DESCARTES, ACUICULTURA Y OTROS TEMAS EN DISCUSIÓN EN LA REFORMA DE LA POLITICA PESQUERA COMUNITARIA (PPC) Abril 2012

LOS DESCARTES, FRUTOS DE UNA MALA GESTIÓN PESQUERA .................................................... 1 Qué son y qué suponen los descartes ...................................................................................... 1 La prohibición de descartes propuesta por la Comisión Europea ............................................ 3 Nuestras medidas técnicas sobre la propuesta de la Comisión ............................................... 4 La comercialización de las capturas no deseadas..................................................................... 6 ¿Se esperan cambios en el etiquetado?............................................................................... 7 LA ACUICULTURA ¿SOLUCIÓN O PROBLEMA? .............................................................................. 8 Qué tiene que ver la acuicultura con la prohibición de descartes ........................................... 8 Qué modelo acuícola queremos ............................................................................................... 9 CONCLUSIONES… Y FUTURO INCIERTO… .................................................................................... 11

Actualmente, nos encontramos en la fase final de negociación de la reforma de la Política Pesquera Comunitaria (PPC), el instrumento de gestión de la pesca y de la acuicultura de la Unión Europea. La nueva política PPC, ahora en discusión entre la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo, entrará en vigor el 1 de enero de 2013 y estará vigente durante los próximos 10 años.

LOS DESCARTES, FRUTOS DE UNA MALA GESTIÓN PESQUERA Qué son y qué suponen los descartes
Los descartes son toda aquella porción de pesca que una vez capturada se tira por la borda muerta o con pocas posibilidades de sobrevivir. Esto se debe a varias razones, entre ellas: − La baja selectividad de las artes de pesca, pescar con artes de pesca no selectivas, en épocas y lugares no adecuados, etc., lo que hace que se pesquen especies que no deberían capturarse. Como por ejemplo la captura de peces inmaduros que no han tenido la posibilidad de reproducirse, especies protegidas, especies no comerciales o sin valor en el mercado, etc. Las deficiencias en la regulación, que obligan por ley a tirar las capturas para las cuales no se dispone de cuota. Como por ejemplo en las pesquerías mixtas, donde se debe tirar por

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las borda las especies cuya cuota se ha agotado, o bien porque no se asignan cuotas de las capturas incidentales. − La búsqueda de un mayor nivel de rentabilidad de la pesca capturada, así pues, si una embarcación tiene la posibilidad de mejorar la calidad, es decir el valor comercial, de sus capturas, desecha a la mar las especies de menor valor antes de llegar al puerto.

Ejemplos de pesquerías derrochadoras los encontramos a nivel global, puesto que se estima que entre un 20 y 35% de la pesca capturada a nivel mundial nunca llega a la costa, sino que se tira a la mar. Pero los datos de descartes en las pesquerías europeas llegan a ser igual o más alarmantes que los registrados a nivel mundial, como sucede en el Atlántico Noreste, donde anualmente se descartan más de 1,3 millones de toneladas, lo que representa casi el 20% de los descartes mundiales para sólo el 11% de los desembarcos1. Las tasas de descartes son especialmente altas en las pesquerías de arrastre de fondo, como es el caso de la flota de arrastre de cigala (Nephrops norvegicus) del Mar del Norte, donde se ha estimado que las capturas no deseadas pueden alcanzar hasta el 98% del total capturado2, lo que explica lo insostenible de este modelo pesquero. Pero debido a los problemas derivados de una mala gestión o normativa pesquera, también existen niveles altos de descartes en artes que en principio son más selectivas que el arrastre, como es el caso de los palangres en el Mar Adriático, con niveles de descartes que pueden llegar al 50%3. En el caso español, aunque hay una falta de información considerable, el nivel más alto de descartes está asociado a la flota de arrastre, donde el porcentaje de pescado desechado depende de la especie objetivo, época, zona de pesca, entre otros factores, como la habilidad e incluso la ética del patrón. A título de ejemplo, una investigación realizada en Galicia muestra cómo la flota de arrastre de bajura puede llegar a descartar del orden del 42% de las capturas y la flota de altura el 43,5%4, aunque otros estudios técnicos han determinado valores de descartes aún superiores, del 54% y del 69%1 respectivamente. En el caso del Mediterráneo, los datos también muestran niveles muy elevados de descartes en las flotas de arrastre en comparación con el resto de modalidades, con niveles que pueden variar del 20 al 70%3 en función de las pesquerías y de la época del año. No cabe duda que descartar pescado es una práctica derrochadora y contraproducente para el propio sector. Por ejemplo, capturar especies inmaduras que no han tenido la oportunidad de reproducirse y tirarlas por la borda muertas, o con pocas posibilidades de sobrevivir, tiene impactos negativos para el ecosistema en general y para la economía del sector, puesto que compromete las capturas futuras y amenaza la sostenibilidad social y económica de las pesquerías a largo plazo5. Un estudio reciente ha estimado que los descartes de bacalao en el Mar del Norte han representado, desde 1963, unas pérdidas económicas de 3.130 millones de euros6. Teniendo en cuenta que la gran mayoría de organismos marinos arrojados por la borda no sobreviven, estos desechos muertos descartados influyen negativamente en la viabilidad de las poblaciones y pueden poner en peligro la propia supervivencia de algunas especies. Descartar grandes cantidades de peces muertos también puede alterar el funcionamiento de los ecosistemas, al aumentar las poblaciones de carroñeros y aportar excesivos nutrientes al mar, entre otras consecuencias negativas7. Además, en el contexto marino de la UE, donde las reservas de peces están mal gestionadas y cada vez más sobreexplotadas, hay que añadirle los millones de toneladas de pescado descartados, las capturas incidentales de tortugas marinas, aves y otros organismos marinos que una vez capturados también se desechan y se devuelven muertos a la mar. Todo esto, junto con la falta de investigación científica y de datos fiables de capturas, puesto que los descartes no se registran, dificulta la capacidad de los científicos y gestores pesqueros para evaluar la tasa de captura incidental en las pesquerías y los valores reales de captura. Esto conduce a la incertidumbre sobre el volumen real de la pesca y la evaluación precisa del estado de los 2

