉ MARÍA ALÍN

«De alegres seguidillas se forma el baile nuevo, haciendo maridaje lo airoso con lo diestro». Quiñones de Benavente, El murmurador 1

FINALES DEL siglo XVI, y muy especialmente en el último quinquenio, una nueva modalidad de canto y baile irrumpe con fuerza avasalladora. Se trata de un cantar de cuatro versos, independiente y, por tanto, completo en sí mismo. Métricamente tiene un nacimiento titubeante; y pasarán bastantes años antes de que encuentre el cauce definitivo. Su puesta de largo en sociedad parece haber ocurrido, según los datos actuales, en 1597, cuando bajo la denominación de «Seguidillas» se recogen treinta y tres de esos cantares en el Quarto cuaderno de varios Romances, los más modernos que hasta hoy se han cantado, pliego suelto publicado en Valencia y que se vendía en casa del famoso Juan Bautista Timoneda. Cuatro años más tarde, en 1601, otros dos pliegos sueltos de la misma procedencia serán aún más precisos: los veintinueve que recoge el Séptimo quaderno aparecerán bajo el epígrafe «Seguidillas modernas», en tanto que los cuarenta y nueve del Segundo quaderno lo harán como «Seguidillas modernas al trato que hoy
1. En Emilio Cotarelo y Mori, Colección de entremeses, loas, bailes, jácaras y mojigangas, Madrid: Bailly & Bailliére, 1911, II, pág. 528.

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se usa»2. Tales precisiones no carecen de importancia, puesto que tanto la estrofa como el nombre ya eran conocidos3. La estrofa, en efecto, tenía una larga y vieja ascendencia; y el nombre tampoco era nuevo, pues lo había utilizado Juan Díaz Rengifo en su Arte poética española (Salamanca, 1592), cuyo capítulo LII titula «De las seguidillas». Cierto es que lo que Rengifo llama seguidillas tiene poco que ver, salvo en la métrica, con las ahora llamadas «seguidillas modernas». Estas son, como ya he dicho, cantares independientes; las de Rengifo son estrofas de composiciones mayores. «Sirven ordinariamente –escribe– para tonos, cantándose en ellas honores, glorias, virtudes, &c. de los Santos; y alabanzas, o también vituperios de los hombres, o de otras cosas». Y pone como ejemplo el comienzo de una «Lyra poética a Santa Isabel Reyna de Ungría»4. Su lugar de origen, en cambio, es aún incierto. Pudo haber sido, si nos atenemos a los citados pliegos sueltos, Valencia, en plena efervescencia literaria. Pudo ser Madrid, a tenor de cierta constatación de Mateo Alemán en su Guzmán de Alfarache («las seguidillas arrinconaron a la zarabanda»), pues el novelista vivía por estas fechas en la capital de España y la primera parte de su novela, de donde procede la cita, estaba ya compuesta a finales de 15975. Y pudo ser, finalmente, Sevilla, como supone Montesinos6, quizá recordando que Monipodio, el personaje cervantino –y del hampa sevillana– de Rinconete y Cortadillo, había rogado a Gananciosa «que cantase algunas seguidillas de las que se usaban»7. No sabemos, con exactitud, la fecha en que Cervantes escribió tal afirmación, pero con toda seguridad fue antes de 16048.
2. Antonio Rodríguez Moñino, Las series valencianas del Romancero nuevo y los Cancionerillos de Munich (1589-1602), Valencia: Diputación provincial, 1963. Las seguidillas del Quarto cuaderno en las págs. 262-264; las otras en las págs. 239-240 y 286-289, respectivamente. 3. Juan Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Madrid: Gredos, 1961, data en 1599 la aparición de la palabra «seguidilla». Por lo que luego digo hay que retrotraer la fecha varios años. 4. Utilizo la edición de Barcelona, 1727. 5. La Aprobación la firma Fray Diego Dávila el 13 de enero de 1598. El texto citado en Francisco Rico, La novela picaresca española, Barcelona: Planeta, 1967, I, pág. 404. 6. «De todos modos, la boga de esta seguidilla que ahora nos ocupa nació con el siglo, y, a lo que parece, a los poetas del tiempo les llegó de las calles –de las calles de Sevilla, probablemente– y se las impuso un cambio general de gustos» [José F. Montesinos, Introducción, pág. LXXVII, a Primavera y flor de los mejores romances (Madrid, 1621), Valencia: Castalia, 1954]. 7. Miguel de Cervantes, Novelas ejemplares, edición de Juan Bautista Avalle-Arce, Madrid: Castalia, 1982, I, pág. 262. 8. Las Novelas ejemplares aparecieron en 1613, pero en Quijote, I, cap. 47, menciona ya una «novela de Rinconete y Cortadillo».

conviene recordar aquí una muy atinada observación de Margit Frenk: «Es interesante que entre las seguidillas impresas en Valencia en 1597 y 1598. pues. lo cual parece demostrar. y mucho más si se tiene en cuenta que «desde el año de mil y seiszientos a esta parte an rrebivido […] i se an hecho con tanta elegancia i primor […] que pareze poesía nueva». En el plazo de veinte años. el maestro Gonzalo Correas. a la transformación del romance lírico. Posiblemente. Tanto. sí quiero dejar constancia del hecho. Y añade: «Yo. LXXIV-LXXV. . págs. 1978. van imponiéndose de manera arrolladora. les dedicará un capítulo completo de su Arte de la lengua española castellana. comienzan a manifestarse en la edición ampliada de 1604 y. y esto ocurre. cortesanos y campesinos.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 19 Aparte todo esto. Estos últimos probablemente los que más. figuren ya la famosa de ‘Río de Sevilla. es el LXXXVI. notando que las artes poéticas de su tiempo se habían olvidado de ellas. letrados e iletrados. una influencia de la seguidilla sevillana en 1597 o poco antes»9. págs. Aunque aquí habría que hacer una precisión: no fueron las comedias las que más contribuyeron a difundirla sino. novelistas. en buena medida. Es increíble –escribe Montesinos10– la importancia que la nueva boga de las seguidillas tiene en la transformación de nuestra poesía cantada. El capítulo. las 9. esa moda que se apoderó por igual de todas las gentes. contribuyó. 445-456. no sólo por el éxito que indudablemente iba alcanzando por las calles. en Estudios sobre lírica antigua. titulado «Del verso de cinco sílabas y de las seguidillas». págs. «me admiro mucho de tal descuido». La cita procede de la pág. 11. Primavera y flor. 441. el teatro menor: los entremeses. Montesinos. nobles y plebeyos. Margit Frenk Alatorre. a muchos pasos de distancia. Prácticamente inexistentes en el Romancero general de 1600. que en 1625. porque. escribe. A este surgimiento y desarrollo habían contribuido todos: poetas. como a la transformación de las letras. «De la seguidilla antigua a la moderna». F. XIV) la de ‘Salen de Sevilla | barquetes nuevos…’. la seguidilla se enseñoreará en todos los ámbitos. | ¡quién te pasase…!’ y (Munich. J. de la edición de Emilio Alarcos García. 1954. dramaturgos. sino por su presencia en la poesía lírica bien como cabeza de multitud de letrillas o bien por su asociación con el romance. 253-254. 10. Madrid: Castalia. al menos. Madrid: CSIC. Aunque no voy a extenderme aquí sobre la rápida y fulgurante expansión del género. a partir de aquí. con la más claridad y brevedad posible cumpliré esta falta»11. más que ninguna otra cosa.

