Programar la danza

A raíz del bloque centrado en la danza, se abre un nuevo camino que no solemos valorar a priori cuando tenemos en cuenta el abanico de opciones que la educación física nos ofrece a la hora de programar unidades didácticas. Como bien indica el texto, la danza no solo implica movimiento y sentido del ritmo, capacidades que en el primer caso observamos fácilmente esta relacionada con nuestro ámbito educativo, pero que en el segundo despierta cierto debate. ¿Se pude mejorar el ritmo? A esa pregunta la respuesta es afirmativa, pero si preguntamos si se puede “entrenar” el ritmo, la cuestión no parece estar tan clara. El ritmo está relacionado con nuestra capacidad perceptiva y la respuesta que damos ante ella, por lo que, poniendo un ejemplo deportivo, si podemos entrenar a un corredor de 100 metros para percibir el sonido del disparo y a la mayor velocidad y precisión, conseguir una contracción muscular inmediata que lo ponga en marcha, podemos entrenar el ritmo musical. No obstante, mas allá del ritmo y del movimiento per se, es el carácter expresivo de la danza lo que hace enriquecedor el incluirlo como bloque de contenidos en el proceso de enseñanza. No obstante el hecho de considerar la danza como algo femenino y la formación de algunos profesionales de la educación física, conforman los principales obstáculos para poder explotar y comprender las verdaderas dimensiones educativas que tiene.     Función ociosa Función artística Función terapéutica Función educativa

Esta última función, la que a nosotros concierne, es un marco perfecto para desarrollar integralmente al individuo. Sin entrar a describir específicamente los puntos a tener en cuenta en el análisis de la danza, ni desglosar de cada uno de ellos los beneficios, hablaremos de forma general La danza nos ofrece control, conocimiento, aceptación del propio cuerpo y de las emociones, con lo cual existe un aspecto corporal y otro socio-emocional en relación a que habitualmente no lo hacemos solos. El aspecto físico como parte de la educación integral conlleva no solo el esquema y alineación corporal, corrección postural, direcciones y trayectorias, percepción espacial, etc. sino también la aceptación del propio cuerpo como herramienta o medio de expresión natural. Lawrence Parsons afirma que cuando dos personas bailan, sincronizan sus emociones de tal manera que en una conversación hablada, a pesar de no existir música, existe una sintonía en base al tipo de lenguaje y gestos que emplea uno y otro interlocutor. En el baile esto se muestra al máximo exponente, es un dialogo con el compañero y con todo aquel que puede verlo.

El ritmo es la base de todo ello, y si bien puede ser mejor o peor en cada persona, además de ser entrenable, es una capacidad que mostramos desde bebes, tratando de seguir melodías con movimientos de manos, pies, o incluso con la cabeza. Tratamos de expresarnos, y hay que valorar que no es el ritmo lo que resulta determinante a la hora de decidir qué vamos a expresar, sino nuestra interpretación del mismo. Con ello nos referimos a por ejemplo, ritmos rápidos que a priori podemos pensar representan velocidad, nerviosismo, agobio, alegría, pueden ser interpretados de otra forma según cada individuo El aspecto de la percepción espacio-temporal y corporal, es importante como base principal del aprendizaje en educación física, no obstante hay que valorar el poder del aspecto social de la danza. Como antes comentábamos, esa comunicación o sincronización que existe entre las personas que bailan y el grupo que lo presencia es un medio de expresión, que puede ser voluntario o no, y que abre un nuevo mundo de posibilidades de aprendizaje en las relaciones sociales entendiendo que existe una parte de inteligencia emocional, con el componente que implica al propio individuo y a los demás.

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