stocks. Por todo esto la reforma actual de la Política Pesquera Comunitaria (PPC) supone una excelente posibilidad para establecer nuevas políticas que pongan término a todas estas prácticas nefastas para la salud de los ecosistemas marinos.

La prohibición de descartes propuesta por la Comisión Europea
La Comisión, como solución a esta práctica derrochadora y no ética de los recursos marinos ha propuesto la prohibición de descartes. Sin duda esta prohibición es uno de los cambios más importantes que va a afrontar esta nueva reforma de la PPC, pero tal como está propuesto no consiste en una prohibición de descartes como su nombre indica, sino en la obligación de desembarcar algunas especies y no la totalidad de las especies capturadas.

Concretamente, la Comisión Europea propone la prohibición de descartes de las siguientes especies de peces a partir de una determinada fecha: (a) a partir del 1 enero 2014 a más tardar: − caballa, arenque, jurel, bacaladilla, ochavo, boquerón, pejerrey, alacha, capelán; − atún rojo, pez espada, atún blanco, patudo, otros espadones. (b) a partir del 1 de enero de 2015 a más tardar: − bacalao, merluza, lenguado; (c) a partir del 1 enero 2016 a más tardar: − eglefino, merlán, gallo, rape, solla, maruca, carbonero, fogonero, falsa limanda, rodaballo, rémol, maruca azul, sable negro, granadero, reloj anaranjado, fletán negro, brosmio, gallineta nórdica y poblaciones demersales mediterráneas. Además de esta progresiva prohibición de descartes, la Comisión plantea en su propuesta la opción de comercializar peces por debajo de la talla mínima y otros por encima de la cuota. Es decir, propone acabar con los descartes de unas pocas especies y permitir comercializarlos ¿pero qué pasa con el resto de especies (de las más de 150 especies de peces, sin contar el resto de organismos marinos) que habitan en aguas europeas? ¿Qué pasa en el caso de pesquerías mixtas donde se incluyen especies cuya prohibición se aplica en diferentes años? Si bien es necesario acabar con la nefasta práctica de los descartes, las medidas propuestas por la UE son preocupantes e incompletas. Por este motivo desde Ecologistas en Acción proponemos una serie de condiciones y medidas técnicas necesarias sin las cuales, la norma propuesta, es decir la prohibición de descartes, podría llegar a ser contraproducente y empeorar aún más la situación.

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Nuestras medidas técnicas sobre la propuesta de la Comisión
1. No pescar las capturas no deseadas. En primer lugar, es de vital importancia no capturar las especies que no se deberían pescar, es decir las capturas no deseadas, puesto que si no se pescasen, no se descartarían, y de esta manera el recurso tendría posibilidades de regenerarse, aumentando así la biomasa y por consiguiente la sostenibilidad ambiental y socioeconómica del sector. 2. Reconversión del sector hacia la sostenibilidad. La gran parte de los descartes se debe a la flota que pesca con métodos destructivos y no selectivos, esta prohibición debe ir acompañada de una reconversión del sector hacia artes de pesca que minimicen el impacto sobre el medio y por tanto que no produzcan descartes o bien, que produzcan niveles de descartes aceptables y fijados de antemano. Así pues, consideramos que debe haber una financiación apropiada, mediante el Fondo Marítimo Europeo y de la Pesca (FEMP), destinada a claras mejoras del aumento de la selectividad. 3. Ampliar la prohibición a todas las especies estableciendo claras excepciones para ciertas especies. Es además necesario que la prohibición de descartes, o lo que es lo mismo, la obligación de desembarcar ciertas especies no objetivo, se amplíe a todas las especies, comerciales o no. Mientras que numerosos científicos consultados abogan por un desembarque total de las capturas (incluyendo cetáceos, aves, etc., para poder evaluar a ciencia cierta las capturas realizadas y hacer un análisis completo del impacto de las pesquerías), desde Ecologistas en Acción consideramos que se debe ampliar a todas las especies, pero estableciendo claras excepciones para ciertas especies con alto porcentaje de supervivencia y en determinadas pesquerías: i. Todas las especies vulnerables o protegidas capturadas vivas y que puedan sobrevivir deben retornarse al mar, y si están muertas, deben desembarcarse pero en ningún caso deberán comercializarse. ii. El resto de especies no protegidas que no sean de interés comercial o que se encuentren por debajo de la talla mínima de comercialización deben también retornarse al mar si presentan una alta probabilidad de supervivencia. iii. En todo caso, la elección de las especies propuesta por la Comisión no es realista ni adecuada si se pretende una gestión responsable de los recursos, por lo que sería necesario hacer precisamente lo contrario, y en lugar de determinar las especies que no se deben descartar, se debe establecer un listado completo de las especies (comerciales o no) que deben descartarse (en este caso liberarse) debido a su alto porcentaje de supervivencia y todo ello, apoyado por los estudios científicos pertinentes. 4. Establecer cuotas de capturas para las especies accesorias. En las pesquerías mixtas, la propuesta de la comisión carece de sentido, puesto que hay especies en las que se aplicará la prohibición en 2013, mientras que en otras especies ésta no entrará en vigor hasta 2016, o especies que no están contempladas dentro de la prohibición de descartes y por lo tanto, según propone la Comisión, deberán tirarse por la borda como hasta ahora. Así pues en el caso de las pesquerías mixtas resulta necesario asociar cuotas, o capturas máximas, para las especies de las que no se dispone cuota, y cerrar la pesquería cuando se consuma la cuota más restrictiva o de la especie más vulnerable. Así mismo, es esencial establecer cuotas de capturas en lugar de las cuotas de desembarque actuales. 5. Pasar de una prohibición basada a un nivel de pesquería por pesquería. Esta asignación debe realizarse en función de las mejores prácticas disponibles en el ámbito de los descartes en cada una de las pesquerías y para cada una de las artes, con el fin de incentivar la transición hacia la selectividad de manera ordenada y sin causar una parada brusca de la actividad pesquera. Por este motivo resulta obligatorio apostar por una 4