entre estos. págs. de 1598. en boca del cantor. Barcelona & Madrid: CSIC. Londres: Támesis. efectivamente. ¿Se cantaban. en cambio. De todos modos conviene recordar que de las algo más de 400 canciones que Lope incluye en sus comedias. Cancionero popular de la provincia de Madrid. pág. Frenk Alatorre. 15. Véase José María Alín & María Begoña Barrio Alonso. Pero tal etimología. que la mayoría de sus seguidillas son cultas y que parte de ellas tienen autoría conocida: el poeta valenciano don Carlos Boyl. El maestro salmantino parece basarse en que son «tan acomodadas à la tonada i cantar alegre de bailes y danzas i del pandero». sin las repeticiones que incluye el canto. 205-209. pero el nombre. que recoge veinte. 14. sean pliegos sueltos. que los manuscritos poéticos transmiten sólo el texto simple de la seguidilla. para empezar. sólo a un grupo muy reducido (cuatro) de los valencianos14. A los ya citados al comienzo hay que añadir el Segundo qvaderno de varios romances. nota 9. 1997. plausible y probablemente la más atinada. . ¿de dónde surge? Correas lo supone procedente «de la xente de la seghida i enamorada. Para encontrar series más o menos largas hay que ir a unos pocos manuscritos o a los pliegos sueltos y. 1951. 12. En cualquier caso se trata de agrupaciones de seguidillas sueltas. Véase también lo que dice Manuel García Matos. que las hace muy propias para la gente «de la vida airada». Y lo mismo hacen las fuentes impresas. de otra parte. son auténticas excepciones. carece de datos suficientes para sustentarla. M. El cancionero teatral de Lope de Vega. XXXVIII-XXXIX. Estudios. rrufianes y sus consortes. Sirvan de ejemplo las comedias de Lope de Vega. 13. Digamos. unas a otras sin orden alguno o se organizaban de algún modo? Son éstas cuestiones que trataré de aclarar en lo que sigue. un cantar nuevo de nombre conocido. págs. las mojigangas. en las que no llegan a la decena las ocasiones en que se utiliza más de una. Que en Al pasar del arroyo se canten cuatro seguidas o en El desconfiado siete. Normalmente lo que estos textos recogen suelen ser seguidillas sueltas. Más crédito tiene. pero algunas lo son sin lugar a dudas»15. las seguidillas rebasan ampliamente el medio centenar12. los bailes. Tenemos. de quienes en particular nuevamente se les á pegado el nombre à las seghidillas». Conviene aclarar. seguidas? ¿Se sucedían.20 JOSÉ MARÍA ALÍN jácaras. pues. «Quizá no sean todas de él. y muy raras veces encontramos casos de que se canten dos o más. 251. Díaz Rengifo apunta: «Este nombre parece le toman de la facilidad del verso para seguir». comedias o novelas. sin orden alguno. la opinión de que el nombre les viene de que se cantaban seguidas13.

fechado en 1635. edición de J. los que reúnen los mayores conjuntos. 55 y sigs. madre. recogido por Claudio de la Sablonara. K. 3913…).DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 21 En cuanto a los manuscritos. no musicales. «Doscientas cuarenta seguidillas antiguas». pero con cuantía más reducida. págs. Aroca. Turín: Giappichelli Editore. la cosecha no es más abundante. en el agua. De ellos ninguno tan abundante como el catalán Jardi des Ramelleres del que Brown extrajo doscientas cuarenta seguidillas18. 17. hija. los manuscritos 3915 y 3985. De los musicales destacan el de Sablonara16 con sus trece seguidillas en eco y el Cancionero de Turín 17 por dos bellísimas series. a éste siguen el 3890 de la Biblioteca Nacional de Madrid. –Arto le digo. Criticón. 63 (1995). La romanza spagnola in Italia. a baturrillo. que no me lleue. M. procedentes del manuscrito Jardi des Ramelleres. Brown. en menor medida. 16. Lo más notable de estos manuscritos es que en ellos abundan las que son. págs. y en las que a una tan delicadamente intimista como –Dezilde a la muerte. sin pretensión de relacionar unas canciones con otras. 727. G. madre. de origen popular. la que comienza por la bien divulgada Cómo retumban los remos. Cancionero musical y poético del siglo XVII. Colecciones hechas al correr de la pluma. con el fresco viento de la mañana y la que lo hace con otra aún más famosa: Río de Seuilla. también se encuentran en otros (3884. ¿quién te passase sin que la mi serbilla se me mojasse! Pero son unos pocos manuscritos poéticos. BRAE (1916-1918). 18. incuestionablemente. y ella no quiere. . de la misma Biblioteca. aunque cortas. de la Biblioteca del Ateneo Barcelonés. y el 125 de la Universitaria de Barcelona. Bertini. con ciento veintisiete y. 1970. evidentemente. No son los únicos. Son colecciones que surgen de lo que el amanuense oyó en la calle y en las que se mezclan desde las más líricas e ingeniosas o pícaras a las más groseras y chabacanas.

núms. en realidad. 3915. mas no seguidillas seriadas. Dicho de otro modo: son seguidillas que se cantaron. mi madre». «Hágame una valona» o «No me case. en un caso más de un siglo de la edición moderna. A todo lo más que se llega es a juntar. no corresponden. Series que. en ocasiones. págs. 21. el amplio conjunto recogido en el manuscrito catalán Jardi des Ramelleres. 318v. como las que comienzan «Al pasar del arroyo». Es claro que para cantar media docena no se necesita ningún sistema. variaciones unas de otras. que estas colecciones lo son de seguidillas sueltas. en Revue Hispanique. a ningún sistema ordenado para el canto. en 70-73. reducida. 20. Ms. Son. mal aia el cuchillo que tanto duele19. «Séguedilles anciennes». en su comienzo. desde hace mucho. 61-70. estoy convencido. 3985. cortéme. 8 (1901). fol. al puro aire de la memoria. por tanto. Resulta claro. las que tienen un verso inicial común e identidad esquemática. «Séguedilles anciennes». dispuestas para el canto. Hacia esto apunta. se ha detenido 19. tal el que principia «En llegando a la venta»20. sin algún orden o concierto. R. series de seguidillas. pues. Foulché-Delbosc. teníamos dos textos que nadie. pero pronto deriva hacia el simple añadimiento. vida. pero no seguidillas seriadas. Por lo dicho hasta aquí vemos que las seguidillas aparecen sueltas. fol. Esto. mas no al modo que requiere su nombre. Lo que tenemos son series de seguidillas. pero sí para una serie más o menos larga. en modo alguno. a ninguna copia que responda a una serie cantada. Foulché-Delbosc. creo. Y que tal como aparecen no nos sirven para justificar que su nombre proceda de que se cantaban seguidas. . Y esto no es suficiente para justificar que el nombre procede de que se cantaban seguidas. es decir. otra versión. Proceden ambas del ms. ensartadas al hilo de como el hacedor del manuscrito las iba recordando. No es aceptable pensar que pudiesen cantarse así.22 JOSÉ MARÍA ALÍN puede seguir otra de tema completamente distinto y de corte descriptivo: Por cortar una rrama. R. constituyen. o en grupos muy pequeños o en series de muy escasa conexión interna. 227. No deja de ser curioso que todas estos grupos se canten al mismo tono: al de «Hágame una valona»21. no obstante. E incluso podemos encontrar unas cuantas asociadas en un cantar más o menos historiado. «Seguidillas que se cantan como ‘agame vna Balona’». 309-331.

3890. 276-286. Este dato resulta abrumador en sí mismo y. En efecto. corrobora lo ya dicho: que la fuente del manuscrito es. 25. 23. De otro la que. para el resto no hay otra fuente conocida. 10 aparecen en otra corta serie de 12 inserta en páginas anteriores de la misma obra. 83 se encuentran en la serie del madrileño. Y más aún: si exceptuamos las dos que recogen sendos manuscritos de la Biblioteca Nacional (la núm. Cancionero de 1628. Pero lo cierto es que este poema no es otra cosa. 81 y 92)25. Salas Barbadillo. una es ajena al escritor madrileño. págs. 1. 22. pero una de ellas básica. la tercera de Salas no aparece en el Cancionero. aparece en un cancionero manuscrito zaragozano conocido como Cancionero de 1628 23. pues. Sólo. ni anterior ni posterior. Corrección de vicios 24. Y es que de esas 13 que faltan para completar las 96. edición de Emilio Cotarelo y Mori. bajo el título de «romançe». La serie en las págs. la cuarta y quinta pasan a tener los núms. 1907. 322-324. Véase nota 18. . Sumando y resumiendo. 93 las reprodujo Salas en dos pasajes distintos de La sabia Flora malsabidilla y dos más en una novela aparecida con anterioridad. de las 96 seguidillas que lo componen. si exceptuamos una que no se encuentra en el novelista. Dos textos que. que el escritor madrileño Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo incluyó en su obra La sabia Flora malsabidilla (1621)22. 24. sin duda. 28 y 29. En primer lugar. 19 está en el ms. 30 en el 3985) y las seis que figuran en otro catalán ya citado (son los núms. edición y estudio de José Manuel Blecua. desiguales en importancia. 27. Obras de Alonso Jerónimo. junto con los otros. Establecido esto. Madrid: CSIC. publicado varios años antes (1615). puestos uno al lado del otro. nada menos que 138. 21. la sexta es ahora la 65. de las 96 que componen el «romançe». Obras de Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo. salvo algún añadido procedente del mismo Salas. apuntan hacia el modo en que estas estrofillas se organizaban para el canto. 9. 1945 (Anejo XXXII de la RFE). la núm. Sólo las dos primeras coinciden en ese aspecto. De un lado está la larga serie de seguidillas. está el hecho de que el Cancionero de 1628 presenta un trastrueque absoluto en cuanto a la ordenación de las seguidillas. que una versión reducida de la citada serie. págs. por su importancia. Y si esto no fuere suficiente otros datos nos llevan a asegurar que la versión del manuscrito no parte de otra fuente que no sea el mismo Salas. 407-416. Corrección de vicios y La sabia Flora malsabidilla. Madrid: Colección de Escritores Castellanos. I.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 23 a confrontar y relacionar. que el mismo Salas. y dos más se encuentran en otro libro del mismo autor. surgen otras dos cuestiones.

