Mendoza Valeriano Mildred Yazmín Historia de la lingüística

La invalidez del racismo estructuralista de Franz Boas

ante

la

antropología

La aportación de Franz Boas a la antropología fue equivalente a un renacimiento para esta ciencia, que para principios del siglo XX era considerada “una colección de hechos curiosos, contando acerca de la peculiar apariencia de gente exótica y describiendo sus extrañas costumbres y creencias” (Boas: 11). Este supuesto se basaba en otro más que ni siquiera se ponía en duda, y era precisamente el que Boas se encargó de señalar: el etnocentrismo occidental. Desde la perspectiva de su propia cultura, el observador no capacitado tachaba de raro lo que fuera diferente, sin considerar que su cultura, a la que veía como lo natural, era una más entre las otras. No sólo su cultura merecía esa posición, sino que las personas denominadas blancas se sentían fundamentadamente superiores ―aún se auto colocan en la cima de la escala étnica, pero ahora sólo los acompaña su soberbia, pues la ciencia los ha abandonado―. Bajo el cobijo de esta premisa se permitieron en Estados Unidos formas extremas de racismo como el polémico Ku Klux Klan. La mala interpretación de la teoría de la evolución de Darwin parecía justificar esta discriminación, pues se pensaba que “la humanidad había evolucionado en una serie uniforme de etapas desde el ‘salvajismo’ hasta la Inglaterra media-Victoriana, y que todas las formas de cultura existentes debían ser evaluadas en términos de su similitud o diferencia con esta cultura”, según explica Bunzel (Boas: 9). Olvidaban que cuando de verdad hubo estados intermedios antes de llegar a la actual cultura humana pasaron millones de años para que hubiera cambios, y que toda la variedad de culturas que ha desarrollado el hombre desde hace unos cuantos miles de años es ya la forma más acabada en la evolución cultural humana. La creencia que armonizaba con todas las anteriores era, lógicamente, la de que era obvio que el tipo físico conllevaba necesariamente determinados tipos de pensamiento y de manifestaciones culturales, de modo que una persona de una raza inferior no debía mezclarse con otra de raza superior, pues podría empobrecer a la descendencia de las mejores razas, tanto con sus características anatómicas como fisiológicas y culturales.

Lo anterior ocurre debido a otro factor que sostienen Boas.Como bien advierte Bunzel. Esta definición cobra importancia porque desde esta perspectiva se puede apreciar que la cultura ejerce un peso en la conformación de las personas. nos referimos a aquellos rasgos que están determinados por la herencia en cada raza y de los cuales todos los miembros de la raza participan. A través de su obra. Las constantes migraciones hacen difícil imaginar que en la actualidad haya tipos raciales puros. pues en lugar de que cada familia cree divergencia. sino que se distribuyen entre la masa de la población. cuando en realidad no todos los individuos de esa raza tienen todos esos rasgos a la vez. hay mezcla de material genético y la consiguiente homogenización (Boas: 30). por lo que el conjunto de hijos de una pareja presentan varias diferencias entre ellos. Pero en su momento. “Cuando hablamos de características raciales. La antropología adquiere así una base estructuralista. pues se crea la abstracción de un sujeto típico que reúna todas las características propias de cierta raza. incluida la humana. Con ello se demuestra que no se puede hablar de un . Comenzó por marcar el espacio de acción de la antropología. que a pesar de utilizar ―como se espera de las ciencias sociales― material de otras disciplinas como la fisiología y la psicología. El grupo social determina muchas de las características del individuo.” (Boas: 19 y 20) Con base en ello desmiente la impresión estereotipada que se suele tener de las razas. “Si algunas de las ideas desarrollados en ellos [los libros de Boas] ahora parecen evidentes es porque se han vuelto parte de nuestro pensamiento en el curso de los más de treinta años [ahora ochenta] desde que fueron escritos”. la variabilidad propia de toda especie. incluso más que con otras personas de regiones contiguas pero no de la misma línea familiar. Boas se encarga de demostrarlo. al considerar la posición del elemento (el individuo) con respecto a la estructura (la cultura) y en su relación con los otros elementos. Los matrimonios exogámicos son los que han permitido desde hace cientos de miles de años que la humana siga siendo una sola especie. Boas fue pionero y vino a derrumbar con su labor el panorama ideológico antes descrito. lo que significa que no todos los rasgos son heredados sino adquiridos del entorno social. La distribución y la escala de diferencias entre individuos y las características determinadas por el grupo al que cada individuo pertenece son los fenómenos a investigar” (Boas: 11). le corresponde el estudio del individuo “sólo como miembro de un grupo racial o social. Así es como tenemos en la mente la idea de los tipos puros.

Boas identifica un factor condicionante verdaderamente influyente sobre la mentalidad y el comportamiento: el entorno. las personas comparten otros aspectos de manera más uniforme. pues es la mezcla interracial la que permite la estabilidad y nos fortalece como especie. dando énfasis a las funciones que mejor responden al entorno.concepto unitario de raza o que el concepto está mal empleado. por lo que solamente analizando la estructura del cerebro no se puede determinar a qué raza pertenece la persona. y éstos son los aprendidos dentro de la comunidad. Una persona blanca no es más inteligente que una latina o una negra. pero de distintos entornos pueden mostrar reacciones mentales muy disímiles. A pesar de que haya mucha variabilidad anatómica. y ninguna está condenada a una determinada forma de pensar desde su nacimiento. Las diferencias anatómicas son derivadas de la variabilidad. pero ninguna ligada a algún tipo o raza. Así como hay variabilidad en los rasgos anatómicos. las comunidades comparten. por muy variadas . Es decir. personas de rasgos anatómicos muy similares. nuevamente queda comprobado que es la cultura y no la raza la que tiene un mayor peso en las características mentales de las personas. como hilos conductores atravesando todas las culturas humanas. Lo anterior quiere decir que la capacidad mental pertenece a toda la raza humana. sin evidenciar inferioridad ni superioridad. por ejemplo. la capacidad mental y de creación cultural es común a toda la humanidad. afirma Boas que estas diferencias “no parecen tener ninguna relación con la estructura fina o la función” (Boas: 41) es decir. es la convivencia con el grupo social desde la infancia. “las diferencias orgánicas son susceptibles de ser cubiertas y eclipsadas por las influencias ambientales” (Boas: 49). el uso de estándares de valores y tipos análogos de organización familiar. Mucho menos se puede tratar de defender algún privilegio de las razas puras. Boas rompe otro falso puente. Además. Finalmente. Y viceversa. Boas no destruye sino que realza los lazos que sí existen. A pesar de tener muchas maneras muy distintas de solucionar los problemas. y la raza no determina que ésta sea mayor o menor. porque no se trata de grupos aislados diferentes sino de las consecuencias de la sana variabilidad que siempre debe estar presente. La manera en que se moldea esta capacidad. hay diferencias mínimas en la estructura del cerebro. no hay ninguna relación entre la capacidad mental y las características anatómicas. las manifestaciones culturales.

1962. . Fuente Boas. La noción de racismo pierde todo su cimiento gracias al estudio antropológico minucioso que iniciara el también fundador de la Sociedad de Antropología: Franz Boas. 255 pp. Franz.que sean. son todas respuestas funcionales al ambiente en que le toca vivir a cada comunidad. New York: Dover Publications. Anthropology and modern life.

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