prohibición a escala regional, pesquería por pesquería, en lugar de especie por especie, donde se realicen las evaluaciones pertinentes sobre la flota y los planes de ajuste necesarios para que paulatinamente, y en un calendario bien definido, se evolucione hacia una flota selectiva que minimice el impacto sobre el medio marino. Así mismo la prohibición de descartes deberá establecerse en todas las pesquerías de aguas europeas y para la flota europea que faena fuera de la UE. 6. Planes de gestión plurianuales con claros objetivos y plazos. Un punto clave es la elaboración de planes de gestión plurianuales donde se incluyan entre otros, la evaluación de la flota, el ajuste la capacidad real de pesca a los recursos disponibles, con objetivos de disminución de descartes bien marcados, donde se incluyan vedas en tiempo real y la reconversión de las modalidades de pesca de alto impacto a otras modalidades de bajo impacto. Con estas medidas se reduciría considerablemente la captura de especies no deseadas. Dentro de los planes de gestión plurianuales, los objetivos y plazos deberán estar bien marcados e ir de la mano, de lo contrario no se obtendrán los resultados deseados, todo esto además deberá basarse en las recomendaciones científicas para cada uno de los caladeros donde opera la flota europea. 7. Acceso prioritario a los operadores sostenibles. Para obtener los resultados deseados y avanzar hacia una buena gestión de los recursos, es esencial dar prioridad de acceso a aquellos que pescan de la forma más ambiental y socialmente sostenibles, de esta forma se reducirá considerablemente la problemática de los descartes, puesto que de manera general la parte de la flota mayoritaria en Europa, y en el Estado español, la flota artesanal, posee valores de descartes bajos y a al vez ofrece un mayor beneficio social, económico y ambiental. Así pues, una buena gestión y protección de esta parte de la flota ofrecería grandes avances en relativamente poco tiempo, y más en un contexto de crisis pesquera, energética y económica, donde además, este segmento resulta ser el más viable económicamente y menos dependiente a las alzas del precio del gasoil. Desde el ecologismo social abogamos por políticas que favorezcan a la flota artesanal y sostenible, con un derecho de acceso preferente a los recursos pesqueros y con una zona de pesca exclusiva hasta las 12 millas, donde no tengan que competir con la flota industrial. Aunque en todo el ámbito de la pesca comunitaria, independientemente de la aguas que faenen, se deberán eliminar gradualmente las prácticas pesqueras destructivas y no selectivas. 8. Financiar la reconversión y premiar a los que pescan de forma sostenible. La creación de incentivos como el mencionado en el punto anterior, acceso preferente a los recursos, o dicho de otra manera, mayores posibilidades de pesca a aquellos que operen de la forma más ambiental y socialmente sostenible, crearía una gran motivación para que progresivamente todas las flotas pescasen cada vez más de manera selectiva. Así pues ciertas flotas de carácter industrial o semi-industrial, como por ejemplo la pesquería con caña de los arrantzales vascos, que practican una pesca selectiva, podrían a la vez beneficiarse de acceso preferente. Si esta fuese la dirección propuesta de la Comisión, es decir reconducir todo el sector hacia la sostenibilidad, las importaciones y la dependencia de pescado exterior disminuiría y los consumidores tendrían la posibilidad de consumir responsablemente. Por este motivo, deben haber apoyos financieros para facilitar esta transición (como descrito en el punto 2) e incentivos en forma de acceso preferente (como descrito en punto 7). 9. Creación de comités de co-gestión. Se espera además que la Comisión Europea incluya, dentro de los planes de gestión plurianuales, la creación a nivel regional de comités de cogestión, con el fin de poder adaptar al máximo las condiciones técnicas y de gestión de los stocks a los diversos ecosistemas. Incorporando a la gestión de estas pesquerías multitróficas la participación del sector pesquero costero y no destructivo. Una gestión descentralizada en la que los pescadores y todas las partes interesadas pudiesen formar 5