en consecuencia. intentase dar la apariencia de que su «romançe» no debía nada a las obras de Salas. sino manchego de Atienza. a que el origen de tales canciones está en el entorno madrileño. a preguntarnos ¿había aprendido esas seguidillas Alonso Jerónimo en Madrid o las escuchó en Zaragoza? Es difícil responder. habría decidido complementarla con la casi totalidad de la serie corta? Y hacerlo. pronto debió de trabar amistad con otros amantes de las letras. en donde había nacido en 1569. con un alto grado de certidumbre. en el supuesto de que fuese también el autor del «romançe». pero las varias alusiones que en las mismas se hacen a Madrid. No era este personaje natural de tierras aragonesas. que el dicho compilador. La primera. con seguridad absoluta. con semejante proceder (eliminar. a interrogantes de este tipo. el río de este nombre y el Prado apuntan. además. en lugar de limitarse a utilizar la serie larga de Salas. también. como suele suceder en la mayoría de los manuscritos. la 4 la 79. no fuese más que eso: un simple afanador y recogedor de escritos ajenos y. 1 y 2 de esta otra serie pasan a ser la 7 y la 8. añadir. así que se limitó a transcribirlo tal y como lo había recibido. que el compilador del manuscrito. En segundo lugar. Pero esto no aclara el porqué de esa diferente ordenación. y dadas sus aficiones literarias. nos lo encontramos como Alférez en la Casa Real de la Aljafería de Zaragoza. . etc. en la posibilidad de que haya sido Salas Barbadillo la fuente real del «romance» del Cancionero zaragozano. Parece que. según consta en un opúsculo suyo de ese mismo año en el que publica cuatro romances dedicados a la milagrosa Campana de Velilla.24 JOSÉ MARÍA ALÍN en tanto que la quince la 81. ¿por qué el compilador. pasó lo mejor de su juventud en Portugal. de donde salió en 1594. una vez más. Tataré de explicarlo más abajo. Es así como acabó recalando en Zaragoza. aunque de paso. como soldado. poco verosímil. En la capital aragonesa. etc. en 1601. Años más tarde. Por motivos que aún son desconocidos la justicia le condenó a un destierro que le obligó a marcharse de Castilla y refugiarse. Todo lo anterior nos lleva. la Corte. el Soto de Manzanares. hijo de padres toledanos. ¿Cómo interpretar todo esto? Se me ocurren un par de respuestas. ¿Por qué me he preguntado si podría haberlas oído en Zaragoza? Porque hay un hecho que no podemos pasar por alto: que nuestro escritor residió durante algún tiempo en esa capital aragonesa. de la que tomó la mayoría a la par que eliminaba buena parte. con desorden semejante: si las núms. mucho más probable. desordenar). la veinte la 42. en el reino de Aragón. Lo que vendría a incidir. no el autor del poema. la segunda. la 3 es en el Cancionero la 32. y etc. a donde llega el 1 de febrero de 1612. y muy en especial con el poeta y soldado Francisco de Segura.

Pero los hechos escuetos y sus circunstancias son. pues se decidió a publicarla. estudio. Primavera y flor de romances. también. 1629). Y que no fue una simple amistad. sino muy estrecha. sin embargo. pues. y entre ellos esta suptil nouela de la hija de Celestina»26. Francisco Segura y el anónimo copista. que me parece indudablemente relevante. con todos aquellos que puedan facilitarle copias. y una tríada de personajes en ella concurrentes: Salas Barbadillo. 1972. y más de tal volumen (no olvidemos que el manuscrito lo componen casi mil folios). le hubiera dejado a Segura abundancia de papeles inéditos. especialmente. necesita forzosamente relacionarse con los demás. «a costa de Iuan de Bonilla. Madrid: Castalia. los siguientes: a 26. una ciudad –Zaragoza–. con toda certidumbre. En último término tal publicación se puede entender como todo un homenaje de amistad. de la que no puedo ocuparme ahora. y nacido en esse Reyno de Toledo. . no aclara la cuestión principal: la de la procedencia de Salas Barbadillo de las seguidillas transcritas en el cancionero manuscrito zaragozano. el Alférez Segura poeta de altos vuelos. a la marcha del madrileño. en cambio. está el hecho de que un acopiador de textos poéticos. esquemáticamente. mercader de libros». Se trata de una ciudad pequeña. 18. En Francisco de Segura. Y. la relación entre los dos primeros está probada. Mas este hecho. Y debía de conocerlo bien. ¿Conocía al compilador del Cancionero de 1628 ? Es más que probable. Si todo esto es así. Tenemos. Segunda parte (Zaragoza. profesé estrecha amistad). bibliografía e índices por Antonio Rodríguez Moñino. Segura hacía parte. lo muestra el hecho de que. nada impide suponer que Francisco de Segura sirviera de intermediario para el conocimiento entre el novelista madrileño y el anónimo compilador del manuscrito. la de aquellos y el último altamente probable. de personas que tienen idéntica afición: el interés por la poesía. es esta relación entre Salas Barbadillo y el citado alférez. aunque alguna vez nos lo encontremos figurando al lado nada menos que de Lope de Vega. Hablamos. dexó en mi poder por prendas de voluntad algunos de los más felices trabajos de su ingenio. pág. La verdadera importancia del manchego aparece en su faceta de colector. Lo dice así el alférez: «Pasando a Cataluña Alonso Gerónymo de Salas Barbadillo por esta ciudad de Zaragoza (con quien en fe de ser todos de vna patria.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 25 No fue. del mundillo literario zaragozano. en 1612. Y así La hyia de Celestina salió impresa en Zaragoza. Debió de gustarle verdaderamente la novela de su amigo. edición. lo que facilita enormemente el conocimiento. Y en este sentido es seguro que el alférez podía ser un buen informante. Lo que sí nos importa.

por parte del compilador. Unos años más tarde. o la oyó así. ¿Quién preparó esta versión? ¿El propio Salas? ¿Un cantor que conocía las novelas del madrileño? Lo que me parece claro. con anterioridad de años el escritor madrileño. el Cancionero manuscrito (no sabemos cuándo se comenzó pero. Salas publica la novela Corrección de vicios. . No sobrepasan la docena. Refiriéndose a la larga serie que acaba de cantar 27. en donde aparecen dos de las seguidillas incluidas en el «romance» del Cancionero. es que el «romançe» manuscrito no procede de una lectura directa. Salvo tres. me hace suponer que estamos ante la creación consciente de un grupo seriado.26 JOSÉ MARÍA ALÍN comienzos de 1612 el novelista y poeta madrileño llega a Zaragoza. mencionado antes. O más probablemente aún: el «romançe» es la copia escrita de una serie cantada. En cualquier caso. el resto se encuentran entre las publicadas por Brown. de la novela dialogada de Salas. en 1613. Hay algo. Sospecho que al autor del manuscrito le llegó ya así. en esta ciudad conoce a Francisco de Segura. pero esto nos vuelve a las dos de interrogantes planteadas más arriba: el porqué de la reducción efectuada (más de la tercera parte) y algo más difícilmente explicable: el motivo del trastrueque en la ordenación. las había ya publicado. Son toda una serie de hechos relacionados y/o relacionables. organizado y dispuesto para el canto. Lo más fácil sería suponer que las leyó en las obras de Salas. y que las pocas que sí las tienen aparecen en textos varios años posteriores27. como queda dicho. salvo una. también poeta y editor de recopilaciones poéticas. sale impresa en Madrid La sabia Flora malsabidilla. pese a los años que median entre uno y otro texto. en 1628. en 1621. el conjunto de las seguidillas que aparecen en la citada obra de Salas es el más abundante (con excepción del de Brown) de todos los conocidos. que refrenda esta afirmación. De otra parte. hay que suponer que varios años antes). además de otro paladino: todas las estrofas del mencionado poema manuscrito. en Zaragoza. Pero tampoco me cabe duda de que la fuente inicial es Salas Barbadillo. obra en la que aparecen todas las restantes (menos una) de las 96 cancioncillas que componen el «romance». esto es. por lo tanto. Siete años después. y al no ser el «romançe» simple copia del texto de Salas. Dicho de otro modo: que el autor del manuscrito no conoció la versión inserta en La sabia Flora malsabidilla y. Mas cómo o de qué modo llegaron a poder del amanuense aragonés sigue sin resolverse. tal como la transcribe. de nuevo en Madrid. se acaba de copiar. no fue el responsable de las eliminaciones y cambios efectuados. dada su extensión. a saber: que la inmensa mayoría de sus seguidillas carecen de otra referencia que no sea él mismo.