parte de los comités de co-gestión a nivel regional, sería otro gran paso hacia la sostenibilidad del sector, favoreciendo así la disminución de los descartes y el uso óptimo de los recursos marinos. 10. Seguimiento y cumplimiento de la normativa. Los planes de gestión plurianuales deberán estar acompañados del seguimiento y cumplimiento efectivo de la normativa propuesta desde el inicio de su aplicación. Tendrá que haber un seguimiento, mediante medidas técnicas apropiadas y adaptadas a cada pesquería, en el que se evalúe si la norma está siendo respetada y aplicada por los operadores, siendo especialmente importante el control de la normativa en alta mar. Algunas de estas medidas podrían ser programas de observadores a bordo de los buques; inspección aleatoria de los buques (tanto para la flota europea que faena en aguas comunitarias como exteriores); analizar las capturas desembarcadas por cada embarcación para comprobar si representa, dentro de su respectiva modalidad, un patrón común con el resto de la flota de la pesquería en cuestión; obligar que las mismas embarcaciones que hayan realizado la captura desembarquen el pescado en el puerto, etc. 11. Sanciones o cierre de la pesquería. Si tras la aplicación de las medidas técnicas adecuadas y las evaluaciones pertinentes no se consigue la mejora de la selectividad en una pesquería o flota determinada, se deberá cerrar la pesquería o restringir la pesca durante una temporada al segmento de la flota que no opere en los términos de selectividad, marcados de antemano en los planes de gestión plurianuales. A su vez, si un Estado Miembro no logra los resultados esperados, se deberán interrumpir las ayudas recibidas en virtud de la PPC. Todas estas medidas contribuirán sin duda alguna a reducir el nivel de descartes y con esto la recuperación de los recursos, y por consiguiente la viabilidad del sector. Pero ¿qué pasará con las capturas no deseadas que lleguen a puerto, entre ellas especies inmaduras o protegidas? ¿Se crearán nuevos mercados basado en juveniles?

La comercialización de las capturas no deseadas
Uno de los grandes temores de esta normativa es precisamente la llegada a puerto de las capturas no deseadas, puesto que la Comisión está proponiendo su comercialización y éste es precisamente uno de los puntos más conflictivos, ya que bajo ningún concepto aprobamos la creación de un mercado lucrativo sobre especies que en primer lugar no deberían haberse pescado. Para que esto no suceda desde Ecologistas en Acción proponemos las siguientes medidas. 12. Garantizar que los operadores no obtengan beneficios económicos de las capturas no deseadas. Deben establecerse condiciones estrictas para garantizar que las capturas no deseadas, incluyendo los individuos que no tengan la talla mínima y las especies protegidas, no aporten beneficios económicos para los armadores, aunque deberían cubrirse los costes relativos al desembarco de las capturas no deseadas. Así pues, resulta 6

no sólo esencial modificar el reglamento de la PPC, en base a todos los puntos comentados en el presente documento, sino que a su vez deben hacerse modificaciones equivalentes en las propuestas de los Reglamentos sobre la Organización Común de Mercados (OCM) y el Fondo Marítimo Europeo y de Pesca (FMEP). 13. Normalización de las tallas. Las tallas mínimas de desembarque (TMD) deben remplazarse por tallas mínimas de comercialización, manteniendo como mínimo los límites de talla de los TMD actuales. Las tallas mínimas deberán basarse en los mejores dictámenes científicos disponibles y cualquier modificación deberá respetar los límites biológicos establecidos con el fin de evitar abrir nuevos mercados de especies de pescados, crustáceos o cualquier otro producto comercializado que no tenga la talla biológica apropiada. 14. No destinar para consumo humano inmaduros ni especies protegidas. Pescar especies protegidas debido a su vulnerabilidad y especies que no han alcanzado la madurez sexual y por tanto no han tenido la oportunidad de reproducirse, no sólo afecta gravemente al equilibrio del ecosistema, sino que también merma la propia rentabilidad económica del sector y el futuro de la pesca. Es esencial ante todo evitar estas capturas y consideramos que bajo ningún concepto los inmaduros ni las especies protegidas deben comercializarse ni destinarse para el consumo humano, inclusive la beneficencia. 15. Fondo común para investigación y control. En este punto cabe destacar la necesidad de una buena base científica, y consecuentemente de una financiación apropiada para la investigación, recolección de datos, etc., así pues, parte de los beneficios generados de la comercialización de los descartes podrían destinarse a un fondo común que sirva precisamente para fomentar la investigación y las medidas de control, así como para cubrir los costes del desembarco de las capturas no deseadas. A la vez que volvemos a insistir en la importancia de crear incentivos para fomentar una pesca selectiva y sostenible mediante el acceso preferente a los operadores sostenibles y destinar fondos a la reconversión del sector hacia prácticas pesqueras selectivas mediante el FEMP (como descrito en los puntos 2, 7 y 8). Es esencial que la Comisión aborde este tema como prioridad, ofrezca soluciones viables e identifique los mecanismos apropiados para evitar por un lado motivar la comercialización (y consecuentemente la pesca), de especies que no deberían haberse capturado en un primer lugar y por el otro, para no incentivar la comercialización de juveniles o especies protegidas, en cuyo caso el consumo humano no debe ser una opción. Pero la idea de transformar todo este pescado y resto de especies en productos de cosmética, fertilizantes u alimentos para animales de compañía, pienso para granjas de cerdos, aves, vacas… o en mayor medida para alimentar la acuicultura de especies carnívoras o semicarnívoras como los crustáceos, no es una opción deseable, puesto que los peces inmaduros o las especies de pequeño tamaño y generalmente de poco valor, son precisamente la base de la cadena alimenticia que sustenta a todo el ecosistema marino, y si no se trabaja hacia una verdadera selectividad y sostenibilidad del sector, difícilmente se conseguirá la recuperación de las poblaciones de peces hasta unos niveles saludables.

Hablando de comercialización… ¿Se esperan cambios en el etiquetado?
Hoy en día, y aunque en numerosos puntos de venta no se cumple con la normativa, el pescado debe aparecer etiquetado con la siguiente información: → La denominación comercial de la especie y nombre científico; la forma de obtención: pesca salvaje/extractiva, acuicultura, marisqueo o pescado en aguas dulces; la zona FAO de 7

captura para la pesca extractiva: que nos indica las grandes áreas de pesca como Atlántico Noreste, Atlántico Sureste, Océano Pacífico…, y en la acuicultura debe indicar el país dónde se ha criado o cultivado en su fase final de desarrollo; y finalmente, el modelo de presentación: entero, fileteado, cocido, descongelado, etc.

El Reglamento sobre la Organización Común de Mercados (COM) actualmente en revisión junto con la PPC, ha propuesto incluir además en el etiquetado: → la fecha de captura de los productos de la pesca o de recolección de los productos de la acuicultura; y → un claro espacio donde se indique si el producto es fresco o ha sido descongelado. Si bien estos cambios son positivos, puesto que darán una mayor orientación al consumidor sobre cuántos días hace que el producto ha sido pescado y por tanto su frescura, consideramos que no son suficientes para informar al consumidor si éstos han sido capturados por artes selectivas. Además, existen muchas reticencias por parte de la industria pesquera, y del Gobierno español, que intentan eliminar de la propuesta de la Comisión la obligación de mostrar la fecha y la zona de captura en el etiquetado. Des de Ecologistas en Acción, no sólo consideramos que estos dos últimos puntos propuestos en la normativa son esenciales, sino que entre otras peticiones -cómo por ejemplo mostrar en la etiqueta una zona de captura más detallada, el estado de explotación del stock, el nombre del barco para asegurarnos de la trazabilidad, etc.-, solicitamos: 16. La obligación de que en el etiquetado aparezca el arte de pesca. Junto con los puntos anteriores, mostrar el arte de pesca en el etiquetado proporcionaría mayor información al consumidor y permitiría elegir sin confusión alguna las piezas capturadas por los métodos de pesca más respetuosos con el medio marino. Puesto que la pesca selectiva es sin duda alguna el tipo de pesca que debemos promover y apoyar, y más si queremos reducir la nefasta práctica de los descartes, mientras no se vea reflejado en el etiquetado el arte de pesca, difícilmente el consumidor podrá influenciar y mostrar a los responsables políticos de que el consumo responsable si importa a la sociedad.

LA ACUICULTURA ¿SOLUCIÓN O PROBLEMA? Qué tiene que ver la acuicultura con la prohibición de descartes
Relacionado con la temática de los descartes, está la decisión por parte de la CE de impulsar la acuicultura a través de un incremento muy importante de su financiación y la eliminación de varias barreras para su implantación, y esto por una simple razón: la gran dependencia de pescado exterior. 8

Debemos tener presente que según los datos de la Comisión Europea, más del 77% de las poblaciones de peces europeas de las que se tiene información están sobreexplotadas: 63% en el atlántico8 y el 92% en el mediterráneo9. En los últimos años, aunque se ha aumentando considerablemente el esfuerzo pesquero (días y horas en la mar faenando), el desembarco y el tamaño de los peces capturados no ha parado de decrecer, y con ello la pérdida de empelo en el sector pesquero, especialmente el artesanal. Así pues, para satisfacer nuestra demanda de pescado, una de las más altas del mundo, nos abastecemos cada vez más de productos lejanos y actualmente, dos tercios del pescado que consumimos en el Estado español procede de aguas fuera de la UE, motivo por el cual la Comisión apuesta por impulsar la acuicultura a toda costa y poder así ser menos dependientes de pescado extracomunitario.