o los modos. tiene indudables puntos de contactos con las que comentamos. Como hemos visto al principio. por otra parte. Pero. México: El Colegio de México. tema que reencontraremos poco después (26-30) tratado de manera ingeniosa y del que una de las estrofas reaparecerá. el canto también. 46. en las celebraciones o en las fiestas. larga serie cantada por Claudia va a permitirnos. En todo caso no debemos olvidar que es la misma con que también comienza la serie publicada por Brown. en algunos aspectos. en amplias tiradas.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 27 Claudia. en Estudios de folklore y literatura dedicados a Mercedes Díaz Roig. las muestras que nos ofrecen los cancioneros musicales son sólo series mínimas. Cuando la alegría desborda. utilizados por el cantante para organizar tan abundante material. en sí misma. Los dos textos tienen idéntico comienzo. Por medio de ella se nos advierte que lo que sigue va en son de burla o mofa: Yo estoy enfadadita. todo me cansa. independiente y como supervivencia en Colombia28: Por Madrid en los coches se vende carne. toda una declaración de intenciones. su agudeza y gracia. En el de Salas Barbadillo. los dos textos se presentan de manera diferente. va dedicada a los abogados: Cánsanme unos letrados a lo moderno tan espesos de barba como de cuello. . descubrir el modo. asombrada. ¿Era ésta una seguidilla formularia de comienzo de canto. edición de Beatriz Garza Cuarón & Yvette Jiménez de Báez. tanto en la calle como en las tabernas. a semejanza de lo que ocurre en ocasiones en el cancionero moderno? Pudiera ser que. La segunda. Esta. 28. 1992. ya entrando en materia y atraída por el cansa del primer verso de la anterior. en determinadas circunstancias. Y la seguidilla inicial es. así es como debieron de cantarse. y es ya carnicería cualquiera calle. apercíbase el mundo que le doy vaya. una serie que. o su innumerable número…». fuese así. al cabo de siglos. si quizá no siempre con tal profusión. especialmente en cuanto a esto último. No le faltaba razón. pues. núm. Véase José María Alín. se le dedican tres (3-5) a los cornudos. Flora. y sin relación alguna con la seguidilla anterior. «Nuevas supervivencias de la poesía tradicional». A partir de aquí. no puede menos que preguntarse: «¿De dónde ha salido tanta variedad de seguidillas? No sé cuál admire más.

sólo que ahora. cuando. ¡ay. etc. Fuiste. como quería el maestro Correas. muy criticado como mercadillo de amores ilícitos. de otro y al mismo tiempo moteja a los judíos conversos a través de la dilogía de perro: A un confeso le diste después tu cuerpo. .28 JOSÉ MARÍA ALÍN La alusión resulta clara. era frecuente denominación para escribanos. en el que no faltan los consabidos tópicos (su capacidad de volar. 10. la carne de ellas. Idéntico juego aparece en la siguiente.). Bien lo expresa una de las seguidillas: Júntanse allí del gusto los mohatreros. Más adelante (32-36) nos toparemos con las viejas borrachas y con el Prado madrileño (37-40). del otro porque. lonja es donde se tratan cambios de Venus. más gorda. tan conocido no sólo por sus fiestas sino también como lugar de encuentro de los amantes y. fornicar con el diablo en figura de macho cabrío. siendo ellos los carneros. Se continua con un grupo (15-20) de burlas a los sastres y otro (21-25) dedicado a las brujas. De estas seguidillas algunas destacan por el juego dilógico. Entre estos dos grupos pertenecientes a un mismo tema se encuentran otros. el ser chupadoras de sangre de los niños. si de un lado extrema la flacura de la dama hasta el punto de convertirla en el apropiado alimento de canes. Y como el Soto o Sotillo de Manzanares gozaba de no menor fama de lugar propicio para el encornudamiento de los maridos. Es lo que ocurre en la núm. porque son carniceros siempre los gatos. sobre todo. Y más si se completa con la siguiente. es ostensible: No sé cómo se vende. no hay quien lo entienda. basada en la doble significación de gato: de un lado. el animal de este nombre. Siguiendo el orden de aparición topamos con una serie dedicada a las mujeres flacas (6-14). fuertemente subordinada a la anterior y en la que la «agudeza». loco! mientras ella va al Prado te lleva al Soto. que es de perros muy propio roer los huesos. por la consideración que tenían de ladrones. otra advierte a éstos del peligro que corren si permiten a sus mujeres ir al Prado: Si ir al Prado dejares tu esposa. de un escribano.

«las damas de hogaño» y su afición al dinero. Digo sorprendente porque por primera vez no está dedicado a las burlas. . Claro que tratándolos de ladrones. Este brevísimo repaso temático nos permite. si bien no había motivo para verlos de ese modo. al amoroso fuego de las portuguesas («mi portuguesa»). cuatro seguidillas referentes al mar y sus peligros. era ya tópico. es con recios dolores. Luego hacen su aparición las roscas. que todo es suyo» (núm. Cuatro más se dedican a las viejas celestinas. 79). si lo hacen. un amplio grupo (84-92) dedicado a bien conocidas enfermedades de la época (los «barros» y las bubas). tan «libres y alegres». pues no dejan «parir» a las bolsas y. y sin relación alguna con lo anterior ni entre sí. y. es decir. | nada que robar tienen. como dice otra seguidilla no presente en esta colección. sino a la alabanza. y luego a los danzantes y su afición al vino. los estribillos. ya como los metafóricamente asimilados objetos celestes. aunque las dos primeras parecen tener escasa relación con el resto. a los pies de las coplas. como soles o lunas. poco después. Llega. que hasta el mar no se libra de sus achaques. y dieciséis (108-123) tienen como sujeto las lavanderas. vienen otras tres seguidillas (58-60) a las que sigue un grupo (61-67) difícil de definir por su variedad pero bien concatenado. lo que le sirve para rematar con una especie de moraleja: Consolémonos todos en nuestros males. Y. Pero eso de equipararlos a ladrones que «roban y hurtan». lo que se aprovecha para hacer referencia al Manzanares. Nuevamente reaparece el tema de los ojos. lo que se aprovecha para atacar a los taberneros: Porque los taberneros de nuestro siglo han hecho maridaje del agua y vino. junto con un par de incrustaciones una vez más alusivas a los cornudos. y un sorprendente y pequeño grupo dedicado a los ojos de una dama. un par de conclusiones generales: la de la variabilidad en cuanto a la extensión de los grupos y la de que la unión entre éstos se produce de manera abrupta. 40). que «muchas salen al Prado por darse un verde» (núm. ya vistos como tales. para finalizar. no obstante. los judíos. pues como «ellos son dueños de todo el mundo. otras diez dedicadas al dinero y a la avaricia de sus poseedores. Síguense breves apuntes respecto al oro. es decir. A continuación.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 29 Es cosa de los tiempos. a continuación.

sin embargo. bien separados entre sí. Esto no sería nada anormal si se empleasen como separadores entre grupos temáticos. que si esta serie fue realmente cantada. estas seguidillas sueltas podrían muy bien no serlo. hasta tres seguidas. niña de flores. una de esas que podemos considerar sueltas. y la nieve faltare. la núm. Si beber quieren frío los marquesotes. lo que podría interpretarse quizás como un espacio temporal que el cantante utiliza para pensar en un nuevo grupo. de una serie no suficientemente estructurada. más el hecho de que haya dos grupos. En algunos casos estos grupos son mínimos. 42. una especie de seguidillas-puente. para introducir otro breve tema. por atracción léxica (bufones). niña. 59). En un par de casos. es decir. Convendría apuntar. no será pedigüeña boca tan rica como tampoco habría ningún inconveniente para que la núm. al menos. Serían. 43 y 57. Y nos encontramos.30 JOSÉ MARÍA ALÍN por yuxtaposición. pues. produce la sensación de un cierto desorden. y eso en dos ocasiones (41. absolutamente independientes. 43. también. sino unidas: ¿Cómo boca tan chica. 41 y 73) no deberían presentarse como tales. 103 formara parte de cualquiera de los grupos dedicados a los ojos (aunque quizá conviniera mejor a otro hipotético de costureras): Cuando labra mi niña con sus agujas tanto hieren sus ojos como sus puntas. con un número quizá excesivo. Pero lo que aquí llama la atención es que llegan a aparecer como sueltas. para los ojos y otros tantos para los cornudos. 58. aproximadamente una docena. . de las que aparecen como sueltas. Dos de ellas (núms. traigan bufones sirve. Todo esto. el del oro: A bajezas notables el oro llega. pues sólo constan de dos seguidillas. Esto no obstante. puede tener tan grandes las peticiones? Si es de perlas graciosas tu boca. los bufones le arrastran y las rameras.