Qué modelo acuícola queremos
Debemos tener presente que según la FAO, cerca del 20% de las capturas globales10, mayoritariamente formadas por especies de escaso valor comercial, se destinan a la transformación para producir pienso o aceites de pescado, para alimentar mayoritariamente a la acuicultura (que consume el 85% del aceite de pescado y el 68% de la harina de pescado producido en el mundo), pero entre otros usos también se destinan para alimentar a la ganadería, para producir fertilizantes para la agricultura o bien para usos farmacéuticos. Así pues, esta cifra nada despreciable de capturas de especies “de bajo coste” formados básicamente por pequeños peces, también llamados “forraje” o “morralla”, son la base alimentaria de toda la cadena trófica marina, por lo que su explotación afecta sin duda alguna al equilibrio natural de los ecosistemas y por ende a nuestra propia seguridad alimentaria. Además de ser pesquerías industriales con un gran impacto ambiental, el hecho de pescar mayoritariamente en aguas lejanas está afectando muy gravemente el desarrollo y la seguridad alimentaria especialmente en los países en vías de desarrollo. Así pues, si miramos la vertiente social, este tipo de industria participa activamente en la sobreexplotación en lugares remotos con altos índices de desnutrición, como sucede en Perú, o en numerosos países africanos, poniendo en peligro la seguridad alimentaria en otras partes del planeta. En África Occidental, por ejemplo, esta pesquería entra en competición con la pesca artesanal local para consumo humano. Pero además, la promoción de esta industria propuesta por la Comisión se basa en la falsa idea de que la acuicultura europea podrá abastecer de pescado a Europa, pero la realidad es que el consumo de productos pesqueros es cada vez mayor y la acuicultura nunca podrá satisfacer la demanda de la sociedad por los productos salvajes, de mayor tradición, gusto y calidad. A todo esto debemos añadir la preferencia de los europeos por especies carnívoras como el atún, salmón, lubina, rodaballo, dorada, pargo, etc., así que difícilmente, a no ser que la Comisión modifique los gustos y costumbres de los Europeos, esta industria, además de la gran presión que ejerce sobre el medio, nunca podrá substituir a la pesca salvaje, sino que participará activamente a su agotamiento.

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Sólo para nombrar unos pocos ejemplos, para engordar 1 Kg de dorada se necesitan 4 Kg de otras especies, para obtener 1 Kg de salmón se necesitan 2,4 Kg, para cultivar 1 Kg de langostinos entre 2 y 3 Kg, y así sucesivamente, aunque hay un caso donde la insostenibilidad es especialmente alarmante debido a la ineficiencia y gasto energético asociado, este es el caso de las granjas de engorde de atún. En el engorde de 1 Kg de atún se necesitan más de 20 Kg de otras especies (a modo de comparación sería como si la Comisión fomentase la creación de granjas de leones para alimentar a los europeos). En algunos casos además, no se dispone de suficiente conocimiento ni tecnología para obtener las crías de determinadas especies en cautiverio, es decir huevos producidos por la industria acuícola. Esto sucede por ejemplo con el atún rojo o la anguila -ambas especies en peligro y protegidas-, por lo que se capturan ejemplares salvajes del medio natural para engordarlos posteriormente en granjas. Este modelo participa aún más a la sobrepesca, puesto que por un lado se extrae del medio marino especies vulnerables que sufren la sobreexplotación pesquera, y por el otro, al ser especies carnívoras se alimentan de la harina y aceite de pescado procedente a su vez de la sobreexplotación. Para Ecologistas en Acción, la promoción debería orientarse hacia el desarrollo de una acuicultura ecológicamente sostenible y medioambientalmente responsable que no aumenta la presión sobre el medio marino, las rías, ni el agua dulce. Algunas medidas necesarias para que esto ocurra: 17. Modelo acuícola productor de proteínas y no dependiente de la pesca salvaje. La Comisión debe exigir que la acuicultura no se base ni dependa de la sobreexplotación de recursos pesqueros, ni en los descartes, para alimentar la cría de especies carnívoras o semi-carnívoras. Si se pretende que la acuicultura contribuya a la seguridad alimentaria en el futuro, la reforma de la PPC debe asegurar que esta industria se convierte en una acuicultura ecológicamente sostenible y medioambientalmente responsable y no en la sobreexplotación pesquera en aguas lejanas, ni en la dependencia de los descartes, sino en un modelo acuícola claramente productor de proteínas. 18. No apoyar el desarrollo de la acuicultura ni el engorde de especies carnívoras. La nueva PPC no debe ofrecer apoyo económico al desarrollo de la acuicultura, ni al engorde de individuos salvajes, de especies carnívoras o semi-carnívoras, debido al elevado impacto ambiental tanto en su lugar de cultivo como en otras zonas del planeta. En cambio, debe favorecer el desarrollo de una acuicultura extensiva, creadora de empleo, integradora e innovadora con claros beneficios ambientales y sociales. 19. Tomar medidas para evitar impactos ambientales y contaminación. La acuicultura, entre otros impactos negativos, libera altos contenidos en materia orgánica, patógenos en peces y sustancias tóxicas en el medio (puesto que se utilizan antibióticos, plaguicidas, fungicidas, parasiticidas y alguicidas). Todo esto, junto con otros impactos previsibles, puede menguar considerablemente la calidad de las aguas y las relaciones tróficas, afectando con ello al medio marino y a las actividades como la pesca y el marisquero. A parte de las consecuencias ambientales, preocupa también el bienestar animal y el efecto incierto sobre la salud del consumidor. Por lo que es necesario establecer claras directrices para evitar impactos ambientales, así como velar por la salud de las especies cultivadas y el medio natural. 20. No permitir el cultivo de especies exóticas. La liberación en el medio, es decir fuga de individuos de las instalaciones acuícolas puede llegar a ser muy perjudicial. Una claro ejemplo de ello son las liberaciones involuntarias en algunos fiordos noruegos, donde el 90% de los salmones libres proceden de escapes de las piscifactorías, a lo que se debe añadir el problema del empobrecimiento genético de las poblaciones salvajes. Cabe señalar que puede llegar a ser especialmente alarmante cuando se cultivan especies no autóctonas, puesto que su escape puede alterar todo un ecosistema y fragilizar aún más el 10

equilibrio marino. Algunos ejemplos que han demostrado el desplazamiento local de las especies autóctonas, y lejos de producir beneficios han ocasionado cuantías perdidas económicas, son la perca americana y el lucio. Es extremadamente necesario que la Comisión no permita el cultivo de especies exóticas y establezca una lista de especies permitidas en base a la mejor ciencia disponible. 21. Buena ordenación del territorio y directrices para evitar conflictos. Este tipo de instalaciones pueden generar graves conflictos en las comunidades costeras, especialmente cuando ocupan zonas protegidas, de especial interés natural, de dominio público o áreas donde se desarrollan actividades tradicionales como la pesca y el marisqueo, sustento de la socioeconomía y cultura de numerosos pueblos costeros. Es extremadamente necesario que la Comisión establezca claras directrices para el desarrollo de Planes Nacionales Estratégicos con referencias claras y basadas en una verdadera sostenibilidad, con acciones integradas para asegurar una buena gobernaza y gestión del medio. Así como normalizar las Evaluaciones de Impacto Ambiental y asegurar que éstas se basen en la mejor información científica posible. En cualquier caso debe fomentarse la transparencia y participación de todos los actores afectados por las instalaciones acuícolas. La promoción y desarrollo descontrolados de la acuicultura propuestas por la Comisión en el Reglamento base producirán sin lugar a dudas impactos ambientales, socio-económicos y de gobernanza negativos si, como en la prohibición de descartes propuesta, no se toman las medidas técnicas adecuadas y no se analizan a fondo todas las vertientes: social, ambiental, tecnológica, científica, económica y política en pro a una verdadera sostenibilidad.

CONCLUSIONES… Y FUTURO INCIERTO…
Es evidente que la situación actual requiere de un cambio urgente y radical, que debe afrontarse desde todos los niveles: políticos, pescadores, intermediarios, distribuidores y consumidores. Pero ni la prohibición de los descartes, ni su comercialización, ni la promoción indiscriminada de la acuicultura propuestas por la Comisión son alternativas viables si no se toman las medidas técnicas adecuadas. La reforma de la PPC, marcará el futuro de la pesca y el ecosistema marino europeo para los próximos diez años, pero la propuesta actualmente en discusión presenta incoherencias importantes entre los objetivos y los mecanismos propuestos. Así pues, a parte de los puntos mencionados en el presente documento, es importante mencionar la necesidad de fomentar la protección y vigilancia del medio, establecer un control exhaustivo para evitar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, determinar índices de mortalidad por pesca en base a las recomendaciones científicas, y aunque todavía queda muchísimo por investigar, hoy en día ya disponemos de datos suficientes para actuar. Los responsables en materia pesquera no deben establecer limites pesqueros por encima de las recomendaciones científicas, ni excusarse y continuar con los brazos cruzados esperando acumular un nivel de conocimientos perfecto, puesto que nunca se alcanzará, y además con la información actual ya podemos empezar a 11