pues sólo consiste en acumular estrofas del mismo tema. a la par. Pero lo cierto es que la primera. quien las dice. está ocupado al mismo tiempo en otra tarea: la de cantarlas. consideradas en sí mismas. es el grupo constituido por las seguidillas 81-83. Pero con este tipo de encadenamiento. sino la relación entre significantes. Y nada tienen que ver ambas con la tercera. Me refiero a la concatenación temática y a las atracciones léxicas. pueden cantarse independientemente o aparecer como sueltas en otros contextos. lleva a que hasta el mismo día lamente también su nacimiento puesto que «llora» con perlas. dedicada a lamentar el que ya no nazca ningún Alejandro. lo hace llorando. tan amplio número de estrofas. prototipo de la magnanimidad. por lo general. Del primero. de ese modo nacemos también los hombres. no es tarea fácil. que hasta el alba sus perlas nos da llorando.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 31 estas aparentes deficiencias no son en demasía anormales. señores. . no siempre fácil. son las basadas en la identidad o semejanza del primer verso. que podría servir de modelo. Las más simples. y para hacerlo más sólido. Siempre que el alba nace llora. relación que. como ocurre entre las dos primeras. Nada tienen en común. Un excelente ejemplo. Pero hay otras dos más importantes aún y. De aquí que el cantante suela buscar apoyaturas. puede incluso ser doble: Ya faltaron del mundo los Alejandros. puede considerarse clave significativamente. en su llegada a él. Y más si. Este último tipo es el más complejo. pues que todos llorando vienen a verle. o de éste y parte del segundo. sino que relacione solamente dos. en la que el sujeto es un mundo cuyos deleites no deben de ser tan buenos ni atractivos cuando el hombre. dentro del mismo grupo se dé también la concatenación léxica. El encadenar. Ved qué tal es el mundo con sus deleites. Y esto permite enlazar estrofas que. sin más apoyo que la memoria. hay abundancia de ejemplos en la serie que comentamos. a tres seguidillas. Esto no impide que. Consiste en que una palabra determinada. Podría encontrase una cierta afinidad entre estas dos últimas. puede llegarse muy lejos. como veíamos al comienzo de esta exposición. por tanto. es decir. bastante sencillo. No es frecuente que esta ligazón léxica se extienda. como aquí. reaparece en la seguidilla siguiente ya como raíz o ya como derivada. una palabra que. más frecuentes en las series cantadas. con gotitas de rocío.

de la diferente disposición de los mismos y no tanto de las seguidillas que lo componen. al eliminar o reagrupar estrofas. La versión del Cancionero se basa en la de La sabia Flora malsabidilla. | en Madrid son ya todas | jueces de saca». que convierte la seguidilla en un completo sin sentido. con lo que se aligera la serie. más notable aún. ahora. como ya sabemos. el «romançe» del Cancionero de 1628 no añade nada nuevo. La única excepción. En cualquier caso. el del Cancionero: «Pues que se han hecho todas jueces de saca | y forzados nos hacen las bellas damas». casi siempre irrelevantes. lo curioso es que los otros dos proceden de otra. y conjuntos temáticos más o menos amplios. de la que toma dos versos. Y si textualmente no tiene mucho que reseñar. simplemente. esta composición no es sino una reducción o versión abreviada de la serie de Salas Barbadillo. se suprime alguna. También cabría interpretar que el cuarto no es tal. pues. grupúsculos. en buena medida. Lo que sí revela. 104) y. lo componen. La única novedad en este aspecto. una lectura más detenida de este poema es la mayor ligazón dentro de los grupos. que trata de los cornudos. | pues nos ponen cadenas y al fin nos rapan». donde encontramos «pastas» en vez del adecuado «postas» (Salas. Algo absolutamente lógico y esperable porque. Las más notables parecen ser sólo malas lecturas del texto de Salas. un cantar nuevo. He aquí los tres textos: en la serie de Salas (58): «Sus forzados nos hacen las bellas damas. Por motivo semejante (el de un amor adulterino) podría asociarse la 32 con el grupo anterior. Desde este punto de vista. en Corrección de vicios: «Lindo oficio se tienen niñas y damas. algo que resulta llamativo. está en que. si así quiere interpretarse. el erróneo «conejo» de la 68 (Salas. Hay. desaparecen seguidillas sueltas. que nada tiene que ver con la anterior. sino que son dos seguidillas «sueltas». sin embargo. que generalmente mantienen el mismo orden que ya tenían en Salas. en cuanto a variantes significativas. como ocurre con el dedicado al mar (135-138) que cerraba la serie o el aún más amplio de los ojos (124-133). el resultado de tales cambios no es sólo el de una cohesión más lograda sino el de una estructura más coherente. En ocasiones. en esto que acabo de decir. Las agrupo. también recogida por Salas Barbadillo en Corrección de vicios. basado en otros dos completamente diferentes29. como resulta obvio. Textualmente.32 JOSÉ MARÍA ALÍN Pasemos ahora al Cancionero de 1628. el «romançe» presenta algunas variantes. diez grupos de extensión variable (de cuatro a trece seguidillas). Tenemos. se da en la núm. Es lo que ocurre en la núm. El poema. Pero no se me escapa que este nexo carece de fuerza suficiente. 58). 30. por la correlación entre sastre y agujas. 51. temáticamente aún menos. Cuatro grupos mínimos30 (de sólo dos) y tres seguidillas «sueltas» constituyen el resto. en cambio. De un 29. . aparte las dos seguidillas de entrada. Esto es consecuencia. 17 (Salas. 11).

otras llegan con considerable reducción (55-62. salvo en un caso (32-33). sin cambio alguno. Es como si después de haberlo abandonado y pasado a otro tema el cantor rescatase del olvido momentáneo otras dos del grupo que acababa de cerrar y no se resignase a excluirlas. se presentan. Mas aunque destacable. como remate. esta terminación abrupta. de una seguidilla suelta. ni me parece significativa ni premeditada. quedó interrumpido. . sin relación alguna con las anteriores. en definitiva. de una parte. se construyen por reagrupación de otras series dispersas en Salas. finaliza criticando a los taberneros. debería hacer parte del que satiriza el amor venal y que acaba con la 17. a series bien definidas temáticamente. agrupados: a poco de comenzar. digno de mencionar. Pero su formación es diversa.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 33 lado está el que de los cuatro grupos menores. Terminada una serie. Y las más. Son conjuntos cerrados e independientes. Cabía esperar que tal cantar fuese el introductor de otra serie sobre el tema. Más aún: uno de esos grupos. sin embargo. que responden. Y es difícilmente aceptable pensar que un cantor pueda acabar una tan bien organizada serie de manera tan brusca. El lector se queda. tres de los cuatro grupos de dos. en general. produce la impresión de que nos encontramos ante algo inacabado. formado por dos seguidillas (18-19) que no estaban en la versión de Salas. de estructura. por el contrario. dos de las tres sueltas (79-80). inevitablemente. efectivamente. ¿responden estos grupitos o estas seguidillas sueltas a momentos de indeterminación? Pudiera ser. sorprendido. suponer que el poema. En cuanto a los que hemos denominado grupos mayores vemos. como acabo de decir. de otra. queda la duda. casi inexplicable. Unas proceden. justo quince seguidillas después del inicio. El «romançe». ante una serie trunca. Tal equidistancia no deja de sorprender. Al no ser así. de otro el que de las tres estrofas «sueltas» o independientes. en Salas 108-123). la aparición. por motivos desconocidos. Y es que tanto unos como otras. y esto es lo más notable. cabe deducir que no obedecen a un procedimiento sistemático. que se inicia con cuatro de las que en el madrileño era seis (20-25) y se sigue con otros dos grupos completos (32-36 y 104-107). que el cambio es siempre abrupto. y en algún caso encontramos que se elimina una seguidilla pero se añade otra que la serie de Salas desconocía (86-95). una aparezca al final (y de esto me ocuparé luego) y las otras dos también se encuentren seguidas. sino absolutamente circunstancial. buen ejemplo es la que comienza «Más mujeres que hombres bruxas se hacen…» (42-54). tres vayan seguidos. poco antes de finalizar. de Salas (81-85). la siguiente comienza sin nada que la relacione con la anterior. Permite. Ahora bien. Sí me parece. pero también quince antes de la última. Pero si tenemos en cuenta los momentos de aparición. Y.

en cuanto a su estructura. bien por afinidades significativas. el texto del Cancionero de 1628 no sólo representa. Y. bien por la utilización dentro de un mismo grupo de ambos procedimientos. la memoria…). Pero el anónimo recreador del «romançe» del Cancionero. ante un «romançe» que. En mi opinión. Para finalizar. a su vez. formada por lo que ellas llamaban la primera. Fernando M. pues. De la misma manera que.34 JOSÉ MARÍA ALÍN Esta reorganización. al mismo tiempo. sino que lo hace más apto para el canto porque resulta más fácil de memorizar. A este propósito. antaño. en la formación de grupos temáticos bien definidos. Creo que el poema del Cancionero de 1628 procede. Y. quizá por considerarla excesivamente larga. el momento. El baile d’arriba. al cual denominaban la tira. perfeccionó su estructura a través de una reordenación de estrofas. al igual que sucede ahora31. 130. aumentado la trabazón interna bien por la atracción léxica ya comentada. con toda seguridad. si esto fue así. dos procedimientos: la concatenación temática y la atracción léxica. . ante todo y en primer lugar. pág. al mismo tiempo. y para su cohesión interna. un perfeccionamiento. Pudiera ser que ésta. de la Puente Hevia. indirectamente. tenemos en él un ejemplo ilustrativo del modo en que estas series se organizaban para el canto. Y ambas posibilidades benefician al cantor puesto que en los cantos populares (sean coplas o seguidillas) las series cantadas no suelen ajustarse a esquemas predeterminados. su actuación fue doble: consistió. contribuye a que los grupos temáticos sean ahora más compactos. repito. de la serie de Salas Barbadillo. muchas seguidillas (y me refiero aquí a aquellas cuyo único nexo es la afinidad temática) podrían variar de lugar. utilizó. como él mismo dice. eliminando así la clara dispersión que había en la serie de Salas. la tercera. una serie que justifica el porqué del nombre de la estrofa. Esta característica no es frecuente: la mayor parte de las cantadoras se dejaban guiar por su propia inspiración y poder de improvisación a la hora de lanzar las coplas». Estamos. 2000. sino que dependen de múltiples circunstancias (la situación. 31. fuera cantada. «Algunas cantadoras solían tener una sucesión de coplas que interpretaban habitualmente manteniendo un orden. y recapitulando todo lo anterior. con toda probabilidad. dentro de los mismos. un avance respecto a la serie de Salas Barbadillo. al mismo tiempo. Tal como está construido. la redujo y. Oviedo. Se ha evitado la dispersión y. no es otra cosa que la copia escrita de lo que fue una serie de seguidillas cantadas. los grupos podrían intercambiar posición sin ningún inconveniente. la segunda. etc. A fin de hacerla más apta para el canto. Y así ocurría.

¿por qué no le pueblan muchos maridos? Unos en los bonetes llevan los cuernos. Más mujeres que hombres brujas se hacen. y toda canas. muere de hambre. Tiene el vino la culpa de que se encienda.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 35 Salas Barbadillo. y estás muy flaca. | y es ya carnicería cualquiera calle. | no digan que me atrevo a lo que es más flaco. todo me cansa. | apercíbase el mundo que le doy vaya. ellas bajones. la carne de ellas. Las que niñas chuparon viejos antiguos. | pues. | que es de perros muy propio roer los huesos. porque es muy necia. | por el gusto que tienen de ir por el aire. | y con lo que ejecutas toda eres obra. 407-416 *. El suceso parece muy peregrino. como en pellejos. ¿Cómo te faltan muelas si son de hueso. | ¿qué de instrumentos se oyen. Fuiste. Suda con grande gusto vieja tan mala | por librarle a su cuerpo de tener agua. | gustan cuando son viejas de chupar niños. Utilizo el doble espacio para separar grupos. tan flaca y leve. de un escribano. Como con el afeite se untan las caras. como hizo pendones. | porque son carniceros siempre los gatos. Hila. Estas se van volando luego en muriendo | para ser volatines en el infierno. Aunque como está flaca vieja tan fiera. hiciera cruces. | y otros están debajo de los sombreros. | al infierno mi sastre se fue desnudo. no hay quién lo entienda. Los que de ti murmuran. A un cabrón se le ofrecen en sacrificio. Cánsanme unos letrados a lo moderno | tan espesos de barba como de cuello. | si a tus carnes imitas en lo delgado. | di. | porque ven el retrato de sus maridos. | toda es Caniculares. 66 67 68 69 70 71 81 82 83 84 85 42 43 44 45 13 14 27 26 15 46 47 48 49 50 * Las que en la columna de 1628 no llevan número es que no aparecen en Salas. págs. raro misterio. Aquí son ministriles mujeres y hombres. Mil flaquezas cometes sin tener carne. | y saldráme muy cara. | ellos tocan cornetas. Números S 1628 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 1 2 28 29 65 Yo estoy enfadosita. | yo no sé cómo hallan donde morderte. No viniera al infierno. | que recibes en oro y en marfil pagas. flaca señora. Yo pienso que las brujas son muy bubosas | por las muchas unciones que siempre toman. | olvidándose en ella del mayor bosque. cuando más gorda. | ¿cómo se fue desnudo por lo vestido? El no sabe qué hacerse. que has de acertarlo. La sabia Flora malsabidilla. Joyas de oro me pides. | que aun él mismo se trujo parte de leña. Por Madrid en los coches se vende carne. Los de los bonetillos siempre son leves. ¿con qué te disculpas de lo que haces? Eres un pensamiento. Medellín es un pueblo corto en vecinos. De Cupido las fiestas celebra el suelo. Arde también su vara. pues ya eres vieja. | y en la boca no tienes lo que en el cuerpo? Mas seamos amigos. Esta vieja lasciua de amor se abrasa. | que andan en los infiernos todos en carnes. | que ya hay viejas vinosas como las peras. nadie lo dude. Por lo mal que ha vestido robando a muchos. Véndese por el peso mi niña bella. todos de hueso! De la Corte se salen los cazadores. | también se halla en pellejas. . | y a los de los sombreros cargarlos suelen. | igualmente es pellejo como pelleja. | si. A un confeso le diste después tu cuerpo. | siendo ellos los carneros. dame la mano. | gustan aun en los cuerpos de verse untadas. Todo lo ocupa el vino. No sé cómo se vende. y allí le queman.

36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 64 63 22 23 25 24 21 JOSÉ MARÍA ALÍN Ya de Madrid el Prado su nombre pierda. | las que forman tus brazos. que no tienen precio. | mientras ella va al Prado te lleva al Soto. pues no la creen. Vestidita de verde cantó la niña. | tales pies ya se sirven de la cabeza. | puede tener tan grandes las peticiones? Hasta las moscas tienen sus alguaciles. Remendón de comedias es nuestro amigo. | tantas cruces reciben en sus mujeres? ¿Cómo en Carnestolendas vas a casarte. | y no admite remiendos tan noble oficio. | y cuando otros la dejan recibes carne? Vístesenos de verde la virgen flaca. Porque si éstos se forman allá en la idea. | pues que por alegrarme se cansan ellos. y dellas gustan. Tuertos tienes los hijos. Si es que lloras cual dicen celos y agravios. Pienso que aun las mejores con gusto bailan. letrado necio. Sus forzados nos hacen las bellas damas. | no será pedigüeña boca tan rica. guárdalas mucho. Si es de perlas graciosas tu boca. Úsanse como el oro muchos amigos. | por lo bien que te imitan haciendo enredos. Con mujer que es tan fea no habrá quien case. Por hacerse ligeros los vientos beben. Júntanse allí del gusto los mohatreros. Lo que a ti más te agrada son tus cabellos. traigan bufones. Si hasta con los cabellos al mundo enredas. | y aun no hay quien la coma con tanta salsa. | que de gente tan mala no hay quien se libre. | aun mejor que los reyes calzan los versos. | qué de enredos que tienes en la cabeza. A bajezas notables el oro llega. | los bufones le arrastran y las rameras. | pues nos ponen cadena y al fin nos rapan. ¿Cómo boca tan chica. niña. | con razón verde mares llamarse pueden. | porque ven que es la fiesta de cascabeles. Si beber quieren frío los marquesotes. | más son roscas de vivos que de difuntos. Si los pies de las coplas calzan conceptos. | porque siendo muy falsos se dan por finos. | ellos son verde mares. | ¿cómo es sebosa y dulce mi portuguesa? Mas si gusta de darse de amor al fuego. | pues que vemos que bailan por el dinero. bufón judío. ¡ay loco!. Quien se alegra de verlos son las mujeres. | a pesar de tu casta come tocino. Porque los taberneros de nuestro siglo | han hecho maridaje del agua y vino. Que hace extrañas vilezas en estos tiempos: | a él le arrastran los malos. | lonja es donde se tratan cambios de Venus. | pájaro verdecillo nos parecía. Si tener sal pretendes. Dime. niña de flores. Si es que están los panales llenos de cera. | muchas salen al Prado por darse un verde. Cánsanme los danzantes. y azul el llanto. | y la nieve faltare. y soy muy necio. y él a los buenos. | por mirar otras caras como las suyas. Brillas sus mascarillas. ¿cómo los moros. | porque allí se dan vueltas y hacen mudanzas. Si ir al Prado dejares tu esposa. | en el vino la cobran de las tabernas. 3 96 17 38 39 80 40 41 11 12 20 . Mares se hacen llorando tus ojos verdes. ¿qué precio tienen? Ay. Bella labradorcica que roscas vendes. Como corren los tiempos libres y alegres. Toda el agua que sudan por dar sus vueltas. | o ha de morirse virgen o hacer un mártir. | mas con esto no matan la sed que tienen. | que en derechos estudias y engendras tuertos. | y desde hoy le llamemos mercado o feria. | por derretirse aprisa se vuelve en sebo. Son las damas de hogaño como los perros.