gestionar los recursos de una manera mucho más racional. De no ser así será demasiado tarde para muchas pesquerías y los pescadores ya no tendrán más peces que pescar. Uno de los puntos esenciales que debe formar parte de esta reforma es ampliar la definición y por tanto el cálculo de la capacidad pesquera (pues se estima que la capacidad real de pesca de la flota de la UE es entre dos y tres veces superior al nivel sostenible), de manera que refleje la habilidad de los buques para pescar y poder así ajustar esta capacidad, es decir determinar el número de embarcaciones que pueden pescar en función de los recursos disponibles a nivel de pesquería por pesquería. En base a esto, la repartición de los recursos no debe basarse más en derechos históricos, sino que paulatinamente deben introducirse criterios sociales, ambientales, y cumplimiento normativo, donde se premie la pesca selectiva dándole acceso preferente a los recursos. Además, es esencial establecer vedas en tiempo real y fomentar el uso de distintas artes de pesca según las temporadas de pesca, restringiendo aquellos métodos que afectan tanto a la biodiversidad, como a la integridad y diversidad del hábitat, y que además participan en mayor medida a la emisión de gases de efecto invernadero. De igual forma, abogamos por la creación de un límite de franja costera hasta las 12 millas donde sólo la pesca costera sostenible pueda faenar y evitar así los conflictos que se generan entre las distintas flotas que comparten caladero. La creación de reservas marinas y santuarios para las especies en peligro son otras de las medidas que deberían acompañar la PPC, desde Ecologistas en Acción defendemos a su vez la necesidad de crear Reservas Marinas de Interés Pesquero (RMIP) cogestionadas, donde pescadores y administración estén al mismo nivel y en la que también se incluya la participación de científicos, ONGs y otras partes interesadas en el comité de co-gestión y juntos, establecer las normas para una explotación responsable y sostenible de los recursos. Siendo garantía asimismo del alto cumplimiento de las normas consensuadas. Pero además, la creación de una Red de Reservas Marinas de Interés Pesquero basadas en la cogestión y con criterios específicos para cada una de las regiones marítimas costeras europeas, se conseguirá frenar la pérdida de biodiversidad y la caída exponencial que está sufriendo la pesca costera en toda Europa. A la vez que se restablecería la economía local cada vez más en decadencia y sin posibilidades de futuro, por otra con nuevas ideas de gestión y comercialización. Así pues, esta reforma es una gran oportunidad para un cambio de rumbo hacia una mejor gestión pesquera, pero muchos aspectos importantísimos continuarán quedando sobre la mesa, entre ellos, la responsabilidad de la flota exterior, especialmente de aquellos operadores que pescan bajo banderas de conveniencia, o la falta de un etiquetaje único, fiable y con la información clara y precisa para que el consumidor pueda elegir responsablemente y poder así evitar las especies altamente insostenibles des de un punto de vista social y ambiental, procedentes en su mayoría de países en vías de desarrollo y que abundan en nuestros supermercados, restaurantes y diferentes puntos de venta. Claro ejemplo de ello son los langostinos procedentes de la flota industrial en aguas tropicales, cuyas pesquerías son altamente insostenibles y derrochadoras, o bien los langostinos procedentes de la acuicultura en áreas costeras de países tropicales y subtropicales, cuya producción -en continua expansión- amenaza diariamente al medio ambiente y la vida de los habitantes en estas zonas, llegando a crear conflictos armados11. Así pues, si no modificamos el etiquetaje ni la ética de los mercados internacionales, los productos altamente insostenibles continuarán abundando en nuestros mercados. Somos conscientes de que los cambios generan miedo y reticencia, pero desde Ecologistas en Acción estamos convencidos que las acciones locales pueden marcar una diferencia a nivel global, y ahora más que nunca es el momento de pasar a la acción, apostando por unas políticas que premien a aquellos que pescan de la forma más sostenible, una reconversión de la parte de la flota que menos beneficio económico aporta y más daño ambiental genera y la aplicación de planes de gestión a largo plazo que permitan la regeneración de los recursos marinos a unos niveles saludables. Con todo esto, progresivamente los niveles de descartes se 12

minimizarán, a la vez que podremos abastecernos cada vez más de pescado procedente de nuestras aguas, rediciendo así el gran impacto ambiental y social que genera la flota industrial en otras partes del mundo. Fomentando así la soberanía y seguridad alimentaría tanto en Europa como en terceros países y una repartición más justa y equitativa de la riqueza. Nuestra fórmula es pescar menos y comercializar mejor, valorizando así la pesca artesanal y el alto valor cultural que ésta genera, pero a la vez, y mientras la situación de nuestros ecosistemas marinos no se restablezca, es necesario reducir nuestro elevado consumo de pescado. Lydia Chaparro Elias Área Marina Ecologistas en Acción Para más información: pesca@ecologistasenaccion.org www.ecologistasenaccion.org

Kelleher, K., 2005. Discards in the world's marine fisheries: an update, Issue 470, Part 1, Volume 470 of FAO fisheries technical paper, Food and Agriculture Organization, 131pp. 2 Enever, R., Revill, A.S. and Grant, A., 2009. Discarding in the North Sea and on the historical efficacy of gear-based technical measures in reducing discards. Fisheries Research (95) 40:46 3 Comisión Europea, 2011. Impact Assessment of Discard Reducing Policies. Project number F0926_S10. Bruselas. 4 Vázquez-Rowe, I., Moreira, M.T. & Feijoo, G., 2011. Estimating global discards and their potential reduction for the Galician fishing fleet (NW Spain). Marine Policy 35, 140-147. 5 OCEAN2012, 2011. Posicionamiento de OCEAN2012 sobre eliminación de descartes en aguas europeas y actividades pesqueras de la UE en aguas de terceros países. www.ocean2012.eu. 6 Crilly, R., 2011. Money overboard, why discarding fish is a waste of jobs and money. New economics foundation, London (UK) 24pp. 7 OCEAN2012, 2012. El problema de los descartes en las pesquerías de la UE. www.ocean2012.eu. 8 Comunicación de la Comisión relativa a una consulta sobre las posibilidades de pesca COM(2011) 298 final. 9 STECF, 2011. REVIEW OF SCIENTIFIC ADVICE FOR 2012. Consolidated Advice on Fish Stocks of Interest to the European Union (STECF 11-18). 10 FAO, 2010. El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura (SOFIA) 2010. www.fao.org. 11 Chaparro, L., 2011. Guía de consumo de Mariscos (Parte I). Área Marina. Ecologistas en Acción. www.ecologistasenaccion.org.

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