| y perdiendo sus vidas la suya gana. que todo es suyo. sino de Francia. Porque a mí. Alquilando mozuelas gozosa pasa. todos son alma. Pocos tienen dolores que no sean recios. | tanto son dolorosos si llega el parto. Con el hurto en las manos cogen a otros. Ved qué tal es el mundo con sus deleites. | igualarse no pueden a una de carne. Pero a esto responde la vieja esquiva. Aunque si ellos son dueños de todo el mundo. Pero cuanto dan gusto con su preñado. Mas como tú le tienes bien enseñado. 73 74 75 76 77 78 87 88 89 90 91 92 93 94 95 103 33 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 . | que hay ya barros de vino como de agua. | que también tiene cuartos lo que ella alquila. Dícenme que son bubas ciertos amigos. En la casa te pone de aquel platero. ¡ay Dios. Y aunque en ellos se encierra fineza tanta. | que hasta el alba sus perlas nos da llorando. Y así te sucede. La fregona que al río temprano baja. | nada que robar tienen. | sólo pudo Alejandro parir sin ellos. Hacen grande fineza bajando al río. | pues que todos llorando vienen a verle. En la bolsa dolores mezquino tienes. mas tu dureza | aún es tal. que no es bien poco. Iodos] y por los barros. Postas para el infierno me da una vieja. | tanto hieren sus ojos como sus puntas. yo confieso que es grosería. mar arrogante. | ¡válganme las Sirenas de Manzanares! La Sirena gallega de peor cuerpo | vale más que las que andan entre abadejo. | de ese modo nacemos también los hombres. El amor comadrero de cierta dama | en el puesto te pone para que paras. Concebir dineritos es gusto grande. Y cual si ella alquilara grandes palacios. | bástanme los juglares de Algarrobillas. no me arrepiento. | será el parto muy largo. | porque siempre los pierden los desdichados. Nácente hasta en la frente. | pero a vos con el hurto siempre en los ojos. no deis más pasos. | porque ven al verdugo que mata al vino. Ya te ponen al parto. | yo más cerca le hallo. Cuando labra mi niña con sus agujas. | con que vienen los barros a ser muy finos. Dios sea contigo. | de Lisboa no vienen. Pues después que en el rostro te salen tantos. | que pudieran ser lodos en tu basquiña. Ya faltaron del mundo los Alejandros. Adelgazan la arena bailando aprisa. Son notables ladrones tus ojos. | ser de carne Sirenas es más encanto. lo que duelen cuando se paren! El que se hace preñado de unos doblones | goza en alma y en cuerpo gustos conformes. y ella su harina. | y aunque son bien notables parir no quieres. | porque son peligrosos los primerizos. Bebes como tu madre. | cobra los alquileres adelantados. Desde hoy más yo os desprecio. | y saliendo en su frente son mal agüero. Siempre que el alba nace llora. No te faltan comadres. y eso lo causa. | cuando tienes más barros estás sin lodos. ¿Qué despacio que pares! Mucho recelo | que pensando en el parto te quedes muerto. señores. | piedras son de molino. Mil Sirenas pescadas. porque está en ella. Tienes barros tan grandes en tus mejillas. | más quiero los perniles que los bufones. Laura. Porque los lacayitos que las postean | desamparan caballos y buscan yeguas. | almas roban de todos. | tanto más sucia viene cuanto lavada. | pasará por los lodos [texto. 37 Desdichado deseo. por más que canten. | más de cuatro basquiñas te habrán quitado. que no quieres parir con ellas. no es desvarío | que se suban tan altos si son de vino. Hasle dado a tu esposo gran parte de ellos.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 35 36 37 4 5 6 72 Yo que la sal no gasto de los señores. | pero. | pues cantando descubren el medio cuerpo. mucho le temo. Que aunque ellas encantan siempre cantando. ¿Cómo siendo vinosos estiman y aman | a unas medio Sirenas dentro del agua? Dije medio Sirenas.

| que mejor canta un gato | que cuatro cisnes. Muérese por un sastre | cierta señora. en La sabia Flora malsabidilla. 454. Cuando miro tus ojos por medio de ellas. A vn honrrado marido. Con las lunas contemplo de mis antojos. que eres muy seco. (Véase nota) Aun la risa me vende | mi niña bella. | pero yo por las lunas mi espejo veo. pág. para mal de los míos. | el semblante conservan de las serpientes. tus ojos graves | son. Parte de la pelota | juego yo muy bien. Como el mar es tan vano. Sin romper sus cristales pasan por ellos. | pues les debo a sus lunas el ver tus soles. | yo duplico las lunas y tú los soles. Tan escuras se miran sin tu belleza. | no será en balde. son como cardos. | que tal vez en tus campos se vuelven zorras. En las lunas se miran de los espejos. Pues de modo se venden | todas las damas. | por las muchas serpientes que en ella crías. | y de aquel polvo se hace después el lodo. No me embarco en invierno. Tus arenas parecen a las de Libia. al texto del Cancionero: 7 8 32 79 9 10 31 16 17 18 El amor de la Corte | camina apriesa. Duplicar sol y luna contempla el orbe. | recibiendo tus rayos siempre están llenas. | ellos más luz reciben. porque los mares | me han dicho que padecen ventosidades. Estas son unas viejas lavanderonas. Hija me llaman muchos. | que hasta el mar no se libra de sus achaques. | no ay thesoro en las Indias con que pagalle. pág. | doblen por ellas. Bien se ve. | pues que del agua salen con tanto fuego. Mientras bullen bailando levantan polvo. yo mayor fuego. pero no en Salas Barbadillo: 86 [Y] los auaros. Música de doblones | las damas piden. Seguidillas que aparecen en otra serie de Salas Barbadillo (págs. Consolémonos todos en nuestros males. Quien doblare más oro | suya es la presa. | en tus ojos suaves soles hermosos. 111: 19 30 Las casadas se venden como los libros. Y yo entonces me veo sin tu hermosura. De esos rayos hermosos y luz celestial. aún vivas. | porque fue mui cumplida | mi buena madre. | al fin gustos fundados sobre el arena. Bien merecen. loco y soberbio. | recibiéndola ellas me lleno yo más. Y aunque en cuanto al lenguaje zorras se vuelven. lunas menguantes. 322324) y que se incorporan. | que les sirven de ventas | aun sus ventanas. | que no son de prouecho sino enterrados. Es el mar achacoso. Manzanares. | que la carne de abujas | es muy sabrosa. | porque va caminando | de venta en venta. | con cualquier ventecillo se enoja luego. | que a la sombra se hallan las lunas mesmas. Seguidillas que aparecen en el texto del Cancionero. | ya de ventosidades y ya de flemas. ¡oh Laura!. Cuando tú las retiras. | sacadora soy grande. El reír de tu boca señal es clara | de que el sol amanece. . | con licencia firmada de sus maridos. | en antojos creciente. madre. | que ellas quieren que. menguante en lunas. pues viene el alba.38 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 34 135 136 137 138 JOSÉ MARÍA ALÍN Mas si viene justicia cesa la fiesta. | en Madrid son ya todas | jueces de saca. excepto dos. pero de una serie de Corrección de vicios. En Salas Barbadillo. Digan a mi belado | que no trabaje. | y es porque allí descubre | coral y perlas. | bástale por oficio | que sufra y calle. que los adore. Lindo oficio se tienen | niñas y damas. | más no sé volver. que callar sabe. Suelta. según me cuentan.

Que de modo se venden todas las damas. Parte de la pelota juegas mui bien. Siempre que el alua nasce llora. Cánsanme vnos letrados a lo moderno | tan espesos de barbas como de cuellos. | y saldráme mui caro. S = Salas Barbadillo. sacadora soi grande. ¡Cómo corren los tiempos libres y alegres! | Muchos salen al Prado por darse un verde. Son notables ladrones tus ojos. . porque quieren que viuas doblen por ellas. | pues que todos llorando vienen a verle. señores. Quando labra la niña con sus agujas. Si es de graciosas perlas tu boca. A vn honrrado marido que callar sabe. Música de doblones las damas piden. y ellas baxones. Son las damas de ogaño como los perros. | y a los de los sombreros cargarles suelen. ¿Cómo boca tan chica. Muérese por vn sastre cierta señora. Pues que se an hecho todas jueçes de saca. porque es mui necia. bástale por oficio que sufra y calle. Por el peso se vende mi niña bella. | que asta el alua sus perlas nos da llorando. | puede tener tan grandes las peticiones? Ya de Madrid el Prado su nombre pierda. (Véase nota) Aun la risa me vende mi niña bella. niña de flores. | tanto hieren sus ojos como sus puntas. | y otros están debaxo de los sombreros. | ¡qué de instrumentos se oyen. Por la Corte en los coches se vende carne. que la carne de abexas es muy sabrosa. De Cupido las fiestas celebra el suelo. Vnos en los bonetes lleuan los cuernos. no será pedigüeña siendo tan rica. No sé cómo se vende. Las que en la columna S no llevan número es que no aparecen en el Cancionero. con licencia firmada de sus maridos. la carne de ellas. | almas roban de todos. porque va caminando de venta en venta. El amor de la Corte camina apriesa. y forçados nos hacen las bellas damas. 71 72 26 27 31 58 32 33 103 34 134 35 78 * C = Cancionero. Júntanse allí del gusto los moatreros. | dese modo nacemos también los hombres. | y de oy más le llamen mercado o feria.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 39 Cancionero de 1628 * C 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 41 37 38 40 39 29 28 4 5 S 1 2 46 81 82 83 Yo estoy enfadadita. Vsanse como el oro muchos amigos. Laura. Digan a mi belado que no trabaxe. Ved qué tal es el mundo con sus deleytes. loco. Quien doblare más oro las damas lleua. | mientras ella va al Prado vete tú al Soto. todo me cansa. Los de los bonetillos siempre son leues. | que siendo ellos mui falsos se dan por finos. | lonja es donde se tratan cambios de Venus. | porque vemos que baylan por el dinero. Las casadas se venden como los libros. todos de cuerno! Ya no son menestriles mujeres y hombres. | y es ya carnicería qualquiera calle. | apercíbase el mundo que le doy baia. que mejor canta vn gato que cuatro cisnes. niña. Si ir al Prado dexares tu esposa. que le siruen de venta ya sus ventanas. El reyr de tu boca señal es clara | de que el sol amaneçe. | porque aun allí dan bueltas y haçen mudanças. no ay thesoro en las Indias con que pagalle. mas no sé boluer. no ay quién lo entienda. pues tiene el alua. | ellos tocan cornetas. Pienso que las mejores con gusto bailan. y es porque allí descubre coral y perlas. | siendo ellos los carneros. todos son almas. Ya faltaron del mundo los alexandros.

Hija me llaman muchos. que no tienen precio. ¿Cómo te faltan muelas si son de huesso. Si asta en los cabellos al mundo enrredas. mar arrogante. Desde oy más os desprecio. no es disuarío | que te suban tan alto siendo de vino. Joias de oro reciues. Pastas para el infierno me da vna vieja. | pasará por los lodos y por los barros. | porque van al verdugo que mata al vino. Fuiste. | porque son carniceros siempre los gatos. | también se halla en pellejas. . | y aun ay quien la coma con tanta salsa. Lo que a ti más te agrada son tus cabellos. raro mysterio. | no vienen de Lisboa. | ygualmente pellejo como pelleja.40 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 79 80 66 67 69 70 20 21 23 24 32 33 34 35 36 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 115 116 62 61 6 9 10 11 12 13 14 84 87 88 89 90 91 92 JOSÉ MARÍA ALÍN Aunque si ellos son dueños de todo el mundo. tan flaca y leue. porque está en ella. Tiene el vino la culpa de que se encienda. porque fue mui cumplida mi buena madre. no me arrepiento. dame la mano. | yo más cerca le hallo. de vn escribano. | que ay ya barro del vino como del agua. | válganme las sirenas de Manzanares. ¿Cómo siendo vinosos estiman y aman | a vnas medio sirenas dentro del agua? Dixe medio Sirenas. pues eres vieja. ¿qué precio tienen? Ay. A un conejo le diste después tu cuerpo. | por lo bien que te imitan haciendo enrredos. | si a tus carnes imitas en lo delgado. por más que canten. Con mujer que es tan fea no aurá quien case. Todo lo ocupa el vino. sino de Francia. | por el gusto que tienen de yr por el ayre. | gustan quando son viejas de chupar niños. | y perdiendo sus vidas la suia gana. Alquilando moçuelas goçosa pasa. Aunque como es tan flaca vieja tan fiera. | que es mui propio de perros roer los huessos. La fregona que al río temprano baxa. | con que vienen los barros a ser más finos. Y qual si ella alquilara grandes palacios. Con el hurto en las manos cojen a otros. Haçen grande fiereça vaxando al río. como en pellejos. Bebes como tu madre. | toda es Caniculares. | tú recibes en oro y en marfil pagas. Asle dado a tu esposo gran parte de ellos. | tanto más sucia viene quanto más lava. Las que niñas chuparon viejos antiguos. A vn cabrón se le ofreçen en sacrificio. | que ya ay viejas vinosas como las peras. no será en balde. Mil sirenas pescados. ¿qué roscos vendes? | Los que forman tus braços. Tienes barros tan grandes en tus mexillas. | más son roscos de viuos que de difuntos. Estos se van bolando luego en muriendo | para ser bolatines en el infierno. Loç que de ti murmuran. Nácente asta en la frente. Esta vieja lasciua de amor se abrasa. Mas como no le tienes bien enseñado. Vísten vnos de verde la virjen flaca. Suda con grande gusto la vieja mala | por librar a su cuerpo de tener agua. y toda canas. | porque ven el retrato de sus maridos. | ¡qué de enrredos que tienes en la cabeza! Bella labradorcita. | nada que robar tienen. | yo no sé cómo hallan donde morderte. Más mujeres que hombres bruxas se haçen. | cobra los alquileres adelantados. | y saliendo en su frente son mal agüero. que as de acertarlo. que todo es suio. Dícenme que son bubas ciertos amigos. Y aunque en ellos se encierra fineça tanta. Hila. y estás tan flaca. quando más gorda. Pero a esto responde la vieja esquiua. guárdalos mucho. | pues cantando descubren el medio cuerpo. | o a de morirse virjen o hacerse mártyr. y eso lo causa. | pero a vos en el hurto siempre en los ojos. | ser de carne syrenas es más encanto. | que pudieran ser lodos en tus basquiñas. Porque los lacaytos que la postean | desamparan caballos y buscan yeguas. Que aunque ellas encantan siempre cantando. | ygualarse no pueden a vna de carne. | que también tiene cuartos lo que ella alquila. | y en la boca no tienes lo que en el cuerpo? Mas seamos amigos. | no digan que me atreuo a lo que es flaco.

| que andan en el infierno todos en carne. madre. | será el parto mui largo. lo que duelen quando se paren! El que se haçe preñado de vnos doblones | goça en el alma y cuerpo gustos conformes. Pocos tienen dolores que no sean necios. | sólo pudo Alexandro parir sin ellos. [Y] los auaros. No te faltan comadres. mucho le temo. [Y] ya los taberneros de nuestro siglo | an hecho maridaje del agua y vino. Concebir dineritos es gusto grande. como hiciera pendones. El no sabe qué hacerse. | si. | que desnudo se fuera por lo vestido. sastre lo dude. El amor comadrero de cierta dama | en el puesto te pone para que paras. Pero quando dan gusto con su preñado. muere de hambre. En la bolsa dolores meçquina tienes. | que en d[e]rechos estudia y engendra tuertos. que no quieres parir con ellas. ¡ay Dios. mas tu dureça | aún es tal. El suceso parece mui peregrino. No viniera al infierno. 41 Por lo mal que a vestido robando a muchos. | porque son peligrosos los primeriços. Ya te ponen al parto. | que aun él mismo se traxo parte de leña. y allí le queman. que no son de provecho sino enterrados. | y aunque son bien notables parir no quieres. | al infierno mi sastre se fue desnudo. Dios sea contigo. | tanto son dolorosos si llega el parto. hiciera cruçes. 86 87 93 88 94 89 95 90 97 91 98 92 99 93 100 94 101 95 102 96 57 . En la casa te pone de aquel platero. son como cardos. | pero.DE LAS SEGUIDILLAS A LAS SEGUIDILLAS SERIADAS 80 81 82 83 84 85 68 15 16 17 18 19 Tuertos tiene los ojos letrado necio. Arde también su vara.

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